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    <title><![CDATA[elDiario.es - El legado de Iñaki]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El legado de Iñaki]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El espejo de Anatoli]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpinismo-escalada-motanismo-opinion-inaki-ochoa-de-olza_1_2095053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Ayer por la ma&ntilde;ana, mi compa&ntilde;ero Horia Colibasanu y yo escalamos durante un mont&oacute;n de horas antes de tocar por fin la inmensa pared sur del Annapurna. Fue uno de los d&iacute;as m&aacute;s duros y tensos que puedo recordar, subiendo sin parar durante casi once horas, rodeados en todo momento por paredes dif&iacute;ciles de medir a simple vista y sabiendo que de nuestras decisiones hoy depender&aacute;n muchas cosas en un futuro cercano. Las dimensiones nos enga&ntilde;an sin parar. Diez d&iacute;as de nevadas constantes y una mala gripe, en mi caso, nos hab&iacute;an dejado atrapados sin mucha salida en nuestro campo base. El catarro no ha supuesto mayor problema y lo he curado como buenamente he podido, pero las nevadas han dejado el glaciar repleto, y el trabajo es agotador. Nos hemos sentido pioneros, decidiendo c&oacute;mo y por d&oacute;nde pasar. Por la ma&ntilde;ana el fr&iacute;o te paraliza y, s&oacute;lo unas horas despu&eacute;s, apenas podemos soportar los 50 grados de temperatura de este horno. Nos cocemos vivos, nosotros y nuestros sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, ya han llegado los rusos con los que compartimos jugada y destino, aunque dentro de una cierta independencia que pretende ser mutua. Vienen ocho de ellos, concretamente, con el mismo aspecto duro y austero de siempre, aunque ya no nos impresionan tanto como antes porque nos conocemos bastante y sabemos que bajo tanta fachada tienen un coraz&oacute;n como cualquiera. Han tenido sus dudas acerca de d&oacute;nde instalar el campo base, pero al final se quedan donde estamos nosotros. Entre nuestros camaradas encontramos viejos amigos como Sergey Bogomolov y Alexei Bolotov. El primero de ellos ha subido a tantos ochomiles como yo, 12, m&aacute;s que nadie en Rusia. Le faltan el Annapurna y el K2 para completar su &ldquo;colecci&oacute;n&rdquo;. Alexei es, por su parte, uno de los mejores himalayistas del mundo, y ha escalado v&iacute;as nuevas en el Lhotse, el K2 y el Jannu, adem&aacute;s de un par de veces el Everest. Entre los dem&aacute;s hay de todo, claro, aunque hay una pareja que no habla mucho pero cuando se r&iacute;en te entran ganas de echar a correr, con esos lindos pi&ntilde;os de oro... Tiembla Annapurna.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de rusos, ten&iacute;a yo un amigo que hab&iacute;a nacido en aqu&eacute;l pa&iacute;s, aunque viv&iacute;a en Kazajist&aacute;n. Se llamaba Anatoli Boukreev y era sin duda el mejor escalador del Himalaya de su generaci&oacute;n. Anatoli fue, junto con mi a&ntilde;orada amiga Miriam Garc&iacute;a Pascual, la persona que m&aacute;s me ha influido en mi manera de ver el mundo y decidir qu&eacute; rayos hacer con esta vida que nos ha tocado. Su &uacute;ltima expedici&oacute;n se desarroll&oacute; aqu&iacute;, en el Annapurna, y su vida acab&oacute; en una avalancha el d&iacute;a de Navidad de 1.997. Hab&iacute;a escalado 21 ochomiles seguidos sin fallar nunca, y en s&oacute;lo 8 a&ntilde;os. Boukreev me hab&iacute;a invitado a unirme a su &uacute;ltima expedici&oacute;n, y tuve serias dudas antes de declinar la oferta. Tras su muerte, su novia me hizo llegar un peque&ntilde;o espejo met&aacute;lico que Anatoli ten&iacute;a entre sus pertenencias entonces, y que yo todav&iacute;a conservo y utilizo con honor en todas mis expediciones. 
    </p><p class="article-text">
        Su esp&iacute;ritu de hombre bueno ronda sin duda estos lugares m&aacute;gicos, y de vez en cuando me aconseja y anima. Apenas a cincuenta metros de mi tienda se halla el memorial budista que honra su memoria, y en una placa en la piedra pueden leerse algunos datos biogr&aacute;ficos y la siguiente frase; &ldquo;Las monta&ntilde;as no son estadios donde satisfacer nuestra ambici&oacute;n deportiva, sino catedrales donde practicar nuestra religi&oacute;n&rdquo;. Y yo no podr&iacute;a estar m&aacute;s de acuerdo. Hay gente que vive 39 a&ntilde;os y es eterna, y cu&aacute;nto nos alegramos de que se hubieran cruzado en nuestro camino. Te echamos de menos, Toli, y seguimos mir&aacute;ndonos en tu espejo. A veces me paseo por el memorial, y entonces es tan dif&iacute;cil reprimir alguna l&aacute;grima&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 52 de Campobase (Junio 2008).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpinismo-escalada-motanismo-opinion-inaki-ochoa-de-olza_1_2095053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jun 2018 08:17:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El espejo de Anatoli]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bueno, el feo y el malo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpinismo-escalada-motanismo-opinion-inaki-ochoa-de-olza_1_2236368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Apenas han transcurrido cinco minutos desde que he entrado por la puerta del Hotel Thamel, mi casa en Katmand&uacute;, cuando suena el tel&eacute;fono. Enseguida me dicen que una mujer pregunta por m&iacute;. Sonr&iacute;o, pues s&eacute; bien de qui&eacute;n se trata, y me dirijo al galope hacia la recepci&oacute;n. Poco despu&eacute;s estoy charlando una vez m&aacute;s con la octogenaria norteamericana Elizabeth Hawley, periodista, supuesta agente de la CIA y residente en Katmand&uacute; hace casi cincuenta a&ntilde;os. Su tono es cordial, como siempre, aunque ella no sabe que yo cada a&ntilde;o le tengo m&aacute;s aprecio, siquiera porque su presencia aqu&iacute;, y la m&iacute;a, significa que ambos seguimos en camino. Ella es quien se encarga de entrevistar a los l&iacute;deres de las expediciones que se dirigen a escalar en el Himalaya, tanto a la ida como a la vuelta. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cosas de la edad, ella ha bajado un poco el ritmo y ya no puede hablar con todo el mundo, adem&aacute;s de que cuenta con la ayuda de otras dos personas para realizar su cometido. Por lo tanto, es un honor que encuentre un hueco para m&iacute;. Concertamos una cita para la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Un minuto antes de la hora se&ntilde;alada, su viejo VW Escarabajo aparca enfrente del hotel y su figura, cada vez m&aacute;s fr&aacute;gil, parece titubear en un primer momento. Pero pronto compruebo que su cabeza funciona igual que siempre, a sus a&ntilde;os. Miss Hawley, como le llamamos todos, pasa los siguientes 40 minutos explic&aacute;ndome en detalle el funeral de estado de su &iacute;ntimo amigo Edmund Hillary, desaparecido el pasado mes de enero. Ella asisti&oacute; en primera fila, junto a la viuda y la primera ministra de Nueva Zelanda. Despu&eacute;s pasamos a hablar de mi expedici&oacute;n, compuesta por Horia Colibasanu (Ruman&iacute;a), Don Bowie (Canada) y yo mismo, adem&aacute;s de ocho amigos rusos que tardar&aacute;n todav&iacute;a un par de semanas. Miss Hawley me explica que para sus registros seremos dos expediciones diferentes, si no es problema. Despu&eacute;s me pregunta:&ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el nombre oficial de vuestra expedici&oacute;n?&rdquo; Sin saber muy bien qu&eacute; decir, le respondo: &ldquo;Pues mira, ahora que lo dices, hab&iacute;amos pensado en llamarnos EL BUENO, EL FEO Y EL MALO ANNAPURNA 1 EXPEDITION, pero el problema es que no nos hemos puesto de acuerdo en qui&eacute;n es qui&eacute;n. Nadie quiere ser El Feo.&rdquo; Mi vieja amiga se desternilla de risa, por un momento temo que se descuajeringue.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente Horia y yo finalizamos nuestra breve estancia en Katmand&uacute; con una fant&aacute;stica cena en compa&ntilde;&iacute;a de nuestros amigos polacos Piotr Pustelnik, Piotr Morawski y Dariusz Zaluski, adem&aacute;s del eslovaco Peter Hamor. Son algunos de los grandes alpinistas del este. Ellos se dirigen tambi&eacute;n al Annapurna, aunque por la cara noroeste, la vertiente opuesta a donde estaremos nosotros. Gentilmente nos ofrecen todo tipo de informaci&oacute;n sobre la dif&iacute;cil arista este, que ellos escalaron hace un par de a&ntilde;os y nosotros pretendemos repetir ahora. Peter Hamor dibuja incluso un croquis con todos los detalles t&eacute;cnicos habidos y por haber, haciendo gala de un envidiable buen humor. Quedamos en vernos en la cima, si no es mucho pedir, y nos despedimos como si fu&eacute;ramos hermanos tras cuatro horas de compartir historias y pasiones, unidos por un mismo destino. Hemos acabado, seguramente, con buena parte de la despensa y la bodega del restaurante, pero ni siquiera por un instante hemos hablado de mujeres, lo que s&oacute;lo puede querer decir que estamos motivad&iacute;simos. En nuestra visi&oacute;n de t&uacute;nel, nada vemos m&aacute;s all&aacute; de las salvajes monta&ntilde;as del Himalaya, el lugar donde hace tiempo que residen nuestros esp&iacute;ritus, y hacia donde nuestros pasos ahora se encaminan.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 51 de Campobase (Mayo 2008).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpinismo-escalada-motanismo-opinion-inaki-ochoa-de-olza_1_2236368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Mar 2018 11:26:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El bueno, el feo y el malo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Boikot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/boikot_1_2815512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        No tengo ni idea de c&oacute;mo se viv&iacute;a al norte de los Himalayas, en la tierra del trono de los dioses, antes de que llegaran los camaradas chinos a &ldquo;arreglar&rdquo; la situaci&oacute;n. Me imagino que nada era sencillo, all&aacute; donde la tierra no da nada de s&iacute; y donde el sol no calienta. Dicen que era un sistema feudal, en el cual los lamas detentaban el poder pol&iacute;tico y religioso. Me puedo hacer una vaga idea, sin duda era un modo de vida duro como pocos. Los chinos lo arreglaron, claro que s&iacute;, aunque para ello tuvieran que acabar con la vida a un mill&oacute;n de tibetanos, se dice pronto, entre 1.950 y 1.970, en uno de los grandes genocidios del siglo XX, que adem&aacute;s sigue sin ser ni juzgado ni castigado. Otro n&uacute;mero similar de tibetanos viven en el exilio, qu&eacute; remedio, si han tenido la fortuna de poder escapar sin que les peguen un tiro, corriendo a trav&eacute;s de las monta&ntilde;as. En el resto de China, llam&eacute;mosla as&iacute;, las cosas no van mucho mejor en la actualidad. El estado chino lleva a cabo el 65% de todas las ejecuciones que se realizan en el mundo cada a&ntilde;o. Los chinos dicen que ejecutaron a 1.010 personas el a&ntilde;o pasado, aunque otras fuentes aseguran que fueron entre 7.500 y 8.000. La familia del reo paga la bala, tiro en la nuca, y el estado vende los &oacute;rganos un rato despu&eacute;s. Delitos econ&oacute;micos comunes son susceptibles de pena de muerte y, hasta el a&ntilde;o pasado, no era posible recurrir la sentencia a ninguna instancia jur&iacute;dica superior. Por asombroso que parezca, nadie se escandaliza. La cuesti&oacute;n de los derechos humanos no interesa, no es comercial. El genocidio tibetano no s&oacute;lo no ha sido juzgado sino que, para colmo, adem&aacute;s le han dado un premio. As&iacute;, como lo oyen. Una respetada y prestigiosa mafia, el Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional (COI), ol&iacute;mpicamente se pas&oacute; el asunto por el forro de la entrepierna y adjudic&oacute; los Juegos de 2.008 a Pek&iacute;n. Dijeron, para justificarse, que lo hac&iacute;an para provocar la apertura, pero no enga&ntilde;aron a nadie. Los chinos son muchos, pero muchos, muchos, y hay que sacar cantidad de tajada de eso tan tenebroso que se llama inversi&oacute;n extranjera. &iquest;Lo de los derechos humanos? Bueno, no hay que dramatizar, pecata minuta, complejas cuestiones internas... Como ya he dicho en alguna ocasi&oacute;n, celebro infinitamente que esos tripudos bur&oacute;cratas mantengan sus entrenadas y afiladas garras lejos de nuestra actividad. &iquest;Escalada o esqu&iacute; de monta&ntilde;a ol&iacute;mpico? Jam&aacute;s, por favor. Yo no soy atleta, ni nadador o gimnasta. Pero si lo fuera, no se me ocurrir&iacute;a ni en pintura participar en semejante desprop&oacute;sito. Mi &uacute;ltimo recurso como mero espectador es precisamente renunciar a serlo. Es decir, boicotear&eacute; cualquier intento de los Juegos Ol&iacute;mpicos de llegar hasta mi cerebro, v&iacute;a prensa, radio o televisi&oacute;n, y animar&eacute; a cualquiera que me quiera escuchar a hacer lo mismo. Me perder&eacute; el marat&oacute;n y la final de los 10.000, y dejar&eacute; de ver a mis admirados Gebreselassie y Bekele haciendo historia. En Se&uacute;l 88 ve&iacute;amos los Juegos desde la cafeter&iacute;a de Yosemite. En Barcelona 92 camin&aacute;bamos hacia el Everest, y en Atlanta 96 descend&iacute;amos de los Gasherbrum. En Sidney 2000 march&aacute;bamos hacia el Ama Dablam, y en Atenas 2004 nos recuper&aacute;bamos del K2. Siempre me dio pena perderme los Juegos, aunque fuera por estar en las monta&ntilde;as, pero esta vez no ser&aacute; as&iacute;. No vamos a cambiar nada, me temo, pero se nos queda la conciencia mejor. Mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 49 de Campobase (Marzo 2008).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/boikot_1_2815512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Feb 2018 12:21:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Boikot]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aguas turbulentas (El descerebrado)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/aguas-turbulentas-descerebrado_1_3077403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Hoy estoy perezoso, me noto espeso; debe ser la edad, el tiempo, o el invierno. Igual simplemente es que soy realmente un z&aacute;ngano. Cuando eso pasa, no tan a menudo, me voy a entrenar y le doy duro, cuesta arriba y cuesta abajo. Y el curro que lo haga otro. As&iacute; que hoy le cedo la palabra, con sumo gusto, a un amable lector que nos escribi&oacute; hace ya alg&uacute;n tiempo desde el sur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;...en M&aacute;laga asist&iacute; a la conferencia de Juanito Oiarzabal, organizada por la fundaci&oacute;n Eroski. El acto en s&iacute; fue un &eacute;xito de p&uacute;blico que abarrot&oacute; la sala de conferencias ubicada en el Centro C&iacute;vico. Al menos 350 personas asistieron con gran expectaci&oacute;n la llegada a M&aacute;laga de nuestro admirado alpinista. Present&oacute;, Juanito, un avance en primicia de lo que ser&aacute; el montaje audiovisual de la ascensi&oacute;n al K2 por parte de la expedici&oacute;n del Al Filo. Magnifico audiovisual, aderezado con la personal&iacute;sima forma de contar sus vivencias por parte de Oiarzabal. Tras el acto se abri&oacute; un turno de palabra... Puestos en ese contexto y ante preguntas del tipo &rdquo;qu&eacute; llevas en la mochila el d&iacute;a del ataque a la cumbre&ldquo;, me decid&iacute; a plantear en el turno de preguntas mi opini&oacute;n compartida con I&ntilde;aki Ochoa de Olza, expuesta en su magnifico art&iacute;culo titulado <a href="http://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/inaki_ochoa_de_olza_0_350315408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ldquo;Ruedas de molino&rdquo; (CampoBase n&ordm;8)</em></a>. Adem&aacute;s hice menci&oacute;n al verdadero &eacute;xito alpin&iacute;stico de la temporada, la repetici&oacute;n de la Magic Line por la expedici&oacute;n catalana. Juanito reconoci&oacute;, aunque de pasada, el m&eacute;rito alpin&iacute;stico de Corominas y compa&ntilde;&iacute;a, y luego entro a saco en un c&uacute;mulo de descalificaciones hacia I&ntilde;aki y su trayectoria como alpinista. A saber, y por orden, dijo de &eacute;l que era un alpinista que no hab&iacute;a demostrado nada en su trayectoria salvo subir a las cumbres por las v&iacute;as normales, y generalmente aprovech&aacute;ndose de las cuerdas fijas montadas por la expediciones que le anteced&iacute;an. Que cualquiera de los que formaba equipo con &eacute;l (Oiarzabal) en sus expediciones le daba cien mil vueltas como alpinista a I&ntilde;aki. Que I&ntilde;aki hab&iacute;a montado un numerito sobre un supuesto record en el K2 aprovech&aacute;ndose de las cuerdas fijas montadas por la expedici&oacute;n de Al filo. Dijo de I&ntilde;aki, y esto es literal, que...&rdquo;es un descerebrado que har&iacute;a mejor est&aacute;ndose calladito&ldquo;, y aludi&oacute; finalmente al art&iacute;culo publicado en vuestra revista. En f&iacute;n, personalmente creo que fue Juanito Oiarzabal en estado excesivamente genuino. Sin duda, di&oacute; la sensaci&oacute;n de que cuando alguien se instala en el &rdquo;star system&ldquo;, pierde toda su magia como ser humano y como alpinista. Al menos en esta ocasi&oacute;n, esa ha sido la sensaci&oacute;n que ha dejado en muchos de nosotros, que seguiremos admirando m&aacute;s sus gestas que sus respuestas. Un cordial saludo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Algo qu&eacute; opinar? Yo, no. Como tengo el d&iacute;a vago, no voy a decir nada, que cansa. S&oacute;lo a&ntilde;adir&eacute; que hay gente que te llama idiota y te hace un favor. Adem&aacute;s, si no tengo nada bueno que decir de alguien, prefiero quedarme &ldquo;calladito&rdquo;, desde luego, y dejar que sea el tiempo el que ponga a cada uno en su sitio, si no es mucho pedir. Nietzsche dijo en una ocasi&oacute;n que &ldquo;hay esp&iacute;ritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas&rdquo;. Y eso que el t&iacute;o se muri&oacute; hace un mont&oacute;n de a&ntilde;os y se qued&oacute; sin conocer las &eacute;picas gestas de los h&eacute;roes modernos, tan bien glosadas por los Homeros de nuestros d&iacute;as. Seguro que se revuelve en su tumba, el pobre.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 48 de Campobase (Febrero 2008).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/aguas-turbulentas-descerebrado_1_3077403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Nov 2017 09:21:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Aguas turbulentas (El descerebrado)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los federales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/federales_1_3169187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        No es tan malo mirar atr&aacute;s de vez en cuando, como en estas entra&ntilde;ables fechas de &ldquo;mierda&rdquo;, y ver que hemos sobrevivido un a&ntilde;o m&aacute;s. Tambi&eacute;n me alegro de que la calidad de la supervivencia sea alta, aquella misma calidad de la que hablaba Doug Scott tras un vivac a 8.750 metros m&aacute;s o menos a pelo. No es menos notorio constatar que conservamos m&aacute;s o menos intactas la ilusi&oacute;n, la imaginaci&oacute;n y las ganas de vivir en libertad, a pesar del bombardeo. Lo &uacute;nico que vamos perdiendo, a mordiscos y a nuestro pesar, es la ingenuidad, o la facilidad con la que nos enga&ntilde;an. Disc&uacute;lpenme, pero creo que los hombres de nuestro tiempo hemos matado al Dios tradicional, y lo hemos sustituido por los dioses cotidianos del Confort, el Dinero y la Seguridad. Los tres por igual, es dif&iacute;cil decir qui&eacute;n de ellos significa m&aacute;s en este nuestro lado bueno del mundo. Aqu&iacute; todo es ergon&oacute;mico, todo ha de costar poco esfuerzo, e incluso se mira mal al que suda por sus sue&ntilde;os. Todo se mide por lo que cuesta en euros, todo est&aacute; asegurado, que nunca se sabe. Incluso a veces es &ldquo;obligatorio&rdquo; que sea as&iacute;. Todo ello vale hasta que llegan una enfermedad o un accidente y la escala de valores salta por los aires, hecha a&ntilde;icos. Hace 23 a&ntilde;os que, anualmente, renuevo mi licencia y seguro federativo, con la religiosidad propia de cualquier rito, con toda la ceremonia, casi hasta con alegr&iacute;a. M&aacute;s de 2.000 euros he dejado en tal menester con el paso de los a&ntilde;os. Parece ciertamente ventajoso ser muchos y defender nuestros derechos y nuestras monta&ntilde;as agrupados. Adem&aacute;s, en ciertos sitios comienzan a cobrar los rescates, con esa filosof&iacute;a tan linda de que no hace falta pagar si conduces borracho, te caes al r&iacute;o y 30 bomberos tienen que jugarse el bigote para rescatarte, pero escalar es un lujo no admisible, que no cuela f&aacute;cilmente en nuestra ego&iacute;sta y dormida sociedad. El pasado mes de junio comenz&oacute; a dolerme una de mis trotadas rodillas. El dolor apareci&oacute; en el monte, donde paso 300 d&iacute;as al a&ntilde;o si el tiempo o la autoridad no lo impiden. No fue en un partido de f&uacute;tbol o en un casino, ni mucho menos en los toros o visitando un museo. Sencillamente me lesion&eacute;, una tendinitis que se ha agarrado con ganas y que, seis meses despu&eacute;s, me ha hecho pasar por el quir&oacute;fano. Desde el principio me dijeron que, parad&oacute;jicamente, mi lesi&oacute;n no estaba &ldquo;cubierta&rdquo;, aunque si ment&iacute;a y dec&iacute;a que me la hab&iacute;a hecho &ldquo;por un golpe&rdquo; entonces la cosa sol&iacute;a colar. Pero si es tan f&aacute;cil de evitar prefiero no hacerlo, lo de mentir, as&iacute; que a pagar tocan, 2.500 de nada. Imag&iacute;nense el negocio; durante 20 a&ntilde;os t&uacute; me das 100 euros al a&ntilde;o, y luego cuando te lesionas te jodes, y te lo pagas t&uacute;. La culpa de lesionarme es m&iacute;a, por ir al monte, por ser escalador, corredor, paseante, esquiador. Ignoro si la responsabilidad de lo que yo considero un timo tan evidente es de unos, los federales, a quienes supongo bienintencionados en sus esfuerzos por sus asociados, o de los otros, las compa&ntilde;&iacute;as de seguros, a quienes considero una cuadrilla de piratas sin escr&uacute;pulos. Un servidor pensaba, en su ingenuidad, que quienes rigen nuestros designios federativos, nuestros federales, ser&iacute;an capaces de defender nuestra suerte con m&aacute;s garbo. As&iacute; que fed&eacute;rense si ustedes quieren, pero el a&ntilde;o que viene, y los que espero que sigan, yo no lo voy a hacer. M&aacute;s que nada por hacer caso a Harry el sucio, que dec&iacute;a aquello tan profundo de: &ldquo;Si quiere garant&iacute;as, c&oacute;mprese una tostadora&rdquo;. Pues eso. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 47 de Campobase (Enero 2008).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/federales_1_3169187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2017 07:39:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los federales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Nota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/nota_1_3286338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Han visto ustedes una pel&iacute;cula llamada &lsquo;El gran Lebowski&rsquo;? Si no es as&iacute;, mi consejo es que lo remedien cuanto antes, porque nunca se sabe. Durante las casi dos horas de surreales y delirantes acontecimientos, un tipo que se hace llamar &lsquo;El Nota&rsquo; se pasea en albornoz y zapatillas de casa, tranquilo, intentando conseguir que alguien se ocupe de limpiar su alfombra, en la cual un par de gangsters se han orinado al confundir su nombre con el de un famoso millonario. &lsquo;El Nota&rsquo; s&oacute;lo quiere justicia, adem&aacute;s de jugar a los bolos y beber &ldquo;caucasianos blancos&rdquo;. Es un tipo vago, genial, cari&ntilde;oso y lleno de proyectos de esos que es f&aacute;cil suponer que nunca ver&aacute;n la luz. Pero sin gente de esta hechura la vida ser&iacute;a sin duda mucho menos interesante, y todos parecer&iacute;amos suizos... 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a en Muktinath, Nepal, tuve la inmensa fortuna de conocer a una reencarnaci&oacute;n de &lsquo;El Nota&rsquo; , y no puedo estar m&aacute;s orgulloso de ello. Me quedo con su figura en cuanto le veo, porque destaca all&aacute; por d&oacute;nde pasa, rebosante de carisma y evidente buen humor. Es italiano por los cuatro costados, se llama Davide y tiene los ojos verdes, que centellean vivarachos mientras &eacute;l parlotea a la vez en dos o tres idiomas. Atrae hacia su persona las miradas y las conversaciones de todos los presentes en el Mount Kailash Lodge, donde nos alojamos hoy. Davide es como un im&aacute;n, siempre le ocurren toda clase de cosas.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de atravesar el Thorung La, un collado de 5.400m., vestido con unas chanclas, un poncho mejicano y una sudadera donde pone MILANO. Nevaba con ganas, pero &eacute;l es m&aacute;s duro que todo eso. En apenas unas horas le ha sucedido de todo. Primero se ha topado con los ex guerrilleros mao&iacute;stas, ahora reconvertidos en pol&iacute;ticos, que le han pedido una &ldquo;donaci&oacute;n&rdquo;. Nadie m&aacute;s que &eacute;l les ha visto. Davide les ha respondido que no, gracias, que Namast&eacute;, y despu&eacute;s ha salido de naja. Al rato le ha mordido un mono, aqu&iacute; a 3.700 m., as&iacute; como lo oyen. Resulta que Davide se ha acercado a un sant&oacute;n ind&uacute; y le ha entregado unas rupias a modo de donativo. Despu&eacute;s le ha estrechado la mano, momento que el peque&ntilde;o simio, propiedad del asceta, ha aprovechado para meterle un buen bocado en un dedo, presa de los celos. &ldquo;Pobre animal, le van a tener que vacunar a &eacute;l...&rdquo;, nos dice, y se muere de la risa. Mientras nos cuenta todo esto, la alarma de su reloj se dispara, sonando enloquecida. &ldquo;Descompresi&oacute;n&rdquo;, aclara con seriedad desconocida y el ce&ntilde;o fruncido, &ldquo;me avisa de que tengo que parar tres minutos, en mi subida a la superficie...&rdquo;. Pronto nos duele el est&oacute;mago, es extra&ntilde;o que tanto reir no sea pecado.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as despu&eacute;s nos despedimos en Katmand&uacute;. Davide y su novia se van a la India, a practicar la meditaci&oacute;n, que de todo ha de haber bajo el cielo. Davide cocina y nos invita a comer a unos cuantos, en su hotel. Al mismo tiempo ense&ntilde;a italiano b&aacute;sico a los nepal&iacute;s empleados en el albergue, por el que se pasea como si fuera el due&ntilde;o. &ldquo;Ciao, ciao, belle tetine...&rdquo;, repiten todos en cuanto le ven. El cocinero oficial del lugar le sigue a todas partes y aprende a preparar la pasta al dente. Hay algunas personas que te contagian su energ&iacute;a, su entusiasmo y su amor por la vida. Su s&oacute;lo recuerdo dibuja una sonrisa en tus labios y hace que te vayas a la cama ansioso por saber lo que va a pasar ma&ntilde;ana. Davide es uno de ellos, y yo me alegro de hab&eacute;rmelo cruzado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 46 de Campobase (Diciembre 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/nota_1_3286338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jul 2017 12:10:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Nota]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta a Ricardo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/carta-ricardo_1_3410763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Hola Riki, hace d&iacute;as que ten&iacute;a ganas de hablar un rato contigo, pero no encontraba el hueco. Seguimos todo el d&iacute;a como locos, sin parar, llevando a cuestas el pecado mortal de no tener tiempo ni para los amigos. El verano hace d&iacute;as que se fue, de nuevo llueve con ganas y, como siempre, ya estamos esperando a la nieve para escapar del sopor urbano. Ha sido una mierda de verano, para qu&eacute; te voy a enga&ntilde;ar, aunque algunos de tus numerosos amigos, como Pauner y Vallejo, se pudieron subir al Broad Peak en julio. Les cost&oacute; lo suyo, no creas, pero al final libraron con holgura. Al volver me dijeron que te echaron de menos con violencia. Como los dem&aacute;s. Aqu&iacute; no ha hecho calor, que es lo que tiene que hacer en un verano decente para que entonces nos quejemos de ello y no de lo contrario. Yo me he lesionado, cosa que hac&iacute;a bastantes a&ntilde;os no ocurr&iacute;a. Va a ser la edad. Nada terrible, una tendinitis en la rodilla, pero he tenido que parar y eso ya sabes que no nos gusta a ninguno. Me he dedicado a escalar en roca y te puedo decir con cierto orgullo que no se me ha olvidado, a&uacute;n despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. Hemos andado por el Piz Badile, tambi&eacute;n en Verd&oacute;n y Chamonix, en el Ticino Suizo y por supuesto en Etxauri, claro. Rulando por ah&iacute;, sin muchas m&aacute;s reglas que llegar hambrientos a cada anochecer y apretar bien la espalda contra el suelo al dormir. Aunque prefiero no mirar a la dificultad de las v&iacute;as que hago, de paso que me hago la ilusi&oacute;n de que escalo rocas y no grados, y de que as&iacute; soy como Chris Sharma, intuitivo y grande. En Junio, nada m&aacute;s regresar del Dhaulagiri, estuve en tu casa de Salinas con toda tu familia. Est&aacute;n muy bien, tienes que estar orgulloso de ellos, amigo. Tus chicas, tu mujer, tu madre y tus hermanos me impresionaron por su entereza, su fuerza y sus ganas de vivir, que ya s&eacute; de qui&eacute;n aprendieron. Todos han estado entren&aacute;ndose como mulos, con toda la ilusi&oacute;n del mundo, para poder acercarse este mes de octubre hasta el campo base de tu Dhaulagiri, a dejar all&iacute; jirones de piel y coraz&oacute;n, y a decir cosas que no hay quien cuente de lo hermosas que son. &iquest;Te acuerdas del piolet que intercambiamos en el Makalu, hace ya tres a&ntilde;os y pico? A ti te gustaba el m&iacute;o y a mi me gustaba el tuyo, as&iacute; que trato hecho. Despu&eacute;s, &ldquo;tu&rdquo; piolet ha subido en mi mano al K2, al Manaslu, al Shisha Pangma y al propio Dhaulagiri. El cacharro met&aacute;lico siempre me recuerda tu honestidad, tu bravura y tu tirar para adelante sin mirar atr&aacute;s. Se lo llev&eacute; a tu mujer porque me perec&iacute;a mejor que se lo quedara ella, pero me lo devolvi&oacute; pidi&eacute;ndome que lo usara yo hasta que acabe los 14 ochomiles, y que despu&eacute;s hablar&iacute;amos. Qu&eacute; lindo gesto. Ma&ntilde;ana me subo a un avi&oacute;n que me llevar&aacute; all&aacute; donde est&aacute;s. Con Rub&eacute;n, Carlos y los otros intentaremos traerte de vuelta a casa, a donde perteneces. Por mi parte, s&oacute;lo quer&iacute;a saludarte, y espero no alterar vuestra tranquilidad y paz. Deb&eacute;is saber que se os a&ntilde;ora, recuerda y echa de menos como corresponde, un puto huevo. Amigo, ya sabes que mi coraz&oacute;n est&aacute; all&iacute;, contigo y con Santi, y con todos los dem&aacute;s. Sue&ntilde;o con las nieves que os cubren como un p&aacute;jaro que anhela vientos que le porten m&aacute;s all&aacute; de cualquier arco iris. Y espero que mi vida sea tan rica como lo fueron las vuestras, y que alguien se acuerde de mi todos los d&iacute;as, con una sonrisa en los labios, cuando me vaya. * Ricardo Valencia, alpinista navarro desaparecido en el Dhaulagiri en mayo de 2007, junto al aragon&eacute;s Santiago Sagaste.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 45 de Campobase (Noviembre 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/carta-ricardo_1_3410763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2017 11:27:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta a Ricardo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pastilla, camarada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/pastilla-camarada_1_3497488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Si yo fuera ruso y viviera en Rusia, lo primero que se me ocurrir&iacute;a es hacerme alpinista. Lo digo porque parece algo imposible de concebir el nacer en aqu&eacute;l pa&iacute;s y practicar un alpinismo normal o aburrido, incluso en el caso de que te apetezca que sea as&iacute;. No, no, nada de eso. Lo que hay que hacer si uno es ruso es subirse al sitio m&aacute;s dif&iacute;cil por el lado m&aacute;s dif&iacute;cil, y sobre todo conseguir que el asunto resulte &eacute;pico, que se ronde la tragedia y, si acaso se sobrevive, entonces que sea al menos teniendo cuatro o cinco dedos negros, habiendo perdido 15 kilos y con un par de trombos en las piernas. La &uacute;ltima de la lista da p&aacute;nico s&oacute;lo al o&iacute;rla, la directa a la cara oeste del K2, en 70 d&iacute;as de campo base y con docena y media de escaladores asediando la pared continuamente, sin mirar al clima. Si nieva, pues que se joda el sargento. Haciendo memoria es f&aacute;cil apreciar desde el sill&oacute;n que los (ex)sovi&eacute;ticos lo han escalado todo, desde aquella primera al pilar suroeste del Everest, en 1.982; la traves&iacute;a del Kanchenjunga, la oeste y tambi&eacute;n la norte del Dhaulagiri, la sur del Lhotse, la oeste del Makalu, la primera al Lhotse medio, la directa de la norte del Everest, la norte del Jannu, la sur del Broad Peak, la noreste directa del Manaslu, la cresta noroeste del Annapurna y la norte del Cho Oyu... Todas ellas, &iexcl;vias sin repetir! Es f&aacute;cil criticar el estilo pesado y el uso casi sistem&aacute;tico de (algo) de ox&iacute;geno, que ellos mismos portean, pero, se pongan como se pongan algunos de los puristas occidentales, los datos no dejan lugar a dudas; son sin duda los m&aacute;s grandes. Entre ellos encontramos al discreto doctor Evgeny Vinogradsky (6 veces el Everest), un tipo que ya subi&oacute; a los cuatro Kanchenjungas en 1.989, y que desde entonces ha participado en la mayor&iacute;a de los ascensos antes descritos, convirti&eacute;ndose con su escalada de la oeste del K2, a sus 56 a&ntilde;os, en la primera persona que ha abierto nuevas rutas en cuatro de los cinco ochomiles grandes. En el K2 se han sobrado. Algunos de los once que han hecho cumbre han pasado m&aacute;s de 30 noches a 7.000 metros y tres de ellos, Gennady Krievski, Alexei Bolotov y Nikolai Totmjanin han dormido (&iquest;) 10 veces por encima de los 8.000 metros, en el transcurso de 15 d&iacute;as, en sus dos intentos. Han sobrevivido a tres noches a 8.400 metros, escalando dificultades muy serias hasta la propia cumbre. Algunos escaladores y observadores occidentales se han apresurado a criticarles, y a poner en duda los medios que usan, insinuando incluso que quiz&aacute;s ellos dispongan de alguna pastilla que los dem&aacute;s desconozcamos... Prefieren imaginarse a Nikolai dici&eacute;ndole a Alexei, &ldquo;t&oacute;mate la pastillita, tovarich, a ver si te va a dar un chungo...&rdquo;, porque siempre es m&aacute;s f&aacute;cil creer en esot&eacute;ricos secretos ocultos que reconocer que en occidente se ha perdido buena parte de la imaginaci&oacute;n, que es el motor de la aventura y que ellos a&uacute;n conservan. Yo s&eacute; que no es as&iacute;. Les conozco, y s&eacute; que lo que mueve sus pasos es un deseo firme y puro, de ese que quema por dentro. Tambi&eacute;n s&eacute; que, de vuelta al hogar, les esperan condiciones de vida mucho m&aacute;s duras que las nuestras y un futuro cuando menos incierto, que hace que sea m&aacute;s f&aacute;cil centrarse en la escalada presente, y que otorga a la gloria conseguida cualidades cat&aacute;rticas y magia a raudales. As&iacute; que abran bien los ojos cuando los rusos salgan de casa de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 44 de Campobase (Octubre 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/pastilla-camarada_1_3497488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Mar 2017 10:42:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La pastilla, camarada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gusano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/gusano_1_3580423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        La memoria humana no s&oacute;lo es fr&aacute;gil; tambi&eacute;n es una vieja bastarda, que nos hace olvidar pronto cosas que debieran bastar para mover nuestros pies cada ma&ntilde;ana, y hechos que debieran dejar huellas imborrables en nuestros corazones. Por si ello no fuera suficiente, los telediarios malditos nos hipnotizan y anestesian, convirtiendo en trivial no s&oacute;lo la muerte sino tambi&eacute;n el asesinato. Con todo, al menos en mi caso, de vez en cuando la bilis que generan viejas heridas resurge, y sabe ciertamente fresca y caliente. Hoy me refiero al asesinato de una monja tibetana que hu&iacute;a de su pa&iacute;s hacia el exilio, visto en primera persona (y grabado en directo) por cientos de escaladores que se encontraban ahora hace justo un a&ntilde;o a los pies del Cho Oyu.
    </p><p class="article-text">
        Si se dan ustedes una cibern&eacute;tica vuelta por youtube, y solicitan &ldquo;Chinese killing Tibetans&rdquo; (Chino matando Tibetanos) o bien &ldquo;Nangpa La shootings&rdquo; (tiroteo en el Nangpa La), podr&aacute;n ver de qu&eacute; hablo. En los v&iacute;deos, de calidad escasa pero de crudeza inigualable, se puede observar c&oacute;mo una columna de casi 80 tibetanos se dirige hacia el susodicho collado, el Nangpa La, en fila de a uno y a casi 5.700 metros de altura. El collado es uno de los m&aacute;s altos entre Tibet y Nepal, antiguo paso de caravanas de yaks y comerciantes. Ahora, es el &uacute;ltimo recurso para los que intentan escapar de la muerte, la c&aacute;rcel, la opresi&oacute;n y la rendici&oacute;n a una cultura extranjera y extra&ntilde;a, desde que hace casi 60 a&ntilde;os comenzar&aacute; el genocidio que los chinos realizan impunemente en Tibet. En el v&iacute;deo se observa c&oacute;mo un tipo vestido de verde y con el pelo corto, coincidencias, apunta tranquilamente y dispara, y c&oacute;mo una figura peque&ntilde;a y oscura termina sus d&iacute;as en la nieve, su vida cortada en seco. Despu&eacute;s, el militar se enciende un cigarro, el hijo de puta, y comenta la jugada con alg&uacute;n colega. Los chinos, antes de saber que el v&iacute;deo exist&iacute;a, arguyeron que los disparos se hicieron &ldquo;en defensa propia&rdquo;, qu&eacute; sinverg&uuml;enzas. La historia tuvo sus cinco minutos de fama en alg&uacute;n noticiario de por entonces, y alguna t&iacute;mida y pac&iacute;fica protesta en frente de alguna embajada bien custodiada.
    </p><p class="article-text">
        Del gobierno chino es normal esperar cosas mucho peores que la mentira o el cinismo, pero de lo que no se habl&oacute; entonces es de la reacci&oacute;n de algunos escaladores que estaban presentes el d&iacute;a de autos. En concreto, el due&ntilde;o de una de las agencias que organizan expediciones comerciales, una de las m&aacute;s grandes y conocidas, se dirigi&oacute; a varios de los grupos presentes, o les mand&oacute; emisarios, conmin&aacute;ndoles a no decir nada del tema. El gusano en cuesti&oacute;n aseguraba que, si acaso alguien hablaba del asunto, la consecuencia ser&iacute;a el cierre de fronteras en el futuro, o quiz&aacute;s el encarecimiento de los permisos de escalada. Por si ello fuera poco, a&ntilde;adi&oacute; que en realidad la monja asesinada no era tal, sino un miembro de una mafia de trata de blancas que trataba de huir de la justa justicia china. &iexcl;Ah, bueno, ya me quedo mucho m&aacute;s tranquilo! Si es as&iacute; no pasa nada, maten, maten ustedes se&ntilde;ores militares chinos... El gusano ser&aacute; siempre un cabr&oacute;n sin escr&uacute;pulos. &iquest;Tan buenos son los d&oacute;lares que ganas?
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente para la historia, algunos no se callaron y publicaron sus fotos, relatos y v&iacute;deos, pruebas que no dejan lugar a la duda. No me acostumbrar&eacute; nunca a que tenga que haber de todo; gentes de esp&iacute;ritu puro y noble, o asesinos y gusanos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 43 de Campobase (Septiembre 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/gusano_1_3580423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Feb 2017 08:33:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El gusano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mis plegarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/plegarias_1_3666105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Tirando de hemeroteca, encuentro una frase que escrib&iacute; hace ya alg&uacute;n tiempo yo solito, supongo que ten&iacute;a el d&iacute;a revoltoso; &ldquo;S&oacute;lo espero que los tripudos bur&oacute;cratas que rigen los designios del deporte mundial mantengan sus afiladas garras lejos de nuestra actividad&rdquo;. Inevitablemente, mis vanos deseos parecen estar destinados al cubo de la basura, lugar donde por otra parte no se est&aacute; tan mal, depende de lo que caiga en &eacute;l despu&eacute;s. Resulta que un organismo llamado AMA (Agencia Mundial Antidopaje) ha decidido incluir el ox&iacute;geno embotellado en la lista de productos prohibidos. A eso le llamo yo no ya sacar los pies del tiesto, sino directamente cagar fuera del mismo, eso s&iacute;, con estilo ol&iacute;mpico; m&aacute;s alto, m&aacute;s fuerte y m&aacute;s lejos que nadie. Mira t&uacute; que es grande el tiesto y resulta f&aacute;cil apuntar. Pues nada, todo fuera. La AMA no tiene nada que decir sobre el ox&iacute;geno en botellas o como sea, porque el alpinismo es una actividad f&iacute;sica pero no un deporte como tal, y si se practica bien carece de reglas escritas, de competiciones oficiales, de jueces, medallas y ceremonias con himnos, banderas y se&ntilde;oritas en traje regional. Adem&aacute;s es habitualmente practicado por gentes, como un servidor, que creen fervientemente en... nada que no sea la libertad individual, con may&uacute;sculas. Si alguien quiere subir al Everest o a donde sea con botellas y escafandra de astronauta, d&eacute;jenle en paz. De sobra sabemos que hay qui&eacute;n utilizar&iacute;a helio y se inyectar&iacute;a lej&iacute;a en vena si ello le garantizase la cima, la fama tipo &ldquo;isla de los famosos&rdquo; y algo de pasta. Estar&aacute;n ustedes de acuerdo conmigo, por una vez, en que la esencia de la escalada en altitudes extremas es la hipoxia, la escasez de ox&iacute;geno sin matices que te destruye f&iacute;sicamente en unas pocas horas, y cuya consecuencia directa m&aacute;s radical es que el himalayismo es la actividad m&aacute;s peligrosa con diferencia de todas las que se practican en monta&ntilde;a. Quien se acerca al Himalaya o Karakorum con humildad, respeto y verdadero amor por las monta&ntilde;as jam&aacute;s se enchufar&iacute;a a la botella, porque lo que esa persona quiere descubrir es si sus pulmones y piernas valen esos 8.000 metros. Si uno se conecta, la incertidumbre y la aventura son aniquiladas al un&iacute;sono, y la monta&ntilde;a escalada se convierte inmediatamente en otra, miles de metros m&aacute;s baja, amable, caliente y segura mientras la tecnolog&iacute;a no falle o escasee. Mis plegarias no fueron escuchadas entonces, pero las repetir&eacute;. Se&ntilde;ores de la AMA, dejen en paz el alpinismo, permitan que si alguien quiere subir al Everest chupando m&aacute;s ox&iacute;geno que Jacques Cousteau lo haga. Una ascensi&oacute;n con ox&iacute;geno artificial puede ser importante personalmente, pero no vale un pimiento si hablamos de alpinismo. Y lo sabemos todos, incluidos ustedes. Si necesitan investigar el dopaje, podr&iacute;an entonces ocuparse de esos deportes, hay muchos, donde el organismo sancionador es el mismo que obtiene ping&uuml;es beneficios de la propia actividad. &iquest;Les doy una pista? Donde m&aacute;s dopaje hay es donde se mueve m&aacute;s dinero. As&iacute; que, hala, a ver por qu&eacute; ciertos futbolistas poseen cu&aacute;driceps de 70 cent&iacute;metros de circunferencia comiendo s&oacute;lo alubias, se recuperan de un esguince en una semanita, y a ver qu&eacute; caf&eacute; se han tomado antes de la final, que esos ojillos enrojecidos y ese temblor de patas me resultan sospechosos. Aunque ya se sabe, &ldquo;gol en el campo, paz en la tierra.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 42 de Campobase (Agosto 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/plegarias_1_3666105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Dec 2016 11:58:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mis plegarias]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fausto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/fausto_1_3709565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        El sol picante y hermoso de Kathmandu me devuelve a la vida poco a poco, tras haberlas pasado canutas en una expedici&oacute;n de las buenas. Bueno, creo que es el sol, s&iacute;, pero tambi&eacute;n deben influir lo suyo, me temo, las chicas, el jab&oacute;n, los helados y la visita de la octogenaria y cada vez m&aacute;s simp&aacute;tica Liz Hawley, cosas todas ellas que nos reconcilian con la vida a la vez que nos recuerdan que una vez m&aacute;s hemos sobrevivido, que podemos volver a vivir, que se nos concede otro a&ntilde;o de camino, o al menos seis meses, para cometer los mismos errores y fechor&iacute;as de siempre. O incluso para enmendarlos, que de todo habr&aacute; por ah&iacute;. Me siento en la terraza del Northfield Caf&eacute; y me dedico a pensar por unos instantes, relajante actividad a la que suelo dedicar todos los d&iacute;as un rato, si la lluvia o la autoridad competente no lo impiden. Hoy cumplo 40 a&ntilde;os, aunque se me nota m&aacute;s bien poco. Se me nota bastante m&aacute;s la resaca de ayer, porque estuvimos de fiesta hasta las tantas, y estas ya no son edades para ciertas cosas... Ser&aacute;n breves los momentos de mi introspecci&oacute;n, instantes en los que agradezco sereno el regalo que supone seguir siendo libre, seguir haciendo caso a mi intuici&oacute;n y a las roncas llamadas de mi coraz&oacute;n. &ldquo;&iexcl;I&ntilde;aki!&rdquo;, grita alguien desde una mesa cercana, interrumpiendo mi digno &ldquo;mirar de ombligo&rdquo;. Cuando me vuelvo lo primero que veo es su larga barba canosa, que alcanza tal longitud que para si la quisiera el propio mago Merl&iacute;n. Una piedra tibetana bell&iacute;sima cuelga de su cuello. En su rostro se ilumina una sonrisa al menos 40 a&ntilde;os m&aacute;s joven que &eacute;l, el gui&ntilde;o travieso de alguien que contin&uacute;a siendo un ni&ntilde;o p&iacute;caro, sin duda. Es mi viejo amigo Fausto de Stefani, un italiano inteligente y rom&aacute;ntico que lleva m&aacute;s a&ntilde;os que casi ninguno de nosotros en esto de escalar monta&ntilde;as grandes. En esto y en otras cosas, y ha sobrevivido a todo. Su llamada me hace sonreir, a la mierda la introspecci&oacute;n y los pensamientos, y que vivan los amigos. Fausto, un alpinista de primera que ha escalado todos los ochomiles, ama la vida y las mujeres. Tiene un aspecto inmejorable, que dista mucho de lo que su pasaporte indica; 56 a&ntilde;os. Est&aacute; mucho m&aacute;s delgado que hace unos a&ntilde;os, se le ve en forma. Pronto nos sentamos juntos y puedo disfrutar de su inteligente conversaci&oacute;n, privilegio nunca suficientemente agradecido, especialmente entre algunos de mis colegas himalayistas. Fausto viene del Lhotse, y est&aacute; realmente espantado de c&oacute;mo se denigra todas las primaveras la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del mundo, su vecino Everest. Me explica, y me deja mudo de admiraci&oacute;n, c&oacute;mo ha recaudado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os 1 mill&oacute;n de euros para su escuela en las proximidades de Kathmand&uacute;, donde hay escolarizados ya 800 ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos. Hablando del ego&iacute;smo del deportista de elite. &ldquo;&iquest;Sabes, I&ntilde;aki? Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, me quedan solamente muchas dudas, y apenas unas cuantas certezas. La m&aacute;s importante de estas es que el alpinismo no cuenta, no importa nada. Lo &uacute;nico que importa de verdad es cu&aacute;nto has amado y cu&aacute;nto te han amado&rdquo;, me dice mir&aacute;ndome fijamente a los ojos. Los suyos brillan con pasi&oacute;n, con verdad, con coraz&oacute;n. &ldquo;Fausto, eres grande&rdquo;, le digo. Alguien con esa pedazo de barba s&oacute;lo puede tener raz&oacute;n, mucha raz&oacute;n. Me despido contento, porque en una hora de tranquila ch&aacute;chara he aprendido m&aacute;s que en todo el a&ntilde;o 1979, cuando curs&eacute; 7&ordm; de EGB.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 41&nbsp;de Campobase (Julio 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/fausto_1_3709565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Dec 2016 10:11:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fausto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El apremio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/apremio_1_3760345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        En las gargantas que rodean el valle del Myagdi Khola, en el coraz&oacute;n del Himalaya nepal&iacute;, el tiempo parece haberse detenido hace ya unos cuantos siglos. Durante ocho d&iacute;as hemos caminado por ca&ntilde;ones estrechos y sendas poco definidas, preguntando a los pocos lugare&ntilde;os presentes por nuestro rumbo, inseguros cual caminantes novatos. Poco a poco nos hemos despegado de nuestro sopor urbano, de nuestra civilizada torpeza, de nuestras dudas. Lo cierto es que esta marcha de aproximaci&oacute;n que acabamos de finalizar es la misma de siempre. Desde un lugar llamado Beni comenzamos nuestro peculiar peregrinaje. En numerosas ocasiones el camino no permite errores, y un simple tropez&oacute;n ser&iacute;a sin duda el &uacute;ltimo. En los dos pasajes m&aacute;s complicados han sido necesarias las cuerdas fijas, para mayor seguridad de nuestros cuarenta porteadores. Ahora comprendemos por qu&eacute; este valle nunca estar&aacute; masificado. Pero ya no miramos atr&aacute;s. El Dhaulagiri se levanta 3.500 metros por encima de nuestro peque&ntilde;o y modesto campo base, apenas una decena de tiendas de campa&ntilde;a colocadas precariamente sobre la morrena glaciar, entre piedras y a una altitud muy tolerable, 4.650 metros de altura. Los porteadores nos abandonaron sin misericordia todav&iacute;a a una buena distancia del campo base, y los primeros d&iacute;as los hemos pasado haciendo viajes glaciar abajo, con la sana intenci&oacute;n de recuperar al menos nuestro material personal. Ahora se han quedado trabajando seis amigos nepal&iacute;es, que tendr&aacute;n que hacer turnos a destajo para traer todo lo que nos falta. Somos siete escaladores, aunque antes que nosotros han llegado una buena cuadrilla de italianos, un par de catalanes y alguno m&aacute;s. En total, de momento s&oacute;lo estamos 18 escaladores. Nadie posee una sola botella de ox&iacute;geno artificial, ni emplea los servicios de porteadores de altura, los conocidos sherpas, lo cual hace que nuestra relaci&oacute;n con la monta&ntilde;a est&eacute; despojada de trucos que s&oacute;lo ocultan la propia incapacidad de medirse con la monta&ntilde;a en una cierta igualdad de condiciones. Mientras asciendo por primera vez al campamento 1, me concentro en el ruido que mis crampones hacen al pisar la nieve dura. Las condiciones parecen muy buenas. Jorge y yo recorremos en apenas dos horas y media el camino hasta el collado noroeste, y despu&eacute;s a&uacute;n ascendemos hasta los 5.900 metros, donde plantamos una peque&ntilde;a tienda. Aunque me siento particularmente bien, he sufrido para aguantar el ritmo de este asturiano inhumanamente fuerte, que se ha convertido en poco tiempo en mi compa&ntilde;ero de cordada ideal. Un rato despu&eacute;s llega tambi&eacute;n el resto. Aqu&iacute; nada me inquieta, nada me incomoda, nada me hace perder la fe o los nervios, bien al contrario que de vuelta en casa, en nuestro confortable y seguro mundo. Sonr&iacute;o para mis adentros cuando me acuerdo del par de multas que me han sacudido este pasado invierno. Una por lo de la zona azul y el coche, y la otra por ir corriendo con mi perro por un parque, sin correa ni el can ni yo. Justo antes de partir, alguien del &aacute;rea de protecci&oacute;n ciudadana (&iquest;?) se puso en contacto conmigo por carta., indic&aacute;ndome que, si no pago, ellos se ocupar&aacute;n del tema &ldquo;por el procedimiento de apremio&rdquo;. Miro al hermoso Dhaulagiri, y al otro lado del valle al Annapurna, y pienso que a alguien que se dispone a intentar escalar estas dos monta&ntilde;as no se le puede apremiar. Y despu&eacute;s sigo sonriendo, claro.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 39 de Campobase (Mayo 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/apremio_1_3760345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Nov 2016 11:43:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El apremio]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo están ustedes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/ustedes_1_3812842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Estar&aacute;n ustedes por una vez de acuerdo conmigo: vaya mierda de invierno &eacute;ste que acabamos de pasar. Un invierno as&iacute;, ni merece tal nombre. Calor y cumbres peladas han sido el pan nuestro de cuatro meses, y ha habido que echarle imaginaci&oacute;n y ganas para siquiera pensar en esquiar o escalar en hielo.
    </p><p class="article-text">
        Los meses as&iacute; pasan lentos pero, llegado abril, algunos de nosotros podremos partir de nuevo hacia el Himalaya, suerte nunca suficientemente agradecida. Al igual que en las &uacute;ltimas primaveras, m&aacute;s de 700 personas plantar&aacute;n sus tiendas debajo de ambas caras del Chomolungma, tambi&eacute;n llamado Everest, con la, en principio, sana intenci&oacute;n de encaramarse hasta lo m&aacute;s alto y bajar para contarlo, o incluso contarlo mientras tanto, al menos a las dos docenas de amiguetes y familiares que les sigan, en el mejor de los casos. Y no ser&eacute; yo qui&eacute;n les critique, a ninguno de ellos, la finalidad o intenci&oacute;n, ni el empe&ntilde;o o motivaci&oacute;n. Pero, como pronto veremos, algunos se merecen todo mi desd&eacute;n o incluso hasta mi desprecio por la manera en la que tratan a una monta&ntilde;a que es sagrada para quienes viven debajo de ella y que se merecer&iacute;a mucho m&aacute;s de lo que se le entrega a cambio del &eacute;xito, desde cualquier punto de vista. Chomolungma quiere decir la Diosa Madre de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Este Everest conoce al menos una docena de escaladas destacadas, desde la de Unsoeld y Horbein por la arista oeste, la m&aacute;s infravalorada de la historia, hasta las de los australianos por el corredor Norton o los anglosajones por la cara este, entre otros. A&uacute;n as&iacute;, sus laderas solo han visto dos ascensos limpios en casi 100 a&ntilde;os de historia: el inigualable solo de Messner en agosto de 1980 y la subida en plan expr&eacute;s de Loretan y Troillet en el mismo mes de 1986, ambos sin ox&iacute;geno, cuerdas o sherpas, que es, dicho sea de paso, como se define el juego limpio a 8.000 metros. Ambas escaladas son el mejor ejemplo de funambulismo sin red, de alpinismo trasladado a la categor&iacute;a de arte. Por esa b&uacute;squeda art&iacute;stica tiene mucho m&aacute;s m&eacute;rito intentarlo y fallar limpiamente, como I&ntilde;urrategi, Vallejo y Latorre el a&ntilde;o pasado, que subirlo de cualquier modo. As&iacute; que acojona much&iacute;simo observar el desfile anual de esperp&eacute;nticos payasos empe&ntilde;ados en lograr sus 15 minutos de fama a base de dejar que los sherpas les hagan todo el trabajo, agarr&aacute;ndose a miles de metros de cuerda fija hasta con los dientes mientras chupan m&aacute;s ox&iacute;geno que Jacques Cousteau.
    </p><p class="article-text">
        Uno cre&iacute;a haberlo visto todo, pero el &uacute;ltimo en llegar y llamar a la puerta causa espanto. Se trata de un aut&eacute;ntico necio, holand&eacute;s por m&aacute;s se&ntilde;as, cuyo nombre callar&eacute; para no manchar estas p&aacute;ginas. El tipo pretende subir a la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del mundo en pantal&oacute;n corto, para probar no s&eacute; que teor&iacute;as del &ldquo;fuego interior&rdquo;. &iexcl;Haznos un favor a todos y deja al Everest en paz! La responsabilidad es en parte de los medios, que debieran asegurarse que los 15 minutos correspondientes a elementos as&iacute; se reduzcan a cero, y en parte de todos nosotros, que no debi&eacute;ramos tolerar que se viole de tal modo a ese mont&oacute;n de hielo y piedras que tanto amamos. El Everest se convertir&aacute;, si lo permitimos, en el estercolero medi&aacute;tico y televisivo habitual al que nos hemos habituado por aqu&iacute; se&ntilde;oras y se&ntilde;ores, pasen y vean... o digan que no y miren a otro lugar donde la aventura sea real y el aventurero sepa qu&eacute; significa la palabra &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 38 de Campobase (Abril 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/ustedes_1_3812842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Sep 2016 08:07:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo están ustedes?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza,Everest]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cornudo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/cornudo_1_3857133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; de moda lo del revisionismo hist&oacute;rico &mdash;vaya palabrota&mdash;. &iquest;De qu&eacute; se trata el invento? Pues definido de modo ligero, lo suyo parece ser escribir un libro (se supone que despu&eacute;s de investigar concienzudamente los hechos) en el que se defienda la explosiva teor&iacute;a que venga al caso, con el denominador com&uacute;n de que en tales libros se pretende demostrar que la historia oficial escrita de las conquistas de las grandes cimas de la tierra era y es, como los Reyes Magos, mentira cochina. Nada nuevo, todos salvo cuatro c&aacute;ndidos sabemos la verdad verdadera. As&iacute;, por ejemplo, un tal David Roberts public&oacute; hace ya unos a&ntilde;os un libro titulado True Summit en el que sostiene que Maurice Herzog, el h&eacute;roe franc&eacute;s del Annapurna, no era en realidad tal h&eacute;roe, sino m&aacute;s bien un fulano m&aacute;s oscuro que la capa de Batman, que manipul&oacute; a conciencia los diarios de expedici&oacute;n de sus compa&ntilde;eros y molde&oacute; la realidad a su antojo. Como si no estuviera m&aacute;s claro que el agua, viendo la brillante carrera pol&iacute;tica que el p&aacute;jaro ha desarrollado despu&eacute;s, y comprobando que adem&aacute;s es miembro destacado de una de las mayores mafias del mundo, el Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional. Otro periodista, llamado Richard Sale, ha reescrito la historia de la primera ascensi&oacute;n al Broad Peak. Resulta que la cosa no fue ning&uacute;n &eacute;xito de convivencia, precisamente. Adem&aacute;s, los que cardaron la lana y llevaron el peso de la escalada, Schmuck y Wintersteller, no fueron quienes ganaron la fama. &Eacute;sta, bien al contrario, recay&oacute; en Hermann Buhl y Kurt Diemberger. Pero basta leer un libro precioso pero falso como Judas escrito por &eacute;ste &uacute;ltimo, El nudo infinito, para darse cuenta de la cruda realidad. En tal escrito, Kurt Diemberger asegura que la culpa de la tragedia de 1.986 en el K2 fue del cha-cha-cha, del gobierno o de la sociedad. De cualquiera menos suya, claro. El caso m&aacute;s cachondo e incre&iacute;ble es el de un se&ntilde;or que se llama Max von Kienlin, alem&aacute;n y como su propio nombre indica, noble. El se&ntilde;or Von Kienlin fue compa&ntilde;ero de los hermanos G&uuml;nther y Reinhold Messner en la pared sur del Nanga Parbat, en 1.970. Compa&ntilde;ero hasta el campo base, se entiende, puesto que luego la pared y la cima se la curraron los dos hermanos, mientras una docena de her&oacute;es germ&aacute;nicos miraban. Nadie volver&iacute;a a subir por esa pared hasta 35 a&ntilde;os despu&eacute;s. Los Messner lo arriesgaron todo en la bajada por la vertiente opuesta y el menor, G&uuml;nther, muri&oacute; sepultado por una avalancha cuando ya casi hab&iacute;an escapado. Reinhold firm&oacute; all&iacute; el primero de dieciocho ochomiles y el comienzo de su leyenda. El tal Von Kienlin defiende en su libro, ahora retirado por orden de un juez, la peregrina teor&iacute;a de que Messner decidi&oacute; bajar por la otra vertiente cegado por la ambici&oacute;n alpin&iacute;stica, monetaria y de reconocimiento, y que abandon&oacute; a su hermano G&uuml;nther a prop&oacute;sito. Cualquiera que haya subido al Nanga, o cualquiera que tenga un hermano y un coraz&oacute;n, sabe que esto es imposible. &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; de verdad? Pues lo cierto es que la mujer de Max von Kienlin, de nombre &Uacute;rsula Demeter &mdash;joder, &iexcl;qu&eacute; apellido!&mdash;, se larg&oacute; con Messner despu&eacute;s de la expedici&oacute;n, e incluso se cas&oacute; con &eacute;l. Ay Se&ntilde;or, a ver si va a resultar que los alemanes tambi&eacute;n fornican... Qu&eacute; le vamos a hacer Max, no se lo tome usted tan a pecho. Adem&aacute;s recuerde que eso se lava, llegado el caso. Y recuerde que de cualquier forma, los cuernos s&oacute;lo duelen al salir. Despu&eacute;s adornan un huevo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 37 de Campobase (Marzo 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/cornudo_1_3857133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Aug 2016 11:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El cornudo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es sólo una canción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/solo-cancion_1_3886101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Clac, clac, clac&ldquo;... El sonido met&aacute;lico del arma con la que este tipo me apunta mientras juguetea me pone muy nervioso. No s&eacute; bien por qu&eacute; lo hace, yo no le he hecho nada. El elemento en cuesti&oacute;n, de profesi&oacute;n chulopiscinas, hace ya un rato que se pavonea vestido de un verde reglamentario y nada desconocido. Se oculta detr&aacute;s de un pasamonta&ntilde;as, pero no hace fr&iacute;o y yo me imagino que no es por timidez. Me han hecho salir del coche en el peaje de una autopista cualquiera, un d&iacute;a cualquiera, y me han pedido sin asomo de gentileza que no me mueva ni un palmo. El fulano hace sonar su escopeta, o como se llame, poniendo atenci&oacute;n en que el fusco siempre apunte en mi direcci&oacute;n. La gente armada es una de las pocas cosas que despierta en m&iacute; el miedo m&aacute;s irracional y cerval, el pavor m&aacute;s puro y profundo. Un hombre armado siempre se cree poseedor de la raz&oacute;n, inevitablemente, y siempre piensa que quien est&aacute; al otro lado del ca&ntilde;&oacute;n es un pobre diablo, o un hijo de puta. En este caso, adem&aacute;s, el pobre diablo es quien paga con sus impuestos el sueldo de quien le apunta, en lo que debe ser el colmo. La gente pasa y mira, compasiva, sorprendida o incluso burlona. Detr&aacute;s de m&iacute; entran enfiladas al control un par de furgonetas cargadas de guipuzcoanos, de esos que llevan pendientes, patillas y el pelo m&aacute;s largo por la nuca. Ufff, peligros&iacute;simos... Me pregunto cu&aacute;l es mi delito, qu&eacute; he hecho para merecer estar aqu&iacute; parado 25 minutos. &iquest;Parecer m&aacute;s joven de lo que soy? &iquest;Es mi pelo demasiado largo? &iquest;Me van a detener porque jam&aacute;s he votado en unas elecciones? Registran mi maletero, pero s&oacute;lo encuentran mi ordenador, mi proyector y los posters que dentro de un rato estar&eacute; firmando, pues me dirijo a dar una conferencia. Buscan por el coche y se interesan por mis viejas casettes, me imagino que pronto ser&aacute; ilegal escuchar a La Polla mientras conduces. Tres horas despu&eacute;s la gente aplaude agradecida tras mi charla, que ha durado casi una hora. Les he hablado de lo mucho que he aprendido bajo los cielos de Asia, de la vida de un chaval que se va haciendo viejo pero que sigue siendo n&oacute;mada, de mi amor por unas monta&ntilde;as y unas gentes diferentes. Mientras yo disertaba, una m&uacute;sica suave sonaba de fondo. Hoy est&aacute;n t&iacute;midos y les cuesta empezar con el coloquio, pero una se&ntilde;ora se arranca y me asegura, desde la tercera fila, que tiene una cr&iacute;tica que realizar. Adelante, le digo con una sonrisa. Me gusta cuando me dan coba, como a cualquiera, pero hay que estar a las duras y a las maduras. &rdquo;&iquest;Por qu&eacute; has puesto la primera canci&oacute;n en vasco?&ldquo;. Glups, se me hiela la sonrisa r&aacute;pidamente. &iexcl;Cuidado que hay curva! Le explico que es s&oacute;lo una canci&oacute;n de amor, que me gusta aunque no la entiendo del todo. Tambi&eacute;n le cuento que, adem&aacute;s de la canci&oacute;n en vasco, despu&eacute;s hab&iacute;a una docena de ellas en ingl&eacute;s, castellano y tibetano, y que no entiendo por qu&eacute; s&oacute;lo la que era en vasco le ha molestado. Nada hace efecto, y la se&ntilde;ora no se rinde con facilidad. &rdquo;Ya, pero t&uacute; eres navarro...&ldquo;. Me voy hacia la mesa de mezclas, ya que la m&uacute;sica de fondo sigue sonando, la apago. No vaya a ser que suene de repente otra en vasco y la liemos, les explico. Conduzco hacia casa presa de la desaz&oacute;n, casi de una cierta tristeza. Me parece que en esta tierra faltan mil a&ntilde;os para la paz. Esta vez, al menos, nadie impide mi paso a golpe de fusil.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 36 de Campobase (Febrero 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/solo-cancion_1_3886101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jul 2016 07:34:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Es sólo una canción]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mister Proper]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/mister-proper_1_3923972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Anda que no nieva con ganas en el campo base del monte este! Y lo lleva haciendo desde hace quince d&iacute;as, exactamente todo el tiempo que llevamos acampados aqu&iacute;, al modo her&oacute;ico de los ingleses en la Ant&aacute;rtida. Obviamente, un grueso manto lo cubre todo, y no hay relieves que se distingan. S&oacute;lo nieve y m&aacute;s nieve. M&aacute;s de dos metros y medio, sumando todo lo que ha ca&iacute;do un d&iacute;a tras otro. Y adem&aacute;s no tiene ninguna pinta de parar. Nosotros nos conformamos con no matarnos mucho, lo de subir a la cima pertenece a una realidad que no es la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Entonces aparece &eacute;l, en persona; el aut&eacute;ntico y verdadero <em>Mister Proper</em>. Bueno, no s&oacute;lo llega &eacute;l, tambi&eacute;n vienen otros siete de su misma nacionalidad, un lejano pa&iacute;s asi&aacute;tico donde nace el sol cada d&iacute;a. Por supuesto, les acompa&ntilde;a una hermosa banda de sherpas, alrededor de quince. <em>Mister Proper</em>, que adem&aacute;s resulta ser un t&iacute;o maj&iacute;simo, lleva a&ntilde;os empe&ntilde;ado en limpiar el Himalaya. Ya lo hizo en el Everest, y ahora le toca al Manaslu. Y le va de maravilla, con generosos patrocinadores que pagan los gastos de la escalada y de la supuesta limpieza. El asunto es sencillo, pero inteligente. Primero, uno utiliza a los medios de comunicaci&oacute;n para asegurar que el Himalaya est&aacute; lleno de mierda y que los himalayistas son unos cochinos asquerosos. Despu&eacute;s se organiza una expedici&oacute;n, pesada y absolutamente tradicional, y se la denomina &ldquo;de limpieza&rdquo;. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, se dirige uno a la monta&ntilde;a en cuesti&oacute;n, se le meten 3.000 metros de cuerda fija y, si se puede, se sube uno a la cumbre usando ox&iacute;geno en botellas, lo que debe ser el colmo absoluto en una expedici&oacute;n tan ecol&oacute;gica... Eso s&iacute;, durante un par de d&iacute;as de descanso en el base, del mes y pico que dura la historia, uno ha de darse una vuelta por los alrededores con una bolsa de basura y un palo, cara de susto y muchos fot&oacute;grafos. A los sherpas se les encarga adem&aacute;s que, si no es mucho pedir, se bajen restos de por arriba, si se encuentran.
    </p><p class="article-text">
        Y esa es la clave, &iquest;qu&eacute; basura van a encontrar &eacute;stos por aqu&iacute;? Nada. Todo lo que haya, si lo hay, se encuentra enterrado varios metros bajo nieve. Y de cualquier modo, aunque hubiera basura y estuviera a la vista, nunca conseguir&aacute;n demostrar cu&aacute;nto contamina, aparte de visualmente, una vieja botella de ox&iacute;geno abandonada o los restos de una tienda destrozada por el aire. La basura de verdad est&aacute; aqu&iacute;, en Occidente, a nuestro alrededor, y tiene m&aacute;s que ver con las empresas multinacionales que contaminan y vierten sin control, o pagando multas rid&iacute;culas. Tambi&eacute;n necesitar&iacute;a una buena limpieza el hecho de que cada uno de nosotros coja el coche para todo y conduzca a mil por hora. Y mejor no me pongo a hablar del modo como expoliamos nuestras monta&ntilde;as para vender casitas y nevados para&iacute;sos terrenales, a pagar en c&oacute;modas hipotecas de cuarenta a&ntilde;itos de nada.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me enga&ntilde;an. Para las expediciones de limpieza, de lo que se trata es de subir a la cumbre, y la &uacute;nica limpieza se produce en los bolsillos de los patrocinadores. A&uacute;n as&iacute;, <em>Mister Proper</em> me pareci&oacute; un buen t&iacute;o, y bastante ingenuo, pero otros de su especie son unos caraduras profesionales. Una vez m&aacute;s me descubro ante la creatividad de algunos, y constato nuevamente que la jeta humana no conoce l&iacute;mites. Se nos va acabando eso de la fe.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 35 de Campobase (Enero 2007).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/mister-proper_1_3923972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2016 08:08:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mister Proper]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El patriota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/patriota_1_3973213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Yo no lo har&iacute;a ni harto de cazalla, pero me parece bien que cada cual act&uacute;e como le plazca. Hablo de quienes visitan otros pa&iacute;ses, otras culturas u otras monta&ntilde;as y lo primero que hacen nada m&aacute;s aterrizar o llegar a donde sea, tanto mejor si es la cima, es sacar la bandera. Debiera decir quiz&aacute;s LA BANDERA, porque siempre es el trapo en cuesti&oacute;n uno digno de may&uacute;sculas, alabanzas y lugares destacados. Y me refiero, que conste, a todas las banderas de todas las patrias. Y tambi&eacute;n a las diferentes religiones, o incluso hasta equipos de f&uacute;tbol. Yo, por mi parte, la pr&oacute;xima vez que suba un ochomil, si llega a suceder, voy a sacar un p&oacute;ster de Elle McPherson, lo &uacute;nico que amo de verdad. El p&oacute;ster, digo.
    </p><p class="article-text">
        He sido educado, por mi gente y por mis viajes, en la tolerancia de verdad, que es esa que te hace intentar comprender al que es diferente sin pensar que eres mejor que &eacute;l, sin creer que ese otro est&aacute; equivocado, ni mucho menos intentar cambiarle o reducirle a pensar como t&uacute;. As&iacute; que, cuando me cruzo en mi camino con uno de estos bander&oacute;filos recalcitrantes no puedo sino sonre&iacute;r, entre divertido y curioso, ante la biodiversidad que me rodea.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a yo un amigo bastante joven, que ya no es mi amigo, que se pas&oacute; algunas expediciones cont&aacute;ndome hasta la saciedad que su pa&iacute;s, que yo conozco bien, era y es una tierra ocupada por un ej&eacute;rcito extranjero. Bueno, suele pasar, pensaba yo. Las flores huelen, los p&aacute;jaros vuelan y los ej&eacute;rcitos invaden.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de no ir a la mili, qu&eacute; le vamos a hacer. Su pasaporte, me dec&iacute;a, era exactamente del pa&iacute;s que &eacute;l m&aacute;s odiaba. Si yo me pon&iacute;a una camiseta o unas zapatillas del color de la bandera del pa&iacute;s aborrecido mi ex amigo me lo recordaba agriamente. Tampoco entend&iacute;a yo muy bien el porqu&eacute; del odio de mi ex amigo hacia ese pa&iacute;s, ya que sus padres proced&iacute;an exactamente de all&iacute;, del sur m&aacute;s concretamente. Pero bueno, cosas m&aacute;s raras se han visto.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que un buen d&iacute;a, en una expedici&oacute;n en la que est&aacute;bamos unos cuantos, incluido el antiguo colega, o&iacute; un tumulto en la tienda comedor. El problema que origin&oacute; la bronca era que este patriota se hab&iacute;a tra&iacute;do desde casa una bandera del pa&iacute;s enemigo con la sana intenci&oacute;n, seg&uacute;n &eacute;l, de quemarla al llegar a la cumbre de la monta&ntilde;a que intent&aacute;bamos, a m&aacute;s de 8.000 metros. Creo que, adem&aacute;s de patriota, o bien no era el m&aacute;s listo o no hab&iacute;a ido a clase el d&iacute;a que explicaron lo del ox&iacute;geno y la combusti&oacute;n. Al final le convencieron de que desistiera en su intento, explic&aacute;ndole que hab&iacute;a muchos escaladores del pa&iacute;s enemigo por all&iacute;, que mejor dejar los trapos de los dem&aacute;s en paz&hellip; y cosas de ese estilo. El asunto se qued&oacute;, como suele suceder con las revoluciones, en agua de borrajas. Tiene que ser cansado, adem&aacute;s, lo de pasarse el d&iacute;a odiando.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, yo no pude m&aacute;s que descojonarme, perm&iacute;taseme la expresi&oacute;n, cuando apenas seis meses despu&eacute;s vi su foto en uno de los peri&oacute;dicos principales del pa&iacute;s en cuesti&oacute;n. El patriota se iba de expedici&oacute;n, un par de kilos por delante, a un monte bastante grande acompa&ntilde;ando a un grupo de &eacute;lite del Ej&eacute;rcito del pa&iacute;s ocupador, trabajando como c&aacute;mara para la televisi&oacute;n p&uacute;blica del mismo Estado. No digo yo que hiciera mal. Yo mismo, cualquier d&iacute;a de estos abandono en la cuneta mis convicciones y el p&oacute;ster de Elle y cuelgo en mi cocina uno de Scarlett Johansson. Y sin que me paguen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 34 de Campobase (Diciembre 2006).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/patriota_1_3973213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2016 08:10:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El patriota]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza,Escalada,Alpinismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Freddie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/freddie_1_4018886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Durante unos pocos d&iacute;as cada a&ntilde;o, en el mes de julio, mi peque&ntilde;a y siempre a&ntilde;orada Pamplona se convierte en un descomunal estercolero, la v&aacute;lvula de escape que hace que miles de personas liberen la tensi&oacute;n y la represi&oacute;n acumuladas durante todo un a&ntilde;o de eso tan tenebroso que se llama vida normal. La mierda se acumula por doquier, a pesar de que se limpia a conciencia d&iacute;a y noche. Me doy un paseo curioso, yo que normalmente huyo de las multitudes tanto como de la burocracia o la guardia civil, esquivando al un&iacute;sono los cristales del suelo y los bandazos que prodigan con esmero gentes diversas con la sangre plagada de alcohol. Entonces mis ojos se fijan en &eacute;l. Lo primero que me llama la atenci&oacute;n son sus guantes de goma, que mueven con evidente vigor la silla de ruedas en la que, supongo, pasa los d&iacute;as. Camina a su lado una chica en la que no me fijo, envuelto en la compasi&oacute;n exenta de pena que la escena me provoca. Ascienden ambos charlando por la calle Chapitela, en el coraz&oacute;n del casco antiguo, a buen paso y sin asomo de encontrase fuera de lugar. Se oye m&uacute;sica al fondo, es tiempo de fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Desv&iacute;o la mirada sin prisa y sigo a lo m&iacute;o, presa de una cierta desaz&oacute;n pero consciente al mismo tiempo, pensando en la fortuna nunca suficientemente apercibida de poder respirar, andar, escalar, vivir, al menos, en cierta libertad. De repente alguien me toca levemente por detr&aacute;s y me dice: &ldquo;Oye, perdona, &iquest;eres I&ntilde;aki?&rdquo; Es &eacute;l, sonriente desde su forzada posici&oacute;n. Es simp&aacute;tico, amable y su voz transmite algo parecido al optimismo; dif&iacute;cil de entender si se piensa en su situaci&oacute;n. Me explica con fluidez que le gusta mucho la monta&ntilde;a, y que sigue mis escaladas y las de mi amigo Mikel Zabalza con admiraci&oacute;n. Despu&eacute;s me dice algo que me deja pasmado. Resulta que tanto Mikel como yo, precisamente, participamos como instructores en un cursillo de escalada hace muchos a&ntilde;os, en el Vignemale, en el que &eacute;l iba de alumno. Una vez m&aacute;s paso verg&uuml;enza y me disculpo como siempre, achacando mi mala memoria a la exposici&oacute;n prolongada a grandes altitudes. Por decir algo, no vaya a ser que lo que suceda en realidad es que nos estamos haciendo viejos.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l sonr&iacute;e nuevamente y me disculpa; no hay problema. Le pregunto por lo sucedido y me cuenta que fue un accidente de coche, en el que lo normal es que se hubiera matado, seg&uacute;n dice. Completamente atontado, reacciono a tiempo antes de que se vaya y consigo preguntarle su nombre. &ldquo;Freddie&rdquo;, exclama, extendiendo la mano enguantada. Me quedo inm&oacute;vil por un instante, todo mi ser conmovido por el contacto de este hombre joven que lucha y vive, que sufre y ama. Ni siquiera s&eacute;, pienso despu&eacute;s de un rato, c&oacute;mo se escribe su nombre, aunque me puedo imaginar que Freddie me disculpar&iacute;a de nuevo si no es como yo lo he hecho&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        De modo Freddie, hermano, que est&aacute;s equivocado por esta vez. No eres t&uacute; el que debe admirarme a m&iacute; por nada. Bien al contrario, has de saber que soy yo el que se descubre ante tu fuerza, tu valent&iacute;a y tu coraje. Ni siquiera s&eacute; si tu situaci&oacute;n es reversible o no, desde cu&aacute;ndo dura, o qu&eacute; cabe esperar. Pero ten claro que gente como t&uacute; me inspira, me conmueve y me ilumina. Gracias por saludar, y recibe un fuerte abrazo de un amigo y admirador.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 32 de Campobase (Octubre 2006).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/freddie_1_4018886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 May 2016 08:10:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Freddie]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza,Escalada,Alpinismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Alpes basura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpes-basura_1_4086466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Conforme llegas a Zermatt &ndash;andando, en mi caso&ndash;, se te va cayendo el alma a los pies, y eso porque no encuentra un lugar m&aacute;s bajo donde suicidarse. Los trenes suizos vomitan cantidades ingentes de gentes de todo pelaje ansiosas de disfrutar finalmente del aire puro, la tranquilidad y la soledad de las cumbres. En muchos de sus ojos se puede ver el c&aacute;ncer de la vida moderna y tecnol&oacute;gica, esa vida urbana que hace infeliz y torna hastiado al hombre sin que &eacute;ste ni siquiera se percate de ello. Cuesta media hora atravesar el peque&ntilde;o pueblo, y hay que pedir treinta veces disculpas por golpear a la gente. Madres hist&eacute;ricas corren tras ni&ntilde;os hiperactivos mientras padres cansados miran, agotada ya la energ&iacute;a. En un rato todos parecen haber olvidado donde est&aacute;n y vuelven a odiarse con familiar cotidianeidad.
    </p><p class="article-text">
        Subo hacia el refugio de H&ouml;rnli a buen paso, alucinado todav&iacute;a por el ba&ntilde;o de masas vivido. Mis sorpresas no han acabado. El camino se dirige hacia un contrafuerte rocoso. Pronto aparecen cadenas, escaleras met&aacute;licas, vigas que perforan la roca, pasarelas, sogas fijadas en el suelo... Kilos y kilos de basura para acercar la monta&ntilde;a a seres no aptos para ella. Al pr&oacute;ximo que me eche en cara algo respecto a las cuerdas fijas del Himalaya le parto la crisma, pienso. En el refugio, lo &uacute;nico que me gusta son los ojos y la sonrisa de la chica que me pide el carnet y me explica d&oacute;nde debo dormir. Sonr&iacute;o y evito decirle d&oacute;nde me gustar&iacute;a hacerlo realmente. A la hora de desayunar, un tipo se sienta a mi lado y me dice: &ldquo;&iquest;Eres mi gu&iacute;a?&rdquo;. Al poco, su gu&iacute;a aparece y le ata la cuerda al arn&eacute;s mientras come. Ni siquiera le pregunta el nombre y, sin dejarle terminar, comienzan a andar. Un rato despu&eacute;s, arriba en la arista, 150 personas se pelean, gritan, tiran piedras e insultan mientras sus cuerdas se cruzan y enredan. Eso s&iacute;, casi todos vuelven a casa con el Cervino en el bolsillo. Los helic&oacute;pteros revolotean alrededor, esperando clientela, supongo. Escapo de este valle en cuanto puedo.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as despu&eacute;s, en Chamonix, soy el &uacute;nico alpinista que baja en un telef&eacute;rico atiborrado de turistas, como sardinas en lata. Hace rato que alguien me magrea con soltura aprovechando la situaci&oacute;n. Cuando me giro para protestar veo que es una se&ntilde;ora de al menos 100 kilos, lituana seg&uacute;n me enterar&eacute; pronto, hermosa y sonriente. Me callo &ndash;si la cosa se pone chunga, tengo las de perder, seguro&ndash;. Estoy por echarme a llorar, atrapado sin remedio otra vez en la masa. Para romper el hielo, me pregunta &ldquo;&iquest;Eres alpinista profesional?&rdquo;. No, Dios me libre. Y, para despedirse, me dice: &ldquo;&iquest;Has escalado el Everest? Porque ese es el m&aacute;s alto, &iquest;no?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras me dirijo a mi coche, con la d&eacute;bil esperanza de encontrarlo, ya que est&aacute; aparcado en un sitio gratuito, e ilegal, me invade una tibia melancol&iacute;a. A&ntilde;oro las nieves eternas y la vida salvaje de los Himalayas. Echo de menos a Denis, a Jorge y a muchos otros; extra&ntilde;o el viento helado y la nieve profunda. S&eacute; que no habr&aacute; refugios, marcas en los caminos, cadenas, sirgas, chapas, helic&oacute;pteros... S&eacute; que si me siento en la nieve all&aacute; arriba y me quedo un rato m&aacute;s de lo que debo, me muero. S&eacute; tambi&eacute;n que las monta&ntilde;as de aqu&iacute; abajo las hemos perdido, para siempre. Alg&uacute;n canalla las ha vendido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Alguien se pregunta por qu&eacute; soy un hombre feliz al volver a mi Himalaya otra vez?
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 31 de Campobase (Septiembre 2006).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/alpes-basura_1_4086466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2016 10:45:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los Alpes basura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prostituta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/prostituta_1_4128704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos el conjunto de columnas de opinión que Iñaki Ochoa de Olza escribió para Campobase. A través de ellas se puede conocer a Iñaki, que más allá de su condición de alpinista, nos muestra una filosofía de vida que merece la pena descubrir. Éste es el 'legado de Iñaki'</p></div><p class="article-text">
        Los periodistas, ya se sabe. Qu&eacute; bichos. Sucedi&oacute; hace muchos a&ntilde;os que uno de ellos, que se deb&iacute;a encontrar especialmente inspirado, le pregunt&oacute; al gran Reinhold Messner la raz&oacute;n por la que sus expediciones no eran patrocinadas nunca ni en mucho ni en nada  por el gobierno de su regi&oacute;n de Italia, el Tirol del Sur. Me puedo imaginar perfectamente los pelos de la barba del col&eacute;rico alpinista echando chispas, y sus ojos centelleantes de la rabia que para s&iacute; quisiera un drag&oacute;n tibetano, cuando con cierta e inhabitual diplomacia le respondi&oacute; que &ldquo;preferir&iacute;a estar patrocinado por una prostituta&rdquo;. Digo que con cierta diplomacia porqu&eacute; creo que a lo que Messner se refer&iacute;a era a una puta.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente para mi persona, al menos en la Navarra donde nac&iacute; y donde a veces vivo, han pasado ya hace tiempo los a&ntilde;os en los que el gobierno local se estiraba lo suficiente, a rega&ntilde;adientes, para que los alpinistas pudieran salir a escalar en el Himalaya portando banderas y estandartes, ansiosos de pagar una deuda contra&iacute;da por todos por el mero hecho de ser pobres. Seg&uacute;n los expertos, que para eso tienen el t&iacute;tulo de expertos, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, y todas esas vainas que salen en la parte de los peri&oacute;dicos que nunca leo, ha mejorado mucho en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. (Creo que los expertos no viajan mucho por Africa o Asia...) As&iacute; que, s&iacute;, existen empresas y compa&ntilde;&iacute;as suficientes como para que alguien que se lo plantee con seriedad y profesionalidad, o alguien que tenga un cierto talento en algo, aunque sea vender humo, o un pel&iacute;n de suerte, o simplemente buenos contactos, pueda dedicarse a la monta&ntilde;a como profesional. A sobrevivir de ella, me refiero, no a hacerse millonario, pero siempre dependiendo de esas empresas privadas. Y soy, como Messner, uno de los que piensa que el dinero p&uacute;blico ha de ser para otros menesteres, no me pregunten cu&aacute;les.
    </p><p class="article-text">
        Por eso se me erizaron uno por uno todos los pelos del cuerpo cuando le&iacute;, en el pasado n&uacute;mero de CampoBase y publicado por error, que yo era un alpinista (de &ldquo;prestigio internacional&rdquo;, dec&iacute;a el cachondo del redactor...) patrocinado por Lorpen, Diario de Navarra y Diputaci&oacute;n de Navarra. Y esto &uacute;ltimo, no. A Lorpen y a Diario de Navarra les estar&eacute; eternamente agradecido por apoyarme, por estar ah&iacute; a las duras y a las maduras, por pagarme los costes de mis numerosas expediciones,  por impulsarme a escribir, hacer fotos, probar material y dar conferencias en su nombre. Pero el Gobierno de Navarra nunca me ha patrocinado, ni nunca lo har&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tengo grand&iacute;simos amigos esponsorizados por sus gobiernos regionales, y observamos nuestras diferentes actitudes desde la tolerancia. Maneras de vivir. Me parece perfecto que lleven el nombre de su regi&oacute;n cosido por la pechera, y con orgullo, si quieren. Pero yo, no. La pol&iacute;tica es una actividad tan podrida que no quiero verme mezclado con ella ni de lejos. Quiz&aacute;s alg&uacute;n futuro d&iacute;a, si hay &eacute;xitos grand&iacute;simos que celebrar y m&aacute;s a&uacute;n si llegan pronto las eleciones, los se&ntilde;ores pol&iacute;ticos me llamen a palacio para salir en la foto. Es su trabajo, les pagan por ello. Y yo ir&eacute; porque es el m&iacute;o, y tendr&eacute; que buscar por el armario unos pantalones vaqueros que me regal&oacute; Edurne Pasaban para no ir a la boda de Mikel Zabalza &ldquo;hecho un gitano&rdquo; y pon&eacute;rmelos, e incluso una camisa, quiz&aacute;s. Es lo que tiene lo de ser un profesional como la copa de un pino.
    </p><p class="article-text">
        <em>Columna publicada en el n&uacute;mero 30 de Campobase (Agosto 2006).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/opinion/el_legado_de_inaki/prostituta_1_4128704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 09:08:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La prostituta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Iñaki Ochoa de Olza]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
