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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fisioterapia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fisioterapia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Pulgar del esquiador II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/pulgar-esquiador-ii_1_2328504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/405ca268-d1af-42b9-b7f3-5b3b287b5f28_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En el <a href="http://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/Pulgar-esquiador_0_448655267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">art&iacute;culo anterior</a> describimos la lesi&oacute;n conocida como pulgar del esquiador. En esta ocasi&oacute;n revisaremos los ejercicios principales para su recuperaci&oacute;n desde un punto de vista mec&aacute;nico, excluyendo de esta forma el tratamiento medico fisioter&aacute;pico conservador</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El denominado pulgar del esquiador es una de las lesiones m&aacute;s frecuentes entre los esquiadores. Afecta a la articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica del pulgar y el mecanismo de origen es generalmente tras una ca&iacute;da con el pulgar en abducci&oacute;n (separaci&oacute;n). Se presenta bajo dos formas: con afecci&oacute;n de tejido blando sin compromiso &oacute;seo (esguince), o con arrancamiento de la inserci&oacute;n del ligamento colateral con o sin afecci&oacute;n &oacute;sea (soluci&oacute;n quir&uacute;rgica).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tratamiento y recuperaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos planificado una breve descripci&oacute;n de ejercicios de recuperaci&oacute;n para los casos de lesi&oacute;n por esguince ya que resulta muy complicado establecer un tratamiento recuperador para los casos que han tenido un compromiso &oacute;seo. En cualqiuer caso, es muy recomendable que los ejercicios se realicen bajo la supervisi&oacute;n de su m&eacute;dico o fisioterapeuta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hemos encontrado pacientes con secuelas de una antigua lesi&oacute;n con afecci&oacute;n de la articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica que obtuvieron resultados beneficiosos al realizar este plan de entrenamiento, de la misma forma, todos aquellos esquiadores o escaladores que padezcan afecci&oacute;n por sobreuso o debilidad de la articulaci&oacute;n pueden sumarse a su realizaci&oacute;n siempre y cuando quede prescrita por su m&eacute;dico o fisioterapeuta.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al tratamiento, en los casos m&aacute;s leves basta con la inmovilizaci&oacute;n de la articulaci&oacute;n durante 4 o 5 d&iacute;as, comenzando posteriormente la rehabilitaci&oacute;n de la articulaci&oacute;n con masaje, calor local y antiinflamatorios t&oacute;picos, que en la fase aguda pueden complementarse con otros por v&iacute;a general. La pr&aacute;ctica deportiva estar&aacute; contraindicada y la restauraci&oacute;n de su actividad se realizar&aacute; con medidas fisioter&aacute;picas que salvaguarden la estabilidad de la articulaci&oacute;n. En el art&iacute;culo anterior ya os mencionamos una t&eacute;cnica de resultados especialmente satisfactorios, la kinesiotaping, que consiste en la realizaci&oacute;n de entrenamientos de adecuaci&oacute;n al deporte con el uso de un vendaje funcional protector que limitar&aacute; el movimiento lesivo y facilitar&aacute; el resto a modo de contenci&oacute;n. Es muy recomendable utilizar vendajes en los primeros d&iacute;as de entrenamiento o al tomar contacto con el deporte tras sufrir lesiones de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        Debemos saber que la musculatura que forma el complejo antebrazo-mano est&aacute; compuesta principalmente por m&uacute;sculos flexores en la cara dorsal del antebrazo y m&uacute;sculos extensores en la cara ventral del antebrazo. En especial, los escaladores deben desarrollar esta musculatura de forma correcta ya que es esta la encargada de realizar la mayor&iacute;a de las presas durante la escalada. Aunque parezca parad&oacute;jico, casi nunca se establecen entrenamientos espec&iacute;ficos de la misma y el desarrollo muscular que surge es inherente al entrenamiento de pesas general que realizan.
    </p><p class="article-text">
        Por regla general, los entrenamientos para flexores o extensores se realizan con barras lastradas o apoyando el antebrazo en una superficie s&oacute;lida y repitiendo movimientos de flexi&oacute;n o extensi&oacute;n de mu&ntilde;eca. Los porcentajes de desarrollo de fuerza resistencia establecidos en un sujeto sano siempre dan como m&uacute;sculos predominantemente vencedores a los extensores, teniendo una proporci&oacute;n 3/4 flexores frente a extensores. Es decir, nuestros m&uacute;sculos extensores aguantan m&aacute;s n&uacute;mero de repeticiones a igual carga que los flexores. Una de las justificaciones m&aacute;s convincentes es que el porcentaje de fibras f&aacute;sicas en los m&uacute;sculos extensores es mayor en proporci&oacute;n que en los m&uacute;sculos flexores. Nuestros m&uacute;sculos extensores participan en mayor proporci&oacute;n que los flexores en las actividades cotidianas y esto les hace poseedor de fibras m&aacute;s resistentes. La posici&oacute;n anat&oacute;mica del brazo y la mano en reposo facilita que la mayor&iacute;a de los gestos se dirijan a extensi&oacute;n y no a flexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Plan de entrenamiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para comprender un plan de entrenamiento de la musculatura del antebrazo-mano es necesario explicar cual es su objetivo principal. En nuestro caso os vamos a recomendar ejercicios que se ejecutan combinando dos o tres par&aacute;metros de movimiento. Cuando estrechamos la mano a alguien, asimos un objeto para elevarlo por encima de la cabeza o arrastramos una carga, los movimientos de flexi&oacute;n extensi&oacute;n, pronaci&oacute;n supinaci&oacute;n y desviaci&oacute;n lateral convierten la actividad en un gesto arm&oacute;nico y no robotizado como se &ldquo;malentrena&rdquo; en las salas fitness. Debemos reproducir durante el entrenamiento los gestos m&aacute;s asiduos de nuestra actividad deportiva para convertirlos en ejercicios a desarrollar en nuestros planes de entrenamiento. Los entrenamientos m&aacute;s beneficiosos para mejorar el desarrollo t&eacute;cnico o muscular consisten en visualizar un gesto t&eacute;cnico antes de ejecutarlo. Igualmente, descomponer el ejercicio en varias fases y repetir con gestos explosivos cada una de &eacute;stas ayudar&aacute; a reforzar los patrones de contenci&oacute;n articular o muscular del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar os describimos varios ejercicios para la recuperaci&oacute;n del pulgar del esquiador. Si record&aacute;is, la musculatura afectada se centra en el primer dedo de la mano, por lo que el mecanismo de lesi&oacute;n, la hiperabducci&oacute;n, supondr&aacute; una lesi&oacute;n por elongaci&oacute;n del m&uacute;sculo flexor largo y corto del pulgar. Los ejercicios de recuperaci&oacute;n deben iniciarse con acortamiento de estos m&uacute;sculos y desviaci&oacute;n cubital de la mu&ntilde;eca para facilitarles con la flexoextensi&oacute;n o la pronosupinaci&oacute;n la participaci&oacute;n progresiva de los mismos. La posici&oacute;n de ejecuci&oacute;n m&aacute;s recomendable es en sedestaci&oacute;n (posici&oacute;n de sentado con apoyo para la espalda) con cargas muy ligeras de mancuernas en cada mano para ejecutar el ejercicio progresivamente hasta llevar las mancuernas por encima de la cabeza, terminando en posici&oacute;n de desviaci&oacute;n radial de mu&ntilde;eca y flexi&oacute;n profunda del codo. Los movimientos m&aacute;s protegidos los encontrar&eacute;is en las poleas bajas, donde pod&eacute;is realizar movimientos combinados a una mano con un maneral. Recordad que las cargas deben ser siempre muy ligeras ya que la secuencia de los m&uacute;sculos que participan no posee el mismo porcentaje de fuerza. Para terminar, os recomendamos que, a trav&eacute;s de poleas bajas con agarre de cuerda a una mano, simulando el agarre del bast&oacute;n de esqu&iacute;, realic&eacute;is el gesto de esquiar variando las cargas de forma progresiva, estableciendo microrrepeticiones de las distintas fases del gesto. Por ejemplo, descomponiendo el gesto en una fase de inicio, desarrollo y final, y realizando 12-15 repeticiones en cada una de ellas para finalizar con una serie completa de movimiento de 8 a 10 repeticiones. Posiblemente logr&eacute;is encontrar cual o cuales son los puntos d&eacute;biles en vuestra mu&ntilde;eca, y descubrir&eacute;is, espero de forma satisfactoria, que los porcentajes de peso en cada una de ellas var&iacute;an en relaci&oacute;n a estos puntos d&eacute;biles. En cualquier caso os recomiendo que os dej&eacute;is asesorar por profesionales de la salud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad 'Francisco de Vitoria']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/pulgar-esquiador-ii_1_2328504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2021 14:50:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pulgar del esquiador II]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Esquí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lesión pulgar del esquiador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/pulgar-esquiador_1_2400588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9bbc6a2-da94-4ae2-9322-81443924e7de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pulgar del esquiador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">FISIOTERAPIA - Una simple caída mientras se esquía, con el pulgar en abducción, puede dar lugar a una de las lesiones más comunes entre los esquiadores, el denominado pulgar del esquiador</p></div><p class="article-text">
        Una de las lesiones que se encuentran con m&aacute;s frecuencia entre los esquiadores es la que afecta a la articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica del pulgar. La articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica del pulgar presenta dos sistemas de estabilidad, uno es el sistema formado por la c&aacute;psula y ligamentos propios, de efecto pasivo, el otro por la musculatura, de efecto activo. Dentro del primero, el sistema capsuloligamentoso, el ligamento colateral cubital se presenta como el m&aacute;ximo exponente de retenci&oacute;n estabilizadora. La afecci&oacute;n de esta articulaci&oacute;n con participaci&oacute;n del ligamento colateral cubital se presenta en sus formas de esguince o arrancamiento &oacute;seo.
    </p><p class="article-text">
        B. Stener describi&oacute; su lesi&oacute;n en 1962, consistente en un arrancamiento de dicho ligamento por un mecanismo de hiperabducci&oacute;n de la articulaci&oacute;n, el cual provocar&aacute; un desplazamiento del mismo de tal modo que puede quedar situado por fuera de la aponeurosis del m&uacute;sculo aductor del pulgar, con o sin arrancamiento &oacute;seo asociado. En el esquiador el mecanismo de actuaci&oacute;n es generalmente tras una ca&iacute;da con el pulgar en abducci&oacute;n (separaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Se relacion&oacute; la lesi&oacute;n de dicho ligamento con el sobreuso de dicha articulaci&oacute;n en los esquiadores de fondo, pero resulta muy arriesgado establecer directamente este mecanismo de lesi&oacute;n con su afecci&oacute;n ya que dicho ligamento en condiciones normales presenta un elevado porcentaje de resistencia. En la mayor&iacute;a de los casos sucede tras una ca&iacute;da con impacto de la mano en la nieve, cuando &eacute;sta sujeta el bast&oacute;n, y provoca una hiperabducci&oacute;n del pulgar y asociada una desviaci&oacute;n cubital de la mu&ntilde;eca.
    </p><p class="article-text">
        La sintomatolog&iacute;a comienza inmediatamente tras el traumatismo, apareciendo dolor localizado en la articulaci&oacute;n, sobre todo hacia la cara cubital de la misma, con tumefacci&oacute;n y una gran impotencia funcional (es dif&iacute;cil extender o flexionar la articulaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de unos pocos grados). A veces el dolor es tan intenso que tiene como consecuencia un cuadro casi sincopal, con palidez, malestar, debilidad y sensaci&oacute;n de nauseas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la lesi&oacute;n supone un arrancamiento de la inserci&oacute;n del ligamento colateral cubital sin que exista desplazamiento del fragmento &oacute;seo, el tratamiento ser&aacute; de inmovilizaci&oacute;n durante un periodo no inferior a cuatro semanas. Por el contrario, si existe un fragmento &oacute;seo desplazado, o lesi&oacute;n del ligamento con posibilidad de interposici&oacute;n de la aponeurosis del aductor, se optar&aacute; por el tratamiento quir&uacute;rgico.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que dicha lesi&oacute;n no es exclusiva del esquiador: en la literatura m&eacute;dica anglosajona se conoce como &ldquo;la lesi&oacute;n del guadabosques&rdquo;, y puede encontrarse con gran frecuencia tambi&eacute;n en las manos de los jugadores de balonmano, voleyboll, k&aacute;rate y practicantes de otros deportes de combate.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante respecto al diagn&oacute;stico es establecer el grado de afecci&oacute;n de la articulaci&oacute;n. La &uacute;nica forma de lograrlo es determinar la estabilidad de la articulaci&oacute;n, es decir, si el ligamento es competente (y cumple con su misi&oacute;n de contener la articulaci&oacute;n) o no.
    </p><p class="article-text">
        Para ello se analiza el grado de desviaci&oacute;n radial (o sea, el &ldquo;bostezo&rdquo; de la articulaci&oacute;n) producido por una abducci&oacute;n forzada sobre la articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica. En el caso de existir un esguince de dicha articulaci&oacute;n, se conservar&aacute;n los movimientos propios de la misma exceptuando el de abducci&oacute;n, que resultar&aacute; molesto al aplicar una resistencia y no as&iacute; si lo realizamos de forma pasiva. En otras ocasiones, el movimiento generador de la lesi&oacute;n puede producir tambi&eacute;n el arrancamiento de un peque&ntilde;o fragmento &oacute;seo en la base de la falange proximal (la que se articula con el metacarpiano), en cuyo caso hay un segundo punto especialmente doloroso a nivel de la regi&oacute;n palmar-cubital de la articulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Siempre debemos valorar el alcance de la lesi&oacute;n, por lo que resulta imprescindible establecer un correcto diagn&oacute;stico m&eacute;dico derivando a la persona a un centro sanitario.
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        <strong>La Kinesiotaping</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al tratamiento, en los casos m&aacute;s leves basta con la inmovilizaci&oacute;n de la articulaci&oacute;n durante cuatro o cinco d&iacute;as comenzando tras ello la rehabilitaci&oacute;n de la articulaci&oacute;n, con masaje, calor local y antiinflamatorios t&oacute;picos, que en la fase aguda pueden complementarse con otros por v&iacute;a general.
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica deportiva estar&aacute; contraindicada y la restauraci&oacute;n de su actividad se realizar&aacute; con medidas fisioter&aacute;picas que salvaguarden la estabilidad de la articulaci&oacute;n. Os presentamos una t&eacute;cnica de resultados especialmente satisfactorios, Kinesiotaping, que consiste en realizaci&oacute;n de entrenamientos de adecuaci&oacute;n al deporte con el uso de un vendaje funcional protector que limitar&aacute; el movimiento lesivo y facilitar&aacute; el resto a modo de contenci&oacute;n. Es muy recomendable utilizar vendajes en los primeros d&iacute;as de entrenamiento o al tomar contacto con el deporte tras sufrir lesiones de este tipo. Recordad que uno de los mecanismos m&aacute;s afectados es el propioceptor, encargado de dar consciencia a nuestros movimientos gruesos o finos. Estos receptores se ver&aacute;n alterados tras la lesi&oacute;n provocando incluso p&eacute;rdida de fuerza en todo el brazo. Evitar la atrofia y restaurar los mecanismos propioceptores ser&aacute; uno de los objetivos principales de la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las roturas ligamentosas completas, con gran inestabilidad articular, puede procederse a la inmovilizaci&oacute;n con un vendaje escayolado o a la cirug&iacute;a primaria, suturando los dos cabos rotos del ligamento (lo que no evita el posterior per&iacute;odo de inmovilizaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente art&iacute;culo os presentaremos una bater&iacute;a de ejercicios que ayuden a recuperar la lesi&oacute;n por completo&hellip;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad 'Francisco de Vitoria']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/pulgar-esquiador_1_2400588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jan 2021 09:45:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lesión pulgar del esquiador]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evolución de lesiones en escalada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/evolucion-lesiones-escalada_1_3564896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ce7684a-46d4-4776-8cdf-24251ef2b7ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escalada es una actividad deportiva que ha evolucionado de gran manera desde sus comienzos hasta nuestros días. Esta evolución ha venido acompañada de un desarrollo, tanto del escalador como del propio material utilizado. A la par de este desarrollo podemos apreciar como las lesiones sufridas durante su práctica también han evolucionado</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n antiguos registros, Antoine De Ville ascendi&oacute; el Mont Aiguille el 28 de junio de 1492; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1786, se registrar&iacute;a el primer ascenso al Mont Blanc; sin embargo, suele considerarse que la escalada en roca comienza a practicarse como deporte en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
        Esta calificaci&oacute;n de la escalada se consolida en Europa con la conquista de las Grandes Jorasses, el Eigerwand y la cara norte del Cervino, un tr&iacute;o que se calific&oacute; como &ldquo;los tres &uacute;ltimos problemas de los Alpes&rdquo;. Con la conquista de una cumbre como filosof&iacute;a, este deporte comenz&oacute; a ganar adeptos y tom&oacute; distintas vertientes.
    </p><p class="article-text">
        Su pr&aacute;ctica y las lesiones que se derivan de la misma han evolucionado paralelamente a la perfecci&oacute;n y evoluci&oacute;n del material y el escalador.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos por un momento en el material y las condiciones que dispon&iacute;an los pioneros de este deporte, entendemos perfectamente que el mismo ha sufrido una transformaci&oacute;n important&iacute;sima dado que su pr&aacute;ctica comporta un elevado riesgo. Si en otros deportes el material es una herramienta importante como motor para su evoluci&oacute;n, en escalada, el mismo, es de vital importancia. 
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo analizaremos los cambios m&aacute;s notables durante la &uacute;ltima d&eacute;cada en relaci&oacute;n a las lesiones que se derivan de su pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Los datos m&aacute;s relevantes indican que se han mejorado las medidas de seguridad en relaci&oacute;n directa con la mejora en la calidad de los materiales, as&iacute; como el cambio de patrones de lesi&oacute;n en relaci&oacute;n con el nivel de preparaci&oacute;n del escalador. 
    </p><p class="article-text">
        Estos cambios se han visto favorecidos por distintos motivos, como pueden ser que la edad de inicio en la pr&aacute;ctica de la escalada es cada vez m&aacute;s temprana y que a su vez el nivel t&eacute;cnico del escalador ha mejorado notablemente favorecido por la implantaci&oacute;n de nuevas instalaciones y la mejora en la calidad de los materiales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Se mantienen ciertos patrones de lesi&oacute;n pero no as&iacute; la incidencia o gravedad de los mismos, evitando de esta forma aquellos m&aacute;s graves para la salud, ca&iacute;das o precipitaciones que pueden causar la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Analizando las lesiones en escalada durante estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os se obtienen resultados realmente sorprendentes:
    </p><p class="article-text">
        &bull; M&aacute;s del 80% de las lesiones y s&iacute;ndromes de sobrecarga se concentran en la parte superior del cuerpo
    </p><p class="article-text">
        &bull; El 69% de los problemas eran s&iacute;ndromes de sobrecarga.
    </p><p class="article-text">
        &bull; El 29% restante eran lesiones de gravedad.
    </p><p class="article-text">
        &bull; M&aacute;s del 50% de las lesiones y s&iacute;ndromes de sobrecarga est&aacute;n en las manos.
    </p><p class="article-text">
        &bull; El s&iacute;ndrome de sobrecarga m&aacute;s frecuente era la tenosinovitis en los dedos.
    </p><p class="article-text">
        &bull; El 8% necesitaron cirug&iacute;a a causa de fracturas, lesiones en los tendones o s&iacute;ndromes de compresi&oacute;n nerviosa.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Ocho de cada diez escaladores tuvo alg&uacute;n tipo de lesi&oacute;n en la espalda.
    </p><p class="article-text">
        &bull; De estos, el 85% eran lesiones de tejido blando y el 15% restantes afecci&oacute;n de estructura articular.
    </p><p class="article-text">
        &bull; La lesi&oacute;n m&aacute;s frecuente fue la rotura de poleas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Conclusiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si podemos establecer conclusiones en relaci&oacute;n al nivel de escalada e incidencia cl&iacute;nica de la misma con respecto a la que exist&iacute;a hace diez a&ntilde;os. De forma global podemos concluir que:
    </p><p class="article-text">
        - La escalada hace a&ntilde;os quedaba recluida para unos pocos privilegiados amantes de la naturaleza que practicaban la misma en un &uacute;nico escenario al aire libre. Actualmente podemos practicar la escalada con toda seguridad en los distintos roc&oacute;dromos que existen en nuestras ciudades.
    </p><p class="article-text">
        - Los accidentes en monta&ntilde;a a menudo son complejos y por tanto dif&iacute;ciles de clasificar en categor&iacute;as particulares, pero hay disponibles datos bastante exactos sobre las lesiones que tienen lugar en los roc&oacute;dromos. En Europa, los roc&oacute;dromos deben cumplir ciertas medidas est&aacute;ndar para garantizar su seguridad, y las presas tambi&eacute;n deben responder a sus propios est&aacute;ndares de seguridad. En un estudio de Reino Unido solamente ocurrieron 55 accidentes en 1,021 millones de visitas al roc&oacute;dromo. En Alemania, de 21,126 visitantes a dichas instalaciones, solamente ocurrieron 4 accidentes. Esto significa que en Reino Unido tienes un 0.06% de probabilidad de sufrir un accidente, mientras que en Alemania la probabilidad es del 0.016% por visita. 
    </p><p class="article-text">
        - La edad del escalador es cada vez m&aacute;s temprana y a su vez el perfil del escalador hace pensar que en muchas ocasiones no es la &uacute;nica pr&aacute;ctica deportiva que realiza, asegurando de esta forma unas condiciones f&iacute;sicas m&aacute;s &oacute;ptimas. Por otro lado el hecho de practicar varias modalidades deportivas tambi&eacute;n supone una falta de especialidad que se pondr&aacute; de manifiesto en situaciones donde se precisa un mayor control t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        - Si comprobamos la evoluci&oacute;n de la escalada seg&uacute;n la gravedad de las lesiones, observamos que han descendido las lesiones mortales o graves, pero han aumentado las lesiones en regiones no relacionadas directamente con su pr&aacute;ctica. Cada vez vemos m&aacute;s lesiones de rodilla o tobillo, no siendo &eacute;stas, regiones de m&aacute;ximo compromiso.
    </p><p class="article-text">
        - La evoluci&oacute;n del material ha facilitado sobre todo una pr&aacute;ctica mucho m&aacute;s segura, que a su vez se traduce en lograr nuevos retos que antes eran impensables. 
    </p><p class="article-text">
        - La veteran&iacute;a en escalada es siempre un seguro de vida, ya que, y a pesar de todos los avances t&eacute;cnicos y f&iacute;sicos, el oficio y la experiencia siempre van por delante de la pr&aacute;ctica. Los accidentes traum&aacute;ticos o mortales relacionados con la escalada casi siempre est&aacute;n rodeados de circunstancias especiales como, falta de experiencia o previsi&oacute;n, irresponsabilidad, condiciones climatol&oacute;gicas adversas, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y centr&aacute;ndonos en la valoraci&oacute;n de las lesiones y su evoluci&oacute;n, s&iacute; es cierto que existe un incremento de lesiones en tejidos blandos y que el mismo es respuesta a la mayor participaci&oacute;n de personas que se inician en esta pr&aacute;ctica sin tener previamente unas condiciones adecuadas para la misma. Al igual que ocurre en otras disciplinas deportivas, los practicantes nobeles no tienen una correcta orientaci&oacute;n, que en muchos casos se traduce en realizar la pr&aacute;ctica sin horas previas de entrenamiento, no justificando que exista una falta de preparaci&oacute;n f&iacute;sica sino una falta de adaptaci&oacute;n a esta entidad deportiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[POR Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/evolucion-lesiones-escalada_1_3564896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2020 10:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evolución de lesiones en escalada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escalada,Alpinismo,Fisioterapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome del dolor miofascial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-dolor-miofascial_1_6209513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1be8bd07-ac8a-4c63-a979-eea42960f794_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Dolor miofascial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dolor, y en especial el dolor musculoesquelético, es considerado una de las causas más frecuentes de consulta. Muchos de estos dolores tienen un origen tensional con afectación de estructuras musculoesqueléticas, u origen estructural con restricción funcional o acortamiento de fibras, pero y sin menospreciar estas causas o manifestaciones de dolor, es preponderante analizar si el origen del dolor es miofascial</p></div><p class="article-text">
        Si el origen del dolor es miofascial, la actuaci&oacute;n que se establece en cada caso es radicalmente distinta y lo que es peor, si una estructura muscular afectada miofascialmente es tratada como una contractura el resultado nunca ser&aacute; favorable y perpetuaremos la lesi&oacute;n. Para poder entender correctamente la importancia del dolor miofascial y a modo de ejemplo establezcamos la diferencia entre un dolor de origen miofascial y una contractura. Una contractura es una contracci&oacute;n continuada e involuntaria del m&uacute;sculo o alguna de sus fibras, y un punto gatillo (manifestaci&oacute;n de la afectaci&oacute;n miofascial) es una zona hipersensible que se localiza en una &ldquo;banda tensa&rdquo; de miofibrillas y que al presionarlo provoca un dolor intenso en una zona refleja determinada, espec&iacute;fica y diferente para cada m&uacute;sculo.
    </p><p class="article-text">
        Obvio decir que el dolor miofascial ha tomado un protagonismo claro durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os y se han desarrollado infinidad de t&eacute;cnicas de tratamiento relacionadas con el mismo destacando la punci&oacute;n seca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma simplificada podemos afirmar que el dolor miofascial es un trastorno no inflamatorio que se manifiesta por dolor localizado, rigidez y cuya caracter&iacute;stica primordial es la presencia de puntos gatillo. El dolor miofascial tiene tres componentes: una banda palpable en el m&uacute;sculo afectado, un punto gatillo o zona de induraci&oacute;n muscular foco hiperirritable y el patr&oacute;n caracter&iacute;stico de dolor referido. Por lo tanto entendemos por dolor miofascial, dolores de origen m&uacute;scular o fascia que determinan un territorio de dolor referido, que no tiene porque coincidir con la localizaci&oacute;n del foco de lesi&oacute;n original. Esto dificulta el diagn&oacute;stico de dicha lesi&oacute;n y su ulterior tratamiento, incluso estableciendo diagn&oacute;sticos err&oacute;neos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde los pioneros que describieron este conjunto de signos y s&iacute;ntomas hasta nuestros d&iacute;as con Travell y Simons el dolor miofascial ha evolucionado en estudio y tratamiento. Ha pasado casi un siglo desde que Sir William Gowers present&oacute; el t&eacute;rmino fibrositis, para referirse a una forma de reumatismo muscular com&uacute;n, idiop&aacute;tico, que hoy se conoce como S&iacute;ndrome Miofascial. El termino fibrositis hace referencia a la coexistencia de dolor local y de regiones (palpables) de dureza en los m&uacute;sculos que se atribuyeron a la inflamaci&oacute;n de tejido fibroso.
    </p><h3 class="article-text">EL PUNTO GATILLO</h3><p class="article-text">
        Travell y col. acu&ntilde;aron el t&eacute;rmino de &ldquo;Punto Gatillo&rdquo; (PG) para referirse a aquellos puntos dentro de las bandas tensionales, que a la compresi&oacute;n, presentaban mayor dolor y un patr&oacute;n determinado de irradiaci&oacute;n de dolor. Por lo tanto cada punto gatillo tiene una irradiaci&oacute;n de dolor en una zona concreta y la presi&oacute;n moderada mantenida sobre el PG irritable provoca o intensifica el dolor en la zona de referencia.
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;ndrome de dolor miofascial se entiende como un foco hiperirritable dentro de una banda tensa del m&uacute;sculo esquel&eacute;tico, localizado en el tejido muscular y/o en su fascia asociada. Este foco hiperirritable denominado punto gatillo es doloroso a la compresi&oacute;n y, cuando es estimulado (generalmente por deformaci&oacute;n mec&aacute;nica como estiramiento, contracci&oacute;n o presi&oacute;n directa), puede evocar el dolor referido caracter&iacute;stico y fen&oacute;menos auton&oacute;micos. Por lo tanto un punto gatillo es un acortamiento de fibras musculares alojado en el recorrido de una banda tensa del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La palpaci&oacute;n de este punto gatillo provocar&aacute; un dolor referido en una zona determinada. Cada punto gatillo queda descrito segmentariamente con zonas de dolor referido, y un mismo m&uacute;sculo puede tener distintos puntos gatillos. Comprender y admitir que una lesi&oacute;n bien muscular o fascial desencadena un dolor en una localizaci&oacute;n distinta a la del origen de la lesi&oacute;n es tan sencillo como admitir que existen disfunciones bien musculares, fasciales e incluso articulares que despiertan dolores a distancia, s&oacute;lo tenemos que hacer un poco de memoria y recordar como un dolor de muelas puede provocar un dolor mandibular pero tambi&eacute;n dolor localizado en la frente, cuello e incluso o&iacute;do.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de entender el dolor miofascial y su dolor referido hace referencia a la forma de despertar el dolor, es sobradamente conocido que la compresi&oacute;n mantenida de un punto de dolor (compresi&oacute;n que podemos realizar a trav&eacute;s de nuestras manos con la yema de los dedos sobre el foco de lesi&oacute;n) provocar&aacute; a los pocos segundos una disminuci&oacute;n de la intensidad del dolor, de la misma forma a veces descubrimos que dicha compresi&oacute;n provoca la emigraci&oacute;n del dolor a otras zonas. Creo que el caso m&aacute;s claro lo descubrimos en las epicondilitis, si alguno de vosotros ha sufrido esta lesi&oacute;n, recordar&aacute; que la compresi&oacute;n del epic&oacute;ndilo pod&iacute;a despertar un dolor circunscrito o no a dicha lesi&oacute;n. En Fisioterapia utilizamos esta maniobra como t&eacute;cnica de tratamiento y de diagn&oacute;stico, dependiendo de la respuesta a la compresi&oacute;n podemos focalizar la lesi&oacute;n en un origen muscular (el dolor emigra al brazo generalmente al tr&iacute;ceps braquial) o de origen ligamentoso-articular, el dolor no emigra y se focaliza circunscrito al epic&oacute;ndilo.
    </p><h3 class="article-text">LESI&Oacute;N MUSCULAR EN LA ESCALADA</h3><p class="article-text">
        En nuestra experiencia muchos casos desahuciados por dolor muscular inespec&iacute;fico tienen un origen en causas miofasciales. Dentro del mundo deportivo sin menospreciar a otros deportes, posiblemente la escalada desencadene uno de los principales focos de lesi&oacute;n muscular que resulta complicado de diagnosticar sin la valoraci&oacute;n del origen miofascial. 
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                </figure><p class="article-text">
        Dada la alta actividad de la cintura escapular en este deporte, no es poco frecuente encontrarnos con escaladores&nbsp;con disfunciones en hombro, cuello, espalda e incluso brazo. Nosotros os hacemos llegar la descripci&oacute;n de uno de los m&uacute;sculos principales implicados en la escalada, su localizaci&oacute;n y zona de dolor referido, el infraespinoso. Posiblemente muchos de vosotros record&eacute;is dolores localizados en su patr&oacute;n de dolor referido. Como pod&eacute;is observar una de las zonas de dolor se localiza en el cuello, en su cara posterior, y esto hace que en no pocas ocasiones se hable de una Cervicalgia de origen mec&aacute;nico en lugar de dolor referido de un punto gatillo. Cualquier tratamiento de Cervicalgia de origen muscular calmar&aacute; e incluso paliar&aacute; completamente la disfunci&oacute;n, pero si el origen es miofascial por activaci&oacute;n del punto gatillo del infraespinoso la falta de tratamiento de dicho m&uacute;sculo provocar&aacute; que se desencadene de nuevo una Cervicalgia al realizar la escalada originando el mismo mecanismo de lesi&oacute;n que ya exist&iacute;a. Se reprochar&aacute; a la escalada el origen de las Cervicalgias, recomendando no realizar dicha actividad durante un per&iacute;odo de tiempo. Si el diagn&oacute;stico es correcto, el tratamiento miofascial de dicho punto gatillo acabar&aacute; con las supuestas Cervicalgias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entender el origen miofascial nos hace tener otra perspectiva de valoraci&oacute;n muscular frente a las alteraciones del m&uacute;sculo o su fascia, creo que interesarnos por el dolor miofascial nos ayuda a comprender las disfunciones musculares y posibilita su tratamiento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-dolor-miofascial_1_6209513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2020 08:23:47 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lesión del supraespinoso del hombro. Parte II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fisioterapia-campobase-escalada-montanismo-lesion-del-supraespinoso-del-hombro_1_1218304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1735f92-b790-4ed5-99a7-4744b094300d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La articulación del hombro es la articulación del cuerpo dotada con mayor movilidad, lo que la convierte en una de las más complejas e inestables. Este es uno de los factores que influye en que la lesión del supraespinoso del hombro sea una de las lesiones más frecuentes del organismo</p></div><p class="article-text">
        Como vimos en <a href="https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/Lesion_del_supraespinoso_del_hombro_0_951205469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo anterior</a>, la lesi&oacute;n del m&uacute;sculo localizado en la articulaci&oacute;n del hombro, es una de las lesiones m&aacute;s frecuentes del organismo. El tend&oacute;n del supraespinoso, responsable en concreto de esta afecci&oacute;n, discurre por debajo del techo del hombro en el espacio subacromial y forma parte del manguito rotador. El manguito rotador se compone de los tendones de cuatro m&uacute;sculos que rodean estrechamente la articulaci&oacute;n del h&uacute;mero. De estos m&uacute;sculos y tendones, el tend&oacute;n supraespinoso es el que est&aacute; expuesto a los mayores esfuerzos, por lo que a menudo est&aacute; relacionado con el dolor que se experimenta en la tendinitis del manguito de los rotadores.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente vimos la complejidad de la articulaci&oacute;n del hombro debido tanto a la gran cantidad de m&uacute;sculos que la componen como la acci&oacute;n de los mismos. 
    </p><p class="article-text">
        Ante una articulaci&oacute;n como &eacute;sta, las patolog&iacute;as que pueden surgir suelen tener or&iacute;genes multifactoriales. No presentando una &uacute;nica causa de origen.
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        Hoy en d&iacute;a existe una controversia para establecer la lesi&oacute;n esencial de la recidiva en las luxaciones de hombro. En la actualidad, teniendo muy en cuenta las lesiones &oacute;seas cuando existen, se considera que las lesiones cicatrizadas en elongaci&oacute;n del complejo capsuloligamentoso-peri&oacute;stico, son la principal causa de recidiva, acept&aacute;ndose no obstante que se trata de una patolog&iacute;a de etiolog&iacute;a multifactorial.
    </p><p class="article-text">
        Resulta obvio se&ntilde;alar que si las causas de lesi&oacute;n suelen presentarse con car&aacute;cter multifactorial, hablar de la recuperaci&oacute;n es hablar de soluciones y actuaciones en varios frentes, no basta con reforzar un complejo muscular debilitado o afecto, la importancia de la propiocepci&oacute;n toma en esta articulaci&oacute;n una incidencia mayor que en otras, adem&aacute;s la confluencia del aparato vasculonervioso en este segmento del cuerpo no hace m&aacute;s que a&ntilde;adir sintomatolog&iacute;a asociada a la principal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El an&aacute;lisis de la articulaci&oacute;n del hombro</strong>
    </p><p class="article-text">
        La importancia de todos estos datos radica en analizar siempre la articulaci&oacute;n del hombro como lo que realmente es, cinco articulaciones &iacute;ntimamente unidas. Si resulta complicado testar una articulaci&oacute;n para comprobar o valorar la causa de lesi&oacute;n, la misi&oacute;n de explorar un hombro supone conocer cinco articulaciones con un juego articular com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        De nuevo os expondr&eacute; un dato que no hace m&aacute;s que dificultar su compresi&oacute;n. Una de las lesiones m&aacute;s comunes del dolor de hombro es la tendinitis del supraespinoso. Estad&iacute;sticamente se suele encontrar en cualquier ranking que pod&aacute;is consultar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llama la atenci&oacute;n, y desde un punto de vista deportivo, que el origen de la lesi&oacute;n en la mayor&iacute;a de los casos sea insidioso. El perfil del deportista con lesi&oacute;n de supraespinoso suele presentar un historial de repetici&oacute;n en varios episodios m&aacute;s o menos agudos a lo largo de un a&ntilde;o, cada vez m&aacute;s invalidantes y con per&iacute;odos de recuperaci&oacute;n m&aacute;s largos progresivamente. La forma de aparici&oacute;n no suele ser brusca e invalidante y suele estar relacionada con un gesto deportivo que reconoce con claridad como la causa de su problema y al que no prest&oacute; especial importancia inicialmente. Un ejemplo muy repetido en las consultas lo vemos en, persona que realizando el ejercicio de &ldquo;press banca&rdquo; en banco plano, al utilizar cargas elevadas nota dolor local en el hombro que no le imposibilita terminar la serie, pero ese mismo d&iacute;a nota disfunci&oacute;n articular inespec&iacute;fica de forma moderada. A la ma&ntilde;ana siguiente es cuando se presenta el dolor intenso, de localizaci&oacute;n intraarticular, con posible p&eacute;rdida de fuerza en el brazo o sensaci&oacute;n de hormigueo a lo largo del mismo, llegando el hormigueo incluso a los dedos de la mano, impotencia funcional, dolor a la movilidad, etc. El tratamiento medicamentoso y el reposo favorecen la resoluci&oacute;n inicial en pocos d&iacute;as. Pero el problema no queda resuelto y al cabo de un tiempo de nuevo, y tras otra maniobra intempestiva, vuelve a aparecer el mismo dolor pero esta vez con un tiempo de curaci&oacute;n mayor&hellip;. 
    </p><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n del gesto y la falta de curaci&oacute;n definitiva provocan una lesi&oacute;n cronificada a lo largo del tiempo, que progresivamente imposibilitar&aacute; la pr&aacute;ctica deportiva.
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        S&oacute;lo basta analizar las tablas que registran las principales patolog&iacute;as relacionadas con el hombro, los procesos inflamatorios tienen una importancia vital como causa de dolor o lesi&oacute;n, bien sea de la c&aacute;psula, la bursa o alguno de los m&uacute;sculos que lo forman&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Los procesos mec&aacute;nicos por repetici&oacute;n ganan con bastante diferencia a traumas directos sobre la articulaci&oacute;n. Esto nos revela la importancia de una correcci&oacute;n postural al realizar cualquier tipo de ejercicio de musculaci&oacute;n que comprometa el hombro, v&eacute;ase &ldquo;contractor&rdquo;, &ldquo;press banca&rdquo;, &ldquo;jal&oacute;n tras nuca&rdquo;, &ldquo;press hombro&rdquo;, &ldquo;elevaciones laterales&rdquo;, &ldquo;frontales&rdquo;, etc.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fisioterapia-campobase-escalada-montanismo-lesion-del-supraespinoso-del-hombro_1_1218304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 08:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lesión del supraespinoso del hombro. Parte II]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Escalada,Montañismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lesión del supraespinoso del hombro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/lesion-del-supraespinoso-del-hombro_1_1319846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/276ab824-3ef9-4798-b826-37bc91f2208b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La articulación del hombro es la articulación del cuerpo dotada con mayor movilidad, lo que la convierte en una de las más complejas e inestables. Éste es uno de los factores que influye en que la lesión del supraespinoso del hombro sea una de las lesiones más frecuentes del organismo</p></div><p class="article-text">
        La lesi&oacute;n del m&uacute;sculo supraespinoso, m&uacute;sculo localizado en la articulaci&oacute;n del hombro, es una de las lesiones m&aacute;s frecuentes del organismo. El tend&oacute;n del supraespinoso, responsable en concreto de esta afecci&oacute;n, discurre por debajo del techo del hombro en el espacio subacromial y forma parte del manguito rotador. El manguito rotador se compone de los tendones de cuatro m&uacute;sculos que rodean estrechamente la articulaci&oacute;n del h&uacute;mero. De estos m&uacute;sculos y tendones, el tend&oacute;n supraespinoso es el que est&aacute; expuesto a los mayores esfuerzos, por lo que a menudo est&aacute; relacionado con el dolor que se experimenta en la tendinitis del manguito de los rotadores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patolog&iacute;a del supraespinoso</strong>
    </p><p class="article-text">
        La patolog&iacute;a del supraespinoso suele producirse al separar el brazo 90&ordm;, situaci&oacute;n en la cual, la tuberosidad de la cabeza del h&uacute;mero comprime el manguito rotador contra el acromion, provocando dolor agudo. El cuadro cl&iacute;nico que caracteriza estas lesiones se incluye dentro de lo que se llama s&iacute;ndrome de pinzamiento subacromial. La creencia com&uacute;n es que la compresi&oacute;n del tend&oacute;n del supraespinoso provoca la tendinitis del supraespinoso (inflamaci&oacute;n del supraespinoso / tend&oacute;n del manguito rotador y / o los tejidos blandos peritendinosos contiguos), que es una etapa conocida del s&iacute;ndrome de pinzamiento del hombro (fase II), descrito originalmente por Neer en 1972. Los procesos que caracterizan un s&iacute;ndrome de pinzamiento subacromial afectan generalmente otras estructuras, adem&aacute;s del tend&oacute;n del supraespinoso. De ah&iacute; que, y una vez instaurada la lesi&oacute;n, la cronicidad de la misma supone la afectaci&oacute;n de otros m&uacute;sculos que se adaptan y dificultan la exploraci&oacute;n de diagn&oacute;stico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Para poder entender con claridad la complejidad de esta lesi&oacute;n es necesario tener una correcta valoraci&oacute;n de la articulaci&oacute;n del hombro.
    </p><p class="article-text">
        La articulaci&oacute;n del hombro, est&aacute; formada por la uni&oacute;n de la cabeza del hueso h&uacute;mero y la cavidad glenoidea de la esc&aacute;pula. Es la articulaci&oacute;n dotada de mayor movilidad del cuerpo, lo que sucintamente la convierte en una de las m&aacute;s complejas e inestables. 
    </p><p class="article-text">
        Es una articulaci&oacute;n que registra porcentajes de movilidad especialmente llamativos en comparaci&oacute;n con otras articulaciones, destacando este dato por encima de su componente de fuerza o estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es a la vez una de las articulaciones m&aacute;s complicadas de testar al presentarse realmente como un complejo articular formado por cinco articulaciones. Hablar de la articulaci&oacute;n del hombro es hablar realmente de un complejo articular formado por cinco articulaciones, de las cuales tres son articulaciones verdaderas: la escapulohumeral, acromioclavicular y la esternocostoclavicular, las otras dos, son articulaciones falsas: subdeltoidea y escapulotor&aacute;cica. Las cinco funcionan simult&aacute;neamente y en proporciones variables de un grupo a otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La complejidad de la articulaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que no se trata de una articulaci&oacute;n de carga, presenta una gran vulnerabilidad a los traumatismos directos como indirectos, lo que unido a la gran complejidad de acci&oacute;n de los m&uacute;sculos que la componen el estudio de las causas de lesi&oacute;n resulta un verdadero reto de estudio biomec&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Algunos datos que confirman la dificultad y a la vez la complejidad de esta articulaci&oacute;n pueden ser que tan s&oacute;lo cuatro de los veintis&eacute;is m&uacute;sculos que act&uacute;an sobre el hombro tienen acci&oacute;n directa sobre la estabilidad glenohumeral, el resto act&uacute;an mediante mecanismos indirectos como la tensi&oacute;n muscular producida por el tono muscular, la compresi&oacute;n producida durante la contracci&oacute;n muscular y el efecto barrera que produce esta misma contracci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Otro dato sorprendente es la falta de congruencia entre las dos superficies &oacute;seas principales de contacto, el h&uacute;mero y la esc&aacute;pula. La cabeza humeral queda alojada en una cavidad situada en la esc&aacute;pula, en su borde superoexterno, cavidad glenoidea, que presenta un di&aacute;metro menor que la cabeza humeral. De tal forma que ante una estructura convexa como es la cabeza del h&uacute;mero existe una estructura c&oacute;ncava que la alberga como lo es la cavidad glenoidea con una proporci&oacute;n 4/5 veces m&aacute;s peque&ntilde;a que &eacute;sta. Esta incongruencia favorece la alta movilidad del hombro pero a su vez facilita los componentes de luxaci&oacute;n o subluxaci&oacute;n de la misma.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, y en relaci&oacute;n con este &uacute;ltimo dato, en recientes estudios sobre los mecanismos anat&oacute;micos de estabilidad en el hombro, sorprende saber que uno de los mecanismos principales de estabilidad del mismo se encuentra en el medio l&iacute;quido que alberga la c&aacute;psula, a trav&eacute;s de su presi&oacute;n frente a acciones de movilidad a modo de embudo evitando la luxaci&oacute;n e imprimiendo coaptaci&oacute;n a la articulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante la complejidad de esta lesi&oacute;n y del conjunto de articulaciones que se ven relacionados, el pr&oacute;ximo art&iacute;culo continuaremos tratando la lesi&oacute;n del m&uacute;sculo supraespinoso pero en esta ocasi&oacute;n centr&aacute;ndonos en las causas que lo pueden originar y su tratamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria,  en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/lesion-del-supraespinoso-del-hombro_1_1319846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2019 13:09:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lesión del supraespinoso del hombro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escalada,Montañismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tendinitis aquílea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/tendinitis-aquilea_1_2750737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/480a5b12-759b-41bf-a7ef-1e466a8b4f71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tendón de Aquiles es el tendón común de los músculos gemelos (gastronecmios) y sóleos. Su principal función es la flexión plantar</p></div><p class="article-text">
        El tend&oacute;n es un tejido bif&aacute;sico compuesto de col&aacute;geno y matriz viscoel&aacute;stica. La funci&oacute;n de los tendones es insertar el m&uacute;sculo en el hueso o en la fascia y transmitirles la fuerza de contracci&oacute;n para producir un movimiento.
    </p><p class="article-text">
        El tend&oacute;n de Aquiles se caracteriza por su puesta en tensi&oacute;n, a trav&eacute;s de la locomoci&oacute;n vigorosa hasta una elevada proporci&oacute;n de su fuerza de tracci&oacute;n, dando un factor de seguridad bajo, frente otros tendones como los tendones de los flexores profundos de los dedos, que se ponen en tensi&oacute;n hasta un nivel mucho m&aacute;s bajo y tienen un factor de seguridad mucho m&aacute;s elevado.
    </p><p class="article-text">
        Dos factores influyen en la cantidad de tensi&oacute;n impuesta sobre un tend&oacute;n durante su actividad: por una parte, la intensidad de la contracci&oacute;n del m&uacute;sculo y, por otra, el tama&ntilde;o del tend&oacute;n en relaci&oacute;n con el tama&ntilde;o del m&uacute;sculo.
    </p><p class="article-text">
        Este tend&oacute;n como la mayor&iacute;a de los tendones, tiene un ritmo metab&oacute;lico muy bajo, muy poco riego sangu&iacute;neo, lo que implica retraso en la curaci&oacute;n y un prolongado periodo de rehabilitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tend&oacute;n de Aquiles no tiene una vaina sinovial verdadera, pero est&aacute; rodeado por un paratend&oacute;n (tejido areolar graso que separa el tend&oacute;n de su vaina). El dolor inicial de la tendinitis del tend&oacute;n de Aquiles est&aacute; producido por afectaci&oacute;n del paratend&oacute;n m&aacute;s que del propio tend&oacute;n. El dolor es m&aacute;s intenso cuando el paciente se levanta por la ma&ntilde;ana y suele mejorar con la deambulaci&oacute;n continuada, ya que el tend&oacute;n se desplaza con m&aacute;s libertad dentro del paratend&oacute;n. De forma similar el dolor aumenta al iniciar el ejercicio y suele mejorar al progresar &eacute;ste. El tend&oacute;n de Aquiles es doloroso cuando se comprime entre los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Si se ignora el dolor y se contin&uacute;a corriendo, la inflamaci&oacute;n se propaga al tend&oacute;n, que puede sufrir degeneraci&oacute;n mucoide y fibrosis. En este caso el dolor en el tend&oacute;n es constante y empeora con los movimientos.
    </p><p class="article-text">
        LESIONES DEL TEND&Oacute;N DE AQUILES
    </p><p class="article-text">
        Las lesiones del tend&oacute;n de Aquiles forman parte de las m&aacute;s frecuentes entre los deportistas en general, y de los que practican la carrera de fondo en particular. Pueden llegar a constituir la quinta parte de todas las lesiones que presentan estos deportistas, e incluso se les considera, por diferentes autores, como las lesiones por sobrecarga m&aacute;s frecuentes en el deporte. La tendinitis de Aquiles es un tratamiento usual de la extremidad inferior; aproximadamente el 11% de todas las lesiones producidas en una carrera pueden atribuirse a ella. Esta es tambi&eacute;n una lesi&oacute;n por sobreuso. Durante una carrera de 15 minutos a ritmo de 4&rsquo;20&ldquo; el kil&oacute;metro supone impactar con el suelo aproximadamente unas 2.500 veces; si a esto a&ntilde;adimos que el valor de cada impacto del pie sobre el suelo es entre 2 y 5 veces el peso de nuestro cuerpo (McKenzie y cols., 1985; Subotnick, 1985), no es de extra&ntilde;ar las lesiones del tend&oacute;n de Aquiles por falta de acondicionamiento. Existe un concepto cl&iacute;nico sobradamente conocido, la tendinitis, que hace referencia a la inflamaci&oacute;n de un tend&oacute;n, pero las lesiones del tend&oacute;n pueden clasificarse de una forma m&aacute;s concreta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Formas Especiales:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Miotendinitis: dolor en los m&uacute;sculos gemelos, se debe a una tendinitis de la inserci&oacute;n entre el tend&oacute;n y el m&uacute;sculo. Se debe tratar con reposo, estiramientos suaves, masaje, ultrasonidos, y uso de taloneras de descarga. Cura en 1-2 meses.
    </p><p class="article-text">
        Tendinosis: producido por microrupturas en el mismo tend&oacute;n, m&aacute;s o menos a la altura de donde llega el contrafuerte de la zapatilla. Frecuente en corredores veteranos. Se trata de forma similar a la miotendinitis, curando en 1-2 meses.
    </p><p class="article-text">
        Tenoperiostitis: microrupturas en la inserci&oacute;n del tend&oacute;n con el calc&aacute;neo, m&aacute;s abajo que la lesi&oacute;n anterior. Tratamiento similar a los dos anteriores procesos, cura tambi&eacute;n en 1-2 meses.
    </p><p class="article-text">
        Peritendinitis: inflamaci&oacute;n de las estructuras que rodean el tend&oacute;n, hay hinchaz&oacute;n y calor local. Se debe aplicar hielo, cambiar de zapatillas, y emplear los tratamientos anteriores. Curaci&oacute;n en 7-30 d&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        TENDINITIS VS. TENDINOSIS
    </p><p class="article-text">
        La barrera de la lesi&oacute;n la establece el t&eacute;rmino de tendinitis frente a tendinosis. La tendinitis supone un proceso inflamatorio de las distintas estructuras del tend&oacute;n: bien sea en las estructuras que rodean al tend&oacute;n, Peritendinitis, bien en la zona de inserci&oacute;n, Tenoperiostitis, o bien en la zona de inserci&oacute;n m&uacute;sculo-tend&oacute;n, miotendinitis. Cuando establecemos el t&eacute;rmino de tendinosis nos referimos a una degeneraci&oacute;n del tend&oacute;n, por lo que el mismo puede presentar microrupturas siendo este un factor que agrava en una gran medida la lesi&oacute;n y dificulta sucuraci&oacute;n. De ah&iacute; que &eacute;ste proceso se presente en la mayor&iacute;a de los casos en el corredor veterano.
    </p><p class="article-text">
        Se habla de tendinosis cuando existe una reorganizaci&oacute;n an&aacute;rquica del material de col&aacute;geno del tend&oacute;n, &eacute;ste debe presentarse en un tend&oacute;n sano concatenado facilitando la proyecci&oacute;n de fuerzas de forma lineal a trav&eacute;s de todo el tend&oacute;n, en el caso de tendinosis el material de col&aacute;geno no est&aacute; estructurado linealmente provocando lagunas vac&iacute;as de col&aacute;geno que son puntos susceptibles de ruptura o lesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que el tend&oacute;n no progresa en su desarrollo a partir de los 20 a&ntilde;os de edad, de ah&iacute; que un porcentaje elevado de las lesiones serias ocurran superada la barrera de los 30 a&ntilde;os. Tenemos que tener en cuenta que muchos de los corredores de larga distancia llegan a esta disciplina deportiva superando la edad de los 30 a&ntilde;os, y su preparaci&oacute;n f&iacute;sica se adapta casi en exclusividad a la preparaci&oacute;n f&iacute;sica muscular exigida por la carrera, sin incluir en el entrenamiento el apartado espec&iacute;fico de propiocepci&oacute;n o entrenamiento espec&iacute;fico de los tendones, aumentando as&iacute; el riesgo de padecer lesiones por sobrecarga tendinosa.
    </p><p class="article-text">
        Entrenar un tend&oacute;n no tiene sentido si se analiza de forma individualizada, pero s&iacute; podemos realizar entrenamientos espec&iacute;ficos de las zonas de origen e inserci&oacute;n muscular, incidiendo de esta forma sobre la constituci&oacute;n del tend&oacute;n. Si record&aacute;is, en el art&iacute;culo relacionado con la preparaci&oacute;n f&iacute;sica (publicado en el mes de febrero con el t&iacute;tulo de &ldquo;refuerza tus mecanismos&rdquo;) ya hablamos de los ejercicios de refuerzo muscular en posici&oacute;n de elongaci&oacute;n, al trabajar un m&uacute;sculo en elongaci&oacute;n logramos reforzar las zonas m&aacute;s proximales y distales de &eacute;ste, (zonas de origen e inserci&oacute;n muscular). En los programas de entrenamiento no debe menospreciarse el entrenamiento espec&iacute;fico de las zonas tendinosas involucradas en al actividad deportiva, incluir medidas de entrenamiento en este sentido es realmente sencillo.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte analizaremos las causas principales de la tendinitis as&iacute; como las posibilidades terap&eacute;uticas del mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/tendinitis-aquilea_1_2750737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Sep 2018 11:18:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tendinitis aquílea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Montañismo,Fisioterapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esguinces de tobillo  (II Parte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/esguinces-tobillo-ii-parte_1_1963635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba03b0d7-cc6d-443e-af6e-456fb975883f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En el anterior art&iacute;culo,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fisioterapia-esguince_de_tobillo-alpinismo-escalada-montana_0_777272477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Esguinces de tobillo (I Parte)</a>, vimos que el esguince de tobillo es una de las patolog&iacute;as m&aacute;s frecuentes del sistema musculoesquel&eacute;tico y que solo en Estados Unidos afecta a m&aacute;s de 23.000 personas al d&iacute;a. De hecho, el 75% de todas las lesiones de tobillo son esguinces.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los esguinces tienen un tratamiento a primera vista relativamente sencillo. El esguince, y en relaci&oacute;n a su gravedad, provocar&aacute; inflamaci&oacute;n, impotencia funcional, edema, hematoma periarticular, etc. El tratamiento siempre estar&aacute; encaminado a recuperar la fuerza y funcionalidad de la articulaci&oacute;n, reducir la inflamaci&oacute;n y edema, lograr el completo recorrido articular, etc. La inmovilizaci&oacute;n con escayola de yeso u otra medida ortop&eacute;dica no es ni mucho menos suficiente para lograr una soluci&oacute;n correcta al problema al igual que no s&oacute;lo se trata de recuperar la fuerza y movilidad del tobillo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando sufrimos un esguince, la musculatura, los ligamentos, tendones, c&aacute;psula incluso el hueso, a nivel superficial, se ven afectados, pero existen unos elementos no menos importantes que nunca se deben descuidar en el tratamiento de un esguince, los receptores, que conducen de formas distintas las sensaciones a nivel piel, hueso, m&uacute;sculo y tendones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Estos receptores dar&aacute;n informaci&oacute;n del estado de estiramiento de un m&uacute;sculo, del esfuerzo desarrollado, de la temperatura, presi&oacute;n, tacto, dolor, etc. Cuando este sistema se altera, y esto ocurre siempre en las patolog&iacute;as ortop&eacute;dicotraum&aacute;ticas, no podemos responder a las solicitaciones de los movimientos de forma fiable. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier persona que tenga un tobillo con un historial de esguince de repetici&oacute;n notar&aacute; como su tobillo no responde de forma segura a distintos movimientos o solicitaciones. Es llamativa la forma tan clara como esta persona nos indica con precisi&oacute;n cu&aacute;ndo y c&oacute;mo falla su tobillo en ciertos movimientos. Posiblemente sus receptores no recibieron un trabajo suficiente para lograr regular su funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LOS PROPIOCEPTORES</strong> 
    </p><p class="article-text">
        No todo es lograr la fuerza, en estos casos la musculatura se encuentra en perfecto estado, incluso por encima de los par&aacute;metros normales como respuesta al tratamiento de recuperaci&oacute;n, lo que falla es la capacidad de contracci&oacute;n y las repuestas de estabilidad correctas, esto es, si el sistema de recepci&oacute;n se ve alterado, si los propioceptores han sufrido un detrimento de su capacidad, la articulaci&oacute;n no regula de forma fiable estas. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de entrenamiento de un gesto tiene como base principal, el perfeccionamiento de estos receptores, esto es, un jugador de tenis o de golf, mejorar&aacute; su t&eacute;cnica a base de repetir un gesto. Los encargados de lograr este &eacute;xito son los propioceptores, porque son &eacute;stos los que modulan y rigen la velocidad, grado de estiramiento, fuerza, tensi&oacute;n&hellip;. 
    </p><p class="article-text">
        Si entendemos esta premisa, entenderemos que ante un esguince y la consecuente alteraci&oacute;n de los propioceptores el tratamiento no finaliza si no regulamos de forma correcta su funci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno es saber que estos receptores no se destruyen al sufrir una lesi&oacute;n, lo que ha ocurrido es que posiblemente &ldquo;no recuerden cual era la misi&oacute;n que deb&iacute;an realizar, o por lo menos no saben realizarla con la precisi&oacute;n con la que la realizaban. Una peque&ntilde;a p&eacute;rdida de memoria temporal&rdquo;. S&oacute;lo necesitan que alguien les recuerde cual es la misi&oacute;n por la que est&aacute;n all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que tener en cuenta que en articulaciones desprotegidas muscularmente como es el caso del tobillo, la dependencia de la articulaci&oacute;n con los receptores, es mayor que en otras articulaciones donde la musculatura, que posee sus propios receptores, se ve m&aacute;s protegida o al menos tiene otros recursos para lograr regular su funci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
         El trabajo propioceptivo es ineludible en la recuperaci&oacute;n de cualquier tipo de lesi&oacute;n. El ejemplo m&aacute;s v&aacute;lido para explicar su importancia lo tenemos en el mero hecho de justificar su trabajo como mero aprendizaje por repetici&oacute;n, esto es, cuanto m&aacute;s repetimos un gesto, m&aacute;s lo perfeccionamos, lo automatizamos. Recordar el esfuerzo que nos supuso aprender a montar en bicicleta, o la primera vez que cogimos una raqueta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuanto m&aacute;s t&eacute;cnico sea un gesto, m&aacute;s trabajo de coordinaci&oacute;n y aprendizaje conlleva. Un boxeador no aumentar&aacute; s&oacute;lo la eficacia de su golpe potenciando la musculatura del brazo, exigir&aacute; una coordinaci&oacute;n del gesto que le permita relajar una musculatura para lograr su estiramiento mientras la musculatura principal tiene la velocidad y contracci&oacute;n suficiente. El fallo ante un esguince es de base, no queremos perfeccionar un gesto determinado, tenemos que ense&ntilde;ar de nuevo o &ldquo;resetear&rdquo; los propioceptores para hacerlos h&aacute;biles. 
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos propioceptivos son relativamente sencillos, la dificultad la encontramos en las compensaciones o trucos que utiliza el individuo para evitar su activaci&oacute;n. La precisi&oacute;n con la que se puede llegar a trabajar es muy fina, esto justifica que si logramos un grado de perfecci&oacute;n tal en relaci&oacute;n a un gesto o capacidad de trabajo, cualquier variaci&oacute;n del mismo echa por tierra el trabajo logrado. Lo podemos ver en casos como saltadores, tenistas, golfistas, etc., que han logrado perfeccionar un gesto que al cambiar alg&uacute;n par&aacute;metro de ese gesto puede provocar un detrimento de la calidad del golpe. 
    </p><p class="article-text">
        Recordad tambi&eacute;n c&oacute;mo nuestro organismo se adapta a ciertas formas de actuar frente a una actividad deportiva en detrimento de nuevas actuaciones en otra disciplina, esto es, si has llevado una moto de monta&ntilde;a, ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil tu adaptaci&oacute;n a usar un quad, a la inversa si has llevado una moto de agua, te facilitar&aacute; tu adaptaci&oacute;n. Nuestro organismo se adapta y se perfecciona en relaci&oacute;n a lo que le exijamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/esguinces-tobillo-ii-parte_1_1963635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Aug 2018 11:15:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esguinces de tobillo  (I Parte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fisioterapia-esguince-de-tobillo-alpinismo-escalada-montana_1_2096823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2640a65c-456e-46b7-9363-3257771d2c8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El esguince de tobillo constituye una de las patologías más frecuentes del sistema musculoesquelético. Más de 23.000 personas son atendidas cada día por un esguince de tobillo en Estados Unidos, pero su mayor  prevalencia está en relación con el deporte, supone alrededor del 25% del total de lesiones producidas por causas deportivas, sobre todo en las actividades relacionadas con la carrera y el salto. El 75% de todas las  lesiones de tobillo son esguinces. El tiempo de baja laboral, la medicación y el tratamiento rehabilitador, hacen  que el coste medio de un esguince de tobillo suponga entre 300 y 900 euros</p></div><p class="article-text">
        La articulaci&oacute;n tibioperoneoastragalina representa la conjunci&oacute;n de las superficies articulares de los mal&eacute;olos peroneo y tibial que confluyen a modo de pinza sobre el astr&aacute;galo, comport&aacute;ndose como una bisagra permitiendo un movimiento de flexi&oacute;n dorsal de 20&deg; y plantar de 45&deg;. 
    </p><p class="article-text">
        Un esguince es el mecanismo por el que las estructuras de soporte articular se ven superadas por distintos factores que extralimitan su resistencia. Los factores pueden ser intr&iacute;nsecos y extr&iacute;nsecos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Si nos referimos a factores intr&iacute;nsecos destacamos:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) La edad</strong>. Seg&uacute;n la mayor&iacute;a de estudios, cuanto m&aacute;s veterano es el deportista mayor es el riesgo de sufrir una lesi&oacute;n de tobillo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2) Sexo.</strong> Hay disparidad de resultados. La mayor&iacute;a de los autores afirma que tambi&eacute;n en el tobillo la mayor incidencia coincide con el sexo femenino. Las razones son anat&oacute;micas, hormonales y neuromusculares. Se afirma que se aumenta el riesgo de sufrir una lesi&oacute;n de rodilla en la semana antes del comienzo de la menstruaci&oacute;n. No hay datos con relaci&oacute;n al esguince de tobillo. En valores absolutos, el sexo masculino es m&aacute;s prevalente a la hora de sufrir una lesi&oacute;n de tobillo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3) Historia previa de esguinces de tobillo.</strong> Tras sufrir un esguince de tobillo por inversi&oacute;n, la musculatura eversora permanecer&aacute; debilitada durante al menos 10 a&ntilde;os. Tropp opina que la probabilidad de sufrir un nuevo esguince es dos o tres veces mayor si hay una historia previa. El d&eacute;ficit propioceptivo, la laxitud residual o el disbalance muscular, una rehabilitaci&oacute;n inadecuada o una reincorporaci&oacute;n a la actividad demasiado precoz son las causas responsables. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>4) Factores relacionados con el pie.</strong> El pie varo, retropi&eacute; valgo, tend&oacute;n de aquiles corto o contracturas del mismo, antepi&eacute; cavo, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre los factores extr&iacute;nsecos destacamos:</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) Tipo de actividad deportiva.</strong> El baloncesto y el f&uacute;tbol son los deportes que tienen mayor incidencia de esguinces de tobillo, entre el 15%50% del total de entorsis. En la NBA, el esguince de tobillo representa el 21% del total de lesiones del jugador profesional. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2) Nivel de competici&oacute;n.</strong> La posibilidad de sufrir un esguince durante una competici&oacute;n es 24 veces mayor que durante un entrenamiento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3) Calidad t&eacute;cnica.</strong> Hay controversia en este apartado pero la mayor&iacute;a de los estudios reflejan que es m&aacute;s frecuente que se lesionen aquellos jugadores con peor nivel t&eacute;cnico que aquellos con m&aacute;s calidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>4) Tipo de calzado</strong>. Los jugadores que calzan zapatillas con c&aacute;mara de aire son m&aacute;s propensos a la torcedura. Mckey et al lo achacan a la p&eacute;rdida de estabilidad del retropi&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>5) Errores en la preparaci&oacute;n f&iacute;sica.</strong> Como la ausencia de calentamiento y estiramiento antes y despu&eacute;s de la actividad deportiva. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>6) Pr&aacute;ctica deportiva sobre una superficie determinada.</strong> El tart&aacute;n, as&iacute; como otras superficies artificiales, asocian mayor predisposici&oacute;n a la lesi&oacute;n que en c&eacute;sped artificial o hierba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Cualquier tipo de esguince, independiente de su gravedad, provocar&aacute; una alteraci&oacute;n en el complejo articular del tobillo que supondr&aacute; un detrimento de su funcionalidad. El conocimiento del mecanismo exacto de la lesi&oacute;n es fundamental para evaluar las estructuras m&aacute;s susceptibles de da&ntilde;arse. El mecanismo lesional suele ser traumatismo en varo del tobillo junto a una flexi&oacute;n plantar e inversi&oacute;n forzada del pie. El ligamento lateral externo del tobillo y m&aacute;s concretamente su fasc&iacute;culo anterior suele ser el afectado con mayor frecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        La frase tan extendida &ldquo;tengo un nuevo esguince de tobillo porque me cur&eacute; mal el primer esguince&rdquo; es reflejo de la importancia de llevar a cabo un tratamiento correcto en este tipo de lesiones. No es poco frecuente encontrarnos con deportistas que han tenido esguinces de repetici&oacute;n en un mismo tobillo. En el pr&oacute;ximo art&iacute;culo repasaremos el tratamiento encaminado a recuperar la fuerza y la funcionalidad de la articulaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fisioterapia-esguince-de-tobillo-alpinismo-escalada-montana_1_2096823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 May 2018 09:27:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esguinces de tobillo  (I Parte)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome de latigazo cervical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-latigazo-cervical_1_2814526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb5f02f7-986c-412f-8de0-d5cea9f5bac0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El síndrome de latigazo cervical o también conocido como lesión cervical por aceleración sin contacto es una patología traumática que desafortunadamente está bastante extendida debido a que es frecuente padecerla tras un accidente de tráfico, aunque tampoco es infrecuente en la práctica deportiva como en caídas de esquí, vuelos en escalada, o choques frontales con otros deportistas entre otras</p></div><p class="article-text">
        Aunque en cada tipo de accidente habr&iacute;a que estudiar detalladamente el mecanismo lesional, en rasgos generales, el s&iacute;ndrome del latigazo cervical es causado por una aceleraci&oacute;n y una desaceleraci&oacute;n brusca sobre la regi&oacute;n cervical que provoca un cruce de fuerzas transferidas a toda la columna. 
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo ser&aacute; importante tenerlo en cuenta para entender m&aacute;s tarde los signos cl&iacute;nicos que no se limitar&aacute;n a la regi&oacute;n cervical. Es muy com&uacute;n en este s&iacute;ndrome encontrar cl&iacute;nica a&ntilde;adida en otras zonas de la columna, y esto no debemos pasarlo por alto para acertar en el tratamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Para entenderlo mejor, encontramos un buen ejemplo en las ca&iacute;das durante la pr&aacute;ctica de la escalada. Debido a la frenada brusca del arn&eacute;s, la regi&oacute;n lumbar y p&eacute;lvica ser&aacute;n los primeros en recibir un empuje repentino hacia atr&aacute;s mientras la columna dorsal y cervical siguen por inercia hacia delante. En el momento que el cuerpo se decelera es cuando la columna cervical sufrir&aacute; un movimiento de flexoextensi&oacute;n y rotaciones forzadas que ser&aacute;n los responsables de las diferentes lesiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>RECUERDO ANAT&Oacute;MICO</strong> 
    </p><p class="article-text">
        La cl&iacute;nica puede llegar a ser muy florida y variar&aacute; en funci&oacute;n a las estructuras anat&oacute;micas afectadas. Repasemos por tanto las principales estructuras anat&oacute;micas de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        La columna cervical est&aacute; compuesta por 7 v&eacute;rtebras articuladas entre si, y que como el resto de las v&eacute;rtebras del cuerpo se separan por discos intervertebrales amortiguadores. 
    </p><p class="article-text">
        La primera v&eacute;rtebra cervical (atlas) articula con el hueso occipital y la &uacute;ltima con la primera v&eacute;rtebra dorsal. 
    </p><p class="article-text">
        Las v&eacute;rtebras cervicales poseen un aparato c&aacute;psuloligamentoso muy delicado. No es tan resistente como el de la columna lumbar, permitiendo as&iacute; mayor movilidad al mismo tiempo que mayor vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        En ellas se insertan m&uacute;sculos responsables de la propia movilidad cervical y otros que act&uacute;an a distancia, en el hombro, columna dorsal, caja tor&aacute;cica&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la columna cervical vamos a encontrar los paquetes v&aacute;sculonerviosos responsables del riego e inervaci&oacute;n de la cabeza y los brazos. 
    </p><p class="article-text">
        A este nivel encontramos otras estructuras: los ganglios linf&aacute;ticos posteriores que tambi&eacute;n se pueden ver afectados. 
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, las estructuras que pueden ser da&ntilde;adas son muy variadas. Por ese motivo hablar de esguince cervical puede llegar a ser confuso y enga&ntilde;oso, pues normalmente no solo se ven afectados m&uacute;sculos, ligamentos y c&aacute;psula articular. El s&iacute;ndrome del latigazo cervical es como su propio nombre indica un s&iacute;ndrome con una serie de signos y s&iacute;ntomas muy variados a los que si no se hace caso, pueden conllevar repercusiones a largo plazo como hernias discales o artrosis precoz entre otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SIGNOS Y S&Iacute;NTOMAS</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El dolor producido por estas lesiones tiene una cl&iacute;nica poco clara; puede tratarse de lesiones de los ganglios posteriores de C1C2 o compresi&oacute;n de las facetas articulares de v&eacute;rtebras bajas C6C7. Estudios en animales y humanos demuestran que despu&eacute;s de lesiones por latigazo cervical hay de rupturas de ligamentos, avulsiones de platillos vertebrales, prolapsos discales, lesiones musculares, etc. El 49% de los pacientes tiene s&iacute;ntomas relacionados con la articulaci&oacute;n; en el resto probable mente el origen es muscular. El dolor de columna cervical es la queja m&aacute;s frecuente. Al principio no suele ser muy localizado, pero se incrementa con cualquier movimiento. No suele estar localizado en columna cervical, sino que puede tambi&eacute;n se&ntilde;alarse en occipital o parte superior de hombros. A las pocas horas o unos d&iacute;as el dolor o molestias de la regi&oacute;n anterior de la columna cervical desaparece y se localiza en alguna regi&oacute;n posterior o un hombro. Al contrario de lo que ocurre en la patolog&iacute;a discal, el dolor no es muy importante para determinar el grado o gravedad de la lesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Cervicalgia: es lo m&aacute;s com&uacute;n. Ocurre entre el 62%100% de los pacientes. Puede ser irradiada a occipital, hombros o regi&oacute;n interescapular. 
    </p><p class="article-text">
        Cefalea: suele ser de predominio suboccipital. Despu&eacute;s de la cervicalgia es el s&iacute;ntoma m&aacute;s com&uacute;n y cerca del 97% de los pacientes lo refieren. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;ndrome de t&uacute;nel del carpo: es bastante com&uacute;n des 
    </p><p class="article-text">
        pu&eacute;s de latigazo cervical. Se manifiesta con dolor en la mano, pulgar o &iacute;ndice, dolor nocturno y parestesias (sensaci&oacute;n de acorchamiento y hormigueo). 
    </p><p class="article-text">
        Inestabilidad y/o mareos: 
    </p><p class="article-text">
        sensaci&oacute;n vertiginosa o inestabilida. Se ve casi en el 50% de los pacientes. 
    </p><p class="article-text">
        Parestesias: las parestesias tanto de miembros superiores como inferiores son muy frecuentes. 
    </p><p class="article-text">
        Dolor lumbar: muy com&uacute;n tras una lesi&oacute;n de latigazo (42% de pacientes). 
    </p><p class="article-text">
        Disfunci&oacute;n de la articulaci&oacute;n temporomandibular (mand&iacute;bula): bastante fre cuente, aunque no suele diagnosticarse inicialmente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>TRATAMIENTO</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento m&aacute;s habitual inicial son antiinflamatorios y relajantes musculares orales. Sin embargo, estos f&aacute;rmacos producen efectos secundarios que limitan su uso. El tratamiento m&eacute;dico rehabilitador mediante movilizaciones y ejercicio se ha probado que es beneficioso, pero s&oacute;lo temporalmente. Hay poca evidencia cient&iacute;fica que sugiera que t&eacute;cnicas como la estimulaci&oacute;n transcut&aacute;nea, los ultrasonidos, calor o hielo o la acupuntura puedan mejorar el pron&oacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al uso de ortesis en el latigazo cervical la tendencia actual es a inmovili 
    </p><p class="article-text">
        zar durante 72 horas, ya que se ha demostrado que inmovilizaciones m&aacute;s prolongadas producen un retardo en el proceso natural de curaci&oacute;n. Su uso prolongado produce atrofia por desuso, facilita la contractura de partes blandas, acorta m&uacute;sculos, reduce la zona subescapular (tejido), incrementa la dependencia y da sensaci&oacute;n de discapacidad. 
    </p><p class="article-text">
        La clave del tratamiento est&aacute; en la correcta valoraci&oacute;n de todos los signos y el tratamiento integral de todos los s&iacute;ntomas. 
    </p><p class="article-text">
        La vuelta a la actividad deportiva debe ser progresiva y muy cuidadosa. La nataci&oacute;n es el mejor deporte para empezar siempre y cuando tengamos una buena t&eacute;cnica. 
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma para recuperar nuestra lesi&oacute;n ser&aacute; trabajar ejercicios combinados que simulen nuestros movimientos de la vida diaria. Si recuperamos con un profesional, existen ejercicios muy interesantes con t&eacute;cnicas de reeducaci&oacute;n propioceptiva y Kabat. Si trabajamos por nuestra cuenta, haremos ejercicios de fortalecimiento de brazo, hombro, regi&oacute;n dorsal anterior y posterior. 
    </p><p class="article-text">
        Ejercicios con una pelota, toques de cabeza, volley, arrastrar la pelota por la pared apoyada en la frente (arriba y abajo, derecha e izquierda) ser&aacute;n tambi&eacute;n ejercicios id&oacute;neos para la regi&oacute;n cervical debido a la &iacute;ntima relaci&oacute;n funcional entre el hombro y la regi&oacute;n cervical. 
    </p><p class="article-text">
        No debemos olvidar los ejercicios de respiraci&oacute;n y caja tor&aacute;cica imprescindibles en esta lesi&oacute;n por la tambi&eacute;n cercana relaci&oacute;n con las costillas y musculatura respiratoria. 
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, la recuperaci&oacute;n del s&iacute;ndrome de latigazo cervical conlleva un tratamiento minucioso y delicado en el que no debemos pasar por alto ning&uacute;n aspecto. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s prudente es acudir lo m&aacute;s pronto posible a las consultas especializadas de este tipo de lesiones. As&iacute; acortaremos el tiempo de recuperaci&oacute;n y la vuelta a la actividad deportiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón: Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-latigazo-cervical_1_2814526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Feb 2018 10:52:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome de latigazo cervical]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Alpinismo,Montañismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fatiga muscular en el deporte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fatiga-muscular-deporte_1_3285842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ecb8387-8fbb-4663-a17b-d90b7244b83f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el deporte podemos definir la fatiga como aquel estado en que el deportista no puede mantener el nivel de rendimiento o entrenamiento esperado y que a nivel psicológico le produce una alteración cognitiva, emocional y conductual</p></div><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de fatiga aparece despu&eacute;s de la actividad realizada como un mecanismo de defensa sensible al trabajo. Es importante prestar atenci&oacute;n al equilibrio &ldquo;Entrenamiento-Recuperaci&oacute;n&rdquo;, puesto que es determinante en la progresi&oacute;n del rendimiento y la prevenci&oacute;n de la fatiga subaguda y cr&oacute;nica, situaciones de convivencia imposible con el rendimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En el alto rendimiento, si un deportista cree que su nivel de fatiga est&aacute; en consonancia con la intensidad de los entrenamientos y acepta que para la mejora de su rendimiento es necesario tener estas sensaciones de cansancio, la alteraci&oacute;n psicol&oacute;gica que se genera es m&iacute;nima. En cambio, si durante un periodo amplio de la temporada el deportista cree que su nivel de fatiga es excesivo y no entiende por qu&eacute; se siente de esta manera, a trav&eacute;s de mecanismos psicol&oacute;gicos, puede tener consecuencias negativas en su rendimiento. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Sufro fatiga muscular cada d&iacute;a&rdquo;</em> explica Joel Gonz&aacute;lez Bonilla, Medalla de Oro de Taekwondo en Londres 2012, <em>&ldquo;nosotros no paramos nunca de entrenar, hay que aprender a autorregularse y hacer una planificaci&oacute;n de los en trenamientos. El m&uacute;sculo tienen que estar al 100%, por eso es necesario llegar a la fatiga, para mejorar y avanzar, si no te cansas, no mejoras&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Una dieta adecuada, en t&eacute;rminos de cantidad y calidad, antes, durante y despu&eacute;s del entrenamiento y de la competici&oacute;n es imprescindible para optimizar el rendimiento y recuperaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos hechos que m&aacute;s contribuyen al desarrollo de 
    </p><p class="article-text">
        fatiga durante el ejercicio f&iacute;sico son la disminuci&oacute;n de los hidratos de carbono almacenados en forma de gluc&oacute;geno en el organismo y la deshidrataci&oacute;n por la p&eacute;rdida, a trav&eacute;s del sudor, de agua y electrolitos. En la dieta del deportista se aconseja que no menos del 5060% de las calor&iacute;as consumidas diariamente procedan de hidratos de carbono, se puede conseguir incluyendo en cada comida principal (desayuno, comida y cena), con una combinaci&oacute;n adecuada de alimentos ricos en hidratos de carbono, as&iacute; como mantener una adecuada hidrataci&oacute;n durante todo el d&iacute;a, es decir, antes, durante y despu&eacute;s del esfuerzo f&iacute;sico que se realice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>RECUPERACI&Oacute;N</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;todos de recuperaci&oacute;n se clasifican en activos y pasivos. Entre los m&eacute;todos activos destacan la correcta activaci&oacute;n previa a la actividad f&iacute;sica: el calentamiento, movilizaci&oacute;n y estiramientos que preparan al atleta para la realizaci&oacute;n del entrenamiento. En la fase de postesfuerzo la restituci&oacute;n primaria se inicia una vez terminada la actividad f&iacute;sica y hasta dos horas despu&eacute;s, realizando m&eacute;todos activos como carrera suave y estiramientos suaves y m&eacute;todos pasivos como el masaje postcompetici&oacute;n (con hielo), ba&ntilde;o fr&iacute;o local y ducha fr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en una fase de restituci&oacute;n secundaria pasada las dos o tres horas de la actividad, los m&eacute;todos activos se focalizan en los estiramientos neurofisiol&oacute;gicos y en una buena hidrataci&oacute;n, nutrici&oacute;n y descanso, sumando los m&eacute;todos pasivos como el masaje de descarga muscular o la utilizaci&oacute;n del hidromasaje o la sauna. 
    </p><p class="article-text">
        Los productos antiinflamatorios t&oacute;picos con frecuencia se utilizan &uacute;nicamente en la fase previa al ejercicio f&iacute;sico porque la sensaci&oacute;n de calor que proporcionan se asocia al calentamiento del m&uacute;sculo, de la misma forma que se suele preferir el fr&iacute;o despu&eacute;s del ejercicio para enfriar y descansar el m&uacute;sculo. Pero est&aacute;n recomendados tanto para el calentamiento y prevenci&oacute;n de lesiones musculares, como para la recuperaci&oacute;n del m&uacute;sculo al finalizar un esfuerzo f&iacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente la fatiga muscular est&aacute; cobrando mucha importancia por el alto &iacute;ndice de deportistas amateur <em>&ldquo;siempre ha habido fatiga muscular en el deporte porque cuando un deportista se pone metas siempre intenta superarlas llevando </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>su cuerpo a sus propios l&iacute;mites. A este hecho hay que sumarle el incremento de poblaci&oacute;n que ahora practica deporte y que tambi&eacute;n le gusta ponerse metas y conseguir objetivos&ldquo;</em> explica el Doctor Til, Jefe de Medicina del CAR de Sant Cugat y autor de este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade <em>&ldquo;Lo m&aacute;s importante es tener un buen asesoramiento antes de realizar cualquier actividad deportiva que se desconozca, si adem&aacute;s se siguen una ser&iacute;a de pautas generales para evitar lesiones o fatiga muscular, la actividad f&iacute;sica es un gran recurso que tenemos todos a nuestro alcance para cuidar nuestra salud durante muchos a&ntilde;os&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[POR D. Lluis Til, especialista en Traumatología y Medicina de la Educación Física y el Deporte.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/fatiga-muscular-deporte_1_3285842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2017 08:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fatiga muscular en el deporte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes,Fisioterapia,Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La flexibilidad. Parte II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/flexibilidad-parte-ii_1_3404321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d771355f-53e2-4b29-a449-dd7ef9e89559_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de los estudios más recientes sobre los efectos de la flexibilidad en el rendimiento deportivo son un tanto contradictorios. La mayoría de los datos aportados por los autores que han tratado este tema demuestran que, tras realizar ejercicios de estiramientos en distintos segmentos corporales, éstos obtuvieron una disminución en los test de fuerza evaluados inmediatamente después del ejercicio de estiramiento. Sin embargo, esto no es tan sencillo ni es un resultado concluyente, lo que hace más difícil obtener una conclusión determinante en un tema tan complejo como la elasticidad o la flexibilidad y su relación con la fuerza</p></div><p class="article-text">
        El mes pasado finaliz&aacute;bamos hablando de c&oacute;mo el incremento en el rango articular posterior a las t&eacute;cnicas de elongaci&oacute;n, se debe a que &eacute;stas disminuyen la viscoelasticidad del m&uacute;sculo, y a la vez aumenta la &ldquo;compliance&rdquo; o distensibilidad de &eacute;ste. Teniendo en cuenta que cuando hablamos de viscoelasticidad del m&uacute;sculo nos referimos a la presencia de un comportamiento el&aacute;stico y a la vez un comportamiento viscoso, ambos tienen influencia sobre la resistencia pasiva que el tejido presenta.Lo que nos llevaba repasar las diversas restricciones(restricciones de la piel y el tejido conectivo subcut&aacute;neo,restricciones biog&eacute;nicas, restricciones articulares y restricciones neurog&eacute;nicas) que originan esta resistencia a cualquier movimiento. Retom&aacute;ndolo desde este punto, debemos tener presente que de los cuatro tipos de restricciones, s&oacute;lo en el nivel uno y dos, la elongaci&oacute;n juega un rol preponderante, ya que &eacute;sta act&uacute;a directamente sobre el tejido muscular por una acci&oacute;n mec&aacute;nica de la fuerza externa, como tambi&eacute;n a nivel neurol&oacute;gico en el sistema nervioso central y perif&eacute;rico, que involucra el control voluntario del sujeto durante la relajaci&oacute;n, que se necesita previa a la elongaci&oacute;n. La elongaci&oacute;n muscular, entre otras cosas, disminuye la viscoelasticidad del tend&oacute;n y el m&uacute;sculo (Magnusson, S., 1992; Kubo, K., Kanehisha, H., 2001), lo que disminuye la rigidez de &eacute;ste, dando como resultado un menor requerimiento de energ&iacute;a para mover el segmento, por lo que con una misma cantidad de energ&iacute;a, la fuerza y la velocidad de la contracci&oacute;n resultante puede estar incrementada.
    </p><p class="article-text">
        El aumento inmediato del rango articular post elongaci&oacute;n ha sido confirmado por estudios que han utilizado protocolos de elongaci&oacute;n pasiva y elongaci&oacute;n a trav&eacute;s de FNP (L&oacute;pez, C., Fern&aacute;ndez A., 1995; Wiemann, K., Klee, A., 1992; Hern&aacute;ndez, P., et al. 2005).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado distintos autores han obtenido resultados que demuestran la disminuci&oacute;n de la fuerza tras la elongaci&oacute;n del m&uacute;sculo. En el estudio de Fowles y Sale (2000) se recrearon condiciones de elongaci&oacute;n para los m&uacute;sculos flexores plantares del tobillo, y se observ&oacute; que despu&eacute;s de aplicar un protocolo de elongaci&oacute;n, la tensi&oacute;n pasiva del m&uacute;sculo hab&iacute;a disminuido y la longitud del m&uacute;sculo aumentaba. En cuanto a la contracci&oacute;n voluntaria m&aacute;xima, el grupo experimental obtuvo valores de fuerza 28% menores al grupo control. La raz&oacute;n que podr&iacute;a justificar este resultado es realmente sencilla, independientemente del tipo de estiramiento, un estiramiento produce un aumento de la longitud del vientre muscular pero no tienen una repercusi&oacute;n directa sobre el tend&oacute;n. Esta condici&oacute;n modifica por tanto la &oacute;ptima curva tensi&oacute;n-longitud que es un factor en detrimento de la generaci&oacute;n de fuerza.
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        Gullich y Schmidtbleicher (2000) realizaron un estudio con saltadores que, y tras testar la capacidad de salto y realizar un protocolo de ejercicios de elongaci&oacute;n muscular, mostr&oacute; unos resultados desfavorables pre y post estiramiento. Esta situaci&oacute;n se mantuvo durante un per&iacute;odo de 30 minutos recuperando su capacidad inicial al cabo de este tiempo. Seg&uacute;n los datos aportados, una rutina de elongaci&oacute;n provocar&iacute;a una disminuci&oacute;n en la velocidad y la fuerza de un m&uacute;sculo. La explicaci&oacute;n de la reducci&oacute;n del rendimiento en el salto, pod&iacute;a ser consecuencia de una disminuci&oacute;n en la activaci&oacute;n neural de los m&uacute;sculos. Si la matriz extracelular de col&aacute;geno, parte fundamental en la producci&oacute;n de la fuerza del m&uacute;sculo, se viera afectada por un sobreestiramiento, la capacidad de &eacute;sta de generar la presi&oacute;n interna necesaria para la contracci&oacute;n se perder&iacute;a y por lo tanto la contracci&oacute;n seria menor. Durante una sesi&oacute;n de entrenamiento de fuerza, la fuerza m&aacute;xima capaz de ejercer un m&uacute;sculo disminuye repetici&oacute;n tras repetici&oacute;n, como resultado de esto la tensi&oacute;n a la que se ven sometidas las distintas estructuras musculares es cada vez menor. En cambio en una rutina de elongaci&oacute;n la tensi&oacute;n en las estructuras musculares aumenta, ya que la tensi&oacute;n que tolera el individuo es cada vez mayor por la adaptaci&oacute;n de los receptores de dolor, lo cual se traduce en mayores amplitudes de movimiento. Esto puede provocar que el individuo pueda alcanzar o sobrepasar el l&iacute;mite m&aacute;ximo de carga para las estructuras pasivas del m&uacute;sculo, es decir, provocar un microtrauma sin tener ninguna sensaci&oacute;n de ruptura muscular, lo que traer&iacute;a consigo una disminuci&oacute;n de su rendimiento. Leves aumentos de longitud, de aproximadamente el 20% de la longitud de reposo de las fibras puede causar un da&ntilde;o en las fibras musculares, desencadenando una disminuci&oacute;n de la fuerza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[POR Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/flexibilidad-parte-ii_1_3404321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2017 11:38:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La flexibilidad. Parte II]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La flexibilidad. Parte I]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/flexibilidad_1_3494469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af6c5ecc-0f5e-4684-9aae-9dbbe1d279e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Posiblemente si iniciamos este artículo presentando los resultados de los estudios más recientes sobre los efectos de la flexibilidad en el rendimiento deportivo, podríamos concluir afirmando que los ejercicios destinados a mejorar</p><p class="subtitle">la elasticidad muscular reducen la fuerza en todas sus variantes, por lo tanto reducen el rendimiento deportivo.</p><p class="subtitle">Estudios realizados por Fowles, J et al 2000 o Cramer, J et al 2004 en los que se trató de determinar la relación existenteentre elongación y fuerza muscular obtuvieron resultados contradictorios. La mayoría de los datos aportados por estos autores demuestran que, tras realizar ejercicios de estiramientos en distintos segmentos corporales, éstos obtuvieron una disminución en los test de fuerza evaluados inmediatamente después del ejercicio de estiramiento</p></div><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil obtener una conclusi&oacute;n tan determinante en un tema tan complejo como la elasticidad o la flexibilidad y su relaci&oacute;n con la fuerza. Para ello es necesario que interpretemos correctamente los datos de los distintos autores detractores del estiramiento en relaci&oacute;n al rendimiento deportivo.
    </p><p class="article-text">
        Es crucial diferenciar el concepto de flexibilidad y elasticidad, mientras uno se referencia a la articulaci&oacute;n o articulaciones y su capacidad de desplazamiento, este es el caso de la flexibilidad, la elasticidad se focaliza en el m&uacute;sculo y su capacidad de estiramiento. Obviamente la flexibilidad est&aacute; directamente relacionada con la elasticidad, siendo &eacute;sta un factor determinante pero no &uacute;nico, la flexibilidad no solo tiene relaci&oacute;n con el m&uacute;sculo, involucra a todo el sistema neuromuscular y al osteoarticular. Mientras podemos establecer un grado de calidad com&uacute;n de estiramiento de los distintos m&uacute;sculos de nuestro cuerpo, esto es, podemos decir que somos el&aacute;sticos o no, en el caso de la flexibilidad no se puede utilizar un test de flexibilidad para evaluar la flexibilidad total del cuerpo, somos flexibles dependiendo de las distintas articulaciones, para una misma persona unas articulaciones son m&aacute;s o menos flexibles que otras. Las diferencias de flexibilidad de una persona a otra reflejan nuestra impronta gen&eacute;tica, patrones de actividad personal y presiones mec&aacute;nicas especializadas impuestas sobre el tejido conectivo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la resistencia, la fuerza y la velocidad, la flexibilidad es una cualidad f&iacute;sica. La flexibilidad la podemos definir como la capacidad para desplazar una articulaci&oacute;n o una serie de articulaciones a trav&eacute;s de una amplitud de movimiento completo, sin restricciones ni dolor. Interrelacionada con el estado y calidad de m&uacute;sculos, tendones, ligamentos, estructuras &oacute;seas, tejido graso, piel y tejido conectivo est&aacute; influenciada por la temperatura, el ambiente, el sexo, la edad, e incluso el tipo de actividad que se desarrolle y/o las articulaciones involucradas.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;nto debemos estirar es una consulta de respuesta compleja. Un sobre-estiramiento puede hacer disminuir nuestro porcentaje de fuerza m&aacute;xima al igual que un exceso del n&uacute;mero de sesiones de estiramientos actuar&aacute;n en detrimento de la capacidad de incrementar nuestra fuerza y resistencia. Protocolizar una serie de estiramientos seg&uacute;n las distintas categor&iacute;as deportivas no soluciona el problema.
    </p><p class="article-text">
        Mientras para un corredor de fondo sus estiramientos se centrar&aacute;n en las piernas, un remero lo har&aacute; en sus articulaciones y m&uacute;sculos de los brazos, pero la temperatura del ambiente donde realizamos la actividad, nuestra edad e incluso nuestras sensaciones ese d&iacute;a determinar&aacute;n el tipo de estiramiento y la intensidad.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo ejemplo para entender con m&aacute;s claridad este concepto, si tenemos que realizar una actividad deportiva de forma vigorosa o intempestiva, esto es, imaginen un saltador o un velocista antes de competir, sus estiramientos se realizar&aacute;n acorde a instaurar un grado de excitaci&oacute;n mayor que los estiramientos que y por el contrario establecer&aacute; un maratoniano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Trabajamos la flexibilidad como un medio de calentamiento previo al ejercicio, mejorando la movilidad de nuestras articulaciones y evitando de esta forma el DOMS (dolor muscular post ejercicio) y las lesiones. Pero a fecha de hoy si nuestros objetivos son &eacute;stos, no tenemos evidencia cient&iacute;fica que a trav&eacute;s del estiramiento muscular logremos estos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado est&aacute; demostrado que el incremento en el rango articular posterior a las t&eacute;cnicas de elongaci&oacute;n, se debe a que &eacute;stas disminuyen la viscoelasticidad del m&uacute;sculo, y a la vez aumenta la &ldquo;compliance&rdquo; o distensibilidad de &eacute;ste (Fowles, J., Sale, D., 2000; Shrier, I., 1999). La &ldquo;compliance&rdquo; se define como el rec&iacute;proco de la rigidez, matem&aacute;ticamente es igual al cambio de la longitud que ocurre en un tejido, dividido por la fuerza aplicada para alcanzar el cambio de longitud (Shrier, I., 2002).
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de viscoelasticidad del m&uacute;sculo nos referimos a la presencia de un comportamiento el&aacute;stico y a la vez un comportamiento viscoso, ambos tienen influencia sobre la resistencia pasiva que el tejido presenta.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia a cualquier movimiento, ya sea pasivo o activo, puede estar dada por cualquiera de las siguientes restricciones (Hutton, S., 1992): restricciones de la piel y el tejido conectivo subcut&aacute;neo, restricciones biog&eacute;nicas (propiedades pasivas y activas del m&uacute;sculo resistentes a la elongaci&oacute;n), restricciones articulares (las estructuras que rodean a la articulaci&oacute;n como la c&aacute;psula y ligamentos generan fuerzas que se oponen al deslizamiento de las superficies articulares) y restricciones neurog&eacute;nicas, por ejemplo, control voluntario y reflejo sobre el grupo musculara alongar.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte del reportaje veremos en cu&aacute;les de estas restricciones la elongaci&oacute;n juega un rol preponderante y los efectos de la misma sobre la fuerza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[POR Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/flexibilidad_1_3494469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Apr 2017 07:47:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Alpinismo,Escalada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La complejidad del hombro II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/complejidad-hombro-ii_1_3665827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2dc1287-5ef0-4978-a91d-b489c7a5b15f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La complejidad del hombro II"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el reportaje anterior analizamos la articulación del hombro a través de una visión general de su complejidad. En esta ocasión profundizaremos más en las lesiones relacionadas con esta parte de nuestro cuerpo</p></div><p class="article-text">
        En primer lugar debemos tener claro que ante una articulaci&oacute;n como &eacute;sta, las patolog&iacute;as que pueden surgir suelen tener or&iacute;genes multifactoriales. Por lo que no presentan una &uacute;nica causa de origen. Hoy en d&iacute;a existe una gran controversia para establecer la lesi&oacute;n esencial de la recidiva en las luxaciones de hombro, por lo que, teniendo muy en cuenta las lesiones &oacute;seas cuando existen, se considera que las lesiones cicatrizadas en elongaci&oacute;n del complejo capsuloligamentoso-peri&oacute;stico son la principal causa de recidiva, acept&aacute;ndose no obstante que se trata de una patolog&iacute;a de etiolog&iacute;a multifactorial.
    </p><p class="article-text">
        Resulta obvio se&ntilde;alar que si las causas de lesi&oacute;n suelen presentarse con car&aacute;cter multifactorial, hablar de la recuperaci&oacute;n es hablar de soluciones y actuaciones en varios frentes. No basta con reforzar un complejo muscular debilitado o afecto, la importancia de la propiocepci&oacute;n toma en esta articulaci&oacute;n una incidencia mayor que en otras. Adem&aacute;s, la confluencia del aparato vasculonervioso en este segmento del cuerpo no hace m&aacute;s que a&ntilde;adir sintomatolog&iacute;a asociada a la principal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Cinco articulaciones unidas </strong>
    </p><p class="article-text">
        La importancia de todos estos datos radica en analizar siempre la articulaci&oacute;n del hombro como lo que realmente es, cinco articulaciones &iacute;ntimamente unidas. Si resulta complicado testar una articulaci&oacute;n para comprobar o valorar la causa de lesi&oacute;n, la misi&oacute;n de explorar un hombro supone conocer cinco articulaciones con un juego articular com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, y como ya hice en el &uacute;ltimo n&uacute;mero, os expondr&eacute; un dato que no hace m&aacute;s que dificultar su compresi&oacute;n. Una de las lesiones m&aacute;s comunes del dolor de hombro es la tendinitis del supraespinoso. Estad&iacute;sticamente se suele encontrar en cualquier ranking que pod&aacute;is consultar.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Bursitis subacromial /Tendinitis del supraespinoso (60%). 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Capsulitis adhesiva (hombro congelado) (12%). Ruptura del manguito rotador, lesi&oacute;n del manguito (S&iacute;ndrome de pinzamiento) (10%) 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Artritis de la articulaci&oacute;n acromioclavicular/esternoclavicular. (7%) 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Tendinitis bicipital (4%) 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Otras causas (7%)
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n, desde un punto de vista deportivo, que el origen de la lesi&oacute;n en la mayor&iacute;a de los casos sea insidioso. El perfil del deportista con lesi&oacute;n de supraespinoso suele presentar un historial de repetici&oacute;n en varios episodios m&aacute;s o menos agudos a lo largo de un a&ntilde;o, cada vez m&aacute;s invalidantes y con per&iacute;odos de recuperaci&oacute;n m&aacute;s largos progresivamente. La forma de aparici&oacute;n no suele ser brusca e invalidante y suele estar relacionada con un gesto deportivo que reconoce con claridad como la causa de su problema y al que no prest&oacute; especial importancia inicialmente.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo muy repetido en las consultas lo vemos en, personas que realizando el ejercicio de press banca en banco plano, al utilizar cargas elevadas nota dolor local en el hombro aunque &eacute;ste no le imposibilita terminar la serie que est&aacute; realizando. Pese a ello, ese mismo d&iacute;a nota disfunci&oacute;n articular inespec&iacute;fica de forma moderada. A la ma&ntilde;ana siguiente es cuando se presenta el dolor intenso, de localizaci&oacute;n intraarticular, con posible p&eacute;rdida de fuerza en el brazo o sensaci&oacute;n de hormigueo a lo largo del mismo, llegando el hormigueo incluso a los dedos de la mano, impotencia funcional, dolor a la movilidad, etc. El tratamiento medicamentoso y el reposo favorecen la resoluci&oacute;n inicial en pocos d&iacute;as. Pero el problema no queda resuelto y al cabo de un tiempo de nuevo y tras otra maniobra intempestiva vuelve a aparecer el mismo dolor pero esta vez con un tiempo de curaci&oacute;n mayor&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n del gesto y la falta de curaci&oacute;n definitiva provocan una lesi&oacute;n cronificada a lo largo del tiempo, que progresivamente imposibilitar&aacute; la pr&aacute;ctica deportiva. S&oacute;lo basta analizar las tablas que registran las principales patolog&iacute;as relacionadas con el hombro, los procesos inflamatorios tienen una importancia vital como causa de dolor o lesi&oacute;n, bien sea de la c&aacute;psula, la bursa o alguno de los m&uacute;sculos que lo forman&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los procesos mec&aacute;nicos por repetici&oacute;n ganan con bastante diferencia a traumas directos sobre la articulaci&oacute;n. Esto nos revela la importancia de una correcci&oacute;n postural al realizar cualquier tipo de ejercicio de musculaci&oacute;n que comprometa el hombro, v&eacute;ase contractor, press banca, jal&oacute;n tras nuca, press hombro, elevaciones laterales, frontales, etc. En posteriores art&iacute;culos analizaremos las causas m&aacute;s frecuentes de lesi&oacute;n de hombro en algunos de los ejercicios nombrados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/complejidad-hombro-ii_1_3665827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Dec 2016 12:28:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La complejidad del hombro II]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Fisioterapia,Lesiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La complejidad del hombro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/complejidad-hombro_1_3813128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7006600d-832b-4099-ac12-e1d4cb24f30f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La articulación del hombro es la de mayor movilidad del cuerpo humano, lo que la convierte en una de las más complejas y difíciles de estudiar</p></div><p class="article-text">
        En el presente art&iacute;culo analizaremos la articulaci&oacute;n del hombro, a trav&eacute;s de una visi&oacute;n general de su complejidad y dificultad, para presentaros en posteriores art&iacute;culos las principales lesiones y su incidencia o relaci&oacute;n con la pr&aacute;ctica deportiva, centrandonos en la escalada y en la musculaci&oacute;n. Para iniciarnos en el conocimiento de esta articulaci&oacute;n expondremos datos relevantes en relaci&oacute;n a su biomec&aacute;nica, anatom&iacute;a y fisiopatolog&iacute;a, por lo que es obligado haceros llegar datos que demuestran la complejidad de la que es la articulaci&oacute;n m&aacute;s m&oacute;vil del organismo.
    </p><p class="article-text">
        La articulaci&oacute;n del hombro est&aacute; formada por la uni&oacute;n de la cabeza del hueso h&uacute;mero y la cavidad glenoidea de la esc&aacute;pula. Es la articulaci&oacute;n dotada de mayor movilidad del cuerpo, lo que sucintamente la convierte en una de las m&aacute;s complejas e inestables.
    </p><p class="article-text">
        Es una articulaci&oacute;n que registra porcentajes de movilidad especialmente llamativos en comparaci&oacute;n con otras articulaciones, destacando este dato por encima de su componente de fuerza o estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es a la vez una de las articulaciones m&aacute;s complicadas de testar al presentarse realmente como un complejo articular formado por cinco articulaciones. Hablar de la articulaci&oacute;n del hombro es hablar realmente de un complejo articular formado, como ya hemos dicho anteriormente, por cinco articulaciones, de las cuales tres son articulaciones verdaderas: la escapulohumeral, acromioclavicular y la esternocostoclavicular. Las otras dos articulaciones son falsas: subdeltoidea y escapulotor&aacute;cica. Las cinco funcionan simult&aacute;neamente y en proporciones variables de un grupo a otro.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que no se trata de una articulaci&oacute;n de carga, presenta una gran vulnerabilidad con respecto a los traumatismos, tanto directos como indirectos, lo que unido a la gran complejidad de acci&oacute;n de los m&uacute;sculos que la componen, el estudio de las causas de lesi&oacute;n resulta un verdadero reto de estudio biomec&aacute;nico.
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        Algunos datos que confirman la dificultad y a la vez la complejidad de esta articulaci&oacute;n pueden ser el hecho de que tan s&oacute;lo cuatro de los veintis&eacute;is m&uacute;sculos que act&uacute;an sobre el hombro tienen acci&oacute;n directa sobre la estabilidad glenohumeral, el resto act&uacute;an mediante mecanismos indirectos como la tensi&oacute;n muscular producida por el tono muscular, la compresi&oacute;n producida durante la contracci&oacute;n muscular y el efecto barrera que produce esta misma contracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro dato sorprendente es la falta de congruencia entre las dos superficies &oacute;seas principales de contacto, el h&uacute;mero y la esc&aacute;pula. La cabeza humeral queda alojada en una cavidad situada en la esc&aacute;pula, en su borde superoexterno, cavidad glenoidea, que presenta un di&aacute;metro menor que la cabeza humeral. De tal forma que, ante una estructura convexa, como es la cabeza del h&uacute;mero, existe una estructura c&oacute;ncava que la alberga como lo es la cavidad glenoidea con una proporci&oacute;n 4/5 veces m&aacute;s peque&ntilde;a que la cabeza del h&uacute;mero. Esta incongruencia favorece la alta movilidad del hombro pero a su vez facilita los componentes de luxaci&oacute;n o subluxaci&oacute;n de la misma.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, solo mencionar que en recientes estudios sobre los mecanismos anat&oacute;micos de estabilidad en el hombro, sorprende saber que uno de los mecanismos principales de estabilidad del mismo se encuentra en el medio l&iacute;quido que alberga la c&aacute;psula, a trav&eacute;s de su presi&oacute;n frente a acciones de movilidad a modo de embudo evitando la luxaci&oacute;n e imprimiendo coaptaci&oacute;n a la articulaci&oacute;n. El pr&oacute;ximo mes ahondaremos un poco m&aacute;s en las lesiones referentes a la articulaci&oacute;n del hombro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/complejidad-hombro_1_3813128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Sep 2016 13:07:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Fisioterapia,Lesiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome del seno del tarso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-seno-tarso_1_3855895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70cb49e7-cc07-4be6-89a6-1579f1c27631_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un corredor de maratón con peso corporal de 70 kilos, después de 3´5 horas de carrera, habrá impactado con sus pies sobre el suelo una media de 35.000 ocasiones. La fuerza de impacto supondrá entre 170 y 210 kilos por paso, distribuidos y amortiguados desde la planta del pie a la columna vertebral</p></div><p class="article-text">
        Las lesiones post-competici&oacute;n son en muchos casos resultado de los movimientos repetidos que pueden afectar a cualquier parte del organismo: rodillas, caderas, tobillos e incluso espalda. Realizar una prueba como es el marat&oacute;n supone para muchos corredores recaer en lesiones ya olvidadas, de las que bien no se hab&iacute;an recuperado por completo o incluso que dado el estr&eacute;s al que se les someti&oacute; durante la carrera, &eacute;ste super&oacute; su &oacute;ptima respuesta. El caso m&aacute;s esclarecedor lo encontramos en los corredores veteranos que tras la prueba necesitan un tiempo m&aacute;s prolongado para recuperarse del esfuerzo al que han sometido sus articulaciones y m&uacute;sculos, como ya hab&iacute;amos apuntado en otras ocasiones el dolor tipo agujeta en la regi&oacute;n lumbar es m&aacute;s caracter&iacute;stico en estos corredores que en aquellos m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lesi&oacute;n de tobillo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La articulaci&oacute;n del tobillo es una articulaci&oacute;n, que revela especialmente el historial cl&iacute;nico deportivo de a&ntilde;os de entrenamiento. Esta articulaci&oacute;n puede presentar tras la prueba, un dolor difuso en la regi&oacute;n del antepi&eacute;, tipo torcedura, que se prolonga en el tiempo m&aacute;s de lo que entendemos por normal para su recuperaci&oacute;n tras una prueba como el marat&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;amos tratado el tema de los esguinces de tobillo por repetici&oacute;n en el art&iacute;culo &ldquo;lesiones incurables de tobillo&rdquo; en esta misma revista. En aquel art&iacute;culo hac&iacute;amos menci&oacute;n a una patolog&iacute;a que dificulta el diagn&oacute;stico del esguince por repetici&oacute;n y en si supone la consecuci&oacute;n de un esguince de tobillo externo convirti&eacute;ndose en s&iacute;ndrome al presentar unas caracter&iacute;sticas determinas. Es el llamado &ldquo;s&iacute;ndrome del seno del tarso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este s&iacute;ndrome descrito por Denis O'Connor en 1958 se puede acompa&ntilde;ar de contractura de los m&uacute;sculos peroneos y tibial anterior con dolor desde la cara dorsal del pie irradi&aacute;ndose por el borde externo de la pierna hasta la rodilla. La similitud con los mecanismos de lesi&oacute;n del esguin- Un corredor de marat&oacute;n con peso corporal de 70 kilos, despu&eacute;s de 3&acute;5 horas de carrera, habr&aacute; impactado con sus pies sobre el suelo una media de 35.000 ocasiones. La fuerza de impacto supondr&aacute; entre 170 y 210 kilos por paso, distribuidos y amortiguados desde la planta del pie a la columna vertebral Dorso del pie Dolor SD seno tarso ce externo con distensi&oacute;n de la musculatura externa de la pierna dificultar&aacute;n seriamente el diagn&oacute;stico diferencial al tratarse de dos patolog&iacute;as de muy distinto tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Durante todos estos a&ntilde;os el s&iacute;ndrome del seno del tarso ha recibido poca atenci&oacute;n, habi&eacute;ndose publicado escasamente una treintena de trabajos en todo el mundo, lo que hace que haya tenido poca difusi&oacute;n y su diagn&oacute;stico quede absorbido por el de &ldquo;esguince de tobillo&rdquo;. Brown, Debrunner y Hauser fueron los primeros en insistir sobre este cuadro confirmando tanto la cl&iacute;nica como el tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Es a partir de 1974 cuando se vuelve a reconsiderar esta patolog&iacute;a habiendo ayudado los estudios biomec&aacute;nicos y de la marcha y los estudios anat&oacute;micos. De las distintas manifestaciones de la lesi&oacute;n destaca la falta de control en la estabilidad del pie en gestos tan sencillos como bajar escaleras o rampas. En muchos casos estas personas suelen llevar un calzado que asegure una mejora en la sujeci&oacute;n del pie, siempre existe un antecedente de esguinces de repetici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando el cuadro persiste sin tratamiento, puede surgir contractura de defensa de los peroneos que es por si misma dolorosa. El dolor puede irradiarse a la cara interna del mal&eacute;olo, o ascender por la cara externa de la pierna hasta la rodilla.
    </p><p class="article-text">
        Es esta irradiaci&oacute;n del dolor tras tratamientos conservadores o la perpetuaci&oacute;n de la patolog&iacute;a lo que nos hace sospechar del s&iacute;ndrome frente al esguince. Los tratamientos establecidos para tratar un esguince de tobillo deben obtener resultado en un plazo que no sea superior a 15 d&iacute;as, por su parte, los esguinces de tobillo que superan los 21 d&iacute;as tienen asociada afecci&oacute;n de otras estructuras. Por un mecanismo de inversi&oacute;n se pueden establecer hasta once tipos de lesiones diferentes como: fracturas horizontales del mal&eacute;olo peroneo, fracturas verticales del mal&eacute;olo tibial, lesi&oacute;n de ligamentos externos del tobillo (incluso luxaci&oacute;n tibioastragalina interna), fracturas condrales del astr&aacute;galo y osteocondritis, lesi&oacute;n de ligamentos astragalocalc&aacute;neo (incluso luxaci&oacute;n subastragalina interna), lesi&oacute;n del ligamento en Y, fractura de la base del quinto metatarsiano por tracci&oacute;n del tend&oacute;n peroneo lateral corto, etc.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas lesiones se producen en la zona externa del tobillo y pie, desde la base del mal&eacute;olo peroneo hasta la base del quinto metatarsiano, en lo que denominamos &ldquo;zona de inversi&oacute;n&rdquo;. Es decir, un mecanismo &uacute;nico y aparentemente simple puede provocar diversas lesiones tanto &oacute;seas como ligamentosas. Si hay movimientos de inversi&oacute;n repetidos (esguinces repetidos) los ligamentos se van rompiendo progresivamente y se producen las lesiones cr&oacute;nicas, o inestabilidades cr&oacute;nicas. Incluso el golpe continuo del astr&aacute;galo contra la tibia provoca la osteocondritis del astr&aacute;galo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando O'Connor describi&oacute; el S&iacute;ndrome del Seno del Tarso solamente lo defini&oacute; como un cuadro doloroso. Existe dolor espont&aacute;neo a la inversi&oacute;n pasiva del pie y a la presi&oacute;n a nivel del orificio externo del Seno del Tarso y sin signos de inestabilidad radiol&oacute;gica. Por lo tanto, este s&iacute;ndrome puede presentarse con o sin inestabilidad, manteniendo siempre el dolor a la presi&oacute;n y a la inversi&oacute;n en el orificio del Seno del Tarso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La instabilidad suele corresponderse con personas m&aacute;s j&oacute;venes, generalmente de sexo femenino, con antecedente de m&uacute;ltiples peque&ntilde;as inversiones al bajar escaleras, bordillos o llevando calzado con tac&oacute;n alto y que se quejan no s&oacute;lo de dolor espont&aacute;neo y a la inversi&oacute;n, sino que adem&aacute;s se acompa&ntilde;a de sensaci&oacute;n subjetiva de inestabilidad. La inestabilidad cr&oacute;nica de la articulaci&oacute;n puede tratarse en un primer momento con tratamiento medicamentoso y reeducaci&oacute;n propioceptiva de los peroneos, lo que puede resolver un 70% de los casos. En el caso de no encontrar una soluci&oacute;n satisfactoria la soluci&oacute;n es quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        De una u otra forma muchos fisioterapeutas como yo hemos solucionado esguinces de repetici&oacute;n con tratamientos centrados en la propiocepci&oacute;n, despu&eacute;s de realizar tratamientos conservadores sin una completa recuperaci&oacute;n. S&oacute;lo estos mecanismos aseguran el &eacute;xito del tratamiento en casos como el s&iacute;ndrome del seno del tarso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad   Francisco de Vitoria,    en la localidad madrileña  de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-seno-tarso_1_3855895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Aug 2016 08:22:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome del seno del tarso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alpinismo,Escalada,Maratón,Fisioterapia,Lesiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condromalacia rotuliana o rodilla de corredor Parte II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/condromalacia-rotuliana-corredor-parte-ii_1_3898141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24d659d0-5799-431c-ac20-59cf78fedd3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la primera parte analizamos en profundidad una patología de la rodilla bastante común conocida como condropatía o rodilla del corredor que está relacionada con la desestructuración bioquímica del cartílago lo que supone un gran hándicap para la traumatología y reumatología, pues este tejido no se regenera</p></div><p class="article-text">
        En la primera parte de este art&iacute;culo acabamos viendo como los diversos signos que a menudo acompa&ntilde;an a la condropat&iacute;a rotuliana y/o s&iacute;ndrome f&eacute;moropatelar var&iacute;an seg&uacute;n los distintos autores, lo que no hace m&aacute;s que confirmar, y al igual que en otros muchos casos de cl&iacute;nica deportiva, la importancia de una buena evaluaci&oacute;n del paciente. Los principales tests exploratorios con respecto al paciente son:
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Zohlen.</strong> Consiste en resistir el ascenso rotuliano provocado por la contracci&oacute;n del cu&aacute;driceps. Es poco espec&iacute;fico (puede aparecer dolor en individuos asintom&aacute;ticos) pero presenta muy pocos falsos negativos (si no provoca dolor los cart&iacute;lagos suelen estar conservados).
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Smillie.</strong> El paciente en dec&uacute;bito supino y con la rodilla extendida pone en tensi&oacute;n los m&uacute;sculos del muslo, provocando entonces presi&oacute;n lateral con ambos pulgares intentando simular una luxaci&oacute;n. Se le pide al paciente que haga una flexi&oacute;n activa de la rodilla y si evita dicho movimiento se considera que el resultado es positivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Aprehensi&oacute;n de Farbank.</strong> Se siguen los mismos pasos que en el test anterior; se considera positivo si aparece dolor.
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento en esta patolog&iacute;a depende principalmente de la cl&iacute;nica, y al tratamiento m&eacute;dico debemos supervisar el tratamiento Fisioter&aacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cl&aacute;sicamente se ha distribuido el tratamiento Fisioter&aacute;pico en dos fases:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En los primeros estadios</strong>, fase aguda de la patolog&iacute;a, nuestros esfuerzos se dirigir&aacute;n a eliminar el dolor y la inflamaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>a) Masoterapia.</strong></em> De descarga, en especial sobre el cuadriceps y el tensor de la fascia lata. De drenaje en lucha contra la hidrartrosis.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>b) Desfibrosante.</strong></em> Masaje de liberaci&oacute;n de los diferentes tejidos blandos que a menudo presentan ciertas tensiones y endurecimientos. Una maniobra de gran inter&eacute;s es &ldquo;perfilar la r&oacute;tula&rdquo;, con la que se consigue una liberaci&oacute;n de tensiones y una estimulaci&oacute;n capsular.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>c) Hidroterapia.</strong></em> Ba&ntilde;os calientes con masajes y movilizaci&oacute;n activa bajo el agua en suspensi&oacute;n y en descarga.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>d) Termoterapia.</strong></em> Infrarrojos y parafango.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>e) Crioterapia y criomasaje.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>f) Electroterapia analg&eacute;sica y antiinflamatoria.</strong></em> TENS, IFC, etc... El uso de la electroestimulaci&oacute;n es de gran utilidad en la recuperaci&oacute;n de este tipo de lesiones que y en combinaci&oacute;n con vendajes funcionales. La t&eacute;cnica MacConell para condropat&iacute;as es con seguridad la que mejores resultados ofrece, son medidas cl&aacute;sicas y obligadas de tratamiento fisioter&aacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En un segundo estadio</strong>, fase subaguda, el Tratamiento ser&aacute; reeducador y potenciador. En esta fase cobra una gran importancia la exploraci&oacute;n f&iacute;sica del paciente y su morfotipo. Es frecuente apreciar amiotrofia del cu&aacute;driceps, especialmente del vasto interno; si le pedimos al paciente que realice una contracci&oacute;n del cu&aacute;driceps, con frecuencia el vasto externo lo hace antes que el interno. En este caso el trabajo muscular clave lo dirigiremos al cu&aacute;driceps, particularmente a la potenciaci&oacute;n del vasto interno. El cu&aacute;driceps es un m&uacute;sculo con cuatro vientres musculares: el crural o vasto intermedio, recto anterior, vasto externo y vasto interno.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que el vasto externo tiene una gran potencia y su tendencia es a sobrecargarse, el vasto interno tiende a atrofiarse. Es el vasto interno el que nos va a reposicionar la r&oacute;tula en la tr&oacute;clea, bajo una condici&oacute;n inexorable, siempre que un ejercicio provoque dolor lo eliminaremos.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme reflejar un estudio realizado por Lieb y Perry con miembros amputados y posteriormente con electromiograf&iacute;a en el que se obtuvieron una serie de conclusiones a cerca de las funciones de los distintos vientres del cuadriceps:
    </p><p class="article-text">
        - El Crural es el extensor de la rodilla m&aacute;s eficaz; la fuerza total de la extensi&oacute;n en conjunto es muy similar a la que realiza el Crural aisladamente.
    </p><p class="article-text">
        - El Vasto Interno en su proyecci&oacute;n oblicua es insuficiente para extender la rodilla y su funci&oacute;n principal es el mantenimiento de la alineaci&oacute;n de la r&oacute;tula en oposici&oacute;n al vasto externo. El Vasto Interno Vertical realiza los &uacute;ltimos 15&ordm; de la extensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        - Cuando el vasto externo funciona en solitario, sobre todo entre los 90&ordm; y 60&ordm; de flexi&oacute;n, la subluxaci&oacute;n es m&iacute;nima si act&uacute;a el VIV.
    </p><p class="article-text">
        - En los &uacute;ltimos 15&ordm; de la extensi&oacute;n existe una p&eacute;rdida de &ldquo;ventaja mec&aacute;nica&rdquo; del cuadriceps, compensada solo por el Vasto Interno. Para producir una extensi&oacute;n completa, sin la participaci&oacute;n del Vasto Interno, es necesario un aumento de la fuerza del 60% con respecto a la necesaria en una extensi&oacute;n de 90&ordm; de flexi&oacute;n a &ndash;15&ordm; de extensi&oacute;n. La atrofia temprana del Vasto Interno y la p&eacute;rdida de extensi&oacute;n en los &uacute;ltimos grados despu&eacute;s de un traumatismo (cirug&iacute;a o cualquier est&iacute;mulo nociceptivo), son s&iacute;ntomas de una debilidad generalizada del cuadriceps, antes que de una deficiencia localizada en el Vasto Interno. Recordemos que el cuadriceps de manera general, y en especial el Vasto Interno, es un m&uacute;sculo din&aacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El tratamiento funcional en esta segunda fase estar&aacute; dirigido a la reeducaci&oacute;n mecano propioceptiva del grupo muscular afectado. Tenemos que tener en cuenta que para trabajar el Vasto Interno, es recomendable trabajar los &uacute;ltimos grados de extensi&oacute;n y en isometr&iacute;a (sin movimientos) colocando la punta del pie hacia fuera si trabajamos en cadena cin&eacute;tica abierta (sentados) y hacia adentro en cadena cin&eacute;tica cerrada (de pie). Iremos aumentando la dificultad y dureza de los ejercicios respetando esa cl&iacute;nica caprichosa.
    </p><p class="article-text">
        Por descontado, tambi&eacute;n hay que trabajar el resto de la musculatura y es de vital importancia el trabajo propioceptivo de estabilidad articular que integre y coordine el trabajo muscular y articular. Pueden coexistir d&eacute;ficits de flexibilidad, que contribuyen a una anormal biomec&aacute;nica f&eacute;moro-rotuliana, en los isquiosurales, tr&iacute;ceps sural, cu&aacute;driceps femoral (son frecuentes deficiencias significativas especialmente en casos de dolor cr&oacute;nico) y fascia lata (tiene potentes inserciones en el borde lateral de la r&oacute;tula a trav&eacute;s del aler&oacute;n externo y suele estar tensa en los casos de dolor patelofemoral).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otros consejos a tener en cuenta:</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Interrumpe o disminuye cualquier actividad o ejercicio que provoque dolor.
    </p><p class="article-text">
        - Eleva la rodilla y mantenla extendida siempre que puedas. As&iacute; mejoras el retorno venoso y evitas la presi&oacute;n de la r&oacute;tula contra el f&eacute;mur.
    </p><p class="article-text">
        - Evita en lo posible las pendientes negativas (cuesta abajo). Son preferibles los llanos o pendientes positivas (cuesta arriba).
    </p><p class="article-text">
        - Sustituye la actividad que te provoca el dolor por otra. Montar en bici con el sill&iacute;n alto (para eliminar grados de flexi&oacute;n) o nataci&oacute;n estilo crawl con bateo corto y con aletas (potencia m&aacute;s el cu&aacute;driceps) son dos buenas opciones.
    </p><p class="article-text">
        - Caminar a ritmo regular y continuamente al menos durante una hora al d&iacute;a favorece la nutrici&oacute;n del cart&iacute;lago (permite que el liquido sinovial se filtre en el cart&iacute;lago y lo alimente por el efecto mec&aacute;nico de compresi&oacute;n de superficies articulares que conlleva la marcha).
    </p><p class="article-text">
        - Plantillas correctivas para corregir anomal&iacute;as de la pisada y problemas funcionales de la est&aacute;tica y din&aacute;mica de la pierna.
    </p><p class="article-text">
        - Aplicaciones de fr&iacute;o local tras los ejercicios espec&iacute;ficos o cualquier tipo de actividad f&iacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        Si las molestias persisten el siguiente paso es el cese de toda actividad f&iacute;sica. Hoy por hoy, la cirug&iacute;a tanto artrosc&oacute;pica como el implante de cultivo de condorcitos no dan demasiados buenos resultados. Mediante cirug&iacute;a artrosc&oacute;pica se intenta limpiar y restaurar la normalidad articular, quitando cualquier resto o cuerpo extra&ntilde;o articular y realineando la r&oacute;tula. Los resultados son positivos aproximadamente en un 40% de los casos. Por su parte, el cultivo de condrocitos fue un esperanzador intento para regenerar el cart&iacute;lago articular. Desgraciadamente, la disposici&oacute;n natural de los condrocitos en un entramado similar al mosaico frustr&oacute; el experimento, por lo que hoy por hoy no existe manera alguna de combatir el desgaste del cart&iacute;lago articular, pero las investigaciones cient&iacute;ficas prometen muy buenos resultados para un futuro no muy lejano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad   Francisco de Vitoria,    en la localidad madrileña  de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/condromalacia-rotuliana-corredor-parte-ii_1_3898141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2016 09:56:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Condromalacia rotuliana o rodilla de corredor Parte II]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Maratón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condromalacia rotuliana o rodilla de corredor Parte I]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/condromalacia-rotuliana-rodilla-corredor-parte_1_5864692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe una patología específica de la rodilla que está ligada no tanto al desgaste sino a la desestructuración bioquímica del cartílago, más conocida como condropatía, condromalacia rotuliana o rodilla del corredor</p></div><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino de condromalacia rotuliana hace referencia a un estado patol&oacute;gico del cart&iacute;lago rotuliano que recubre la cara interna de la r&oacute;tula, comienza en las capas m&aacute;s profundas de &eacute;ste y se desarrolla de profundidad a superficie, al contrario de la osteoartritis que lo har&aacute; de superficial a profundo. El t&eacute;rmino m&aacute;s adecuado es el de s&iacute;ndrome de dolor patelo-femoral, que hace referencia a una de las dos articulaciones que configuran la articulaci&oacute;n de la rodilla, descrita por la articulaci&oacute;n patelo (r&oacute;tula) femoral y femorotibial, ambas articulaciones son indisociables anat&oacute;mico y funcionalmente. 
    </p><p class="article-text">
        La r&oacute;tula es un peque&ntilde;o hueso que encontramos en la parte anterior de la rodilla. Durante los movimientos de &eacute;sta, la r&oacute;tula se desliza sobre los c&oacute;ndilos del f&eacute;mur. Entre los dos se forma un surco denominado tr&oacute;clea femoral o escotadura intercond&iacute;lea, que es por donde se desliza la r&oacute;tula. Por su cara posterior, la r&oacute;tula est&aacute; cubierta por cart&iacute;lago articular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El cart&iacute;lago articular es un tipo de tejido que se encuentra presente en todas las articulaciones del cuerpo humano. Este tejido recubre las facetas o bordes articulares evitando el roce entre las superficies &oacute;seas. Las c&eacute;lulas que lo forman se llaman condrocitos, y su disposici&oacute;n microsc&oacute;pica se distribuye en forma de mosaico. Este tejido no tiene terminaciones sensitivas, interpretando que ni los traumatismos ni el desgaste resultan dolorosos en s&iacute;. De superficial a profundidad el cart&iacute;lago recubre el hueso subcondral evitando el roce del hueso de la r&oacute;tula con los c&oacute;ndilos femorales en los movimientos de flexo-extensi&oacute;n de la rodilla. Si bien el cart&iacute;lago no tiene terminaciones sensitivas nociceptivas el hueso subcondral s&iacute; las posee y es &eacute;ste el que va a provocar el cuadro doloroso. Interpreten con cuidado este concepto pues es de vital importancia entender correctamente la repercusi&oacute;n que tiene la incapacidad del cart&iacute;lago de establecer se&ntilde;ales dolorosas (al no poseer terminaciones nerviosas sensitivas nociceptivas) lo que se traduce en un pron&oacute;stico inexorable nada positivo. Cuando aparece el dolor en la rodilla, el hueso subcondral est&aacute; afectado por lo que el cart&iacute;lago ha sufrido una destrucci&oacute;n previa. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy, el desgaste del cart&iacute;lago articular supone un gran h&aacute;ndicap para la traumatolog&iacute;a y reumatolog&iacute;a, pues este tejido no se regenera. La artrosis por definici&oacute;n es la p&eacute;rdida de cart&iacute;lago articular que permite el roce de hueso con hueso y por consiguiente el sufrimiento articular, se la considera como parte normal del proceso de envejecimiento o como una reacci&oacute;n del cart&iacute;lago articular frente a fuerzas anormales.
    </p><p class="article-text">
        La incidencia de lesiones del cart&iacute;lago rotuliano aumenta con la edad, sobre todo durante y a partir de la tercera d&eacute;cada de la vida. La condromalacia est&aacute; asociada a la pr&aacute;ctica deportiva desarrollada en superficies duras o en aquellos deportes en los que mec&aacute;nicamente la articulaci&oacute;n patelofemoral sufra estr&eacute;s c&iacute;clico por mecanismos de flexoextensi&oacute;n repetida, obviamente un grupo de alto riesgo lo constituyen los corredores de fondo. No debemos olvidar aquellos gestos deportivos impl&iacute;citos en la pr&aacute;ctica deportiva o en el entrenamiento que imprimen fuerzas de compresi&oacute;n y cizallamiento intensas al compartimento de la articulaci&oacute;n de la rodilla.
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        <strong>Grados de la condromalacia rotuliana</strong>
    </p><p class="article-text">
        La condromalacia rotuliana est&aacute; clasificada en cuatro grados que pueden ser o no evolutivos:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grado I:</strong> encontramos el cart&iacute;lago blando y edematoso. Si pudi&eacute;ramos presionarlo con el dedo se hundir&iacute;a. Este grado es la real condromalacia y al que nos referiremos principalmente en el cuadro cl&iacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grado II:</strong> aparecen fisuras en un &aacute;rea no mayor a una pulgada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grado III:</strong> fisuraci&oacute;n en un &aacute;rea mayor a una pulgada. Las fisuras llegan al hueso subcondral, el cart&iacute;lago presenta aspecto de &ldquo;carne de cangrejo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grado IV:</strong> erosi&oacute;n del cart&iacute;lago que permite visualizar el hueso subcondral (artrosis), por lo tanto el cart&iacute;lago desaparece y el hueso subcondral queda expuesto y erosionado. 
    </p><p class="article-text">
        La cl&iacute;nica de esta lesi&oacute;n es muy caprichosa; puede aparecer al principio de la actividad deportiva, simulando una falta de calentamiento, inmediatamente finalizada la misma e incluso 24 horas despu&eacute;s de esta. Con frecuencia los pacientes se quejan de dolor en la cara anterior de la rodilla, t&iacute;picamente relacionado con la actividad f&iacute;sica y que empeora con actividades como bajar escaleras o correr por terrenos inestables. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta m&aacute;s frecuente es que comience con una ligera molestia inespec&iacute;fica, no a punta de dedo, en el fondo de la articulaci&oacute;n y de forma progresiva evoluciona invalidando actividades tan cotidianas como retomar la marcha tras un per&iacute;odo de tiempo sentado o ponernos en cuclillas. 
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;ntoma m&aacute;s caracter&iacute;stico es la rigidez de la rodilla despu&eacute;s de permanecer tiempo con la rodilla flexionada seguido de un dolor agudo al extender (s&iacute;ndrome del espectador de cine). Puede existir una sensaci&oacute;n de compresi&oacute;n arenosa, como una crepitaci&oacute;n por debajo de &eacute;sta (signo del cepillo) al pasar de sentado a de pie.
    </p><p class="article-text">
        El dolor aumenta cuando nos ponemos en cuclillas o nos arrodillamos y duele m&aacute;s bajando pendientes o escaleras que subi&eacute;ndolas. Todo ello debido al aumento de presi&oacute;n entre el cart&iacute;lago y el f&eacute;mur.
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n entre las causas y el cuadro cl&iacute;nico son todav&iacute;a un tema de discusi&oacute;n. En muchos de los casos pueden ser las verdaderas causas, pero existe un porcentaje de casos que quedan fuera de esta clasificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los desequilibrios de la est&aacute;tica de la pierna, como una pelvis ancha, valgo de rodillas (rodillas en X) o pronaci&oacute;n del pie provocan una desalineaci&oacute;n de la r&oacute;tula y un aumento de la presi&oacute;n en su cara interna, pero sinceramente y espero que no valoren mi comentario como una forma de eludir el tema, interpretar los mecanismos de riesgo de la condropat&iacute;a es excesivamente arriesgado. Los diversos signos que a menudo acompa&ntilde;an a la condropat&iacute;a rotuliana y/o s&iacute;ndrome f&eacute;moro-patelar var&iacute;an seg&uacute;n los distintos autores.
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        Esto no hace m&aacute;s que confirmar, y al igual que en otros muchos casos de cl&iacute;nica deportiva la importancia de una buena evaluaci&oacute;n del paciente para &iexcl;no estandarizar el tratamiento, sino individualizarlo y personalizarlo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad   Francisco de Vitoria,    en la localidad madrileña  de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/condromalacia-rotuliana-rodilla-corredor-parte_1_5864692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jun 2016 07:50:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Condromalacia rotuliana o rodilla de corredor Parte I]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Maratón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lesión del tibial posterior, peritendinitis y tendinitis insercional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/lesion-posterior-peritendinitis-tendinitis-insercional_1_3962443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce65e2ed-463a-43e6-8c58-7540bfe2a759_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lesión del tibial posterior es frecuente en el ámbito deportivo, desarrollándose ésta con especial atención en el mundo del corredor de larga distancia, más si cabe en el corredor alpino que en el maratoniano urbano, aunque sin menoscabar cualquier otra disciplina donde predominan las solicitaciones del tren inferior en superficies inestables o modificables</p></div><p class="article-text">
        Posiblemente, lo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la lesi&oacute;n del tibial posterior es la localizaci&oacute;n de la lesi&oacute;n en la parte posterointerna del tobillo, que acompa&ntilde;ado de impotencia funcional y dolor a la palpaci&oacute;n en el trayecto del tend&oacute;n del m&uacute;sculo hacen inconfundible el diagn&oacute;stico. Resulta muy obvio decir que esta lesi&oacute;n en una primera etapa se confunde por vecindad con una tendinitis del tend&oacute;n Aqu&iacute;leo o bursitis retrocalc&aacute;nea, entre otras, pero, y tras evolucionar al pie y seg&uacute;n los datos patognom&oacute;nicos, se descartan estos diagn&oacute;sticos. La sintomatolog&iacute;a e incapacidad funcional es progresiva y si bien en las primeras etapas despertar&aacute; el dolor tras la pr&aacute;ctica deportiva, progresa de forma s&uacute;bita a un dolor exclusivo antes de la pr&aacute;ctica que desaparece durante la misma para finalizar con dolor permanente en reposo y actividad.
    </p><p class="article-text">
        Es cl&aacute;sico encontrarnos con un deportista que ha padecido una lesi&oacute;n del tibial posterior que describe su historial como un dolor que aparece de forma s&uacute;bita tras una competici&oacute;n (o entreno) y que tras estiramientos, aplicaci&oacute;n de alg&uacute;n tipo de vendaje y terapia de fr&iacute;o sospecha que la lesi&oacute;n ha mejorado al comprobar que &eacute;sta s&oacute;lo aparece antes de la actividad y que disminuye e incluso desaparece por completo durante la misma. Su expectativa de soluci&oacute;n queda truncada al comprobar con el tiempo que el dolor se instaura de forma permanente, en activo o reposo. La interpretaci&oacute;n que cualquiera de nosotros har&iacute;amos ante un dolor que existi&oacute; tras un entreno o competici&oacute;n y se modific&oacute; a un dolor previo a la actividad desapareciendo durante la misma es de mejora de la lesi&oacute;n, pero la sorpresa es may&uacute;scula al comprobar que el dolor inicial localizado en la parte posterior interna del tobillo se irradia de forma m&aacute;s severa al pie y lo que inicialmente era una dificultad para realizar actividad de carrera se convierte en impotencia para caminar.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo y tratando de establecer una secuencia de lesi&oacute;n y percepci&oacute;n de la lesi&oacute;n podr&iacute;amos decir que la lesi&oacute;n del tibial se irradia del tobillo posterior al pie asociada inicialmente s&oacute;lo durante la carrera para progresar a caminar o correr. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchos m&eacute;dicos y fisioterapeutas que atendemos las lesiones del corredor, siempre hemos relacionado la irradiaci&oacute;n del dolor del tobillo al pie como patr&oacute;n caracter&iacute;stico de la lesi&oacute;n del tibial posterior como respuesta a un proceso inflamatorio del tend&oacute;n en su recorrido terminal, pero no pod&iacute;amos justificar de forma clara la incidencia que esta lesi&oacute;n ten&iacute;a sobre el escafoides y las cu&ntilde;as de inserci&oacute;n. Es m&aacute;s, en muchos casos y entendiendo que esta lesi&oacute;n est&aacute; fundamentada en una peritendinitis, inflamaci&oacute;n de la vaina del tend&oacute;n, la no presencia de la crepitaci&oacute;n caracter&iacute;stica de la peritendinitis, complicaba el diagn&oacute;stico inicial. Esto no hace m&aacute;s que incrementar nuestro inter&eacute;s en descubrir los patrones que establecen esta caracter&iacute;stica tan sorprendente: una zona lesional que establece un signo com&uacute;n, la inflamaci&oacute;n, pero que cursa con o sin crepitaci&oacute;n del tend&oacute;n, una circunstancia descartar&iacute;a la peritendinitis y por lo tanto no nos permititr&iacute;a establecer este diagn&oacute;stico. Pero, &iquest;qui&eacute;n es el responsable de que exista inflamaci&oacute;n sin crepitaci&oacute;n? Al tratarse de un tend&oacute;n con vaina la inflamaci&oacute;n est&aacute; asociada a la crepitaci&oacute;n y en el caso del tibial posterior no siempre cursa en estas condiciones. En este art&iacute;culo justificaremos la lesi&oacute;n y esta caracter&iacute;stica tan particular de la misma.
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        <strong>PROCESO DE LA LESI&Oacute;N EN EL TIBIAL POSTERIOR</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para comprender con claridad qu&eacute; es lo que sucede en la lesi&oacute;n del tibial posterior tenemos que referirnos en concreto a la zona de inserci&oacute;n del mismo, por ende la zona de conflicto sin ning&uacute;n tipo de dudas. El tibial posterior finaliza su trayecto principal en el escafoides, 1&ordf; cu&ntilde;a y 2&ordm;,3&ordm; y 4&ordm; metatarsiano, que junto al peroneo lateral largo son los responsables del movimiento de eversi&oacute;n inversi&oacute;n. Las acciones musculares del tibial posterior son Aducci&oacute;n (aproximaci&oacute;n) del pie, estabilizador de la b&oacute;veda plantar y extensor tibiotarsiano (flexor plantar). 
    </p><p class="article-text">
        La peritendinitis del tibial posterior, afectaci&oacute;n de la vaina del tend&oacute;n por conflicto mec&aacute;nico de &eacute;sta y el tend&oacute;n, provocar&aacute; inflamaci&oacute;n y dolor mec&aacute;nico en el compartimento retromaleolar interno del tobillo, que aumenta con la abducci&oacute;n, supinaci&oacute;n y extensi&oacute;n del pie (ponerse de puntillas, salto, etc&hellip;). 
    </p><p class="article-text">
        Hasta este momento todo est&aacute; claro y justificamos de esta forma el concepto cl&aacute;sico de la lesi&oacute;n del tibial posterior, pero no as&iacute; la repercusi&oacute;n que &eacute;sta lesi&oacute;n tiene en las zonas de inserci&oacute;n &oacute;sea y la no existencia de crepitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente la explicaci&oacute;n m&aacute;s acertada para justificar la repercusi&oacute;n de la lesi&oacute;n sobre el pie, est&aacute; desarrollada por autores que como Ip&oacute;lito y Ferreti relacionan la zona de inserci&oacute;n final del tend&oacute;n (sobre el escafoides, cu&ntilde;as y metatarsos), con un contenido de fibrocart&iacute;lago que se mineraliza, adquiriendo las propiedades mec&aacute;nicas del hueso. Tomemos un tiempo para entender claramente este punto. Si el tend&oacute;n en su zona de inserci&oacute;n &oacute;sea crea un &aacute;rea de fibrocart&iacute;lago, podemos establecer que coexisten dos zonas con diferentes caracter&iacute;sticas, por un lado la estructura del tend&oacute;n como tal y por otro, parte de &eacute;ste que adquiere tipolog&iacute;a &oacute;sea, otorgando caracter&iacute;sticas anisotr&oacute;picas a la zona (por tanto responden de forma diferente a la tracci&oacute;n tendinosa). 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esto es el periostio (hueso) el elemento de transici&oacute;n directa de la tensi&oacute;n producida por la acci&oacute;n del tibial posterior. Si &eacute;sta excede el valor de su m&oacute;dulo de elasticidad al aumentar la tracci&oacute;n por acci&oacute;n del tibial posterior se producir&aacute; una lesi&oacute;n del periostio (hueso) por sobre uso en la zona de inserci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la Marat&oacute;n Popular de Madrid de 2000 se realiz&oacute; un estudio sobre una muestra de 50 corredores varones de marat&oacute;n, elegidos al azar, y se detectaron mediante podoscopia est&aacute;tica un total de 18 pies planos valgos, (8 de estos manifestaron haber sufrido dolores retromaleolares). La peritendinitis del tend&oacute;n del tibial posterior podr&iacute;amos definirla como inflamaci&oacute;n reactiva por aumento del calibre del tend&oacute;n respecto a la vaina de recubrimiento que dificulta su tr&aacute;nsito, apreciando el signo caracter&iacute;stico de las peritendinitis, la crepitaci&oacute;n, respuesta del rozamiento del tend&oacute;n sobre la vaina. La inflamaci&oacute;n presente localizada en el espacio submaleolar atiende a la peritendinitis tibial, pero la existencia de inflamaci&oacute;n sin crepitaci&oacute;n est&aacute; determinada por lo que podr&iacute;amos denominar tendinopat&iacute;a de inserci&oacute;n, ubicada &eacute;sta en la zona terminal del tend&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que resulta dif&iacute;cil comprender que una misma estructura anat&oacute;mica tras su lesi&oacute;n puede responder de forma distinta: mismo origen y distintas respuestas cl&iacute;nicas. En el caso del tibial posterior podemos justificar la singularidad de sus respuestas lesionales entendiendo que la tendinopat&iacute;a del tibial posterior atiende, por un lado a una peritendinitis a lo largo del recorrido del tend&oacute;n del m&uacute;sculo, y por otro, y tras evoluci&oacute;n de la patolog&iacute;a, a una tendinitis insercional, dadas las caracter&iacute;sticas del tejido fibrocartilaginoso presente en la zona terminal del tend&oacute;n. Recuerden que esta caracter&iacute;stica condiciona la anisotrop&iacute;a del elemento que reaccionar&aacute; como tend&oacute;n o como fibrocart&iacute;lago (&oacute;seo) dependiendo de la progresi&oacute;n y empeoramiento de la lesi&oacute;n, desplaz&aacute;ndose de la zona retromaleolar al pie, del tobillo posterior al dorso del pie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad   Francisco de Vitoria,    en la localidad madrileña  de Pozuelo de Alarcón.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/lesion-posterior-peritendinitis-tendinitis-insercional_1_3962443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2016 09:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lesión del tibial posterior, peritendinitis y tendinitis insercional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia,Maratón,Montañismo,Alpinismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El síndrome compartimental inferior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-compartimental-inferior_1_4143722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0c7ac82-5ae3-4e87-8dac-d1f751520e03_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento en la intensidad de los entrenamientos, de cara a citas exigentes, puede llegar a ocasionar lesiones. El síndrome compartimental inferior puede derivar de este incremento de volumen de entreno</p></div><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n en competiciones populares de larga distancia est&aacute; teniendo un auge importante en el mundo del corredor, desde el marat&oacute;n hasta los ultramaratones o carreras de monta&ntilde;a hacen que el corredor popular incremente considerablemente su intensidad o volumen de entrenamiento durante la temporada para poder enfrentarse a una carrera de este tipo. Uno de los riesgos asociados a este cambio en los planes de entrenamiento es la aparici&oacute;n de lesiones vinculadas a la variaci&oacute;n en la intensidad de entreno. Es obvio justificar lesiones propias del corredor en relaci&oacute;n a la intensidad del entreno, pero existe un incremento importante en ciertas lesiones de relativa gravedad desencadenadas espec&iacute;ficamente por su relaci&oacute;n con este motivo.
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;ndrome compartimental implica la compresi&oacute;n de los nervios y de los vasos sangu&iacute;neos en un espacio encerrado. La inflamaci&oacute;n que ocasiona el s&iacute;ndrome est&aacute; asociada con trauma de alta energ&iacute;a. Los mecanismos de producci&oacute;n son varios, desde un impacto violento sobre la pierna o la aplicaci&oacute;n de vendajes o enyesados con un car&aacute;cter compresivo excesivo. Una de las causas de aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome compartimental en miembro inferior puede deberse a mecanismos de repetici&oacute;n durante la carrera que ocasiona un incremento en la presi&oacute;n en un compartimento, bien por un incremento del volumen de entreno, o por un cambio en la intensidad del mismo. El origen podr&iacute;a justificarse por la insuficiencia de la musculatura y las fascias para absorber la presi&oacute;n ejercida durante la carrera. Las capas espesas de tejido denominadas fascia separan los grupos de m&uacute;sculos en los brazos y en las piernas. Dentro de cada capa de la fascia se encuentra un espacio, llamado compartimento, que incluye tejido muscular, nervios y vasos sangu&iacute;neos. A diferencia de una bomba, la fascia no se expande, de manera que, cualquier tipo de inflamaci&oacute;n en un compartimento ocasionar&aacute; aumento de presi&oacute;n, lo cual comprime los m&uacute;sculos, los vasos sangu&iacute;neos y los nervios. Si esta presi&oacute;n es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloquea, lo cual puede ocasionar lesi&oacute;n permanente a los m&uacute;sculos y a los nervios. 
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;ndrome compartimental es m&aacute;s caracter&iacute;stico en mujeres que en hombres y su nombre se debe a las estructuras anat&oacute;micas de la pierna, la cual consta de cuatro compartimentos o espacios, limitados por tejido fibroso e inel&aacute;stico, donde se alojan los m&uacute;sculos.
    </p><p class="article-text">
        Los espacios se subdividen en un compartimento tibial anterior, ocupado por los m&uacute;sculos que permiten el movimiento del pi&eacute; hacia arriba y adelante. El compartimento peroneo lateral, localizado en la parte externa de la pierna, contiene los m&uacute;sculos del mismo nombre y los compartimentos posteriores profundo y superficial donde se encuentran los m&uacute;sculos que permiten el movimiento hacia atr&aacute;s de la planta del pi&eacute;. El m&aacute;s afectado debido a la estrechez y rigidez de sus estructuras es el tibial anterior. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;ntomas habituales</strong>
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad aguda suele presentarse en forma s&uacute;bita despu&eacute;s de un golpe directo sobre la pierna o en forma cr&oacute;nica por tiempo prolongado en caso de un entrenamiento exagerado. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas que padecen esta enfermedad comienzan a sentir dolor en la parte anterior de la pierna y aumenta a medida que transcurre la pr&aacute;ctica. El dolor puede en algunos casos ser similar a un calambre, se intensifica al continuar con el ejercicio y mejora completamente en el momento que se deja de correr. El dolor es progresivo tipo calambre llegando a ser severo debido al aumento de la demanda del ox&iacute;geno requerido por los m&uacute;sculos durante la pr&aacute;ctica deportiva y a la falta de aporte del mismo por la obstrucci&oacute;n generada en las arterias. Los nervios tambi&eacute;n se ven afectados por la compresi&oacute;n, manifest&aacute;ndose como hormigueo, sensaci&oacute;n de adormecimiento, y cambios en la percepci&oacute;n de la temperatura en los pies y los dedos. Muchos de los episodios mejoran con masajes y estiramientos, pero otros requieren un tratamiento quir&uacute;rgico, el cual consiste en realizar incisiones o cortes sobre la fascia o envoltura, lo que genera una descompresi&oacute;n inmediata de los m&uacute;sculos, arterias, venas y nervios. El procedimiento no es complejo y tiene un &eacute;xito entre el 75% y 95% de los casos tratados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medidas preventivas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Utilizaci&oacute;n de calzado deportivo adecuado al terreno, preferiblemente con mecanismos de amortiguaci&oacute;n m&aacute;s resistentes. Evitar los vendajes apretados en las piernas durante la pr&aacute;ctica deportiva. Mantener una disciplina en cuanto a los estiramientos musculares antes y despu&eacute;s de la actividad f&iacute;sica. Lo que permitir&aacute; un estiramiento del tejido fibroso e inel&aacute;stico llamado fascia, d&aacute;ndole mayor espacio al m&uacute;sculo para desplazarse. Realizar entrenos con una correcta progresi&oacute;n seg&uacute;n la intensidad o volumen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Terrón, Director de Fisioterapia de la Universidad 'Francisco de Vitoria']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/fisioterapia/sindrome-compartimental-inferior_1_4143722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Feb 2016 10:06:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El síndrome compartimental inferior]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fisioterapia]]></media:keywords>
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