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    <title><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los otros estudios madrileños de Joaquín Sorolla, de Tirso de Molina a Chamberí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/estudios-madrilenos-joaquin-sorolla-tirso-molina-chamberi_1_11675941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e41993c1-22c7-424b-bc9b-fa5a7aaabd70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los otros estudios madrileños de Joaquín Sorolla, de Tirso de Molina a Chamberí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de construirse su casa-taller en el paseo del Obelisco (hoy General Martínez Campos) Joaquín Sorolla estuvo en la plaza del Progreso, en el hoy desaparecido Pasaje de la Alhambra y en la calle Miguel Ángel</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo uno de octubre cerrar&aacute; temporalmente el Museo Sorolla, en el distrito de Chamber&iacute;, para someter el palacete del Paseo del General Mart&iacute;nez Campos a una reforma y ampliaci&oacute;n que sumar&aacute; 2000 metros cuadrados al museo, situado en el edificio dise&ntilde;ado por el arquitecto Enrique Mar&iacute;a de Repull&eacute;s para ser casa y taller del pintor. El inmueble es conocido por conservar los espacios y ambientes de la biograf&iacute;a de Sorolla y no abundaremos aqu&iacute; en sus innegables virtudes, sino que recordaremos brevemente los otros estudios que el pintor valenciano tuvo en la ciudad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Sorolla llega a Madrid tras su experiencia italiana &ndash;en la casa de As&iacute;s de Jos&eacute; Benlliure y Gil se aficionar&aacute; a la pintura costumbrista&ndash; y una breve estancia en Valencia, previo paso fugaz por Par&iacute;s, donde asisti&oacute; a una Exposici&oacute;n Universal. Arriba a la capital con Clotilde Garc&iacute;a del Castillo, su esposa, con la que se hab&iacute;a casado un a&ntilde;o antes. Este mismo a&ntilde;o nacer&aacute; Mar&iacute;a, la primera de los tres hijos que tendr&aacute; la pareja.
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n Sorolla abri&oacute; en 1889 su estudio en el n&uacute;mero 9 de la plaza del Progreso (hoy Tirso de Molina). Lleg&oacute; a la c&eacute;ntrica calle con 26 a&ntilde;os y permaneci&oacute; all&iacute; hasta los 31. Al poco de llegar a esta casa se presentar&aacute; a la Exposici&oacute;n Nacional de Bellas Artes de 1890 con <em>Boulevard de Par&iacute;s, </em>que refleja los aires de su reciente visita a la capital de Francia (obtendr&aacute; una segunda medalla); y a la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s del mismo a&ntilde;o, donde presentar&aacute; seis obras en el Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a. Durante los a&ntilde;os siguientes, viajar&aacute; frecuentemente a Par&iacute;s y otros pa&iacute;ses, empap&aacute;ndose de las corrientes pict&oacute;rica de la &eacute;poca. All&iacute; donde va y expone, obtiene galardones nacionales e internacionales.
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                Tormenta sobre Peñalara, 1906                            </span>
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        Posteriormente (1893), se traslad&oacute; al Pasaje de la Alhambra (no lo busquen, hoy en no existe), junto a la calle de Augusto Figueroa. Todav&iacute;a tuvo el taller en otra ubicaci&oacute;n antes de recabar en el conocido caser&oacute;n de la calle del General Mart&iacute;nez Campos. Fue en 1903 cuando abri&oacute; casa en un estudio de la calle Miguel &Aacute;ngel. Como se ve, ya se apuntaba la idea de salir del centro de la ciudad hacia las nuevas zonas nobles del ensanche norte, donde poder disfrutar de un jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 1905 hab&iacute;a adquirido el solar del Paseo del Obelisco (as&iacute; se conoc&iacute;a a Mart&iacute;nez Campos), aunque el edificio no estar&iacute;a concluido hasta finales de 1911. A partir de este momento esta ser&iacute;a su casa y estudio &ndash;lo que era una novedad para &eacute;l&ndash; aunque tambi&eacute;n trabaj&oacute; temporalmente en numerosos lugares de Espa&ntilde;a &ndash;obviamente, en Valencia de forma especial&ndash; con motivo de distintos encargos.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos momentos del pintor valenciano los pas&oacute; en otro lugar de la regi&oacute;n madrile&ntilde;a, en Cercedilla, donde su hija Mar&iacute;a ten&iacute;a una casa&ndash;Villa Sorolla&ndash; en la calle que hoy lleva su nombre en el pueblo serrano. El pintor y su familia hab&iacute;an llegado a la localidad buscando los beneficios del aire de la sierra para su hija, afectada de tuberculosis. Aunque no es un hecho muy conocido, el paisaje de la sierra del Guadarrama fue tambi&eacute;n uno de sus estudios ocasionales. En 1923 la muerte le encontr&oacute; en esta casa, aquejado de las secuelas de la hemiplejia que sufri&oacute; en 1920 estando en su jard&iacute;n de la casa de General Mart&iacute;nez Campos.
    </p><p class="article-text">
        Clotilde Garc&iacute;a del Castillo cedi&oacute; en 1925, a trav&eacute;s de su testamento, la casa y los bienes al Estado con la condici&oacute;n de que sirviera como la casa museo que hoy conocemos. La instituci&oacute;n abri&oacute; sus puertas en 1931, a ra&iacute;z de una Real Orden que clasific&oacute; la instituci&oacute;n como &ldquo;Fundaci&oacute;n ben&eacute;fico-docente de car&aacute;cter particular&rdquo;, aunque hoy en d&iacute;a est&aacute; plenamente integrada en la red de museos estatales. Mientras se desarrolla la reforma, se llevar&aacute; a cabo una programaci&oacute;n sobre el pintor titulada <em>El Museo fuera del Museo</em>. Hoy hemos hecho un breve recorrido por el museo antes del museo.
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 <p class="article-text"><hr/></p>

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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/estudios-madrilenos-joaquin-sorolla-tirso-molina-chamberi_1_11675941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2024 17:00:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La comunidad gitana rememora el intento de genocidio de 1749 y pide la eliminación de las calles dedicadas al marqués de la Ensenada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/comunidad-gitana-rememora-genocidio-1749-pide-eliminacion-calles-dedicadas-marques-ensenada_1_10419933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/846e1e86-7547-4e65-b73e-f627138b6b54_16-9-discover-aspect-ratio_default_1078344.jpg" width="981" height="552" alt="La comunidad gitana rememora el intento de genocidio de 1749 y pide la eliminación de las calles dedicadas al marqués de la Ensenada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue durante el acto oficial en Madrid del Samudaripen (exterminio gitano durante la Segunda Guerra Mundial), que coincide con la conmemoración de la Gran Redada, el plan del marqués de la Ensenada y Fernando VI para exterminar a los gitanos que vivían en España en el siglo XVIII</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a coinciden, en pocos d&iacute;as, dos fechas conmemorativas de acontecimientos hist&oacute;ricos vergonzantes contra el pueblo gitano. El pr&oacute;ximo 2 de agosto se recordar&aacute; el <em>Samudaripen </em>o <em>Porrajmos</em> (intento de exterminio gitano durante la Segunda Guerra Mundial) con el D&iacute;a Europeo en Memoria de las V&iacute;ctimas del Holocausto Gitano. El 30 de julio se record&oacute; tambi&eacute;n la Gran Redada de 1749 o Prisi&oacute;n General de Gitanos, un terrible intento de exterminio de los gitanos que viv&iacute;an en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves tuvo lugar el acto institucional de conmemoraci&oacute;n del Samudaripen en el jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Madrid, en cuyo transcurso se reivindic&oacute; la eliminaci&oacute;n de las calles y honores en el espacio p&uacute;blico dedicadas al marqu&eacute;s de la Ensenada, responsable de la Gran Redada. As&iacute; lo hicieron los responsables del Instituto de Cultura Gitana, la Asociaci&oacute;n Memoria Genocidio Gitano o la Uni&oacute;n Roman&iacute; Madrid, cuyo presidente, Mariano Gonz&aacute;lez, inst&oacute; a que &ldquo;se elimine el nombre del exterminador de todas las calles y plazas y se ponga en su lugar los nombres de gitanos y gitanas ilustres.&rdquo; En Madrid tenemos desde 1876 una calle dedicada al marqu&eacute;s de la Ensenada, en el barrio de Justicia, donde se encuentran ubicados el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial.
    </p><p class="article-text">
        En 1721, Felipe V hab&iacute;a creado la Junta de Gitanos, que lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que no se pod&iacute;an eliminar las costumbres propias del pueblo gitano ni someterlos a los mandatos de la iglesia cat&oacute;lica, por lo que se impon&iacute;a expulsarlos de Espa&ntilde;a. Para ello, se negoci&oacute; con el papado la retirada del asilo eclesi&aacute;stico al que sol&iacute;an someterse los gitanos y se planific&oacute; una prisi&oacute;n general. Se preparaba as&iacute; una expulsi&oacute;n masiva que luego se pens&oacute; imposible a la vista de la que se hab&iacute;a intentado ya en el vecino Portugal y fue girando hacia un plan para recluir separadamente a los hombres y a las mujeres, evitando as&iacute; que tuvieran hijos. Se estima que se detuvo a unas 9000 personas, sobre todo en Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fue un plan meticulosamente preparado. Ensenada envi&oacute; las instrucciones pertinentes a los destacamentos que deber&iacute;an llevar a cabo las detenciones en funci&oacute;n de listados de vecinos, estableciendo pagas especiales para los soldados. El 30 de julio comenz&oacute; la operaci&oacute;n a medianoche, sacando a los gitanos de sus casas y separando a los hombres y a las mujeres. Aunque se sabe que no hubo una resistencia generalizada a las detenciones, posteriormente se registraron numerosas huidas y huelgas de brazos ca&iacute;dos en los arsenales donde fueron enviados a trabajar una parte de ellos.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n suscit&oacute; muchos descontentos, por lo que el 7 de septiembre el rey se reuni&oacute; en Madrid con personajes de la corte ajenas a la redada y se convoc&oacute; una nueva reuni&oacute;n de la Junta de Gitanos, en la que se replante&oacute; el plan de exterminio, centr&aacute;ndolo en aquellos que se entend&iacute;a viv&iacute;an al margen de las leyes y liberando a quienes pudieran acreditar llevar &ldquo;una buena forma de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ensenada distribuy&oacute; a los presos en diferentes destinos, mandando a los varones mayores de siete a&ntilde;os a trabajar a los arsenales, y las mujeres y ni&ntilde;os a f&aacute;bricas. Cerca de 4000 personas sufrieron m&aacute;s de quince a&ntilde;os de reclusi&oacute;n hasta que se produjo el indulto de 1763, durante el reinado de Carlos III. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas calles dedicadas a Zen&oacute;n de Somodevilla y Bengoechea, eI marqu&eacute;s de la Ensenada, se han retirado ya en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (la primera de ellas en Lleida en 2018). Dos a&ntilde;os antes, el abogado Jos&eacute; Luis Maz&oacute;n hab&iacute;a enviado una carta abierta a la alcaldesa Manuela Carmena pidiendo el cambio de nombre de la calle. &ldquo;Es una paradoja ins&oacute;lita, una desverg&uuml;enza y una violaci&oacute;n del deber de dignidad del comportamiento p&uacute;blico que la calle del acceso principal a los dos m&aacute;s altos &oacute;rganos de la Justicia espa&ntilde;ola, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, lleve el nombre de un ministro genocida&rdquo;, dec&iacute;a la misiva. Sin embargo, en Madrid una de las calles m&aacute;s caras y nobles de la ciudad contin&uacute;a recordando el nombre de un ministro de la corona que quiso exterminar a los vecinos gitanos.
    </p><p class="article-text">
        Distintos historiadores han considerado la Gran Redada como un momento traum&aacute;tico para el pueblo gitano, propiciadora de una gran brecha social y entre comunidades. La Prisi&oacute;n general de gitanos fue un plan de exterminio minuciosamente trazado en el que participaron todas las instancias del Estado moderno, desde la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica hasta las entidades locales, los corregidores y el ej&eacute;rcito. Es, sin embargo, un episodio poco conocido &ndash;y reconocido&ndash; de nuestra historia.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2023 23:00:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cuando Mesonero Romanos y la sociedad biempensante madrileña repudiaban las fiestas de San Antón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/mesonero-romanos-sociedad-biempensante-madrilena-repudiaban-fiestas-san-anton_1_9870501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f5666a5-a471-45b4-a9bb-bf8878f6d8d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1064469.jpg" width="2000" height="1125" alt="Cuando Mesonero Romanos y la sociedad biempensante madrileña repudiaban las fiestas de San Antón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La popular “fiesta de los animales”, que en nuestra ciudad tiene como centro la parroquia de San Antonio Abad y la costumbre de hacer desfilar a las mascotas, no siempre fue mirada con simpatía por las élites capitalinas</p><p class="subtitle">San Antón 2023: horarios de la bendición de animales, vueltas y venta de panecillos</p></div><p class="article-text">
        Otro a&ntilde;o m&aacute;s, llega el 17 de enero (d&iacute;a de San Antonio Abad) para hacer olvidar la resaca navide&ntilde;a y, cosas de la modernidad, el ambiente plomizo del <em>Blue Monday </em>(que dicen es el m&aacute;s triste de los d&iacute;as, cualquier sabe). San Ant&oacute;n en el centro de Madrid es sin&oacute;nimo de las fiestas del mismo nombre, alrededor de la parroquia dedicada al santo en la calle de Hortaleza. Con todo un programa de actividades que tiene a los animales en el centro, su bendici&oacute;n y las peculiares Vueltas de San Ant&oacute;n, en las que las mascotas recorrer&aacute;n el barrio a partir de las cinco de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        La costumbre de celebrar a San Antonio Abad hunde sus ra&iacute;ces en el medievo, pero no hay tradici&oacute;n que no se deba leer desde la propia contemporaneidad en la que opera, por lo que hay que advertir que la fiesta ha pasado por diferentes etapas. El origen del San Ant&oacute;n madrile&ntilde;o es una romer&iacute;a con fiesta grotesca del siglo XVI, en la que los porqueros eleg&iacute;an al &ldquo;rey de los cerdos&rdquo; &ndash;el animal se asocia al santo&ndash;, al que disfrazaban de San Ant&oacute;n y lo montaban sobre el cerdo ganador de las carreras festivas que ten&iacute;an lugar. Ya en esta &eacute;poca, los porqueros acud&iacute;an a la iglesia, exig&iacute;an que se bendijera a los puercos y se les dieran los panes del santo.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos siguientes, la irrupci&oacute;n de los animales en la ciudad choca con el desarrollo de la urbe, siendo desplazada a las afueras y prohibida en diferentes momentos. En cualquier caso, la celebraci&oacute;n intermitente sigue siendo una romer&iacute;a hasta el siglo XX, cuando el esp&iacute;ritu burlesco de San Ant&oacute;n &ndash;al que le naci&oacute; el preg&oacute;n durante el franquismo&ndash; se adivinaba por la rocambolesca participaci&oacute;n de los animales de los circos que en ese momento programaban actuaciones en la ciudad. En los a&ntilde;os sesenta las vueltas se suspendieron por el tr&aacute;fico y, a principios de los ochenta, fueron recuperadas por el ayuntamiento de Tierno Galv&aacute;n.
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                En la edición de 2019                            </span>
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        Pese a su asociaci&oacute;n con el santoral cat&oacute;lico, la fiesta arrastra un esp&iacute;ritu carnavalesco que ha sido mal visto hist&oacute;ricamente por distintas versiones de las sucesivas sociedades biempensantes.
    </p><p class="article-text">
        Encontramos un buen ejemplo de ello en Mesonero Romanos, cronista de la Villa y del <em>viejo Madrid</em> por excelencia. En <em>Tipos y caracteres. Bocetos de cuadros de costumbres, </em>El Curioso Parlante<em> </em>hac&iacute;a una descripci&oacute;n de la fiesta que, si bien le&iacute;da hoy podr&iacute;a incitar a sumergirse en su ambiente popular, adjetivaba de &ldquo;b&aacute;rbara&rdquo; y &ldquo;estramb&oacute;tica&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Consiste esta costumbre en sacar muy enjaezadas las caballer&iacute;as a pretexto de conducirlas a probar la cebada bendita suministrada por los padres escolapios de San Ant&oacute;n; y como ellas no van solas, sino montadas por sendos jinetes, y estos en vez de cebada, usan por la misericordia divina de otros alimentos m&aacute;s espirituosos, de aqu&iacute; la necesidad de que la tal carrera d&eacute; las vueltas se halle cubierta de tiendas y puestos improvisados con todo g&eacute;nero de mendrugos y guijarros de colores, bautizados con el nombre de Panecillos del Santo; toda clase de l&iacute;quidos m&aacute;s o menos inocentes, decorados con los ep&iacute;tetos de vino manchego, rosolis y anisetes; as&iacute; como tambi&eacute;n que los pedestres b&iacute;pedos de todos los sexos posibles que encierran en su seno los fecundos barrios de Lavapies, el Rastro, y Maravillas, se trasladen en tal d&iacute;a a la angosta y prolongada calle de Hortaleza, para servir de primer t&eacute;rmino a aquel estramb&oacute;tico cuadro, de objeto a aquella algazara, de blanco de aquellos tiros, coces, y saludos; de coro en fin digno de aquella rueda infernal de coro en fin digno de aquella rueda infernal.&mdash;Por fortuna las luces del siglo han eliminado de ella el paseo de los cerdos, que (sea dicho con perd&oacute;n) constitu&iacute;an en el pasado cierto privilegio de los padres de San Ant&oacute;n, y que no solo este d&iacute;a, sino todos los del a&ntilde;o inundaban, ensuciaban y ensordec&iacute;an las calles de la villa; de ellos solo hemos alcanzado a ver en nuestros tiempos el individuo u ejemplar que se rifa en la Puerta del Sol a beneficio de la Inclusa, y conocido aun con el nombre de El cochino de San Ant&oacute;n</em>&rdquo;.
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                Retrato de Ramón Mesoneros Romanos, entre 1864 y 1870                            </span>
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        La consideraci&oacute;n de las fiestas populares como una costumbre detestable y at&aacute;vica era com&uacute;n al resto de la sociedad burguesa de la &eacute;poca, como queda reflejado en la prensa del momento. Un ejemplo, como podr&iacute;an ser muchos otros: el n&uacute;mero del 21 de enero de <em>La Semana (peri&oacute;dico pintoresco universal)</em> se refer&iacute;a as&iacute; a las festividades populares en Madrid, que inclu&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/antorchas-cencerros-escalera-divisar-magos-oriente-trabajadores-inmigrantes-reyes-5-enero_1_9844089.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esperar a los Reyes</a>, el entierro de la sardina, San Juan, las distintas verbenas&hellip;y las vueltas de San Ant&oacute;n. En el art&iacute;culo se dice, de forma extensible a todas ellas, que &ldquo;en efecto, no hay nada tan vulgar y tan bajo, no hay nada tan absurdo y tan rid&iacute;culo, no hay nada que por su car&aacute;cter y tendencias se acerque tanto a las c&eacute;lebres bacanales antiguas, como las festividades populares de Madrid&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contra la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/de-aquellas-cencerradas-estas-caceroladas_1_6413678.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cencerrada</a>, el bullicio de la plebe y, en definitiva, la celebraci&oacute;n incontrolada, fueron surgiendo ordenanzas municipales y otras reglamentaciones que les pon&iacute;an coto. Es el caso del proyecto <em>de ordenanza de polic&iacute;a urbana y rural para la villa de Madrid y su t&eacute;rmino</em>, presentado en 1947 por el mismo Mesonero Romanos, que prohib&iacute;a &ldquo;juntarse en pandillas para de m&uacute;sicas o turbar&rdquo;, entre otras manifestaciones de la fiesta popular. Mesonero fue concejal del Ayuntamiento entre 1845 y 1850, y sus aportaciones m&aacute;s decisivas fueron su propuesta de ordenaci&oacute;n de la ciudad de 1946, titulada <em>Proyecto de mejoras generales</em>, y las ordenanzas, que rigieron durante muchos a&ntilde;os.
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                Niños encaramados a las verjas de las ventanas para ver la romería del día de San Antón en 1944                            </span>
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        El rechazo de los cerdos o los caballos de los coches de punto, campando a sus anchas cada 17 de enero por las calles de la capital, ten&iacute;a en el siglo XIX un punto de met&aacute;fora de la disoluci&oacute;n de lo urbano que las &eacute;lites hac&iacute;an extensiva a las risotadas altisonantes en las celebraciones de las clases populares. Una romer&iacute;a bufa abrazada al santoral cat&oacute;lico que hoy en d&iacute;a, organizada por la propia municipalidad (con los animales de la polic&iacute;a municipal al frente) y un tanto venida a menos, sigue sirviendo de bocinazo para desperezarse de la aton&iacute;a de enero. Camino del carnaval.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/mesonero-romanos-sociedad-biempensante-madrilena-repudiaban-fiestas-san-anton_1_9870501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 00:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Mesonero Romanos y la sociedad biempensante madrileña repudiaban las fiestas de San Antón]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Eleno Céspedes, figura trans de tiempos de Felipe II que podrá tener una calle en Chueca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/eleno-cespedes-figura-trans-tiempos-felipe-ii-calle-chueca_1_8740186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fd44d16-8e78-4035-8c49-7068cd3f792d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eleno Céspedes, figura trans de tiempos de Felipe II que podrá tener una calle en Chueca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Junta Municipal de Centro aprueba dedicar un espacio del callejero a su recuerdo en el barrio de Chueca con el voto a favor del Grupo Mixto, PP y Ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se ha aprobado en el Pleno Municipal del Distrito Centro una proposici&oacute;n del Grupo Mixto para poner a una calle del barrio de Chueca &ndash;a&uacute;n por definir&ndash; el nombre de Eleno C&eacute;spedes, persona trans &ndash;dir&iacute;amos hoy&ndash; de tiempos de Felipe II, que tuvo cierta notoriedad en su &eacute;poca pero que no es hoy muy conocido a nivel popular.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa sali&oacute; adelante con el voto favorable de Grupo Mixto (autor de la propuesta), PP y Ciudadanos, la oposici&oacute;n de Vox y la abstenci&oacute;n de M&aacute;s Madrid, que decidi&oacute; no pronunciarse al no establecer qu&eacute; lugar estar&iacute;a dedicado a esta figura. La votaci&oacute;n no se convertir&aacute; autom&aacute;ticamente en realidad, pues las iniciativas de las juntas de distrito necesitan de la aprobaci&oacute;n despu&eacute;s del equipo de gobierno para llevarse a cabo, aunque el apoyo de los dos partidos que lo forman supone una mayor garant&iacute;a para que se cumpla.
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;spedes naci&oacute; en Granada en casa de su amo y padre, Benito de Medina, que la tuvo extramatrimonialmente con una esclava &aacute;rabe. Obtenida la libertad, se cas&oacute; muy joven con un alba&ntilde;il de Ja&eacute;n, pero, tras la muerte de su madre decidi&oacute; abandonar a su marido y hacerse var&oacute;n. Ejerci&oacute; los oficios de sastre y calcetero para luego enrolarse en labores militares durante el levantamiento morisco en las Alpujarras. Es en este momento cuando comienza a usar el gen&eacute;rico C&eacute;spedes, para luego hacerse nombrar Eleno. M&aacute;s tarde, aprendi&oacute; en Madrid el oficio de cirujano de un m&eacute;dico valenciano y comenz&oacute; a ejercer por su cuenta, aunque acabar&iacute;a sac&aacute;ndose los t&iacute;tulos necesarios para poder sangrar, purgar y hacer cirug&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tuvo numerosas relaciones con mujeres durante su vida y se cas&oacute;, en 1585, con Mar&iacute;a del Ca&ntilde;o. Su matrimonio fue visto desde el principio con sospecha por su aspecto <em>afeminado</em> e <em>imberbe</em>, por lo que fue denunciado, pero, no se sabe bien c&oacute;mo, sus conocimientos de medicina le ayudaron a pasar los ex&aacute;menes m&eacute;dicos que certificaron su condici&oacute;n de hombre. Sin embargo, habi&eacute;ndose trasladado a Oca&ntilde;a (en las Alpujarras), fue de nuevo denunciado y esta vez acab&oacute; en un proceso inquisitorial en Toledo por &ldquo;sodom&iacute;a y burla a la instituci&oacute;n matrimonial&rdquo;, que se desarroll&oacute; entre los a&ntilde;os 1587 a 1589.
    </p><p class="article-text">
        Eleno manten&iacute;a que en el momento del parto de su primer hijo hab&iacute;a aflorado el pene de su interior, y, ya ante los ex&aacute;menes negativos frente al Santo Oficio, que sus &oacute;rganos se hab&iacute;an ca&iacute;do tras contraer un c&aacute;ncer. En su opini&oacute;n, acorde con la doctrina imperante en la &eacute;poca, como hermafrodita ten&iacute;a derecho a elegir con qu&eacute; sexo desempe&ntilde;ar&iacute;a su vida. Finalmente, fue condenado a recibir 200 azotes en la calle y a servir sin sueldo en un hospital durante una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Quien tenga m&aacute;s curiosidad sobre el caso de Eleno C&eacute;spedes puede sumergirse en su<a href="http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/4580314?nm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> proceso inquisitorial</a> digitalizado o hacerse con <em>Elena o Eleno de C&eacute;spedes. Un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer en la Espa&ntilde;a de Felipe II, </em>publicado en 2017. Adicionalmente, su rastro se puede encontrar tambi&eacute;n en <em>Los trabajos de Persiles y Sigismunda</em>, donde Cervantes le encarn&oacute; en el personaje de la bruja Cenotia.
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            <span class="title">
                Documento de la Inquisición                            </span>
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        No es el de Eleno un caso &uacute;nico en la Espa&ntilde;a Moderna, ni mucho menos. Otra biograf&iacute;a trans muy conocida es la de Catalina de Erauso, La Monja Alf&eacute;rez, que ella misma cont&oacute; en su autobiograf&iacute;a. Catalina fue criada en un convento de dominicos, del que escap&oacute; por los abusos recibidos. Una vez fuera, empez&oacute; a vestirse y comportarse como un var&oacute;n. Tras distintas peripecias, se embarc&oacute; en 1603 como grumete hacia Am&eacute;rica. All&iacute;, terminar&aacute; como alf&eacute;rez y tendr&aacute; que sortear varios compromisos de casamiento para no enfrentarse a situaciones sexuales. En 1626 se vi&oacute; obligada a confesar su condici&oacute;n en Per&uacute; para evitar la pena de muerte, a la que se enfrentaba por una de las muchas pendencias que atesoraba. Tras ser examinada por unas parteras es devuelta a Espa&ntilde;a, donde Felipe IV le permiti&oacute; seguir utilizando su identidad masculina y hasta le pension&oacute; por los servicios prestados a la Corona en Las Indias.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo a la investigadora Bego&ntilde;a &Aacute;lvarez Seijo en <a href="https://www.upo.es/revistas/index.php/ambigua/article/view/2642" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La negaci&oacute;n de la ambig&uuml;edad: Transg&eacute;nero en la Espa&ntilde;a Barroca</em></a><em>,</em> podemos entender mejor desde qu&eacute; coordenadas mentales se miraban en la &eacute;poca identidades heterodoxas como las de Eleno C&eacute;spedes o <em>la Monja Alf&eacute;rez</em>:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un estudio pormenorizado de las construcciones de g&eacute;nero desde todo el discurso existente en la Espa&ntilde;a Barroca permite entender c&oacute;mo determinadas identidades, que parecen imposibles de aceptar dentro de una sociedad fuertemente condicionada por el catolicismo, ocuparon su lugar e incluso fueron aceptadas por sectores mayoritarios de la producci&oacute;n cultural. El hermafroditismo o transg&eacute;nero femenino (ya sea como <em>cross-dressing</em>, transexualidad o androginia) fueron identidades que encontraron un lugar en la Espa&ntilde;a del Barroco porque serv&iacute;an como engranajes que justificaban el funcionamiento de un sistema, un mecanismo, mayor de alienaci&oacute;n: el modelo de sexo &uacute;nico permit&iacute;a entender la existencia de hermafroditas y transmutaciones de sexo, pero tambi&eacute;n justificaba la inferioridad y consecuente subordinaci&oacute;n de la mujer al var&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que entender que el ser humano estaba entonces concebido bajo este modelo de sexo &uacute;nico por el que, dependiendo de la combinaci&oacute;n de humores en el cuerpo (calor, humedad, sequedad y frialdad), se determinaba que una persona fuera hombre o mujer. Todos tendr&iacute;amos los mismos &oacute;rganos sexuales, pero en los hombres predominar&iacute;an el calor y la sequedad, que provocaban una serie de cualidades &ndash;fuerza o inteligencia, por ejemplo&ndash; y provocar&iacute;an que el pene y los test&iacute;culos emergieran hacia el exterior del cuerpo. En la mujer estaban m&aacute;s presentes, cre&iacute;an, los humores fr&iacute;os y h&uacute;medos, que ocasionaban que fueran, entre otras cosas, d&eacute;biles o sumisas, y que tuvieran los test&iacute;culos y el pene cobijados en el interior del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Este constructo ideol&oacute;gico permit&iacute;a naturalizar las diferencias sociales entre hombre y mujer, hasta tal punto que la mujer era concebida como un hombre incompleto, cuyos d&eacute;ficits de calor y sequedad no dejaban desplegar su sexo ni desarrollar fortaleza e inteligencia. Sin embargo, tambi&eacute;n era una l&oacute;gica que permit&iacute;a pensar en situaciones intermedias seg&uacute;n el equilibrio humoral, por lo que los casos de cambio de sexo, o de lo que se consideraba hermafroditismo, fueron a veces m&aacute;s comprendidos de lo que podr&iacute;amos imaginar desde nuestra posici&oacute;n en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos XVI y XVII espa&ntilde;oles existieron dos tendencias. Una corriente de fil&oacute;sofos o m&eacute;dicos, adscritos a esta teor&iacute;a humoral, que contemplaban la posibilidad de una ambig&uuml;edad o transmutaci&oacute;n sexual como muestra del poder de Dios en la tierra. &nbsp;Por otro lado, encontramos a quienes consideraban que estos <em>prodigios </em>eran obra del Maligno o un castigo divino por haber abusado de sodom&iacute;a o lascivia. Desde esta perspectiva, por tanto, se consideraba antinatural a los hermafroditas o trasnsg&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        De la primera de las posturas encontramos muchos ejemplos en la llamada <em>literatura de maravillas</em>, en la que normalmente autores del clero &ndash;como Antonio de Torquemada o Mart&iacute;n del R&iacute;o&ndash; narraban rarezas y maravillas naturales. En todo caso, una mujer que transmutaba en hombre era entendida como un ascenso dentro del orden natural a trav&eacute;s del equilibrio de sus humores, y al rev&eacute;s. Es por eso que los casos narrados en este g&eacute;nero literario siempre son de mujer a hombre. y que estas personas se ve&iacute;an obligadas, en todo caso, a adscribirse socialmente a un solo sexo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n afirman algunos especialistas, el cambio de vestimenta, fisionom&iacute;a y roles sexuales era suficiente para que se aceptara como var&oacute;n a la mujer que transicionaba, como sucedi&oacute; con la famosa Monja Alf&eacute;rez, que demostr&oacute; su fuerza de hombre para ser aceptado como tal. En otras ocasiones, sin embargo, los cronistas hablan de que el pene emerge &ldquo;por un esfuerzo&rdquo; y por aumentar los humores masculinos.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Eleno C&eacute;spedes, su condici&oacute;n de morisco y el hecho de mediar relaciones sexuales antes de la transici&oacute;n (muchos de los casos descritos en la &eacute;poca se produjeron en el interior de conventos), pudieron pesar para que su experiencia no encontrara amparo ni siquiera entre las tendencias que defend&iacute;an la posibilidad &ndash;y hasta la virtud&ndash; del cambio de g&eacute;nero, siempre de mujer a hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/eleno-cespedes-figura-trans-tiempos-felipe-ii-calle-chueca_1_8740186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Feb 2022 07:08:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eleno Céspedes, figura trans de tiempos de Felipe II que podrá tener una calle en Chueca]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La Casa de Tócame Roque: desahucios, resistencia vecinal y gentrificación en el Madrid del XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/historia/casa-tocame-roque-desahucios-resistencia-vecinal-gentrificacion-madrid-xix_1_8473536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7671d92-96cb-43e9-81bf-7eb7d9e50ed7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Casa de Tócame Roque: desahucios, resistencia vecinal y gentrificación en el Madrid del XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reconstruimos la historia de una de las casas de vecindad más conocida de Madrid, situada en la zona de Salesas. Se hizo tan popular que su nombre ha pasado al lenguaje común del castellano</p><p class="subtitle">¿Qué fue de nuestras corralas?</p></div><p class="article-text">
        Es muy probable que caminando por el barrio, en la calle Barquillo te hayas topado con una placa en el n&uacute;mero 49 (esquina con la de Bel&eacute;n). Habr&aacute;s abierto bien los ojos y, seguramente, esbozado una sonrisa ante la inscripci&oacute;n: &ldquo;En este lugar se alz&oacute; desde mediados del siglo XVIII la populosa Casa de T&oacute;came Roque, donde es tradici&oacute;n que don Ram&oacute;n de la Cruz situ&oacute; el sainete de La Petra y la Juana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Esto parece la casa de T&oacute;came Roque! </em>Todos conocemos la expresi&oacute;n, que indica que un lugar es un galimat&iacute;as ingobernable, pero no es tan conocido el hecho de que la c&eacute;lebre casa existi&oacute;, y que era una casa de vecindad de las m&aacute;s conocidas de Madrid siglos atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al origen del nombre, Mesonero Romanos afirma que no se sabe por qu&eacute; se llamaba as&iacute; (tambi&eacute;n pone en duda que lo que refleja el exitoso sainete de Ram&oacute;n de la Cruz tenga nada que ver con ella m&aacute;s all&aacute; del t&iacute;tulo, que se hizo m&aacute;s popular que el original a partir de cierto momento). Fern&aacute;ndez de los R&iacute;os recoge en su <em>Gu&iacute;a de Madrid </em>una de esas leyendas inverificables y poco probables en su literalidad pero que quiz&aacute; encierren parte de la verdad &ndash;&iquest;ser&iacute;a el tal Roque un propietario, administrador o vecino c&eacute;lebre?&ndash;. Seg&uacute;n este relato, dos hermanos llamados Juan y Roque se declaraban herederos del edificio, y de la frase de uno de ellos reclamando su propiedad, &ldquo;t&oacute;came, Roque&rdquo;, qued&oacute; el sobrenombre popular. Lo cierto es que tenemos referencia de que la casa perteneci&oacute; sucesivamente a Mart&iacute;n Herc&eacute; &nbsp;y al conde de Polentinos.
    </p><p class="article-text">
        Suele decirse que la casa fue derribada en 1850 pero, como explicaremos a continuaci&oacute;n, las informaciones que hemos encontrado nos inclinan a creer que en esa fecha se hizo una reforma de la misma tras la que, si bien sigui&oacute; siendo una casa de corredor, se convirti&oacute; en un lugar menos jaranoso y, probablemente, menos volcado hacia la calle.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo era la Casa de T&oacute;came Roque?</h2><p class="article-text">
        Ya desde finales del siglo XVIII y principios del XIX aparecen anuncios en el <em>Diario curioso, erudito, econ&oacute;mico y comercial</em> y en el <em>Diario de avisos</em> (continuaci&oacute;n del anterior) que nos dan pistas acerca de la composici&oacute;n social de la conocida casa de vecindad. Son frecuentes las notas de vecinas que se ofrecen como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/la-gota-de-leche-de-san-bernardo-y-las-amas-de-cria-la-leche-materna-en-el-centro-de-la-historia-social_1_6415359.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nodrizas</a>, a veces explicando que tienen leche porque han perdido a un hijo u otra peripecia vital similar. La de ama de cr&iacute;a era una ocupaci&oacute;n que sol&iacute;an desempe&ntilde;ar mujeres de las clases populares, por supuesto, y el protagonismo de las mujeres en las referencias a la casa que hemos encontrado son evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas notas del Diario de avisos de 1788 nos da informaci&oacute;n acerca de las dimensiones de la casa: constaba de 69 cuartos. Por lo dem&aacute;s, una buena descripci&oacute;n de la Casa de T&oacute;came Roque la encontramos en <em>Costumbres populares: colecci&oacute;n de cuadros tomados del natural</em>, de la escritora Sof&iacute;a Tartil&aacute;n. Se da la circunstancia de que tambi&eacute;n se refiri&oacute; a la casa en sus escritos &ndash;c&oacute;mo no&ndash; Mesonero Romanos, a quien Tartil&aacute;n hab&iacute;a pedido un pr&oacute;logo para el libro. Como este le dio calabazas con palabras despreciativas, esta las incluy&oacute; en su edici&oacute;n: &ldquo;Siempre he cre&iacute;do que la &iacute;ndole especial del talento femenino se aviene m&aacute;s con la expresi&oacute;n de los afectos del coraz&oacute;n y con las galas de la poes&iacute;a, que con aquellos asuntos que requieren una aptitud especial de observaci&oacute;n y de estudio, un profundo juicio cr&iacute;tico, gran conocimiento del mundo, y variada y extensa instrucci&oacute;n&rdquo;, dijo Mesonero.
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                Placa en la calle Barquillo                            </span>
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        En la obra de Tartil&aacute;n se habla extensamente de las casas de vecindad, tomando como ejemplo la de la calle Barquillo. Ten&iacute;a, seg&uacute;n explicaba, &ldquo;piso bajo, principal y boardillas, de aquellas de tronera saliente&rdquo;. En el centro ten&iacute;a un gran patio empedrado rodeado de soportales, con una fuente y un pozo en el centro con varias pilas de piedra berroque&ntilde;a. &ldquo;Serv&iacute;a de lavadero com&uacute;n, solana, tendedero y sal&oacute;n de tertulia en verano, a todo aquel pueblo en miniatura&rdquo;, a&ntilde;ade. Durante todo el a&ntilde;o, el patio estaba iluminado hasta la medianoche por un gran farol de aceite de oliva con candileja, cuyo gasto pagaban entre todos los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        En estas casas de vecindad semejantes a pueblecitos, explica Tartil&aacute;n, exist&iacute;a una cierta estratificaci&oacute;n social, que ten&iacute;a su correlato en la geograf&iacute;a y en las alturas de sus espacios. La parte de m&aacute;s tron&iacute;o y categor&iacute;a social pertenec&iacute;a al piso principal y a las habitaciones que, dentro de este, daban a la fachada del edificio. Sol&iacute;an residir &ldquo;algunos oficiales retirados: tal cual m&eacute;dico que, por supuesto, no era de los que hacen sus visitas en coche propio; alg&uacute;n sacerdote de los agregados a la parroquia; dos o tres escribientes de las oficinas del Estado, o de casas particulares, y por &uacute;ltimo, el casero, el hombre feliz, el tranquilo poseedor de la finca que, obrando como un sabio, no ten&iacute;a administrador, cobraba &eacute;l mismo los alquileres, y no careciendo tampoco de filosof&iacute;a, escuchaba con paciencia ejemplar las mil disputas, cuentos, chismes y dem&aacute;s peque&ntilde;eces que ten&iacute;an lugar en aquella rep&uacute;blica, de la cual era el presidente&rdquo;. Esta &uacute;ltima apreciaci&oacute;n sobre la figura paternalista del casero o administrador, sin embargo, esquiva los conflictos que pod&iacute;a haber en las comunidades y que, como veremos, se dieron en la Casa de T&oacute;came Roque.
    </p><p class="article-text">
        En el resto del principal encontrar&iacute;amos una representaci&oacute;n de las industrias femeninas del momento: &ldquo;Planchadoras, costureras, sastres, floristas, guanteras, ribeteadoras, costureras del corte, oficialas de sombrerero, tejedoras de flecos y cintas, calceteras, palilleras, botoneras, todo un mundo, en fin, de industria y de trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el piso bajo, de puertas afuera, estaban los comerciantes. &ldquo;Hab&iacute;a, invariablemente un cirujano, un barbero sangrador y saca-muelas. Un herrero-cerrajero, un hojalatero, una tienda de obra prima (calzado nuevo), un puesto de pan, otro de frutas, una carboner&iacute;a, una o dos tiendas de comestibles, una carneceria, un par de tabernas y alguna otra tienda, de esas en que se vende un poco de todo&rdquo;. De puertas adentro, en el patio de vecindad, se alojaban las industrias m&aacute;s ruidosas, con los peque&ntilde;os bancos del zapatero, el carpintero, el afilador, el calderero ambulante, el sillero de viejo, etc. En los bajos interiores habitaban lavanderas y verduleras.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres tambi&eacute;n eran mayor&iacute;a en las buhardillas &ndash;junto con &ldquo;alguno que otro anciano, viudo o solter&oacute;n, ya m&uacute;sico de murga, o bien cesante con poco sueldo&rdquo;&ndash;. En general, all&iacute; acababan &ldquo;viudas, o hijas de militares de baja graduaci&oacute;n, con pretensiones de se&ntilde;oras, pobres como las ratas, orgullosas como reinas, y alguna que otra vez entretenidas. Tambi&eacute;n sol&iacute;a encontrarse una comadrona, y una que echase las cartas, especie de gitana nacida en las Vistillas o en Lavapi&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La descripci&oacute;n de la escritora vale para la de T&oacute;came Roque pero tambi&eacute;n para otras casas de vecindad conocidas en la &eacute;poca como la de las Pasiegas, la del Nuncio, la Casa de los Mudos, la Casa del Cura, la de los Duendes, la de los Moros, las Casas de Juan Garc&iacute;a, las de Belenes, la de la Meca, la de la Bodega, la del Castillo de Carlos V, la de las Angarillas, la del Sagrario, la de la Rabia o la de las Cadenas.
    </p><p class="article-text">
        Para hacerse una idea del papel que la casa ten&iacute;a dentro del imaginario madrile&ntilde;o de la &eacute;poca, basta con darse un paseo por la hemeroteca hist&oacute;rica. La Casa de T&oacute;came Roque, as&iacute; nombrada, era una referencia espacial tanto en noticias de prensa como en notificaciones oficiales. &ldquo;Est&aacute; frente a la Casa de T&oacute;came Roque&rdquo;, repet&iacute;an los papeles. Tambi&eacute;n su fama de jaranera y bulliciosa la colocaba en el centro de la rumorolog&iacute;a y los sucesos reales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; ocurri&oacute;, por ejemplo, cuando se extendi&oacute; el rumor de que en 1847 la reina hab&iacute;a atropellado y matado a una ni&ntilde;a de la casa mientras probaba un nuevo coche de caballos tra&iacute;do desde Londres. O cuando la casa apareci&oacute; como lugar donde estaba compinchada una mujer en una fuga masiva de la c&aacute;rcel del Saladero, durante el mismo a&ntilde;o. Por lo dem&aacute;s, tambi&eacute;n se encuentran referencias a pendencias entre sus vecinos o de estos con otras personas.
    </p><h2 class="article-text">Reforma interior, resistencia vecinal y &iquest;derribo? de la Casa de T&oacute;came Roque</h2><p class="article-text">
        Buscando informaci&oacute;n en internet encontramos informaci&oacute;n sobre el derribo de la casa en 1850, as&iacute; como de la resistencia que sus vecinos llevaron a cabo para impedirlo, que dilat&oacute; durante meses su desalojo.
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            <span class="title">
                El edificio de finales del XIX donde está la placa que recuerda la ubicación de la Casa de Tócame Roque                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los textos se basan en una noticia aparecida en La Espa&ntilde;a y otras cabeceras, 18 de septiembre de 1850 y en d&iacute;as sucesivos: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La casa de T&oacute;came-Roque, con sentimiento lo decimos, est&aacute; siendo presa de la piqueta de los alba&ntilde;iles. Los inquilinos de esta memorable huronera se han defendido como unos h&eacute;roes antes de capitular con el casero y de resignarse a salir con los trastos al arroyo. Jam&aacute;s se vio propietario alguno en aprieto tal para obligar a sus contribuyentes a hacer un mutis m&aacute;s de media docena de meses hace ya, que andaba a vueltas con ellos, insistiendo en que le evacuaran la finca; pero los moradores dec&iacute;an r que r, despu&eacute;s de otorgarles primero un plazo de dos meses, y luego otro de tres, se ha visto precisado a acudir al jefe pol&iacute;tico para lograr el apetecido objeto.
    </p><p class="article-text">
        Con tan triste motivo, andan descarriados por diferentes puntos de la villa coronada unos ochenta vecinos que se albergaban en aquella posesi&oacute;n, la cual equivocaban muchos con la galera, a causa del galimat&iacute;as extraordinario que all&iacute; se o&iacute;a a todas horas.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, seg&uacute;n tenemos entendido, en el terreno de antigua casa de T&oacute;came Roque va a erigirse un edificio magn&iacute;fico que servir&aacute; de ornato a aquella hermosa calle, en la cual se hacen de d&iacute;a en d&iacute;a notables mejoras&ldquo; [<em>Nota: la galera era la c&aacute;rcel para mujeres, lo que da una vez m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el componente femenino del vecindario y el prejuicio hacia las mujeres de clase baja</em>]
    </p><p class="article-text">
        El inminente derribo de la casa ven&iacute;a apareciendo en prensa desde fechas anteriores, ya relacionado con los proyectos de reforma interior y especulaci&oacute;n inmobiliaria que se estaban produciendo en el centro de Madrid desde mediados de siglo, sancionados por el Ayuntamiento. En este caso, acabar&aacute;n por transformar el barrio del Barquillo conocido sitio de residencia de la <em>chisper&iacute;a</em>, lugar de las clases populares en los cuarteles del norte. En agosto de 1949, ya se daba informaci&oacute;n de su pr&oacute;ximo derribo en peri&oacute;dicos como La Esperanza, La Espa&ntilde;a o La &Eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Va a ser derribada la antigua y c&eacute;lebre casa de T&oacute;came-Roque, situada en la calle del Barquillo y que dio materia de don Juan de la Cruz <em>(sic)</em> para uno de sus mejores sainetes. Parece que en su solar se levantar&aacute; un elegante edificio; pues algunos capitalistas tratan de principiar nuevas casas. Seg&uacute;n est&aacute; proyectado desde hace tiempo en el barrio del Barquillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A las informaciones las acompa&ntilde;aban otras coet&aacute;neas que hablaban del estado de ruina de la casa y de los problemas que el comportamiento de sus moradores ocasionaba al vecindario, dici&eacute;ndose incluso que los inmuebles contiguos se encontraban deshabitados por su causa. La madrile&ntilde;&iacute;sima y jaranosa Casa de T&oacute;came Roque hab&iacute;a pasado de ser un elemento central en el imaginario de las clases populares madrile&ntilde;as a un problema de orden y salud p&uacute;blica donde, seg&uacute;n el peri&oacute;dico La Naci&oacute;n, se recog&iacute;an &ldquo;vagos y mujeres de mal vivir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en mayo de 1850 distintos peri&oacute;dicos se vieron obligados a publicar una nota de rectificaci&oacute;n despu&eacute;s de que el conde de Polentino, propietario del inmueble, presentara documentaci&oacute;n que acreditaba que la casa no estaba en ruinas, que era falso que las casas adyacentes estuvieran desocupadas y que no estaba habitada por &ldquo;gente sospechosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y solo un par de d&iacute;as despu&eacute;s de que se publicara el aludido derribo del inmueble, el peri&oacute;dico El Observador incluy&oacute; un desmentido sobre el mismo. Resultan interesantes las siguientes palabras y la curiosa historia de la &uacute;ltima resistente de la antigua vecindad:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;no ser&aacute; destruida; va a ser, s&iacute;, reparada; se le va a poner un alero nuevo; se Ie va a revocar; y su propietario, que sin duda deseaba cambiar de vecindad, ha aprovechado la ocasi&oacute;n para hacer salir de su finca a los cien inquilinos que en ella se albergaban, excepto una vieja, verdadero tipo de aquella vecindad, contra la cual nada han podido los esfuerzos del m&aacute;s desabrido de los caseros. La vieja dice que, si la casa sucumbe, ella sucumbir&aacute; tambi&eacute;n debajo de sus ruinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La piqueta entr&oacute; en escena, s&iacute;, pero seg&uacute;n parece, no es verdad que la c&eacute;lebre casa de vecindad acabara sus d&iacute;as en 1850, sino que se utiliz&oacute; para desalojar a los vecinos y acometer una reforma que permitiera al casero atraer inquilinos que dejaran mayores rentas en un contexto de reforma de la zona.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os siguientes seguimos encontrando notas acerca de la reforma interior de aquel pedazo de Madrid, camino de convertirse en parte de la ciudad de las &eacute;lites; pero tambi&eacute;n persisten las referencias a la casa o la &ldquo;antes conocida como de T&oacute;came Roque&rdquo;. En diciembre de 1878 El Globo dec&iacute;a, por ejemplo, &ldquo;una parte de la sociedad escogida se ha trasladado a las casas nuevas de la calle del Barquillo, y el famoso edificio ofrece hoy un aspecto grave y tranquilo, como si su vecindario se hallase cortado al verse entre tantas personas principales y pr&oacute;ximo a la Audiencia de este territorio.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En 1883 el <em>Diario de avisos</em> y otros medios de comunicaci&oacute;n daban de nuevo noticia de la inminencia del derribo de la Casa de T&oacute;came Roque pero &ndash;parece que se resist&iacute;a a caer&ndash; en 1885 a&uacute;n encontramos noticias sobre la desinfecci&oacute;n de la &ldquo;c&eacute;lebre Casa de T&oacute;came Roque&rdquo; (La &Eacute;poca) durante la epidemia de c&oacute;lera que asol&oacute; Madrid aquel a&ntilde;o. A tenor de descripciones de estos d&iacute;as, pese a la reforma de la casa y a que ofrec&iacute;a buen aspecto exterior, su interior deb&iacute;a seguir siendo ejemplo de vivienda hacinada e insalubre, de las que tanto abundaban en nuestra ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        No sabemos en qu&eacute; momento se produjo el derribo definitivo del inmueble, pero un art&iacute;culo sobre cu&aacute;nto hab&iacute;a cambiado Madrid de El D&iacute;a, en 1893, habla ya definitivamente en pasado de la casa. En el mismo sentido, el periodista Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Abascal <em>Kasabal </em>reflexionaba el mismo a&ntilde;o en <em>La Ilustraci&oacute;n ib&eacute;rica </em>sobre lo que quedaba en Madrid de &ldquo;manolas y chisperos, que inspiraron a Goya y a D. Ram&oacute;n de la Cruz&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el insigne pintor y el famoso sainetero copiaban del natural los tipos a que han dado vida con su pincel y su pluma, compet&iacute;an con el barrio de Lavapi&eacute;s, los de Maravillas y el Barquillo. Pero en estos ha entrado con furia la piqueta demoledora, que ha trasformado el sitio donde se alz&oacute; la c&eacute;lebre casa de T&oacute;came Roque en una barriada nueva y elegante y que ha abierto anchas v&iacute;as donde estuvieron antiguamente los Pozos de la nieve y en los alrededores del Parque de Montele&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        E iban ya camino del medio centenar los a&ntilde;os en los que los madrile&ntilde;os, como hemos visto, hablaban del proceso de transformaci&oacute;n de los barrios bajos en altos y de la consiguiente expulsi&oacute;n del vecindario humilde, que no dudan en caracterizar los observadores de plumilla bajo los imaginarios del tipismo madrile&ntilde;o. Y lo hac&iacute;an desde su perspectiva finisecular, desde las lomas de las d&eacute;cadas en las que Madrid ya empezaba a confirmar su gran transformaci&oacute;n, que iba m&aacute;s all&aacute; de la reforma interior y se abrazaba a su Ensanche. A&ntilde;os en los que parece que la Casa de T&oacute;came Roque aguant&oacute; en pie m&aacute;s de lo que se suele suponer.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/historia/casa-tocame-roque-desahucios-resistencia-vecinal-gentrificacion-madrid-xix_1_8473536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Nov 2021 21:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Casa de Tócame Roque: desahucios, resistencia vecinal y gentrificación en el Madrid del XIX]]></media:title>
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      <title><![CDATA[De la Diana a la loba capitolina: la historia de las estatuas sobre la Gran Vía de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia/historia-estatuas-coronan-gran-via-madrid-diana-loba-capitolina_1_8269098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7021a42-6f2e-41ac-b9cb-994bf44ccfd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Diana a la loba capitolina: la historia de las estatuas sobre la Gran Vía de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del Romano a los Fénix, pasando por la Victoria alada y el Atlas, repasamos los detalles del museo al aire libre que llena el cielo más céntrico de la capital</p><p class="subtitle">MÁS RECORRIDOS - Consulta las guías de Somos Madrid para disfrutar de la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Uno de los placeres de pasear por las grandes ciudades es el de mirar hacia sus cielos, coronados por todo tipo de elementos. En Madrid es especialmente fruct&iacute;fero hacerlo por la Gran V&iacute;a, una avenida creada hace un centenar de a&ntilde;os y decorada por varias esculturas en algunos edificios emblem&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Hacerlo ahora tiene m&aacute;s alicientes: durante 40 a&ntilde;os, sus tejados permanecieron sin cambios, con las mismas estatuas vigilantes durante d&eacute;cadas. Pero hace cuatro a&ntilde;os comenz&oacute; un peque&ntilde;o baile que ha hecho cambiar ligeramente el perfil de la principal arteria del centro.
    </p><p class="article-text">
        La primera de las reci&eacute;n llegadas apareci&oacute; en 2017: fue la estatua de Diana cazadora y sus perros, que abri&oacute; la puerta a varias incorporaciones mezcladas con las que llevan d&eacute;cadas all&iacute;. En este art&iacute;culo repasamos todas las existentes:
    </p><h2 class="article-text">Loba capitolina</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 18. Ha sido la &uacute;ltima en ser colocada, aunque su historia viene de mucho antes, cuando coronaba el antiguo Hotel Roma. Representa la loba que seg&uacute;n la leyenda fue la madre legendaria de la ciudad de Roma al amamantar y cuidar a R&oacute;mulo y Remo.
    </p><p class="article-text">
        La escultura original de bronce fue colocada entre 1915 (la fecha que marca en su peana, en n&uacute;meros romanos) y 1920 en este edificio que albergaba un establecimiento situado antes de la apertura de la Gran V&iacute;a en la calle Caballero de Gracia. 
    </p><p class="article-text">
        El lugar ha sufrido numerosas reformas a lo largo de su historia, que le despojaron de sus decoraciones originales: despu&eacute;s de la Guerra Civil se convirti&oacute; en el Banco Ib&eacute;rico y luego (en 2001) alberg&oacute; la Consejer&iacute;a de Justicia de la Comunidad de Madrid. Ahora, con la apertura de un centro comercial, de diversas marcas, recupera la escultura original junto al cruce al cruce con la calle Clavel. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CTUv8LYKDEG/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Diana cazadora</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 31. Una esbelta estatua de la diosa griega de 900 kilos de resina de vinilester y polvo de bronce tensa su arco, mientras una jaur&iacute;a de perros le ayudan en la caza. La escultura se coloc&oacute; en el a&ntilde;o 2017 y es obra de Navitidad S&aacute;nchez, una jienense residente en Madrid, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/secretos-nueva-diana-cazadora-gran-via_1_6415281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que desarroll&oacute; el proyecto en una escuela de Malasa&ntilde;a</a>. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CRYMH98rFrj/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Entre los secretos que rodean este grupo escult&oacute;rico -contratado por el hotel Hyatt, sobre el que se encuentra anclado- est&aacute;n los de que la modelo para la diosa fue una de las hijas de Natividad y para los perros se tom&oacute; la imagen de un braco americano llamado&nbsp;Checo. Y una bonita historia mitol&oacute;gica que contamos m&aacute;s adelante, cuando hablemos de lo que tiene enfrente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ascenso de la escultura de Diana a los cielos de la Gran Vía, en 2017                            </span>
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        Por si fuera poco, la escultura se completa en el suelo, con un gui&ntilde;o que coloc&oacute; el Ayuntamiento de Madrid en la acera de enfrente, durante la reforma de la Gran V&iacute;a: en las baldosas frente al Primark aparecen varias flechas ca&iacute;das en el suelo, procedentes del arco de Diana. Son una especie de marcas de canter&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/nuevas-marcas-canteria-madrid-historia-escondida-ojos-atentos_1_6414163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que el &aacute;rea de Obras ha distribuido tambi&eacute;n en otros puntos de Madrid</a>.
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                Flechas de Diana en Gran Vía                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Atlas</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 21. El tit&aacute;n de la mitolog&iacute;a griega, condenado por Zeus a sostener el peso del cielo durante toda la eternidad, es otro de los nuevos invitados a la Gran V&iacute;a. Lleg&oacute; en el a&ntilde;o 2019, despu&eacute;s de una reforma del hotel NH Collection. Sus responsables quer&iacute;an colocar alg&uacute;n elemento distintivo para el inmueble pero, al encontrarse en un entorno protegido, no se pod&iacute;an a&ntilde;adir carteles de ning&uacute;n tipo a sus partes altas. Pero s&iacute; una escultura, a imitaci&oacute;n del resto de las presentes en la Gran V&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando se encarg&oacute; la estatua al estudio Future Arquitecturas, a quien se pidi&oacute; que tuviera relaci&oacute;n con la hospitalidad que representa la marca. La obra la fabric&oacute; Corp&oacute;rea Escultura.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CTDlyYooHju/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene que ver Atlas con un hotel? Cuenta un texto de Ovidio que Perseo, el semidi&oacute;s hijo de Zeus, pidi&oacute; una vez alojamiento al tit&aacute;n en uno de sus viajes, cosa que este le neg&oacute; al recordar una profec&iacute;a que le auguraba malos presagios provenientes de un descendiente del rey del Olimpo. Contrariado, Perseo sac&oacute; la cabeza de medusa y se la mostr&oacute; a Atlas para convertirlo en piedra. El coloso era de tal tama&ntilde;o, que se transform&oacute; en la cordillera africana que lleva su mismo nombre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una alegor&iacute;a presente en este edificio que nos recuerda que debemos cobijar a quienes solicitan alojamiento&rdquo;, reza un cartel colocado cerca de la escultura de la Gran V&iacute;a y del acceso a su terraza, con la que el hotel NH enlaza la leyenda con la obra creada.
    </p><h2 class="article-text">El romano</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 60. Tambi&eacute;n conocido como <em>El coloso</em> o <em>El atlante</em>, corona desde 1932 el antiguo edificio de viviendas y sede del Banco Hispano de la Edificaci&oacute;n con sus 7,6 metros de altura. Fue creado por Victorio Macho, uno de los escultores del art dec&oacute; nacional, con una imagen solemne que sostiene una casa sobre su cabeza, s&iacute;mbolo del trabajo y del ahorro.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CNS12AuDVgA/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n con respecto al sol le a&ntilde;ade un cierto aire de misticismo, ya que cada inicio de primavera sus rayos inciden de forma especial a trav&eacute;s de la vivienda que corona la escultura desnuda, solo vestida ligeramente con una capa blanca de ribetes.
    </p><h2 class="article-text">El f&eacute;nix</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 68. Madrid cuenta con varias esculturas del ave f&eacute;nix, que fueron colocadas en diferentes &eacute;pocas adornando los tejados de los edificios propiedad de la compa&ntilde;&iacute;a aseguradora La Uni&oacute;n y el F&eacute;nix. El de este edificio situado cerca de Plaza Espa&ntilde;a data de una reforma de 1995 a cargo del arquitecto Jos&eacute; Mar&iacute;a D&iacute;az Plaja, que a&ntilde;adi&oacute; la c&uacute;pula negra al inmueble, coronada por la citada escultura.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CPTYAL2Axu_/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La aseguradora quer&iacute;a con estas esculturas dotar de una imagen corporativa reconocible a sus edificios, y para ello utiliz&oacute; la figura del ave inmortal, que renace de sus cenizas, junto a la figura de Gan&iacute;medes, un pr&iacute;ncipe de la mitolog&iacute;a griega al que Zeus rapt&oacute; con un &aacute;guila para convertirlo en su amante. El conjunto original fue creado por el escultor Mariano Benlliure.
    </p><h2 class="article-text">El otro f&eacute;nix</h2><p class="article-text">
        Gran V&iacute;a 32. Otra estatua de Gan&iacute;medes y el f&eacute;nix se alza en la mitad de la avenida. Esta tiene una curiosidad: que establece di&aacute;logo (sin quererlo) con la Diana que tiene enfrente, colocada posteriormente y a la que se le atribuy&oacute; una relaci&oacute;n pasional con Gan&iacute;medes.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CUC-_rbMyAn/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Fue la autora de la nueva escultura, Natividad S&aacute;nchez, la que imagin&oacute; esta nueva mitolog&iacute;a para la Gran V&iacute;a: &ldquo;Diana intenta clavar una flecha al f&eacute;nix que lleva en su lomo a Endimi&oacute;n, un joven pastor que ella visitaba a escondidas cada noche, al bajar de la Luna. Su amor prohibido -Diana deb&iacute;a ser casta- lleg&oacute; hasta o&iacute;dos de su padre, Zeus, quien&nbsp;envi&oacute; al ave f&eacute;nix para que secuestrara a Endimi&oacute;n y lo mantuviese oculto durante toda la eternidad. Pero el f&eacute;nix necesita regenerarse una vez cada 400 a&ntilde;os, y ese d&iacute;a es el que ha de aprovechar Diana -acompa&ntilde;ada de sus fieles perros- para dar muerte al ave con su arco y recuperar as&iacute; a su amado para toda la eternidad. La estatua de Gran V&iacute;a capta justo ese momento, el del lanzamiento de la flecha con el que salvar&aacute; -&iquest;o no?- a Endimi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Victoria alada</h2><p class="article-text">
        El tercer f&eacute;nix de la Gran V&iacute;a estaba justo en el cruce de esta calle con Alcal&aacute;, pero la venta del inmueble propiedad de la aseguradora se llev&oacute; tambi&eacute;n su estatua, que fue sustituida por una victoria alada del arquitecto&nbsp;Federico Coullaut Valera.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CUE_iQrMTJh/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La escultura fue encargada y colocada en los a&ntilde;os setenta y representa a la diosa griega Nik&eacute;, hija de Zeus. El momento de su instalaci&oacute;n dej&oacute; instant&aacute;neas curiosas como esta imagen facilitada por Nuria Iniesta, sobrina del hijo del escultor, que fue publicada originalmente en el blog <em>Descubriendo Mayrit</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Victoria alada, en el cruce de la Gran Vía con Alcalá                            </span>
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        Esta es la &uacute;ltima -o la primera, seg&uacute;n se mire- de las estatuas de esta avenida, que tienen continuidad saliendo de ella hacia Cibeles con la Minerva del C&iacute;rculo de Bellas Artes, las cu&aacute;drigas situadas sobre la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n o los otros seres mitol&oacute;gicos distribuidos por La Castellana. Pero eso es otra historia.
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      <dc:creator><![CDATA[Diego Casado]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Sep 2021 23:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Guía Somos Madrid,Gran Vía Madrid,Esculturas]]></media:keywords>
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