<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Investigación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/investigacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Investigación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001025/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El consumo de larvas separó a neandertales y humanos europeos, una diferencia que cambia la lectura de su alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/consumo-larvas-separo-neandertales-humanos-europeos-diferencia-cambia-lectura-alimentacion-pm_1_13285126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a87018bd-18de-4ff3-afcf-a8837b6706ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El consumo de larvas separó a neandertales y humanos europeos, una diferencia que cambia la lectura de su alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alimentación proteíca - La revisión de más de un millar de genomas antiguos mostró diferencias tempranas que continuaron presentes tras numerosos movimientos humanos posteriores</p><p class="subtitle">Ocho de los diez escenarios simulados por una científica española no garantizan la supervivencia humana
</p></div><p class="article-text">
        Las bayas duras pod&iacute;an decidir una jornada cuando el fr&iacute;o reduc&iacute;a las opciones. Ese tipo de limitaciones era habitual en gran parte de la <strong>prehistoria</strong>, cuando la alimentaci&oacute;n depend&iacute;a de lo que ofrec&iacute;a el entorno inmediato y de la capacidad para encontrarlo o capturarlo. 
    </p><p class="article-text">
        La variedad disponible estaba muy lejos de la actual y cambiaba con las estaciones, los desplazamientos y las condiciones clim&aacute;ticas. La dieta cotidiana pod&iacute;a incluir carne de caza, peces, frutos, semillas, ra&iacute;ces o plantas silvestres, aunque cada territorio impon&iacute;a sus propias restricciones. La consecuencia era una<strong> alimentaci&oacute;n mucho m&aacute;s ligada a la disponibilidad </strong>que a la elecci&oacute;n personal.
    </p><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis dental descart&oacute; un consumo frecuente de insectos</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Science Advances</strong></em> aporta una pista adicional sobre lo que apenas form&oacute; parte de esa dieta. Tras analizar ADN conservado en placa dental antigua, los investigadores concluyeron que los<strong> habitantes prehist&oacute;ricos de Europa consum&iacute;an insectos de manera muy ocasional </strong>y que muchas de esas ingestas pudieron producirse por accidente.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros grupos humanos reforz&oacute; esa idea. Los <strong>neandertales mostraban cantidades mucho mayores</strong> de ADN de insectos en sus dientes, en niveles parecidos a los observados en <strong>chimpanc&eacute;s</strong> que recurren a estos animales para complementar su alimentaci&oacute;n. Entre los restos detectados destacaba<strong>n moscas y mosquitos.</strong> El investigador <strong>Manuel Pi&ntilde;ero </strong>relacion&oacute; esos resultados con la posible ingesti&oacute;n de carne en descomposici&oacute;n que conten&iacute;a larvas o huevos de insectos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores trabajaron con una muestra formada por 745 humanos anat&oacute;micamente modernos, 18 neandertales y 96 grandes simios. La placa dental endurecida conserva rastros microsc&oacute;picos de alimentos y otros elementos presentes en el entorno, lo que permite r<strong>econstruir h&aacute;bitos alimentarios </strong>de &eacute;pocas muy antiguas. Incluso teniendo en cuenta posibles contaminaciones ambientales, los restos de insectos hallados en los humanos europeos resultaron m&iacute;nimos.
    </p><h2 class="article-text">Las zonas c&aacute;lidas favorecieron un mayor aprovechamiento alimentario</h2><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a apareci&oacute; como otro elemento decisivo. En las regiones tropicales, donde los insectos son abundantes durante gran parte del a&ntilde;o, su<strong> aprovechamiento alimentario resulta mucho m&aacute;s rentable</strong>. En cambio, las latitudes septentrionales presentan una disponibilidad m&aacute;s irregular y estacional.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Librado </strong>explic&oacute; que &ldquo;la escasa presencia de insectos en la dieta de los euroasi&aacute;ticos del norte sugiere que la ausencia de entomofagia no se debe &uacute;nicamente a factores culturales recientes, sino tambi&eacute;n a una larga historia ecol&oacute;gica y evolutiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese patr&oacute;n se remonta al menos a 9.000 a&ntilde;os atr&aacute;s. El an&aacute;lisis de 1.663 genomas antiguos mostr&oacute; que ciertas diferencias relacionadas con la digesti&oacute;n de insectos ya exist&iacute;an al inicio de la agricultura y continuaron presentes pese a migraciones y transformaciones culturales posteriores.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n tambi&eacute;n aparece en los genes. Los investigadores estudiaron<strong> variantes asociadas a CHIA y CTBS</strong>, dos genes vinculados a la producci&oacute;n de enzimas que ayudan a descomponer la <strong>quitina</strong>, el componente principal de los exoesqueletos de los insectos. Las poblaciones pr&oacute;ximas a los tr&oacute;picos conservaban con m&aacute;s frecuencia variantes asociadas a una digesti&oacute;n eficaz, mientras que en Europa eran menos comunes.
    </p><h2 class="article-text">La b&uacute;squeda de prote&iacute;nas dio actualidad al hallazgo</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n adquiere relevancia en un contexto marcado por la<strong> b&uacute;squeda de nuevas fuentes de prote&iacute;na</strong>. Los insectos forman parte de la alimentaci&oacute;n habitual de cientos de millones de personas en pa&iacute;ses de todo el mundo, aunque en Espa&ntilde;a no parece que vaya a arraigar, y distintas organizaciones los consideran una <strong>alternativa sostenible </strong>para una poblaci&oacute;n mundial cada vez m&aacute;s numerosa.
    </p><p class="article-text">
        Los autores aclaran que estas diferencias hist&oacute;ricas no impiden consumir insectos en la actualidad. Sin embargo, parte de la poblaci&oacute;n podr&iacute;a <strong>digerir peor</strong> determinados componentes presentes en ellos. Por ese motivo, t&eacute;cnicas que eliminan parte de la quitina podr&iacute;an facilitar su aceptaci&oacute;n en regiones donde estos animales apenas tuvieron presencia en la dieta durante miles de a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/consumo-larvas-separo-neandertales-humanos-europeos-diferencia-cambia-lectura-alimentacion-pm_1_13285126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 15:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a87018bd-18de-4ff3-afcf-a8837b6706ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="110892" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a87018bd-18de-4ff3-afcf-a8837b6706ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="110892" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El consumo de larvas separó a neandertales y humanos europeos, una diferencia que cambia la lectura de su alimentación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a87018bd-18de-4ff3-afcf-a8837b6706ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Prehistoria,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El científico Yamir Moreno, de Unizar, premiado en Boston por su contribución en el ámbito de las redes complejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cientifico-yamir-moreno-unizar-premiado-boston-contribuciones-ambito-redes-complejas_1_13284294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2112ba3-3b82-479b-b0e6-40b25266958d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x849y649.jpg" width="1200" height="675" alt="El científico Yamir Moreno, de Unizar, premiado en Boston por su contribución en el ámbito de las redes complejas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y responsable del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (COSNET) recibe el 'Outstanding Service Award' de la Sociedad de Ciencias en Red </p></div><p class="article-text">
        Yamir Moreno, director del Instituto de Biocomputaci&oacute;n y F&iacute;sica de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y Responsable del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (COSNET), acaba de ser galardonado con el&nbsp;Premio 'Outstanding Service Award' de la Network Science Society (NSS),&nbsp;en el marco de un congreso celebrado en Boston, Massachusets, por su liderazgo y contribuci&oacute;n al crecimiento y consolidaci&oacute;n de la sociedad, as&iacute; como por la gobernanza, la organizaci&oacute;n de m&uacute;ltiples conferencias y eventos y el trabajo editorial en el campo de las redes complejas.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Moreno se consolida de esta forma como&nbsp;una de las figuras m&aacute;s influyentes en el panorama internacional de la ciencia de redes&nbsp;a trav&eacute;s de una trayectoria marcada por un profundo impacto institucional y acad&eacute;mico. Sus aportes han contribuido a transformar una teor&iacute;a emergente, surgida hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, en un marco cient&iacute;fico s&oacute;lido y riguroso dedicado al estudio de los sistemas interconectados a escala global. En este sentido,&nbsp;su labor al frente del Instituto BIFI ha posicionado tambi&eacute;n a la Universidad de Zaragoza como un referente estrat&eacute;gico en la investigaci&oacute;n interdisciplinar en el campo de las redes complejas, fomentando un ecosistema de excelencia que combina la F&iacute;sica junto con otras disciplinas para abordar importantes desaf&iacute;os.&nbsp;Sus investigaciones abarcan desde los fundamentos te&oacute;ricos hasta aplicaciones pr&aacute;cticas, y cuenta con m&aacute;s de 300 publicaciones cient&iacute;ficas en revistas de alto impacto y m&aacute;s de 59.000 citas (Google Scholar, h-index=93).
    </p><p class="article-text">
        Entre sus principales l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en el campo de las redes complejas destacan la&nbsp;epidemiolog&iacute;a computacional, los procesos de difusi&oacute;n de informaci&oacute;n, las din&aacute;micas de cooperaci&oacute;n en redes sociales, la teor&iacute;a de juegos evolutivos, el estudio de las redes multicapa y de las redes de orden superior, as&iacute; como la biolog&iacute;a matem&aacute;tica en el contexto de enfermedades interactivas y el estudio de los fen&oacute;menos de sincronizaci&oacute;n y procesos no lineales.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el profesor Moreno ha desempe&ntilde;ado un papel determinante en la gobernanza de las organizaciones cient&iacute;ficas m&aacute;s prestigiosas del campo, habiendo ejercido la vicepresidencia y presidencia, tanto de la Network Science Society (NSS) como de la Complex Systems Society (CSS). Durante su mandato en la Network Science Society,&nbsp;impuls&oacute; la cohesi&oacute;n de la comunidad cient&iacute;fica internacional y fortaleci&oacute; las estructuras de colaboraci&oacute;n que definen el campo, fomentando la inclusi&oacute;n social y de g&eacute;nero, la interdisciplinariedad, y el papel activo de las nuevas generaciones. Adem&aacute;s, ha sido galardonado como Fellow de la American Physical Society (APS), de la propia NSS, y se le ha otorgado el premio Senior Scientific Award de la CSS. En el &aacute;mbito editorial, ejerce en la actualidad como&nbsp;editor en jefe del 'Journal of Complex Networks'&nbsp;y forma parte de los consejos editoriales de reconocidas revistas cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre he cre&iacute;do que&nbsp;apoyar y fortalecer una comunidad cient&iacute;fica&nbsp;es tan importante como hacer avanzar la ciencia misma&rdquo;, ha destacado el&nbsp;profesor&nbsp;Yamir Moreno&nbsp;al recibir este galard&oacute;n dentro de las actividades de la Conferencia&nbsp;NetSci 2026,&nbsp;desarrollado del 1 al 5 de junio en Boston, Massachusets. &ldquo;La&nbsp;ciencia de redes ha crecido enormemente en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas&nbsp;hasta convertirse en un campo interdisciplinar, capaz de reunir a investigadores provenientes de la f&iacute;sica, las matem&aacute;ticas, la inform&aacute;tica, la biolog&iacute;a, las ciencias sociales y muchas otras &aacute;reas.&nbsp;Quiero compartir este reconocimiento con todos&nbsp;aquellos&nbsp;con los que he tenido la suerte de trabajar durante todos estos a&ntilde;o&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ElDiarioAragón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cientifico-yamir-moreno-unizar-premiado-boston-contribuciones-ambito-redes-complejas_1_13284294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 11:22:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c2112ba3-3b82-479b-b0e6-40b25266958d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x849y649.jpg" length="416247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c2112ba3-3b82-479b-b0e6-40b25266958d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x849y649.jpg" type="image/jpeg" fileSize="416247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El científico Yamir Moreno, de Unizar, premiado en Boston por su contribución en el ámbito de las redes complejas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c2112ba3-3b82-479b-b0e6-40b25266958d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x849y649.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Universidad de Zaragoza,Investigación,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conducta sexual - La investigación publicada en una revista especializada concluye que esta pauta forma parte de la actividad reproductiva corriente y aparece con más frecuencia lejos del cuidado humano</p></div><p class="article-text">
        Un juguete mordisqueado durante horas suele ser una de las primeras se&ntilde;ales que llaman la atenci&oacute;n de quienes cuidan <strong>animales en espacios cerrados</strong>. A partir de detalles as&iacute; surgi&oacute; durante a&ntilde;os la idea de que muchas conductas poco habituales nacen por vivir lejos del entorno natural. Esa percepci&oacute;n se alimenta cuando aparecen movimientos repetitivos, respuestas exageradas o h&aacute;bitos que parecen extra&ntilde;os para los observadores. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que vivir en un espacio cerrado puede cambiar el d&iacute;a a d&iacute;a de un animal. Puede haber menos est&iacute;mulos, menos interacci&oacute;n con otros individuos y una vida mucho m&aacute;s predecible. Todo eso influye en su comportamiento. Pero <strong>no todo lo que parece raro es un problema</strong>. Algunas conductas que llaman la atenci&oacute;n simplemente forman parte de la forma natural en que una especie se comporta.
    </p><h2 class="article-text">El estudio descarta una anomal&iacute;a ligada al encierro</h2><p class="article-text">
        La masturbaci&oacute;n en aves ha sido considerada durante mucho tiempo una posible se&ntilde;al de estr&eacute;s o de problemas derivados de la cautividad. Sin embargo, una investigaci&oacute;n publicada en la revista cient&iacute;fica<em><strong> Ecology and Evolution </strong></em>y liderada por la ec&oacute;loga evolutiva <strong>Chloe Heys</strong>, de la Universidad de Lancashire, concluye que <strong>esta conducta aparece en numerosas especies y forma parte de su repertorio sexual habitual</strong>. Los datos apuntan adem&aacute;s a que los casos descritos son m&aacute;s frecuentes en aves silvestres que en ejemplares mantenidos por personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese resultado tiene consecuencias para veterinarios, criadores y propietarios. Durante a&ntilde;os se recomend&oacute; retirar perchas, juguetes u otros objetos cuando las aves mostraban este comportamiento. En algunos casos se lleg&oacute; a recurrir a<strong> tratamientos hormonales, medicamentos e incluso intervenciones quir&uacute;rgicas </strong>para frenarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Heys defendi&oacute; que la investigaci&oacute;n demuestra que &ldquo;es un comportamiento perfectamente natural y saludable que forma parte de su repertorio de conductas sexuales&rdquo;. La conclusi&oacute;n abre la puerta a revisar consejos muy extendidos en el cuidado de estas especies.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis detecta patrones ligados a la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para llegar a esas conclusiones, el equipo reuni&oacute; la <strong>mayor base de datos sobre masturbaci&oacute;n en aves </strong>elaborada hasta la fecha. Los investigadores recurrieron a art&iacute;culos cient&iacute;ficos revisados por expertos, encuestas dirigidas a especialistas en aves y cuidadores de zool&oacute;gicos, adem&aacute;s de testimonios procedentes de comunidades de aficionados, redes sociales y v&iacute;deos. El conjunto final incluy&oacute; <strong>informaci&oacute;n sobre 120 especies repartidas en 22 grandes grupos de aves</strong>. Tambi&eacute;n se registraron variables como el sexo, la edad, el origen silvestre o cautivo, el sistema de apareamiento y el entorno social.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis revel&oacute; que la<strong> conducta aparece en muchos linajes distintos </strong>y sigue patrones reconocibles. Las especies emparentadas tend&iacute;an a parecerse entre s&iacute; en la presencia o ausencia de esta pr&aacute;ctica, lo que sugiere una distribuci&oacute;n relacionada con la historia evolutiva de las aves. Los investigadores consideran probable que el ancestro com&uacute;n de las aves no presentara esta conducta y que esta<strong> surgiera y desapareciera varias veces</strong> a lo largo del tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las diferencias entre machos y hembras tambi&eacute;n aportaron informaci&oacute;n relevante. Entre los registros considerados fiables, el<strong> 55% de los machos mostraban masturbaci&oacute;n frente al 36% de las hembras</strong>. Aun as&iacute;, la conducta apareci&oacute; en ambos sexos, por lo que no puede interpretarse como una actividad exclusiva de los machos. El estudio <strong>tampoco detect&oacute; diferencias importantes entre individuos j&oacute;venes y adultos</strong>, un resultado que debilita la hip&oacute;tesis de que se trate &uacute;nicamente de una pr&aacute;ctica previa a la madurez sexual.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los investigadores examinaron los sistemas de apareamiento, encontraron otro patr&oacute;n interesante. Las especies con<strong> v&iacute;nculos de pareja m&aacute;s duraderos tend&iacute;an a presentar menos masturbaci&oacute;</strong>n. Por el contrario, aquellas con oportunidades de apareamiento m&aacute;s variadas registraban una presencia mayor de esta conducta. 
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n respalda varias explicaciones evolutivas. Una plantea que act&uacute;a como <strong>v&iacute;a de liberaci&oacute;n sexual </strong>en especies con niveles elevados de actividad reproductiva. Otra propone que podr&iacute;a influir en procesos posteriores al apareamiento, como la<strong> calidad del esperma o determinadas condiciones relacionadas con la fecundaci&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los expertos aclaran cu&aacute;ndo requiere atenci&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aclara qu&eacute; se entiende exactamente por masturbaci&oacute;n en aves. A diferencia de muchos mam&iacute;feros, la mayor&iacute;a carece de genitales externos y utiliza la cloaca para la reproducci&oacute;n, la excreci&oacute;n y la micci&oacute;n. Los comportamientos observados suelen consistir en<strong> frotar esa zona contra una percha, una rama, un juguete u otros objetos</strong>, a veces acompa&ntilde;ados de movimientos de alas o vocalizaciones. Los autores excluyeron actividades normales como el acicalamiento, la limpieza o el rascado para evitar confusiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La veterinaria <strong>Ana Basto,</strong> profesora de la Universidad de Lancashire, record&oacute; que &ldquo;ha existido hist&oacute;ricamente una falta de investigaci&oacute;n sobre la masturbaci&oacute;n en aves como los loros&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, los resultados ayudar&aacute;n a ofrecer<strong> recomendaciones m&aacute;s precisas </strong>sobre bienestar animal.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la bi&oacute;loga evolutiva <strong>Matilda Brindle</strong>, de la Universidad de Oxford, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la masturbaci&oacute;n no es una consecuencia patol&oacute;gica o aberrante de la cautividad&rdquo;. Aunque los autores recuerdan que los<strong> casos asociados a lesiones, irritaci&oacute;n o sufrimiento </strong>requieren atenci&oacute;n profesional, el trabajo plantea una revisi&oacute;n profunda de una conducta que durante a&ntilde;os fue interpretada de forma equivocada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 10:27:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174269" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174269" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si las 'amantes' medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/si-famosos-amantes-medievales-no-pareja-heterosexual-adn-acaba-cambiar-historia-pm_1_13282245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6fc4d48-ab37-4faf-8eab-ab7e1ab93a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si las &#039;amantes&#039; medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disposición poco corriente - El trabajo desarrollado durante varios años sacó a la luz una postura corporal singular que llevó al equipo a pensar en una inhumación simultánea</p></div><p class="article-text">
        Un<strong> entierro compartido</strong> junto a una catedral de Opole ha abierto una inc&oacute;gnita sobre dos mujeres que vivieron hace unos 800 a&ntilde;os. El an&aacute;lisis gen&eacute;tico ha confirmado que ambas fueron enterradas en la misma tumba y que no ten&iacute;an parentesco cercano. La sepultura apareci&oacute; junto al <strong>templo de la Exaltaci&oacute;n de la Santa Cruz </strong>y ha situado el caso entre los hallazgos m&aacute;s comentados de la arqueolog&iacute;a medieval polaca reciente.
    </p><h2 class="article-text">El estudio situ&oacute; el caso entre los primeros confirmados</h2><p class="article-text">
        El estudio, publicado en el <em><strong>Journal of Archaeological Science: Reports</strong></em> y recogido por <em>Live Science</em>, sit&uacute;a el hallazgo como la <strong>primera sepultura doble medieval de personas del mismo sexo </strong>confirmada mediante gen&eacute;tica en Polonia, aunque los investigadores evitan extraer conclusiones r&aacute;pidas sobre la relaci&oacute;n entre las dos mujeres. La cuesti&oacute;n central no gira ya alrededor de su identidad biol&oacute;gica, sino sobre el<strong> motivo por el que compartieron una misma tumba </strong>en un lugar reservado a personas de posici&oacute;n destacada dentro de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Las interpretaciones m&aacute;s inmediatas han quedado en segundo plano tras conocerse los resultados. Muchas sepulturas dobles de adultos suelen asociarse a matrimonios, aunque este caso presenta rasgos que obligan a mirar m&aacute;s all&aacute; de esa idea. Las mujeres fueron enterradas junto a los muros de la catedral, una <strong>ubicaci&oacute;n reservada habitualmente a reyes o figuras relevante</strong>s de &aacute;mbito local. Adem&aacute;s, los investigadores no encontraron se&ntilde;ales de rituales destinados a apartar a personas consideradas peligrosas tras la muerte, una pr&aacute;ctica documentada en otros enterramientos medievales.
    </p><h2 class="article-text">Las excavaciones revelaron una disposici&oacute;n poco corriente</h2><p class="article-text">
        Las excavaciones se desarrollaron entre 2022 y 2025 en la Catedral de la Exaltaci&oacute;n de la Santa Cruz de Opole. All&iacute; apareci&oacute; la sepultura que llam&oacute; la atenci&oacute;n de los arque&oacute;logos por la posici&oacute;n de los cuerpos. Una de las personas fue colocada boca arriba, siguiendo los ritos cristianos habituales de la &eacute;poca. La otra descansaba de lado y con un<strong> brazo situado bajo la cabeza de su compa&ntilde;era </strong>de tumba. Esa disposici&oacute;n llev&oacute; a pensar que ambas fueron enterradas al mismo tiempo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2b3abcf0-0ecc-4f8e-bfbb-26c682b469ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Captura de pantalla 2026 06 07 a las 12.11.46"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Captura de pantalla 2026 06 07 a las 12.11.46                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para aclarar la relaci&oacute;n entre las dos personas, el equipo extrajo ADN de los huesos conservados en la sepultura. Despu&eacute;s reconstruy&oacute; fragmentos del material gen&eacute;tico mediante herramientas inform&aacute;ticas. <strong>Joanna Romeyer-Dherbey</strong>, investigadora posdoctoral vinculada a la Universidad de Kiel y a Yale, explic&oacute; a <em>Live Science</em> que &ldquo;despu&eacute;s secuenciamos estos fragmentos y utilizamos herramientas inform&aacute;ticas para reconstruir partes del c&oacute;digo gen&eacute;tico&rdquo;. La cient&iacute;fica compar&oacute; el proceso con la <strong>reconstrucci&oacute;n de un libro destruido </strong>en innumerables fragmentos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados descartaron un parentesco cercano y confirmaron que ambas eran mujeres. <em>The Independent </em>destac&oacute; que el hallazgo aporta la primera prueba gen&eacute;tica de una sepultura doble femenina de este tipo en la Polonia medieval. Los autores del trabajo recuerdan que las posiciones de los cuerpos pueden inducir<strong> interpretaciones err&oacute;neas</strong> cuando se intenta reconstruir la relaci&oacute;n entre las personas enterradas. Por eso consideran que la <strong>gen&eacute;tica aporta una base m&aacute;s s&oacute;lida </strong>para entender este caso concreto.
    </p><h2 class="article-text">Agata Cie&#347;lik record&oacute; que la duda principal sigue abierta</h2><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas investigaciones podr&iacute;an ampliar el alcance de estas conclusiones. El equipo plantea <strong>analizar otras tumbas medievales </strong>para comprobar si situaciones parecidas aparecieron en m&aacute;s lugares o si el caso de Opole fue excepcional. Los trabajos arqueol&oacute;gicos tambi&eacute;n han <strong>recuperado monedas, joyas, restos de animales y fragmentos de cer&aacute;mica, que parte </strong>de ese material sigue en estudio. <strong>Agata Cie&#347;lik </strong>se&ntilde;al&oacute; a Live Science que &ldquo;los futuros an&aacute;lisis ayudar&aacute;n a reconstruir mejor el paisaje hist&oacute;rico y la vida cotidiana de la Opole medieval&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La inc&oacute;gnita principal sigue sin respuesta. Cie&#347;lik explic&oacute; a <em>Live Science </em>que &ldquo;el descubrimiento de un entierro at&iacute;pico en un entorno tan singular plante&oacute; de forma natural preguntas sobre la naturaleza de la relaci&oacute;n entre las personas enterradas juntas en una misma tumba&rdquo;. La investigadora tambi&eacute;n record&oacute; que los lazos sociales del pasado pod&iacute;an construirse alrededor de la religi&oacute;n, la convivencia o el trabajo. Ocho siglos despu&eacute;s, esa posibilidad contin&uacute;a entre las explicaciones que manejan los especialistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/si-famosos-amantes-medievales-no-pareja-heterosexual-adn-acaba-cambiar-historia-pm_1_13282245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 10:19:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e6fc4d48-ab37-4faf-8eab-ab7e1ab93a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="324470" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e6fc4d48-ab37-4faf-8eab-ab7e1ab93a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="324470" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Y si las 'amantes' medievales no eran una pareja heterosexual? El ADN acaba de cambiar la historia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e6fc4d48-ab37-4faf-8eab-ab7e1ab93a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ADN de leones de las cavernas revela cruces con leones modernos durante las glaciaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cachorros-leon-cavernas-congelados-30-000-anos-destapan-cruces-leones-modernos-durante-edad-hielo-pm_1_13282105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/405874e3-e0e7-456c-a22f-1f9721b76fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ADN de leones de las cavernas revela cruces con leones modernos durante las glaciaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autonomía evolutiva - Los resultados reunieron pruebas procedentes de genética, fósiles y representaciones prehistóricas que apuntaron hacia una identidad propia mantenida durante un periodo muy prolongado</p></div><p class="article-text">
        Las marcas de mordida sobre una carcasa pod&iacute;an desencadenar disputas feroces entre grandes carn&iacute;voros. Un <strong>superdepredador</strong> ocupaba la parte m&aacute;s alta de la cadena alimentaria porque ten&iacute;a fuerza suficiente para capturar grandes presas y para defenderlas frente a rivales. En ecosistemas ricos en fauna de gran tama&ntilde;o, la competencia sol&iacute;a llegar de otros cazadores capaces de abatir animales similares o de aprovechar los mismos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Esa rivalidad afectaba al acceso a la comida, al territorio y a las rutas de desplazamiento. Por eso, un <strong>gran felino de la Edad de Hielo </strong>habr&iacute;a tenido que medirse con otros depredadores poderosos que persegu&iacute;an objetivos parecidos dentro del mismo entorno.
    </p><h2 class="article-text"><em>Cell</em> present&oacute; a <em>Panthera spelaea </em>como una especie distinta</h2><p class="article-text">
        La imagen tradicional del le&oacute;n de las cavernas ha cambiado gracias a una investigaci&oacute;n publicada en <em><strong>Cell</strong></em>. El trabajo, desarrollado por cient&iacute;ficos del Centro de Paleogen&eacute;tica de la Universidad de Estocolmo junto con especialistas de otras instituciones, concluye que <em><strong>Panthera spelaea</strong></em><strong> no era una variante robusta del le&oacute;n actual.</strong> Los an&aacute;lisis de ADN muestran que se trataba de una especie diferenciada, con una trayectoria evolutiva propia que comenz&oacute; hace m&aacute;s de 1,7 millones de a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49a7973d-c1db-431a-9510-24349ccc89a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las pinturas antiguas mostraron rasgos distintos entre felinos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las pinturas antiguas mostraron rasgos distintos entre felinos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa nueva visi&oacute;n tambi&eacute;n ayuda a entender mejor su desaparici&oacute;n. Los datos gen&eacute;ticos indican que el le&oacute;n de las cavernas conservaba una diversidad apreciable poco antes de extinguirse hace entre 13.000 y 14.000 a&ntilde;os. <strong>Love Dal&eacute;n</strong>, catedr&aacute;tico de la Universidad de Estocolmo y autor del estudio, explic&oacute; que la desaparici&oacute;n de la especie<strong> no parece asociada a una degradaci&oacute;n gen&eacute;tica prolongada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el investigador, la reducci&oacute;n de las presas durante los cambios ecol&oacute;gicos que acompa&ntilde;aron el final de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n ofrece una explicaci&oacute;n m&aacute;s probable. El trabajo a&ntilde;ade otro elemento llamativo: la<strong> situaci&oacute;n gen&eacute;tica y demogr&aacute;fica del le&oacute;n africano actual resulta m&aacute;s delicada</strong> que la que mostraban aquellos felinos poco antes de desaparecer.
    </p><h2 class="article-text">Una cachorra hallada en Siberia aport&oacute; material decisivo</h2><p class="article-text">
        <strong>Sparta</strong> fue el hallazgo que dio rostro al estudio, pero el avance real lleg&oacute; al sacar su ADN del aislamiento. La cachorra apareci&oacute; en Siberia en 2018 con una <strong>conservaci&oacute;n extraordinaria </strong>tras unos 32.000 a&ntilde;os atrapada en el permafrost. A partir de ah&iacute;, los investigadores ampliaron la mirada hacia otros ejemplares procedentes de Austria, Siberia, Asia central y Yuk&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esa serie de genomas cubr&iacute;a m&aacute;s de 100.000 a&ntilde;os y ofrec&iacute;a una<strong> base in&eacute;dita </strong>para estudiar al le&oacute;n de las cavernas. El resultado permiti&oacute; reconstruir la historia de la especie con una escala que hasta ahora no se hab&iacute;a alcanzado.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados modifican estimaciones anteriores sobre el origen de la especie. Durante a&ntilde;os se pens&oacute; que la separaci&oacute;n entre los leones modernos y los leones de las cavernas hab&iacute;a ocurrido hace unos 500.000 a&ntilde;os. El nuevo an&aacute;lisis sit&uacute;a esa divergencia en m&aacute;s de 1,7 millones de a&ntilde;os. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7eb77bd7-fdf8-4637-a5be-ceeae76497be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El genoma conservó señales de adaptación y grandes recorridos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El genoma conservó señales de adaptación y grandes recorridos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>David Stanton,</strong> investigador de la Universidad de Cardiff y primer autor del trabajo, se&ntilde;al&oacute; en una nota de prensa que los genomas revelan &ldquo;un<strong> linaje que lleva m&aacute;s de un mill&oacute;n de a&ntilde;os evolucionando de forma independiente</strong>, acumulando sus propias caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas &uacute;nicas&rdquo;. Esa larga separaci&oacute;n sit&uacute;a a ambos grupos en ramas distintas del &aacute;rbol evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con especies actuales ayuda a entender la magnitud de la diferencia. En declaraciones recogidas por <em>EL PA&Iacute;S</em>, Love Dal&eacute;n explic&oacute; que &ldquo;era una especie separada, m&aacute;s o menos como el lince ib&eacute;rico y el lince euroasi&aacute;tico; son distintas especies, que tambi&eacute;n se cruzan ocasionalmente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El registro f&oacute;sil y el arte rupestre ya apuntaban algunas peculiaridades. Los machos representados en cuevas como Chauvet y Lascaux parecen<strong> carecer de melena</strong>, mientras que el tama&ntilde;o corporal superaba al de muchos leones actuales.
    </p><h2 class="article-text">Las glaciaciones acercaron poblaciones que viv&iacute;an alejadas</h2><p class="article-text">
        Pese a esa larga historia independiente, los <strong>dos linajes mantuvieron contactos espor&aacute;dicos</strong>. El estudio detect&oacute; se&ntilde;ales de hibridaci&oacute;n que dejaron entre un 3% y un 4,4% de ADN procedente de leones modernos en algunos genomas de leones de las cavernas. Los investigadores observaron adem&aacute;s que esas se&ntilde;ales aumentaban durante las glaciaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la tundra avanzaba hacia el sur, los desplazamientos de los ecosistemas acercaban a poblaciones que normalmente permanec&iacute;an separadas. Entre los protagonistas de esos encuentros figuraban los<strong> leones mesopot&aacute;micos del sudoeste asi&aacute;tico</strong>, desaparecidos durante el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n en ambientes fr&iacute;os dej&oacute; rastros reconocibles en el genoma. Los cient&iacute;ficos identificaron<strong> 33 mutaciones exclusivas </strong>de <em>Panthera spelaea</em>. Muchas aparecen en regiones relacionadas con el cerebro, la visi&oacute;n, el crecimiento corporal y el sistema circulatorio. Dal&eacute;n precis&oacute; que todav&iacute;a<strong> no puede afirmarse que todas representen adaptaciones demostradas</strong>, aunque encajan con la vida en paisajes muy fr&iacute;os y marcados por fuertes cambios estacionales.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n revel&oacute; una movilidad sorprendente. Los an&aacute;lisis gen&eacute;ticos muestran intercambios entre poblaciones repartidas por enormes distancias, desde Europa hasta Siberia y Asia central. Esa circulaci&oacute;n de genes manten&iacute;a conectados territorios separados por miles de kil&oacute;metros. En Norteam&eacute;rica apareci&oacute; adem&aacute;s una se&ntilde;al gen&eacute;tica diferente que podr&iacute;a relacionarse con otro gran felino extinguido, <em><strong>Panthera atrox</strong></em>. Todav&iacute;a faltan datos para confirmarlo, pero la posibilidad sugiere que parte de la historia evolutiva de estos superdepredadores permanece oculta en linajes desaparecidos hace miles de a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cachorros-leon-cavernas-congelados-30-000-anos-destapan-cruces-leones-modernos-durante-edad-hielo-pm_1_13282105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 10:08:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/405874e3-e0e7-456c-a22f-1f9721b76fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="104693" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/405874e3-e0e7-456c-a22f-1f9721b76fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="104693" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ADN de leones de las cavernas revela cruces con leones modernos durante las glaciaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/405874e3-e0e7-456c-a22f-1f9721b76fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Fauna,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio detecta una posible relación entre humo forestal y violencia, ampliando el impacto de los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-detecta-posible-relacion-humo-forestal-violencia-ampliando-impacto-incendios-pm_1_13280697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81aeba83-a78c-4dea-8780-5a084235e69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053868.jpg" width="1621" height="912" alt="Un estudio detecta una posible relación entre humo forestal y violencia, ampliando el impacto de los incendios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Patrón repetido - La diferencia parecía reducida sobre el papel, aunque mantuvo una repetición llamativa durante todo el periodo examinado y equivalía a un caso extra diario</p></div><p class="article-text">
        Las cicatrices de una disputa suelen durar m&aacute;s que el motivo que la provoc&oacute;. Esa persistencia ayuda a entender por qu&eacute; la <strong>violencia</strong> ha acompa&ntilde;ado a las sociedades humanas a lo largo del tiempo, desde conflictos cotidianos hasta enfrentamientos de mayor escala. 
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones personales, la competencia por recursos, las diferencias pol&iacute;ticas o los periodos de malestar han creado situaciones donde una discusi&oacute;n puede escalar con rapidez. Aunque las formas cambian seg&uacute;n la &eacute;poca y el lugar, la posibilidad de que un<strong> desacuerdo termine en agresi&oacute;n ha estado presente de manera recurrente</strong>. Esa continuidad hist&oacute;rica ha llevado a investigadores de distintas disciplinas a estudiar qu&eacute; factores aumentan o reducen el riesgo de que los conflictos desemboquen en violencia.
    </p><h2 class="article-text">Una investigaci&oacute;n hall&oacute; m&aacute;s ataques durante jornadas con calima</h2><p class="article-text">
        Un trabajo publicado en <em><strong>Environmental Research Letters</strong></em> encontr&oacute; una relaci&oacute;n constante entre la<strong> presencia de humo procedente de incendios forestales y un aumento de las agresiones </strong>registradas en Seattle. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio fue dirigido por el polit&oacute;logo <strong>Lion Kircheis</strong>, de la Universidad de Konstanz, que analiz&oacute; datos correspondientes al periodo comprendido entre 2013 y 2023. El investigador subray&oacute; que los resultados <strong>no demuestran una relaci&oacute;n causal directa,</strong> aunque s&iacute; muestran un patr&oacute;n repetido durante m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0d659c97-4d22-4338-b91b-32e257a29e71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Diversos datos recogidos durante años mostraron una asociación repetida entre el deterioro atmosférico y un mayor número de incidente"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diversos datos recogidos durante años mostraron una asociación repetida entre el deterioro atmosférico y un mayor número de incidente                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, Kircheis reuni&oacute; registros policiales, datos de tr&aacute;fico, observaciones por sat&eacute;lite, an&aacute;lisis de la direcci&oacute;n del viento y mediciones ambientales. Seattle ofrec&iacute;a condiciones adecuadas para este trabajo porque cuenta con registros p&uacute;blicos detallados y suele disfrutar de una calidad del aire relativamente buena. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los once a&ntilde;os analizados, el <strong>humo afect&oacute; a la ciudad durante 447 jornadas</strong>, alrededor del 11,1% del total. La comparaci&oacute;n entre d&iacute;as con humo y jornadas despejadas permiti&oacute; detectar cambios en los niveles de agresiones denunciadas.
    </p><h2 class="article-text">Las peleas crecieron sobre todo fuera de casa</h2><p class="article-text">
        Los resultados tambi&eacute;n mostraron que el aumento de la violencia no aparec&iacute;a de la misma forma en todos los contextos. Las agresiones crec&iacute;an sobre todo en <strong>espacios exteriores</strong>, donde la exposici&oacute;n al aire contaminado era m&aacute;s intensa. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, las llamadas relacionadas con incidentes de violencia en el &aacute;mbito familiar no registraron diferencias relevantes entre los d&iacute;as con humo y los que no lo ten&iacute;an. Esa diferencia llev&oacute; a los investigadores a considerar que la <strong>exposici&oacute;n directa al ambiente exterior pod&iacute;a desempe&ntilde;ar alg&uacute;n papel </strong>en el fen&oacute;meno observado.
    </p><p class="article-text">
        Esa hip&oacute;tesis encaja con una experiencia cotidiana descrita por el propio Kircheis. El investigador explic&oacute; que el humo provoca<strong> molestias f&iacute;sica </strong>que pueden aumentar el mal humor o reducir la paciencia: &ldquo;Es realmente desagradable: la garganta se irrita y los ojos lloran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Aun as&iacute;, el estudio <strong>no examin&oacute; mecanismos biol&oacute;gicos concretos ni determin&oacute; c&oacute;mo act&uacute;a el humo sobre cada persona</strong>, ya que el trabajo se limit&oacute; a detectar patrones estad&iacute;sticos en una poblaci&oacute;n amplia.
    </p><h2 class="article-text">Los incendios ampliaron la exposici&oacute;n a la contaminaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n adquiere mayor inter&eacute;s porque los incendios forestales est&aacute;n afectando a zonas cada vez m&aacute;s extensas. Kircheis se&ntilde;al&oacute; que las <strong>temporadas de incendios se est&aacute;n alargando y expandiendo geogr&aacute;ficamente</strong>, una tendencia asociada al cambio clim&aacute;tico. El humo puede recorrer cientos de kil&oacute;metros y alcanzar ciudades alejadas de las llamas. El investigador record&oacute; que Europa registr&oacute; durante 2025 un a&ntilde;o r&eacute;cord en incendios forestales, una situaci&oacute;n que ampl&iacute;a la exposici&oacute;n de millones de personas a episodios de contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_50p_1019510.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_50p_1019510.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_75p_1019510.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_75p_1019510.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_default_1019510.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_default_1019510.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5dcae64-61cb-4855-9b71-ac990e1205f0_16-9-aspect-ratio_default_1019510.jpg"
                    alt="El malestar físico pudo influir en esos comportamientos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El malestar físico pudo influir en esos comportamientos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El incremento detectado en Seattle fue del 3,6% en las agresiones durante los d&iacute;as afectados por humo. Puede parecer una variaci&oacute;n peque&ntilde;a, pero mantuvo una <strong>notable regularidad</strong> a lo largo del periodo estudiado. En una ciudad del tama&ntilde;o de Seattle, esa diferencia equivale aproximadamente a una agresi&oacute;n adicional por jornada. 
    </p><p class="article-text">
        Kircheis insisti&oacute; en que la<strong> mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n no act&uacute;a de forma violenta</strong> durante estos episodios. &ldquo;La probabilidad de que conflictos potencialmente violentos acaben escalando hacia la violencia es mayor en d&iacute;as con incendios forestales&rdquo;, afirm&oacute;. El estudio tambi&eacute;n observ&oacute; un<strong> aumento en el uso de la fuerza por parte de la polic&iacute;a</strong> durante las jornadas con peor calidad del aire.
    </p><h2 class="article-text">Los expertos pidieron ampliar las observaciones futuras</h2><p class="article-text">
        Otros trabajos han apuntado en una direcci&oacute;n parecida. Una investigaci&oacute;n de 2019 dirigida por <strong>Jesse Burkhardt</strong>, de la Universidad Estatal de Colorado, relacion&oacute; <strong>mayores niveles de contaminaci&oacute;n con un aumento de las agresione</strong>s en datos procedentes de Estados Unidos. En declaraciones recogidas por <em>Science Focus</em>, Burkhardt se&ntilde;al&oacute; que una mayor exposici&oacute;n a la contaminaci&oacute;n se asociaba con niveles m&aacute;s altos de comportamientos agresivos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque siguen existiendo preguntas abiertas sobre los mecanismos que explican estas relaciones, los resultados plantean nuevas cuestiones para la salud p&uacute;blica. Los autores consideran que<strong> futuras investigaciones</strong> podr&aacute;n analizar otras ciudades, distintos climas y periodos m&aacute;s largos para comprender mejor c&oacute;mo los factores ambientales influyen en las relaciones sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-detecta-posible-relacion-humo-forestal-violencia-ampliando-impacto-incendios-pm_1_13280697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 10:02:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/81aeba83-a78c-4dea-8780-5a084235e69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053868.jpg" length="242199" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/81aeba83-a78c-4dea-8780-5a084235e69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053868.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242199" width="1621" height="912"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio detecta una posible relación entre humo forestal y violencia, ampliando el impacto de los incendios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/81aeba83-a78c-4dea-8780-5a084235e69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053868.jpg" width="1621" height="912"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendio,Fuego,Investigación,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El héroe más antiguo sigue dando guerra: 3.000 años de influencia explican su salto al mundo grecolatino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/heroe-antiguo-sigue-dando-guerra-3-000-anos-influencia-explican-salto-mundo-grecolatino-pm_1_13279488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ea2db28-ba2a-4144-b26c-b3a1b2c74fd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El héroe más antiguo sigue dando guerra: 3.000 años de influencia explican su salto al mundo grecolatino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Literatura antigua - Diversas alteraciones surgidas durante copias y traducciones permitieron que una misma figura apareciera con aspectos distintos en obras alejadas por siglos</p><p class="subtitle">Revelan el secreto que hace a la Gran Pirámide de Egipto resistente a los terremotos</p></div><p class="article-text">
        El origen semidivino aparece una y otra vez en los grandes h&eacute;roes porque permite situarlos entre el mundo humano y el de los dioses. La literatura ha producido <strong>miles de figuras heroicas</strong> a lo largo de los siglos, desde personajes de tradici&oacute;n oral hasta protagonistas de epopeyas, novelas y leyendas. Muchas de ellas poseen una fuerza extraordinaria, una resistencia fuera de lo com&uacute;n o una ascendencia sobrenatural porque esos rasgos ayudan a representar desaf&iacute;os que una persona corriente dif&iacute;cilmente podr&iacute;a afrontar. 
    </p><p class="article-text">
        Aquiles, Heracles, Ulises, Sigfrido, el rey Arturo, Beowulf o Gilgamesh figuran entre los nombres m&aacute;s famosos. Aunque pertenecen a culturas distintas, todos encarnan c<strong>onflictos relacionados con el poder, la gloria, la muerte o el destino</strong>. Esa combinaci&oacute;n de capacidades excepcionales y problemas profundamente humanos explica por qu&eacute; siguen siendo tan importantes.
    </p><h2 class="article-text">El estudio sigue pistas peque&ntilde;as para reconstruir recorridos</h2><p class="article-text">
        La figura de <strong>Gilgamesh</strong> ha vuelto a situarse en el centro del debate acad&eacute;mico gracias a una investigaci&oacute;n del asiri&oacute;logo <strong>Alexander Johannes Edmonds</strong>, de la Universidad de M&uuml;nster. El estudio plantea que el rey de Uruk sobrevivi&oacute; durante siglos fuera del &aacute;mbito de la escritura cuneiforme y que su nombre, junto con diversos fragmentos narrativos asociados a &eacute;l,<strong> circul&oacute; por tradiciones griegas, hebreas, sir&iacute;acas y &aacute;rabes</strong> entre el siglo III a. C. y el siglo XV d. C.
    </p><p class="article-text">
        Para reconstruir ese recorrido, Edmonds propone un m&eacute;todo distinto al que suele emplearse cuando se buscan influencias literarias antiguas. En lugar de partir de grandes conexiones culturales y buscar ejemplos que las respalden, examina <strong>peque&ntilde;os rastros filol&oacute;gicos verificables</strong>. Transformaciones fon&eacute;ticas, errores de copia, cambios de escritura o alteraciones en los nombres forman parte de una red que puede comprobarse eslab&oacute;n por eslab&oacute;n. Seg&uacute;n el investigador, este procedimiento permite<strong> evaluar cada relaci&oacute;n de forma independiente </strong>sin depender de paralelismos demasiado amplios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6aade716-1bdf-4cfc-bffd-b3beb9fb6476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La tradición habría viajado mediante fragmentos dispersos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La tradición habría viajado mediante fragmentos dispersos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Uno de los casos que analiza aparece en el <strong>Talmud babil&oacute;nico</strong>, compilado entre los siglos III y VI d. C. All&iacute; se menciona una madera denominada <strong>g&ocirc;l&#257;m&icirc;&scaron;</strong> relacionada con la construcci&oacute;n del Arca de No&eacute;. Edmonds considera que la cercan&iacute;a fon&eacute;tica con el nombre Gilgamesh resulta llamativa, sobre todo porque el h&eacute;roe mesopot&aacute;mico mantiene lazos tradicionales con los cedros y con relatos de diluvio. El estudio plantea que ciertas transcripciones arameas de textos m&eacute;dicos y l&eacute;xicos acadios pudieron <strong>facilitar una confusi&oacute;n </strong>que acab&oacute; introduciendo el nombre del rey de Uruk bajo una apariencia distinta. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador encuentra otro posible rastro en <em><strong>Antig&uuml;edades jud&iacute;as</strong></em>, obra escrita por Flavio Josefo en Roma durante el a&ntilde;o 94 d. C. En una genealog&iacute;a aparece el nombre Golgom&#275;s donde cabr&iacute;a esperar el b&iacute;blico Gers&oacute;n. Esa forma recuerda a variantes arameas conocidas y sugiere, seg&uacute;n la propuesta de Edmonds, que <strong>determinados c&iacute;rculos jud&iacute;os pod&iacute;an haber conservado referencias a una figura m&iacute;tica </strong>procedente de Mesopotamia.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis m&aacute;s arriesgada del trabajo se centra en <em><strong>Babilon&iacute;acas</strong></em>, novela griega atribuida a J&aacute;mblico. All&iacute; aparece Garmos, rey de Babilonia y adversario de los protagonistas Rodanes y Sinonis. El nombre carece de una explicaci&oacute;n convincente dentro del griego y Edmonds plantea que podr&iacute;a derivar de formas relacionadas con Gilgamesh. 
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n habr&iacute;a pasado por varios cambios ling&uuml;&iacute;sticos, entre ellos un proceso influido por lenguas iranias. La existencia de cartas ficticias atribuidas a un rey babilonio llamado Garmos refuerza la posibilidad de que el personaje circulase previamente como figura literaria aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por Gilgamesh ya hab&iacute;a experimentado un giro decisivo en 1890. Mientras trabajaba con una tablilla cuneiforme del siglo VII a. C., el asiri&oacute;logo <strong>Theophilus Pinches </strong>identific&oacute; que la figura conocida durante a&ntilde;os como <strong>Izdubar</strong> era en realidad Gilgamesh. Aquella correcci&oacute;n permiti&oacute; reinterpretar numerosos textos y abri&oacute; nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n sobre la difusi&oacute;n de la tradici&oacute;n mesopot&aacute;mica fuera de su entorno original.
    </p><h2 class="article-text">Los nombres dispersos cruzaron siglos y fronteras</h2><p class="article-text">
        Las conclusiones del estudio plantean que la <strong>historia de Gilgamesh se transmiti&oacute; de una forma mucho menos directa </strong>de lo que suele pensarse. Seg&uacute;n Edmonds, la epopeya no circul&oacute; por otros territorios como una obra completa. Lo que pas&oacute; de una cultura a otra fueron peque&ntilde;os elementos aislados, como nombres modificados con el tiempo, relatos concretos o referencias copiadas una y otra vez. El investigador a&ntilde;ade con iron&iacute;a que materiales cotidianos usados por escribas, como ejercicios escolares, listas de palabras o documentos administrativos, pudieron<strong> ayudar m&aacute;s a conservar el recuerdo de Gilgamesh que las grandes obras literarias</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La transmisi&oacute;n mejor conocida sigue siendo la que recoge el escritor romano<strong> Claudio Eliano</strong> en <em>De natura animalium</em>. All&iacute; aparece un personaje llamado Gilgamos que es arrojado desde una acr&oacute;polis cuando era un beb&eacute; y rescatado por un &aacute;guila que lo deposita en el jard&iacute;n de un horticultor. M&aacute;s tarde se convierte en rey de Babilonia. 
    </p><p class="article-text">
        Edmonds considera que el nombre surgi&oacute; por una confusi&oacute;n entre las letras arameas <em>yod</em> y <em>waw</em>, muy parecidas entre s&iacute;. Ese peque&ntilde;o error de lectura habr&iacute;a permitido que el antiguo h&eacute;roe de Uruk llegara a Roma bajo una forma nueva, transformada por siglos de transmisi&oacute;n cultural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/heroe-antiguo-sigue-dando-guerra-3-000-anos-influencia-explican-salto-mundo-grecolatino-pm_1_13279488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 15:24:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0ea2db28-ba2a-4144-b26c-b3a1b2c74fd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="68683" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0ea2db28-ba2a-4144-b26c-b3a1b2c74fd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="68683" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El héroe más antiguo sigue dando guerra: 3.000 años de influencia explican su salto al mundo grecolatino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0ea2db28-ba2a-4144-b26c-b3a1b2c74fd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3eaa3884-3724-4f03-874a-d9a41d38321a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hábitos prehistóricos - Los especialistas atribuyeron todos los restos al mismo animal y dedujeron que falleció cerca del punto descubierto antes de quedar cubierto por depósitos acuáticos</p></div><p class="article-text">
        Perder una presa de varias toneladas pod&iacute;a significar semanas de comida desperdiciada. Cuando los grupos humanos cazaban <strong>mamuts</strong>, o encontraban un ejemplar muerto en condiciones aprovechables, la carne se repart&iacute;a y se conservaba para alargar su consumo. Los <strong>colmillos</strong> y los <strong>huesos</strong> tambi&eacute;n ten&iacute;an utilidad porque serv&iacute;an para fabricar objetos o estructuras. 
    </p><p class="article-text">
        Ese aprovechamiento integral respond&iacute;a al enorme esfuerzo que exig&iacute;a obtener recursos en paisajes fr&iacute;os y con escasas oportunidades. La dimensi&oacute;n del animal permit&iacute;a alimentar a muchas personas durante un periodo prolongado. Por esa raz&oacute;n, <strong>cada parte &uacute;til del mamut adquir&iacute;a valor</strong> dentro de la supervivencia.
    </p><h2 class="article-text">Las marcas en el t&oacute;rax revelaron un despiece humano</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Journal of Archaeological Science: Reports</strong></em> ha permitido observar una situaci&oacute;n relacionada con ese aprovechamiento gracias a los restos de un mamut hallados en Taimering, cerca de Ratisbona, en Baviera. La investigaci&oacute;n concluye que el <strong>animal vivi&oacute; durante uno de los momentos m&aacute;s fr&iacute;os de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n y que seres humanos del Paleol&iacute;tico manipularon su cad&aacute;ver</strong> hace entre 27.000 y 25.000 a&ntilde;os. El trabajo re&uacute;ne datos arqueol&oacute;gicos, paleontol&oacute;gicos y ambientales obtenidos a partir de los huesos y de los sedimentos que los rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas m&aacute;s llamativas aparecieron en varias costillas.<strong> Kerstin Pasda</strong>, investigadora del Instituto de Prehistoria e Historia Temprana de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-N&uacute;remberg, examin&oacute; una serie de <strong>incisiones</strong> que corresponden al uso de herramientas de piedra. Todas esas marcas se concentran en la caja tor&aacute;cica y apuntan a que <strong>grupos paleol&iacute;ticos descuartizaron el animal </strong>para obtener alimento. Una de las costillas incluso parece haber servido como superficie para cortar carne. Aun as&iacute;, los investigadores no han podido determinar si aquellas personas mataron al mamut o si aprovecharon un cad&aacute;ver que ya estaba all&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94283a1d-f704-48f4-b8ca-fe8558de9712_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un ejemplar joven quedó sepultado junto al Danubio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un ejemplar joven quedó sepultado junto al Danubio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n de esas huellas resulta m&aacute;s s&oacute;lida porque el estado de conservaci&oacute;n de los restos era extraordinario. <strong>Christoph Steinmann</strong>, responsable adjunto del patrimonio arqueol&oacute;gico en la Oficina Estatal B&aacute;vara para la Conservaci&oacute;n de Monumentos, explic&oacute; que el colmillo y los huesos permanecieron durante milenios en un suelo h&uacute;medo que favoreci&oacute; su preservaci&oacute;n. Gracias a ello, muchas superficies<strong> conservaron detalles muy finos</strong> que permitieron estudiar tanto las alteraciones naturales como las producidas por la actividad humana.
    </p><p class="article-text">
        Ese buen estado tambi&eacute;n ayud&oacute; a reconstruir la historia del animal. Los especialistas determinaron que todos los restos <strong>pertenec&iacute;an a un &uacute;nico ejemplar de </strong><em><strong>Mammuthus primigenius</strong></em>, un individuo joven que todav&iacute;a no hab&iacute;a completado su desarrollo y que alcanzaba unos tres metros de altura a la cruz. La ausencia de se&ntilde;ales asociadas a largos desplazamientos por corrientes de agua o al ataque de depredadores llev&oacute; a los investigadores a pensar que <strong>muri&oacute; muy cerca del lugar donde fue encontrado</strong>. Posteriormente qued&oacute; enterrado en los sedimentos de una charca o de un brazo lento conectado con el antiguo Danubio.
    </p><h2 class="article-text">El polen dibuj&oacute; una llanura abierta y helada</h2><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n obtenida del entorno permiti&oacute; ampliar la reconstrucci&oacute;n.<strong> Philipp Stojakowits</strong>, investigador de la Universidad de Augsburgo, analiz&oacute; el polen conservado en los sedimentos y concluy&oacute; que la<strong> zona presentaba una vegetaci&oacute;n abierta, dominada por hierbas y peque&ntilde;os arbustos</strong>. Ese paisaje formaba parte de la llamada estepa de mamuts, una extensa franja sin bosques que ocup&oacute; grandes &aacute;reas de Eurasia durante el m&aacute;ximo glacial. All&iacute; viv&iacute;an grandes herb&iacute;voros que encontraban alimento en una vegetaci&oacute;n capaz de prosperar pese al fr&iacute;o extremo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los restos permitieron reconstruir una historia completa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los restos permitieron reconstruir una historia completa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo destaca tambi&eacute;n por su rareza geogr&aacute;fica. <strong>Gertrud R&ouml;&szlig;ner</strong>, paleont&oacute;loga de las Colecciones Estatales B&aacute;varas de Historia Natural, record&oacute; que los<strong> esqueletos de mamut son poco frecuentes </strong>en esa regi&oacute;n. A ello se suma la escasez de pruebas sobre presencia humana en esa fase especialmente dura de la glaciaci&oacute;n. Los arque&oacute;logos <strong>Andreas Maier</strong>, de la Universidad de Colonia, y <strong>Thorsten Uthmeier</strong>, de la Universidad Friedrich-Alexander, se&ntilde;alaron que muchas comunidades de cazadores-recolectores se desplazaron hacia el sur y el este de Europa cuando las condiciones clim&aacute;ticas empeoraron.
    </p><p class="article-text">
        El origen de todo estuvo en unas obras realizadas en 2020 en Taimering. Durante esos trabajos apareci&oacute; un colmillo en espiral de casi 2,5 metros de longitud acompa&ntilde;ado por m&aacute;s de 70 huesos y fragmentos &oacute;seos. Aquella excavaci&oacute;n acab&oacute; proporcionando una de las mejores pruebas de que algunas personas siguieron ocupando partes de Europa central durante uno de los periodos m&aacute;s fr&iacute;os de la Edad de Hielo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 14:01:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3eaa3884-3724-4f03-874a-d9a41d38321a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95918" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3eaa3884-3724-4f03-874a-d9a41d38321a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95918" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3eaa3884-3724-4f03-874a-d9a41d38321a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La monja Guda rompió los moldes medievales: firmó su obra y un estudio revela cómo desafió las normas de su época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/monja-guda-rompio-moldes-medievales-firmo-obra-estudio-revela-desafio-normas-epoca-pm_1_13277852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d97db453-8380-4077-93b8-3028abcb8b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La monja Guda rompió los moldes medievales: firmó su obra y un estudio revela cómo desafió las normas de su época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujer histórica - La artista escribió su nombre, explicó su labor y situó su retrato en una zona destacada de un volumen de 271 folios</p><p class="subtitle">El origen español del papa León XIV y sus fuertes vínculos antes de su histórica visita a España
</p></div><p class="article-text">
        La exclusi&oacute;n tuvo un precio que muchas escritoras pagaron con su propio nombre. Durante siglos, publicar como mujer pod&iacute;a cerrar puertas editoriales, reducir la circulaci&oacute;n de una obra o provocar que la cr&iacute;tica la juzgara desde prejuicios ajenos a la calidad literaria. Por esa raz&oacute;n, numerosas <strong>autoras recurrieron a pseud&oacute;nimos masculinos o ambiguo</strong>s para alcanzar lectores y reconocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        George Eliot era en realidad Mary Ann Evans, Currer Bell ocultaba a Charlotte Bront&euml; y Fern&aacute;n Caballero correspond&iacute;a a Cecilia B&ouml;hl de Faber. Aquellas firmas buscaban <strong>sortear barreras sociales</strong> que convert&iacute;an la autor&iacute;a femenina en un obst&aacute;culo a&ntilde;adido. La consecuencia fue una larga historia de escritoras presentes en los libros pero ausentes de la portada con su identidad real.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio reexamina el <em>Homiliario</em> de Guda</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en 2026 en la revista <em><strong>Historical Research</strong></em> ha vuelto sobre otro caso singular de presencia femenina en la cultura escrita medieval. La investigaci&oacute;n, desarrollada por especialistas de varias universidades y apoyada en an&aacute;lisis paleogr&aacute;ficos e hist&oacute;ricos junto con espectroscop&iacute;a Raman, reexamina el llamado <em><strong>Homiliario de Guda</strong></em>, conservado en la <em>Universit&auml;tsbibliothek</em> de Frankfurt. El trabajo replantea la cronolog&iacute;a del manuscrito y aporta nuevas interpretaciones sobre la mujer que lo copi&oacute; e ilumin&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3eaceff-a365-4a17-ac3e-3e5b4a9a7d97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigación publicada en 2026 revisa el códice medieval de Frankfurt con análisis paleográficos, históricos y Raman para entender mejor a su autora"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigación publicada en 2026 revisa el códice medieval de Frankfurt con análisis paleográficos, históricos y Raman para entender mejor a su autora                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Uno de los cambios m&aacute;s relevantes afecta a la<strong> fecha de producci&oacute;n del c&oacute;dice</strong>. Durante d&eacute;cadas se hab&iacute;a situado en la segunda mitad del siglo XII, pero el examen de la escritura apunta a una horquilla situada entre 1175 y 1225, con una elevada probabilidad de que fuera posterior al a&ntilde;o 1200. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores destacan la marcada angularidad de las letras y varios rasgos asociados a la<strong> transici&oacute;n hacia la escritura g&oacute;tica</strong>. Esa revisi&oacute;n cronol&oacute;gica altera el contexto hist&oacute;rico en el que debe entenderse la trayectoria de Guda.
    </p><h2 class="article-text">Guda se present&oacute; como pecadora ante el libro</h2><p class="article-text">
        La identidad que la autora construy&oacute; dentro del manuscrito ocupa una parte esencial del estudio. Guda se represent&oacute; con<strong> h&aacute;bito religioso </strong>y a&ntilde;adi&oacute; una inscripci&oacute;n en lat&iacute;n que dec&iacute;a: &ldquo;<strong>Guda, mujer pecadora, escribi&oacute; y pint&oacute; este libro</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores consideran que esa f&oacute;rmula remite de forma deliberada al <strong>Evangelio de Lucas y a la figura de Mar&iacute;a Magdalena</strong>. La relaci&oacute;n se refuerza porque el autorretrato aparece en la inicial correspondiente al octavo d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, una festividad que la tradici&oacute;n medieval vinculaba con la presencia de la Magdalena durante el descenso del Esp&iacute;ritu Santo.
    </p><h2 class="article-text">Los pigmentos mostraron una obra muy costosa</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n examin&oacute; los materiales empleados para crear esa imagen. Mediante espectroscop&iacute;a Raman realizada en la propia biblioteca de Frankfurt, el equipo <strong>identific&oacute; bermell&oacute;n y lapisl&aacute;zuli ultramarino</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Ambos pigmentos figuraban entre los m&aacute;s caros disponibles en la &eacute;poca. El azul proced&iacute;a de las minas afganas de Sar-e-Sang y recorr&iacute;a m&aacute;s de 6.000 kil&oacute;metros a trav&eacute;s de rutas comerciales que conectaban Asia y Europa. El acceso de Guda a esos recursos sugiere que<strong> gozaba de gran consideraci&oacute;n </strong>dentro de su entorno religioso o entre posibles patrocinadores.
    </p><h2 class="article-text">La nueva fecha reabri&oacute; una vieja hip&oacute;tesis</h2><p class="article-text">
        La nueva dataci&oacute;n recupera adem&aacute;s una hip&oacute;tesis antigua. El historiador<strong> Leo Baer </strong>hab&iacute;a planteado en 1921 que Guda pod&iacute;a estar relacionada con las <strong>Hermanas Penitentes de Santa Mar&iacute;a Magdalena</strong>, una comunidad femenina establecida en Frankfurt en las primeras d&eacute;cadas del siglo XIII. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e18d5b2-7ba7-4d68-a482-ac9d55818888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El calendario revisado permitió recuperar la posible relación con las Penitentes de Santa María Magdalena, una comunidad femenina nacida en Frankfurt"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El calendario revisado permitió recuperar la posible relación con las Penitentes de Santa María Magdalena, una comunidad femenina nacida en Frankfurt                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a aceptada entonces imped&iacute;a sostener esa posibilidad, pero el nuevo marco temporal vuelve a abrir el debate. El h&aacute;bito blanco que aparece en el autorretrato y la insistencia simb&oacute;lica en Mar&iacute;a Magdalena encajan con algunos rasgos de esas comunidades dedicadas a la penitencia y la reinserci&oacute;n de mujeres.
    </p><h2 class="article-text">El autorretrato convirti&oacute; la humildad en autoridad</h2><p class="article-text">
        El manuscrito ofrece, adem&aacute;s, una declaraci&oacute;n excepcional de autor&iacute;a. En buena parte de la Europa medieval, los copistas e iluminadores permanec&iacute;an en el anonimato. Guda hizo lo contrario. Se<strong> identific&oacute; por su nombre, afirm&oacute; que hab&iacute;a escrito e ilustrado el volumen y coloc&oacute; su imagen</strong> en uno de los espacios m&aacute;s destacados de toda la obra. 
    </p><p class="article-text">
        El homiliario cuenta con 271 folios y su elaboraci&oacute;n debi&oacute; de requerir m&aacute;s de un a&ntilde;o de trabajo, adem&aacute;s de una importante inversi&oacute;n en pergamino y pigmentos.
    </p><p class="article-text">
        La aparente contradicci&oacute;n entre llamarse pecadora y exhibir con firmeza su trabajo encuentra una explicaci&oacute;n distinta en esta investigaci&oacute;n. Los autores sostienen que<strong> Guda no estaba rebajando su papel </strong>mediante una f&oacute;rmula de humildad convencional. 
    </p><p class="article-text">
        Al asociarse con Mar&iacute;a Magdalena, se presentaba como una<strong> mujer transformada por la fe y al mismo tiempo autorizada </strong>para transmitir la palabra religiosa. Esa elecci&oacute;n convert&iacute;a el autorretrato en una afirmaci&oacute;n de identidad. Ocho siglos despu&eacute;s, el manuscrito sigue conservando la voz de una artista que decidi&oacute; dejar constancia de qui&eacute;n era y de lo que hab&iacute;a hecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/monja-guda-rompio-moldes-medievales-firmo-obra-estudio-revela-desafio-normas-epoca-pm_1_13277852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 13:55:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d97db453-8380-4077-93b8-3028abcb8b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="188692" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d97db453-8380-4077-93b8-3028abcb8b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="188692" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La monja Guda rompió los moldes medievales: firmó su obra y un estudio revela cómo desafió las normas de su época]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d97db453-8380-4077-93b8-3028abcb8b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Literatura,Feminismo,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si la desigualdad no era el precio del progreso? Una ciudad antigua logró ponerlo en duda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/si-desigualdad-no-precio-progreso-ciudad-antigua-logro-ponerlo-duda-pm_1_13274167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e92281c-023a-4eb1-a019-37b0886c1c02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si la desigualdad no era el precio del progreso? Una ciudad antigua logró ponerlo en duda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evolución distinta - El examen de los hogares conservados revela que la distancia económica entre familias acomodadas y modestas fue reduciéndose conforme aquella población alcanzó su etapa de mayor desarrollo</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>ciudades antiguas </strong>dejaron una larga estela de riqueza concentrada en pocas manos. Durante generaciones, gran parte de los relatos hist&oacute;ricos han presentado el crecimiento urbano como una carrera hacia estructuras cada vez m&aacute;s jer&aacute;rquicas, donde el poder pol&iacute;tico, religioso o econ&oacute;mico acababa reunido alrededor de grupos privilegiados. Esas &eacute;lites acumulaban recursos, fijaban normas y ampliaban su capacidad de decisi&oacute;n conforme aumentaba el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad de una ciudad sol&iacute;a medirse a trav&eacute;s de monumentos, palacios o tumbas monumentales levantadas por minor&iacute;as dominantes. Ese modo de interpretar el pasado ha convertido la <strong>acumulaci&oacute;n</strong> en una pieza habitual de la historia urbana. Tambi&eacute;n ha alimentado la idea de que una gran ciudad dif&iacute;cilmente puede prosperar sin una fuerte concentraci&oacute;n de riqueza y autoridad.
    </p><h2 class="article-text">La Universidad de York cuestiona una idea extendida</h2><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n de la Universidad de York publicada en la revista <em><strong>Antiquity</strong></em> pone en duda esa interpretaci&oacute;n al estudiar <strong>Mohenjo-Daro</strong>, el mayor asentamiento de la civilizaci&oacute;n del Indo. El trabajo concluye que esta ciudad, habitada hace m&aacute;s de 4.000 a&ntilde;os, sigui&oacute; una <strong>trayectoria distinta a</strong> la que muchos historiadores consideraban habitual. En lugar de ampliar las diferencias econ&oacute;micas conforme crec&iacute;a, la urbe redujo esas diferencias con el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n surge del <strong>an&aacute;lisis de las viviendas </strong>conservadas en el yacimiento. Los investigadores estudiaron el tama&ntilde;o de las casas en distintas etapas de la historia de la ciudad y detectaron una evoluci&oacute;n llamativa. La <strong>separaci&oacute;n entre las residencias m&aacute;s grandes y las m&aacute;s peque&ntilde;as se fue estrechando </strong>conforme Mohenjo-Daro alcanzaba su madurez. 
    </p><p class="article-text">
        Los registros arqueol&oacute;gicos indican que la desigualdad econ&oacute;mica descendi&oacute; hasta niveles comparables a los observados en las primeras aldeas agr&iacute;colas, una situaci&oacute;n poco frecuente entre los grandes centros urbanos de la Antig&uuml;edad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57af4d1d-b261-4262-b4b3-1398a9c645c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mohenjo-Daro ofrece una alternativa al modelo tradicional"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mohenjo-Daro ofrece una alternativa al modelo tradicional                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa tendencia aparece acompa&ntilde;ada por una f<strong>uerte inversi&oacute;n en infraestructuras de uso cotidiano</strong>. En lugar de dedicar enormes recursos a construcciones asociadas al prestigio de una minor&iacute;a, la ciudad desarroll&oacute; sistemas de drenaje revestidos de ladrillo y una planificaci&oacute;n urbana ordenada. Las mejoras afectaban a la vida diaria de amplios sectores de la poblaci&oacute;n, algo que los autores consideran relevante para entender el funcionamiento de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La distribuci&oacute;n de los conocidos<strong> sellos del Indo </strong>refuerza esa interpretaci&oacute;n. Estas piezas serv&iacute;an para actividades comerciales y aparecen con frecuencia en viviendas corrientes. Su presencia en hogares comunes contrasta con otros modelos hist&oacute;ricos donde herramientas similares quedaban bajo control de palacios o templos. En Mohenjo-Daro <strong>tampoco se han identificado edificios palaciegos</strong> que concentraran los instrumentos de administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A esa situaci&oacute;n se sumaba un <strong>sistema estandarizado de pesas y medidas</strong> utilizado en toda la regi&oacute;n. Seg&uacute;n los investigadores, esa uniformidad favorec&iacute;a intercambios m&aacute;s justos y limitaba la capacidad de grupos poderosos para alterar las reglas comerciales en beneficio propio. El <strong>mantenimiento de calles e infraestructuras t</strong>ambi&eacute;n apunta hacia formas de organizaci&oacute;n cooperativa destinadas a preservar un nivel de vida amplio dentro de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Mohenjo-Daro ofrece una alternativa al modelo tradicional</h2><p class="article-text">
        El caso resulta especialmente llamativo porque rompe la comparaci&oacute;n habitual con otras sociedades de la misma &eacute;poca. Mohenjo-Daro fue una de las<strong> ciudades m&aacute;s pr&oacute;speras </strong>del mundo antiguo y, sin embargo, sigui&oacute; una trayectoria distinta a la observada en lugares como Mesopotamia o el &aacute;mbito griego. 
    </p><p class="article-text">
        El arque&oacute;logo<strong> Adam Green</strong>, autor principal del estudio, destac&oacute; esa diferencia al se&ntilde;alar que &ldquo;los datos hist&oacute;ricos muestran que, a medida que la metr&oacute;poli maduraba, la brecha entre las viviendas m&aacute;s grandes y las m&aacute;s peque&ntilde;as se redujo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf6a1b20-5641-43b4-a443-691fc2fd444a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las normas comerciales favorecían intercambios más equilibrados"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las normas comerciales favorecían intercambios más equilibrados                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n relaciona la reducci&oacute;n de la desigualdad con <strong>etapas de elevada actividad econ&oacute;mica</strong>. Green afirm&oacute; que &ldquo;en el per&iacute;odo en que la desigualdad parece ser menor, la productividad parece aumentar&rdquo;. Esa coincidencia cuestiona la creencia de que la <strong>eficiencia econ&oacute;mica depende necesariamente de concentrar recursos y capacidad de decisi&oacute;n</strong> en grupos reducidos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores sostienen que el desarrollo urbano del Indo demuestra que una sociedad pod&iacute;a alcanzar altos niveles de producci&oacute;n e innovaci&oacute;n mientras manten&iacute;a una distribuci&oacute;n m&aacute;s equilibrada de recursos y autoridad. El propio estudio sugiere que esa forma de organizaci&oacute;n pudo contribuir a conservar la prosperidad de la ciudad durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de estas conclusiones se entiende mejor al recordar el punto de partida. Durante d&eacute;cadas predomin&oacute; la idea de que la transformaci&oacute;n de aldeas en grandes ciudades llevaba de forma casi autom&aacute;tica al enriquecimiento de reyes, sacerdotes o dirigentes. 
    </p><p class="article-text">
        Mohenjo-Daro ofrece una trayectoria diferente. Lejos de encajar en el modelo tradicional de acumulaci&oacute;n sin freno, la antigua ciudad del Indo presenta indicios de que el crecimiento urbano tambi&eacute;n pod&iacute;a avanzar por caminos donde la prosperidad alcanzaba a una parte mucho m&aacute;s amplia de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/si-desigualdad-no-precio-progreso-ciudad-antigua-logro-ponerlo-duda-pm_1_13274167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 16:54:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0e92281c-023a-4eb1-a019-37b0886c1c02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4935955" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0e92281c-023a-4eb1-a019-37b0886c1c02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4935955" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Y si la desigualdad no era el precio del progreso? Una ciudad antigua logró ponerlo en duda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0e92281c-023a-4eb1-a019-37b0886c1c02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La investigación biomédica en España: entre el liderazgo, la maraña burocrática y el desafío del control de datos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/eventos/investigacion-biomedica-espana-liderazgo-marana-burocratica-desafio-control-datos_1_13275640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a28e6cb-c31e-4629-8287-1dd205c5e0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La investigación biomédica en España: entre el liderazgo, la maraña burocrática y el desafío del control de datos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mesa ‘Ciencia para la vida: la investigación al servicio de la salud’ cerró el I Foro Impacto con el objetivo de entender cómo la innovación se pone al servicio de la población</p></div><p class="article-text">
        La jornada &lsquo;I Foro Impacto. Innovaci&oacute;n con prop&oacute;sito&rsquo;, organizada por elDiario.es, puso su broche final con una mesa de debate que diseccion&oacute; el presente y el futuro del sector salud en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los expertos que participaron en el debate fueron C&eacute;sar Hern&aacute;ndez, director general de cartera y farmacia del Ministerio de Sanidad; Cristina Avenda&ntilde;o, presidenta de la Federaci&oacute;n de Asociaciones Cient&iacute;fico M&eacute;dicas Espa&ntilde;olas (FACME); Amelia Mart&iacute;n Uranga, directora de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica y transnacional de Farmaindustria; y Alfredo Moyano Olmos, director de Sanidad y <em>Pharma </em>de PWC.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Dye9VcbWlVY-9226', 'youtube', 'Dye9VcbWlVY', document.getElementById('yt-Dye9VcbWlVY-9226'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Dye9VcbWlVY-9226 src="https://www.youtube.com/embed/Dye9VcbWlVY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Moderados por el periodista David Noriega, jefe de la secci&oacute;n de Sociedad de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, los cuatro analizaron c&oacute;mo transformar el conocimiento cient&iacute;fico en beneficios para los pacientes en un sistema que busca ser vanguardista y sostenible.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El sistema p&uacute;blico como motor</strong></h2><p class="article-text">
        El punto de partida de la conversaci&oacute;n fue la actualidad regulatoria, ya que C&eacute;sar Hern&aacute;ndez explic&oacute; el impacto del reci&eacute;n aprobado Real Decreto para la evaluaci&oacute;n de medicamentos y tecnolog&iacute;as sanitarias. Para el director general, el Sistema Nacional de Salud es el &ldquo;elemento tractor&rdquo; indispensable: &ldquo;Si no tira del tipo de innovaci&oacute;n, investigaci&oacute;n, desarrollo o fabricaci&oacute;n que queremos, no hay otro mercado fuera&rdquo;, afirm&oacute;, subrayando que el sistema p&uacute;blico debe ser el que oriente la investigaci&oacute;n hacia las necesidades reales de salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino desde el laboratorio hasta el paciente no est&aacute; exento de obst&aacute;culos. Cristina Avenda&ntilde;o coincidi&oacute; en que Espa&ntilde;a genera &ldquo;muy buena ciencia&rdquo;, pero destac&oacute; que existe un &ldquo;cuello de botella&rdquo; en su transferencia. Avenda&ntilde;o fue tajante al pedir un cambio de paradigma en el reconocimiento de los profesionales: &ldquo;Lo que nos hace falta en este pa&iacute;s es mejorar mucho m&aacute;s la integraci&oacute;n de la investigaci&oacute;n con la que se hace en el sistema nacional de salud&rdquo;, se&ntilde;alando que actualmente la labor investigadora de los m&eacute;dicos especialistas no se valora suficientemente en sus carreras profesionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n deriv&oacute; r&aacute;pido hacia la colaboraci&oacute;n entre sectores y Amelia Mart&iacute;n Uranga destac&oacute; que Espa&ntilde;a se ha consolidado como un referente internacional en ensayos cl&iacute;nicos, un &eacute;xito que atribuy&oacute; a un ecosistema bien engrasado entre industria, agencias reguladoras y hospitales. No obstante, advirti&oacute; sobre el alto nivel de competencia, mencionando que pa&iacute;ses como Alemania est&aacute;n intentando copiar el modelo espa&ntilde;ol. &ldquo;Los hospitales que hacen investigaci&oacute;n dan una mejor asistencia. Hay que cuidarlos, hay que protegerlos&rdquo;, defendi&oacute; Mart&iacute;n Uranga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97196677-8b5d-4217-abaf-619794e71b2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Amelia Martín Uranga,, directora de Investigación Clínica y Translacional de Farmaindustria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Amelia Martín Uranga,, directora de Investigación Clínica y Translacional de Farmaindustria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Alfredo Moyano introdujo una matizaci&oacute;n sobre el reto demogr&aacute;fico: &ldquo;Yo creo que el problema no es el envejecimiento, sino que es la cronicidad y la pluripatolog&iacute;a, c&oacute;mo convivir con eso y c&oacute;mo el modelo asistencial se tiene que adaptar a la nueva realidad&rdquo;. Moyano abog&oacute; en su intervenci&oacute;n por innovaciones que fomenten el &ldquo;hospital l&iacute;quido&rdquo; a trav&eacute;s de la telemonitorizaci&oacute;n y la telefarmacia, aunque critic&oacute; la tendencia a realizar proyectos pilotos aislados &ldquo;sin una estrategia clara de c&oacute;mo se incorporan luego al sistema&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf284dbe-29d9-46c0-8134-fb759dc19f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alfredo Moyano Olmos, director de Sanidad y Pharma de PWC"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alfredo Moyano Olmos, director de Sanidad y Pharma de PWC                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Integraci&oacute;n contra la fragmentaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los temas centrales del debate fue la necesidad de una estrategia nacional unificada. Los ponentes coincidieron en que la pol&iacute;tica de investigaci&oacute;n a&uacute;n se percibe fragmentada, por ejemplo en las diferentes &aacute;reas de actuaci&oacute;n de los ministerios, en un momento en el que la multidisciplinariedad es imprescindible. Cristina Avenda&ntilde;o lament&oacute; que la investigaci&oacute;n m&eacute;dica no siempre vaya de la mano de la ciencia de datos o el medio ambiente. Alfredo Moyano reforz&oacute; esta idea pidiendo una gobernanza &uacute;nica con &ldquo;objetivos claros y medibles a ocho o diez a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por alusiones, C&eacute;sar Hern&aacute;ndez explic&oacute; que la Estrategia de la industria farmac&eacute;utica busca precisamente ser ese n&uacute;cleo integrador que re&uacute;na a varios ministerios. El director general enfatiz&oacute; la importancia de una visi&oacute;n hol&iacute;stica para competir con potencias como China o Estados Unidos: &ldquo;Es injusto pedir al dinero de Sanidad que tire de la fabricaci&oacute;n en Europa, de innovaci&oacute;n desligada del valor, si realmente luego no se le reconoce que todo eso requiere un esfuerzo que no est&aacute; pagando el valor concreto del medicamento, sino el valor de toda la cadena que hace que todo eso sea posible&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce4e9516-82bc-4859-affd-16fe520ecbf3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="César Hernández, director general de cartera y farmacia del Ministerio de Sanidad."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                César Hernández, director general de cartera y farmacia del Ministerio de Sanidad.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La mesa tambi&eacute;n abord&oacute; la importancia de que el c&oacute;digo postal no determine el acceso a la innovaci&oacute;n. Amelia Mart&iacute;n Uranga destac&oacute; los esfuerzos para descentralizar los ensayos cl&iacute;nicos y llevarlos m&aacute;s all&aacute; de Madrid y Barcelona. Para acelerar estos procesos, Avenda&ntilde;o y Mart&iacute;n Uranga coincidieron en la urgencia de reducir la burocracia. &ldquo;Lo que no podemos es convertir el ensayo cl&iacute;nico en algo tremendamente complejo, lleno de gesti&oacute;n administrativa, de burocracia, de auditor&iacute;a&rdquo;, critic&oacute; Avenda&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Hern&aacute;ndez a&ntilde;adi&oacute; a este punto una reflexi&oacute;n sobre la &ldquo;asequibilidad&rdquo; del sistema, sugiriendo que la utilizaci&oacute;n de datos en vida real podr&iacute;a permitir una toma de decisiones m&aacute;s fluida y menos r&iacute;gida que la actual.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La tecno&eacute;tica y la protecci&oacute;n de datos</strong></h2><p class="article-text">
        En el tramo final la atenci&oacute;n recay&oacute; sobre la Inteligencia Artificial y el uso de datos. Alfredo Moyano defendi&oacute; la IA como una herramienta que liberar&aacute; al m&eacute;dico de tareas administrativas para que pueda dedicarse a aportar valor. Mart&iacute;n Uranga y Hern&aacute;ndez coincidieron en que la clave reside en la &ldquo;tecno&eacute;tica&rdquo; y en evitar sesgos.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Avenda&ntilde;o quiso lanzar un mensaje de tranquilidad sobre la privacidad, pidiendo que no se convierta en una barrera ideol&oacute;gica: &ldquo;Lo que hay que dar es garant&iacute;as de que los datos se utilizan bien y ya est&aacute;. Nada de consentimientos, por favor&rdquo;, pidi&oacute;, defendiendo la importancia de divulgar que el uso social de los datos para investigar es un valor compartido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6bbb4c26-590e-40c4-ae06-9835bf445965_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A forma de cierre, los ponentes resumieron su petici&oacute;n fundamental para mejorar el sistema. Alfredo Moyano apost&oacute; por la &ldquo;interoperabilidad&rdquo; de los 17 subsistemas de salud auton&oacute;micos. Amelia Mart&iacute;n Uranga pidi&oacute; reforzar la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada y medir el valor social del medicamento. Cristina Avenda&ntilde;o inst&oacute; a corregir la &ldquo;gesti&oacute;n administrativa ineficiente&rdquo; que consume el 40% del tiempo de los investigadores. C&eacute;sar Hern&aacute;ndez concluy&oacute; con la necesidad de &ldquo;romper silos&rdquo; para dar continuidad a las pol&iacute;ticas de salud tanto en Espa&ntilde;a como en Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/eventos/investigacion-biomedica-espana-liderazgo-marana-burocratica-desafio-control-datos_1_13275640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 12:59:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7a28e6cb-c31e-4629-8287-1dd205c5e0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6721164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7a28e6cb-c31e-4629-8287-1dd205c5e0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6721164" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La investigación biomédica en España: entre el liderazgo, la maraña burocrática y el desafío del control de datos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7a28e6cb-c31e-4629-8287-1dd205c5e0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Sanidad,Investigación,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo puede confiarse realmente en un testigo? La ciencia busca la respuesta para evitar que un inocente acabe en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/confiarse-realmente-testigo-ciencia-busca-respuesta-evitar-inocente-acabe-carcel-pm_1_13272141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b694486b-6c4f-4408-9bba-d197b1171d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo puede confiarse realmente en un testigo? La ciencia busca la respuesta para evitar que un inocente acabe en la cárcel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios de calidad - Las dudas sobre el recuerdo y los métodos para medir aciertos impulsan criterios más exigentes cuando una declaración puede influir en decisiones judiciales graves con efectos duraderos para los acusados</p></div><p class="article-text">
        Recordar una cara puede decidir el destino de una persona. Las <strong>ruedas de reconocimiento </strong>nacieron para ayudar a testigos y v&iacute;ctimas a se&ntilde;alar a un posible autor entre varias personas o fotograf&iacute;as con rasgos parecidos, de modo que la elecci&oacute;n tenga alg&uacute;n valor probatorio. Su organizaci&oacute;n suele buscar que el <strong>sospechoso no destaque frente al resto</strong> y que quien dirige el procedimiento influya lo menos posible. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el cine y las series las han convertido en una imagen muy asociada a Estados Unidos, estos m&eacute;todos existen en numerosos pa&iacute;ses y forman parte habitual de investigaciones policiales. El problema aparece cuando una <strong>identificaci&oacute;n err&oacute;nea adquiere una importancia excesiva</strong>. En los casos m&aacute;s graves, un recuerdo equivocado puede contribuir a condenas de enorme dureza e incluso a ejecuciones.
    </p><h2 class="article-text">Un asesinato en Texas termin&oacute; en una condena a muerte</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <em><strong>Nature</strong></em>, un antiguo asesinato ocurrido en Texas ha terminado convirti&eacute;ndose en uno de los ejemplos m&aacute;s citados dentro de la discusi&oacute;n cient&iacute;fica sobre la memoria. El reportaje de <strong>Ruairi J. Mackenzie</strong> relata la situaci&oacute;n de<strong> Charles Don Flores</strong>, condenado a muerte tras un proceso en el que el testimonio de una vecina acab&oacute; teniendo un papel decisivo pese a la ausencia de pruebas f&iacute;sicas concluyentes que lo vincularan al crimen.
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n de ese caso atrajo la atenci&oacute;n de <strong>John Wixted</strong>, investigador de la Universidad de California en San Diego. Durante a&ntilde;os observ&oacute; que muchos estudios sobre testimonios agrupaban<strong> errores muy distintos </strong>dentro de la misma categor&iacute;a estad&iacute;stica. Para &eacute;l, se&ntilde;alar por error a un sospechoso inocente no equivale a escoger a otra persona de la rueda de reconocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Junto con la psic&oacute;loga<strong> Laura Mickes</strong>, de la Universidad de Bristol, replante&oacute; la forma de analizar esos resultados mediante un sistema denominado <strong>an&aacute;lisis de confianza-precisi&oacute;n</strong>. El planteamiento era claro: cuando un testigo identifica a alguien con un determinado grado de seguridad, &iquest;qu&eacute; probabilidad existe de que est&eacute; acertando?
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n surgi&oacute; porque la <strong>memoria llevaba d&eacute;cadas asociada a una enorme fragilidad</strong>. Numerosos especialistas defend&iacute;an que recordar se parece m&aacute;s a reconstruir que a reproducir un hecho pasado. Cada evocaci&oacute;n puede <strong>alterar parcialmente el recuerdo anterior e introducir detalles que nunca estuvieron all&iacute;.</strong> Esa idea acab&oacute; teniendo una enorme influencia en los tribunales porque obligaba a contemplar los testimonios con cautela.
    </p><p class="article-text">
        Entre las figuras m&aacute;s influyentes aparece <strong>Elizabeth Loftus</strong>, investigadora que ya en los a&ntilde;os 70 mostr&oacute; hasta qu&eacute; punto las <strong>sugerencias pod&iacute;an alterar recuerdos o incluso crear otros completamente falsos</strong>. La llegada posterior de las pruebas de ADN reforz&oacute; esas dudas. Muchas condenas fueron anuladas cuando los an&aacute;lisis demostraron que los acusados eran inocentes. En una gran cantidad de esos procesos, las identificaciones err&oacute;neas de testigos tuvieron un papel destacado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gary Wells</strong>, psic&oacute;logo de la Universidad Estatal de Iowa, tambi&eacute;n llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre los problemas de las ruedas de reconocimiento. Explic&oacute; que los <strong>sesgos pueden colarse </strong>durante el procedimiento si quien lo dirige conoce la identidad del sospechoso o si determinadas se&ntilde;ales influyen en la decisi&oacute;n del testigo. Wells defendi&oacute; adem&aacute;s que <strong>rechazar una rueda de reconocimiento aporta informaci&oacute;n relevante </strong>y no deber&iacute;a interpretarse autom&aacute;ticamente como un fallo sin importancia.
    </p><h2 class="article-text">Jill Barganier acab&oacute; se&ntilde;alando a Flores en el juicio</h2><p class="article-text">
        El caso de Flores contiene varios de esos elementos. Tras el <strong>asesinato de Betty Black</strong> en 1998, la vecina Jill Barganier describi&oacute; inicialmente a dos hombres blancos con el pelo largo. Flores era latino y llevaba el cabello corto. La testigo particip&oacute; despu&eacute;s en una sesi&oacute;n de hipnosis forense, pr&aacute;ctica abandonada posteriormente en Texas y en otras jurisdicciones. Tambi&eacute;n rechaz&oacute; una rueda fotogr&aacute;fica en la que aparec&iacute;a Flores y colabor&oacute; en la elaboraci&oacute;n de un retrato que tampoco se parec&iacute;a a &eacute;l. Sin embargo, m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s <strong>declar&oacute; en el juicio que estaba &ldquo;m&aacute;s del 100% segura&rdquo; de que era uno de los implicados</strong>. Esa identificaci&oacute;n termin&oacute; teniendo una posici&oacute;n esencial en la acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos revisados por Wixted ofrecieron un matiz importante. En determinadas circunstancias, las <strong>identificaciones realizadas con mucha seguridad desde el primer momento alcanzaban niveles de acierto cercanos al 97%.</strong> Eso no convierte cualquier recuerdo en una prueba fiable. Los investigadores subrayan que deben cumplirse condiciones estrictas, como ruedas organizadas mediante procedimientos de doble ciego, fotograf&iacute;as similares entre s&iacute; y registro inmediato del nivel de confianza del testigo.
    </p><p class="article-text">
        La lentitud de la justicia para incorporar estos cambios sigue siendo una de las principales preocupaciones. <em><strong>Innocence Project</strong></em> ha se&ntilde;alado durante a&ntilde;os los riesgos asociados a las identificaciones err&oacute;neas. Algunos territorios ya han introducido <strong>reformas</strong>, como protocolos de doble ciego, grabaciones en v&iacute;deo y sistemas para registrar de inmediato la seguridad expresada por los testigos. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Charles Don Flores contin&uacute;a esperando que el Tribunal Supremo de Estados Unidos acepte revisar una condena que se ha convertido en uno de los casos m&aacute;s citados sobre la fiabilidad de los testimonios: cu&aacute;ndo un recuerdo merece confianza y cu&aacute;ndo puede conducir a un error irreparable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/confiarse-realmente-testigo-ciencia-busca-respuesta-evitar-inocente-acabe-carcel-pm_1_13272141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 16:44:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b694486b-6c4f-4408-9bba-d197b1171d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92666" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b694486b-6c4f-4408-9bba-d197b1171d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92666" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cuándo puede confiarse realmente en un testigo? La ciencia busca la respuesta para evitar que un inocente acabe en la cárcel]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b694486b-6c4f-4408-9bba-d197b1171d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Policías,Crímenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla de Guam dejó cráteres en el fondo marino que revelan cómo cambió el ecosistema del arrecife]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/batalla-guam-dejo-crateres-fondo-marino-revelan-cambio-ecosistema-arrecife-pm_1_13272779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a8f5bfc-cae4-43c7-bb2f-e694181356a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla de Guam dejó cráteres en el fondo marino que revelan cómo cambió el ecosistema del arrecife"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Archivo natural - Un grupo multidisciplinar documentó depresiones creadas por unidades navales dentro de un proyecto financiado para reconstruir escenarios bélicos conservados bajo la superficie marina</p></div><p class="article-text">
        La tela avanz&oacute; con el viento mientras Leona Jackson levant&oacute; la vista hacia el horizonte reci&eacute;n iluminado. La enfermera estadounidense distingui&oacute; la<strong> bandera japonesa con el sol naciente</strong> cuando la claridad del amanecer empez&oacute; a imponerse. Varias personas guardaron silencio cerca de ella mientras otras se detuvieron para comprobar lo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel s&iacute;mbolo ocup&oacute; el lugar donde antes hab&iacute;a ondeado la <em>Stars and Stripes </em>de Estados Unidos y convirti&oacute; un cambio militar en una se&ntilde;al imposible de ignorar. Jackson observ&oacute; c&oacute;mo el nuevo emblema domin&oacute; el paisaje durante unos instantes cargados de incertidumbre. Ver aquella bandera en lo alto confirm&oacute; de golpe que el control de la isla hab&iacute;a cambiado de manos.
    </p><h2 class="article-text">Las huellas submarinas permanecen en el litoral de Guam</h2><p class="article-text">
        Las marcas de la <strong>batalla de Guam</strong> siguen presentes bajo el agua m&aacute;s de ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s del <strong>desembarco estadounidense</strong> de julio de 1944 , una operaci&oacute;n lanzada para recuperar la isla tras m&aacute;s de dos a&ntilde;os y medio de ocupaci&oacute;n japonesa. 
    </p><p class="article-text">
        Un estudio publicado en 2026 por la revista <em><strong>Heritage</strong></em> describe c&oacute;mo un equipo multidisciplinar del <em>National Park Service </em>logr&oacute; localizar y documentar los <strong>cr&aacute;teres de explosi&oacute;n</strong> creados por los Equipos de Demolici&oacute;n Submarina de la Marina de Estados Unidos. El trabajo form&oacute; parte de un proyecto ejecutado en 2023 y financiado por <em>NOAA Ocean Exploration</em> para<strong> reconstruir el paisaje b&eacute;lico</strong> sumergido de las playas de Asan y Agat.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n de los investigadores fue el estado de conservaci&oacute;n de los cr&aacute;teres. El <strong>arrecife de Asan</strong> se encuentra en una zona poco profunda sometida a corrientes, tormentas tropicales y aportes continuos de sedimentos, factores que hac&iacute;an pensar que aquellas huellas habr&iacute;an desaparecido hace tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las <strong>depresiones conservan perfiles definidos y apenas muestran relleno sedimentario</strong>. Tampoco presentan crecimiento coralino destacado en sus bordes, una circunstancia que apunta a que mantienen dimensiones muy parecidas a las que ten&iacute;an en 1944.
    </p><h2 class="article-text">Los archivos guiaron la b&uacute;squeda sobre el arrecife</h2><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de esas marcas comenz&oacute; lejos del mar. Los investigadores revisaron documentaci&oacute;n hist&oacute;rica conservada en el Archivo Nacional de<em> College Park</em>, en Maryland, y recuperaron <strong>mapas elaborados a mano </strong>por miembros de los propios equipos de demolici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Aquellos dibujos se&ntilde;alaban la posici&oacute;n de los obst&aacute;culos japoneses destruidos en el arrecife. Los documentos sirvieron como gu&iacute;a para orientar el trabajo de campo y permitieron<strong> relacionar puntos concretos del fondo marino actual con operaciones</strong> ejecutadas durante la guerra.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n incorpor&oacute; adem&aacute;s herramientas de navegaci&oacute;n y registro que hicieron posible contrastar los datos hist&oacute;ricos con gran precisi&oacute;n. El equipo <strong>georrectific&oacute;</strong> uno de los mapas de reconocimiento del UDT 3 y lo integr&oacute; en una tableta protegida para uso subacu&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Ese dispositivo se conect&oacute; al sistema de navegaci&oacute;n UWIS, lo que permiti&oacute; dirigir a los buceadores hacia las posiciones se&ntilde;aladas en los documentos. El primer cr&aacute;ter apareci&oacute; exactamente donde indicaban los registros. Despu&eacute;s surgi&oacute; una alineaci&oacute;n de peque&ntilde;as depresiones diferenciadas del resto del arrecife, algunas todav&iacute;a con fragmentos met&aacute;licos incrustados.
    </p><h2 class="article-text">Las detonaciones abrieron un amplio paso en Agat</h2><p class="article-text">
        En la <strong>playa de Agat</strong>, la actuaci&oacute;n de los equipos de demolici&oacute;n modific&oacute; el entorno de una forma a&uacute;n m&aacute;s amplia. Los an&aacute;lisis de mapas e informes hist&oacute;ricos permitieron identificar un<strong> canal abierto mediante explosivos </strong>a trav&eacute;s de la barrera coralina. El objetivo era facilitar que tres buques de desembarco de carros de combate pudieran acercarse de manera simult&aacute;nea para descargar material y veh&iacute;culos. 
    </p><p class="article-text">
        El canal alcanz&oacute; unos 60 metros de anchura y todav&iacute;a conserva en su interior bloques de coral desprendidos durante las detonaciones. Los investigadores cartografiaron la zona mediante fotogrametr&iacute;a y elaboraron un modelo tridimensional para documentar su estado actual.
    </p><p class="article-text">
        Las operaciones previas al desembarco fueron extensas. Los <strong>UDT 3, 4 y 6 trabajaron durante d&iacute;as eliminando las barreras</strong> instaladas por las fuerzas japonesas para frenar la llegada de las tropas estadounidenses. Solo en la playa de Asan destruyeron 623 obst&aacute;culos mediante cargas de tetritol detonadas en cadena. Un equipo pod&iacute;a eliminar unos 30 obst&aacute;culos en apenas 16 minutos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la informaci&oacute;n difundida por <em>NOAA Ocean Exploration</em>, en el conjunto de las actuaciones se emplearon m&aacute;s de 10.600 libras de explosivos, equivalentes a unas <strong>4.800 toneladas m&eacute;tricas de carga explosiva ligera</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los especialistas propusieron aplicar el m&eacute;todo en otros lugares</h2><p class="article-text">
        Los autores del estudio consideran que la metodolog&iacute;a desarrollada en Guam puede utilizarse en otros escenarios hist&oacute;ricos. Entre los lugares mencionados figuran Peleliu, Saip&aacute;n, At&uacute;, las playas de Normand&iacute;a o el entorno del HMS <em>Triumph</em> en Gall&iacute;poli. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo defiende que los cr&aacute;teres y otras alteraciones intencionadas del fondo marino deben<strong> tratarse como elementos arqueol&oacute;gicos de primer orden </strong>porque registran acciones militares concretas y cambios permanentes en el paisaje costero. 
    </p><p class="article-text">
        Esa documentaci&oacute;n adquiere especial importancia en un momento en que el paso del tiempo, los temporales y el aumento del nivel del mar amenazan con borrar rastros que han permanecido bajo las aguas de Guam desde 1944.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/batalla-guam-dejo-crateres-fondo-marino-revelan-cambio-ecosistema-arrecife-pm_1_13272779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 16:23:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a8f5bfc-cae4-43c7-bb2f-e694181356a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="507030" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a8f5bfc-cae4-43c7-bb2f-e694181356a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="507030" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La batalla de Guam dejó cráteres en el fondo marino que revelan cómo cambió el ecosistema del arrecife]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a8f5bfc-cae4-43c7-bb2f-e694181356a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Ecosistemas,Historia,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maternidad - Los autores recurren al estudio de proteínas presentes en excrementos porque otros sistemas dependían de cálculos difíciles y ofrecían resultados menos consistentes sobre el amamantamiento</p></div><p class="article-text">
        Una cr&iacute;a que depende de la<strong> leche materna</strong> durante meses o a&ntilde;os recibe mucho m&aacute;s que alimento. Entre los mam&iacute;feros, la lactancia cumple una funci&oacute;n decisiva en el crecimiento, la protecci&oacute;n frente a enfermedades y el aprendizaje de los primeros comportamientos. La duraci&oacute;n de ese periodo cambia mucho de una especie a otra porque cada una sigue un ritmo distinto de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando una madre prolonga ese cuidado durante largo tiempo, tambi&eacute;n retrasa la llegada de nuevas cr&iacute;as. Esa relaci&oacute;n entre alimentaci&oacute;n, supervivencia y reproducci&oacute;n forma parte de la biolog&iacute;a b&aacute;sica de los mam&iacute;feros.
    </p><h2 class="article-text">Las hembras retrasan nuevos nacimientos durante varios a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El<strong> orangut&aacute;n de Borneo</strong> acaba de situarse en la parte m&aacute;s alta de esa clasificaci&oacute;n. Un estudio dirigido por la investigadora<strong> Nur Syamimi Makbul,</strong> de SOKENDAI, y publicado en <em><strong>Communications Biology</strong></em>, demuestra que las cr&iacute;as de<em> Pongo pygmaeus</em> siguen consumiendo leche materna al menos hasta los seis a&ntilde;os y medio de edad. El trabajo confirma de manera evidente una<strong> duraci&oacute;n de la lactancia</strong> que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a sido sugerida por distintos estudios, aunque sin pruebas concluyentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                    alt="La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese periodo tan largo tiene consecuencias importantes para la especie. Una hembra que dedica m&aacute;s de seis a&ntilde;os a alimentar a una sola cr&iacute;a<strong> tarda mucho m&aacute;s en iniciar una nueva gestaci&oacute;n</strong>, por lo que el intervalo reproductivo puede alcanzar siete u ocho a&ntilde;os. En una especie amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la caza furtiva, esa lentitud dificulta la recuperaci&oacute;n de las poblaciones. Cada cr&iacute;a perdida representa una reducci&oacute;n dif&iacute;cil de compensar porque el reemplazo natural requiere mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aporta una explicaci&oacute;n biol&oacute;gica para esa inversi&oacute;n prolongada. Seg&uacute;n los resultados obtenidos, la leche materna participa en el <strong>desarrollo del sistema inmune y de la microbiota intestinal </strong>durante una etapa muy extensa de la vida juvenil. La dependencia no parece responder &uacute;nicamente a necesidades energ&eacute;ticas. El proceso acompa&ntilde;a la maduraci&oacute;n de mecanismos biol&oacute;gicos que siguen evolucionando durante a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">El equipo reemplaza m&eacute;todos anteriores por otra t&eacute;cnica</h2><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, el equipo dej&oacute; a un lado varios procedimientos utilizados anteriormente. Los estudios basados en <strong>is&oacute;topos estables presentes en el cabello o en la dentina hab&iacute;an producido resultados irregulares</strong> porque depend&iacute;an de condiciones de campo complejas y de estimaciones sobre la dieta. Makbul y sus colaboradores recurrieron a una t&eacute;cnica diferente, la<strong> prote&oacute;mica fecal</strong>. El m&eacute;todo busca en las heces prote&iacute;nas exclusivas de la leche materna. Si esas prote&iacute;nas aparecen, la cr&iacute;a contin&uacute;a mamando. Si desaparecen, el destete ya se ha producido.
    </p><p class="article-text">
        La recogida de datos se llev&oacute; a cabo en la Reserva de Conservaci&oacute;n de Danum Valley, en Sabah, dentro de la isla de Borneo. Durante dos a&ntilde;os y siete meses, los investigadores siguieron ejemplares identificados individualmente y reunieron muestras fecales de orangutanes silvestres. La elecci&oacute;n de esa reserva permiti&oacute; realizar un seguimiento continuado gracias a una poblaci&oacute;n bien estudiada y relativamente abundante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis ofrecieron un resultado contundente. Las prote&iacute;nas asociadas a la leche materna aparecieron en las 20 muestras examinadas, todas ellas procedentes de individuos de hasta seis a&ntilde;os y medio de edad. La coincidencia fue absoluta. Ese hallazgo<strong> cerr&oacute; una discusi&oacute;n abierta</strong> desde hac&iacute;a a&ntilde;os sobre la verdadera duraci&oacute;n de la lactancia en esta especie.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue a&uacute;n m&aacute;s lejos al comparar la presencia de prote&iacute;nas l&aacute;cteas con otros indicadores biol&oacute;gicos. Los juveniles que consum&iacute;an m&aacute;s leche presentaban una<strong> mayor cantidad de bacterias probi&oacute;ticas </strong>en el intestino y mejores niveles de prote&iacute;nas relacionadas con las defensas del organismo. Los autores describen una relaci&oacute;n consistente entre el consumo continuado de leche y una microbiota m&aacute;s favorable para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores plantean que la leche materna act&uacute;a como un agente que favorece la instalaci&oacute;n y el mantenimiento de determinadas comunidades bacterianas. En los seres humanos, gran parte de la colonizaci&oacute;n intestinal se completa durante los primeros a&ntilde;os de vida. En el orangut&aacute;n de Borneo, los datos apuntan a que ese proceso permanece activo durante un periodo mucho m&aacute;s prolongado.
    </p><h2 class="article-text">Los autores se&ntilde;alan l&iacute;mites y futuras l&iacute;neas de trabajo</h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el estudio tambi&eacute;n establece l&iacute;mites claros. La correlaci&oacute;n detectada entre lactancia y microbiota<strong> no permite demostrar todos los mecanismos causales implicados</strong>. Adem&aacute;s, las muestras proceden de una reserva protegida con condiciones favorables para las hembras, por lo que los resultados no pueden trasladarse autom&aacute;ticamente a poblaciones que viven en bosques degradados o fragmentados.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se conoce todav&iacute;a la edad exacta en la que termina el destete. Los investigadores <strong>carecen de muestras de ejemplares m&aacute;s mayores</strong> que permitan fijar ese l&iacute;mite. Otra cuesti&oacute;n pendiente es determinar si el mismo patr&oacute;n aparece en el<strong> orangut&aacute;n de Sumatra</strong>, una especie cercana que habita entornos diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece claro es que la prote&oacute;mica fecal abre una nueva v&iacute;a para estudiar la dependencia materna en animales amenazados. El orangut&aacute;n de Borneo ha sido el primer gran beneficiado de esa herramienta y podr&iacute;a ser solo el comienzo de una lista mucho m&aacute;s amplia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2549264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2549264" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Leche,Leche materna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La comisión navarra del 'caso Cerdán' concluye que no se ha acreditado corrupción ni injerencia política en la adjudicación de obras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/comision-navarra-caso-cerdan-concluye-no-acreditado-corrupcion-injerencia-politica-adjudicacion-obras_1_13271036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5057a06-1c71-46a7-877e-413f2d4eba72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La comisión navarra del &#039;caso Cerdán&#039; concluye que no se ha acreditado corrupción ni injerencia política en la adjudicación de obras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PSN, Geroa Bai y EH Bildu han pactado un documento con cuatro conclusiones y otro, al que se ha sumado Contigo/Zurekin con recomendaciones, que serán aprobados en el pleno</p><p class="subtitle">La Intervención del Gobierno de Navarra pide un reintegro de 652.000 euros por las irregularidades en el parque Sendaviva
</p></div><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n navarra de investigaci&oacute;n sobre las obras adjudicadas por el Ejecutivo foral a las <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/servinabar-2000-empresa-cerdan-llevo-86-millones-contratos-navarra-ultimo-dia-registro_1_12395254.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresas investigadas por presunta corrupci&oacute;n en el 'caso Cerd&aacute;n', Acciona y Servinabar 2000</a>, ha concluido que no se &ldquo;ha podido acreditar&rdquo; que haya habido corrupci&oacute;n ni injerencia pol&iacute;tica en las mesas de contrataci&oacute;n de las siete obras adjudicadas a estas mercantiles durante los gobiernos de Uxue Barkos y Mar&iacute;a Chivite. 
    </p><p class="article-text">
        PSN, Geroa Bai y EH Bildu, que cuentan con mayor&iacute;a parlamentaria, han acordado un documento de m&iacute;nimos, del que se ha descolgado Contigo/Zurekin, el tercer socio del Gobierno de Chivite, con cuatro conclusiones que ser&aacute;n aprobadas en un pleno que se celebrar&aacute; en el Parlamento de Navarra a finales de junio. Tambi&eacute;n han acordado, esta vez con el respaldo de Contigo/Zurekin, un documento con recomendaciones para el Ejecutivo foral.
    </p><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n fue creada a ra&iacute;z del informe de la UCO de la Guardia Civil que vincula al navarro Santos Cerd&aacute;n con una trama de corrupci&oacute;n por el cobro de comisiones ilegales a cambio de la adjudicaci&oacute;n de obra p&uacute;blica. Los agentes encontraron en junio de 2025 en casa del empresario guipuzcoano Antxon Alonso un documento de compraventa por el que Cerd&aacute;n habr&iacute;a adquirido el 45% de las participaciones de Servinabar 2000, mercantil que funcionar&iacute;a como veh&iacute;culo para el cobro de las comisiones, seg&uacute;n la Guardia Civil, y a la que el Gobierno de Navarra le adjudic&oacute; siete obras en UTE con Acciona.
    </p><p class="article-text">
        Tras nueve meses de trabajos y 46 comparecencias de t&eacute;cnicos, pol&iacute;ticos o empresarios, PSN, Geroa Bai y EH Bildu, que tienen mayor&iacute;a parlamentaria, han pactado un documento en el que se recogen cuatro conclusiones, que ser&aacute;n las que se aprueben en el pleno. La primera se&ntilde;ala que &ldquo;no se ha podido acreditar&rdquo; la existencia &ldquo;de pr&aacute;cticas corruptas por parte de responsables pol&iacute;ticos del Gobierno de Navarra ni de los funcionarios que han intervenido en los expedientes analizados&rdquo;. A&ntilde;aden que &ldquo;a pesar de la gravedad de las sospechas iniciales&rdquo;, las comparecencias, la documentaci&oacute;n y las actas de las mesas de contrataci&oacute;n &ldquo;no han aportado pruebas directas de la existencia de sobornos, reparto de comisiones, aportaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos u otras conductas t&iacute;picamente asociadas a la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica o administrativa, ni tampoco de conflicto de intereses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con todo coinciden en que se ha constatado &ldquo;la existencia de irregularidades y deficiencias en la tramitaci&oacute;n de algunos contratos, en especial en la licitaci&oacute;n de la duplicaci&oacute;n del t&uacute;nel de Belate&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Se han constatado &ldquo;posibles incumplimientos de la normativa de contrataci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En un segundo punto la comisi&oacute;n destaca que tampoco se ha podido acreditar la participaci&oacute;n de empresas, licitadoras o adjudicatarias, en &ldquo;pr&aacute;cticas corruptas&rdquo; dirigidas a obtener adjudicaciones de obras p&uacute;blicas de la Administraci&oacute;n de la Comunidad foral. Seg&uacute;n apunta, del an&aacute;lisis de la posici&oacute;n de las empresas adjudicatarias, no se desprende &ldquo;la existencia de pagos il&iacute;citos, acuerdo colusorios con responsables p&uacute;blicos u otras actuaciones que acrediten&rdquo; corrupci&oacute;n. No obstante, destaca que la relaci&oacute;n entre algunas empresas y personas investigadas &ldquo;genera un contexto de sospecha&rdquo; que, sin embargo, &ldquo;no ha sido posible vincular de manera probada esas tramas con decisiones concretas&rdquo; de adjudicaciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Se considera tambi&eacute;n, en un tercer apartado, que no han aparecido &ldquo;elementos probatorios directos&rdquo; que apunten a &ldquo;pr&aacute;cticas corruptas&rdquo; en las obras investigadas. No obstante, se se&ntilde;ala que en la comisi&oacute;n se han constatado &ldquo;vicios procedimentales&rdquo; a lo que ha sumado los votos particulares por parte de miembros jur&iacute;dicos y de Intervenci&oacute;n, as&iacute; como reparos de Intervenci&oacute;n advirtiendo de &ldquo;posibles incumplimientos de la normativa de contrataci&oacute;n&rdquo;. Aun siendo &ldquo;objetivamente incumplimientos de legalidad y la buena administraci&oacute;n&rdquo;, se insiste en que &ldquo;no se han acompa&ntilde;ado de pruebas concluyentes&rdquo; que acrediten un &ldquo;pacto il&iacute;cito entre decisores p&uacute;blicos y operadores privados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en una cuarta conclusi&oacute;n, se recoge que no se han acreditado &ldquo;injerencias pol&iacute;ticas directas o indirectas&rdquo; sobre los miembros de la mesa de contrataci&oacute;n de las obras de duplicaci&oacute;n de los t&uacute;neles de Belate. As&iacute;, destaca que todos los vocales de la mesa que han comparecido &ldquo;han manifestado de forma coincidente no haber recibido presiones&rdquo; para &ldquo;orientar el sentido de sus valoraciones t&eacute;cnicas o de sus votos en la Mesa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, a&ntilde;aden que se han producido &ldquo;conductas discutibles&rdquo; por parte del presidente de la Mesa hacia algunos t&eacute;cnicos, como peticiones para &ldquo;repensar puntuaciones&rdquo;, que &ldquo;podr&iacute;an suponer un quebranto a la imparcialidad de la Mesa&rdquo;, pero no las vincula a &ldquo;directrices&rdquo; de &ldquo;instancias superiores&rdquo;. Igualmente, apunta a la existencia de reuniones y comunicaciones entre cargos pol&iacute;ticos y responsables administrativos &ldquo;preocupados por el desarrollo de la licitaci&oacute;n&rdquo; que &ldquo;puede interpretarse como una presi&oacute;n ambiental o un inter&eacute;s pol&iacute;tico intenso&rdquo;, pero sin probar &ldquo;una orden expresa&rdquo; para favorecer a una empresa u orientar la decisi&oacute;n de la Mesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7daa381f-a196-4590-ae90-26bfa37d4261_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La presidenta de la comisión de investigación, Irati Jiménez (EH Bildu), durante la comparecencia en la que han explicado las conclusiones."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La presidenta de la comisión de investigación, Irati Jiménez (EH Bildu), durante la comparecencia en la que han explicado las conclusiones.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De este cuerdo se ha desmarcado la tercera pata de la coalici&oacute;n del Gobierno de Chivite, Contigo/Zurekin, que en sus conclusiones particulares considera que han quedado acreditadas &ldquo;pr&aacute;cticas en los procesos de contrataci&oacute;n p&uacute;blica que son incompatibles con los principios de igualdad de trato, no discriminaci&oacute;n, reconocimiento mutuo, proporcionalidad, transparencia e integridad&rdquo; recogidas en la legislaci&oacute;n sobre contrataci&oacute;n p&uacute;blica y &ldquo;que evidentemente se han vulnerado en algunos de los procesos&rdquo; que se han analizado, as&iacute; como &ldquo;una connivencia estructural entre una parte del poder pol&iacute;tico y del poder econ&oacute;mico y empresarial oscura, opaca y nada saludable en un sistema democr&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La diferencia fundamental ha estado a la hora de analizar qu&eacute; hemos visto, o&iacute;do y le&iacute;do en la comisi&oacute;n&rdquo;, ya que hay grupos que &ldquo;han entendido que lo importante eran las conclusiones y que el relato que lleva a esas conclusiones no lo era tanto&rdquo;, ha explicado el portavoz parlamentario de EH Bildu, Adolfo Araiz.
    </p><h2 class="article-text">Recomendaciones</h2><p class="article-text">
        Los tres socios del Gobierno y EH Bildu, socio presupuestario, s&iacute; que han alcanzado un acuerdo para presentar un documento conjunto de recomendaciones, entre las que destacan la aprobaci&oacute;n de un plan integral de contrataci&oacute;n p&uacute;blica con una &ldquo;revisi&oacute;n de pliegos tipo&rdquo;, un desarrollo reglamentario que regule que las valoraciones &ldquo;sean de una manera suficientemente motivada&rdquo; y &ldquo;se garantice su privacidad hasta su registro independiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se plantea garantizar que estas evaluaciones &ldquo;se puedan hacer de manera simult&aacute;nea y de la manera m&aacute;s objetiva posible&rdquo;, la implantaci&oacute;n de mecanismos &ldquo;que detecten los posibles conflictos de intereses&rdquo;, &ldquo;fortalecer el control y los l&iacute;mites entre el poder pol&iacute;tico y los poderes empresariales&rdquo;, y establecer un protocolo de actuaci&oacute;n &ldquo;cuando existan indicios de corrupci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se plantea, asimismo, una modificaci&oacute;n de la Ley de Contratos P&uacute;blicos para &ldquo;aclarar la regulaci&oacute;n y exista una mayor claridad en el funcionamiento&rdquo; de las mesas de contrataci&oacute;n. Igualmente, propone &ldquo;reforzar las obligaciones de publicidad activa&rdquo; incluyendo en el portal de transparencia &ldquo;las modificaciones, pr&oacute;rrogas y liquidaciones que puedan haber&rdquo;. Tambi&eacute;n un &ldquo;refuerzo de medios&rdquo; en la Intervenci&oacute;n General para que &ldquo;pueda haber un control suficiente y adecuado de los modificados y la verificaci&oacute;n de la correcta ejecuci&oacute;n de las obras que se est&eacute;n llevando a cabo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El documento recoge, a su vez, el &ldquo;refuerzo&rdquo; de los sistemas de contrataci&oacute;n electr&oacute;nica dirigido &ldquo;asegurar la trazabilidad completa de todos los actos de este procedimiento&rdquo;, y &ldquo;consolidar la plantilla&rdquo; de la Oficina de Buenas Pr&aacute;cticas y Anticorrupci&oacute;n de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones y las recomendaciones ser&aacute;n votadas y aprobadas en la comisi&oacute;n parlamentaria el pr&oacute;ximo 10 de junio y llevadas a pleno para su aprobaci&oacute;n dedefinitival 18 de junio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Saiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/comision-navarra-caso-cerdan-concluye-no-acreditado-corrupcion-injerencia-politica-adjudicacion-obras_1_13271036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 11:54:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5057a06-1c71-46a7-877e-413f2d4eba72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3191873" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5057a06-1c71-46a7-877e-413f2d4eba72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3191873" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La comisión navarra del 'caso Cerdán' concluye que no se ha acreditado corrupción ni injerencia política en la adjudicación de obras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5057a06-1c71-46a7-877e-413f2d4eba72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Santos Cerdán,Caso Koldo,Koldo García,Navarra,Investigación,Parlamento de Navarra,Irati Jiménez,PSN,EH Bildu,Geroa Bai,Contigo/Zurekin,UPN - Unión del Pueblo Navarro,PP - Partido Popular,Vox,Obras públicas,Obras,Comisiones ilegales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-mesa-psicologia-llorar-heidi-marco-pudo-fortalecer-mente-vida-adulta-pm_1_13267332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7ac530d-8d04-4936-9928-3895749e49df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrenamiento emocional - Personajes queridos, situaciones dolorosas y mecanismos estudiados por especialistas muestran que determinadas narraciones ayudan a reconocer sentimientos y afrontar mejor algunos momentos complicados</p><p class="subtitle">Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio
</p></div><p class="article-text">
        La espera convert&iacute;a cada cap&iacute;tulo en una prueba de paciencia para muchos ni&ntilde;os frente al televisor de casa. <em><strong>Heidi</strong></em> fue una de las series antiguas m&aacute;s vistas porque no trataba la infancia como un territorio blando. La protagonista aprend&iacute;a a convivir con la p&eacute;rdida, la amistad, el esfuerzo y la frustraci&oacute;n sin que la historia rebajara la emoci&oacute;n. Sus <strong>valores</strong> sal&iacute;an de conflictos reconocibles, no de lecciones puestas en boca de los personajes. La bondad ten&iacute;a consecuencias, la ayuda exig&iacute;a compromiso y la esperanza avanzaba despacio, cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, con una intensidad que muchos espectadores a&uacute;n asocian a su <strong>educaci&oacute;n emocional</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Susan Folkman estudi&oacute; respuestas ante situaciones l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Los recuerdos de Heidi, Marco, Bambi o Mufasa han alimentado durante a&ntilde;os la idea de que las <strong>generaciones que crecieron con esas historias desarrollaron una mayor capacidad para soportar momentos dif&iacute;ciles</strong>. La psicolog&iacute;a matiza esa afirmaci&oacute;n, aunque reconoce que los relatos tristes pueden desempe&ntilde;ar un papel &uacute;til en el aprendizaje emocional. Diversos investigadores han estudiado<strong> c&oacute;mo la ficci&oacute;n ayuda</strong> a interpretar p&eacute;rdidas, gestionar sentimientos complejos y construir recursos para afrontar situaciones complicadas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de esa explicaci&oacute;n aparece en los trabajos de la psic&oacute;loga<strong> Susan Folkman</strong>, vinculada a la Universidad de California. Sus investigaciones sobre estr&eacute;s, ansiedad y afrontamiento se centraron en los mecanismos que utilizan las personas para responder a circunstancias l&iacute;mite. El afrontamiento re&uacute;ne estrategias, experiencias y formas de interpretar los problemas cuando aparece una situaci&oacute;n exigente. Desde esa perspectiva, el<strong> modo de relacionarse con el dolor puede influir en la manera de atravesar una p&eacute;rdida</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Folkman defendi&oacute; adem&aacute;s una idea que resulta especialmente relevante para entender el debate sobre los relatos infantiles. Seg&uacute;n sus estudios, las <strong>personas suelen sufrir con m&aacute;s intensidad cuando un acontecimiento doloroso llega sin preparaci&oacute;n previa</strong>. Por esa raz&oacute;n desarroll&oacute; el concepto de <strong>afrontamiento anticipatorio</strong>, basado en la capacidad de imaginar, prever o ensayar mentalmente determinadas experiencias. Cuando la mente ha tenido ocasi&oacute;n de contemplar un escenario dif&iacute;cil, la reacci&oacute;n posterior puede ser distinta. El proceso no elimina el sufrimiento, pero facilita la adaptaci&oacute;n a lo que ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Esa hip&oacute;tesis conecta con investigaciones posteriores sobre la funci&oacute;n de la ficci&oacute;n. <strong>Keith Oatley</strong> y<strong> Raymond Mar</strong> analizaron c&oacute;mo las historias permiten experimentar emociones y conflictos dentro de un entorno seguro. Su planteamiento compara la ficci&oacute;n con una herramienta de <strong>entrenamiento emocional.</strong> Al seguir las dificultades de un personaje, el cerebro explora reacciones posibles, interpreta consecuencias y practica respuestas sin afrontar el peligro real. El inter&eacute;s de esta propuesta reside en que transforma una actividad cotidiana, como leer o ver una serie, en una experiencia de aprendizaje emocional.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre generaciones, sin embargo, podr&iacute;a depender de algo m&aacute;s que del contenido de las historias. Muchos especialistas apuntan a la <strong>importancia de la espera y de la incertidumbre</strong>. Durante d&eacute;cadas, los espectadores ten&iacute;an que convivir durante d&iacute;as o semanas con la preocupaci&oacute;n por el destino de determinados personajes. La madre de Marco, por ejemplo, permanec&iacute;a ausente durante largos periodos narrativos. Esa demora obligaba a <strong>mantener emociones abiertas durante m&aacute;s tiempo</strong>. La situaci&oacute;n cambia cuando una plataforma permite encadenar episodios de forma inmediata y resolver la tensi&oacute;n en pocas horas.
    </p><h2 class="article-text">Varios conceptos respaldan una mayor tolerancia al malestar</h2><p class="article-text">
        Entre los conceptos que cuentan con mayor respaldo aparecen el llanto como mecanismo de regulaci&oacute;n emocional, la resiliencia entendida como adaptaci&oacute;n ante la adversidad y el afrontamiento anticipatorio. Estas ideas sugieren que una <strong>infancia expuesta a historias emotivas puede favorecer cierta tolerancia al malestar.</strong> Aun as&iacute;, los especialistas advierten de que ese aprendizaje constituye apenas una parte de un proceso mucho m&aacute;s amplio. Ning&uacute;n relato determina por s&iacute; mismo la fortaleza psicol&oacute;gica de una persona.
    </p><p class="article-text">
        El autor <strong>Bruno Bettelheim </strong>defendi&oacute; que los cuentos infantiles ayudan a elaborar conflictos internos mediante personajes, s&iacute;mbolos y situaciones que permiten tomar distancia frente a los temores. <strong>Boris Cyrulnik</strong>, uno de los nombres m&aacute;s conocidos en el estudio de la resiliencia, ha insistido en que la recuperaci&oacute;n tras el sufrimiento depende tambi&eacute;n de la seguridad, del apoyo recibido y de la capacidad de encontrar sentido a la experiencia. L<strong>a American Psychological Association (APA)</strong> mantiene una posici&oacute;n compatible con esas ideas al se&ntilde;alar que la<strong> resiliencia puede aprenderse y desarrollarse </strong>mediante habilidades emocionales, rutinas estables y acompa&ntilde;amiento adulto.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la versi&oacute;n m&aacute;s prudente de esta teor&iacute;a se aleja de las afirmaciones rotundas sobre generaciones supuestamente m&aacute;s fuertes. Las historias de Heidi y Marco pudieron ofrecer<strong> herramientas para reconocer emociones, tolerar la frustraci&oacute;n y afrontar p&eacute;rdidas </strong>dentro de un espacio seguro. Sin embargo, la resiliencia surge de muchos factores distintos, entre ellos la familia, la escuela, el entorno social y las experiencias personales. Aquellos <strong>dibujos pudieron aportar una ayuda valiosa</strong>, pero la capacidad para superar la adversidad siempre dependi&oacute; de mucho m&aacute;s que de una serie de televisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-mesa-psicologia-llorar-heidi-marco-pudo-fortalecer-mente-vida-adulta-pm_1_13267332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 15:11:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7ac530d-8d04-4936-9928-3895749e49df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43568" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7ac530d-8d04-4936-9928-3895749e49df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43568" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7ac530d-8d04-4936-9928-3895749e49df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solo quedan dos futuros viables: ocho de los diez escenarios simulados por una científica española no garantizan la supervivencia humana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/quedan-futuros-viables-ocho-diez-escenarios-simulados-cientifica-espanola-no-garantizan-supervivencia-humana-pm_1_13269686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a158d78-8b22-4308-a68a-1dee324db4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solo quedan dos futuros viables: ocho de los diez escenarios simulados por una científica española no garantizan la supervivencia humana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Celia Blanco señala que utilizar materias disponibles por encima de su reposición acaba debilitando pilares económicos y colectivos hasta comprometer la permanencia durante generaciones</p><p class="subtitle">El año que Roma tuvo cuatro emperadores: la guerra civil que demostró que las legiones decidían el poder
</p></div><p class="article-text">
        Una pared de agua que engulle ciudades enteras ha sido una de las im&aacute;genes favoritas del cine cuando imagina el final del mundo. Pel&iacute;culas como <em>2012</em> llevaron a la pantalla terremotos capaces de partir continentes o tsunamis que llegan hasta el Himalaya, mientras <em>Deep Impact</em> o <em>Armageddon</em> colocaron enormes meteoritos en rumbo de colisi&oacute;n con la Tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Estas historias suelen presentar cat&aacute;strofes repentinas, espectaculares y f&aacute;ciles de reconocer. El desastre llega de golpe, arrasa con todo y deja a la humanidad luchando por sobrevivir durante las &uacute;ltimas horas. Esa visi&oacute;n ha dominado durante d&eacute;cadas buena parte de la ciencia ficci&oacute;n apocal&iacute;ptica.
    </p><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis examina mil a&ntilde;os de evoluci&oacute;n social</h2><p class="article-text">
        La amenaza que describe un estudio liderado por la astrobi&oacute;loga<strong> Celia Blanco</strong> resulta mucho menos cinematogr&aacute;fica. El trabajo, <a href="https://arxiv.org/abs/2604.13774" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">difundido en ArXiv</a> y recogido por <em>El Pa&iacute;s</em>, analiz&oacute; <strong>diez escenarios plausibles </strong>para la evoluci&oacute;n de una civilizaci&oacute;n durante los pr&oacute;ximos 1.000 a&ntilde;os. Tras simular 200 trayectorias para cada caso, los investigadores concluyeron que <strong>&uacute;nicamente dos configuraciones logran mantenerse activas</strong> sin derrumbes definitivos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos del modelo es su relaci&oacute;n con una vieja inc&oacute;gnita astron&oacute;mica. Si el universo puede albergar numerosas civilizaciones tecnol&oacute;gicas, <strong>&iquest;por qu&eacute; apenas se observan se&ntilde;ales de ellas?</strong> El estudio plantea que muchas sociedades avanzadas podr&iacute;an pasar <strong>largos periodos en estados de inactividad</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; Blanco, &ldquo;la principal ense&ntilde;anza es que el silencio que observamos no implica necesariamente que estemos solos&rdquo;. Durante siglos enteros, esas civilizaciones<strong> alternar&iacute;an etapas de actividad con fases de silencio</strong>, lo que reducir&iacute;a enormemente las posibilidades de detecci&oacute;n desde otros puntos de la galaxia. 
    </p><h2 class="article-text">El desgaste acumulado acerca a muchas comunidades al declive</h2><p class="article-text">
        El <strong>deterioro gradual </strong>aparece como uno de los mecanismos m&aacute;s peligrosos para cualquier sociedad avanzada. El equipo formado por Celia Blanco, George Profitiliotis y Jacob Haqq-Misra sostiene que una civilizaci&oacute;n puede <strong>acercarse al colapso sin necesidad de enfrentarse a guerras mundiales, pandemias devastadoras o impactos de grandes cuerpos celeste</strong>s.
    </p><p class="article-text">
        El factor que m&aacute;s altera los resultados es el <strong>consumo de recursos por encima de su capacidad de regeneraci&oacute;n</strong>. Blanco advirti&oacute; que &ldquo;es probablemente lo que m&aacute;s deber&iacute;a preocuparnos&rdquo;. En muchos escenarios, esa presi&oacute;n termina erosionando las bases econ&oacute;micas, sociales y materiales que permiten la continuidad de una sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        La investigadora recurri&oacute; a la imagen de una vivienda con una gotera para ilustrar el proceso. El problema no surge necesariamente durante la primera lluvia. El riesgo aparece cuando el <strong>deterioro se acumula durante a&ntilde;os </strong>hasta que la estructura acaba cediendo. El modelo reproduce una l&oacute;gica similar. Los da&ntilde;os peque&ntilde;os y persistentes pueden resultar m&aacute;s peligrosos que una gran crisis puntual si nadie corrige las causas que los generan.
    </p><p class="article-text">
        La otra variable decisiva es la <strong>capacidad de recuperaci&oacute;n</strong>. Los autores evaluaron cu&aacute;nto conocimiento permanece disponible despu&eacute;s de una crisis, qu&eacute; infraestructuras siguen operativas y cu&aacute;nto tiempo necesita una sociedad para reorganizarse. Seg&uacute;n Blanco, &ldquo;<strong>una sociedad que cae, pero se levanta r&aacute;pido, puede persistir indefinidamente</strong>&rdquo;. En cambio, una comunidad que pierde herramientas, conocimientos o sistemas b&aacute;sicos de funcionamiento puede desaparecer incluso despu&eacute;s de sufrir una perturbaci&oacute;n relativamente limitada. 
    </p><h2 class="article-text">Los sistemas autoritarios sufren m&aacute;s hundimientos repetidos</h2><p class="article-text">
        Entre los escenarios m&aacute;s favorables aparecen dos modelos identificados como<strong> Edad de Oro </strong>y<strong> Fuera del Ed&eacute;n</strong>. Ambos describen sociedades capaces de mantener largos periodos de estabilidad gracias a una <strong>distribuci&oacute;n m&aacute;s equilibrada de los recursos y a estructuras de gobierno menos concentradas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La investigadora se&ntilde;al&oacute; que las utop&iacute;as plenamente estables exigen condiciones dif&iacute;ciles de encontrar en la actualidad, como una aut&eacute;ntica situaci&oacute;n de postescasez, una gobernanza distribuida a escala global y la ausencia de amenazas existenciales.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo contrario se sit&uacute;an modelos como<strong> Gran Hermano</strong> o<strong> Espada de Damocles</strong>. En ellos, la concentraci&oacute;n de poder, la fragilidad pol&iacute;tica y la exposici&oacute;n a riesgos extremos favorecen crisis repetidas. El estudio concluye que los<strong> sistemas autoritarios tienden a derrumbarse antes y con mayor frecuencia</strong> que las configuraciones basadas en una distribuci&oacute;n m&aacute;s amplia de responsabilidades y recursos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados generales ofrecen una conclusi&oacute;n contundente. Ocho de los diez futuros examinados terminan experimentando colapsos recurrentes o desapariciones prolongadas. Solo dos mantienen una continuidad suficiente para atravesar el pr&oacute;ximo milenio sin hundimientos que comprometan su supervivencia. 
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no depende de golpes de suerte ni de acontecimientos excepcionales. Seg&uacute;n resumi&oacute; Blanco, &ldquo;el destino a largo plazo de una civilizaci&oacute;n, al parecer, depende menos de la suerte que del dise&ntilde;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las decisiones actuales marcar&aacute;n el rumbo futuro</h2><p class="article-text">
        Las simulaciones tambi&eacute;n pueden servir para estudiar otros mundos. El equipo plantea que cada trayectoria deja rastros qu&iacute;micos caracter&iacute;sticos y que esas se&ntilde;ales podr&iacute;an ayudar a<strong> identificar planetas donde existi&oacute; alguna forma de civilizaci&oacute;n </strong>tecnol&oacute;gica. Sin embargo, la aplicaci&oacute;n m&aacute;s inmediata del trabajo apunta hacia el presente.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones relacionadas con la gesti&oacute;n de recursos, la conservaci&oacute;n del conocimiento y la organizaci&oacute;n social determinar&aacute;n qu&eacute; camino sigue la humanidad. En el modelo, el futuro no queda sentenciado por un meteorito ni por una ola gigante, sino por la<strong> capacidad de evitar un deterioro lento que puede pasar desapercibido </strong>durante demasiado tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/quedan-futuros-viables-ocho-diez-escenarios-simulados-cientifica-espanola-no-garantizan-supervivencia-humana-pm_1_13269686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 14:56:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a158d78-8b22-4308-a68a-1dee324db4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="126402" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a158d78-8b22-4308-a68a-1dee324db4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="126402" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Solo quedan dos futuros viables: ocho de los diez escenarios simulados por una científica española no garantizan la supervivencia humana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a158d78-8b22-4308-a68a-1dee324db4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dormían sobre simples superficies los antiguos humanos? Un hallazgo de 200.000 años cuestiona esa idea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dormian-simples-superficies-antiguos-humanos-hallazgo-200-000-anos-cuestiona-idea-pm_1_13266333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dormían sobre simples superficies los antiguos humanos? Un hallazgo de 200.000 años cuestiona esa idea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hábitos nocturnos - La comparación con Sibhudu Cave y otros enclaves indica elecciones distintas según los recursos disponibles, aunque todos aportan información sobre formas tempranas de organizar la noche</p></div><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o humano dependi&oacute; durante milenios de la capacidad para preparar un lugar adecuado donde pasar la noche. Mucho tiempo antes de la aparici&oacute;n de los colchones modernos, las personas buscaban maneras de <strong>aislarse de la humedad, del fr&iacute;o y de las irregularidades</strong> del terreno. 
    </p><p class="article-text">
        Dormir al raso pod&iacute;a resultar viable en determinadas condiciones, aunque la exposici&oacute;n al clima y a los insectos empuj&oacute; a muchos grupos a <strong>preparar superficies espec&iacute;ficas</strong> para pasar la noche. El suelo duro tampoco implicaba acostarse directamente sobre la roca o la tierra, ya que distintos pueblos desarrollaron soluciones con vegetaci&oacute;n, pieles u otros materiales disponibles en su entorno.
    </p><h2 class="article-text">La ceniza aparece bajo muchas superficies para dormir</h2><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n publicada en el <em><strong>Journal of Archaeological Science</strong></em> ofrece una de las im&aacute;genes m&aacute;s detalladas sobre esa cuesti&oacute;n. El trabajo, realizado por investigadores de la <em><strong>University of the Witwatersrand</strong></em><strong>,</strong> analiz&oacute; microsc&oacute;picamente los sedimentos de <strong>Border Cave</strong>, un abrigo rocoso situado en el sur de &Aacute;frica. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados muestran que los habitantes de este lugar <strong>construyeron y mantuvieron camas hechas con plantas </strong>durante m&aacute;s de 150.000 a&ntilde;os, dentro de una ocupaci&oacute;n humana que se extendi&oacute; aproximadamente entre hace 200.000 y 43.000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos del estudio aparece bajo las propias superficies de descanso. Los investigadores detectaron que <strong>muchas camas se levantaban sobre capas de ceniza</strong>. En algunos casos, los restos vegetales descansaban directamente sobre esos dep&oacute;sitos; en otros, aparec&iacute;an asociados a sedimentos ricos en ceniza. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd6592aa-49ba-4a35-a335-4385d5c51f71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los ocupantes de Border Cave renovaban los lechos con frecuencia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los ocupantes de Border Cave renovaban los lechos con frecuencia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El uso repetido de este recurso llev&oacute; al equipo a plantear que pod&iacute;a ayudar a conservar zonas m&aacute;s secas y c&aacute;lidas, adem&aacute;s de dificultar la presencia de insectos. La investigaci&oacute;n no permite determinar siempre si la ceniza se extend&iacute;a de forma deliberada o si proced&iacute;a de acumulaciones previas presentes en el suelo de la cueva.
    </p><p class="article-text">
        Las camas identificadas estaban elaboradas principalmente con<strong> hierbas pertenecientes a la subfamilia </strong><em><strong>Panicoideae</strong></em>, un grupo vegetal que incluye especies emparentadas con cultivos actuales como el ma&iacute;z, el mijo o la ca&ntilde;a de az&uacute;car. Tambi&eacute;n aparecieron <strong>juncias</strong> en algunos niveles. 
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis microsc&oacute;pico permiti&oacute; distinguir seis tipos diferentes de estructuras de descanso, cada una con patrones particulares de construcci&oacute;n y conservaci&oacute;n. Algunas se parecen a las documentadas en otros yacimientos africanos, mientras que otras parecen exclusivas de Border Cave.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n detect&oacute; una i<strong>ntensa actividad de mantenimiento</strong>. Varias capas muestran que los ocupantes renovaban las camas con material vegetal nuevo, caminaban sobre ellas y las somet&iacute;an a quemas repetidas. 
    </p><p class="article-text">
        En determinados niveles apareci&oacute; una <strong>estera de hierba especialmente bien conservada </strong>que conten&iacute;a sucesivas capas de restos vegetales secos y carbonizados. Los autores describen este hallazgo como el primer estudio microsc&oacute;pico detallado de una estructura de este tipo conservada desde la Edad de Piedra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b76133be-9471-4ece-ab8a-8dca0efeddb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigación de la University of the Witwatersrand reconstruye antiguos lechos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigación de la University of the Witwatersrand reconstruye antiguos lechos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las diferencias entre los dep&oacute;sitos m&aacute;s antiguos y los m&aacute;s recientes tambi&eacute;n aportan informaci&oacute;n sobre la forma de usar la cueva. Los niveles m&aacute;s antiguos contienen abundantes restos quemados y grandes concentraciones de fitolitos, diminutas estructuras de s&iacute;lice producidas por las plantas. Esa acumulaci&oacute;n apunta a ocupaciones reiteradas y a un uso intenso del espacio habitado. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, los lechos datados entre unos 60.000 y 43.000 a&ntilde;os presentan menos fragmentaci&oacute;n y menos se&ntilde;ales de quema completa o de pisoteo continuado. Seg&uacute;n los investigadores, este patr&oacute;n puede reflejar estancias m&aacute;s breves o grupos de menor tama&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis microsc&oacute;pico revisa la lectura de las arenas marrones</h2><p class="article-text">
        Otro resultado cuestiona una interpretaci&oacute;n arqueol&oacute;gica aceptada durante d&eacute;cadas. Algunas capas conocidas como <strong>arenas marrones</strong> se hab&iacute;an relacionado con fases de ocupaci&oacute;n reducida en comparaci&oacute;n con los niveles ricos en ceniza blanca y objetos arqueol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el examen microsc&oacute;pico encontr&oacute; se&ntilde;ales de actividad intensa dentro de varios de esos dep&oacute;sitos. Las renovaciones repetidas de las camas y las alteraciones producidas por el tr&aacute;nsito humano sugieren una realidad m&aacute;s compleja. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo plantea que pudieron producirse episodios cortos de uso intenso o que una acumulaci&oacute;n m&aacute;s lenta de sedimentos dej&oacute; las superficies expuestas durante m&aacute;s tiempo.
    </p><h2 class="article-text">Border Cave replantea lecturas arqueol&oacute;gicas anteriores</h2><p class="article-text">
        La <strong>comparaci&oacute;n con otros yacimientos africanos </strong>ampl&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s el panorama. En Sibhudu Cave predominan las juncias y los carrizos, mientras que en Border Cave destacan las gram&iacute;neas. Esa diferencia puede explicarse por la vegetaci&oacute;n disponible en cada regi&oacute;n o por preferencias culturales distintas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52c89a78-7bde-4685-a825-ac9a250db151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las comunidades prehistóricas cuidaban sus zonas para dormir"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las comunidades prehistóricas cuidaban sus zonas para dormir                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio completa as&iacute; el conocimiento obtenido previamente en lugares como Sibhudu Cave y Diepkloof Rock Shelter, que hab&iacute;an proporcionado gran parte de la informaci&oacute;n disponible sobre las pr&aacute;cticas de descanso durante la Edad de Piedra.
    </p><p class="article-text">
        Border Cave ocupa una posici&oacute;n destacada dentro de esta investigaci&oacute;n porque conserva <strong>materiales org&aacute;nicos que rara vez sobreviven </strong>durante tanto tiempo. Situada en las monta&ntilde;as Lebombo, junto a la frontera actual entre Sud&aacute;frica y Esuatini, la cueva ha sido excavada desde la d&eacute;cada de 1930. 
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de sus antiguos lechos revela que muchas comunidades humanas ya organizaban cuidadosamente sus espacios para dormir mucho antes de la agricultura o de los asentamientos permanentes. Aquellas personas no dispon&iacute;an de camas como las actuales, pero transformaban el terreno con hierbas, ceniza y fuego para crear lugares de descanso que utilizaron generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dormian-simples-superficies-antiguos-humanos-hallazgo-200-000-anos-cuestiona-idea-pm_1_13266333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 15:19:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75741" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75741" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dormían sobre simples superficies los antiguos humanos? Un hallazgo de 200.000 años cuestiona esa idea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El redescubrimiento del pergamino del 'Santo Grial' de la esclavitud impulsa nuevas investigaciones tras más de un siglo desaparecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/redescubrimiento-pergamino-santo-grial-impulsa-nuevas-investigaciones-siglo-desaparecido-pm_1_13262209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3a0bec6-8905-4684-96ee-4244641bb128_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El redescubrimiento del pergamino del &#039;Santo Grial&#039; de la esclavitud impulsa nuevas investigaciones tras más de un siglo desaparecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resolución perdida - Jennifer Cromack encontró la pieza mientras ordenaba material antiguo en Grotonwood, donde apareció un estuche oculto que muchos especialistas daban ya por perdido</p></div><p class="article-text">
        Una econom&iacute;a basada en el trabajo forzado convirti&oacute; a millones de personas en propiedad de otras durante siglos. La <strong>esclavitud</strong> se llev&oacute; a cabo mediante capturas, compras y ventas de seres humanos que eran obligados a trabajar bajo coerci&oacute;n, sin libertad para decidir sobre su vida, su familia o sus movimientos. 
    </p><p class="article-text">
        Determinar una primera vez absoluta resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil porque <strong>distintas formas de esclavitud aparecieron en &eacute;pocas y territorios diferentes</strong>, desde la Antig&uuml;edad hasta la Edad Moderna. Lo que s&iacute; puede identificarse son momentos fundacionales dentro de cada sistema esclavista, cuando una sociedad convirti&oacute; esa pr&aacute;ctica en una parte estable de su organizaci&oacute;n pol&iacute;tica o econ&oacute;mica.
    </p><h2 class="article-text">Un pergamino reapareci&oacute; tras d&eacute;cadas de b&uacute;squedas fallidas</h2><p class="article-text">
        <em>National Geographic i</em>nforma de que un documento manuscrito contra la esclavitud, fechado en 1847 y titulado<em><strong> Resoluci&oacute;n y protesta contra la esclavitud</strong></em>, fue localizado recientemente en el archivo bautista estadounidense de Grotonwood, en Massachusetts. El hallazgo recuper&oacute; una<strong> pieza que muchos responsables religiosos consideraban perdida</strong> desde hac&iacute;a d&eacute;cadas y que ofrece una mirada a las posiciones antiesclavistas existentes en Estados Unidos antes de la Guerra Civil. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7a10cae-3080-4dc4-832d-bc12a1c2b405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un sistema convirtió a millones en mercancía durante siglos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un sistema convirtió a millones en mercancía durante siglos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La autora del descubrimiento fue<strong> Jennifer Cromack</strong>, una maestra jubilada que colaboraba como voluntaria en el archivo. Mientras reorganizaba cajas y ayudaba a instalar nuevas estanter&iacute;as, abri&oacute; un contenedor donde encontr&oacute; un estuche estrecho oculto entre publicaciones de los siglos XVIII y XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relat&oacute; a <em>Associated Press</em>, qued&oacute; &ldquo;asombrada y emocionada&rdquo; al comprobar la importancia del hallazgo. La <strong>b&uacute;squeda del documento hab&iacute;a resultado infructuosa durante a&ntilde;os </strong>en instituciones como Harvard y Brown, y muchos pensaban que hab&iacute;a desaparecido para siempre.
    </p><h2 class="article-text">Los bautistas del sur rompieron con sus correligionarios</h2><p class="article-text">
        La relevancia del pergamino tambi&eacute;n tiene relaci&oacute;n con una etapa especialmente delicada para los bautistas estadounidenses. <strong>Deborah Bingham Van Broekhoven</strong>, directora ejecutiva em&eacute;rita de la Sociedad Hist&oacute;rica Bautista Americana, explic&oacute; a<em> Associated Press </em>que numerosos creyentes del norte del pa&iacute;s consideraban la esclavitud un asunto ajeno sobre el que prefer&iacute;an no intervenir. Esa actitud favorec&iacute;a la prudencia en un momento de fuerte tensi&oacute;n pol&iacute;tica y social.
    </p><p class="article-text">
        La fractura ya era evidente en 1845, cuando el<strong> desacuerdo sobre la esclavitud </strong>llev&oacute; a los bautistas del sur a separarse de los del norte y crear la Convenci&oacute;n Bautista del Sur. La ruptura se produjo despu&eacute;s de que una sociedad misionera bautista impidiera que los propietarios de esclavos pudieran ejercer como misioneros. En ese contexto, la<strong> declaraci&oacute;n firmada en Boston por 116 ministros </strong>adquiri&oacute; una importancia especial porque supon&iacute;a una toma de posici&oacute;n p&uacute;blica cuando muchos prefer&iacute;an guardar silencio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2e1fe92-cb93-4290-ae1e-7a088222b815_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ciento dieciséis ministros denunciaron públicamente aquel sistema"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ciento dieciséis ministros denunciaron públicamente aquel sistema                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El texto recuperado explica que sus firmantes hab&iacute;an esperado que alg&uacute;n movimiento reformador hiciera innecesaria una protesta de ese tipo. Sin embargo, afirmaban haber observado una<strong> tendencia creciente a justificar y prolongar la esclavitud</strong>. El documento se&ntilde;ala: &ldquo;En estas circunstancias, ya no podemos permanecer en silencio&rdquo;. En otro pasaje, los ministros escribieron: &ldquo;Con un sistema as&iacute; no podemos sentir simpat&iacute;a&rdquo;. La declaraci&oacute;n calificaba la esclavitud estadounidense como una<strong> agresi&oacute;n contra los derechos y la felicidad de otras personas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tras el hallazgo,<strong> Diane Badger</strong>, administradora de las Iglesias Bautistas Americanas de Massachusetts que considera que es el Santo Grial abolicionista, comenz&oacute; a identificar a los 116 firmantes y las congregaciones en las que trabajaban. Entre ellos aparec&iacute;an figuras como <strong>Nathaniel Colver</strong>, vinculado al templo Tremont de Boston, o <strong>Baron Stow</strong>, relacionado con el movimiento antiesclavista estatal. 
    </p><p class="article-text">
        Badger tambi&eacute;n impuls&oacute; iniciativas para proteger el documento y estudiar su valor hist&oacute;rico. El informe anual de TABCOM de 2025 indic&oacute; que se hab&iacute;an reunido fondos para <strong>conservar el pergamino original </strong>y trabajar en su exhibici&oacute;n permanente.
    </p><h2 class="article-text">Abraham Lincoln abri&oacute; el camino hacia la abolici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La historia del documento se entiende mejor al observar el sistema esclavista estadounidense. La<strong> esclavitud estuvo presente en Estados Unidos desde su fundaci&oacute;n en 1776 hasta 1865</strong>, especialmente en los estados del sur. La realidad fue muy dura. Los primeros africanos esclavizados llegaron a Virginia en 1619, cuando cerca de 20 cautivos desembarcaron en Point Comfort. Su trabajo fue utilizado para impulsar cultivos como el tabaco, el algod&oacute;n y el arroz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_50p_1144211.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_50p_1144211.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_75p_1144211.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_75p_1144211.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_default_1144211.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_default_1144211.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0de56c51-2af7-41f2-854e-8194459d2550_16-9-aspect-ratio_default_1144211.jpg"
                    alt="La medida aprobada durante la guerra precedió a la prohibición nacional de 1865, mientras responsables religiosos destacaron después el valor histórico del manuscrito recuperado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La medida aprobada durante la guerra precedió a la prohibición nacional de 1865, mientras responsables religiosos destacaron después el valor histórico del manuscrito recuperado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La <strong>proclamaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n impulsada por Abraham Lincoln</strong> en 1863 declar&oacute; libres a los esclavizados de los estados rebeldes, y la Enmienda 13 prohibi&oacute; la esclavitud en todo el pa&iacute;s dos a&ntilde;os despu&eacute;s. El pergamino hallado mide alrededor de 1,5 metros de longitud y hab&iacute;a sido visto por &uacute;ltima vez en un libro de historia publicado en 1902. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mary Day Hamel</strong>, ministra ejecutiva de las Iglesias Bautistas Americanas de Massachusetts, destac&oacute; que proced&iacute;a de &ldquo;una etapa muy importante de la historia estadounidense&rdquo;.<strong> Kenneth Young,</strong> pastor de la Iglesia Bautista Calvary, consider&oacute; inspirador que m&aacute;s de un centenar de firmantes defendieran p&uacute;blicamente la libertad cuando esa posici&oacute;n todav&iacute;a exig&iacute;a asumir riesgos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/redescubrimiento-pergamino-santo-grial-impulsa-nuevas-investigaciones-siglo-desaparecido-pm_1_13262209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 14:04:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c3a0bec6-8905-4684-96ee-4244641bb128_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160811" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c3a0bec6-8905-4684-96ee-4244641bb128_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160811" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El redescubrimiento del pergamino del 'Santo Grial' de la esclavitud impulsa nuevas investigaciones tras más de un siglo desaparecido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c3a0bec6-8905-4684-96ee-4244641bb128_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Estados Unidos,Investigación,Esclavitud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuenta atrás para los viajes lunares baratos: la nueva ruta reduce costes, pero exige más tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuenta-viajes-lunares-baratos-nueva-ruta-reduce-costes-exige-tiempo-pm_1_13263826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e54d21ce-2f90-484f-ba20-6b2a522c0b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva propuesta utiliza una escala en L1"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevo ángulo de entrada - Las mejoras detectadas redujeron costes operativos y facilitaron estudiar recorridos que amplían las posibilidades para futuras expediciones más allá de los planteamientos utilizados durante años</p></div><p class="article-text">
        Una factura gigantesca acompa&ntilde;a cada intento de abandonar la Tierra. Alcanzar la <strong>Luna</strong> exige enormes cantidades de energ&iacute;a porque cualquier nave debe vencer la gravedad terrestre y mantener una trayectoria concreta durante cientos de miles de kil&oacute;metros. Esa dificultad tambi&eacute;n afecta a otros viajes espaciales, donde peque&ntilde;as variaciones en velocidad pueden traducirse en costes muy elevados. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> b&uacute;squeda de trayectos m&aacute;s eficientes</strong> se ha convertido en una prioridad para agencias, empresas y centros de investigaci&oacute;n, ya que cualquier ahorro de combustible puede reducir gastos, aumentar la carga transportada o ampliar las posibilidades de una misi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n de <em>Astrodynamics</em> encontr&oacute; una ruta con menos gasto</h2><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n publicada en la revista <em><strong>Astrodynamics</strong></em> plantea una forma de rebajar parte de ese coste. El equipo liderado por el investigador de la Universidad de Co&iacute;mbra<strong> Allan Kardec de Almeida J&uacute;nior</strong> identific&oacute; una trayectoria capaz de<strong> ahorrar 58,8 metros por segundo de combustible </strong>respecto a las rutas m&aacute;s eficientes descritas hasta ahora. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la cifra parezca reducida frente a los 3.342,96 m/s que requiere un viaje completo a la Luna, los autores destacan que cada metro por segundo tiene una repercusi&oacute;n muy importante en el presupuesto de una misi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e1b6393-429f-4ad0-953e-179d5ac702e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El ahorro de combustible abrió nuevas opciones espaciales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ahorro de combustible abrió nuevas opciones espaciales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La propuesta divide el recorrido en dos fases. En la primera, la nave abandona la &oacute;rbita terrestre y se dirige hacia el <strong>punto lagrangiano L1</strong>, una regi&oacute;n situada entre la Tierra y la Luna donde las fuerzas gravitatorias de ambos cuerpos alcanzan un equilibrio. All&iacute; puede permanecer en una &oacute;rbita de espera durante el tiempo necesario. Una vez completada esa etapa, inicia el segundo tramo del desplazamiento hacia la <strong>&oacute;rbita lunar</strong>, aprovechando las condiciones gravitatorias favorables de esa zona.
    </p><p class="article-text">
        Esa parada intermedia aporta otra ventaja operativa. La trayectoria dise&ntilde;ada permite mantener<strong> contacto permanente tanto con la Tierra como con la Lun</strong>a durante todo el viaje. Seg&uacute;n explican los investigadores, la nave evita quedar oculta tras el sat&eacute;lite, una situaci&oacute;n que provoca interrupciones temporales en las comunicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El estudio recuerda que misiones como la reciente y exitosa Artemis II experimentaron periodos sin contacto al situarse detr&aacute;s de la Luna, mientras que la nueva propuesta elimina ese problema gracias a la configuraci&oacute;n de la &oacute;rbita seleccionada. 
    </p><h2 class="article-text">El proyecto examin&oacute; treinta millones de alternativas distintas</h2><p class="article-text">
        El avance fue posible gracias a un marco matem&aacute;tico denominado <strong>teor&iacute;a de las conexiones funcionales</strong>. Este m&eacute;todo reduce de forma dr&aacute;stica la carga computacional necesaria para estudiar trayectorias espaciales complejas. Los puntos de Lagrange son especialmente atractivos porque permiten <strong>desplazamientos muy eficientes </strong>desde el punto de vista energ&eacute;tico, pero sus &oacute;rbitas presentan una gran sensibilidad a peque&ntilde;as variaciones. Calcular todas las posibilidades disponibles exig&iacute;a hasta ahora un esfuerzo enorme, lo que limitaba el n&uacute;mero de rutas que pod&iacute;an analizarse.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia se aprecia en la escala de los c&aacute;lculos realizados. Mientras algunos trabajos anteriores estudiaban alrededor de 280.000 posibilidades, el <strong>nuevo proyecto examin&oacute; 30 millones de trayectorias</strong> distintas. Entre los participantes figuraron especialistas de universidades de Portugal, Francia y Brasil. El investigador posdoctoral <strong>Vitor Martins de Oliveira</strong>, de la Universidad de S&atilde;o Paulo, explic&oacute; que este enfoque permite buscar soluciones menos evidentes mediante an&aacute;lisis sistem&aacute;ticos mucho m&aacute;s r&aacute;pidos que los disponibles anteriormente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_50p_1140255.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_50p_1140255.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_75p_1140255.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_75p_1140255.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_default_1140255.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_default_1140255.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95206374-d775-49ec-9324-9154f8bc8b6e_16-9-aspect-ratio_default_1140255.jpg"
                    alt="La teoría de las conexiones funcionales permitió ampliar cálculos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La teoría de las conexiones funcionales permitió ampliar cálculos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los resultados tambi&eacute;n cuestionan una idea aceptada durante a&ntilde;os. Los modelos tradicionales asum&iacute;an que la forma m&aacute;s eficiente de acceder a las &oacute;rbitas asociadas al punto L1 consist&iacute;a en <strong>aproximarse desde el lado m&aacute;s pr&oacute;ximo</strong> a la Tierra. Sin embargo, las simulaciones revelaron una alternativa distinta. La <strong>opci&oacute;n con menor consumo se acerca m&aacute;s a la Luna y entra en la &oacute;rbita por el lado opuesto</strong>. Esa soluci&oacute;n parec&iacute;a poco intuitiva, pero apareci&oacute;  cuando los investigadores ampliaron de forma masiva el n&uacute;mero de trayectorias analizadas.
    </p><h2 class="article-text">Es posible encontrar mejores rutas</h2><p class="article-text">
        Allan Kardec de Almeida J&uacute;nior considera que esta estrategia podr&iacute;a tener aplicaciones mucho m&aacute;s amplias que un simple viaje lunar. Seg&uacute;n explic&oacute;, la propuesta aprovecha &oacute;rbitas alrededor del punto L1, donde una nave podr&iacute;a permanecer durante<strong> periodos de 13 d&iacute;as o m&uacute;ltiplos</strong> de ese tiempo. Esa flexibilidad permitir&iacute;a <strong>organizar intercambios de tripulaci&oacute;n, operaciones tur&iacute;sticas y transporte de carga</strong>. Los autores incluso contemplan usos relacionados con futuras actividades mineras en la Luna.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, creen que todav&iacute;a existe <strong>margen para encontrar recorridos m&aacute;s eficientes</strong> si se incorporan factores adicionales, como la influencia gravitatoria del Sol, aunque esa mejora obligar&iacute;a a trabajar con ventanas de lanzamiento mucho m&aacute;s espec&iacute;ficas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuenta-viajes-lunares-baratos-nueva-ruta-reduce-costes-exige-tiempo-pm_1_13263826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 13:26:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e54d21ce-2f90-484f-ba20-6b2a522c0b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="779480" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e54d21ce-2f90-484f-ba20-6b2a522c0b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="779480" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuenta atrás para los viajes lunares baratos: la nueva ruta reduce costes, pero exige más tiempo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e54d21ce-2f90-484f-ba20-6b2a522c0b28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Espacio,Luna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
