<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Investigación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/investigacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Investigación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001025/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antartida-laboratorio-paz-espana-impulsa-estacion-cientifica-internacional_1_13401579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España se sitúa al frente de la política polar con un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, científica y logística de crear una Estación Antártica Internacional gestionada conjuntamente</p><p class="subtitle">En primera persona - 15 años como guía de científicos en la Antártida: “Ahora desde el campamento vemos el trasiego de los cruceros”
</p></div><p class="article-text">
        Mientras las noticias diarias constatan una fragmentaci&oacute;n geopol&iacute;tica global y el levantamiento de nuevos muros cient&iacute;ficos e industriales, existe un lugar del mundo donde la inercia es otra. En el polo sur del planeta, las delegaciones internacionales contin&uacute;an reuni&eacute;ndose anualmente bajo el amparo de la Secretar&iacute;a del Tratado Ant&aacute;rtico, como ocurri&oacute; recientemente en la 48.&ordf; Reuni&oacute;n Consultiva del <a href="https://www.ats.aq/devph/es/news/315" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado Ant&aacute;rtico en Hiroshima</a>, Jap&oacute;n. El objetivo es salvaguardar un territorio que, seg&uacute;n las normas que la rigen, es una reserva natural consagrada a la paz y a la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras las bambalinas de este oasis multilateral, la operatividad cotidiana afronta sus propios dilemas en el siglo XXI. Hist&oacute;ricamente, la inmensa mayor&iacute;a de las infraestructuras de investigaci&oacute;n permanente en el continente blanco han permanecido bajo una propiedad y operaci&oacute;n estrictamente nacionales. Cada bandera iza su soberan&iacute;a cient&iacute;fica sobre sus propios m&oacute;dulos residenciales y laboratorios.
    </p><p class="article-text">
        Para romper esta inercia, Espa&ntilde;a ha decidido dar un paso estrat&eacute;gico al frente en el tablero polar. A trav&eacute;s del <a href="https://www.ats.aq/devAS/Meetings/Past/101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento informativo</a> de trabajo Estudio conceptual sobre una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional: una posible v&iacute;a para fomentar la cooperaci&oacute;n, el Gobierno espa&ntilde;ol ha puesto sobre la mesa un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, cient&iacute;fica y log&iacute;stica de crear una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional (IAS, por sus siglas en ingl&eacute;s) gestionada conjuntamente.
    </p><p class="article-text">
        No es una iniciativa aislada. Coincide con la publicaci&oacute;n del documento de la Comisi&oacute;n Europea <a href="https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/4b319f3d-e9ff-11ef-b5e9-01aa75ed71a1/language-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A European Framework for Science Diplomacy</a>. Espa&ntilde;a colidera este nuevo ecosistema de pol&iacute;tica exterior coordinando sus grupos de trabajo. La propuesta plantea una pregunta clave: en un entorno tan extremo, &iquest;debemos pasar de la cooperaci&oacute;n coordinada a una aut&eacute;ntica cooperaci&oacute;n integrada?
    </p><h2 class="article-text">Compartir el barco, pero no la casa: la paradoja log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Hasta la fecha, la solidaridad en los hielos ant&aacute;rticos funciona de forma excelente, pero externa. Los programas nacionales cooperan ampliamente compartiendo redes de transporte, buques oceanogr&aacute;ficos, servicios t&eacute;cnicos o log&iacute;stica en las ciudades portuarias que sirven como puerta de entrada al continente. Lo hacen movidos por incentivos tangibles de coste, seguridad, fiabilidad y minimizaci&oacute;n del impacto ambiental.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, cuando se trata de activos fijos, las bases compartidas son una absoluta anomal&iacute;a. La estaci&oacute;n Concordia, operada conjuntamente por Francia e Italia, destaca como uno de los poqu&iacute;simos ejemplos que demuestran que la cogesti&oacute;n es posible. Pero la realidad imperante sigue siendo la de infraestructuras concebidas como compartimentos estancos individuales.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional no pretende duplicar las instalaciones ya consolidadas ni desplazar las din&aacute;micas actuales en las que un pa&iacute;s invita a cient&iacute;ficos de otras latitudes a pasar una temporada en su base. El verdadero reto radica en demostrar si una base de titularidad multinacional puede aportar un valor cooperativo e investigador a&ntilde;adido que justifique los enormes retos t&eacute;cnicos y de gesti&oacute;n que implica.
    </p><h2 class="article-text">Las tres columnas que sostienen una base multinacional</h2><p class="article-text">
        Para que el concepto de esta base resulte operativamente cre&iacute;ble, cient&iacute;ficamente justificado e institucionalmente viable, el informe remitido por Espa&ntilde;a contempla tres requisitos interconectados:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Ciencia de frontera a gran escala.</strong> Una base duradera no se justifica con proyectos cortos o fragmentados. Debe acoger misiones cient&iacute;ficas globales a largo plazo. Por ejemplo, estudiar el cambio clim&aacute;tico continental o las redes de observaci&oacute;n por sat&eacute;lite. Estos desaf&iacute;os superan el presupuesto y la capacidad de un solo pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Infraestructura de provisi&oacute;n colectiva.</strong> El estudio demuestra que la base debe centrar su actividad en tareas colectivas. Esto incluye laboratorios comunes de alta tecnolog&iacute;a y servicios de telecomunicaciones integrados. Tambi&eacute;n exige aplicar normas id&eacute;nticas de seguridad y formaci&oacute;n para todo el personal t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Gobernanza por consenso.</strong> La estaci&oacute;n internacional no necesita nuevas leyes ni tratados complicados que frenen el proyecto, ya que el sistema actual funciona bien mediante las normas existentes. La gesti&oacute;n se basar&aacute; en proteger el medioambiente y repartir los costes de forma justa entre los pa&iacute;ses.
    </p><h2 class="article-text">La diplomacia cient&iacute;fica como clave geopol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Es en este dise&ntilde;o donde la propuesta ant&aacute;rtica espa&ntilde;ola encaja con el esp&iacute;ritu del nuevo <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2026/05/29/council-defines-a-new-framework-for-science-diplomacy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Europeo de Diplomacia Cient&iacute;fica</a>. Las directrices de la Comisi&oacute;n Europea recuerdan que, en el panorama contempor&aacute;neo, la ciencia y la innovaci&oacute;n ya no se limitan a la producci&oacute;n de conocimiento puro: se han convertido en una &ldquo;divisa geopol&iacute;tica&rdquo; indispensable.
    </p><p class="article-text">
        La diplomacia cient&iacute;fica act&uacute;a como un puente de confianza capaz de mantener abiertos canales de comunicaci&oacute;n cuando las relaciones diplom&aacute;ticas tradicionales sufren tensiones. Adem&aacute;s, es la herramienta id&oacute;nea para asegurar la gobernanza justa de los bienes comunes globales (<em>global commons</em>), es decir, espacios compartidos por la humanidad como el espacio exterior, los oc&eacute;anos o las &aacute;reas polares.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, grandes infraestructuras como, por ejemplo, la Organizaci&oacute;n Europea para la Investigaci&oacute;n Nuclear (CERN), en Suiza, han demostrado que se puede sentar a cooperar en un laboratorio a naciones que mantienen profundas rivalidades fuera de &eacute;l. Una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional bajo el paraguas del Tratado Ant&aacute;rtico nacer&iacute;a con esa misma vocaci&oacute;n: un faro de multilateralismo y paz en una de las fronteras m&aacute;s sensibles de la Tierra.
    </p><h2 class="article-text">La soberan&iacute;a del ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        El estudio liderado por Espa&ntilde;a no plantea una utop&iacute;a imposible. Su texto defiende un avance paso a paso a partir de las costumbres actuales. La idea podr&iacute;a comenzar con un proyecto piloto peque&ntilde;o y de bajo riesgo. Cualquier avance futuro requerir&aacute; dialogar con los cient&iacute;ficos de todo el mundo y calcular con transparencia el impacto ambiental sobre el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Con este paso, Espa&ntilde;a se sit&uacute;a al frente de la pol&iacute;tica polar. El pa&iacute;s demuestra una visi&oacute;n clara para los retos de este siglo. En el tablero internacional, el liderazgo ya no depende de plantar una bandera solitaria. El &eacute;xito futuro radica en la capacidad de investigar juntos bajo un mismo techo. Una cuesti&oacute;n que, sin duda, se ver&aacute; reflejada en la primera <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/exteriores/Paginas/2026/230626-acuerdos-cooperacion-islandia.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estrategia Polar Espa&ntilde;ola</a>, que ser&aacute; publicada pr&oacute;ximamente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/272593/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />

    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en </strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>The Conversation</strong></em></a><em><strong>. Puedes leerlo </strong></em><a href="https://theconversation.com/la-antartida-como-laboratorio-de-paz-espana-impulsa-una-estacion-cientifica-internacional-285763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aqu&iacute;.</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Belén López Tárraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antartida-laboratorio-paz-espana-impulsa-estacion-cientifica-internacional_1_13401579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 16:10:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1371805" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1371805" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Antártida,Investigación,Científicos,Cooperación internacional,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ADN desmonta décadas de teorías: el supuesto chamán de Stonehenge era una mujer orfebre de la Edad del Bronce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-desmonta-decadas-teorias-supuesto-chaman-stonehenge-mujer-orfebre-edad-bronce-pm_1_13400375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc0f29ab-24d1-4538-bf8b-b5beb92fa94b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ADN desmonta décadas de teorías: el supuesto chamán de Stonehenge era una mujer orfebre de la Edad del Bronce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entierros históricos - El primer arqueólogo que excavó la tumba identificó al individuo como un hombre por el aspecto de los huesos y esa conclusión marcó estudios y recreaciones posteriores</p></div><p class="article-text">
        Las personas acud&iacute;an al cham&aacute;n cuando una enfermedad, una muerte o un cambio dif&iacute;cil alteraba la vida del grupo y exig&iacute;a una respuesta ritual. El <strong>cham&aacute;n</strong> ejerc&iacute;a como mediador con fuerzas espirituales, dirig&iacute;a ceremonias, interpretaba se&ntilde;ales y pod&iacute;a recurrir a cantos, plantas, trance o curaciones seg&uacute;n las creencias de cada comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Sus supuestos poderes proced&iacute;an de la fe depositada en esas pr&aacute;cticas, ya que<strong> no existe una capacidad sobrenatural demostrada</strong> que permita equipararlo con un mago de ficci&oacute;n. Tampoco era necesariamente un hombre, porque distintas culturas asignaron ese papel a mujeres y hombres, mientras la arqueolog&iacute;a antigua tendi&oacute; durante mucho tiempo a atribuir autoridad ritual y oficios especializados al sexo masculino.
    </p><h2 class="article-text">Los huesos revelaron un trabajo ligado a la orfebrer&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esa<strong> atribuci&oacute;n tradicional acaba de quedar corregida </strong>en uno de los enterramientos m&aacute;s conocidos de la Edad del Bronce brit&aacute;nica. Seg&uacute;n <em>The Guardian</em>, el laboratorio de gen&oacute;mica antigua del <em>Francis Crick Institute</em> extrajo ADN del cr&aacute;neo, un diente y un hueso de un dedo del pie de la <strong>persona enterrada en Upton Lovell.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Las tres muestras presentaron cromosomas XX y<strong> descartaron que los restos pertenecieran a m&aacute;s de un individuo</strong>, por lo que la persona descrita durante dos siglos como <strong>cham&aacute;n y artesano</strong> en un enterramiento situado cerca de Stonehenge era una <strong>mujer</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los huesos permiten acercarse tambi&eacute;n al esfuerzo f&iacute;sico que acompa&ntilde;&oacute; su oficio. Muri&oacute; despu&eacute;s de los 45 a&ntilde;os y med&iacute;a unos 1,65 metros, una altura elevada para una mujer de aquel periodo. La <strong>artritis</strong> afectaba a la mu&ntilde;eca derecha y dejaba libre la izquierda, un patr&oacute;n que los investigadores relacionan con <strong>a&ntilde;os de movimientos repetidos al utilizar herramientas para trabajar metales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Parte de esa actividad sali&oacute; a la luz cuando <strong>Colin Shell</strong>, investigador de la Universidad de Cambridge, recuper&oacute; nuevos restos durante una excavaci&oacute;n realizada en 2000. Varias piedras presentaban<strong> rastros de oro</strong>, lo que llev&oacute; a considerar que aquellos utensilios hab&iacute;an intervenido en la elaboraci&oacute;n de adornos y piezas finas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/428286b4-f288-443c-90d8-e16467804a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las pruebas científicas cambiaron una historia muy conocida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las pruebas científicas cambiaron una historia muy conocida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un estudio publicado en 2022 precis&oacute; la funci&oacute;n del ajuar. Las cuatro esponjas f&oacute;siles ahuecadas pudieron servir como <strong>recipientes para adhesivos</strong>, mientras el hacha de piedra se habr&iacute;a reutilizado para<strong> golpear y alisar l&aacute;minas</strong> delgadas de oro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>David Dawson</strong>, director del <em>Wiltshire Museum</em>, relaciona la riqueza de esos utensilios con un conocimiento profesional avanzado: &ldquo;Las personas que dej&oacute; atr&aacute;s quer&iacute;an que llevara sus herramientas al m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. El conjunto inclu&iacute;a adem&aacute;s punzones, s&iacute;lex, una piedra de toque para comprobar la pureza del metal y una bolsa decorada con colmillos de jabal&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Una interpretaci&oacute;n antigua condicion&oacute; dos siglos de investigaciones</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis gen&eacute;tico tambi&eacute;n apunta a una <strong>ascendencia campaniforme</strong>, habitual en Gran Breta&ntilde;a durante aquel periodo, aunque el estudio cient&iacute;fico completo todav&iacute;a debe publicarse. Cerca del enterramiento apareci&oacute; otra sepultura con un esqueleto sentado, interpretado antiguamente como la <strong>esposa del supuesto cham&aacute;n</strong>, pero esos restos se perdieron y ya no pueden examinarse.
    </p><p class="article-text">
        La historia hab&iacute;a comenzado a torcerse mucho antes de que llegara el ADN. El arque&oacute;logo ingl&eacute;s<strong> William Cunnington</strong> excav&oacute; la tumba a comienzos del siglo XIX y, guiado por el tama&ntilde;o de los huesos, describi&oacute; al individuo como un <strong>hombre corpulento</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Esa identificaci&oacute;n condicion&oacute; durante m&aacute;s de 200 a&ntilde;os las investigaciones y las vitrinas de museo, donde lleg&oacute; a representarse como un<strong> l&iacute;der espiritual barbudo</strong>. El ajuar reforz&oacute; aquella lectura porque conten&iacute;a un hacha, herramientas para el metal y una capa ceremonial formada por huesos de animales perforados.
    </p><h2 class="article-text">Una exposici&oacute;n mostr&oacute; el cambio gracias al ADN antiguo</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n <em><strong>We Go Way Back</strong></em>, instalada en el<em> Francis Crick Institute </em>de Londres, presenta ahora el cambio de identidad junto con otros avances del ADN antiguo. <strong>Pontus Skoglund,</strong> responsable principal del laboratorio que realiz&oacute; las pruebas, explica el alcance de esta disciplina: &ldquo;El campo del ADN antiguo ha aumentado enormemente su capacidad t&eacute;cnica durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas y ahora ofrece respuestas a cuestiones que antes resultaban inaccesibles&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mary Beard</strong>, clasicista y miembro del grupo asesor de la muestra, recuerda que muchas identificaciones antiguas nacieron de <strong>asociar espadas con hombres y collares con mujeres</strong>. El caso de Upton Lovell obliga a revisar ese criterio y confirma que una mujer pudo ejercer un oficio prestigioso ligado al oro y ocupar una posici&oacute;n ritual elevada en la Gran Breta&ntilde;a de hace 4.000 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-desmonta-decadas-teorias-supuesto-chaman-stonehenge-mujer-orfebre-edad-bronce-pm_1_13400375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 16:05:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc0f29ab-24d1-4538-bf8b-b5beb92fa94b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77879" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc0f29ab-24d1-4538-bf8b-b5beb92fa94b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77879" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ADN desmonta décadas de teorías: el supuesto chamán de Stonehenge era una mujer orfebre de la Edad del Bronce]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc0f29ab-24d1-4538-bf8b-b5beb92fa94b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Arqueología,Monumentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Restauración ambiental - La tortuga africana de espolones rompe la superficie endurecida con sus excavaciones y facilita que el agua penetre, las semillas germinen y el terreno recupere parte de su capacidad</p><p class="subtitle">La tortuga mediterránea no puede verse haciendo esnórquel: así sobrevive la especie catalana
</p></div><p class="article-text">
        La <strong>tortuga</strong> hunde las patas en una tierra endurecida y convierte cada palada en una grieta capaz de cambiar el recorrido del agua. Frente a una extensi&oacute;n descomunal, su fuerza parece m&iacute;nima, pero<strong> act&uacute;a justo donde empieza el problema del desierto</strong>, en la capa que impide que la lluvia penetre. 
    </p><p class="article-text">
        Al removerla, abre <strong>pasos para la humedad</strong>, deja espacio a las semillas y altera un terreno que llevaba tiempo perdiendo capacidad para alimentar plantas. Su poder nace de repetir durante a&ntilde;os una tarea peque&ntilde;a que el suelo necesita una y otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto comprob&oacute; el efecto tras liberar cientos de ejemplares</h2><p class="article-text">
        Ese efecto empez&oacute; a medirse despu&eacute;s de que investigadores <strong>soltaran 500 tortugas africanas de espolones </strong>en 2021, en una zona degradada del l&iacute;mite sur del S&aacute;hara. <em>Indian Defence Review</em> inform&oacute; de que, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, las im&aacute;genes por sat&eacute;lite mostraban<strong> manchas verdes en lugares que hab&iacute;an sido dominados por arena y suelo endurecido</strong>. Las tortugas no hab&iacute;an sembrado plantas. Su aportaci&oacute;n consisti&oacute; en excavar, abrir el terreno y permitir que la lluvia encontrara una v&iacute;a hacia capas m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        La especie, llamada<em> Centrochelys sulcata</em>, cava para<strong> protegerse de temperaturas diurnas extremas y del fr&iacute;o nocturno</strong>. El Grupo de Especialistas en Tortugas Terrestres y de Agua Dulce de la UICN recoge madrigueras que alcanzan entre diez y 15 metros de longitud. 
    </p><p class="article-text">
        Cada t&uacute;nel<strong> atraviesa la costra superficial</strong>, reduce la escorrent&iacute;a y ayuda a que la humedad permanezca bajo tierra durante m&aacute;s tiempo. Las semillas que estaban dormidas encuentran entonces agua y refugio cerca de las entradas.
    </p><h2 class="article-text">Los sat&eacute;lites registraron una mejora de la cubierta vegetal</h2><p class="article-text">
        El cambio qued&oacute; registrado desde el espacio, aunque las zonas verdes eran<strong> grupos dispersos de plantas y no bosques</strong>. <em>Simple Discovery</em> atribuye a informes de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza y de una agencia identificada como CN un <strong>aumento del 30% al 40%</strong> de la cubierta vegetal en &aacute;reas con tortugas durante cinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La UICN tambi&eacute;n document&oacute; grupos reintroducidos en Senegal con una <strong>supervivencia superior al 80% tras cuatro a&ntilde;os,</strong> un dato necesario para que los animales mantengan sus madrigueras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La excavación facilita el regreso de otras formas de vida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La excavación facilita el regreso de otras formas de vida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de tierras secas ya hab&iacute;a seguido otros caminos.<em> Simple Discovery</em> cita los <strong>hoyos za&iuml;</strong>, excavados por agricultores del Sahel para retener lluvia y materia org&aacute;nica, as&iacute; como la <strong>Gran Muralla Verde africana</strong>, lanzada en 2007 para recuperar 100 millones de hect&aacute;reas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n menciona el <strong>riego por goteo </strong>en el desierto del N&eacute;guev y la <strong>reintroducci&oacute;n de bisontes y castores</strong> en Norteam&eacute;rica. La tortuga aporta una v&iacute;a distinta porque realiza por instinto una labor concienzuda que suele exigir trabajo humano o maquinaria.
    </p><h2 class="article-text">La especie afronta amenazas mientras ayuda al ecosistema</h2><p class="article-text">
        Esa utilidad convive con una situaci&oacute;n delicada para la propia especie. La UICN clasifica a la tortuga africana de espolones como<strong> amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, la presi&oacute;n ganadera, la caza, el comercio de mascotas y el cambio clim&aacute;tico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>S.O.S. (Save Our Sulcata) </em>desarrolla desde 1992 programas de cr&iacute;a y liberaci&oacute;n en Senegal, mientras una revisi&oacute;n publicada en 2017 en <em>Frontiers in Ecology and Evolution </em>destac&oacute; su &ldquo;<strong>gran potencial como ingeniera de ecosistemas</strong>&rdquo;. La misma revisi&oacute;n advirti&oacute; de que su papel en la dispersi&oacute;n de semillas todav&iacute;a est&aacute; <strong>poco estudiado</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando la tierra queda suelta, insectos y microorganismos encuentran refugio, las plantas arraigan y despu&eacute;s llegan aves y peque&ntilde;os vertebrados. Ese avance depende tambi&eacute;n de la lluvia, del pastoreo y del cuidado posterior del terreno. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>tortuga no puede detener por s&iacute; misma la desertificaci&oacute;n del Sahel, pero su excavaci&oacute;n recupera una funci&oacute;n perdida </strong>y permite que el agua, las semillas y otros animales vuelvan a actuar sobre lugares castigados durante a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 14:16:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="599095" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="599095" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Sáhara,Desierto,África,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hienas-dejan-ridiculo-mala-fama-comunicacion-rivaliza-primates-pm_1_13400041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comportamiento animal - La visión popular presenta a estos animales como carroñeros agresivos y oportunistas, aunque esa reputación deja fuera una vida social mucho más rica cuando desaparece la competencia por el alimento</p></div><p class="article-text">
        Una carcasa abandonada suele bastar para que varias figuras encorvadas aparezcan en pel&iacute;culas como amenaza, rivales o animales dispuestos a arrebatar comida. Las <strong>hienas</strong> han quedado asociadas de ese modo con la carro&ntilde;a, la persecuci&oacute;n y una agresividad casi permanente, una representaci&oacute;n alimentada por relatos en los que rondan a otros depredadores, esperan una oportunidad y entran para disputar una presa. 
    </p><p class="article-text">
        Esa imagen tambi&eacute;n las presenta como <strong>criaturas torpes, crueles o cobardes,</strong> ya que muchas historias reducen su conducta a re&iacute;r, acosar y aprovecharse del trabajo ajeno. La percepci&oacute;n habitual deja fuera buena parte de su vida diaria y<strong> convierte una especie social en una caricatura dominada por la caza y el conflicto</strong>. Esa diferencia entre reputaci&oacute;n y comportamiento abre la puerta a observar qu&eacute; hacen las hienas cuando la comida y la competencia dejan de mandar.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio descubri&oacute; que las hienas juegan durante buena parte del d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esa parte menos conocida aparece en una<strong> investigaci&oacute;n sobre hienas manchadas en libertad,</strong> realizada por el Departamento de Etolog&iacute;a de la Universidad de Pisa, el<em> Ngorongoro Hyena Project</em> del Instituto Leibniz de Investigaci&oacute;n Zool&oacute;gica y de Fauna Silvestre y<em> Siyafunda Wildlife &amp; Conservation</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo concluye que estos animales <strong>dedican mucho tiempo a jugar y utilizan expresiones faciales</strong> y sonidos con una precisi&oacute;n comparable a la registrada en numerosas especies de primates. Las observaciones realizadas en Tanzania y Sud&aacute;frica muestran adem&aacute;s que el<strong> juego forma parte de una vida social compleja</strong>, donde cada participante necesita interpretar las intenciones de los dem&aacute;s para mantener la actividad dentro de un tono pac&iacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Treinta años de seguimiento reforzaron las conclusiones del estudio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Treinta años de seguimiento reforzaron las conclusiones del estudio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una pelea de juego puede parecer agresiva desde fuera porque incluye persecuciones, empujones, mordiscos controlados y cambios r&aacute;pidos de posici&oacute;n, aunque cada movimiento exige que los<strong> animales sepan cu&aacute;ndo continuar y cu&aacute;ndo rebajar la intensidad</strong>. Ese entendimiento resulta especialmente importante en depredadores grandes y poderosos, capaces de causar<strong> heridas graves</strong> si una acci&oacute;n se interpreta como amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Las hienas emplean se&ntilde;ales corporales y vocales para indicar que el <strong>enfrentamiento pertenece al juego</strong>, de manera que sus compa&ntilde;eros pueden responder sin convertirlo en una disputa real. La comunicaci&oacute;n act&uacute;a durante toda la interacci&oacute;n y permite corregir posibles malentendidos antes de que aumente la tensi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La<em> boca abierta relajada </em>indica que todo forma parte del juego</h2><p class="article-text">
        En los encuentros entre dos hienas, una de las se&ntilde;ales m&aacute;s frecuentes es la llamada <em><strong>boca abierta relajada</strong></em>, conocida por las siglas ROM en la literatura cient&iacute;fica. El animal abre la boca dentro del campo de visi&oacute;n de su compa&ntilde;ero para indicar una intenci&oacute;n pac&iacute;fica, algo que funciona mejor cuando ambos <strong>mantienen contacto visual</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La dificultad aumenta cuando intervienen varios individuos, ya que alguno puede quedar fuera de esa l&iacute;nea de visi&oacute;n y perder la se&ntilde;al facial. En esos casos, las<strong> hienas a&ntilde;aden sonidos propios del juego</strong> para que el mensaje llegue a todo el grupo.
    </p><p class="article-text">
        El equipo registr&oacute;<strong> 13 vocalizaciones distintas</strong> mientras las hienas jugaban, cinco de ellas ausentes hasta ahora en las descripciones cient&iacute;ficas. Los investigadores plantean que esos sonidos compensan la p&eacute;rdida de contacto visual dentro del grupo y permiten mantener una interpretaci&oacute;n com&uacute;n de las intenciones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las películas dibujan a las hienas como rivales permanentes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las películas dibujan a las hienas como rivales permanentes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La variedad registrada cambia la imagen de una risa autom&aacute;tica y repetitiva, porque<strong> revela un repertorio adaptado a circunstancias sociales distintas</strong>. La comunicaci&oacute;n vocal cumple as&iacute; una funci&oacute;n pr&aacute;ctica durante el juego y ayuda a que varios animales participen al mismo tiempo sin que la situaci&oacute;n derive en una pelea real.
    </p><p class="article-text">
        El juego tampoco queda limitado a las cr&iacute;as. Los ejemplares j&oacute;venes participan con mayor frecuencia, aunque los adultos contin&uacute;an persigui&eacute;ndose, forcejeando y respondiendo a las se&ntilde;ales de sus compa&ntilde;eros. Las observaciones indican incluso que<strong> algunos adultos disfrutan especialmente cuando juegan en el agua</strong>, una conducta que ampl&iacute;a lo que se sab&iacute;a sobre sus preferencias y su actividad cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Esa continuidad a lo largo de la vida sugiere que jugar mantiene relaciones sociales, permite practicar movimientos y ofrece oportunidades para interpretar las reacciones de otros miembros del grupo.
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n desmonta la imagen reducida de las hienas</h2><p class="article-text">
        Parte de esta informaci&oacute;n procede del <em>Ngorongoro Hyena Project</em>, que lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os estudiando poblaciones del cr&aacute;ter del Ngorongoro, en Tanzania. Ese seguimiento prolongado<strong> permite observar conductas que una visita breve dif&iacute;cilmente recoger&iacute;a</strong>, ya que el juego cambia seg&uacute;n la edad, el n&uacute;mero de participantes y las condiciones del encuentro. La duraci&oacute;n del proyecto tambi&eacute;n ayuda a <strong>distinguir acciones ocasionales de pautas repetidas</strong> dentro de una poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n deja una imagen muy distinta de la hiena reducida a cazadora o carro&ntilde;era. Sus peleas de juego dependen de se&ntilde;ales faciales, sonidos espec&iacute;ficos y ajustes ligados a cada situaci&oacute;n social, mientras j&oacute;venes y adultos conservan esa actividad durante toda su vida. Bajo la reputaci&oacute;n construida por pel&iacute;culas y relatos aparece un <strong>depredador que necesita interpretar, avisar y adaptarse </strong>para jugar con otros sin convertir la fuerza en conflicto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hienas-dejan-ridiculo-mala-fama-comunicacion-rivaliza-primates-pm_1_13400041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 17:31:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="172325" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="172325" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos leones de piedra llevan 2.700 años vigilando Aslantaş y convierten esta tumba frigia en una pieza única]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/leones-piedra-llevan-2-700-anos-vigilando-aslantas-convierten-tumba-frigia-pieza-unica-pm_1_13397523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b623bfa7-b8a1-4fff-8e47-32682cd92aa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos leones de piedra llevan 2.700 años vigilando Aslantaş y convierten esta tumba frigia en una pieza única"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arquitectura frigia - La fachada excavada en la roca volcánica mantiene las figuras enfrentadas junto a la entrada mientras siguen sin conocerse con certeza la fecha del monumento y la identidad del difunto</p></div><p class="article-text">
        Las mand&iacute;bulas se abren, el pecho se adelanta y cualquier animal cercano entiende que acercarse puede tener consecuencias antes de que empiece el ataque. Esa capacidad explica por qu&eacute; el<strong> le&oacute;n ha sido usado como protector de tumbas, puertas y recintos ceremoniales</strong>, donde su cuerpo transmite fuerza, vigilancia y autoridad. 
    </p><p class="article-text">
        Su cabeza ancha, la musculatura de las patas delanteras, las garras retr&aacute;ctiles y los colmillos permiten sujetar presas grandes, mientras la melena aumenta el volumen aparente de los machos y protege parte del cuello durante una pelea. El rugido completa esa impresi&oacute;n porque puede advertir de la presencia del animal antes de que aparezca, de manera que su figura termina asociada a un <strong>guardi&aacute;n capaz de intimidar y defender un acceso</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Aslanta&#351; conserva dos guardianes frente a la c&aacute;mara funeraria</h2><p class="article-text">
        Esa funci&oacute;n protectora qued&oacute; tallada en <strong>Aslanta&#351;</strong>, una tumba excavada en una roca volc&aacute;nica del valle de G&ouml;yn&uuml;&#351;, en el oeste de Anatolia. Seg&uacute;n <em>La Br&uacute;jula Verde</em>, <strong>dos leones erguidos flanquean la entrada funeraria y dirigen sus fauces abiertas el uno hacia el otro,</strong> como si custodiaran todav&iacute;a el paso hacia la c&aacute;mara. 
    </p><p class="article-text">
        El monumento alcanza once metros de altura y suele relacionarse con los <strong>frigios</strong>, aunque la fecha de construcci&oacute;n y la cultura que lo levant&oacute; contin&uacute;an sometidas a discusi&oacute;n. La <strong>identidad de la persona enterrada tampoco aparece en ninguna inscripci&oacute;n</strong>, pese a que las dimensiones del conjunto apuntan hacia alguien perteneciente a la nobleza o al poder local.
    </p><p class="article-text">
        A unos 70 metros se encuentra <strong>Y&#305;lanta&#351;</strong>, cuyo nombre turco significa <em>piedra de la serpiente</em>, aunque los restos pertenec&iacute;an tambi&eacute;n a figuras leoninas. La fachada, mayor y m&aacute;s ornamentada que la de Aslanta&#351;, se <strong>rompi&oacute; probablemente durante un terremoto,</strong> y las garras desprendidas quedaron dispersas por el suelo. 
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de la zona las interpretaron como <strong>cabezas de serpiente</strong>, una confusi&oacute;n que acab&oacute; dando nombre al monumento. El derrumbe impide reconstruir por completo su aspecto, pero los fragmentos permiten relacionarlo con la misma tradici&oacute;n funeraria y con el<strong> uso de grandes animales como guardianes de los sepulcros.</strong>
    </p><h2 class="article-text">La decoraci&oacute;n de Aslanta&#351; alimenta el debate sobre su origen</h2><p class="article-text">
        La c&aacute;mara de Aslanta&#351; fue excavada a media altura del bloque, despu&eacute;s de que los canteros alisaran la fachada y los laterales. Cada le&oacute;n<strong> proteg&iacute;a entre sus patas a un cachorro</strong>, aunque la erosi&oacute;n ha borrado buena parte de estas figuras y apenas permite distinguirlas. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la entrada aparece un relieve parecido al<strong> &aacute;rbol de la vida,</strong> coronado por dos discos solares alados, mientras unos escalones tallados en la parte superior pudieron utilizarse durante ceremonias celebradas ante la tumba. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3e96adff-f01f-4338-a956-e71cf9751212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Yılantaş perdió parte de su fachada tras un terremoto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Yılantaş perdió parte de su fachada tras un terremoto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo el valle est&aacute; formado por una<strong> toba volc&aacute;nica blanda</strong>, desgastada durante siglos por el agua y el viento, y alberga cerca de<strong> 40 sepulturas catalogadas,</strong> adem&aacute;s de capillas bizantinas excavadas en la roca y formaciones parecidas a las de Capadocia.
    </p><p class="article-text">
        Los rasgos arquitect&oacute;nicos han llevado a muchos especialistas a colocar Aslanta&#351; a comienzos del siglo VIII a.C. La entrada estrecha, el techo plano y la ausencia de lechos funerarios tallados encajan con una <strong>etapa temprana de la arquitectura frigia</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la ornamentaci&oacute;n abundante y el tratamiento de los animales apuntan para otros investigadores hacia el siglo VI a.C., cuando pudieron llegar i<strong>nfluencias j&oacute;nicas</strong>. El arque&oacute;logo turc<strong>o Ekrem Akurgal</strong> defendi&oacute; esta fecha posterior a partir del estilo de los leones, aunque la<strong> falta de una inscripci&oacute;n impide fijar la cronolog&iacute;a con seguridad</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Una propuesta acerca el sepulcro a la tradici&oacute;n hitita</h2><p class="article-text">
        La atribuci&oacute;n cultural presenta otra dificultad. El investigador turco<strong> M. &Ccedil;etin &#350;ahin</strong> propuso en 1995, en un art&iacute;culo publicado por <em>Archivum Anatolicum</em>, que el sepulcro pod&iacute;a proceder de una <strong>tradici&oacute;n hitita </strong>mantenida despu&eacute;s de la ca&iacute;da de aquel imperio. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos leones a ambos lados de la puerta recuerdan modelos hititas, mientras faltan el front&oacute;n triangular, las inscripciones y los adornos geom&eacute;tricos presentes en otras fachadas frigias. 
    </p><p class="article-text">
        La c&aacute;mara, adem&aacute;s, resulta muy peque&ntilde;a frente a sepulturas posteriores. &#350;ahin plante&oacute; as&iacute; la posibilidad de que <strong>un gobernante de la zona encargara la obra durante una etapa en la que todav&iacute;a conviv&iacute;an formas hititas y frigias.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Los primeros arque&oacute;logos dieron a conocer estos monumentos</h2><p class="article-text">
        <strong>William Mitchell Ramsay </strong>fue el primer europeo que document&oacute; Aslanta&#351; y Y&#305;lanta&#351; durante sus recorridos por Anatolia, realizados entre 1881 y 1888. El arque&oacute;logo y ge&oacute;grafo escoc&eacute;s viaj&oacute; con<strong> J. R. S. Sterrett</strong> y public&oacute; sus observaciones en 1882 en el <em><strong>Journal of Hellenic Studies</strong></em>. 
    </p><p class="article-text">
        Su prop&oacute;sito principal consist&iacute;a en <strong>elaborar un mapa de la antigua Frigia </strong>que permitiera se&ntilde;alar d&oacute;nde exist&iacute;an restos y d&oacute;nde estaban ausentes, mientras los monumentos y las inscripciones quedaban como <strong>hallazgos derivados de aquella tarea</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados del siglo XX, la arque&oacute;loga neerlandesa <strong>Caroline Henriette Emilie Haspels</strong> explor&oacute; sectores de acceso dif&iacute;cil y localiz&oacute; numerosas construcciones rupestres. Su obra<strong> </strong><em><strong>The Highlands of Phrygia</strong></em><strong> </strong>sigue sirviendo como uno de los totems literarios para estudiar la arquitectura funeraria regional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7baf0a5-2104-4b55-bdd5-7b32365c036b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="M. Çetin Şahin defendió que varios rasgos encajan mejor con modelos heredados del mundo hitita"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                M. Çetin Şahin defendió que varios rasgos encajan mejor con modelos heredados del mundo hitita                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La importancia atribuida a los frigios tambi&eacute;n aparece en la <em><strong>Historia</strong></em><strong> de Her&oacute;doto</strong>, que relata la prueba ordenada por el fara&oacute;n Psam&eacute;tico I para averiguar cu&aacute;l era el pueblo m&aacute;s antiguo. Dos reci&eacute;n nacidos deb&iacute;an crecer sin escuchar palabras, y al cabo de dos a&ntilde;os pronunciaron <em><strong>bek&oacute;s</strong></em>, t&eacute;rmino frigio referido al pan. 
    </p><p class="article-text">
        Psam&eacute;tico interpret&oacute; aquel resultado como prueba de que la <strong>lengua frigia era anterior a la egipcia</strong>, aunque Her&oacute;doto constituye la &uacute;nica fuente del episodio y no existe confirmaci&oacute;n egipcia. La narraci&oacute;n muestra, al menos, la <strong>antig&uuml;edad casi m&iacute;tica que los griegos atribu&iacute;an a Frigia</strong>, territorio ligado tambi&eacute;n al rey Midas y al culto de Cibeles.
    </p><h2 class="article-text">Las investigaciones recientes ampl&iacute;an el conocimiento del valle</h2><p class="article-text">
        Las excavaciones iniciadas en 2021 despejaron la base de Aslanta&#351; y descubrieron frente a la fachada un &aacute;rea de unos 300 metros cuadrados con restos de posibles estructuras ceremoniales. El valle forma parte desde 2013 del <strong>Camino Frigio</strong>, una ruta de m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros que atraviesa Eski&#351;ehir, K&uuml;tahya y Afyonkarahisar. 
    </p><p class="article-text">
        Las roderas antiguas conservadas en la toba han alimentado <strong>teor&iacute;as sobre civilizaciones perdidas e intervenciones extraterrestres</strong>, aunque los estudios geol&oacute;gicos las relacionan con el tr&aacute;nsito prolongado de carros sobre una roca f&aacute;cil de erosionar. 
    </p><p class="article-text">
        Entre esas especulaciones y las dudas acad&eacute;micas, los dos leones contin&uacute;an cumpliendo la funci&oacute;n para la que fueron tallados, custodiando una entrada cuya historia todav&iacute;a conserva varios interrogantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/leones-piedra-llevan-2-700-anos-vigilando-aslantas-convierten-tumba-frigia-pieza-unica-pm_1_13397523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 16:42:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b623bfa7-b8a1-4fff-8e47-32682cd92aa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95818" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b623bfa7-b8a1-4fff-8e47-32682cd92aa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95818" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos leones de piedra llevan 2.700 años vigilando Aslantaş y convierten esta tumba frigia en una pieza única]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b623bfa7-b8a1-4fff-8e47-32682cd92aa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpe para la historia de Roma: los Ligures Baebiani destapan el uso de deportaciones masivas como herramienta de control en el Imperio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-historia-roma-ligures-baebiani-destapan-deportaciones-masivas-herramienta-control-imperio-pm_1_13398906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/203144a9-524a-48ba-9007-9e0f942596d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Golpe para la historia de Roma: los Ligures Baebiani destapan el uso de deportaciones masivas como herramienta de control en el Imperio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Control territorial - Tito Livio narró el desplazamiento de unas 47.000 personas hacia el Samnio después de años de resistencia, dentro de una decisión impulsada por las autoridades romanas</p><p class="subtitle">Los censos del Imperio romano reducen el mito: en Hispania, solo un pequeño porcentaje de la población era esclava o liberta
</p></div><p class="article-text">
        Las calzadas llevaban tropas y funcionarios hasta territorios donde <strong>Roma</strong> acababa de imponer su autoridad, de manera que el movimiento quedaba bajo vigilancia. A esa red se a&ntilde;ad&iacute;an colonias pobladas por ciudadanos romanos, guarniciones capaces de responder ante una rebeli&oacute;n y repartos de tierras que premiaban a veteranos mientras modificaban la propiedad local. 
    </p><p class="article-text">
        El poder tambi&eacute;n recurr&iacute;a a censos, tributos y divisiones administrativas para saber cu&aacute;ntas personas habitaban cada zona, qu&eacute; recursos produc&iacute;an y qu&eacute; obligaciones deb&iacute;an cumplir. En muchos lugares, Roma conservaba a dirigentes locales dispuestos a colaborar, les conced&iacute;a funciones p&uacute;blicas y premiaba su lealtad con derechos jur&iacute;dicos o acceso gradual a la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Estas medidas permit&iacute;an <strong>controlar caminos, tierras, impuestos y autoridades sin mantener grandes ej&eacute;rcitos </strong>desplegados en cada territorio, aunque su aplicaci&oacute;n variaba seg&uacute;n la resistencia y el valor estrat&eacute;gico de cada regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un traslado forzoso cambi&oacute; el destino de miles de ligures</h2><p class="article-text">
        Ese repertorio de control adquiri&oacute; una forma mucho m&aacute;s dura cuando <strong>Roma decidi&oacute; retirar de su territorio a los ligures apuanos</strong>. Tito Livio relat&oacute; que unas 47.000 personas procedentes de los valles de la Magra y el Vara fueron llevadas al Samnio en dos operaciones desarrolladas durante 180 y 179 a.C. 
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n hab&iacute;a resistido durante a&ntilde;os la expansi&oacute;n romana, y el traslado permiti&oacute; <strong>vaciar parte de Liguria mientras instalaba nuevos habitantes</strong> en tierras confiscadas anteriormente a los samnitas. El art&iacute;culo publicado en <em><strong>Antiquity</strong></em> presenta este episodio como una ocasi&oacute;n poco habitual para estudiar arqueol&oacute;gicamente una reubicaci&oacute;n organizada por el Estado romano.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n del lugar favorec&iacute;a adem&aacute;s la <strong>circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y personas </strong>por el interior de Italia. Macchia di Circello se encontraba aproximadamente a una jornada de Saepinum, situada a 30 kil&oacute;metros, y de Beneventum, a 26 kil&oacute;metros. Los ba&ntilde;os con mosaicos, el templo y el posible mercado indican que el<strong> asentamiento alcanz&oacute; cierta prosperidad y adquiri&oacute; rasgos semiurbanos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Gianfranco De Benedittis permiti&oacute; comparar su configuraci&oacute;n con la de Aequum Tuticum, otro <em>vicus</em> de la Campania interior. El traslado pudo liberar terrenos para las colonias de Luna y Luca y, al mismo tiempo, impulsar la actividad econ&oacute;mica del Samnio mediante una poblaci&oacute;n colocada junto a una ruta comercial importante.
    </p><h2 class="article-text">La prospecci&oacute;n magn&eacute;tica dibuj&oacute; el mayor plano conocido del enclave</h2><p class="article-text">
        El <strong>proyecto UPROOTED</strong>, dirigido por Sina Clara Lehnig y Nikola Babucic desde la Universidad Libre de Berl&iacute;n, ha examinado cinco hect&aacute;reas mediante prospecci&oacute;n magn&eacute;tica. El magnet&oacute;metro registra alteraciones del subsuelo asociadas a muros, zanjas, calles y zonas sometidas al fuego, de modo que los<strong> arque&oacute;logos pueden reconstruir el plano</strong> antes de excavar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d83f60e3-f709-432e-807f-9bdfddf493e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las excavaciones confirmaron la identidad de los Ligures Baebiani"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las excavaciones confirmaron la identidad de los Ligures Baebiani                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Federico Guacci </strong>hab&iacute;a estudiado previamente im&aacute;genes por sat&eacute;lite y marcas de vegetaci&oacute;n, mientras que las nuevas mediciones han proporcionado el plano m&aacute;s amplio obtenido hasta ahora. El <strong>asentamiento lleg&oacute; a extenderse por unas 14 hect&aacute;reas</strong>, aunque todav&iacute;a se desconoce su tama&ntilde;o inicial y no se han localizado murallas defensivas.
    </p><p class="article-text">
        Una calle de m&aacute;s de 90 metros avanza hacia el noroeste y coincide con una antigua ruta ganadera documentada en fotograf&iacute;as a&eacute;reas de 1954. Junto a ella aparecen edificios rectangulares de unos 75 por 25 metros, divididos de una manera parecida a las viviendas it&aacute;licas con atrio. 
    </p><p class="article-text">
        Otro camino, trazado durante m&aacute;s de 140 metros hacia Beneventum, llega hasta una construcci&oacute;n de 80 por 60 metros que pudo albergar un mercado de ganado. La posici&oacute;n del edificio obligaba a encauzar el tr&aacute;nsito por una zona administrativa y comercial. Los registros tambi&eacute;n se&ntilde;alan canales de drenaje, hornos, posibles talleres y cimientos de piedra que habr&iacute;an soportado estructuras m&aacute;s ligeras.
    </p><p class="article-text">
        Plinio el Viejo identific&oacute; a esta poblaci&oacute;n como los <strong>Ligures Baebiani</strong>, un nombre relacionado con el c&oacute;nsul Marco Bebio T&aacute;nfilo, encargado del traslado. La localizaci&oacute;n exacta permaneci&oacute; dudosa hasta 1817, cuando apareci&oacute; en Macchia di Circello una inscripci&oacute;n dedicada por la comunidad al benefactor de unos ba&ntilde;os. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c795d50a-3a29-4b5c-a4ef-e1a7b705bf08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El nuevo asentamiento favoreció el comercio en el interior italiano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nuevo asentamiento favoreció el comercio en el interior italiano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Werner Johannowsky y Domenico Caiazza relacionaron las excavaciones de la d&eacute;cada de 1980 con un templo, dos complejos termales, tiendas y cer&aacute;micas fechadas desde el siglo II a.C. hasta el siglo V d.C. Bajo el templo romano apareci&oacute; adem&aacute;s un santuario samnita anterior. John Patterson estudi&oacute; estos restos como muestra de la <strong>transformaci&oacute;n que Roma provoc&oacute; en los n&uacute;cleos rurales y urbanos</strong> del interior italiano.
    </p><h2 class="article-text">Las futuras campa&ntilde;as intentar&aacute;n aclarar c&oacute;mo vivi&oacute; aquella comunidad y si ya hab&iacute;a alguien</h2><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas campa&ntilde;as buscar&aacute;n precisar la cronolog&iacute;a, el rango jur&iacute;dico del asentamiento y la organizaci&oacute;n de sus barrios. UPROOTED excavar&aacute; zonas residenciales para estudiar la dieta, los objetos de uso diario y la continuidad de costumbres ligures tras el traslado. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto tambi&eacute;n comparar&aacute; este caso con otros reasentamientos para <strong>determinar hasta qu&eacute; punto Roma repet&iacute;a un m&eacute;todo o ajustaba cada operaci&oacute;n</strong> a sus intereses territoriales. La permanencia del nombre <em>ligur</em> en las inscripciones ofrece una pista sobre la identidad de la comunidad, aunque todav&iacute;a falta saber c&oacute;mo convivi&oacute; con las influencias romanas y samnitas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor duda afecta a la <strong>poblaci&oacute;n que habitaba esas tierras antes</strong> de la llegada de los ligures. Las excavaciones de los a&ntilde;os 80 interpretaron la ausencia de cer&aacute;mica del siglo III a.C. como se&ntilde;al de una <strong>expulsi&oacute;n previa de los samnitas</strong>. La revisi&oacute;n tipocronol&oacute;gica de la cer&aacute;mica de barniz negro realizada por Daniele Di Giuseppe obliga a reconsiderar esa lectura, pues permite admitir que parte de aquella poblaci&oacute;n permaneciera en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Saskia Roselaar tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; el largo intervalo entre la confiscaci&oacute;n romana del 298 a.C. y el asentamiento del 180 a.C., un periodo que podr&iacute;a indicar una<strong> intervenci&oacute;n romana limitada</strong> durante varias generaciones. La cer&aacute;mica que aparezca en futuras excavaciones deber&aacute; aclarar si los reci&eacute;n llegados <strong>encontraron un territorio vac&iacute;o o una poblaci&oacute;n con la que tuvieron que convivir</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-historia-roma-ligures-baebiani-destapan-deportaciones-masivas-herramienta-control-imperio-pm_1_13398906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 13:12:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/203144a9-524a-48ba-9007-9e0f942596d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3561929" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/203144a9-524a-48ba-9007-9e0f942596d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3561929" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Golpe para la historia de Roma: los Ligures Baebiani destapan el uso de deportaciones masivas como herramienta de control en el Imperio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/203144a9-524a-48ba-9007-9e0f942596d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Imperio Romano,Investigación,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La arqueología destapa que los escitas sacrificaban caballos en plenitud física para acompañar a sus guerreros muertos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arqueologia-destapa-escitas-sacrificaban-caballos-plenitud-fisica-acompanar-guerreros-muertos_1_13396922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19270774-6238-445b-8c80-f0078aa4bddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La arqueología destapa que los escitas sacrificaban caballos en plenitud física para acompañar a sus guerreros muertos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Túmulos del Cáucaso - El análisis de entre 38 y 41 équidos halló que los individuos de cinco a 15 años ocupaban las zonas asociadas a actos de mayor relevancia</p></div><p class="article-text">
        La silla pierde a su jinete, pero permanece junto al cuerpo para prolongar un viaje que la muerte acaba de interrumpir. El <strong>caballo</strong> act&uacute;a entonces como veh&iacute;culo para el m&aacute;s all&aacute;, porque acompa&ntilde;a al fallecido, conserva su rango durante el entierro y <strong>representa una continuidad de su vida</strong> despu&eacute;s de la sepultura. 
    </p><p class="article-text">
        Su entrega tambi&eacute;n exige<strong> renunciar a un animal &uacute;til, valioso y capaz de trabajar</strong>, de manera que el rito expresa poder econ&oacute;mico y respeto por la persona enterrada. La funci&oacute;n asignada a cada ejemplar puede depender de su edad, su condici&oacute;n f&iacute;sica y el lugar que recibe dentro de la ceremonia, una selecci&oacute;n que los<strong> restos arqueol&oacute;gicos permiten examinar</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Novozavedennoye-III reserv&oacute; los adultos para las ceremonias principales</h2><p class="article-text">
        Esa selecci&oacute;n aparece con especial claridad en<strong> Novozavedennoye-III</strong>, un cementerio de t&uacute;mulos situado en la regi&oacute;n rusa de St&aacute;vropol y fechado aproximadamente entre 430 y 300 antes de Cristo. El estudio publicado en<em><strong> Journal of Archaeological Science: Reports </strong></em>examin&oacute; restos pertenecientes a entre 38 y 41 &eacute;quidos y concluy&oacute; que los animales de cinco a 15 a&ntilde;os dominaban las ceremonias principales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Natalya N. Spasskaya</strong>, investigadora al frente del equipo, relaciona esta preferencia con ejemplares que se encontraban en<strong> plena capacidad f&iacute;sica</strong>. Los individuos de uno a tres a&ntilde;os aparecieron con mayor frecuencia en las fosas funerarias, probablemente preparados como <strong>alimento para las comidas de despedida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ubicaci&oacute;n de los restos revela que <strong>cada parte del t&uacute;mulo pudo cumplir una funci&oacute;n distinta</strong>. En las zanjas que rodeaban los mont&iacute;culos predominaban los animales adultos, con proporciones que variaban del 50% al 66,7% seg&uacute;n el m&eacute;todo empleado para calcular la edad. Los investigadores identificaron adem&aacute;s tres machos gracias a la conservaci&oacute;n de dientes caninos, aunque no pudieron precisar si eran sementales o caballos castrados. 
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> fosas pr&oacute;ximas al fallecido </strong>ofrecieron otra distribuci&oacute;n, ya que all&iacute; los ejemplares juveniles alcanzaban hasta el 44,4% de algunos restos &oacute;seos. Esta presencia <strong>respalda su uso como carne </strong>durante el banquete funerario, mientras los adultos quedaban ligados a ceremonias de mayor rango como guerreros y dirigentes.
    </p><h2 class="article-text">El ADN podr&aacute; aclarar el sexo de los ejemplares</h2><p class="article-text">
        La lectura de estos datos <strong>exige prudencia </strong>porque los t&uacute;mulos fueron saqueados durante la Antig&uuml;edad. Los ladrones pudieron retirar animales con arreos valiosos o alterar la disposici&oacute;n original de los huesos, y la conservaci&oacute;n tampoco afecta por igual a todas las edades. Los <strong>restos de ejemplares j&oacute;venes se deterioran con mayor facilidad</strong>, de modo que su presencia pudo quedar reducida en determinadas zonas.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n sexual tambi&eacute;n resulta limitada porque faltaban pelvis y cr&aacute;neos completos en buena parte de la muestra. El equipo plantea recurrir a<strong> futuros an&aacute;lisis de ADN</strong> para conocer mejor la proporci&oacute;n de machos y hembras y distinguir con mayor precisi&oacute;n los sementales de los animales castrados.
    </p><p class="article-text">
        Los caballos aparecieron en un cementerio que tambi&eacute;n ha proporcionado cer&aacute;mica griega pintada, estelas de piedra, joyas procedentes de la C&oacute;lquide y objetos decorados con animales propios del arte escita. Entre las piezas figura un l&eacute;cito de figuras rojas del siglo V antes de Cristo con una diosa alada. Este repertorio indica que las <strong>&eacute;lites enterradas all&iacute; manten&iacute;an relaciones</strong> con poblaciones del C&aacute;ucaso, territorios griegos y regiones situadas hacia los Urales meridionales. 
    </p><p class="article-text">
        La entrega de ejemplares en buena condici&oacute;n encaja con <strong>comunidades capaces de mantener grandes reba&ntilde;os y reservar animales valiosos para honrar a sus muertos</strong>, una decisi&oacute;n que convert&iacute;a el funeral en una demostraci&oacute;n de recursos y posici&oacute;n social.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro m&eacute;todos fijaron la edad y revelaron diferencias regionales</h2><p class="article-text">
        Para calcular la edad, los especialistas estudiaron 175 huesos, 42 incisivos, seis caninos y 113 molares y premolares mediante <strong>cuatro procedimientos</strong>. El an&aacute;lisis del cemento dental cont&oacute; las capas que se forman cada a&ntilde;o alrededor de la ra&iacute;z y permiti&oacute; fechar 20 dientes de 12 individuos con una precisi&oacute;n aproximada de un a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        La altura de la corona dental sirvi&oacute; para examinar 48 piezas de 24 caballos, aunque tend&iacute;a a rebajar la edad y necesit&oacute; correcciones de dos a&ntilde;os para los molares y cuatro para los premolares. 
    </p><p class="article-text">
        El desgaste de los incisivos aport&oacute; datos de otros diez individuos, mientras la uni&oacute;n de las zonas de crecimiento en huesos y v&eacute;rtebras permiti&oacute; separar j&oacute;venes y adultos.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros territorios escitas<strong> descarta una norma funeraria igual para toda la estepa euroasi&aacute;tica</strong>. Los cementerios pr&oacute;ximos al norte del mar Negro tambi&eacute;n re&uacute;nen numerosos ejemplares adultos, con una <strong>presencia escasa de animales j&oacute;venes</strong>. Los yacimientos del Alt&aacute;i, en cambio, contienen muchos caballos que superaban los 15 a&ntilde;os y que posiblemente hab&iacute;an <strong>perdido buena parte de su utilidad para el trabajo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Novozavedennoye-III presenta una selecci&oacute;n distinta, basada en animales de cinco a 15 a&ntilde;os que todav&iacute;a pod&iacute;an rendir plenamente. Esa diferencia puede responder a<strong> tradiciones ceremoniales propias del C&aacute;ucaso o a una caba&ntilde;a equina lo bastante amplia </strong>para entregar ejemplares valiosos antes de que envejecieran.
    </p><h2 class="article-text">Los restos reconstruyen las tareas asignadas a cada caballo</h2><p class="article-text">
        Los escitas depend&iacute;an de estos animales para desplazarse, trabajar, alimentarse y mantener su modo de vida en las estepas euroasi&aacute;ticas durante la Edad del Hierro. Tambi&eacute;n los enterraban enteros junto a miembros de la &eacute;lite o depositaban cr&aacute;neos, extremidades y porciones de carne en zanjas, terraplenes y fosas. 
    </p><p class="article-text">
        Como este pueblo dej&oacute;<strong> muy pocos testimonios escritos propios</strong>, los huesos permiten reconstruir decisiones que otros objetos apenas explican. La edad, el sexo y la posici&oacute;n de cada ejemplar muestran que el funeral asignaba tareas distintas a los animales, desde acompa&ntilde;ar al muerto hasta alimentar a los asistentes. El viaje atribuido al fallecido comenzaba as&iacute; con una elecci&oacute;n que afectaba a todo el reba&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arqueologia-destapa-escitas-sacrificaban-caballos-plenitud-fisica-acompanar-guerreros-muertos_1_13396922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 17:06:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/19270774-6238-445b-8c80-f0078aa4bddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100572" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/19270774-6238-445b-8c80-f0078aa4bddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100572" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La arqueología destapa que los escitas sacrificaban caballos en plenitud física para acompañar a sus guerreros muertos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/19270774-6238-445b-8c80-f0078aa4bddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Arqueología,Caballos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El frenazo del deshielo en el Ártico era un espejismo: este invierno se ha derretido como nunca desde que hay registros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/frenazo-deshielo-artico-espejismo-invierno-derretido-hay-registros_1_13396962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcaa2feb-6cb0-4466-8e00-b5c1a77aced9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El frenazo del deshielo en el Ártico era un espejismo: este invierno se ha derretido como nunca desde que hay registros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio constata que la ralentización en la disminución de la capa de hielo invernal de la última década ha llegado a su fin y los autores advierten de que "las recuperaciones a corto plazo pueden ocultar temporalmente la tendencia a largo plazo"</p><p class="subtitle">El equipo científico que intenta 'recongelar' el Ártico: “La idea parece una locura” 
</p></div><p class="article-text">
        La &lsquo;ralentizaci&oacute;n&rsquo; en la disminuci&oacute;n de la capa de hielo invernal del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/equipo-cientifico-recongelar-artico-idea-parece-locura_1_13310652.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rtico</a> observada a principios de esta d&eacute;cada ha llegado a su fin tras los m&iacute;nimos hist&oacute;ricos de 2025 y principios de 2026, seg&uacute;n una investigaci&oacute;n recogida en la revista <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2614134123" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Proceedings</em></a><em> </em>de la Academia Nacional de Ciencias americana. El estudio, dirigido por un equipo de investigadores de la Universidad de Southampton, Reino Unido, en colaboraci&oacute;n con el Centro Nacional de Oceanograf&iacute;a de ese pa&iacute;s, incorpora las observaciones por sat&eacute;lite m&aacute;s recientes a las tendencias de la cobertura de hielo marino en el &Aacute;rtico durante las fases de crecimiento invernal.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores hab&iacute;an visto en an&aacute;lisis previos que el ritmo de p&eacute;rdida del hielo del &Aacute;rtico se hab&iacute;a atenuado durante los inviernos a principios de la d&eacute;cada de 2020. Sin embargo, tras incorporar a los registros los inviernos excepcionalmente fr&iacute;os de 2025 y 2026, descubrieron que las tendencias de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os hab&iacute;an vuelto a mostrar un descenso significativo de hielo invernal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta fuerte ca&iacute;da modifica la forma en que interpretamos los cambios recientes en el hielo marino invernal del &Aacute;rtico. Lo que parec&iacute;a una pausa a principios de esta d&eacute;cada ahora parece haber sido una ralentizaci&oacute;n temporal que se enmarca en un descenso a m&aacute;s largo plazo asociado al calentamiento global&rdquo;, se&ntilde;ala uno de los autores, Duo Chan, investigador de Ciencias Oce&aacute;nicas en la Universidad de Southampton.
    </p><h2 class="article-text">Un indicador clave del cambio clim&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        La extensi&oacute;n del hielo marino del &Aacute;rtico est&aacute; considerada un indicador clave del cambio clim&aacute;tico. La capa de hielo invernal act&uacute;a como barrera entre el oc&eacute;ano &Aacute;rtico, relativamente c&aacute;lido, y la atm&oacute;sfera invernal, mucho m&aacute;s fr&iacute;a. La reducci&oacute;n del hielo durante los primeros meses del a&ntilde;o hace que entre m&aacute;s calor y humedad del oc&eacute;ano en la atm&oacute;sfera, y ese proceso puede afectar a los patrones de circulaci&oacute;n de las corrientes y de fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos como las tormentas, explican los autores.
    </p><p class="article-text">
        Entre 2024 y 2025, la extensi&oacute;n del hielo marino del &Aacute;rtico durante la fase de m&aacute;ximo invernal, de febrero a marzo, se redujo en un 5,8 %, constituyendo la mayor ca&iacute;da interanual en esta estaci&oacute;n registrada por los sat&eacute;lites desde que comenzaron los registros en 1978.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, la extensi&oacute;n del hielo marino en la fase de m&aacute;ximo se recuper&oacute; ligeramente, pero sigui&oacute; siendo la segunda m&aacute;s baja jam&aacute;s registrada.
    </p><p class="article-text">
        Para analizar los resultados con mayor profundidad, el equipo contrast&oacute; lo observado por los sat&eacute;lites con eventos comparables simulados utilizando los modelos de cambio clim&aacute;tico m&aacute;s recientes. &ldquo;Al identificar estos eventos an&aacute;logos, descubrimos que una ca&iacute;da tan brusca como la de 2025 era inusual, pero f&iacute;sicamente plausible en el contexto del actual calentamiento del &Aacute;rtico&rdquo;, apunta Alessandro Silvano, coautor del art&iacute;culo y tambi&eacute;n investigador de la Universidad de Southampton, en un comunicado del centro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las recuperaciones a corto plazo pueden ocultar temporalmente la tendencia a largo plazo del cambio en el hielo marino del Ártico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Duo Chan</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad de Southampton
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de eventos comparables ha permitido a los investigadores anticipar lo que suele ocurrir tras una ca&iacute;da brusca del hielo marino invernal como la observada en 2025. &ldquo;Es m&aacute;s probable que el hielo marino invernal del &Aacute;rtico fluct&uacute;e en torno a un nivel m&aacute;s bajo durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os que lograr que se recuperen los niveles de principios de la d&eacute;cada&rdquo;, indica otro de los autores Simon Josey, investigador del Centro Nacional de Oceanograf&iacute;a brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las recuperaciones a corto plazo pueden ocultar temporalmente la tendencia a largo plazo del cambio en el hielo marino del &Aacute;rtico. Las bajas extensiones de los primeros meses de 2025 y 2026 muestran claramente que la p&eacute;rdida de hielo en el &Aacute;rtico no se ha detenido, sino que contin&uacute;a en un clima cada vez m&aacute;s c&aacute;lido&rdquo;, concluye Chan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agencias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/frenazo-deshielo-artico-espejismo-invierno-derretido-hay-registros_1_13396962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 16:52:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dcaa2feb-6cb0-4466-8e00-b5c1a77aced9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="531762" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dcaa2feb-6cb0-4466-8e00-b5c1a77aced9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="531762" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El frenazo del deshielo en el Ártico era un espejismo: este invierno se ha derretido como nunca desde que hay registros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dcaa2feb-6cb0-4466-8e00-b5c1a77aced9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Emergencia climática,Científicos,Investigación,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arqueólogos descifran una inscripción del siglo VIII y sacan a la luz al primer astrónomo maya conocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arqueologos-descifran-inscripcion-siglo-viii-sacan-luz-primer-astronomo-maya-conocido-pm_1_13396824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80c213de-b162-441e-848b-01698e3586a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arqueólogos descifran una inscripción del siglo VIII y sacan a la luz al primer astrónomo maya conocido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Matemáticas mayas - Una inscripción localizada en el yacimiento guatemalteco identifica a Sak Tahn Waax y vincula su nombre con numerosos cálculos astronómicos dedicados a seguir los ciclos de Marte y Venus</p><p class="subtitle">Cómo se construyó el Caballo de Troya</p></div><p class="article-text">
        Las copas de los &aacute;rboles cierran el paso de la luz y favorecen que el suelo h&uacute;medo cubra muros, plazas y antiguas construcciones. La vegetaci&oacute;n sigue ocultando<strong> restos mayas </strong>porque el follaje espeso limita la visi&oacute;n, la tierra se acumula sobre las estructuras y el crecimiento vegetal borra sus contornos. 
    </p><p class="article-text">
        Ese encubrimiento altera el relieve, dificulta el acceso y permite que edificios enteros parezcan mont&iacute;culos naturales durante siglos. La b&uacute;squeda depende entonces de<strong> t&eacute;cnicas capaces de distinguir formas de origen humano </strong>bajo la selva sin arrancar aquello que las protege.
    </p><h2 class="article-text">Xultun revela el nombre de un matem&aacute;tico maya</h2><p class="article-text">
        Esa dificultad para reconocer estructuras bajo capas de tierra y plantas ayuda a entender el valor de Xultun, donde una inscripci&oacute;n permiti&oacute;<strong> identificar por primera vez a un astr&oacute;nomo y matem&aacute;tico maya</strong> por su nombre. El trabajo, publicado en <em><strong>Antiquity</strong></em>, atribuye a esa figura una serie de f&oacute;rmulas relacionadas con los <strong>ciclos de Marte y Venus</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n<em> Science Magazine</em>, <strong>Sak Tahn Waax</strong>, traducido como <em>Zorro de pecho blanco</em>, aparece <strong>asociado a m&aacute;s de 50 c&aacute;lculos matem&aacute;ticos y textos astron&oacute;micos </strong>conservados en una habitaci&oacute;n del yacimiento de San Bartolo-Xultun, en Guatemala.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo surgi&oacute; al <strong>revisar dibujos, fotograf&iacute;as y escaneos tratados digitalmente</strong>, una labor que permiti&oacute; distinguir 11 jerogl&iacute;ficos muy deteriorados.<strong> David Stuart,</strong> arque&oacute;logo y epigrafista de la Universidad de Texas en Austin, explic&oacute; a<em> National Geographic</em> que la secuencia terminaba con la expresi&oacute;n <em><strong>as&iacute; dice</strong></em> seguida de un nombre personal. 
    </p><p class="article-text">
        Para Stuart, esa identificaci&oacute;n <strong>cambia la manera de presentar la ciencia maya</strong>, porque permite asociar unos c&aacute;lculos a una persona real: &ldquo;Ahora tenemos un nombre&rdquo;. El investigador compar&oacute; la pared con una <strong>pizarra antigua llena de anotaciones de trabajo</strong>, una imagen que ayuda a entender el uso del espacio.
    </p><h2 class="article-text">La tradici&oacute;n cient&iacute;fica maya alcanz&oacute; un alto nivel sin instrumentos modernos</h2><p class="article-text">
        La habitaci&oacute;n hab&iacute;a aparecido en 2010, cuando <strong>Maxwell Chamberlain</strong>, entonces estudiante de la Universidad de Boston, se asom&oacute; a un t&uacute;nel abierto por saqueadores mientras trabajaba con el arque&oacute;logo William Saturno. El pasadizo atravesaba una estancia rectangular decorada con pinturas y textos, que despu&eacute;s fue excavada dentro de la estructura 10K-2. 
    </p><p class="article-text">
        Los objetos recuperados apuntan a que<strong> all&iacute; se ense&ntilde;aban matem&aacute;ticas y se preparaban c&oacute;dices</strong> de papel de corteza.<em> National Geographic </em>ya hab&iacute;a informado en 2012 de los murales con escribas reales hallados en ese lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Franco Rossi</strong>, arque&oacute;logo del MIT y autor principal del art&iacute;culo, retom&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s una <strong>inscripci&oacute;n tenue </strong>situada bajo un grupo mayor de jerogl&iacute;ficos. Tras probar programas capaces de alterar sombras y tonos, repar&oacute; en los dos signos finales y entendi&oacute; que pod&iacute;a estar ante una firma. &ldquo;Puedes mirar algunos de estos textos para siempre y que no encajen&rdquo;, cont&oacute; Rossi. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94315ce9-6716-4028-af8a-b4c8076a4832_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Franco Rossi detectó una posible firma entre los textos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Franco Rossi detectó una posible firma entre los textos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese avance llev&oacute; al equipo a revisar el resto de la secuencia y a atribuir los c&aacute;lculos a Sak Tahn Waax, aunque <strong>todav&iacute;a permanece abierta la posibilidad de que otra persona escribiera la inscripci&oacute;n o de que el nombre identificara al responsable del trabajo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las f&oacute;rmulas describen un periodo de 2.920 d&iacute;as, equivalente a ocho a&ntilde;os solares y cinco ciclos de Venus, adem&aacute;s de otras divisiones temporales que los mayas segu&iacute;an con atenci&oacute;n. <strong>Heather Hurst, </strong>arque&oacute;loga de <em>Skidmore College </em>y responsable del proyecto San Bartolo-Xultun, se&ntilde;al&oacute; que el <strong>contenido carec&iacute;a de verbos y nombres</strong> porque estaba formado por matem&aacute;ticas puras. &ldquo;Son unas matem&aacute;ticas realmente elegantes y complejas&rdquo;, afirm&oacute;. El equipo fech&oacute; la f&oacute;rmula en el a&ntilde;o 781 y concluy&oacute; que<strong> serv&iacute;a para ajustar el calendario maya </strong>a los movimientos de Marte y Venus.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anthony Aveni</strong>, arqueoastr&oacute;nomo de la Universidad de Colgate, destac&oacute; que esos c&aacute;lculos se realizaron<strong> sin telescopios, ordenadores ni instrumentos modernos</strong>. Su valoraci&oacute;n sit&uacute;a el hallazgo dentro de una tradici&oacute;n cient&iacute;fica que observaba planetas, equinoccios y ciclos temporales, y que despu&eacute;s trasladaba parte de ese conocimiento a c&oacute;dices como el de Dresde. 
    </p><p class="article-text">
        Un ensayo publicado por <em>Science</em> en 2022 ya hab&iacute;a recordado que la<strong> ciencia occidental tard&oacute; hasta el siglo XIX en reconocer la complejidad de esos saberes </strong>desarrollados de forma independiente en Am&eacute;rica.
    </p><h2 class="article-text">Sak Tahn Waax entra entre las grandes figuras de la ciencia antigua</h2><p class="article-text">
        El Ministerio de Cultura de Guatemala confirm&oacute; que el nombre apareci&oacute; tras el <strong>an&aacute;lisis epigr&aacute;fico de m&aacute;s de 50 microtextos matem&aacute;ticos y astron&oacute;micos</strong>. El ministro <strong>Luis M&eacute;ndez </strong>describi&oacute; el conjunto como una f&oacute;rmula completa atribuida a Sak Tahn Waax y subray&oacute; que se trata del <strong>&uacute;nico trabajo de ese tipo asignado a un matem&aacute;tico del periodo Cl&aacute;sico maya</strong>. <em>Gizmodo</em> tambi&eacute;n recogi&oacute; el estudio y explic&oacute; que la inscripci&oacute;n &ldquo;as&iacute; dice Saktahnwaax&rdquo; podr&iacute;a<strong> equivaler a una firma o a una atribuci&oacute;n realizada por otra persona</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n permite incluir a Sak Tahn Waax entre los<strong> nombres propios de la historia de la astronom&iacute;a y las matem&aacute;ticas antiguas</strong>, junto a figuras como Pit&aacute;goras, Galileo o Newton. Hurst consider&oacute; que un solo individuo permite comprender mejor toda una tradici&oacute;n cient&iacute;fica, mientras Stuart record&oacute; que hasta ahora la escritura maya hab&iacute;a<strong> conservado sobre todo nombres de reyes, reinas y figuras pol&iacute;ticas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La pared de Xultun <strong>mantiene preguntas pendientes</strong>, pero ya ofrece algo que faltaba durante siglos: una persona ligada a los c&aacute;lculos que ayudaron a medir el tiempo y seguir el movimiento de los planetas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arqueologos-descifran-inscripcion-siglo-viii-sacan-luz-primer-astronomo-maya-conocido-pm_1_13396824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 15:33:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/80c213de-b162-441e-848b-01698e3586a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64443" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/80c213de-b162-441e-848b-01698e3586a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64443" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arqueólogos descifran una inscripción del siglo VIII y sacan a la luz al primer astrónomo maya conocido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80c213de-b162-441e-848b-01698e3586a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El CIBIR investiga una terapia génica pionera para intentar frenar el avance del Alzheimer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/cibir-investiga-terapia-genica-pionera-frenar-avance-alzheimer_1_13393458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02d51396-9025-4f49-86de-c8e5756bdf21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x899y557.jpg" width="1200" height="675" alt="El CIBIR investiga una terapia génica pionera para intentar frenar el avance del Alzheimer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto de la unidad de Neurobiología Molecular busca 'corregir' un gen de riesgo en el cerebro y ha sido premiado con 50.000 euros por la Fundación hna</p><p class="subtitle">Hasta 50 mujeres riojanas participan en el primer estudio nacional sobre el riesgo de cáncer de mama
</p></div><p class="article-text">
        La unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular del Centro de Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica de La Rioja (CIBIR), dirigida por Lydia &Aacute;lvarez-Erviti, desarrollar&aacute; su primer proyecto de investigaci&oacute;n centrado &iacute;ntegramente a la enfermedad de Alzheimer. As&iacute; lo ha anunciado hoy en rueda de prensa la consejera de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, quien ha mantenido esta ma&ntilde;ana en el CIBIR una reuni&oacute;n de trabajo con los cient&iacute;ficos de la unidad investigadora, el director gerente de Fundaci&oacute;n Rioja Salud, Juan Carlos Oliva, y el director de Investigaci&oacute;n del CIBIR, Eduardo Mirpuri.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, denominado &lsquo;APOE-Switch: transformaci&oacute;n del alelo APOE4 a APOE3 como terapia modificadora de la enfermedad de Alzheimer&rsquo;, ha sido distinguido adem&aacute;s con el segundo premio en la VI edici&oacute;n del &lsquo;Premio de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica en Salud de Fundaci&oacute;n hna&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Mart&iacute;n ha destacado que este proyecto &ldquo;supone un hito para la unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular ya que abre una nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n espec&iacute;ficamente orientada a la enfermedad de Alzheimer, una patolog&iacute;a que representa uno de los principales desaf&iacute;os sanitarios y sociales por el enorme impacto que tiene en los pacientes y sus familias y el conjunto de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La titular de Salud tambi&eacute;n ha trasladado su felicitaci&oacute;n al equipo que conforma la unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular y al conjunto del CIBIR por &ldquo;su compromiso diario para contribuir al desarrollo de nuevas terapias y tratamientos que mejoren la salud y la calidad de vida de los ciudadanos. Este premio es un reconocimiento al talento, al esfuerzo y a la capacidad de investigaci&oacute;n que existe en el CIBIR&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Terapia g&eacute;nica</strong></h2><p class="article-text">
        El proyecto llevado a cabo por los cient&iacute;ficos del CIBIR desarrollar&aacute; una innovadora estrategia de terapia g&eacute;nica orientada a frenar la progresi&oacute;n de esta enfermedad neurodegenerativa.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n desarrollada en el CIBIR aborda uno de los principales factores de riesgo asociados al Alzheimer no hereditario: el alelo APOE4. Concretamente, el objetivo del proyecto plantea su modificaci&oacute;n mediante edici&oacute;n g&eacute;nica, incorporando el uso de ves&iacute;culas extracelulares como sistema de administraci&oacute;n dirigido al cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que los galardones del &lsquo;Premio de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica en Salud de Fundaci&oacute;n hna&rsquo; han sido dirigidos a promover avances en terapias g&eacute;nicas frente al Alzheimer y el proyecto de la unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular, que tendr&aacute; una duraci&oacute;n de 2 a&ntilde;os, ha sido dotado con un importe de 50.000 euros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Detener el proceso neurodegenerativo</strong></h2><p class="article-text">
        La unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular investiga los mecanismos patol&oacute;gicos implicados principalmente en la enfermedad de Parkinson y el desarrollo de nuevas terapias centradas en un tratamiento temprano que permita ralentizar o detener el proceso degenerativo.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la unidad de Neurobiolog&iacute;a Molecular del CIBIR tambi&eacute;n trabaja en un proyecto de investigaci&oacute;n para el desarrollo de un nuevo tratamiento que pueda detener el proceso neurodegenerativo que afecta a la enfermedad de Parkinson y a otras patolog&iacute;as como el Alzheimer mediante el empleo de ves&iacute;culas extracelulares modificadas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las prioridades sanitarias en el &aacute;rea de las enfermedades neurol&oacute;gicas es el desarrollo de terapias que modifiquen el curso de las mismas. Adem&aacute;s, un porcentaje de estas patolog&iacute;as est&aacute;n causadas por mutaciones g&eacute;nicas o asociados a factores gen&eacute;ticos de riesgo. Debido a la alta incidencia y severidad de estas enfermedades y a la falta de tratamientos efectivos para detener o ralentizar su progresi&oacute;n, el desarrollo de terapias frente a estas mutaciones y factores de riesgo es objeto de estudio en la investigaci&oacute;n desarrollada por la unidad cient&iacute;fica dirigida por Lydia &Aacute;lvarez-Erviti.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/cibir-investiga-terapia-genica-pionera-frenar-avance-alzheimer_1_13393458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 12:36:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02d51396-9025-4f49-86de-c8e5756bdf21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x899y557.jpg" length="3457906" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02d51396-9025-4f49-86de-c8e5756bdf21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x899y557.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3457906" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El CIBIR investiga una terapia génica pionera para intentar frenar el avance del Alzheimer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02d51396-9025-4f49-86de-c8e5756bdf21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x899y557.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alzheimer,Ciencia,Investigación,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mientras Aragón arde, la ciencia busca cómo evitar el próximo gran incendio: "Son fuegos mucho más complejos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/aragon-arde-ciencia-busca-evitar-proximo-gran-incendio-son-fuegos-complejos_1_13388232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/305a180c-814b-4ae4-9863-1be1ec82eb56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y1208.jpg" width="1200" height="675" alt="Mientras Aragón arde, la ciencia busca cómo evitar el próximo gran incendio: &quot;Son fuegos mucho más complejos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto FireCycle desarrolla nuevas herramientas para identificar las zonas más vulnerables al fuego y mejorar la prevención en un verano marcado por los graves incendios en el territorio aragonés

</p><p class="subtitle">El peligro de tener casas incrustadas en el monte: “Vivimos en un país que arde. Tenemos que aceptarlo y aprender todos”
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/incendio-cinco-villas-logra-contener-perimetro-noche-favorable-fuego-sigue-activo_1_13391090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendio declarado en Or&eacute;s</a>, en la comarca zaragozana de Cinco Villas, ha entrado en una fase m&aacute;s favorable tras m&aacute;s de 15.000 hect&aacute;reas calcinadas. Mientras cientos de efectivos afrontan la recta final de la emergencia, varios investigadores intentan comprender por qu&eacute; estos incendios son cada vez m&aacute;s intensos y qu&eacute; puede hacerse para evitar que vuelvan a repetirse.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ya no es &uacute;nicamente c&oacute;mo apagar un gran incendio forestal, sino c&oacute;mo impedir que llegue a convertirse en uno. Por eso, con esta filosof&iacute;a nace FireCycle, un proyecto liderado por el investigador Marcos Rodrigues Mimbrero, del grupo GEOFOREST del Instituto Universitario de Investigaci&oacute;n en Ciencias Ambientales de Arag&oacute;n (IUCA) de la Universidad de Zaragoza, que durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os ha desarrollado nuevas herramientas para identificar qu&eacute; territorios son m&aacute;s vulnerables al fuego, evaluar el riesgo y ayudar a planificar actuaciones antes de que aparezcan las llamas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando vemos un incendio como el de Cinco Villas lo primero que analizamos es la causa, aunque todav&iacute;a est&eacute; en investigaci&oacute;n, y tambi&eacute;n las condiciones en las que se est&aacute; propagando, como el tipo de vegetaci&oacute;n, la velocidad del fuego, la longitud de las llamas o la influencia del viento. Todo eso nos ayuda a entender por qu&eacute; determinados incendios terminan escapando a la capacidad de extinci&oacute;n&rdquo;, explica Rodrigues.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, cada gran incendio deja una gran cantidad de informaci&oacute;n que, analizada posteriormente, permite mejorar la prevenci&oacute;n futura. &ldquo;Es la materia prima que utilizamos para desarrollar herramientas que permitan evaluar el riesgo y actuar sobre el territorio antes de que el fuego vuelva a producirse&rdquo;, resume. Adem&aacute;s, el investigador apunta que comprender c&oacute;mo se est&aacute; propagando por el paisaje permite entender por qu&eacute; en determinados momentos estos incendios quedan fuera de la capacidad de extinci&oacute;n, al menos durante sus primeras fases.
    </p><h2 class="article-text">Los grandes incendios ya no son una excepci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los grandes incendios forestales se consideraban episodios extraordinarios. Ahora, sin embargo, la comunidad cient&iacute;fica empieza a asumir que forman parte de una nueva realidad. &ldquo;Estamos asistiendo a un cambio de paradigma. Entramos en un territorio hasta hace poco desconocido porque comienzan a darse condiciones meteorol&oacute;gicas y ambientales que antes eran mucho menos frecuentes&rdquo;, advierte el investigador.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, advierte que &ldquo;estamos empezando a entrar en un territorio hasta ahora inexplorado&rdquo;, ya que se dan condiciones que hace unas d&eacute;cadas no eran habituales y eso nos lleva a una nueva generaci&oacute;n de incendios, &ldquo;mucho m&aacute;s complejos tanto desde el punto de vista de la gesti&oacute;n como de la extinci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la superficie total quemada no ha aumentado necesariamente de forma constante durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, s&iacute; lo ha hecho el peso de los incendios m&aacute;s devastadores. &ldquo;Los incendios que sobrepasan nuestra capacidad para contenerlos son cada vez m&aacute;s frecuentes. Ya lo vimos en el verano de 2022 y esta campa&ntilde;a vuelve a confirmarlo&rdquo;, asegura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <script src="https://unpkg.com/d3@7.9.0"></script>
<script src="https://unpkg.com/topojson-client@3"></script>
<script src="https://unpkg.com/d3-composite-projections@1.4.0"></script>

<link href="https://unpkg.com/maplibre-gl@5.19.0/dist/maplibre-gl.css" rel="stylesheet" />
<script src="https://unpkg.com/maplibre-gl@5.19.0/dist/maplibre-gl.js"></script>
<script src="https://datos.eldiario.es/master/maplibre/js/maplibre-labels_min.js"></script>
<script src="https://unpkg.com/pmtiles@3/dist/pmtiles.js"></script>

<link href="https://fonts.googleapis.com/css?family=Encode+Sans:400,500,600,700&display=swap" rel="stylesheet" />

<link href="https://datos.eldiario.es/tracker/incendios/2026/charts_incendios.css" rel="stylesheet" />
<script src="https://datos.eldiario.es/tracker/incendios/2026/charts_incendios_min.js"></script>


<div class="container-title-incendios">
    <h2>El mapa de los incendios activos en España en 2026</h2>
    <p>Superficie quemada detectada por satélite y focos activos captados por los satélites de la NASA en las últimas 24 y 48 horas.</p>
</div>
<div id="contenedor-mapa-activos">
    <div class="leyenda-incendios" id="leyenda-mapa-activos">
        <div class="leyenda-grupo-incendios">
            <span class="leyenda-titulo-incendios">Áreas quemadas</span>
            <span class="leyenda-item-incendios"><span class="leyenda-poligono-incendios poligono-reciente-incendios"></span> Últ. 30 días</span>
            <span class="leyenda-item-incendios"><span class="leyenda-poligono-incendios poligono-antiguo-incendios"></span> Anteriores</span>
        </div>
        <div class="leyenda-grupo-incendios">
            <span class="leyenda-titulo-incendios">Incendios activos</span>
            <span class="leyenda-item-incendios"><span class="leyenda-punto-incendios punto-24-incendios"></span> Focos 24 h</span>
            <span class="leyenda-item-incendios"><span class="leyenda-punto-incendios punto-48-incendios"></span> Focos 48 h</span>
        </div>
    </div>
    <div id="mapa-activos" class="mapa-incendios"></div>
   <div class="carrusel-wrap-incendios">
        <div class="carrusel-hint-incendios">← Desliza para ver más incendios →</div>
        <div id="carrusel-destacados" class="carrusel-incendios"></div>
    </div>
</div>
<p class="fuente-incendios">Fuente: EFFIS (Copernicus) y NASA FIRMS</p>

<script>
    ChartsIncendios.initMapaActivos();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Como apunta, esta realidad no es casualidad. El investigador agrega que &ldquo;no es un &uacute;nico factor&rdquo; lo que produce estos incendios, sino la combinaci&oacute;n de baja humedad, combustible acumulado, fuertes vientos y determinadas condiciones atmosf&eacute;ricas lo que termina generando incendios &ldquo;extremadamente dif&iacute;ciles de controlar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuanto mayor es la longitud de las llamas, mayor capacidad tiene el incendio para propagarse y mucho m&aacute;s peligroso resulta intervenir directamente. Eso obliga a depender de medios a&eacute;reos, mucho m&aacute;s costosos y que adem&aacute;s no siempre pueden actuar&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Del mapa rojo al c&aacute;lculo de cu&aacute;ntas viviendas pueden arder</h2><p class="article-text">
        FireCycle naci&oacute; con el &aacute;nimo de responder a una limitaci&oacute;n que exist&iacute;a en la planificaci&oacute;n tradicional. Hasta ahora, buena parte de los mapas de riesgo clasificaban el territorio en categor&iacute;as como riesgo bajo, medio o alto. Aunque, tal y como se&ntilde;ala Rodrigues, son herramientas &uacute;tiles para el d&iacute;a a d&iacute;a, se consideran &ldquo;insuficientes para decidir d&oacute;nde invertir en prevenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n reconoce, hasta este momento trabajaban con indicadores &ldquo;muy &uacute;tiles para el corto plazo&rdquo;, como los mapas diarios de riesgo, pero, para planificar a largo plazo, asegura que necesitaban herramientas que permitieran cuantificar realmente qu&eacute; consecuencias puede tener un incendio sobre las personas o las infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros quer&iacute;amos dar un paso m&aacute;s. No decir &uacute;nicamente que una zona tiene alto riesgo, sino estimar, por ejemplo, cu&aacute;ntos edificios podr&iacute;an verse afectados cada a&ntilde;o si se inicia un incendio en ese punto o qu&eacute; lugares tienen mayor capacidad para generar fuegos que alcancen zonas habitadas&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto integra por primera vez todo el ciclo del incendio, desde su posible origen hasta su propagaci&oacute;n, la capacidad de extinci&oacute;n y las consecuencias sobre personas, viviendas e infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        Ese enfoque cuantitativo permite identificar los llamados &ldquo;puntos calientes&rdquo; del territorio, es decir, lugares donde una actuaci&oacute;n preventiva puede reducir de manera considerable el impacto de futuros incendios.
    </p><h2 class="article-text">Arag&oacute;n tampoco est&aacute; a salvo</h2><p class="article-text">
        Aunque Arag&oacute;n cuenta con una densidad de poblaci&oacute;n inferior a la de otras comunidades, eso no significa que est&eacute; menos expuesto. &ldquo;Cualquier poblaci&oacute;n situada junto a masas forestales presenta riesgo. Son las zonas que denominamos interfaz urbano-forestal, donde conviven viviendas, actividad humana y monte&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente uno de los territorios estudiados con mayor detalle ha sido la comarca del Matarra&ntilde;a. All&iacute;, la combinaci&oacute;n de agricultura, masas forestales y abandono progresivo de tierras ha favorecido la expansi&oacute;n del combustible vegetal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos comprobado que el abandono agr&iacute;cola incrementa el riesgo porque antiguos campos de cultivo terminan siendo colonizados por vegetaci&oacute;n continua que facilita la propagaci&oacute;n del fuego&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma otro elemento caracter&iacute;stico de Arag&oacute;n y es que muchos incendios se producen en zonas poco pobladas, alejadas de grandes ciudades y donde la llegada de medios de extinci&oacute;n resulta m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parad&oacute;jicamente, aunque haya menos poblaci&oacute;n, los incendios siguen muy ligados a la actividad humana y a peque&ntilde;os n&uacute;cleos rodeados de monte&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, advierte que &ldquo;la desconexi&oacute;n territorial tambi&eacute;n dificulta muchas veces la llegada de los medios de extinci&oacute;n&rdquo;, ya que se trata de incendios que afectan a peque&ntilde;os municipios alejados de los grandes n&uacute;cleos, pero rodeados de vegetaci&oacute;n continua.
    </p><h2 class="article-text">Invertir en apagar, pero tambi&eacute;n en prevenir</h2><p class="article-text">
        Cada verano la imagen m&aacute;s visible es la de hidroaviones, helic&oacute;pteros y centenares de bomberos luchando contra las llamas. Sin embargo, la comunidad cient&iacute;fica insiste desde hace a&ntilde;os en que la prevenci&oacute;n contin&uacute;a siendo la gran asignatura pendiente.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Rodrigues, esta situaci&oacute;n no hay que plantearla como una elecci&oacute;n entre ambas estrategias. &ldquo;No hay que invertir menos en extinci&oacute;n. Hay que seguir invirtiendo en extinci&oacute;n, pero tambi&eacute;n mucho m&aacute;s en prevenci&oacute;n&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios demuestran que actuar previamente sobre el territorio resulta mucho m&aacute;s rentable que intervenir cuando el incendio ya est&aacute; fuera de control. Adem&aacute;s, tal y como recuerda, detr&aacute;s de cada operativo hay personas que trabajan en condiciones muy peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No debemos olvidar que quienes apagan los incendios son personas. Son profesionales muy preparados y eficaces, pero trabajan en situaciones enormemente peligrosas y cuanto m&aacute;s extremos son los incendios, mayor es tambi&eacute;n el riesgo al que se enfrentan&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, reconoce que &ldquo;existe un consenso creciente dentro de la comunidad cient&iacute;fica en que hemos llegado pr&aacute;cticamente al l&iacute;mite de lo que puede conseguirse &uacute;nicamente reforzando los dispositivos de extinci&oacute;n&rdquo;, por lo que ahora es &ldquo;imprescindible&rdquo; actuar antes de que el incendio empiece&ldquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/98048e0a-4b8f-481e-941d-64e9983f1b1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El incendio forestal de Orés, en la comarca de las Cinco Villas (Zaragoza), sigue activo este viernes y el número de hectáreas afectadas ha subido a 12.600, con un perímetro aproximado de 60 kilómetros. EFE/ Javier Cebollada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El incendio forestal de Orés, en la comarca de las Cinco Villas (Zaragoza), sigue activo este viernes y el número de hectáreas afectadas ha subido a 12.600, con un perímetro aproximado de 60 kilómetros. EFE/ Javier Cebollada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La ciencia al servicio del territorio</h2><p class="article-text">
        Uno de los principales objetivos de FireCycle ha sido trasladar el conocimiento cient&iacute;fico a quienes toman decisiones. Por eso, todos los resultados del proyecto se han publicado en acceso abierto mediante un geoportal interactivo, cartograf&iacute;a espec&iacute;fica y una memoria cient&iacute;fica para que administraciones, gestores forestales e investigadores puedan utilizarlos.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras herramientas, el equipo ha identificado parcelas estrat&eacute;gicas cuya gesti&oacute;n permitir&iacute;a frenar la propagaci&oacute;n del fuego o reducir la exposici&oacute;n de zonas habitadas. De esta forma, y a trav&eacute;s de productos sencillos, las administraciones pueden priorizar actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No pretendemos sustituir las metodolog&iacute;as que ya utilizan las administraciones, sino aportar informaci&oacute;n complementaria que ayude a priorizar actuaciones y optimizar los recursos disponibles&rdquo;, destaca Rodrigues.
    </p><p class="article-text">
        Mientras los medios contin&uacute;an trabajando para estabilizar el incendio de Cinco Villas, el investigador lanza un mensaje claro tanto a las administraciones como a la ciudadan&iacute;a: &ldquo;Tenemos que asumir que estos incendios van a seguir ocurriendo. El fuego forma parte de nuestros paisajes y, con el cambio clim&aacute;tico, estas situaciones probablemente ser&aacute;n m&aacute;s frecuentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n recuerda que existe un margen importante para reducir su impacto debido a que muchos incendios tienen origen humano y, por lo tanto, &ldquo;tenemos capacidad para prevenirlos&rdquo;. De este modo, detalla que algunas de las actuaciones pertinentes ser&iacute;an mejorar la planificaci&oacute;n, reforzar la vigilancia y seguir apostando por la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. &ldquo;No podremos eliminar el fuego, pero s&iacute; hacer que cuando llegue no tenga consecuencias tan devastadoras como las que estamos viendo estos d&iacute;as&rdquo;, suma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No buscamos predecir el incendio de ma&ntilde;ana. Lo que intentamos es responder a que, si sabemos que estos grandes incendios van a seguir produci&eacute;ndose, &iquest;en qu&eacute; lugares debemos actuar hoy para que dentro de diez a&ntilde;os tengan un impacto mucho menor?&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naiare Rodríguez Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/aragon-arde-ciencia-busca-evitar-proximo-gran-incendio-son-fuegos-complejos_1_13388232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 22:47:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/305a180c-814b-4ae4-9863-1be1ec82eb56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y1208.jpg" length="325235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/305a180c-814b-4ae4-9863-1be1ec82eb56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y1208.jpg" type="image/jpeg" fileSize="325235" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mientras Aragón arde, la ciencia busca cómo evitar el próximo gran incendio: "Son fuegos mucho más complejos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/305a180c-814b-4ae4-9863-1be1ec82eb56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y1208.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Incendios,Universidad de Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Postes kilométricos' en el genoma del anisakis para investigar la estrategia con la que se adapta al cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/postes-kilometricos-genoma-anisakis-investigar-estrategia-adapta-cambio-climatico_1_13388052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed611dc-df0b-4058-a330-983268b5eedd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Postes kilométricos&#039; en el genoma del anisakis para investigar la estrategia con la que se adapta al cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los marcadores genéticos desarrollados por la USC sobre los datos recopilados por el CNAG permitirán a los investigadores del IIMconocer cómo el parásito se aclimata a especies y entornos para reforzar la vigilancia y dificultar su llegada a nuestra cadena alimentaria</p><p class="subtitle">Un proyecto aragonés que destruye el Anisakis y el Toxoplasma de los alimentos recibe un premio a la innovación</p></div><p class="article-text">
        Los par&aacute;sitos no son ajenos a los efectos de la globalizaci&oacute;n y el cambio clim&aacute;tico. El anisakis, ese gusano que puede habitar en las v&iacute;sceras y los m&uacute;sculos de numerosas especies marinas, no es una excepci&oacute;n. El calentamiento global est&aacute; obligando a este superviviente nato a evolucionar para adaptarse a las nuevas condiciones. En este escenario, un proyecto cient&iacute;fico de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) y del Centro Nacional de An&aacute;lisis Gen&oacute;mica (CNAG) y  ha permitido desarrollar marcadores gen&eacute;ticos para diferenciar las distintas poblaciones, sus din&aacute;micas o las especies clave en su alimentaci&oacute;n. La aplicaci&oacute;n permitir&aacute; reforzar los programas de control y reducir el riesgo de que el anisakis llegue a la cadena alimentaria
    </p><p class="article-text">
        Los marcadores gen&eacute;ticos act&uacute;an como &ldquo;postes kilom&eacute;tricos a lo largo del genoma que nos permiten obtener informaci&oacute;n hasta ahora inaccesible&rdquo;, identificar especies y sus procesos de hibridaci&oacute;n. As&iacute; lo explica a elDiario.es Paulino Mart&iacute;nez, profesor e investigador de la Facultade de Veterinaria de la USC, ubicada en el Campus de Lugo, y uno de los investigadores principales del proyecto. Estos <em>postes, </em>que marcan el cambio en la secuencia de nucle&oacute;tidos, se conocen como SNP (pronunciado <em>snip</em>, por las siglas en ingl&eacute;s de poliformismos de nucle&oacute;tido &uacute;nico). 
    </p><p class="article-text">
        Hay un SNP cada 300 nucle&oacute;tidos lo que supone unos dos millones de marcadores &ndash;frente a los diez millones de los humanos, con un genoma veinte veces mayor que el del par&aacute;sito&ndash;.  Tomando como referencia el mapa del genoma del anisakis, obtenido por el CNAG, los investigadores desarrollaron una primera herramienta molecular &ldquo;sencilla&rdquo; para analizar la &ldquo;din&aacute;mica poblacional&rdquo; de dos especies de anisakis: el a<em>nisakis simplex</em>, propio del Atl&aacute;ntico y el <em>pegreffii</em>, habitual en el Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con el cambio clim&aacute;tico, la <em>pegreffii</em> est&aacute; subiendo oc&eacute;ano arriba e hibridando con la <em>simplex</em>&rdquo;, explica Mart&iacute;nez. Con esa primera herramienta pod&iacute;an distinguir si los ejemplares eran puros o h&iacute;bridos y si estos &uacute;ltimos pod&iacute;an reproducirse o no. Pero el proyecto dio un paso m&aacute;s: se seleccionaron los diez SNP &ldquo;m&aacute;s discriminantes entre las dos especies&rdquo; para crear una nueva aplicaci&oacute;n &ldquo;cuyo coste es muy barato, 3 o 4 euros&rdquo; y que permitir&aacute; distinguir los ejemplares &ldquo;con gran precisi&oacute;n&rdquo; y realizar estudios de vigilancia poblacional &ldquo;mucho m&aacute;s eficaces&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Llegar a conocer las poblaciones hist&oacute;ricas</h2><p class="article-text">
        Esto permitir&aacute; conocer los comportamientos de las poblaciones de par&aacute;sitos a los barcos que pescan en alta mar. Mart&iacute;nez recuerda que la anisak&iacute;a es una reacci&oacute;n al&eacute;rgica que puede llegar a provocar un choque anafil&aacute;ctico en determinadas personas, pero que puede prevenirse con comportamientos tan simples como &ldquo;cocinar el pescado como se debe o congelarlo a -20&ordm; durante cinco d&iacute;as&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A esto se suman las precauciones que los propios marineros toman a bordo. &ldquo;Lo normal es eviscerar lo que se pesca porque el anisakis entra en el sistema digestivo y te lo encuentras despu&eacute;s en las v&iacute;sceras&rdquo;. Su estrategia de supervivencia es &ldquo;muy sofisticada&rdquo;. Suele aparecer primero en forma larvaria y desarrollarse en el siguiente eslab&oacute;n de la cadena alimentaria, alojado en el interior de los cet&aacute;ceos, los delfines o las focas que comen esos peces. 
    </p><p class="article-text">
        La duda llega entonces a la hora de deshacerse de las v&iacute;sceras. &ldquo;&iquest;Pasa algo si tiras esas larvas al mar? En principio, no se reproducen y lo esperable es que mueran&rdquo;, se responde Mart&iacute;nez. &ldquo;La duda es si inertizarlas previamente con amon&iacute;aco, que mata todo, pero tiene un coste adicional&rdquo;. La USC comparte ahora otro experimento con el IIM-CSIC para estudiar qu&eacute; pasa con esas larvas, si podr&iacute;an sobrevivir en el mar y, despu&eacute;s, ser comidas por otros peces. El IIM-CSIC ya fue el encargado de recoger y caracterizar los m&aacute;s de 2.000 ejemplares que fueron la base del estudio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El marcador sirve para el seguimiento de las poblaciones de par&aacute;sitos que afectan la salud humana y a las especies clave para su alimentaci&oacute;n, para mejorar la prevenci&oacute;n y el control&rdquo;. La herramienta gen&oacute;mica permitir&aacute; ver con m&aacute;s detalle la demograf&iacute;a del par&aacute;sito, incluso la hist&oacute;rica&ldquo;, incide Mart&iacute;nez. &rdquo;Podremos llegar a saber cu&aacute;nta poblaci&oacute;n de anisakis hab&iacute;a en las pesquer&iacute;as hace veinte, treinta o cincuenta a&ntilde;os&ldquo;. Hacia ah&iacute; se dirigen ahora los pr&oacute;ximos trabajos, todav&iacute;a sin hip&oacute;tesis: &rdquo;A&uacute;n estamos arrancando y empezando a analizar los datos&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luís Pardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/postes-kilometricos-genoma-anisakis-investigar-estrategia-adapta-cambio-climatico_1_13388052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:33:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fed611dc-df0b-4058-a330-983268b5eedd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="149935" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fed611dc-df0b-4058-a330-983268b5eedd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="149935" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Postes kilométricos' en el genoma del anisakis para investigar la estrategia con la que se adapta al cambio climático]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fed611dc-df0b-4058-a330-983268b5eedd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Anisakis,Investigación,Pesca,Genética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Román Rodríguez (NC) critica que la Ley de Ciencia de Canarias nace sin financiación ni consenso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/roman-rodriguez-nc-critica-ley-ciencia-canarias_1_13391731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ada0af99-bcf6-4acd-9010-42b96af883f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x417y399.jpg" width="1200" height="675" alt="Román Rodríguez (NC) critica que la Ley de Ciencia de Canarias nace sin financiación ni consenso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Incide en que en la actual legislatura se han recortado un 21,8% las partidas presupuestarias en I+D+i</p></div><p class="article-text">
        Rom&aacute;n Rodr&iacute;guez, secretario nacional de Formaci&oacute;n, Programas y Estrategia de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), considera que la <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/ley-ciencia-canarias-criticas-falta-financiacion_1_13364664.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reci&eacute;n aprobada Ley Canaria de la Ciencia</a> nace sin consenso de la comunidad cient&iacute;fica, sin el respaldo de las universidades canarias, con las que no se cont&oacute; para su elaboraci&oacute;n, con el exclusivo apoyo parlamentario de los grupos que apoyan al Gobierno CC-PP y, adem&aacute;s, sin compromisos firmes de financiaci&oacute;n. &ldquo;Una oportunidad perdida en un asunto estrat&eacute;gico para el presente y el futuro de Canarias&rdquo;, ha sentenciado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc) propuso numerosas enmiendas a su articulado, muchas de ellas en consonancia con las justas reivindicaciones de nuestras dos universidades p&uacute;blicas y de los j&oacute;venes investigadores de las Islas. Casi todas fueron rechazadas por la mayor&iacute;a conservadora que apoya al Ejecutivo de Clavijo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Para Rodr&iacute;guez, la actitud del Gobierno con la Ley de la Ciencia es &ldquo;continuista con lo que vienen haciendo con nuestras universidades p&uacute;blicas&rdquo;, lo que ha llevado a que miles de personas suscriban el Manifiesto en defensa de las Universidades P&uacute;blicas Canarias, exigiendo que se cumpla plenamente el mandato legal del art&iacute;culo 55 de la Ley Org&aacute;nica del Sistema Universitario (LOSU) en materia de financiaci&oacute;n, el 1% en 2030 frente al actual 0,5% que mantiene financieramente ahogadas a las universidades de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recortes en I+D+i</strong></h2><p class="article-text">
        Igual sucede en el apoyo presupuestario que recibe la I+D+i. Rodr&iacute;guez expone que en los presupuestos para este a&ntilde;o 2026 los cr&eacute;ditos para el &aacute;rea de I+D+i se reducen en 12,2 millones de euros (-12%). Por tanto, en las tres cuentas p&uacute;blicas presentadas por este Gobierno (2024, 2025 y 2026) se recortan las partidas en I+D+i en 24,9 millones de euros (una reducci&oacute;n del 21,8%) respecto a las que dej&oacute; en las del a&ntilde;o 2023 el gobierno de &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres. &ldquo;Y esa sustancial bajada se produce en tres presupuestos donde el gasto no financiero total sube nada menos que en 2.310,6 millones (+22,7%). Las partidas para I+D+i han pasado de suponer el 1,12% del gasto no financiero en 2023 al 0,71% en los presupuestos para 2026&rdquo;, incide.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a99b284-7e43-4a57-8ddc-db95ec1a49ee_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Inversión del Gobierno de Canarias en I+D+i en los últimos años."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Inversión del Gobierno de Canarias en I+D+i en los últimos años.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Rom&aacute;n Rodr&iacute;guez asegura que en la Ley de la Ciencia no se ha tenido en cuenta la opini&oacute;n de las dos universidades p&uacute;blicas, las instituciones que generan m&aacute;s del 90% de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en Canarias, de los principales protagonistas de la generaci&oacute;n, transferencia y divulgaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico en las islas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, considera que es un grave error que en el texto legislativo no se establezcan compromisos financieros vinculantes. &ldquo;M&aacute;s a&uacute;n, cuando este Ejecutivo lo que ha hecho es recortar de manera sustancial las partidas destinadas a I+D+i, convirtiendo a Canarias en una de las pocas comunidades en que se reduce la inversi&oacute;n en este &aacute;mbito&rdquo;, detalla. 
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez recuerda que NC-bc propuso el establecimiento de objetivos concretos, entre ellos el cumplimiento de la financiaci&oacute;n prevista en la legislaci&oacute;n estatal y una senda progresiva de crecimiento que posibilite alcanzar el 3,2% del PIB en 2030.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Potenciar las universidades privadas</strong></h2><p class="article-text">
        Otros aspectos negativos de la nueva Ley son el que no se facilite una verdadera carrera investigadora para las personas j&oacute;venes; y la composici&oacute;n del futuro consejo asesor de ciencia, ente encargado del asesoramiento al Gobierno y dise&ntilde;o de la estrategia cient&iacute;fica de Canarias, donde las universidades p&uacute;blicas, claves para garantizar el rigor cient&iacute;fico y t&eacute;cnico en sus decisiones, s&oacute;lo contar&aacute;n con dos de los 17 miembros que integran este &oacute;rgano. &ldquo;Y tampoco nos parece acertada la exclusi&oacute;n de la Agencia Canaria de Investigaci&oacute;n, Innovaci&oacute;n y Sociedad de la Informaci&oacute;n (ACIISI)&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, concluye Rom&aacute;n Rodr&iacute;guez, &ldquo;tanto con esta Ley Canaria de la Ciencia como con el persistente maltrato financiero a nuestras universidades o el retroceso en I+D+i en los Presupuestos de Canarias de CC y PP se dibuja un panorama muy negativo en el que se castiga a las universidades p&uacute;blicas y se trata de potenciar y beneficiar a las universidades privadas, como est&aacute;n haciendo las derechas conservadoras y extremas en otras comunidades&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/roman-rodriguez-nc-critica-ley-ciencia-canarias_1_13391731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 15:09:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ada0af99-bcf6-4acd-9010-42b96af883f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x417y399.jpg" length="152661" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ada0af99-bcf6-4acd-9010-42b96af883f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x417y399.jpg" type="image/jpeg" fileSize="152661" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Román Rodríguez (NC) critica que la Ley de Ciencia de Canarias nace sin financiación ni consenso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ada0af99-bcf6-4acd-9010-42b96af883f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x417y399.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Investigación,Canarias,Román Rodríguez,NC - Nueva Canarias,Gobierno de Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El robot que imita a las aves buceadoras ya puede nadar y volar con el mismo sistema de alas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/robot-imita-aves-buceadoras-nadar-volar-sistema-alas-pm_1_13390256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd4f30b0-2362-4cae-bbfd-5821b713c571_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El robot que imita a las aves buceadoras ya puede nadar y volar con el mismo sistema de alas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ingeniería biomimética - Una máquina de menos de trescientos gramos pasó de nadar a volar en menos de un segundo gracias a una inclinación concreta inspirada en el comportamiento de aves buceadoras</p></div><p class="article-text">
        Unas patas quedaron fuera del dise&ntilde;o y, gracias a una inclinaci&oacute;n de 70 grados, la<strong> m&aacute;quina logr&oacute; salir del agua usando &uacute;nicamente sus alas</strong>. Ese despegue, resuelto en menos de un segundo seg&uacute;n las pruebas descritas, elimin&oacute; la necesidad de a&ntilde;adir extremidades rob&oacute;ticas y permiti&oacute; mantener el veh&iacute;culo por debajo de 300 gramos. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue un <strong>aparato capaz de nadar, atravesar la superficie y continuar el vuelo</strong>, una secuencia que los ingenieros llevaban a&ntilde;os intentando reproducir a partir del comportamiento de aves buceadoras.
    </p><h2 class="article-text">El MIT impuls&oacute; un veh&iacute;culo inspirado en casi cien aves</h2><p class="article-text">
        El equipo dirigido por <strong>Raphael Zufferey,</strong> profesor asistente de Ingenier&iacute;a Mec&aacute;nica en el MIT y autor principal del estudio, present&oacute; en <em><strong>Science</strong></em> un <strong>veh&iacute;culo a&eacute;reo-acu&aacute;tico de alas batientes</strong> desarrollado junto a la EPFL y <em>Northwest Indian College</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Zufferey explic&oacute; que exist&iacute;a una<strong> posibilidad alta de que el proyecto fracasara</strong>, aunque asumi&oacute; el riesgo porque las aves demostraban que aquella transici&oacute;n era posible. El trabajo reuni&oacute; <strong>datos de casi 100 especies</strong>, incluidas aves como frailecillos y petreles, para comparar su velocidad a&eacute;rea con el movimiento que desarrollan durante la inmersi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los ensayos comenzaron en un tanque peque&ntilde;o de la EPFL y continuaron en el lago Lem&aacute;n, donde el equipo prob&oacute; alas de 60, 80 y 100 cent&iacute;metros. Las de <strong>80 cent&iacute;metros ofrecieron el mejor rendimiento</strong>, ya que deb&iacute;an doblarse dentro del agua para reducir la resistencia y conservar suficiente rigidez durante el vuelo. 
    </p><p class="article-text">
        Con una frecuencia cercana a cinco aleteos por segundo, el <strong>veh&iacute;culo nad&oacute; a casi un metro por segundo y vol&oacute; alrededor de seis metros por segundo</strong>, valores pr&oacute;ximos a los registrados en varias aves buceadoras.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-9XJhrKpcBGI-2321', 'youtube', '9XJhrKpcBGI', document.getElementById('yt-9XJhrKpcBGI-2321'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-9XJhrKpcBGI-2321 src="https://www.youtube.com/embed/9XJhrKpcBGI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La diferencia entre ambos medios oblig&oacute; a ajustar el mismo mecanismo, porque el <strong>agua tiene una densidad 1.000 veces mayor que la del aire</strong>. Los investigadores comprobaron en la literatura cient&iacute;fica que las aves peque&ntilde;as suelen<strong> mover las alas unas diez veces por segundo durante el vuelo y alrededor de cuatro durante la nataci&oacute;n</strong>. Las especies de mayor tama&ntilde;o reducen esas frecuencias por la amplitud de sus alas, una referencia que sirvi&oacute; para fijar los m&aacute;rgenes de funcionamiento del prototipo.
    </p><h2 class="article-text">Los ensayos confirmaron que las alas bastaban para emerger</h2><p class="article-text">
        La estructura incorpora un<strong> cuerpo central con bater&iacute;a y motor el&eacute;ctrico impermeabilizado</strong>, mientras un cig&uuml;e&ntilde;al mueve las alas y una cola motorizada modifica el &aacute;ngulo de ascenso o descenso. Las membranas, reforzadas con fibra de carbono y recubiertas con nanopart&iacute;culas hidr&oacute;fobas,<strong> expulsan parte del agua y pueden flexionarse hasta 90 grados</strong> durante la inmersi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En lugar de proteger todo el conjunto mediante una carcasa herm&eacute;tica, los investigadores <strong>aislaron cada componente con silicona </strong>y permitieron que el agua entrara en el armaz&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1625e6eb-65e4-46de-ad56-4aa33de1a840_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las propiedades del agua marcaron el diseño del mecanismo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las propiedades del agua marcaron el diseño del mecanismo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese dise&ntilde;o permiti&oacute; gastar menos energ&iacute;a para evitar que el aparato flotara o se hundiera, y las pruebas confirmaron que las<strong> alas eran suficientes para despegar</strong> desde la superficie del agua. Zufferey resumi&oacute; ese logro: &ldquo;Nadie hab&iacute;a conseguido salir volando del agua con alas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados tambi&eacute;n abrieron una <strong>nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n</strong> sobre por qu&eacute; algunas aves pliegan las alas al bucear, ya que los modelos mostraron que reducir su superficie <strong>ayuda a ganar velocidad bajo el agua,</strong> aunque eso no implique gastar menos energ&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El desarrollo continuar&aacute; con recorridos m&aacute;s exigentes</h2><p class="article-text">
        <strong>David Lentink</strong>, ingeniero y bi&oacute;logo de la Universidad de Groningen que no particip&oacute; en el estudio, destac&oacute; que las aves realizan conductas que <strong>muchas m&aacute;quinas todav&iacute;a ejecutan mal o no pueden realizar</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cassondra Williams</strong>, fisi&oacute;loga marina de la <em>National Marine Mammal Foundation</em> y ajena al proyecto, se&ntilde;al&oacute; que el tama&ntilde;o del veh&iacute;culo podr&iacute;a<strong> abrir el acceso a zonas marinas peque&ntilde;as o alejadas</strong> que quedan fuera del alcance de planeadores mayores y veh&iacute;culos submarinos sin tripulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El prototipo actual podr&iacute;a<strong> recorrer unos 6,4 kil&oacute;metros por el aire y algo m&aacute;s de 1,6 kil&oacute;metros bajo el agua</strong>, aunque el equipo trabaja en alas capaces de girar y prepara pruebas con oleaje y viento.
    </p><p class="article-text">
        Las aplicaciones planteadas incluyen la<strong> recogida de muestras </strong>cerca de proliferaciones de algas nocivas y la<strong> grabaci&oacute;n de mam&iacute;feros marinos amenazados</strong>. El equipo tambi&eacute;n prev&eacute; estudiar instalaciones portuarias, zonas pr&oacute;ximas a icebergs y grupos de ballenas mediante vuelos de ida y vuelta. 
    </p><p class="article-text">
        Zufferey imagina que ocean&oacute;grafos y bi&oacute;logos marinos, junto con comunidades costeras, lancen el aparato desde tierra o desde una embarcaci&oacute;n para tomar mediciones y regresar con los datos por una fracci&oacute;n del coste habitual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/robot-imita-aves-buceadoras-nadar-volar-sistema-alas-pm_1_13390256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 09:25:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dd4f30b0-2362-4cae-bbfd-5821b713c571_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="136576" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dd4f30b0-2362-4cae-bbfd-5821b713c571_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="136576" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El robot que imita a las aves buceadoras ya puede nadar y volar con el mismo sistema de alas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dd4f30b0-2362-4cae-bbfd-5821b713c571_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Investigación,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un usuario creó casi 28.000 relatos de embarazos con ChatGPT y el caso dispara el debate sobre la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/usuario-creo-28-000-relatos-embarazos-chatgpt-caso-dispara-debate-ia-pm_1_13389985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39a094a2-6051-422f-9e18-f85a71eddc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un usuario creó casi 28.000 relatos de embarazos con ChatGPT y el caso dispara el debate sobre la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Chatbots - El artículo diferenció perfiles que perseguían pequeñas variaciones del mismo argumento y otros que cambiaban de premisa tras insistir durante un tiempo en una narración concreta</p></div><p class="article-text">
        El mismo parto volvi&oacute; a empezar 27.869 veces, y cada reinicio dej&oacute; a <strong>Natsuki</strong> atrapada en un club escolar mientras otra versi&oacute;n esperaba turno. El usuario an&oacute;nimo apenas cambiaba detalles del di&aacute;logo, cortaba la escena en plena urgencia y entregaba a <strong>ChatGPT</strong> la tarea de continuar. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella insistencia termin&oacute; convertida en el<strong> caso m&aacute;s extremo de un estudio sobre ficci&oacute;n generada con inteligencia artificial,</strong> donde una preferencia privada acab&oacute; revelando una nueva forma de consumir relatos.
    </p><h2 class="article-text">Dos universidades midieron cu&aacute;nto ocupa la ficci&oacute;n entre las conversaciones</h2><p class="article-text">
        El equipo de la Universidad de Washington y la Universidad de Colorado Boulder <strong>analiz&oacute; 573.453 conversaciones an&oacute;nimas en ingl&eacute;s del conjunto </strong><em><strong>WildChat</strong></em><strong>,</strong> recopilado con consentimiento mediante un chatbot gratuito alojado en <em>Hugging Face</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, titulado<em><strong> </strong></em><a href="https://arxiv.org/pdf/2606.22748" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>AI Fiction in the Wild </strong></em></a>y difundido como prepublicaci&oacute;n en <em>arXiv</em>, clasific&oacute; 195.271 di&aacute;logos, un 34%, como peticiones de ficci&oacute;n. Entre ellos hab&iacute;a historias originales, guiones, juegos de rol y relatos basados en universos ya creados.
    </p><p class="article-text">
        La actividad qued&oacute; repartida de una forma muy desigual, porque el 2% de los usuarios que ped&iacute;an ficci&oacute;n produjo m&aacute;s del 80% de todas esas conversaciones. Los investigadores calcularon que<strong> unas 200 personas pudieron generar m&aacute;s de 150.000 peticiones</strong>, mientras la repetici&oacute;n media alcanz&oacute; el 42% entre los perfiles que usaban el sistema para escribir relatos. Entre los diez usuarios con mayor actividad, esa proporci&oacute;n subi&oacute; hasta el 85%, una cifra que llev&oacute; al equipo a <strong>separar varios comportamientos </strong>dentro del mismo fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Los autores llamaron &ldquo;<strong>demandantes de historias infinitas</strong>&rdquo; a las personas que repet&iacute;an durante meses una premisa casi id&eacute;ntica, esperando variaciones peque&ntilde;as en cada respuesta. Tambi&eacute;n identificaron a los &ldquo;<strong>cicladores de historias</strong>&rdquo;, que insist&iacute;an durante un periodo en el mismo argumento antes de pasar a otro. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo acad&eacute;mico plante&oacute; que esa reiteraci&oacute;n pod&iacute;a nacer del <strong>descontento</strong>, aunque a&ntilde;adi&oacute; otra explicaci&oacute;n. Seg&uacute;n escribieron los investigadores, &ldquo;en muchos casos est&aacute; alimentada por la <strong>satisfacci&oacute;n de leer permutaciones interminables de la misma historia</strong>, ninguna de las cuales termina dos veces de la misma manera&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El videojuego <em>Doki Doki Literature Club! </em>monopoliz&oacute; el caso m&aacute;s repetido</h2><p class="article-text">
        El usuario de<em><strong> Doki Doki Literature Club! </strong></em>llev&oacute; ese patr&oacute;n hasta su extremo, ya que regres&oacute; miles de veces a Natsuki, Sakura y una urgencia durante el parto. El videojuego de 2017 comienza como una novela visual escolar y <strong>deriva hacia el terror psicol&oacute;gico</strong>, con alteraciones de archivos y cambios en su propia narraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En las peticiones estudiadas, Natsuki aparec&iacute;a embarazada, romp&iacute;a aguas en el club y ped&iacute;a ayuda mientras el texto quedaba interrumpido. <strong>ChatGPT completaba la escena</strong> con respiraciones, sanitarios y desenlaces felices, incluida la frase &ldquo;enhorabuena, Natsuki, es una ni&ntilde;a preciosa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6bd096a8-3d79-46ef-99a0-37c2c7d9c422_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El usuario regresó miles de veces a una escena con Natsuki embarazada mientras ChatGPT completaba cada desenlace"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El usuario regresó miles de veces a una escena con Natsuki embarazada mientras ChatGPT completaba cada desenlace                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n basada en obras ajenas ocup&oacute; 95.450 conversaciones, mientras<strong> 52.231 incluyeron material sexualmente expl&iacute;cito </strong>dentro del conjunto clasificado como ficci&oacute;n.<em> Doki Doki Literature Club! </em>encabez&oacute; adem&aacute;s las franquicias citadas con 22.381 menciones, por delante de <em>Freedom Planet</em>, con 5.204,<em> League of Legends</em>, con 4.514, y <em>Naruto</em>, con 4.342. 
    </p><p class="article-text">
        Los sistemas OpenAI Moderation y Detoxify sirvieron para marcar contenidos sexuales, tab&uacute;es o t&oacute;xicos, aunque las rese&ntilde;as publicadas recogen cifras distintas seg&uacute;n la categor&iacute;a empleada.
    </p><h2 class="article-text">Los chatbots cambian la forma de consumir y escribir fanfiction</h2><p class="article-text">
        Este uso cambia el circuito habitual de la <em><strong>fanfiction</strong></em>, donde una persona publica en <em>Archive of Our Own</em> o <em>Wattpad</em> y otras comentan, esperan nuevas entregas o discuten el rumbo del relato. Con un chatbot, cada petici&oacute;n puede fijar personajes, romance, conflicto y desenlace sin depender de otro autor. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio define a esta figura como &ldquo;<strong>lector-escritor solipsista</strong>&rdquo;, una persona que produce y consume ficci&oacute;n dentro de un circuito cerrado con la m&aacute;quina, aunque tambi&eacute;n reconoce usos compartidos para novelas, partidas de mesa o relatos destinados a amistades.
    </p><p class="article-text">
        <em>Automaton</em> e <em>ITMedia</em> difundieron el hallazgo, mientras <em>Futurism</em> calific&oacute; al protagonista como &ldquo;el usuario de ChatGPT m&aacute;s degenerado&rdquo;, una<strong> lectura que los autores rechazaron</strong> al situar estas conductas dentro de la historia de la autopublicaci&oacute;n y la narrativa interactiva. 
    </p><p class="article-text">
        Google ha lanzado<em> Gemini Storybook</em> para crear cuentos ilustrados con narraci&oacute;n, y <em>Character.AI </em>ha atra&iacute;do a decenas de millones de personas hacia conversaciones con personajes. <em>WildChat</em> no representa al conjunto de usuarios de ChatGPT, ya que procede de un servicio gratuito con acceso a GPT-3.5 Turbo y GPT-4 entre abril de 2023 y mayo de 2024. 
    </p><p class="article-text">
        Sus participantes<strong> aceptaron que las conversaciones pudieran compartirse de forma an&oacute;nima para investigaci&oacute;n</strong>, y el equipo verific&oacute; manualmente una muestra de 300 di&aacute;logos durante el filtrado. Ese origen limita cualquier generalizaci&oacute;n, aunque permite estudiar una conducta que rara vez aparece en datos p&uacute;blicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/usuario-creo-28-000-relatos-embarazos-chatgpt-caso-dispara-debate-ia-pm_1_13389985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 09:30:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/39a094a2-6051-422f-9e18-f85a71eddc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="247483" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/39a094a2-6051-422f-9e18-f85a71eddc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="247483" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un usuario creó casi 28.000 relatos de embarazos con ChatGPT y el caso dispara el debate sobre la IA]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/39a094a2-6051-422f-9e18-f85a71eddc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[ChatGPT,Inteligencia artificial,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Traficaban los galos con esclavos antes de Roma? Cinco grilletes hallados en Allonnes apuntan a que sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/traficaban-galos-esclavos-roma-cinco-grilletes-hallados-allonnes-apuntan-si-pm_1_13389982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaf1bb7f-e954-4279-afbf-dbd1cdef6c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Traficaban los galos con esclavos antes de Roma? Cinco grilletes hallados en Allonnes apuntan a que sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comercio y desigualdad - Los investigadores consideran que las piezas pudieron pertenecer a cautivos de guerra, deudores o condenados mientras el tamaño y el peso ofrecen pistas sobre sus posibles propietarios</p></div><p class="article-text">
        Los<strong> pueblos celtas</strong> extendieron sus lenguas, sus ritos y sus formas de organizaci&oacute;n por buena parte de Europa mucho antes del dominio romano. Los <strong>galos</strong> pertenec&iacute;an a ese amplio mundo celta y habitaban territorios que hoy corresponden sobre todo a Francia, B&eacute;lgica y zonas pr&oacute;ximas, aunque nunca formaron un &uacute;nico Estado. Cada pueblo manten&iacute;a jefes, alianzas y costumbres propias, mientras el parentesco cultural se reconoc&iacute;a en la lengua, la religi&oacute;n y ciertas pr&aacute;cticas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, todos los galos eran celtas, pero muchos celtas viv&iacute;an lejos de la Galia y recib&iacute;an otros nombres. Esa diversidad explica que la<strong> arqueolog&iacute;a tenga que reconstruir sus vidas a partir de restos dispersos</strong>, sobre todo cuando se trata de personas que apenas dejaron rastro escrito.
    </p><h2 class="article-text">El yacimiento revel&oacute; pruebas sobre la esclavitud en la Galia</h2><p class="article-text">
        Esa dificultad resulta especialmente grave al estudiar a los <strong>esclavos de la Galia</strong>, una poblaci&oacute;n casi ausente de los textos y rara vez reconocible en los objetos. El Instituto Nacional Franc&eacute;s de Investigaciones Arqueol&oacute;gicas Preventivas, conocido como INRAP, ha comunicado que la excavaci&oacute;n de Allonnes sac&oacute; a la luz<strong> al menos cinco grilletes de hierro para mu&ntilde;ecas y tobillos.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, realizado en un asentamiento galo fundado en el siglo III a.C., aporta una prueba poco habitual de que <strong>personas privadas de libertad eran retenidas y probablemente vendidas</strong> en esta zona.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Thierry Lejars</strong>, investigador del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica de Francia, relaciona esos grilletes con una sociedad dividida por jerarqu&iacute;as: &ldquo;La identificaci&oacute;n de grilletes y armas sugiere una<strong> estructura social jer&aacute;rquica </strong>que comprende una clase dominante y otra subordinada, formada por personas aprisionadas o esclavizadas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_50p_1147714.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_50p_1147714.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_75p_1147714.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_75p_1147714.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_default_1147714.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_default_1147714.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3cfe8f5c-c342-47c2-963b-5388d7520648_source-aspect-ratio_default_1147714.jpg"
                    alt="El descubrimiento de varios aros de hierro permitió identificar personas retenidas contra su voluntad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El descubrimiento de varios aros de hierro permitió identificar personas retenidas contra su voluntad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El historiador<strong> Ramsay MacMullen</strong> ya hab&iacute;a se&ntilde;alado en un ensayo de 1987 que la esclavitud gala se conoc&iacute;a casi por completo mediante inscripciones. Los grilletes de Allonnes aportan un tipo de <strong>testimonio material mucho menos frecuente </strong>y permiten plantear qu&eacute; personas pod&iacute;an acabar encadenadas. 
    </p><p class="article-text">
        El INRAP cita a<strong> prisioneros de guerra, condenados y personas incapaces de pagar sus deudas</strong>. Los aros de mu&ntilde;eca, de unos seis cent&iacute;metros de di&aacute;metro, pudieron corresponder a <strong>mujeres o ni&ntilde;os,</strong> mientras los de tobillo pesaban alrededor de un kilogramo. El propio instituto recuerda que las personas sometidas <strong>perd&iacute;an sus derechos y pod&iacute;an ser revendidas</strong> por sus propietarios.
    </p><h2 class="article-text">Allonnes creci&oacute; como un punto para el comercio regional</h2><p class="article-text">
        El asentamiento comenz&oacute; a excavarse en 2019, despu&eacute;s de que la construcci&oacute;n de una urbanizaci&oacute;n activara una intervenci&oacute;n arqueol&oacute;gica preventiva. Bajo la futura parcela residencial apareci&oacute; una aglomeraci&oacute;n de unas veinte hect&aacute;reas, con talleres, espacios comerciales y un recinto religioso. 
    </p><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n, en el territorio de los and&eacute;caves y cerca de los turones y pictones, favorec&iacute;a la circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as por varias rutas. El INRAP describe el lugar como especialmente adecuado para los intercambios, con productos locales y &aacute;nforas de vino llegadas desde el mundo romano. En ese tr&aacute;nsito<strong> tambi&eacute;n pudieron venderse seres humanos tratados jur&iacute;dicamente como propiedad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>actividad metal&uacute;rgica</strong> dej&oacute; herramientas, barras de materia prima, escorias y restos producidos al trabajar hierro, bronce y otras aleaciones de cobre. Los arque&oacute;logos creen que herreros, caldereros y artesanos especializados <strong>trabajaban en peque&ntilde;os edificios levantados sobre cuatro postes</strong>, cerca de plazas usadas para mercados o ferias. 
    </p><p class="article-text">
        Thierry Lejars destac&oacute; la riqueza de la colecci&oacute;n recuperada: &ldquo;La excavaci&oacute;n de Allonnes dio como resultado una rica colecci&oacute;n de objetos met&aacute;licos, notable por su cantidad, variedad y calidad pese a la degradaci&oacute;n causada por la acidez del suelo&rdquo;. Esa abundancia permite<strong> reconstruir tanto la producci&oacute;n artesanal como el nivel de actividad econ&oacute;mica </strong>del asentamiento.
    </p><h2 class="article-text">El laboratorio reconstruye c&oacute;mo funcion&oacute; la antigua poblaci&oacute;n gala</h2><p class="article-text">
        Los objetos m&aacute;s fr&aacute;giles pasaron al laboratorio <em>Arc'antique </em>de Nantes, donde recibieron tratamientos para<strong> frenar la corrosi&oacute;n</strong> antes de ser estudiados. Los especialistas recurrieron a ba&ntilde;os qu&iacute;micos, microarenado con peque&ntilde;as bolas de vidrio e intervenciones localizadas con bistur&iacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e78afb2-2747-4903-a9ef-742d456fedc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Allonnes reunió comercio y desigualdad dentro de la misma comunidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Allonnes reunió comercio y desigualdad dentro de la misma comunidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este trabajo permite precisar c&oacute;mo se fabricaron las piezas, qu&eacute; tareas se realizaban en Allonnes y durante cu&aacute;nto tiempo estuvo ocupado el lugar. El an&aacute;lisis de las monedas tambi&eacute;n ayuda a conocer los circuitos econ&oacute;micos y las pr&aacute;cticas religiosas, ya que muchas hab&iacute;an sido alteradas de manera deliberada antes de depositarse como ofrendas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados se presentaron primero ante la poblaci&oacute;n de Allonnes durante las<em> Jornadas Europeas de Arqueolog&iacute;a</em> de 2026. La programaci&oacute;n incluy&oacute; una conferencia, una exposici&oacute;n con m&aacute;s de 90 objetos y talleres sobre arqueolog&iacute;a preventiva. El INRAP difundi&oacute; despu&eacute;s un comunicado oficial y un folleto preparado para la muestra, mientras la<strong> publicaci&oacute;n cient&iacute;fica detallada sigue pendiente</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El santuario conserv&oacute; los ritos tras la conquista romana</h2><p class="article-text">
        El <strong>santuario</strong> ampl&iacute;a la lectura social del yacimiento porque sobrevivi&oacute; durante cerca de ocho siglos, incluso despu&eacute;s de la conquista romana y del abandono de la aglomeraci&oacute;n. All&iacute; aparecieron espadas, vainas, puntas de lanza, objetos de adorno y cientos de monedas galas y romanas. Muchas piezas fueron dobladas, cortadas o limadas antes de su dep&oacute;sito, y un tercio de las monedas presentaba mutilaciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Isabelle Bollard-Raineau</strong>, conservadora regional de <em>Pays de la Loire</em>, atribuye esas alteraciones a una pr&aacute;ctica religiosa destinada a retirar el uso comercial del objeto y <strong>entregarlo a los dioses</strong>: &ldquo;La intenci&oacute;n religiosa consist&iacute;a en destruir la funci&oacute;n comercial de los objetos para consagrarlos a lo sagrado y asegurar la permanencia de la ofrenda&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Allonnes conserva en un mismo lugar las actividades mercantiles, la violencia social y los ritos de una comunidad gala que sigui&oacute; cambiando bajo Roma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/traficaban-galos-esclavos-roma-cinco-grilletes-hallados-allonnes-apuntan-si-pm_1_13389982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 08:31:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aaf1bb7f-e954-4279-afbf-dbd1cdef6c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56216" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aaf1bb7f-e954-4279-afbf-dbd1cdef6c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56216" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Traficaban los galos con esclavos antes de Roma? Cinco grilletes hallados en Allonnes apuntan a que sí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aaf1bb7f-e954-4279-afbf-dbd1cdef6c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Imperio Romano,Esclavitud,Historia,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/unio-humanos-palomas-durante-3-500-anos-estudio-recupera-formidable-papel-historico-pm_1_13388433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32181340-5ec3-49a4-8768-b83e5d30ed07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cronología alternativa - Hala Sultan Tekke acogió una convivencia prolongada durante la Edad del Bronce, mientras el comercio marítimo favorecía un asentamiento donde ambas especies compartían el mismo escenario</p><p class="subtitle">Una paloma con chip que envía descargas cerebrales y cámara incorporada, el experimento con el que una empresa dice haber creado un biodron</p></div><p class="article-text">
        Las manchas que dejan en cornisas y bancos activan rechazo antes incluso de que una paloma se acerque a la comida de una terraza. Las <strong>palomas</strong> suelen provocar asco actualemnte porque muchas personas las relacionan con excrementos, plumas acumuladas, restos de alimento y concentraciones numerosas en lugares transitados.
    </p><p class="article-text">
        Esa reacci&oacute;n aumenta cuando se posan cerca de mesas, picotean bolsas o vuelan a poca altura, ya que su presencia se interpreta como<strong> falta de higiene y p&eacute;rdida de control del espacio</strong>. Tambi&eacute;n influye su abundancia, porque un animal muy frecuente termina percibi&eacute;ndose como una plaga cuando ocupa edificios y plazas durante todo el a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El rechazo nace as&iacute; de conductas f&aacute;ciles de reconocer y de una convivencia que se ha vuelto tensa, aunque esa cercan&iacute;a procede de una <strong>historia antigua</strong> que una investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica ha empezado a reconstruir.
    </p><h2 class="article-text">Un puerto chipriota reuni&oacute; personas y aves hace 3.400 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Esa convivencia prolongada aparece ahora en los restos de <strong>Hala Sultan Tekke</strong>, una antigua ciudad portuaria de Chipre donde las palomas viv&iacute;an junto a la poblaci&oacute;n hacia el 1400 a. C. La investigaci&oacute;n, publicada en la revista <em><strong>Antiquity</strong></em>, plantea que estas aves ya atravesaban un <strong>proceso de semidomesticaci&oacute;n</strong> hace unos 3.400 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, dirigido por Anderson L. Carter y Canan &Ccedil;ak&#305;rlar, <strong>retrasa casi un milenio las pruebas conocidas</strong> hasta ahora y sit&uacute;a a Chipre en una posici&oacute;n decisiva para estudiar el comienzo de esa relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hala Sultan Tekke prosper&oacute; junto a la actual Larnaca durante la Edad del Bronce tard&iacute;a gracias a una bah&iacute;a natural que facilitaba el comercio mar&iacute;timo. La ciudad alcanz&oacute; su mayor desarrollo durante los siglos XIV y XIII a. C., cuando el cobre chipriota circulaba por rutas que enlazaban Egipto, el Levante, Anatolia y el mundo mic&eacute;nico. Cer&aacute;micas, metales, marfil y aceites llegaban hasta este puerto de gran actividad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d1e6700-398f-463b-ae7e-54d631dd28a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La dieta acerca las palomas al modo de vida humano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La dieta acerca las palomas al modo de vida humano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio revis&oacute; m&aacute;s de 150 huesos de <em><strong>Columba livia</strong></em>, la paloma brav&iacute;a de la que proceden las variedades actuales. Los restos hab&iacute;an sido excavados d&eacute;cadas atr&aacute;s, aunque el equipo<strong> volvi&oacute; a analizarlos mediante t&eacute;cnicas de zooarqueolog&iacute;a y estudios isot&oacute;picos</strong>. Los investigadores examinaron el tama&ntilde;o, la edad de las aves y las se&ntilde;ales de fuego, y despu&eacute;s compararon la composici&oacute;n qu&iacute;mica del col&aacute;geno con la de seres humanos y otros animales de la isla.
    </p><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n acerc&oacute; las palomas a la vida de la ciudad</h2><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n ofreci&oacute; uno de los indicios m&aacute;s firmes. Las palomas presentaban un<strong> patr&oacute;n muy parecido al de las personas</strong> que habitaban la ciudad, lo que apunta al consumo de granos, semillas y residuos ligados a la actividad humana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anderson L. Carter,</strong> investigador de la Universidad de Groningen y primer autor del trabajo, explic&oacute; el vac&iacute;o que exist&iacute;a antes de este an&aacute;lisis: &ldquo;Sab&iacute;amos que las palomas deb&iacute;an haberse domesticado en alg&uacute;n lugar de Oriente Medio o del Mediterr&aacute;neo oriental, principalmente por registros escritos de Egipto, pero desconoc&iacute;amos cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ocurri&oacute;&rdquo;. Esa dieta homog&eacute;nea <strong>acerca a las aves al comportamiento observado en animales gestionados por personas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/15cc64bb-39f1-41ef-af8e-ca902e144a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los autores explican que la cercanía con las personas comenzó por el aprovechamiento de alimentos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los autores explican que la cercanía con las personas comenzó por el aprovechamiento de alimentos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La edad de varios ejemplares aporta otra pista. Entre los huesos hab&iacute;a<strong> individuos juveniles y aves que todav&iacute;a no hab&iacute;an alcanzado la madurez</strong>, una presencia dif&iacute;cil de explicar mediante visitas ocasionales. El hallazgo indica que pod&iacute;an<strong> criar dentro del asentamiento y permanecer all&iacute; </strong>durante buena parte de su ciclo vital. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Canan &Ccedil;ak&#305;rlar</strong>, profesora asociada y autora principal del estudio, relacion&oacute; esa cercan&iacute;a con una etapa temprana de control humano: &ldquo;En cualquier caso, probablemente significa que <strong>estaban domesticadas o en camino de estarlo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta este trabajo, las pruebas f&iacute;sicas m&aacute;s antiguas proced&iacute;an de un<strong> yacimiento de la Grecia helen&iacute;stica </strong>fechado entre el 323 y el 265 a. C. All&iacute; aparecieron instalaciones destinadas a la cr&iacute;a, como los columbarios, que ofrec&iacute;an una se&ntilde;al clara de manejo. Los <strong>restos chipriotas son mucho anteriores</strong> y obligan a revisar una cronolog&iacute;a asentada durante a&ntilde;os, porque sit&uacute;an la convivencia intensiva con palomas en plena Edad del Bronce.
    </p><h2 class="article-text">Los banquetes incorporaban palomas con fines alimentarios y religiosos</h2><p class="article-text">
        Muchos <strong>huesos aparecieron quemados</strong> en &aacute;reas asociadas a ceremonias y banquetes. Estaban junto a peces, mam&iacute;feros, otras aves, cer&aacute;micas importadas y objetos valiosos, adem&aacute;s de fosas cubiertas o dep&oacute;sitos bajo suelos de yeso. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad mostraba exposici&oacute;n al fuego, una se&ntilde;al compatible con su <strong>consumo durante celebraciones rituales</strong>. Las marcas de corte eran escasas, algo habitual en animales peque&ntilde;os, aunque la colocaci&oacute;n de los restos indica una deposici&oacute;n intencionada.
    </p><p class="article-text">
        Los banquetes de la Edad del Bronce chipriota serv&iacute;an para afianzar alianzas, celebrar ceremonias y rendir culto a divinidades locales. La presencia repetida de palomas permite pensar que estas aves ten&iacute;an una funci&oacute;n alimentaria y ritual. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2af705c3-d6f6-408b-a543-b544a5a9f3e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los descubrimientos sitúan a Chipre en el origen de esa historia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los descubrimientos sitúan a Chipre en el origen de esa historia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las representaciones de palomas se extendieron por Chipre y el Egeo desde el segundo milenio a. C., y siglos despu&eacute;s la <strong>isla qued&oacute; asociada al culto de Afrodita</strong>, una diosa que a menudo se representaba junto a palomas. 
    </p><p class="article-text">
        Los arque&oacute;logos, no obstante, no pueden asegurar que exista una relaci&oacute;n directa entre aquellas palomas de la Edad del Bronce y las que m&aacute;s tarde se asociaron a Afrodita
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n propone otra mirada sobre la paloma actual</h2><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n ayuda a revisar la imagen actual de la paloma como simple aprovechada de las ciudades. Los investigadores proponen que <strong>su acercamiento sigui&oacute; la llamada v&iacute;a comensal</strong>, por la que ciertos animales empiezan a usar alimentos producidos por las personas y acaban dependiendo cada vez m&aacute;s de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Carter conf&iacute;a en que esa historia cambie la mirada sobre un ave hoy despreciada: &ldquo;La gente que antes ignoraba a las palomas en la calle de repente descubre que este p&aacute;jaro tiene una historia muy interesante&rdquo;. La suciedad de una cornisa cuenta una parte reciente; los huesos de Chipre revelan que la relaci&oacute;n empez&oacute; miles de a&ntilde;os antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/unio-humanos-palomas-durante-3-500-anos-estudio-recupera-formidable-papel-historico-pm_1_13388433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 16:31:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32181340-5ec3-49a4-8768-b83e5d30ed07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2911908" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32181340-5ec3-49a4-8768-b83e5d30ed07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2911908" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32181340-5ec3-49a4-8768-b83e5d30ed07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los colibríes dejan en ridículo a las abejas: polinizan mejor y favorecieron la evolución de miles de flores tropicales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/colibries-dejan-ridiculo-abejas-polinizan-mejor-favorecieron-evolucion-miles-flores-tropicales-pm_1_13388270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee151438-31bf-4a18-9ef3-fac0875eb699_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147681.jpg" width="3492" height="1964" alt="Los colibríes dejan en ridículo a las abejas: polinizan mejor y favorecieron la evolución de miles de flores tropicales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Transporte más eficaz - Cada adaptación modifica tamaño, aroma y estructura para facilitar el acceso del polinizador que aporta mayores posibilidades de dejar descendencia en generaciones posteriores</p></div><p class="article-text">
        La reproducci&oacute;n de muchas plantas empezar&iacute;a a fallar en cuanto las abejas dejaran de transportar polen entre flores durante sus visitas diarias. La <strong>desaparici&oacute;n de las abejas </strong>reducir&iacute;a la formaci&oacute;n de frutos y semillas en numerosas especies, de manera que muchas poblaciones vegetales perder&iacute;an capacidad para renovarse. 
    </p><p class="article-text">
        Esa ca&iacute;da tambi&eacute;n <strong>afectar&iacute;a a animales </strong>que dependen de esas plantas y alterar&iacute;a la disponibilidad de alimentos para las personas. El da&ntilde;o variar&iacute;a seg&uacute;n cada ecosistema, porque otros insectos, aves y mam&iacute;feros tambi&eacute;n trasladan polen. La cuesti&oacute;n decisiva estar&iacute;a en <strong>saber cu&aacute;nta polinizaci&oacute;n puede asumir cada sustituto y con qu&eacute; eficacia</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio atribuye a los colibr&iacute;es una mayor eficacia con el polen</h2><p class="article-text">
        Esa diferencia de eficacia es precisamente la que examina una investigaci&oacute;n de la Universidad de California en Santa Cruz publicada en <em><strong>New Phytologist</strong></em>. El trabajo cuestiona la explicaci&oacute;n mantenida durante d&eacute;cadas para entender por qu&eacute; tantas flores de las monta&ntilde;as tropicales de Centroam&eacute;rica y Sudam&eacute;rica<strong> pasaron de depender de abejas a atraer colibr&iacute;es</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La profesora de ecolog&iacute;a y biolog&iacute;a evolutiva<strong> Kathleen Kay </strong>sit&uacute;a el cambio en el transporte de polen: &ldquo;Los colibr&iacute;es pueden impulsar esta transici&oacute;n porque trasladan mejor el polen&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac4a727a-2a5a-47be-a7d2-b7d5855da80a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los insectos siguieron acudiendo a las flores en los bosques nubosos mientras aumentaba la actividad de las aves"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los insectos siguieron acudiendo a las flores en los bosques nubosos mientras aumentaba la actividad de las aves                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El paso de un polinizador a otro modifica poco a poco la propia flor. <strong>Pedro Ju&aacute;rez</strong>, investigador posdoctoral de la Universidad de Lund y autor principal del trabajo, explica que las especies visitadas por abejas suelen presentar una <strong>plataforma amplia para posarse</strong>, se&ntilde;ales que orientan al insecto y olor. Las adaptadas a colibr&iacute;es tienden a desarrollar <strong>tubos m&aacute;s peque&ntilde;os y curvos</strong>, con menos aroma, adecuados para un ave que bebe mientras permanece suspendida. 
    </p><p class="article-text">
        Estas variaciones se acumulan durante generaciones porque las <strong>flores que reciben m&aacute;s polen producen m&aacute;s descendencia y transmiten con mayor frecuencia sus rasgos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cada tipo de flor intercambia polen sobre todo con plantas adaptadas al mismo visitante, l<strong>a separaci&oacute;n reproductiva puede aumentar</strong> hasta favorecer la aparici&oacute;n de especies distintas. Ju&aacute;rez relaciona este proceso con buena parte de la variedad floral existente: &ldquo;Las transiciones de polinizaci&oacute;n pueden ayudar a generar nuevas especies porque las flores adaptadas a distintos polinizadores pueden quedar aisladas reproductivamente unas de otras&rdquo;. El <strong>proceso suele resultar dif&iacute;cil de observar mientras ocurre</strong>, ya que los investigadores acostumbran a estudiar sus efectos cuando la transformaci&oacute;n ya est&aacute; avanzada.
    </p><h2 class="article-text">Dos especies de jengibre sirvieron para poner a prueba la hip&oacute;tesis</h2><p class="article-text">
        Para comprobar qu&eacute; empujaba esa evoluci&oacute;n, el equipo estudi&oacute; en Costa Rica dos especies emparentadas de<strong> jengibre espiral</strong>. Una crece en bosques bajos y recibe sobre todo abejas, mientras la otra vive en bosques nubosos de monta&ntilde;a y depende de colibr&iacute;es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03c5df44-1d94-4af5-b529-20091d82af9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El equipo comparó plantas de bosques bajos y montañosos mediante observaciones, mediciones del polen transportado y traslados entre distintos niveles de altitud en Costa Rica"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El equipo comparó plantas de bosques bajos y montañosos mediante observaciones, mediciones del polen transportado y traslados entre distintos niveles de altitud en Costa Rica                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los investigadores registraron cu&aacute;ntas visitas recib&iacute;a cada flor y <strong>calcularon cu&aacute;nto polen dejaba cada animal en una sola entrada</strong>. Tambi&eacute;n trasladaron plantas por un gradiente de altitud, desde la selva de tierras bajas hasta el bosque nuboso, para observar c&oacute;mo funcionaba la polinizaci&oacute;n fuera del h&aacute;bitat habitual.
    </p><p class="article-text">
        Una parte amplia de ese trabajo recay&oacute; en cuatro estudiantes de la Universidad de California en Santa Cruz, que participaron durante a&ntilde;os en observaciones y experimentos de campo. <strong>Kathryn Gerhardt</strong>, graduada en 2023 en ecolog&iacute;a y biolog&iacute;a evolutiva, ayud&oacute; a obtener informaci&oacute;n mediante <strong>c&aacute;maras activadas por movimiento y despu&eacute;s trabaj&oacute; con las grabacione</strong>s. 
    </p><p class="article-text">
        La antigua alumna destac&oacute; el valor de convertir horas de seguimiento en datos utilizables: &ldquo;Tambi&eacute;n fue gratificante extraer datos &uacute;tiles de las c&aacute;maras trampa y ver publicado el art&iacute;culo&rdquo;. Aquellas im&aacute;genes permitieron<strong> revisar cada visita con calma y comparar el comportamiento de ambos animales</strong> en distintos puntos del terreno.
    </p><h2 class="article-text">Los colibr&iacute;es compensaron sus pocas visitas con un mayor rendimiento</h2><p class="article-text">
        Las grabaciones y los recuentos revelaron que la frecuencia de visita ofrec&iacute;a una imagen incompleta. Las <strong>abejas acud&iacute;an alrededor de siete veces al d&iacute;a, frente a unas dos visitas de los colibr&iacute;es</strong>, pero cada paso del ave dejaba casi el <strong>doble de polen</strong>. Al juntar ambas variables, los <strong>colibr&iacute;es resultaron m&aacute;s eficaces en el transporte total</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Kay atribuye esa ventaja a la conducta de cada animal: &ldquo;A diferencia de las abejas, que se limpian el polen del cuerpo para alimentar a sus cr&iacute;as, los colibr&iacute;es buscan n&eacute;ctar y terminan llevando m&aacute;s polen de una flor a otra&rdquo;. El insecto retira buena parte de los granos y los lleva al nido, mientras el <strong>ave contin&uacute;a hacia otra flor con el polen adherido al cuerpo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8b478b47-e7f8-44c6-9f71-5b3785375e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las aves acudieron menos veces que los insectos, aunque cada entrada dejó mucha más carga sobre las flores"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las aves acudieron menos veces que los insectos, aunque cada entrada dejó mucha más carga sobre las flores                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La altitud tampoco expuls&oacute; a las abejas, como propon&iacute;a la hip&oacute;tesis tradicional. Continuaron visitando flores incluso en los bosques nubosos fr&iacute;os y h&uacute;medos, mientras la actividad de los colibr&iacute;es aument&oacute; conforme sub&iacute;a el terreno. Kay precisa que el cambio naci&oacute; del peso creciente de las aves en esas zonas: &ldquo;Las abejas segu&iacute;an all&iacute; y visitaban las flores, incluso en el bosque nuboso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n pod&iacute;a avanzar aunque ambos grupos siguieran presentes, porque<strong> una ventaja peque&ntilde;a repetida durante generaciones bastaba para favorecer</strong> a las plantas mejor adaptadas al visitante m&aacute;s eficaz.
    </p><h2 class="article-text">La cantidad de polen explica mejor la evoluci&oacute;n floral</h2><p class="article-text">
        Este resultado obliga a revisar c&oacute;mo se estudian las relaciones de las plantas con sus polinizadores. Contar visitas aporta una parte del cuadro, aunque la<strong> cantidad de polen transferida en cada una determina mejor el &eacute;xito </strong>reproductivo. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n indica que grandes transformaciones florales pueden surgir aunque el clima apenas cambie y las abejas contin&uacute;en presentes. La<strong> forma, el color y el aroma evolucionan juntos</strong> a medida que ciertas variantes dejan m&aacute;s descendencia. 
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, esa preferencia reduce el intercambio de polen con parientes adaptados a otro visitante y abre una ruta hacia especies nuevas. En los ecosistemas tropicales, los colibr&iacute;es intervienen as&iacute; en la evoluci&oacute;n de las flores por la eficacia repetida de cada visita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/colibries-dejan-ridiculo-abejas-polinizan-mejor-favorecieron-evolucion-miles-flores-tropicales-pm_1_13388270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 12:58:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee151438-31bf-4a18-9ef3-fac0875eb699_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147681.jpg" length="14092481" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee151438-31bf-4a18-9ef3-fac0875eb699_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147681.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14092481" width="3492" height="1964"/>
      <media:title><![CDATA[Los colibríes dejan en ridículo a las abejas: polinizan mejor y favorecieron la evolución de miles de flores tropicales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee151438-31bf-4a18-9ef3-fac0875eb699_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147681.jpg" width="3492" height="1964"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Aves,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE pide a Núñez la dimisión del alcalde de Villarrobledo tras la investigación de la Guardia Civil sobre el padrón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/albacete/psoe-reclama-nunez-dimision-alcalde-villarrobledo-investigacion-guardia-civil-padron_1_13387979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1156801a-4b76-481d-9164-51eb486701c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE pide a Núñez la dimisión del alcalde de Villarrobledo tras la investigación de la Guardia Civil sobre el padrón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es un pueblo por ponernos en contexto, que lleva perdiendo población de forma continua y, de repente, entre el año 2025 y 2026 aumenta su padrón en 1.000 habitantes", ha denunciado el secretario regional de Formación de los socialistas, Sergio García-Navas.</p><p class="subtitle">La Guardia Civil investiga presuntas irregularidades en el padrón de Villarrobledo</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despu&eacute;s de que conocerse que<a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/politica/guardia-civil-registra-ayuntamiento-villarrobledo-oposicion-denuncia-falta-informacion_1_13384593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la Guardia Civil est&aacute; investigando presuntas irregularidades en el padr&oacute;n de Villarrobledo</a>, desde el PSOE de Castilla-La Mancha han pedido a Paco N&uacute;&ntilde;ez, presidente regional PP, que pida la dimisi&oacute;n del alcalde de esta localidad albacete&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n confirm&oacute; el instituto armado a <strong>elDiario.es Castilla-La Mancha,</strong> se est&aacute;n analizando posibles inscripciones de ciudadanos extranjeros realizadas a trav&eacute;s del ayuntamiento &ldquo;fuera del riguroso cumplimiento de los requisitos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sigue actualmente &ldquo;en curso&rdquo; y trata de dilucidar si la inscripci&oacute;n de personas en el padr&oacute;n municipal cumpli&oacute; o no con los requisitos legales y, entre otras cuestiones, se estudia la documentaci&oacute;n que ha sido aportada por el ayuntamiento a requerimiento de la Guardia Civil, sin que se hayan dado m&aacute;s detalles sobre este caso, ni sobre la existencia o no de una denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, el secretario regional de Formaci&oacute;n de los socialistas, Sergio Garc&iacute;a-Navas, ha reclamado a Paco N&uacute;&ntilde;ez la dimisi&oacute;n del  alcalde, el 'popular' Valent&iacute;n Bueno, &ldquo;ante la ausencia de explicaciones&rdquo; por su parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un pueblo por ponernos en contexto, que lleva perdiendo poblaci&oacute;n de forma continua y, de repente, entre el a&ntilde;o 2025 y 2026 aumenta su padr&oacute;n en 1.000 habitantes. Y es eso precisamente lo que est&aacute; investigando la Guardia Civil&rdquo;, ha a&ntilde;adido Garc&iacute;a-Navas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/albacete/psoe-reclama-nunez-dimision-alcalde-villarrobledo-investigacion-guardia-civil-padron_1_13387979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 11:26:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1156801a-4b76-481d-9164-51eb486701c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91263" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1156801a-4b76-481d-9164-51eb486701c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91263" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El PSOE pide a Núñez la dimisión del alcalde de Villarrobledo tras la investigación de la Guardia Civil sobre el padrón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1156801a-4b76-481d-9164-51eb486701c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Villarrobledo,Padrón,Guardia Civil,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos meses sin saber por qué la policía judicial registró el Ayuntamiento de Alfaro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/meses-policia-judicial-registro-ayuntamiento-alfaro_1_13384984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7e1f6c5-decd-423c-9eb1-a76f4961bca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos meses sin saber por qué la policía judicial registró el Ayuntamiento de Alfaro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PSOE ha anunciado que se personará en la causa ante la falta de respuestas por parte del Ayuntamiento</p><p class="subtitle">La Policía Judicial interviene en el Ayuntamiento de Alfaro</p></div><p class="article-text">
        La Secretaria de Organizaci&oacute;n del PSOE, Emilia Fern&aacute;ndez, y la portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Alfaro, Yolanda Tarragona, han analizado la situaci&oacute;n por la que atraviesa el municipio despu&eacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/policia-judicial-interviene-ayuntamiento-alfaro_1_13250149.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la polic&iacute;a judicial registrara las dependencias del consistorio alfare&ntilde;o el pasado 21 de mayo</a>. Tarragona ha asegurado que &ldquo;desde ese momento, y ante un hecho de enorme gravedad, venimos reclamando la m&aacute;xima transparencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tarragona ha dicho que desde el Grupo Socialista se han solicitado &ldquo;explicaciones claras al Equipo de Gobierno con el fin de conocer el alcance real de la investigaci&oacute;n abierta, y nos hemos encontrado siempre con lo mismo, con un muro de silencio&rdquo;. La portavoz socialista ha asegurado que la alcaldesa Yolanda Preciado &ldquo;se escuda en que todo esto est&aacute; bajo secreto de sumario, y es cierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero nosotros &ldquo;estamos demandando explicaciones pol&iacute;ticas&rdquo;. Lo que no dice la alcaldesa, ha a&ntilde;adido Tarragona, es que &ldquo;seg&uacute;n hemos podido saber los concejales socialistas, estas diligencias penales est&aacute;n abiertas desde el a&ntilde;o pasado, desde 2025&rdquo;. Y es evidente que &ldquo;el Ministerio Fiscal, al detectar posibles irregularidades con posible alcance penal, ha remitido todo a los Juzgados de Calahorra y ha pedido la incoaci&oacute;n de diligencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yolanda Tarragona ha dicho que el silencio de la alcaldesa y de su Equipo de Gobierno &ldquo;es inaceptable, porque gobernar tambi&eacute;n significa rendir cuentas&rdquo;. Por eso piden &ldquo;que se responda a preguntas como los motivos por los que la polic&iacute;a judicial registr&oacute; el Ayuntamiento, qu&eacute; buscaban, o si Yolanda Preciado ha tomado alguna medida al respecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Secretaria de Organizaci&oacute;n del PSOE ha aseverado que con el fin de conocer de primera mano que est&aacute; pasando en el Ayuntamiento de Alfaro, el Grupo Municipal Socialista &ldquo;se va a personar en estas diligencias previas y recabar la informaci&oacute;n que la alcaldesa se niega a facilitar&rdquo;. Emilia Fern&aacute;ndez ha recordado que el hecho de que la polic&iacute;a judicial entre en un Ayuntamiento &ldquo;es algo muy poco habitual, por lo que la transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas no es una opci&oacute;n, es una absoluta obligaci&oacute;n&rdquo;. Y si el Equipo de Gobierno con su alcaldesa a la cabeza no lo hace, &ldquo;debemos dar un paso al frente para conocer qu&eacute; est&aacute; sucediendo con este caso&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/meses-policia-judicial-registro-ayuntamiento-alfaro_1_13384984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 11:33:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7e1f6c5-decd-423c-9eb1-a76f4961bca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="222371" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7e1f6c5-decd-423c-9eb1-a76f4961bca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="222371" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos meses sin saber por qué la policía judicial registró el Ayuntamiento de Alfaro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7e1f6c5-decd-423c-9eb1-a76f4961bca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Rioja,Investigación,Policía,Ayuntamientos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
