<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Revista Portugal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/revista-portugal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Revista Portugal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1005486/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El alumno aplicado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/alumno-aplicado_1_1093196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El alumno aplicado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema educativo portugués progresa como pocos en Europa y presenta medidas modélicas como las extraescolares gratuitas o la mayor libertad de los centros para decidir el currículum</p><p class="subtitle">En 2004, Portugal presentaba una tasa de abandono temprano del 39%. La ha reducido hasta el 11,8%. En el mismo periodo, España ha pasado del 32% al 18%</p><p class="subtitle">El Gobierno ha retirado la subvención a 49 centros privados sin grandes polémicas. Solo se financian escuelas privadas donde no hay oferta pública</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">eldiario.es</a>. Lee&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/aluno-aplicado_0_982002025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s.</a>&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si la OCDE fuera el aula de una escuela, Finlandia y Singapur ser&iacute;an los alumnos que siempre sacan sobresalientes. Pero el orgullo de los maestros ser&iacute;a otro, el pupilo que m&aacute;s ha progresado desde que comenzaron las clases. El que lleg&oacute; con serias dificultades y ahora va camino de ser un referente para sus compa&ntilde;eros. Ese es Portugal, un pa&iacute;s inmerso en una revoluci&oacute;n escolar tan silenciosa y constante como imperfecta y cuestionada. Como lo es siempre la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde que se publicase el primer informe PISA el a&ntilde;o 2000, los estudiantes portugueses no han parado de superarse en matem&aacute;ticas, ciencia y lengua hasta 2018, cuando por primera vez los resultados han menguado -sin que la OCDE lo vea motivo de preocupaci&oacute;n, m&aacute;s bien una estabilizaci&oacute;n-. Esta mejora no ha situado a Portugal a la cabeza de los pa&iacute;ses punteros en educaci&oacute;n, pero s&iacute; les ha valido el calificativo de estrella emergente. Y no es solo por estos indicadores, que son al fin y al cabo un diagn&oacute;stico. Portugal ha reducido como pocos su tasa de abandono escolar y ha iniciado una serie de medidas que han atra&iacute;do el foco de expertos y acad&eacute;micos. Entre ellas, dar mayor libertad a los colegios para decidir el curr&iacute;culum y eliminar la subvenci&oacute;n a buena parte de los colegios concertados.
    </p><p class="article-text">
        Para entender lo que ha ocurrido en las escuelas de este pa&iacute;s, como en otros sectores, hay que retroceder a 1974. La Revoluci&oacute;n puso fin a la dictadura y se abri&oacute; un per&iacute;odo fundacional tambi&eacute;n para la educaci&oacute;n, reflejado en la Constituci&oacute;n aprobada dos a&ntilde;os despu&eacute;s, &ldquo;con un &eacute;nfasis en la ciudadan&iacute;a y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica que no se puede obviar de cara al desarrollo del sistema educativo&rdquo;, sostiene Diana Sousa, profesora del UCL Institute of Education de Londres.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de la democracia supuso no s&oacute;lo dejar de menospreciar la educaci&oacute;n, sino sentar las bases para atacar la analfabetizaci&oacute;n o la pobreza infantil en un pa&iacute;s que part&iacute;a de elevados niveles de exclusi&oacute;n. A d&iacute;a de hoy, el nivel educativo de las madres, a menudo un mejor predictor de los resultados de los hijos que su propio desempe&ntilde;o en clase, est&aacute; todav&iacute;a lejos de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a. De los alumnos que se sometieron al test de PISA de 2015, hasta el 50% ten&iacute;an madres sin estudios secundarios, mientras que en Espa&ntilde;a eran la mitad, alrededor del 25%, y en el grueso de pa&iacute;ses europeos est&aacute; por debajo de 10%.
    </p><p class="article-text">
        Jo&atilde;o Costa, actual secretario de Estado de Educaci&oacute;n, se&ntilde;ala las que para &eacute;l son algunas de las medidas que explican el progreso de los escolares a lo largo de estos a&ntilde;os. La creaci&oacute;n de una red p&uacute;blica de preescolar, su valorado Plan Nacional de Lectura &ndash;con la creaci&oacute;n de bibliotecas escolares y programas familiares&ndash; o la inversi&oacute;n en la formaci&oacute;n del profesorado est&aacute;n entre las que m&aacute;s destaca. &ldquo;La mayor&iacute;a de docentes tienen un m&aacute;ster o posgrado&rdquo;, explica, y detalla que durante los primeros a&ntilde;os de ejercicio tienen un tutor que les supervisa. Portugal dedica adem&aacute;s el 4,8% del PIB a educaci&oacute;n, un porcentaje cerca de la media europea y superior al 4,3% espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El sistema educativo portugu&eacute;s ofrece a sus alumnos oportunidades por ahora impensables en Espa&ntilde;a. Una de las m&aacute;s llamativas, y desde hace a&ntilde;os, son actividades extraescolares gratuitas para todos los escolares. &ldquo;Para muchos es la primera vez que tienen la oportunidad de aprender a tocar un instrumento o practicar disciplinas art&iacute;sticas que solo estar&iacute;an al alcance de los m&aacute;s privilegiados&rdquo;, sostiene Costa. &ldquo;Esto no es ning&uacute;n detalle&rdquo;, a&ntilde;ade para argumentar que esto puede ofrecer a los alumnos m&aacute;s rezagados o rebotados una nueva forma de relacionarse con el aprendizaje que, a la postre, prevenga el abandono.
    </p><h3 class="article-text">El &eacute;xito de reducir el abandono</h3><p class="article-text">
        <strong>El &eacute;xito de reducir el abandono</strong>Nadie como el pa&iacute;s luso ha reducido la tasa de abandono escolar temprano en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. En 2004, el 39% de los j&oacute;venes hab&iacute;a dejado los estudios con o sin el equivalente a la ESO espa&ntilde;ola, un porcentaje que ha ca&iacute;do hasta el 11,8%, seg&uacute;n datos del Eurostat. Esto le deja cerca del 10,6% de media de la Uni&oacute;n Europea, a diferencia de Espa&ntilde;a, que en el mismo periodo ha pasado del 32% al 18%.
    </p><p class="article-text">
        El abandono educativo temprano, seg&uacute;n convienen los expertos, cae con las crisis econ&oacute;micas porque no hay empleo f&aacute;cil que llame la atenci&oacute;n de los j&oacute;venes, pero no es esta la &uacute;nica explicaci&oacute;n. Una que diferencia a Espa&ntilde;a de Portugal es que en este pa&iacute;s se ha extendido la escolarizaci&oacute;n obligatoria hasta los 18 a&ntilde;os. Uno puede escoger a los 15 a&ntilde;os si opta por seguir una v&iacute;a m&aacute;s acad&eacute;mica o una m&aacute;s t&eacute;cnica, algo parecido a la Formaci&oacute;n Profesional espa&ntilde;ola pero sin la opci&oacute;n de dejar los estudios hasta la mayor&iacute;a de edad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">La pol&eacute;mica de las rev&aacute;lidas</h3><p class="article-text">
        <strong>La pol&eacute;mica de las rev&aacute;lidas</strong>A estas alturas, tanto el gobierno portugu&eacute;s como los acad&eacute;micos consultados quitan hierro al peso de los resultados PISA, puesto que mide solo tres ramas del conocimiento y empuja a los r&aacute;nkings entre pa&iacute;ses. Pero lo cierto es que los malos resultados obtenidos por Portugal en el primer examen, el a&ntilde;o 2000, encendieron todas sus alarmas, m&aacute;s a&uacute;n en un contexto de integraci&oacute;n europea en el que el pa&iacute;s aparec&iacute;a instalado el furg&oacute;n de cola. La reacci&oacute;n del ejecutivo fue aumentar las horas de matem&aacute;ticas y lengua &ndash;con clases de refuerzo para los m&aacute;s rezagados&ndash; e introducir una de las medidas que m&aacute;s controversia ha generado desde su instalaci&oacute;n: las rev&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Su discutida implantaci&oacute;n demuestra que Portugal, como Espa&ntilde;a, no es ajena al debate pedag&oacute;gico asociado a las inclinaciones pol&iacute;ticas de los partidos. As&iacute; como existe una seria discusi&oacute;n sobre el curr&iacute;culum, los gobiernos de derechas han defendido los ex&aacute;menes externos para pasar de curso y los de izquierdas, como el actual, los han reducido. Lleg&oacute; a haber cuatro cursos en los que los alumnos ten&iacute;an que superar una prueba estatal para aprobar el a&ntilde;o. Ahora s&oacute;lo queda una al final de la ESO. &ldquo;Si preguntas a alguien de derechas te dir&aacute; que ayudan a centrarse en los resultados y a que los profesores se responsabilicen m&aacute;s de ello, mientras que para un socialista son el mal y la esencia de la desigualdad, una presi&oacute;n innecesaria. Mi opini&oacute;n es que no est&aacute;n conectados con el aprendizaje, y que por otro lado, si un alumno aprende bien no hay que tenerles miedo&rdquo;, razona Isabel Flores, secretaria general del Instituto Para as Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas e Sociais.
    </p><p class="article-text">
        Otro gran terreno de batalla es el del curr&iacute;culum, hasta el punto que el gobierno portugu&eacute;s, en manos del socialista Ant&oacute;nio Costa, ha puesto en marcha ahora una asignatura que sonar&aacute; a los profesores espa&ntilde;oles: Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a. Pero la gran innovaci&oacute;n de su administraci&oacute;n en este &aacute;mbito tiene que ver con la mayor autonom&iacute;a y flexibilidad que han dado a los colegios para que puedan decidir ellos una parte de los contenidos, concretamente el 25%. Los centros pueden usar este porcentaje de las clases para hacer proyectos, fusionar asignaturas, trabajar aspectos relacionados con su entorno m&aacute;s cercano&hellip; Para Costa, esta ha sido tambi&eacute;n una forma de poner fin a la &ldquo;sobrecarga de contenidos&rdquo;, a los curr&iacute;culums tradicionalmente inabarcables que ahora quedan reducidos a unas bases.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Flores le ve todav&iacute;a inconvenientes. Al ser voluntario para los colegios, &ldquo;los que aprovechan la autonom&iacute;a son los que ya usaban estrategias pedag&oacute;gicas alternativas, mientras que los que se agarran a la tradici&oacute;n son los que siempre han opuesto resistencia&rdquo;. Jo&atilde;o Maroco, profesor asociado de ISPA Insituto Universitario, advierte tambi&eacute;n que todav&iacute;a es pronto para evaluar esta pol&iacute;tica y que habr&iacute;a que supervisarla bien. &ldquo;Esto puede llevar a los profesores a la tentaci&oacute;n de abandonar las partes del curr&iacute;culum m&aacute;s dif&iacute;ciles&rdquo;, avisa.
    </p><p class="article-text">
        Mucho menos llamativa, aunque en Espa&ntilde;a ocasionar&iacute;a un aut&eacute;ntico terremoto, es la retirada de las subvenciones a los colegios concertados. El predominio de los centros p&uacute;blicos, que escolarizan a cerca del 90% del alumnado &ndash;en Espa&ntilde;a es el 68%&ndash;, hace que la decisi&oacute;n del Gobierno de no renovar conciertos a los colegios privados haya salido adelante sin demasiado rechazo. Son de entrada 49 colegios los que dejar&aacute;n de recibir dinero p&uacute;blico.&nbsp; &ldquo;El principio es muy simple: la financiaci&oacute;n de escuelas privadas s&oacute;lo est&aacute; permitida en &aacute;reas donde no hay oferta p&uacute;blica&rdquo;, explica el secretario de Estado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Sin triunfalismos</h3><p class="article-text">
        <strong>Sin triunfalismos</strong>Tras casi 20 a&ntilde;os de mejora ininterrumpida de los resultados educativos &ndash;al menos seg&uacute;n PISA&ndash; lo curioso es que no hay ning&uacute;n experto consultado que enarbole un discurso triunfalista, algo por otra parte com&uacute;n en el terreno educativo. El primero en ser prudente es el propio Gobierno. &ldquo;Seguimos muy lejos de los mejores pa&iacute;ses y tenemos graves problemas de asimetr&iacute;as cuando se tiene en cuenta el contexto social y econ&oacute;mico del alumnado&rdquo;, reconoce Costa.
    </p><p class="article-text">
        Portugal sigue siendo a d&iacute;a de hoy un pa&iacute;s en el que las desigualdades pasan factura al alumnado. De nuevo en PISA, el porcentaje de variaci&oacute;n del resultado de los estudiantes en 2015 era, en ciencias, de 15 puntos en funci&oacute;n de su procedencia social, cuando la media de la OCDE es de 12,9 puntos. Y la repetici&oacute;n de curso, cuestionada por su poca utilidad, sigue siendo una lacra tanto en Portugal como en Espa&ntilde;a: el 31% que acaba la ESO habiendo repetido alg&uacute;n curso, un volumen sin comparaci&oacute;n en toda Europa (a excepci&oacute;n de B&eacute;lgica).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay una cuesti&oacute;n que ha puesto patas arriba el sistema escolar en los a&ntilde;os recientes es el salario de profesorado, que no olvida la dura crisis por la que pas&oacute; el pa&iacute;s y los recortes sufridos en condiciones laborales. La reivindicaci&oacute;n del plus de antig&uuml;edad que les retiraron durante el per&iacute;odo de austeridad costar&iacute;a 635 millones de euros al Estado, un montante que el Gobierno no cree que pueda asumir ahora y que ha desatado una oleada de protestas de los docentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/alumno-aplicado_1_1093196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2020 19:57:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="906633" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="906633" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El alumno aplicado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[O aluno aplicado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aluno-aplicado_1_1093158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="O aluno aplicado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">O sistema educativo português está a progredir como poucos na Europa e apresenta medidas exemplares, como as atividades extracurriculares gratuitas ou a maior liberdade das escolas para decidirem sobre o programa curricular</p><p class="subtitle">Em 2004, Portugal apresentava uma taxa de abandono escolar precoce de 39%, que desceu para 11,8%. No mesmo período, Espanha passava de 32% para 18%</p><p class="subtitle">O Governo cortou o financiamento a 49 instituições privadas sem grandes polémicas. Só são financiadas escolas privadas onde não exista oferta pública</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/alumno-aplicado_0_982002017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Se a OCDE (Organiza&ccedil;&atilde;o para a Coopera&ccedil;&atilde;o e Desenvolvimento Econ&oacute;mico) fosse uma sala de aula, a Finl&acirc;ndia e Singapura seriam os alunos que t&ecirc;m sempre as melhores notas. Mas o orgulho dos professores seria outro, o aluno que mais evoluiu desde o come&ccedil;o das aulas. Aquele que chegou com s&eacute;rias dificuldades e que agora se transforma numa refer&ecirc;ncia para os restantes colegas. Esse aluno &eacute; Portugal, um pa&iacute;s submerso numa revolu&ccedil;&atilde;o escolar t&atilde;o silenciosa e constante como imperfeita e questionada. De resto, como sempre o &eacute; a educa&ccedil;&atilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Desde que foi publicado o primeiro relat&oacute;rio do PISA (sigla para Programme for International Student Assessment), os estudantes portugueses n&atilde;o pararam de se superar na matem&aacute;tica, nas ci&ecirc;ncias e na leitura at&eacute; 2018, ano em que, pela primeira vez, os resultados baixaram - sem que a OCDE visse motivo de preocupa&ccedil;&atilde;o, mas sim uma estabiliza&ccedil;&atilde;o. Esta melhoria n&atilde;o colocou Portugal &agrave; frente dos pa&iacute;ses l&iacute;deres, mas valeu-lhe a qualifica&ccedil;&atilde;o de estrela emergente. E tal n&atilde;o foi apenas por estes indicadores que s&atilde;o, ao fim ao cabo, um diagn&oacute;stico. Portugal reduziu como poucos a taxa de abandono escolar e arrancou com uma s&eacute;rie de medidas que chamaram a aten&ccedil;&atilde;o dos especialistas acad&eacute;micos. Entre elas, uma maior liberdade das escolas na escolha do programa curricular e o fim do financiamento de uma boa parte das escolas subsidiadas.
    </p><p class="article-text">
        Para entendermos o que se passou nas escolas deste pa&iacute;s, tal como noutros setores, &eacute; preciso voltar a 1974. A revolu&ccedil;&atilde;o p&ocirc;s fim &agrave; ditadura e abriu um per&iacute;odo fundamental tamb&eacute;m para a educa&ccedil;&atilde;o, que se refletiu na Constitui&ccedil;&atilde;o aprovada dois anos mais tarde, &ldquo;com &ecirc;nfase na cidadania e na participa&ccedil;&atilde;o democr&aacute;tica que n&atilde;o podem ser ignoradas na perspetiva do desenvolvimento do sistema educativo&rdquo;, afirma Diana Sousa, professora do UCL Institute of Education de Londres.
    </p><p class="article-text">
        A chegada da democracia pressup&ocirc;s n&atilde;o s&oacute; o fim do menosprezo pela educa&ccedil;&atilde;o, mas tamb&eacute;m o estabelecimento das bases para o ataque &agrave; analfabetiza&ccedil;&atilde;o ou &agrave; pobreza infantil num pa&iacute;s que partia de elevados n&iacute;veis de exclus&atilde;o. Hoje, os n&iacute;veis de educa&ccedil;&atilde;o das m&atilde;es, muitas vezes um melhor preditor dos resultados dos filhos do que o pr&oacute;prio desempenho escolar est&atilde;o ainda longe de pa&iacute;ses como a Espanha. Dos alunos que se submeteram ao PISA de 2015, at&eacute; 50% tinha m&atilde;es sem estudos secund&aacute;rios, ao passo que em Espanha o valor ficou pela metade, cerca de 25% e na maioria dos pa&iacute;ses europeus abaixo dos 10%.
    </p><p class="article-text">
        Jo&atilde;o Costa, atual Secret&aacute;rio de Estado da Educa&ccedil;&atilde;o, assinala as que considera serem algumas das medidas que explicam o progresso do panorama escolar ao longo destes anos. A cria&ccedil;&atilde;o de uma rede p&uacute;blica de ensino pr&eacute;-escolar, o seu muito estimado Plano Nacional de Leitura &ndash; com a cria&ccedil;&atilde;o de bibliotecas escolares e programas familiares &ndash; ou o investimento na forma&ccedil;&atilde;o dos docentes est&atilde;o entre as que mais destaca. &ldquo;A maioria dos docentes t&ecirc;m um master ou uma p&oacute;s-gradua&ccedil;&atilde;o, explica, acrescentando que durante os primeiros anos de exerc&iacute;cio os professores t&ecirc;m um tutor que os supervisiona. Portugal dedica ainda 4,8% do PIB &agrave; educa&ccedil;&atilde;o, uma percentagem pr&oacute;xima da m&eacute;dia europeia e superior aos 4,3% espanh&oacute;is.
    </p><p class="article-text">
        O sistema educativo portugu&ecirc;s oferece aos seus alunos oportunidades impens&aacute;veis em Espanha. Uma das mais chamativas, j&aacute; h&aacute; muitos anos, &eacute; a exist&ecirc;ncia de atividades extracurriculares gratuitas para todos os alunos. &ldquo;Para muitos &eacute; a &uacute;nica oportunidade que t&ecirc;m de aprender a tocar um instrumento ou ter contacto com disciplinas art&iacute;sticas que de outra forma s&oacute; estariam ao alcance de alguns privilegiados&rdquo;, afirma Costa. &ldquo;N&atilde;o se trata de um detalhe&rdquo;, acrescenta para argumentar que desta forma &eacute; poss&iacute;vel oferecer aos alunos que est&atilde;o mais atrasados ou retidos uma nova forma de se relacionarem com a aprendizagem que, em &uacute;ltima inst&acirc;ncia, previna o abandono.
    </p><h3 class="article-text">Sucesso na redu&ccedil;&atilde;o do abandono&nbsp;&nbsp;</h3><p class="article-text">
        <strong>Sucesso na redu&ccedil;&atilde;o do abandono&nbsp;&nbsp;</strong>Nenhum outro pa&iacute;s como o luso reduziu a taxa de abandono escolar precoce nos &uacute;ltimos 15 anos. Em 2004, 39% dos jovens tinha deixado os estudos com ou sem o equivalente &agrave; espanhola ESO (sigla para Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria), uma percentagem que caiu para 11,8%, segundo dados do Eurostat. Isto deixa o pa&iacute;s pr&oacute;ximo da m&eacute;dia europeia de 10,6%, sendo que em Espanha, no mesmo per&iacute;odo, a taxa passou de 32% para 18%.
    </p><p class="article-text">
        O abandono escolar precoce, segundo os especialistas, cai com as crises econ&oacute;micas, pois deixa de haver emprego f&aacute;cil a atrair a aten&ccedil;&atilde;o dos jovens, mas esta n&atilde;o &eacute; esta &uacute;nica explica&ccedil;&atilde;o. Uma outra que diferencia Espanha de Portugal &eacute; que neste a escolaridade obrigat&oacute;ria foi estendida at&eacute; aos 18 anos. Os jovens podem optar pela via mais acad&eacute;mica ou mais t&eacute;cnica, algo que se assemelha &agrave; Forma&ccedil;&atilde;o Profissional espanhola, mas sem a op&ccedil;&atilde;o de deixar os estudos at&eacute; que sejam maiores de idade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84552cb5-af71-4631-aa36-4d93eef6e3d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Os pol&eacute;micos &ldquo;chumbos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>Os pol&eacute;micos &ldquo;chumbos&rdquo;</strong>Atualmente, tanto o Governo portugu&ecirc;s como os acad&eacute;micos consultados desvalorizam os resultados do PISA, dado que este mede apenas tr&ecirc;s &aacute;reas do conhecimento e pressionam os rankings entre pa&iacute;ses. Mas o que &eacute; certo &eacute; que os maus resultados obtidos por Portugal no primeiro exame, em 2000, fizeram disparar todos os alarmes, mais ainda num contexto de integra&ccedil;&atilde;o europeia em que o pa&iacute;s se posicionava nos &uacute;ltimos lugares. A rea&ccedil;&atilde;o do Governo foi aumentar o n&uacute;mero de horas de matem&aacute;tica e de leitura &ndash; com aulas de refor&ccedil;o para os mais atrasados &ndash; e introduzir uma das medidas que mais controv&eacute;sia gerou desde a sua implementa&ccedil;&atilde;o: o fim da reten&ccedil;&atilde;o escolar.
    </p><p class="article-text">
        A sua discutida implementa&ccedil;&atilde;o demonstra que Portugal, tal como Espanha, n&atilde;o &eacute; alheio ao debate pedag&oacute;gico associado &agrave;s inclina&ccedil;&otilde;es pol&iacute;ticas dos partidos. Assim como existe uma s&eacute;ria discuss&atilde;o sobre o programa curricular, os governos de direita defenderam a exist&ecirc;ncia de exames externos para pasar de ano e os de esquerda, como o atual, reduziram-nos. Chegou a haver quatro anos em que os alunos tinham de passar numa prova do Estado para passar de ano. Agora existe apenas uma no final da ESO. &ldquo;Se preguntar a algu&eacute;m de direita, dir&aacute; que as reten&ccedil;&otilde;es promovem a concentra&ccedil;&atilde;o nos resultados e a responsabiliza&ccedil;&atilde;o dos profesores, ao passo que para um socialista elas s&atilde;o o mal e a ess&ecirc;ncia da desigualdade, uma press&atilde;o desnecess&aacute;ria. A mina opini&atilde;o &eacute; que n&atilde;o est&atilde;o ligados &agrave; aprendizagem e que, por outro lado, se um aluno aprende bem n&atilde;o h&aacute; que tem&ecirc;-los, Isabel Flores, secret&aacute;ria geral do Instituto Para as Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas e Sociais.
    </p><p class="article-text">
        Outro grande campo de batalha prende-se com o programa curricular, sendo que o Governo portugu&ecirc;s, encabe&ccedil;ado pelo socialista Ant&oacute;nio Costa, acaba de implementar uma nova disciplina que soar&aacute; familiar aos professores espanh&oacute;is: Educa&ccedil;&atilde;o para a Cidadania. Mas a grande inova&ccedil;&atilde;o neste &acirc;mbito prende-se com a maior autonomia e flexibilidade das escolas para decidirem sobre uma parte, concretamente 25%, dos conte&uacute;dos program&aacute;ticos.&nbsp; As institui&ccedil;&otilde;es podem usar esta percentagem das aulas para desenvolver projetos, fundir disciplinas, trabalhar aspetos relacionados com o meio envolvente mais pr&oacute;ximo. Para Costa, esta foi tamb&eacute;m uma forma de por fim &agrave; &ldquo;sobrecarga de conte&uacute;dos&rdquo;, aos programas curriculares tradicionalmente inantig&iacute;veis que agora ficam reduzidos a algunas bases.
    </p><p class="article-text">
        Ainda assim, Flores considera que h&aacute; inconvenientes. Ao ser opcional para as escolas, &ldquo;os que aproveitam a autonom&iacute;a s&atilde;o as que j&aacute; usavam estrat&eacute;gias pedag&oacute;gicas alternativas, enquanto os que se agarram &agrave; tradi&ccedil;&atilde;o s&atilde;o os mesmo que sempre odereceram resist&ecirc;ncia. Jo&atilde;o Maroco, professor associado do ISPA (Insituto Universitario de Ci&ecirc;ncias Pedag&oacute;gicas e Sociais), observa tamb&eacute;m que ainda &eacute; cedo para avaliar esta pol&iacute;tica e que &eacute; preciso supervision&aacute;-la bem. &rdquo;Isto pode levar a que os professores abandonem&nbsp; as partes mais dif&iacute;ceis do programa&ldquo;, avisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muito menos chamativo, mas que em Espanha originaria um aut&ecirc;ntico terramoto, &eacute; o fim dos financiamentos para as escolas em regime concertado. A predomin&acirc;ncia das escolas p&uacute;blicas, que escolarizam cerca de 90% do universo de alunos &ndash; em Espanha 68% -, faz com que a decis&atilde;o do Governo de n&atilde;o renovar subs&iacute;dios &agrave;s escolas privadas tenha seguido em frente sem grande indeferimento. &Agrave; cabe&ccedil;a, s&atilde;o 49 escolas que deixar&atilde;o de receber dinheiro p&uacute;blico. &ldquo;O principio &eacute; muito simples: o financiamento de escolas privadas s&oacute; &eacute; premitido em &aacute;reas onde n&atilde;o exista oferta p&uacute;blica&rdquo;, explica o secret&aacute;rio de estado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Sem triunfalismos</h3><p class="article-text">
        <strong>Sem triunfalismos</strong>Depois de quase 20 anos de melhoria cont&iacute;nua dos resultados educativos &ndash; pelo menos segundo o PISA &ndash; o curioso &eacute; que nenhum dos especialistas consultado apresenta um discurso triunfalista, algo que &eacute; no terreno da educa&ccedil;&atilde;o. O primeiro a demonstrar prud&ecirc;ncia &eacute; o pr&oacute;prio Governo. &ldquo;Continuamos muito longe dos melhores pa&iacute;ses e temos graves problemas de desigualdades quando se teme m conta o contexto social e econ&oacute;mico dos alunos&rdquo;, reconhece Costa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Portugal continua a ser ao dia de hoje um pa&iacute;s em que as desigualdades passam fatura aos alunos. Tamb&eacute;m no PISA, a percentagem de varia&ccedil;&atilde;o dos resultados dos estudantes em 2015 era, em ci&ecirc;ncias, de 15 pontos em fun&ccedil;&atilde;o da sua proveniencia social, quando a m&eacute;dia da OCDE &eacute; de 12,9 pontos. E a repeti&ccedil;&atilde;o de ano, questionada pela sua pouca utilidade, continua a ser um flagelo em Portugal, tal como em Espanha: 31% dos alunos acabam a ESO tendo repetido algum ano, um n&uacute;mero sem compara&ccedil;&atilde;o em toda a Europa (&agrave; exce&ccedil;&atilde;o da B&eacute;lgica).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mas se h&aacute; uma quest&atilde;o que deixou o sistema escolar de pernas para o ar nos &uacute;ltimos anos &eacute; a dos sal&aacute;rios dos profesores, que n&atilde;o deixa esquecer a dura crise que afetou o pa&iacute;s e os cortes sofridos nas condi&ccedil;&otilde;es laborais. A reivindica&ccedil;&atilde;o da contagem de antiguidade, retirada durante o per&iacute;odo de austeridad, custar&iacute;a&nbsp; 635 milh&otilde;es de euros ao Estado, um montante que o Governo n&atilde;o pode assumir agora e que levantou uma onda de protestos dos docentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aluno-aplicado_1_1093158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2020 19:56:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="906633" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="906633" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[O aluno aplicado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10104ea9-a658-47ee-beb7-8b5d66b5b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[O exemplo de Guterres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/exemplo-guterres_1_1181981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="António Guterres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apesar das divergências conhecidas entre os quatro projetos políticos foi possível encontrar um terreno comum e uma "convergência" de posições</p><p class="subtitle">Uma solução de governo marcada por um percurso de crescimento económico e de devolução de rendimentos no período de viragem pós-crise financeira</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ejemplo-Guterres-caso-portugues_0_975352992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         &ldquo;D&aacute; para sermos amigos, mas n&atilde;o d&aacute; para casar&rdquo;. A frase proferida por Ant&oacute;nio Costa no final de 2018, numa entrevista ao canal televisivo TVI, e com a qual procurou definir o estado da rela&ccedil;&atilde;o com os parceiros de governa&ccedil;&atilde;o, &eacute; sintom&aacute;tica e diz muito daquilo que foram os &uacute;ltimos quatro anos da governa&ccedil;&atilde;o socialista - com o apoio, &agrave; esquerda, do Partido Comunista Portugu&ecirc;s (PCP), do Bloco de Esquerda (BE) e do Partido Ecologista &ldquo;Os Verdes&rdquo; (PEV). Uma solu&ccedil;&atilde;o de governo marcada por um percurso de crescimento econ&oacute;mico e de devolu&ccedil;&atilde;o de rendimentos aos portugueses no per&iacute;odo de viragem p&oacute;s-crise financeira, mas tamb&eacute;m por muitas d&uacute;vidas acerca da chamada &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo;, o modelo com o qual o Partido Socialista (PS) conseguiu ser governo atrav&eacute;s da ast&uacute;cia do l&iacute;der socialista e de negocia&ccedil;&atilde;o e di&aacute;logo constantes com os seus parceiros. Mas, para perceber como &eacute; que a solu&ccedil;&atilde;o vingou dentro de portas e como &eacute; que Portugal passou a ser descrito por muitos como um &ldquo;&ecirc;xito&rdquo; &agrave; escala europeia e global, &eacute; preciso recuar alguns anos.
    </p><p class="article-text">
        Em 2015, na ressaca de uma crise financeira e de uma austeridade violenta imposta pela Uni&atilde;o Europeia, e depois de o Partido Social Democrata (PSD) &mdash;por via de uma coliga&ccedil;&atilde;o de centro-direita com o CDS-PP&mdash; de Pedro Passos Coelho ter liderado o governo portugu&ecirc;s durante quatro anos, as elei&ccedil;&otilde;es legislativas ditaram um resultado que voltou a dar a maioria aos partidos da coliga&ccedil;&atilde;o. A vit&oacute;ria surgiu, no entanto, acompanhada de uma particularidade: ao contr&aacute;rio do que havia acontecido em 2011, o resultado da coliga&ccedil;&atilde;o n&atilde;o era suficiente para alcan&ccedil;ar uma maioria absoluta. Mais, o PS de Ant&oacute;nio Costa, apesar de derrotado na noite eleitoral, refor&ccedil;ava o grupo parlamentar e observava, &agrave; esquerda, um aumento do n&uacute;mero de deputados do BE e do PCP &mdash;as for&ccedil;as mais &agrave; esquerda no plano parlamentar portugu&ecirc;s. Ao longo da hist&oacute;ria, a extrema-esquerda portuguesa nunca se tinha disponibilizado para integrar um governo de coliga&ccedil;&atilde;o, ficando fora do designado &ldquo;arco da governa&ccedil;&atilde;o&rdquo;, contudo, e mesmo cientes da dificuldade em chegar a acordo, foi com este xadrez pol&iacute;tico que os socialistas de Ant&oacute;nio Costa &mdash;conhecido pela habilidade pol&iacute;tica e capacidade de negocia&ccedil;&atilde;o&mdash; acabaram por voltar-se para a esquerda, em busca de uma solu&ccedil;&atilde;o governativa que, at&eacute; ent&atilde;o, era tida por todos como impens&aacute;vel.
    </p><p class="article-text">
        Mesmo assaltada por sinais que surgiam de todos os lados e que, de certa forma, foram sendo dados ao longo da campanha eleitoral, a coliga&ccedil;&atilde;o de centro-direita ainda procurou governar apenas com uma maioria relativa. Por&eacute;m, cedo se percebeu que acabaria por cair, e pouco mais de um m&ecirc;s depois das elei&ccedil;&otilde;es legislativas, uma mo&ccedil;&atilde;o de rejei&ccedil;&atilde;o ao programa de governo apresentada pelo PS &mdash;e aprovada pelos deputados de PS, BE, PCP, PEV e PAN, um partido defensor da causa animal&mdash; ditava a sa&iacute;da de Pedro Passos Coelho do cargo de primeiro-ministro. No mesmo dia, e por via de &ldquo;posi&ccedil;&otilde;es conjuntas&rdquo;, mas assinadas de forma independente entre o PS, o PCP, o BE e o PEV, os quatro partidos comprometiam-se a levar por diante uma &ldquo;solu&ccedil;&atilde;o duradoura na perspetiva da legislatura&rdquo;, com a garantia de que n&atilde;o votariam contra o programa do governo socialista e de que viriam a rejeitar qualquer mo&ccedil;&atilde;o de censura apresentada pela direita. O pa&iacute;s n&atilde;o estava perante um governo de coliga&ccedil;&atilde;o a quatro, com pastas setoriais distribu&iacute;das pelos v&aacute;rios partidos, ou de um governo apoiado de forma clara por quatro partidos, mas antes por uma solu&ccedil;&atilde;o constitu&iacute;da por acordos ao n&iacute;vel parlamentar. Come&ccedil;ava aqui a &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo;. Uma solu&ccedil;&atilde;o sobre a qual recaiam muitas d&uacute;vidas &mdash;e que, diziam muitos dos analistas pol&iacute;ticos, poderia, em pouco tempo, estar condenada ao fracasso. Nada mais errado.
    </p><p class="article-text">
        Apesar das diverg&ecirc;ncias conhecidas &mdash;e reconhecidas por todos os partidos da &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo;, na qual se fixavam como parceiros o PS e o PCP, dois advers&aacute;rios de sempre&mdash;, entre os quatro projetos pol&iacute;ticos foi poss&iacute;vel encontrar um terreno comum e uma &ldquo;converg&ecirc;ncia&rdquo; de posi&ccedil;&otilde;es. Mesmo com pontos de vista dissonantes sobre mat&eacute;rias como a renegocia&ccedil;&atilde;o da d&iacute;vida p&uacute;blica ou a participa&ccedil;&atilde;o de Portugal em estruturas como a Uni&atilde;o Europeia e a Alian&ccedil;a Atl&acirc;ntica &mdash;recusada por BE, PCP e PEV&mdash;, no centro dos acordos entre os socialistas e os partidos &agrave; sua esquerda acabaram por vingar e ficar assentes ideias gerais como o combate ao &ldquo;ciclo de degrada&ccedil;&atilde;o econ&oacute;mica e social&rdquo; e a ado&ccedil;&atilde;o de medidas que respondessem a &ldquo;aspira&ccedil;&otilde;es e direitos do povo portugu&ecirc;s&rdquo;, com o foco numa &ldquo;nova estrat&eacute;gia econ&oacute;mica&rdquo; que pudesse concentrar-se no crescimento e no emprego, no aumento do rendimento das fam&iacute;lias e na cria&ccedil;&atilde;o de condi&ccedil;&otilde;es para o investimento p&uacute;blico e privado. Em resumo, as diferen&ccedil;as ideol&oacute;gicas n&atilde;o seriam abatidas, mas desvalorizadas face a um objetivo maior: criar uma alternativa est&aacute;vel &agrave; esquerda, obrigando ambas as partes a fazer ced&ecirc;ncias e a alcan&ccedil;ar consensos.
    </p><p class="article-text">
        No quadro das medidas concretas, o acordo obrigava ainda o governo do PS a alterar propostas, por exemplo, no &acirc;mbito laboral &mdash;como a redu&ccedil;&atilde;o da contribui&ccedil;&atilde;o das empresas para a Seguran&ccedil;a Social&mdash;, a aumentar o Sal&aacute;rio M&iacute;nimo Nacional ao longo da legislatura ou a aplicar medidas de combate &agrave; precariedade. Outras das medidas reclamadas por BE, PCP e PEV passavam tamb&eacute;m por altera&ccedil;&otilde;es ao sistema tribut&aacute;rio, pelo aumento das pens&otilde;es de reforma ou pela reposi&ccedil;&atilde;o de feriados suspensos durante a anterior governa&ccedil;&atilde;o, com uma boa parte da decis&atilde;o sobre as propostas concretas a ser tamb&eacute;m desenhada no parlamento e nos gabinetes ministeriais, com uma s&eacute;rie de grupos de trabalho compostos por membros dos v&aacute;rios partidos e de respons&aacute;veis do Executivo socialista. Na pr&aacute;tica, os v&aacute;rios acordos &agrave; esquerda significavam, por um lado, a aplica&ccedil;&atilde;o de medidas mais imediatas, e, por outro, um &ldquo;exame comum&rdquo; e uma constante negocia&ccedil;&atilde;o em v&aacute;rios tabuleiros tendo em vista o cumprimento das diversas posi&ccedil;&otilde;es conjuntas e a aprova&ccedil;&atilde;o dos Or&ccedil;amentos do Estado. Mas, porque num relacionamento a quatro nem sempre os momentos s&atilde;o de acalmia, foi com alguma naturalidade a que se assistiu, ao longo da legislatura, a epis&oacute;dios de maior tens&atilde;o. E, inclusive, a algumas crises.
    </p><p class="article-text">
        Das mudan&ccedil;as nas leis do trabalho &agrave; cria&ccedil;&atilde;o de uma Lei de Bases da Habita&ccedil;&atilde;o, passando pelo investimento p&uacute;blico ou pelas dificuldades em chegar a acordo nas altera&ccedil;&otilde;es &agrave; Lei de Bases da Sa&uacute;de, durante quatro anos foi poss&iacute;vel &agrave; &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo; deparar-se com muitas pedras na engrenagem. A &uacute;ltima delas e, porventura, a maior, aconteceu nos &uacute;ltimos dias, com a amea&ccedil;a de demiss&atilde;o do primeiro-ministro, Ant&oacute;nio Costa, caso os partidos &agrave; esquerda e &agrave; direita se juntassem para aprovar a recupera&ccedil;&atilde;o integral do tempo de servi&ccedil;o dos professores (congelado entre 2011 e 2017, e essencial para a progress&atilde;o nas carreiras). A medida, segundo o governo socialista, poderia colocar em causa, e de &ldquo;forma inadmiss&iacute;vel&rdquo;, n&atilde;o apenas a &ldquo;governabilidade atual&rdquo;, como a &ldquo;governa&ccedil;&atilde;o futura&rdquo;, com um aumento anual de 800 milh&otilde;es de euros &agrave; despesa. No parlamento, a proposta n&atilde;o passou, sendo rejeitada por PS, PSD e CDS, mas, o debate em torno da medida deixou marcas e feridas que ir&atilde;o perdurar, pelo menos, at&eacute; ao t&eacute;rmino da legislatura.
    </p><p class="article-text">
        No final de contas, e fazendo um balan&ccedil;o dos quatro anos de governa&ccedil;&atilde;o, todos os partidos sublinham as diverg&ecirc;ncias, mas, sobretudo, os m&eacute;ritos as solu&ccedil;&atilde;o governativa concebida em 2015 e com a qual foi poss&iacute;vel alcan&ccedil;ar o impens&aacute;vel: um governo est&aacute;vel ao longo da legislatura . Al&eacute;m disso, foi atrav&eacute;s deste modelo que o PS, criticado pelos danos causados ao pa&iacute;s no per&iacute;odo pr&eacute;-crise financeira, conseguiu cumprir as metas or&ccedil;amentais impostas pela Uni&atilde;o Europeia e utilizar o seguinte slogan: &ldquo;O d&eacute;fice mais baixo da democracia&rdquo;.&nbsp;O futuro, esse, &eacute; imprevis&iacute;vel, e, com o aproximar das elei&ccedil;&otilde;es &mdash;europeias e legislativas&mdash;, espera-se que sejam cada vez mais frequentes os ataques pol&iacute;ticos e os momentos de tens&atilde;o. Por&eacute;m, a &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo; j&aacute; cumpriu o seu papel, derrubando muros hist&oacute;ricos e indo al&eacute;m daquilo que muitos consideravam poss&iacute;vel. A hist&oacute;ria e as necessidades pol&iacute;ticas dir&atilde;o o resto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[João Alexandre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/exemplo-guterres_1_1181981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2020 21:45:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1208873" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1208873" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[O exemplo de Guterres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ejemplo de Guterres y el caso portugués]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ejemplo-guterres-caso-portugues_1_1181507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué hace que el caso de António Guterres sea tan particular? ¿Por qué razón ha llegado tan lejos? ¿Puede ser que el cargo haya servido de ejemplo?</p><p class="subtitle">"Ningún otro portugués había conseguido", un "éxito mundial", por parte de un personaje que ha ido por la vida "siempre pensando en salvar al mundo"</p><p class="subtitle">Uno de los mayores impulsos dados a la mayor visibilidad de Portugal, haciendo de la denuncia de los Derechos Humanos una bandera nacional e internacional</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/exemplo-Guterres_0_975352883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96c23edb-aa36-404c-889b-d5b9f3c08c00_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Portugal parece estar destinado a los grandes escenarios. De la ciencia al deporte, pasando por la cultura y la pol&iacute;tica, el pa&iacute;s del extremo m&aacute;s occidental del continente, y que se hab&iacute;a habituado a permanecer a la cola de Europa, ha pasado a estar en boca de todo el mundo y a que hablen de &eacute;l por los mejores motivos. Durante a&ntilde;os, nombres como Cristiano Ronaldo o Jos&eacute; Mourinho fueron los encargados de portar la bandera portuguesa m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras pero, hoy en d&iacute;a, puede considerarse extraordinario c&oacute;mo algunas personalidades portuguesas han conquistado determinados lugares en el panorama mundial. Posiciones destacadas de poder e influencia que, en otros tiempos, ser&iacute;an dif&iacute;ciles de alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ya no son solo las estrellas del deporte las que llevan el nombre de Portugal por el mundo. En la resaca de las &uacute;ltimas elecciones europeas pudimos ver c&oacute;mo el primer ministro portugu&eacute;s, Ant&oacute;nio Costa (uno de los l&iacute;deres socialistas que han ganado las &uacute;ltimas elecciones y ha mantenido con vida al Partido Socialista Europeo), ha viajado por algunas de las principales capitales del continente en un intento de coordinar la creaci&oacute;n de una &ldquo;plataforma progresista y democr&aacute;tica&rdquo; que conduzca a una mayor&iacute;a en el Consejo Europeo y en el Parlamento Europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en Europa, M&aacute;rio Centeno, actual ministro de Hacienda de Portugal, un pa&iacute;s del sur y, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, objeto de un rescate financiero, es, desde principios del a&ntilde;o pasado, presidente del Eurogrupo. V&iacute;tor Const&acirc;ncio, otra figura ligada al universo socialista, es actualmente vicepresidente del Banco Central Europeo, mientras que Dur&atilde;o Barroso, el socialdem&oacute;crata que lleg&oacute; a ser jefe del Ejecutivo de Portugal, lider&oacute; desde 2005 y a lo largo de una d&eacute;cada la Comisi&oacute;n Europea. Jorge Sampaio, ex presidente de la Rep&uacute;blica, lleg&oacute; a ser Alto Representante de Naciones Unidas para la Alianza de las Civilizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, y relacionados con temas de mayor importancia a nivel global (como los conflictos armados, los refugiados y las migraciones), hay otros dos portugueses que destacan. Y ambos fueron, adem&aacute;s, socios de gobierno. Uno de ellos es Ant&oacute;nio Vitorino, ex comisario europeo y, desde el a&ntilde;o pasado, director general de la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM), en la segunda ocasi&oacute;n en casi medio siglo en la que el organismo de Naciones Unidas no est&aacute; dirigido por un responsable estadounidense. El otro es Ant&oacute;nio Guterres, ex primer ministro y actual secretario general de Naciones Unidas (ONU), un cargo de alta responsabilidad y al que el portugu&eacute;s ha conseguido llegar despu&eacute;s de los elogios obtenidos como Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
    </p><p class="article-text">
        Entre 2005 y 2015 fue una figura destacada en la alerta mundial sobre el drama de los millones de migrantes y refugiados (muchos de ellos, obligados a cruzar el mar Mediterr&aacute;neo hacia suelo europeo en condiciones infrahumanas) o sobre los conflictos en Irak, Siria y en otros territorios del continente africano. Es el cargo m&aacute;s alto alcanzado por un portugu&eacute;s en un momento hist&oacute;rico tan importante. Pero, &iquest;qu&eacute; hace que el caso de Ant&oacute;nio Guterres sea tan particular? &iquest;Por qu&eacute; raz&oacute;n ha llegado tan lejos? &iquest;Puede ser que el cargo haya servido de ejemplo? A fin de cuentas, y como se&ntilde;al&oacute; un d&iacute;a el comisario portugu&eacute;s Carlos Moedas, esta es tambi&eacute;n una victoria de la diplomacia portuguesa, de una &ldquo;m&aacute;quina diplom&aacute;tica preparada&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Guterres, una vida de &ldquo;querer salvar el mundo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Fue en diciembre de 2016, en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, tras la ceremonia de juramento de Ant&oacute;nio Guterres, cuando el presidente de la Rep&uacute;blica portugu&eacute;s, Marcelo Rebelo de Sousa, cercano a Guterres desde la adolescencia, se refiri&oacute; al nuevo &ldquo;hombre fuerte&rdquo; de la ONU como alguien que hab&iacute;a alcanzado algo que &ldquo;ning&uacute;n otro portugu&eacute;s hab&iacute;a conseguido&rdquo;, un &ldquo;&eacute;xito mundial&rdquo;, por parte de un personaje que ha ido por la vida &ldquo;siempre pensando en salvar al mundo&rdquo;. No ha sido siempre as&iacute; para el pol&iacute;tico formado en ingenier&iacute;a electrot&eacute;cnica y que vivi&oacute; los primeros a&ntilde;os de su vida en la peque&ntilde;a aldea de Donas, en el interior de Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el recorrido de Ant&oacute;nio Guterres demuestra que su esp&iacute;ritu aventurero consigui&oacute; moldear un camino jalonado de &eacute;xitos, pero tambi&eacute;n de algunos fracasos. Socialista y, sin embargo, profundamente cat&oacute;lico (lleg&oacute; incluso a militar en la Juventud Universitaria Cat&oacute;lica), el actual secretario general de la ONU nunca ha visto en esas facetas ninguna contradicci&oacute;n. &ldquo;En ninguna circunstancia, a la derecha o a la izquierda, tiene sentido instrumentalizar a la Iglesia o a las convicciones religiosas&rdquo;, dec&iacute;a en una entrevista en 2002, poco despu&eacute;s de que un mal resultado electoral le hiciese abandonar el cargo de primer ministro.
    </p><p class="article-text">
        Del socialismo y del catolicismo, a partes iguales, ha bebido la vertiente humanista y solidaria, ya que consideraba que el camino hacia el futuro se har&iacute;a por la v&iacute;a de un socialismo moderno, uniendo &ldquo;valores tradicionales de la socialdemocracia, la solidaridad, la justicia social&rdquo; con una &ldquo;fuerte conciencia de la importancia de la iniciativa y de la actividad individual&rdquo;. Pero si observamos el recorrido de Ant&oacute;nio Guterres, sobre todo en la &uacute;ltima d&eacute;cada y media, hay otros aspectos que se muestran indispensables para poder conocer qui&eacute;n es este portugu&eacute;s e, incluso, quiz&aacute;s, para comprender qu&eacute; es lo que llevar&aacute; a otros ciudadanos lusos a algunos puestos destacados: capacidad de di&aacute;logo y de establecer consensos.
    </p><p class="article-text">
        Eso mismo fue lo que subray&oacute; el presidente portugu&eacute;s, a finales de mayo, cuando Guterres fue galardonado con el Premio Carlomagno, que distingue a personalidades que hayan contribuido y trabajado en pro del proyecto europeo. &ldquo;Por la manera inigualable para crear y fomentar el di&aacute;logo, construir puentes, fomentar la paz y aproximar a las personas&rdquo;, destac&oacute; Rebelo de Sousa, en una clara alusi&oacute;n a la forma en que el n&uacute;mero uno de la ONU ha conseguido mostrar una &ldquo;brillante capacidad de previsi&oacute;n y c&aacute;lculo de los desaf&iacute;os y soluciones a nivel global&rdquo;. Su exposici&oacute;n medi&aacute;tica y su atracci&oacute;n por la resoluci&oacute;n de problemas en el extranjero ganaron en importancia a comienzos de los a&ntilde;os 90, con la intervenci&oacute;n pol&iacute;tica en el marco de la ocupaci&oacute;n de Timor Oriental por parte del r&eacute;gimen indonesio, cuando levant&oacute; la voz ante la comunidad internacional incluso cuando algunas de las mayores potencias europeas tem&iacute;an que lo hiciese, en plena Cumbre Europa-Asia.
    </p><p class="article-text">
        Ese ha sido, adem&aacute;s, uno de los mayores impulsos dados a la mayor visibilidad de Portugal a los ojos del mundo, haciendo de la denuncia de los Derechos Humanos en Timor Oriental una bandera nacional e internacional. Ahora, en 2019, son varios los portugueses en cargos destacados, lo que muestra la capacidad de algunos pol&iacute;ticos. Incluso en un contexto en el que los esc&aacute;ndalos y las pol&eacute;micas contin&uacute;an levantando barreras y haciendo que millones de ciudadanos se vuelvan cada vez m&aacute;s esc&eacute;pticos sobre los m&eacute;ritos de quienes dirigen nuestros destinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[João Alexandre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ejemplo-guterres-caso-portugues_1_1181507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2020 18:59:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El ejemplo de Guterres y el caso portugués]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, el guardián de los secretos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_1_1174359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tolentino Mendonça"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por su libro</p><p class="subtitle">La mística del instante</p><p class="subtitle">recibió en 2015 el premio literario Res Magnae, luego le dio los ejercicios al Papa Francisco y fue nombrado arzobispo y detentor de todos los secretos que guarda la Biblioteca del Vaticano</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_0_977452360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s.</a>&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Este perfil deber&iacute;a escribirlo Umberto Eco: el autor de <em>El nombre de la rosa</em> har&iacute;a filigranas con la biograf&iacute;a de Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a, arzobispo de Suava [cardenal desde el 5 de octubre de 2019] y director de los archivos secretos del Vaticano por obra y gracia del papa Francisco, que lo elev&oacute; a tales glorias en 2018, tras los ejercicios espirituales que le imparti&oacute; en la Cuaresma del mismo a&ntilde;o. Tolentino Mendon&ccedil;a es te&oacute;logo, profesor, ensayista, fue vicerector de la Universidad Cat&oacute;lica de Lisboa, es articulista en el semanario portugu&eacute;s <em>Expresso</em> y poeta de obra distinguida y traducida.
    </p><p class="article-text">
        A Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a se le conoce en Portugal -y es persona muy conocida- sin el Jos&eacute; inicial, que realmente a&ntilde;ade poco a un nombre tan sonoro. Naci&oacute; en la isla de Madeira en 1965, cuando la mayor&iacute;a de sus colegas de s&iacute;nodo ya estaban ejerciendo funciones apost&oacute;licas. Por las titulaciones que tiene se le supone que fue alumno avezado, anduvo entre Lisboa y Roma doctor&aacute;ndose en teolog&iacute;a y ciencias b&iacute;blicas y m&aacute;s tarde, en Nueva York, se emple&oacute; en estudiar la religi&oacute;n y el espacio p&uacute;blico. Por su libro <em>La m&iacute;stica del instante</em> recibi&oacute; en 2015 el premio literario Res Magnae, convirti&eacute;ndose en el primer no italiano galardonado. Luego le dio los ejercicios al Papa Francisco y fue nombrado arzobispo y detentor de todos los secretos que guarda la Biblioteca del Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        Por su trayectoria humana y de escritor no se le ve envenenado legajos para que nadie m&aacute;s tenga acceso a determinado secretos del Vaticano, por el contrario, es f&aacute;cil intuirle temblores por no poder compartir con sus contempor&aacute;neos ciertas p&aacute;ginas que introducir&iacute;an claridad en la siempre espesa narraci&oacute;n de la historia. Qu&eacute; conversaciones mantendr&aacute; con el Papa Francisco? &iquest;Qu&eacute; vio el papa en el te&oacute;logo portugu&eacute;s para depositar el peso del conocimiento en sus manos? Leer diversas lenguas que unos llaman muertas y otros inmortales no debe ser causa suficiente. Ser poeta, tal vez.
    </p><p class="article-text">
        Tener curiosidad, seguro. Mantener lealtad a un mensaje evang&eacute;lico primigenio es bastante probable, aunque ser&aacute; la suma de estas singularidades las que debieron inclinar la balanza. No lo sabremos hasta que propio el papa lo cuente. Titul&oacute; <em>Elogio de la sed</em> el conjunto de textos que pronunci&oacute; ante Francisco, al que le record&oacute; palabras de su autoria: &ldquo;Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, eso es negarles el derecho a la vida, radicado en la dignidad inalienable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tolentino Mendon&ccedil;a se confiesa amante de la lectura, el cine y el teatro. De Umberto Eco prefiere los ensayos semi&oacute;ticos antes que <em>El nombre de la rosa</em> , conf&iacute;a que ning&uacute;n legajo tenga veneno aunque, bromea, &ldquo;&eacute;sa ser&iacute;a una bella muerte&rdquo;. Dice que siempre tiene tiempo para o&iacute;r una historia de vida y tal vez por eso se hizo sacerdote. Afirma que las lenguas antiguas son la llave para entender el relato que nos construye.
    </p><p class="article-text">
        Lee filosof&iacute;a, teolog&iacute;a y cr&iacute;tica literaria, define su dedicaci&oacute;n actual como trabajo y pasi&oacute;n, le entristece la Europa de hoy y el perfume que elige es el que desprenden los lirios del campo, su lema en la consagraci&oacute;n episcopal: &ldquo;Mirad los lirios del campo&rdquo;. No esperaba ocupar funciones tan altas en la iglesia cat&oacute;lica, no hizo campa&ntilde;a electoral, no se present&oacute; al cargo. Estaba en la Universidad cuando recibi&oacute; la llamada. Defiende &ldquo;amar por amar&rdquo; y el Evangelio de la Misericordia. Este nombramiento indica que en Roma pasan cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_1_1174359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:39:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2074501" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2074501" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, el guardián de los secretos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, o guardião dos segredos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_1_1174265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tolentino Mendonça"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por seu livro</p><p class="subtitle">O místico do momento</p><p class="subtitle">recebeu em 2015 o prêmio literário Res Magnae, depois entregou os exercícios ao Papa Francisco e foi nomeado arcebispo e detentor de todos os segredos guardados pela Biblioteca do Vaticano</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_0_977452339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Este perfil deveria escrev&ecirc;-lo Umberto Eco: o autor de <em>O nome da rosa</em> faria filigranas com a biografia de Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a, arcebispo de Suava [cardeal desde 5 de outubro de 2019] e diretor dos arquivo secreto do Vaticano por obra e gra&ccedil;a do papa Francisco, que o elevou a tal gl&oacute;ria em 2018, ap&oacute;s os exerc&iacute;cios espirituais que orientou na Quaresma do mesmo ano. Tolentino Mendon&ccedil;a &eacute; te&oacute;logo, professor, ensa&iacute;sta, foi vice-diretor da Universidade Cat&oacute;lica de Lisboa, &eacute; cronista no seman&aacute;rio portugu&ecirc;s <em>Expresso</em> e poeta com obra distinguida e traduzida.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a &eacute; conhecido em Portugal &ndash; e bem conhecido &ndash; sem o Jos&eacute; inicial, que realmente acrescenta pouco a um nome t&atilde;o sonante. Nasceu na ilha da Madeira em 1965, quando a maioria dos seus colegas de s&iacute;nodo j&aacute; exercia fun&ccedil;&otilde;es apost&oacute;licas. Pelos t&iacute;tulos que det&eacute;m sup&otilde;e-se que tenha sido um aluno avezado, doutorou-se em teologia e ci&ecirc;ncias b&iacute;blicas entre Lisboa e Roma e mais tarde, em Nova Iorque, dedicou-se ao estudo da religi&atilde;o e o espa&ccedil;o p&uacute;blico. Pelo seu livro<em> A m&iacute;stica do instante</em> recebeu em 2015 o pr&eacute;mio liter&aacute;rio Res Magnae, o primeiro portugu&ecirc;s a receber tal reconhecimento. De seguida, acompanhou os exerc&iacute;cios do Papa Francisco e foi nomeado arcebispo e detentor de todos os segredos que guarda a Biblioteca do Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        Pelo seu percurso enquanto pessoa e escritor n&atilde;o o imaginamos a envenenar pastas de arquivo para que ningu&eacute;m mais tenha acesso a determinados segredos do Vaticano, pelo contr&aacute;rio, &eacute; f&aacute;cil intuir-lhe tremores por n&atilde;o poder partilhar com os seus contempor&acirc;neos determinadas p&aacute;ginas que clarificariam a sempre densa narrativa da hist&oacute;ria. Que conversas ter&aacute; com o Papa Francisco? O que ter&aacute; visto o Papa no te&oacute;logo portugu&ecirc;s para depositar o peso do conhecimento nas suas m&atilde;os? Ler diversas l&iacute;nguas que alguns chamam de mortas e outros de imortais n&atilde;o dever&aacute; ser o &uacute;nico motivo. Talvez ser poeta.
    </p><p class="article-text">
        Ser curioso, seguramente. Manter-se leal a uma mensagem evang&eacute;lica primordial &eacute; bastante prov&aacute;vel, ainda que deva ser a soma de todas estas singularidades a fazer pender a balan&ccedil;a. N&atilde;o saberemos at&eacute; que o pr&oacute;prio papa o revele. Atribuiu o t&iacute;tulo <em>Elogio da sede</em> ao conjunto de textos que proferiu diante de Francisco, a quem recordou as palabras de sua autoria: &ldquo;Este mundo tem uma grave d&iacute;vida social para com os pobres que n&atilde;o t&ecirc;m acesso a agua pot&aacute;vel, isso &eacute; negar-lhes o direito &agrave; vida, radicado na inalian&aacute;vel dignidade&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tolentino Mendon&ccedil;a confessa-se amante da leitura, do cinema e do teatro. De Umberto Eco prefere os ensaios semi&oacute;ticos ao <em>O nome da rosa</em>, acredita que n&atilde;o h&aacute; arquivos envenenados ainda que, brinca, &ldquo;essa seria uma bela norte&rdquo;. Diz que tem sempre tempo para ouvir uma hist&oacute;ria de vida e talvez por isso se tenha tornado sacerdote. Afirma que as l&iacute;nguas antigas s&atilde;o a chave para entender a hist&oacute;ria que nos constr&oacute;i.
    </p><p class="article-text">
        L&ecirc; filosofia, teologia e cr&iacute;tica liter&aacute;ria, define a sua dedica&ccedil;&atilde;o atual como trabalho e paix&atilde;o, sente tristeza pela Europa de hoje e tem como perfume de elei&ccedil;&atilde;o aquele que soltam os l&iacute;rios do campo, o seu lema na consagra&ccedil;&atilde;o episcopal: &ldquo;Olhai os l&iacute;rios do campo&rdquo;. N&atilde;o esperava ocupar fun&ccedil;&otilde;es t&atilde;o altas dentro da igreja cat&oacute;lica, n&atilde;o fez campanha eleitoral, n&atilde;o se candidatou ao cargo. Estava na Universidade quando recebeu o telefonema. Defende o &ldquo;amar por amar&rdquo; e o Evangelho da Miseric&oacute;rdia. Esta nomea&ccedil;&atilde;o indica que em Roma se est&atilde;o a passar coisas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_1_1174265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:39:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2074501" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2074501" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, o guardião dos segredos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lídia, a dos prodígios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lidia-prodigios_1_1173981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lídia Jorge"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Não sei falar de Lídia Jorge. É-me difícil. E fácil. Falar como? Com a fala dos seus romances onde a história é muitas histórias? Com a história de Milene?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">eldiario.es</a>. <a href="https://www.eldiario.es/_0_977452418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Uma personagem levantou-se e disse. Isto &eacute; uma hist&oacute;ria. E eu disse. Sim &eacute; uma hist&oacute;ria. Por isso podem ficar tranquilos nos seus postos. A todos atribuirei os eventos previstos, sem que nada sobrevenha definitivamente grave. Outro ainda disse. E falamos todos ao mesmo tempo&rdquo;. (<em>O Dia dos Prod&iacute;gios</em>, 1980). N&atilde;o sei falar de L&iacute;dia Jorge.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;-me dif&iacute;cil. E f&aacute;cil. Falar como? Com a fala dos seus romances onde a hist&oacute;ria &eacute; muitas hist&oacute;rias? Com a hist&oacute;ria de Milene?, com a paisagem de <em>A Costa dos Murm&uacute;rios</em>? Falar como? E a quem? A Portugal? A essa cidade bela do fado, Lisboa; ou a esse m&iacute;tico Algarve figurado em mir&iacute;ades de lugares maravilhosos? Nos grandes quadros europeus e portugueses que os seus livros tamb&eacute;m s&atilde;o, que dizer daquela que &eacute;, quanto a mim, a maior voz da fic&ccedil;&atilde;o portuguesa de h&aacute; largos anos a esta parte? Ela, conjuntamente com Maria Velho da Costa, Fiama e Luiza Neto Jorge, pouco mais (M&aacute;rio de Carvalho, Rui Nunes, Manuel Jo&atilde;o Ramos, Rentes de Carvalho -estes e n&atilde;o outros- sucedem &agrave; grande prosa de Carlos de Oliveira e de Jorge de Sena, de Cardoso Pires e de Saramago, de Ruben A. e de Abelaira, de Verg&iacute;lio Ferreira, de Al&ccedil;ada Baptista e de Migu&eacute;is &ndash; estes e n&atilde;o as bestas c&eacute;lebres do hodierno); ela, L&iacute;da, &eacute; a grande leitora do nosso tempo. 
    </p><p class="article-text">
        Em <em>Combateremos a Sombra</em>, o des&iacute;gnio da den&uacute;ncia: Portugal, como o mundo, destr&oacute;i a mem&oacute;ria que o romance, g&eacute;nero vivo, refaz. Creio que a poeta de <em>O Livro das Tr&eacute;guas</em> escreve contra o esmagamento de que Portugal foi v&iacute;tima durante d&eacute;cadas. Escreve sem esperar esperar nada em troca. Escreve como quem v&ecirc;, escutando, o seu pensamento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[António Carlos Cortes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lidia-prodigios_1_1173981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:38:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4313224" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4313224" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Lídia, a dos prodígios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lídia, la de los prodigios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lidia-prodigios_1_1173979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lídia Jorge"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé hablar de Lídia Jorge. Me resulta difícil. Y fácil. ¿Cómo hablar? ¿Con el habla de sus novelas, donde la historia es muchas historias?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">eldiario.es</a>. <a href="https://www.eldiario.es/_0_977452416.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Un personaje se levant&oacute; y dijo. Esto es una historia. Y yo dije. S&iacute;, es una historia. Por eso pueden permanecer tranquilos en sus puestos. A todos atribuir&eacute; los sucesos previstos, sin que nada ocurra definitivamente grave. Otro tambi&eacute;n dijo. Y hablamos todos al mismo tiempo&rdquo;. (<em>El d&iacute;a de los prodigios</em>, 1980). No s&eacute; hablar de L&iacute;dia Jorge.
    </p><p class="article-text">
        Me resulta dif&iacute;cil. Y f&aacute;cil. &iquest;C&oacute;mo hablar? &iquest;Con el habla de sus novelas, donde la historia es muchas historias? &iquest;Con la historia de Milene? &iquest;Con el paisaje de <em>A Costa dos Murm&uacute;rios</em>? &iquest;C&oacute;mo hablar? &iquest;Y a qui&eacute;n? &iquest;A Portugal? &iquest;A esa bella ciudad del fado, Lisboa; o a ese m&iacute;tico Algarve mostrado en una mir&iacute;ada de lugares maravillosos?
    </p><p class="article-text">
        En los grandes cuadros europeos y portugueses que tambi&eacute;n son sus libros, &iquest;qu&eacute; decir de la que es, a mi entender, la mayor voz de la ficci&oacute;n portuguesa desde hace largos a&ntilde;os hasta hoy? Ella, junto a Maria Velho da Costa, Fiama y Luiza Neto Jorge, poco m&aacute;s (M&aacute;rio de Carvalho, Rui Nunes, Manuel Jo&atilde;o Ramos, Rentes de Carvalho &ndash;estos y no otros&ndash; suceden a la gran prosa de Carlos de Oliveira y de Jorge de Sena, de Cardoso Pires y de Saramago, de Ruben A. y de Abelaira, de Verg&iacute;lio Ferreira, de Al&ccedil;ada Baptista y de Migu&eacute;is &ndash;estos y no las c&eacute;lebres bestias de la actualidad&ndash;); ella, L&iacute;dia, es la gran lectora de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Combateremos a Sombra</em>, el designio de la denuncia: Portugal, como el mundo, destruye la memoria que la novela, g&eacute;nero vivo, rehace. Creo que la poeta de <em>O Livro das Tr&eacute;guas</em> escribe contra el aplastamiento del que Portugal fue v&iacute;ctima durante d&eacute;cadas. Escribe sin esperar nada a cambio. Escribe como quien ve, escuchando, su pensamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[António Carlos Cortes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/lidia-prodigios_1_1173979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:38:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4313224" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4313224" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Lídia, la de los prodigios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9cba4eec-a6ec-404b-b542-791c929e5de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joana Vasconcelos: obra abierta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/joana-vasconcelos-obra-abierta_1_1182239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carlos Rivaherrera "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joana Vasconcelos es la artista portuguesa con mayor reconocimiento internacional, hecho que se debe a la calidad de su trabajo</p><p class="subtitle">Las nuevas obras de Vasconcelos son reconocidas de inmediato no solo por los expertos sino, al menos en Portugal, por sectores de la población que no suelen frecuentar ni museos ni galerías</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Joana-Vasconcelos-Obra-abierta_0_975352789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.156011256.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Joana Vasconcelos (JV) es la artista portuguesa con mayor reconocimiento internacional, hecho que se debe a la calidad de su trabajo, que desempe&ntilde;a desde finales de 1980 con especial dedicaci&oacute;n e innovaci&oacute;n permanente. De primeras, dos aspectos destacan en su obra: el tama&ntilde;o considerable de muchos trabajos y la afirmaci&oacute;n clara de una marca de autor. En realidad, las nuevas obras de JV son reconocidas de inmediato no solo por los expertos sino, al menos en Portugal, por sectores de la poblaci&oacute;n que no suelen frecuentar ni museos ni galer&iacute;as. En este texto abordar&eacute; tres de los ingredientes de este &eacute;xito y reconocimiento popular:
    </p><p class="article-text">
        1. Superaci&oacute;n de los g&eacute;neros y formas de producci&oacute;n. Dentro del esp&iacute;ritu de las vanguardias posteriores a 1960, JV crea esculturas que, para emplear la denominaci&oacute;n hist&oacute;rica de Rosalind Krauss, se mueven en campo expandido. Sin pedestal y casi siempre sin pared, son grandes objetos, algunos dotados de movimiento, luz y sonido, con un car&aacute;cter de instalaci&oacute;n y performance que interpelan al espectador: o caminamos alrededor, casi entrando dentro de las piezas tentaculares; o somos obligados a parar, para asistir al funcionamiento de distintos componentes que se levantan para caer con estruendo, se parten los unos a los otros, o se arremolinan en c&iacute;rculos de suprema iron&iacute;a. Pero, en esta deliberada superaci&oacute;n de g&eacute;neros, cabe se&ntilde;alar otros aspectos: el sentido de la construcci&oacute;n s&oacute;lida y exigente, desarrollado por un taller que abre su campo art&iacute;stico a la ingenier&iacute;a, a la arquitectura y a la inform&aacute;tica. Sin embargo, esta extrema sofisticaci&oacute;n de medios, que ha transformado el taller en f&aacute;brica, incorpora tambi&eacute;n, en aparente contradicci&oacute;n, la valoraci&oacute;n de los oficios tradicionales, propios de las artes decorativas y de las artes dom&eacute;sticas femeninas: corte y confecci&oacute;n, croch&eacute;, bordados, desarrollados con escala e imaginaci&oacute;n absolutamente in&eacute;ditas.
    </p><p class="article-text">
        2. Reinvenci&oacute;n del Pop. JV pertenece al universo de los artistas que aman el palpitar de la vida y se inspiran en &eacute;l. En la escena art&iacute;stica occidental contempor&aacute;nea, esta actitud, eminentemente urbana, remite al Pop ingl&eacute;s y americano que se impone a partir de mediados del siglo XX. El arte sale del taller, se mezcla con el dise&ntilde;o gr&aacute;fico y publicitario y se une, con mayor o menor distancia, al funcionamiento de la cultura de masas caracterizada, en sus inicios, por el optimismo de la segunda postguerra. Hoy no tenemos razones para continuar creyendo en los fetiches del consumo y no vivimos la ciudad como una ampliaci&oacute;n ben&eacute;vola de nosotros mismos. El progreso se anuncia catastr&oacute;fico, tenemos miedo, nos sentimos amenazados. JV usa y reformula los recuerdos del optimismo urbano pero, casi siempre, con una carga de iron&iacute;a, provocaci&oacute;n y, a veces, incomodidad, que convierte sus piezas en espejos (o escenarios) de alegr&iacute;a como m&aacute;scaras lujosamente in&uacute;tiles. I&rsquo;m your mirror, que dio t&iacute;tulo a la exposici&oacute;n presentada en el Museo Guggenheim de Bilbao (y ahora presente en la Funda&ccedil;&atilde;o de Serralves, Oporto), ejemplifica lo que acabo de decir: entramos y salimos de esa inmensa m&aacute;scara veneciana, miramos a trav&eacute;s de sus ojos, aceptamos el reto del reflejo mutuo de la artista. Es un juego de sombras luminosas, tan atractivo como decepcionante.
    </p><p class="article-text">
        Este car&aacute;cter de decepci&oacute;n de muchas obras de JV es tambi&eacute;n un desaf&iacute;o militante: al consumo, a la banalidad de las est&eacute;ticas cotidianas y, sobre todo, al lugar de la mujer en una sociedad de valores hist&oacute;ricamente enunciados por el hombre. Recreaci&oacute;n del Pop, por ello, donde el optimismo es dotado de direcciones m&uacute;ltiples que no lo anulan pero lo sit&uacute;an ante el abismo.
    </p><p class="article-text">
        3. Obras maestras y aura. Trabajando a gran escala, reinventado y ampliando constantemente los recursos del taller, JV ha realizado, a lo largo de su carrera, algunas obras que ya han adquirido el estatus de obra maestra, denominaci&oacute;n arcaica pero cuyo uso me gusta reivindicar. Con ella evoco aquellas obras que representan cuestiones profundas de un tiempo y de una sociedad pero que, al mismo tiempo, viven fuera del tiempo, arrastrando, en densa polisemia, las eternas cuestiones a las que la vida y la cultura se enfrentan. Teniendo en cuenta los l&iacute;mites de este texto, cito solo dos obras maestras de JV: Cenicienta, el lujoso zapato de tac&oacute;n femenino realizado con cacerolas de acero y sus tapaderas, cuyo brillo abre el deseo del amor sobre la memoria vulgar de la cocina; La novia, la espectacular l&aacute;mpara de cinco metros de altura, de un brillo medio transl&uacute;cido y hier&aacute;tico, compuesto por la materialidad de cientos de tampones higi&eacute;nicos. Los visitantes se paran, sumergidos en una sorpresa que provoca una sonrisa profunda e inteligente: exactamente la figura del aura, como fue teorizada por Walter Benjamin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Henriques da Silva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/joana-vasconcelos-obra-abierta_1_1182239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jan 2020 21:28:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4110788" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4110788" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Joana Vasconcelos: obra abierta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Feminismo,Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joana Vasconcelos: Obra aberta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/joana-vasconcelos-obra-abierta_1_1182420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carlos Rivaherrera "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joana Vasconcelos é a artista portuguesa com maior reconhecimento internacional, fato que se deve à qualidade de seu trabalho</p><p class="subtitle">As novas obras de Vasconcelos são imediatamente reconhecidas não apenas por especialistas, mas, pelo menos em Portugal, por setores da população que não costumam frequentar museus ou galerias</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista Portugal: a magia do improv&aacute;vel, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Joana-Vasconcelos-Obra-abierta_0_975352820.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Joana Vasconcelos (JV) &eacute; a artista portuguesa com maior reconhecimento internacional, facto que se deve &agrave; qualidade do seu trabalho, prosseguido desde o final de 1980 com especial empenho e permanente inova&ccedil;&atilde;o. De imediato, dois aspectos se salientam na sua obra: as dimens&otilde;es consider&aacute;veis de muitos trabalhos e a afirma&ccedil;&atilde;o clara de uma marca autoral. Na verdade, as novas pe&ccedil;as de JV s&atilde;o reconhecidas de imediato n&atilde;o s&oacute; pelos especialistas mas, pelo menos em Portugal, por sectores da popula&ccedil;&atilde;o que n&atilde;o costumam frequentar nem museus nem galerias. Neste texto, abordarei tr&ecirc;s dos ingredientes desde sucesso e reconhecimento popular.
    </p><p class="article-text">
        1.Ultrapassagem dos g&eacute;neros e modos de produ&ccedil;&atilde;o. Bem dentro do esp&iacute;rito das vanguardas ap&oacute;s 1960, JV faz esculturas que, para utilizar a designa&ccedil;&atilde;o hist&oacute;rica de Roselind Krauss, se movem em campo expandido. Sem plinto e quase sempre sem parede, s&atilde;o grandes objectos, alguns dotados de movimento, luz e som, com um car&aacute;cter de instala&ccedil;&atilde;o e performance que suscitam o expectador: ou andamos &agrave; volta, quase que entrando dentro de pe&ccedil;as tentaculares; ou somos obrigados a parar, para assistir ao desempenho de diversos componentes que se erguem para cair com estrondo, se partem uns aos outros, ou rodopiam em c&iacute;rculos de suprema ironia. Mas, na deliberada ultrapassagem de g&eacute;neros, h&aacute; ainda outros aspectos a referir: o sentido da constru&ccedil;&atilde;o s&oacute;lida e exigente, desenvolvido por um atelier/oficina que abre o campo art&iacute;stico &agrave; engenharia, &agrave; arquitectura e &agrave; inform&aacute;tica. No entanto, esta extrema sofistica&ccedil;&atilde;o de meios, que transformou o atelier em f&aacute;brica, integra tamb&eacute;m, em aparente contradi&ccedil;&atilde;o, a valoriza&ccedil;&atilde;o de of&iacute;cios tradicionais, pr&oacute;prios das artes decorativas e das artesanais dom&eacute;sticas feminis: corte e costura, malha, bordados, desenvolvidos com escala e imagina&ccedil;&atilde;o absolutamente in&eacute;ditas.
    </p><p class="article-text">
        2.Reinven&ccedil;&atilde;o da Pop. JV pertence ao universo dos artistas que amam a trepida&ccedil;&atilde;o da vida e s&atilde;o por ela inspirados. Na cena art&iacute;stica ocidental contempor&acirc;nea, esta atitude, eminentemente urbana, remete para a Pop inglesa e americana que se imp&otilde;e a partir do meio do s&eacute;culo XX. A arte sai do atelier, mescla-se com o design gr&aacute;fico e cartaz&iacute;stico, e adere, com maior ou menor distancia&ccedil;&atilde;o, aos desempenhos da cultura de massas marcada, no seu arranque, pelo optimismo do segundo p&oacute;s-guerra. Hoje n&atilde;o temos raz&atilde;o para continuar a acreditar nos fetiches do consumo e n&atilde;o vivemos a cidade como uma amplia&ccedil;&atilde;o ben&eacute;vola de n&oacute;s pr&oacute;prios. O progresso anuncia-se catastr&oacute;fico, temos medo, sentimo-nos amea&ccedil;ados. JV usa e retrabalha as mem&oacute;rias do optimismo urbano mas, quase sempre, com uma carga de ironia, provoca&ccedil;&atilde;o e &agrave;s vezes inc&oacute;modo, que torna as suas pe&ccedil;as tanto espelhos (ou palcos) de alegria como m&aacute;scaras luxuosamente in&uacute;teis. I&rsquo;m your mirror, que deu t&iacute;tulo &agrave; exposi&ccedil;&atilde;o apresentada no Museu Guggenheim de Bilbao (e agora patente na Funda&ccedil;&atilde;o de Serralves, Porto), exemplifica o que acabo de dizer: entramos e sa&iacute;mos daquela imensa m&aacute;scara veneziana, vemos pelos olhos dela, aceitamos o repto de m&uacute;tuo espelhamento da artista. &Eacute; um jogo de luminosas sombras, t&atilde;o actractivo como deceptivo.
    </p><p class="article-text">
        Este car&aacute;cter deceptivo de muitas obras de JV &eacute; tamb&eacute;m um repto militante: ao consumo, &agrave; banalidade das est&eacute;ticas do quotidiano e, sobretudo, ao lugar da mulher numa sociedade de valores historicamente enunciados pelo homem. Recria&ccedil;&atilde;o da Pop, pois, onde o optimismo &eacute; dotado de direc&ccedil;&otilde;es m&uacute;ltiplas que n&atilde;o o anulam mas o colocam em abismo.
    </p><p class="article-text">
        3.Obras-primas e aura. Trabalhando em grande escala, reinventando e ampliando constantemente os recursos do atelier/oficina, JV realizou, ao longo da sua carreira, algumas pe&ccedil;as que j&aacute; adquiriram o estatuto de &laquo;obras-primas&raquo;, designa&ccedil;&atilde;o arcaica mas cujo uso gosto de reivindicar. Com ela evoco aquelas pe&ccedil;as que representam quest&otilde;es fundas de um tempo e de uma sociedade mas, simultaneamente, vivem fora do tempo, arrastando, em densa polissemia, as eternas quest&otilde;es com que a vida e a cultura se confrontam. Tendo em conta os limites deste texto, cito apenas duas obras-primas de JV: Cinderela, o luxuoso sapato de mulher feito de panelas de a&ccedil;o e suas tampas, cujo brilho abre o desejo do amor sobre a mem&oacute;ria vulgar da cozinha; A noiva, o espectacular lustre de cinco metros de altura, de brilho meio transl&uacute;cido e hier&aacute;tico, composto pela materialidade de centenas de tamp&otilde;es higi&eacute;nicos. Os visitantes param, mergulhados num espanto que provoca um sorriso fundo e inteligente: exactamente a figura da aura, como foi teorizada por Water Benjamin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Henriques da Silva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/joana-vasconcelos-obra-abierta_1_1182420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jan 2020 21:25:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4110788" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4110788" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Joana Vasconcelos: Obra aberta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0e73ca92-8d97-4c99-b419-5a62b48116e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Feminismo,Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María João Pires: mãos, música e alma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/maos-musica-alma_1_1181557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Maria João Pires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maria Joao Pires nao gosta de competições. E por isso não gosta de concursos de Música. Parece-me que prefere que as pessoas não compitam</p><p class="subtitle">É uma mulher portuguesa que nos tem distribuído muito pão. Cabe-nos a nós escutarmos e repetirmos os seus ensinamentos, pianisticos, musicais e humanos</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/_0_975702702.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jo&atilde;o Pires &eacute; uma mulher de m&atilde;os pequeninas que ainda hoje amassa p&atilde;o na sua casa. Casa essa que &eacute; ao mesmo tempo o centro Artistico de Belgais. Das suas m&atilde;os se trabalham e se enamoram muitos nutrientes, para o corpo e para a alma. N&atilde;o, esque&ccedil;am o que disse agora!
    </p><p class="article-text">
        N&atilde;o faz sentido falar aqui da velha distin&ccedil;&atilde;o corpo-alma, porque a pianista tem demonstrado por todo o mundo que na sua m&uacute;sica e nos seus concertos, os dois - alma e corpo - vivem muito bem em uni&atilde;o, sem distin&ccedil;&atilde;o, sem competi&ccedil;&atilde;o, a construir das suas diferen&ccedil;as momentos de comunh&atilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Maria Joao Pires nao gosta de competi&ccedil;&otilde;es. E por isso n&atilde;o gosta de concursos de M&uacute;sica. Parece-me que prefere que as pessoas n&atilde;o compitam, prefere apenas que as pessoas se ajudem e descubram o que cada uma pode fazer para contribuir para o irrepetivel nascer de cada manh&atilde;.
    </p><p class="article-text">
        Mas falemos tamb&eacute;m do sil&ecirc;ncio comovente das noites. Apaixonei-me muito mais por Chopin porque os seus Nocturnes passaram a ser os Nocturnes que Maria Jo&atilde;o Pires decidiu tocar: como se quisesse tocar em cada estrela na escurid&atilde;o e faz&ecirc;-la brilhar um bocadinho mais. Como se cada estrela precisasse de ser melhor enroscada no seu lugar na escurid&atilde;o. Afinar a luz das estrelas, eis uma boa forma de contar a hist&oacute;ria dos Nocturnes que Maria Jo&atilde;o Pires toca para a Deutsche Grammophon.
    </p><p class="article-text">
        Eu tinha 14 anos. E aquela magia que emanava do disco fascinava-me. E era uma pianista portuguesa, sim, portuguesa como eu. Que alegria! Ser&aacute; que eu tamb&eacute;m podia ser assim?
    </p><p class="article-text">
        E Chopin tamb&eacute;m estava feliz!
    </p><p class="article-text">
        E esse fasc&iacute;nio que Jo&atilde;o provoca &eacute; o fasc&iacute;nio daqueles que inspiram, nos d&atilde;o bolsas de ar e alento para chegar mais longe, ou melhor, mais perto, de cada um de n&oacute;s, em cada dia. Se ela chegou, quem sabe um dia poderemos chegar. Isso &eacute; o suficiente para n&atilde;o fugirmos dos dias, pelo contr&aacute;rio, nos atirarmos a eles, como Mozart a uma partitura.
    </p><p class="article-text">
        Nunca conheci a Maria Jo&atilde;o Pires, mas entretanto fui conhecendo melhor o piano, cada vez melhor, cada ano melhor, e ficando cada dia mais exigente, e ainda assim, todos as vezes que escuto a Maria Jo&atilde;o Pires ela trespassa as minhas expectativas e exig&ecirc;ncias. Rendo-me. Perante ti, mulher, padeira, pianista, hippie, me rendo. Do teu amor pela terra se faz amor pela m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Gostava de amassar o p&atilde;o com a Maria Jo&atilde;o Pires. Deve ser delicioso. Quero continuar tamb&eacute;m a alimentar-me das suas sonatas de Mozart, comer das migalhas que caem no meu colo. Cortar uma fatia grande do seu Schubert, comer o miolo, e depois a c&ocirc;dea, com calma. Cortar mais uma fatia.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Joao Pires &eacute; uma mulher portuguesa que nos tem distribu&iacute;do muito p&atilde;o. Cabe-nos a n&oacute;s escutarmos e repetirmos os seus ensinamentos, pianisticos, musicais e humanos.
    </p><p class="article-text">
        A tanto p&atilde;o cabe-nos dizer: Obrigado Jo&atilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlio Resende]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/maos-musica-alma_1_1181557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jan 2020 21:58:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2117929" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2117929" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[María João Pires: mãos, música e alma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maria João Pires: manos, alma y música]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/manos-alma-musica_1_1181559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Maria João Pires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Maria João Pires no le gustan las competiciones. Por eso no le gustan los concursos de música. Me parece que prefiere que las personas no compitan</p><p class="subtitle">Es una mujer portuguesa que nos ha repartido mucho pan. Nos cabe a nosotros escuchar y repetir sus enseñanzas, pianísticas, musicales y humanas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista Portugal: la magia de lo improbable, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/_0_975702703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jo&atilde;o Pires es una mujer de manos diminutas, que todav&iacute;a hoy amasa el pan en su casa. Una casa que es, al mismo tiempo, el Centro Art&iacute;stico de Belgais. Sus manos trabajan (y de ellas se enamoran) muchos nutrientes, para el cuerpo y para el alma. &iexcl;No, olviden lo que acabo de decir! No tiene sentido hablar aqu&iacute; de la vieja distinci&oacute;n entre cuerpo y alma, porque la pianista ha demostrado por todo el mundo que, en su m&uacute;sica y en sus conciertos, ambos (alma y cuerpo) viven muy bien en uni&oacute;n, sin distinci&oacute;n, sin competici&oacute;n, construyendo con sus diferencias momentos de comuni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A Maria Jo&atilde;o Pires no le gustan las competiciones. Por eso no le gustan los concursos de m&uacute;sica. Me parece que prefiere que las personas no compitan, prefiere sencillamente que las personas se ayuden y descubran lo que cada una puede hacer para contribuir al irrepetible nacer de cada ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Pero hablemos tambi&eacute;n del silencio conmovedor de las noches. Me enamor&eacute; mucho m&aacute;s de Chopin porque sus Nocturnos pasaron a ser los Nocturnos que Maria Jo&atilde;o Pires decidi&oacute; tocar: como si quisiese tocar cada estrella en la oscuridad y hacerla brillar un poquito m&aacute;s. Como si cada estrella necesitase ser enroscada mejor en su lugar en la oscuridad. Afinar la luz de las estrellas, he ah&iacute; una buena forma de contar la historia de los Nocturnos que Maria Jo&atilde;o Pires toca para Deutsche Grammophon.
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a 14 a&ntilde;os. Y aquella magia que emanaba del disco me fascinaba. Y era una pianista portuguesa; s&iacute;, portuguesa, como yo. &iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a! &iquest;Yo tambi&eacute;n pod&iacute;a ser as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y Chopin tambi&eacute;n estaba feliz!
    </p><p class="article-text">
        Y esa fascinaci&oacute;n que Maria Jo&atilde;o provoca es la fascinaci&oacute;n de quienes inspiran, nos ofrecen aire fresco y aliento para llegar m&aacute;s lejos; o mejor, m&aacute;s cerca de cada uno de nosotros, cada d&iacute;a. Si ella ha llegado, qui&eacute;n sabe si alg&uacute;n d&iacute;a nosotros podremos llegar. Eso es suficiente para que no huyamos de los d&iacute;as; al contrario, lanzarnos a ellos, como Mozart a una partitura.
    </p><p class="article-text">
        Nunca he conocido personalmente a Maria Jo&atilde;o Pires pero, sin embargo, he ido conociendo mejor el piano; cada vez mejor, cada a&ntilde;o mejor, y cada d&iacute;a me vuelvo m&aacute;s exigente. Aun as&iacute;, todas las veces que escucho a Maria Jo&atilde;o Pires supera mis expectativas y exigencias. Me rindo. Ante ti, mujer, panadera, pianista, hippie, me rindo. De tu amor por la tierra se crea amor por la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a amasar el pan con Maria Jo&atilde;o Pires. Debe ser delicioso. Quiero continuar tambi&eacute;n aliment&aacute;ndome con sus sonatas de Mozart, comer de las migajas que caen sobre mi regazo. Cortar una gran rebanada de su Schubert, comer la miga, y despu&eacute;s la corteza, con calma. Cortar una rebanada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Maria Jo&atilde;o Pires es una mujer portuguesa que nos ha repartido mucho pan. Nos cabe a nosotros escuchar y repetir sus ense&ntilde;anzas, pian&iacute;sticas, musicales y humanas.
    </p><p class="article-text">
        Ante tanto pan, solo nos cabe decir: &iexcl;gracias, Maria Jo&atilde;o!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlio Resende]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/manos-alma-musica_1_1181559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jan 2020 20:51:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2117929" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2117929" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Maria João Pires: manos, alma y música]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d85395b0-34fe-4e2d-b2aa-0cb514e3a975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A sombra de Pessoa e outras luzes portuguesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/sombra-pessoa-outras-luzes-portuguesas_1_1167973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fernando Pessoa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Devemos moderar o tema de ser vizinhos que dão as costas</p><p class="subtitle">Existem muitas relações culturais que nos unem, mas nunca foi fácil essa relação tão próxima e tão estranha</p><p class="subtitle">Embora as coisas estejam mudando, e tudo começou quando Octavio Paz apontou a importância do poeta</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/_0_979902293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/_0_979552335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Acabamos sempre voltar a Pessoa. O homem solit&aacute;rio, infeliz e, no entanto, capaz de albergar todos os sonhos do mundo e que continua a ser o vulto m&aacute;ximo da cultura, demasiado tempo na penumbra e a precisar de luz. Tapado mas n&atilde;o invis&iacute;vel. Devemos acabar com a ideia de que somos vizinhos de costas voltadas. Como diz o iberista, professor, tradutor e um estudioso incontorn&aacute;vel da cultura e das rela&ccedil;&otilde;es entre os pa&iacute;ses vizinhos, S&aacute;ez Delgado, devemos entender-nos como realidades de &ldquo;bra&ccedil;os abertos&rdquo;. Como fizemos nos prim&oacute;rdios das nossas literaturas cl&aacute;ssicas. Cam&otilde;es foi admirado por Cervantes. Quixote teve a sua segunda edi&ccedil;&atilde;o em Lisboa e em espanhol. Fray Luis de Granada, que por aqui continua na solid&atilde;o da sua tumba, escreveu grande parte da sua obra em Portugal.
    </p><p class="article-text">
        O Conde Villamediana nasceu em Lisboa. Unamuno manteve rela&ccedil;&otilde;es pr&oacute;ximas com os modernistas portugueses, ainda que tenha cometido o erro de n&atilde;o responder &agrave;s cartas de Pessoa e dos seus amigos da vanguarda portuguesa. E&ccedil;a de Queiroz, um Gald&oacute;s mais cosmopolita e viajante, foi traduzido e lido muito cedo em castelhano. Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna e Carmen de Burgos, viveram e escreveram em Portugal. Ortega y Gasset teve resid&ecirc;ncia oficial e a sua biblioteca em Lisboa at&eacute; &agrave; sua morte. Almada Negreiros viveu e prosperou na cidade de Madrid da vanguarda.
    </p><p class="article-text">
        H&aacute; muitas outras rela&ccedil;&otilde;es culturais que nos unem, que fazem da nossa rela&ccedil;&atilde;o uma hist&oacute;ria de bra&ccedil;os abertos. Mas n&atilde;o foi f&aacute;cil, e continua a n&atilde;o s&ecirc;-lo, esta forma de conviver, t&atilde;o pr&oacute;xima e t&atilde;o afastada, ainda que as coisas v&atilde;o mudando ao longo do tempo. E tudo come&ccedil;ou &ndash; pegando em tempos mais pr&oacute;ximos &ndash; quando&nbsp; Octavio Paz assinalou a import&acirc;ncia de um poeta chamado de muitas maneiras e com o nome oficial de Fernando Pessoa.
    </p><h3 class="article-text">Um construtor no escrit&oacute;rio</h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;N&atilde;o tenho ambi&ccedil;&otilde;es nem desejos / Ser poeta n&atilde;o &eacute; uma ambi&ccedil;&atilde;o minha, / &Eacute; a minha maneira de estar sozinho&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        O eterno empregado de escrit&oacute;rio, a sua realidade dispersa por outros que tamb&eacute;m eram ele, mudou a nossa maneira de nos aproximarmos da poesia e da literatura portuguesa. Algu&eacute;m como ele que apenas viajou para l&aacute; da sua imagina&ccedil;&atilde;o, que constr&oacute;i todos os mundos sem sair de um escrit&oacute;rio, marcou a nossa rela&ccedil;&atilde;o com Portugal, com a literatura e connosco pr&oacute;prios. Ler Pessoa converte-nos noutras pessoas, ajuda-nos e condena-nos, esclarece-nos e desassossega-nos. &Eacute; um deslumbramento a que n&atilde;o ficamos indiferentes. &ldquo;Contentar-se com o que lhe d&atilde;o &eacute; pr&oacute;prio dos escravos. Pedir mais &eacute; pr&oacute;prio das crian&ccedil;as. Conquistar mais &eacute; pr&oacute;prio dos loucos&rdquo;. &Eacute; assim que faz com que nos reconhe&ccedil;amos como escravos, como crian&ccedil;as e como loucos. Assim somos, mesmo que a literatura n&atilde;o permita evas&otilde;es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pessoa abre a literatura em portugu&ecirc;s ao mundo. Depois dele vieram muitos mas a sua presen&ccedil;a continua a ser inevit&aacute;vel. Encontramo-lo na vida do dia-a-dia, numa iconografia de objetos que v&atilde;o dos atoalhados &agrave; joalharia, passando pelos caf&eacute;s, &agrave;s est&aacute;tuas e ao culto popular de tirar uma fotografia com a representa&ccedil;&atilde;o p&uacute;blica de quem quis sempre permanecer oculto.&nbsp; Uma realidade que surpreenderia este homem que, mais do que escrever em portugu&ecirc;s, escrevia em si mesmo. Tudo o que lhe aconteceu via como um acidente, um epis&oacute;dio de um romance mas nunca poderia imaginar que se tornaria num eterno e universal long seller. Contradit&oacute;rio, confuso e difuso pol&iacute;tica e socialmente, iberista de uma maneira muito pr&oacute;pria, teve claro que a sua verdadeira &ldquo;p&aacute;tria &eacute; a l&iacute;ngua portuguesa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nessa l&iacute;ngua traduzida para o espanhol, em meados dos anos oitenta, chegou-nos um livro que tamb&eacute;m era uma homenagem a um dos Pessoa que admir&aacute;vamos: o epicurista, estoico e mon&aacute;rquico Ricardo Reis. Na sua biografia imagin&aacute;ria, nunca tivemos dados sobre a sua morte. Foi outro escritor fundamental da l&iacute;ngua portuguesa, quem no-la datou na &eacute;poca da Guerra Civil espanhola. &ldquo;O Ano da Morte de Ricardo Reis&rdquo; &eacute; o romance de Jos&eacute; Saramago que nos comove e nos faz querer seguir os passos do poeta contradit&oacute;rio e apreciador dos prazeres da vida que Pessoa inventou. Naquela altura, cheguei a Lisboa vindo de Sagres e na inesperada e agrad&aacute;vel companhia de Teresa Madruga, atriz que nos arrebatou no filme de&nbsp; &ldquo;A Cidade Branca&rdquo;. Tinha combinado no dia seguinte com o meu amigo Lorenzo D&iacute;az e t&iacute;nhamos um encontro marcado com o quase desconhecido Jos&eacute; Saramago que com aquele romance, a par do &ldquo;Memorial do Convento&rdquo;, nos tinha voltado a prender &agrave; literatura portuguesa.
    </p><p class="article-text">
        Decidi ficar mais tempo em Lisboa, como se estivesse num romance. Pedi o quarto no qual se tinha hospedado Ricardo Reis, no Hotel Bragan&ccedil;a &ndash; muito pouco recomend&aacute;vel naquela altura. Fiz o seu percurso de ruas, bares e restaurantes. Com a leitura da apaixonante obra de Saramago como guia real num mundo de fic&ccedil;&atilde;o, muitos de n&oacute;s inici&aacute;mos uma nova rela&ccedil;&atilde;o com as letras portuguesas. Uns dias antes do meu encontro com Saramago, tinha chegado a Lisboa uma jornalista sevilhana apaixonada, inteligente e bonita. Saramago n&atilde;o resistiu aos encantos da colega. Perguntou-me se a conhecia e teceu-lhe rasgados elogios sem nunca perder a seriedade. Mas no seu interesse notava-se algo mais, algo que desde ent&atilde;o se converteu numa das hist&oacute;rias de amor que aproximou de maneira mais n&iacute;tida as rela&ccedil;&otilde;es entre os dois pa&iacute;ses. E continuamos a ler cada livro de Saramago.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Onde ele nunca dormiu quem n&atilde;o existia</h3><p class="article-text">
        Cruzamo-nos com ele em muitos lugares de Espanha, visitamo-lo em Lanzarote. E numa distante noite de passagem de ano, fugindo das duplas celebra&ccedil;&otilde;es do novo ano, retirou-se para trabalhar nos seus di&aacute;rios. Num deles, refere-se a mim como o tipo algo estranho que passou a noite no quarto de hotel onde nunca dormiu algu&eacute;m que nunca existiu. O romancista n&atilde;o tinha raz&atilde;o. Pessoa fez-nos acreditar na exist&ecirc;ncia de Ricardo Reis e Saramago confirmou o evidente poder da fic&ccedil;&atilde;o sobre a realidade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mais tarde chegou o primeiro Pr&eacute;mio Nobel de literatura para a l&iacute;ngua portuguesa. O vencedor foi Jos&eacute; Saramago - que para n&oacute;s tamb&eacute;m tinha crescido na sombra de Pessoa &ndash; e chegou para tornar poss&iacute;vel uma escrita universal feita em portugu&ecirc;s, numa esp&eacute;cie de iberismo reinventado. E outros foram chegando: Cardoso Pires, L&iacute;dia Jorge e o imprescind&iacute;vel indagador da hist&oacute;ria portuguesa, de si pr&oacute;prio e de todos n&oacute;s, Ant&oacute;nio Lobo Antunes. Com eles, j&aacute; est&aacute;vamos prontos para o desembarque das novas narrativas portuguesas, t&atilde;o distintas, cosmopolitas, originais e libertas do peso da hist&oacute;ria. Sem tanta sombra de Pessoa nem de Saramago.
    </p><p class="article-text">
        A presen&ccedil;a e a transcend&ecirc;ncia dos novos narradores portugueses j&aacute; s&atilde;o filhas de outro mundo, de outro Portugal onde j&aacute; n&atilde;o havia tanta presen&ccedil;a das guerras coloniais nem ditadura. Gon&ccedil;alo M. Tavares, Dulce Maria Cardoso, Jos&eacute; Lu&iacute;s Peixoto o Walter Hugo M&atilde;e, s&atilde;o imensamente portugueses sem deixarem de ser de qualquer parte. Anterior a esta nova gera&ccedil;&atilde;o, h&aacute; que destacar a enorme figura liter&aacute;ria, humana, po&eacute;tica e memorialista de Miguel Torga, contempor&acirc;neo de Saramago. O mais ib&eacute;rico dos portugueses, o m&eacute;dico rural que nos relatou o mais profundo e essencial atrav&eacute;s das pequenas coisas. Fabuloso fabulista, Torga escreveu a partir do seu afastamento da vida recreativa umas das literaturas mais necess&aacute;rias para melhor se conhecer a cultura portuguesa.&nbsp;A poesia que n&atilde;o para, que encontra a sua voz apesar e a partir da imensid&atilde;o de Pessoa.
    </p><h3 class="article-text">A nova era da prata</h3><p class="article-text">
        Ao seu lado, passadas duas d&eacute;cadas, temos de voltar ao j&aacute; referido Miguel Torga na sua condi&ccedil;&atilde;o de poeta ib&eacute;rico. E congratular-nos porque o grande poeta da segunda metade do s&eacute;culo XX, Eug&eacute;nio de Andrade, foi traduzido e publicado em Espanha com justi&ccedil;a po&eacute;tica. Devemos acompanh&aacute;-lo de Jorge de Sena, incontorn&aacute;vel poeta e inovador intelectual&nbsp; do s&eacute;culo passado. O surrealismo de Mario Cesariny que, tal como Almada, &eacute; tamb&eacute;m um not&aacute;vel pintor.
    </p><p class="article-text">
        A voz po&eacute;tica mais importante entre as escritoras portuguesas &eacute; a de Sophia de Mello Bryner, detentora de um pr&eacute;mio Rainha Sofia de poesia e largamente traduzida em Espanha. Quem quiser percorrer esta nova &ldquo;idade de prata&rdquo; da poesia portuguesa deve chegar a Ruy Belo, grande conhecedor de Espanha, Herberto Helder, Ant&oacute;nio Ramos Rosa, Jos&eacute; Tolentino. E, certamente, chegar a Nuno J&uacute;dice, poeta, tradutor, divulgador, prosista e autor bem conhecido e traduzido entre n&oacute;s, cuja capacidade de transcender o quotidiano, contando-o de forma l&iacute;rica, faz dele uma das vozes indicadoras de que a poesia e a literatura portuguesa em geral est&atilde;o de boa sa&uacute;de.
    </p><p class="article-text">
        N&atilde;o podemos falar da vida cultural de Portugal sem deter-nos no Fado. Esse lamento popular que conta cantando os sentires, a saudade de um povo. Nem todo o fado &eacute; triste, da mesma maneira que nem todo o flamenco &eacute; jondo. Nessa can&ccedil;&atilde;o que nasceu pelos bairros populares de Lisboa, que continua t&atilde;o viva pelas suas ruas , tabernas ou teatros, viveu tamb&eacute;m na sombra de uma grande int&eacute;rprete, Am&aacute;lia Rodrigues.
    </p><p class="article-text">
        Mas tamb&eacute;m h&aacute; vida e canto para al&eacute;m de Am&aacute;lia. Nas &uacute;ltimas d&eacute;cadas chegaram inovadores letristas e int&eacute;rpretes capazes de transcender e de levar esse sentimento a um grande n&uacute;mero de jovens: Mariza, Dulce Pontes, Caman&eacute;, Ant&oacute;nio Zambujo ou Carminho s&atilde;o alguns dos nomes capazes de demonstrar que essa poesia cantada, esse sentimento da alma de um povo, pode e deve renovar-se. Vive-se, em Portugal, uma mudan&ccedil;a, uma renova&ccedil;&atilde;o de quase tudo; os seus poetas, narradores, m&uacute;sicos, s&atilde;o a prova de que culturalmente temos de dizer muitas vezes: menos mal que temos Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rioyo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/sombra-pessoa-outras-luzes-portuguesas_1_1167973.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jan 2020 22:14:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1213939" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1213939" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[A sombra de Pessoa e outras luzes portuguesas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra de Pessoa y otras luces portuguesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/sombra-pessoa-luces-portuguesas_1_1167976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fernando Pessoa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pessoa abre al mundo la literatura en portugués, después vinieron muchos pero su presencia sigue siendo inevitable</p><p class="subtitle">José Saramago llegó para hacer posible una escritura universal hecha en portugués, un iberismo reinventado</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista<em>&nbsp;Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sombra-Pessoa-outras-luzes-portuguesas_0_979902294.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre volvemos a Pessoa. Este hombre solitario, infeliz y, sin embargo, capaz de albergar todos los sue&ntilde;os del mundo y que sigue siendo la cumbre de una cultura que permaneci&oacute;&nbsp; demasiado tiempo en una umbr&iacute;a necesitada de solana. Tapada pero no invisible. Debemos terminar con el t&oacute;pico de ser los vecinos que se dan la espalda. C&oacute;mo dice el iberista, profesor, traductor y estudioso imprescindible de la cultura y las relaciones entre los pa&iacute;ses vecinos, S&aacute;ez Delgado, debemos entendernos como realidades de &ldquo;espaldas abiertas&rdquo;. As&iacute; lo fuimos desde el principio de nuestras literaturas cl&aacute;sicas. Camoes fue admirado por Cervantes. El Quijote tuvo su segunda edici&oacute;n en Lisboa y en espa&ntilde;ol. Fray Luis de Granada, que aqu&iacute; sigue en la soledad de su tumba, escribi&oacute; gran parte de su obra en Portugal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Conde Villamediana naci&oacute; en Lisboa. Unamuno tuvo estrecha relaci&oacute;n con los modernistas portugueses, aunque cometi&oacute; el error de no contestar las cartas de Pessoa y sus amigos de la vanguardia portuguesa. Eca de Queiroz, un Gald&oacute;s m&aacute;s cosmoplita y viajero, fue traducido y le&iacute;do muy pronto en nuestro idioma. Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna y Carmen de Burgos, vivieron y escribieron en Portugal. En Lisboa tuvo su residencia oficial y su biblioteca hasta su muerte Ortega y Gasset. Almada Negreiros vivi&oacute; y triunf&oacute; en el Madrid de las vanguardias.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras muchas relaciones culturales que nos unen, que hacen de nuestra relaci&oacute;n una historia de espaldas abiertas. Pero no fue f&aacute;cil, ni lo sigue siendo, esa manera de convivir, tan cerca y demasiado ajenos, aunque las cosas est&aacute;n cambiando. Y todo empez&oacute;- para hablar de tiempos m&aacute;s cercanos- cuando Octavio Paz se&ntilde;al&oacute; la importancia de un poeta llamado de muchas maneras y con el nombre oficial de Fernando Pessoa.
    </p><h3 class="article-text">Un constructor de mundo en la oficina</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo ambiciones. / Ser poeta no es una ambici&oacute;n m&iacute;a, / sino mi manera de estar solo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este eterno empleado comercial, su realidad dispersa en otros que tambi&eacute;n eran &eacute;l, cambi&oacute; nuestra manera de acercarnos a la poes&iacute;a, a la literatura portuguesa.&nbsp; Alguien como &eacute;l que apenas viaj&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su imaginaci&oacute;n, que construye todos los mundos sin salir de una oficina, marc&oacute; nuestra relaci&oacute;n con Portugal, con la literatura y con nosotros mismos. Leer a Pessoa te convierte en otro, te ayuda y te condena, te esclarece y te desasosiega. Un deslumbramiento que no permite la indiferencia. &ldquo;Contentarse con lo que te dan es propio de esclavos. Pedir m&aacute;s es propio de ni&ntilde;os. Conquistar m&aacute;s es propio de locos&rdquo;. As&iacute; no hace reconocernos en esclavos, ni&ntilde;os y locos. As&iacute; somos aunque la literatura nos permita evasiones.
    </p><p class="article-text">
        Pessoa abre al mundo la literatura en portugu&eacute;s. Despu&eacute;s vinieron muchos pero su presencia sigue siendo inevitable. Lo es en la vida cotidiana, en una iconograf&iacute;a de objetos que van desde la manteler&iacute;a a la joyer&iacute;a, pasando por los cafes, las estatuas y el culto popular de hacerse una foto con la representaci&oacute;n p&uacute;blica de qui&eacute;n siempre quiso permanecer oculto. Una realidad que le sorprender&iacute;a a este hombre que m&aacute;s que escribir en portugu&eacute;s, escrib&iacute;a en s&iacute; mismo. Todo lo que le sucedi&oacute; lo ve&iacute;a como un accidente, como un episodio de novela pero nunca podr&iacute;a haber imaginado que se convertir&iacute;a en un eterno y universal &ldquo;long seller&rdquo;. Contradictorio, confuso y difuso pol&iacute;tica y socialmente, iberista a su particular manera, s&iacute; tuvo claro que su verdadera&nbsp; &ldquo;patria es la lengua portuguesa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa lengua traducida al espa&ntilde;ol, all&aacute; por los mediados a&ntilde;os ochenta, nos lleg&oacute; un libro que tambi&eacute;n era un homenaje a uno de los Pessoa que admir&aacute;bamos: el epic&uacute;reo, estoico y mon&aacute;rquico Ricardo Reis . En su imaginaria biograf&iacute;a nunca tuvimos el dato de su muerte. Fue otro escritor fundamental de la lengua portuguesa el que nos la data en las fechas de la Guerra Civil espa&ntilde;ola.&nbsp; &ldquo;El a&ntilde;o de la muerte de Ricardo Reis&rdquo;, la novela de Jos&eacute; Saramago que nos hace conmovernos, querer seguir los pasos de aqu&eacute;l poeta contradictorio y gozador que se invent&oacute; Pessoa. En aqu&eacute;l tiempo llegu&eacute; a Lisboa desde Sagres y en la inesperada y grata compa&ntilde;&iacute;a de Teresa Madruga, actriz que nos enamor&oacute; en la pel&iacute;cula de Tanner &ldquo;La ciudad blanca&rdquo;. Hab&iacute;a quedado al d&iacute;a siguiente con el amigo Lorenzo D&iacute;az y ten&iacute;amos una cita con el casi desconocido Jos&eacute; Saramago que con aquella novela, adem&aacute;s de con &ldquo;Memorial del convento&rdquo;, nos hab&iacute;a recuperado para la narrativa en portugu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Decid&iacute; vivir mis horas de espera en Lisboa c&oacute;mo si de una novela se tratara. Ped&iacute; la habitaci&oacute;n en el Hotel Braganca- entonces bastante poco aconsejable- en la que se hab&iacute;a alojado Ricardo Reis. Hice su recorrido de calles, bares, restaurantes. Con la apasionada lectura de la novela de Saramago como gu&iacute;a real de un mundo de ficci&oacute;n muchos de nosotros comenzamos una nueva relaci&oacute;n con las letras portuguesas. Unos d&iacute;as antes de mi encuentro con Saramago hab&iacute;a llegado una periodista sevillana apasionada, inteligente y hermosa. Saramago no pudo resistir los muchos encantos de la colega. Me pregunt&oacute; si la conoc&iacute;a, lanz&oacute; unas generosas alabanzas a la colega sin perder su seriedad. Pero algo se notaba en su inter&eacute;s, algo que muy pronto se convirti&oacute; en una de las historias amorosas que han sabido acercar de manera m&aacute;s clara las relaciones de los dos pa&iacute;ses. Y seguimos leyendo cada libro de Saramago.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e00ea657-169c-41c4-8b48-aeb7b0404596_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Donde nunca durmi&oacute; qui&eacute;n no existi&oacute;</h3><p class="article-text">
        Coincidimos en muchos lugares en Espa&ntilde;a, lo visitamos en Lanzarote. Y una lejana nochevieja- huyendo de las dobles celebraciones del nuevo a&ntilde;o- se retir&oacute; a trabajar en sus diarios. En uno de ellos me cita c&oacute;mo un tipo un tanto extra&ntilde;o que pas&oacute; la noche en una habitaci&oacute;n de hotel donde nunca hab&iacute;a dormido alguien que nunca existi&oacute;. El novelista no ten&iacute;a raz&oacute;n. Pessoa nos hizo creer en la existencia de Ricardo Reis y Saramago confirm&oacute; el evidente poder de la ficci&oacute;n sobre la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; el primer Premio Nobel de literatura para la lengua portuguesa. El ganador fue Jos&eacute; Saramago&nbsp;&ndash;que para nosotros tambi&eacute;n hab&iacute;a crecido a la sombra de Pessoa&ndash; lleg&oacute; para hacer posible una escritura universal hecha en portugu&eacute;s, un iberismo reinventado. Y fueron llegando otros: Cardoso Pires, Lidia Jorge y el imprescindible indagador de la historia portuguesa, de s&iacute; mismo y de todos nosotros que es Antonio Lobo Antunes. Con ellos ya est&aacute;bamos preparados para el desembarco de las nuevas narrativas portuguesas, tan distintos, cosmopolitas, originales y m&aacute;s liberados del peso de la historia peso de la historia. Sin tanta sombra&nbsp;ni de Pessoa ni de Saramago. La presencia y trascendencia de los nuevos narradores portugueses ya es&nbsp; hija de otro mundo, de otro Portugal d&oacute;nde ya no estaban tan presentes las guerras coloniales ni la dictadura. Gonzalo M. Tavares, Dulce Mar&iacute;a Cardoso, Jos&eacute; Luis Peixoto o Walter Hugo Mae, son tremendamente portugueses sin dejar de ser de cualquier parte.
    </p><p class="article-text">
        Antes de esta nueva generaci&oacute;n, contempor&aacute;neo de Saramago, hay que destacar la enorme figura literaria, humana, po&eacute;tica y memorialista de Miguel Torga. El m&aacute;s ib&eacute;rico de los portugueses, el m&eacute;dico rural que nos cont&oacute; lo m&aacute;s profundo y esencial desde lo peque&ntilde;o. Fabuloso fabulista, Torga ha escrito desde su apartada vida creativa una de las literaturas m&aacute;s necesarias para conocer mejor la cultura portuguesa. La poes&iacute;a que no para, que encuentra su voz a pesar, y a partir, de la inmensidad de Pessoa.
    </p><h3 class="article-text">La nueva 'edad de plata'</h3><p class="article-text">
        A su lado, pasadas dos d&eacute;cadas, tenemos que volver al ya citado Miguel Torga en su condici&oacute;n de poeta ib&eacute;rico. Y felicitarnos porque el gran poeta portugu&eacute;s de la segunda mitad del siglo XX, Eug&eacute;nio de Andrade ha sido traducido y publicado en Espa&ntilde;a con justicia po&eacute;tica. Debemos acompa&ntilde;arlo de Jorge de Sena, imprescindible poeta e innovador intelectual&nbsp; del pasado siglo. El surrealismo de Mario Cesariny, que c&oacute;mo Almada, es tambi&eacute;n notable pintor. La voz po&eacute;tica m&aacute;s importante entre las escritoras portuguesas es la de Sophia de Mello Bryner, premio Reina Sof&iacute;a de poes&iacute;a y bien traducida en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El que quiera recorrer esta nueva &ldquo;edad de plata&rdquo; de la poes&iacute;a portuguesa debe acudir a Ruy Belo, gran conocedor de Espa&ntilde;a,&nbsp; Herberto Helder , Antonio Ramos Rosa, Jos&eacute; Tolentino. Y sin duda llegar a Nuno Judice, poeta, traductor, divulgador, prosista y bien conocido y traducido entre nosotros, su capacidad para trascender lo cotidiano, para contarlo l&iacute;ricamente le hacen una de las voces que se&ntilde;alan la buena salud de la poes&iacute;a y la literatura portuguesa en general.
    </p><p class="article-text">
        No se puede hablar de la vida cultural de Portugal sin detenernos en el fado. Ese quejido popular que sabe contar cantando el sentir, la saudade de un pueblo. No todo fado es triste, como no todo flamenco es jondo. En esa m&uacute;sica que naci&oacute; en algunos barrios populares de Lisboa, que sigue tan viva en sus calles, sus tabernas o sus teatros, ha vivido tambi&eacute;n a la sombra de una gran interprete, Amalia Rodrigues. Tambi&eacute;n hay vida y canto despu&eacute;s de Amalia.
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas llegaron renovadores, letristas e int&eacute;rpretes capaces de trascender y llevar ese sentimiento a mayor&iacute;as de j&oacute;venes: Mariza, Dulce Pontes, Caman&eacute;, Azambujo o Carminho son algunos capaces de demostrar que esa poes&iacute;a&nbsp; cantada, ese sentimiento del alma de un pueblo, se puede y se debe renovar. En Portugal se vive una mudanza, una renovaci&oacute;n de casi todo, sus poetas, sus narradores, sus m&uacute;sicos son una prueba de que culturalmente muchas veces tenemos que decir: menos mal que nos queda Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rioyo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/sombra-pessoa-luces-portuguesas_1_1167976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jan 2020 21:09:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1213939" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1213939" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La sombra de Pessoa y otras luces portuguesas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bde92d81-d36d-4cc6-8258-dfbe50ca1e97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como esvaziar um país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/esvaziar-um-pais_1_1169341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Protesta de portugueses por el precio de la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lisboa é, segundo a agência de qualificação Moody’s, a cidade europeia com o maior rácio de casas para arrendamento turístico por habitante</p><p class="subtitle">Uma cidade em que se vendem, entre 2015 e 2016, 4500 imóveis do centro histórico a investidores internacionais</p><p class="subtitle">O mercado imobiliário está cheio de imóveis a preços muito baixos</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;ve</em>l, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/vaciar-pais_0_978502295.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/_0_979552335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Nas &uacute;ltimas d&eacute;cadas o desalojamento residencial devido ao desenvolvimento urbano, &agrave; valoriza&ccedil;&atilde;o do mercado imobili&aacute;rio e &agrave; constru&ccedil;&atilde;o, atingiu uma escala que est&aacute; ao n&iacute;vel do desalojamento de popula&ccedil;&otilde;es provocado por cat&aacute;strofes naturais e conflitos armados&rdquo;. Palavras de David Madden e Peter Marcuse no livro &ldquo;<em>In Defense of Housing</em>&rdquo; (Capit&aacute;n Swing, 2018), que relata o alarmante panorama da especula&ccedil;&atilde;o imobili&aacute;ria que se vive em todo o mundo.
    </p><p class="article-text">
        H&aacute; problemas e causas comuns mas esta crise n&atilde;o tem os mesmo efeitos em todo o lado. Por muitas e diversas raz&otilde;es, os pa&iacute;ses do sul da Europa re&uacute;nem as condi&ccedil;&otilde;es perfeitas para atra&iacute;r uma maior voracidade dos mercados e, por isso, sofrer mais a consequente desigualdade. E de todos eles, talvez Portugal seja o caso mais significativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uma &aacute;rea de pouco mais de tr&ecirc;s hectares em torno da Rua dos Rem&eacute;dios, no bairro de Alfama, em Lisboa, retrata a situa&ccedil;&atilde;o. Um estudo do Instituto de Geografia e Ordenamento do Territ&oacute;rio da Universidade de Lisboa, dirigido pelos investigadores Ana Gago e Agust&iacute;n Cocola-Gant, acompanhou a revolu&ccedil;&atilde;o do mercado imobili&aacute;rio e do tecido social da zona ao longo de dois anos, entre 2015 e 2017. Nesse per&iacute;odo, foram compradas 150 casas, mas apenas uma se destinou a habita&ccedil;&atilde;o pr&oacute;pria. As restantes entraram no mercado tur&iacute;stico ou permaneceram vazias. Durante esses dois anos, 27 fam&iacute;lias viram-se obrigadas a deixar as suas casas; dessas 27 casas, 18 passaram a destinar-se a alojamento local e as restantes permaneceram&nbsp; desocupadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lisboa &eacute;, segundo a ag&ecirc;ncia de qualifica&ccedil;&atilde;o Moody&rsquo;s, a cidade europeia com o maior r&aacute;cio de casas para arrendamento tur&iacute;stico por habitante (33 por cada mil), &agrave; frente de Paris (24) e de Amesterd&atilde;o (19). No estudo, realizado pela ag&ecirc;ncia em dez grandes urbes europeias, verifica-se tamb&eacute;m que os pre&ccedil;os da habita&ccedil;&atilde;o em Lisboa subiram mais de 50% ao passo que os sal&aacute;rios apenas sofreram um aumento de 10%. Mas a emerg&ecirc;ncia na habita&ccedil;&atilde;o provocada pela especula&ccedil;&atilde;o imobili&aacute;ria n&atilde;o &eacute; uma quest&atilde;o exclusiva da capital. Os pre&ccedil;os no centro do Porto subiram 88% nos &uacute;ltimos cinco anos. Durante esse per&iacute;odo, foram desalojadas mais de mil pessoas na zona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enquanto os moradores se v&ecirc;em deslocados, sofrendo a aliena&ccedil;&atilde;o residencial e a perda de poder aquisitivo, as duas cidades mais importantes do pa&iacute;s disputam o brilho internacional. Em 2017, uma foi considerada a World&rsquo;s Leading City Break Destination e a outra a Best European Destination. Ambas com os seus bairros hist&oacute;ricos considerados Patrim&oacute;nio da Humanidade pela UNESCO. Cada uma com um aeroporto internacional com tr&aacute;fico a crescer mais de 15% a cada ano e com novos terminais de cruzeiros projetados para suportar o forte aumento de passageiros.
    </p><p class="article-text">
        Tal como em muitos outros locais, da Gr&eacute;cia &agrave; Isl&acirc;ncia, a crise financeira de 2008 fez catapultar o turismo e o investimento internacional. A estrat&eacute;gia, muito assente em eventos como chamariz e motivo para a proje&ccedil;&atilde;o de infaestruturas e reabilita&ccedil;&atilde;o urbana, j&aacute; vinha de antes &ndash; o estatuto de Capital Europeia da Cultura em 1994 e a Expo de 1998 em Lisboa, o Campeonato Europeu de Futebol em 2004 e a prolifera&ccedil;&atilde;o de festivais de m&uacute;sica por todo o pa&iacute;s -, mas &eacute; com a crise que supunha o fim do capitalismo que o mercado se lan&ccedil;a definitivamente para ficar. As portas abrem-se de par em par.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Da reabilita&ccedil;&atilde;o &agrave; segunda resid&ecirc;ncia</h3><p class="article-text">
        Como contam Ana Gago e Agust&iacute;n Cocola-Gant, e tamb&eacute;m Daniel Malet Calvo em &ldquo;Turismo, neg&oacute;cio imobili&aacute;rio e movimentos de resist&ecirc;ncia em Lisboa&rdquo;, cap&iacute;tulo dedicado &agrave; capital lusa do livro &ldquo;Cidade de f&eacute;rias&rdquo; (Po&middot;Len, 2019), foram aprovados em 2009 o Regime Jur&iacute;dico de Reabilita&ccedil;&atilde;o Urbana e o Regime Fiscal para Residentes N&atilde;o Habituais: um abrindo o mercado da reabilita&ccedil;&atilde;o aos investidores internacionais e o outro atribuindo benef&iacute;cios fiscais a cidad&atilde;os europeus comunit&aacute;rios que escolham Portugal como segunda resid&ecirc;ncia - desde ent&atilde;o, &ldquo;mais de 30 mil franceses compraram casa&rdquo; no pa&iacute;s, assinalam os autores.
    </p><p class="article-text">
        Em 2012 &eacute; aprovada uma nova lei de arrendamento urbano que acaba com as rendas antigas, elimina o tempo m&iacute;nimo de contrato (antes de cinco anos) e facilita enormemente os despejos. Tamb&eacute;m em 2012, Lisboa aprova a Estrat&eacute;gia de Reabilita&ccedil;&atilde;o Urbana 2011-2024 e o programa &ldquo;Reabilita primeiro, paga depois&rdquo;, ambos promotores da reabilita&ccedil;&atilde;o urbana e que p&otilde;em nas m&atilde;os de investidores, muitos deles estrangeiros, centenas de edif&iacute;cios de propriedade p&uacute;blica abandonados, e dos quais uma boa parte acabou no mercado de arrendamento tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Em 2013, &eacute; aprovado o programa Golden Visa Portugal que, tal como em Espanha, concede vistos e isen&ccedil;&otilde;es fiscais a cidad&atilde;os extracomunit&aacute;rios pela compra de im&oacute;veis por meio milh&atilde;o de euros. Desde julho de 2017, basta inscrever qualquer casa no registo nacional de Alojamento Local, nome atribu&iacute;do ao alojamento tur&iacute;stico, para que fique legalizada; uma norma que leva a que, s&oacute; nesse ano, se tenham feito quase 20 mil registos e muito elogiada por Arnaldo Mu&ntilde;oz, diretor geral do Airbnb para Espanha e Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Lisboa e Porto, Portugal em geral, s&atilde;o um &iacute;man para todo tipo de visitantes, turistas, estudantes, residentes tempor&aacute;rios e ricos e famosos de todo o mundo. Madonna, Michael Fassbender, Monica Bellucci, Scarlett Johansson, Phillippe Starck, entre outros, seguiram os passos de John Malkovich, pioneiro a investir em Lisboa, e s&atilde;o propriet&aacute;rios de mans&otilde;es na capital. Uma cidade em que se vendem, entre 2015 e 2016, 4500 im&oacute;veis do centro hist&oacute;rico a investidores internacionais. Uma cidade em que o pre&ccedil;o m&eacute;dio de uma casa com um quarto ronda os 880 euros e o ordenado m&eacute;dio s&atilde;o 907 euros. Uma cidade e um pa&iacute;s que s&atilde;o um banquete para os investidores internacionales, precisamente por condi&ccedil;&otilde;es econ&oacute;micas como esta.
    </p><p class="article-text">
        Portugal foi sempre um lugar com uma grande qualidade de vida, um custo de vida bastante baixo, quando comparado com outros da Europa, e de uma grande diversidade de atrativos para visitantes. Isso faz dele um bombom para a autoproclamada ind&uacute;stria da hospitalidade nos seus diversos formatos, da praia &agrave; cidade, do hotel ao apartamento tur&iacute;stico, da cultura ao lazer.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute;m resulta, por isso, muito apetec&iacute;vel para a nova esp&eacute;cie de habitantes do mundo que se move de cidade em cidade e de praia em praia, enquanto trabalha permanentemente conectada. Para al&eacute;m disso, o seu mercado imobili&aacute;rio est&aacute; repleto de im&oacute;veis de elevado valor patrimonial, muito deles em mau estado mas ainda pass&iacute;veis de serem recuperados, e com pre&ccedil;os baix&iacute;ssimos para os padr&otilde;es internacionais, que prometem uma rentabilidade gigante. Tanta, que podem ficar vazios &agrave; espera de provid&ecirc;ncia divina.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Se preocupe, mas n&atilde;o tanto</h3><p class="article-text">
        O governo liderado por Ant&oacute;nio Costa, que no passado foi Presidente da C&acirc;mara de Lisboa, j&aacute; demonstrou procupa&ccedil;&atilde;o relativamente ao tema: alterou a lei do arrendamento urbano limitanto algumas das facilidades de despejo, cortou um pouco, mas n&atilde;o muito, a lei do alojamento tur&iacute;stico, ofereceu casas a cidad&atilde;os desfavorecidos e prometeu outras reformas no mercado imobili&aacute;rio, como incentivos ou subs&iacute;dios.
    </p><p class="article-text">
        Uma preocupa&ccedil;&atilde;o relativa que n&atilde;o parece destinada a travar a entrada de capitais globais capazes de esvaziar um pa&iacute;s. Al&eacute;m de que continua a apostar no turismo como a melhor via de desnvolvimento. Segundo o World Travel &amp; Tourism Council (WTTC), o setor &eacute; respons&aacute;vel por 33,5 milh&otilde;es de euros na economia, isto &eacute; 17,3% do PIB. Um valor que parece ser muito dinheiro e uma percentagem alta, mas que na realidade mostra que as pessoas n&atilde;o vivem melhor.
    </p><p class="article-text">
        O livro &ldquo;Desigualdades Sociais, Portugal e a Europa&rdquo;, que engloba estudos de investigadores do Centro de Investiga&ccedil;&atilde;o e Estudos de Sociologia (CIES-UNL), explica que Portugal continua a ser um dos pa&iacute;ses mais desiguais da Uni&atilde;o Europeia, com dados relativos ao emprego a revelar subidas, mas cada vez de trabalhos tempor&aacute;rios, sazonais e prec&aacute;rios, o aumento da pobreza laboral e outros sinais evidentes de que o modelo de crescimento que se est&aacute; a fomentar n&atilde;o representa desenvolvimento, mas sim o contr&aacute;rio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/esvaziar-um-pais_1_1169341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Dec 2019 21:28:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3244210" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3244210" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Como esvaziar um país]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo vaciar un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/vaciar-pais_1_1172685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Protesta de portugueses por el precio de la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lisboa, según la agencia de calificación Moody’s, es la ciudad europea con el índice más alto de viviendas de uso turístico por habitante</p><p class="subtitle">El mercado de la vivienda está lleno de inmuebles de gran valor patrimonial a precios bajísimos para los patrones internacionales</p><p class="subtitle">La capital es una ciudad en la que de 2015 a 2016 se venden 4.500 inmuebles del centro histórico a inversores internacionales</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista<em> Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/_0_979552335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el desplazamiento residencial debido al desarrollo urbano, la extracci&oacute;n de valor del capital inmobiliario y la construcci&oacute;n ha alcanzado una escala que rivaliza con el desplazamiento de la poblaci&oacute;n provocado por cat&aacute;strofes naturales y conflictos armados&rdquo;. Son palabras de David Madden y Peter Marcuse en su libro<em> En defensa de la vivienda </em>(Capit&aacute;n Swing, 2018), que muestra el alarmante panorama de especulaci&oacute;n inmobiliaria que se vive en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hay problemas y causas comunes pero no en todas partes afecta la crisis de la misma manera. Por muchas y diversas razones, los pa&iacute;ses del sur de Europa re&uacute;nen las condiciones perfectas para atraer m&aacute;s voracidad de los mercados y sufrir m&aacute;s, por eso, la desigualdad consecuente. Y de entre todos ellos, Portugal es quiz&aacute; el m&aacute;s significativo.
    </p><p class="article-text">
        Un &aacute;rea de poco m&aacute;s de tres hect&aacute;reas alrededor de la calle Remedios, en el barrio Alfama de Lisboa, sirve para retratar la situaci&oacute;n. Un estudio del Instituto de Geograf&iacute;a y Ordenaci&oacute;n del Territorio de la Universidad de Lisboa, comandado por los investigadores Ana Gago y Agust&iacute;n Cocola-Gant, ha seguido la evoluci&oacute;n del mercado inmobiliario y del tejido social de esa zona durante dos a&ntilde;os, de 2015 a 2017. En ese periodo se compran 150 viviendas, pero s&oacute;lo una es dedicada a tal cosa. Las dem&aacute;s, o se ponen en el mercado tur&iacute;stico o quedan vac&iacute;as. En esos dos a&ntilde;os, 27 familias son desahuciadas; de esas 27 viviendas, 18 se dedican a alojamiento tur&iacute;stico y el resto est&aacute;n desocupadas.
    </p><p class="article-text">
        Lisboa, seg&uacute;n la agencia de calificaci&oacute;n Moody&rsquo;s, es la ciudad europea con el &iacute;ndice m&aacute;s alto de viviendas de uso tur&iacute;stico por habitante (33 por cada mil), por delante de Par&iacute;s (24) y &Aacute;msterdam (19). En este estudio, realizado por el servicio para inversores de la empresa en diez grandes urbes europeas, se dice tambi&eacute;n que los precios de la vivienda en Lisboa han subido m&aacute;s de un 50% cuando los salarios s&oacute;lo lo han hecho un 10%. Pero la emergencia habitacional provocada por la especulaci&oacute;n inmobiliaria no es un asunto exclusivo de la capital. Los precios en el centro de Oporto han subido un 88% en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. En ese periodo, m&aacute;s de mil personas de esa zona han sido desahuciadas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras sus habitantes se ven desplazados, sufren alienaci&oacute;n residencial y pierden poder adquisitivo, las dos ciudades m&aacute;s importantes del pa&iacute;s compiten por lucir su brillo internacional. En 2017, una fue la World&rsquo;s Leading City Break Destination y la otra, la Best European Destination. Ambas presumen de barrios hist&oacute;ricos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las dos tienen aeropuertos internacionales cuyo tr&aacute;fico crece cada a&ntilde;o m&aacute;s del 15% y nuevas terminales de cruceros dise&ntilde;adas para soportar un alt&iacute;simo incremento de pasajeros.
    </p><p class="article-text">
        Como en muchos otros territorios, desde Grecia hasta Islandia, la crisis financiera de 2008 es el resorte que rinde el pa&iacute;s al turismo y a la inversi&oacute;n internacional. La estrategia, muy basada en el evento como reclamo y como excusa para proyectar infraestructuras y regeneraciones urbanas, ven&iacute;a de antes &mdash;la Capitalidad Europea de la Cultura de 1994 y la Expo de 1998 en Lisboa, la Eurocopa de f&uacute;tbol en 2004 y la proliferaci&oacute;n de festivales musicales en todo el territorio&mdash;, pero es con esa crisis que iba a suponer el fin del capitalismo como el mercado se introduce definitivamente para quedarse con el suelo. Porque se le abre las puertas de par en par.
    </p><h3 class="article-text">De la rehabilitaci&oacute;n a la segunda residencia</h3><p class="article-text">
        Como cuentan los mismos Ana Gago y Agust&iacute;n Cocola-Gant junto a Daniel Malet Calvo en Turismo, negocio inmobiliario y movimientos de resistencia en Lisboa, el cap&iacute;tulo dedicado a la capital lusa del libro <em>Ciudad de vacaciones</em> (Po&middot;Len, 2019), en 2009 se aprueba el <em>Regime Jur&iacute;dico de Reabilita&ccedil;&atilde;o Urbana y el Regime Fiscal para Residentes N&atilde;o Habituais</em>: uno abre el mercado de la rehabilitaci&oacute;n a los inversores internacionales y el otro es un programa de exenciones fiscales a europeos comunitarios que elijan Portugal como segunda residencia &mdash;&ldquo;m&aacute;s de 30.000 franceses han comprado casa&rdquo; en el pa&iacute;s desde entonces, se&ntilde;alan los autores&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        En 2012 se aprueba una nueva ley de arrendamientos urbanos que acaba con las rentas antiguas, elimina el tiempo m&iacute;nimo del contrato (antes era cinco a&ntilde;os) y facilita enormemente los desahucios. En 2012, tambi&eacute;n, Lisboa aprueba la Estrategia de <em>Reabilita&ccedil;&atilde;o Urbana</em> 2011-2024 y el programa <em>Reabilita primeiro, paga depois</em>, que incentivan la rehabilitaci&oacute;n y ponen en manos de inversores, muchas veces extranjeros, centenares de edificios abandonados de propiedad p&uacute;blica, buena parte de los cuales han acabado en el mercado tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En 2013 se aprueba el programa Golden Visa Portugal que, como en Espa&ntilde;a, otorga visados y exenciones fiscales a ciudadanos extracomunitarios por, entre otras cosas, comprar inmuebles por medio mill&oacute;n de euros. Desde julio de 2017, basta con inscribir cualquier vivienda en el registro nacional de alojamientos locales, como se llama el alojamiento tur&iacute;stico, para legalizarla; una norma que provoca s&oacute;lo en ese a&ntilde;o casi 20.000 registros y que es constantemente elogiada por Arnaldo Mu&ntilde;oz, director general para Espa&ntilde;a y Portugal de Airbnb.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f44899af-59c8-4d07-bd90-56e836220500_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lisboa y Oporto, Portugal en general, son un im&aacute;n para todo tipo de visitantes, turistas, estudiantes, residentes temporales y ricos y famosos de todo el mundo. Madonna, Michael Fassbender, Monica Bellucci, Scarlett Johansson, Phillippe Starck y otros han seguido a John Malkovich, pionero en invertir en Lisboa, y son todos propietarios de mansiones en la capital. Una ciudad en la que de 2015 a 2016 se venden 4.500 inmuebles del centro hist&oacute;rico a inversores internacionales. Una ciudad en la que el precio medio de una vivienda de una habitaci&oacute;n est&aacute; en 880 euros y el salario medio, en 907. Una ciudad y un pa&iacute;s que son un fest&iacute;n para los inversores internacionales precisamente por condiciones econ&oacute;micas como &eacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        Portugal siempre ha sido un lugar con gran calidad de vida, un coste de &eacute;sta bastante bajo comparado con otros de Europa y diversidad de reclamos para los visitantes. Eso hace de &eacute;l un caramelo para la autoproclamada industria de la hospitalidad en sus diversos formatos, de la playa a la ciudad, del hotel a la vivienda tur&iacute;stica, de la cultura al ocio.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resulta, por eso mismo, atractivo para esa nueva especie de habitantes del mundo que se mueve de ciudad en ciudad y de playa en playa trabajando gracias a la conexi&oacute;n permanente. Adem&aacute;s, su mercado de vivienda est&aacute; lleno de inmuebles de much&iacute;simo valor patrimonial, muchos en mal estado pero a&uacute;n recuperables, y con unos precios baj&iacute;simos, para los patrones internacionales, que ofrecen promesas de rentabilidad gigantes. Tanta, que se pueden dejar vac&iacute;os a la espera del man&aacute;.
    </p><h3 class="article-text">Preocupaci&oacute;n, pero no tanta</h3><p class="article-text">
        El gobierno liderado por Antonio Costa, que fue tambi&eacute;n alcalde de Lisboa, ya ha mostrado preocupaci&oacute;n por el tema: ha modificado la ley arrendamientos urbanos limitando alguna de las facilidades de desahucio, ha cortado un poco pero no mucho el grifo de la ley de alojamientos tur&iacute;sticos, ha ofrecido viviendas para personas empobrecidas y ha prometido otras reformas del mercado inmobiliario como incentivos y subsidios.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, ha mostrado una preocupaci&oacute;n testimonial que no parece destinada a frenar la entrada de capitales globales capaces de vaciar un pa&iacute;s. Adem&aacute;s, sigue apostando por el turismo como la mejor v&iacute;a de desarrollo. Seg&uacute;n World Travel &amp; Tourism Council (WTTC), el sector aporta 33.500 millones de euros a la econom&iacute;a, el 17,3% del PIB. Lo cual suena a mucho dinero y mucho porcentaje, pero la realidad demuestra que la gente no vive mejor.
    </p><p class="article-text">
        El libro <em>Desigualdades Sociais, Portugal e a Europa</em>, que engloba estudios de investigadores del Centro de Investiga&ccedil;&atilde;o e Estudos de Sociologia (CIES-UNL), explica que Portugal sigue siendo uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales de la UE, con datos de empleo al alza pero cada vez m&aacute;s trabajos temporales, estacionales y precarios, aumento de la pobreza laboral y otras se&ntilde;ales evidentes de que el modelo de crecimiento que se est&aacute; fomentando no conlleva desarrollo sino todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, y como en el resto del mundo, todo est&aacute; provocando una creciente contestaci&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n, desde investigadores y acad&eacute;micos hasta estudiantes, pasando por periodistas y movimientos sociales. Hay pintadas, manifestaciones, atracciones tur&iacute;sticas guerrilleras, estudios, presiones, denuncias... Hay una sensaci&oacute;n de absoluto abandono por parte de los poderes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos para los que las ciudades, el pa&iacute;s, solo son productos de los que extraer valor y las personas no existen m&aacute;s que para votar y consumir.
    </p><p class="article-text">
        Como expone el documental <em>Terremotourism</em>, el colectivo Left Hand Rotation, el impacto de de estos procesos es comparable al del terremoto de 1755 que arras&oacute; Lisboa. Lo mismo est&aacute; pasando ahora mismo all&iacute; y en Oporto, en Portugal, solo que el desastre, esta vez, no tiene causas naturales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/vaciar-pais_1_1172685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Dec 2019 19:36:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3244210" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3244210" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo vaciar un país]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d5cd426b-6612-4f73-a08f-ccfc487f9798_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rui Nabeiro, o comendador que começou com contrabandista na fronteira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/comendador-comecou-com-contrabandista-fronteira_1_1182686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="O comandante Rui Nabeiro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A região do Alentejo não é compreendida sem a figura de Rui Nabeiro, fundador dos Delta Cafés, o comandante que nunca quis se mudar, é o principal foco econômico da região, seus vizinhos o adoram</p><p class="subtitle">Nabeiro começou com café aos 13 anos, ajudando seu tio a atravessá-lo: "felizmente havia contrabando, trazer café para a Espanha era uma profissão"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista Portugal: a magia do improv&aacute;vel, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/comendador-empezo-contrabandistas-frontera_0_975352674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Do terra&ccedil;o, no segundo andar do edif&iacute;cio, v&ecirc;-se uma serra e uma aldeia. &ldquo;Ali j&aacute; &eacute; Espanha&rdquo;, anuncia Francisco Ferreira, t&eacute;cnico de Enoturismo e guia respons&aacute;vel por mostrar aos visitantes a Adega Mayor. Projetada por &Aacute;lvaro Siza Vieira, o arquiteto portugu&ecirc;s mais premiado, a constru&ccedil;&atilde;o &eacute; a cara mais moderna e ousada do imp&eacute;rio da fam&iacute;lia Nabeiro. Erguida em 2007, ao lado da nave industrial aonde o produto estrela do grupo &eacute; produzido, o caf&eacute; Delta, a adega &eacute; quase um luxo para satisfazer o dono, o Comendador Manuela Rui Nabeiro. &ldquo;Sempre sonhei que deveria produzir vinho, mas o tempo n&atilde;o me chegava. E sempre sonhei em ter uma adega&rdquo;, conta o empres&aacute;rio no v&iacute;deo publicit&aacute;rio que recebe quem visita o espa&ccedil;o. Ao perceber que a produ&ccedil;&atilde;o de vinho na zona, tradicionalmente feita em pequena escala por fam&iacute;lias, estava desaparecendo, decidiu que o momento de realizar o seu sonho havia chegado. Em 1997 foram plantadas as primeiras vinhas na herdade &ndash; de 350 hectares, onde tamb&eacute;m &eacute; produzido o azeite. Em 2002 os primeiros vinhos foram provados. Cinco anos depois estrearam o edif&iacute;cio constru&iacute;do pelo famoso arquiteto e que recebe, anualmente, 10 mil visitantes. Hoje vendem por volta de um milh&atilde;o de garrafas de vinho (branco, tinto e ros&eacute;), a cada ano, que s&atilde;o consumidos, sobretudo, em Portugal, Angola, Su&iacute;&ccedil;a, Brasil, Alemanha e Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Estamos na fronteira. Aqui &eacute; Campo Maior, Alentejo, Portugal; ali, a uns poucos quil&oacute;metros, &eacute; Albuquerque, Badajoz, Espanha. A hist&oacute;ria da constru&ccedil;&atilde;o do conglomerado que hoje fatura anualmente cerca de 400 milh&otilde;es de euros e leva o caf&eacute; portugu&ecirc;s a mais de 40 pa&iacute;ses come&ccedil;a aqui. H&aacute; unos anos, numa entrevista, o patriarca Nabeiro explicou o seu conceito de viver na fronteira. &ldquo;Estar na raia faz que Campo Maior seja diferente da maioria dos s&iacute;tios. Aqui caminh&aacute;vamos at&eacute; o vizinho e o vizinho caminha at&eacute; n&oacute;s em busca de melhores dias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Rui Azinhais Nabeiro nasceu em Campo Maior, num dia de mar&ccedil;o de 1931. A sua hist&oacute;ria &eacute; t&atilde;o boa que parece forjada. Frequentou apenas a escola prim&aacute;ria, e aos 11 anos j&aacute; trabalhava como pregoeiro, vendia de peixes e fazia outras tarefas que rendessem alguns escudos para ajudar a fam&iacute;lia que sobrevivia, com dificuldade, &agrave;s custas de um pequeno com&eacute;rcio. Aos 13 anos come&ccedil;ou a ajudar um tio que, como boa parte das pessoas da aldeia naquela altura, sobrevivia fazendo contrabando com a Espanha. Trabalhavam com o caf&eacute;, que vinha das col&ocirc;nias portuguesas em &Aacute;frica. Ao princ&iacute;pio levavam, pelos caminhos da serra, o caf&eacute; verde. Um dia o tio apareceu com um espanhol que havia conhecido em Madrid, que lhes vendeu uma m&aacute;quina e ensinou a torrar o gr&atilde;o. Assim criaram uma marca e come&ccedil;aram a vender o caf&eacute; torrado aos vizinhos. Trabalho duro, for&ccedil;a bruta e alguma destreza para produzir e distribuir. &ldquo;Menos mal que havia o contrabando, que era de interesse dos dois pa&iacute;ses. Por isso os contrabandistas passavam livremente pela fronteira. Quando havia pouco trabalho c&aacute; e l&aacute;, levar caf&eacute; at&eacute; a Espanha era uma profiss&atilde;o&rdquo;, conta o patr&atilde;o do caf&eacute;. At&eacute; hoje, Espanha &eacute; o seu principal consumidor externo, representa 45% das exporta&ccedil;&atilde;o do grupo Delta.
    </p><h3 class="article-text">58 anos fazendo caf&eacute;</h3><p class="article-text">
        O salto na vida de Rui Nabeiro deu-se em 1961, quando juntou todas as economias, pediu dinheiro ao banco e alugou um armaz&eacute;m de 50 m&sup2;. Contratou, a tempo parcial, dois reformados, comprou duas pequenas m&aacute;quinas e come&ccedil;ou a produzir o seu pr&oacute;prio caf&eacute;, o Caf&eacute; Delta. Tinha 30 anos. Hoje, aos 88, aparece na lista dos homens mais ricos de Portugal, embora costume dizer que o dinheiro que tem s&atilde;o os 200 euros que coloca na carteira no come&ccedil;o da semana &ndash; e que sempre sobram quando chega o domingo. &ldquo;Tenho &eacute; de facto muitos sacos de caf&eacute; e muitos clientes. A minha mulher me d&aacute; de comer e os meus amigos n&atilde;o me deixam pagar a conta. As estat&iacute;sticas ofendem sempre quem n&atilde;o tem nada, eu sou contra isso.&rdquo; Fui distinguido Comendador em Portugal e C&ocirc;nsul Honor&aacute;rio de Espanha. Em Badajoz h&aacute; uma Avenida Comendador Rui Nabeiro. Em Campo Maior h&aacute; uma rua com o seu nome e uma est&aacute;tua sua, em bronze, na rotunda em frente &agrave; pra&ccedil;a principal. Em 2006, a Universidade de &Eacute;vora concedeu-lhe o t&iacute;tulo de Doutor Honoris Causa. E desde 2009, na mesma universidade, h&aacute; uma c&aacute;tedra com o seu nome, patrocinada pelo Grupo Nabeiro, dedicada &agrave; biodiversidade.
    </p><p class="article-text">
        Se os primeiros anos da marca Delta foram complicados, com dificuldades para abrir espa&ccedil;o nas grandes cidades portuguesas, os anos 70 e 80 foram de forte expans&atilde;o. Quando, depois das guerras coloniais, Portugal deixou de ter territ&oacute;rios em &Aacute;frica, Rui Nabeiro viajou at&eacute; a Angola &ndash; contrariando o fluxo de portugueses que retornavam &ndash; e comprou todo o caf&eacute; que era capaz. A concorr&ecirc;ncia local ficou sem o produto e a Delta imp&ocirc;s-se no mercado. Em 1999, quando Timor&ndash;Leste conseguiu a independ&ecirc;ncia, em meio a instabilidade pol&iacute;tica, o empres&aacute;rio estava l&aacute; para negociar caf&eacute; e compr&aacute;-lo por um pre&ccedil;o muito atrativo. Com esse tipo de aud&aacute;cia, Nabeiro dominou o mercado portugu&ecirc;s e hoje compete em v&aacute;rios pa&iacute;ses com os gigantes do setor.
    </p><p class="article-text">
        O seu grupo emprega hoje mais de 3.500 pessoas, quase metade delas em Campo Maior. Costuma dizer que tem um excedente de entre 10 a 15% de trabalhadores porque entende que criar postos de trabalho &eacute; &ldquo;criar riqueza para todos&rdquo;. Mais de 50% da popula&ccedil;&atilde;o ativa da zona trabalha para os Nabeiro em alguma das 27 empresas do grupo (com&eacute;rcio, servi&ccedil;o, hotelaria, agricultura, imobili&aacute;rio, ind&uacute;stria e log&iacute;stica). Em Campo Maior &eacute; dif&iacute;cil encontrar algu&eacute;m que fale mal do patriarca, que tem fama de conhecer cada um dos seus empregados e receber a todas as pessoas que lhe procuram para pedir trabalho. Diz que nunca pensou em mudar a empresa de lugar, tampouco quis vend&ecirc;-la para a Nestl&eacute; ou a Pepsico. Por isso, e pelas a&ccedil;&otilde;es ambientais e sociais que fazem na regi&atilde;o &ndash; como o centro Alice Nabeiro (esposa do comendador), que oferece educa&ccedil;&atilde;o e assist&ecirc;ncia sanit&aacute;ria complementar &agrave;s crian&ccedil;as - , os Nabeiros s&atilde;o vistos como uma Loteria que calhou aos moradores da regi&atilde;o.
    </p><h3 class="article-text">Prefeito duas vezes</h3><p class="article-text">
        O Alentejo &eacute; a zona que mais sofre com o despovoamento em Portugal. Entre 2001 e 2011, os dois &uacute;ltimos dados do censo portugu&ecirc;s, s&oacute; cinco dos 47 munic&iacute;pios da regi&atilde;o n&atilde;o haviam perdido popula&ccedil;&atilde;o. Campo Maior, com 4,8% de crescimento, foi o segundo que mais aumentou o n&uacute;mero de habitantes. Para os locais a explica&ccedil;&atilde;o &eacute; simples: por ali n&atilde;o falta trabalho na regi&atilde;o e isso &eacute; gra&ccedil;as ao comendador. O Presidente da C&acirc;mara foi empregado do patr&atilde;o do caf&eacute; e recebeu o seu apoio para se eleger. Ali&aacute;s, Nabeiro, por duas vezes, ocupou aquele posto. Uma delas durante o regime de Salazar e outra em democracia, pelo Partido Socialista. Diz-se socialista porque &ldquo;sabe o que &eacute; a pobreza&rdquo;. Em 1986, acusado de evas&atilde;o fiscal, refugiou-se durante alguns meses em Badajoz, enquanto os seus advogados trabalhavam para derrotar o Fisco nos tribunais. Absolvido das acusa&ccedil;&otilde;es, p&ocirc;de voltar &agrave; sua terra. A rece&ccedil;&atilde;o que os compatriotas lhe fizeram ficou gravada na mem&oacute;ria coletiva. Foi o &uacute;nico per&iacute;odo em que o comendador esteve longe de Campo Maior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recordo dele, vivia c&aacute; ao p&eacute; da minha casa&rdquo;, conta Maria Lu&iacute;sa Martins, 72 anos, enquanto passeia com a sua cadela pela pra&ccedil;a. &ldquo;&Eacute; uma pessoa muito humilde, um homem muito inteligente e trabalhador. Tem uma capacidade incr&iacute;vel de pensar coisas&rdquo;, diz. Numa entrevista ao jornal Expresso, Rui Nabeiro falou das lembran&ccedil;as da casa em que cresceu e da Guerra Civil Espanhola: &ldquo;A esquadra da pol&iacute;cia estava ligada ao edif&iacute;cio da C&acirc;mara e n&oacute;s ouv&iacute;amos os gritos das pessoas quando lhes era anunciado que iam ser retornadas para Espanha. Eram de arrepiar. Foi uma guerra extraordinariamente m&aacute; e dura (&hellip;) Lembro-me das pessoas que eram capturadas na fronteira. Vinham, eram entregues, presas, e depois transportadas para Espanha, sabendo que iam para a morte. Durante a Guerra Civil, j&aacute; tentava fazer com&eacute;rcio de produtos, porque havia racionamento de a&ccedil;&uacute;car, arroz, massas, bacalhau.&rdquo; A senhora que passeia com a cadela tem dois filhos, uma filha e um genro a trabalharem para o patr&atilde;o do caf&eacute;. &ldquo;Sou muito agradecida a ele. Nem quero pensar o que acontecer&aacute; quando esse homem nos falte, quando feche os olhos. D&aacute;-me medo porque, sabe, os filhos e os netos que administram n&atilde;o s&atilde;o t&atilde;o bons e espertos&rdquo;, acrescenta.
    </p><p class="article-text">
        Em mar&ccedil;o deste ano o comendador deu um susto a todos, foi internado de urg&ecirc;ncia. A festa de anivers&aacute;rio teve que ser cancelada, mas umas semanas depois j&aacute; estava refeito e foi ao lan&ccedil;amento de um vinho em sua homenagem. A mediados de maio foi a Lisboa para a apresenta&ccedil;&atilde;o da estrat&eacute;gia global de sustentabilidade da empresa. Estavam presentes o Presidente da C&acirc;mara de Lisboa, Fernando Medina, o ministro de Economia, Pedro Siza Vieira, e o Primeiro Ministro, Ant&oacute;nio Costa, protagonista da frase do dia: &ldquo;quando temos um Nabeiro n&atilde;o precisamos de nenhum Clooney&rdquo;, disse em referencia ao ator norte-americano que protagoniza a campanha mundial da Nespresso, o concorrente da Nestl&eacute; ao Caf&eacute; Delta. Antes, falara o patrono: &ldquo;Espanha sempre foi o meu litoral. Como era o mar para os portugueses da costa que sa&iacute;am para fazer contato, explorar novos mundos&rdquo;; explicou. Foi aplaudido de p&eacute; por Costa, que o colocou como um exemplo a ser seguido pelos empres&aacute;rios e cidad&atilde;os do pa&iacute;s: &ldquo;A fronteira com Espanha n&atilde;o &eacute; uma barreira, &eacute; uma oportunidade. &Eacute; a possibilidade de descobrirmos que n&atilde;o somos 10 sen&atilde;o 60 milh&otilde;es.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">Desmantelar preconceitos</h3><p class="article-text">
        Mais do que vantagens comerciais, a rela&ccedil;&atilde;o com a Espanha representa a g&eacute;nese da empresa, diz Rita Nabeiro, administradora do grupo e diretora geral da Adega Maior: &ldquo;H&aacute; a no&ccedil;&atilde;o de uma empresa ib&eacute;rica, pela sua pr&oacute;pria hist&oacute;ria de vida, que desfaz muitos preconceitos sobre o que &eacute; o interior, o que &eacute; o litoral, e onde &eacute; que as empresas se devem situar se quiserem crescer&rdquo;, acrescenta a neta do comendador. Em 1986 o grupo abriu em Espanha o primeiro escrit&oacute;rio fora de Portugal. Hoje s&atilde;o 18 ag&ecirc;ncias com cerca de 400 empregados no pa&iacute;s vizinho. &ldquo;O meu av&ocirc;, que fundou h&aacute; quase 60 anos esta empresa, sempre teve essa vis&atilde;o, que hoje nos parece t&atilde;o normal, o conceito de eurocidades. Ele entendia, muito antes de Portugal e Espanha terem entrado na CEE, que dev&iacute;amos estreitas rela&ccedil;&otilde;es entre cidades e regi&otilde;es fronteiri&ccedil;as.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Os objetivos do grupo para o pr&oacute;ximo ano s&atilde;o: (i) expandir internacionalmente para estar entre as dez maiores empresas do ramo do caf&eacute; no mundo; (ii) torna-se o mais ecol&oacute;gica poss&iacute;vel. No evento em Lisboa, Rui Miguel Nabeiro, CEO do grupo e neto do fundador, apresentou as novas c&aacute;psulas de caf&eacute; 100% org&acirc;nicas, feitas de uma mistura de cana-de-a&ccedil;ucar, milho e mandioca, sem pl&aacute;stico ou alum&iacute;nio na confe&ccedil;&atilde;o. &ldquo;&Eacute; importante que uma empresa olhe para o futuro, e como vemos pela longevidade do fundador do grupo, a Delta tem muito futuro pela frente&rdquo;, afirmou o Primeiro Ministro portugu&ecirc;s, Ant&oacute;nio Costa. Em seguida disse que se existissem mil empres&aacute;rios como Nabeiro a economia portuguesa n&atilde;o s&oacute; cresceria acima da zona euro como &ldquo;transformaria o pa&iacute;s de forma extraordin&aacute;ria e sustent&aacute;vel&rdquo;. Mas nem todos os dias surge um Nabeiro. Campo Maior agradece que ele exista e seja da terra, mas ao mesmo tempo se pergunta, com certa apreens&atilde;o: o que ser&aacute; de n&oacute;s quando o patr&atilde;o j&aacute; n&atilde;o estiver?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Viel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/comendador-comecou-com-contrabandista-fronteira_1_1182686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Dec 2019 22:04:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5548080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5548080" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Rui Nabeiro, o comendador que começou com contrabandista na fronteira]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Café,Contrabando,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rui Nabeiro, el comendador que empezó como contrabandista en la frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/comendador-empezo-contrabandistas-frontera_1_1182852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Comendador Rui Nabeiro "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La región del Alentejo no se entiende sin la figura de Rui Nabeiro, fundador de los Cafés Delta, el comendador que nunca ha querido trasladarse, es el principal foco económico de la zona, sus vecinos le adoran</p><p class="subtitle">Nabeiro empezó con el café con 13 años, ayudando a su tío a pasarlo por la frontera: "menos mal que había contrabando, llevar café a España era una profesión"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/comendador-comecou-com-contrabandista-fronteira_0_975352727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Desde la azotea, en la segunda planta del edificio, se ve una sierra y un pueblito. &ldquo;Ah&iacute; ya es Espa&ntilde;a&rdquo;, anuncia Francisco Ferreira, t&eacute;cnico de Enoturismo y gu&iacute;a responsable en dar a conocer Bodega Mayor. Proyectada por &Aacute;lvaro Siza Vieira, el m&aacute;s premiado arquitecto de Portugal, la bodega es la cara m&aacute;s moderna y osada del imperio de la familia Nabeiro. Construida en 2007, al lado de la nave industrial donde se hace el producto estrella del grupo, el caf&eacute; Delta, la bodega es casi un lujo para satisfacer al due&ntilde;o, el Comendador Manuel Rui Nabeiro. &ldquo;Siempre so&ntilde;&eacute; que deber&iacute;a de hacer vino, pero el tiempo no me llegaba. Y siempre so&ntilde;&eacute; en tener una bodega&rdquo;, cuenta el empresario en el video publicitario que se presenta a los visitantes. Al darse cuenta de que la producci&oacute;n de vino en la zona, tradicionalmente hecha en peque&ntilde;a escala por las familias, estaba desapareciendo, decidi&oacute; que el momento de realizar su sue&ntilde;o hab&iacute;a llegado. En 1997 se plantaron las primeras vi&ntilde;as en la heredad - de 350 hect&aacute;reas donde tambi&eacute;n se produce aceite. En 2002 probaron de la primera cosecha. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s estrenaron la bodega de autor que recibi&oacute; el a&ntilde;o pasado 10 mil visitantes. Hoy venden anualmente alrededor de un mill&oacute;n de botellas de vino (blanco, tinto y ros&eacute;), que son consumidas mayoritariamente en Portugal y en Angola, Suiza, Brasil, Alemania y EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la frontera. Aqu&iacute; es Campo Maior, Alentejo, Portugal; all&aacute;, a unos pocos quil&oacute;metros, es Albuquerque, Badajoz, Espa&ntilde;a. La historia de la construcci&oacute;n del conglomerado que hoy factura anualmente cerca 400 millones de euros y lleva el caf&eacute; portugu&eacute;s a m&aacute;s de 40 pa&iacute;ses, empieza ac&aacute;. Hace unos a&ntilde;os, en una entrevista, el patriarca Nabeiro explic&oacute; su concepto de vivir en la frontera: &ldquo;Estar en &lsquo;la raya&rsquo; hace que Campo Maior sea diferente de la mayor&iacute;a de los sitios. Aqu&iacute;, camin&aacute;bamos hacia el vecino y el vecino caminaba hacia nosotros, en b&uacute;squeda de mejores d&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Rui Azinhais Nabeiro naci&oacute; en Campo Maior, un d&iacute;a de marzo de 1931. Su historia es tan buena que parece edulcorada. Frecuent&oacute; s&oacute;lo la escuela primaria, empez&oacute; a trabajar como pregonero y chico de recados a los 11 a&ntilde;os para ayudar a la familia, que apenas sobreviv&iacute;a con un peque&ntilde;o comercio. A los 13 a&ntilde;os pas&oacute; a trabajar con un t&iacute;o que como buena parte de la gente del pueblo en aquel entonces sobreviv&iacute;an del contrabando con Espa&ntilde;a. Lo suyo era el caf&eacute; que ven&iacute;a de las colonias portuguesas en &Aacute;frica. Primero llevaban, de noche, por los caminos de la sierra, el caf&eacute; &ldquo;verde&rdquo;. Un d&iacute;a el t&iacute;o apareci&oacute; con un espa&ntilde;ol que hab&iacute;a conocido en Madrid, que les vendi&oacute; una m&aacute;quina y les ense&ntilde;&oacute; a tostar el grano. As&iacute; crearon una marca y empezaron a vender el caf&eacute; tostado a los vecinos. Trabajo duro, fuerza bruta y alg&uacute;n ingenio para producir y distribuir. &ldquo;Menos mal que hab&iacute;a contrabando, que era de inter&eacute;s de los dos pa&iacute;ses, los contrabandistas pasaban libremente la frontera. Cuando hab&iacute;a poco trabajo aqu&iacute; y ac&aacute;, llevar caf&eacute; a Espa&ntilde;a era una profesi&oacute;n&rdquo;, cuenta el patr&oacute;n del caf&eacute;. Hasta hoy, Espa&ntilde;a es su principal consumidor externo, representa el 45% de las exportaciones de Delta.
    </p><h3 class="article-text">58 a&ntilde;os haciendo caf&eacute;</h3><p class="article-text">
        El salto en la vida de Rui Nabeiro se dio en 1961, cuando junt&oacute; todos sus ahorros, pidi&oacute; dinero prestado al banco y alquil&oacute; un almac&eacute;n de 50 m&sup2;. Contrat&oacute; a tiempo parcial a tres jubilados, compr&oacute; dos peque&ntilde;as maquinas y empez&oacute; a producir su proprio caf&eacute;, el Caf&eacute; Delta. Ten&iacute;a 30 a&ntilde;os. Hoy, a los 88, aparece en la lista de los hombres m&aacute;s ricos de Portugal, aunque suele decir que el dinero que tiene son los 200 euros que pone en la cartera al principio de la semana &ndash; y que siempre le sobra. &ldquo;No soy rico, tengo, eso s&iacute;, muchas bolsas de caf&eacute; y muchos clientes. Mi mujer me da de comer y mis amigos no me dejan pagar la cuenta. Las estad&iacute;sticas [sobre los m&aacute;s ricos] ofenden a los que nada tienen, estoy en contra de esas listas de fortunas&rdquo;. Fue distinguido Comendador en Portugal y C&oacute;nsul Honorario de Espa&ntilde;a. En Badajoz hay una Avenida Comendador Rui Nabeiro. En Campo Maior hay una calle con su nombre y una estatua suya, en bronce, en la rotonda en frente a la plaza principal. En 2006, la Universidad de &Eacute;vora le concedi&oacute; el t&iacute;tulo de Doctor Honoris Causa. Y desde 2009, en la misma universidad, hay una c&aacute;tedra dedicada a la biodiversidad, patrocinada por grupo Nabeiro, que lleva su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Si los primeros a&ntilde;os de la marca Delta fueran complicados, con dificultades para abrir espacio en las grandes ciudades portuguesas, los a&ntilde;os 70 y 80 fueran de enorme expansi&oacute;n. Cuando, tras las guerras coloniales, Portugal dej&oacute; de tener territorios en &Aacute;frica, Rui Nabeiro fue a Angola &ndash; contrariando el flujo de portugueses que regresaban &ndash; y compr&oacute; todo el caf&eacute; que era capaz. La concurrencia se qued&oacute; sin el producto y Delta se impuso en el mercado. En 1999, cuando Timor Oriental logr&oacute; su independencia, en medio de la instabilidad pol&iacute;tica, el empresario estaba all&aacute; para negociar caf&eacute; y comprarlo por un precio muy atractivo. Con ese tipo de audacia e ingenio Nabeiro domin&oacute; el mercado portugu&eacute;s y hoy compite en varios pa&iacute;ses con gigantes del sector.
    </p><p class="article-text">
        Su grupo hoy emplea a m&aacute;s de 3.500 personas, casi la mitad de ellas en Campo Maior. Suele decir que tiene un excedente de entre 10 y 15% de trabajadores, porque entiende que crear puestos de trabajo es &ldquo;crear riquezas para todos&rdquo;. M&aacute;s de 50% de la poblaci&oacute;n activa de la zona trabaja para los Nabeiros, en una de las 27 empresas que tienen (comercio, servicio, hosteler&iacute;a, agricultura, inmobiliario, industria y distribuci&oacute;n). En Campo Maior es dif&iacute;cil encontrar alguien que hable mal del patriarca, que tiene fama de conocer a cada uno de sus empleados y recibir a todas las personas que le piden trabajo. Dice que nunca pens&oacute; en cambiar la empresa de lugar, tampoco quiso venderla a Nestl&eacute; o Pepsico. Por eso y por las acciones ambientales y sociales que prestan en la zona - como el centro Alice Nabeiro (esposa del comendador) que ofrece educaci&oacute;n y asistencia salud complementarias a los ni&ntilde;os -, los Nabeiros son vistos como la loter&iacute;a que les toc&oacute; a los locales.
    </p><h3 class="article-text">Alcalde dos veces </h3><p class="article-text">
        La regi&oacute;n de Alentejo es de las que m&aacute;s sufre con la despoblaci&oacute;n en Portugal. Entre 2001 y 2011, los dos &uacute;ltimos datos del censo portugu&eacute;s, solo cinco de los 47 municipios no han perdido poblaci&oacute;n. Campo Maior, con un 4,8% de crecimiento, fue el segundo que m&aacute;s aument&oacute; el numero de habitantes. Para los naturales la explicaci&oacute;n es sencilla: no les falta trabajo y eso es gracias al comendador. El alcalde trabaj&oacute; para el patr&oacute;n del caf&eacute; y lleg&oacute; a la alcald&iacute;a gracias a su indicaci&oacute;n. &Eacute;l mismo fue alcalde dos veces, una de ellas durante la dictadura de Salazar, y otra en democracia, por el Partido Socialista. Se dice socialista por qu&eacute; &ldquo;sabe lo que es la pobreza&rdquo;. En 1986, acusado de fraude fiscal, se refugi&oacute; durante algunos meses en Badajoz, mientras sus abogados lograban derrotar a la Hacienda portuguesa en los tribunales. Absuelto, pudo volver a su tierra. La recepci&oacute;n que les hicieron los compatriotas qued&oacute; grabada en la memoria colectiva. Fue el &uacute;nico periodo en que el comendador estuvo lejos de Campo Maior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me acuerdo de &eacute;l cuando viv&iacute;a ac&aacute;, cerca de mi casa&rdquo;, cuenta Maria Luisa Martins, 72 a&otilde;s, mientras pasea a su perrita por la plaza. &ldquo;Es una persona muy humilde, un hombre muy listo y trabajador. Tiene una capacidad tremenda de ingeniar cosas&rdquo;, dice. En una entrevista al peri&oacute;dico Expresso, Rui Nabeiro habl&oacute; de sus recuerdos de la casa donde creci&oacute; y de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola: &ldquo;La comisar&iacute;a estaba pegada al edificio del Ayuntamiento y se escuchaban, desde nuestra casa, los gritos de la gente cuando les anunciaban que les iban a mandar a Espa&ntilde;a. Me pon&iacute;an los pelos de punta. Fue una guerra mala y dura (&hellip;) Me acuerdo de la gente que era capturada en la frontera. Los tra&iacute;an aqu&iacute;, detenidos y luego los transportaban a Espa&ntilde;a, sab&iacute;an que iban a morir. Durante la Guerra ya intentaba hacer comercio, porque faltaba az&uacute;car, pasta, arroz, bacalao&rdquo;. La se&ntilde;ora de la perrita se siente muy agradecida al paisano empresario. Dos hijos, una hija y un yerno suyo trabajan para el patr&oacute;n del caf&eacute;. &ldquo;Ni quiero pensar qu&eacute; pasar&aacute; cuando ese hombre nos falte, cuando cierre los ojos. Me da miedo porque, sabe usted, los hijos y nietos que administran nunca son iguales de buenos y listos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de este a&ntilde;o el comendador les dio un susto a todos al ser ingresado de urgencia en el hospital. La fiesta de cumplea&ntilde;os fue cancelada, pero unas semanas despu&eacute;s estuvo en el lanzamiento de un vino en su homenaje. A mediados de mayo fue a Lisboa para la presentaci&oacute;n de la estrategia global de sostenibilidad de la empresa. Estaban presentes el alcalde de la capital, Fernando Medina, el ministro de Econom&iacute;a, Pedro Siza Vieira, y el Primer Ministro portugu&eacute;s, Ant&oacute;nio Costa, protagonista de la frase del d&iacute;a. &ldquo;Cuando se tiene a un Nabeiro no hace falta ning&uacute;n [George] Clone&rdquo;, dijo en referencia al actor norteamericano que protagoniza la campa&ntilde;a mundial de Nespresso, competencia de Nestl&eacute; al Caf&eacute; Delta. Antes hab&iacute;a hablado el patrono: &ldquo;Espa&ntilde;a siempre fue mi litoral. Como era el mar para los portugueses de la costa que sal&iacute;an hacer contacto, explorar nuevos mundos&rdquo;, explic&oacute;. Fue aplaudido de pie por Costa, que lo puso como un ejemplo a ser seguido por los empresarios y ciudadanos del pa&iacute;s: &ldquo;La frontera con Espa&ntilde;a no es una barrera, es una oportunidad. Es la posibilidad de descubrir que no somos 10 sino 60 millones&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Desmontando prejuicios </h3><p class="article-text">
        M&aacute;s que ventajas comerciales, la relaci&oacute;n con Espa&ntilde;a representa el ADN de la empresa, dice Rita Nabeiro, administradora del grupo y directora general de la Adega Mayor. &ldquo;Hay una noci&oacute;n de empresa ib&eacute;rica, por la propia historia de la empresa, que desmonta a muchos prejuicios sobre qu&eacute; es el interior y qu&eacute; es el litoral, y donde debe de estar una empresa si quiere crecer&rdquo;, a&ntilde;ade la nieta del comendador. En el 1986 el grupo abri&oacute; en Espa&ntilde;a la primera oficina fuera de Portugal. Hoy son 18 secciones, con alrededor de 400 trabajadores en el pa&iacute;s vecino. &ldquo;Hace casi 60 a&ntilde;os, muchos antes de que Portugal y Espa&ntilde;a estuvieran en la Uni&oacute;n Europea, mi abuelo tuvo esa visi&oacute;n, que hoy parece algo normal, la de las euro ciudades. &Eacute;l ya entend&iacute;a que deber&iacute;amos estrechar relaciones entre ciudades y regiones fronterizas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los objetivos del grupo para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os son expandirse internacionalmente para estar entre las diez empresas m&aacute;s grandes del caf&eacute; del mundo y, a la vez, ser cada vez m&aacute;s ecol&oacute;gicos. En el evento en Lisboa, Rui Miguel Nabeiro, el CEO del grupo y nieto del fundador, present&oacute; las nuevas c&aacute;psulas de caf&eacute; 100% org&aacute;nicas, hechas de una mezcla de ca&ntilde;a, ma&iacute;z y yuca, sin pl&aacute;stico o aluminio. &ldquo;Es importante que una empresa mire hacia el futuro, y como vemos por la longevidad del fundador del grupo, Delta tiene much&iacute;simo futuro&rdquo;, dijo el primer ministro portugu&eacute;s, para luego a&ntilde;adir que si hubiera mil empresarios como Nabeiro la econom&iacute;a portuguesa no solamente crecer&iacute;a por encima de la zona euro, sino que &ldquo;transformar&iacute;a el pa&iacute;s de forma extraordinaria y sostenible.&rdquo; Pero no todos los d&iacute;as aparecen figuras como el patrono Nabeiro. Campo Maior se lo agradece, pero tambi&eacute;n se pregunta, con alguna aprehensi&oacute;n, qu&eacute; ser&aacute; de ellos cuando el patr&oacute;n ya no est&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Viel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/comendador-empezo-contrabandistas-frontera_1_1182852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Dec 2019 20:43:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5548080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5548080" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Rui Nabeiro, el comendador que empezó como contrabandista en la frontera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/986b5f14-df67-4cac-93a1-4edf836096bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Contrabando,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal é um mar que deu à costa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-um-mar-deu-costa_1_1181905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Patricia Bolinches "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por que o país se aventurou no colonialismo se tais benefícios incertos ofereceram e não serviram para monenizar o país? Você ainda aflige esse fracasso com os portugueses ou alivia sua culpa colonial?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista Portugal: a magia do improv&aacute;vel, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Portugal-mar-naufrago_0_975702682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No volume III do Capital, Karl Marx (desculpem a refer&ecirc;ncia ao cl&aacute;ssico, mas s&oacute; os distra&iacute;dos e os ignorantes pensam que os cl&aacute;ssicos desaparecem facilmente) argumenta que o colonialismo teve um papel importante no desenvolvimento do capitalismo, um papel que s&oacute; p&ocirc;de dar todos os seus frutos nos pa&iacute;ses que tinham criado anteriormente outras condi&ccedil;&otilde;es favor&aacute;veis. N&atilde;o era o caso de Espanha nem de Portugal, e por isso eles n&atilde;o puderam modernizar-se com &ecirc;xito. E conclui: &ldquo;Compare-se a Holanda com Portugal, por exemplo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quaisquer que sejam os argumentos a favor e contra esta leitura, a verdade &eacute; que Portugal n&atilde;o se aproveitou da expans&atilde;o colonial para se modernizar e, de facto, o grande quinh&atilde;o da pilhagem das riquezas das col&oacute;nias foi parar a outros bolsos europeus. N&atilde;o me interessa investigar as raz&otilde;es da perda fatal dessa oportunidade hist&oacute;rica. Mas intrigam-me duas coisas: porque se aventuraram os portugueses a tal empresa sabendo que os benef&iacute;cios eram t&atilde;o incertos? Continuar&aacute; esse fracasso a assombrar ainda hoje os portugueses ou, pelo contr&aacute;rio, confere &agrave; sua culpa colonial uma leveza quase indecorosa?
    </p><p class="article-text">
        Quanto &agrave; primeira pergunta, os portugueses foram frequentemente postos na situa&ccedil;&atilde;o de serem percursores do que n&atilde;o se segue. A fulgurante ilumina&ccedil;&atilde;o dos in&iacute;cios, dos prim&oacute;rdios, do curto-prazo cegou-os frequentemente para as consequ&ecirc;ncias e os desenvolvimentos de longo prazo, sobretudo porque lhes faltaram os c&aacute;lculos e um corpo forte de comerciantes, de que se auto-privaram com a expuls&atilde;o dos judeus. Portugal foi um pa&iacute;s perif&eacute;rico antes de haver um centro europeu consolidado. Os Portuguese constru&iacute;ram a jangada de pedra s&eacute;culos antes de o arque&oacute;logo da alma colectiva, Jos&eacute; Saramago, a ter descoberto nos escombros da na&ccedil;&atilde;o. Anteviam que o s&eacute;culo XIX, arrogantemente capitalista, os viria a considerar como n&atilde;o verdadeiramente europeus, nem sequer verdadeiramente brancos, sorte que partilharam com espanh&oacute;is e irlandeses, apesar de serem senhores de um vasto imp&eacute;rio colonial. A voca&ccedil;&atilde;o do seu imp&eacute;rio era ser subalterno, e assim foi durante grande parte da sua exist&ecirc;ncia. O que de mais precioso passou pelo porto de Lisboa (ouro) seguiu a maior parte das vezes para outras paragens, para a Inglaterra, por exemplo. O que ficou foi o que deu &agrave; costa ou foi descarregado no porto por ser internacionalmente menos valioso do ponto de vista da lei do valor capitalista. Mas como o capital &eacute; estupidamente reducionista, foi imenso o que ficou &ndash; o artesanato intercultural de vidas, culturas, gostos, falares, que passou a circular na sociedade portuguesa e a reproduzir-se com insond&aacute;vel criatividade at&eacute; hoje. A prop&oacute;sito, h&aacute; algum outro pa&iacute;s europeu onde o primeiro-ministro--um dos mais brilhantes da Uni&atilde;o Europeia-- tenha t&atilde;o abundante sangue asi&aacute;tico? Abundou o que n&atilde;o interessava ao capital, mas enriqueceu a cultura, mesti&ccedil;ou gentes e paladares, gerou a saudade de ter estado em casa em tantos lugares fora de casa, de estar sempre a ir e voltar sem se levantar do sof&aacute; da sala. Enquanto outros pa&iacute;ses se dilaceraram em distin&ccedil;&otilde;es entre campo e cidade, entre religi&atilde;o A e religi&atilde;o B, entre l&iacute;ngua C e l&iacute;ngua D, Portugal ficou para sempre entre o mar e a terra. At&eacute; hoje. Um pa&iacute;s de costas para o mais &uacute;til porque o infinito do mar &eacute; mais sedutor.
    </p><p class="article-text">
        Quanto &agrave; segunda pergunta, a culpa colonial foge a todos os determinismos hist&oacute;ricos porque n&atilde;o foi o colonialismo que contribuiu para modernizar Portugal, foi antes o fim do colonialismo. A Revolu&ccedil;&atilde;o do 25 de Abril de 1974 foi o resultado do colonialismo virado do avesso, duplamente anti-colonial, porque libertou tanto o colonizado como o colonizador. Mas, por essa raz&atilde;o, s&oacute; em pequena parte foi obra dos portugueses. A maior parte dessa obra deve-se ao sacrif&iacute;cio heroico dos povos em luta contra o colonialismo portugu&ecirc;s, muitas vezes com armas na m&atilde;o, pelo menos desde 1961, arriscando massacres e destrui&ccedil;&otilde;es por mensagens de chumbo e de napalm. &Eacute; o mais fenomenal caso de mesti&ccedil;agem libertadora pois, sem a luta heroica dos libertadores das col&oacute;nias, talvez os portugueses n&atilde;o tivessem conseguido libertar-se com tanto radicalismo do ditador do atraso. A compara&ccedil;&atilde;o com a transi&ccedil;&atilde;o na vizinha Espanha a partir de 1976 &eacute; inescap&aacute;vel.
    </p><p class="article-text">
        O fim duplo do colonialismo era radical porque ditava n&atilde;o s&oacute; o fim do colonialismo mas tamb&eacute;m o fim do pr&oacute;prio capitalismo, o qual, nos imp&eacute;rios dominantes, se nutrira ao longo dos s&eacute;culos do colonialismo por via da pilhagem das riquezas naturais e humanas (da escravatura &agrave; mesti&ccedil;agem por viola&ccedil;&atilde;o de mulheres nativas). Os pa&iacute;ses que se libertaram do colonialismo portugu&ecirc;s optaram sem excep&ccedil;&atilde;o pela via do socialismo para o desenvolvimento, caso &uacute;nico nunca visto na hist&oacute;ria das descoloniza&ccedil;&otilde;es das col&oacute;nias europeias. Por sua vez, logo que acordaram da confus&atilde;o de despertar num lugar t&atilde;o diferente daquele em que tinham adormecido, os portugueses da Revolu&ccedil;&atilde;o do Cravos rumaram para a revolu&ccedil;&atilde;o socialista com o mesmo voluntarismo e desafiando as mesmas leis deterministas com que se tinham embrenhado nos oceanos ignorados. Foi, no entanto, um radicalismo t&atilde;o real quanto ilus&oacute;rio. O capitalismo de outrora, caseiro e raqu&iacute;tico, soubera entretanto globalizar-se e fortalecer-se com os parentes dominantes da partilha do mundo, dotados de instrumentos t&atilde;o mort&iacute;feros como o FMI e a chamada guerra fria. As ex-col&oacute;nias foram uma a uma sendo disciplinadas sob pena de castigos abissais, e Portugal, doze anos depois da Revolu&ccedil;&atilde;o, acolheu-se ao capitalismo dos ricos &ndash; a Uni&atilde;o Europeia &ndash; na esperan&ccedil;a de buscar a&iacute; um substituto do El Dorado que em v&atilde;o tinha imaginado s&eacute;culos atr&aacute;s com a aventura colonial. Mas tal como antes, essa busca ficou muito aqu&eacute;m das expectativas. Aos portugueses, que se criam e queriam ser finalmente brancos, iguais aos europeus de sempre, foi reservado um canto da sala menos iluminado, onde as cores se confundem e o mau aluno permanece, por melhor aluno que seja. Uma escola para deficientes tende a ser uma escola deficiente. A Europa transformou-se num imenso mar seco e o que deu &agrave; costa foi muito e muito bom, mas sob condi&ccedil;&atilde;o de Portugal n&atilde;o sair donde estava.
    </p><p class="article-text">
        Ao contr&aacute;rio do que se pensa comummente, o fado n&atilde;o &eacute; express&atilde;o da submiss&atilde;o dos portugueses ao destino e ao determinismo. &Eacute; antes a express&atilde;o da fuga sempre tentada e sempre frustrada a esse destino e a esse determinismo. Nisto reside o optimismo tr&aacute;gico dos portugueses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-um-mar-deu-costa_1_1181905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2019 21:33:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1277704" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1277704" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Portugal é um mar que deu à costa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colonialismo,Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal es un mar que naufragó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-mar-naufrago_1_1181662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Patricia Bolinches "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué se aventuró el país en el colonialismo si tan inciertos beneficios ofrecía y no sirvió para modernizar el país? ¿Aflige aún ese fracaso a los portugueses o aligera su culpa colonial?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista Portugal: la magia de lo improbable, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Portugal-um-mar-deu-costa_0_975702623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En el volumen III de Capital, Karl Marx (disculpen la referencia al cl&aacute;sico, pero solo los despistados y los ignorantes piensan que los cl&aacute;sicos desaparecen f&aacute;cilmente), argumenta que el colonialismo tuvo un papel importante en el desarrollo del capitalismo, un papel que solo pudo dar todos sus frutos en los pa&iacute;ses que hab&iacute;an creado anteriormente otras condiciones favorables. No era el caso de Espa&ntilde;a ni de Portugal, y por eso no pudieron modernizarse con &eacute;xito. Y concluye: &ldquo;Comparemos Holanda con Portugal, por ejemplo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cualesquiera que sean los argumentos a favor y en contra de esta lectura, la verdad es que Portugal no se aprovech&oacute; de la expansi&oacute;n colonial para modernizarse y, de hecho, la gran parte del pillaje de las riquezas de las colonias fue a parar a otros bolsillos europeos. No me interesa investigar las razones de la p&eacute;rdida fatal de esa oportunidad hist&oacute;rica. Pero me intrigan dos cosas: &iquest;por qu&eacute; se aventuraron los portugueses a semejante empresa sabiendo que los beneficios eran tan inciertos? &iquest;Continuar&aacute; ese fracaso afligiendo todav&iacute;a hoy a los portugueses o, al contrario, confiere a su culpa colonial una ligereza casi indecorosa?
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la primera pregunta, los portugueses han sido frecuentemente puestos en la tesitura de ser precursores de lo que no contin&uacute;a. La fulgurante iluminaci&oacute;n de los comienzos, de los or&iacute;genes, del corto plazo les ha cegado frecuentemente para las consecuencias y los desarrollos a largo plazo, sobre todo porque les han faltado los c&aacute;lculos y un cuerpo fuerte de comerciantes, de los que se privaron a s&iacute; mismos con la expulsi&oacute;n de los jud&iacute;os. Portugal fue un pa&iacute;s perif&eacute;rico antes de haber un centro europeo consolidado. Los portugueses construyeron la balsa de piedra siglos antes de que el arque&oacute;logo del alma colectiva, Jos&eacute; Saramago, la hubiese descubierto entre los escombros de la naci&oacute;n. Preve&iacute;an que el siglo XIX, arrogantemente capitalista, los vendr&iacute;a a considerar como no verdaderamente europeos, ni siquiera verdaderamente blancos, suerte que compartieron con espa&ntilde;oles e irlandeses, a pesar de ser se&ntilde;ores de un vasto imperio colonial. La vocaci&oacute;n de su imperio era ser subalterno, y as&iacute; fue durante gran parte de su existencia. Lo m&aacute;s precioso que pas&oacute; por el puerto de Lisboa (oro) sigui&oacute;, la mayor parte de las veces, hacia otros fondeaderos; hacia Inglaterra, por ejemplo. Lo que qued&oacute; fue lo que naufrag&oacute; o fue descargado en el puerto por ser internacionalmente menos valioso desde el punto de vista de la ley del valor capitalista. Pero como el capital es enormemente reduccionista, fue mucho lo que qued&oacute;: la artesan&iacute;a intercultural de vidas, culturas, gustos, hablares, que pas&oacute; a circular por la sociedad portuguesa y a reproducirse con insondable creatividad hasta hoy. A prop&oacute;sito, &iquest;hay alg&uacute;n otro pa&iacute;s europeo donde el primer ministro &ndash;uno de los m&aacute;s brillantes de la Uni&oacute;n Europea&ndash; tenga tan abundante sangre asi&aacute;tica? Afluy&oacute; lo que no interesaba al capital, pero enriqueci&oacute; la cultura, mestiz&oacute; gentes y paladares, gener&oacute; la saudade de haber estado en casa en tantos lugares fuera de casa, de estar siempre yendo y viniendo sin levantarse del sof&aacute; del sal&oacute;n. Mientras otros pa&iacute;ses se atormentaban en distinciones entre campo y ciudad, entre religi&oacute;n A y religi&oacute;n B, entre lengua C y lengua D, Portugal se qued&oacute; para siempre entre el mar y la tierra. Hasta hoy. Un pa&iacute;s de espaldas a lo m&aacute;s &uacute;til porque el infinito del mar es m&aacute;s seductor.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la segunda pregunta, la culpa colonial huye de todos los determinismos hist&oacute;ricos porque no fue el colonialismo el que contribuy&oacute; a modernizar Portugal, el fin del colonialismo fue anterior. La Revoluci&oacute;n del 25 de Abril de 1974 fue el resultado del colonialismo del rev&eacute;s, doblemente anticolonial, porque liber&oacute; tanto al colonizado como al colonizador. Pero, por esa raz&oacute;n, solo en peque&ntilde;a medida fue obra de los portugueses. La mayor parte de esa obra se debe al sacrificio heroico de los pueblos en lucha contra el colonialismo portugu&eacute;s, muchas veces levantados en armas, por lo menos desde 1961, arriesg&aacute;ndose a masacres y destrucciones mediante mensajes de plomo y de napalm. Es el m&aacute;s fabuloso caso de mestizaje liberador ya que, sin la lucha heroica de los liberadores de las colonias, tal vez los portugueses no hubiesen conseguido liberarse con tanto radicalismo del dictador del atraso. La comparaci&oacute;n con la transici&oacute;n de la vecina Espa&ntilde;a a partir de 1976 es ineludible.
    </p><p class="article-text">
        El doble fin del colonialismo era radical porque dictaba no solo el fin del colonialismo, sino tambi&eacute;n el fin del propio capitalismo que, en los imperios dominantes, se hab&iacute;a nutrido a lo largo de los siglos del colonialismo mediante el pillaje de las riquezas naturales y humanas (de la esclavitud al mestizaje por la violaci&oacute;n de las mujeres nativas). Los pa&iacute;ses que se liberaron del colonialismo portugu&eacute;s optaron sin excepci&oacute;n por la v&iacute;a del socialismo para su desarrollo, un caso &uacute;nico nunca visto en la historia de las descolonizaciones de las colonias europeas. A su vez, tras despabilarse de la confusi&oacute;n de despertar en un lugar tan diferente de aquel en el que se hab&iacute;an adormecido, los portugueses de la Revoluci&oacute;n de los Claveles tomaron el rumbo hacia la revoluci&oacute;n socialista con el mismo voluntarismo y desafiando a las mismas leyes deterministas con las que se hab&iacute;an internado en los oc&eacute;anos ignotos. Fue, sin embargo, un radicalismo tan real como ilusorio. El capitalismo de otros tiempos, casero y raqu&iacute;tico, supo al mismo tiempo globalizarse y fortalecerse con los parientes que dominaron el reparto del mundo, dotados de instrumentos tan mort&iacute;feros como el FMI y la llamada guerra fr&iacute;a. Las ex colonias fueron disciplinadas una a una bajo pena de castigos aterradores, y Portugal, doce a&ntilde;os despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n, se acogi&oacute; al capitalismo de los ricos &ndash;la Uni&oacute;n Europea&ndash; con la esperanza de encontrar un sustituto de El Dorado que en vano hab&iacute;a imaginado siglos atr&aacute;s con la aventura colonial. Pero, como antes, esa b&uacute;squeda no cumpli&oacute; con las expectativas. A los portugueses, que se cre&iacute;an y quer&iacute;an ser finalmente blancos, iguales a los europeos de siempre, les fue reservado un rinc&oacute;n en el aula menos iluminado, donde los colores se confunden y el mal alumno permanece, por muy buen alumno que sea. Un colegio para deficientes tiende a ser un colegio deficiente. Europa se transform&oacute; en un inmenso mar seco y lo que llegaba a la costa fue mucho y muy bueno, pero bajo la condici&oacute;n de que Portugal no saliese de donde se encontraba.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que se piensa com&uacute;nmente, el fado no es expresi&oacute;n de la sumisi&oacute;n de los portugueses al destino y al determinismo. Es, por encima, la expresi&oacute;n de fuga siempre intentada y siempre frustrada a ese destino y a ese determinismo. En esto reside el optimismo tr&aacute;gico de los portugueses.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n: Eduardo L&oacute;pez-Jamar</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-mar-naufrago_1_1181662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2019 20:20:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1277704" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1277704" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Portugal es un mar que naufragó]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9f85107a-fbd9-47e0-865b-1d771a59d251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colonialismo,Portugal,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
