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    <title><![CDATA[elDiario.es - John Carpenter]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/john-carpenter/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - John Carpenter]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Otra 'Terminator 3', dieciséis años después, y más secuelas que pensamos que nunca verían la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/segunda-terminator-dieciocho-secuelas-pensamos_1_1281244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3089a960-f4e8-44fe-b929-d55d28c4580e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una heroína de la cultura de los 80, de nuevo en acción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no existen las secuelas inesperadas dentro del actual flujo incansable de continuaciones y reinicios de filmes. Aún así, Hollywood nos sigue deparando pequeñas sorpresas como recuperar a Linda Hamilton (la Sarah Connor del díptico original de</p><p class="subtitle">Terminator</p><p class="subtitle">) como heroína de acción</p></div><p class="article-text">
        La existencia de <em>Doctor Sue&ntilde;o</em> sugiere que no hay nada sagrado en lo que se refiere a secuelas cinematogr&aacute;ficas. Continuar <em>El resplandor</em> ten&iacute;a algo de tab&uacute;, aunque la luz verde (en forma de secuela literaria) de Stephen King pueda neutralizar el culto al filme de Kubrick y a su mismo realizador. Las recientes <em>La noche de Halloween</em> y <em>Terminator: Destino Oscuro</em> marcan otro camino: continuaciones que ignoran filmes previos (la saga <em>Halloween</em> ya ten&iacute;a precedentes <a href="https://www.eldiario.es/cultura/Jamie-Lee-Curtis-Schrodinger-Halloween_0_806319895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este aspecto</a>) y recuperan a actores hist&oacute;ricos asumiendo el riesgo de que las canas puedan espantar a espectadores juveniles... o a veteranos que no quieran visualizar el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Son a&ntilde;os de auges de la ficci&oacute;n seriada, sea en la pantalla de televisi&oacute;n, en las salas de cine o en las plataformas digitales. Los grandes estudios, deseosos de amortizar sus cat&aacute;logos de propiedades intelectuales, han asumido la l&oacute;gica de la industria del c&oacute;mic de superh&eacute;roes: toda obra puede continuar indefinidamente y, a la vez, es susceptible de rehacerse o relanzarse para volverla a presentar a una audiencia rejuvenecida. El estallido de audiovisual superheroico en el cine y la televisi&oacute;n es un ejemplo de esta tendencia y marca grandes diferencias con &eacute;pocas previas.
    </p><p class="article-text">
        Si la primera gran pel&iacute;cula de cine sobre Spider-man tard&oacute; a&ntilde;os en concebirse, el personaje ha liderado siete filmes de imagen real en los &uacute;ltimos dieciocho a&ntilde;os (sin contar su participaci&oacute;n en otros t&iacute;tulos de Marvel Studios). El cine de terror, normalmente apegado a los presupuestos bajos y a la aspiraci&oacute;n de conectar con un nicho de p&uacute;blico espec&iacute;fico, estaba mucho m&aacute;s acostumbrado a esta serializaci&oacute;n. Solo hay que recordar las casi infinitas continuaciones de <em>Viernes 13</em>, <em>Saw</em> o <em>La matanza de Texas</em> y su laberinto de secuelas, <em>remakes</em>, precuelas y <em>reboots</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora hay que estar preparados para una secuela o relanzamiento de cualquier pel&iacute;cula, de la misma manera que el inspector Closeau de <em>La pantera rosa</em> (otra saga interminable) deb&iacute;a estar siempre preparado para repeler los ataques de su marcial mayordomo Cato. Pero el fen&oacute;meno de las secuelas tard&iacute;as o inesperadas no es nuevo. Antes de que Warner tuviese el atrevimiento de hacer una secuela de un filme de Kubrick, Universal hizo lo propio con Hitchcock.
    </p><h3 class="article-text">Terminator: Destino oscuro (2019)</h3><p class="article-text">
        <em>Terminator: Destino oscuro</em>
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        Han pasado muchas cosas desde que el realizador James Cameron (<em>Titanic</em>) se desentendi&oacute; de la saga que cre&oacute;. <em>Terminator III</em> respetaba en parte el esquema de secuela-<em>remake</em> de la entrega precedente, pero naci&oacute; carente de su aliento &eacute;pico. Para T<em>erminator: Salvation</em>, filmada en plena fascinaci&oacute;n por las im&aacute;genes del reporterismo incrustrado en las invasiones de Afganist&aacute;n e Irak, se opt&oacute; por una ambientaci&oacute;n futurista y postapocal&iacute;ptica. Y <em>Terminator: Genisys</em> llev&oacute; al extremo el juego con las lineas temporales.
    </p><p class="article-text">
        Esa &uacute;ltima apuesta ten&iacute;a algo de callej&oacute;n sin salida creativo pero tambi&eacute;n comercial: los responsables de <em>Terminator: Genisys</em> parec&iacute;an muy preocupados de seducir a nuevos p&uacute;blicos que quiz&aacute; no pod&iacute;an entender la aureola m&iacute;tica de la saga, y los veteranos pod&iacute;an caer en una cierta contemplaci&oacute;n melanc&oacute;lica de un <em>blockbuster</em> al entender que esa pel&iacute;cula les gui&ntilde;aba el ojo, pero ya no estaba hecha para ellos. <em>Terminator: Destino oscuro</em> refuerza la gratificaci&oacute;n del viejo fan recuperando a la actriz Linda Hamilton y conectando directamente con la ic&oacute;nica <em>Terminator 2</em>, ignorando las tres secuelas previas.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula no solo incluye regalos para los nost&aacute;lgicos. Tambi&eacute;n se incluye alg&uacute;n sacrificio con sentido comercial y tambi&eacute;n conceptual: se rejuvenece la saga con nuevos y j&oacute;venes rostros femeninos, y estos encarnan a personajes tambi&eacute;n claves en el futuro de una raza humana que ya no solo depende de salvadores masculinos. El hero&iacute;smo de las mujeres de <em>Terminator: Destino oscuro</em> ya no est&aacute; ligado a su capacidad reproductiva o al destino de su familia sangu&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Por el camino, se lanzan algunos dardos a la fobia mexicana de un Trump convertido en presa f&aacute;cil para Hollywood. Tim Miller (<em>Deadpool</em>) y compa&ntilde;&iacute;a puede presumir de una cierta intensidad en las escenas de acci&oacute;n, pero el digno conjunto quiz&aacute; no puede competir con uno de los mejores ejemplos de secuela tard&iacute;a: <em>Mad Max: furia en la carretera</em>.
    </p><h3 class="article-text">Psicosis II (1982)</h3><p class="article-text">
        <em>Psicosis II</em>
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        Uno de los grandes &eacute;xitos de Alfred Hitchcock se concibi&oacute; como un experimento de bajo presupuesto y bajo riesgo econ&oacute;mico. A&uacute;n as&iacute;, la pel&iacute;cula hab&iacute;a acabado consider&aacute;ndose un cl&aacute;sico del cine, adem&aacute;s de contribuir a resquebrajar el modelo de censura vigente en Hollywood hasta 1968. Lo que hab&iacute;a nacido como una probatura, basada adem&aacute;s en la novela de un Robert Bloch que proven&iacute;a de las revistas de <em>pulp fiction</em>, hab&iacute;a adquirido un aura de cl&aacute;sico intocable.
    </p><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; <em>Psicosis II</em>, una potencial herej&iacute;a que enviaba algunas se&ntilde;ales de ambici&oacute;n: contaba con el int&eacute;rprete original, Anthony Perkins, y con la m&uacute;sica de Jerry Goldsmith (<em>La profec&iacute;a</em>, <em>Alien</em>) o la fotograf&iacute;a de un Dean Cundey que estaba consolidando su prestigio. D&eacute;cadas despu&eacute;s de su internamiento, el asesino en serie Norman Bates volv&iacute;a a casa aparentemente recuperado... hasta que comienza a recibir llamadas telef&oacute;nicas de alguien que dice ser su madre muerta. El resultado fue una digna secuela que pon&iacute;a en com&uacute;n la tradici&oacute;n de la intriga <em>whodunit</em> (&iquest;qui&eacute;n es el asesino?) y las tramas de sospecha y posible acoso al estilo de <em>Luz de gas</em>, benefici&aacute;ndose de las dudas sobre la salud mental del personaje principal.
    </p><h3 class="article-text">John Rambo: Vuelta al infierno (2008)</h3><p class="article-text">
        <em>John Rambo: Vuelta al infierno</em>
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        En pleno apogeo de secuelas de <em>Rocky</em> y <em>Rambo</em> se bromeaba con la cantidad de veces que Sylvester Stallone pod&iacute;a llegar a encarnar a sus personajes m&aacute;s conocidos. En realidad, tanto el boxeador como el antiguo soldado pasaron mucho tiempo alejados de la gran pantalla. El veterano de la guerra del Vietnam se ausent&oacute; por m&aacute;s tiempo: transcurrieron veinte a&ntilde;os entre la tercera y la cuarta entrega de sus aventuras. En ese tiempo, las tornas pol&iacute;ticas hab&iacute;an cambiado.
    </p><p class="article-text">
        En 2008, el h&eacute;roe que hab&iacute;a matado por el neoimperialismo estadounidense pasaba a rechazar cualquier intervenci&oacute;n en el extranjero, incluido la de unos cooperantes que se adentran en una Birmania en conflicto. De alguna manera, <em>John Rambo</em> reflej&oacute; tanto un momento pol&iacute;tico (un aislacionismo escaldado por los costes humanos y econ&oacute;micos de la guerra de Irak) como el punto de vista del soldado: si hay que intervenir en el extranjero, hay que hacerlo armado hasta los dientes. Y Stallone film&oacute; una misi&oacute;n de rescate violent&iacute;sima, por momentos trepidante en sus escenas de acci&oacute;n, aunque algo deshumanizada. M&aacute;s de uno puede echar en falta ese toque sentimental (o sentimentaloide) de los primeros &eacute;xitos de su actor y director.
    </p><h3 class="article-text">TRON: Legacy (2010)</h3><p class="article-text">
        <em>TRON: Legacy</em>
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        D&eacute;cadas atr&aacute;s, los cl&aacute;sicos de Disney eran cuidados por su productora como acontecimientos f&iacute;lmicos irrepetibles. La producci&oacute;n de secuelas <em>low cost</em> para el mercado videogr&aacute;fico, tanto de obras entonces recientes (como <em>El rey le&oacute;n</em>) como de la ic&oacute;nica <em>Bambi</em>, debilit&oacute; esa imagen. <em>Fantas&iacute;a 2000</em> supuso un cambio de modelo, una continuaci&oacute;n de elevado coste y dise&ntilde;ada para su estreno en cines. El experimento no sali&oacute; bien econ&oacute;micamente, ni tampoco lo hizo esta continuaci&oacute;n de la <em>ochentera</em> <em>TRON</em> que anticipaba la voluntad de Disney de competir a lo grande (unos 170 millones de d&oacute;lares de presupuesto) y en todos los frentes (como el cine fant&aacute;stico de imagen real) del entretenimiento audiovisual.
    </p><p class="article-text">
        <em>TRON: Legacy </em>recogi&oacute; el subtexto anticomunismo de la primera entrega y lo redirigi&oacute; hacia la advertencia sobre el posible reverso de lo ut&oacute;pico: la tentaci&oacute;n de querer excluir a quienes se considere imperfectos. En plena resaca del <em>crack</em> financiero, tambi&eacute;n tocaba alg&uacute;n gui&ntilde;o a la avaricia empresarial incrustada en una historia de rebeld&iacute;a: Sam Flynn, un joven en desacuerdo con la pol&iacute;tica de los continuadores de la empresa tecnol&oacute;gica de su padre desaparecido, viaja involuntariamente al mundo virtual en el que ten&iacute;a lugar la obra original. All&iacute; descubre una distop&iacute;a totalitaria de dise&ntilde;o minimalista y estridentes neones que brillan en una oscuridad casi omnipresente. El resultado, con ecos de <em>Matrix</em>, puede resultar vistoso y mon&oacute;tono.
    </p><h3 class="article-text">La cosa (2011)</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El maestro de la acci&oacute;n fant&aacute;stica John Carpenter (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Carpenter-neonazis-apropian-pelicula-Vivos_0_601240174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Est&aacute;n vivos</a>) no ha tenido mucha suerte con las continuaciones de sus filmes. Muchas se realizaron contra contra su voluntad o sin su intervenci&oacute;n (hasta cinco secuelas de <em>Halloween</em>, junto con un <em>remake</em> y su correspondiente segunda parte); otras fueron planeadas pero no se llevaron a cabo (como una tercera entrega de <em>1997: Rescate en Nueva York</em>). La &uacute;nica secuela que ha dirigido, <em>2013: Rescate en Los Angeles</em>, fracas&oacute; comercialmente.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n carpenteriana de <em>La cosa</em>, segu&iacute;a generando productos asociados dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de su estreno: varios c&oacute;mics, un videojuego, un proyecto de miniserie... El retorno a la gran pantalla era una cuesti&oacute;n de tiempo y tom&oacute; la forma de una precuela s&oacute;lida y algo rutinaria. Sus realizadores deb&iacute;an desarrollar una narraci&oacute;n que no pod&iacute;a sorprender a los conocedores de la obra previa, y no consiguieron amenizar el camino mediante personajes dotados de un cierto carisma. A pesar de intentar seguir los pasos del original, o precisamente por ese motivo, <em>La cosa</em> de 2011 puede parecer tan g&eacute;lida y &aacute;rida como su ambientaci&oacute;n ant&aacute;rtica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/segunda-terminator-dieciocho-secuelas-pensamos_1_1281244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2019 19:46:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra 'Terminator 3', dieciséis años después, y más secuelas que pensamos que nunca verían la luz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Halloween,John Carpenter,James Cameron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y los niños, es que nadie va a pensar en los niños?: las dos vidas de 'El pueblo de los malditos']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ninos-nadie-pensar-pueblo-malditos_1_1571034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fea5e100-652a-4e8a-b2d2-6ab1975f6671_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;El pueblo de los malditos&#039; y su &#039;remake&#039;, dos pequeños clásicos de la ciencia ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mediados de los años 90, John Carpenter (</p><p class="subtitle">La cosa</p><p class="subtitle">) firmó el remake de un clásico de la ciencia ficción con posibles lecturas anticomunistas. Su versión se acaba de reeditar en formato Blu-ray e imagen en alta definición</p></div><p class="article-text">
        A las 10 de la ma&ntilde;ana, toda la poblaci&oacute;n de Midwich sufre un desvanecimiento. El ej&eacute;rcito explora la zona y dibuja un per&iacute;metro de l&iacute;mites perfectamente delimitados, dentro del cual toda la vida animal est&aacute; inconsciente. Unas horas despu&eacute;s, todos ellos recuperan los sentidos al mismo tiempo. Esta situaci&oacute;n enigm&aacute;tica va teniendo consecuencias. Unas semanas despu&eacute;s, toda la poblaci&oacute;n femenina en edad de procrear est&aacute; embarazada. Posteriormente, llegan los partos de unos ni&ntilde;os de ojos y pelo extra&ntilde;amente id&eacute;nticos. Y la revelaci&oacute;n de sus inusuales capacidades.
    </p><p class="article-text">
        Esta era la historia de <em>El pueblo de los malditos</em>, un cl&aacute;sico de la denominada edad de oro de la ciencia ficci&oacute;n. El filme, adem&aacute;s, es quiz&aacute; el exponente m&aacute;s conocido de las fant&aacute;sticas terror&iacute;ficas sobre p&eacute;rdida del control paternal o maternal (con permiso de <em>&iquest;Qui&eacute;n puede matar a un ni&ntilde;o?</em> o de <em>&iexcl;Estoy vivo!</em>). Tambi&eacute;n era un filme sobre invasiones e infiltraciones en la linea de la m&iacute;tica <em>La invasi&oacute;n de los ladrones de cuerpos</em>. Aunque esta vez los infiltrados no se escond&iacute;an, sino que resaltaban su talante de grupo uniforme que viste y se comporta de manera id&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        El filme, dirigido por el alem&aacute;n Wolf Rilla y producido por la divisi&oacute;n brit&aacute;nica de la Metro-Goldwyn-Mayer, hab&iacute;a estado varios a&ntilde;os en proceso, y llegaba ligeramente fuera de &eacute;poca. En 1960, el audiovisual masivo dejaba atr&aacute;s viejas inercias (como la ciencia ficci&oacute;n de bajo presupuesto con posibles connotaciones anticomunistas) y estaba iniciando una nueva etapa en la que recib&iacute;a las influencias de los nuevos cines del momento. La misma secuela del filme, <em>Children of the damned</em>, m&aacute;s moderna en su narrativa visual, ser&iacute;a un ejemplo de ello.
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        Corr&iacute;a la mitad de la d&eacute;cada de los 90 cuando John Carpenter, el maestro del cine fant&aacute;stico a quien se deb&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/CT-presenta-peliculas-favoritas-Navidad_0_593541288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cosa</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Carpenter-neonazis-apropian-pelicula-Vivos_0_601240174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Est&aacute;n vivos</em></a>, acept&oacute; un caramelo envenenado: rehacer <em>El pueblo de los malditos</em>. El resultado fue recibido con diversidad de opiniones. Muchas escenas pr&aacute;cticamente calcaban el filme de Rilla. El enfoque convencional del historia, adem&aacute;s, pod&iacute;a palidecer en comparaci&oacute;n con otra obra carpenteriana de la &eacute;poca: la lib&eacute;rrimamente lovecraftiana y tremendamente efectista (para bien o para mal) <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Sexo-John-Carpenter-maneras-Lovecraft_0_635537040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En la boca del miedo</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la editora videogr&aacute;fica Reel One recupera este s&oacute;lido <em>remake</em> en formato Blu-ray con la consiguiente imagen en alta definici&oacute;n. Lo que fue una obra de encargo ha ido ganando consideraci&oacute;n como una mirada respetuosa a material cl&aacute;sico, que a&ntilde;ad&iacute;a al original gotas de desconfianza en las relaciones entre la ciudadan&iacute;a y el gobierno, un poco m&aacute;s de violencia gr&aacute;fica y m&aacute;s referencias al aspecto sexual de la historia. La versi&oacute;n carpenteriana expand&iacute;a de manera medida y coherente una pel&iacute;cula condicionada por la censura.
    </p><h3 class="article-text">Continu&iacute;smo con a&ntilde;adidos</h3><p class="article-text">
        El proyecto pod&iacute;a tener sentido: el original, destacable por su esbeltez y concisi&oacute;n, no hab&iacute;a podido abordar algunos temas intr&iacute;nsecos a la historia que trataba. &iquest;Por qu&eacute; ninguna mujer se hab&iacute;a planteado abortar, dadas las extra&ntilde;as circunstancias que rodeaban a algunos de los embarazos? El autor de <em>Starman</em> resuelve este y otros peque&ntilde;os agujeros del filme de Rilla, matizando el androcentrismo de aquel.
    </p><p class="article-text">
        En el original, la naturaleza perturbadora de las fecundaciones, con evidentes visos de violaci&oacute;n por parte de fuerzas desconocidas, solo merec&iacute;a comentarios cuando despertaba los recelos o la indignaci&oacute;n de figuras masculinas o cuando perturbaba a mujeres que sab&iacute;an con certeza que su embarazo no pod&iacute;a ser natural. Las dificultades con la censura que hubiese implicado tratar el aborto implic&oacute; correr un tupido velo sobre las inquietudes de las futuras madres, en un ejemplo de las habituales confluencias entre el conservadurismo moral y las derivas andoc&eacute;ntricas o directamente machistas.
    </p><p class="article-text">
        Carpenter y compa&ntilde;&iacute;a tambi&eacute;n moderaron la econom&iacute;a narrativa propia de la serie B en general, y de la obra de Rilla en particular. Se dedicaron unos primeros minutos a presentar la localidad californiana donde transcurre la acci&oacute;n, mientras que el original propulsaba la acci&oacute;n apenas transcurrido un minuto de metraje. Christopher Reeve (<em>Superman</em>) y Linda Kozlowski (<em>Cocodrilo Dundee</em>) gozaron de suficiente tiempo en pantalla como para intentar dotar de cierto cuerpo a sus personajes.
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        Con todo, los reyes de la funci&oacute;n siguen siendo unos ni&ntilde;os de cabellos blancos que caminan alineados y que, a menudo, esperan pausadamente a quienes se enfrentan con ellos. La naturaleza de la amenaza posibilita que Carpenter nos regale im&aacute;genes en una linea muy caracter&iacute;stica de su filmograf&iacute;a desde los tiempos en que concibi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/Jamie-Lee-Curtis-Schrodinger-Halloween_0_806319895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La noche de Halloween</a>: los enemigos que inquietan sin necesidad de hablar o moverse, que atemorizan a trav&eacute;s de la quietud y el silencio, de la impasibilidad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de afrontar el proyecto con una l&oacute;gica del cambio m&iacute;nimo (&ldquo;si no est&aacute; roto, no lo arregles&rdquo;, dice un lema habitual en la industria del entretenimiento), Carpenter y compa&ntilde;&iacute;a incorporaron una subtrama. Uno de los ni&ntilde;os se muestra m&aacute;s abierto a la sentimentalidad y la empat&iacute;a humana, seguramente por el hecho de no tener pareja, por ser el verso suelto del grupo. La moraleja encaja con los gui&ntilde;os a la contracultura que tamizan la filmograf&iacute;a del realizador estadounidense: estar desubicado puede hacer ver las cosas de una manera m&aacute;s compleja.
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      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ninos-nadie-pensar-pueblo-malditos_1_1571034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2019 19:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y los niños, es que nadie va a pensar en los niños?: las dos vidas de 'El pueblo de los malditos']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Carpenter,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelve 'La noche de Halloween': guía para sobrevivir a sus secuelas y al retorno de Michael Myers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jamie-lee-curtis-schrodinger-halloween_1_1970214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9a4fa5a-de16-4185-a15a-339d436ed0c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Michael Myers, el insistente y silencioso asesino de la saga &#039;Halloween&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El clásico del cine de terror dirigido por John Carpenter tendrá una nueva secuela que se estrenará el próximo mes de octubre</p><p class="subtitle">La undécima película de la saga ignorará todas las secuelas previas y recuperará a una protagonista femenina que había muerto, retornado y vuelto a morir en varias entregas</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo estreno de la und&eacute;cima pel&iacute;cula de la franquicia <em>Halloween </em>ha generado expectativas entre los aficionados al terror. Blumhouse Productions (<em>Insidious</em>, <em>D&eacute;jame salir</em>) ha intentado reflotar una marca desgastada. Para ello, ha contado con la asesor&iacute;a del director del primer filme, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Carpenter-neonazis-apropian-pelicula-Vivos_0_601240174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Carpenter</a> (<em>La cosa</em>) y ha recuperado a la protagonista original, la actriz Jamie Lee Curtis (<em>Entre pillos anda el juego</em>).
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos que ha trascendido es que esta nueva <em>La noche de Halloween</em> ignorar&aacute; todas las secuelas. Eso incluir&iacute;a la segunda parte, a pesar de que la guioniz&oacute; el mismo Carpenter. Esta decisi&oacute;n radical pone las cosas algo m&aacute;s sencillas a un p&uacute;blico que puede estar algo perdido por la continuidad tortuosa de las diferentes entregas.
    </p><p class="article-text">
        Con Michael Myers no hay problemas cronol&oacute;gicos. Es un personaje p&eacute;treo, ajeno a cualquier cambio de entorno: siempre est&aacute; enmascarado, en silencio y preparado para matar con cualquier objeto afilado que tenga a mano. Pero su v&iacute;ctima preferida, la Laurie Strode interpretada por Curtis, ha vivido y ha muerto, ha vuelto a vivir y a morir, a conveniencia de los productores y sus capacidades presupuestarias.
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            </figure><p class="article-text">
        Ahora Strode vuelve, otra vez, con un pasado nuevo, en una cuarta linea temporal si contamos el <em>remake</em> de Rob Zombie y su correspondiente secuela. &iquest;Est&aacute;s algo confundido? Nosotros te explicamos el laberinto de <em>La noche de Halloween</em> y sus secuelas, por si quieres emprender el viaje.
    </p><h3 class="article-text">Los dos primeros filmes, la primera noche</h3><p class="article-text">
        Vayamos al principio: octubre de 1978. Se estrena una obra de baj&iacute;simo presupuesto dirigida por un joven realizador que se convertir&iacute;a en icono perdurable del cine fant&aacute;stico con pel&iacute;culas como <em>La niebla</em> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Sexo-John-Carpenter-maneras-Lovecraft_0_635537040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En la boca del miedo</em></a>. Los italianos Mario Bava (<em>Seis mujeres para el asesino</em>) o Dario Argento (<em>Rojo oscuro</em>) hab&iacute;an estado trabajando las narraciones f&iacute;lmicas de asesinatos seriados con crecientes dosis de <em>gore</em>. Cineastas como Bob Clark (<em>Negra navidad</em>) hab&iacute;an tra&iacute;do la mezcla a Norteam&eacute;rica. Pero ser&iacute;an las secuelas de<em> Viernes 13</em> y la obra de Carpenter las que pondr&iacute;an los fundamentos del cine <em>slasher</em> y sus matarifes invencibles.
    </p><p class="article-text">
        <em>Negra navidad</em> todav&iacute;a presentaba una historia de intriga, con sospechosos y falsos culpables hasta la revelaci&oacute;n final. En <em>La noche de Halloween</em>, en cambio, se renunciaba al misterio cl&aacute;sico: conoc&iacute;amos la identidad del asesino desde el inicio. Michael Myers era un homicida silencioso que irrump&iacute;a en un barrio residencial y destrozaba el orden de un vecindario presuntamente seguro, de ni&ntilde;os con padres ausentes pero protegidos por j&oacute;venes canguros.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta se alejaba del horror rural de miedo al <em>redneck</em> y llevaba el terror a un hogar cualquiera de la Norteam&eacute;rica urbana. Adem&aacute;s, Carpenter consigui&oacute; una obra est&eacute;ticamente influyente, gracias a una memorable banda sonora electr&oacute;nica y a un uso astuto de los estabilizadores de imagen. Las panor&aacute;micas de Haddonfield (localidad natal de la coguionista y productora Debra Hill), las secuencias de c&aacute;mara subjetiva, adquir&iacute;an un sugerente aspecto flotante, casi on&iacute;rico.
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        Una joven Jamie Lee Curtis ejerci&oacute; de superviviente: su personaje consegu&iacute;a eludir una y otra vez al acosador (aunque, cosas del androcentrismo, acababa necesitando del correspondiente salvador masculino). Curtis volvi&oacute; a defender ese rol en filmes como <em>El tren del terror</em> y, por supuesto, <em>Halloween II</em>. Esta &uacute;ltima fue una secuela continuista, tutelada pero no dirigida por Carpenter, que retomaba la acci&oacute;n en el mismo momento en que conclu&iacute;a el filme anterior.
    </p><p class="article-text">
        El gui&oacute;n de Carpenter y Hill comenz&oacute; a distorsionar una propuesta basada en la arbitrariedad de la amenaza y la falta de explicaciones psicol&oacute;gicas. El enmascarado Michael Myers era un peligro inmotivado que pod&iacute;a asaltar cualquier hogar. En la secuela, en cambio, los lazos sangu&iacute;neos pasaban a ser centrales en la trama (se descubr&iacute;a que Strode era la hermana de Myers). Tambi&eacute;n se inclu&iacute;a un gui&ntilde;o a cultos paganos que se retomar&iacute;a en entregas posteriores.
    </p><p class="article-text">
        El hartazgo de los creadores propici&oacute; un giro radical. <em>Halloween III</em> explic&oacute; una historia completamente nueva y prescindi&oacute; de un Myers convertido en icono del cine de cuchilladas. La idea era crear una saga de pesadillas autoconclusivas, una especie de <em>The twilight zone</em> para cines. Carpenter puso la m&uacute;sica, Hill produjo la cinta y un colaborador habitual, Tommy Lee Wallace (<em>It</em>), tom&oacute; los mandos con una extra&ntilde;a historia de ciencia, magia y bromas asesinas. El experimento fue lucrativo pero gener&oacute; una cierta frustraci&oacute;n, as&iacute; que el asesino enmascarado no tard&oacute; en retornar.
    </p><h3 class="article-text">Del cuarto al sexto filme: la primera muerte de Laurie</h3><p class="article-text">
        Una secuela tard&iacute;a y de bajo presupuesto, sin ning&uacute;n avance especialmente significativo, dif&iacute;cilmente pod&iacute;a llamar la atenci&oacute;n de John Carpenter y Jamie Lee Curtis. As&iacute; que los productores cortaron por lo sano: Laurie Strode hab&iacute;a muerto en alg&uacute;n momento del pasado.
    </p><p class="article-text">
        El protagonismo reca&iacute;a en Myers, su psiquiatra e incansable perseguidor (el doctor Loomis interpretado por Donald Pleasence) y un elenco de nuevos personajes. La v&iacute;ctima referencial pasaba a ser una ni&ntilde;a, la hija de Strode y sobrina de Myers. El filme incluso se situaba en un futuro cercano (se estren&oacute; en 1985, pero se ambientaba en 1988) para justificar que la ni&ntilde;a tuviese una edad suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Un futuro todoterreno del cine comercial, Dwight H. Little (<em>Se&ntilde;alado por la muerte</em>, <em>Liberad a Willy 2</em>), firm&oacute; un <em>slasher</em> rutinario que aportaba poco a la saga. Convertido ya en una amenazaba imparable e indestructible, Myers mataba sin freno en <em>Halloweeen 4</em> y <em>Halloween 5</em>. Esta &uacute;ltima introduc&iacute;a una figura enigm&aacute;tica cuyo rol se explicar&iacute;a en la siguiente entrega, al estilo de un <em>comic book</em> seriado.
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Halloween 6: la maldici&oacute;n de Michael Myers</em> deb&iacute;a ser una secuela inmediata. Al final, el proyecto tard&oacute; a&ntilde;os en emerger bajo el paraguas de la entonces poderosa Miramax. En aquel momento, gracias a relecturas ir&oacute;nicas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Cuchilladas-ironia-cinefilia-veinte-Scream_0_591441701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scream </a>o <em>S&eacute; lo que hicisteis el &uacute;ltimo verano</em>, el terror viv&iacute;a a&ntilde;os de gloria comercial a trav&eacute;s de un <em>neoslasher</em> menos arisco y sangriento que el original.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, <em>Halloween 6</em> se benefici&oacute; de unos medios superiores, pero acab&oacute; convirti&eacute;ndose en una producci&oacute;n problem&aacute;tica, concebida y transformada sobre la marcha, a golpe de reescrituras de gui&oacute;n, nuevas filmaciones y remontajes. Las diferencias creativas entre las partes y los riesgos por la potenciaci&oacute;n de lo fant&aacute;stico tuvieron consecuencias. La existencia de dos montajes inusualmente divergentes documenta parte de ese proceso.
    </p><h3 class="article-text">Halloween H20: Laurie vuelve... para morir otra vez</h3><p class="article-text">
        <em>Halloween H20</em>El guionista Daniel Farrands hab&iacute;a asumido el desaf&iacute;o impl&iacute;cito en el desenlace de la quinta entrega: llevar la saga al terreno de las sectas, reelaborando una referencia de <em>Halloween II</em>. A pesar de que el guionista Kevin Williamson (<em>Scream</em>) lleg&oacute; a concebir una continuaci&oacute;n directa del sexto filme, los productores optaron por un relanzamiento. <em>Halloween H20</em> solo tomaba en consideraci&oacute;n el primer d&iacute;ptico y generaba una nueva linea temporal
    </p><p class="article-text">
        Jamie Lee Curtis, Laurie Strode, volv&iacute;a a escena en un <em>neoslasher</em> menos delirante, pero probablemente m&aacute;s rutinario que su predecesor. Todo tiene un aire a refrito poco inspirado de recursos del <em>neoslasher</em> del momento, con las correspondientes referencias cin&eacute;filas o gui&ntilde;os. Y tambi&eacute;n con esa violencia inofensiva propia de un producto terror&iacute;fico que intenta llegar a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        El abuso de sustos basados en meros encontronazos entre personajes llega a resultar c&oacute;mico. A diferencia de <em>Scream</em> y su humor negro posmoderno, la comicidad de <em>Halloween H20</em> es involuntaria. Y Laurie Strode sobrevivi&oacute; de nuevo... solo para ser asesinada al inicio de <em>Halloween: resurrecci&oacute;n</em>, en un desastroso homenaje a aquella <em>Psicosis</em> que aparentemente protagonizaba la madre de Curtis, Janet Leigh.
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        Ante la debacle de <em>Halloween: resurrecci&oacute;n</em>, una secuela muy coyuntural y rutinaria que alud&iacute;a al auge de los <em>reality shows</em>, se opt&oacute; por el camino f&aacute;cil: un <em>remake</em> que hiciese tabla rasa. Su responsable, en cambio, fue algo sorprendente. Se trataba de Rob Zombie, m&uacute;sico y realizador del carnaval de sangre <em>eighties La casa de los 1.000 cad&aacute;veres</em>. El cineasta ofreci&oacute; una relectura del original con tintes de realismo sucio. Tambi&eacute;n firm&oacute; una peculiar secuela que caus&oacute; reacciones encontradas.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva Laurie Strode, interpretada por Scout Taylor-Compton, hab&iacute;a tomando los mandos... de manera ef&iacute;mera. Ahora el personaje ha vuelto a ser encarnado por Curtis en la pr&oacute;xima <em>La noche de Halloween</em>, secuela directa y hom&oacute;nima del original. Ser&aacute; la cuarta vida de Strode, una especie de gato de Schr&ouml;dinger con una relaci&oacute;n complicada con la muerte. Esta vez, como indica el trailer del nuevo filme, ella est&aacute; preparada a la manera de aquella Sarah Connor militarizada de <em>Terminator 2</em>. El resultado se ver&aacute; en cines a partir del pr&oacute;ximo 26 de octubre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jamie-lee-curtis-schrodinger-halloween_1_1970214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Aug 2018 18:23:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve 'La noche de Halloween': guía para sobrevivir a sus secuelas y al retorno de Michael Myers]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine de terror,John Carpenter]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Carpenter vuelve como compositor 17 años después para la nueva 'Halloween']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-compondra-sonora-halloween_1_2154006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a84c97f-5656-407e-bd63-75ec34f6dc08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="John Carpenter"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aclamado director, responsable del clásico del 78, elaborará la música que aparecerá en el nuevo largometraje de la saga</p><p class="subtitle">El cineasta no había realizado la banda sonora íntegra de una película desde 2001, con</p><p class="subtitle">Fantasmas de Marte</p></div><p class="article-text">
        El director, guionista y compositor John Carpenter, tendr&aacute; un papel en la secuela de la pel&iacute;cula con la que se convirti&oacute; en todo un referente dentro del cine de terror: <em>La noche de Halloween. </em>De esta manera,<em> </em>el aclamado cineasta vuelve a coger la batuta para encargarse de una banda sonora por primera vez desde 2001, cuando compuso las pistas para<em> Fantasmas de Marte.</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo asegur&oacute; v&iacute;a Twitter Jason Blum, productor de pel&iacute;culas como <em>D&eacute;jame salir, Whiplash </em>y, entre otras, la nueva <em>Halloween. &ldquo;</em>&iquest;Puedes confirmar o negar si John Carpenter est&aacute; realizando la banda sonora de esta pel&iacute;cula?&rdquo;, le pregunt&oacute; un aficionado por la red social del p&aacute;jaro azul, a lo que este respondi&oacute; de forma rotunda: &ldquo;&iexcl;Confirmado!&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/987084243162443777?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se desconoce si Carpenter optar&aacute; por crear una lista de canciones originales o si adaptar&aacute; versiones antiguas. Aun as&iacute;, no es la primera vez que se convierte en el compositor de sus propios largometrajes. Ya ocurri&oacute; con <em>Dark Star</em>, <em>Escape From New York o The Fog</em>, entre otras. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva <em>Halloween,</em> que ser&aacute; la primera desde la realizada por Rob Zombie en 2009, estar&aacute; dirigida por David Gordon Green y contar&aacute; con Danny McBride entre el equipo de guionistas, todo ello tutorizado por el propio Carpenter. A&uacute;n est&aacute; por definir, pero la historia continuar&aacute; los hechos acontecidos en la cinta del 78 ignorando todas las secuelas posteriores. De hecho, la propia actriz Jamie Lee Curtis vuelve a encarnar el papel de Laurie Strode cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso podr&iacute;a hacer la m&uacute;sica. Tal vez. Podr&iacute;a ser genial&rdquo;, indic&oacute; el cineasta en su <a href="https://www.facebook.com/directorjohncarpenter/photos/a.10150893715432258.459854.9850762257/10155019286262258/?type=3&amp;theater" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina personal de Facebook</a> el pasado 10 de febrero, cuando present&oacute; a los encargados tras la pr&oacute;xima <em>Halloween. </em>Adem&aacute;s, revel&oacute; otro dato fundamental: la fecha de estreno. &ldquo;Lo ver&aacute;n en los cines el 19 de octubre de 2018&rdquo;, matiz&oacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-compondra-sonora-halloween_1_2154006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Apr 2018 15:37:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[John Carpenter vuelve como compositor 17 años después para la nueva 'Halloween']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Carpenter,Bandas sonoras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colleen, o cómo hacer frente al terror con un sintetizador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/colleen-musica-terror_1_3114932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ddbec5d-14bc-478a-a0c0-aaa9361b3b0c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cécile Schott (Colleen)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de lo nuevo de Colleen, esta semana comentamos otras novedades como Gareth Sager, John Carpenter, Leroy Hutson o el recopilatorio</p><p class="subtitle">Andina</p></div><h3 class="article-text">Colleen</h3><p class="article-text">
        <span id="2450871_1508760342110"></span>
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>A Flame My Love, A Frequency</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Thrill Jockey / [PIAS]</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>POP EXPERIMENTAL</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>8/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica de la francesa C&eacute;cile Schott, afincada en San Sebasti&aacute;n, siempre ha tenido un alto componente de misterio. Sus mensajes encriptados escond&iacute;an sentimientos y sensaciones comunes a todos nosotros. En los textos promocionales que acompa&ntilde;an su s&eacute;ptimo &aacute;lbum, Colleen (su alias art&iacute;stico) nos lo pone f&aacute;cil. En &eacute;l nos habla de dos circunstancias decisivas a la hora de ponerse a trabajar en <em>A Flame My Love, A Frequency</em>: del descubrimiento fortuito de un sintetizador Critter &amp; Guitari y del impacto de los atentados terroristas en Par&iacute;s del 13 de noviembre de 2015, justo en un momento en que se encontraba visitando la que durante muchos a&ntilde;os fue su ciudad. Esa experiencia, de la mano de otras a&uacute;n m&aacute;s cercanas en las que personas queridas se enfrentaron cara a cara con la muerte, marcan el tono del &aacute;lbum.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que en manos de otro artista se habr&iacute;a convertido en un trabajo de tintes sombr&iacute;os y unidireccionales, se transforma en un nuevo tratado de electr&oacute;nica ex&oacute;tica y <em>pop</em> pluscuamperfecto. Declaraciones tan expl&iacute;citas como la que encontramos en <em>Winter Dawn</em>, &ldquo;I came home with a fistful of fear&rdquo; (Llegu&eacute; a casa con un pu&ntilde;ado de terror), ofrecen asideras a las que agarrarse, pero no determinan completamente el campo de batalla del disco.
    </p><p class="article-text">
        Musicalmente, <em>A Flame My Love, A Frequency </em>supone un nuevo paso en la fascinante aventura sonora que Colleen emprendi&oacute; en 2003 con <em>Everyone Alive Wants Answers</em>, un disco que precisamente tambi&eacute;n estaba motivado por la p&eacute;rdida de un familiar muy querido. Y si en <em>Captain of None</em> (2015) hab&iacute;a una pulsi&oacute;n a caballo del <em>dub</em> y la m&uacute;sica africana construida con instrumentos ac&uacute;sticos, ahora ese mismo latido es generado por sintetizadores Critter &amp; Guitari, que musicalmente la sit&uacute;an en alg&uacute;n lugar inexplorado a caballo de la m&uacute;sica del camerun&eacute;s Francis Bebey y la serie <em>Soothing Sounds for Baby</em> de Raymond Scott. Y es encantador.
    </p><h3 class="article-text">Gareth Sager</h3><p class="article-text">
        <span id="2450869_1508760185820"></span>
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>88 Tuned Dreams</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Freaks R Us / Popstock!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>NEOCL&Aacute;SICA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>6/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Gareth Sager esencialmente le conocemos por su aportaci&oacute;n en The Pop Group y Rip Rig &amp; Panic (junto a Neneh Cherry): dos de las formaciones pioneras en la colisi&oacute;n entre la furia<em> punk</em> y el <em>groove</em> superlativo del <em>funk.</em> Pero el perfil musical de Sager a lo largo de cuarenta a&ntilde;os de carrera es mucho m&aacute;s extenso y no se limita al rol como guitarrista que ejerc&iacute;a en esas dos bandas. La prueba definitiva de ello es este disco, el primero que firma bajo su propio nombre -aunque en el pasado lleg&oacute; a publicar en solitario bajo el alias de C. C. Sager-.
    </p><p class="article-text">
        En <em>88 Tuned Dreams </em>el piano es el protagonista absoluto. Lo componen catorce piezas instrumentales firmadas e interpretadas por el propio Gareth Sager y que fueron registradas en el famoso Studio 1 de Abbey Road, lo que aporta una calidez cercana al directo a las composiciones.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso d&oacute;nde se enmarcan estas piezas en el contexto de la obra de Sager, un m&uacute;sico que siempre se ha destacado por situarse al filo de la vanguardia y la heterodoxia <em>afterpunk.</em> Sin embargo, aqu&iacute; nos encontramos a un m&uacute;sico devoto del clasicismo de un Satie o Debussy que deliberadamente renuncia a los experimentos. Posiblemente porque se da la paradoja de que grabar un disco de estas caracter&iacute;sticas sea el mayor salto sin red &ndash;solo hay que ver la portada- de su dilatada carrera.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><h3 class="article-text">John Carpenter</h3><p class="article-text">
        <span id="2450875_1508760416805"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Anthology: Movie themes 1974-1998</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sacred Bones / Popstock!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>BANDAS SONORAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>8/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        La reivindicaci&oacute;n de John Carpenter como cineasta viene de largo, pero la influencia que su m&uacute;sica -mayormente compuesta por y para sus pel&iacute;culas- ha ejercido sobre la m&uacute;sica electr&oacute;nica de nuestro tiempo no se hizo palpable hasta hace alrededor de una d&eacute;cada. El movimiento <em>electroclash</em> fue el primero que sac&oacute; del ba&uacute;l de los recuerdos piezas tan ic&oacute;nicas como el tema central de <em>Asalto a la comisar&iacute;a del Distrito 13</em>.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, numerosos m&uacute;sicos han reconocido la influencia de Carpenter sobre la electr&oacute;nica actual. El autor tiene una trayectoria que le avala: hijo de un profesor de conservatorio y con s&oacute;lida formaci&oacute;n en esta materia desde peque&ntilde;o. Hasta el punto de que &ldquo;carpenteriano&rdquo; se ha convertido m&aacute;s que en un adjetivo en todo un subg&eacute;nero musical.
    </p><p class="article-text">
        Tras publicar recientemente un par de &aacute;lbumes en el prestigioso sello Sacred Bones, en los que compart&iacute;a piezas in&eacute;ditas o compuestas la margen de sus temas cinematogr&aacute;ficos, Carpenter se ha paseado tocando en directo por medio mundo incluido Espa&ntilde;a, donde el pasado a&ntilde;o actu&oacute; en el Primavera Sound Festival.
    </p><p class="article-text">
        Su faceta musical, pues, va muy en serio y esta antolog&iacute;a, suerte de &ldquo;grandes &eacute;xitos&rdquo; de su producci&oacute;n para cine, no hace m&aacute;s que refrendarlo. Aparecen aqu&iacute; piezas que ya forman parte del imaginario colectivo como la citada de <em>Asalto a la comisar&iacute;a del Distrito 13</em> y otras no menos relevantes como los temas centrales de <em>La niebla</em>, <em>El pr&iacute;ncipe de las tinieblas</em>, <em>Halloween</em>, <em>1997: Rescate en Nueva York</em>,&hellip;
    </p><h3 class="article-text">Leroy Hutson</h3><p class="article-text">
        <span id="2450878_1508760495148"></span>
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Anthology 1972-1984</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acid Jazz / [PIAS]</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>SOUL</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>7/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que internet se convirti&oacute; en el principal escaparate para los aficionados a la m&uacute;sica, esta avanza en dos direcciones contrapuestas: a favor y en contra a las manillas del reloj. De <em>Positive Forces</em>, uno de los dos temas in&eacute;ditos incluidos en esta antolog&iacute;a que recupera lo mejor de la producci&oacute;n musical de Leroy Hutson, Gilles Peterson ha llegado a decir que se trataba de &ldquo;uno de los descubrimientos m&aacute;s importantes de la &uacute;ltima d&eacute;cada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En realidad no puede hablarse de Leroy Hutson como de un completo desconocido entre los aficionados al <em>soul</em>. Nacido en New Jersey en 1945, creci&oacute; en un momento en que el <em>soul</em> se hab&iacute;a convertido en el lenguaje popular de la comunidad afroamericana de los Estados Unidos. Se form&oacute; junto a Carla Thomas o Don Hathaway y pronto Curtis Mayfield extendi&oacute; sobre &eacute;l su manto protector.
    </p><p class="article-text">
        De hecho el abandono de Mayfield de The Impressions le dio a Hutson la primera gran oportunidad de su carrera, sustituy&eacute;ndole como vocalista y llegando a grabar dos discos como principal protagonista del grupo vocal. No ser&iacute;a hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se estrenar&iacute;a con su primer &aacute;lbum como solista, <em>Love Oh Love</em>, que inaugur&oacute; una prol&iacute;fica carrera de ocho discos en el sello Curtom para convertirse en una suerte de artista de culto, material del que se compone esta antolog&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Lindstr&oslash;m</h3><p class="article-text">
        <span id="2450881_1508760582171"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>It&rsquo;s Alright Between Us as It Is</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Smalltown Supersound / Music As Usual</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ELECTR&Oacute;NICA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo, los que nos dedicamos a escribir sobre m&uacute;sica nos afanamos en buscar una serie de referentes v&aacute;lidos con los que definir el lugar del que proced&iacute;a la m&uacute;sica de Hans-Peter Lindstr&oslash;m. Algo m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de aquella maravilla llamada <em>I Feel Space </em>-a&uacute;n hoy el punto m&aacute;s &aacute;lgido de sus directos- podemos decir sin complejos que el propio Lindstr&oslash;m se ha convertido en referente y pr&aacute;cticamente en la cara m&aacute;s visible de un estilo, el <em>space disco</em>, que no ha parado de ganar adeptos.
    </p><p class="article-text">
        El peculiar toque del m&uacute;sico noruego se mantiene intransferible. A pesar de que en todo este tiempo, y tras m&uacute;ltiples colaboraciones con m&uacute;sicos con Todd Rundgren, Prins Thomas o Christabelle, los puntos de partida y de llegada han ido variando sutilmente en cada nuevo disco. 
    </p><p class="article-text">
        <em>It&rsquo;s Alright Between Us as It Is</em> arranca con su vena m&aacute;s reconocible, dos sinfon&iacute;as disco-espaciales de libro (<em>Spire</em> y <em>Tensions</em>), para progresivamente evolucionar hacia terrenos m&aacute;s<em> pop</em> de la mano de las colaboraciones vocales de Frida Sundemo, Grace Hall y Jenny Hval.
    </p><p class="article-text">
        Nunca antes la m&uacute;sica de Lindstr&oslash;m hab&iacute;a sonado tan rematadamente <em>pop</em> como en <em>But Isnt&rsquo; It, </em>ni el noruego se hab&iacute;a abrazado al <em>house</em> de manera tan evidente como en <em>Shinin</em>, el single elegido para presentar el disco. Son nuevos matices de un corpus art&iacute;stico impecable, una de las grandes aventuras de la m&uacute;sica de baile de la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><h3 class="article-text">William Eggleston</h3><p class="article-text">
        <span id="2450882_1508760661394"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Musik</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Secretly Canandian / Popstock!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ELECTR&Oacute;NICA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>7/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        A sus 78 a&ntilde;os, William Eggleston es historia viva de la fotograf&iacute;a. Es responsable en buena medida de algo que a d&iacute;a de hoy puede resultar hasta chocante: la dif&iacute;cil transici&oacute;n desde el est&aacute;ndar art&iacute;stico del blanco y negro al color. Hay conexiones previas de Eggleston con la m&uacute;sica que van m&aacute;s all&aacute; de su gran amistad con Alex Chilton, como &eacute;l, ilustre ciudadano de Memphis.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, las fotograf&iacute;as de Eggleston han ilustrado portadas de discos de Chilton o de su grupo Big Star (aquella hist&oacute;rica de su &aacute;lbum <em>Radio City</em>), pero tambi&eacute;n otras igualmente bien conocidas, como el <em>Give Out But Don't Give Up</em> de Primal Scream,<em> Tanglewood Numbers </em>de Silver Jews o<em> Here Come The Snakes </em>de Green On Red.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de sus conexiones &ldquo;fotogr&aacute;ficas&rdquo; con la m&uacute;sica, Eggleston ha sido desde su infancia un apasionado del cuarto arte, y m&aacute;s concretamente de la obra de Johann Sebastian Bach, al que homenajea desde el t&iacute;tulo de este disco. <em>Musik</em> es un compendio de la obra musical de Eggleston durante la d&eacute;cada de los ochenta y primeros noventa.
    </p><p class="article-text">
        Tom Lunt, fact&oacute;tum de este disco, es adem&aacute;s de uno de los responsables de uno de los sellos &ldquo;arqueol&oacute;gicos&rdquo; m&aacute;s relevantes de la actualidad (Numero Group). Lunt explica en las notas interiores c&oacute;mo en origen se ha enfrentado a sesenta de horas de m&uacute;sica registrada en disquetes, DDC y archivos DAT, que finalmente ha quedado reducida a este compendio de trece piezas que en conjunto ronda la hora de duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo m&uacute;sico autodidacta de sorprendente capacidad t&eacute;cnica y compositiva, el acercamiento de Eggleston a la m&uacute;sica tuvo lugar mediante un sintetizador Korg 01/W FD y una grabadora cuatro pistas. Cuatro pistas suficientes para contener todo un torrente musical, con la alargada sombra musical de Bach siempre presente. Son composiciones, entre lo pian&iacute;stico y lo orquestal, que actualizan el legado del barroco y le sit&uacute;an en un territorio cercano al de otros exploradores del clasicismo por la v&iacute;a de las nuevas tecnolog&iacute;as: los Wendy Carlos, Isao Tomita, Beaver &amp; Krause...
    </p><h3 class="article-text">VVAA</h3><p class="article-text">
        <span id="2450883_1508760735906"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Andina</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Strut / Popstock!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>WORLD MUSIC</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9733;</strong><strong>7/10</strong>
    </p><p class="article-text">
        Subtitulado de forma expl&iacute;cita <em>The Sound of the Peruvian Andes. Huayno, Carnaval &amp; Cumbia 1968 to 1978</em>, <em>Andina</em> es un recopilatorio firmado por Duncan Ballantyne, Andr&eacute;s Tapia del R&iacute;o y Mart&iacute;n Morales y que est&aacute; vinculado a un exitoso restaurante peruano ubicado en Londres. El artefacto promocional queda claro. Pero m&aacute;s all&aacute; de las maniobras de <em>marketing,</em> que sirven para potenciar mutuamente restaurante y lanzamiento discogr&aacute;fico, lo que aqu&iacute; tenemos es un cl&aacute;sico producto del sello alem&aacute;n Strut, uno de los principales baluartes de la recuperaci&oacute;n del cat&aacute;logo musical de los pa&iacute;ses del hemisferio sur.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; los sonidos &eacute;tnicos que provienen de los territorios andinos colisionan con otras tradiciones musicales como las <em>big bands</em> de la urbanita Lima. El resultado de esta fusi&oacute;n son diecisiete composiciones de formaciones como Los Jelwees, Los Compadres del Ande, Los B&aacute;rbaros del Centro o Los Sabios del Ritmo, que posiblemente sin saberlo estaban desarrollando un estilo musical con muchos puntos en com&uacute;n con lo que ocurr&iacute;a en Soweto o La Habana en aquel mismo momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis J. Menéndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/colleen-musica-terror_1_3114932.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2017 17:34:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colleen, o cómo hacer frente al terror con un sintetizador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Carpenter]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miedo, sexo y John Carpenter: seis maneras de filmar el mundo de Lovecraft]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sexo-john-carpenter-maneras-lovecraft_1_3515300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16bff3ad-f80c-4bcb-9012-873767a3425a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="The Void"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reciente</p><p class="subtitle">The Void</p><p class="subtitle">es otra muestra de cine que se inspira en la obra del autor de</p><p class="subtitle">La llamada de Cthulhu</p><p class="subtitle">, sin ceñirse a su estilo</p><p class="subtitle">Repasamos diversas maneras de aproximarse a lo lovecraftiano a través de títulos como</p><p class="subtitle">Terror en Dunwich</p><p class="subtitle">Re-sonator</p><p class="subtitle">En la boca del miedo</p></div><p class="article-text">
        Los encuentros y desencuentros entre el mundo audiovisual y un cl&aacute;sico de la literatura de terror como <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Lovecraft-territorio-desconocido_0_295370740.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Howard Philips Lovecraft</a> han sido constantes. Aunque el autor valor&oacute; pel&iacute;culas como <em>El fantasma de la &oacute;pera</em> de Rupert Julian, su opini&oacute;n del cine fant&aacute;stico sol&iacute;a ser negativa. Despreci&oacute; cl&aacute;sicos como el <em>Dr&aacute;cula</em> de Tod Browning o el <em>Frankenstein</em> de James Whale. De haber conocido las primeras versiones f&iacute;lmicas de sus relatos, Lovecraft dif&iacute;cilmente hubiese abandonado su escepticismo. Por los discretos resultados art&iacute;sticos conseguidos y porque, seg&uacute;n el ensayista S. T. Joshi, tend&iacute;a a valorar las adaptaciones en relaci&oacute;n a su fidelidad.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute;, la influencia de Lovecraft es constante; las referencias e influencias (de <em>Posesi&oacute;n infernal</em> a <em>Alien</em>), m&uacute;ltiples. Con todo, los cineastas acostumbran a usar sus relatos como una inspiraci&oacute;n m&aacute;s que como un modelo a seguir: es complicado llevar a la gran pantalla unas narraciones que chocan con muchas convenciones firmemente grabadas en los cimientos del cine de entretenimiento. Su pesimismo extremo, su misantrop&iacute;a fatalista, colisionan con la extendida convenci&oacute;n del final feliz.
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        Tambi&eacute;n es parte del estilo lovecraftiano la carencia de distensiones rom&aacute;nticas, la ocultaci&oacute;n de la sexualidad, incluso la ausencia de cualquier figura femenina. Los protagonistas masculinos, adem&aacute;s, eran tan eruditos y diletantes que ya resultaban anacr&oacute;nicos a principios del siglo XX. Y sus caracter&iacute;sticas chocan fuertemente con los estereotipos de la narrativa heroica, donde incluso los ratones de biblioteca m&aacute;s irredentos se transforman en <em>action heroes</em> cuando las circunstancias lo requieren.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, no debe sorprender que las adaptaciones cinematogr&aacute;ficas m&aacute;s fieles hayan sido proyectos m&aacute;s bien amateurs o militantes, como la alemana <em>Die farbe</em> o <em>The call of Cthulhu</em>. Y que los realizadores m&aacute;s posibilistas se hayan acercado a las convenciones y tendencias de cada momento hist&oacute;rico, transformando o actualizando el material original.
    </p><p class="article-text">
        La reciente<em> The Void</em> es otro ejemplo de este acercamiento a modas contempor&aacute;neas. En este caso, al <em>revival</em> ochentero y a unos <em>thrillers</em> que, como en el caso de <em>Anarchy: la noche de las bestias</em> o <em>Green Room</em>, toma prestados elementos del caracter&iacute;stico estilo de John Carpenter (<em>1997: rescate en Nueva York</em>).
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una selecci&oacute;n de seis pel&iacute;culas, recogemos seis maneras muy diferentes de adaptar el horror c&oacute;smico lovecraftiano a moldes diversos del cine fant&aacute;stico.
    </p><h4 class="article-text">Pon un poco de sexo en tu Lovecraft: Terror en Dunwich</h4><p class="article-text">
        <em>Terror en Dunwich</em><span id="2180356_1493374064977"></span>
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    </figure><p class="article-text">
        Las primeras adaptaciones acreditadas de Lovecraft segu&iacute;an el camino marcado por Roger Corman en sus versiones libres de cuentos de Edgar Allan Poe: viejos caserones, estirpes malditas... <em>El palacio encantado</em>, del mismo Corman, y <em>El monstruo del terror</em>, de Daniel Haller, inclu&iacute;an a personajes femeninos en cuentos g&oacute;ticos bastante castos. La producci&oacute;n brit&aacute;nica <em>La maldici&oacute;n del altar rojo</em>, adaptaci&oacute;n libre y no acreditada de <em>Los sue&ntilde;os en la casa de la bruja</em>, subi&oacute; la apuesta y fue un ejemplo temprano de sexualizaci&oacute;n de la narrativa lovecraftiana: mezclaba las fiestas orgi&aacute;sticas con la magia y los cultos.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Terror en Dunwich</em>, Haller fue m&aacute;s all&aacute;. La historia hom&oacute;nima de Lovecraft trataba de degeneraciones de la raza, de apareamientos entre especies, que pod&iacute;an tomarse como emanaciones fantasiosas del racismo del autor. El cineasta llev&oacute; la obra a un presente de choque cultural entre conservadurismo cat&oacute;lico y cultura <em>hippie</em>, anticip&aacute;ndose a la pel&iacute;cula de culto <em>The Wicker Man</em>. En el filme se incluyen inquietantes representaciones del amor libre que adquieren tintes de advertencia paternalista: se entremezclan con una trama de manipulaci&oacute;n y abusos sexuales con ecos de <em>La semilla del diablo</em>.
    </p><h4 class="article-text">Terror ochentero con viscosidades: Granja maldita</h4><p class="article-text">
        <em>Granja maldita</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La posible misoginia de Lovecraft, que se enmarcar&iacute;a dentro de una misantrop&iacute;a general, es materia de discusi&oacute;n. En cambio, no hay duda de su ideario elitista y racista. La coproducci&oacute;n italo-americana <em>Granja maldita</em> resulta peculiar porque incorpora ese elitismo en una historia, la de <em>El color del espacio exterior</em>, que no lo explicitaba particularmente. Si el relato original trataba de una familia de granjeros v&iacute;ctima de fen&oacute;menos extra&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da de un meteorito, el filme ridiculiza al padre de familia por ser un <em>redneck</em> supersticioso e intolerante.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo m&aacute;s llamativo del filme es su gusto por los efectos especiales desagradables y purulentos al gusto de Lucio Fulci, uno de los reyes del terror italiano y coproductor del filme, que tambi&eacute;n nos regal&oacute; alguna escena repugnante en su lovecraftiana <em>Miedo en la ciudad de los muertos vivientes</em>. Pero el filme tambi&eacute;n destaca por incorporar un elemento muy ins&oacute;lito: un protagonista juvenil m&aacute;s propio de las pel&iacute;culas spielberguianas de Amblin.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace con casas en descomposici&oacute;n, luces difusas y persecuciones grotescas puede remitir tanto a <em>Poltergeist</em> como a las m&uacute;ltiples secuelas de <em>Pesadilla en Elm Street</em>.
    </p><h4 class="article-text">Sadomasoquismo y ciencia ficci&oacute;n: Re-sonator</h4><p class="article-text">
        <em>Re-sonator</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Stuart Gordon es el m&aacute;s insistente adaptador de la obra de Lovecraft. A &eacute;l le debemos <em>Re-animator</em>, <em>Re-sonator</em>, <em>Un castillo alucinante</em>, la espa&ntilde;ola <em>Dagon</em> o el mediometraje televisivo <em>Tras las paredes</em>. En <em>Re-animator</em> apost&oacute; por adaptar un relato publicado por entregas, <em>Herbert West, resucitador</em>, usando un tono insospechado: un humor negro festivo y violent&iacute;simo. El resultado fue un gran gui&ntilde;ol enloquecido, desbordante de sangre y violencia.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Re-sonator</em>, Gordon dio otra vuelta de tuerca radical a una historia del inventor del <em>Necronomicon</em>. Una investigaci&oacute;n m&eacute;dica sobre las propiedades de una gl&aacute;ndula facilita que un cient&iacute;fico abra la puerta a otra dimensi&oacute;n y adquiera un poder insospechado. Eran los tiempos de <em>Videodrome</em> y <em>Hellraiser</em>, as&iacute; que no falta la imaginer&iacute;a sadomasoquista y las fantas&iacute;as de dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sugerente resultado tiene poco que ver con el texto original, pero destaca por ser uno de los escasos proyectos cinematogr&aacute;ficos que prioriza al Lovecraft <em>sci-fi</em> por encima del creador de mitos.
    </p><h4 class="article-text">Horror existencial socarr&oacute;n: En la boca del miedo</h4><p class="article-text">
        <em>En la boca del miedo</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Trata sobre el fin, el fin de todo, sobre hombres que se convierten en cosas&rdquo;, dice un personaje de <em>En la boca del miedo</em> para resumir un libro maldito. Este filme de John Carpenter no usa en ning&uacute;n momento el nombre de H. P. Lovecraft, pero incluye multitud de gui&ntilde;os y referencias a su mundo: presenta una narraci&oacute;n retrospectiva con desenlace fatalista... y est&aacute; protagonizada por un mis&aacute;ntropo que termina enloquecido por horrores indecibles.
    </p><p class="article-text">
        En el filme, unos seres antiguos (resbaladizos y con tent&aacute;culos, como debe ser) utilizan las ficciones de un exitoso novelista como canal de regreso a nuestra dimensi&oacute;n. Un agente de seguros debe localizar al autor, cuya desaparici&oacute;n se ha denunciado, en plena oleada de cr&iacute;menes violentos relacionados con su obra.
    </p><p class="article-text">
        Como otra metaficci&oacute;n terror&iacute;fica de la &eacute;poca, <em>La nueva pesadilla de Wes Craven</em>, se propone un conato de reflexi&oacute;n, m&aacute;s bien l&uacute;dico, sobre la responsabilidad &eacute;tica de los creadores. La insignificancia del ser humano, su pobre jerarqu&iacute;a como t&iacute;tere de fuerzas c&oacute;smicas que le trascienden, toma un camino diferente al de los textos de Lovecraft: en lugar de desolaci&oacute;n, tenemos distancia ir&oacute;nica y un cierto humor negro. La mezcla de socarroner&iacute;a, terror efectista y artificio metanarrativo proporciona una experiencia diferente, enrarecida. Quiz&aacute; eso contribuy&oacute; a que la acogida fuese muy diversa: parte de la cr&iacute;tica la vapule&oacute;; a la vez, fue una de las diez mejores pel&iacute;culas del a&ntilde;o 1995 seg&uacute;n <em>Cahiers du Cin&eacute;ma</em>.
    </p><h4 class="article-text">Regreso al pasado: The call of Cthulhu</h4><p class="article-text">
        <em>The call of Cthulhu</em><span id="2175476_1493111729356"></span>
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    </figure><p class="article-text">
        Un hombre encuentra los vestigios de una investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica y period&iacute;stica entre los papeles de un familiar fallecido. Versan sobre la existencia de un culto a seres paganos con forma de pulpos y dragones. <em>The call of Cthulhu</em> (2005) es una lograda muestra de ficci&oacute;n hecha por aficionados, artesanal y de medios limitados, que apuesta por convertir sus limitaciones en ejercicios de estilo. Adapta una de las obras estil&iacute;sticamente m&aacute;s peculiares de Lovecraft en forma de mediometraje mudo, con gui&ntilde;os al expresionismo alem&aacute;n y ecos del cine de aventuras colonialistas.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n era aproximarse a una hipot&eacute;tica adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica realizada en los tiempos del escritor de Providence. Sus impulsores reincidir&iacute;an con <em>The whisperer in darkness</em>, que persevera en algunos de los gui&ntilde;os est&eacute;ticos arcaizantes, pero ya en forma de largometraje con di&aacute;logos. Otro proyecto parecido es la producci&oacute;n alemana <em>Die farbe</em>, que tambi&eacute;n apuesta por la est&eacute;tica <em>vintage</em> a trav&eacute;s de una fotograf&iacute;a en blanco y negro. Su caracter&iacute;stica m&aacute;s destacable es que rehuye el efectismo y los sustos con una perseverancia casi suicida.
    </p><h4 class="article-text">Thriller neocarpenteriano con toques gore: The Void</h4><p class="article-text">
        <em>Thriller</em><em>gore</em><em>The Void</em><span id="2175478_1493111845672"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Un sheriff joven e inseguro encuentra a un hombre herido. Una vez lo traslada a un hospital, comienzan los sucesos extra&ntilde;os: un asesinato ritual, personas con t&uacute;nica que rodean las instalaciones de manera silenciosamente amenazante... Los autores de <em>The void</em> apuestan por un nuevo exponente de <em>thriller</em> neocarpenteriano, en esta ocasi&oacute;n con reminiscencias de <em>Asalto a la comisar&iacute;a</em> del distrito 13 y su alianza entre personajes enfrentados que colaboran para sobrevivir a un asedio.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, <em>The Void</em> es m&aacute;s carpenteriana que la pel&iacute;cula m&aacute;s lovecraftiana de John Carpenter (la ya mencionada <em>En la boca del miedo</em>). La representaci&oacute;n de cultos con connotaciones sexuales, de transformaci&oacute;n de la carne y apertura de puertas a otras dimensiones, tambi&eacute;n remite a diversas obras del escritor y cineasta Clive Barker (<em>El se&ntilde;or de las ilusiones</em>). Pero quiz&aacute; la aportaci&oacute;n m&aacute;s destacada de los autores es el uso de las herramientas digitales para crear im&aacute;genes de insignificancia humana ante paisajes oscuros y abrumadoramente abismales. Aunque sea puntualmente, el esquivo horror c&oacute;smico hace acto de aparici&oacute;n en la gran pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/sexo-john-carpenter-maneras-lovecraft_1_3515300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 May 2017 17:59:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miedo, sexo y John Carpenter: seis maneras de filmar el mundo de Lovecraft]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine fantástico,John Carpenter,Cine de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Carpenter, contra los neonazis que se apropian de su película 'Están vivos']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/carpenter-neonazis-apropian-pelicula-vivos_1_3645695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef1797a5-b53e-4495-b51b-ea1d8d73c6a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El realizador responde a la interpretación antisemita de un pequeño clásico de la ciencia ficción izquierdista</p><p class="subtitle">Los neonazis utilizan la película de forma recurrente en la red como metáfora del "control judío del mundo"</p><p class="subtitle">Trata de una infiltración de 'yuppies' extraterrestres que manipulan a la población a través de mensajes subliminales consumistas</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la teor&iacute;a circula por Internet y <a href="https://www.wired.com/2017/01/they-live-theory-debunked/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resucita peri&oacute;dicamente en forma de v&iacute;deos, gifs y&nbsp;memes</a>: la pel&iacute;cula <em>Est&aacute;n vivos</em>, una obra de culto dentro de la ciencia ficci&oacute;n de los ochenta, ser&iacute;a una met&aacute;fora del &ldquo;control jud&iacute;o del mundo&rdquo;. Seg&uacute;n&nbsp;estas interpretaciones alimentadas desde foros neonazis, con su historia de una infiltraci&oacute;n alien&iacute;gena el guionista y director John Carpenter habr&iacute;a representado el t&oacute;pico antisemita de una conspiraci&oacute;n que domina la econom&iacute;a y los medios de comunicaci&oacute;n. Pero tras a&ntilde;os de tener que aguantar estas teor&iacute;as en la red, Carpenter ha respondido.
    </p><p class="article-text">
        El filme, estrenado en el a&ntilde;o 1988, es un espect&aacute;culo de acci&oacute;n con toques sat&iacute;ricos. Un obrero sin techo descubre que una red de alien&iacute;genas se ha implantado en el planeta Tierra. A trav&eacute;s de unas gafas de sol, el protagonista ve un mundo oculto a los dem&aacute;s. En los billetes se esconde la frase &ldquo;este es tu Dios&rdquo;. Un pol&iacute;tico aparece en televisi&oacute;n con una pancarta que reza &ldquo;obedece&rdquo;. Las llamadas a conformarte y consumir, expl&iacute;citas e impl&iacute;citas en los paneles publicitarios, son parte de un plan clandestino. Y los ricos y poderosos son extraterrestres que expolian, se enriquecen y se&ntilde;alan a quienes detectan su verdadera naturaleza, como en la m&iacute;tica fantas&iacute;a paranoica <em>La invasi&oacute;n de los ladrones de cuerpos.</em>
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Carpenter ofreci&oacute; una evidente met&aacute;fora sobre la deshumanizaci&oacute;n de las &eacute;lites y la crueldad de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas neoliberales. &ldquo;Ellos viven, nosotros dormimos&rdquo;, reza un grafiti que aparece en esta pel&iacute;cula que gui&ntilde;a el ojo al hackeo libertador, a la expresi&oacute;n contracultural.
    </p><p class="article-text">
        Por si hiciese falta alguna aclaraci&oacute;n, Carpenter resumi&oacute; sus intenciones en un tuit publicado el 4 de enero: &ldquo;EST&Aacute;N VIVOS&nbsp;trata de yuppies y capitalismo descontrolado. No tiene nada que ver con el control jud&iacute;o del mundo, lo que es injurioso y falso&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/816486706186596352?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ya en una charla en 2013, <a href="http://herocomplex.latimes.com/movies/john-carpenter-they-live-was-about-giving-the-finger-to-reagan/#/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el realizador hab&iacute;a declarado que su filme era un ataque contra el reaganismo</a>, la avaricia y la demolici&oacute;n de la cultura de los sesenta. En aquella ocasi&oacute;n, explic&oacute; que los productores intentaron modificar las motivaciones codiciosas de los alien&iacute;genas y se resistieron &ldquo;al hecho de que todo tratase de dinero. Quer&iacute;an que les hiciese can&iacute;bales, o algo as&iacute;&rdquo;. El fil&oacute;sofo Slavoj &#381;i&#382;ek ha afirmado que el resultado es &ldquo;una de las obras maestras olvidadas del Hollywood izquierdista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Contra el optimismo vac&iacute;o</h3><p class="article-text">
        El realizador hab&iacute;a enviado mensajes de malestar antes de la realizaci&oacute;n de <em>Est&aacute;n vivos</em>. Poco antes del estreno de<em> Golpe en la peque&ntilde;a China</em>, que tuvo lugar en 1986, <a href="https://news.google.com/newspapers?nid=2194&amp;dat=19860710&amp;id=Oq8yAAAAIBAJ&amp;sjid=nu8FAAAAIBAJ&amp;pg=5810,4238880&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute; en una entrevista: </a>&ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n que todo este optimismo y patriotismo es una m&aacute;scara y oculta problemas profundos del pa&iacute;s&rdquo;. &ldquo;Me da miedo ver pel&iacute;culas que solo nos hacen sentir bien&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso de<em> Golpe en la peque&ntilde;a China</em>, Carpenter encaden&oacute; dos obras de bajo presupuesto en los que pod&iacute;a gozar de una mayor libertad creativa (las tensiones con productores y estudios han sido una constante en su carrera) y abordar esa preocupaci&oacute;n. Con <em>Est&aacute;n vivos</em> ofreci&oacute; un entretenimiento distendido, tamizado de humor, pero que inclu&iacute;a una advertencia contra el consumismo, la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica y el uso del miedo al comunismo como estrategia para neutralizar la disidencia.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la narraci&oacute;n, se satirizan los mensajes complacientes del optimismo reaganiano, que negaba cualquier desigualdad estructural y alud&iacute;a solo al esfuerzo personal. El mismo protagonista piensa inicialmente que su trabajo ser&aacute; recompensado: &ldquo;Creo en Am&eacute;rica, sigo las normas&rdquo;, dice, y recomienda paciencia a su compa&ntilde;ero pol&iacute;ticamente crispado. Hasta que comprende que unas estructuras de poder profundas, invisibles, subvierten la democracia. El mito de la tierra de las oportunidades se ha convertido en propaganda c&iacute;nica, en un instrumento de pacificaci&oacute;n y adormecimiento. Cuando no funciona la propaganda, aparece una polic&iacute;a represora y violenta.
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                </figure><h3 class="article-text">'Angry white men' contra la desposesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <em>Est&aacute;n vivos</em> es una fantas&iacute;a de hombres blancos enfadados, abatidos por la ca&iacute;da de la econom&iacute;a productiva y la desindustrializaci&oacute;n. El filme se inicia entre v&iacute;as del tren y su protagonista, un obrero de la construcci&oacute;n, vagabundea a la b&uacute;squeda de un jornal y de un techo. Tiene que vivir en un asentamiento de chabolas y comidas caritativas. Cuando descubre la conspiraci&oacute;n extraterrestre, opta por la venganza y la resistencia violenta: dispara a yuppies o polic&iacute;as, asalta bancos y ataca canales de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los malvados de la pel&iacute;cula no son s&oacute;lo un enemigo de fantas&iacute;a, sino tambi&eacute;n los humanos codiciosos. &ldquo;La Tierra es su Tercer Mundo&rdquo;, dice un colaboracionista con los colonos. El h&eacute;roe, en cambio, siente la humillaci&oacute;n del enga&ntilde;ado, de alguien que viv&iacute;a una ficci&oacute;n de estabilidad y ha sido despose&iacute;do de ella. Tambi&eacute;n se refleja la frustraci&oacute;n de quien sabe que nunca llegar&aacute; a poseer, de ese Frank afroamericano que vive itinerantemente y dice que &ldquo;quien tiene el oro dicta las normas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n entre ambos personajes ratifica el mensaje. A pesar de que la acci&oacute;n tiende al hero&iacute;smo individual, el realizador incluy&oacute; un componente social: &ldquo;Estamos centrados en nuestro propio beneficio&rdquo;, se lamenta un personaje. No estamos ante hombres blancos que luchan por los privilegios perdidos y flirtean con el supremacismo racial. Carpenter fantase&oacute; con una revoluci&oacute;n contra las &eacute;lites, plural, de operarios blancos, negros e hispanos, de curas concienciados y cient&iacute;ficos hackers.
    </p><p class="article-text">
        El director opt&oacute; por un final mixto, amargo. La realidad ha sido mucho m&aacute;s desoladora. &ldquo;Los ochenta nunca acabaron. El consumismo ha crecido. Todo sigue en marcha. Es por eso por lo que parece prof&eacute;tica. Era s&oacute;lo un lamento en la oscuridad contra el reaganismo y el thatcherismo&rdquo;,&nbsp;<a href="http://herocomplex.latimes.com/movies/john-carpenter-on-they-live-the-80s-never-ended/#/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirm&oacute; en una entrevista en 2012.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/carpenter-neonazis-apropian-pelicula-vivos_1_3645695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2017 18:54:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[John Carpenter, contra los neonazis que se apropian de su película 'Están vivos']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Carpenter,Ciencia ficción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Terminator: el imperio de las máquinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/terminator-imperio-skynet_1_2581490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d683c37-2fd7-46bb-abac-ca9abb399740_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La consola de Skynet, ente con inteligencia artificial capaz de ordenar la rebelión de las máquinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estreno de</p><p class="subtitle">Terminator: Génesis</p><p class="subtitle">devuelve a la actualidad al devastador androide asesino</p><p class="subtitle">Analizamos cómo la franquicia ha revolucionado la ciencia-ficción de los últimos 30 años</p></div><p class="article-text">
        Empez&oacute; con una modestia envidiable: una pel&iacute;cula de ciencia-ficci&oacute;n con un director pr&aacute;cticamente debutante, actores desconocidos y casi sin efectos especiales. El &eacute;xito fue de tal envergadura que, adem&aacute;s de catapultar al estrellato a buena parte de los implicados, dio un par de volantazos al cine de acci&oacute;n y ciencia-ficci&oacute;n de los 80, replanteando entre otras cosas la naturaleza de los papeles femeninos en el cine de g&eacute;nero. Se convirti&oacute; con su primera secuela en uno de los revientataquillas m&aacute;s carism&aacute;ticos y reconocibles de los 90 y ha generado todo tipo de an&aacute;lisis y literatura, como el reciente ensayo <a href="http://nafracoleccion.com/home/40-terminator-el-imperio-de-skynet.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Terminator-El Imperio de Skynet</em></a>, publicado en nuestro pa&iacute;s por Applehead. Y ahora es una de las franquicias m&aacute;s queridas por los fans del g&eacute;nero, pese a sus altibajos. Revisamos qu&eacute; tiene que ofrecer, hoy, la saga <em>Terminator</em>.
    </p><h3 class="article-text">The Terminator (1984)</h3><p class="article-text">
        <em>The Terminator</em>Cuatro millones de d&oacute;lares escasos fue el presupuesto con el que cont&oacute; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/James_Cameron" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">James Cameron</a> para poner en pie su idea de pel&iacute;cula barata de ciencia-ficci&oacute;n. Cameron solo hab&iacute;a dirigido la deliciosa y barat&iacute;sima <em>Pira&ntilde;a II: Los vampiros del mar</em> para Roger Corman, y le estaba dando vueltas al fen&oacute;meno de <em>La noche de Halloween</em>. John Carpenter hab&iacute;a dirigido una pel&iacute;cula extraordinaria de g&eacute;nero con menos de medio mill&oacute;n de d&oacute;lares y hab&iacute;a sido un &eacute;xito internacional. Con esa inspiraci&oacute;n, la ayuda de su amigo Bill Wisher y la oposici&oacute;n de su agente, que ve&iacute;a venir un fracaso seguro, Cameron comenz&oacute; a escribir el gui&oacute;n de <em>Terminator</em>.
    </p><p class="article-text">
        En esta primera versi&oacute;n de <a href="http://terminator.wikia.com/wiki/Terminator_Wiki" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Terminator</em></a> hab&iacute;a dos androides homicidas: uno similar al de la pel&iacute;cula y otro indestructible de metal l&iacute;quido, tal y como acabar&iacute;amos vi&eacute;ndolo en la segunda parte. Cameron acab&oacute; desechando esa idea por obvias cuestiones monetarias (de hecho, ya el primer robot se les iba un poco de presupuesto). La idea cay&oacute; en manos de Gale Anne Hurd, otra vieja conocida de Corman, que compr&oacute; los derechos a cambio de un d&oacute;lar y su palabra de que el propio Cameron podr&iacute;a dirigir la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Schwarzenegger no era la primera elecci&oacute;n para el robot asesino (antes de &eacute;l estaban Lance Henriksen, que acabar&iacute;a dando vida a uno de los polic&iacute;as que investigan el caso de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sarah_Connor_(personaje)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarah Connor</a>, y OJ Simpson, descartado porque Cameron no cre&iacute;a que pudiera dar la imagen de ser capaz de matar a alguien -&iexcl;sic!-). Sin embargo, cuando el director se reuni&oacute; con el actor austriaco, qued&oacute; impresionado por su presencia f&iacute;sica y lo puso a entrenar con armas durante tres meses. Total de l&iacute;neas de gui&oacute;n que pronuncia durante la pel&iacute;cula: 18, incluido su ic&oacute;nico &ldquo;I'll be back&rdquo;.
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        La potencia visual y conceptual que exhibe <em>Terminator</em> gira en torno a dos engranajes tem&aacute;ticos: la ingeniosa idea de viajar al pasado para cambiar el futuro, pero por una vez no en sentido positivo, sino de forma que condene a la humanidad; y la rebeli&oacute;n de las m&aacute;quinas, cuyos primeros detalles en cuanto a nombres y fechas se comienzan a dar aqu&iacute;. Ninguna de las dos ideas era especialmente original: la literatura de g&eacute;nero llevaba d&eacute;cadas explotando ambos conceptos y, de hecho, el m&iacute;tico autor Harlan Ellison, pese a que la pel&iacute;cula le entusiasm&oacute;, amenaz&oacute; con demandar a los productores por las tremendas similitudes entre el film y uno de sus relatos. La cosa se solucion&oacute; pac&iacute;ficamente cuando se le atribuy&oacute; un cr&eacute;dito como inspirador de la trama. En cuanto a la rebeli&oacute;n de las m&aacute;quinas, suele citarse <em>Almas de metal</em> de Michael Chrichton como precedente directo, y lo cierto es que el Yul Brinner fr&iacute;o y homicida del cl&aacute;sico de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_ficci%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sci-fi</a> de los 70 tiene m&aacute;s de un punto en com&uacute;n -al menos en t&eacute;rminos de determinaci&oacute;n e implacabilidad- con el Terminator que todos conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque caben dudas razonables acerca de si James Cameron ha obedecido alguna vez al prototipo de creador juvenil e irresponsable, lo cierto es que <em>Terminator</em> es una de sus pel&iacute;culas m&aacute;s libres y desprejuiciadas, cosa que se advierte sobre todo en el tono. El arranque del film, con un Terminator devastador y que va siguiendo una l&iacute;nea recta de muerte y destrucci&oacute;n en pos de su v&iacute;ctima, la futura madre del l&iacute;der de la resistencia contra las m&aacute;quinas, tiene algo de <em>psychothriller</em> de la &eacute;poca, incluso de <em>giallo </em>italiano para todos los p&uacute;blicos y sin carga sexual. Hay un humor a&uacute;n muy soterrado en el comportamiento irracional del androide (de hecho, el famoso &ldquo;I'll be back&rdquo; es un chiste, y uno de los mejores de la pel&iacute;cula). Y las escenas de acci&oacute;n son pura adrenalina espectacular, en la mejor tradici&oacute;n destrozona -y parad&oacute;jicamente, pre-CGI- de la serie B de los ochenta. Esta aparente libertad de concepto, que se suma a secuencias desconcertantemente inquietantes y maduras para un director joven, como aquellas en las que el Terminator se repara a s&iacute; mismo, van de la mano de una obsesi&oacute;n por el control total de todos los aspectos del rodaje, y que caracterizar&iacute;an al Cameron maduro. Por ejemplo, hay una secuencia en la que el Terminator se levanta del suelo, en la que Cameron indic&oacute; a Schwarzenegger cada uno de los microgestos que deb&iacute;a realizar en esa acci&oacute;n, desde los movimientos de las extremidades al orden en el que ten&iacute;a que moverlas.
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        Donde s&iacute; fue decididamente innovadora esta primera entrega de <em>Terminator </em>fue en el papel que Cameron le dio a la hero&iacute;na. Muy lejos de la t&iacute;pica damisela en apuros tan propia de la &eacute;poca, Linda Hamilton compuso una Sarah Connor que no es extra&ntilde;o que acabara convirti&eacute;ndose en un icono para los aficionados: desde su mismo concepto como personaje es pura feminidad (la Madre del Salvador) y, a la vez, alguien resolutivo y heroico, capaz de tratar de t&uacute; a t&uacute; al protagonista masculino. Por eso, precisamente, la historia de amor entre ambos es tan intensa y emotiva, y se distancia de los arrebatos de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_Estocolmo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&iacute;ndrome de Estocolmo</a> / adrenalina irresistible habituales del g&eacute;nero.
    </p><h3 class="article-text">Terminator 2: El juicio final (1991)</h3><p class="article-text">
        <em>Terminator 2: El juicio final </em>En los largos siete a&ntilde;os que mediaron entre <em>Terminator</em> y su secuela, James Cameron se convirti&oacute; en uno de los principales creadores de Hollywood gracias al &eacute;xito no solo de la primera pel&iacute;cula del robot asesino, sino al a&uacute;n mayor bombazo de <em>Aliens</em> y a <em>The Abyss</em>, mucho m&aacute;s discreta en taquilla pero revolucionaria a nivel t&eacute;cnico. Pero hab&iacute;a otro problema que retrasaba a&ntilde;o tras a&ntilde;o la preproducci&oacute;n: el Terminator de metal l&iacute;quido que Cameron hab&iacute;a concebido era infilmable. <em>The Abyss</em>, sin embargo, avanz&oacute; en la direcci&oacute;n correcta a la hora de plantear soluciones visuales y el T-1000 se convirti&oacute; en una posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Problemas legales por una disputa acerca de los derechos de la franquicia entre Hemdale Film Corporation (due&ntilde;a de la serie) y Carolco Pictures (para quienes trabajaba Schwarzenegger) tambi&eacute;n retrasaron el inicio del rodaje, pero el actor austriaco presion&oacute; a la productora para que pagaran lo que hiciera falta para poder rodar la pel&iacute;cula (que fueron cinco millones de d&oacute;lares). 94 millones de d&oacute;lares hicieron falta para poner en pie el film, 15 veces el presupuesto de la original: muy publicitados fueron en la &eacute;poca los 12 millones que fueron al bolsillo de Schwarzenegger (m&aacute;s un jet) y los seis que fueron al de Cameron. Antes de su estreno ya hab&iacute;a recuperado los costes gracias a la venta de los derechos en v&iacute;deo y televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de ese dinero se us&oacute; en los efectos generados por ordenador, en buena medida responsables del &eacute;xito, que se combinaron muy juiciosamente con efectos pr&aacute;cticos, maquetas y mu&ntilde;ecos. Es decir, a diferencia de los impersonales, deshumanizados e intangibles efectos especiales de los blockbusters actuales, <em>Terminator 2</em> no renuncia a un buen mu&ntilde;ecazo tama&ntilde;o 1:1 cuando es necesario (por ejemplo, en la imagen final de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/T-1000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T-1000</a> reventado por un proyectil, como una especie de versi&oacute;n en papel de plata de <em>La Cosa</em> de Carpenter). Junto a estas maravillas (m&aacute;s los maquillajes y pr&oacute;tesis) de Stan Winston, Industrial Light &amp; Magic se encarg&oacute; de los efectos digitales, que muestran cosas literalmente no vistas nunca en pantalla: un equipo de 35 personas gast&oacute; a lo largo de 10 meses cinco millones de d&oacute;lares en tan solo cinco minutos de metraje final. Por supuesto, la pel&iacute;cula gan&oacute; un &Oacute;scar a los mejores efectos especiales.
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        Sin duda es esa devoci&oacute;n por los efectos especiales tradicionales (las maquetas para mostrar el futuro post-apocal&iacute;ptico de la raza humana parecen salidas de una serie B con posibles de los 70) lo que ha llevado a que <em>Terminator 2</em> haya envejecido con dignidad, a diferencia de otros blockbusters de la &eacute;poca. Eso y el mimo con el que trata el lado humano de la historia: el reparto se configur&oacute; con una acertada mezcla de ausencias (falta el h&eacute;roe de la primera, Kyle Reese &ndash;Michael Biehn-), regresos esperados (Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger), semi-novatos (Robert Patrick solo hab&iacute;a hecho cosas como <em>La Jungla 2</em> y fue escogido por su f&iacute;sico y versatilidad) y novatos absolutos (fue el debut de Edward Furlong). Juntos pusieron en pie un choque tradicional entre el Bien y el Mal, entre la Humanidad y lo Solo Aparentemente Humano que arras&oacute; en taquilla y dej&oacute; un legado pop incuantificable: la presencia f&iacute;sica de Schwarzenegger como motero rob&oacute;tico, la implacabilidad del T-1000, la banda sonora de Guns'n Roses -tan af&iacute;n a la est&eacute;tica angelina de la pel&iacute;cula-, los efectos especiales que abrieron un mundo de posibilidades expresivas, las frases inmortales en los di&aacute;logos -&ldquo;Sayonara / Hasta la vista, baby&rdquo;- en cabeza...
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Terminator 2</em> carece de la tosca contundencia de la primera parte, de su imbatible estructura de persecuci&oacute;n de hora y media con muy pocos participantes, escenarios y consecuencias. Todo en <em>Terminator 2 </em>tiene una grandilocuencia que no siempre juega a su favor (la idea del T-800 como sustituto efectivo del padre es buena... pero no hac&iacute;a falta que una voz en off nos la enunciara como si no tuvi&eacute;ramos ojos en la cara), pero sus virtudes son indiscutibles: convierte una serie B de pura explotaci&oacute;n en un espect&aacute;culo nunca visto y para todos los p&uacute;blicos. Con robots y viajes en el tiempo. Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el papel de Linda Hamilton se refuerza gracias a que la presencia masculina es protag&oacute;nica pero asexual. Cameron perfila a Sarah Connor apoy&aacute;ndose en la previa teniente Ripley de <em>Aliens</em>, dando lugar a una hero&iacute;na hipermusculada, pero sensible y emotiva, m&aacute;s preocupada por su hijo que por el futuro de la Humanidad. Una nueva f&oacute;rmula de mujer de acci&oacute;n que es mucho m&aacute;s que una Rambo con bragas. La influencia de los dos primeros Terminator en la est&eacute;tica del cine de acci&oacute;n de los noventa es inabarcable, pero quiz&aacute;s sean detalles como ese lo que, con el paso de las d&eacute;cadas, las han convertido en pel&iacute;culas tan actuales.
    </p><h3 class="article-text">Terminator 3: La Rebeli&oacute;n de las M&aacute;quinas (2003)</h3><p class="article-text">
        <em>Terminator 3: La Rebeli&oacute;n de las M&aacute;quinas </em>La tercera entrega de la franquicia tard&oacute;, pese al monumental &eacute;xito de la segunda, m&aacute;s de una d&eacute;cada en llegar. El motivo fue sumamente pedestre: Carolco Pictures entr&oacute; en bancarrota y todas sus propiedades se subastaron. Entre ellas estaban el 50% de los derechos de la franquicia (el otro 50% pertenec&iacute;a a la productora Gale Anne Hurd) y que James Cameron no terminaba de dar el punto final al gui&oacute;n. Cameron acab&oacute; apart&aacute;ndose definitivamente de la serie cuando la posproducci&oacute;n de <em>Titanic</em> se convirti&oacute; en un infierno.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los productores originales de las primeras pel&iacute;culas, los m&iacute;ticos<em> kingpin</em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Kingpin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">kingpin</a> del cine comercial USA de los 80, Mario Kassar y Andrew G. Vajna, compraron los derechos de la serie que ya les hab&iacute;an pertenecido a&ntilde;os antes. Adquirieron tambi&eacute;n la mitad de Gale Anne Hurd y encargaron un gui&oacute;n a Tedi Sarafian del que apenas qued&oacute; rastro en la versi&oacute;n final de la pel&iacute;cula y en el que <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/John_Connor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Connor</a> trabajaba en una puntocom y el nuevo Terminator era femenino y se hac&iacute;a invisible. Con un director a bordo que hab&iacute;a dirigido las mucho m&aacute;s modestas pero muy estimables <em>Breakdown</em> y <em>U-571</em>, Jonathan Mostow, Schwarzenegger ten&iacute;a sus dudas acerca de si deb&iacute;a participar en la pel&iacute;cula, sobre todo porque James Cameron estaba completamente fuera y pod&iacute;a darle problemas en su inminente carrera pol&iacute;tica. Finalmente, hizo campa&ntilde;a para gobernador de California durante la posproducci&oacute;n y promoci&oacute;n de la cinta.
    </p><p class="article-text">
        El presupuesto de <em>Terminator 3</em> fue de 170 millones de d&oacute;lares, en su momento la pel&iacute;cula m&aacute;s cara de la historia. El caso es que no se nota demasiado... y eso es lo bueno. Quiz&aacute;s de forma involuntaria, la pel&iacute;cula prescinde de la grandilocuencia de la segunda entrega y vuelve a la discreci&oacute;n conceptual de la primera <em>Terminator</em>, planteando simplemente una persecuci&oacute;n que no parece tener fin: un John Connor ya adulto (Nick Stahl) es perseguido por una nueva Terminator (Kristanna Loken), un nuevo cyborg multiforme devastador, y es protegido a su vez por el viejo modelo T-800 (Schwarzenegger). En medio de todo el traj&iacute;n, una atemorizada humana (Claire Danes), que no termina de creerse del todo esta historia de robots asesinos que viajan en el tiempo. <em>Terminator 3</em> plantea este sencillo argumento con apenas un pu&ntilde;ado de escenarios (algunos tan peculiares como un cementerio) y una querencia por la concisi&oacute;n narrativa que deja poco espacio para los di&aacute;logos sensibleros, en un conjunto tan modesto a su manera como urgente y fren&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula se tropez&oacute; con el rechazo frontal de los aficionados, que exig&iacute;an algo absolutamente imposible: una nueva <em>Terminator 2</em>. A la edad de Schwarzenegger se sumaba la ausencia de Cameron y Linda Hamilton, pero el resultado es estupendo, no solo por sus sensacionales secuencias de acci&oacute;n (la persecuci&oacute;n con la gr&uacute;a est&aacute; entre los mejores momentos de la franquicia), sino por sus reflexiones de ciencia-ficci&oacute;n pura en su tramo final, que lanza algunas reflexiones fatalistas sobre el destino de nuestra especie in&eacute;ditos en el resto de la serie, donde siempre hay espacio para la esperanza. <em>Terminator 3</em> tambi&eacute;n triunfa al expandir la mitolog&iacute;a de la saga: en este caso, se nos cuenta c&oacute;mo tiene lugar el primer e inevitable ataque de Skynet, as&iacute; como algunos datos sobre el futuro que nos espera. La &uacute;nica pega: el personaje femenino de Claire Danes, indigno de la tradici&oacute;n de mujeres fuertes que siempre ha exhibido la serie.
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                </figure><h3 class="article-text">Terminator Salvation (2009)</h3><p class="article-text">
        <em>Terminator Salvation</em>Como suele ser habitual en las secuelas de <em>Terminator</em>, su rodaje se retras&oacute; mucho m&aacute;s de lo previsto a causa de una preproducci&oacute;n turbulenta. <em>Terminator 4</em> fue escrita por David C. Wilson, en teor&iacute;a iba a rodarse al mismo tiempo que <em>Terminator 3</em> e iba a continuar de forma directa lo que en aquella se ve&iacute;a: los primeros d&iacute;as del conflicto entre humanos y m&aacute;quinas. Sin embargo, debido al &eacute;xito de<em> Terminator 3</em>, los productores Andrew G. Vajna y Mario Kassar decidieron volver a contratar a Nick Stahl y Claire Danes para que volvieran a interpretar a John Connor y Kate Brewster, y pagaron al director Jonathan Mostow para que desarrollara un nuevo guion que se rodar&iacute;a en 2005, pese a que la participaci&oacute;n de Arnold Schwarzenegger, ya Gobernador de California, deb&iacute;a ser limitad&iacute;sima.
    </p><p class="article-text">
        Para 2007, sin embargo, los derechos de la franquicia hab&iacute;an cambiado de manos: The Halcyon Company, nuevos due&ntilde;os de la saga, quer&iacute;an rodar una nueva trilog&iacute;a basada en las pel&iacute;culas anteriores. Problemas con la compra de esos derechos retras&oacute; un par de a&ntilde;os m&aacute;s, sin embargo, el rodaje de la pel&iacute;cula, que finalmente cay&oacute; en manos de McG, responsable de las pel&iacute;culas de <em>Los &Aacute;ngeles de Charlie</em>.
    </p><p class="article-text">
        Se fueron sucediendo una serie de escrituras de guiones entre los que destacaron las aportaciones de Jonathan Nolan -hermano de Christopher Nolan y co-guionista habitual de sus pel&iacute;culas-, que subray&oacute; la importancia de John Connor como h&eacute;roe de la resistencia contra las m&aacute;quinas. Se decidi&oacute; introducir tambi&eacute;n un nuevo personaje, el de Marcus Wright (Sam Worthington) como un Terminator dise&ntilde;ado para infiltrarse entre los humanos pero que en &uacute;ltima instancia acaba poni&eacute;ndose del lado de estos, capitaneados por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/John_Connor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Connor</a> (Christian Bale), y del prop&oacute;sito de salvar a Kyle Reese, que en un futuro ser&aacute; muy importante en la lucha contra las m&aacute;quinas... viajando al pasado.
    </p><p class="article-text">
        El rodaje, con un presupuesto de 200 millones de d&oacute;lares, tambi&eacute;n fue problem&aacute;tico: los dos actores protagonistas se hicieron lesiones severas y un especialista casi acaba mutilado. El resultado, por desgracia, no refleja el infierno de la preproducci&oacute;n ni tantos esfuerzos durante el rodaje: <em>Terminator Salvation</em> es una pel&iacute;cula anodina que no enriquece demasiado la mitolog&iacute;a de la franquicia y se obsesiona con los rasgos cr&iacute;ticos de la historia original, pero sin saber c&oacute;mo darles vida m&aacute;s all&aacute; del papel. La idea del Terminator de sentimientos humanos traiciona la sint&eacute;tica simplicidad de las m&aacute;quinas de Skynet hasta el momento, y lleva la franquicia en otra direcci&oacute;n, sin duda con posibilidades, pero que <em>Salvation </em>no aguanta bajo su endeble punto de partida.
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        Lo m&aacute;s interesante del conjunto, parad&oacute;jicamente y a pesar de la aparici&oacute;n de Marcus, es la llegada de nuevos Terminators: Hydrobots, Mototerminators, Aerostats, T-600, T-700... y una f&aacute;brica de Terminators, donde tiene lugar el gui&ntilde;o m&aacute;s innecesario de esta secuela a las pel&iacute;culas originales.<em> Salvation</em> tambi&eacute;n funciona bien cuando maneja conceptos de ciencia-ficci&oacute;n literaria en t&eacute;rminos pop, algo en lo que la franquicia es experta: lanza al espectador algunas reflexiones sobre la inevitabilidad del futuro o c&oacute;mo se decide qui&eacute;n es o no imprescindible que merec&iacute;an, desde luego, un mejor veh&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text">Videojuegos, c&oacute;mics series de televisi&oacute;n...</h3><p class="article-text">
        Entre unas pel&iacute;culas y otras de terminator ha transcurrido tanto tiempo, inusual para una franquicia tan popular como esta, que su mitolog&iacute;a se ha visto traducida a otros medios, especialmente despu&eacute;s de la tremendamente exitosa segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        Hay casi 30 videojuegos distintos de <em>Terminator</em>, la mayor&iacute;a producidos durante la d&eacute;cada de los 90. Destaca como rareza el &uacute;nico que adapt&oacute; de forma fiel la primera entrega, un primitivo t&iacute;tulo sandbox para PC de 1990, desarrollado por Bethesda, futuros creadores de <em>Skyrim</em>. En un tosco mundo tridimensional el jugador pod&iacute;a dar vida a Kyle Reese o el T-800 bajo una mec&aacute;nica que se anticip&oacute; a juegos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Grand_Theft_Auto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipo GTA</a>. Bethesda volver&iacute;a sobre la primera entrega, la &uacute;nica pel&iacute;cula de la que ten&iacute;a derechos, a lo largo de esa d&eacute;cada, con interesantes e innovadores juegos de acci&oacute;n en primera persona, como <em>Skynet</em> (1996).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los juegos m&aacute;s recordados por los fans son los de acci&oacute;n y plataformas para consolas de 8 y 16 bits como Master System, Mega Drive y Super Nintendo. El m&aacute;s celebrado fue <em>Robocop versus Terminator</em>, basado en unos comics de gran popularidad que enfrentaban a un ej&eacute;rcito de T-800 y otras m&aacute;quinas al servicio de Skynet con el m&iacute;tico polic&iacute;a del futuro concebido por Paul Verhoeven en <em>Robocop</em>. Un aut&eacute;ntico descerebre conceptual rebosante de gloriosa violencia pixelada.
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        En cuanto a los c&oacute;mics, tambi&eacute;n hay una treintena de miniseries y especiales publicados, sobre todo en los a&ntilde;os 90, por muy diversas editoriales. La m&aacute;s prol&iacute;fica fue Dark Horse, que mezcl&oacute; a las criaturas de Skynet con otras franquicias de la ciencia-ficci&oacute;n de la &eacute;poca como Robocop, Alien, Predator o incluso Superman. Muchos de ellos, como hicieron los videojuegos, expanden la historia de Reese, los Connor y toda la ralea de creaciones de Skynet, aunque rara vez han llegado a considerarse can&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        El producto m&aacute;s interesante que han generado las pel&iacute;culas, sin embargo, es la serie de televisi&oacute;n <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film128581.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Terminator: Las cr&oacute;nicas de Sarah Connor</em></a>. Se trata de un <em>spin-off</em> de la franquicia f&iacute;lmica que contin&uacute;a las peripecias de Sarah y John Connor a partir de la segunda pel&iacute;cula, ignorando el resto de secuelas. Dura tan solo dos temporadas (2008-2009) que sumaron un total de 31 episodios, y en ellos se replica el esquema de la segunda pel&iacute;cula: John (Thomas Dekker) y Sarah (Lena Headey) huyen de un robot del futuro, Cromartie (Garret Dillahunt), y son defendidos por otro de aspecto femenino, Cameron (Summer Glau). No son los &uacute;nicos personajes que viajan en el tiempo, pero la serie prefiere ce&ntilde;irse al modelo de <em>El fugitivo</em>, con dos personajes en permanente huida. La interesante y muy valiente elecci&oacute;n de Headey como Sarah Connor fue pol&eacute;mica en su d&iacute;a, al alejarse del f&iacute;sico agresivo de Linda Hamilton. Posiblemente es en esta serie donde m&aacute;s se indaga en el aspecto mesi&aacute;nico de John Connor, lo que supone una interesante toma alternativa de los temas habituales de las pel&iacute;culas.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima entrega de la franquicia, que se estrena en Espa&ntilde;a este viernes, ha tenido un desarrollo relativamente tranquilo para lo que suele ser habitual en la franquicia. Supone un regreso a los or&iacute;genes debido a la quiebra de The Halcyon Company tras el estreno de <em>Terminator Salvation</em>, frustr&aacute;ndose as&iacute; sus planes de desarrollar una trilog&iacute;a ambientada en el futuro. Tras la recompra de los derechos, la primera idea fue la de hacer un reboot animado en 3D de la franquicia que se titular&iacute;a <em>Terminator 3000</em>.
    </p><p class="article-text">
        Para 2012 se hab&iacute;a desechado esa curiosa idea y una nueva pel&iacute;cula protagonizada por un Schwarzenegger libre de compromisos pol&iacute;ticos estaba en preproducci&oacute;n. Ha contado incluso con la bendici&oacute;n de James Cameron, que la considera digna sucesora de las pel&iacute;culas originales y que lleg&oacute; a ser tanteado como posible director de esta entrega. Un curioso regreso a los or&iacute;genes para una pel&iacute;cula que desde el principio se ha planteado como una amalgama de gui&ntilde;os a las otras pel&iacute;culas y que puede ser hasta dif&iacute;cil de digerir si no se tiene fresca el resto de la franquicia. Muy adecuado para una serie obsesionada con el viaje al pasado como &uacute;nico m&eacute;todo de dar forma al futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[John Tones]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/terminator-imperio-skynet_1_2581490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2015 18:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Terminator: el imperio de las máquinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[James Cameron,Arnold Schwarzenegger,John Carpenter]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memorias de 'El príncipe de las tinieblas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-principe-de-las-tinieblas_1_5192635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La revista Miradas de cine se pasa al papel con 'John Carpenter. Ultimátum a la tierra', primera referencia de Macnulti Editores</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        John  Carpenter es un francotirador punk de formaci&oacute;n cl&aacute;sica; un cineasta  libre y salvaje que entendi&oacute; muy pronto que amar los g&eacute;neros no  significa conservarlos en formol. &Eacute;l se lo hubiera pasado muy bien  haciendo toda la vida westerns a la manera de su adorado John Ford &ndash;con  quien comparte car&aacute;cter hura&ntilde;o&ndash;, pero en su camino se top&oacute; con una obra  de encargo &ndash;<em>Halloween</em>&ndash;, primer paso de una filmograf&iacute;a dedicada  al cine fant&aacute;stico y de terror, con puntuales escapadas a la comedia,  que esconde mucha mala leche, un poso profundo m&aacute;s all&aacute; de los excesos  epid&eacute;rmicos y no pocas pullas al rostro menos amable del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros de <a href="http://www.miradas.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Miradas de cine</em></a>,  revista especializada que lleva en la red m&aacute;s de 11 a&ntilde;os, provienen de  diversos &aacute;mbitos, pero la devoci&oacute;n por el cineasta de Carthage es uno de  los pegamentos que les unen. Reivindicar la obra de uno de los  directores m&aacute;s sugerentes de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os era un sue&ntilde;o h&uacute;medo que  les rondaba desde hace a&ntilde;os y que acaban de materializar con <em>John Carpenter. </em><em>Ultim&aacute;tum a la tierra</em>, primera referencia de Macnulti Editores, con la que tratan de trasladar al papel &ndash;con el precedente de <em>Cien Miradas de cine</em> (2011)&ndash; su filosof&iacute;a de trabajo colectivo y su incurable romanticismo.  &ldquo;Nosotros queremos vender libros que comprar&iacute;amos. Libros que son de  nuestro inter&eacute;s. Cuidados, bien escritos, con un punto reivindicativo,  diferentes. La l&iacute;nea ser&aacute; esa aunque tendremos que traspasarla cuando  creamos que es oportuno. Queremos, como dice nuestro lema, hacer libros  para lectores espectaculares&rdquo;, explica Lolo Ortega, uno de los  fundadores de Macnulti.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro incluye una monograf&iacute;a completa y entusiasta (aunque no <em>groupie</em>), muy trabajada desde el rigor y desde miradas tan personales como lo son  todos los colaboradores de este ensayo. Un intento de aprender y  aprehender todas esas caracter&iacute;sticas y estrategias que hacen de  Carpenter un cineasta &uacute;nico y tal vez el director m&aacute;s infravalorado de  las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&rdquo;. De mitos y metaf&iacute;sica carpenteriana a reflexiones  sobre el antih&eacute;roe, de cine B, a cinefilia hawksiana, John Carpenter<em>. Ultim&aacute;tum a la tierra</em> disecciona con bistur&iacute; la filmograf&iacute;a y motivos del cineasta, adem&aacute;s de  incluir un glosario con los t&eacute;rminos que les sugiere su filmograf&iacute;a.  Ah&iacute; va uno: &ldquo;Snake Plissken: necesitamos uno. Si &eacute;l lidera el 15M,  nosotros tomaremos las armas. Y nuestras almas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras  rendir culto a 'El pr&iacute;ncipe de las tinieblas' llegar&aacute;n otros libros en los  pr&oacute;ximos meses, con los que esperan dar rienda suelta a su  desprejuiciada cinefilia. &ldquo;Tendremos dos l&iacute;neas claras: libros  colectivos basados en un director, g&eacute;nero o tendencia y cuadernos con  menos volumen y con otras caracter&iacute;sticas de car&aacute;cter individual o dual.  Nuestro pr&oacute;ximo libro tratar&aacute; de un tema in&eacute;dito a nivel mundial y que  tiene mucho que ver con la nueva comedia americana&rdquo;. Mientras tanto, el  libro <a href="http://tienda.macnulti.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede encontrar aqu&iacute;</a> y en librer&iacute;as especializadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-principe-de-las-tinieblas_1_5192635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2013 20:40:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Memorias de 'El príncipe de las tinieblas']]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,John Carpenter,Halloween]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El terror de los muy terroríficos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/favoritas-terror-peter-jackson-john-carpenter-vigalondo-rob-zombie_1_5188595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/562d3ea6-7c05-47fb-b108-88268a953f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El terror de los muy terroríficos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los directores más sanguinarios (o al menos inquietantes) eligen sus películas de terror favoritas. Featuring: Peter Jackson, John Carpenter, Rob Zombie, Guillermo del Toro y Nacho Vigalondo, entre otros</p></div><p class="article-text">
        <strong>John Carpenter</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=NrctWCgjrWM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La matanza de Texas</a> (1974, Tobe Hooper)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tobe  peg&oacute; el campanazo con esta pel&iacute;cula m&aacute;s que con ninguna otra. Recuerdo ir a  verla cuando sali&oacute; en Los &Aacute;ngeles &ndash;era el 74 o el 75&ndash; y recuerdo la  experiencia de verla por primera vez. Santo cielo. Lo que la hace  incluso m&aacute;s efectiva es que adem&aacute;s es tan desternillante&rdquo;. El gran  cl&aacute;sico <em>slasher </em>es <a href="http://www.theregister.co.uk/2010/09/30/top_horror_films/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n la favorita</a> de George Romero, John Waters y Robert Englund.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Peter Jackson</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=H0WpKl2A_2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">King Kong</a> (Cooper y Schoedsack, 1933)
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;King Kong</em> &ndash;el original de 1933&ndash; es la peli que me hizo interesarme por hacer cine cuando la vi a los ocho a&ntilde;os [...]. La otra peli que me dej&oacute; asombrado fue <em>Dawn of the Dead</em>, de George Romero. En aquel momento era una pel&iacute;cula incre&iacute;ble, y ha definido mi sentido del humor y el estilo de mis pel&iacute;culas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Nacho Vigalondo</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=MtE8DhotNXk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Wicker Man</a> (Robin Hardy, 1973)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una pel&iacute;cula de terror civilizada ha de contener paganismo, tentaci&oacute;n sexual, travestismo, mujeres ri&eacute;ndose de hombres y ni&ntilde;os ri&eacute;ndose de adultos. O sea, reflejarse en <em>The Wicker Man</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Edgar Wright&#65279;</strong><span id="mce_2_start"></span>:<span id="mce_2_end"></span>&#65279; <a href="http://www.youtube.com/watch?v=37SlJOT2hgg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cosa</a> (John Carpenter, 1982)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo intensos recuerdos de ver una versi&oacute;n sin editar de <em>La cosa</em>, de John Carpenter, en un canal de cable cuando ten&iacute;a 10 a&ntilde;os. Mi hermano y yo est&aacute;bamos extasiados. La &uacute;nica im&aacute;gene que hab&iacute;a visto de la peli era un p&oacute;ster de Kurt Russell con una l&aacute;mpara&rdquo;.
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        <strong>Rob Zombie</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1rQI9BaipJM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Holocausto can&iacute;bal</a> (Ruggero Deodato, 1979)
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cannibal Holocaust</em> es mal&eacute;vola, repugnante y absolutamente brillante. Una experiencia completamente &uacute;nica... &iexcl;gracias a Dios! <em>La parada de los monstruos (Freaks)</em> es un cl&aacute;sico prec&oacute;digo del maestro chiflado Tow Browning. &iquest;Qui&eacute;n hubiera dicho que usar malformaciones humanas verdaderas ser&iacute;a considerado de mal gusto? Es un milagro que exista, ning&uacute;n estudio lo considerar&iacute;a hoy. Pero en serio, hay que preguntarse: &iquest;puede una mujer como Dios manda amar verdaderamente a un enano?&rdquo;.
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        <strong>Guillermo del Toro</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=A3q03BBwMp4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El resplandor</a> (Stanley Kubrick, 1980)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El control absoluto de Stanley Kubrick sobre el medio convierte su s&oacute;lido encuadre y su tensi&oacute;n cronometrada en armas de verdad apuntando directamente a la desprevenida audiencia. Nadie ha usado jam&aacute;s la <em>steadicam </em>con tanta perfecci&oacute;n como lo hizo &eacute;l en las secuencias desde detr&aacute;s del triciclo de Danny Torrance&rdquo;.
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        <strong>William Friedkin</strong>:<a href="http://www.youtube.com/watch?v=Ert1aVnJ-6Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Suspiria</a> (Dario Argento, 1977) / <a href="http://www.youtube.com/watch?v=cGIYVBQDk58" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Profondo rosso</a> (Dario Argento, 1975)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas dos pel&iacute;culas son dos m&aacute;quinas perfectamente engrasadas para matarte del susto. Y funcionan. Son las cl&aacute;sicas <em>slasher </em>ba&ntilde;adas en sangre que han sido imitadas, copiadas y hasta adaptadas sin el debido cr&eacute;dito. Pertenecen al estricto marco de la fantas&iacute;a, pero Argento, que es gran maestro viviente del horror, tiene tanto talento que aterrorizar&aacute;n a cualquiera que se atreva a verlas&rdquo;.
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        <strong>Ben Wheatley</strong>:<em> Ven y mira&#65279;</em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=AZQYxx3xzh0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ven y mira&#65279;</a><a href="http://www.youtube.com/watch?v=AZQYxx3xzh0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>&#65279;(Elem Kl&iacute;mov, 1985)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; constituye una pel&iacute;cula de terror? <em>Ven y mira</em> es estrictamente una peli de guerra, pero me dej&oacute; muerto. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=UNTeYJE5Q0k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scum</a> (Alan Clarke, 1983) es opresiva y estremecedora de una manera que los vampiros y fantasmas no pueden ser nunca. Y no pienso volver a ver <a href="http://www.youtube.com/watch?v=AUWB-Kw4FiM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Don't Look Now</a> (Nicolas Roeg, 1973). S&oacute;lo escribir el t&iacute;tulo ya me pone malo&rdquo;.
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        <strong>Brian Yuzna</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=rcyzubFvBsA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nosferatu</a><em> </em>(F. W. Murnau, 1022)
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nosferatu</em> es la &uacute;nica pel&iacute;cula verdaderamente buena de vampiros y todav&iacute;a produce dentera y pesadilla. Su versi&oacute;n de Dr&aacute;cula es la m&aacute;s cercana al original de Bram Stoker; un demonio mal&eacute;volo y chupasangre, no el &iacute;dolo de jovencitas en las versiones desnatadas que han dominado la historia del cine&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Quentin Tarantino</strong>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ldL54fiH0pc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Audition</a><em> </em>(Takashi Miike, 1999)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una verdadera obra de arte, si es que existe tal cosa. Creo que (el protagonista) deber&iacute;a pens&aacute;rselo dos veces antes de volver a casarse&rdquo;. Pero su pel&iacute;cula favorita de peque&ntilde;o era<em> Abbott and Costello Meet Frankenstein</em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=l6NIVn6_m1c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abbott and Costello Meet Frankenstein</a> (1948), donde la pareja debe llevar a Dr&aacute;cula y Frankenstein (a la criatura, no al doctor) al museo de cera. Naturalmente, los dos monstruos se rebelan y tratan de robar sus cerebros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/favoritas-terror-peter-jackson-john-carpenter-vigalondo-rob-zombie_1_5188595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2013 19:39:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El terror de los muy terroríficos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nacho Vigalondo,John Carpenter,Guillermo del Toro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco películas de John Carpenter para pasar la Noche de Brujas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-favoritas-halloween_1_5188397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d13dd01-727c-44d7-abe2-e0ec6d80fb79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mike Myers, el hombre del saco en versión Carpenter"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los <a href="http://www.eldiario.es/cultura/cine/john_carpenter-principe_de_las_tinieblas_0_191781041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">fundadores de Macnulti</a> enumeran sus obras favoritas del cineasta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em><strong>Asalto a la comisar&iacute;a del distrito 13</strong></em> (1976). Pel&iacute;culas   como esta hacen que amemos el cine. Carpenter escribe personajes como   nadie y Napoleon Wilson es tan carism&aacute;tico como el que m&aacute;s. Sus l&iacute;neas   de di&aacute;logo podr&iacute;an pertenecer a cualquier noir de los 40, de los que   nos ense&ntilde;aron a querer el cine desde peque&ntilde;os, pero est&aacute; rodada en los   70 y cabalgando sobre el homenaje hawksiano, que se transmite en su   forma de rodar m&aacute;s que en su argumento; transpira sensaciones y   emociones en cada uno de sus fotogramas: tensi&oacute;n, sensualidad, terror e,   incluso, un c&iacute;nico sentido del humor.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Halloween</strong></em> (1978).   Precedente involuntario del slasher, ha sido tan imitada que la  memoria  colectiva tiende a olvidar todos los logros del modelo  original. Como  buen alumno de Hitchcock, Carpenter tom&oacute; buena nota de  los trucos del  brit&aacute;nico para prolongar el suspense y manipular las  expectativas del  espectador tirando de econom&iacute;a de guerra y una  steadycam que nos  convierte, literalmente, en asesinos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La cosa </strong></em>(1982). Ejemplo palmario, que no &uacute;nico, de lo que pueden aportar   elaborados efectos visuales y la figura del remake. En este caso, la   concreci&oacute;n de una de las pesadillas m&aacute;s angustiosas de la historia del   cine. Sus argumentos: el espejismo de la conciencia y la individualidad,   la ferocidad de lo biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El pr&iacute;ncipe de las tinieblas</strong></em> (1987). Mezcla de lo viejo y lo nuevo, lo malo y lo bueno, lo pasado y   lo futuro de la obra de Carpenter, con una pel&iacute;cula de tripas con mucho   cerebro y a&uacute;n m&aacute;s coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>2013. Rescate en L.A.</strong></em> (1996).   Un relato &aacute;cido, directo y el&eacute;ctrico sobre un mundo en ruinas, en lo   social y en lo pol&iacute;tico, que tan solo puede salvarse si se reinicia por   completo por alguien como Snake, un h&eacute;roe incre&iacute;ble en la actualidad al   que no se puede seguir, pero al que necesitamos, porque hacer surf s&oacute;lo   nos puede salvar moment&aacute;neamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pulido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/john-carpenter-favoritas-halloween_1_5188397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2013 19:39:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco películas de John Carpenter para pasar la Noche de Brujas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[John Carpenter,Halloween]]></media:keywords>
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