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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Taboada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/francisco-taboada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Taboada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Francisco Taboada presenta su libro de relatos 'Gerónimo de los paracaidistas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/francisco-taboada-geronimo-paracaidistas-voragine_1_1286229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5481e09-18a2-4675-807b-24aaabafc793_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor Francisco Taboada. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra, publicada por la editorial cántabra El Desvelo, recoge un conjunto de historias que abordan los más variados temas, desde la corrupción al sexo o la infancia</p><p class="subtitle">El autor estará el próximo 12 de noviembre en La Vorágine de Santander y el 22 de noviembre en la librería Dlibros de Torrelavega para presentar este trabajo</p></div><p class="article-text">
        El Desvelo acaba de publicar su &uacute;ltima novedad literaria, el libro de relatos de Francisco Taboada titulado 'Ger&oacute;nimo de los paracaidistas'.&nbsp;Se trata de un conjunto de historias de una factura impecable y que abordan los m&aacute;s variados temas, desde la corrupci&oacute;n al sexo&nbsp;o la infancia. &ldquo;Tierno y humor&iacute;stico al tiempo, es un retrato social implacable&rdquo;, explican desde la editorial c&aacute;ntabra.
    </p><p class="article-text">
        El autor estar&aacute; el pr&oacute;ximo 12 de noviembre en La Vor&aacute;gine de Santander y el 22 de noviembre en la librer&iacute;a Dlibros de Torrelavega para presentar este trabajo en el que muestra su versatilidad como escritor.
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         Un ni&ntilde;o maltratado huye de su padre utilizando m&eacute;todos detectivescos. Dos hermanos alba&ntilde;iles pierden su empresa en un ambiente de corrupci&oacute;n urban&iacute;stica rural. Un grupo de mujeres de la &eacute;lite de una peque&ntilde;a ciudad se enfrenta a un depredador sexual. Un guitarrista de rock sufre una epifan&iacute;a en mitad de un concierto desastroso. Un poeta politoxic&oacute;mano encuentra por casualidad la droga total y definitiva&hellip; As&iacute; se resumen algunos de estos relatos que esconden una &aacute;cida cr&iacute;tica social.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Taboada (Bilbao, 1957) es escritor y pedagogo. Ha sido profesor de Did&aacute;ctica del Pensamiento en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco; y tambi&eacute;n alba&ntilde;il, viajante de comercio, encuestador, librero, restaurador de muebles, barman, cuidador de ancianos&hellip; Una experiencia laboral variopinta que refleja con humor en su obra literaria.
    </p><p class="article-text">
        Es autor de los libros de poemas 'Garbanzos' (1979), 'Palabras dactilares' (2011) y 'Frontera de carne' (2015); de la obra de teatro 'El Maestro' (2012) y de las novelas 'Memorias de Yoser Pez' (2006), 'La cosecha' (2012) y 'El pozo s&eacute;ptico' (2015), adem&aacute;s de haber colaborado habitualmente en prensa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/francisco-taboada-geronimo-paracaidistas-voragine_1_1286229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2019 19:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Francisco Taboada,La Vorágine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coreografía política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coreografia-politica_132_3175886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f37a3ed6-c441-4b49-af24-b997e094bb96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Prudencia. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno español se ciñe a su papel y esgrime el fasces de hacha y varas, y el Govern catalán la hoz del segador. El caso es amenazar.</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo humano, por muy contorsionista que sea, tiene los movimientos limitados por su anatom&iacute;a y Espa&ntilde;a por la resistencia de sus materiales. Este es un pa&iacute;s fr&aacute;gil, de acero mal forjado, como esas espadas lustrosas que sirven para decorar pero se quiebran en el combate. La democracia d&eacute;bil que nos sirve de esqueleto es latina y est&aacute; aquejada de la osteoporosis procedente de su naturaleza dictatorial. Basta un solo golpe para que la armadura se rompa y el&nbsp; cuerpo se fragmente y sangre y muera.+
    </p><p class="article-text">
        La derecha de la naci&oacute;n y la derecha nacionalista nunca han soltado las riendas, tienen el pastel muy bien repartido y se pasan la pelota como elemento de despiste que ya no despista a nadie, aunque da juego, que es de lo que se trata. Mientras la poblaci&oacute;n ya no da m&aacute;s de s&iacute;, nuestros gobernantes van a seguir haciendo evoluciones alrededor del mismo escenario y sin salirse de &eacute;l. Que si Espa&ntilde;a se rompe que si se pega con cola, y el pa&iacute;s, en su vida diaria, ya est&aacute; roto en mil pedazos. El tema del refer&eacute;ndum m&aacute;s que una cortina de humo es un incendio en toda regla. &iquest;En serio cree alguien que a los millones de parados les importa en qu&eacute; pa&iacute;s pasan hambre y en qu&eacute; lengua se quejan?
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que nos han robado 40.000 millones en el rescate bancario y que el 20% de los bancos son catalanes con sucursales en toda Espa&ntilde;a. &iquest;Acaso han mencionado los que quieren independizarse la posibilidad de distanciarse de la corrupci&oacute;n devolvi&eacute;ndonos ellos la parte que les corresponde? No, para nada, que la pela no se toca. Hasta mi perro sabe que todo esto es una coreograf&iacute;a ensayada al mil&iacute;metro para que si uno estira la pierna hacia un lado el otro lo haga para el lado contrario y as&iacute; la imagen de conjunto queda muy mona, muy equilibrada. Mientras tanto, se va desmontando la sanidad p&uacute;blica de modo que la salud sea un privilegio de los ricos, la educaci&oacute;n p&uacute;blica se deteriora hasta convertir a la gente en analfabeta funcional y se recorta la libertad de expresi&oacute;n asustando a las personas para que obedezcan como animales acorralados. Bravo: si Catalu&ntilde;a se independiza no podr&aacute; participar en Eurovisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuidado, que la polic&iacute;a no es tonta y todos llevamos un madero en el interior. Las pruebas son las pruebas y para pillar al delincuente solo hay que seguir el rastro del dinero. Dicen las malas lenguas que al gobierno de Rajoy lo sostienen los nacionalistas vascos a cambio de pasta gansa, miles de millones. Dicen tambi&eacute;n que los socialistas se montaron un teatro magistral para volver a la palestra y si un d&iacute;a afirman que Espa&ntilde;a es plurinacional al d&iacute;a siguiente no est&aacute;n en contra de aplicar el art&iacute;culo 155, si no queda m&aacute;s remedio, todo con tal de no perder la primera l&iacute;nea del abrevadero de la guita. Dicen que Unidos Podemos trabaja con denuedo para asegurar su continuidad haciendo propuestas que molan cantidad, di&aacute;logo y eso, buen rollito en una asamblea guay que solo a&ntilde;ade le&ntilde;a al fuego. En fin, que la calle habla y sabe que si les quitas la m&aacute;scara todos acaban cantando.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si la cosa es tan grave, por qu&eacute; sonr&iacute;en por lo bajo Rajoy y Puigdemont, qu&eacute; tienen que ocultar? La experiencia nos dice que si metes en una sala de interrogatorios a una persona culpable y a una inocente, y las dejas a solas durante horas, la inocente se ir&aacute; poniendo cada vez m&aacute;s nerviosa mientras que la culpable puede que acabe ech&aacute;ndose un sue&ntilde;ecito. La inocente cree que, a pesar de su rectitud, dada la complejidad de la ley, puede haber cometido un delito sin saberlo, de ah&iacute; su nerviosismo, mientras que la culpable, sabedora de su delito, y probablemente tan conocedora de la ley como quienes la aplican, estar&aacute; cada vez menos preocupada porque el paso del tiempo implica dificultades para encontrar pruebas que demuestren su delito. Por eso, el 1 de octubre, pase lo que pase, los dos seguir&aacute;n sonriendo. Van a ganar votos y podr&aacute;n esconder su mala gesti&oacute;n de gobierno con la complicidad de sus votantes. Lo &uacute;nico que les importa es que siga el espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Hay pocas ideas m&aacute;s turbias que Patria, Pa&iacute;s y Naci&oacute;n y pocos disfraces m&aacute;s tristes que los tejidos con la tela de una bandera, escudo de miserables, capa multicolor del fantasma paleto. Las ideas valiosas no tienen tantos seguidores. Poco importa Espa&ntilde;a Uno, Catalu&ntilde;a Cero o viceversa. Una regi&oacute;n pobre nunca amenaza con abandonar el pa&iacute;s y si disipamos la niebla lo &uacute;nico que se ve es dinero en ambas partes. Eso s&iacute;, los majaderos de siempre hablan de violencia en el horizonte, como buitres necesitados de cad&aacute;veres que justifiquen sus razonamientos baratos. Por eso el Gobierno espa&ntilde;ol se ci&ntilde;e a su papel y esgrime el fasces de hacha y varas, y el Govern catal&aacute;n la hoz del segador. Cada uno intimida a los suyos y a los del otro bando. El caso es amenazar. Que la gente tenga miedo, que tiemble ante el futuro incierto, que se divida en grupos, que calle y otorgue, que el lunes vaya a trabajar por un salario de esclavo. Y sobre todo que no piense. Porque el d&iacute;a en que Espa&ntilde;a piense cambiar&aacute; la Constituci&oacute;n. Hasta entonces, no hay nada que hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coreografia-politica_132_3175886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coreografía política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Cataluña,Referéndum]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discursos paralelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/discursos-paralelos_132_3198920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/237603bf-fd63-4744-a724-4b6736cefe3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Incertidumbre. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quemamos las ideas antes de afianzarlas, la prisa no nos deja reflexionar, Internet le está haciendo al pensamiento lo mismo que las centrales nucleares al medio ambiente.</p></div><p class="article-text">
        Quedo para cenar con un viejo revolucionario cargado de an&eacute;cdotas y entre otras me cuenta su panfletada m&aacute;s gloriosa. Sucedi&oacute; un d&iacute;a en que sus colegas de partido lo dejaron solo con una mochila llena de octavillas que hab&iacute;a que aventar con urgencia. El m&eacute;todo cl&aacute;sico consist&iacute;a en arrojarlas al aire en diferentes lugares de la ciudad, cuantos m&aacute;s mejor. Lo normal era coger un autob&uacute;s de l&iacute;nea, bajarse en una plaza p&uacute;blica, esperar la llegada de otro autob&uacute;s que fuera en la direcci&oacute;n contraria y cuando llegaba, justo antes de subirse, lanzar los panfletos y desaparecer de escena. No hab&iacute;a m&oacute;viles, pero cualquier pasajero o el mismo conductor pod&iacute;an avisar por se&ntilde;as a la polic&iacute;a si se cruzaban con ellos, luego era necesario bajar en la siguiente parada, desplazarse a pie hasta otra ruta y vuelta a empezar. Funcionaba bien si lo hac&iacute;a un grupo numeroso de militantes, en un espacio de breve de tiempo, pero un hombre solo se arriesgaba demasiado y probablemente ser&iacute;a detenido y encarcelado. Era un tema serio.
    </p><p class="article-text">
        Con la ayuda de un miembro del partido que trabajaba en la estaci&oacute;n central de los autobuses, el hombre se col&oacute; de madrugada en las cocheras y coloc&oacute; sobre el techo de toda la flota peque&ntilde;os paquetes de octavillas previamente humedecidas. A la ma&ntilde;ana siguiente, seg&uacute;n circulaban los autobuses, los panfletos de se iban secando al viento y en cosa de horas toda la ciudad estaba sembrada de consignas revolucionarias. &ldquo;Casi cinco mil octavillas&rdquo;, me dice con orgullo, &ldquo;cuando cinco mil era un n&uacute;mero importante&rdquo;. Inevitablemente, hablamos del poder de la informaci&oacute;n, de la capacidad de difusi&oacute;n actual de las ideas gracias a Internet. Supongo que le alegra su existencia pero me dice, con el cinismo propio de Oscar Wilde: &ldquo;Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias.&rdquo; Y a&ntilde;ade que nunca se hab&iacute;a inventado nada tan contra-revolucionario como Internet.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su teor&iacute;a, Internet se parece a una asamblea general multitudinaria que, precisamente por su tama&ntilde;o, resulta ineficaz. Demasiada gente hablando a la vez y cada cual empe&ntilde;ado en defender solo su punto de vista. No hay verdadero di&aacute;logo por culpa de la inmediatez de respuesta. Hasta el discurso mejor elaborado y certero se ve expuesto a la demolici&oacute;n por parte de un conjunto excesivo de personas que lo utilizan como disculpa para elaborar un discurso paralelo, el suyo, de manera que el mensaje original queda anulado en cuesti&oacute;n de minutos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No te has fijado que cuanto m&aacute;s impecable es un an&aacute;lisis pol&iacute;tico de la situaci&oacute;n actual, aumenta exponencialmente el n&uacute;mero de ataques hasta lograr que se dude de su bondad o su validez? Si aciertas de pleno, el primer comentario ser&aacute;: &lsquo;T&uacute; no sabes lo que es el fascismo&rsquo;, o bien: &lsquo;No he pasado del primer p&aacute;rrafo porque aburres a las ovejas.&rsquo;&nbsp; Eso sin mencionar los insultos y los ataques personales. Y como se te ocurra opinar, sobre todo si es a favor, del feminismo, de la homosexualidad o de Catalu&ntilde;a, sin ser mujer, o gay o catal&aacute;n, te caer&aacute; encima una horda de gente con lupa, escrutando, falseando, si es preciso mintiendo; y si has dicho Espa&ntilde;a eres espa&ntilde;olista por no decir &lsquo;estado invasor espa&ntilde;ol&rsquo;, si has dicho LGTB ser&aacute;s un &lsquo;Cishetero&rsquo; por no decir LGTBIQ, que no te enteras, o te tachar&aacute;n de machista porque crees que hay que racionalizar la &lsquo;discriminaci&oacute;n positiva&rsquo;. En el fondo da igual lo que digas, solo importa que seas atacable. Si lo eres te demuelen, si no, te ignoran. Tu valor depende de la posibilidad de crear a tu costa discursos paralelos. Y lo hace la gente a la que apoyas, los de tu bando, con m&aacute;s fiereza que si fueras del bando contrario, joder.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El viejo revolucionario se cabrea y entonces hablamos de censura, de autocensura, de posverdad, de la ley mordaza, de lo sospechoso que le parece que se haya permitido la expansi&oacute;n descontrolada de Internet, de la destrucci&oacute;n de una herramienta global de informaci&oacute;n que pod&iacute;a haber sido positiva por la inexistencia de un c&oacute;digo deontol&oacute;gico b&aacute;sico, de que importe m&aacute;s ense&ntilde;ar un teta que vender un tanque, del hecho irrefutable de que Internet nos est&eacute; convirtiendo en m&aacute;s machistas, m&aacute;s fascistas, m&aacute;s xen&oacute;fobos, m&aacute;s incultos y menos educados. &ldquo;No sabemos lo que somos, ni qu&eacute; significa ser, pero s&iacute; que somos en el tiempo, ya lo dec&iacute;a Heidegger, as&iacute; que ha sido tan simple como poner en nuestras manos un acelerador del tiempo para acabar con nosotros. Quemamos las ideas antes de afianzarlas. La prisa no nos deja reflexionar. Le estamos haciendo al pensamiento lo mismo que las centrales nucleares al medio ambiente.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es lo que pasa con los viejos revolucionarios, que tienen perspectiva. Les han tumbado tantas veces sus ideas, sus iniciativas, que hablar con ellos deja un cierto regusto amargo. Por eso me comenta que est&aacute; pensando en descontaminarse, abandonar las redes sociales en las que es tan activo, cerrar su blog y no volver a hablar de nada en absoluto. &ldquo;No lo hagas, o la asociaci&oacute;n metaf&iacute;sica espa&ntilde;ola te echar&aacute; la bronca por mezclar nada y absoluto en una misma frase.&rdquo; Re&iacute;mos por no llorar y para que se anime le paso el m&oacute;vil con <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/esperanza-internet-alimentado-extrema-derecha_0_682082061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> de Jamie Bartlett&nbsp; donde habla del auge de la extrema derecha en Internet. Lo lee con calma y luego asiente y ense&ntilde;a las garras. Es un gato callejero, aunque parezca agotado jam&aacute;s se rinde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/discursos-paralelos_132_3198920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Discursos paralelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Internet,Censura,Posverdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arena en los ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arena-ojos_132_3237856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aeb05738-338d-4dc4-967a-5619d2c75ff4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Reflejos. Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué estarán maquinando esos miserables durante las vacaciones mientras yo despotrico contra ellos y contra los turistas porque tengo arena en los ojos?</p></div><p class="article-text">
        Estoy tumbado en la playa leyendo las noticias en el m&oacute;vil y unos chiquillos que pasan corriendo me tiran arena a la cara. Me entra en los ojos, dejo caer el m&oacute;vil y mientras me incorporo siento la certeza de que siempre ha sido as&iacute;. Siempre ha sido as&iacute;, aunque no se sab&iacute;a, o se sab&iacute;a ocultar mejor, o no exist&iacute;a internet para difundirlo y tambi&eacute;n ocultarlo, o emborronarlo hasta sembrar la duda de si realmente ha ocurrido, pero no importa porque la informaci&oacute;n se devora y se deglute y sin tiempo para digerirla ya se desecha. Pero siempre ha sido as&iacute;. Estoy seguro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea porque la noticia que estaba leyendo cuando me han tirado arena a la cara habla de la salida de la c&aacute;rcel de &Aacute;ngel Mar&iacute;a Villar, el siguiente de la lista, con sus 30 a&ntilde;os de reinado a su aire en el mundo del f&uacute;tbol, pero sospecho que los m&aacute;s listos, los que mejor robaron y mangonearon, esos no han sido descubiertos. Solo han pillado a los menos diligentes, a los chapuceros y los soberbios, pero no a los se&ntilde;ores, a los que piden la tapita en el club mar&iacute;timo e incluso son amables con el camarero, a los del traje impecable y prudencia a prueba de la menor indagaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No consigo ver nada, intento pesta&ntilde;ear pero la cosa empeora y una voz compasiva de mujer mayor me dice que incline la cabeza, que ella me ir&aacute; echando chorritos de agua hasta que se me quite la arena. Pero no se me quita, es demasiada, y lo peor es que se acrecienta la sospecha de que da lo mismo un partido con el &aacute;rbitro comprado que un partido pol&iacute;tico, el que sea, porque todos est&aacute;n en el ajo, siempre han estado en el ajo, todos lo sab&iacute;an y por inter&eacute;s callaban y siguen callando. Puede que tambi&eacute;n hubiera amenazas, puede que algunos murieran por resbal&oacute;n de c&aacute;scara de pl&aacute;tano, por oportuno infarto o recurrente vejez y p&eacute;rdida de memoria, pero los dem&aacute;s estaban al tanto y no lo denunciaron. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s corrupto por naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco el agua me va limpiando los ojos, y por eso tengo el convencimiento de que todos ellos sab&iacute;an, no pod&iacute;an no saber, aunque quiz&aacute;s tampoco sab&iacute;an c&oacute;mo impedirlo. Creo que cada uno de ellos, al llegar a la empresa, multinacional, ayuntamiento, gobierno regional o central, congregaci&oacute;n religiosa, a cualquier centro de poder, fueron obligados a firmar el acta de secretos oficiales, el acta de secretos pederastas, el acta de chanchullos al por mayor, el pacto con el diablo, y que lo avalaron con su vida y la de su familia, y que perder&iacute;an a su c&oacute;nyuge y a sus hijos, a su grupo social, a sus amigos, y los m&aacute;s de izquierdas a su barrio obrero al completo. Que los repudiar&iacute;a todo el mundo si abr&iacute;an la boca.
    </p><p class="article-text">
        Al fin consigo ver algo, y la se&ntilde;ora me dice que no se me ocurra frotarme los ojos, que podr&iacute;a hacerme llagas o qui&eacute;n sabe qu&eacute; tipo de herida de consecuencias irreversibles. Le hago caso, pero me escuece mucho, y mis sospechas llegan hasta la dictadura de Franco, pero sin entrar en ella por razones obvias, que por algo era una dictadura y todo estaba permitido para los listos que lo ten&iacute;an todo permitido. Casi peor fue la Transici&oacute;n, qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos y cu&aacute;nto hubo que esconder entonces, cu&aacute;nto hubo que permitir para sujetar a los viejos perros y permitir la llegada de los nuevos, si es que cambiaron, o solo se ocultaron los de siempre bajo nuevas capas de ocultaci&oacute;n y olvido programado y, m&aacute;s tarde, ya en la democracia de facto, cuando todo parec&iacute;a legal y limpio pero estaba sujeto al antes y pendiente de perpetuar su maldad en el despu&eacute;s&hellip; Joder, c&oacute;mo pica, y Felipe en el yate con su puro y sus acciones y sus valores invertidos en Bolsa y el Gal, que recordaba a una marca de champ&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias, se&ntilde;ora, es usted muy amable&hellip; Menudos gamberros&hellip;&rdquo; &iquest;Desde cu&aacute;ndo todo esto que ahora se descubre y se va descubriendo y todav&iacute;a se va a descubrir? &iquest;Desde cu&aacute;ndo esta impunidad descarada? &ldquo;Bueno, hombre, no se lo tome as&iacute;, s&oacute;lo son unos ni&ntilde;os, estaban jugando.&rdquo; &iquest;Desde cu&aacute;ndo estos jueces que se suman a la risa infame y prepotente con la risa seria del que sabe y sabe todo lo que hay que saber? &ldquo;Usted lo que necesita es un poco de colirio, le vendr&iacute;a bien acercarse hasta una farmacia.&rdquo; &iquest;C&oacute;mo es posible que yo sepa y todos sepamos y ellos insistan en que no hay nada que saber? &iquest;C&oacute;mo es posible que no seamos capaces de impedirlo o al menos mitigarlo, y que sea una excepci&oacute;n y no la regla? &ldquo;Gracias, se&ntilde;ora, le har&eacute; caso, ha sido usted&hellip; deber&iacute;a traerle una botella de agua.&rdquo; &ldquo;Deje, hombre, deje&hellip; vaya a la farmacia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Recojo la toalla y las chanclas y voy camino de la farmacia, al otro lado del paseo. Antes de salir de la playa me detengo en el chiringuito y pido un vermut para relajarme. El camarero me pone tres hielos y un chorrito rid&iacute;culo, y encima me cobra cuatro euros. &iexcl;Pero qu&eacute; pasa! Le pago, no digo nada, estoy asqueado, y como s&eacute; que el vermut no se crea ni se destruye, solo se transforma, busco en la barra un culpable. Hay dos tipos con pinta de turistas que se est&aacute;n bebiendo la parte que me corresponde. Malditos turistas. Son una plaga. &iquest;Por qu&eacute; no hace algo el gobierno? &iquest;Qu&eacute; estar&aacute;n maquinando esos miserables durante las vacaciones mientras yo despotrico contra ellos y contra los turistas porque tengo arena en los ojos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arena-ojos_132_3237856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arena en los ojos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sebastião y la sal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sebastiao-sal_132_3300205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302bdb76-f0ba-496a-af7e-f3f90c9f666f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exposición ‘Génesis’ de Salgado. Plaza Porticada, Santander. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ya no creía en nada. No creía en la salvación de la especie humana. No podíamos sobrevivir a tal cosa. No merecíamos vivir más. Nadie merecía vivir”.</p></div><p class="article-text">
        Sebasti&atilde;o Salgado tuvo siete hijas y un hijo al que puso su nombre. Ten&iacute;a una hacienda en Aimor&eacute;s, Minas Gerais, Brasil. Para proporcionar una buena educaci&oacute;n a su prole cort&oacute; los &aacute;rboles de su propiedad y se centr&oacute; en el ganado vacuno. A los 15 a&ntilde;os el joven Sebasti&atilde;o se march&oacute; a Vit&oacute;ria, capital provincial, a cursar el bachillerato. Por consejo paterno, comenz&oacute; a orientar sus estudios hacia la econom&iacute;a. El pa&iacute;s viv&iacute;a en una brutal dictadura, particip&oacute; en las protestas estudiantiles y en 1969 se fue con su joven esposa L&eacute;lia Wanick a Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        L&eacute;lia estudiaba arquitectura y un d&iacute;a compr&oacute; una c&aacute;mara de fotos. Sebasti&atilde;o se apropi&oacute; de ella, comenz&oacute; a registrarlo todo. Poco despu&eacute;s se trasladaron a Londres, &eacute;l trabaj&oacute; para la Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute; y lo enviaron a &Aacute;frica, donde sufri&oacute; un gran impacto humanitario. Sus primeras fotos proceden de Tahova, N&iacute;ger, que estaba sufriendo la hambruna de la sequ&iacute;a de 1973. Al regresar, el matrimonio decidi&oacute; que Sebasti&atilde;o se dedicar&iacute;a por entero a la fotograf&iacute;a, despreciando una prometedora carrera como economista. En 1974 naci&oacute; su hijo Juliano.
    </p><p class="article-text">
        El primer gran proyecto de Sebasti&atilde;o Salgado fue &lsquo;Otras am&eacute;ricas&rsquo; (1977-1984). Eran los tiempos de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n. Visit&oacute; Ecuador, Bolivia, M&eacute;xico&hellip; y tambi&eacute;n Brasil, que hab&iacute;a abandonado diez a&ntilde;os antes y donde acababa de caer la dictadura. Conoci&oacute; as&iacute; el nordeste de su pa&iacute;s, lugar paup&eacute;rrimo donde la mortalidad infantil y el movimiento de los Campesinos sin Tierra le sensibilizaron para ofrecernos fotos tan impactantes como la &lsquo;tienda de alquiler de ata&uacute;des&rsquo;. La tierra devastada y la pobreza comenzaron a ser su tema central. El reportaje de las minas de oro de Sierra Pelada, donde 50.000 hombres trabajan como hormigas, le hizo famoso como fot&oacute;grafo de la conciencia social.
    </p><p class="article-text">
        Abandon&oacute; de nuevo Brasil y se traslad&oacute; al S&aacute;hel, para llamar la atenci&oacute;n del mundo sobre el reparto global de la riqueza. Etiop&iacute;a estaba padeciendo una sequ&iacute;a feroz, pero hab&iacute;a alimentos para solucionarlo y el gobierno, en vez de distribuirlos, ametrallaba desde los helic&oacute;pteros a la poblaci&oacute;n que hu&iacute;a hacia Sud&aacute;n. C&oacute;lera, deshidrataci&oacute;n, diarrea y muerte. Lo titul&oacute; &lsquo;El final del camino&rsquo;, 1984-86, y en Mali registr&oacute; las espantosas fotos de &lsquo;las personas con la piel de corteza de &aacute;rbol&rsquo;. Sebasti&atilde;o Salgado no era consciente de que todo ese dolor transmitido estaba afect&aacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1986 y 1991, quiso cambiar de registro y visit&oacute; treinta pa&iacute;ses para hacer un homenaje a los constructores del mundo, la arqueolog&iacute;a de la era industrial. &lsquo;Workers&rsquo; le llev&oacute; entre otros a la URSS, Bangladesh, Sicilia, y termin&oacute; en Kuwait, despu&eacute;s de la primera guerra del Golfo, cuando Saddam Hussein incendi&oacute; en su huida los pozos de petr&oacute;leo. All&iacute; se uni&oacute; a bomberos de todo el planeta en una noche permanente, rodeado de fuego y explosiones que lo dejaron medio sordo. El Salgado economista y el artista se fusionaron para comprender que el oro negro era el germen del mal. Sus fotos de &lsquo;caballos desnutridos en el para&iacute;so&rsquo;, encontrados en un vergel &aacute;rabe cuando ya abandonaba la zona, le &ldquo;partieron el coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su agon&iacute;a comenz&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde y durar&iacute;a hasta 1999. Fue &lsquo;Exodus&rsquo;, que registraba los desplazamientos masivos de poblaciones africanas. Europa ya estaba cerrando sus fronteras y en 1994 el avi&oacute;n del presidente de Ruanda fue abatido en Tanzania. Salgado fue uno de los primeros en llegar. La represi&oacute;n contra los tutsis era de un salvajismo nunca visto. Un genocidio atroz. Hizo el camino inverso al de la poblaci&oacute;n que hu&iacute;a y durante 150 kil&oacute;metros solo encontr&oacute; en las cunetas cad&aacute;veres destrozados, despedazados a machetazos. Regres&oacute; al campamento de refugiados: &ldquo;El infierno se instal&oacute; en la sabana. En pocos d&iacute;as hab&iacute;a all&iacute;  un mill&oacute;n de personas. El odio es contagioso. Somos un animal terrible, nosotros, los humanos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el ej&eacute;rcito asesino de los hutus fue derrotado y entonces fueron ellos los que tuvieron que huir de la venganza de los tutsis. Se retiraron a la regi&oacute;n de Goma, en el Congo. Dos millones de personas se hacinaron en un campamento gigantesco y enfermizo. Cada d&iacute;a mor&iacute;an entre 12.000 y 15.000 personas v&iacute;ctimas del c&oacute;lera. Se las enterraba de mala manera a golpe de excavadora. &ldquo;Cuando sal&iacute; de all&iacute; mi cuerpo estaba enfermo. Mi alma estaba enferma.&rdquo; Pero lo peor a&uacute;n estaba por llegar. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde las Naciones Unidas obligaron a los hutus a regresar a Ruanda. Algunos se negaron y 250.000 desaparecieron en la selva. Cuando Salgado fue a fotografiarlos, ya solo quedaban 40.000, fam&eacute;licos y completamente locos. La guerrilla congole&ntilde;a se hizo cargo de ellos, los asesin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no cre&iacute;a en nada. No cre&iacute;a en la salvaci&oacute;n de la especie humana. No pod&iacute;amos sobrevivir a tal cosa. No merec&iacute;amos vivir m&aacute;s. Nadie merec&iacute;a vivir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sebasti&atilde;o Salgado estaba destrozado. Decidi&oacute; no sacar ni una foto m&aacute;s y dejar de ser testigo de la horrible condici&oacute;n humana. Regres&oacute; a Brasil para hacerse cargo de la hacienda de su padre. Como si fuera el reflejo de su alma, ten&iacute;a ante sus ojos 600 hect&aacute;reas de tierra yerma, esquilmada. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. No quer&iacute;a hacer nada. Tuvo que ser su mujer, L&eacute;lia Wanick, que siempre se encarg&oacute; de sus exposiciones y de mantener unida a la familia, la que propuso una soluci&oacute;n ins&oacute;lita, insensata, irrealizable. Regresar&iacute;an a la infancia de Sebasti&atilde;o, cuando en aquel lugar hab&iacute;a un para&iacute;so de plantas y arroyos. Volver&iacute;an a empezar para recuperar la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; naci&oacute; el Instituto Terra, un proyecto revolucionario que apostaba por la recuperaci&oacute;n de la naturaleza y de la Mata Atl&aacute;ntica. Plantaron 150 especies aut&oacute;ctonas. Al principio se perd&iacute;a el 60%, luego el 40, hasta que se produjo el milagro. En diez a&ntilde;os, ayudados por voluntarios, en ese lugar est&eacute;ril aplastado por las pezu&ntilde;as de las vacas trasplantaron 2,5 millones de &aacute;rboles. Un prodigio. Hoy en d&iacute;a ese sitio tan hermoso ya no es propiedad de la familia Salgado, es un parque nacional que pertenece a todo el mundo. Un ejemplo a seguir.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, Sebasti&atilde;o Salgado recuper&oacute; la fe y volvi&oacute; sacar fotos. Ya no quer&iacute;a denunciar la barbarie humana sino hacer un homenaje al planeta. El proyecto &lsquo;G&eacute;nesis&rsquo; (2004-2013) pretend&iacute;a retratar paisajes, animales y gentes que viv&iacute;an como al principio de los tiempos. Comenz&oacute; en las Gal&aacute;pagos, siguiendo los pasos de Darwin, luego se uni&oacute; a los Nenets que viven con sus renos en Siberia, m&aacute;s tarde a la tribu Zo&rsquo;e de la Amazon&iacute;a. Durante buena parte de este viaje le acompa&ntilde;aban su hijo Juliano y el cineasta Wim Wenders, que juntos realizaron &lsquo;La sal de la Tierra&rsquo; (2014), el documental sobre la vida y resurrecci&oacute;n de Sebasti&atilde;o Salgado que he resumido en este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la sal de la tierra se desala, &iquest;qui&eacute;n la salar&aacute;?&rdquo; (Mateo 5:13) Salgado en castellano significa &lsquo;salado&rsquo;. &lsquo;G&eacute;nesis&rsquo; permanecer&aacute; en la Plaza Porticada de Santander hasta el 15 de julio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sebastiao-sal_132_3300205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sebastião y la sal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Sebastiao Salgado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La opaca transparencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/opaca-transparencia_132_3334066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73a82cfd-8590-49ce-a74b-db384d280b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Chiringuito del Puntal. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Huir de todo, como si cada cual fuera una isla, está afectando a nuestra manera de ser.</p></div><p class="article-text">
        <em>Dominas como nadie los videojuegos, navegas por internet, conoces a la perfecci&oacute;n el men&uacute; de tu m&oacute;vil, incluso, te vistes t&uacute; solito&hellip; &iquest;Y no sabes para qu&eacute; sirve ese palo con pelos en una punta? Ese palo es una escobilla para limpiar el WC, cuando una parte de ti se engancha. Y es por eso, que es parte de ti, que te corresponde solo a ti limpiarlo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En caso de chapapote, agarra la escobilla por el mango (la parte delgada que sobresale hacia arriba) y frota el otro extremo (el de los pelos) contra la pared manchada, sin dejar de tirar del agua al mismo tiempo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por favor no seas marrano, los dem&aacute;s no tenemos la culpa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>PD: Si no sabes, o no quieres saber c&oacute;mo se utiliza ese palo, caga en casa antes de salir.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El simp&aacute;tico cartel est&aacute; en el Chiringuito del Puntal. Me avis&oacute; mi compa&ntilde;era Paula Arranz, encargada de la fotograf&iacute;a y las correcciones de esta columna, despu&eacute;s de volver del v&aacute;ter con una media sonrisa. Pero est&aacute;bamos en traje de ba&ntilde;o, hab&iacute;amos dejado los m&oacute;viles y las carteras en el aparcamiento de Somo, apenas llev&aacute;bamos las llaves del coche y un billete peque&ntilde;o para la consumici&oacute;n, as&iacute; que tuve que pedirle al camarero un bol&iacute;grafo. &Eacute;l lo llam&oacute; 'm&aacute;quina de escribir', y como puse cara de bobo me lo repiti&oacute;, luego supuse que era el autor del mensaje pedag&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Tard&eacute; un buen rato en copiarlo a mano, el camarero se ofreci&oacute; a sacarle una foto y envi&aacute;rmelo por e-mail, pero le dije que el esfuerzo merec&iacute;a la pena. En el v&aacute;ter de chicos hab&iacute;a cola, de modo que copiaba una frase, dejaba pasar a alguien y esperaba para reanudar la tarea. Al final tambi&eacute;n entr&eacute; en el de chicas y comprob&eacute; que el mensaje era el mismo, no lo hab&iacute;an pasado a femenino. Estaba colocado encima de la cisterna, Paula me hizo notar que las mujeres se sientan siempre en la taza&nbsp; y los hombres orinan de pie, lo cual significa que el original era sin duda para nosotros y luego se hab&iacute;a fotocopiado. Pretend&iacute;a informar y a la vez entretener, una buena f&oacute;rmula para evitar que los t&iacute;os se reboten.
    </p><p class="article-text">
        De regreso a Somo, media hora de playa maravillosa, siempre nueva, siempre llena de sugerencias y mundos por descubrir, comprobamos que ese d&iacute;a nos hab&iacute;a tocado invasi&oacute;n de min&uacute;sculos escarabajos, qui&eacute;n sabe qu&eacute; hac&iacute;an all&iacute;, igual que la vez anterior hubo reuni&oacute;n de correlimos, esos pajarillos de patas mec&aacute;nicas que corren hacia el agua y retroceden como ni&ntilde;os frioleros con miedo a mojarse. Hablamos del mensaje del WC y de la proliferaci&oacute;n de otros semejantes, aunque con menos sentido del humor, en algunos lugares p&uacute;blicos, como si la sociedad fuera consciente de que la falta de educaci&oacute;n, decoro o pudor, empezara a sentarnos mal a todos. Era indudable que aqu&eacute;l iba dirigido a la gente m&aacute;s joven, as&iacute; que abandonamos el tema para no sentirnos viejos y moralistas.
    </p><p class="article-text">
        Una hora m&aacute;s tarde, est&aacute;bamos comprando en el h&iacute;per, y una mujer fue a coger unas cervezas, golpe&oacute; una lata y &eacute;sta se puso a tirar espuma. El l&iacute;quido comenz&oacute; a escurrir hacia las baldas inferiores. Como yo estaba cerca, dije que deber&iacute;a llamar al encargado. Ella se hizo la sorda y se march&oacute; sin m&aacute;s, con su hija, para darle buen ejemplo. Ahora me tocaba avisar a m&iacute;. Pero tampoco lo hice. No era mi responsabilidad. Me sent&iacute; como un espectador de ese doble atropello viral de una mujer china, en el que todo el mundo pasa de ayudar y al final viene un coche y la remata. La triste justificaci&oacute;n fue que d&iacute;as antes a una buena samaritana que socorri&oacute; a un herido la obligaron en el hospital a pagar las costas como si ella fuera la causante de las heridas. L&oacute;gicamente se mosque&oacute;, lo subi&oacute; a la red y gener&oacute; una ola de insolidaridad desproporcionada.
    </p><p class="article-text">
        Huir de todo, como si cada cual fuera una isla, est&aacute; afectando a nuestra manera de ser. En 'La sociedad transparente' sostiene Vattimo que el exceso de informaci&oacute;n y su inmediatez puede ejercer un papel deshumanizante en la sociedad. Conocer tanto no esclarece sino que hace opaco nuestro entendimiento. Es obvio que lo negativo nos impacta m&aacute;s que lo positivo, condiciona nuestra conducta, nos retrae y pone a la defensiva. No mejoramos porque al saber m&aacute;s desconfiamos m&aacute;s. Es como si esta sociedad transparente primero nos atravesara la ropa, luego la piel y llegara hasta nuestro oscuro interior. Y del oscuro interior humano es mejor no hablar. Hemos evolucionado desde la crueldad y la violencia, en los escudos de nuestras ciudades hay espadas y ca&ntilde;ones, en nuestras playas una marea de cad&aacute;veres...
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; debamos plantearnos una terapia general con mensajes simples, directos, cotidianos, dec&aacute;logos olvidados, instrucciones de uso de la vida, algo que nos haga levantar la vista del m&oacute;vil para recordar que si cada uno dejamos menos mierda a nuestro paso tendremos algo provechoso que legar a las pr&oacute;ximas generaciones. Aunque solo sea para no desconcertar a las inteligencias artificiales que, cuando nos imitan, nos asustan al vernos reflejados. Qu&eacute; horror si los robots que hereden la tierra se parecen a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar en positivo, y como agradecimiento a los buenos trabajadores que al amanecer limpian la playa de Somo, dir&eacute; que en dos kil&oacute;metros de orilla solo encontr&eacute; una bolsa de pl&aacute;stico que acababa de traer la marea. Eso no lo superan ni en Malib&uacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/opaca-transparencia_132_3334066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La opaca transparencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La realidad desacreditada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/realidad-desacreditada_132_3446516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b53949a-d56e-41e8-82a8-2f626006f9f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bellezas. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no distinguimos qué es verdadero y qué es falso, incluso si nos ponen delante una imagen, que antes valía más que mil palabras, basta con que nos digan que ha sido manipulada para que dudemos de ella.</p></div><p class="article-text">
        Al hilo de la reciente Semana Santa, las banderas a media asta y la megabomba de Donald Trump, viene bien recordar la cita b&iacute;blica de Mateo 6:3 donde dice &ldquo;que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha&rdquo;, pero no aplicado a la limosna sino al hecho de que mientras el gobierno est&aacute; de vacaciones cantando saetas su ej&eacute;rcito de consejeros trabaja a jornada completa para implementar en nuestro pa&iacute;s el vergonzoso &lsquo;diccionario universal de la infamia&rsquo; que hace poco nos castig&oacute; con el t&eacute;rmino posverdad y ahora nos agrede con el &lsquo;relato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la posverdad es una m&aacute;scara burda de la mentira, un sin&oacute;nimo tosco f&aacute;cil de comprender, el &lsquo;relato&rsquo; ha incorporado una nueva acepci&oacute;n muy sutil que lo convierte en una herramienta peligrosa. Cuando antes significaba: Narraci&oacute;n, cuento; conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho (RAE), ahora tambi&eacute;n significa: constructo de la mente para dar sentido a una experiencia. En teor&iacute;a &lsquo;cuento&rsquo;, entendido como relato de ficci&oacute;n, ya recoge esa posibilidad, pero en la pr&aacute;ctica la nueva acepci&oacute;n le a&ntilde;ade una duda razonable y viene a decir que todo relato puede ser pura ficci&oacute;n, lo cual no es cierto. Si por ejemplo a m&iacute; me atropella un coche, en el hospital puedo contar varias versiones de ese hecho y m&aacute;s tarde escribir un relato donde un personaje es atropellado, pero si me caigo por las escaleras y digo que he sido atropellado ni los m&eacute;dicos ni el lector del relato tendr&aacute;n un atropello como origen o base de la narraci&oacute;n. No me creer&aacute;n o no les resultar&aacute; convincente mi relato porque estoy mintiendo, ya que no he sido atropellado: ni mis fracturas ni mi memoria avalar&aacute;n mis palabras. Un hecho no deja de serlo por una mala narraci&oacute;n, ni un buen relato fabrica hechos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la ciencia no est&aacute; de acuerdo. Hasta finales del siglo pasado cre&iacute;amos que un in-dividuo no se pod&iacute;a dividir, de ah&iacute; su nombre, pero como nos explica Y. N. Harari en &lsquo;Homo deus&rsquo; diversos experimentos cient&iacute;ficos nos han hecho dudar de esa certeza. Pens&aacute;bamos que nuestros dos hemisferios cerebrales, al estar albergados en un mismo cerebro, trabajaban juntos para entender la realidad, pero no siempre es as&iacute;. El hemisferio derecho, no verbal, se encarga de recoger la experiencia y el izquierdo, verbal, nos la cuenta. Hay un yo de la experiencia y un yo narrativo. En algunos tipos de epilepsia o en personas que han sufrido una apoplej&iacute;a y se produce la desconexi&oacute;n entre ambos hemisferios, el Nobel de Fisiolog&iacute;a y Medicina Roger Wolcott Sperry y su alumno Michael S. Gazzaniga comprobaron que los relatos que cuentan estos pacientes son con frecuencia fantas&iacute;as sin relaci&oacute;n alguna con la realidad. En casos extremos todos lo hacemos, por ejemplo despu&eacute;s de una agresi&oacute;n violenta, y la justicia tiene problemas cuando una v&iacute;ctima reconoce a su agresor aun existiendo pruebas irrefutables de que se encontraba a mil kil&oacute;metros del lugar de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia nos ha puesto en tela de juicio en los &uacute;ltimos tiempos y si ya era grave que neurocient&iacute;ficos como Martin Conway afirmaran que nos inventamos parte de nuestros recuerdos o nos atribuimos experiencias ajenas, flaco favor nos hacen ahora al decirnos que todo lo que contamos es dudable, un ficci&oacute;n conveniente, una falacia que manejamos a nuestra conveniencia. De este modo la realidad queda desacreditada y para invalidarla basta con esgrimir la palabra relato en su nueva acepci&oacute;n, con el respaldo de la ciencia. As&iacute; Donald Trump puede bombardear Siria sin necesidad de pruebas, ya que diga lo que diga al-&Aacute;sad ser&aacute; su &lsquo;relato&rsquo;, o la Ministra Cospedal poner las banderas a media asta identificando tradici&oacute;n con ley porque lo contrario es el &lsquo;relato&rsquo; de la izquierda atea, aunque tengamos, de hecho, una Constituci&oacute;n aconfesional. Aquello de &lsquo;Me queda la palabra&rsquo; de Blas de Otero ha pasado a la historia.
    </p><p class="article-text">
        El origen del problema habr&iacute;a que buscarlo en la irrupci&oacute;n de Internet y en el uso masivo de las redes sociales. Tuvo que ser muy traum&aacute;tico para el Poder comprobar que el control de la informaci&oacute;n se le iba de las manos y ante la imposibilidad de recuperarlo su primera reacci&oacute;n fue negar la fiabilidad de la red. Recordemos que al principio todo lo que aparec&iacute;a en Internet se tachaba de acient&iacute;fico, fantasioso y sin base alguna. Sin embargo la red se consolid&oacute;, hubo una incorporaci&oacute;n masiva de diccionarios, textos cient&iacute;ficos y filos&oacute;ficos, y al final los mismos peri&oacute;dicos se trasladaron a la realidad virtual, de modo que al Poder no le qued&oacute; otro remedio que negar la realidad real. Una maniobra genial, hay que reconocerlo. Ahora ya no distinguimos qu&eacute; es verdadero y qu&eacute; es falso, qu&eacute; ha sucedido y qu&eacute; ha sido inventado, incluso si nos ponen delante una imagen, que antes val&iacute;a m&aacute;s que mil palabras, basta con que nos digan que ha sido manipulada para que dudemos de ella. Hasta hay chiflados que creen que vivimos en Matrix, que ya es decir.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de todo, es que la perversi&oacute;n de la palabra va a continuar adelante y despu&eacute;s de la posverdad y el relato le toca a la democracia y al libre albedr&iacute;o, porque no son nada convenientes ni rentables. &iquest;Acaso tienen libre albedr&iacute;o los ignorantes que han votado a Trump? Hay estudios sociol&oacute;gicos que lo niegan. &iquest;Acaso los pa&iacute;ses que se llaman dem&oacute;cratas lo son de hecho? Mi banco opina que no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/realidad-desacreditada_132_3446516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La realidad desacreditada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Posverdad,Relato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acusado cadáver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/acusado-cadaver_132_3507540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70dc465e-1cd6-4950-a26d-33affcde1726_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sumidero. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora la maldad lleva las riendas sin molestarse en disimular, a la cara. ¿Debemos avergonzarnos de ser como somos o es mejor asumirlo con entereza?</p></div><p class="article-text">
        Me encuentro de madrugada con J.F. en un bar de Santander y, quiz&aacute; porque se le est&aacute; yendo la mano con los gintonics, me confiesa que &uacute;ltimamente se encarga de avejentar a un empresario denunciado por corrupci&oacute;n. Tiene problemas con su cliente porque se niega a caminar arrastrando los pies y a llevar una chaqueta de lana como un l&iacute;der sindicalista cualquiera al que han pillado con las manos en la caja. Teme que se ponga chulo ante el tribunal, que confiese que el juego sucio es condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para ser respetado en los negocios.
    </p><p class="article-text">
        Me cuenta J.F. que su cliente es un perfecto caballero, lo que le obliga a reconocer sus errores, en particular no haber sido capaz de crear un equipo de encubridores m&aacute;s competente. Siempre ha tenido dos testaferros, uno de su familia y otro de la de su mujer, pero no comparte la nueva tendencia en el gremio de mentirle hasta al pol&iacute;grafo, lo que ha motivado un cambio de estrategia. Han seleccionado a dieciocho posibles testigos y est&aacute;n manipulando sus declaraciones para que nadie se aclare de lo que ha sucedido con la contabilidad. Me dice, entre risas, que han preparado hasta balances contables en braille y facturas en servilletas de papel. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No le veo muy preocupado y le digo que si necesita inspiraci&oacute;n revise la pel&iacute;cula 'B (B&aacute;rcenas)' de David Ilund&aacute;in, con el espl&eacute;ndido Pedro Casablanc en el papel protagonista. Es una comedia desternillante de 2015 basada en las declaraciones del tesorero del PP ante el juez Ruz. &ldquo;Te partes de risa&rdquo;, le digo, &ldquo;porque acusa a Rajoy, a Cospedal y a la plana mayor del partido de haber aceptado m&aacute;s sobres que un buz&oacute;n de correos y resulta tan convincente que no le cree ni dios&rdquo;. Le comento que adem&aacute;s la peli se financi&oacute; en parte por el sistema <em>crowdfunding</em>, con 597 mecenas cuyos nombres aparecen al final, y exclama: &ldquo;&iexcl;Que insensatos, a esos la declaraci&oacute;n de la renta en vez de a devolver les sale a vomitar!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se pone tan graciosillo, le recuerdo que los jueces est&aacute;n hasta el gorro de abogados como &eacute;l, capaces de retorcer la verdad, ensalzar la mentira, tergiversar&hellip; Me detiene con las dos manos abiertas, llama al camarero y le pide que me retire la cerveza. Pide para m&iacute; una botella de Mo&euml;t, nos vamos a una mesa apartada, me sonr&iacute;e con ojos de congelador y me exige que ponga el m&oacute;vil apagado encima de la mesa. Obedezco, tengo familia.
    </p><p class="article-text">
        Debo decir por si acaso que J.F. no se llama as&iacute;, ni esas son sus iniciales, ni estamos en Santander. Como bien explica mi interlocutor, hoy en d&iacute;a vivimos inmersos en una niebla tan espesa que cualquier afirmaci&oacute;n sobre la realidad es pura fantas&iacute;a. Luego me echa la broca por haberle llamado la atenci&oacute;n, por ser tan arrogante, por compartir <em>alma mater</em> en una universidad privada en la que yo al parecer no aprend&iacute; nada. &ldquo;Si te consuela escribir una columna en un peri&oacute;dico zurdo a m&iacute; me parece bien&rdquo;, me dice con sarcasmo, &ldquo;pero recuerda que esa columna solo sostiene la carpa del circo enorme que a todos nos cobija: si haces de payaso no intentes domar leones&rdquo;. Deber&iacute;a replicar, pero me callo y bebo.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n J.F. se explaya sobre la actualidad inmediata: la Infanta lista y tonta a la vez, Urdangar&iacute;n en Suiza a costa del erario p&uacute;blico, Rodrigo Rato que no ver&aacute; la c&aacute;rcel ni en pintura, el impuesto al sol en el pa&iacute;s m&aacute;s soleado de Europa, los 60.000 millones que nos deben los bancos que aun as&iacute; declaran beneficios, el futuro de los espa&ntilde;oles camareros y las espa&ntilde;olas jineteras en las playas que nos alimentan&hellip; Si no fuera por el estilismo, dir&iacute;a que estoy con Pablo Iglesias cont&aacute;ndome la Trama. No s&eacute; a d&oacute;nde quiere ir a parar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una sola cosa cierta, lo que tanto le cuesta entender a mi cliente cuando se niega al envejecimiento prematuro: el sistema es perfecto porque el c&iacute;rculo ya se ha cerrado y nada puede salir de su interior. Ni una revoluci&oacute;n ni una guerra mundial podr&iacute;an cambiar lo inexorable de nuestra naturaleza. Ahora la maldad lleva las riendas sin molestarse en disimular, a la cara, ya era hora, joder. &iquest;Debemos avergonzarnos de ser como somos o es mejor asumirlo con entereza?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; muy borracho y yo me he metido tres copas seguidas de Mo&euml;t, no me lo vayan a quitar. Me viene a la cabeza el 'Breviario de podredumbre' de Cioran, que casi acaba conmigo cuando era joven y cre&iacute;a en algo. Mientras pienso qu&eacute; decir, J.F. le gui&ntilde;a un ojo al camarero, que se acerca y nos saca una foto con el m&oacute;vil del abogado. Si se me va la mano con esta historia, seguro que encuentra en el c&oacute;digo penal alg&uacute;n art&iacute;culo con el que rebanarme el pescuezo. &ldquo;&iquest;Sabes?&rdquo;, le digo, &ldquo;d&eacute;jale claro a tu cliente que es mejor ser un testigo viejo que un testigo cad&aacute;ver&rdquo;. Lo le&iacute; en un libro sobre la Mafia y a J.F. le encanta la idea. Es adecuado a su c&oacute;digo odontol&oacute;gico, como dice mostrando los dientes.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, en casa, le explico a mi perro que lo importante en la vida son los hechos, que yo puedo pegarle pero lo que vale es que le acaricie. Aunque nunca le he pegado, se aleja, porque no le gusta el olor del alcohol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/acusado-cadaver_132_3507540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acusado cadáver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El algoritmo expiatorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/algoritmo-expiatorio_132_3530792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1599677-4898-4d74-b794-98eb4c3624d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;VOAEK. Museo Vostell Malpartida (Cáceres). | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha llovido mucho desde que Ada Lovelace ideó el primer algoritmo en 1841, y era fácil prever lo que sucedería al pasarlo por el filtro implacable del capitalismo, que todo lo pervierte hasta pudrirlo.</p></div><p class="article-text">
        Ahora nos parece una tonter&iacute;a, pero cuando se extendi&oacute; por el planeta el reloj de pulsera muchos pensaron que era la personificaci&oacute;n del mal, lo peor que le pod&iacute;a suceder a un ser humano, el control llevado al extremo del autocontrol. Algunos presum&iacute;an de ser libres porque no llevaban reloj, no estaban esposados al tiempo, pero los dem&aacute;s se sometieron a sus dictados y ya nadie volvi&oacute; a tener justificaci&oacute;n para llegar tarde a ninguna parte. Desde entonces se pudo despedir al trabajador por irresponsable, al novio por capullo o a cualquiera por no respetar lo suficiente a los dem&aacute;s. As&iacute; la puntualidad se convirti&oacute; en un signo de distinci&oacute;n, un rasgo de nobleza, aunque en principio surgi&oacute; de una esclavitud impuesta e indeseada.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo est&aacute; sucediendo hoy en d&iacute;a con los algoritmos. En teor&iacute;a son tan mec&aacute;nicos como un reloj, solo siguen una secuencia de &oacute;rdenes prefijadas para obtener el resultado previsto, sin embargo aumenta el n&uacute;mero de personas que se resisten a su implantaci&oacute;n generalizada argumentando que son ellos los que controlan nuestras vidas en vez de servirnos para llevar nosotros el control. Sin ir m&aacute;s lejos, este a&ntilde;o son populares los tel&eacute;fonos arcaicos que solo sirven para llamar y recibir mensajes de voz, sin injerencias personales ni intentos de venderte una lavadora cada vez que conectas con tus amigos. Yo mismo compr&eacute; en una librer&iacute;a virtual un libro de metaf&iacute;sica hace dos a&ntilde;os y desde entonces su algoritmo intenta encasquetarme las reflexiones del Papa Francisco y los desvelos de Santa Teresa.
    </p><p class="article-text">
        Pero un algoritmo no es un reloj, es algo m&aacute;s complejo. Nadie duda de que este mundo informatizado dejar&iacute;a de funcionar si se suprimieran los algoritmos, lo cual no significa que sean inteligentes ni mucho menos inocentes. Detr&aacute;s de su dise&ntilde;o hay ideolog&iacute;a, pensamiento tendencioso y en muchos casos simple conservadurismo. Aunque Facebook afirme que el suyo no influye en nuestras opiniones, es un hecho que sigue la tendencia infantiloide de 'ni teta ni pito ni culo', y suprime tanto estatuas griegas desnudas como la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de mama, donde una mujer debe dar instrucciones empleando el cuerpo de un hombre porque el suyo est&aacute; prohibido. Quiz&aacute; por eso es m&aacute;s que sospechosa la asociaci&oacute;n entre el algoritmo y el chivo expiatorio. Se usa en expresiones como &ldquo;no convirtamos el algoritmo en un chivo expiatorio&rdquo;, que es como decir: &ldquo;no nos toques los algoritmos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 'Homo deus (Breve historia del ma&ntilde;ana)', Y.N. Harari nos previene contra la tendencia de proporcionarle demasiados datos personales al ordenador porque acabar&aacute; sabiendo sobre nosotros m&aacute;s que nosotros mismos y llegar&aacute; un d&iacute;a en que el microondas se niegue a calentarte el caf&eacute; porque eres hipertenso y tendr&aacute;s que conformarte con la tila con azahar que te prepara tan diligentemente. De este modo tendremos individuos solo informados de lo que quieren saber dentro de su burbuja de opini&oacute;n, c&oacute;modos en su c&aacute;mara de eco y subyugados por el sesgo de confirmaci&oacute;n que los convierte en consumidores pasivos de publicidad descarada. Idiotas, en suma, cuya &uacute;nica capacidad ser&aacute; mover la cabeza como perritos de salpicadero mientras fluyen los anuncios.
    </p><p class="article-text">
        Ha llovido mucho desde que Ada Lovelace ide&oacute; el primer algoritmo en 1841, y era f&aacute;cil prever lo que suceder&iacute;a al pasarlo por el filtro implacable del capitalismo, que todo lo pervierte hasta pudrirlo. Lo que iba a ser una soluci&oacute;n para alejar a las masas del trabajo duro en condiciones insoportables ha generado una sociedad en la que las m&aacute;quinas nos han robado el futuro porque ya no somos necesarios como mano de obra. Sobran mujeres-coneja que llenen el mundo de ni&ntilde;os y sobran hombres soberbios que exijan alimentos: hay que proporcionarles armas para que se maten entre ellos y de paso liquiden a las mujeres. La culpa antigua la tuvo Eva por enrollarse con la serpiente y la moderna la tiene Ada por so&ntilde;ar un futuro m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana me he despertado paranoico perdido porque so&ntilde;&eacute; que a Donald Trump lo hab&iacute;a puesto ah&iacute; el listo de Mark Zuckerberg como preludio de su pr&oacute;xima campa&ntilde;a electoral a presidente de los USA. So&ntilde;&eacute; que ricitos de azabache se miraba en el espejo y se dec&iacute;a 'me gusto' y 'me encanto' y su algoritmo le dec&iacute;a a trav&eacute;s del azogue que deb&iacute;a regir el destino de la humanidad por mandato de dios. Estaba tan guapo como un c&eacute;sar romano al trasluz de la historia y nosotros (yo estaba en segunda fila con una toga del Athletic de Bilbao), le vitore&aacute;bamos con un sonido electr&oacute;nico que no logr&eacute; identificar pero ten&iacute;a algo de hormiga o de abeja o de carcoma comi&eacute;ndose las vigas de la casa, no s&eacute;, algo chungo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es siempre la misma: &iquest;Qu&eacute; podemos hacer?&nbsp;Y la respuesta es evidente: exigir m&aacute;s transparencia. Que se sepa al menos c&oacute;mo nos joden la vida, aunque sea un consuelo vano. Poder llevarlos ante los tribunales para que ellos y los jueces se nos r&iacute;an a la cara y de este modo verle el careto al enemigo. Si la polic&iacute;a nos va a moler a palos, tener una consigna rabiosa que gritar, algo un poco m&aacute;s sustancioso que los resultados del f&uacute;tbol del fin de semana. Y poder quitarle la pegatina a la c&aacute;mara del ordenador, que necesitamos que Elon Musk nos reconozca y nos seleccione para el pr&oacute;ximo viaje a Marte, el &uacute;nico futuro que nos queda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/algoritmo-expiatorio_132_3530792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El algoritmo expiatorio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podemos amarnos bajo estas condiciones laborales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-amarnos-condiciones-laborales_132_3555598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c35f20ef-2330-42f3-8b9d-6cc6a55956b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Matrix de barrio. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo el que ha gobernado el mundo ha tenido el amor bajo control, por medio de las religión o de las leyes, y el amor, con el tiempo, se ha deteriorado.</p></div><p class="article-text">
        El amor es un sentimiento necesario y el modo que tenemos de ganarnos la vida es determinante para su existencia. Cuantos m&aacute;s impedimentos le pongamos mayor ser&aacute; la posibilidad de que no surja, se desarrolle mal o se convierta en lo contrario. Detr&aacute;s del fracaso amoroso de muchas personas est&aacute;n unas malas condiciones laborales, que en los casos leves provocan inestabilidad emocional o separaciones traum&aacute;ticas y en los graves malos tratos e incluso la muerte. No es por tanto un tema que se deba eludir escud&aacute;ndonos en que no hay un m&eacute;todo para objetivarlo y en que es imposible presentar una estad&iacute;stica veraz que confirme que nos amamos poco y mal en correspondencia con el empleo escaso y de mala calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para no ponernos muy elevados, digamos que el amor requiere presencia y la ausencia del ser amado ocasiona dolor. Bien sea tu pareja, tus parientes, tus amistades, tu mascota o el mar Cant&aacute;brico, si amas a alguien quieres estar a su lado: todo el rato si amas mucho, a ratos si amas regular y pocas veces si tu amor es intermitente y fugaz. Lo que no har&aacute;s nunca es estar lejos, no de un modo permanente, porque el amor a distancia desaparece ya que se alimenta del contacto, del tiempo compartido. Por eso el amor es tan implacable, es lo m&aacute;s real que tenemos: o amas o no amas, lo dem&aacute;s son argumentos consoladores.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos por ejemplo en el medio mill&oacute;n de j&oacute;venes que han abandonado a la fuerza el pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en busca de trabajo. Est&aacute;n preparados, tienen futuro, pero el amor es un lujo que no se pueden permitir. Han dejado atr&aacute;s a sus seres queridos, el paisaje donde se han criado, viven en el extranjero, siete en un piso, ahorran lo que pueden, el tiempo pasa. Si entonces surge el amor lo har&aacute; en un lugar equivocado, en un momento de tr&aacute;nsito, y muchos lo recibir&aacute;n como un golpe de mala suerte. Han tenido la desgracia de enamorarse lejos de casa, piensan volver, y las probabilidades de que la otra persona sea compatible con el regreso son escasas. Muy pocos lo tirar&aacute;n todo por la borda, la mayor&iacute;a crear&aacute; una coraza y no superar&aacute; la fase del enamoramiento pasional: sexo sin promesas ni demasiadas explicaciones. No van a llegar a amarse, se quedar&aacute;n a mitad de camino, la uni&oacute;n sentimental con su pa&iacute;s es demasiado poderosa. Y el amor no se puede dejar para m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco los que se quedan lo tienen mejor. Aqu&iacute; el mercado de trabajo ha empeorado tanto que bordea la esclavitud, se le roba a la gente su vida con horarios infames bajo amenaza de despido procedente y el &uacute;nico valor apreciado en un curr&iacute;culum es la obediencia ciega. Salvo cuatro privilegiados, a la mayor&iacute;a les llega justo para sobrevivir, alimentarse mal y pagar el alquiler de un chamizo miserable. Eso por no mencionar a la cuarta parte de trabajadores en paro indefinido que no tienen otro futuro que esperar una renta social b&aacute;sica que les impida comer de la basura. &iquest;Qu&eacute; amor pueden darles a sus hijos, si no los ven casi nunca, o est&aacute;n tan agotados y deprimidos que no tienen ni para levantarse ellos mismos el &aacute;nimo? &iquest;Y sus hijos, qu&eacute; amor pueden desplegar en la escuela o con sus amigos que no sea la bronca continuada, si ni tan siquiera sus profesores pueden demostrarles que lo que se hace all&iacute; sirva para algo, porque ellos ven a diario que nada sirve para nada, solo ser un g&aacute;nster famoso, solo gobernar corrompiendo y luego ir de vacaciones a la c&aacute;rcel? El amor no sobrevive en la desesperanza. Los parias no se aman, es publicidad enga&ntilde;osa, en la realidad todo son reproches, gritos, mala hostia y te voy a partir la cara. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que plantearse por tanto si se le puede llamar amor al ejercido por seres condenados al ego&iacute;smo por pura supervivencia. Cuando hay poco le acabas robando al otro hasta el amor, y lo destruyes, lo conviertes en odio. Entonces surgen las malas interpretaciones y se mezcla amar con ser amado, algo muy peligroso. La gente no mata por amor, sino por error, porque confunde ambas cosas y su incapacidad para amar la proyecta en la otra persona, consiguiendo un cad&aacute;ver que ya no le va a corresponder. Nadie que ame har&iacute;a eso, es absurdo, salvo que haya sido educado tendenciosamente para alimentar esa confusi&oacute;n y no sea capaz de distinguir el amor del odio. Amar es dar, desprenderte de ti mismo en favor de lo amado, luego no buscas su destrucci&oacute;n sino que velas por su bienestar. Lo importante es amar, que te amen ser&aacute; en todo caso la consecuencia. El amor no es una propiedad privada y menos p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Todo el que ha gobernado el mundo ha tenido el amor bajo control, por medio de la religi&oacute;n o de las leyes, y el amor, con el tiempo, se ha deteriorado. No es que antes hubiera m&aacute;s amor o de mejor calidad, sino que han disminuido las posibilidades de que exista. No podemos amarnos bajo estas condiciones laborales porque han sido dise&ntilde;adas para lograr el efecto contrario: un mundo inestable, cargado de miedo, con el futuro incierto, donde los individuos solo aspiran a beneficiarse y no a beneficiar, lo cual nos degrada no ya como humanos sino como seres vivientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemos-amarnos-condiciones-laborales_132_3555598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Podemos amarnos bajo estas condiciones laborales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En términos de bondad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/terminos-bondad_132_3584317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6f38f67-8214-4c31-b673-3018c24ef972_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En términos de bondad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La libertad es el primer valor humanista; la bondad el segundo”. Tzvetan Todorov</p></div><p class="article-text">
        Un paral&iacute;tico cerebral profundo es un ser humano que nace desconectado, de s&iacute; mismo y de nosotros. Cuando llega al mundo sentimos pena por &eacute;l, no se va a enterar de nada, es lamentable, pero si pensamos en su familia se nos saltan las l&aacute;grimas: qu&eacute; cruz, qu&eacute; losa, qu&eacute; palo. Durante veinte o treinta a&ntilde;os tendr&aacute;n que cuidar de &eacute;l sin otra recompensa que cuidar de &eacute;l, en un c&iacute;rculo vicioso imposible de romper. Desear&iacute;an que no hubiera nacido, que el mal se hubiera detectado a tiempo y as&iacute; poder solicitar a la sociedad una compasiva interrupci&oacute;n del embarazo. Pero eso no sucedi&oacute;, est&aacute; vivo, es un ser irrefutable.
    </p><p class="article-text">
        Todos conocemos alguno de estos seres ausentes, casi vegetales, a menudo toman el sol en un balc&oacute;n, inm&oacute;viles como geranios. Son recipientes sin apenas contenido, con un algo remoto en la mirada, una sonrisa que deseamos interpretar pero que es solo un acto reflejo. Tienen nombre, normalmente en diminutivo cari&ntilde;oso, aunque no responden. Antiguamente se los dejaba morir, abandonados a la intemperie, a los lobos, pero form&oacute; parte de nuestra evoluci&oacute;n aceptar lo inevitable y mantenerlos con vida, no para diferenciarnos de los animales, hay muchos que protegen a los m&aacute;s desvalidos,  sino para mantener la cohesi&oacute;n del grupo dando por supuesto que el simple aspecto humano ya es un valor a defender. El l&oacute;gico orgullo de una especie que no se rinde con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde antiguo se observ&oacute; que la familia que ten&iacute;a entre sus miembros a un paral&iacute;tico cerebral se humanizaba, su violencia consustancial quedaba refrenada por el contacto diario con un ser dependiente e indefenso. La necesidad de cuidados constantes por parte del grupo, algo compartido con mayor o menor entusiasmo por hermanos, primos y vecinos m&aacute;s cercanos, los hac&iacute;a m&aacute;s sensibles al dolor ajeno y por tanto menos propensos a ocasionarlo. De este modo, por el simple hecho de existir, un paral&iacute;tico cerebral mejoraba la sociedad humana, y en t&eacute;rminos de bondad, se podr&iacute;a decir que ni una persona empe&ntilde;ada en ser bondadosa durante toda su vida lograr&iacute;a alcanzar un nivel semejante. No es una paradoja, sino una demostraci&oacute;n simple de que la humanidad es m&aacute;s grande que un solo ser humano.
    </p><p class="article-text">
        En la vida no existe una demostraci&oacute;n de fortaleza mayor que la bondad, nada nos hace sentir m&aacute;s orgullosos, m&aacute;s grandes, sin embargo en tiempos duros muchos la consideran un signo de debilidad y as&iacute; una virtud se convierte en un defecto. Adem&aacute;s la bondad tiene connotaciones religiosas, lo que le resta credibilidad y le da muy mala fama, algo injusto porque la religi&oacute;n siempre ha capitalizado esa actitud humana como posterior a sus ense&ntilde;anzas, cuando es anterior. La bondad ya exist&iacute;a antes de que nuestro miedo inventara a los dioses. Es obvio que nadie crece al ponerse de rodillas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Holocausto se nos ha intentado convencer con ret&oacute;rica b&iacute;blica de que albergamos en nuestro interior un mal tan poderoso que ning&uacute;n bien puede contrarrestarlo. Es normal que se empleara ese discurso porque el da&ntilde;o ocasionado fue tan descomunal que solo repartiendo la culpa entre todos se hac&iacute;a soportable. Por eso es positivo que en la actualidad se publiquen libros como  &lsquo;La bondad insensata&rsquo;, de Gabriele Nissim, donde nos recuerda que frente a la banalidad del mal (Hannah Arendt) se encuentran los hombres justos que arriesgan su vida para salvar la de otros (Vasili Grossman). Solo un desalmado afirmar&iacute;a que nuestra historia es producto de la maldad. Eso no se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; es cierto que la maldad arraiga con facilidad en el ser humano porque la bondad no se ajusta a la ley del m&iacute;nimo esfuerzo y siempre ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil destruir que construir, matar que salvar, herir que curar. Hicieron falta mil guerras antes de que se creara la Cruz Roja, y se fusilaron a muchos hombres hasta que el primer pacifista se mantuvo en pie a pesar de estar hecho un colador. Pero vamos ganando, el mundo no es tan monstruoso como era, ocurre que caminar paso a paso es m&aacute;s lento que ir dando zancadas. Al h&eacute;roe actual se le exige que lleve una bandera blanca, ya no hay gloria en la sangre, salvo para los fan&aacute;ticos. Ser civilizado es una disciplina intelectual, no un regalo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas en este mismo peri&oacute;dico Susan George (ATTAC) nos recordaba  que &ldquo;la izquierda cree que sus ideas son tan estupendas que no hace falta defenderlas&rdquo; y de ese modo la derecha las tergiversa y las utiliza en su contra. Es la era del cinismo. Dentro de poco los Derechos Humanos se imprimir&aacute;n en papel higi&eacute;nico y los promotores de la idea dir&aacute;n que es para difundirlos. Despu&eacute;s de la posverdad inventar&aacute;n la poshumanidad y ayudar a los dem&aacute;s ser&aacute; considerado sospechoso. La bondad podr&iacute;a desaparecer por falta de uso, cosa de ingenuos, personas a las que habr&aacute; que medicar.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as falleci&oacute; el pensador Tzvetan Todorov y en su libro &lsquo;Memoria del mal, tentaci&oacute;n del bien&rsquo; nos recuerda que &ldquo;la libertad es el primer valor humanista; la bondad, el segundo&rdquo;. Por lo tanto, estamos hablando de la esencia, algo que por derecho pertenece a la izquierda,  defensora de lo humano, porque la derecha est&aacute; muy ocupada contando el dinero. Como dijo Mahpiua Luta (Nube Roja): &ldquo;Tres veces he repetido estas cosas. Ahora he venido a decirlo una cuarta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/terminos-bondad_132_3584317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En términos de bondad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Posverdad,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leyendo 'La tiza envenenada']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/leyendo-tiza-envenenada_132_3613084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b90d94b-85ad-4a33-9ae9-25c11127b67d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Juego libre en la escuela. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una corriente subterránea de pensamiento que no se rinde, que hace una labor de zapa, que socava los cimientos, o al menos los araña, que consigue por momentos que la escuela no parezca un circo.</p></div><p class="article-text">
        Leyendo 'La tiza envenenada', de Vicente Guti&eacute;rrez Escudero, he recordado con amargura los veinte a&ntilde;os largos que permanec&iacute; encadenado a un pupitre, desde el primer d&iacute;a en el parvulario, cuando no entend&iacute; por qu&eacute; hab&iacute;a que estarse quieto, hasta que me licenciaron con un t&iacute;tulo in&uacute;til que mide 45x34 cent&iacute;metros. Desde luego yo no fui un preso modelo, me domesticaron pero no consiguieron amaestrarme. Quiz&aacute; de eso va el libro, de la diferencia entre educar a un humano y adiestrar a una oveja.
    </p><p class="article-text">
        Leo en la p&aacute;gina 32 que para sobrevivir a la educaci&oacute;n hay que reivindicarse como aver&iacute;a, imperfecci&oacute;n y trastorno, &ldquo;uno debe afirmar hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo recodo de anomal&iacute;a que tenga en su interior&rdquo;, y pienso en todos los que somos como somos por simple oposici&oacute;n a lo que pretend&iacute;an que fu&eacute;ramos. Los que chup&aacute;bamos pasillo por llevar la contraria o hacer preguntas impertinentes. Aprendimos mucho, pero no lo que ellos esperaban. Entre otras cosas que si fabricas un enemigo conoces sus mecanismos igual que &eacute;l conoce los tuyos, y cabe la posibilidad de que sus m&eacute;todos no sean beligerantes justo porque los tuyos lo son. Yo empec&eacute; a leer porque leer era subversivo, lo m&aacute;s delincuente que hab&iacute;a a mi alcance: nadie pod&iacute;a controlarme cuando estaba leyendo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es verdad que nac&iacute; en una dictadura cat&oacute;lico-fascista y que mis primeros educadores estaban completamente chiflados. Algunos eran curas, otros militares, hab&iacute;an ganado una guerra y consolidar el miedo era su &uacute;nica obsesi&oacute;n. Est&aacute;bamos a principios de los 60, hab&iacute;a pan pero ninguna escapatoria. En la Escuela Nacional a las nueve en punto cant&aacute;bamos el 'Cara al sol' con el brazo levantado mientras el director, vestido de la Falange, recorr&iacute;a como si fueran barrotes nuestras piernas desnudas con su vara de mando. Era un s&aacute;dico de siqui&aacute;trico. Una ma&ntilde;ana decidi&oacute; que hac&iacute;amos demasiado ruido en el recreo, lo interrumpi&oacute;, cerr&oacute; la puerta de entrada, nos hizo pasar en fila y nos arreo un buen sopapo a cada uno. Lo menos &eacute;ramos 300. Cuando me toc&oacute; el turno, y me odi&oacute; para siempre por agacharme y esquivarle, observ&eacute; que ten&iacute;a la mano incendiada y del tama&ntilde;o de un guante de b&eacute;isbol. Deb&iacute;a de dolerle, pero el muy cabr&oacute;n sonre&iacute;a, era un educador expeditivo y feliz.
    </p><p class="article-text">
        Dice Vicente Guti&eacute;rrez Escudero que &ldquo;puede existir Escuela sin Capitalismo pero el Capitalismo sin Escuela es insostenible&rdquo;, y me viene a la cabeza aquel momento ingrato en que un compa&ntilde;ero de facultad se neg&oacute; a pasarme sus apuntes porque yo ya no era un condisc&iacute;pulo suyo sino un competidor que podr&iacute;a arrebatarle en el futuro su puesto de trabajo. Le falt&oacute; decir &ldquo;al enemigo ni agua&rdquo;. A partir de ese d&iacute;a dej&eacute; de hacer preguntas y de animar el debate en clase. Segu&iacute; la voz del profeta Marley: &ldquo;Menuda carrera de ratas. Yo digo que los rastafaris no trabajan para la C.I.A.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No voy a negar que en veinte a&ntilde;os de pupitre hubo profesores humanos y competentes, pero tampoco olvido que muchos de ellos fueron expulsados, amenazados&nbsp; o maniatados por la instituci&oacute;n, p&uacute;blica o privada. Gente a la que le pudrieron la iniciativa a base de leyes, como esa Escuela Viva de Santib&aacute;&ntilde;ez que menciona Guti&eacute;rrez Escudero al final de su libro, &ldquo;que sufri&oacute; presiones pol&iacute;ticas para que acatase las normas de la Consejer&iacute;a y el proyecto fue abandonado&rdquo;. Est&aacute; claro que en Cantabria no se pod&iacute;a permitir semejante grado de incertidumbre educativa. La escuela es un aparcamiento de ni&ntilde;os, no una pradera de conocimiento donde se puede trotar en libertad. Por eso el gremio, consciente de su labor, siempre ha tenido entre bastidores un &uacute;nico patr&oacute;n: Herodes, el liquidador de ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En teor&iacute;a no deber&iacute;a gustarme 'La tiza envenenada. Co-educar en tiempos de colapso. Primer manifiesto anti-andrag&oacute;gico' porque soy pedagogo y vivo rodeado de personas que se dedican a la ense&ntilde;anza. No es agradable saber que eres el peor lacayo del sistema, el domesticador de fieras que mata en los ni&ntilde;os sus posibilidades, el ogro que los encadena a unos programas y los machaca a base de ex&aacute;menes. Pero el autor tambi&eacute;n se dedica a la educaci&oacute;n, luego en el fondo est&aacute; hablando de algo m&aacute;s profundo que la simple parafernalia escolar. &Eacute;l sabe que hay una corriente subterr&aacute;nea de pensamiento que no se rinde, que hace una labor de zapa, que socava los cimientos, o al menos los ara&ntilde;a, que consigue por momentos que la escuela no parezca un circo. Los que convierten el aro por el que hay que pasar en un hula-hoop.
    </p><p class="article-text">
        En Cantabria son muchos los compa&ntilde;eros que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han abandonado la barricada ideol&oacute;gica y se han atrincherado en las bibliotecas. Desde all&iacute; procuran no indicar el camino sino ense&ntilde;ar a caminar, con el m&eacute;todo mejor que existe, que cada cual se fabrique su propio cerebro y cargue con las consecuencias. A fin de cuentas se van a convertir en precariado, sus oficios est&aacute;n todav&iacute;a por inventar, deben tener mentes resistentes que aguanten firmes en una realidad cada vez m&aacute;s infantil, gregaria y moralmente desequilibrada. Ellos ser&aacute;n la resistencia entre los cascotes.
    </p><p class="article-text">
        Hay que agradecer a La Vor&aacute;gine-Cultura Cr&iacute;tica su colecci&oacute;n de 'Textos (in)surgentes' y a Vicente Guti&eacute;rrez Escudero su valiosa aportaci&oacute;n con 'La tiza envenenada'. Me he gastado medio bol&iacute;grafo subrayando sus p&aacute;ginas de gasolina. No se me ocurre mejor elogio para un libro. Gracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/leyendo-tiza-envenenada_132_3613084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leyendo 'La tiza envenenada']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huir hacia dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-dentro_132_3660483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/423a2b34-cd86-474f-981c-4caf76ec99d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Huir hacia dentro no es la solución. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Internet no nos hace libres, sino esclavos que contabilizan los eslabones de la cadena en tiempo real, clientes desnudos en un mercado sin tregua.</p></div><p class="article-text">
        El siglo XX comenz&oacute; con una psicosis colectiva que provoc&oacute; dos guerras mundiales, continu&oacute; con la Guerra Fr&iacute;a y sus paranoicas bombas nucleares, y concluy&oacute; con la apertura de la caja de Pandora, internet, que escindi&oacute; la realidad en virtual y tangible hasta llevarnos a todos a la esquizofrenia. Ahora estamos locos y encima no sabemos d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad mental que hemos desarrollado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido ocasionada por no ser capaces de evolucionar al ritmo que nos exige la ciencia, esa dictadura g&eacute;lida que con el pretexto de que el progreso es incuestionable no nos dirige sino que nos arrastra de mala manera. Como otras veces en la historia en que se ha producido un cambio trascendental, estamos tan desbordados que avanzamos dando trompicones y el periodo de adaptaci&oacute;n se convierte en algo cruel y deshumanizante. Su gravedad no la percibimos por el deslumbramiento.
    </p><p class="article-text">
        Internet es algo espectacular, contundente, definitivo. Lo ha cambiado todo para demostrar su vigencia y su poder. Pero muchas revoluciones involucionan nada m&aacute;s comenzar porque prometen lo que no deben, como la libertad, algo que solo se les vende a los ni&ntilde;os para que no se arrojen por la ventana. Un adulto oye &ldquo;libertad&rdquo; y busca al demagogo. Si se ha permitido que Internet exista no es porque mejore nuestras vidas sino porque las remodela para adaptarlas a las nuevas necesidades econ&oacute;micas. Se olvida con frecuencia que todo esto sucede en una &eacute;poca capitalista universalmente aceptada,  hasta el comunismo es capitalista, luego nada existe fuera del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Internet no nos hace libres, sino esclavos que contabilizan los eslabones de la cadena en tiempo real, clientes desnudos en un mercado sin tregua. Somos la mercanc&iacute;a perfecta: nosotros generamos el contenido, nosotros lo desarrollamos, nosotros lo consumimos, y tambi&eacute;n lo criticamos y modificamos. Como elemento de control es impecable, igual que una c&aacute;rcel sin horizonte con presos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Hay que acudir a 'Capitalismo y esquizofrenia' de Deleuze y Guattari para comprender que esta trampa se estaba cerrando desde hace mucho tiempo: &ldquo;Cuando decimos que la esquizofrenia es nuestra enfermedad, la enfermedad de nuestra &eacute;poca, no queremos decir solamente que la vida moderna nos vuelve locos. No se trata de modo de vida, sino de proceso de producci&oacute;n&rdquo;. Es evidente que nada ha cambiado, solo hemos pasado de ser piezas de un engranaje industrial a simples datos en manos de un algoritmo. La cosificaci&oacute;n humana avanza satisfactoriamente.
    </p><p class="article-text">
        Por si no ten&iacute;amos ya suficientes problemas, ahora hay dos realidades conviviendo en el mismo espacio, comparti&eacute;ndolo, compitiendo entre ellas como solo la esquizofrenia sabe hacerlo. Internet no es solo un medio de comunicaci&oacute;n sino una realidad paral&eacute;lela que dota de presencia a cualquiera que le proporcione datos para fijar un perfil, una identidad. Y se puede vivir en su interior. Y ganar unas elecciones en su interior. Y destruir a tus enemigos. Y salir solo para cazar pokemon, constatando la existencia de una frontera real aunque indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que gracias a internet los problemas se han multiplicado, y por ejemplo un machista que ser&iacute;a frenado en la realidad puede ser apoyado en la red por otros de su especie y obtendr&aacute; respaldo y compa&ntilde;&iacute;a hasta crear una corriente descerebrada que reivindique su condici&oacute;n como leg&iacute;tima, y oponerse a ella como antidemocr&aacute;tico. As&iacute; la estupidez se extiende igual que un virus en el mundo virtual y luego tiene fuerza suficiente para imponerse a la realidad, como si la vida sensible fuera un lugar del que estamos desertando, un lugar escaso y de segunda categor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este despojamiento de la realidad como referente es el que da origen al conflicto. Cuando comprendes que si eres un ignorante y un capullo en la red se te va a notar m&aacute;s y lo va a saber m&aacute;s gente. Cuando tus fotos tan personales y exclusivas las mejora con creces un chaval de diez a&ntilde;os de un pa&iacute;s remoto cuyo nombre no te suena. Cuando la ficci&oacute;n que te iba a mejorar la vida se vuelve contras ti y te delata, te pone en evidencia y te env&iacute;a al silencio, el sitio del que proced&iacute;as como simple espectador. Nadie.
    </p><p class="article-text">
        El trauma que se crea al ser anulado por la multitud de la red es semejante al que sufre un ni&ntilde;o que aspira a ser adulto y al comprender en qu&eacute; consiste le faltan l&aacute;grimas para retroceder. La RAE nos recuerda que la esquizofrenia se llam&oacute; antiguamente demencia precoz y se asociaba a la pubertad. Nos encontramos por tanto en ese extra&ntilde;o y peligroso lugar donde se decide el futuro. Podemos optar como adolescentes desenga&ntilde;ados y hasta resentidos por negar los hechos y entregarnos al kalimotxo o aceptar que ahora tenemos dos campos de derrota pero tambi&eacute;n el doble de posibilidades de obtener una victoria.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, huir hacia dentro no es la soluci&oacute;n. A nivel colectivo debemos adoptan estrategias de consumo defensivas y a nivel personal salvaguardar la intimidad como algo propio no comercializable. De lo contrario, a la escisi&oacute;n de la realidad le seguir&aacute; el autismo y a &eacute;ste la p&eacute;rdida de ubicaci&oacute;n en el mundo, la ausencia definitiva. Una sociedad catat&oacute;nica, d&oacute;cil y obediente, enchufada a la m&aacute;quina. Y la m&aacute;quina no es d&oacute;nde. No puede serlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-dentro_132_3660483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huir hacia dentro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No arrojar basura a la mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arrojar-basura-mar_132_3676237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/018fb653-fba7-48a8-a571-b7f7b81e96ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="No arrojar basura al mar. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Navidad se pone uno más blandito de lo normal y busca algo amable que contar, sobre todo en un año tan retorcido como este, quizá para simular que no ha pasado nada o que no es tan grave como parece.</p></div><p class="article-text">
        En Navidad se pone uno m&aacute;s blandito de lo normal y busca algo amable que contar, sobre todo en un a&ntilde;o tan retorcido como este, quiz&aacute; para simular que no ha pasado nada o que no es tan grave como parece: los refugiados sin refugio, el Brexit, Rajoy incorrupto, el pato Donald y su plutocracia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Esto sucedi&oacute; a principios de oto&ntilde;o, en el embarcadero del Paseo Mar&iacute;timo, al atardecer, cuando medio centenar de personas esper&aacute;bamos la &uacute;ltima lancha para cruzar la bah&iacute;a. Era s&aacute;bado, hab&iacute;a hecho un d&iacute;a preciso pero ahora hac&iacute;a fresquito, rascaba un poco, y la mayor&iacute;a enred&aacute;bamos con los jers&eacute;is para no resfriarnos durante el trayecto. Una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, que intentaba meterse la manga de una chaquetilla, le dej&oacute; un momento la pelota a su hermano, menor que ella, le costaba mantenerse en pie, y en vez de sujetarla el ni&ntilde;o la cogi&oacute; con las dos manos y de la misma la solt&oacute;. La pelota peg&oacute; un par de botes y se fue rodando por el muelle hasta caer al mar.
    </p><p class="article-text">
        Autom&aacute;ticamente la ni&ntilde;a ech&oacute; a correr, tendr&iacute;a unos cuatro a&ntilde;os. All&iacute; no hay barandilla, as&iacute; que varios adultos nos lanzamos tras ella, mientras la madre agarraba al ni&ntilde;o, que intentaba seguir a su hermana. La cogimos por los pelos, literalmente: una se&ntilde;ora la enganch&oacute; por la coleta y yo por el cuello de la chaquetilla. No se resisti&oacute;. Una vez controlada, nos asomamos todos al borde. La pelota de tenis verde estaba all&iacute; abajo, tan tranquila, meci&eacute;ndose en las olas, la mar un poco revuelta.
    </p><p class="article-text">
        Fueron tres segundos, no m&aacute;s. En el primero ella se lament&oacute; por la pelota, en el segundo mir&oacute; nuestras caras y supo que no &iacute;bamos a hacer nada, y en el tercero solt&oacute; un chillido tan agudo que retrocedimos, sorprendidos. &iexcl;Qu&eacute; chorro de voz, qu&eacute; barbaridad, qu&eacute; poder&iacute;o! Se pas&oacute; tanto de decibelios que nos echamos a re&iacute;r. Ella se enfad&oacute; mucho, claro, y golpe&oacute; el suelo con el zapato y puso cara de sois todos unos idiotas y declar&oacute;: &ldquo;Es mi pelota. M&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n se puso a llorar con mucho sentimiento. No con l&aacute;grimas de ni&ntilde;o caprichoso actual sino m&aacute;s hondo, como si su relaci&oacute;n con la pelota fuera estrecha y significativa. Esa conexi&oacute;n peculiar que solo los cr&iacute;os y los perros tienen con su pelota. Su madre vino a consolarla: &ldquo;No te preocupes, tienes muchas m&aacute;s, cuando lleguemos a casa&hellip;&rdquo;. Ella la interrumpi&oacute;: &ldquo;S&iacute;, pero&hellip; es mi pelota preferida. La mejor&rdquo;. A la madre no le convenci&oacute; ese argumento, quiz&aacute; muy trillado: &ldquo;Pues entonces haberla cuidado mejor&rdquo;. La ni&ntilde;a mir&oacute; a su hermano, estuvo a punto de decir que la culpa hab&iacute;a sido de &eacute;l, pero no quiso delatarlo y rompi&oacute; a llorar de nuevo, ahora a voz en grito, como si estrenara pulmones.
    </p><p class="article-text">
        El gesto noble de la ni&ntilde;a nos llam&oacute; la atenci&oacute;n a todos. La vida est&aacute; demasiado mal para pasar por alto algo as&iacute;, de modo que una chica mencion&oacute; un palo, otro dijo un gancho y yo mismo dije 'un bichero'. El hombre que estaba a mi lado sab&iacute;a d&oacute;nde hab&iacute;a uno, all&iacute; mismo, al otro lado del Palacete. &Eacute;l y yo fuimos juntos hasta donde estaba amarrada la z&oacute;diac de Salvamento Mar&iacute;timo y les pedimos prestado su bichero. Desde all&iacute; se o&iacute;a llorar a la ni&ntilde;a, menudo futuro como soprano, pero les dijimos que era muy maja y que se lo merec&iacute;a y se pusieron en marcha sin pens&aacute;rselo dos veces.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros volvimos al embarcadero. Para entonces la ni&ntilde;a ya hab&iacute;a congregado a su alrededor a una peque&ntilde;a multitud. Todos le dec&iacute;an cosas agradables a ver si dejaba de llorar, pero ella se&ntilde;alaba hacia el agua, inconsolable. Llegamos a su lado y le explicamos que todo estaba solucionado: &ldquo;Hemos tra&iacute;do ayuda. Mira. Ah&iacute; llegan&rdquo;. Le se&ntilde;alamos la z&oacute;diac, que entraba en esos momentos en la d&aacute;rsena, y ella par&oacute; inmediatamente de llorar. Aquello era m&aacute;s grande que su pelota, hab&iacute;a que verlo todo, y se limpi&oacute; los ojos con las mangas de la chaquetilla, a dos manos.
    </p><p class="article-text">
        Los de Salvamento Mar&iacute;timo estuvieron muy profesionales y simp&aacute;ticos. No usaron el bichero sino una p&eacute;rtiga con red, y pod&iacute;an haber cogido la pelota a la primera, pero hicieron un poco de teatro para la ni&ntilde;a y la dejaron escapar varias veces antes de atraparla. Nosotros, por supuesto, de p&uacute;blico entregado, jale&aacute;ndoles: &ldquo;&iexcl;Uuuuiiii&rdquo;, y cuando la cogieron les dimos un fuerte aplauso.
    </p><p class="article-text">
        La pelota se la entregaron a un hombre en la parte baja de la rampa y luego pas&oacute; de mano en mano hasta llegar a las de la ni&ntilde;a, como una ofrenda. Ella se la llev&oacute; al pecho y dijo gracias, muy bajito. Su madre le indic&oacute; que tambi&eacute;n a los hombres de la z&oacute;diac y entonces lo dijo m&aacute;s alto y m&aacute;s largo, sonri&eacute;ndoles: &ldquo;Muchas gracias&rdquo;. Estaba un poco avergonzada por la que acababa de montar.
    </p><p class="article-text">
        La escena finaliz&oacute; con la llegada de la lancha. Uno a uno fuimos embarcando, entre sonrisas y comentarios agradables. Todos coincid&iacute;amos en que eso, eso precisamente, es un servicio p&uacute;blico. Hab&iacute;a sido tan bonito que daban ganas de sacar conclusiones. No lo hicimos, al menos yo no lo hice, porque en la cabina de la lancha pone: &ldquo;Prohibido arrojar basura a la mar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/arrojar-basura-mar_132_3676237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Dec 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No arrojar basura a la mar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mensajes paralizantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mensajes-paralizantes_132_3701076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffd0ec1d-d9ad-4680-8aac-617c1a9a6b05_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hielo. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La imagen deprimente de la realidad no debe suplantar a la realidad misma, llena de posibilidades.</p></div><p class="article-text">
        Al principio del documental de Leonardo DiCaprio sobre el cambio clim&aacute;tico, 'Before the Flood' ('Antes del Diluvio'), aparece un viejo esquimal explicando gr&aacute;ficamente que su mundo se acaba porque el hielo antes era azul y s&oacute;lido mientras que ahora es blanco y quebradizo, como un &ldquo;helado de helader&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende la comparaci&oacute;n, y que haya helader&iacute;as en el Polo, motivo de muchos chistes de emprendedores, pero lo que sobrecoge de verdad es la impotencia que manifiesta ese hombre ante un fen&oacute;meno que por su magnitud considera natural, como si se tratara de un volc&aacute;n, un terremoto, o cualquier otra cat&aacute;strofe. El Polo se derrite, es lo que hay, no tiene soluci&oacute;n. Aunque la culpa sea del g&eacute;nero humano. Y ese mismo sentimiento derrotista se extiende a lo largo de todo el documental.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que al titularlo 'Antes del Diluvio' sus realizadores est&aacute;n dando por supuesto que habr&aacute; una inundaci&oacute;n de proporciones b&iacute;blicas que arrasar&aacute; con la vida humana tal como la conocemos, algo bastante alarmista y prof&eacute;tico que resulta contraproducente para la idea que se pretende difundir.
    </p><p class="article-text">
        De entrada admite como premisa la inevitabilidad, que va a suceder hagamos lo que hagamos, lo que desv&iacute;a la mirada del necesario an&aacute;lisis de las causas que lo provocan y lo centra en la previsi&oacute;n aventurada de las consecuencias. En otras palabras, malgastas tu energ&iacute;a prepar&aacute;ndote para un futuro que quiz&aacute; no suceda cuando deber&iacute;as utilizarla para intentar evitarlo ahora mismo.
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de ello, y con gran acierto, para el mundo hispano el documental lleva un t&iacute;tulo m&aacute;s esperanzador: 'Antes que sea tarde'. El primero denota esa resignaci&oacute;n de ra&iacute;z religiosa tan americana, el documental lo es y muy cr&iacute;tico con el estilo de vida de su pa&iacute;s, mientras que el segundo est&aacute; llamando a la acci&oacute;n inmediata. Analizar y actuar frente a observar y lamentarse.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente Zygmunt Bauman nos recordaba que la imagen deprimente de la realidad no debe suplantar a la realidad misma, llena de posibilidades. Lo dec&iacute;a durante la presentaci&oacute;n de otro documental, 'In the same boat' ('En el mismo barco'), donde la cr&iacute;tica razonada de la situaci&oacute;n actual no se utiliza para exacerbar el &aacute;nimo sino para generar soluciones.
    </p><p class="article-text">
        Bauman se refiere a la comodidad del pensamiento dist&oacute;pico, a lo f&aacute;cil que resulta ponerse en lo peor y renunciar a intentarlo. Hay que tener cuidado con los mensajes paralizantes. El futuro puede ser algo que se nos viene encima o algo que dise&ntilde;amos desde el presente, sin miedo. Cuando te pones en marcha averiguas que cada problema tiene al menos dos soluciones, y ninguna de ellas consiste en no hacer nada. El movimiento es necesario para un buen enfoque.
    </p><p class="article-text">
        Sin restarle valor a 'Before the Flood', que ejerce a la perfecci&oacute;n su papel de concienciador apocal&iacute;ptico, algo necesario en una sociedad cada vez m&aacute;s infantilizada y a la que todo le resbala, hay que reprocharle que caiga en la trampa de elevar la acci&oacute;n humana a la categor&iacute;a de cat&aacute;strofe natural, algo muy conveniente para los c&iacute;nicos que llaman progreso a la avaricia y controlan nuestro mundo, desde las finanzas hasta la distorsi&oacute;n del discurso com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        O sea: &ldquo;La vida es as&iacute;, no la he inventado yo&rdquo;. El caso es que la responsabilidad &uacute;ltima sea de la Naturaleza, como antes fue capricho de Dios o voluntad de Al&aacute;. Nadie a quien podamos llevar a los tribunales, nadie a quien reclamar. Acatamiento ciego de una realidad nefasta, igual que rendirse al Destino. La nueva Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        El sistema democr&aacute;tico en que vivimos est&aacute; en la actualidad tan pervertido por el capitalismo que resulta irreconocible. No solo se ha perdido la esencia, sino que se atribuye al dinero la capacidad de igualador, equilibrador y juez supremo de la vida, cuando se supon&iacute;a que era nuestra humanidad el factor determinante y decisorio.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, cualquier proceso mental que incluya la solidaridad y la preocupaci&oacute;n por los dem&aacute;s o por el planeta se env&iacute;a directamente al archivo de causas perdidas y de ah&iacute; al olvido. Se trata de convencernos de que somos solo supervivientes y crear un mundo solo para supervivientes. Ese 'precariado' que dice Bauman, con personas tan angustiadas por el d&iacute;a a d&iacute;a que no se puedan permitir el lujo de pensar en el futuro. Y mucho menos en que se derrite el Polo.
    </p><p class="article-text">
        Para bajar de la teor&iacute;a al suelo, porque es un hecho que vamos todos en el mismo barco, es justo recordar que estamos en diciembre, hace fr&iacute;o, har&aacute; m&aacute;s, hay gente sin calefacci&oacute;n, sin comida, y sin embargo no hay un Plan de Emergencia Nacional antepuesto a todo, que tenga preferencia absoluta, que es para hoy.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer la mayor urgencia de este pa&iacute;s es delimitar el territorio ideol&oacute;gico que debe ocupar cada partido pol&iacute;tico, no sea que a la hora de repartir dividendos no se reconozcan entre los socios. Qu&eacute; poca verg&uuml;enza. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s de hundimiento programado. La escasa humanidad que nos queda tiene menos consistencia que la escarcha. Si este pa&iacute;s fuera una placa de hielo el crujido no nos dejar&iacute;a dormir. En plan optimista, digo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mensajes-paralizantes_132_3701076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mensajes paralizantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Balance de daños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/balance-danos_132_3725489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5077b5be-4b87-4ac4-84fd-ff883473fb74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Danh Vo: Destierra a los sin rostro/Premia tu gracia. Palacio de Cristal. Madrid. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donald Trump no es el problema. El problema es que la democracia ya no es rentable, no permite hacer negocios con libertad y habrá que hacer recortes democráticos. Nos espera un futuro antropófago, donde el hombre será una hamburguesa para el hombre. Ésa es la cuestión.</p></div><p class="article-text">
        Te despiertas en el presente y en singular. Te tocas, te reconoces, te levantas de la cama por tu propio pie, te lavas el sue&ntilde;o de tu propia cara, te desperezas con el fr&iacute;o de tu nevera y metes tu desayuno en tu microondas. Mientras esperas, enciendes el m&oacute;vil, se ilumina la portada del peri&oacute;dico y Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos. &iexcl;Qu&eacute; barbaridad! &iexcl;No puede ser! No te lo crees. Seguro que es una broma de El Mundo Today. Suena tan diab&oacute;lico&hellip; Pero est&aacute;s&nbsp; todav&iacute;a en pijama, no sabes a qu&eacute; atenerte, intentas ordenar tus sentimientos. Una voz interior te dice que Trump es estad&iacute;sticamente imposible. No te cabe en la cabeza. Entonces salta la alarma del microondas, &nbsp;te tomas el caf&eacute; con leche de dos tragos r&aacute;pidos, toses un poco, y cuando dejas la taza en el fregadero ya tienes la cocina llena de gente. &ldquo;Nosotros NO hemos escogido a Trump, &eacute;ste NO es nuestro presidente&rdquo;, dices bien alto, enfatizando el NO, como si fueras el portavoz de una asamblea. &nbsp;Has pasado del singular al plural, para no quedarte solo. Es normal. Aunque no seas americano ni &eacute;ste sea tu presidente. Toma nota detallada.
    </p><p class="article-text">
        Son las ocho de la ma&ntilde;ana. Tu ordenador se enciende solo. Tu trabajo consiste en elaborar un informe preliminar y por ese motivo est&aacute;s sentado delante de la pantalla a la hora prefijada. Te conectas a internet para seguir el curso de la tragedia. Parece que llegas tarde, la consternaci&oacute;n mundial comenz&oacute; de madrugada y ha sido tan fuerte que ni Hillary Clinton se ha atrevido a dar la cara para reconocer su derrota. La extrema derecha europea, con Le Pen a la cabeza, ya ha felicitado efusivamente al candidato electo, y el Ku Klux Klan confirma en estos instantes que le dio su apoyo incondicional en las urnas: &ldquo;Donald Trump es uno de los nuestros, &eacute;l sabe que los negros no son blancos&rdquo;, declara a la c&aacute;mara un encapuchado que lleva sobre la capucha una gorra de Trump. Es tan disparatado, tan grotesco. Los perdedores lloran, se dejan caer al suelo, buscan culpables, todos sin excepci&oacute;n piden la cabeza de las empresas encuestadoras y dudan abiertamente de que la estad&iacute;stica sea una ciencia. La colmena est&aacute; irritada. La inteligencia chilla al un&iacute;sono porque no se lo esperaba y siente verdadero pavor. El enemigo ya no est&aacute; a las puertas, el enemigo ha entrado en casa, nos han metido un Caballo de Troya lleno de paletos y descerebrados que est&aacute;n a punto de tomar el poder. &ldquo;&iquest;Es la democracia deseable si ganan los Otros?&rdquo;, titula un rotativo neoyorkino. Se nota en muchos &nbsp;art&iacute;culos de prensa que sus redactores escriben como bomberos ante un incendio desproporcionado, con m&aacute;s visceralidad que sentido com&uacute;n. Dicen las barbaridades que se esperan de ellos: C&oacute;mo hemos llegado a esto, Trump tirar&aacute; la bomba, Trump nos va a exterminar, Trump es el apocalipsis, Todos somos Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        A las nueve y media, en mitad del jaleo, los que saben exactamente lo que vale el peine informan al p&uacute;blico de que las Bolsas caen, pero poco. Apenas unas d&eacute;cimas de incertidumbre. Despu&eacute;s de las palabras tranquilizadoras del presidente electro Donald Trump, que no ha soltado su primer discurso con espuma en la boca, un negro encadenado en una mano y una mujer &ldquo;cogida por el co&ntilde;o&rdquo; en la otra, sino que ha dicho con cara de circunstancias que ser&aacute; el presidente de todos, como dicen todos los presidentes, pues la cosa se ha calmado bastante. Lo razona as&iacute; un analista iluminado, te&oacute;logo de la econom&iacute;a: &ldquo;Si el dinero es Dios y la Bolsa su representante en la tierra, que no haya ca&iacute;do la Bolsa significa que Donald Trump es del agrado de Dios&rdquo;. Y el hombre se calienta y sigue: &ldquo;Porque es un hecho indudable que todos obedecemos al Dinero, nos plegamos a sus deseos, sentimos su omnipresencia y su cualidad trascendente, ya que es material e inmaterial a&nbsp; la vez. No somos nada ante el Dinero: &iquest;acaso podemos dudar de sus designios? Si el Dinero ha puesto en la presidencia a Donald Trump por algo ser&aacute;&rdquo;. &nbsp;Sin comentarios. Mientras tanto, en las grandes ciudades norteamericanas, con la misma desesperaci&oacute;n primaria que me llev&oacute; a m&iacute; a decirlo, hay miles de personas gritando que Donald Trump NO es su presidente. Pero se equivocan, hay pruebas, sesenta millones de votos, y se lo explica Robert de Niro, que hab&iacute;a expresado su deseo de partirle la cara al magnate y ahora no podr&aacute; hacerlo porque estar&iacute;a golpeando al presidente de la naci&oacute;n. Hay que saber perder, porque no se puede ganar siempre, no por otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Cerca del mediod&iacute;a &nbsp;me hago cargo de lo que puedo esperar en las pr&oacute;ximas horas. Una vez formado el bucle de reacciones airadas a la elecci&oacute;n de Trump,&nbsp; se repetir&aacute; hasta la noche. Mientras sus partidarios lo festejan en privado sus detractores expresar&aacute;n su indignaci&oacute;n en p&uacute;blico. Trump lo tiene dif&iacute;cil, su biograf&iacute;a le persigue, su abuelo regentaba un burdel, su primer trabajo fue como gorila para cobrar a los morosos en los edificios de su padre, su fortuna procede del mismo lugar pantanoso de donde proceden todas, y no ha pagado impuestos en veinte a&ntilde;os porque le sale del flequillo, como un bravo Corleone. Que sea el presidente es una burla, algo infame, ensucia la Casa Blanca y las conciencias. La gran pregunta del d&iacute;a tendr&aacute; un tono pragm&aacute;tico: &iquest;Si Donald Trump, haciendo lo que ha hecho y diciendo lo que dice, ha llegado adonde ha llegado, a partir de ahora todo vale? Mucha gente no va a saber c&oacute;mo explic&aacute;rselo a sus hijos. Adem&aacute;s internet lo est&aacute; inflando todo, exagera las repercusiones, est&aacute; generando miedo a nivel global. Se excede en sus atribuciones virtuales. Dibuja un monstruo informe y aterrador, tipo Lovecraft. Pero la realidad no es as&iacute;, tiene contornos, formas definidas, principio y fin, puede ser grande pero nunca inconmensurable. Donald Trump no es Godzilla aunque tenga el bot&oacute;n nuclear porque Godzilla es ficticio y Donald Trump, desgraciadamente, no. Era ficticio el payaso de las elecciones, su objetivo consist&iacute;a &uacute;nicamente en apelar a los m&aacute;s bajos instintos humanos para lograr votos, que son acciones de la empresa m&aacute;s grande que ha tenido a su alcance. Pero ahora se ha hecho con el mando y le toca crear suculentos dividendos. Donald Trump est&aacute; atrapado en el laberinto pol&iacute;tico, rodeado de hienas que le r&iacute;en las gracias pero que se lo van a comer crudo si no cumple con su cometido: convertir los Estados Unidos en una corporaci&oacute;n empresarial. Trump no es el problema, la red domesticada confunde deliberadamente el objetivo. El problema es que la democracia ya no es rentable, no permite hacer negocios con libertad y habr&aacute; que hacer recortes democr&aacute;ticos. Nos espera un futuro antrop&oacute;fago, donde el hombre ser&aacute; una hamburguesa para el hombre. &Eacute;sa es la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A las dos en punto de la tarde el ordenador me avisa y se apaga. Tengo que comer y empezar a elaborar el informe. Es importante registrar las primeras impresiones y dejar constancia escrita para analizar m&aacute;s tarde la evoluci&oacute;n del pensamiento colectivo y del m&iacute;o propio. Debo ser fr&iacute;o y a la vez permeable. Este es uno de esos momentos hist&oacute;ricos que recuerda toda una generaci&oacute;n, alg&uacute;n d&iacute;a me preguntar&aacute;n &lsquo;d&oacute;nde estabas t&uacute;&rsquo; cuando Donald Trump cre&oacute; de la USA Corporation. Tengo que inventar una coartada, puede que dentro de unos a&ntilde;os pensar sea ilegal y declarar que hac&iacute;a lo que estoy haciendo me perjudique. Dir&eacute; que ten&iacute;a una empresa de auto-observaci&oacute;n y que ofrec&iacute;a mis conclusiones al mercado libre, para la regulaci&oacute;n del consumo. No dir&eacute; la verdad pero tampoco estar&eacute; mintiendo, la empresa que me paga est&aacute; al servicio de una causa moral elevada que pretende compensar el desequilibrio social, sin &aacute;nimo de lucro pero dentro una rentabilidad razonable que le permite sobrevivir como producto de consumo. No hay madurez sin paradoja. Por mi parte, tengo que cumplir el contrato, que especifica libertad, naturalidad e inmediatez. Visto lo visto, mi primer consejo es matar a Donald Trump. As&iacute; de simple. Abro el ordenador con una nueva clave y lo escribo sin dudarlo en la casilla correspondiente: Matar a Trump. El programa marca en rojo la palabra matar y me obliga a dar explicaciones. Escribo: &ldquo;No me refiero, como es obvio e ilegal, a pegarle un tiro o da&ntilde;arle f&iacute;sicamente en modo alguno. Quiero decir que Donald Trump, el Donald Trump que conocemos, debe morir en el plazo que hay desde hoy hasta su investidura, y en caso contrario no debe ser investido. No podemos permitirnos que Donald Trump exista, luego su imagen y lo que representa deben ser destruidos sin contemplaciones. La inversi&oacute;n moral empleada para desechar sus ideas obsoletas ha sido demasiado grande, hay que reeducar a Trump hasta que se ajuste al protocolo civilizado&rdquo;. El programa acepta mi explicaci&oacute;n, la borra para proteger mi anonimato y desactiva la casilla para impedirme usarla de nuevo. El ordenador se apaga y me obliga a comer.
    </p><p class="article-text">
        En la nevera solo tengo una caja de muslos de pollo y una cerveza. Mientras devoro pongo la tele para ver c&oacute;mo le va a Donald Trump.&nbsp; El reality continua, el presidente electo se ha atrincherado en su torre particular, miles de manifestantes en su contra rodean el edificio y los fot&oacute;grafos esperan el atardecer para pillar un contraluz sangriento y comparar la torre con Mordor, como esperan sus maduros televidentes. Sin embargo las aguas se est&aacute;n calmando, Hillary Clinton acaba de dar una rueda de prensa y pide una oportunidad para el nuevo presidente, una oportunidad para la paz. Se cierra el espacio a&eacute;reo sobre el edificio Trump, que necesita libertad de movimiento, aunque hay tantos guardaespaldas, miembros del servicio secreto y polic&iacute;as que no caben en el helipuerto. Ahora Donald Trump vuela en su helic&oacute;ptero hacia la Casa Blanca. En la &uacute;nica toma que nos ofrecen, lleva las manos abiertas, impacientes, esperando echar mano al bot&iacute;n. Barack Obama lo recibir&aacute; en el Despacho Oval, pero que se olvide de la foto familiar con los dos matrimonios sonriendo porque no quiere ofender la memoria de su padre, y por extensi&oacute;n del g&eacute;nero humano. La cadena corta en seco para echar publicidad. De McDonald's. En mitad de las noticias. Por lo &lsquo;Donald&rsquo; Trump. La tele est&aacute; llegando a un nivel oligofr&eacute;nico preocupante. Apago de mala leche y regreso al ordenador.
    </p><p class="article-text">
        Me quedan por delante otras cinco horas. Se espera de m&iacute; que ahonde en mis argumentos y que los refuerce y confirme, o que cambie de opini&oacute;n seg&uacute;n me vaya enfriando. El asesinato moral de Donald Trump me sigue convenciendo, aunque el empleo de la palabra matar me aproxima al campo de acci&oacute;n ret&oacute;rica de ese impresentable. De momento lo voy a considerar contaminaci&oacute;n l&eacute;xica proveniente del personaje, del mismo modo que el tono apocal&iacute;ptico responde a la paranoia inducida por los medios de comunicaci&oacute;n. No creo que seamos conscientes del da&ntilde;o que nos estamos haciendo, del da&ntilde;o que vamos acumulando en esta realidad exacerbada que nos ofrece m&aacute;s de los que somos capaces de asimilar. Como ni&ntilde;os aplastados por una monta&ntilde;a de osos de peluche. Con un pensamiento endeble y asustadizo. Porque Donald Trump dejar&aacute; de ser Donald Trump o ser&aacute; una marioneta teledirigida. El demonio es otro. Lo peor es que ha evidenciado lo evidente: somos machistas, racistas, xen&oacute;fobos y mezquinos hasta la ra&iacute;z. Pero ese tipo de franquezas s&oacute;lo se le toleran a un borracho, s&oacute;lo se dicen en las tabernas. Es cierto que somos insignificantes, torpes e idiotas, pero saberlo nos ha hecho humanos. Nuestra historia es la cr&oacute;nica de un desprop&oacute;sito, aprendimos a contar y a escribir para organizar esclavos, calcular sus raciones de comida y elevar pir&aacute;mides majestuosas que expresaran la dimensi&oacute;n de nuestro miedo a la muerte. &iquest;Acaso una pir&aacute;mide no es una cagarruta geom&eacute;tricamente idealizada? No tenemos otro conocimiento que el que emana de los cementerios. No querer morir, nos hizo vivir. Ahora hemos alcanzado la cualidad de las hormigas, estamos interconectados a una red que nos une por la coincidencia de nuestros pensamientos, que globalmente son: sexo, darle golpes a una pelota,&nbsp; espiar al vecino, hacer el rid&iacute;culo y buscar a tientas una salida del laberinto. La sabidur&iacute;a siempre ha sido entre los humanos un bien escaso. Yo solo soy un escriba que elabora un informe, y creo que con frecuencia lo peor que te puede pasar es lo mejor que te pod&iacute;a suceder. Alimento para la rebeli&oacute;n. Quien ha visto el mar inmenso no se sorprende de estas cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/balance-danos_132_3725489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Nov 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Balance de daños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Curva cerrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/curva-cerrada_132_3741008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22130cec-b523-426f-9c0f-372c06f3c93b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Curva del Fraude, en la Ruta de la Corrupción (Spain). |"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Señoras y señores, si miran a su derecha, donde los abedules plateados, verán la Curva del Fraude o Curva 114, de la época de Rajoy 'el Taoísta', donde se perpetraron a principios de siglo 114 delitos con un coste al erario público de 114 millones de euros".</p></div><p class="article-text">
        Camino de mi casa hay una curva cerrada muy sospechosa. Es el &uacute;nico lugar en el que poder detenerse despu&eacute;s de kil&oacute;metros de encajonamiento, y desde ella se accede a una casona y a un camino rural sin asfaltar. En verano suele apostarse all&iacute; la Guardia Civil, para aminorar la marcha de la circulaci&oacute;n con su sola presencia o en caso contrario aplicar la multa correspondiente. A m&iacute; me cost&oacute; 300 euros y dos puntos del carnet, porque 60 por hora no es 87, har&aacute; cosa de un a&ntilde;o, y desde entonces la miro con resentimiento. Supongo que por eso me fijo mucho cuando paso a su altura y si hay alg&uacute;n coche parado pienso invariablemente en algo turbio, en un delito: un hombre que espera a otro para pasarle un sobre, una mujer que se juega la custodia de sus hijos con su cu&ntilde;ado, un concejal de urbanismo que debe informar de su tarifa a la parte contratante, o dos camellos que se lanzan la mercanc&iacute;a y la pasta de ventanilla a ventanilla. Eso que Jim Thompson llamaba en '1280 almas' un callej&oacute;n oscuro a pleno sol y a la vista de todos.
    </p><p class="article-text">
        En el campo es importante prestar atenci&oacute;n a este tipo de detalles, son como sem&aacute;foros invisibles que conviene respetar, y una vez detectados hay que convertir esa informaci&oacute;n en instinto. Yo nunca me he detenido en esa curva, ni pienso hacerlo, despu&eacute;s de la multa solo quiero saber de ella durante los escasos segundos que hay desde que la veo llegar hasta que queda en el espejo retrovisor. Perderla de vista es un alivio, y siempre que puedo la evito: en d&iacute;as malos he llegado a coger otra carretera alternativa, m&aacute;s larga y en peor estado, con tal de no encontrarme con ella. Aun as&iacute;, he calculado que estamos en contacto la curva y yo como poco un minuto al mes. No parece demasiado tiempo, pero ya dice el refr&aacute;n que el amor fragua en un momento y la desgracia solo necesita la mitad, as&iacute; que esos doce minutos que hemos compartido&nbsp; durante un a&ntilde;o me han puesto a la defensiva. Me preocupa mucho esa curva cerrada, hace que sea supersticioso sin serlo, la asocio con la mala suerte. Adem&aacute;s, he preguntado por ah&iacute; y parece que los delitos que imagino no son el producto de una mente calenturienta que ha visto demasiadas pel&iacute;culas, sino ejemplos representativos de lo que sucede en esa curva casi a diario. Eso y cosas peores, me han dicho.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco puedo fiarme de lo que me dicen, s&eacute; que me mienten, soy de lejos y tengo antecedentes pol&iacute;ticos. Aqu&iacute; todo el mundo es de derechas, menos los de izquierdas, que no somos de aqu&iacute;. Tambi&eacute;n est&aacute;n los renegados, que marcharon a estudiar fuera y al volver no quer&iacute;an ser de aqu&iacute;, ni que los de aqu&iacute; fueran como son, y se unieron a la izquierda para intentar cambiarlos, solo por fastidiar porque eso no tiene sentido. El mundo no cambia, solo se disfraza, es su manera de ser, y si expresas una idea digamos progresista es natural que tu interlocutor te diga: &ldquo;T&uacute; en realidad no piensas eso&rdquo;. Sembrar una idea en sus cabezas es in&uacute;til porque no la riegan, creen que un pensamiento correcto es el que repite letra por letra un pensamiento anterior. Son reproductores natos, mental y f&iacute;sicamente, pero la ciudad ya no necesita tanta mano de obra en los suburbios y les ha llegado la hora de la extinci&oacute;n. En poco tiempo en estos pueblos ya no quedar&aacute; gente de pueblo. Ni ellos mismos se van a echar de menos. Pero no hay que enga&ntilde;arse, no son latifundistas andaluces sino minifundistas del norte, due&ntilde;os de sus tierras. Tienen pasta, diez veces m&aacute;s de la que aparentan, muchos se hicieron ricos durante el boom inmobiliario vendiendo barrancos, caba&ntilde;as y cobertizos a precios de esc&aacute;ndalo. Con todos los permisos de construcci&oacute;n firmados de antemano. Se han levantado edificios donde antes estaba la caseta del perro. Entonces empezaron a funcionar a pleno rendimiento las curvas cerradas como &eacute;sta.&nbsp; Cuando el lema era 'robar solo es malo si t&uacute; eres la v&iacute;ctima&rsquo;. Todo l&iacute;der de la derecha que se precie, se ha entrenado en un sitio parecido: 'Aqu&iacute; hizo de las suyas, cuando era joven, el Excelent&iacute;simo Se&ntilde;or Ministro&hellip;'.
    </p><p class="article-text">
        Pero hasta los que no trabajan se cansan de estar sentados. Durante varios meses pens&eacute; que la curva cerrada se perder&iacute;a en el paisaje. Se la ve&iacute;a descuidada, desatendida y solitaria. Nadie le cortaba la hierba, no hab&iacute;a huellas de neum&aacute;ticos salvo en direcci&oacute;n a la casona, alguien comenz&oacute; a tirar basura cuando pasaba por all&iacute;, yo mismo lo hice, y parec&iacute;a una curva cualquiera de este pa&iacute;s tan higi&eacute;nico. Fue antes de la repetici&oacute;n de las elecciones, como si la zona de negocios municipal hubiera cerrado por traslado. Eran &oacute;rdenes de arriba, dec&iacute;an, los juzgados del pa&iacute;s amenazaban con derrumbarse de tanto expediente por corrupci&oacute;n. Hab&iacute;a que declarar una tregua mientras se informatizaba todo para que las pruebas no pesaran tanto y pudieran borrarse con un solo clic. &nbsp;Algo iba a suceder, tal vez huir con lo puesto, sonaban trompetas de cambio, pero en pocas semanas se comprob&oacute; que eran turutas. Pitorreo, teatro barato. Los pol&iacute;ticos estaban pasando de la incompetencia a la verg&uuml;enza ajena, despejando as&iacute; la duda de que ninguna soluci&oacute;n viable lo seguir&iacute;a siendo si ca&iacute;a en sus manos. Los resultados de la Elecciones repetidas fueron desoladores. Aqu&iacute; la gente volv&iacute;a a encender fuego frot&aacute;ndose las manos. Con un poco de suerte, se extender&iacute;a el pillaje otros cuatro a&ntilde;os m&aacute;s. Muchos de nosotros perdimos de golpe la poca ingenuidad que nos quedaba. Se quemaron muchos carnets, de la izquierda activa, yo lo vi con estos ojos.
    </p><p class="article-text">
        En la madrugada del pasado domingo, hubo cohetes en el cielo del pueblo. No muchos, con discreci&oacute;n, pero contundentes. Mariano Rajoy volv&iacute;a a tomar las riendas del gobierno despu&eacute;s de llevarse por delante al l&iacute;der de la oposici&oacute;n y al partido socialista. Una jugada del m&aacute;s inspirado tao&iacute;smo, no tuvo que hacer nada, solo dejar que se devoraran entre ellos. Pasar&aacute; a la historia un Debate de Investidura con la izquierda de verdad ladr&aacute;ndole a la presunta izquierda mientras Rajoy calibraba la distancia que hay desde su ojos al cristal de la gafas. Un Oscar, o al menos un Goya. Cuando lo vi en la tele, como me aburr&iacute;a tanto como &eacute;l, lo imagin&eacute; &ldquo;con un sombrero Stetson nuevo de sesenta d&oacute;lares, las botas Justin de setenta y cinco d&oacute;lares y los Levis de cuatro d&oacute;lares&rdquo; igual que el jefe de polic&iacute;a de '1280 almas', Nick Corey, cuya mayor cualidad es no hacer nunca nada, nada de nada, salvo cuidar de su pellejo. Su expresi&oacute;n favorita es: &ldquo;No digo que te equivoques, sino que no afirmo que hayas dicho la verdad&rdquo;. Clavadito a Mariano.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la curva cerrada, la respuesta municipal ha sido inmediata. El lunes a las ocho de la ma&ntilde;ana ya la estaban adecentando para el nuevo ejercicio. Pas&eacute; por all&iacute; camino del trabajo y al regresar a mediod&iacute;a luc&iacute;a radiante al sol del oto&ntilde;o. Puede que la alquilen por horas, son unos emprendedores. Han tenido los huevos de plantarle en una esquina tres abedules plateados, como un indicativo, como una se&ntilde;al para que los for&aacute;neos no se equivoquen de curva, se ve que est&aacute;n pensando en expandir el negocio. Si la vez anterior nos lo quitaron todo y nos dejaron en cueros, ahora nos van a despellejar vivos. No se puede consentir, no hay hacia donde rendirse. He intentado reunir a la izquierda activa del pueblo, pero hay mucho des&aacute;nimo, mucho que te den. Les he dicho que el Mes&iacute;as trabaja pensando en las pr&oacute;ximas elecciones, que su advenimiento est&aacute; cerca, que no pierdan la fe. Pero aqu&iacute; ya ni dios cree en dios, se est&aacute;n pasando al nihilismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Nov 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Sigourney Weaver a Emilia Clarke]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sigourney-weaver-emilia-clarke_132_3776915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dac821d3-cbb9-49b7-b111-72e4d9ec746b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&quot;Imaginé una multitud de mujeres del Femen tomando las calles&quot;. | PAULA ARRANZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El feminismo mal entendido es un subproducto de la retórica capitalista. Surgió para frenar el avance del Movimiento Feminista, exagerando sus excesos hasta lograr el enfrentamiento dialéctico con el machismo, manteniendo así el discurso en el territorio de lo negativo.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos veinte a&ntilde;os empec&eacute; a recalar en las salas de espera del Hospital de Valdecilla. Siempre estaban abarrotadas de gente, parec&iacute;a un mercado, ibas a una simple consulta y echabas all&iacute; la ma&ntilde;ana. No hab&iacute;a entonces m&oacute;viles para distraerse, ni posibilidades de conversaci&oacute;n en un lugar donde se ruega silencio, y leer un libro ten&iacute;a el inconveniente de sumergirte en &eacute;l, que te llamaran por aquella&nbsp; tosca megafon&iacute;a y se te pasara la vez. Incluso siendo previsor y llevando un libro de relatos cortos, o directamente de micro relatos, la lectura era tensa, inc&oacute;moda, deslavazada. Al final hab&iacute;a que dejarlo y soportar la espera al modo cl&aacute;sico, sin hacer nada, la mirada perdida en la luz fluorescente, cada cual con su dolor y su pensamiento. Lo &uacute;nico positivo era que varias horas de aburrimiento mortal fertilizaban mi imaginaci&oacute;n y pocas veces he regresado del hospital sin una historia que contar: el germen de un relato, un art&iacute;culo, una escena de teatro. Se le llama creaci&oacute;n a la desesperada.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as me toc&oacute; de nuevo la revisi&oacute;n. Tuve suerte, me citaron a &uacute;ltima hora, la sala de espera de nefrolog&iacute;a estaba casi desierta. Tampoco hab&iacute;a mucho personal sanitario, como si el ajetreo de la ma&ntilde;ana ya hubiera pasado y comenzaran las horas tranquilas del turno de tarde. Era una buena se&ntilde;al, as&iacute; que me sent&eacute;, ajust&eacute; el culo al banco, cruc&eacute; las piernas, valor&eacute; el estado lamentable de mis zapatos, y lo primero que me vino a la cabeza fue el experimento de Argui&ntilde;ano para determinar si un pollo que duerme apoyado en la pata derecha la desarrolla m&aacute;s que la izquierda, pero no recordaba el resultado de esa excentricidad. Busqu&eacute; entretenimiento, me negaba a encender el m&oacute;vil, y vi junto a la columna pr&oacute;xima un envoltorio de Crunch. La papelera estaba cerca, si me estiraba un poco pod&iacute;a cogerlo y lanzarlo dentro. Me deslic&eacute; por el banco, alargu&eacute; la mano, pero antes de llegar a tocarlo apareci&oacute; una escoba y se lo llev&oacute;. Mir&eacute; hacia arriba, un hombre grande, calvo, tatuado, con el uniforme de la limpieza, me gui&ntilde;&oacute; un ojo y lade&oacute; la cabeza, como si me hubiera ganado por la mano. Pens&eacute;: algunos tipos no tienen remedio, convierten en una competici&oacute;n hasta recoger papeles. &ldquo;No lo he tirado yo&rdquo;, le aclar&eacute;. &ldquo;Entonces, gracias por intentarlo&rdquo;, me dijo, y parec&iacute;a sincero, aunque qued&oacute; en el aire un reproche velado por invadir sus competencias y de paso poner en peligro su empleo. Hoy en d&iacute;a no sabes c&oacute;mo acertar, lo mismo en ese momento hab&iacute;a un vigilante detr&aacute;s de una pantalla apuntando en su libreta de chivato que era la vez n&uacute;mero 182 que una persona estaba a punto de recoger un desperdicio del suelo encontr&aacute;ndose el limpiador n&uacute;mero 45 a unos metros de distancia; y lo desped&iacute;an sin m&aacute;s, con la frialdad de un algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recoger el envoltorio de Crunch, el limpiador tatuado vaci&oacute; la papelera en su carrito, recogi&oacute; la escoba y se fue caminando hacia el ascensor. Llevaba la cabeza bien alta, orgulloso de s&iacute; mismo, de su labor. Seguro que veinte a&ntilde;os atr&aacute;s no les hubiera confesado a sus amigos que se dedica a fregar suelos y limpiar v&aacute;teres. Entonces, las labores de limpieza las llevaban todav&iacute;a las mujeres, en exclusiva, y por estos pasillos circulaban muchos m&aacute;s m&eacute;dicos que doctoras. Ahora la cosa se ha equilibrado, la gente se diferencia m&aacute;s por los colores de las batas y los uniformes que por el sexo. Incluso se dir&iacute;a que el hospital tiene un aire femenino, aunque fijo que la desigualdad se mantiene en los puestos directivos y en ese incre&iacute;ble 20% de sueldo inferior por el mismo trabajo, algo impropio de un pa&iacute;s civilizado. Muchas contratas son peores que la mafia, se oyen cosas espantosas, alguien deber&iacute;a hacer algo al respecto. Por un momento imagin&eacute; que el limpiador tatuado iba a recoger su sueldo y le quitaban el 20% por tener test&iacute;culos llenos de espermatozoides. Imagin&eacute; que se los tapaba con las manos y dec&iacute;a: &ldquo;Jo, qu&eacute; mal, no es justo&rdquo;<em>. </em>&nbsp;Imagin&eacute; una multitud de mujeres del Femen tomando las calles, con las tetas al aire y un kalashnikov en bandolera. Y no imagin&eacute; m&aacute;s porque regres&oacute; el ascensor y salieron de &eacute;l dos cirujanas que me recordaron much&iacute;simo a Sigourney Weaver y Emilia Clarke.
    </p><p class="article-text">
        En realidad no pude verlas muy bien, fue un simple destello, salieron del ascensor y se perdieron en un pasillo del ala de enfrente del edificio, pero eso acentu&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s su parecido con las dos actrices. Una era alta, delgada pero poderosa, flexible, como Sigourney Weaver; la otra era muy peque&ntilde;a, redonda, firme, y con coleta, como la &uacute;ltima imagen que yo ten&iacute;a de Emilia Clarke. Dos iconos de la ciencia ficci&oacute;n: La eterna Teniente Ripley de 'Alien' y la reciente Sarah Connor de 'Terminator G&eacute;nesis', tambi&eacute;n Daenerys de la Tormenta, Madre de dragones en 'Juego de tronos'. Dos exponentes de la evoluci&oacute;n de la imagen de la mujer en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Las dos armadas y peligrosas, paradigm&aacute;ticas, ejemplo rotundo de la adaptaci&oacute;n del cine comercial al vaiv&eacute;n moral de los tiempos. Si las juntaba a las dos con los pollos de Argui&ntilde;ano ten&iacute;a la tormenta perfecta. A fin de cuentas, todo empezaba y terminaba con un huevo. Y en este caso la gallina ponedora era feminista. Aparentemente.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo mal entendido es un subproducto de la ret&oacute;rica capitalista. Surgi&oacute; para frenar el avance del Movimiento Feminista, exagerando sus excesos hasta lograr el enfrentamiento dial&eacute;ctico con el machismo, manteniendo as&iacute; el discurso en el territorio de lo negativo. El pensamiento barato de darle la vuelta a la tortilla, para obtener rentabilidad a toda costa. La Teniente Ripley era en principio un hombre, pero tardaron demasiado en poner en marcha el rodaje de Alien<em>, </em>eso cuesta dinero, hay pr&eacute;stamos, intereses bancarios, cada vez necesitaban m&aacute;s p&uacute;blico, y alguien pens&oacute; que las espectadoras agradecer&iacute;an una hero&iacute;na que no se pusiera a dar grititos hist&eacute;ricos cuando aparece una rata. Solo pretend&iacute;an vender m&aacute;s entradas. Igual que el guionista, O'Bannon, que buscaba un nuevo tipo de terror no explotado hasta entonces y decidi&oacute; agredir el sexo masculino donde m&aacute;s pod&iacute;a dolerle, poni&eacute;ndolo en el lugar de una mujer. El extraterrestre que sale del huevo y se adhiere a la cara de astronauta es en realidad una felaci&oacute;n y una violaci&oacute;n, con inseminaci&oacute;n incluida. El bicho con aspecto f&aacute;lico y vaginal que sale del est&oacute;mago matando a su hu&eacute;sped representa un parto sangriento y definitivo. Sexo duro y reproducci&oacute;n extrema. Todo estaba pensado para hacer vivir a los hombres, como horror, las vivencias naturales de las mujeres, incluyendo la violaci&oacute;n como hecho o como miedo consustancial asumido. Y funcion&oacute;. En las primeras proyecciones la gente se marchaba aterrorizada. Ya van por la quinta parte, con dos precuelas y una serie televisiva&hellip; es toda una franquicia. Hay una copia de 'Alien, el octavo pasajero' en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, como un documento hist&oacute;rico relevante. Su rentabilidad, su alcance, crearon un modelo de mujer aguerrida que ha sembrado bastante confusi&oacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, en la segunda entrega, 'Alien, el regreso'<em>,</em> aparec&iacute;a una mujer marine que daba verdadero miedo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n 'Terminator', aun teniendo un punto de partida m&aacute;s intelectual y borgiano, con su bucle de tiempo tan cargado de posibilidades, incide en los mismos defectos que 'Alien' a la hora de tratar a la mujer. Aqu&iacute; la clave es regresar al pasado para impedir el nacimiento del l&iacute;der de la resistencia futura: matar a la gallina antes de que ponga el huevo. &iquest;Y qu&eacute; hace la protagonista cuando se ve amenazada? Pasa de ser una fr&aacute;gil y apocada dependienta a llevar una ametralladora en cada mano. Sarah Connor, nada menos, la madre agresiva y dinamitera del l&iacute;der, &eacute;se que dice por la radio: &ldquo;Si me est&aacute;is escuchando, vosotros sois la Resistencia&rdquo;<em>.</em> En la &uacute;ltima entrega, la reciente 'Terminator G&eacute;nesis', intentan desesperadamente borrar la imagen de esa Sarah Connor dependienta y se inventan una l&iacute;nea de tiempo paralela, donde ella es guerrera ya desde ni&ntilde;a: dando ca&ntilde;a desde que le viene la regla porque entonces la detecta el Terminator-malo. Y, para tergiversar m&aacute;s el feminismo, cuando en la primera entrega se enamoraba de su salvador, en &eacute;sta lo trata como si fuera gilipollas, tonto del culo e incapaz de protegerse a s&iacute; mismo. Tortilla vuelta y quemada. El hombre es ahora instrumental, a ella le dar&iacute;a lo mismo si hubieran enviado desde el futuro un poco de semen en un frasco. En toda la pel&iacute;cula solo hay un beso, al final, y porque ella quiere, con una condescendencia que da grima, y si el tipo se pasa un pelo all&iacute; estar&aacute; el Terminator-bueno para descuartizarlo. Es pat&eacute;tico. Nadie como Emilia Clarke para interpretar ese papel. Despu&eacute;s de su presencia arrolladora en 'Juego de tronos', con apenas 1,57 de estatura, representa a esa nueva mujer capaz de degollar a cualquier t&iacute;o que no se rinda a sus pies. No necesita el 1,85 de Sigourney Weaver para imponerse. Es la mujer actual, como Hillary Clinton ordenando un bombardeo mano a mano con Obama. Tan cruel y capulla como el hombre. Adi&oacute;s esperanza en un siglo que iba a ser reivindicativamente femenino.
    </p><p class="article-text">
        Mientras pensaba en todo esto, la enfermera dijo mi nombre en voz alta. Han dejado de usar la megafon&iacute;a, no s&eacute; si por falta de presupuesto o porque nadie la entiende. As&iacute; que levant&eacute; la mano, atend&iacute; a sus indicaciones y me dirig&iacute; al despacho correspondiente. All&iacute; estaba mi amable doctora, que sabe de mi interior m&aacute;s que mi poes&iacute;a, algo que siempre me inquieta. Me sonri&oacute; con amplitud, mis resultados eran satisfactorios. &ldquo;Bien, bien, bien&rdquo;, dijo, leyendo en la pantalla. Como eran muy buenas noticias, brome&eacute; un poco:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Paciente.-  No he visto apenas hombres por aquí. ¿Están en huelga?<br/><br/>Doctora.- Los hemos mandado abajo, a las calderas, por inútiles.<br/><br/>Paciente.- ¿Y no han protestado?<br/><br/>Doctora.- ¡Con el sueldo que tienen! Qué va, les faltan fuerzas.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La doctora se cruz&oacute; de brazos. No ten&iacute;a nada m&aacute;s que decirme. Ella no es mi madre, si bebo, si fumo, si hago el vaina es asunto m&iacute;o. En cinco minutos estaba fuera de Valdecilla. Hab&iacute;a sido una visita corta, pero rentable. No daba para imaginar El Quijote, pero me llev&eacute; una idea para un relato, el principio de un art&iacute;culo y una min&uacute;scula obra de teatro. Algo es algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sigourney-weaver-emilia-clarke_132_3776915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Oct 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Sigourney Weaver a Emilia Clarke]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Taboada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensamiento petróleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pensamiento-petroleo_132_3797461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c6c591b-f58c-4fde-83e9-c9d4467777d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Detalle de &#039;Casi feliz&#039;, escultura de Pedro Mora. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque solo sea por vergüenza, deberíamos prestar más atención a la filosofía. Reducir su presencia en la educación es contradictorio, absurdo, además de peligroso. Sólo un fabricante de criados obedientes promueve una idea tan necia.</p></div><p class="article-text">
        Ellos hablan de filosof&iacute;a mientras nosotros intentamos nombrar los tipos de lechuga que lleva la ensalada. Ellos son diez, nosotros una pareja. Me temo que no esperaban tener presencia ajena en un restaurante de carretera un mi&eacute;rcoles lluvioso. Hemos llegado al borde de las once de la noche, el due&ntilde;o nos ha admitido a rega&ntilde;adientes, ha se&ntilde;alado al grupo para que nos hagamos cargo de la situaci&oacute;n. El cocinero nos ha tomado nota, se ocupa de servirnos y luego desaparece en la cocina. El due&ntilde;o del local forma parte de la tertulia, y cuando yo identifico la lechuga rizada de hoja de roble, dice: El pensamiento es el nuevo petr&oacute;leo. Suena muy meditado, pero no lo es. Mi compa&ntilde;era sonr&iacute;e y se ajusta las gafas. No hace ni dos d&iacute;as que hemos hablado de eso mismo, era el titular de una noticia del peri&oacute;dico, aunque nosotros nos lo tomamos con iron&iacute;a y aqu&iacute; se ha dicho con seriedad, incluso algo de empaque. Tienes toda la raz&oacute;n, es verdad, es cierto, &nbsp;le secundan al due&ntilde;o dos mujeres y un hombre.
    </p><p class="article-text">
        No es una tertulia, se trata m&aacute;s bien de una reuni&oacute;n. Una hora m&aacute;s tarde ataremos cabos hasta concluir que son la junta directiva de un colegio y que est&aacute;n decidiendo cu&aacute;l ser&aacute; su postura sobre la asignatura de Filosof&iacute;a.&nbsp; Es algo informal, lejos de las aulas, parece un simple intercambio de opiniones, pero no saldr&aacute;n de all&iacute; sin un consenso. Hay que tomar una decisi&oacute;n ya, las cosas van a empeorar, no van a mejorar, dice un hombre. El volumen, el tono de voz, y c&oacute;mo se dirigen unos a otros con respeto, nos da a entender que son de alg&uacute;n centro privado y exclusivo de la zona. De entrada, s&oacute;lo sabemos que para ellos el pensamiento es un tema importante: se les nota preocupados, los silencios son frecuentes y espesos. Alguien menciona con timidez el ideario del colegio, aquello en lo que cre&iacute;an, la esencia, lo que les impuls&oacute; a hipotecar su futuro para garantizar una educaci&oacute;n de calidad para sus hijos. Otro le rebate con la realidad, con el cambio implacable de los tiempos, la involuci&oacute;n de la sociedad, el aumento de la idiotez, el peligro que conlleva para sus hijos ser tan humanistas en un mundo tan deshumanizado. Est&aacute;n desprotegidos ante la Horda, dice, aunque luego dice que no lo ha querido decir.
    </p><p class="article-text">
        La salida de tono provoca una protesta generalizada en el grupo. Hay cuchicheos, negativas, pero el cocinero aparece con el postre y s&oacute;lo queda en el aire que el elitismo es para los elitistas. Est&aacute; claro que van a despedir a alguien. Yo me estoy mosqueando mucho porque soy de Filosof&iacute;a y Letras, rama Pedagog&iacute;a, y los compa&ntilde;eros de Filosof&iacute;a Pura siempre me han merecido much&iacute;simo respeto. Pensar es duro, hacerlo con rigor cient&iacute;fico m&aacute;s, pero intentar inculcarles esa costumbre a unos chavales que no distinguen entre reflexionar y tener dolor de cabeza es heroico. Por eso los fil&oacute;sofos est&aacute;n un poco pirados, por predicar en el desierto, pero son los &uacute;nicos en una especie pensante que parecen darle importancia al pensamiento. Aunque solo sea por verg&uuml;enza, deber&iacute;amos prestarles m&aacute;s atenci&oacute;n. Reducir su presencia en la educaci&oacute;n es contradictorio, absurdo, adem&aacute;s de peligroso. S&oacute;lo un fabricante de criados obedientes promueve una idea tan necia. Cerrarle la puerta a la filosof&iacute;a es amordazar el pensamiento cr&iacute;tico. Con la LOMCE hemos topado, dice mi compa&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, distra&iacute;dos con el enorme postre de la casa, los miembros de la reuni&oacute;n cometen la torpeza de crear dos bandos, impidiendo as&iacute; un di&aacute;logo constructivo. Los que defienden para sus hijos un escudo eficaz frente a la chusma, se ponen en contra de los fil&oacute;sofos, para denigrarlos como se hac&iacute;a con los negros y reforzar su negativa con claro desprecio. Eso s&iacute;, desprecio ilustrado, con estereotipos presentados a modo de pruebas concluyentes testadas en laboratorio. Algunos se muestran resentidos por haber apostado antes por ellos. Relegamos la ciencia en favor del pensamiento, dice una mujer, y nueve a&ntilde;os despu&eacute;s de inaugurar el colegio no he o&iacute;do decir una palabra favorable sobre la filosof&iacute;a. Solo hay quejas: los fil&oacute;sofos son herm&eacute;ticos, oscuros, enrevesados, se lo tienen muy cre&iacute;do, y su complejidad deprime a los estudiantes, no es un acicate para pensar, m&aacute;s bien lo contrario. Le falta decir que no se ocupan de los problemas reales de la gente, o que son extraterrestres. Lo peor es su falta de pragmatismo, dice el due&ntilde;o del restaurante, pero de co&ntilde;a, &eacute;l pertenece al otro bando. Y de paso les recuerda que la decisi&oacute;n que tomen ahora no se pondr&iacute;a en pr&aacute;ctica hasta el curso siguiente, a&uacute;n hay tiempo, las cosas pueden cambiar, en Cantabria no se aplica la ley con tanta severidad como en otros territorios&hellip; Eso no importa, Juan, le corta una se&ntilde;ora que ha permanecido callada hasta el momento. Tiene autoridad, nadie replica. Se crea de golpe un silencio agn&oacute;stico muy prometedor.
    </p><p class="article-text">
        Mi compa&ntilde;era y yo llegamos al postre cuando algunos miembros del grupo no han terminado a&uacute;n el suyo. &nbsp;La se&ntilde;ora tan callada los ha dejado secos. Durante varios minutos s&oacute;lo hablan de lo deliciosa que est&aacute; la comida. Quiz&aacute; su libertad de acci&oacute;n no era tan amplia como pensaban. Puede que la se&ntilde;ora sea la m&aacute;xima accionista del colegio, la que promovi&oacute; su construcci&oacute;n, la que inclina la balanza. Ahora mismo un hombre est&aacute; diciendo, en tono conciliador, que &eacute;l no ve tanta distancia entre &eacute;tica, religi&oacute;n y filosof&iacute;a, de hecho esta &uacute;ltima fue en tiempos una rama de la teolog&iacute;a. &iquest;Ser&iacute;a insensato pedirles a los tres fil&oacute;sofos del colegio que contemplen su asignatura como una mezcla de todas esas materias, que no desde&ntilde;en lo espiritual, y que no olviden que la Religi&oacute;n Comparada es una materia imprescindible en estos tiempos? La se&ntilde;ora es terminante: Nada de religi&oacute;n, hasta ah&iacute; pod&iacute;amos llegar. No se puede jugar a dos barajas, eso es mezquino. Si nosotros claudicamos otros muchos colegios lo har&aacute;n. Somos l&iacute;deres en el sector, y provocar&iacute;amos que aqu&iacute; se aplique la LOMCE en vez de ser de los que evitan que se haga. Si las universidades importantes de todo el mundo est&aacute;n regresando al pensamiento, tenemos la obligaci&oacute;n de resistir.
    </p><p class="article-text">
        La autoridad de la se&ntilde;ora se mantiene lo que tardan en reconectar sus neuronas los opositores. Huele a golpe de estado, golpe de tim&oacute;n, a bofetada sonora. Un hombre tiene la desfachatez de mencionar a la primer ministra brit&aacute;nica, Theresa May, que aboga por recuperar las escuelas p&uacute;blicas de &eacute;lite, esquilmando as&iacute; los escasos fondos en favor de los ya privilegiados por su inteligencia y dejando atr&aacute;s a los que realmente lo necesitan. &iquest;Desde cu&aacute;ndo somos conservadores?, pregunta con perplejidad un hombre. &nbsp;Y sigue: Entonces, &iquest;nos declaramos colegio de &eacute;lite, admitimos algunos chavales de la p&uacute;blica, los n&uacute;meros uno, y que nos pague el polideportivo la Administraci&oacute;n? En el aire suena un Aj&aacute;, como si a alguien le pareciera una gran idea. Desde luego, dice la se&ntilde;ora, deber&iacute;amos eliminar por completo la filosof&iacute;a. Es lo que merecemos.
    </p><p class="article-text">
        Justo en ese momento, cometo el error de girar la cabeza y mirar al grupo. Busco los ojos de la se&ntilde;ora, sonr&iacute;o, pero ella frunce el ce&ntilde;o. Todos nos miran, al un&iacute;sono, con malas caras. Mi compa&ntilde;era se pone colorada y pide la cuenta. Cinco minutos despu&eacute;s, estamos en el aparcamiento y comenzamos a discutir. Debo de ser un poco tonto, porque le digo que es alentador saber que todav&iacute;a quedan progresistas irreductibles y ella me dice que no me entero de nada. Que entre todos esos no hay ning&uacute;n progresista. Que son los de siempre adapt&aacute;ndose como cucarachas a una explosi&oacute;n nuclear. Que de la expresi&oacute;n: el pensamiento es el nuevo petr&oacute;leo, lo &uacute;nico que les interesa es el petr&oacute;leo. Que no son de fiar, sus alumnos terminan siendo gente muy eficaz, educadamente implacables, fascistillas despeinados y sin corbata. Ella sabe de lo que habla, la adiestraron en uno de esos colegios tan exclusivos y aparentes, donde los cimientos son la tradici&oacute;n m&aacute;s rancia y lo dem&aacute;s es decoraci&oacute;n, disimulo para capear el temporal. Lo &uacute;nico que perfeccionas en un lugar as&iacute; es el cinismo, dice cabreada, como esta gente miserable encuentre petr&oacute;leo en nuestras cabezas llevaremos torretas de sombrero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Le pido disculpas. Siento no haber mirado la realidad con los ojos adecuados. La se&ntilde;ora me ca&iacute;a bien, pero supongo que se adaptar&aacute; al grupo, har&aacute; lo que diga la mayor&iacute;a. Reconozco que &uacute;ltimamente, ante el desastre en el que vivimos, tiendo al optimismo y confundo las cosas por mi deseo de que todo mejore. Mi compa&ntilde;era acepta mis disculpas. Para reconciliarnos, le digo que he comprado un hacha nueva esta ma&ntilde;ana, que la llevo en el maletero, como en 'Nadie conoce a nadie', de Juan Bonilla. Le propongo terminar la velada cortando un &aacute;rbol de los alrededores, por hacer da&ntilde;o, nada m&aacute;s. Ella suelta una carcajada. Afortunadamente, entiende mi sentido del humor. Mi filosof&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pensamiento-petroleo_132_3797461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Oct 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grúas como jirafas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gruas-jirafas_132_3825213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37e01cfe-80c4-4235-a570-535dcaf70f8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Astillero visto desde Pontejos. | Paula Arranz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Guerra Civil es el buitre de nuestra bandera. Una lacra nacional que jamás será esclarecida por el mismo motivo que el himno no tiene letra, porque aquí es mejor callar.</p></div><p class="article-text">
        Estaba haciendo el seguimiento de una noticia y sent&iacute; un agujero en el est&oacute;mago. Trataba de los muertos de la Guerra Civil, los republicanos vilmente fusilados, pero lo hac&iacute;a en un tono tan panfletario que me hab&iacute;a puesto nervioso. Llevaba un rato largo buscando enlaces, hab&iacute;a encontrado un art&iacute;culo casi r&eacute;plica del original y otro en ingl&eacute;s que a su vez copiaba a los anteriores. Lo raro es que la noticia matriz no ocultaba que los hechos hab&iacute;an sucedido hace seis a&ntilde;os, en 2010, en La Pedraja (Burgos), aunque presentaba como actual algo que sonaba a refrito de hemeroteca. Sospechaba que el autor no jugaba limpio, las piezas encajaban tan bien que encajaban mal. No pod&iacute;a ser tan sencillo como sacarlo a colaci&oacute;n solo para denunciar que Rajoy les hab&iacute;a quitado a los familiares de las v&iacute;ctimas las subvenciones, las mismas que antes les hab&iacute;a entregado generosamente Zapatero, oblig&aacute;ndoles a pagar de su bolsillo la exhumaci&oacute;n de los restos cadav&eacute;ricos. Lo de siempre: el expresidente luminoso contra el oscuro presidente en funciones, la memoria debida frente a la desmemoria arrogante, los buenos y los malos sin matices, como en los tebeos. Era un art&iacute;culo que diciendo la verdad parec&iacute;a estar mintiendo. O meti&eacute;ndola doblada.
    </p><p class="article-text">
        No me gusta que jueguen conmigo, me provoca ansiedad, el m&eacute;dico me la tiene prohibida, as&iacute; que detuve las pesquisas antes de cabrearme demasiado. No razono bien cuando las tripas me recuerdan mi vac&iacute;o interior, esa falsa metaf&iacute;sica que ya en El Quijote se asociaba con el hambre, as&iacute; que fui a la cocina para comer cualquier cosa. En la nevera ten&iacute;a varias opciones: chorizo, salchich&oacute;n, pat&eacute;&hellip; pero el titular de la noticia hablaba del hallazgo de un coraz&oacute;n preservado del olvido en una fosa com&uacute;n, y en el interior del art&iacute;culo hab&iacute;a 45 cerebros convertidos en jab&oacute;n por un proceso llamado saponificaci&oacute;n. Por asociaci&oacute;n simple desech&eacute; las rodajas coloradas y el pat&eacute; marr&oacute;n, nada de fiambre, nada de carne. Busqu&eacute; en el armario, pero s&oacute;lo me quedaba una lata de sardinas, en tomate, que es como la sangre. Mis pensamientos me estaban acorralando. Necesitaba salir de casa para buscar comida, y airear la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Pero ciertos temas son tan dif&iacute;ciles de olvidar como el hambre, que interfiere cualquier pensamiento con tal de conducirte a un plato de comida. Te enredas con la Guerra Civil y te ahorcas con tus propios argumentos. Es algo da&ntilde;ino, una herida purulenta, una fuente inagotable de odio, un virus contagioso que hace lo imposible por reproducirse, pasa de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, todav&iacute;a sigue habiendo dos bandos que antes se lanzaban bombas y ahora se arrojan los cr&aacute;neos de los muertos. La Guerra Civil es el buitre de nuestra bandera. Una lacra nacional que jam&aacute;s ser&aacute; esclarecida por el mismo motivo que el himno no tiene letra, porque aqu&iacute; es mejor callar. Hay leyes pactadas para mantener la boca cerrada. Una espada de Damocles que la Transici&oacute;n puso sobre la cabeza de la democracia, amenazando a &eacute;sta y por extensi&oacute;n a cualquiera que intente averiguar la verdad. Una barrera psicol&oacute;gica muy eficaz que dilata el tiempo hasta que sea imposible ponerse en el lugar de sus protagonistas y por tanto juzgarlos. Es una maniobra perfecta: convertirlo en mito antes de que sea historia. Que no haya hechos, s&oacute;lo leyendas. Y cabezas calientes montando falacias beligerantes en la guerra fr&iacute;a de las columnas de opini&oacute;n. Hasta el fin de los tiempos. Ochenta a&ntilde;os con el dichoso tema, cu&aacute;nta tinta derramada.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo me estaba sucediendo a m&iacute;, que no me lo quitaba de la cabeza mientras conduc&iacute;a hacia el h&iacute;per con el est&oacute;mago haci&eacute;ndome reproches. Y probablemente hubiera pasado del tema, distra&iacute;do por las compras, pero el aparcamiento estaba colapsado y tuve que marcharme, no sin ciertas dificultades. Hubo gritos en la salida: sub&iacute; la ventanilla para no asustar a nadie con mis ladridos. Me resign&eacute; a comprar en otro momento, lo urgente era buscar cuanto antes algo que llevarme a la boca. Lo mejor era un bar, pero no all&iacute;, un cruce de carreteras contaminado al borde de la autov&iacute;a. Por instinto, me dirig&iacute; hacia la costa, preocupado solo por trazar cada curva con soltura y perfecci&oacute;n, sin fijarme en los carteles. Guiado &uacute;nicamente por la luz y el salitre. Cantando <em>T&uacute; ser&aacute;s mi baby</em> para olvidarme de la pu&ntilde;etera Guerra Civil. Feliz, porque no me persegu&iacute;a ning&uacute;n caza con la intenci&oacute;n de ametrallarme. Y sin saber c&oacute;mo, acab&eacute; en Pontejos. En una tasca remota, delante de una cerveza y un pincho de tortilla de patatas tan esponjoso que tuve que repetir. En unos minutos, mis pensamientos se recuperaron de la l&oacute;gica difusa provocada por el hambre.
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        Libre ya de preocupaciones serias, debo comer siete veces al d&iacute;a por prescripci&oacute;n facultativa, decid&iacute; bajar hasta el agua para pensar con un poco de sosiego. Soy de mar, es mi elemento, siempre desemboco en &eacute;l. Entre nosotros hay familiaridad, le consulto las decisiones importantes, le comento mis asuntos m&aacute;s &iacute;ntimos; sin esperar respuesta, claro, si la hubiera el mar no ser&iacute;a tan sabio. Ahora se estaba retirando, era el final de la marea baja. La r&iacute;a de Sol&iacute;a se llevaba los &uacute;ltimos restos de la tormenta de la tarde anterior. Busqu&eacute; un sitio tranquilo, entre los juncos, con la marisma llena de vida extendida ante m&iacute;. Al fondo, las gr&uacute;as de Astillero estaban inm&oacute;viles, como jirafas averiadas esperando al desguace. Hab&iacute;a un poco de neblina. Era un buen momento para retomar el tema. No hay guerra que soporte una digesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con la m&aacute;quina de pensar de nuevo operativa, intent&eacute; buscar el motivo que me hab&iacute;a obligado a defenderme de la noticia, a cuestionarla quiz&aacute; m&aacute;s all&aacute; de lo razonable. &nbsp;Un hambre hist&eacute;rica es tambi&eacute;n una forma de huir, un mecanismo de defensa, as&iacute; que deb&iacute;a haber una causa oculta en mi interior. Incluso puede que mi modo de leer fuera un poco paranoico, algo normal en estos tiempos dementes que te abocan a la resistencia. Desde luego, el motivo primero de mi indignaci&oacute;n estaba claro: la propaganda pol&iacute;tica no es una herramienta adecuada para desenterrar la Memoria Hist&oacute;rica, y mucho menos para derogar leyes que se utilizan precisamente como escudo pol&iacute;tico. As&iacute; no se termina nunca la contienda. Transmitir la idea de que la memoria es conjunta, nuestro pasado com&uacute;n, y no solo de una de las partes, ser&iacute;a una estrategia m&aacute;s adecuada para recuperar los cuerpos de nuestros antepasados. No es justo, deber&iacute;a haber sido de otra forma, m&aacute;s sana quiz&aacute;s, pero a d&iacute;a de hoy el peligro es que las nuevas generaciones crean que todo aquello sucedi&oacute; en la Edad Media, o que no sucedi&oacute;, que la gente se lo ha ido inventando sobre la marcha. Un olvido semejante, miles de tumbas todav&iacute;a por abrir o localizar, es una herencia envenenada que nadie merece. Pero tampoco que se utilice esa memoria como arma arrojadiza contra el presente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo motivo que me hab&iacute;a atacado los nervios fue la decepci&oacute;n por una oportunidad po&eacute;tica malograda. Como si alguien hubiera desvirtuado unos versos gloriosos a&ntilde;adi&eacute;ndoles una burda proclama. Una infamia, porque si la poes&iacute;a es anterior a la verdad, los cerebros hallados en La Pedraja pueden calificarse como un acto po&eacute;tico de car&aacute;cter sublime, combinaci&oacute;n de pura naturaleza con expresi&oacute;n de inequ&iacute;voca humanidad. Algo que no hubiera sucedido sin la confluencia de ambos, sin su enfrentamiento en el territorio de lo artificial. Porque aqu&iacute; el nexo que los une es una bala, el tiro de gracia, el que se le pega en la nuca a una persona que acaba de ser fusilada, para rematarla y como certificado de la propia ejecuci&oacute;n. Sin esa bala que hizo un agujero, el agua &aacute;cida del terreno arcilloso donde los enterraron no hubiera entrado en el cr&aacute;neo y preservado esos cerebros de un modo que la misma ciencia considera milagroso. No se conoce otro caso igual. Es una prueba fehaciente de que la justicia po&eacute;tica existe.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por todo ello, mientras observaba la marisma y a los cangrejos atareados, pens&eacute; que mis reacciones se estaban volviendo cada vez m&aacute;s viscerales, a un paso del animal que no pierde de vista lo que le rodea porque espera un ataque inminente. Como el resto de la poblaci&oacute;n, estaba harto de manipulaciones, de mentiras, de fraudes, de estafas, de la proliferaci&oacute;n alarmante de hijos de la chingada que de humanos solo tienen la ropa. No deb&iacute;a culparme a m&iacute; mismo, yo no albergaba motivos ocultos para reaccionar como lo hab&iacute;a hecho, el origen era un titular dudoso, amarillo, algo impropio de un peri&oacute;dico en el que antes confiaba. Puede que con mala fe, o tal vez no, pero hab&iacute;an conseguido que me cuestionara mi capacidad para analizar una simple noticia. Ese es el sistema contempor&aacute;neo de control, que t&uacute; mismo demuelas tu pensamiento porque te convencen de que eres est&uacute;pido, escaso e irrazonable. Acabar con nosotros de uno en uno, con el Caballo de Troya de sus ideas t&oacute;xicas apacentando tranquilo en nuestras cabezas. Qu&eacute; asco.
    </p><p class="article-text">
        Como estaba enfrente de Astillero, record&eacute; la novela de David Leavitt, <em>El lenguaje perdido de las gr&uacute;as,</em> donde cuenta el caso de un ni&ntilde;o, desatendido por su madre, que desarrolla un lenguaje propio reproduciendo los movimientos y los ruidos de las gr&uacute;as que ve por la ventana. Acaba loco, por falta de interlocutores. Pens&eacute; que tal vez yo mismo, como otros muchos detr&aacute;s de las pantallas o pegados a los m&oacute;viles, cada cual capeando el temporal con sus propios medios, est&aacute;bamos desarrollando un lenguaje personal tan solitario y desesperado que pronto ser&iacute;a intransferible. Lo peor es que no supe decir si eso era positivo, o negativo, o neutro, o qu&eacute;. Y me entr&oacute; hambre de nuevo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Taboada]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Sep 2016 06:21:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grúas como jirafas]]></media:title>
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