<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Sanz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/marta-sanz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Sanz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1011532/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La intimidad de Rafael Chirbes desenmascara al mundo editorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/intimidad-rafael-chirbes-desenmascara-mundo-editorial_1_8417465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35dfc3a2-4190-4ad4-bf0f-f7997b8f88e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La intimidad de Rafael Chirbes desenmascara al mundo editorial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La publicación de los extraordinarios 'Diarios' ha provocado tanto ruido como silencio guardó su autor sobre su intimidad y la escena literaria por la que prefirió transitar de puntillas</p><p class="subtitle">Chirbes sobre Pérez-Reverte: "Está convencido de que puede hacer lo que le salga de los cojones"</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima entrada de los diarios de Rafael Chirbes est&aacute; fechada en junio de 2015. &Eacute;l muri&oacute; el 15 de agosto de ese a&ntilde;o. Apenas tuvo tiempo para afinar, una vez m&aacute;s, sus diarios, un <em>striptease</em> p&oacute;stumo que estuvo elaborando durante cuatro d&eacute;cadas, en los que apenas se priva de nada. Chirbes mantuvo una correspondencia consigo mismo hasta convertirse en su mejor testigo y no fue hasta despu&eacute;s de muerto cuando liber&oacute; todos esos cabos sueltos que guardaba en sus archivos. Anagrama acaba de publicar las dos primeras partes (de 1984 a 2005) de un total de seis, que ir&aacute;n apareciendo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os posiblemente en un total de tres vol&uacute;menes. El primero de ellos ya ha hecho sangrar a alguno y desvelar las escenas m&aacute;s t&oacute;rridas y tiernas de las salidas nocturnas del autor de <em>La buena letra</em> (1992) o <em>Crematorio</em> (2017). Es posible, comentan desde Anagrama a este peri&oacute;dico, que a Chirbes le diera tiempo a retirar algunas partes con las que no se sent&iacute;a seguro, pero el autorretrato que ha escrito es de una belleza tan violenta como deslumbrante. Si Chirbes expurg&oacute; en aquellas semanas no lo hizo para construir un reflejo idealizado que habr&iacute;a dejado fuera de estas p&aacute;ginas al alcohol, el <em>popper</em> y la coca. 
    </p><p class="article-text">
        Sus herederos y albaceas no han aclarado si la decisi&oacute;n de Rafael Chirbes (1949-2015) fue exhibir sus secretos cuando ya no estuviera entre nosotros o simplemente fue aplazando su publicaci&oacute;n. El ruido no le interesaba, eso lo sabe cualquiera que haya compartido con &eacute;l unos minutos. La escritora Marta Sanz toma partido en esta duda y advierte en el excelente pr&oacute;logo que ha escrito para el texto que estas anotaciones &iacute;ntimas son una &ldquo;voladura controlada&rdquo;. Seg&uacute;n la autora de <em>La lecci&oacute;n de anatom&iacute;a</em> el autor ten&iacute;a muy claro que solo podr&iacute;an darse a conocer despu&eacute;s de muerto. Quiz&aacute; para descubrir que el mejor retratista de la Espa&ntilde;a de la corrupci&oacute;n tambi&eacute;n era humano. Lo que s&iacute; ha quedado aclarado por todas las partes es que no hay en estas p&aacute;ginas nada que Chirbes quisiera ocultar. Fue un ejercicio consciente de destape, no una traici&oacute;n a sus secretos.
    </p><p class="article-text">
        Marta es bien clara en su lectura al explicar que no hay rastro de azar y de espontaneidad en estos escritos: &ldquo;Pese a su condici&oacute;n de documento autobiogr&aacute;fico, forman parte de la m&aacute;scara que Rafael Chirbes urdi&oacute; para s&iacute; mismo. Son un acto de generosidad preconcebida. O de voladura programada&rdquo;. Esta percepci&oacute;n ha molestado much&iacute;simo a Juan Manuel Ruiz, al que en las &uacute;ltimas voluntades Chirbes dej&oacute; el cometido del cuidado de la publicaci&oacute;n de estos diarios con la misi&oacute;n de que no enturbiaran su obra en vida. Como si eso fuera posible. El albacea literario de Chirbes aprovech&oacute; la presentaci&oacute;n a la prensa del libro para despacharse contra el pr&oacute;logo de Marta Sanz del que calific&oacute; la idea de &ldquo;voladura controlada&rdquo; como &ldquo;una soberana estupidez&rdquo; y &ldquo;una maldad&rdquo;. Asegur&oacute; que &ldquo;Rafael no sab&iacute;a que fueran a publicarse estos diarios&rdquo;. Sin embargo, el autor lo dej&oacute; todo firmado y le se&ntilde;al&oacute; a &eacute;l como responsable del viaje p&oacute;stumo. 
    </p><h3 class="article-text">El amigo ofendido</h3><p class="article-text">
        Juan Manuel Ruiz, amigo de Chirbes y uno de sus lectores habituales, cree que Sanz ha dibujado a un personaje &ldquo;maquiav&eacute;lico&rdquo;. Lo dijo ante los medios pero tambi&eacute;n junto a la editora Silvia Ses&eacute;, Elena Cabezal&iacute; (del patronato de la Fundaci&oacute;n Rafael Chirbes) y el fundador de Anagrama, Jorge Herralde. La agenda de Marta Sanz le impidi&oacute; estar en Barcelona y no pudo defenderse ante estas acusaciones. Ruiz explot&oacute; contra la escritora por reconstruir a un Chirbes que no reconoce: &ldquo;Dibuja un ser muy extra&ntilde;o, casi un monstruo, que desde luego las personas que conocimos a Rafael Chirbes no identificamos en ning&uacute;n momento&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Ruiz. En su opini&oacute;n el pr&oacute;logo es una reacci&oacute;n a un comentario que Chirbes hace, en el &uacute;ltimo de los diarios, sobre el exceso de adjetivaci&oacute;n del estilo de Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquiera que conozca a Marta Sanz sabe que esto no es as&iacute;. Es un pr&oacute;logo muy bueno, inteligente, respetuoso y honesto. No estamos de acuerdo con estas apreciaciones y quiz&aacute; sean fruto de una lectura demasiado sentimental del pr&oacute;logo&rdquo;, dice a elDiario.es la editora Silvia Ses&eacute;. Fue Manolo, el sobrino de Rafael, quien le dijo que a su t&iacute;o le habr&iacute;a gustado que ella firmara el pr&oacute;logo. De hecho, si algo queda claro en las casi 40 p&aacute;ginas del escrito de la autora de <em>peque&ntilde;as mujeres rojas </em>(Anagrama) es que Chirbes fue un escritor inteligente que luch&oacute; por cuidar cada publicaci&oacute;n, que se med&iacute;a entre la decepci&oacute;n y la satisfacci&oacute;n ante su trabajo, y que era muy consciente de los caminos literarios por los que no quer&iacute;a conducir su obra. Es decir, un autor ubicado como pocos. Considerar como &ldquo;maquiav&eacute;lico&rdquo; estas virtudes que reconoce Sanz es caricaturizar los t&eacute;rminos en los que est&aacute; escrito este pr&oacute;logo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6e36af81-11c5-411d-8153-dadf91ee6ece_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El escritor Rafael Chirbes, retratado en su estudio de Beniarbeig."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El escritor Rafael Chirbes, retratado en su estudio de Beniarbeig.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El calent&oacute;n del albacea literario no enturbia la revisi&oacute;n de Sanz desde un punto de vista &ldquo;psicoanalista&rdquo;. Como g&eacute;nero, la anotaci&oacute;n &iacute;ntima &ldquo;se presta a que nos pongamos la bata frente al escritor tendido en el div&aacute;n&rdquo;. Y all&iacute; descubre a un Chirbes que se cuenta con una biograf&iacute;a &ldquo;triste, sedienta y f&uacute;nebre&rdquo;. Lo describe como un &ldquo;malcontento y rebelde&rdquo;, incapaz de creer poder ser feliz. &ldquo;El escritor emite desde el bando de los vencidos y las vencidas&rdquo;, apunta. Por eso cree que Chirbes no podr&iacute;a haber soportado la fagocitaci&oacute;n del mercado, &ldquo;ser aceptado por lo inaceptable&rdquo;. Pero cuando le lleg&oacute; el reconocimiento tambi&eacute;n lo hizo la muerte. 
    </p><h3 class="article-text">El plan 'post mortem'</h3><p class="article-text">
        Sanz duda tambi&eacute;n de que sean un ejercicio &iacute;ntimo y privado porque &eacute;l mismo reconoce que los pasa a limpio &ldquo;por en&eacute;sima vez&rdquo;. Estos cuadernos los escrib&iacute;a a mano y luego los pasaba al ordenador. &ldquo;No son para nadie&rdquo;, escribe el autor. &ldquo;Pura autobiograf&iacute;a letraherida de un escritor que reserva la descarnadura del yo para estos textos, mientras en la novela, a trav&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n de perspectivas y voces, palpa el latido de sociedad y paisaje&rdquo;, sostiene la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de la programaci&oacute;n <em>post mortem</em> de estos sentimientos, opiniones y creencias cuadra con su esencia pol&eacute;mica por la verdad que arroja: compara a Arturo P&eacute;rez-Reverte con Jos&eacute; Mar&iacute;a Pem&aacute;n y con el <em>Torrente</em> de Santiago Segura. &ldquo;Es fruto de un <em>tardif</em> del franquismo&rdquo;, dice Chirbes del autor de <em>Cabo Trafalgar</em>. Es m&aacute;s, dice que <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/opinaba-rafael-chirbes-arturo-perez-reverte-convencido-le-salga-cojones_132_8396875.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que m&aacute;s le escandaliza de las maneras del acad&eacute;mico</a> es que homenajea &ldquo;el huevo de la serpiente del fascismo que venga&rdquo;. Y sostiene que &ldquo;despu&eacute;s de Franco, ya no es posible un Arniches&rdquo;. Tambi&eacute;n hay palos para el editor Constantino B&eacute;rtolo, el cr&iacute;tico Ignacio Echevarr&iacute;a y el escritor Roberto Bola&ntilde;o, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Chirbes no oculta sus aprensiones, su miedo al sida, su p&eacute;rdida de o&iacute;do, su alcoholismo que va a m&aacute;s, sus enfermedades y la literatura, con la que no supera el caos anterior sino que multiplica su inquietud. Sus reflexiones sobre el sexo y el deseo son una versi&oacute;n que ha emergido en su literatura p&oacute;stuma: primero con la novela <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Par&iacute;s-Austerlitz </em></span>(Anagrama, 2016), que tuvo guardada en el caj&oacute;n durante casi 20 a&ntilde;os hasta que la dio por terminada, tres meses antes de su fallecimiento. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_50p_1008664.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_50p_1008664.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_75p_1008664.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_75p_1008664.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_default_1008664.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_default_1008664.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a667fc7-12f6-4996-a3c4-330001cc5c0b_16-9-aspect-ratio_default_1008664.jpg"
                    alt="El escritor Rafael Chirbes contempla el paisaje de la comarca de la Marina Alta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El escritor Rafael Chirbes contempla el paisaje de la comarca de la Marina Alta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora, con <em>Diarios</em>: &ldquo;Si lo acosas, el sexo huye. &Eacute;l lo necesitaba compulsivamente porque era la prueba de que pod&iacute;a seguir teni&eacute;ndome y esa compulsi&oacute;n me produc&iacute;a rechazo. Tampoco soportaba que lo buscase fuera de m&iacute;. Celos, complejos de algo. Podr&iacute;a hablar de los m&iacute;os. De mis celos. Adem&aacute;s, en esas relaciones con alguien fuera de la pareja &uacute;ltimamente aparece siempre el fantasma del sida. Yo soy extremadamente cuidadoso. A &eacute;l eso del sida parece darle igual. No tiene ninguna sensaci&oacute;n de peligro, viviendo precisamente en Par&iacute;s, hoy la capital europea de la enfermedad&rdquo;, escribi&oacute; Chirbes el 31 de agosto de 1986, con 37 a&ntilde;os. Un a&ntilde;o antes apunt&oacute; sobre el sexo: &ldquo;Parad&oacute;jicamente, en el sexo no da el que da, sino el que se abre para recibir. Las apariencias enga&ntilde;an y, como dir&iacute;a una feminista, el falo coloniza. Ser&iacute;a absurdo hablar de la generosidad de un colonizador. El primer d&iacute;a que lo penetr&eacute;, gimi&oacute; de dolor&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Escribir o morir</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se desvela el momento en que Carmen Mart&iacute;n Gaite le llama a las ocho y media de la ma&ntilde;ana, en noviembre de 1986, para decirle que Herralde ha le&iacute;do su novela, <em>Mimoun,</em> y que est&aacute; &ldquo;entusiasmado con ella&rdquo;. Chirbes, incapaz de disfrutar el contrato que puso en marcha su vida como novelista: &ldquo;La alegr&iacute;a se resuelve en ganas de llorar. Me doy pena&rdquo;. De Mart&iacute;n Gaite le llama la atenci&oacute;n &ldquo;su permanente posici&oacute;n lateral con respecto a los grupos de presi&oacute;n literarios&rdquo;, algo que adoptar&aacute; tambi&eacute;n &eacute;l mismo. De Mart&iacute;n Gaite aprendi&oacute; la disciplina por la escritura y el motivo para seguir escribiendo: &ldquo;Contar bien es alcanzar una misteriosa forma de verdad, es fijar el tiempo, es darle sentido a tu propio instante&rdquo;, apunt&oacute; Chirbes.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1991 Chirbes apunta que le ha llamado Herralde para decirle que acaba de leerse la nueva novela que le ha mandado, la monumental <em>La buena letra</em>. Sin embargo al escritor no le convence la respuesta de su editor. &ldquo;Dice que le gusta, pero me da la impresi&oacute;n de que no demasiado. Me quedo rumiando&rdquo;. Cree que Herralde no la ley&oacute; bien, que le debi&oacute; de parecer una novela anticuada. &ldquo;Es la primera vez que me parece que me falla como lector. Le he dicho que, si no se la cree de verdad, es mejor que no la publique. Me ha dicho: Ya la quiero. Y espero quererla m&aacute;s. Pero yo no acabo de detectar ese amor&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Chirbes nunca estuvo satisfecho ni con la satisfacci&oacute;n. Siempre en tensi&oacute;n con su escritura y sus capacidades, adorando su trabajo y aborreci&eacute;ndolo. &iquest;Qu&eacute; es escribir? &ldquo;Es la indagaci&oacute;n para nombrar lo que no puede nombrarse, un intento, un acercamiento hacia lo que a&uacute;n no ha sido dicho&rdquo;. Tambi&eacute;n: &ldquo;Uno acaba de escribir un libro y, al leerlo, es cuando descubre cu&aacute;l era el asunto que quer&iacute;a contar. La idea y el estilo van surgiendo al mismo tiempo, son parte de la misma b&uacute;squeda, van de la mano&rdquo;. Nos quedamos con esta idea: &ldquo;Todo arte es releer el arte&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peio H. Riaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/intimidad-rafael-chirbes-desenmascara-mundo-editorial_1_8417465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Oct 2021 20:03:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35dfc3a2-4190-4ad4-bf0f-f7997b8f88e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3698518" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35dfc3a2-4190-4ad4-bf0f-f7997b8f88e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3698518" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La intimidad de Rafael Chirbes desenmascara al mundo editorial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35dfc3a2-4190-4ad4-bf0f-f7997b8f88e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rafael Chirbes,Literatura,Marta Sanz,Diarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La construcción de un nosotras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/construccion_132_1289275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62802b61-02ed-460e-8e79-c44f5086d969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La construcción de un nosotras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de 'Monstruas y centauras. Nuevos lenguajes del feminismo', de Marta Sanz (Anagrama, 2018)</p></div><p class="article-text">
        <em>Realidad. Respiraci&oacute;n. Representaci&oacute;n. Vindicaci&oacute;n. Patriarcado. Sororidad. Feminismo. Capitalismo. Ense&ntilde;anza. Occipucio masculino. V&iacute;ctima. Poder. Hermanas. Racionales. Razonables. Debilidad. Vulnerabilidad. Nosotras. Marketing. </em>
    </p><p class="article-text">
        Las anteriores palabras son algunas que se han de destacar del ensayo 'Monstruas y centauras. Nuevos lenguajes del feminismo'. Escrito sobre el siguiente contexto. Tres acontecimientos (Me too, la carta de las intelectuales francesas y la huelga feminista del 8 de marzo) m&aacute;s una sentencia (la de La Manada).
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de las palabras se&ntilde;aladas la escritora construye una realidad vivida, la suya y la de tantas otras mujeres, desde un punto de vista reflexivo: &ldquo;Lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;. Su &ldquo;yo&rdquo; personal se torna a un &ldquo;nosotras&rdquo; pol&iacute;tico. Esa realidad se forja en el libro desde la perspectiva de la vindicaci&oacute;n y desde la perspectiva cr&iacute;tica, ya que se manifiestan reticencias o miedos a que el movimiento feminista &#9472;o una parte de &eacute;l&#9472; se infecte por la bacteria de la desigualdad inherente al machismo: &ldquo;Las bacterias mis&oacute;ginas que alfombran nuestra flora intestinal&rdquo;. De ah&iacute; que no guste a la autora &#9472;o exhiba sus discrepancias&#9472;  la palabra empoderamiento, ya que la noci&oacute;n poder &ldquo;requiere una revisi&oacute;n y tal vez no es muy inteligente andar jugando con sus compuestos y derivados&rdquo;, aludiendo a Mary Beard. 
    </p><p class="article-text">
        El poder de la palabra es de rebeld&iacute;a y de desobediencia porque construye realidades diferentes: marcos que permiten la realizaci&oacute;n libre (feminismo) &#9472;o no (machismo) &#9472; de las personas, pues no se debe olvidar la dimensi&oacute;n social del lenguaje: &ldquo;Nos estamos pensando, a nosotras mismas y el mundo en que vivimos&rdquo;; tampoco la del poder: &ldquo;El lenguaje es un instrumento premiable al poder, un arma pol&iacute;tica&rdquo;. Por eso el nuevo lenguaje del feminismo es decisivo para fundar una realidad igualitaria entre mujeres y hombres, para acabar con el heteropatriarcado y para dignificar a la mujer, en particular, y al ser humano, en general: m&aacute;xime en estos momentos peligrosos que afloran los don Pelayos y sus senescales.  
    </p><p class="article-text">
        Pero no solamente los anacr&oacute;nicos Pelayos quieren revertir las conquistas logradas por el movimiento feminista, tambi&eacute;n el sistema capitalista: &ldquo;Yo soy de esas feministas que no saben separar el patriarcado del capitalismo&rdquo;,  se ponen de relieve las desigualdades econ&oacute;micas, laborales y legislativas que el sistema capitalista crea entre hombres y mujeres: &ldquo;El feminismo podr&iacute;a llegar a ser una palanca de transformaci&oacute;n integral de la sociedad, que tambi&eacute;n afecte al modelo econ&oacute;mico&rdquo;. Se destaca, a este respecto, la lucha del feminismo obrero (las Kellys, por ejemplo) y tambi&eacute;n lo peligroso que podr&iacute;a llegar a ser el feminismo de marketing: &ldquo;Aunque sepas que tambi&eacute;n con el feminismo se hace marketing y corres el riesgo de que el marketing se te coma&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0bd2c915-6c39-4db5-8669-bc9455adb050_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Se reflexiona, adem&aacute;s,  de un lado, sobre la educaci&oacute;n y las lecturas vinculadas al puritanismo. Se critica, por ello y sobre la base de que &ldquo;es necesario poner a funcionar la m&aacute;quina educativa, no la m&aacute;quina represiva&rdquo;, las prohibiciones de cuentos como, por ejemplo, 'Caperucita' y 'Blancanieves', o novelas como 'Lolita',  ya que es posible escribir otras Caperucitas, otras Blancanieves y otras Lolitas desde la perspectiva de g&eacute;nero, sin necesidad de prohibir, pues lo que se debe hacer es ense&ntilde;ar a leer cr&iacute;ticamente: &ldquo;Una sociedad culta ense&ntilde;a a leer a su ciudadan&iacute;a&rdquo;. De otro lado, se delibera sobre el lenguaje inclusivo (&ldquo;la sintaxis es una peque&ntilde;a forma de violencia&rdquo;) desde la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la gram&aacute;tica: &ldquo;Hace visible y simult&aacute;neamente visibiliza un problema social&rdquo;. Nulla ethica sine aesthetica. 
    </p><p class="article-text">
        Estoy de acuerdo con las tesis anteriores porque para m&iacute; los fen&oacute;menos ling&uuml;&iacute;sticos son piezas integrales de los procesos de emancipaci&oacute;n. Por ello creo firmemente que las reglas gramaticales pueden modificarse a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de una nueva gram&aacute;tica (los sue&ntilde;os y las conquistas necesitan convertirse en lenguaje), ya que, medito, el inconveniente no reside en esas reglas sino en la designaci&oacute;n que se les ha dado: el masculino universal, com&uacute;n pero no estrictamente convencional, es una creaci&oacute;n interesada (androcentrismo de gram&aacute;ticos). 
    </p><p class="article-text">
        En suma, se trata de un ensayo l&uacute;cido, desde el propio t&iacute;tulo, que plantea dudas, contradicciones y preguntas sobre los debates que el feminismo atraviesa hoy. Siempre hay que buscar la certeza, pero tambi&eacute;n la duda como signo de inteligencia e instrumento contra la Verdad absoluta. Un ensayo que demanda de varias lecturas para profundizar y pensar muy detenidamente cada frase, cada palabra y cada reflexi&oacute;n que hay por debajo del libro. Es un texto del pasado y del presente para construir el futuro. Es un texto que suma, y no resta. Es un libro vivido porque nosotras, hermanas, &ldquo;nos estamos pensando&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/construccion_132_1289275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 10:22:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62802b61-02ed-460e-8e79-c44f5086d969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62802b61-02ed-460e-8e79-c44f5086d969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La construcción de un nosotras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62802b61-02ed-460e-8e79-c44f5086d969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-sanz-literatura-resistencia-significativo_128_1621382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que ocurre a la vez es que se han producido reacciones de un radicalismo bestial frente a las que vamos a tener que estar preparadas. Lo que no deberíamos hacer en ningún caso es paralizarnos</p><p class="subtitle">El nivel de machismo es una cosa absolutamente sensacional y, probablemente, uno de los lugares por los que habría que empezar a hacer serias reformas políticas es la judicatura</p><p class="subtitle">Todos los géneros literarios constituyen un lenguaje de resistencia. En una sociedad donde el pensamiento es vertiginoso, epidérmico, histérico, visceral, lo que nos enseñan los géneros literarios es a leer más allá de lo evidente, de lo literal</p></div><p class="article-text">
        Estremece la lucidez y la cordura de la voz de Marta Sanz (Madrid, 1967). Leerla, escucharla, viene a convertirse en un ejercicio de autocr&iacute;tica indispensable en estos d&iacute;as de incesantes dudas. Escritora de novelas, en su mayor parte autobiogr&aacute;ficas, poes&iacute;a y ensayo, Marta ha dado a la literatura en castellano, una altura en pocas ocasiones alcanzable con su inteligencia y tino con las palabras. Es dif&iacute;cil cuantificar cu&aacute;nto me ha ense&ntilde;ado sobre el mundo, sobre m&iacute; misma. Eso es lo que m&aacute;s admiro, su capacidad para contarnos, a las personas, a las mujeres, a ti, a m&iacute;&hellip; Tan solo cont&aacute;ndose ella. <em>Lo personal es pol&iacute;tico</em>. Si a&uacute;n no han le&iacute;do `Clav&iacute;cula&acute; (2017), no esperen, si no han le&iacute;do `La lecci&oacute;n de anatom&iacute;a&acute; (2008), no la dejen pasar. Tampoco han de olvidar su &uacute;ltimo libro, `Monstruas y centauras&acute; (2018), que tiene mucho de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n certera acerca del feminismo, mucho de personal, de pol&iacute;tico. Mucho de nosotras. Lo necesit&aacute;bamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se repiti&oacute; el 8M. &iquest;Qu&eacute; ha ocurrido durante este a&ntilde;o? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el 8M de 2018 hasta el 8M de 2019 en la sociedad espa&ntilde;ola se ha producido cierta transformaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n de todo lo que son las reivindicaciones feministas. Hay mujeres de todas las edades que est&aacute;n reinterpretando su pasado, su presente y sus v&iacute;nculos laborales, afectivos y sociales. Para m&iacute;, el feminismo es una palanca de transformaci&oacute;n social que va a afectar al resto de las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre a la vez es que se han producido reacciones de un radicalismo bestial frente a las que vamos a tener que estar preparadas. Lo que no deber&iacute;amos hacer en ning&uacute;n caso es paralizarnos a la hora de reivindicar, para luchar y transformar las desigualdades que son evidentes. Me refiero a la mayor tasa de paro femenino, a la mayor tasa de trabajo temporal de las mujeres, al mayor riesgo de precariedad y exclusi&oacute;n por parte de las mujeres... Creo que los techos de cristal son nauseabundos, pero a m&iacute;, ahora, lo que m&aacute;s me preocupa es la precariedad que puedan sufrir mujeres que trabajan como las <em>kellys</em> o mujeres que llevan familias monoparentales con hijos que son las primeras que est&aacute;n en riesgo de exclusi&oacute;n y pobreza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as despu&eacute;s del 8M se organiz&oacute; una manifestaci&oacute;n antifeminista y en defensa de los hombres. &iquest;Es que no nos explicamos bien? &iquest;No nos leen? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje y c&oacute;mo se pervierte el lenguaje es una de las mayores estrategias de manipulaci&oacute;n y dominio con las que cuentan ahora estos individuos. Han aprendido a darle la vuelta al concepto de v&iacute;ctima, de forma que imputan a las luchas feministas una discriminaci&oacute;n hacia el hombre absolutamente falsa. No pretendo disminuir a los varones de la especie, relegarlos del panorama social. Lo &uacute;nico en lo que insisto es en tener una igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Ellos utilizan muy perversamente esa inversi&oacute;n de la palabra <em>v&iacute;ctima</em> para apropi&aacute;rsela de una manera espuria para criminalizar a un movimiento que lo &uacute;nico que busca es la igualdad de derechos. Creo que ese debate lo quieren utilizar como una forma de opacar cosas que nos preocupan que tienen que ver con los asesinatos diarios de mujeres y con esa violencia econ&oacute;mica, cultural, y pol&iacute;tica que se ceba con nuestro cuerpo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En este momento, nos interrumpe el marido de Marta para ense&ntilde;arnos el siguiente titular del peri&oacute;dico que anda leyendo: &ldquo;Tres jueces italianos absuelven a dos condenados acusados de violar a una chica porque ella era poco atractiva&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira qu&eacute; manera de pervertir el lenguaje. Las mujeres violadas son responsables de su violaci&oacute;n si son demasiado guapas, demasiado provocativas, si van borrachas, si en los toros se ponen la minifalda. Son responsables de todo lo que les pasa y al mismo tiempo parece que, si eres poco atractiva o eres fea, deber&iacute;as estar contenta de que te violaran. El nivel de machismo es una cosa absolutamente sensacional y, probablemente, uno de los lugares por los que habr&iacute;a que empezar a hacer serias reformas pol&iacute;ticas es la judicatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribes en `Monstruas y centauras&acute; que es muy importante &ldquo;estar ah&iacute;&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer las mujeres y los hombres de a pie no solo los 8 de marzo, si no a diario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo mucha imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, no se me ocurren muchas medidas para arreglar las cosas. Lo que procuro hacer es no perder nunca de vista cierta sensibilidad autocr&iacute;tica. No incurrir en comportamientos machistas que hemos heredado por educaci&oacute;n. Y no me gusta llamar a esos comportamientos machistas micromachismos, porque no lo son, se trata de machismo puro y duro. Procuro indagar en mi propio ADN cultural e ideol&oacute;gico para ir detectando esas peque&ntilde;as mol&eacute;culas de machismo que a veces me hacen ser injusta y competitiva, que a veces me llevan a atacar a los y las m&aacute;s d&eacute;biles sin darme cuenta.
    </p><p class="article-text">
        A parte de eso, me gusta participar en todo tipo de encuentros donde se pueda convertir la situaci&oacute;n de la mujer en tema de debate p&uacute;blico, desde un punto de vista econ&oacute;mico, social y judicial. Y escribir libros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu escritura podr&iacute;a resumirse en una frase que t&uacute; misma utilizas: Lo personal es pol&iacute;tico &iquest;C&oacute;mo ayuda la literatura en la lucha?</strong><em>Lo personal es pol&iacute;tico</em>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, todos los g&eacute;neros literarios constituyen un lenguaje de resistencia. En una sociedad donde el pensamiento es vertiginoso, epid&eacute;rmico, hist&eacute;rico, visceral, lo que nos ense&ntilde;an los g&eacute;neros literarios es a leer m&aacute;s all&aacute; de lo evidente, de lo literal. La literatura es un discurso de resistencia, por el <em>qu&eacute;</em>, por esa manera de hacer que lo personal sea pol&iacute;tico, pero muy especialmente por el <em>c&oacute;mo</em>, por la tesitura en la que coloca a las lectoras y a los lectores para entender la realidad m&aacute;s all&aacute; de lo obvio. Por eso escribo libros y sigo teniendo confianza en que la literatura sea performativa.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; `Clav&iacute;cula&acute; por una raz&oacute;n totalmente ego&iacute;sta que ten&iacute;a que ver con un dolor, pero luego me di cuenta de que ese dolor m&iacute;o era una met&aacute;fora del dolor de much&iacute;sima gente y ratifiqu&eacute; la idea de que lo personal es pol&iacute;tico. En el caso de las mujeres, el rescate de la autobiograf&iacute;a como g&eacute;nero nos ayuda a crear un nuevo imaginario donde las palabras se resignifican y las cosas que nos conciernen en clave de g&eacute;nero se colocan en un primer plano. La autobiograf&iacute;a literaria hoy no es una manera de meterse el dedo en el ombligo, al rev&eacute;s, consiste en demostrar que lo personal es pol&iacute;tico y que nuestras peque&ntilde;as historias personales son la met&aacute;fora de toda una sociedad v&iacute;ctima del capitalismo avanzado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n demostrando los y las escritoras que trabajan para poner a la mujer en el lugar que le corresponde?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas escritoras y muchos escritores que est&aacute;n haciendo el esfuerzo y muchos escritores, por otro lado, que se est&aacute;n sintiendo amenazados y que tienen miedo a perder un sitio. Lo que tenemos que hacer las mujeres que escribimos es realizar un ejercicio de introspecci&oacute;n, analizar cu&aacute;les han sido nuestras fuentes nutricias en formaci&oacute;n cultural, que a su vez han constituido nuestros valores; darnos cuenta de que en esas fuentes hay muchas miradas masculinas y que de ellas hemos aprendido muchas cosas a las que no deber&iacute;amos renunciar y otras que deber&iacute;amos poner en tela de juicio.
    </p><p class="article-text">
        A eso tenemos que a&ntilde;adir el esfuerzo por rescatar las voces silenciadas por un canon injusto, que opinaba que las mujeres no ten&iacute;amos capacidad intelectual. Hay que reivindicar la voz de todas esas locas -lo digo con inmensa admiraci&oacute;n y cari&ntilde;o-, y hacerlas sintonizar con esas ense&ntilde;anzas que vienen de miradas masculinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dices que no han abusado de ti f&iacute;sicamente, pero la autoexigencia, la presi&oacute;n, el miedo, la ansiedad&hellip; Est&aacute;n ah&iacute;. Pasamos de `Monstruas y centauras&acute; a `Clav&iacute;cula&acute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute;a `Monstruas y centauras&acute;, pensaba que nunca hab&iacute;an abusado de m&iacute; f&iacute;sicamente. Con el paso del tiempo te das cuenta de que hay circunstancias que t&uacute; considerabas normales, que han podido ser de abuso; he tenido que repensarlas, porque cuando las estaba viviendo no parec&iacute;an experiencias de abuso f&iacute;sico. Eso, a&ntilde;adido a una extrema necesidad de complacer desde un punto de vista er&oacute;tico, esa verg&uuml;enza con respecto a la propia sexualidad que hace sentir el propio placer como algo sucio, son formas sutiles y repugnantes de mantener relaciones en las que aceptas ciertos sometimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres hemos estado sometidas a otros tipos de violencia aparentemente m&aacute;s vol&aacute;tiles, que luego repercuten de manera reconocible en nuestro cuerpo: las violencias econ&oacute;micas, la autoexigencia, la sobreexplotaci&oacute;n de las aut&oacute;nomas, la angustia de las mujeres paradas, el tener que bracear el doble dentro y fuera de la casa... Todo eso termina repercutiendo en tu cuerpo. Aprend&iacute; en `Clav&iacute;cula&acute; que no podemos separar de ninguna manera nuestros dolores f&iacute;sicos, de los ps&iacute;quicos, los sociales y los econ&oacute;micos. Las mujeres somos una carne especialmente dolorida porque hemos estado en desventaja siempre. Por eso probablemente padecemos enfermedades como la fibromialgia y otras que se descubrir&aacute;n m&aacute;s tarde que no se sab&iacute;a que exist&iacute;an y que ahora se llaman todas &ldquo;ansiedad&rdquo;, &ldquo;est&aacute;s como una cabra&rdquo; o &ldquo;t&oacute;mate un lorazepam&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para ti, uno de los temas principales es el dolor &iquest;Por qu&eacute; es tan importante hablar de &eacute;l? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir, siempre dec&iacute;a que, desde un punto de vista metaf&oacute;rico, escrib&iacute;a sobre las cosas que me dol&iacute;an: desigualdad, miseria, cr&iacute;menes, situaciones laborales terribles, analfabetismo, vampirismo afectivo&hellip; Cuando escrib&iacute; `Clav&iacute;cula&acute; me di cuenta de que tambi&eacute;n me interesaba el dolor f&iacute;sico particular y entend&iacute; que ese dolor metaf&oacute;rico, intangible, vol&aacute;til, que concern&iacute;a a mucha gente y que tiene que ver muchas veces con la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, era absolutamente indisoluble de mi cuerpo, mi hueso y mi articulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Escribo de las cosas que me duelen tanto en sentido literal como figurado, precisamente porque tengo ese concepto de que la literatura es performativa, de que la literatura puede servirnos para transformar aquellas cosas que no est&aacute;n bien y cauterizar los males de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dices que nadie se juega la vida escribiendo, pero t&uacute; has tomado mucha responsabilidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada vez s&eacute; menos separar el pronombre yo del pronombre nosotras y del pronombre nosotros y por eso creo que la autobiograf&iacute;a es un g&eacute;nero pol&iacute;tico. Cuando estoy hablando de m&iacute; misma, s&eacute; que no soy nada sin mis v&iacute;nculos afectivos y sin las relaciones sociales; sin las mujeres que vinieron antes que yo y que est&aacute;n dentro de mi tripa ense&ntilde;&aacute;ndome cosas y haciendo que mi vientre, como dec&iacute;a Lorca, &ldquo;sea una lucha de ra&iacute;z&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablo de nosotras, de nosotros, hablo de m&iacute; y viceversa. Considero que la palabra literaria puede servir para cambiar social y pol&iacute;ticamente la realidad que nos rodea, as&iacute; que asumo el tomar la voz en p&uacute;blico como un acto de responsabilidad. Creo que los que nos dedicamos al oficio de escribir tenemos que velar por la recuperaci&oacute;n de la salud sem&aacute;ntica de una sociedad en la que se est&aacute;n malversando los t&eacute;rminos, en la que se est&aacute;n utilizando la gram&aacute;tica, la sem&aacute;ntica y la sintaxis de una manera torticera. Mi trabajo como escritora consiste en resignificar las palabras y utilizarlas de manera que nos sirvan para perfilar aquellos aspectos de la realidad que nos resultan inc&oacute;modos y no queremos ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha cambiado la Marta Sanz del `Fr&iacute;o&acute; a la Marta de `Monstruas y centauras&acute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que sigo siendo la misma pero no sigo siendo igual. He aprendido much&iacute;simas cosas, me he hecho consciente de muchas otras, he encontrado palabras para nombrar sentimientos, situaciones e ideas que para m&iacute; antes eran m&aacute;s nebulosas. He ido adquiriendo un vocabulario para entenderme a m&iacute; misma y a los dem&aacute;s. En ese enriquecimiento sem&aacute;ntico, ha tenido mucha importancia el feminismo. Creo que la toma de conciencia respecto a las desigualdades sociales y econ&oacute;micas la he tenido toda mi vida, pero las que concern&iacute;an espec&iacute;ficamente a las mujeres, pens&eacute; que ya eran un logro conquistado. Ha tenido que pasar el tiempo y he tenido que desenvolverme m&aacute;s en el oficio de la literatura para darme cuenta de que no, de que no eran logros, de que son todav&iacute;a luchas por conquistar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Araceli Muñoz García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-sanz-literatura-resistencia-significativo_128_1621382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2019 16:27:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="727385" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="727385" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Almudena Grandes, Marta Sanz o Andreu Martín se citan en el III Almoradiel Lee]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/almudena-grandes-andreu-iii-almoradiel_1_1851703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69ce1a07-842b-4dff-b47f-63f2d354ac34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Almudena Grandes, Marta Sanz o Andreu Martín se citan en el III Almoradiel Lee"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La III edición del festival literario nacional 'Almoradiel Lee' se llevará a cabo del 7 al 10 de noviembre en el municipio toledano de La Puebla de Almoradiel</p><p class="subtitle">Nacho Abad, Carlos Zanón, Carmen Moreno, Fernando Marías y Vicente Garrido son otros de los autores que se darán cita en este evento</p><p class="subtitle">"Apostamos porque la cultura sea reconocida como un bien inmaterial y que esta apuesta empiece en pueblos pequeños", dice Maribel Medina, directora del festival</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Apostamos porque la cultura sea reconocida como un bien inmaterial y que esta apuesta empiece en los pueblos peque&ntilde;os, creando una corriente cultural que sirva de ejemplo&rdquo;. Esta es una de las premisas de la directora de 'Almoradiel Lee', Maribel Medina, un festival que alcanza ya su tercera edici&oacute;n y que este a&ntilde;o se celebra entre el 7 y el 10 de noviembre, en la localidad toledana de La Puebla de Almoradiel.
    </p><p class="article-text">
        Almudena Grandes, Nacho Abad, Carlos Zan&oacute;n, Marta Sanz, Andreu Mart&iacute;n, Carmen Moreno, Fernando Mar&iacute;as y Vicente Garrido son el elenco de brillantes autores que atesoran m&aacute;s de una treintena de premios literarios y que se dar&aacute;n cita estos d&iacute;as en un festival que &ldquo;se extiende m&aacute;s all&aacute; de las ciudades y se acerca al mundo rural&rdquo;, seg&uacute;n resalta la directora de 'Almoradiel Lee' <a href="https://www.almoradiellee.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la p&aacute;gina web del mismo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos escritores acuden a la localidad toledana para &ldquo;comprobar si es cierta la leyenda de Almoradiel Lee&rdquo;, como Fernando Mar&iacute;as, o para poder &ldquo;mirar a los ojos&rdquo; a los lectores, dice Marta Sanz, de &ldquo;un pueblo que ama la lectura&rdquo;, apunta Vicente Garrido.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, los alumnos de la Escuela Infantil Los Monigotes, del CEIP Ram&oacute;n y Cajal o del IES Aldonza Lorenzo estar&aacute;n inmersos estos d&iacute;as en las diversas actividades de un festival que impregnar&aacute; de literatura otros enclaves como la Biblioteca Cervantes de La Puebla de Almoradiel, la Casa de la Cultura, el parque de San Fernando o incluso en la plaza de la Constituci&oacute;n del municipio.
    </p><p class="article-text">
        Encuentros con los autores, lecturas abiertas al p&uacute;blico, coloquios, talleres de poes&iacute;a, pintura o gastron&oacute;micos, conciertos o cantijuegos forman parte de <a href="https://www.almoradiellee.com/programa-2018/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una variada y atractiva programaci&oacute;n</a> en la que tiene cabida todo el p&uacute;blico general -aunque algunas requieren inscripci&oacute;n-, excepto las que se desarrollan en los centros educativos y que est&aacute;n dirigidas a exclusivamente a los alumnos de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Como novedad, el festival contar&aacute; con una editora que les pondr&aacute; al d&iacute;a sobre el funcionamiento de las editoriales independientes y qu&eacute; pasos debe dar un escritor novel para publicar.
    </p><h3 class="article-text">Programaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.almoradiellee.com/programa-2018/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Programaci&oacute;n</a>Aunque este martes ya se llevaron a cabo varios actos preliminares como un concierto para beb&eacute;s, un encuentro con el escritor Carlos Bassas con el Club de Lectura o la inauguraci&oacute;n de las placas literarias '&iquest;Por qu&eacute; vienes a Almoradiel Lee?', el grueso de las actividades se llevar&aacute; a cabo desde este mi&eacute;rcoles d&iacute;a 7, que cuenta con el encuentro con el escritor Andreu Mart&iacute;n. Por la tarde, ser&aacute; el turno de Fernando Mar&iacute;as y el propio Mart&iacute;n, a las 18.00 horas, en la Casa de Cultura, con entrada libre hasta completar aforo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/69f6564c-a982-4b1e-b6a0-296ba9f22768_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El jueves d&iacute;a 8 ser&aacute; el encuentro con los escritores Marta Sanz y Carlos Zan&oacute;n en el sal&oacute;n de actos de la Casa de Cultura a las 18.00 horas, y dos horas m&aacute;s tarde se llevar&aacute; a cabo la Noche Po&eacute;tica en el mismo recinto, un acto que ser&aacute; un homenaje a Las Sinsombrero y a otras mujeres poetas olvidadas por la historia.
    </p><p class="article-text">
        Ya el viernes 9 se llevar&aacute; a cabo un encuentro con el escritor e historiador Nacho Ares  en la Biblioteca, a partir de las 10.00 horas, y por la tarde, ser&aacute; el turno de Pedro Ba&ntilde;os, escritor y especialista en geoestrategia, y Vicente Garrido, escritor y crimin&oacute;logo, a las 18.00 horas en la Casa de la Cultura. Adem&aacute;s, a las 20.00 horas, est&aacute; programada la presentaci&oacute;n del libro 'S&eacute; que est&aacute;s viva', a cargo de su autor, el periodista Nacho Abad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el s&aacute;bado d&iacute;a 10 habr&aacute; una charla coloquio a las 12.00 horas en la Casa de la Villa con Carmen Moreno, escritora y editora en Cazador de Rata, bajo el t&iacute;tulo 'Escribo y quiero publicar. &iquest;Qu&eacute; hago?', mientras que a las 18.00 horas habr&aacute; otro encuentro abierto al p&uacute;blico con la escritora <a href="https://www.eldiario.es/clm/Almudena-Grandes-viviendo-machismo-espectacular_0_740527025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almudena Grandes</a>, en la Casa de la Cultura. Despu&eacute;s, a las 20.00 horas, la Escuela Municipal de M&uacute;sica de La Puebla de Almoradiel har&aacute; el concierto de clausura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fidel Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/almudena-grandes-andreu-iii-almoradiel_1_1851703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Nov 2018 18:21:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/69ce1a07-842b-4dff-b47f-63f2d354ac34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="834826" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/69ce1a07-842b-4dff-b47f-63f2d354ac34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="834826" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Almudena Grandes, Marta Sanz o Andreu Martín se citan en el III Almoradiel Lee]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/69ce1a07-842b-4dff-b47f-63f2d354ac34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Almudena Grandes,Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La manada es ya un lamentable episodio de nuestra Historia que ha puesto de manifiesto que no tenemos igualdad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/lenguaje-importa-explicita-capacidad-reivindicativo_128_1897456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7981673c-29b3-44fc-b4b6-9cb4d07de868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La manada es ya un lamentable episodio de nuestra Historia que ha puesto de manifiesto que no tenemos igualdad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora Marta Sanz ha publicado en Anagrama un ensayo que sigue la agenda política feminista del último año, desde la "duda" y la "vindicación" y con una conclusión: "Hay que resignificar el poder"</p><p class="subtitle">"Yo no creo que Ana Patricia Botín sea feminista, es más, mi concepto de feminismo es totalmente incompatible con ella. Pero esa incomodidad no te puede bloquear"</p><p class="subtitle">"No podemos colocar a nadie bajo la demonización a la que sistemáticamente se nos ha colocado a nosotras. Tenemos que tener la capacidad suficiente para saber que los linchamientos no valen, que se vuelven contra nosotras"</p></div><p class="article-text">
        Mientras todo el pa&iacute;s y el mundo protagonizaba u observaba at&oacute;nito la efervescencia feminista que comenz&oacute; hace justo un a&ntilde;o, hab&iacute;a una escritora en Espa&ntilde;a que se dedicaba a recortar art&iacute;culos de opini&oacute;n,&nbsp;entrevistas y cr&oacute;nicas. Por eso cuando Marta Sanz habla, se nota que tiene compartimentada en su cabeza toda la agenda feminista de los &uacute;ltimos meses. La ha&nbsp;ordenado en su nuevo Cuaderno de Anagrama, <em>Monstruas y Centauras</em>,&nbsp;sobre todo alrededor del 8M y 'la manada' pero con otros ejes que la entrecruzan, como el manifiesto de las intelectuales francesas y el #MeToo.
    </p><p class="article-text">
        Sanz llega a varias conclusiones: hay que resignificar el poder e incluso buscarle otra palabra. &ldquo;Yo lo identifico con las luchas, la desigualdad, la competitividad, y yo no quiero eso&rdquo;, explica. Todo desde un &ldquo;estado de duda e incertidumbre&rdquo;, que es como resume el momento, su posici&oacute;n y el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que escribe siempre desde la vindicaci&oacute;n, sobre todo con respecto a su oficio literario, &iquest;qu&eacute; significa eso para usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os pens&aacute;bamos con mucha ingenuidad que ten&iacute;amos los mismos derechos que los compa&ntilde;eros. Han tenido que ir pasando la experiencia, las cr&iacute;ticas, las reacciones, para darme cuenta de que no. La primera vez que llegu&eacute; a esa conclusi&oacute;n fue con mi tercer libro,<em> Los Mejores Tiempos.</em>&nbsp;Fue cuestionado que usase una voz masculina.&nbsp;Reflexion&eacute;: &iquest;Las mujeres solo podemos hablar de temas de mujeres, entendiendo que son complementarios?
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces pretendo revitalizar la palabra 'femenino', sacarla del corralito degradante y esencialista construido por otros en la que lo han querido meter. Demoler prejuicios que nos colocan en una casillita, y a la vez usar esa casillita para hacernos poderosas y significar lo que tenemos en com&uacute;n y sus desventajas. Yo escribo libros marcadamente femeninos y feministas,&nbsp;y estoy encantada de que me lean hombres porque eso ha de ser para toda la comunidad. Intento no renunciar a mi tradici&oacute;n: Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s, los maestros rusos, Rimbaud, Baudelaire. Pero quiero visibilizar otras voces y construir otra mirada, que tiene que ver con mi g&eacute;nero y mi contemporaneidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro recoge protestas feministas concretas, pero tambi&eacute;n injusticias que tienen que ver con cosas interiorizadas o relaciones de poder que no se pueden legislar, &iquest;c&oacute;mo plante&aacute;rnoslas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que son dif&iacute;ciles de verbalizar. Yo quer&iacute;a escribir algo abiertamente relacionado con el 8M&nbsp;y sus reivindicaciones: la brecha salarial, la patologizacion de la vida de las mujeres -<em>Clav&iacute;cula</em>&nbsp;parte de la firme convicci&oacute;n de que la autoexigencia se nos termina convirtiendo en enfermedad real-, la violencia machista.&nbsp;Tambi&eacute;n reflejar la incomodidad que me genera el mundo publicitario.
    </p><p class="article-text">
        Y&nbsp;una tercera pata, quiz&aacute; la m&aacute;s dif&iacute;cil de leer pero que espero que resulte &uacute;til, es constatar la nueva forma de analizar la realidad que parte de los conflictos de g&eacute;nero.&nbsp;Tambi&eacute;n desde dentro de nosotras, desde la educaci&oacute;n patriarcal que est&aacute; en nuestro occipucio. Que nos hace mirar la realidad y a otras mujeres como verdaderos t&iacute;os de pelo en pecho. Asumir&nbsp;que lo normal no es normal es la gran meta. Que has estado sometida sin saberlo. Hemos de darnos cuenta de cu&aacute;l es el origen de nuestros verdaderos deseos. Preguntarnos, &iquest;por qu&eacute; quiero esto? Y si lo quiero de verdad, adelante. Sin la mala costumbre de&nbsp;pontificar y competir en feminismo, ni tirarnos a la yugular. Y sin culparnos, sin se&ntilde;alar con el dedo como nos han se&ntilde;alado desde otras posiciones toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sabe que hay aspectos del feminismo que s&iacute; est&aacute;n creando divisiones internas y enfrentamientos, como qu&eacute; hacemos con la prostituci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es habitual en pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas desde tiempos inmemoriables. Ir a la manifestaci&oacute;n seg&uacute;n lo que ponga en la pancarta. Es intr&iacute;nseco a hombres y mujeres con conciencia cr&iacute;tica, que van a las implicaciones profundas. No me parece preocupante, creo que el di&aacute;logo y controversia&nbsp;son buenos siempre y cuando no paralice y sirva para demostrar tu lucidez intelectual y tu capacidad para ser generosa y hacer concesiones.
    </p><p class="article-text">
        Yo no creo que Ana Patricia Bot&iacute;n sea feminista, es m&aacute;s, mi concepto de feminismo es totalmente incompatible con ella. Pero esa incomodidad&nbsp;no te puede bloquear. Ahora se est&aacute; gestando una nueva posibilidad de huelga, hay distintas visiones pero yo me seguir&eacute; sumando porque creo que tenemos exactamente los mismos motivos. Yo este 8M estoy m&aacute;s esperanzada que el pasado, pero esto es a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gira sobre el concepto de v&iacute;ctima, del que se ha debatido mucho este a&ntilde;o.&nbsp;&iquest;La sentencia de 'la manada' ha sido nuestro #MeToo? &iquest;Qu&eacute; debemos aprender de ello?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si es un correlato del #MeToo, pero s&iacute; es ya un lamentable episodio de nuestra Historia que nos deber&iacute;a servir para aprender algo, ser&iacute;a muy triste que se repita algo as&iacute;. 'La manada' ha sido el mejor ejemplo de que esas conquistas de igualdad que pens&aacute;bamos que ten&iacute;amos ganadas, en el espacio judicial, son muy relativas. Que no tenemos una sociedad igualitaria. Me ha parecido sobrecogedor que se reactiven todos los viejos prejuicios sobre la mujer tentadora, que no tiene derecho a divertirse o a tener un comportamiento sexual libre, porque se la va a castigar y demonizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una serie de conquistas que cre&iacute;amos asumidas&nbsp;y parece que se vuelven a poner en tela de juicio, en un contexto neoliberal. Pienso en el derecho al aborto y tambi&eacute;n en que se est&eacute;n utilizando argumentos innatistas, de que se hable de naturaleza femenina, masculina, asignando una serie de valores a la mujer y otros al hombre. Y que por ende culpabilizan a la mujer por su sexualidad y al hombre le justifiquen como depredador. Volver a eso es muy peligroso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a2de82f-7e6e-4239-a3cc-72f97854aba6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y pone ejemplos de usar el poder de otra manera, tambi&eacute;n a ra&iacute;z de que se hable tanto de justicia patriarcal. Mencionaba como reto el encontrar el equilibrio para no caer en&nbsp;el punitivismo al reclamar justicia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa mucho eso que se llama populismo punitivo, propiciado por la insuficiencia de la ley y la velocidad y nervios de las redes. No podemos colocar a nadie bajo la demonizaci&oacute;n a la que sistem&aacute;ticamente se nos ha colocado a nosotras: sin juicio, sin juzgado, como brujas, malas, ad&uacute;lteras. Tenemos que tener la capacidad suficiente para saber que los linchamientos no valen, que se vuelven contra nosotras. Articular mecanismos sociopol&iacute;ticos para que estos acontecimientos no se vuelvan a repetir, pero hacerlo de manera que las cosas cambien, ejerciendo el poder de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su repaso a la prensa describe un dilema al que se enfrenta sobre participar en una revista de moda: ser de alguna manera c&oacute;mplice de&nbsp;determinadas inercias o quedarse agazapada en los m&aacute;rgenes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a expresar que a nosotras se nos echan encima nuestras contradicciones e incertidumbres constantemente. Yo vivo en un mundo que no me gusta, capitalista y neoliberal. Pero si el neoliberalismo o el capitalismo me dan un altavoz, yo lo voy a usar. Quiz&aacute; corro el riesgo de ser fagocitada, pero lo que no voy a hacer es quedarme callada. Hagamos lo que hagamos las mujeres, somos sojuzgadas. Por querer estar guapas y por ir zarapastrosas, siempre hay argumentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de que una labor de las feministas es resignificar el lenguaje y las palabras. Reconoce que el t&iacute;tulo del libro es una especie de gui&ntilde;o al 'portavozas', &iquest;aunque fuera gramaticalmente incorrecto, mereci&oacute; ese tema ocupar portadas de peri&oacute;dico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que el portavozas, y el monstruas, son un juego, y que lo que intentan es revelar un posicionamiento pol&iacute;tico. El lenguaje no es puro, no va m&aacute;s all&aacute; del bien y mal. Tenemos derecho a jugar con lenguaje como instrumento de reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero si juegas con intencionalidad salen 272.000 lexic&oacute;grafos que no tienen nada que decir de c&oacute;mo se ense&ntilde;a la lengua en los coles, de la sintaxis en las redes, pero a los que esto les pica.
    </p><p class="article-text">
        No importa el lenguaje hasta que se hace expl&iacute;cita su posibilidad de que sirva para hacer otras reivindicaciones fuera de la dominaci&oacute;n. Por primera vez en muchos a&ntilde;os los lenguajes del feminismo son un lugar central del debate p&uacute;blico, y eso provoca una contraofensiva porque genera agresividad perder un espacio. Cort&aacute;zar escrib&iacute;a &ldquo;Apenas &eacute;l le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el cl&eacute;miso&rdquo; y no pasa nada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Belén Remacha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/lenguaje-importa-explicita-capacidad-reivindicativo_128_1897456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Oct 2018 18:25:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7981673c-29b3-44fc-b4b6-9cb4d07de868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11388539" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7981673c-29b3-44fc-b4b6-9cb4d07de868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11388539" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["La manada es ya un lamentable episodio de nuestra Historia que ha puesto de manifiesto que no tenemos igualdad"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7981673c-29b3-44fc-b4b6-9cb4d07de868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz,Escritores,Violencia sexual,Feminismo,La Manada,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué me ha fascinado `Clavícula´?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fascinado-clavicula_132_3314749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estáis todos invitados, a leer</p><p class="subtitle">Clavícula</p><p class="subtitle">y a la charla. Incluidos profesionales"</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6be7e16a-2dd7-4666-8375-90edafee057d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Estaba empezando la carrera de Medicina y mi hermana Mari me dijo que le dol&iacute;a el h&iacute;gado. Mi contestaci&oacute;n, desde la certeza, la autoridad y el conocimiento de unos meses de anatom&iacute;a fue &ldquo;el h&iacute;gado no duele, no tiene receptores para el dolor&rdquo;. Y su respuesta, &ldquo;pues a m&iacute;, s&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y bueno, tuvieron que pasar algunos a&ntilde;os, demasiados, para que me diese cuenta realmente de lo est&uacute;pido de mi respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Luego me he acordado muchas veces del episodio. Cuando en Urgencias atend&iacute;a dolores que desafiaban a las &aacute;reas anat&oacute;micas, por supuesto, pero tambi&eacute;n cuando le&iacute; <em>La sociedad del cansancio</em>, de Byung-chul Han, con su referencia inicial al h&iacute;gado de Prometeo, condenado a que un ave se lo arrancase a trozos cada d&iacute;a para que se le regenerara durante la noche, y los ciclos infernales a los que nos vemos encadenados con frecuencia desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cuando le&iacute; <em>Clav&iacute;cula</em> record&eacute; la conversaci&oacute;n con mi hermana. Y las conversaciones igual de est&uacute;pidas por mi parte que he mantenido con much&iacute;simos pacientes, demasiados, con los que a veces me gustar&iacute;a disculparme, un poco como el protagonista de <em>Mi nombre es Earl</em> con su &ldquo;lista del karma&rdquo; por haberles impuesto una explicaci&oacute;n sobre lo que les ocurr&iacute;a antes de enterarme de lo que realmente les pasaba y de la explicaci&oacute;n que se daban a s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Como Marta Sanz no estaba delante cuando le&iacute; su libro, no tuve oportunidad de dejarme llevar por viejos h&aacute;bitos, por la tentaci&oacute;n de cortarla (de media los m&eacute;dicos tardamos unos veinte segundos en interrumpir a nuestros pacientes&hellip;) para contarle mi versi&oacute;n razonada, muy profesional y muy cient&iacute;fica, de lo que ella hab&iacute;a vivido. Menos mal.
    </p><p class="article-text">
        Porque la tentaci&oacute;n es mucha para quienes nos hemos entrenado en resolver problemas m&aacute;s que en escuchar quejas. Las quejas adem&aacute;s est&aacute;n muy mal vistas, son cosa de quejosos o quejicas, pero suelen tener mala fama porque se las confunde con otras cosas, cuando en realidad, como dice Julian Baggini en <em>La Queja</em>, deber&iacute;amos reivindicarlas y recuperar el derecho a los peque&ntilde;os lamentos tanto como a las protestas reivindicativas.
    </p><p class="article-text">
        Como profesional con poco tiempo y mucho trabajo uno tiende a buscar problemas con soluci&oacute;n. La vida es, o aparenta ser, mucho m&aacute;s f&aacute;cil cuando las cosas son sencillas. Y a uno le asaltan de vez en cuando las ganas de decir cosas tipo &ldquo;&iquest;Quiere consultar por la tos o por la rodilla? Elija&hellip;&rdquo; para no tener que afrontar que los pulmones y los cart&iacute;lagos forman parte de una misma realidad.
    </p><p class="article-text">
        Igual que, para desconsuelo del amante de lo simple, los terceros sin ascensor, las alergias al polen, el tabaquismo, la obesidad, las familias que no ayudan o estorban o son una carga o un apoyo o todo eso al mismo tiempo, la artrosis, la soledad y los trabajos extenuantes, que no dejan tiempo ni energ&iacute;as para cuidarse uno mismo y, la mayor&iacute;a de las veces, no dan dinero para hacer viajes gratificantes o dietas sanas, ni ofrecen siquiera la posibilidad de una identidad fuerte ligada a lo laboral, como contaba Sennett en <em>La corrosi&oacute;n del car&aacute;cter</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las cosas son complejas aunque uno intente no escucharlas, y si no las escucha y las recuerda, y puede pensar luego en ellas es imposible que pueda construirse una imagen que sirva para ayudar a entender lo global desde lo fragmentario. Porque la vida es compleja y lo complejo siempre est&aacute; compuesto de partes, fragmentos, que se relacionan entre s&iacute;, generando un todo que necesita ser elaborado. Lo peor de las intervenciones que reducen a la simplicidad, es que impiden que tanto el profesional como el paciente elaboren esa imagen.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que me leo el relato fragmentario de <em>Clav&iacute;cula</em> pensando en estas cosas y en el heteropatriarcado, y en lo que dice Franco Berardi sobre el capitalismo que niega lo corporal y los afectos, y la diferenciaci&oacute;n que marca Santiago Alba Rico entre &ldquo;carne&rdquo;, que es lo que tienen los animales, y &ldquo;cuerpo&rdquo;, que es lo que tendr&iacute;amos los seres humanos por acci&oacute;n del lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Sylvia, una compa&ntilde;era escritora, me dice que eso es Chomsky. Concha, una poeta psicoanalista lacaniana, me dice, claro, que eso es Lacan. Yo no niego lo que me dicen y pienso tambi&eacute;n en una paciente que me pone al d&iacute;a de la serie <em>Puente viejo</em> cada vez que viene a consulta y que mejora cuando en su relato, de la serie, aparece &ldquo;la suegra mala&rdquo;, que es un personaje muy interesante y con muchos matices y, para ella, una identificaci&oacute;n que le viene muy bien, mucho mejor que cuando me hablaba de &ldquo;el cura joven&rdquo; que, sospecho, era una identificaci&oacute;n que ten&iacute;a mucho m&aacute;s que ver conmigo que con ella.
    </p><p class="article-text">
        Termino el libro de Marta Sanz entusiasmado. D&aacute;ndole vueltas al p&aacute;rrafo en el que la autora dice con iron&iacute;a &ldquo;qu&eacute; caras les salimos las locas a la seguridad social&rdquo;. D&aacute;ndole vueltas a ese &ldquo;locas&rdquo; que en realidad hace referencia a las mujeres que , una y otra vez a lo largo de la historia de la medicina, han sufrido tratamientos inservibles, para cosas que no eran enfermedades, confrontando a los m&eacute;dicos con los l&iacute;mites de sus conocimientos y lo inadecuado de las narraciones prefabricadas que han manejado para ellas.
    </p><p class="article-text">
        En medio de este entusiasmo no me puedo callar y machaco a mis compa&ntilde;eros con el libro de Marta Sanz. Creo que para ellos es un alivio que al menos haya cambiado de libro y no siga con lecturas de la Dra. Rita Charon y su m&aacute;ster en &ldquo;Medicina Narrativa&rdquo; de la Universidad de Columbia, inalcanzable (salvo que alguien nos financie un a&ntilde;o en Nueva York) pero con una amplia bibliograf&iacute;a recomendada que vamos adquiriendo y traduciendo poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Que tienen que leerlo, que es fant&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Y termino proponi&eacute;ndoles que pongamos algo de dinero para invitar a la autora a Murcia que, como cuenta Luis L&oacute;pez Carrasco en su art&iacute;culo en relaci&oacute;n a quienes hacen cine, los escritores tambi&eacute;n est&aacute;n en precario y seguro que salimos a poco. Y as&iacute; hablamos con ella y comentamos lo que ha escrito y lo que nosotros hemos le&iacute;do. Al tiempo, se lo proponemos a otras personas, compa&ntilde;eros de un curso de escritura, amigos, familiares&hellip; Un <em>crowdfunding</em> de andar por casa que nos evita el, en otras ocasiones anteriores ya infructuoso, in&uacute;til trabajo de solicitar financiaci&oacute;n a instituciones que tienen sus propias limitaciones para entender de qu&eacute; les hablamos.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; sorpresa, a mis compa&ntilde;eros y al resto de gente les parece buena idea no solo poner dinero, sino ponerlo para que la charla sea p&uacute;blica y gratuita y abierta a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abierto a todo el mundo, incluidos profesionales de la salud&rdquo;, escribimos. Y Javi, un amigo, me dice que suena raro puesto as&iacute;. Pero est&aacute; muy pensado, le digo, pensado antes de escribirlo o escrito despu&eacute;s de pensarlo, que dir&iacute;a Rajoy, y la extra&ntilde;eza surge de poner por delante de los profesionales a &ldquo;todo el mundo&rdquo;. Pero de eso va la cosa.
    </p><p class="article-text">
        Contactamos con Marta Sanz a trav&eacute;s de Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez y Leonardo Cano. Contactamos con Lola L&oacute;pez Mondejar, la mejor interlocutora que podr&iacute;amos imaginar para dialogar con Marta, en su doble papel de escritora y psicoanalista. Releo estos d&iacute;as p&aacute;ginas sueltas de <em>Una espina en la carne. Psicoan&aacute;lisis y creatividad</em>, uno de sus &uacute;ltimos libros, y sonr&iacute;o para m&iacute; mismo imaginando ya la charla. Contactamos con el Hospital Reina Sof&iacute;a, porque nos pareci&oacute; simb&oacute;lico que fuese en un hospital, templo de lo biotecnol&oacute;gico, donde se desplegase un discurso que habla de lenguaje y de relatos, de lo subjetivo del malestar frente a lo &ldquo;objetivable&rdquo;. Simb&oacute;lico y un poco subversivo quiz&aacute;. Y todos ellos dijeron que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el pr&oacute;ximo jueves, 29 de junio, a las 20h, podremos charlar con Marta y con Lola sobre <em>Clav&iacute;cula</em>, en el Sal&oacute;n de Actos del Hospital Universitario Reina Sof&iacute;a, en Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;is todos invitados, a leer <em>Clav&iacute;cula</em> y a la charla. Incluidos profesionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Félix L. Crespo Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fascinado-clavicula_132_3314749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jun 2017 16:49:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué me ha fascinado `Clavícula´?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz,Hospitales,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Sanz será la pregonera de la Feria del Libro de Fuerteventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/marta-sanz-pregonera-feria-del-libro-fuerteventura_1_4004957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a926f490-7b86-4899-b89e-4befd8dc52d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marta Sanz cree &quot;profundamente&quot; que la literatura puede cambiar el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y premio Herralde de Narrativa 2015 será la encargada de dar la conferencia inaugural de la feria el próximo jueves bajo el título 'Algunas razones para no leer'</p></div><p class="article-text">
        La escritora y premio Herralde de Narrativa 2015, Marta Sanz, ser&aacute; la pregonera de la vig&eacute;simo s&eacute;ptima edici&oacute;n de la Feria del Libro de Fuerteventura que, bajo el lema <em>Literatura y Gastronom&iacute;a</em>, se desarrollar&aacute; en el Palacio de Formaci&oacute;n y Congresos entre el 19 y 22 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        En un comunicado, el Cabildo majorero informa de que Marta Sanz ser&aacute; la encargada de dar la conferencia inaugural de la feria el pr&oacute;ximo jueves, 19 de mayo, a las 20.00 horas, bajo el t&iacute;tulo <em>Algunas razones para no leer</em>.
    </p><p class="article-text">
        La autora es premio Herralde de Novela 2015, por su &ldquo;implacable y cr&iacute;tica&rdquo; obra <em>Far&aacute;ndula</em>, tambi&eacute;n fue finalista del premio Nadal en 2016 con la obra <em>Susana y los viejos</em>, as&iacute; como ganadora de cert&aacute;menes de gran nivel como el Ojo Cr&iacute;tico o el Vargas Llosa de relatos, entre otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        El consejero de Cultura, Juan Jim&eacute;nez, apunta que Marta Sanz es &ldquo;una autora de la casa, pues en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha establecido un v&iacute;nculo especial con Fuerteventura que refuerza la imagen de la isla para con el mundo del libro&rdquo; y a&ntilde;ade que para Fuerteventura &ldquo;es un honor tener a Marta Sanz como pregonera de la Feria Insular del Libro 2016&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que Marta Sanz tiene una estrecha relaci&oacute;n con Fuerteventura, ya que en 2014 particip&oacute; en un evento organizado por los clubes de lectura de la isla sobre su novela <em>Daniela Astor y la Caja Negra</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n form&oacute; parte del jurado del primer certamen de novela corta Miguel de Unamuno., por lo que el Cabildo de Fuerteventura no ha tenido dudas a la hora de elegir la cara visible de la Feria del Libro de este a&ntilde;o, ha indicado la Instituci&oacute;n insular.
    </p><p class="article-text">
        Con obras como <em>Black, black, black,</em> esta doctora en Literatura Contempor&aacute;nea por la Universidad Complutense de Madrid, se ha hecho un hueco importante en el panorama de la novela negra en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, para dicho libro cre&oacute; uno de sus personajes m&aacute;s conocidos, el detective homosexual Arturo Zarco, que volvi&oacute; a incluir en su novela <em>Un buen detective no se casa jam&aacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        El viernes 20 de mayo, a partir de las 19.00 horas, Marta Sanz, acompa&ntilde;ada por el autor grancanario Alexis Ravelo, llevar&aacute; a cabo la presentaci&oacute;n de su premiada y &uacute;ltima obra, <em>Far&aacute;ndula</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez, la Feria del Libro majorera incluir&aacute; en su programa a siete autores nacionales, en este caso, visitar&aacute;n el Palacio de Formaci&oacute;n y Congresos, adem&aacute;s de Marta Sanz, Manuel Vicent y Alexis Ravelo, los escritores Antonio Lucas, Yanet Acosta, Lara Siscar y Pascal Buniet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/marta-sanz-pregonera-feria-del-libro-fuerteventura_1_4004957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2016 15:08:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a926f490-7b86-4899-b89e-4befd8dc52d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a926f490-7b86-4899-b89e-4befd8dc52d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58250" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Marta Sanz será la pregonera de la Feria del Libro de Fuerteventura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a926f490-7b86-4899-b89e-4befd8dc52d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz,Feria del Libro,Fuerteventura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los diez libros sobre política más interesantes de este año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libros-politica-interesantes-ano_1_2279304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c79c43d-81de-40fe-ba94-20c27d4e45ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una librería"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lucía Lijtmaer te propone los diez libros relacionados con la política en España que no deberían faltar en tu biblioteca cuando este año llegue a su fin</p></div><h3 class="article-text">Lo que me est&aacute; pasando, Miguel Brieva (Reservoir Books)</h3><p class="article-text">
        <em>Lo que me est&aacute; pasando</em>La primera novela gr&aacute;fica al uso del autor Miguel Brieva lleg&oacute; con un protagonista fruto de la crisis econ&oacute;mica espa&ntilde;ola de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un desempleado vive una realidad que se antoja dist&oacute;pica pero lamentablemente del todo real. Incapaz de entender lo que le rodea, el joven &ldquo;emperdedor&rdquo; transita entre los escombros del capitalismo, viviendo, como explica el autor &ldquo;un individualismo que no es m&aacute;s que una fantas&iacute;a&rdquo;. A caballo entre el realismo social y lo fant&aacute;stico, Brieva elabora un retrato de la contemporaneidad, donde hay espacio para la esperanza, siempre que la entendamos como la oportunidad para socializarnos y compartir el futuro.
    </p><h3 class="article-text">Capitalismo canalla, C&eacute;sar Rendueles (Seix Barral)</h3><p class="article-text">
        <em>Capitalismo canalla</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/253835c9-d023-424a-aa45-e253e9a827dd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Si la revoluci&oacute;n la hicieron los neoliberales, &iquest;cu&aacute;l es su rastro en nuestras lecturas? Esta es una de las premisa de <em>Capitalismo canalla</em>, el segundo libro de Rendueles tras el &eacute;xito de <em>Sociofobia</em>. Por sus p&aacute;ginas transitan las lecturas del autor con las reflexiones necesarias que otorga el tiempo y la particular relectura de un autor marcado por el marxismo. &iquest;Acaso no es el Capit&aacute;n Ahab un verdadero villano? &iquest;Puede TS Eliot explicar el tr&aacute;nsito al capitalismo salvaje? Estas reflexiones, y el an&aacute;lisis de vivencias personales sirven al autor para desgranar un recorrido por el auge y esplendor de la bestia capitalista que se transforma para no morir. Eso s&iacute;, con un posible resurgimiento -como los brotes verdes- ya no de la econom&iacute;a, sino del propio poema de Eliot, <em>La tierra bald&iacute;a</em>, gracias a los movimientos sociales contempor&aacute;neos, verdaderos adversarios de la bestia.
    </p><h3 class="article-text">Leer con ni&ntilde;os, Santiago Alba Rico (Literatura Random House)</h3><p class="article-text">
        <em>Leer con ni&ntilde;os</em>No es casualidad que Random House recupere uno de los libros m&aacute;s interesantes de un autor imprescindible. La premisa de la obra, -el autor es un padre que lee quince minutos al d&iacute;a con sus hijos- se inscribe ahora en las reflexiones crecidas al calor del 15M. Ante el capitalismo y su deshumanizaci&oacute;n, es necesario volver a la cultura de los cuidados. El mimo y la reflexi&oacute;n frente al tiempo que lo devora todo, la lectura como acto de resistencia, el amor como una manera de enfrentarse al mercado y &ldquo;poner el cuerpo&rdquo; como &uacute;nica salida ante todo aquello que nos devora.
    </p><h3 class="article-text">Peque&ntilde;o circo, Nando Cruz (Contra)</h3><p class="article-text">
        <em>Peque&ntilde;o circo</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2744dbbf-7956-45ba-9011-738075d2da0f_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La cultura del pelotazo cambi&oacute; Espa&ntilde;a en su orograf&iacute;a y la llen&oacute; de rotondas. En la cultura pop, su equivalente fueron los festivales musicales, producto de una burbuja cultural sin precedentes. Y entre 1989 y 1996, durante una horquilla de tiempo muy precisa, el mundo musical espa&ntilde;ol crey&oacute; en una escena que englobaba revistas, salas, sellos y grupos: el indie aterriz&oacute; y ocup&oacute; el espacio central de la representaci&oacute;n cultural de la d&eacute;cada. Pero &iquest;cuan relevante fue realmente? Esa es la pregunta que se hace y desvela el periodista Nando Cruz a trav&eacute;s de m&aacute;s de 800&nbsp;p&aacute;ginas de entrevistas en una historia narrada por sus protagonistas. Un libro imprescindible y fundacional para un g&eacute;nero poco com&uacute;n en nuestro pa&iacute;s: el periodismo musical relevante.
    </p><h3 class="article-text">Maternidades subversivas, Mar&iacute;a Llopis (Txalaparta)</h3><p class="article-text">
        <em>Maternidades subversivas</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3990566e-9f4b-41f3-a839-7edcf8b067d2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es el embarazo si no un estado de excepci&oacute;n en el cuerpo de la mujer? Esa excepcionalidad la toma Mar&iacute;a Llopis, activista postporno, para indagar en cuan silenciadas est&aacute;n todas aquellas maternidades que no se rigen por la norma. La maternidad en la sociedad contempor&aacute;nea se entiende en un entorno capitalista y patriarcal, por lo que nace desempoderada y medicalizada. El cuerpo rebelde de la madre como un cuerpo otro es la m&aacute;xima para entender los ejemplos que Llopis pone sobre la mesa: un cuerpo sexuado, el de la madre, que no deja de estarlo en un proceso que comienza en la gestaci&oacute;n y genera una alteridad irresoluble. Llopis nos ense&ntilde;a -no sin controversia- que otras maternidades son posibles.
    </p><h3 class="article-text">Far&aacute;ndula, Marta Sanz (Anagrama)</h3><p class="article-text">
        <em>Far&aacute;ndula</em>De todas las novelas consideradas &ldquo;pol&iacute;ticas&rdquo; del a&ntilde;o, la de Marta Sanz es la que consigue con mayor &eacute;xito huir de lo pueril e instalarse en un c&oacute;digo de sorna humor&iacute;stica con maestr&iacute;a. El mundo del &uacute;ltimo premio Anagrama de novela es el de la profesi&oacute;n teatral, marcado por la competitividad social pero tambi&eacute;n estructural: sus protagonistas viven inmersos en un mundo que prima a los emprendedores y castiga a todo aquello que huela a solidaridad. La trayectoria de una de las escritoras m&aacute;s s&oacute;lidas del panorama contempor&aacute;neo se consolida con esta s&aacute;tira farandulera que es una radiograf&iacute;a especial -muy especial- de la crisis econ&oacute;mica espa&ntilde;ola.
    </p><h3 class="article-text">Tambi&eacute;n esto pasar&aacute;, Milena Busquets (Anagrama)</h3><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n esto pasar&aacute;</em>Para que una obra tenga contenido o trascendencia pol&iacute;tica esta no tiene por qu&eacute; ser intencionada. El bombazo espa&ntilde;ol del a&ntilde;o lo tiene todo para ser un involuntario retrato del panorama editorial de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os. El alter ego de la autora (Blanca), hija de los protagonistas de la <em>gauche divine</em>, vive el luto de la muerte de su madre -un trasunto de la editora Ester Tusquets- en el paraje de la alta burgues&iacute;a catalana por excelencia, Cadaqu&eacute;s. Desde ah&iacute;, la apabullante y pasional premisa -solo el amor nos salvar&aacute; de la muerte- tiene sus momentos l&uacute;cidos, pero tambi&eacute;n rayamos en la autoparodia: Blanca, en el colmo del exotismo, se liga a un tipo que le lleva a comer croquetas en un grasiento bar de extrarradio. Y ah&iacute; el turismo de clase est&aacute; servido.
    </p><h3 class="article-text">El comensal, Gabriela Ybarra (Caballo de Troya)</h3><p class="article-text">
        <em>El comensal</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcd76e75-f445-47fe-887f-66713544d5b8_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Dos muertes familiares, dos lutos. La primera, el abuelo Javier de Ybarra, ex alcalde y expresidente de la Diputaci&oacute;n de Bizkaia, asesinado por ETA en 1977. La segunda, la temprana muerte de la madre de la autora por un c&aacute;ncer, tras una larga enfermedad de la que la narradora es testigo. Una novela de duelo -un g&eacute;nero muy en boga en los &uacute;ltimos tiempos- que huye del egocentrismo para buscar un an&aacute;lisis &iacute;ntimo y personal (un equilibrio, por otro lado, nada f&aacute;cil). Es ah&iacute; d&oacute;nde Ybarra resulta plenamente pol&iacute;tica, en la b&uacute;squeda y el hallazgo de una mirada si no imparcial, al menos honesta y llena de conciencia.
    </p><h3 class="article-text">La mujer de pie, Chantal Maillard (Galaxia Gutenberg)</h3><p class="article-text">
        <em>La mujer de pie</em>&ldquo;La violencia es el tema, la incapacidad de hablar ante ella, porque nos sobrepasa: el balbuceo. La impotencia de Europa, su sue&ntilde;o malogrado...&rdquo;. La poes&iacute;a de Maillard transita entre el dolor de las p&eacute;rdidas personales (el suicidio de un hijo, las enfermedades y el deterioro f&iacute;sico), y la reflexi&oacute;n -incluso la obsesi&oacute;n- por la violencia como antesala al sufrimiento. Es ah&iacute; d&oacute;nde el yo po&eacute;tico de la autora se convierte en una b&uacute;squeda de sentido de la existencia y por tanto, en una voz universal.
    </p><h3 class="article-text">Diarios (1956-1985), Jaime Gil de Biedma (Lumen)</h3><p class="article-text">
        <em>Diarios (1956-1985)</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c00af3bd-1b00-4873-a51e-b320ebee4a14_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El poeta espa&ntilde;ol que lo cambi&oacute; todo transpira a trav&eacute;s de sus diarios, editados por primera vez en Espa&ntilde;a gracias a la cuidadosa selecci&oacute;n del editor Andreu Jaume. Biedma aparece en sus p&aacute;ginas como un orfebre de su propia obra, en la que aparecen y se superponen los niveles de lectura, pero tambi&eacute;n como un hombre preocupado por su tiempo, por un franquismo renqueante que evoca constantemente los fantasmas irresolubles de la Guerra Civil, y por enumerar y resolver las tensiones er&oacute;ticas que, en ocasiones, se convirtieron en demonios de su vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Lijtmaer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libros-politica-interesantes-ano_1_2279304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Dec 2015 19:22:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c79c43d-81de-40fe-ba94-20c27d4e45ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="165358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c79c43d-81de-40fe-ba94-20c27d4e45ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="165358" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los diez libros sobre política más interesantes de este año]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c79c43d-81de-40fe-ba94-20c27d4e45ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Kronen cumple veinte años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kronen-cumple-veinte-anos_1_2364319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/623d90d5-88c8-439c-8bb3-1d2d57d8ce89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Kronen cumple veinte años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental</p><p class="subtitle">Generación Kronen</p><p class="subtitle">recuerda a los escritores de los años noventa y en el que se reconstruye aquel boom de autores jóvenes</p><p class="subtitle">Repasamos la carrera de varios autores de aquella generación y cuál es su situación actual</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/1575827/643/362/0/0/0/100/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        No eran Bret Easton Ellis ni Douglas Coupland, pero durante los noventa tambi&eacute;n ocuparon las portadas de los suplementos literarios, las revistas de m&uacute;sica y las editoriales de moda. Y llevaban las mismas chupas de cuero. Eran los escritores espa&ntilde;oles de la llamada Generaci&oacute;n X: Jos&eacute; &Aacute;ngel Ma&ntilde;as, Ray Loriga, Luc&iacute;a Etxebarr&iacute;a, Paula Izquierdo, Juana Salabert, Pedro Maestre y Pablo Gonz&aacute;lez Cuesta. Ganaron premios, lectores y tambi&eacute;n mucho dinero. Ten&iacute;an poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, escrib&iacute;an sobre la noche, las drogas, el sexo, el alcohol y la m&uacute;sica, y fueron un icono con su propia pel&iacute;cula fundacional. <em>Historias del Kronen</em>, dirigida por Montxo Armend&aacute;riz, basada en la novela de Ma&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        La cinta cumple hoy veinte a&ntilde;os. Dos d&eacute;cadas que dan para reflexionar sobre lo que ocurri&oacute; con aquellos escritores que llegaron para comerse el mundo y, sobre todo, hacer una cr&oacute;nica literaria de lo que supusieron aquellos a&ntilde;os en los que ya hac&iacute;a tiempo que se hab&iacute;a terminado la Movida madrile&ntilde;a, los cantautores protesta estaban de capa ca&iacute;da y no exist&iacute;an las grandes luchas, ni tampoco Internet. Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar estaba a punto de llegar a la presidencia del Gobierno y el futuro estaba asegurado despu&eacute;s de la Universidad.
    </p><p class="article-text">
        El profesor de Comunicaci&oacute;n Audiovisual y Sociolog&iacute;a Luis Mancha, que generacionalmente est&aacute; cerca de aquel grupo de escritores, public&oacute; en 2006 el ensayo <em>Generaci&oacute;n Kronen. Un estudio antropol&oacute;gico del mundo literario en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea.</em> En &eacute;l ya abordaba el fulgor del fen&oacute;meno y su posterior ca&iacute;da. Sin embargo, ahora ha querido ir un paso m&aacute;s all&aacute; con el documental <em>Generaci&oacute;n Kronen</em> para saber qu&eacute; ocurri&oacute; realmente aquellos a&ntilde;os y c&oacute;mo ha tratado la vida a todos aquellos autores que disfrutaron de las mieles de los c&oacute;cteles literarios y que se convirtieron pr&aacute;cticamente en estrellas del rock.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3e76ef5-4908-4097-a149-e68861fdb184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Nunca hubo una Generaci&oacute;n X</h3><p class="article-text">
        El hilo conductor del documental es Jos&eacute; &Aacute;ngel Ma&ntilde;as, que fue quien m&aacute;s espole&oacute; al director para que lo llevara a cabo. El escritor, un hombre canoso, con el rostro curtido y que en nada recuerda al tipo que fue finalista del Nadal, pasea junto a Mancha por las calles de los barrios de Malasa&ntilde;a y Chueca y recuerda algunos de los garitos de entonces, hoy bares de est&eacute;tica gay o restaurantes de dise&ntilde;o. Hace una mueca ante el que era uno de sus bares favoritos y que hoy est&aacute; cubierto de p&oacute;sters de hombres rellenos de anabolizantes. Tambi&eacute;n hace un gesto de resignaci&oacute;n mientras toma una cerveza en el que fue el verdadero bar Kronen, en el barrio de Salamanca, hoy convertido en una franquicia de restaurantes de comida japonesa.
    </p><p class="article-text">
        Hay entrevistas con Ray Loriga, Luis Magriny&agrave;, Nicol&aacute;s Casariego, Paula Izquierdo, Marta Sanz, Benjam&iacute;n Prado y hasta Juan Manuel de Prada. Hay cierto punto de nostalgia en todos ellos aunque no es ni mucho menos lastimera. Se recuerda el artificio y lo que supuso de repente tener varios millones de pesetas sobre la mesa con los anticipos. Se pod&iacute;a llegar a ganar lo que hoy ser&iacute;an 25.000 euros, como revela Juana Salabert. Eso s&iacute;, en lo que todos coinciden es que nunca hubo un grupo literario. Algunos ni siquiera llegaron a conocerse en aquella &eacute;poca, pese a que otros muchos s&iacute; frecuentaron <em>La guillotina</em>, bar que hab&iacute;an abierto en Malasa&ntilde;a los hermanos Mart&iacute;n y Nicol&aacute;s Casariego.
    </p><p class="article-text">
        La cinta cuenta con las aportaciones de varios editores y cr&iacute;ticos que tuvieron mucha culpa de este boom: Constantino B&eacute;rtolo, que fue el descubridor de Loriga, y que hoy ya disfruta de la jubilaci&oacute;n, Pote Huerta, editor entonces de Lengua de Trapo, el sello que public&oacute; la famosa antolog&iacute;a <em>P&aacute;ginas Amarillas</em> en la que estaban todos aquellos escritores, y el cr&iacute;tico Sabas Mart&iacute;n, que provoc&oacute; la famosa guerra entre los autores que se consideraban &lsquo;literarios&rsquo; y aquellas que s&oacute;lo eran una chupa de cuero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e6bdfc9-4f05-4d8c-b877-3d8ea786d904_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Excepto B&eacute;rtolo, que ya estaba curtido en lides literarias, Huerta y Mart&iacute;n reconocen que aquello les pill&oacute; de nuevas, que trataron de dar voz a lo que rechazaban las grandes editoriales de entonces, pero que despu&eacute;s todo se diluy&oacute;. Como apostilla Huerta, &ldquo;te das cuenta de que hay escritores que hay dar de comer aparte y de ciertas pr&aacute;cticas aberrantes de la industria editorial&rdquo;. Y &eacute;l decidi&oacute; poner tierra de por medio. Ahora vive en J&aacute;vea, alejado del mundillo y como define Luis Mancha &ldquo;con un aspecto de <em>El Big Lebowski,</em> muy distinto al de aquellos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mercado se comi&oacute; la gallina de los huevos de oro. All&iacute; no s&oacute;lo estaban las editoriales sino tambi&eacute;n los medios de comunicaci&oacute;n. &ldquo;La juventud y la escritura encajaban perfectamente dentro de la &rdquo;<em>agenda setting</em>&ldquo; de los medios de comunicaci&oacute;n de aquellos a&ntilde;os&rdquo;, afirma Mancha.
    </p><h3 class="article-text">Ausencias notables y sorprendentes presencias</h3><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n ausencias notables como la de Luc&iacute;a Etxebarria, pese a las llamadas insistentes de Luis Mancha que se pueden ver en el documental. &ldquo;No quiso participar. Me dijo que yo no ten&iacute;a ni idea de lo que fueron los noventa&rdquo;, comenta el director. Sin embargo, hay apariciones sorprendentes, como la de los escritores Pedro Maestre y Pablo Gonz&aacute;lez Cuesta, dos de aquellos nombres fulgurantes y espumosos, que igual que un d&iacute;a subieron al estrellato, al a&ntilde;o siguiente estaban fuera del circuito. Y provoca cierta desolaci&oacute;n comprobar de qu&eacute; manera el champ&aacute;n se acab&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db5b7c46-4865-45b0-93aa-e0a5bae71b71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n del documental es muy provocadora. Salvo grandes excepciones, como la de Marta Sanz, reciente premio Herralde de novela con <em>Far&aacute;ndula</em>, se habla incluso de una generaci&oacute;n muerta. Un adjetivo contundente, porque como dice Luis Mancha, certero, no hubo una consagraci&oacute;n como sucedi&oacute; con los escritores de los ochenta. El interrogante es obvio: &ldquo;Los a&ntilde;os 90 en Espa&ntilde;a est&aacute;n desdibujados en la memoria colectiva. Mientras los 80 se han ensalzado a veces hasta la saciedad, especialmente la llamada &rdquo;movida madrile&ntilde;a&ldquo;, los 90 aparecen en una especie de nube borrosa e informe. En el caso de la literatura, hay escritores de los 80 reconocidos incluso m&aacute;s all&aacute; de las fronteras del universo literario, por ejemplo, Antonio Mu&ntilde;oz Molina o Javier Mar&iacute;as; sin embargo, los que entraron en los 90 dif&iacute;cilmente son reconocidos por el p&uacute;blico&rdquo;, responde Mancha.
    </p><p class="article-text">
        Los bares de Malasa&ntilde;a cerraron. Y algunos de aquellos escritores, tambi&eacute;n. Un repaso a lo que son hoy aquellas estrellas del rock literario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/kronen-cumple-veinte-anos_1_2364319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Nov 2015 20:36:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/623d90d5-88c8-439c-8bb3-1d2d57d8ce89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3608268" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/623d90d5-88c8-439c-8bb3-1d2d57d8ce89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3608268" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Kronen cumple veinte años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/623d90d5-88c8-439c-8bb3-1d2d57d8ce89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Sanz gana con 'Farándula' el Premio Herralde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-sanz-gana-farandula-herralde_1_2400505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/697b05b0-ce26-41f5-8894-98456018d6b0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marta Sanz. Foto: EP"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora madrileña ha ganado el 33 Premio Herralde de Novela</p></div><p class="article-text">
        Marta Sanz (1967), bajo el pseud&oacute;nimo Lorenzo Lucas, ha ganado el Premio Herralde de Novela que concede la editorial Anagrama con <em>Far&aacute;ndula</em>. Est&aacute; dotado con 18.000 euros. El finalista ha sido el murciano Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez con <em>El instante de peligro</em>.
    </p><p class="article-text">
        El jurado de este premio est&aacute; compuesto por Salvador Clotas, Paloma D&iacute;az-Mas, Marcos Giralt Torrente, Vicente Molina Foix y Herralde.&nbsp;<em>Far&aacute;ndula</em> se ha alzado con el galard&oacute;n entre las casi 580 obras que se presentaron al concurso. El jurado, primero, preseleccion&oacute; 22 de los que salieron siete finalistas de pa&iacute;ses como Argentina, Ecuador, Chile y Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madrile&ntilde;a ya consigui&oacute; en 2001 el Premio Ojo Cr&iacute;tico por <em>Los mejores tiempos</em>. En 2006 fue finalista del Nadal con<em> Susana y los viejos.&nbsp;</em>Marta Sanz es autora de tres poemarios: <em>Perra mentirosa</em>, <em>Hardcore</em> y <em>Vintage</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-sanz-gana-farandula-herralde_1_2400505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2015 11:33:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/697b05b0-ce26-41f5-8894-98456018d6b0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="99474" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/697b05b0-ce26-41f5-8894-98456018d6b0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="99474" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Marta Sanz gana con 'Farándula' el Premio Herralde]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/697b05b0-ce26-41f5-8894-98456018d6b0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los escritores ya no están para firmar manifiestos políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/politicas_culturales/manifiestos-politicos-escritores-espera_1_2561369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fabaeec9-ea2a-49b5-b72e-4695b42ae6ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotografía de Pepe Alonso durante el 15M en el barrio de Tetuán, Madrid."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Numerosos artistas firmaron el manifiesto 'Mover ficha por la unidad popular', pero en él apenas había escritores, lo contrario de lo que ocurría hace unas décadas</p><p class="subtitle">Pablo Gutiérrez: "Los escritores ya no son una referencia intelectual"</p><p class="subtitle">Elvira Navarro: "La literatura se ha autoexcluido de la política"</p><p class="subtitle">Isaac Rosa: "Cuando llega la crisis, los años duros, los escritores no estamos. Ni estamos, ni se nos espera, me temo"</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada se hizo p&uacute;blico&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/politica/personas-reclaman-candidatura-popular-generales_0_408759174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el manifiesto 'Mover ficha por la Unidad Popular'</a>&nbsp;en el que diferentes artistas, principalmente del cine y el teatro, abogan por la confluencia de la izquierda pol&iacute;tica. M&aacute;s all&aacute; del posicionamiento pol&iacute;tico, una vez m&aacute;s llamaba la atenci&oacute;n la ausencia de escritores e intelectuales de la rama literaria, un hecho que est&aacute; en las ant&iacute;podas de lo que ocurri&oacute; en otros momentos pol&iacute;ticos intensos como fue el Mayo del 68 a nivel internacional, cuando circularon los nombres de fil&oacute;sofos como Jean Paul Sartre, o incluso la Guerra Civil espa&ntilde;ola, con las figuras de Miguel Hern&aacute;ndez o Rafael Alberti, por poner s&oacute;lo algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, hemos preguntado a varios escritores sobre esta circunstancia. Desde Isaac Rosa, uno de los firmantes del manifiesto y que s&iacute; ha mostrado su posici&oacute;n pol&iacute;tica de forma p&uacute;blica a trav&eacute;s de art&iacute;culos y novelas, a otros que no est&aacute;n en esta declaraci&oacute;n pero s&iacute; han abordado la crisis de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en su obra como Marta Sanz (autora de textos como <em>No tan incendiario</em>), que, por otra parte, tambi&eacute;n ha mostrado su compromiso pol&iacute;tico; Elvira Navarro (autora de <em>La trabajadora</em>), Pablo Guti&eacute;rrez (autor de <em>Democracia</em>), Alberto Olmos (autor de <em>Ej&eacute;rcito enemigo</em>) y el dibujante y escritor Miguel Brieva, autor de <em>Lo que me est&aacute; pasando. Diarios de un joven emprendedor</em>. Estas son sus respuestas. La conclusi&oacute;n, anticipamos, es que ni est&aacute;n ni se les espera; y para algunos casos, ni falta que hace.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; apenas hay escritores en el manifiesto que apoya la Unidad Popular? &iquest;No se ha&nbsp; movido entre ellos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Isaac Rosa</strong>: No hay apenas escritores en el manifiesto, es cierto. No s&eacute; si se pudo mover m&aacute;s, pero no creo que aun as&iacute; se lograsen muchos m&aacute;s firmantes, y acabar&iacute;amos siendo los de siempre, los sospechosos habituales. La pregunta no es d&oacute;nde estamos los escritores en el tema unidad popular. Es tambi&eacute;n d&oacute;nde est&aacute;bamos los escritores cuando el 15M, d&oacute;nde cuando las mareas, d&oacute;nde cuando Stop Desahucios, d&oacute;nde cuando las marchas de la dignidad, d&oacute;nde cuando las huelgas generales... D&oacute;nde est&aacute;n los escritores de Podemos, oigo tambi&eacute;n por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta Sanz</strong>: Yo solo puedo decirte que a m&iacute; este manifiesto no me ha llegado. No s&eacute; si a otros escritores susceptibles de firmarlo les ha llegado o no. Tal vez, a m&iacute;&nbsp;no me ha llegado porque, aunque yo no estoy en contra de la unidad,&nbsp;he expresado p&uacute;blicamente mis dudas respecto a la coherencia de empezar el proceso de&nbsp;unidad popular desfederando y de alg&uacute;n modo atentando contra la dignidad a los militantes de UICM entre los que yo me encontraba desde hace muchos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elvira Navarro</strong>: Ignoro por qu&eacute; apenas hay escritores en el manifiesto que apoya la Unidad Popular. A m&iacute; desde luego no se ha dirigido nadie. Es una pregunta tan concreta la que me haces que no puedo decirte nada, salvo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miguel Brieva</strong>: Primeramente, no siendo yo escritor, ni movi&eacute;ndome en el ambiente de ese gremio, carezco de criterio para opinar sobre esto. En segundo lugar, como dibujante, ni siquiera concibo que alguien se moleste en contactarme para un asunto de estos. As&iacute; pues, no sabr&iacute;a decirte si se ha movido o no se ha movido lo que sea. En cuanto a los dibujantes, o al menos a los humoristas gr&aacute;ficos, creo que en muchos de nosotros hay un posicionamiento pol&iacute;tico cotidiano en nuestro propio trabajo, y tambi&eacute;n a menudo m&aacute;s all&aacute; del mismo. Pero no s&eacute; hasta qu&eacute; punto es algo meritorio, puesto que no es m&aacute;s que una parte consustancial de nuestra actividad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Guti&eacute;rrez</strong>: No me lleg&oacute; la convocatoria ni s&eacute; mucho de su origen, as&iacute; que no s&eacute; si les lleg&oacute; a otros escritores. Yo vivo muy aislado del caso del mundo de la literatura/edici&oacute;n, no tengo contacto con autores ni editores, de manera que no puedo responderte acerca del, llamemos, estado de la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alberto Olmos</strong>: Hay que entender que un manifiesto ni &ldquo;se mueve&rdquo; ni se ofrece, sino que los firmantes del mismo existen con antelaci&oacute;n al propio texto que firman: son una camarilla o red amical, a su manera, un lobby. De ah&iacute; que yo est&eacute; en contra de este tipo de manifiestos, porque acaparan determinados conceptos (sin ir m&aacute;s lejos, en el caso del manifiesto que nos ocupa: &ldquo;la cultura&rdquo;, &ldquo;la gente de la cultura&rdquo;) y marginan de inmediato a miles de personas que tambi&eacute;n hacen -por seguir con el caso a debate- cultura y, por tanto, tambi&eacute;n podr&iacute;an considerarse a s&iacute; mismos &ldquo;gente de la cultura&rdquo;. Por otro lado, la herramienta del manifiesto firmado por famosos que hacen cine o libros me parece pat&eacute;tica, antigua y clasista. En un tiempo de horizontalidad en la intervenci&oacute;n social, esta vuelta a la jerarqu&iacute;a y hasta a la aristocracia del posicionamiento pol&iacute;tico me resulta repulsiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/790260f9-46a4-4354-86f1-62796d23ed99_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; en general los escritores est&aacute;n fuera de toda manifestaci&oacute;n p&uacute;blica de car&aacute;cter pol&iacute;tico? Siempre solemos ver nombres del cine y el teatro, pero apenas de la literatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alberto Olmos</strong>: Reitero que los manifiestos no van de firmarlos o no, sino de si te invitan a firmarlos. En muchos aspectos, el manifiesto tiene algo de campa&ntilde;a promocional de los firmantes y de reconocimiento mutuo de un estatus social compartido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Guti&eacute;rrez</strong>: Los escritores ya no son una referencia intelectual, los espacios dedicados a la cultura en los medios se alimentan de la moda, la m&uacute;sica y el cine, y s&oacute;lo cuando se concede un premio estatal se asoma por la pantalla un escritor. Y despu&eacute;s est&aacute; otro aspecto: estando en el borde del precipicio (de su propia econom&iacute;a dom&eacute;stica en muchos casos), los escritores no quieren ya molestar a nadie ni poner en riesgo la fr&aacute;gil estabilidad en la que sobreviven, y eso se percibe en la elecci&oacute;n de los g&eacute;neros y de los temas, en esa fiebre por la novela negra (pensando que un crimen resolver&aacute; las ventas de tu novela) e hist&oacute;rica (so&ntilde;ando con las adaptaciones para televisi&oacute;n/cine), y despreciando la literatura social, resistente, de intervenci&oacute;n o de combate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elvira Navarro</strong>: El escritor como figura p&uacute;blica carece de relevancia, al menos en t&eacute;rminos cuantitativos, lo que origina que los escritores no se sientan en general apelados para participar m&aacute;s activamente en la vida p&uacute;blica, ni siquiera para figurar. Pero es que adem&aacute;s, durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la literatura se ha autoexcluido de la pol&iacute;tica. Hasta el estallido de la crisis ha existido un presupuesto o prejuicio seg&uacute;n el cual la buena literatura no pod&iacute;a ser expl&iacute;citamente pol&iacute;tica. Eso ha generado huidas en masa de cualquier posicionamiento: ning&uacute;n escritor o escritora quer&iacute;an que el cr&iacute;tico los tachara de panfletarios, salvo las excepciones que todos conocemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miguel Brieva</strong>: Es comprensible pedir adhesiones de gente reconocida, y en este caso los actores son, por razones de exposici&oacute;n p&uacute;blica, los perfectos candidatos. En cualquier caso, s&iacute; que llama la atenci&oacute;n la ausencia de posicionamiento del mundo de la cultura en general (cultura por llamarle algo) en asuntos de trascendencia pol&iacute;tica, y posiblemente la raz&oacute;n de ser de esto sea ese proceso de neutralizaci&oacute;n y servilismo de las disciplinas creativas que tan bien describi&oacute; Guillem Mart&iacute;nez en <em>La cultura de la transici&oacute;n</em>. Y enmarcado en este panorama lamentable, s&iacute; es verdad que destaca la ausencia del gremio literario, y de la pr&aacute;ctica totalidad de los considerados &ldquo;intelectuales&rdquo; de la actualidad. Pareciera que las din&aacute;micas de ese gremio y de su industria, con los premios ama&ntilde;ados, las subvenciones, los curros asalariados en grandes medios y cada uno librando su propia batalla personal, alejan a los escritorios de un compromiso consecuente con su momento social y, por qu&eacute; no decirlo, con el propio arte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Isaac Rosa</strong>: Habr&iacute;a que remontarse a los a&ntilde;os anteriores de la crisis, d&oacute;nde est&aacute;bamos entonces los escritores, no digo ya en t&eacute;rminos de compromiso civil, sino en lo que se refiere puramente a nuestra obra. Qu&eacute; pocas novelas de aquellos a&ntilde;os nos sirven hoy para entender c&oacute;mo era la Espa&ntilde;a de la burbuja, aquel tiempo que no era ni mucho menos un tiempo libre de conflictos, aunque pocos de ellos tuviesen reflejo en las letras. Aquel tiempo en que est&aacute;n las respuestas para entender qu&eacute; nos pasa hoy. Y habr&iacute;a que remontarse aun m&aacute;s atr&aacute;s, hasta la Transici&oacute;n incluso, momento en que qued&oacute; definido el espacio que la literatura (la cultura en general) tendr&iacute;a en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica: su condici&oacute;n de adorno: con brillo, con prestigio, con dinero incluso, pero cada vez m&aacute;s irrelevante en t&eacute;rminos sociales y pol&iacute;ticos. Cuando llega la crisis, los a&ntilde;os duros, los escritores no estamos. Ni estamos, ni se nos espera, me temo, porque esa irrelevancia del espacio literario no es ya solo cosa de los escritores, tambi&eacute;n la sienten as&iacute; muchos lectores, que progresivamente dejaron de buscar en la literatura claves para interpretar el tiempo que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta Sanz</strong>: Hay varios motivos. El primero y principal es que&nbsp;los manifiestos buscan&nbsp;repercusi&oacute;n p&uacute;blica a trav&eacute;s de la&nbsp;adhesi&oacute;n de personalidades famosas y notables. Puede que los escritores nos hayamos ganado a pulso&nbsp;nuestra falta de relevancia&nbsp;en la sociedad civil.&nbsp;Salvo contadas excepciones, ni somos famosos ni notables y muy posiblemente tampoco lo merecemos. Incluso, para alguno de nosotros, la fama o el &eacute;xito en un&nbsp;sistema corrompido&nbsp;constituye un&nbsp;elemento de sospecha.&nbsp;Los actores son m&aacute;s interesantes para firmar manifiestos porque son m&aacute;s visibles;&nbsp;creo que hay que ser muy valientes para hacer lo que algunos de ellos hacen porque&nbsp;el creciente desprecio a la cultura y la eterna contradicci&oacute;n&nbsp;entre el glamur de unos&nbsp;y la precariedad&nbsp;de la mayor&iacute;a los convierte en la diana perfecta de las&nbsp;iras&nbsp;populares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c36e2493-1c3f-4c94-bdbf-79e701a5951e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y, sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os s&iacute; han aparecido novelas sobre la crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y moral. Resulta llamativo que despu&eacute;s no haya un posicionamiento m&aacute;s p&uacute;blico por parte de los escritores. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta Sanz:</strong> Est&aacute; el miedo a que te dejen de considerar &ldquo;un escritor&rdquo; por enfangarte en asuntos terrenales. Est&aacute; el desprecio a la pol&iacute;tica como <em>leitmotiv</em> recurrente&nbsp;de la ideolog&iacute;a hegem&oacute;nica. Est&aacute; la creencia&nbsp;de que los libros no sirven para intervenir en la sociedad o la de que no se puede ser a la vez un buen&nbsp;militante y un buen escritor o una buena escritora.&nbsp;Adem&aacute;s de todo eso que forma parte de lo mismo, est&aacute; el oportunismo de quienes transforman el marbete &ldquo;novela de crisis&rdquo; solamente en un eslogan para&nbsp;vender&nbsp;libros a un tipo de p&uacute;blico pol&iacute;ticamente sentimental. Y, por supuesto, tambi&eacute;n est&aacute; la falta de inteligencia de formaciones pol&iacute;ticas incapaces de estimular a&nbsp;intelectuales, escritores, etc.&nbsp;para que, superando el mito rom&aacute;ntico del yo incorruptible y &uacute;nico del&nbsp;artista,&nbsp;compartan&nbsp;y diluyan su yo con una comunidad&nbsp;con la que se sientan identificados y en la que crean que verdaderamente tienen algo que aportar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Isaac Rosa</strong>: Recuerdo cuando hace unos a&ntilde;os, al principio de esto que llamamos crisis, nos pregunt&aacute;bamos d&oacute;nde estaban las novelas de la crisis. La respuesta siempre era: &ldquo;La literatura tiene sus tiempos, seguramente los escritores est&aacute;n ahora escribiendo esas novelas, las veremos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os...&rdquo; Pues bien, pasaron los a&ntilde;os, y yo no veo una cosecha muy abundante, ni tampoco muy interesante. Bajo la etiqueta &ldquo;novela de la crisis&rdquo; hay mucho texto bienintencionado, pero fallido, y que no me sirve. Lo digo como lector, es mi opini&oacute;n personal, claro, de lector insatisfecho que no encuentra esas novelas que nos sirvan para entender qu&eacute; nos pasa, o siquiera nos ayuden a preguntarnos qu&eacute; nos pasa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Guti&eacute;rrez</strong>: Cuando sali&oacute; <em>Democracia</em> me preguntaron muchas veces que por qu&eacute; ese tema para una novela y no un art&iacute;culo o un ensayo, y yo sol&iacute;a contestar que lo que me sorprend&iacute;a es que no hubiera decenas de novelas que hablaran ya sobre lo mismo, teniendo en cuenta que esta guerra econ&oacute;mica ha sido para los de mi generaci&oacute;n nuestra verdadera guerra civil, y ser&iacute;a l&oacute;gico que en la literatura se abriera un nuevo ciclo de literatura social, igual que lo hubo de literatura guerracivilesca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alberto Olmos</strong>: Personalmente creo que el escritor m&aacute;s comprometido es aquel que no necesita hacer p&uacute;blico su compromiso, porque ese escritor se siente &ldquo;uno m&aacute;s&rdquo;, y es justamente esa modesta asunci&oacute;n de ser &ldquo;uno m&aacute;s&rdquo; lo que valida su compromiso y lo hace digno de tal nombre. En tu pregunta se intuye que consideras natural que haya una serie de nombres de escritores que lleven aparejada la aureola de comprometidos, pero en realidad lo que hay es una suerte de monopolio de la intervenci&oacute;n social y de la pureza ideol&oacute;gica, como pod&iacute;a verse hace a&ntilde;os en Izquierda Unida, donde un pu&ntilde;ado de escritores parec&iacute;an due&ntilde;os de las esencias de la izquierda, en detrimento de todos los dem&aacute;s. Y, claro, as&iacute; le fue a IU.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/politicas_culturales/manifiestos-politicos-escritores-espera_1_2561369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2015 19:17:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fabaeec9-ea2a-49b5-b72e-4695b42ae6ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="384962" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fabaeec9-ea2a-49b5-b72e-4695b42ae6ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="384962" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los escritores ya no están para firmar manifiestos políticos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fabaeec9-ea2a-49b5-b72e-4695b42ae6ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isaac Rosa,Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
