<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mario Gas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/mario-gas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mario Gas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1011554" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Todos pájaros', Mario Gas desaprovecha una gran obra sobre el conflicto árabe-israelí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pajaros-mario-gas-desaprovecha-gran-obra-conflicto-arabe-israeli_129_11885882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaeb05d0-ad0d-417f-8dbe-a14cdaab5cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Todos pájaros&#039;, Mario Gas desaprovecha una gran obra sobre el conflicto árabe-israelí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de escena estrena y no acierta con la última obra del autor libanés Wajdi Mouawad -creador de 'Incendies'- en un montaje con Vicky Peña y Pere Ponce.
</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de los &eacute;xitos de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luces-bohemia-celebra-100-anos-imponente-montaje-gines-garcia-millan-reinventa-max-estrella_129_11747251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luces de Bohemia</em></a> en el Teatro Espa&ntilde;ol y de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1936</em></a> en el Centro Dram&aacute;tico Nacional, llegaba la gran apuesta de los Teatros del Canal, <em>Todos P&aacute;jaros, </em>una de las obras m&aacute;s esperadas de la temporada con uno de los directores m&aacute;s afamados del panorama patrio, Mario Gas, que estrenaba al gran autor de la intelectualidad teatral, el liban&eacute;s Wajdi Mouawad. No pudo ser. Al final, y pese a un buen texto, el resultado fue un montaje decepcionante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wajdi Mouawad (1968, L&iacute;bano) es actor y director de teatro, pero sobre todo es autor. Emigr&oacute; a Francia con ocho a&ntilde;os en mitad de la Guerra del L&iacute;bano, para luego instalarse en la canadiense Quebec con 13 a&ntilde;os, ciudad donde estudi&oacute; y comenz&oacute; la carrera teatral. Su teatro es un teatro de la palabra que bebe en la tradici&oacute;n m&aacute;s cl&aacute;sica, como el teatro griego, para poder afrontar aquello que le desgarra: la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y humana en Oriente Medio que el liban&eacute;s aborda desde lo cotidiano, auscultando c&oacute;mo operan en las vidas de los ciudadanos la injusticia, la ira, el horror y el desarraigo.
    </p><p class="article-text">
        Su carrera eclosion&oacute; en 2003 con <em>Incendios</em>, obra que a Espa&ntilde;a lleg&oacute; en 2006 y que Mario Gas mont&oacute; en 2016 con un potente reparto encabezado por N&uacute;ria Espert -que luego se convertir&iacute;a en pel&iacute;cula de la mano de Denis Villeneuve-. Hoy, sus obras se representan en todo el mundo y desde hace 8 a&ntilde;os Mouawad dirige el Teatro Nacional de la Colline, uno de los grandes teatros de Francia situado en el distrito 20 de Par&iacute;s. Fue all&iacute; donde Mouawad, como carta de presentaci&oacute;n, estren&oacute; esta obra, montaje que lleva m&aacute;s 150 funciones en aquel pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Todos p&aacute;jaros</em> cuenta la historia de dos j&oacute;venes (Aleix Pe&ntilde;a y Candela Serrat) que se enamoran en Nueva York, &eacute;l de origen jud&iacute;o, ella de origen &aacute;rabe. Ser&aacute; en un viaje a Israel donde ambos personajes se enfrentar&aacute;n a un pasado y sus or&iacute;genes. La estructura es la misma que <em>Incendios</em>, la misma de la tragedia griega donde el h&eacute;roe ha de enfrentarse con la verdad y su destino. Pero el texto, m&aacute;s que ser deudor de <em>Incendios</em>, es la otra cara de la moneda. Si en aquella obra el autor afrontaba la historia de una familia &aacute;rabe, en este caso Mouawad se centrar&aacute; en la de una familia jud&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/19fcaa2d-e205-4602-8b82-de257d6b64e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una familia israelí es el centro de &#039;Todos Pájaros&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una familia israelí es el centro de &#039;Todos Pájaros&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El autor entrelaza con maestr&iacute;a la historia de esa familia con los acontecimientos hist&oacute;ricos que la atraviesan. La obra se desarrolla entre dos franjas temporales, el presente y los a&ntilde;os que antecedieron a la Guerra del L&iacute;bano que tuvo lugar entre 1975 y 1990. Concretamente, se retrotrae a 1967, a&ntilde;o en que Israel desplaza a m&aacute;s de 100.000 palestinos a aquel pa&iacute;s desestabilizando el equilibrio de una sociedad donde conviv&iacute;an cristianos, jud&iacute;os y musulmanes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor plantea un recorrido de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de masacre y dolor para profundizar en un conflicto que no parece tener soluci&oacute;n. Nos muestra unos personajes que se agarran a supuestas identidades y convicciones que durante la obra ir&aacute;n deshaci&eacute;ndose. Cada uno se enfrentar&aacute;, finalmente, a su verdad, la de haber ocultado el horror, la de creer en identidades nacionales o raciales construidas en el odio al otro, o la de una juventud desarraigada que descubre que lleva a&ntilde;os rechazando sus ra&iacute;ces para poder encajar en una sociedad de consumo que se autoproclama como la &uacute;nica garante de la libertad. Un proceso coral en el que veremos a Pere Ponce interpretar a un verdadero Edipo que acabar&aacute; siendo el s&iacute;mbolo tr&aacute;gico de estos dos pueblos tan entrelazados como enfrentados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lamentablemente Gas, en este primer montaje en espa&ntilde;ol que se hace de la obra, desaprovecha tanto los juegos dram&aacute;ticos planteados en el texto como su capacidad po&eacute;tica y tr&aacute;gica. El director soluciona los diferentes tiempos y la sucesi&oacute;n de escenas superpuestas en la obra, verdadera proposici&oacute;n de juego teatral del autor, con convencionales oscuros o cambios de luz evidentes. Tampoco acompa&ntilde;a el uso indiscriminado de la pantalla como adorno que se quiere pasar por ejercicio conceptual o po&eacute;tico y que no aporta gran cosa, m&aacute;s bien acartona. Una conjunci&oacute;n de trabas que hacen que esta propuesta con tintes de &ldquo;gran producci&oacute;n&rdquo; se vea lastrada en ritmo y car&aacute;cter.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b5e3019-6f51-4e0b-8f68-4721ff604985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vicky Peña ha sustituido a Nuria Espert en el reparto de &#039;Todos pájaros&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vicky Peña ha sustituido a Nuria Espert en el reparto de &#039;Todos pájaros&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero el gran escollo del montaje reside en c&oacute;mo est&aacute; dicho e interpretado el texto. La obra iba a estrenarse con Nuria Espert como la abuela de la familia jud&iacute;a, Leah. Por problemas de salud la actriz tuvo que abandonar el proyecto. La interpreta otra reconocid&iacute;sima actriz, Vicky Pe&ntilde;a, compa&ntilde;era de muchas aventuras teatrales del director. Y lo hace con solvencia, ah&iacute; no hay problema. Es la direcci&oacute;n de actores la que lastra de organicidad y dramatismo a ciertos textos. Algo que se hace patente en los grandes parlamentos de la obra donde se junta la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica, filos&oacute;fica y lo po&eacute;tica con una gran carga de emoci&oacute;n que conmociona al personaje que los dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de ellos Gas decide que se digan frontalmente, a p&uacute;blico. Dec&iacute;rselos al mundo imponiendo as&iacute; lo discursivo frente a lo teatral. El gran ejemplo de este problema es la escena de la ruptura de la joven pareja. Wahida, la novia de origen &aacute;rabe interpretada por Candela Serrat, descubre a su pueblo en su viaje a Israel cuando cruza el muro a Cisjordania y encuentra sus ra&iacute;ces. Es un texto de conversi&oacute;n hermoso, lleno de dolor porque ese descubrimiento le lleva al mismo tiempo a separarse de quien ama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta obra, de manera un tanto simplista, se ha presentado en numerosas ocasiones como un <em>Romeo y Julieta</em> donde los Capuleto y los Montesco son jud&iacute;os y &aacute;rabes. Pero s&iacute; es cierto que esa tem&aacute;tica en una de sus subtramas m&aacute;s relevantes. Por eso es incomprensible que esa escena de ruptura se realice con ambos actores mirando a p&uacute;blico, hier&aacute;ticos y sin que las palabras incidan en el otro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6cd6cb2-d348-4eb0-a12a-255cde5f107b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Candela Serrat y Aleix Peña en un momento de &#039;Todos pájaros&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Candela Serrat y Aleix Peña en un momento de &#039;Todos pájaros&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cabe destacar, eso s&iacute;, el respeto por la palabra de la propuesta, tanto en la gran traducci&oacute;n de Coto Ad&aacute;nez, publicada por <a href="http://www.larota.es/cat%C3%A1logo/libros-robados/todos-p%C3%A1jaros" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La U&ntilde;a Rota</a>, como en el propio montaje que no corta ni selecciona. El p&uacute;blico puede as&iacute; acercarse al universo de Mouawad. Unas palabras que hoy son inseparables de un presente acuciante en el que Israel lleva m&aacute;s de un a&ntilde;o en guerra permanente con Gaza en un conflicto que no para de extenderse y que hoy vive una m&aacute;s que fr&aacute;gil tregua, precisamente, otra vez, con L&iacute;bano. Es imposible al ver la obra no pensar en cu&aacute;ntas vidas quedan a&uacute;n por ser cercenadas en esta espiral de una rabia a la que se alimenta cada d&iacute;a y no para de provocar horror, muerte, injusticia y humillaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, poder asistir a las reflexiones de este pensador &aacute;rabe, a su mirada desesperanzada, que sabe que hoy no hay reconciliaci&oacute;n posible, es de una gran val&iacute;a. La humanidad de su mirada sobre el pueblo jud&iacute;o es ya en s&iacute; mismo lo m&aacute;s esperanzador de la propuesta. Otras reflexiones como el necesario cuidado de las palabras y del concepto de verdad son otro. Edipo se arranc&oacute; los ojos no por la verdad, sino por la velocidad a la que la recibi&oacute;, &ldquo;lo que mata al piloto de F&oacute;rmula 1 no es el muro, sino la velocidad a la que se estrella&rdquo;, dice el personaje de Norah (Anabel Moreno) en la obra. La voluntad de indagar en el pasado para encontrar la verdad es uno de los valores de esta obra, pero la reflexi&oacute;n de qu&eacute; hacer con esa verdad, si arrojarla sobre el otro o cuidar cada palabra para que con tiempo sea comprendida, es quiz&aacute; donde reside el coraz&oacute;n de esta pieza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Todos p&aacute;jaros</em> es quiz&aacute; una de las obras de mayor peso del liban&eacute;s del &uacute;ltimo decenio. Es una pena que no se haya podido ver fuera de Catalu&ntilde;a el montaje de esta misma obra que la compa&ntilde;&iacute;a <a href="https://www.laperla29.cat/ca/temporada/c/229-tots-ocells.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Perla 29</a> de Oriol Broggi ha estrenado este a&ntilde;o y que ha suscitado grandes cr&iacute;ticas donde se destacaba su propuesta espacial y est&eacute;tica. Aunque no es de extra&ntilde;ar. Los otros cinco montajes que esta compa&ntilde;&iacute;a ha realizado sobre este autor tampoco han podido verse fuera del circuito catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El dramaturgo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sanchis-sinisterra-dramaturgo-capital-deberia-haber-teatro-obras-cuatro-lenguas-oficiales_128_10796405.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sanchis Sinisterra defend&iacute;a en este peri&oacute;dico</a> la necesidad de ver con normalidad obras en catal&aacute;n, euskera o gallego subtituladas en la cartelera madrile&ntilde;a. Si el p&uacute;blico asiste sin problemas a una obra de Mouawad subtitulada en franc&eacute;s (algo que se pudo comprobar precisamente en esta &uacute;ltima edici&oacute;n del Festival de Oto&ntilde;o en una obra menor del liban&eacute;s, <em>Journ&eacute;e de noces chez les Cromagnons),</em> parece factible que ocurra lo mismo con un montaje en catal&aacute;n. La densidad y riqueza de esta obra y su relevancia pol&iacute;tica y &eacute;tica en estos complicados momentos bien lo merecen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pajaros-mario-gas-desaprovecha-gran-obra-conflicto-arabe-israeli_129_11885882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 21:25:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eaeb05d0-ad0d-417f-8dbe-a14cdaab5cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1564872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eaeb05d0-ad0d-417f-8dbe-a14cdaab5cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1564872" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Todos pájaros', Mario Gas desaprovecha una gran obra sobre el conflicto árabe-israelí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eaeb05d0-ad0d-417f-8dbe-a14cdaab5cc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nuria Espert,Mario Gas,Teatro,Obras,Conflicto Palestina-Israel,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Escuela de Teatro de la UNIA inicia este lunes un curso de clown y otro sobre textos clásicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/los-nombres-de-la-unia/escuela-teatro-unia-inicia-clasicos_132_2033967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98ce8027-4c93-485e-bd7e-072a23d5d235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Escuela de Teatro de la UNIA inicia este lunes un curso de clown y otro sobre textos clásicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los dos cursos se desarrollarán hasta el 13 de julio en Baeza (Jaén)</p></div><p class="article-text">
        La Escuela de Teatro de la Universidad Internacional de Andaluc&iacute;a (UNIA) celebra a partir de este lunes sus dos &uacute;ltimos cursos, uno de clown y otro sobre textos cl&aacute;sicos. Los dos cursos se desarrollar&aacute;n hasta el 13 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se ha informado desde la UNIA, en horario de ma&ntilde;ana tendr&aacute; lugar el curso 'El actor frente al clown', dirigido por el profesor de interpretaci&oacute;n gestual y clown Ant&oacute;n Valen; y, por la tarde, 'Dramaturgia actoral: reescritura e interpretaci&oacute;n de textos cl&aacute;sicos', impartido por el dramaturgo, director y traductor teatral Sergio Belbel.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos nuevos cursos se suman a los otros dos celebrado del 2 al 6 de julio, y que han llevado por t&iacute;tulo 'Seguimos construyendo el personaje', a cargo del director de teatro y actor Mario Gas, y 'De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de amor', impartido por el actor y director Andr&eacute;s Lima, en horario de tarde.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta semana del 9 al 13 de julio y coincidiendo con la &uacute;ltima representaci&oacute;n teatral de la muestra de artes esc&eacute;nicas UNIAescenaBaeza se har&aacute; entrega del Premio UNIA de Teatro a la sala madrile&ntilde;a La cuarta pared.
    </p><p class="article-text">
        UNIAescenaBaeza continuar&aacute; tambi&eacute;n con un recital l&iacute;rico y un recital po&eacute;tico, los d&iacute;as 9 y 10 de julio, ambos en la Sede Antonio Machado de Baeza, y la obra 'Lorca, la correspondencia personal', el 12 de julio, en el Teatro Montemar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/los-nombres-de-la-unia/escuela-teatro-unia-inicia-clasicos_132_2033967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jul 2018 11:02:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98ce8027-4c93-485e-bd7e-072a23d5d235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40813" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98ce8027-4c93-485e-bd7e-072a23d5d235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40813" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Escuela de Teatro de la UNIA inicia este lunes un curso de clown y otro sobre textos clásicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98ce8027-4c93-485e-bd7e-072a23d5d235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Universidad Internacional de Andalucía,Mario Gas,Teatro,Jaén,Cursos de verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Calígula', dirigida por Mario Gas, llega a Sagunt a Escena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/caligula-mario-gas-sagunt-escena_1_3234040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cafad8f7-badd-4200-ace1-e0ed2801d239_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Calígula clama en Mérida que el poder y la corrupción viven en él y que es actual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El montaje, adaptación de la obra de Albert Camus, es una coproducción del Festival de Mérida y El Grec 2017</p></div><p class="article-text">
        Mario Gas dirige <em>Cal&iacute;gula,</em> una de las grandes piezas dram&aacute;ticas de Albert Camus, que llega este viernes a Sagunt a Escena. Este montaje protagonizado por Pablo Derqui trata temas como el absurdo existencial, la enajenaci&oacute;n metaf&iacute;sica, el sufrimiento y la l&oacute;gica del poder.
    </p><p class="article-text">
        Basada en el Emperador Romano descrito por Suetonius, <em>Cal&iacute;gula</em> es en realidad una serie de obras dentro de una &uacute;nica pieza. El protagonista de la obra, interpretado por Pablo Derqui, se encuentra cara a cara con lo absurdo tras la muerte de su hermana/amante y somete a sus s&uacute;bditos a una aterradora serie de demostraciones de lo que &eacute;l considera ser la verdad absurda: que los hombres mueren y son infelices.
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;an en el reparto a Pablo Derqui, que anteriormente ya hab&iacute;a trabajado con Mario Gas en la obra <em>La muerte de un viajante,</em> de Arthur Miller, Borja Espinosa, M&oacute;nica L&oacute;pez, Bernat Quintana, Xavi Ripoll, Pep Ferrer, Pep Molina , Anabel Moreno y Ricardo Moya. La traducci&oacute;n de la obra de Camus es de Borja Sitj&agrave;, la escenograf&iacute;a de Paco Azor&iacute;n y la iluminaci&oacute;n de Quico Gutierrez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariocv]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/caligula-mario-gas-sagunt-escena_1_3234040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Aug 2017 16:27:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cafad8f7-badd-4200-ace1-e0ed2801d239_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="46848" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cafad8f7-badd-4200-ace1-e0ed2801d239_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46848" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA['Calígula', dirigida por Mario Gas, llega a Sagunt a Escena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cafad8f7-badd-4200-ace1-e0ed2801d239_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mario Gas,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las familias infelices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/teatro/todas-familias-infelices_1_3636079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb002c5a-e042-40f4-a84b-ba6065dfa027_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las familias infelices"></p><p class="article-text">
        <em>Incendios,</em> uno de los textos m&aacute;s aclamados del teatro internacional en lo que llevamos de este siglo, cuenta la historia de una familia: dos generaciones y dos pa&iacute;ses que se entrelazan para recorrer la investigaci&oacute;n de un hermano y una hermana gemelos a quienes el testamento de su madre obliga a sumergirse en el pasado. As&iacute;, desde Canad&aacute;, los hermanos, por separado, emprender&aacute;n un viaje para encontrar a su padre y a su otro hermano. En paralelo a su peripecia, se reconstruye la vida de la fallecida madre de ambos, Nawal, en ese pa&iacute;s nunca nombrado pero claramente el L&iacute;bano natal del autor, asolado por la miseria y la guerra civil.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Tolstoi que todas las familias felices se parecen, pero que las infelices lo son cada cual a su manera. Mouwad nos dice que todas las familias son, sucesivamente, felices e infelices: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde comienza vuestra historia? &iquest;Con el nacimiento de vuestro padre? Entonces es una gran historia de amor. Pero remontando m&aacute;s all&aacute;, quiz&aacute; descubriremos que esta historia de amor tiene su fuente en la sangre, la violaci&oacute;n, y que, a su vez, el sanguinario y el violador tienen su origen en el amor&rdquo;! Y tambi&eacute;n que el horror y la venganza no tienen principio ni fin: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; violaron esos dos tipos a la chica? Porque los milicianos hab&iacute;an lapidado a una familia de refugiados. &iquest;Por qu&eacute; los hab&iacute;an lapidado los milicianos? Porque los refugiados hab&iacute;an quemado una casa (&hellip;) La historia puede proseguirse a&uacute;n mucho tiempo, de hilo en hilo, de c&oacute;lera en c&oacute;lera, de pena en tristeza, de violaci&oacute;n en asesinato, hasta el comienzo del mundo&rdquo;. Esa lucidez atraviesa el texto que resplandece en quemaduras de pura poes&iacute;a que recuerdan al mejor teatro de Lorca: &ldquo;La infancia es un cuchillo que se clava en la garganta&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la misma altura de la belleza y la hondura del texto est&aacute;n los retos que plantea su puesta en escena: saltos temporales y espaciales continuos que van imbricando los dos tiempos en uno solo, situaciones extremas de guerra y horror que han de ser cre&iacute;bles para que el artefacto narrativo funcione y un crescendo dram&aacute;tico sostenido hasta la revelaci&oacute;n final.
    </p><h4 class="article-text">El carisma de Nuria Espert </h4><p class="article-text">
        La propuesta de <strong>Mario Gas</strong> los afronta a partir de una escenograf&iacute;a sobria y contundente: una pared central de la que sale una pasarela hacia el p&uacute;blico bajo la cual hay un suelo de piedras y unas proyecciones sobre esa pared combinando texturas con algunas im&aacute;genes concretas; un trabajo actoral en clave realista, que pide a casi todos los int&eacute;rpretes hacer m&aacute;s de un personaje y a todos una entrega generosa a sus respectivos viajes; un tr&aacute;fico esc&eacute;nico sencillo que trata de suavizar los pasos de una escena a otra para hacerse c&oacute;mplice de la imbricaci&oacute;n entre espacios y tiempos diversos que, ya dec&iacute;a, plantea el propio texto y la baza del carisma esc&eacute;nico y la sabidur&iacute;a de Nuria Espert.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo conecta desde el primer momento con el p&uacute;blico y no lo suelta hasta el final. Destaca la escena del juicio en la que Nuria Espert consigue transmitir todo el dolor y la rabia m&aacute;s extremos casi sin un gesto. Yo disfrut&eacute; mucho tambi&eacute;n con el trabajo de <strong>Carlota Olcina</strong> por su mezcla de fragilidad y obstinaci&oacute;n y la complicidad de<strong> Laila Marrull y Luc&iacute;a Barrondo.</strong> Tambi&eacute;n agradec&iacute; la humanidad de que dota <strong>Ram&oacute;n Barea</strong> al entra&ntilde;able notario y amigo de Nawal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, no terminaron de funcionarme algunas de las escenas en L&iacute;bano: la caracterizaci&oacute;n y el vestuario de algunos personajes &ldquo;orientales&rdquo; me pareci&oacute; convencional y me costaba cre&eacute;rmelos. Yo habr&iacute;a preferido una resoluci&oacute;n de sus caracterizaciones m&aacute;s metaf&oacute;rica. Del mismo modo, ech&eacute; de menos una aceleraci&oacute;n del ritmo esc&eacute;nico en la parte final (quiz&aacute; porque ya conoc&iacute;a la historia). Creo entender que se propone un ritmo que va conectando con el ritual y que se ensancha para dejar que aflore la emoci&oacute;n y mostrar &ldquo;la voz de los siglos antiguos&rdquo;. Esa intenci&oacute;n pareci&oacute; llegar n&iacute;tida al&nbsp; resto del patio de butacas, pero no a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, algunas reacciones de la parte final me parecieron precipitadas: pienso especialmente en el reconocimiento &ldquo;de manual&rdquo; que tiene Jean explic&aacute;ndole a su hermano la hip&oacute;tesis matem&aacute;tica de que uno y uno pueden sumar uno. Tampoco termin&oacute; de funcionarme la propuesta del personaje del Nihad francotirador. Me acordaba del aserto atribuido a Brecht: &ldquo;es dif&iacute;cil hacer al p&uacute;blico creer que una escoba es una escopeta, pero es m&aacute;s dif&iacute;cil hacerle creer que una escopeta es una escopeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, tras el final de todos los personajes resguardados de la lluvia bajo el pl&aacute;stico, <strong>me qued&oacute; un temblor de primera vez,</strong> un recuerdo inventado que se remonta a trav&eacute;s de generaciones hasta llegar al primer hombre o la primera mujer que mir&oacute; a un semejante y le cont&oacute; el primer cuento. Y ese recuerdo fantasma me ayud&oacute; a entender o, al menos, intuir esa necesidad estrictamente humana: el relato,&nbsp; hijo ileg&iacute;timo de la realidad que, sin embargo, nos ayuda a entenderla y a perdonarla. Ese temblor de &ldquo;primer relato&rdquo; recorre y alienta<em> Incendios</em> de Wajda Mouwad y lo emparenta con el mito, porque el destino tr&aacute;gico de la familia Marwan contiene lo mejor de las grandes tragedias griegas: ese &ldquo;temor reverencial&rdquo; ante lo que nos excede y, al tiempo, nos constituye.
    </p><p class="article-text">
        Porque, parece, todos venimos de un pu&ntilde;ado de hombres y mujeres que salieron de &Aacute;frica hace miles de a&ntilde;os. As&iacute; que toda guerra es civil, todo asesinato un parricidio y s&iacute;, los refugiados que mueren de fr&iacute;o en Grecia, nuestros hermanos.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/teatro/todas-familias-infelices_1_3636079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Jan 2017 19:07:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eb002c5a-e042-40f4-a84b-ba6065dfa027_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="763358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eb002c5a-e042-40f4-a84b-ba6065dfa027_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="763358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todas las familias infelices]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eb002c5a-e042-40f4-a84b-ba6065dfa027_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Crítica,Teatro,Mario Gas,Nuria Espert]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ricardo Moya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ricardo-moya_132_3911878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ricardo Moya en Liencres, circa 1971."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Wikipedia no dice nada de Ricardo Moya. Mientras alguien se da cuenta y se pone a remediarlo, aporto aquí algo de información imprescindible sobre este actor santanderino.</p></div><p class="article-text">
        No recuerdo en qu&eacute; momento conoc&iacute; a Ricardo, pero ambos ten&iacute;amos quince o diecis&eacute;is a&ntilde;os. Entonces cre&iacute;a que los amigos se eleg&iacute;an, a diferencia de la familia, que te ven&iacute;a dada. Hoy m&aacute;s bien creo que tambi&eacute;n los amigos te caen en suerte, o desgracia, por designio de alg&uacute;n geniecillo vacil&oacute;n, benevolente en alguna ocasi&oacute;n. El caso es que Ricardo y yo compartimos pupitres en un instituto y nos hicimos amigos e hicimos proyectos juntos.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto: de mayores &iacute;bamos a ser editores. Entrar&iacute;amos en el glamuroso mundo de la edici&oacute;n internacional directamente por lo m&aacute;s alto del escalaf&oacute;n. Como &eacute;l hablaba franc&eacute;s (era un decir), se casar&iacute;a con la hija de Gallimard; como yo hablaba ingl&eacute;s (&iacute;dem de lienzo), har&iacute;a lo propio con la hija de Thames &amp; Hudson.
    </p><p class="article-text">
        Dado que ambos ten&iacute;amos poca experiencia en el arte de seducir hablando en guiri, en verano fuimos a buscar extranjeras en los alrededores de la UIMPY para hacer pr&aacute;cticas. Ricardo le dec&iacute;a a cada rubia que pasaba, articulando con mucha precisi&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Du yu buont a drink?
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos mucho &eacute;xito. Ganamos mucha sabidur&iacute;a. Ya saben, es de sabios rectificar, y eso. En consecuencia, yo entr&eacute; en el glamuroso mundo de la edici&oacute;n internacional por el puesto inmediatamente inferior al de consorte de una rica heredera (aprendiz en una imprenta muy buena). Ricardo fue m&aacute;s sabio todav&iacute;a y se lanz&oacute; a una triunfal carrera de actor que empez&oacute; en Barcelona, acompa&ntilde;ado de Luli Peredo, en los tiempos en que el Institut del Teatre estaba en la calle Elisabets, poco despu&eacute;s de que yo me fuera a Madrid. A&ntilde;os m&aacute;s tarde cambiamos, march&eacute; a Barcelona y vino a la capital. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que durante mucho tiempo hemos tenido un mont&oacute;n de encuentros breves, en cualquier clase de sitio y circunstancia. A m&iacute; este trato con Ricardo me ha tra&iacute;do un mont&oacute;n de, digamos, relatos breves, porque ya saben ustedes que las an&eacute;cdotas dejan de llamarse as&iacute; en cuanto pasan por las manos de un editor.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo con Ovidi Montllor, comiendo en uno de los muchos restaurantes de Ventura de la Vega, los ocupantes de una mesa que salen mirando la nuestra y murmurando &laquo;que no es, que no es&raquo;, pero uno de ellos m&aacute;s decidido que se acerca a Ovidi y le dice:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hola Jos&eacute; Luis, &iquest;te importa firmarme un aut&oacute;grafo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, hombre, &iquest;c&oacute;mo te llamas?
    </p><p class="article-text">
        Y firma un &laquo;Para Fulano, con afecto, de su amigo Jos&eacute; Luis G&oacute;mez&raquo;. &iexcl;Lo poco que cuesta hacer feliz a alguien!
    </p><p class="article-text">
        O ir a la casa de Nuria Espert y ver una mesa inmensa desierta salvo por un &uacute;nico telegrama desplegado, diciendo a gritos &iexcl;l&eacute;eme!,  que dec&iacute;a &laquo;Muchas felicidades y un abrazo muy grande&raquo; y firmaba &laquo;Sof&iacute;a, Reina&raquo;, y, despistado que es uno, romperse la cabeza intentando recordar si Juanita Reina ten&iacute;a alguna hermana llamada Sof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fuimos al estreno de <em>Pepi, Luci, Bom&hellip;</em> al cine Pe&ntilde;alver, pero nos perdimos la pel&iacute;cula porque estuvimos bebiendo con F&eacute;lix Rotaeta en un bar cercano, hasta el final, que entramos a recoger los aplausos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una nochebuena madrile&ntilde;a que nos encontr&oacute; solateras, cosa terrible en una gran ciudad; Julieta Serrano hab&iacute;a ido a pasar la velada a casa de su familia y nos dej&oacute; la suya a Antonio Banderas, Ricardo y yo: tr&iacute;o de ases con fiambre y vino tinto, fue un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto muchas veces, a lo largo de bastantes a&ntilde;os, con Mario Gas, que hab&iacute;a crecido junto al Mercat de Santa Caterina, donde yo ten&iacute;a mi casa en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Suced&iacute;a entonces lo propio de las dictaduras: los l&iacute;mites son tan estrechos que en cuanto te mueves un poco &iexcl;zas! te has pasado de la raya. Y en cuanto te pasas de la raya cae sobre ti todo el peso de la ley y de la beater&iacute;a imperantes. Ah&iacute; cobra verdadero sentido esa frase tan estimulante de la creatividad y el progreso que dice &laquo;De perdidos, al r&iacute;o&raquo;. Ya te has pasado, t&iacute;o, as&iacute; que, por el mismo precio, &iquest;por qu&eacute; no siete pueblos m&aacute;s? Lo que explica que Ricardo y yo, imbuidos del esp&iacute;ritu creativo y progresista, hici&eacute;ramos cosas que no contar&iacute;amos ni bajo tortura. Por dos razones. Una, que ambos tenemos hijas, y no nos gustar&iacute;a perder el respeto que pueda quedarles por nosotros. Otra, que no nos acordamos. De verdad. Y adem&aacute;s han prescrito. Yo creo que nos pon&iacute;an algo en la bebida. Pero tampoco descarto que sea ahora cuando nos ponen algo en la bebida y nos imaginamos haber hecho cosas que en realidad nunca hicimos. En cuyo caso es perfectamente normal que no nos acordemos &iquest;verdad? As&iacute; que&hellip; &iquest;por d&oacute;nde &iacute;bamos?
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, que alternando con Ricardo conoc&iacute; a mucha gente interesante. Estuvo bien. Pero en realidad no mejoraba lo que ya me hab&iacute;a presentado al principio, cuando todav&iacute;a viv&iacute;amos en Santander y me llev&oacute; a su casa, el piso abuhardillado junto a Rualasal donde viv&iacute;a con sus padres, su abuela, Carlos y Fernando, sus dos hermanos, y una se&ntilde;ora que hab&iacute;a venido de visita el 17 de julio de 1936 y se hab&iacute;a quedado para siempre. Su padre, el pelo negro peinado hacia atr&aacute;s, pegado al cr&aacute;neo, un hombre tan guapo como Ricardo es ahora, cabu&eacute;rnigo de Ruente por una parte y mec&aacute;nico del Parque M&oacute;vil Ministerial por la otra, fumaba por patriotismo, por el progreso del pa&iacute;s, como se cuidaba de explicarle a su mujer, Nieves, cada vez que lo abroncaba por el vicio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si no fuera por el tabaco no tendr&iacute;amos todo esto que tenemos ahora.
    </p><p class="article-text">
        Nieves miraba con sorpresa las modestas paredes alquiladas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y qu&eacute; tenemos ahora?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues esta democracia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ricardo padre rebosaba sabidur&iacute;a; creo que la hab&iacute;a adquirido por el mismo procedimiento que su hijo y yo. Bueno, sin las rubias seguramente, porque en sus a&ntilde;os no hab&iacute;a UIMPY.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo otra ocasi&oacute;n en que Ricardo hijo declamaba <em>Poemas y canciones,</em> de Bertold Brecht, y su padre escuchaba atentamente entre volutas azuladas. Al acabar, con un suspiro:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Si yo tuviera tiempo!
    </p><p class="article-text">
        Y Nieves lo interpel&oacute;, con la cara que pon&iacute;a para avisar de que no se iba a creer nada de lo que dijera:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y para qu&eacute; quieres t&uacute; tiempo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para escribir un libro como ese. O dos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces tiempo ha pasado como para escribir otro Espasa, y Ricardo y yo seguimos vi&eacute;ndonos a salto de mata. Hoy ir&eacute; a verlo en <em>El sue&ntilde;o de un hombre min&uacute;sculo&hellip;,</em> o <em>El due&ntilde;o de un hombre rid&iacute;culo&hellip;,</em>  no me acuerdo bien, pero ir&eacute; a verlo en lo que sea, porque voy a verlo siempre. Siempre que la hija del Pas &amp; el Besaya con la que acab&eacute; cas&aacute;ndome encuentre el camino a La Teatrer&iacute;a de &Aacute;brego, quiero decir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ricardo-moya_132_3911878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="241909" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="241909" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Ricardo Moya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatrería de Abrego,Mario Gas,Santander,Actores,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ábrego inunda de teatro el fin de semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/abrego-inunda-fin-semana-teatro_1_4044270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b44b2f57-d9e7-45c2-a873-78c7c65327fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Representación de la obra de teatro &#039;El laberinto del fauno y el viaje&#039;, interpretada por Mai Rojas."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La II Muestra Internacional de Teatro Unipersonal 'Solo Tú' de la Teatrería de Ábrego concluye con las actuaciones del costarricense Mai Rojas y del cántabro Ricardo Moya</p></div><p class="article-text">
        La II Muestra Internacional de Teatro Unipersonal 'Solo T&uacute;' de la Teatrer&iacute;a de &Aacute;brego concluir&aacute; este fin de semana con la presencia de dos destacados artistas: el Mai Rojas, exintegrante del Circo del Sol, y el c&aacute;ntabro Ricardo Moya.
    </p><p class="article-text">
        Rojas presentar&aacute; este viernes y s&aacute;bado, en Oru&ntilde;a de Pi&eacute;lagos y a las 20.00 horas, 'El laberinto del fauno y el Viaje', una creaci&oacute;n que tuvo origen durante su etapa en el Circo del Sol.
    </p><p class="article-text">
        Este espect&aacute;culo, seg&uacute;n ha informado la Teatrer&iacute;a de &Aacute;brego, es una sinfon&iacute;a visual en dos movimientos creada e interpretada por Mai Rojas, compuesto por tres piezas independientes de corta duraci&oacute;n. Un espect&aacute;culo unipersonal que engloba la belleza pl&aacute;stica de la danza y la elocuencia narrativa del teatro.
    </p><p class="article-text">
        Un pintor es seducido por la idea de crear un cuadro tan vivo que tome forma y eche a andar. Fantas&iacute;a y realidad se mezclan en un viaje surrealista a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n, los sue&ntilde;os y los recuerdos de este artista.
    </p><p class="article-text">
        El domingo, a las 20.00 horas, ser&aacute; el turno del c&aacute;ntabro Ricardo Moya, quien pondr&aacute; el broche de oro a la muestra con el reestreno de 'El sue&ntilde;o de un hombre rid&iacute;culo', dirigido por Mario Gas.
    </p><p class="article-text">
        Moya y Gas se han asociado para poner en pie 'El sue&ntilde;o de un hombre rid&iacute;culo', de Fiodor Dostoievsky. La actuaci&oacute;n de Ricardo Moya, es uno de esos ejercicios que rompe todas las barreras entre el int&eacute;rprete y el p&uacute;blico y que permanece en la memoria del espectador por mucho tiempo, seg&uacute;n la Teatrer&iacute;a de &Aacute;brego.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Divertida a ratos, sobrecogida otras veces y siempre sorprendida, la audiencia no puede menos que rendirse, desde el primer instante, a la poderosa capacidad persuasiva de este santanderino que en algo menos de una hora exhibe un cat&aacute;logo de recursos s&oacute;lo al alcance de primer&iacute;simos actores&rdquo;, subrayan los organizadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alesander García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/abrego-inunda-fin-semana-teatro_1_4044270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2016 18:50:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b44b2f57-d9e7-45c2-a873-78c7c65327fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b44b2f57-d9e7-45c2-a873-78c7c65327fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81264" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Ábrego inunda de teatro el fin de semana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b44b2f57-d9e7-45c2-a873-78c7c65327fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatrería de Abrego,Mario Gas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de los límites]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cultura-teatro_132_5733753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de los límites"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mario Gas dirige 'El veneno del teatro', una obra de suspense en la que un aristócrata pretende que un actor represente para él la muerte de Sócrates.</p><p class="subtitle">En la dialéctica entre los dos personajes se impondrá la visión del noble, que considera que no se pueden transmitir sentimientos sin vivirlos.</p><p class="subtitle">Una pieza inquietante perfectamente resuelta por los argentinos Miguel Ángel Solá y Daniel Freire, en el Romea hasta el 28 de julio.</p></div><p class="article-text">
        Un hombre elegante, actor. Un mayordomo. Una cita con un arist&oacute;crata que tiene un concepto muy particular del teatro, de la realidad, de la ficci&oacute;n, los sentimientos sobre las tablas. Una espera inquietante. El se&ntilde;or de la casa no viene. Una copa de vino de Chipre. Otra. Y tres. La espera no termina. &ldquo;Me voy, esto es una falta de respeto&rdquo;. Pero todo se arregla: el se&ntilde;or aparece en escena. Quiere que el prestigioso actor represente un determinado pasaje de una obra que &eacute;l ha escrito, el de la muerte de S&oacute;crates. Y deber&aacute; ser una interpretaci&oacute;n seg&uacute;n las teor&iacute;as del se&ntilde;or: sintiendo los sentimientos para transmitirlos. Sinceridad, pura fidelidad, la perfecci&oacute;n interpretativa. &ldquo;El teatro no debe ser ficci&oacute;n, debe ser el placer de violar las normas establecidas&rdquo;, dice el due&ntilde;o de casa. Pero lo que ha de interpretar el actor es... la muerte. Debe sentir la muerte para convencer a su anfitri&oacute;n y, as&iacute;, salvar la vida. Pero el vino chipriota... &iquest;que ten&iacute;a aquel vino demasiado dulce, que hace que se le tambaleen las piernas? &iquest;Qu&eacute; bebi&oacute; S&oacute;crates para suicidarse? El juego perverso que persigue el noble ya tiene todos los elementos y, sin que el invitado se d&eacute; cuenta, la funci&oacute;n ha comenzado.
    </p><p class="article-text">
        La obra del valenciano Rodolf Sirera, ubicada entre los siglos XVIII y XIX, e interpretada por dos grandes argentinos (Miguel &Aacute;ngel Sol&aacute; y Daniel Freire) y dirigida por Mario Gas, se convierte una trepidante carrera contrarreloj con un misterio que, poco a poco, magistralmente, se vuelve suspense: el p&uacute;blico va intuyendo lo que est&aacute; pasando, pero el actor, no. Y se ve dominado, humillado, hipnotizado. Se retuerce en el suelo, a los pies de su Dios, de quien lo puede mantener en vida. Llora, r&iacute;e, suplica, se ahoga en su propio llanto. La tensi&oacute;n creciente hasta llegar a l&iacute;mites desconocidos. Son los l&iacute;mites entre la ficci&oacute;n y la realidad, entre el teatro y la vida, los que el arist&oacute;crata quiere borrar para siempre en una representaci&oacute;n que debe ser, por fuerza, &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la interpretaci&oacute;n de los &uacute;nicos protagonistas, la escenograf&iacute;a, la iluminaci&oacute;n y la m&uacute;sica juegan un papel importante en <em>El veneno del teatro</em>. Mantienen este <em>in crescendo</em> que nos atrapa en una invisible red perversa. Los juegos de luz destripan al m&aacute;rtir y enaltecen el se&ntilde;or, acentuando los convencionalismos, que es lo que son las clases sociales, tal como coinciden en destacar los dos al principio. La elegante y austera sala de la noble mansi&oacute;n se convierte en una (presunta) tumba y las contadas intervenciones musicales acaban de ali&ntilde;ar una atm&oacute;sfera que, dicho sea de paso, va de la mano del majestuoso teatro Romea.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello dura poco m&aacute;s de una hora. Bravo. No hace falta m&aacute;s. Es una hora intens&iacute;sima, que desgasta a los actores e incluso a los espectantes espectadores. Pensar d&oacute;nde se encuentran los l&iacute;mites de la ficci&oacute;n, hasta d&oacute;nde se puede llegar para transmitir un sentimiento, qu&eacute; puede llegar a pasar cuando este sentimiento es la muerte y se ha de vivir en la propia piel para transmitirlo... es una tarea adictiva y muy estresante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Polo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cultura-teatro_132_5733753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jul 2013 16:00:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243286" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243286" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más allá de los límites]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mario Gas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Més enllà dels límits]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cultura-teatro_132_5733745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Més enllà dels límits"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mario Gas dirigeix ‘El veneno del teatro’, una obra de suspens en la qual un aristòcrata pretén que un actor representi per a ell la mort de Sòcrates.</p><p class="subtitle">En la dialèctica entre els dos personatges s’imposarà la visió del senyor, que considera que no es poden transmetre sentiments sense viure’ls.</p><p class="subtitle">Una peça inquietant perfectament resolta pels argentins Miguel Ángel Solá i Daniel Freire, en el Romea fins el 28 de juliol.</p></div><p class="article-text">
        Un home elegant, actor. Un majordom. Una cita amb un arist&ograve;crata que t&eacute; un concepte molt particular del teatre, de la realitat, de la ficci&oacute;, dels sentiments sobre les taules. Una espera inquietant. El senyor de la casa no ve. Una copa de vi de Xipre. Una altra. I tres. L&rsquo;espera no s&rsquo;acaba. &ldquo;Me&rsquo;n vaig, aix&ograve; &eacute;s una manca de respecte&rdquo;. Per&ograve; tot s&rsquo;arregla: el senyor apareix en escena. Vol que el prestigi&oacute;s actor representi un determinat passatge d&rsquo;una obra que ell ha escrit, el de la mort de S&ograve;crates. I haur&agrave; de ser una interpretaci&oacute; segons les teories del senyor: sentint els sentiments per transmetre&rsquo;ls. Sinceritat, pura fidelitat, la perfecci&oacute; interpretativa. &ldquo;El teatre no ha de ser ficci&oacute;, ha de ser el plaer de violar les normes establertes&rdquo;, diu l&rsquo;amo de casa. Per&ograve; el que ha d&rsquo;interpretar l&rsquo;actor &eacute;s... la mort. Ha de sentir la mort per conv&egrave;ncer el seu amfitri&oacute; i, aix&iacute;, salvar la vida. Per&ograve; el vi xipriota... qu&egrave; tenia aquell vi massa dol&ccedil;, que li fa trontollar les cames? Qu&egrave; va beure S&ograve;crates per su&iuml;cidar-se? El joc pervers que persegueix el noble ja t&eacute; tots els elements i, sense que el convidat se n&rsquo;adoni, la funci&oacute; ha comen&ccedil;at.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;obra del valenci&agrave; Rodolf Sirera, ubicada entre els segles XVIII i XIX, i interpretada per dos grans argentins (Miguel &Aacute;ngel Sol&aacute; y Daniel Freire) i dirigida per Mario Gas, es converteix una trepidant cursa contrarrellotge amb un misteri que, a poc a poc, magistralment, esdev&eacute; en suspens: el p&uacute;blic va intuint el qu&egrave; est&agrave; passant, per&ograve; l&rsquo;actor, no. I es veu dominat, humiliat, gaireb&eacute; hipnotitzat. Es retor&ccedil; al terra, als peus del seu D&eacute;u, de qui el pot mantenir en vida. Plora, riu, suplica, s&rsquo;ofega en el propi plor. La tensi&oacute; va creixent fins arribar a l&iacute;mits desconeguts. S&oacute;n els l&iacute;mits entre la ficci&oacute; i la realitat, entre el teatre i la vida; els que l&rsquo;arist&ograve;crata vol esborrar per sempre en una representaci&oacute; que ha de ser, per for&ccedil;a, &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        A banda de la interpretaci&oacute; dels &uacute;nics protagonistes, l&rsquo;escenografia, la il&middot;luminaci&oacute; i la m&uacute;sica juguen un paper important a <em>El veneno del teatro</em>. Mantenen aquest <em>in crescendo</em> que ens atrapa en una invisible xarxa de perversitat. Els jocs de llum desbudellen el m&agrave;rtir i enalteixen el senyor, accentuant els convencionalismes, qu&egrave; &eacute;s el que s&oacute;n les classes socials, tal com coincideixen a dir els dos al principi. L&rsquo;elegant i austera sala de la noble mansi&oacute; es converteix en una (presumpta) tomba i les comptades intervencions musicals acaben d&rsquo;amanir una atmosfera que, dit sigui de pas, va de la m&agrave; del majestu&oacute;s teatre Romea.
    </p><p class="article-text">
        Tot plegat dura poc m&eacute;s d&rsquo;una hora. Bravo. No cal m&eacute;s. &Eacute;s una hora intens&iacute;ssima, que desgasta els actors i fins i tot els espectants espectadors. Pensar on es troben els l&iacute;mits de la ficci&oacute;, fins a on es pot arribar per transmetre un sentiment, qu&egrave; pot arribar a passar quan aquest sentiment &eacute;s la mort i s&rsquo;ha de viure en la pr&ograve;pia pell per transmetre&rsquo;l... &eacute;s una feina addictiva i molt estressant.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/918e50f6-89eb-4284-96cd-8019de8a0957_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Polo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cultura-teatro_132_5733745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jul 2013 15:54:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243286" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243286" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Més enllà dels límits]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6c66d782-a683-4cf4-a85f-0ad0b1dc51f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mario Gas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
