<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ghana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/ghana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ghana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1012773" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Del despacho de Trump a unos almacenes de Ghana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-del-despacho-trump-almacenes-ghana_132_12578721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d3f927a-102a-4a81-87cd-b3f8221a9c6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Del despacho de Trump a unos almacenes de Ghana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toneladas de medicamentos a punto de caducar amontonados en un almacén. Recortes que dan para una semana de titulares, a los pocos meses se convierten en enfermedades. No es solo ideología, es un impacto en la vida real</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/del-despacho-de-trump-a-unos-almacenes-de-ghana/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Del despacho de Trump a unos almacenes de Ghana"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El recorte de los fondos de ayuda a la cooperaci&oacute;n internacional fue una de las primeras decisiones que tom&oacute; Donald Trump en su regreso a la Casa Blanca este a&ntilde;o. La agencia que se encargaba de esta funci&oacute;n, USAID, ha sido desde hace d&eacute;cadas el pulm&oacute;n para acceder a recursos de primera necesidad como medicinas o alimentos en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. Su desmantelamiento ya empieza a impactar en la poblaci&oacute;n de estos pa&iacute;ses, como en Ghana, donde la falta de fondos impide contratar a personal que distribuya las medicinas acumuladas en almacenes, por lo que estos medicamentos corren el riesgo de empezar a caducar.
    </p><p class="article-text">
        Gabriela S&aacute;nchez, jefa de Desalambre, la secci&oacute;n de Derechos Humanos de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, nos trae esta historia tras regresar de Ghana, a donde ha viajado con la ONG Anesvad, y donde ha comprobado c&oacute;mo esta situaci&oacute;n desencadena a su vez otros problemas graves de salud p&uacute;blica relacionados con enfermedades vinculadas a la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-del-despacho-trump-almacenes-ghana_132_12578721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 06:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9d3f927a-102a-4a81-87cd-b3f8221a9c6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="292117" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9d3f927a-102a-4a81-87cd-b3f8221a9c6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="292117" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Del despacho de Trump a unos almacenes de Ghana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9d3f927a-102a-4a81-87cd-b3f8221a9c6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cooperación al desarrollo,Pobreza,OMS - Organización Mundial de la Salud,Salud,Estados Unidos,Donald Trump,Ghana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Redadas, detenciones y "violaciones correctivas": un proyecto de ley homófobo aumenta los ataques LGTBI en Ghana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/redadas-detenciones-violaciones-correctivas-proyecto-ley-homofobo-aumenta-ataques-lgtbi-ghana_1_9226050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/440c0508-425b-4452-97be-16a0c0ba5c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Redadas, detenciones y &quot;violaciones correctivas&quot;: un proyecto de ley homófobo aumenta los ataques LGTBI en Ghana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La iniciativa prevé penas de cárcel para personas que se identifican como homosexuales y también cirugía “correctiva” para personas intersexuales</p><p class="subtitle">Casa Frida, un refugio LGTBI para “volver al mundo” tras sufrir violencia en México</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que se present&oacute; el proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+ hemos visto aumentar muchos tipos de violencia (contra los miembros de esta comunidad)&rdquo;, indica Leila, una activista <em>queer</em> de Ghana, al hablar del impacto de un proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+ presentado en el parlamento hace un a&ntilde;o: &ldquo;Ataques por parte de personas, comunidades, as&iacute; como un aumento de las llamadas violaciones correctivas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Leila describe un caso reciente en el que ha trabajado, en el que seis hombres robaron y violaron a tres mujeres de unos 30 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n explica el caso de una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os que fue violada por hombres que afirmaban que era lesbiana. Muchas de estas violaciones no se denuncian porque los agresores son familiares de las v&iacute;ctimas o miembros de su comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mera presentaci&oacute;n del proyecto de ley ha hecho que muchas personas ignorantes se comporten como si esta iniciativa ya hubiera prosperado y la ley se hubiera aprobado&rdquo;, lamenta la activista: &ldquo;Y creen que esto les da carta blanca para asesinar, cometer abusos o detener, de la forma que estimen oportuno, a las personas LGBTQ+&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una de las m&aacute;s duras</h3><p class="article-text">
        De aprobarse, esta iniciativa legal contra las personas LGBTQ+ presentada ante el parlamento de Ghana en agosto pasado y que est&aacute; siendo revisada por una comisi&oacute;n parlamentaria, ser&iacute;a una de las leyes m&aacute;s duras y radicales del continente africano.
    </p><p class="article-text">
        El borrador actual del proyecto de ley, propuesto por parlamentarios de la oposici&oacute;n y respaldado p&uacute;blicamente por miembros del Gobierno de la presidenta Nana Akufo-Addo y el Partido Nuevo Patri&oacute;tico en el poder, criminaliza los actos homosexuales y <em>queer</em>, as&iacute; como identificarse como una persona LGBTQ+, con penas de hasta cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; castigado defender a las personas LGBTQ+, con penas de hasta 10 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Cualquier persona que auspicie grupos o reuniones para defender los derechos de las personas LGBTQ+ en un lugar f&iacute;sico o en un sitio web que le pertenezca tambi&eacute;n incurre en un delito. Cualquier persona que sea testigo o tenga conocimiento de actos tipificados como delito en el proyecto de ley tendr&aacute; la obligaci&oacute;n de denunciarlos.
    </p><h3 class="article-text">Detenciones</h3><p class="article-text">
        Los activistas han denunciado que este proyecto de ley tiene por objetivo extinguir y acabar con la identidad gay y <em>queer</em> en Ghana, as&iacute; como crear las condiciones para que sea posible un mayor control y ataques contra las minor&iacute;as sexuales. El &ldquo;travestismo&rdquo; tambi&eacute;n ser&iacute;a perseguido. En virtud del borrador del proyecto de ley, el Estado &ldquo;orientar&iacute;a&rdquo; a las personas intersexuales para que se sometan a una cirug&iacute;a correctiva.
    </p><p class="article-text">
        Se espera que la comisi&oacute;n de revisi&oacute;n constitucional que examina el proyecto de ley recomiende enmiendas en las pr&oacute;ximas semanas, por lo que es posible que algunos art&iacute;culos del actual borrador sufran modificaciones. Sin embargo, el contenido del borrador ha hecho que cale un determinado mensaje en el pa&iacute;s. La histeria de masas contra las personas LGBTQ+ -y quienes defienden los derechos de este colectivo- se ha intensificado en los &uacute;ltimos 18 meses. 
    </p><p class="article-text">
        En febrero del a&ntilde;o pasado, un centro comunitario -que ofrec&iacute;a un lugar de reuni&oacute;n y brindaba apoyo a personas homosexuales y <em>queer-</em> se vio obligado a cerrar tras recibir ataques por parte de pol&iacute;ticos, grupos civiles y religiosos, y medios de comunicaci&oacute;n. Si bien no fue el primer centro en ofrecer un servicio de este tipo s&iacute; fue el que alcanz&oacute; una mayor notoriedad, ya que anunci&oacute; su ayuda sin la discreci&oacute;n habitual que los grupos que defienden los derechos de las personas LGBTQ+ suelen emplear para poder operar en Ghana.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de diplom&aacute;ticos extranjeros y europeos en la inauguraci&oacute;n del centro se consider&oacute; un acto de provocaci&oacute;n, ya que a menudo se afirma que la identidad gay y queer va en contra de la cultura africana y que es promovida por Occidente.
    </p><h3 class="article-text">Redadas</h3><p class="article-text">
        Alex Donkor, fundador del grupo Derechos LGBTQ+ Ghana ha indicado que han aumentado los ataques denunciados, especialmente fuera de Accra, con redadas peri&oacute;dicas en reuniones en las que presuntamente participan personas LGBTQ+.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una fiesta celebrada el mes pasado la polic&iacute;a detuvo a 30 personas por ser homosexuales, fueron detenidas y extorsionadas por la polic&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es solo un ejemplo del tipo de situaciones que vemos con frecuencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Leila es una de las 21 personas que fueron detenidas en marzo en la ciudad de Ho, en un evento de formaci&oacute;n para personas que prestan asesoramiento legal a las minor&iacute;as sexuales. Estuvieron detenidas durante meses y algunas sufrieron abusos por parte de la polic&iacute;a antes de ser liberadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha pasado m&aacute;s de un a&ntilde;o y todav&iacute;a lucho por recomponerme&rdquo;, lamenta: &ldquo;Salimos de la c&aacute;rcel y nos golpearon con un proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+, siento que mi vida se ha parado. Si eres una persona <em>queer</em>, es como si este proyecto de ley tratara de borrar tu existencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde finales del a&ntilde;o pasado, la comisi&oacute;n de revisi&oacute;n constitucional ha estado celebrando audiencias p&uacute;blicas para escuchar la opini&oacute;n de grupos que est&aacute;n a favor y en contra de esta iniciativa.
    </p><h3 class="article-text">Debate legislativo</h3><p class="article-text">
        Rita Nketiah, experta sobre los derechos de las mujeres y personas LGBTQ+ en Human Rights Watch, indica que, aunque es previsible que se apruebe el proyecto de ley, las audiencias han sido importantes ya que contribuir&aacute;n a dar forma al contenido final de esta ley.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha dado a los grupos de defensa de las personas LGBTQ+ la inusual oportunidad de presentar sus argumentos de manera directa y abierta en el parlamento&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La comisi&oacute;n de revisi&oacute;n constitucional ha dejado claro que el proyecto de ley no se va a detener, pero lo que s&iacute; es objeto de debate es el contenido del mismo. Quieren asegurarse de que el texto final resista bien el paso del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de ley ha evidenciado la ignorancia de los parlamentarios sobre cuestiones de g&eacute;nero y sexualidad; tambi&eacute;n la ignorancia en torno a lo que significa ser una persona intersexual. De hecho, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se ha hecho muy evidente la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de este grupo.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, la polic&iacute;a de Ho detuvo a una mujer intersexual. Los agentes la desnudaron en p&uacute;blico en la comisar&iacute;a y cuestionaron su g&eacute;nero. Los polic&iacute;as la acusaron de negar su condici&oacute;n de hombre, le asignaron una celda de hombres y animaron a los presos a violarla &ldquo;porque dice que es mujer y tal vez as&iacute; deja de tener esta duda en su mente enferma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sam George, diputado y destacado defensor del proyecto de ley en los medios de comunicaci&oacute;n del pa&iacute;s, ha apoyado esta iniciativa y el derecho del Estado a obligar a las personas intersexuales a someterse a una cirug&iacute;a correctiva.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Emma Reverter. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Akinwotu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/redadas-detenciones-violaciones-correctivas-proyecto-ley-homofobo-aumenta-ataques-lgtbi-ghana_1_9226050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 20:19:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/440c0508-425b-4452-97be-16a0c0ba5c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35854" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/440c0508-425b-4452-97be-16a0c0ba5c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35854" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Redadas, detenciones y "violaciones correctivas": un proyecto de ley homófobo aumenta los ataques LGTBI en Ghana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/440c0508-425b-4452-97be-16a0c0ba5c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Ghana,África,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jokkoo, política antirracista para las pistas de baile]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/jokkoo-politica-antirracista-pistas-baile_1_8843980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d33a7576-1606-4cd9-b52c-bfa46ac4f3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jokkoo, política antirracista para las pistas de baile"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo barcelonés ha recibido el encargo de comisariar el ciclo musical Electrónica en Abril, que anualmente tiene lugar en La Casa Encendida de Madrid, dando como resultado un cartel dominado por artistas africanos</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Las estrellas de la música española siguen siendo blancas</p></div><p class="article-text">
        En 2045 tal vez ya no tendr&aacute; sentido publicar art&iacute;culos como este, pero que en 2022 seis afrodescendientes asuman el comisariado de un festival de m&uacute;sica electr&oacute;nica en Madrid es un hito cultural de gran magnitud en un pa&iacute;s que, por decirlo finamente, tiene <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/estrellas-musica-espanola-siguen-blancas_1_8411212.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n problem&aacute;tica con la negritud</a>. Este a&ntilde;o el colectivo Jokkoo, afincado en Barcelona, es el responsable de la programaci&oacute;n del ciclo Electr&oacute;nica en Abril que organiza La Casa Encendida. Solo as&iacute; se explica que del 31 de marzo al 3 de abril el centro cultural madrile&ntilde;o reciba un pu&ntilde;ado de artistas procedentes de Ghana, Tanzania, Angola y Uganda.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;nes son Jokkoo? Maguette Dieng (alias Mbodj) y Miriam Camara (alias TNTC) son las &uacute;nicas integrantes del colectivo nacidas en Espa&ntilde;a. La primera es de familia senegalesa y la segunda tiene sus ra&iacute;ces en Guinea-Conakry. Baba Sy naci&oacute; en Senegal y vive en Espa&ntilde;a desde hace d&eacute;cadas. Nicolas Beliot (alias Mookie, nacido en Francia y con ra&iacute;ces en la isla caribe&ntilde;a de Guadalupe), Isma&euml;l Ndiaye (alias B4mba, nacido en Francia y de origen senegal&eacute;s) y Oscar Taylor (alias Opoku, ingl&eacute;s de familia ghaniana) completan la familia Jokkoo. La m&aacute;s joven tiene 28 a&ntilde;os y el mayor roza los 40. Los seis est&aacute;n vinculados, con mayor o menor intensidad, a la escena electr&oacute;nica de baile barcelonesa en calidad de productores o discjockeys.
    </p><p class="article-text">
        El que m&aacute;s recorrido tiene es Baba Sy. Entre 2013 y 2017 altern&oacute; funciones de camarero y dj residente en la sala Razzmatazz y protagoniz&oacute; salvajes sesiones de techno agresivo en las fiestas This Is Hardcore como 50% del d&uacute;o Babarians. &ldquo;Daban un poco de miedo&rdquo;, reconoce Maguette, que lo conoci&oacute; en aquella &eacute;poca. Baba y Maguette son la matriz del colectivo Jokkoo, fundado hace cinco a&ntilde;os a partir de un encuentro cultural de la comunidad afrodescendiente en el que hubo comida, conciertos y sesiones de discjockeys. En 2017, ella a&uacute;n se dedicaba al patronaje de telas, pero como mel&oacute;mana compart&iacute;a con Baba una sensaci&oacute;n creciente. &ldquo;Detect&aacute;bamos que faltaba una presencia de m&uacute;sica electr&oacute;nica africana en los clubs y quisimos hacer algo&rdquo;, resumen. Ese a&ntilde;o Baba se hart&oacute; de pinchar m&uacute;sica que no le representaba y decidi&oacute; concentrar sus esfuerzos en visibilizar los sonidos electr&oacute;nicos africanos que ya empezaban a ser demandados por los festivales y los clubs del norte global.
    </p><p class="article-text">
        En Razzmatazz, Baba y Maguette conocer&iacute;an a Opoku. Coincidieron los tres pinchando como refuerzo en un concierto del grupo anglo-ugand&eacute;s Nihiloxica en 2019. Autom&aacute;ticamente lo sumaron a la familia Jokkoo. Entre el p&uacute;blico estaba Mookie, que intuy&oacute; que Jokkoo pod&iacute;a ser un buen barco al que subirse. &ldquo;No s&eacute; lo que es, pero me apunto&rdquo;, decidi&oacute;. Ese mismo a&ntilde;o, B4mba abandon&oacute; Montpellier y se instal&oacute; definitivamente en Barcelona. A Miriam no la conocieron en los clubs, sino en eventos de la comunidad afrodescendiente. Miriam vivi&oacute; una temporada en la Nova Usurpada, &ldquo;un centro social ocupado de gente migrante y racializada que intentaba cubrir el vac&iacute;o de okupas antirracistas&rdquo;, explica. &ldquo;&iexcl;Migra y resiste!&rdquo; era uno de sus lemas antes del desalojo. En la Nova Usurpada se hac&iacute;an fiestas. Alguien ten&iacute;a que pinchar y as&iacute; empez&oacute; Miriam.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; pincha un discjockey negro?</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Jokkoo es un proyecto, una visi&oacute;n. Nuestra misi&oacute;n es fomentar un respeto por nuestro sonido, nuestra di&aacute;spora y nuestro continente en el mundo nocturno&rdquo;, suelta Baba, que lleva d&eacute;cadas acudiendo a clubs en los que solo pinchan discjockeys blancos. &ldquo;Hay un sonido electr&oacute;nico africano que no se escucha. La di&aacute;spora africana est&aacute; haciendo una m&uacute;sica brutal, pero no tenemos representaci&oacute;n en los clubes. En Europa no se investiga el sonido urbano africano ni la electr&oacute;nica africana&rdquo;, lamenta. Maguette a&ntilde;ade un matiz: &ldquo;El sonido negro electr&oacute;nico que suena en los clubs es el techno de Detroit, el house de Chicago&hellip; Puedes ver discjockeys negros, s&iacute;, pero casi todos son de la di&aacute;spora americana y de una generaci&oacute;n m&aacute;s antigua. Es necesario actualizar esa mirada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e641747-52f5-44be-8009-68f67e425913_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los miembros del colectivo de dj, productores y programadores Jokkoo, la semana pasada en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los miembros del colectivo de dj, productores y programadores Jokkoo, la semana pasada en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El club de baile es uno de tantos espacios de nuestra sociedad en los que los prejuicios racistas y los equ&iacute;vocos pueden eternizarse. &ldquo;Ves a una persona blanca en el escenario y no puedes saber qu&eacute; va a pinchar. Pero ves a un discjockey negro y ya esperas qu&eacute; va a poner: afrobeat, afrohouse, Fela Kuti&hellip; Hay que empezar a romper eso&rdquo;, propone Miriam. La misi&oacute;n que se ha autoimpuesto Jokkoo trasciende lo musical para adentrarse en lo sociocultural. &ldquo;Est&aacute; muy bien que un chico afro de Badalona vaya a Razzmatazz y nos encuentre pinchando. Se va a sentir acogido, va a sentir que encaja. Y eso tiene gran valor&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Jokkoo es un proyecto, una visión. Nuestra misión es fomentar un respeto por nuestro sonido, nuestra diáspora y nuestro continente en el mundo nocturno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Baba Sy</span>
                                        <span>—</span> Dj
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este fin de semana Jokkoo ha programado una de sus veladas trimestrales en Razzmatazz, con la discjockey ugandesa Catu Diosis y el colectivo afrogalo Maraboutage, entre otros. Representando al colectivo estaba Opoku. Son d&iacute;as excitantes para Jokko. &ldquo;Uno de los grandes cambios que noto es que tanto clubs como festivales est&aacute;n abriendo la curadur&iacute;a a colectivos. Un colectivo de discjockeys puede estar m&aacute;s actualizado que un <em>booker</em>. Es una f&oacute;rmula que no tiene fallo&rdquo;, celebra Maguette. Por otro lado, la idea de delegar la programaci&oacute;n a un colectivo genera un efecto ola vital para la misi&oacute;n de Jokkoo: &ldquo;Hace que se perciba un movimiento y que haya una mayor identificaci&oacute;n del p&uacute;blico con los que pinchan. Se genera una familia grande en el p&uacute;blico, m&aacute;s all&aacute; de la peque&ntilde;a familia que pincha. Cuando salimos del club, la familia ya ha crecido&rdquo;, suma Baba.
    </p><h3 class="article-text">Misioneros de ida y vuelta</h3><p class="article-text">
        Al hablar de &Aacute;frica y de misiones pronto vienen a la memoria aquellos religiosos que llegaron al continente para expandir el cristianismo. Sin embargo, a Jokkoo les gusta referirse a su objetivo como una misi&oacute;n, reapropi&aacute;ndose del t&eacute;rmino y devolvi&eacute;ndolo a esta Europa en la que ahora ellos quieren propagar la electr&oacute;nica africana. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de desarrollar nuestras carreras, queremos cambiar la perspectiva de lo que se entiende por m&uacute;sica electr&oacute;nica de calidad. Programando podemos introducir esta mirada. &iquest;Por qu&eacute; este artista nunca ha estado en Espa&ntilde;a si lo hace igual de bien que este otro que viene cada a&ntilde;o? Eso es mirar m&aacute;s all&aacute; tu carrera y de ese individualismo que siempre ha tenido el discjockey o del artista que se promociona a s&iacute; mismo y ya est&aacute;&rdquo;, plantea Maguette.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e06eded5-62d5-4526-bb63-9fc4750423e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De izquierda a derecha, B4mba, TNTC, Mbodj, Mookie y Baba Sy"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De izquierda a derecha, B4mba, TNTC, Mbodj, Mookie y Baba Sy                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y para expandir su misi&oacute;n, Jokkoo est&aacute;n empleando todos los instrumentos a su alcance: sus componentes emiten un p&oacute;dcast en la emisora digital Dublab, han pinchado en fiestas de peque&ntilde;as asociaciones culturales y en festivales municipales como BAM-Cultura Viva, en el S&oacute;nar y el Boiler Room, programan en museos como el Macba y, en definitiva, meten la cabeza donde pueden. &ldquo;Todas las plataformas son buenas&rdquo;, coinciden. Y siendo seis, se reparten en funci&oacute;n de d&oacute;nde se sienta m&aacute;s &uacute;til y c&oacute;modo cada cual. &ldquo;Se trata de planear algo que pique un poco y abra una puerta mental. De repente, unas personas pueden interesarse en esta m&uacute;sica, conectar con gente que est&aacute; creando ese sonido en &Aacute;frica y, a partir de ah&iacute;, conectar con otras personas de la di&aacute;spora que tambi&eacute;n lo hacen. Y todo eso crea una tela de ara&ntilde;a que poco a poco va creciendo&rdquo;, intuye Mookie. Las telas de ara&ntilde;a son la red que sostiene la cultura. Y lo interesante aqu&iacute; es que el v&iacute;nculo entre Jokkoo y el ciclo Electr&oacute;nica en Abril se forj&oacute; en el punto m&aacute;s lejano de esta tela de ara&ntilde;a que entrelaza la di&aacute;spora africana.
    </p><h3 class="article-text">Empez&oacute; en Uganda</h3><p class="article-text">
        En 2019 Maguette y Baba planearon un viaje de placer y descubrimiento al festival Nyegue Nyegue que se celebra en Uganda desde 2015. &ldquo;Si representas un sonido, tienes que saber lo que se cuece y para eso no vale estar solo sentado frente al port&aacute;til&rdquo;, justifica Baba. &ldquo;La gente dice que es uno de los mejores de &Aacute;frica porque pasa en &Aacute;frica, pero es uno de los mejores festivales del mundo. Tiene un <em>line up</em> brutal con representaci&oacute;n de artistas de todos los continentes&rdquo;, amplia Maguette. Trat&aacute;ndose de un festival que abraza todo tipo de sonidos electr&oacute;nicos del continente africano y su di&aacute;spora, Maguette y Baba ofrecieron sus servicios como discjockeys y entraron a formar parte de su cartel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Unas personas pueden interesarse en esta música, conectar con gente que está creando ese sonido en África y, a partir de ahí, conectar con otras personas de la diáspora que también lo hacen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mookie</span>
                                        <span>—</span> Programador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El recuerdo de su experiencia en Nyegue Nyegue va m&aacute;s all&aacute; de haber pinchado all&iacute;. &ldquo;&iquest;Emocionante? Fue m&aacute;s que eso. Era un planeta negro, un para&iacute;so negro&rdquo;, intenta explicar Baba a&uacute;n traspuesto por el impacto que le supuso verse rodeado de discjockeys y artistas negros tras d&eacute;cadas acudiendo a pistas de baile 100% blancas. &ldquo;Adem&aacute;s, hab&iacute;a muchas dj. Creo que vi pinchar a m&aacute;s mujeres que hombres y fue muy impactante tambi&eacute;n sentir esa energ&iacute;a femenina&rdquo;, a&ntilde;ade Maguette. Una de las escas&iacute;simas espa&ntilde;olas en aquel festival ugand&eacute;s era M&oacute;nica Carroquino, subdirectora de La Casa Encendida. El destino quiso que se conocieran a 8.500 kil&oacute;metros de Madrid y Barcelona. Lleg&oacute; la pandemia y el planeta se detuvo, pero el recuerdo de aquel viaje a Uganda no se le borr&oacute; ni a Baba ni a Maguette. Tampoco, a M&oacute;nica Carroquino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c5910644-54c0-4cfb-a525-b74c5b276153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Del 31 de marzo al 3 de abril, La Casa Encendida recibe un puñado de artistas procedentes de Ghana, Tanzania, Angola y Uganda, convocados gracias al comisariado del colectivo Jokkoo (en la foto)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Del 31 de marzo al 3 de abril, La Casa Encendida recibe un puñado de artistas procedentes de Ghana, Tanzania, Angola y Uganda, convocados gracias al comisariado del colectivo Jokkoo (en la foto)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En oto&ntilde;o de 2021, el colectivo Jokkoo recib&iacute;a el encargo de programar la nueva edici&oacute;n del madrile&ntilde;o Electr&oacute;nica en Abril. Es, con diferencia, el encargo de mayor envergadura que han recibido Maguette, Baba y compa&ntilde;&iacute;a hasta la fecha. Y aqu&iacute; se produce una llamativa paradoja: las instituciones culturales est&aacute;n abriendo sus puertas a la electr&oacute;nica panafricana con m&aacute;s inter&eacute;s que los clubs de baile. Miriam recela: &ldquo;A las instituciones les interesa. No s&eacute; si es por la cuota de diversidad, pero ahora les interesan cosas que han estado ignorando mucho tiempo. Y les da un capital social&rdquo;, intuye. Maguette incide en que son las instituciones las que est&aacute;n dando el paso y acerc&aacute;ndose a sus planteamientos, a diferencia de los clubs, a los que han tenido que insistir y convencer a base de tiempo. &ldquo;Pero m&aacute;s all&aacute; de la cuota, hay gente en estas instituciones que se interesa por cosas nuevas y le pone amor y cuidado&rdquo;, celebra Dieng.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde la presencia de artistas africanos en la agenda musical es poco m&aacute;s que una ex&oacute;tica excepci&oacute;n, Jokkoo ha dado la vuelta por completo a la fisonom&iacute;a del ciclo Electr&oacute;nica en Abril. Del 31 de marzo al 3 de abril, La Casa Encendida acoger&aacute; actuaciones de la rapera ugandesa MC Yallah, del d&uacute;o de trepidante singeli tanzano Duke &amp; Mczo, del productor de kuduro angole&ntilde;o Nazar, del proyecto palestino de hip-hop Lil Asaf &amp; Ba y del artista multidisciplinar ghaniano Steloo, as&iacute; como in&eacute;ditas escalas en Espa&ntilde;a de artistas de la di&aacute;spora africana como la inglesa Klein o el franc&eacute;s Nsodos. &ldquo;Es la mejor programaci&oacute;n que he visto en mi vida&rdquo;, suelta Mookie, mientras repasa mentalmente, una y otra vez, la lista de artistas que componen este cartel inimaginablemente negro.
    </p><h3 class="article-text">FOC, su propio club</h3><p class="article-text">
        La pen&uacute;ltima aventura del colectivo Jokkoo ha sido fundar su propio local para no tener que vivir a expensas de lo que encaja o no encaja en las cada vez m&aacute;s apretadas agendas de los clubs. Se llama FOC (fuego, en catal&aacute;n) y est&aacute; en la tercera planta de una nave industrial semiabandonada en la Zona Franca de Barcelona, a escasos metros del cementerio de Montju&iuml;c. A&uacute;n est&aacute;n trabajando en el dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico y sonoro del espacio, pero ya han montado alguna fiesta. En diciembre pinch&oacute; De Schuurman, un discjockey afroholand&eacute;s con ra&iacute;ces en la isla caribe&ntilde;a de Cura&ccedil;ao. Aquel s&aacute;bado noche, en la inmensa y di&aacute;fana pista del club FOC, hubo una inusual mezcla de colores de piel entre el p&uacute;blico. Mientras Baba Sy y De Schuurman se alternaban en los mandos, en una de las paredes del local se proyectaba <em>Afro Samurai,</em> anime japon&eacute;s de est&eacute;tica futurista protagonizado por un joven de pelo afro que busca justicia en el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/jokkoo-politica-antirracista-pistas-baile_1_8843980.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Mar 2022 20:56:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d33a7576-1606-4cd9-b52c-bfa46ac4f3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1842559" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d33a7576-1606-4cd9-b52c-bfa46ac4f3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1842559" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Jokkoo, política antirracista para las pistas de baile]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d33a7576-1606-4cd9-b52c-bfa46ac4f3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[música urbana,Música electrónica,Rap,Senegal,Guinea,Barcelona,Madrid,Ghana,La Casa Encendida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inmigrantes ghaneses donan casi 1.900 euros a la cuenta solidaria de Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/inmigrantes-ghaneses-cuenta-solidaria-lorca_1_5948115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54ba577b-3490-441b-8dea-0aa91df7cc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inmigrantes ghaneses donan casi 1.900 euros a la cuenta solidaria de Lorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con las aportaciones que se han recibido en las últimas semanas en la cuenta del Ayuntamiento se han adquirido, entre otras cosas, tabletas para permitir a las familias videoconferencias con ancianos ingresados en residencias</p></div><h1 class="article-text">El colectivo de inmigrantes de Ghana residente en Lorca ha donado 1.880 euros a la cuenta solidaria del Ayuntamiento que re&uacute;ne las aportaciones econ&oacute;micas para la compra de equipos de protecci&oacute;n integral contra el coronavirus y alimentos para familias  en situaci&oacute;n de vulnerabilidad por la pandemia.</h1><p class="article-text">
        <span id=""></span>
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Asociaci&oacute;n de ghaneses, Baba Seidu, ha entregado este martes el cheque con el dinero reunido por su organizaci&oacute;n al alcalde, Diego Jos&eacute; Mateos, y a la concejala de Diversidad, Antonia P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Ambos han agradecido el gesto solidario de este colectivo de inmigrantes, que es uno de los m&aacute;s participativos de la ciudad &ldquo;que siempre est&aacute; dispuesto a ayudar y que vuelve a demostrar su implicaci&oacute;n con Lorca&rdquo;, ha dicho la edil.
    </p><p class="article-text">
        La cuenta solidaria abierta hace un mes por el Ayuntamiento ha superado los 50.000 euros de saldo, de los que hasta ahora 48.600 han sido utilizados para la compra de material sanitario y de desinfecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se han adquirido m&aacute;s de 100.000 equipos de protecci&oacute;n individual, materiales de  desinfecci&oacute;n y dispositivos m&oacute;viles como tabletas para permitir a las familias las videoconferencias con ancianos ingresados en geri&aacute;tricos o con residentes de centros de personas con discapacidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/inmigrantes-ghaneses-cuenta-solidaria-lorca_1_5948115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2020 14:56:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/54ba577b-3490-441b-8dea-0aa91df7cc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2478571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/54ba577b-3490-441b-8dea-0aa91df7cc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2478571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Inmigrantes ghaneses donan casi 1.900 euros a la cuenta solidaria de Lorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/54ba577b-3490-441b-8dea-0aa91df7cc95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lorca,Ghana,Solidaridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futbolista Iñaki Williams explica que su madre saltó embarazada la valla de Melilla: "No se lo deseo a nadie"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inaki-williams-ghana-bilbao-sabes_1_1358547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0ab0abb-e576-4730-bef9-39c36bfed453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futbolista Iñaki Williams explica que su madre saltó embarazada la valla de Melilla: &quot;No se lo deseo a nadie&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jugador del Athletic de Bilbao recuerda cómo su madre atravesó el desierto desde Ghana para llegar a Melilla, donde tuvo que saltar la valla embarazada</p><p class="subtitle">"A día de hoy hay mucha gente que lo sigue haciendo para dar un futuro mejor a sus hijos y ese futuro me lo han dado mis padres a mi”</p></div><p class="article-text">
        El delantero del Athletic, I&ntilde;aki Williams, ha explicado la traves&iacute;a que recorrieron sus padres para llegar a Melilla desde &lrm;&lrm;Acra (Ghana), atravesando el desierto. En una entrevista en &lsquo;El Larguero&rsquo;, el jugador explic&oacute; que durante un viaje familiar a Dub&aacute;i este verano, su madre record&oacute; aquel otro desierto y &ldquo;se puso a llorar porque record&oacute; todo lo que sufri&oacute; de joven&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1171679768976273408?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Eso te remueve el est&oacute;mago porque al final sabes que tus padres han vivido eso que no deseas para nadie, que a d&iacute;a de hoy hay mucha gente que lo sigue haciendo para dar un futuro mejor a sus hijos y ese futuro me lo han dado mis padres a mi&rdquo;, ha dicho Williams. Precisamente, su madre cruz&oacute; el desierto &ldquo;embaraza y el destino quiso que yo naciese en Basurto, en Bilbao y ser jugador del Athletic&rdquo;, insisti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, el deportista acudi&oacute; al programa 'La Resistencia', donde ya cont&oacute; c&oacute;mo sus padres llegaron a Bilbao, para lo que tuvieron que saltar la valla de Melilla.
    </p><p class="article-text">
        El bilba&iacute;no prolong&oacute; el pasado mes de agosto <a href="https://www.eldiario.es/norte/euskadi/Williams-Athletic-Club-Bilbao-rescision_0_930556997.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su contrato con el club hasta 2028</a>, con una cl&aacute;usula de rescisi&oacute;n de 135 millones de euros. &ldquo;Al final, cuando llegar al primer equipo siendo joven, de repente pasas de no tener nada a que vas por la calle y todo el mundo te reconoce. Yo he tenido la suerte de tener a mi madre, sobre todo, que, hablando mal, me da una hostia y me espabila&rdquo;, brome&oacute; en el programa de Cadena Ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inaki-williams-ghana-bilbao-sabes_1_1358547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Sep 2019 16:23:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0ab0abb-e576-4730-bef9-39c36bfed453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77479" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0ab0abb-e576-4730-bef9-39c36bfed453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77479" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El futbolista Iñaki Williams explica que su madre saltó embarazada la valla de Melilla: "No se lo deseo a nadie"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0ab0abb-e576-4730-bef9-39c36bfed453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay una sola África: el continente camina en muchas direcciones diferentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/politicas-economicas-africa_1_2971535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd994576-2b23-4ec8-86b4-eb09498542f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay una sola África: el continente camina en muchas direcciones diferentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El objetivo de la Unión Africana es que el continente avance hacia un territorio "pacífico, próspero e integrado", lo que puede ser un sueño muy lejano</p><p class="subtitle">La economía, el terrorismo, el cambio climático y las relaciones con las potencias extranjeras son los puntos que diferenciarán el avance de los diferentes países</p></div><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres africanos se reunir&aacute;n en Ad&iacute;s Abeba a finales de enero para debatir sobre las buenas y malas noticias que se han producido en el continente. La 30&ordf; cumbre de la&nbsp;<a href="https://au.int/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n Africana</a> se celebrar&aacute; bajo el lema: &ldquo;Hacia una &Aacute;frica pac&iacute;fica, pr&oacute;spera e integrada&rdquo;. El objetivo es loable, pero todav&iacute;a muy lejano.
    </p><p class="article-text">
        Alex Vines, del <em>think tank</em> de Londres Chatham House, cree que la consigna para &Aacute;frica de 2018 no ser&aacute; &ldquo;&Aacute;frica en alza&rdquo;, que ahora se ve excesivamente optimista, sino &ldquo;&Aacute;frica divergente&rdquo;, pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los diversos caminos que las diferentes partes del continente est&aacute;n tomando ser&aacute;n cada vez m&aacute;s evidentes. De este modo, encontraremos cosas bastante descorazonadoras en &Aacute;frica central y trayectorias m&aacute;s positivas en el sur y en la zona occidental del pa&iacute;s. Una tendencia que se repetir&aacute; es la ca&iacute;da de los l&iacute;deres tradicionales&rdquo;, apunta el experto.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/dec/21/gambia-president-yahya-jammeh-will-not-step-down" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuando Yahya Jammeh se neg&oacute; a aceptar el resultado de unas elecciones&nbsp;</a>que pon&iacute;an punto y final a sus 21 a&ntilde;os en el poder en 2016, la presi&oacute;n por parte de Senegal, Liberia y Nigeria <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/jan/21/anxious-gambians-await-former-president-yahya-jammeh-departure" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le oblig&oacute; a apartarse</a>. Este ejemplo continu&oacute; en otros pa&iacute;ses: la ca&iacute;da de Robert Mugabe despu&eacute;s de 37 a&ntilde;os en el poder y la salida de Angola de Jos&eacute; Eduardo Dos Santos despu&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez parecen m&aacute;s fr&aacute;giles muchos otros dirigentes que han estado en la c&uacute;spide del poder durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo (RDC), donde seguramente las <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/oct/02/go-kabila-go-new-effort-to-oust-drc-president-despite-fear-of-violence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revueltas</a>, las&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/dec/19/joseph-kabila-stopped-congolese-children-kasai-starvation-un" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesidades humanitarias</a> y el declive econ&oacute;mico se intensificar&aacute;n en 2018, Joseph Kabila, que lleva 16 a&ntilde;os en el poder, puede ser forzado a celebrar elecciones e incluso a dimitir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede que a final de a&ntilde;o se haya ido o est&eacute; a punto de hacerlo. Es un hombre rico, pero no es un hombre fuerte. En parte est&aacute; en el poder porque la &eacute;lite de Kinsasa no ha decidido qui&eacute;n va a ser su sucesor&rdquo;, apunta Vines.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/447a6074-e3db-429c-bf01-5ed126d21bb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una de las primeras ca&iacute;das inesperadas podr&iacute;a ser la salida prematura del poder de Jacob Zuma como presidente de Sud&aacute;frica&nbsp;en su segundo mandato. Aunque te&oacute;ricamente deber&iacute;a permanecer en el puesto hasta 2019, la elecci&oacute;n a finales de 2017 de <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/dec/18/cyril-ramaphosa-chosen-to-lead-south-africas-ruling-anc-party" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cyril Ramaphosa </a>como l&iacute;der del partido gobernante Congreso Nacional Africano, despu&eacute;s de una disputada votaci&oacute;n&nbsp;en el congreso del partido, puede que le obligue a hacerse a un lado.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a seguridad, decenas y posiblemente cientos de miles de personas siguen en riesgo&nbsp;de padecer hambruna o enfermedades asociadas como el c&oacute;lera, mientras que grandes masas de poblaci&oacute;n probablemente&nbsp;vayan a&nbsp;ser desplazadas. Una de las mayores crisis humanitarias que sacuden al mundo es la de Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de mayor estabilidad, se espera que la perspectiva de elecciones en Libia y Sud&aacute;n del Sur exacerbe las tensiones y alimente la violencia, seg&uacute;n indica un informe reciente de <a href="https://www.acaps.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acaps</a>, una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro que apoya a trabajadores humanitarios en la supervisi&oacute;n y el an&aacute;lisis en 150 pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si en 2017 las cosas no fueron bien, las predicciones para 2018 no son mejores. La violencia y la inseguridad seguramente sigan deterior&aacute;ndose en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Libia, Etiop&iacute;a, Mal&iacute; y Somalia&rdquo;, escribi&oacute; el director de Acaps, Lars Peter Nissen.
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso en los pa&iacute;ses en los que se est&aacute; luchando contra crisis humanitarias masivas hay lugares &ndash;a menudo ciudades&ndash; que lo est&aacute;n haciendo cada vez mejor. El noreste de Nigeria ha sido devastado por la persistente <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/nov/21/nigeria-mosque-attack-teenage-suicide-bomber-kills-at-least-50" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insurgencia de Boko Haram</a>, el movimiento radical yihadista. Aun as&iacute;, <a href="https://af.reuters.com/article/topNews/idAFKBN1DU1GX-OZATP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lagos est&aacute; floreciendo</a>.
    </p><h3 class="article-text">Lucha antiterrorista</h3><p class="article-text">
        Otra tendencia clave que se est&aacute; produciendo, y que parece que incluso se reforzar&aacute; durante 2018 es la consideraci&oacute;n de &Aacute;frica como primera l&iacute;nea de batalla contra el extremismo yihadista.
    </p><p class="article-text">
        El Ej&eacute;rcito estadounidense ha aumentado su presencia en una franja del continente que va desde la cuenca del lago Chad hasta el Cuerno de &Aacute;frica, y tambi&eacute;n ha intensificado sus operaciones. Esto probablemente se saldar&aacute; con el aumento de muertes en todos los bandos implicados: fuerzas especiales estadounidenses, civiles y rebeldes.
    </p><p class="article-text">
        Las tropas francesas y decenas de miles de personas que operan bajo la autoridad de las Naciones Unidas o de la Uni&oacute;n Africana tambi&eacute;n continuar&aacute;n con las operaciones que, en el mejor de los casos, est&aacute;n a punto de contener la propagaci&oacute;n de grupos vinculados tanto a Al Qaeda como a ISIS.
    </p><p class="article-text">
        Pocos se muestran optimistas con la idea de que tales esfuerzos vayan a hacer que la situaci&oacute;n mejore de una manera sustancial.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos yihadistas se aprovechan de las oportunidades que dan los gobiernos d&eacute;biles, explica Stephanie Wolters, directora del programa de investigaci&oacute;n sobre paz y seguridad del&nbsp;<a href="https://issafrica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Institute for Security Studies</a> en Pretoria. &ldquo;La insurgencia, las migraciones, el tr&aacute;fico o el vandalismo. Todo ello es el resultado de la ausencia de un Estado fuerte capaz de servir a su pueblo&rdquo;, asegura Wolters.
    </p><p class="article-text">
        La violencia pol&iacute;tica y &eacute;tnica, as&iacute; como la religiosa, que recorren todo el continente ha estado aumentando desde los m&iacute;nimos hist&oacute;ricos que se registraron hace a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67df4044-6049-452a-ae68-16068aac337c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Las consecuencias del cambio clim&aacute;tico</h3><p class="article-text">
        No todo est&aacute; vinculado a las ideolog&iacute;as religiosas extremistas. Tambi&eacute;n es probable que se intensifiquen los conflictos entre pastores n&oacute;madas y comunidades sedentarias, que se ven todav&iacute;a m&aacute;s afectados por el cambio clim&aacute;tico. Es probable que &Aacute;frica oriental sufra fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, sobre todo sequ&iacute;as. Parece poco probable que el flujo de migraciones internas o hacia Europa disminuya.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Apoyar a los jefes de Estado que dicen que tomar&aacute;n medidas en&eacute;rgicas sobre terrorismo y migraciones cuando estos son el tipo de dirigentes y de gobiernos que llevan a la gente hacia medidas extremas como tener que emigrar o llegar a unirse a grupos yihadistas no es una estrategia que vaya a dar resultado&rdquo;, apunta Wolters.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; diferencias tambi&eacute;n en cuanto a lo econ&oacute;mico. Se prev&eacute; que el crecimiento global en &Aacute;frica subsahariana aumente un 3,4% en 2018, pero con grandes variaciones.
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre pol&iacute;tica ha frenado el crecimiento en las econom&iacute;as m&aacute;s grandes del continente.&nbsp;<a href="http://www.worldbank.org/en/region/afr/brief/global-economic-prospects-sub-saharan-africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Banco Mundial considera que Ghana ser&aacute; la econom&iacute;a de m&aacute;s r&aacute;pido crecimiento</a> en &Aacute;frica el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, seguida de Etiop&iacute;a y Tanzania.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, otra de las divergencias que se pueden dar ser&aacute;n las relaciones con las potencias extranjeras. El inter&eacute;s de Washington en &Aacute;frica es m&iacute;nimo. De hecho, todav&iacute;a hay numerosos puestos para embajadores y altos cargos&nbsp;del Departamento de Estado&nbsp;que no se han cubierto.
    </p><p class="article-text">
        China sigue muy interesada en el continente aunque sus actitudes e intervenciones a menudo son tergiversadas. Tambi&eacute;n es probable que Francia se expanda fuera de su tradicional esfera de influencia, tal y como se&ntilde;al&oacute; el presidente <a href="https://www.dailymaverick.co.za/article/2017-12-06-iss-today-many-new-plans-in-macrons-no-africa-policy/#.Wijid7aQ27w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Macron </a>en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Reino Unido considerar&aacute; la posibilidad de reactivar v&iacute;nculos hist&oacute;ricos en lugares como Zimbabue o Nigeria para proyectar influencia en su andadura postBrexit, aunque puede que se encuentre con que la nostalgia imperial o las ventajas de la angloesfera tienen menos atractivo en Bulawayo (Zimbabue) o Abuja (Nigeria) que en Tunbridge Wells (sur de Inglaterra).
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Cristina Armunia Berges
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/politicas-economicas-africa_1_2971535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jan 2018 20:47:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bd994576-2b23-4ec8-86b4-eb09498542f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60262" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bd994576-2b23-4ec8-86b4-eb09498542f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60262" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No hay una sola África: el continente camina en muchas direcciones diferentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bd994576-2b23-4ec8-86b4-eb09498542f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,África,Ghana,Zimbabwe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una inesperada victoria para los bosques tropicales en la lucha contra la deforestación chocolatera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/rara-victoria-tropicales-deforestacion-chocolatera_1_3079244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aadd9a23-f7bc-4ddb-90c4-f34a95e4a6a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una inesperada victoria para los bosques tropicales en la lucha contra la deforestación chocolatera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras una investigación de</p><p class="subtitle">the Guardian</p><p class="subtitle">sobre los vínculos entre la industria del cacao y la pérdida de la selva tropical, los gobiernos de Ghana y de Costa de Marfil comenzaron a diseñar planes para revertirlo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mira el especial de eldiario.es y El Faro sobre cultivos en zonas pobres para consumo de los pa&iacute;ses ricos:&nbsp;<a href="http://latierraesclava.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La tierra esclava</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los gobiernos de Ghana y de<a href="https://www.theguardian.com/world/ivory-coast" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Costa de Marfil</a> est&aacute;n dise&ntilde;ando planes para terminar con la deforestaci&oacute;n despu&eacute;s de que una investigaci&oacute;n de&nbsp;<em>the Guardian</em> desvelara que la industria del cacao estaba destruyendo sus bosques pluviales.
    </p><p class="article-text">
        Los dos pa&iacute;ses del &Aacute;frica occidental han estado elaborando nuevas medidas para recuperar los bosques que a&uacute;n les quedan y replantar los ya degradados.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.theguardian.com/environment/2017/sep/13/chocolate-industry-drives-rainforest-disaster-in-ivory-coast" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En una investigaci&oacute;n de septiembre</a>, <em>the Guardian</em> public&oacute; que el cacao vinculado a la deforestaci&oacute;n hab&iacute;a entrado en las cadenas de suministro de algunos de los mayores actores de la industria del chocolate. El grupo ambientalista <a href="http://www.mightyearth.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mighty Earth </a>public&oacute; a la vez <a href="http://www.mightyearth.org/chocolatesdarksecret/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El secreto oscuro del chocolate&rdquo;</a>, un estudio seg&uacute;n el cual &ldquo;una gran cantidad del cacao utilizado en el chocolate producido por Mars, Nestl&eacute;, Hershey's, Godiva y otras grandes empresas chocolateras ven&iacute;a de cultivos ilegales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Funcionarios corruptos de Costa de Marfil cuyo trabajo era proteger los parques nacionales y bosques protegidos del pa&iacute;s estaban aceptando sobornos enormes para que peque&ntilde;os agricultores pudieran talarlos y cultivar el cacao. El cacao era adquirido por intermediarios que luego lo vend&iacute;an a grandes jugadores del sector, como Barry Callebaut y Cargill, que a su vez lo vend&iacute;an a Mars, Cadbury y Nestl&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mighty Earth, las medidas tomadas por los gobiernos son muy prometedoras pero no tendr&aacute;n &eacute;xito si los comerciantes de cacao y los fabricantes de chocolate no aportan dinero. De acuerdo con Etelle Higonnet, la principal autora del informe, &ldquo;el gran peligro ahora es que la industria culpe a los gobiernos de Ghana y a Costa de Marfil y los obligue a solucionar el problema sin ayudarlos econ&oacute;micamente. Pero las personas que tienen el dinero y los recursos t&eacute;cnicos necesarios para arreglarlo son las de la industria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contactados por <em>the Guardi&aacute;n</em>, los chocolateros Mars, la empresa Hershey y los due&ntilde;os de Cadbury (Mondelez) no dijeron haber previsto ninguna partida para los planes de los gobiernos africanos. Mondelez se refiri&oacute; a su programa de abastecimiento sostenible Cocoa Life. Hershey dijo que m&aacute;s del 75% del cacao que adquiere est&aacute; certificado como sostenible y que en el a&ntilde;o 2020 ese porcentaje ser&iacute;a del 100%. Mars dijo que en la conferencia sobre el cambio clim&aacute;tico dar&iacute;a a conocer &ldquo;marcos de acci&oacute;n conjunta&rdquo; en los que detallar&iacute;an &ldquo;las acciones clave, los plazos y los compromisos t&eacute;cnicos y financieros para la protecci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de los bosques de Ghana y Costa de Marfil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los planes de Costa de Marfil, aparentemente sancionados por la oficina del primer ministro, cada uno de estos grandes jugadores se deber&aacute; hacer cargo de una serie de bosques protegidos degradados para convertirlos en bosques densamente sombreados, organizando a los agricultores para que planten &aacute;rboles mientras cultivan cacao bajo ellos.
    </p><h3 class="article-text">En busca de la sostenibilidad</h3><p class="article-text">
        Se trata de una forma mucho m&aacute;s sostenible para cultivar el cacao (una planta de la que dependen las econom&iacute;as de Ghana y Costa de Marfil) que la manera actual, en la que muchos agricultores talan &aacute;rboles antiguos para asegurar que sus plantaciones de cacao reciban todo el sol.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del efecto que sobre el cambio clim&aacute;tico tiene la tala de bosques tropicales en &Aacute;frica occidental, los cient&iacute;ficos dicen que tambi&eacute;n se&nbsp;<a href="http://www.scidev.net/global/earth-science/news/deforestation-reduces-rainfall-in-tropics-says-study.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducen dr&aacute;sticamente</a> las precipitaciones. Si los patrones actuales contin&uacute;an, <a href="http://www.ciatnews.cgiar.org/wp-content/uploads/2011/09/Ghana_ivory_coast_climate_change_and_cocoa.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tampoco habr&aacute; suficiente lluvia para cultivar cacao</a>.
    </p><p class="article-text">
        El pu&ntilde;ado de bosques protegidos de Costa de Marfil que a&uacute;n no ha perdido franjas de &aacute;rboles se convertir&aacute;n en parques nacionales. El parque nacional de Marahou&eacute; se encuentra en tan mal estado que probablemente ser&aacute; degradado, tal vez hasta el rango de bosque protegido.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; claro qui&eacute;n pagar&aacute; los planes del gobierno de Costa de Marfil. Se espera que los comerciantes aporten, pero no queda claro cu&aacute;les ser&aacute;n las consecuencias si se niegan. El n&uacute;mero de personas que viven dentro de las &aacute;reas protegidas hace del programa una tarea complicada y llena de riesgos: el gobierno ya ha sido acusado de abusos contra los derechos humanos por desalojar a miles de cosechadores de cacao en el parque nacional Mont P&eacute;ko.
    </p><p class="article-text">
        En Ghana los planes son de largo alcance. Si se promulgan, podr&iacute;an transformar el panorama, aunque no est&aacute; claro si los que redactan estas estrategias tienen la influencia o el dinero que hacen falta para ponerlas en marcha. Adem&aacute;s de comprometerse a no emprender nuevas medidas de deforestaci&oacute;n; de reformar la tenencia de la tierra y de los &aacute;rboles; y de asegurar la transparencia en la cadena de suministro para que el cacao pueda ser rastreado hasta la puerta de la granja (una forma de asegurar que ninguna parte procede de &aacute;reas protegidas ilegales), el gobierno tambi&eacute;n est&aacute; teniendo en cuenta el High Carbon Stock Approach, un enfoque sobre el uso de la tierra que protege a los bosques de baja y de alta densidad, lo que significar&iacute;a que a&uacute;n m&aacute;s bosques de Ghana podr&iacute;an ser recuperados.
    </p><p class="article-text">
        Pero la financiaci&oacute;n de todo eso est&aacute; a&uacute;n menos clara que en Costa de Marfil. Los precios del cacao en los dos pa&iacute;ses han bajado un tercio en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y Ghana tambi&eacute;n se ha visto afectada por los bajos precios del oro y del petr&oacute;leo, as&iacute; como por una crisis fiscal que el FMI ha cubierto con cr&eacute;ditos de 565 millones de d&oacute;lares por el momento. Controlar y replantar los bosques costar&aacute; decenas de millones de d&oacute;lares que al pa&iacute;s le va a costar encontrar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Higgonet, las empresas y comerciantes de chocolate son los que deben pagar. &ldquo;Las compa&ntilde;&iacute;as tienen que pagar por plantar los &aacute;rboles el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Es probable que cosechen un beneficio inesperado de 4.000 millones, porque el precio de las tabletas de chocolate se ha mantenido igual mientras que el precio del cacao se est&aacute; derrumbando&rdquo;, dijo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pueden hacer con ese dinero extra? Bueno, pueden usarlo para plantar &aacute;rboles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los principales actores de la industria del cacao dicen que el 17 de noviembre publicar&aacute;n un &ldquo;marco conjunto de acci&oacute;n&rdquo; junto a los gobiernos. Pero tambi&eacute;n preocupa la posibilidad de que un endurecimiento de la normativa en &Aacute;frica occidental empuje el comercio hacia otra zona.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Higgonet, &ldquo;el cacao se est&aacute; moviendo hacia estos bosques fronterizos en &Aacute;frica central, Indonesia y el Amazonas&rdquo;. &ldquo;Y seguiremos reproduciendo los mismos desastres que en &Aacute;frica occidental a menos que protejamos esos bosques ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Maclean]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/rara-victoria-tropicales-deforestacion-chocolatera_1_3079244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2017 20:01:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aadd9a23-f7bc-4ddb-90c4-f34a95e4a6a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="87466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aadd9a23-f7bc-4ddb-90c4-f34a95e4a6a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="87466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una inesperada victoria para los bosques tropicales en la lucha contra la deforestación chocolatera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aadd9a23-f7bc-4ddb-90c4-f34a95e4a6a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,África,Ghana,Costa de Marfil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el Gobierno no deja venir a España a una eminencia como el cirujano de Ghana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-espana-eminencia-cirujano-ghana_1_2626540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eac8a8f1-3f35-44aa-aa0c-cc27fe627818_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="España condena el ataque a la embajada de Nigeria en Guinea-Bissau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cirujano Agbeko Ocloo no pudo acudir a unas conferencias médicas a las que estaba invitado en Barcelona porque España le denegó el visado por temor a que se quedara</p><p class="subtitle">Aunque se cumplan los requisitos mínimos (seguro médico, carta de invitación, dinero en la cuenta) expertos en inmigración denuncian que se rechazan solicitudes</p><p class="subtitle">La tasa de rechazos de los visados de corta duración en consulados españoles durante 2014 fue del 51,14% en Nigeria, del 29% en Ghana y del 0,33% en Estados Unidos</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <script type='text/javascript' src='https://public.tableau.com/javascripts/api/viz_v1.js'></script><div class='tableauPlaceholder' style='width: 979px; height: 669px;'><noscript><a href='#'><img alt='Dashboard 1 ' src='https:&#47;&#47;public.tableau.com&#47;static&#47;images&#47;vi&#47;visados&#47;Dashboard1&#47;1_rss.png' style='border: none' /></a></noscript><object class='tableauViz' width='979' height='669' style='display:none;'><param name='host_url' value='https%3A%2F%2Fpublic.tableau.com%2F' /> <param name='site_root' value='' /><param name='name' value='visados&#47;Dashboard1' /><param name='tabs' value='no' /><param name='toolbar' value='yes' /><param name='static_image' value='https:&#47;&#47;public.tableau.com&#47;static&#47;images&#47;vi&#47;visados&#47;Dashboard1&#47;1.png' /> <param name='animate_transition' value='yes' /><param name='display_static_image' value='yes' /><param name='display_spinner' value='yes' /><param name='display_overlay' value='yes' /><param name='display_count' value='yes' /><param name='showVizHome' value='no' /><param name='showTabs' value='y' /><param name='bootstrapWhenNotified' value='true' /></object></div>
    </figure><p class="article-text">
        <em>(Para los pa&iacute;ses en blanco no hay datos disponibles).</em>
    </p><p class="article-text">
        Un cirujano, profesor de universidad y referencia en Ortopedia en su pa&iacute;s, es invitado a un congreso de medicina en Espa&ntilde;a pero no puede asistir. El motivo: la embajada espa&ntilde;ola le proh&iacute;be entrar en el pa&iacute;s. Si el m&eacute;dico fuera estadounidense, &eacute;sto no habr&iacute;a ocurrido, pero es ghan&eacute;s. Los ciudadanos de pa&iacute;ses como Ghana, de los que Espa&ntilde;a desconf&iacute;a porque cree que pueden quedarse como inmigrantes irregulares, tienen muchas dificultades para solicitar visados de corta duraci&oacute;n. La tasa de rechazos de estos permisos en consulados espa&ntilde;oles en Ghana fue del 29,22%, en la oficina de Lagos (Nigeria), del 52,42%. En Estados Unidos, solo se rechaz&oacute; el 0,33% de las peticiones.
    </p><p class="article-text">
        La negativa de la autorizaci&oacute;n para venir a Espa&ntilde;a al cirujano Agbeko Ocloo, que <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Cirujano-ghanes-Espana-conferencia-insultado_0_396510758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunci&oacute; el m&eacute;dico en una dura carta contra la Embajada de Espa&ntilde;a en Accra</a>, puede parecer sorprendente. El profesional aseguraba en el escrito que cumpl&iacute;a con todos los requisitos, profesionales y econ&oacute;micos, para solicitar un visado de corta duraci&oacute;n, tambi&eacute;n denominado &ldquo;visado uniforme Schengen&rdquo;. Sin embargo, a Caddy (nombre ficticio) de Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, no le impresiona en absoluto. Cuenta entre suspiros: &ldquo;Conseguir un visado en &Aacute;frica para venir a Europa es muy complicado. En s&iacute;, para que te den una cita en el consulado para conseguir un formulario es un calvario... A lo mejor llamas y te atienden en tres o cuatro meses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Solans, abogado especialista en migraci&oacute;n, coincide. &ldquo;En los pa&iacute;ses africanos y tambi&eacute;n en otros, como Cuba y Rep&uacute;blica Dominicana, por ejemplo, es muy dif&iacute;cil conseguir estos visados. Siempre por el mismo motivo: miedo a que estas personas se queden en Espa&ntilde;a en situaci&oacute;n irregular. Lo que hacen es caer en el prejucio, piensan que son todos son potenciales inmigrantes&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Este temor se impone, en ocasiones, a los criterios objetivos. &ldquo;Los requisitos son los mismos, pero cada embajada interpreta como le da la gana. Incluso cuando cumplen los criterios, el visado se deniega por esa sospecha&rdquo;, dice In&eacute;s D&iacute;ez, responsable del &Aacute;rea Jur&iacute;dica de Red Acoge.
    </p><p class="article-text">
        Los visados de corta duraci&oacute;n permiten a los receptores visitar Europa (los pa&iacute;ses dentro del territorio Schengen) durante estancias que no superen los 90 d&iacute;as en un semestre. Estos permisos est&aacute;n justificados por varios motivos, como el turismo, cuestiones privadas (como visitar a un familiar) y razones profesionales y acad&eacute;micas, entre otros. Para solicitarlos, existen unos m&iacute;nimos: una carta de invitaci&oacute;n emitida por la Polic&iacute;a para las personas que van a ver a familiares, justificar los lugares que pretenden visitar los turistas, comunicar el alojamiento en el que se hospedar&aacute;n y unos requisitos econ&oacute;micos (577,26 euros en efectivo o en las cuentas, para estancias menores de 9 d&iacute;as, y para per&iacute;odos superiores, 64,14 euros por d&iacute;a). 
    </p><p class="article-text">
        Aunque, en teor&iacute;a, las embajadas y consulados espa&ntilde;oles se basan en criterios comunes fijados por la Uni&oacute;n Europea, Francisco Solans e In&eacute;s D&iacute;ez denuncian que los requisitos que se fijan en los consulados de pa&iacute;ses con menos recursos son mucho m&aacute;s estrictos que en los denominados pa&iacute;ses ricos. Como resultado, las posibilidades de conseguir un visado, incluso aunque se cumplan los requisitos establecidos, es muy reducida. &ldquo;Se deniega m&aacute;s porque consideran que el n&uacute;mero de poblaci&oacute;n migrante de ese pa&iacute;s en el extranjero es mayor. Se entiende que un africano cuando viene a Europa es para quedarse&rdquo;, indica D&iacute;ez.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explican a eldiario.es fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperaci&oacute;n, &ldquo;los requisitos para solicitar estos permisos dependen del C&oacute;digo Comunitario Sobre Visados (Reglamento <a href="http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:32009R0810:ES:NOT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">810/2009</a> del Parlamento Europeo y del Consejo). El margen de discrecionalidad y de interpretaci&oacute;n de cada consulado es muy limitado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de las cifras, la distribuci&oacute;n de los rechazos de visados de estas caracter&iacute;sticas aumenta en los pa&iacute;ses empobrecidos y de renta media (Guinea, por ejemplo, con un 51%), y apenas se producen en otros destinos como Estados unidos, Canad&aacute; e Irlanda, por ejemplo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Hay que tener mucho dinero&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Janeth, cubana que reside desde 2004 en Espa&ntilde;a, sab&iacute;a que ni su madre ni el resto de su familia podr&iacute;a acudir a su boda. Ni al nacimiento de su hijo y que tampoco conocer&iacute;an su casa, el lugar en el que vive. &ldquo;Para eso hace falta mucho dinero y los tr&aacute;mites son tantos que al final es imposible&rdquo;, cuenta sobre la opci&oacute;n de pedir un visado para que vinieran a visitarla.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Cuba, uno de los pa&iacute;ses se&ntilde;alados por Solans como &ldquo;complicado&rdquo; para conseguir un visado, <a href="http://www.exteriores.gob.es/Consulados/LAHABANA/es/ServiciosConsulares/Tramites/Paginas/Requisitos-visado-uniforme.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Embajada de Espa&ntilde;a desglosa toda una serie de requisitos para optar a estos permisos</a>, adem&aacute;s de los habituales que marcan todas las embajadas. Entre ellos, un seguro m&eacute;dico de &ldquo;cobertura m&iacute;nima de 30.000 euros&rdquo; y &ldquo;documentos que demuestren el arraigo del solicitante en Cuba&rdquo; (motivos por lo que esta persona se entiende que volver&aacute; al pa&iacute;s). 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Janeth, el gasto econ&oacute;mico para solicitar estos permisos es muy superior a los 64 euros al d&iacute;a que fija Espa&ntilde;a. &ldquo;Hace falta mucho dinero. Hay muchos papeles que tienes que sellar y este sello, que es solo un papel, te puede costar hasta cien euros. Luego hay mucha corrupci&oacute;n, desde el primero hasta el &uacute;ltimo, el personal de la embajada y el de aqu&iacute; de Cuba. Piden dinero para que tu solicitud se solucione m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;, cuenta la mujer. En una ocasi&oacute;n comenz&oacute; los papeles para traer a su madre, &ldquo;pero hay mucha burocracia, te piden hasta el plano de tu casa, en la que se va a quedar, para justiciar que tienes 'x' metros para ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mauricio, natural de Colombia y con nacionalidad espa&ntilde;ola desde hace diez a&ntilde;os, tambi&eacute;n cuenta que para que un familiar venga a verte a Espa&ntilde;a hace falta &ldquo;mucho dinero&rdquo;. En su caso, su madre, de 70 a&ntilde;os, ha podido hacerlo en dos ocasiones y cada viaje, estima, les ha llevado solo en los tr&aacute;mites &ldquo;unos 8 millones de pesos, 3.500 euros&rdquo;. &ldquo;Son muchas cosas. Primero, todos los papeles que hay que hacer aqu&iacute; para conseguir la carta de invitaci&oacute;n en una comisar&iacute;a. Tambi&eacute;n los traslados a Colombia de mi madre para ir al consulado en Bogot&aacute;, porque vive en otra zona. A veces, porque es mayor, se ha tenido que quedar all&iacute; una noche para presentarse por la ma&ntilde;ana temprano en el consulado&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La prima de Mauricio quiso aprovechar un viaje de turismo por Reino Unido &ndash;que iba a hacer gracias a un visado que el pa&iacute;s le concedi&oacute;&ndash; para visitar a su familia en Espa&ntilde;a. Pero, cuando acudi&oacute; a la embajada para solicitar el visado, &ldquo;dice que le faltaron al respeto, que le dijeron que c&oacute;mo iba ella a ir de turismo a Europa. Mi prima tiene un sueldo normal, no muy alto&rdquo;, cuenta Mauricio. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Francisco Solans e In&eacute;s D&iacute;ez, uno de los motivos por los que las denegaciones de los visados de corta duraci&oacute;n no hacen mucho ruido ante la opini&oacute;n p&uacute;blica es porque, a menudo, la atenci&oacute;n se ha centrado en los visados permanentes, como las reagrupaciones familares, para los que los inmigrantes tambi&eacute;n tienen muchos problemas de acceso. Adem&aacute;s, porque &ldquo;los rechazos de los visados de corta duraci&oacute;n son casi irrecurribles&rdquo;, denuncia Solans. Como apunt&oacute; el cirujano de Ghana en su escrito, estas decisiones administrativas se pueden recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, &ldquo;pero para cuando resuelvan el caso, el motivo por el que esa persona quer&iacute;a viajar, como la conferencia, ya ha pasado. El visado carece de sentido&rdquo;, explica el abogado.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea ha acordado que los ciudadanos de Per&uacute; y Colombia puedan entrar sin visado a su territorio. Mauricio piensa en su madre y admite que es una buena noticia. Pero desconf&iacute;a: &ldquo;Nos pedir&aacute;n dinero de otra forma, no s&eacute;. No ser&aacute; f&aacute;cil que vengan a vernos igualmente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías, Belén Picazo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-espana-eminencia-cirujano-ghana_1_2626540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2015 19:09:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eac8a8f1-3f35-44aa-aa0c-cc27fe627818_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56592" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eac8a8f1-3f35-44aa-aa0c-cc27fe627818_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56592" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué el Gobierno no deja venir a España a una eminencia como el cirujano de Ghana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eac8a8f1-3f35-44aa-aa0c-cc27fe627818_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,Visados,Inmigración,Cirugía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cirujano de Ghana al que España ha prohibido entrar para ir a una conferencia: "Me siento insultado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cirujano-ghanes-espana-conferencia-insultado_1_2634739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc74c09c-cb57-4034-8307-15351bb186d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Comienzo de la carta del cirujano Agbeko Ocloo a la Embajada española en Ghana, compartida en su perfil de Facebook. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cirujano ghanés Agbeko Ocloo no pudo acudir a una conferencia médica en Barcelona porque denuncia que la Embajada de España le negó el visado</p><p class="subtitle">"Considero ridículo que crea que no volveré a Ghana y terminaré como un inmigrante ilegal [sic] en España donde la gente con mi tono de piel es tratada como ciudadanos de segunda"</p><p class="subtitle">"¿Por qué dejaría un trabajo estable para unirme a los niveles de desempleo de su país?", indica el especialista en una misiva a la embajadora española</p></div><p class="article-text">
        El cirujano ghan&eacute;s Agbeko Ocloo pretend&iacute;a acudir a una conferencia m&eacute;dica en Espa&ntilde;a, que se celebraba en Barcelona entre el 26 y el 29 de abril, pero se qued&oacute; en tierra. La Embajada espa&ntilde;ola en Ghana le neg&oacute; el visado para el viaje, seg&uacute;n denuncia en una carta que <a href="https://www.facebook.com/Agbeko69/posts/10152908965968671?fref=nf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha publicado en su perfil de Facebook</a>, porque el objetivo y las condiciones del viaje no eran &ldquo;fiables&rdquo; y, por tanto, la administraci&oacute;n tem&iacute;a que se quedara en Espa&ntilde;a en situaci&oacute;n irregular. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; dejar&iacute;a un trabajo estable para unirme a los niveles de desempleo de su pa&iacute;s?&rdquo;, indica el especialista en la misiva, dirigida a la embajadora espa&ntilde;ola en Acra.
    </p><p class="article-text">
        Agbeko Ocloo hace un repaso a su curriculum, con una experiencia de 20 a&ntilde;os. Especialista de cirug&iacute;a ortop&eacute;dica, destaca a lo largo de cuatro puntos su puesto como cirujano en el Hospital de KorleBu, de <a href="http://www.ug.edu.gh/surgery/staff/agbeko-k-ocloo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">profesor en la Universidad de M&eacute;dicina de Ghana</a>, como miembro del Colegio de Cirujanos de &Aacute;frica Occidental y de consultor de la asociaci&oacute;n WARA. &ldquo;Me siento insultado por las razones de la negativa&rdquo;, escribe el m&eacute;dico. eldiario.es ha intentado contactar con la Embajada espa&ntilde;ola en Ghana pero no ha recibido una respuesta por el momento.
    </p><p class="article-text">
        El especialista apunta que trata a personal diplom&aacute;tico, entre los que se hallan ciudadanos espa&ntilde;oles: &ldquo;Estoy seguro de que si usted se lesionara, yo ser&iacute;a el cirujano que le recomendar&iacute;an&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He asistido a conferencias m&eacute;dicas en Alemania, Suiza, Sud&aacute;frica, Jap&oacute;n, Canad&aacute;, EE.UU. y Noruega. Casualmente todos estos pa&iacute;ses encontraron mi prop&oacute;sito para viajar justificado excepto usted. La carta de invitaci&oacute;n que le present&eacute; est&aacute; escrita por un reconocido cirujano en Madrid, formado en la misma instituci&oacute;n que yo en Estados Unidos. Pero supongo que usted no encontr&oacute; la carta lo suficientemente cre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        Considero rid&iacute;culo que usted crea que no volver&eacute; a Ghana y terminar&eacute; como un inmigrante ilegal [sic] en Espa&ntilde;a donde la gente con mi tono de piel es tratada como ciudadanos de segunda clase. Tengo mujer e hijos a los que no tengo intenci&oacute;n de abandonar. Aunque no me considero rico, tengo una situaci&oacute;n econ&oacute;mica c&oacute;moda y tengo inversiones en propiedad y otros activos en Ghana. &iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que yo era un riesgo?&ldquo;, indica en la misiva a <a href="http://www.exteriores.gob.es/Embajadas/ACCRA/es/Embajada/Paginas/Embajador.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la embajadora en el pa&iacute;s</a>, M&ordf; Jes&uacute;s Alonso Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, el m&eacute;dico enumera al embajadora una lista de algunos de los indicadores econ&oacute;micos en los que Espa&ntilde;a no puede sacar pecho: desempleo, datos de emigraci&oacute;n, el salario de los profesionales m&eacute;dicos espa&ntilde;oles en comparaci&oacute;n con el resto de Europa y el de los que migran buscando empleo en el extranjero, entre otros. &ldquo;La tasa de desempleo en Espa&ntilde;a es del 25% y el desempleo juvenil asciende hasta el 50%. &iquest;Por qu&eacute; dejar&iacute;a un trabajo estable para unirme a los niveles de desempleo de su pa&iacute;s?&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Agbeko Ocloo considera que en la negativa perjudica &ldquo;tristemente&rdquo; los intereses de Espa&ntilde;a como pa&iacute;s. Recuerda que el presupuesto que ten&iacute;a destinado para el viaje constaba de 5.000 euros. &ldquo;&iquest;Se imagina la p&eacute;rdida econ&oacute;mica si todos los m&eacute;dicos del mundo que asistieron a esa conferencia hubieran visto denegada su entrada a Espa&ntilde;a?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cirujano concluye su carta, en la que expone la verg&uuml;enza de comentar ante sus colegas de profesi&oacute;n la raz&oacute;n para denegarle el visado, con una duda a ra&iacute;z de la respuesta de la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola: &ldquo;Tengo una especial curiosidad por conocer los elevados niveles econ&oacute;micos establecidos para los ghaneses para visitar Espa&ntilde;a cuando los propios espa&ntilde;oles apenas llegan a esos niveles&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Desalambre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cirujano-ghanes-espana-conferencia-insultado_1_2634739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2015 13:19:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc74c09c-cb57-4034-8307-15351bb186d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="110651" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc74c09c-cb57-4034-8307-15351bb186d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="110651" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un cirujano de Ghana al que España ha prohibido entrar para ir a una conferencia: "Me siento insultado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc74c09c-cb57-4034-8307-15351bb186d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,Visados,Cirugía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ghana, la creatividad del África viable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/ghana-creatividad-africa-viable_132_2660996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ghana, la creatividad del África viable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situado entre Costa de Marfil y Togo, el país del panafricanista Kwame Nkrumah es uno de los más pacíficos, democráticos y prósperos del África occidental</p><p class="subtitle">El presidente estadounidense Barack Obama lo eligió para su primera visita al continente negro y muchos afroamericanos se  instalaron allí en busca de sus raíces</p><p class="subtitle">Ghana, que fue uno de los principales mercados de esclavos para el Nuevo Mundo, exhibe ahora los fuertes donde los encarcelaba como reclamo turístico</p></div><p class="article-text">
        De Ghana se habla poco en la prensa occidental y eso, curiosamente, es buena se&ntilde;al. Se trata de uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s estables, democr&aacute;ticos y libre de incidentes, y tambi&eacute;n de uno de los m&aacute;s pr&oacute;speros del &Aacute;frica occidental. Por eso, una visita por Ghana acaba siendo una experiencia inolvidable de creatividad, vistosismo y algarab&iacute;a africanas en un entorno menos ca&oacute;tico y m&aacute;s asequible. Un viaje al &Aacute;frica que sue&ntilde;a en presente.
    </p><p class="article-text">
        Para descubrir lo esencial de la historia de Ghana, el primer pa&iacute;s de la regi&oacute;n que accedi&oacute; a la independencia, en 1957, nada mejor que una visita al mausoleo de Kwame Nkrumah, el l&iacute;der que gui&oacute; al pa&iacute;s en sus albores y uno de los grandes defensores del panafricanismo. Una gran avenida con dos estanques flanqueados con estatuillas de unos arrodillados tocadores de &ldquo;abein&rdquo;, el instrumento de cuerno que se hace soplar para rendir honores a un personaje carism&aacute;tico, conduce al monumento en el que descansa Nkrumah para la eternidad desde 1992, cuando su figura fue rehabilitada p&uacute;blicamente.
    </p><p class="article-text">
        El parque homenaje a Nkrumah se ubica en el antiguo campo de polo, que en &eacute;poca colonial no admit&iacute;a la presencia de los negros, y pr&aacute;cticamente al lado de la inmensa plaza de la Independencia, ancha para admitir imponentes desfiles militares y con gradas que la rodean y tapan la vista al mar. La plaza es la &uacute;nica reminiscencia est&eacute;tica de veleidades prosovi&eacute;ticas y de reg&iacute;menes autoritarios, que fueron parte de la historia de Ghana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Libre de guerras con vecinos, promoviendo instituciones democr&aacute;ticas desde 1992, con niveles de delincuencia razonablemetne buenos, Ghana avanza hacia el futuro con menos incertezas que muchas naciones que la rodean. Y con orgullo. Ghana enarbola la bandera de la di&aacute;spora y es el hogar que muchos afroestadounidenses han elegido para instalarse en &Aacute;frica y descubrir sus ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        Algunos apartamentos de lujo con vistas al mar hablan de los nuevos moradores del pa&iacute;s, que regresan siglos despu&eacute;s de que sus ancestros hubiesen sido llevados a Am&eacute;rica como esclavos. No es de extra&ntilde;ar que Ghana fuera el destino del primer viaje de Barack Obama cuando fue elegido presidente de los Estados Unidos en 2008. Ghana es una democracia estable desde 1992, cuando el dictador Jerry Rawlings decidi&oacute; someter su presidencia a las urnas y supo desaparecer de la escena p&uacute;blica. Si se analizan sus vecinos en el Golfo de Guinea (Costa de Marfil, Togo, Burkina Faso, Sierra Leona, Liberia&hellip;), la trayectoria tiene m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        Los antiguos fuertes donde se encarcelaba a los esclavos antes de fletar esas galeras del terror al Atl&aacute;ntico son una de las principales visitas tur&iacute;sticas de Ghana, la antigua Costa de Oro de la &eacute;poca colonial, un pa&iacute;s bendecido con magn&iacute;ficas playas en su extenso litoral. Y las comuniaciones por carretera, aunque mucho m&aacute;s lentas que las de Europa, no son de las peores de &Aacute;frica. Ghana fue uno de los mercados de esclavos m&aacute;s importantes para el Nuevo Mundo. Un importante productor de oro despu&eacute;s y, ahora, una nueva meca del petr&oacute;leo en &Aacute;frica, que ha despertado un boom inmobiliario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Accra es una capital apacible y hasta cierto punto segura. Tambi&eacute;n es calurosa y est&aacute; afectada por atascos de tr&aacute;fico impropios de sus dimensiones medianas, pero presenta una escena cultural y musical atractivas. El pa&iacute;s tambi&eacute;n cuenta con el legado cultural del imperio Ashanti y con una de las artesan&iacute;as textiles m&aacute;s preciadas de toda &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Una aldea digna para visitar en Accra es Teshi, so&ntilde;olienta como todas y, a la vez, encantadora. Los comercios se alinean a lo largo de la carretera principal, de forma colorista, con carteles pintados a mano, anuncios de cabelleras trenzadas perfectas, y cuadros para adornar paredes con personajes famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El mar ni se intuye, pero est&aacute; a menos de un kil&oacute;metro. En la costa hay las barcazas de pescadores y un barrio degradado con chabolas de techos de hojalata. Y afloran talleres artesanales donde se elaboran ata&uacute;des en forma de avi&oacute;n, de latas de refresco o hasta de pianos. Es una singularidad m&aacute;s de Ghana, un ejemplo de &Aacute;frica viable, posible y atractiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos semanales desde Barcelona a Accra a partir de junio y durante el verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Dusster]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/ghana-creatividad-africa-viable_132_2660996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5903288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5903288" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ghana, la creatividad del África viable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ghana, una Àfrica creativa i viable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/ghana-africa-creativa-viable_132_2660957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ghana, una Àfrica creativa i viable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situat entre Costa d'Ivori i Togo, el país del panafricanista Kwame Nkrumah és un dels més pacífics, democràtics i pròspers de l'Àfrica occidental</p><p class="subtitle">El president nord-americà Barack Obama ho va triar per a la seva primera visita al continent negre i molts afroamericans es van instal·lar allà a la recerca de les seves arrels</p><p class="subtitle">Ghana, que va ser un dels principals mercats d'esclaus per al Nou Món, exhibeix ara els forts on els empresonava com a reclam turístic</p></div><p class="article-text">
        De Ghana s&rsquo;en parla poc als diaris d&rsquo;arreu el m&oacute;n i aix&ograve; &eacute;s un bon senyal. Es tracta d'un dels pa&iuml;sos m&eacute;s estables, democr&agrave;tics i lliures d'incidents, i tamb&eacute; d'un dels m&eacute;s pr&ograve;spers, de l'&Agrave;frica occidental. Per aix&ograve;, una visita per Ghana acaba sent una experi&egrave;ncia inoblidable de creativitat, xivarri i colors de l&rsquo;&Agrave;frica en un entorn menys ca&ograve;tic i m&eacute;s assequible. Un viatge per l&rsquo;&Agrave;frica que somia en present.
    </p><p class="article-text">
        Per descobrir l'essencial de la hist&ograve;ria de Ghana, el primer pa&iacute;s de la regi&oacute; que va accedir a la independ&egrave;ncia, el 1957, res millor que una visita al mausoleu de Kwame Nkrumah, el l&iacute;der que va guiar el pa&iacute;s en el seu naixement, i un dels grans defensors del panafricanisme. Una gran avinguda amb dos estanys flanquejats amb estatuetes d'uns agenollats tocadors de &ldquo;abein&rdquo;, l'instrument de banya que es fa bufar per rendir honors a un personatge carism&agrave;tic, condueix al monument en el qual descansa Nkrumah per a l'eternitat des del 1992, quan la seva figura va ser rehabilitada p&uacute;blicament.
    </p><p class="article-text">
        El parc homenatge a Nkrumah s'ubica a l'antic camp de polo, cosa que refor&ccedil;a el simbolisme ja que a l&rsquo; &egrave;poca colonial no admetia la pres&egrave;ncia dels negres, i pr&agrave;cticament al costat de la immensa pla&ccedil;a de la Independ&egrave;ncia, ampla per admetre imponents desfilades militars i amb grades que l'envolten i tapen la vista al mar. La pla&ccedil;a &eacute;s l'&uacute;nica reminisc&egrave;ncia est&egrave;tica de vel&middot;le&iuml;tats prosovi&eacute;tiques i de r&egrave;gims autoritaris, que van ser part de la hist&ograve;ria de Ghana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/613c3490-0de4-461f-89e0-9b4fedda8680_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lliure de guerres amb ve&iuml;ns, promovent institucions democr&agrave;tiques des de 1992, amb nivells de delinq&uuml;&egrave;ncia raonables, Ghana avan&ccedil;a cap al futur amb menys incerteses que moltes nacions que l'envolten. I amb orgull. Ghana enarbora la bandera de la di&agrave;spora i &eacute;s la llar que molts afroamericans dels Estats Units han escollit per a instal&middot;lar-se a l'&Agrave;frica i reivindicar les seves arrels.
    </p><p class="article-text">
        Alguns apartaments de luxe amb vistes al mar parlen d&rsquo;aquests nouvinguts al pa&iacute;s, que tornen segles despr&eacute;s que els seus ancestres haguessin estat portats a Am&egrave;rica com a esclaus. No &eacute;s d'estranyar que Ghana fos el dest&iacute; del primer viatge de Barack Obama quan va ser elegit president dels Estats Units en 2008. Ghana &eacute;s una democr&agrave;cia estable des de 1992, quan el dictador Jerry Rawlings va decidir sotmetre la seva presid&egrave;ncia a les urnes i va saber desapar&egrave;ixer de l'escena p&uacute;blica. Si s'analitzen els seus ve&iuml;ns al golf de Guinea (Costa d'Ivori, Togo, Burkina Faso, Sierra Leone, Lib&egrave;ria ...), la traject&ograve;ria t&eacute; m&egrave;rit.
    </p><p class="article-text">
        Els antics forts on s&rsquo;empresonava als esclaus abans de fer navegar aquestes galeres del terror a l'Atl&agrave;ntic s&oacute;n una de les principals visites tur&iacute;stiques de Ghana, l'antiga Costa d'Or de l'&egrave;poca colonial, un pa&iacute;s bene&iuml;t amb magn&iacute;fiques platges en el seu extens litoral.
    </p><p class="article-text">
        I les comunicacions per carretera, encara que molt m&eacute;s lentes que les d'Europa, no s&oacute;n de les pitjors d'&Agrave;frica. Ghana va ser un dels mercats d'esclaus m&eacute;s importants, despr&eacute;s va ser un important productor d'or i, ara, una nova meca del petroli a l'&Agrave;frica, cosa que ha desfermat un boom immobiliari.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f46ff167-2f47-4250-92bd-611da444e83b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Accra &eacute;s una capital afable i fins a cert punt segura. Tamb&eacute; &eacute;s calorosa i est&agrave; afectada per embussos de tr&agrave;nsit impropis de les seves dimensions mitjanes, per&ograve; presenta una escena cultural i musical atractives. El pa&iacute;s tamb&eacute; compta amb el llegat cultural de l'imperi Ashanti i amb una de les artesanies t&egrave;xtils m&eacute;s preuades de tot &Agrave;frica.
    </p><p class="article-text">
        Un barri digna per visitar i tenir una idea de com &eacute;s Accra &eacute;s Teshi, somnolent com tots i, alhora, encissador. Els comer&ccedil;os s'alineen al llarg de la carretera principal, de forma colorista, amb cartells pintats a m&agrave;, anuncis de cabelleres trenades perfectes, i quadres per adornar parets amb persoatges famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da135a69-7c89-4fe2-9c97-92f2ed81f8b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El mar ni s'intueix, per&ograve; est&agrave; a menys d'un quil&ograve;metre. A la costa hi ha les barcasses de pescadors i un barri degradat amb barraques de sostres de llauna. I afloren tallers artesanals on s'elaboren ta&uuml;ts en forma d'avi&oacute;, de llaunes de refresc o fins i tot de pianos. &Eacute;s una singularitat m&eacute;s de Ghana, un exemple d'&Agrave;frica viable, possible i atractiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols setmanals des de Barcelona a Accra a partir del juny i tot l'estiu.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Dusster]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/ghana-africa-creativa-viable_132_2660957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5903288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5903288" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ghana, una Àfrica creativa i viable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6942b241-f25f-4b2f-8027-fb0e56492921_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
