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    <title><![CDATA[elDiario.es - The Wire]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/the-wire/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - The Wire]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hallan muerto a James Ransone, actor de series como 'The Wire', 'Treme' o 'Bosch']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hallan-muerto-james-ransone-actor-series-the-wire-treme-bosch_1_12863024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afa4deb5-b4ce-4763-8452-3e1d14e24f14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x283y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallan muerto a James Ransone, actor de series como &#039;The Wire&#039;, &#039;Treme&#039; o &#039;Bosch&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El intérprete, de 46 años, saltó a la fama en 2003 con su papel de Ziggy Sobotka en la ficción situada en Baltimore, su ciudad natal</p><p class="subtitle">David Simon, creador de ‘The Wire’: “Todos los mecanismos institucionales en EEUU están fallando y desmoronándose”
</p></div><p class="article-text">
        El actor estadounidense James Ransone, de 46 a&ntilde;os, ha sido hallado muerto en Los &Aacute;ngeles. La&nbsp;Oficina del Forense del Condado de Los &Aacute;ngeles ha informado del fallecimiento del int&eacute;rprete, que se habr&iacute;a quitado la vida. Fuentes policiales habr&iacute;an confirmado al portal TMZ que no hab&iacute;a indicios de una agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ransone, que estaba casado y ten&iacute;a dos hijos, salt&oacute; a la fama en 2003 con su papel de Ziggy Sobotka en la exitosa serie 'The Wire', situada en Baltimore, su ciudad natal. En ella interpret&oacute; durante 12 episodios a Ziggy, el problem&aacute;tico hijo del l&iacute;der de los estibadores, Frank Sobotka. La ficci&oacute;n es considerada una de las m&aacute;s influyentes en televisi&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2002871033901031546?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Desde 2001 particip&oacute; tanto en series como pel&iacute;culas. Apareci&oacute; puntualmente en 'CSI', 'Ley y orden' o 'Hawai 5.0', y en siete episodios de 'Generation Kill' y en otros tantos de 'Buscarse la vida en Am&eacute;rica'. Asimismo, apareci&oacute; en diez cap&iacute;tulos de 'Treme', en ocho de 'Bosch' y en otros diez de 'Low winter sun'.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, apareci&oacute; en el segundo episodio de la serie 'It', donde comparti&oacute; reparto con estrellas como Jessica Chastain, James McAvoy, Bill Hader o Bill Skarsg&aring;rd. 
    </p><p class="article-text">
        En 2021 hizo p&uacute;blico que hab&iacute;a sufrido abusos sexuales cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os por parte de un extutor que trabajaba en escuelas p&uacute;blicas de Maryland. Seg&uacute;n public&oacute; en su cuenta de Instagram, este hecho fue el motivo de que a&ntilde;os despu&eacute;s lidiara con la adicci&oacute;n al alcohol y a la hero&iacute;na. Aunque denunci&oacute; formalmente los hechos, la Polic&iacute;a no quiso presentar cargos penales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Sarabia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hallan-muerto-james-ransone-actor-series-the-wire-treme-bosch_1_12863024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 23:28:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hallan muerto a James Ransone, actor de series como 'The Wire', 'Treme' o 'Bosch']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Series,HBO,The Wire,Actores,Abusos a menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Simon, creador de ‘The Wire’: “Todos los mecanismos institucionales en EEUU están fallando y desmoronándose”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/david-simon-creador-the-wire-mecanismos-institucionales-eeuu-fallando-desmoronandose_1_12245281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78cc9c36-c2d4-4d4c-a11e-99b4339aec77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Simon, creador de ‘The Wire’: “Todos los mecanismos institucionales en EEUU están fallando y desmoronándose”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'showrunner' analiza en esta entrevista su trayectoria y proyectos futuros, la actualidad estadounidense, la situación del periodismo y el fracaso de la guerra contra las drogas</p><p class="subtitle">'The Wire' cumple 20 años, ¿por qué está considerada la mejor serie de la historia?</p></div><p class="article-text">
        Pasan los a&ntilde;os &mdash;m&aacute;s de 20 ya&mdash; y a David Simon (Washington D.C, 1960) se le sigue presentando como uno de los creadores de <em>The Wire</em>, la serie emitida entre 2002 y 2008 por HBO y convertida, con los a&ntilde;os, en material de culto.
    </p><p class="article-text">
        Alabada y encumbrada por la cr&iacute;tica, la serie logr&oacute; describir en cinco temporadas las disfunciones del capitalismo americano &mdash;y, por ende, de todo occidente&mdash; en una propuesta que parec&iacute;a una historia de polic&iacute;as pero que en realidad escond&iacute;a una profunda denuncia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>showrunner </em>se muestra c&oacute;modo con el aura y la influencia de <em>The Wire</em>, pero reivindica otros productos que ha elaborado con la misma sutileza y voluntad de visibilizar injusticias como<em>Treme</em>, <em>Generation Kill</em>, <em>The Deuce</em> o, la m&aacute;s reciente, <em>We Own This City.</em>
    </p><p class="article-text">
        El escritor habl&oacute; el lunes con elDiario.es sobre su trabajo y proyectos, sobre el estado del periodismo y la pol&iacute;tica estadounidense y, tambi&eacute;n, sobre el fracaso de la guerra contra las drogas, uno de los principales temas que vertebra su obra. 
    </p><p class="article-text">
        Simon visit&oacute; Catalunya para la entrega del Premio Turkish Airlines a la mejor obra en ingl&eacute;s de los galardones de periodismo gastron&oacute;mico Roca Awards. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha habido cinco personas que, cuando les he contado que iba a entrevistarle, me han pedido que le pregunte c&oacute;mo va su proyecto sobre las brigadas internacionales en la Guerra Civil espa&ntilde;ola.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sigo decidido a hacerlo&hellip; Le debo los guiones a Mediapro y se los voy a entregar, pero es una mala &eacute;poca para la televisi&oacute;n americana. Quiz&aacute;s sea mala en todas partes, pero ha habido un retroceso real en cuanto a la cantidad de proyectos que salen adelante. La burbuja del <em>streaming</em> ha estallado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le cuesta m&aacute;s levantar proyectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He tenido que centrarme en aquellos que tienen alguna posibilidad en Estados Unidos. Eso no quiere decir que no crea en la historia de la Brigada Lincoln, no solo como una buena historia, sino como un proyecto relevante para este momento, en el que Estados Unidos vuelve a sumirse en un discurso aislacionista, y en el que nuestros l&iacute;deres se niegan a mirar m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando lo anunci&oacute;, aqu&iacute; se cre&oacute; mucha expectaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy decidido a sacarlo adelante. He recorrido los campos de batalla, desde Jarama hasta el Ebro, pero he tenido que dejar los guiones a un lado mientras trabajo en otras cosas que mantengan a la gente con la que trabajo con empleo. La gente de Mediapro ha estado genial y dicen que pueden recaudar el dinero aqu&iacute;, pero una pieza de &eacute;poca cuesta mucho dinero si se quiere hacer bien. Por eso me gustar&iacute;a tener tambi&eacute;n un socio americano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La suspensi&oacute;n de sus proyectos con HBO durante la huelga de guionistas gener&oacute; mucho revuelo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvo una repercusi&oacute;n sorprendente en los medios. Creo que no todo el mundo lo entendi&oacute;. La primera vez que estuve en huelga, hace a&ntilde;os, con el sindicato de guionistas, los contratos se mantuvieron porque la huelga dur&oacute; poco. En la &uacute;ltima [huelga] sab&iacute;amos que &iacute;bamos a estar meses y coment&eacute; que HBO me hab&iacute;a suspendido el contrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se confundi&oacute; suspensi&oacute;n con cancelaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Solo dije que llevaba 25 a&ntilde;os con ellos y era la primera vez que me suspend&iacute;an el contrato de producci&oacute;n. Cuando acab&oacute; la huelga, retomamos la relaci&oacute;n. Sigo intentando sacar proyectos adelante con HBO, siguen leyendo mis cosas. Espero que me den luz verde para algo, pero no lo s&eacute;, es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil ahora. El mercado est&aacute; mucho m&aacute;s restringido. Hace diez a&ntilde;os, les dec&iacute;a que quer&iacute;a hacer algo sobre la pol&iacute;tica federal de vivienda y me dec&iacute;an: &ldquo;Adelante&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha habido un retroceso en la cantidad de proyectos que salen adelante. La burbuja del &#039;streaming&#039; ha estallado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Series como </strong><em><strong>The Wire </strong></em><strong>o </strong><em><strong>Treme</strong></em><strong> ser&iacute;an posibles a d&iacute;a de hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>The Wire</em> quiz&aacute;s s&iacute;, porque va sobre crimen y miseria. Pero <em>Treme</em>, no. Sin duda. Nadie apostar&iacute;a por <em>Treme</em> ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve la producci&oacute;n actual de series? Parece que apenas hay espacio para historias que se desarrollen a fuego lento. Deben pasar cosas en cada cap&iacute;tulo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se ha convertido en una b&uacute;squeda de franquicias. Buscan cosas que saben &mdash;o creen saber&mdash; que pueden ser &eacute;xitos. Y yo nunca he escrito &eacute;xitos. Siempre he hecho cosas m&aacute;s personales. No voy a trabajar con personajes de Marvel. Eso no es lo m&iacute;o. Tampoco voy a hacer series de gente guapa follando como <em>Euphoria</em> o lo que sea. Yo hago lo que hago.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nunca ha escrito &eacute;xitos, pero entiendo que contar con usted a&ntilde;ade o a&ntilde;ad&iacute;a valor a una marca como HBO.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes HBO se dedicaba a la contraprogramaci&oacute;n, a ofrecer lo que no estaba en la tele. Y yo soy contraprogramaci&oacute;n pura. Si no lo has visto en la tele, entonces me interesa. Pero ahora no hay ese clima. Por eso cuando llegas con una historia sobre americanos que vinieron a luchar a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 30&hellip; Y les dices &ldquo;los buenos eran los comunistas y los socialistas&rdquo;, te miran como diciendo: &ldquo;Eso va a ser dif&iacute;cil de vender&rdquo;. Probablemente hace 15 a&ntilde;os habr&iacute;a tenido m&aacute;s posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; debe tener una historia para que le interese?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene que tener un argumento que merezca la pena discutir, algo pol&iacute;tico, algo que yo hubiera querido cubrir como periodista. No es periodismo, claro, pero necesito que trate de algo que valga la pena debatir desde un punto de vista period&iacute;stico. No puede ser s&oacute;lo entretenimiento. Ser&iacute;a una p&eacute;rdida de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre me ha parecido que, a pesar de que sus historias han sido muy distintas, acaban girando alrededor de la resiliencia de las clases urbanas m&aacute;s desfavorecidas frente a un mundo que est&aacute; jodido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ciudad, cualquier ciudad, es donde vamos a sobrevivir o fracasar como especie: c&oacute;mo negociamos y aceptamos vivir comprimidos, siendo cada vez m&aacute;s diversos&hellip; Una de las cosas que m&aacute;s me gustan de Nueva York es que te cruzas con todo el mundo y te enfrentas a todo el mundo, para bien o para mal. Esa vieja idea de Am&eacute;rica como crisol de culturas sigue siendo cierta y necesaria, sobre todo en las ciudades. O aprendemos a convivir o fracasamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las situaciones m&aacute;s dram&aacute;ticas que describe, en todo caso, siempre acaba habiendo un peque&ntilde;o espacio para el humor o el sarcasmo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El drama se sostiene solo. La comedia, en cambio, es inefable. Es una combinaci&oacute;n entre t&uacute; como guionista, el actor y su sentido del humor como int&eacute;rprete. Porque no todos los actores lo tienen y algunos lo tienen a raudales. Y tambi&eacute;n est&aacute; el director: c&oacute;mo capta la c&aacute;mara ese momento. La comedia&hellip; es m&aacute;gica cuando ocurre. Necesitas esos momentos, m&aacute;s que nada por lo que yo hago, porque si no, es todo oscuridad. Y eso no puedo permit&iacute;rmelo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su obra siempre ha explorado qu&eacute; es Am&eacute;rica. No puedo dejar de preguntarle por su opini&oacute;n sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en EEUU. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es horrible. Hemos elegido dos veces a un demagogo ignorante que es incre&iacute;blemente h&aacute;bil a la hora de manipular a colectivos vulnerables. Colectivos como inmigrantes, personas trans o personas racializadas, utiliz&aacute;ndolos de formas que excitan a su base y fomentan la segregaci&oacute;n racial, el aislamiento y comportamientos xen&oacute;fobos que son destructivos no solo para mi pa&iacute;s, sino a nivel global. Trump es un tipo muy peligroso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando adapt&oacute; la novela de Philip Roth </strong><em><strong>La conjura contra Am&eacute;rica</strong></em><strong>, &iquest;pensaba que cinco a&ntilde;os despu&eacute;s la democracia estar&iacute;a tan amenazada en EEUU?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La hicimos porque [Trump] fue elegido por primera vez. Tengo que admitir que cuando perdi&oacute; pensaba que hab&iacute;amos acabado con &eacute;l. Pero te dir&eacute; algo: incluso cuando empezaba a tambalearse en su primer mandato y perd&iacute;a apoyo, yo ya ten&iacute;a miedo. Y sigo teniendo miedo del tipo que venga despu&eacute;s de &eacute;l. Alguien que ser&aacute; otro demagogo y utilizar&aacute; las mismas herramientas que &eacute;l us&oacute; para llegar al poder, pero ser&aacute; m&aacute;s listo, m&aacute;s elocuente y m&aacute;s despiadado en el abuso de ese poder. 
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                Simons, durante la entrevista con elDiario.es                            </span>
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        <strong>Eso si no intenta forzar un tercer mandato.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ya no puedes estar seguro de nada. Todos nuestros mecanismos institucionales est&aacute;n fallando y se est&aacute;n desmoronando. Cosas que nunca pens&eacute; que fueran posibles o legales est&aacute;n ocurriendo. Cogieron a un tipo de mi Estado, Maryland, al que ni siquiera han acusado formalmente de nada, y lo han mandado a una prisi&oacute;n en El Salvador. Se supone que si est&aacute;s legalmente en Estados Unidos con un visado, tienes los mismos derechos constitucionales que un ciudadano: libertad de expresi&oacute;n, <em>habeas corpus</em>, todos tus derechos&hellip; Y aun as&iacute;, se llevaron a esta persona y lo arrojaron a una c&aacute;rcel en el extranjero. &iquest;Qu&eacute; no har&aacute;n? &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo? Es espantoso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con los a&ntilde;os, </strong><em><strong>The Wire</strong></em><strong> ha adquirido un aura de serie legendaria. Para muchos es la mejor de todos los tiempos. Me gustar&iacute;a saber c&oacute;mo le ha afectado en sus trabajos posteriores. Siempre hay alguien que acaba comparando lo que hace con </strong><em><strong>The Wire...</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Me alegra que <em>The Wire</em> encontrase su p&uacute;blico, aunque fuera con retraso. Gracias a eso pude hacer otras series que, de otro modo, HBO quiz&aacute; no habr&iacute;a aprobado. As&iacute; que s&iacute;, estoy agradecido. &iquest;Quiero m&aacute;s a alguno de mis otros hijos? No es que los quiera m&aacute;s, pero me gusta cuando alguien me dice algo bueno sobre alguno de mis otros proyectos. Cuando alguien se me acerca y me dice que le encant&oacute; <em>Treme</em> o <em>The Deuce</em>&hellip; Es como ver reconocido a ese hijo que no recibi&oacute; tanta atenci&oacute;n, pero al que quiero igual. Y eso se agradece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tiene la serie para seguir vigente 20 a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero, que nos dejaron hacer cinco temporadas. Fueron 60 horas de televisi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n influy&oacute; que la serie encontr&oacute; su camino. Algunas de las cosas que he hecho son mucho m&aacute;s espec&iacute;ficamente estadounidenses y no tienen esa capacidad de conectar tan f&aacute;cilmente fuera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es curioso porque </strong><em><strong>The Wire </strong></em><strong>tuvo &eacute;xito antes en Reino Unido y Europa que en EEUU.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto. Y volvi&oacute; a Estados Unidos por el boca a boca que ven&iacute;a de fuera. Fue un giro realmente impresionante y tengo que admitir que no s&eacute; c&oacute;mo replicar eso. No he podido volver a lograrlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos elegido dos veces como presidente a un demagogo ignorante que es increíblemente hábil a la hora de manipular a colectivos vulnerables.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo lo vieron solo 70.000 personas. La serie no gan&oacute; ning&uacute;n premio. &iquest;Lleg&oacute; a pensar que no recib&iacute;a el reconocimiento que merec&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensaba que hab&iacute;amos hecho un trabajo mejor que... Mira, fue una serie muy silenciosa. Cuando se emiti&oacute;, pas&oacute; muy desapercibida. Tuvimos suerte de aguantar cinco a&ntilde;os en antena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que acab&oacute; fascinando a gente tan diversa? </strong><em><strong>The Wire </strong></em><strong>conect&oacute; con una audiencia altamente educada, </strong><a href="https://elpais.com/diario/2011/10/23/opinion/1319320811_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>con incluso un premio Nobel de literatura poni&eacute;ndola por los aires</strong></a><strong>, y al mismo tiempo con las clases m&aacute;s desfavorecidas de algunos barrios, en los que incluso se vend&iacute;an copias piratas de la serie.&nbsp; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que todos reconocieron en ella una cierta verdad fundamental. Entendieron que habl&aacute;bamos de una desconexi&oacute;n entre lo que estamos viviendo como ciudadanos y la realidad de nuestras expectativas, cada vez m&aacute;s reducidas. La diferencia entre ricos y pobres es cada vez m&aacute;s profunda con cada generaci&oacute;n. El capital campa a sus anchas, ya no est&aacute; ligado a un contrato social real que incluya a toda la sociedad. Y por eso sentimos que no estamos bien gobernados, que nadie trabaja para solucionar los problemas que vemos a diario. Creo que todo el mundo, de una forma u otra, lo siente as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si la serie se hubiese rodado hoy, &iquest;qu&eacute; otros aspectos de la sociedad estadounidense abordar&iacute;a? Siempre pens&eacute; que la inmigraci&oacute;n o los nuevos americanos hubiesen encajado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n es un tema que me da rabia no haber tratado en <em>The Wire</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De verdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. No en la primera temporada, sino en la primera etapa de la serie. Despu&eacute;s de la tercera temporada, uno de los guionistas y amigo m&iacute;o, David Mills, sugiri&oacute; ese tema. &Eacute;l estaba en Baltimore y se dio cuenta de que hab&iacute;a una gran llegada de centroamericanos &mdash;guatemaltecos, hondure&ntilde;os, mexicanos&mdash; que se estaban asentando en la parte sureste de la ciudad y me dijo: &ldquo;Es una comunidad vibrante, distinta, y deber&iacute;as hacer algo sobre la inmigraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En EEUU, adem&aacute;s, casi todo el mundo tiene or&iacute;genes migrantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los estadounidenses somos muy ambivalentes con la inmigraci&oacute;n. Primero, pr&aacute;cticamente todos lo somos. Da igual cu&aacute;ndo llegaste, seguro que tienes alguna historia familiar de c&oacute;mo os trataron mal por parte de los que ya estaban aqu&iacute;, fueras irland&eacute;s, jud&iacute;o, italiano o afroamericano. Pero a la vez todos temen la nueva ola que llega... y se olvidan de que ellos tambi&eacute;n fueron esa ola en su d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La inmigración es un tema que me da rabia no haber tratado en &#039;The Wire&#039;.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero son esas personas que acaban de llegar las que construyen y reconstruyen el pa&iacute;s. Y los necesitamos. Necesitamos personas con hambre, que quieran una vida mejor. Es la misma din&aacute;mica que en 1880, esa es nuestra esencia. Y aun as&iacute;, permitimos que un demagogo como Trump demonice a gente que solo busca una vida mejor. Es una locura. As&iacute; que habr&iacute;a sido un tema buen&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se hizo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando David me lo coment&oacute;, le dije: &ldquo;Tienes raz&oacute;n&rdquo;, pero ya llev&aacute;bamos sin emitir un buen tiempo. Despu&eacute;s de la tercera temporada, pr&aacute;cticamente nos cancelaron hasta que nos dijeron que al final &iacute;bamos a seguir. Tardamos un a&ntilde;o y medio en volver a emitir. Ten&iacute;amos planificadas las temporadas 4 y 5 y para introducir el tema de la inmigraci&oacute;n y pedirle a HBO un a&ntilde;o extra, ten&iacute;amos que empezar desde cero. Ninguno de nosotros hablaba espa&ntilde;ol y eso iba a retrasar a&uacute;n m&aacute;s el regreso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una l&aacute;stima.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si conoces la serie, sabr&aacute;s que una vez que empieza la cuarta temporada y se colocan los cuerpos en las casas vac&iacute;as, ya no puedes parar: tienes que contar la temporada 4 y 5 seguidas. Y la temporada final ten&iacute;a que ser sobre los medios de comunicaci&oacute;n, sobre por qu&eacute; no somos capaces de reconocer nuestros propios errores y problemas. As&iacute; que, cuando surgi&oacute; la idea de la inmigraci&oacute;n, ya se nos hab&iacute;a pasado el momento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la decadencia de la sociedad americana que retrat&oacute; en </strong><em><strong>The Wire</strong></em><strong> es a&uacute;n m&aacute;s profunda veinte a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Totalmente. Todav&iacute;a no hemos resuelto la guerra contra las drogas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fracaso de la guerra contra las drogas es uno de los temas m&aacute;s transversales en su obra. Aparece en </strong><em><strong>The Corner</strong></em><strong>, en </strong><em><strong>The Wire</strong></em><strong>, en </strong><em><strong>We Own This City</strong></em><strong>&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si alguna vez lo resolveremos, aunque nos hemos alejado de los niveles m&aacute;s altos de encarcelamiento masivo. Aun as&iacute;, seguimos siendo una de las sociedades con mayor tasa de encarcelamiento en la historia moderna, y esa es una de las razones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; a favor de la despenalizaci&oacute;n de todas las drogas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Y de enfocar el consumo de drogas con pol&iacute;ticas de reducci&oacute;n de da&ntilde;os, tratamientos, educaci&oacute;n&hellip; No creo que encerrar a la gente sea la soluci&oacute;n para nada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo siento, pero la sociedad no gana nada metiendo a un camello en la cárcel.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ahora hay incluso jefes de Estado como Gustavo Petro defendiendo esta postura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que ha habido avances. Nuestras tasas de encarcelamiento han bajado y hemos despenalizado la marihuana, que es algo muy sensato. Aunque hay una parte que me preocupa: mucha gente blanca consume marihuana y mientras se encarcelaba a chavales blancos, hubo mucha indignaci&oacute;n. Pero si la guerra contra las drogas solo afectara a comunidades racializadas, podr&iacute;as seguir igual durante 20 o 30 a&ntilde;os m&aacute;s, porque no est&aacute;s jodiendo a los chavales blancos de los dormitorios universitarios. As&iacute; que, en cierto modo, despenalizar la marihuana, pero no hacer lo mismo con el resto de drogas tambi&eacute;n tiene su riesgo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nytimes.com/2023/07/07/nyregion/david-simon-michael-k-williams-death.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Usted pidi&oacute; clemencia</strong></a><strong> para el tipo que vendi&oacute; el fentanilo que mat&oacute; a Michael K. Williams [actor que encarnaba al traficante Omar Little en </strong><em><strong>The Wire</strong></em><strong>]</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si conoc&iacute;as los puntos de vista de Michael y hubieras visto los documentales que estaba haciendo, sabr&iacute;as que &eacute;l tambi&eacute;n estaba en contra del encarcelamiento masivo y de la guerra contra las drogas. Tuve muchas conversaciones con &eacute;l sobre eso. Conoc&iacute;a su lucha contra la adicci&oacute;n y sab&iacute;a c&oacute;mo se sent&iacute;a respecto a su propia responsabilidad. Habr&iacute;a considerado injusto encerrar a un camello de 72 a&ntilde;os por venderle una pastilla. Ese hombre tambi&eacute;n era adicto. Y no era qu&iacute;mico, no fabricaba esas pastillas. Se las dieron, &eacute;l las pas&oacute;. Lo siento, pero la sociedad no gana nada metiendo a un camello en la c&aacute;rcel. Las mismas drogas se segu&iacute;an vendiendo al d&iacute;a siguiente en cada esquina de Williamsburg.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma del personaje Omar Little, interpretado por el fallecido Michael K. Williams                            </span>
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        <strong>Cuando rodaban </strong><em><strong>The Wire</strong></em><strong>, &iquest;ya sab&iacute;an que Omar iba a ser uno de los personajes favoritos de la audiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, era uno de nuestros favoritos tambi&eacute;n. Est&aacute; basado en un tipo real, en varios tipos reales. Michael [K. Williams] conoc&iacute;a a uno de ellos, se llamaba Donnie Andrews, ya falleci&oacute;, pero fueron amigos durante un tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n era homosexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, eso nos lo inventamos. De hecho, Donnie estaba un poco en plan &ldquo;&iquest;por qu&eacute; hiciste eso?&rdquo; Se lo tom&oacute; como algo personal. Es una historia larga.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Cu&eacute;ntela!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Donnie &mdash;sobre el que escrib&iacute; mucho en su d&iacute;a como periodista&mdash; hab&iacute;a otros tipos que robaban a narcotraficantes. Y luego hab&iacute;a un d&uacute;o: Cadillac y Lowe &mdash;esos eran sus nombres callejeros&mdash;, y Ed [Burns, cocreador de la serie] me contaba historias sobre ellos. No s&eacute; de d&oacute;nde saqu&eacute; la idea, pero pens&eacute; que eran amantes, que eran pareja. As&iacute; que a&ntilde;ad&iacute; ese detalle a Omar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su homosexualidad reforzaba ese perfil de lobo solitario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Robar a otros traficantes es una &ldquo;profesi&oacute;n&rdquo; solitaria dentro del mundo de la droga. Y ser gay en la comunidad negra ten&iacute;a &mdash;y sigue teniendo&mdash; un estigma enorme. Y hace 20 a&ntilde;os, a&uacute;n m&aacute;s. Probablemente no podr&iacute;as estar en una banda de narcotraficantes y ser abiertamente gay sin que se cuestionara tu hombr&iacute;a o tu fiabilidad. Pero s&iacute; podr&iacute;as ser un <em>outsider</em> que roba a camellos y ser gay. As&iacute; que pens&eacute;: &ldquo;Bueno, vamos a hacer que sea como Cadillac y Lowe&rdquo;, aunque despu&eacute;s Ed me dijo que ellos no eran gays. As&iacute; que nada, me equivoqu&eacute;. [R&iacute;e].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="David Simons, el pasado sábado tras la entrevista."
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                David Simons, el pasado sábado tras la entrevista.                            </span>
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        <strong>El turismo y la gentrificaci&oacute;n tambi&eacute;n aparecen en algunas de sus obras como </strong><em><strong>The Deuce</strong></em><strong> o </strong><em><strong>Treme.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que es un problema en Barcelona. He podido ver y hablar sobre los profundos cambios que est&aacute;n ocurriendo en la ciudad... Tambi&eacute;n es un problema en zonas de Baltimore y Nueva York. En Baltimore hay barrios en los que la gente que ha vivido ah&iacute; toda la vida est&aacute; en riesgo de ser expulsada por la gentrificaci&oacute;n. Al mismo tiempo, hay distritos con casas completamente vac&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esos bloques con las puertas tapadas con maderas que aparecen en el Baltimore de </strong><em><strong>The Wire.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Algunos siguen teniendo esas puertas de madera... Aunque ahora muchos de esos edificios se han ca&iacute;do y solo quedan solares vac&iacute;os. Pero cuando llegu&eacute; a la ciudad como reportero en 1982 hab&iacute;a 750.000 personas. Ahora hay 590.000, as&iacute; que hay mucho espacio vac&iacute;o. Es como: &ldquo;&iexcl;Por favor, gentrificad algo de esto! Volved...&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me gustar&iacute;a preguntarle un poco sobre periodismo. Sus declaraciones sobre la profesi&oacute;n suelen ser muy pesimistas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la prensa escrita est&aacute; m&aacute;s vulnerable que nunca, pero por otro lado ha habido un experimento en mi ciudad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El </strong><em><strong>Baltimore Banner</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. &iquest;Lo conoces?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/alec-macgillis-amazon-destruyendo-clases-medias-eeuu_1_8900591.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Entrevistamos a uno de sus periodistas</strong></a><strong>, Alec MacGillis, hace un par de a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo conozco. Es un buen tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pienso tambi&eacute;n en otros medios digitales que han aparecido los &uacute;ltimos a&ntilde;os y est&aacute;n haciendo gran periodismo en EEUU como ProPublica, por ejemplo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;... Debe de ser online y sin &aacute;nimo de lucro, que cada d&oacute;lar de cada suscripci&oacute;n se gaste en periodismo y en ampliar la redacci&oacute;n. Lo est&aacute;n haciendo, el <em>Banner</em> est&aacute; creciendo y espero que entren en beneficios en poco tiempo. De lo que se trata es que el dinero se vaya a las redacciones y no a Wall Street, que es el error que toda la industria americana de peri&oacute;dicos cometi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese momento parec&iacute;a que siempre se pod&iacute;a ganar m&aacute;s dinero&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apareci&oacute; Wall Street y dijo, &ldquo;est&aacute;is ganando un 10-15% de beneficios, pod&eacute;is hacer el 30% recortando plantilla y gastos&rdquo;. Convencieron a los peri&oacute;dicos de que ten&iacute;an un monopolio, de que siempre tendr&iacute;an publicidad de los grandes almacenes, anuncios clasificados&hellip; Todo iba a ir genial: podr&iacute;an ganar m&aacute;s pasta pero gastando menos dinero haciendo un peri&oacute;dico de mierda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y lleg&oacute; Internet.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De repente, el dinero de la publicidad desapareci&oacute; pero ya ten&iacute;an un producto mucho peor por el que no pod&iacute;an cobrar a nadie. Fue la tormenta perfecta de estupidez de una industria que s&oacute;lo sent&iacute;a desprecio por su propio producto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin ser una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro, elDiario.es es un proyecto fundado por periodistas que ven&iacute;an de grandes medios y quer&iacute;an tener el control de la empresa. Parece que funciona.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; produciendo una reconfiguraci&oacute;n. Ya no tienes que pagar por camiones, papel ni imprentas. Hace 20 a&ntilde;os, te costaba dinero hacer llegar el peri&oacute;dico a la gente, pero no te importaba porque todo se financiaba con la publicidad. Ahora, la publicidad online supone c&eacute;ntimos, pero cada suscripci&oacute;n es beneficio puro. Si quieres el peri&oacute;dico, paga 6-10 d&oacute;lares al mes. Se ha invertido el modelo y la industria tard&oacute; en darse cuenta de este cambio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esperemos que no sea tarde.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente que nos llev&oacute; a este desierto est&aacute;n ahora todos jubilados, en el campo de golf, hablando de los viejos tiempos del papel. Cabrones. Lo jodieron todo de arriba a abajo. Pero todo el cr&eacute;dito para proyectos como el vuestro o como el <em>Banner</em>. &iquest;Sab&iacute;as que lo financia un millonario bastante ben&eacute;volo? Es un tipo que hizo fortuna con hoteles, ya ha hecho su dinero, pero cree que no hay una gran ciudad sin un gran peri&oacute;dico. As&iacute; que est&aacute; financiando uno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Echo de menos ser reportero, la redacción y estar rodeado de periodistas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El periodismo local est&aacute; muerto del todo en EEUU?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, nadie ha tratado de replicar este experimento, pero si se demuestra que en una ciudad de segunda como Baltimore funciona, se puede replicar. Habr&aacute; inversores reales, no gente que haga esto por lesa majestad, sino porque se puede ganar dinero. Hay hueco para esto. Es como el canario en la mina, por as&iacute; decirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; opina de la cobertura del segundo mandato de Trump por parte de los grandes medios como el </strong><em><strong>New York Times</strong></em><strong> o el </strong><em><strong>Washington Post</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que han demostrado el <em>Washington Post</em> y el <em>Los &Aacute;ngeles Times</em> en particular es degradante y humillante. Si fueras <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Otis_Chandler" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otis Chandler</a>, estar&iacute;as revolvi&eacute;ndote en la tumba. Si fueras <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Katharine_Graham" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kay Graham</a> tambi&eacute;n, por c&oacute;mo han actuado los editores de esos dos medios. El <em>New York Times</em>, creo, ha perdido mucho tiempo intentando encontrar un terreno intermedio entre el totalitarismo y el gobierno representativo normal para definir al Gobierno de Trump. Y no creo que exista ese punto intermedio, as&iacute; que su cobertura muchas veces es un poco d&eacute;bil. Pero por lo menos no se han rendido de forma tan vergonzosa como lo han hecho Bezos y el tipo de Los &Aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le&iacute; </strong><a href="https://elpais.com/opinion/2025-04-18/el-fascismo-en-estados-unidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un art&iacute;culo reciente de Siri Hustvedt</strong></a><strong> que hablaba de un t&eacute;rmino relativamente nuevo para definir la cobertura de Trump por parte de estos medios: </strong><em><strong>sanewashing </strong></em><strong>[Minimizar los aspectos percibidos como radicales de una persona o una idea para hacerlos parecer m&aacute;s aceptables].</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es exactamente lo que es. <em>Sanewashing</em>. A veces hay que decir las cosas por su nombre. Algunos medios tienen dificultades para llamar &ldquo;mentira&rdquo; a una mentira, incluso cuando est&aacute; totalmente contradicha por los hechos. Decir: &ldquo;El presidente Donald Trump minti&oacute; ayer en varias ocasiones al decir&hellip;&rdquo; No est&aacute;n acostumbrados a escribir una entradilla as&iacute;, aunque se pueda demostrar emp&iacute;ricamente. Tu segundo p&aacute;rrafo puede sostenerlo, tu tercer p&aacute;rrafo tambi&eacute;n. Es emp&iacute;rico, son hechos. El periodismo nunca se hab&iacute;a enfrentado a alguien que mintiera con tanto descaro, y tan entregado al fraude, ocupando un puesto de poder como este. Es como si las herramientas que tenemos no sirvieran ya para hacer el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Echa de menos el periodismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&hellip; S&iacute;, un poco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, echo de menos ser reportero. Tambi&eacute;n echo de menos la redacci&oacute;n, estar rodeado de otros periodistas, pasar el rato, poner los pies sobre la mesa, abrir el peri&oacute;dico y hablar de qu&eacute; es una mierda y qu&eacute; no lo es.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No habría dejado el periodismo si no creyera que puedo plantear los mismos temas desde otro ángulo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; estar&iacute;a haciendo ahora David Simon si hubiera seguido trabajando en el peri&oacute;dico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, quej&aacute;ndome y refunfu&ntilde;ando&hellip; Ya no ser&iacute;a reportero de sucesos, pero seguramente estar&iacute;a quej&aacute;ndome de lo que pasa en mi peri&oacute;dico, probablemente. Si siguiera en el <em>Baltimore Sun</em>, estar&iacute;a destrozado. Ahora solo quedan como 40 personas. Cuando yo estaba ah&iacute; hab&iacute;a 500.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&iquest;Qu&eacute; le aport&oacute; el periodismo a la hora de escribir series?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy bueno escuchando las voces de otras personas, no solo la m&iacute;a. Era bueno con los di&aacute;logos. Y, especialmente, haber sido reportero de calle te acostumbra a escuchar a gente distinta a ti. No eran todo voces blancas de clase media. Algunas s&iacute;, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a afroamericanos, latinos&hellip; y tambi&eacute;n polic&iacute;as irlandeses, italianos&hellip; Gente, voces y registros distintos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en los temas que trata?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me marc&oacute; en el sentido de que nunca iba a escribir solo entretenimiento. Nunca escribir&iacute;a algo como: &ldquo;oh, qu&eacute; emocionante&rdquo;, si no plantea alguna reflexi&oacute;n sobre el mundo. Todo lo que hago tiene que tener, al menos, un origen period&iacute;stico, en el sentido de que si quiero contar un drama es porque hay un problema, un conflicto en nuestra sociedad en el que el sistema est&aacute; fallando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa obsesi&oacute;n en su trabajo para que todo parezca cre&iacute;ble.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la tengo. No soy bueno con lo sobrenatural, no hago ciencia ficci&oacute;n. Si adapto un libro y no es de ficci&oacute;n, utilizo los nombres reales. Ni siquiera me alejo de lo que ocurri&oacute; en el libro, no puedo inventar cosas. Le debo fidelidad al periodismo del que parto. Incluso cuando es ficci&oacute;n, usamos la cronolog&iacute;a real de los hechos. Invento personajes ficticios y los entrelazo con los hechos reales, pero todo se basa en lo que ocurri&oacute; de verdad. Es una forma de reconocer que no soy particularmente creativo, que no puedo inventar cosas de la nada. Pero tambi&eacute;n es la raz&oacute;n por la que no habr&iacute;a dejado el periodismo si no creyera que puedo plantear los mismos temas desde otro &aacute;ngulo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/david-simon-creador-the-wire-mecanismos-institucionales-eeuu-fallando-desmoronandose_1_12245281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Apr 2025 19:49:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David Simon, creador de ‘The Wire’: “Todos los mecanismos institucionales en EEUU están fallando y desmoronándose”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[HBO,Series de televisión,The Wire,Guionistas,Drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["The Wire demostró que para muchas personas el sueño americano había muerto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/the-wire-demostro-americano-muerto_1_2235851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed4d6ecb-a754-466c-96ff-86630e5bcd4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;The Wire demostró que para muchas personas el sueño americano había muerto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varios de sus actores y guionistas hablan de la serie que cambió para siempre la televisión: "David Simon tuvo que luchar por cada temporada. Nunca había nada garantizado"</p></div><p class="article-text">
        Cuando el actor Frankie Faison acept&oacute; en 2001 el papel del subcomisario Ervin Burrell en una nueva serie de HBO llamada <em>The Wire</em> pensaba que estaba firmando para una serie de polic&iacute;as. &ldquo;Esperaba que tratara m&aacute;s de escuchas telef&oacute;nicas&rdquo;, recuerda con alegr&iacute;a. &ldquo;Se convirti&oacute; en algo mucho m&aacute;s fascinante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        HBO tambi&eacute;n estaba equivocada. El creador de <em>The Wire,</em> David Simon, lo hab&iacute;a presentado como un programa sobre el trabajo policial inusualmente reflexivo, y no como la lecci&oacute;n de anatom&iacute;a sobre la disfunci&oacute;n de la sociedad estadounidense que&nbsp;de verdad ten&iacute;a en la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo vend&iacute; como una serie policial, pero ellos no saben que en&nbsp;realidad no es una serie policial&rdquo;, dijo Simon al novelista George Pelecanos cuando le invit&oacute; a unirse al equipo de guionistas. De hecho, dijo, se trataba de algo audazmente novedoso: &ldquo;Una novela para la televisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la emisi&oacute;n de su&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/media/organgrinder/2010/apr/20/wire-season-5-episode-10-actors" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo episodio</a>, <em>The Wire</em> se ha establecido como una de las series m&aacute;s importantes en la historia de la televisi&oacute;n estadounidense. Algunos dir&aacute;n que la m&aacute;s importante. Pero a diferencia de series como <em>Los Soprano</em> o <em>Mad Men</em>, anunciadas con bombo y platillo y siempre rodeadas de elogios, buenas audiencias y premios Emmy, el camino de <em>The Wire</em> hacia el pante&oacute;n fue una dura tarea. Seg&uacute;n Clarke Peters (que interpret&oacute; el personaje del detective Lester Freamon), &ldquo;David Simon tuvo que luchar por cada temporada&rdquo;. &ldquo;Nunca hab&iacute;a nada garantizado&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La historia comenz&oacute; en 1984, cuando Simon trabajaba como periodista en <em>The Baltimore Sun</em> y cubr&iacute;a el arresto del capo local de la droga Melvin Williams, al que se hab&iacute;a llegado gracias a las escuchas telef&oacute;nicas. El detective a cargo del caso era Ed Burns, 14 a&ntilde;os mayor que &eacute;l. Simon y Burns eran directos, &aacute;cidos y ferozmente inteligentes y a los dos les revolv&iacute;a las tripas el <em>statu quo.</em> Se hicieron amigos.
    </p><p class="article-text">
        Simon y Burns dejaron sus respectivos trabajos tras el &eacute;xito de <a href="https://www.theguardian.com/books/2008/sep/07/crime" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Homicide: A Year on the Killing Streets (1991)</a>, el libro de no ficci&oacute;n de Simon que luego se convirti&oacute; en un &eacute;xito de NBC con el nombre de <em>Homicide: Life on the Street</em>&nbsp;y se emiti&oacute; a lo largo de siete temporadas, entre 1993 y 1999.
    </p><p class="article-text">
        Burns se hizo profesor y colabor&oacute; con Simon en <a href="https://www.theguardian.com/books/2009/apr/26/the-corner-wire-david-simon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Corner: A Year in the Life of An Inner-City Neighbourhood</a>, un libro publicado en 1997 sobre la in&uacute;til crueldad de la guerra contra las drogas vista desde el otro lado de la barrera.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Corner</em> se convirti&oacute; en una miniserie de HBO y eso permiti&oacute; a Simon, entonces de 40 a&ntilde;os, presentar el proyecto de <em>The Wire</em> al director ejecutivo de HBO, Chris Albrecht, y a la presidenta de la divisi&oacute;n de entretenimiento, Carolyn Strauss, como un &ldquo;programa antipolicial, una especie de rebeli&oacute;n contra todos las gilipolleces sobre&nbsp;los procedimientos policiales que aflig&iacute;an a la televisi&oacute;n estadounidense&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Simon se referir&iacute;a despu&eacute;s a <em>The Wire</em> de diferentes maneras: como una &ldquo;tragedia griega para el nuevo milenio&rdquo; con instituciones escler&oacute;ticas jugando el papel de los insensibles e indiferentes dioses; como una historia sobre &ldquo;el triunfo del capitalismo sobre el valor de las personas&rdquo;; y como una cr&oacute;nica de &ldquo;la decadencia del imperio americano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las victorias?&rdquo;, preguntaban una y otra vez los ejecutivos de la NBC a los escritores de 'Homicidio: la vida en la calle'. <em>The Wire</em> evit&oacute; victorias y en vez de eso opt&oacute; por mostrar corrupci&oacute;n, fracasos y decadencia.
    </p><p class="article-text">
        En la serie, los reformistas se ve&iacute;an frustrados; los sinverg&uuml;enzas, recompensados; y la gente normal y corriente, derrotada por el sistema. <em>The Wire</em> era tanto periodismo como entretenimiento, una especie de televisi&oacute;n de protesta. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estamos contando?&rdquo; era la pregunta m&aacute;s frecuente en la reuni&oacute;n de guionistas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando <em>The Wire</em> comenz&oacute; la etapa de producci&oacute;n a finales de 2001, las intensas convicciones de Simon y Burns fueron una fuente de inspiraci&oacute;n. &ldquo;No eran seres de la misma especie&rdquo;, recuerda Peters. &ldquo;Yo sent&iacute;a un apoyo paternal por parte de Ed (Burns). David (Simon) estaba concentrado, siempre bajo presi&oacute;n. Ten&iacute;a que llevar las riendas de este equipo de caballos para que no escaparan galopando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fueron una pareja &uacute;nica para escribir la serie&rdquo;, dice John Doman (que interpret&oacute; al comisario adjunto William Rawls). &ldquo;Su visi&oacute;n era de dentro hacia fuera, no de fuera hacia dentro. Conoc&iacute;an de primera mano las historias y los personajes. Creo que <em>The Wire</em> desnud&oacute; de verdad una ciudad americana y demostr&oacute; que, para muchas personas, el sue&ntilde;o americano hab&iacute;a muerto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una serie novelada</h3><p class="article-text">
        Simon era alguien capaz de husmear en la realidad y que describ&iacute;a su estilo de escritura como &ldquo;una forma de robar vida&rdquo;. Si la gente sobre la que escrib&iacute;a no cre&iacute;a que lo que dec&iacute;a sonaba aut&eacute;ntico, entonces hab&iacute;a fracasado, independientemente de lo que pensaran los espectadores.
    </p><p class="article-text">
        Por eso us&oacute; las personas, an&eacute;cdotas y fragmentos de di&aacute;logos que hab&iacute;a captado durante su vida como reportero. Creyendo que la mayor&iacute;a de los&nbsp;guionistas de televisi&oacute;n no ten&iacute;an o&iacute;do para las calles, ni inter&eacute;s por las vidas de los pobres en las zonas urbanas, Simon arm&oacute; un equipo con escritores de novelas polic&iacute;acas (Pelecanos, Dennis Lehane y Richard Price) y excolegas de <em>The Baltimore Sun</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La decisi&oacute;n final siempre era de David, pero &eacute;l alentaba el debate y le gustaba que lo convencieran de que hab&iacute;a un camino mejor si pod&iacute;as argumentarlo con &eacute;xito&rdquo;, recuerda Rafael Alvarez, un exreportero que se convirti&oacute; en&nbsp;guionista de la segunda temporada. &ldquo;En una reuni&oacute;n, David y Ed discutieron por algo que no recuerdo durante m&aacute;s de hora y media, mientras el resto de nosotros mir&aacute;bamos como si fuera un combate de Ali contra Frazier&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        La directora de casting, Alexa Fogel, tambi&eacute;n rompi&oacute; con las reglas de la industria y junt&oacute; un&nbsp;reparto rico en texturas en el que hab&iacute;a actores de teatro, brit&aacute;nicos, m&uacute;sicos, actores veteranos infrautilizados, actores reci&eacute;n llegados prometedores, novatos y hasta algunos de los polic&iacute;as, g&aacute;ngsters y pol&iacute;ticos en los que se inspiraban los personajes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el n&uacute;mero de afroamericanos, la serie fue pionera para la &eacute;poca&rdquo;, se&ntilde;ala Sonja Sohn, cuya detective Kima Greggs fue el m&aacute;s fuerte del pu&ntilde;ado de personajes&nbsp;en el&nbsp;universo masculino de <em>The Wire</em>. &ldquo;Creo que interpret&eacute; a la primera lesbiana negra de la televisi&oacute;n. <em>The Wire</em> despert&oacute; un nuevo inter&eacute;s en las historias afroamericanas&rdquo;.
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        Simon alentaba a sus&nbsp;guionistas y actores para que hicieran investigaciones de campo. &ldquo;Wendell Pierce [el detective Bunk Moreland], Dominic West [el detective Jimmy McNulty] y yo sal&iacute;amos a pasear con polic&iacute;as de Baltimore&rdquo;, recuerda Doman (William Rawls). &ldquo;Los polic&iacute;as se mostraban indiferentes... Una vez fuimos al hospital porque a un tipo le hab&iacute;an disparado 13 veces. Los polic&iacute;as estaban por ah&iacute; tomando caf&eacute;. Para ellos, era otro d&iacute;a&nbsp;m&aacute;s en la&nbsp;oficina, pero a nosotros se nos abr&iacute;an las carnes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n de Simon por los detalles pod&iacute;a ser agotadora, pero todo era por el bien de la autenticidad. &ldquo;David siempre estaba ah&iacute;, asegur&aacute;ndose de que todo se hac&iacute;a correctamente&rdquo;, dice Faison. &ldquo;A la gente de Baltimore le apasionaba el programa. Les coloc&oacute; sobre un escenario desde el que pod&iacute;an ser vistos. Todos los que se acercaban me dec&iacute;an: 'Bien hecho. &iquest;Acaso no es esa la verdad?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el pr&oacute;logo del libro de Alvarez <em>The Wire: Truth Be Told</em> (2010), Simon escribi&oacute; sus reflexiones sobre los telespectadores: &ldquo;Lo primero que tuvimos que hacer fue ense&ntilde;ar a la gente a ver televisi&oacute;n de una manera diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n novel&iacute;stica de <em>The Wire </em>se mezcl&oacute; con los ritmos habituales de la televisi&oacute;n, entrelazando el drama con el antidrama de la vida cotidiana. Se atrevi&oacute; a ir m&aacute;s despacio y estirarse, exigiendo de los espectadores una paciencia y atenci&oacute;n poco comunes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue mucho m&aacute;s all&aacute; del mero entretenimiento&rdquo;, dice Aidan Gillen (que interpret&oacute; el personaje del pol&iacute;tico local, Tommy Carcetti). &ldquo;Tocaba temas que ning&uacute;n otro programa estaba interesado en tocar. No cedi&oacute; en ninguno. Para hacerlo bien, hab&iacute;a que mirar y escuchar. Exist&iacute;a el riesgo de que a la gente no le interesara, pero no fue as&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo mantener a los actores conectados</h3><p class="article-text">
        Antes y despu&eacute;s de<em> The Wire</em>, muchos dramas de prestigio se centran en un antih&eacute;roe carism&aacute;tico, o como mucho en un grupo muy reducido. <em>The Wire </em>no ten&iacute;a un personaje central a menos que se pueda decir eso de Baltimore. Cada temporada introduc&iacute;a a nuevos personajes mientras se expand&iacute;an o contra&iacute;an, sin previo aviso, los papeles de personajes existentes. Para lograr que los actores se mantuvieran &ldquo;en el momento actual&rdquo;, s&oacute;lo los&nbsp;guionistas sab&iacute;an lo que ven&iacute;a despu&eacute;s. Cada semana los actores esperaban intrigados el gui&oacute;n, algunos de ellos pregunt&aacute;ndose si sus personajes seguir&iacute;an vivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la gente comenz&oacute; a desaparecer mi paranoia entr&oacute; en acci&oacute;n&rdquo;, recuerda Peters. &ldquo;Tem&iacute;a ir a buscar el gui&oacute;n y encontrar que alguien dec&iacute;a: '&iquest;Te enteraste de lo que le pas&oacute; a Freamon la otra noche?'. Era un fantasma siempre presente. En retrospectiva, eso es vivir en Baltimore. Puedes recibir una bala mientras llenas el dep&oacute;sito de gasolina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio pens&eacute; que iba a hacer s&oacute;lo un par de episodios&rdquo;, dice Isiah Whitlock Jr., cuyo corrupto senador Clay Davis apenas apareci&oacute; en las dos primeras temporadas. &ldquo;No ten&iacute;a ni idea de hacia d&oacute;nde se dirig&iacute;a. Fue toda una experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2002, <em>The Wire</em> debut&oacute; con&nbsp;unos pocos elogios siguiendo la met&oacute;dica investigaci&oacute;n contra Avon Barksdale, el rey del crack (inspirado en Melvin Williams), y contra su ambicioso <em>consigliere</em>, Stringer Bell. <a href="https://www.buzzfeed.com/kateaurthur/african-american-viewers-premium-cable-ratings?utm_term=.qsoV68nPGA#.wanvV7LEz8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atrajo a una base de fans negros</a>&nbsp;que ve&iacute;an reflejadas sus vidas en la serie. Doman recuerda haber sido abordado por polic&iacute;as que le dec&iacute;an: &ldquo;&iexcl;Trabajo para un imb&eacute;cil, igual que t&uacute;!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue en la segunda temporada, en la que se toc&oacute; el tema de &ldquo;la muerte de los sindicatos&rdquo;, donde Simon manifest&oacute; claramente su intenci&oacute;n de &ldquo;construir una ciudad&rdquo;. De lo contrario, le dijo Simon a Burns, &ldquo;estaremos haciendo s&oacute;lo una serie de polic&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Simon quer&iacute;a mostrar el hilo conductor &ndash;el alambre (una de las acepciones de<em> The Wire</em>)&ndash; que un&iacute;a a organizaciones aparentemente diferentes y a las personas que trabajaban en ellas. Alvarez cree que si Simon no hubiera logrado convencer a los productores de HBO de filmar<em> The Wire,</em> las cinco temporadas podr&iacute;an haber inspirado cinco libros. Ya sea cuando exploraba los departamentos de polic&iacute;a, los c&aacute;rteles de la droga, los sindicatos, el sistema escolar, los peri&oacute;dicos o el Ayuntamiento, a Simon lo que le interesaba era saber c&oacute;mo funcionaba o dejaba de funcionar la maquinaria. Si pod&iacute;a explicar Baltimore, entonces podr&iacute;a explicar Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los problemas aqu&iacute; en EEUU es que tratamos de lidiar con la soluci&oacute;n sin entender antes el porqu&eacute;&rdquo;, dice Whitlock (Clay Davis). &ldquo;Siempre sent&iacute; que <em>The Wire</em> te daba ese porqu&eacute;. Te dec&iacute;a: 'Vamos a ir despacio, a profundizar y a mostrarte todo el panorama'&rdquo;.
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        Pero los espectadores que se entusiasmaron con la primera temporada y la entendieron como un drama gigantesco sobre el crimen con un reparto predominantemente negro, el cambio de la segunda hacia los problemas de unos trabajadores portuarios blancos fue toda una sacudida, aunque atrajera a espectadores nuevos. &ldquo;Pens&eacute;: '&iquest;Qu&eacute; carajo es esto? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con nuestras drogas?'&rdquo;, dice Peters. &ldquo;Para m&iacute;, fue una forma de decir: esto no es sobre ti. Esto es sobre la ciudad de Baltimore. Era necesario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La trama de la tercera temporada sobre la apuesta de Carcetti para convertirse en alcalde de Baltimore lleg&oacute; incluso a confundir a varios de los guionistas. Para Pelecanos, que viv&iacute;a en la ciudad de Washington, la pol&iacute;tica era &ldquo;jodidamente aburrida&rdquo;. Cambi&oacute; radicalmente de idea cuando vio los resultados. Poco a poco, todos fueron aprendiendo a confiar en la visi&oacute;n de Simon.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, el reparto y el resto de tripulantes de <em>The Wire</em> se convirtieron en una familia muy unida. &ldquo;Lo pas&eacute; mal durante la primera temporada&rdquo;, dice Sohn. &ldquo;Los tipos que me apoyaron entonces siguen siendo mis hermanos hoy&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un reconocimiento tard&iacute;o</h3><p class="article-text">
        Los actores m&aacute;s j&oacute;venes desarrollaron una reputaci&oacute;n de pendencieros. Antes de llegar a la ciudad con ciertos miembros del reparto, Gillen recuerda que Simon le advert&iacute;a de que &ldquo;llevase escondido&nbsp;en su cuerpo el dinero necesario para pagar una fianza&rdquo; (en caso de ser arrestados).
    </p><p class="article-text">
        Los actores mayores emigraron hacia la atm&oacute;sfera m&aacute;s tranquila de la casa de Clarke Peters, un sal&oacute;n bohemio al que los actores llamaban &ldquo;la academia&rdquo;. Mientras tanto, HBO puso en marcha programas comunitarios para devolver algo a la ciudad. &ldquo;Gracias a nuestra popularidad, los tipos duros que habr&iacute;an querido venderte crack o meterte un tiro, de repente se convert&iacute;an en ni&ntilde;os peque&ntilde;os y nos abr&iacute;an una puerta para llegar hasta su lado humano&rdquo;, dice Peters. &ldquo;Nos convertimos en actores con una misi&oacute;n por haber conocido a los personajes de la sala de m&aacute;quinas de Baltimore&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la tercera temporada, los actores de la serie comenzaban a ser reconocidos por la calle m&aacute;s all&aacute; de Baltimore. Pero con las audiencias bajas y casi ning&uacute;n reconocimiento en los Emmy, HBO&nbsp;cre&iacute;a que el fin de Barksdale y Bell, los primeros antagonistas, marcaba un fin natural a la serie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;HBO gastaba todo su dinero para promociones en <em>Los Soprano</em>&rdquo;, dice Doman. &ldquo;Estuvimos ocultos durante mucho tiempo. Hasta el &uacute;ltimo minuto, nunca supimos si nos iban a renovar&rdquo;. Simon insist&iacute;a en que a&uacute;n no hab&iacute;a terminado. &Eacute;l todav&iacute;a quer&iacute;a explorar los incentivos perversos de la profesi&oacute;n de Burns (la ense&ntilde;anza) y de la suya (el periodismo). Engatus&oacute; a Albrecht y a Strauss para que dejaran vivir a <em>The Wire</em>.
    </p><p class="article-text">
        La vuelta de ciento ochenta grados fue una sabia decisi&oacute;n. La siguiente temporada fue el cenit art&iacute;stico del espect&aacute;culo. &ldquo;En la cuarta temporada se abri&oacute;&rdquo; dice Gillen. &ldquo;Creo que centrar la narraci&oacute;n en cuatro adolescentes por cuya dif&iacute;cil situaci&oacute;n no pod&iacute;as sino preocuparte atrajo a mucha gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Stephen King escribi&oacute; que <em>The Wire </em>hab&iacute;a &ldquo;hecho el salto final, desde la gran televisi&oacute;n hacia la televisi&oacute;n cl&aacute;sica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera la pol&eacute;mica temporada final, en la que Simon dio demasiada importancia a los medios de comunicaci&oacute;n, afect&oacute; a su reputaci&oacute;n. Y luego, el giro final: la popularidad de <em>The Wire</em> s&oacute;lo estall&oacute; verdaderamente cuando la serie ya hab&iacute;a terminado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se lleg&oacute; a una masa de elogios por parte de la cr&iacute;tica justo a tiempo para el lanzamiento de la serie en una caja de DVD&rdquo;, dice Alvarez, que ahora trabaja como novelista y guionista. &ldquo;Se propag&oacute; muy r&aacute;pidamente, algo como: '&iquest;Escuchaste la nueva canci&oacute;n de los Beatles? &iquest;No lo has hecho? &iexcl;Tienes que hacerlo!'. Yo no ten&iacute;a ni idea de que la serie se iba a convertir en un fen&oacute;meno cultural tan grande como para que un d&iacute;a Barack Obama se cruzase con Andre Royo [el informante Bubbles, o Bubs, por su diminutivo en ingl&eacute;s] y le gritase:' '&iexcl;Hey, Bubs!'. Nadie lo sab&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, el legado de <em>The Wire</em> es incontestable. Convirti&oacute; a Simon en uno de los grandes autores de la televisi&oacute;n: ahora est&aacute; trabajando con Pelecanos en la segunda temporada de su &uacute;ltimo programa para HBO, The Deuce. Tambi&eacute;n transform&oacute; las carreras de varios actores, especialmente las de West, Gillen, Idris Elba y Michael B Jordan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En aquel momento yo pensaba que nadie estaba prestando mucha atenci&oacute;n&rdquo;, dice Whitlock. &ldquo;M&aacute;s gente me reconoce por la serie de lo que nunca me hab&iacute;a pasado. Me he encontrado con gente que acaba de verla y quiere hablarme de ella. Pero tengo que decirles que fue hace 10 a&ntilde;os. Uno sigue adelante. Pero estoy muy orgulloso de haber formado parte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dej&oacute; su marca sobre la ciudad. Sohn (Kim) se qued&oacute; en Baltimore para continuar el trabajo comunitario de <em>The Wire</em> y dirigi&oacute; <em>Baltimore Rising,</em> un documental de HBO sobre las tensiones entre polic&iacute;a y activistas tras el asesinato en 2015 de Freddie Gray. &ldquo;Aunque la esperanza muere todos los d&iacute;as en las calles de Baltimore, Chicago, Afganist&aacute;n o donde sea, creo que la esperanza tambi&eacute;n vive en esos mismos lugares&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <em>The Wire</em> reescribi&oacute; las reglas del drama televisivo en&nbsp;cuanto al tono, al tema y al alcance narrativo. La serie que una vez fue dif&iacute;cil de vender es ahora un referente de calidad y un documento social que se ense&ntilde;a en las universidades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando vi el debate que despert&oacute; <em>The Wire</em>&nbsp;en todas las esferas de vida, entend&iacute; que la gente no quiere ser menospreciada intelectualmente&rdquo;, dice Peters. &ldquo;Quieren algo que desaf&iacute;e su intelecto, les haga sentirse vivos y les d&eacute; temas para debatir. No vi toda la serie hasta hace unos cinco a&ntilde;os. Me sent&eacute; y me di por vencido y dije: 'Oh Dios m&iacute;o, &iquest;yo form&eacute; parte de esto? Gracias, Se&ntilde;or&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>The Wire</em> trata todos los elementos de la sociedad, desde el m&aacute;s bajo de los bajos hasta el m&aacute;s alto de los altos&rdquo;, dice Faison. &ldquo;A veces la gente 'buena' no es tan buena y a veces la gente 'mala' se est&aacute; esforzando por ser buena. Era algo con lo que mucha gente pod&iacute;a identificarse. Nunca cedimos. Tocamos todos los temas de frente y lidiamos siempre con la verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa verdad fundamental, que explica por qu&eacute; <em>The Wire</em> es un faro que sirve hoy para entender la era de Trump y al movimiento Black Lives Matter tanto como sirvi&oacute; para explicar el hurac&aacute;n Katrina y la crisis financiera, fue resumida brillantemente por Simon&nbsp;<a href="https://www.believermag.com/issues/200708/?read=interview_simon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante una entrevista en 2007 con Nick Hornby</a>. &ldquo;Esto es parte del pa&iacute;s que ustedes han hecho&rdquo;, dijo. &ldquo;Esto es tambi&eacute;n lo que somos y lo que hemos construido. Piensen de nuevo en ello, hijos de puta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dorian Lynskey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/the-wire-demostro-americano-muerto_1_2235851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 20:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["The Wire demostró que para muchas personas el sueño americano había muerto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo que se espera de mí': la segunda novela negra de Alex Garzó que se inspira en 'The Wire']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/segunda-alex-garzo-the-wire_1_2817113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b00461d-1f77-443d-b5c9-78e51eb5eb09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alex Garzó, autor de &#039;Lo que se espera de mí&#039;, posa junto a su novela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, un devorador de series policíacas, se acerca al lado "humano" de la policía y explora las dudas existenciales del inspector jefe mientras resuelve los crímenes en una ciudad mediterránea</p></div><p class="article-text">
        Reconoce que es un devorador de series polic&iacute;acas, de thrillers y de novelas negras. No es de extra&ntilde;ar, con esta inspiraci&oacute;n, que el protagonista de su segundo libro sea un inspector de polic&iacute;a. Concretamente, Alex Garz&oacute; ha dibujado de nuevo a Julio Cort&eacute;s, un Inspector de Polic&iacute;a Judicial que vuelve al trabajo despu&eacute;s de una temporada de baja por depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que se espera de m&iacute; </em>(Editorial Gadir) es el t&iacute;tulo bajo el que se desarrolla la trama del escritor pacense, un h&iacute;brido de The Wire (David Simon, HBO), Luther (Neil Cross, BBC) con novelas de Ferran Torrent  y de Francisco Gonz&aacute;lez Ledesma, comenta el autor.  Ambientada en una capital mediana en la costa, con un centro hist&oacute;rico y un barrio de pescadores f&aacute;ciles de identificar, que, al no concretarse, da alas a los lectores para introducirse en la historia. En esta ocasi&oacute;n, predomina el ambiente urbano, frente al rural de su primera novela, <em>Ribera, fin de trayecto.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay bastante de <em>The Wire</em>: el arranque, las dudas del protagonista, qu&eacute; se espera de &eacute;l, las presiones constantes del oficio, las estad&iacute;sticas de resoluci&oacute;n de cr&iacute;menes...&rdquo;  Narra el autor, que pretende construir una novela fluida y &ldquo;que los lectores quieran devorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde ni&ntilde;o he tenido un respeto reverencial a la Polic&iacute;a y a su trabajo&rdquo;, asegura Garz&oacute;. &ldquo;He intentado que se viera que un polic&iacute;a no investiga seg&uacute;n le parece, que el proceso est&aacute; judicializado, que no puede hacer lo que quiera&rdquo;, explica en comparaci&oacute;n al g&eacute;nero detectivesco americano, donde es habitual que los agentes sigan su intuici&oacute;n en una investigaci&oacute;n frente a la burocracia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        La novela se acerca en su estructura al g&eacute;nero negro, donde el protagonista narra su investigaci&oacute;n hasta llegar al criminal, pero lo hace desde su propia perspectiva estil&iacute;stica, explica Garz&oacute;. &ldquo;La primera novela part&iacute;a de un narrador omnisciente. Ahora se desarrolla en primera persona, en el ahora... Eso cambia las acciones y la trama; el factor humano se realza&rdquo;, argumenta. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/segunda-alex-garzo-the-wire_1_2817113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Feb 2018 11:42:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo que se espera de mí': la segunda novela negra de Alex Garzó que se inspira en 'The Wire']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo que se espera de mí': la segunda novela negra de Alex Garzó que se inspira en 'The Wire']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/segunda-alex-garzo-the-wire_132_2812305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b00461d-1f77-443d-b5c9-78e51eb5eb09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alex Garzó, autor de &#039;Lo que se espera de mí&#039;, posa junto a su novela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, un devorador de series policíacas, se acerca al lado "humano" de la policía y explora las dudas existenciales del inspector jefe mientras resuelve los crímenes en una ciudad mediterránea</p></div><p class="article-text">
        Reconoce que es un devorador de series polic&iacute;acas, de thrillers y de novelas negras. No es de extra&ntilde;ar, con esta inspiraci&oacute;n, que el protagonista de su segundo libro sea un inspector de polic&iacute;a. Concretamente, Alex Garz&oacute; ha dibujado de nuevo a Julio Cort&eacute;s, un Inspector de Polic&iacute;a Judicial que vuelve al trabajo despu&eacute;s de una temporada de baja por depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que se espera de m&iacute; </em>es el t&iacute;tulo bajo el que se desarrolla la trama del escritor pacense, un h&iacute;brido de The Wire (David Simon, HBO), Luther (Neil Cross, BBC) con novelas de Ferran Torrent  y de Francisco Gonz&aacute;lez Ledesma, comenta el autor.  Ambientada en una capital mediana en la costa, con un centro hist&oacute;rico y un barrio de pescadores f&aacute;ciles de identificar, que, al no concretarse, da alas a los lectores para introducirse en la historia. En esta ocasi&oacute;n, predomina el ambiente urbano, frente al rural de su primera novela, <em>Ribera, fin de trayecto.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay bastante de <em>The Wire</em>: el arranque, las dudas del protagonista, qu&eacute; se espera de &eacute;l, las presiones constantes del oficio, las estad&iacute;sticas de resoluci&oacute;n de cr&iacute;menes...&rdquo;  Narra el autor, que pretende construir una novela fluida y &ldquo;que los lectores quieran devorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde ni&ntilde;o he tenido un respeto reverencial a la Polic&iacute;a y a su trabajo&rdquo;, asegura Garz&oacute;. &ldquo;He intentado que se viera que un polic&iacute;a no investiga seg&uacute;n le parece, que el proceso est&aacute; judicializado, que no puede hacer lo que quiera&rdquo;, explica en comparaci&oacute;n al g&eacute;nero detectivesco americano, donde es habitual que los agentes sigan su intuici&oacute;n en una investigaci&oacute;n frente a la burocracia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        La novela se acerca en su estructura al g&eacute;nero negro, donde el protagonista narra su investigaci&oacute;n hasta llegar al criminal, pero lo hace desde su propia perspectiva estil&iacute;stica, explica Garz&oacute;. &ldquo;La primera novela part&iacute;a de un narrador omnisciente. Ahora se desarrolla en primera persona, en el ahora... Eso cambia las acciones y la trama; el factor humano se realza&rdquo;, argumenta. <em>Lo que se espera de m&iacute;</em> se presenta este jueves en la librer&iacute;a Bartleby, con el escritor Jordi Juan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/segunda-alex-garzo-the-wire_132_2812305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jan 2018 21:59:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo que se espera de mí': la segunda novela negra de Alex Garzó que se inspira en 'The Wire']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Wire,Novela negra,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sociópatas reinan en las series de televisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sociopatas-reinan-series-television_1_3875132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e725d23b-c7e6-4f50-8ba8-a3f7f828f380_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Breaking Bad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Adam Kotsko analiza a los protagonistas de series como</p><p class="subtitle">The Wire</p><p class="subtitle">Mad men</p><p class="subtitle">en el libro</p><p class="subtitle">Por qué nos encantan los sociópatas</p><p class="subtitle">El autor clasifica a este tipo de personajes según tres arquetipos: maquinadores, arribistas y justicieros</p></div><p class="article-text">
        Un fantasma recorre la televisi&oacute;n estadounidense: el fantasma de la sociopat&iacute;a como camino de &eacute;xito. Se dir&iacute;a que los hijos culturales del individualismo desaforado de Ronald Reagan y Margaret Thatcher se han hecho mayores y copan el mundo de las series. La antigua primera ministra brit&aacute;nica afirm&oacute; en una ocasi&oacute;n que &ldquo;no existe la sociedad, s&oacute;lo individuos y familias&rdquo;. Personajes como Don Draper (<em>Mad Men</em>) o Gregory House (<em>House</em>) ejemplifican ese individualismo sin l&iacute;mites &eacute;ticos. Tambi&eacute;n carecen de empat&iacute;a o la reservan para un n&uacute;mero muy reducido de allegados.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos protagonistas se encuentran entre las creaciones m&aacute;s carism&aacute;ticas de la cultura popular reciente. Para el ensayista Adam Kotsko, los soci&oacute;patas &ldquo;son las figuras dominantes de la televisi&oacute;n&rdquo;. En su libro <em>Por qu&eacute; nos encantan los soci&oacute;patas</em> (Melusina, 2016), los aficionados pueden buscar las consideraciones del autor sobre los protagonistas de decenas de series. A lo largo de este repaso, <em>Mad Men</em> y <em>The Wire</em> parecen recibir una especial atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El autor trata el fen&oacute;meno de una manera ambivalente: analiza el magnetismo del soci&oacute;pata televisivo, pero tambi&eacute;n se muestra preocupado ante la posibilidad de que genere modelos de conducta. De manera coloquial, resume un mensaje posible: &ldquo;Si no me preocupara una mierda por nada ni nadie, entonces ser&iacute;a poderoso y libre&rdquo;. Seg&uacute;n Kotsko, &ldquo;de ah&iacute; a pensar que 'solo' triunfa gente de esta cala&ntilde;a no hay m&aacute;s que un paso&rdquo;. En este aspecto, recuerda que los guionistas televisivos escogen los rasgos m&aacute;s convenientes del trastorno de personalidad antisocial, como la carencia de empat&iacute;a, y los usan de manera fantasiosa: &ldquo;Lejos de ser los obst&aacute;culos que ser&iacute;an en la vida real, estos rasgos son precisamente los que permiten al soci&oacute;pata fant&aacute;stico conocer las mieles del &eacute;xito&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, algunos de los personajes m&aacute;s brillantes y capaces de la televisi&oacute;n reciente manifiestan una gran indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Es una especie de variaci&oacute;n triunfalista de ese Homer Simpson que, a pesar de su irresponsabilidad e inconsciencia, pod&iacute;a cumplir todo tipo de sue&ntilde;os (desde convertirse en astronauta a tocar con estrellas del rock).
    </p><p class="article-text">
        El doctor House no s&oacute;lo es un m&eacute;dico brillante, sino que manipula astutamente a todo su entorno, toca el piano e incluso se adapta r&aacute;pidamente a la vida en presidio. El Patrick Jane de <em>El mentalista</em> resuelve casos de asesinato, engatusa a todo aquel que le rodea y puede ganar el dinero que le plazca con juegos de azar o timos. El punto d&eacute;bil de la mayor&iacute;a de esos personajes es su dificultad para entablar relaciones afectivas. Y ese es, a veces, el &uacute;nico castigo que reciben: una cierta soledad.
    </p><p class="article-text">
        En su ensayo, Kotsko clasifica a los soci&oacute;patas televisivos en tres categor&iacute;as. A pesar de que se&ntilde;ala casos intermedios o que integran caracter&iacute;sticas de diversos arquetipos, distingue entre maquinadores, arribistas y justicieros. Los triunfos de estos personajes destacan en unas ficciones que, seg&uacute;n el autor, suelen transmitir un pesimismo paralizante. &ldquo;Hasta los mundos de fantas&iacute;a de las m&aacute;s vulgares series de animaci&oacute;n dan por descontado que el mundo se va al garete&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">Las telecomedias, territorio de maquinadores</h3><p class="article-text">
        Kotsko repasa una colecci&oacute;n de soci&oacute;patas infantiloides que manipulan, mienten y se comportan de manera temeraria para conseguir objetivos algo rid&iacute;culos. El referente es Homer Simpson, un ni&ntilde;o caprichoso en el cuerpo de un hombre, con el poder de un adulto... y la libertad de un dibujo animado. Su figura ha generado otros protagonistas casi cl&oacute;nicos (el a&uacute;n m&aacute;s irresponsable Peter Griffin de <em>Padre de familia</em>) y variaciones (Cartman de <em>South Park</em>, un adulto en el cuerpo de un ni&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        En el apartado de los maquinadores tambi&eacute;n aparecen Jack Donaghy (<em>Rockefeller Plaza</em>) o los protagonistas de <em>Colgados en Filadelfia</em> y <em>Seinfeld</em>. Jerry Seinfeld o George Costanza sufrir&iacute;an un cierto s&iacute;ndrome de Peter Pan: invierten esfuerzos en objetivos pueriles mientras abandonan f&aacute;cilmente los caminos que podr&iacute;an conducirles a una vida m&aacute;s madura. Seg&uacute;n el autor, son caricaturas que proporcionan un placer culpable, pero que dif&iacute;cilmente resultan modelos a seguir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Escalar a cualquier precio</h3><p class="article-text">
        Los soci&oacute;patas arribistas son mucho m&aacute;s met&oacute;dicos y buscan recompensas (como el dinero, el ascenso socio-laboral o el poder) que tienen que ver con la vida real. Por ello, seg&uacute;n Kotsko, hay que tomarles muy en serio. La audiencia puede identificarse con ellos, pero sus malas acciones son m&aacute;s dif&iacute;ciles de disculpar. No son maquinadores inconscientes de sus actos. Y tampoco apelan a un bien superior, como hacen los justicieros.
    </p><p class="article-text">
        El Don Draper de <em>Mad Men</em> es un ejemplo paradigm&aacute;tico del tibur&oacute;n que parte de la nada. Su progreso y el de otros arribistas de ficci&oacute;n pueden enviar un mensaje preocupante: solo los m&aacute;s despiadados tienen &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del libro, Kotsko est&aacute; atento a las contradicciones de creadores y personajes, y tambi&eacute;n a las paradojas que pueden surgir en su an&aacute;lisis. El arribismo tambi&eacute;n puede traer consigo consecuencias positivas, aunque sean involuntarias. Ser&iacute;a el caso del Stringer Bell de <em>The Wire</em>: desea un narcotr&aacute;fico sin asesinatos para no atraer la atenci&oacute;n policial, pero as&iacute; tambi&eacute;n preserva vidas humanas. Su ambici&oacute;n tambi&eacute;n pacifica temporalmente el crimen organizado. Y su fracaso encaja dentro del fatalismo que caracteriza a <em>The Wire</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El poco discreto encanto de los justicieros</h3><p class="article-text">
        Jack Bauer, el agente antiterrorista que protagoniz&oacute; <em>24</em>, supone un fuerte embrutecimiento del h&eacute;roe cl&aacute;sico y un ejemplo de <em>justicierismo</em> extremo. Le mueven motivaciones como el deseo de proteger a sus conciudadanos, pero tortura y mata repetidamente para conseguirlo. Lo hace, adem&aacute;s, sin remordimientos.
    </p><p class="article-text">
        Bauer, como el detective McNulty de <em>The Wire</em>, encarna un <em>modus operandi</em> atractivo para una sociedad que se siente vulnerable. En opini&oacute;n de Kotsko, representan &ldquo;la fantas&iacute;a de dejar a un lado las normas morales para hacer 'lo que haga falta'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El personaje que da nombre a <em>Dexter</em> es una variante de este arquetipo: un asesino en serie que mata a criminales para encauzar su pulsi&oacute;n homicida. Su deseo homicida, sociop&aacute;tico e individualista, acaba estando al servicio de una sociedad que, a su vez, tiene tics antisociales. Cuando la ciudadan&iacute;a de ficci&oacute;n de <em>Dexter</em> aplaude esos asesinatos, pone un espejo inc&oacute;modo ante ese p&uacute;blico real que desea que el protagonista de la serie se salga con la suya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Aug 2016 17:31:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sociópatas reinan en las series de televisión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Wire,Mad Men]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La (épica) conversación entre Snowden y el creador de 'The Wire' en Twitter]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/conversaciones-snowden-the-wire-twitter_1_4094499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1362507-6792-4e73-ac04-600d66f4a980_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Edward Snowden habla con eldiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una conversación en Twitter entre el exagente de la NSA y David Simon, el creador de la serie de televisión</p><p class="subtitle">The Wire</p><p class="subtitle">, ha sido incluida por la compañía entre sus momentos "Memorables"</p><p class="subtitle">La discusión de Snowden y Simon ha girado en torno a la vigilancia y al terrorismo</p></div><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; el domingo con un <em>tweet</em> del exagente de la NSA. &ldquo;<em>The Wire</em> ayuda a terroristas. Se busca a David Simon para interrogarle&rdquo;. La persona a la que se refiere <a href="http://www.eldiario.es/internacional/entrevista_Edward_Snowden_0_494150889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edward Snowden</a> no es otro que el creador de una de las series de culto para televisi&oacute;n m&aacute;s aclamadas de la pasada d&eacute;cada: <em>The Wire</em>. Pero no es todo tan apocal&iacute;ptico como parece. En realidad, la conversaci&oacute;n giraba en torno a un <a href="http://www.nytimes.com/2016/03/20/world/europe/a-view-of-isiss-evolution-in-new-details-of-paris-attacks.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo del New York Times</a> sobre los m&eacute;todos que usaron los terroristas de Par&iacute;s en la coordinaci&oacute;n de los ataques del pasado noviembre. Y no fueron pocos los que acusaron a Snowden de haber motivado los ataques, a lo que este contest&oacute; en tono de humor que <em>The Wire</em>, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>haters</em> de Snowden tambi&eacute;n le se&ntilde;alaron por haber facilitado el trabajo a los terroristas con la revelaci&oacute;n de secretos del gobierno de los EEUU. As&iacute; que el exagente de la NSA decidi&oacute; &ldquo;picar&rdquo; a su audiencia tuiteando que Simon hab&iacute;a hecho lo mismo con su serie. El padre de <em>The Wire</em>, r&aacute;pidamente contest&oacute; al link de Snowden: &ldquo;Por supuesto que es un argumento cre&iacute;ble t&aacute;cticamente si lo que quieres es obtener metadatos tan pronto como los necesites, a fin de localizar al [tel&eacute;fono] quemado antes de deshacerte de &eacute;l. Solo digo eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/711559584205426690?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Simon se refer&iacute;a a que si los tel&eacute;fonos quemados eran realmente un problema, entonces las t&eacute;cnicas de vigilancia masiva reveladas por Snowden deber&iacute;an ayudar a las autoridades a detectar esos tel&eacute;fonos antes de ser destruidos por los delincuentes. Y el ex de la NSA contest&oacute;: &ldquo;Realmente no. Los tel&eacute;fonos usados en operaciones en el mundo real lo son para acciones o para llamadas b&aacute;sicas. Sus periodos de vida son horas o minutos. No d&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo hablar de la vida &uacute;til de un m&oacute;vil de Pakist&aacute;n. En Baltimore, la disciplina y el coste son tales que pueden ser d&iacute;as&rdquo;, dec&iacute;a Simon. A partir de ah&iacute;, la conversaci&oacute;n deriv&oacute;: Snowden dijo que su especialidad era la inteligencia, no las leyes. El creador de <em>The Wire</em>, por su parte, hablaba sobre terroristas, gobiernos y el tipo de vigilancia sobre el que la gente deber&iacute;a protestar. &ldquo;Nadie protesta contra la vigilancia en las comunicaciones, dec&iacute;a Snowden. &rdquo;Protestan sobre el alcance. Auriculares telef&oacute;nicos contra redes, 'esc&uacute;chalas todas' contra &oacute;rdenes individuales&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final, tanto el exagente como el creador de la serie, encantados. &ldquo;He disfrutado este intercambio. Permanece libre&rdquo;, sentenci&oacute; Snowden. A lo que Simon contest&oacute;: &ldquo;S&iacute;, ha sido interesante para m&iacute; no solo por el contenido, sino simplemente porque ha pasado. Una locura. Saludos&rdquo;. Tanto alboroto ha causado la conversaci&oacute;n entre ambos, que Twitter la ha incluido entre sus momentos &ldquo;Memorables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://twitter.com/i/moments/711602914796634113" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Snowden talks surveillance with the creator of The Wire</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Sarabia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/conversaciones-snowden-the-wire-twitter_1_4094499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2016 13:12:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La (épica) conversación entre Snowden y el creador de 'The Wire' en Twitter]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Edward Snowden,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué tendrá que ver Shakespeare con esas series que ves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/xavier-perez-shakespeare-series-teatro_1_2386783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08a747ed-95c7-479b-91b8-92bc08a685ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Xavier Pérez | (c) Marc Balló i Mònica Cortés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los profesores de comunicación audiovisual Xavier Pérez y Jordi Balló publican un ensayo donde explican algunos de los procedimientos del teatro shakesperiano y los conectan con las ficciones audiovisuales de la actualidad</p><p class="subtitle">"Si Shakespeare hace cuatrocientos años no hubiese escrito lo que escribió, quizá hoy las series no serían lo que son o se harían como se hacen"</p></div><p class="article-text">
        Junto con Jordi Ball&oacute; o en solitario, Xavier P&eacute;rez ha escrito algunos de los ensayos sobre narrativa audiovisual que se han escrito en este pa&iacute;s. Tras <em>La semilla inmortal</em> y <em>Yo ya he estado aqu&iacute;</em> (Anagrama), publican <em>El mundo, un escenario. Shakespeare: el guionista invisible</em> (Anagrama) que trata de desmontar los mecanismos que el dramaturgo ingl&eacute;s utilizaba, modernos y relucientes desde hace cuatrocientos a&ntilde;os, y c&oacute;mo estos perviven hasta nuestros d&iacute;as en forma de ficci&oacute;n televisiva o cinematogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si Shakespeare estuviese vivo, &iquest;har&iacute;a series?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Se r&iacute;e)</em>. Esta frase, que est&aacute; en el imaginario de todos a los que le gustan las series, nosotros no la negamos, incluso partimos de esa base. Lo que pasa es que tambi&eacute;n quer&iacute;amos invertirla un poco en el sentido de que lo que valdr&iacute;a la pena decir es que si Shakespeare hace cuatrocientos a&ntilde;os no hubiese escrito lo que escribi&oacute;, quiz&aacute; hoy las series no ser&iacute;an lo que son o se har&iacute;an como se hacen. Hay una influencia, no necesariamente consciente, que vemos en las series y pel&iacute;culas de hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hac&eacute;is referencia a Borges cuando colocaba a Shakespeare en la posici&oacute;n del ese autor capaz, m&aacute;s que cualquier otro, de ser todos los hombres. &iquest;C&oacute;mo encontr&aacute;is la valent&iacute;a para escribir sobre algo tan enorme?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos atrevemos muy modestamente y casi plante&aacute;ndolo como una conversaci&oacute;n que el lector puede completar. No se trata de hacer un cat&aacute;logo sobre procedimientos y entrar a fondo a todos, sino que a partir de la idea de que los m&eacute;todos shakesperianos prevalecen, buscar en d&oacute;nde esto ocurre, buscar ejemplos contempor&aacute;neos que tengan una resonancia clara con los procedimientos de Shakespeare e invitar al lector a que siga haci&eacute;ndolo.
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        <strong>Uno de los m&eacute;todos shakesperianos que coment&aacute;is y que me parece esencial para entender la narrativa audiovisual actual es el &ldquo;in media res&rdquo;, un procedimiento donde la narraci&oacute;n comienza ya en medio de la acci&oacute;n, sin ninguna introducci&oacute;n, al estilo de La tempestad en Shakespeare o Perdidos en las series actuales.</strong><em>La tempestad</em><em>Perdidos</em>
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;media res&rdquo; viene de la ret&oacute;rica cl&aacute;sica, por lo tanto, est&aacute; en los griegos y los latinos. De hecho est&aacute; en <em>La Il&iacute;ada</em> y <em>La Odisea,</em> as&iacute; como en las tragedias griegas. Lo que pasa que Shakespeare lo lleva a un grado de inmediatez, &ldquo;media res&rdquo;, que es muy contempor&aacute;neo. Este recurso lo vemos muy a menudo en las series y en las pel&iacute;culas: nosotros citamos como ejemplo la apertura de <em>La red social</em> de David Fincher, escrita por Aaron Sorkin, que es un guionista de televisi&oacute;n que est&aacute; muy acostumbrado a utilizar este procedimiento. Realmente, entras en la pel&iacute;cula y no la entiendes del todo porque llegas a una discusi&oacute;n entre una pareja que acaba en una ruptura pero no tienes ninguna dificultad para acercarte a estos personajes porque estamos muy acostumbrados a esta narrativa. Tambi&eacute;n te dir&iacute;a que esta cuesti&oacute;n del &ldquo;in media res&rdquo; nos plantea una cosa muy contempor&aacute;nea: hoy en d&iacute;a todo est&aacute; pasando a la vez, vivimos en un mundo de simultaneidad que es perfectamente acorde con la estrategia del &ldquo;in media res&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa simultaneidad del mundo actual tambi&eacute;n est&aacute; muy presente en Shakespeare con los repartos y las tramas corales, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro! De hecho, es una cosa que el cine cl&aacute;sico no pod&iacute;a permitirse tanto porque estaba muy sujeto al <em>star system</em> y a un tipo de relatos que pasaban normalmente por el &ldquo;chico conoce a chica&rdquo;, por el h&eacute;roe, la hero&iacute;na y el malvado. En las obras de Shakespeare no hay un solo secundario que no sea tratado como si fuese el rey de la funci&oacute;n: en el momento que sale, manda. Pero adem&aacute;s hay muchas obras en las que es muy dif&iacute;cil establecer cu&aacute;l es el protagonista real. Por ejemplo, todo el ciclo de la monarqu&iacute;a inglesa ya puede llevar el nombre de un rey, pero luego cuando ves las obras, hay muchas escenas con otros protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que te haces es la idea global de lo que es el pa&iacute;s. Eso es una cosa que hoy en d&iacute;a est&aacute; en much&iacute;simas series, y casi nos produce satisfacci&oacute;n no poder establecer un protagonismo claro, cuando antes nos hubiese generado la pregunta de &ldquo;&iquest;qui&eacute;n es el protagonista?&rdquo;.&nbsp; El placer de <em>The wire</em>, por poner un ejemplo extremo, es este: no sabes qui&eacute;n es el protagonista. Lo son todos: desde los polic&iacute;as, hasta los drogadictos, los que pasan la droga, los candidatos pol&iacute;ticos, los periodistas, los maestros&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro detalle que lo emparenta con la modernidad, pero aqu&iacute; incluyendo al cine cl&aacute;sico, son los di&aacute;logos. Pienso en lo presente que est&aacute; en la comedia, como en la moderna sitcom o en el cl&aacute;sico &ldquo;screwball comedy&rdquo;.</strong><em>sitcom</em>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que desde la aparici&oacute;n del sonoro, que reclam&oacute; dramaturgos, la cuesti&oacute;n de la rapidez y el ingenio en los di&aacute;logos ya estaba presente. Hoy en d&iacute;a, en las series de televisi&oacute;n, que es un espacio para el di&aacute;logo, te das cuenta que todo el mundo es brillante. Al verlas, como espectador, te da esa envidia de &iexcl;ya me gustar&iacute;a a mi ser tan r&aacute;pido y tan brillante! Pero eso estaba mucho en el teatro de Shakespeare: no hay nadie que no sea brillante incluso los que hacen de tontos son todos muy listos. No se enteran de nada pero la manera de decir es siempre muy rica.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n que uno tiene leyendo a Shakespeare, como con <em>Romeo y Julieta</em>, donde los amigos hacen continuos duelos de a ver qui&eacute;n es m&aacute;s gracioso, es que se replican sus sesiones de trabajo. Parece que en los propios ensayos en la &eacute;poca de los estrenos de Shakespeare tanto directores como actores a&ntilde;ad&iacute;an modificaciones a las obras bas&aacute;ndose en el ingenio y en la rapidez. A la vez, te puedes imaginar la sala de guionistas de hoy en d&iacute;a que debe reproducir un poco ese esp&iacute;ritu de esos tiempos del teatro isabelino donde hab&iacute;a generosidad creativa entre todos. Ese fue otro de los motivos que tuvimos para estudiar a Shakespeare: el momento de gracia entre varios actores, directores, dramaturgos&hellip; que tambi&eacute;n se da en el Hollywood cl&aacute;sico y en las series actuales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>En cuanto a tem&aacute;ticas es muy interesante c&oacute;mo habl&aacute;is de la maldici&oacute;n de la corona, del poder como una herencia maldita e infinita que va pasando de unos a otros. Pienso en Breaking bad como esa herencia maldita que acaba en la cabeza de un profesor cualquiera.</strong><em>Breaking bad</em>
    </p><p class="article-text">
        Es muy claro. En este libro no quisimos trabajar tanto en argumentos, ya lo hicimos en <em>La semilla inmortal</em>, como en dispositivos pero es que en este caso es evidente que hay uno de ellos que tiene que ver con el argumento: el poder es circular, no hay victoria que no termine en derrota, nada es para siempre. Es un mecanismo que vemos en <em>Breaking bad,</em> <em>House of cards</em>, etc&eacute;tera&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro aparato del teatro shakesperiano: la obscenidad, lo que ocurre fuera de escena, que tiene tambi&eacute;n un componente moral. Por ejemplo, hac&eacute;is un reproche a El hundimiento porque la muerte de Hitler no se ve.</strong><em>El hundimiento</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo que reprochamos a <em>El hundimiento</em> es porque le otorga a Hitler el derecho a la privacidad de la muerte, justo al contrario de lo que har&iacute;a Shakespeare, que nunca dejar&iacute;a a un tirano morir en la sombra. A Macbeth le decapitan en escena&hellip; Shakespeare plantea una cosa que en la tragedia griega no exist&iacute;a: la cuesti&oacute;n de poder mostrar ante el p&uacute;blico la violencia como una cuesti&oacute;n moral, no inmoral. Siempre se dice que si la violencia es inmoral, se critica a Tarantino&hellip; Shakespeare lo que te est&aacute; apuntando es que debemos mostrar al ser humano realmente como es, debemos ir hasta el final. Esto se contrapone a la tragedia griega, que dejaba que los cr&iacute;menes sucediesen fuera de escena y permit&iacute;a que un mensajero los explicase. Shakespeare, a pesar de que tambi&eacute;n hiciese lo anterior de manera funcional, muestra escenas de tortura, como en <em>El rey Lear</em> donde hay una mutilaci&oacute;n de los ojos de un personaje en directo y en vivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este es un debate recurrente sobre la &eacute;tica de mostrar la violencia en la ficci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apelando a Shakespeare, dir&iacute;a que si &eacute;l lo mostr&oacute; hace cuatrocientos a&ntilde;os por algo ser&iacute;a y por algo tiene vigencia. Otra cosa es que hoy en d&iacute;a, y esto lo recogemos al final del cap&iacute;tulo sobre la representaci&oacute;n de la violencia, la violencia haya generado una estrategia propagand&iacute;stica m&aacute;s all&aacute; de la ficci&oacute;n como, por ejemplo, las ejecuciones filmadas. Entonces s&iacute; que genera un debate moral en las televisiones, los emisores, sobre si eso se deber&iacute;a difundir o no. Ah&iacute; habr&iacute;a un debate, dar o no dar visi&oacute;n de una cosa que tiene fines propagand&iacute;sticos, pero con respecto a la ficci&oacute;n te dir&iacute;a que el camino shakesperiano es un camino muy &uacute;til y no es inmoral: solo plantea la &eacute;tica de confrontarnos a lo que somos hasta las &uacute;ltimas consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n habl&aacute;is de la manipulaci&oacute;n y la propaganda pol&iacute;tica en Shakespeare. &iquest;Qu&eacute; ves a&uacute;n vigente en nuestra actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo de Shakespeare es una advertencia. Hay un fragmento, quiz&aacute; el m&aacute;s definitivo de las obras de Shakespeare, que est&aacute; en <em>Julio C&eacute;sar</em>. Cuando los conspiradores matan a C&eacute;sar, estos no tienen ning&uacute;n problema despu&eacute;s en ba&ntilde;arse las manos de sangre e incluso decir que lo hacen porque ese momento se representar&aacute; muchas veces y cada vez se dir&aacute; de ellos que fueron los hombres que dieron la libertad a su patria. Es decir, convierten el entreacto en un acto de propaganda. En el discurso pol&iacute;tico es evidente que hay mucha manipulaci&oacute;n, por lo tanto, podr&iacute;amos decir, sin ponernos a favor o en contra, que la oratoria se basa en estrategias de seducci&oacute;n que tienen que ver, entre muchas cosas, con decir una cosa para conseguir la contraria. Lo hace Marco Antonio que, para poner al pueblo contra los asesinos de C&eacute;sar, los va halagando. Aunque sea de forma inconsciente, la pol&iacute;tica actual ha le&iacute;do mucho a Shakespeare. <em>(Nos re&iacute;mos).</em>
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        <strong>&ldquo;El mundo, un escenario&rdquo;, vuestro subt&iacute;tulo resume muchas cosas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el gran cine contempor&aacute;neo, la idea de que todo el mundo es un escenario y que todo el mundo representa algo, hace de que una manera u otra se evidencie siempre que todo est&aacute; filtrado por una espectacularizaci&oacute;n. Por eso Hamlet entiende que la mejor manera de que el rey se descubra como un farsante es, a la vez, crear una farsa, un juego de espejos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mundo es un escenario pero, como afirm&aacute;is en vuestro libro, Shakespeare dice que no nos resignemos a ser espectadores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando Shakespeare plantea que el mundo es representaci&oacute;n y que, por tanto, todos actuamos, lo que implica es que nos podemos conformar con aceptar la farsa, aceptar la representaci&oacute;n, o incorporarnos a ella y modificarla. No se dice que dejemos de ser actores, sino que podemos incorporarnos. De hecho, Hamlet es un activista en el momento en el que compone una representaci&oacute;n pero la confronta a un mandatario que ha llegado al poder de manera criminal. Cada vez que alguien utiliza los medios justamente para denunciar la representaci&oacute;n que otros hacen, lo que est&aacute; haciendo es no limitarse a ser espectador sino a utilizar otra estrategia ret&oacute;rica para denunciar la primera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Galán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/xavier-perez-shakespeare-series-teatro_1_2386783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Nov 2015 18:35:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué tendrá que ver Shakespeare con esas series que ves]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[William Shakespeare,Teatro,Series,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Show me a hero’: David Simon ataca de nuevo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seriefilos/show-david-simon-ataca-nuevo_132_2523446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/863d24af-d522-4dda-8874-bc9bf4dba5e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Show me a hero’: David Simon ataca de nuevo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jefe de 'The Wire' vuelve con un drama político de seis capítulos con el magnético Oscar Isaac de protagonista.</p></div><p class="article-text">
        HBO siempre ha presumido de elegir calidad por encima de audiencia. Es una de las pocas cadenas estadounidenses, por no decir la &uacute;nica, que puede permit&iacute;rselo. Precisamente en el documental <em>Showrunners</em>, Terence Winter, responsable de <em>Boardwalk Empire</em>, aseguraba que nunca se hab&iacute;a planteado trabajar en otra cadena que no fuera de HBO porque en ninguna podr&iacute;a evitar las presiones que genera la necesidad de atraer anunciantes.
    </p><p class="article-text">
        Por eso HBO ha podido hacer las series que ha estado haciendo durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os y por eso pudo acu&ntilde;ar un eslogan como el de &ldquo;no es televisi&oacute;n, es HBO&rdquo;. David Simon, uno de los autores de cabecera y 'exclusivos' de la cadena estadounidense, aport&oacute; su granito de arena con <a href="http://www.believermag.com/issues/200708/?read=interview_simon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro lema de cosecha propia</a>- &ldquo;que se joda el espectador medio&rdquo;, que ha sido siempre inseparable de su modo de entender y hacer ficci&oacute;n televisiva.  
    </p><p class="article-text">
        Estas condiciones especiales han ayudado a que las series de Simon, tan llenas de prestigio como cortas de audiencia en sus emisiones en directo, hayan conseguido completar su recorrido sin amenazas de cancelaci&oacute;n y alcanzar el paso del tiempo el estatus de obras de culto. Las series de David Simon son un manifiesto de su forma de ver el mundo y una radiograf&iacute;a de los lugares en los que est&aacute;n situadas.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima por ahora, tiene en marcha otros dos proyectos, es <a href="http://www.canalplus.es/showmeahero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Show me a hero</strong></em></a><em><strong>,</strong></em> una miniserie de seis cap&iacute;tulos que llega a Canal Plus Series en estreno simult&aacute;neo con EE UU (madrugada de los lunes y luego se puede volver a verse a las 22.35). <em>Show me a hero</em> tambi&eacute;n es el regreso antes de lo esperado del autor estadounidense. Tras el final de <em>Treme</em>, Simon lleg&oacute; a asegurar que iba a tomar un descanso lejos de la ficci&oacute;n televisiva, pero no le ha durado demasiado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <a href="http://www.canalplus.es/showmeahero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Show me a hero</a>, cuyo t&iacute;tulo est&aacute; inspirado en una cita de Francis Scott Fitzgerald &ldquo;mu&eacute;strame a un h&eacute;roe y te escribir&eacute; una tragedia&rdquo;,  est&aacute; basada en el <a href="https://www.nytimes.com/books/first/b/belkin-hero.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo escrito en 1998 por Lisa Belkinen, </a><a href="https://www.nytimes.com/books/first/b/belkin-hero.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ex periodista de The New York Times, </a> sobre las ciudad de Yonkers. El protagonista es Nick Wasicko (<a href="http://www.imdb.com/name/nm1209966/?ref_=fn_al_nm_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oscar Isaac</a>) un pol&iacute;tico dem&oacute;crata que en 1987 se convirti&oacute; en el alcalde m&aacute;s joven de Estados Unidos al ganar las elecciones de esta localidad pegada a Nueva York. Poco despu&eacute;s de llegar al cargo, una sentencia federal le oblig&oacute; a dar luz verde a la construcci&oacute;n de viviendas de protecci&oacute;n social en barrios de aplastante mayor&iacute;a blanca para acabar con la segregaci&oacute;n racial en la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        El racismo fue uno de los temas que intent&oacute; evitar durante su campa&ntilde;a electoral pero la ejecuci&oacute;n de la sentencia le enfrent&oacute; con la realidad de Yonkers (en esa &eacute;poca ten&iacute;a un 80% de poblaci&oacute;n blanca) y trasladado a la actualidad conecta a <em>Show me a hero</em> con la realidad actual de muchas ciudades de EE UU.  Algo que tambi&eacute;n es una de las constantes en la obra de Simon, que fue periodista antes de autor de culto televisivo. 
    </p><p class="article-text">
        Con <em>Show me a hero</em> es inevitable acordarse de <a href="http://entretenimiento.terra.es/cultura/el-pulso-entre-realidad-y-ficcion-en-the-wire,ae5c482c5fdab310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Wire</a> en general, un retrato de la ciudad de Baltimore convertida en manual para entender a la ciudad estadounidense <a href="http://www.slate.com/articles/arts/culturebox/2015/08/david_simon_interview_the_wire_creator_on_his_new_series_freddie_gray_ta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque le pese a David Simon</a>, y de la trama de Tommy Carcetti en particular. Un joven y ambicioso concejal, inspirado en varios pol&iacute;ticos reales de la ciudad, que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=h8TuyP9Ha3g&amp;list=PLQ_onqT8_IUsb-O0Rfo-iVvQYi7AoSMoB&amp;index=5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenz&oacute; con buenas intenciones</a>, si lo comparamos con sus predecesores, y termin&oacute; aprendiendo a manejarse con soltura en la podredumbre moral de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de <em>The Wire</em>, Baltimore ya fue la referencia de David Simon en su salto a la ficci&oacute;n televisiva desde el periodismo. El germen de su obra m&aacute;s aclamada, dejando a un lado que <em>The Wire</em> es una de las <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_awards_and_nominations_received_by_The_Wire" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes olvidadas en la historia de los Emmy</a>, ya estaba en <em><strong>Homicidio</strong></em> y <em><strong>The Corner</strong></em>. La primera es <em>una</em> serie en la David Simon particip&oacute; escribiendo algunos guiones y no como showrunner, que adapta su libro <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Homicide:_Life_on_the_Street" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Homicide: Life on the street</a> sobre el trabajo de los detectives de homicidios de Baltimore.
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        <a href="http://www.imdb.com/title/tt0224853/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Corner </a>fue su primer trabajo como showrunner en televisi&oacute;n y adapta otro de sus libros. Es una miniserie que se puede ver casi como una precuela de <em>The Wire</em>, protagonizada por una familia que se convierte en el retrato m&aacute;s descarnado de la degradaci&oacute;n de los barrios pobres de Baltimore por culpa de la droga. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de <em>The Wire</em>, Simon se alej&oacute; de Baltimore pero se inspir&oacute; en otros hechos reales para alumbrar <a href="http://www.hbo.com/generation-kill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generation Kill</a>. En este caso, la fuente fue el libro que escribi&oacute; Evan Wright, periodista de Rolling Stone, sobre su experiencia como empotrado en el Ej&eacute;rcito de EE UU durante la invasi&oacute;n de Irak en 2003. Generation Kill est&aacute; compuesta por ocho cap&iacute;tulos que retratan el derrumbe emocional de unos soldados, integrantes del primer destacamento de marines que entr&oacute; en Irak, que no estaban preparados ni ten&iacute;an la suficiente madurez para lidiar con lo que se encontraron fuera de su base-burbuja en Kuwait.
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        Para su siguiente serie, y la &uacute;ltima antes de <em>Show me a hero</em>, David Simon se llev&oacute; a su terrero la historia de Nueva Orle&aacute;ns tras el hurac&aacute;n Katrina. <a href="http://entretenimiento.terra.es/en-terra-de-series/blog/2013/12/02/razones-para-empezar-a-echar-de-menos-a-treme/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Treme</strong></em></a> es el relato de la tragedia de una ciudad y una meca cultural abandonada por su Gobierno tras el paso del hurac&aacute;n pero tambi&eacute;n la lucha por la supervivencia de unos habitantes que nunca se resignaron a rendirse. Una historia r&iacute;o en la que la m&uacute;sica, la gastronom&iacute;a y el legado cultural de la ciudad son el motor de una historia que quiso reivindicar que el desastre del Katrina fue mucho m&aacute;s que un balance impersonal de v&iacute;ctimas y da&ntilde;os materiales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Lagoa Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seriefilos/show-david-simon-ataca-nuevo_132_2523446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2015 17:33:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Show me a hero’: David Simon ataca de nuevo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Wire,Series,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tibias reflexiones sobre ética periodística]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ficcion-mal-periodismo_1_2569865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/841d67e9-c172-42f7-857b-1452481aa128_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Conversaciones (serias) entre Jonah Hill y James Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una historia rea</p><p class="subtitle">l de Rupert Goold reabre el debate sobre la ética periodística mientras retrata la relación que mantuvieron el periodista Michael Finkel y el asesino Christian Longo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo todav&iacute;a creo que el periodismo tiene un valor. Y tiene una misi&oacute;n de servicio p&uacute;blico. Y estoy convencido de que todav&iacute;a habr&aacute; buenos lugares donde trabajen los periodistas y se haga buen periodismo&rdquo;, as&iacute; acababa <a href="http://www.publico.es/culturas/periodismo-debe-promover-mision-servicio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Simon una entrevista</a>&nbsp;con Paula Corroto.&nbsp;Las grandes cabeceras deber&iacute;an ser lugares de acogida donde todav&iacute;a se trabaja el buen periodismo, lugares como The New York Times. Sin embargo, el famoso diario tambi&eacute;n tiene que hacer purgas. En el 2003, el periodista Michael Finkel cambi&oacute; los datos a favor de la historia y lleg&oacute; a inventar un testigo inexistente para su reportaje sobre la esclavitud en las plantaciones de cacao de &Aacute;frica occidental. Finkel olvid&oacute; el valor de su profesi&oacute;n y lo echaron.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, en M&eacute;xico, un tipo que hab&iacute;a asesinado a su mujer y sus tres hijos y que despu&eacute;s los hab&iacute;a tirado a la costa de Oreg&oacute;n fue detenido mientras se hac&iacute;a pasar por Michael Finkel. Estos sucesos son los que dan origen al filme dirigido por Rupert Goold e interpretado por Jonah Hill (Finkel) y James Franco (Christian Longo) titulado <em>Una historia real</em>. La pel&iacute;cula deber&iacute;a reflexionar sobre la identidad, sobre el asesinato y tambi&eacute;n sobre el rigor period&iacute;stico, y lo consigue, pero s&oacute;lo a ratos.
    </p><p class="article-text">
        Simon, creador de <em>The Wire</em>, una serie que unos cuantos colocan entre las mejores de la historia y que otros cuantos como <a href="http://www.duendemad.com/cine/entrevista-con-sanchez-cabezudo-director-de-crematorio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge S&aacute;nchez Cabezudo</a>&nbsp;-director de <em>Crematorio</em>- reconocen en ella a la gran novela americana, siempre ha sido un apasionado del buen periodismo, del &uacute;nico periodismo posible. Ese que &eacute;l hac&iacute;a cuando compart&iacute;a jornadas enteras con los polic&iacute;as de Baltimore, cuando les acompa&ntilde;aba al bar y cuando ten&iacute;a amigos entre las filas de los buenos y tambi&eacute;n de los malos. La historia es importante, pero la utilidad social es el objetivo y para contar todo hay que verlo todo y conocerlos a todos.
    </p><p class="article-text">
        David Simon vivi&oacute; la &uacute;ltima gran &eacute;poca de The Baltimore Sun antes de que fuera vendido a un gran grupo y el periodismo pasara de ser un servicio p&uacute;blico para ser un producto rentable. Ante este panorama Simon se larg&oacute; y apadrinado por HBO hizo <em>The Wire</em>. La quinta temporada, la &uacute;ltima, se la dedic&oacute; a la profesi&oacute;n y a su antigua redacci&oacute;n. En este falso Baltimore Sun conviven todo tipo de periodistas, m&aacute;s o menos dotados y m&aacute;s o menos trabajadores que se rigen bajo las &oacute;rdenes de un carism&aacute;tico editor llamado Gus Haynes. Y es en esta redacci&oacute;n donde aparece uno de los personajes m&aacute;s interesantes de toda la serie, Scott Templeton. El redactor que ama mal la profesi&oacute;n, que se obsesiona con las historias y olvida el rigor, la verdad y el &uacute;nico significado del periodismo. Templeton 'cocina' parcial o totalmente todas las noticias que escribe. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto provoca un efecto mariposa en los acontecimientos de Baltimore pero tambi&eacute;n es una met&aacute;fora brillante que David Simon utiliza para ridiculizar el toque dickensiano que muchos periodistas deciden adoptar cuando se obsesionan con la historieta y crean una especie de aura literaria con la que rodean a los personajes de una noticia para convertirlos en memorables sin tener en cuenta las causas de sus desdichas. Todo lo contrario de lo que hace el creador de <em>The Wire</em> o <em>Tr&eacute;me</em>, a las que dedica su profundo estudio de personajes reales, personajes que &eacute;l mismo conoce -<a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/12/17/television/1355762668_613723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Little Omar</a> s&oacute;lo puede ser real, es demasiado bueno para que alguien se lo invente-, con el fin de analizar las causas que han llevado a toda una ciudad, o a toda una generaci&oacute;n, a la debacle moral. &nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        Hay periodistas que como el personaje de Templenton o el Finkel que interpreta Jonah Hill acaban devorados por Dickens y se transforman en escritores obsesionados por el cuento, por los personajes, por la atm&oacute;sfera, por su propio estilo...&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Entre Truman Capote y Stephen Glass</h3><p class="article-text">
        El nuevo periodismo consigui&oacute; combinar la literatura con la investigaci&oacute;n period&iacute;stica, las figuras alimentaban los textos de los corresponsales que viv&iacute;an en primera mano el suceso. Compaginaban los elementos de la ficci&oacute;n con las herramientas period&iacute;sticas para ofrecer al lector un retrato m&aacute;s profundo, complejo y entretenido de los hechos. En <em>Una historia real </em>el Finkel interpretado por Jonah Hill ve la oportunidad de relanzar su carrera cuando un compa&ntilde;ero le cuenta como el asesino Christian Longo ha usurpado su identidad al ser detenido en M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin Finkel y Longo se encuentran, el thriller psicol&oacute;gico se desata y la ambici&oacute;n de ese desacreditado reportero del New York Time le empuja a pensar que ah&iacute; no hay un reportaje, sino un libro, su propio <em>A sangre fr&iacute;a</em>. Existe un paralelismo entre la relaci&oacute;n que se estableci&oacute; entre Truman Capote y Perry Smith y la que mantuvieron Finkel y Longo durante sus conversaciones. Motivado por el potencial de la historia que ten&iacute;a entre manos, Finkel hace un trabajo de investigaci&oacute;n muy superficial basado &uacute;nicamente en su experiencia personal con el asesino. El libro que publica titulado <em>True Story: Murder, Memoir, Mea Culpa </em>(y en el que est&aacute; basado esta pel&iacute;cula)<em>&nbsp;</em>es una exploraci&oacute;n psicol&oacute;gica de Longo y de &eacute;l mismo, pero apenas se adentra en el asesinato. De hecho Finkel llega a poner en duda la culpabilidad de Longo sin m&aacute;s pruebas que sus encuentros.
    </p><p class="article-text">
        Finkel es consumido totalmente por el toque dickensiano. Pasa de ser Truman Capote a ser Stephen Glass, el periodista de The New Republic que se invent&oacute; la mitad de sus reportajes&nbsp; y que Hayden Christensen interpreta en la maravillosa cinta (y tambi&eacute;n desconocid&iacute;sima) <em>El precio de la verdad</em>. El periodista traicionado por su deseo de triunfar que viola la &eacute;tica period&iacute;stica sin ning&uacute;n pudor. Poco&nbsp;de esto se refleja con claridad en la pel&iacute;cula de Rupert Goold, en la que&nbsp;existe una extra&ntilde;a&nbsp;carencia de dramatismo teniendo en cuenta&nbsp;todos los&nbsp;rasgos interesantes que nutren la historia real de Longo y Finkel. El&nbsp;ritmo irregular y la tensi&oacute;n intermitente de<em> Una historia real</em> dificulta al espectador disfrutar del todo la propuesta de este thriller que se salva&nbsp;gracias a un par de interpretaciones brillantes de dos actores en plena forma, Hill y Franco. Curiosamente, del mal periodismo de Finkel solo se ha conseguido extraer una mala ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Moral Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ficcion-mal-periodismo_1_2569865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2015 17:40:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tibias reflexiones sobre ética periodística]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Wire,James Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última proeza del cine minimalista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ultima-proeza-cine-minimalista_1_2670709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f359bc3-8872-41c8-9338-45bb6a3d0ed9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Corn Island, casi muda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Corn Island’, de George Ovashivili, demuestra que cine hecho con menos puede llegar a ser abrumador</p><p class="subtitle">La película reflexiona sobre el paso del tiempo y tiene más puntos en común con ‘Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera’ que con ‘Boyhood’</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o <a href="http://www.eldiario.es/cultura/cine/dificil-arte-atrapar-vida_0_301670036.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boyhood destacaba como la pel&iacute;cula definitiva sobre el paso del tiempo</a>, una excelencia que consigui&oacute; a base de un rodaje &uacute;nico en la historia que dur&oacute; m&aacute;s de una d&eacute;cada y en el que el gui&oacute;n era siempre lo de menos. Sin embargo, hubo tambi&eacute;n una pel&iacute;cula muy peque&ntilde;a en Georgia dirigida por el desconocido George Ovashivili que tambi&eacute;n consigui&oacute; este objetivo. El rodaje no dur&oacute; doce a&ntilde;os, ni se centraba en una familia disfuncional ni estaba salpicada por los grandes temas pop de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. La pel&iacute;cula se titula <em>Corn Island </em>y todo gira alrededor de un abuelo, su nieta y, efectivamente, de una isla repleta de ma&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        En primavera las crecidas del r&iacute;o Enguri, al oeste de Georgia, provocan una acumulaci&oacute;n de rocas y lodo en las tierras bald&iacute;as de Kolkheti. De un d&iacute;a para otro, estos materiales ocasionan el nacimiento de grandes islas en medio del r&iacute;o cuyo suelo es perfecto para el cultivo. Durante la primavera y el verano los agricultores plantan el ma&iacute;z que les servir&aacute; de alimento en el fr&iacute;o y largo invierno.
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    </figure><p class="article-text">
        Y esta isla es el centro de la pel&iacute;cula, el tercer personaje de esta par&aacute;bola sobre la vida cuya historia se extiende durante una sola temporada de cosecha. Suficiente tiempo para que el director toce muchos temas casi como si nada: el choque de dos generaciones, la p&eacute;rdida, la guerra, el sexo, la adolescencia, la madurez.
    </p><p class="article-text">
        El campesino llega a la isla y comprueba la calidad del suelo, convencido coloca una bandera como si acabara de conquistar un p&aacute;ramo extra&ntilde;o, un lugar extranjero o de otro planeta. A este agricultor demasiado viejo se le une su nieta demasiado joven y ambos empiezan a construir una casa improvisada de madera para pasar all&iacute; los meses de calor vigilando su precioso cultivo de ma&iacute;z. Hay mucha dignidad en la forma en la que Ovashivili rueda el hero&iacute;smo de este trabajo duro que hasta ahora nadie hab&iacute;a rodado. Al fin y al cabo este tipo de personajes tan marginales tienen una grave ausencia de concesiones comerciales.
    </p><p class="article-text">
        La isla, adem&aacute;s, se encuentra en un r&iacute;o que es a la vez una frontera natural entre Georgia y la Rep&uacute;blica de Abjasia, la guerra entre ambos grupos &eacute;tnicos est&aacute; provocada por una tierra que reclaman unos pero que ocupan los otros. Un conflicto que lleva activo casi 20 a&ntilde;os. Otro incendio m&aacute;s del globo terr&aacute;queo que importa poco o nada, como la vida de estos campesinos.
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                </figure><h3 class="article-text">Primavera, verano&hellip; y primavera</h3><p class="article-text">
        El director de Georgia bebe de la tradicional austeridad del cine japon&eacute;s, <em>Corn Island</em> est&aacute; muy cerca de <em>La isla desnuda </em>de Kaneto Shindo, un intenso drama de una familia de vida sencilla que vive en una isla al este de Jap&oacute;n y que se enfrenta a la desgracia con la misma resignaci&oacute;n con la que asume los elementos de la naturaleza. La plasticidad del paisaje y las poderosas im&aacute;genes que consigue crear Shindo son el &uacute;nico narrador.
    </p><p class="article-text">
        No hay di&aacute;logos. En <em>Corn Island</em>, tampoco. Ovashivili incluye apenas un par de frases en toda la pel&iacute;cula. Hablan las miradas, los rostros, el de &eacute;l tostado por el sol y el de ella pecoso y limpio, hablan los disparos que se oyen a lo lejos, los de los cazadores y los de los soldados, esos que tambi&eacute;n rodean la isla en lancha ensimismados con la belleza de esa joven s&iacute;lfide. Y el primer dialogo que llega es una pregunta de la nieta: &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n pertenece esta isla?&rdquo;, una paradoja pol&iacute;tica que el abuelo resuelve con un seco: &ldquo;A su creador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s complicada de rodar por motivos geogr&aacute;ficos y de producci&oacute;n que <em>La isla desnuda</em>, la pel&iacute;cula de Ovashivili goza de una agilidad que se acrecienta como el cauce de un r&iacute;o cuando sube la marea. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de b&uacute;squeda de una isla que pudiera funcionar como set de rodaje el director decidi&oacute; construir no una, sino dos. La primera para las tomas a&eacute;reas y la segunda para maniobrar con la c&aacute;mara con total libertad, para construir esos planos alrededor de los personajes, para rodar sus rostros y sus movimientos, para salir y entrar de la isla o para meterse en el maizal.
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                </figure><p class="article-text">
        El resultado es el de un relato profundo y muy din&aacute;mico a pesar de que nunca salimos de ese paraje &uacute;nico y extra&ntilde;o, de esa tierra fuera de su contexto donde al igual que hizo Kim Ki-duk en su monasterio aislado de <em>Primavera, verano, oto&ntilde;o, invierno&hellip;y primavera, </em>divide la propia existencia humana en cuatro etapas: el aprendizaje, el despertar sexual, la traici&oacute;n y la muerte. El coreano describ&iacute;a el paso del tiempo a trav&eacute;s de un monje anciano y&nbsp; un ni&ntilde;o que crece a lo largo de las estaciones. Su pel&iacute;cula es mucho m&aacute;s pl&aacute;stica, m&aacute;s bella, pero tambi&eacute;n m&aacute;s est&aacute;tica y obvia. El filme de Ovashivili tiene adem&aacute;s un juego de met&aacute;foras muy sutil y tierno, como esa mu&ntilde;eca que la ni&ntilde;a abandona tras llegar a la isla cuando acaba de ser consciente de su propia responsabilidad con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, al igual que en el filme de Kim Ki-duk, aparece un tercer personaje que rompe el equilibrio entre las dos generaciones y acelera los hechos, que por otro lado eran inevitables. Toda acaba con crudeza y bajo una lluvia torrencial que anuncia el final de una vida. Esta par&aacute;bola minimalista de Georgia no deja de ser una proeza narrativa y visual en la que la belleza de los rostros &ndash;&ldquo;qu&eacute; hay m&aacute;s bello para rodar que un rostro humano&rdquo;, dec&iacute;a John Ford&ndash; sustituye cualquier frase impostada.
    </p><p class="article-text">
        Y como en los grandes cuentos o en las grandes pel&iacute;culas sobre nuestra existencia, como la de Kim Ki-duk, por ejemplo, o <em>The Wire,</em> si hilamos fino, todo acaba como empieza. Todo se transforma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Moral Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/ultima-proeza-cine-minimalista_1_2670709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2015 19:20:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última proeza del cine minimalista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Wire,Crítica,Cine europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Repóker de series para sobrevivir a un (largo) año electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/universidad/house-of-cards-juego-de-tronos-the-wire-peaky-blinders-orange-is-the-new-black_1_4400218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff400b4a-c8a0-4d29-80fd-f20f8e9338b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repóker de series para sobrevivir a un (largo) año electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seleccionamos cinco series de televisión para desentrañar las claves políticas de un país que se enfrenta a cuatro elecciones en un año.</p><p class="subtitle">Policiacas, carcelarias, fantásticas, mafiosas y, sí, también políticas. Series como House of Cards o Juego de Tronos nos desvelan qué es el poder.</p><p class="subtitle">Cámara Cívica, startup de la Universidad Pablo de Olavide, nos descubre los mensajes políticos ocultos en la ficción televisiva.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Winter is coming&rdquo;. As&iacute; se antoja el a&ntilde;o electoral en Espa&ntilde;a&hellip; tan largo como el invierno de Juego de Tronos. M&aacute;s all&aacute; del puro entretenimiento, las series de televisi&oacute;n m&aacute;s punteras de los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos dan las claves para entender los juegos y vaivenes de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.  Para ello, <a href="https://www.facebook.com/CamaraCivica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;mara C&iacute;vica</a>, una startup de divulgaci&oacute;n y asesor&iacute;a pol&iacute;tica creada por emprendedores de Ciencias Pol&iacute;ticas de la Universidad Pablo de Olavide, ha seleccionado cinco de sus series favoritas. Con ellas nos dan una idea de la &lsquo;gesti&oacute;n de la polis&rsquo; que va m&aacute;s all&aacute; de siglas y nombres propios.
    </p><h3 class="article-text">House of Cards: en Estados Unidos s&iacute; se dimite</h3><p class="article-text">
        <em>House of Cards</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al que lo pillan, la paga. Y sin pasar por el banquillo. <em>House of Cards</em>, ganadora de un premio Emmy y dos Globos de Oro, no solo desvela esas relaciones entre el poder pol&iacute;tico y el econ&oacute;mico vehiculadas por los lobbies, sino las consecuencias de que te cojan con las manos en la masa. &ldquo;En <em>House of Cards</em> se ve que <strong>hay muchos movimientos irregulares pero en el momento que &eacute;stos salen a la luz, hay dimisiones</strong>&rdquo;, cuentan los creadores de C&aacute;mara C&iacute;vica. Protagonizada por Kevin Spacey, que interpreta a Frank Underwood, un congresista ambicioso y sin escr&uacute;pulos,  la serie ahonda en la idea de que &ldquo;si hay indicios de que el partido del gobierno se ha estado financiando ilegalmente, el sistema tiene medios de hacerte pagar por los fallos que cometes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Rodr&iacute;guez asegura que, en Espa&ntilde;a, el caso B&aacute;rcenas simboliza la corrupci&oacute;n estructural de la financiaci&oacute;n del partido en el gobierno. Es as&iacute; como se hacen pol&iacute;ticas favorables a las empresas &ldquo;que han puesto el dinero. A trav&eacute;s de las cuentas en B se ve muy claro que <strong>la corrupci&oacute;n es estructural</strong>. El Partido Popular recibe pagos de grandes empresas y a cambio hace leyes a favor de esas empresas&rdquo;. La diferencia con la realidad (y la ficci&oacute;n) de Estados Unidos es abismal: en Espa&ntilde;a esas dimisiones no llegan cuando el esc&aacute;ndalo se destapa.
    </p><h3 class="article-text">Juego de Tronos: el gran tratado sobre el poder</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El Trono de Hierro representa la legitimidad del poder en Juego de Tronos, la popular serie de HBO, del mismo modo que lo hace el voto en nuestra democracia. &ldquo;Juego de Tronos es un tratado sobre el poder. El poder se ostenta desde Desembarco del Rey, pero est&aacute; muy repartido entre las diferentes casas. Por eso, <strong>es importante el juego de alianzas</strong> y el rol de los consejeros&rdquo;, analizan los polit&oacute;logos. La legitimidad hace que el poder sea obedecido, de modo que cuando el discurso que sustenta dicha legitimidad se rompe (Joffrey es un bastardo y, por tanto, no tiene derecho a suceder a su padre en el trono), el poder se fragmenta y aparecen cinco aspirantes a la corona.
    </p><p class="article-text">
        Desde C&aacute;mara C&iacute;vica ven paralelismos con el discurso del 15M: cuando el que gobierna lo hace movido por los mercados, en vez de por el voto, <strong>la legitimidad del poder se pone en entredicho</strong>. Es en este contexto en el que nace, por ejemplo, el discurso de Podemos sobre la transici&oacute;n y sobre la necesidad de &ldquo;un nuevo proceso constituyente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">The Wire: c&oacute;mo romper las reglas del juego</h3><p class="article-text">
        <em>The Wire</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Es, junto a Los Soprano, la serie de culto de una gran mayor&iacute;a de seri&eacute;filos. Seg&uacute;n C&aacute;mara C&iacute;vica, &ldquo;no es una serie estrictamente pol&iacute;tica, pero explica tan bien lo que es la pol&iacute;tica porque no tiene ning&uacute;n tipo de <strong>determinismo moral</strong>, ya que puedes entender el punto de vista de polic&iacute;as, mafiosos o pol&iacute;ticos. Dentro de cada grupo se act&uacute;a de acuerdo a una idea&rdquo;. En la tercera temporada aparece un tipo, Tommy Carcetti, un concejal &ldquo;muy ambicioso que va a por todas&rdquo;, que quiere hacerse con la alcald&iacute;a de Baltimore, una ciudad norteamericana asolada por el crimen y la corrupci&oacute;n. El joven aspirante cuenta con una enorme desventaja frente a su rival: es un tipo blanco en una comunidad de mayor&iacute;a negra. Para vencerlo, tiene que <strong>&ldquo;romper el tablero&rdquo;</strong> y poner sobre la mesa reglas nuevas: lo que est&aacute; en juego no es que gobierne o no alguien de nuestra comunidad, sino la lucha contra el crimen y la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los expertos de la UPO, es la misma estrategia que emplea Podemos, que se ha impuesto con rotundidad ante el electorado espa&ntilde;ol al acabar con la ret&oacute;rica izquierda-derecha y sosteniendo &ldquo;un discurso basado en <strong>'los de abajo contra los de arriba'</strong>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Peaky Blinders: todos contra el nuevo</h3><p class="article-text">
        <em>Peaky Blinders:</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;C&oacute;mo reacciona el poder cuando ve amenazada su hegemon&iacute;a? Nos lo desvela <em>Peaky Blinders</em>, una serie brit&aacute;nica sobre bandas criminales, que, seg&uacute;n C&aacute;mara Civica, nos ense&ntilde;a mucho sobre pol&iacute;tica. &ldquo;Las series brit&aacute;nicas se est&aacute;n especializando en mucha calidad y pocos cap&iacute;tulos. Est&aacute; todo muy bien documentado y cuidan mucho la est&eacute;tica&rdquo;, cuenta Pedro Luis Nicol&aacute;s. El polit&oacute;logo destaca que en la serie ganadora de dos premios Bafta &ldquo;se ve muy bien cu&aacute;ndo hay que competir y cu&aacute;ndo hay que cooperar&rdquo;. De este modo, si, durante la primera temporada, la banda de los <em>Peaky Blinders</em> consolida su poder en Birmingham, en la segunda temporada tendr&aacute; que v&eacute;rselas en Londres con dos bandas rivales. &ldquo;Su jugada es entrar de la mano de un bando y expandirse. Entran de tapadillo, de modo que cuando los dos bandos se dan cuenta de que es una amenaza, <strong>los enemigos naturales se al&iacute;an</strong>&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Eso vendr&iacute;a a ser lo mismo que ha ocurrido en Italia con la coalici&oacute;n entre el centro derecha y el centro izquierda ante el surgimiento &ldquo;de una fuerza cr&iacute;tica como 5 Estrellas&rdquo; y la estrategia seguida por PP y PSOE contra <strong>Podemos</strong>. &ldquo;El statu quo se compone por dos fuerzas antag&oacute;nicas. Esa es la competici&oacute;n. En el momento en el que entra un tercero, se al&iacute;an para autoprotegerse y que ese tercero no imponga las normas y les desbanque del juego&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Orange is the new black: el poder de los favores</h3><p class="article-text">
        <em>Orange is the new black</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En toda instituci&oacute;n hay un poder relacional, una idiosincrasia con unas reglas propias que te permiten acomodarte, o no, a dicho ecosistema. Unas reglas que Piper Kerman, la protagonista de <em>Orange is the New Black</em>, desconoce al entrar en prisi&oacute;n. &ldquo;La jefa de cocina es la conseguidora. La protagonista no es consciente de ello y, al hablarle mal y cuestionar su autoridad, se queda sin comer durante varios d&iacute;as&rdquo;. El capital o poder relacional de un partido se basa en saber qui&eacute;n es qui&eacute;n, hacer favores y dar apoyos mutuos. &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; <strong>la clave para hacerte con el poder</strong>&rdquo;, aseguran.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los partidos hay grupos o familias pol&iacute;ticas. Compiten y tienen conflictos entre s&iacute;. Ah&iacute; tenemos las pugnas internas del PP entre la gente de Rajoy,  Aznar y Esperanza Aguirre. As&iacute; se explica, por ejemplo, el volantazo que peg&oacute; S&aacute;enz de Santamar&iacute;a con la ley del aborto&rdquo;, comentan los polit&oacute;logos. En ese sentido, creen que &ldquo;para evitar que una familia se haga fuerte dentro de un sistema y se haga con el poder y deje en el ostracismo a los dem&aacute;s, est&aacute; el tema de las listas abiertas y las primarias. Siempre ha habido muchas diferencias entre las bases y los dirigentes. Gracias al capital relacional de estos, muchos casos consiguen ascender a puestos de responsabilidad. <strong>Es lo que Iglesias denomina la casta</strong>: una &eacute;lite de miembros que se conoce entre s&iacute;. No se trata solo de apuntar con un dedo a un poder, sino a los contactos existentes entre ellos&rdquo;. Como dir&iacute;a, con cinismo, el Underwood de <em>House of Cards</em>: &ldquo;Siempre est&aacute; bien que te deban favores&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Ávila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/universidad/house-of-cards-juego-de-tronos-the-wire-peaky-blinders-orange-is-the-new-black_1_4400218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2015 17:54:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Repóker de series para sobrevivir a un (largo) año electoral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[House Of Cards,Juego de Tronos,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelve el estilo del tigre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/vuelve-estilo-tigre_1_4459532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ab5c676-cb64-4cb5-bd64-dadf876b2af9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wu-Tang Clan, el popular grupo de hip hop, acaba de estrenar su nuevo disco 'A Better Tomorrow', que coincide con el vigésimo aniversario de su primer trabajo 'Enter the Wu-Tang'.</p></div><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; Wu Tang Clan. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de la edici&oacute;n del m&iacute;tico debut <em>Enter the Wu-Tang (36 Chambers)</em>, el m&aacute;s popular supergrupo de hip hop de la historia -aunque no el primero-, volv&iacute;a para reclamar su trono. Y sin duda, ten&iacute;a que tratarse de un trono Shaolin, all&aacute; por la c&aacute;mara n&uacute;mero siete. En los a&ntilde;os que transcurrieron entre la publicaci&oacute;n de <em>Enter the Wu-Tang (36 Chambers)</em> y el actual y muy esperado <em>A Better Tomorrow</em>, pas&oacute; de todo. El establecimiento de Ol' Dirty Bastard, GZA, RZA, Raekwon, U-God, Method Man y Ghostface Killah como artistas en solitario, la muerte de Ol' Dirty Bastard y las peleas en directo entre U-God y RZA entre otras cosas pon&iacute;an en duda el m&aacute;s que dilatado regreso de WTC.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente de la opini&oacute;n que merezca <em>A Better Tomorrow</em> s&iacute; qued&oacute; claro desde el primer momento que se trataba de un acontecimiento. &iquest;Por qu&eacute;? En los veinte a&ntilde;os desde <em>Enter the Wu-Tang (36 Chambers)</em>, la importancia de Wu Tang Clan hab&iacute;a quedado plasmada, no &uacute;nicamente en su legado musical, sino tambi&eacute;n en su impronta en la cultura popular contempor&aacute;nea. WTC, como antes Public Enemy, lograron trascender a un p&uacute;blico amplio no necesariamente avezado en el rap. Los nueve integrantes, desde su extra&ntilde;o mundo con mezclas de referencias budistas, kung fu y ajedrez lograron acaparar un espacio hasta entonces ins&oacute;lito. Aqu&iacute; est&aacute;n las pruebas y algunas locuras m&aacute;s que pasaron por el camino:
    </p><h3 class="article-text">El triunfo del merchandising</h3><p class="article-text">
        Si algo hizo Wu Tang Clan, como explic&oacute; RZA, fue &ldquo;diversificar los activos&rdquo;. La utilizaci&oacute;n del vocabulario fue de todo menos casual. WTC fueron de los primeros en su g&eacute;nero en crear una marca que se extendi&oacute; a un emporio textil -Wu Wear- que les hizo ganar millones. Tambi&eacute;n generaron alianzas con gigantes como Nike y especialistas del sector -Alife NY- que les garantizaron ingresos en el ramo durante d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">'Ponga a Wu Tang Clan en su consejo de administraci&oacute;n financiero'</h3><p class="article-text">
        En su momento de gloria, WTC realiz&oacute; dos sketches desopilantes en Comedy Central. El primero, Wu Tang Financial, imaginaba a RZA y GZA como asesores financieros dispuestos a conseguir el mayor r&eacute;dito para sus clientes en una parodia, precisamente, de su apuesta por el branding del hip hop, ahora lugar com&uacute;n entre una gran mayor&iacute;a de artistas del gremio. RZA advert&iacute;a a un arrobado padre de familia: &ldquo;Tienes que diversificar tus bonos, negrata&rdquo;, mientras el resto de la compa&ntilde;&iacute;a asent&iacute;a rigurosamente. Tiempo despu&eacute;s, el concepto Wu Tang Financial se convertir&iacute;a en una web con <a href="http://www.wutangfinance.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informaci&oacute;n financiera real</a>.
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            <iframe src="http://media.mtvnservices.com/embed/mgid:arc:video:comedycentral.com:98ed0496-ed00-11e0-aca6-0026b9414f30" width="512" frameborder="0" height="288"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La capacidad de Wu Tang Clan para <strong>llegar a todos los p&uacute;blicos</strong> les llev&oacute; a&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=I4EomaF0LtA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parodiar sus propias canciones</a> en el show de David Chappelle y a realizar una versi&oacute;n de <em>In the Hood</em> en formato de marionetas para el programa Crank Yankers:
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    </figure><h3 class="article-text">Wu Tang Clan tuvo su prolongado y fruct&iacute;fero romance con el cine</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las innumerables referencias al cine de artes marciales en toda su carrera -desde el propio nombre del grupo, varios de sus &aacute;lbumes y los samplers utilizados en las canciones- GZA y RZA aparec&iacute;an junto a Bill Murray en el episodio <em>Delirium</em> de <em>Coffee and cigarrettes</em>, y varios miembros de WTC actuaron junto a otros raperos en una escena de Scary Movie 3. RZA apareci&oacute; tambi&eacute;n en <em>Ghost Dog</em> y <em>American Gangster</em>, y realiz&oacute; las bandas sonoras de <em>Kill Bill</em> y Blade: <em>Trinity</em>. Method Man forma parte del que se prev&eacute; sea el pr&oacute;ximo bombazo de Judd Apatow, <em>Trainwreck</em>.
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    </figure><h3 class="article-text">...y con la televisi&oacute;n...</h3><p class="article-text">
        pero si ha habido una relaci&oacute;n estelar esa ha sido la de Method Man con la peque&ntilde;a pantalla. &iquest;Ser&iacute;a posible recordar <em>The Wire</em> sin evocar a Cheese Wagstaff? La primera aparici&oacute;n de Cheese, golpeando y despu&eacute;s robando el coche del pobre desgraciado Ziggy Sobotka que comete la estupidez de deberle dinero -&iexcl;a Method Man!- no augura a una hermanita de la caridad. Cuando le pega un tiro a un pitbull ya se confirman las sospechas. Desde entonces, ha aparecido tambi&eacute;n en <em>Ley y Orden</em>, <em>CSI</em> y <em>The Good Wife</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">...y los videojuegos...</h3><p class="article-text">
        los nueve miembros de WTC aparecen en <em>Wu-Tang: Shaolin Style</em>, para Playstation. Ghostface Killah y Method Man hacen de ellos mismos en los tres juegos de las series Def Jam, Def Jam Vendetta, Def Jam Fight For NY y Def Jam: Icon. Method Man es tan fan de los videojuegos online que es parte de un clan (<em>KMA/Kiss My Ass</em>), y ha grabado a uno de sus compa&ntilde;eros en su &aacute;lbum <em>4:21</em>. Varias canciones de la banda y de sus miembros en solitario y afiliados - Method Man, Ghostface, Cappadonna, Trife, DJ Mathematics- aparecen en el juego Saints Row (2006). En 2009, RZA compuso la banda sonora del juego Afro Samurai, basada en la serie televisiva de culto.
    </p><h3 class="article-text">Y sus propios problemillas con el FBI</h3><p class="article-text">
        A Wu Tang Clan no le bastaron las pol&eacute;micas con 50 Cent -que empez&oacute; 50 Cent en la canci&oacute;n <em>How to Rob</em>-, The Notorious B.I.G, o Puff Daddy-. El asunto se puso realmente turbio cuando&nbsp;<a href="http://www.villagevoice.com/2000-05-23/news/wu-tang-clan-is-sumthing-ta-fuck-wit/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Village Voice destap&oacute;</a> que uno de los managers de WTC, Michael Caruso era un informador del FBI. Caruso, tambi&eacute;n conocido como Lord Michael, hab&iacute;a sido condenado anteriormente por extorsi&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas y, por ley no le estaba permitido relacionarse con aquellos condenados por delitos graves -varios miembros del Clan lo han sido-, o abandonar el estado de Nueva York. El FBI le permiti&oacute; saltarse estas restricciones a cambio de informes relativos a WTC y sus relaciones con la familia mafiosa Gambino. Al conocer la informaci&oacute;n, Caruso fue despedido, aunque sigue trabajando con Ghostface Killah y juegan habitualmente al p&oacute;quer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Lijtmaer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/vuelve-estilo-tigre_1_4459532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2014 20:17:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve el estilo del tigre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hip Hop,The Wire]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Policías cabreados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seriefilos/policias-cabreados_132_4903442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c975ab2-357d-4b4a-b78f-177599be68b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Policías cabreados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">True Detective</p><p class="subtitle">The Wire</p><p class="subtitle">pasando por</p><p class="subtitle">Justified</p><p class="subtitle">, en el juego del poli bueno-poli malo, las series han apostado por quedarse con el policía de gatillo fácil cargado de defectos</p></div><p class="article-text">
        Entre el blanco y el negro hay una escala infinita de grises. En las series actuales, ni los villanos se pueden limitar a ser malos porque s&iacute;, ni los polic&iacute;as pueden permitirse el lujo de repartir justicia con el libro de &eacute;tica en la mano. Para ganarse un hueco en la historia televisiva, los agentes de la ley tienen que portarse mal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>John Luther.</strong> El protagonista de <a href="http://comunidad.movistar.es/t5/Movistar-TV/Luther-mucho-m%C3%A1s-que-una-serie-policial/ba-p/1904869" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la brit&aacute;nica </a><a href="http://comunidad.movistar.es/t5/Movistar-TV/Luther-mucho-m%C3%A1s-que-una-serie-policial/ba-p/1904869" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luther</em></a><em>  </em>es un polic&iacute;a obsesivo en continua lucha contra s&iacute; mismo, que no necesita excusas para saltarse las reglas para hacer lo que considera justo. Sabe que est&aacute; actuando mal, pero sus demonios interiores son m&aacute;s fuertes que su voluntad de no herir a quien tenga la mala suerte de cruzarse en su camino, sobre todo en uno de sus d&iacute;as malos. Las tres temporadas de <em>Luther</em>, cortas y muy intensas, est&aacute;n <a href="http://www.movistar.es/particulares/television/ficha/movistar-tv-para-todos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disponibles en Movistar TV</a> desde el 1 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vic Mackey.</strong> El protagonista de <em>The Shield</em> no es un polic&iacute;a sino un &ldquo;Al Capone con placa&rdquo;, como le describi&oacute; un superior harto de sus m&eacute;todos violentos para hacer cumplir la ley a  su manera. El l&iacute;der del grupo de asalto de la deprimente comisaria de  Farmington es un machista, un polic&iacute;a corrupto y prepotente -aunque buen padre- y miembro  de pleno derecho del club de antih&eacute;roes de la televisi&oacute;n contempor&aacute;nea que lideran Tony Soprano, Walter White o Dexter Morgan.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Raylan Givens.</strong> Para sobrevivir en el condado de Harlan es requisito indispensable estar cabreado. El protagonista de <em>Justified </em>es  un p&eacute;simo marshall pero un buen hombre de ley que est&aacute; convencido de que  la mayor&iacute;a de las veces es mejor acercarse al mal para hacer que  el bien triunfe. Bajo sus frases ingeniosas, sus formas educadas y su  inseparable sombrero hay un hombre muy enfadado con la pistola siempre  cargada. La primera temporada de <em>Justified </em>est&aacute; disponible en la <a href="https://go.tv.movistar.es/Search/SearchResult?filterBy=0&amp;sortBy=0&amp;tzone=120&amp;term=justified" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">zona de series de Movistar TV</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rust Cohle.</strong> En <em>True Detective,</em> Matthew McConaughey es un hombre cabreado con la vida y con el universo. Un nihilista que se aferr&oacute; al oficio de detective para sobrevivir a una vida personal que qued&oacute; hecha a&ntilde;icos y que sigue enfadado porque cree que ha conseguido sobrevivir demasiado tiempo. <em>True Detective</em> <a href="http://www.movistar.es/particulares/television/ficha/movistar-tv-para-todos?prod=tv-todos&amp;utm_source=leads&amp;utm_medium=soc&amp;utm_content=mov-soctwitter-fusion-marzo14&amp;utm_campaign=fusion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede ver en Movistar TV</a> en Canal+ 1 (dial 30).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Jane Tennison.</strong> En <a href="http://www.imdb.com/title/tt0365651/?ref_=fn_al_tt_10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Principal sospechoso</a>, Helen Mirren daba vida a una detective brillante que, seg&uacute;n ascend&iacute;a en la Brigada Metropolitana de Londres (hasta convertirse en la primera inspectora jefe del cuerpo), se iba amargando, se agravaban sus problemas con el alcohol y terminaba pagando en su vida personal su &eacute;xito profesional. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jimmy McNulty.</strong>  El creador de David Simon siempre ha sostenido que <em>The Wire</em> es una serie cabreada y que McNulty resum&iacute;a, en la segunda temporada, con la sentencia &ldquo;pueden masticarte, pero tendr&aacute;n que escupirte&rdquo;. McNulty era un buen polic&iacute;a con demasiados defectos: insubordinado, mal padre, mal marido y un campe&oacute;n cerrando bares. Recibi&oacute; su recompensa cuando demostr&oacute; ser el m&aacute;s listo de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Lagoa Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seriefilos/policias-cabreados_132_4903442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2014 18:08:40 +0000]]></pubDate>
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