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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hipsters]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Hipsters]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Daniel Gascón, escritor: "Quienes más han desdeñado a la España interior son ahora adalides contra Madrid"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/daniel-gascon-escritor-quienes-desdenado-espana-interior-adalides-madrid_1_8417134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61650188-8b17-4154-80ea-e5d5afef170b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daniel Gascón, escritor: &quot;Quienes más han desdeñado a la España interior son ahora adalides contra Madrid&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Un hípster en la España vacía' tiene nuevo libro en el que habla de 'La muerte del hípster', ambas parodias muy reales sobre la despoblación. Este sábado, 23 de octubre, estará en Toledo. Por la mañana firmará ejemplares en la Librería Merlín y, a las 17.30 horas, participará en una tertulia abierta al público</p></div><p class="article-text">
        Enrique Notivol vive en Madrid, pero se instala en una casa familiar en La Ca&ntilde;ada de Az&oacute;n, un pueblo ficticio de Teruel de 234 habitantes, para salir del v&eacute;rtigo urbanita y olvidar a su exnovia. &Eacute;l, un h&iacute;pster declarado, llega a la &lsquo;Espa&ntilde;a Vac&iacute;a&rsquo; y termina convirti&eacute;ndose en alcalde.
    </p><p class="article-text">
        Su historia plasmada en un libro a ratos hilarante, a ratos surrealista y sobre todo muy, muy real en el fondo, no acaba aqu&iacute;. Daniel Gasc&oacute;n (Zaragoza, 1981 ) escribi&oacute; &lsquo;Un h&iacute;pster en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rsquo; (Literatura Ramdom House, 2020), con un gran &eacute;xito editorial. Tanto como para que Netflix se interesase por convertirlo en (posible) serie televisiva.
    </p><p class="article-text">
        A la vida de los habitantes del peque&ntilde;o municipio tambi&eacute;n le lleg&oacute; la pandemia. A su pesar. Y con ella una segunda entrega literaria, &lsquo;La muerte del h&iacute;pster&rsquo; (Random House, 2021) donde la parodia y el humor vuelven a convertirse en ingrediente fundamental de las nuevas aventuras de Notivol y de sus vecinos, que incluyen la invenci&oacute;n de una vacuna contra el maldito virus.
    </p><p class="article-text">
        El escritor aragon&eacute;s inaugura este s&aacute;bado 23 de octubre el Programa de Tertulias Caf&eacute; Literario,&nbsp;que se celebrar&aacute;n en Toledo a lo largo de los pr&oacute;ximos meses, organizadas por el Ayuntamiento y la Asociaci&oacute;n de Libreros, en colaboraci&oacute;n con el Hotel Eugenia de Montijo, el Hotel Boutique Adolfo y la Posada de Siller&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro con Daniel Gasc&oacute;n ser&aacute; doble. Por un lado, durante la ma&ntilde;ana de este s&aacute;bado, 23 de octubre, estar&aacute; firmando libros en la librer&iacute;a Merl&iacute;n del barrio toledano de Santa Teresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde, a partir de las 17.30 horas se celebra una tertulia con el autor, en el Hotel Eugenia de Montijo abierta al p&uacute;blico, previa inscripci&oacute;n en el correo <em>toledolee@toledo.es</em>
    </p><p class="article-text">
        A Gasc&oacute;n no le es desconocida una regi&oacute;n como Castilla-La Mancha. Durante su infancia vivi&oacute; en Anchuras (Ciudad Real), debido al traslado profesional de su madre al municipio. Con &eacute;l charlamos en una entrevista que sirve de &lsquo;aperitivo&rsquo; al encuentro previsto con sus lectores en Toledo este s&aacute;bado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un h&iacute;pster en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a (2020) y su muerte un a&ntilde;o despu&eacute;s&hellip; &iexcl;Caray con los efectos del mundo rural despoblado!</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Risas) No lo hab&iacute;a pensado as&iacute;, pero s&iacute;, es verdad. Es una muerte metaf&oacute;rica. Es la muerte del h&iacute;pster porque lo es un poco menos. Quer&iacute;a jugar un poco con esa idea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue teniendo algo de biogr&aacute;fico este segundo libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Igual ten&iacute;a m&aacute;s el primero. Aunque me crie en la ciudad, tambi&eacute;n pas&eacute; mucho tiempo en pueblos. Entre los diez y los quince a&ntilde;os viv&iacute; en varios pueblos de Arag&oacute;n y siendo muy peque&ntilde;o pas&eacute; mis dos primeros veranos en un pueblo de Ciudad Real que se llama Anchuras. Fue el primer destino de mi madre como m&eacute;dico. Siempre dicen que es donde aprend&iacute; a hablar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anchuras es uno de los pueblos de la regi&oacute;n que actualmente se encuentra en situaci&oacute;n de extrema despoblaci&oacute;n. Es algo que conoce muy bien&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. De este lugar, aunque yo no estaba all&iacute;, recuerdo ver en los telediarios el conflicto del campo de tiro. De los pueblos de Teruel en los que viv&iacute; recuerdo las pintadas contra un cementerio nuclear que se quer&iacute;a construir. Esa idea de los pueblos casi vac&iacute;os en los que se quieren poner las cosas que nadie quiere&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo algo de h&iacute;pster de ciudad, pero conozco el mundo rural y lo he utilizado exagerando y poniendo mucha fantas&iacute;a. Tengo un primo de Zaragoza que tuvo una especie de iluminaci&oacute;n rural y se fue a vivir al pueblo. Algunas cosas las he empleado, pero sobre todo hay mucha ficci&oacute;n, mucha literatura y mucha parodia. A veces lo m&aacute;s disparatado y delirante resulta ser lo m&aacute;s autobiogr&aacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si era inevitable que un ma&ntilde;o que pas&oacute; momentos de la infancia en Ciudad Real o Teruel escribiera sobre la despoblaci&oacute;n casi como grito de guerra</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una especie de corriente en muchos libros o canciones que me gustan, no solo de ahora sino del siglo XX en Espa&ntilde;a que lo han tratado. Cuentas la despoblaci&oacute;n y el traslado al mundo urbano: Sender, Delibes, Llamazares o Jos&eacute; Antonio Labordeta que lo ha cantado. O Jes&uacute;s Moncada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un tema que ha recorrido la historia, pero tambi&eacute;n la cultura espa&ntilde;ola. Estoy pensando en &lsquo;El viaje a la Alcarria&rsquo; de Cela&hellip; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os gracias en buena medida al libro de Sergio del Molino y a la fragmentaci&oacute;n de los partidos, le hemos prestado m&aacute;s atenci&oacute;n, pero si escarbas encuentras muchos libros porque hay mucha gente que lo ha vivido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es como la aldea irreductible de Ast&eacute;rix, pero da la sensaci&oacute;n de que La Ca&ntilde;ada de Azc&oacute;n, el lugar donde se desarrolla la novela, no es ni mucho menos una r</strong><em><strong>ara avis</strong></em><strong> en Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad. Uso la comparaci&oacute;n de la aldea gala porque el lugar puede reflejar muchos de los temas de la pol&iacute;tica o la cultura espa&ntilde;ola y del mundo. La Ca&ntilde;ada de Azc&oacute;n es un pueblo que se parece a muchos, por eso no he querido darle el nombre de alguno de los que conozco, sino mezclar caracter&iacute;sticas que se repiten en la Espa&ntilde;a interior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay temas arquet&iacute;picos: el forastero que llega, las visiones tan distintas sobre la Naturaleza entre el que tiene una imagen moderna e idealizada y el que la tiene m&aacute;s productiva. Es decir, el que la concibe como fuente de vida, de econom&iacute;a y de problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este libro hay unas cuantas jotas, adem&aacute;s divertid&iacute;simas. No s&eacute; si tambi&eacute;n las canta</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Risas) No, todav&iacute;a no. No me atrevo. En el primer libro hab&iacute;a una versi&oacute;n en lenguaje inclusivo del &lsquo;Canto a la libertad&rsquo; de Jos&eacute; Antonio Labordeta y con ese si me atrevo porque es m&aacute;s f&aacute;cil. La jota impone mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El humor como hilo conductor que no resulta ni irrespetuoso ni insultante&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; era importante que el humor fuera el tono dominante. Me permit&iacute;a cierta libertad, re&iacute;rme de todo sin que el libro resultase agresivo, aunque haya momentos de acidez, de sacar punta con un tono un poco gamberro.
    </p><p class="article-text">
        Creo que son libros entra&ntilde;ables porque no hay malos. Y como la burla es universal, quer&iacute;a un tono amable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ese sentido del humor ha sido una constante en su trayectoria. &iquest;C&oacute;mo es de necesario en la creaci&oacute;n literaria y period&iacute;stica en los tiempos que vivimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es siempre bueno porque permite ver las cosas desde varios puntos de vista y las descontextualiza. Ves aristas que de otra manera no encontrar&iacute;as. A veces, cuando no tienes sentido del humor, el tiempo te lo termina poniendo. Y es una herramienta buena para encontrar contradicciones o matices. Es una licencia que te libera y que es compatible con aproximaciones m&aacute;s serias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ese humor, &iquest;es lo &uacute;nico que les queda a los habitantes de Teruel, Soria o Cuenca, por poner algunos ejemplos o atisba esperanza en su futuro m&aacute;s pr&oacute;ximo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es muy importante que las cabeceras de comarca y las ciudades intermedias conserven su capacidad de ofrecer puestos de trabajo, afianzar servicios, que sea atractivo vivir en estos lugares. Ah&iacute; est&aacute; la clave. En muchas cuestiones es una vida dif&iacute;cil por la distancia a los servicios, los problemas de conectividad&hellip; Aunque el tema salga mucho en los medios, los problemas espec&iacute;ficos se ven poco porque tendemos a visiones desde el helic&oacute;ptero.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ya que pensar en las cosas que han mejorado desde los tiempos en que viv&iacute; en estos lugares: hay mejor comunicaci&oacute;n f&iacute;sica e incluso internet que te permite acceder a una oferta cultural a la que antes hab&iacute;a mucha m&aacute;s distancia. Tambi&eacute;n permite posibilidades de interlocuci&oacute;n que antes no estaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de esos peque&ntilde;os pueblos que conozco tambi&eacute;n se han <em>hipsterizado </em>mejorando su oferta gastron&oacute;mica, tur&iacute;stica o cultural, por ejemplo. Pero a veces no se sabe si seguir&aacute;n existiendo dentro de 80 a&ntilde;os. Eso es muy duro y entiendo la desolaci&oacute;n que produce a quien vive all&iacute; o al que tiene un sentimiento de pertenencia al lugar. No saber cu&aacute;nto tiempo podr&aacute; seguir la escuela abierta es muy terror&iacute;fico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Partidos políticos de la España vacía?: “Entiendo la reivindicación, pero puede haber un riesgo en fijarnos demasiado en los agravios, aunque los haya. Las soluciones tienen que ser conjuntas, con todo el territorio

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a Vac&iacute;a, Espa&ntilde;a Vaciada, Espa&ntilde;a abandonada&hellip; Usted es fil&oacute;logo, &iquest;importa m&aacute;s el lenguaje o la realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, creo que importa m&aacute;s la realidad, pero teniendo en cuenta que siempre nos relacionamos con ella a trav&eacute;s del lenguaje. Todas las batallas pol&iacute;ticas lo son por ponerle nombre a las cosas. Creo que a veces nos enzarzamos tanto en esa batalla que nos olvidamos de las cosas. Eso es lo que ha pasado con ese debate nominalista. Yo he usado Espa&ntilde;a vac&iacute;a porque creo que Sergio del Molino tuvo la inteligencia de encontrar ese nombre y, como dicen ahora, visibilizarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, lo de &lsquo;vaciada&rsquo; creo que intenta echar una culpa. Igual hay algo de culpa, pero tambi&eacute;n muchos factores no muy distintos a los de otros lugares de Europa. No me gusta tanto esa denominaci&oacute;n, pero sigo un consejo que me dieron: &ldquo;Elige tus batallas&rdquo;. Y tampoco va a ser esa la m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora se habla de un salto a la pol&iacute;tica de los vecinos de estas zonas para hacer valer sus derechos y necesidades. &iquest;Le sorprende?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no me sorprende. Vemos que en algunos lugares funciona el mecanismo &lsquo;Qu&eacute; hay de lo m&iacute;o&rsquo; muy claramente. Les va bien. Por eso entiendo que haya gente que se plantee hacer lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no entiendo es cuando alguien se atribuye un derecho porque ten&iacute;an una lengua vern&aacute;cula en el siglo XIV y los dem&aacute;s no pueden. Tambi&eacute;n creo que un Estado tiene que ser muchas cosas. No solo tiene que haber una trama de afectos, o un mecanismo de solidaridad entre territorios o generaciones. La articulaci&oacute;n debe ser mayor.
    </p><p class="article-text">
        Al final lo que acabar&aacute; sucediendo es que habr&aacute; partidos en estos lugares que necesitar&aacute;n una coalici&oacute;n. Ser&aacute; una especie de 15M que invent&oacute; la democracia representativa y termin&oacute; en partidos nacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la reivindicaci&oacute;n, pero puede haber un riesgo en fijarnos demasiado en los agravios, aunque los haya. Las soluciones tienen que ser conjuntas, con todo el territorio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay pequeños pueblos que se han hipsterizado, pero que no saben si seguirán existiendo en 80 años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Se habla ahora mucho de la descentralizaci&oacute;n como soluci&oacute;n a parte de los males de la despoblaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo lo ve?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me puede parecer bien, pero no creo que vaya a resolver el problema de la despoblaci&oacute;n porque tampoco es que los ministerios muevan a demasiada gente ni que se vayan a solucionar los agravios territoriales. Ya sabemos qui&eacute;nes son. A los nacionalismos perif&eacute;ricos, cuanto m&aacute;s les das, m&aacute;s te piden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tengo nada contra la descentralizaci&oacute;n y seguramente mi modelo ideal es el federal, pero me hace gracia que el nacionalismo catal&aacute;n, despu&eacute;s de mostrar su desprecio hacia otras partes de Espa&ntilde;a en 2017, ahora encabece la idea de la descentralizaci&oacute;n. Creo que casi hay un intento de distraernos. Ahora, quienes m&aacute;s han desde&ntilde;ado a la Espa&ntilde;a interior quienes se convierten en adalides contra Madrid. No lo acabo de ver.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, es que no creo que solucionen ni los problemas de concentraci&oacute;n ni los problemas territoriales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablamos de una novela que tiene mucho de ensayo sobre el reto demogr&aacute;fico y otras muchas cuestiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un amigo me dijo que parec&iacute;a un ensayo porque aparecen muchos de los temas de los que todos estamos pendientes, yo mismo cuando escribo en los peri&oacute;dicos, pero quer&iacute;a tratarlo de manera muy libre y disparatada. En el ensayo has de defender una postura y aqu&iacute; opt&eacute; por la idea de la ambig&uuml;edad cervantina: muchas visiones que chocan, te r&iacute;es de todas y aunque pueda verse un sesgo, no intentas decir que estoy es lo bueno y esto otro, lo malo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Daniel Gascón, autor de &#039;La muerte del hípster&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Esa comicidad, el sarcasmo o las parodias sirven para repasar muchas de las cuestiones m&aacute;s candentes en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde la pol&iacute;tica internacional, el independentismo, el feminismo, los derechos LGTBI, la cuesti&oacute;n de los refugiados, el cambio clim&aacute;tico, lo religioso y lo laico o la propia pandemia que en La Ca&ntilde;ada parece lo de menos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las partes m&aacute;s divertidas es ese espejo distorsionado de la realidad. El libro nace de imaginar la pandemia en este pueblo. He usado historias que me contaban: &ldquo;A mi t&iacute;o le han multado tres veces esta semana por ir al huerto&rdquo;. Las medidas estaban dise&ntilde;adas para la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        O la idea de todo el mundo haciendo <em>Instagram Live </em>en un lugar donde no hay conexi&oacute;n. O que eso de lo que tanto hablamos, el &eacute;xodo rural, aqu&iacute; era justo al rev&eacute;s, ven&iacute;an de la ciudad que es donde estaba el virus y te lo tra&iacute;an. He podido contar de forma distinta estos temas que est&aacute;n en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a: los fondos europeos, la vacunaci&oacute;n&hellip; Lo hice para divertirme y para divertir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al protagonista, en todo caso, le queda mucho, mucho recorrido en el todav&iacute;a incierto futuro de la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me pongo a pensar en modo h&iacute;pster creo que hay muchas m&aacute;s aventuras que le pueden pasar. Te encari&ntilde;as con el pueblo, con los personajes&hellip; Despu&eacute;s parece que la realidad te va dando argumentos. <a href="https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2021/10/18/bar-artieda-se-habla-futbol-epicureismo-epistemologia-materialismo-dialectico-1527211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ayer le&iacute;a en &lsquo;El Heraldo de Arag&oacute;n&rsquo; que en un pueblo de 73 habitantes han contratado a un fil&oacute;sofo</a>. Me gustar&iacute;a, pero lo veremos. Le estoy dando vueltas. Al escribir este libro estaba encerrado. Quiz&aacute; deber&iacute;a viajar, pero ya veremos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Netflix se ha fijado en la historia y quiz&aacute; los personajes den el salto a la televisi&oacute;n&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tambi&eacute;n he trabajado como guionista y Netflix compr&oacute; la opci&oacute;n. Hay muchos proyectos que salen y otros no. Oigo cosas, muy despacio pero todav&iacute;a no s&eacute; nada en concreto. Me gustar&iacute;a que se hiciera porque es bonito ver c&oacute;mo los dem&aacute;s se re imaginan lo que t&uacute; has pensado. Y luego la historia tiene mucha influencia del cine de la televisi&oacute;n, en los gags, en la forma de contar las cosas. Me gustar&iacute;a volver a ese otro medio. Me har&iacute;a ilusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna preferencia sobre qui&eacute;n podr&iacute;a encarnar a Enrique Notivol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil, pero hay un actor que me gusta mucho y que es Vito Sanz. Sale en &lsquo;La virgen de agosto&rsquo; de Jon&aacute;s Trueba, con ese aire de ingenuo atribulado que creo que podr&iacute;a estar bien, pero hay muchos grandes actores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los libros, columnista en medios de comunicaci&oacute;n, responsable de la edici&oacute;n espa&ntilde;ola de la revista &lsquo;Letras libres&rsquo;&hellip; &iquest;Qu&eacute; proyectos tiene ahora entre manos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Celebramos los 20 a&ntilde;os de la revista y tendremos un acto. Despu&eacute;s tengo un libro de cuentos que se llama &lsquo;El padre de tus hijos&rsquo; que est&aacute; terminado y supongo que saldr&aacute; el a&ntilde;o que viene. Es un registro con humor, pero no es el tono dominante. Es una especie de intimismo con alg&uacute;n elemento c&oacute;mico, que lo llevo por defecto (risas), pero no es tan disparatado como este.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioclm" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/daniel-gascon-escritor-quienes-desdenado-espana-interior-adalides-madrid_1_8417134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Oct 2021 17:34:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Daniel Gascón, escritor: "Quienes más han desdeñado a la España interior son ahora adalides contra Madrid"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Toledo,Despoblación rural,Hipsters,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pan de fermentación lenta: estas son sus potenciales virtudes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/pan-fermentacion-lenta_1_1560699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b6f9fee-82c1-424e-bacd-8e81fa329f20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Chefkeem"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a Ramón, lector y socio de eldiario.es</p></div><p class="article-text">
        <strong>Ram&oacute;n, lector y socio de eldiario.es, nos hace el siguiente comentario en un correo electr&oacute;nico</strong>: &ldquo;leyendo sobre la nueva ley del pan he ido a parar a vuestro art&iacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/por_derecho/Nueva-ley-legitimando-fraude-consumidor_0_823468233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Nueva ley sobre el pan: &iquest;legitimando un fraude al consumidor?</strong></a>, y de &eacute;l a otro que hicisteis anteriormente sobre la masa madre titulado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/Pan-masa-madre-engorda-blanco_0_619788471.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Pan de masa madre: &iquest;es m&aacute;s sano y diet&eacute;tico que el normal?</strong></a>&nbsp;Estoy en general de acuerdo con lo que coment&aacute;is en ambos, si bien por mi experiencia creo que hay un factor que se les escapa y es el de la fermentaci&oacute;n lenta, que s&iacute; hace que el pan sea mejor y m&aacute;s sano que el de fermentaci&oacute;n r&aacute;pida. Por lo tanto opino que ser&iacute;a de ley que dedicarais un art&iacute;culo a la fermentaci&oacute;n y sus virtudes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo pronto, aunque estamos de acuerdo con Ram&oacute;n en que es &ldquo;de ley&rdquo; aclarar <strong>las virtudes de la fermentaci&oacute;n lenta, porque al parecer las tiene</strong>, tal como <a href="https://juanrevenga.com/2019/04/un-nuevo-pan-para-el-mundo-y-viceversa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reivindica el nutricionista Juan Revenga en este art&iacute;culo de su blog</a>, explicar que el primer art&iacute;culo de ConsumoClaro que comenta est&aacute; parcialmente obsoleto, aunque&nbsp;el redactado final de la ley -hubo cambios- sigue sin satisfacer al sector y, en efecto, deja poco clara la definici&oacute;n de lo que debe denominarse pan de masa madre y lo que no.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en el segundo art&iacute;culo que comenta Ram&oacute;n, s&iacute; es cierto que somos cr&iacute;ticos con la denominaci&oacute;n de pan de masa madre porque consideramos que<strong> un pan de masa madre elaborado a partir de harinas refinadas es tan poco saludable como cualquier pan blanco</strong> dado su elevado &iacute;ndice gluc&eacute;mico. Por lo tanto, reivindic&aacute;bamos la harina integral como base para un pan saludable, y a partir de ah&iacute; podemos definir la calidad de la levadura utilizada, si es una masa madre cultivada por el panadero o bien una cepa industrial de fermentaci&oacute;n r&aacute;pida.
    </p><h3 class="article-text">Fermentaci&oacute;n lenta: solo con masa madre</h3><p class="article-text">
        No obstante, Ram&oacute;n tiene toda la raz&oacute;n cuando aduce que tan importante como la calidad de la levadura -o en este caso de <strong>la mezcla de levadura y bacterias l&aacute;cticas que es la masa madre</strong>- es el tiempo de fermentaci&oacute;n, y que la principal virtud de la masa madre debe ser su capacidad para realizar una fermentaci&oacute;n lenta, que puede durar incluso de 18 a 24 horas antes de hornear.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente se utilizan sistemas de refrigeraci&oacute;n cuando se hace pan de fermentaci&oacute;n lenta en cantidades industriales, como sucede cada vez m&aacute;s en los pa&iacute;ses del norte y el centro de Europa. Algunas personas que hacen pan casero, como an&eacute;cdota, <strong>dejan fermentar el amasado de harina, agua y levadura en el frigor&iacute;fico</strong>. El fin de estas medidas es evitar que suba demasiado la temperatura en la masa y se acelere el proceso fermentativo.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo&nbsp;de esta lentitud en la fermentaci&oacute;n que las levaduras y las bacterias de la masa madre, que es este cultivo alimentado por el panadero, act&uacute;en en toda su profundidad y potencial. Es decir, que <strong>desarrollen al m&aacute;ximo su acci&oacute;n fermentadora y qu&iacute;mica</strong>, de modo que su intervenci&oacute;n se note en diversas direcciones.
    </p><h3 class="article-text">Las virtudes de la fermentaci&oacute;n lenta</h3><p class="article-text">
        Los defensores de la fermentaci&oacute;n lenta argumentan que est&aacute; act&uacute;a sobre el pan aumentando <strong>virtudes como su duraci&oacute;n, su digestibilidad, su menor carga gluc&eacute;mica o su mayor valor nutritivo</strong>. Aun reconociendo que pueda ser as&iacute;, conviene insistir en la importancia de que la harina sea 100% integral. Las cinco&nbsp;direcciones en que trabaja la fermentaci&oacute;n lenta son:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acidificaci&oacute;n del pan</strong>: la acci&oacute;n de las bacterias l&aacute;cticas -las mismas o muy similares a las del yogur- fermenta la glucosa produciendo &aacute;cido l&aacute;ctico, que tiene un pH m&aacute;s bajo y permite as&iacute; que el pan tenga una mejor conservaci&oacute;n, tanto frente al ataque de microorganismos como el moho como frente a la oxidaci&oacute;n de los l&iacute;pidos. Esto permitir&iacute;a por un lado no tener que a&ntilde;adir a la masa aditivos o conservantes para que dure m&aacute;s, y por el otro trabajar con harinas integrales alargando la vida del pan resultante.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Reducci&oacute;n de la carga gluc&eacute;mica</strong>: estas mismas bacterias ayudar&aacute;n, si la fermentaci&oacute;n es lo bastante larga, a la levadura a fermentar una mayor proporci&oacute;n de glucosa, sumando a la fermentaci&oacute;n alcoh&oacute;lica la l&aacute;ctica y reduciendo as&iacute; la carga gluc&eacute;mica del pan, de modo que engorde menos y sea m&aacute;s adecuado para personas con problemas de regulaci&oacute;n gluc&eacute;mica, incluso para diab&eacute;ticos si se trata de pan integral.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Aumento de la digestibilidad</strong>: cuando la fermentaci&oacute;n es lo suficientemente lenta, la masa madre produce una proteolisis, es decir una degradaci&oacute;n de las prote&iacute;nas del gluten, que son las glute&iacute;nas y las gladinas. De este modo, el pan se har&iacute;a m&aacute;s digestivo al tener menor carga de gluten. Aunque lo cierto es que el gluten solo es t&oacute;xico e indigesto para las personas cel&iacute;acas, y estas lo son cualitativamente y no cuantitativamente. Es decir que una m&iacute;nima traza de gluten ya puede causarles reacci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Incrementando la biodisponibilidad del f&oacute;sforo</strong>: la acidificaci&oacute;n de la masa en fermentaci&oacute;n favorecer&iacute;a la acci&oacute;n de la enzima fitasa, producida por las bacterias l&aacute;cticas, y esta degradar&iacute;a el &aacute;cido f&iacute;tico, que contiene la mayor&iacute;a del f&oacute;sforo pero no est&aacute; biodisponible para no rumiantes. De este modo, en el pan de fermentaci&oacute;n lenta ser&iacute;a adem&aacute;s un aporte de f&oacute;sforo.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                                    <li><strong>Mejorando el aroma y el sabor:</strong> en teor&iacute;a este conjunto de procesos&nbsp;dotan&nbsp;tanto de&nbsp;aroma como de&nbsp;sabor al&nbsp;pan, devolvi&eacute;ndolo a lo que eran los panes de anta&ntilde;o cuando la fermentaci&oacute;n era reposada.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la fermentaci&oacute;n r&aacute;pida con levaduras industriales ninguno de estos procesos tienen tiempo de ocurrir, adem&aacute;s de que no concurren las bacterias l&aacute;cticas. Por lo tanto solo se produce una fermentaci&oacute;n alcoh&oacute;lica que hincha la masa por la salida del di&oacute;xido de carbono. Tras la fermentaci&oacute;n esta masa proceder&aacute; a hornearse.&nbsp;
    </p><h4 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno&nbsp;de&nbsp;nuestros&nbsp;art&iacute;culos,&nbsp;suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h4><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/pan-fermentacion-lenta_1_1560699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2019 19:53:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pan de fermentación lenta: estas son sus potenciales virtudes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Hipsters]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es cierto que los hombres con barba son más atractivos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cierto-hombres-barba-atractivos_1_3118332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05828c00-bf73-4f90-8b60-ea1d894336ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pexels"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay estudios científicos que han tratado de determinar si es cierto que la barba hace a los hombres más atractivos</p><p class="subtitle">No se ponen de acuerdo en ese punto, pero coinciden en que la barba genera una sensación de mayor edad, mejor estatus social, más agresividad e incluso una mejor salud</p></div><p class="article-text">
        La barba est&aacute; de moda desde hace rato. A tal punto que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y en todo el mundo ha aumentado de forma notoria <strong>el n&uacute;mero de trasplantes de barba</strong>. Seg&uacute;n <a href="http://www.ishrs.org/press-release/hair-restoration-surgeries-jumped-60-percent-worldwide" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo informe estad&iacute;stico de la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a de Restauraci&oacute;n del Cabello</a> (ISHRS, por sus siglas en ingl&eacute;s), publicado en agosto, la cantidad de estas intervenciones se duplic&oacute; entre 2014 y 2016.
    </p><p class="article-text">
        Equivalen ya al <strong>4 % del total de operaciones de trasplante de pelo</strong>, la cifra m&aacute;s alta despu&eacute;s de las de cuero cabelludo, que siguen siendo, por supuesto, las mayoritarias: nueve de cada diez. El costo de estos trasplantes depende de las caracter&iacute;sticas y deseos de cada persona, pero en general en Espa&ntilde;a no bajan de los 6.000 euros, y <a href="http://www.telegraph.co.uk/men/fashion-and-style/11911623/Men-are-spending-up-to-14500-on-beard-transplants.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la prensa brit&aacute;nica</a>, en ese pa&iacute;s el promedio es de unas 14.500 libras esterlinas, m&aacute;s de 16.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece la pena semejante inversi&oacute;n? M&aacute;s all&aacute; de la moda, se suele decir que la barba hace a los hombres m&aacute;s guapos, y quiz&aacute;s eso explique la tendencia y todas estas cifras. Pero &iquest;es cierto que los hombres con barba son m&aacute;s atractivos?
    </p><h3 class="article-text">Cuando la barba hace a los hombres m&aacute;s guapos</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jeb.12958/abstract?wol1URL=/doi/10.1111/jeb.12958/abstract&amp;regionCode=AR&amp;identityKey=545d511a-9777-4e96-9fee-04056f4ea27e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio reciente realizado por cient&iacute;ficos de universidades de Australia y Finlandia</a>, la respuesta a esa pregunta es s&iacute;. Para el trabajo, los investigadores analizaron las respuestas de 8.520 mujeres a las que se les mostraban fotos de hombres con cuatro aspectos diferentes: afeitados, con barbas de cinco d&iacute;as, con barbas de diez d&iacute;as y con barbas tupidas, producto de un mes o m&aacute;s sin rasurarse. Los modelos preferidos por las mujeres consultadas fueron los dos intermedios, <strong>las barbas de cinco o diez d&iacute;as</strong>, mientras que las barbas m&aacute;s abundantes y las caras lampi&ntilde;as quedaron relegadas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin embargo, cuando la consulta fue m&aacute;s espec&iacute;fica y se dirigi&oacute; al atractivo de los hombres para una relaci&oacute;n de largo plazo, los m&aacute;s elegidos fueron <strong>los de barba m&aacute;s abultada</strong>. Seg&uacute;n Barnaby Dixson, director del estudio, esto puede deberse a que la presencia de la barba est&aacute; asociada, de una manera casi ancestral, a ciertos rasgos m&aacute;s bien antisociales, como la agresividad y el predominio f&iacute;sico. Si bien estos elementos se consideran negativos, podr&iacute;an generar una sensaci&oacute;n de &ldquo;seguridad&rdquo; que los hiciera m&aacute;s atractivos pensando en una relaci&oacute;n duradera y una familia.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s edad y agresividad, mayor estatus social</h3><p class="article-text">
        Un <a href="https://academic.oup.com/beheco/article/23/3/481/221987/Beards-augment-perceptions-of-men-s-age-social" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio anterior</a>, del que tambi&eacute;n form&oacute; parte Dixson, hab&iacute;a afirmado algo diferente: que las barbas aumentaban la percepci&oacute;n social hacia los hombres, haci&eacute;ndolos parecer de m&aacute;s edad, con un estatus social superior y m&aacute;s agresivos, <strong>aunque no m&aacute;s atractivos</strong>. Este trabajo ten&iacute;a el valor de haber analizado datos procedentes de dos etnias muy distintas entre s&iacute;: poblaci&oacute;n de origen europeo residente en Nueva Zelanda y nativos polinesios que viven en Samoa. Los resultados fueron similares en ambos grupos.
    </p><p class="article-text">
        Las personas consultadas, ante im&aacute;genes de las mismas personas les atribu&iacute;an un promedio de dos a&ntilde;os m&aacute;s cuando llevaban barba que cuando no la llevaban. Y cuando el gesto era de enfado o de furia, parec&iacute;an m&aacute;s agresivas y peligrosas en los casos en que s&iacute; exhib&iacute;an vello facial. De hecho, <a href="https://www.researchgate.net/publication/273579691_Are_badges_of_status_adaptive_in_large_complex_primate_groups" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra investigaci&oacute;n</a> atribuye la tendencia actual a llevar barba a la b&uacute;squeda de <strong>lucir m&aacute;s agresivos para imponerse</strong> sobre sus pares en la sociedad moderna, una caracter&iacute;stica que los humanos compartir&iacute;amos con varias especies de primates superiores. 
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        Un dato, procedente de otro estudio, pero citado por Dixson y su colega Paul Vasey, coautor del trabajo, refrenda la hip&oacute;tesis del mayor estatus social: en las universidades del Reino Unido hay un cierto n&uacute;mero de hombres con barba entre los estudiantes de doctorado, m&aacute;s entre los profesores adjuntos y a&uacute;n m&aacute;s entre los catedr&aacute;ticos. Y esas cifras <strong>aumentan de manera exponencial</strong>. No obstante, como se ha mencionado, seg&uacute;n los resultados de ese trabajo los hombres con barba no eran m&aacute;s atractivos que los afeitados.
    </p><h3 class="article-text">La barba, sin&oacute;nimo de buena salud</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las modas, la evoluci&oacute;n parece desempe&ntilde;ar un papel fundamental en la percepci&oacute;n que genera la barba en la imagen de los hombres. Ya <a href="http://science.sciencemag.org/content/218/4570/384" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo de 1982</a>, publicado en la revista especializada Science, los bi&oacute;logos William Hamilton y Marlene Zuk sugirieron que la barba es vista como un sin&oacute;nimo de buena salud porque, en la antig&uuml;edad, los pelos de la cara eran <strong>un aut&eacute;ntico caldo de cultivo de par&aacute;sitos</strong>. Si un hombre llevaba barba y aun as&iacute; su condici&oacute;n se mostraba saludable, pues quer&iacute;a decir que era fuerte y su salud era muy buena.
    </p><p class="article-text">
        Y, en &uacute;ltima instancia, las tendencias tambi&eacute;n tienen su importancia cuando se habla de los factores de los cuales depende c&oacute;mo se percibe la barba en los hombres. Una <a href="http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/10/4/20130958" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n de 2014</a> se empe&ntilde;&oacute; en comprobar si, en este asunto, se confirmaba la teor&iacute;a que afirma que, en muchas especies animales, la<strong> &ldquo;frecuencia negativa&rdquo;</strong> (es decir, la poca frecuencia) de un determinado rasgo hace a los individuos que lo poseen m&aacute;s atractivos que quienes no. 
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        A las personas que participaron del trabajo les mostraron fotos de hombres con y sin barba, siguiendo un cierto patr&oacute;n: por momentos eran mayor&iacute;a los barbados y por otros, los afeitados. Los resultados indicaron que eleg&iacute;an m&aacute;s a los hombres con barba <strong>cuando estos eran minoritarios</strong>. En otras palabras, de acuerdo con esta hip&oacute;tesis, los hombres barbados resultan m&aacute;s atractivos cuando las barbas no est&aacute;n de moda, y menos atractivos cuando -en &eacute;pocas como la actual- se ven por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, y m&aacute;s all&aacute; de todas estas conjeturas y elucubraciones, lo bueno es que los hombres <strong>tengan la posibilidad de decidir</strong> si dejarse la barba y c&oacute;mo lucirla o si afeitarse cada ma&ntilde;ana, tal como hac&iacute;a la mayor&iacute;a hasta no hace tanto tiempo. Y que luego cada uno decida si prefieren las barbas o si no. Como dec&iacute;an nuestros abuelos, y esto s&iacute; que no cambia con la &eacute;poca ni pasa de moda: para gustos, los colores.
    </p><h3 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h3><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cierto-hombres-barba-atractivos_1_3118332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2017 17:08:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es cierto que los hombres con barba son más atractivos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hipsters,Osos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vergüenza de ser moderno, documentada por un antropólogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/antropologo-inaki-dominguez-documenta-verguenza_1_3256278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27e79ca3-67ae-461b-bcfb-625001f69725_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Iñaki Domínguez presenta</p><p class="subtitle">Sociología del moderneo</p><p class="subtitle">, un libro divertido e irónico que trata de explicar germen del</p><p class="subtitle">hipster</p><p class="subtitle">en España</p><p class="subtitle">El autor define a los primeros modernos españoles como transgresores intelectuales, mientras que los actuales serían "cínicos representantes de un fin de ciclo"</p></div><p class="article-text">
        Ser moderno es una cosa muy antigua, una aspiraci&oacute;n y una condena que nadie sabe bien en qu&eacute; consiste. Para el moderno de ley, el que dorm&iacute;a en una tinaja, ser moderno implicaba una ruptura, una actitud contestataria, un plantarse en el centro mismo de su tiempo para comprenderlo y presentar resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Para el moderno contempor&aacute;neo, sin embargo, ser moderno estriba en todo lo contrario: una sumisi&oacute;n ciega al tiempo en marcha, una obediencia a los ritmos e inercias de la sociedad de consumo y una completa ausencia de valores espirituales. Ser moderno es hoy, m&aacute;s que ser, parecer.
    </p><p class="article-text">
        En su primer libro, I&ntilde;aki Dom&iacute;nguez, licenciado en Filosof&iacute;a y doctor en Antropolog&iacute;a Cultural (Barcelona, 1981), trata de explicar cu&aacute;les son las din&aacute;micas sociales y los procesos culturales que han llevado a expandirse a una subcultura que basa su identidad en la m&aacute;scara, la apariencia y el acatamiento de dogmas, y en cuyo contexto resulta dif&iacute;cil establecer relaciones profundas ya que las aptitudes individuales carecen de utilidad comercial.
    </p><h3 class="article-text">Modernos de pueblo</h3><p class="article-text">
        Dom&iacute;nguez, que juega al despiste defini&eacute;ndose como moderno reinsertado, fecha el germen del moderneo en la Espa&ntilde;a del tardofranquismo, cuando el crecimiento econ&oacute;mico promovi&oacute; el auge de las universidades y se dio al aperturismo tur&iacute;stico. Antes localiza el protohipster en figuras como la de Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna, pasa a definir constelaciones est&eacute;ticas donde se ir&aacute; afincando el moderneo por venir y se planta en los tiempos modernos detallando los planes de especulaci&oacute;n urban&iacute;stica que en los a&ntilde;os 90 lograron reinventar zonas antes degradadas como Malasa&ntilde;a en Madrid o el Raval en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de barrios donde el provinciano desplazado a la capital, casi siempre por estudios, anhela vivir para all&iacute; disolverse como individuo, trascender el <em>yo</em> y sentirse por fin cosmopolita. Un proceso de redefinici&oacute;n de la identidad seg&uacute;n manden los c&aacute;nones.
    </p><p class="article-text">
        Los distingos de clase quedan disueltos frente a la evidencia: aunque la conducta del moderno es a menudo id&eacute;ntica a la del pijo, en el sentido en que ambos se conducen llevados por la estulticia y una conciencia aturdida, no es necesario provenir de una clase alta para incorporarse a un colectivo que todav&iacute;a ofrece m&uacute;ltiples avatares sin oficio ni beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n el perfil entre el moderneo y el pijo-progre de derechas, e incluso lo que antes se llamaba el vividor. Dom&iacute;nguez nos descubre a personajes que son parodia de s&iacute; mismos como Brianda Fitz-James Stuart, nieta de la duquesa de Alba que ejerce de pinchadiscos, bloguera, ilustradora, dise&ntilde;adora y un largo etc&eacute;tera de profesiones simb&oacute;licas y &ldquo;creativas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El perfil del&nbsp;moderno contempor&aacute;neo</h3><p class="article-text">
        El moderno contempor&aacute;neo ser&iacute;a un individuo que entrega su vida a una pulsi&oacute;n de consumo, donde obligaci&oacute;n y devoci&oacute;n se pretenden indistinguibles. El trabajo, por tanto, ha de considerarse fuente de placer, algo que se sostiene en teor&iacute;as dementes como que cada individuo posee un don, o en sofismas como que la creatividad, valor dudoso y sin embargo en alza, es una vocaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El auge de embaucadores como los <em>coach</em> personales estar&iacute;a directamente relacionado con la idea neoliberal de que la motivaci&oacute;n y la responsabilidad personal son la &uacute;nica fuente del &eacute;xito o el fracaso. Esa es, seg&uacute;n Dom&iacute;nguez, otra de las emanaciones del pensamiento positivo tan caro a los modernos, cuyo imperativo es echar a dormir la conciencia cr&iacute;tica y nunca poner la realidad en tela de juicio.
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                </figure><p class="article-text">
        En <em>Sociolog&iacute;a del</em><em>&nbsp;moderneo</em> se relaciona esa idea del trabajo vocacional con una &ldquo;promoci&oacute;n del consumo en el terreno de la educaci&oacute;n&rdquo;, donde se ofrecen cursos y m&aacute;steres relacionados con profesiones creativas para las que en realidad no existe demanda. Para cuando lo descubran, los postulantes siempre podr&aacute;n reciclarse en algunas de las nuevas ocupaciones precarias vinculadas a la publicidad, como la de SEO o <em>community manager</em>, o integrarse en el &aacute;mbito de la restauraci&oacute;n, que hoy cuenta con gastrobares, locales <em>brunch</em> o restaurantes ecol&oacute;gicos donde una barba bien recortada y unos tatuajes ad hoc llegan a valorarse m&aacute;s que una eficiencia real como camarero.
    </p><h3 class="article-text">La cultura y el lenguaje</h3><p class="article-text">
        El moderneo se quiere una bohemia ap&oacute;crifa en cuya implantaci&oacute;n es clave la prensa de tendencias, que tiene la funci&oacute;n de acomodar el discurso &ndash;vac&iacute;o&ndash; a las necesidades del mercado en tiempo real. La idea de &ldquo;cultura&rdquo;, adem&aacute;s, funciona como coartada intelectual para el que carece de ella, con lo cual ser&iacute;a la materia m&aacute;s d&uacute;ctil a esos prop&oacute;sitos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es m&aacute;s que un subterfugio para eludir ilustrarse, ejercer de cultureta sigue funcionando como sin&oacute;nimo de moderneo. Para seguir esa v&iacute;a bastar&aacute; con visitar la exposici&oacute;n que ponga La Casa Encendida, mirarse dos pelis de David Lynch, subir un libro a Instagram y acudir de vez en cuando a un recital de poes&iacute;a al que nunca llamaremos de esa manera, porque para qu&eacute; si podemos llamarlo <em>spoken word</em> y as&iacute; en el anglicismo redefinir y revalorizar nuestro entorno, lo mismo una magdalena reencarnada en <em>muffin</em> que un infeliz que no es que corra sino que hace <em>running</em> en el centro urbano.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Dom&iacute;nguez, esos filtros ling&uuml;&iacute;sticos ser&iacute;an an&aacute;logos a los que se aplican sobre las fotograf&iacute;as para distorsionar la realidad y as&iacute; dotarla de supuesto glamur. Lo mismo ocurrir&iacute;a con la apreciaci&oacute;n por parte del moderno de los objetos llamados <em>vintage</em>, en los que, lejos de ser entendidos como los entend&iacute;a el modernista Valle-Incl&aacute;n, como depositarios de una fuerza que oponer al tiempo, &ldquo;se busca la autenticidad a trav&eacute;s del artificio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su af&aacute;n de zafarse de la mediocridad que le rodea, el moderno rechaza mitos y tradiciones, reinterpreta objetos y espacios y en un triple salto mortal se hace a&uacute;n m&aacute;s moderno que el moderno al uso cuando se salta las normas del moderneo tradicional, conducta que, seg&uacute;n Dom&iacute;nguez, explicar&iacute;a fen&oacute;menos como la apropiaci&oacute;n de los bares castizos, sea el Palentino en Madrid o la proliferaci&oacute;n de vermuter&iacute;as en zonas muy concretas de Barcelona.
    </p><h3 class="article-text">La familia y uno m&aacute;s</h3><p class="article-text">
        La trampa final del moderneo es tambi&eacute;n un logro apote&oacute;sico de su sistema: incorporar la descendencia a los efectivos del moderno. Ahora la familia puede ser unidad de consumo y seguir siendo &ldquo;alternativa&rdquo;. Para ello basta con calzarle al beb&eacute; una camiseta de los Ramones, ponerle un nombre ex&oacute;tico y llevarlo al SonarKids. &ldquo;Cuando uno integra a sus hijos en un discurso de este tipo se convierte en moderno de nivel superior. (&hellip;) Todo ello refleja un ulterior desarrollo del narcisismo occidental en el que los hijos ya casi no se distinguen de sus padres, sino que son una prolongaci&oacute;n identitaria de los mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sociolog&iacute;a del moderneo</em> se abre hablando de las dificultades de fijar un an&aacute;lisis semejante en tanto en cuanto la modernidad se define por encontrarse todav&iacute;a en transcurso. Sin embargo, las conclusiones hacia las que nos conduce la lectura parecen bien fundadas: mientras los primeros modernos espa&ntilde;oles fueron transgresores intelectuales o disidentes, los actuales ser&iacute;an &ldquo;c&iacute;nicos representantes de un fin de ciclo&rdquo;, productos de la globalizaci&oacute;n y c&oacute;mplices directos del estancamiento cultural que padecemos.
    </p><p class="article-text">
        I&ntilde;aki Dom&iacute;nguez, que entrevera en el texto su experiencia de hombre rijoso y saludable, explica todo esto en un ensayo riguroso y lleno de humorismo, sentido com&uacute;n y alguna que otra nota brillante a pie de p&aacute;gina. Un libro divertido e ir&oacute;nico que elude la descalificaci&oacute;n pero que tiene el talento para entrelinearla, que se ci&ntilde;e a modales acad&eacute;micos para darse la posibilidad de burlarlos y que acaba por resultar una aut&eacute;ntica trampa para modernos. O sea, una lectura que puede salvarles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Lardín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/antropologo-inaki-dominguez-documenta-verguenza_1_3256278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2017 18:39:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Hipsters]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pan de masa madre: ¿es más sano y dietético que el normal?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/pan-masa-madre-engorda-blanco_1_3547573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd4e2f21-0d99-49f0-8a08-91dfdcd2a912_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Titulo: Christopher1710"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La masa madre, que se ha puesto de moda con el auge del movimiento hipster, ha alcanzado una gran altura mediática y se le atribuyen cualidades de superalimento</p></div><p class="article-text">
        Uno de los puntos fuertes del auge de la cultura hipster es la auto elaboraci&oacute;n de productos de forma artesanal; desde la cerveza o los licores a los huertos urbanos, pasando por la ropa reciclada y reajustada. Dentro de estas nuevas tendencias destaca la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Masa_madre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>masa madre</strong></a> para hacer pan, que algunos equiparan con &ldquo;<a href="http://www.elcorreo.com/vizcaya/ocio/201402/15/sabado-pan-masa-madre.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alma del pan</a>&rdquo; y otros definen como &ldquo;un elemento vivo que convive con nosotros&rdquo; y cuya longevidad puede alcanzar d&eacute;cadas. 
    </p><h3 class="article-text">Un elemento vivo...</h3><p class="article-text">
        Es cierto que la masa madre es un elemento vivo: se trata de <strong>un cultivo mixto de levaduras y bacterias</strong> que se alimenta con harina de trigo, centeno u otro cereal. De una forma simplificada y resumida, se logra mezclando agua y harina hasta lograr una masa m&aacute;s o menos fluida que se deja unos d&iacute;as reposar y luego se va renovando, eliminando la mitad de la masa y a&ntilde;adiendo cada d&iacute;a una nueva porci&oacute;n de agua con harina.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/838834135758225409?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El proceso, que puede llevar hasta una semana, consigue un cultivo activo y burbujeante que se guarda en un tarro o un <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/peligros-comida-tupper_0_564144105.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tupper</a> y que se utiliza despu&eacute;s para mezclar con la masa de harina y agua con la que elaboraremos nuestro pan. Las masas madre bien trabajadas <strong>pueden vivir muchos a&ntilde;os si se las renueva bien</strong>, de modo que se a&ntilde;ada nuevo alimento y se diluyan excesos de poblaciones y toxinas.
    </p><p class="article-text">
        En ellas conviven sobre todo bacterias del g&eacute;nero <em>Lactobacillus</em> y hongos de levadura de la especie <em>Saccharomyces cerevisae</em>. Ambas poblaciones realizan funciones de hidr&oacute;lisis del almid&oacute;n y fermentaci&oacute;n de los az&uacute;cares resultantes, algo que <strong>supuestamente genera subproductos que enriquecen el pan</strong> realizado con masa madre, como la maltosa -dos moleculas de az&uacute;car unidas- o la enzima fitasa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante rese&ntilde;ar que la panificaci&oacute;n con masa madre es significativamente <strong>m&aacute;s lenta que la realizada con levadura</strong> de origen industrial, ya que se trata de cultivos naturales, no seleccionados y mixtos que fermentan con una mayor lentitud. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/834943079874342912?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text">... y que viene de antiguo</h3><p class="article-text">
        Sin embargo, las masas madre <a href="http://www.eldiario.es/clm/de_boca_en_boca/pan-masa-madre_6_603749656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no son ninguna novedad en la panader&iacute;a</a>: antes de la introducci&oacute;n de los cultivos de levadura seleccionados y destinados a la industria, <strong>los panaderos elaboraban el pan con las masas madres</strong> que ellos mismos creaban y manten&iacute;an d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es <a href="http://panypizza.com/panorama/la-masa-madre-no-la-solucion-la-llave-te-lleva-concepto-panaderia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una recuperaci&oacute;n de un concepto</a> y <strong>una forma relacionarse con el pan</strong> <a href="http://panypizza.com/panorama/la-masa-madre-no-la-solucion-la-llave-te-lleva-concepto-panaderia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s ligada al conocimiento del producto</a>. Si cultivamos nuestra propia masa madre y hacemos nuestro pan en casa, siempre seremos m&aacute;s conscientes <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/el_timo_del_pan_integral_falso_0_617338654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de lo que contiene este alimento</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, se est&aacute; utilizando a la masa madre como concepto y <strong>reclamo para vender</strong> un pan, tanto industrial como artesanalmente, de supuestas calidades excepcionales. As&iacute;, es frecuente encontrar en los lineales de supermercado <a href="http://therustikbakery.es/elaboracion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos productos que anuncian su elaboraci&oacute;n a partir de masa madre</a> y cuyo precio aumenta respecto a otros tipos de pan. Y algo similar ocurre en algunas <a href="http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2012/03/28/articulo/1332910800_133291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">panader&iacute;as de supuesto pan artesanal</a>. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Es realmente mejor que el pan normal?</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde algunos medios se le atribuyen <a href="http://www.abc.es/sociedad/abci-secreto-esta-masa-tradicional-protege-contra-diabetes-201605041111_noticia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi superpoderes contra la diabetes</a> al pan de masa madre. Tambi&eacute;n se defiende que tanto la generaci&oacute;n de maltosa como de fitasa por parte de los microorganismos que la conforman es beneficiosa para quien como este alimento. &iquest;Mito o realidad? &iquest;Un <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/que-son-los-superalimentos_0_612439600.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superalimento</a> o una operaci&oacute;n de marketing? &iquest;<strong>Engorda menos el pan de masa madre</strong>, fuerza menos al p&aacute;ncreas a crear insulina?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta <strong>no depende en absoluto de la masa madre</strong>, sino de la harina que se use para hacer el pan. Si se trata de una harina blanca refinada que no contiene a&ntilde;adido de salvado, su digesti&oacute;n y su incidencia metab&oacute;lica ser&aacute; la misma que el pan blanco, ya sea industrial o artesanal: alto <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%8Dndice_gluc%C3%A9mico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iacute;ndice gluc&eacute;mico</a> y un mont&oacute;n de calor&iacute;as vac&iacute;as que se transformar&aacute;n en grasa.
    </p><p class="article-text">
        Si utilizamos harinas con <strong>un porcentaje significativo de salvado</strong>, la fibra reducir&aacute; la entrada de az&uacute;cares en sangre y secuestrar&aacute; parte del almid&oacute;n, que pasar&aacute; directamente al intestino sin hidrolizar. Pero en estas cuestiones no interviene la masa madre en absoluto. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/838751145845731328?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Respecto a la acci&oacute;n de la <strong>maltosa</strong> que generan los Lactobacillus, decir que en la boca la saliva rompe el enlace entre las dos mol&eacute;culas de glucosa y genera una doble carga de az&uacute;car que va directamente al torrente sangu&iacute;neo. En relaci&oacute;n a la <strong>fitasa</strong>, que en teor&iacute;a tambi&eacute;n propicia la presencia de Lactobacillus en la masa madre, baste con decir que a la temperatura de 230&ordm; C a la que se cuece el pan <a href="https://www.blogdebiologia.com/factores-que-afectan-la-actividad-enzimatica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es muy dif&iacute;cil que sobreviva ninguna enzina ni microorganismo.</a> 
    </p><h3 class="article-text">Que no te enga&ntilde;en</h3><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que el pan de masa madre regresa a la forma tradicional de elaborar este producto y adem&aacute;s<strong> permite que lo elaboremos nosotros mismos en nuestro hogar</strong>, con lo que tenemos un mayor control sobre la composici&oacute;n del mismo, lo cual siempre es bueno. Adem&aacute;s, puede que sus propiedades arom&aacute;ticas difieran de las del pan hecho solo con levadura. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en absoluto un pan realizado con masa madre tiene un valor nutricional superior a otro hecho con levadura industrial. El mismo depende de la harina, no de la masa, que <strong>no tiene poderes sobrenaturales</strong>. As&iacute; que cuando leamos en una panader&iacute;a, o en el estante de un lineal &ldquo;elaborado con masa madre&rdquo;, <strong>miremos su precio</strong> y luego comparemos su etiquetado nutricional con el de otros panes. 
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                </figure><h3 class="article-text">Doce usos alternativos del microondas que seguramente desconoces</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/usos-alternativos-microondas_0_557144537.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Doce usos alternativos del microondas que seguramente desconoces</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/pan-masa-madre-engorda-blanco_1_3547573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2017 19:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pan de masa madre: ¿es más sano y dietético que el normal?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Hipsters]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hipsters y los artistas, esos soldados del capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/hipsters-artistas-soldados-capitalismo_129_3834493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f84d172-e4a0-4147-b382-b5dda57d34d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&quot;Denham Psycho&quot; es una parodia de Flickering Wall Amsterdam."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal vez los hipsters sean capitalistas, pero son también muy hábiles, tienen gran ética e inquietud y pueden infundirle nueva vida a los páramos urbanos que deja la desaparición del Estado de Bienestar. Es por eso que son tan útiles para los gobiernos.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El hipster es un capitalista&rdquo;. As&iacute; lo defini&oacute; Matt Hancock, el secretario de Cultura y Econom&iacute;a Digital en el gobierno de Theresa May, que reemplaz&oacute; a Ed Vaizey en julio. La frase de Hancock form&oacute; parte de su discurso de apertura cargado de palabras de moda en el encuentro de la Federaci&oacute;n de Industrias Creativas en el Instituto de Cine Brit&aacute;nico, donde se dieron cita la flor y nata de la cultura brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los &ldquo;l&iacute;deres&rdquo; de las industrias creativas acogieron con entusiasmo el discurso en el que, adem&aacute;s de elogiar a los microemprendedores hipster, Hancock habl&oacute; de un James Bond entregando &ldquo;tarjetas telef&oacute;nicas globales&rdquo; post-Brexit (el Reino Unido siempre capital cultural) desde su Aston Martin, extra&ntilde;amente llamado &ldquo;rey Canuto&rdquo;, y proclamando &ldquo;tarifas variables al estilo Uber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El capital cultural siempre ha sido el arma predilecta del poder blando del Reino Unido. Dicho de una manera delicada, es el acompa&ntilde;amiento perfecto para el &ldquo;orgullosamente robusto&rdquo; legado de patrioterismo desenfrenado que, durante mucho tiempo, nos ha servido como excusa para justificar nuestras ansias de colonialismo e imperialismo en cualquiera de sus formas. Hancock reconoce todo esto, y tambi&eacute;n el hecho de que el hipster encarna tanto lo nuevo como lo viejo. Una visi&oacute;n perfectamente rom&aacute;ntica del conservadurismo del siglo XXI. &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, el hipster sea capitalista, pero &iquest;acaso no lo somos todos hoy? Adem&aacute;s, el hipster tiene &eacute;tica, es autosustentable y de gran movilidad. Se maneja con sus fieles corceles: bicicletas retro de pi&ntilde;&oacute;n fijo hermosamente reacondicionadas, con ruedas Aero de &uacute;ltima generaci&oacute;n y cuadros de acero como en los setenta. De barba cuidadosamente arreglada y peinado retro, el hipster divide su tiempo entre antros de cerveza artesanal, tiendas pop up, salones de tatuajes y restaurantes de cereales. El hipster eval&uacute;a todo cuidadosamente: todo tiene que ser estilizado, todo tiene que ser pensado.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima visita a mi recientemente establecido &ldquo;peluquero tradicional&rdquo; me dio una idea sobre el mundo hipster. El due&ntilde;o, de unos treinta y tantos, &ldquo;confeccionaba&rdquo; cada peinado como una &ldquo;experiencia &uacute;nica&rdquo;. Navajas e implementos de peluquer&iacute;a reciclados colgaban de una tira magn&eacute;tica bajo unas vigas compradas en un mercadillo; luces ambientales inal&aacute;mbricas iluminaban los paneles tipo 'caba&ntilde;a de cazador'; los clientes se sentaban sobre sillones de peluquer&iacute;a de los a&ntilde;os 20 &ldquo;redise&ntilde;ados&rdquo;; y por unos altavoces de &uacute;ltima generaci&oacute;n ocultos se escuchaba m&uacute;sica tech-house proveniente de lo que parec&iacute;a una base dock para iPhone (con un dise&ntilde;o vintage).
    </p><p class="article-text">
        Le pregunt&eacute; al due&ntilde;o y a su cliente de barba cuidada (un tatuador de la zona), ambos hipsters, c&oacute;mo se describir&iacute;an. &ldquo;Socialistas&rdquo;, respondieron, y r&aacute;pidamente agregaron que no pretend&iacute;an &ldquo;construir imperios&rdquo;, solo &ldquo;ganarse la vida&rdquo;. Ambos hab&iacute;an dejado sus trabajos estables en el Estado y en la municipalidad. Me hicieron pensar en esa teor&iacute;a de que el movimiento hipster podr&iacute;a ser una suerte de reencarnaci&oacute;n de los colonizadores o de los/las pioneros/pioneras. En muchos aspectos, es as&iacute;. Sin duda, el estilo que tienen se remonta a mitad del siglo XIX; a los colonizadores brit&aacute;nicos y a las fronteras del oeste. Quieren ganar lo suficiente para tener una vida decente, de forma independiente, &ldquo;creando&rdquo; y &ldquo;haciendo&rdquo;. Igual que los primeros pioneros, son exploradores y artistas y, adem&aacute;s, son capitalistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero a diferencia de los antiguos pioneros, el hipster es posmodernista, postindustrial y postfordista. No es extra&ntilde;o que Hancock lo vea como el personaje ideal en su fantas&iacute;a de industrias creativas post-Brexit y como un modelo de micro-empresa a peque&ntilde;a escala: un capitalista. En un art&iacute;culo publicado por el peri&oacute;dico <em>The Evening Standard</em>, se suger&iacute;a que los comentarios de Hancock podr&iacute;an sorprender a muchos hipsters que se enorgullecen de &ldquo;distanciarse de la econom&iacute;a de tendencia mayoritaria con ideas de tinte independiente y con ideas y pr&aacute;cticas laborales &eacute;ticas&rdquo;. Pero, &iquest;esta no es una descripci&oacute;n exacta del tipo de &ldquo;innovaci&oacute;n&rdquo; capitalista a peque&ntilde;a escala que Hancock imagina como el motor de su tan esperada revoluci&oacute;n de las industrias creativas brit&aacute;nicas? &iquest;No es en s&iacute; mismo una forma solapada de imperialismo cultural?
    </p><p class="article-text">
        El problema es que este modelo en que el arte funciona como civilizador cultural, como empuje econ&oacute;mico y como catalizador de la cohesi&oacute;n social, es muy complicado. Hancock piensa que hacer a toda velocidad m&aacute;s &ldquo;distritos culturales&rdquo; con fachadas de cristal generar&aacute; beneficios para todos: &ldquo;La tarea es simple: crea una zona interesante y atraer&aacute;s a gente interesante para que trabaje all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;n, para Hancock, &ldquo;el renacimiento cultural, la conectividad, y el resurgimiento econ&oacute;mico van de la mano&rdquo;. Y, por supuesto, el hipster parece la personificaci&oacute;n de estas ideas neoliberales. Pero el secretario tambi&eacute;n dijo que estaba dispuesto a evitar que el Estado adopte un &ldquo;enfoque prescriptivo&rdquo; y &ldquo;vertical&rdquo;, y sin embargo eso es exactamente lo que est&aacute; haciendo, ayudado por organizaciones capitalistas, con la Federaci&oacute;n de Industrias Creativas, un nombre que parece salido de la imaginaci&oacute;n de Orwell.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora es el establishment el que ve al hipster como la encarnaci&oacute;n del expansionismo capitalista a peque&ntilde;a escala y aut&oacute;nomo. Pero no solo se encasilla al hipster en este papel. Los artistas son las tropas de los estados neoliberales porque son los primeros en adentrarse en los p&aacute;ramos urbanos postindustriales y post-Estado de bienestar: zonas industriales abandonadas y zonas de viviendas sociales. Tambi&eacute;n son los primeros en sembrar las semillas del capital cultural. Los artistas atraen a los hipsters antes de que, con el tiempo, los hipsters y sus nuevos vecinos de clase media los terminan desplazando. Tanto el artista como algunos hipsters (los que todav&iacute;a no se han &ldquo;acomodado&rdquo;) seguir&aacute;n su viaje, explorar&aacute;n, se distanciar&aacute;n de todo (otra vez) y desarrollar&aacute;n otros sitios con posibilidades de conseguir &ldquo;inversi&oacute;n&rdquo; de capitales. Y, as&iacute;, el ciclo de la gentrificaci&oacute;n comienza una vez m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hancock lo sabe. Los inversores lo saben. Las industrias creativas (en todas sus formas, cada vez m&aacute;s homog&eacute;neas) lo saben. Todos ellos creen en los milagros porque los crean. Los hipsters son tan solo la estilizaci&oacute;n m&aacute;s novedosa que encaja perfectamente con el redescubrimiento del valor econ&oacute;mico de determinado lugar.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera que el eslogan gentrificador, &ldquo;los cupcakes son magdalenas que cre&iacute;an en milagros&rdquo;, para Hancock los hipsters son personas que creen en milagros. Al menos, por ahora.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Stephen Pritchard]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/hipsters-artistas-soldados-capitalismo_129_3834493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Sep 2016 19:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los hipsters y los artistas, esos soldados del capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hipsters,Capitalismo,Gentrificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los diez libros de no-ficción de 2014]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros-no-ficcion_1_4437888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5413c66e-4598-4da2-b6e9-30735e788a08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ofrecemos una lista con los mejores libros de ensayos en este 2014</p></div><h4 class="article-text">Santiago Alba Rico. &iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas? (El Tinter)</h4><p class="article-text">
        <strong>Santiago Alba Rico. &iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas? (El Tinter)</strong><a href="http://www.lacentral.com/alba-rico-santiago/el-tinter/podemos-seguir-siendo-de-izquierdas/9788486469580" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas?</a>Este es uno de los mejores libros del mejor ensayista espa&ntilde;ol vivo. Aunque se public&oacute; a principios de 2014, consigue captar magistralmente el <em>Zeitgeist</em> pol&iacute;tico de este a&ntilde;o trepidante. Santiago Alba Rico reivindica con una irresistible combinaci&oacute;n de rigor, sensatez y erudici&oacute;n una izquierda econ&oacute;micamente revolucionaria, pol&iacute;ticamente reformista y antropol&oacute;gicamente conservadora.
    </p><h4 class="article-text">Rose George. Noventa por ciento de todo (Capit&aacute;n Swing)</h4><p class="article-text">
        <a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/noventa-por-ciento-de-todo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noventa por ciento de todo</a>Un ensayo divertid&iacute;simo sobre la que probablemente sea la tecnolog&iacute;a que m&aacute;s ha influido en la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica contempor&aacute;nea: el contenedor. Rose George disecciona la revoluci&oacute;n del transporte mar&iacute;timo de mercanc&iacute;as, desde la vida cotidiana en un mercante que viaja a Singapur a las condiciones de trabajo inhumanas de parte de la tripulaci&oacute;n pasando por las oscuras regulaciones que rigen las banderas de conveniencia. Sencillamente fascinante.
    </p><h4 class="article-text">Luis Fernando Medina Sierra. El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo (Los Libros de la Catarata)</h4><p class="article-text">
        <strong>Luis Fernando Medina Sierra. El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo (Los Libros de la Catarata)</strong><a href="http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/971" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo</em></a><em> </em>Este libro, Premio Catarata de Ensayo 2014, es una de las grandes sorpresas de este a&ntilde;o. Se trata de una reflexi&oacute;n filos&oacute;fica, rica en detalles hist&oacute;ricos, sobre la tradici&oacute;n socialista y sus posibilidades de futuro. Es un ensayo energ&eacute;tico, escrito con un lenguaje claro y preciso, que se lee de un tir&oacute;n en una tarde y te deja pensando semanas.
    </p><h4 class="article-text">Nate Silver. La se&ntilde;al y el ruido (Pen&iacute;nsula)</h4><p class="article-text">
        <strong>Nate Silver. La se&ntilde;al y el ruido (Pen&iacute;nsula)</strong><a href="http://www.planetadelibros.com/la-senal-y-el-ruido-libro-118111.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La se&ntilde;al y el ruido</em></a>Ni siquiera el gigantesco ego de Nate Silver consigue arruinar este gran libro de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre un tema tan resbaladizo como es la estad&iacute;stica aplicada. <em>La se&ntilde;al y el ruido</em> propone una evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica, comprensible y sofisticada de nuestra capacidad predictiva en &aacute;mbitos como la econom&iacute;a, la meteorolog&iacute;a o la pol&iacute;tica, en los que estamos arrojados a la incertidumbre y debemos confiar en herramientas probabil&iacute;sticas.
    </p><h4 class="article-text">V&iacute;ctor Lenore. Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural (Capit&aacute;n Swing)</h4><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Lenore. Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural (Capit&aacute;n Swing)</strong><em> Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</em><a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/indies-hipsters-y-gafapastas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</a>Un libro esencial para&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Hijo-hipster_0_313918750.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comprender el consumismo contempor&aacute;neo</a> y, tal vez, descubrir la salida de emergencia del supermercardo en el que vivimos. A mucha gente le ha parecido un libelo virulento e injusto. A m&iacute; me resulta divertido y emp&aacute;tico y me recuerda poderosamente a los panfletos del mejor Pasolini.
    </p><h4 class="article-text">Marta Sanz. No tan incendiario (Perif&eacute;rica)</h4><p class="article-text">
        <strong>Marta Sanz. No tan incendiario (Perif&eacute;rica)</strong><a href="http://www.editorialperiferica.com/?s=catalogo&amp;l=125" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tan incendiario</em></a>De <em>No tan incendiario</em> se puede decir lo que se quiera excepto que su autora se lo pone f&aacute;cil a s&iacute; misma. Marta Sanz sale muy bien parada de un jard&iacute;n conceptual que no le desear&iacute;a ni a mi peor enemigo &ndash;la relaci&oacute;n entre cultura y pol&iacute;tica&ndash; con un texto exigente y muy bien escrito.
    </p><h4 class="article-text">Esteban Hern&aacute;ndez. El fin de la clase media (Clave Intelectual)</h4><p class="article-text">
        <strong>Esteban Hern&aacute;ndez. El fin de la clase media (Clave Intelectual)</strong><em> El fin de la clase media</em><a href="http://www.claveintelectual.com/index.php/titulos/el-fin-de-la-clase-media/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El fin de la clase media</a>Este ensayo constituye una aportaci&oacute;n fundamental a la urgente tarea de reintroducir la perspectiva de clase en los an&aacute;lisis pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. Esteban Hern&aacute;ndez recurre al periodismo, la sociolog&iacute;a y la filosof&iacute;a para pensar el naufragio de la clase media y su potencial pol&iacute;tico inadvertido. Sin duda, uno de los t&iacute;tulos a rescatar de 2014.
    </p><h4 class="article-text">Erik Olin Wright. Construyendo utop&iacute;as reales (Akal)</h4><p class="article-text">
        <strong>Erik Olin Wright. Construyendo utop&iacute;as reales (Akal)</strong><a href="http://www.akal.com/libros/Construyendo-utopIas-reales/9788446040309" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Construyendo utop&iacute;as reales</em></a><em> </em>En 2014 se edit&oacute; en Espa&ntilde;a este texto cl&aacute;sico de Erik Olin Wright que anticip&oacute; algunos de los rasgos principales de las pol&iacute;ticas antagonistas contempor&aacute;neas. Se trata del resultado de un programa de investigaci&oacute;n de largo recorrido en torno a las posibilidades concretas de transformaci&oacute;n emancipadora en distintas &aacute;reas sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas.
    </p><h4 class="article-text">Mariela Rubio Jim&eacute;nez. Tu salud, nuestro negocio (Akal)</h4><p class="article-text">
        <strong>Mariela Rubio Jim&eacute;nez. Tu salud, nuestro negocio (Akal)</strong><a href="http://www.akal.com/libros/Tu-salud-nuestro-negocio/9788496797741" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu salud, nuestro negocio</em></a><em> </em>Este libro, tal vez el m&aacute;s urgente que se public&oacute; el a&ntilde;o pasado, explica con todo rigor la alucinante historia de la privatizaci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola y qui&eacute;n se est&aacute; enriqueciendo con ella. Una excelente pieza de periodismo de investigaci&oacute;n y un recordatorio de lo que podr&iacute;a ser una prensa sin servidumbres pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas.
    </p><h4 class="article-text">Jorge Riechmann. Moderar extremist&aacute;n (D&iacute;az y Pons)</h4><p class="article-text">
        <strong>Jorge Riechmann. Moderar extremist&aacute;n (D&iacute;az y Pons)</strong><a href="http://www.diazpons.es/ediciones/M07.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Moderar extremist&aacute;n</em></a><em> </em>Un libro que le hubiera encantado escribir a Iv&aacute;n Illich. Riechmann &ndash;fil&oacute;sofo, matem&aacute;tico y gran poeta&ndash; plantea a trav&eacute;s de una serie de textos &aacute;giles y accesibles algunos de los grandes l&iacute;mites ecol&oacute;gicos del capitalismo contempor&aacute;neo y su relaci&oacute;n con distintas injusticias pol&iacute;ticas y sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros-no-ficcion_1_4437888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2015 18:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los diez libros de no-ficción de 2014]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Hipsters,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Enemigos: “Hipsters no creo, pero algún gánster sí que va a nuestros conciertos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/enemigos-hipsters-algun-ganster-conciertos_1_4552874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28e7b203-91ee-43ec-83d8-ea4e766a3e4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los enemigos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de 15 años, el grupo de rock estrena un nuevo álbum original</p><p class="subtitle">Vida Inteligente</p><p class="subtitle">"Después de 17 años tocando las mismas canciones, te agotas. Pero al pasar diez años sin tocarlas sientes la necesidad imperiosa de volver a hacerlo"</p><p class="subtitle">“Madrid ha cambiado mucho. En el 86 en cualquier garito de Malasaña sonaba rock, ahora parece como si hubiese una intención clara de acabar con los sitios donde los jóvenes tienen inquietudes”</p></div><p class="article-text">
        A veces da la sensaci&oacute;n de que el cerebro moldea el tiempo a su antojo. Estos segundos se convierten en horas de angustia. Aqu&eacute;llas d&eacute;cadas se transforman en minutos de impaciente espera. Diez a&ntilde;os no son nada &ndash;en este caso&ndash; para Los Enemigos. Hablamos de una d&eacute;cada en la que sus caminos se dividieron, pero en ning&uacute;n caso se alejaron de la m&uacute;sica. Antes de irse les dio tiempo a convertirse en uno de los grupos m&aacute;s influyentes de la historia del rock espa&ntilde;ol.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Reciben a eldiario.es en una cafeter&iacute;a-biblioteca de Madrid y en cuanto comienza el di&aacute;logo dejan entrever una ilusi&oacute;n recuperada. Chema, <em>el animal,</em> bater&iacute;a del grupo comenta que &ldquo;despu&eacute;s de 17 a&ntilde;os tocando las mismas canciones, te agotas. Pero al pasar diez a&ntilde;os sin tocarlas sientes la necesidad imperiosa de volver a hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tienen la sensaci&oacute;n de haber vuelto justo donde lo dejaron, pese a que todo lo que era su universo se ha transformado. &ldquo;Durante esos diez a&ntilde;os nunca nos volvimos a ver los cuatro juntos&rdquo; se&ntilde;ala Fino, el bajista. Por eso les produc&iacute;a una gran incertidumbre el reto de reunirse de nuevo. Se preguntaban si sonar&iacute;an igual, si el <em>feeling</em> seguir&iacute;a existiendo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando les hablamos sobre la existencia de esa compenetraci&oacute;n m&aacute;gica, se miran entre ellos muy convencidos a la vez que susurran un fugaz &ldquo;s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;&rdquo;. Conexi&oacute;n que se tradujo en su vuelta a los escenarios en 2012 donde la acogida fue mayor de la que esperaban. &ldquo;Ten&iacute;amos la duda de que al volver despu&eacute;s de tanto tiempo a&uacute;n hubiese alguien ah&iacute;&rdquo; cuenta Josele, letras y voz. &ldquo;Durante los dos d&iacute;as que hicimos en <em>La Riviera</em> (Madrid), vimos que no s&oacute;lo vinieron los fieles sino que a&uacute;n enganch&aacute;bamos a una nueva generaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son un grupo tremendamente vinculado a la capital. &ldquo;Madrid ha cambiado mucho&rdquo; dice Fino. &ldquo;Nosotros nos conocimos en Malasa&ntilde;a. En el 86 en cualquier garito de all&iacute; sonaba rock, ahora parece como si hubiese una intenci&oacute;n clara de acabar con estos sitios donde los j&oacute;venes tienen inquietudes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Apuntan que de un tiempo a esta parte el estilo indie es el <em>hype. </em>Pero ya no saben definir claramente de qu&eacute; se trata: &ldquo;El indie ya no sabemos ni lo que es. Tenemos la man&iacute;a de ponerle etiquetas a todo. De clasificar. Le ponemos nombre a nuestro perro y &eacute;l ni siquiera sabe que se llama as&iacute;&rdquo; dice Chema. &ldquo;Lo mismo pasa con los hipsters, que ya los hab&iacute;a en los 60. No nos interesan las tribus urbanas&rdquo; a&ntilde;ade Fino.
    </p><h3 class="article-text">Un grupo con estilo propio</h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que los Enemigos son un grupo at&iacute;pico, ellos se niegan a clasificarse en un estilo definido. La m&uacute;sica que hacen no es una pose, no es un producto reflexionado. Todo lo contrario, es el fruto de miles de influencias desde la Velvet Underground hasta Kiko Veneno, que de manera casual han derivado en un estilo propio.
    </p><p class="article-text">
        De una personalidad abrumadora, Los Enemigos pueden producir una emoci&oacute;n incontenible o todo lo contrario. Josele apunta: &ldquo;A veces nos llega un chaval y nos dice que le ha llegado lo que hemos hecho y alguna vez le han dicho que les hab&iacute;a parecido una mierda. Y la verdad es que los dos ten&iacute;an raz&oacute;n. Nuestro trabajo es crear emociones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso no son nost&aacute;lgicos. Aseguran que la calidad de la m&uacute;sica depende de la perspectiva. &ldquo;En los 80 cre&iacute;a que lo que se hac&iacute;a en los 60 era mejor. Lo que hacemos ahora tendremos que analizarlo en unos a&ntilde;os. Pero desde luego estamos contentos&rdquo;, dice Chema.
    </p><p class="article-text">
        Ellos son m&uacute;sicos porque no pod&iacute;an haber sido otra cosa. Dicen que tuvieron muchos trabajos duros hasta que llegaron a vivir de esto, pero niegan que en su profesi&oacute;n haya m&aacute;s incertidumbre que en otras. &ldquo;Hemos aprendido a vivir con la presi&oacute;n de la incertidumbre&rdquo; dicen. &ldquo;Desde luego lo que m&aacute;s adicci&oacute;n nos produce es la carretera. Estar en una gasolinera. Pensar que esa noche vas a dialogar con un p&uacute;blico y que alguien te va a conocer. Lo que m&aacute;s nos gusta es tocar en directo&rdquo; completa Josele, voz y composici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora tienen el reto de su disco por delante. Les pinta bien y piensan que se abre una nueva etapa como grupo. Tambi&eacute;n se ponen metas: tocar siempre con el mismo equipo y abrirse paso en Sudam&eacute;rica, donde de momento ya tienen fecha para actuar en Argentina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Vellón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/enemigos-hipsters-algun-ganster-conciertos_1_4552874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2014 19:53:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Enemigos: “Hipsters no creo, pero algún gánster sí que va a nuestros conciertos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hipsters,Rock]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Hijo mío, ¿tú también eres un 'hipster' de esos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijo-hipster_1_4586996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81237d0a-3bdb-45c0-8ace-987473e145fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Indies hipsters y gafapastas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Víctor Lenore analiza en un ensayo a los nuevos “modernos”, a los que describe como elitistas, hiperconsumistas e individualistas indies, hipsters y gafapastas.</p><p class="subtitle">Crónica de una dominación cultural es también la historia de cómo la música ‘indie’ se ha convertido en el gusto de la clase dominante</p></div><p class="article-text">
        Vale, todo lo que suena a &ldquo;hipster&rdquo; ya huele y hemos acabado hasta el gorro de la palabrita, m&aacute;s o menos igual que aquel verano en el que hasta mi madre dec&iacute;a &ldquo;friqui&rdquo; o ese otro en que los medios se empe&ntilde;aron en convertirnos a todos en &ldquo;metrosexuales&rdquo;. Lo mismo tiramos de ella para hablar de magdalenas de dise&ntilde;o que para referirnos a una editorial indie o para soltar alguna pulla sobre Malasa&ntilde;a y sus barbas. Y lo cierto es que es un t&eacute;rmino escurridizo que en los &uacute;ltimos tiempos parece representar todos los males de Occidente. &iquest;Qu&eacute; diablos es un hipster? En estos meses hemos aprendido que nadie quiere ser uno, empezando por los mismos hipsters. Se ha convertido en una piedra arrojadiza. Y t&uacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los muchos aciertos que tiene el ensayo del periodista V&iacute;ctor Lenore<a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/indies-hipsters-y-gafapastas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</em></a>, que estos d&iacute;as publica Capit&aacute;n Swing, es que se esfuerza por sacar el t&eacute;rmino de las secciones de moda y estilo y tambi&eacute;n evita caer en el tono despectivo de esos art&iacute;culos tipo &ldquo;Manual del buen gafapasta&rdquo; que parecen mirar al vecino por encima del hombro. Porque el hipster, como el <em>cu&ntilde;ao</em>, siempre son los otros.
    </p><p class="article-text">
        El hipster que retrata Lenore no tiene nada que ver con aquellos j&oacute;venes de la generaci&oacute;n beat locos por el jazz ni su libro pierde el tiempo en hablarnos de camisas de cuadros, sino en analizar c&oacute;mo consumimos cultura en &eacute;poca de torrents y marketing disfrazado de contracultura. Y c&oacute;mo esta forma de consumir, completamente asimilada por el <em>mainstream</em>, nos aleja de posicionamientos pol&iacute;ticos, de una &ldquo;cultura pol&iacute;tica&rdquo;, lo que en su vertiente espa&ntilde;ola no resulta tan diferente de aquel otro fantasma reciente, el de la llamada Cultura de la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en su libro compara la posici&oacute;n de los m&uacute;sicos indie de los a&ntilde;os noventa con la de Ana Bel&eacute;n y V&iacute;ctor Manuel. Pese a quien le pese, el suyo es un acercamiento al t&eacute;rmino desde una perspectiva pol&iacute;tica y social post-15M, que nos habla del poder establecido y de c&oacute;mo se ejerce esa &ldquo;hegemon&iacute;a cultural&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Indies, hipsters y gafapastas</em> es tambi&eacute;n un necesario ejercicio de autocr&iacute;tica para periodistas &ndash;el propio Lenore ha ejercido de cr&iacute;tico musical los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os y se pone de ejemplo en numerosas ocasiones, lo que se agradece&ndash;, publicistas, personas que trabajan en las industrias culturales y, en general, eso que llamamos &ldquo;modernos&rdquo;, responsables de imponer un punto de vista que se justifica en el buen gusto y que tiene mucho de burbuja alimentada por los medios de comunicaci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n demonios son Arcade Fire?
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, s&iacute;: lo m&aacute;s seguro es que si tienes entre 25 y 45 a&ntilde;os seas un hipster. Lo siento. Creciste en las abundantes d&eacute;cadas de los ochenta y noventa y arrastras una pesad&iacute;sima cultura pop mayoritariamente anglosajona que has colocado en la cima de tus prioridades, que es tu religi&oacute;n y tu ideolog&iacute;a. Incluso tu trabajo. Has estirado la nostalgia por la adolescencia hasta las patas de gallo y te jactas de saber diferenciar con un solo vistazo a un genio de alguien sin talento. Crees que el coleccionismo es una forma de militancia, que tus discos hablar&aacute;n de ti cuando hayas muerto y estar al d&iacute;a con (todas) las &uacute;ltimas series de televisi&oacute;n se ha convertido en una cuesti&oacute;n de vida o muerte. Todo es un drama, todo es dolorosamente intenso.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, mam&aacute;, yo tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dicho lo cual, vamos a intentar asumirlo con toda naturalidad. Uno: de lo hipster se sale. En este libro hay algunas pistas sobre c&oacute;mo hacerlo. Dos: si no lo dejas, a tu madre le va a dar igual porque todo esto no le importa y te querr&aacute; igualmente. Le hemos enviado un cuestionario a V&iacute;ctor Lenore a partir de algunos subrayados en su libro, e intentar sacar as&iacute; todo lo que hay detr&aacute;s de un t&eacute;rmino nada inocente. Y sin llegar a las manos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Soy lo que visto, soy lo que escucho: el hipster como pijo</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Durante demasiado tiempo, los que aspir&aacute;bamos a la modernidad convertimos nuestros gustos en la parte central de nuestra identidad&rdquo;, escribes. &iquest;Qu&eacute; problema hay con identificarse en extremo con la literatura, la m&uacute;sica, el cine y, en general, con lo que llamamos cultura, algo que, se supone, &ldquo;alimenta el esp&iacute;ritu&rdquo; y nos hace mejores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Victor Lenore:</strong> Antes que identificarnos con nuestros gustos, estar&iacute;a bien que la cultura fuera algo que nos ayudara a solucionar nuestros problemas. En su d&iacute;a, muchos compramos una versi&oacute;n despolitizada de la modernidad, por ejemplo, la que proponen la Movida y el indie. Ambos g&eacute;neros son de un individualismo militante y usan los gustos como barricada para separarse de lo que consideran &ldquo;masa&rdquo;. A  Alaska le espanta el igualitarismo de Podemos porque ella es parte de una cultura elitista, capitalista y mit&oacute;mana. Los v&iacute;nculos que unen a la gente joven que se apunta a estas escenas &ldquo;modernas&rdquo; suelen ser meramente est&eacute;ticos, no basados en valores pol&iacute;ticos o comunitarios. Otras subculturas musicales, como el Rock Radikal Vasco, tend&iacute;an lazos grupales, hab&iacute;a un &ldquo;nosotros&rdquo; (los de abajo, los explotados) contra ellos (los jefes, los directivos, los que manejan el cotarro). El 15M les ha dado la raz&oacute;n. Tampoco hace falta que un g&eacute;nero musical tenga letras expl&iacute;citamente pol&iacute;ticas para conseguir eso. La escena hardcore, el folk, la m&uacute;sica &ldquo;disco&rdquo;, las raves autoorganizadas o las distintas mutaciones de la m&uacute;sica jamaicana son corrientes culturales comunitarias que dan respuesta a la homofobia, la pobreza y la exclusi&oacute;n social.
    </p><h3 class="article-text">Mira este, no sabe qui&eacute;n es Arcade Fire: el hipster como consumista &lsquo;cool&rsquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Los hipsters proponen una rebeli&oacute;n que no se enfrenta nunca con el sistema, sino que desprecia a la gente que no le da la importancia suficiente a consumir&rdquo;. &ldquo;Lo que buscan los hipsters es un consumismo que provoque orgullo en vez de remordimiento&rdquo;. OK, los hipsters nos gastamos una past&oacute;n en ediciones limitadas y objetos de coleccionista y no entendemos c&oacute;mo puedes enfrentarte al d&iacute;a a d&iacute;a sin el &uacute;ltimo disco de Deerhunter, pero: &iquest;Qu&eacute; hace al consumismo hipster especialmente condenable frente al de otras subculturas urbanas? &iquest;Por qu&eacute; su actitud es &ldquo;peor&rdquo; que el af&aacute;n por sentirse exclusivo a trav&eacute;s de sus compras de lo que se denomina &ldquo;un cani&rdquo;, por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL:</strong> Intento no usar nunca palabras como &ldquo;choni&rdquo; o &ldquo;cani&rdquo;. Me parecen estereotipos inventados desde arriba para degradar a la clase trabajadora. Todo el consumismo me parece condenable y hay mucha gente precaria que somos o hemos sido v&iacute;ctimas de esa actitud. Por poner un ejemplo personal: llevo diez a&ntilde;os comprando ordenadores Mac cuando lo &uacute;nico que uso es el mail, Spotify y el procesador de textos. Sin duda he sucumbido a la idea de que Apple es la opci&oacute;n de los cr&iacute;ticos musicales guays. Los hipster son los consumidores perfectos, por eso en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os la inmensa mayor&iacute;a de los anuncios tiene banda sonora de Pixies, Vampire Weekend o Russian Red. Los &ldquo;modernos&rdquo; actuales se creen inconformistas por no aceptar menos que un vinilo de edici&oacute;n limitada, un gintonic de 10 euros y el &uacute;ltimo iPhone. Nunca una presunta subcultura hab&iacute;a conectado tanto con la est&eacute;tica de las agencias de publicidad.
    </p><h3 class="article-text">El primero disco es mucho mejor: el hipster y el buen gusto</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El moderno puede mirarte desde arriba incluso si escuchas la misma m&uacute;sica pero no la has comprado con los rituales y distintivos correctos&rdquo;. &iquest;Hay que empezar a desconfiar de eso que durante tantos a&ntilde;os hemos llamado buen gusto o criterio o coherencia, y que se presupone fundamental, por ejemplo, en un cr&iacute;tico de m&uacute;sica? &iquest;Qu&eacute; problema habr&iacute;a en entender al hipster como alguien que hace de filtro ante las novedades o como un selector de contenidos culturales? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: He sido cr&iacute;tico musical hipster durante veinte a&ntilde;os. Mi impresi&oacute;n es que el principal criterio que manejaba era la inercia de repetir como un loro lo que dec&iacute;an las revistas culturales anglosajonas. Por supuesto, de todo lo que escrib&iacute; en esa &eacute;poca salvar&iacute;a muy pocas p&aacute;ginas. Eso me ha ense&ntilde;ado a desconfiar de mi gusto, de mi criterio y de mi presunta exquisitez. El problema es que el mercado tiene una fuerte carga de imposici&oacute;n: la mayor&iacute;a de nuestros gustos reflejan aspiraciones de clase. Lo explica muy bien C&eacute;sar Rendueles con esta frase: &ldquo;Cuando le&iacute; La distinci&oacute;n de Pierre Bourdieu me qued&eacute; perplejo al comprobar que a todos los idiotas universitarios nos gustaba lo mismo: la fotograf&iacute;a en blanco y negro, los paisajes industriales y la disonancias musicales&rdquo;. No me parece casualidad que la mayor&iacute;a de lo que nos gustaba a los cr&iacute;ticos hipster fueran productos culturales individualistas y despolitizados.  
    </p><h3 class="article-text">Te gusta por razones equivocadas y no has entendido nada: el hipster como juez y parte</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La hegemon&iacute;a cultural, en gran parte, consiste en decidir a quien se 'perdona' y a qui&eacute;n no&rdquo;. Dices esto en relaci&oacute;n al papel que juegan los medios, las llamadas industrias culturales y la publicidad en una hegemon&iacute;a hipster que en realidad no representa m&aacute;s que el gusto de una &eacute;lite. &iquest;Es, por tanto, la popularidad un criterio m&aacute;s v&aacute;lido? &iquest;No nos llevar&iacute;a esto en &uacute;ltima instancia a darle solo relevancia a los libros o los discos m&aacute;s vendidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: Me parece un falso dilema. Hay cientos de contenidos populares de gran calidad: James Ellroy, Jeff Mills, Peret, Chimamanda Ngozi Adichie, El Ala Oeste de la Casa Blanca, La Polla Records, las pel&iacute;culas de Mike Leigh&hellip; Pero creo que hay que centrarse menos en nombres propios y m&aacute;s en las relaciones sociales que generan. Me fascina el sentimiento de fraternidad que crearon cantautores como V&iacute;ctor Jara o Violeta Parra en los tiempos m&aacute;s duros de Am&eacute;rica Latina. Eso es una victoria cultural emocionante que a la mayor&iacute;a de &ldquo;modernos&rdquo; les espanta. Lo que fomenta la cultura hipster es el sentimiento de estar por encima de la gente &ldquo;normal&rdquo;, vivir conectado a una serie de creadores geniales e hipersensibles. La mayor&iacute;a de los iconos hipster son hombres blancos anglosajones con complejo de genio. Casi todos ellos apuestan por un nihilismo cool, que dice que el mundo no tiene arreglo y que lo &uacute;nico que podemos hacer es cultivar nuestra sensibilidad personal. Me refiero a artistas como Leonard Cohen,  Antonio Luque, David Foster Wallace&hellip; Ese nihilismo es desmovilizador.
    </p><h3 class="article-text">&iexcl;Es un genio! &iexcl;Es una obra maestra! El hipster como cultureta</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Seg&uacute;n mi experiencia, lo peor del hipsterismo es el lado cultureta. Me refiero a esos &lsquo;modernos&rsquo; que nunca se recuperan del &eacute;xito de haber logrado leer enteras novelas como La broma infinita (David Foster Wallace), Libertad (Jonathan Franzen) o La casa de hojas (Mark Z. Danielewski)&rdquo;. Dios m&iacute;o, &iexcl;&iquest;leer tambi&eacute;n es hipster?!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: Esos tres autores est&aacute;n entre los favoritos de los hipsters. Lo que me parece triste, como digo en la siguiente frase del libro, es que se considere que el colmo del prestigio son las novelas obsesivas, individualistas, ensimismadas, metaliterarias y tirando a estiradas. Adem&aacute;s, cuando miro mi estanter&iacute;a, me da verg&uuml;enza las pocas novelas o ensayos que tengo que est&aacute;n escritos por mujeres o por autores no anglosajones. Frazen y Wallace son extremadamente inteligentes, escriben fenomenal, pero miran al mundo por encima del hombro, una actitud que encuentro rechazable. Cuando digo que los culturetas son la peor parte del hipsterismo es porque yo fui uno de ellos. Es incre&iacute;ble lo mucho que se te puede subir a la cabeza un libro gordo y pedante. Te da una sensaci&oacute;n de lucidez muy loca. Esos libros parecen casi hechos para crear ese efecto. Te dicen &ldquo;mira, este autor tan l&uacute;cido piensa que el mundo es un mont&oacute;n de vulgaridad y si te haces fan estar&aacute;s m&aacute;s cerca de esa posici&oacute;n elevada&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Letizia es hipster y Espa&ntilde;a tambi&eacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Se ha convertido la m&uacute;sica hipster en la banda sonora de la clase dominante? Que la reina Letizia se escape del Palacio de la Zarzuela para ver en directo a Eels, Los Planetas y Supersubmarina parece una pista fiable&rdquo;. &iquest;Espa&ntilde;a es hipster? &iquest;Hay motivos incluso para pensar que es m&aacute;s hipster que otros pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: No tengo ni idea. Intuyo que Inglaterra y Francia nos ganan. Lo que es un hecho es que en los a&ntilde;os treinta, con un cincuenta por ciento de poblaci&oacute;n analfabeta, los niveles de militancia pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a eran mucho m&aacute;s altos que ahora. La cultura que se ha impuesto desde los ochenta ha disuelto v&iacute;nculos sociales m&aacute;s que los ha fortalecido. Se ha perdido el concepto de ciudadan&iacute;a y de fraternidad a golpe de zona VIP, colegios de pago, urbanizaciones cerradas, privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas y esnobismo hipster. Lo explica muy bien el ensayo La rebeli&oacute;n de las &eacute;lites, de Christopher Lasch.
    </p><h3 class="article-text">Blanco, universitario y en botella: el hipster es clasista</h3><p class="article-text">
        [Clandestino, el disco de Manu Chao, no representa &ldquo;nuestra m&uacute;sica&rdquo;, se quejaba el p&uacute;blico moderno de Madrid y Barcelona cuando la revista Rockdelux lo eligi&oacute; como el mejor disco de 1998, seg&uacute;n recuerda Lenore] <strong>&ldquo;Y ten&iacute;an raz&oacute;n: suena m&aacute;s como la que escucha la se&ntilde;ora ecuatoriana que nos limpia el piso o el mensajero dominicano que trae los paquetes a la oficina&rdquo;. &ldquo;Si un universitario de clase media escucha techno en un club caro de dise&ntilde;o, estamos ante un acto cultural, pero si un reponedor de Ahorram&aacute;s se acerca a un pol&iacute;gono a bailar algo parecido solamente es diversi&oacute;n descerebrada&rdquo;. Estos d&iacute;as he le&iacute;do a gente especialmente cabreada por estas declaraciones: al hipster le puedes llamar elitista, pero no clasista ni racista. Algunos ven&iacute;an a decir lo siguiente: &iquest;Debo pedir perd&oacute;n por haber estudiado una carrera, por ser un blanco de provincias de clase media y con un gusto marcado por ello?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: No hay que pedir perd&oacute;n por ser blanco, ni por ser hombre, ni por ser universitario. S&iacute; que creo que debemos hacer un esfuerzo por cuestionar nuestros privilegios. En el libro hablo de un racismo inconsciente. Ll&aacute;malo micro-racismo, si te ofende menos, pero es igual de grave. En la escena de festivales de m&uacute;sica espa&ntilde;oles, solo ha habido dos artistas cuya inclusi&oacute;n se ha protestado: Julieta Venegas y Calle 13. La cultura hipster quiz&aacute; no es clasista militante, pero s&iacute; funciona como justificaci&oacute;n del clasismo.  Mola un festival pijo como el S&oacute;nar, pero no uno de clase trabajadora como Monegros. Mola Javiera Mena, que es de clase alta, pero no Damas Gratis, que vienen de las villas miseria argentinas. Mola el discjockey estadounidense Diplo, pero no prestamos atenci&oacute;n a los artistas negros de funk de las favelas a los que &eacute;l saquea impunemente. Muchas inclinaciones est&eacute;ticas de los hispters no son casuales, sino fruto de un clasismo m&aacute;s o menos consciente. 
    </p><h3 class="article-text">Esto no tiene ni puta gracia: el hipster y la iron&iacute;a</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo peor de aquellos a&ntilde;os, siento la insistencia, fue el reinado de la iron&iacute;a, en versi&oacute;n muy cercana al cinismo. B&aacute;sicamente, la actitud m&aacute;s admirable que pod&iacute;as tener era la de re&iacute;rte de todo y no implicarte en nada que no fuera tu propio placer o intereses&rdquo;. Aqu&iacute; hablas en concreto de los a&ntilde;os del indie, pero la iron&iacute;a es uno de los recursos heredados por el hipster moderno. &iquest;Hay que sospechar que es por falta de sentido el humor? &iquest;Por qu&eacute; al hipster le cuesta tanto re&iacute;rse de s&iacute; mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: Aqu&iacute; hablo de los a&ntilde;os noventa y de los posmodernos, que es algo de va desde la Movida a Kanye West, pasando por Madonna. La iron&iacute;a es el escudo para justificar nuestros privilegios. Al hipster no le falta, sino que le sobra sentido del humor. La mayor&iacute;a son incapaces de tomarse en serio otra cosa que no sea su bienestar material. El hispter protot&iacute;pico no se conmueve por nada, ni por los desahucios ni por los recortes en sanidad y educaci&oacute;n. Prefiere el humor c&iacute;nico a la implicaci&oacute;n. Por eso el facha de Rupert Murdoch est&aacute; encantado de invertir cincuenta millones de euros en un emporio medi&aacute;tico como Vice. 
    </p><h3 class="article-text">Una semana en el interior de un televisor: el hipster y las series</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;De alguna manera, hemos logrado autoconvencernos de que pasar treinta horas delante de una pantalla es un acto cultural de primera magnitud&rdquo;. &iquest;No hab&iacute;amos quedado en que la posmodernidad era esto? &iquest;En que no hay alta y baja cultura y que las series de televisi&oacute;n son las nuevas novelas por entregas? &iquest;No supondr&iacute;a el mismo problema si pas&aacute;semos treinta horas delante de un libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: Me parece alucinante que alguien pueda creer que la ver la tele otorga alg&uacute;n tipo de estatus cultural. Yo soy adicto a las series, pero me parece un defecto m&aacute;s que algo de lo que estar orgulloso. De cada siete que veo hay una que merece algo la pena. Me convence la frase de Santiago Alba Rico que dice que, en realidad, no vivimos una superaci&oacute;n de la modernidad, sino que estamos en una especie de Edad Media con televisi&oacute;n en color. La desigualdad econ&oacute;mica actual es mayor que en ninguna otra &eacute;poca de la historia. Me gustan las escenas culturales que tienen eso en cuenta. El hipsterismo es una burbuja est&eacute;tica individualista que nos quita tiempo de tejer relaciones m&aacute;s sustanciales. 
    </p><h3 class="article-text">Nada de fluidos: los hipsters y el sexo</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las canciones de amor indie abundan en experiencias psicol&oacute;gicas tipo &lsquo;She&rsquo;s So High&rsquo; (Blur), &lsquo;You Trip Me Up&rsquo; (The Jesus And Mary Chain) y &lsquo;She Bangs The Drums&rsquo; (The Stone Roses). Todas son metonimias as&eacute;pticas del sexo, en las que se niega el contacto f&iacute;sico. La tem&aacute;tica sexual abierta tiene un componente igualitario &mdash;a todo el mundo le gusta el sexo&mdash;, que se opone al principio mismo de diferenciaci&oacute;n de la masa que constituye el centro del indie. Por eso los conflictos sexuales, sociales y pol&iacute;ticos se llevan tan mal con esta escena&rdquo;. &iquest;Se puede desprender de eso que los hipster son malos en la cama? &iquest;Es el sexo hipster tan desastroso como lo pintan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VL</strong>: No llego a tanta intimidad en el libro. Creo que en alg&uacute;n lado digo que las ficciones de sexo hipster van de transgresoras pero que reproducen los t&oacute;picos de Hollywood con un poco m&aacute;s de crudeza y toque malote.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Rocamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijo-hipster_1_4586996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2014 19:12:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Hijo mío, ¿tú también eres un 'hipster' de esos?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hipsters,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gentrificación, ¿el producto de una economía hipster?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/gentrificacion-producto-economia-hipster_1_4630851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f8172aa-b90f-478f-af94-8bd689636552_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=" Carrie Brownstein y Fred Armisen en &#039;Portlandia&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El modelo de desarrollo urbano asociado con las clases creativas ha resultado ser el sueño húmedo de la economía neoliberal: tapar los agujeros con pajaritos y buen rollo</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, el Wall Street Journal <a href="http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702304431104579548180813018854" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documentaba la iniciativa de Amtrak</a>, la red estatal interurbana de trenes, que ha subvencionado el trabajo de la artista alemana Katharina Grosse. Su obra, <a href="http://muralarts.org/katharinagrosse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psychylustro</a>, consiste en un enorme mural grafiteado a lo largo de la v&iacute;a que recorre 30th Street, al norte de Filadelfia. El trabajo, que cost&oacute; 225.000 euros, era definido como una pieza que &ldquo;lucha contra el deterioro urbano a trav&eacute;s del arte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no se contaba, curiosamente, era una de las posible interpretaciones de <em>psychylustro</em>: tapar el horizonte de miseria y desigualdad social que asuela la zona norte de la ciudad. Teniendo en cuenta que Filadelfia tiene una tasa del 28% de pobreza, la mayor de todas las ciudades estadounidenses, y que el norte posee la concentraci&oacute;n m&aacute;s alta de pobreza infantil, resulta interesante que los medios de comunicaci&oacute;n establecieran una mirada tan acr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Eso pens&oacute; Sarah Kendzior, que ahond&oacute; en la idea de la &ldquo;hipsterizaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo; <a href="http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2014/05/peril-hipster-economics-2014527105521158885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo publicado en Al Jazeera</a> donde analizaba los efectos de la gentrificaci&oacute;n urbana y la falta de detractores ante procesos de intervenci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico. De manera algo m&aacute;s que anecd&oacute;tica, el art&iacute;culo se refiere al director de cine Spike Lee como uno de los m&aacute;s conocidos contrarios a los cambios en el urbanismo reciente de Nueva York, que acusa a la Administraci&oacute;n p&uacute;blica local de su novedosa preocupaci&oacute;n por la mejora de servicios en Bronx o Harlem, ahora que no solo viven afroamericanos.
    </p><p class="article-text">
        En sus propias palabras: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hace falta un flujo de blancos neoyorquinos en el sur del Bronx, Harlem, Bed Stuy y Crown Heighs para que mejoren los servicios? Cuando yo viv&iacute;a en 165 Washington Park no se recog&iacute;a la basura todos los d&iacute;as. &iquest;Por qu&eacute; ha hecho falta toda esta gente blanca para que mejoren las escuelas? &iquest;Por qu&eacute; hay ahora m&aacute;s protecci&oacute;n policial en Bed-Stuy y Harlem?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es el primer texto que trata la gentrificaci&oacute;n como un proceso de hipsterizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Este y otros an&aacute;lisis trazan una cr&iacute;tica consistente a unas pr&aacute;cticas que modifican nuestro entorno y parecen erigirse en los siguientes puntales:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El artista ha estado al servicio de los fen&oacute;menos gentrificadores.</strong> Adem&aacute;s del citado caso de Filadelfia, se han desarrollado ampliamente interesantes estudios sobre Londres, Nueva York o Mil&aacute;n, entre otros. El papel de los artistas como precursores y agentes de los procesos de gentrificaci&oacute;n ha estado muy documentado. Pero no as&iacute; las relaciones socioculturales y pol&iacute;ticas que acompa&ntilde;an a estos procesos. En este sentido <em>Art and gentrification: pursuing the urban pastoral in Hoxton, London</em>, de Andrew Harris, analiza cu&aacute;les han sido los efectos de &eacute;stas en el distrito de Hoxton en Londres, donde los artistas repoblaron el panorama cultural de un espacio tradicionalmente de clase obrera en la d&eacute;cada de los noventa, siguiendo la corriente de inversi&oacute;n inmobiliaria en la zona, pero tambi&eacute;n manipularon y menospreciaron la complejidad de las historias y las relaciones de clase y raza de los vecinos del barrio.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera,&nbsp;<a href="http://cidades.dinamiacet.iscte-iul.pt/index.php/CCT/article/view/274" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>On people on changing neighbourhoods</em></a> de Lidia Manzo introduce el elemento comparativo entre procesos similares en ciudades muy distintas: se analiza la cohabitaci&oacute;n en el distrito chino de Mil&aacute;n y los cambios en Brooklyn para comprobar que una ciudad es siempre un espacio en constante mutaci&oacute;n donde operan din&aacute;micas de poder, haya o no un desplazamiento directo de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si alguien habla de &ldquo;regeneraci&oacute;n urbana&rdquo;, &eacute;chate a temblar.</strong> Como explica David Madden <a href="http://www.theguardian.com/commentisfree/2013/oct/10/gentrification-not-urban-renaissance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo de The Guardian</a>, los procesos de gentrificaci&oacute;n siguen una din&aacute;mica casi siempre calcada. Los barrios pobres se definen como &ldquo;necesitados de una regeneraci&oacute;n o revitalizaci&oacute;n&rdquo;, como si los problemas fueran la falta de vida y el letargo, y no la desigualdad o la pobreza. La campa&ntilde;a liberal por la &ldquo;diversidad&rdquo; en barrios como Harlem, Brixton -y podr&iacute;amos a&ntilde;adir varios casos en Espa&ntilde;a- desplaza a comunidades enteras en espacios tradicionalmente famosos por su independencia pol&iacute;tica y cultural.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces se suele apelar al &ldquo;renacimiento&rdquo; de un barrio, que ha sido &ldquo;revitalizado&rdquo; desde la pobreza a un presente m&aacute;s vibrante y &ldquo;din&aacute;mico&rdquo;, una fantas&iacute;a condescendiente y &ndash;como explica Spike Lee&ndash; racista, ya que la operaci&oacute;n es est&eacute;tica, no s&oacute;lo con respecto a los espacios, sino en relaci&oacute;n al valor que ocupa la gente, y se vende como un &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El modelo econ&oacute;mico es neoliberal.</strong> Los procesos de gentrificaci&oacute;n y &ldquo;hipsterizaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo; apelan a su desigualdad desde la ra&iacute;z. Se basan en el concepto financiero del <em>&ldquo;trickle down&rdquo;</em> o &ldquo;goteo&rdquo;, acu&ntilde;ado por el humorista Will Rogers durante la Gran Depresi&oacute;n. La base de la teor&iacute;a es que el alivio fiscal y otros beneficios econ&oacute;micos para empresas y la clase media-alta beneficiar&aacute;n a los miembros m&aacute;s pobres de la sociedad porque mejoran la econom&iacute;a en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea -que se basa en los principios de la econom&iacute;a de la era Reagan- es sorprendentemente adoptada como un argumento de peso por urbanistas de ciudades donde la gentrificaci&oacute;n se aplica de manera salvaje, como un mito casi fundacional. Apoyar a aquellos que est&aacute;n &ldquo;del lado de la oferta&rdquo; puede traer ciertos beneficios colaterales -como argumenta Lee-, pero deja de lado que aquellos que se establecen en barrios gentrificados no generan espont&aacute;neamente y por el mero hecho de existir un beneficio a la comunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Lijtmaer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/gentrificacion-producto-economia-hipster_1_4630851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Sep 2014 19:18:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gentrificación, ¿el producto de una economía hipster?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación,Hipsters]]></media:keywords>
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