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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alianza por la Solidaridad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/alianza-por-la-solidaridad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alianza por la Solidaridad]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Cuando las mujeres logramos estar en los cargos de poder, el acoso político limita nuestra participación"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-liderazgo-politico_1_1853167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ae668f9-27e8-4b42-83d6-2590670e5727_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Cuando las mujeres logramos estar en los cargos de poder, el acoso político limita nuestra participación&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con algunas de las líderes políticas y sociales de América que se reúnen estos días en varias ciudades españolas para hablar de violencia machista en los espacios políticos</p><p class="subtitle">"A las mujeres en cargos de poder nos bloquean nuestras propuestas de manera sistemática, tratan de desacreditarnos y cuestionan nuestras capacidades", dice Verónica Gálvez, regidora de Puno</p><p class="subtitle">En la actualidad, Bolivia es el único país que ha aprobado una ley específica contra la violencia y acoso político hacia las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2015 se convirti&oacute; en regidora de Puno, al sur de Per&uacute;, a Ver&oacute;nica G&aacute;lvez se le abrieron dos frentes. El primero, acabar con la desigualdad de g&eacute;nero en la provincia, tratando de mejorar las condiciones de las mujeres. El segundo, luchar contra el machismo que persiste en las instituciones y, dice, dificulta que las mujeres consigan no solo acceder a puestos de poder, sino poder participar en la vida pol&iacute;tica en las mismas condiciones que los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        En la primera batalla, ha logrado presentar varias ordenanzas municipales y regionales, pero no todas las que le hubiera gustado, reconoce en una entrevista con eldiario.es. En la segunda, ha denunciado 55 casos de acoso pol&iacute;tico a mujeres que ocupan cargos de poder en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las dos luchas, insiste G&aacute;lvez, est&aacute;n relacionadas. &ldquo;Cuando las mujeres estamos en estos cargos se bloquean nuestras propuestas de manera sistem&aacute;tica, se invisibiliza nuestra participaci&oacute;n cuando hacemos aportes importantes en la construcci&oacute;n de la ciudad o del pa&iacute;s, tratan de desacreditarte y cuestionan nuestras capacidades. Este acoso pol&iacute;tico limita nuestra participaci&oacute;n, hace que a las mujeres nos cueste m&aacute;s estar&rdquo;. Detr&aacute;s, asegura, est&aacute; &ldquo;ese machismo hist&oacute;rico seg&uacute;n el cual los espacios donde se deciden los presupuestos y las pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes son solo para los hombres&rdquo;, explica la regidora.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia y la de sus compa&ntilde;eras, encuentra varios ejemplos de obst&aacute;culos a los que se han enfrentado por el hecho de ser mujeres en pol&iacute;tica, un espacio reservado tradicionalmente a los hombres. &ldquo;Como regidoras tenemos que legislar y fiscalizar, pero yo he presentado ordenanzas que han sido bloqueadas. Siempre est&aacute;n mirando en qu&eacute; te equivocas para poder cuestionarte. Hay aportes que hacemos que no han querido ser tenidos en cuenta. Si terminas el mandato sin presentar iniciativas, la gente piensa que no has hecho nada. Entonces dicen que no servimos para el cargo. Tambi&eacute;n me han dicho que miento, tratan de difamarte ante los ciudadanos, relata. Asegura que tiene compa&ntilde;eras que &rdquo;han sufrido violencia f&iacute;sica&ldquo; por su labor de fiscalizaci&oacute;n del poder. 
    </p><p class="article-text">
        G&aacute;lvez es una de las m&aacute;s de 30 mujeres pol&iacute;ticas y lideresas que se encuentran en Espa&ntilde;a para participar en los encuentros '<a href="https://www.alianzaporlasolidaridad.org/mujeres-y-poder" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mujeres y poder: liderazgo pol&iacute;tico, conectando luchas y territorios',</a> organizados por Alianza por la Solidaridad (ApS) en varias ciudades del pa&iacute;s. En ellos, tratar&aacute;n de tejer alianzas y compartir experiencias y estrategias para superar los obst&aacute;culos que limitan su participaci&oacute;n. &ldquo;Lo que nos pasa en Puno, pasa aqu&iacute; en Europa. Seamos europeas o latinoamericanas tenemos que construir una agenda com&uacute;n, pelear para que el mundo de la pol&iacute;tica sea un espacio libre de todo tipo de violencia&rdquo;, recalca la regidora pune&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La premisa de la que parten es clara: a pesar de que las mujeres son la mitad de la poblaci&oacute;n y su participaci&oacute;n en los espacios pol&iacute;ticos, adem&aacute;s de ser un derecho, contribuye a &ldquo;garantizar democracias sostenibles y pac&iacute;ficas&rdquo; siguen estando poco representadas en los cargos de poder &ldquo;a menudo como resultado de leyes, pr&aacute;cticas, actitudes y estereotipos de g&eacute;nero discriminatorios&rdquo;, recuerda ApS.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, 15 pa&iacute;ses latinoamericanos tienen legislaci&oacute;n sobre cuotas o paridad. Estas leyes y decretos han permitido una mayor presencia de las mujeres en las instituciones pol&iacute;ticas, aunque esta disminuye a medida que se trata de cargos locales como alcaldesas o concejalas. En 2018, seg&uacute;n cifras aportadas por la ONG, casi un 30% de los esca&ntilde;os de los parlamentos nacionales est&aacute;n ocupados por mujeres, frente al 13,30% registrado en el 2000. La cifra supera a la participaci&oacute;n actual de las mujeres en los parlamentos en Europa (25,3%).
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        Pero las barreras no acaban una vez logran llegar a los espacios de poder, como cuenta G&aacute;lvez. &ldquo;Los hombres no aceptan que las mujeres ponga los puntos sobre las &iacute;es. Por ellos est&aacute; bien que estemos en la lista, porque hay que cumplir la cuota, pero cuando comenzamos a ser inc&oacute;modas y empezamos a cuestionar, viene el problema. No nos podemos dejar utilizar&rdquo;. Desde ApS consideran que &ldquo;la violencia de g&eacute;nero en la pol&iacute;tica se ha constituido en una t&aacute;ctica para impedir o limitar la participaci&oacute;n de las mujeres limitando su acceso a espacios de poder&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Solo Bolivia ha legislado contra el acoso pol&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        Bolivia marc&oacute; el camino y en la actualidad es el &uacute;nico pa&iacute;s que ha aprobado una ley espec&iacute;fica contra la violencia y acoso pol&iacute;tico hacia las mujeres, <a href="https://www.migracion.gob.bo/upload/marcoLegal/leyes/2012_BOL_Ley243.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conocida como la Ley 243.</a> Su aprobaci&oacute;n, en 2012, se aceler&oacute; tras el asesinato de la concejala Juana Quispe, quien hab&iacute;a recibido agresiones, amenazas y se le hab&iacute;a impedido durante meses ejercer su cargo. Sin embargo, seg&uacute;n explican desde la organizaci&oacute;n, ninguno de los casos denunciados tras la ley ha sido judicializado por el momento. Otros cuatro pa&iacute;ses latinoamericanos se encuentran en proceso de debatir leyes contra el acoso pol&iacute;tico machista: Costa Rica, Ecuador, M&eacute;xico y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        En Bolivia trabaja Irene Achacollo, mujer del pueblo aymara y secretaria general de la Confederaci&oacute;n Nacional de Mujeres Ind&iacute;genas 'Bartolina Sisa'. Aunque defiende que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido &ldquo;grandes avances&rdquo; para las mujeres ind&iacute;genas en su pa&iacute;s, reconoce que tambi&eacute;n se encuentra con el menosprecio de su labor. &ldquo;Muchas veces que creen que no podemos hacer el trabajo que asumimos. Algunos varones creen que no somos capaces de ejercer el cargo, pero nosotras estamos trabajando y demostrando que tenemos las mismas capacidades&rdquo;, indica Achacollo, que tambi&eacute;n participar&aacute; en el encuentro, en una conversaci&oacute;n con este medio. 
    </p><p class="article-text">
        Otro nombre propio suena cuando se trata de hablar de la violencia que sufren las mujeres que deciden participar en pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina: Marielle Franco, concejala brasile&ntilde;a asesinada el pasado mes de marzo. Lo menciona Isolda Dantas, Diputada nacional por el Partido de los Trabajadores en Brasil, durante un desayuno informativo en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El nuevo presidente Bolsonaro, cuando era diputado, lleg&oacute; a decirle a otra diputada que no la violaba porque no se lo merec&iacute;a. En nuestro pa&iacute;s ha habido mucho retroceso en los derechos de las mujeres, tambi&eacute;n hay una mayor resistencia&rdquo;, opina Dantas. &ldquo;Una vez, un diputado se quej&oacute; de que hablo muy estridente. 'Usted tiene que aprender a vivir con las feministas', le contest&eacute;. La pol&iacute;tica est&aacute; pensada desde los valores masculinos y no est&aacute;n acostumbrados a renunciar a privilegios&rdquo;, esgrime la diputada brasile&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Rutilia Ical, abogada y defensora del medio ambiente de Guatemala, recuerda la persecuci&oacute;n y los ataques que sufren otras compa&ntilde;eras por su activismo y la escasa presencia de mujeres en el poder. &ldquo;En el Congreso de la Rep&uacute;blica solo tenemos el 13% de participaci&oacute;n. En Guatemala, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres es criminalizada, perseguida y desacreditada&rdquo;, afirma. &ldquo;En los territorios, ser mujer y luchar por tus derechos es muy dif&iacute;cil. Es estar entre la vida y la muerte, pero lo hemos hecho&rdquo;, incide. 
    </p><p class="article-text">
        El acoso pol&iacute;tico, defienden, acaba, a menudo, en mujeres que desisten de seguir adelante con su labor. Esto se traduce en una presencia todav&iacute;a menor en las instituciones y en los partidos y, en &uacute;ltima instancia, en el riesgo de que las pol&iacute;ticas y las leyes no incorporen la perspectiva de g&eacute;nero, aseguran. &ldquo;Muchas mujeres no quieren volver a participar tras el acoso, pero nosotras necesitamos alentarlas para que haya m&aacute;s pol&iacute;ticas que tomen decisiones que afecten tanto a hombres como a mujeres. Muchas veces te dicen: 'As&iacute; es la pol&iacute;tica', como si la pol&iacute;tica tuviera que ser violenta&rdquo;, sentencia G&aacute;lvez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Icíar Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-liderazgo-politico_1_1853167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Nov 2018 19:49:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Aliadas', una exposición de mujeres que quieren cambiar el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/aliadas-exposicion-mujeres-quieren-cambiar_1_2242092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a51db5a2-175d-492e-9907-e567f73bc58a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Aliadas&#039;, una exposición de mujeres que quieren cambiar el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición de Alianza por la Solidaridad estará abierta al público desde este lunes 5 de marzo al día 12 del mismo mes, dentro del festival Fem.18</p><p class="subtitle">Se trata de 20 obras de una iniciativa itinerante que lleva unos dos años viajando por el territorio española</p></div><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n itinerante 'Aliadas. Mujeres que cambian el mundo' de Alianza por la Solidaridad ha llegado a la Universidad de Castilla-La Mancha, en el marco del festival Fem.18 organizado por el Ayuntamiento con la colaboraci&oacute;n del Instituto de la Mujer. Rosa Trist&aacute;n, responsable de comunicaci&oacute;n de la ONG, ha celebrado que se incluya la actividad dentro del festival y con el apoyo de &ldquo;tantas instituciones&rdquo; con el motivo de la &ldquo;semana de la mujer&rdquo;. Explic&oacute; que la exposici&oacute;n lleva dos a&ntilde;os movi&eacute;ndose por Espa&ntilde;a para visibilizar los derechos de las mujeres, a su salud sexual y reproductiva, as&iacute; como sus derechos laborales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Casi 60 renombrados artistas espa&ntilde;oles, entre los que se cuentan premios nacionales de Dise&ntilde;o, participaron creando obras espec&iacute;ficas de esta tem&aacute;tica para reflejar la visi&oacute;n de los derechos de las mujeres, explic&oacute; Trist&aacute;n.  Tambi&eacute;n, la exposici&oacute;n quiere funcionar como un &ldquo;homenaje&rdquo; a todas las l&iacute;deres mujeres con las que trabaja Alianza por la Solidaridad en 15 pa&iacute;ses que siguen siendo invisibilizadas, a pesar de ser l&iacute;deres locales y llegar, incluso, a &ldquo;jugarse la vida&rdquo;. La muestra en Toledo consta de 20 obras, que sirven como una manera de recordar que la situaci&oacute;n de las mujeres es &ldquo;bastante complicada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Vicerrectora de Internacionalizaci&oacute;n y Formaci&oacute;n Permanente de la UCLM, F&aacute;tima Guadamillas, se&ntilde;al&oacute; que la exposici&oacute;n se encuadra dentro de la colaboraci&oacute;n &ldquo;continua&rdquo; con el Ayuntamiento y el Instituto de la Mujer. &ldquo;Creemos en la conscienciaci&oacute;n de los estudiantes y la participaci&oacute;n de centros educativos para ganar la batalla por la igualdad&rdquo;, asegur&oacute;, ya que la educaci&oacute;n es una &ldquo;de las formas de cambiar las cosas&rdquo;.
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        Por su parte, la concejal de Igualdad del Ayuntamiento toledano, In&eacute;s Sandoval, record&oacute; que el festival Fem.18 quer&iacute;a dar protagonismo a las mujeres en las distintas disciplinas para dejar de ser las &ldquo;grandes olvidadas&rdquo; de la historia. &ldquo;Es importante visibilizarlas y disfrutar de su trabajo. El festival est&aacute; comprometido y una de sus actividades es esta exposici&oacute;n con un nombre muy potente&rdquo;, recalc&oacute; la edil.
    </p><p class="article-text">
        Sandoval record&oacute; que lo recaudado por esta exposici&oacute;n ir&aacute; destinado a los proyectos de la ONG a distintas partes del mundo, promoviendo derechos de la mujer. &ldquo;No deja indiferente a nadie y despierta la consciencia social sobre la igualdad de g&eacute;nero&rdquo;, asegur&oacute;. Por otro lado, recalc&oacute; que en la UCLM se llevar&aacute;n a cabo otros actos dentro del festival, como el espect&aacute;culo de flamenco de Lola Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la directora del Instituto de la Mujer, Araceli Mart&iacute;nez, se&ntilde;al&oacute; que estas iniciativas son &ldquo;muy gratificantes&rdquo; para la instituci&oacute;n, al funcionar como una manera de seguir empoderando a la mujer. &ldquo;El lema de Aliadas y mujeres que cambian el mundo, este a&ntilde;o parece pensado aposta&rdquo;, recalc&oacute; Mart&iacute;nezz, quien resalt&oacute; las alianzas internacionales que provocan &ldquo;transformaciones&rdquo; para &ldquo;decir que estamos hartas de tanta desigualdad, de tanta violencia machista, para este 8 de marzo parar o mover el mundo, seg&uacute;n se mire&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisca Bravo Miranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/aliadas-exposicion-mujeres-quieren-cambiar_1_2242092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Mar 2018 11:54:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Aliadas', una exposición de mujeres que quieren cambiar el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Toledo,Alianza por la Solidaridad,Instituto de la Mujer,Ayuntamiento de Toledo,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Mientras sigan asesinando a líderes, negros e indígenas no podemos hablar de paz en Colombia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lideres-indigenas-colombia_1_3044603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28809256-afcd-4b61-b027-10575825363b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Mientras sigan asesinando a líderes, negros e indígenas no podemos hablar de paz en Colombia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una líder afro, una activista indígena, una exguerrillera de las FARC y una antropóloga presentes en las negociaciones de La Habana analizan el primer año de aplicación de los Acuerdos de Paz en Colombia</p><p class="subtitle">Denuncian que los ataques contra los activistas se han disparado y temen que la violencia sexual quede impune tras el cambio en el modelo de justicia</p><p class="subtitle">"Se están remilitarizando los territorios, no para cuidar a los campesinos, indígenas y afros, sino para coparlos y empezar su práctica de la economía neoliberal"</p></div><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pasado pocas horas desde la movilizaci&oacute;n&nbsp;que rechazaba el asesinato de los dirigentes sociales y la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica en Tumaco (Colombia). Hace 11 d&iacute;as, dos hombres entraron en la vivienda de Yeni Monta&ntilde;o y la asesinaron. La l&iacute;der afrocolombiana trabajaba con&nbsp;comunidades desplazadas en la zona, uno de los epicentros de la poblaci&oacute;n negra al sur del pa&iacute;s, en la frontera con Ecuador, que cuenta adem&aacute;s con&nbsp;miles de hect&aacute;reas de cultivos de coca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayer asesinaron a otra&nbsp;compa&ntilde;era&rdquo;, dice con el rostro serio Charo Mina Rojas&nbsp;a su llegada a la oficina de la ONG Alianza por la Solidaridad (ApS). La paz que hace un a&ntilde;o se firm&oacute; no llega a los territorios donde vive su&nbsp;comunidad, dice. &ldquo;Se est&aacute; volviendo a ver una violencia brutal como hace a&ntilde;os en estas zonas de&nbsp;un gran inter&eacute;s econ&oacute;mico&rdquo;, alerta la activista afrocolombiana.
    </p><p class="article-text">
        Mina fue una de las&nbsp;responsables del cap&iacute;tulo sobre etnias del&nbsp;acuerdo de paz que hace un a&ntilde;o firmaron el Gobierno de Juan Manuel Santos y las&nbsp;Fuerzas&nbsp;Armadas Revolucionarias de&nbsp;Colombia&nbsp;(FARC) para poner fin a m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de conflicto armado que causaron la muerte de casi un mill&oacute;n de personas, 160.000 desaparecidos&nbsp;y el desplazamiento de casi siete millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        En estas negociaciones tambi&eacute;n estuvo Camila Cienfuegos,&nbsp;exguerrillera. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la firma, su conclusi&oacute;n es la misma: el proceso de paz &ldquo;no puede avanzar&rdquo; mientras&nbsp;bandas armadas est&eacute;n&nbsp;ocupando los territorios y cobr&aacute;ndose<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/amenazas-muerte-activismo-hecho-fuerte_0_674032682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la vida de los defensores</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras sigan asesinando a lideresas y l&iacute;deres campesinos, afros, ind&iacute;genas, a la insurgencia, a todo aquel que quiera un cambio estructural en nuestro pa&iacute;s; mientras no se cumpla la implementaci&oacute;n y los exiliados no puedan&nbsp;volver&nbsp;a sus territorios, no podemos hablar de paz&rdquo;, comenta Cienfuegos, que se enrol&oacute; en la guerrilla con 14 a&ntilde;os.&nbsp;Seg&uacute;n Global Witness,&nbsp;al menos 37 activistas del medioambiente&nbsp;fueron asesinados en 2016, un 40% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mayor reto es mantenernos vivos sin que las j&oacute;venes sean asesinadas y violadas, mantener ni&ntilde;os sin armas en sus manos en Buenaventura. La aspiraci&oacute;n de paz la tenemos todos, pero los&nbsp;retos son enormes&rdquo;, apostill&oacute; Minas en un seminario organizado por la ONG el pasado jueves.&nbsp;
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        Las dudas siempre estuvieron en la implementaci&oacute;n. Y esta sigue siendo la asignatura pendiente. Denuncian&nbsp;que la jurisdicci&oacute;n&nbsp;especial establecida en el acuerdo para juzgar los cr&iacute;menes cometidos en la guerra a&uacute;n no est&aacute; en marcha, los servicios b&aacute;sicos no llegan a algunas zonas y el ritmo del programa de sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos es &ldquo;lento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute; erradicando la coca porque lo hacen los militares, pero la parte de la sustituci&oacute;n para que puedan sobrevivir no se est&aacute; cumpliendo tanto. Adem&aacute;s la producci&oacute;n de coca se dispar&oacute; en 2016 hasta las 146.000 hect&aacute;reas&rdquo;, comenta Eliana Romero, responsable de Alianza por la Solidaridad en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ese&nbsp;negocio pretenden controlarlo ahora grupos paramilitares que ocupan los territorios tras los &ldquo;vac&iacute;os&rdquo; que dejaron los exguerrilleros, provocando el desplazamiento de centenares de personas, sobre todo de la comunidad afro e ind&iacute;gena, que dice sentirse desprotegida. &ldquo;El Estado no est&aacute; presente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El Gobierno quiere una paz neoliberal&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A&iacute;da Quilcu&eacute;, activista ind&iacute;gena tambi&eacute;n presente en las negociaciones de La Habana (Cuba), denuncia que algunas zonas habitadas por las comunidades locales, una de las m&aacute;s expuestas a la violencia, est&aacute;n siendo testigo de un aumento de la&nbsp;presencia militar. &ldquo;Se est&aacute;n remilitarizando&nbsp;los territorios, no para cuidar a los campesinos, ind&iacute;genas y afros sino para coparlos&nbsp; y empezar su pr&aacute;ctica de la econom&iacute;a neoliberal. Lo vemos en el Choc&oacute; y en todo el suroccidente colombiano&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quilcu&eacute; considera que la firma de los acuerdos fue &ldquo;un paso importante&rdquo;, pero la visi&oacute;n de las comunidades&nbsp;ind&iacute;genas&nbsp;es diferente a la del Gobierno de Santos.&ldquo;Nosotros&nbsp;queremos la paz concebida como armon&iacute;a en el territorio, pero el Gobierno quiere una paz neoliberal. Dice que los vac&iacute;os que dej&oacute; la guerrilla nos sirven para aplicar el desarrollo econ&oacute;mico. Y aunque las concesiones de mineras e hidrocarburos ya se estaban produciendo, ahora se materializan&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Los exguerrilleros&nbsp;vivimos bajo la amenaza latente&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Otro de los temas m&aacute;s controvertidos del proceso fue el de<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/reto-reinsercion_0_554695000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la reinserci&oacute;n de los excombatientes de las FARC </a>en la vida civil. Cienfuegos considera que padecen &ldquo;inmensas dificultades&rdquo; y no cuentan con &ldquo;suficientes garant&iacute;as&rdquo; de seguridad tras retirarse de los territorios. &ldquo;Estamos expuestas a bandas emergentes a nuestro alrededor, hace unos d&iacute;as asesinaron a dos personas con fusil, cuando se supone que ya no hay sectores armados. Es una amenaza latente&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la exguerrillera denuncia que &ldquo;no se est&aacute;n garantizando los derechos&rdquo; contemplados para facilitar la reincorporaci&oacute;n de los excombatientes, como los derechos a &ldquo;la salud, a la educaci&oacute;n y a ejercer la pol&iacute;tica&rdquo;. &ldquo;No hay escuelas adecuadas, no hay jardines de infancia en nuestros territorios. La reincorporaci&oacute;n no ha sido lo que uno esperaba&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Pero Cienfuegos se muestra optimista. &ldquo;Es posible una paz estable y duradera&rdquo;, sostiene la ahora dirigente del partido pol&iacute;tico de las FARC. &ldquo;Poder llegar a una casa y que la gente no se asuste, eso tambi&eacute;n es construir la paz.&nbsp;Ahora nos encontramos con las comunidades y ven que&nbsp;tambi&eacute;n somos parte de ellas, que retornamos sin armas, con la palabra.&nbsp;Tenemos que dejar atr&aacute;s los odios para poder hablar de reconciliaci&oacute;n y dejar la diferencia a un lado para que la implementaci&oacute;n sea posible&rdquo;, concluye.
    </p><h3 class="article-text">El rev&eacute;s a la justicia para la violencia sexual</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La&nbsp;paz sin mujeres&nbsp;no&nbsp;va&rdquo;, exigieron&nbsp;las organizaciones de feministas al presidente&nbsp; Santos al inicio del proceso. En 2014, cuando se abri&oacute; el cap&iacute;tulo de las v&iacute;ctimas, lograron que se estableciera en la mesa de negociaci&oacute;n de La Habana una subcomisi&oacute;n de mujeres que pudo <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Camino-enfoque-genero-postconflicto-colombiano_0_563443813.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisar </a><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Camino-enfoque-genero-postconflicto-colombiano_0_563443813.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con una mirada de g&eacute;nero</a>&nbsp;el acuerdo. En ella estuvo presente tambi&eacute;n&nbsp;Pilar Rueda, antrop&oacute;loga y asesora de la secretar&iacute;a ejecutiva de la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz&nbsp;(JEP), creada tras&nbsp;las negociaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres&nbsp;pusieron rostros e historias a cifras que ya ven&iacute;an circulando en la mesa. Ellas hab&iacute;an vivido de forma particular la guerra, y hab&iacute;a un tipo de ataques que les afectaban de forma desproporcionada, como el desplazamiento forzado&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Durante el proceso recibieron los ataques de los sectores m&aacute;s conservadores de la sociedad colombiana. &ldquo;Cuando se vot&oacute; el plebiscito, uno de los elementos m&aacute;s atacados por la&nbsp;Iglesia y la derecha fue el enfoque de g&eacute;nero. Argumentaron dos cosas profundamente mentirosas que no supimos enfrentar: que promov&iacute;a el homosexualismo y tambi&eacute;n, que destruye la familia tradicional&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Se estima que al menos 12.092 personas han sido v&iacute;ctimas de delitos contra la libertad sexual durante la guerra. Uno de&nbsp;los logros de la subcomisi&oacute;n de g&eacute;nero&nbsp;fue que&nbsp;el sistema de justicia transicional creado&nbsp;ad hoc fuera a juzgar los delitos de violencia sexual cometidos por todos los actores armados. El pasado mi&eacute;rcoles, se&ntilde;ala Rueda, esta victoria sufri&oacute; un rev&eacute;s. Durante el debate sobre la ley que da forma a esta jurisdicci&oacute;n, el Senado aprob&oacute; una propuesta del partido Centro Democr&aacute;tico, del expresidente &Aacute;lvaro Uribe, que en la pr&aacute;ctica, dice Rueda, excluye a los que han cometido delitos sexuales contra menores, que pasar&aacute;n a la justicia ordinaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es terrible para las v&iacute;ctimas que pelearon para que quedara como un delito expl&iacute;cito con sus propios mecanismos de investigaci&oacute;n, porque la impunidad en la justicia tradicional en temas de violencia sexual es fort&iacute;sima&rdquo;, opina la antrop&oacute;loga. &ldquo;Excluirla es una cachetada muy fuerte, porque&nbsp;impide claramente a las v&iacute;ctimas que conozcan la verdad, que sus victimarios sean sancionados y que se les pueda reparar. Este iba a ser su espacio. La justicia ordinaria, en estos delitos, no funciona, ha sido&nbsp;profundamente machista, racista y clasista&rdquo;, lamenta.&nbsp;&ldquo;Es tan serio, tan grave...Se ha abierto un hueco enorme de impunidad&rdquo;,&nbsp;corrobora Minas.
    </p><p class="article-text">
        Rueda&nbsp;apunta que los delitos sexuales son&nbsp;&ldquo;uno de los pocos que no se han reducido desde que se firm&oacute; el acuerdo&rdquo;.&nbsp;En 2016,&nbsp;&ldquo;aumentaron un 8,3% en la casa y en la escuela&rdquo;.&nbsp;As&iacute;, la asesora&nbsp;recuerda que la violencia contra las mujeres &ldquo;no se la invent&oacute; la guerra&rdquo;.&nbsp;&ldquo;La hace m&aacute;s cruel, se vuelve un instrumento, se normaliza mucho m&aacute;s. Pero no hay mujer en Colombia que no est&eacute; en riesgo&rdquo;, esgrime.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrarlo, asegura&nbsp;que, cada a&ntilde;o, 22.000 mujeres y menores buscan asistencia sanitaria por abusos sexuales. &ldquo;M&aacute;s o menos 15 al d&iacute;a. Los principales agresores son sus padres, padrastros, sus hermanos, etc. Solo el 0,08% de la violencia corresponde a la que se produce en el conflicto armado&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        A&nbsp;pesar de las dificultades y la lentitud en la implementaci&oacute;n denunciadas, Minas, Cienfuegos,&nbsp;Quilcu&eacute; y Rueda coinciden en la importancia de apoyar el proceso iniciado hace cinco a&ntilde;os. &ldquo;Poder pensar que hay menos personas en armas, no saben lo que significa. Pensar que el hospital no est&aacute; lleno de heridos, que cada vez hay menos minas antipersona, que hay desplazamiento, pero no en las dimensiones en las que lo hab&iacute;a. La crisis humanitaria era desproporcionada&rdquo;, comenta la antrop&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Y concluye: &ldquo;&iquest;Se ha resuelto todo? No. &iquest;Se han reducido los homicidios? S&iacute;. &iquest;Los ataques ahora son focalizados? Tambi&eacute;n. &iquest;Hay que pelear&nbsp;contra la impunidad? Claro. No es posible que se nos siga se&ntilde;alando a los defensores, tenemos que cambiar el modelo de desarrollo...pero eso va a ser mejor sin balas y con mayor democracia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Icíar Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lideres-indigenas-colombia_1_3044603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2017 19:06:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Mientras sigan asesinando a líderes, negros e indígenas no podemos hablar de paz en Colombia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acuerdos de paz,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Colombia,Alianza por la Solidaridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres rurales rompen las barreras machistas y se encargan de gestionar el agua en Nicaragua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/agua-nicaragua-cosa-mujeres_1_3260622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25243dba-b1d1-4c5a-a5b0-e471ff65bebf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres rurales rompen las barreras machistas y se encargan de gestionar el agua en Nicaragua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Walkiria Castillo, que participa en el comité encargado de facilitar el acceso al agua potable en su aldea, azotada por la sequía y la pobreza</p><p class="subtitle">Mientras las mujeres abastecen de agua a los hogares, las tareas más valoradas como construir y mantener los sistemas son vistas como "propias de hombres"</p><p class="subtitle">"Quiero que las demás compañeras se fijen en mi espejo: he podido hacerlo"</p></div><p class="article-text">
        Al igual que en muchas partes del mundo, en las &aacute;ridas comunidades rurales al norte de Nicaragua las mujeres <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Heriberta-cargando-agua-cabeza-grifo_0_368513457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recorren varios kil&oacute;metros para conseguir agua para sus casas</a>. De ellas, y solo de ellas, depende que la familia tenga agua potable a diario para beber, cocinar, ba&ntilde;arse o limpiar. Una tarea vista socialmente como &ldquo;propia de mujeres&rdquo; siempre y cuando implique obtener este bien tan b&aacute;sico de forma precaria, acarreando en su cabeza pesados bidones desde el r&iacute;o o el pozo de la zona.
    </p><p class="article-text">
        La cosa cambia cuando se trata de construir la red de agua corriente para la comunidad, mantenerla o controlar su gesti&oacute;n. Entonces pasan a ser &ldquo;asuntos de hombres&rdquo; y el protagonismo central de las mujeres a la hora de abastecer de agua a los hogares, considerada &ldquo;una tarea dom&eacute;stica m&aacute;s&rdquo;, se diluye.
    </p><p class="article-text">
        Ellos son los que se encargan de abrir las zanjas, remover la tierra, organizar, planificar y supervisar el trabajo as&iacute; como participar en los comit&eacute;s t&eacute;cnicos. Labores valoradas econ&oacute;micamente y m&aacute;s reconocidas por los vecinos, tal y como concluye el informe <a href="http://www.alianzaporlasolidaridad.org/publicaciones/las-mujeres-y-la-gestion-del-agua-avanzando-en-la-igualdad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las mujeres y la gesti&oacute;n del agua: avanzando en la igualdad</em></a><em> </em>de la<a href="http://www.alianzaporlasolidaridad.org/alianzas/1289" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> iniciativa 'Paragua'</a>, puesta en marcha en el pa&iacute;s por varias ONG espa&ntilde;olas y nicarag&uuml;enses.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero desde hace alg&uacute;n tiempo hay mujeres que est&aacute;n rompiendo estas barreras. Walkiria Castillo es una de ellas. Hace casi dos a&ntilde;os que participa en el Comit&eacute; de Agua y Saneamiento de su peque&ntilde;a comunidad en el municipio Villanueva, cerca de la frontera con Honduras.
    </p><p class="article-text">
        Estos &oacute;rganos se encargan de la gesti&oacute;n comunitaria del agua potable, es decir, trabajan para que la instalaci&oacute;n llegue a todas las viviendas y no haya problemas de acceso: en la comunidad de Walkiria, amenazada por problemas de sequ&iacute;a y de pobreza, solo 50 de los 76 hogares est&aacute;n conectados a la red y ya est&aacute;n haciendo las gestiones con el Gobierno municipal para ampliarla.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus funciones, Walkiria ejerce de secretaria y tambi&eacute;n cobra el agua mensualmente a sus vecinos. &ldquo;Si hay tubos rotos tengo que estar pendiente. Convoco las reuniones y las asambleas, llevo el informe mensual del pago y tambi&eacute;n leo los medidores para cobrar el agua, es mucha carga de trabajo&rdquo;, explica en una conversaci&oacute;n con eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha llegado a examinar, con laboratorios port&aacute;tiles, la calidad del agua. Cerca de su municipio hay una explotaci&oacute;n minera de oro, y aunque est&aacute;n pendientes de que se realice un examen qu&iacute;mico, sospechan que su agua puede estar contaminada. &ldquo;Necesitamos un estudio para saber si nuestra agua se puede tomar, porque desde hace cuatro a&ntilde;os que hicimos la conexi&oacute;n no se ha analizado. Hacen exploraciones con cianuro y una debe estar pendiente de qu&eacute; estamos tomando&rdquo;, sostiene. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Quiero que mis compa&ntilde;eras se fijen en mi espejo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Walkiria tiene 34 a&ntilde;os y se incorpor&oacute; al comit&eacute; dos meses antes de dar a luz a su &uacute;ltimo hijo. Nunca hab&iacute;a trabajado fuera de casa, donde estaba al cuidado de sus siete hijos y su madre. &ldquo;Nadie quer&iacute;a asumir el cargo porque hay que dedicarle tiempo. La mujer, cuando tambi&eacute;n tiene que trabajar en casa, no tiene tiempo para esto. Y yo pens&eacute;: '&iquest;Por qu&eacute; en una comunidad tan peque&ntilde;a no hay mujeres capaces de desempe&ntilde;ar este rol que todos piensan que no podemos hacer?' As&iacute; que entr&eacute; en el comit&eacute;, quer&iacute;a experimentar, me gustan los retos&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque apenas recibe remuneraci&oacute;n a cambio &ndash;500 c&oacute;rdobas mensuales (unos 14 euros)&ndash; ya que se considera una labor para la comunidad, participar en el &oacute;rgano ha venido acompa&ntilde;ado, dice, de todo un cambio personal. &ldquo;Dec&iacute;a que yo no pod&iacute;a, pero s&iacute; pude. Ahora me pregunto c&oacute;mo lo hice, porque no hab&iacute;a un hombre que me apoyara, siempre fui madre soltera y siempre desarroll&eacute; el papel de que todo era carga m&iacute;a&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi comunidad, las mujeres formales son las que est&aacute;n en su casa, las que se dedican a lo comunitario no tienen oficio ni fundamento. Antes, yo pensaba as&iacute;, pero ahora creo que las mujeres tambi&eacute;n podemos hacer lo que hacen los varones. Claro que podemos&rdquo;, recalca. &ldquo;Y somos m&aacute;s responsables y reclamamos inmediatamente lo que no nos gusta. Tambi&eacute;n administramos mejor. Debe haber m&aacute;s mujeres para que nos ense&ntilde;emos y nos digamos que tenemos derechos. Quiero que las dem&aacute;s compa&ntilde;eras se fijen en mi espejo: he podido hacerlo&rdquo;, concluye.
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                </figure><p class="article-text">
        Junto a Walkiria trabajan dos compa&ntilde;eras m&aacute;s: una en el cargo de tesorera y otra como fiscal. Aunque avanzan, la divisi&oacute;n machista del trabajo sigue presente en los comit&eacute;s, donde a&uacute;n hay cargos &ldquo;reservados&rdquo; para los hombres, como el de presidente. En los 10 comit&eacute;s en el municipio cercano de Somotillo a los que la ONG Alianza por la Solidaridad brinda apoyo, 30 de los 58 miembros son mujeres. En una de las comunidades, incluso, el comit&eacute; est&aacute; formado por mujeres porque la mayor&iacute;a de los hombres han emigrado a Honduras. Sin embargo, solo hay cuatro presidentas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el hecho de ser mujer piensan que no podemos asumir un cargo importante. Por la actitud machista, la propia comunidad, que decide qui&eacute;n es su presidente, prefiere que sea un hombre. Es dif&iacute;cil encontrar presidentas&rdquo;, resume Walkiria. Otro de estos cargos &ldquo;adecuados para hombres&rdquo;, seg&uacute;n los estereotipos machistas, es el de la fontaner&iacute;a, que requiere formaci&oacute;n t&eacute;cnica y casi siempre es remunerado. Un esquema que, por ejemplo, ha roto Maricela, fontanera del comit&eacute; de Vado Ancho, al norte del municipio de Chinandega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que estas mujeres se empoderen va proyectando la idea de que la gesti&oacute;n del agua no es una cosa solo de hombres y se va avanzando en la brecha. Al inicio, los comit&eacute;s estaban copados principalmente por varones&rdquo;, indica Lenoshka Ingram, coordinadora t&eacute;cnica de Alianza por la Solidaridad para el proyecto. &ldquo;Es normal que algunas que son propuestas por las asambleas sientan temores al principio, porque supone enfrentarse a los espacios p&uacute;blicos de decisi&oacute;n dominados por los hombres. Pero muchas asumen el reto y van aprendiendo en el camino&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        La coordinadora explica que tambi&eacute;n existen brechas en la participaci&oacute;n en las asambleas de los comit&eacute;s, uno de los principales espacios de decisi&oacute;n sobre c&oacute;mo se gestiona el agua: aunque van muchas mujeres, participan menos. &ldquo;Las mujeres s&iacute; asisten, el asunto es que muchas veces van solo a escuchar, cuando tienen buenas propuestas. Por los miedos de hablar en p&uacute;blico no opinan. Pero al ver que tambi&eacute;n hay mujeres en la junta directiva, se va de a poquito incidiendo en los cambios de roles y de la idea de que el espacio p&uacute;blico es una cuesti&oacute;n de hombres&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;He aprendido a valorarme y a ser libre&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, &ldquo;son importantes&rdquo;, asegura la cooperante, los espacios donde las mujeres intercambian a solas opiniones y experiencias. Tres o cuatro veces al mes, Walkiria acude a Chinandega a una escuela de lideresas de comit&eacute;s de agua. Esta iniciativa tambi&eacute;n forma parte del proyecto Paragua, promovido por ONG locales junto a otras como Alianza, Amigos de la Tierra y Ecolog&iacute;a y Desarrollo (ECODES). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas pensamos que, tal vez, los dem&aacute;s nos est&aacute;n vigilando y criticando por nuestra labor. Pero ir la escuela nos reafirma en lo que pensamos, que nuestros sentimientos sobre lo que debemos ser es lo que tendr&iacute;a que ser&rdquo;, dice Walkiria. &ldquo;En la escuela he aprendido a valorarme a m&iacute; misma como mujer.  Y que el cuidado no depende solo de m&iacute; como madre, sino de todos. He aprendido a ser libre, a tener tiempo para meditar para m&iacute; misma, porque por la fatiga del d&iacute;a nunca me dedicaba un tiempo para concentrarme en m&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sus hijos adolescentes, cuenta, han aprendido a cocinar, a limpiar y a cuidar de los m&aacute;s peque&ntilde;os. &ldquo;Les ense&ntilde;o que el hombre no tiene que ser machista, que tambi&eacute;n tiene que lavar los peroles&rdquo;. Menciona a su hija mayor Yuri, de 14 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; le dice ahora que se ha rebelado contra lo que esperaban de usted? Walkiria sonr&iacute;e y se toma un par de segundos. &ldquo;Le digo que tiene que aprender a romper el esquema de que la mujer es para la casa. Que puede ser emprendedora y desempe&ntilde;ar un trabajo de esos que dicen que solo los hombres pueden hacer, como las ingenier&iacute;as&rdquo;, sentencia. E insiste, quiere que quede claro: &ldquo;Las mujeres tambi&eacute;n podemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Icíar Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/agua-nicaragua-cosa-mujeres_1_3260622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jul 2017 18:51:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres rurales rompen las barreras machistas y se encargan de gestionar el agua en Nicaragua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nicaragua,Alianza por la Solidaridad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo ayudar a la población afectada por el terremoto en Ecuador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/ayudar-poblacion-afectada-terremoto-ecuador_1_4048605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67b38259-d21f-42fb-baad-e500972d86f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo ayudar a la población afectada por el terremoto en Ecuador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ONG Alianza por la Solidaridad moviliza  a sus equipos internacionales para apoyar la emergencia humanitaria causada tras el terremoto en Ecuador</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despu&eacute;s del terremoto de 7.8 grados en las escala Richter que ha afectado a la costa de Ecuador, diversos equipos de Alianza por la Solidaridad en Colombia y Ecuador se han puesto en marcha para evaluar los da&ntilde;os y apoyar a la poblaci&oacute;n afectada.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya son 413 las personas fallecidas y 2.658 heridas, aunque el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas pueden ir incrementando a medida que pasan las horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n en Portoviejo es realmente preocupante, ya que se han derrumbado la mayor parte de edificios altos. El n&uacute;mero de personas fallecidas y heridas se va a incrementar. Tambi&eacute;n estamos muy preocupados por la situaci&oacute;n actual, porque la zona ya hab&iacute;a sufrido inundaciones antes del sismo y esto hace la zona m&aacute;s vulnerable a&uacute;n&rdquo;, comenta Juan Jos&eacute; Vidal, ingeniero de Alianza por la Solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Es posible ayudar dicha emergencia humanitaria en estas cuentas para apoyar a la  poblaci&oacute;n afectada:
    </p><p class="article-text">
        SANTANDER ES87- 0049- 0001 -56 -2010086860
    </p><p class="article-text">
        LA CAIXA ES19 -2100- 3945- 69 -0200075407
    </p><p class="article-text">
        BBVA ES09- 0182- 2370- 44 -0208516859
    </p><p class="article-text">
        TRIODOS ES97-1491-0001-26-1008852822
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es posible enviar un SMS con la palabra <strong>ALIANZA al 38014</strong>, de ese modo se donan 6 euros que se destinar&aacute;n directamente a la emergencia de Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        Alianza por la Solidaridad lleva m&aacute;s de 25 a&ntilde;os trabajando con asociaciones de mujeres, campesinos e instituciones p&uacute;blicas ecuatorianas en favor del desarrollo y la igualdad. Los equipos especializados en agua, saneamiento, infraestructuras y derechos de las mujeres est&aacute;n prepar&aacute;ndose para valorar los da&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariomurcia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/ayudar-poblacion-afectada-terremoto-ecuador_1_4048605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2016 11:37:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo ayudar a la población afectada por el terremoto en Ecuador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Terremotos,Alianza por la Solidaridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilantes en bici para proteger un bosque africano en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bici-vigilantes-bosque-menguante-africano_1_2711981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b75dbb4-79b4-4a0a-b6c0-60b29636f9c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vigilantes en bici para proteger un bosque africano en peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presión demográfica en Senegal, Gambia y Guinea Bissau provoca una descontrolada deforestación en una zona natural entre los dos primeros países</p><p class="subtitle">La ONG española Alianza por la Solidaridad ha puesto en marcha un proyecto para luchar contra esta lacra equipando a vigilantes voluntarios con bicicletas y carretillas</p><p class="subtitle">Este miércoles 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, con la mente puesta en concienciar sobre la superpoblación, la contaminación y la biodiversidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando era ni&ntilde;o, en los a&ntilde;os setenta, era imposible que cruzara desde aqu&iacute; hasta el otro pueblo de tanta vegetaci&oacute;n y animales salvajes que hab&iacute;a&rdquo;. Mamadou Sane, de 50 a&ntilde;os, se&ntilde;ala lo que queda de todo aquello, unos pocos &aacute;rboles diseminados, hierba seca y una enorme barranquera que se agranda en cada estaci&oacute;n de lluvias y que se ha llevado por delante el viejo puente. Al desaparecer la cubierta vegetal, el agua se va llevando la tierra. &ldquo;Es un secreto de Polichinella. El bosque de Pata y sus alrededores est&aacute;n amenazados y todos saben que la culpa es de la extracci&oacute;n ilegal de madera. Algunos son senegaleses, pero la mayor&iacute;a gambianos. Vienen de noche, cortan y se la llevan a Gambia para venderla all&iacute;&rdquo;, asegura Aliou Mballo, animador de la organizaci&oacute;n FODDE.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n que sufre el bosque es enorme. Durante a&ntilde;os, esta zona, situada entre Gambia y Senegal, ha sido un lugar atractivo para la apertura de nuevos campos de cacahuete, sobre todo por parte de agricultores venidos de la zona de Saloum, m&aacute;s al norte. Los ganaderos hacen pastar a sus animales en el bosque. Y los &aacute;rboles se usan de manera intensiva, transform&aacute;ndose en le&ntilde;a para cocinar o en madera para la construcci&oacute;n de viviendas. La protecci&oacute;n legal de la que goza el bosque de Pata no impide su lenta destrucci&oacute;n. &ldquo;S&oacute;lo hay un agente gubernamental para una franja de 100 kil&oacute;metros. Es imposible que controle todo&rdquo;, recalca Mballo. El hecho de que est&eacute; cerca de la frontera facilita la actividad ilegal.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto SAGE puesto en marcha por la ONG espa&ntilde;ola <a href="http://www.alianzaporlasolidaridad.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza por la Solidaridad</a> en el a&ntilde;o 2011 centra parte de sus esfuerzos en tratar de frenar la desaparici&oacute;n de la masa forestal y en la restauraci&oacute;n de los espacios degradados. Con el apoyo de FODDE y los comit&eacute;s creados ex profeso entre las distintas comunidades se han seleccionado voluntarios para que se encarguen de la vigilancia del bosque.
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        Alianza ha repartido 260 bicicletas para que puedan desplazarse y 260 carretillas para el transporte de distinto material, as&iacute; como botas y bombas de agua. Uno de los problemas m&aacute;s extendidos es el de los incendios forestales, tanto intencionados como accidentales, que se extienden sin control como una plaga fatal. Estos vigilantes son clave tanto en su prevenci&oacute;n como en su extinci&oacute;n, para lo que reciben formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de Diabougou hay un vivero. En total se han construido seis, de los que saldr&aacute;n los plantones que se usen en las campa&ntilde;as de reforestaci&oacute;n. Y es que, seg&uacute;n Sara Carvajal, t&eacute;cnico de ordenaci&oacute;n del territorio de APS, &ldquo;en esta zona nos hemos centrado en una estrategia de restauraci&oacute;n, la masa forestal ha sufrido una degradaci&oacute;n enorme, as&iacute; como el suelo. La presi&oacute;n antr&oacute;pica es elevada sobre el bosque, uno de los problemas es que hay mucha gente que viene a usar los recursos forestales, tanto de Senegal como de la cercana Gambia, pero tambi&eacute;n a ocupar tierra cultivable&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Muebles de bamb&uacute;, bosques en crisis</h3><p class="article-text">
        A decenas de kil&oacute;metros hacia el sur, otra frontera, en este caso la que divide a Senegal con Guinea Bissau. Aqu&iacute; el bosque no est&aacute; tan deteriorado como en el norte, pero tambi&eacute;n es urgente la protecci&oacute;n de lo que queda. El recurso m&aacute;s deseado en esta zona es el bamb&uacute;, que crece de forma natural y que se usa para la construcci&oacute;n de muebles y para el vallado de las propiedades. Esta presi&oacute;n ha provocado que haya pr&aacute;cticamente desaparecido de la parte senegalesa, no as&iacute; de la guineana, lo que provoca que muchos senegaleses crucen a territorio guineano para cortarlo de manera ilegal, lo que ya ha generado problemas con el servicio de protecci&oacute;n de bosques de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Se hace necesario buscar una estrategia de gesti&oacute;n compartida de los espacios forestales en las zonas transfronterizas. Y Alianza lleva tres a&ntilde;os trabajando intensamente y en estrecha colaboraci&oacute;n con la poblaci&oacute;n y los t&eacute;cnicos locales en un documento, llamado el Plan de Ordenaci&oacute;n y Gesti&oacute;n de los Espacios Transfronterizos (PAGET), que pretende ofrecer soluciones consensuadas a todos estos problemas.
    </p><p class="article-text">
        Ibrahima Balde es el presidente del comit&eacute; PAGET de Pirada (Guinea Bissau). &ldquo;Los senegaleses y nosotros somos hermanos, nos hemos relacionado siempre, incluso hay muchos matrimonios entre personas de un lado y otro de la frontera. Nunca tuvimos un problema grave entre nosotros, siempre lo resolvimos todo con las autoridades locales. Es cierto que hay algunas discusiones relacionadas con la tierra o con el bosque, con el tema de la ca&ntilde;a que vienen a cortar, pero con el PAGET tenemos un espacio en el que sentarnos y discutir&rdquo;, asegura.
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        El bosque de Cupuda, que se extiende entre ambos pa&iacute;ses, es un peque&ntilde;o para&iacute;so natural bien conservado en el que habitan distintas especies de p&aacute;jaros, hienas, monos, fac&oacute;queros, conejos o serpientes, entre otros animales. Sin embargo incluso all&iacute; la combinaci&oacute;n fatal de las sequ&iacute;as y los incendios forestales provocados para la explotaci&oacute;n ilegal de madera est&aacute;n acabando con este oasis. En esta zona, el proyecto SAGE est&aacute; fomentando la repoblaci&oacute;n de distintas especies buenas para la madera, como el pau de sange o la acacia, lo que permite mantener la cobertura forestal pero tambi&eacute;n un posible aprovechamiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde los a&ntilde;os ochenta se ha visto un fuerte incremento de las plantaciones de &aacute;rboles de anacardo, ocupando incluso antiguas zonas de cultivos de subsistencia, debido a la promoci&oacute;n llevada a cabo por el Gobierno de Guinea Bissau de esta especie. La situaci&oacute;n empieza a ser preocupante porque empieza a parecerse demasiado a un monocultivo. De hecho, la comercializaci&oacute;n de anacardo ya es una de las principales actividades econ&oacute;micas a ambos lados de la frontera. Sin embargo, hay una pega. Seg&uacute;n Carvajal, &ldquo;esta especie deteriora el suelo y se convierte en un problema cuando se planta de manera intensiva. Adem&aacute;s en muchos casos han ocupado campos que estaban en su periodo de barbecho, que pod&iacute;an seguir siendo productivos para la agricultura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en la zona de Pata, con el problema de la explotaci&oacute;n ilegal de madera para su uso como combustible o su venta en Gambia, como en la zona de Wasadou-Pirada, donde el corte de bamb&uacute; para ser llevado a Senegal se practica de manera intensa, esta utilizaci&oacute;n descontrolada del bosque genera problemas intercomunitarios, por lo que se hace necesaria una gesti&oacute;n  consensuada. Vigilar es importante, pero no puede ser la &uacute;nica opci&oacute;n. En este marco, el PAGET cobra todo su sentido. &ldquo;No es que no exploten los recursos, es que lo hagan de una manera ordenada y sobre todo sostenible. Por ejemplo en la zona de Cupuda hay un enorme potencial de explotaci&oacute;n forestal, est&aacute; infravalorizado&rdquo;, remata Carvajal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[José Naranjo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2015 17:25:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Bosques,Alianza por la Solidaridad]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Heriberta, 70 años cargando agua sobre su cabeza y ya tiene un grifo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/heriberta-cargando-agua-cabeza-grifo_1_4320067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/619909d5-47d1-4469-a533-88cb57722a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Heriberta, 70 años cargando agua sobre su cabeza y ya tiene un grifo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 3.500 familias de Nicaragua tienen agua potable gracias a un proyecto de la ONG española Alianza por la Solidaridad y su socia Amunorchi</p><p class="subtitle">Algunas vecinas de comunidades cercanas a las de Heriberta continúan cargando bidones para acceder al agua, lo que dificulta la educación de los niños y la salud de las familias</p><p class="subtitle">En el Día Mundial del Agua, 22 de marzo, muchas regiones carecen de acceso al 'vital líquido', como lo denominan los vecinos del municipio de Cinco Pinos, el 40% sin agua corriente</p></div><p class="article-text">
        Heriberta Estrada tiene de 78 a&ntilde;os y, de ellos, ha tardado 70 en tener agua potable en su peque&ntilde;a casa de Chinandega, en el noroeste de Nicaragua. Desde que recuerda, hasta hace apenas unos meses, ha cargado un bid&oacute;n sobre su cabeza para transportarla desde el r&iacute;o hasta su hogar, lo mismo que siguen haciendo, cada d&iacute;a, sus vecinas de comunidades cercanas. Heriberta y su hija Benem&eacute;rita ya no gastan as&iacute; sus fuerzas, pues forman parte de las 3.500 familias nicarag&uuml;enses beneficiadas por un proyecto realizado por Alianza por la Solidaridad, en colaboraci&oacute;n con su socia Amunorchi, que ha logrado colocar &ldquo;un grifo&rdquo; en los hogares m&aacute;s humildes del departamento de Chinandega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca pens&eacute; que esto podr&iacute;a pasarme, es un sue&ntilde;o: abrir el grifo y mirar c&oacute;mo cae l&iacute;quido. No me canso de verlo y de pasar la mano por debajo para darme cuenta de que es real&rdquo;, reconoce agitando los brazos, mientras una sonrisa ilumina sus ojos. No tener agua en su casa ha supuesto una dura y triste p&eacute;rdida de tiempo en su vida. Caminatas de kil&oacute;metros que le hicieron perder la oportunidad de aprovechar la escuela, dedicarse a su familia o recuperar fuerzas. Son d&iacute;as, meses y a&ntilde;os que ha pasado midiendo lo que pod&iacute;a beber para saciar la sed. Siempre escatimando para asearse y no sentirse sucia. D&iacute;as, meses y a&ntilde;os viendo a sus seres queridos enfermar por beber agua contaminada.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, su cara salpicada de arrugas refleja felicidad y el incre&iacute;ble cambio que ha supuesto la llegada del agua potable a su vivienda, en el municipio de Cinco Pinos, en un distrito donde, sin ser des&eacute;rtico, el 40% de la poblaci&oacute;n no dispone del 'vital l&iacute;quido', como lo llaman los vecinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es una zona de malas carreteras y con las comunidades aisladas unas de otras. El lugar donde nos encontramos tiene clima tropical seco, con escasas lluvias y un verano muy caluroso. No hay muchos recursos h&iacute;dricos y estos (r&iacute;os, cascadas, quebradas) se secan con facilidad. Adem&aacute;s, hay problemas de deforestaci&oacute;n porque la gente necesita cortar le&ntilde;a para el consumo y para la ganader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El programa de Alianza por la Solidaridad, financiado por el Fondo para Agua y Saneamiento de la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n para el Desarrollo (AECID), comenz&oacute; en 2012 y finalizar&aacute; a lo largo de 2015. Gracias a &eacute;l las familias disponen de agua en casa con solo abrir un grifo y tambi&eacute;n de letrinas, que se revisten para que no filtren al acu&iacute;fero. Pasado el tiempo, los residuos de la letrinas quedan transformados en abono org&aacute;nico que se utiliza en los cultivos. Los municipios beneficiados son Villanueva, Somotillo, Santo Tom&aacute;s, San Francisco del Norte, San Juan de Cinco Pinos y San Pedro del Norte.
    </p><h3 class="article-text">Derecho Humano al Agua: de calidad y sin mal sabor</h3><p class="article-text">
        En los trabajos, Alianza por la Solidaridad ha empleado mano de obra comunitaria, lo que ha mejorado su formaci&oacute;n de cara al futuro. El programa incluye tambi&eacute;n la reforestaci&oacute;n de la zona: los &aacute;rboles son fundamentales para intentar aplacar los efectos de la sequ&iacute;a y proteger las zonas de recarga h&iacute;drica.
    </p><p class="article-text">
        Con el trabajo que realiza la ONG espa&ntilde;ola se pone fin a un panorama de mujeres que soportan sobre sus cabezas el peso de bidones de 20 litros de agua; ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no iban a la escuela porque deb&iacute;an caminar durante horas para llegar a los r&iacute;os y pozos; y familias, que enfermaban porque beb&iacute;an agua contaminada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Omar Aguilar, integrante del equipo t&eacute;cnico de Alianza en Nicaragua, explica c&oacute;mo es el proceso: &ldquo;Si encontramos un pozo hacemos una prueba de bombeo para ver si tiene capacidad suficiente. Lo reactivamos, lo mejoramos y lo utilizamos. Instalamos una bomba el&eacute;ctrica y ponemos un tanque de almacenamiento en las viviendas. Las tuber&iacute;as se colocan donde la familia dice que quiere tener el grifo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso, en el caso de que el pozo disponga de agua de calidad. Si no, hay que perforar y encontrar una nueva fuente de suministro. &ldquo;Con el Derecho Humano al Agua nos referimos no solo a llevar el suministro, sino a que &eacute;ste sea de buena calidad y que no tenga mal sabor&rdquo;, aclara Aguilar. El equipo t&eacute;cnico de Alianza se encarga adem&aacute;s de analizar el l&iacute;quido en el laboratorio para determinar si es apto para el consumo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La comunidad de El Cerro es una de las beneficiadas por este proyecto. Ermisenda del Socorro lava ropa en su casa con el grifo al lado. &ldquo;Antes ten&iacute;a que caminar horas para llegar a unos lavaderos que hay en el r&iacute;o. Me quitaba mucho tiempo y ten&iacute;a que volver adem&aacute;s con un bid&oacute;n de agua para otras tareas del hogar. Me dol&iacute;a el cuello del peso&rdquo;, cuenta. Iris Ramona Mej&iacute;a, su vecina, tiene un hijo de siete a&ntilde;os, Josu&eacute;, que sufre una discapacidad. &ldquo;He notado much&iacute;simo las ventajas de tener el agua en casa para cuidarle. Es de buena calidad y le sienta bien. Antes siempre se pon&iacute;a enfermo con diarreas y v&oacute;mitos&rdquo;, se&ntilde;ala. Su marido, Jos&eacute; Soriano, es agricultor. No tener que desplazarse a diario a r&iacute;os y pozos le deja m&aacute;s tiempo para dedicarse al campo y al trabajo con los animales.
    </p><h3 class="article-text">Familias que se turnan para cargar bidones</h3><p class="article-text">
        Estos testimonios contrastan con el de comunidades vecinas que a&uacute;n no tienen agua potable. El proyecto est&aacute; pendiente de una segunda fase que permitir&iacute;a ampliar los beneficios a m&aacute;s vecinos. En El Naranjo, Yariksa, de 12 a&ntilde;os, se levanta todos los d&iacute;as a las cuatro de la ma&ntilde;ana para ir a recoger agua a un pozo y poder estar de vuelta a las siete para entrar a clase. Su madre explica que toda la familia tiene que turnarse para acarrear bidones. &ldquo;El rendimiento de un ni&ntilde;o que bebe poco agua o de mala calidad es bajo; si adem&aacute;s tiene que acarrearla, se nota en su concentraci&oacute;n en clase&rdquo;, advierte Omar Aguilar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el peque&ntilde;o Osmar Aguilera tiene que levantarse bien temprano para ir a lavarse al pozo antes de ir a la escuela. Como &eacute;l, los vecinos de El Naranjo a&uacute;n tienen que poner el agua a calentar al sol para tratar de eliminar las bacterias; a&uacute;n tienen que recoger la que les llega en forma de lluvia y almacenarla para los meses m&aacute;s secos. Por eso esperan con ilusi&oacute;n el d&iacute;a en que por fin puedan tener un grifo en casa y vivir la misma felicidad que hoy refleja la cara de la anciana Heriberta.
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      <dc:creator><![CDATA[Susana Hidalgo, Pedro Armestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/heriberta-cargando-agua-cabeza-grifo_1_4320067.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2015 18:36:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Heriberta, 70 años cargando agua sobre su cabeza y ya tiene un grifo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alianza por la Solidaridad,Día Mundial del Agua]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[“Eliminar la posibilidad de la alternancia, con una gran coalición PP-PSOE, es un disparate”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/coalicion-pp-psoe-podemos-solidaridad-pobreza-desigualdad_1_4336250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f38dd12-4a64-4d9b-90aa-ff8e7157fbee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente de la ONG Alianza por la Solidaridad, Juan Manuel Eguiagaray. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exdirigente socialista, ministro con Felipe González y presidente de la ONG Alianza por la Solidaridad cree que Podemos es "un conjunto de inconsecuencias unidas a un grito de cabreo muy importante. Y tampoco sé lo que va a durar".</p><p class="subtitle">"Pretender que quienes como ETA han sido derrotados sean ahora los que exijan a los demás pasos, pues es un poco ridículo", apunta Eguiagaray, que en todo caso ve a Rajoy un "poco pasivo" para finiquitar definitivamente la página negra del terrorismo.</p><p class="subtitle">"La especie humana es un conjunto de irracionalidades a la enésima potencia", admite, aunque huye de pronósticos catastrofistas que consideran que los humanos se extinguirán como los dinosaurios.</p><p class="subtitle">"A veces los Gobiernos toman medidas aparentes en la lucha contra el yihadismo que con el paso el tiempo se ve que muy pocas han tenido realmente sentido", sostiene Eguiagaray.</p></div><p class="article-text">
        Juan Manuel Eguiagaray (Bilbao, 1945) lo ha sido casi todo en la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola. Atacado por el virus de la pol&iacute;tica desde muy joven, el que fuera ministro en dos Gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez y negociador en las conversaciones con ETA en Argel en 1989 ve al presidente Mariano Rajoy &ldquo;un poco pasivo&rdquo; para finiquitar definitivamente la p&aacute;gina negra del terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Eguiagaray, que dirigi&oacute; el socialismo vasco entre 1985 y 1988, cree que Podemos, la formaci&oacute;n que lidera Pablo Iglesias, es un &ldquo;conjunto de inconsecuencias unidas a un grito de cabreo muy importante&rdquo;, pero en ning&uacute;n caso defender&iacute;a una gran coalici&oacute;n PP-PSOE para evitar la alternancia en Espa&ntilde;a. Ahora preside la ONG Alianza por la Solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ve el mundo desde la atalaya de una ONG?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La crisis nos ha golpeado de una manera tan inmediata, amigos, vecinos, familiares, que da la sensaci&oacute;n de que no hab&iacute;amos pasado por una situaci&oacute;n como esta hace mucho tiempo. Pues cuando uno piensa en el mundo del subdesarrollo, de la pobreza y de la falta de esperanza, la verdad es que lo que ocurre en Europa es un horror desde muchos puntos de vista, pero el principal sentimiento y reflexi&oacute;n que me viene a la cabeza es que no podemos olvidarnos de millones de personas que ciertamente hac&iacute;a ya muchas d&eacute;cadas que no ten&iacute;an esperanza. Nosotros la hemos perdido ahora y creemos que es temporal, esas personas nunca han tenido nada que se parezca a la esperanza. Lo que me sobrecoge son las desigualdades en el Mundo: nuestra reflexi&oacute;n sobre el mundo en desarrollo gira en torno a la reducci&oacute;n de la pobreza en t&eacute;rminos globales, lo cual es verdad, pero las desigualdades no paran de crecer ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Imagino que proyectos como el que os acaba de premiar la ONU para que 600 mujeres en Guinea-Bisaua puedan ser propietarias de la tierra que cultivan ayudan a luchar contra esas desigualdades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un granito de arena, ciertamente, en una inmensa playa. Es muy poco, pero es susceptible de crecer en esperanza y de generar movimiento autosostenido y sostenible. El gran tab&uacute; que tocaba vencer all&iacute; es que las mujeres pudieran ser propietarias de sus tierras, cosa que no estaba impedido jur&iacute;dicamente en Guinea-Bisau, pero s&iacute; lo imped&iacute;an la tradici&oacute;n y las costumbres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez m&aacute;s la maldici&oacute;n de la tradici&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que muchas veces las costumbres son mucho m&aacute;s poderosas que las leyes. Es que a veces incluso los hombres les privaban de las tierras que hab&iacute;an cultivado, a veces por el tema de la autonom&iacute;a que ellas iban a alcanzar. Ellas han ganado autoconsideraci&oacute;n y al mismo tiempo es un factor econ&oacute;mico y de desarrollo. Es un paso muy esperanzador, peque&ntilde;o claro, pero que le produce a uno una inmensa sonrisa cuando ve que las mujeres tienen el t&iacute;tulo, el papel en sus manos que les da el derecho a explotar esas tierras durante m&aacute;s de 90 a&ntilde;os. Y tiene que ver con sostenibilidad, medio ambiente y con derechos de las mujeres. Es un peque&ntilde;o cambio social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sacar a millones de mujeres de la pobreza, pasa por la cooperaci&oacute;n al desarrollo sostenible o por un cambio en las reglas de juego internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es incompatible. Es obvio que hay que cambiar las reglas de juego a nivel internacional: casi todos los grandes problemas no resueltos tienen que ver con la falta de adecuaci&oacute;n de nuestras estructuras de gobierno, de toma de decisiones para problemas globales con este mundo de tribus que es la humanidad: pueblos, familias, razas, pa&iacute;ses, estados, regiones o de clubes de futbol. Y los problemas medioambientales, de pobreza, la evasi&oacute;n fiscal, etc exigen gobiernos globales, que tengan jurisdicci&oacute;n sobre todos los territorios d&oacute;nde viven esas pl&eacute;yades de tribus que componen la raza humana. Esta es la gran reflexi&oacute;n pendiente y el problema en la era de la globalizaci&oacute;n.: hay que avanzar de manera m&aacute;s decidida hacia niveles de gobernanza global de estos problemas. Y eso hay que complementarlo con los trabajos de la sociedad civil, que se movilizan por causas ciudadanas, de las mujeres de Guinea-Bisau o de Colombia u otro lugar donde haya una lucha por la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha tenido oportunidad de leer un libro muy sencillo pero brutal en sus conclusiones. Me refiero a &ldquo;10.000 millones&rdquo;, de Stephen Emmott, quien defiende que hagamos lo que hagamos el resultado es la desaparici&oacute;n de la especie, que el monstruo es la &ldquo;humanidad desarrollada depredadora&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do algunas rese&ntilde;as. No participo un poco de esas visiones catastr&oacute;ficas de la humanidad, lo cual est&aacute; muy lejos de pensar que me parezcan que no tengan fundamento. De hecho, doy la m&aacute;xima importancia a este tipo de mensajes porque sirven para concienciar a la gente. La especie humana es un conjunto de irracionalidades a la en&eacute;sima potencia, pero de vez en cuando se producen tambi&eacute;n movimientos que conducen por acci&oacute;n y reacci&oacute;n a reorientarse en mejores direcciones. Algunas de las profec&iacute;as sobre el fin del mundo en el pasado, por ejemplo aquella del Club de Roma sobre la sostenibilidad y los l&iacute;mites del crecimiento, pues luego no se han cumplido del todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bueno, Emmot m&aacute;s que profeta es un investigador que, junto a un equipo interdisciplinar, ensaya nuevos m&eacute;todos para solucionar problemas cient&iacute;ficos clave.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que ahora toda la preocupaci&oacute;n por el cambio clim&aacute;tico, que tiene unos fundamentos cient&iacute;ficos indiscutibles, es un tema de la m&aacute;xima importancia y, ciertamente, muchos venimos alertando acerca de que no se est&aacute;n tomando medidas. Lo que est&aacute; por ver es que nuestro final sea del de los dinosaurios, creo que aun tenemos alguna esperanza y palancas por hacer. La humanidad reacciona tarde y mal, pero reacciona, y algunas cosas estamos en condiciones de hacer para evitar los cataclismos que se anuncian, aunque seguro que ten&iacute;amos que haberlas hecho hace mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que no es una predicci&oacute;n es el avance del Yihadismo en el mundo y el problema con el Estado Isl&aacute;mico (ISIS)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es desconcertante. Las soluciones que, en t&eacute;rminos extremos con las que a veces se produce el debate, como es la utilizaci&oacute;n exclusivamente de las armas y de la guerra como forma de combatir el horror y las matanzas del Estado isl&aacute;mico. U otro enfoque m&aacute;s ingenuo como el que defiende la bondad de las personas, que es lo que nos conducir&aacute; a que nos entendamos gentes de culturas y civilizaciones tan distintas. Tenemos un problema muy mal resulto. Creo que no hay una soluci&oacute;n &uacute;nica y hay que trabajar a muy largo plazo. Hay que eliminar la frustraci&oacute;n de la pobreza y la desesperanza, que siempre es la ra&iacute;z de casi todos los males. Y en segundo lugar, no podemos aceptar que unos tengan distintos derechos que otros. Hay valores que no son compatibles con la sociedad humana y la civilizaci&oacute;n, sobre todo los que niegan el derecho al diferente a existir. Y luego combinarlo todo con el derecho a defenderse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo eso es muy l&oacute;gico, pero mientras tanto las recetas que aplican los Estados en caliente tienden casi siempre a recortar derechos civiles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hombre, los gobiernos no pueden dejar de atender esas cosas. Los temas de seguridad son a veces el comienzo de problemas muy, muy serios. Y a veces pretenden vendernos como soluciones lo que no son m&aacute;s que medidas puramente cosm&eacute;ticas. El aumento de la penalizaci&oacute;n de determinados aspectos delictivos tiene muy poco que ver con la resoluci&oacute;n de los problemas o que tenga efectos disuasorios. A la gente desesperada le da igual estar 20 a&ntilde;os en la c&aacute;rcel que 15 o 13. Otra cosa es la mejora de la informaci&oacute;n o de los mecanismos de prevenci&oacute;n. Pero en estos temas, la propaganda y el af&aacute;n de aparecer como el que hace algo en momentos de desesperaci&oacute;n explican algunas medidas que toman los Gobiernos. Ya lo vimos el 11-S en EE UU, y lo hemos visto all&aacute; donde se ha producido un atentado serio. A veces los Gobiernos toman medidas aparentes en la lucha contra el yihadismo que con el paso el tiempo se ve que muy pocas han tenido realmente sentido.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Usted que lo ha sido casi todo en la pol&iacute;tica, l&iacute;der del PSE, diputado, delegado del Gobierno, ministro&hellip; &iquest;a&ntilde;ora la pol&iacute;tica activa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que si a&ntilde;oro? (risas). No, a&ntilde;orar no es la palabra. No me puedo ni desinteresar, ni desenganchar de la pol&iacute;tica. Es important&iacute;sima en la vida de la gente, todos somos pol&iacute;ticos, ahora que est&aacute; tan de moda decir que los pol&iacute;ticos son todos unos impresentables. Pues yo creo que hay que reivindicar la pol&iacute;tica, desde las actitudes honestas y con prestigio, claro. Estamos asistiendo a un debate en el que el mal hacer de los partidos tradicionales ha generado un vac&iacute;o enorme en t&eacute;rminos de respuesta a una situaci&oacute;n de angustia y de malestar colectivo. Y se ha hecho omnipresente una posici&oacute;n o posiciones en el que, sin el menor af&aacute;n de coherencia ni de an&aacute;lisis entre las causas y los efectos o los remedios y los objetivos, y ampar&aacute;ndose en esta insatisfacci&oacute;n y cabreo generalizado parece abrirse una especie de esperanza innominada en que las cosas ser&aacute;n mejores si nos enfocamos por un mundo que ni siquiera sabemos cu&aacute;l es. Este debate est&aacute; ah&iacute; y es solo el primer asalto y creo que acabar&aacute; por racionalizarse.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ha habido un espasmo colectivo de negaci&oacute;n de lo que exist&iacute;a, esto no nos gusta o no nos gusta en los t&eacute;rminos en los que existe, creo que el PP y el PSOE han sido muy malos en su capacidad de explicar de d&oacute;nde ven&iacute;amos, y donde est&aacute;bamos. Han preferido mucho m&aacute;s tirarse mutuamente de las orejas en esto y en lo otro que en hacer una explicaci&oacute;n valiente y pedag&oacute;gica de los l&iacute;mites y las posibilidades reales de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Y hay otros que, por el contrario, con una enorme libertad y tambi&eacute;n una inmensa dosis de oportunismo simplemente prometen un horizonte incierto lleno de felicidades y de superaci&oacute; de los males pasados si decir ni c&oacute;mo ni por qu&eacute;. Este es el panorama, bastante desalentador desde el punto de vista racional. Deber&iacute;amos ser capaces de discutir cu&aacute;les son los problemas que tenemos, que es lo que queremos alcanzar y cu&aacute;les los medios m&aacute;s eficaces para lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deben de haberlo explicado muy mal los dos grandes partidos, PP y PSOE, visto el hartazgo de la ciudadan&iacute;a. Se habla ya del final del bipartidismo en Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy persuadido de ello, s&iacute;. Pero no es de ahora, creo que se vienen explicando muy mal las cosas. La tarea de los gobernantes no es solo prometer mejoras, sino tambi&eacute;n explicar por qu&eacute; cuando se hacen las cosas que a la gente no le gustan pues por qu&eacute; hay que hacerlas. Eso es mejor que la opci&oacute;n alternativa de dejar de hacerlas. Si uno no tiene valor de ponerse delante de las c&aacute;maras para explicar lo que la gente no quiere o&iacute;r al final acaba por ocurrir estas cosas. Falta pedagog&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues esa pedagog&iacute;a le tocar&aacute; hacerla al nuevo l&iacute;der del PSOE, Pedro S&aacute;nchez, usted c&oacute;mo le ve porque la marca PSOE est&aacute; por los suelos. &iquest;Le recuerda esto en algo al PASOK en Grecia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, cada uno puede hacer las alegor&iacute;as y comparaciones que quiera. Creo que hay una crisis muy gorda, pero me da la sensaci&oacute;n de que estamos en el primer acto de un proceso que est&aacute; muy lejos de haberse consolidado. Es como cuando uno hace un flan y el flan est&aacute; tembloroso y no se sostiene. Esto no ha cuajado, no se sabe por d&oacute;nde van a ir las cosas, falta alg&uacute;n tiempo. Hay tendencias y registros y alguna de ellas se consolidar&aacute;. Si yo prometo la felicidad a la gente y no le digo c&oacute;mo y al final tengo que explicar que no he alcanzado la felicidad, igual van a tener un problema antes o despu&eacute;s. Hay que pedir un poco de coherencia. Las siglas son importantes, pero tambi&eacute;n lo es la recomposici&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas que de verdad puedan servir para resolver los problemas que tiene este pa&iacute;s: recuperar la confianza en si mismo y volver otra vez a un mundo de existencia de derechos y garant&iacute;as, en una situaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s aseada y no crecer como hasta ahora gracias al ladrillo. No hay una autocr&iacute;tica colectiva: todos hemos sido responsables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hombre, los que gobiernan m&aacute;s, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos m&aacute;s y otros menos, evidentemente. Los que gobiernan, claro, por definici&oacute;n, tienen m&aacute;s. Lo que est&aacute; claro es que la econom&iacute;a debe tener unos fundamentos distintos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha hablado de un primer acto; &iquest;el segundo podr&iacute;a ser una gran coalici&oacute;n entre PP y PSOE?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espero que no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted no est&aacute; a favor, entonces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada, para nada. Cuando un pa&iacute;s est&aacute; a punto de hundirse, entonces cabe que los extremos que han servido para garantizar una cierta alternancia hagan un esfuerzo en com&uacute;n o en temas puntuales. Pero de ah&iacute; a eliminar la posibilidad de la alternancia es un disparate. Yo no estoy a favor de un proceso de uni&oacute;n o convergencia entre el PSOE y el PP. Estoy muy en contra, de hecho. Pero, en fin, estas cosas hay que hablarlas con los resultados en la mano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por entendernos, que aunque gane Podemos usted no cree que se hunda Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si Podemos es un desastre, ni s&eacute; lo que va a durar. Ahora me parece un conjunto de inconsecuencias unidas a un grito de cabreo muy importante. Cabreo que por cierto yo tambi&eacute;n comparto en muchas cosas. Pero de ah&iacute; me parece que no surge una acci&oacute;n de Gobierno, hoy por hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; deber&iacute;an hacer los Gobiernos vasco y central para acelerar la disoluci&oacute;n definitiva de ETA, tras m&aacute;s de tres a&ntilde;os del fin de la violencia terrorista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo una cierta reticencia en meterme en un terreno que es afectivamente muy pr&oacute;ximo, pero en el que no quiero desde fuera y con una relativa ausencia del Pa&iacute;s Vasco entrar para evitar que nadie utilice mis palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No me negar&aacute; que la opini&oacute;n de una persona que se sent&oacute; frente a ETA en las conversaciones que el Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez mantuvo en Argel en 1989 siempre es interesante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De verdad que no creo que pueda aportar mucho. En aquel tiempo las cosas eran bastante distintas. Yo tuve la oportunidad de iniciar una parte de esos procesos que luego han tenido varias etapas y acciones. Pero lo que m&aacute;s satisfacci&oacute;n me produce ya no es esta discusi&oacute;n entre ministerios de Interior o de Prisiones, sino el proceso de la sociedad civil. Lo veo mucho m&aacute;s como un proceso de construir la paz a trav&eacute;s de la sociedad civil, que el problema de qu&eacute; hacer con una gente que tiene que cumplir aun muchos a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Hombre si sus decisiones son lo suficientemente firmes, se podr&aacute;n adoptar despu&eacute;s algunas decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero los terroristas siguen sin entregar sus arsenales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El post de ETA necesita un poco de claridad. Las cosas se han dilatado excesivamente por las reticencias para justificar el retraso en la entrega de armas de ETA, y ser&iacute;a bueno acelerarlo. A la vez, lo importante en la sociedad vasca es el proceso de consolidaci&oacute;n de vivir en paz que permite que las personas que han estado enfrentadas desde diferentes sensibilidades puedan encontrar un futuro que les pueda unir y no separar. Que esas sensibilidades puedan entenderse en la construcci&oacute;n de una paz en la que quepamos todos. La sociedad vasca es una sociedad plural y debe encontrar el encaje. Otras cosas suscitan la atenci&oacute;n medi&aacute;tica: Por ejemplo, qu&eacute; pasar&aacute; con la entrega de las armas o esa comisi&oacute;n de verificadores para el desarme, que me parece una cosa funambulesca. En fin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el Gobierno de Mariano Rajoy no puede hacer nada m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno es un poco pasivo dejando que las cosas sigan por su cauce, un poco como lo que hace en otros terrenos, o por desesperaci&oacute;n o por aburrimiento. Pero tampoco los m&aacute;s interesados en encontrar una salida parece que dan muchos pasos. Pretender que quienes han sido derrotados, y no me gusta mucho este lenguaje, sean ahora los que exijan a los otros pasos, pues es un poco rid&iacute;culo. Parece que hay una autojustificaci&oacute;n de la falta de movimiento de cada uno, y es un poco triste. Pero el dato fundamental es que esto es muy dif&iacute;cil que tenga marcha atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo arreglar este asunto de las puertas giratorias? &iquest;Hay que abrir un debate serio y sereno sobre la vuelta de los pol&iacute;ticos a las tareas privadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy muy partidario de eso. La regla aqu&iacute; es convenir reglas claras y convenidas en la plaza p&uacute;blica con luz y taqu&iacute;grafos. Porque parece en estos momentos que todo es sospechoso y se equiparan situaciones sin rigor que no tienen nada que ver: desde los que se sientan en consejos de Administraci&oacute;n sin tener aparentemente ninguna cualificaci&oacute;n para ello, hasta personas que han sido especialistas en la materia. O los que tuvieron un pasado privado antes de entrar en pol&iacute;tica. Es dif&iacute;cil parar esta marea de cr&iacute;tica arrolladora que se asienta adem&aacute;s en el malestar general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted que fue sucesor del entonces delegado del Gobierno Julen Elgorriaga, condenado por la guerra sucia contra ETA, y predecesor de Jos&eacute; Antonio Aguiriano, entre 1989 y 1991 cuando abandona la delegaci&oacute;n, &iquest;a d&oacute;nde va usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hice gran cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se lo pregunto por esa &ldquo;ley no escrita&rdquo; seg&uacute;n la cual a los que hab&iacute;an estado en la primera l&iacute;nea contra ETA se les recompensaba con un destino y sueldo. Ya sabe, el 'caso Kutxabank', que ha afectado al exdelegado del Gobierno Mikel Cabieces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no tuve ninguna paga especial, ni tuve ning&uacute;n problema especial. Pod&iacute;a haber vuelto a la universidad si hubiera dejado la pol&iacute;tica. Fui elegido miembro de la Ejecutiva del PSOE siendo aun delegado del Gobierno en el Pa&iacute;s Vasco. Y estando en la Ejecutiva federal, cobr&eacute; mi salario del partido tras abandonar la delegaci&oacute;n del Gobierno y en las primeras elecciones generales fue candidato por Murcia y saqu&eacute; mi acta de diputado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Guenaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/coalicion-pp-psoe-podemos-solidaridad-pobreza-desigualdad_1_4336250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2015 18:18:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Eliminar la posibilidad de la alternancia, con una gran coalición PP-PSOE, es un disparate”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ETA,Mariano Rajoy,Podemos,Alianza por la Solidaridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grupo de mujeres hace historia en Guinea Bissau al convertirse en propietarias de la tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grupo-mujeres-historia-guinea-bissau_1_5025919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32161be8-424c-48aa-818e-5109aca52695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grupo de mujeres hace historia en Guinea Bissau al convertirse en propietarias de la tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unas 300 agricultoras consiguen cuatro hectáreas de cultivo en un sistema patriarcal en el que el hombre ha sido por tradición el dueño de los terrenos</p></div><p class="article-text">
        La verja se abre y decenas de mujeres, algunas con sus beb&eacute;s a las espaldas, entran a un peque&ntilde;o terreno dispuestas a trabajar con sus manos en los cultivos. Algunas se agachan a arrancar con los dedos las hierbas, otras sacan agua del pozo para regar&hellip; La escena tiene lugar en Sissaucunda, un pueblo de Guinea Bissau y podr&iacute;a ser una estampa m&aacute;s de la realidad africana, sin m&aacute;s trascendencia, si no fuese porque estas mujeres han protagonizado recientemente un hecho hist&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en la historia de este pa&iacute;s fronterizo con Senegal, estas agricultoras han logrado ser propietarias de la tierra. En Guinea Bissau, como en otros pa&iacute;ses africanos, las mujeres labran las tierras, las siembran, participan en la recolecci&oacute;n&hellip; Pero los terrenos pertenecen a los hombres, a sus maridos o padres. As&iacute; ocurre tambi&eacute;n en Tanzania, por ejemplo, donde solo el 1% de las mujeres tiene t&iacute;tulos de tierra legales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, las mujeres de Sissaucunda tambi&eacute;n tienen la documentaci&oacute;n que las acredita como due&ntilde;as de unos peque&ntilde;os campos de cultivo, un papel por el que han sudado y luchado en contra de la burocracia. &ldquo;Hay unas 320 mujeres beneficiadas con cuatro hect&aacute;reas en total. Cultivan para consumo propio productos como cebollas, zanahorias, tomates, berenjenas... y tambi&eacute;n los venden en el mercado&rdquo;, explica Aua Keita, responsable de la ONG local Aprodel, que en colaboraci&oacute;n con <a href="http://www.alianzaporlasolidaridad.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza por la Solidaridad</a> ha impulsado este proyecto. Todos estos cultivos son de secano, una &eacute;poca en las que las agricultoras no estaban acostumbradas a trabajar y en la que, tras la &eacute;poca de lluvias, sol&iacute;an estar paradas. &ldquo;El proceso no fue f&aacute;cil. Las mujeres tuvieron que convencer a muchas autoridades, tocar a puertas, conseguir papeles; pero han sido persistentes en sus intenciones&rdquo;, agrega Keita. La intenci&oacute;n de Aprodel es extender esta pr&aacute;ctica en otras comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en Sissaucunda una ma&ntilde;ana y las mujeres entonan c&aacute;nticos y tocan los tambores. En el grupo est&aacute; Djenabu Djamanca, una de las luchadoras que ha conseguido su trozo de terreno para cultivar. &ldquo;Ahora voy a ser propietaria de la tierra por 30 a&ntilde;os. Voy a poder trabajar yo, y mis hijas, y mis nietas. Eso es un motivo de orgullo&rdquo;, explica esta mujer, que no recuerda la edad que tiene, pero ahora se ha convertido en una de las alumnas de las clases de alfabetizaci&oacute;n para adultos que se imparten en el poblado. Djenabu destaca c&oacute;mo gracias a los nuevos cultivos, la alimentaci&oacute;n es m&aacute;s variada y no se basa solo en el arroz. &ldquo;Yo y el resto de las mujeres nos sentimos m&aacute;s fuertes, tenemos m&aacute;s vitalidad&rdquo;, cuenta, para resaltar a continuaci&oacute;n que lo que ha ocurrido es hist&oacute;rico y un paso m&aacute;s hacia la igualdad en el poblado.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres trabajan la tierra de manera tradicional, pero el proyecto en el que colaboran Aprodel y Alianza por la Solidaridad incluye avances como unos paneles solares para poner en marcha un sistema de riego y evitar as&iacute; el que tengan que acarrear de un lado a otro con los cubos de agua. &ldquo;Queremos que este proyecto sea sostenible. Hemos incluido tambi&eacute;n otras mejoras como la fabricaci&oacute;n de abono org&aacute;nico&rdquo;, se&ntilde;ala Keita. 
    </p><p class="article-text">
        Todo el proyecto tiene un hilo conductor que le une con otras acciones de las ONG implicadas, que es evitar el acaparamiento de tierras en Guinea Bissau. Esta pr&aacute;ctica afecta sobre todo a las mujeres, que son las que finalmente trabajan las tierras y las que se ven expulsadas cuando llega una empresa extranjera y, sin consulta previa, se apropia de los campos de cultivo. As&iacute; ha ocurrido por ejemplo con la <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/expulsado-Guinea-Bissau-Susana-Hidalgo_0_222228021.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresa espa&ntilde;ola Agrogeba, que ha desplazado de sus terrenos a 600 agricultores, en su mayor&iacute;a mujeres</a>. Por eso, hechos hist&oacute;ricos como el ocurrido en Sissaucunda pretenden reforzar el empoderamiento femenino para que pueden defenderse en el caso de que sus derechos sean vulnerados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grupo-mujeres-historia-guinea-bissau_1_5025919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2014 19:39:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de mujeres hace historia en Guinea Bissau al convertirse en propietarias de la tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Economía,Agricultura,Ecología,Alianza por la Solidaridad,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vodafone, tus móviles contaminan el planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vodafone-moviles-contaminacion-alianza-por-la-solidaridad-ong_1_5193312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/382ddce3-715e-41fd-9fb6-a80ef1484fa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vodafone, tus móviles contaminan el planeta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía telefónica acaba de lanzar la campaña 'Nuevo cada año', que alaba el placer que supone estrenar móvil anualmente.</p><p class="subtitle">Cada mes, cientos de miles de piezas de basura electrónica se acumulan en países pobres cargadas con componentes electrónicos que contienen mercurio, plomo, cadmio y otras sustancias tóxicas.</p></div><p class="article-text">
        S&oacute;lo en 2012 se vendieron 1.750 millones  de m&oacute;viles. El ciclo de vida  de los productos tecnol&oacute;gicos cada vez es m&aacute;s corto. Mudamos de m&oacute;vil y  de ordenador como de camisa. Las compa&ntilde;&iacute;as sacan productos nuevos cada  a&ntilde;o para que cambiemos nuestro equipo, aunque no lo necesitemos. Estos  d&iacute;as, en nuestras pantallas, tenemos un caso real de este desprop&oacute;sito.  Vodafone acaba de lanzar la campa&ntilde;a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=zuHoCy1-a5E&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Nuevo cada a&ntilde;o'</a>, en la que una chica muy moderna y ecol&oacute;gica, que va a trabajar en bici, alaba el placer que supone estrenar m&oacute;vil cada a&ntilde;o.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Lo que no cuentan en el anuncio, irresponsablemente, es la consecuencia que ese h&aacute;bito tiene para el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Cada mes, cientos de miles de piezas de basura electr&oacute;nica <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/31/navegante/1320049320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se acumulan en pa&iacute;ses pobres</a> cargadas con componentes electr&oacute;nicos que contienen mercurio, plomo, cadmio y otras sustancias t&oacute;xicas. Eliminar dichos residuos en Europa o EEUU es muy caro. Como est&aacute; prohibido exportar basura a los pa&iacute;ses pobres, la carga llega bajo la <strong>&ldquo;excusa&rdquo; de donaciones solidarias</strong> de material electr&oacute;nico. Pero la mayor&iacute;a de esos componentes no funcionan. Enormes cementerios de residuos electr&oacute;nicos procedentes de los pa&iacute;ses ricos son creados junto a pantanos, bordes de las carreteras o terraplenes.
    </p><p class="article-text">
        En Nigeria, cada mes entran 500 contenedores con material electr&oacute;nico para ser procesado, pero el 75% de esos elementos est&aacute;n averiados y son apilados en monta&ntilde;as de residuos que se queman a cielo abierto. En muchos casos, <strong>los encargados del reciclaje son ni&ntilde;os,</strong> que se exponen, as&iacute;, a niveles de contaminaci&oacute;n muy elevados. La consecuencia de estos vertederos para el medio ambiente es lamentable, ya que causa cada a&ntilde;o miles de refugiados ambientales.
    </p><p class="article-text">
        El colt&aacute;n (un mineral que contienen estos residuos electr&oacute;nicos) financia guerras encubiertas en pa&iacute;ses africanos, como la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, que tienen graves consecuencias para su poblaci&oacute;n: ni&ntilde;os explotados, mujeres violadas, miles de desplazados. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, son pocos los organismos oficiales que reconocen la figura del <em>refugiado ambiental</em>. Lo que est&aacute; claro es que la comunidad internacional necesita dotarse de nuevos instrumentos jur&iacute;dicos para afrontar estos desplazamientos masivos de poblaci&oacute;n que son causados, en muchos de los casos, por la agresiva explotaci&oacute;n de la naturaleza que hemos creado los pa&iacute;ses ricos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Alianza por la Solidaridad, ONG que trabaja por el desarrollo sostenible junto a estas poblaciones que sufren los &ldquo;malos h&aacute;bitos del norte&rdquo;, le <a href="http://www.alianzaporlasolidaridad.org/firmas/vodafone-tus-moviles-contaminan-el-planeta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pedimos a Vodafone</a> que reconsidere esta campa&ntilde;a y fomente una compra m&aacute;s responsable de los m&oacute;viles promoviendo un <strong>consumo responsable</strong>.<strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Freire/ Marta Caravantes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vodafone-moviles-contaminacion-alianza-por-la-solidaridad-ong_1_5193312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2013 18:36:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vodafone, tus móviles contaminan el planeta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vodafone,Móviles,Contaminación,Alianza por la Solidaridad,ONGs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ONG, desconectadas de la movilización social: ¿por qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ong-abandonan-capacidad-movilizar-sociedad_1_5744498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad4b88d8-7797-44ca-9e49-490d934e5c92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ONG, desconectadas de la movilización social: ¿por qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las ONG protagonizaron en los 90 el debate social y ahora la mayoría no consigue conectar con las movilizaciones sociales</p><p class="subtitle">Expertos en cooperación debaten sobre por qué sus causas han perdido fuerza tras las acampadas a favor del 0,7</p></div><p class="article-text">
        En diciembre de 1996, el Paseo de Castellana de Madrid se llen&oacute; de lonas que formaron una acampada para revindicar al Gobierno de entonces (del PP) que incluyese en los presupuestos generales la cesi&oacute;n del 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) como ayuda al desarrollo de los pa&iacute;ses pobres. Miles de personas por todo el territorio espa&ntilde;ol se echaron a la calle a exigir un mundo m&aacute;s justo, y las acampadas se repartieron por todas las ciudades. &ldquo;Yo ten&iacute;a 20 a&ntilde;os y muchas ganas de cambiar el mundo, estaba indignada, como todos los que decidimos acampar. Funcion&aacute;bamos de manera asamblearia, sin logos, no importaba de d&oacute;nde vinieras, importaban las propuestas. El d&iacute;a que llegu&eacute; a Madrid para pasar unos d&iacute;as en la acampada de la Castellana fue muy emocionante: tantas personas no pod&iacute;amos estar&aacute;s equivocadas&rdquo;, recuerda una activista en cooperaci&oacute;n al desarrollo que prefiere queda en el anonimato.
    </p><p class="article-text">
        Casi 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, el porcentaje destinado a cooperaci&oacute;n se sit&uacute;a en un exiguo 0,28% y la movilizaci&oacute;n ciudadana por la ayuda al desarrollo ha quedado pr&aacute;cticamente desactivada. Las Navidades pasadas, la coordinadora de ONG de Espa&ntilde;a protest&oacute; con una acampada simb&oacute;lica en contra de los recortes en Ayuda Oficial al Desarrollo y quiso homenajear as&iacute; a las hist&oacute;ricas acampadas por el 0, 7 de los a&ntilde;os 90. Pero la acci&oacute;n no fue ni mucho menos masiva, sino simb&oacute;lica, y entre muchos activistas es habitual que surja el debate de por qu&eacute; la ciudadan&iacute;a ha desconectado de las ONG, o por lo menos de las grandes y de sus estructuras.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Mart&iacute;nez est&aacute; ahora al frente de Plataforma 2015 y fue impulsor y portavoz de aquellas acampadas del 0,7.  &ldquo;En aquellos a&ntilde;os las ONG surg&iacute;an de grupos de base, de profesores de institutos que buscaban una causa para ayudar, pero con el tiempo las estructuras de las organizaciones se han ido profesionalizando y en un sentido negativo&rdquo;, afirma Mart&iacute;nez. Esa burocratizaci&oacute;n de las ONG es lo que las ha ido separando de la masa social, coinciden varios expertos. &ldquo;El error fue que en la &eacute;poca de vacas gordas, cuando las organizaciones ten&iacute;an dinero, no buscaron el respaldo de la opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, se&ntilde;ala David &Aacute;lvarez, profesor de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid y secretario del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperaci&oacute;n. Para este docente, esta desconexi&oacute;n ONG-sociedad no es la primera vez que pasa: &ldquo;Ya ocurri&oacute; en 1998, con el llamado esp&iacute;ritu de Porto Alegre, las ONG no supieron conectar con los movimientos sociales y se vieron superadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carlos G&oacute;mez Gil tambi&eacute;n es profesor, pero de la Universidad de Alicante, y vivi&oacute; con mucha intensidad aquellas acampadas de los a&ntilde;os 90.  &ldquo;Todo de lo que carec&iacute;a aquel movimiento en su construcci&oacute;n ideol&oacute;gica lo ten&iacute;a de formidable como movilizador social y generador de simpat&iacute;as. Se construy&oacute; en muy poco tiempo un imaginario social sorprendente: pocos sab&iacute;an de lo que se trataba, pero la mayor&iacute;a estaba a favor. Muchas de las personas implicadas en las movilizaciones no conoc&iacute;an a fondo la naturaleza de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola de cooperaci&oacute;n, pero la unanimidad era absoluta en cuanto a la necesidad de alcanzar esa m&iacute;tica cifra del 0,7% de la que todo el mundo hablaba&rdquo;, recuerda G&oacute;mez Gil.
    </p><p class="article-text">
        Pero de ese entusiasmo se pas&oacute;, en &eacute;pocas posteriores, a ONG pendientes de captar m&aacute;s recursos y proyectos que de lanzarse a las calles con la sociedad civil. &ldquo;La consecuencia de todo ello es que buena parte de las ONG han avanzado sobre bases organizativas muy d&eacute;biles mientras alimentaban una elevada dependencia econ&oacute;mica de las instituciones p&uacute;blicas&rdquo;, advierte G&oacute;mez Gil. Los recortes en cooperaci&oacute;n han hecho que vivamos un aut&eacute;ntico fin de ciclo en el &ldquo;oenege&iacute;smo&rdquo; en Espa&ntilde;a, que muchas organizaciones no son capaces de comprender. &ldquo;Creer que los problemas se reducen a una simple cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, de impagos y reducci&oacute;n de subvenciones, es un profundo error, cuando en realidad el problema pasa por haber generado un modelo organizativo basado en la dependencia institucional, en la dependencia pura y dura, en la sumisi&oacute;n econ&oacute;mica y program&aacute;tica&rdquo;, contin&uacute;a este profesor universitario.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro aspecto a tener en cuenta en este &uacute;ltimo ciclo: la crisis en Espa&ntilde;a ha priorizado las protestas de lo que le pasa a la gente aqu&iacute; en detrimento de los de fuera, una separaci&oacute;n que puede ser muy peligrosa a la hora de alimentar los prejuicios. &ldquo;Hay que combatir la pobreza independientemente de donde se produzca, porque si no, se impondr&aacute; el discurso de que son m&aacute;s importantes nuestros pobres que los de fuera&rdquo;, advierte &Aacute;lvarez. En esta l&iacute;nea se expresa tambi&eacute;n Mar&iacute;a Sande, de la ONG Alianza por la Solidaridad: &ldquo;El mayor error que han cometido las organizaciones ha sido presentar las cosas que pasan en el mundo como si en realidad pasaran en lugares diferentes: uno en el Norte, desarrollado, donde disfrut&aacute;bamos de derechos y de condiciones de vida tan deseables, que hab&iacute;a que exportarlos al resto del mundo; y otro en el Sur, en desarrollo, que deb&iacute;a aspirar a alg&uacute;n d&iacute;a llegar a donde est&aacute;bamos nosotros. Los conceptos que hemos utilizado a la hora de explicar nuestro trabajo, no dejan de ser marcos que vienen de la mano de la caridad, de la intervenci&oacute;n puntual, el apoyo a un determinado proyecto... Salvadores y salvados&rdquo;. &ldquo;Precisamente una de las frases que m&aacute;s se repet&iacute;an en las acampadas del 0,7 era &iexcl;No es caridad, es justicia'&rdquo;, agrega otra activista desde el anonimato. &ldquo;Estamos intentando cambiar,  pero no es f&aacute;cil porque todav&iacute;a funcionan  los mensajes antiguos de solidaridad indolora y  nos seguimos empe&ntilde;ando en separar entre pobreza en los pa&iacute;ses ricos y pobres, cuando las causas que la generan son las mismas&rdquo;, agrega Arantxa Freire, tambi&eacute;n desde Alianza por la Solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente esta organizaci&oacute;n ha trabajado una propuesta para volver a hacer conexi&oacute;n entre ONG y movimientos sociales. Esta propuesta se basa, por ejemplo, en un <a href="http://www.observatoritercersector.org/pdf/publicacions/2009-03_crisis_cast.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> que ya en 2008 public&oacute; el Observatorio del Tercer Sector y donde se reclamaba el papel de las organizaciones para luchar contra la crisis y como revulsivo de la ciudadan&iacute;a. Y a&uacute;n queda gente con ganas de hacer muchas cosas, como Lidia Ucher, una de las impulsoras de este propuesta de volver a tomar el pulso a la ciudadan&iacute;a: &ldquo;Estamos articulando todas estas inquietudes, profesionales y personales, para lanzarse a las calles, conociendo el riesgo y la desconexi&oacute;n que hemos tenido con la gente durante demasiado tiempo&rdquo;, apunta Ucher.
    </p><p class="article-text">
        Porque entre las bases de las ONG hay frustraci&oacute;n y descontento al ver que pocas organizaciones participan de manera oficial y con pancartas en las distintas protestas sociales que hay a lo largo del a&ntilde;o, algo que se visualiza en la nula presencia de las grandes estructuras en el movimiento 15-M. &ldquo;El mundo de las ONG en general recel&oacute; del 15M desde el principio, y tambi&eacute;n amplios sectores del movimiento recelaron de unas organizaciones institucionalizadas, acr&iacute;ticas y dependientes de las instituciones, algo que b&aacute;sicamente se ha mantenido hasta la actualidad&rdquo;, se&ntilde;ala G&oacute;mez Gil. Para Sande, a las ONG les ha faltado &ldquo;saber hacer saltar la chispa necesaria para prender la llama de esa ilusi&oacute;n del 15-M. Saber explicarle a la gente que su actitud, su comportamiento como ciudadanos, votantes, consumidores, es clave, y puede cambiar la forma en la que nos tratan&rdquo;, reflexiona esta activista. &ldquo;Desde las ONG nos hemos centrado en mejorar la vida concreta de personas concretas v&iacute;a proyectos. Y eso es importante, pero no es lo &uacute;nico que hemos de hacer, si nuestra visi&oacute;n es efectivamente de cambio social. Y el hecho de no plantear, ni siquiera so&ntilde;ar con ello, cu&aacute;l es ese cambio de sistema necesario, ha sido como ir poniendo tiritas en las hemorragias sin pensar en quitarle el cuchillo al agresor&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Mart&iacute;nez, de Plataforma 2015, tambi&eacute;n es muy cr&iacute;tico con esa apolitizaci&oacute;n de las grandes ONG. &ldquo;Esa neutralidad no es eficaz, al contrario, hay que defender pol&iacute;ticas p&uacute;blicas porque estas sacar&aacute;n a la gente de la pobreza. Parece que ahora con el desmantelamiento de la cooperaci&oacute;n algunas organizaciones est&aacute;n viendo esa necesidad de repolitizarse si quieren sobrevivir&rdquo;, apunta.  
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay expertos que quieren defender a pesar de todo la labor de las organizaciones. &ldquo;Generan muchas filosof&iacute;as, informes y conocimiento para que haya causas por las que movilizarse. Hay ONG con departamentos de estudios que han generado mucha munici&oacute;n para los movimientos m&aacute;s frescos&rdquo;, se&ntilde;ala David &Aacute;lvarez. &ldquo;Amnist&iacute;a o Greenpeace no han perdido esa frescura y sus ideas entroncan con miles de socios que respaldan sus iniciativas. El problema es que hay muchas que no tienen capacidad de movilizaci&oacute;n, y eso hay que destacarlo&rdquo;, agrega. Maite Serrano, directora de la Coordinadora de ONG de Espa&ntilde;a (CONGDE) cree que los problemas a los que se enfrentan las ONG &ldquo;son problemas globales y eso hace que haya cercan&iacute;a entre las demandas de la ciudadan&iacute;a y las organizaciones&rdquo;. &ldquo;Nos queda mucho camino por recorrer y somos conscientes de que tenemos que hacer a la gente part&iacute;cipes m&aacute;s all&aacute; de que hagan una donaci&oacute;n econ&oacute;mica, pero en t&eacute;rminos generales s&iacute; que generamos simpat&iacute;a entre la poblaci&oacute;n&rdquo;, concluye Serrano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ong-abandonan-capacidad-movilizar-sociedad_1_5744498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jul 2013 19:00:06 +0000]]></pubDate>
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