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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raquel Miralles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/raquel-miralles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raquel Miralles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mi primera, y única, película porno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2024060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &Eacute;ramos adolescentes y antes de que nos recogieran para ir a la discoteca del momento, la hermana mayor de mi amiga puso una pel&iacute;cula de Rocco Siffredi. Azotes, bofetadas, arcadas, escupitajos, humillaciones. Todo un variado cat&aacute;logo de violencia disfrazado de sexo. Aquello me debi&oacute; de dejar tan traumatizada que no he vuelto a ver una pel&iacute;cula porno nunca. Ahora, gracias a internet, se consume m&aacute;s pornograf&iacute;a y desde m&aacute;s pronto. El tr&aacute;fico de estas p&aacute;ginas es mayor que el de Twitter, Amazon y Netflix juntos. La edad de inicio es de once a&ntilde;os y uno de cada tres ni&ntilde;os de 10 a 14 consume pornograf&iacute;a de manera regular, algo preocupante, ya que es la informaci&oacute;n m&aacute;s concreta que reciben sobre el sexo.
    </p><p class="article-text">
        El esquema de estas producciones siempre es el mismo: un hombre tiene un deseo y la mujer es el objeto que utilizar&aacute; para satisfacerlo, sin importar lo que ella piense, sienta o desee. En la pornograf&iacute;a hegem&oacute;nica, producir dolor f&iacute;sico es excitante; violar a una mujer que est&eacute; dormida, borracha o en estado de shock, es excitante; rodear a una chica y penetrarla por cualquier agujero de manera simult&aacute;nea es excitante; obligar a una mujer a tragar semen es excitante; forzar o presionar para que el &ldquo;no&rdquo; inicial deje de ser &ldquo;no&rdquo; es excitante. En resumen y como asegura Gabriel N&uacute;&ntilde;ez, la pornograf&iacute;a solo se hace una pregunta: &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s se le puede hacer a una t&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La pornograf&iacute;a hegem&oacute;nica reproduce una visi&oacute;n mis&oacute;gina de lo que es el sexo y construye un deseo masculino en el que el placer no es incompatible con la violencia. &iquest;C&oacute;mo se explica si no que los v&iacute;deos de la violaci&oacute;n de La Manada sean los m&aacute;s buscados? &iquest;C&oacute;mo se explica que en lo que llevamos de 2018 haya habido m&aacute;s violaciones en grupo que en todo 2017? &iquest;C&oacute;mo se explica que casi el 16 por ciento hayan sido grabadas por parte de los agresores?
    </p><p class="article-text">
        Que los hombres disfruten con v&iacute;deos que muestran a mujeres llorando, gritando y sufriendo es solo el primer paso para poder ejercer la violencia. En palabras de Robin Morgan, &ldquo;la pornograf&iacute;a es la teor&iacute;a y la violaci&oacute;n, la pr&aacute;ctica&rdquo;. El l&iacute;mite entre lo que es violencia sexual y lo que no se ha difuminado tanto que muchos hombres todav&iacute;a son incapaces de verla en todo aquello que no sea una violaci&oacute;n violenta en alg&uacute;n callej&oacute;n. Sabemos, sin embargo, que las violaciones no son casos aislados con fines sexuales, sino que son cr&iacute;menes de poder que responden a todo un entramado social apoyado por la pornograf&iacute;a y la masculinidad hegem&oacute;nica. Los hombres construyen y demuestran su identidad en el terreno de la sexualidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no hay una postura unitaria dentro del feminismo respecto a la pornograf&iacute;a, pero todas coinciden en se&ntilde;alar que la industria se ha adue&ntilde;ado de la sexualidad y la ha convertido en odio. La soluci&oacute;n, para unas, pasa por la abolici&oacute;n; y para otras, por la reapropiaci&oacute;n del mensaje para mostrar cuerpos y sexualidades no normativas. En cualquier caso, hasta que lleguemos a una conclusi&oacute;n, necesitamos con urgencia una educaci&oacute;n sexual de calidad, porque mientras he estado inform&aacute;ndome para este art&iacute;culo, hay seis nuevos violadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2024060.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jul 2018 17:05:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mi primera, y única, película porno]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Falta feminismo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2046868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No voy a mentir, ser feminista no es f&aacute;cil. El machismo no est&aacute; en nuestros genes, no lo hemos escogido conscientemente, pero lo hemos interiorizado tanto que somos incapaces de verlo. Todos somos machistas hasta que decidimos dejar de serlo, y es un proceso tan liberador como doloroso, porque remueve tus cimientos y te obliga a replantearte hasta tu propia identidad.
    </p><p class="article-text">
        Yo no recuerdo muy bien cu&aacute;ndo ni c&oacute;mo empec&eacute; a ser feminista, pero si tuviera que hacer balance de c&oacute;mo ha cambiado mi vida, dir&iacute;a que estoy enfadada. He descubierto que los hombres cobran un 14 por ciento m&aacute;s que las mujeres, que ellas dedican el doble de tiempo al cuidado del hogar y de los hijos, que nueve de cada diez casos de anorexia afecta a chicas, que ocho de cada diez prostitutas ejercen en contra de su voluntad, que se denuncia en Espa&ntilde;a una violaci&oacute;n cada ocho horas, que hay 40.000 muertes al a&ntilde;o en el mundo por complicaciones durante el aborto y que la violencia de g&eacute;nero se ha cobrado m&aacute;s de 900 v&iacute;ctimas en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, he descubierto las consecuencias de los micromachismos, los peligros del mito del amor rom&aacute;ntico, la esclavitud de los mandatos del g&eacute;nero, las mentiras que sustentan la historia y que ni en el lenguaje somos iguales. He descubierto, en definitiva, que&nbsp;tenemos menos derechos que la otra mitad de la poblaci&oacute;n, solo por ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Es err&oacute;neo creer que quien no adopta una perspectiva de g&eacute;nero feminista, ve el mundo con neutralidad o imparcialidad. Lo hace desde el adrocentrismo, con el hombre como eje y con la mirada masculina como la &uacute;nica posible y la universal. Estoy de acuerdo con el exdelegado del Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero, Miguel Lorente, cuando afirma que no se puede ser feminista por omisi&oacute;n, puesto que no hacer nada implica colaborar con el sexismo. Y, en este sentido, siento ser pesimista. S&eacute; que la corriente nos lleva a creer que estamos ante una nueva ola y que cada vez hay m&aacute;s conciencia feminista, sin embargo, creo que sobra palabrer&iacute;a y hace falta acci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos somos muy feministas hasta que acusan de acoso sexual a un miembro de tu grupo favorito. Todos somos muy feministas hasta que es tu amigo quien abusa de una mujer que va borracha. Todos somos muy feministas hasta que tu pareja te enga&ntilde;a con otra. Entonces, repetiremos que hay que ver las pruebas, que a qui&eacute;n se le ocurre beber tanto y que es ella la que se ha metido en medio de una relaci&oacute;n. A la hora de la verdad, empiezan las excusas y se echa de menos ese feminismo cotidiano, el que tenemos que tenemos que aplicarnos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ser feminista no es f&aacute;cil, pero no hay alternativa. El feminismo es darte contra un muro una y otra vez, es reconocer tus propias contradicciones y es descubrirte como v&iacute;ctima de un sistema injusto. El feminismo es agotador, pero tambi&eacute;n esperanzador y poderoso. Vale la pena. Al final, es el &uacute;nico camino hacia la verdad y la libertad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2046868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 07:44:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Falta feminismo cotidiano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[País de puteros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2188301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Alguien es capaz de imaginar que una ma&ntilde;ana, de pronto, una mujer se levanta y decide ser puta?&rdquo; Quien hace la pregunta es El M&uacute;sico, que despu&eacute;s de traficar con m&aacute;s de 1.700 mujeres, incluidas menores, lo tiene claro: &ldquo;No hay prostituci&oacute;n que se ejerza libremente&rdquo;. Los datos le dan la raz&oacute;n. Seg&uacute;n la ONU, nueve de cada diez prostitutas en Espa&ntilde;a ejerce en contra de su voluntad. El otro 10 por ciento, probablemente, lo har&aacute; por la pobreza o la precariedad. Aun as&iacute;, miramos hacia otro lado y casi el 80 por ciento, seg&uacute;n el CIS, cree que la compraventa de servicios sexuales es inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una cultura de la prostituci&oacute;n. Quiz&aacute;s algo haya tenido que ver la operaci&oacute;n orquestada por los proxenetas para lavarle la cara al &ldquo;negocio&rdquo;. El M&uacute;sico confiesa en el libro de Mabel Lozano, El proxeneta, que fue un abogado valenciano quien propuso crear la Asociaci&oacute;n Nacional de Empresarios de los Locales de Alterne (Anela) con el objetivo de convencer a la ciudadan&iacute;a de que las mujeres llegaban por voluntad propia, que eran libres para dejarlo y que, adem&aacute;s, ganaban mucho dinero. El portavoz de la asociaci&oacute;n, &ldquo;que se paseaba de plat&oacute; en plat&oacute; defendiendo lo indefendible&rdquo;, en palabras de El M&uacute;sico, era Jos&eacute; Luis Roberto, l&iacute;der de Espa&ntilde;a 2000.
    </p><p class="article-text">
        Hace una d&eacute;cada que en Holanda se legaliz&oacute; la prostituci&oacute;n y que en Suecia se implant&oacute; un modelo abolicionista. Las conclusiones de comparar ambas opciones son interesantes: en el pa&iacute;s n&oacute;rdico, donde se criminaliza al cliente, los compradores de sexo han bajado del 14 al 8 por ciento, mientras que en Holanda, las mafias han aumentado. &iquest;Y en Espa&ntilde;a? Podemos afirmar sin miedo que vivimos en un pa&iacute;s de puteros. Lideramos la clasificaci&oacute;n europea de demanda. El 39 por ciento de los espa&ntilde;oles se ha ido de putas, frente a la media que es del 19 por ciento, seg&uacute;n estudios de Naciones Unidas. Tenemos, incluso, el puticlub m&aacute;s grande de la Uni&oacute;n Europea. Y como la prostituci&oacute;n es alegal, poco se puede hacer, m&aacute;s all&aacute; de sancionar la prostituci&oacute;n callejera a trav&eacute;s de las ordenanzas municipales y de la ley de Seguridad Ciudadana. En Valencia, la Polic&iacute;a Local solo mult&oacute; a 17 clientes en 2017. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los expertos coinciden en que no se puede desvincular el tr&aacute;fico de mujeres y ni&ntilde;as de la prostituci&oacute;n. La trata nace para responder a la gran solicitud de servicios sexuales. De ah&iacute;, que la soluci&oacute;n no pase por la prohibici&oacute;n, sino por la erradicaci&oacute;n de la demanda. Hay que enfocar a los verdaderos protagonistas, que pasan desapercibidos y son casi invisibles: los clientes. Ir de putas es una pr&aacute;ctica integrada. Los hombres, cada vez m&aacute;s j&oacute;venes, acuden a estos clubs, aunque sea a tomar una copa. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Es entretenimiento? &iquest;Es necesidad biol&oacute;gica? No nos equivoquemos, solo es un ejercicio de poder. Los hombres buscan tener a una mujer a su entera disposici&oacute;n, convirti&eacute;ndola en un mero objeto de consumo. Llamemos a las cosas por su nombre, no es libertad sexual, es esclavitud y no sois clientes, sois c&oacute;mplices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2188301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Apr 2018 15:59:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[País de puteros]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Manterrupting” y “mansplaining” o por qué no irte de cena con cinco hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manterrupting-mansplaining-irte-cena-hombres_132_2207001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ir a cenar con cinco colegas hombres puede parecer una actividad rutinaria, incluso aburrida. Pero solo si permaneces en un segundo plano. Si vas a dar tu opini&oacute;n, prep&aacute;rate, porque vas a ser v&iacute;ctima de &ldquo;mansplaining&rdquo; y &ldquo;manterrupting&rdquo;. Vaya por delante que siento utilizar anglicismos, pero el diccionario de lengua castellana todav&iacute;a no tiene palabras para describir estas acciones machistas y el t&eacute;rmino &ldquo;machoexplicaci&oacute;n&rdquo; que propone Fund&eacute;u no acaba de convencerme. En cualquier caso, el &ldquo;mansplaining&rdquo; no es m&aacute;s que la man&iacute;a de los hombres de explicarnos cosas usando ese tono paternalista y condescendiente y el &ldquo;manterrupting&rdquo;, el h&aacute;bito de interrumpirnos constantemente.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer una tonter&iacute;a, pero yo de esa cena volv&iacute;, sin saber muy bien c&oacute;mo, agotada y frustrada. Me hab&iacute;a pasado la noche intentando participar en las conversaciones. No importa tu formaci&oacute;n o que trabajes en un puesto de responsabilidad, ellos te interrumpir&aacute;n y te lo explicar&aacute;n todo, independientemente de si saben de qu&eacute; est&aacute;n hablando o no. No me di cuenta de lo que pasaba hasta que uno me pregunt&oacute; directamente a m&iacute; y antes de que pudiera acabar la primera frase, me interrumpi&oacute; para hablar con el hombre de su izquierda. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Machismo o simplemente mala educaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump interrumpe constantemente a Teresa May. Senadores americanos cortan insistentemente a su compa&ntilde;era Kamala Harris durante las sesiones del Comit&eacute; de Inteligencia del Senado. El rapero Kanye West le quit&oacute; el micr&oacute;fono a Taylor Swift en los Grammys. Un estudio de la Universidad de Pensilvania se&ntilde;ala que los hombres interrumpen tres veces m&aacute;s a una mujer que a un hombre. Y, seg&uacute;n la universidad de Princeton, ellos dominan el 75 por ciento de las conversaciones en reuniones de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es una cuesti&oacute;n de mala educaci&oacute;n? S&iacute;. &iquest;Y de machismo? Tambi&eacute;n. El &ldquo;mansplaining&rdquo; y el &ldquo;manterrupting&rdquo; son una muestra m&aacute;s de la sociedad sexista en la que vivimos. Primero, porque tienen que ver con una relaci&oacute;n de poder desigual, en la que las mujeres somos el segundo sexo. Y segundo, porque se sustentan en prejuicios sexistas que dan por hecho que los hombres son generalmente m&aacute;s cultos y m&aacute;s inteligentes. Es machismo cultural, cotidiano, simb&oacute;lico, pr&aacute;cticamente invisible, pero el resultado claro: que las opiniones de las mujeres sean sistem&aacute;ticamente infravaloradas, lo que genera en ellas inseguridad y autocensura. Se nos recuerda cu&aacute;l es nuestro papel en la sociedad y cu&aacute;les son nuestras limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esta actitud arrogante e irritante de los hombres es una parte m&aacute;s de la &ldquo;guerra&rdquo; diaria de las mujeres. Seg&uacute;n la autora de Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit, todav&iacute;a tenemos que luchar contra la creencia de nuestra superfluidad y contra la constante invitaci&oacute;n al silencio. No exagera cuando asegura que es una &ldquo;guerra por el simple derecho a hablar, a tener ideas, a tener valor, a ser un ser humano&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manterrupting-mansplaining-irte-cena-hombres_132_2207001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Mar 2018 18:19:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[“Manterrupting” y “mansplaining” o por qué no irte de cena con cinco hombres]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En qué piensan los hombres cuando piensan en feminismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/piensan-hombres-feminismo_132_2233319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La otra noche vino un chico a mi casa. Dos besos. &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute;s? &iquest;Una copa? cuando me di la vuelta, estaba pegado a mi estanter&iacute;a cotilleando mis libros. <em>Pol&iacute;tica sexual</em> de Kate Millet, <em>Feminismo para principiantes</em> de Nuria Varela, <em>El g&eacute;nero en disputa</em> de Judith Butler o <em>El cuento de la criada</em> de Margaret Atwood, entre otros. &ldquo;&iquest;Solo lees de feminismo?&rdquo; Le ense&ntilde;&eacute; mis &uacute;ltimas adquisiciones de Zygmunt Bauman para disimular un poco, me dio miedo que cambiara de idea y saliera huyendo. No lo hizo, aunque s&iacute; me sugiri&oacute; que leyera un libro sobre comunismo. &iquest;Fue una estupidez pensar que el feminismo asusta a los hombres? Al fin y al cabo, es un movimiento hist&oacute;ricamente desprestigiado y se intenta ridiculizar a las feministas, calific&aacute;ndolas de amargadas, feas o insatisfechas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; piensan los hombres sobre el feminismo? Esta semana me he dedicado a hacerle esta pregunta a todo aquel que se cruzara en mi camino. Seg&uacute;n sus respuestas, puedo clasificar a los hombres de mi vida en dos grupos: los que pasan porque no quieren &ldquo;meterse en l&iacute;os&rdquo; y los que se consideran feministas. Eso s&iacute;, en el plano ideol&oacute;gico. En la pr&aacute;ctica -y ya es un paso- su feminismo se reduce a analizar sus comportamientos y a hacer autocr&iacute;tica de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Explica Luis Bonino, director del Centro de Estudios de la Condici&oacute;n Masculina, que hay tres categor&iacute;as: los contrarios al cambio, los favorables y los ambivalentes, que estar&aacute;n a favor o en contra seg&uacute;n el tema concreto. Cada uno de estos grupos representa aproximadamente un tercio de la poblaci&oacute;n masculina. De los que s&iacute; son favorables a la igualdad, la gran mayor&iacute;a o bien delega la iniciativa del cambio en las mujeres o bien acepta que las mujeres asuman &ldquo;funciones masculinas&rdquo;, pero no a la inversa. Los compa&ntilde;eros, los que s&iacute; est&aacute;n dispuestos a renunciar a sus privilegios, representan solo entre un 2 y un 5 por ciento del total.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que se est&aacute;n produciendo cambios en la relaci&oacute;n de los hombres con el feminismo, pero son todav&iacute;a superficiales. No se definen abiertamente como machistas, pero tampoco han pasado a la acci&oacute;n. Est&aacute;n confusos y desorientados, sin saber muy bien qu&eacute; hacer. Quiz&aacute;s haya llegado la hora de que pasen del apoyo moral al apoyo real. Lo resume bien la frase de Kelley Temple: &ldquo;Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les d&eacute; un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista&rdquo;. Es el momento de que no ridiculicen el feminismo, de que no cosifiquen a las mujeres, de que no hagan comentarios machistas con los amigos, de que se impliquen en los cuidados y, en definitiva, de que denuncien cualquier tipo de violencia contra la mujer. Para empezar, les puedo dejar el libro de Barbijaputa <em>Machismo: 8 pasos para quit&aacute;rtelo de encima</em>. De momento, lo tiene mi cu&ntilde;ado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/piensan-hombres-feminismo_132_2233319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Mar 2018 23:10:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿En qué piensan los hombres cuando piensan en feminismo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es sexo, es poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2800960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber si estamos en una nueva ola o si el feminismo simplemente est&aacute; de moda, pero lo cierto es que se est&aacute;n empezando a romper muchos silencios. En Estados Unidos, miles de personas recorrieron las calles de Washington en la Marcha de las Mujeres para protestar contra Trump. En Espa&ntilde;a, hubo numerosas concentraciones de apoyo a la v&iacute;ctima de La Manada. Suecia sali&oacute; a la calle para repudiar las violaciones en grupo que conmocionaron al pa&iacute;s. En Pakist&aacute;n, cientos de personas se manifestaron durante varios d&iacute;as por el asesinato y violaci&oacute;n de una ni&ntilde;a de siete a&ntilde;os. El abuso sexual, a Harvey Weinstein, le ha costado la carrera. Acciones, no palabrer&iacute;a, que dir&iacute;a Betty Friedan. Ha llegado la hora, porque no son casos aislados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la macroencuesta oficial de 2015, el 13,7 por ciento de las espa&ntilde;olas ha sufrido violencia sexual -abusos y agresiones- por parte de sus parejas, familiares, amigos o desconocidos. Se denuncia una violaci&oacute;n cada ocho horas. Y, seg&uacute;n los expertos, solo se denuncia una de cada seis. Las mujeres hemos sido educadas para sentir la culpa y la verg&uuml;enza. Desde peque&ntilde;as, interiorizamos que evitar las agresiones sexuales es nuestra responsabilidad. Ya saben, no vayas sola, no provoques, no te pongas una falda demasiado corta, no bebas m&aacute;s de la cuenta. Adem&aacute;s, las que deciden dar el paso y denunciar, se enfrentan a un proceso lleno de prejuicios y de dudas sobre su testimonio.
    </p><p class="article-text">
        El acoso sexual es todav&iacute;a m&aacute;s invisible, pese a que lo sufren la mitad de las espa&ntilde;olas, seg&uacute;n un estudio de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales. Los tocamientos indeseados, los comentarios sexuales ofensivos, las insinuaciones inapropiadas o incluso, las conductas exhibicionistas ocurren con tanta frecuencia que se han convertido en parte de la experiencia diaria de nuestras vidas. Si eres mujer, es lo que hay. Y m&aacute;s vale que te acostumbres pronto y sin montar dramas o te convertir&aacute;s en una puritana, exagerada y amargada.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos enga&ntilde;emos, que tu pareja se enfade si no tienes relaciones sexuales con &eacute;l, que un desconocido decida acompa&ntilde;arte en tu camino de vuelta a casa una noche o que un grupo de hombres se tome la libertad para comentar tu f&iacute;sico no tiene nada que ver con la libertad sexual, ni con la galanter&iacute;a masculina. No busca agradar, sino recordarnos cu&aacute;l es nuestro papel en la sociedad patriarcal. Y que nos hayamos acostumbrado a esta realidad injusta no implica que no valga la pena denunciarla. No podemos permitir que sea una parte de nuestra rutina. No se trata de sexo, sino de poder y lo que produce es miedo, inseguridad e inferioridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2800960.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Feb 2018 08:25:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No es sexo, es poder]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda que no amaba a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/izquierda-amaba-mujeres_132_2823183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando Rixard Nixon gan&oacute; las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 1969, los nuevos movimientos sociales salieron a la calle para manifestarse en contra de su elecci&oacute;n. Ese d&iacute;a fue el elegido por un grupo de mujeres para anunciar a sus colegas de los colectivos estudiantiles, pacifistas, antirracistas y socialistas que ten&iacute;an su propio movimiento. Marilyn Webb, la encargada de dar la buena nueva, subi&oacute; al escenario y cuando intent&oacute; pronunciar su discurso, solo escuch&oacute; abucheos, silbidos y gritos que le impidieron alzar la voz. Los hombres de la nueva izquierda que participaban en aquella protesta exigieron que alguien la sacara de ese escenario. &ldquo;&iexcl;Foll&aacute;osla en un callej&oacute;n oscuro!&rdquo;, llegaron a bramar. La propia protagonista, en el documental She's beautiful when she's angry de Mary Dore, define este episodio como &ldquo;una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres descubrieron de esta manera que el feminismo no suele ser bienvenido. La &ldquo;cuesti&oacute;n de la mujer&rdquo; siempre ha sido, adem&aacute;s de demasiado compleja para los hombres, aplazable. Tambi&eacute;n para la izquierda. Cuando ellas intentaban hablar, ellos las mandaban callar. El papel de la mujer era el de azafata: pasar a m&aacute;quina los discursos de los l&iacute;deres -siempre hombres-, servir el caf&eacute;, fotocopiar panfletos y atender el tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Fue as&iacute; desde el principio. Ya en la Ilustraci&oacute;n, Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft defend&iacute;an solas los derechos de las mujeres, enfrent&aacute;ndose al mism&iacute;simo Rousseau, que consideraba que la exclusi&oacute;n de las mujeres era deseable. En el siglo XIX, el movimiento obrero tambi&eacute;n entr&oacute; en contradicciones con el feminismo. Ni Marx ni Engels vieron el patriarcado. Analizaron la opresi&oacute;n en base a la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, sin hacer distinci&oacute;n de g&eacute;nero. Cre&iacute;an que la emancipaci&oacute;n de la mujer llegar&iacute;a autom&aacute;ticamente cuando &eacute;sta tuviera independencia econ&oacute;mica. El intelectual August Bebel s&iacute; consider&oacute; que la mujer tendr&iacute;a un papel importante en la sociedad socialista, pero &ldquo;adaptado a sus capacidades&rdquo;, es decir, el cl&aacute;sico rol de madre y esposa.
    </p><p class="article-text">
        Con el comunismo, m&aacute;s de lo mismo. Lenin sostuvo que el feminismo era una distracci&oacute;n en la lucha por la transformaci&oacute;n de la sociedad. &iquest;Y el anarquismo? Uno de sus padres, Pierre J. Proudhon, lo dej&oacute; muy claro: &ldquo;no hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o prostitutas&rdquo;. En Espa&ntilde;a, este sexismo lo sufri&oacute; en primera persona Clara Campoamor, cuando ninguno de sus 50 compa&ntilde;eros de partido vot&oacute; a favor de su propuesta por el voto femenino.
    </p><p class="article-text">
        La historia nos ha ense&ntilde;ado que solo se han conseguido avances en los derechos de la mujer cuando ellas se han independizado de los hombres. La igualdad siempre ha sido aplazable para los l&iacute;deres intelectuales y pol&iacute;ticos. Primero, lo importante. Y lo importante siempre es lo que afecta a los hombres. Por ello, ni el derecho al aborto, ni la conciliaci&oacute;n familiar, ni la brecha salarial son cuestiones prioritarias en la agenda pol&iacute;tica. El feminismo ha aprendido que siempre sale perdiendo si se integra en otros movimientos, partidos o ideolog&iacute;as. Es fundamental, por lo tanto, que se mantenga independiente, n&iacute;tido y lo suficientemente fuerte para conseguir los avances que seguimos necesitando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/izquierda-amaba-mujeres_132_2823183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jan 2018 19:37:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La izquierda que no amaba a las mujeres]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser mujer no te hace feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mujer-hace-feminista_132_2943214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No todo lo que hace una mujer es feminista. Parece obvio, pero es importante recordarlo en un momento en el que el relativismo nos ha ense&ntilde;ado que todo vale. Podemos consumir feminismo a nuestro gusto y convertirlo en lo que queramos que sea. La cosificaci&oacute;n se vende como el nuevo empoderamiento y lo feminista es que cada una haga lo que quiera. Esta libertad de acci&oacute;n est&aacute; muy bien y es un gran avance, pero no nos enga&ntilde;emos, el feminismo no va de la libre elecci&oacute;n, sino de la liberaci&oacute;n de la mujer y de la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Se aplaude que las candidatas a Miss Per&uacute; denuncien la violencia de g&eacute;nero durante una de las pruebas del concurso de belleza o que una presentadora d&eacute; las campanadas casi desnuda al lado de un se&ntilde;or perfectamente vestido, pero &iquest;es esto feminista, tal y como defienden, solo porque lo han hecho libremente?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, podr&iacute;amos discutir que exista esa libertad de elecci&oacute;n porque, parafraseando a Karl Marx, las personas tienen su historia, pero no lo hacen como quieren, ni la crean bajo circunstancias elegidas por s&iacute; mismas, sino bajo las circunstancias que se encuentran. Las decisiones que tomamos est&aacute;n influidas por nuestro entorno y limitadas por las desigualdades existentes en la sociedad. &iquest;Es totalmente libre una mujer cuando decide someterse a una liposucci&oacute;n para ajustarse a los c&aacute;nones de belleza?
    </p><p class="article-text">
        No existen &ldquo;cirug&iacute;as est&eacute;ticas empoderadoras&rdquo;, ni &ldquo;vestidos feministas&rdquo; porque no otorgan ning&uacute;n poder real. Pueden ayudarnos a sentirnos bien y a darnos seguridad, pero tenemos que ser conscientes de que es porque nos movemos siguiendo las reglas del juego creado por el patriarcado. Es ingenuo considerar que la sexualizaci&oacute;n empodera a las mujeres. Sabemos, gracias a la escritora Audre Lorde, que las herramientas del amo no desmontar&aacute;n la casa del amo, aunque puedan permitirnos una victoria pasajera en forma de sensaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no puede reducirse a un conjunto de t&oacute;picos sobre la libertad individual. No es un sentimiento, ni una capacidad; es una teor&iacute;a, un movimiento social y pol&iacute;tico y una ideolog&iacute;a que naci&oacute; en el siglo XVIII para combatir la opresi&oacute;n que sufren las mujeres por el hecho de serlo. Tiene unos m&iacute;nimos y lo que no los cumple, es otra cosa. Este mantra del derecho a decidir est&aacute; distray&eacute;ndonos del verdadero sentido del feminismo: cuestionar la sociedad y exigir un cambio profundo que erradique las desigualdades de g&eacute;nero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mujer-hace-feminista_132_2943214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jan 2018 18:51:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser mujer no te hace feminista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que se te pasa el arroz, nena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2978694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Estas Navidades he descubierto que a una determinada edad, nuestra situaci&oacute;n sentimental y nuestra maternidad se convierten en cuestiones familiares de vital importancia. Son recurrentes las preguntas sobre si por fin has conseguido una pareja o si piensas tener hijos, porque, nena, el tiempo vuela y a este paso te vas a quedar para vestir santos.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se cree que las mujeres necesitamos formar una familia para ser felices. Seg&uacute;n nuestro mandato de g&eacute;nero, somos &ldquo;seres para otros&rdquo;, es decir, nuestra esencia es cuidar a los dem&aacute;s. Nuestra val&iacute;a, seg&uacute;n este patr&oacute;n, se mide seg&uacute;n nuestra capacidad de entrega, sin esperar nada a cambio y renunciando hasta a nuestros propios intereses. Ser madres es nuestro destino natural y, por lo tanto, solo podemos alcanzar la plenitud a trav&eacute;s de la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        Estos argumentos propios del pasado perviven en la actualidad y la decisi&oacute;n de no tener descendencia sigue estigmatizada. Hasta la capacidad de la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, fue cuestionada por el simple hecho de no tener hijos. Lo &ldquo;normal&rdquo; es que seamos madres antes que mujeres, pero madres perfectas, de las que lo compaginan con sus carreras profesionales y no descuidan su aspecto f&iacute;sico. Y, ojo, sin quejarse. Est&aacute; terminantemente prohibido criticar algo sobre la maternidad porque la sociedad crucifica a aquellas que se atreven a hablar de ella desde otro punto de vista o a reconocer el sacrificio que supone.
    </p><p class="article-text">
        Simone de Beauvoir fue la primera en se&ntilde;alar la maternidad como una atadura para las mujeres. Elisabeth Badinter ha ido m&aacute;s all&aacute; al asegurar que es &ldquo;una nueva forma de esclavitud&rdquo;. Estar en contra de la maternidad ser&iacute;a un sinsentido, pero no reconocer que este ideal tiene efectos negativos en la vida de las mujeres ser&iacute;a una estupidez. Lo demostr&oacute; Betty Friedan cuando comprob&oacute; que el rol solo de esposa y madre generaba frustraci&oacute;n e insatisfacci&oacute;n en ellas. Ahora sabemos que el instinto maternal es un mito y que, aunque la capacidad de dar a luz es algo biol&oacute;gico, la necesidad de convertir esta funci&oacute;n en el papel m&aacute;s importante para la mujer es un hecho cultural.
    </p><p class="article-text">
        La maternidad no es m&aacute;s que una elecci&oacute;n. No es nuestro destino, ni nuestra obligaci&oacute;n y tenemos el derecho de construir una identidad propia que vaya m&aacute;s all&aacute; de ser madres o no. Los hombres no sufren esta presi&oacute;n social ni son v&iacute;ctimas de numerosos prejuicios por no ser padres. Es muy injusto que una mujer no pueda decir con libertad que no desea tener hijos sin sentirse culpable, ego&iacute;sta o inmadura. En lugar de presionar tanto a las que eligen este camino, la sociedad deber&iacute;a centrar todos los esfuerzos en apoyar a las mujeres que quieren tener hijos, para que esta decisi&oacute;n no les obligue a renunciar a sus trabajos, a sus necesidades y pr&aacute;cticamente a sus propias vidas, como exige el patriarcado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2978694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2017 16:40:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Que se te pasa el arroz, nena]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la Iglesia odia el feminismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2998788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Estoy intentando reconciliarme con mi yo cat&oacute;lico. Pens&eacute; que ser&iacute;a sencillo volver a la senda que Dios manda, puesto que estudi&eacute; en un colegio religioso en el que rezaba a diario el padrenuestro, bendec&iacute;a la mesa antes de comer y distingu&iacute;a perfectamente cu&aacute;les eran los pecados mortales para mi alma. Pero tengo que confesar que me equivoqu&eacute;. La Iglesia no nos lo pone nada f&aacute;cil y empiezo a sospechar que las mujeres no le interesamos. Lo demostr&oacute; el arzobispo de Valencia, Antonio Ca&ntilde;izares, cuando escribi&oacute; con motivo del d&iacute;a de la Constituci&oacute;n que el matrimonio homosexual y &ldquo;la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; son &ldquo;problemas&rdquo; actuales que &ldquo;es preciso superar&rdquo;. No se refiri&oacute; a la corrupci&oacute;n, a la pobreza o a la violencia. Los pecados capitales modernos son, a su juicio, la diversidad sexual y el feminismo, o lo que es lo mismo, la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; este empe&ntilde;o de los m&aacute;ximos dirigentes eclesi&aacute;sticos de condenar constantemente el feminismo? Lo explic&oacute; Ca&ntilde;izares en un art&iacute;culo en <em>La Raz&oacute;n</em>, en el que asegur&oacute; que &ldquo;la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero lleva consigo el cuestionamiento radical de la familia y, por tanto, de toda la sociedad&rdquo;. De la sociedad heteropatriarcal, a&ntilde;adir&iacute;a yo, con la que se sienten tan c&oacute;modos. No cabe duda de que la Iglesia es machista en su estructura y en su doctrina.
    </p><p class="article-text">
        Las religiones, seg&uacute;n defiende el director de la C&aacute;tedra de Teolog&iacute;a y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III, Juan Jos&eacute; Tamayo, tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideolog&iacute;a androc&eacute;ntrica, imponen una moral machista y desarrollan pr&aacute;cticas sexistas. El juda&iacute;smo y el cristianismo son la base del patriarcado occidental y han sido uno de los mayores obst&aacute;culos para la emancipaci&oacute;n de la mujer. Poco le importa a la c&uacute;pula eclesi&aacute;stica que las primeras seguidoras de Jesucristo fueran mujeres y que en el movimiento de Jes&uacute;s no hubiera discriminaciones de g&eacute;nero.&nbsp; Ahora, ellas est&aacute;n marginadas del poder real y del sagrado. Adem&aacute;s, se les exige obediencia y sumisi&oacute;n. Para ir al cielo, tienen que ser perfectos &aacute;ngeles del hogar. Cabe destacar la labor de muchas te&oacute;logas feministas y numerosas organizaciones de mujeres religiosas que reivindican, sin &eacute;xito, la justicia social y un cambio en los patrones culturales y religiosos vigentes.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, no es extra&ntilde;o que la reacci&oacute;n de la Iglesia frente al feminismo &ndash;y frente al colectivo LGTBI- sea tan agresiva, ya que ve peligrar sus cimientos. Pero en esta ecuaci&oacute;n, lo perverso no son estos movimientos que &uacute;nicamente defienden la igualdad. Lo peligroso es que la Iglesia, que todav&iacute;a tiene demasiada influencia y poder, abandere el discurso del odio. Ya se ha visto obligada a pedir perd&oacute;n muchas veces a lo largo de la historia: por la Inquisici&oacute;n, por la condena injusta de Galileo Galilei o por los abusos a menores. Puede que todav&iacute;a est&eacute; a tiempo de pedir perd&oacute;n por discriminar a las mujeres y de ponerse a la altura de lo que el siglo XXI requiere. Aunque solo sea por supervivencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_2998788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Dec 2017 08:35:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué la Iglesia odia el feminismo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema son las feminazis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/problema-feminazis_132_3027825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;El feminismo est&aacute; muy bien, el problema son las feminazis&rdquo;, me dijo, as&iacute; sin m&aacute;s, una conocida el otro d&iacute;a. &ldquo;S&iacute;, las feminazis&rdquo;, repiti&oacute; de manera despectiva. Esta palabra, tan de moda en la actualidad, fue inventada por un periodista conservador estadounidense en 1992 con el objetivo de desprestigiar el feminismo al relacionarlo con el Holocausto. Imagino que nadie en su sano juicio creer&aacute; que el feminismo busca el exterminio o la opresi&oacute;n de los hombres. &iquest;A qu&eacute; se referir&iacute;a entonces mi amiga? &iquest;Qu&eacute; es lo que convierte a una feminista de bien en una feminazi? &iquest;No sonre&iacute;r a los desconocidos que te piropean? &iquest;No callarse frente a los comentarios machistas?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema del feminismo es el machismo&rdquo;, le contest&eacute;, intentando obviar mi agobio ante la posibilidad de ser yo tambi&eacute;n una feminazi. C&oacute;mo continu&oacute; la conversaci&oacute;n ya os lo pod&eacute;is imaginar: soy una exagerada y una radical porque las mujeres ya somos iguales a los hombres y los malos tratos es cosa de locos y psic&oacute;patas. Pero las cifras est&aacute;n ah&iacute; y, como se&ntilde;ala Amelia Valc&aacute;rcel, no vivimos una igualdad real, sino un espejismo de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que cada vez hay m&aacute;s conciencia social sobre la violencia machista, pero desgraciadamente solo sobre la punta del iceberg, sobre la m&aacute;s expl&iacute;cita, los asesinatos y las violaciones. Es un avance, pero es urgente poner el foco sobre todas las desigualdades basadas en el g&eacute;nero. Creemos que juzgar a las mujeres solo por su aspecto f&iacute;sico no es violencia de g&eacute;nero, pero lo es. Pensamos que insinuar que una mujer ha hecho una mamada para conseguir un ascenso laboral no es violencia machista, pero lo es. Estamos convencidos de que mantener relaciones sexuales con tu pareja cuando est&aacute; ebria no es violencia contra la mujer, pero lo es.
    </p><p class="article-text">
        Y de esto, todas somos v&iacute;ctimas, aunque el patriarcado haya trabajado para que no seamos conscientes. &iquest;A ti no te han insinuado que te maquilles m&aacute;s para ir trabajar? &iquest;No te han sugerido cuando eras peque&ntilde;a que mejor no jugar con la pelota? &iquest;No has preferido dejar de comer antes que afrontar el trauma de la talla m&aacute;s? No es normal aunque lo hayamos normalizado y ha llegado la hora de denunciar este sexismo cotidiano porque es el origen de la violencia de g&eacute;nero. Y si las feminazis son las mujeres que dicen ya basta al machismo, desde sus formas m&aacute;s sutiles a las m&aacute;s evidentes, quiero ser una de ellas. En esta lucha no hay t&eacute;rmino medio: o eres feminista o eres machista. No tenemos que pedir perd&oacute;n, ni sentir verg&uuml;enza por defender la igualdad entre hombres y mujeres. Ya basta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/problema-feminazis_132_3027825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2017 18:10:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El problema son las feminazis]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles,Violencia de género,Machistas,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Periodismo cipotudo: el panorama valenciano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/periodismo-cipotudo-panorama-valenciano_132_3059358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me permito el lujo de coger prestado de I&ntilde;igo F. Lomana el t&eacute;rmino &ldquo;cipotudo&rdquo; &ndash;enti&eacute;ndase como ese exceso de testosterona- para hablar del periodismo actual. Concretamente, del valenciano. &iquest;Tiene raz&oacute;n Maruja Torres cuando asegura que no hay nada m&aacute;s parecido al patriarcado que una reuni&oacute;n de primera en un peri&oacute;dico?
    </p><p class="article-text">
        Primero, expondr&eacute; algunos datos de un an&aacute;lisis propio. Solo el 17,3 por ciento de los directores o delegados de los medios de comunicaci&oacute;n valencianos son mujeres. Cuatro de 22. Y eso pese a que el 54 por ciento de los periodistas son mujeres, seg&uacute;n datos de la Uni&oacute; de Periodistes Valencians (UPV). Adem&aacute;s, en los debates televisivos y radiof&oacute;nicos durante la pasada semana, solo el 27 por ciento de los participantes eran tertulianas.
    </p><p class="article-text">
        Queda claro, pues, que las mujeres est&aacute;n infrarrepresentadas en la propia organizaci&oacute;n de los medios. Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo es el discurso? En los dos peri&oacute;dicos valencianos principales solo hay tres informaciones protagonizadas por mujeres en la portada durante ese periodo: &ldquo;Un traje como el de pepita Samper&rdquo; el lunes, &ldquo;Tirotea a su exmujer cuando recog&iacute;a su hijo del colegio en Elda&rdquo; el jueves y &ldquo;La v&iacute;ctima de Elda denunci&oacute; a su asesino en tres ocasiones&rdquo; el viernes. Todo lo dem&aacute;s, Gabriel Ech&aacute;varri se aferra al cargo, Carles Puigdemont hace y deshace y Donald Trump, con el presidente de China. Hasta la jueza que ha enviado a prisi&oacute;n a Junqueras es la juez para los medios.
    </p><p class="article-text">
        Y para explicar las informaciones, expertos hombres. Seg&uacute;n el estudio del Global Media Monitoring Project de 2015, las mujeres representan solo el 28 por ciento del total de sujetos de las noticias y las fuentes expertas son solo el 9 por ciento. Ya saben, los hombres son los que hacen, mientras que las mujeres nos dedicamos simplemente a ser. Somos representadas como v&iacute;ctimas o como meros estereotipos. Ni siquiera el tratamiento de la informaci&oacute;n sobre violencia de g&eacute;nero es el adecuado. No es aceptable que a estas alturas (con 44 v&iacute;ctimas oficiales sobre nuestras consciencias) leamos que un agresor &ldquo;no pod&iacute;a soportar que la joven ya no quisiera estar con &eacute;l&rdquo; o que los vecinos aseguren que &ldquo;el asesino estaba muy enamorado de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, pese a los avances como la Agenda de Expertas de la UPV o la firma de un pacto auton&oacute;mico contra la violencia de g&eacute;nero que incluye la creaci&oacute;n de una gu&iacute;a de comunicaci&oacute;n no sexista o la elaboraci&oacute;n de un libro de estilo con perspectiva feminista, los medios van m&aacute;s despacio que la sociedad. El buen periodismo, en definitiva, necesita superar esa visi&oacute;n androc&eacute;ntrica que sit&uacute;a al hombre como modelo de todo e incluir al otro 50 por ciento de la humanidad. Mientras tanto, la objetividad de los medios ser&aacute; la que define Adrianne Rich como &ldquo;el nombre que se le da en la sociedad patriarcal a la subjetividad masculina&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/periodismo-cipotudo-panorama-valenciano_132_3059358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2017 18:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Periodismo cipotudo: el panorama valenciano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algunos hombres buenos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_3087653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        John Stuart Mill, adem&aacute;s de ser uno de los padres del liberalismo econ&oacute;mico, era feminista. Hemos le&iacute;do <em>Sobre la libertad</em>, pero desconocemos que escribi&oacute; uno de los libros m&aacute;s importantes para el movimiento feminista,&nbsp;<em>La sujeci&oacute;n de la mujer</em>. Mill no tuvo complejos a la hora de defender los derechos de las mujeres, aunque le costara las burlas de sus colegas. Fue el primero en presentar una petici&oacute;n en el Parlamento brit&aacute;nico a favor del voto femenino y antes de contraer matrimonio con Harriet Taylor en 1851, firm&oacute; una carta de renuncia a todos los privilegios que la ley del momento le otorgaba sobre ella. &ldquo;Declaro&rdquo;, escribi&oacute;, &ldquo;que es mi voluntad e intenci&oacute;n, as&iacute; como condici&oacute;n del enlace entre nosotros, que ella retenga la misma absoluta libertad de acci&oacute;n y la libertad de disponer de s&iacute; misma y de todo lo que pertenece o pueda pertenecer en alg&uacute;n momento a ella. Y de manera absoluta renuncio y repudio toda pretensi&oacute;n de haber adquirido cualesquiera derechos por virtud de dicho matrimonio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los privilegios, como demostr&oacute; Mill, no son obligados y es necesario que m&aacute;s hombres renuncien a ellos. Se escribe mucho sobre las cuestiones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, culturales y sociales que impiden la igualdad real, pero poco de un obst&aacute;culo fundamental: el escaso compromiso de los hombres con el feminismo. Las principales perjudicadas del patriarcado son las mujeres, pero ellos son al mismo tiempo v&iacute;ctimas y verdugos. Tienen que ser y comportarse como &ldquo;hombres de verdad&rdquo;. Se espera que sean fuertes, racionales, insensibles, independientes, sexuales, controladores y, en &uacute;ltima instancia, superiores.
    </p><p class="article-text">
        La masculinidad hegem&oacute;nica genera malestar en los que cumplen este papel y en los que no. Los primeros tienden a deshumanizarse, a ser indiferentes hacia las emociones y a asumir conductas de riesgo. Los que quedan fuera del esquema establecido sufren el rechazo social. No es casual que se suiciden muchos m&aacute;s hombres que mujeres. En la Comunitat Valenciana, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del INE, 348 personas se quitaron la vida en 2015, un 79% fueron hombres y un 21%, mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; ellos no se rebelan si tambi&eacute;n sufren las consecuencias del patriarcado? La respuesta parece simple: creen que es una lucha de mujeres y ellos, para qu&eacute; nos vamos a enga&ntilde;ar, ganan m&aacute;s de lo que pierden. La mayor&iacute;a asegura no ser machista, pero a la hora de la verdad, no est&aacute;n dispuestos a ceder poder ni a perder privilegios. El&nbsp;machismo, como escribi&oacute; Virginie Despentes en&nbsp;<em>Teor&iacute;a King Kong</em>, no es m&aacute;s que esa trampa para bobos que solo sirve para calmar a los idiotas. El feminismo, sin embargo, es igualdad, justicia y democracia. Aunque no lo sepan, cuando los hombres sean feministas de verdad tambi&eacute;n ser&aacute;n m&aacute;s libres y m&aacute;s humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_3087653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 20:45:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Algunos hombres buenos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es compatible ser fallera mayor y feminista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/compatible-fallera-mayor-feminista_132_3116931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Afirmaba el experto en fiestas populares valencianas, Gil-Manuel Hern&aacute;ndez, que la Transici&oacute;n no hab&iacute;a llegado a las Fallas. Yo a&ntilde;adir&iacute;a que tampoco el feminismo. Ha habido avances en el papel de la mujer, pero la visi&oacute;n heteropatriarcal sigue presente, siendo la figura de la fallera mayor de Valencia su m&aacute;ximo exponente. 
    </p><p class="article-text">
        Este cargo de representaci&oacute;n naci&oacute; durante la Segunda Rep&uacute;blica para dar cierta visibilidad a la mujer en unos festejos populares reservados para los hombres. Desde entonces, pocos cambios. La fallera mayor contin&uacute;a siendo un s&iacute;mbolo, un icono casi sagrado, incuestionable e inmutable. Un relato machista que todos los que participan de la fiesta compran. Los medios de comunicaci&oacute;n exaltan las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de las candidatas, su decoro y su saber estar como cualidades indispensables para conseguir el trono. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el proceso de selecci&oacute;n, pudimos leer titulares como &ldquo;Silvia es todo amor y se preocupa por los dem&aacute;s&rdquo;, &ldquo;Marta es todo coraz&oacute;n y est&aacute; dispuesta a ayudar&rdquo; y &ldquo;Luc&iacute;a conecta con la gente y tiene mucha bondad&rdquo;. La &ldquo;buena&rdquo; mujer, la de hace cincuenta a&ntilde;os, la que complace siempre, se desvive por los dem&aacute;s y deja hablar primero a los hombres, la que destacaba la gu&iacute;a de la buena esposa de la Secci&oacute;n Femenina. La inteligencia de las falleras importar&aacute;, pero no es lo que se destaca. Total, no tendr&aacute;n poder real, sino que ser&aacute;n convertidas en objetos simb&oacute;licos, de culto, perfectos. Ellas, adem&aacute;s, aceptar&aacute;n este rol sin rechistar. Todo por la corona, como las misses. 
    </p><p class="article-text">
        La figura de la fallera mayor es sexista. Obedece a la perfecci&oacute;n a ese papel asignado a las mujeres, a ese mandato de g&eacute;nero que te obliga a ser y a comportarte de una determinada manera seg&uacute;n tu sexo. En este caso, la identidad femenina se ha construido en base a una serie de caracter&iacute;sticas y actitudes como la pasividad, la falta de iniciativa, la abnegaci&oacute;n o la belleza. Somos, en palabras de Amelia Valc&aacute;rcel, el sexo que debe agradar. Y esto es lo que se les exige a las falleras mayores.  
    </p><p class="article-text">
        Es previsible que en una sociedad patriarcal, el machismo impregne todos los &aacute;mbitos sociales, tambi&eacute;n las fiestas. Lo incre&iacute;ble es que nadie haya alzado la voz lo suficiente para que haya habido cambios. La tradici&oacute;n no puede continuar siendo la excusa para no luchar por unas fallas m&aacute;s igualitarias. Voy a atreverme, a riesgo de ser considerada una mala valenciana, a proponer algunas modificaciones: &iquest;Qu&eacute; tal si las falleras llevaran m&aacute;s a menudo pantalones? Tampoco estar&iacute;a mal que alg&uacute;n a&ntilde;o no nos enter&aacute;ramos de cu&aacute;l es su color favorito. Se me ocurre tambi&eacute;n que la corte de honor podr&iacute;a ser mixta y, quiz&aacute;s, de vez en cuando, podr&iacute;amos preguntarle a la fallera mayor por cuestiones fundamentales de la fiesta que representa. Podr&iacute;amos o&iacute;rla posicionarse a favor o en contra de que un representante del mundo fallero haya participado en una manifestaci&oacute;n ultra y violenta. Deber&iacute;amos permitirle que actuara como una verdadera embajadora de la fiesta, con una voz y discurso propios. Mientras se la siga exhibiendo como un elemento decorativo m&aacute;s, ser feminista es incompatible con ser fallera mayor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/compatible-fallera-mayor-feminista_132_3116931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2017 17:50:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Es compatible ser fallera mayor y feminista?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles,Feminismo,Fallas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esclavitud del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/esclavitud-siglo-xxi_132_3146366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todos los &eacute;xitos del feminismo desencadenan fuertes reacciones. Las primeras mujeres que alzaron la voz para defender la igualdad, la libertad y la fraternidad acabaron en la guillotina. Las sufragistas, una vez conseguidos sus objetivos, fueron convertidas en &aacute;ngeles del hogar; y cuando se liber&oacute; a las mujeres de la domesticidad, el patriarcado encontr&oacute; una nueva forma de opresi&oacute;n m&aacute;s que efectiva: la belleza.
    </p><p class="article-text">
        Antes, las mujeres fallec&iacute;an a causa de los cors&eacute;s que deformaban sus cuerpos. Ahora, mueren de hambre sin ser v&iacute;ctimas de la pobreza. Los medios de comunicaci&oacute;n y la industria de la belleza promocionan un canon irreal, caracterizado por la delgadez extrema y un rostro eternamente joven.
    </p><p class="article-text">
        El mito de la belleza, como lo bautiz&oacute; Naomi Wolf, no solo enfrenta a unas mujeres contra otras, sino que tambi&eacute;n nos obliga a estar en guerra continua contra nosotras mismas porque es imposible cumplir las exigencias del guion. Dos piezas de fruta al d&iacute;a, ensalada de lunes a s&aacute;bado, dos litros de agua diarios, pan solo si es integral y al menos cuatro horas semanales de ejercicio f&iacute;sico. Es lo m&iacute;nimo para poder seguir cabiendo en los vaqueros de cuando ten&iacute;amos 20 a&ntilde;os -no sab&eacute;is el trauma que supone necesitar una talla m&aacute;s-. Y, antes de salir de casa, crema para exfoliar la cara, crema para hidratarla, base de maquillaje para taparla, polvos para iluminarla, colorete para ruborizarla, perfilador para agrandar los ojos y pintalabios para acabar el ritual. Adem&aacute;s, en esta modernidad l&iacute;quida en que todo se compra y se vende, podemos cambiarnos al gusto de los hombres y pagar para aumentar nuestros pechos, disminuir la barriga o quitarnos algunas arrugas.
    </p><p class="article-text">
        Y pese a todos los esfuerzos, nunca se es suficientemente delgada, suficientemente guapa, ni suficientemente joven. Es cierto que vivimos en una sociedad de culto al cuerpo en general, pero la presi&oacute;n social oprime m&aacute;s a las mujeres. Somos mucho m&aacute;s valoradas por nuestro aspecto f&iacute;sico que por nuestro intelecto y, lo peor es que, como somos conscientes de ello, dedicamos demasiados esfuerzos a encajar en el modelo. Dos datos: el 90 por ciento de los trastornos alimenticios afecta a mujeres y el 88 por ciento de las operaciones de cirug&iacute;a est&eacute;tica se realiza sobre ellas.
    </p><p class="article-text">
        Este ideal de belleza inalcanzable crea mujeres inseguras, fr&aacute;giles, hambrientas y consumidoras de cualquier producto que prometa belleza o juventud. Es cierto que no se nos obliga a cumplirlo, pero se rechaza a quien  est&aacute; fuera del molde impuesto. La belleza objetiva no existe, por lo que, en palabras de Wolf, &ldquo;una cultura obsesionada con la delgadez femenina no est&aacute; obsesionada con la belleza de las mujeres, sino con la obediencia de &eacute;stas&rdquo;. Rompamos estas cadenas, porque lo imperfecto no son nuestros cuerpos, sino la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/esclavitud-siglo-xxi_132_3146366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 17:43:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La esclavitud del siglo XXI]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vestido que me costó una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vestido-costo-relacion_132_3176211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Era precioso, un vestido mini de seda, de color azul klein y con encaje negro en el escote y en el bajo de la falda. Me cost&oacute; 20 euros &ndash;en aquella &eacute;poca mi sueldo de periodista precaria no me daba para m&aacute;s- y fue el look que eleg&iacute; para la fiesta de uno de mis cumplea&ntilde;os. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde vas as&iacute; vestida?&rdquo;, me pregunt&oacute;. &ldquo;Es demasiado corto. Demasiado sexy. Demasiado azul. Demasiado inapropiado&rdquo;. Lo que pas&oacute; despu&eacute;s, ya es historia. Sal&iacute; con mi vestido, pero volv&iacute; sin novio.
    </p><p class="article-text">
        No me averg&uuml;enza admitir que sufr&iacute;, en nombre del &ldquo;amor&rdquo;, comportamientos que ahora s&eacute; que son peligrosos. No creo que sea cuesti&oacute;n de buena o mala suerte. La culpa no es nuestra: somos educadas para ser adictas al amor. Pel&iacute;culas tan aparentemente inocentes como las de Disney ya nos ense&ntilde;an que el objetivo de toda mujer es encontrar a su pr&iacute;ncipe azul, y eso se consigue con mucho sacrificio y demasiado sufrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Ese amor rom&aacute;ntico, el &ldquo;opio de las mujeres&rdquo; como lo acu&ntilde;&oacute; Kate Millet, no es m&aacute;s que una construcci&oacute;n social y cultural, predeterminado por mitos, estereotipos y tab&uacute;es sexistas. Esta concepci&oacute;n del amor, que las mujeres parece que heredemos gen&eacute;ticamente, es absurda, irracional, enga&ntilde;osa y sobre todo, peligrosa. El control, los celos o la posesi&oacute;n no son muestras de amor, sino que son el principio de la violencia. Siempre se repite el mismo patr&oacute;n: control, aislamiento, chantaje, humillaci&oacute;n, intimidaci&oacute;n, amenaza y, finalmente, agresi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El problema reside en que los adolescentes no reconocen la primera fase, la de los celos y el control, porque se ha neutralizado en nombre del &ldquo;amor verdadero&rdquo;. Un estudio se&ntilde;ala que un tercio de las chicas no lo perciben como un problema. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la &uacute;ltima macroencuesta de violencia contra la mujer realizada por el Ministerio de Sanidad, el 21 por ciento de las mujeres de entre 16 y 24 a&ntilde;os ha sido v&iacute;ctimas de violencia psicol&oacute;gica de control, frente a la media del total de mujeres, que supone un 9,6. 
    </p><p class="article-text">
        El amor no duele, no es posesivo, ni exclusivo. No es dependiente, ni siempre heterosexual. El amor no lo puede ni lo perdona todo. Simone de Beauvoir ya nos lo explic&oacute;, aunque sigamos sin escucharla, el siglo pasado: &ldquo;El d&iacute;a que una mujer pueda no amar con su debilidad, sino con su fuerza, no escapar de s&iacute; misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese d&iacute;a el amor ser&aacute; para ella como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal&rdquo;. Por cierto, no me he vuelto a poner ese vestido, aunque ahora s&eacute; que es el vestido que me salv&oacute; de una relaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vestido-costo-relacion_132_3176211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Sep 2017 15:29:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El vestido que me costó una relación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anuncios de contactos: la incoherencia de los medios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_3202740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Sof&iacute;a. Joven espa&ntilde;ola de 19 a&ntilde;os. Reci&eacute;n iniciada en este mundo, pero dispuesta a todo para agradarte&rdquo;. Como Sof&iacute;a, otras chicas &ndash;suponiendo que sean ellas, ya que ocho de cada diez mujeres que ejercen la prostituci&oacute;n lo hacen en contra de su voluntad-  ofrecen sus servicios sexuales a diario en la prensa valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La prostituci&oacute;n mueve dinero y no importa que el Gobierno en 2009 pidiera la eliminaci&oacute;n de los anuncios de contactos porque &ldquo;pueden encubrir situaciones de explotaci&oacute;n sexual&rdquo;. Aunque no hay transparencia respecto a estos datos, una comisi&oacute;n parlamentaria se&ntilde;al&oacute; que el diario con mayor tirada en nuestro pa&iacute;s se embolsaba unos 5 millones de euros al a&ntilde;o por participar de este &ldquo;negocio&rdquo;. En Espa&ntilde;a hay al menos 300.000 mujeres que son explotadas sexualmente y un mill&oacute;n y medio de hombres que pagan diariamente por sus cuerpos. Se gastan, al d&iacute;a, 50 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        La prostituci&oacute;n &ldquo;libre&rdquo; no es ilegal, aunque no puede haber libertad sin igualdad y lo cierto es que las mujeres en mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica y posici&oacute;n social no suelen decidir ser prostitutas. Simplificando mucho, el debate se reduce a una pregunta: &iquest;creemos en la prostituci&oacute;n como un trabajo m&aacute;s o como violencia contra la mujer? Si consideramos que es una violaci&oacute;n de los derechos humanos, no es admisible que la prensa obtenga beneficios. Y si entendemos que es una actividad econ&oacute;mica como cualquier otra, hay que ser conscientes de que detr&aacute;s de estos anuncios hay demasiados casos de esclavitud sexual y proxenetismo, por lo que tampoco ser&iacute;a &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        No es coherente, pues, que los medios se autoproclamen defensores de la igualdad &ndash;la palabra feminismo les contin&uacute;a dando miedo-, y en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas de sus peri&oacute;dicos contribuyan a la cosificaci&oacute;n de las mujeres. Eliminar estos anuncios, sin embargo, es una decisi&oacute;n que tienen que tomar estas empresas medi&aacute;ticas. No podemos m&aacute;s que subrayar su hipocres&iacute;a, pero s&iacute; exigir a las administraciones que, a la hora de repartir la publicidad institucional, tengan en cuenta los medios que colaboran con el patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        Es il&oacute;gico que la Generalitat denuncie los casos de publicidad sexista mientras mira hacia otro lado con los anuncios de contactos. Persigue &ndash;y con raz&oacute;n- campa&ntilde;as de empresas como Playmobil o Bankia, pero hace o&iacute;dos sordos ante las p&aacute;ginas en las que se ofrecen &ldquo;rubias con curvas&rdquo;, &ldquo;cuerpecitos manejables&rdquo; o &ldquo;valencianas complacientes&rdquo;. La prostituci&oacute;n es un lucrativo negocio controlado por mafias que trafican con las mujeres como si fueran objetos. Ya es hora de que los medios de comunicaci&oacute;n abandonen el machismo y no ejerzan m&aacute;s violencia simb&oacute;lica contras las mujeres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/raquel-miralles-opinion_132_3202740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Sep 2017 21:30:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Anuncios de contactos: la incoherencia de los medios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Raquel Miralles]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
