<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Simone de Beauvoir]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/simone-de-beauvoir/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Simone de Beauvoir]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1020015/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La apasionante vida de esta filosofa ‘rival' de Simone de Beauvoir que luchó en la guerra civil española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/apasionante-vida-filosofa-rival-simone-de-beauvoir-guerra-civil-simone-weil-espanola-pm_1_12022916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd02f045-9651-479d-8c0e-c94db039ba34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La apasionante vida de esta filosofa ‘rival de Simone de Beauvoir que luchó en la guerra civil española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una de las intelectuales que se unió a luchar en el frente de Aragón junto a George Orwell</p><p class="subtitle">La salida de las Brigadas Internacionales, la unidad militar más intelectual de la historia</p></div><p class="article-text">
        Simone Weil fue una filosofa que <strong>naci&oacute; el 3 de febrero de 1909 </strong>en la ciudad de Par&iacute;s en el seno de una familia jud&iacute;a, intelectual y laica que dar&iacute;a pie a un car&aacute;cter inquieto que caracterizar&iacute;a su vida y crear&iacute;a su pensamiento filos&oacute;fico, que destac&oacute; por su pacifismo y una apasionada y corta vida.
    </p><p class="article-text">
        Una filosofa que ser&iacute;a en palabras de <strong>Albert Camus</strong> &ldquo;el &uacute;nico gran esp&iacute;ritu de nuestro tiempo&rdquo;, en referencia a la primera mitad del siglo XX, y que cuyo activismo pol&iacute;tico la llev&oacute; a participar en el frente de Arag&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/cueva-refugio-rafael-alberti-maria-teresa-leon-caian-bombas-guerra-civil_1_9573640.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guerra civil</a> espa&ntilde;ola en su comienzo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Simone Weil, la fil&oacute;sofa pacifista que luch&oacute; en la Guerra Civil</strong></h2><p class="article-text">
        Fue a los 27 a&ntilde;os cuando Simone Weil parti&oacute; en tren desde Francia hacia Barcelona &aacute;vida por luchar en el bando republicano <strong>en el Frente Arag&oacute;n con la Columna Durruti</strong> y luchar as&iacute; contra el levantamiento militar. Primero lo hizo como periodista voluntaria, para luego incorporarse a los combatientes y particip&oacute; en acciones b&eacute;licas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1165167608167051264?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, tras ver las atrocidades de la guerra, entre ellos varios fusilamientos de su bando, al contrario, volvi&oacute; rumbo a Francia, pero lo que vivi&oacute; en la guerra civil la marcar&iacute;a en el desarrollo de su marcado pacifismo, que se fue acentuando cuando tuvo que cambiar Par&iacute;s por Marsella debido al origen jud&iacute;o de su familia.
    </p><p class="article-text">
        Su tiempo en la guerra civil quedar&iacute;a grabado en <em>Diario de Espa&ntilde;a,</em> donde Simone Weil no solo cont&oacute; sus impresiones, sino tambi&eacute;n adjunt&oacute; fotograf&iacute;as y cartas de su experiencia, y qued&oacute; patente su descontento al haber acabado siendo &ldquo;un conflicto entre Rusia, Italia y Alemania&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No se entendi&oacute; con Simone de Beauvoir</strong></h2><p class="article-text">
        En Simone Weil desde muy joven nacieron inquietudes que marcar&iacute;an su vida, y su educaci&oacute;n, hija de un reputado m&eacute;dico y con su hermano, <strong>Andr&eacute; Weil,</strong> que llegar&iacute;a a ser uno de los m&aacute;s destacados matem&aacute;ticos del siglo XX. A los pocos a&ntilde;os de la mayor&iacute;a de edad, ingres&oacute; en la Escuela Normal Superior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2dd78714-f0ed-4caf-899b-b9e9f0424c97_8-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Simone Weil con su familia en un retrato cuando era pequeña."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Simone Weil con su familia en un retrato cuando era pequeña.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        All&iacute;, entr&oacute; con la mejor nota y expediente, seguida de <strong>Simone de Beauvoir,</strong> con la que nunca lleg&oacute; a entenderse, tal y como qued&oacute; claro cuando la autora de &lsquo;El segundo sexo&rsquo; evidenci&oacute; una discusi&oacute;n por la hambruna en China cuando estaban en plenos estudios y que ser&iacute;a un punto que dio lugar a un distanciamiento entre ellas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La envidiaba porque ten&iacute;a un coraz&oacute;n capaz de latir por todo el mundo&rdquo;, llegar&iacute;a a escribir de Beauvoir en una biograf&iacute;a, en la que tambi&eacute;n relata la contestaci&oacute;n que tuvo y que marcar&iacute;a la relaci&oacute;n de &lsquo;rivalidad&rsquo; que tendr&iacute;an: &ldquo;C&oacute;mo se nota que usted nunca ha pasado hambre&rdquo;, le dir&iacute;a Weil.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una inquieta y corta vida marcada por sus ideas</strong></h2><p class="article-text">
        Simone Weil vivir&iacute;a una vida corta, pero en la que se mover&iacute;a por sus principios y por el intentar entender diferentes cuestiones desde el punto de vista filos&oacute;fico. As&iacute;, una vez graduada se dedic&oacute; a la ense&ntilde;anza de filosof&iacute;a en liceos femeninos, pero el continuo cuestionamiento de su activismo por sus superiores le har&iacute;a renunciar a este trabajo.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, movida por el querer entender la vida y la motivaci&oacute;n de las clases m&aacute;s humildes decidi&oacute; trabajar en la industria y dejar su vida pudiente, lo que termin&oacute; por llevarla a que acabara en<strong> una f&aacute;brica Renault</strong>, donde ser&iacute;a despedida por su constituci&oacute;n d&eacute;bil.
    </p><p class="article-text">
        Tras tener varias experiencias m&iacute;sticas y otra participaci&oacute;n como periodista voluntaria en la Segunda Guerra Mundial, Simone Weil fallecer&iacute;a con tan solo 34 a&ntilde;os por un ataque al coraz&oacute;n mientras dorm&iacute;a tras haber sido diagnosticada de tuberculosis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/apasionante-vida-filosofa-rival-simone-de-beauvoir-guerra-civil-simone-weil-espanola-pm_1_12022916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2025 16:55:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cd02f045-9651-479d-8c0e-c94db039ba34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="26493" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cd02f045-9651-479d-8c0e-c94db039ba34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="26493" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La apasionante vida de esta filosofa ‘rival' de Simone de Beauvoir que luchó en la guerra civil española]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cd02f045-9651-479d-8c0e-c94db039ba34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Simone de Beauvoir,Filosofía,mujeres,Historia,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender a morir para que no te pille desprevenido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aprender-morir-no-pille-desprevenido_1_9987310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5a57d46-43f4-42f9-8607-f53971ab308d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aprender a morir para que no te pille desprevenido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es posible mirar la muerte con serenidad? ¿Cómo asumir la propia y la de nuestros próximos? ¿Es lícito acabar con nuestra vida? Las preguntas de los filósofos llegan hasta nuestros días y tal vez lo más práctico para asimilar mejor la muerte sea entender la vida</p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - Las obras de arte también son feas, vulgares o aburridas, por Elena Cabrera </p></div><p class="article-text">
        &lsquo;Mors certa, sed hora incerta&rsquo;, reza el proverbio y nada es menos discutible. Nos pasar&aacute; a todos. Distinto es conocer cu&aacute;ndo. Parafraseando a Hanna Arendt no sabemos de d&oacute;nde procedemos cuando nacemos ni ad&oacute;nde vamos al morir. As&iacute; que si al ver el t&iacute;tulo del art&iacute;culo ha decidido leerlo ya tenemos mucho avanzado porque pocas cosas provocan mayor inquietud que este debate.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el final sea el mismo, despierta muchas curiosidades. La historia de la &eacute;tica las ha estudiado y las preguntas que se han hecho los fil&oacute;sofos no son muy diferentes de las que nos podemos plantear el resto. &iquest;Es posible mirar la muerte con serenidad? &iquest;C&oacute;mo asumir la propia y la de nuestros pr&oacute;ximos? &iquest;Es l&iacute;cito acabar con nuestra vida?
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.tecnos.es/ficha.php?id=6024941" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;El Morir de los sabios&rsquo;</a> (Tecnos), el catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a Moral de la Universidad de Salamanca Enrique Bonete Perales da respuesta a estas cuestiones y formula otras a partir de las reflexiones de 24 autores cl&aacute;sicos. Se atribuye a Plat&oacute;n haber sido el primero que argumenta que filosofar es aprender a morir. Igual se le podr&iacute;a replicar que tambi&eacute;n es aprender a vivir. O que en realidad ambas cosas son lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero, como se&ntilde;ala el catedr&aacute;tico, ser&iacute;a diferenciar la muerte propia de la que es en segunda persona, la de los allegados con los que nos une un v&iacute;nculo personal, e incluso estar&iacute;a la que es en tercera persona, la de aquellos con los que puede que ni hubiese una relaci&oacute;n (s&iacute;, estas son las del tipo &lsquo;tengo que pasar por el tanatorio a saludar&rsquo;). La distinci&oacute;n en tres categor&iacute;as puede parecer obvia pero no lo es porque la manera de hacerle frente es l&oacute;gicamente diversa. Que la vida sea a menudo complicada no hace m&aacute;s f&aacute;cil la comprensi&oacute;n de la muerte. Ahora y siempre. Si no, recuerden el relato del le&ntilde;ador que se atribuye a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Esopo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esopo</a>, uno de los fabulistas de la Antigua Grecia. Un hombre viejo va caminando por el monte como puede cargado de le&ntilde;a. Agotado y hastiado de tantas penas llama a la muerte. Esta acude r&aacute;pido y cuando se le aparece y la tiene enfrente, el anciano cambia de opini&oacute;n y solo le pide que le ayude a llevar la le&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; hacer con el miedo</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Baruch Spinoza (1632-1677) sentenci&oacute; que un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte. C&oacute;mo si fuese tan f&aacute;cil, &iquest;no? Bonete Perales nos recuerda en su ensayo que el fil&oacute;sofo holand&eacute;s, que muri&oacute; cuando ten&iacute;a 45 a&ntilde;os, lo que pretend&iacute;a era evitar que el pensamiento en torno a ese momento genere angustia y par&aacute;lisis vital. Si se antepone la raz&oacute;n al temor es m&aacute;s f&aacute;cil centrarse en la vida (que es m&aacute;s real). Adem&aacute;s, pensar en el &ldquo;no ser&rdquo; es in&uacute;til. En resumen, si no le tenemos miedo ser&aacute; m&aacute;s sencillo disfrutar de los placeres de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es muy distinto de lo que Descartes (1596-1650) le escribi&oacute; a Chanut, un embajador amigo suyo. En <a href="https://www.casadellibro.com/libro-correspondencia-con-isabel-de-bohemia-y-otras-cartas/9788489846906/670589" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una carta</a> le hac&iacute;a la siguiente confesi&oacute;n: &ldquo;En lugar de encontrar los medios de conservar la vida, he hallado otro, mucho m&aacute;s f&aacute;cil y seguro, que consiste en no temer a la muerte&rdquo;. Adem&aacute;s de sabio era tambi&eacute;n optimista puesto que defend&iacute;a que siempre hay m&aacute;s cosas buenas que malas en esta vida. Cuando le lleg&oacute; la hora, tras una neumon&iacute;a, lo demostr&oacute; al susurrarle a su ayudante un lac&oacute;nico &ldquo;es el golpe definitivo y debo partir&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de encontrar los medios de conservar la vida, he hallado otro, mucho más fácil y seguro, que consiste en no temer a la muerte</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Descartes</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Probablemente haberla visto de cerca ayuda a entenderla un poco m&aacute;s. &ldquo;Cuando eres peque&ntilde;a, nadie te dice que vas a morir. Tienes que averiguarlo por ti misma&rdquo;, reflexiona Maggie O&rsquo;Farrell en <a href="https://librosdelasteroide.com/libro/sigo-aqui" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">&lsquo;Sigo aqu&iacute;&rsquo;</span></a> (Libros del Asteroide y publicada en catal&aacute;n por <a href="https://www.laltraeditorial.cat/autor/maggie-ofarrell/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">L&rsquo;Altra</span></a>). La escritora irlandesa describe en esta autobiograf&iacute;a sus &ldquo;diecisiete roces con la muerte&rdquo;, en distintos momentos y lugares, y c&oacute;mo la fragilidad, el estar encerrada &ldquo;en un cofre de dolor&rdquo; o sufrir lo que define como una soledad extra&ntilde;a pese a estar rodeada, ense&ntilde;a a ser m&aacute;s fuerte (ya saben, lo que no te mata&hellip;). Tal vez no se puede aprender a morir pero s&iacute; a vivir.
    </p><p class="article-text">
        O&rsquo;Farrell expone la visi&oacute;n del paciente, la que tenemos la mayor&iacute;a. &iquest;Y cuando el que tiene la muerte tan cerca, ese <a href="https://www.uv.mx/personal/ramlopez/files/2019/08/2.-Memento-mori.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memento mori</a>, es un m&eacute;dico? En<a href="https://www.penguinlibros.com/es/biografias/314191-libro-al-final-asuntos-de-vida-o-muerte-9788419346018" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &lsquo;Al final, asuntos de vida o muerte&rsquo; </a>(Salamandra), publicado este enero, el neurocirujano Henry Marsh se aproxima a la respuesta. Primero nos ayuda a entender a los que no pasaremos de ser pacientes la manera en que los m&eacute;dicos deben poner l&iacute;mites a la compasi&oacute;n sin dejar de actuar con humanidad. Ahora bien, tambi&eacute;n advierte de que un pecado mayor que el distanciamiento es la autocomplacencia. Es decir, si se conforman, dejan de intentar mejorar. Y si ellos no mejoran, nosotros tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Este cirujano ingl&eacute;s, enfermo de c&aacute;ncer, resume en dos preguntas c&oacute;mo a todos nos puede tocar un diagn&oacute;stico potencialmente terminal. &ldquo;Lo &uacute;nico que no hice fue preguntarme: &rsquo;Por qu&eacute; yo&rsquo;. Como m&eacute;dico sab&iacute;a que la respuesta era muy sencilla: &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no?&rsquo;&rdquo;. Sin renunciar al humor recuerda que las &uacute;nicas cosas seguras de la vida son la muerte y los impuestos (aunque sobre lo segundo podr&iacute;amos abrir otro debate).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La responsabilidad del superviviente</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte en segunda persona es probablemente la manera m&aacute;s abrupta de enfrentarse a ella. Las bibliotecas est&aacute;n llenas de obras dedicadas al duelo, novelas, ensayos y best sellers para aprender a superarlo. Les ahorro <a href="https://www.unicef.org/elsalvador/media/3191/file/Manual%20sobre%20Duelo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las fases</a> y las respectivas terapias. Pero si hay una autora que en dos libros ha descrito como pocos ese dolor es Joan Didion en &lsquo;El a&ntilde;o del pensamiento m&aacute;gico&rsquo; (muy recomendable <a href="https://www.penguinlibros.com/es/biografias/37106-libro-el-ano-del-pensamiento-magico-edicion-ilustrada-9788439734963" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la versi&oacute;n ilustrada</a> por Paula Bonet) y <a href="https://www.penguinlibros.com/es/biografias/37186-libro-noches-azules-9788439736585" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Noches azules&rsquo;</a> (Penguin).
    </p><p class="article-text">
        La periodista estadounidense, fallecida en 2021, relata c&oacute;mo la vida puede cambiarte en un instante y lo dif&iacute;cil que es aprender a seguir. En el primer libro explica el duelo por su marido. En el segundo, por su &uacute;nica hija, que muri&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s. Con una frase, solo una, &ldquo;y de repente&hellip;ya no exist&iacute;a&rdquo;, resume el momento desgarrador en que la vida de alguien ya no volver&aacute; a ser la misma cuando un ser cercano pierde la suya. Dejar de mantener el contacto f&iacute;sico, no escucharle y a&uacute;n as&iacute; saber que hay que continuar.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os antes, otra de las escritoras m&aacute;s referenciadas, Simone de Beauvoir (1908-1986), hab&iacute;a dedicado una de sus obras <a href="https://www.edhasa.es/libros/1234/la-ceremonia-del-adios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La ceremonia del adi&oacute;s&rsquo;</a> (Edhasa) a relatar los &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida de su compa&ntilde;ero, Jean-Paul Sartre. Aunque en el libro explica que el fil&oacute;sofo franc&eacute;s hab&iacute;a preguntado qu&eacute; le iba a ocurrir y ad&oacute;nde conduc&iacute;a esa situaci&oacute;n, Beauvoir interpela al lector para que reflexione sobre si considera que ella deber&iacute;a haber preparado mejor a su compa&ntilde;ero (pese a que &eacute;l se mostraba resignado con el final).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No deber&iacute;a haber prevenido a Sartre de la inminencia de su muerte? Cuando estaba en el hospital, debilitado, sin fuerzas, solo pens&eacute; en disimular la gravedad de su estado. &iquest;Y antes? &Eacute;l siempre me hab&iacute;a dicho que en caso de c&aacute;ncer o de otra enfermedad incurable querr&iacute;a saberlo. Pero su estado era ambiguo. Estaba en peligro pero &iquest;resistir&iacute;a a&uacute;n diez a&ntilde;os, tal como &eacute;l deseaba, o se acabar&iacute;a todo en uno o dos a&ntilde;os? Todos lo ignor&aacute;bamos. No ten&iacute;a disposiciones que tomar, no habr&iacute;a podido cuidarse mejor. Y amaba la vida. Ya hab&iacute;a sufrido bastante al asumir su ceguera, sus dolencias. Si hubiera conocido con m&aacute;s precisi&oacute;n la amenaza que pend&iacute;a sobre &eacute;l, habr&iacute;a ensombrecido in&uacute;tilmente sus &uacute;ltimos a&ntilde;os. De todas maneras, yo navegaba como &eacute;l entre el temor y la esperanza. Mi silencio no nos separ&oacute;&rdquo;. A ellos, como al resto, les separ&oacute; la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De qui&eacute;n es la vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede morir a tiempo? La pregunta igual les suena porque es una de las reflexiones que Nietzsche (1844-1900) incluye en su <a href="https://planetalibro.net/leerlibro/nietzsche-friedrich-wilhelm-asi-hablo-zaratustra/144" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;As&iacute; habl&oacute; Zaratustra&rsquo;</a> (Planeta). &ldquo;Muchos mueren demasiado tarde, y algunos mueren demasiado pronto. Todav&iacute;a suena extra&ntilde;a esta doctrina: &laquo;&iexcl;Muere a tiempo!&raquo;. Libre para la muerte y libre en la muerte, proclam&oacute; el pensador alem&aacute;n. Los estudiosos de este fil&oacute;sofo <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">no se ponen de acuerdo</a> en si con esta referencia estaba defendiendo o no la opci&oacute;n del suicidio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todas las preguntas inc&oacute;modas que plantea la muerte probablemente la de cu&aacute;ndo es preferible morir a vivir sea la m&aacute;s compleja. Montaigne (1533-1592) es quien mejor ha sabido contestarla: &ldquo;Es hora de morir cuando vivir reporta mayor mal que bien y es ir contra las propias leyes de la naturaleza el conservar la vida para tormento e insatisfacci&oacute;n nuestras, como dicen estas antiguas reglas: O una vida tranquila, o una muerte feliz. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale m&aacute;s no vivir que vivir desgraciado&rdquo; (<a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ensayos-de-montaigne--0/html/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ensayos</a>). Su tesis lleva a una justificaci&oacute;n del suicidio y de la eutanasia puesto que considera que tanto el dolor insoportable como una muerte peor deben tener una salida alternativa y hay que respetarla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">O una vida tranquila, o una muerte feliz. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale más no vivir que vivir desgraciado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Montaigne</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La palabra eutanasia procede del griego y significa muerte dulce. Dar&iacute;a para un art&iacute;culo entero aunque si libramos la cuesti&oacute;n de los apriorismos de algunas religiones no deber&iacute;a ser tan controvertido. Salvador Paniker (1927-2017) en un <a href="https://elpais.com/diario/2008/08/04/opinion/1217800804_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo publicado en 2008</a> se formulaba la pregunta y daba la respuesta que aclara el por qu&eacute; la Iglesia cat&oacute;lica -al menos la oficial- se opone tan ferozmente a la eutanasia. La conclusi&oacute;n, analizaba el fil&oacute;sofo barcelon&eacute;s, es bastante clara: &ldquo;Porque si se generaliza la pr&aacute;ctica de la eutanasia voluntaria, si se desdramatiza el acto de morir, la Iglesia pierde poder. La Iglesia siempre ha fomentado una teolog&iacute;a del terror a la muerte, reserv&aacute;ndose para ella el control de las postrimer&iacute;as. En consecuencia, la Iglesia tolera mal la secularizaci&oacute;n desdramatizada del morir que supone la eutanasia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales m&eacute;dicos subrayan que el debate, sobre la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia y del suicidio asistido, no es una discusi&oacute;n m&eacute;dica &ndash;o no exclusivamente m&eacute;dica&ndash;, sino social, &eacute;tica y de creencias personales. Pero evidentemente su opini&oacute;n debe tenerse&nbsp; en cuenta por parte del legislador. Primero porque son los profesionales quienes asisten a los pacientes y saben de su sufrimiento. Y segundo porque requieren de la seguridad jur&iacute;dica que los ampare a la hora de actuar. Pese a todos los bulos que se han extendido hay que recordar que en Espa&ntilde;a, donde la eutanasia <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-eutanasia-entra-vigor-derechas-tratan-tumbarla-constitucional_1_8070656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; regulada como un derecho por ley desde el 2021</a>, nadie puede pedirla en nombre de un paciente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para acabar pueden escoger ustedes el final que prefieran para este art&iacute;culo (&iexcl;qu&eacute; menos si han llegado hasta aqu&iacute;!). Kant se despidi&oacute; con un &ldquo;ya est&aacute; bien&rdquo;. Fue lo &uacute;ltimo que musit&oacute; antes de morir, seg&uacute;n explic&oacute; su cuidador personal. Si lo prefieren tambi&eacute;n est&aacute; el &ldquo;muchas gracias&rdquo; de Heidegger a su esposa. Sin voz, abri&oacute; los ojos para mirarla y dec&iacute;rselo. Falleci&oacute; unos segundos despu&eacute;s. Esto es todo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tambi&eacute;n queremos que pienses en esto</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir art&iacute;culos como este y que todos los lectores &ndash;tambi&eacute;n quienes no pueden pagar&ndash; accedan a nuestra informaci&oacute;n. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situaci&oacute;n. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho m&aacute;s que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar.
    </p><p class="article-text">
        Si te informas por elDiario.es y crees que nuestro periodismo es importante, y que merece la pena que exista y llegue al mayor n&uacute;mero posible de personas, ap&oacute;yanos. Porque nuestro trabajo es necesario, y porque elDiario.es lo necesita.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio?utm_source=final_noticia_mk&amp;utm_campaign=haztesocio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aprender-morir-no-pille-desprevenido_1_9987310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Mar 2023 21:38:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f5a57d46-43f4-42f9-8607-f53971ab308d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="197022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f5a57d46-43f4-42f9-8607-f53971ab308d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="197022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aprender a morir para que no te pille desprevenido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f5a57d46-43f4-42f9-8607-f53971ab308d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Muerte,Literatura,Simone de Beauvoir,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cómo podemos acercarnos a Simone de Beauvoir si ni siquiera podemos leer todos sus libros?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/podemos-acercarnos-simone-beauvoir-siquiera_128_2079117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/929c6afe-6e5f-42ce-a350-6f5d411d2072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo podemos acercarnos a Simone de Beauvoir si ni siquiera podemos leer todos sus libros?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven escritora sevillana vuelve a la actualidad editorial con 'Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir' (Lumen) tras el éxito de 'Mamá, quiero ser feminista'</p><p class="subtitle">De la Cueva milita en el "feminismo literario" desde la comunidad virtual La Tribu.org, donde recupera voces de escritoras históricamente olvidadas</p></div><p class="article-text">
        Ha pasado tantas horas a su lado que la llama, sencillamente, Simone. La pensadora m&aacute;s relevante del feminismo universal en el siglo XX, el icono, el personaje, fascinante y controvertido, visionario y contradictorio que fue la fil&oacute;sofa francesa <strong>Simone de Beauvoir,</strong> ha dejado paso a la mujer, al ser humano, y se ha convertido &ldquo;en una amiga&rdquo;. Le ha sucedido a la joven autora sevillana<strong> Carmen G. de la Cueva</strong> (Alcal&aacute; del R&iacute;o, 1986), que acaba de publicar en <strong>Lumen 'Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir'</strong>, un libro donde resume su experiencia personal con la autora de <strong>'El segundo sexo'</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De la Cueva, una de las voces m&aacute;s importantes de esta nueva narrativa espa&ntilde;ola que utiliza las redes sociales como principal veh&iacute;culo de propagaci&oacute;n, milita en el denominado <em>Feminismo Literario</em>. Irrumpi&oacute; en el panorama editorial -y ya van seis ediciones- con la inclasificable <strong>'Mam&aacute;, quiero ser feminista' (Lumen)</strong>, una suerte de diario, dietario, memorias de infancia y, si se apura, libro de autoayuda a trav&eacute;s del poder curativo que poseen para la autora las diferentes mujeres escritoras que han jalonado sus lecturas desde que era ni&ntilde;a hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, y casi a modo de <em>Spin-off</em>  nace ahora '<strong>Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir'</strong>, donde narra su relaci&oacute;n, primero de veneraci&oacute;n, despu&eacute;s m&aacute;s humanizada, con la pensadora francesa, que tambi&eacute;n ten&iacute;a un papel protagonista en su primer libro. &ldquo;Cuando comenc&eacute; a leer sobre ella, a mirarla de cerca, me asaltaron las ganas que querer saberlo todo de aquella mujer, de perseguir el fantasma de una leyenda&rdquo;, explica De la Cueva. Primero, reconoce, hizo &ldquo;el camino al rev&eacute;s&rdquo;: &ldquo;Le&iacute; todo lo que se hab&iacute;a escrito sobre ella antes de centrarme en todo lo que ella hab&iacute;a escrito sobre s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y en este proceso, para y reflexiona: &ldquo;&iquest;Sabes cu&aacute;ntas voces masculinas han estado escribiendo sobre Simone de Beauvoir y otras tantas mujeres escritoras a lo largo de la historia?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Y sabemos cu&aacute;ntos libros descatalogados hay, cu&aacute;nto silencio en torno a las obras que ellas mismas escribieron? &iquest;C&oacute;mo podemos acercarnos a Simone o a muchas otras si ni siquiera podemos leer sus libros?&rdquo;. Con el prop&oacute;sito, pues, de despojar a la pensadora de &ldquo;las subjetividades masculinas&rdquo; y &ldquo;centrarnos y recuperar sus obras, que nos cuenten ellas mismas quienes eran, a trav&eacute;s de su propia voz&rdquo; nacen libros como &eacute;ste primero dedicado a Simone de Beauvoir que, a modo de paseo, &ldquo;escribo de su mano, desde mi experiencia lectora con ella&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Relaci&oacute;n de &ldquo;amor-odio&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Su relaci&oacute;n &ldquo;casi de amiga&rdquo; con la pensadora emblema del feminismo, ha sido en todo este tiempo &ldquo;de amor-odio&rdquo;. &ldquo;He realizado un ejercicio muy grande para no juzgarla porque claro, hab&iacute;a muchas cosas de ella que no me convenc&iacute;an; y cuando te enfrentas a un libro como &eacute;ste quieres que tu personaje te caiga bien... Pero finalmente he llegado a entenderla, a tenerla tan presente que muchas veces pienso en algunas de mis tareas cotidianas y me descubro diciendo: 'esto le gustar&iacute;a o no le gustar&iacute;a a Simone'.... Puede parecer un poco esquizofr&eacute;nico, pero ha sido muy hermoso&rdquo;, relata la joven sevillana.
    </p><p class="article-text">
        Y si ha habido algo &ldquo;revelador&rdquo; en el proceso de escritura de este libro, que ha supuesto una sorpresa en la personalidad de Simone de Beauvoir que tan diseccionada ten&iacute;a la joven sevillana, ha sido &ldquo;descubrir su pasi&oacute;n, su fanatismo por los paseos&rdquo;. &ldquo;Eso me fascin&oacute; y lo describo en el cap&iacute;tulo <em><strong>La paseante fan&aacute;tica</strong></em>, cuando viaja por primera vez sola a Marsella como profesora. Para sobrellevar la soledad se dedica a dar paseos, pero no de dos o tres horas, sino paseos hasta de nueve horas que ella describe con absoluto detalle en sus memorias. Ah&iacute; descubr&iacute; a una mujer tan apasionada y tan curiosa que me desvel&oacute; su car&aacute;cter poco convencional en unos a&ntilde;os muy dif&iacute;ciles, poco antes de la II Guerra Mundial, donde mujeres como Simone est&aacute;n ocupando el espacio p&uacute;blico por primera vez&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La Tribu, mujeres redescubiertas</h3><p class="article-text">
        Al igual que en <strong>Mam&aacute; quiero ser feminista</strong>, G. de la Cueva, que es fundadora del <strong>colectivo La Tribu</strong>, una comunidad virtual dedicada a la literatura escrita por mujeres, propone en este libro un ejercicio literario personal&iacute;simo, donde la autora realiza un paralelismo constante entre su propia vida y la de Simone de Beauvoir, a modo de testimonio personal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero centrarme y poner el foco en ella y solo en ella, porque casi todo lo que puede leerse sobre Simone ha sido siempre en relaci&oacute;n a otros personajes, sobre todo <strong>Jean Paul Sartre</strong> y otros de sus amantes: y esto no iba a ser nunca la biograf&iacute;a de los dos fil&oacute;sofos existencialistas franceses, esto es un paseo, de su mano, por propias sus ideas&rdquo;, explica de la Cueva, que cree que &ldquo;acercarse a Simone a trav&eacute;s de los hombres y de su vida amorosa la desautoriza como pensadora&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amalia Bulnes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/podemos-acercarnos-simone-beauvoir-siquiera_128_2079117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jun 2018 20:59:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/929c6afe-6e5f-42ce-a350-6f5d411d2072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1787236" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/929c6afe-6e5f-42ce-a350-6f5d411d2072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1787236" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["¿Cómo podemos acercarnos a Simone de Beauvoir si ni siquiera podemos leer todos sus libros?"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/929c6afe-6e5f-42ce-a350-6f5d411d2072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Simone de Beauvoir,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huelga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/huelga_129_2231027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a04fe349-2811-449d-be18-ee9597e60a38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huelga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque cuando el otro día, los compañeros de currelo llegaron al trabajo, lo primero que ellos vieron fue que ellas no estaban en sus puestos de siempre, es decir, lo que vieron fue su ausencia</p><p class="subtitle">Luego viene lo otro, quiero decir la cobardía de algunas políticas que, en un principio, no apoyaron la huelga, alegando que no es que estuviesen en contra del feminismo, sino que la citada huelga estaba politizada.</p></div><p class="article-text">
        No se nace mujer, se llega a serlo. Algo as&iacute; dej&oacute; dicho Simone de Beauvoir, la mujer que revivi&oacute; el pasado 8 de marzo en todas y en cada una de las mujeres que se pusieron a la labor de parar el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La huelga ven&iacute;a justificaba de tiempo atr&aacute;s, es decir, desde el momento en que hab&iacute;a que explicar las razones para hacer huelga. En este caso, tambi&eacute;n la existencia precedi&oacute; a la esencia y es que esta huelga que han hecho las mujeres tiene mucho de existencialismo, aquella corriente que cristaliz&oacute; en una esquina del Bulevar Saint-Germain. 
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando el otro d&iacute;a, los compa&ntilde;eros de currelo llegaron al trabajo, lo primero que ellos vieron fue que ellas no estaban en sus puestos de siempre, es decir, lo que vieron fue su ausencia. A partir de este momento, hasta el fulano menos inclinado a la igualdad, se dar&iacute;a cuenta de que la naturaleza del hombre s&oacute;lo es un prejuicio m&aacute;s que condiciona la esencia de un machismo dispuesto a ser enterrado. Por lo dicho, incluir al hombre en la existencia del feminismo ha sido el verdadero triunfo de esta huelga.
    </p><p class="article-text">
        Luego viene lo otro, quiero decir la cobard&iacute;a de algunas mujeres que, en un principio, no apoyaron la huelga, alegando que no es que estuviesen en contra del feminismo, sino que la citada huelga estaba politizada. Lo aseguraban como si la pol&iacute;tica fuera un elemento extra&ntilde;o a la mujer, eludiendo que el feminismo tiene su raz&oacute;n de ser en su propia ra&iacute;z pol&iacute;tica. Al final, las que hicieron el juego al machismo tuvieron que cerrar la boca y secundar la huelga; sobre todo por no quedar mal con ellas mismas. 
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de esto &uacute;ltimo ha sido la periodista Ana Rosa Quintana que frente a M. Rajoy dijo que &ldquo;no iba a hacer una huelga&rdquo; y a &uacute;ltima hora recul&oacute; para sumarse a ella. Es curioso lo de esta mujer que finge ser feminista de la misma manera que finge ser autora literaria. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre quedar&aacute; muy lejos de aquella otra, de Simone de Beauvoir que escribir&iacute;a uno de los ensayos m&aacute;s importantes del siglo pasado, el que lleva por t&iacute;tulo &ldquo;El segundo sexo&rdquo; y donde denunciaba el papel de la mujer en la Historia, siempre relegada a ser objeto y excluy&eacute;ndola de responsabilidades sobre su propia vida. Pero las comparaciones -y m&aacute;s en este caso- siempre resultan injustas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montero Glez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/huelga_129_2231027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 19:09:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a04fe349-2811-449d-be18-ee9597e60a38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1458619" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a04fe349-2811-449d-be18-ee9597e60a38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1458619" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La huelga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a04fe349-2811-449d-be18-ee9597e60a38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Huelgas,Simone de Beauvoir,Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué leemos esta huelga: cómo el movimiento feminista ha convertido en estrellas a Beauvoir, Federici y Despentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/huelga-feminista-beauvoir-federici-despentes_1_2235895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué leemos esta huelga: cómo el movimiento feminista ha convertido en estrellas a Beauvoir, Federici y Despentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de clásicos como</p><p class="subtitle">El Segundo Sex</p><p class="subtitle">Política Sexual</p><p class="subtitle">Teoría King Kong</p><p class="subtitle">Feminismo para principiantes</p><p class="subtitle">o los llenazos de Silvia Federici nos indican que lejos de ser una moda, el interés por la teoría feminista crece</p><p class="subtitle">Quedan muchos imprescindibles sin publicar o difíciles de conseguir en castellano, que coinciden con títulos queer o que implican una perspectiva más de clase o decolonial, como los de Audre Lorde o Julia Serano</p><p class="subtitle">Algunas expertas ven en el ya conocido como 'feminismo Beyoncé' una causa de este 'boom'; otras creen, al contrario, que las marcas se aprovechan de lo que a la gente le mueve</p></div><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; en Madrid, en septiembre del a&ntilde;o pasado: cientos de personas, una gran parte chicas adolescentes, se quedaron sentadas en la calle escuchando por unos altavoces improvisados a Silvia Federici porque dentro de la sala de Matadero donde se impart&iacute;a la charla de la fil&oacute;sofa italiana no cab&iacute;a ni una sola m&aacute;s. Muchos presentes se asombraron por lo imposible que hubiese sido hace muy poco que una autora de un texto complejo que a&uacute;na feminismo y capitalismo (<em>Calib&aacute;n y la Bruja</em>) fuese recibida como una estrella del pop. Se repiti&oacute; el fen&oacute;meno este febrero, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Virginie-Despentes-amigos-violadores_0_740176218.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con Virginie Despentes de gira por todos los medios del pa&iacute;s</a> y con un aforo completo de su presentaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n Telef&oacute;nica desde d&iacute;as antes de que se celebrase.
    </p><p class="article-text">
        Estos triunfos en Espa&ntilde;a de autoras imprescindibles para entender el feminismo actual no han sido casos aislados en el contexto del movimiento internacional. C&aacute;tedra acaba de reeditar en formato m&aacute;s accesible y barato (pasa de 40 euros a 25 y de dos vol&uacute;menes a uno) <em>El Segundo Sexo</em>, la obra clave de Simone de Beauvoir publicada en 1949. Y su &eacute;xito creciente est&aacute; en datos: de la primera edici&oacute;n se hicieron 6 reimpresiones entre 1998 y 2002; de la segunda, 9 entre 2005 y 2016. De la de 2017 ya han hecho tres. &ldquo;El hist&oacute;rico de ventas del libro es de unos 25.000 ejemplares&rdquo;, confirma Josune Garc&iacute;a, directora de C&aacute;tedra, &ldquo;siempre ha sido una referencia que no ha parado de venderse, pero eso s&iacute;, con picos m&aacute;s bajos que en la actualidad&rdquo;. Reeditaron los &uacute;ltimos meses otros dos de los que califican como &ldquo;pilares&rdquo; casi fundacionales: <em>Pol&iacute;tica Sexual</em> de Kate Millet (desde hace unos a&ntilde;os casi imposible de conseguir en Espa&ntilde;a) y <em>La m&iacute;stica de la Feminidad</em> de Betty Friedan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/webp"
                            srcset="https://www.catedra.com/jpg_g/catedra/CA00351501.webp"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://www.catedra.com/jpg_g/catedra/CA00351501.jpg"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado la periodista Rosa Belmonte era muy criticada en Twitter por cuestionar los referentes de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Leticia-Dolera-mujeres-raya-sexualidad_0_745076341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Leticia Dolera al hilo de la publicaci&oacute;n de su libro Morder la manzana</a>. <a href="https://twitter.com/rosabelmonte/status/970212208138440704" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Simone de Beauvoir qui&eacute;n es&rdquo;, dec&iacute;a</a>, insinuando una incompatibilidad entre esa teor&iacute;a m&aacute;s cl&aacute;sica y el feminismo que llena los medios. Lo cierto es que el ensayo de Dolera est&aacute; situado durante la semana del 8 de marzo como el segundo m&aacute;s vendido en la secci&oacute;n de <a href="https://www.fnac.es/l102121/Los-mas-vendidos-en-Ensayo/Ensayo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ficci&oacute;n de FNAC</a>, pero <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Nuria-Varela_0_743675717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feminismo para principiantes (cuya versi&oacute;n en c&oacute;mic tambi&eacute;n se acaba de lanzar) de Nuria Varela</a>, <em>Teor&iacute;a King Kong  </em>de Despentes y el propio<em> El Segundo sexo</em> tambi&eacute;n entran en el top 20, en los puestos 11, 17 y 19.
    </p><p class="article-text">
        Estos meses tambi&eacute;n llega <em>La creaci&oacute;n del patriarcado</em>, de Gerda Lerner por Katakrack y datado en el a&ntilde;o 1990, y pr&oacute;ximamente lo har&aacute; de la mano de Dos Bigotes <em>How To Supress Women's Writing</em>, de 1983 por Joanna Russ. Son dos editoriales peque&ntilde;as, como lo era Melusina cuando edit&oacute; por primera vez el <em>Teor&iacute;a King Kong</em>  que ahora ha vuelto a dar tanto que hablar porque ha lanzado su versi&oacute;n la gigante Penguin Random House: las grandes parten con ventaja a la hora de adquirir derechos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02b43a2b-7e99-4854-8ade-d28b42d8bab3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">&iquest;Se nota en las ventas?</h3><p class="article-text">
        En la librer&iacute;a madrile&ntilde;a feminista Mujeres y compa&ntilde;&iacute;a han sido testigas de la evoluci&oacute;n del inter&eacute;s por el feminismo m&aacute;s pedag&oacute;gico. Una de sus responsables, Miren, afirma que han apreciado que son m&aacute;s las novedades que sacan los distintos grupos, no solo los cl&aacute;sicos, con un repunte &ldquo;en torno al 8 de marzo&rdquo;. A ellas acuden lectoras m&aacute;s especializadas y comprometidas con la causa, y lo perciben sobre todo en la venta de lo que denominan &ldquo;fondo de armario&rdquo;: &ldquo;Hay determinados libros que se venden s&iacute; o s&iacute;, como <em>Caliban y la bruja</em>. Y de <em>Pol&iacute;tica Sexual</em> s&iacute; se not&oacute; que coincidi&oacute; con la muerte de Millet en septiembre&rdquo;. &ldquo;Hay personajes, como Federici o Despentes, que sin duda tienen algo que atraen&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Econ&oacute;micamente ellas no han ganado demasiado porque &ldquo;no hay tanto margen. Mucha gente sigue buscando estos libros en grandes almacenes, decisi&oacute;n que a quien desmerece es a muchas de las que trabajamos activamente&rdquo;. Hace el mismo an&aacute;lisis Patricia Escalona de Malpaso, quien trajo <em>Solterona</em> de Kate Bolick a Espa&ntilde;a y muy implicada en la huelga a trav&eacute;s del movimiento <a href="https://lasmujeresdellibroparamos.wordpress.com/2018/03/03/las-mujeres-del-libro-paramos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Mujeres del Libro Paramos</a>. Ella reivindica el trabajo de &ldquo;editoriales cl&aacute;sicas como Icaria, muy minoritarias y que han sobrevivido como han podido&rdquo;: &ldquo;Al final esto es un negocio, y si hay una tendencia, va a haber evidentemente un inter&eacute;s por ciertos libros que los editores van a intentar ponerlos en el mercado&rdquo;. A veces luego nos damos de bruces con la realidad: en Mujeres y Compa&ntilde;&iacute;a cuentan c&oacute;mo algunas editoriales tienen menos del 20% de mujeres en su cat&aacute;logo a pesar de contar en &eacute;l con grandes t&iacute;tulos, o que a algunos comerciales no les ven en meses porque no tienen nada que ofrecerles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b0cbc7d-2653-4151-8690-9f7de5726e9d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Los que todav&iacute;a no est&aacute;n</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los grandes, varios b&aacute;sicos extranjeros todav&iacute;a no tienen la r&eacute;plica en castellano o es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir y est&aacute; menos difundida, como <em>Enigma</em> de Jan Morris, <em>Sister Outsider</em> de Audre Lorde, o algunos ensayos de Adrienne Rich. &ldquo;Lorde hablaba de sus opresiones como distintas dimensiones, y creo que la opini&oacute;n general no ha estado preparada para ese discurso hasta hace muy poco. Y ha sido gracias a internet&rdquo;, reflexiona la investigadora Clara Timonel. &ldquo;Ahora todo el mundo un poco puesto habla de 'interseccionalidad', pero ese t&eacute;rmino ha tardado d&eacute;cadas en ser mainstream. Engarzar el ser precaria, racializada, s&aacute;fica en una estrategia de marketing no es f&aacute;cil&rdquo;. &ldquo;Que las editoriales 'feministas' no se est&eacute;n peleando por publicar a Julia Serano [mujer trans] o Audre Lorde [afroamericana] es muy revelador en s&iacute; mismo&rdquo;, prosigue. Otro que echa en falta es <em>Argonautas</em>, de Maggie Nelson: &ldquo;Nos falta literatura queer, en general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elisabeth Falomir, directora de la editorial Melusina, coincide con ella: &ldquo;Me apena que hayamos tardado tanto en reconocer el valor de nuevas subjetividades con capacidad de empoderamiento. Esto incluye discursos y pr&aacute;cticas que colisionan con la moral nacional-cat&oacute;lica. No se trata de reeditar textos que ya han quedado superados sino de (m)editar y cuestionar la clase de sociedad que somos y la naturaleza represiva de sus fuerzas y dispositivos de poder&rdquo;. En ese sentido, llama a ampliar el debate &ldquo;en torno a cuestiones atravesadas por el g&eacute;nero, como el cuerpo, lo decolonial, el trabajo sexual&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/13c3c896-7c81-431d-be9a-6e840ef5b1e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">&iquest;Nos hace leer Beyonc&eacute;?</h3><p class="article-text">
        La periodista Eva Ferreras defend&iacute;a en<a href="https://ctxt.es/es/20180117/Firmas/17379/feminismo-capitalismo-beyonce-metoo-eva-ferreras.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una columna en CTXT</a> el conocido como &ldquo;feminismo Beyonc&eacute;&rdquo;,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/Beyonce-escenario-violencia-policial-VMA_0_553294745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el m&aacute;s pop y a veces calificado de mera moda, </a>como una forma de &ldquo;aprovechar la fuerza y el impulso de la cultura mayoritaria, ya que hoy por hoy es lo que puede permitir que en algunos sectores se cuelen algunas consignas feministas en lugar de ninguna en absoluto&rdquo;. Es precisamente a este fen&oacute;meno al que se refer&iacute;a: &ldquo;El feminismo blando puede allanar el camino, gracias a &eacute;l muchas mujeres est&aacute;n m&aacute;s predispuestas a dejar que permeen otros discursos que de otra forma rechazar&iacute;an&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que sea mainstream hace que muchos medios visibilicen autoras e ideas (aunque sea por una simple cuesti&oacute;n de rentabilidad), y eso hace que la informaci&oacute;n sea mucho m&aacute;s accesible para cualquiera&rdquo;. Opina igual Timonel: &ldquo;Es necesario para el aprendizaje. Siempre tiene que haber un nivel de iniciaci&oacute;n&rdquo;. La escritora Luc&iacute;a Etxebarr&iacute;a sin embargo calificaba a este como <a href="https://www.elperiodico.com/es/opinion/20180301/ese-feminismo-de-consumo-lucia-etxebarria-6659541" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un feminismo &ldquo;de consumo&rdquo;</a>. &ldquo;Yo no creo que el &lsquo;feminismo Beyonc&eacute;&rsquo; haga que la gente lea. Creo que el feminismo se abre paso, por fin, tras una reacci&oacute;n muy fuerte de muchos a&ntilde;os, y que como el feminismo se abre paso las grandes marcas saben que un feminismo light vende&rdquo;, responde preguntada sobre este boom editorial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es decir, no se lee porque hay 'feminismo Beyonc&eacute;'. Es al rev&eacute;s: cada vez hay m&aacute;s gente que lee y se conciencia. Y las grandes marcas quieren vender, as&iacute; que incorporan mensajes feministas light y pasteurizados a sus estrategias de mercado. El &lsquo;feminismo Beyonc&eacute;&rsquo; es consecuencia, no causa&rdquo;, contin&uacute;a. En cualquier caso, Patricia Escalona concluye que el feminismo no puede por definici&oacute;n constituir una moda: &ldquo;Es activismo. Es complicado, es enfrentarte y se&ntilde;alar lo que pasa a tu alrededor, no es c&oacute;modo y no es agradecido. Lo que pasa es que de repente ha dejado de tener ese matiz negativo de antes. La gente est&aacute; empezando a acercarse, y en el mundo del libro lo vemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Belén Remacha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/huelga-feminista-beauvoir-federici-despentes_1_2235895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 21:06:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119277" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119277" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué leemos esta huelga: cómo el movimiento feminista ha convertido en estrellas a Beauvoir, Federici y Despentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Simone de Beauvoir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turismo feminista: del París de Simone de Beauvoir al Londres de Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/turismo-simone-beauvoir-londres-virginia_1_3534364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7e920f0-3f87-4991-95a4-0747e9390ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turismo feminista: del París de Simone de Beauvoir al Londres de Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">París y Londres aún conservan lugares que revelan las huellas de Beauvoir, y Woolf, dos de los iconos del feminismo del siglo XX.</p><p class="subtitle">Michigan, ciudad ligada a la pensadora y feminista Sojourner Truth, es otra de las urbes que, a través de varios espacios y actividades, visibiliza la histórica lucha de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Durante el mes de marzo, periodo en la que se conmemora el D&iacute;a Internacional de la Mujer, nos proponemos rendir tributo a mujeres feministas que se convirtieron en referentes en la lucha por la igualdad, visibilizando los espacios que influyeron en sus vidas y obras. Mujeres fuertes y valientes que dejaron su enorme huella en los lugares por los que pasaron. Hoy rendimos homenaje a tres de ellas, muy diferentes entre s&iacute;: Simone de Beauvoir, Sojourner Truth y Virginia Woolf. Las tres dejaron su impronta en las ciudades que les vieron crecer: Par&iacute;s, Massachusetts y Londres.
    </p><h3 class="article-text">Simone de Beauvoir</h3><p class="article-text">
        De Beauvoir, una mujer que rompi&oacute; con los c&aacute;nones de su &eacute;poca, fue libre en su obra y en su vida: vivi&oacute; de manera coherente con sus ideas progresistas y feministas y sus libros se han convertido en un referente de la lucha feminista.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;No se nace mujer: llega una a serlo. Ning&uacute;n destino biol&oacute;gico, f&iacute;sico o econ&oacute;mico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilizaci&oacute;n en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en el n&uacute;mero 103 del Boulevard de Montparnasse, en Par&iacute;s, en 1908, y muri&oacute; 78 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, muy cerca de all&iacute;, en el Hospital Cochin. Est&aacute; enterrada y su tumba se puede visitar en el <a href="http://www.visitparisregion.com/musees-et-monuments-paris/lieux-insolites/cimetiere-du-montparnasse-61982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cementerio de Montparnasse</a>, al lado de su compa&ntilde;ero y pareja Jean-Paul Sartre, con quien mantuvo una relaci&oacute;n sentimental basada principalmente en la libertad. Estudi&oacute; en el instituto D&eacute;sir, en la Rue Jacob. Siendo ella peque&ntilde;a, se mud&oacute; con su familia al sexto piso del n&uacute;mero 71 de la rue de Rennes, donde vivi&oacute; sin ascensor ni agua corriente hasta 1929. &nbsp;Un a&ntilde;o antes, en 1928, hab&iacute;a conseguido su licenciatura en Filosof&iacute;a de la Universidad de la Sorbona, lugar emblem&aacute;tico en el que se puede realizar una&nbsp;<a href="http://www.visitparisregion.com/musees-et-monuments-paris/lieux-insolites/cimetiere-du-montparnasse-61982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita guiada.</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9c8f29c-a1ea-420c-9450-dd4a657a791f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En Par&iacute;s encontramos m&aacute;s lugares que nos llevan hasta la fil&oacute;sofa y escritora. Por ejemplo, el <a href="http://cafedeflore.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caf&eacute; de Flore</a>, situado en el Boulevard de Saint-Germain, fundado en la &eacute;poca de la Tercera Rep&uacute;blica Francesa. El espacio destaca por haber sido regentado por intelectuales como Guillaume Apollinaire, Andr&eacute; Breton, Picasso y, c&oacute;mo no, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, quienes ten&iacute;an una mesa fija en el establecimiento. Parece que durante la ocupaci&oacute;n nazi, los militares no pasaban por el caf&eacute;. Sartre escribi&oacute; al respecto: &ldquo;Durante cuatro a&ntilde;os, los caminos del Flore fueron para m&iacute; los caminos de la libertad&rdquo;. Todav&iacute;a hoy se puede degustar comida francesa o tomarse un caf&eacute; rodeado de esa &aacute;urea que a&uacute;n conserva de intelectualidad y modernismo.
    </p><h3 class="article-text">Sojourner Truth</h3><p class="article-text">
        Naci&oacute; con el nombre de Isabella Baumfree bajo el yugo de la esclavitud en la plantaci&oacute;n de Hardenbergh en Ulster County, un asentamiento holand&eacute;s al norte de Nueva York. Con 9 a&ntilde;os, la vendieron y no fue hasta 1826, con 29, que pudo escapar con su hija peque&ntilde;a, consiguiendo, al fin, la libertad.&nbsp; Se convirti&oacute; en la primera mujer negra en ganar un juicio contra un hombre blanco y se hizo famosa por un discurso dado en 1851 en la Convenci&oacute;n de Derechos de las Mujeres de Ohio titulado <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ain%27t_I_a_Woman%3F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Ain't I a Woman?</a>' (&iquest;No soy una mujer?).
    </p><p class="article-text">
        En Florence, en Massachusetts, vivi&oacute; de 1843 a 1857. Esta ciudad realiza&nbsp;<a href="http://sojournertruthmemorial.org/walking-tours/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas guiadas</a> que revelan la huella del patrimonio afroamericano en la poblaci&oacute;n. El recorrido incluye casas que acog&iacute;an a esclavos fugitivos que hab&iacute;an huido de sus plantaciones, incluida la que fuera hogar de la propia Truth en Park Street. Cada a&ntilde;o, el fin de semana del Memorial Day, defensores de la justicia social y del anti-racismo se re&uacute;nen para celebrar la inspiraci&oacute;n de Truth y para reconocer el trabajo que est&aacute;n desempe&ntilde;ando j&oacute;venes activistas del instituto de la localidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1448c13b-20c2-4976-8519-afaee0df293d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Battle Creek (Michigan) alberga una&nbsp;<a href="http://www.michigan.org/property/sojourner-truth-monument" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estatua de 3 metros de altura de la activista negra</a> en un parque de la ciudad dedicado a su figura. Este monumento tiene una placa con la firma de Truth que reza: &ldquo;porque era ilegal ense&ntilde;ar a los esclavos, Truth nunca aprendi&oacute; a leer ni a escribir. Este es el &uacute;nico ejemplo conocido de su firma&rdquo;. La escultura constituye el punto de inicio de un tour caminado que se organiza para rendirle homenaje visitando los lugares relacionados con su vida y su muerte, pues aqu&iacute; es donde falleci&oacute; y defendi&oacute; hasta el final el t&eacute;rmino de su apellido (Truth, la verdad). Como ella misma afirm&oacute; &ldquo;la verdad es poderosa y prevalece&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Virginia Woolf</h3><p class="article-text">
        Londres a&uacute;n conserva lugares que evocan al universo una de las figuras m&aacute;s destacadas del modernismo literario del siglo XX. Un ejemplo de ello es el <a href="http://www.22hydeparkgate.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;mero 22 de Hyde Park Gate</a>, donde Woolf pas&oacute; su ni&ntilde;ez. Sin embargo, los veranos de su infancia transcurr&iacute;an en St Ives, en Cornualles, en la casa de veraneo Tailand House, que hoy sigue en pie, aunque algo transformada. Aqu&iacute; tambi&eacute;n reconocemos el <a href="https://www.cornwalls.co.uk/Cornwall/godrevy_lighthouse.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">faro de Godrevy</a>, inspiraci&oacute;n posterior de su novela &ldquo;Al faro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de su padre, en 1905, se mud&oacute; con sus hermanos al barrio londinense de Bloomsbury, al n&uacute;mero <a href="http://www.thewordtravels.com/bloomsburygroup.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">46 de Gordon Square</a>. All&iacute; tambi&eacute;n permanecen reminiscencias de un pasado intelectual del que, adem&aacute;s de Woolf, formaban parte el economista J.M Keynes, el fil&oacute;sofo Bertrand Russell y el escritor Edward Morgan Forster. En el Brittish Museum, en Great Russel Square, se encuentra la&nbsp;<a href="http://www.britishmuseum.org/about_us/the_museums_story/architecture/reading_room.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala de lectura que Virginia Woolf inmortaliz&oacute; en &ldquo;Una habitaci&oacute;n propia&rdquo;</a> y en &ldquo;La habitaci&oacute;n de Jacob&rdquo;. Por otra parte, en el n&uacute;mero 52 de Tavictock Square, lugar en el que hoy se asienta un hotel, vivi&oacute; Woolf con su marido Leonardo Woolf entre 1924 y 1939. Durante la Segunda Guerra Mundial, su casa fue <a href="http://virginiawoolfblog.com/virginia-woolfs-london-homes-destroyed-by-german-bombs/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destruida en un bombardeo</a>. Esta plaza, por cierto, tambi&eacute;n acogi&oacute; al escritor Charles Dickens entre 1851 y 1860.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32f30ba4-a9be-45dd-85b4-bd73c2309dd3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1941, a la edad de 59 a&ntilde;os y tras haber sufrido depresi&oacute;n y trastorno bipolar durante la mayor parte de su vida, Virginia Woolf se suicid&oacute; arroj&aacute;ndose al r&iacute;o Ouse, cerca de su casa. &ldquo;Mi muerte ser&aacute; la &uacute;nica experiencia que no describir&eacute;&rdquo;, asegur&oacute;. Y as&iacute; fue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Caballero, Elisa Caballero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/turismo-simone-beauvoir-londres-virginia_1_3534364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 15:49:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7e920f0-3f87-4991-95a4-0747e9390ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="924073" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7e920f0-3f87-4991-95a4-0747e9390ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="924073" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Turismo feminista: del París de Simone de Beauvoir al Londres de Virginia Woolf]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7e920f0-3f87-4991-95a4-0747e9390ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Londres,Paris,Virginia Woolf,Simone de Beauvoir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Simone de Beauvoir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/simone-beauvoir_131_3616218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d19863f8-2546-4a2a-bbab-67e557ebdd6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Simone de Beauvoir"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego de la Torre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/simone-beauvoir_131_3616218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jan 2017 09:17:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d19863f8-2546-4a2a-bbab-67e557ebdd6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="70921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d19863f8-2546-4a2a-bbab-67e557ebdd6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="70921" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Simone de Beauvoir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d19863f8-2546-4a2a-bbab-67e557ebdd6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viñetas,Diego de la Torre,Simone de Beauvoir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Simone de Beauvoir, el poliamor y las mujeres que quieren complacer a sus parejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/simone-beauvoir-poliamor-complacer-parejas_129_4044851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Simone de Beauvoir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación abierta entre la escritora y Jean-Paul Sartre sigue siendo desestimada injustamente muchas veces</p><p class="subtitle">Las mujeres no tienen una relación abierta para satisfacer al hombre, sino que este tipo de acuerdos se basan en los deseos de ambos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los matrimonios abiertos existen desde siempre pero a la larga nunca funcionan&rdquo;. La afirmaci&oacute;n de la antrop&oacute;loga biol&oacute;gica Helen Fisher debe haber sido toda una noticia para Simone de Beauvoir, la famosa existencialista francesa conocida por su feminismo y por tener una relaci&oacute;n poliamorosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Publicada recientemente en el peri&oacute;dico <em>The New York Times</em>, la opini&oacute;n de Fisher tambi&eacute;n ha sido cuestionada por las numerosas celebridades que dicen tener este tipo de &ldquo;arreglos&rdquo;, y por el casi mill&oacute;n de compatriotas estadounidenses de Fisher que est&aacute;n dando una oportunidad a las relaciones poliamorosas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &uacute;nico &eacute;xito indiscutible de mi vida&rdquo;, dec&iacute;a De Beauvoir sobre su relaci&oacute;n abierta con Sartre. En t&eacute;rminos de duraci&oacute;n, la pareja de existencialistas franceses nos gana a la mitad de nosotros: su relaci&oacute;n, que les permit&iacute;a tener amor&iacute;os sin dejar de ser pareja, dur&oacute; 51 a&ntilde;os, hasta la muerte de Sartre en 1980.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, 30&nbsp;a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de De Beauvoir, la mayor&iacute;a de las cr&iacute;ticas hacia el poliamor tienen la misma perspectiva opresiva de la sexualidad femenina que ella se esforz&oacute; por derrumbar. Tomemos como ejemplo el prejuicio de que &ldquo;las mujeres solo aceptan una relaci&oacute;n abierta para complacer a los hombres que buscan variedad&rdquo;. Seg&uacute;n admiti&oacute; Anna North en un art&iacute;culo acerca de por qu&eacute; deber&iacute;amos sentirnos menos &ldquo;perturbados&rdquo; al hablar de poliamor, eso es lo que a menudo se piensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo para la revista <em>The New Yorker,</em> Louis Menand argument&oacute; que Sartre era un &ldquo;mujeriego&rdquo; y que De Beauvoir era una &ldquo;cl&aacute;sica facilitadora&rdquo;. Lleg&oacute; a decir Menand que la existencialista francesa hab&iacute;a fingido bisexualidad con el &uacute;nico fin de complacer a su pareja, y que hab&iacute;a escrito algunas partes de <em>El segundo sexo</em>&nbsp;como una s&uacute;plica hacia Sartre. As&iacute;, Menand redujo uno de los trabajos intelectuales m&aacute;s extraordinarios del Siglo XX a una simple pelea conyugal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Deirdre Bair, bi&oacute;grafa de la escritora, De Beauvoir era &ldquo;servil&rdquo; con Sartre. Tambi&eacute;n Hazel Rowley, en su libro <em>T&ecirc;te-&agrave;-T&ecirc;te</em>, se complace en mostrar una y otra vez a De Beauvoir llorando por las cafeter&iacute;as. Pero en el centro de la suposici&oacute;n de que las mujeres no mon&oacute;gamas eligen el poliamor s&oacute;lo porque es lo que el hombre quiere (y no lo que ellas quieren) existe una conjetura m&aacute;s generalizada sobre la sexualidad femenina: es el hombre el que tiene necesidades sexuales complejas, no la mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la pr&aacute;ctica del poliamor tiene un trasfondo que toma en cuenta a la mujer. Como argumenta Libby Copeland, &ldquo;el amor libre se opuso a la tiran&iacute;a del matrimonio convencional y, en particular, a la manera en que el matrimonio reduc&iacute;a la vida de la mujeres a tener hijos,&nbsp; encargarse de las mon&oacute;tonas tareas del hogar, quedar sin amparo legal y, con frecuencia, tener sexo sin amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo sobre parejas heterosexuales con relaciones poliamorosas en Seattle, Jessica Bennett escribe en la misma l&iacute;nea: &ldquo;La comunidad del poliamor tiene, sin duda, una inclinaci&oacute;n feminista; las mujeres han sido esenciales para su creaci&oacute;n, y la 'igualdad de sexos' es un principio p&uacute;blicamente reconocido de esta pr&aacute;ctica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la actriz Mo&rsquo;Nique, tener una relaci&oacute;n abierta con su pareja fue una idea de ella. Simone De Beauvoir tampoco se ve&iacute;a a s&iacute; misma como alguien que acepta una relaci&oacute;n poliamorosa en calidad de simple acompa&ntilde;ante. Al sentirse atra&iacute;da tanto por hombres como por mujeres, una relaci&oacute;n abierta significaba no tener que elegir entre una cosa y otra. Sent&iacute;a la &ldquo;necesidad de probar todo tipo de experiencias&rdquo;, cre&iacute;a que la capacidad de actuar por deseo era esencial para liberarse de la soberan&iacute;a masculina, y esperaba encontrar la respuesta a la pregunta que hasta hoy nos resulta dif&iacute;cil: &ldquo;&iquest;Es posible un acuerdo entre fidelidad y libertad?&rdquo;. Seg&uacute;n Copeland, las relaciones poliamorosas no se tratan solo de sexo, sino de &ldquo;rehacer el peque&ntilde;o rinc&oacute;n del mundo de cada uno&rdquo;, una perspectiva aterradora para todo el que quiere que el mundo se mantenga como est&aacute;, en especial cuando se trata de los roles establecidos para cada sexo.
    </p><p class="article-text">
        La forma m&aacute;s efectiva de socavar la fe en s&iacute; misma de una persona es decirle que su libertad es una ilusi&oacute;n. Seg&uacute;n la antrop&oacute;loga biol&oacute;gica Fisher, una ilusi&oacute;n es lo que estar&iacute;a viviendo Mo'Nique. La historia ser&iacute;a diferente, dijo, &ldquo;si pudi&eacute;ramos hacer que (Mo&rsquo;Nique) hablara acerca de c&oacute;mo se siente ella o c&oacute;mo se siente su esposo en verdad&rdquo;,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los matrimonios abiertos tambi&eacute;n tienen dificultades. Como los matrimonios mon&oacute;gamos. Todas las relaciones los tienen. De Beauvoir lloraba de verdad en las cafeter&iacute;as y a veces se sent&iacute;a miserable. Seg&uacute;n Ken Haslam, defensor del poliamor, este tipo de relaciones puede convertirse en una 'poliagon&iacute;a'. La libertad puede ser abrumadora. Tal vez por eso la mayor&iacute;a de nosotros no la elige a la hora del matrimonio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una bi&oacute;grafa, un cr&iacute;tico cultural o una antrop&oacute;loga no tienen por qu&eacute; contar la historia del poliamor como les gustar&iacute;a a sus protagonistas, es cierto, pero en muchas de las cr&iacute;ticas que se le hacen a la pr&aacute;ctica hay una resistencia a permitir que las mujeres tengan deseos sexuales complejos. Forma parte del deseo ego&iacute;sta de hacer que todas las historias encajen dentro de formatos estructurados. Como escribi&oacute; Dan Savage, &ldquo;el matrimonio de Mo&rsquo;Nique y Sidney Hicks les parecer&iacute;a inestable solo a quienes consideran que la monogamia, llevada a cabo de manera satisfactoria, es la &uacute;nica medida de estabilidad, amor y compromiso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es como ver un Modelo T de Ford y analizar su valor como si se tratara de un cuadro. El Modelo T claramente no es un cuadro y jam&aacute;s intent&oacute; serlo. El mes pasado, Sarah Bakewell se diferenci&oacute; de otros escritores que escriben sobre la vida de De Beauvoir, con su libro <em>At The Existentialist Cafe</em>. La retrat&oacute; como una persona con poder sobre su relaci&oacute;n abierta, tal vez porque Bakewell busc&oacute; entender &ldquo;el arreglo&rdquo; desde el punto de vista de la filosof&iacute;a de libertad que pregonaba De Beauvoir. Al analizar las relaciones poliamorosas, deber&iacute;amos preguntarnos si la pareja logr&oacute; lo que se propuso, y no si es lo que queremos para nuestro matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la mujer que solo quiere a un hombre para toda la vida es m&aacute;s f&aacute;cil de contar, en especial cuando son los hombres los que la cuentan. Menand termina su art&iacute;culo diciendo que, en verdad, De Beauvoir quer&iacute;a que &ldquo;Sartre fuera solo de ella&rdquo;. Con bastante desatino, toma como referencia &ldquo;todas las p&aacute;ginas que ella escribi&oacute;&rdquo;. Claramente, &ldquo;todas las p&aacute;ginas que Beauvoir escribi&oacute;&rdquo; se pueden leer de maneras muy diferentes, as&iacute; como tambi&eacute;n hay maneras muy diferentes de amar y de vivir.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Smith]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/simone-beauvoir-poliamor-complacer-parejas_129_4044851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2016 16:57:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119277" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119277" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Simone de Beauvoir, el poliamor y las mujeres que quieren complacer a sus parejas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65535251-e27f-4c8d-8fa8-010fa5d7665a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Europa,Feminismo,Poliamor,Simone de Beauvoir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres luchadoras y reconocidas tendrán una calle en Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mujeres-luchadoras-reconocidas-calle-valencia_1_4238949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd608dbe-2578-4f77-81ac-58e193d7111c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de un libro dedicado a la compositora Matilde Salvador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nombres como Simone de Beauviour, Matilde Salvador, Federica Montseny, Margarida Borrás o Marie Curie de una calle con su nombre</p></div><p class="article-text">
        Con el objetivo de recuperar la memoria de muchas de las mujeres que lucharon por la igualdad o simplemente destacaron en sus profesiones, el Consell de la Dona i per la Igualtat ha aprobado enriquecer la lista de calles de Valencia con nombres de mujeres de este perfil. As&iacute;, la primera mujer en recibir el premio Nobel, Marie Cure, o la escritora Virginia Woolf gozar&aacute;n de un placa en la ciudad. Tambi&eacute;n valencianas ilustres como la compositora Matilde Salvador.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n, seg&uacute;n la concejal de Igualdad y Pol&iacute;ticas Inclusivas, Isabel Lozano (Comprom&iacute;s), sirve para &ldquo;cambiar la falta de reconocimiento que las mujeres no han tenido a lo largo de la historia por su trabajo y sus aportaciones&rdquo;. &ldquo;Las mujeres se han encontrado con m&uacute;ltiples obst&aacute;culos y se han enfrentado a una injusta marginaci&oacute;n&rdquo;, ha recalcado. La lista final la constituyen 36 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Lozano como presidenta tambi&eacute;n del ente ha trasladado a la concejal&iacute;a de Cultura la propuesta de que a partir de ahora cuatro de cada cinco nombres que se incorporen al callejero de la capital sean de mujeres. &ldquo;De los 1.444 personajes ilustres que actualmente tienen una v&iacute;a p&uacute;blica en la ciudad un 93% corresponden a hombres y solo el 7% a mujeres&rdquo;, ha justificado.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las ideas que se han remitido al departamento de Gloria Tello es que en los casos que sea posible se identifique antes a la persona que al nombre, como ocurre en calles como Pintor Salvador Abril. En esa direcci&oacute;n va otra de las iniciativas acordadas en el organismo municipal que vela por la igualdad: instalar en las calles unas placas informativas con una breve historia de la persona, ya est&eacute; inscrita en la placa o tenga un c&oacute;digo QR que redirija a una biograf&iacute;a del personaje ilustre.
    </p><p class="article-text">
        A los nombres citados, se suman otros de inter&eacute;s. Margarita Borr&agrave;s, primer caso documentado de tortura y muerte en Valencia por violencia machista; la que fue primera mujer ministra en Espa&ntilde;a, Federica Montseny; la escritora gallega Emilia Pardo Baz&aacute;n; o las trece rosas, las mujeres fusilados por los golpistas durante la Guerra Civil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moisés Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mujeres-luchadoras-reconocidas-calle-valencia_1_4238949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2016 16:17:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cd608dbe-2578-4f77-81ac-58e193d7111c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cd608dbe-2578-4f77-81ac-58e193d7111c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41934" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mujeres luchadoras y reconocidas tendrán una calle en Valencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cd608dbe-2578-4f77-81ac-58e193d7111c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gloria Tello,Simone de Beauvoir]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
