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    <title><![CDATA[elDiario.es - Simón Alegre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/simon-alegre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Simón Alegre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[PSOEmasoquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/psoemasoquismo_132_4222708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Del tiempo de los balances electorales a esta parte, sin que ello suponga que sus dirigentes hayan de eludir la autocr&iacute;tica, el PSOE se ha convertido en el mu&ntilde;eco de pim pam pum de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, en virtud de una pinza entre PP y Podemos no explicitada, pero notoria en sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        El descalabro electoral, responsabilidad directa de su discutible labor de oposici&oacute;n y otros problemas end&eacute;micos (minorizaci&oacute;n en las grandes ciudades, incapacidad para conectar con las cohortes m&aacute;s j&oacute;venes&hellip;), ha abocado al PSOE a estar a merced de los embates del partido que le super&oacute; ampliamente y del que estuvo a punto de darle el <em>sorpasso</em>. Pero, m&aacute;s all&aacute; de los deberes por hacer de los socialistas espa&ntilde;oles, no deja de resultar sorprendente c&oacute;mo sus competidores, a derecha a izquierda, tratan de sumir a la formaci&oacute;n en el desconcierto m&aacute;s absoluto. Con unos tempos y formas que no hab&iacute;amos visto, hasta ahora, en la historia de la democracia espa&ntilde;ola. Se daba por hecho que esta iba a ser la legislatura del di&aacute;logo y pacto, pero no eran las <em>performances </em>partitocr&aacute;ticas de este fin de semana lo que la ciudadan&iacute;a esperaba. Y ambas, a kil&oacute;metros ideol&oacute;gicos de distancia, ten&iacute;an el mismo objetivo: el PSOE, que muchos desean pasokizado, a golpe de abrazo del oso o repetici&oacute;n de elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se entiende la renuncia de Rajoy a intentar, en primera instancia, la investidura. Es obvio que espera un fracaso del pacto de izquierdas y que la Gran Coalici&oacute;n se erija, finalmente, en la &uacute;nica alternativa viable. Un cambio en el orden de los factores, para acabar alterando el producto. Solo as&iacute; se puede interpretar, tambi&eacute;n, la escenograf&iacute;a de Podemos y su croquis de gobierno, que no parece la incitaci&oacute;n m&aacute;s seria al di&aacute;logo, sino una afrenta p&uacute;blica en toda regla.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, hay que reservar una cuota importante de responsabilidad a quienes, en el seno de la formaci&oacute;n del pu&ntilde;o y de la rosa, han entrado al trapo desde el primer momento y se han dedicado a minar, haciendo valer sus apriorismos y menospreciando las preferencias mayoritarias de la militancia, la posici&oacute;n pivotal del PSOE en el tablero de las alianzas. Desde antes de comenzar las mismas conversaciones (que, por otra parte, brillan por su ausencia (otra decepci&oacute;n que acumula la ciudadan&iacute;a)) y sin tener la capacidad de traspasar la tensi&oacute;n a los adversarios. Unos linces de las negociaciones. Patxi L&oacute;pez lo describi&oacute;, certeramente, como &ldquo;espect&aacute;culo lamentable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era peque&ntilde;o, los barones (qu&eacute; palabra m&aacute;s rancia e inapropiada para un partido progresista&hellip;) ganaban con mayor&iacute;as absolutas. Los que ahora se arrogan el t&iacute;tulo gobiernan transitoriamente con el apoyo del socio innombrable.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se esperan pr&oacute;ximas sesiones de PSOEmasoquismo <em>m&eacute;nage &agrave; trois</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/psoemasoquismo_132_4222708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jan 2016 10:03:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[PSOEmasoquismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,PSOE,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prevención de la tortura: necesita mejorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/prevencion-tortura-necesita-mejorar_132_2414682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha avanzado lo que no est&aacute; escrito en la erradicaci&oacute;n de la tortura y los malos tratos por parte de las Fuerzas de Orden P&uacute;blico. No era complicado, puesto que se ven&iacute;a, directamente, de las penumbras y la ausencia total de cualquier tipo de garant&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Valga como ejemplo que una de las primeras decisiones del gobernador civil de Gipuzkoa, Juan Mar&iacute;a J&aacute;uregui, fue clausurar los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil en Donosti. Hablamos de instalaciones, pero m&aacute;s importante es hablar de personas. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, Amnist&iacute;a Internacional ha recopilado 6.621 denuncias de torturas y malos tratos policiales. Veracidad y consigna pueden llegar a coexistir y es preciso analizar caso por caso. La gravedad de las acusaciones lo merece. El escaso n&uacute;mero de condenas (752) contrasta con la elevada cifra de denuncias. Sin embargo, las sucesivas condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a Espa&ntilde;a por no investigar suficientemente estos casos encienden las luces de alarma. 
    </p><p class="article-text">
        La sombra de la sospecha, justificada, que ha planeado sobre Espa&ntilde;a en el respeto de los Derechos Humanos supuso el retraso de su homologaci&oacute;n democr&aacute;tica en el orden comunitario e internacional. Econom&iacute;a y geoestrategia hicieron m&aacute;s por ella que los certificados de buena conducta. 
    </p><p class="article-text">
        Pero considero que vale la pena incidir en un aspecto que va m&aacute;s all&aacute; de las instituciones enmoquetadas. La comprensi&oacute;n de la tortura y el terrorismo anidan, desgraciadamente, en demasiados frentes de nuestra poblaci&oacute;n. Son m&aacute;s que minor&iacute;as marginales. Una concepci&oacute;n inmoral y cainita de la sociedad entra en simbiosis con las m&aacute;s repugnantes pr&aacute;cticas de la violencia, en sentido amplio (tortura, terrorismo, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un asunto capital de cultura pol&iacute;tica, ese indicador de la madurez de las sociedades que Gabriel Almond y Sidney Verba fueron los primeros en medir a partir de variables de participaci&oacute;n pol&iacute;tica y actitudes democr&aacute;ticas. Una cultura c&iacute;vica tolerante con la tortura y el terrorismo cotiza a la baja en cualquier baremo democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se puede esperar de unas instituciones que siguieron contando con los servicios de Billy El Ni&ntilde;o o nombraron a Josu Ternera presidente de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del parlamento vasco?
    </p><p class="article-text">
        Vemos estos esputos antidemocr&aacute;ticos todos los d&iacute;as en las redes sociales, pero solo constituyen la manifestaci&oacute;n superficial de un tumor societario. S&iacute;, en muchos hogares que conocemos, se justifica y espolea acr&iacute;ticamente la tortura. 
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad tolerante con cualquier tipo de malos tratos no es digna de ser considerada democr&aacute;tica. Por eso, nos seguir&aacute;n coloreando la cara desde Europa por malas pr&aacute;cticas, si no somos capaces de defender al adversario del ensa&ntilde;amiento. 
    </p><p class="article-text">
        La mala sangre se retroalimenta en las s&oacute;rdidas ci&eacute;nagas de la tortura, de la misma manera que ETA y GAL reclutaban inversamente simpat&iacute;as para sus espirales antag&oacute;nicas del terror.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto antes nos demos cuenta, menos argumentos dejaremos en manos de los enemigos de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/prevencion-tortura-necesita-mejorar_132_2414682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2015 22:14:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Prevención de la tortura: necesita mejorar]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Torturas,ETA,GAL]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El infierno en la tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/infierno-tierra_132_2522415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde que dos aviones estrellados contra las Torres Gemelas refutaron el fin de la historia vaticinado por Francis Fukuyama, hemos vivido soliviantados, con raz&oacute;n, por la sinuosa amenaza del terrorismo internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrentarse a un peligro imperceptible hasta su manifestaci&oacute;n generaba desasosiego. Observar sus evoluciones en planta territorial ha resultado espeluznante. El Islam no es un concepto territorial, sino teocr&aacute;tico. Tampoco es proclive, pese a la denominaci&oacute;n ISIS, a la idea de Estado. Sin embargo, las revisiones y t&aacute;cticas de los nuevos grupos yihadistas pasan por el dominio de &aacute;reas en las que imponer su ley. La ca&iacute;da de los dictadores regionales (entre las guerras iniciadas por Estados Unidos y las revoluciones democr&aacute;ticas) ha propiciado los avisperos en los que estos grupos se mueven con soltura. 
    </p><p class="article-text">
        Las acciones del terrorismo isl&aacute;mico supon&iacute;an una propaganda de indudable efecto transgresor. No obstante, desde los talibanes (m&aacute;s all&aacute; de zonas rec&oacute;nditas de &Aacute;frica, por ejemplo), no cont&aacute;bamos con ejemplos a escala homologables del poder territorial del islamismo radical. 
    </p><p class="article-text">
        Y la experiencia no deja lugar a la duda. En el fondo y las formas. No nos equivocamos, si asumimos que la amenaza a Occidente es la de mayor calado de los &uacute;ltimos tiempos. A menudo, pecamos de transigentes por un temor (lo pol&iacute;ticamente correcto) a ser considerados etnoc&eacute;ntricos. Pero las naciones del mundo nos hemos dado unas normas, con mayor o menor capacidad de cumplimiento, entre las que los genocidios planificados y su apolog&iacute;a se consideran execrables y deber&iacute;an perseguirse. Es el programa de m&iacute;nimos de la ONU. Obviamente, tampoco se deben pasar por alto otras afrentas, como las ablaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La amenaza, adem&aacute;s, se torna provocaci&oacute;n, dado que se pretende llamar la atenci&oacute;n con pr&aacute;cticas que hac&iacute;a d&eacute;cadas que no ten&iacute;an parang&oacute;n (si dejamos, al margen, nuevamente, los ajustes de cuentas africanos, los cuales no se publicitaban).
    </p><p class="article-text">
        Torturar o ejecutar p&uacute;blicamente y con espectacularidad no constituyen usos de nuevo cu&ntilde;o. M&aacute;s bien, han formado parte de perversas costumbres ancestrales que cre&iacute;amos superadas. Por eso, nos sacuden tan violentamente las im&aacute;genes de decapitaciones, ahogamientos o lapidaciones. Con estas pr&aacute;cticas, se est&aacute; expresando, a los cuatro vientos y para los que no se quieran enterar, que la deshumanizaci&oacute;n del enemigo justifica todos los medios y fines. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que la cosa va en serio. 
    </p><p class="article-text">
        Las ejecuciones en el teatro romano de Palmira, por su parte, desprenden un tufo que evoca la escenograf&iacute;a glorificadora de los totalitarismos de principios del siglo pasado. Cientos de millones de muertos entre la secuencia r&aacute;pida de los nazis y la versi&oacute;n m&aacute;s prolongada de las corrientes predemocr&aacute;ticas del comunismo (estalinismo, jemeres rojos&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Si no se aborda el problema y se sigue despreciando la colaboraci&oacute;n de los islamistas moderados, los tiranos del ayer pueden acabar en un pie de p&aacute;gina de la historia del ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/infierno-tierra_132_2522415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2015 06:12:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El infierno en la tierra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Isis,Terrorismo yihadista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diputacions: any zero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/diputacions-any-zero_132_2524560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Diu una llegenda urbana que, en cas de cat&agrave;strofe nuclear, nom&eacute;s restarien vives les panderoles i les Diputacions Provincials. Com l&acute;alumne menys espavilat, la seua constituci&oacute; sempre arriba l&acute;&uacute;ltima. Fruit d&acute;un sistema indirecte que la poblaci&oacute; ni ent&eacute;n ni es preocupa per comprendre. 
    </p><p class="article-text">
        Fa quasi quatre anys, amb els pitjors moments de la crisi vigents, la perviv&egrave;ncia de les Diputacions Provincials s&acute;havia clavat, amb major intensitat, dins de l&acute;agenda pol&iacute;tica del moment. Llavors, en el marc d&acute;un programa recentralitzador del PP i UPyD de m&eacute;s abast, es posava l&acute;&egrave;mfasi en l&acute;eliminaci&oacute; de duplicitats. Alguns grups pol&iacute;tics, situats en coordenades antag&ograve;niques, tractaven tamb&eacute; d&acute;aprofitar l&acute;avinentesa, puix, en eixos temps, pareixia que el PP tenia un xec en blanc per part de la societat per traure l&acute;Estat de la crisi. 
    </p><p class="article-text">
        Quatre anys despr&eacute;s, els &iacute;ndexs de confian&ccedil;a en el PP tremolen i les Diputacions Provincials han continuat soscavant un cr&egrave;dit que ja tenien minvat: Ourense, Lle&oacute;, Barcelona... i, per suposat, les nostres. La corrupci&oacute; sist&egrave;mica, pels escassos controls del sistema indirecte ad&eacute;s comentat, entrava tamb&eacute; en el debat. 
    </p><p class="article-text">
        Un tercer eix, m&eacute;s de rerefons, ve a recordar-nos tamb&eacute; el llast que per al poble valenci&agrave; signifiquen. La creaci&oacute; artificiosa de personalitats provincials, oposades a la resta, sense base exacta en la hist&ograve;ria ni guany per a la nostra societat. Una compartimentaci&oacute; empobridora i antinatural. Unes paraules de Joan Lerma porten a la mem&ograve;ria la duresa de tot este proc&eacute;s de desfiguraci&oacute;: los invertebrados tambi&eacute;n pueden vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Ha plogut, des que Manuel Girona anunci&agrave; que seria l&acute;&uacute;ltim president de la Diputaci&oacute; de Val&egrave;ncia. El cas &eacute;s que, a la vista dels antecedents, no podem ser optimistes. Si els catalans no s&acute;han alliberat de les Diputacions Provincials, &eacute;s que el nus constitucional est&agrave; nugat i ben nugat. 
    </p><p class="article-text">
        En l&acute;actualitat, pareix que sona b&eacute; la m&uacute;sica de la subsidiarietat total de les Diputacions, en relaci&oacute; a la Generalitat Valenciana. D&acute;altra banda, alguns casos, com el d&acute;Alacant, manifesten perills ostensibles. No nom&eacute;s de convertir-se en ag&egrave;ncies de treball temporal, sin&oacute; de funcionar com a contrapoders. Tot i aix&ograve;, des del PSPV, ja han anunciat la intenci&oacute;, com correspon a un partit socialdem&ograve;crata, de tirar m&agrave; del gasto p&uacute;blic. Aix&iacute; que d&acute;harakiri, res. 
    </p><p class="article-text">
        Al remat, quan tens la Diputaci&oacute; en les teues mans, ha de ser molt temptador regar els pobles de diners amb obsequiositat i gr&agrave;cia, a la manera de la coneguda com &ldquo;m&agrave;quina de fer diners&rdquo; de Rus. No debades, la Diputaci&oacute; de Val&egrave;ncia no deixa de ser, des de fa dos d&egrave;cades, la Generalitat vic&agrave;ria de les comarques centrals. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de revertir l&acute;afonament de la ind&uacute;stria tradicional valenciana, el nou home fort del PSPV... Tot quadra. Almenys, seria indicatiu de canvis vore un repartiment dels diners que no es fonamente nom&eacute;s en qui ostente el poder local. La quota m&iacute;nima municipal aniria, en principi, en una direcci&oacute; positiva. 
    </p><p class="article-text">
        Mentrimentres, encara resta lluny&agrave; un epitafi de correlaci&oacute; de forces: algun dia, tot aix&ograve; ser&agrave; nostre... i el tancarem.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/diputacions-any-zero_132_2524560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2015 11:44:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diputacions: any zero?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP: hasta el descuento de la prórroga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pp-descuento-prorroga_132_2559072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Despu&eacute;s del desalojo de una amplia mayor&iacute;a de los gobiernos infraestatales, al PP le ha entrado un miedo atroz y sus dirigentes han apostado por comprar el mensaje de la comunicaci&oacute;n deficiente. No ser&eacute; yo quien les quite la raz&oacute;n, en este aspecto. 
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;mil futbol&iacute;stico que aparece en el t&iacute;tulo, por otra parte, concuerda con la gr&aacute;fica manera de justificarse los &uacute;ltimos resultados electorales por la que han optado desde G&eacute;nova. Si uno escucha los &uacute;ltimos discursos de los portavoces populares, captar&aacute; que se alude, recurrentemente, a que se ha entrado en la segunda parte del partido, tras un primer tiempo complicado (el de las reformas). Se acab&oacute;, por tanto, el mantra de &ldquo;en la buena direcci&oacute;n&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que nada porque no todo es comunicaci&oacute;n mejorable en los problemas del PP. Tan errado es creerse ese mensaje como haber esperado, por parte de numerosos espa&ntilde;oles, que votar PP significaba solucionar los problemas de la crisis de un plumazo. Sabemos hacerlo porque ya lo demostramos en el pasado. Ese era el discurso previo a las anteriores elecciones a Cortes Generales. A muchos se les cayeron las vendas de los ojos (al menos, a los optimistas del corto plazo) con las primeras oleadas de recortes y la subida de los impuestos. L&oacute;gicamente, fueron medidas soslayadas o, directamente, ocultadas durante la campa&ntilde;a electoral. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de esta primera parte de desgaste y contenci&oacute;n. S&iacute; es perceptible un incremento del empleo entre nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s cercano. No obstante, podemos encuadrarlo en la categor&iacute;a de precario. N&oacute;minas, indefinido o seguridad laboral son conceptos que a quienes buscan desesperadamente trabajo empiezan a parecerles privilegios de tiempos remotos. En definitiva, al personal le mosquea el discurso de los indicadores econ&oacute;micos positivos y las velocidades de crucero, si no se siente part&iacute;cipe de la mejor&iacute;a del sempiterno Espa&ntilde;a va bien. 
    </p><p class="article-text">
        Nos dec&iacute;a un profesor de la carrera que, para aprender de pol&iacute;tica, hab&iacute;a que bajarse a hablar del tema con el quiosquero del barrio. Y yo, al quiosquero, lo veo con la misma mala leche que hace tres a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Y en esas anda el PP. Con el trabajo, un tanto, a medias. Sin descabezar a personajes de otra &eacute;poca y mando en plaza interno como Arenas y De Cospedal, francamente amortizados y parte relevante del reconocido problema de comunicaci&oacute;n. Por otro lado, huelga decir que gente como Maroto, fajado en un municipalismo de toma y daca, comunica mejor que los florianos varios. Es una cuesti&oacute;n de proactividad contra enroque defensivo. 
    </p><p class="article-text">
        Anuncia, precisamente, Maroto rutas y agendas sociales. Veremos c&oacute;mo sale el experimento. Seguramente, sea demasiado tarde, pero, al menos, intentan salir de su zona de confort. No todo ha de ser cambios de logos y colorines modernos detr&aacute;s del atril de la Conferencia Pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De la escasa empat&iacute;a de Rajoy con los problemas de la poblaci&oacute;n habla, elocuentemente, cuando se le puede ver fuera del plasma, su lenguaje no verbal. Las fotos por Europa, por otra parte, no le han hecho un favor, en este sentido. Ya habr&aacute; ocasi&oacute;n de testar el acierto de la nueva estrategia, a pesar de Rajoy, que, a buen seguro, se sent&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo con el tic elitista de la precedente. 
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que la salida de la crisis era un discurso preparado desde el principio de la legislatura. El PP urdi&oacute; una t&aacute;ctica defensiva para cansar a los rivales durante el tiempo reglamentario. El objetivo, claramente, era llegar a la pr&oacute;rroga con el rival exhausto. Los populares se hab&iacute;an guardado los tres cambios para machacar al adversario. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, encajaron, al principio de la pr&oacute;rroga, el inesperado golazo por la escuadra de las elecciones auton&oacute;micas y municipales. Los sustitutos saltan al campo con demasiadas urgencias y el tiempo, ante unos rivales muy cerrados (solo queda atacar por el carril de Ciutadans), se agota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pp-descuento-prorroga_132_2559072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2015 12:40:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El PP: hasta el descuento de la prórroga]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambiar el marco, ma non troppo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cambiar-marco-ma-non-troppo_132_4714703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me preven&iacute;a un compa&ntilde;ero de aula respecto a que las disquisiciones sobre Podemos suelen venir aparejadas de alguna trampa. Y no deja de ser cierto que el fen&oacute;meno &ndash;eufemismo proveniente de las filas de IU para restar relevancia a lo conseguido por la formaci&oacute;n- ha adquirido tal magnitud que, no s&oacute;lo ha sacado de su indiferencia a los partidos del c&aacute;rtel &ndash;y al anteriormente aludido, acusado en foros cercanos a Podemos de &ldquo;lamer los bordes del sistema&rdquo;-, sino que los tiene sumidos en un notable desconcierto. 
    </p><p class="article-text">
        Las reacciones desde los partidos que se consideran en &ldquo;competencia&rdquo; por el espectro que aspira a representar Podemos han sido variadas y obedecen a un comprensible tira y afloja por siglas y porcentajes conquistados a base de mucho sudor. Desde IU se plantea el reto m&aacute;s en clave de OPA hostil al viejo modelo que de configuraci&oacute;n de un nuevo polo en condiciones de dar el sorpasso a la socialdemocracia. Quiz&aacute;s las exigencias del sistema electoral contribuyan a forjar un mayor entendimiento. Por parte de Comprom&iacute;s, se atisba una fagocitosis, por solapamiento, del ingente espacio electoral urbano del que le nutr&iacute;a la facci&oacute;n de IPV y algunos militantes preconizan la necesidad de hacer frente com&uacute;n en los c&iacute;rculos para arrimar el ascua a su sardina. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, gran parte del &eacute;xito de Podemos estriba en manejar unas pr&aacute;cticas y un lenguaje propios que procuran la impenetrabilidad de los oportunistas. Al menos, de momento, tienen el beneficio de la duda a su favor. Casos como el envaine del alcalde de Benicull del X&uacute;quer postulado para tr&aacute;nsfuga les dan provisionalmente la raz&oacute;n. La ejemplaridad es la bandera que pretenden alzar frente a las taras del sistema y deben pelearla y, si la logran, predicarla. 
    </p><p class="article-text">
        Si la anterior es una cuesti&oacute;n de fondo, no le van a la zaga las formas. En este sentido, para cambiar las problem&aacute;ticas sist&eacute;micas no se puede salir a disputar el encuentro en el mismo terreno de juego donde se ocasionan. No me refiero a los cauces de la democracia formal, sino a cuestiones de comunicaci&oacute;n y psicolog&iacute;a pol&iacute;ticas. Se trata de, en cierto modo, inventar la propia tradici&oacute;n para no emponzo&ntilde;arte con las reglas, palabras y praxis que se pretende combatir, como causantes de la degeneraci&oacute;n de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Cambiar el marco y crear uno propio. Una nueva audacia, como el liderazgo de Iglesias o la importaci&oacute;n de la casta desde la Italia del Tangentopoli &ndash;a pesar de que, en origen, el concepto en s&iacute; remite a una estratificaci&oacute;n por nacimiento-, que, en teor&iacute;a de sistemas, advierte del dominio del ambiente y de la imposici&oacute;n del lenguaje de su subcultura pol&iacute;tica por parte de la joven formaci&oacute;n. Pero ha sido en el posicionamiento sobre las elecciones municipales donde mejor se ha plasmado esta estrategia, precisamente en el &aacute;mbito en el que la vieja partitocracia esperaba las primeras fisuras. La maniobra tendente a apoyar listas ciudadanas, forjadas en la mochila de experiencias de un 15-M en el que cientos de activistas de Podemos creyeron para que finalmente fuera m&aacute;s que flor de un d&iacute;a, les ahorra el mercadeo de despachos y el previsible aluvi&oacute;n de arribistas. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, con la aquiescencia siempre de la direcci&oacute;n del locus pol&iacute;tico madrile&ntilde;o. Al fin y al cabo, el centralismo democr&aacute;tico y la redundante, por consiguiente, centralizaci&oacute;n de las estructuras territoriales y sectoriales forman parte de las tradiciones ancestrales de la cultura de la izquierda espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Ya era hora de que -nuevamente la Italia de marras- hubiera un Lampedusa de izquierdas. A la salud de Gramsci. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cambiar-marco-ma-non-troppo_132_4714703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2014 06:35:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cambiar el marco, ma non troppo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Podemos,IU - Izquierda Unida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alegre roder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alegre-roder_132_4724471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En castell&agrave; era alegre bandolero, el t&iacute;tol que Los Chichos empraren per a honorar al Vaquilla. Juan Jos&eacute; Moreno Cuenca, per&ograve; tamb&eacute; &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Franco, el Torete, i altres malnoms com el Carica o la Chelo es van fer populars en els films kinkis de Jos&eacute; Antonio de la Loma durant la Transici&oacute;. Mentrimentres, a uns quil&ograve;metres de l&acute;extraradi barcelon&eacute;s, Jordi Pujol forjava una identificaci&oacute; total amb les noves institucions auton&ograve;miques i eixia refor&ccedil;at, com a v&iacute;ctima del centralisme, de l&acute;acusaci&oacute; per part del fiscal general de l&acute;Estat arran del cas Banca Catalana. Dos models antag&ograve;nics d&acute;herois socials, certament discutibles, moderns trassumptes de Robin Hood.
    </p><p class="article-text">
        Un quart de segle despr&eacute;s comprovar&iacute;em que la delincuencia va por barrios i no nom&eacute;s pels de La Mina o Campo de la Bota. I que la mateixa pot associar-se tamb&eacute; a nissagues com els Millet, Montull o Pujol. Clar i catal&agrave;, com sentencia el dit. 
    </p><p class="article-text">
        Em comentava un professor de la carrera, amb sincera actitud autocr&iacute;tica, que la seua va ser una generaci&oacute; fascinada per Catalunya. Tant eixa admiraci&oacute; com l&acute;odi exacerbat suposen obnubilacions del rigor i la figura de Jordi Pujol concitava com cap altra estos sentiments viscerals. Per aix&ograve;, el shock. La seua capacitat per a &ldquo;fer pa&iacute;s&rdquo; impressionava per ac&iacute; tant als elements m&eacute;s esquerrans com, fins i tot, als anticatalanistes m&eacute;s furibunds. No era gens estranya la invocaci&oacute;, tot i que amb la boca xicoteta, d&acute;un Pujol valenci&agrave;. Un ox&iacute;moron que mai quall&agrave;, paradoxalment, en un territori de botiguers i pymes i on a l&acute;empresariat, de tant mirar cap a Madrid, l&acute;han deixat mirando a Cuenca. Declaracions ara de ploramiques i de fosca i mala consci&egrave;ncia &ndash;a la manera de la perplexitat marquesiana- a les que ser&agrave; aplicada, per descr&egrave;dit dels seus emissors, la m&iacute;tica sent&egrave;ncia del mateix Pujol: Ara no toca. 
    </p><p class="article-text">
        No hem de prendre a Pablo Iglesias com a demi&uuml;rg o oracle, tot i la seua indubtable capacitat, per&ograve; amb estos antecedents es justifica perfectament la seua inclusi&oacute; de CiU en la categoria de casta. D&acute;altra banda, tamb&eacute; &eacute;s pol&iacute;ticament comprensible que Artur Mas s&acute;esforce per arraconar l&acute;afer en l&acute;&agrave;mbit familiar. Amb connotaci&oacute; patriarcal de famiglia, afegir&iacute;em. Normal, despr&eacute;s de tant de temps aprofitant-se de la sin&egrave;cdoque Pujol-Catalunya, el trauma ed&iacute;pic &eacute;s de categoria. 
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s a m&eacute;s, el que s&iacute; que resulta cridaner &eacute;s que una irregularitat tan sostinguda en els temps haja d&acute;eixir a la llum justetament ara. Casualitat, Montoro al tant, espa&ntilde;olada al m&eacute;s pur estil Qu&eacute; t&iacute;a la C.I.A!? En tot cas, material per als conspiranoics i per als qui es prenen els xocs de trens amb ver fanatisme. 
    </p><p class="article-text">
        Un amic fil&ograve;leg m&acute;ha parlat sovint d&acute;un fenomen que es d&oacute;na al si del que molts d&acute;ells solen anomenar &ldquo;un pa&iacute;s normal&rdquo; &ndash;entenc que &eacute;s un eufemisme per a referir-se a un territori amb sobirania pol&iacute;tica i una llengua normalitzada- i que consistix en l&acute;exist&egrave;ncia de l&egrave;xic propi en tots els registres. Tamb&eacute; en els m&eacute;s elitistes o marginals: militar, penitenciari, hampa...
    </p><p class="article-text">
        A poc a poc, Catalunya, com abans havia passat a Espanya-Castella, s&acute;inserix tamb&eacute; en la normalitat. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alegre-roder_132_4724471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2014 10:36:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alegre roder]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Jordi Pujol,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva Pinza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nueva-pinza_132_4915532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sosten&iacute;a el polit&oacute;logo franc&eacute;s Daniel-Louis Seiler que, al generalizarse la sustituci&oacute;n del sufragio censitario por el universal en los sistemas pol&iacute;ticos europeos, la socialdemocracia reemplaz&oacute; a liberales y conservadores como fuerzas cohesionadoras en el nivel estatal. Este escenario tambi&eacute;n hab&iacute;a sido enunciado por Lipset y Rokkan en <em>Party Systems and voter alignments</em>, mediante la congelaci&oacute;n de los cleavages provenientes de las Revoluciones Nacionales e Industriales en los formatos originales de los sistemas de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos, por lo tanto, coincid&iacute;an en la privilegiada capacidad de la socialdemocracia para copar los debates socioecon&oacute;micos y facilitar enlaces entre centro y periferia, de manera que esta l&iacute;nea de fractura se atemperaba por su fusi&oacute;n con la funcional superpuesta de clase. 
    </p><p class="article-text">
        Quedan lejanos los tiempos que hemos evocado, en los que los partidos socialdem&oacute;cratas nacionales se revelaban como los &uacute;nicos capaces de organizarse, m&aacute;s o menos homog&eacute;neamente, en el eje translocal. Esta primigenia fortaleza, relativa a su implantaci&oacute;n, les ha conferido una centralidad preeminente a la hora de ejercer el pacto y poder formar gobiernos, pero tambi&eacute;n les ha supuesto una intensa competencia centr&iacute;peta por parte de sus adversarios. 
    </p><p class="article-text">
        De la mentada succi&oacute;n centr&iacute;peta de votos surge el concepto de pinza, el cual alcanz&oacute; gran popularidad en los primeros noventa del siglo pasado por estos lares. Aquella pinza la ejerc&iacute;an, al alim&oacute;n, un PP que ya se postulaba como alternativa de gobierno y la IU de Anguita que se planteaba el <em>sorpasso</em>, constituyendo las elecciones al Parlamento Europeo de 1994 su plasmaci&oacute;n m&aacute;s efectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque las pinzas se aplican a los partidos en el gobierno, la posibilidad de recambio en el mismo que atisban las encuestas y que puede implicar al PSOE como l&iacute;der minorizado<em> in pectore</em> de la nueva mayor&iacute;a est&aacute; extrapolando sus efectos al principal partido de la oposici&oacute;n, amplificador medi&aacute;tico mediante. 
    </p><p class="article-text">
        Desde las filas socialistas no s&oacute;lo han de estar preocup&aacute;ndose por mejorar los exiguos resultados que se les predicen, sino que tambi&eacute;n deben de estar haci&eacute;ndose votos por un engrandecimiento suficiente de UPyD como partido bisagra, escenario que se antoja todav&iacute;a lejano y que, como primera condici&oacute;n facilitadora, requiere de la omisi&oacute;n de Ciutadans en la arena estatal tras una hipot&eacute;tica experiencia desalentadora en las pr&oacute;ximas elecciones al Parlamento Europeo. 
    </p><p class="article-text">
        La complejidad de la nueva pinza que ya se columbra y promociona a partes iguales estriba en que a las competencias centr&iacute;peta &ndash;PP- y centr&iacute;fuga &ndash;IU y otros partidos con aire de familia-, ali&ntilde;ada en esta ocasi&oacute;n con un marchamo de desafecci&oacute;n antipartidista, se sumar&aacute; probablemente un tercer factor de discordia inevitable para los socialistas, el debate sobre el asunto de la consulta catalana y la enmienda a la organizaci&oacute;n territorial del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Es realmente la madre del cordero, con una trascendencia muy superior a los contenciosos del eje izquierda-derecha y, sin duda, el m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a para el PSOE. 
    </p><p class="article-text">
        La puerta abierta a una ingrata Gran Coalici&oacute;n para los socialistas, de consecuencias impredecibles en el terreno electoral (rep&aacute;sense los &uacute;ltimos resultados del PASOK tras similar experiencia) y &uacute;nicamente justificable por razones de Estado que, obviamente, dejar&iacute;an en un segundo plano a ese PSOE &ldquo;m&aacute;s rojo, morado y verde&rdquo; que Elena Valenciano invocaba antes de su &uacute;ltima Conferencia Pol&iacute;tica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nueva-pinza_132_4915532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Apr 2014 09:31:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La nueva Pinza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los espacios de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espacios-democracia_132_4927118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Forma parte del acervo de toda lecci&oacute;n inicial de Teor&iacute;a del Estado citar y explicitar sus elementos constitutivos e interconectados: territorio, soberan&iacute;a y poblaci&oacute;n. Sobre los mismos, &ldquo;el m&aacute;s fr&iacute;o de los monstruos fr&iacute;os&rdquo;, en aforismo de Nietzsche, ejerce el monopolio de la violencia leg&iacute;tima. Y ninguno de ellos resulta prescindible en una formulaci&oacute;n de democracia, de organizaci&oacute;n del gobierno popular. 
    </p><p class="article-text">
        En tiempos m&aacute;s modernos, Giovanni Sartori nos advirti&oacute; de los peligros asociados a la videocracia y a la impresionabilidad del hombre por la imagen. &Uacute;ltimamente, y en esa l&iacute;nea de ense&ntilde;oramiento de los mentados elementos del Estado, se produce una reviviscencia de la toma del espacio p&uacute;blico. Una performance que mezcla aspectos de democracia directa con din&aacute;micas de tipo b&eacute;lico-estrat&eacute;gico, como demostraba la relevancia que, por ejemplo, tupamaros o montoneros conced&iacute;an a la toma de un pueblo, acci&oacute;n espectacular inscrita en los manuales de la guerra de descolonizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, estos componentes se encuentran detr&aacute;s de las operaciones de hechos consumados que estamos contemplando en Ucrania desde hace unas semanas y que arriesgan lo ganado por la ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico a la futurible respuesta desproporcionada de la parte ofendida. Escaladas de acciones que entran de lleno en la disputa por la titularidad de los elementos del Estado y que estamos observando, como espectadores privilegiados, a escala reducida en plazas emblem&aacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta espiral de ocupaciones emotivas, acaecidas en un timing tan apretado que permite el mantenimiento de la que podr&iacute;amos denominar como tensi&oacute;n revolucionaria, se encuentra una convicci&oacute;n que extrapola espuriamente el don participativo de las primeras polis democr&aacute;ticas; de manera que, en el marco de estos acontecimientos, se podr&iacute;a aducir que cuanto m&aacute;s luchas, m&aacute;s representas. 
    </p><p class="article-text">
        La validaci&oacute;n de esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n se encuentra muy distante del modelo de democracia deliberativa que expuso Habermas, un horizonte normativo que la actual democracia representativa &ndash;meramente formal para sus m&aacute;s acendrados cr&iacute;ticos- requiere para sanar de sus achaques m&aacute;s perentorios. La articulaci&oacute;n de formatos de democracia directa no puede soslayar determinados debates sobre la privatizaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos que efect&uacute;an determinados activistas y la colisi&oacute;n que se pueda establecer entre la libertad de expresi&oacute;n y el respeto a un territorio que es de todos y no &uacute;nicamente de los que leg&iacute;timamente protestan o respecto a la imposici&oacute;n mayoritaria de posturas por parte de los principalmente movilizados en caso de una generalizaci&oacute;n de la f&oacute;rmula del refer&eacute;ndum para tem&aacute;ticas excesivamente espec&iacute;ficas, por no hablar de la complejidad para designar el sujeto de decisi&oacute;n o el tama&ntilde;o del cuerpo electoral id&oacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuestiones que no deben conducirnos a una cerraz&oacute;n paralizante ante la introducci&oacute;n de experiencias de democracia directa, pero que no podemos afrontar tampoco desde un ingenuo buenismo. 
    </p><p class="article-text">
        O se puede acabar tambi&eacute;n como en Suiza, votando por la prohibici&oacute;n de los minaretes y contraviniendo convenciones de Derechos Humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espacios-democracia_132_4927118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2014 06:57:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los espacios de la democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla del Sud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/batalla-sud_132_5093341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El sud tendix a identificar-se en els imaginaris socials com a un concepte distant, rebel, heterodox i agreujat. El cas valenci&agrave; no suposa una excepci&oacute; a esta regla. Cantonalisme, provincialisme i localisme han constitu&iuml;t algunes de les seues problem&agrave;tiques hist&ograve;riques, tot i que una compartimentaci&oacute; territorial d'origen foraster i determinades mancances del centre no han sigut alienes a la seua reproducci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; hui atenem als moviments pol&iacute;tics suscitats a la regi&oacute; meridional valenciana, on les pol&egrave;miques del Cap i Casal pr&agrave;cticament ni s'albiren. I primerament, criden la nostra atenci&oacute; les crisis que afecten al PP per estos indrets. Crisis solapades, ja que de la vella baralla campsista-zaplanista (i ripollista) hem passat ara a una nova desafecci&oacute; amb l'err&agrave;tica direcci&oacute; del partit. Adobada, d'altra banda, amb contenciosos urban&iacute;stics, com en el cas de Torrevella i altres municipis del Baix Segura en creixement desproporcionat. Els barons territorials ara es troben a la Marina pericentral &ndash;Jos&eacute; C&iacute;scar i C&eacute;sar S&aacute;nchez- i aix&ograve; promou majorment les desercions al sud del sud.
    </p><p class="article-text">
        De la sagnia del PP pren for&ccedil;a el CDL, com a subaltern auton&ograve;mic de Ciutadans. La seua condici&oacute; de demoni familiar popular es refor&ccedil;a en nodrir-se d'alguns destacaments de l'&uacute;ltim producte de la Factoria Blasco, el PSD. Altre beneficiari d'esta conjuntura podria ser Dem&ograve;crates Valencians, partit que ha incorporat recentment a Carmel Ortol&agrave;, exalcalde de Pego, a la seua Gestora. Amb la seua pres&egrave;ncia, s'espera una fruct&iacute;fera expansi&oacute; per les Marines, que complementaria l&acute;incipient implantaci&oacute; dels centristes valencians a l'Alacant&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Del sud arriben tamb&eacute; algunes de les majors retic&egrave;ncies per part d'UPyD (present al consistori alacant&iacute;) a un futurible pacte amb Ciutadans. I al si de Comprom&iacute;s, la q&uuml;esti&oacute; meridional tamb&eacute; t&eacute; un lloc preponderant en l'agenda, en no atendre's la transfer&egrave;ncia de l'acta de diputat per eixa circumscripci&oacute; d'Iniciativa al Bloc, rebassat ja l'equador de la legislatura. Esquerra Unida, que ha capitalitzat l'activisme davant l'arribada de l'AVE a Alacant, compta amb una previsible millora de l'atractiu de la seua marca en el cinturons industrials i les ciutats m&eacute;s poblades en este escenari de crisi. Per &uacute;ltim, el PSPV-PSOE disposa d'un ampli marge &ndash;i el recurs al vot &uacute;til- per a remuntar la golejada rebuda en els &uacute;ltims comicis. En conseq&uuml;&egrave;ncia, no podr&agrave; permetre's esl&ograve;gans com &ldquo;perqu&egrave; guanyi Alicante&rdquo;, estudiats hui en dia en els seminaris de comunicaci&oacute; pol&iacute;tica com a exemples de destrellat contextual, ni guerres intestines com la de l&acute;executiva alacantina, representant de la principal agrupaci&oacute; del PSPV.
    </p><p class="article-text">
        Compet&egrave;ncia, embolic i entreteniment que arriben des del sud a la pol&iacute;tica aut&ograve;ctona. Una manera tan v&agrave;lida com qualsevol altra per a qu&egrave; els valencians centrals deixem de mirar-nos el melic i valorem la diversitat i riquesa de la nostra terra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Simón Alegre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/batalla-sud_132_5093341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jan 2014 11:06:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La batalla del Sud]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Simón Alegre,PP - Partido Popular,Alicante,Esquerra Unida,Compromís,PSPV - Partido Socialista del País Valenciano]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
