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    <title><![CDATA[elDiario.es - Kumar Kishinchand López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/kumar-kishinchand-lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Kumar Kishinchand López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fuerza de trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/fuerza-trabajo_1_2782732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66a00a98-2722-455c-a66f-da6304a10c96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;A pesar de todo&#039;, obra de Adelaida Arteaga Fierro en la SAC santacrucera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista tinerfeña Adelaida Arteaga Fierro expone los últimos productos de su devenir artístico en la SAC del parque La Granja, en Santa Cruz</p></div><p class="article-text">
        <em>- Pol&iacute;tica &iacute;ntima</em>, de<em> </em>Adelaida Arteaga Fierro
    </p><p class="article-text">
        - Sala de Arte Contempor&aacute;neo. Parque La Granja, Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 23 de marzo
    </p><p class="article-text">
        <em>Pol&iacute;tica &iacute;ntima, </em>la exposici&oacute;n de Adelaida Arteaga Fierro en la Sala de Arte Contempor&aacute;neo del parque La Granja, establece una discusi&oacute;n acerca de lo p&uacute;blico y lo privado mediante una tensi&oacute;n constante entre el espacio y el encierro. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n, largamente acometida desde varias disciplinas art&iacute;sticas, es tomada aqu&iacute; desde un punto de vista personal y particular, estableciendo una <em>melange</em> de estrategias visuales.
    </p><p class="article-text">
        En el primer momento de contemplaci&oacute;n de la muestra, la arquitectura se abre paso en <em>La Guarida I</em>, una caba&ntilde;a primitiva construida a partir de horcones de finca tratados, cuyo suelo se compone de anuncios de tipo period&iacute;stico en los que se confina deliberadamente, mediante los productos explicitados, a la mujer al espacio de la casa. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, se intuyen diversas nociones al respecto del espacio que se ir&aacute;n desarrollando a lo largo de la muestra: la figura femenina y el trabajo. A todo ello ha de a&ntilde;adirse la aparici&oacute;n del espacio natural en <em>Lo que el aire me regala</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Mediante un plano fijo circular, que recuerda a la perspectiva desde el fondo de un pozo, se reflejan matices de luz y el sonido del <em>afuera</em>. Las labores que inicialmente eran consideradas como &uacute;nicamente dom&eacute;sticas se conectan as&iacute; a la obtenci&oacute;n de los frutos de la tierra y la contraposici&oacute;n del sujeto con la naturaleza, representante de lo eminentemente p&uacute;blico. Una vez m&aacute;s, la mezcla queda resaltada en <em>Bajo las ramas</em>, donde las placas radiogr&aacute;ficas ejecutan la fusi&oacute;n &uacute;ltima del cuerpo con lo vegetal.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo central del discurso de Arteaga Fierro se configura en las tres piezas que constituyen <em>A pesar de todo:</em> un hornillo y un horc&oacute;n salpicado de parafina remiten nuevamente al espacio dom&eacute;stico que se dibuja con los pilares en espera de las piezas de madera apoyadas en la pared como testigos mudos. La salida es una huida urgente, que necesita de la ruptura de cristales y de barreras: un horc&oacute;n clavado en un cristal de seguridad. Un gesto violento que permite una bocanada de aire. Se respira en la segunda parte de la exposici&oacute;n, donde las piezas expuestas cobran un sentido de acopio expositivo, accesible y p&uacute;blico, exhibiendo simult&aacute;neamente restos y fuentes del discurso elaborado y ennegrecido del primer momento.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, se iluminan las herramientas que han hecho los horcones posibles en<em> En la medida de lo posible</em>; el vestido colgado de una percha en <em>Rinc&oacute;n de pensar</em> elude la noci&oacute;n preconcebida del g&eacute;nero y los semilleros de<em> Despedida</em> act&uacute;an como recuerdo del proceso. 
    </p><p class="article-text">
        Adelaida Arteaga ejecuta en <em>Pol&iacute;tica &iacute;ntima</em> un discurso transparente y muy poderoso visualmente, remitente a las visiones de Louise Bourgeois sobre la relaci&oacute;n de la artista mujer con el espacio dom&eacute;stico y a la eterna discusi&oacute;n arquitect&oacute;nica del equilibrio entre el <em>adentro </em>y el <em>afuera.</em> Un ejercicio complicado y peligroso, pero a la vez &iacute;ntimo y entra&ntilde;able. El trabajo de una acr&oacute;bata. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/fuerza-trabajo_1_2782732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2018 12:07:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Santa Cruz de Tenerife,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambios de estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cambios_1_3171068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd59e644-b738-4a50-91e8-282df857be7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Extracto de &#039;Duggi 36&#039;, obra del pintor Santiago Palenzuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista plástico tinerfeño Santiago Palenzuela exhibe en Galería Artizar sus creaciones más recientes, en La Laguna hasta el 14 de octubre</p></div><p class="article-text">
        <em>- Odio sobre lienzo</em><strong>Odio sobre lienzo</strong>, de&nbsp;<strong>Santiago Palenzuela</strong>
    </p><p class="article-text">
        - <strong>Galer&iacute;a Artizar</strong>, San Crist&oacute;bal de La Laguna. Hasta el 14 de octubre
    </p><p class="article-text">
        Uno de los tramos m&aacute;s destacables y definitorios del quehacer art&iacute;stico de Santiago Palenzuela (Santa Cruz de Tenerife, 1967) es, sin lugar a dudas, la creaci&oacute;n de sus estancias inundadas, que dotan su pintura ya no con una fuerte sino extrema carga de &oacute;leo, de un car&aacute;cter eminentemente l&iacute;quido. Ello plantea una paradoja ya que, precisamente debido al exceso de materia, esta se diluye. Es precisamente lo que el artista tinerfe&ntilde;o propone y renueva en <em>Odio sobre lienzo</em>, su muestra en&nbsp;<a href="http://www.artizar.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lagunera Galer&iacute;a Artizar.</a>
    </p><p class="article-text">
        Las piezas que se acumulan en el espacio dialogan entre lo l&iacute;quido y lo s&oacute;lido, entre el decorado y la arquitectura, entre la vida y la muerte. El di&aacute;logo que Palenzuela ha mantenido con el espacio se concreta aqu&iacute; de diversas maneras: en primer lugar, en piezas de peque&ntilde;o formato en las que se cita a Rubens Henr&iacute;quez, arquitecto clave en la vanguardia de la disciplina y de la cultura en Canarias y a partir del cual Palenzuela interpreta estancias privadas en una paleta de ocres y azules. Esta inmersi&oacute;n en lo cotidiano contin&uacute;a en <em>Duggi 36</em>, una enorme pieza que, a pesar de la aparente pesadez, conserva el leve tinte de un recuerdo de una vieja casa canaria, en la que pueden apreciarse todos los matices de sus maderas y en la que las estancias superiores son alcanzadas por una empinada escalera que se comba.
    </p><p class="article-text">
        Estos espacios permanecen vac&iacute;os. Las figuras que cometen el atrevimiento de hacer su aparici&oacute;n en <em>Odio sobre lienzo</em> se diluyen sobre un taburete, caso de <em>Carlos E. Pinto y Bencomo</em>; o se enzarzan en una lucha crom&aacute;tica sin fin sobre un lienzo desmesurado en <em>B&uacute;falo y tigresa</em>. Esta negaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n del ser vivo en el l&iacute;quido de las estancias queda refrendada por las piezas que representan an&eacute;cdotas de muerte: el cad&aacute;ver de una vieja se consume disecado en el lienzo, as&iacute; como el de un conejo y un gato; y en <em>La mesa del Pinar</em>, que bien podr&iacute;a ser la de un pescador, diversos cuerpos se posan en un bodeg&oacute;n intervenido con pintura.
    </p><p class="article-text">
        La muestra no contiene afanes decorativista ni de virtuosismo. Santiago Palenzuela nos coloca ante contradicciones que obligan a medir nuestra propia situaci&oacute;n en el amplio espectro del espacio y sus objetos. Existe en la muestra un deseo de mostrar lo absurdo de la convivencia con la muerte. Con ello deviene la expresi&oacute;n de lo ef&iacute;mero de la vida y sus objetos, sin olvidar en ning&uacute;n momento el respeto por el oficio, ya no de creador sino el del propio existir.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cambios_1_3171068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Sep 2017 08:20:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El culto no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/culto-existe_1_3418030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5728304e-25f1-4a7a-9f20-8b7ee3bbc4bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las parabólicas de Blancas, de 2014, y la serie &#039;Islas&#039;, de 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El creador plástico Julio Blancas exhibe en ‘Fiest(o)le’ varios puntos clave de su trayectoria artística, en la Galería Artizar, ciudad de La Laguna</p></div><p class="article-text">
        - <em>Fiest(o)le</em>, del artista pl&aacute;stico Julio Blancas
    </p><p class="article-text">
        - Galer&iacute;a Artizar, en San Crist&oacute;bal de La Laguna
    </p><p class="article-text">
        - Hasta el 27 de mayo
    </p><p class="article-text">
        - Obras a precios entre 750 y 7.000 euros
    </p><p class="article-text">
        Que Julio Blancas es uno de los artistas contempor&aacute;neos de las islas de mayor envergadura est&aacute; a estas alturas fuera de toda duda. La trayectoria del creador tinerfe&ntilde;o consigue aunar varias cuestiones que pueden parecer <em>a priori</em> inveros&iacute;miles en su conjunto, pero que en su obra toman forma de una realidad posible.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la menci&oacute;n a la tierra -el eterno debate de la identidad canaria frente al mundo- queda resuelta de un modo admirable en la nueva serie <em>Sedimentos</em>, donde Blancas ejecuta un <em>pantone</em> de ocres y marrones. En un primer momento, en la mayor de las claridades, la pincelada no se encuentra presente. Conforme la serie se va oscureciendo, el carb&oacute;n caracter&iacute;stico de su obra emana en forma de peque&ntilde;os acentos que terminan por invadir toda la superficie pict&oacute;rica. La composici&oacute;n se hace tierra y la tierra sube al cielo ya que las &uacute;ltimas piezas de la serie comienzan a liberarse: la tierra se diluye y configura un paisaje c&oacute;smico.
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n tratada en la obra de Blancas es la vieja concepci&oacute;n de trabajo art&iacute;stico. En ella se suprime la sospecha de que el arte contempor&aacute;neo no conlleva esfuerzo. Por mucho que esta noci&oacute;n deba haber quedado olvidada hace varias d&eacute;cadas, a&uacute;n pervive una cierta necesidad de contemplar tiempo de trabajo. En este sentido, el tratamiento soberbio de la figuraci&oacute;n en <em>Viento del oeste</em>, las diversas visiones de la tierra y el mar o las c&eacute;lebres parab&oacute;licas suponen una oda, no solo al trabajo, sino a un material cl&aacute;sico como el grafito, que posiblemente no haya sido concebido como un elemento de actualidad art&iacute;stica por otro creador como por Blancas.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo postulado citado conecta con la noci&oacute;n de calidad. Su producci&oacute;n no decae. Incluso en los ejercicios m&aacute;s sencillos, como en las recientes <em>Costillar</em>, <em>Manos de Ela</em> o <em>Cr&aacute;neo</em>, que consisten en tomar la esencia de la forma para plasmarla como una postal magnificada de las peque&ntilde;as cosas, se percibe potencia y sensibilidad. Una fijaci&oacute;n disciplinada y constante en las entra&ntilde;as de la creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la labor de Blancas, influida por la obra del grancanario Carlos Nicanor recientemente y viceversa, tiene un h&aacute;lito de inclasificable y solitaria. Una obsesi&oacute;n por el grafito que solo conduce a las grandes obras de la historia del arte y al deseo insaciable del estudiante de aprehenderlas para s&iacute; en su bloc de trabajo. Este esp&iacute;ritu perdura y sirve como garant&iacute;a de una preocupaci&oacute;n extrema por su propio quehacer. Su figura supone uno de los referentes ineludibles de la creaci&oacute;n art&iacute;stica actual y como tal debe ser concebida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/culto-existe_1_3418030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 May 2017 07:26:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Kumar Kishinchand López,Naturaleza,Arte contemporáneo,La Laguna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Cry me a river']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cry-river_1_3463166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4ac671b-0358-4a16-843d-2f60c44ab76f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma de vídeo de &#039;Barbie London: Trouble in Space&#039; (2001)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La galería Leyendecker expone tres piezas de vídeo-arte de Ellen Cantor (1961-2013), artista americana con una larga trayectoria, tanto en su país de origen, con una reciente muestra en el MoMA, como en Europa</p></div><p class="article-text">
        -Madame Bovary&rsquo;s Revenge / Barbie London: Trouble in Space / Whitby Weekender: Dance Lesson
    </p><p class="article-text">
        -Artista: Ellen Cantor
    </p><p class="article-text">
        -Galer&iacute;a Leyendecker. Rambla de Santa Cruz de Tenerife, 86
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; f&aacute;cil es para un hombre vivir en un mundo dise&ntilde;ado deliberadamente para los hombres. Qu&eacute; dif&iacute;cil es hacerlo siendo una mujer. La pretendida igualdad entre g&eacute;neros o la id&iacute;lica eliminaci&oacute;n de estos&nbsp;sigue siendo una quimera lamentable. La obra de Ellen Cantor, artista americana de reconocida trayectoria y creadora&nbsp;impulsada por la galer&iacute;a Leyendecker, vuelve a este espacio con tres piezas de v&iacute;deo-arte.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, debe entenderse que la relaci&oacute;n de dominaci&oacute;n entre sexos queda ejemplificada en objetos de lo m&aacute;s cotidiano. Una mu&ntilde;eca Barbie puede ser una excusa perfecta para exhibir la sumisi&oacute;n constante a la que se ve sometida la mujer. En <em>Barbie London: Trouble in Space</em>, Cantor expone una imagen femenina estereotipada, siempre dispuesta a satisfacer cualquier necesidad masculina. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se enlaza con el mandato social de establecerse en una relaci&oacute;n heterosexual duradera, preferiblemente con un pr&iacute;ncipe azul y una prole id&iacute;lica. Este juguete, en apariencia insignificante, no solo se imbrica en la reflexi&oacute;n sobre la situaci&oacute;n actual del colectivo femenino adulto, sino en el tipo de educaci&oacute;n que reciben desde muy temprana edad con divertimentos como el citado o el propio ejemplo de la factor&iacute;a Disney. 
    </p><p class="article-text">
        La disecci&oacute;n de productos enlatados contin&uacute;a en <em>Madame Bovary&rsquo;s Revenge</em>, donde la autora expone una tipolog&iacute;a cinematogr&aacute;fica tomada de <em>Les Amants </em>(1955) de Louis Halle, cineasta franc&eacute;s. En esta, la mujer, casada infelizmente con un magnate, toma un amante, generalmente de un estrato social m&aacute;s bajo, que espera que satisfaga sus necesidades. Este le propone huir y escapar de una vida jerarquizada. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n de sumisi&oacute;n hombre-mujer volver&aacute; a aparecer del modo anterior pero en una relaci&oacute;n diferente ya que la protagonista se ver&aacute; supeditada nuevamente a los deseos de otro hombre al modo de un eterno retorno. Esta relaci&oacute;n se acent&uacute;a con los insertos pornogr&aacute;ficos del cl&aacute;sico <em>Behind the green door </em>(1970), protagonizada por Marilyn Chambers, que recalcan el primer enga&ntilde;o placentero, la novedad de una relaci&oacute;n fuera de la cotidianidad que luego termina transform&aacute;ndose en servidumbre.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima pieza presente,&nbsp;<em>Whitby Weekender: Dance Lessons</em> registra una serie de pasos de baile inspirados a partir del <em>soul</em> americano de los a&ntilde;os 40. Se intercalan im&aacute;genes grabadas en el Toghetherness Norther Soul Festival de la citada localidad inglesa, con tomas concretas de los pasos, que tienen la peculiaridad de haber sido inventados por la clase trabajadora brit&aacute;nica como divertimento de las largas horas de confinamiento fabril.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Cantor agrupa en sus piezas la lucha continua por visibilizar los mecanismos del heteropatriarcado, integrados dentro de las sociedades desde tiempos inmemoriales. Para ello empleaba todo el material que quedara a su alcance, sin caer en la banalidad y siempre con el objetivo de empoderar, haciendo de sus piezas un discurso equilibrado entre cultura de la posmodernidad y compromiso feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cry-river_1_3463166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Apr 2017 08:20:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Cry me a river']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4ac671b-0358-4a16-843d-2f60c44ab76f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Disney,Fábricas,Feminismo,Videoarte,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Concrete Jungle’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/concrete-jungle_1_3516984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/887d78c3-8859-46a9-99c6-788d784bb3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vista de la instalación radicada en El Tanque, en Santa Cruz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marlon de Azambuja congela el tiempo en ‘Cuerpo presente’, una instalación concebida para el Espacio Cultural El Tanque</p></div><p class="article-text">
        <em>Cuerpo presente</em>, de Marlon de Azambuja
    </p><p class="article-text">
        Espacio Cultural El Tanque, en Santa Cruz de Tenerife
    </p><p class="article-text">
        Comisaria: Dalia de la Rosa; hasta el 17 de junio
    </p><p class="article-text">
        Visitas de mi&eacute;rcoles a viernes, 17.00-20.00, y s&aacute;bados, 11.00-14.00
    </p><p class="article-text">
        El artista brasile&ntilde;o-espa&ntilde;ol Marlon de Azambuja configura en <em>Cuerpo presente</em> una jungla urbana en un espacio destinado otrora al almacenamiento de combustible. La planimetr&iacute;a del Espacio Cultural El Tanque delimita por completo el espacio del que dispone el artista para ejecutar su obra. El verdadero reto para el creador sigue siendo encontrar un modo significativo de hacer prevalecer su ideolog&iacute;a art&iacute;stica sobre la potencia y la historia de la estructura de la construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la amplia y activa trayectoria de Azambuja deambula entre los acentos en el espacio urbano en los que, a partir del equipamiento de las ciudades, elabora reinterpretaciones de la situaci&oacute;n de este en el tr&aacute;nsito cotidiano. Sin embargo, en esta intervenci&oacute;n concreta invierte sus postulados para introducir lo vegetal en lo post-industrial.
    </p><p class="article-text">
        Esta presencia natural debe ser tomada con ciertos matices ya que <em>Cuerpo presente</em> no es un simple amontonamiento de macetas sino que las ramas, tomadas de plataneras, se encuentran en un fr&aacute;gil equilibro, atadas a las columnas de hierro forjado del espacio. Su ubicaci&oacute;n en las alturas hace del entramado vegetal una sucesi&oacute;n de coronas de flores, esculturas &uacute;nicas y ef&iacute;meras, susceptibles de ser borradas por el soplo de la brisa.
    </p><p class="article-text">
        Esta sensaci&oacute;n se acent&uacute;a ya que los ramos est&aacute;n configurados por la limpieza de una plantaci&oacute;n, con lo que se exponen secos y con tonos ocres y t&iacute;midamente verdosos. La vida y la solemnidad son otorgadas por el magistral uso de la luz que produce sombras chinescas y fantasmag&oacute;ricas sobre las paredes met&aacute;licas del recinto.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Marlon de Azambuja y de la comisaria Dalia de la Rosa imita sin saberlo un escenario post-urbano y semi-apocal&iacute;ptico y termina por configurar una suerte de ruina vegetal. Las c&aacute;psulas vegetales pueblan el espacio mientras la luz tenue del sol y el rumor constante de la estructura los rodean. Incluso el espacio central, predeterminado desde el uso anterior del edificio, mantiene un cierto car&aacute;cter cultual. La esperanza de un futuro sostenible ya perdido reside en el edificio, como si se hubiera mantenido la esperanza durante largo tiempo y luego se hubiera abandonado. Ello hace que perviva un sentimiento de ritual pagano, un espacio en el que la l&oacute;gica ha perdido peso y que ahora se vuelve imprevisible.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuerpo presente</em> perpet&uacute;a una l&iacute;nea de Azambuja que puede apreciarse en la instalaci&oacute;n <em>Herencia</em>, ejecutada en 2006 en Patio Herreriano. Siguiendo la l&iacute;nea de grandes autores como Olafur Eliasson, se invita a una reflexi&oacute;n acerca de la sostenibilidad de la actividad humana y la creaci&oacute;n de esquemas tanto urbanos como agr&iacute;colas derivada de ella. Es una preocupaci&oacute;n que, de manera lamentable, se mantiene presente, bien por ignorancia deliberad de la problem&aacute;tica o bien por una alarmante falta de medios para combatirla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/concrete-jungle_1_3516984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Mar 2017 09:09:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Concrete Jungle’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espacio Cultural,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘You talk’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/you-talk_1_3543431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/775d7389-a64c-45dc-b69c-97e73eb43a8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Luis Palmero, Geometría para encontrarse (2017), acrílico sobre pared"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">José Herrera y Luis Palmero, dos instituciones de la plástica canaria, exponen ‘Tinnitus’, una muestra conjunta en la galería santacrucera Bibli</p></div><p class="article-text">
        - <em>Tinnitus</em>, de Jos&eacute; Herrera / Luis Palmero
    </p><p class="article-text">
        - Galer&iacute;a Bibli, en calle de La Rosa, 79, Santa Cruz de Tenerife
    </p><p class="article-text">
        - Hasta el 31 de marzo
    </p><p class="article-text">
        - Cuadros entre 1.700 y 18.000 euros
    </p><p class="article-text">
        <em>Tinnitus</em> es un rumor entre dos de los creadores de arte contempor&aacute;neo canario de m&aacute;s repercusi&oacute;n: Luis Palmero y Jos&eacute; Herrera, representantes de la investigaci&oacute;n en el discurso art&iacute;stico de los a&ntilde;os 80 junto a otros como Jos&eacute; Luis Medina Mesa, Fernando &Aacute;lamo, Juan Gopar, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tinnitus</em> no es una conversaci&oacute;n ni una contraposici&oacute;n. Es una invasi&oacute;n serena del espacio de la galer&iacute;a Bibli en la que se comparten reflexiones a media voz. Pero debemos tener en cuenta que <em>venir al mundo es venir al lenguaje</em> y que, por tanto, el habla no es inocente. El sujeto est&aacute; condicionado desde el nacimiento hasta la muerte por la existencia de alegatos predeterminados por la sociedad que le gu&iacute;an a trav&eacute;s de paisajes, valles y monta&ntilde;as; tumultos, se&ntilde;ales, equ&iacute;vocos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la muestra no es un relato lineal ya que comienza por el tiempo eterno: la muerte reflejada en un ata&uacute;d sin cerradura de Herrera que en su t&iacute;tulo - <em>Espacio para el tiempo</em>- refleja la iron&iacute;a de la narraci&oacute;n propuesta. Esta pieza f&uacute;nebre queda enmarcada por <em>Casi sin l&iacute;nea de horizonte</em> de Palmero, una composici&oacute;n <em>site-specific</em> en la que el artista tinerfe&ntilde;o interviene las propias paredes de la galer&iacute;a para establecer una abstracci&oacute;n del paisaje, una conversaci&oacute;n ardiente en una ventana en la que la se&ntilde;al&eacute;tica de los planos <em>minimal</em> hace su aparici&oacute;n como un acento.
    </p><p class="article-text">
        El rumor y la brisa de <em>Tinnitus</em> se detienen en el <em>assemblage</em> de Herrera, <em>Espacio para el aire</em>, en el que se aglutinan puertas de alacena, ventanas de almacenamiento en torno a diversos planos horizontales que provocan reflejos con el alrededor. Una muestra del <em>mal de archivo</em> de Jacques Derrida asociado aqu&iacute; al recuerdo maldito y perenne, incurable. Ello queda ilustrado por la forma informe de Palmero, obsesiva y repetitiva hasta la saciedad, y que termina componiendo una urdimbre, reflejando el doble plano de la (de)construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pieza que ilustra toda la sala y que contin&uacute;a el discurso de Palmero, <em>Geometr&iacute;a para encontrarse</em>, establece un fuerte contraste crom&aacute;tico entre los tonos ya esbozados en el primer caso y la suavidad del margen izquierdo del mismo. La gama crom&aacute;tica del pastel induce a la serenidad de la contemplaci&oacute;n, una sombra suave avanza sobre el mismo pavimento. Todo ello fluye hacia la estridencia del rojo, una advertencia de la esquina presente que termina conduciendo a una armon&iacute;a industrial, molesta, que recuerda al humo de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ambos creadores establecen un viaje indeterminado de ida y vuelta, rozando tem&aacute;ticas cruciales en el devenir individual. Se intuye un cierto misterio alrededor de todas las piezas. Como Josef K. en <em>El Proceso</em> kafkiano, el espectador se adentra en una mara&ntilde;a dial&eacute;ctica que conduce a un final nunca conocido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/you-talk_1_3543431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2017 08:56:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘You talk’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discursos,Lenguaje,Kafka,Kumar Kishinchand López,Tenerife,Santa Cruz de Tenerife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El culto no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/culto-existe_1_3569092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb43d3d-fcf2-45bd-baae-b559657a80df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Instrumentos insonoros’ (2017)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carlos Nicanor finaliza su inmersión en el Barroco en la galería Artizar, con la muestra ‘Neomismos. El fin de un pretexto’</p></div><p class="article-text">
        - <em>Neomismos. El fin de un pretexto</em>. Autor: Carlos Nicanor
    </p><p class="article-text">
        - Galer&iacute;a Artizar, San Crist&oacute;bal de La Laguna. Hasta el 1 de abril
    </p><p class="article-text">
        - Curadora: Dalia de la Rosa
    </p><p class="article-text">
        Si la obra precedente de Carlos Nicanor pod&iacute;a considerarse libre de asideros, en esta ocasi&oacute;n el artista grancanario acude a una de las corrientes hist&oacute;ricas m&aacute;s representativas del arte europeo, el Barroco, para ejecutar una transposici&oacute;n de elementos representativos de ese periodo en <em>Neomismos. El fin de un pretexto.</em>
    </p><p class="article-text">
        La muestra aparece presidida por un quinteto de cuerdas: <em>Instrumento insonoro,</em> cinco arpas invertidas que configuran una estela que dignifica la sala otorg&aacute;ndole un boato temporal. Este ornato ceremonioso caracter&iacute;stico del Barroco ha quedado previamente se&ntilde;alizado por una aparici&oacute;n <em>pop</em> en <em>El Antagonista I</em>, una forma ovoide coronada por un halo de santo que se contrapone al territorio movedizo en el que se estructurar&aacute; la muestra en <em>Cartograf&iacute;a de la Isla de las Tortugas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los marcos de las piezas cobran particular importancia en la obra expuesta ya que se estructuran como una parte fundamental de la revisi&oacute;n hist&oacute;rica llevada a cabo por el artista grancanario. Los t&iacute;tulos remiten a bodegones cl&aacute;sicos y a tejidos caracter&iacute;sticos de la &eacute;poca, pero solo contienen como referencia a ella estos objetos de madera que los rodean. El caos se va haciendo presente en las distintas capas pict&oacute;ricas presentes en estas obras, que pugnan por escapar del territorio al que han sido confinadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta alteraci&oacute;n de conceptos y referencias queda tambi&eacute;n expresada en el <em>Retrato de la Familia IReal</em>, que pervierte el formato y la colocaci&oacute;n de un cuadro de estas caracter&iacute;sticas, brotando formas poligonales del tejido inform&aacute;tico que configura el fondo. Esta construcci&oacute;n forma parte de un amplio pol&iacute;ptico que contiene otra serie de menciones al periodo hist&oacute;rico. Al modo de un retablo deconstruido o un gabinete de curiosidades, se acumula una sangre que a borbotones produce risa y a la que tan aficionados fueron los escultores espa&ntilde;oles de aquellos siglos, una desnaturalizada marina, un nuevo retrato individual de corte, las mascotas -no olvidemos <em>Las Meninas</em>- e incluso joyer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La s&aacute;tira y la burla se van imponiendo a pesar de la dureza de los conceptos tratados. Carlos Nicanor consigue pervertirlos mediante el humor y la iron&iacute;a, y ello no hace sino alejar el sufrimiento, situ&aacute;ndolo en el plano de lo anecd&oacute;tico y lo absurdo. Las menciones al culto y a la muerte -la calavera <em>UbiSunt</em>- quedan encuadradas en un ejercicio de virtuosismo art&iacute;stico que roza en ocasiones lo <em>pop</em> y en la libertad del artista de tomar aquello que le venga en gana. Todo puede ser la copia de la copia de otra copia. El secreto es no convertirse en un ventr&iacute;locuo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/culto-existe_1_3569092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Feb 2017 09:05:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El culto no existe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kumar Kishinchand López,Arte contemporáneo,Esculturas,Pintura,La Laguna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cae suavemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cae-suavemente_1_3623509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5104579-b520-4edd-98e0-4ef844ed6e2a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘De Icerse a Cosmoarte’ (1965)"></p><p class="article-text">
        - <em>El espacio y el hombre</em>, de Pedro Gonz&aacute;lez
    </p><p class="article-text">
        - Espacio Cultural CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 11 de febrero
    </p><p class="article-text">
        - Comisario: Carlos D&iacute;az-Bertrana
    </p><p class="article-text">
        La figura de Pedro Gonz&aacute;lez tiene numerosas aristas: la de pintor exiliado de su propia casa, la de hijo pr&oacute;digo que regresa para refrescar el ambiente art&iacute;stico de su isla, la del profesor que gu&iacute;a a una nueva generaci&oacute;n, la del pol&iacute;tico democr&aacute;tico... No hay duda de que se encuentra entre las m&aacute;s altas consideraciones de la sociedad canaria y en un lugar destacado de la pintura espa&ntilde;ola del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El espacio y el hombre</em> se hace un acopio enorme de piezas de diversas colecciones, en un esfuerzo siempre encomiable de la Fundaci&oacute;n CajaCanarias. La muestra se explica y ordena en funci&oacute;n de las series desarrolladas por el pintor a lo largo de su trayectoria, comenzando por la c&eacute;lebre <em>Icerse</em>, en la que el autor tinerfe&ntilde;o evade toda menci&oacute;n al figurativismo para centrarse en lo que de mat&eacute;rico y p&eacute;treo tiene la pintura. Tiene esta serie tonos grises, azulados, blancos y negros. Todo ello rememora las topograf&iacute;as de T&agrave;pies y alude t&iacute;midamente a la influencia de la pintura abstracta americana y europea de los a&ntilde;os 50 y 60 que Gonz&aacute;lez recibi&oacute; en su exilio venezolano.
    </p><p class="article-text">
        La labor del autor, como ya se ha descrito en numerosas ocasiones, experimenta una inversi&oacute;n en su quehacer y lo abstracto va tomando car&aacute;cter cada vez m&aacute;s figurativo en la serie <em>Cosmoarte</em>. Las formas, de tipo org&aacute;nico y en alg&uacute;n caso antropom&oacute;rfico, van deposit&aacute;ndose en un fondo plano, flotando en una composici&oacute;n ingr&aacute;vida que, sin embargo, comienza a dividir el espacio y a producir fracturas y tensiones hasta el momento desconocidas.
    </p><p class="article-text">
        Su devenir va avanzando hasta toparse con el figurativismo que por excelencia se representa en los bodegones. La salvedad estriba en que los de Gonz&aacute;lez, en lugar de estudiar los objetos, los descomponen, transform&aacute;ndolos en apariciones fantasmag&oacute;ricas. Sus preocupaciones sobre lo intangible, a pesar de un periodo de paisajes, contin&uacute;an en las series <em>El hambre</em> y <em>Cementerios</em>, en las que expone, ya en el decenio de 2000, su visi&oacute;n directa de la muerte, no con acritud sino como un hogar final.
    </p><p class="article-text">
        La muestra no deja de constituirse en una retrospectiva en la que, sin embargo, deber&iacute;an haberse eliminado periodos figurativos ciertamente intrascendentes. Con todo, mucha de la producci&oacute;n de Gonz&aacute;lez no deja de tener un sentimiento de ca&iacute;da al vac&iacute;o. Esto no implica un descenso violento, sino el lento desmembramiento de una estructura que se cre&iacute;a bien asentada pero que, bajo su superficie, muestra grietas, un terreno quebrado bajo una apariencia s&oacute;lida. Se trata en esencia de una disertaci&oacute;n inversa sobre la existencia: de lo inmaterial a lo evidente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/cae-suavemente_1_3623509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jan 2017 09:17:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cae suavemente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paisajes,Cajacanarias,Kumar Kishinchand López,Santa Cruz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De lo sublime y otras cuestiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/sublime-cuestiones_1_3665905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44fb2d00-a6b5-4a20-8579-f4debc9b17fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vista de una de las piezas de la exposición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista plástico Alejandro Correa expone de manera individual en la lagunera galería Artizar, en la que consagra una poética largamente trabajada</p></div><p class="article-text">
        - <em>Horizontes</em>, de Alejandro Correa
    </p><p class="article-text">
        - Galer&iacute;a Artizar, La Laguna, hasta el 28 de enero de 2017
    </p><p class="article-text">
        El horizonte es el punto de encuentro de la vista, una l&iacute;nea de tierra con la &uacute;ltima divisi&oacute;n: la que acontece entre cielo y suelo, posiblemente la m&aacute;s importante y perturbadora de todas. Esta referencia geom&eacute;trica tiene <em>per se</em> un componente m&iacute;stico y fatalista, configurando una de las muchas tipolog&iacute;as de lo sublime. Alejandro Correa se maneja como pez en el agua por toda la historia del arte, tomando como un <em>connaisseur</em> aquello que m&aacute;s le conviene, para expresar esta contradicci&oacute;n en su quehacer art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En el primer enfrentamiento a su obra, podr&iacute;a llegar a pensarse que las piezas expuestas en la galer&iacute;a Artizar componen una suerte de neoimpresionismo claramente deudor del cuadro -<em>Impresi&oacute;n del Sol naciente</em>- que da nombre a la corriente decimon&oacute;nica. Sin embargo, y simult&aacute;neamente, los lienzos del autor tinerfe&ntilde;o se encuentran fuertemente texturizados, pr&aacute;cticamente al modo del tachismo derivado del informalismo franc&eacute;s de mediados del siglo XX, lo que los entroncan con obras de Jean Dubuffet o Jean Fautrier.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, debe agregarse que el autor se permite el lujo de introducirse en la naturaleza buc&oacute;lica, dibujando escenarios ideales para los poetas: una estatua cl&aacute;sica intuida dentro de un bosque sombr&iacute;o o una solitaria figura que escribe al borde de una roca. Estas naturalezas, alejadas de la noci&oacute;n de horizonte y que estructuran lienzos m&aacute;s abigarrados pero igualmente sombr&iacute;os, toman el papel de la hiedra, molesta y cortante, y, a pesar de todo, lucen mullidas en la tela.
    </p><p class="article-text">
        En toda la muestra se intuye, e incluso llega a apreciarse directamente, la inclusi&oacute;n de la figura humana. Esta se enfrenta a la grandeza del paisaje natural, una disyuntiva que ya trataron los rom&aacute;nticos alemanes y que, sin embargo, en la pintura de Correa se instala en un territorio de mayor ambig&uuml;edad, como un amanecer prematuro en una novela negra n&oacute;rdica. As&iacute;, los cielos pueden ser suelos y los mares tierras yermas de cultivo; las aparentes atalayas, el &uacute;nico punto visible entre una niebla densa, mientras que la importancia que posee la figura humana en pintura se relega a un simple acompa&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se intuyen desastres, nav&iacute;os en la lontananza e incluso figuras de corte industrial que no hacen sino remarcar una presencia m&aacute;s all&aacute; de lo observado. A pesar de los necesarios l&iacute;mites f&iacute;sicos de la disciplina, el espacio parece no tener fin, pudiendo copar toda la pared e incluso toda la sala. Queda claro que <em>Horizontes</em> es un <em>corpus</em> v&aacute;lido de madurez de un artista, un encuentro con una po&eacute;tica propia, largamente trabajada y reflexionada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/sublime-cuestiones_1_3665905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Dec 2016 09:39:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De lo sublime y otras cuestiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kumar Kishinchand López,Cultura,La Laguna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Llegarás hasta aquí y no más lejos’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/llegaras-lejos_1_3721263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edc9b9d6-c9e1-4056-8b6f-80aa16ee3808_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Paisaje del tiempo&#039; (2016)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista mallorquina Amparo Sard expone sus últimas piezas en TEA Tenerife, en una muestra titulada ‘Luz. La sombra del tiempo’, que perpetúa una línea ascendente en las propuestas temporales del centro de arte</p></div><p class="article-text">
        - <em>Luz. La sombra del tiempo</em>. Amparo Sard
    </p><p class="article-text">
        - Comisario: Fernando G&oacute;mez de la Cuesta
    </p><p class="article-text">
        - TEA Tenerife, Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 19 de marzo de 2017
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n de Amparo Sard <em>Luz. La sombra del tiempo</em>, montada en TEA Tenerife, se compone de una sucesi&oacute;n de sensaciones encontradas. En las fases iniciales de esta, la artista explicita su po&eacute;tica en bicrom&iacute;as constantes y paisajes naturales pervertidos en tanto explicaciones de su composici&oacute;n, relaciones con el sujeto y con la propia volumetr&iacute;a natural, en la que tambi&eacute;n se hace notar su maestr&iacute;a en el uso de resinas, materiales flexibles con los que trabajar, expresadas en <em>Paisaje de sombra</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta narraci&oacute;n cobra tintes macabros cuando el espectador se enfrenta a <em>Paisaje desubicado</em>, una gran estructura oscura de reminiscencias vegetales que emerge de las propias paredes de la sala y que parece no tener punto final. Una amenaza para el espacio y para el propio sujeto. Una sensaci&oacute;n similar a colocarse frente a la c&eacute;lebre ara&ntilde;a <em>Maman</em> de Louise Bourgeois, que preside el Guggenheim Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        Si en la primera sala Sard presenta la naturaleza junto al espacio libre y en la segunda lo amenaza, en la tercera estas agresiones se tornan concretas, representadas en m&oacute;viles de plexigl&aacute;s sobre proyecciones de im&aacute;genes. Los artefactos tienen como curiosidad distorsionar el punto de vista, establecido de antemano en una perspectiva c&oacute;nica. El <em>footage</em> expuesto tiene que ver con las recientes amenazas a la libre circulaci&oacute;n de personas en el mundo, con discursos enardecidos en contra de la inmigraci&oacute;n: im&aacute;genes de controles de fronteras, Donald Trump, pol&iacute;ticos afines al <em>brexit</em>...
    </p><p class="article-text">
        <em>Hauptpunkt</em>, la pieza de videoarte que gobierna la sala descrita anteriormente explicita todas las combinaciones est&eacute;ticas de la autora: la mezcla de texturas e intensidades luminosas, as&iacute; como la importancia del punto de vista y de los elementos que fundamentan una composici&oacute;n. Hasta ahora el terreno ha ido introduciendo t&iacute;midamente diversas cuestiones que tienen que ver m&aacute;s con el <em>gran grupo</em> que con el individuo en s&iacute; mismo. De este modo, la &uacute;ltima v&iacute;deo-instalaci&oacute;n de la muestra, titulada <em>Paisaje del tiempo</em>, no hace sino confirmar la menci&oacute;n directa al com&uacute;n. Se expresa lo siniestro percibido durante toda la muestra. <em>Llegar&aacute;s hasta aqu&iacute; y no m&aacute;s lejos</em>: la muerte hace acto de presencia final en forma de bosque sombr&iacute;o e irreal sobre el que se proyectan encuentros de formas. Los &aacute;rboles se manifiestan como estelas y el sonido de canto gregoriano termina por persuadir al presente de que este es el espacio final.
    </p><p class="article-text">
        Debe se&ntilde;alarse que, pese a tratarse de una muestra de fuerte impacto visual e incluso emocional, algunas de las piezas no tratadas en este escrito tienen un cierto car&aacute;cter anecd&oacute;tico. Sard y sus comisarios podr&iacute;an considerar la posibilidad de dedicarse solo a instalaciones <em>site-specific</em> de gran formato siempre que las salas se lo permitan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/llegaras-lejos_1_3721263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2016 09:19:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Llegarás hasta aquí y no más lejos’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Videoarte,Dibujos,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘El paraíso perdido’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/paraiso-perdido_1_3745930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac6e3f91-4386-4919-b39d-eb9cf28aef32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Báculos’, instalación de 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visita y reflexión sobre la muestra artística de Adelaida Arteaga Fierro en el Centro de Arte La Recova, en la capital tinerfeña, donde se puede ver su propuesta hasta el 13 de este mes.</p></div><p class="article-text">
        - <em>No tener nada y tenerlo todo</em>, de Adelaida Arteaga Fierro
    </p><p class="article-text">
        - Centro de Arte La Recova, en Santa Cruz de Tenerife y hasta el 13 de noviembre
    </p><p class="article-text">
        La contaminaci&oacute;n audiovisual es un hecho innegable. Amedrenta y aplasta, es creadora de falsas morales y de ejecuciones err&oacute;neas. Adelaida Arteaga Fierro es consciente de que para huir de ella se debe producir un constante movimiento de ida y vuelta, ya no solo art&iacute;stico sino vital. Este eterno retorno, m&aacute;s que un descreimiento o una limpieza, compone nuevas construcciones.
    </p><p class="article-text">
        En <em>No tener nada y tenerlo todo</em>, el espectador queda observado desde un primer momento de un modo excesivo y arcaico: decenas de mirillas cuelgan del techo como recordatorio de la progresiva p&eacute;rdida de privacidad del sujeto. La contrapartida es una fuerte alusi&oacute;n al trabajo art&iacute;stico y al acopio. Ello queda reflejado en urdimbres configuradas a partir de cintas de VHS que describen diversos grados de complejidad de tejidos. Los patrones de la imagen se contraponen a la tela.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este discurso, se hace imprescindible mencionar la videoinstalaci&oacute;n contenida dentro de la muestra, en la que se explicita una necesidad de orientar la mirada hacia el cielo en lugar de hacia el suelo. No es necesario incidir en que la vista se clava en todo aquello que ocurre bajo los ojos, a&uacute;n m&aacute;s con el uso indiscriminado de <em>smartphones</em>, perdi&eacute;ndose la aprehensi&oacute;n del espacio y, con ello, de la propia naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Esta referencia al medio natural queda escenificada en <em>Medio lleno, medio vac&iacute;o</em>. Arteaga, a partir de tarros de cristal de diverso tama&ntilde;o y procedencia y llenos de l&iacute;quido hasta su justa mitad, replica la labor del agricultor al colocar semillas en el interior de ellos. Del mismo modo, el refugio del trabajador del campo queda explicitado en forma de estructura primigenia, una caba&ntilde;a primitiva construida con horcones, viguetas de madera empleadas para aguantar el peso excesivo de una platanera. Estos elementos sirven tambi&eacute;n como estructura sustentadora de <em>B&aacute;culos</em>. Una instalaci&oacute;n en la que se insertan entre las rendijas de esos listones de madera cerebros de varios TAC, conformando una <em>vara florida</em> que ilustra el origen primario del desarrollo humano.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con lo citado, una de las piezas que cierra la exposici&oacute;n -un foco de luz cubierto de cinta magn&eacute;tica-, pone de relieve el paradigma de la hiperinformaci&oacute;n y la ceguera que esta produce, retomando as&iacute; la idea inicial. No en vano, convive en <em>No tener nada y tenerlo todo</em> la tensi&oacute;n de una constante exposici&oacute;n al p&uacute;blico, expresada desde el punto de vista de la intimidad y de la vida privada, como tambi&eacute;n, en este caso concreto, de una actividad profesional destinada al p&uacute;blico. Es cierto que el arte est&aacute; concebido para ser contemplado, pero la fanfarria no debe ser una condici&oacute;n indispensable. As&iacute;, Adelaida Arteaga proyecta una victoria sobre el ruido, un trabajo concienzudo, de fino hilado a la par que p&eacute;treo en el que convive armoniosamente una labor puramente contempor&aacute;nea con un discurso elemental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/paraiso-perdido_1_3745930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Nov 2016 08:46:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘El paraíso perdido’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte contemporáneo,Naturaleza,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘El género en disputa’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/genero-disputa_1_3758906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2311fe95-ca29-48a6-9670-f8cc931fe9fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma de ‘Le repas de famille’ de Isabele Lévénez (2006)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El montaje titulado ‘Recherchez les femmes!!!’, de Katia Bourdarel, Isabelle Lévénez y Valérie Mréjen, centra las atenciones artísticas de esta semana. La muestra audiovisual se halla en el espacio TEA y se puede visitar hasta el 11 de diciembre</p></div><p class="article-text">
        - <em>Recherchez les femmes!!!</em>, de Katia Bourdarel, Isabelle L&eacute;v&eacute;nez y Val&eacute;rie Mr&eacute;jen
    </p><p class="article-text">
        - Comisaria: Margarita Aizpuru
    </p><p class="article-text">
        - TEA, en Santa Cruz de Tenerife. Abierta hasta el 11 de diciembre
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad del consumo instant&aacute;neo, las exposiciones de v&iacute;deo-arte replantean constantemente c&oacute;mo evitar que las piezas que las componen se queden en an&eacute;cdota. En este caso concreto, en <em>Recherchez les femmes!!!</em> se opta por la estrategia de presentar menos cantidad y m&aacute;s calidad: tres creadoras con piezas de v&iacute;deo de corta duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las obras proyectadas de Val&eacute;rie Mr&eacute;jen se centran en primer lugar en la inserci&oacute;n de la mujer en la multitud. <em>Ils respirent</em> entresaca a individuales de la gran masa amorfa de habitantes de Tokio mediante planos cortos y detallados. Del mismo modo, Mr&eacute;jen introduce el cuestionamiento del rol de la mujer mediante diversos recursos en el resto de piezas presentes: una enumeraci&oacute;n de las actividades y los objetos que debe usar un ama de casa a partir de un cat&aacute;logo de est&eacute;tica <em>kitsch</em> en <em>Manufrance; Leur Historie</em> describe frases can&oacute;nicas de una relaci&oacute;n de pareja acompa&ntilde;adas de postales, fotos-fijas irreales de lugares donde acontecieron los sucesos, y <em>Capri</em> muestra una discusi&oacute;n por infidelidad que termina en la m&aacute;s absoluta indiferencia entre los dos afectados.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, las piezas seleccionadas de Katia Boudarel son dos v&iacute;deo-montajes a partir de dibujos que cuestionan paralelamente diversos comportamientos asociados a la mujer: <em>Resonance</em> ilustra la falsa necesidad de ser (ad)miradas; <em>Deslizamientos</em> destroza el componente id&iacute;lico de los bailes pr&iacute;ncipe-princesa de Disney al acompa&ntilde;arlos con un fondo sonoro compuesto de orgasmos y risas femeninos, y luego se se&ntilde;ala simult&aacute;neamente en <em>La huida</em> la imposibilidad de escapar de la mirada externa.
    </p><p class="article-text">
        La parte del corpus exhibido de Isabelle L&eacute;v&eacute;nez se aglutina en primer lugar en <em>Le repas de famille</em> en torno al papel dominador del hombre y la subordinaci&oacute;n absoluta del resto de la familia. De la misma manera, aborda el detalle del cuerpo femenino siendo acariciado por una mano masculina en <em>Il recherche elle</em>, y la intersecci&oacute;n de estos en <em>Fronti&eacute;re</em>. Tambi&eacute;n se estudia la variedad de los gestos de la cara en <em>Blanche, rouge et bleu</em>, donde se produce al mismo tiempo una cr&iacute;tica velada a la noci&oacute;n tradicionalista de la patria, cuya construcci&oacute;n es siempre asociada a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello puede extraerse que las tres creadoras cuentan en com&uacute;n con el deseo de liberar a la mujer de ciertos valores tradicionalmente asociados al colectivo: la sumisi&oacute;n a la figura masculina, el confinamiento a la vida dom&eacute;stica, el drama hist&eacute;rico como soluci&oacute;n de los conflictos interpersonales, la cosificaci&oacute;n y la imposibilidad final de construir una identidad.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, ha de se&ntilde;alarse que siempre se corre el riesgo de perder el mensaje entre las banalidades de un v&iacute;deo, no porque el contenido no sea v&aacute;lido y el montaje no haya procurado mantener al visitante el tiempo estrictamente necesario en la sala, sino precisamente por la tendencia l&iacute;quida de mirar sin ver.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n para los centros de arte contempor&aacute;neo, para evitarlo, pasa por concienciar a su p&uacute;blico acerca de este tipo de ejercicio art&iacute;stico, que se encuentra consagrado ya dentro de la cr&iacute;tica y la historiograf&iacute;a, pero que parece resistirse a formar parte del acervo popular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/genero-disputa_1_3758906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2016 08:54:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘El género en disputa’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kumar Kishinchand López,Videoarte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Raíz']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/raiz_1_3778493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd7d006b-9bc7-4dbd-8dbe-785bd98aa580_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sin título (1984)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recorrido por la muestra de arte contemporáneo con autores de las islas que ofrece el Parlamento de Canarias a través de la selección de obras de sus propios fondos</p></div><p class="article-text">
        - <em>Arte en el Parlamento. Itinerarios de la pl&aacute;stica canaria. </em>Varios artistas
    </p><p class="article-text">
        - Sala de arte del Parlamento de Canarias
    </p><p class="article-text">
        - Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 25 de octubre
    </p><p class="article-text">
        <em>El Jard&iacute;n de las Hesp&eacute;rides</em> de Fernando &Aacute;lamo recibe al visitante en la sala de exposiciones del Parlamento de Canarias, prefigurando el camino que se anuncia en el t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n. <em>Itinerarios de la pl&aacute;stica canaria</em> es un recorrido por el paisaje de las islas de la mano de algunos de los m&aacute;s excelentes pintores que ha dado la historia del arte en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        La citada obra de &Aacute;lamo responde a la influencia del N&eacute;stor Mart&iacute;n Fern&aacute;ndez de la Torre muralista. Se aprecia en la gran composici&oacute;n el aire on&iacute;rico y las figuras sensuales heredadas del pintor grancanario. &Aacute;lamo dibuja siluetas fuertes, morenas de gestos seductores y que se enmarcan en tonos gris&aacute;ceos y sombr&iacute;os como un sue&ntilde;o lejano.
    </p><p class="article-text">
        Su compa&ntilde;ero de generaci&oacute;n, Gonzalo Gonz&aacute;lez, ejecuta en <em>Los Realejos</em> tres planos crom&aacute;ticos bien diferenciados que ilustran el campo yermo en el que se inserta una estela roja por el sol y que produce a su vez una sombra de un verde intenso. Un &iacute;dolo en medio del campo. Prevalecen el ensimismamiento y la soledad caracter&iacute;sticos del creador tinerfe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El punto inici&aacute;tico de la muestra es la obra de Nicol&aacute;s Massieu y Matos, paisajista grancanario, que en <em>Tempestad petrificada</em> describe una infinita sucesi&oacute;n de planos que construyen un macizo monta&ntilde;oso que se extiende hasta el horizonte y se congela como una postal. La cronolog&iacute;a avanza hasta la obra del maestro indigenista grancanario Felo Monz&oacute;n, que, fiel a su tradici&oacute;n de colores vivos y figuras simplificadas, expone un paisaje volc&aacute;nico idealizado, zonificando mediante texturas elaboradas con arena y &oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        Mir&oacute; Mainou fue la primera influencia de Pedro Gonz&aacute;lez. Ambos ejecutan una visi&oacute;n heterodoxa de la figura volc&aacute;nica preeminente de las islas. En el primer caso, el Teide queda oculto por la importancia del Roque Cinchado en una gama crom&aacute;tica terrosa y cobriza; mientras que en el segundo, en una perspectiva antinatural, se recoge la forma b&aacute;sica de la monta&ntilde;a, destacando el caracter&iacute;stico trazo neoexpresionista de Gonz&aacute;lez en la constituci&oacute;n del panorama.
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a faltar en esta selecci&oacute;n la presencia de C&eacute;sar Manrique, configurador de un lenguaje propio desde muchas corrientes de la abstracci&oacute;n del siglo XX, pero siempre remitente a la aridez de Lanzarote y, en este caso concreto, a las tuneras que pueblan su paisaje, construy&eacute;ndolas en una gama crom&aacute;tica m&aacute;s colorida de lo habitual en obras de este periodo.
    </p><p class="article-text">
        La muestra re&uacute;ne a artistas canarios que no solo han tenido proyecci&oacute;n local y nacional, sino tambi&eacute;n global. Ello supone un buen recordatorio del potencial inherente del arte canario y de las influencias paisaj&iacute;sticas que este recoge. La exposici&oacute;n de estas y otras piezas al p&uacute;blico, adem&aacute;s de dotar de diversas lecturas que sin duda favorecen el enriquecimiento de la colecci&oacute;n institucional, debe servir como recordatorio perenne de las ingentes posibilidades del territorio y toque de atenci&oacute;n para observar de cerca a los creadores de la generaci&oacute;n actual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/raiz_1_3778493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Oct 2016 06:45:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Raíz']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Parlamento de Canarias,César Manrique,Teide,Arte,Kumar Kishinchand López,Paisajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Just a Gigolo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/just-gigolo_1_3804125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db94fad9-2f07-4d2f-934e-4e6c2dcbf015_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Joie Tone’ (2016)"></p><p class="article-text">
        - <em>Libert&eacute;, Egalit&eacute;, Variet&eacute;</em>. Crist&oacute;bal Tabares
    </p><p class="article-text">
        - Comisaria: Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez
    </p><p class="article-text">
        - Sala anexa al Centro de Arte La Recova
    </p><p class="article-text">
        - Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 12 de octubre
    </p><p class="article-text">
        <em>Libert&eacute;, Egalit&eacute;, Variet&eacute;</em> es en un primer momento una galer&iacute;a de carteles de cine. Una reuni&oacute;n de actrices completada con elementos explicativos. Son descritas en planos enteros can&oacute;nicos, en los cuales se representan poses, tejidos y complementos propios de las estrellas de Hollywood de los a&ntilde;os cincuenta y cuya postura provoca la sensaci&oacute;n de encontrarse frente a una repetici&oacute;n de una argucia promocional de mitad de siglo.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Crist&oacute;bal Tabares, art&iacute;fice de las piezas, acompa&ntilde;a estos planos enteros y femeninos de un retrato masculino (tambi&eacute;n de corte cl&aacute;sico) y un breve texto de extensi&oacute;n variable de personalidades de prestigio. Estos dos primeros elementos se elaboran a partir de ejemplos fotogr&aacute;ficos. A pesar de ello, existe algo en los rostros de las figuras que hace percibir una diferencia. Esta reside en que no se trata de un afiche excelentemente adaptado a pintura sino de un intercambio de g&eacute;neros. Es entonces cuando acude la noci&oacute;n del travestismo nacido en los cabarets franceses <em>fin-de- si&egrave;cle</em>, y continuado durante el XX, que sac&oacute; a la luz un amplio abanico de personajes protagonistas de los primeros espect&aacute;culos de corte nudista, homosexual y transg&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, ambos personajes se entrelazan. Ello conecta con un discurso y una lucha constante que mantiene el colectivo LGTBI por su reconocimiento en la sociedad actual y que refiere a la <em>ret&oacute;rica de la pose</em> preconizada por Amelia Jones a partir de la obra de la c&eacute;lebre <em>performer</em> Hannah Wilke. Jones advierte que la visi&oacute;n de los cuerpos en el arte feminista no puede asegurar ninguna diferencia sexual, o de cualquier otro tipo, y que &eacute;sta debe ser experimentada en un intercambio de <em>sujetos corp&oacute;reos</em>. Todo ello queda reflejado en los textos que acompa&ntilde;an a cada <em>vedette</em>, en los que se relatan sus inicios en la vida y variantes de los espect&aacute;culos de variedades. Estos personajes, ficticios o inspirados en personajes reales, se ven sometidos en cada escenario a la cosificaci&oacute;n de la mirada masculina, que no comprende que la certeza de la diferencia solo puede comprobarse en el contacto de igual a igual.
    </p><p class="article-text">
        Acierta Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez, comisaria de la exposici&oacute;n, en el texto que acompa&ntilde;a a la muestra al se&ntilde;alar que esta tiene una fuerte carga pol&iacute;tica ya que, el debate de g&eacute;nero, ampliamente asumido en el <em>corpus</em> del arte contempor&aacute;neo, prevalece en ciertos estratos sociales que se escudan en el viejo y rancio puritanismo heterocentrista. As&iacute;, las mujeres de Tabares -<em>Cocinelle, April Ashley, Bettina, Bambi, Candy Darling o Cricri Mory</em>- son un compendio que va m&aacute;s all&aacute; de la descripci&oacute;n de una liberaci&oacute;n sexual pasajera y una vida entre humo, drogas, servicios y camerinos de un cabaret parisino. Se trata de un signo m&aacute;s de la represi&oacute;n hist&oacute;rica de los sujetos de <em>deseo</em>. El g&eacute;nero hace tiempo que no existe. Cualquier recordatorio es necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kumar Kishinchand López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/just-gigolo_1_3804125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2016 08:07:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Just a Gigolo’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cabaret,Rosa Montero,Màxim Huerta,Kumar Kishinchand López]]></media:keywords>
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