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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Díaz Cobiella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/pablo-diaz-cobiella/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Díaz Cobiella]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desayunos literarios con Pablo Díaz Cobiella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/desayunos-literarios-pablo-diaz-cobiella_1_4090534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2819e30d-0084-49be-b9ec-a1d7cb572bea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Díaz Cobiella coordina los &#039;Desayunos literarios&#039;. Foto: LUZ RODRÍGUEZ."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este joven bibliotecario coordina un original proyecto que se desarrolla en la Biblioteca Popular de Mareando, en la Casa Amarilla de Las Ledas, en Breña Baja, y que mezcla literatura y gastronomía. “Estos espacios culturales necesitan una renovación desde sus cimientos”, afirma.</p></div><p class="article-text">
        Se ha propuesto convertir las bibliotecas en &ldquo;laboratorios culturales&rdquo;. El joven Pablo D&iacute;az Cobiella, licenciado el Biblioteconom&iacute;a y Documentaci&oacute;n, ha puesto en marcha en la Biblioteca Popular de Mareando, ubicada en la Casa Amarilla de Las Ledas, en Bre&ntilde;a Baja, el original proyecto &lsquo;Desayunos literarios&rsquo; en el que mezcla literatura y gastronom&iacute;a. &ldquo;Elegimos uno o varios autores que pueden confluir y publicitamos el acto con una semana de antelaci&oacute;n para que los participantes tengan tiempo de documentarse sobre los escritores con los que vamos a trabajar, aunque tambi&eacute;n pueden acogerse al factor sorpresa de descubrir un nuevo aliciente literario; intentemos profundizar en las obras y generar debate social&rdquo;, ha explicado a <strong>La Palma Ahora</strong>. El desayuno es &ldquo;diferente e intentamos ofrecer productos locales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primer &lsquo;Desayuno literario&rsquo; se celebr&oacute; el pasado 5 de marzo con dos autoras &ldquo;poco conocidas&rdquo; como Gioconda Belli y Alejandra Pizarnik, y un men&uacute; apetitoso a base de pat&eacute; de boniato, mermeladas caseras, pan artesanal, aceite de oliva, miel de Velhoco, aguate, huevos duros, tomates, queso palmero, fresas, yogur, zumo, caf&eacute; y t&eacute;. &ldquo;La actividad fue todo un &eacute;xito y se prolog&oacute; por espacio de dos horas&rdquo;, asegura. &ldquo;Disfrutamos durante toda la ma&ntilde;ana de un desayuno alejado de convencionalismos y de literatura intensa, descubriendo a dos autoras maravillosas que nos envolvieron en numerosos debates&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una actividad &ldquo;din&aacute;mica en la que no existen jerarqu&iacute;as. Hay libertad absoluta para comentar, a&ntilde;adir o criticar cualquier aspecto de la misma; el bibliotecario se encarga de coordinar los tiempos de lectura, escritura y debate&rdquo;, detalla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Este proyecto, expone Pablo D&iacute;az Cobiella, &ldquo;nace de la necesidad de convertir las bibliotecas en laboratorios culturales, que ofrezcan actividades din&aacute;micas que incluyan complementos atractivos a las lecturas, talleres literarios y tantas otras acciones que hasta este momento consider&aacute;bamos est&aacute;ticas o encasilladas en una forma com&uacute;n y poco evolutiva&rdquo;. La idea principal, a&ntilde;ade, es que &ldquo;la dinamizaci&oacute;n de la biblioteca sea efectiva y que capte usuarios que hasta entonces s&oacute;lo hac&iacute;an uso de la biblioteca para pr&eacute;stamos de contenido&rdquo;.  Insiste en el objetivo de &ldquo;captar usuarios nuevos a la biblioteca as&iacute; como despertar el inter&eacute;s por autores no muy conocidos pero de extraordinaria calidad en sus g&eacute;neros literarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, agrega, &ldquo;creemos que es una actividad que fomenta la participaci&oacute;n, el conocimiento y genera una forma de compartir riqueza cultural&rdquo;. &ldquo;Desde la Biblioteca Cultural Mareando queremos que los participantes en los talleres, adem&aacute;s de disfrutar, salgan con la idea de volver y que tengan libertad para coordinar ellos mismos nuevos talleres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El papel del bibliotecario, afirma, es &ldquo;facilitar la posibilidad de que esto sea real, coordinando, organizando y trasladando a todos la pasi&oacute;n por estos espacios culturales que necesitan una renovaci&oacute;n desde sus cimientos. El bibliotecario del futuro ser&aacute; aquel que sea capaz de convertir a los usuarios en propios bibliotecarios que tengan autonom&iacute;a y libertad total para desarrollar proyectos dentro y fuera de la biblioteca&rdquo;. &ldquo;Si el objetivo es fomentar la cultura, debemos trasladar ese esp&iacute;ritu a todos, no esperar a que el bibliotecario cree, aunque lo haga tambi&eacute;n, todo es compatible&rdquo;, subraya. &ldquo;Queremos espacios abiertos, libres y llenos de contenido literario de diversos g&eacute;neros y etapas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El II Desayuno Literario a&uacute;n no tiene fecha, pero s&iacute; autores: Galeano enfrentado a Bukowski. &ldquo;El realismo m&aacute;s sentido frente al surrealismo y la utop&iacute;a total&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Los &lsquo;desayunos literarios&rsquo; son solo &ldquo;una de las numerosas actividades que queremos ofrecer en la Biblioteca Cultural Mareando&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Pretendemos celebrarlos al menos dos veces al mes y el precio depender&aacute; de la tem&aacute;tica del desayuno y del n&uacute;mero de asistentes&rdquo;, precisa. &ldquo;Nuestra intenci&oacute;n es ir incluyendo m&aacute;s actividades a medida que vayan creciendo los usuarios de la biblioteca&rdquo;, afirma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther R. Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/desayunos-literarios-pablo-diaz-cobiella_1_4090534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Mar 2016 20:49:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desayunos literarios con Pablo Díaz Cobiella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bibliotecario popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/el-bibliotecario-popular-pablo-diaz-cobiella_132_4294721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que el bibliotecario de esta era actual, precisamente la de la información, es un profesional reivindicativo, revolucionario y que juega un papel imprescindible en la educación y cultura de presente y futuro.</p></div><p class="article-text">
        Estemos de acuerdo o no con el sistema que nos rodea y la evoluci&oacute;n inapelable del mismo, a&uacute;n muy por encima de juzgar si est&aacute; bien o est&aacute; mal, o incluso de analizar si es un crecimiento natural o construido por el hombre para salvaguardar los intereses del capitalismo moderno o post-capitalismo, o el nombre que le quieran poner, creo, sin pre&aacute;mbulo alguno, en el renacimiento de una profesi&oacute;n antiqu&iacute;sima que siempre ha superado con creces multitud de trampas, obst&aacute;culos, y todas esas barreras que impone cierto poder de una sociedad cualquiera al desarrollo natural de la cultura y la educaci&oacute;n, ya que los intereses econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y personales pueden verse cuestionados en una elevada consciencia cultural y educativa, podr&iacute;amos estar a&ntilde;os juzgando los excesos, no ser&aacute; aqu&iacute;. Dicho sea de paso, soy bibliotecario. Podr&iacute;a llamarme profesional de la informaci&oacute;n y la documentaci&oacute;n como as&iacute; nos inculcaron en la carrera, pero fue inevitable imaginarme entre libros, en un primer momento, y abarcar inquietudes sociales y educativas, en un segundo instante, y como desarrollo profesional de futuro que a&uacute;n sue&ntilde;o llegar a ser. Parece incre&iacute;ble, que en nuestro pa&iacute;s, a&uacute;n tengamos que gritar que el bibliotecario no es s&oacute;lo el que se sienta detr&aacute;s de un escritorio a realizar todas aquellas actividades propias de una biblioteca tal y como creemos que la entendemos, en su mayor&iacute;a, ni tampoco es s&oacute;lo esa persona aburrida y reservada que vive en un mundo fantasioso y alejado de la realidad, que tampoco veo nada de malo en ello, asumo la f&aacute;bula de mi profesi&oacute;n con un gran cari&ntilde;o y devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Imaginaciones al margen, y para darle un sentido &lsquo;m&aacute;s definible&rsquo; a nuestra figura, en la que creo que debemos convertirnos como ya lo hacen en otros pa&iacute;ses, o incluso comunidades de nuestro propio pa&iacute;s, que han superado ciertas &lsquo;frustraciones democr&aacute;ticas&rsquo;, creo que el bibliotecario de esta era actual, precisamente la de la informaci&oacute;n, es un profesional reivindicativo, revolucionario y que juega un papel imprescindible en la educaci&oacute;n y cultura de presente y futuro, abarcando todas las edades, condiciones y circunstancias que se presenten. Entiendo nuestro perfil en un c&iacute;rculo viciado de participaci&oacute;n, de integraci&oacute;n, callejero, de acercamiento, divulgativo, de impulsar las inquietudes, imaginativo, de innovaci&oacute;n, de crecer, sin optar ni asumir un papel jer&aacute;rquico, sino un puesto que coordine todos aquellos actos que afecten a nuestra propia constituci&oacute;n como personas libres, de &lsquo;hacer descubrir&rsquo; aquello que queramos en nuestra vida, aquello que queramos &lsquo;hacer aprender&rsquo; o &lsquo;hacer ense&ntilde;ar&rsquo; a los dem&aacute;s. Seamos esa ventana diferente, abierta, seamos un canal, un conducto por el que todos pueden continuar el desarrollo de sus inquietudes, sean cuales sean. Siento la repetici&oacute;n de la palabra &lsquo;inquietud&rsquo; pero es que le profeso amor incondicional, me parece una &lsquo;regla liberada&rsquo; dentro del desarrollo normal de una biblioteca, de hecho la sustituir&iacute;a por los carteles de silencio en la sala &iexcl;Qu&eacute; grite la inquietud!
    </p><p class="article-text">
        Revolucionemos al bibliotecario del pasado, hacia un bibliotecario de la gente, popular y social al servicio de la cultura dispersa, universal, global, de cualquier estilo o esencia. Dinamicemos el contenido de nuestros centros con la personalidad propia de cada pueblo, ciudad, barrio o lugar, que la biblioteca se sienta necesitada y todos la necesiten con sencillez, identidad e innovaci&oacute;n. No s&oacute;lo somos &lsquo;divulgantes de los libros&rsquo;, somos educadores culturales y sociales, somos bibliotecarios populares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/el-bibliotecario-popular-pablo-diaz-cobiella_132_4294721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2015 08:12:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El bibliotecario popular]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noventa sinfonía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-novela-sinfonia-pablo-diaz-cobiella_132_4312884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya voy divisando la isla, abuelo, en cualquier lugar que pueda pensar, sentir, allí estará San Borondón, la línea fina entre la ilusión y el amor.</p></div><p class="article-text">
        La verdad es que se hace complicado escribir un d&iacute;a como este lunes. Si en el &uacute;ltimo &lsquo;sill&oacute;n a sill&oacute;n&rsquo; el respeto por sentarme en su silla, apoyarme en su mesa y observar lo que &eacute;l observaba marcaban las palabras, ya se pueden imaginar lo que puede resultar en su noventa cumplea&ntilde;os. Se estremecen las letras que voy pensando, mientras suena San Borond&oacute;n de fondo. S&iacute;, pongo siempre su m&uacute;sica detr&aacute;s de todo lo que hago, me es inmensamente necesario pues es casi la &uacute;nica forma de mantener un di&aacute;logo en el lugar donde est&eacute;, como una forma de atraer su vida, no su muerte, la vida que &eacute;l dej&oacute; dentro de cada uno de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        El amor suena de la manera en que los chelos y violines van alzando una caricia constante entre sus cuerdas, m&aacute;s las manos que hacen eso posible. El amor dibuja de la manera en que el oboe fue imaginado entre sus pentagramas, sus padres y sus hermanos. El amor tambi&eacute;n, y finalmente, es alcanzado de la manera en que Wagner fue llamado a compartir el camino so&ntilde;ado hasta esa isla nuestra, cre&iacute;da, seguramente, para el desamparo de nuestra imaginaci&oacute;n, un lugar al que es imposible llegar pero muy f&aacute;cil acercar. Esto es San Borond&oacute;n, la l&iacute;nea fina entre la ilusi&oacute;n y el amor. Creo que Luis convivi&oacute; en ese territorio durante mucho tiempo, no me atrever&iacute;a a decir que toda la vida porque esa frontera tambi&eacute;n requiere del dolor que dejaba entrar a pecho descubierto, y repleto de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Ya tenemos tus rosas amarillas preparadas para avanzar los escasos metros que nos separan. Mezcladas entre gerberas como si el amarillo gritara libre entre un encuentro de varios arcoiris, si existiera una sola forma de amar esta ser&iacute;a la tuya, y lo es.
    </p><p class="article-text">
        Ya voy divisando la isla, abuelo, en cualquier lugar que pueda pensar, sentir, all&iacute; estar&aacute; San Borond&oacute;n. Si de verdad est&aacute;s; salvajemente humano, hombre de poes&iacute;a, amante inagotable, si de verdad eres, pisando sus tierras, haz ver el horizonte claro y confuso al mismo tiempo, haz ver c&oacute;mo la imaginaci&oacute;n a veces es lograda, haz ver la existencia tras la muerte que no es muerte sino vida, haz ver el reencuentro elegante y difuminado de dos almas que de puntillas bailan fundidos en una sola.
    </p><p class="article-text">
        Me siento bienaventurado como dir&iacute;a tu amiga Elsa L&oacute;pez, <em>bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque quedaremos saciados si dejan que Luis se preocupe de nosotros y nuestras causas nunca perdidas. Y Luis, creyente firme en la justicia, defensor de los pueblos, pac&iacute;fico guerrero acorazado de amor y raciocinio, levantar&aacute; su espada y acometer&aacute; molinos imposibles. Y aquellos que fuimos en su busca lo veremos cabalgar arenas negras, desnudo de roc&iacute;n y sin adargas, confiado en la esperanza del hombre bueno por naturaleza.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un final que no s&eacute; c&oacute;mo se escribe, impensable y abierto como un abrazo y un beso en la frente, como lo da cualquier abuelo a su nieto, la ternura m&aacute;s triunfal. Ahora logro ver la sonrisa como si la mirada no tuviera un fin predispuesto a otro lugar y supiera que no existe el olvido, sino la continuaci&oacute;n de lo &uacute;ltimo que hicimos juntos, cada veintitr&eacute;s de marzo, sonre&iacute;r.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-novela-sinfonia-pablo-diaz-cobiella_132_4312884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2015 22:43:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La noventa sinfonía]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leitmotiv desde la parte baja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/leitmotiv-desde-la-parte-baja-pablo-diaz-cobiella_132_4359888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pues me he atrevido a sentarme en su silla, y apoyar mis manos sobre su centenaria mesa, y gavetas repletas a&uacute;n de cosas. Y digo atrevido, porque es algo tan extremadamente &uacute;nico y personal que da un poco de miedo vulnerarlo. Hasta que me he sentado a escribir, y enseguida not&eacute;, en un sinf&iacute;n de detalles, que estaba por aqu&iacute;. No su presencia, ojal&aacute;, sino todos sus recuerdos; si tenemos en cuenta que el recuerdo es la manera perfecta de seguir existiendo, incluso &ldquo;la resurrecci&oacute;n&rdquo; de las personas est&aacute; en el recuerdo que mantengamos de ellas. A fin de cuentas, todo est&aacute; igual, todo huele igual, todo tiene su orden y su sello. Hay partituras, hay Wagner, hay luz, hay Concha Capote, hay arte, hay m&uacute;sica, hay esencia, hay virtud, hay Ortega, hay suceso. Hoy, seguramente, lo hubiese interrumpido para empezar hablando de la Bajada de la Virgen y acabar con la situaci&oacute;n del ser en la sociedad y su papel mataf&iacute;sico, o no, imprescindible para abordar su continuidad. Vaya paralelismo que hemos metido aqu&iacute;, la Bajada y la continuidad del ser; lo dejo abierto. La realidad es que hablo a&uacute;n con &eacute;l. Y no es locura o desesperaci&oacute;n, es estar. Para m&iacute; su presencia f&iacute;sica no es fundamental, creo en todo aquello que dej&oacute; estipulado cari&ntilde;osamente para recorrer con tranquilidad y descubrimiento. Piensen en todo aquello que tiene sentido, por raro que sea, y la muerte desaparece. Tienes ante ti la fe inquebrantable para dejar que se quede. Y no es nada religioso, ni siquiera hay dios de por medio, que parece ser importante su cabida para creer, pues no. Si puede ser, ser, varias lecturas sobre Jes&uacute;s de Nazaret, el olvidado, y lo que hizo como personaje existente en la historia. Pues como dec&iacute;a Luis, hermano de Jes&uacute;s, un sendero apasionante, imperfectamente premeditado, amor deletreado, naturalmente brillante y con la balanza dispuesta a equilibrar cuando sea necesario. El amigo y abuelo, porque un abuelo es un amigo de por vida y despu&eacute;s de ella, en la otra vida o como quieran llamarla, como en una puesta de sol que siempre la vemos de frente, pues imag&iacute;nense que ahora est&aacute; detr&aacute;s del sol, cogi&eacute;ndolo con las manos que no se queman ni se asustan, dirigiendo la luz, marcando el tiempo sin preocupar las horas, acariciando el llanto y la sonrisa a partes iguales, pues lo mismo. S&eacute; que es algo irreal, descabellado, injusto y demasiado tierno, pero forma parte de la imaginaci&oacute;n, y &eacute;sta es fe. Lo siento para aquellos que tienen constantemente los pies en el suelo, yo a veces los separo un poquito, logramos cierto incremento de la naturalidad cuando volvemos a la tierra, al menos algo as&iacute; me dec&iacute;a &eacute;l, advirti&eacute;ndome de no comentarlo en exceso, ni si quiera compartirlo, no me he resistido. Y las palabras segu&iacute;an y siguen viajando constantemente, ya fuera en amor indicativo al di&aacute;logo o en sabia semifusa al piano. As&iacute; transcurre el sill&oacute;n a sill&oacute;n de este tiempo de invierno. Creo que no tengo que definirles la recurrente palabra &lsquo;leitmotiv&rsquo;, que titula esta historia. No es m&aacute;s que lo que acaba de suceder aqu&iacute;, teniendo en cuenta nuestra obra principal; sentados en los dos sillones, y el motivo: la constante inspiraci&oacute;n. Todo lo que sucede en nuestros pasos hacia donde sea; esencialmente, todo lo que se desv&iacute;a sin irse, todo lo que mantiene presencia sin ella, todo, es &lsquo;leitmotiv&rsquo;. Es tiernamente Luis Cobiella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/leitmotiv-desde-la-parte-baja-pablo-diaz-cobiella_132_4359888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2015 20:22:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Leitmotiv desde la parte baja]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víspera de Reyes Magos para Luis Cobiella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vispera-de-reyes-pablo-diaz-cobiella_132_4435085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando se acaba el a&ntilde;o sucede la v&iacute;spera de uno de los d&iacute;as donde la ilusi&oacute;n se eterniza de alguna manera. Cinco de enero de cualquier a&ntilde;o. Nuestra v&iacute;spera, la de todos, la de los ni&ntilde;os que corren en la plaza y hacen que los adoquines cobren vida y las palomas levanten en su vuelo un cari&ntilde;o incomparable. V&iacute;spera es llegar y esperar. Son los &uacute;ltimos polvorones, peladillas, dulces que se sirven para que los reyes hagan de su magia la verdad m&aacute;s pura que existe: la inocencia.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;spera es lugar, ese lugar escogido meticulosamente para que Melchor, Gaspar o Baltasar sean testigos, tambi&eacute;n inocentes, de nuestras peticiones guardadas, todas ellas, en un zapato.
    </p><p class="article-text">
        Las horas siguen su curso. Dejaron atr&aacute;s los desayunos y las medias ma&ntilde;anas largu&iacute;simas, ni el almuerzo puede ser igual. Hasta el m&aacute;s peque&ntilde;o e insignificante detalle de este precioso d&iacute;a se convierte en momento de ilusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si la imaginaci&oacute;n pudiera tener su d&iacute;a en el a&ntilde;o, este es, sin duda alguna, el d&iacute;a que se desata. Somos capaces de convertir una bicicleta en viaje por los paisajes m&aacute;s incre&iacute;bles e imposibles. Todo es color, todo es mar, todo es monte y todo es compartir, porque tambi&eacute;n pintamos ese d&iacute;a en el que los ni&ntilde;os se encuentran en la calle. Nos imaginamos esa bici esperada, que todos prueban, la pelota que todos bailan, la comba y los hoyos de canicas que inventamos en un segundo. Pero no quiero que piensen en la nostalgia como cr&iacute;tica al momento actual, es nostalgia pura, nostalgia y recuerdo. Y es que las calles ya no se ven repletas de ni&ntilde;os el seis de enero disfrutando de la amistad y los regalos que acaban de abrir, pero entonces, ya no ser&iacute;a v&iacute;spera lo que aqu&iacute; escribo. Es una menci&oacute;n, nost&aacute;lgica menci&oacute;n, para recordar a la calle, sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ya la tarde es v&iacute;spera, y en ella s&oacute;lo puede caber la cabalgata. La Calle Real suena y anuncia la llegada de nuestros reyes magos. Recuerdo Santa Cruz de La Palma iluminada como nunca. Las flores de pascua brillan al paso de todos. Y ese paso tambi&eacute;n es encuentro. Los amigos se saludan t&iacute;midamente y, en cuesti&oacute;n de segundos, la timidez es jugar sin parar. La calle es, por fin, calle en todo su esplendor, qu&eacute; es sino calle m&aacute;s que ni&ntilde;os inocentes jugando y corriendo y esperando y fabulando y mirando la estrella en lo alto, con la carta en la mano donde la ilusi&oacute;n est&aacute; escrita con creyones, y mientras las pandorgas asoman con cornetas y tambores, con gigantes y cabezudos, serpentinas y confetis, sin carrozas patrocinadas, ni caramelos vulnerados por lo mismo; con camellos y caballos, con pajes caminando y tirando de ellos. La calle es cabalgata, y la cabalgata son los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Es hora de irse a la cama a dormir &iexcl;Los reyes magos no entran en nuestras casas si estamos despiertos! Es la v&iacute;spera m&aacute;s v&iacute;spera como antes la calle era calle. Dormir, o al menos intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta aqu&iacute;. V&iacute;speras son muchas cosas como han podido leer. Todas mezcladas y alborotadas para que tengan sentido y sean sugerencia. Y desaparece para dejar paso al gozo m&aacute;s indescriptible que pueda existir. Te dir&eacute; abuelo, de sill&oacute;n a sill&oacute;n, que jam&aacute;s hemos dejado de ser ni&ntilde;os como t&uacute; lo eres. As&iacute; te recordamos en la v&iacute;spera de tu d&iacute;a m&aacute;s querido.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Que vienen los Reyes!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vispera-de-reyes-pablo-diaz-cobiella_132_4435085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2015 09:53:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Víspera de Reyes Magos para Luis Cobiella]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un hombre del común y la mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/un-hombre-del-comun-y-la-manana-pablo-diaz-cobiella_132_4587797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Abuelo fue un hombre com&uacute;n. Es una convicci&oacute;n a la que llegu&eacute; cuando pos&eacute; mi cuerpo y mi alma sobre sus manos; naturalmente, sin saber que pod&iacute;a posarme sobre alguien. Aquel d&iacute;a de invierno de inocencia en La Dehesa, yo ya sab&iacute;a que era un hombre com&uacute;n; un hombre de extraordinaria belleza, un abuelo com&uacute;n, un ser amante y amado: una singular simpat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un oboe suena en m&iacute;; todas las ma&ntilde;anas. Suena la melod&iacute;a de su vida en mi interior, y es su sonido preferido lo que escucho. Es de una magnificencia maravillosa el poder adoptar su muerte como una forma de vida, pues he tenido la suerte de que el recuerdo sea una salvaci&oacute;n y una resurrecci&oacute;n. He entendido por qu&eacute; no est&aacute; en el desayuno de todos los d&iacute;as, y tambi&eacute;n he sentido por qu&eacute; est&aacute; en el primer sorbo de caf&eacute; y tostadas; pues un instrumento con ca&ntilde;a fina y exquisita elegancia habla por &eacute;l: eso s&oacute;lo lo pod&iacute;a conseguir un hombre com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un &lsquo;Pablo&rsquo; suena en m&iacute;; todas las ma&ntilde;anas. Suena el nombre que sale de su boca, y es la necesidad desesperada y compartida lo que escucho. Es de una simplicidad asombrosa el poder saber qui&eacute;n soy a su lado, pues he tenido la suerte de crecer en sus palabras, en sus ideas, en su bondad. He entendido por qu&eacute; no est&aacute; en nuestros &lsquo;estar&rsquo; musicales de Wagner, Chopin y el canon de Pachelbel, a&uacute;n durante la ma&ntilde;ana, y tambi&eacute;n he sentido por qu&eacute; est&aacute; cuando toco en solitario &lsquo;Mi nieto el clarinete&rsquo;; pues la entrega, el dolor abierto, libre y asumido y sus partituras hablan por &eacute;l: eso solo lo pod&iacute;a conseguir un hombre com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un &lsquo;hasta luego&rsquo; suena en m&iacute;; todas las ma&ntilde;anas. Suena el sol brillando en su piano y es el arte inquietante lo que escucho. Es de una ternura alcanzada poder dar sentido al resto del d&iacute;a, pues he tenido la suerte de dar significado a la despedida, y no es m&aacute;s que tranquilidad y paz en forma de abrazo el que nos damos cuando la mirada contempla hacia atr&aacute;s. He entendido por qu&eacute; no est&aacute; en &lsquo;hasta la pr&oacute;xima&rsquo;, ya dando paso a la tarde, y tambi&eacute;n he sentido por qu&eacute; est&aacute; cuando sigo diciendo &lsquo;hasta luego&rsquo; y hay silencio; pues este alcanza el vac&iacute;o lleno por sus besos en la frente, que hablan por &eacute;l: eso s&oacute;lo lo pod&iacute;a conseguir un hombre com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre del com&uacute;n es aquel que profesa amor, y en ello creo mientras est&eacute; en sus ma&ntilde;anas, nuestras ma&ntilde;anas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/un-hombre-del-comun-y-la-manana-pablo-diaz-cobiella_132_4587797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 15:09:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un hombre del común y la mañana]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Bajada, abuelo, la música y amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-bajada-abuelo-la-musica-y-amigos-pablo-diaz-cobiella_132_4678018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Puede parecer que estas palabras carezcan de objetivad com&uacute;n para todos, pues siento decirles que es verdad; y adem&aacute;s voy a intentar razonarlo &iexcl;Veremos qu&eacute; pasa!
    </p><p class="article-text">
        Una vez, sentados en su piano de la casa de las estrellas (La Dehesa), le quit&eacute; las gafas. Indudablemente no me acuerdo, ni tengo im&aacute;genes de ese momento pero debo decir que el recuerdo de aquello que &eacute;l tanto nombraba despu&eacute;s se ha mantenido eterno dentro de m&iacute;, y por lo tanto est&aacute; vivo de alguna manera, de las maneras que queramos imaginar. Uno de los d&iacute;as, como hoy, me imagino sentado a su lado en los sillones de San Jos&eacute; 8; clav&aacute;ndonos la mirada en silencio, sabiendo lo que nos amamos  en silencio y un beso en la frente, esta vez sin mirarnos y con ruido: el beso tornaba a la ternura y con eso bastaba. &iquest;Se imaginan qu&eacute; se me ocurri&oacute; preguntarle en un momento como aquel? Pues le pregunt&eacute;: &iquest;Qu&eacute; es tu m&uacute;sica? No qu&eacute; era la m&uacute;sica, sino &iquest;qu&eacute; es tu m&uacute;sica, abuelo? Que atrevimiento tan fuera de lo normal y de lugar por m&iacute; parte, como si pudiera comprender la posible respuesta (ya juzgaba la dificultad de comprenderlo, terco de m&iacute;). Pues  despu&eacute;s de un silencio (los que lo conocen saben de ese silencio tan pausado y largo, y al mismo tiempo esperado con dulzura) me responde: &ldquo;Mi m&uacute;sica es mi circunstancia, y he hecho todo lo que he hecho por mi circunstancia. Que me quitaras las gafas en el piano era una de ellas, ver a mi hija Mave bailando los Enanos en Tijarafe era otra, mi amigo Juan Canario, el amor de tu abuela, (otra pausa enriquecedora, te daba tiempo a saborearlo, me parec&iacute;a algo maravilloso) y entre otras muchas cosas, otra que me ha llenado de plenitud y sobretodo gratitud: la gente, las personas, las que me rodean y las que no&rdquo;. Sabiendo de su amor por las primeras, indagu&eacute; un poco m&aacute;s en esto &uacute;ltimo, y todo nos llev&oacute; a la Bajada de La Virgen. No les puedo negar que era donde quer&iacute;a llegar. He vivido desde dentro c&oacute;mo era abuelo con la Bajada, y lo he disfrutado much&iacute;simo. Pero no sab&iacute;a qu&eacute; sent&iacute;a &eacute;l con todo esto. No les voy a contar la parte t&eacute;cnica, ya que me llevar&iacute;a un tiempo que no me corresponde  y que no ser&iacute;a capaz de describir. &ldquo;La Bajada de la Virgen es la gente, y la gente es la Bajada de La Virgen, y todo ello es mi circunstancia y en estos momentos me debo a esta forma, pero no deber como ordenanza o imposici&oacute;n, sino desde el amor hacia la gente, desde el abrazo hacia la gente, desde la ilusi&oacute;n hacia la gente; me siento libre hacia la gente&rdquo;. Recuerdo aquella conversaci&oacute;n especialmente, por fin me dio lugar a que descubriera, en un principio, qu&eacute; es su m&uacute;sica, pero con un abanico tan grande de posibilidades que era imposible saberlo, y es precisamente y al mismo tiempo la respuesta a mis dudas: yo y mi imaginaci&oacute;n de su m&uacute;sica, 'mi circunstancia'. Pienso qu&eacute; era lo que pretend&iacute;a, pues finaliz&oacute; con su sonrisa tambi&eacute;n sostenida en el tiempo, esa que no te contaba nada y al mismo tiempo te lo dec&iacute;a todo, esa que te inquietaba a razonar en solitario. Y  lo consigui&oacute;, me he quedado ah&iacute;; en 'mi circunstancia', y me alegro de haberlo hecho porque he disfrutado y disfruto cada momento suyo como &uacute;nico y diferente.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente y 'sin terminar' (a&ntilde;ad&iacute;a esto a sus posibles finales, pues no le gustaban, incluso en sus composiciones) hubo una parte pr&aacute;ctica de esta suya teor&iacute;a sobre su m&uacute;sica, y es que fuimos interrumpidos amable y, sobre todo, cari&ntilde;osamente, por alguien que bajaba las escaleras (bajar las escalera de San Jos&eacute; 8; sigue siendo un misterio a descubrir de por qu&eacute; te invade una sensaci&oacute;n de tanta cercan&iacute;a, humanidad, simplicidad; incluso ahora). La ilusi&oacute;n lleg&oacute; como un regalo de reyes o incluso mejor, como si de la v&iacute;spera del d&iacute;a m&aacute;gico se tratara. Y un desbordante gesto de gozo, y un abrazo entra&ntilde;able fusionaron el momento; una admiraci&oacute;n mutua y unas inconfundibles ganas de ponerse a trabajar entre partituras y palabras hicieron que comprendiera el conjunto de circunstancias que rodeaban y rodean la m&uacute;sica de abuelo. &Aacute;ngel Camacho, su compa&ntilde;ero musical, el ejecutor de su m&uacute;sica; pero, sobre todo, su amigo. M&aacute;s all&aacute; de su profesionalidad impecable, &Aacute;ngel sinti&oacute; desde un primer momento a abuelo, y por lo tanto sus circunstancias y por respuesta a esas circunstancias, su m&uacute;sica: &Aacute;ngel es su m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        He terminado de escribir este art&iacute;culo o como lo quieran definir, y siento una alegr&iacute;a inmensa, &iexcl;Enorme!, &iexcl;enorme! Es como si despu&eacute;s de aquel sill&oacute;n a sill&oacute;n, en aquel d&iacute;a de aquel a&ntilde;o, me volviera a sentar a su lado compartiendo estas palabras y esperando la merienda implacable e insustituible de galletas con mantequilla y caf&eacute; con leche en taz&oacute;n, otro momento silencioso y pausado, y miradas de gozo por la merienda por supuesto, tambi&eacute;n por la complicidad de dos amigos que se quieren con locura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-bajada-abuelo-la-musica-y-amigos-pablo-diaz-cobiella_132_4678018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2014 20:30:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Bajada, abuelo, la música y amigos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre palestinos y judíos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/sobre-palestinos-y-judios-pablo-diaz-cobiella_132_4700331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se me hace sumamente dif&iacute;cil escribir sobre el conflicto de jud&iacute;os y palestinos; m&aacute;s all&aacute; del dolor que produce la muerte de personas inocentes, que es un dolor inexplicable, existe un dolor que perdura para todos y no es otro que la impotencia (la entiendo como dolor) de poner fin a una guerra que se extiende en el tiempo y que parece imposible de resolver en forma de paz. No he querido hacer un escrito bas&aacute;ndome en los datos ni en la historia, a&uacute;n teniendo conocimientos e informaci&oacute;n para poder hacerlo. Entiendo que si lo hago cometo el error de juzgar, y ese error me puede llevar a un sinf&iacute;n de caminos que ninguno lleva a alcanzar la paz. Por todo ello, he decidido escribir una manera diferente de visionar el conflicto, y que al mismo tiempo es, a mi entender, el recorrido m&aacute;s dif&iacute;cil, aquel que conlleva escucharse. Creo que es una forma de pacificaci&oacute;n. Escuchar: &ldquo;<em>Esa bella sinfon&iacute;a de silencios, ese instante en el que la palabra se alimenta de entendimiento y comprensi&oacute;n</em>&rdquo;. No somos conscientes de la cantidad de virtudes que tiene ese acto, y todas aquellas ramas que sobresalen del mismo: aprender, perdonar, amar. Es que no podemos llegar a una parte pr&aacute;ctica de resoluci&oacute;n sin tener claro estos valores humanos, y quiero creer que los tenemos pero tambi&eacute;n los hemos olvidado. No podemos sentarnos en una mesa y decidir qu&eacute; territorios pertenecen a qui&eacute;n y qu&eacute; intereses son de unos y de otros, sin tener una clara visi&oacute;n del ser, de  su pensamiento y sentir m&aacute;s profundo, m&aacute;s all&aacute; de su cultura y de su educaci&oacute;n existen unos valores propios de nuestra naturaleza creada por ella para vivir, y fundamentalmente convivir. Creo firmemente en esos valores, y por lo tanto creo en la paz. Hemos olvidado el ser pensante, hemos abandonado la manera ilustrada y revolucionaria, hemos antepuesto la ejecuci&oacute;n de las ideas ante el pensamiento de las mismas, hemos aplicado las herramientas sin crearlas desde la raz&oacute;n simple, en definitiva, no nos hemos escuchado y avanzamos sin hacerlo, he ah&iacute; las guerras, el enfrentamiento y el dolor. Por todo ello, la paz solo es posible escuch&aacute;ndonos. Y ya s&eacute; que es una forma de verlo muy sencilla, incluso puede rozar la demagogia o un estilo propio de vagancia, sin una propuesta concreta para que los palestinos y jud&iacute;os no sigan enfrent&aacute;ndose. &iexcl;Pero he ah&iacute; la base de todo! &iexcl;He ah&iacute; lo que hemos olvidado! &iexcl;He ah&iacute; una forma de paz! Sentarse y escuchar. Y todas aquellas inquietudes, por muy peque&ntilde;as que sean, har&aacute;n efecto. Luis Cobiella me repet&iacute;a casi a diario: 'Si tiras una piedra grande a un estanque, crea una onda; pero si tiras varias piedras peque&ntilde;as una detr&aacute;s de la otra, creas varias ondas que se mantienen por s&iacute; solas en continuo movimiento'. Esas &uacute;ltimas piedras pueden y deben ser aportadas por todos. &iquest;Se imaginan que acto precioso ser&iacute;a ese? Pues ah&iacute; est&aacute;n los dos pueblos, jud&iacute;os y palestinos, ahogados en un estanque sin movimiento alguno. Finalizo, con un fragmento del libro 'Juan Canario. Derechos humanos y el Diputado del Com&uacute;n'; vaya tres instituciones humanas, en las que hablaremos en otra ocasi&oacute;n, pero que resulta fundamental para entender esta visi&oacute;n olvidada para un fin de cualquier enfrentamiento. &ldquo;<em>La paz es algo que tiene naturaleza integral. La paz se hace de peque&ntilde;as paces. Hay una posibilidad de paz a la vuelta de cada esquina, incluso en el soliloquio; la paz es algo posible, peque&ntilde;o, pr&oacute;ximo, leve. No suele dar resultado despreciar las peque&ntilde;as paces posibles y sacrificarlas al te&oacute;rico bien de la gran paz. La gran paz es como el norte, como el horizonte; la paz es algo que puede proclamarse, desearse, exigirse... Pero nada de esto la acerca si no se tiene simult&aacute;nea y cotidiana voluntad de hacerla y compartirla. No es que est&eacute; prohibido ser pac&iacute;logo; pero es imprescindible ser pac&iacute;fico y pac&iacute;fero; la paz es algo que adviene por justicia. Y tambi&eacute;n con la justicia, como con la paz, hay que ser modesto, reconocer su condici&oacute;n m&aacute;s estad&iacute;stica que conceptual, m&aacute;s aproximada que plenaria, m&aacute;s relativa que absoluta</em>&rdquo;, Luis Cobiella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/sobre-palestinos-y-judios-pablo-diaz-cobiella_132_4700331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2014 09:17:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre palestinos y judíos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una isla que desaparece y vuelve a ser tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/una-isla-que-desaparece-y-vuelve-a-ser-tierra-pablo-diaz-cobiella_132_4724252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una isla que desaparece y vuelve a ser tierra. Como si el reencuentro entre los dos sucesos fuera la mezcla perfecta de asombro y de verdad. Y es que San Borond&oacute;n es  imaginar lo ficticio, de dar forma; de componer lo incierto, lo absurdo, pero reencuentro. Es esto &uacute;ltimo algo inigualable, una forma de amar. Ante mi mirada aturdida por tanta profundidad y simplicidad (es asombroso como estos dos t&eacute;rminos a menudo coinciden, como si sus extremos conversaran) abatida, tanto como cuando la isla se hunde para desaparecer de nuevo. Explicaba Luis Cobiella, abuelo, un fragmento de su composici&oacute;n m&aacute;s sentida, y donde su alma, con total seguridad, y solo ahora lo entiendo, reside.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo de sill&oacute;n a sill&oacute;n c&oacute;mplices, esta vez, de la amistad que nos une a&uacute;n. El tiempo corr&iacute;a veloz hacia caminos inexplorados, una realidad compleja de lo ut&oacute;pico: esa monta&ntilde;a sin cima final a la que ansi&aacute;bamos llegar siempre. El di&aacute;logo fluido de la raz&oacute;n y el amor, abuelo, y de excesivo sue&ntilde;o y preguntas insensatas, nieto. Era m&aacute;s que un di&aacute;logo, era una forma de fe, de creencia en el m&eacute;todo: apasionados.
    </p><p class="article-text">
        Y no lo entend&iacute;, no entend&iacute; San Borond&oacute;n, me quedaba en la leyenda preciosa y sencilla de un pedazo de tierra imaginaria.
    </p><p class="article-text">
        Y es entonces cuando le dimos al play y son&oacute; la sinfon&iacute;a, su obra maestra de muchos a&ntilde;os. Sentenciados por acordes extraordinarios, apareci&oacute; la isla con todo su esplendor. Cerramos los ojos y les aseguro que all&iacute; estaba. Sometido dulcemente a la alegr&iacute;a de estar juntos. Palabras  instrumentadas y la esencia de Wagner en peque&ntilde;as pinceladas: Luis tendi&oacute; la cuerda para acercarme el sue&ntilde;o y as&iacute; pude ver. Y en alg&uacute;n momento me dijo: 'Es silencio lo que escuchas, Pablo'. &iquest;C&oacute;mo puede ser que el silencio sea un sonido de un chelo o una voz soprano? Y es verdad, logr&oacute;, me regal&oacute; a aprender a callar mi interior y trasladarme a ese momento, como si proyectara mi ser,  me llev&oacute; a la isla, y finalmente me di cuenta. Se me estremec&iacute;a el cuerpo. &iexcl;San Borond&oacute;n est&aacute; en nosotros y nosotros en San Borond&oacute;n! Todos, sin excepci&oacute;n, podemos acercarnos a ella, solo tenemos que escuchar el silencio, pues en &eacute;l existe una forma de belleza, una forma de arte. Nos merecemos una pausa, casi me atrever&iacute;a a decir que es una necesidad. Creo que la leyenda y este contexto de sentirla, sin excluir ni rechazar otros caminos, podemos aplicarla en muchos aspectos de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces &iexcl;Imag&iacute;nense! &iexcl;Qu&eacute; barbaridad! Se alzan dos almas en un instante, la tuya y la isla, y all&iacute;, seguro, se produce amor. Es un aliciente muy grande saber que es as&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/una-isla-que-desaparece-y-vuelve-a-ser-tierra-pablo-diaz-cobiella_132_4724252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2014 18:52:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una isla que desaparece y vuelve a ser tierra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utopía realista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/utopia-realista-pablo-diaz-cobiella_132_4785207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Iniciamos conversaciones de complicidad cuando fui capaz de leerme la primera parte de 'Comunicaci&oacute;n Vivida', uno de los libros m&aacute;s complejos que ha escrito Luis Cobiella, y sin lugar a dudas, una utop&iacute;a razonada y ajetreada,  por referencias de su existencia y su relaci&oacute;n con el pensamiento humano. Hasta entonces, nos hab&iacute;amos evitado, conscientes de la rebeld&iacute;a que podr&iacute;amos producir. Y me sent&eacute; en el sill&oacute;n, con la mirada perdida en sus ojos; pues era imposible no observarle, te hablaba sin decir, te hablaba con ternura sin decir.
    </p><p class="article-text">
        Suced&iacute;a el encuentro. Del estar, la complicidad; y del cari&ntilde;o, el pensamiento libre de esperar cualquier palabra equivocada al mundo, despiadada de lo social y fuertemente arraigada hacia lo inimaginable: aquel recorrido inocente, aislando la cordura y dej&aacute;ndonos llevar por lo abstracto del ser. Pues existe el ser abstracto, igual que existe en el arte; &iexcl;vivir es una forma de arte!
    </p><p class="article-text">
        Este era el proceso de conocernos: as&iacute; Pablo, as&iacute; Luis. Este era el camino hacia la monta&ntilde;a sin fin, este era el encuentro de nieto y abuelo, de amigos, de compa&ntilde;eros, de pensadores, de hombres ut&oacute;picos.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, crec&iacute;. &Eacute;l sab&iacute;a, incluso en el despu&eacute;s solitario, sab&iacute;a que  iba a ser incapaz de entender, de asimilar el di&aacute;logo, de comprender y buscar el resultado matem&aacute;tico, si acaso exist&iacute;a. Pues abuelo estaba convencido de que siempre merodeaba  la explicaci&oacute;n cient&iacute;fica, y as&iacute; me lo hac&iacute;a creer. Inocente y pardillo su nieto  que no pasaron los a&ntilde;os hasta darme cuenta que &iexcl;el qu&iacute;mico era &eacute;l! Precisamente esa simbiosis que me desbordaba y devoraba la inquietud en todas las tardes de sillones  son las que crearon la utop&iacute;a realista, el amor de la ciencia cualquiera de fr&iacute;o y calor; vol&aacute;bamos entonces hacia un nuevo escenario del hombre &iexcl;Qu&eacute; atrevimiento!
    </p><p class="article-text">
        Mis encuentros con &eacute;l, intimando como amigos, es lo que aqu&iacute; voy a compartir pues me parece una manera preciosa de recordar a abuelo; es una manera de que viva entre nosotros, perdurando el abrazo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/utopia-realista-pablo-diaz-cobiella_132_4785207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2014 15:15:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Utopía realista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
