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    <title><![CDATA[elDiario.es - El Laberinto de la Comida]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/el-laberinto-de-la-comida/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El Laberinto de la Comida]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mercados: el alma de las ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mercados-alma-ciudades_130_6111702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c945c1f5-5a61-48a1-b7f0-289602d61acd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mercados: el alma de las ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde los puestos al aire libre africanos hasta los últimos resquicios en europa, pasando por la gran variedad asiática y americana, los mercados han sido núcleo de las civilizaciones de intercambio, razón de ser de las ciudades que los acogían e inspiración de escritores y artistas. “méxico está en los mercados”, dejó escrito Neruda</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        El mercado ha fascinado siempre a escritores y artistas. Pablo Neruda dej&oacute; escrito: &ldquo;M&eacute;xico est&aacute; en los mercados&rdquo;, un pa&iacute;s que confes&oacute; haber recorrido &ldquo;por a&ntilde;os enteros de mercado en mercado&rdquo;, los m&aacute;s hermosos del mundo. El autor chileno dedic&oacute; sus poemas a alimentos y guisos, a la alcachofa, la cebolla, la ciruela, el lim&oacute;n, el ma&iacute;z, la sal, el pan y al caldillo de congrio. El amor al ser humano y a la vida llevaron a Neruda a apreciar los productos de la naturaleza que encontraba en los puestos, era su manera de compartir la pasi&oacute;n por las personas y los paisajes.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo at&aacute;vico en esta relaci&oacute;n, iniciada cuando los peque&ntilde;os grupos de cazadores y recolectores dieron paso a sociedades numerosas de agricultores. El mercado se convirti&oacute; en el n&uacute;cleo de las civilizaciones del intercambio y en la raz&oacute;n de ser de las ciudades que los acog&iacute;an. La evoluci&oacute;n reciente de la venta de alimentos en los pa&iacute;ses desarrollados ha sido vertiginosa, con la llegada de la tecnolog&iacute;a del fr&iacute;o y la asepsia. Quiz&aacute; la humanidad empieza una nueva era, pero la esencia de la vida mediante la nutrici&oacute;n a partir del medio natural, sigue viva en los mercados tradicionales de todo el planeta, que expresan el lugar, la cultura y la manera de vivir de sus habitantes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&Aacute;frica </strong></h3><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los mercados africanos se instalan al aire libre, en plazas abiertas o en estrechas calles urbanas, y los barcos de pesca realizan la venta en la lonja del puerto o de la playa. En el norte de &Aacute;frica las medinas se ordenan en torno al zoco, donde los puestos en la calle ofrecen hortalizas, mientras los carniceros muestran los animales ya descuartizados, divididos en piezas, sin que falten las cabezas de cabras y carneros. Los vendedores de especias perfuman la calle con su aroma y, a su lado, legumbres y frutos secos muestran las viejas t&eacute;cnicas de procesado que garantizan su permanencia en el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        En Marruecos, Rabat cuenta con un extenso mercado de alimentos en la Medina, y en Marrakech pervive su historia de puerta del S&aacute;hara, a la que llegaban las caravanas, en su plaza Yamaa el Fna, donde es posible comprar naranjas, d&aacute;tiles o frutos secos entre acr&oacute;batas y encantadores de serpientes. Adem&aacute;s de los zocos de las Ciudades Imperiales, merecen visitarse las lonjas de pescado de Essaouira o de Agadir, y sentir la sobriedad de otras ferias y bazares en la aridez de Tiznit, en la Ruta de las Casbas, al pie de las monta&ntilde;as del Atlas, o en la remota Zagora atrapada por el desierto. 
    </p><p class="article-text">
        Egipto posee uno de los zocos m&aacute;s fascinantes del continente, el Jan el-Jalili en El Cairo, donde poco ha cambiado desde el siglo XIV, y se sigue mezclando la venta de alimentos y de artesan&iacute;a en tiendas que parecen sacadas de <em>Las mil y una noches</em>. Hay otros, tambi&eacute;n sorprendentes, a lo largo del Nilo, exuberantes como el mercado agr&iacute;cola del oasis de El Fay&uacute;n, en el delta, o en el zoco de Asu&aacute;n, junto a la gigantesca presa.
    </p><p class="article-text">
        En &Aacute;frica, el tipo de mercado primario pervive a&uacute;n en la franja ecuatorial, con sus mercanc&iacute;as amontonadas a pleno sol, cubiertas por el polvo que levantan multitudes vestidas con vivos colores. El Merkato de Addis Abeba, en Etiop&iacute;a, asombra con su gigantesco despliegue de puestos en los que trabajan 13.000 personas, ba&ntilde;adas en intenso olor a caf&eacute;, una de las especialidades locales. Muy curioso es el Akodessewa de Lom&eacute;, en Togo, dedicado a los elementos necesarios para la magia y el vud&uacute;, que incluyen animales empleados en los ritos por brujos y curanderos. En el extremo opuesto se encuentra el moderno <em>mall</em> Victoria &amp; Albert en Ciudad del Cabo, en Sur&aacute;frica, el m&aacute;s cosmopolita de los mercados africanos, con abundancia de productos <em>gourmet</em> y los deliciosos vinos criados en Stellenbosch.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Asia</strong></h3><p class="article-text">
        El continente asi&aacute;tico atesora la mayor variedad de mercados del mundo, callejeros, flotantes y nocturnos. En Oriente Pr&oacute;ximo desprenden olor a pan reci&eacute;n horneado, abundan los d&aacute;tiles y las hortalizas, y la carne de cordero es protagonista. Los grandes bazares cubren sus calles con c&uacute;pulas o toldos, formando espacios arquitect&oacute;nicos fascinantes en el Gran Bazar de Estambul, con cuatro mil tiendas y un Bazar de las Especias a su lado. Se encuentran tambi&eacute;n mercados callejeros en Jerusal&eacute;n o en Tel-Aviv, con menos historia que el hermoso bazar de Damasco en la maltrecha Siria, hermano de otros iran&iacute;es, entre ellos el de Isfah&aacute;n, aunque el m&aacute;s impresionante del pa&iacute;s sea el de Tabriz, Patrimonio de la Humanidad desde 2010. 
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                El Old Market de Siem Reap, en Camboya                            </span>
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        La Ruta de la Seda prolonga los mercados mixtos de mercanc&iacute;as y alimentos hacia el este, poniendo en contacto diferentes culturas, donde las tradiciones musulmanas &aacute;rabes se fusionan con las costumbres de mogoles, uigures, tibetanos y chinos. Quiz&aacute; sea la feria dominical de Kasghar, en Sinkiang, el mayor espect&aacute;culo de la ruta, a la que acuden ganaderos de ovejas, cabras, burros, caballos y camellos, mientras que los mercados de Xining, en Qinghai, aparecen llenos de animaci&oacute;n en la traves&iacute;a de la meseta tibetana. 
    </p><p class="article-text">
        China compra y come en la calle, en zonas remotas y en los emporios de Shangh&aacute;i o en Beijing, donde merece una visita el mercadillo de D&ouml;nghu&aacute;m&eacute;n, nocturno, c&eacute;lebre por cocinar insectos, ara&ntilde;as, escorpiones y serpientes. En los mercados de Guangzhou se comprueba porqu&eacute; dicen que all&iacute; &ldquo;comen todo lo que tiene alas, menos los aviones, y todo lo que tiene patas, menos mesas y sillas&rdquo;. Sus puestos ofrecen anfibios, reptiles e insectos, y se vende el pescado vivo, hacinado en baldes de agua hasta el momento de la venta. 
    </p><p class="article-text">
        En India, Nueva Delhi abre su mercado de mayor inter&eacute;s en Chandni Chowk, perfumado y colorido, junto a Jama Masjid, la mezquita mayor, que agolpa a la densa multitud en torno a una constelaci&oacute;n de tenderetes. En un pa&iacute;s de mercados fascinantes destacan los del maravilloso estado de Kerala, punto de partida de la ruta de las especias que llegaban a Europa desde Fort Coch&iacute;n, donde siguen elaborando deliciosos curris y comerciando con jengibre, c&uacute;rcuma, cardamomo, canela y nuez moscada.
    </p><p class="article-text">
        Todos los pa&iacute;ses del sudeste asi&aacute;tico cuentan con aglomeraciones de cocinas callejeras que se llenan de noche con expatriados y mochileros en torno a humeantes parrillas. En la bella Luang Prabang de Laos, y en Hanoi, o en la ciudad de Ho Chi Minh para probar las delicias vietnamitas. La fren&eacute;tica Singapur tiene mercados aut&eacute;nticos como el Kreta Ayer, pero se llenan tambi&eacute;n los puestos de comida en Gluttons Bay o en Maxwell Food Centre. En Camboya contrasta el gran Mercado Central de Nom Pen con el encanto de las tiendas de Siem Reap, cerca de los templos de Angkor, o el exotismo de los fogones en el de Skuon, famoso por las ara&ntilde;as fritas o guisadas, aunque en muchos lugares se venden y cocinan hormigas, grillos, cucarachas, gusanos, sapos y ranas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los mercados flotantes son se&ntilde;a de identidad de las ciudades asi&aacute;ticas vinculadas a los grandes r&iacute;os. En Vietnam hay que visitar el delta del Mekong, donde los agricultores suministran sus productos en barcas. Desde Can Tho se llega a los centros de venta flotantes de Cai Rang y de Phong Dien, que comercian con arroz, frutas, pescados y mariscos a partir de las cinco de la ma&ntilde;ana. Cerca de Bangkok, en Tailandia, recorrer el mercado flotante de Damnoen Saduak navegando, comprando frutas y comidas a otras barcas, resulta una experiencia inolvidable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jap&oacute;n es un mundo aparte, con mercados tradicionales de exquisita higiene y calidad absoluta en los frutos del mar. La mayor lonja de pescado del planeta, en Tokio, se ha mudado de Tsukiji a la nueva sede de Toyosu, que permite asistir a la subasta diaria sin reserva previa a partir de las cinco de la ma&ntilde;ana. El nuevo recinto cuenta con sus propios restaurantes, aunque la zona del viejo Tsukiji sigue siendo un excitante laberinto de cocinas de sushi, sashimi, pescados y mariscos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Am&eacute;rica</strong></h3><p class="article-text">
        El toque gourmet de la cultura francesa se aprecia en los mercados canadienses del Viejo Puerto en Quebec o el Saint Lawrence Market de Toronto. En la otra costa, Vancouver respira pasi&oacute;n por el marisco y el mejor salm&oacute;n del mundo. En Estados Unidos se mantienen ferias de horticultores en las grandes ciudades, el Union Square Greenmarket de Nueva York, el de Los &Aacute;ngeles, o el Crescent City en Nueva Orleans. Y destacan mercados de pescado como el de Pike Place de Seattle, con una extensa oferta del Pac&iacute;fico y la costa de Alaska.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico es inseparable de sus mercados con aire de verbena en los que se encuentran puestos donde degustar la comida tradicional, tamales, mole, guacamole, pico de gallo, sin olvidar los crujientes chapulines, saltamontes fritos que se comen con sal y lim&oacute;n. Ciudad de M&eacute;xico guarda m&aacute;s de 300 mercadillos en sus calles. 
    </p><p class="article-text">
        El popular Abelardo L. Rodr&iacute;guez, cerca del Z&oacute;calo, con sus murales revolucionarios, y el de La Merced con su infinita variedad de chiles, antojitos y quesadillas. A su lado se encuentra el de Sonora, con una secci&oacute;n dedicada a hierbas medicinales y a productos para magia y sortilegios de amor. Las localidades hist&oacute;ricas mexicanas cuentan con valiosos mercados de todo tipo, el monumental Hidalgo en Guanajuato, el modesto de Dolores Hidalgo, el enorme de San Juan de Dios en Guadalajara, Quer&eacute;taro, Puebla, San Miguel de Allende&hellip;
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                Mercado Hidalgo en Guanajuato, México                            </span>
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        Entre los mercados de Centroam&eacute;rica destaca Chichicastenango, en Guatemala, de origen prehisp&aacute;nico, colorido por la masiva presencia de mujeres mayas ataviadas con sus trajes tradicionales, donde perviven ritos precristianos y el sincretismo de la iglesia de Santo Tom&aacute;s, que se eleva sobre los puestos de venta al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        En Sudam&eacute;rica dejan excelentes recuerdos los mercados brasile&ntilde;os de Salvador de Bah&iacute;a, en los que se fusionaron las cocinas africana y europea, y la riqueza agr&iacute;cola de los colombianos, concentrada en Plaza de Paloquemao, en Bogot&aacute;, que se extiende a otros en las ciudades de la costa atl&aacute;ntica, Cartagena, Santa Marta, y a las poblaciones andinas de Silvia o Popay&aacute;n. En Ecuador, los ind&iacute;genas extraen frutos de la dura tierra en la Avenida de los Volcanes para venderlos en peque&ntilde;os bazares como el de Pujul&iacute; en Cotopaxi. En Santiago de Chile, su Mercado Central es un monumento hist&oacute;rico y centro gastron&oacute;mico, aunque la riqueza de sus mares se re&uacute;ne en el m&iacute;tico Algelm&oacute; en Puerto Montt, que alterna los puestos con sencillos restaurantes de alta calidad en sus curantos en olla, erizos, jaibas y merluzas. 
    </p><p class="article-text">
        Per&uacute; lidera la gastronom&iacute;a americana gracias a la suma de productos procedentes de su litoral en el Pac&iacute;fico, de sus sierras andinas y de la Amazon&iacute;a. La misma variedad aparece en sus mercados, en el Central de Lima, rebosante de pescados y mariscos, en el de San Pedro en Cuzco, abrumador en la oferta de tub&eacute;rculos y sorprendente por la presencia del entra&ntilde;able cuy, el conejito de Indias, entre las carnes, y en el ex&oacute;tico de Bel&eacute;n, en Iquitos, donde se ofrece toda la fauna amaz&oacute;nica, monos, iguanas, caimanes, tortugas y peces del descomunal r&iacute;o. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Europa</strong></h3><p class="article-text">
        En toda Europa, se intenta no perder la relaci&oacute;n directa entre agricultores y consumidores. Muchos pa&iacute;ses tratan de potenciar los peque&ntilde;os mercados semanales de agricultores en el centro de las ciudades, que venden hortalizas locales recogidas en el punto &oacute;ptimo de maduraci&oacute;n. En B&eacute;lgica y en Croacia, en Alemania y en Grecia, son f&aacute;ciles de encontrar, especialmente durante los fines de semana. Es un placer visitar en Venecia el antiguo mercado La Pescheria junto al Gran Canal, o completar el paseo por el P&eacute;rigord franc&eacute;s visitando Le Caneda en Sarlat, donde el territorio se expresa en trufas, foie-gras y suculentas frutas y verduras. El esp&iacute;ritu mediterr&aacute;neo de la Provenza palpita en el Mercado de Antibes, con sus aromas de lavanda, miel, aceite y aceitunas. 
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                Mercado de la plaza Gundulic, en Dubrovnic, Croacia                            </span>
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        En Noruega, tierra de pescadores, llevan a los ni&ntilde;os a las lonjas para que no olviden el origen de su riqueza actual, y se manchan las manos jugando con el bacalao junto a los barcos. Al mismo tiempo, en el mercado de la plaza de Bergen se puede encontrar, de manera testimonial, carne de ballena. En la capital de Finlandia, los granjeros acuden con sus embarcaciones a vender sus cultivos directamente en el puerto. Todav&iacute;a se construyen nuevos mercados urbanos, como el Markthal de Rotterdam, en los Pa&iacute;ses Bajos, y en Par&iacute;s siguen funcionando los march&eacute; de barrio, manteniendo en la compra diaria una se&ntilde;a de identidad. Ahora, muchos antiguos edificios del siglo XIX, de metal y cristal,&nbsp;son recuperados en todo el continente para ofrecer productos gourmet y restauraci&oacute;n de calidad. Al nuevo mercado de Les Halles, hoy desaparecido, le dedic&oacute; &Eacute;mile Zola, en 1873, su obra <em>El vientre de Par&iacute;s</em>. Si la hubiera titulado <em>El alma de Par&iacute;s </em>tambi&eacute;n habr&iacute;a acertado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mercados-alma-ciudades_130_6111702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2020 20:10:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mercados: el alma de las ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Mercados,Alimentación,Consumo responsable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amargo placer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amargo-placer_129_6111308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e97d97-69bb-4274-910d-96c27001d61e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Amargo placer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siento parecer un abuelo cebolleta, pero deberíamos recuperar esa increíble sensación que provoca el comer con voracidad o beber con una sed insoportable</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Me provocar&iacute;a un gran placer limpiar el mundo con una selectiva bomba de neutrones, aunque, ahora que lo pienso, nos aburrir&iacute;amos bastante sin tanto hijo de puta. Los que escondemos a un gordo en las entra&ntilde;as tenemos bastante con arrastrar a duras penas las pesadas cadenas del hartazgo pues, aunque parezca mentira, vivimos empachados y perdimos hace tiempo ese sentido de la orientaci&oacute;n y de la necesidad que tira de nosotros desde que el hombre camina sobre dos patas.
    </p><p class="article-text">
        Siento parecer un abuelo cebolleta, pero deber&iacute;amos recuperar esa incre&iacute;ble sensaci&oacute;n que provoca el comer con voracidad o beber con una sed insoportable. Tampoco es necesario llegar al extremo de mi amigo Jos&eacute; Mar&iacute;a Gil Ar&eacute;valo, capaz de programar ayunos voluntarios de veinticuatro horas para incendiar el apetito y excitarse a&uacute;n m&aacute;s ante una fuente de galeras cocidas o una monta&ntilde;a de centollas gallegas bien cargadas de corales. El animalito viaja en su coche en pleno mes de agosto por la serran&iacute;a de Ronda con la calefacci&oacute;n a todo trapo para desear con mayor anhelo ese primer trago de cerveza helada a pie de barra que, como escribe Philippe Delerm, &ldquo;es el &uacute;nico que vale la pena, pues los siguientes, cada vez m&aacute;s largos y anodinos, solo te dejan una sensaci&oacute;n de pastosidad tibia y de abundancia despilfarradora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos tienen suerte y no engordan, pues se conforman con darse gusto mirando el mar en invierno o jugando con el cord&oacute;n del tel&eacute;fono durante una larga charla, tumbados en la cama. O leen pl&aacute;cidamente bajo un &aacute;rbol. Toquetean enfermizamente su colecci&oacute;n de plumas estilogr&aacute;ficas. Miran ilustraciones bien impresas de libros de arte, o fotos en blanco y negro de viejas ciudades. O les pone que el sol les caliente la cara un fr&iacute;o d&iacute;a de invierno. Se pierden caminando de noche y se derriten con esa gozosa sensaci&oacute;n de descubrir las fuentes del Nilo cuando en una pel&iacute;cula de romanos ven, a lo lejos, un poste del tendido el&eacute;ctrico o un reloj de cuarzo en la mu&ntilde;eca de Trajano. Los gordos preferimos tartas de lim&oacute;n, bocadillos de panceta o de chorizo de Pamplona, suspiramos por una tableta de chocolate, por una rosca doble de churros de Paulina o por bebernos un culo de ron fumando tabaco Habano. Tragamos las ostras por docenas, los sesos de cordero rebozados y so&ntilde;amos con lo que nunca volver&aacute;: comer de nuevo tortilla de patata del bar Yola.
    </p><p class="article-text">
        La embriaguez de un placer conduce al placer siguiente y ah&iacute; seguimos con un razonable culto a la hermosura y al feliz reencuentro del utensilio apropiado para arrancarnos con el guiso, controlando enfermizamente la calidad, la hechura del alimento y la cantidad, &ldquo;ese ni poco ni mucho que constituye el &uacute;nico ideal, el bienestar inmediato rematado por un suspiro, un chasquido de lengua o, tan importante como &eacute;stos, un silencio y la enga&ntilde;osa sensaci&oacute;n del goce que se abre al infinito&rdquo;. Pero la felicidad se agota y se convierte lentamente en dolor de barriga y desencanto, pues uno se planta sin darse cuenta en ese desagradable territorio en el que comes y bebes cada vez m&aacute;s, disfrutando cada vez menos. El placer nos coloca frente a la inevitable realidad de que la gastronom&iacute;a es un arte amargo, porque volvemos siempre a comer para olvidar el primer empacho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David de Jorge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amargo-placer_129_6111308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2020 20:33:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cultivar alimentos para todo el mundo, una cuestión de justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/cultivar-alimentos-mundo-cuestion-justicia_129_6111747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca4a82c9-5666-42f5-a0be-469290ad81b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultivar alimentos para todo el mundo, una cuestión de justicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El derecho humano a comer pasa por un modelo agrícola que prime las pequeñas explotaciones agrarias frente al modelo convencional de grandes plantaciones y monocultivo</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Como cualquier otro ser vivo, el ser humano necesita alimentarse y, desde la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos en 1946, alimentarse es tambi&eacute;n un derecho. Cuando los derechos no pueden cumplirse, se da una situaci&oacute;n de injusticia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2050 habr&aacute; en el planeta 9.000 millones de personas. Todas y cada una con su derecho a alimentarse. &iquest;C&oacute;mo conseguirlo? La justicia alimentaria pasa, entre otras cosas, por un modelo agr&iacute;cola diferente al que viene prim&aacute;ndose. Este modelo, que puede llamarse convencional, est&aacute; basado en buena medida en las grandes plantaciones y los monocultivos. Es un modelo particularmente negativo cuando su expansi&oacute;n se consigue a base de cultivar tierras que no estaban siendo cultivadas, como los bosques h&uacute;medos de la franja tropical. Y adem&aacute;s de las consecuencias peligrosas de este sistema en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos y clim&aacute;ticos, hay tambi&eacute;n dos l&iacute;neas de impacto negativo a nivel social: por un lado, es un tipo de cultivo poco empleador de personas por hect&aacute;rea cultivada o por cantidad producida &ndash;y por tanto contribuye a expulsar personas del medio rural hacia medios urbanos cada vez m&aacute;s superpoblados&ndash; y, por otro, empuja los precios de producci&oacute;n a la baja, haciendo inviables otras formas de agricultura como la de peque&ntilde;a escala. Esos costes de producci&oacute;n son muy bajos porque no incluyen ning&uacute;n pago por las externalidades que provocan. Y es sabido que la agricultura es solo una parte de los costes de los alimentos. La transformaci&oacute;n o el procesamiento y, desde luego, la distribuci&oacute;n de los mismos, a&ntilde;aden mucho m&aacute;s coste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante a esto, y conscientes de la complejidad que siempre tiene la agricultura, existe una alternativa basada en la agricultura a peque&ntilde;a escala, la producci&oacute;n colectiva y la comercializaci&oacute;n justa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se estima que las peque&ntilde;as explotaciones agrarias ocupan a unos 800 millones de personas en todo el mundo, que frecuentemente sufren por mantenerlas debido a los bajos precios que el modelo convencional consigue y ante los cuales es muy dif&iacute;cil competir. Una peque&ntilde;a explotaci&oacute;n agraria se puede compaginar con una huerta o con tener algunos animales que aseguran el sustento de la familia y generan abono natural para el cultivo. Y se maneja bien en combinaci&oacute;n con &aacute;rboles porque no requiere espacios abiertos para el trabajo de grandes maquinarias o incluso aviones. Es, por tanto, un sistema que produce en la biodiversidad. Y todo esto no es incompatible con mejoras en las t&eacute;cnicas de cultivo que hagan m&aacute;s eficiente la finca y permitan generar m&aacute;s alimento sin necesidad de m&aacute;s tierra y sin afectaci&oacute;n al medio ambiente. Es m&aacute;s, es muy importante promover esas mejoras. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cooperativismo es innovaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El cooperativismo es la mejor manera de organizaci&oacute;n para la agricultura a peque&ntilde;a escala, pensando tanto en la capacitaci&oacute;n de los campesinos y campesinas en nuevas t&eacute;cnicas de cultivo, como en las siguientes fases de la cadena de aprovisionamiento, especialmente en las primeras transformaciones y, sobre todo, en la comercializaci&oacute;n. El cooperativismo puede fomentar la innovaci&oacute;n porque permite compartir experiencias y contratar personal t&eacute;cnico, y evita intermediarios porque puede tener capacidad para transportar, transformar y comercializar directamente. Ciertamente, su gesti&oacute;n es muchas veces m&aacute;s compleja y poner de acuerdo a mucha gente es complicado, pero tambi&eacute;n puede verse una oportunidad de desarrollo para las comunidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, el Comercio Justo permite que toda esta producci&oacute;n obtenga la retribuci&oacute;n necesaria para mantener a las personas con su producci&oacute;n. Los precios en Comercio Justo se basan en los c&aacute;lculos del coste de una vida digna para una familia promedio en cada contexto. Se calcula tambi&eacute;n la producci&oacute;n que esa familia puede conseguir, en promedio, en su peque&ntilde;a finca &ndash;en general una hect&aacute;rea es la medida m&aacute;s habitual de c&aacute;lculo, aunque depende del producto y de la regi&oacute;n&ndash;. Y se dividen ambas cifras para obtener el precio m&iacute;nimo. Si posteriormente el mercado sube por encima de ese precio, el Comercio Justo tambi&eacute;n sube. Adem&aacute;s, se facilita la prefinanciaci&oacute;n a las organizaciones &ndash;y &eacute;stas a sus afiliados&ndash;, se paga una prima social para proyectos de desarrollo comunitario, se establecen relaciones estables entre la cooperativa y la importadora que hacen m&aacute;s cierto el futuro y por tanto la propensi&oacute;n a invertir, y desde luego, se audita y garantiza que en estas organizaciones no se vulneran derechos de las personas como la explotaci&oacute;n laboral, la mano de obra infantil, la desigualdad de g&eacute;nero o la libertad de asociaci&oacute;n. Se puede resumir diciendo que el Comercio Justo paga m&aacute;s para evitar las externalidades. Y esta es una caracter&iacute;stica clave de la propuesta.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Garant&iacute;as al consumidor</h3><p class="article-text">
        El Comercio Justo, al mismo tiempo, otorga un sistema de garant&iacute;as a los consumidores y consumidoras de todo el mundo para que puedan optar por este modelo. Al otorgar el mantenimiento del sistema a los consumidores y las consumidoras, el Comercio Justo se revela como una alternativa que incluso consigue atraer el inter&eacute;s del sector privado que entiende enseguida esta corriente de preferencia. Conseguir que m&aacute;s familias campesinas se beneficien de un comercio justo es una decisi&oacute;n de las familias consumidoras. Y, a partir de aqu&iacute;, el Comercio Justo se desvela como una estrategia con muchas posibilidades de crecer. En 2018, se estima que se consumieron productos de Comercio Justo por valor de unos 10.000 millones de euros en todo el mundo. En Espa&ntilde;a la cifra a&uacute;n est&aacute; en 80 millones, pero registr&oacute; un fuerte crecimiento del 53%, precisamente por el inter&eacute;s del sector privado &ndash;tanto de industrias como de distribuidores&ndash;, que confirma la tendencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/cultivar-alimentos-mundo-cuestion-justicia_129_6111747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2020 20:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultivar alimentos para todo el mundo, una cuestión de justicia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Cultivos,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Etiquetado: casi todo es mentira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/etiquetado-mentira_130_6111682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c1cb0bc-12ad-48bc-aaa3-11fdb2692db4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Etiquetado: casi todo es mentira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Light, sin alcohol, sin azúcares añadidos, ibérico, jamón de york, carne de vacuno… el laberinto de la publicidad en el que se pierden los consumidores</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Un estudio de 2013 realizado por la revista <em>Consumer</em> desvelaba que solo la mitad de los consumidores asegura leer por norma las etiquetas de los art&iacute;culos que compra, mientras que otra encuesta de 2015, de la agencia Berb&eacute;s Asociados, pon&iacute;a en relieve que otro 19% no lo hace jam&aacute;s. Quiz&aacute;s esa mitad de nosotros que no suele leer las etiquetas de ingredientes o valores nutricionales &ndash;y especialmente ese casi 20% de despreocupados&ndash; no ha ca&iacute;do jam&aacute;s en la cuenta de que cuando consume una cerveza <em>sin</em> alcohol est&aacute; consumiendo una cerveza <em>con</em> alcohol. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la marca, la cerveza as&iacute; etiquetada puede contener hasta un 1% en volumen. La legislaci&oacute;n lo permite aunque sea un absurdo nominal, si bien obliga a especificar la graduaci&oacute;n en la etiqueta. Es cierto que un grado alcoh&oacute;lico es en la pr&aacute;ctica equivalente a cero grados porque el cuerpo lo puede metabolizar sin el menor problema, pero no deja de ser un ejemplo de la laxitud &eacute;tica en las pr&aacute;cticas de etiquetado y de la ambig&uuml;edad de la legislaci&oacute;n, que siempre va por detr&aacute;s de las triqui&ntilde;uelas que inventan las corporaciones. Si alguien desea una cerveza sin rastro de alcohol, deber&aacute; recurrir a las 0,0. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de este ejemplo m&aacute;s o menos inocuo, podemos encontrarnos un abanico de tretas que denotan la creatividad empresarial a la hora de &ldquo;disfrazar&rdquo; la verdad que se esconde detr&aacute;s de los m&aacute;s variados productos. Las empresas y las agencias de publicidad juegan continuamente al gato y el rat&oacute;n con la administraci&oacute;n y los consumidores, intentando despistarnos con palabras e im&aacute;genes que sugieren lo que no hay.&nbsp;Los ejemplos abundan en este eterno tira y afloja entre publicidad y legislaci&oacute;n, en el que la primera siempre va por delante: primero el enga&ntilde;o, luego una multa y finalmente una ley que proh&iacute;ba determinado tipo o h&aacute;bito de etiquetado. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">De &lsquo;light&rsquo; a cero</h3><p class="article-text">
        Por ejemplo, en 2009, Nutrexpa se vio obligada a cambiar el nombre a su variedad de Colacao, que en aquel momento se publicitaba como <em>light</em>, por Colacao cero. Fue Facua-Consumidores en Acci&oacute;n quien denunci&oacute; a la empresa por asegurar que esta variedad aportaba &ldquo;solo la mitad de calor&iacute;as&rdquo; que el original, cuando en realidad la disminuci&oacute;n real estaba en torno al 20%. Otra picard&iacute;a c&eacute;lebre fueron las natillas de Mercadona &ldquo;sin az&uacute;cares a&ntilde;adidos&rdquo; &ndash;as&iacute; constaba en la presentaci&oacute;n&ndash; pero que en realidad estaban hechas con chocolate con az&uacute;car y leche con lactosa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es paradigm&aacute;tico el etiquetado del producto Fontvella Toque de Lim&oacute;n, porque ni proced&iacute;a de los manantiales de Fontvella, en Sant Hilari Sacalm (Girona), ni llevaba lim&oacute;n, sino az&uacute;car, aromas y &aacute;cido c&iacute;trico. Un ejemplo m&aacute;s es el del queso rallado Hacendado, en el que la grasa de la leche hab&iacute;a sido sustituida por grasas vegetales hidrogenadas, m&aacute;s baratas, tal como descubri&oacute; la Organizaci&oacute;n de Consumidores y Usuarios (OCU). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero entre las tropel&iacute;as m&aacute;s flagrantes est&aacute;n las de los productos c&aacute;rnicos, sobre todo los derivados del cerdo: embutidos industriales, jamones de York, etc. En el caso de estos &uacute;ltimos, mientras el etiquetado los denomina impunemente jam&oacute;n de York, un leve vistazo a su composici&oacute;n revela que la proporci&oacute;n de carne de cerdo no suele superar el 50% del producto y el resto son agua, prote&iacute;na de soja, f&eacute;cula, az&uacute;cares, dextrosa y diversos conservantes y estabilizantes. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Pozo, Casa Tarradellas y Mercadona, con su marca blanca, son expertos en estas distracciones de la realidad, que tambi&eacute;n afectan a las carnes de ternera picada de Carrefour, donde la carne de vacuno result&oacute; ser solo el 52% del producto, mientras que el resto eran cereales, arroz, fibras vegetales, dextrosa, almid&oacute;n, etc. Es decir, todo menos prote&iacute;na c&aacute;rnica. Hay casos en los que bajo la denominaci&oacute;n de &ldquo;carne picada de vacuno&rdquo; se incluye un porcentaje de carne de cerdo, pero no se avisa en la etiqueta aunque s&iacute; en la composici&oacute;n. 
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                Solo la mitad de los consumidores lee por norma las etiquetas                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Hidratos de relleno</h3><p class="article-text">
        Especialmente ahora que muchas personas han tomado conciencia de la importancia de una dieta equilibrada y baja en hidratos de carbono, las empresas alimentarias se ven entre la espada y la pared, ya que la mayor parte de sus productos m&aacute;s competitivos razona su precio en funci&oacute;n de la dudosa calidad de su composici&oacute;n nutricional. Por ejemplo, si compramos jam&oacute;n de York barato estaremos consumiendo menos prote&iacute;na de la que creemos y bastantes m&aacute;s hidratos de carbono de los que desear&iacute;amos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que es barato no es el jam&oacute;n, sino los hidratos y grasas vegetales a&ntilde;adidas que hacen el relleno. Pero las corporaciones saben que el az&uacute;car y las grasas no ayudan a vender, al contrario. Por eso se esmeran en esconderlos en el etiquetado y solo los nombran en la composici&oacute;n del producto. Si son denunciadas, se ver&aacute;n obligadas a adaptar el etiquetado a la denominaci&oacute;n legal, pero mientras tanto aumentan sus ventas significativamente. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el epicentro de la lucha por camuflar los az&uacute;cares y las grasas se sit&uacute;an hoy los productos infantiles: dulces, galletas, productos l&aacute;cteos o cereales para el desayuno. Los padres han comenzado a seleccionarlos buscando que su cantidad de az&uacute;cares sea baja y las compa&ntilde;&iacute;as camuflan en la composici&oacute;n el porcentaje de estos con jugadas dignas del mejor tah&uacute;r. Ya hemos comentado las natillas sin az&uacute;cares a&ntilde;adidos de Mercadona; a estas podemos sumar las galletas Chiquil&iacute;n de Artiach con &ldquo;0% de Az&uacute;cares&rdquo; escrito bien grande y seguido de un &ldquo;a&ntilde;adidos&rdquo; en letra imperceptible. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, como en el caso de las Barritas L&iacute;nea V con Arroz Integral y Ar&aacute;ndanos, la proporci&oacute;n de az&uacute;car era tan alta que no quedaba m&aacute;s remedio que dividirla y esconderla en la composici&oacute;n seg&uacute;n sus numerosas fuentes de origen. En las L&iacute;nea V, los az&uacute;cares alcanzan el 36% de la barrita; en la composici&oacute;n se especificaba que contienen az&uacute;car, jarabe de glucosa, az&uacute;car de los ar&aacute;ndanos, dextrosa &ndash;otro nombre para llamar a la glucosa&ndash; y jarabe de az&uacute;car invertido: el truco de llamar al az&uacute;car por sus&nbsp;56 denominaciones distintas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el paroxismo del maquillaje nutricional lo encontramos en el campo de los zumos de frutas, que son una de las mayores fuentes de az&uacute;cares. Hasta fechas bastante recientes el consumidor, que no ten&iacute;a la menor idea de lo que beb&iacute;a, pod&iacute;a estar frente a un zumo de pera que en realidad apenas contuviera un m&iacute;nimo de zumo de pera y el resto fueran agua, az&uacute;cares a&ntilde;adidos, estabilizantes, saborizantes, etc. La legislaci&oacute;n oblig&oacute; hace relativamente poco a las envasadoras a distinguir entre los zumos y los n&eacute;ctares. Los zumos deben contener una cantidad significativa del producto y no contemplar el a&ntilde;adido de agua potable o az&uacute;cares, a diferencia de los n&eacute;ctares y los concentrados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las empresas juegan al gato y al ratón con el etiquetado y el consumidor"
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            <span class="title">
                Las empresas juegan al gato y al ratón con el etiquetado y el consumidor                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;T&iacute;picamente espa&ntilde;ol&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, se pueden encontrar en numerosos lineales n&eacute;ctares que esconden su denominaci&oacute;n en el lugar m&aacute;s rec&oacute;ndito del etiquetado y dejan al libre entendimiento del consumidor la imagen de una deliciosa naranja. Tambi&eacute;n es digno de estudio el caso de los productos &ldquo;t&iacute;picamente espa&ntilde;oles&rdquo; que resultan no serlo tanto, algo en lo que todas las grandes superficies se han hecho especialistas, sobre todo en sus marcas blancas. No era de extra&ntilde;ar hace pocos a&ntilde;os encontrar en esp&aacute;rragos de Navarra que en realidad ven&iacute;an de China o Per&uacute;. El etiquetado se escudaba en que el g&eacute;nero realmente se germinaba en Navarra, pero se trasplantaba a huertas de estos pa&iacute;ses, donde la mano de obra es mucho m&aacute;s barata.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En similar caso est&aacute;n las mieles espa&ntilde;olas en las que, si se mira la composici&oacute;n, solo tienen un porcentaje bajo de miel nacional &ndash;siendo Espa&ntilde;a primer productor europeo&ndash; y el resto procede de Ucrania, China o Argentina, entre otros pa&iacute;ses productores. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) denunci&oacute; esta &ldquo;ausencia de claridad&rdquo; en mayo de 2015, y la Comisi&oacute;n Europea se avino legislar que se deb&iacute;a indicar si la miel era de dentro o de fuera de la UE, pero sin obligar a especificar los pa&iacute;ses de origen y los porcentajes de cada uno. Una nueva ley fue propuesta para aportar la necesaria transparencia, pero Bruselas la fren&oacute; el pasado 15 de noviembre. 
    </p><p class="article-text">
        Y ni siquiera un producto tan patrio como los jamones ib&eacute;ricos estaba hasta hace pocos a&ntilde;os a salvo de la publicidad enga&ntilde;osa: seg&uacute;n datos del Ministerio de Agricultura, en 2012 de los 2,3 millones de jamones etiquetados en Espa&ntilde;a como ib&eacute;ricos, solo 105.000 lo eran. Esto se deb&iacute;a a la introducci&oacute;n de cerdos cruzados con la raza Duroc, muy similares, pero no iguales, al cerdo ib&eacute;rico. Estas camadas cruzadas resultan ser m&aacute;s baratas y de mayor rendimiento, pero dan jamones de una calidad menor. Sin embargo, pod&iacute;an ser etiquetados como ib&eacute;ricos gracias a las ambig&uuml;edades de la legislaci&oacute;n. Afortunadamente, esta cambi&oacute; en 2014 por un sistema de bridas que obliga a especificar el porcentaje racial de cada pata. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/etiquetado-mentira_130_6111682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2020 19:43:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Etiquetado: casi todo es mentira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comer carne mata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/comer-carne-mata_129_6111633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ed2ddcb-26d4-4b8f-a482-a30d3735d9c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer carne mata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta no es una historia sobre animales. Nuestro apetito voraz por la carne de otras especies no solo acaba con sus vidas; también está acabando con la nuestra</p></div><p class="article-text">
        La principal causa de muerte en el mundo no son las balas ni los accidentes de coche; son las llamadas enfermedades cardiovasculares. Una de cada tres personas que muere en el planeta lo hace como consecuencia de un fallo card&iacute;aco provocado por la acumulaci&oacute;n de grasa y colesterol en las paredes de sus arterias coronarias. El 45%, antes de los 70 a&ntilde;os. La segunda es el c&aacute;ncer, una muerte de cada seis.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la enfermedad pulmonar cr&oacute;nica, una inflamaci&oacute;n causada por la exposici&oacute;n prolongada a irritantes que lesionan los pulmones y las v&iacute;as respiratorias. La cuarta es la diabetes. La quinta es la demencia, sobre todo en forma de Alzheimer. Cuatro de las cinco principales causas de muerte para los humanos en el todo el mundo est&aacute;n vinculadas a su dieta. La quinta, a un derivado de su dieta: la contaminaci&oacute;n medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La dieta causa m&aacute;s muertes a escala global que cualquier otra cosa, incluido fumar&rdquo;, dice el &uacute;ltimo informe del Institute for Health Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington, en Seattle (EE UU). Por mala se refiere a los siguientes factores de riesgo: exceso de sodio, carne roja y az&uacute;car, y la consecuente escasez de legumbres, granos integrales, semillas y vegetales, cuya fibra es clave para equilibrar los niveles de colesterol. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s propensos a la diabetes</h3><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Americana de Diabetes dice que la gente que consume mucha prote&iacute;na animal es un 22% m&aacute;s propensa a padecer diabetes que la que no lo hace. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) sostiene que solo 50 gramos de carne procesada al d&iacute;a (salada, curada, fermentada, ahumada o sometida a otros procesos para mejorar su sabor o su conservaci&oacute;n) aumenta un 18% la probabilidad de desarrollar c&aacute;ncer de colon, que la carne roja es probablemente carcin&oacute;gena y que, cocinada a altas temperaturas o con la comida en contacto directo con la llama o una superficie caliente, como la barbacoa o la sart&eacute;n, se a&ntilde;aden otros tipos de qu&iacute;micos cancer&iacute;genos, como los hidrocarburos arom&aacute;ticos polic&iacute;clicos y las aminas arom&aacute;ticas heteroc&iacute;clicas. 
    </p><p class="article-text">
        La OMS registra 600 millones de enfermedades y 420.000 muertes al a&ntilde;o por intoxicaci&oacute;n alimentaria, la mayor&iacute;a vinculadas al E. Coli, Salmonella y Campylobacter. Son bacterias que se encuentran en los intestinos y heces de los animales, y contaminan el producto durante el sacrificio o el procesado. Afecta especialmente a las aves. Seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n de Consumidores americana, el 97% del pollo que se vende en los supermercados de EE UU est&aacute; contaminado con bacterias nocivas.
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                La gente que consume mucha proteína animal es un 22% más propensa a la diabetes                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Ba&ntilde;ar al pollo</h3><p class="article-text">
        En EE UU, uno de los grandes exportadores mundiales de carne av&iacute;cola, se ha popularizado la t&eacute;cnica de ba&ntilde;ar al pollo en una soluci&oacute;n antimicrobiana de agua clorada para matar bacterias y otros pat&oacute;genos. El proceso es m&aacute;s barato para la industria que la implementaci&oacute;n sist&eacute;mica de&nbsp;medidas higi&eacute;nicas durante toda la cr&iacute;a, muerte y procesado de los animales. Por ese motivo, en la Uni&oacute;n Europea est&aacute; prohibida su venta. Pero, para ofrecer las debidas garant&iacute;as, habr&iacute;a que confiar en el sistema de certificados sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2017, una investigaci&oacute;n de la Polic&iacute;a Federal de Brasil destap&oacute; una extensa red de sobornos en al menos 19 empresas brasile&ntilde;as de procesamiento de carne, incluyendo JBS (el mayor exportador de carne de res del mundo) y BRF (el mayor exportador de carne aviar del mundo). En la rueda de prensa, el jefe de la Polic&iacute;a Mauricio Moscardi explic&oacute; que las empresas &ldquo;usaban &aacute;cidos y otros productos qu&iacute;micos, en algunos casos cancer&iacute;genos, para disimular las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas del producto podrido y su olor&rdquo;.Tambi&eacute;n modificaban las fechas de caducidad de los productos e hinchaban su peso inyectando agua a la carne, para venderla en Europa, China y Oriente Medio. El entonces ministro de Agricultura, Blairo Maggi, orden&oacute; la suspensi&oacute;n de 33 funcionarios del gobierno acusados de estar involucrados en el esc&aacute;ndalo. La actual ministra de Agricultura, Tereza Cristina Dias, ya ha anunciado que el gobierno de Jair Bolsonaro quiere aprobar un proyecto de ley para establecer sistemas de autocontrol para productos agr&iacute;colas y procesadores de carne. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, est&aacute; pendiente la investigaci&oacute;n aprobada por el Tribunal Supremo de Brasil por presunta financiaci&oacute;n irregular de la campa&ntilde;a de Bolsonaro con donaciones del grupo c&aacute;rnico JBS.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cr&iacute;as confinadas y hacinadas</h3><p class="article-text">
        Las granjas de producci&oacute;n intensiva que producen la mayor parte de la carne, leche y huevos que consumimos se caracterizan por la cr&iacute;a de ganado en confinamiento de alta concentraci&oacute;n. Estas condiciones requieren el uso sistem&aacute;tico de antibi&oacute;ticos y pesticidas para contener la propagaci&oacute;n de las enfermedades derivadas del hacinamiento de los animales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se estima que m&aacute;s del 70% del uso de antibi&oacute;ticos en el mundo se produce en las granjas. No solo para reducir infecciones, sino como estimulante del crecimiento. Por ese motivo, se han convertido en la principal fuente de superbacterias, cepas resistentes a la mayor&iacute;a de los antibi&oacute;ticos conocidos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la OMS destaca a las superbacterias como una de las mayores amenazas para la especie humana, despu&eacute;s del cambio clim&aacute;tico. &ldquo;La capacidad de las bacterias, par&aacute;sitos, virus y hongos para resistir estos medicamentos, amenaza con enviarnos a un momento en que no pudimos tratar f&aacute;cilmente infecciones como la neumon&iacute;a, la tuberculosis, la gonorrea y la salmonelosis&rdquo;, dice su &uacute;ltimo informe.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El hongo inmune</h3><p class="article-text">
        Algo parecido ocurre con hongos como la C&aacute;ndida Auris, que mata a los humanos y es inmune a los f&aacute;rmacos gracias al uso indiscriminado de fungicidas en los monocultivos que requiere esta clase de producci&oacute;n. Curiosamente, la infecci&oacute;n m&aacute;s grave de C&aacute;ndida Auris (al menos, conocida) fue en el Hospital Universitari i Polit&egrave;cnic La Fe de Valencia, donde 372 pacientes fueron colonizados, 85 desarrollaron <em>candidiasis</em> invasiva (entr&oacute; en su torrente sangu&iacute;neo) y en estos casos el &iacute;ndice de mortalidad puede alcanzar el 41% a los 30 d&iacute;as. Se han identificado cuatro cepas completamente distintas que se separaron hace miles de a&ntilde;os y que han desarrollado resistencia por su cuenta y a la vez, con el uso de azoles en agricultura. Bayer/Monsanto ha empezado a pagar por casos de c&aacute;ncer causados por exposici&oacute;n a sus populares herbicidas con glifosato. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La ganadería se bebe el 70% de la cada vez menos agua disponible en el planeta"
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                La ganadería se bebe el 70% de la cada vez menos agua disponible en el planeta                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, la poblaci&oacute;n mundial se ha duplicado, pero el consumo de carne se ha multiplicado por cinco. En los a&ntilde;os 60, se produc&iacute;an 70 millones de toneladas anuales; en 2018 se produjeron 336.4 millones, una cifra que no para de aumentar. La industria agroganadera necesita m&aacute;s recursos que ninguna otra. Ahora mismo ocupa m&aacute;s de la mitad del planeta habitable y se bebe el 70% del agua disponible. Tambi&eacute;n produce el 24% de los gases de efecto invernadero. Tambi&eacute;n es el principal causante de la deforestaci&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; bastante bien establecido que la deforestaci&oacute;n es un poderoso veh&iacute;culo para la transmisi&oacute;n de enfermedades infecciosas&rdquo;, explicaba la especialista Andy MacDonald, del Instituto de Investigaci&oacute;n de la Tierra de la Universidad de California, a la revista <em>National Geographic</em> en noviembre de 2019. &ldquo;Cuanto m&aacute;s degradamos y despejamos el bosque, m&aacute;s probabilidades tenemos de encontrarnos en situaciones donde se dan epidemias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Enfermedades por falta de &aacute;rboles</h3><p class="article-text">
        En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, MacDonald ha documentado el efecto cascada de la deforestaci&oacute;n en distintas partes del globo, incluyendo la propagaci&oacute;n de enfermedades letales como el virus Nipah, cuyo hu&eacute;sped natural hab&iacute;a sido hasta ahora el murci&eacute;lago frutero, o la fiebre de Lassa, o del mosquito Anopheles darlingi &ndash;transmisor de la Malaria&ndash; que ha hecho su agosto en la destrucci&oacute;n del Amazonas. Otro compa&ntilde;ero de la deforestaci&oacute;n y el monocultivo es el fuego, como hemos podido comprobar recientemente en Brasil. Es un imperio habitado por especies &ldquo;productivas&rdquo;: soja, trigo, arroz y ma&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura estima que, en el proceso de industrializaci&oacute;n que caracteriz&oacute; el siglo XX, se perdi&oacute; el 75% de la diversidad de los cultivos. Como el ba&ntilde;o de cloro, proteger los monocultivos con antif&uacute;ngicos y herbicidas cancer&iacute;genos es un proceso m&aacute;s conveniente y barato que trabajar en el desarrollo de un proyecto de alimentaci&oacute;n sostenible para el planeta y su poblaci&oacute;n. En t&eacute;rminos racionales, la carne es la fuente de alimentaci&oacute;n menos productiva que conocemos. Necesita muchos m&aacute;s recursos de los que proporciona. Un dato a tener en cuenta si queremos alimentar a 10.000 millones de personas en 2050, en un planeta caracterizado por una meteorolog&iacute;a extrema y hostil.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/comer-carne-mata_129_6111633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2020 18:57:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer carne mata]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un hambre insostenible de carne recorre el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hambre-insostenible-carne-recorre-mundo_130_6111586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cf38f20-ed5d-4507-a480-d5bf207359f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hambre insostenible de carne recorre el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo de carne se ha disparado, y satisfacer este apetito impone una factura ambiental. efecto invernadero, deforestación o contaminación de acuíferos son algunas de las consecuencias de la ganadería a gran escala en el planeta</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Satisfacer la creciente hambre de carne en el mundo impone una alta factura ambiental. Una factura da&ntilde;ina en forma de gases de efecto invernadero, contaminaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas, deforestaci&oacute;n masiva o emisiones t&oacute;xicas a la atm&oacute;sfera. Un hambre acelerada en los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos que, adem&aacute;s, es imitada por aquellos que ven aumentar su capacidad econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escala se desborda. El ansia por la carne de cada vez m&aacute;s gente ha multiplicado la producci&oacute;n por m&aacute;s de cinco desde que en 1961 se situara en 60 millones de toneladas. En 2018 hab&iacute;a crecido hasta los 336 millones, seg&uacute;n los datos de la FAO. La cantidad de animales y la extensi&oacute;n de terreno que precisa su cr&iacute;a. Los residuos que producen y los cultivos para alimentarlos y sostener ese ritmo de consumo son el peaje ecol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escalada carn&iacute;vora tiene su traducci&oacute;n econ&oacute;mica: el &iacute;ndice de precios de la FAO para la carne no para de ascender. Seg&uacute;n su c&aacute;lculo, para 2018 fue un 70% superior que el promedio de los precios entre 2002-2004. El precio de la carne de vaca se dobl&oacute; igual que el de la carne de ovino. La de cerdo subi&oacute; un tercio en ese tiempo &ndash;aunque con fuertes fluctuaciones&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese c&oacute;ctel convierte la carne, consumida de esta manera, en medioambientalmente insostenible, como plasman desde las revisiones cient&iacute;ficas m&aacute;s suaves del Panel Internacional de Expertos sobre Cambio Clim&aacute;tico &ndash;que pidi&oacute; en septiembre un viraje de la dieta mundial&ndash; hasta las m&aacute;s osadas, que afirman que una severa reducci&oacute;n es &ldquo;esencial&rdquo; para evitar un desastre clim&aacute;tico. &ldquo;Claro que es posible alcanzar un nivel sostenible de consumo de carne mundial. La cuesti&oacute;n es que ese nivel es mucho m&aacute;s bajo para mucha gente. Especialmente los ricos&rdquo;, explica la investigadora de la Universidad de Oxford Hannah Ritchie.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La carne y el efecto invernadero</h3><p class="article-text">
        Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son la causa de la alteraci&oacute;n acelerada del clima. Much&iacute;simos animales producen y liberan much&iacute;sima cantidad de gases. Y el ganado mundial lanza unas 8 gigatoneladas, es decir, 8.000 millones de toneladas de estos GEI. La mitad de estas emisiones son de metano (CH4) y el resto &oacute;xido nitroso (No2) y Co2&nbsp;a partes casi iguales. Es el 15% de todo lo que se lanza cada a&ntilde;o. En eso consiste el precio clim&aacute;tico directo de producir enormes cantidades de prote&iacute;na animal. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La digesti&oacute;n de los rumiantes es la principal fuente de gas metano. Rumiantes son los bovinos, los ovinos o los equinos. La denominaci&oacute;n t&eacute;cnica es fermentaci&oacute;n ent&eacute;rica. La caba&ntilde;a bovina lanza alrededor de 3,5 gigatoneladas de metano cada a&ntilde;o a la atm&oacute;sfera. El metano es un gas con mucha capacidad de efecto invernadero, es decir, de taponar la salida de la radiaci&oacute;n solar rebotada en la superficie de la Tierra hacia el espacio exterior. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa radiaci&oacute;n permanece, elevando la temperatura del planeta. En especial en los oc&eacute;anos, que absorben casi todo el exceso de calor. Pero el CH4&nbsp;act&uacute;a poco tiempo, alrededor de una d&eacute;cada. Con todo, las vacas, ya sean para carne o para leche, son la principal fuente de estas emisiones. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, casi tanto gas como la digesti&oacute;n vacuna, la alimentaci&oacute;n de los animales env&iacute;a CO2&nbsp;y NO2&nbsp;a la atm&oacute;sfera. Ambos gases prolongan su efecto invernadero cientos de a&ntilde;os. La expansi&oacute;n de pastizales y cultivos para piensos y el uso de los fertilizantes agr&iacute;colas en esos cultivos (que pueden ser soja, palma o arroz) est&aacute;n detr&aacute;s de la mayor&iacute;a del di&oacute;xido de carbono. Adem&aacute;s, el esti&eacute;rcol animal emana grandes cantidades de metano y &oacute;xido nitroso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La deforestaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Una ganader&iacute;a a tal escala ha derivado en un consumo de terreno a grandes bocados. No solo para obtener pastos sino, adem&aacute;s, para abrir campos al cultivo de vegetales con los que alimentar a los animales. &iquest;Consecuencia probada? La deforestaci&oacute;n de millones de hect&aacute;reas de bosque. &ldquo;La cr&iacute;a de ganado es el principal agente de deforestaci&oacute;n en todos los pa&iacute;ses del Amazonas&rdquo;, seg&uacute;n concluye el Atlas Forestal Global de la Universidad de Yale. Y a&ntilde;ade que &ldquo;aproximadamente 450.000 kil&oacute;metros cuadrados de Amazonas deforestado en Brasil son ahora pastos para ganado&rdquo;. La superficie de Espa&ntilde;a es poco mayor que todo ese terreno que un d&iacute;a fue selva: 506.000 km2.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no es una cuesti&oacute;n del pasado. Solo en los 12 meses que fueron de julio de 2018 a julio de 2019, han desaparecido 9.762 km2&nbsp;de selva, seg&uacute;n el c&aacute;lculo del Instituto Nacional de Investigaci&oacute;n Espacial de Brasil (INPE). Ha supuesto una aceleraci&oacute;n brutal. El ritmo m&aacute;s alto desde 2008, han explicado en esta instituci&oacute;n. El propio Gobierno brasile&ntilde;o de Jair Bolsonaro ha reconocido que la mayor&iacute;a del suelo que sufri&oacute; la oleada de incendios forestales de verano de 2019 ha terminado como campos ganaderos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, poco despu&eacute;s de que se apagaran las llamas en el Amazonas, se detectaron hileras de camiones atravesando las &aacute;reas calcinadas en Par&aacute;.&nbsp;&ldquo;Van cargados de soja&rdquo; camino de los puertos cercanos, denuncia la organizaci&oacute;n Igualdad Animal que film&oacute; las caravanas. Soja y ganader&iacute;a a gran escala son un binomio que va muy unido.
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                La deforestación también se realiza para cultivar soja                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Pienso, luego soja</h3><p class="article-text">
        Los animales que comemos tienen que comer. Y una buena parte de lo que se alimentan vacas o cerdos son piensos. La fabricaci&oacute;n de estos productos tambi&eacute;n ha disparado el uso de suelo que lo transforma en, por ejemplo, enormes campos de soja destinados a engordar las caba&ntilde;as. La producci&oacute;n mundial de soja en 1987 fue de 100 millones de toneladas. En 2017 se hab&iacute;a multiplicado por m&aacute;s de tres: 350 millones, seg&uacute;n recopila la United Soybean Board de EE UU. Casi el 90% se dedica para piensos ganaderos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cultivo requiere espacio abierto donde plantar y cosechar. La superficie dedicada a la soja en 2003-2004 era poco m&aacute;s de 80 millones de hect&aacute;reas. En 2018 super&oacute; los 136 millones. En Brasil, por ejemplo, en el a&ntilde;o 2000 se dedicaron 14 millones de hect&aacute;reas a este cultivo. Para este a&ntilde;o la superficie ocupada est&aacute; en los 35 millones, seg&uacute;n contabiliza el Ministerio de Producci&oacute;n y Trabajo argentino &ndash;otro de los grandes productores&ndash; al analizar el mercado de la soja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de bosque tropical para hacer sitio a las necesidades c&aacute;rnicas exacerba el cambio clim&aacute;tico. Al desaparecer los &aacute;rboles, el CO2&nbsp;que reten&iacute;an en sus organismos (acumulado a lo largo de d&eacute;cadas o siglos durante los que crece cada ejemplar), es liberado a la atm&oacute;sfera. M&aacute;s gas invernadero al aire. Y ya supera la cantidad de ox&iacute;geno que generan esos bosques. La deforestaci&oacute;n por s&iacute; misma conlleva un d&eacute;cimo de las emisiones mundiales. Latinoam&eacute;rica est&aacute; a la cabeza de este fen&oacute;meno. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Acu&iacute;feros contaminados</h3><p class="article-text">
        El modelo de explotaci&oacute;n intensiva de ganado ha derivado en un problema: &iquest;qu&eacute; hacer con los residuos de los animales? Cantidades ingentes de esti&eacute;rcol. Las deposiciones de decenas de animales concentrados en un espacio reducido han terminado por convertirse en un foco de contaminaci&oacute;n para el suelo y las aguas. 
    </p><p class="article-text">
        No es un problema ajeno. Solo en Espa&ntilde;a se generan no menos de 80 millones de toneladas de esti&eacute;rcol de cerdo. La Comisi&oacute;n Europea abri&oacute; un expediente sancionador a Espa&ntilde;a en noviembre de 2018 por este asunto. El 46% de las masas subterr&aacute;neas espa&ntilde;olas padecen la contaminaci&oacute;n nitrosa de los residuos agr&iacute;colas o de esti&eacute;rcoles de las granjas ganaderas, seg&uacute;n un listado preparado por el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica.
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                    alt="Los animales también tienen que comer. Para elaborar pienso hace falta soja. Y la soja necesita de grandes espacios para su cultivo"
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                Los animales también tienen que comer. Para elaborar pienso hace falta soja. Y la soja necesita de grandes espacios para su cultivo                            </span>
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        Los fluidos que originan los desechos de los animales, al acumularse y gestionarse defectuosamente, terminan por escurrir hasta los acu&iacute;feros. Es el gran volumen de esti&eacute;rcol l&iacute;quido que generan explotaciones intensivas lo que ha terminado por contaminar el agua, seg&uacute;n ha analizado el Instituto Geol&oacute;gico y Minero de Espa&ntilde;a. Todas las cuencas hidrogr&aacute;ficas espa&ntilde;olas est&aacute;n afectadas, aunque los puntos del mapa de amenaza se api&ntilde;an en zonas donde se concentran las crecientes explotaciones porcinas: Lleida o la Regi&oacute;n de Murcia, por ejemplo. Espa&ntilde;a lidera la producci&oacute;n de cerdos en la Uni&oacute;n Europea. El censo est&aacute; por encima de los 30 millones de cabezas, seg&uacute;n registra el Ministerio de Agricultura.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El amoniaco</h3><p class="article-text">
        Esta industria porcina intensiva supone un foco de liberaci&oacute;n de amoniaco al medio ambiente. Un gas t&oacute;xico con &ldquo;graves repercusiones ambientales e, indirectamente, para la salud de las personas&rdquo; como lo describe la Uni&oacute;n Europea que ha establecido un l&iacute;mite de emisi&oacute;n por pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en una potencia de la industria porcina tiene m&aacute;s consecuencias ecol&oacute;gicas: Espa&ntilde;a incumple el umbral m&aacute;ximo desde que entr&oacute; en vigor en 2010. Emite en torno a un tercio m&aacute;s de las 350.000 toneladas admisibles. En el tiempo que va desde ese a&ntilde;o 2010 hasta 2018, el censo nacional de cerdos ha engordado en cinco millones de cabezas mientras se rebasaba el l&iacute;mite de emisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El amoniaco acidifica los ecosistemas, lo que los hace inviables para la vida y es un elemento precursor de las micropart&iacute;culas m&aacute;s peque&ntilde;as, las PM 2,5, que pueden penetran hasta los bronquiolos de los pulmones humanos. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n deja de comer carne?</h3><p class="article-text">
        En septiembre de 2019, los cient&iacute;ficos del Panel de Expertos en Cambio Clim&aacute;tico de la ONU (IPCC) pidieron que la dieta mundial se orientara hacia alimentos que demandaran menos energ&iacute;a y menos agua. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, el estudio m&aacute;s extenso sobre comida y sostenibilidad hasta la fecha fue todav&iacute;a m&aacute;s claro: la humanidad debe comer menos carne. Reducci&oacute;n en general: menos ternera, menos cerdo, menos pollos. &ldquo;Opciones para mantener el sistema alimentario dentro de los l&iacute;mites ambientales&rdquo;, lo llamaron. Colaboraron 13 instituciones entre las que estaban las universidades de Oxford, Harvard, Polit&eacute;cnica de Madrid, California, Josh Hopkins, Minnesota, el Instituto de Cambio Clim&aacute;tico de Postdam o el Instituto de Investigaci&oacute;n de Pol&iacute;tica Alimentaria de Washington.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;n tiene que dejar de comer carne? No en todas partes se consume lo mismo. La investigadora Hannah Ritchie ha evidenciado este mismo a&ntilde;o que el deseo disparado de carne es cosa del mundo rico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la Europa occidental presenta un consumo de carne al a&ntilde;o de entre 80 y 90 kg por habitante. La media en Etiop&iacute;a es de 7 kilos. En Ruanda, 8 kilos o en Nigeria 9 kilos. Los m&aacute;s destacados: EE UU, Australia, Argentina y Nueva Zelanda superan ampliamente los 100 kilos por habitante y a&ntilde;o. Y los datos muestras que cuando en un pa&iacute;s los ciudadanos disponen de m&aacute;s renta, se ponen a comer carne. En China el consumo en la d&eacute;cada de los 60 era de 5 kilos. Ahora supera los 60. En Brasil han pasado de los 25 kilos a casi 100.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hannah Ritchie remata y completa que en los pa&iacute;ses empobrecidos el consumo de carne puede elevarse. De hecho, casi es un mandato: &ldquo;Podr&iacute;an beneficiarse de una mayor ingesta ya que la desnutrici&oacute;n es uno de los mayores problemas en estos estados&rdquo;. Unos rebajar y otros aumentar. &ldquo;Esta convergencia entre reducci&oacute;n en las zonas ricas y algo de incremento en las pobres es, probablemente la f&oacute;rmula m&aacute;s justa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rejón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hambre-insostenible-carne-recorre-mundo_130_6111586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2020 20:19:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un hambre insostenible de carne recorre el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Carne,Efecto invernadero,Contaminación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hamburguesa del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hamburguesa-futuro_130_6111551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6963689-745d-4bdf-a32a-3c568ad216cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hamburguesa del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El insostenible coste medioambiental del ganado vacuno está impulsando alternativas a una de las comidas más universales</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        En 2013, McDonald's vend&iacute;a 75 hamburguesas por segundo, m&aacute;s de seis millones al d&iacute;a. Desde ese a&ntilde;o, sus ventas han descendido un 25%. No es de extra&ntilde;ar, porque la carne de vaca ya no es solo comida, sino una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica y medioambiental. Seg&uacute;n un informe del World Resources Institute, el ganado vacuno genera siete veces m&aacute;s emisiones de efecto invernadero por gramo de prote&iacute;na que el pollo o el cerdo, y veinte veces m&aacute;s que las lentejas o guisantes. Uno de los motivos es que los rumiantes producen metano, un gas con efectos sobre el calentamiento global treinta veces m&aacute;s potentes que el CO2. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el problema es mucho m&aacute;s complejo de lo que parece. Desde los a&ntilde;os 60 la poblaci&oacute;n mundial se ha duplicado. En ese mismo tiempo, el consumo total de carne se ha multiplicado por cinco, pero no ha sido a causa de un incremento en la carne de vacuno. Al contrario, el consumo per c&aacute;pita de esta carne apenas ha cambiado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, tras alcanzar un pico de 42 kilos por persona y a&ntilde;o en 1976, el consumo de carne de vacuno en EE UU no ha hecho m&aacute;s que descender hasta casi la mitad hoy en d&iacute;a, mientras que el de pollo se ha duplicado en ese mismo periodo. El mayor crecimiento en el consumo de carne en el mundo se ha dado en China, que ha pasado de 10 millones de toneladas en 1980 a m&aacute;s de 70 en la actualidad. Pero de nuevo, la mayor parte de ese aumento se debe a la carne de cerdo y de pollo. El ligero incremento en la demanda de vacuno de China se ve compensado por la ca&iacute;da en otros pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En suma, no se est&aacute;n consumiendo m&aacute;s hamburguesas por persona, pero mientras que la poblaci&oacute;n humana y vacuna se ha multiplicado en medio siglo, el suelo dedicado a que las vacas puedan pastar no lo ha hecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo, los terrenos cultivados representan el 10,9% de la tierra firme, mientras que los pastos, que no son tierra arable y no se pueden dedicar a la agricultura, suman el 26,3%, m&aacute;s del doble. Los rumiantes como las vacas (tambi&eacute;n los corderos y cabras), son muy eficientes a la hora de convertir esos pastos, que no se podr&iacute;an utilizar de otro modo, en prote&iacute;nas para el consumo humano. Los animales que consumen pasto no compiten por la producci&oacute;n de comida humana, producen esti&eacute;rcol para enriquecer el suelo y de este modo evitan sequ&iacute;as, reciclan desechos y proporcionan seguridad alimentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que en la mayor&iacute;a de los casos, las vacas que consumimos no comen pasto. En Estados Unidos, el pa&iacute;s mayor consumidor de vacuno del mundo y el cuarto mayor productor, la pr&aacute;ctica totalidad de esta carne procede de <em>feedlots</em>, explotaciones intensivas donde se alimenta a las vacas con pienso de soja y ma&iacute;z. Lo mismo ocurre en la mayor&iacute;a de las explotaciones de Argentina y China, los otros grandes productores, as&iacute; como en Europa. Esta dieta, adem&aacute;s, incrementa las emisiones de metano por parte de los animales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace cincuenta a&ntilde;os las vacas se criaban exclusivamente con pasto. Hoy, un tercio de la superficie arable del planeta se utiliza para producir soja y ma&iacute;z destinados a alimentar al ganado. La espeluznante excepci&oacute;n es Brasil, donde los <em>feedlots</em> a&uacute;n son muy raros, pero a cambio se est&aacute; arrasando la selva amaz&oacute;nica para convertirla en pastos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">De 12 meses a dos a&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        En Estados Unidos, los enormes campos de cereales del medio Oeste producen los piensos para los <em>feedlots</em> de Texas. El esti&eacute;rcol de esas vacas no se emplea como fertilizante, sino que se vierte al r&iacute;o Mississippi que a su desembocadura genera una zona muerta en el golfo de M&eacute;xico que se extiende miles de kil&oacute;metros oc&eacute;ano adentro. Los motivos de este desprop&oacute;sito son puramente empresariales. Adem&aacute;s de la demanda creciente, una vaca criada con pasto necesita dos a&ntilde;os para alcanzar el mismo peso que una vaca de explotaci&oacute;n intensiva con pienso consigue en solo doce meses. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conciencia de que la explotaci&oacute;n intensiva del ganado vacuno es insostenible ha llevado a la aparici&oacute;n de alternativas de todo tipo a la hamburguesa. El objetivo com&uacute;n es conseguir parecerse todo lo posible a una hamburguesa, pero sin implicar a una vaca en el proceso. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses est&aacute;n compitiendo en la actualidad por el lucrativo negocio de la hamburguesa vegana, que no es ya una alb&oacute;ndiga de garbanzos y lentejas. La Impossible Burger est&aacute; compuesta principalmente de prote&iacute;na concentrada de soja, pero <em>sangra</em> igual que una hamburguesa tradicional gracias a la adici&oacute;n de leghemoglobina, una prote&iacute;na tambi&eacute;n extra&iacute;da de la soja y que es una fuente de hierro hemo, el mismo que contiene la carne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Beyond Meat usa prote&iacute;na de guisante, igual que los batidos de prote&iacute;nas veganos para deportistas. Para conseguir el color rojo y el efecto de sangrado emplea zumo de remolacha.&nbsp;Las grandes cadenas de hamburguesas ya han tomado partido. McDonald&rsquo;s ofrece su PLT con Beyond Meat, mientras que Burger King ha optado por Impossible Burger. El sabor y la textura son tan parecidos a la carne real que han producido rechazo en algunos clientes vegetarianos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, las proporciones de prote&iacute;nas y grasa son similares a las de la carne, aunque contienen algo m&aacute;s de carbohidratos. Tambi&eacute;n han sido enriquecidas con vitaminas, en parte para compensar la p&eacute;rdida producida por el procesamiento de sus ingredientes, porque estas hamburguesas vegetales son altamente procesadas. En su composici&oacute;n entran m&aacute;s de treinta ingredientes, mientras que a una hamburguesa de carne solo se le a&ntilde;aden especias y cereales. Hay quien est&aacute; pensando en opciones m&aacute;s simples. 
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                    alt="La clave de la producción de carne en el futuro podría estar en los insectos"
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                La clave de la producción de carne en el futuro podría estar en los insectos                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Los insectos son una opci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Los insectos son una opci&oacute;n para producir prote&iacute;nas con un alt&iacute;simo rendimiento. Para obtener un kilo de grillos es necesario alimentarlos con 1,7 kilos de pienso, mientras que una vaca consume diez kilos por kilo de carne obtenida. Si se comparan gramos de prote&iacute;nas, los grillos consumen incluso menos agua que la soja, mucha menos extensi&oacute;n, y con menos gases de efecto invernadero. El problema aqu&iacute; es cultural. Aunque en Asia hace siglos que se consumen insectos, y con seguridad formaban parte de la dieta de nuestros ancestros en el paleol&iacute;tico, mucha gente se resiste a la idea de una hamburguesa de grillos, aunque sea un ingrediente sin sabor en forma de harina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n definitiva parece ser hacer hamburguesas de carne de vaca, pero sin vacas. La primera hamburguesa de laboratorio la obtuvo una empresa holandesa hace seis a&ntilde;os y cost&oacute; un cuarto de mill&oacute;n de euros. Desde entonces otras empresas en este campo han recibido millones en financiaci&oacute;n, incluida la espa&ntilde;ola Biotech Foods, con sede en San Sebasti&aacute;n. La tecnolog&iacute;a consiste en cultivar c&eacute;lulas musculares en una placa petri a partir de c&eacute;lulas madre. El resultado es carne real, eso s&iacute;, sin huesos ni tendones, parecida a la carne picada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El coste actual de las hamburguesas de laboratorio se ha reducido dr&aacute;sticamente y puede estar a la par con la carne de animales. Estas tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n permitir&iacute;a introducir grasas omega-3 en la carne, que se perdieron cuando los animales dejaron de comer pasto, haci&eacute;ndola mucho m&aacute;s saludable. Aplicando econom&iacute;as de escala (enormes bioreactores donde se producir&aacute;n toneladas de carne) el precio, y el coste de producci&oacute;n podr&iacute;an bajar hasta convertir la ganader&iacute;a en una reliquia. Si queremos seguir comiendo hamburguesas, el mundo tendr&aacute; que cambiar radicalmente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hamburguesa-futuro_130_6111551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 20:23:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hamburguesa del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Carne,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los genes, la dieta y las enfermedades crónicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/genes-dieta-enfermedades-cronicas_129_6111112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffa95b69-007a-4d91-9783-714246aca960_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los genes, la dieta y las enfermedades crónicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día hay más evidencia de la comunicación entre las bacterias intestinales y el cerebro que puede influir en nuestros hábitos y comportamiento, así como en enfermedades de tipo mental</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Los buenos h&aacute;bitos alimentarios son la mejor estrategia para prevenir las enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas y promover la salud en la poblaci&oacute;n. Sin embargo, a pesar de las investigaciones de las ultimas d&eacute;cadas, el concepto de &ldquo;buenos h&aacute;bitos alimentarios&rdquo; o &ldquo;buena alimentaci&oacute;n&rdquo; es dif&iacute;cil de definir de una manera inequ&iacute;voca para toda la poblaci&oacute;n, en todo lugar y en todos los momentos de la vida. A pesar de ello, un buen n&uacute;mero de pa&iacute;ses han lanzado gu&iacute;as alimentarias para educar a la poblaci&oacute;n acerca del consenso cient&iacute;fico de dieta saludable. Sin embargo la adhesi&oacute;n a estas recomendaciones y su &eacute;xito han sido limitados, como lo demuestra el hecho de que las enfermedades cr&oacute;nicas mas comunes y con un fuerte componente nutricional (ejemplo, obesidad, diabetes) siguen en aumento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parte del problema est&aacute; en que cada uno de nosotros responde de una manera diferente al ambiente y especialmente a la dieta. Esta variaci&oacute;n entre individuos ha surgido a trav&eacute;s de centenares de miles de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n, que ha llevado a maximizar la interacci&oacute;n positiva entre los recursos nutricionales y la gen&eacute;tica de las poblaciones. Un ejemplo cl&aacute;sico de esta evoluci&oacute;n nos los encontramos en la capacidad de los seres humanos adultos en ciertos lugares geogr&aacute;ficos de mantener la capacidad del consumo de leche en la edad adulta, debido a una mutaci&oacute;n que surgi&oacute; hace unos 15 mil a&ntilde;os cerca del gen de la lactasa, el enzima que metaboliza la lactosa, el hidrato de carbono mas abundante en la leche. Como resultado de esta mutaci&oacute;n, algunos sujetos en poblaciones cuyo sustento venia de la ganader&iacute;a, pod&iacute;an tener acceso durante toda su vida a un producto altamente nutritivo que otros no pod&iacute;an asimilar, d&aacute;ndoles una ventaja reproductiva y contribuyendo a que la prevalencia de esta mutaci&oacute;n fuera aumentando en estas poblaciones de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En otros casos la evoluci&oacute;n era aparentemente parad&oacute;jica, ya que favorec&iacute;a la prevalencia de ciertas enfermedades, como aquellas relacionadas con el funcionamiento de la hemoglobina, pero que al final acababan siendo protectoras de enfermedades mas letales como la malaria. Adem&aacute;s, en este caso la protecci&oacute;n se ve&iacute;a aumentada por componentes de la dieta como las habas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se habla de la presencia de &ldquo;genes ahorradores&rdquo;, es decir aquellas variantes gen&eacute;ticas que nos daban la capacidad de almacenar mas f&aacute;cilmente la energ&iacute;a de la dieta como grasa y que era vital para la supervivencia de nuestros antepasados en &eacute;pocas de hambrunas. Sin embargo, estos genes ahorradores pueden ser un factor importante en la epidemia actual de obesidad, ya que favorece la acumulaci&oacute;n de tejido adiposo o dificulta su p&eacute;rdida en un momento hist&oacute;rico en el que almacenar energ&iacute;a con vistas al futuro ya no es una prioridad en las sociedades afluentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro componente importante para tener en cuenta es la adhesi&oacute;n a las recomendaciones. Si un sujeto no las encuentra atractivas o de acuerdo con sus preferencias, es muy poco probable que se sigan a largo plazo. Por lo tanto es tambi&eacute;n importante entender las preferencias alimentarias individuales y adaptar las recomendaciones a las mismas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El sistema circadiano</h3><p class="article-text">
        Es importante recalcar, como ya hemos indicado, que las adaptaciones gen&eacute;ticas tardan miles de a&ntilde;os en ejercer su efecto a nivel de poblaciones. Sin embargo los seres vivos necesitan tambi&eacute;n adaptarse a cambios r&aacute;pidos en el ambiente. Un ejemplo bien evidente es el ritmo circadiano. Nuestro organismo tiene que responder de manera r&iacute;tmica y coordinada a las diferentes actividades que llevamos a cabo durante el d&iacute;a, de las cuales, las mas aparentes son el dormir y el comer. Para ello necesitamos un sistema de respuesta biol&oacute;gica r&aacute;pida que viene determinada por los llamados genes reloj, con un reloj central en el cerebro, pero con relojes perif&eacute;ricos en todos nuestros &oacute;rganos. Lo mismo ocurre con las comidas, y la variedad de alimentos que consumimos en diferentes momentos del d&iacute;a y de un d&iacute;a a otro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La nutrición personalizada o de precisión podría llevar a curar enfermedades"
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                La nutrición personalizada o de precisión podría llevar a curar enfermedades                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La capacidad de regular nuestros genes de una manera r&aacute;pida viene definida por mecanismos epigen&eacute;ticos, que tienen lugar sin que haya cambios en la secuencia de nuestro genoma, pero s&iacute; en cambios de algunas de sus letras, equivalentes a los cambios que introducimos al escribir cuando ponemos acentos u otros signos ortogr&aacute;ficos mediante los cuales, y sin modificar las letras o las palabras, cambiamos significativamente el sentido de las frases. A diferencia de las mutaciones gen&eacute;ticas, estas variaciones epigen&eacute;ticas inducidas, o en respuesta a cambios ambientales, son r&aacute;pidas y reversibles. Una muestra de su efecto la tenemos en las diferencias que se van observando en gemelos id&eacute;nticos (con id&eacute;nticos genomas) al paso de los a&ntilde;os si han estado expuestos a diferentes factores ambientales como la dieta, el tabaco, la exposici&oacute;n al sol, etc. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, por alg&uacute;n tiempo hemos estado investigando c&oacute;mo la gen&eacute;tica y la epigen&eacute;tica nos pueden ayudar a personalizar nuestras dietas y mejorar nuestra salud. Pero si esto no fuera lo suficientemente complejo, los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos han revelado que no estamos solos, y que durante toda nuestra vida trillones de bacterias nos acompa&ntilde;an, siendo parte intr&iacute;nseca de nuestras vidas, y especialmente aquellas que llevamos en nuestro intestino. Su composici&oacute;n es esencial para definir no solo en t&eacute;rminos de las calor&iacute;as o de los compuestos extra&iacute;dos de los alimentos que consumimos, si no tambi&eacute;n en el riesgo de enfermedades fisiol&oacute;gicas comunes, como la obesidad. Pero, adem&aacute;s, cada d&iacute;a hay m&aacute;s evidencia de la comunicaci&oacute;n entre la bacterias intestinales y el cerebro que puede influir en nuestros h&aacute;bitos y comportamiento, as&iacute; como en enfermedades de tipo mental. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Prevenir enfermedades</h3><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la posibilidad de que en un futuro, que esperamos sea cercano, podamos, mediante una combinaci&oacute;n de mediciones del genoma, del epigenoma y del microbioma (el conjunto de bacterias de nuestra flora intestinal) y con la implementaci&oacute;n de la inteligencia artificial, identificar tanto el riesgo del individuo a padecer enfermedades, como la capacidad de prevenirlas, e incluso curarlas, mediante el uso apropiado y cient&iacute;ficamente solido de la nutrici&oacute;n personalizada, tambi&eacute;n conocida como nutrici&oacute;n de precisi&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el momento actual, estamos meramente ara&ntilde;ando la superficie de la personalizaci&oacute;n, ya que la mayor parte de los productos que se encuentran en el mercado se enfocan o en la gen&eacute;tica o en la microbiota intestinal sin la profundidad e integraci&oacute;n que son esenciales para dar respuestas completas y eficaces a aquellos que ya las buscan para conseguir vivir m&aacute;s y mejor.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Ordavás]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/genes-dieta-enfermedades-cronicas_129_6111112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2020 19:55:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los genes, la dieta y las enfermedades crónicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Superalimentos: mentiras y verdades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/superalimentos-mentiras-verdades_130_6110782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb772b9-57de-44c6-bc16-88bc5ca4cfb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Superalimentos: mentiras y verdades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando a un alimento se le atribuyen propiedades curativas, alerta. Huyamos de modas, de publicidad engañosa, no pensemos nunca que un alimento, por bueno que sea, compensará una mala dieta</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        A&ccedil;a&iacute;, moringa, maca, chlorella, reishi&hellip; para muchas personas estos nombres no significan absolutamente nada, bien podr&iacute;an ser apellidos de personajes famosos de otras culturas. Pero, en realidad, esta colecci&oacute;n de palabras tan aleatorias corresponde a la alineaci&oacute;n de diferentes &ldquo;superalimentos&rdquo; que se han popularizado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Se ha repetido mucho el uso de esta palabra en el lenguaje cotidiano durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os especialmente. Sin embargo, no existe ninguna definici&oacute;n t&eacute;cnica o requisito para que podamos acu&ntilde;ar as&iacute; a un alimento en concreto; en ocasiones se aplica porque es m&aacute;s completo que el resto de su grupo, o porque hay m&aacute;s estudios sobre sus nutrientes.
    </p><p class="article-text">
        En lo que s&iacute; que guardan todos ellos caracter&iacute;sticas comunes es en el proceso de c&oacute;mo se comunican sus propiedades, atribuy&eacute;ndoles en todos los casos caracter&iacute;sticas relacionadas con su alto inter&eacute;s nutricional y relaci&oacute;n con la salud, lleg&aacute;ndolos a responsabilizar muy frecuentemente con la prevenci&oacute;n o tratamiento de enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Este es el eje vertebrador para empezar a entender c&oacute;mo nos referimos a ellos: y por lo tanto no llamar&iacute;amos nunca superalimento a la yema de huevo por su capacidad de hacer emulsiones, o a la del arroz seco por aguantar a&ntilde;os sin ser no perecedero. Lo &ldquo;super&rdquo; siempre est&aacute; relacionado con salud.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo suelen ser los superalimentos? Desde que tenemos cultura alimentaria, el ser humano siempre ha guardado un poco de misticismo relativo a alimentos novedosos y de otras culturas, dot&aacute;ndolos de un aura m&aacute;gica y de propiedades especiales. Nos pas&oacute; hace a&ntilde;os con las especias, el cacao, el t&eacute; o el caf&eacute;; pero cuando han pasado los siglos estos alimentos ya no son tan novedosos y han dejado paso a otras propuestas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir que es un relevo generacional en el que conforme pasan los a&ntilde;os se ponen unos m&aacute;s de moda que otros. Por ejemplo, las bayas de goji o la sal del Himalaya ya no protagonizan tantas portadas como hace cinco a&ntilde;os, y ahora es el turno de la moringa, el a&ccedil;a&iacute; o la chlorella.
    </p><p class="article-text">
        Otro componente com&uacute;n que solemos encontrar es que son por lo general ex&oacute;ticos (no aut&oacute;ctonos) y caros, oblig&aacute;ndonos a tomarlos en ocasiones en peque&ntilde;as cantidades y soli&eacute;ndose comercializar muchas veces en herbolarios o tiendas de diet&eacute;tica, y no tanto en el mercado del barrio o en el supermercado. Son lugares a los que va gente concienciada por su salud y van a comprar &ldquo;algo para&rdquo;: &ldquo;Para la memoria&rdquo;, &ldquo;para el colesterol&rdquo;, &ldquo;para reforzar las defensas&rdquo;. Es el p&uacute;blico perfecto para venderles superalimentos y cobrar un extra por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es complicado que te vendan productos a 50-100 euros el kilo cuando los has visto toda la vida en tu cultura gastron&oacute;mica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una mujer recoge açai en la amazonía brasileña                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo digerir la informaci&oacute;n existente sobre &lsquo;superalimentos&rsquo;?</h3><p class="article-text">
        Como es imposible contemplar todos los superalimentos a los que se les atribuyen propiedades saludables, es mejor considerar algunas cuestiones a tener en cuenta para poder identificar las propiedades que nos va a aportar realmente un alimento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La cantidad y la frecuencia: </strong>precisamente, el hecho de que se tomen en peque&ntilde;as cantidades, es una de sus principales limitaciones. Si lo pensamos, es realmente complicado que un &uacute;nico alimento tenga unas propiedades tan potentes que su solo consumo se pueda relacionar directamente con alg&uacute;n tipo de efecto concreto.
    </p><p class="article-text">
        Esta premisa explica que, a pesar de que se han hecho estudios para valorar las aportaciones de superalimentos para la salud (Van der Driessche, 2018) no encontramos efectos consistentes. Y es que, si lo pensamos, frente unos dos kilos de comida y bebida que ingerimos a diario, el efecto que pueden tener dos gramos de bayas, representando el 0,1% del volumen de ingesta, es m&aacute;s que limitado.
    </p><p class="article-text">
        Es comprensible que un filete de salm&oacute;n de 200 gramos va a repercutir en nuestra dieta mucho m&aacute;s que unas pocas semillas en un pan. O, y&eacute;ndonos a lo vulgar, un m&iacute;sero y simple tomate tiene un efecto mayor en tu alimentaci&oacute;n que tomarte salvado de trigo con el yogur.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Comparar y relativizar la informaci&oacute;n: </strong>La falta de perspectiva hace que muchas veces no identifiquemos correctamente si un alimento es &ldquo;rico en&rdquo; o tiene mucho de alg&uacute;n nutriente. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, por ejemplo, se ha repetido que la quinoa tiene una gran cantidad de prote&iacute;na, y es completamente cierto si la comparamos con los cereales, por ejemplo, pero si en una ensalada sustituy&eacute;ramos la quinoa por garbanzos estar&iacute;amos a&ntilde;adiendo todav&iacute;a m&aacute;s cantidad de prote&iacute;na. &iquest;Son los garbanzos un superalimento?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Huir de propiedades milagrosas: </strong>Cuando a un solo alimento se le atribuyen propiedades curativas o preventivas, ya es una alerta bastante importante. La prevenci&oacute;n se hace con un conjunto del estado nutricional, no por llevar unos pocos nutrientes. Ni siquiera los alimentos m&aacute;s saludables y que tienen un gran respaldo cient&iacute;fico detr&aacute;s, como por ejemplo las frutas, las verduras, las hortalizas, los frutos secos o las semillas, est&aacute;n todo el d&iacute;a sacando pecho de las alegaciones que podr&iacute;an mostrar orgullosamente.
    </p><p class="article-text">
        El aceite de oliva, br&oacute;coli, zanahoria, alcachofa, ar&aacute;ndanos, nueces, avena, las semillas&hellip; son mucho m&aacute;s interesantes nutricionalmente hablando, precisamente porque s&iacute; que se toman en cantidades mucho m&aacute;s relevantes, y adem&aacute;s son m&aacute;s accesibles para la poblaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Comer fruta, en general</h3><p class="article-text">
        En cualquier caso, y aunque las prioridades de salud p&uacute;blica son m&aacute;s generales &ndash;es decir, que lo que deber&iacute;amos hacer es tomar m&aacute;s fruta y verdura (as&iacute;, de manera inespec&iacute;fica)&ndash;, no debemos olvidar que no todos los alimentos son igual de interesantes en nuestro contexto, y es completamente cierto que algunos de ellos re&uacute;nen caracter&iacute;sticas que pueden ser m&aacute;s beneficiosas que otras.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, un ar&aacute;ndano s&iacute; que es cierto que tiene compuestos m&aacute;s interesantes que una chirimoya o un melocot&oacute;n. De la misma manera, una nuez resulta m&aacute;s nutritiva que un cacahuete. Todo ello, por supuesto, entendido con las observaciones que hemos comentado anteriormente.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la paradoja, que resulta que una ensalada no es detox, pero que si trituras espinacas, naranjas y apio tenemos propiedades &ldquo;antic&aacute;ncer&rdquo; y depurativas. &iexcl;Pues no, oiga! Bajo este criterio, tambi&eacute;n tendr&iacute;amos que haber denominado al gazpacho andaluz como detox desde sus or&iacute;genes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La moringa (en la imagen, un vendedor ambulante en República Dominicana), la maca o la chlorella, alimentos de moda                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Legislar frente a la exageraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Todo el mundo de las alegaciones de salud que rodea a estos alimentos es muy poco riguroso, est&aacute; lleno de mentiras y medias verdades. Como no hay ning&uacute;n control real sobre este tipo de propiedades, y pr&aacute;cticamente la gente cuenta lo que quiere de los alimentos, genera una desprotecci&oacute;n del consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;ricamente, deber&iacute;a aplicarse la legislaci&oacute;n que ya lo contempla. Sobre publicidad y promoci&oacute;n comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, tenemos un Real Decreto espec&iacute;fico, el 1907/1966, en el que &ldquo;queda prohibida cualquier clase de publicidad o promoci&oacute;n directa o indirecta, de productos, materiales, sustancias, de pretendida finalidad sanitaria en los siguientes casos:
    </p><p class="article-text">
        &bull; Que se destinen a la prevenci&oacute;n, tratamiento o curaci&oacute;n de enfermedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &bull; Que sugieran propiedades espec&iacute;ficas adelgazantes o contra la obesidad.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Que atribuyan a determinados productos alimenticios de consumo ordinario concretas y espec&iacute;ficas propiedades preventivas, terap&eacute;uticas o curativas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lidiamos a diario con todas estas atribuciones que campan a sus anchas. Tambi&eacute;n a nivel europeo tenemos la Regulaci&oacute;n (EC) 1924/2006, que reglamenta las declaraciones nutricionales y de salud de los productos. Contempla supuestamente la comunicaci&oacute;n en la etiqueta, la presentaci&oacute;n y la publicidad, pero est&aacute; lejos de aplicarse efectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de que podamos encontrar la &ldquo;exageraci&oacute;n&rdquo; como un elemento com&uacute;n en la publicidad, en el caso espec&iacute;fico de los superalimentos habr&iacute;a que sumar algunas observaciones que nos deber&iacute;an hacer ser m&aacute;s prudentes de lo normal a la hora de comunicar sus propiedades.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la gente puede interpretar de manera err&oacute;nea que esos superalimentos que est&aacute;n tomando compensan una mala dieta. No se deber&iacute;a hablar de un alimento que ayuda a curar algo o prevenirlo, sino de un patr&oacute;n alimentario saludable. Esto es culpa de que siempre se le da m&aacute;s importancia a lo que rodea a un ingrediente en s&iacute; que al conjunto de la dieta. Un ejemplo: tomarse una hamburguesa con un pan de semillas de amapola.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, lo que hacen en ocasiones es distraer la atenci&oacute;n sobre lo que es verdaderamente importante. El problema principal de nuestro contexto alimentario no es precisamente por ausencia de superalimentos, sino por demasiado protagonismo de alimentos superfluos: el protagonismo que tienen en nuestra alimentaci&oacute;n las harinas refinadas, los dulces, el pan blanco o los refrescos azucarados es muy alto; tambi&eacute;n consumimos una cantidad importante de embutidos y de bebidas alcoh&oacute;licas, todos ellos productos con un valor nutricional muy bajo y que se relacionan con la aparici&oacute;n de enfermedades no transmisibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para mejorar nuestra alimentaci&oacute;n no necesitamos superalimentos. Lo que necesitamos es comer saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dar a la dieta la importancia que merece.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, lo que debemos hacer es darle la importancia que merece a la dieta global, al patr&oacute;n alimentario de cada d&iacute;a, y no solo a lo espor&aacute;dico que tiene mucha imagen detr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Va a tener m&aacute;s repercusi&oacute;n que tomes todos los d&iacute;as verdura en tus comidas principales, fruta de postre y bebas siempre agua en cada comida.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sabemos que no suena &ldquo;ex&oacute;tico&rdquo;, pero es que la salud p&uacute;blica no est&aacute; para vender promesas que no se pueden cumplir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/superalimentos-mentiras-verdades_130_6110782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2020 20:46:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Superalimentos: mentiras y verdades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Alimentación,Salud,Alimentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La respuesta no está en los genes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/respuesta-no-genes_129_6115055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/104adadd-a3d5-42e6-8701-03faa6beab81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La respuesta no está en los genes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre los transgénicos ha tenido lugar en unas coordenadas cada vez más cuestionables, una idea de ciencia que solo pasa por el laboratorio y que excluye los saberes tradicionales y milenarios</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        El debate en torno a los cultivos transg&eacute;nicos levanta pasiones 25 a&ntilde;os despu&eacute;s de que se empezaran a sembrar los primeros cultivos modificados gen&eacute;ticamente. La pol&eacute;mica contin&uacute;a girando en torno a su seguridad para el medio ambiente y la salud humana y el papel que juegan ante los desaf&iacute;os que afronta la agricultura en el mundo. En este tiempo ha cambiado la tecnolog&iacute;a con la aparici&oacute;n de los nuevas t&eacute;cnicas como la edici&oacute;n gen&eacute;tica, y por otra parte las acuciantes evidencias sobre el cambio clim&aacute;tico y el colapso de los ecosistemas han acelerado enormemente la urgencia por transformar nuestro modo de producci&oacute;n y consumo. Sin embargo, la discusi&oacute;n en torno a los cultivos transg&eacute;nicos sigue siendo un fuego cruzado de datos y art&iacute;culos cient&iacute;ficos que nos impide ver la cuesti&oacute;n con perspectiva y hacernos las preguntas oportunas. Es importante recordar algunas cifras y hechos de los cultivos para ponernos en contexto: cu&aacute;les son los principales cultivos transg&eacute;nicos, d&oacute;nde est&aacute;n, qui&eacute;n los cultiva y para qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos proporcionados por la propia industria (ISAAA, Servicio Internacional de Adquisici&oacute;n de Aplicaciones de Agrobiotecnolog&iacute;a) en el mundo se cultivan un total de 191,7 millones de hect&aacute;reas de cultivos transg&eacute;nicos. Dos datos m&aacute;s nos ayudan a comprender esa cifra Por una parte esta superficie supone apenas un 0,11% del total de tierra cultivada en el mundo, lo cual indica que, si bien la pol&eacute;mica es grande, la superficie es ciertamente insignificante. Solo en cinco pa&iacute;ses del mundo los cultivos transg&eacute;nicos ocupan un &aacute;rea relevante. Por orden: Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canad&aacute; e India.
    </p><p class="article-text">
        Estos pa&iacute;ses, los &uacute;nicos en los que realmente predominan los cultivos transg&eacute;nicos, tienen un modelo agrario basado en los monocultivos para la exportaci&oacute;n, estamos hablando b&aacute;sicamente de soja, colza y algod&oacute;n. Ninguno de estas producciones se destina a alimentar personas si no a la industria, en todos los casos se trata de mercanc&iacute;as (<em>commodities</em>) que se venden al mejor postor en la Bolsa de Chicago y cuyo destino es la fabricaci&oacute;n de piensos, biodi&eacute;sel, aceite y ropa barata. El destino &uacute;ltimo de estos cultivos es alimentar un estilo de vida basado en el sobreconsumo de carne, de ropa, de veh&iacute;culos, que sabemos que no es compatible con los l&iacute;mites del planeta y que es necesario y urgente transformar de forma profunda. Desde las posiciones probiotecnol&oacute;gicas se rechazan estos argumentos, por no ser problemas intr&iacute;nsecos a la tecnolog&iacute;a en cuesti&oacute;n si no al modelo. Cierto es que la soja que arrasa la selva amaz&oacute;nica es un problema en s&iacute; mismo, y que deforesta igual la soja modificada gen&eacute;ticamente que la convencional, pero no parece razonable debatir sobre los transg&eacute;nicos como una entelequia te&oacute;rica (un debate &ldquo;cient&iacute;fico&rdquo;) y cerrar los ojos a esta realidad apabullante que es su aplicaci&oacute;n actual y real.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una superficie escasa y unos cultivos muy concretos, las propias modificaciones gen&eacute;ticas existentes en el mercado tambi&eacute;n son muy significativas del alcance y la utilidad de esta tecnolog&iacute;a. B&aacute;sicamente, se comercializan cultivos con dos modificaciones gen&eacute;ticas: tolerancia al herbicida y resistencia a insectos. La tolerancia a herbicida confiere a las plantas modificadas la capacidad de sobrevivir al <em>roundup</em>, el herbicida cuyo principal componente es el tambi&eacute;n pol&eacute;mico glifosato. Esto ha hecho aumentar la cantidad de herbicida aplicado por hect&aacute;rea. La propia academia de las ciencias de EE UU, en su informe de 2016, que se publicit&oacute; como la prueba definitiva sobre la seguridad de los transg&eacute;nicos, reconoc&iacute;a que desde el punto de vista agron&oacute;mico su utilidad es muy limitada. Los agricultores estadounidenses que luchan contra las supermalezas, malas hierbas que se han hecho resistentes al glifosato, con seguridad lo confirman.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arag&oacute;n se lo piensa</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los cultivos resistentes a insectos veamos por ejemplo qu&eacute; ha pasado en la pen&iacute;nsula tras dos d&eacute;cadas de cultivo de ma&iacute;z resistente al taladro, el &uacute;nico transg&eacute;nico cuyo cultivo est&aacute; autorizado en la UE. Las principales zonas de cultivo en nuestras fronteras se encuentran en Arag&oacute;n y Catalu&ntilde;a. Estos dos territorios copan el 70% de la superficie transg&eacute;nica. Su destino es la fabricaci&oacute;n de piensos para alimentar una ganader&iacute;a industrial que, recordemos, crece de forma totalmente desbocada (en el Estado Espa&ntilde;ol se sacrifican cada a&ntilde;o m&aacute;s de 40 millones de cerdos). Los beneficios para el sector agrario est&aacute;n por ver, el Gobierno de Arag&oacute;n, tras a&ntilde;os de ensayos de campo y comprobar que no aumenta el rendimiento, advert&iacute;a sobre la necesidad de una reflexi&oacute;n profunda en torno a su utilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que la agricultura transg&eacute;nica forma parte de un modelo agroalimentario concreto, y adem&aacute;s injusto, porque mientras se sigue alimentando a los mercados, la industria y los beneficios de las grandes empresas, en el mundo m&aacute;s de 800 millones de personas pasan hambre. Parad&oacute;jicamente, el 75% de estas personas viven en el medio rural y se dedican a la producci&oacute;n de alimentos, son agricultores, pescadores, pastoralistas y recolectores. Sin duda, los principales factores que limitan su producci&oacute;n de alimentos no se encuentran en el acceso a tecnolog&iacute;as sofisticadas como los transg&eacute;nicos, si no a recursos m&aacute;s b&aacute;sicos como la tierra f&eacute;rtil o el agua. La competencia por estos recursos aumenta, por lo que vale preguntarse qu&eacute; papel tiene la biotecnolog&iacute;a en un contexto de presi&oacute;n creciente por los recursos y en que los verdaderos protagonistas de la agricultura, el campesinado, los 2.000 millones de personas en el mundo que se dedican a la producci&oacute;n de alimentos, luchan por no ser expulsados de su territorio por las din&aacute;micas extractivistas y el avance de la miner&iacute;a o los monocultivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Ruibal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/respuesta-no-genes_129_6115055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2020 20:29:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La respuesta no está en los genes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Genética,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La edición genética y la alimentación del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/edicion-genetica-alimentacion-futuro_129_6111237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c23bba4-b7cd-4ae3-8715-58c1636b547c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La edición genética y la alimentación del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La edición génica permite crear variedades vegetales indistinguibles de las tradicionales, con mucho menos coste y en menos tiempo</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        La agricultura de este siglo se enfrenta a un reto hist&oacute;rico: producir alimentos suficientes para una poblaci&oacute;n que en 2050 ser&aacute; de 9.700 millones de habitantes. Seg&uacute;n el Foro de Expertos de Alto Nivel de la FAO, esto supone aumentar la producci&oacute;n agron&oacute;mica en un 70%-100% en los pr&oacute;ximos treinta a&ntilde;os. Sin embargo, las incertidumbres que trae el cambio clim&aacute;tico hacen prever una tendencia opuesta. El aumento de las temperaturas y las alteraciones en los reg&iacute;menes de lluvias har&aacute;n que en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas los rendimientos disminuyan, las malas hierbas y plagas proliferen y se reduzca la superficie de tierra cultivable. Adem&aacute;s, la agricultura es una considerable fuente de CO2&nbsp;que habr&iacute;a que limitar. En agosto de 2019, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim&aacute;tico public&oacute; un informe en el que instaba a los pa&iacute;ses a (entre otras acciones) a fomentar el cultivo de variedades vegetales m&aacute;s productivas y mejor adaptadas a climas cada vez m&aacute;s impredecibles y a suelos pobres o salinos. Esto adem&aacute;s reducir&iacute;a en gigatoneladas las emisiones de CO2&nbsp;y liberar&iacute;a millones de hect&aacute;reas para bosques, que fijan CO2.
    </p><p class="article-text">
        Es urgente mejorar las variedades cultivadas para aumentar la producci&oacute;n aprovechando al m&aacute;ximo el suelo y reduciendo el uso de pesticidas y fertilizantes; desarrollar plantas con rendimientos estables, resistentes a plagas y al estr&eacute;s ambiental. Tambi&eacute;n es deseable generar alimentos biofortificados que ayuden a prevenir enfermedades y suplir carencias nutricionales, y eliminar otros al&eacute;rgenos y compuestos no deseados. Pero, con tan poco tiempo, todo esto es tarea imposible con las t&eacute;cnicas actuales de mejoramiento vegetal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mejora vegetal tradicional se queda corta</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mejora vegetal convencional se basa en producir mutaciones gen&eacute;ticas al azar irradiando millones de espec&iacute;menes, e induciendo as&iacute; cambios en su ADN para despu&eacute;s seleccionar aquellos individuos que presentan mutaciones &uacute;tiles. Otra aproximaci&oacute;n es hacer cruzamientos con especies pr&oacute;ximas que tengan rasgos de inter&eacute;s, e intentar fijarlos en las siguientes generaciones sin perder las ventajas de la l&iacute;nea original. Estos planteamientos han aumentado enormemente la productividad en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pero ha sido en detrimento de la diversidad gen&eacute;tica y con p&eacute;rdida de otros caracteres interesantes, como por ejemplo, el sabor de los tomates. Adem&aacute;s, son procesos muy costosos y que requieren plazos muy largos. Por este motivo se han ido concentrado, cada vez m&aacute;s, en unas pocas compa&ntilde;&iacute;as multinacionales de semillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, en la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha desarrollado una tecnolog&iacute;a revolucionaria, la edici&oacute;n g&eacute;nica, que va a permitir producir nuevas variedades vegetales de forma espectacularmente r&aacute;pida, barata y sencilla. Las plantas resultantes no llevar&aacute;n ADN extra&ntilde;o y por tanto no ser&aacute;n transg&eacute;nicas, y ser&aacute;n indistinguibles de las obtenidas por mejoramiento tradicional. A diferencia de la mutag&eacute;nesis, la edici&oacute;n g&eacute;nica solo causa unos pocos cambios gen&eacute;ticos dirigidos. Como no requiere selecci&oacute;n, no reduce la diversidad gen&eacute;tica. Adem&aacute;s, permite mejorar multitud de rasgos simult&aacute;neamente y en pocas generaciones, a diferencia de los programas tradicionales que requieren decenas de a&ntilde;os para mejorar un &uacute;nico car&aacute;cter. Todas estas t&eacute;cnicas se denominan NPBT (<em>New Plant Breeding Techniques</em>, o nuevas t&eacute;cnicas de mejora vegetal), y son el futuro de la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La revoluci&oacute;n de CRISPR y la edici&oacute;n g&eacute;nica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n g&eacute;nica utiliza la maquinaria natural de reparaci&oacute;n del ADN de los organismos. La herramienta m&aacute;s popular hoy en d&iacute;a se basa en CRISPR, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en 2001 por Francisco Mojica, investigador de la Universidad de Alicante. CRISPR es un sistema inmune que permite a las bacterias reconocer y destruir el ADN de organismos hostiles. Es decir, son unas &ldquo;tijeras&rdquo; que cortan el ADN con precisi&oacute;n justo por los genes deseados. El sistema fue adaptado a partir de 2012 como herramienta de edici&oacute;n por Jennifer Doudna (Universidad de California), Emmanuelle Charpentier (Universidad de Viena) y Feng Zhang (Broad Institute, Harvard).
    </p><p class="article-text">
        Para utilizar la edici&oacute;n g&eacute;nica tenemos que saber qu&eacute; genes hay que &ldquo;corregir&rdquo;. Gracias a la investigaci&oacute;n b&aacute;sica conocemos muchos de los genes que controlan rasgos interesantes para la agricultura, como el tiempo de floraci&oacute;n, el tama&ntilde;o de los frutos, la resistencia a pat&oacute;genos, fr&iacute;o, sequ&iacute;a etc. Tambi&eacute;n sabemos qu&eacute; versiones de estos genes provocar&iacute;an el efecto deseado. En muchas ocasiones, desactivar un solo gen es suficiente para conseguir una gran mejora. Por ejemplo, la desactivaci&oacute;n del gen MULTIFLORA de tomate hace que las plantas tenga diez veces m&aacute;s flores y frutos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Edici&oacute;n g&eacute;nica en los laboratorios y en el campo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cientos de estudios han descrito experimentos de edici&oacute;n g&eacute;nica en decenas de especies de producci&oacute;n, y los resultados han sido espectaculares. En 2014, el grupo de Gao (Academia de Ciencias China) gener&oacute; trigo resistente al o&iacute;dio, un hongo que puede destruir cosechas enteras. En 2017 el grupo de Francisco Barro, del IAS-CSIC en C&oacute;rdoba, desarroll&oacute; l&iacute;neas de trigo con baj&iacute;simo contenido en gluten inactivando 35 de los 45 genes de las&nbsp;a-gliadinas. Ninguno de estos resultados hubiera sido posible por mejora tradicional en tan pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las l&iacute;neas editadas ya han sido aprobadas en algunos pa&iacute;ses y han dado el salto a la producci&oacute;n comercial. Calyxt, una empresa estadounidense, comercializa un aceite de soja sin grasas trans y con un 80% de &aacute;cido oleico. Pronto estar&aacute;n en el mercado unos champi&ntilde;ones que no ennegrecen al cortarlos. La compa&ntilde;&iacute;a Corteva ha producido un tipo de ma&iacute;z id&eacute;ntico a otro que se utiliza para fabricar espesantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero las NPBT no van a quedar en manos de grandes empresas. Su sencillez y bajo costo suponen una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n y democratizaci&oacute;n de la mejora. Peque&ntilde;as compa&ntilde;&iacute;as de semillas ya est&aacute;n desarrollando independientemente o en colaboraci&oacute;n con grupos de investigaci&oacute;n mejoras a la carta de sus propias variedades locales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La recuperaci&oacute;n de la diversidad gen&eacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una apasionante perspectiva de la edici&oacute;n g&eacute;nica es la posibilidad de recuperar la diversidad gen&eacute;tica de las especies silvestres, perdida tras siglos de selecci&oacute;n. Por ejemplo, durante la domesticaci&oacute;n del tomate se han perdido casi 5.000 genes, incluyendo algunos de los que le proporcionaban sabor y resistencia a enfermedades. El investigador Pereira Peres de la Universidad de S&atilde;o Paulo, llev&oacute; a cabo una domesticaci&oacute;n de novo del progenitor silvestre del tomate, Solanum pimpinellifolium. Esta especie produce pocas bayas, muy peque&ntilde;as, pero con niveles muy altos de licopeno, un potente antioxidante con alto valor nutricional. Su grupo edit&oacute; seis genes en la especie silvestre y en una generaci&oacute;n obtuvo plantas con 10 veces m&aacute;s tomates, de tama&ntilde;o similar al de los domesticados, y con cinco veces m&aacute;s licopeno que los tomates comerciales.
    </p><p class="article-text">
        Hay al menos 20.000 especies comestibles que nunca se han domesticado, muchas de las cuales tienen nutrientes beneficiosos y son m&aacute;s resistentes a enfermedades y climas extremos. Su domesticaci&oacute;n por edici&oacute;n g&eacute;nica abre inmensas posibilidades de desarrollo de nuevos alimentos con una producci&oacute;n m&aacute;s sostenible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Europa puede quedarse atr&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pa&iacute;ses de todo el mundo est&aacute;n apostando con fuerza por las NPBT. En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura no exige etiquetar los alimentos &ldquo;editados&rdquo; ya que no contienen fragmentos de ADN extra&ntilde;o y no se pueden distinguir de las tradicionales. Australia no los va a regular porque las NPBT generan mutaciones &ldquo;de forma m&aacute;s precisa que las t&eacute;cnicas tradicionales&rdquo;. En Jap&oacute;n un panel de expertos ha declarado estos productos seguros para el consumo y recomienda no regularlos. China ha hecho una inversi&oacute;n millonaria en investigaci&oacute;n en NPBT, y ostenta el mayor n&uacute;mero de publicaciones y patentes del mundo en este campo. Rusia acaba de invertir 1.700 millones de d&oacute;lares para editar, en ocho a&ntilde;os, 10 especies agron&oacute;micas incluidas la cebada, remolacha, trigo y patata.
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                    alt="Durante la domesticación del tomate se han perdido casi 5.000 genes"
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                Durante la domesticación del tomate se han perdido casi 5.000 genes                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mientras tanto la Corte de Justicia Europea dict&oacute; en 2018 que cualquier variedad producida mediante NPBT est&aacute; sujeta a la normativa de Organismos Gen&eacute;ticamente Modificados (OGM). Seg&uacute;n la legislaci&oacute;n europea, cualquier variedad generada &ldquo;mediante alteraci&oacute;n de su material gen&eacute;tico de una forma que no ocurre naturalmente&rdquo; es considerada OGM.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la mutag&eacute;nesis de la mejora cl&aacute;sica (en absoluto natural y equivalente a la edici&oacute;n g&eacute;nica pero mucho menos precisa) est&aacute; espec&iacute;ficamente excluida de la norma, por su uso tradicional y su probada seguridad. Esta situaci&oacute;n deja a los agricultores y empresas europeas en posici&oacute;n de clara desventaja frente a pa&iacute;ses y empresas multinacionales que en poco tiempo estar&aacute;n generando y exportando variedades editadas m&aacute;s productivas y resistentes, no etiquetadas, e imposibles de trazar por no contener ADN extra&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agricultores, empresas y asociaciones cient&iacute;ficas agrupadas en la European Plant Science Organisation han instado a la Uni&oacute;n Europea a revisar el marco legal para permitir el uso de las NPBT. Esto podr&iacute;a hacerse realidad hacia 2021 ya que el Consejo de la UE ha solicitado en noviembre de 2019 un estudio y una propuesta de la comisi&oacute;n europea para contemplar nuevas medidas en relaci&oacute;n con la edici&oacute;n g&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Con Europa o sin Europa, seg&uacute;n Jennifer Doudna, en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os estaremos consumiendo alimentos editados gen&eacute;ticamente. La supervivencia de la especie humana siempre ha dependido de los avances en la agricultura, pero en este siglo tambi&eacute;n depender&aacute; de ella el destino del planeta.<strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Cubas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/edicion-genetica-alimentacion-futuro_129_6111237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2020 20:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La edición genética y la alimentación del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Genética,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alimentos en peligro de extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alimentos-peligro-extincion_130_6111127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47a06887-1f74-40cd-9819-a1f98a3c1dcc_16-9-aspect-ratio_default_1000803.jpg" width="2476" height="1393" alt="Alimentos en peligro de extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cada vez más hostiles condiciones del planeta no solo amenazan a los animales exóticos. el planeta corre el riesgo de quedarse sin algunas de sus comidas más populares. los hongos amenazan a los plátanos, el alza de la temperatura al cacao y la sobrepesca a los marrajos, entre otras especies</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Cuando pensamos en especies en peligro de extinci&oacute;n, casi siempre vienen a nuestra mente diversos animales ex&oacute;ticos, como el lince ib&eacute;rico o el oso panda. Pocos imaginan que varios de los alimentos que nos han acompa&ntilde;ado durante toda nuestra vida podr&iacute;an enfrentarse a un destino tambi&eacute;n incierto a lo largo de este siglo. Alimentos como el chocolate, el aguacate, el pl&aacute;tano, el marrajo o el caf&eacute; podr&iacute;an convertirse en manjares ex&oacute;ticos, a precio de lujo, a lo largo de este siglo. Las causas tras este fen&oacute;meno son m&uacute;ltiples y dependen de cada alimento. A menudo, varios factores se unen dificultando a&uacute;n m&aacute;s la supervivencia de ciertas especies de animales y vegetales.
    </p><p class="article-text">
        El calentamiento global desempe&ntilde;a un papel fundamental en el negro futuro de muchos de los alimentos. El aumento de las temperaturas en el planeta Tierra restringe y dificulta el cultivo de plantas que necesitan unas condiciones muy estrictas para su desarrollo y, por otra parte, disminuye las posibilidades de supervivencia de ciertas especies animales especialmente sensibles a los cambios de temperatura. La escasa o casi nula diversidad gen&eacute;tica de varias especies vegetales empleadas en la agricultura y la aparici&oacute;n y propagaci&oacute;n de plagas que se ceban con ellas complican a&uacute;n m&aacute;s su existencia. La sobrepesca, las sequ&iacute;as, las inundaciones y otros factores tambi&eacute;n contribuyen al oscuro futuro de diferentes alimentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pl&aacute;tanos: la maldici&oacute;n de los clones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alrededor del 99% de los pl&aacute;tanos (<em>Musa paradisiaca</em>) que se exportan hoy en d&iacute;a en el mundo pertenecen a una &uacute;nica variedad: el Cavendish. Estos pl&aacute;tanos son, literalmente, clones sin semillas y su variabilidad gen&eacute;tica es inexistente. Se empezaron a cultivar de forma masiva a partir de los a&ntilde;os 50 del siglo pasado debido a su resistencia a una plaga que asolaba a los pl&aacute;tanos de otra variedad (Gros Michel) en aquella &eacute;poca: la enfermedad de Panam&aacute;, provocada por el hongo <em>Fusarium oxysporum</em>.
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                    alt="El 99% de los plátanos que se exportan hoy en día pertenecen a una misma variedad, elegida por ser inmune a una plaga de los años 50. Pero esta variedad ahora está amenazada por dos enfermedades nuevas"
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                El 99% de los plátanos que se exportan hoy en día pertenecen a una misma variedad, elegida por ser inmune a una plaga de los años 50. Pero esta variedad ahora está amenazada por dos enfermedades nuevas                            </span>
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        Su &eacute;xito mundial frente al hongo se ha convertido tambi&eacute;n en su mayor debilidad. Ahora el pl&aacute;tano Cavendish se encuentra de forma masiva por el mundo, quedando las dem&aacute;s variedades relegadas casi a la irrelevancia global, y se enfrenta a dos enemigos que ponen su futuro en riesgo: la <em>sigatoka negra</em> (causada por otro hongo) y una nueva forma de la enfermedad de Panam&aacute; originada por la adaptaci&oacute;n del hongo <em>Fusarium</em> que desde 1960 empez&oacute; a afectar a los pl&aacute;tanos Cavendish. En la actualidad, multitud de campos de pl&aacute;tanos de esta variedad en &Aacute;frica, Asia, Australia y Oriente Medio han sido diezmados por estas enfermedades f&uacute;ngicas, que siguen extendi&eacute;ndose por el mundo y que han provocado p&eacute;rdidas multimillonarias. Los cient&iacute;ficos temen que el hongo <em>Fusarium</em> llegue a Suram&eacute;rica, causando estragos en la producci&oacute;n de pl&aacute;tanos, que representa uno de los pilares econ&oacute;micos de diferentes pa&iacute;ses de esta regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al ser los pl&aacute;tanos Cavendish gen&eacute;ticamente id&eacute;nticos, cuando uno de los &aacute;rboles queda afectado por hongos, todos los dem&aacute;s a su alrededor caen a continuaci&oacute;n como si se tratara de un efecto domin&oacute;, ya que son igualmente vulnerables. El calentamiento global y las sequ&iacute;as tambi&eacute;n est&aacute;n afectando al cultivo de pl&aacute;tanos ya que este fruto necesita un clima moderado, con un aporte abundante de agua, para madurar. De seguir a este ritmo, el pl&aacute;tano podr&iacute;a convertirse en un alimento selecto. Por el momento no hay ninguna variedad alternativa que se presente como un candidato id&oacute;neo para sustituir al Cavendish. No obstante, los investigadores est&aacute;n estudiando diferentes estrategias para evitar su desaparici&oacute;n, como el cruce con otros tipos de pl&aacute;tanos no comerciales resistentes a enfermedades, la modificaci&oacute;n gen&eacute;tica para introducir genes de resistencia a hongos, la aplicaci&oacute;n de cuarentenas en cultivos afectados o incluso su destrucci&oacute;n antes de que las enfermedades se extiendan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cacao: un cultivo demasiado exigente</strong>
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;rbol del cacao (<em>Theobroma cacao</em>) es una planta que requiere exquisitas condiciones para su cultivo, t&iacute;picas de las selvas tropicales: humedad elevada y constante, suelo rico en nitr&oacute;geno y temperaturas moderadas a lo largo del a&ntilde;o. Debido a ello, las zonas del mundo en las que la producci&oacute;n del cacao es posible se limitan aquellas dentro de una estrecha franja tropical de 15-20 grados al norte y sur del Ecuador. Ghana y Costa de Marfil son, en la actualidad, los principales productores de este alimento usado para la fabricaci&oacute;n del chocolate. Sin embargo, este panorama podr&iacute;a cambiar considerablemente en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas debido&nbsp;al aumento progresivo de las temperaturas globales como consecuencia del cambio clim&aacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un mundo &quot;acalorado&quot; por los gases de efecto invernadero se presenta como un escenario difícil para la supervivencia del cacao. Las escasas zonas disponibles aptas para su cultivo aún podrían reducirse más"
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                Un mundo &quot;acalorado&quot; por los gases de efecto invernadero se presenta como un escenario difícil para la supervivencia del cacao. Las escasas zonas disponibles aptas para su cultivo aún podrían reducirse más                            </span>
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        Un mundo &ldquo;acalorado&rdquo; por los gases de efecto invernadero se presenta como un escenario dif&iacute;cil para la supervivencia del cacao. El mayor peligro no radica tanto en la elevaci&oacute;n de las temperaturas en s&iacute; mismas, sino en el incremento de la evaporaci&oacute;n del agua. Si las lluvias se mantienen o disminuyen (situaci&oacute;n que pronostican los investigadores en este campo), este aumento de la evaporaci&oacute;n llevar&iacute;a a una p&eacute;rdida de la humedad ambiental, tan necesaria para el cultivo de cacao. Las escasas zonas aptas para el cultivo de cacao podr&iacute;an reducirse a&uacute;n m&aacute;s a lo largo de este siglo y diferentes estudios anticipan un descenso considerable de la producci&oacute;n a partir de 2030 o 2050. Las plagas que atacan ocasionalmente a estos &aacute;rboles y la deforestaci&oacute;n complican a&uacute;n m&aacute;s el panorama para el cacao. Como posibles soluciones para este problema se propone el cultivo del cacao a mayor altitud (de 100-250 metros a 450-500 metros), la reforestaci&oacute;n para mantener o incrementar la superficie ocupada por junglas tropicales y la modificaci&oacute;n gen&eacute;tica de la planta del cacao para hacerla m&aacute;s resistente a plagas y condiciones de baja humedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A marrajo flaco, todo son pulgas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de los tiburones es especialmente delicada en la actualidad. En marzo de 2019, la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN) encontr&oacute;, tras un detallado estudio, que 17 especies de tiburones oce&aacute;nicos se encontraban en peligro de extinci&oacute;n debido, sobre todo, a la sobrepesca. Dentro de este grupo de tiburones en peligro destacaba uno sobre los dem&aacute;s: el marrajo com&uacute;n o tibur&oacute;n Mako (<em>Isurus oxyrinchus</em>), uno de los tiburones m&aacute;s consumidos en el mundo. Este tibur&oacute;n no solo llama la atenci&oacute;n por ser el animal acu&aacute;tico m&aacute;s veloz del mundo (puede alcanzar los 124 km por hora), sino porque su pesca por sus aletas o su carne para consumo humano se sigue realizando sin l&iacute;mites internacionales. La poblaci&oacute;n de este escualo se ha reducido un 60% solo en el Atl&aacute;ntico Norte en los &uacute;ltimos 75 a&ntilde;os. Espa&ntilde;a se encuentra a la cabeza en Europa en las capturas del tibur&oacute;n Mako y, por el momento, los pescadores solo tienen que salvar tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos y costes adicionales para su pesca.
    </p><p class="article-text">
        El marrajo, como otros tiburones, presenta una baja tasa de reproducci&oacute;n (peque&ntilde;as camadas) y una madurez sexual muy tard&iacute;a. Las hembras, por ejemplo, alcanzan la madurez sexual entre los 15 y los 18 a&ntilde;os. Esto implica que cualquier disminuci&oacute;n en su poblaci&oacute;n requiera de un largo proceso para su recuperaci&oacute;n. De hecho, a&uacute;n tomando estrictas medidas para controlar su pesca, los cient&iacute;ficos se&ntilde;alan fechas muy lejanas para restablecer su poblaci&oacute;n en el Atl&aacute;ntico Norte. Por ejemplo, si se restringiera su pesca a 300 toneladas o menos al a&ntilde;o a partir de 2020, habr&iacute;a un 60% de probabilidades de recuperar su poblaci&oacute;n en los pr&oacute;ximos 50 a&ntilde;os. La situaci&oacute;n de la especie es tan grave que algunas voces se&ntilde;alan que puede que ni el comercio sostenible sea posible, mientras la sobrepesca se sigue produciendo en estos momentos. Otros c&aacute;lculos se&ntilde;alan que a&uacute;n abandonando totalmente la pesca del tibur&oacute;n Mako, su poblaci&oacute;n seguir&iacute;a disminuyendo hasta el a&ntilde;o 2035.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de 2019 tuvo lugar en Ginebra la Conferencia CITES (Convenci&oacute;n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) en la que se decidi&oacute; incluir al marrajo en el Ap&eacute;ndice II, lo que implica que esta especie no puede comercializarse a no ser que se demuestre que su pesca no amenaza sus posibilidades de supervivencia. Este tratado tiene gran importancia a la hora de regular el comercio internacional de vida salvaje. No obstante, pese a esta decisi&oacute;n, a fecha de noviembre los barcos pesqueros continuaban capturando marrajos sin control, sabiendo que se les exigir&aacute; pronto que demuestren que sus capturas provienen de pesca sostenible y legal para su exportaci&oacute;n. A lo largo de dicho mes se esperaba que la reuni&oacute;n de la Comisi&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de los Atunes Atl&aacute;nticos (ICCAT), una organizaci&oacute;n compuesta por 52 pa&iacute;ses, imponga m&aacute;s restricciones a la pesca de tiburones y, en particular, del marrajo. As&iacute; pues, seg&uacute;n las decisiones pol&iacute;ticas pesqueras que se tomen pr&oacute;ximamente sobre el marrajo se plantean dos posibles escenarios en las siguientes d&eacute;cadas: o el marrajo va a ser escaso en las pescader&iacute;as o sencillamente desaparece de ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Samper]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alimentos-peligro-extincion_130_6111127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2020 20:11:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alimentos en peligro de extinción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Alimentos,Alimentación,Salud,Cacao]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez milenios expulsados del paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/diez-milenios-expulsados-paraiso_130_6110951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7645f036-baaf-46e4-9463-df1b08b9f963_16-9-aspect-ratio_default_1000789.jpg" width="2048" height="1152" alt="Diez milenios expulsados del paraíso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin el descubrimiento del pan nunca habríamos llegado a la Luna, pero en el proceso nuestra especie pagó un precio muy alto. Hoy mueren más personas en el planeta por sobrepeso que por hambre</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        En la mitolog&iacute;a china, la humanidad estaba al borde de la extinci&oacute;n tras una gran inundaci&oacute;n, y ya no encontraban animales que cazar. La diosa Guan Yin se apiad&oacute; de los humanos y dej&oacute; que la leche de sus pechos cayera sobre unas plantas, que empezaron a dar granos de arroz. Al otro lado del mundo, los incas cre&iacute;an que en el principio las gentes viv&iacute;an como animales hasta que Inti, el dios del sol, mand&oacute; a sus hijos, Manco Capac y Mama Ocllo (que tambi&eacute;n eran pareja), para que les ense&ntilde;aran a cultivar ma&iacute;z y patatas en el valle de Cuzco.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas cosmolog&iacute;as agr&iacute;colas. Para la civilizaci&oacute;n de Sumer, en el actual Irak, el dios del cielo Anu, despu&eacute;s de crear el universo, se olvid&oacute; de facilitar comida a los humanos, que se alimentaban de hierba y agua. As&iacute; que cre&oacute; a los dioses de las cosechas y el ganado, pero a cambio de estos dones, la gente adquiri&oacute; la obligaci&oacute;n de producir grandes cantidades de comida, para as&iacute; poder dar a los insaciables dioses una parte como ofrenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el G&eacute;nesis b&iacute;blico estos mitos toman un tinte mucho m&aacute;s sombr&iacute;o. Adan y Eva viv&iacute;an desnudos y en armon&iacute;a con la naturaleza, que les prove&iacute;a de todo lo que necesitaban. Todo cambia cuando ofenden a dios con &iquest;idolatr&iacute;a? &iquest;Blasfemia? &iquest;Maldad? Nada de eso. El pecado original es el conocimiento. La fruta prohibida les sac&oacute; de la inocencia y del jard&iacute;n nudista en el que viv&iacute;an, y fueron condenados a trabajar de sol a sol para ganar el pan (s&iacute;, el pan) con el sudor de su frente.
    </p><p class="article-text">
        La similitud entre estos mitos y leyendas hablan de una parte convulsa de la historia de nuestra especie, un acontecimiento singular que dej&oacute; una huella muy profunda. En diferentes &eacute;pocas y lugares del planeta, los seres humanos dejaron poco a poco de ser n&oacute;madas cazadores recolectores y se quedaron atados a un lugar, plantando semillas en la tierra y esperando pacientemente a que germinaran, almacenando el grano para sobrevivir en invierno y domesticando animales. El resultado final fue mayor seguridad alimentaria. A cambio, perdimos el para&iacute;so.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros restos que dan testimonio de la recolecci&oacute;n de trigo y cebada silvestres se han encontrado junto al mar de Galilea y datan de hace 23.000 a&ntilde;os. Los primeros asentamientos permanentes conocidos son de la cultura Nantufiense, hace 14.000 a&ntilde;os, en la actual Cisjordania. No muy lejos se descubrieron las primeras pruebas dispersas del cultivo de cereales hace 10.700 a&ntilde;os. A partir de ese momento, la superficie cultivada y la poblaci&oacute;n humana se multiplican r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero el cambio no se reduce a los valles f&eacute;rtiles de Oriente Medio. La agricultura aparece en distintos lugares y &eacute;pocas sin conexi&oacute;n entre s&iacute;, y con cereales diferentes como protagonistas. En China, el arroz comienza a cultivarse alrededor del 7.500 a.e.c., mientras que los indicios del cultivo del ma&iacute;z en Sudam&eacute;rica datan del 3.500 a.e.c (antes de la era com&uacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Los humanos son anat&oacute;micamente exactos a nosotros desde hace 150.000 a&ntilde;os. &iquest;Por qu&eacute; ocurri&oacute; el cambio tan recientemente y no antes? Y, sobre todo, &iquest;por qu&eacute; ocurri&oacute;? La explicaci&oacute;n tradicional es que la agricultura y la ganader&iacute;a ofrecieron mayores rendimientos y, por tanto, mejores posibilidades de supervivencia. Pero estudios recientes han comprobado que este no fue el caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un mal negocio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque hubo un aumento de la poblaci&oacute;n, los primeros agricultores eran m&aacute;s peque&ntilde;os y ten&iacute;an peor salud que los cazadores recolectores, as&iacute; como problemas dentales que indican desnutrici&oacute;n. Los griegos y turcos actuales todav&iacute;a no han recuperado la estatura de sus ancestros paleol&iacute;ticos. Adem&aacute;s, la maldici&oacute;n b&iacute;blica sobre el pan y el sudor de la frente es literal: la agricultura produce m&aacute;s rendimiento por hect&aacute;rea, pero no por hora trabajada. Los cazadores recolectores que a&uacute;n subsisten en la actualidad, como los bosquimanos Kung o los Hadza, necesitan trabajar tan solo unas diez horas a la semana. Al menos al principio, el paso a la agricultura fue un mal negocio.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos se convirtieron sin saberlo en ingenieros gen&eacute;ticos. En los cereales silvestres los granos son peque&ntilde;os y se caen al madurar, lo cual los vuelve inservibles para el consumo, mientras que en las variedades domesticadas son mucho m&aacute;s grandes, se quedan unidos al tallo y es necesario separarlos mec&aacute;nicamente. Estos cambios y otros fueron producidos por los humanos, que eleg&iacute;an estos ejemplares para facilitar la recolecci&oacute;n y el almacenamiento, contribuyendo a que se extendieran. Como ejemplo, al lado de su antecesor silvestre, el ma&iacute;z domesticado desde hace milenios es un monstruo, un mutante incapaz de reproducirse por s&iacute; solo. Lo mismo ocurre con el trigo o el arroz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue por el cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos actuales, este proceso de selecci&oacute;n artificial necesita solo 200 a&ntilde;os para completarse, y dar lugar a variedades con suficiente rendimiento. Sin embargo, la transici&oacute;n hacia la agricultura se prolong&oacute; a lo largo de milenios. La explicaci&oacute;n m&aacute;s plausible es que m&aacute;s que un cambio tecnol&oacute;gico, la evoluci&oacute;n hacia la agricultura fue social y econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales factores podr&iacute;a haber sido el cambio clim&aacute;tico. El periodo glacial de Dryas reciente, que empez&oacute; hace 12.700 a&ntilde;os y dur&oacute; m&aacute;s de mil a&ntilde;os, habr&iacute;a hecho la agricultura una opci&oacute;n aceptable antes de morir de inanici&oacute;n por el fr&iacute;o, pero esta explicaci&oacute;n no da todas las claves. Otro factor es el sedentarismo. Los grupos humanos que encontraban un lugar con comida y agua abundante, como por ejemplo a orillas de un r&iacute;o, no ten&iacute;an tanta necesidad de moverse, y la adopci&oacute;n del cultivo se hac&iacute;a m&aacute;s probable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una teor&iacute;a que toma fuerza es el descubrimiento del alcohol. Varios te&oacute;ricos insisten en que la producci&oacute;n de cerveza fue el verdadero motivo de esta transici&oacute;n. Hasta hace poco no hab&iacute;a demasiadas pruebas al respecto, pero el descubrimiento de restos de un <em>lagar</em> de hace 13.000 a&ntilde;os en el actual Israel deja pocas dudas. Dos milenios antes de que llegaran los cultivos, alguien estaba fabricando cerveza fermentando trigo y cebada.
    </p><p class="article-text">
        Los datos apuntan a que agricultores y ganaderos convivieron con los cazadores recolectores durante siglos, y hubo un constante flujo entre ambos modos de vida que todav&iacute;a puede observarse en grupos como los khoisan, en el continente africano. Los san eran cazadores recolectores y los khoikhoi agricultores y ganaderos. Hace dos milenios se encontraron compitiendo por el mismo territorio. Su idioma lleno de chasquidos y el an&aacute;lisis de sus genes indican que los San no fueron desplazados y eliminados, sino que ambos grupos se mezclaron para dar lugar a la etnia khoisan actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento de nuestra historia, la agricultura se convirti&oacute; en una trampa. Al eliminar el nomadismo los agricultores pudieron tener m&aacute;s hijos, que tambi&eacute;n necesitaban como mano de obra para cultivar. Pero eso no les impidi&oacute; seguir explotando los recursos naturales de caza y plantas silvestres a su alrededor, ejerciendo presi&oacute;n sobre las poblaciones de cazadores recolectores que no tendr&iacute;an m&aacute;s remedio que emigrar o asimilarse a las nuevas pr&aacute;cticas. Poco a poco, al aumentar la dependencia de los cultivos para subsistir, las poblaciones llegaron a un punto de no retorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Caries y aterosclerosis</strong>
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Jared Diamond habla del paso a la agricultura como &ldquo;el peor error de la historia de la humanidad&rdquo;. Los simples cazadores recolectores del paleol&iacute;tico ten&iacute;an tiempo para el arte, como atestiguan las pinturas rupestres, un lujo inalcanzable para un campesino. La comida rica en carbohidratos trajo la caries y la aterosclerosis.
    </p><p class="article-text">
        De consumir cientos de especies diferentes de plantas y animales se pas&oacute; a unas pocas docenas, empobreciendo nuestra flora intestinal y dando lugar a carencias de prote&iacute;nas, vitaminas y minerales. Una sociedad igualitaria basada en la cooperaci&oacute;n y el reparto de los recursos fue sustituida por la propiedad privada, la opresi&oacute;n de la mujer, la acumulaci&oacute;n de riqueza y la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Sin el descubrimiento del pan nunca habr&iacute;amos llegado a la Luna, pero en el proceso nuestra especie pag&oacute; un precio muy alto. Hoy mueren m&aacute;s personas en el planeta por sobrepeso que por hambre. En nuestra memoria colectiva, el para&iacute;so sigue perdido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/diez-milenios-expulsados-paraiso_130_6110951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2020 20:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez milenios expulsados del paraíso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Cultivos,Alimentación,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin lácteos, cereales y verduras: así sobrevivieron los humanos durante sus dos primeros millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/lacteos-cereales-verduras-sobrevivieron-humanos-durante-primeros-millones-anos_130_6110878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b72ac51-565a-4066-9101-ab5a24e508fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin lácteos, cereales y verduras: así sobrevivieron los humanos durante sus dos primeros millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La formación de las sabanas en África significó el final de los recursos en forma de plantas y frutos durante todo el año. Los Homo empezaron a comer carne, pero de manera ocasional y a través del carroñeo</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dime lo que comes y te dir&eacute; qui&eacute;n eres&rdquo;. Cuando el jurista franc&eacute;s Jean Anthelme Brillat-Savarin public&oacute; esta frase en el que se considera el primer tratado de la gastronom&iacute;a, seguramente no pensaba en las tribus diet&eacute;ticas de la actualidad, que van desde los que rechazan el consumo de alimentos de origen animal hasta los que claman por una vuelta a la alimentaci&oacute;n de sus ancestros. Sin embargo, aunque los cambios en la alimentaci&oacute;n han sido una constante a lo largo de la historia, la realidad es que durante la mayor parte de la existencia humana dichos cambios no fueron una elecci&oacute;n, sino el &uacute;nico camino hacia la supervivencia. Aunque fue en los tiempos de Brillat-Savarin, tras la revoluci&oacute;n francesa, cuando la gastronom&iacute;a se populariz&oacute; y se extendi&oacute; por Europa, los grandes cambios en la dieta que marcaron el devenir de la humanidad como especie comenzaron millones de a&ntilde;os antes, en una &eacute;poca en la que a&uacute;n no se hab&iacute;an desarrollado ni la agricultura ni la ganader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estos cambios, explica a eldiario.es Ana Bel&eacute;n Mar&iacute;n, responsable del grupo de evoluci&oacute;n humana y adaptaciones ecol&oacute;gicas del Instituto de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, &ldquo;son lo que nos permitieron sobrevivir como especie, ya que si no comemos no hay ni adaptaci&oacute;n, ni evoluci&oacute;n, ni supervivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la llegada de los primeros humanos, explica Mar&iacute;n, &ldquo;los hom&iacute;nidos que exist&iacute;an ten&iacute;an una dieta muy similar a la de los chimpanc&eacute;s actuales, donde primaba el componente vegetal&rdquo;, b&aacute;sicamente frutos, hojas, insectos e incluso algunas ra&iacute;ces. Este tipo de alimentaci&oacute;n acompa&ntilde;&oacute; a la especie humana durante gran parte de su evoluci&oacute;n, sin embargo, una serie de cambios obligaron a los miembros del g&eacute;nero <em>Homo</em> a introducir nuevos alimentos y abandonar la dieta vegetariana para convertirse en omn&iacute;voros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El primer gran cambio evolutivo en la dieta humana fue la incorporaci&oacute;n de la carne y la grasa de grandes animales, que ocurri&oacute; hace unos 2,5 millones de a&ntilde;os&rdquo;, explica Mar&iacute;n. &ldquo;No habr&iacute;amos llegado como especie a donde estamos sin la inclusi&oacute;n de la carne, porque aporta una serie de calor&iacute;as, amino&aacute;cidos y otros nutrientes que no pueden aportar los recursos vegetales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La maquinaria humana y su combustible</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras preguntas que surgen es por qu&eacute; los primeros humanos se vieron obligados a comer carne, y para responderla hay que atender a &ldquo;dos factores importantes&rdquo;, seg&uacute;n la responsable del grupo de paleofisiolog&iacute;a y ecolog&iacute;a humana del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana, Ana Mateos. Por un lado, &ldquo;la evoluci&oacute;n fisiol&oacute;gica de los humanos, es decir los cambios en nuestra maquinaria&rdquo;, y, por el otro, &ldquo;los recursos que ofrec&iacute;a el entorno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la evoluci&oacute;n del cuerpo, &ldquo;los humanos hemos ido incorporando alimentos de origen animal, que son de alto aporte cal&oacute;rico, porque nuestro cerebro y nuestro cuerpo lo necesitaban&rdquo;, explica Mateos. &ldquo;El cuerpo y el cerebro de los distintos <em>Homo</em> ha ido creciendo y esto, a nivel metab&oacute;lico, requiere una contribuci&oacute;n energ&eacute;tica importante&rdquo;, concluye esta investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este aumento facilit&oacute; el desarrollo de nuevas habilidades por parte de los humanos. &ldquo;Comer carne no nos hizo m&aacute;s inteligentes, pero hizo que desarroll&aacute;ramos unas capacidades que nos ayudaron a sobrevivir&rdquo;, afirma Mateos, especialmente en un entorno en el que se estaban produciendo importantes cambios ambientales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ese periodo, en &Aacute;frica se produjo un cambio clim&aacute;tico importante en el que se establecieron las sabanas, con lo que ya no hab&iacute;a recursos todo el a&ntilde;o y hubo que buscar alternativas&rdquo;, explica esta investigadora. Muchas de las especies de plantas que consum&iacute;an los hom&iacute;nidos se adaptaron a este cambio, generando espinas o produciendo frutos menos suculentos y m&aacute;s dif&iacute;ciles de masticar y digerir&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los animales pod&iacute;an proporcionar una fuente de calor&iacute;as abundante y continua durante todo el a&ntilde;o, pero para conseguirlos era necesario que los nuevos <em>Homo</em> tuvieran ciertas capacidades de improvisaci&oacute;n, lo que implicaba una mayor inteligencia. En definitiva, el incremento del tama&ntilde;o cerebral exigi&oacute; a los humanos introducir la carne en su dieta y para obtener este alimento hab&iacute;a que ser m&aacute;s inteligente.
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                    alt="Pese a comer carne, todavía no éramos &quot;cazadores&quot;"
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                Pese a comer carne, todavía no éramos &quot;cazadores&quot;                            </span>
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        <strong>La mejora de la caza y la llegada del fuego</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero, a pesar de comenzar a comer carne, a&uacute;n &ldquo;no &eacute;ramos cazadores&rdquo;, aclara Mar&iacute;n, ya que &ldquo;el consumo de carne era ocasional y a trav&eacute;s del carro&ntilde;eo, es decir de presas muertas por otros animales, ya que nosotros solo &eacute;ramos un agente secundario&rdquo;, as&iacute; que la proporci&oacute;n de carne en la dieta no pod&iacute;a ser muy elevada. Tuvieron que pasar varios miles de a&ntilde;os m&aacute;s para que otras especies del g&eacute;nero <em>Homo</em> refinaran sus herramientas y sus artes de caza, lo que ocurri&oacute; hace aproximadamente 400.000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tanto o m&aacute;s importante que el desarrollo de la caza, fue el siguiente gran salto en la historia de la alimentaci&oacute;n humana: el descubrimiento del fuego. &ldquo;El fuego permite que la comida sea m&aacute;s f&aacute;cil de digerir, menos t&oacute;xica, m&aacute;s sabrosa&hellip; y esto supuso un hito&rdquo;, afirma Mateos. A partir de ese momento, que se produjo hace aproximadamente medio mill&oacute;n de a&ntilde;os, los humanos empiezan a desarrollar distintas formas de procesar los alimentos, aunque no es hasta la llegada de los neandertales, hace unos 200.000 a&ntilde;os, cuando, seg&uacute;n Mateos, empieza &ldquo;la verdadera cocina de los humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos muchas evidencias arqueol&oacute;gicas que indican que los neandertales ten&iacute;an una dieta muy variada y que desarrollaron t&eacute;cnicas de caza bastante &oacute;ptimas&rdquo;, explica Mar&iacute;n, que dirige un proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n destinado a estudiar la extinci&oacute;n de los neandertales. Adem&aacute;s, gracias al desarrollo de t&eacute;cnicas cada vez m&aacute;s precisas se han podido desterrar algunas ideas err&oacute;neas que se ten&iacute;an sobre esta especie humana &ldquo;como que eran hombres rudos que solo com&iacute;an carne&rdquo;, asegura esta investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, con la llegada del <em>Homo sapiens</em>, llegaron tambi&eacute;n nuevos m&eacute;todos de procesamiento de los alimentos, como la desecaci&oacute;n, la congelaci&oacute;n o el ahumado e incluso la fermentaci&oacute;n de algunos productos. Adem&aacute;s, las nuevas poblaciones humanas tambi&eacute;n se convirtieron en mariscadores habituales y el consumo de moluscos supuso una importante fuente de prote&iacute;nas y de energ&iacute;a que diversific&oacute; a&uacute;n m&aacute;s las dietas de los humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;M&aacute;s carne o m&aacute;s vegetales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de los numerosos estudios, la realidad es que es muy dif&iacute;cil conocer de forma precisa las proporciones de los distintos alimentos que conformaban las dietas de los humanos. &ldquo;La mayor parte de las medidas son indirectas, a trav&eacute;s de la morfolog&iacute;a dental, del desgaste de las piezas, para saber si ten&iacute;an dieta dura o blanda, o mediante el sarro acumulado&rdquo;, explica Mar&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es particularmente dif&iacute;cil obtener datos sobre los alimentos de origen vegetal, ya que los restos animales se preservan con m&aacute;s facilidad, lo que provoc&oacute; que muchos investigadores dieran m&aacute;s importancia a la carne y despreciaran el consumo de otro tipo de recursos. En este sentido, un art&iacute;culo publicado en el <em>Nutrion Bulletin</em> a principios de este siglo, concluy&oacute; que &ldquo;el conocimiento de las proporciones relativas de los alimentos de origen animal y vegetal en las dietas de los primeros seres humanos es circunstancial, incompleto y discutible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas t&eacute;cnicas, sin embargo, permiten analizar con mayor precisi&oacute;n los restos dentales para saber el tipo de dieta que segu&iacute;an los humanos del pasado y &ldquo;si no hay restos, podemos reconstruir el ambiente en el que viv&iacute;an y ver qu&eacute; recursos hab&iacute;a a su alrededor&rdquo;, explica Mateos. &ldquo;Los insectos o las larvas, por ejemplo, apenas fosilizan, pero sabemos que los chimpanc&eacute;s los comen a menudo y que suponen para ellos una fuente habitual de prote&iacute;nas y de grasa, con lo que lo normal es que los humanos tambi&eacute;n hubieran aprovechado ese recurso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a esto hay que a&ntilde;adir la diversidad geogr&aacute;fica que exist&iacute;a entre los distintos grupos de humanos que se hab&iacute;an extendido por el planeta, por lo que Mateos asegura que &ldquo;no se puede afirmar que exista una paleodieta en particular, sino varias, porque cada grupo humano viv&iacute;a en un contexto geogr&aacute;fico y ecol&oacute;gico diferente, con recursos diferentes&rdquo;.
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                    alt="Los primeros &quot;Homos&quot; solo comían la carne que le dejaban los otros animales. En la imagen, la cova dels Cavalls de Valltorta, en Castellón"
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            <span class="title">
                Los primeros &quot;Homos&quot; solo comían la carne que le dejaban los otros animales. En la imagen, la cova dels Cavalls de Valltorta, en Castellón                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La Paleodieta moderna</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esta diversidad y de la complejidad a la ahora de determinar la dieta de los primeros humanos, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha popularizado lo que se conoce como Paleodieta, un r&eacute;gimen alimentario que parte de la idea de que el ser humano solo se ha adaptado a los alimentos que comi&oacute; durante los dos millones de a&ntilde;os que precedieron al surgimiento de la agricultura y la ganader&iacute;a, hace aproximadamente 10.000 a&ntilde;os, por lo que rechaza productos como los cereales, los l&aacute;cteos o, m&aacute;s recientemente, los productos procesados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque este movimiento parte de algunos datos ciertos, la mayor&iacute;a de los investigadores que han estudiado la dieta humana durante el paleol&iacute;tico se muestran cr&iacute;ticos por su excesiva simplificaci&oacute;n. &ldquo;No tiene sentido comparar los alimentos que surgen a partir de la revoluci&oacute;n neol&iacute;tica, como los cereales, los l&aacute;cteos o los animales domesticados, con los ultraprocesados que han surgido en los &uacute;ltimos 50 &oacute; 60 a&ntilde;os&rdquo;, afirma Mar&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre las afirmaciones m&aacute;s comunes que hacen los que defienden la paleodieta es que somos los &uacute;nicos mam&iacute;feros que consumimos leche en edad adulta, algo que los primeros humanos no pod&iacute;an hacer. Sin embargo, Mar&iacute;n afirma que &ldquo;a pesar de que hace 10.000 a&ntilde;os los humanos no eran tolerantes a la lactosa, ahora estamos adaptados a consumir l&aacute;cteos, igual que nuestros intestinos se adaptaron al consumo de carne&rdquo;. La realidad, afirma esta especialista, es que &ldquo;gen&eacute;ticamente hemos ido evolucionando y adapt&aacute;ndonos al medio en el que hemos ido viviendo en cada periodo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mateos tambi&eacute;n coincide con la cr&iacute;tica de Mar&iacute;n, a&ntilde;adiendo que &ldquo;no se puede extraer solo una visi&oacute;n parcial del pasado para hacer una generalizaci&oacute;n de lo que ser&iacute;a deseable en la actualidad&rdquo; y recuerda que &ldquo;como <em>sapiens</em>, nuestro genoma ya contiene esos cambios y adaptaciones&rdquo;. Adem&aacute;s, Mateos se&ntilde;ala que &ldquo;la evoluci&oacute;n del g&eacute;nero <em>Homo</em> es un proceso que no ha acabado&rdquo; y advierte de que &ldquo;eliminar de nuestra alimentaci&oacute;n ciertos nutrientes probablemente tendr&aacute; sus repercusiones en el futuro. La evoluci&oacute;n dir&aacute; &mdash;concluye esa investigadora&mdash; qui&eacute;n ten&iacute;a raz&oacute;n&rdquo;.<strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teguayco Pinto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/lacteos-cereales-verduras-sobrevivieron-humanos-durante-primeros-millones-anos_130_6110878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2020 18:19:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin lácteos, cereales y verduras: así sobrevivieron los humanos durante sus dos primeros millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El negocio de la comida: azúcar, grasa y sal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/negocio-comida-azucar-grasa-sal_130_6111029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d6b26ee-bb35-49d7-90cc-02412cb61793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El negocio de la comida: azúcar, grasa y sal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La industria alimentaria ha encontrado la combinación exacta de estos tres ingredientes para elaborar el ultraprocesado perfecto, que provoca el "punto de felicidad" en el consumidor</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Az&uacute;car, grasa y sal. Tres palabras que se tarda muy poco en decir, baratas de obtener, f&aacute;ciles de mezclar pero que suponen un alto precio en nuestra salud.
    </p><p class="article-text">
        La idea principal no era da&ntilde;ar al consumidor sino el vender sus productos, de eso no hay ninguna duda. Pero persiguiendo ese objetivo &ldquo;l&oacute;gico&rdquo; de ganar dinero, como cualquier empresa, se olvidaron de tener en cuenta el prop&oacute;sito del apellido de esta industria: alimentaria. No solo tienen que ser rentables, sino que deben conservar la salud de los consumidores y, con esta saturaci&oacute;n de ingredientes en los alimentos, lo que han conseguido es que la obesidad se haya convertido en una epidemia que es necesario atajar antes de que se sea tarde. Esperemos que no lo sea ya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el 'bliss point'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino <em>bliss point</em> fue creado por el psicof&iacute;sico Howard Moskowitz para referirse a la cantidad de az&uacute;car, sal o grasa (o de los tres juntos) que optimiza el sabor de un producto.
    </p><p class="article-text">
        Desde la industria alimentaria se ha encontrado esta combinaci&oacute;n para elaborar el ultraprocesado perfecto. Con &eacute;l, el consumidor llegar&aacute; al <em>bliss point</em>, ese punto que se ha identificado como &ldquo;punto de felicidad&rdquo; (bienestar ficticio). Esa sensaci&oacute;n que nos har&aacute; recurrir a ella una y otra vez, aunque sepamos que no es en absoluto provocada por un producto saludable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La industria no cambia por varios motivos. Uno de ellos es que si disminuye la cantidad de algún ingrediente, el &#039;bliss point&#039; que tanto le ha costado conseguir se habrá perdido y el negocio estará en peligro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Conseguir la cantidad justa de sal, az&uacute;car o grasa con la que no nos cansamos de comer y necesitamos acudir una y otra vez a por m&aacute;s tambi&eacute;n tiene su dificultad. La industria alimentaria invierte gran cantidad de recursos (econ&oacute;micos y humanos) en encontrar el producto (porque esto es un producto, no un alimento) que el consumidor no pueda dejar de comer (y comprar).
    </p><p class="article-text">
        La grasa proporciona una textura suave a alimentos como las galletas. La sal potencia el sabor, es muy barata. Adem&aacute;s, si se oferta, por ejemplo, un <em>snack</em> salado con un refresco se conseguir&aacute; que la sal y el az&uacute;car formen un t&aacute;ndem que no es en absoluto recomendable.
    </p><p class="article-text">
        El az&uacute;car, igual que la sal, consigue aumentar la vida &uacute;til del producto. Ambos son conservantes. Adem&aacute;s, el az&uacute;car activa circuitos de placer en nuestro cerebro. Los estudios de estas combinaciones se prueban con consumidores antes de acceder al mercado. Cuando se da con la cantidad exacta, el &eacute;xito de repetici&oacute;n en la compra est&aacute; asegurado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; nos ocurre al alcanzar el 'bliss point'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente se trata de productos que saturan nuestras papilas gustativas instant&aacute;neamente. Obtendremos una explosi&oacute;n de sabor que no encontramos en otros alimentos. Nunca la hab&iacute;amos necesitado, pero ahora ya no podemos vivir sin ella. Incluso en algunos casos en los que el consumo es muy elevado y continuado, se ha visto una reacci&oacute;n similar a un s&iacute;ndrome de abstinencia provocado por la necesidad de conseguir de nuevo ese punto de satisfacci&oacute;n comiendo estos productos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Los ultraprocesados se consumen rápido y son fáciles de tragar. Los envases &#039;piden&#039; que se agote el producto. Nuestra cabeza nunca sabrá concretar cuándo hemos comido suficiente y al final habremos comido demasiado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no tiene el &uacute;nico inconveniente de consumir productos insanos, que ya por s&iacute; mismo es un problema, sino que, adem&aacute;s, dejaremos de consumir los que s&iacute; son correctos porque necesitamos encontrar aquella sensaci&oacute;n que nos hizo &ldquo;felices&rdquo; en otro momento. Y como no se encuentra en alimentos habituales, acudiremos una y otra vez a los ultraprocesados.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer que es un motivo suficientemente serio para justificar de d&oacute;nde viene esta epidemia de obesidad, pero no, no se queda aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;dispersi&oacute;n de densidad cal&oacute;rica&rdquo; favorece a&uacute;n m&aacute;s la necesidad de consumir estos alimentos cargados con sal, az&uacute;car y grasa. La dispersi&oacute;n de densidad cal&oacute;rica es la percepci&oacute;n de comer menos calor&iacute;as de las que estamos consumiendo. Los ultraprocesados se consumen muy r&aacute;pido: en un almuerzo, una merienda, una comida o cena &ldquo;r&aacute;pida&rdquo;&hellip; son f&aacute;ciles de tragar y no se mastica demasiado, adem&aacute;s se dan grandes bocados. Nuestra cabeza no ser&aacute; capaz de concretar cu&aacute;ndo hemos comido suficiente y se traduce en que habremos comido demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Que se consuman r&aacute;pido no implica que sean de peque&ntilde;o tama&ntilde;o, pero s&iacute; que estar&aacute;n envasados de forma que, hasta que no terminemos todo lo que est&aacute; en el envase, no dejaremos de comer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;por qu&eacute; los compramos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya hemos dado el primer mordisco a esa &ldquo;manzana envenenada&rdquo; (que no es una manzana, por m&aacute;s que est&eacute;n en el mismo establecimiento de venta), acudiremos una y otra vez a por ella. Pero antes de eso, la industria ha creado en el consumidor una necesidad previa sin que pruebe el producto. Todo ello gracias al <em>marketing</em>. Colores intensos, dibujos, promociones, publicidad y todo lo que se les ocurra para que se pruebe por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        No tienen duda de que, despu&eacute;s de la primera, vendr&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La clave: alejarnos de estos productos. No es tan sencillo. No se encuentran exclusivamente en los supermercados. Este <em>bliss point</em> se ha hecho fuerte en las grandes cadenas de restauraci&oacute;n. Y aqu&iacute; los factores que lo predisponen son much&iacute;simos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vamos con la idea de comer algo que ya sabemos que no es sano. Aunque veamos &ldquo;ensalada&rdquo; en los carteles, muy pocas personas la tienen como primera elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes cadenas de comida r&aacute;pida no tienen la misma decoraci&oacute;n de forma casual, sino que saben que nuestro cerebro est&aacute; m&aacute;s c&oacute;modo en lugares que ya conoce. Se reduce el estr&eacute;s que supone enfrentarse a algo nuevo. &iquest;Han estado de vacaciones alguna vez y han terminado comiendo alg&uacute;n d&iacute;a en alguno de estos establecimientos? No se culpe, es lo normal. Todo est&aacute; preparado para que repita.
    </p><p class="article-text">
        Los alimentos all&iacute; ofertados tienen la combinaci&oacute;n exacta que garantiza el &eacute;xito:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Gran cantidad de az&uacute;car, sal y grasa.</li>
                                    <li>Son escurridizos y tendremos que comerlos muy r&aacute;pido.</li>
                                    <li>Tienen el tama&ntilde;o que se seleccione unitariamente. Esto es garant&iacute;a de terminar con toda la comida que haya en la bandeja.</li>
                                    <li>Ofertan men&uacute;s completos, as&iacute; no es necesario pensar si necesitas o no m&aacute;s comida, directamente la tienes.</li>
                                    <li>A&ntilde;aden regalos o promociones por si no fuera suficiente con todo lo anterior.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto es realmente alarmante en el caso de los ni&ntilde;os. Utilizamos estos lugares para la celebraci&oacute;n de cumplea&ntilde;os o para premiarles por algo. Algunas de estas ocasiones parecen inevitables, pero otras no.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Intentemos fomentar que la comida insana no es un premio sino algo espor&aacute;dico. La cantidad de az&uacute;car, sal y grasa ya se encarga por s&iacute; mismo en crear la sensaci&oacute;n de bienestar que nos har&aacute; buscarla de nuevo.</li>
                                    <li>Eduquemos en que el verdadero sabor de los alimentos no debe saturar nuestras papilas gustativas.</li>
                                    <li>Compremos comida y no productos.</li>
                                    <li>Huyamos de los productos que necesitan promoci&oacute;n para venderse.</li>
                            </ul>
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                    alt="Actualmente, la alternativa está siendo sustituir azúcares por edulcorantes. Esta medida solventa parcialmente el problema ya que, pese a corregir el consumo de azúcar, no cambia el sabor dulce de los alimentos"
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            <span class="title">
                Actualmente, la alternativa está siendo sustituir azúcares por edulcorantes. Esta medida solventa parcialmente el problema ya que, pese a corregir el consumo de azúcar, no cambia el sabor dulce de los alimentos                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; la industria alimentaria no cambia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los motivos son variados. Uno de ellos es que, si disminuye la cantidad de alg&uacute;n ingrediente, el <em>bliss point</em> que tanto le ha costado conseguir se habr&aacute; perdido y no tendr&aacute;n garantizado que el consumidor vuelva de nuevo a comprar ese producto.
    </p><p class="article-text">
        Su negocio peligra, sin duda. Las pruebas realizadas en catas ciegas con consumidores revelan que, frente al producto inicial, una disminuci&oacute;n dr&aacute;stica de sal, az&uacute;car o grasa supone un rechazo por su parte.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. Con alg&uacute;n alimento como el pan ya se ha demostrado que una bajada gradual de sal no supone un rechazo en el consumidor, quiz&aacute; ser&iacute;a un punto de partida para comenzar con estos productos.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, la alternativa est&aacute; siendo sustituir az&uacute;car por edulcorantes. Es una medida que solo solventa parcialmente el problema ya que, pese a que s&iacute; es eficaz para reducir el consumo de az&uacute;car, no corrige la necesidad de sabor dulce en los alimentos. Por supuesto, los edulcorantes son aditivos seguros (como los dem&aacute;s), pero que algo no sea t&oacute;xico no significa que sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las grasas tambi&eacute;n se han tomado medidas sustituyendo grasas trans, las m&aacute;s nocivas, o eliminando el aceite de palma de muchos ultraprocesados. Esto se sustituye por otras grasas m&aacute;s saludables como aceite de girasol alto oleico o el aceite de oliva. No obstante, eliminar o sustituir un &uacute;nico ingrediente si la cantidad de az&uacute;car no disminuye har&aacute; que el producto sea igual de incorrecto, aunque hayan conseguido un buen reclamo para el consumidor que est&aacute; concienciado con el problema de la grasas. No en balde, durante a&ntilde;os se ha evitado el foco de la problem&aacute;tica del az&uacute;car centr&aacute;ndolo en las grasas, cuando en realidad deber&iacute;a haberse focalizado en reducir al m&aacute;ximo posible los tres ingredientes.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2019, Sanidad comunic&oacute; que hab&iacute;a firmado un acuerdo para reducir el 10% de az&uacute;car a&ntilde;adido, grasas saturadas y sal en sus productos junto con casi 400 empresas de la industria. Parec&iacute;a que comenzaba una buena iniciativa para reducir los &iacute;ndices de sobrepeso, modificando casi 4.000 referencias dentro de 13 grandes categor&iacute;as como boller&iacute;a, refrescos, helados, salsas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Algunas cadenas de restauraci&oacute;n se compromet&iacute;an a disminuir el tama&ntilde;o de los sobres de az&uacute;car o sal y reducir un 20% la oferta de platos precocinados fritos.
    </p><p class="article-text">
        Pero analizando poco a poco el acuerdo, la realidad es que esta reducci&oacute;n no se enfocaba a los alimentos que m&aacute;s lo necesitaban y tampoco era un 10%.
    </p><p class="article-text">
        Algunos productos para boller&iacute;a o galletas disminu&iacute;an &uacute;nicamente un 5% en grasas saturadas y az&uacute;car. En cambio, reduc&iacute;an un 18% el az&uacute;car a&ntilde;adido en salsas como la mayonesa. Reducir un 18% de un producto que ya no deber&iacute;a llevar az&uacute;car por s&iacute; mismo es decir bastante poco.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras en cuanto a la sal s&iacute; que son un poco m&aacute;s alentadoras, pero de todo punto insuficientes. El valor m&aacute;s alto se lo llevaban los derivados c&aacute;rnicos con un 16%, seguidas por las patatas fritas con casi un 14%.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego est&aacute; claro que la reducci&oacute;n es necesaria y podr&iacute;a ser eficaz si esto se llevara a cabo en el plan de un marco normativo donde fuera obligatoria la reducci&oacute;n paulatina de estos ingredientes, siendo estos valores el inicio de reducciones mayores.
    </p><p class="article-text">
        Pero no fue as&iacute;. De hecho, el acuerdo inicial que comenz&oacute; un a&ntilde;o antes preve&iacute;a que el n&uacute;mero de empresas comprometidas fueran unas 511. M&aacute;s de 100 se desmarcaron en ese a&ntilde;o de un plan que la industria ve&iacute;a ambicioso pero del todo insuficiente los dietistas-nutricionistas, que consideraban necesario unas medidas m&aacute;s estrictas y regulatorias.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Actualmente no existen medidas regulatorias en el az&uacute;car, pese a que los datos parecen revelar que son m&aacute;s que necesarias. En cuanto a la sal, ya existen medidas en el caso del pan. Adem&aacute;s, s&iacute; existe la opci&oacute;n de elaborar alimentos sin sal y, adem&aacute;s, indicarlo en la etiqueta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existir&aacute; un plan de reducci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las grasas trans, la Comisi&oacute;n Europea, modific&oacute; el Anexo III del Reglamento 1925/2006 sobre las grasas trans que no fueran de origen animal, limitando a un 2% la cantidad de este tipo de grasa en alimentos destinados al consumidor final.
    </p><p class="article-text">
        Este Reglamento publicado en abril de 2019 deber&aacute; hacerse patente en todos los productos en abril de 2021.
    </p><p class="article-text">
        Que la industria alimentaria sabe perfectamente los mecanismos para conseguir que no dejemos de consumir productos cargados de sal, az&uacute;car y grasas no es una novedad. Que el consumo desmesurado de productos con estos tres ingredientes es responsable del aumento del sobrepeso, enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo II tambi&eacute;n se sabe.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo existir&aacute; un plan de reducci&oacute;n de estos ingredientes? &iquest;Cu&aacute;ndo existir&aacute; una normativa con l&iacute;mites m&aacute;ximos en sus productos? &iquest;Cu&aacute;ndo se controlar&aacute; la publicidad y evitar&aacute;n los regalos de promoci&oacute;n para que los ni&ntilde;os no prioricen este tipo de productos&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute; que, de momento, no es posible saberlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma del Caño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/negocio-comida-azucar-grasa-sal_130_6111029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2020 20:41:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El negocio de la comida: azúcar, grasa y sal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Salud,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hambre es el motor de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/escolar/hambre-motor-historia_132_6110575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae41815d-7c19-4e9b-a851-d0d7711c938e_16-9-aspect-ratio_default_1000764.jpg" width="1215" height="683" alt="El hambre es el motor de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra alimentación no solo afecta a la salud, es también clave en la evolución de las civilizaciones</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Pocas decisiones individuales y aparentemente poco trascendentes han tenido tantas consecuencias. El ser humano es lo que come, dec&iacute;a el fil&oacute;sofo Ludwig Feuerbach. Y es incluso m&aacute;s que eso. Nuestra alimentaci&oacute;n no es solo uno de los factores que m&aacute;s afecta a nuestra salud, a nuestra esperanza de vida, a nuestro bienestar. Es tambi&eacute;n el vector clave en la evoluci&oacute;n de todas las civilizaciones, de nuestro linaje gen&eacute;tico y del planeta que habitamos. Sin los cambios en la alimentaci&oacute;n no se entiende nuestro pasado. Tampoco el futuro que nos espera.
    </p><p class="article-text">
        Cultura viene de agricultura: de cultivo. Porque en el c&oacute;mo nos alimentamos se explica gran parte de la historia. No es posible entender lo ocurrido en el &uacute;ltimo mill&oacute;n de a&ntilde;os en la Tierra sin comprender los cambios provocados por el instinto m&aacute;s primario de cualquier ser humano: saciar el hambre. Comer ha sido, en &uacute;ltima instancia, el verdadero motor de la historia. Fue el hambre la que nos baj&oacute; de los &aacute;rboles. Fue tambi&eacute;n el hambre la que probablemente nos expuls&oacute; del para&iacute;so de los cazadores recolectores y conden&oacute; a la inmensa mayor&iacute;a de nuestra especie a una vida peor: a ganarse el pan con el sudor de la frente.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; claro si fue el hombre el que domestic&oacute; el trigo o el trigo el que domestic&oacute; al hombre, como defiende el historiador Yuval Noah Harari. Con la llegada de la agricultura, el abandono del nomadismo, la poblaci&oacute;n humana se dispar&oacute; y tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica. No habr&iacute;amos alcanzado la Luna sin ese cambio. Pero en el camino pagamos un precio alt&iacute;simo: nuestra esperanza de vida se desplom&oacute; y miles de generaciones sufrieron despu&eacute;s una vida paup&eacute;rrima, la de un simio dise&ntilde;ado por la evoluci&oacute;n para trepar por los &aacute;rboles que fue esclavizado por el cultivo del cereal, obligado a trabajar de sol a sol y a romperse la espalda con una azada por los siglos de los siglos. Fue, en palabras del antrop&oacute;logo Jared Diamond, &ldquo;el peor error de la historia de la humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la agricultura y la ganader&iacute;a tambi&eacute;n surgieron varios de los grandes males de la historia. Las enfermedades m&aacute;s mortales, herederas directas de la ganader&iacute;a, de donde salen la mayor parte de los g&eacute;rmenes. La dominaci&oacute;n de unos sobre otros, porque las clases sociales son la consecuencia indirecta de la especializaci&oacute;n en el trabajo que lleg&oacute; con la explosi&oacute;n de la agricultura. Ah&iacute; nacen tambi&eacute;n los imperios, la servidumbre, la esclavitud, las peores guerras.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que nos alimentamos contin&uacute;a transformando el planeta. Hoy la Tierra est&aacute; llegando a su l&iacute;mite y en la emergencia clim&aacute;tica nuestra alimentaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene una importante cuota de culpa. Consumimos emisiones contaminantes cuando compramos alimentos perecederos producidos a miles de kil&oacute;metros de distancia &ndash;las pi&ntilde;as frescas tra&iacute;das por avi&oacute;n desde Am&eacute;rica a Europa son, probablemente, el ejemplo m&aacute;s claro&ndash;. Tambi&eacute;n la carne est&aacute; en cuesti&oacute;n, por su responsabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero.
    </p><p class="article-text">
        Este <a href="https://l.eldiario.es/pack-verano-alimentacion-tecnologicas/?utm_source=post&amp;utm_campaign=pack-revistas&amp;utm_content=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo monogr&aacute;fico de elDiario.es</a> intenta dar respuesta al laberinto de la alimentaci&oacute;n, a las principales preguntas sobre uno de los temas clave para nuestro futuro. Porque somos lo que comemos, pero tambi&eacute;n seremos lo que comamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Escolar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/escolar/hambre-motor-historia_132_6110575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2020 20:31:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hambre es el motor de la historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Christina Economos, experta en nutrición: "La comida saludable puede ser rentable, solo se necesita visión de futuro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/christina-economos-experta-nutricion-comida-saludable-rentable-necesita-vision-futuro_128_6110736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f863378-4515-445b-9f34-d411e93ea32d_16-9-aspect-ratio_default_1000970.jpg" width="3524" height="1982" alt="Christina Economos, experta en nutrición: &quot;La comida saludable puede ser rentable, solo se necesita visión de futuro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta investigadora sostiene que sin un cambio sistémico que involucre a comunidades enteras no será posible prevenir la epidemia de obesidad infantil</p><p class="subtitle">Pack verano - Esta entrevista forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        Christina D. Economos es investigadora experta en nutrici&oacute;n y obesidad, sin embargo, su trabajo se centra m&aacute;s en las personas que en los nutrientes. Es profesora de Ciencias y Pol&iacute;ticas de la Nutrici&oacute;n de la universidad Tufts, en Boston, la &uacute;nica escuela de nutrici&oacute;n independiente en los Estados Unidos, y fundadora del programa de prevenci&oacute;n Obesity180, centrado en atacar el problema de la obesidad infantil no tanto con recetas, sino con cambios en el entorno social y familiar donde viven los ni&ntilde;os, especialmente los m&aacute;s desfavorecidos. Sostiene que sin un cambio sist&eacute;mico que involucre a comunidades enteras no ser&aacute; posible prevenir la epidemia de obesidad infantil en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tendemos a ser petulantes en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos porque no tenemos tanta obesidad, pero luego miramos las predicciones sobre el aumento en la obesidad infantil y se nos borra la sonrisa de la cara. Estados Unidos parece estar a la vanguardia de algo que en realidad es un problema global.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es absolutamente global, no solo en las naciones desarrolladas, sino tambi&eacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo que, aunque est&aacute;n detr&aacute;s de los EE UU y el Reino Unido, se est&aacute;n acercando a la misma tasa. Las predicciones son que en las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas, si no se toman medidas dr&aacute;sticas, veremos una epidemia de obesidad a nivel mundial tanto en los pa&iacute;ses desarrollados como en los pa&iacute;ses en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obesidad afecta sobre todo a pa&iacute;ses en desarrollo y a las personas de bajos ingresos en pa&iacute;ses ricos. &iquest;Ser pobre engorda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses en desarrollo lo ves tanto en poblaciones de altos como de bajos ingresos. Es complicado, pero sin duda un gran contribuyente es el consumo de alimentos altamente procesados. A medida que reemplazamos alimentos locales frescos, menos densos en calor&iacute;as, m&aacute;s ricos en nutrientes y fibra, con alimentos altamente procesados, altos en grasa, az&uacute;car y sal y muy densos en calor&iacute;as, consumimos m&aacute;s&nbsp;calor&iacute;as en menos tiempo. Los alimentos procesados y las dietas occidentales comienzan a extenderse por conveniencia, por la capacidad de hacerlos bastante baratos, por el hecho de que pueden tener una larga vida &uacute;til. Hay un mont&oacute;n de variables, pero vemos que el consumo de estos alimentos est&aacute; aumentando a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de la Gran Depresi&oacute;n y la Segunda Guerra Mundial, parec&iacute;a que EE UU estaba en una posici&oacute;n &uacute;nica para proporcionar alimentos saludables y asequibles a su poblaci&oacute;n. La comida se volvi&oacute; asequible, pero no saludable. &iquest;Qu&eacute; sali&oacute; mal y c&oacute;mo podr&iacute;a usarse eso como una advertencia para otros pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la b&uacute;squeda del desarrollo y la prosperidad econ&oacute;mica es algo compartido en todo el mundo. Tiene usted raz&oacute;n en que EE UU pudo avanzar en esa direcci&oacute;n antes que muchos pa&iacute;ses, pero con eso viene el deseo de mayor comodidad. En lugar de comprar alimentos frescos y pasar un par de horas preparando una comida, tomamos un atajo con alimentos que ya est&aacute;n preparados que satisfac&iacute;an a los padres y las personas que trabajaban. Tambi&eacute;n necesitamos alimentar a mucha gente en poco tiempo, y nuestras escuelas se volvieron mucho m&aacute;s eficientes en este sentido con alimentos procesados y envasados en lugar de cocinar desde cero. Todo eso se desplaz&oacute; despu&eacute;s al entorno laboral, y fue a expensas de los alimentos frescos. Los alimentos procesados se fabrican para ser muy sabrosos, y a menudo tienen m&aacute;s az&uacute;car, grasa y sal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La obesidad es absolutamente global. Se da en las naciones desarrolladas y en los países en desarrollo, que se están acercando a las tasas de EE UU. Si no tomamos medidas, la predicción es una epidemia mundial de obesidad en las próximas décadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay que agregar a eso la proliferaci&oacute;n de las bebidas azucaradas en la poblaci&oacute;n de todos los grupos de edad, que a&ntilde;aden calor&iacute;as innecesarias a la dieta. En lugares donde el agua del grifo no es segura, a menudo se consume una gran cantidad de bebidas azucaradas, altamente cal&oacute;ricas, desde zumos hasta bebidas energ&eacute;ticas. Puedes ver eso en muchos pa&iacute;ses en desarrollo cuando viajas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podr&iacute;amos decir entonces que estos son los dos factores principales en el desarrollo de la obesidad infantil: el consumo de bebidas azucaradas y el hecho de que la gente ya no cocina en casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En EE UU gastamos m&aacute;s del 50% de nuestros d&oacute;lares en comer fuera de casa. Los datos provienen de nuestro grupo de servicios de investigaci&oacute;n econ&oacute;mica. Ahora hay un gran esfuerzo para establecer restaurantes y alimentos que sean m&aacute;s saludables, pero ha comenzado hace poco, es un &aacute;rea de crecimiento del mercado. En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, principalmente han sido alimentos menos saludables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Su programa Obesity180 interviene en esas cosas cuando llega a una comunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajamos mucho con escuelas y restaurantes, que son dos &aacute;reas donde los ni&ntilde;os adquieren una gran cantidad de sus alimentos. En los EE UU, si eres un ni&ntilde;o de una familia de bajos ingresos, puedes recibir comidas gratis o de precio reducido en la escuela. Eso puede contribuir a la mitad de sus calor&iacute;as, y es un &aacute;rea realmente importante para asegurarse de que la ingesta diet&eacute;tica de esas comidas sea la mejor posible.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os consumen mucha comida fuera de casa en lo que llamamos el segmento de servicio r&aacute;pido como Burger King y McDonald&rsquo;s. Las familias comen con mayor frecuencia ese servicio r&aacute;pido porque es menos costoso, r&aacute;pido y altamente apetecible. Hemos trabajado mucho en los restaurantes, en el espacio escolar y en las escuelas preescolares para asegurarnos de que los ni&ntilde;os reciban alimentos saludables en esos entornos.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el entorno minorista, que consiste en comprar alimentos en las tiendas de comestibles y consumirlos en el hogar, pero esa es una elecci&oacute;n muy individual. Cuando entras en un supermercado, puedes comprar lo que quieras, pero te ves empujado por diferentes est&iacute;mulos, como las estanter&iacute;as al final de un pasillo. Podr&iacute;an tener productos saludables en lugar de productos no saludables, por ejemplo, o tambi&eacute;n cerca de la caja registradora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Son las empresas susceptibles a esos cambios? Porque probablemente querr&aacute;n maximizar las ganancias en lugar de ofrecer alimentos saludables.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo son, y hemos publicado algunos trabajos que demuestran que lo que es bueno para los ni&ntilde;os tambi&eacute;n puede ser bueno para los negocios. Hemos trabajado con diferentes cadenas de restaurantes que demuestran que cuando hacen que las comidas de los ni&ntilde;os sean m&aacute;s saludables, no pierden cuota de mercado sino que en realidad la ganan, porque los padres quieren opciones m&aacute;s saludables.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, tienen que tener buen sabor, buen aspecto y ser amigables para los ni&ntilde;os. Durante muchos a&ntilde;os, en los Estados Unidos el men&uacute; infantil han sido dos o tres alimentos como macarrones con queso, pizza y <em>nuggets</em> de pollo. Pero hemos trabajado con restaurantes que han probado comidas realmente innovadoras, y a los ni&ntilde;os les encantan. Requiere un poco m&aacute;s de esfuerzo y un poco m&aacute;s de costo, pero puedes recuperar ese dinero. Solo se necesita algo de innovaci&oacute;n y algunos propietarios con visi&oacute;n de futuro para hacerlo. La comida saludable puede ser rentable si se hace bien, es una tendencia creciente. Creo que con los <em>millennials</em> a cargo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, a medida que se conviertan en l&iacute;deres, se volver&aacute; cada vez m&aacute;s popular.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Los millennials se preocupan por el medio ambiente y piensan en términos más holísticos: salud, nutrición, cambio climático. No se preocupan solo por el contenido nutritivo, también por cómo se cultivó la comida y el impacto ambiental que tendrá</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Durante mucho tiempo, parec&iacute;a que la salud y los resultados econ&oacute;micos estaban enfrentados. Pero cuando tenemos en cuenta la carga de las enfermedades prevenibles en la sociedad, las cuentas ya no salen</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es, y perm&iacute;tanme agregar que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hay otra tendencia emergente muy importante, que es la sostenibilidad y la salud planetaria. La generaci&oacute;n que ahora tiene 20, 30 a&ntilde;os se preocupa mucho por el medio ambiente y est&aacute;n pensando en t&eacute;rminos m&aacute;s hol&iacute;sticos: salud, nutrici&oacute;n y cambio clim&aacute;tico. No solo est&aacute;n preocupados por el contenido de nutrientes, sino tambi&eacute;n por c&oacute;mo se cultiv&oacute; la comida y qu&eacute; tipo de impacto ambiental tendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los ni&ntilde;os parecen ser muy vulnerables a un entorno cada vez m&aacute;s competitivo y la presi&oacute;n por parte de los padres para que obtengan mejores resultados acad&eacute;micos, y terminan tan estresados como sus progenitores. &iquest;Esta presi&oacute;n psicol&oacute;gica tambi&eacute;n est&aacute; relacionada con los problemas de salud como la obesidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No soy experta en salud mental, pero s&eacute; bastante sobre los niveles de estr&eacute;s en los ni&ntilde;os porque los medimos en muchos de nuestros estudios. Y tiene usted toda la raz&oacute;n en que el estr&eacute;s tiene un impacto fisiol&oacute;gico, y para algunos ni&ntilde;os puede dar lugar a alteraciones en el sue&ntilde;o, alteraciones en la alimentaci&oacute;n o trastornos alimentarios. Por lo tanto, debemos tener mucho cuidado con la forma en que ejercemos como padres y pensar que una dieta saludable con mucha actividad f&iacute;sica y consumo de agua puede ayudar a contrarrestar parte del estr&eacute;s que sienten los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si permitimos que el estr&eacute;s provoque el consumo de alimentos altamente procesados y m&aacute;s tiempo frente a la pantalla, se convierte en una situaci&oacute;n poco saludable. Hay programas en los Estados Unidos en este momento para incorporar la gesti&oacute;n del estr&eacute;s en la escuela secundaria, reducir los deberes en casa y tratar de crear personas m&aacute;s completas. Creo que ha habido una enorme presi&oacute;n sobre los ni&ntilde;os peque&ntilde;os a una edad muy temprana, especialmente en los Estados Unidos, y estoy seguro de que tambi&eacute;n han visto eso en Espa&ntilde;a. En este momento hay cierta reacci&oacute;n y la gente se est&aacute; dando cuenta de que pasar diez horas diarias frente a la pantalla tiene consecuencias adversas en el sedentarismo, la depresi&oacute;n y el aislamiento social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas interesantes sobre su programa es que involucra a toda la comunidad. En Europa tenemos sistemas de salud estatales y la gente tiende a esperar que se encarguen de las cosas. &iquest;Se puede exportar el modelo cooperativo a otros pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, definitivamente. Hemos trabajado con algunos colegas en Australia y otros pa&iacute;ses que buscan este modelo de participaci&oacute;n y difusi&oacute;n, donde se busca impactar todos los microsistemas dentro de una comunidad para trabajar juntos. Se convierte en un enfoque hol&iacute;stico para los ni&ntilde;os que viven en esa comunidad, desde la atenci&oacute;n m&eacute;dica hasta el suministro de alimentos, el sistema educativo, la salud p&uacute;blica, etc. Hemos visto que tiene &eacute;xito en los Estados Unidos y definitivamente creemos que es exportable, tienes microsistemas similares en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De verdad cree podemos prevenir la epidemia de obesidad? Las predicciones son sombr&iacute;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo son, pero creo que s&iacute; podemos. Incluso en Estados Unidos, dos tercios de los ni&ntilde;os no tienen sobrepeso ni son obesos, as&iacute; que con seguridad hay una manera de prevenirlo. Tenemos que asegurarnos de que todos los ni&ntilde;os est&eacute;s rodeados de sistemas saludables. El problema es que a menudo los ni&ntilde;os m&aacute;s desfavorecidos est&aacute;n sujetos a entornos poco saludables mientras que los ni&ntilde;os m&aacute;s favorecidos est&aacute;n protegidos, hay mucha desigualdad. En EEUU, los ni&ntilde;os de bajos ingresos desarrollan sobrepeso, obesidad y otras afecciones cr&oacute;nicas, como el asma, por la exposici&oacute;n a una mala calidad del aire y, como mencion&oacute; usted anteriormente, experiencias infantiles adversas con entornos de estr&eacute;s t&oacute;xico. Ellos son los que soportan el peso de las enfermedades. Pero creo que podemos conseguir un entorno y unas pol&iacute;ticas saludables que sean equitativos para que todos los ni&ntilde;os puedan vivir una vida saludable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/christina-economos-experta-nutricion-comida-saludable-rentable-necesita-vision-futuro_128_6110736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2020 20:29:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Christina Economos, experta en nutrición: "La comida saludable puede ser rentable, solo se necesita visión de futuro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Alimentación,Comida,Salud,Obesidad]]></media:keywords>
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