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    <title><![CDATA[elDiario.es - Woke]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/woke/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Woke]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo woke después de lo woke]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/woke-despues-woke_129_12809386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3385e2bc-d8a8-421d-adc8-3a398eaf09a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo woke después de lo woke"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno que la derecha querría vivir, el que describe, es un pendulazo: el progresismo cultural sustituido por una nueva ola conservadora o directamente reaccionaria</p><p class="subtitle">Sally Rooney afirma que no puede publicar nuevos libros en Reino Unido por su apoyo a Palestine Action</p></div><p class="article-text">
        Titulo con una trampa. Escribiendo aqu&iacute; esta columna, en el contexto de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, estoy impl&iacute;citamente dando por v&aacute;lido que existe en Espa&ntilde;a algo bien recubierto e integrado en el concepto de lo <em>woke</em>, alguna cosa m&aacute;s que un fantasma. Hace poco prologu&eacute; el ensayo del fil&oacute;sofo estadounidense Ol&uacute;f&#7865;&#769;mi O. T&aacute;&iacute;w&ograve;, <em>La captura de las &eacute;lites, </em>que habla de c&oacute;mo las pol&iacute;ticas de la identidad fueron vaciadas de sentido y convertidas en un instrumento para el uso y aprovechamiento de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, capaces de convertir cualquier movimiento emancipador en una c&aacute;scara de s&iacute; mismo o en una camiseta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comenzaba ese pr&oacute;logo con una cita de Santiago Abascal: &ldquo;las ratas <em>woke </em>est&aacute;n saltando del barco&rdquo;. Parece que, cuando se dice algo as&iacute;, es autoevidente a qui&eacute;n se refiere Abascal: a los progres, particularmente en el &aacute;mbito cultural; al espectro de una izquierda progresista que se habr&iacute;a centrado demasiado en las identidades, en el feminismo o en lo <em>queer</em>. El fen&oacute;meno que la derecha querr&iacute;a vivir, el que describe, es un <em>pendulazo</em>: el progresismo cultural sustituido por una nueva ola conservadora o directamente reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <em>Woke</em>, en su traducci&oacute;n literal, con su origen en los movimientos antirracistas y en la frase &ldquo;estar despierto&rdquo;, ha sido asociado a una sensibilidad a flor de piel, a la cr&iacute;tica derechista que ver&iacute;a en la izquierda a unos &ldquo;ofendiditos&rdquo; movilizados sobre todo por lo pol&iacute;ticamente correcto, como cuando Jordan Peterson denunciaba las supuestas restricciones a su libertad de expresi&oacute;n en los campus universitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, en realidad, no ha habido una primac&iacute;a de las cuestiones culturales &mdash;seg&uacute;n a qui&eacute;n se pregunte, &ldquo;simb&oacute;licas&rdquo;, &ldquo;identitarias&rdquo;&mdash; por encima de preocupaciones de clase o econ&oacute;micas: la figura que en la pasada legislatura reuni&oacute; capital simb&oacute;lico para liderar despu&eacute;s la izquierda, Yolanda D&iacute;az, lo hizo con reformas que no ten&iacute;an que ver con lo identitario, sino con lo laboral y econ&oacute;mico. La actual sensaci&oacute;n de inmovilismo, frustraci&oacute;n o decepci&oacute;n con el Gobierno de coalici&oacute;n tiene m&aacute;s que ver con una aritm&eacute;tica parlamentaria imposible o la falta de acci&oacute;n concreta en cuestiones de vivienda que con que hayan de verdad abrazado una agenda <em>woke</em>: no ha habido apenas feminismo esta legislatura, de hecho. Lo m&aacute;s <em>woke</em> de lo cual se le podr&iacute;a acusar al Gobierno es de haber intentado sustituir su par&aacute;lisis legislativa por actos simb&oacute;licos vinculados, por ejemplo, a la memoria democr&aacute;tica, pero no es tan f&aacute;cil argumentar seriamente que los muertos en cunetas que arrastra la historia de nuestro pa&iacute;s son una distracci&oacute;n identitaria en vez de una herida abierta.
    </p><p class="article-text">
        No ha habido una &eacute;poca <em>woke</em>, pero s&iacute; que vivimos en un tiempo posterior a lo <em>woke</em>. Cuando se habla hoy de la cancelaci&oacute;n, se hace sin tener en cuenta que la cancelaci&oacute;n abre para muchos de los presuntamente cancelados una v&iacute;a estupenda con la cual entregarse a la derechizaci&oacute;n a marchas forzadas, convirti&eacute;ndose en los heraldos contra la nueva censura: curiosa, cuando hay lugares en el mundo en los cuales hay temas de los que de verdad no se puede hablar, como en pa&iacute;ses europeos abiertamente hasta hace poco del genocidio en Gaza, o cuando novelistas c&eacute;lebres como Sally Rooney <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sally-rooney-afirma-no-publicar-nuevos-libros-reino-unido-apoyo-palestine-action_1_12803151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncian que dudan sobre si podr&aacute;n publicar su obra pr&oacute;xima en Reino Unido</a> por c&oacute;mo se est&aacute; calificando a organizaciones de apoyo a Palestina &mdash;a las cuales ella dona&mdash; como organizaciones terroristas.
    </p><p class="article-text">
        Los cancelados ganan muchas veces una nueva vida despu&eacute;s de cancelados. Lo triste de muchos cancelados que antes de su cancelaci&oacute;n &mdash;por motivos muchas veces m&aacute;s que leg&iacute;timos&mdash; ten&iacute;an una obra brillante, a pesar de ser personas m&aacute;s bien oscuras, no es que despu&eacute;s nadie les vaya a producir nada o que no vayan a tener financiaci&oacute;n para volver a mundos art&iacute;sticos: lo triste es que esos nuevos cancelados se vuelven incapaces de crear obras que no est&eacute;n ensimismadas en su propia cancelaci&oacute;n, m&aacute;s mediocres de lo que nunca lo hab&iacute;an sido antes del ostracismo. Pero tambi&eacute;n ganan capital simb&oacute;lico en otros c&iacute;rculos, nuevos lectores y espectadores, su rebeld&iacute;a se revaloriza: un s&iacute;ntoma del tiempo posterior a lo <em>woke</em>, sin que lo <em>woke </em>haya reinado, es que ser cancelado cotiza al alza.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido pasa con todos los temas que en 2016, en los tiempos en los que todos reaccion&aacute;bamos intensamente al primer mandato de Trump, eran temas sensibles: ya no lo son ni las tendencias al orientalismo ni la exotizaci&oacute;n racista, suena a algo muy alejado cualquier conversaci&oacute;n sobre la apropiaci&oacute;n cultural, los esl&oacute;ganes pasados feministas se han convertido en discursos propicios para la imitaci&oacute;n. El exceso en la correcci&oacute;n discursiva, el tono de cura re&ntilde;idor, la parodia del dedito levantado: todo aquello ha acabado teniendo un efecto bumer&aacute;n pernicioso, m&aacute;s ahora que, de pronto, un ensayo oportunista dedicado a convertir a los hombres en las principales v&iacute;ctimas de 2025 y denunciar la malicia y perfidia de las mujeres que denuncian por violencia de g&eacute;nero se convierte en uno de los libros m&aacute;s triunfantes de los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se ha hablado de lo <em>woke </em>se ha hecho, muchas veces, para criticar que una parte de la izquierda se haya enamorado de la figura de la v&iacute;ctima; m&aacute;s que la discusi&oacute;n sobre lo <em>woke</em>, <em>post-woke </em>o lo <em>anti-woke</em>, quiz&aacute; lo interesante sea comprobar c&oacute;mo ahora quienes reprochaban el victimismo de los dem&aacute;s se enamoran de su propio rol de v&iacute;ctima, lo reivindican, nuevas v&iacute;ctimas encarnadas en hombres blancos burgueses heterosexuales, y construyen una pol&iacute;tica desde el resentimiento. Cuando la izquierda se ha <em>des-wokeizado</em>, signifique ese palabro lo que signifique, &iquest;no ser&aacute; la derecha la que se vuelve m&aacute;s <em>woke</em>, m&aacute;s victimista, sensible, ofendidita, a flor de piel? &iquest;No ser&aacute; hoy la derecha lo <em>woke </em>despu&eacute;s de lo <em>woke</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/woke-despues-woke_129_12809386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 21:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo woke después de lo woke]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Woke,Ultraderecha,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gente dice más barbaridades que nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gente-dice-barbaridades_129_12218653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d397e9-33cd-4f7c-ad17-8981a562f5ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2620y1007.jpg" width="1200" height="675" alt="La gente dice más barbaridades que nunca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La gente tiene más miedo que nunca a decir lo que piensa”, pero dice las barbaridades que piensa más que nunca</p><p class="subtitle">'El Hormiguero' dejó a Miguel Bosé explayarse con sus conspiranoias: “Hay un control social absoluto”</p></div><p class="article-text">
        En una notable alteraci&oacute;n de las leyes de la f&iacute;sica, est&aacute; ocurriendo que las personas &ldquo;con m&aacute;s miedo que nunca a decir lo que piensan&rdquo; dicen m&aacute;s que nunca lo que piensan en programas de prime time o en sus propios canales con cientos de miles de seguidores. De hecho, lo que piensan y dicen &mdash;aunque tengan m&aacute;s miedo que nunca a decirlo&mdash; goza siempre de una generosa repercusi&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/hormiguero-dejo-miguel-bose-explayarse-conspiranoias-hay-control-social-absoluto_1_12212420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Volvi&oacute; a ocurrir la semana pasada en &lsquo;El hormiguero&rsquo;</a> (el programa al que van m&aacute;s famosos a quejarse de que ya no pueden decir lo que piensan) con <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/miguel-bose/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Bos&eacute;</a>, que afirm&oacute; que hemos perdido las libertades de los a&ntilde;os 70 y 80, que ahora la gente tiene miedo a decir lo que piensa, no como en aquellas d&eacute;cadas gloriosas en las que hab&iacute;a plen&iacute;sima libertad de expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miguel Bos&eacute; no dijo nada original, esa cr&iacute;tica a la censura del <em>wokismo </em>es recurrente, pero sus palabras me hicieron pensar lo siguiente: Es muy probable que estemos en la &eacute;poca en la que la gente dice m&aacute;s barbaridades que nunca p&uacute;blicamente, pese a supuestamente tener m&aacute;s miedo que nunca a decir lo que piensan. No hay ni un solo d&iacute;a en el que ning&uacute;n representante p&uacute;blico, pol&iacute;tico, streamer, influencer, famoso, creador, l&iacute;der de opini&oacute;n, tertuliano o comentarista diga alguna barbaridad repugnante p&uacute;blicamente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongo algunos ejemplos recientes (la lista podr&iacute;a ser eterna): hace un par de semanas, el diputado balear de Vox, Sergio Rodr&iacute;guez, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/diputado-balear-vox-enaltece-triunfo-franco-feliz-dia-victoria-pleno-hemiciclo_1_12181519.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenz&oacute; su intervenci&oacute;n parlamentaria con un &ldquo;&iexcl;Feliz D&iacute;a de la victoria!&rdquo;</a>, en alusi&oacute;n al 1 de abril de 1939, fecha en la que se proclam&oacute; oficialmente el fin de la Guerra Civil y el inicio de la dictadura franquista. Tambi&eacute;n hace un par de semanas, el popular streamer WestCOL, uno de los participantes en la pr&oacute;xima velada de Ibai Llanos, dijo en su canal que &ldquo;La mujer est&aacute; acostumbrada a ser una mantenida. En el d&iacute;a del hombre, al hombre no le dan nada porque el hombre siempre es el que tiene dinero, el que mantiene y el que provee&rdquo;. Hace un par de meses, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, <a href="https://www.eldiario.es/asturias/alcalde-oviedo-pide-minutos-silencio-matan-hombres_1_12013079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acus&oacute; sin fundamento a un inmigrante de un crimen machista en Langreo</a> cometido por un vecino espa&ntilde;ol de la localidad. El entrenador de f&uacute;tbol Javi Poves lleva meses pase&aacute;ndose por plat&oacute;s y estudios en defensa del terraplanismo: &ldquo;Os enga&ntilde;an&rdquo;, sostiene. O el propio Miguel Bos&eacute;, alias &lsquo;El cancelado&rsquo;, sigue sumando entrevistas con discursos paranoicos y negacionistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vamos, no solo es que exista libertad de expresi&oacute;n, es que decir ese tipo de dislates goza de m&aacute;s atractivo que nunca porque la controversia, la pol&eacute;mica o la pretendida rebeld&iacute;a consiguen seducir a muchas personas. El exotismo de ir a contracorriente magnetiza. Es cierto que algunos famosos han sido cancelados, en el sentido de que sus palabras o acciones han tenido alg&uacute;n tipo de repercusi&oacute;n laboral (casi siempre temporal; un par de meses y aqu&iacute; no ha pasado nada). Pero es que tener la libertad de poder decir p&uacute;blicamente disparates racistas, sexistas, hom&oacute;fobos, conspiranoicos o anticient&iacute;ficos, conlleva tambi&eacute;n el reverso de la libertad de r&eacute;plica, la libertad para responder, contrarrestar o denunciar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sostener eso de que vivimos dominados por la histeria moralista <em>woke </em>o esgrimir la ausencia de una libertad de expresi&oacute;n perdida, tan solo deja entrever un deseo: el de poder decir barbaridades sin ninguna consecuencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gente-dice-barbaridades_129_12218653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 19:32:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gente dice más barbaridades que nunca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libertad,Libertad de expresión,Woke,Polémica,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Richard Sennet, sociólogo: "Todo eso de lo 'woke' es en realidad una bomba visceral que no solo se limita al sur de EEUU"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/richard-sennet-sociologo-woke-realidad-bomba-visceral-no-limita-sur-eeuu_128_12149594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38b3f574-7e8c-4499-80e6-2301b9f4bf42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Richard Sennet, sociólogo: &quot;Todo eso de lo &#039;woke&#039; es en realidad una bomba visceral que no solo se limita al sur de EEUU&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este profesor de la London School of Economics define a Trump como un hombre que se presenta abiertamente como una mala persona, que legitima las malas acciones de los demás y que es un experto en la manipulación de los sentimientos</p><p class="subtitle">Margaret MacMillan, historiadora: “Trump aún no es un dictador en toda regla, pero sus instintos van en esa dirección”</p></div><p class="article-text">
        Richard Sennett es un hombre afable con un tono de voz sereno. A sus 82 a&ntilde;os, con una trayectoria que le ha llevado a ser reconocido como uno de los grandes pensadores de la segunda mitad del siglo XX, ha seguido dando guerra ya bien entrado el XXI, ya sea hablando sobre arquitectura, econom&iacute;a, arte o sociolog&iacute;a, el &aacute;mbito que siempre se ha considerado su campo de acci&oacute;n y desde donde parten muchos de sus trabajos, que han estudiado a fondo la relaci&oacute;n de las personas con las ciudades que habitan y las relaciones de esas mismas ciudades con las personas que viven en ella. 
    </p><p class="article-text">
        Un espejo muchas veces inc&oacute;modo, siempre afilado, a veces enga&ntilde;oso, sobre el modo en el que nos mezclamos con el pr&oacute;jimo, como transitamos por lugares sin ser conscientes de la naturaleza de los mismos y c&oacute;mo vivimos en un caos del que es muy dif&iacute;cil huir pero contra el que debemos luchar: una batalla contra esa plaga llamada &lsquo;planificaci&oacute;n urbana&rsquo; que arrasa con el tejido social y crea ej&eacute;rcitos de extra&ntilde;os y en cuyas ra&iacute;ces se encuentra la primera piedra de la deshumanizaci&oacute;n que ahora asola cada rinc&oacute;n del planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El de Chicago recibe a elDiario.es en los cuarteles generales de Anagrama (su editorial en Espa&ntilde;a), situados en el coraz&oacute;n la capital catalana, con la excusa de hablar de su &uacute;ltima criatura, '<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/el-interprete/9788433927118/A_610" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El int&eacute;rprete</a>'<em> </em>(Anagrama y Arc&agrave;dia, en catal&aacute;n). Acaba de pedirse un caf&eacute; y en cuanto termine esta entrevista volver&aacute; a casa, despu&eacute;s de una charla la noche anterior en la que puso de manifiesto la legi&oacute;n de referentes que maneja y su facilidad para tejer hilos entre disciplinas aparentemente inconexas, una habilidad que se pone de manifiesto en su &uacute;ltima obra, tremendamente prof&eacute;tica y profundamente bella.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el libro se public&oacute; originalmente en abril de 2024, al lector le sorprender&aacute; que ya en sus primeras l&iacute;neas el autor mente a Trump, uno de esos personajes que los anglosajones llaman, &lsquo;bigger than life&rsquo;, que acaba de ganar las elecciones en su pa&iacute;s y que encaja perfectamente con el/los sujeto/s de este ensayo, en el que arte, pol&iacute;tica y vida se mezclan una y otra vez en una suerte de puzles diminutos que el lector debe resolver sobre la marcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta entrevista tiene lugar en los primeros d&iacute;as del segundo mandato presidencial de Donald J. Trump y Sennett se aclara la voz y muestra su disgusto por los caprichos del azar que convierten 'El int&eacute;rprete' en un libro que puede leerse de cabo a rabo mirando por el rabillo del ojo todo lo que sucede en un mundo que parece haber sido tomado por una niebla espesa en la que nadie es capaz de ver m&aacute;s all&aacute; de sus propios pies: &ldquo;Desafortunadamente, no estoy orgulloso de ello&rdquo; recalca el soci&oacute;logo cuando se le recuerda la relevancia de su trabajo en tiempos oscuros. &ldquo;Lo que est&aacute; pasando es que Trump, como Putin, usa todas esas t&eacute;cnicas teatrales y hace lo que quiere y va donde quiere ir y hoy habla de una cosa y ma&ntilde;ana habla de otra. Y hoy habla de Estados Unidos y ma&ntilde;ana de Gaza, que probablemente ni sabe d&oacute;nde es, pero que quiere convertir en un parque tem&aacute;tico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; si est&aacute; todo calculado?&rdquo; (Sonr&iacute;e) Creo que todo est&aacute; calculado e improvisado al mismo tiempo, pero en general creo que no es sincero y que en su discurso subyace algo sobre la raza, que nunca se dice en voz alta, que permanece en la sombra, pero que le conecta profundamente con sus seguidores. Todo eso de lo woke es en realidad un discurso racista, una bomba visceral, que no solo se limita al sur de Estados Unidos. Es un hombre que se presenta abiertamente como una mala persona, que legitima las malas acciones de los dem&aacute;s y que es un experto en la manipulaci&oacute;n de los sentimientos y el odio al otro, en un discurso con el que podemos remontarnos hasta la guerra civil&rsquo; reflexiona el estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        En 'El int&eacute;rprete', Sennett aboga por no responder con buenos modales o fr&iacute;a correcci&oacute;n a aquellos que usan el lenguaje como arma arrojadiza y apelan a los bajos instintos como el payaso malo que te atiza con un pastel en la cara o el villano Bondiano. &ldquo;El arte debe encontrar la manera de revelarse con m&eacute;todos que resulten igualmente atractivos porque ese es su rol&rdquo; afirma. As&iacute;, su &uacute;ltima obra recorre el camino que va desde los fil&oacute;sofos renacentistas a los bares de Greenwich en Nueva York, con una agilidad que le coloca -con total seguridad- en el Olimpo de los grandes ensayistas modernos junto a Eliot Weinberger o Gore Vidal, tipos que en la misma p&aacute;gina podr&iacute;an, como hace &eacute;l, hablar de Wagner, Boris Johnson, la Antigua Grecia, la comedia del arte o la comida basura sin que haya una sola palabra que rechine.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El arte es un instrumento, puede hacer bien y mal, la noci&oacute;n de que solo puede hacer el bien es muy naife. Como cualquier otra forma de expresi&oacute;n la puedes usar de un modo u otro&rdquo;, cuenta Sennet, que en el libro -a veces cr&iacute;ptico; otras de una claridad meridiana- parece dudar sobre el papel real del arte en la vida diaria. &ldquo;Nada es bueno o malo en esencia, lo que es malo muchas veces se disfraza de nuevo, Hitler y Trump no dijeron nunca: &lsquo;somos malignos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este ensayo, sobrevuela a menudo la impresi&oacute;n de que aquella frase de Shakespeare, &lsquo;el mundo es un escenario&rsquo;, nunca ha sido tan veraz: &ldquo;Todos estamos actuando continuamente, a diario, pero a m&iacute; me interesa como esa performance de cada d&iacute;a se transforma en lo que podr&iacute;amos llamar arte: cuando los rituales cotidianos se manipulan, se transforman, para conseguir algo realmente art&iacute;stico. Y no se me ocurre mejor ejemplo que el mundo de la m&uacute;sica, un mundo cada vez m&aacute;s banal especialmente ahora, pero en el que las canciones pueden ser transformadas en algo que es emocionante. Es en esa manipulaci&oacute;n del ritual en que de repente notas algo, algo que no hab&iacute;as sentido antes, o que no hab&iacute;as o&iacute;do antes&rdquo; cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El int&eacute;rprete es el primer libro de una trilog&iacute;a que se centra en los tres pilares del ADN humano: la interpretaci&oacute;n, la narrativa y la imagen (&ldquo;que intentar&eacute; acabar si la salud me respeta&rdquo;, dice Sennet con una sonrisa). &ldquo;&iquest;La chispa de este libro? Pues yo empec&eacute; siendo un int&eacute;rprete, tocando el chelo, para despu&eacute;s dedicarme a la sociolog&iacute;a, un plan B que no recomiendo a nadie (risas). En mi mente, y aunque pueda parecer extra&ntilde;o, siempre hubo una relaci&oacute;n entre esas dos partes de mi vida aparentemente inconexas. Y la base de este libro es algo que considero fundamental y que siempre se ha dado por sentado y es el hecho de que si tengo un buen argumento voy a convencerte. Ese convencimiento es una cosa de ni&ntilde;os y tenemos que lograr sobrepasarlo: los buenos argumentos no son el arma definitiva y es algo que vemos constantemente: no vas a llegar a ning&uacute;n sitio simplemente con eso&rdquo;, afirma Sennet.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, el soci&oacute;logo parece en 'El int&eacute;rprete' (casi) convencido de que nadie pueda impedir esta apropiaci&oacute;n de las grandes herramientas del universo del arte y en especial del teatro para servir a los nuevos tiranos: desde el aspecto, la vestimenta y la actitud de los que asaltaron el Capitolio hasta los m&eacute;todos y la est&eacute;tica de las dictaduras y el rol de la tecnolog&iacute;a en el mundo que nos rodea. &ldquo;Este el nuevo instrumento para moldear el mundo&rdquo;, dice Sennet mientras observa el m&oacute;vil del periodista que descansa sobre la mesa:&ldquo;La forma definitiva de soledad que las personas est&aacute;n experimentando ahora es on-line&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La forma definitiva de soledad que las personas están experimentando ahora es on-line</p>
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  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El universo online es una gran c&aacute;mara hiperb&aacute;rica en la que puedes eliminar r&aacute;pidamente y de forma sistem&aacute;tica todo aquello que no quieres escuchar. Si imaginas una ciudad f&iacute;sica, cualquier ciudad f&iacute;sica, es imposible apretar un bot&oacute;n y que la gente desaparezca. No solo eso: puedes eliminar cualquier cosa que no te guste, cualquier cosa que no quieras ver o escuchar. Puedes evitar cualquier exposici&oacute;n o interacci&oacute;n con personas distintas, personas que no piensen como t&uacute;, por eso calle es al mismo tiempo un lugar y una met&aacute;fora. Es lo mismo que escuchar un disco o una canci&oacute;n en Spotify o escuchar esa misma canci&oacute;n en un concierto: es totalmente distinto&rdquo;. Y concluye, &ldquo;no lo estamos estudiando lo suficiente y lo estamos document&aacute;ndolo, pero todo este universo de tik-toks y dem&aacute;s est&aacute; desempoderando a los adolescentes y los j&oacute;venes, que ahora prefieren estar a solas con su tel&eacute;fono. Las llamas redes sociales, pero son todo lo contrario: son antisociales&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni García Ramón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/richard-sennet-sociologo-woke-realidad-bomba-visceral-no-limita-sur-eeuu_128_12149594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 21:21:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Richard Sennet, sociólogo: "Todo eso de lo 'woke' es en realidad una bomba visceral que no solo se limita al sur de EEUU"]]></media:title>
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