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    <title><![CDATA[elDiario.es - Humanismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/humanismo/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Shigeru Ban, el arquitecto estrella que construye refugios humanitarios: "La creatividad no es gastar más, sino usar mejor lo que tienes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/shigeru-ban-arquitecto-estrella-construye-refugios-humanitarios-creatividad-no-gastar-mejor-tienes_1_13364353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7aab20e-5fd6-48e9-a3e8-be761a8903e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147207.jpg" width="4452" height="2504" alt="Shigeru Ban, el arquitecto estrella que construye refugios humanitarios: &quot;La creatividad no es gastar más, sino usar mejor lo que tienes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El arquitecto japonés, Premio Pritzker en 2014, defiende desde Barcelona una profesión más comprometida con las personas que con los edificios icónicos</p><p class="subtitle">Andrés Jaque, el arquitecto que abarrota auditorios: “Una decisión sobre una tubería puede cambiar el mundo”
</p></div><p class="article-text">
        La agenda de Shigeru Ban durante el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/andres-jaque-arquitecto-abarrota-auditorios-decision-tuberia-cambiar-mundo_1_13344502.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA en Barcelona</a> recuerda a la de una estrella del rock. Conferencias, entrevistas y encuentros repartidos por toda la ciudad le dejan apenas unos minutos libres entre compromiso y compromiso. Para el arquitecto japon&eacute;s este ritmo forma parte de la normalidad: desde hace d&eacute;cadas reparte su tiempo entre los estudios que dirige en Tokio, Par&iacute;s y Nueva York, compagina la pr&aacute;ctica profesional con la docencia y se mantiene siempre dispuesto a desplazarse all&iacute; donde un terremoto, una guerra o una crisis humanitaria requieren arquitectura de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        Horas antes de nuestra conversaci&oacute;n acaba de protagonizar una de las conferencias m&aacute;s esperadas del Congreso. Ante una multitud repasa algunos de los proyectos que le han convertido en una de las figuras m&aacute;s influyentes de la arquitectura contempor&aacute;nea: iglesias levantadas tras terremotos, refugios para personas desplazadas o escuelas provisionales construidas con los ya inseparables tubos de cart&oacute;n que han acabado convirti&eacute;ndose en uno de los s&iacute;mbolos de su obra. Antes de abandonar el escenario anuncia que ya prepara un viaje a Venezuela para colaborar con arquitectos locales en la respuesta a los devastadores huracanes.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista tiene lugar en CaixaForum Barcelona con motivo del di&aacute;logo <em>La arquitectura que necesitamos</em>, organizado por la Fundaci&oacute;n &ldquo;la Caixa&rdquo; dentro del ciclo <em>En pausa: Di&aacute;logos para pensar el presente</em>, en el que Ban conversa con Martha Thorne, directora ejecutiva del Premio Pritzker entre 2005 y 2021. Bajo su liderazgo, el galard&oacute;n comenz&oacute; a reconocer con mayor frecuencia una arquitectura menos centrada en el edificio ic&oacute;nico y m&aacute;s comprometida con el contexto, la sostenibilidad y el impacto social. La elecci&oacute;n de Ban como Premio Pritzker en 2014 simboliz&oacute; para muchos ese cambio de sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha anunciado que ya prepara un viaje a Venezuela para colaborar con arquitectos locales tras los recientes huracanes. Despu&eacute;s de tres d&eacute;cadas trabajando en zonas de desastre, &iquest;qu&eacute; sigue impuls&aacute;ndole a volver una y otra vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es parte de mi responsabilidad como arquitecto. Igual que un m&eacute;dico acude all&iacute; donde hay personas heridas, nosotros debemos actuar cuando la gente pierde su hogar.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero siempre es salvar vidas. Despu&eacute;s llegan los espacios de evacuaci&oacute;n y, poco a poco, la necesidad de construir viviendas temporales. Nuestro trabajo consiste en formar equipos con arquitectos y universidades locales para responder con rapidez y utilizando los recursos que ya existen en cada lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde la iglesia de cart&oacute;n levantada tras el terremoto de Kobe hasta los refugios de emergencia construidos con tubos de cart&oacute;n y cimentaciones hechas con cajas de cerveza, ha demostrado que una buena arquitectura puede levantarse con materiales que cualquiera considerar&iacute;a corrientes. &iquest;C&oacute;mo naci&oacute; esa manera de proyectar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a trabajar en situaciones de emergencia comprend&iacute; que no pod&iacute;a depender de materiales sofisticados ni de largas cadenas de suministro. Hab&iacute;a que construir con aquello que ya estaba disponible en el lugar.
    </p><p class="article-text">
        Los tubos industriales de cart&oacute;n nunca fueron &ldquo;mi material&rdquo;, simplemente descubr&iacute; que eran extraordinariamente &uacute;tiles. Son muy econ&oacute;micos, ligeros, resistentes y, sobre todo, universales. Se fabrican pr&aacute;cticamente en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cuando trabaj&eacute; en Ruanda encontr&eacute; una f&aacute;brica que los produc&iacute;a all&iacute; mismo y, para nuestra posible intervenci&oacute;n en Venezuela, ya he localizado otra.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con las cajas de cerveza, que pueden rellenarse con sacos de arena para construir cimentaciones sin necesidad de utilizar hormig&oacute;n. No me interesa el cart&oacute;n por el cart&oacute;n. Me interesa demostrar que una buena arquitectura no depende de materiales caros, sino de comprender c&oacute;mo utilizar de la forma m&aacute;s inteligente aquello que ya tenemos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diseñar un museo y una vivienda temporal para refugiados es exactamente lo mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos arquitectos entienden el trabajo humanitario como una excepci&oacute;n dentro de su carrera. Usted nunca ha hecho esa distinci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque para m&iacute; no existe esa diferencia. Dise&ntilde;ar un museo y dise&ntilde;ar una vivienda temporal para personas refugiadas es exactamente lo mismo. Les dedico el mismo tiempo, la misma energ&iacute;a y el mismo nivel de exigencia. La &uacute;nica diferencia es que por uno recibo honorarios, y por el otro no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No cobra por estos proyectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca cobro por los proyectos humanitarios. Trabajo a trav&eacute;s de mi propia organizaci&oacute;n, la Voluntary Architects' Network (VAN), e intentamos mantenernos independientes de los gobiernos porque eso nos permite actuar mucho m&aacute;s deprisa. Las organizaciones financian &uacute;nicamente los materiales y, cuando hace falta, los desplazamientos. En una emergencia el tiempo es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empieza siempre un proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por entender el lugar. Antes de pensar en la forma hay que comprender el paisaje, el clima, la cultura y las condiciones del sitio. Muchas veces hay &aacute;rboles que merece la pena conservar o materiales que ya forman parte del lugar y pueden incorporarse al proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Siempre intento aprender de los arquitectos locales, de los profesores y de la gente que conoce el territorio. Es como un buen cocinero: trabaja con los mejores ingredientes que encuentra cerca. La arquitectura deber&iacute;a hacer exactamente lo mismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Reducir el desperdicio probablemente sea mi filosofía de vida&quot;, dice Ban."
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                &quot;Reducir el desperdicio probablemente sea mi filosofía de vida&quot;, dice Ban.                            </span>
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        <strong>La construcci&oacute;n sigue siendo una de las industrias que m&aacute;s residuos genera del planeta. Usted lleva casi cuarenta a&ntilde;os intentando demostrar que otra forma de construir es posible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reducir el desperdicio probablemente sea mi filosof&iacute;a de vida. Empec&eacute; dise&ntilde;ando exposiciones ef&iacute;meras, donde hab&iacute;a que conseguir el mayor impacto posible con muy pocos recursos y un montaje y desmontaje r&aacute;pidos. Aquello me ense&ntilde;&oacute; que la creatividad no depende de gastar m&aacute;s, sino de utilizar mejor lo que ya tienes.
    </p><p class="article-text">
        Intento aplicar esa misma l&oacute;gica tambi&eacute;n a mi vida. Vivo en un apartamento peque&ntilde;o, no tengo coche y llevo el mismo reloj Casio desde hace treinta a&ntilde;os. En casa me ense&ntilde;aron que no deb&iacute;a desperdiciarse nada, ni siquiera un solo grano de arroz. Esa educaci&oacute;n sigue muy presente en todo lo que hago.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted ha construido algunos de los museos m&aacute;s importantes del mundo y, sin embargo, insiste en que el lujo no depende de materiales caros. &iquest;Qu&eacute; es entonces el lujo en arquitectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La calidad de la arquitectura no tiene nada que ver con el precio de los materiales. El lujo tiene que ver con la luz, con la sombra, con la ventilaci&oacute;n y con la calidad del espacio. Tambi&eacute;n con la estructura.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me han interesado arquitectos como Frei Otto o Gaud&iacute; porque buscaban la forma m&aacute;s eficiente de construir utilizando el m&iacute;nimo material y el m&iacute;nimo consumo de energ&iacute;a sin renunciar a la creatividad y la belleza. Frei Otto hablaba de <em>form finding</em>, encontrar la forma adecuada, frente al <em>form making</em>, imponer una forma preconcebida. Esa diferencia sigue pareci&eacute;ndome fundamental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gaudí construyó con el mínimo material sin renunciar a la belleza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hay quien sostiene que la inteligencia artificial cambiar&aacute; radicalmente la profesi&oacute;n. &iquest;Existe algo que nunca podr&aacute; automatizar un ordenador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a siempre ayudar&aacute;. Puede calcular estructuras con mayor rapidez o facilitar muchos procesos. Pero eso no significa que vaya a producir mejor arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; pueda sustituir la arquitectura mediocre. La buena arquitectura, no. Un ordenador puede ayudarnos a calcular, pero no a&ntilde;ade calidad por s&iacute; mismo. Si pensamos de nuevo en Gaud&iacute;, comprendemos que el verdadero valor no estaba en los c&aacute;lculos, sino en la manera de entender la estructura, la materia y el espacio. Ning&uacute;n ordenador habr&iacute;a concebido unas estructuras m&aacute;s l&oacute;gicas que las de sus maquetas funiculares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Compagina tres estudios &mdash;Tokio, Par&iacute;s y Nueva York&mdash; con la docencia y los proyectos de emergencia repartidos por todo el mundo. Desde fuera parece un ritmo casi imposible. &iquest;Qu&eacute; le aporta esa vida itinerante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es la vida que llevo desde hace muchos a&ntilde;os. Antes de la pandemia viajaba a Par&iacute;s cada dos semanas durante casi quince a&ntilde;os. Ahora voy aproximadamente una vez al mes, as&iacute; que incluso viajo menos que antes.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta porque cada lugar me aporta una mirada distinta. Los estudios funcionan de manera coordinada y, cuando surge una emergencia, intento desplazarme para trabajar junto a arquitectos y estudiantes locales. La arquitectura no se hace desde un despacho; se hace entendiendo el lugar y colaborando con las personas que lo conocen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cliente más difícil suele ser el promotor inmobiliario que entiende la arquitectura como un producto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de proyectar edificios, lleva d&eacute;cadas ense&ntilde;ando arquitectura. Si hoy tuviera delante a un estudiante que empieza la carrera, &iquest;qu&eacute; intentar&iacute;a transmitirle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Viajar. Creo que es la mejor educaci&oacute;n que puede recibir un arquitecto. Hay que visitar ciudades, paisajes, museos y culturas diferentes. Solo as&iacute; se aprende realmente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o quer&iacute;a ser carpintero porque me parec&iacute;a m&aacute;gico transformar un trozo de madera en otra cosa. M&aacute;s tarde cay&oacute; en mis manos una revista con el trabajo de John Hejduk y aquello cambi&oacute; completamente mi vida. Me llev&oacute; a viajar a Estados Unidos para estudiar en Cooper Union y esa experiencia me transform&oacute; como arquitecto y como persona. Por eso siento la responsabilidad de devolver a las nuevas generaciones parte de lo que yo recib&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y les dir&iacute;a tambi&eacute;n que intenten recorrer siempre el camino m&aacute;s dif&iacute;cil. Los seres humanos tendemos a elegir la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda y m&aacute;s segura. Yo siempre he preferido hacer lo contrario. Ah&iacute; es donde aparecen las oportunidades para aprender, descubrir cosas nuevas y hacer una arquitectura que realmente aporte algo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante su conferencia en Barcelona, confes&oacute; que a menudo se siente decepcionado con la profesi&oacute;n. Despu&eacute;s de todo lo que ha visto y construido, &iquest;qu&eacute; echa en falta en la arquitectura contempor&aacute;nea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy decepcionado con la arquitectura, sino con la idea que a veces tenemos de cu&aacute;l debe ser nuestro papel. Demasiados arquitectos creen que su trabajo consiste &uacute;nicamente en construir edificios o satisfacer a un cliente. Nuestra responsabilidad es mucho mayor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sigo ense&ntilde;ando. Tuve la suerte de recibir una formaci&oacute;n extraordinaria y siento la obligaci&oacute;n de transmitir ese conocimiento a la siguiente generaci&oacute;n. La educaci&oacute;n tambi&eacute;n forma parte de nuestra responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Y esa responsabilidad incluye transformar la manera de pensar de los clientes. El m&aacute;s dif&iacute;cil suele ser el promotor inmobiliario, porque entiende la arquitectura como un producto. Pero no lo es. La arquitectura est&aacute; para mejorar la vida de las personas. Curiosamente, algunos de esos mismos promotores han acabado apoyando econ&oacute;micamente mis proyectos de emergencia. Por eso creo que es posible encontrar un equilibrio entre ambos mundos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Barcelona,Sostenibilidad,Refugiados,Humanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que creíamos extintos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/edad-renovarnos-dejarnos-llevar-ardores-creiamos-extintos_1_13273027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7376e688-34ea-44df-ac9d-b87baebe81b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que creíamos extintos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa francesa Claire Marin reflexiona en su ensayo ‘Los comienzos’ sobre los nuevos inicios y la esperanza que se acostumbra a depositar en esos momentos vitales</p><p class="subtitle">El último rincón de pensar - Cristian Olivé, de defender las pantallas en el aula a alertar contra la IA: “Deja el aprendizaje en una situación letal”</p></div><p class="article-text">
        Un cuaderno en blanco, con las hojas a rayas; un sencillo l&aacute;piz amarillo, cl&aacute;sico, con la punta afilada. As&iacute; de sobria es la cubierta del ensayo <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/los-comienzos/9788433948700/A_634" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Los comienzos</em></a><em> </em>(2023; Anagrama, 2026, trad. &Aacute;lex Gibert), un libro en el que la doctora en Filosof&iacute;a Claire Marin (Par&iacute;s, 1974) explora un tema tan atemporal, universal, heterog&eacute;neo y relativo como el inicio, o, mejor dicho, el acto de iniciar. De la misma autora, la editorial ya public&oacute; <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/estar-en-su-lugar/9788433927231/A_612" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Estar en su lugar</em></a><em> </em>(2022), otro sugerente an&aacute;lisis en clave human&iacute;stica sobre un asunto que nos ata&ntilde;e a todos como son los espacios que habitamos.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s preciso emplear los verbos (<em>iniciar, comenzar, empezar, inaugurar, emprender, abrir, germinar</em>) porque lo que se propone Claire Marin no es tanto consignar c&eacute;lebres inicios de nada &mdash;un poco a la manera de lo que hizo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camila Ca&ntilde;eque con los finales en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La &uacute;ltima frase</em></a> (La U&ntilde;a Rota, 2024)&mdash; como reflexionar sobre el hecho de comenzar. &iquest;Comenzar el qu&eacute;? Pueden ser tantas cosas: una novela, una conversaci&oacute;n, un viaje, un trabajo, un h&aacute;bito. No importa si es peque&ntilde;o o grande; el concepto tiene cabida en estas p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nacer: el primer comienzo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque, puestos a pensar en comienzos transformadores, de los que cambian la vida sin vuelta atr&aacute;s, es probable que ninguno supere el nacimiento de un hijo. En realidad, suma varios comienzos en uno: el del beb&eacute; que llega al mundo; el de quienes se convierten, a partir de ese momento, en padres, hermanos, abuelos, t&iacute;os; el del cuerpo de la madre, en una nueva etapa del ciclo reproductivo; y, claro, los comienzos que se suceder&aacute;n al lado de la criatura, su primera palabra, sus primeros pasos, sus primeras miradas al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Es esa mirada asombrada del ni&ntilde;o que mira por primera vez, sin haber interiorizado a&uacute;n los convencionalismos sociales, la que trata de recuperar la autora, que empieza el texto (hermosa forma de comenzar) dirigi&eacute;ndose a su hija, todav&iacute;a muy peque&ntilde;a; de ah&iacute; parte esta meditaci&oacute;n, este aprendizaje que cristaliza en forma de cap&iacute;tulos breves que bucean en diferentes particularidades del acto de iniciar, vali&eacute;ndose tanto de observaciones de la vida cotidiana como de citas literarias e ideas filos&oacute;ficas, en un tono erudito y ameno a la vez que, m&aacute;s que ofrecer conclusiones, alienta a cada lector a hacerse preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas, por ejemplo, sobre las maneras en las que algo puede comenzar: deliberada o improvisada, voluntaria o impuesta, repentina o esperada. A menudo los comienzos que marcan una existencia, bien porque se convierten en h&aacute;bitos, bien porque son explosivos como, valga la redundancia, una explosi&oacute;n que arrasa todo a su alrededor, irrumpen sin que uno sea del todo consciente de ellos, incluso sin que uno los quiera, los busque. Un despido, por ejemplo, que es un final que va seguido por unos inicios; o el libro que se tom&oacute; por azar y que al leerlo se revela inspirador; o conocer a alguien en un encuentro casual.
    </p><p class="article-text">
        Pero el mejor ejemplo es el del ni&ntilde;o: todos comenzamos a vivir sin ser conscientes de la proeza de la vida; crecemos, cambiamos, por dentro y por fuera, sin pararnos a meditar &mdash;al menos hasta que la memoria se conforma&mdash; sobre cada paso que damos, sobre cada cent&iacute;metro que se suma, cada letra que se memoriza, cada juego que se aprende o cada paisaje que se contempla por primera vez.
    </p><h2 class="article-text">El comienzo como esperanza</h2><p class="article-text">
        Es frecuente, aun as&iacute;, sobre todo en el comienzo de un a&ntilde;o nuevo o en septiembre, que se discurra mucho sobre la necesidad de nuevos comienzos, de aquello que cada uno se propone hacer o conseguir, que no obstante se parece sospechosamente a los deseos del vecino, del colega, del desconocido que lee sus comentarios tras la pantalla. Esto lleva a otra pregunta: &iquest;de d&oacute;nde surge el motor de un comienzo, esos empe&ntilde;os para emprender, para cambiar algo? &iquest;Puede un comienzo ser de veras <em>genuino</em>?
    </p><p class="article-text">
        Es normal, en cualquier caso, plantearse nuevos comienzos de forma consciente, por la esperanza que se deposita en ellos: la posibilidad de hacer real una vida imaginada, de convertirnos en la persona que nos gustar&iacute;a ser. Los comienzos, entonces, van ligados a la idea de esperanza, tan importante cuando uno no est&aacute; satisfecho con su empleo, con su vivienda o con su situaci&oacute;n personal. Tambi&eacute;n van unidos a la emoci&oacute;n: comenzar la afici&oacute;n tantas veces postergada o aceptar una invitaci&oacute;n con la que no se contaba pueden encender la llama de las rutinas mon&oacute;tonas. En tales casos, la novedad se recibe como un placer, como algo de lo que se espera disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        La autora lo compara con la escritura: tambi&eacute;n se ha escrito mucho sobre los comienzos de libros, fuentes de inspiraci&oacute;n y consejos para empezar un manuscrito. Como sucede con la vida, lo que llegar&aacute; en la p&aacute;gina siguiente es impredecible; incluso el escritor m&aacute;s organizado y planificador no puede anticipar las palabras exactas con las que narrar&aacute; la escena que ha previsto en su escaleta. Escribir siempre implica incertidumbre; la idea que se tiene en mente nunca ser&aacute; id&eacute;ntica al resultado. Y esto no es malo <em>per se</em>: hay una parte de aventurarse, de jugar, de ensayar, de tomar riesgo en cada acci&oacute;n emprendida. No existe el fracaso si, al menos, se ha tenido la valent&iacute;a de atreverse a hacerlo. De cambiar.
    </p><p class="article-text">
        La palabra escrita tambi&eacute;n provoca tantos inicios como lectores suscita; y los lectores, al elegir qu&eacute; libro o art&iacute;culo van a leer, depositan una expectativa, que puede cumplirse, no cumplirse o, por qu&eacute; no, sorprender. Esos inicios son otra promesa de placer: la decisi&oacute;n de qu&eacute; leer y lo que la acompa&ntilde;a (el comentario de la contracubierta, la recomendaci&oacute;n de un librero, la experiencia previa con un escritor que nos gusta) puede llegar a ser tan placentera como la lectura misma. Cada novela, adem&aacute;s, es una inyecci&oacute;n de novedad, de posibilidades infinitas en una vida corriente: la oportunidad de zarpar en un barco del siglo XIX, de vivir el primer amor cuando ya se peinan canas, de conocer la barbarie de los campos de concentraci&oacute;n, de re&iacute;r por enredos y casualidades imposibles.
    </p><h2 class="article-text">Comienzos interiores y comienzos compartidos</h2><p class="article-text">
        Claire Marin define la vida como una suma de repeticiones o h&aacute;bitos en la que de vez en cuando se producen imprevistos en forma de nuevos comienzos. La importancia que les damos al echar la vista atr&aacute;s no tiene por qu&eacute; coincidir con la que se les dio (si es que se les dio) en su d&iacute;a; y en ocasiones el comienzo no se distingue por fuera, porque se trata de una decisi&oacute;n, de una especie de revelaci&oacute;n interior que tardar&aacute; en mostrarse, como la semilla que germina bajo tierra pero a&uacute;n tardar&aacute; en asomar sus brotes a la superficie.
    </p><p class="article-text">
        Hay comienzos dolorosos: una enfermedad (tambi&eacute;n la enfermedad de un ser querido), una p&eacute;rdida, determinados cambios incontrolables en el cuerpo, sufrir un accidente, ser v&iacute;ctimas de una tragedia colectiva, ser testigos de una declaraci&oacute;n de guerra. La autora sostiene que, ante el devenir del tiempo, m&aacute;s que <em>recuperarnos</em>, nos convertimos en alguien nuevo, tanto en un sentido casi literal, por la renovaci&oacute;n celular, como por el proceso de madurar o de cambiar de ideas. Y uno no tiene por qu&eacute; estar solo ante el comienzo: ante ciertos sucesos, se comparte el miedo, la incertidumbre, el dolor.
    </p><p class="article-text">
        La autora no se olvida del amor, del inicio del amor, unos instantes inconscientes a los que resulta imposible regresar m&aacute;s que con la memoria (y sus trampas). El amor, tanto el de la madre por su beb&eacute;, &uacute;nico, que el hijo no reencontrar&aacute; jam&aacute;s, como el amor rom&aacute;ntico, con la imposibilidad de especificar qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se despert&oacute; una atracci&oacute;n, un sentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Cita a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Ernaux</a> para ahondar en el concepto de &ldquo;estar en la primera vez de las cosas&rdquo;: uno no puede revivir una inicio, pero s&iacute; puede vivirlo como repetici&oacute;n cuando es alguien pr&oacute;ximo quien lo experimenta. Para Ernaux, un amante joven. Para la autora, la hija. Para un maestro, cada inicio de curso, cada nueva clase. Formar parte de los comienzos de otros, incluso colaborar en ellos, es otra forma de renovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A veces se comienza en el medio (<em>in medias res</em>, por su denominaci&oacute;n literaria): en el medio de la lecci&oacute;n, para el alumno que ha estudiado por su cuenta; de la vivienda que se adquiere medio amueblada; de la serie de la que ya se han emitido un par de cap&iacute;tulos cuando se empieza a verla. O, lo m&aacute;s extremo, todas las vidas que existieron antes de uno, en ese universo imposible de concebir; cada ser vivo no deja de ser parte del gran ciclo.
    </p><h2 class="article-text">La sorpresa en la era del algoritmo</h2><p class="article-text">
        Este estimulante ensayo invita en &uacute;ltima instancia a interrogarnos por el presente: &iquest;cabe lo inesperado en un mundo tan controlado (y no siempre por nosotros mismos)? &iquest;Existe la sorpresa en la era del algoritmo, la novedad en el sistema capitalista? Sea como sea, el registro de Claire Marin, como buena profesora, suscita m&aacute;s iniciativa que pesimismo o conformismo. Porque, al convertirse en madre, redescubre la importancia del juego en el camino del aprendizaje: para enfrentarse al miedo al fracaso, nada mejor que recordar los balbuceos ininteligibles o las m&uacute;ltiples ca&iacute;das de cuando nos inici&aacute;bamos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o se equivoca, tropieza, pero lo vuelve a intentar; a&uacute;n no tiene memoria del da&ntilde;o El adulto s&iacute;, pero est&aacute; en las manos de cada uno mantenerse en lo previsible u optar por el riesgo. A veces nos sentiremos impostores, pero con perseverancia (lo que en ingl&eacute;s se conoce como <em>fake it until you make it</em>: finge hasta hacerlo real), sin rendirse ante los contratiempos, se puede construir una identidad, s&iacute;, nueva: &ldquo;A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que cre&iacute;amos extintos&rdquo;. De nosotros depende. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/edad-renovarnos-dejarnos-llevar-ardores-creiamos-extintos_1_13273027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8fad178-cf09-4266-8c71-ab474903b371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta japonés, que ganó el Oscar con 'Drive my car', emociona con 'Soudain (All of a sudden)', más de tres horas que son como un abrazo </p><p class="subtitle">Diego Luna aborda la migración en Cannes: “Hay una narrativa de conflicto y confrontación entre España y México”
</p></div><p class="article-text">
        En un momento donde el cine vive de grandes gestos, de exhibiciones de autor&iacute;a enmascaradas en un exhibicionismo epatante<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-regresa-drive-my-car-pelicula-salvaje-capitalismo_1_11343513.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Riusuke Hamaguchi </a>es una especie en extinci&oacute;n. Una excepci&oacute;n que tambi&eacute;n es la medicina a ese cine que, por si fuera poco, suele estar cargado de un cinismo recalcitrante. El cine actual, y el que suele triunfar en los festivales, tiene una extra&ntilde;a caracter&iacute;stica, y es que parece odiar el mundo. Y nosotros, los que venimos a esos cert&aacute;menes, acabamos dentro de esa bola de demolici&oacute;n comprando una mirada que aporta poco en un momento donde el mundo vive un retroceso claro.
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi dej&oacute; marcadas las reglas de su cine con<a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Drive my car,</em></a> fen&oacute;meno que naci&oacute; en Cannes, donde gan&oacute; el Mejor guion, antes de ganar el Oscar a la Mejor pel&iacute;cula internacional y estar nominado en las categor&iacute;as de Mejor direcci&oacute;n y Mejor pel&iacute;cula. Hasta Hollywood se qued&oacute; prendado del estilo pausado, contemplativo y de grandes conversaciones de este director japon&eacute;s que, entre medias entre aquel filme y este, se sac&oacute; de la manga otra pel&iacute;cula portentosa, <em>El mal no existe,</em> que gan&oacute; el segundo premio en Venecia.
    </p><p class="article-text">
        En su regreso a la Croisette, Hamaguchi ha vuelto con la misma receta contra el mundo c&iacute;nico que nos rodea. Se llama <em>Soudain (All of a sudden)</em> y ven&iacute;a con la etiqueta de ser la pel&iacute;cula m&aacute;s larga de la competici&oacute;n: m&aacute;s de tres horas de duraci&oacute;n. Sin embargo, y tras verla, queda claro que cada segundo de esta pel&iacute;cula cercana a la obra maestra cuenta. Hamaguchi apunta, sin duda, a la Palma de Oro que se le resisti&oacute; en 2021. Lo hace con una mirada humanista y anticapitalista al mundo a trav&eacute;s de dos mujeres cuyo encuentro casual provoca un terremoto.
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        Pero no un terremoto de grandes acontecimientos, sino un terremoto de amor, cari&ntilde;o y humanidad. Una de ellas, francesa &mdash;a la que interpreta Virginie Efira&mdash;, dirige una residencia de ancianos que utiliza m&eacute;todos para dar autonom&iacute;a y dignidad a los enfermos de Alzh&eacute;imer y aquellos que ven sus capacidades cognitivas disminuir. La otra, una directora de escena japonesa, Tao Okamoto, tiene c&aacute;ncer y dirige en Par&iacute;s una obra sobre c&oacute;mo los manicomios en Italia desaparecieron para que lo que pasaba fuera, y lo que pasaba dentro, se mezclara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi acompa&ntilde;a a estas dos mujeres en su encuentro y su relaci&oacute;n. Lo hace, simplemente, escuch&aacute;ndolas. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n eres?&rdquo; Se preguntan en su primera charla para darse cuenta de que lo que decimos de nosotros (soy m&eacute;dico, soy periodista) no nos define, pero s&iacute; lo hace en una estructura capitalista que marca las normas y las relaciones de las personas respecto a lo que producen a la econom&iacute;a. La c&aacute;mara del cineasta se dedica a abrazar ese encuentro, las sigue y las acompa&ntilde;a en grandes planos secuencia donde no hay exhibicionismo, todo lo contrario, simplemente una voluntad de desaparecer para dejar en el centro la esencia, el coraz&oacute;n de esta amistad incipiente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Soudain</em> es una pel&iacute;cula llena de humanismo, de esas que desarman al m&aacute;s c&iacute;nico porque realmente creen en la bondad del ser humano de una forma genuina. Y lo hace con un enfoque claramente anticapitalista. Ambas mujeres hablan de c&oacute;mo el capitalismo ha marcado el mundo actual, desde la baja natalidad al cambio clim&aacute;tico. Un sistema que ha marcado las normas de tal forma, que hasta los que no creen en &eacute;l las han asumido. &ldquo;No necesito dormir mucho&rdquo;, dice Efira antes de ser advertida de que eso es uno de los s&iacute;ntomas de que incluso ella, con un estudio sobre el tema, ha comprado el marco ofrecido. Un marco que borra a todo lo que no est&aacute; en una situaci&oacute;n de poder, que consume recursos, naturaleza y expulsa a los m&aacute;s pobres. &iquest;Y cu&aacute;ndo no tiene nada m&aacute;s que consumir? La guerra.&nbsp;
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                Fotograma de &#039;Soudain (All of a sudden)                            </span>
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        Sin embargo, y a pesar de esas conversaciones que dejan claro que es casi imposible salir de ese sistema, Hamaguchi nos hace creer en que lo que al menos podemos hacer como base del cambio es mirar a los dem&aacute;s, cuidarles. Estas dos mujeres se cuidan, se escuchan. Y cuidan a los dem&aacute;s. No es un cuidado unidireccional, sino que recibe un retorno. Es rec&iacute;proco. Ellas cuidan a esos ancianos enfermos de Alzh&eacute;imer con un cari&ntilde;o extremo, el mismo con el que Hamaguchi les graba. Ellos acaban cuidando tambi&eacute;n a ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mirada humanista est&aacute; tambi&eacute;n en la forma de encuadrar. Hay una escena en donde van a cambiar a una mujer que ha orinado en la cama que est&aacute; tratada con tanta dignidad que es imposible no emocionarse. Hamaguchi sabe que el centro de su historia son su dos protagonistas, pero dedica todo el tiempo necesario a cada personaje secundario que las rodea, y todos acaban siendo piezas del puzzle del filme: la veterana enfermera que no cree en los m&eacute;todos, el joven rapero que trabaja de noche, los ancianos que viven all&iacute;&hellip; todos son tratados con el mismo cari&ntilde;o por el director, que incide en que nadie somos normales. Con un ritmo pausado, delicado y que presta atenci&oacute;n a los detalles, Hamaguchi construye un filme que se siente como un aut&eacute;ntico milagro dentro del momento actual de la industria del cine. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula, que tambi&eacute;n es un viaje con los d&iacute;as contados por la enfermedad de una de ellas, la emoci&oacute;n entra sin avisar. No lo hace con m&uacute;sica de orquesta, ni con discursos melodram&aacute;ticos para meter el dedo en el ojo, lo hace permitiendo que el espectador se sienta parte de ese encuentro, de ese abrazo que propone. Una pel&iacute;cula que llena el coraz&oacute;n, que emociona hasta la l&aacute;grima, y que, encima de todo, propone que ser buenas personas es algo revolucionario y la primera piedra para cambiar este mundo de mierda. En el momento en el que vivimos, no se me ocurre una Palma de Oro m&aacute;s oportuna.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 16:55:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Humanismo,Capitalismo,Residencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/mitico-studio-ghibli-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2026_1_13198817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cd29271-e4ec-496d-8432-ddcec2aac74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio de cine animado creado por Hayao Miyazaki y responsable de obras maestras como 'El viaje de Chihiro' o 'El castillo ambulante' ha sido reconocido por el jurado</p><p class="subtitle">La cantante y escritora Patti Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes
</p></div><p class="article-text">
        El m&iacute;tico<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/razones-redescubrir-peliculas-ghibli-netflix_1_1057820.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Studio Ghibli,</a> emblema del cine de animaci&oacute;n mundial y creadores de obras maestras como <em>El viaje de Chihiro </em>o <em>El castillo ambulante, Mi vecino Totoro </em>o <em>Las tumba de las luci&eacute;rnagas</em>, ha sido reconocido con el Premio de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades de 2026. En la jornada previa a la deliberaci&oacute;n, el jurado dejaba claro que buscaban un premiado que fuera &ldquo;ejemplar&rdquo;, &ldquo;con trayectoria y legado&rdquo; y cuya labor est&eacute; definida por la ecuanimidad en tiempos &ldquo;tempestuosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, el estudio cinematogr&aacute;fico que cre&oacute; en 1985 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miyazaki-no-le-toca-imagenes-estilo-ghibli-hechas-ia-enfadan-autores_1_12178662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hayao Miyazaki</a> junto a Isao Takahat cumple esos requisitos y m&aacute;s. Por muchos es conocido como el Disney japon&eacute;s, pero durante su trayectoria en estas m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas han demostrado que esa etiqueta se les queda corta. Son mucho m&aacute;s, un estudio que ha elevado la animaci&oacute;n hasta la excelencia y que han confirmado, una y otra vez, una de las m&aacute;ximas de los trabajadores de la animaci&oacute;n: que esta no es un g&eacute;nero, sino una t&eacute;cnica para contar historias de la mejor forma posible. Lo hicieron desde sus primeras obras, con ese primer &eacute;xito que fue <em>Mi vecino Totoro </em>en 1988, y pasando por una infinidad de t&iacute;tulos que se han convertido en cl&aacute;sicos como<em> Porco Rosso, La princesa Mononoke </em>o <em>Ponyo.</em>
    </p><p class="article-text">
        El jurado ha destacado que &ldquo;ha transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicaci&oacute;n&rdquo;: &ldquo;Mediante un proceso artesanal de gran imaginaci&oacute;n, ha creado historias universales llenas de sensibilidades y de valores humanistas: la empat&iacute;a, la tolerancia y la amistad, as&iacute; como el respeto por las personas y la naturaleza&rdquo;. Adem&aacute;s, ha agregado que &ldquo;sus pel&iacute;culas trascienden generaciones y fronteras y son un referente para los desaf&iacute;os de la sociedad globalizada y la protecci&oacute;n del medio ambiente&rdquo;, y ha valorado que el cine del Studio Ghibli &ldquo;ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplaci&oacute;n&rdquo;. 
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                El director japonés Hayao Miyazaki s, en una fotografía de archivo. EPA/Franck Robichon                            </span>
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        En <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cosas-vez-sabias-studio-ghibli_1_3725043.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Studio Ghibli</a> han sido capaces de conquistar a los m&aacute;s peque&ntilde;os, como manda la tradici&oacute;n del cine animado, sin perder de vista a los adultos. Con su mezcla de fantas&iacute;a, humanismo y tambi&eacute;n abordando temas hist&oacute;ricos, como hizo el maestro Miyazaki en El viento se levanta, han creado una legi&oacute;n de fans en torno a pel&iacute;culas que han creado escuela y que son ya parte del imaginario popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ghibli, de la mano de su creador Miyazaki, han roto tambi&eacute;n muchos de los techos de cristal que ten&iacute;a el cine de animaci&oacute;n. Fueron los primeros en ganar el gran premio eun festival de clase A con una pel&iacute;cula animada. Lo logr&oacute; el propio Hayao Miyazaki con <em>El viaje de Chihiro</em>, que en 2002 logr&oacute; el Oso de Oro de Berl&iacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s vencer&iacute;a a pel&iacute;culas de todopoderosos estudios de Hollywood como Dreamworks y Pixar en los Oscar, que en la segunda ocasi&oacute;n que daban el premio de Pel&iacute;cula de Animaci&oacute;n se lo daban a Ghibli por la misma pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a el &uacute;ltimo premio de la Academia. En la ceremonia de marzo de 2024 Studio Ghibli se hac&iacute;a con su segundo Oscar gracias a <em>El chico y la garza,</em> una nueva muestra de su talento y del de Miyazaki, que sal&iacute;a de su retiro previamente anunciado para volver a sorprender con este filme que inaugur&oacute; el Festival de Cine de San Sebasti&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/mitico-studio-ghibli-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2026_1_13198817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 10:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine de animación,Premios Princesa de Asturias,Humanismo,Películas,Cultura,Hayao Miyazaki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La razón en tiempos de algoritmos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/razon-tiempos-algoritmos_1_13025359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25525a62-e3e8-4227-80c5-1c1717052917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La razón en tiempos de algoritmos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales han vuelto el espacio público rápido y emocional, desplazando la reflexión por reacciones inmediatas. Esto favorece la desinformación y la polarización, y debilita el debate democrático informado</p><p class="subtitle">La inteligencia artificial da un paso más y monta un InfoJobs propio para contratar humanos que ejecuten trabajos manuales remunerados</p></div><p class="article-text">
        El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial suele presentarse como un proceso&nbsp;inevitable, casi natural, ante el cual la pol&iacute;tica y la sociedad solo pueden adaptarse.&nbsp;Esta visi&oacute;n convierte las decisiones t&eacute;cnicas en algo aparentemente neutral y&nbsp;objetivo, ajeno al debate ideol&oacute;gico. Sin embargo, aceptar esta premisa implica un riesgo profundo: renunciar a la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica y permitir que sistemas algor&iacute;tmicos, a menudo opacos, influyan o decidan sobre nuestras vidas sin un control ciudadano efectivo. Por ello, el debate sobre la inteligencia artificial no puede reducirse a una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica, sino que debe abordarse como un problema &eacute;tico, pol&iacute;tico, cultural y moral. La t&eacute;cnica ha acompa&ntilde;ado al ser humano desde sus or&iacute;genes y constituye una de las bases del humanismo. El <em>homo faber</em>, el ser humano que crea y transforma, ampli&oacute; sus capacidades mediante herramientas, modific&oacute; su entorno y levant&oacute; civilizaciones. La historia del progreso humano es inseparable de la historia de la t&eacute;cnica. No obstante, este progreso nunca ha sido neutral ni lineal y, en la actualidad, presenta rasgos in&eacute;ditos, especialmente por su velocidad. Cada etapa tecnol&oacute;gica ha sido m&aacute;s breve que la anterior: la Edad de Piedra dur&oacute; milenios; la del Metal, algunos miles de a&ntilde;os; la Revoluci&oacute;n Industrial, apenas dos siglos; y las eras el&eacute;ctrica y electr&oacute;nica, solo unas d&eacute;cadas. La era de la informaci&oacute;n, a&uacute;n en desarrollo, avanza a un ritmo que supera la capacidad humana de comprensi&oacute;n, adaptaci&oacute;n y control.
    </p><p class="article-text">
        Este desfase entre la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la maduraci&oacute;n pol&iacute;tica y moral constituye uno de los grandes desaf&iacute;os contempor&aacute;neos. La Ilustraci&oacute;n situ&oacute; la raz&oacute;n cr&iacute;tica en el centro de la vida p&uacute;blica, no como fe ciega en el progreso, sino como exigencia de control racional, leyes p&uacute;blicas y di&aacute;logo democr&aacute;tico. El humanismo afirm&oacute; que el ser humano deb&iacute;a ser siempre un fin en s&iacute; mismo y nunca un simple medio. Hoy, estos principios est&aacute;n en riesgo no porque sean falsos, sino porque la innovaci&oacute;n avanza m&aacute;s r&aacute;pido que ellos. El avance tecnol&oacute;gico ha hecho que las decisiones sociales y pol&iacute;ticas se basen solo en la eficiencia t&eacute;cnica, provocando que la pol&iacute;tica pierda su dimensi&oacute;n moral y se convierta en simple gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto surge la tecnocracia, donde el poder pasa a expertos que, bajo una aparente neutralidad cient&iacute;fica, desplazan el debate democr&aacute;tico. La inteligencia artificial y las redes sociales reflejan este modelo: mediante algoritmos orientados a la rentabilidad y la interacci&oacute;n, influyen en lo que vemos y pensamos, reemplazando poco a poco el juicio cr&iacute;tico de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales han vuelto el espacio p&uacute;blico r&aacute;pido y emocional, desplazando la reflexi&oacute;n por reacciones inmediatas. Esto favorece la desinformaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n, y debilita el debate democr&aacute;tico informado. La opini&oacute;n p&uacute;blica deja de formarse mediante el debate y pasa a ser gestionada a trav&eacute;s de datos, m&eacute;tricas y est&iacute;mulos dise&ntilde;ados. Diversos autores han advertido de este proceso. Yuval Noah Harari, por ejemplo, ha se&ntilde;alado que el poder contempor&aacute;neo se articula en torno al control de los flujos de informaci&oacute;n. En <em>Homo Deus</em> describe el auge del data&iacute;smo, una visi&oacute;n que reduce al ser humano a un conjunto de datos procesables. En <em>Nexus</em> muestra c&oacute;mo redes, algoritmos e inteligencia artificial se conectan para reforzar la relaci&oacute;n entre informaci&oacute;n y poder, convirtiendo la experiencia humana en datos y los datos en herramientas de influencia.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo es evidente: cuando los algoritmos conocen nuestras preferencias, miedos y comportamientos mejor que nosotros mismos, el ser humano deja de ser sujeto para convertirse en objeto de an&aacute;lisis y gesti&oacute;n. La tecnolog&iacute;a debilita la autonom&iacute;a y la responsabilidad moral cuando las personas dejan de decidir por s&iacute; mismas en entornos que pueden acelerar y dirigir sus acciones.
    </p><p class="article-text">
        A esta amenaza se suma el debilitamiento de la raz&oacute;n ilustrada en el debate p&uacute;blico. Como ha se&ntilde;alado Dar&iacute;o Villanueva, el pensamiento cr&iacute;tico y la b&uacute;squeda de la verdad objetiva retroceden frente a la emoci&oacute;n, el relativismo y la identidad. Las redes sociales amplifican este fen&oacute;meno y la pol&iacute;tica evade su responsabilidad al presentar las decisiones como inevitables y t&eacute;cnicas. As&iacute;, los l&iacute;deres se amparan en datos y algoritmos para evitar el juicio moral, mientras problemas como la desigualdad o la vigilancia se justifican en nombre de la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este panorama, recuperar el legado del humanismo y de la Ilustraci&oacute;n no implica rechazar la tecnolog&iacute;a ni idealizar el pasado. Significa reintroducir la raz&oacute;n, el tiempo y la pol&iacute;tica all&iacute; donde la aceleraci&oacute;n algor&iacute;tmica los ha expulsado. Regular la inteligencia artificial y las plataformas digitales no supone frenar el progreso, sino orientarlo. Exigir transparencia, responsabilidad humana, l&iacute;mites &eacute;ticos y control democr&aacute;tico es una condici&oacute;n b&aacute;sica para preservar la libertad. La inteligencia artificial y las redes sociales pueden ser herramientas extraordinarias al servicio del conocimiento, la educaci&oacute;n y la cohesi&oacute;n social, pero tambi&eacute;n pueden convertirse en instrumentos de manipulaci&oacute;n y dominio si se emancipan del juicio humano. La diferencia no es t&eacute;cnica, sino pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo gobernado por algoritmos y pantallas, defender la raz&oacute;n cr&iacute;tica, la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica y la centralidad del ser humano no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una urgencia democr&aacute;tica. El verdadero peligro no es que las m&aacute;quinas decidan por nosotros, sino que aceptemos dejar de decidir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencio Monje Gil, presidente de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/razon-tiempos-algoritmos_1_13025359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 11:29:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La razón en tiempos de algoritmos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Humanismo,Extremadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa_132_12898688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b269c974-31a1-4ccd-9f9d-dd1a1057e723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Este es el propósito de los políticos medievales: que los ciudadanos de la Unión Europea aniquilemos el humanismo de nuevo para suicidarnos mediante la implantación en nuestras vidas de lo exagerado, lo excesivo, lo inhumano"</p></div><p class="article-text">
        Tal vez porque muchos ciudadanos perciben el futuro como una amenaza con las evidencias de la crisis clim&aacute;tica, la guerra en Europa, la colonizaci&oacute;n digital, las sociedades envejecidas, las democracias que se desmoronan, la provocaci&oacute;n estadounidense y la epidemia de soledad, los pol&iacute;ticos medievales est&aacute;n de regreso con el prop&oacute;sito de gobernar Europa llevados de la mano de los propietarios de los grandes medios de comunicaci&oacute;n, redes sociales incluidas, y de la multitud de votantes informada por dichos medios. 
    </p><p class="article-text">
        El futuro ya no parece prometedor. Los pol&iacute;ticos medievales, para minorar el miedo de los votantes a un porvenir donde no vivamos m&aacute;s seguros ni seamos m&aacute;s altos, ni m&aacute;s ricos ni m&aacute;s guapos, prometen llevar r&aacute;pidamente a Europa de vuelta a un pasado que nunca existi&oacute;; el pasado de las familias felices, el hombre de una pieza, la mujer creada de una costilla, la grandeza imperial, la verdad religiosa como &uacute;nica verdad hist&oacute;rica y dem&aacute;s fantas&iacute;as animadas de ayer y de hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Los europeos somos culpables. Los ciudadanos europeos, cada vez que consentimos que en la conciencia del hombre europeo se aniquile el humanismo, somos culpables, porque el humanismo es el mayor regalo que ha hecho Europa a la humanidad. El humanismo es una medida humana. La constataci&oacute;n de que el ser humano es la medida de todas las cosas. La confirmaci&oacute;n de que el ser humano es el sentido &uacute;ltimo de la evoluci&oacute;n, el desarrollo y el progreso, si es que tales conceptos existen, y si es posible que alguna vez el ser humano se sacuda de encima todos los instintos primarios que arrastra desde que habitaba las cavernas. El humanismo, seg&uacute;n Sandor Marai, tambi&eacute;n es &ldquo;una actitud humana que no espera ninguna respuesta m&aacute;gica o milagrosa al problema de la muerte, ni pretende la soluci&oacute;n de los problemas terrenales mediante fuerzas sobrenaturales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No estamos sujetos a ninguna divinidad. No somos, seg&uacute;n los humanistas que surgieron en Europa durante el Renacimiento, ni m&aacute;s ni menos que seres humanos con la determinaci&oacute;n, la voluntad casi ciega, de levantarnos todos los d&iacute;as de la cama para trabajar, hacer la compra, mirar escaparates, charlar de f&uacute;tbol en la barra de los bares y sumergirnos en las pantallas que nos han cercado la existencia dentro de un universo indiferente. 
    </p><p class="article-text">
        Los europeos aniquilamos el humanismo de una manera tr&aacute;gica en diferentes ocasiones de la historia m&aacute;s reciente. Lo hicimos con las c&aacute;maras de gas de Auschwitz, con las fosas de Katyn, con el infierno de los campos disciplinarios de Stalin, entre las ruinas de Dresde y Coventry, en las c&aacute;rceles franquistas o en las calles ensangrentadas de Sarajevo. Lo aniquilamos cada vez que abandonamos la medida humana para entregarnos a un R&eacute;gimen ya sea religioso, pol&iacute;tico, social o econ&oacute;mico se denomine ya como fascismo, comunismo, franquismo o como la pr&oacute;xima Cruzada contra los migrantes. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el peligro. Este es el prop&oacute;sito de los pol&iacute;ticos medievales: que los ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea aniquilemos el humanismo de nuevo para suicidarnos mediante la implantaci&oacute;n en nuestras vidas de lo exagerado, lo excesivo, lo inhumano...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa_132_12898688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 20:46:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Política,Humanismo,Cambio climático,Auschwitz,Fascismo,Comunismo,Franquismo,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/receta-salvar-queda-humanismo-europeo-fauces-fascismo_1_12562028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ad1f01b-b3d3-4c86-b75b-abe2242e0719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensador Rob Riemen defiende en su último libro, ‘La palabra que vence a la muerte’, que la cultura y la razón son, como en otras etapas del pasado, instrumentos para combatir la oleada totalitaria
</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Danielle Allen: “La política nacional en EEUU es cruel, corrupta e incompetente, y nosotros no somos nada de eso”</p></div><p class="article-text">
        George Steiner dec&iacute;a que leer a Rob Riemen (Pa&iacute;ses Bajos,1962) es experimentar tanto angustia como esperanza. Probablemente es as&iacute; porque el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s describe, analiza y da respuestas a aquellos que todav&iacute;a creen en una civilizaci&oacute;n en la que el humanismo sobreviva a la barbarie. De ah&iacute; el t&iacute;tulo de su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-filosofia/390680-libro-la-palabra-que-vence-a-la-muerte-9788430628094?srsltid=AfmBOorywa0ZasFYrh3cgoy6el7rpdIxvsE0I8bfMrL_C9YHSPziK1ff" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La palabra que vence a la muerte&rsquo;</a> (Taurus y Arc&agrave;dia, en catal&aacute;n), como reivindicaci&oacute;n y bandera de esperanza de unos valores capaces de combatir la intolerancia que, de nuevo, adopta la forma del fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        El autor lo denomina as&iacute; porque considera que fascismo es una definici&oacute;n m&aacute;s correcta que otras tambi&eacute;n habituales, ya sea populismo, derecha radical o derecha alternativa. Con un nombre u otro, Riemen defiende que la cultura, las palabras y la raz&oacute;n son instrumentos imprescindibles para hacerle frente. O al menos para intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        El director del<a href="https://nexus-instituut.nl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Nexus Instituut</a>, situado en Tilburg, se vale de cuatro historias con cuatro protagonistas cuyas vidas ejemplifican en otros periodos esa misma reivindicaci&oacute;n del humanismo: Thomas Mann, Janusz Korczak, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry y George Orwell.
    </p><p class="article-text">
        Riemen describe los &uacute;ltimos d&iacute;as del autor de &lsquo;<a href="https://www.edhasa.es/libros/111/la-montana-magica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La monta&ntilde;a m&aacute;gica</a>&rsquo; (1924) para transmitir sus pensamientos sobre el ser humano y la oposici&oacute;n a cualquier tipo de fanatismo: &ldquo;Es una actitud en la vida, un estado de &aacute;nimo que anhela la justicia y la libertad, conoce la cortes&iacute;a del coraz&oacute;n y la duda que permite encontrar la verdad. No busca las discrepancias, sino el punto medio entre el mundo y el esp&iacute;ritu, la comunidad y el individuo, la democracia y la aristocracia, la raz&oacute;n y la fe&rdquo;. Mann fue un defensor de la Rep&uacute;blica de Weimar, &uacute;ltimamente tan citada porque hay quien compara la Europa actual y los riesgos que afronta con esa etapa y tambi&eacute;n con su fracaso. 
    </p><p class="article-text">
        El escritor alem&aacute;n reflexion&oacute; a lo largo de su vida sobre el papel de la democracia. Riemen recuerda que para &eacute;l era un sin&oacute;nimo de raz&oacute;n, humanismo, literatura, pol&iacute;tica, racionalismo y materialismo. En otro de sus libros, <a href="https://capitanswing.com/libros/consideraciones-de-un-apolitico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Consideraciones de un apol&iacute;tico&rsquo;</a> (1918), un ensayo menos conocido y m&aacute;s controvertido que la novela ambientada en el sanatorio de tuberculosos en los Alpes, Mann se&ntilde;ala los que, en su opini&oacute;n, son los peligros que amenazan a una sociedad democr&aacute;tica. Entre ellos apunta al riesgo de que reinen el dinero y la corrupci&oacute;n y todo gire alrededor del materialismo y las luchas de poder. &ldquo;O el peligro de los medios de comunicaci&oacute;n que atrapan al p&uacute;blico con una combinaci&oacute;n de estupidez y chabacaner&iacute;a&rdquo;, escribi&oacute; un siglo antes de que los algoritmos se convirtiesen en un buen motivo para darle la raz&oacute;n. Mann y tambi&eacute;n Riemen citan a Goethe para recordar su definici&oacute;n de civilizaci&oacute;n, un ejercicio permanente de respeto, tanto por el pr&oacute;jimo como tambi&eacute;n por nuestra propia dignidad. Suena actual porque lo es.
    </p><p class="article-text">
        Janusz Korczak, un maestro que acompa&ntilde;&oacute; a sus hu&eacute;rfanos hasta los trenes de Treblinka sin abandonarlos y Antoine de Saint-Exup&eacute;ry, autor de <a href="https://www.editorialalma.com/libros/el-principito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;El Principito&rsquo;</a> (1943), permiten al fil&oacute;sofo neerland&eacute;s teorizar sobre c&oacute;mo en medio del horror se puede optar por la compasi&oacute;n. Saint-Exup&eacute;ry consider&oacute; que Europa se hab&iacute;a transformado en un &ldquo;desierto espiritual&rdquo; en el que solo pod&iacute;an subsistir los &ldquo;reg&iacute;menes sanguinarios&rdquo; que no quieren saber nada de la libertad, la verdad ni la dignidad. Ya entonces, el escritor franc&eacute;s expres&oacute; su frustraci&oacute;n con Estados Unidos, la que presume de ser la democracia m&aacute;s poderosa del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        De todas las lecciones que transmiti&oacute; a partir del protagonista de su celebrado libro, adem&aacute;s de la m&aacute;s famosa de que lo esencial es invisible a los ojos, el aviador y escritor franc&eacute;s aporta otras sobre la verdad, la amistad o la lealtad. Y una inc&oacute;moda pero muy pertinente tambi&eacute;n en estos tiempos: es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil juzgarse a s&iacute; mismo que a los otros. &ldquo;Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que Riemen, hijo de un sindicalista y que merece el t&iacute;tulo de intelectual de referencia que otros lucen sin tantas credenciales como &eacute;l, reivindica el humanismo europeo. De hecho, Nexus, la fundaci&oacute;n que impuls&oacute; hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, es referencia en este &aacute;mbito del pensamiento. Como en otras ocasiones recurre tambi&eacute;n, aunque sea de pasada, a S&oacute;crates, Kant, Nietzsche o Freud para defender los valores atemporales de la cultura europea. Atemporales y universales. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando S&oacute;crates dice que se trata de saber c&oacute;mo tenemos que vivir, la respuesta del humanismo europeo, seg&uacute;n resume el autor, es &ldquo;la nobleza de esp&iacute;ritu&rdquo;. Dicho as&iacute; puede parecer muy et&eacute;reo aunque traducido ser&iacute;a algo parecido a superar los temores e impulsos para priorizar la verdad y la justicia. De Freud, a quien define como un maestro en el arte de decirle verdades inc&oacute;modas a la gente, destaca que se dio cuenta de que las distop&iacute;as se vuelven realidad por la sencilla raz&oacute;n de que la gente quiere que se hagan realidad. &ldquo;Son muchos los que acogen sin problemas el esp&iacute;ritu del fascismo, porque se corresponde mejor con los miedos y deseos que sienten&rdquo;, se lamenta Riemen.
    </p><p class="article-text">
        Si las civilizaciones somos mortales, como defendi&oacute; Paul Val&eacute;ry en una carta escrita en 1919, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de que estallase la primera Guerra Mundial, es posible que ahora la nuestra est&eacute; en riesgo. Pero si algo puede ayudar a salvarla es el combate contra la estupidez. Por eso necesitamos pensadores como Riemen y libros como este. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>** 'La palabra que vence a la muerte&rsquo; llega el martes 2 de septiembre a las librer&iacute;as.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/receta-salvar-queda-humanismo-europeo-fauces-fascismo_1_12562028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 20:38:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humanismo,Fascismo,Thomas Mann,Nietzsche,Europa]]></media:keywords>
    </item>
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