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    <title><![CDATA[elDiario.es - Humanismo]]></title>
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      <title><![CDATA[Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8fad178-cf09-4266-8c71-ab474903b371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamaguchi apunta a la Palma de Oro con una humanista y anticapitalista mirada capaz de desarmar al más cínico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta japonés, que ganó el Oscar con 'Drive my car', emociona con 'Soudain (All of a sudden)', más de tres horas que son como un abrazo </p><p class="subtitle">Diego Luna aborda la migración en Cannes: “Hay una narrativa de conflicto y confrontación entre España y México”
</p></div><p class="article-text">
        En un momento donde el cine vive de grandes gestos, de exhibiciones de autor&iacute;a enmascaradas en un exhibicionismo epatante<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-regresa-drive-my-car-pelicula-salvaje-capitalismo_1_11343513.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Riusuke Hamaguchi </a>es una especie en extinci&oacute;n. Una excepci&oacute;n que tambi&eacute;n es la medicina a ese cine que, por si fuera poco, suele estar cargado de un cinismo recalcitrante. El cine actual, y el que suele triunfar en los festivales, tiene una extra&ntilde;a caracter&iacute;stica, y es que parece odiar el mundo. Y nosotros, los que venimos a esos cert&aacute;menes, acabamos dentro de esa bola de demolici&oacute;n comprando una mirada que aporta poco en un momento donde el mundo vive un retroceso claro.
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi dej&oacute; marcadas las reglas de su cine con<a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/critica-drive-my-car-oscar-2022_1_8719319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Drive my car,</em></a> fen&oacute;meno que naci&oacute; en Cannes, donde gan&oacute; el Mejor guion, antes de ganar el Oscar a la Mejor pel&iacute;cula internacional y estar nominado en las categor&iacute;as de Mejor direcci&oacute;n y Mejor pel&iacute;cula. Hasta Hollywood se qued&oacute; prendado del estilo pausado, contemplativo y de grandes conversaciones de este director japon&eacute;s que, entre medias entre aquel filme y este, se sac&oacute; de la manga otra pel&iacute;cula portentosa, <em>El mal no existe,</em> que gan&oacute; el segundo premio en Venecia.
    </p><p class="article-text">
        En su regreso a la Croisette, Hamaguchi ha vuelto con la misma receta contra el mundo c&iacute;nico que nos rodea. Se llama <em>Soudain (All of a sudden)</em> y ven&iacute;a con la etiqueta de ser la pel&iacute;cula m&aacute;s larga de la competici&oacute;n: m&aacute;s de tres horas de duraci&oacute;n. Sin embargo, y tras verla, queda claro que cada segundo de esta pel&iacute;cula cercana a la obra maestra cuenta. Hamaguchi apunta, sin duda, a la Palma de Oro que se le resisti&oacute; en 2021. Lo hace con una mirada humanista y anticapitalista al mundo a trav&eacute;s de dos mujeres cuyo encuentro casual provoca un terremoto.
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        Pero no un terremoto de grandes acontecimientos, sino un terremoto de amor, cari&ntilde;o y humanidad. Una de ellas, francesa &mdash;a la que interpreta Virginie Efira&mdash;, dirige una residencia de ancianos que utiliza m&eacute;todos para dar autonom&iacute;a y dignidad a los enfermos de Alzh&eacute;imer y aquellos que ven sus capacidades cognitivas disminuir. La otra, una directora de escena japonesa, Tao Okamoto, tiene c&aacute;ncer y dirige en Par&iacute;s una obra sobre c&oacute;mo los manicomios en Italia desaparecieron para que lo que pasaba fuera, y lo que pasaba dentro, se mezclara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hamaguchi acompa&ntilde;a a estas dos mujeres en su encuentro y su relaci&oacute;n. Lo hace, simplemente, escuch&aacute;ndolas. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n eres?&rdquo; Se preguntan en su primera charla para darse cuenta de que lo que decimos de nosotros (soy m&eacute;dico, soy periodista) no nos define, pero s&iacute; lo hace en una estructura capitalista que marca las normas y las relaciones de las personas respecto a lo que producen a la econom&iacute;a. La c&aacute;mara del cineasta se dedica a abrazar ese encuentro, las sigue y las acompa&ntilde;a en grandes planos secuencia donde no hay exhibicionismo, todo lo contrario, simplemente una voluntad de desaparecer para dejar en el centro la esencia, el coraz&oacute;n de esta amistad incipiente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Soudain</em> es una pel&iacute;cula llena de humanismo, de esas que desarman al m&aacute;s c&iacute;nico porque realmente creen en la bondad del ser humano de una forma genuina. Y lo hace con un enfoque claramente anticapitalista. Ambas mujeres hablan de c&oacute;mo el capitalismo ha marcado el mundo actual, desde la baja natalidad al cambio clim&aacute;tico. Un sistema que ha marcado las normas de tal forma, que hasta los que no creen en &eacute;l las han asumido. &ldquo;No necesito dormir mucho&rdquo;, dice Efira antes de ser advertida de que eso es uno de los s&iacute;ntomas de que incluso ella, con un estudio sobre el tema, ha comprado el marco ofrecido. Un marco que borra a todo lo que no est&aacute; en una situaci&oacute;n de poder, que consume recursos, naturaleza y expulsa a los m&aacute;s pobres. &iquest;Y cu&aacute;ndo no tiene nada m&aacute;s que consumir? La guerra.&nbsp;
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                Fotograma de &#039;Soudain (All of a sudden)                            </span>
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        Sin embargo, y a pesar de esas conversaciones que dejan claro que es casi imposible salir de ese sistema, Hamaguchi nos hace creer en que lo que al menos podemos hacer como base del cambio es mirar a los dem&aacute;s, cuidarles. Estas dos mujeres se cuidan, se escuchan. Y cuidan a los dem&aacute;s. No es un cuidado unidireccional, sino que recibe un retorno. Es rec&iacute;proco. Ellas cuidan a esos ancianos enfermos de Alzh&eacute;imer con un cari&ntilde;o extremo, el mismo con el que Hamaguchi les graba. Ellos acaban cuidando tambi&eacute;n a ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mirada humanista est&aacute; tambi&eacute;n en la forma de encuadrar. Hay una escena en donde van a cambiar a una mujer que ha orinado en la cama que est&aacute; tratada con tanta dignidad que es imposible no emocionarse. Hamaguchi sabe que el centro de su historia son su dos protagonistas, pero dedica todo el tiempo necesario a cada personaje secundario que las rodea, y todos acaban siendo piezas del puzzle del filme: la veterana enfermera que no cree en los m&eacute;todos, el joven rapero que trabaja de noche, los ancianos que viven all&iacute;&hellip; todos son tratados con el mismo cari&ntilde;o por el director, que incide en que nadie somos normales. Con un ritmo pausado, delicado y que presta atenci&oacute;n a los detalles, Hamaguchi construye un filme que se siente como un aut&eacute;ntico milagro dentro del momento actual de la industria del cine. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula, que tambi&eacute;n es un viaje con los d&iacute;as contados por la enfermedad de una de ellas, la emoci&oacute;n entra sin avisar. No lo hace con m&uacute;sica de orquesta, ni con discursos melodram&aacute;ticos para meter el dedo en el ojo, lo hace permitiendo que el espectador se sienta parte de ese encuentro, de ese abrazo que propone. Una pel&iacute;cula que llena el coraz&oacute;n, que emociona hasta la l&aacute;grima, y que, encima de todo, propone que ser buenas personas es algo revolucionario y la primera piedra para cambiar este mundo de mierda. En el momento en el que vivimos, no se me ocurre una Palma de Oro m&aacute;s oportuna.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/hamaguchi-apunta-palma-oro-humanista-anticapitalista-mirada-capaz-desarmar-cinico_129_13225275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 16:55:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Humanismo,Capitalismo,Residencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/mitico-studio-ghibli-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2026_1_13198817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cd29271-e4ec-496d-8432-ddcec2aac74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio de cine animado creado por Hayao Miyazaki y responsable de obras maestras como 'El viaje de Chihiro' o 'El castillo ambulante' ha sido reconocido por el jurado</p><p class="subtitle">La cantante y escritora Patti Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes
</p></div><p class="article-text">
        El m&iacute;tico<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/razones-redescubrir-peliculas-ghibli-netflix_1_1057820.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Studio Ghibli,</a> emblema del cine de animaci&oacute;n mundial y creadores de obras maestras como <em>El viaje de Chihiro </em>o <em>El castillo ambulante, Mi vecino Totoro </em>o <em>Las tumba de las luci&eacute;rnagas</em>, ha sido reconocido con el Premio de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades de 2026. En la jornada previa a la deliberaci&oacute;n, el jurado dejaba claro que buscaban un premiado que fuera &ldquo;ejemplar&rdquo;, &ldquo;con trayectoria y legado&rdquo; y cuya labor est&eacute; definida por la ecuanimidad en tiempos &ldquo;tempestuosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, el estudio cinematogr&aacute;fico que cre&oacute; en 1985 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miyazaki-no-le-toca-imagenes-estilo-ghibli-hechas-ia-enfadan-autores_1_12178662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hayao Miyazaki</a> junto a Isao Takahat cumple esos requisitos y m&aacute;s. Por muchos es conocido como el Disney japon&eacute;s, pero durante su trayectoria en estas m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas han demostrado que esa etiqueta se les queda corta. Son mucho m&aacute;s, un estudio que ha elevado la animaci&oacute;n hasta la excelencia y que han confirmado, una y otra vez, una de las m&aacute;ximas de los trabajadores de la animaci&oacute;n: que esta no es un g&eacute;nero, sino una t&eacute;cnica para contar historias de la mejor forma posible. Lo hicieron desde sus primeras obras, con ese primer &eacute;xito que fue <em>Mi vecino Totoro </em>en 1988, y pasando por una infinidad de t&iacute;tulos que se han convertido en cl&aacute;sicos como<em> Porco Rosso, La princesa Mononoke </em>o <em>Ponyo.</em>
    </p><p class="article-text">
        El jurado ha destacado que &ldquo;ha transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicaci&oacute;n&rdquo;: &ldquo;Mediante un proceso artesanal de gran imaginaci&oacute;n, ha creado historias universales llenas de sensibilidades y de valores humanistas: la empat&iacute;a, la tolerancia y la amistad, as&iacute; como el respeto por las personas y la naturaleza&rdquo;. Adem&aacute;s, ha agregado que &ldquo;sus pel&iacute;culas trascienden generaciones y fronteras y son un referente para los desaf&iacute;os de la sociedad globalizada y la protecci&oacute;n del medio ambiente&rdquo;, y ha valorado que el cine del Studio Ghibli &ldquo;ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplaci&oacute;n&rdquo;. 
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                    alt="El director japonés Hayao Miyazaki s, en una fotografía de archivo. EPA/Franck Robichon"
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                El director japonés Hayao Miyazaki s, en una fotografía de archivo. EPA/Franck Robichon                            </span>
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        En <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cosas-vez-sabias-studio-ghibli_1_3725043.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Studio Ghibli</a> han sido capaces de conquistar a los m&aacute;s peque&ntilde;os, como manda la tradici&oacute;n del cine animado, sin perder de vista a los adultos. Con su mezcla de fantas&iacute;a, humanismo y tambi&eacute;n abordando temas hist&oacute;ricos, como hizo el maestro Miyazaki en El viento se levanta, han creado una legi&oacute;n de fans en torno a pel&iacute;culas que han creado escuela y que son ya parte del imaginario popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ghibli, de la mano de su creador Miyazaki, han roto tambi&eacute;n muchos de los techos de cristal que ten&iacute;a el cine de animaci&oacute;n. Fueron los primeros en ganar el gran premio eun festival de clase A con una pel&iacute;cula animada. Lo logr&oacute; el propio Hayao Miyazaki con <em>El viaje de Chihiro</em>, que en 2002 logr&oacute; el Oso de Oro de Berl&iacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s vencer&iacute;a a pel&iacute;culas de todopoderosos estudios de Hollywood como Dreamworks y Pixar en los Oscar, que en la segunda ocasi&oacute;n que daban el premio de Pel&iacute;cula de Animaci&oacute;n se lo daban a Ghibli por la misma pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a el &uacute;ltimo premio de la Academia. En la ceremonia de marzo de 2024 Studio Ghibli se hac&iacute;a con su segundo Oscar gracias a <em>El chico y la garza,</em> una nueva muestra de su talento y del de Miyazaki, que sal&iacute;a de su retiro previamente anunciado para volver a sorprender con este filme que inaugur&oacute; el Festival de Cine de San Sebasti&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/mitico-studio-ghibli-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2026_1_13198817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 10:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine de animación,Premios Princesa de Asturias,Humanismo,Películas,Cultura,Hayao Miyazaki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La razón en tiempos de algoritmos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/razon-tiempos-algoritmos_1_13025359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25525a62-e3e8-4227-80c5-1c1717052917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La razón en tiempos de algoritmos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales han vuelto el espacio público rápido y emocional, desplazando la reflexión por reacciones inmediatas. Esto favorece la desinformación y la polarización, y debilita el debate democrático informado</p><p class="subtitle">La inteligencia artificial da un paso más y monta un InfoJobs propio para contratar humanos que ejecuten trabajos manuales remunerados</p></div><p class="article-text">
        El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial suele presentarse como un proceso&nbsp;inevitable, casi natural, ante el cual la pol&iacute;tica y la sociedad solo pueden adaptarse.&nbsp;Esta visi&oacute;n convierte las decisiones t&eacute;cnicas en algo aparentemente neutral y&nbsp;objetivo, ajeno al debate ideol&oacute;gico. Sin embargo, aceptar esta premisa implica un riesgo profundo: renunciar a la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica y permitir que sistemas algor&iacute;tmicos, a menudo opacos, influyan o decidan sobre nuestras vidas sin un control ciudadano efectivo. Por ello, el debate sobre la inteligencia artificial no puede reducirse a una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica, sino que debe abordarse como un problema &eacute;tico, pol&iacute;tico, cultural y moral. La t&eacute;cnica ha acompa&ntilde;ado al ser humano desde sus or&iacute;genes y constituye una de las bases del humanismo. El <em>homo faber</em>, el ser humano que crea y transforma, ampli&oacute; sus capacidades mediante herramientas, modific&oacute; su entorno y levant&oacute; civilizaciones. La historia del progreso humano es inseparable de la historia de la t&eacute;cnica. No obstante, este progreso nunca ha sido neutral ni lineal y, en la actualidad, presenta rasgos in&eacute;ditos, especialmente por su velocidad. Cada etapa tecnol&oacute;gica ha sido m&aacute;s breve que la anterior: la Edad de Piedra dur&oacute; milenios; la del Metal, algunos miles de a&ntilde;os; la Revoluci&oacute;n Industrial, apenas dos siglos; y las eras el&eacute;ctrica y electr&oacute;nica, solo unas d&eacute;cadas. La era de la informaci&oacute;n, a&uacute;n en desarrollo, avanza a un ritmo que supera la capacidad humana de comprensi&oacute;n, adaptaci&oacute;n y control.
    </p><p class="article-text">
        Este desfase entre la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la maduraci&oacute;n pol&iacute;tica y moral constituye uno de los grandes desaf&iacute;os contempor&aacute;neos. La Ilustraci&oacute;n situ&oacute; la raz&oacute;n cr&iacute;tica en el centro de la vida p&uacute;blica, no como fe ciega en el progreso, sino como exigencia de control racional, leyes p&uacute;blicas y di&aacute;logo democr&aacute;tico. El humanismo afirm&oacute; que el ser humano deb&iacute;a ser siempre un fin en s&iacute; mismo y nunca un simple medio. Hoy, estos principios est&aacute;n en riesgo no porque sean falsos, sino porque la innovaci&oacute;n avanza m&aacute;s r&aacute;pido que ellos. El avance tecnol&oacute;gico ha hecho que las decisiones sociales y pol&iacute;ticas se basen solo en la eficiencia t&eacute;cnica, provocando que la pol&iacute;tica pierda su dimensi&oacute;n moral y se convierta en simple gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto surge la tecnocracia, donde el poder pasa a expertos que, bajo una aparente neutralidad cient&iacute;fica, desplazan el debate democr&aacute;tico. La inteligencia artificial y las redes sociales reflejan este modelo: mediante algoritmos orientados a la rentabilidad y la interacci&oacute;n, influyen en lo que vemos y pensamos, reemplazando poco a poco el juicio cr&iacute;tico de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales han vuelto el espacio p&uacute;blico r&aacute;pido y emocional, desplazando la reflexi&oacute;n por reacciones inmediatas. Esto favorece la desinformaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n, y debilita el debate democr&aacute;tico informado. La opini&oacute;n p&uacute;blica deja de formarse mediante el debate y pasa a ser gestionada a trav&eacute;s de datos, m&eacute;tricas y est&iacute;mulos dise&ntilde;ados. Diversos autores han advertido de este proceso. Yuval Noah Harari, por ejemplo, ha se&ntilde;alado que el poder contempor&aacute;neo se articula en torno al control de los flujos de informaci&oacute;n. En <em>Homo Deus</em> describe el auge del data&iacute;smo, una visi&oacute;n que reduce al ser humano a un conjunto de datos procesables. En <em>Nexus</em> muestra c&oacute;mo redes, algoritmos e inteligencia artificial se conectan para reforzar la relaci&oacute;n entre informaci&oacute;n y poder, convirtiendo la experiencia humana en datos y los datos en herramientas de influencia.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo es evidente: cuando los algoritmos conocen nuestras preferencias, miedos y comportamientos mejor que nosotros mismos, el ser humano deja de ser sujeto para convertirse en objeto de an&aacute;lisis y gesti&oacute;n. La tecnolog&iacute;a debilita la autonom&iacute;a y la responsabilidad moral cuando las personas dejan de decidir por s&iacute; mismas en entornos que pueden acelerar y dirigir sus acciones.
    </p><p class="article-text">
        A esta amenaza se suma el debilitamiento de la raz&oacute;n ilustrada en el debate p&uacute;blico. Como ha se&ntilde;alado Dar&iacute;o Villanueva, el pensamiento cr&iacute;tico y la b&uacute;squeda de la verdad objetiva retroceden frente a la emoci&oacute;n, el relativismo y la identidad. Las redes sociales amplifican este fen&oacute;meno y la pol&iacute;tica evade su responsabilidad al presentar las decisiones como inevitables y t&eacute;cnicas. As&iacute;, los l&iacute;deres se amparan en datos y algoritmos para evitar el juicio moral, mientras problemas como la desigualdad o la vigilancia se justifican en nombre de la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este panorama, recuperar el legado del humanismo y de la Ilustraci&oacute;n no implica rechazar la tecnolog&iacute;a ni idealizar el pasado. Significa reintroducir la raz&oacute;n, el tiempo y la pol&iacute;tica all&iacute; donde la aceleraci&oacute;n algor&iacute;tmica los ha expulsado. Regular la inteligencia artificial y las plataformas digitales no supone frenar el progreso, sino orientarlo. Exigir transparencia, responsabilidad humana, l&iacute;mites &eacute;ticos y control democr&aacute;tico es una condici&oacute;n b&aacute;sica para preservar la libertad. La inteligencia artificial y las redes sociales pueden ser herramientas extraordinarias al servicio del conocimiento, la educaci&oacute;n y la cohesi&oacute;n social, pero tambi&eacute;n pueden convertirse en instrumentos de manipulaci&oacute;n y dominio si se emancipan del juicio humano. La diferencia no es t&eacute;cnica, sino pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo gobernado por algoritmos y pantallas, defender la raz&oacute;n cr&iacute;tica, la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica y la centralidad del ser humano no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una urgencia democr&aacute;tica. El verdadero peligro no es que las m&aacute;quinas decidan por nosotros, sino que aceptemos dejar de decidir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencio Monje Gil, presidente de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/razon-tiempos-algoritmos_1_13025359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 11:29:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa_132_12898688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b269c974-31a1-4ccd-9f9d-dd1a1057e723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Este es el propósito de los políticos medievales: que los ciudadanos de la Unión Europea aniquilemos el humanismo de nuevo para suicidarnos mediante la implantación en nuestras vidas de lo exagerado, lo excesivo, lo inhumano"</p></div><p class="article-text">
        Tal vez porque muchos ciudadanos perciben el futuro como una amenaza con las evidencias de la crisis clim&aacute;tica, la guerra en Europa, la colonizaci&oacute;n digital, las sociedades envejecidas, las democracias que se desmoronan, la provocaci&oacute;n estadounidense y la epidemia de soledad, los pol&iacute;ticos medievales est&aacute;n de regreso con el prop&oacute;sito de gobernar Europa llevados de la mano de los propietarios de los grandes medios de comunicaci&oacute;n, redes sociales incluidas, y de la multitud de votantes informada por dichos medios. 
    </p><p class="article-text">
        El futuro ya no parece prometedor. Los pol&iacute;ticos medievales, para minorar el miedo de los votantes a un porvenir donde no vivamos m&aacute;s seguros ni seamos m&aacute;s altos, ni m&aacute;s ricos ni m&aacute;s guapos, prometen llevar r&aacute;pidamente a Europa de vuelta a un pasado que nunca existi&oacute;; el pasado de las familias felices, el hombre de una pieza, la mujer creada de una costilla, la grandeza imperial, la verdad religiosa como &uacute;nica verdad hist&oacute;rica y dem&aacute;s fantas&iacute;as animadas de ayer y de hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Los europeos somos culpables. Los ciudadanos europeos, cada vez que consentimos que en la conciencia del hombre europeo se aniquile el humanismo, somos culpables, porque el humanismo es el mayor regalo que ha hecho Europa a la humanidad. El humanismo es una medida humana. La constataci&oacute;n de que el ser humano es la medida de todas las cosas. La confirmaci&oacute;n de que el ser humano es el sentido &uacute;ltimo de la evoluci&oacute;n, el desarrollo y el progreso, si es que tales conceptos existen, y si es posible que alguna vez el ser humano se sacuda de encima todos los instintos primarios que arrastra desde que habitaba las cavernas. El humanismo, seg&uacute;n Sandor Marai, tambi&eacute;n es &ldquo;una actitud humana que no espera ninguna respuesta m&aacute;gica o milagrosa al problema de la muerte, ni pretende la soluci&oacute;n de los problemas terrenales mediante fuerzas sobrenaturales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No estamos sujetos a ninguna divinidad. No somos, seg&uacute;n los humanistas que surgieron en Europa durante el Renacimiento, ni m&aacute;s ni menos que seres humanos con la determinaci&oacute;n, la voluntad casi ciega, de levantarnos todos los d&iacute;as de la cama para trabajar, hacer la compra, mirar escaparates, charlar de f&uacute;tbol en la barra de los bares y sumergirnos en las pantallas que nos han cercado la existencia dentro de un universo indiferente. 
    </p><p class="article-text">
        Los europeos aniquilamos el humanismo de una manera tr&aacute;gica en diferentes ocasiones de la historia m&aacute;s reciente. Lo hicimos con las c&aacute;maras de gas de Auschwitz, con las fosas de Katyn, con el infierno de los campos disciplinarios de Stalin, entre las ruinas de Dresde y Coventry, en las c&aacute;rceles franquistas o en las calles ensangrentadas de Sarajevo. Lo aniquilamos cada vez que abandonamos la medida humana para entregarnos a un R&eacute;gimen ya sea religioso, pol&iacute;tico, social o econ&oacute;mico se denomine ya como fascismo, comunismo, franquismo o como la pr&oacute;xima Cruzada contra los migrantes. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el peligro. Este es el prop&oacute;sito de los pol&iacute;ticos medievales: que los ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea aniquilemos el humanismo de nuevo para suicidarnos mediante la implantaci&oacute;n en nuestras vidas de lo exagerado, lo excesivo, lo inhumano...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa_132_12898688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 20:46:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Política,Humanismo,Cambio climático,Auschwitz,Fascismo,Comunismo,Franquismo,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/receta-salvar-queda-humanismo-europeo-fauces-fascismo_1_12562028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ad1f01b-b3d3-4c86-b75b-abe2242e0719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensador Rob Riemen defiende en su último libro, ‘La palabra que vence a la muerte’, que la cultura y la razón son, como en otras etapas del pasado, instrumentos para combatir la oleada totalitaria
</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Danielle Allen: “La política nacional en EEUU es cruel, corrupta e incompetente, y nosotros no somos nada de eso”</p></div><p class="article-text">
        George Steiner dec&iacute;a que leer a Rob Riemen (Pa&iacute;ses Bajos,1962) es experimentar tanto angustia como esperanza. Probablemente es as&iacute; porque el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s describe, analiza y da respuestas a aquellos que todav&iacute;a creen en una civilizaci&oacute;n en la que el humanismo sobreviva a la barbarie. De ah&iacute; el t&iacute;tulo de su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-filosofia/390680-libro-la-palabra-que-vence-a-la-muerte-9788430628094?srsltid=AfmBOorywa0ZasFYrh3cgoy6el7rpdIxvsE0I8bfMrL_C9YHSPziK1ff" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La palabra que vence a la muerte&rsquo;</a> (Taurus y Arc&agrave;dia, en catal&aacute;n), como reivindicaci&oacute;n y bandera de esperanza de unos valores capaces de combatir la intolerancia que, de nuevo, adopta la forma del fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        El autor lo denomina as&iacute; porque considera que fascismo es una definici&oacute;n m&aacute;s correcta que otras tambi&eacute;n habituales, ya sea populismo, derecha radical o derecha alternativa. Con un nombre u otro, Riemen defiende que la cultura, las palabras y la raz&oacute;n son instrumentos imprescindibles para hacerle frente. O al menos para intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        El director del<a href="https://nexus-instituut.nl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Nexus Instituut</a>, situado en Tilburg, se vale de cuatro historias con cuatro protagonistas cuyas vidas ejemplifican en otros periodos esa misma reivindicaci&oacute;n del humanismo: Thomas Mann, Janusz Korczak, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry y George Orwell.
    </p><p class="article-text">
        Riemen describe los &uacute;ltimos d&iacute;as del autor de &lsquo;<a href="https://www.edhasa.es/libros/111/la-montana-magica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La monta&ntilde;a m&aacute;gica</a>&rsquo; (1924) para transmitir sus pensamientos sobre el ser humano y la oposici&oacute;n a cualquier tipo de fanatismo: &ldquo;Es una actitud en la vida, un estado de &aacute;nimo que anhela la justicia y la libertad, conoce la cortes&iacute;a del coraz&oacute;n y la duda que permite encontrar la verdad. No busca las discrepancias, sino el punto medio entre el mundo y el esp&iacute;ritu, la comunidad y el individuo, la democracia y la aristocracia, la raz&oacute;n y la fe&rdquo;. Mann fue un defensor de la Rep&uacute;blica de Weimar, &uacute;ltimamente tan citada porque hay quien compara la Europa actual y los riesgos que afronta con esa etapa y tambi&eacute;n con su fracaso. 
    </p><p class="article-text">
        El escritor alem&aacute;n reflexion&oacute; a lo largo de su vida sobre el papel de la democracia. Riemen recuerda que para &eacute;l era un sin&oacute;nimo de raz&oacute;n, humanismo, literatura, pol&iacute;tica, racionalismo y materialismo. En otro de sus libros, <a href="https://capitanswing.com/libros/consideraciones-de-un-apolitico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Consideraciones de un apol&iacute;tico&rsquo;</a> (1918), un ensayo menos conocido y m&aacute;s controvertido que la novela ambientada en el sanatorio de tuberculosos en los Alpes, Mann se&ntilde;ala los que, en su opini&oacute;n, son los peligros que amenazan a una sociedad democr&aacute;tica. Entre ellos apunta al riesgo de que reinen el dinero y la corrupci&oacute;n y todo gire alrededor del materialismo y las luchas de poder. &ldquo;O el peligro de los medios de comunicaci&oacute;n que atrapan al p&uacute;blico con una combinaci&oacute;n de estupidez y chabacaner&iacute;a&rdquo;, escribi&oacute; un siglo antes de que los algoritmos se convirtiesen en un buen motivo para darle la raz&oacute;n. Mann y tambi&eacute;n Riemen citan a Goethe para recordar su definici&oacute;n de civilizaci&oacute;n, un ejercicio permanente de respeto, tanto por el pr&oacute;jimo como tambi&eacute;n por nuestra propia dignidad. Suena actual porque lo es.
    </p><p class="article-text">
        Janusz Korczak, un maestro que acompa&ntilde;&oacute; a sus hu&eacute;rfanos hasta los trenes de Treblinka sin abandonarlos y Antoine de Saint-Exup&eacute;ry, autor de <a href="https://www.editorialalma.com/libros/el-principito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;El Principito&rsquo;</a> (1943), permiten al fil&oacute;sofo neerland&eacute;s teorizar sobre c&oacute;mo en medio del horror se puede optar por la compasi&oacute;n. Saint-Exup&eacute;ry consider&oacute; que Europa se hab&iacute;a transformado en un &ldquo;desierto espiritual&rdquo; en el que solo pod&iacute;an subsistir los &ldquo;reg&iacute;menes sanguinarios&rdquo; que no quieren saber nada de la libertad, la verdad ni la dignidad. Ya entonces, el escritor franc&eacute;s expres&oacute; su frustraci&oacute;n con Estados Unidos, la que presume de ser la democracia m&aacute;s poderosa del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        De todas las lecciones que transmiti&oacute; a partir del protagonista de su celebrado libro, adem&aacute;s de la m&aacute;s famosa de que lo esencial es invisible a los ojos, el aviador y escritor franc&eacute;s aporta otras sobre la verdad, la amistad o la lealtad. Y una inc&oacute;moda pero muy pertinente tambi&eacute;n en estos tiempos: es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil juzgarse a s&iacute; mismo que a los otros. &ldquo;Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que Riemen, hijo de un sindicalista y que merece el t&iacute;tulo de intelectual de referencia que otros lucen sin tantas credenciales como &eacute;l, reivindica el humanismo europeo. De hecho, Nexus, la fundaci&oacute;n que impuls&oacute; hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, es referencia en este &aacute;mbito del pensamiento. Como en otras ocasiones recurre tambi&eacute;n, aunque sea de pasada, a S&oacute;crates, Kant, Nietzsche o Freud para defender los valores atemporales de la cultura europea. Atemporales y universales. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando S&oacute;crates dice que se trata de saber c&oacute;mo tenemos que vivir, la respuesta del humanismo europeo, seg&uacute;n resume el autor, es &ldquo;la nobleza de esp&iacute;ritu&rdquo;. Dicho as&iacute; puede parecer muy et&eacute;reo aunque traducido ser&iacute;a algo parecido a superar los temores e impulsos para priorizar la verdad y la justicia. De Freud, a quien define como un maestro en el arte de decirle verdades inc&oacute;modas a la gente, destaca que se dio cuenta de que las distop&iacute;as se vuelven realidad por la sencilla raz&oacute;n de que la gente quiere que se hagan realidad. &ldquo;Son muchos los que acogen sin problemas el esp&iacute;ritu del fascismo, porque se corresponde mejor con los miedos y deseos que sienten&rdquo;, se lamenta Riemen.
    </p><p class="article-text">
        Si las civilizaciones somos mortales, como defendi&oacute; Paul Val&eacute;ry en una carta escrita en 1919, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de que estallase la primera Guerra Mundial, es posible que ahora la nuestra est&eacute; en riesgo. Pero si algo puede ayudar a salvarla es el combate contra la estupidez. Por eso necesitamos pensadores como Riemen y libros como este. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>** 'La palabra que vence a la muerte&rsquo; llega el martes 2 de septiembre a las librer&iacute;as.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 20:38:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo]]></media:title>
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