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    <title><![CDATA[elDiario.es - Thomas Mann]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/thomas-mann/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Thomas Mann]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pantallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pantallas_132_12834942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c100c5d-5edf-4e8a-916a-f06cb272c7b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pantallas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nuestra época, primando los medios audiovisuales, ha ido relegando a los libros hasta arrinconarlos en polvorientas bibliotecas municipales que nadie visita ni siquiera para refugiarse de los heladores vientos árticos propios del invierno"</p></div><p class="article-text">
        La primac&iacute;a de las im&aacute;genes sobre las ideas. Nuestra &eacute;poca, primando los medios audiovisuales, ha ido relegando a los libros hasta arrinconarlos en polvorientas bibliotecas municipales que nadie visita ni siquiera para refugiarse de los heladores vientos &aacute;rticos propios del invierno. En nuestro pa&iacute;s esto ya lo aventur&oacute; Manuel Aza&ntilde;a al decir que si en Espa&ntilde;a deseas guardar un secreto lo mejor era publicarlo en un libro.
    </p><p class="article-text">
        Estamos sujetos a una&nbsp;extra&ntilde;a contradicci&oacute;n: todo el mundo dice que la vida es corta, breve, que apenas dura un instante, pero todo el mundo afirma que se aburre, que no sabe qu&eacute; hacer ni c&oacute;mo pasar el tiempo. Tal vez por eso las grandes corporaciones industriales dedicadas al ocio audiovisual, que no tiene m&aacute;s prop&oacute;sito que distraernos, convirtiendo el entretenimiento en la aspiraci&oacute;n suprema de la vida humana, se ha adue&ntilde;ado de nuestro tiempo. Los ciudadanos ya no participamos en la diversi&oacute;n. La consumimos. Ni siquiera la compartimos, sino que la consumimos en soledad. La consumimos plantando nuestro trasero durante largas horas en cualquier asiento donde podamos relacionarnos con una pantalla para jugar con ella, conversar con ella, escucharla, contemplarla, acariciarla...
    </p><p class="article-text">
        Esta entrega tan devota a las pantallas, adem&aacute;s de distraernos, ha generalizado la estupidez, la soledad y ha tra&iacute;do de vuelta el fascismo, tan presente en las cavern&iacute;colas redes sociales. Estar distra&iacute;dos. En eso consiste la vida en este tiempo tecnol&oacute;gico. Ya que la felicidad, tan huidiza siempre, tan casual, parece que est&aacute; mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestras posibilidades, nos conformamos con estar distra&iacute;dos. &ldquo;&iexcl;No quiero conceder a la muerte ning&uacute;n poder sobre mis pensamientos!&rdquo;, escribi&oacute; Thomas Mann en su obra 'La monta&ntilde;a m&aacute;gica. Perfecto. Un admirable prop&oacute;sito: vivir sin que la muerte revolotee por tu cerebro como una polilla siniestra. Para socorrernos en la dif&iacute;cil tarea de mantener a la muerte alejada de nuestro cerebro, en el supuesto de no haberlo anestesiado con toneladas de partidos de f&uacute;tbol contemplados a trav&eacute;s del televisor, nos hemos dado multitud de distracciones, relacionadas con las pantallas.
    </p><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil escapar de los pensamientos relacionados con la muerte. Cierto. Pero tampoco resulta f&aacute;cil escapar de las pantallas que se han adherido a nuestros ojos como las enredaderas a las tapias blancas de los patios, los huertos soleados y los jardines oto&ntilde;ales donde lo &uacute;nico que se escucha es el susurro l&aacute;nguido de la mala hierba. Muchas personas mueren solas frente a una pantalla encendida. Muchas. Cada vez m&aacute;s. Personas solitarias. Personas, algunas, que han cumplido durante su existencia, sobradamente, con el prop&oacute;sito esgrimido por el personaje creado por Thomas Mann. No pensar en la muerte. Ni en la muerte ni en nada. Esta es una de las grandes conquistas de la tecnolog&iacute;a: haber logrado que el ciudadano medio pase por este mundo sin pensar, permanentemente distra&iacute;do, ausente tanto de s&iacute; mismo como de todo aquello que le rodea. Conciudadanos incluidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pantallas_132_12834942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 20:45:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pantallas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Muerte,Thomas Mann,Soledad,Tecnología,Ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad alemana con un centro medieval que es Patrimonio de la Humanidad y que acogió varios premios Nobel entre sus calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-alemana-centro-medieval-patrimonio-humanidad-premios-nobel-calles-lubeck-pm_1_12614521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32f1ea3d-a4e3-409a-8abd-fc8b21f243e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x971y1571.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad alemana con un centro medieval que es Patrimonio de la Humanidad y que acogió varios premios Nobel entre sus calles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su día fue una de las principales capitales comerciales como sede de la Liga Hanseática y uno de sus productos más tradicionales es el mazapán</p><p class="subtitle">La ciudad alemana donde fue realidad el cuento de los hermanos Grimm: una ruta por 'El Flautista de Hamelín'</p></div><p class="article-text">
        En el norte de <a href="https://www.eldiario.es/spin/origen-oktoberfest-fiesta-conocida-alemania-boda-real-celebracion-cerveza-protagonista-pm_1_12614260.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alemania</a>, en la regi&oacute;n de <strong>Schleswig-Holstein </strong>se sit&uacute;a una de las ciudades hist&oacute;ricas del pa&iacute;s, con un destacado casco antiguo medieval que es <strong>Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO</strong> y que tiene el honor de haber acogido en su seno a tres<strong> Premios Nobel</strong>, dos de Literatura y uno de la Paz, y que es la localidad del mazap&aacute;n alem&aacute;n por excelencia.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en L&uuml;beck con un casco hist&oacute;rico Patrimonio de la Humanidad</h2><p class="article-text">
        Fundada en 1143, <strong>L&uuml;beck</strong> es actualmente la segunda ciudad m&aacute;s poblada de su regi&oacute;n, pero una de las m&aacute;s hist&oacute;ricas del norte de Alemania junto a <strong>Hamburgo</strong> o <strong>Bremen</strong>, con las que comparti&oacute; el ser parte de la conocida como <strong>Liga Hanse&aacute;tica</strong>, una uni&oacute;n comercial formada en el siglo XIV, de la que era la capital.
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        Es por ello por lo que se convirti&oacute; en una de las primeras metr&oacute;polis del comercio mundial, y una de las razones por las que hoy en d&iacute;a tiene un casco antiguo con cinco iglesias y un total de siete torres, con destacada arquitectura g&oacute;tica, pero tambi&eacute;n renacentista, barroca y clasicista, que se une con edificios nuevos que se dieron tras la reconstrucci&oacute;n despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Al ser uno de los centros de la <strong>Cruz Roja Alemana </strong>durante la contienda solo recibi&oacute; un bombardeo, aunque considerable por parte del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico en 1942, que propici&oacute; la destrucci&oacute;n de la catedral y la iglesia de Santa Mar&iacute;a, pero que tambi&eacute;n hizo que muchos de sus edificios pudieran sobrevivir para ser <a href="https://www.eldiario.es/viajes/palacio-patrimonio-humanidad-unesco-rodo-hollywood-parlamentos-bonitos-mundo-schwerin-alemania-pm_1_12299632.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO</a> desde 1987.
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            <span class="title">
                La plaza del Ayuntamiento de Lübeck, con su distintivo ladrillo negro.                            </span>
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        El casco antiguo de L&uuml;beck, rodeado por el <strong>r&iacute;o Trave</strong> formando una pen&iacute;nsula, de calles adoquinadas, tiene en su interior algunos de sus edificios m&aacute;s destacados como la mencionada <strong>Iglesia de Santa Mar&iacute;a</strong> con 124 metros de altura o la<strong> iglesia de St. Jacob</strong>, con un preciado &oacute;rgano antiguo.
    </p><h2 class="article-text">Holstentor y Liga Hanse&aacute;tica: dos s&iacute;mbolos de L&uuml;beck</h2><p class="article-text">
        Pero uno de los monumentos m&aacute;s destacados de L&uuml;beck es la puerta de Holsten (<strong>Holstentor</strong>), con una inclinaci&oacute;n que recuerda a la torre de Pisa, y que es todo un s&iacute;mbolo de la ciudad, al recibir a los visitantes antes de entrar en su casco hist&oacute;rico y que se salv&oacute; de ser demolida en el siglo XIX tras una profunda restauraci&oacute;n.
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                Holstentor, una de las puertas de la antigua muralla de Lübeck y que da la bienvenida a los visitantes.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        L&uuml;beck alberga hasta 11 museos, entre los que uno de los m&aacute;s interesantes es el <strong>museo europeo hanse&aacute;tico</strong>, que recorre la historia de la Liga Hanse&aacute;tica a trav&eacute;s de una exposici&oacute;n interactiva y muy lectiva, y que fue una de las federaciones comerciales m&aacute;s importantes entre los siglos XIV y XVII, y que propuls&oacute; el libre comercio y el nacimiento de una importante burgues&iacute;a comercial.
    </p><h2 class="article-text">Premios Nobel y el mazap&aacute;n: otra identidad de L&uuml;beck</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su historia medieval y de centro comercial, L&uuml;beck es conocida por haber sido el lugar de nacimiento de dos Premios Nobel como son el escritor<strong> Thomas Mann,</strong> del que se cumplen 150 a&ntilde;os, escritor entre otros del libro <em>Los Buddenbrook</em>, cuya casa hist&oacute;rica se encuentra en la ciudad (aunque cerrada actualmente por reformas).
    </p><p class="article-text">
        El que fuera canciller de Alemania Occidental de 1969 a 1974, el socialdem&oacute;crata <strong>Willy Brandt </strong>tambi&eacute;n naci&oacute; en la ciudad en 1913 y su casa natal es actualmente un museo, al igual que ocurre con <strong>G&uuml;nter Grass</strong>, que, aunque naci&oacute; en la antigua Danzig, vivi&oacute; y muri&oacute; en la ciudad y cuya vivienda es tambi&eacute;n un museo con exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las atracciones de L&uuml;beck es tambi&eacute;n su mazap&aacute;n, que, aunque es un dulce con origen espa&ntilde;ol, la ciudad cuenta con cuatro fabricantes y una especialidad reconocida, adem&aacute;s de que alberga un peque&ntilde;o museo y durante el tiempo de mercado de navidad es una de las delicias protagonistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-alemana-centro-medieval-patrimonio-humanidad-premios-nobel-calles-lubeck-pm_1_12614521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 17:15:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad alemana con un centro medieval que es Patrimonio de la Humanidad y que acogió varios premios Nobel entre sus calles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo cultural,Alemania,Thomas Mann,Patrimonio de la Humanidad,Premios Nobel,Edad Media]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/receta-salvar-queda-humanismo-europeo-fauces-fascismo_1_12562028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ad1f01b-b3d3-4c86-b75b-abe2242e0719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una receta para salvar lo que queda del humanismo europeo de las fauces del fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensador Rob Riemen defiende en su último libro, ‘La palabra que vence a la muerte’, que la cultura y la razón son, como en otras etapas del pasado, instrumentos para combatir la oleada totalitaria
</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Danielle Allen: “La política nacional en EEUU es cruel, corrupta e incompetente, y nosotros no somos nada de eso”</p></div><p class="article-text">
        George Steiner dec&iacute;a que leer a Rob Riemen (Pa&iacute;ses Bajos,1962) es experimentar tanto angustia como esperanza. Probablemente es as&iacute; porque el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s describe, analiza y da respuestas a aquellos que todav&iacute;a creen en una civilizaci&oacute;n en la que el humanismo sobreviva a la barbarie. De ah&iacute; el t&iacute;tulo de su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-filosofia/390680-libro-la-palabra-que-vence-a-la-muerte-9788430628094?srsltid=AfmBOorywa0ZasFYrh3cgoy6el7rpdIxvsE0I8bfMrL_C9YHSPziK1ff" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La palabra que vence a la muerte&rsquo;</a> (Taurus y Arc&agrave;dia, en catal&aacute;n), como reivindicaci&oacute;n y bandera de esperanza de unos valores capaces de combatir la intolerancia que, de nuevo, adopta la forma del fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        El autor lo denomina as&iacute; porque considera que fascismo es una definici&oacute;n m&aacute;s correcta que otras tambi&eacute;n habituales, ya sea populismo, derecha radical o derecha alternativa. Con un nombre u otro, Riemen defiende que la cultura, las palabras y la raz&oacute;n son instrumentos imprescindibles para hacerle frente. O al menos para intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        El director del<a href="https://nexus-instituut.nl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Nexus Instituut</a>, situado en Tilburg, se vale de cuatro historias con cuatro protagonistas cuyas vidas ejemplifican en otros periodos esa misma reivindicaci&oacute;n del humanismo: Thomas Mann, Janusz Korczak, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry y George Orwell.
    </p><p class="article-text">
        Riemen describe los &uacute;ltimos d&iacute;as del autor de &lsquo;<a href="https://www.edhasa.es/libros/111/la-montana-magica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La monta&ntilde;a m&aacute;gica</a>&rsquo; (1924) para transmitir sus pensamientos sobre el ser humano y la oposici&oacute;n a cualquier tipo de fanatismo: &ldquo;Es una actitud en la vida, un estado de &aacute;nimo que anhela la justicia y la libertad, conoce la cortes&iacute;a del coraz&oacute;n y la duda que permite encontrar la verdad. No busca las discrepancias, sino el punto medio entre el mundo y el esp&iacute;ritu, la comunidad y el individuo, la democracia y la aristocracia, la raz&oacute;n y la fe&rdquo;. Mann fue un defensor de la Rep&uacute;blica de Weimar, &uacute;ltimamente tan citada porque hay quien compara la Europa actual y los riesgos que afronta con esa etapa y tambi&eacute;n con su fracaso. 
    </p><p class="article-text">
        El escritor alem&aacute;n reflexion&oacute; a lo largo de su vida sobre el papel de la democracia. Riemen recuerda que para &eacute;l era un sin&oacute;nimo de raz&oacute;n, humanismo, literatura, pol&iacute;tica, racionalismo y materialismo. En otro de sus libros, <a href="https://capitanswing.com/libros/consideraciones-de-un-apolitico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Consideraciones de un apol&iacute;tico&rsquo;</a> (1918), un ensayo menos conocido y m&aacute;s controvertido que la novela ambientada en el sanatorio de tuberculosos en los Alpes, Mann se&ntilde;ala los que, en su opini&oacute;n, son los peligros que amenazan a una sociedad democr&aacute;tica. Entre ellos apunta al riesgo de que reinen el dinero y la corrupci&oacute;n y todo gire alrededor del materialismo y las luchas de poder. &ldquo;O el peligro de los medios de comunicaci&oacute;n que atrapan al p&uacute;blico con una combinaci&oacute;n de estupidez y chabacaner&iacute;a&rdquo;, escribi&oacute; un siglo antes de que los algoritmos se convirtiesen en un buen motivo para darle la raz&oacute;n. Mann y tambi&eacute;n Riemen citan a Goethe para recordar su definici&oacute;n de civilizaci&oacute;n, un ejercicio permanente de respeto, tanto por el pr&oacute;jimo como tambi&eacute;n por nuestra propia dignidad. Suena actual porque lo es.
    </p><p class="article-text">
        Janusz Korczak, un maestro que acompa&ntilde;&oacute; a sus hu&eacute;rfanos hasta los trenes de Treblinka sin abandonarlos y Antoine de Saint-Exup&eacute;ry, autor de <a href="https://www.editorialalma.com/libros/el-principito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;El Principito&rsquo;</a> (1943), permiten al fil&oacute;sofo neerland&eacute;s teorizar sobre c&oacute;mo en medio del horror se puede optar por la compasi&oacute;n. Saint-Exup&eacute;ry consider&oacute; que Europa se hab&iacute;a transformado en un &ldquo;desierto espiritual&rdquo; en el que solo pod&iacute;an subsistir los &ldquo;reg&iacute;menes sanguinarios&rdquo; que no quieren saber nada de la libertad, la verdad ni la dignidad. Ya entonces, el escritor franc&eacute;s expres&oacute; su frustraci&oacute;n con Estados Unidos, la que presume de ser la democracia m&aacute;s poderosa del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        De todas las lecciones que transmiti&oacute; a partir del protagonista de su celebrado libro, adem&aacute;s de la m&aacute;s famosa de que lo esencial es invisible a los ojos, el aviador y escritor franc&eacute;s aporta otras sobre la verdad, la amistad o la lealtad. Y una inc&oacute;moda pero muy pertinente tambi&eacute;n en estos tiempos: es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil juzgarse a s&iacute; mismo que a los otros. &ldquo;Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que Riemen, hijo de un sindicalista y que merece el t&iacute;tulo de intelectual de referencia que otros lucen sin tantas credenciales como &eacute;l, reivindica el humanismo europeo. De hecho, Nexus, la fundaci&oacute;n que impuls&oacute; hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, es referencia en este &aacute;mbito del pensamiento. Como en otras ocasiones recurre tambi&eacute;n, aunque sea de pasada, a S&oacute;crates, Kant, Nietzsche o Freud para defender los valores atemporales de la cultura europea. Atemporales y universales. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando S&oacute;crates dice que se trata de saber c&oacute;mo tenemos que vivir, la respuesta del humanismo europeo, seg&uacute;n resume el autor, es &ldquo;la nobleza de esp&iacute;ritu&rdquo;. Dicho as&iacute; puede parecer muy et&eacute;reo aunque traducido ser&iacute;a algo parecido a superar los temores e impulsos para priorizar la verdad y la justicia. De Freud, a quien define como un maestro en el arte de decirle verdades inc&oacute;modas a la gente, destaca que se dio cuenta de que las distop&iacute;as se vuelven realidad por la sencilla raz&oacute;n de que la gente quiere que se hagan realidad. &ldquo;Son muchos los que acogen sin problemas el esp&iacute;ritu del fascismo, porque se corresponde mejor con los miedos y deseos que sienten&rdquo;, se lamenta Riemen.
    </p><p class="article-text">
        Si las civilizaciones somos mortales, como defendi&oacute; Paul Val&eacute;ry en una carta escrita en 1919, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de que estallase la primera Guerra Mundial, es posible que ahora la nuestra est&eacute; en riesgo. Pero si algo puede ayudar a salvarla es el combate contra la estupidez. Por eso necesitamos pensadores como Riemen y libros como este. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>** 'La palabra que vence a la muerte&rsquo; llega el martes 2 de septiembre a las librer&iacute;as.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/receta-salvar-queda-humanismo-europeo-fauces-fascismo_1_12562028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 20:38:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Humanismo,Fascismo,Thomas Mann,Nietzsche,Europa]]></media:keywords>
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