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    <title><![CDATA[elDiario.es - Exposiciones Malasaña]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Exposiciones Malasaña]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sí, yo fui a EGB y esta exposición sin pintadas contra la OTAN ni heroinómanos no es más que la cáscara de mis recuerdos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/si-egb-exposicion-pintadas-otan-heroinomanos-no-cascara-recuerdos_1_13386764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/725f75ed-9eac-412c-b0ac-23270fc44b29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, yo fui a EGB y esta exposición sin pintadas contra la OTAN ni heroinómanos no es más que la cáscara de mis recuerdos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muestra, que se puede ver estos días en Contemporánea Conde Duque, es un ejercicio nostálgico inane que no alcanza a ser ni siquiera un buen catálogo de la cultura material de los años setenta y ochenta</p><p class="subtitle">100 cuadros para entender cómo los pintores de La Movida recurrieron a los mitos clásicos para narrar la modernidad</p></div><p class="article-text">
        Cumpl&iacute; trece a&ntilde;os en 1990 por lo que muchas de las im&aacute;genes coloridas que componen <em>Yo fui a EGB. La expo</em> me son familiares y, en parte, forman parte de la escenograf&iacute;a de mi infancia. No tengo recuerdos futbol&iacute;sticos del mundial 82 pero, efectivamente, me acuerdo del omnipresente Naranjito. Com&iacute; en platos Duralex y vi <em>La bola de cristal</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Si echo la vista atr&aacute;s, puedo recordar tambi&eacute;n las pintadas y el ambiente que se viv&iacute;a en tiempos del refer&eacute;ndum de la OTAN o, luego, durante la huelga general del 14 de diciembre de 1988.  C&oacute;mo no visualizar la silueta de muchos de los miembros de la generaci&oacute;n anterior caminando por la calle con la cadencia triste de la hero&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que me acerqu&eacute; al Centro Cultural Conde Duque, donde se puede ver durante este verano la muestra de la EGB, con los prejuicios que acabo de plasmar en el p&aacute;rrafo anterior. No pretend&iacute;a encontrar una reflexi&oacute;n digna de un centro cultural que hace unos a&ntilde;os ados&oacute; a su nombre el sintagma &ldquo;cultura contempor&aacute;nea&rdquo;, pero las fotos promocionales promet&iacute;an, al menos, un montaje ambicioso.
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                Maniquíes ochenteras                            </span>
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        Lo primero que me encontr&eacute; fue una cola a las puertas de la Sala 1, que acoge la exposici&oacute;n. Aforo completo. Creo que nunca me hab&iacute;a pasado en el Conde Duque, aunque reconozco que suelo ir a deshoras. En todo caso, la espera fue corta y pronto entend&iacute; por qu&eacute;: aunque en la sala hab&iacute;a m&aacute;s gente que en la L&iacute;nea 1 en hora punta, circulaba r&aacute;pido hacia la salida porque la muestra es peque&ntilde;a y tiene poco contenido. Que pase el siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Un corro de personas rodea una mesita con dos o tres tel&eacute;fonos de los de antes. Los congregados los fotograf&iacute;an con sus propios tel&eacute;fonos de ahora y lo m&aacute;s curioso es que todos tienen edad para haberlos conocido sobradamente. La escena ejemplifica bien lo que la exposici&oacute;n ofrece a su visitante tipo, que es aquel con ganas de regodearse en los est&iacute;mulos nost&aacute;lgicos m&aacute;s primarios, los mismos que nos llevaban a comentar los escenarios de <em>Cu&eacute;ntame</em> durante las primeras temporadas de la serie. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una clase                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un est&iacute;mulo est&eacute;tico que aparece en las redes sociales desde hace al menos una d&eacute;cada. Solo puede indicar que quienes crecimos en los ochenta somos esas personas mayores que repiten las mismas an&eacute;cdotas sin parar. Una y otra vez. Y, quiz&aacute;, que somos una generaci&oacute;n tap&oacute;n. Dar&iacute;an ganas de gritar que, por favor, pasen ya los ex&eacute;getas de los a&ntilde;os noventa si no fuera porque en gran medida somos los mismos y llevamos tiempo dando la lata tambi&eacute;n con esa d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Espinete, Mazinger Z, quesitos del Casr&iacute;o (me f&iacute;o), tebeos, bicis BH, calentadores, Telesketch&hellip;un batiburrillo de objetos que bien podr&iacute;an haber vivido antes en cualquier mercadillo o en el desv&aacute;n del pueblo se exponen aderezados con im&aacute;genes impresas.
    </p><p class="article-text">
        En las fotos promocionales parec&iacute;an trabajados los ambientes recreados. Una cocina, un sal&oacute;n, un aula con las mochilas viejas en los percheros... En directo, en cambio, resultan bastante cutres. En medio de la sala, abandonada, se aparece una mesa de bar con cuatro sillas met&aacute;licas igualitas a las que a&uacute;n hoy utilizan en la mayor&iacute;a de los bares.
    </p><p class="article-text">
        Ven&iacute;a yo a esta hoja con ganas de criticar la romantizaci&oacute;n de los cuadernillos Rubio y la letra ligada; la puesta en valor del &oacute;xido en los columpios y los viajes de ocho horas a la playa sin aire acondicionado. Referencias todas que, en el fondo, sirven para construir el discurso de la generaci&oacute;n de cristal. Ten&iacute;a yo intenciones de argumentar que exponer a la Bruja Aver&iacute;a como quien pone a Do&ntilde;a Rogelia y hurtarle su contexto como villana capitalista reduce las im&aacute;genes de nuestra primera infancia a una c&aacute;scara vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a yo hablar del fetichismo est&eacute;tico de la nostalgia pero me he encontrado que lo que en realidad ten&iacute;a que decir es que, ni siquiera en sus materiales, merece la pena acercarse al Conde Duque a ver <em>Yo fui a la EGB. La expo</em>. No dig&aacute;is que no avis&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Conde Duque,Exposiciones Malasaña]]></media:keywords>
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