<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Voces para ver]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Voces para ver]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/euskadi/blogs/voces-para-ver/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/jovenes_132_3359468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2685337-e7d6-4a40-b497-6b9db45716d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre los y las más jóvenes, también se produce violencia contra las mujeres: parejas con muy poca experiencia vital, pero con muchas ganas de experimentar. ¿Se está produciendo un fenómeno de aumento de violencia contra las mujeres en­tre las parejas de jóvenes?</p></div><p class="article-text">
        Aprendemos de las personas adultas usos, maneras y cos&shy;tumbres y, obviamente tambi&eacute;n, la forma de relacionarse en&shy;tre chicos y chicas, tanto en grupo como en pareja.
    </p><p class="article-text">
        Entre los y las m&aacute;s j&oacute;venes, tambi&eacute;n se produce violencia contra las mujeres: parejas con muy poca experiencia vital, pero con muchas ganas de experimentar. &iquest;Se est&aacute; produciendo un fen&oacute;meno de aumento de violencia contra las mujeres en&shy;tre las parejas de j&oacute;venes? &iquest;Hay diferencias entre las chicas j&oacute;venes v&iacute;ctimas de esta violencia y las mujeres adultas? &iquest;Vi&shy;ven la violencia las j&oacute;venes de forma distinta? &iquest;La identifican antes y piden ayuda? &iquest;Les protege igual la legislaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La juventud actual ha nacido en un contexto pol&iacute;tico y so&shy;cial de igualdad entre ambos sexos, donde hombres y mujeres, al menos en los aspectos formales, tienen id&eacute;nticas oportuni&shy;dades, obligaciones y derechos. La posici&oacute;n de salida de las chicas, en teor&iacute;a, es la misma que la de los chicos: son libres para estudiar lo que desean, para trabajar en lo que les inte&shy;resa, son due&ntilde;as de sus bienes, de sus decisiones, y no deben contar con la figura masculina, de un tutor que valide sus in&shy;quietudes. Sin embargo la violencia contra las mujeres tam&shy;bi&eacute;n est&aacute; presente en las relaciones entre parejas j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        La idea del amor ro&shy;m&aacute;ntico -y muy especial&shy;mente cuando se vive el primer amor-, la idealiza&shy;ci&oacute;n de las relaciones, la carga medi&aacute;tica con men&shy;sajes contradictorios, etc. no hacen sencillo para los y las j&oacute;venes afrontar es&shy;tas situaciones de violen&shy;cia, cuando se presentan de forma expl&iacute;cita. Y mu&shy;cho m&aacute;s dif&iacute;cil resulta, a&uacute;n, detectarlas cuando la forma de violencia es m&aacute;s sutil y, por tanto, menos evidente. Esto es algo que no debe sorprender a los y las profesionales, ni a los y las educadoras, ni a las familias, ni a la sociedad en general en tanto en cuanto es lo mismo que ocurre en la poblaci&oacute;n adulta, referente principal del que la juventud ha ido aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        La Ley Org&aacute;nica de Medidas de Protecci&oacute;n Integral contra la Violencia de G&eacute;nero, en su objetivo fundamental de prote&shy;ger a las mujeres v&iacute;ctimas de la violencia, obviamente tambi&eacute;n da cobertura a las m&aacute;s j&oacute;venes, incluso cuando son menores de edad. E, incluso tambi&eacute;n, teniendo presente que no haber cumplido los 18 a&ntilde;os es una circunstancia que tiene algunos elementos espec&iacute;ficos, en tanto en cuanto la Ley tiene la obli&shy;gaci&oacute;n de proteger a la v&iacute;ctima doblemente: por v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero y por menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera, respecto al victimario, tambi&eacute;n debe ser protegido por su cualidad de menor. A los menores de edad infractores no se les enjuicia igual que a los adultos y se bus&shy;can medidas educativas que sirvan para el aprendizaje en po&shy;sitivo. La condici&oacute;n de menor de edad les va a proporcionar una segunda oportunidad para que entren en la edad adulta sin cargas adicionales.
    </p><p class="article-text">
        En la intervenci&oacute;n, observamos que puede ocurrir que la juventud de quienes componen la pareja o hasta su minor&iacute;a de edad puede llevar a no tomar demasiado en serio las de&shy;nuncias, formales o no (porque son muy j&oacute;venes, porque no son pareja &lsquo;seria&rsquo;, porque llevan muy poco tiempo de relaci&oacute;n, porque han tenido otras parejas simult&aacute;neamente, porque var&iacute;an de relaci&oacute;n con facilidad, porque las relaciones tienen una duraci&oacute;n m&aacute;s breve en el tiempo, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas mismas cuestiones se producen de igual forma en las parejas adultas y no deben aceptarse como criterio para la no intervenci&oacute;n y la no protecci&oacute;n. El aprendi&shy;zaje y la experiencia que se obtenga en edades tempranas en cuanto a las relaciones de pareja va a determinar comporta&shy;mientos en la edad adulta.
    </p><p class="article-text">
        En varias investigaciones se ha constatado que las nuevas tecnolog&iacute;as y el amplio conocimiento de uso de las mismas provocan que actitudes violentas como el control se hayan en&shy;durecido, se hayan magnificado a&uacute;n m&aacute;s si cabe, mantenien&shy;do dicho control, incluso, cuando la distancia geogr&aacute;fica es grande (enviar constantes mensajes requiriendo informaci&oacute;n sobre d&oacute;nde est&aacute; y pedir fotos; fiscalizaci&oacute;n de la terminal; fiscalizaci&oacute;n de las relaciones con otras personas a trav&eacute;s de la exploraci&oacute;n de las redes sociales en las que participan; control y verificaci&oacute;n la &uacute;ltima vez de conexi&oacute;n; si se encuentra en l&iacute;nea para posteriormente exigir informaci&oacute;n sobre con qui&eacute;n ha hablado o reprochar la no inmediatez en la respuesta, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Se producen las mismas actitudes que en las relaciones violentas de parejas adultas, tanto en los chicos como en las chicas. Los estereotipos sobre lo que se espera de un chico y de una chica siguen activos. Los chicos: fuertes, independientes, valientes, sociables, con &eacute;xito entre su grupo de pares de am&shy;bos sexos. Las chicas: sensibles, atractivas, fieles, prudentes...
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, resaltamos algunas preguntas que es in&shy;teresante que chicos y chicas se planteen a fin de que puedan hacer una autoexploraci&oacute;n sobre c&oacute;mo se relacionan cuando est&aacute;n interaccionando. Es recomendable que esta autoexplo&shy;raci&oacute;n sea apoyada por una persona profesional en interven&shy;ci&oacute;n en violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        . &iquest;Qu&eacute; es para ti el feminismo? &iquest;y el machismo? &iquest;Qu&eacute; es el g&eacute;nero? &iquest;para qu&eacute; sirve el g&eacute;nero?
    </p><p class="article-text">
        . &iquest;Te molesta que tu chica hable con otros? &iquest;qu&eacute; es lo que te molesta? &iquest;a qu&eacute; tienes miedo?
    </p><p class="article-text">
        . Cuando tu pareja pone alg&uacute;n &ldquo;me gusta&rdquo; en el muro de otro chico en el Facebook, &iquest;c&oacute;mo te sientes?
    </p><p class="article-text">
        . &iquest;Te molesta que tu chica hable con otros? &iquest;qu&eacute; es lo que te
    </p><p class="article-text">
        molesta? &iquest;a qu&eacute; tienes miedo?
    </p><p class="article-text">
        . Cuando tu pareja pone alg&uacute;n &ldquo;me gusta&rdquo; en el muro de otro chico en el Facebook, &iquest;c&oacute;mo te sientes?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;nto te gusta que tu pareja suba fotos a Instagram en la que sale en biquini en la playa?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; tipo de fotos subes a redes sociales: haciendo pesas o alg&uacute;n deporte, en la playa o piscina, en conciertos, con amigos y amigas?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; diferencia hay entre las fotos que suben a la red los chicos y las chicas? &iquest;Qu&eacute; peligros puede acarrear para los chicos? &iquest;y para las chicas?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;C&oacute;mo de vergonzoso te resulta expresar que tienes miedo? &iquest;y llorar delante de m&aacute;s personas?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; te parece que tu pareja salga con su cuadrilla (chicas y chicos) cuando t&uacute; no est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        De todos los whatsaap que le mandas a tu pareja, &iquest;en cu&aacute;ntos le preguntas d&oacute;nde est&aacute;, con qui&eacute;n&hellip; antes de preguntarle c&oacute;mo esta o c&oacute;mo le va o qu&eacute; tal?:
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;ntas veces puedes mirar a lo largo del d&iacute;a cu&aacute;l ha sido la &uacute;ltima conexi&oacute;n de tu pareja, su estado o confirmar el doble check?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;l suele ser la explicaci&oacute;n m&aacute;s frecuente que te das cuando tu pareja no contesta a un whatsapp, a pesar de que t&uacute; compruebas que lo ha le&iacute;do? &iquest;c&oacute;mo te sientes en
    </p><p class="article-text">
        esos momentos?
    </p><p class="article-text">
        .En carnavales, &iquest;cu&aacute;les suelen ser los disfraces t&iacute;picos de chicos y chicas? &iquest;qu&eacute; diferencias hay? &iquest;Te gusta que tu pareja se disfrace?
    </p><p class="article-text">
        .A la hora de mantener relaciones sexuales, &iquest;qu&eacute; te parece que sea ella la que tome la iniciativa? &iquest;Hasta qu&eacute; punto es l&iacute;cito insistir para mantener relaciones? Cuando tu pareja tiene la menstruaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo practic&aacute;is sexo? &iquest;le animas, entonces, para tener sexo anal u oral?:
    </p><p class="article-text">
        .A la hora de ligar, &iquest;te gusta que sean ellas las que toman la iniciativa? &iquest;qu&eacute; opini&oacute;n tienes de las chicas que as&iacute; lo hacen? &iquest;y de los chicos?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; cosas no pueden hacer las mujeres cuando tienen el periodo?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Empleas expresiones como &ldquo;gordi&rdquo;, &ldquo;tonti&rdquo;&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; cosas est&aacute;s harto de tener que aguantar porque se supone que son cosas de chicos?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; cosas te gustar&iacute;a realizar y no lo haces porque se supone que son cosas de chicas?
    </p><p class="article-text">
        .Si un chico sale con muchas chicas, &iquest;es un mujeriego?. Si es la chica la que sale con muchos chicos, &iquest;cu&aacute;l es el equivalente de mujeriego?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;ntas veces has pasado miedo al volver a casa de noche? &iquest;cu&aacute;les eran esos miedos?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;ntas veces has o&iacute;do a tu pareja y/o a amigas comentar que les da miedo volver a casa de noche? &iquest;cu&aacute;les crees que son esos miedos?
    </p><p class="article-text">
        .Cuando nos referimos a que las chicas hablan de sus cosas, &iquest;de qu&eacute; crees que hablan? Y las cosas de los chicos, &iquest;cu&aacute;les son: tetas, f&uacute;tbol y coches?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;les son los temas m&aacute;s frecuentes por los que se suele discutir con la pareja?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n te merece el deporte femenino?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;En qu&eacute; ocasiones has hecho comentarios del tipo: &ldquo;Calla, si t&uacute; no tienes ni idea&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; sabr&aacute;s t&uacute;!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Puff, c&oacute;mo est&aacute;s! &iquest;tienes la regla, o qu&eacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        .Teniendo en cuenta que ante la ley y en la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos mujeres y hombres somos iguales, &iquest;c&oacute;mo te explicas que sigan existiendo tantas diferencias entre sexos? Salario, desarrollo profesional, cargos de direcci&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        precariedad laboral, deporte, cultura, tareas dentro
    </p><p class="article-text">
        del hogar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Alguna vez te han dicho con qui&eacute;n puedes o con qui&eacute;n no puedes hablar? &iquest;qu&eacute; sentiste? &iquest;qu&eacute; pensaste? &iquest;qu&eacute; hiciste? &iquest;Por qu&eacute; los hombres acumulan un mayor porcentaje de delitos contra la seguridad vial, especialmente los relacionados con alcohol u otras sustancias toxicas, legales o ilegales?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;C&oacute;mo te sientes si sabes que muchos de tus amigos ya han perdido la virginidad y t&uacute; no?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Has pensado en el uso de los colores? &iquest;desde cu&aacute;ndo y por qu&eacute; el rosa es un color de chicas? &iquest;Cu&aacute;l es la explicaci&oacute;n art&iacute;stica, qu&eacute; dicen las teor&iacute;as del color al respecto?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de importante te resulta tener una buena figura? &iquest;cu&aacute;nto crees que les importa a los chicos que tengas una buena figura? &iquest;cu&aacute;l es el ideal de buen tipo?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;A qu&eacute; est&aacute;s dispuesta para tener un mejor tipo y contentar a los chicos: dietas, ejercicio, operaciones de pecho, nalgas, liposucciones, labios&hellip;? &iquest;Has sentido presi&oacute;n de compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros, de amigas y amigos, o de la sociedad en general para que mejores tu f&iacute;sico? &iquest;a qu&eacute; crees que se debe? &iquest;Cu&aacute;les son los c&aacute;nones de belleza actual y c&oacute;mo han ido evolucionando a lo largo de la historia?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Alguna vez has tenido la sensaci&oacute;n de que alg&uacute;n compa&ntilde;ero y/o adulto te miraba de forma indecorosa, se rozaba o insinuaba porque llevabas escote o una falda corta? &iquest;Guapa y tonta? &iquest;guapa y lista? &iquest;fea y lista?
    </p><p class="article-text">
        .El hecho de que tu pareja sea un poco celosa, &iquest;es se&ntilde;al de que te quiere mucho? &iquest;Son los celos la llama de la pasi&oacute;n? &iquest;hay celos buenos y celos malos? &iquest;Te resulta habitual que tu pareja acceda a tu m&oacute;vil y vea tus comunicaciones? &iquest;alguna vez se ha vuelto en tu contra y ha generado una discusi&oacute;n sobre con quien te escribes o
    </p><p class="article-text">
        hablas?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;En qu&eacute; ocasiones has mandado fotos o tu ubicaci&oacute;n para que vuestra pareja certifique d&oacute;nde te encuentras? &iquest;En qu&eacute; ocasiones te has sentido excluida por el hecho de tener la regla? &iquest;Has o han justificado alguna vez el mal genio o un enfado por estar con la regla? &iquest;Qu&eacute; mitos conoces relacionados con la menstruaci&oacute;n? &iquest;qu&eacute; base cient&iacute;fica tienen?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;En alguna ocasi&oacute;n has practicado sexo porque tu pareja te ha convencido a pesar de que no te apetec&iacute;a? &iquest;El tema de los m&eacute;todos contraceptivos es algo de lo que todav&iacute;a no nos hemos concienciado como sociedad? &iquest;Has tenido que insistir alguna vez para que tu pareja usara un preservativo?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Empleas la marcha atr&aacute;s? &iquest;Te ha ocurrido que, en ocasiones, hayas practicado sexo
    </p><p class="article-text">
        por el &ldquo;qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo;? &iquest;Has pasado por situaciones en las que te han insistido o coaccionado para tener sexo oral o anal porque estabais con la menstruaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es el trato que dan los padres a las hijas? &iquest;Y las madres? &iquest;Y a los varones? &iquest;Qu&eacute; diferencias en el trato observ&aacute;is las chicas con vuestros hermanos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; deportes hab&eacute;is renunciado u os han hecho renunciar por ser deportes de chicos, o de chicas en el caso de los varones?
    </p><p class="article-text">
        .&iquest;Cu&aacute;ntas veces has tenido que o&iacute;r &ldquo;piropos&rdquo; groseros? &iquest;Qu&eacute; has hecho, alguna vez, despu&eacute;s de rechazar a alg&uacute;n chico porque no te gustaba? &iquest;Te ha faltado el respeto llam&aacute;ndote estrecha, calientapollas, fea&hellip;? &iquest;En qu&eacute; ocasiones se han producido forcejeos con tus parejas? &iquest;C&oacute;mo los justificas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lorente Diharce /  Jorge Freudenthal Pascual]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/jovenes_132_3359468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2017 14:42:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2685337-e7d6-4a40-b497-6b9db45716d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40177" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2685337-e7d6-4a40-b497-6b9db45716d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40177" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Jóvenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2685337-e7d6-4a40-b497-6b9db45716d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gizonak]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/gizonak_132_3372460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14780459-ec18-46f5-aa16-cdd7a02e8cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gizonak"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Feminismoak gizonak laguntzen ditu. Askotan pentsatzen dugu patriarkatuak eragin negatiboa duela soilik emakumeengan eta feminismoak soilik emakumeen alde egiten duela. Akats handia.</p></div><p class="article-text">
        Hurrengo orrialdeen helburua ez da irakastea, ezta patriarkatuaren esanahiaren inguruko eskolarik ematea edo gaia jorratzean sor daitezkeen zalantza anitzei erantzunik ematea ere. Horrez gain, espazio honetan ezingo ditugu pertsonen arteko berdintasuna bilatzen duten jokabideen aurka botatzen diren argudioak (oro har, mikromatxismoak) ezeztatu. Lortu nahi dugun helburua hausnarketa eta seinale batzuk proposatzea da, irakurtzen gaituzten pertsonak gizartearekiko eta beren buruarekiko pentsamendu kritiko bat eratzeko gai izateko.
    </p><p class="article-text">
        Gizonak maskulinotasun hegemonikoko ereduen jakitun dira? Inork ez al du lotsarik sentitzen ontzi-garbigailurako garbigarriaren iragarkiak ikustean eta gizonak etxetresna elektriko bat erabiltzeko gai ez diren ergeltzat hartzen dituztenean ikusita? Iragarki hauetan agertzen diren gizonak 40 urte ingurukoak izaten dira, galantak, eta etxeko lanen bat egiten dute (emakumea laguntzeko); seme-alabak izan ohi dituzte (horietaz arduratzen direla erakusteko) baina ez dakite garbigarria erabiltzen. Hori da maskulinotasunaren eredu berria? Profil horrek ez al ditu maskulinotasunaren aurreko ereduak betikotzen? Hori da gizonek nahi duten eredua? Erreferente baliagarria ote da?
    </p><p class="article-text">
        Maskulinotasunaren eredurik ohikoenaren ezaugarriak: Gizon bat honekin identifikatu behar da?
    </p><p class="article-text">
        -Heterosexuala, heterosexualtasun-begirada, &ldquo;ohikotzat eta naturaltzat&rdquo; hartzen den horretan oinarrituta.
    </p><p class="article-text">
        -Beti prest sexu-harremanak izateko.
    </p><p class="article-text">
        -Emakumeak baino izaera hobearekin.
    </p><p class="article-text">
        -Etxetik kanpo lan egiten du: lan gogorrak fisikoki.
    </p><p class="article-text">
        -Kementsua eta kirolzalea, batez ere, futbolzalea.
    </p><p class="article-text">
        -Gorputzaren ikuspuntu anbibalentea: gorputza zaintzea eta sabelaz harro. Bere sabelaz barre egiteko aukera, baina aldi berean, edertasun kanonak betetzen ez dituzten emakumeez barre egiteko aukera.
    </p><p class="article-text">
        -Ausarta, beldurgabea, adoretsua; ez du negarrik egiten (bereziki jendaurrean).
    </p><p class="article-text">
        -Ez ditu sentimenduak asko adierazten: Ahulgarritasunaren pertzepzioa sentimenduak adieraztean.
    </p><p class="article-text">
        Rolen eragina agerikoa da eremu eta diziplina guztietan. Etxean, eskolan, unibertsitatean, lanean, bikotean, seme-alabei emandako hezkuntzan, etab... Gizarteak ezartzen du emakumeek eta gizonek eremu publikoan eta eremu pribatuan duten paper desberdina. Alderi horrek abantailak eta desabantailak ditu, bai gizonentzat, bai emakumeentzat. Rolek eta estereotipoek gizonak eremu publikoaren protagonistak egiten dituzte eta emakumeak eremu pribatukoak; hala, gizarte patriarkalaren eredu horiek errespetatzen ez dituzten jarrerak gaitzesten dituzte. Erraza al da hunkitzen ez den gizon gogor eta kementsuaren irudi hori etengabe mantentzea? Zertarako balio du neskak eta mutilak banatzea eskolan? Nola eragin diezaioke horrek pertsonarteko inteligentziaren garapenari neska eta mutilen arteko elkarrekintza mugatzen bada? Unibertsitateko gradu batzuk neskenak edo mutilenak izan ohi dira, zer nolako zerikusia du horrek lan-jarduerarekin?
    </p><p class="article-text">
        Kasualitatea al da pertsonekin lan egitera eta pertsonak zaintzera bideratutako graduetan emakumeak nagusitzea? Zer esaten du genetikak horren inguruan? Generoarekin lotutako alderdi askok berdintasunik eza eragiten dutela badakigu, zergatik gizon asko ez dira aktiboki inplikatzen? Zeren beldur dira gizonak, onurak galtzearen beldur? Etxeko lan gehiago egin behar izatearen beldur? &ldquo;Gizon-izaera&rdquo; gutxi dutela entzutearen beldur? Nork agintzen du? Normala al da bikotean gizonak agintzea eta emakumea otzana izatea? Tabernan lagunartean daudenean beren emazteek agintzen dutela esaten duten gizonek, benetan sinisten dute hori? Emakumea al da lan egin ostean etxea garbitzen duena eta seme-alabak zaintzen dituena? Matriarkatu faltsua ote?
    </p><p class="article-text">
        Bene-benetan, gizonak emakumeen lekuan jarriko ziren gaur egungo gizartean emakumeek jasotzen duten tratu bera jasoko balute? Nola sentituko lirateke gizonak eta nola eragingo zien horrek? Etsiko zuten? Galdera horri ezetz erantzungo liokeen gizonak kontzientzia handiagoa izan beharko zuen eta aktiboki sustatu berdintasuna, gehiago inplikatuz eta ikusgarri eginez. Zein da gure erantzukizuna gizabanako bezala eta gizarte bezala? Gure futbol taldeko kideek tratu desberdina jasotzen dutela jakitekotan, ez ginateke kexatuko? Lan-hitzarmen batek desberdintasun argiko egoeran uzten bagaitu ugazaben aurrean, ez dugu ezer esaten? Ondoko pisuan metanfetamina laborategi bat eta droga-trafikatzaile bat daudela badakigu, ez dugu salatzen? Istripu bat ikusten badugu, ez al ditugu zaurituak laguntzen?
    </p><p class="article-text">
        Zergatik emakumeen aurkako indarkeriaren kasuan gizonek ez dute modu berean jokatzen? Gatazka batean isiltzea eta neutrala izatea gaizkidearen parekoa da. Zertarako balio du indarkeriak? Zein da indarkeriaren helburua? Hauxe argi eta garbi geratu behar da: indarkeria ororen helburu bakarra kontrolatzea eta menderatzea da. Emakumeen aurkako indarkeriaren barruan, zenbait indarkeria mota bereizi behar dira: Fisikoa, psikologikoa, sexuala eta ekonomikoa. Horien guztien helburua bera da: Menderatzea eta gizonen nagusitasuna mantentzea.
    </p><p class="article-text">
        Gaur egun, zalantzan jartzen da jarrera edo gertakari &ldquo;txikiak&rdquo; indarkeriatzat jotzea eta txikiagotzen dituzte. Baina errealitatea beste bat da eta baremoa non jartzen dugun auzitan jarri behar dugu; izan ere, hori tolerantzia hutsaren puntua jarri behar da. Asmo txarrez emandako txatxamur bat indarkeria da. Eskumuturretatik eustea ez joateko eta entzuteko indarkeria da. Egun berean telefonoz 63 aldiz deitzea indarkeria da. Iraintzea eta ahoz erasotzea osotasunaren, fisikoaren edo adimenaren aurka indarkeria da. Ausarkeriaz gidatzea beste pertsonak beldurra badauka indarkeria da. Bikotekidearen maskota hutsean jotzea indarkeria da. Ekitea amore ematen duen arte sexu-harremanak izateko indarkeria da. Maitasuna ukatzea edota maitasuna pitinka-pitinka ematea, maitasun hori eskatzen den arren, indarkeria da. Gastuak kontrolatzea, etxeko ekonomia kudeatzeaz harago, indarkeria da.
    </p><p class="article-text">
        Labur-labur, hau dira ziklo honen hiru faseak:
    </p><p class="article-text">
        1. Tentsioa pilatzea.
    </p><p class="article-text">
        2. Amorru-eztanda.
    </p><p class="article-text">
        3. Damutasun-fasea, &ldquo;eztei-bidaia&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Askotan, ziklo hori errepikatzen da emakumeen aurkako indarkeria egoeretan. Ziklo horrekin identifikatzen den gizonak ziur aski abusuzko harreman bat dauka. Gizonak bere beldurrak eta defentsa-mekanismoak alde batera utzi behar ditu; izan ere, horiek dagokion erantzukizuna bere gain hartzea eragozten dute. Bizitza errealean zikloa aintzat hartzeak kontzientziatzea eskatzen du eta lehenengo urrats bat da zikloa apurtzeko, aldaketak egiteko eta aurrera joateko. Bestela, gero eta maizago errepikatuko da.
    </p><p class="article-text">
        Gizonak bere inguruko pertsona gehienak bere aurka daudela uste badu, bere jarrera batzuk berrikusi beharko ditu. Senideek edota lagunek mota honetako iritziak helarazten badizkiote: &ldquo;Onartezina da egin duzuna. Ez zenuen iraindu behar&rdquo;, &ldquo;Oso jeloskor ikusten zaizu. Utz ezazu bakean&rdquo;, &ldquo;Lasaitu, bera nagusia da eta&rdquo;, &ldquo;Utzi nahi duenarekin dantzatzen&rdquo;, &ldquo;Aizu, oso agintzailea zara zure bikotearekin&rdquo;, &ldquo;Ez zaitez telefono mugikorrarekin eta zure bikotearekin obsesionatu&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        Gizonak bere harremanaren eta jarreraren inguruan hausnartu beharko du. Hauen antzeko iruzkinak entzuten dituen gizona: &ldquo;Ondo jokatu duzu! Nik ez nuke ezta nire emaztea horrela jantzita ateratzen utziko&rdquo;, &ldquo;Arrazoia duzu, orain emakumeek gainak hartu dizkigute. Hori ez zen lehen gertatzen&rdquo;, etab., egitate horiek pertsona/profesional desberdinekin egiaztatu beharko lituzke.
    </p><p class="article-text">
        a. Bere emaztearekiko harremanean edo emakumearen jarreran hauxe ikusten badu
    </p><p class="article-text">
        b. Desberdintasun handiak eta tonuz kanpoko eztabaidak heziketagatik edo adingabeekin lotutako beste gai batzuengatik.
    </p><p class="article-text">
        c. Eztabaida ugari edozein arrazoirengatik.
    </p><p class="article-text">
        d. Bat-bateko ageriko aldaketak emakumearengan: Aurretik inporta ez zitzaizkion alderdi, egitate edo hitzek mintzen dute.
    </p><p class="article-text">
        e. Atzemandako babesgabetasun egoerak: Egiten duena gorabehera (neskak), gaizki egingo duela sentitzea eta bestea mintzeko.
    </p><p class="article-text">
        f. Beldurra, ahots dardartia. Gizonak bere burua honela ikusten badu:
    </p><p class="article-text">
        g. Kontrol-jokabideekin: Ordutegiak, telefonoa, lagunen inguruan eta lankideen inguruan gehiegi &ldquo;jakin nahi izatea&rdquo;, zelatatzea, telefonoaren faktura berrikustea.
    </p><p class="article-text">
        h. Bere emaztearekin lotutako pentsamendu obsesiboak..., ustez emazteak larriagotutakoak; uste du bere emazteak ez duela behar beste eskertzen berarengatik egiten duen guztia.
    </p><p class="article-text">
        i. Frustrazioarekiko tolerantzia gutxi: Amorru eta tristezia egoerak.
    </p><p class="article-text">
        j. Desdoitutako autoestimuarekin.
    </p><p class="article-text">
        k. Haserrearen igoerarekin.
    </p><p class="article-text">
        l. Saihesteko jokabideekin: Alkohola, toxikoak, etab..
    </p><p class="article-text">
        m. Baztertuta alaba edo seme baten jaiotzagatik.
    </p><p class="article-text">
        Jokabide edota pentsamendu horietako batzuk ohikoak badira bikotearen harremanean, hori harremana osasuntsua ez denaren seinalea da eta profesionalengana jo beharra egongo da.
    </p><p class="article-text">
        Lana eta esfortzua: Ez engainatu, mirariak ez dira existitzen. Aldaketek, alderdi guztietan, esfortzua eskatzen dute, baita etengabeko lana ere. Ezin da inor lasaitu, gizonak ezt.
    </p><p class="article-text">
        Emaitzak lortu nahi izatea gizon bezala aldaketaren prozesuan parte hartu gabe (saihestezina den) gizarte-eraldaketatik eta gizartetik norberaren burua baztertzea da. Eta oztopoak jartzen jarraitzea (politikoak, ekonomikoak, erlijiosoak, kulturalak eta etikoak) bidezko garapena eta berdintasunezkoa eragozteko, inboluzioan, ezjakintasunean eta ezberdintasunaren gorespenean ainguratutako pentsaeraren isla da. Denok gara bizi garen eta partekatzen dugun gizartearen erantzuleak; horrela, dagokigun erantzukizun etiko eta morala onartu behar dugu eta aldaketaren eragile bihurtu, bakoitzak ahal duen neurrian, umiltasunetik, sarbidea daukagun eremutik.
    </p><p class="article-text">
        Aldaketa txikiek aldaketa handiagoak eragingo dituzte eta, azkenean, egitura-aldaketak eragingo dira. Zer gertatu behar da gizonek aldaketa hauek abiarazteko? Gizonek aldatzeko beharra sentitu behar dute: Ikusgarri egin, sentsibilizatu eta errealitatea betaurreko berriekin barneratzea; genero ikuspegitik begiratzea ahalbidetzen duten betaurreko batzuk. Horretarako, ez da nahikoa gizonek maila kognitiboan argi izatearekin, pentsamenduan; izan ere, hori erretzeari uzteko beharrari buruzko aholku medikua bezalakoa izango zen. Hau da, badakigu arrazoia duela baina ez dugu aholkua kontuan hartuko benetan tabakoa utzi behar dugula sentitu arte.
    </p><p class="article-text">
        Gizonek urrats bat eman behar dute aurrerantz, ez dira kontenplazioaren aurreko fasean geratu behar eta jarduten hasi behar dira. Jarduten hasteak aldaketak egitera eramango ditu:
    </p><p class="article-text">
        - Maila kognitiboan: Itxuraldatze kognitiboak, defentsa-mekanismoak, pertzepzioa, berriz definitzea...
    </p><p class="article-text">
        - Maila emozionalean: Kontzientzia, kontrola eta inteligentzia emozionala, enpatia...
    </p><p class="article-text">
        - Jokabide-mailan: Gatazken ebazpena, haserrea kontrolatzea...
    </p><p class="article-text">
        Feminismoak gizonak laguntzen ditu. Askotan pentsatzen dugu patriarkatuak eragin negatiboa duela soilik emakumeengan eta feminismoak soilik emakumeen alde egiten duela. Akats handia. Gizonek ere jasaten dute patriarkatua eta feminismoak gizonak ukitzen dituen konbentzionalismoak gainditzen laguntzen du:
    </p><p class="article-text">
        a. Negar egin ahal izatea mespretxatuak izan gabe eta gizon-izaera gutxi dutela entzun behar izan gabe.
    </p><p class="article-text">
        b. Familia-mantenua izan behar ez izatea.
    </p><p class="article-text">
        c. Gonbidatuak izan ahal izatea lotsarik sentitu gabe.
    </p><p class="article-text">
        d. Nahi duten koloreaz janztea.
    </p><p class="article-text">
        e. Etengabe superheroi bat izan behar ez izatea.
    </p><p class="article-text">
        Norena da erantzukizun hori? Erantzukizuna gizabanako bakoitzarena eta gizartearena da. Gizartearen barruan, zenbait organismo, erakunde eta hedabide daude eta horiek hedatzeko indar eta gaitasun handiagoa dutenez, ikuspuntu moraletik, etikotik eta legaletik duten erantzukizuna hartu behar dute bere gain; hala, Giza-eskubideen Aitorpen Unibertsala betetzen saiatzen da. Gobernuek berdintasuna bultzatzen duten eta emakumeen aurkako indarkeria deuseztatzen laguntzen duten legeak promulgatu behar dituzte (kulturaren, hezkuntzaren, justiziaren eremuan&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Eta ez hori bakarrik: Erakundeen ordezkari guztiek jarrera eredugarria erakutsi behar dute adierazpenak egitean, ekitaldietan parte hartzean eta norberaren bizitzarekin. Prebentzioaren inguruan Hezkuntzaren bidez. Funtsezkoa da esfortzu gehienak prebentzio goiztiarrean jartzea eta ez dago ondo hezitako gizarte bat baino prebentzio hoberik. Neska eta mutilen arteko berdintasunean eta ekitatean oinarritutako hezkuntza emateak belaunaldi-aldaketak eragingo ditu gure gizartearen etorkizuna sortuko duten pertsonengan. Hedabideen bidez. Hedabideek, errealitate eta fantasien igorle gisa eta hedabideen eragin gero eta handiagoa duen gizarte baten hezitzaile kide gisa, erantzukizun handia dute emakumeen eta gizonen arteko berdintasun-balioak indartzean eta hedatzean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/gizonak_132_3372460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2017 17:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/14780459-ec18-46f5-aa16-cdd7a02e8cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65552" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/14780459-ec18-46f5-aa16-cdd7a02e8cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65552" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gizonak]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/14780459-ec18-46f5-aa16-cdd7a02e8cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/violencia-de-genero-ley-machismo-desigualdad_132_3381603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dbb1cb4-ce1e-4311-8746-1d953c8c106c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Congreso apoya que todos los huérfanos de violencia machista reciban una pensión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La violencia de género es la realidad que se esconde detrás de lo que no hace tanto tiempo se denominaba como celos, amor ciego, crímenes pasionales... y que tiene su origen en la desigualdad entre hombres y mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Las presentes p&aacute;ginas son una reflexi&oacute;n sobre cuestiones que, despu&eacute;s de m&aacute;s de una d&eacute;cada de Ley Org&aacute;nica de Medidas de Protecci&oacute;n Integral contra la Violencia de G&eacute;nero, siguen suscitando dudas que, a su vez, se traducen en victimizaciones -primarias y secundarias- sin que, de momento, hayan logrado encontrar la suficiente y necesaria cobertura, tanto desde las instituciones como desde la familia y la sociedad, etc.
    </p><p class="article-text">
        En este texto, al contrario que en otros apartados de este libro, se ha optado en la mayor&iacute;a de las ocasiones, la expresi&oacute;n &ldquo;violencia de g&eacute;nero&rdquo; y no la de &ldquo;violencia contra las mujeres&rdquo;, Violencia contra las mujeres, una injusticia normalizada porque la referencia es la citada Ley Org&aacute;nica, que as&iacute; define este tipo de violencia, como &ldquo;de g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario recordar, una vez m&aacute;s, que la violencia contra las mujeres es la expresi&oacute;n m&aacute;s dura de la desigualdad entre hombres y mujeres. As&iacute; mismo, es necesario recordar que, en nuestro contexto normativo, la violencia de g&eacute;nero hace referencia a la ejercida/sufrida dentro de las relaciones de pareja y que esta forma de violencia de g&eacute;nero es la m&aacute;s repetida.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento legislativo a la igualdad y la lucha institucional contra la violencia hacia las mujeres, aunque de gran importancia, son muy recientes y no han estado exentas, ni est&aacute;n, de pol&eacute;mica e interpretaciones empapadas de la ideolog&iacute;a patriarcal, lo que lleva a profesionales, hombres y mujeres, y al conjunto de la sociedad a tener dudas e im&aacute;genes sesgadas sobre lo que significa la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En la intervenci&oacute;n con mujeres v&iacute;ctimas, una de las preguntas m&aacute;s frecuentes que nos encontramos es si deben o no denunciar porque no est&aacute;n seguras sobre si lo que est&aacute;n viviendo es calificable como violencia de g&eacute;nero. &iquest;Por qu&eacute; resulta muy dif&iacute;cil para las mujeres v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero reconocerse como tales? Porque les asaltan sentimientos de verg&uuml;enza por un supuesto fracaso: por no haber conseguido su ideal de familia, de pareja, por no ser capaces de romper la relaci&oacute;n, por no trabajar fuera de casa y &ldquo;no aportar econ&oacute;micamente&rdquo;, por trabajar fuera y &ldquo;no haber tenido tiempo para cuidar su relaci&oacute;n&rdquo;, por sentirse enfermas, f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente, etc. Porque el auto-reconocimiento de v&iacute;ctima-tambi&eacute;n para la sociedad- resulta menos complicado si hay violencia expl&iacute;cita y llamativa: palizas, ojos amoratados, huesos rotos, contusiones, etc.
    </p><p class="article-text">
        Porque el da&ntilde;o psicol&oacute;gico es grande y uno de sus efectos es &ldquo;sentirse&rdquo; merecedora del maltrato: &ldquo;haber provocado&rdquo;. A la pregunta de si &ldquo;debo denunciar la situaci&oacute;n de violencia de g&eacute;nero&rdquo;, obviamente existe una respuesta &ldquo;r&aacute;pida&rdquo; y es que s&iacute;. La violencia de g&eacute;nero recoge en su concepci&oacute;n penal una serie de delitos (pudiendo darse todos, algunos, o uno): acoso, abuso, agresi&oacute;n f&iacute;sica con lesiones de toda &iacute;ndole y otras sin lesiones visibles -pellizcos, empujones, bofetadas, patadas, palizas, violaci&oacute;n-, agresi&oacute;n emocional -gritos, violencia contra objetos con intenci&oacute;n intimidatoria, miradas amenazantes, silencios prolongados-, control sobre las relaciones con otras personas -familia, amistades, compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de trabajo...-, asesinato, etc. Por tanto, la respuesta &ldquo;qu&iacute;micamente pura&rdquo; deber&iacute;a ser &ldquo;s&iacute;, denuncia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la experiencia nos dice que esta respuesta no es v&aacute;lida en todos los casos, ni siempre, ni para todas las mujeres. La aprobaci&oacute;n de la Ley Integral en 2004 trajo a la superficie un problema que es padecido por una cantidad de mujeres dif&iacute;cilmente calculable en el mundo, sac&aacute;ndolo del &aacute;mbito dom&eacute;stico y privado y otorg&aacute;ndole la importancia y la gravedad que tiene. La violencia de g&eacute;nero es la realidad que se esconde detr&aacute;s de lo que no hace tanto tiempo se denominaba como celos, amor ciego, cr&iacute;menes pasionales... y que tiene su origen en la desigualdad entre hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2004 y durante los a&ntilde;os siguientes, los poderes p&uacute;blicos se han esforzado por difundir la idea de que es posible poner freno a la violencia, que las mujeres que la viven a diario no est&aacute;n solas, que cuentan con el apoyo de las instituciones y con el compromiso de la sociedad. Se ha trabajado para implicar al conjunto de la sociedad, tambi&eacute;n a los hombres. La mayor&iacute;a de los esfuerzos han ido dirigidos, fundamentalmente, a animar a la denuncia y a reforzar la idea de que existen apoyos y resortes &ldquo;para salir de la violencia&rdquo;. Los poderes p&uacute;blicos se han comprometido activamente. No obstante, es posible que, al informar y educar sobre lo que es violencia de g&eacute;nero y, por tanto, &ldquo;denunciable&rdquo;, se haya transmitido una idea incompleta. Las campa&ntilde;as nos han presentado mujeres manifiestamente golpeadas que, con mucha frecuencia, son tambi&eacute;n madres y ofrecen vivencias que sugieren que viven la violencia de g&eacute;nero dentro de una relaci&oacute;n de pareja muy concreta, la tradicional que da origen a la familia nuclear.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n es correcta, pero s&oacute;lo es una muestra; esto es, se ha tomado la parte por el todo, lo que ha dado lugar a un grado de distorsi&oacute;n tal, que hace que muchas mujeres que est&aacute;n siendo v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero, no se sientan legitimadas, no ya para interponer una denuncia, sino, incluso, para solicitar apoyo especializado: &ldquo;Bueno, maltrato..., no s&eacute;... de pegarme y eso, nunca...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Igual que no existe un perfil claramente definido ni de v&iacute;ctimas ni de victimarios, tampoco existen respuestas categ&oacute;ricas y mucho menos soluciones del tipo &ldquo;paracetamol tres veces al d&iacute;a&rdquo;. La casu&iacute;stica es muy diversa. No hay un caso igual a otro porque cada mujer lo experimenta, lo vive y lo siente desde sus propias circunstancias filtradas por su propia socializaci&oacute;n: el &aacute;mbito en el que ha sido educada y la cultura de la que se ha empapado. Y en nuestra sociedad, el patriarcado ha sido y sigue siendo el filtro a trav&eacute;s del que se miran tambi&eacute;n las relaciones de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Por eso entiendo que es necesario clarificar m&aacute;s a&uacute;n algunas cuestiones que, aunque est&aacute;n reflejadas en la Ley Integral, no parece que est&eacute;n del todo interiorizadas, no s&oacute;lo por la sociedad, sino tampoco -y esto resulta preocupante y grave- por los y las agentes que intervenimos en los procesos de ayuda y apoyo: profesionales del trabajo social, del &aacute;mbito sanitario, de la psicolog&iacute;a, del derecho, de la polic&iacute;a y de la judicatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Art&iacute;culo 1 de la Ley Integral</strong>
    </p><p class="article-text">
        La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, la situaci&oacute;n de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre &eacute;stas por parte de quienes sean o hayan sido sus c&oacute;nyuges o de quienes est&eacute;n o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es la violencia de g&eacute;nero, m&aacute;s all&aacute; de los conceptos t&eacute;cnicos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que tu pareja decida en tu lugar con qui&eacute;n puedes relacionarte y con qui&eacute;n no, y de qu&eacute; manera lo puedes o lo debes hacer.
    </p><p class="article-text">
        Que te proh&iacute;ba determinadas prendas de vestir, de prepararte, o que te exija formas concretas.
    </p><p class="article-text">
        Que controle tu tel&eacute;fono, tus mensajes, tus correos... Que te obligue a desviar la mirada ante otro hombre o viendo una pel&iacute;cula o en un espect&aacute;culo, etc..
    </p><p class="article-text">
        Que te amenace con &ldquo;abandonarte&rdquo; si no te acomodas a sus &ldquo;preferencias&rdquo; (incluidas las sexuales).
    </p><p class="article-text">
        Que te grite en p&uacute;blico y/o en privado.
    </p><p class="article-text">
        Que te d&eacute; una bofetada, una patada, un pellizco, una paliza...
    </p><p class="article-text">
        Que te siga para &ldquo;cerciorarse&rdquo; de que no le mientes, que te obligue a enviarle una foto para asegurarse de con qui&eacute;n est&aacute;s y d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        Que controle lo que gastas y te exija cuentas constantes.
    </p><p class="article-text">
        Que te insulte, te humille y te amenace. En definitiva, situaciones en las que hay actitudes y acciones que atemorizan y provocan miedo, en las que no hay una respuesta equiparable. Esto es, situaciones en las que existe un desequilibrio de poder (&ldquo;eres tonta&rdquo;, &ldquo;no sirves para nada&rdquo;, &ldquo;t&uacute; qu&eacute; vas a saber&rdquo;, &ldquo;eres una puta&rdquo;, &ldquo;no sirves ni para follar&rdquo;, &ldquo;eres mala madre&rdquo;, &ldquo;si me dejas, me mato/te mato/mato a los/las ni&ntilde;os/ni&ntilde;as / no vuelves a ver a los ni&ntilde;os/ni&ntilde;as&rdquo;, &ldquo;a d&oacute;nde vas a ir sin m&iacute;&rdquo;, &ldquo;nadie va a creerte&rdquo;, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Que te env&iacute;e cantidades enormes de mensajes (whatsapp, e-mails, cartas, notas, etc.) de toda &iacute;ndole: unas veces de arrepentimiento y de promesas de cambio y seguidamente son amenazas e insultos.
    </p><p class="article-text">
        Que te busque en tu trabajo o en tus espacios de ocio.
    </p><p class="article-text">
        Que acose a tus amistades y a tu familia para saber de ti y para contar &ldquo;su historia&rdquo; y las &ldquo;razones&rdquo; por las que &eacute;l act&uacute;a violentamente.
    </p><p class="article-text">
        Que se haga pasar por ti en las redes sociales, para saber de tus movimientos, de tus relaciones o para ponerte en situaciones comprometidas.
    </p><p class="article-text">
        O que no haga &ldquo;nada&rdquo; y simplemente permanezca frente a tu casa, tu trabajo, el colegio, etc. intimid&aacute;ndote con su presencia.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos actos, todas estas actitudes son maltrato, delitos, son violencia de g&eacute;nero y, por tanto, son perfectamente denunciables.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es qui&eacute;n en una din&aacute;mica de violencia de g&eacute;nero? &iquest;Y para la Ley?
    </p><p class="article-text">
        En una din&aacute;mica de violencia de g&eacute;nero, el hombre es el sujeto activo, es quien ejerce la violencia; y la mujer es el sujeto pasivo, quien la recibe. Habitualmente, se genera en torno a relaciones sentimentales, presentes y pasadas; esto es, con las parejas y/o ex parejas con o sin matrimonio, con o sin convivencia, con descendencia o sin ella.
    </p><p class="article-text">
        La ONU define la violencia de g&eacute;nero, en un sentido mucho m&aacute;s amplio que la Ley Integral: &ldquo;violencia ejercida por los hombres sobre las mujeres por el hecho de serlo&rdquo;; estos es, las agresiones sexuales, la violencia sobre las mujeres en los conflictos b&eacute;licos, el maltrato hecho por un hermano, por un t&iacute;o, por un padre, por un conocido, por determinadas &ldquo;costumbres&rdquo; basadas en creencias religiosas, etc. Estas formas de violencia, obviamente, tienen cobertura en el C&oacute;digo Penal vigente, pero la Ley Integral NO se refiere a ellas y se circunscribe la violencia de g&eacute;nero a la ejercida en las relaciones de pareja hombre/mujer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El estatus de pareja</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones de pareja, sean del tipo que fueren, no tienen un principio exacto. &iquest;Qui&eacute;n decide cu&aacute;nto tiempo ha de transcurrir para que una pareja sea as&iacute; considerada? &iquest;Cu&aacute;ndo una relaci&oacute;n puede empezar a ser considerada como tal: despu&eacute;s de dos semanas, cuando se tiene un proyecto com&uacute;n, cuando hay matrimonio, cuando hay convivencia, cu&aacute;ndo hay descendencia...? Existen muchos y muy distintos tipos de parejas: hay parejas que no tienen proyecto com&uacute;n, otras no tienen descendencia, otras no contraen matrimonio, otras no conviven, parejas abiertas, parejas en otras formas de relaci&oacute;n, etc., y en ellas tambi&eacute;n se produce violencia de g&eacute;nero. Por tanto, aunque la semana pasada hubieras conocido a &ldquo;alguien especial&rdquo; con quien decidiste mantener una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana y hace uso de la violencia &ndash;humillaciones, gritos, insultos, amenazas, agresiones...-, eso es violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parejas &ldquo;0ficiales&rdquo; vs. parejas &ldquo;oficiosas y/ no p&uacute;blicas&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Ley Integral se refiere a la violencia en la pareja. No habla de matrimonio, ni de parejas de hecho, ni de noviazgo, etc. por tanto, resulta evidente que cualquier mujer v&iacute;ctima de su pareja o ex pareja podr&aacute; acogerse a esta Ley y acceder al apoyo que se valore necesario, obviamente, sin realizar valoraciones sobre si la relaci&oacute;n se manten&iacute;a de forma paralela a otra, o si el victimario tiene otra relaci&oacute;n. Valorar una supuesta cuesti&oacute;n moral no es un criterio v&aacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia de g&eacute;nero vs. una pareja conflictiva</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces se pueden confundir. La l&iacute;nea que las separa es realmente fina, pero, tal vez, sirva para distinguir entre una y otra hacerse algunas preguntas: cuando discutes con tu pareja, &iquest;discut&iacute;s ambos? &iquest;de la misma manera: a voces, lanzando objetos, con silencios, mediante env&iacute;o de notas, con insultos, con portazos, con agresiones mutuas, ambos mostr&aacute;is el enfado, la ira, la rabia...? &iquest;tienes el mismo nivel que &eacute;l? &iquest;no te asusta lo que dice?, &iquest;no vas a cambiar tu parecer, ni vas a dejar de decir o actuar, ni de demostrar c&oacute;mo te sientes, aunque estas situaciones se repitan mucho, incluso a diario, algunas veces? &iquest;hay semanas que no os dirig&iacute;s la palabra?... Una relaci&oacute;n conflictiva puede ser tremendamente dura y escandalosa. No importa el tiempo que lleves con una persona o el tipo de relaci&oacute;n, porque, si alguien te humilla, agrede o amenaza, &iexcl;eso es violencia de g&eacute;nero! en sus formas y, a veces, incluso en el resultado -como pasaba en la &ldquo;La guerra de los Rose&rdquo;-, pero ninguna de las partes tiene m&aacute;s poder sobre la otra. No hay supremac&iacute;a, dominio, ni sumisi&oacute;n, ni obediencia...
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, deber&iacute;amos hablar de otra cuesti&oacute;n si hay una respuesta afirmativa en estas preguntas: &iquest;tengo miedo? &iquest;evito un ataque/discusi&oacute;n aceptando lo que sea? &iquest;cumplo las normas marcadas por mi pareja de forma escrupulosa? y, si incumplo las normas, &iquest;hay un castigo, una reprimenda, una consecuencia? &iquest;da igual que cumpla las normas o no? &iquest;me siento como si fuera una ni&ntilde;a, sin capacidad para decidir? &iquest;no puedo hacer nada por m&iacute; misma sin pedir permiso? &iquest;accedo a mantener rel ciones sexuales porque, si me niego, me humilla, me insulta, me golpea, me fuerza, insiste hasta la saciedad, no acepta un &lsquo;no&rsquo;?, durante el transcurso de una &ldquo;discusi&oacute;n&rdquo;, &iquest;me ha dejado fuera de casa?, &iquest;me ha roto el tel&eacute;fono? &iquest;ha revisado mi bolso?... En todas estas actitudes hay un desequilibrio, hay una parte que avasalla a otra, que la intimida, que amenaza, que agrede... cuando esa parte es el hombre y la otra parte es la mujer y ambos son o han sido pareja, aunque ya no convivan o nunca hayan convivido, eso es violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de violencia de g&eacute;nero no es una foto fija: es un continuo, con picos de sierra jalonados por &ldquo;c&iacute;rculos de la violencia&rdquo;. El cambio en este tipo de relaciones no se produce por s&iacute; mismo. Las justificaciones suelen estar presentes: &ldquo;a ver si cambia&rdquo;, &ldquo;ha sido la crisis&rdquo;, &ldquo;no es malo&rdquo;, &ldquo;s&oacute;lo se comporta as&iacute; cuando bebe&rdquo;, etc. Las v&iacute;ctimas directas son las mujeres que padecen la violencia y, en el caso de que tengan hijos e hijas, ellos y ellas tambi&eacute;n. La violencia de g&eacute;nero se puede manifestar sin distinci&oacute;n de clase social, formaci&oacute;n acad&eacute;mica, capacidad econ&oacute;mica, edades y, naturalmente, en cualquier clase de relaci&oacute;n de pareja.
    </p><p class="article-text">
        No &ldquo;se queda porque le gusta&rdquo;. No &ldquo;se lo busca&rdquo;. Est&aacute; diezmada como consecuencia de la violencia. Walker y Dutton lo definieron como el s&iacute;ndrome de la mujer maltratada: una adaptaci&oacute;n a la situaci&oacute;n violenta, que se caracteriza por el incremento de la habilidad de la mujer v&iacute;ctima para afrontar los ataques y minimizar el dolor.Las consecuencias para la salud de la mujer v&iacute;ctima son muy graves. Por un lado, est&aacute;n las lesiones f&iacute;sicas en los casos en los que existe agresi&oacute;n. Puede desarrollar estr&eacute;s postraum&aacute;tico: sentimientos depresivos, de rabia, baja autoestima, culpa y rencor. Adem&aacute;s, puede padecer problemas som&aacute;ticos y dificultades en las relaciones personales, hipervigilancia... supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas condiciones, &iquest;c&oacute;mo afrontar un proceso penal? &iquest;debe ser abierto en todo caso? &iquest;pueden trazarse estrategias que permitan que el proceso sea vivido de una forma menos traum&aacute;tica? &iquest;son ajustadas las expectativas puestas en el proceso? Y, si la decisi&oacute;n es no denunciar, &iquest;habr&aacute; apoyo?. Hay legislaci&oacute;n sobre violencia de g&eacute;nero, pero cada situaci&oacute;n y circunstancia es &uacute;nica, de ah&iacute; que sea absolutamente necesaria una evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica y un acompa&ntilde;amiento altamente especializado, sin que quede espacio para acciones que pueden estar m&aacute;s o menos cargadas de &ldquo;buena voluntad&rdquo;, pero que pueden ser altamente perjudiciales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/violencia-de-genero-ley-machismo-desigualdad_132_3381603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 May 2017 06:16:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4dbb1cb4-ce1e-4311-8746-1d953c8c106c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="118922" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4dbb1cb4-ce1e-4311-8746-1d953c8c106c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="118922" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4dbb1cb4-ce1e-4311-8746-1d953c8c106c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Leyes,Machismo,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Itzala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/itzala_132_3397829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64bec386-bcc7-40df-bc56-31e1ad2d4ef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ángel Nekaneren bizkartzaina da, Félix senar ohiarengandik babesten du</p></div><p class="article-text">
        Paketetxoa mahaiaren gainean dauka pelutxez, puxikez, ortzadarrez eta zaldiarrainez margotutako opari paper koloretsu batean bilduta. Ez daki oso ondo zer egin harekin. Dagoeneko ohiko protokoloa bete du, ez dela artefaktu arriskutsua egiaztatu ahal izateko. Arakatu egin du eta ez du orban koipetsurik, ez eta kable edo hari solterik ere; aztertu egin du eta ez da pisutsuegia, ez eta arinegia ere; usaindu egin du eta ez du atzeman lehergailuek ei duten almendra mingotsen usainik; belarrira ere hurbildu egin du barruan erloju baten tik-tika entzuten ote den ikusteko. Ezer ere ez. Dena zuzena dela ematen du.
    </p><p class="article-text">
        Hala ere, ez da ausartzen umeari ematen. &Aacute;ngel Nekaneren bizkartzaina da. F&eacute;lix senar ohiarengandik babesten du; senar ohiak urruntzeko agindua dauka. Goizean, &Aacute;ngelek Nekane etxean utzi duenean umeak ikastetxera eraman ondoren, F&eacute;lix kalean hurreratu eta opari pakete hori eman dio umearentzat.
    </p><p class="article-text">
        -Hartu, emaiozu hau nire semeari, ze ezin natzaio hurbildu ere egin, bizitza izorratu gabe- aurpegiratu dio.
    </p><p class="article-text">
        Orain, paketea &Aacute;ngelen sukalde mahaian dago. Lana etxean sartu zaio. Hori gertatu zaion lehenengo aldia da segurtasun pribatuko konpainia batean egindako hamabost urtetik gorako epean. Lehenago terrorismoak mehatxatutako kargu politikoen bizkartzaina izan zen. Gaitz hori amaitu zenean, kide asko lanik gabe geratu ziren. Beste batzuei mehatxatutako beste zenbait kolektibo babesteko agindu zieten. &Aacute;ngelek zaintza zereginak bete ditu fabriketan, supermerkatuetan... bai eta, konpainia elektriko baten akziodunen biltzar nagusi batean ere. Auditorioko lehenengo lerroan jartzeko agindua eman zieten, euritakoekin armaturik. Modu estrategikoan ireki beharko zituzten, baten batek protestaren bat eragiten bazuen eta horren ondorioz administrazio kontseiluko kideei objekturen bat jaurtitzen bazieten. Paradoxikoa da hain jende boteretsua babestu izana aterki huts batekin; orain, ordea, neurriak zorroztu behar ditu Nekaneren moduko emakumezko xalo eta apal baten segurtasuna jagoteko.
    </p><p class="article-text">
        Nekaneren bizimodua mugaturik dago oso: seme-alabak, psikologoarekiko eta gizarte zerbitzuekiko hitzorduak eta ohikoak diren epaitegietarako bisitak, eta askoz gehiagorik ez. Bai, kaferen bat hartzen du lagunekin eta noizean behin etxeren bat garbitzen du adin txikikoen ardura izateagatiko laguntza urria osatu ahal izateko. Oso bitxia da etxeko lanak egiten dituen emakumezko bati eskolta ematea. Baina, tratu txarrak jasandako emakumezkoen zaintza agindu ziotenean ohartarazi zioten hori guztia mehatxu terrorista baino arriskutsuagoa izan zitekeela. Kontuak mamia dauka, bai horixe!
    </p><p class="article-text">
        Nekaneri laguntzen dionetik, arreta handiagoa jartzen du indarkeria matxistari buruzko albisteetan. Sekula ez zuen pentsatuko, baina konturatu da emakumezkoek hiltzen dituzten gizonezkoek oso sormen krudela erabil dezaketela. Labainkadaka, kolpeka, itota, erreta, txikituta, leihotik botata... Eta beti neurriz gaindiko indarkeria, hilketatik harago doana, baliatuta. Gerra batean etsaia hiltzen duzu eta kito.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngelek badaki hori, armadan jardun duelako. Segurtasun pribatuan jardun aurretik, zazpi urte egin zituen Legioan. Urte gogorrak. Han, gutxienez, arerioa tratatzeko kode bat dago eta, gehienetan, askoz hobea da gisa horretako morroiek beren emakumezkoei ematen dietena baino. Baina, etsaientzat zergatik dago kode hobea emakumezkoentzat baino? Beharbada, arerioak izan arren, gauza guztien gainetik gizonezkoekin gehiago identifikatzen garelako emakumezkoekin baino, gure kideak edo herrikideak izan arren.
    </p><p class="article-text">
        Opari paketeak han darrai. &Aacute;ngelek erabaki bat hartu behar du. Beharbada, onena irekitzea izango da eta ziurtatzea ez dela ankerkeria bat. Ez da lehenengo aldia gizonezko batek seme-alabei kalte egiten dienik bikotekide ohia mortifikatzeko. Baina, irekitzen badu, papera urratuko du. Berriro bildu beharko du. Horrek ama ekarri dio gogora, dendako eskaerak paketeetan sartzen zituenean. Garbantzuez, arrozaz edo bakailaoaz betetako paketetxoak, zatar paperean bilduta. Janari denda bat zegoen auzoan. Aitaren izena zuen, &lsquo;Sebas etxea&rsquo;, baina bertan bizitza egiten zuena ama zen.
    </p><p class="article-text">
        Aitak gehienbat jarduten zuen gaur egun erlazio publikotzat hartuko genuen zereginean. Bai, goizean goiz jaikitzen zen salgaiak dendara eramateko, baina, gero, egun osoa ematen zuen inguruko tabernetan edo plazan lagunekin hizketan. Bakar-bakarrik berreskuratzen zituen ardura eta puntualtasuna kutxa batzeko orduan. Orduan, bostetako tearen moduan itzultzen zen. Dirua kontatu, amari zerbait utzi etxeko premiak estaltzeko eta gainerako zatia patrikan sartzen zuen. &lsquo;Multzo&rsquo; gizona zen. Patrikan billete multzo ederra eramatea atsegin zuen eta ardoren bat ordaindu behar zuen bakoitzean ateratzen zuen. Boteretsu agertu nahi zuen. Den-dena gastatzen zuen bere gauzetan.
    </p><p class="article-text">
        Edergura zen eta hantustea; hortaz, jantzi, alkandora eta zapata onak erosten zituen. Baina inbertsiorik gorena lagunekiko parrandetan egiten zuen. Afariak, kopak eta, ziur aski, ordaindupeko ibiliak. Batzuetan ama kexatzen zen, etxearen eta dendaren artean, lanari ezin eutsirik. Orduan hari kalekoekin zuen jendetasuna ahazten zitzaion eta aldarrika hasten zen. Esan ohi da mutilek aiten jokabideak imitatzeko joera dutela, baina &Aacute;ngel zeharo sumintzen zen aita bortitz jartzen zenean amarekin.
    </p><p class="article-text">
        Bai, &Aacute;ngel orain konturazen zen ama ere tratu txarrak jasan zituela. Orain dela gutxira arte, harreman mota horiek ohikotzat hartzen ziren. Gaur egun amak bestelako bizimodua izan ahalko zuen. Eta, haritik pixka bat gehiago tiratuz gero, &Aacute;ngelek pentsatu du berak ere tratu txarrak jasandako umea izan zela, nolabait. Ez garai hartan behar baino gehiago jotzen zutelako, baizik eta egun batean, hamabost urte zituenean, familia barruko eztabaida klasikoetariko batean sartu eta aitari aurre egin ziolako. Biharamunean, etxeko atetik irten eta ez zen gehiago itzuli.
    </p><p class="article-text">
        Horrek Legiora eraman zuen. Bi urtez kalerik kale jardun eta bizimodu kaxkarra izan ondoren, Legioa irtenbide garbi gisa ikusi zuen, bizitzarako aukerez betea. Ez zuen astirik ere izan jakiteko, benetan, gustatzen zitzaiona arkitektura zela; ordurako Almeriako basamortuko zelai idorretan ziharduen, besoetan cetme mitoa eutsita eramaten zuelarik. Horixe izan zen haren gaztaroa.
    </p><p class="article-text">
        Antzeko paper koleratsua bilatzen ahalegin zitekeen eta kito. Azken batean, umeak ez daki nolakoa den originala eta, edozein kasutan, bost segundo baino ez du iraungo. Suposatzen da interesatu behar zaiona barruan dagoela. Umeak Jimmy du izena eta bost urte ditu. Luc&iacute;ak hiru ditu. Ez du ondo ulertzen gizon horrek zergatik laguntzen dien, baina, orain, aita baten antzekoena da. Azken batean, haiei eta amari begira egoten da betiere.
    </p><p class="article-text">
        Horregatik, &Aacute;ngelek ziurtatu nahi du oparia ondo bilduta egongo dela. Aita baten opariaren antza izan behar du. Paketearen zeloa urratu du kuter baten xafla batez. Zehatz aztertua ere, ez da edukiarekin fidatzen. F&eacute;lix delakoak ez dio usain onik ematen. Egia esan, ez zion utzi behar izan hurbiltzen. Ausarkeria hori emazte ohiaren mugimenduen gainean duen kontrolaren mezu argia da. Zeloa kentzean, paper koloretsua esku baten gisa zabaldu da eta horrek barnean duena ikustea ahalbidetzen du.
    </p><p class="article-text">
        Batzuetan, &Aacute;ngelek bere autoan eraman du Nekane. Berak ez du gida baimenik; beraz, erosketak egin nahi baditu merkataritza zentro handi batean edo antzeko lekuren batean, joateko eskaintza egin eta eramaten du. Egun batean denak eraman zituen txangoan hondartzara. Ez zuen halakorik egin behar izan, hondartza baita babesik txikiena eman dezakeen lekuetariko bat. Nekeza da arauzko arma bat ezkutatzea ia biluzik dagoen jendez betetako toki batean. Baina aspaldi ez zuten itsasoa ikusten. Ederto pasatu zuten; bien bitartean, &Aacute;ngelek zelatan ziharduen kafetegirik hurbilenetik.
    </p><p class="article-text">
        Harentzat, arratsalderik tentsuenetariko bat izan zen. Itzultzean, Luc&iacute;a neka-neka eginda erori zen atzeko jesarlekuaren kontra; mutilak, ostera, zerbait kantatzeko ahaleginak egin zituen ingelesa imitatuz. Barregarria zen, eta ikus zitekeen belarri ona zuela txotxo horrek. Amari mugikorrak jo zion. Lagun batek deitu zion. Bazirudien konbentzitu nahi zuela F&eacute;lixi beste aukera bat emateko. Nekane oso baxu ari zen hizketan. Ez zuen nahi haurrek entzutea, baina marmarren artean &Aacute;ngelek zalantzetariko batzuk aditu zituen.
    </p><p class="article-text">
        -Bai, bai, nik ere pentsatzen dut banandu nintzenetik penagarri gaudela. Badakit ez dugula ezer egiteko dirurik, lehen bezain beldur naizela edo beldurrago... baina ezin dut atzera egin. Nigatik eta seme-alabengatik. Batez ere nire alabagatik.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngeli deigarri egin zitzaion alabari buruzko aipamena eta, eskegi zuenean, galdetu zion ea inoiz zerbait egin zion neskari. Ez. Fisikoki, ez. Bakar-bakarrik &lsquo;putita&rsquo; deitzen ziola ume-umetatik, jaioberria zenetik. Umeari buruz gauza lazgarriak esaten zituen, artean hizketan ez zekiela. Bazirudien emakumezkoengana zuen mesprezu guztia bideratzen zuela alaba jaioberriarengana, bere kakatza ikaragarria umearen gainera erotzen utzi nahiko balu bezala.
    </p><p class="article-text">
        Semea, ordea, paseoan eramaten zuen eta katuei harriak botatzen irakasten zion edo zuhaitzen kontra txiza egiten. Hori ohorea balitz bezala. Mutiltxoarengan haren antzeko gizon ausarten tradizioari jarrai ziezaiokeen norbait ikusten zuen.
    </p><p class="article-text">
        -Gu indartsuagoak gara, hori ezin da ukatu- esan ohi zion argudio gisa.
    </p><p class="article-text">
        Baina, noski, ez zuen lortzen hurrengo galderara pasatzea: indarra izate hutsak behartzen al gaitu beste pertsona batzuen kontra erabiltzera? Hala balitz, emakumekoek umeak eta adinekoak ere jo litzakete. Edo gizonik indartsuenek hil litzakete ahulagoak, besterik gabe. Eta, hala ere, ez da entzuten halako hilketarik dagoenik hiru egunik behin.
    </p><p class="article-text">
        Orain gai honen inguruan gogoeta egiten denbora gehiago igarotzen duen &Aacute;ngelen ustetan, gaiaren mania ez dago indarrean, beste pertsona batzuen aurka erabiltzeko nahian baizik. Eta gero harritzen da pentsatzen baitu gizonezko mordoa prest dagoela indar hori emakumezkoen kontra erabiltzeko; gainera, gehienetan &lsquo;logika&rsquo; hori bakar-bakarrik erabiltzen dute haien kontra.
    </p><p class="article-text">
        Tira ba, hortxe mutilarentzako oparia. Pistola bat. Egia esan, inuzentekeria bat zen bestelakorik itxarotea. Jostailu bat da, bai, baina ez koloretakoa, bost urteko ume bati egokituko litzaiokeen bezala. Beltza da, distiratsua eta findua, filmetan edo telesailetan agertzen direnak bezalakoak. Ikustean, &Aacute;ngelek atzerantz egin du. Hain ondo eginda dago, ze lipar batez pentsatu du egiazkoa zela. &Aacute;ngelek irudikatu du zer den etxean izu-ikara sartuta bizitzea. Jostailu diaboliko hori ematea Nekaneren etxera mehatxuzko mezu bat eramatea litzateke. Eta horixe da emakumezko horrek behar duen azkena. Senar ohiak ezartzen dion heriotzazko zelataren beste oroigarri bat.
    </p><p class="article-text">
        Bai, antza denez, urte batzuetan zoriontsu bizi izan ziren. Hasiera-hasieran. Orduko hartan F&eacute;lixen amorru menderatzailea jasan behar zuen, baina maitasun erakusgarritzat hartzen zuen. Eta maitasun horri eutsi nahi zion kosta ahala kosta. Alaba jaio zen arte. Luc&iacute;aren jaiotza txinpartaren eragilea izan zen. Txikitxoak amaren begietan egia ezkutatzen zuen beloa kendu zuen. Ordura arte, Nekanek senarraren irakinaldiak jasan zituen zuzen egon zitekeela pentsatuz: beharbada beste gizon bati begiratu zion, beharbada gustatzen zitzaion F&eacute;lixek &lsquo;limurtzea&rsquo; deitzen zuena, beharbada limurtzailea izatea zen, adibidez, atsegin jokatzea igogailuan aurkitutako auzokide bati egunon esatean.
    </p><p class="article-text">
        Baina haurra jaio zenean, hain babesgabe, xalo eta tolesgabe, eta ikusi zuenean neska ere modu berean tratatzen zuela, egia azaldu zitzaion. Gizonezko horrek bakar-bakarrik proiektatzen zuen emakumezkoen gainera haiei buruz zeukan aurreiritzia. Aurreiritzi zikin eta txatxuak.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngelek paketea eman zion Jimmyri. Asko pentsatu zuen horri buruz, baina, azkenean, betebeharraren zentzua gailendu zen. Hori bai, aurrekoa baino askoz opari paper politagoa aurkitu du. Dirdira egiten duten jantziak dituzten superheroiez beterik dago. Harro dago behar bezala biltzeko gai izan delako.
    </p><p class="article-text">
        Amaren dohaina. Bide batez, ama bisitatzera joan behar du. Aspaldian ez du ikusi eta ona izaten da bisitaldiak egitea. Kexatzen ez denez, sekula ez daki zerbait behar duen ala ez. Eta kontribuziorik gabeko pentsio batekin oso gaizki pasa daiteke. Ez dauka ezta alarguntzagatikoa ere. &lsquo;Sebas Etxea&rsquo; aitaren familiarena zenez, ondasunen banaketarekin ezkondu ziren. Eta bizitza osoan bertan lan egiten jardun arren, ez da altan egon egun bakar batean ere. Ezin atzera egitea zaharra izatearen beste zailtasunetariko bat da.
    </p><p class="article-text">
        Jimmyri kostatu zaio paketea irekitzea. Jakina, behar bezala bilduta dago. Azkenean, papera urratzea lortu du. Spiderman bitan zatituta geratu da. Begiak zabal-zabalik, ahoan irribarrea marraztu zaio pozaren pozez.
    </p><p class="article-text">
        -Aitaren partez - esan dio &Aacute;ngelek.
    </p><p class="article-text">
        -Begira ama! Jaun honek aita ezagutzen du eta hauxe eman dio niretzat!
    </p><p class="article-text">
        Amak semearen eskuei begiratu die. Pilekin dabilen organo bati eusten ari zaio. Tekla bakoitza kolore desberdin batez margoturik dago eta guztiek animaliatxoren baten marrazkia dute.
    </p><p class="article-text">
        -Bai polita, maitea! Baina badakizu orain jotzen ikasi behar duzula, nik entzun dezadan.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngelek beste paketetxo bat atera eta neskari eman dio.
    </p><p class="article-text">
        -Luc&iacute;a, zuretzat ere opari bat dago.
    </p><p class="article-text">
        Neskatoak hartu du, baina berak lagundu dio irekitzen. Mapamundi puzgarri bat da. Puztutakoan, haren atzamartxoak hasi dira herrialdeak seinalatzen, hiriak, itsasoak. Mundua haren esku dago.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/itzala_132_3397829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2017 09:19:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64bec386-bcc7-40df-bc56-31e1ad2d4ef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157445" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64bec386-bcc7-40df-bc56-31e1ad2d4ef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157445" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Itzala]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64bec386-bcc7-40df-bc56-31e1ad2d4ef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/soledad_132_3411641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3a77843-1c3e-40ee-9aad-80973e29ab9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sé que tengo que seguir hacia delante, que soy valiente, que he luchado mucho y que no puedo tirar la toalla. Sé que lo conseguiré</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces me sent&iacute;a como una isla en mi propia casa. La verdad es que con mi marido siempre me sent&iacute; de lado. Bueno, a lo mejor &eacute;l era la isla. Volv&iacute;a del trabajo, com&iacute;a y, en&shy;seguida, se marchaba a la calle y no regresaba hasta la noche. Las pocas veces que se quedaba en casa, se refugiaba en algu&shy;na actividad de la que quedaba siempre excluida. En este es&shy;cenario cri&eacute; a mis tres hijos, todos varones. Sola, siempre sola.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces pens&eacute; que mi marido consideraba que con entregarme el dinero que ganaba para que organizara el hogar, ya era suficiente, ya hab&iacute;a realizado su obligatoria aportaci&oacute;n al matrimonio. Como si un hogar fueran esas cuatro paredes llenas de muebles y de aparatos el&eacute;ctricos que nos proporcio&shy;nan cierto confort y nada m&aacute;s. Como si para convertir un sim&shy;ple piso en un hogar no hiciera falta un calor especial.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que, al principio, cuando los ni&ntilde;os eran peque&shy;&ntilde;os, muy de vez en cuando, Esteban se hac&iacute;a cargo del mayor o de los mayores mientras yo lavaba o amamantaba al m&aacute;s peque&ntilde;o. Pero es un recuerdo tan lejano y tan vago que he llegado a pensar que me lo he inventado, que tendr&iacute;a que ser as&iacute; porque con alguien se tendr&iacute;an que quedar, pero no lo re&shy;cuerdo en el ba&ntilde;o, ni en la sala con los peque&ntilde;os. Quiero creer que fue as&iacute; y que no me dej&oacute; sola del todo con los tres hijos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los recuerdos que son ciertos como que aho&shy;ra estoy aqu&iacute; escribiendo esto, son recuerdos en los que nunca estaba &eacute;l. Recuerdo pasear con el carrito y los dos mayores, agarrados a &eacute;l, caminando a lo largo de la alameda que bor&shy;deaba la r&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerdo a mis ni&ntilde;os jugando en la playa o los paseos dominicales por aquel monte al que &iacute;bamos con mi hermano Jes&uacute;s o las celebraciones de la primera comuni&oacute;n de cada uno de ellos... Bueno, s&iacute;, hay una foto en la comuni&oacute;n de Natxo, el mayor, en la que s&iacute; aparece &eacute;l. S&oacute;lo en una fotograf&iacute;a y s&oacute;lo en una comuni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otros recuerdos son de profunda tristeza como cuando tuve que llevar a Carlos en taxi al hospital de Cruces porque se ahogaba. Estuvo dos d&iacute;as hospitalizado. A la angustia de no saber qu&eacute; le pasaba a mi hijo, se le uni&oacute; la de tener que dejar a los otros donde una vecina. Yo no me pod&iacute;a mover del hospital. Dos angustiosos d&iacute;as y sola. Esteban solo me llam&oacute; el segundo d&iacute;a para ver cu&aacute;ndo volv&iacute;a. Ya, cuando le dieron el alta y vino a buscarnos.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;C&oacute;mo se te ha ocurrido dejar la casa abandonada?
    </p><p class="article-text">
        - Pero Esteban, Carlos estaba muy grave&hellip;
    </p><p class="article-text">
        - Perdona, pero Carlos era el que estaba m&aacute;s atendido de todos. Estaba en el hospital y ten&iacute;a m&eacute;dicos y enfermeras cui&shy;dando su salud; mientras que yo y tus otros hijos hemos esta&shy;do abandonados
    </p><p class="article-text">
        No supe qu&eacute; decir: a&uacute;n estaba conmocionada por la enfer&shy;medad del ni&ntilde;o, preocupada por el resto de mis hijos, reven&shy;tada de cansancio de dos d&iacute;as sin pegar ojo suspirando por la vida de Carlos y... lo hab&iacute;a hecho todo mal, hab&iacute;a sido un fracaso porque... &iquest;Por qu&eacute;?... Por lo visto, porque ten&iacute;a que haberme quedado en casa atendiendo a los peque&ntilde;os sanos y a mi marido. Recuerdo que no dije nada durante el viaje de vuelta. Solo llor&eacute;. Procur&eacute; que no viera mis l&aacute;grimas, aunque tampoco tuve que disimular mucho. No me mir&oacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, hubo episodios similares al de Carlos en el hospital y, por desgracia, yo segu&iacute; siempre sola. No s&eacute; si volv&iacute; a errar y no cumpl&iacute; con mi papel de madre y esposa, pero siem&shy;pre procur&eacute; que a &eacute;l no le faltara lo que demandaba de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Siempre pens&eacute; que mis hijos necesitaban un padre. Y tam&shy;bi&eacute;n, durante muchos a&ntilde;os esper&eacute; que resurgiera aquel hom&shy;bre con el que me hab&iacute;a casado, al que hab&iacute;a unido mi vida para siempre, pero pasaban los a&ntilde;os y parec&iacute;a estar esposada a un fantasma. Nunca te acostumbras a tanta soledad, sobre todo cuando parecen esforzarse para que la evidencies tanto. El &uacute;nico momento de acercamiento de mi marido hacia m&iacute; era cuando volv&iacute;a a la noche a casa, muchas veces borracho, y se acostaba. Es dif&iacute;cil defender que practicar el sexo con Este&shy;ban fuese &lsquo;hacer el amor&rsquo; porque aquello no se parec&iacute;a nada ni al amor, ni al cari&ntilde;o, ni a un simple afecto. Ni una pala&shy;bra, ni una caricia, ni una sonrisa... S&oacute;lo su desahogo que a &eacute;l lo dejaba agotado y enseguida dormido y a m&iacute; con la sen&shy;saci&oacute;n de haber cumplido con el deber de esposa, uno de los m&aacute;s ingratos de los que ten&iacute;a que llevar adelante. As&iacute; dispone Dios las cosas. Precisamente, esas obligaciones maritales me llevaron al ginec&oacute;logo quien me recet&oacute; cuantos medicamentos hicieron falta para tratar de combatir la enfermedad ven&eacute;rea que me hab&iacute;a contagiado. Volv&iacute; a casa de la consulta con un disgusto tremendo y, tambi&eacute;n, rabiosa. &iquest;Con qu&eacute; hombre me hab&iacute;a casado yo? Adem&aacute;s de borracho, ni siquiera ten&iacute;a el m&aacute;s m&iacute;nimo cuidado de con qui&eacute;n andaba y las consecuencias que pudiera tener para m&iacute; o para nuestra vida en com&uacute;n. La en&shy;fermedad tard&oacute; en curarse y estuve mucho tiempo muy fasti&shy;diada, pero lo que m&aacute;s me doli&oacute; fue lo que supon&iacute;a que &eacute;l me hubiera contagiado. No tuvo ni una palabra de disculpa, ni el m&aacute;s m&iacute;nimo gesto. La vida continu&oacute; como si nada hubiera ocurrido, salvo para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os crecieron y empezaron a estudiar en la Univer&shy;sidad. Pronto, empezaron a buscarse la vida fuera de aquellas paredes con muebles y aparatos dentro. Yo, ya sin unos ni&ntilde;os que cuidar, procur&eacute; buscarme una inquietud con la que llenar mi vida. Durante alg&uacute;n tiempo, la Iglesia y C&aacute;ritas fueron las causas que abrac&eacute; con m&aacute;s entusiasmo. Luego empez&oacute; mi mi&shy;litancia pacifista a la que me entregu&eacute; de todo coraz&oacute;n a pesar de los malos tragos que tuve que soportar. Esa tensa situaci&oacute;n y la jubilaci&oacute;n de Esteban me llev&oacute; a plantear a mi marido la posibilidad de marcharnos a un pueblecito de La Rioja donde ten&iacute;amos una casita desde hac&iacute;a unos a&ntilde;os. No s&eacute; si fue una idea acertada, pero entonces pens&eacute; que podr&iacute;a ser un cambio positivo en nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta era grande: nos march&aacute;bamos del lugar donde siempre hab&iacute;amos vivido y nos &iacute;bamos Esteban y yo solos a ese peque&ntilde;o pueblecito. Ser&iacute;a dif&iacute;cil que las cosas entre noso&shy;tros se pudieran recomponer a estas alturas, pero hab&iacute;a que intentarlo. Esteban enseguida se aclimat&oacute; a la nueva vida, per&shy;d&oacute;n, al nuevo pueblo. Su vida, sigui&oacute; siendo la misma.
    </p><p class="article-text">
        Yo me hab&iacute;a resignado a la soledad en la pareja, pero no pod&iacute;a morirme encerrada entre cuatro paredes. Busqu&eacute; un hueco en el que rehacer mi vida social. Sol&iacute;a ir a nadar y en el polideportivo enseguida hice amigas y la tranquilidad del pueblo me devolvi&oacute; una cierta paz.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la casa empez&oacute; a convertirse en un infierno. Esteban llegaba pr&aacute;cticamente todos los d&iacute;as borracho. Nor&shy;malmente, era capaz de sentarse a la mesa a cenar, pero otras veces llegaba&hellip; En esas ocasiones, ten&iacute;a que limpiarle de arri&shy;ba a abajo en la ducha, porque se hab&iacute;a hecho sus &lsquo;necesida&shy;des&rsquo; encima.
    </p><p class="article-text">
        Yo no esperaba una palabra de agradecimiento. No espe&shy;raba que me manifestara afecto. Solo quer&iacute;a que Esteban me permitiera mantener una vida digna en los a&ntilde;os que me que&shy;daban. La convivencia con &eacute;l me estaba volviendo loca. Ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Es verdad que nunca me peg&oacute;, pero hay otras for&shy;mas de hacer la vida de una persona insoportable y esa era mi vida: insoportable. A la soledad y el desprecio que hab&iacute;a senti&shy;do toda mi vida, se le sum&oacute; el que su rutina por el alcohol me convirtiera en su esclava cuidadora a unos niveles dif&iacute;ciles de soportar, especialmente cuando no hay ni una gota de cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, tom&eacute; la decisi&oacute;n de marcharme de casa. Fue una decisi&oacute;n dif&iacute;cil. Yo misma me pregunto c&oacute;mo pude hacerlo despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;a aguantado. Sin embargo, sent&iacute; la imperiosa necesidad de dejarle para poder vivir. Mis hijos conocieron, desde el primer momento, las ra&shy;zones por las que yo me separaba de su padre. Me dijeron que lo entend&iacute;an, aunque con el tiempo, me he dado cuenta de que no era as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, Esteban cay&oacute; enfermo. Le diag&shy;nosticaron c&aacute;ncer de h&iacute;gado. Si mi vida hab&iacute;a sido hasta en&shy;tonces m&aacute;s bien triste, a partir de ese momento, se convirti&oacute; en pura amargura. Mis hijos, a pesar de saber lo que yo hab&iacute;a sufrido junto a su padre, me pidieron que volviera a casa para cuidar de &eacute;l. Mi negativa fue radical. Estaba harta de haber entregado mi vida a quien no apreciaba ni valoraba absoluta&shy;mente nada de m&iacute;, a quien me humill&oacute; sin pudor, a quien me abandon&oacute; desde el primer momento en la crianza de mis hijos y, en cualquier otro orden de cosas de mi vida, a quien no qui&shy;so compartir conmigo absolutamente nada... No pod&iacute;a y as&iacute; se lo dije. A partir de ese mismo instante, empec&eacute; a comprobar que los valores en los que yo hab&iacute;a vivido toda mi vida y que de alguna manera trasmit&iacute; a mis hijos se volv&iacute;an contra m&iacute;. Ellos entend&iacute;an que yo ten&iacute;a que seguir cuidando, ten&iacute;a que seguir manteniendo los m&iacute;nimos que aseguraran el bienestar de ese hombre, que era mi responsabilidad, que ese era mi deber.
    </p><p class="article-text">
        No fue as&iacute; y Natxo, Carlos y Andoni, a su manera, tuvieron que atender a su padre. Seg&uacute;n iba complic&aacute;ndose el panora&shy;ma, empezaron a mostrarse cada vez m&aacute;s hostiles hacia m&iacute;. Se encontraron en una situaci&oacute;n no prevista y no eran capaces de asumir que ellos eran responsables del cuidado de su padre.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, el sufrimiento que yo hab&iacute;a sopor&shy;tado todos aquellos a&ntilde;os, ya no les importaba y me llegaron a recriminar que si hab&iacute;a estado tan mal, por qu&eacute; no me ha&shy;b&iacute;a marchado antes de casa. &iquest;Ya hab&iacute;an olvidado todo por lo que yo hab&iacute;a pasado? Entonces empec&eacute; a perderlos. Durante aquellos meses que dur&oacute; la enfermedad de Esteban, me hicie&shy;ron la vida imposible. Me responsabilizaron de su desgracia, la de tener que atender a su padre, y comenzaron a martirizar&shy;me por ello. Incluso mi nuera fue criticando a mis espaldas lo que yo hab&iacute;a hecho: &lsquo;abandonar a un pobre hombre enfermo&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esteban muri&oacute; hace dos a&ntilde;os y medio. Ahora, muchas de las amigas que hice al llegar al pueblo giran la cara cuando pasan a mi lado. Este es un pueblo peque&ntilde;o y es dif&iacute;cil librarse de los rumores y de las lenguas viperinas. Hace mucho tiem&shy;po, m&aacute;s de un a&ntilde;o, que mis hijos me impiden ver a mis nietos. Ellos tampoco me visitan, ni siquiera me llaman en Navidad. Es la manera que tienen de mortificarme. Ser&iacute;a absurdo ocul&shy;tar el dolor tan grande que me causan. La tristeza m&aacute;s infinita que siento cuando me privan de mis nietos, de la alegr&iacute;a del mundo... Y de nuevo sola. En Navidad suelo apuntarme a al&shy;g&uacute;n viaje para mayores organizado donde encontrar un refu&shy;gio a esta soledad, a este abandono tan inmenso.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si alg&uacute;n d&iacute;a se dar&aacute;n cuenta de la vida que yo tuve, de lo infeliz que fui, de que lo di todo hasta que ya no pude m&aacute;s... de que fui su madre y su padre a la vez de la mejor ma&shy;nera que pude hacerlo... Ahora tengo 80 a&ntilde;os y, de otra mane&shy;ra, pero estoy m&aacute;s sola si cabe. Esta vez, ni siquiera tengo hijos o nietos a los que cuidar, mimar, sonre&iacute;r... y que me sonr&iacute;an. Mi psiquiatra me ha dicho que me busque v&iacute;as de escape. Lo intento. Todos los d&iacute;as me propongo no dejarme llevar por la tristeza, pero me cuesta mucho. Desde hace unos meses, los martes voy a visitar a una anciana que no tiene a nadie. Le voy a hacer compa&ntilde;&iacute;a y s&eacute; que ella me lo agradece. Lo que no sabe es que con ella yo recibo m&aacute;s de lo que doy.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que tengo que seguir hacia delante, que soy valiente, que he luchado mucho y que no puedo tirar la toalla. S&eacute; que lo conseguir&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/soledad_132_3411641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2017 16:09:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e3a77843-1c3e-40ee-9aad-80973e29ab9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54519" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e3a77843-1c3e-40ee-9aad-80973e29ab9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54519" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Soledad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e3a77843-1c3e-40ee-9aad-80973e29ab9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/kea_132_3446650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36a32633-480a-44cd-8cd5-687e0e3e8e78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eta pentsatu nuen egun guztiak irailaren 11 direla munduko emakumezkoentzat</p></div><p class="article-text">
        Mundu guztia oroitzen da egun horretaz. Mundu guztiak daki non eta zertan zebilen. Nik ere bai. Bazkaltzen amaitzen ari nintzen, etxean. Zain egon nintzen, Julio noiz iritsiko. Baina, berak ez zuen sekula ezer esaten aurretik. Okerrena zera zen, ni aurreratuz gero, aurpegiratzen zidala neuretara nenbilela eta ez niola jaramonik egiten. Eta itxaroten banion, ez larritzeko esaten zidan, bera heldua zelako eta nahi zuenean iristen zelako. Beti-beti izaten zuen eskura errua leporatzeko iruzkinen bat. Berdin zitzaizkion kontraesanak. Berdin zitzaion esatea &lsquo;hau kakaz beterik dago&rsquo; eta &lsquo;baietaren histeriko hutsa zara&rsquo;, edo &lsquo;ez dakit nola egiten duzun beti berandu heltzeko&rsquo; eta &lsquo;zaharren antza duzu, bidaia batera doazenean&hellip; Benetan joan behar al da ordubete lehenago?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Neure platera jasotzen ari nintzen, albistea entzun nuenean. Turismo hegazkin batek jo egin zuela New Yorkeko dorre bikien kontra. Hasieran istripu batez mintzatu ziren. Den-dena mahai gainean utzi eta arreta handiagoa jarri nuen. Ke laino handia ikusten zen iparreko dorre zeritzotenaren goialdean. Zigarro bat bezain fina. Berehala piztu zitzaidan erretzeko gogoa. Baina Juliok eta biok erretzeari utzi nahi genion eta bi egun generamatzan zigarro bat ere erre gabe.
    </p><p class="article-text">
        Irudiak hipnotikoak ziren. Gertakariaren ezustekoagatik harritu eta hunkitu nintzen, eta ondoezik sentitu. Gu bertan izan ginen aurreko urtean. Seguru asko tokiak ezagutzeak areago lotzen zaitu leku horietan izaten diren gertakariekin. Gu geu izan gintezkeen orain bertan daudenetariko batzuk. Gure eztei bidaian joan ginen. Nik jomuga erromantikoagoa nahiago izango nuen. Ez dakit, Paris edo Venezia, maitasunarekin zerikusia izango zerbait... New York gustatzen zait, baina ez dut ikusten eztei bidaia batean joateko jomuga gisa. Baina Juliori ilusio handia egiten zion.
    </p><p class="article-text">
        Dorre bikiak inauguratu zituzten urte berean jaio zen eta uste zuen kointzidentzia hori haren balio pertsonalaren froga zalantzaezina zela. Ni ere urte horretan jaioa nintzen, baina meritu guztietatik kanpo nengoen. Gogoko du gauza handiekin harremanetan jartzea, nahiz eta gero hegazkin txartelak erostera joateko gauza ere izan ez. Nik antolatu behar izan nuen bidaia osoa, bakar-bakarrik. Bai, berak esaten zuen bi ametsik handienak lotzea bezalakoa zela: nirekin egon eta NYra bidaiatzea.
    </p><p class="article-text">
        Konbentzitu ninduen. Orain, Windows of The World ikusteko igo genuen dorre hori sutan zegoen. Abionetaren tamaina handitu eta abioa izatera pasatu zen. Gainera, eraso terrorista baten ideia hedatzen hasi zen hastapeneko ezbai eta hipotesien artean. Azkenean, poltsan erdizka utzitako tabako paketearen bila joan nintzen. Leihoa zabaldu, hautsontzi bat urarekin jarri, zigarro bat piztu eta eseri nintzen ea zer gertatzen zen. Hiru zupada eman orduko, zuzen-zuzenean, bigarren hegazkin batek jo zuen beste dorrearen kontra. Eraikina zeharkatu zuen, orratz baten gisa, eta bertan egin zuen eztanda. Une horretan Julio sartu egin zen etxera.
    </p><p class="article-text">
        -Kaixo, zer moduz? Ikusi duzu zer gertatzen ari den New Yorken? Izugarria da. Etorri.
    </p><p class="article-text">
        -Bai, New York ikusteko moduan nago ni! Arratsaldea izorratu didate. Urteko memoria prestatu beharra daukat eta jota nago. Zer prestatu duzu bazkaltzeko?
    </p><p class="article-text">
        Tira, haserre zetorrela zirudien. Giltzek sarrerako erretiluaren gainera botatzean sortutako zaratak egiaztatu zuen. Haren ohitura zen aldarte txarra aditzera ematea halako zaratotsak ateraz, esaterako ate danbatekoak joz edo, objektuak utzi beharrean, haiekin kolpeak emanez mahaiaren gainean. Ez zegoen soinu bandarik gabeko haserrealdirik.
    </p><p class="article-text">
        Bien bitartean, albistegiak aurrera jarraitzen zuen, ke beltzez jantzitako dorreen irudiak eskaintzen; ordurako, gertakaria harrigarria bezain beldurgarria zen. Ordurako ere Juliok gertakaria erdeinatzen zuen, soil-soilik nik, gainerako gizakiek bezala, interesa jartzen nuelako.
    </p><p class="article-text">
        -Ea, zerbait prestatu duzu jateko?
    </p><p class="article-text">
        -Bai, zerbitzatu dilistak. Baina pixka bat berotu lehenago. Gero legatza neuk prestatuko dizut arrautza irinetan, egin berri jan dezazun.
    </p><p class="article-text">
        Handik gutxira, mahaira iritsi zen erretiluaren gainean jarritako platerarekin. Lasaixeago ematen zuen. Ausartu eta berriro ekin nion.
    </p><p class="article-text">
        -Ikusi duzu zer ari den pasatzen? Jende asko ibiliko da turismoan, gu iaz egin genuen bezala.
    </p><p class="article-text">
        Itxura egin nahian zebilen, baina bere barnera bilduta zegoen erabat. Nik jazotakoaren berri eman nahi izan nion, baina ez nekien entzuten zidan ala ez. Pantailari begiratzeari utzi gabe, koilara ahora eraman zuen.
    </p><p class="article-text">
        -Puag, curryrekin! Zergatik egin dituzu dilistak curryrekin?
    </p><p class="article-text">
        -Ba, errezeta Interneten ikusi eta, aldatzearren, honelaxe egin ditut. Ez daude txarto, ezta?
    </p><p class="article-text">
        -Zerbait gozo badago, betiko dilista putak bezala, zertarako aldatu? Nor uste duzu zarela? Argi&ntilde;ano putoa?
    </p><p class="article-text">
        Julio institutuko lehen ikasturtean ezagutu nuen. Batzuetan edertasuna zigorra dela pentsatu izan dut. Niri, behitzat, ez dit gauza onik ekarri. Berehala, binomio perfektua osatu genuen: ikasgelako ederra eta harroxkoa. Hain gidoia klasikoa zen, ezen oso erraza baitzen interpretatzea. Julio eta haren lagunak atzera eta aurrera ibiltzen ziren ikasgelako gainerako neskak izutzen. Kirol poltsa lapurtu eta izerdiz betetako arropa ikasgeletan edo korridoreetan barreiatzen zuten. Edo lepokoekin itotzera jolasten ziren, harik eta erdi asfixiatu arte. Edo organo genitalak margotzen zizkieten mahaietan.
    </p><p class="article-text">
        Beti txantxa modura, baina zenbat aldiz mozorrotzen dira txiste modura krudelkeria eta mespretxua? Ni horretatik guztitik libre nengoen idatzirik ez dagoen arau batengatik; baten jabetzakoa zarenean, beste guztiek errespetatzen zaituzte. Tira, baketan lagatzen zaituzte. Niri gogora ekartzen zizkidaten bigarren kateko dokumentaletako animali taldeak. Astirik ere ez nuen izan bizitza osorako diren nesken betiko lagun taldea egiteko. Nire gogoan bera baino ez zegoen. Institutua ere ez nuen amaitu.
    </p><p class="article-text">
        Segituan, moda saltoki handi batzuetan hasi nintzen lanean saltzaile gisa. Zenbait baldintza zeuden itxura eta adinaren aldetik eta nik ezin hobeto betetzen nituen. Arrazoi berberengatik, 27 urte nituenerako, kaleratu egin ninduten. Hurrengo urtean ezkonduko ginenez, ezkontzeko prestaketa lanek nire kezka guztiak hartu eta albo batera utzi nuen beste lanen bat bilatzeko zeregina. Harentzat, ordea, nerabezaroko errebeldia lipar bateko kontua baino ez zen izan. Lasaituz joan zen eta enpresa ikasketak egin zituen arazorik gabe.
    </p><p class="article-text">
        Urtebete errenta aitorpenak, lantxoak eta antzekoak egiten igaro ondoren, lan egonkorra aurkitu eta nahiko ondo zihoakion. Nagusiarekin padelean eta guzti aritzen zen. Baina munduarekin baretu ahala, nirekiko sumindura handitzen bide zitzaion. Neu nintzen haren ezinikusi guztien erdigunea. Garaikur zahar eta agortua nintzen. Nirekin Alfa Romeorekin bezala gertatzen zitzaion. Harekin ere amorraturik zegoen, harik eta haren interesak aldatu eta BMWra pasatu zen arte.
    </p><p class="article-text">
        Alfa &ldquo;burdina&rdquo; bilakatu zen, gainetik ahalik eta azkarren kendu beharrekoa. Zazpi hilabeteren buruan, BMWa eskuratu zuen. Prezioa? Ezingo genuen antojurik izan hurrengo hiru urteetan. Orain, berdin gertatzen zitzaion enpresako emakumezko prestatuekin. Urlia itzela zen kontabilitatean, sandiak ez dakit zenbat hobari lortu zituen proiektu batengatik eta berendia hirueleduna zen&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Barregarria, benetan! Emakume mota horiek, hain zuzen, institutuko ikastunak, zatarrak eta bibotedunak ziren, hark eta haren lagunek gogaitu eta martirizatzen zituztenak. Ez dakit nola ikasi ahal izan zuten. Baina nik banekien haietaz bakar-bakarrik ondo hitz egiten zuela ni areago hondoratzeko, beherengoen artean beherena izateko. Altxatu egin nintzen; platera bete dilista kendu eta legatza prestatzera joan nintzen.
    </p><p class="article-text">
        Zeharka ikusi nuen dorreei kea zeriela paraleloan. Zauri larri-larriak izan arren, tankera onari eusten zioten, eraso lazgarri horri aurre egiteko prest baleude bezala. Nahiago nuen telebista ikusten jarraitu, hori guztia gure belaunaldiaren une gogoangarria izango baitzen, baina neure burua behartu nuen egoera larriago bihur zezakeen aitzakiarik ez eskaintzeko. Arrautza irabiatzeko zorian nengoela, haren ahotsaren burrunba entzun nuen egongelatik.
    </p><p class="article-text">
        -Baina, ze ostia da hau! Zigarro baten mutxikina!
    </p><p class="article-text">
        Uraz betetako hautsontzia utzia nuen leiho ertzean. Egongelara iritsi nintzenean, eskuan helduta zeukan. Altxatu egin zuen eta errautsez lohitutako urak arku bat marraztu zuen airean, hautsontziak beirateriaren arasaren kontra jo aurretik. Danbadak galarazi zuen telebistako esatariei entzutea, baina pantailan ere ikus zitekeen nola jausten zen kristal mordoa. Eta jai handi bateko konfetia ziruditen paper ugari ere. Baita pertsonak ere. Zapiak astintzen zituzten edo leihoen kanpoaldeari heltzen zioten eta, azkenean, bere burua erortzen uzten zuten. Hegaldiaren azken segundo horiek pertsona horien azken askatasun unea ziren.
    </p><p class="article-text">
        -Eroturik zaude edo zer? Ez duzu borondaterik! Ea bizkortzen zaren! Esan genuen sekula ez genuela gehiago erreko! Pattal nazkantea! Ezin naiz zurekin batera fidatu!
    </p><p class="article-text">
        Birao eta madarikazioen parrastadak gora egiten jarraitzen zuen, bai eta ahotsak, irainek eta umiliazioak ere. Eta harekin erretzen ikasi nuela pentsatzea ere! Hasieran ez nuen atsegin, baina, aurre eginez gero, berak kea zupada batez xurgatu eta musu bat ematen zidan ahora pasatzeko. Musuak ez galtzearren, kea irensten nuen.
    </p><p class="article-text">
        Estatu Batuetako lehendakaria, George W. Bush, telebistan zegoen ordurako. Bidegabekeria batzuek berehalakoan izaten dute erantzuna. Egun horretara arte Julioren suminaldiak hortxe amaitzen ziren. Den-dena kakanahasten zuen, zerbait hautsiz edo joz, eta haren mespretxua garrasika adierazten zuen, baina, ondoren, lasai eta mantso geratzen zen, katutxo baten antzera. Baina egun horretan ez zuen halakorik egin. Egun horretan harrotzen jarraitu zuen eta, eskura izan ninduenean, katutxoa tigre bihurtu zen. Atzaparrak zabaldu eta ni bultzatzen hasi zen, inguratzeko. Zaplaztekoak ematen hasi zen, ezkerra eta eskuina txandakatuz.
    </p><p class="article-text">
        Orrazkera gabeko ilearen bidez sumatu nuen nola jausi zen lehenengo dorrea. Bazirudien belauniko jartzen ari zela kamera geldoan. Berez erretzen ari zen zigarro baten antzera. Bekainean ukabilkada bat jaso nuen. Eta odol tanta lodi baten bidez ikusi ahal izan nuen hodeitza beltz zabal batek nola estaltzen zuen Manhattan.
    </p><p class="article-text">
        -Haragi puxka bat besterik ez zara! Ez duzu ezer ere balio!
    </p><p class="article-text">
        Burua bi eskuekin heldu eta hormaren kontra jo ninduen. Beherantz labaindu nintzen eta ihes egiten ahalegindu, baina ez nekien norantz. Hanka batetik heldu eta herrestan eraman ninduen kristal hautsien gainetik. Auzokideren batek entzuten egon behar zuen zer ari zen gertatzen gure etxean. Baina ez zen egunik onena. Mundua lanpetuegi zegoen. Pentagonoaren gainera lur jotako beste hegazkin batez mintzatzen ari ziren, Pennsylvanian izandako zerbaitez, Etxe Zuriaren hustuketaz, baina den-dena nahaspilatuegi zegoen, zer jazotzen ari zen ulertzeko.
    </p><p class="article-text">
        Une horretan, lehendabiziko abionetaren izualdiak oker-okerrerantz jo zuen. Zutik zirauen dorre bakarretik irteten ari zen kea gero eta trinkoago zen eta hodeitzak itxaropen jipoituen azken hondakinak lainotzen zituen. Bultzatu egin ninduen; mahaiaren gainera erori nintzen. Bertan lepotik heldu zidan ito nahian, baina, orduan, begietara so egin, &lsquo;puta&rsquo; deitu eta askatu ninduen. Bere ikasgelara joan zen eta ez nion arratsalde osoan entzun.
    </p><p class="article-text">
        Pantailan ere erruz agertzen ziren sinesgogortasun izutuaz betetako newyorktarren begiradak. Eta haien begi ninietan izu gehiagorik ez zela sartuko ematen zuenean, erortzen hasi zen une horretara arte zutik iraundako dorrea. Palmera beltz baten antzera kolapsatu zen. Hurbilen zeudenak ihesean zihoazen partikulez, hondakinez, errautsaz, fuselajeaz eta barruan hildako gizakien hondarrez betetako hodeitza handi eta zabal horretatik. Isiltasun eta hautsa izan ziren munduaren eszena aldatzeko burdinurtuak...
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Gaur epaitegian nago. Baina ez naiz salaketa jarri duena. Lekuko gisa deitu didate. Hamabost urte igarota! Jipoia amaitu zenean, komunera joan eta zauriak nahiz ebakuntzak desinfektatu nituen. Ondoren, nahaspila batzen hasi nintzen. Automata baten antzera, etxea garbi eta txukun izateko agindu hautsiezinari jarraitu nion. Bi zarama poltsa handi bete nituen hondakinez. Kristalak eskobatu bitartean, Estatu Batuetako lehendakaria atzera ere azaldu zen telebistan.
    </p><p class="article-text">
        Umiliazioa handiegia izan zen eta maila bereko erantzuna eman beharra zegoen. Argi zegoen bitarteko guztiak erabiliko zituztela. Oso basatia irudi dezake, baina desiratu nuen mundu gerra sortzea eta gizonezko guzti-guztiak beren artean borroka egitera joatea. Pentsatu nuen gerra batek baino ez ninduela libratuko etxean nuen kinka larritik.
    </p><p class="article-text">
        Gauean, Julio berragertu zen eta, bere erara, barkamena eskatzera etorri zitzaidan.
    </p><p class="article-text">
        -Urduritzen nauzu eta, gero, begira zer eginarazten didazun.
    </p><p class="article-text">
        Uste dut esaldi horrek zeharo ahitu eta gogaitu ninduela. Goizean, lanera joan zenean, gauzak antolatu eta nebari deitu nion, nire bila etortzeko. Den-dena kontatu behar izan nion familiari. Erreakzioa erabateko laguntza eta babesa izan zen. Hala, gau horretan bertan nire aita eta nire neba Julioren bila irten eta zirenak eta ez zirenak esan zizkioten.
    </p><p class="article-text">
        Antza haien artean konpontzea lortu zuten, horrek banaketa prozesua izugarri erraztu baitzuen. Bertan desegin ziren gaztaroko arrazoi guztiak. Ordura arte balio izandako guztiak ez zuen etorkizunean balioko. Hain zen handia sentitzen nuen hutsunea, ezen ia bi urte igaro nituen etxetik irten gabe. Azkenean, supermerkatu batean salgaiak birjartzeko lana izan zen nire bizitzarantz berrabiatzeko atea.
    </p><p class="article-text">
        Lankideen artean nesken lagunarte ona egin, apartamentu bat alokatu eta ikastaroak egiten hasi nintzen, ordenagailua erabiltzen ikasteko. Munduaren gailurrean nengoela zirudien. Entzunda nuen, gure dibortziotik oso gutxira, Juliok bere bizitza intimoa berregin zuela beste emakume batekin, Noelia delako batekin.
    </p><p class="article-text">
        Ez dut ulertzen zergatik tematzen diren bizitza partekatzen hainbeste mesprezatzen dituzten pertsonekin. Poztu egin nintzen, ez beragatik, nigatik baizik. Pentsatzen nuen horrek entretenituko zuela eta, hortaz, nitaz oroitzeko aukerak urrituko zirela. Eta hala izan zen. Ez nuen hari buruz ezer jakin duela, harik eta duela lau hilabete epaitegiko zitazio bat jaso arte, lekuko gisa agertzeko.
    </p><p class="article-text">
        Noeliaren familiak salaketa bat jarri zion, tratu txar psikologikoak leporatuta. Eta horretarako nago ni hemen, nire zatiaren berri emateko. Lekuko bakarra naiz, Noeliak bere buru bota baitzuen leihotik pasa den urtean. Horren berri izan nuenean, esaldi batek burrunba egin zidan barnean, arrada gogoragarri gisa: &ldquo;begira zer eginarazten didazun&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eta dorre bikien goiko solairuetatik bere burua botatzen zuen jendeaz oroitu nintzen. Eta ni izan nintekeela pentsatu nuen. Eta pentsatu nuen beharbada istripua baizik ez zela izan. Eta pentsatu nuen zeintzuk izango ote ziren Noelia hil zen eguneko albisteak. Eta pentsatu nuen, gainerako guztia gertatzen den bitartean, gurea beti ari dela gertatzen. Eta pentsatu nuen egun guztiak irailaren 11 direla munduko emakumezkoentzat. Eta hori pentsatzen ari naiz nire adierazpena garrantzizkoa izan daitekeela.
    </p><p class="article-text">
        -Andrea, pasatu hemendik, mesedez. Zure izena aipatzen dutenean, hurbildu auzi gelara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/kea_132_3446650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 09:53:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/36a32633-480a-44cd-8cd5-687e0e3e8e78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59479" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/36a32633-480a-44cd-8cd5-687e0e3e8e78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59479" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Kea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/36a32633-480a-44cd-8cd5-687e0e3e8e78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abandonadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/abandonadas_132_3459133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db3ff422-e91b-4d8d-9b17-57b4258a3ede_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando me quedé embarazada de mi hija, me volvió a pegar. No recuerdo cuál fue la razón, pero de lo que sí estoy segura es de que la culpa fue mía. Yo habría hecho algo por lo que me mereciera los porrazos de aquel hombre</p></div><p class="article-text">
        Los celos no son amor
    </p><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;a siempre hab&iacute;a querido casarme y tener hi&shy;jos. Ahora, a mi hija le digo que tenga hijos si quiere, pero que lo de casarse... Recuerdo perfectamente el d&iacute;a en que conoc&iacute; a Ricardo. Estaba con mis amigos jugando a dardos en un bar y coincidimos con su cuadrilla, que tambi&eacute;n quer&iacute;an echar una partida. Enseguida me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Era 10 a&ntilde;os mayor que yo, pero me gustaba porque era el t&iacute;pico &lsquo;malote&rsquo; y yo&hellip; yo tambi&eacute;n era un poco... &lsquo;revoltosilla&rsquo;, digamos. Pronto nos hicimos novios.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s me ten&iacute;a que haber dado cuenta de por d&oacute;nde ir&iacute;an los tiros cuando, de novios, sin que yo le dijera d&oacute;nde traba&shy;jaba, un d&iacute;a, y ya todos los que le siguieron, vino a buscarme. Poco m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n me llevaba al trabajo. En aquel en&shy;tonces, me emocionaba tanta galanter&iacute;a y no me daba cuenta de que ya no quedar&iacute;a con las amigas en esos ratos entre el trabajo y la casa.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que me peg&oacute; fue durante el noviazgo. Esta&shy;ba en la cola del v&aacute;ter y, como las que me preced&iacute;an tardaban mucho, entr&eacute; al ba&ntilde;o de chicos. Al salir, me lo encontr&eacute; hecho un basilisco. Me arrastr&oacute; hasta su casa y me encerr&oacute; all&iacute; tres d&iacute;as. Me peg&oacute; porque yo hab&iacute;a entrado al ba&ntilde;o en busca de un chico con el que supuestamente quer&iacute;a enrollarme. Nada m&aacute;s lejos de la realidad, pero, al final, hasta le ped&iacute; perd&oacute;n porque llegu&eacute; incluso a creer que hab&iacute;a sido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ese retorcido pensamiento lo tuvo siempre. Cuando me qued&eacute; embarazada, se lo comuniqu&eacute; y me llam&oacute; &lsquo;puta&rsquo;. Dijo que aquel hijo no era suyo porque &eacute;l se hab&iacute;a hecho la vasecto&shy;m&iacute;a y era imposible que fuera suyo. Estuve tres meses sin ver&shy;lo. Cuando por fin apareci&oacute;, confes&oacute; que se hab&iacute;a hecho unas pruebas que confirmaron que el hijo pod&iacute;a ser suyo. Tiempo m&aacute;s tarde, si iba a hablar con el profesor de mi hijo, &eacute;l pensaba que me lo hab&iacute;a tirado; si estaba en la consulta del m&eacute;dico, al llegar a casa siempre me encontraba su enfado y sus insultos porque &lsquo;seguro que te lo has tirado&rsquo;. Y, as&iacute;, una tras otra.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a esas cosas tan &lsquo;curiosas&rsquo; como que, si est&aacute;bamos en un bar y hab&iacute;a otro hombre en el mismo local, no quer&iacute;a que me levantara a pedir. Y, si lo hac&iacute;a, &eacute;l lo interpretaba como un desaf&iacute;o; pensaba que me estaba rebelando contra &eacute;l y no lo soportaba; as&iacute; que armaba la bronca. Es posible que, en el fondo, pensara que todas las mujeres ten&iacute;an que ser como su madre. Conoc&iacute; poco a mi suegra porque enseguida se muri&oacute;, pero no me gust&oacute; nada lo que vi. Ella era una buena mujer, pero la trataban como a una esclava. En el pueblo no ten&iacute;an lavadora porque ya lavaba ella la ropa de todos sin rechistar. Recuerdo que cuando se estaba muriendo se despidi&oacute; de m&iacute; casi d&aacute;ndome el p&eacute;same y diciendo que ella ya se iba, como si fuera una liberaci&oacute;n. &iexcl;Pobre mujer, lo que soportar&iacute;a!
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de nacer Mikel, hubo unos meses en los que me sent&iacute; feliz. Pens&eacute; que eso era lo que siempre hab&iacute;a querido. Sin embargo, cuando me qued&eacute; embarazada de mi hija, me volvi&oacute; a pegar. No recuerdo cu&aacute;l fue la raz&oacute;n, pero de lo que s&iacute; estoy segura es de que la culpa fue m&iacute;a. Yo habr&iacute;a hecho algo por lo que me mereciera los porrazos de aquel hombre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Arantza era peque&ntilde;a, empec&eacute; a ser consciente de que aquella convivencia no era normal, pero no sab&iacute;a qu&eacute; era lo que pasaba. Yo pensaba que estaba enamorada de &eacute;l. Sin &eacute;l no era nadie ni nada. No sab&iacute;a hacer nada bien... le necesitaba en mi vida, quer&iacute;a estar a su lado, pero algo fallaba.
    </p><p class="article-text">
        En la calle, al principio, me trataba bien delante de la gen&shy;te, pero las cosas fueron cambiando poco a poco y, cada vez que beb&iacute;a algo, yo me marchaba a casa con los ni&ntilde;os porque sab&iacute;a que, tarde o temprano, me convertir&iacute;a en el foco de su ira. Luego, llegaba a casa y empezaban los golpes en los mue&shy;bles o con las puertas o cortaba la luz del piso y me dec&iacute;a: - &iexcl;A ver c&oacute;mo les preparas ahora la cena a los ni&ntilde;os!
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nunca coment&eacute; con nadie lo que ocurr&iacute;a dentro de mi casa y nunca nadie vio ni uno solo de los morato&shy;nes que sol&iacute;a tener por cualquier parte de mi cuerpo. La gente empez&oacute; a darse cuenta de lo que pasaba porque los vecinos -aunque le ten&iacute;an miedo- llamaban a la polic&iacute;a cuando o&iacute;an gritos y golpes. Yo sol&iacute;a encubrirle hasta que un d&iacute;a no negu&eacute; lo que los vecinos dijeron haber o&iacute;do. Se lo llevaron, s&iacute;, pero volvi&oacute; a casa y... de nuevo, me convert&iacute; en la culpable de que la polic&iacute;a lo hubiera tenido retenido en comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a hizo da&ntilde;o a mi hija y eso fue lo que me dio fuerzas para dar un paso fundamental en mi vida: le denunci&eacute; a la polic&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">La denuncia</h3><p class="article-text">
        Todas las campa&ntilde;as que se hacen para concienciar a la so&shy;ciedad en contra de la violencia contra las mujeres animan a denunciar al agresor, pero ese paso es duro, dif&iacute;cil y peligroso.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de mis amigas me apoyaron. Bueno, todas me&shy;nos una. Estoy convencida de que aquella tambi&eacute;n era v&iacute;ctima de su marido y que a&uacute;n estaba abducida por ese sentimiento de culpa y de absoluta sumisi&oacute;n hacia &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente, la gente suele creer que con la denuncia ya se termina el problema, pero no es as&iacute;. Entonces empieza otro que puede ser hasta m&aacute;s grave a&uacute;n. Desde que denunci&eacute; a mi marido a la polic&iacute;a hasta que ingres&oacute; en la c&aacute;rcel, viv&iacute; los peores meses de mi vida. El juez le puso una orden de aleja&shy;miento de 500 metros, pero yo lo ve&iacute;a todos los d&iacute;as en el bar de enfrente de mi casa o en el parque a donde iba con los ni&ntilde;os o... Muchas veces se cruzaba conmigo y me llamaba &lsquo;puta&rsquo; o me amenazaba; incluso, hubo d&iacute;as que estuvo durmiendo en la puerta de mi casa. Era un terror permanente. No sab&iacute;a por d&oacute;nde iba a aparecer y qu&eacute; iba a hacer. La verdad es que no denunciaba cada uno de los quebrantamientos porque cada denuncia tensaba m&aacute;s la situaci&oacute;n y &eacute;l se pon&iacute;a m&aacute;s violento. Cada vez estaba m&aacute;s rabioso conmigo y cada vez le importaba menos los l&iacute;mites que le marcara el juez.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n lleg&oacute; a ser tan realmente aterradora que mis amigas me acompa&ntilde;aban hasta la puerta de mi piso. No que&shy;r&iacute;an que me quedara un segundo sola porque sab&iacute;an el peligro que corr&iacute;a. Un d&iacute;a, cuando llegu&eacute; a casa vi toda mi ropa tirada por el suelo y destrozada y toda la comida del frigor&iacute;fico en el suelo de la cocina. No sab&iacute;amos c&oacute;mo lo hab&iacute;a hecho, pero era evidente que hab&iacute;a entrado en la casa. Revisamos cada rinc&oacute;n de la casa, para asegurar que no estaba a&uacute;n en la casa. No lo vimos. Yo estaba muy mosqueada porque, a pesar de no verle, ol&iacute;a mucho a su colonia. Despu&eacute;s de revisar todo el piso, mis amigas se marcharon. Les di la cena que pude a mis hijos y me acost&eacute;. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pasar&iacute;a, pero yo ya estaba dor&shy;mida, cuando una mano me tap&oacute; la boca y con un cuchillo me amenazaba con matarme si gritaba. Me dijo que me levantara y fuera al sal&oacute;n. Aquella noche mi marido vino a matarme y, si no lo consigui&oacute; fue por mi hijo. Mikel se despert&oacute; y vio a su padre.
    </p><p class="article-text">
        - Shhh, calla que le voy a dar un susto a mam&aacute;- le dijo.
    </p><p class="article-text">
        Pero mi hijo no se qued&oacute; tranquilo y, cuando vio a su padre con el cuchillo, salt&oacute; sobre &eacute;l y le grit&oacute; &lsquo;&iexcl;asesino! &iexcl;asesino!&rsquo;. Entonces consegu&iacute; zafarme y pele&eacute; para que el cuchillo se ter&shy;minara clavando en el colch&oacute;n. El comenz&oacute; a insultarnos, a es&shy;cupirnos y sali&oacute; corriendo de casa. Me abrac&eacute; a mi pobre ni&ntilde;o que estaba temblando de terror, suplic&aacute;ndome que llamara a la polic&iacute;a, pero no lo hice. Estaba absolutamente noqueada.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos al sal&oacute;n y de debajo de un coj&iacute;n recog&iacute; un hacha que &eacute;l hab&iacute;a escondido. El terror tambi&eacute;n se hab&iacute;a apoderado de m&iacute;. Al d&iacute;a siguiente, el pobre Mikel cogi&oacute; mi m&oacute;vil y llam&oacute; a su padre para repetirle que era un asesino. Fue la &uacute;ltima vez que habl&oacute; con &eacute;l. Ya nunca m&aacute;s se dirigieron la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos un juicio, no por el episodio de aquella noche, sino porque &eacute;l me denunci&oacute; por quebrantamiento de la orden de alejamiento al tener una llamada desde mi tel&eacute;fono. En&shy;tonces, en aquel juicio, tuve que explicar qu&eacute; era lo que hab&iacute;a sucedido en realidad, qui&eacute;n y por qu&eacute; se hab&iacute;a hecho aquella llamada. A partir de entonces, me pusieron escolta. No sab&iacute;a si tendr&iacute;a seguridad total, pero lo que s&iacute; hab&iacute;a perdido era la poca libertad que me quedaba.
    </p><p class="article-text">
        Por fin se celebr&oacute; el juicio por quebrantamiento de la or&shy;den de alejamiento contra &eacute;l y me hizo quedar como una loca y una mentirosa. Trat&oacute; de que todo el mundo pensara que aque&shy;llo era una invenci&oacute;n m&iacute;a. Me doli&oacute;, pero no se sali&oacute; con la suya. Sigui&oacute; con la orden de alejamiento y esa misma noche mir&eacute; por la ventana y lo vi en el mismo bar en el que tantas ve&shy;ces estaba. Llam&eacute; a la polic&iacute;a y les ped&iacute; que aparecieran discre&shy;tamente para evitar lo que hab&iacute;a ocurrido en otras ocasiones. Las sirenas y las luces le alertaban y sal&iacute;a por la otra puerta del bar. Aquel d&iacute;a lo pillaron in fraganti. Lo detuvieron y lo llevaron a la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Estuvo casi tres a&ntilde;os en prisi&oacute;n. Sali&oacute; con orden de aleja&shy;miento y una pulsera telem&aacute;tica, pero de nada sirvieron esas medidas. Parece que aquellos a&ntilde;os de c&aacute;rcel s&oacute;lo le sirvieron para obsesionarse a&uacute;n m&aacute;s conmigo. En nada, tir&oacute; la pulsera a la r&iacute;a. La propia polic&iacute;a me propuso sacarme de Bilbao por seguridad, pero pens&eacute; que la soluci&oacute;n no estaba en huir, sino en asegurar que le cogieran a &eacute;l. Yo sab&iacute;a que, tarde o tempra&shy;no, aparecer&iacute;a en cualquier lugar y as&iacute; fue. A pesar de llevar escolta y de estar vigilada por polic&iacute;as de paisano, tardaron una semana en atraparle.
    </p><p class="article-text">
        Tantos quebrantamientos, la agresi&oacute;n a un ertzaina y otras lindezas que ten&iacute;a pendientes le han retenido en la c&aacute;rcel al&shy;gunos a&ntilde;os m&aacute;s, pero sigue con la misma obsesi&oacute;n: cada vez que sale de permiso, merodea por mi casa.
    </p><h3 class="article-text">Los apoyos</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una amiga del alma que tengo en la que conf&iacute;o ciegamente, si he de ser sincera, los mejores apoyos que tuve yo y todas las mujeres que estuvimos en esta historia, fue la que encontramos en la Direcci&oacute;n de Atenci&oacute;n a las V&iacute;ctimas de la violencia de g&eacute;nero del Gobierno Vasco que dirig&iacute;a Ma&shy;riola Serrano. Crearon una ventanilla &uacute;nica en la que trabaja&shy;ban unas mujeres que te entend&iacute;an y empatizaban inmediata&shy;mente con nuestra situaci&oacute;n. Nos hac&iacute;an f&aacute;ciles las gestiones y realmente las sent&iacute;amos cercanas. Se convirtieron en amigas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde esta Direcci&oacute;n se propuso a Educaci&oacute;n que v&iacute;ctimas de la violencia de g&eacute;nero acudieran a las aulas a con&shy;tar lo que hab&iacute;an vivido. Fue aprobado y all&iacute; nos presentamos unas cuantas voluntarias. Fue una experiencia inmensamente positiva. Te dabas cuenta c&oacute;mo cuando empezabas el relato, los chavales y chavalas estaban distra&iacute;dos y sin demasiado inter&eacute;s, pero enseguida se iban enganchando a lo que escu&shy;chaban y reflexionaban sobre esta violencia. En casi todas las charlas, sal&iacute;an unos tres o cuatro j&oacute;venes -sobre todo chicas-, que, adem&aacute;s de preguntar, luego, hac&iacute;an consultas en privado por estar viviendo en su casa o con su novio esta violencia. A d&iacute;a de hoy, sigo recibiendo una postal de Navidad de algunos de los colegios en los que di la charla.
    </p><p class="article-text">
        Era muy satisfactorio ver que lo que yo hab&iacute;a sufrido esta&shy;ba ayudando a otras personas. Eran j&oacute;venes, pero participa&shy;ban mucho y ten&iacute;an una estupenda herramienta para apren&shy;der. A veces pienso que, si a m&iacute; alguien me hubiera advertido de estos primeros s&iacute;ntomas, muy posiblemente habr&iacute;a toma&shy;do precauciones, pero no hab&iacute;a sido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, tambi&eacute;n hab&iacute;a un servicio de atenci&oacute;n psicol&oacute;&shy;gica. Creo que se llamaba Gokoa o algo as&iacute;. Yo estaba muy a gusto all&iacute;, pero los recortes tambi&eacute;n afectaron a ese servicio y nos remitieron a Zutitu, pero yo ah&iacute; no encaj&eacute; tan bien.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, el nuevo Gobierno elimin&oacute; la Direcci&oacute;n de Atenci&oacute;n a las V&iacute;ctimas de Violencia de G&eacute;nero. Nosotras, las mujeres que participamos en esta iniciativa, lloramos. Nos sentimos absolutamente desamparadas y abandonadas. Las trabajadoras de la ventanilla &uacute;nica nos animaron a que for&shy;m&aacute;ramos una asociaci&oacute;n para ayudar a quien se incorpora a este trance, pero no es lo mismo. Fue un error quitar aquello.
    </p><h3 class="article-text">La decepci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La gente cree que, cuando presentas la denuncia, ya &lsquo;has hecho lo que ten&iacute;as que hacer&rsquo; y est&aacute; todo resuelto, pero no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque tu seguridad no est&aacute; asegurada al 100%. Mira, en uno de los &uacute;ltimos permisos en los que sali&oacute; de la c&aacute;rcel mi agresor, ya no hab&iacute;a orden de alejamiento. Yo estaba aterrorizada, as&iacute; que acud&iacute; a la Ertzaintza, a donde las trabajadoras sociales, etc., pero nadie me daba ninguna solu&shy;ci&oacute;n. Estaba absolutamente indefensa y, como fuera, ten&iacute;a que arreglarlo antes de que &eacute;l saliera. Al final, lo consegu&iacute; pero no de buenas maneras: mont&eacute; un pollo tremendo en el juzgado hasta que me atendi&oacute; una persona que se dio cuenta de la si&shy;tuaci&oacute;n en que me encontraba. Hizo las gestiones necesarias para tener protecci&oacute;n cada vez que mi ex-marido saliera de la c&aacute;rcel. No hay un protocolo de seguridad que te garantice que, en situaci&oacute;n de peligro, t&uacute; vayas a estar protegida siempre.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es verdad que ahora a m&iacute; me ponen escolta cada vez que &eacute;l sale, pero esto no es vida. S&oacute;lo soy libre cuando &eacute;l est&aacute; en la c&aacute;rcel. Si sale, la que est&aacute; vigilada todo el d&iacute;a soy yo. Por eso, este tiempo que est&aacute; fuera, para m&iacute; es una doble tortura. Fig&uacute;&shy;rate, no puedo abrir la puerta ni aunque sea mi vecina la que llama. Un d&iacute;a vino la polic&iacute;a por no recuerdo qu&eacute; cosa y no les abr&iacute; la puerta hasta que llegaron los escoltas. Me juego la vida.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, he pensado marcharme de Bilbao, pero &iquest;a d&oacute;nde voy? Aqu&iacute; tengo mi entorno conocido y, si me marcho fuera del Pa&iacute;s Vasco, creo que a&uacute;n me quedar&iacute;a mucho m&aacute;s desprotegida. De marcharme, me tendr&iacute;a que marchar a la otra punta del mundo. No s&eacute;... no es f&aacute;cil decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aparte del temor por tu integridad, te quedas en una situa&shy;ci&oacute;n econ&oacute;mica ruinosa. Muchas mujeres que tienen que en&shy;frentarse a esta situaci&oacute;n pierden su trabajo. Ya he dicho que no es una situaci&oacute;n nada f&aacute;cil. Y las que no lo ten&iacute;an, como es mi caso, comprueban que resulta muy dif&iacute;cil, cuando no im&shy;posible, encontrarlo. M&aacute;s all&aacute; de lo complicado que est&eacute; bus&shy;car un curro, la situaci&oacute;n psicol&oacute;gica en la que te encuentras no te permite afrontar ocho horas de trabajo los cinco d&iacute;as de la semana de las cuatro semanas del mes porque tienes a los hijos a tus espaldas, tienes que asistir al psiquiatra, tienes que ir al juzgado un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n, tienes que... tienes que estar pendiente de mil cosas en tu vida que son incompatibles con una vida &ldquo;est&aacute;ndar&rdquo;. &iexcl;Bastante esfuerzo tienes que hacer para que tu vida sea lo m&aacute;s normal posible!
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la denuncia ya nadie se preocupa sobre si pue&shy;des pagar la hipoteca o si tus hijos comen mejor o peor. Las maltratadas sentimos decepci&oacute;n por la marginalidad que su&shy;frimos: mucha gente conoce lo que sufrimos mientras vivimos con nuestro agresor, pero nadie sabe el calvario que pasamos despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora cobro la RGI y &iexcl;bienvenida sea porque es mi salva&shy;ci&oacute;n!, pero yo estuve dos a&ntilde;os sin ning&uacute;n ingreso. Cuando mi marido fue encarcelado, mis hijos y yo no recibimos ninguna pensi&oacute;n. Parte de las deudas que mi marido ten&iacute;a con el banco -deudas de juego, cuya existencia yo desconoc&iacute;a- se saldaron con todo lo que ten&iacute;amos, salvo la casa donde viv&iacute;amos. A pe&shy;sar de que el juez reconoci&oacute; que la deuda pendiente era de mi marido, tuvimos que cargar con ella. Lo que ocurri&oacute; fue que ten&iacute;amos que afrontar el pago de 800 &euro;, que yo no ten&iacute;a, por la hipoteca de la casa. Entonces, al tratar de negociarla con una conocida entidad bancaria de Bizkaia para que nos baja&shy;ran la cuota mensual a cambio de prolongar el plazo de pago, dicha entidad bancaria me respondi&oacute; que me conced&iacute;an esa permuta, s&oacute;lo si yo me hac&iacute;a cargo de la deuda que quedaba a&uacute;n pendiente de mi marido. No tuve m&aacute;s remedio que acep&shy;tar ese vil chantaje. Fueron unos sinverg&uuml;enzas. Esa es la mis&shy;ma entidad bancaria que no tuvo ning&uacute;n reparo en entregar a mi marido todo el dinero que ten&iacute;amos en la cuenta com&uacute;n y de las de cuentas de ahorro de mis hijos sin hacer la m&aacute;s m&iacute;&shy;nima indagaci&oacute;n. Yo me qued&eacute; con los cinco euros que lleva&shy;ba en el monedero. S&iacute;, se portaron como unos sinverg&uuml;enzas. Lo reclam&eacute; en el juzgado, pero s&eacute; que nunca recuperar&eacute; ni un euro. Estoy cansada de tantas cosas... Ya no puedo pelear m&aacute;s que por las cosas realmente importantes. Si no voy a conse&shy;guir ese dinero, prefiero guardar la energ&iacute;a que necesito para sacar a mis hijos adelante y para protegerme de mi ex marido.
    </p><p class="article-text">
        Te quedas absolutamente a merced de cualquier desalma&shy;do porque est&aacute;s sola frente al mundo y con tus dos hijos. Sin&shy;ceramente, no me extra&ntilde;a que muchas mujeres no denuncien. &iquest;C&oacute;mo vas a denunciar?
    </p><h3 class="article-text">Los hijos</h3><p class="article-text">
        Siempre he pensado que, si di el paso de terminar con la relaci&oacute;n que ten&iacute;a con mi marido, fue por mis hijos. El da&ntilde;o que le hizo a la ni&ntilde;a fue la chispa que desat&oacute; todo. Pero, antes, yo ya estaba harta de que vivieran en aquel ambiente. Las pe&shy;leas, los gritos, los golpes, el padre ebrio peg&aacute;ndome un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n, la polic&iacute;a en la puerta, los escoltas, el miedo... Aquello no era bueno para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Mi hijo adoraba a su padre. Le ten&iacute;a en un pedestal, pero, seg&uacute;n fue creciendo, se fue dando cuenta de que hab&iacute;a cosas que estaban mal. Poco a poco, el padre dej&oacute; de ser su &iacute;dolo. &iexcl;Pobre criatura enfrent&aacute;ndose a su padre aquella noche!
    </p><p class="article-text">
        Respecto a mi ni&ntilde;a, yo pensaba que, al ser m&aacute;s peque&ntilde;a, no habr&iacute;a sufrido tanto como el mayor. Adem&aacute;s, siempre que hab&iacute;a broncas, ella se iba a su habitaci&oacute;n y prefer&iacute; pensar que &lsquo;Mejor, as&iacute; no se entera de nada&rsquo;. Sin embargo, no result&oacute; as&iacute;. Ella tambi&eacute;n sufri&oacute; mucho y tuvo muchos miedos... Ambos han estado en tratamiento y no ha sido y sigue sin ser f&aacute;cil. Ellos son, al menos, tan v&iacute;ctimas como yo.
    </p><p class="article-text">
        Me esfuerzo para que aprendan de mi experiencia y hago lo imposible para que corrijan aquellas actitudes y compor&shy;tamientos que apunten a que un hombre es superior a una mujer o tiene alg&uacute;n derecho sobre ella o ella alg&uacute;n deber hacia &eacute;l. Nunca he sido feminista, pero tengo claro que hay cosas que hay que cambiar antes de que sea demasiado tarde y lo que pueda hacer por cambiarlas -ofrecer mi testimonio en los colegios, ayudar a otras mujeres a salir de ese infierno, pedir a las instituciones la ayuda que necesitamos, educar a mis hijos para que sean buenas personas y respetuosos con los dem&aacute;s, ayudar a la polic&iacute;a para ense&ntilde;arles c&oacute;mo actuar con este pro&shy;blema...-, lo voy a hacer.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante alg&uacute;n tiempo, hab&iacute;a algo que me hac&iacute;a pensar que &eacute;l no iba a llegar hasta el final, pero, por desgracia, ahora no ya no pienso lo mismo. Creo que mi vida volver&aacute; a ser normal cuando &eacute;l ya no exista. Mientras exista, s&eacute; que no voy a poder ser feliz porque alg&uacute;n d&iacute;a tratar&aacute; de satisfacer lo que le lleva reconcomiendo el alma desde que lo encarcelaron: que yo soy la culpable de su desgracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/abandonadas_132_3459133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2017 16:48:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db3ff422-e91b-4d8d-9b17-57b4258a3ede_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="102948" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db3ff422-e91b-4d8d-9b17-57b4258a3ede_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="102948" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Abandonadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db3ff422-e91b-4d8d-9b17-57b4258a3ede_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No supe ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/voces-para-ver-golpes-mujeres-relatos-violencia-machista_132_3468557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa399a3f-bb4b-4012-9d1f-b74cbbd2df94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Dónde estuve yo? ¿Para dónde miraba? ¿Por qué no le ayudé a abrir los ojos cuando yo ya sospechaba que algo no iba bien? ¿Por qué permití que sufriera todo lo que sufrió? ¿Por qué le abandoné si era mi mejor amiga?</p></div><p class="article-text">
        Nunca hubiera imaginado que se pudiera dejar de existir en vida hasta que comprob&eacute; que eso fue exactamente lo que le pas&oacute; a Garbi&ntilde;e, mi mejor amiga. Ella y yo entramos en el colegio a la vez. Las dos estudiamos lo mismo y las dos empezamos a trabajar inmediatamente en la misma empresa de Erandio. Aunque ella ten&iacute;a muchas hermanas con las que se llevaba muy bien -era una familia muy unida-, Garbi y yo &eacute;ramos, fuimos, durante muchos a&ntilde;os como u&ntilde;a y carne. No hab&iacute;a secretos entre nosotras y cuando el amor empez&oacute; a llamar a nuestra puerta, no exist&iacute;a intimidad de la una que no la compartiera con la otra. Los domingos en el baile de la plaza sab&iacute;amos exactamente d&oacute;nde ten&iacute;amos que ubicarnos o por d&oacute;nde pasear para que la una o la otra se dejara ver por el chico que m&aacute;s le gustaba. Con aquellos poderosos 15 a&ntilde;os, nos dijimos que aquella amistad jam&aacute;s se romper&iacute;a. Nos prometimos el ramo de boda de la primera en casarse, amadrinamientos de nuestros primeros hijos, vacaciones en familia todos juntos... Parec&iacute;a como si nuestras vidas s&oacute;lo pudieran crecer a partir de un tronco com&uacute;n que form&aacute;bamos las dos juntas.
    </p><p class="article-text">
        Siempre ten&iacute;amos gente muy cerca, la familia, la cuadrilla de amigas, compa&ntilde;eras del colegio&hellip; con quienes disfrut&aacute;bamos de la vida, pero &lsquo;nuestros secretos&rsquo; s&oacute;lo eran compartidos entre nosotras con una complicidad que es posible que no volvi&eacute;ramos a tener con nadie el resto de nuestra existencia. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, conocimos a Edu. Est&aacute;bamos a un disco-bar celebrando los 23 a&ntilde;os que cumpl&iacute;a una amiga de la cuadri. Garbi y yo nos acercamos a la barra y all&iacute; coincidimos con &eacute;l. Era un t&iacute;o muy guapo y se ganaba a la gente. Nos invit&oacute; a la consumici&oacute;n y, a modo de despedida, nos deleit&oacute; con una seductora sonrisa y un c&oacute;mplice gui&ntilde;o de ojo. Edu era un poco mayor que nosotras y que los chicos con los que sol&iacute;amos vernos y su madurez no hac&iacute;a sino a&ntilde;adirle m&aacute;s encanto a&uacute;n. Iba bien vestido, ten&iacute;a un coche potente, etc. y, adem&aacute;s, era evidente que controlaba la situaci&oacute;n, el entorno, los tiempos... El fin de semana siguiente, volvimos al mismo disco-bar y se dirigi&oacute; a nosotras con confianza y seguridad, como si fu&eacute;ramos antiguas amigas. Nos recibi&oacute; con dos besos y enseguida se prest&oacute; a pedir en la barra lo que quisi&eacute;ramos tomar. Ven&iacute;a con otro chico que parec&iacute;a m&aacute;s su &lsquo;comparsero&rsquo; que un verdadero amigo. El pobre hablaba poco. Bueno, nunca llegamos a saber si habr&iacute;a hablado en caso de que hubiera tenido opci&oacute;n de pronunciar algo m&aacute;s que monos&iacute;labos acompa&ntilde;antes del discurso de Edu. En alg&uacute;n momento me fui al ba&ntilde;o y, cuando volv&iacute;, me di perfecta cuenta de que Garbi estaba abducida. No pod&iacute;a ser tan r&aacute;pido, pero parec&iacute;a que se hab&iacute;a enamorado. Ten&iacute;a una mirada que no hab&iacute;a visto antes y era incapaz de cambiar la sonrisa permanente que se le hab&iacute;a instalado en la cara.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Edu estaba exultante y el despliegue de sus encantos iba en aumento seg&uacute;n pasaba la noche. Ya a cierta hora, decid&iacute; retirarme y Garbi se sum&oacute; a la iniciativa, aunque era evidente que su deseo era que nunca terminara aquella noche. Huelga decir que Edu nos acerc&oacute; en su flamante Audi hasta casa. No se le escapaba ni un detalle.
    </p><p class="article-text">
        Enseguida se hicieron novios y, como es l&oacute;gico, tuve que empezar a compartir con Edu, el tiempo con Garbi. Como mandan los c&aacute;nones de un noviazgo cl&aacute;sico, los jueves y los fines de semana, Edu y Garbi quedaban y paseaban formalmente su compromiso por todo el pueblo. Un a&ntilde;o y dos meses despu&eacute;s, se casaron. Fui a la boda y, tal y como nos hab&iacute;amos prometido, me entreg&oacute; su ramo. Nunca la hab&iacute;a visto tan feliz. Habr&iacute;a hecho cualquier cosa para que aquello no cambiara nunca para ella.
    </p><p class="article-text">
        Tras el baile de los novios, la gente empez&oacute; a ocupar la pista y, en un momento dado, Edu se acerc&oacute; a m&iacute; y pidi&oacute; que bailara con &eacute;l. Entonces, me dijo:
    </p><p class="article-text">
         - A partir de ahora, me toca a m&iacute; cuidar de Garbi. - Y espero que lo hagas muy bien. Si no...  Nos re&iacute;mos y no le di m&aacute;s importancia al comentario, pero ahora creo que no supe entender lo que aquello significaba. Pasaron los d&iacute;as y ya estaba impaciente porque volvieran de Italia. Quer&iacute;a saber con pelos y se&ntilde;ales todo y disfrutar como siempre de nuestra complicidad. Les fui a buscar al aeropuerto y sub&iacute; a su casa. Me estuvieron contando todo lo que hab&iacute;an visto, el tiempo que les hab&iacute;a hecho, las comidas novedosas que hab&iacute;an degustado&hellip; Se les ve&iacute;a felices. No era el momento para nosotras, as&iacute; que me march&eacute; y le dije a Garbi que le llamar&iacute;a un d&iacute;a de esos. Y as&iacute; fue, quedamos poco despu&eacute;s y me hizo part&iacute;cipe de la felicidad que estaba viviendo con Edu. Yo, por mi parte, le inform&eacute; del m&aacute;ster que empezaba en la Universidad en septiembre. Toda la cuadrilla comentaba lo felices que se les ve&iacute;a siempre. Y, realmente, era as&iacute;. Un d&iacute;a me llam&oacute; salimos a tomar algo. Le not&eacute; pr&aacute;cticamente igual que antes, pero&hellip; algo &iquest;distante? Hablamos de ella, de ellos, de su casa, de los muebles nuevos, de los viejos, de las comidas que preparaba que le volv&iacute;an loco a Edu y, al final de la tarde, me dijo que iba a dejar el curro.                                                                                                                                                                                     - &iexcl;&iquest;Que dejas de trabajar?! &iexcl;Con lo dif&iacute;cil que es encontrar un trabajo fijo como el que tienes! No me lo puedo creer. &iquest;Por qu&eacute;?                                                                             - Mira, Edu no quiere que trabaje fuera de casa. La verdad es que &eacute;l gana una pasta y no necesitamos mi sueldo. De esta manera, si tenemos hijos que lo estamos intentando, podr&eacute; dedicarme a ellos que&hellip; no creas que es poco, &iquest;eh?                                                                                                                                                                                         - Ya me lo imagino, Garbi, pero&hellip; no te entiendo. Tu trabajo es tu independencia, tu libertad&hellip; te cost&oacute; un mont&oacute;n curr&aacute;rtelo&hellip; No s&eacute;, pi&eacute;nsalo bien antes de&hellip; - Ya lo hemos decidido. De hecho, ya lo he comunicado a la empresa. El viernes es mi &uacute;ltimo d&iacute;a de trabajo.                                                                                                                                   - No s&eacute; qu&eacute; decirte. No entiendo nada. Espero que todo sea para bien&hellip; no s&eacute;, Garbi, no s&eacute;.                                                                                                                                                 A partir de entonces, la dej&eacute; de ver a diario y, debido a la ampliaci&oacute;n de mis estudios, hasta los fines de semana me resultaba dif&iacute;cil quedar con ella. Edu ocupaba cada minuto de su vida. Empezaron a salir con otras parejas -todas provenientes de amistades de Edu- y cada vez se fue alejando m&aacute;s de m&iacute; y de toda la 'cuadri'. Las pocas ocasiones que nos ve&iacute;amos est&aacute;bamos con Edu o con toda la cuadrilla de parejitas o, &iexcl;por fin!, qued&aacute;bamos tranquilamente y tras 20 minutos de conversaci&oacute;n, sonaba en su m&oacute;vil una llamada de Edu el omnipresente. Una de esas ocasiones en las que me sum&eacute; a esos encuentros de parejas, me incomod&oacute; el reparto de posiciones. Ellos estaban en la barra bebiendo, charlando animadamente, a gusto consigo mismos y las mujeres quedamos en una mesita que, enseguida, llenaron de vasos, platos de aceitunas, raciones&hellip; &iexcl;Ya est&aacute;bamos servidas, hala! y, ante aquel abrevadero, pasamos dos horas y veinte minutos. Era evidente que entre los hombres hab&iacute;a un v&iacute;nculo de amistad, pero entre las mujeres el &uacute;nico v&iacute;nculo de uni&oacute;n era la relaci&oacute;n de amistad de sus respectivas parejas. Claro, las conversaciones eran del nivel del tipo de cercan&iacute;a que ten&iacute;an entre ellas.                                                                                                                                                                                                         Otras veces, me sumaba a los previos de las celebraciones de la familia de Garbi. Ah&iacute;, me encontraba mucho mejor porque yo era &lsquo;como de la familia&rsquo; y porque est&aacute;bamos todos mezclados y cambi&aacute;bamos de interlocutor cada cinco minutos. Sin embargo, Edu era el que no estaba tranquilo en ese ambiente. Necesitaba en exceso que Garbi estuviera pegado a &eacute;l y, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, fui testigo de tensas discusiones especialmente con los hermanos mayores. Cuando naci&oacute; Ainara, fui a Cruces a visitar a Garbi. En aquel momento, estaba sola y, sobre todo, estaba exhausta. Supuse que el parto la hab&iacute;a dejado derrotada. Le di un fort&iacute;simo abrazo y lloramos juntas de emoci&oacute;n. La ni&ntilde;a era preciosa y todo hab&iacute;a ido bien, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s se pod&iacute;a pedir? Me dijo que se alegraba much&iacute;simo que hubiera ido a visitarle, que me echaba de menos, que le encantar&iacute;a que nos vi&eacute;ramos m&aacute;s, que no olvidaba las promesas que nos hab&iacute;amos hecho entre las que figuraba que yo ser&iacute;a la madrina de la criatura. Pero cuando lleg&oacute; el d&iacute;a del bautizo, ni siquiera me invit&oacute;. Al parecer, Edu hab&iacute;a decidido hacerlo en estricta intimidad porque &lsquo;no es un acto social como una boda, no tiene sentido tanta celebraci&oacute;n&rsquo;. S&oacute;lo asistieron los familiares directos. Bueno, casi todos, porque tres hermanos de Garbi decidieron no asistir. Al parecer, algo hab&iacute;a pasado entre Edu y ellos. Un d&iacute;a Garbi me llam&oacute; para tomar algo. Cuando lleg&oacute; con la ni&ntilde;a al bar donde hab&iacute;amos quedado, me pareci&oacute; notar que hab&iacute;a perdido fuerza aquella cara de felicidad que sol&iacute;a lucir. Supuse que la maternidad la estaba consumiendo. Le pregunt&eacute; c&oacute;mo iba todo y el &lsquo;bien&rsquo; que me dio me convenci&oacute; de lo contrario. Salimos a pasear para hablar m&aacute;s tranquilas. Me cont&oacute; que hac&iacute;a dos noches Edu hab&iacute;a vuelto a casa de noche muy enfadado. Hab&iacute;a discutido con alguien en alg&uacute;n bar y ven&iacute;a encendido. No sab&iacute;a c&oacute;mo calmarle. Gritaba insultos contra el individuo del bar y contra el mundo en general. Le ped&iacute; que no levantara la voz porque despertar&iacute;a a la ni&ntilde;a y su reacci&oacute;n fue ir al cuarto de la ni&ntilde;a y llevar la cuna a la sala para seguir gritando. La ni&ntilde;a empez&oacute; a llorar. Le ped&iacute; que dejara de hacer esas cosas. No le reconoc&iacute;a. Los llantos de la ni&ntilde;a y... y yo misma, le encend&iacute;amos m&aacute;s y m&aacute;s. Al final, empez&oacute; a insultarme a m&iacute; y termin&eacute; convirti&eacute;ndome en la causa de su enfado y el objeto de su ira. Consegu&iacute; que me dejara llevar a la ni&ntilde;a al cuarto, pero me tuvo as&iacute; hasta casi las tres de la madrugada: el chillando y yo callada para no molestarle m&aacute;s. Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana me pidi&oacute; perd&oacute;n. Se le ve&iacute;a fatal. Estuvo llorando y todo el pobre. Nunca le hab&iacute;a visto llorar. Me jur&oacute; que jam&aacute;s volver&iacute;a a pasar nada igual y nos enrollamos. Hac&iacute;a tiempo que no hac&iacute;amos el amor con ese cari&ntilde;o y fue estupendo. Me sorprendi&oacute; aquel relato y, m&aacute;s, la cara de &lsquo;felicidad&rsquo; que me quer&iacute;a &lsquo;vender&rsquo; Garbi. &iexcl;Con ese cari&ntilde;o despu&eacute;s de estar hasta las tres de la madrugada y de despertar a la ni&ntilde;a! No daba cr&eacute;dito al panorama que me pon&iacute;a delante. Le pregunt&eacute; si todo iba bien, si la relaci&oacute;n con Edu iba bien. Insist&iacute; una y otra vez hasta que me dijo que las cosas cambiaban, como es normal, que todo no puede ser de color de rosa como al principio, que ahora con la ni&ntilde;a pues que la vida era distinta&hellip;                                                                                                                                                                                                                                                                                     Al parecer, desde que qued&oacute; embarazada, a Edu se le hab&iacute;a cambiado el car&aacute;cter. Los detalles que ten&iacute;a con ella fueron disminuyendo. Hab&iacute;a dejado de gustarle c&oacute;mo cocinaba y hasta c&oacute;mo se vest&iacute;a o se arreglaba. Los enfados por cuestiones a veces absurdas eran cada vez m&aacute;s frecuentes, pero cuando naci&oacute; la ni&ntilde;a, recuper&oacute; un poco la normalidad. Y, palabras textuales &ldquo;De lo que estoy segura es de que Edu me quiere much&iacute;simo&rdquo;. No pude evitar preguntarle: - Y lo que me acabas de contar, &iquest;crees que lo hace alguien que te quiere, que os quiere, mucho? - No lo entiendes. Claro que me quiere y a la ni&ntilde;a, ni te cuento, pero a veces, est&aacute; cansado o nervioso por el trabajo o por algo y&hellip; claro&hellip; Le recomend&eacute; que hablara con &eacute;l, que no le permitiera volver a hacer nada similar, que pensara en ella y tambi&eacute;n en su hija... Nos despedimos en la puerta de su casa con un fuerte abrazo. - &Aacute;nimo, Garbi, estoy contigo.                                                                                                                                                                                         Un d&iacute;a, me encontr&eacute; con ella en Eroski y me qued&eacute; muy sorprendida de lo delgada que estaba. Siempre hab&iacute;a sido fina, pero, ahora, su delgadez era especialmente llamativa. Parec&iacute;a fam&eacute;lica e, incluso, ten&iacute;a mala cara. Le di un abrazo y le pregunt&eacute; a ver qu&eacute; tal iba todo, a ver si qued&aacute;bamos porque ya no la ve&iacute;a por ning&uacute;n sitio&hellip; pero ella parec&iacute;a no estar muy c&oacute;moda hablando conmigo. Me entristeci&oacute; verla as&iacute; y me promet&iacute; llamarla y quedar con ella con m&aacute;s frecuencia, pero no fue f&aacute;cil. Por mi parte, estaba preocupada y ocupada por los reajustes de personal que estaban haciendo. Ten&iacute;a que buscar una alternativa. Por su parte, tampoco lo pon&iacute;a f&aacute;cil: las dos veces que quedamos las suspendi&oacute; pocos minutos antes de la cita por distintas razones, todas ellas con cierto tufillo a excusa.                                                                                                                                                                                                                          Meses m&aacute;s tarde, me sali&oacute; un trabajo en Madrid. Era una oportunidad para adquirir una experiencia valios&iacute;sima y no me lo pens&eacute; dos veces. Entonces le llam&eacute; a Garbi y le dije que quer&iacute;a quedar para celebrar mi nuevo destino y para despedirme de ella. Esta vez s&iacute; apareci&oacute;, pero sorprendentemente quiso quedar en un bar que estaba a las afueras de Erandio. &iquest;Nos escond&iacute;amos de alguien? Y, a modo de celebraci&oacute;n, se pidi&oacute; una copa de pachar&aacute;n. - Pero &iexcl;si t&uacute; no bebes alcohol! - Bueno, anda, que es tu despedida. Estuvimos hablando m&aacute;s de m&iacute; que de ella. En primer lugar, porque yo estaba &lsquo;espitos&iacute;sima&rsquo; con mi cambio de vida y, en segundo lugar, porque me dej&oacute; clar&iacute;simo, desde el primer momento, que no quer&iacute;a hablar de ella ni de su familia. Cuando ya el alcohol empez&oacute; a hacernos su efecto, sent&iacute; que volv&iacute;amos a ser las mismas de siempre, que est&aacute;bamos a punto de volver a entrar en aquel mundo de complicidad que hab&iacute;amos tenido, pero&hellip; Edu llam&oacute;. Se le o&iacute;a por el m&oacute;vil el tono malhumorado y de mal genio que ten&iacute;a. Garbi se separ&oacute; y luego me cont&oacute; que la ni&ntilde;a ten&iacute;a fiebre, as&iacute; que Garbi volvi&oacute; a casa. Al despedirnos, me mir&oacute; a los ojos, su boca dibuj&oacute; una sonrisa triste y me cogi&oacute; las manos con una mezcla de firmeza y cari&ntilde;o: - Hasta siempre, Chabe.                                                                                                                                                                                                                                                                          Me fui a casa antes de lo previsto. No puede evitar que me acompa&ntilde;ara un punto de tristeza.. Me resultaba imposible quitarme de la cabeza a Garbi y el estado abatido en que la hab&iacute;a encontrado. &iquest;D&oacute;nde hab&iacute;a quedado su alegr&iacute;a? Era evidente que algo pasaba. Algo no iba bien. No pod&iacute;a dejar de darle vueltas. Antes de marchar a Madrid, llam&eacute; a Nekane, una de sus hermanas, para saber qu&eacute; pasaba. - En casa estamos preocupados. Garbi&ntilde;e pr&aacute;cticamente ya no pisa la casa de mis padres. Ni siquiera trae a Ainara para ver a sus abuelos. Es Edu. No quiere que Garbi&ntilde;e est&eacute; con nosotros. &iquest;Contigo suele quedar? - &iquest;Conmigo? Muy poco, la verdad. &iquest;Qu&eacute; pasa ah&iacute; dentro? - No lo s&eacute;. Creo que Edu es el que manda y manda mucho. Demasiado.                                                                                                                                                                     Mi nuevo trabajo y mi nueva vida en Madrid me alejaron mucho de Garbi, de la cuadri, de mis aficiones&hellip; de casi todo lo que hab&iacute;a sido mi mundo hasta entonces. Un fin de semana, mi hermano aprovech&oacute; para visitarme en Madrid. Salimos a comer al &lsquo;econ&oacute;mico&rsquo; de Lavapi&eacute;s que tanta gracia me hace. Estuvimos hablando de lo divino y lo humano y, en un momento dado, me habl&oacute; de Garbi. Me dijo que no la sol&iacute;a ver muy a menudo, pero que, casualmente, hac&iacute;a poco se hab&iacute;a cruzado con ella. La hab&iacute;a encontrado muy cambiada. Por lo visto, segu&iacute;a extremadamente delgada, siempre iba con gafas oscuras y hasta le pareci&oacute; que se tambaleaba un poco, que andaba de una manera extra&ntilde;a.  - Si no es porque t&uacute; siempre has dicho que no beb&iacute;a, habr&iacute;a dicho que iba pedo. - Ya, las &uacute;ltimas veces que la vi estaba realmente cambiada. - No s&eacute;. Yo creo que hay mar de fondo. Mira, la hermana de Carlos es vecina suya y le ha debido de comentar que se oyen unas broncas tremendas en la casa de Garbi. - &iquest;Discuten mucho? - Bueno, no debe ser discutir. Parece algo m&aacute;s serio. Se oyen golpes y parece ser que es Edu el que grita. Una vez llamaron a una ambulancia a la casa, pero no saben si fue porque &eacute;l le dio o porque le pas&oacute; algo. Desde luego, a la que atendieron fue a ella. - Joder, &iquest;qu&eacute; me dices? &iquest;Lo sabe la familia de Garbi? - No tengo ni idea. Yo esto lo s&eacute; por Carlos. Hombre, lo que s&iacute; s&eacute; es que pr&aacute;cticamente no ve a su familia y yo poco la veo por el pueblo. Creo que no sale nada de casa.                                                                                                                                                                                                                                                                                             Se me encogi&oacute; el coraz&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a hacer por Garbi? Estaba tan lejos&hellip; Ese mismo lunes la llam&eacute; por tel&eacute;fono. Quer&iacute;a saber qu&eacute; pasaba, si se hab&iacute;a repetido aquella historia que me cont&oacute;, si... &iquest;le pega? No, eso no pod&iacute;a ser. De todas formas... si lo que me ha contado mi hermano es cierto, esa casa debe ser un infierno. &iexcl;Pobre Garbi, con lo enamorada que estaba! Son&oacute; y son&oacute; el tel&eacute;fono hasta terminar la llamada, pero nadie descolg&oacute;. Estar&iacute;a liada con la ni&ntilde;a o en el mercado. Decid&iacute; seguir llamando. Una y otra vez llam&eacute; y no consegu&iacute; hablar con nadie. Lo pod&iacute;a haber intentado por la noche, pero, entonces, Edu ya estar&iacute;a en casa y me pod&iacute;a coger &eacute;l la llamada. Y &eacute;l era el &uacute;ltimo ser de la tierra con el que yo quer&iacute;a hablar.                                                                                                                                                                                                                     Una Navidad, antes de tomar unos potes con la cuadrilla, fui a casa de Garbi. No anunci&eacute; la visita para evitar una excusa o una negativa rotunda. Pero nadie me abri&oacute; la puerta. Cuando me encontr&eacute; con &lsquo;la pe&ntilde;a&rsquo; no pude disimular la preocupaci&oacute;n que ten&iacute;a por Garbi. Pregunt&eacute; por ella y, para variar, nadie sab&iacute;a nada. Hac&iacute;a mucho tiempo que no la ve&iacute;an. En el siguiente bar nos encontramos con Edu. Como siempre, guapo, bien arreglado y con su sonrisa perfecta. Estaba solo. Termin&oacute; su pote y se march&oacute;. Le salud&eacute; de lejos y sin ning&uacute;n entusiasmo. La siguiente vez que volv&iacute; a Erandio fue en agosto. Nada m&aacute;s bajar del coche, me encontr&eacute; con Nekane. Me acerqu&eacute; enseguida a saludarla. Pero ella me abraz&oacute; fuertemente y&hellip; apenas pod&iacute;a hablar. Enseguida, me di cuenta de que la raz&oacute;n de ese abrazo deb&iacute;a ser Garbi. Le pregunt&eacute; a ver qu&eacute; pasaba y, cuando se tranquiliz&oacute;, me empez&oacute; a contar que Garbi&ntilde;e estaba muy mal. Entonces, fui yo la que se vio de repente llena de angustia. Al parecer, hac&iacute;a unas semanas sus tres hermanos, los tres chicos, fueron a casa para sacarla de all&iacute; de una vez por todas. Cogieron las cosas m&iacute;nimas y se la llevaron. No estaban dispuestos a permitir que siguiera en esa situaci&oacute;n. Entonces, me relat&oacute; todo lo que sab&iacute;a sobre lo que hab&iacute;a sufrido Garbi&ntilde;e en aquella casa. No la reconocer&iacute;as. Cuando la sacamos de all&iacute; apenas pesaba 39 kilos. Ahora ha empezado un tratamiento psicol&oacute;gico en Bilbao en un gabinete especializado que trabaja con v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero. Tiene que empezar a reconstruir su vida y, para ello, necesita recuperar su autoestima y la confianza en s&iacute; misma. Nosotros ya sab&iacute;amos que hab&iacute;a malos tratos, porque Garbi&ntilde;e hab&iacute;a abandonado su casa un par de ocasiones antes. Entonces, nos contaba que no pod&iacute;a seguir viviendo con aquel hombre y que quer&iacute;a dejarle. Sin embargo, en las dos ocasiones, se present&oacute; el cabr&oacute;n de Edu y con buenas palabras, acompa&ntilde;adas de l&aacute;grimas y prop&oacute;sitos de enmienda, consigui&oacute; que volviera. Mira que le dec&iacute;amos que era un hijo puta, que no la quer&iacute;a, que iba a volver a repetir todo&hellip; pero, en cuanto aparec&iacute;a &eacute;l con ese tono conciliador, no hab&iacute;a manera de que entendiera nada. Se olvidaba enseguida incluso de lo que ella misma hab&iacute;a dicho. Finalmente, tomamos la decisi&oacute;n de ir a por ella cuando nos llam&oacute; un vecino suyo y nos dijo que se la hab&iacute;a encontrado tirada en el felpudo de su casa pr&aacute;cticamente inconsciente oliendo much&iacute;simo a alcohol y, al menos, con un ojo morado. El no se hab&iacute;a atrevido a hacer nada por si el otro&hellip; pero quer&iacute;a informarnos para que lo supi&eacute;ramos e hici&eacute;ramos algo, si lo consider&aacute;bamos oportuno. Para cuando llegamos a la casa, Garbi estaba dentro con la ni&ntilde;a y Edu se hab&iacute;a marchado a trabajar. Le cost&oacute; abrir la puerta, pero, cuando vio a mis hermanos, comprendi&oacute; que ten&iacute;a que salir de all&iacute; definitivamente. Isabel, aquello era tremendo. Estaba todo el d&iacute;a borracha o drogada por las pastillas que tomaba. No sonre&iacute;a. Bueno y sigue sin sonre&iacute;r. Sabe que la vamos a proteger, pero tiene mucho miedo de que Edu le haga algo por la calle, a ella o a la ni&ntilde;a. No hace m&aacute;s que repetir que es una mierda, que no vale para nada y que para qu&eacute; va a seguir viviendo. Luego se acuerda de Ainara y empieza a llorar. No sabemos c&oacute;mo consolarla, c&oacute;mo ayudarla, como acercarnos a ella para que vuelva a sentir apoyo y calor. Simplemente, para que recupere la confianza en el ser humano. Parece que la terapia puede resultarle de ayuda. Est&aacute; con otras mujeres que han sufrido lo mismo que ella y quiz&aacute;s&hellip; Al manos, ser&iacute;a un gran avance que se librara del sentimiento de culpa Desde que la sacamos de aquella casa, no la dejamos beber alcohol ni tomar pastillas. Nos hemos hecho cargo de Ainara y solemos turnarnos para que alguien est&eacute; siempre con ella. S&oacute;lo le permitimos que fume, porque est&aacute; muy nerviosa y agitada. No le vamos a quitar todo de golpe &iquest;Sabes lo que me cont&oacute;? Me dijo que a Edu no le gustaba que fumara, a pesar de que &eacute;l es un fumador empedernido. Un d&iacute;a, cuando &eacute;l lleg&oacute; a casa, se la encontr&oacute; en la cocina. Se hab&iacute;a quedado medio dormida apoyada en la mesa y se despert&oacute; cuando Edu le cogi&oacute; del pelo y le levant&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, mientras no dejaba de gritar y mostrar un paquete de tabaco como objeto amenazante. Al principio, no entend&iacute;a muy bien lo que le dec&iacute;a, pero, enseguida, le pareci&oacute; discernir la palabras de Edu: &lsquo;como veo que sigues fumando, te vas a comer este paquete de tabaco. Enterito. No te vas a dejar nada. Ver&aacute;s c&oacute;mo, as&iacute;, aprendes&rsquo;. Luego, la oblig&oacute; a comerse todos los cigarros que a&uacute;n le quedaban en el paquete. En su amargura, pens&oacute; que, si se hubiera fumado m&aacute;s, ahora no se tendr&iacute;a que tragar tantos.                                                                                                                                                                                                                                                                                    Ya s&oacute;lo era capaz de pensar dentro de la l&oacute;gica de aquella situaci&oacute;n. Un d&iacute;a estaba preparando ama la comida y le dijo que le ayudara. Ya sabes que Garbi&ntilde;e cocinaba muy bien. Pues le dijo que ella no sab&iacute;a hacer nada y cont&oacute; lo que le pas&oacute; la &uacute;ltima vez que hizo una paella. Aquel d&iacute;a, iban unos amigos a comer a casa. Garbi compr&oacute; un buen marisco y se qued&oacute; media ma&ntilde;ana preparando la dichosa paella. Cuando entraron en casa ol&iacute;a a unos torreznos que hab&iacute;a puesto a fre&iacute;r. Como a Edu no le gustaban los torreznos, vino a la cocina y tir&oacute; la paella a la basura diciendo &lsquo;Esta puta paella huele a cerdo. Nos vamos a comer por ah&iacute;&rsquo;. Y se march&oacute;. Lo peor de todo es que ella se sent&iacute;a culpable por haber frito aquellos torreznos y, realmente, piensa que lo hace todo mal. Nos dijo que no recuerda cu&aacute;ndo empez&oacute; a beber, pero que como la ni&ntilde;a ya no era un beb&eacute;, lo hac&iacute;a en cuanto pod&iacute;a porque era la &uacute;nica manera de sobrellevar aquel infierno en el que se hab&iacute;a convertido esa casa. Ese mal nacido tambi&eacute;n la ha pegado, pero los golpes no son la peor secuela que le ha dejado. Lo peor es en qu&eacute; ha convertido a mi hermana. No reacciona a ning&uacute;n est&iacute;mulo. Lo &uacute;nico por lo que siente que tiene que agarrarse a la vida es por su hija y eso que, en muchas ocasiones, repite que ha sido una mala madre, que no ha cuidado de Ainara como debiera, que no&hellip; No es capaz de hacer nada porque cree que todo lo hace mal. No se arregla. A veces, ni se lava siquiera. Le da todo igual. Cree que aunque lo haga, seguir&aacute; oliendo mal y que nunca estar&iacute;a guapa hiciera lo que hiciera. Es como si hubiera dejado de existir.                                                                                                                                                                                                                                                            &iquest;D&oacute;nde estuve yo? &iquest;Para d&oacute;nde miraba? &iquest;Por qu&eacute; no le ayud&eacute; a abrir los ojos cuando yo ya sospechaba que algo no iba bien? &iquest;Por qu&eacute; permit&iacute; que sufriera todo lo que sufri&oacute;? &iquest;Por qu&eacute; le abandon&eacute; si era mi mejor amiga?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/voces-para-ver-golpes-mujeres-relatos-violencia-machista_132_3468557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2017 17:19:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa399a3f-bb4b-4012-9d1f-b74cbbd2df94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89409" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa399a3f-bb4b-4012-9d1f-b74cbbd2df94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89409" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[No supe ver]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa399a3f-bb4b-4012-9d1f-b74cbbd2df94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verónica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/veronica_132_3484780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1a7a4dc-c76b-425a-879b-ded63570f4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verónica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luchó con todas sus fuerzas por librarse de aquel hombre que la violaba, pero era imposible moverse ni defenderse. Sentía un dolor tremendo, pero no podía hacer nada, nada más que ‘dejarse hacer’, dejar que la violara, huir lo más lejos posible hasta que aquella bestia terminara la violación</p></div><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica era una joven como muchas otras de su edad. Quiz&aacute;s su peculiaridad era que su familia hab&iacute;a tenido un status econ&oacute;mico muy alto, status que ella solo pudo disfrutar en su infancia, puesto que la crisis de los 70 les golpe&oacute; duramente. Desde entonces, pasaron a ser una familia relativamente normal. A su madre, una vez perdido el trono de una vida muy acomodada, le toc&oacute; mantener a la familia con lo que vend&iacute;a en una peque&ntilde;a tienda de regalos, abalorios, pa&ntilde;uelos y sombreros de se&ntilde;ora que hab&iacute;a puesto con el poco dinero que qued&oacute; de la venta del solar donde estuvo ubicada la empresa de su marido, tras pagar todas las deudas acumuladas.
    </p><p class="article-text">
        Con eso y con la ayuda que recib&iacute;an de su abuela, consigui&oacute; sacar adelante a sus cinco hijos. Una de las inversiones imprescindibles que realizaron los padres fue pagarles una carrera universitaria. &ldquo;Nunca se sabe si la suerte te sonreir&aacute;, pero si te cultivas, tienes muchas posibilidades de tener un modo de vida mejor que si no lo haces&rdquo;, les repet&iacute;a una y mil veces el padre. Bueno eso y todo lo que aportaba &ldquo;a tu personalidad y a tu actitud ante la vida, si tienes una carrera y una buena cultura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo octubre empez&oacute; a estudiar la carrera de Inform&aacute;tica en la Universidad. Sin embargo, a lo largo de los meses de invierno, su idealizada carrera hab&iacute;a ido defraud&aacute;ndola poco a poco: aquellas asignaturas, aquellos profesores&hellip; la proyecci&oacute;n de aquella carrera no era lo que ella hab&iacute;a pensado. Se lo tendr&iacute;a que decir a sus padres, pero, antes que nada, ten&iacute;a que tener claro qu&eacute; quer&iacute;a hacer.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el mes de mayo y, en lugar de estar agobiada por los ex&aacute;menes, como el resto de sus compa&ntilde;eras, los primeros rayos de sol le invitaron m&aacute;s a realizar otros planes distintos a encerrarse en una habitaci&oacute;n con apuntes y libros. Precisamente eso es lo que le dijo a su madre que har&iacute;a en casa de una amiga durante un fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Pero ella, en realidad, lo que hizo fue organizar un divertido fin de semana en Madrid. Ver&oacute;nica era una joven guapa, resuelta y con una facilidad innata para relacionarse con la gente. Aunque ten&iacute;a claro que Gin&eacute;s era su &iacute;ntima amiga, no exist&iacute;a l&iacute;mite para conocer, sonre&iacute;r, saludar&hellip; a quien tuviera oportunidad de hacerlo. Esto le facilit&oacute; la posibilidad de reunir a un grupete para ir a Madrid, pero&hellip; al final, casi todos&nbsp;sucumbieron a las obligaciones estudiantiles o a las imposiciones familiares y s&oacute;lo se apunt&oacute; Alazne, una chica que conoc&iacute;a del grupo de nataci&oacute;n donde Ver&oacute;nica ten&iacute;a varios amigos.
    </p><p class="article-text">
        Con 20 a&ntilde;os, no mucho dinero y todas las ganas del mundo por comerse Madrid, cogieron el bus para la capital. No hac&iacute;a falta mucha cosa para que todo saliera redondo. Sobraban ganas y para pagar una habitaci&oacute;n, comer algo y tomar alguna copa, les llegaba con el dinero que llevaban. Ese mismo viernes tomando una cerveza en Malasa&ntilde;a conocieron a dos chicos. Desde el principio, uno de ellos y Alazne se gustaron y esa situaci&oacute;n les llev&oacute; a continuar con ellos un par de bares m&aacute;s. Ya a cierta hora se despidieron, pero &lsquo;los tortolitos&rsquo; se intercambiaron los m&oacute;viles y el firme &lsquo;prop&oacute;sito&rsquo; de verse al d&iacute;a siguiente. Efectivamente, el s&aacute;bado a las 20&rsquo;00 h. hab&iacute;an quedado con ellos en un bar de la Plaza de Santa Ana.
    </p><p class="article-text">
        Unos vinitos con algo para picar, una copa en un disco-bar de la zona y, tras unas risas y bailes, toc&oacute; la hora de retirarse. Alazne le indic&oacute; a Ver&oacute;nica su intenci&oacute;n de compartir la habitaci&oacute;n con el chico que le gustaba y Ver&oacute;nica, en un acto t&iacute;pico de generosidad y de &lsquo;modernez&rsquo;, acept&oacute; compartir la habitaci&oacute;n con el otro amigo por el que no sent&iacute;a absolutamente ning&uacute;n tipo de atracci&oacute;n. Pens&oacute; &ldquo;Aqu&iacute; no pasa nada. Yo soy una t&iacute;a moderna y echada para adelante y comparto habitaci&oacute;n con este t&iacute;o como si todo fuera natural&rdquo;, aunque para ella no fuera en absoluto natural, ni agradable.
    </p><p class="article-text">
        Se acost&oacute; y, enseguida, se durmi&oacute;, pero la tranquilidad de su sue&ntilde;o se vio bruscamente interrumpida cuando se encontr&oacute; encima al t&iacute;o con el que compart&iacute;a habitaci&oacute;n. &ldquo;Hostia, &iquest;qu&eacute; pasa? &iquest;No jodas? &iquest;Qu&eacute; pretendes hacer? Vete de aqu&iacute;. D&eacute;jame en paz. Ap&aacute;rtate. Por favor, d&eacute;jame en paz &iquest;Qu&eacute; haces? T&iacute;o, hostia, d&eacute;jame en paz. No, no, no, no, no&hellip; D&eacute;jameeee&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mil&eacute;simas de segundo, aquella mole le arranc&oacute; el pijama y la agarr&oacute; de tal manera que era imposible moverse. Ten&iacute;a todo su peso encima y las manos cogidas&hellip; era imposible librarse de nada. Nunca olvidar&iacute;a esa sensaci&oacute;n de absoluta impotencia. Lo intent&oacute;, luch&oacute; con todas sus fuerzas por zafarse de aquel ser, pero ten&iacute;a much&iacute;sima m&aacute;s fuerza que ella. No hab&iacute;a manera de separarle ni un cent&iacute;metro. Le hac&iacute;a da&ntilde;o. Le rogaba una y mil veces que le dejara, que no lo hiciera con un tono de voz que solo sale de tu cuerpo cuando est&aacute;s absolutamente aterrorizada y te ahoga la angustia, la amargura y la impotencia. Ol&iacute;a muy mal el t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Ese olor&hellip; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; da&ntilde;o!&rdquo;... &ldquo;&iexcl;Por dios, que no ocurra esto!&rdquo; Al parecer, nuestro cerebro cuando siente mucho dolor y no puede soportarlo m&aacute;s, como modo de defensa, lo que hace es desconectar. Te disocias. No puedes m&aacute;s y te vas. No est&aacute;s. Eso es lo que vivi&oacute; Ver&oacute;nica. Luch&oacute; con todas sus fuerzas por librarse de aquel hombre que la violaba, pero era imposible moverse ni defenderse. Sent&iacute;a un dolor tremendo, pero no pod&iacute;a hacer nada, nada m&aacute;s que &lsquo;dejarse hacer&rsquo;, dejar que la violara, huir lo m&aacute;s lejos posible hasta que aquella bestia terminara la violaci&oacute;n. As&iacute;, tuvo que dejar su cuerpo de 20 a&ntilde;os en manos que aquel violador que lo tom&oacute; sin ning&uacute;n respeto, sin pudor, solo pensando en liberar su &iquest;necesidad de follar?, su &iquest;necesidad de violar, de tomar lo que no te dan aunque sea el cuerpo de otra persona, aunque sea una de las partes m&aacute;s &iacute;ntimas del cuerpo de una mujer? 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de tratar de huir, Ver&oacute;nica siempre recordar&aacute; el ruido de los muelles de la cama, los jadeos de su violador, las l&aacute;grimas que brotaban de manera aut&oacute;noma de sus ojos y su deseo de que terminara cuanto antes aquella tortura. Por fin, termin&oacute;. Se march&oacute; a su cama y se durmi&oacute;. Entonces Ver&oacute;nica inici&oacute; un llanto que nunca termin&oacute;. Entr&oacute; en la ducha con la confianza de que el agua le arrancara la piel que hab&iacute;a tocado aquel animal. Se sent&iacute;a sucia hasta lo m&aacute;s dentro de s&iacute;. Sucia y sin nada que pudiera lavar esa herida. Amaneci&oacute; un domingo soleado precioso, como si el mundo no se hubiera enterado de lo que le hab&iacute;a ocurrido. Los chicos las llevaron en coche al autob&uacute;s y manten&iacute;an una conversaci&oacute;n fluida y jovial sin que nadie reparara en su profundo silencio. En la despedida, el violador le dijo:
    </p><p class="article-text">
        - Jo, ya lo siento, es que lo de beber&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pretend&iacute;a justificar lo que le hizo como una consecuencia de la bebida? Ver&oacute;nica sab&iacute;a perfectamente que hab&iacute;an bebido una copa o dos, pero que no hab&iacute;an terminado borrachos ni nada parecido. Era la burda justificaci&oacute;n con la que trataba de acallar su propia conciencia. Pero no era la bebida lo que le llev&oacute; a hacer aquello.
    </p><p class="article-text">
        Esa era la excusa. La verdad es que lo hizo porque estaba predispuesto a hacerlo. Se cre&iacute;a en derecho de satisfacer sus deseos sexuales esa noche y no iba a dejar que nadie se interpusiera entre &eacute;l y sus deseos, ni siquiera la persona necesaria para ello. En el fondo, lo que obtuvo no fue una satisfacci&oacute;n sexual, a no ser que se considere como tal un simple ejercicio mec&aacute;nico. Lo que obtuvo fue la satisfacci&oacute;n del poder, del dominio absoluto a trav&eacute;s de la fuerza, del sometimiento de otro ser humano a sus deseos.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica ni lo mir&oacute; a la cara, ni le llam&oacute; cabr&oacute;n, ni dijo nada, absolutamente nada. Baj&oacute; la mirada y subi&oacute; al bus &iquest;Ser&iacute;a ella la culpable de lo que sucedi&oacute;? &iquest;Habr&iacute;a hecho algo que diera pie a que aquel tipo se creyera con derecho a penetrarla en contra de su voluntad? Se fue a la parte trasera del bus y busc&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a del llanto e inmersa en aquella amargura se preguntaba por qu&eacute; no hab&iacute;a gritado. &iquest;Ser&iacute;a por verg&uuml;enza de quedar ante Alazne y los dos chicos aquellos como una mojigata, poco &lsquo;echada para delante&rsquo;? &iquest;Pensar&iacute;a que en realidad los otros no le salvar&iacute;an de su violador? &iquest;Qu&eacute; le paraliz&oacute;? Miles de preguntas y de temores le asaltaron durante todo ese interminable viaje como si buscara esa certeza que le permitiera salir de aquel pozo. Quer&iacute;a marcharse, quer&iacute;a salir de all&iacute; sin reparar en que era imposible alejarse de aquello de lo que hu&iacute;a. Ni los kil&oacute;metros que puso con Madrid, ni los que puso con Alazne con la que no volvi&oacute; a quedar nunca m&aacute;s -otra p&eacute;rdida sobrevenida-, ni el tiempo que tard&oacute; en poder vivir como si &lsquo;eso&rsquo; no hubiera ocurrido, pudo borrar de su ser aquel acto de violaci&oacute;n. Era como si aquel viaje de vuelta nunca hubiera terminado.
    </p><p class="article-text">
        Ella regres&oacute; f&iacute;sicamente, pero una parte de la ingenuidad, de la confianza y de la fe en las posibilidades que se ofrecen en el horizonte de la juventud, se quedaron en aquel triste camastro, donde un desaprensivo se emboz&oacute; en el equ&iacute;voco de una situaci&oacute;n y del alcohol para atacar de la manera m&aacute;s ladina y repugnante. La vida segu&iacute;a igual, como si nada hubiera ocurrido. Esa normalidad hasta le dol&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a salir el sol, c&oacute;mo pod&iacute;a pasear la gente por la calle, c&oacute;mo&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        Para ella todo era ya distinto. Desde entonces, Ver&oacute;nica siente distorsionada la expresi&oacute;n &lsquo;hacer el amor&rsquo; porque un d&iacute;a, un canalla, la forz&oacute;. En ocasiones, cuando escucha a alguien decir que se ha acostado con un t&iacute;o casi desconocido, no puede evitar retrotraerse a aquel episodio de su vida cuando un desconocido que se meti&oacute; en su cama y la viol&oacute;. Ver&oacute;nica piensa que muchas mujeres, especialmente muchas jovencitas, han sufrido violaciones parecidas a la suya, con m&aacute;s o menos violencia.
    </p><p class="article-text">
        Se descompone cuando imagina que, cada d&iacute;a, ocurren situaciones como la suya con toda normalidad. Conoce casos de amigas y conocidas que en una situaci&oacute;n de especial vulnerabilidad como la reci&eacute;n estrenada juventud, se encuentran con hombres a los que &ldquo;tienen que&rdquo; satisfacer sin ellas quererlo. Se ven obligadas a realizar actos sexuales sin ellas desearlo por la simple raz&oacute;n de que el hombre lo requiere. Ese tipo de hombres est&aacute; perfectamente integrado en nuestra sociedad. Son hombres que se emboscan en la normalidad, a la espera de que la circunstancia o cualquier excusa se lo ponga f&aacute;cil. Desde entonces, Ver&oacute;nica no soporta que le obliguen a hacer algo. Le irritan los imperativos y la falta de libertad. Entiende que todo el mundo tiene que hacer cosas que no quiere, pero no soporta que le obliguen a hacerlas. No puede con el s&iacute; por el s&iacute;, con la imposici&oacute;n. Cree que la cultura imperante es la machista, en la que todo est&aacute; dise&ntilde;ado para satisfacer al var&oacute;n y, posiblemente, esa fue la causa principal de lo que ella sufri&oacute; con 20 a&ntilde;os. Todo est&aacute; dispuesto para que ellos puedan ver colmados f&aacute;cilmente sus deseos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica empez&oacute; a estudiar Psicolog&iacute;a. Quiz&aacute;s pretend&iacute;a encontrar explicaci&oacute;n a lo vivido, quiz&aacute;s buscaba una soluci&oacute;n a la herida con la que tendr&iacute;a que vivir el resto de su vida&hellip; Lo cierto es que, en adelante, su vocaci&oacute;n fue ayudar a los dem&aacute;s a buscar recursos para &lsquo;salvar su vida&rsquo; y, de paso, encontrar los recursos necesarios para afrontar la suya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/veronica_132_3484780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Apr 2017 16:41:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d1a7a4dc-c76b-425a-879b-ded63570f4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="79559" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d1a7a4dc-c76b-425a-879b-ded63570f4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79559" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Verónica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d1a7a4dc-c76b-425a-879b-ded63570f4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arrivederci]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/arrivederci_132_3502804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando habla de mujeres, resulta insoportable. Beber un poco de más es la excusa perfecta para soltar su frase estrella: ‘menos mal que sólo tengo hijos varones, porque tener chicas es criar car­ne para otros’</p></div><p class="article-text">
        <em>Me enamor&eacute; de alguien por el que habr&iacute;a muerto, y eso es una verdadera droga, &iquest;no crees? </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Amy Winehouse</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace el equipaje despacio. En contraste con la aceleraci&oacute;n que est&aacute; experimentando su vida, se demora con cada prenda. A veces, se reconoce v&iacute;vidamente en Andy, de Toy Story 3. &iexcl;Un dibujo animado! Ella aun no lo sabe, pero, en realidad, todos esos sentimientos son el duelo por su despedida. Irse de Eras&shy;mus no es un simple viaje. Es uno de esos acontecimientos que, m&aacute;s que cambiarte la vida, te cambia a ti para siempre.
    </p><p class="article-text">
        El precio es dejar atr&aacute;s una parte de lo que eres. Ya no volve&shy;r&aacute;s a ser la misma y nunca sabes si la que est&aacute; por llegar va a resultar mejor.
    </p><p class="article-text">
        Soraya se llama as&iacute; por una t&iacute;a-abuela a la que no cono&shy;ci&oacute;. Se muri&oacute; a destiempo. Es decir, joven. Lo peor no es eso. Lo peor es que la mat&oacute; de una paliza su propio marido, poco despu&eacute;s de casarse. De peque&ntilde;a, Soraya estaba muy orgullosa de su nombre. Lo de t&iacute;a-abuela le sonaba m&aacute;s importante que abuela a secas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, nadie le hab&iacute;a contado el final de la t&iacute;a-abuela. Ahora que lo sabe no le agrada tanto. Siente una pena amarga por aquella mujer a la que debe el nombre. Le irrita m&aacute;s pen&shy;sar en la injusticia que en la propia muerte. Para zafarse de esa desaz&oacute;n, piensa que ahora son otros tiempos. Esa misma t&iacute;a-abuela, por ejemplo, jam&aacute;s sali&oacute; del pueblo, s&oacute;lo una vez que fue a una boda a Bilbao, mientras que la Soraya actual se va de Erasmus a Italia. S&iacute;, el mundo ha cambiado mucho en poco tiempo. Ahora, las chicas tenemos acceso a todo, igual que ellos.
    </p><p class="article-text">
        Coge la camiseta azul. Vacila sobre si meterla en la maleta o no. Est&aacute; muy vieja y desgastada, pero ha sido la camiseta fa&shy;vorita durante mucho tiempo. Duda. Si la deja, seguro que su madre la tirar&aacute; a la basura. &iquest;Se ir&aacute;n, entonces, al mismo sitio los recuerdos que tiene con ella? Llevaba esa camiseta cuando conoci&oacute; a Eneko. Tiene unos dibujos de comic y est&aacute; inspirada en la versi&oacute;n de <em>&lsquo;Shot me down&rsquo; </em>de David Guetta.
    </p><p class="article-text">
        Coincidieron en el concierto que el DJ dio en el BEC. Fue apote&oacute;sico. Eneko es primo de una de la mejores de amigas de Soraya. Cuando son&oacute; <em>&lsquo;Lovers on the sun&rsquo;</em>, la gente estaba fuera de s&iacute;. Miles de personas se mov&iacute;an al un&iacute;sono. El DJ marcaba el latido de todos. Eneko ya se hab&iacute;a colocado estrat&eacute;gicamen&shy;te detr&aacute;s de Soraya y, en medio del frenes&iacute; colectivo, le susurr&oacute; al o&iacute;do algo as&iacute; como &lsquo;&iquest;quieres quemarte conmigo?&rsquo;. Aquel soplo c&aacute;lido en la nuca la hizo estremecer. Como el perfume, cuando se pone donde late la vena y se expande por toda la piel, un temblor le recorri&oacute; el cuerpo. Era una sensaci&oacute;n to&shy;talmente nueva y desconocida. Y muy placentera.
    </p><p class="article-text">
        Al final, Soraya pospone la decisi&oacute;n sobre la camiseta. In&shy;augura un apartado encima de la cama con prendas dudosas. Sigue sacando cosas del armario. Por supuesto, los patines se quedan en casa. Lo mismo que el paraguas que le trajo su padre de Londres y el jersey nuevo que su madre se empe&ntilde;&oacute; en comprar en las &uacute;ltimas rebajas. Es super&ntilde;o&ntilde;o. La cazado&shy;ra vaquera, imprescindible. Lo mismo que las botas Martens que tanto le cost&oacute; conseguir. Su madre dec&iacute;a que no se gasta&shy;ba el dinero en un calzado tan tosco y <em>punkie</em>. Tuvo que aho&shy;rrar de su propia paga durante tres meses para poder hacerse con ellas. Ocupaban mucho, as&iacute; que se las va a llevar puestas. Tampoco pueden faltar los pantalones de cuadros escoceses ni los de camuflaje, inseparables de las botas. Las camisetas de tirantes, todas. En cambio, la blusa blanca con estampado de barquitos y los chinos de color beige est&aacute;n descartados. S&oacute;lo sirven para ir a visitar a la abuela. Cada prenda tiene un car&aacute;c&shy;ter. Soraya se queda ensimismada pensando c&oacute;mo ha podido vestirse con algunas de ellas. En ese momento, entra su madre en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;C&oacute;mo vas, cari&ntilde;o? &iquest;Quieres que te ayude?
    </p><p class="article-text">
        - No, no hace falta. Ya casi lo tengo enfilado.
    </p><p class="article-text">
        Como un helic&oacute;ptero, los ojos de la madre sobrevuelan el escenario. Enseguida, se da cuenta del tipo de equipaje que est&aacute; haciendo su hija. Trata de no intervenir, pero es superior a sus fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y esta blusa? &iquest;Por qu&eacute; no te la llevas por si acaso tienes que ir a alg&uacute;n sitio un poco m&aacute;s vestida?
    </p><p class="article-text">
        - Que no, ama. Es una horterada. Si hace falta, con el ves&shy;tido negro tengo de sobra.
    </p><p class="article-text">
        La madre repara en la camiseta de David Guetta y pregun&shy;ta. Se lleva una alegr&iacute;a cuando Soraya le dice que no est&aacute; segu&shy;ra de qu&eacute; hacer con ella. La madre sugiere reducirla a trapos para limpiar el polvo o los cristales.
    </p><p class="article-text">
        A ella tambi&eacute;n le recuerda el noviazgo de su hija con Ene&shy;ko. Es un chico guapo, simp&aacute;tico y bien educado. No se puede pedir m&aacute;s. Sin embargo, no ve&iacute;a a su hija feliz. Se alegra mu&shy;cho de que lo hayan dejado. Aunque el precio sea la ausen&shy;cia de la &lsquo;ni&ntilde;a&rsquo;. &iexcl;Bendito Erasmus, que ha logrado disolver el noviazgo! Durante casi dos a&ntilde;os, ha visto a su Sorayita des&shy;quiciada con el muchacho. Esa relaci&oacute;n ha hecho sufrir a las dos. Cada uno tendr&aacute; derecho a cometer sus propios errores, pero se hace cuesta arriba ver los de tus hijos y no poder hacer nada. Cuando, poco despu&eacute;s del famoso concierto, empezaron a salir, la madre ya tuvo sus prevenciones. No s&oacute;lo las l&oacute;gi&shy;cas, sino un poco m&aacute;s. Su olfato se dispar&oacute; desde el principio. Ella conoce al padre de Eneko. Tienen amigos comunes y, de vez en cuando, coinciden en alguna celebraci&oacute;n. Tambi&eacute;n es apuesto y abierto, pero a ella se le hace insoportable su actitud chulesca y su forma de hablar. Da lo mismo de qu&eacute; se trate. Coches, vinos, inform&aacute;tica&hellip; &Eacute;l siempre acaba menosprecian&shy;do lo que digan los dem&aacute;s. Es de esas personas que zanjan los debates haci&eacute;ndote sentir que &lsquo;t&uacute;, de eso no sabes nada&rsquo;. Claro, el hijo no tiene la culpa. Pero la madre no pod&iacute;a evitar sentir ese recelo. Y, por supuesto, est&aacute;n los comentarios sobre las mujeres. Si ya es inmisericorde con sus amigotes, cuando habla de mujeres, resulta insoportable. Beber un poco de m&aacute;s es la excusa perfecta para soltar su frase estrella: &lsquo;menos mal que s&oacute;lo tengo hijos varones, porque tener chicas es criar car&shy;ne para otros&rsquo;. La repite una y otra vez y todo el mundo le r&iacute;e la gracia. Los hombres, porque creen que la tiene y, tal vez, porque en el fondo lo piensen de verdad. Y las mujeres, por no arruinar la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Soraya es hija &uacute;nica y sus padres se separaron hace diez a&ntilde;os. Abre el caj&oacute;n de la ropa interior. Su madre sigue mero&shy;deando. Es como si llevara un escaner incorporado a los ojos. Para evitar la conversaci&oacute;n, la hija conecta el m&oacute;vil a los al&shy;tavoces y pone m&uacute;sica. Una sesi&oacute;n de las Tea Party Dj&rsquo;s. Muy buena para meter un poco de marcha al equipaje. Ahora que su madre parece decidida a quedarse por all&iacute;, prefiere acabar cuanto antes.
    </p><p class="article-text">
        - Hija, pero &iquest;por qu&eacute; llevas s&oacute;lo ropa interior negra? Vas a parecer Morticia Addams.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;No me rayes! Llevo lo que voy a usar y punto.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Mira, si esto est&aacute; hasta roto! &iquest;Y c&oacute;mo ha podido ceder por aqu&iacute;? &iexcl;Vaya porquer&iacute;a de sujetador!
    </p><p class="article-text">
        Un sujetador rasgado. Otra vez, una prenda se convierte en la ola que le trae a la memoria los restos del naufragio con Eneko. Hab&iacute;an bebido unos litros por ah&iacute; y probaron una pas&shy;tilla que alg&uacute;n colega le pas&oacute; a &eacute;l. Acabaron en el ba&ntilde;o de un garito. &Eacute;l estaba desaforado y ella, bastante pasada. Grabaron sus iniciales en la puerta del servicio de chicos. All&iacute;, entre di&shy;bujos de genitales masculinos y pintadas groseras, quedaron sus nombres junto a un coraz&oacute;n, la fecha de aquel d&iacute;a y un <em>&lsquo;forever&rsquo;</em>. Se hicieron un <em>selfie </em>y, luego, lo que pudieron. Todo sali&oacute; bastante rudo. En alg&uacute;n momento, oyeron gente apo&shy;rreando la puerta, pero no hicieron ni caso. Al d&iacute;a siguiente, Soraya ten&iacute;a recuerdos difusos, im&aacute;genes fragmentadas. Una de ellas era el agujero que hab&iacute;a en la puerta. Es un cl&aacute;sico de ese tipo de ba&ntilde;os: un boquete, siempre a la altura de los geni&shy;tales, con la medida justa para el ojo humano. Pero el temor que le asalt&oacute; no era que alguien hubiera estado mirando, sino que alguien les hubiera grabado. Hoy, el ojo humano es la c&aacute;&shy;mara. Lo que se ve no existe hasta que no se tiene una imagen que compartir. Como los mensajes que le colgaba Eneko en el muro del <em>face</em>. Pr&aacute;cticamente, era una exhibici&oacute;n de sus rela&shy;ciones &iacute;ntimas. Cualquier d&iacute;a se pod&iacute;a encontrar un <em>post </em>con una foto dudosa o mensajes tipo &lsquo;eres una golosa y yo tengo el palo de az&uacute;car que m&aacute;s te gusta&rsquo;. Durante mucho tiempo, le pareci&oacute; una declaraci&oacute;n de amor, una manera de proclamar a los cuatro vientos que ellos estaban juntos. En cambio, un d&iacute;a se dio cuenta de que los mensajes eran para los colegas. Era la forma que ten&iacute;an ellos de ponerse galones sexuales. Est&aacute;n siempre hablando de sexo. Y mienten mucho. Se mienten en&shy;tre ellos para ganar jerarqu&iacute;a y mienten a las mujeres para lo mismo. Que si menganita y zutanito ya han hecho tal o cual cosa, que si lo que hacemos es de cr&iacute;os&hellip; Lo que reclaman es, casi siempre, humillante para las chicas. Sacan ideas del por&shy;no y ese es el fundamento de su escala de valores. Incluso, aunque te gustara algo de lo que proponen, acaban arruin&aacute;n&shy;dolo con su relato.
    </p><p class="article-text">
        La madre ha tra&iacute;do bolsas de pl&aacute;stico para llevar al reciclaje todo aquello que Soraya decida desechar. En el m&oacute;vil, ha ter&shy;minado la sesi&oacute;n de las Tea Party y ha saltado una <em>playlist </em>que le pas&oacute; Eneko. Fue el primer obsequio que le hizo. A &eacute;l le gusta mucho la m&uacute;sica y a ella le encanta bailar. Ha llegado a hacer coreograf&iacute;as con sus amigas con algunos de aquellos &lsquo;tema&shy;zos&rsquo;. Ah&iacute;, tiene a Jason Derulo con su <em>&lsquo;Talk Dirty&rsquo;</em>, que siempre las hace saltar como si fueran un equipo de sincronizada. O el <em>&lsquo;Jealous&rsquo; </em>de Nick Jonas. Ahora, piensa que se ten&iacute;a que ha&shy;ber dado cuenta antes; que, en realidad, en ese primer regalo, ya hab&iacute;a pistas suficientes para ver hacia qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n apuntaba Eneko. En la escuela de idiomas, les aconsejaban escuchar m&uacute;sica en ingl&eacute;s, aprenderse las letras, traducirlas, cantarlas&hellip; Soraya tradujo toda la <em>playlist </em>que le hab&iacute;a regala&shy;do Eneko. Y, claro, se hab&iacute;a encontrado cosas como <em>&ldquo;no hablo idiomas, pero tu culo no necesita explicaci&oacute;n&rdquo; </em>o <em>&ldquo;eres dema&shy;siado sexy, hermosa, y todo el mundo te quiere probar&hellip; Y por eso, por eso me pongo celoso&rdquo;</em>. La &uacute;nica canci&oacute;n que no tuvo que traducir era <em>&lsquo;Algunos amigos&rsquo; </em>de Los Planetas. Es la que suena en este momento, con su delicado inicio de <em>&ldquo;S&iacute;, te puedo golpear hasta que te desmayes&hellip;&rdquo;</em>. De repente, Soraya vuelve a recordar a su t&iacute;a-abuela. Bueno, a ella no, porque no la conoci&oacute;. Le viene a la memoria la injusticia infinita. Menos mal que la madre vuelve a interrumpir sus pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        - Me gustar&iacute;a probar el Skype antes de que te vayas. Me ense&ntilde;as un poco c&oacute;mo funciona y as&iacute; le quito el miedo.
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, ama, no te preocupes. Es m&aacute;s f&aacute;cil que hacer croque&shy;tas.
    </p><p class="article-text">
        Soraya se teme que, en cuanto llegue a Florencia, va a te&shy;ner a la madre todo el d&iacute;a colgada de Skype. No es que sea muy agobiante, pero siempre se las arregla para estar presen&shy;te. Y menos mal que ha estado ah&iacute;. Hubo un momento en que Soraya lleg&oacute; a plantearse renunciar a Erasmus. Eso supon&iacute;a separarse de Eneko. De hecho, &eacute;l dijo bien claro que, si se iba, ya no podr&iacute;an seguir juntos. Hizo mucha presi&oacute;n para que de&shy;sistiera. Al principio, dec&iacute;a que ir de Erasmus era una p&eacute;rdida de tiempo, que, al tener que desenvolverte en otro idioma, se aprend&iacute;a menos que en tu propia universidad y cosas as&iacute;. En realidad, a &eacute;l le importan poco los estudios de Soraya. Bellas artes le parece una milonga. &Eacute;l estudia ingenier&iacute;a y todo lo dem&aacute;s le parece inferior. Pero no le va bien. Ha repetido ya un par de cursos. A&uacute;n as&iacute;, da por hecho que estudiar ingenier&iacute;a le reviste de un halo de inteligencia superior. Suele decir que &eacute;l tambi&eacute;n sacar&iacute;a buenas notas a poco que se esforzara. A ella la califica de empollona. Como si fuera la Hermione de Harry Potter o Lisa Simpson. Los &eacute;xitos de las chicas siempre tienen que aparecer como el fruto del trabajo y el sacrificio. Son las empollonas. Ellos, sin embargo, son genios llenos de talento natural. Sin embargo, Soraya no necesita estudiar demasia&shy;do para salir adelante y, adem&aacute;s, se ha divertido mucho en el curso extra que ha hecho de italiano b&aacute;sico. No quiere llegar a Florencia con todo el lastre del idioma. Un m&iacute;nimo facilitar&aacute; las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, Soraya se averg&uuml;enza de haber estado a punto de renunciar a su beca Erasmus por culpa de Eneko. Est&aacute; decep&shy;cionada consigo misma, porque no tom&oacute; la decisi&oacute;n final pen&shy;sando en s&iacute; misma o en sus propios deseos y necesidades. En realidad, si decidi&oacute; que se iba fue por celos. Aunque s&oacute;lo ella lo sabe, esa es la verdad. Se enter&oacute; de que Eneko hab&iacute;a esta&shy;do con sus colegas en un local de esos a los que van &lsquo;yeguas&rsquo;. Llaman as&iacute; a las adolescentes de catorce o quince a&ntilde;os que frecuentan las discotecas para ligar con chicos cuatro o cinco a&ntilde;os mayores que ellas. Buscan sentirse mujeres adultas que atraen a los hombres y ellos, simplemente, se aprovechan. Es habitual que las cuadrillas de t&iacute;os como Eneko dediquen al&shy;gunos d&iacute;as a ese tipo de &lsquo;caza&rsquo;. A Soraya le sent&oacute; fatal. Ese fue el verdadero detonante. Bueno, ese y que Eneko se puso cada vez m&aacute;s pesado. Cuando la presi&oacute;n con la idea de que un a&ntilde;o de Erasmus es un a&ntilde;o perdido no dio resultado, aflor&oacute; la verdadera raz&oacute;n. Es que esos cabrones de italianos son muy pesados con las mujeres. Todo el mundo lo sabe. Y, encima, t&uacute; all&iacute; sola. &iquest;Por qu&eacute; llaman soledad a la libertad de las mujeres? Antes de que te des cuenta, ya est&aacute;s en sus brazos. S&iacute;, al final, es una visi&oacute;n del mundo: todas las mujeres somos &lsquo;yeguas&rsquo; y todos los hombres, vaqueros dispuestos a montarlas. Sin m&aacute;s. Ah&iacute; es donde se rompi&oacute; todo. Eneko se fue haciendo peque&ntilde;o, mientras la atracci&oacute;n por Erasmus crec&iacute;a y crec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La camiseta del <em>&lsquo;Shot me down&rsquo; </em>de David Guetta se va defi&shy;nitivamente a la bolsa de reciclaje. Antes de que su hija cambie de opini&oacute;n, la madre se apresura a quitarlo todo de en medio. Soraya enciende el ordenador. Eneko le ha enlazado un tema en el muro del <em>face</em>. Es el <em>&lsquo;I used to love her&rsquo; </em>de Gun&rsquo;s N Roses. Muy bonita, s&iacute;. Puede traducirla sin consultar el diccionario. <em>&ldquo;La amaba, pero tuve que matarla&rdquo;</em>. Se ve que el m&aacute;ximo ta&shy;lento de Eneko es buscar canciones con letras que expresen lo que &eacute;l siente. Lo raro es que haya tantas canciones que se ajus&shy;ten a sus sensaciones&hellip; O &iquest;ser&aacute;n las propias canciones las que le hacen ser as&iacute;? La t&iacute;a-abuela Soraya vuelve a hablar desde el pasado: <em>&ldquo;yo tambi&eacute;n amaba, pero no mat&eacute;. Me mataron&rdquo;</em>. &iquest;Qu&eacute; clase amor es ese que te convierte en v&iacute;ctima o asesino? No piensa ni darle al me gusta. <em>Arrivederci</em>, Eneko. Cuesta cerrar la maleta. Hay que sacrificar algo m&aacute;s. El vestido negro. Que le den. Ma&ntilde;ana por la tarde sale el avi&oacute;n. Cuando Soraya vuelva, dentro de diez meses, regresar&aacute; otra persona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/arrivederci_132_3502804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2017 11:55:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="282942" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="282942" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Arrivederci]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/acoso-relato-feminismo-voces-para-ver-machismo_132_3518040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c0f3871-f58b-4046-877e-c91384405a9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manifestación &#039;El machismo es violencia&#039;. | JUAN MIGUEL BAQUERO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevo relato de la serie incluida en el libro 'Voces para Ver', con testimonios sobre la violencia machista</p></div><p class="article-text">
        1 de junio de 2010
    </p><p class="article-text">
        Hoy cumplo 22 a&ntilde;azos. Por fin, voy a celebrar algo sin el capullo de Ander. Despu&eacute;s de cinco meses saliendo con &eacute;l, lo &uacute;nico que me ha quedado claro es que no me ten&iacute;a ning&uacute;n cari&ntilde;o y que lo &uacute;nico que quer&iacute;a era follarme. El muy jeta me sacaba todos los kalimotxos y, luego, se gastaba su dinero con los colegas.
    </p><p class="article-text">
        Ya ha vuelto con su ex novia y..., la verdad, mejor para m&iacute;. Eso que me he quitado de encima. Creo que voy a estar mucho tiempo sin pareja. &iexcl;Qu&eacute; descanso!
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        12 de agosto de 2010
    </p><p class="article-text">
        Empiezo a currar en la oficina de una ong. Estoy muy ilusionada. Ahora, por lo menos podr&eacute; tener una vida un poco m&aacute;s &lsquo;normal&rsquo; porque, con lo que sacaba en la pizzer&iacute;a, no me llegaba m&aacute;s que para pagar la habitaci&oacute;n, comer y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora podr&eacute; tener mi casa propia y hasta pensar en irme de vacaciones por ah&iacute;. &iexcl;Bien!
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        8 de marzo de 2011
    </p><p class="article-text">
        Como todos los a&ntilde;os, he quedado con mi ama para ir a la mani. Tambi&eacute;n han venido unas amigas suyas. He coincidido con algunas coleguis del curro. La verdad es que me gusta esta mani, pero se ve poca gente joven. Bueno, yo creo que hay que seguir yendo porque me parece que a&uacute;n faltan muchas cosas que hacer y eso de la igualdad... tengo mis dudas de que sea real.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        22 de agosto de 2011
    </p><p class="article-text">
        He estado en el concierto de Madre nostrum con Mattalen. &iexcl;Qu&eacute; guay! Ha sido brutal todo: el ambiente, el grupo... Le hemos visto a Carlos, pero... buf...
    </p><p class="article-text">
        Aunque se ha puesto un poco pesadito el t&iacute;o, ya le he dicho que yo no quer&iacute;a nada con &eacute;l, que lo que tuvimos lo tuvimos y ya est&aacute;. Prefiero estar sola. Es m&aacute;s, estoy feliz sin relaciones que me aten. Despu&eacute;s del concierto nos hemos ido a tomar algo y Mattalen me ha estado hablando de c&oacute;mo le va la vida con Jon. Lleva ya unos cuantos meses con &eacute;l. Est&aacute; supercontenta. &iexcl;Mira qu&eacute; bien!
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        24 de abril de 2012
    </p><p class="article-text">
        Joseba es un t&iacute;o super majo. No es como los dem&aacute;s. Me gusta mucho estar con &eacute;l. Hablamos mogoll&oacute;n de temas de la ong y de la vida en general. El otro d&iacute;a fuimos juntos a la manifestaci&oacute;n contra el acuerdo de Europa y Turqu&iacute;a y luego nos quedamos hablando de los refugiados y la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n. Me gusta mucho el enfoque que da a las cosas.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        30 de abril de 2012
    </p><p class="article-text">
        Tiene 33 a&ntilde;os, 11 m&aacute;s que yo. Est&aacute; divorciado y tiene una hija. No s&eacute; qu&eacute; le pudo ocurrir con su pareja, pero si &eacute;l no me lo cuenta, yo no pienso preguntarle. Me gusta ser respetuosa. Ayer, me dijo que &eacute;l no quer&iacute;a nada conmigo, que es que le caigo muy bien y tal, que el inter&eacute;s que tiene en m&iacute; es como amiga, que no se acercaba a m&iacute; para echarme un polvo. Es super legal. Cada vez pasamos m&aacute;s tiempo juntos y cada vez me gusta m&aacute;s estar con &eacute;l. Me hace sentirme de puta madre, super segura, super a gusto. Es un crack.
    </p><p class="article-text">
        (....)
    </p><p class="article-text">
        20 de mayo de 2012
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; exactamente c&oacute;mo ha sido, pero Joseba est&aacute; instalado en mi casa. Pr&aacute;cticamente una semana despu&eacute;s de empezar a enrollarnos, empez&oacute; a traer pertenencias a casa. Primero se quedaba a dormir alg&uacute;n d&iacute;a que otro, pero, como &eacute;l viv&iacute;a en Bakio, por no andar todo el d&iacute;a de un lado para otro, pues...se vino a casa. Hoy mismo ha tra&iacute;do dos bolsas m&aacute;s de ropa y cosas.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Estoy enamoradaaaaa! Me encanta que haya venido a casa.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        28 de mayo de 2012
    </p><p class="article-text">
        Me gusta que se sienta bien conmigo. Es tanto el amor que siento por &eacute;l que podr&iacute;a hacer cualquier cosa que me pidiera. Por ejemplo, a Joseba no le gustan las redes sociales. Ya me lo ha dicho varias veces y, el caso es que hasta parece que le molesta que yo me conecte a Facebook, as&iacute; que voy a procurar no conectarme, al menos, cuando &eacute;l est&eacute; en casa.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        1 de junio de 2012
    </p><p class="article-text">
        Estoy muy contenta con Joseba. Creo que nos entendemos. En la cama lo pasamos bien. Le gusta hacer juegos y tener fantas&iacute;as. La mayor&iacute;a me divierten. Me hace mucha gracia ese punto de morbo que tiene. Creo que es el hombre de mi vida. Por cierto, hemos empezado a ahorrar para irnos de vacaciones. Este a&ntilde;o no podr&aacute; ser en agosto porque tengo que currar, pero pensamos largarnos por ah&iacute; en octubre. &iexcl;Qu&eacute; ganas!
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        18 de julio de 2012
    </p><p class="article-text">
        He quedado con Jokin. Me ha invitado porque era su cumplea&ntilde;os. Jo, hac&iacute;a un mont&oacute;n que no lo ve&iacute;a. Lo hemos pasado muy bien. Tambi&eacute;n han aparecido unos cuantos amigos suyos por el &lsquo;Alba&rsquo; y... &iexcl;jo&eacute;!, hac&iacute;a tiempo que no sal&iacute;a y lo hemos pasado de puta madre.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        20 de julio de 2012
    </p><p class="article-text">
        Me parece que voy a tener que dejar de quedar con Jokin, porque ayer Joseba y yo tuvimos una peque&ntilde;a movida. Me levant&eacute; y dijo que ten&iacute;a una deuda y que a ver si lo pod&iacute;a ayudar. Le dije que &lsquo;por supuesto&rsquo; y me pidi&oacute; 500 &euro;. Me cont&oacute; que, cuando le dije que me marchaba con Jokin, se qued&oacute; supertriste. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Me echaba de menos. No dejaba de pensar lo que estar&iacute;amos haciendo... y se larg&oacute; al bingo. Para &eacute;l ha sido una tragedia, porque ha reca&iacute;do en esa maldita adicci&oacute;n. Me he quedado fatal. No sab&iacute;a que fuera tan sensible y que esas cosas le afectaran tanto.
    </p><p class="article-text">
        Le he dado el dinero, porque conf&iacute;o en &eacute;l. Es verdad que con el dinero no s&eacute; qu&eacute; anda. Muchas veces, est&aacute; sin un duro porque no puede sacar dinero de su cuenta, salvo que le acompa&ntilde;e su madre. Imagino que ser&aacute; por esa adicci&oacute;n. Al final, me toca pagar lo que me corresponde y... algo m&aacute;s. De todas formas, estoy segura de que no se volver&aacute; a repetir. Nos lo hemos prometido.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        17 de agosto de 2012
    </p><p class="article-text">
        Cuando he llegado a casa, no estaba. Al principio, no le he dado importancia, pero han pasado un mont&oacute;n de horas y no s&eacute; d&oacute;nde ir a buscarle.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        18 de agosto de 2012
    </p><p class="article-text">
        Me dijo que hab&iacute;a estado por ah&iacute;. &iexcl;Hala, &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;! Al final, no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que decirme que estuvo en el bingo, porque tuvo que volver a pedirme dinero. Me temo que, cada vez que desaparece de casa, va all&iacute;. Esta vez han sido 400 &euro;. No entiendo por qu&eacute; le dejan entrar en las salas de juego porque, si es adicto, lo tendr&iacute;a que tener prohibido, &iquest;no? Vamos, yo siempre he o&iacute;do eso a la pe&ntilde;a. Voy a investigar a ver c&oacute;mo est&aacute; eso.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        28 de agosto de 2012
    </p><p class="article-text">
        No hay nada que hacer: tiene que ir &eacute;l voluntariamente a la polic&iacute;a a autoreconocerse como adicto; entonces es cuando comunicar&iacute;an su nombre a las salas de juego para que no lo dejen entrar. Me temo que va a seguir enganchado. Adem&aacute;s de las rayitas de speed, el juego.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        5 de septiembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Dentro de nada me operan del cuello del &uacute;tero. &iexcl;Qu&eacute; mala pata! Aquel capullo con el que estuve me pas&oacute; esa mierda y ahora.... No s&eacute; c&oacute;mo se lo va a tomar Joseba. Imagino que no le importar&aacute; demasiado porque sabe que fue antes de estar con &eacute;l, pero como a veces se toma estas cosas tan mal... no s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        2 de octubre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Esta semana he estado en casa reponi&eacute;ndome de la operaci&oacute;n de &uacute;tero me hicieron el d&iacute;a 18. Pensaba que Joseba se quedar&iacute;a conmigo cuid&aacute;ndome, pero no ha sido as&iacute;. Me vino a recoger al hospital y yo, nada m&aacute;s llegar a casa, me met&iacute; en la cama porque no pod&iacute;a con mi cuerpo. &Eacute;l se fue a ver la tele. Esa misma noche, vino a la cama y quer&iacute;a follar. Le dije que yo no pod&iacute;a, que me sent&iacute;a fatal. El insisti&oacute;. Dec&iacute;a que hab&iacute;a estado a dos velas mientras yo hab&iacute;a estado ingresada -total, una semana- y que...
    </p><p class="article-text">
        Pues nada, al ver que no pod&iacute;a, se pir&oacute; de casa. Apareci&oacute; tres d&iacute;as m&aacute;s tarde. Justo pas&oacute; por la habitaci&oacute;n para coger algo y, al ver que estaba despierta, me pregunt&oacute; a ver qu&eacute; tal estaba. Daba igual lo que le dijera, porque no escuchaba. Se ve&iacute;a que ten&iacute;a prisa por largarse, as&iacute; que le dije que bien y se pir&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana, cuando me he levantado, &eacute;l estaba en el sof&aacute;, delante de la tele, con el porno puesto. Ten&iacute;a la polla fuera y granate. Los ojos totalmente dilatados. Lo normal. Lo que m&aacute;s me ha jodido es que ha desaparecido el dinero que ten&iacute;amos guardado para ir de vacaciones. Yo quer&iacute;a... necesitaba salir por ah&iacute;. Ten&iacute;a una ilusi&oacute;n tremenda... Hab&iacute;amos pensado ir a Amsterdam... Lo ten&iacute;amos todo pensado... Me he enfadado un mont&oacute;n, le he dicho que era un capullo, que no hab&iacute;a derecho, que ese dinero era tambi&eacute;n m&iacute;o. Me ha respondido que &lsquo;si no hubiera sido una guarra, no habr&iacute;a pasado todo esto&rsquo;. No hac&iacute;a m&aacute;s que repetir que a ver qu&eacute; iba a hacer &eacute;l si estaba solo, si llevaba no s&eacute; cu&aacute;nto tiempo sin poder follar conmigo... &Eacute;l ten&iacute;a que buscarse otras cosas que le distrajeran.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me dice eso, no s&eacute; ni qu&eacute; contestar, porque puede que tenga raz&oacute;n. Me quiere tanto que, si falto por lo que sea, se hunde y tiene que refugiarse en el speed, en el juego... Lo estoy fastidiando sin querer.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        3 de noviembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Joder con Joseba. Cuando he llegado a casa, no hab&iacute;a comprado nada para comer; claro, y tampoco hab&iacute;a hecho nada de comida. Encima estaba en la sala delante de la tele viendo una pel&iacute;cula porno. No entiendo por qu&eacute; tiene esa fijaci&oacute;n con el porno. &iquest;No le sirve estar conmigo?
    </p><p class="article-text">
        Cuando le he preguntado a ver de qu&eacute; va con esas pel&iacute;culas, por llamarlas de alguna manera, me ha dicho que la culpa era m&iacute;a porque no le dejaba tener relaciones por detr&aacute;s y que mientras no le dejara, &eacute;l seguir&iacute;a viendo porno. Joder, es la hostia. Es que no me gusta, no me siento nada c&oacute;moda. No pienso acceder a ese capricho. Ya jugamos a otras cosas y no tengo por qu&eacute; pasar por ah&iacute;... No s&eacute; c&oacute;mo puedo arreglar esto.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        20 de noviembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Hoy hemos salido por ah&iacute; a celebrar que llevamos seis meses &lsquo;casados&rsquo;, viviendo juntos, y hemos vuelto un poco alegres a casa. Joseba me ha vuelto a pedir que grabemos un v&iacute;deo mientras le como la polla. Le gusta mucho, se lo noto perfectamente. En cuanto enciende la c&aacute;mara, se pone super cachondo. &iexcl;Qu&eacute; cabr&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Al principio, me hac&iacute;a m&aacute;s gracia. Ahora, no tanta, pero me gusta complacerle. Adem&aacute;s, al final, siempre hacemos lo que &eacute;l quiere, porque si se me ocurre decirle que no quiero sexo, se enfada y, al final, hace lo que sea para follar conmigo. As&iacute; que, hoy, de nuevo peli porno conmigo de protagonista.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        30 de noviembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        He dejado de quedar con mis amigas, porque a Joseba no le cae bien ninguna. Dice que con &eacute;l ya me tendr&iacute;a que valer, si es que le quiero. En su d&iacute;a, dijo que Karmele era una mala amiga y todo viene porque un d&iacute;a ley&oacute; un whatsapp en el que me dec&iacute;a que Joseba le daba mal rollo. De Mattalen dice que s&oacute;lo quiere quedar conmigo cuando se enfada con su novio. Y as&iacute;, con todas. Todas tienen alguna pega y, por una cosa u otra, ninguna me conviene. La &uacute;ltima vez que qued&eacute; con Anna para tomar algo, cuando volv&iacute; a casa, me encontr&eacute; que &eacute;l no estaba. Una vez m&aacute;s, hab&iacute;a desaparecido. No me qued&oacute; m&aacute;s remedio que ir a sacarle del bingo. Cuando est&aacute;bamos en casa me explic&oacute; que no soportaba quedarse solo y que, si yo me marchaba con mis amigas, a &eacute;l no le quedaba m&aacute;s remedio que buscarse la vida.
    </p><p class="article-text">
        A veces, tengo la sensaci&oacute;n de que me quiere tanto que no puede vivir sin m&iacute;. Yo tambi&eacute;n lo quiero mucho, pero... algo no va bien. Siempre recae en lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        10 de diciembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Joseba est&aacute; todo el d&iacute;a criticando a mis compa&ntilde;eros de trabajo. Dice que ellos son la causa de mi malestar. Cree que todos quieren follar conmigo o que todos se quieren aprovechar de m&iacute;. Yo creo que no es as&iacute; porque la inmensa mayor&iacute;a son supermajos, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que no estoy muy bien. Desde mayo he adelgazado 8 kilos. Creo que alg&uacute;n d&iacute;a de estos voy a ir al m&eacute;dico porque no me encuentro muy bien.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        19 de diciembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mir&aacute;rmelo todo, el m&eacute;dico me ha dado la baja. Al parecer, tengo depresi&oacute;n. No s&eacute; qu&eacute; voy a decirles a mis padres. Est&aacute;n intranquilos y no quiero que se preocupen por m&iacute;. Me preguntan si me va bien con Joseba, pero no quiero que se metan en mi vida. Prefiero que no sepan nada de mi relaci&oacute;n con &eacute;l. Ahora estoy en casa todo el d&iacute;a. Me gustar&iacute;a poder hablar con la pe&ntilde;a a trav&eacute;s de Facebook o de Twitter, al menos mientras Joseba est&aacute; currando, pero en agosto borr&eacute; las aplicaciones del ordenador y del tel&eacute;fono. &Eacute;l me dijo que estaba colgada con las redes sociales, que les dedicaba m&aacute;s tiempo que a &eacute;l y que la gente con la que contactaba era gilipollas, que en Facebook no se dec&iacute;an m&aacute;s que chorradas, que era un cotilleo permanente... Al final, tom&eacute; la decisi&oacute;n de borrarlo todo, pero ahora que estoy aqu&iacute; en casa sola, pues... aunque sea malo, me gustar&iacute;a conectarme un rato.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tengo whatsapp. Este me lo borr&oacute; Joseba del m&oacute;vil. No soportaba que estuviera todo el rato sonando el pitidito del mensaje recibido. Ten&iacute;a raz&oacute;n. Recib&iacute;a muchos mensajes de colegas y la mayor&iacute;a eran chorradas, as&iacute; que... no me import&oacute; que lo borrara. Total, sin ellos estamos m&aacute;s tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        23 de diciembre de 2012
    </p><p class="article-text">
        Mis padres quieren que pase la Navidad con ellos. Creen que me van a cuidar mejor, que me va a venir mejor estar unos d&iacute;as con ellos, etc. No s&eacute; qu&eacute; hacer porque llevo unos d&iacute;as en casa y estoy comprobando que Joseba lleva una vida distinta de la que yo cre&iacute;a que llevaba. Todos los d&iacute;as se pone con el speed, todos los d&iacute;as est&aacute; pegado a su porno &ndash;no le importa que yo est&eacute; en casa-, todos los d&iacute;as apuesta en un bingo on-line...
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto todo el rato por qu&eacute; hace todo eso y resulta que es todo por mi culpa. Cree que me alejo de &eacute;l porque le digo que mis padres me han dicho que pase la Navidad con ellos. Cree que mis padres nos quieren separar y que es mejor que no est&eacute; tanto con ellos, que no les haga tanto caso, que ya soy mayor para tomar mis propias decisiones, que como &eacute;l nadie me va a querer. Yo tambi&eacute;n le quiero mucho. Me ha pedido perd&oacute;n y me ha dicho que va a tratar de no recaer en todas esas cosas.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        10 de enero de 2013
    </p><p class="article-text">
        Ha estado unos d&iacute;as cuid&aacute;ndose, pero enseguida ha vuelto a recaer. Ayer, de nuevo, estuvo en el bingo y, una vez m&aacute;s, le he tenido que dejar dinero para pagar la p&uacute;a que ha dejado. Me he hartado: he ido al bingo y les he montado un pollo de la hostia. No hay derecho. Le prestan dinero para jugar porque saben que luego voy a ir yo a pagar.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        23 de enero de 2013
    </p><p class="article-text">
        Mi ama est&aacute; preocupada porque me ve con mala cara, pero no le quiero preocupar. Me pregunta a ver qu&eacute; me pasa y yo procuro decirle que todo va bien, que estoy muy bien, pero no es as&iacute;. Joseba no hace m&aacute;s que insistir que no lo quiero de verdad porque si le quisiera de verdad no necesitar&iacute;a a nadie m&aacute;s, ni a mis amigas, ni a mis padres, ni a nadie. Esa era la raz&oacute;n por la que &eacute;l ten&iacute;a que recurrir al juego, la droga o el porno. Ayer me lo volvi&oacute; a repetir y me dijo que en cuanto yo dejara todo eso, &eacute;l har&iacute;a lo mismo. Cogi&oacute; la puerta y se march&oacute; de casa enfadado. Yo sal&iacute; tras &eacute;l y en medio de la calle me ech&eacute; al suelo agarr&aacute;ndome a su pierna para que no se marchara. Lo quiero y lo necesito.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        28 de enero de 2013
    </p><p class="article-text">
        He decidido dejar la terapia que empec&eacute; porque para que sirva de algo, tengo que decir la verdad y... no puedo. No le puedo hacer eso a Joseba. Tengo que mentir. Creo que me voy a conformar con el picotazo de valium que me dan en el centro de salud cada vez que tenemos bronca. Despu&eacute;s del picotazo, llega la calma.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        13 de febrero de 2013
    </p><p class="article-text">
        Desde que volv&iacute; a trabajo, Joseba no hace m&aacute;s que insistir en que lo deje, que no vuelva a currar. Dice que con lo que gana en su curro es suficiente y que no hay necesidad de que yo trabaje. He tratado de hacerle entender que no podr&iacute;amos porque &eacute;l tiene que pagar su piso, tiene limitado el gasto y el dinero que tiene lo tiene para pagar sus cosas. Yo por mi parte tengo que seguir pagando el cr&eacute;dito de mi piso y pagar los gastos de la casa. No s&eacute; qu&eacute; idea se hace de las cosas porque &eacute;l, desde que tiene mi tarjeta y las claves, sabe perfectamente los gastos que tengo. El tiene que saber que no puedo dejar el curro.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        3 de marzo de 2013
    </p><p class="article-text">
        Ayer discutimos de nuevo. Yo no puedo m&aacute;s. Me puse como una loca. Pegu&eacute; un golpe en la pared y me romp&iacute; un dedo de la mano. Tuve que ir a urgencias y, por supuesto, fui sola. Hoy me ha llamado mi ama para ver qu&eacute; tal estaba y me ha invitado a comer. Joseba ha dicho que me acompa&ntilde;aba para que les diera la versi&oacute;n oficial de lo ocurrido y de nuestra relaci&oacute;n. Ha ido todo &lsquo;bien&rsquo; hasta que mi aita ha empezado a decir que no entend&iacute;a nada, que a ver qu&eacute; me pasaba porque hab&iacute;a adelgazado, que me ve&iacute;a muy triste... y que todo eso no pod&iacute;a ser solo por el trabajo, que ten&iacute;a que haber algo m&aacute;s. Joseba ha empezado a contestarle y ha ido subiendo el tono de la voz hasta que se ha puesto hecho una fiera. Al final, se ha marchado de casa de mis padres de muy mala manera, con portazo incluido.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos hemos quedado solos, les he contado a mis padres toda la verdad: que me ha dejado sin un duro, que la relaci&oacute;n que ten&iacute;a era la que era... Mi madre ha roto a llorar y ya no ha parado en todo el rato. Y mi padre ten&iacute;a descompuesta la cara, parec&iacute;a de cera. No s&eacute; qu&eacute; consecuencias tendr&aacute; lo que he hecho, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que, desde que se lo he dicho, me he empezado a sentir mucho mejor . Me he despedido de ellos con un fuerte abrazo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy en casa sola.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        6 de marzo de 2013
    </p><p class="article-text">
        Joseba me ha llamado y me ha dicho que no piensa volver a mi casa y que si realmente lo quiero, que ya s&eacute; lo que tengo que hacer. De momento, antes de tomar una decisi&oacute;n sobre esta relaci&oacute;n, me voy con mi familia fuera de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        12 de marzo de 2013
    </p><p class="article-text">
        No hace m&aacute;s que llamarme para decirme todo lo que me quiere, lo arrepentido que est&aacute;, para pedirme que lo perdone porque el verdadero amor lo perdona todo, etc. Si mi ama se entera de que lo voy a ver, me mata, pero creo que necesito verlo para saber qu&eacute; siento por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        2 de abril de 2013
    </p><p class="article-text">
        Todo sigue igual. No ha cambiado nada. El sigue con sus mismas costumbres. Ahora solo est&aacute; en casa cuando le apetece. As&iacute; que cuando tenemos la m&aacute;s m&iacute;nima bronca, se pira. Al curro ha llegado la publicidad de unas jornadas sobre violencia de g&eacute;nero. Creo que me voy a apuntar.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        7 de abril de 2013
    </p><p class="article-text">
        Han sido unas jornadas cortas, pero lo suficientemente intensas como para abrirme los ojos. Nunca pens&eacute; que pudiera llorar tanto. Me he sentido reflejada en muchos de los testimonios que he escuchado. Parece mentira despu&eacute;s de lo &lsquo;feminista&rsquo; que yo pensaba que era, al final, estuviera obsesionada con eso del &lsquo;amor rom&aacute;ntico&rsquo;; amor que me ha convertido en una esclava de la &lsquo;persona amada&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora tengo que pensar qu&eacute; puedo hacer con todo esto que he aprendido. Quiz&aacute;s deber&iacute;a empezar por retomar la amistad con mis amigas.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        28 de abril de 2013
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que, haga lo que haga, &eacute;l va a seguir haciendo lo mismo, as&iacute; que voy a seguir quedando con mis amigas y voy a seguir yendo a comer a casa de mi ama cuando me invite. Por cierto, a veces me da cosa enga&ntilde;arla de esta manera. Ella est&aacute; tranquila porque cree que no estoy con &eacute;l, pero si se entera, le da algo.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        5 de mayo de 2013
    </p><p class="article-text">
        Pobre ama. No hay derecho. Se ha enterado de que Joseba est&aacute; en mi casa. Se ha llevado un disgusto tremendo. Lleva cuatro d&iacute;as sin llamarme y sin cogerme el tel&eacute;fono. Estoy preocupada por el da&ntilde;o que le he hecho.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        6 de mayo de 2013
    </p><p class="article-text">
        Esta tarde, Joseba me ha dicho que ten&iacute;a que elegir entre mis padres o &eacute;l. Seg&uacute;n &eacute;l, deber&iacute;a borrar sus tel&eacute;fonos de mi m&oacute;vil y no volver a verlos. Enseguida le he dado la respuesta: ellos, pero, en cuanto se lo he dicho, he sentido p&aacute;nico por lo que pudiera hacerme y he escapado de casa corriendo.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        15 de mayo de 2013
    </p><p class="article-text">
        Desde que eleg&iacute; a mis padres en lugar de a &eacute;l, le he pedido un mont&oacute;n de veces que se lleve sus cosas de mi casa y que me deje las llaves, pero ha dado largas. Ayer le di un ultim&aacute;tum: esta tarde se lo he dejado todo empaquetado para que lo coja. Si no hubiera venido a por ello, hab&iacute;a pensado llev&aacute;rselo al contenedor de la ropa.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        26 de junio de 2013
    </p><p class="article-text">
        Sigue envi&aacute;ndome mensajes para que nos veamos, para que seamos amigos... pero yo ya no quiero saber nada de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        20 de julio de 2013
    </p><p class="article-text">
        Lo he denunciado por acoso porque m&aacute;s all&aacute; de los mensajitos supuestamente amorosos que me manda, me ha empezado a enviar otros de los que se deduce que est&aacute; controlando mi casa. He sentido miedo y, adem&aacute;s, quiero terminar definitivamente con esta historia.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        12 de agosto de 2013
    </p><p class="article-text">
        La pesadilla contin&uacute;a. Ayer me llam&oacute; ama para decirme que el padre de Joseba apareci&oacute; en el bar donde mi padre va con sus amigos y le empez&oacute; a decir que su hija era una mala persona, que le hab&iacute;a destrozado la vida a su hijo que hab&iacute;a hecho todo por ella y que yo era una puta y una guarra... que ten&iacute;a v&iacute;deos m&iacute;os que lo demostraban. Resultado: a mi padre le ha dado un ataque de ansiedad. Hoy no ha podido ir a trabajar. Est&aacute; hecho polvo. Pobre aita. &iexcl;Vaya cabrones!
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        20 de agosto de 2013
    </p><p class="article-text">
        Parece que la familia de Joseba se ha empe&ntilde;ado en desquiciarle a mi padre. Ayer fueron Joseba y su madre quienes le increparon, me insultaron y amenazaron a mi padre. &iquest;Cu&aacute;ndo va a terminar esta pesadilla? &iquest;Por qu&eacute; se meten con mi padre?
    </p><p class="article-text">
        (.....)
    </p><p class="article-text">
        5 de septiembre de 2013
    </p><p class="article-text">
        La madre de Joseba ha puesto una denuncia contra mi padre por agresi&oacute;n. Estoy segura de que mi padre no la agredi&oacute; ni mucho menos. Me ha explicado que lo &uacute;nico que hizo fue apartarla, porque le ten&iacute;an arrinconado y estaba super agobiado. El caso es que le han pedido una indemnizaci&oacute;n de 4.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        No quiero ni pensar que, despu&eacute;s de que el cabr&oacute;n de Joseba me limpiara los 4.000 &euro; que ten&iacute;a ahorrados, ahora mi padre pudiera tener que pagar otros tantos a esta familia de encubridores del agresor.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        10 de mayo de 2014
    </p><p class="article-text">
        Por fin ha salido la sentencia. No le dan la raz&oacute;n a mi padre, pero tampoco a la familia de Joseba. Parece que, por fin, se ha terminado definitivamente la pesadilla que empez&oacute; hace cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        27 de julio de 2016
    </p><p class="article-text">
        Ahora pienso y me siento as&iacute;: Me arrepiento de haber mentido tanto. A mis amigos, a mis padres, en el curro... durante todos esos meses, ment&iacute; a todo el mundo y a m&iacute; misma. Eso no puede ser as&iacute;. Pero quiz&aacute;s lo m&aacute;s grave es pensar que por el amor hab&iacute;a que hacerlo todo. Me llegu&eacute; a convertir en su esclava. Ahora, s&eacute; que el amor de mi vida soy yo y, luego, ya compartir&eacute; con alguien lo que sea.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto qu&eacute; habr&aacute; sido de aquellos v&iacute;deos que me grababa. No lo quiero ni pensar. Si se los ense&ntilde;&oacute; hasta a su padre... &iquest;qu&eacute; habr&aacute; hecho con ellos? Siento much&iacute;simo el da&ntilde;o que les hice a mis padres. Desde entonces, mi padre se ha quedado tocado. Ha envejecido un mont&oacute;n. Aun me dice &lsquo;Sigo sin entender c&oacute;mo estuviste con alguien as&iacute;&rsquo;. No le puedo contestar nada, porque yo tampoco lo entiendo.
    </p><p class="article-text">
        Antes de esa relaci&oacute;n no me consideraba feminista. Pensaba que, m&aacute;s o menos, las mujeres ya hab&iacute;amos conquistado la igualdad. Por supuesto, ve&iacute;a con buenos ojos el feminismo y apreciaba sus aportaciones hist&oacute;ricas, pero no me defin&iacute;a como tal ni me preocupaba especialmente de estar al d&iacute;a de sus teor&iacute;as y reinvindicaciones. Ahora, sin embargo, me considero feminista. Sin el feminismo, a d&iacute;a de hoy, no estar&iacute;a feliz. Ahora, me he convertido en una persona capaz de detectar a un agresor de mujeres enseguida. Y tambi&eacute;n detecto enseguida las micro-violencias que ejercen los hombres sobre las mujeres, incluso las que ejercen muchas mujeres sobre otras mujeres. Un a sociedad machista es lo que tiene. Produce individuos machistas. Yo, ahora, no dejo que nadie opine en mi nombre, ni que se opine sobre mi imagen ni sobre mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        He vuelto a hacer terapia y, as&iacute;, trato de recuperar lo que yo era antes. Por ejemplo, antes Joseba no quer&iacute;a que me maquillara, ni que llevara el pelo de no s&eacute; qu&eacute; manera... ahora estoy aprendiendo a ser yo misma de nuevo. Estoy volviendo a recuperar la confianza en m&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Mi forma de relacionarme con los chicos ha cambiado. He tenido relaciones, pero ninguna seria ni estable. Desde que termin&eacute; esta relaci&oacute;n, procuro no ir nunca sola hasta casa. Algunas veces me dicen que soy extremista y yo les contesto que extremismo es que nos maten por el hecho de ser mujeres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/acoso-relato-feminismo-voces-para-ver-machismo_132_3518040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2017 18:45:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c0f3871-f58b-4046-877e-c91384405a9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="880277" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c0f3871-f58b-4046-877e-c91384405a9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="880277" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Acoso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c0f3871-f58b-4046-877e-c91384405a9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Acoso,Feminismo,Relato,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/ia_132_3530702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ezin nuen sinetsi niri gertatuko zitzaidanik. Baina, zer nahi du morroi honek? Zer egin behar da orain? Zer egin behar dut? Kaka zaharra! Buruak ez zidan erantzuten eta bihotza lehertzear neukan.</p></div><p class="article-text">
        Afaltzetik jaitsi nintzen apur bat beranduago eta ikusi ahal izan nuen ez zeudela gauero geratzen ginen jesarlekuan; beraz, hondartzako pasealekura joanak zirela imajinatu nuen. Udako gau zoragarria zen, baina iparraldean gertatu ohi den bezala, ezin ginen jertserik gabe irten. Ez da harritzekoa madrildarrak honaino igotzea uda igarotzera.
    </p><p class="article-text">
        Halaxe nindoan ni: fraka luzeak, mahuka luzeko alkandora, nire jertsea eta &ndash;xehetasun garrantzitsua&ndash; aitarekin erosi nituen takoidun zapatak jantzita. Egia esan, harekin erosi ditudan bakarrak dira. Ez galdetu zergatik aukeratu nituen zapata horiek. Ezin hobeto gogoratzen naiz aitarekin La Palmara sartu nintzela,  besaulki tzar horietariko batean jesarri nintzela eta aurrean zapata piloa nuela...
    </p><p class="article-text">
        Geroago, etxera iritsi eta zapata horiek kutxatik atera nituen. &lsquo;Krema&rsquo; koloreko zapatak ziren, nolabaiteko puntua zutenak eta takoi fina. Tira, normalean jantzi ohi nituenez oso bestaldeko zapatak ziren. Astirik izango banu, beharbada psikologoren batekin edo antzeko batekin kontsultatuko nuke, baina ez nau asko kezkatzen zergatik hautatu nituen. Bide batez, zapata horiek beltzez tindatu eta &lsquo;ahalik eta gehien&rsquo; erabili nituen.
    </p><p class="article-text">
        Kontua da gau horretan hondartzako pasealekura nindoala, zapata horiek oinetan jantzita. Nire etxetik pasealekura 200 bat metro izango dira. Aurrean eliza bat dago eta ondoren bi kale zati. Hondartza, jakina, beti egon da leku berean eta gurasoen etxea nik zazpi edo zortzi urte nituela eraiki zuten. Uda horretan 10 urte gehiago nituen, eta, beraz, ingurua guztiz ezaguna zitzaidan.
    </p><p class="article-text">
        Aurreneko kale zatia igaro eta bigarrenera igarotzeko errepidea gurutzatzera nindoala... beldur apur bat sentitu nuen, tarte osoan ez baitzegoen argi bakar bat ere. Albo bakoitzeko txaletak ezin hobeto ezagutzen nituen, baina... ez zen oso kale jendetsua eta iluntasun hori...kontrako eztarritik joan zitzaidan. Hala, pasealekura sartzea erabaki nuen argiztatuago zegoen eta, normalean, jendetsuagoa izan ohi zen hurrengo sarbidetik.
    </p><p class="article-text">
        Ezkerrera egin eta errepide zati txiki horretan gizaki batekin topo egin nuen. Gizonezkoa zen, baina ezer gutxi esan nezakeen urrundu izan balitz. Baina ez zuen halakorik egin. Nirekin zeharkatzean, planak aldatu egin zituen. Bat-batean ohartu nintzen besoa sorbalda gainean jarri zidala. Alkohol kiratsa zerion haren arnasari.
    </p><p class="article-text">
        -Kaixo. Etorri nirekin. Oso ondo pasatuko dugu- esan zidan.
    </p><p class="article-text">
        Askatzeko eskatu nion eta eskua nire sorbaldatik kentzen ahalegindu nintzen, baina gazte indartsua izan arren &ndash;adin horretan halakoxea nintzen&ndash;, nik haren eskua kendu beharrean, nire bi eskuei heldu zien eta berriz ere esan zidan berarekin joateko. Ordurako ez zuen barrerik egiten.
    </p><p class="article-text">
        Haren tonua bestelakoa zen, larriagoa. Ezin nuen sinetsi niri gertatuko zitzaidanik. Baina, zer nahi du morroi honek? Zer egin behar da orain? Zer egin behar dut? Kaka zaharra! Buruak ez zidan erantzuten eta bihotza lehertzear neukan.
    </p><p class="article-text">
        Garrasi egitearekin mehatxatzea baino ez zitzaidan bururatu. Isiltzeko esan zidan eta dandarrez eraman nahi izan ninduen joateko asmoa nuen hondartzeko sarbidera. Ezinezkoa zen eskuak askatzea. Haren indarra nirea baino askoz handiagoa zen. Ezin nuen ezer egin&hellip; Nola jokatu? Oihu egiten hasi nintzen, lotsa eta izua uztartuta.
    </p><p class="article-text">
        -Lagundu! Lagundu!
    </p><p class="article-text">
        Orain badakit hobe dela &ldquo;Sua!&rdquo; oihu egitea. Sua! Aukera gehiago daudelako jendea azken dei horretara bertaratzeko, baina orduan ez nengoen horren jakinaren gainean. Garrasi egitean, morroi horrek eskua askatu eta nire aurpegiaren kontra jaurti zuen. Txiripaz edo dena delakoaz kolpea itzuri nuen. Ez dakit zer jazoko zen eman izan balit!
    </p><p class="article-text">
        Nire eskuetariko bat aske geratu zenez eta garrasi egiteko prest nengoela ikusita, ostiko bat bota zidan; bete-betean jo zuen nire hankan, baina zartako horri eutsi zion. Berriro ere egin nuen oihu. Morroia urruntzen hasi zen honela ziostan bitartean.
    </p><p class="article-text">
        -Ikusiko duzu. Orain lagunekin etorriko naiz eta ikusiko duzu. Urdanga hori! Ikusiko duzu.
    </p><p class="article-text">
        Errepide horren erdian geratu nintzen, 80 metrotan zegoen argi puntu bakarrean, eta nahiko hurbil egon behar zuen lagunekin etorriko zela hitz eman zidan morroiak... Orduan auto bat hurreratu zen. Gelditzea pentsatu nuen eta barrukoei esatea zer gertatu zitzaidan eta ea etxera hurbil nazaketen. Guztiz distantzia barregarria zen autoz egiteko, baina ezin nuen urratsik egin. Beldurrak jota negoen. Autoa ia geldi zegoela, zera pentsatu nuen.
    </p><p class="article-text">
        -Eta orain topatu dudanaren antzeko batzuk badira?
    </p><p class="article-text">
        Albo batera egin, zapatak erantzi eta arineketan hasi nintzen, deabruak etxeraino lagundu nahiko balit bezala. Beti geratu ohi ginen jesarlekuaren ondotik igarotzean, ikusi nuen bertan nire lagunak zeudela, lasai-lasai hizketan eta Mocedadesen kantaren abesten Mari Marren gitarrarekin. Den-dena lasai zegoen, bare. Ni egon nintzenetik hain hurbil zegoen munduaren zatiak ez zekien inola ere zer-nolako izugarrikeria jasan ahal izan nuen eta, ziur asko, zer-nolako izugarrikeria jasango zuen beste neska batek gau horretan edo bestelako gau batean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/ia_132_3530702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Mar 2017 16:39:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="282942" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="282942" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/edfbd965-a935-48c0-a3fc-ef9491891ad8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arca de Matilde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/arca-matilde_132_3544289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d15b9f77-0f2b-483d-8bcc-762bf3ef9ac3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se quedó embarazada de Matildita. Aque­lla circunstancia fue la puerta hacia el infierno. La niña vivía pendiente de los ruidos que se oían por la noche en el dormi­torio de los padres. El violaba a la madre sistemáticamente</p></div><p class="article-text">
        Mis hijos han vaciado toda la casa. En la residencia, s&oacute;lo tendr&eacute; un peque&ntilde;o armario para la ropa y poco m&aacute;s. Me pare&shy;ce l&oacute;gico. Trato de imaginar c&oacute;mo ser&iacute;an las residencias, si los ancianos se instalaran all&iacute; con todas las cosas que han acumu&shy;lado a lo largo de la vida. Har&iacute;an falta edificios mastod&oacute;nticos y parecer&iacute;an un gran museo. Se podr&iacute;a pasar de habitaci&oacute;n en habitaci&oacute;n y ver los recuerdos de uno que fue marino, de otra que fue soprano o de aquella que colg&oacute; los h&aacute;bitos para irse con un portero de f&uacute;tbol. Y todo estar&iacute;a lleno de fotos de personas ausentes. Y de nostalgia. Por eso, me parece bien que no nos dejen llevar nada m&aacute;s que lo m&iacute;nimo. Los afortunados que a&uacute;n podemos recordar bastante tenemos con el peso de la memoria. No hizo falta insistir mucho para convencerme. Y, aunque nadie asocie nada bueno con las residencias de an&shy;cianos, me hace ilusi&oacute;n la novedad. Resulta parad&oacute;jico que un lugar para viejos sea, ya, lo &uacute;nico que me puede ofrecer algo nuevo en la vida. Tengo la sensaci&oacute;n de que es como estrenar un cuaderno. Aunque sea el &uacute;ltimo de mi vida, nada me pue&shy;de privar de esa emoci&oacute;n que produce una p&aacute;gina en blanco, limpia y sin tachones. Otra oportunidad para escribir algo sin borrones de tinta, sin manchas de la vida. Y, para eso, lo mejor es llevar a cuestas lo menos posible. Antes de que me arre&shy;pintiera de la decisi&oacute;n, mis hijos ya hab&iacute;an empezado a des&shy;plumar la casa. Primero, los objetos que pod&iacute;an tener alg&uacute;n valor. Me ha dado pena decir adi&oacute;s a la esclava que me regal&oacute; su padre y al reloj de oro que me compr&eacute; con mi primera paga de maestra. Y tambi&eacute;n a la l&aacute;mpara modernista que traje de Par&iacute;s, no por la l&aacute;mpara en s&iacute;, que al final, de tanto verla, re&shy;sultaba empalagosa, sino porque la hab&iacute;a adquirido en lo que fue mi primer viaje &ndash;y, pr&aacute;cticamente, &uacute;nico, si no contamos Portugal- al extranjero. Todo lo dem&aacute;s no me ha importado lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Los &aacute;lbumes de fotograf&iacute;as, las vajillas y cu&shy;berter&iacute;as, alg&uacute;n que otro mueble&hellip; Estoy segura de que, muy pronto, se convertir&aacute;n en un estorbo en los hogares de mis hijos. Para ellos no valdr&aacute;n lo que vale el espacio que ocupan. Pero, al vaciarla, han obtenido lo que m&aacute;s quer&iacute;an: la casa. No para vivir. Simplemente, podr&aacute;n venderla o alquilarla. Y eso no estorba nunca. Han estado viniendo los &uacute;ltimos tres fines de semana para limpiarlo todo. Ni me acuerdo de cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que me visitaron tan a menudo. Ahora, el espacio suena a hueco. Pero, al final, s&iacute; me he quedado con algo ines&shy;perado. En uno de esos d&iacute;as de desmantelamiento fren&eacute;tico, el nieto m&aacute;s peque&ntilde;o, un torbellino de seis a&ntilde;os que me agota s&oacute;lo con mirarlo, se qued&oacute; concentrado de forma ins&oacute;lita. Me acerqu&eacute; por detr&aacute;s sin hacer ruido y vi c&oacute;mo sus deditos iban se&ntilde;alando las im&aacute;genes en una especie de libro rudimentario. Al verlo, el coraz&oacute;n me dio un vuelco. Eran unas cuantas p&aacute;&shy;ginas cosidas con algo m&aacute;s parecido a la cuerda que al hilo. La portada era el dibujo de un barco lleno de animales y el t&iacute;tulo, &lsquo;El arca de Matilde&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como si hubieran apretado un bot&oacute;n, dej&eacute; de ser una oc&shy;togenaria para volver a los 20 a&ntilde;os, cuando mi primer desti&shy;no de maestra me llev&oacute; a un colegio religioso de ni&ntilde;as en un pueblecito de interior. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os y de las mi&shy;les de criaturas que han pasado por mi aula, Matilde, aquella alumna de ocho a&ntilde;os, de mirada limpia, tambi&eacute;n como una p&aacute;gina en blanco, y de esp&iacute;ritu rebelde se hizo presente como si estuviera ah&iacute; mismo, en su pupitre de madera de la tercera fila. Arrebat&eacute; aquel manojo de hojas a mi nieto. Se lo quit&eacute; de la misma manera que hace casi 60 a&ntilde;os se lo quit&eacute; a su due&ntilde;a por estar m&aacute;s concentrada en su cuaderno casero que en la lecci&oacute;n. Mi nieto no nos ahorr&oacute; el consabido berrinche infan&shy;til, tan diferente de la actitud de su autora, que lo entreg&oacute; con humildad, casi como si deseara hacerlo. Lo guard&eacute; en un caj&oacute;n de mi mesa y prosegu&iacute; con la historia de los reyes Cat&oacute;licos. Mi intenci&oacute;n era devolv&eacute;rselo a la ni&ntilde;a al final de la clase, pero se me olvid&oacute; por completo. Y segu&iacute; sin recordarlo los dos d&iacute;as sucesivos. Ella tampoco me lo reclam&oacute;. Al tercer d&iacute;a, Matilde no vino al colegio. De hecho, ya nunca regres&oacute;. Fue entonces cuando ca&iacute; en la cuenta de que no le hab&iacute;a devuelto el cuader&shy;no. Lo rescat&eacute; del caj&oacute;n y pas&eacute; varios d&iacute;as tratando de desen&shy;tra&ntilde;ar la extra&ntilde;eza que me produc&iacute;a. No s&eacute; por qu&eacute;, el cua&shy;dernillo ha sobrevivido a las mudanzas, crianzas y limpiezas generales de casi seis d&eacute;cadas. Y aqu&iacute; sigue, en mis manos otra vez. El dibujo del barco de la portada tiene influencias claras de las im&aacute;genes b&iacute;blicas del arca de No&eacute;. Un casco hecho de toscos tablones con una especie de casa encima, tambi&eacute;n de madera, sobre un mar sombr&iacute;o. De hecho, m&aacute;s que el tempo&shy;ral o el oleaje del agua es la oscuridad del agua y del cielo lo que mejor representa la amenaza del diluvio. En el dibujo de la tapa, no hay ni rastro de los animales. El t&iacute;tulo est&aacute; escrito con una caligraf&iacute;a de esas que s&oacute;lo saben ense&ntilde;ar las monjas y que dejan una marca indeleble en cada letra de tu vida. Son letras bordadas. Muy dif&iacute;ciles de deshacer. La portada es, en realidad, el retrato de toda una &eacute;poca. Un tiempo l&oacute;brego y triste, donde incluso el sufrimiento era amordazado. Pero lo m&aacute;s inquietante es el interior, donde ya nada tiene que ver con el arca, sino con los animales. Es un cat&aacute;logo de fieras que pueden suponer un peligro si te las cruzas en el camino. Asimismo, incluye una serie de r&uacute;sticas recomendaciones de c&oacute;mo defenderse de ellas. All&iacute;, est&aacute; el oso, al que no hay que mirar de frente y del que hay que alejarse lentamente cami&shy;nando en diagonal. Si te ataca, lo mejor es rendirse y adop&shy;tar una posici&oacute;n defensiva. Se descarta la posibilidad de huir, pues, entonces, provocar&iacute;as la persecuci&oacute;n del oso. Tambi&eacute;n aparece el jabal&iacute;, ante el que hay que quedarse inm&oacute;vil y con&shy;cederle espacio. Y el lobo, al que no hay que gritar ni pegar y del que s&oacute;lo te puedes defender protegiendo tus zonas m&aacute;s vulnerables en caso de ataque. El inventario de dibujos sigue con las serpientes, las abejas y hasta los cocodrilos, de los que hay que huir en zigzag y a los que hay que evitar a toda costa en el agua, pues podr&iacute;an partirte por la mitad. Tanto los dibu&shy;jos como los textos son muy elementales, pero no dejan de te&shy;ner una expresividad que parece querer avisar de algo terrible. Luego, hay unas cuantas p&aacute;ginas vac&iacute;as. Se ve que Matildita, as&iacute; la llamaban para diferenciarla de su madre, ten&iacute;a pensado ir aumentando su colecci&oacute;n de animales peligrosos. Pero, al final del todo, hay un par de hojas con los trazos de un ser imaginario, mitad hombre mitad ogro. Llama la atenci&oacute;n la desproporci&oacute;n de sus manos y, en lugar de estar representado en el medio natural como todos los dem&aacute;s, aparece dentro de una casa. El &uacute;nico texto que lo acompa&ntilde;a son las palabras &lsquo;ir lejos&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enseguida, todo el pueblo supo que, una noche, la madre de Matilde y la ni&ntilde;a hab&iacute;an cogido un tren de madrugada y hab&iacute;an huido precipitadamente del pueblo. A nadie le extra&shy;&ntilde;&oacute;. Seg&uacute;n supe despu&eacute;s, hac&iacute;a mucho tiempo que se conoc&iacute;a la brutalidad del padre. De hecho, todo el mundo hab&iacute;a acon&shy;sejado a Matilde, la madre, que no se casara con &eacute;l, pero, una vez que lo hizo, ya nadie se preocup&oacute; de lo que ocurr&iacute;a dentro de aquel mal llamado hogar. En aquella &eacute;poca, las mujeres hablaban de los maridos como de los melones: me ha salido bueno o me ha salido malo. Pero, fuese como fuese, el mel&oacute;n era tuyo hasta el final. Yo charl&eacute; algunas veces con la madre. Ella y Matildita siempre iban juntas y, cuando me las cruzaba, nos par&aacute;bamos un ratito. Principalmente, habl&aacute;bamos de la ni&ntilde;a. Le sol&iacute;a decir que no se esforzaba y que no aprovechaba las capacidades que ten&iacute;a, pero ella sonre&iacute;a como si no estu&shy;viera en disposici&oacute;n de hacer ning&uacute;n reproche o exigencia a su hija. Me parec&iacute;a una mujer muy dulce y delicada, aunque entristecida. Me recordaba un poco a Ingrid Bergman, tanto por el parecido f&iacute;sico con la actriz como por lo que me evocaba de la pel&iacute;cula Stromboli. Una mujer delicada y so&ntilde;adora en un mundo hostil y tosco. Cuando iba a la biblioteca, siempre me encontraba su firma en las fichas de pr&eacute;stamo de todas las novelas rom&aacute;nticas. Una vez, incluso estuve en su casa. Du&shy;rante el recreo, Matildita se hab&iacute;a ca&iacute;do de una fuente y se hizo una herida en el codo. Hubo que llevarla al practicante para curarla y, al final de las clases, la acompa&ntilde;&eacute; a casa. La madre me lo agradeci&oacute; mucho. Estuvimos en la cocina. El mantel de hule de la mesa estaba m&aacute;s desgastado en las partes donde se apoyan los brazos al comer. El trozo m&aacute;s ajado era el del que ocupaba el padre en la mesa. A &eacute;l, s&oacute;lo lo vi una vez y nunca intercambiamos ni una palabra. Se dedicaba a trabajar con el ganado y estaba siempre por los montes o en las cuadras. Era un hombre atractivo, a pesar de su rudeza y de ser bastante m&aacute;s mayor que la madre de Matildita. Puso una denuncia a su mujer por abandono del hogar. Los rumores ya se hab&iacute;an apaciguado, cuando se celebr&oacute; el juicio. En el pueblo, no hab&iacute;a juzgado, pero un vecino que trabajaba de ujier en la capi&shy;tal se encarg&oacute; de pregonar todos los detalles de la vista por los mentideros locales. Matildita no tuvo que declarar. Estuvo all&iacute;, sentada en un banco largo de madera a la puerta de la sala, esperando por si hubiera sido necesario su testimonio. Pero no hizo falta. El juez tuvo suficiente con el relato de la madre. Ya en el noviazgo hubo muchas veces que volv&iacute;a a casa con la cara marcada. Empujada por los consejos que le daban familiares y amigos para que no se casara, lleg&oacute; a tomar la de&shy;cisi&oacute;n de abandonarlo. El d&iacute;a que se lo comunic&oacute;, engatusada de alguna manera o quiz&aacute; a modo de despedida, se acost&oacute; por primera vez con &eacute;l. Se qued&oacute; embarazada de Matildita. Aque&shy;lla circunstancia fue la puerta hacia el infierno. La ni&ntilde;a viv&iacute;a pendiente de los ruidos que se o&iacute;an por la noche en el dormi&shy;torio de los padres. El violaba a la madre sistem&aacute;ticamente, que sufri&oacute; varios abortos por las palizas, tambi&eacute;n sistem&aacute;ti&shy;cas. Cuando no pod&iacute;a m&aacute;s, Matildita, descalza por el pasillo, gritaba y amenazaba a su padre con salir a la calle y cont&aacute;rselo a los vecinos. Entonces, ella tambi&eacute;n recib&iacute;a su merecido. La sentencia del juez ante todos estos delitos continuados fue la separaci&oacute;n de cuerpos, es decir, cada uno por su lado. Tal vez, lo m&aacute;ximo a lo que se pod&iacute;a aspirar.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a saber c&oacute;mo habr&aacute; rellenado Matildita las p&aacute;&shy;ginas que quedan por dibujar en su cuaderno. Me lo llevo a la residencia. Ojala pudiera devolv&eacute;rselo. En el pueblo, unos dec&iacute;an que se hab&iacute;an ido a vivir a una ciudad del sur y otros llegaron a afirmar que hab&iacute;an cruzado el charco. Aun as&iacute;, mu&shy;chas veces, he mirado a mujeres de su edad y de sus rasgos por si pudiera reconocerla, ahora, de mayor. &iquest;Habr&aacute;n sido sus cielos azules de nubes blancas? Dicen que las hijas de maltra&shy;tadores suelen acabar con otro igual. Pero ella creci&oacute; apren&shy;diendo a huir de todas las fieras, incluso de las m&aacute;s horren&shy;das. No puedo imaginar que conviva con ellas. &iquest;Y la madre? Por muy duro que le resultara salir adelante, m&aacute;s grande ser&iacute;a su sensaci&oacute;n de liberaci&oacute;n. Una mujer sola con una hija pe&shy;que&ntilde;a era un caramelo para esos depredadores dispuestos a aprovecharse de las situaciones de debilidad. Es como si todo hubiera estado predispuesto para exigir a aquellas mujeres un esfuerzo sobrehumano s&oacute;lo en la b&uacute;squeda de su superviven&shy;cia. He pensado que, con los medios de ahora, podr&iacute;a intentar localizar a aquella ni&ntilde;a que, hoy, ya estar&aacute; jubilada. Al fin y al cabo, pienso que, cuando le quit&eacute; el cuaderno, me lo entreg&oacute; como si tratara de decirme algo. O hacerme alguna pregunta como &iquest;es normal esto que nos pasa a mi madre y a m&iacute;? &iquest;Es as&iacute; la vida de las mujeres? No s&eacute; qu&eacute; hubiera hecho de haber cap&shy;tado antes el mensaje. Aunque me sienta mezquina, me alegro de no haber conocido la realidad hasta despu&eacute;s de que madre e hija desaparecieran del pueblo. Me temo que, como todos los dem&aacute;s, lo &uacute;nico que habr&iacute;a hecho es indignarme en secreto y comentarlo s&oacute;lo con los afines. Pero, entonces, habr&iacute;a sido mucho m&aacute;s dif&iacute;cil soportar el peso de sus miradas. Ahora, po&shy;dr&iacute;a hablar con ella de otra manera. No para justificarme, sino por el puro deseo de poder hacer llegar algo de consuelo a la ni&ntilde;a que fue. Tampoco me gustar&iacute;a aparecer y rescatar de su memoria lo que, seguramente, quiere olvidar. S&oacute;lo con ver sus ojos sabr&iacute;a si ha descubierto que la vida de las mujeres no es as&iacute;. Creo que, cuando ella me entreg&oacute; el cuaderno, ya se estaba librando de las fieras. Tal vez, aquellas hojas en blanco que dej&oacute; sin dibujar sean, ahora, las que yo tengo que rellenar. S&iacute;, creo que completar&eacute; el arca de Matilde. En la residencia reco&shy;pilar&eacute; material. All&iacute; hay muchas mujeres y, en alg&uacute;n momento de su vida, cualquier mujer se ha encontrado con una fiera en el camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/arca-matilde_132_3544289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2017 17:26:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d15b9f77-0f2b-483d-8bcc-762bf3ef9ac3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82275" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d15b9f77-0f2b-483d-8bcc-762bf3ef9ac3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82275" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El arca de Matilde]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d15b9f77-0f2b-483d-8bcc-762bf3ef9ac3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquellos besos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/besos-voces-para-ver-violencia-machista-diputacion-de-bizkaia-relatos_132_3557521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45d1dec3-baea-48dc-98d5-a6f2070dfe17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquellos besos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día de esos, me quedé anestesiada viendo la tele tras mi dosis de vodka. De repente, me desperté al notar unas violentas sacudidas en mi cuerpo. Mi padre estaba encima de mí como un animal. Me estaba violando.</p></div><p class="article-text">
        Nunca pens&eacute; denunciarle, pero ni ahora ni nunca perdonar&eacute; lo que me hizo.
    </p><p class="article-text">
        Yo era la mayor de tres hermanos. La que me segu&iacute;a era otra chica y el peque&ntilde;o era un chico. Viv&iacute;amos en una casa de las Siete Calles de Bilbao. Era una casa muy grande, de esas que ten&iacute;an habitaciones ciegas. Entonces, era normal este tipo de habit&aacute;culos que se extend&iacute;an a lo largo de profundos pasillos. Aquella casa ol&iacute;a a una mezcla entre alcanfor y humedad, salvo en la cocina, donde la chapa, la cocina econ&oacute;mica de carb&oacute;n y lo que se cocinara sobre ella marcaba el olor de la estancia.
    </p><p class="article-text">
        Tengo buenos recuerdos de cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os. Los ba&ntilde;os del s&aacute;bado por la noche en aquella ba&ntilde;era que mis padres pusieron cuando la familia empez&oacute; a aumentar. Recuerdo cuando mi madre nos secaba la piel. Sent&iacute;a un placer especial cuando me secaba los pies y me pon&iacute;a los calcetines limpios. Luego el pijama y la bata, una tortilla francesa y a la cama. Eso y cuando &iacute;bamos al parque de los patos. Creo que eran los mejores momentos que recuerdo de mi tierna infancia. En el parque, los domingos alquilaban unos triciclos y mi hermana Begotxu y yo nos invent&aacute;bamos aventuras de viajes por los caminillos del parque como si fu&eacute;ramos unas explotadoras &lsquo;motorizadas&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, toda aquella felicidad se termin&oacute; cuando cumpl&iacute; 10 a&ntilde;os. Aquella tarde, mis primos vinieron a casa para celebrar el cumplea&ntilde;os. Todo era estupendo. Mi cumplea&ntilde;os era mi d&iacute;a. Era feliz. Despu&eacute;s de soplar las velas, mi padre me dijo que ten&iacute;a un regalo para m&iacute; y me indic&oacute; que le siguiera hasta su habitaci&oacute;n. Sac&oacute; un estuche de uno de los cajones del armario y me entreg&oacute; un bol&iacute;grafo Inoxcrom plateado y granate. Le mir&eacute; y cuando le fui a dar dos besos, &eacute;l me abraz&oacute;. No me soltaba. Me tuvo un rato pegada a &eacute;l. Hab&iacute;a algo extra&ntilde;o. Recuerdo que met&iacute;a ruido al respirar. Me sent&iacute;a inc&oacute;moda, pero no sab&iacute;a qu&eacute; era. Le ped&iacute; que volvi&eacute;ramos a la sala a comer la tarta que nos quedar&iacute;amos sin nada.
    </p><p class="article-text">
        Aquel abrazo fue el primero de muchos que vinieron despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por las tardes, cuando llegaba a casa &iacute;bamos todos a darle un beso de bienvenida, pero a partir de aquel cumplea&ntilde;os se me empezaron a quitar las ganas de ir a recibirle porque, si no estaban mis hermanos, no me besaba igual. Me met&iacute;a la lengua en la boca. Yo me marchaba corriendo y me secaba la boca con la manga cuando no iba al ba&ntilde;o a escupir. &iquest;Por qu&eacute; hac&iacute;a eso?
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a que fuimos de excursi&oacute;n con la t&iacute;a Elena y el t&iacute;o Juanjo a Urkiola. Era un d&iacute;a precioso de primavera. Nos vinieron a recoger en su coche y nos montamos todos. Mi padre me coloc&oacute; sobre sus rodillas y pr&aacute;cticamente desde que sub&iacute;amos las curvas de Bego&ntilde;a, comenz&oacute; a agarrarme peg&aacute;ndome a &eacute;l, moviendo la mano como si fuera una simple caricia, pero ambos sab&iacute;amos que no era as&iacute;, que hab&iacute;a algo que nada ten&iacute;a que ver con la inocencia. Eran unas caricias extra&ntilde;as y feas.
    </p><p class="article-text">
        No me gustaban.
    </p><p class="article-text">
        Cuando salimos del coche, empec&eacute; a correr y s&oacute;lo volv&iacute; a reunirme con ellos para comer. Mis padres estaban enfadados porque me hab&iacute;an estado buscando.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Te parece bien darnos estos disgustos? Tus t&iacute;os no volver&aacute;n a traernos nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mis hermanos estaban casi a punto de llorar y yo me sent&iacute; fatal. Hab&iacute;a fastidiado la excursi&oacute;n a todo el mundo, pero... yo quer&iacute;a marcharme de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; exactamente qu&eacute; a&ntilde;os tendr&iacute;a cuando me pidi&oacute; que le metiera la mano por la bragueta. Para aquella &eacute;poca ya se intu&iacute;a que ser&iacute;a el desastre de la familia: suspender&iacute;a en clase, me pelear&iacute;a con mis amigas, les contestar&iacute;a de mala manera a mi madre, a las profesoras. A todo el mundo, salvo a mi padre.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l le ten&iacute;a terror.
    </p><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os, ser&iacute;a incapaz de levantarle la voz porque intu&iacute;a que, si me enfrentaba a &eacute;l, las cosas pod&iacute;an ir peor. S&eacute; que aquel d&iacute;a, en uno de mis enfados, hab&iacute;a estrellado un plato en el suelo. Mi madre se puso a gritar. Yo chill&eacute; m&aacute;s alto y, entonces, ella pidi&oacute; a mi padre que pusiera orden. Me llam&oacute; y me dijo que fuera a su habitaci&oacute;n. Me sent&oacute; cerca de &eacute;l y me dijo que no le gustaba nada el car&aacute;cter que se me estaba poniendo, que ten&iacute;a que ser m&aacute;s d&oacute;cil, que ten&iacute;a que querer m&aacute;s a mam&aacute;, a mis hermanos, a la abuela y, sobre todo, a &eacute;l, que me quer&iacute;a tanto.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os del instituto, me especialic&eacute; en beber el mismo grado y al mismo ritmo que pod&iacute;an beber los chicos m&aacute;s adelantados en la materia. Borracha era la mejor manera de soportar el infierno que viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de San Juan del curso segundo de BUP, hab&iacute;amos bebido un mont&oacute;n con motivo de las fogatas. Est&aacute;bamos en el Parque de Etxebarria. Me qued&eacute; sentada en la hierba mirando la fogata y, sin darme cuenta, me deb&iacute;an estar cayendo unos tremendos lagrimones porque Asun, mi mejor amiga, se sent&oacute; a mi lado y me pregunt&oacute; qu&eacute; me pasaba. Le dije que nada, pero... no le sirvi&oacute;. Supongo que ya no pod&iacute;a m&aacute;s porque... le cont&eacute; que en mi casa no me sent&iacute;a bien por culpa de mi padre.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, no entendi&oacute; lo que yo pretend&iacute;a decir y pens&oacute; que era una excusa, que hab&iacute;a algo m&aacute;s que la normal tensi&oacute;n con mi progenitor. Aunque insisti&oacute;, no me sent&iacute; capaz de contarle nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me mor&iacute;a de verg&uuml;enza y de asco solo de pensar lo que viv&iacute;a entre las cuatro paredes de mi casa. Recuerdo que, unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, me pregunt&oacute; por qu&eacute; no hac&iacute;amos planes para irnos a Irlanda a estudiar ingl&eacute;s. Hubiera estado bien haberme largado en ese momento con ella, pero en casa me obligaron terminar hasta COU.
    </p><p class="article-text">
        Ya no hablaba a mi padre. Ni siquiera le miraba, pero era incapaz de enfrentarme a &eacute;l. &Uacute;nicamente cuando est&aacute;bamos solos le ped&iacute;a que me dejara en paz, pero era absolutamente in&uacute;til, porque no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de terminar con aquello. Esta incapacidad termin&oacute; cuando un d&iacute;a, en la cocina mi hermana, fue a calentar la leche y vi que mi padre le cog&iacute;a la mano. Quiz&aacute;s fuera un gesto normal, pero de repente pens&eacute; que le podr&iacute;a hacer una barbaridad como las que yo sufr&iacute;a desde hac&iacute;a tanto tiempo. Entonces, grit&eacute; con todas mis fuerzas &lsquo;&iexcl;D&eacute;jala en paz, hijo de puta!&rsquo;. Todos se quedaron con la boca abierta, salvo mi madre que se acerc&oacute; y me cruz&oacute; la cara. Despu&eacute;s de aquel d&iacute;a, en el siguiente &lsquo;momento de intimidad&rsquo;, le dije que a m&iacute; me pod&iacute;a hacer lo que quisiera, porque ya estaba podrida y sucia, pero que como supiera que le tocara un pelo a Begotxu, le matar&iacute;a. Y creo que me habr&iacute;a atrevido a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Mi paso por el instituto habr&aacute; quedado para el recuerdo de los profesores y el anecdotario de la instituci&oacute;n. Creo que pocas alumnas se hayan enfrentado tanto a los profesores, pocas hayan llegado tantas veces borrachas a clase y a pocas les habr&aacute; costado tanto terminar el BUP. Nunca hice COU. Ya no me daba el cuerpo. As&iacute; pues, en cuanto termin&eacute; el curso, me compr&eacute; un billete de autob&uacute;s para Irlanda. Fui sola y con poqu&iacute;simo dinero, pero llevaba el contacto de un colega del insti que se hab&iacute;a ido el a&ntilde;o anterior y que me acoger&iacute;a en su casa hasta que encontrara curro.
    </p><p class="article-text">
        Encontr&eacute; trabajo en un pub del que me terminaron echando, porque me beb&iacute;a m&aacute;s de la parte correspondiente a mi sueldo. Estuve cuatro a&ntilde;os un tanto... perdida. Ser&iacute;a incapaz de mencionar todo lo que hice porque fue un ir y venir agotador: cambios de casa, cambios de pareja, continuos cambios de porquer&iacute;as de trabajo de los que me sol&iacute;an echar r&aacute;pidamente... y, sobre todo, cambios de humor. Tan pronto me sent&iacute;a euf&oacute;rica, como ca&iacute;a en una depresi&oacute;n que me duraba semanas.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; embarazada, sin un duro y, despu&eacute;s de todo ese tiempo fuera, sin nadie cercano a quien recurrir. Me cost&oacute; much&iacute;simo llamar a la puerta de la casa de mis padres, pero no me quedaba m&aacute;s remedio. Recuerdo la cara de sorpresa de mi madre y, sobre todo, la transformaci&oacute;n inmediata en una cara de horror. Nadie sab&iacute;a que esperaba un hijo y nadie me esperaba ver con ese mal aspecto . Cuando lleg&oacute; mi padre a casa y me vio, puso la misma cara de sorpresa que el resto y se fue para su habitaci&oacute;n sin decir una palabra. A la ma&ntilde;ana siguiente, al despertarme, le o&iacute; a mi madre explicar a mi padre en qu&eacute; situaci&oacute;n hab&iacute;a vuelto. Mi madre no sab&iacute;a qu&eacute; decisi&oacute;n tomar, pero entonces, mi padre tom&oacute; la palabra y dijo:
    </p><p class="article-text">
        - Esta es su casa. Se quedar&aacute; aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue. Me qued&eacute; en casa de mis padres llevando exactamente la misma vida que hab&iacute;a llevado en Irlanda. No, no me siento responsable de que mi hijo recibiera alcohol ya en mi vientre y a trav&eacute;s de mi leche. No me siento responsable porque no era capaz ni de respirar sin un trago de alcohol. De hecho, por no sentirme responsable, no me sent&iacute; responsable ni de la criatura. Si no pod&iacute;a con mi ser, &iquest;c&oacute;mo iba a poder cuidar de una cosa tan peque&ntilde;a y delicada? Creo que, desde el principio, pens&eacute; que Begotxu acabar&iacute;a haci&eacute;ndose cargo de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Ella ya hab&iacute;a salido de casa y viv&iacute;a felizmente con una pareja estupenda.
    </p><p class="article-text">
        Incluso antes del parto, el destino me escupi&oacute; de nuevo a las manos del verdugo. Ya no era igual que antes, pero sent&iacute;a que el cazador me acechaba. Sus ojos no me perd&iacute;an de vista.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os que pas&eacute; viviendo en el extranjero y apartada de sus garras, si no me hab&iacute;an ayudado a mejorar nada de mi vida &ndash;quiz&aacute;s, m&aacute;s bien, lo contrario-, al menos s&iacute; me sirvieron para fortalecerme ante &eacute;l. Nada volver&iacute;a ser igual. Eso al menos era lo que pensaba yo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no contaba con mi mayor debilidad: para entonces ten&iacute;a una absoluta dependencia del alcohol. En una ocasi&oacute;n, tuvo que venir el cerrajero a abrir la puerta, porque dej&eacute; las llaves puestas en la puerta cerrada y, cuando mi padre trat&oacute; de entrar, fue imposible, como me fue imposible o&iacute;r los timbrazos y golpes en la puerta que dio. Yo estaba absolutamente fuera de este mundo, tirada en el suelo cerca del ba&ntilde;o, con un v&oacute;mito al lado, los pantalones desabrochados y empapada con mi propio or&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a de esos, me qued&eacute; anestesiada viendo la tele tras mi dosis de vodka. De repente, me despert&eacute; al notar unas violentas sacudidas en mi cuerpo. Mi padre estaba encima de m&iacute; como un animal. Me estaba violando. Y lo peor es que yo no ten&iacute;a fuerzas para romperle la cabeza, que era lo que hubiera querido hacer. Ni para eso, ni para nada.
    </p><p class="article-text">
        Mi hermana, muchas veces, dice que el padre era un t&iacute;o majo, que, en el fondo, no era mala persona, que quiz&aacute;s le toc&oacute; vivir en una familia equivocada, que quiz&aacute;s &eacute;l ten&iacute;a otras expectativas de su vida... No s&eacute;. Ella sabe que me viol&oacute;. De hecho, poco despu&eacute;s de saberlo, se atrevi&oacute; a pregunt&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        - Pero, &iquest;c&oacute;mo has podido hacer esto con tu hija?
    </p><p class="article-text">
        Pero lo mejor fue la respuesta que recibi&oacute; Begotxu.
    </p><p class="article-text">
        - Si no hago esto con mi hija, &iquest;a qui&eacute;n se lo voy a hacer?
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Begotxu le sigue queriendo, le sigue &lsquo;entendiendo&rsquo;, le sigue considerando su padre.
    </p><p class="article-text">
        Me ingresaron en diversos centros de desintoxicaci&oacute;n, pero de todos sal&iacute; con pocos o ning&uacute;n avance. Desde hace dos meses, estoy viviendo en un piso de la Diputaci&oacute;n para &lsquo;inadaptadas&rsquo; como yo.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, hace unos d&iacute;as me qued&eacute; dormida con un cigarro encendido. No lo s&eacute;. No recuerdo nada. Supongo que beber&iacute;a y... Pero no lo recuerdo. Ahora, estoy en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        No me puedo mover. Tengo el cuerpo totalmente quemado.
    </p><p class="article-text">
        Apenas tengo minutos como estos de consciencia porque, enseguida, me aplican una dosis de morfina que me anestesia el cuerpo y la mente. No s&eacute; por qu&eacute; me da que pronto voy a dejar de sufrir. Por fin se va a terminar esta pesadilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/besos-voces-para-ver-violencia-machista-diputacion-de-bizkaia-relatos_132_3557521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Feb 2017 17:56:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45d1dec3-baea-48dc-98d5-a6f2070dfe17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="304466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45d1dec3-baea-48dc-98d5-a6f2070dfe17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="304466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aquellos besos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45d1dec3-baea-48dc-98d5-a6f2070dfe17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Diputaciones Provinciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al escondite]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/escondite_132_3570201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f57a0b24-953e-4331-959b-4b018e17092d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¡Pobre Marta! Me la imagino paralizada por esa violencia, prácticamente, en su niñez, esperando a que por fin la descubrieran para zafarse de aquellas abusadoras manos.</p></div><p class="article-text">
        De nuevo nos tocaba escondernos. Hab&iacute;a pocos sitios y nos los conoc&iacute;amos todos, pero ten&iacute;amos que conseguir como fuera que no nos descubrieran a la primera. La verdad es que no s&eacute; c&oacute;mo me pude ocultar detr&aacute;s aquel matojo de hierba, pero aguant&eacute; un buen rato sin ser vista. Desde all&iacute;, pod&iacute;a ver a todos los dem&aacute;s primos escondidos. Todos con nervios en la cara como si, en lugar de un primo, nos fuera a encontrar Jack el destripador.
    </p><p class="article-text">
        Antes de empezar a contar quien se &lsquo;la quedaba&rsquo;, Marta se acerc&oacute; a m&iacute; y me dijo que no quer&iacute;a esconderse m&aacute;s con nues&shy;tro t&iacute;o Alberto. &iexcl;Es verdad, siempre la eleg&iacute;a a ella!
    </p><p class="article-text">
        Aunque Marta y yo &eacute;ramos de la misma edad, ella siempre hab&iacute;a estado mucho m&aacute;s desarrollada que yo. De m&aacute;s peque&shy;&ntilde;a, siempre fue m&aacute;s alta, pero, como le vino la regla antes, dej&oacute; de crecer y emprendi&oacute; el duro proceso de transformaci&oacute;n del cuerpo. La pobre tuvo que sufrir comentarios soeces de muchos jovencitos y no tan jovencitos que pasaban a su lado.
    </p><p class="article-text">
        Aquel domingo, me dijo que cuando se escond&iacute;an, el t&iacute;o Alberto la abrazaba como para esconderla y siempre le tocaba una teta. Me ped&iacute;a ayuda. No recuerdo si Marta volvi&oacute; alg&uacute;n otro domingo a comer al campo con nosotros. Seguro que s&iacute; lo hizo. Pero de lo que estoy segura es de que jam&aacute;s volvi&oacute; a esconderse con el t&iacute;o Alberto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, lo pienso y me pregunto si alguna otra prima termi&shy;nar&iacute;a escondida en los brazos del t&iacute;o Alberto. Y me pregunto si tendr&iacute;a a alguien para contarle lo mal que se sent&iacute;a cuando su t&iacute;o le tocaba una teta. &iexcl;Pobre Marta! Me la imagino paralizada por esa violencia, pr&aacute;cticamente, en su ni&ntilde;ez, esperando a que por fin la descubrieran para zafarse de aquellas abusadoras manos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/escondite_132_3570201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2017 16:11:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f57a0b24-953e-4331-959b-4b018e17092d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="96098" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f57a0b24-953e-4331-959b-4b018e17092d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96098" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Al escondite]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f57a0b24-953e-4331-959b-4b018e17092d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres valientes, dueñas de su vida en una sociedad decente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/mujeres-valientes-duenas-sociedad-decente_132_3583142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4585e9e0-691d-43ac-96be-890eebf2aa0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Bizkaia, Teresa Laespada Martínez, resume en la introducción del libro 'Voces para ver' las historias comunes de dolor de las mujeres víctimas de malos tratos. Una realidad que "como sus pro­tagonistas son mujeres que no forman parte de la contabilidad social de bienes de valor" son ocul­tadas una y otra vez</p></div><p class="article-text">
        La Historia de la Humanidad se escribe con letra masculi&shy;na. Son los relatos masculinos los que pueblan nuestro apren&shy;dizaje juvenil respecto a lo que fue la vida en a&ntilde;os o siglos precedentes. El relato de poder, de pol&iacute;tica, de econom&iacute;a e incluso de ciencia o arte de las sociedades viene significado por lo que los hombres fueron o hicieron, invisibilizando a las mujeres y sus voces. La vida se cuenta por la exteriorizaci&oacute;n de las conductas, aquellas en las que el hombre ha sido prota&shy;gonista indiscutible. Las pocas mujeres que han tenido un pa&shy;pel predominante en la vida p&uacute;blica no suelen destacar por un relato amable de su vida, sino m&aacute;s bien por lo contrario. Como se&ntilde;ala Coral Herrera, a las mujeres nos han ense&ntilde;ado a amar la libertad del hombre y no la nuestra propia; a vivir a trav&eacute;s de la vida del hombre y no la nuestra; a sentir a trav&eacute;s de sus sentidos y no los nuestros; a desear a trav&eacute;s de sus deseos y no de los nuestros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Admiramos a los hombres y les amamos en la medida en que son poderosos; las mujeres privadas de recursos econ&oacute;&shy;micos y propiedades necesitan hombres para poder sobrevi&shy;vir&rdquo;, explica tambi&eacute;n Herrera. Y as&iacute;, vivimos invisibilizadas con una enorme desigualdad anidada en nuestros corazones.
    </p><p class="article-text">
        Ese amor rom&aacute;ntico o llam&eacute;mosle romanticismo patriar&shy;cal hunde sus ra&iacute;ces en la violencia estructural de g&eacute;nero: nos anima a las mujeres a ofrecer un amor incondicional, entrega&shy;do y sometido a los caprichos masculinos.
    </p><p class="article-text">
        Y ellos&hellip;, ellos tambi&eacute;n aprenden a amar desde la des&shy;igualdad. Amar desde la superioridad, amar contando con la sumisi&oacute;n de la mujer a sus caprichos masculinos y veleida&shy;des. O desde la protecci&oacute;n a la mujer, necesitada de mimos y resguardo. Pero&hellip; &iquest;y si la mujer decide pensar por s&iacute; sola, manifestar su derecho a ser libre, o no permanecer unida a un hombre que no ama y del que le separan kil&oacute;metros de desencuentros? Entonces los horrores se despiertan para mu&shy;chas de ellas. Separaciones y divorcios traum&aacute;ticos, cuajados de maltrato aun cuando no lleguen a la violencia f&iacute;sica. Hom&shy;bres cuyo honor o autoestima queda golpeada y golpean hacia afuera, pocas veces hacia dentro. Hombres que externalizan la violencia hacia la mujer, convencidos de que amar es eso, porque &ldquo;si no es m&iacute;a, que no sea de nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, nos encontramos con mujeres protegidas, con &oacute;rde&shy;nes de alejamiento, con hijos e hijas reubicadas en pisos de es&shy;pecial protecci&oacute;n, mujeres que acuden a intervenci&oacute;n psicol&oacute;&shy;gica porque las secuelas del maltrato son duras, traum&aacute;ticas, costosas de reparar&hellip; mujeres que buscan salir del horror de la violencia, de la agresi&oacute;n, que viven aterrorizadas&hellip; Pero muje&shy;res que, a pesar de todo, son valientes, muy valientes porque denunciaron, escaparon del horror y siguieron viviendo. Vivir para contarla, que dir&iacute;a Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con sus historias? Pues ocurre que, como son historias comunes de dolor, de sufrimiento causados por un desamor que nunca fue amor, y como sus pro&shy;tagonistas son mujeres que no forman parte de la contabilidad social de bienes de valor, son ocul&shy;tadas una y otra vez. In&shy;visibilizadas porque fue una &ldquo;violencia pasional&rdquo;, t&eacute;rmino da&ntilde;ino donde los haya, porque se ate&shy;n&uacute;a la pena con la justifi&shy;caci&oacute;n de que la &ldquo;amaba demasiado&rdquo;. Cualquier agresi&oacute;n contra una mu&shy;jer refleja de forma n&iacute;tida la barbarie de una sociedad machis&shy;ta que no asume los preceptos de igualdad, respeto y derecho a pensar y actuar libremente por parte de las mujeres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee3f8e99-0e66-475f-aaf0-c79fb5498cdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Y da igual. Da igual c&oacute;mo y de qu&eacute; manera. Cada agresi&oacute;n contra una mujer nos golpea a todas y debiera golpear tam&shy;bi&eacute;n a todos. Es cierto, son pocas las personas que defienden&nbsp; las agresiones y asesinatos de mujeres. La mayor&iacute;a de la socie&shy;dad se conmueve ante los titulares de los medios de comuni&shy;caci&oacute;n que se hacen eco de estos hechos. Pero no es suficiente. Necesitamos m&aacute;s para que esta barbaridad termine.
    </p><p class="article-text">
        La condena es abrumadoramente mayoritaria, faltar&iacute;a m&aacute;s, pero adolece de un an&aacute;lisis profundo de las causas y los precedentes. Las agresiones m&aacute;s graves, los asesinatos de mu&shy;jeres, son una consecuencia, el reflejo m&aacute;s extremo de un tipo de organizaci&oacute;n social determinada, de una forma de relacio&shy;narnos. Son el reflejo &uacute;ltimo de la desigualdad entre mujeres y hombres. Esta violencia brutal que sufren algunas mujeres es una planta venenosa y llena de espinas que no se mantiene del aire. Hunde sus ra&iacute;ces y se alimenta en un terreno abonado por la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Los logros en el &aacute;mbito formal, especialmente con los avances legislativos, son indiscutibles. Tan indiscutibles como insuficientes. Adem&aacute;s, en manos del pensamiento machista, se usan como excusa para justificar la idea de que ya se ha logrado la igualdad. Me refiero a esos mensajes, tan manidos, de que las mujeres no debemos exigir nada m&aacute;s porque, nos dicen, ya tenemos la igualdad; esos mensajes que niegan la existencia de techos de cristal o que consideran que cualquier reclamaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico que nos corresponde es una agresi&oacute;n contra los hombres. Nada de eso, todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Falsa igualdad. &Eacute;sa es nuestra respuesta: vivimos hoy en d&iacute;a el falso espejo de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Las agresiones y los asesinatos que se reflejan en este libro no son un problema exclusivo de las v&iacute;ctimas, o de los maltra&shy;tadores y asesinos, sino que lo son de toda la sociedad. Ellos son las manos ejecutoras, sin ninguna duda, de una vulnera&shy;ci&oacute;n flagrante de los Derechos Humanos. Un ataque que se produce en nuestras calles, en nuestros hogares, en el coraz&oacute;n mismo de Bizkaia.
    </p><p class="article-text">
        Pero somos todas y todos quienes damos el consentimien&shy;to velado. Somos todas y todos quienes hacemos de ella una lacra, como si fuese imposible de combatir; no queremos mi&shy;rarnos en el espejo de la desigualdad, no queremos ver que la causa es social y sociales debieran ser las respuestas para luchar contra ello.
    </p><p class="article-text">
        No podemos consentir que estas mujeres sientan que es&shy;t&aacute;n solas, que las hemos abandonado. No podemos consentir que sigan avergonzadas, atravesando un infierno en soledad. No es su infierno, es el infierno de todas y todos. Y para eso, adem&aacute;s de toda la responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos, a la que hacemos frente en la parte que nos toca desde esta Diputaci&oacute;n, hay que esforzarse para que nadie mire para otro lado o disimule, para que nadie haga como si no oyera cuando escuche al otro lado de la pared los gritos de una mujer pidien&shy;do auxilio.
    </p><p class="article-text">
        Y por ello, necesitamos escuchar sus relatos. Ponernos en sus zapatos y vivir lo que ellas viven. Necesitamos sentir su vida como propia y dolernos en sus heridas para comprender c&oacute;mo se sienten y c&oacute;mo debemos acompa&ntilde;arlas.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad que se quiere decente no puede convivir nor&shy;malmente con la violencia, con ning&uacute;n tipo de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Para que la planta da&ntilde;ina de las agresiones y los asesina&shy;tos a mujeres se convierta en otra que d&eacute; flores y aromas de igualdad hace falta que se alimente de una nueva tierra. Hace falta un nuevo contrato social, un pacto entre iguales en el que los hombres tienen que ceder parte del poder y la visibilidad &nbsp;que hist&oacute;ricamente han tenido. Es, adem&aacute;s de una cuesti&oacute;n de justicia, una apuesta inteligente: sumando a las mujeres a los espacios p&uacute;blicos se incorporar&aacute; la mitad de la inteligencia de esta sociedad, actualmente desaprovechada por innumerables techos de cristal.
    </p><p class="article-text">
        Esta apuesta por la igualdad tiene que ser cosa tambi&eacute;n de los hombres, que deben comprender que el beneficio no es s&oacute;lo para ellas. La p&eacute;rdida de cierto peso p&uacute;blico de los hom&shy;bres se ver&aacute; compensada con creces por su mayor entrada en el &aacute;mbito privado y familiar, con una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha con sus hijas e hijos, as&iacute; como con sus mayores; sin olvidar que estas nuevas masculinidades amparan una expresi&oacute;n de los sentimientos y una relaci&oacute;n con los dem&aacute;s m&aacute;s positiva, sin la coraza constre&ntilde;idora del machismo.
    </p><p class="article-text">
        Los textos que incluye este libro nos ayudan a conocer de primera mano testimonios de gran crudeza. Son muy necesa&shy;rios. Es una obligaci&oacute;n conocer qu&eacute; est&aacute; ocurriendo, visibilizar a estas mujeres y evitar que sufran una doble victimizaci&oacute;n: la de las agresiones y los asesinatos, por un lado y, por otro, la del silencio de todas nosotras y nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Son mujeres poderosas y valientes que merecen nuestro reconocimiento. Mujeres valientes, due&ntilde;as de su vida... que merecen vivir en una sociedad decente. Redoblemos los es&shy;fuerzos para que as&iacute; sea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Teresa Laespada Mart&iacute;nez</strong> es diputada foral de empleo, inclusi&oacute;n social e igualdad
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/voces-para-ver/mujeres-valientes-duenas-sociedad-decente_132_3583142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2017 18:59:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4585e9e0-691d-43ac-96be-890eebf2aa0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="110629" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4585e9e0-691d-43ac-96be-890eebf2aa0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="110629" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mujeres valientes, dueñas de su vida en una sociedad decente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4585e9e0-691d-43ac-96be-890eebf2aa0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
