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    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Contra el odio, a favor del conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/odio-favor-conflicto_129_13282109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un profesor de secundaria en un instituto de Lavapi&eacute;s, Madrid, cuenta c&oacute;mo una alumna musulmana de diecis&eacute;is a&ntilde;os fue insultada en el metro por su hiyab. La joven no respondi&oacute; con gritos. Al d&iacute;a siguiente llev&oacute; al aula un bizcocho que hab&iacute;a horneado con su madre y lo comparti&oacute; con toda la clase, incluidos quienes hab&iacute;an callado durante el insulto. No dijo una palabra sobre el incidente. Su gesto silencioso, una rabia transformada en acto de pertenencia, desarm&oacute; m&aacute;s prejuicios que cualquier discurso.
    </p><p class="article-text">
        A unos trescientos kil&oacute;metros de ese metro, en Logro&ntilde;o, una alumna de diecisiete a&ntilde;os llamada Eman Akram lleg&oacute; el 15 de septiembre de 2025 al IES Pr&aacute;xedes Mateo Sagasta con su hiyab. Un profesor, luego el jefe de estudios, luego la directora le pidieron que se lo quitara. El Reglamento del centro, aprobado por el Consejo Escolar, prohib&iacute;a cubrirse la cabeza. Eman no se lo quit&oacute;. Y no volvi&oacute; a clase hasta que lo hizo. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n&uacute;mero 2 de Logro&ntilde;o fall&oacute; el 26 de enero de 2026: la prohibici&oacute;n vulneraba su derecho fundamental a la libertad religiosa, reconocido en el art&iacute;culo 16 de la Constituci&oacute;n. La sentencia describ&iacute;a la equiparaci&oacute;n del hiyab a gorros y viseras como&nbsp;<em>excesivamente simplista y fr&iacute;vola</em>. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del Gobierno de La Rioja lleva meses sin enviar instrucci&oacute;n alguna a los centros educativos de la comunidad. El 1 de mayo, veintiuna asociaciones riojanas firmaron una instancia exigiendo que lo hiciera. No han recibido respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que separa el gesto de la alumna de Lavapi&eacute;s y el caso de Eman Akram no es solo la escala. Es la naturaleza del mecanismo. En el metro hubo odio espont&aacute;neo, rabia de otro respondida con generosidad. En el Sagasta hubo algo m&aacute;s fr&iacute;o y peligroso: una instituci&oacute;n convirtiendo la diferencia religiosa en norma de exclusi&oacute;n, y otra instituci&oacute;n, la Consejer&iacute;a, aval&aacute;ndola con su silencio. El odio no siempre grita. A veces firma actas en el Consejo Escolar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el&nbsp;<em>Informe sobre la evoluci&oacute;n de los delitos de odio en Espa&ntilde;a 2023</em>, elaborado por la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad investigaron ese a&ntilde;o un total de 2.268 infracciones penales e incidentes de odio, un 21,3 por ciento m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior. Los delitos por racismo y xenofobia fueron los m&aacute;s numerosos, con 856 hechos, el 41,8 por ciento del total.
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n entre la rabia que moviliza y el odio que paraliza es un camino explorado por quienes enfrentaron opresiones monumentales. Nelson Mandela, tras veintisiete a&ntilde;os de prisi&oacute;n, insisti&oacute; en luchar contra el sistema del apartheid, no contra las personas blancas. Su estrategia evit&oacute; una guerra racial y permiti&oacute; una transici&oacute;n pol&iacute;tica. La poeta y activista Audre Lorde traz&oacute; una l&iacute;nea clara entre la ira &mdash;leg&iacute;tima respuesta a la injusticia&mdash; y el odio, que es el deseo de aniquilar al otro. En las monta&ntilde;as del sureste mexicano, el movimiento zapatista no busca la destrucci&oacute;n del Estado mexicano, sino la construcci&oacute;n de un mundo donde quepan muchos mundos, una rebeld&iacute;a que es, sobre todo, afirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La antropolog&iacute;a ha documentado durante m&aacute;s de un siglo c&oacute;mo las sociedades humanas gestionan el conflicto sin necesidad de odio. En las tierras altas de Pap&uacute;a Nueva Guinea, el pueblo Enga practica durante generaciones un sistema ritual de guerra llamado&nbsp;<em>tee</em>. Los combates, aunque violentos, est&aacute;n estrictamente reglamentados: se anuncia el lugar y la hora, hay treguas para recoger a los heridos y, tras un n&uacute;mero acordado de bajas, se inician complejas negociaciones de paz con intercambio de cerdos y conchas. El conflicto existe, es sangriento, pero no est&aacute; impulsado por el odio, sino por una l&oacute;gica de competencia y reparaci&oacute;n que la comunidad entiende y controla. Es una rabia canalizada, no un odio desbocado.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la antrop&oacute;loga Mary Douglas en&nbsp;<em>Pureza y peligro</em>, el odio suele surgir de sistemas de clasificaci&oacute;n r&iacute;gidos que separan lo&nbsp;<em>puro</em>&nbsp;de lo&nbsp;<em>impuro</em>, lo&nbsp;<em>nuestro</em>&nbsp;de lo&nbsp;<em>otro</em>, protegiendo esos l&iacute;mites simb&oacute;licos. En contraste, rituales como el&nbsp;<em>tee</em>&nbsp;regulan la violencia sin recurrir a esas categor&iacute;as de exclusi&oacute;n absoluta, gestionando el conflicto como un mecanismo social integrado.
    </p><p class="article-text">
        El odio moderno es una tecnolog&iacute;a de despersonalizaci&oacute;n. Un estudio de la Universidad de Varsovia publicado en&nbsp;<em>Scientific Reports</em>&nbsp;en 2023 analiz&oacute;, mediante resonancia magn&eacute;tica funcional, la actividad cerebral de personas expuestas a discursos de odio. Los resultados mostraron una reducci&oacute;n significativa de la actividad en la uni&oacute;n temporoparietal derecha, una regi&oacute;n asociada a la capacidad de adoptar la perspectiva del otro y de procesar su sufrimiento como real. El discurso del odio deteriora literalmente nuestra capacidad de ver al otro como humano. No es solo una met&aacute;fora moral: es un efecto fisiol&oacute;gico medible. Esta din&aacute;mica refleja y se nutre de lo que el te&oacute;rico Ren&eacute; Girard, en&nbsp;<em>La violencia y lo sagrado</em>, describi&oacute; como el car&aacute;cter mim&eacute;tico del odio: un sentimiento que rara vez es espont&aacute;neo, sino que se propaga por imitaci&oacute;n dentro del grupo, cohesion&aacute;ndolo frente a un chivo expiatorio com&uacute;n. La neurociencia y la teor&iacute;a social convergen as&iacute; en una explicaci&oacute;n del odio como proceso que anula la empat&iacute;a individual para servir a una funci&oacute;n grupal de desahogo y simplificaci&oacute;n de conflictos complejos.
    </p><p class="article-text">
        La historia del arte ofrece ejemplos ambiguos de esa l&iacute;nea tenue. Los grabados de Goya en&nbsp;<em>Los desastres de la guerra</em>&nbsp;o en&nbsp;<em>Los caprichos</em>&nbsp;est&aacute;n empapados de una rabia feroz contra la estupidez, la crueldad y el poder clerical. Su s&aacute;tira es un &aacute;cido que carcome los cimientos de la hipocres&iacute;a. Siglos despu&eacute;s, la tradici&oacute;n de la s&aacute;tira pol&iacute;tica, en publicaciones como&nbsp;<em>Charlie Hebdo</em>,&nbsp;<em>Mongolia</em>&nbsp;o&nbsp;<em>El Jueves</em>, sigue usando la provocaci&oacute;n y a veces el desprecio como herramienta. Crea conciencia, golpea &iacute;dolos, pero tambi&eacute;n puede herir profundamente y alimentar la polarizaci&oacute;n que pretende denunciar. En otro registro, la poes&iacute;a de Miguel Hern&aacute;ndez durante la guerra civil espa&ntilde;ola arde con un fuego dif&iacute;cil de clasificar: &iquest;es odio al fascismo o amor al pueblo traducido en combate?&nbsp;<em>Vientos del pueblo me llevan / vientos del pueblo me arrastran / me esparcen el coraz&oacute;n / y me aventan la garganta.</em>&nbsp;Sus versos son un arma, pero el proyectil est&aacute; hecho de un material distinto.
    </p><p class="article-text">
        La eficacia pol&iacute;tica de la rabia organizada frente a la inercia del odio la demuestran datos contempor&aacute;neos. La Campa&ntilde;a Internacional para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona, iniciada en 1992 por un pu&ntilde;ado de ONG y supervivientes de conflictos, canaliz&oacute; la rabia de miles de mutilados y familiares en una estrategia de diplomacia ciudadana, presi&oacute;n medi&aacute;tica y alianzas improbables. Su rabia, focalizada y persistente, logr&oacute; en 1997 el Tratado de Ottawa, firmado por m&aacute;s de ciento sesenta pa&iacute;ses. Desde entonces se han destruido m&aacute;s de cincuenta millones de minas almacenadas. La rabia convertida en proyecto cambi&oacute; el derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo, el odio como estrategia pol&iacute;tica muestra su fracaso hist&oacute;rico incluso cuando gana batallas. El apartheid sudafricano se construy&oacute; sobre un odio racial meticulosamente legislado. Su derrota final no lleg&oacute; solo por la lucha armada, sino porque la rabia del Congreso Nacional Africano supo evolucionar hacia un proyecto de naci&oacute;n multirracial. La Comisi&oacute;n de la Verdad y la Reconciliaci&oacute;n, presidida por el arzobispo Desmond Tutu, fue un experimento imperfecto, criticado por sus concesiones, pero mostr&oacute; una v&iacute;a para procesar la rabia hist&oacute;rica sin convertirla en odio institucionalizado.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito digital, las plataformas son hoy el laboratorio donde se mide la diferencia. La investigadora Molly Crockett, de la Universidad de Yale, argument&oacute; en&nbsp;<em>Nature Human Behaviour</em>&nbsp;que las plataformas digitales amplifican la indignaci&oacute;n moral al seleccionar el contenido que activa con m&aacute;s fuerza nuestros resortes emocionales, aumentando la expresi&oacute;n de la rabia pero no necesariamente su traducci&oacute;n en acci&oacute;n. Los mensajes basados en la indignaci&oacute;n por pol&iacute;ticas concretas &mdash;recortes sanitarios, corrupci&oacute;n&mdash; pueden movilizar tanto como los mensajes de odio identitario, pero con una diferencia crucial: los primeros tienden a conducir hacia acciones reales &mdash;firmas, donaciones, voluntariado&mdash;, mientras que el odio identitario queda atrapado en el circuito de la reacci&oacute;n. El odio inflama los comentarios, pero tiende a paralizar la acci&oacute;n constructiva. Es fuego que calienta la pantalla pero no cocina nada.
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo digital no opera en un vac&iacute;o psicol&oacute;gico. Los algoritmos explotan sesgos cognitivos profundos &mdash;la aversi&oacute;n a la p&eacute;rdida, la b&uacute;squeda de confirmaci&oacute;n&mdash; para maximizar el&nbsp;<em>engagement</em>. La ira moral y el desprecio identitario son&nbsp;<em>commodities</em>&nbsp;digitales altamente rentables. La arquitectura de las plataformas no solo refleja, sino que activamente cultiva, lo que la sociolog&iacute;a de las emociones llama&nbsp;<em>reg&iacute;menes emocionales</em>: marcos que transforman la rabia circunstancial en odio identitario, un producto de consumo en la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n final, quiz&aacute;s la m&aacute;s importante, es antropol&oacute;gica. El odio necesita un enemigo eterno, una categor&iacute;a r&iacute;gida. La rabia, en cambio, puede extinguirse cuando se resuelve la injusticia que la provoc&oacute;. Un barrio se organiza contra una gran propietaria que acumula viviendas vac&iacute;as, logra limitar la especulaci&oacute;n y construir vivienda p&uacute;blica, y su rabia se disuelve en la gesti&oacute;n cotidiana de lo conquistado. El odio, si se hubiera instalado, habr&iacute;a buscado un nuevo objetivo: el pol&iacute;tico que no fue bastante r&aacute;pido, el vecino que no secund&oacute; la huelga. El odio es adictivo porque ofrece una identidad simple en un mundo complejo. La rabia es un instrumento que, una vez cumplida su tarea, puede cesar.
    </p><p class="article-text">
        Esta distinci&oacute;n se pone a prueba en los escenarios m&aacute;s crudos. El m&uacute;sico y escritor Nacho Vegas reflexionaba recientemente en&nbsp;<em>El Pa&iacute;s</em>&nbsp;sobre la violencia:&nbsp;<em>no hay otra manera de combatir a la violencia que no sea con violencia autodefensiva. Y eso es algo para lo que tenemos que prepararnos.</em>&nbsp;Su afirmaci&oacute;n plantea el desaf&iacute;o &uacute;ltimo: &iquest;c&oacute;mo gestionar la rabia leg&iacute;tima ante una agresi&oacute;n sin que se transforme en el odio que perpet&uacute;a el ciclo? La respuesta parece residir en la precisi&oacute;n del objetivo y en la naturaleza del proyecto posterior. La violencia autodefensiva puede ser un recurso reactivo y limitado dirigido a detener una agresi&oacute;n concreta. El odio, en cambio, es proactivo y expansivo: tras la defensa, buscar&iacute;a nuevos objetivos, convirtiendo la leg&iacute;tima protecci&oacute;n en una identidad basada en la hostilidad perpetua.
    </p><p class="article-text">
        La historia de los movimientos de liberaci&oacute;n exitosos sugiere que su triunfo no radic&oacute; solo en la capacidad de confrontaci&oacute;n, sino en la habilidad de transitar de la resistencia a la propuesta, de la hostilidad a la reconstrucci&oacute;n. Necesitamos energ&iacute;a combativa sin duda, pero sobre todo la capacidad de construir con lo que el odio solo sabe destruir. Esta reconstrucci&oacute;n exige desmontar no solo las ret&oacute;ricas del resentimiento, sino tambi&eacute;n las arquitecturas &mdash;digitales, sociales, educativas&mdash; que lo hacen rentable y replicable. Requiere reconocer que el odio es con frecuencia el s&iacute;ntoma de un malestar manipulado, un r&eacute;gimen emocional que simplifica conflictos complejos en una guerra de identidades.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa maquinaria, el gesto de la estudiante de Lavapi&eacute;s y la firmeza de Eman Akram ante el Juzgado operan en el mismo sentido inverso: no como algoritmos que explotan un sesgo, sino como actos humanos que restituyen la complejidad y el rostro del otro. Veintiuna asociaciones riojanas llevan meses haciendo lo mismo: rabia organizada, proyecto concreto, conflicto sin odio. La alternativa no es la ausencia de conflicto, sino su gesti&oacute;n consciente. Empieza, simplemente, con un bizcocho compartido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/odio-favor-conflicto_129_13282109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 09:18:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra el odio, a favor del conflicto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utopías 45. Un antes y un después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-45-despues_129_13280715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El Papa ya est&aacute; en Espa&ntilde;a. Ojal&aacute; que durante su visita la tranquilidad se imponga en esta sociedad gritona y agitada. Ojal&aacute; que sus mensajes remuevan conciencias y expliciten la doctrina social de la Iglesia. Ojal&aacute; que se ponga del lado del Defensor del Pueblo y al igual que &eacute;l reivindique la permanencia en Espa&ntilde;a de los extranjeros que est&aacute;n tramitando el permiso de residencia y trabajo en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el Papa, desde su autoridad moral, reprenda al Consejo y al Parlamento europeo y les haga ver que las deportaciones de extranjeros a terceros pa&iacute;ses fuera de la UE, incluidas familias con menores no est&aacute; bien visto por la Iglesia Cat&oacute;lica y no es lo que Jesucristo hizo en sus 33 a&ntilde;os de vida. Los curas y obispos de 2026 tal vez tendr&iacute;an que repasar nuestros catecismos y recordar aquello de &laquo;dar de comer al que tiene hambre, agua al que tiene sed, vestido al que est&aacute; desnudo&hellip;&raquo;. Es posible que les fuera mejor si en sus homil&iacute;as religiosas, se acercaran a los humildes de coraz&oacute;n y pusieran distancia de aquellos que siembran el odio y la discordia, provocan las guerras, se olvidan de los dem&aacute;s y s&oacute;lo piensan en ellos mismos y en su enriquecimiento personal.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto y no me reconozco. Qui&eacute;n me iba a decir a mi, que desde esta columna, me iba a atrever a decir a los representantes de la Iglesia de Cristo, lo que tienen que decir a sus fieles. Si me atrevo, si lo escribo es porque en este mundo al rev&eacute;s, no me cabe en la cabeza que sean las personas m&aacute;s tradicionales y cat&oacute;licas las que menos consideraci&oacute;n tienen con sus hermanos los m&aacute;s desfavorecidos. Esa no es la &laquo;palabra de Dios&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &laquo;palabra de Dios&raquo; en la Iglesia Cat&oacute;lica espa&ntilde;ola (la que m&aacute;s conocemos las muy sesentonas) est&aacute; m&aacute;s cerca de los principios social dem&oacute;cratas que vienen a ser muy parecidos a los del humanismo cristiano o la doctrina social de la Iglesia. Sin embargo, como el mundo est&aacute; al rev&eacute;s, ahora son las llamadas izquierdas las que aplauden al Papa y las derechas tradicionalistas y de las JONS, las que le critican por lo que dice y por c&oacute;mo lo dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando esta columna se publique, el Papa ya estar&aacute; en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Que se preparen los pol&iacute;ticos cat&oacute;licos de derechas y los empresarios que no cumplen las leyes y no tratan a sus empleados con arreglo a la legislaci&oacute;n vigente. Que se preparen porque tal vez acaben con dolor de oidos. Y que se vacune el Presidente de Canarias, de hantavirus, de &eacute;bola y de lo que necesite porque no creo que Le&oacute;n XIV comulgue con los hechos de Fernando Clavijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Papa en Espa&ntilde;a puede repartir a diestra y siniestra. A diestra por lo que hemos dicho y por la presunta corrupci&oacute;n. En algunos casos ya probada y sentenciada y en otros juzg&aacute;ndose ahora mismo. A siniestra porque Le&oacute;n XIV le podr&iacute;a decir a Pedro S&aacute;nchez:&nbsp;bien por el no a Trump y a sus guerras, mal por la falta de informaci&oacute;n, por el &laquo;silencio sospechoso&raquo; a ese caos interno y presuntamente corrupto que vive el Partido Socialista y que huele muy mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Papa que parece saber extender la doctrina social de la Iglesia cat&oacute;lica, bien le pudiera decir al Presidente S&aacute;nchez que dos secretarios de organizaci&oacute;n imputados y una fontanera que va de periodista tambi&eacute;n imputada es tan &laquo;chusco&raquo; que los espa&ntilde;oles no se lo pueden creer. Si a esto a&ntilde;adimos el &laquo;caso Zapatero&raquo;  seguro que hay alg&uacute;n pasaje evang&eacute;lico del tipo: &laquo;La mujer del C&eacute;sar, no s&oacute;lo ha de ser honrada, sino que tambi&eacute;n ha de parecerlo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si la visita de Le&oacute;n XIV a Espa&ntilde;a sirviera para que izquierdas, derechas, constructores, grandes empresarios, poderosos del Pa&iacute;s, y otros bendecidos por el poder econ&oacute;mico, financiero, pol&iacute;tico y judicial, decidieran ceder tan solo un peque&ntilde;o porcentaje de sus millonarios beneficios a mejorar la vida de los sin techo, de los que pasan hambre, de los que tienen sed, de las que tienen hijos y no tienen pan, de las maltratadas y v&iacute;ctimas de violencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s hablar&iacute;amos de un antes y despu&eacute;s del Papa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-45-despues_129_13280715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 08:38:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Utopías 45. Un antes y un después]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medio Ambiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/medio-ambiente_129_13277848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si atendemos a los sucesivos lemas del D&iacute;a Mundial del Medio Ambiente, es evidente que hemos convertido a la Tierra en un enfermo al que cada a&ntilde;o se le cambia el nombre de la dolencia porque tiene demasiadas. Desde 2016 hasta hoy, las consignas de esta efem&eacute;ride se han ido variando como si en nuestras cabezas no cupieran todas juntas cada 5 de junio. &ldquo;Lucha contra el comercio ilegal de vida salvaje&rdquo;, &ldquo;Conectando a la gente con la naturaleza&rdquo;, &ldquo;Sin contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos&rdquo;, &ldquo;Contaminaci&oacute;n del aire&rdquo;, &ldquo;La hora de la biodiversidad&rdquo;, &ldquo;Reimagina, recupera, restaura&rdquo;, &ldquo;Una sola Tierra&rdquo;, &ldquo;Nuestras tierras, nuestro futuro. Somos la Generaci&oacute;n Restauraci&oacute;n&rdquo;, otra vez &ldquo;Sin contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos&rdquo;, y este 2026, mientras el paciente acumula fiebre por falta de paracetamol diplom&aacute;tico y exceso de drogadicci&oacute;n consumista, el inevitable &ldquo;Por El Clima Ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas tiene manyos s&iacute;ntomas donde escoger, y supongo que por eso retocan tanto el parte m&eacute;dico, pero, le&iacute;dos uno tras otro los signos, el pron&oacute;stico es de gravedad: existe una mayor&iacute;a apabullante de ciudadanos que vive enfrentada a su propio diagn&oacute;stico cl&iacute;nico. Y a pesar de que desde hace m&aacute;s de medio siglo la naturaleza manda comunicados cada vez m&aacute;s alarmantes, preferimos deambular entre los negacionismos, eufemismos, remedios cosm&eacute;ticos y la amnesia social.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s ir&oacute;nico es que, gracias a esta y otras iniciativas divulgadoras y de d&eacute;cadas de educaci&oacute;n ambiental, nunca hab&iacute;amos sabido tanto del malestar de nuestro planeta. Los modelos clim&aacute;ticos son cada vez m&aacute;s precisos. La ciencia ciudadana ha abierto un nuevo paradigma para estar al tanto de las cuantiosas p&eacute;rdidas de biodiversidad. Los sat&eacute;lites vigilan la deforestaci&oacute;n en tiempo real. Podemos calcular pr&aacute;cticamente con un par de clics nuestra huella ecol&oacute;gica, la de nuestros pueblos y ciudades o la de nuestros pa&iacute;ses. Sabemos que los mares se est&aacute;n tropicalizando, acidificando, subiendo de nivel y acumulando monta&ntilde;as de pl&aacute;sticos (como nuestros cuerpos). Expertos economistas siguen dici&eacute;ndonos que no invertir en la recuperaci&oacute;n de los ecosistemas nos sale mucho m&aacute;s caro que poner los remedios necesarios. Y sin embargo los cambios de h&aacute;bitos tanto personales, como empresariales, como sociales y pol&iacute;ticos no llegan o llegan tarde y con cuentagotas.
    </p><p class="article-text">
        No soy neurocient&iacute;fico, pero tengo la impresi&oacute;n de que el cerebro humano nace con una gran incapacidad: entiende mejor los peligros inmediatos que la cat&aacute;trofe global. Un gato dom&eacute;stico abandonado moviliza m&aacute;s neuronas a favor que toda la fauna silvestre que se carga diariamente. Cada ola de calor suscita m&aacute;s preocupaci&oacute;n que dos grados de aumento de la temperatura planetaria. Una gran nevada infunde m&aacute;s inquietud que toda la contaminaci&oacute;n atmospheric anual soportada. La separaci&oacute;n de una gran placa de hielo en el polo engendra m&aacute;s inter&eacute;s que las causas que la producen.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras contradicciones quedan todav&iacute;a m&aacute;s claras cuando se observan las encuestas sociol&oacute;gicas. Tanto los datos del CIS como del Eurobar&oacute;metro muestran que la preocupaci&oacute;n ambiental ha tenido un comportamiento inconstante y olvidadizo durante, al menos, las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Normalmente en zona moderada de la escala, cuando subi&oacute; el paro o la inflaci&oacute;n por la gran recesi&oacute;n econ&oacute;mica, el medio ambiente perdi&oacute; muchos puestos en la lista de prioridades ciudadanas, aunque el planeta segu&iacute;a deterior&aacute;ndose al mismo o mayor ritmo. Mientras que los eventos climatol&oacute;gicos extremos de la &uacute;ltima d&eacute;cada (sequ&iacute;as, olas de calor, inundaciones, incendios forestales) han aupado al medio ambiente entre los problemas prioritarios de los europeos, principalmente en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Y a pesar de que, en las encuestas m&aacute;s recientes, alrededor del 80% los ciudadanos verbalizamos que los problemas medioambientales afectan directamente a nuestra salud, nuestra econom&iacute;a y nuestra calidad de vida, continuamos reaccionando con una despreocupaci&oacute;n muy poco recomendable. Seguimos atrapados en la cultura del usar y tirar, del consumismo, de la prisa y la inmediatez. La pol&iacute;tica piensa en ganar elecciones; los mercados, en las cuentas de resultados; los ricos en hacerse m&aacute;s ricos, y nosotros en llegar a final de mes o -si tienes dinero- en las pr&oacute;ximas vacaciones. Lo cual demuestra que los humanos no estamos tan preocupados por el medio ambiente como aparentamos en las encuestas.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, la naturaleza con la que hemos llegado hasta aqu&iacute; desaparece, y sigue trabajando con calendarios mucho m&aacute;s largos a los que no damos la transcendencia debida porque, ante lo urgente o pr&oacute;ximo, pasamos de lo importante. Pero la Tierra lleva demasiado tiempo envi&aacute;ndonos s&iacute;ntomas claros de nuestra enfermedad (que es la suya) y nosotros seguimos comport&aacute;ndonos como pacientes que cambian de conversaci&oacute;n para no escuchar al m&eacute;dico. Ponemos la crucecita en la casilla del cuestionario de preocupaciones, pero nada m&aacute;s. Da lo mismo el enunciado con el que la ONU cada a&ntilde;o quiera despertar nuestras conciencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Zaldívar-Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/medio-ambiente_129_13277848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 09:26:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Medio Ambiente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La encomienda perpetua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/encomienda-perpetua_129_13259474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A principios de mayo de 2026, Isabel D&iacute;az Ayuso pronunci&oacute; en Ciudad de M&eacute;xico unas palabras que merecen leerse m&aacute;s despacio de lo que el ciclo noticioso permiti&oacute;. En el Front&oacute;n M&eacute;xico, ante un espect&aacute;culo musical sobre Malinche producido por Nacho Cano, declar&oacute; que la conquista hab&iacute;a sido <em>cinco siglos de amor</em>, que el mestizaje era el <em>mensaje de la esperanza y de la alegr&iacute;a</em> y que resultaba <em>incomprensible</em> que algunos quisieran <em>vivir del odio</em>. Los pueblos originarios que protestaban en el Z&oacute;calo, los acad&eacute;micos que se&ntilde;alaban el anacronismo, la canciller&iacute;a mexicana que cerraba puertas: todos ellos, en la l&oacute;gica de Ayuso, eran incapaces de agradecer el regalo. El vocabulario era exacto, casi quir&uacute;rgico en su fidelidad al original.&nbsp;<em>Evangelizaci&oacute;n. Protecci&oacute;n. Civilizaci&oacute;n. Esperanza.</em>&nbsp;Esas son exactamente las palabras con las que la Corona espa&ntilde;ola justific&oacute;, a partir de 1503, el sistema de la encomienda. Ayuso es quiz&aacute; el ejemplo m&aacute;s burdo porque reproduce el argumentario sin mediaci&oacute;n cr&iacute;tica, pero no es el &uacute;nico ni el m&aacute;s peligroso.
    </p><p class="article-text">
        Que una presidenta auton&oacute;mica del siglo XXI repita sin saberlo el argumentario del encomendero ilustrado no es solo una torpeza hist&oacute;rica. Es un s&iacute;ntoma. Un fantasma, otro, que recorre la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea: la l&oacute;gica de la encomienda. Aquel sistema colonial por el cual la Corona espa&ntilde;ola&nbsp;<em>encomendaba</em>&nbsp;grupos de ind&iacute;genas a colonizadores para su&nbsp;<em>protecci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n</em>&nbsp;a cambio de tributo y trabajo no desapareci&oacute; con los decretos de abolici&oacute;n. Se transform&oacute;, se adapt&oacute; al lenguaje de la democracia liberal y hoy opera en el coraz&oacute;n mismo de nuestras pol&iacute;ticas migratorias y de integraci&oacute;n. Lo que llamamos integraci&oacute;n, en demasiadas ocasiones, no es m&aacute;s que la versi&oacute;n secularizada de aquel pacto desigual: una encomienda perpetua que exige a la poblaci&oacute;n inmigrante un tributo constante de asimilaci&oacute;n cultural, laboral e identitaria, sin concederle jam&aacute;s la plena pertenencia. El paralelismo que sigue tiene sus l&iacute;mites: la encomienda hist&oacute;rica era esclavitud codificada en ley; lo que opera hoy es m&aacute;s difuso, m&aacute;s negable, institucionalizado en procedimientos que se presentan como neutros. Precisamente por eso es m&aacute;s dif&iacute;cil de combatir.
    </p><p class="article-text">
        Ese n&uacute;cleo perverso &mdash;la oferta de una protecci&oacute;n condicional a cambio de la sumisi&oacute;n integral&mdash; es el que ha reaparecido, con ropajes modernos, en la gesti&oacute;n contempor&aacute;nea de la diversidad. El nuevo tributo ya no se paga en oro, sino en trabajo precario y esencial. Los datos son fr&iacute;os y reveladores: seg&uacute;n el Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, a mediados de 2025 hab&iacute;a 258.525 personas extranjeras afiliadas al Sistema Especial Agrario &mdash;uno de cada cuatro trabajadores del campo espa&ntilde;ol&mdash;, con un incremento del 10,5% interanual que duplica el ritmo del conjunto de la econom&iacute;a. En el sector del hogar y los cuidados, el 69% de las trabajadoras son de origen extranjero y el 95% son mujeres, seg&uacute;n datos del Ministerio y Oxfam Interm&oacute;n (2024-2025). Son ellos quienes sostienen sectores estrat&eacute;gicos en condiciones de alta precariedad: los trabajadores j&oacute;venes migrantes concentran una parte desproporcionada del empleo temporal que subsiste en Espa&ntilde;a tras la reforma laboral. Es la actualizaci&oacute;n perfecta del tributo colonial: la asignaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los cuerpos racializados a los trabajos que la sociedad aut&oacute;ctona rechaza, pero de los que depende su bienestar. Como anta&ntilde;o el ind&iacute;gena en la mina, el jornalero migrante en el invernadero paga con su esfuerzo el derecho a una presencia siempre provisional.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, se ha instaurado una nueva evangelizaci&oacute;n, secular y cultural. Si la encomienda exig&iacute;a el bautismo, la encomienda perpetua exige la asimilaci&oacute;n como prueba de lealtad suprema. La frontera ya no se traza en los r&iacute;os, sino en las costumbres y en los s&iacute;mbolos visibles de identidad,<em> </em>el trato diferencial que reciben los signos religiosos: mientras el velo de las monjas es percibido como parte del paisaje cultural, el hiyab de una mujer musulmana se convierte a menudo en objeto de debate p&uacute;blico y sospecha. Este doble rasero revela c&oacute;mo ciertos marcadores identitarios son tolerados o rechazados en funci&oacute;n de qui&eacute;n los porta, operando como rituales de pertenencia condicional. La escena m&aacute;s precisa no ocurre en un debate pol&iacute;tico sino en un patio de colegio: un ni&ntilde;o nacido en Zaragoza, con DNI espa&ntilde;ol, al que sus compa&ntilde;eros preguntan &ldquo;pero de d&oacute;nde eres&nbsp;<em>de verdad</em>&rdquo;. Ah&iacute; est&aacute; el mecanismo en su forma m&aacute;s desnuda: la pertenencia no se adquiere por derecho, se negocia cada d&iacute;a, y siempre la negocia quien ya pertenece. Esta exigencia se enmarca en un contexto social m&aacute;s amplio: el Eurobar&oacute;metro especial sobre integraci&oacute;n de 2022 mostr&oacute; que el 41% de los espa&ntilde;oles considera <em>muy importante</em> que los inmigrantes se adapten al estilo de vida local, uno de los porcentajes m&aacute;s altos de la Uni&oacute;n Europea. La integraci&oacute;n se reduce as&iacute; a una serie de performances culturales &mdash;desde lo que se viste hasta c&oacute;mo se habla&mdash; que hay que ejecutar a la perfecci&oacute;n, mientras se ignora que la propia identidad espa&ntilde;ola es un producto de mezclas, conquistas y sincretismos nunca del todo estables.
    </p><p class="article-text">
        La misma operaci&oacute;n se repite cuando se trata de la memoria de los propios. En un pa&iacute;s con decenas de miles de personas enterradas en cunetas sin nombre, la exigencia de reparaci&oacute;n y justicia es reencuadrada sistem&aacute;ticamente como <em>despertar el odio</em> o <em>reabrir heridas</em>. El mecanismo es id&eacute;ntico: quien reclama que se reconozca el da&ntilde;o es acusado de no querer pasar p&aacute;gina, de vivir del rencor, de no estar a la altura del presente. La indignidad no es que est&eacute;n enterrados ah&iacute;; la indignidad, seg&uacute;n esa l&oacute;gica, es nombrarlo. Es la encomienda aplicada a la memoria: una parte decide qu&eacute; se recuerda y en qu&eacute; t&eacute;rminos, y llama odio a la negativa de la otra a aceptar ese contrato.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n m&aacute;s honesta a este argumento merece ser formulada bien: cualquier Estado democr&aacute;tico tiene derecho a pedir a quienes llegan que respeten un marco com&uacute;n de convivencia. No es colonialismo exigir que se cumplan las leyes, que se aprenda la lengua, que se acepten las reglas del juego colectivo. Es gesti&oacute;n leg&iacute;tima de la diversidad. La respuesta no es negar esa necesidad sino se&ntilde;alar d&oacute;nde se cruza la l&iacute;nea: cuando el marco com&uacute;n deja de ser un suelo m&iacute;nimo compartido y se convierte en techo cultural &mdash;cuando ya no basta con respetar la ley sino que hay que vestir, rezar, llamarse y comportarse de una manera determinada para ser considerado de los nuestros&mdash;, la integraci&oacute;n ha dejado de ser un contrato y se ha convertido en una rendici&oacute;n. Esa es la encomienda perpetua: no el derecho a pedir convivencia, sino la exigencia de que el otro desaparezca para poder convivir con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        No es un detalle menor que Ayuso protagonizara este episodio el mismo mes en que su comunidad gestiona una de las mayores poblaciones inmigrantes de Espa&ntilde;a, con m&aacute;s de 1,3 millones de personas extranjeras empadronadas en Madrid seg&uacute;n el INE. La misma presidenta que celebra en M&eacute;xico la evangelizaci&oacute;n como regalo civilizatorio exige, de vuelta en la Puerta del Sol, que esa misma poblaci&oacute;n rinda el tributo de la asimilaci&oacute;n como prueba de lealtad. La coherencia ideol&oacute;gica es perfecta: quien cree que Espa&ntilde;a le hizo un favor a Am&eacute;rica hace quinientos a&ntilde;os cree tambi&eacute;n que le hace un favor al inmigrante que le limpia la casa. La encomienda, en ambos casos, se presenta como un acto de amor.
    </p><p class="article-text">
        Esta presi&oacute;n asimilacionista convive con un r&eacute;gimen de derechos condicionales y sospecha permanente. La <em>protecci&oacute;n</em> que ofrece el Estado es selectiva y revocable. El informe <em>Parar el racismo, no a las personas</em>, elaborado por Rights International Spain, document&oacute; la sistematicidad del perfil racial en las identificaciones policiales en Madrid. Estas pr&aacute;cticas persisten y se han agravado: la Agencia de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea (FRA, 2024) constat&oacute; que el 34% de los hombres afrodescendientes en Espa&ntilde;a fueron identificados policialmente en los cinco a&ntilde;os anteriores al estudio, y que Espa&ntilde;a es el segundo pa&iacute;s europeo con mayor tasa de percepci&oacute;n de discriminaci&oacute;n racial en las identificaciones, con un 66% de los afectados. La Ley de Extranjer&iacute;a permite la detenci&oacute;n administrativa en Centros de Internamiento de Extranjeros hasta 60 d&iacute;as por una mera irregularidad migratoria, un trato que no tiene equivalente para la poblaci&oacute;n nacional. Los derechos fundamentales dejan de ser universales para convertirse en un premio condicionado al comportamiento <em>correcto</em>, a la discreci&oacute;n y a la renuncia a la diferencia visible.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es la recreaci&oacute;n de la condici&oacute;n suspendida del ind&iacute;gena encomendado. A pesar de que en Espa&ntilde;a residen 2,5 millones de musulmanes &mdash;seg&uacute;n el estudio demogr&aacute;fico del Observatorio Andalus&iacute; referido a 31 de diciembre de 2024, en torno al 5% de la poblaci&oacute;n, casi la mitad de ellos ya ciudadanos espa&ntilde;oles de pleno derecho&mdash;, la ret&oacute;rica p&uacute;blica y pol&iacute;tica los sit&uacute;a en un estatus de provisionalidad perpetua. Su pertenencia est&aacute; sujeta a una conversi&oacute;n cultural que nunca se considera suficiente. Incluso sus hijos, nacidos y educados aqu&iacute;, siguen cargando con la hipoteca identitaria de un origen siempre cuestionado. Son, en el imaginario colectivo, inmigrantes perpetuos, nunca del todo <em>de aqu&iacute;</em>, siempre a un paso de ser declarados inadaptados o desleales. Esta din&aacute;mica tiene un nombre sencillo: se puede tener el pasaporte y seguir siendo extranjero en el imaginario de quienes te rodean.
    </p><p class="article-text">
        Para desmontar este mecanismo no bastan ajustes cosm&eacute;ticos en las leyes de extranjer&iacute;a. Lo que la&nbsp;<em>interculturalidad cr&iacute;tica</em>&nbsp;propone &mdash;y que Stuart Hall o An&iacute;bal Quijano teorizan desde &aacute;ngulos distintos&mdash; es m&aacute;s radical: desvincular irrevocablemente los derechos fundamentales de toda condici&oacute;n migratoria; reconocer la pluralidad cultural como valor constitutivo y no como problema a gestionar; abandonar la prueba de asimilaci&oacute;n como condici&oacute;n de pertenencia. No es un programa pol&iacute;tico, es una direcci&oacute;n. La diferencia con el modelo actual es la misma que hay entre un contrato y una deuda.
    </p><p class="article-text">
        El viaje de Ayuso a M&eacute;xico termin&oacute; en retirada anticipada, convertida en agravio &eacute;pico para consumo interno. Pero lo m&aacute;s revelador del episodio no fue el boicot ni el esc&aacute;ndalo diplom&aacute;tico: fue que nadie en el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol conect&oacute; lo que Ayuso dec&iacute;a en el Z&oacute;calo con lo que su modelo de integraci&oacute;n hace en Lavapi&eacute;s. Ese punto ciego es el s&iacute;ntoma m&aacute;s preciso de la encomienda perpetua: la incapacidad de reconocer que el paternalismo colonial y la exigencia de asimilaci&oacute;n hablan el mismo idioma, solo que en acentos distintos.
    </p><p class="article-text">
        La encomienda hist&oacute;rica comenz&oacute; a resquebrajarse cuando su inhumanidad result&oacute; insostenible para la propia conciencia imperial. La encomienda perpetua del siglo XXI aguarda un destino similar. Su abolici&oacute;n no llegar&aacute; por decreto, sino por el reconocimiento colectivo de otra verdad inc&oacute;moda: que la verdadera fortaleza de una sociedad no se mide por su homogeneidad, sino por su capacidad para construir un <em>nosotros</em> lo suficientemente amplio y complejo como para albergar, en igualdad de condiciones, todas las trayectorias, todos los acentos y todos los platos que la habitan. La tarea, aqu&iacute; y ahora, es aprender a dejar de ser encomenderos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/encomienda-perpetua_129_13259474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 09:51:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La encomienda perpetua]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rigor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/rigor_129_13247475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Solamente un entorno escolar de Logron&#771;o respira aire seguro segu&#769;n los para&#769;metros establecidos por la Organizacio&#769;n Mundial de la Salud (OMS). Esta contundente conclusio&#769;n es la que recoge el estudio estatal sobre la calidad del aire en zonas escolares elaborado por Ecologistas en Accio&#769;n, que en nuestra comunidad auto&#769;noma ha contado tambie&#769;n con la participacio&#769;n de la Federacio&#769;n de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Centros Pu&#769;blicos de La Rioja (FAPA Rioja). 
    </p><p class="article-text">
        Salvo el CEIP Ana Mari&#769;a Matute, los otros 32 entornos escolares analizados en la ciudad incumplen los valores indicados por la OMS al superar el ma&#769;ximo de 10 microgramos por metro cu&#769;bico (&mu;g/m3) de dio&#769;xido de nitro&#769;geno indicados para un aire seguro. No solamente los rebasan, sino que 15 de esos 33 centros han registrado ma&#769;s del doble de dicho i&#769;ndice con una concentracio&#769;n superior a los 20 &mu;g/m3, li&#769;mite anual establecido en la normativa europea de calidad del aire cuya entrada en vigor esta&#769; prevista para 2030. Las cifras ma&#769;s peligrosas pertenecen al IES Duques de Na&#769;jera, el CEIP Caballero de la Rosa, el CEIP Vuelo Madrid Manila y, especialmente, al CPC Agustinas con 32,9 &mu;g/m3. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de campo, realizado con medidores durante tres semanas para recabar los datos de la muestra representativa, deja como evidencia en el informe la clara relacio&#769;n entre la intensidad del tra&#769;fico y la contaminacio&#769;n atmosfe&#769;rica. La exposicio&#769;n elevada al NO2 conlleva graves consecuencias para la salud como la potenciacio&#769;n de afecciones en el sistema respiratorio y cardiovascular y en el neurodesarrollo infantil debido a que las parti&#769;culas invaden y dan&#771;an procesos cri&#769;ticos del desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Con un diagno&#769;stico de este calibre, la pregunta es que&#769; se va a hacer para proteger de manera especial al espectro infanto-juvenil de la poblacio&#769;n. Para ello hay que poner sobre la mesa elementos sen&#771;alados en el estudio como el disen&#771;o de los entornos escolares, la implantacio&#769;n de zonas de bajas emisiones, la pacificacio&#769;n del tra&#769;fico, la potenciacio&#769;n del arbolado o intervenciones, sobre todo en la zona centro y sur, como las llevadas a cabo en los entornos del CEIP Madre de Dios, el CEIP Siete Infantes de Lara o el CEIP Vicente Ochoa para reducir la contaminacio&#769;n y fomentar los espacios peatonales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la respuesta que se pudo ver en el u&#769;ltimo pleno del Ayuntamiento de Logron&#771;o fue muy elocuente. Antes del debate sobre la creacio&#769;n de un plan estrate&#769;gico de calles escolares a propuesta del PSOE, se expusieron los datos del informe, presentados de manera gra&#769;fica por Amaya Menchaca, bio&#769;loga ambiental e integrante de FAPA Rioja. Estos son apoyados por colectivos diversos como la Asociacio&#769;n Riojana de Pediatri&#769;a de Atencio&#769;n Primaria, la Asociacio&#769;n de Ambiento&#769;logos de La Rioja, la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria de La Rioja o la Plataforma de Movilidad de La Rioja. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, fueron cuestionados por la portavoz del equipo de Gobierno, Celia Sanz, argumentando sin rubor que careci&#769;an de &ldquo;rigor cienti&#769;fico&rdquo;. Al contrario, destaco&#769; que la calidad del aire de Logron&#771;o se situ&#769;a como una de las mejores de las ciudades de Espan&#771;a. Lo hizo ancla&#769;ndose en los registros de la estacio&#769;n medidora de la calle Cigu&#776;en&#771;a, cuyo emplazamiento dificulta la medicio&#769;n total de la polucio&#769;n urbana vinculada al tra&#769;nsito rodado al estar situada en un a&#769;mbito peatonal y una zona verde del campus de la Universidad de La Rioja en lugar de un punto ma&#769;s cri&#769;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Logron&#771;o no dispone ma&#769;s que de dicha estacio&#769;n, por lo que no cuenta con un sistema pu&#769;blico de medicio&#769;n ma&#769;s efectivo en los entornos escolares. De este modo, cuando la sociedad civil actu&#769;a ante un problema colectivo, lo que el Gobierno debi&#769;a haber hecho es escuchar a la otra parte en lugar de encerrarse en su torre de marfil, mostrar su disposicio&#769;n a ir de la mano en lugar de parapetarse en la reafirmacio&#769;n de su labor y tomarse la molestia de contrastar esos datos en lugar de echar por tierra una investigacio&#769;n de peso. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello alego&#769; que las mediciones no eran estandarizadas ni profesionalizadas y que deberi&#769;an llevarse a cabo de manera horaria o anual como si los colectivos sociales pudieran permitirse ese desembolso. Tambie&#769;n incidio&#769; en que se trataba de un me&#769;todo orientativo con datos indicativos. En el propio informe se sen&#771;alan las limitaciones presupuestarias y operativas, por lo que las referencias obtenidas tendri&#769;an que ir acompan&#771;adas con un estudio posterior ma&#769;s amplio para cotejar los resultados. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos actores institucionales como la Agencia Europea del Medio Ambiente o el Ministerio para la Transicio&#769;n Ecolo&#769;gica y el Reto Demogra&#769;fico reconocen el valor de estas campan&#771;as como herramientas para la concienciacio&#769;n, pero desde el Ayuntamiento de Logron&#771;o se opto&#769; por dudar de su me&#769;todo cienti&#769;fico. A ello se an&#771;adieron afirmaciones tales como &ldquo;esta&#769;n intentando implantar discursos derrotistas&rdquo; por parte del PP o &ldquo;respeto su opinio&#769;n, pero no la comparto&rdquo;, donde Vox elevo&#769; el objeto de su negacionismo y desplazo&#769; su cri&#769;tica a la estrategia Calles Abiertas de la anterior legislatura. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta necesario reflexionar sobre lo que subyace al respecto. Nos hemos acostumbrado a normalizar que todo es relativo y que hasta la facticidad de los hechos es cuestionable y opinable. El rigor no es debatible. Se tiene o no se tiene. Lo que no puede hacer una formacio&#769;n poli&#769;tica es desacreditar sin datos efectivos que lo refuten un informe que alerta de la calidad del aire en los entornos escolares de Logron&#771;o. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la iniciativa no salio&#769; adelante, donde se evidenciaron dos bloques: el compuesto por PP y VOX por un lado y el del PSOE (A&#769;lvaro Foncea preciso&#769; que el Gobierno de La Rioja esta&#769; tramitando un cambio de modificacio&#769;n te&#769;cnica para una mejor medicio&#769;n del aire), el grupo mixto (Unidas Podemos y PR+) y no adscritos no por otro. 
    </p><p class="article-text">
        Ma&#769;s alla&#769; de la mocio&#769;n, si de verdad se quiere tomar en consideracio&#769;n la contaminacio&#769;n atmosfe&#769;rica, es necesario hablar en profundidad del modelo estructural de ciudad y actuar en consecuencia respecto a la movilidad urbana sostenible y la seguridad del aire en espacios con poblacio&#769;n vulnerable como los entornos escolares. Nos va la salud en ello. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Peña Ascacíbar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/rigor_129_13247475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 15:18:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El rigor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Impacto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/impacto_129_13259940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La misma mesa. El mismo lugar. Todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; ustedes, pero uno de mis mayores vicios es sentarme en un bar con un caf&eacute; y un peri&oacute;dico encima de la mesa. El placer de leer las noticias cada ma&ntilde;ana, sin prisa, es uno de los lujos que m&aacute;s disfruto. En esos momentos, la lectura se convierte en el v&iacute;nculo con la actualidad, en un espacio que no solo informa, sino que tambi&eacute;n invita a pensar.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya sabr&aacute;n que una de las cuestiones que me preocupa (y me ocupa) son las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, concretamente en materia de igualdad. Lo cierto es que siempre encuentro algo en mi lectura diaria, que me lleva a preguntarme, a detenerme, o a reflexionar sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as leo que, al sur de Logro&ntilde;o, se proyecta &ldquo;el mayor desarrollo urban&iacute;stico del siglo XXI&rdquo;. Se habla de edificaciones de distinta altura, del mayor o menor n&uacute;mero de viviendas protegidas o de un nuevo paseo verde, mientras se debaten cuestiones jur&iacute;dicas de calado con las &ldquo;observaciones&rdquo; de unos y otros. Y es entonces cuando me pregunto si alguien ha mencionado el informe de impacto de g&eacute;nero, necesario o conveniente en la elaboraci&oacute;n de planes urban&iacute;sticos. No se trata de un informe &ldquo;m&aacute;s&rdquo;, sino de una invitaci&oacute;n a hacer una pausa y pensar la ciudad con otra mirada.
    </p><p class="article-text">
        La verdad que no es una cuesti&oacute;n de ponerme quisquillosa. S&eacute; que estos temas a veces se ignoran, otras ni siquiera se nombran y, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, se desconocen o no se tienen en cuenta. &iquest;Para qu&eacute;? Sin embargo, la jurisprudencia en nuestro pa&iacute;s ha se&ntilde;alado con meridiana claridad, por un lado, que el principio de igualdad de g&eacute;nero no resulta una cuesti&oacute;n neutral en materia de urbanismo, y por otro, que no es necesario el sometimiento del plan a un tr&aacute;mite espec&iacute;fico como el informe de impacto de g&eacute;nero, para que este enfoque deba estar presente.
    </p><p class="article-text">
        Hablar del impacto de g&eacute;nero es hablar de la ciudad a la que aspiramos; una ciudad que debiera estar vinculada a las (distintas) necesidades de mujeres y hombres en aspectos como la accesibilidad, la movilidad, la seguridad o el uso del espacio urbano; una ciudad en cuyo dise&ntilde;o, tambi&eacute;n, est&eacute;n presentes ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque no habr&aacute; &ldquo;desarrollo&rdquo; si no salimos de nuestra zona de confort y al menos nos hacemos algunas preguntas como estas: &iquest;se va a facilitar el acceso a la vivienda, especialmente a las personas con m&aacute;s dificultades?, &iquest;se plantea el alquiler social, o incluso proyectos de <em>cohousing</em>?, &iquest;se han contemplado infraestructuras que favorezcan el cuidado de las personas?, &iquest;y ba&ntilde;os p&uacute;blicos?, &iquest;se ha planteado la ubicaci&oacute;n de la parada de autob&uacute;s evitando los llamados &ldquo;puntos negros&rdquo;?, &iquest;hay bancos para sentarse o, por el contrario, elementos dise&ntilde;ados para impedir el descanso?, &iquest;y aparcamientos para bicicletas?, &iquest;existen porches para la lluvia o sombras para los d&iacute;as calurosos?, etc.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil &ldquo;desmantelar&rdquo; lo que ya sabemos, y preguntarnos qu&eacute; perdemos cuando la ciudad no est&aacute; pensada para cuidarnos. No es f&aacute;cil, pero quiz&aacute;s es necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en el impacto. Para vivir mejor. Para cambiarlo todo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota al pie:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, en promedio, tienen ingresos m&aacute;s bajos y trayectorias laborales m&aacute;s discontinuas que los hombres, por lo que tienen m&aacute;s dificultades a la hora de acceder a una vivienda (Observatorio Vivienda Asequible, 2025).
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres necesitan 2,3 veces m&aacute;s tiempo de media para usar los ba&ntilde;os p&uacute;blicos que los hombres (Caroline Criado-P&eacute;rez en &ldquo;La mujer invisible&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Un estudio en Madrid identifica 800 lugares de la ciudad donde adolescentes y j&oacute;venes han sufrido acoso (ONG Plan International, 2018).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Tobías Olarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/impacto_129_13259940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:43:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Impacto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estirar el presente o pensar en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/estirar-presente-pensar-futuro_129_13247306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Uno de los efectos ma&#769;s perniciosos de la polarizacio&#769;n es adormecer el debate y la cri&#769;tica interna dentro de cada uno de los bloques que se cimentan. El objetivo superior de hacer frente al adversario o el miedo a ser considerado equidistante o un desertor en las propias filas actu&#769;an como sordinas frente a la autocri&#769;tica y la sana discrepancia.
    </p><p class="article-text">
        El pasado lunes 18 de mayo, un di&#769;a despue&#769;s de las elecciones andaluzas, el alcalde socialista de Me&#769;rida, Antonio Rodri&#769;guez Osuna, escribio&#769; en la red social &lsquo;X&rsquo;: &ldquo;Favorecer el inicio de una legislatura para condicionarla puntualmente con medidas progresistas no es pactar con la derecha ni renunciar a tus principios. Evitar un secuestro a millones de personas es una tarea digna y con honor. Tambie&#769;n es querer a tu tierra&rdquo;. Un usuario ano&#769;nimo, de los muchos que pululan en las redes cada vez menos sociales, le espeto&#769;: &ldquo;Siempre tiene que haber colaboracionistas en las filas de la izquierda para que la estrategia de la derecha triunfe. Nunca pasa al reve&#769;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se supone que la estrategia de la izquierda pasa por resistir en el Gobierno central como dique de contencio&#769;n frente al auge de la extrema derecha, con la esperanza de que ese ascenso se frene en algu&#769;n momento y se produzca un punto de inflexio&#769;n, gracias en parte a la constatacio&#769;n pra&#769;ctica de las consecuencias del auge de la ultraderecha. Bajo este prisma, la creciente influencia de Vox en muchos gobiernos autono&#769;micos se observa como un mal menor, una suerte de castigo ejemplificador que puede contribuir a evitar el mal mayor que supondri&#769;a la llegada de la ultraderecha o sus postulados al Gobierno central.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la esperanza de que se produzca ese punto de inflexio&#769;n que evite el mal mayor hace tiempo que ha ido desvanecie&#769;ndose, y la izquierda parece haberse instalado en un <em>carpe diem </em>en el que el objetivo es resistir y estirar el presente frente a un futuro tenebroso que se vislumbra como inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Asi&#769;, el miedo a la ultraderecha se convierte en el principal reclamo electoral, al tiempo que no se pone todo el foco necesario en cua&#769;les son las poli&#769;ticas y las promesas de futuro que pueden ayudar a frenarla de forma sostenible. La polarizacio&#769;n contribuye a alimentar esta dina&#769;mica, al presentar la ola reaccionaria como una fuerza exo&#769;gena, y soslaya adema&#769;s el debate sobre los riesgos de estirar un presente poli&#769;tico cada vez ma&#769;s precario en el que aumenta la desafeccio&#769;n.
    </p><p class="article-text">
        Huir hacia delante y, al mismo tiempo, de un porvenir temible que se acepta como inevitable no parece que sea precisamente una estrategia de futuro. Cuestionar este marco mental, y pensar en el futuro de un proyecto poli&#769;tico ma&#769;s alla&#769; del presente inmediato, deberi&#769;a formar parte de la sana y necesaria autocri&#769;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Urbiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/estirar-presente-pensar-futuro_129_13247306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 08:02:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estirar el presente o pensar en el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El miedo no es un bulo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miedo-no-bulo_129_13228810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El miedo no es un bulo. &Eacute;ste es el pensamiento con el que me he desquitado (o, quiz&aacute;, con el que he procurado justificarme) cada vez que, durante la crisis sanitaria del hantavirus (todav&iacute;a inconclusa), he escuchado opiniones que infravaloraban o banalizaban, o incluso ridiculizaban, el temor leg&iacute;timo que este suceso ha despertado en tanta gente, entre quienes me cuento. Sigo estando preocupado (y mi desempe&ntilde;o profesional ligado al sector sanitario y farmac&eacute;utico no lo disuelve), as&iacute; que lo primero que reclamo en esta tribuna es que no se vilipendie mi miedo: no es una herej&iacute;a, pero se le ha denunciado inquisitorialmente. Esas <em>ilustradas</em> opiniones han pretendido servirse de la ciencia para atacar el miedo, mi miedo, nuestro miedo; pero una ciencia que obvia la naturaleza humana (en particular, su riqueza psicol&oacute;gica) no es ciencia, sino t&eacute;cnica. Subrayo el verbo escogido: atacar. Porque algunos discursos se han dise&ntilde;ado con concepto de cruzada y no de di&aacute;logo, una cruzada odiosa por su clasismo que distingue entre ineptos o ignorantes (los aprensivos, sin caer en la histeria) y los bien informados o sabios (y, por ello, imp&aacute;vidos e indefectiblemente optimistas).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el miedo es el conocimiento de los prudentes. No tener miedo es propio de analfabetos. No tener miedo es creer en la magia. No tener miedo es amputar el progreso. Y es que, si se analizan radical y honestamente, sin embellecimientos rom&aacute;nticos o &eacute;picos, en su m&aacute;s rec&oacute;ndito y desnudo origen, cualquiera de nuestras decisiones (personales, sociales, profesionales o econ&oacute;micas) parten de un miedo fundante. Por ejemplo, y para no entrar en otros anhelos m&aacute;s &iacute;ntimos que demandar&iacute;an una ex&eacute;gesis m&aacute;s intrincada, si usted gasta ahora, se debe a su temor de perderse oportunidades de gozo presente; mientras que, si usted aplaza ese consumo y ahorra, se debe al pavor de renunciar a oportunidades de inversi&oacute;n futura. Ese miedo primigenio s&oacute;lo puede evolucionar a expectativa cuando, mediante un c&aacute;lculo de preferencias y probabilidades, se le reconoce su car&aacute;cter profundamente consciente, pues el miedo no es salvaje, sino moral. Lo intuitivo es el miedo, lo racional es la audacia. Pero para que pueda completarse esa transici&oacute;n, no hay que esquivar la alarma o la inquietud, ni tratarlas con condescendencia, ni desde luego burlarse de ellas (de quienes las expresan), sino que hay que comprenderlas y explicarlas. Por tanto, y es de lo que me quejo, la ciencia no deber&iacute;a usarse para escarmentar al miedo, sino para transformarlo. Por tanto, y es lo que reivindico, lo pol&iacute;ticamente responsable no es decir &ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;, sino &ldquo;&iexcl;Tengan miedo! Pero no se queden en el miedo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Claro que no atravesamos una &eacute;poca particularmente caracterizada por la responsabilidad pol&iacute;tica (o, dicho con m&aacute;s precisi&oacute;n, no parece que la galer&iacute;a de pol&iacute;ticos m&aacute;s representativos de Espa&ntilde;a imbrique sus decisiones en una previa y veros&iacute;mil reflexi&oacute;n &eacute;tica). Por eso, aunque la crisis del hantavirus me haya brindado un &uacute;ltimo o inmediato argumento para este art&iacute;culo, el miedo subyace, de manera muy prevalente, en c&oacute;mo los diversos agentes involucrados, de uno y otro signo, han gestionado su participaci&oacute;n en la <em>cosa</em> <em>p&uacute;blica</em> durante las &uacute;ltimas semanas desde que publiqu&eacute; mi anterior columna en este medio (disculpen el silencio, pero no siempre es f&aacute;cil encontrar ideas en el acelerado ritmo de la vida profesional y familiar). Es m&aacute;s, podr&iacute;a afirmarse que el miedo es el estado o &aacute;nimo pol&iacute;tico de la contemporaneidad, acusadamente desde la pandemia, tal vez desde unos a&ntilde;os antes. Si bien el miedo siempre ha sido una v&iacute;ctima propicia para los sacrificios del poder, percibo ahora un matiz peligroso: en tanto que esa reacci&oacute;n emocional se desprecia como absurda e infantil (como un bulo, vaya), se aborta la conversaci&oacute;n que permitir&iacute;a convertir ese desasosiego inmanente en una sensata intrepidez para afrontar el futuro. Quien teme necesita razones para dejar de temer, y por eso las busca: no niega el debate. Pero quien quiere rentabilizar la zozobra, en beneficio de alg&uacute;n inter&eacute;s, se obstinar&aacute; en que no dejes de sentirla: le sobra el debate. Y as&iacute; se configura este panorama asfixiantemente conservador (el miedo inaugura o impulsa el progreso, pero no lo produce por s&iacute; mismo), conservadurismo de izquierdas y derechas, en el que posiciones en apariencia enfrentadas comparten, cada vez con menos disimulo o sofisticaci&oacute;n, el mismo axioma: los ciudadanos no deben salir del miedo.
    </p><p class="article-text">
        Para contrastar esta tesis, sirvan dos ejemplos que atraviesan estructuralmente el modelo socioecon&oacute;mico post-COVID que se est&aacute; (estamos) edificando. &iquest;No es natural, siquiera por espont&aacute;neo, que el fen&oacute;meno migratorio, y la regularizaci&oacute;n extraordinaria que est&aacute; en curso, provoquen recelos debido a sus implicaciones de primer&iacute;sima magnitud en todos los &oacute;rdenes (demogr&aacute;fico, convivencial o econ&oacute;mico)? Pues bien, el discurso dominante de la izquierda ha replicado a ese recelo, que sobresale entre la clase trabajadora, con una tajante altaner&iacute;a: si la inmigraci&oacute;n te asusta es porque eres un inculto, si no un racista (&ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;). Por su parte, los mensajes m&aacute;s sonoros de la derecha han espoleado ese miedo, y muchas de sus <em>soluciones </em>tan s&oacute;lo prometen inyectar una sensaci&oacute;n de seguridad narcotizada (&ldquo;Tengan miedo. Y qu&eacute;dense en el miedo.&rdquo;), en lugar de mudarlo en un <em>modelo</em> alternativo de gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y no es natural, siquiera por espont&aacute;neo, que los shocks de oferta que ha instigado la Guerra de Ir&aacute;n enciendan la ansiedad de la poblaci&oacute;n? No obstante, en este caso, ha sido un&aacute;nime la respuesta de todo el espectro ideol&oacute;gico a sus nocivas repercusiones (puesto que nuestros partidos pol&iacute;ticos, puesto que los espa&ntilde;oles sociol&oacute;gicamente, coinciden en propugnar el intervencionismo, bien de izquierdas, bien de derechas, s&oacute;lo difieren en algunas elecciones para redistribuir la recaudaci&oacute;n): el Estado compensar&aacute; esos da&ntilde;os (&ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;). &iquest;Acaso no nos percatamos del incentivo perverso que conlleva canjear la libertad individual, sin que obvie sus riesgos, por esa ilusoria protecci&oacute;n? Como un condicionamiento est&iacute;mulo-respuesta, esa unanimidad (la <em>unanimidad,</em> que no el <em>consenso,</em> deber&iacute;a estremecer a cualquier dem&oacute;crata) realimenta el deseo del poder de propagar miedos y su convicci&oacute;n para tornarlos, como mucho, en expectativas insatisfechas: as&iacute; concebido el poder (como necesidad y no como apoyo), y as&iacute; tolerado, el desasosiego deviene en su presupuesto existencial (&ldquo;Tengan miedo. Y qu&eacute;dense en el miedo.&rdquo;). &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No llamen idiotas a los ciudadanos que tienen miedo: compr&eacute;ndanlos. Tampoco paralicen a los ciudadanos <em>con</em> y <em>en</em> el miedo: razonen y debatan para llegar a la audacia. Y, despu&eacute;s, cumplan. El miedo no es la repuesta, pero s&iacute; abre el camino.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Daniel Íñiguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miedo-no-bulo_129_13228810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 10:27:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El miedo no es un bulo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prevención no puede esperar seis años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/prevencion-no-esperar-seis-anos_129_13247593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n del cribado de c&aacute;ncer de mama anunciada por el Ministerio de Sanidad es, sin duda, una buena noticia. Pasar del actual rango de 50 a 69 a&ntilde;os para incluir progresivamente a las mujeres de entre 45 y 74 a&ntilde;os supone un avance muy importante en prevenci&oacute;n y en detecci&oacute;n precoz y aunque La Rioja ya hab&iacute;a incorporado el tramo de entre 45 a 49, sigue siendo una gran noticia la ampliaci&oacute;n hasta los 74. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La prevenci&oacute;n funciona. Esto no es una intuici&oacute;n ideol&oacute;gica ni un eslogan institucional. En Espa&ntilde;a, miles de casos de c&aacute;ncer de mama se detectan cada a&ntilde;o gracias a los programas de cribado y todos sabemos ya, que detectar antes significa tratar antes y tratar antes significa, en muchos casos, salvar vidas o evitar tratamientos mucho m&aacute;s agresivos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Indiscutiblemente, este anuncio es importante y la ampliaci&oacute;n del programa merece el aplauso de todos y creo que es bueno no ocultar la satisfacci&oacute;n por la noticia, porque demasiadas veces parece que vivimos instalados en una cr&iacute;tica permanente incapaz de reconocer los pasos positivos de nuestra sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero avanzando m&aacute;s all&aacute; del titular de la noticia, descubro, no sin cierta decepci&oacute;n, que las comunidades aut&oacute;nomas van a disponer de hasta tres a&ntilde;os para iniciar la adaptaci&oacute;n y de seis para alcanzar una cobertura cercana al cien por cien en los nuevos grupos de edad. Soy consciente de que ampliar un programa poblacional de este tipo exige planificaci&oacute;n, recursos y reorganizaci&oacute;n asistencial, pero me cuesta entender que un sistema sanitario tan avanzado como el nuestro, necesite plazos tan largos para incorporar una mejora preventiva de este calibre. Por eso no puedo dejar de preguntarme: &iquest;de verdad necesitamos hasta seis a&ntilde;os para implantar completamente una medida cuya utilidad nadie discute ya? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una cosa es actuar con rigor t&eacute;cnico y otra muy distinta resignarse a una lentitud estructural que el Sistema Nacional de Salud parece haber normalizado. No hablamos de ciencia ficci&oacute;n ni de la implantaci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a experimental. Hablamos de ampliar los rangos de edad en un modelo preventivo que ya existe, que ya funciona con eficacia y cuyos beneficios est&aacute;n sobradamente acreditados.
    </p><p class="article-text">
        Siempre defiendo con firmeza la fortaleza de nuestro sistema p&uacute;blico de salud, pero defenderlo no puede significar conformarse con este tipo de inercias. La sanidad p&uacute;blica necesita financiaci&oacute;n, profesionales y estabilidad, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n necesita capacidad de adaptaci&oacute;n, agilidad organizativa y menos cultura burocr&aacute;tica. Porque mientras la Administraci&oacute;n avanza lentamente entre informes, procedimientos y calendarios interminables, la innovaci&oacute;n sanitaria evoluciona a una velocidad completamente distinta. Nuevas herramientas diagn&oacute;sticas, inteligencia artificial aplicada a imagen m&eacute;dica o nuevos sistemas predictivos empiezan ya a transformar la manera de detectar enfermedades. Y el riesgo evidente que corremos es que el sistema p&uacute;blico llegue siempre tarde.&nbsp;Porque ese retraso tiene consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la innovaci&oacute;n tarda demasiado en incorporarse al sistema p&uacute;blico, quienes pueden permit&iacute;rselo buscan alternativas privadas. Y as&iacute; empieza a consolidarse una sanidad a dos velocidades: una para quien puede pagar anticipaci&oacute;n diagn&oacute;stica y otra para quien depende exclusivamente de los tiempos de la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese deber&iacute;a ser precisamente el gran motivo para acelerar. No para debilitar la sanidad p&uacute;blica, sino para preservarla.&nbsp;Porque el problema no es que el Sistema Nacional de Salud quiera hacer las cosas bien. El problema es que demasiadas veces parece incapaz de hacerlas a tiempo. Y los ciudadanos tenemos derecho a exigir ambas cosas: rigor y rapidez.
    </p><p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n del cribado de c&aacute;ncer de mama es un avance importante. Merece reconocimiento. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;a servir como advertencia de algo m&aacute;s profundo: necesitamos una sanidad p&uacute;blica capaz no solo de garantizar derechos, sino tambi&eacute;n de adaptarse al ritmo de las necesidades reales de la sociedad. Y para conseguirlo sigue siendo imprescindible que los recursos p&uacute;blicos no se desv&iacute;en sistem&aacute;ticamente a la sanidad privada.
    </p><p class="article-text">
        Porque en prevenci&oacute;n, muchas veces, el tiempo tambi&eacute;n salva vidas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/prevencion-no-esperar-seis-anos_129_13247593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:35:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La prevención no puede esperar seis años]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utopías 44. En el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-44-futuro_129_13243707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el futuro, cuando los de mi generaci&oacute;n (boomers: 1946-1964) nos hayamos ido y nuestra masa corporal se transforme en otro tipo de energ&iacute;a, los que se queden aqu&iacute; vaya usted a saber como ser&aacute;n. Si todo transcurre como parece, habr&aacute; dos clases sociales, las de toda la vida: Los pobres y los ricos.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros vivir&aacute;n -quiero decir sobrevivir&aacute;n-  como han sobrevivido siempre, hacinados en viviendas insalubres, estar&aacute;n mal alimentados porque el dinero no llegar&aacute; para comprar lo b&aacute;sico, para comer se recurrir&aacute; a la beneficencia, los ni&ntilde;os estar&aacute;n en la calle sucios, con los mocos colgando y sin escuela&hellip; En Logro&ntilde;o, la cocina econ&oacute;mica ser&aacute; la &uacute;nica entidad ben&eacute;fica que ampliar&aacute; instalaciones y elevar&aacute; geom&eacute;tricamente sus servicios. Esos pobres ser&aacute;n esclavos de los ricos, como toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los ricos habr&aacute; dos clases: los de siempre, los de cuna, los que conservan las costumbres de toda la vida. En este primer grupo incluiremos a profesionales liberales: abogados, arquitectos, ingenieros, jueces, m&eacute;dicos, funcionarios&nbsp;nivel A y algunos otros pertenecientes a profesiones que se ir&aacute;n creando. El segundo grupo de ricos estar&aacute; formado por &ldquo;seres carro&ntilde;eros&rdquo; con aspecto de hombres y mujeres y comportamiento de animales de rapi&ntilde;a, salvajes que con tal de aumentar su poder econ&oacute;mico har&aacute;n todo aquello que a los boomer se nos ha dicho que hacen los seres humanos cuando pierden el segundo nombre.
    </p><p class="article-text">
        En ese futuro, alguien se preguntar&aacute; -porque las preguntas seguir&aacute;n formul&aacute;ndose, aunque s&oacute;lo sea en el cerebro de algunas personas- qu&eacute; pas&oacute; con el estado de bienestar, con los derechos y libertades de las democracias, con la educaci&oacute;n universal para todas las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, con la sanidad universal para todos los enfermos, con el derecho a un abogado de oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;nganse en cuenta que la mayor&iacute;a de los que lleguen al futuro, el poco tiempo libre que le dejen los amos, se dedicar&aacute;n a jugar con el sustituo del m&oacute;vil y a decir que a &ldquo;ellos no les pagan por pensar, los milenials (1981-1996) y la generaci&oacute;n Z (1997-2012), que hoy creen estar en la cresta de la ola, ser&aacute;n unos ancianos como los que hoy pasan la noche en los cajeros de las entidades bancarias de Logro&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente el futuro ser&aacute; distinto. Esos milenials y generaci&oacute;n Z, incluso los Alpha (2013 a la actualidad), no entender&aacute;n la raz&oacute;n por la que los boomers y la generaci&oacute;n X (1965-1980), llegamos a un grado de decepci&oacute;n tan alto. Les costar&aacute; comprender por qu&eacute; todo nos parec&iacute;a imposible, por qu&eacute; los fondos carro&ntilde;eros, los fabricantes de cohetes espaciales, los due&ntilde;os de la IA, los fabricantes de armas, los grandes armadores que controlaban el tr&aacute;fico de buques contenedores gigantes con mercancias de todo tipo, que se fabricaban en pa&iacute;ses deprimidos y los transportaban a los puertos europeos y estadounidenses, junto con pol&iacute;ticos y otras castas de aparente bien vivir y de avaricia descomunal eran monstruos poderosos que aplastaban a los humanos, como un elefante puede aplastar a una hormiga.
    </p><p class="article-text">
        Esos milenials, generaci&oacute;n X y alpha se sorprender&aacute;n cuando en alg&uacute;n momento dado, alg&uacute;n amante de la &laquo;Memoria y del Pasado, de la Historia&raquo;, en definitiva, les hable de la democracia, de la divisi&oacute;n de poderes, de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y judicial, de los jueces que quer&iacute;an ser m&aacute;s que nadie y tener su momento de gloria, de los que nunca llegaron a ser dem&oacute;cratas, porque &ldquo;de casta les ven&iacute;a la toga&rdquo; y porque su consigna era: &ldquo;el que pueda hacer que haga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el futuro, cuando los viajes a la luna sean frecuentes para cuatro grandes magnates que no sabr&aacute;n ni qu&eacute; hacer con tanto y las mansiones enormes se las construyan en el espacio sideral, para que las distancias entre unos y otros sea mayor; alg&uacute;n iluso estudioso despistado encontrar&aacute; en la nube que exist&iacute;a una red de econom&iacute;a alternativa y social (REAS) y que algunas organizaciones promov&iacute;an el comercio justo, la igualdad y el cumplimiento de los derechos humanos, que otras organizaciones defend&iacute;an la paz y la protecci&oacute;n a los menores y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la energ&iacute;a de los boomers se haya transformado en otro tipo de energ&iacute;a el mundo ser&aacute; distinto, pero no ser&aacute; mejor. Aunque ahora, no nos importe porque eso ser&aacute; en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-44-futuro_129_13243707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 09:44:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Utopías 44. En el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La erótica del orden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/erotica-orden_129_13228809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 1922, el arque&oacute;logo brit&aacute;nico Howard Carter abri&oacute; la tumba de Tutankam&oacute;n. Entre los miles de objetos hallados, destacaba uno aparentemente modesto: una plomada. Este instrumento, usado para verificar la verticalidad en la construcci&oacute;n, simbolizaba algo m&aacute;s que precisi&oacute;n arquitect&oacute;nica. En el antiguo Egipto, el concepto de <em>Maat</em> &mdash;traducido como verdad, justicia y orden c&oacute;smico&mdash; era la base de la civilizaci&oacute;n. Sin &eacute;l, cre&iacute;an, el caos (<em>Isfet</em>) devorar&iacute;a el mundo. La plomada materializaba esta idea: el orden no era una preferencia, sino una condici&oacute;n de existencia. Tres mil a&ntilde;os despu&eacute;s, en un contexto radicalmente distinto, este deseo de orden sigue dictando destinos colectivos, aunque hoy se disfrace de algoritmo, seguridad nacional o pureza identitaria.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Clifford Geertz observ&oacute; en sus estudios en Bali que el Estado tradicional no se organizaba generalmente mediante la coerci&oacute;n, sino a trav&eacute;s de <em>teatro pol&iacute;tico</em>: rituales, procesiones y jerarqu&iacute;as visibles que naturalizaban el orden social haci&eacute;ndolo parecer parte del cosmos. Este mecanismo no es exclusivo de las sociedades tradicionales. El soci&oacute;logo alem&aacute;n Max Weber defini&oacute; el Estado moderno por su <em>monopolio leg&iacute;timo de la violencia f&iacute;sica</em>, pero tambi&eacute;n por su capacidad de producir orden administrativo mediante la burocracia racional. Seg&uacute;n Weber, esta burocracia crea una <em>jaula de hierro</em> de reglas y procedimientos que ordena la vida social de manera predecible y apol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo franc&eacute;s Michel Foucault profundiz&oacute; en esta genealog&iacute;a. En <em>Vigilar y castigar</em> (1975), analiz&oacute; c&oacute;mo, entre los siglos XVII y XIX, el castigo espectacular del cuerpo (torturas p&uacute;blicas) fue sustituido por un sistema de disciplinas que buscaba <em>ordenar</em> las almas. La prisi&oacute;n pan&oacute;ptica, donde cada preso puede ser observado en cualquier momento sin saberlo, se convirti&oacute; en el modelo de una sociedad disciplinaria que produce orden mediante la interiorizaci&oacute;n de la vigilancia. Seg&uacute;n Foucault, hospitales, escuelas, cuarteles y f&aacute;bricas replicaron esta l&oacute;gica, creando <em>cuerpos d&oacute;ciles</em> adaptados al orden industrial y estatal. Esta producci&oacute;n de orden no se detiene en las instituciones del siglo XIX; encuentra en la democracia contempor&aacute;nea sus propias m&eacute;tricas de obediencia. El anarquismo lleva dos siglos se&ntilde;alando que el problema no es la ausencia de orden sino su monopolio: que cuando una sola instancia &mdash;el Estado, el mercado, el algoritmo&mdash; se arroga el derecho a definirlo, el orden deja de ser convivencia y se convierte en dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La atracci&oacute;n por el orden en contextos de crisis no es una simple met&aacute;fora. Tiene expresiones cuantificables. El informe <em>Democracia bajo presi&oacute;n</em> (Varieties of Democracy Institute, 2023) muestra que entre 2012 y 2022, el porcentaje de ciudadanos en democracias establecidas que creen que <em>un l&iacute;der fuerte que no tenga que molestarse con el parlamento ni las elecciones</em> es bueno o muy bueno aument&oacute; del 24% al 32%. Este aumento es m&aacute;s pronunciado en pa&iacute;ses con mayor desigualdad econ&oacute;mica y polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica. El informe V-Dem 2025 confirma la tendencia: la democracia se deteriora ya en 27 pa&iacute;ses y mejora solo en 8, con una ca&iacute;da especialmente pronunciada en los mecanismos deliberativos &mdash;la disposici&oacute;n de los gobiernos a escuchar la oposici&oacute;n y el pluralismo&mdash;. Este anhelo encuentra eco en figuras como Donald Trump, cuyas declaraciones apelan directamente a esta l&oacute;gica de l&iacute;der fuerte por encima de instituciones.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS, Bar&oacute;metro de marzo de 2024), el 67,3% de los ciudadanos considera que la <em>seguridad ciudadana</em> es un problema muy o bastante importante, superado solo por los problemas econ&oacute;micos. Sin embargo, los datos oficiales del Ministerio del Interior muestran que la tasa de criminalidad en Espa&ntilde;a (50,9 delitos por cada 1.000 habitantes en 2023, seg&uacute;n el INE) sigue siendo de las m&aacute;s bajas de la Uni&oacute;n Europea. Adem&aacute;s, ese repunte respecto a a&ntilde;os anteriores se debe casi &iacute;ntegramente al cibercrimen &mdash;que se ha quintuplicado y ya representa el 17% del total&mdash;, mientras que la criminalidad convencional ha continuado descendiendo: de 4,9 delitos por cada 100 habitantes en 2019 a 4,24 en 2023. Esta divergencia entre percepci&oacute;n y estad&iacute;stica sugiere que el <em>orden</em> funciona como significante pol&iacute;tico m&aacute;s que como descripci&oacute;n emp&iacute;rica. La psicolog&iacute;a social lleva d&eacute;cadas explicando por qu&eacute; esa brecha no sorprende.
    </p><p class="article-text">
        Estudios pioneros de Jost (2003) y meta-an&aacute;lisis posteriores (Burke, 2013) demuestran que la incertidumbre existencial &mdash;econ&oacute;mica, identitaria, pand&eacute;mica&mdash; aumenta la preferencia por sistemas que ofrezcan orden y certidumbre, incluso a costa de libertades. Estos estudios, centrados en la motivaci&oacute;n de epistemolog&iacute;as de cierre (<em>need for cognitive closure</em>), muestran que en condiciones de incertidumbre las personas tienden a buscar sistemas de creencias que ofrezcan respuestas claras y definitivas. En una l&iacute;nea similar, la Teor&iacute;a de la Gesti&oacute;n del Terror (<em>Terror Management Theory</em>) explica c&oacute;mo la conciencia de la mortalidad puede aumentar la adhesi&oacute;n a visiones culturales que prometen orden y permanencia simb&oacute;lica. Este fen&oacute;meno, llamado <em>compensaci&oacute;n del terror</em>, explica parcialmente el atractivo de discursos que prometen restaurar un orden perdido o defenderse de amenazas ca&oacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La er&oacute;tica del orden tiene una dimensi&oacute;n est&eacute;tica y material. El urbanismo ha sido hist&oacute;ricamente un campo de batalla. El bar&oacute;n Haussmann, al reformar Par&iacute;s entre 1853 y 1870 bajo el mandato del emperador Napole&oacute;n III, no solo buscaba embellecer la ciudad. Sus bulevares rectos y anchos permit&iacute;an el flujo de mercanc&iacute;as y, crucialmente, el r&aacute;pido despliegue de tropas para controlar revueltas populares. El orden urbano era orden social y pol&iacute;tico. Hoy, la <em>gentrificaci&oacute;n</em> sigue una l&oacute;gica similar: se presenta como <em>regeneraci&oacute;n, saneamiento</em> o <em>puesta en valor</em>, pero suele implicar la expulsi&oacute;n de poblaciones vulnerables y la homogeneizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, cuando no la transformaci&oacute;n de los barrios en centros comerciales et&iacute;lico gastron&oacute;micos al aire libre, los logro&ntilde;eses saben muy bien de lo que hablo. En Madrid, seg&uacute;n el Observatorio de la Sostenibilidad, el precio de la vivienda en el centro hist&oacute;rico aument&oacute; un 156% entre 2014 y 2023, mientras que la poblaci&oacute;n con rentas bajas disminuy&oacute; un 22%.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a digital ha llevado la l&oacute;gica del orden a una escala sin precedentes. Los algoritmos de las plataformas digitales clasifican, predicen y, en &uacute;ltima instancia, ordenan la realidad social. Un estudio del MIT Media Lab (2021) sobre el algoritmo de YouTube encontr&oacute; que, en contextos de alta polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, la recomendaci&oacute;n de videos tend&iacute;a a priorizar contenido emocionalmente intenso y maniqueo, creando burbujas de orden ideol&oacute;gico cerradas. Este orden no es est&aacute;tico, sino adaptativo: se personaliza para cada usuario, creando la ilusi&oacute;n de un mundo coherente y a medida.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de orden algor&iacute;tmico, cuando es adoptada por el Estado, alcanza su expresi&oacute;n m&aacute;s radical en sistemas como el de Cr&eacute;dito Social chino (SCS) y<em> </em>tiene consecuencias materiales. El SCS, implementado progresivamente desde 2014, clasifica a ciudadanos y empresas mediante algoritmos que eval&uacute;an comportamiento social y lo penaliza, desde delitos graves hasta cruzar indebidamente una carretera (Merics, 2022). Estimaciones oficiales hablan de 17 millones de <em>desacreditados</em> en 2018. Las sanciones son materiales: restricciones para comprar billetes de tren o avi&oacute;n, denegaci&oacute;n de acceso a cr&eacute;ditos bancarios, o exclusi&oacute;n de escuelas y empleos p&uacute;blicos. Este sistema, presentado como herramienta para construir un <em>orden social basado en la confianza</em>, externaliza el caos de la gobernanza a los ciudadanos: la presi&oacute;n por autorregularse bajo la amenaza de exclusi&oacute;n sist&eacute;mica genera ansiedad e incertidumbre vital, mientras el Estado mantiene una fachada de armon&iacute;a y eficiencia algor&iacute;tmica.
    </p><p class="article-text">
        La ultraderecha global ha sabido capitalizar esta er&oacute;tica del orden. Su discurso une la promesa de seguridad f&iacute;sica con la de integridad identitaria. En Espa&ntilde;a, el t&eacute;rmino <em>ley y orden</em> aparece en el 43% de los discursos parlamentarios de Vox analizados entre 2019 y 2023 (An&aacute;lisis del Laboratorio de la Fundaci&oacute;n Alternativas). Este orden se presenta como defensa contra amenazas internas (independentismo, feminismo <em>radical</em>, inmigraci&oacute;n) y externas (globalismo, Uni&oacute;n Europea). Este discurso, que vincula orden con identidad y soberan&iacute;a, no es nuevo ni exclusivo de Espa&ntilde;a. La historiadora Anne Applebaum y el polit&oacute;logo Ivan Krastev han analizado c&oacute;mo, en pa&iacute;ses de Europa del Este como Bulgaria, movimientos similares construyen su atractivo sobre una nostalgia por un pasado mitificado y estable (ya sea comunista o pre-comunista), y sobre la defensa de una identidad nacional homog&eacute;nea frente a cambios demogr&aacute;ficos r&aacute;pidos y &eacute;lites globalizadas percibidas como ca&oacute;ticas. Patr&oacute;n que Applebaum resume en orden como retorno a fronteras n&iacute;tidas y jerarqu&iacute;as claras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La DANA de Valencia (octubre de 2024) lo ilustra con brutal precisi&oacute;n dom&eacute;stica. No hay que irse a las distop&iacute;as algor&iacute;tmicas del SCS chino para encontrar la paradoja: un gobierno regional que hab&iacute;a hecho de la autoridad, el orden y la gesti&oacute;n eficiente su capital pol&iacute;tico central no fue capaz de emitir una alerta a tiempo. Murieron m&aacute;s de doscientas personas. La lluvia de fango que recibi&oacute; la comitiva institucional en Paiporta era algo m&aacute;s que rabia: era el momento en que el significante &ldquo;orden&rdquo; perd&iacute;a su funci&oacute;n de promesa y quedaba reducido a lo que siempre fue, un relato.
    </p><p class="article-text">
        El orden no es en s&iacute; mismo el problema. Sin cierto grado de orden compartido &mdash;normas, instituciones, marcos de convivencia&mdash; no hay vida social posible, sino solo la ley del m&aacute;s fuerte. La cuesti&oacute;n no es el orden frente al caos, sino qu&eacute; tipo de orden, construido por qui&eacute;n y a costa de qui&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tipo de orden estamos dispuestos a aceptar &mdash;y a cambio de qu&eacute; libertades, de qu&eacute; cuerpos, de qu&eacute; vidas?&nbsp;La paradoja final es que la b&uacute;squeda obsesiva de un orden esencializado y excluyente suele generar las mismas fuerzas ca&oacute;ticas que pretende dominar. El soci&oacute;logo polaco Zygmunt Bauman, en <em>Modernidad l&iacute;quida</em> (2000), argument&oacute; que la b&uacute;squeda de soluciones <em>s&oacute;lidas</em> a los problemas <em>l&iacute;quidos</em> de la globalizaci&oacute;n &mdash;como construir muros frente a flujos migratorios o reafirmar identidades cerradas frente a la diversidad&mdash; es contraproducente. Genera m&aacute;s fricci&oacute;n, m&aacute;s conflicto y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Esta paradoja &mdash;la b&uacute;squeda de un orden excluyente generando caos&mdash; se materializa de forma cruda en los datos sobre delitos de odio. En Espa&ntilde;a, el Ministerio del Interior registr&oacute; en 2023 un total de 2.268 infracciones penales e incidentes de odio, un 21,3% m&aacute;s que en 2022. Los delitos por racismo y xenofobia son los m&aacute;s numerosos (856 hechos, el 41,8% del total), mientras que el antisemitismo creci&oacute; un 77% y el antigitanismo un 68% respecto al a&ntilde;o anterior. Es decir: los mismos grupos que el discurso del orden sit&uacute;a como amenaza &mdash;migrantes, minor&iacute;as &eacute;tnicas&mdash; son los que acaban soportando la violencia que ese discurso genera.
    </p><p class="article-text">
        La plomada de Tutankam&oacute;n med&iacute;a la verticalidad, pero tambi&eacute;n simbolizaba un equilibrio: el orden como armon&iacute;a, no como imposici&oacute;n. La diferencia entre ambos conceptos es fundamental. Un orden que se construye sobre la exclusi&oacute;n, la vigilancia y el miedo puede parecer estable, pero su base es fr&aacute;gil. Genera resentimiento, resistencia y, finalmente, su propia erosi&oacute;n. La er&oacute;tica del orden siempre ha ofrecido un espejismo: que es posible domesticar el caos inherente a la existencia colectiva. Pero ese espejismo tiene un coste tangible, medible en exclusiones, en ansiedad internalizada y en la reducci&oacute;n de la complejidad humana a variables gobernables. El verdadero orden, sugiere la antropolog&iacute;a, no es la ausencia de conflicto, sino el marco dentro del cual el conflicto puede desarrollarse sin destruir la trama com&uacute;n. Cuando un sistema promete lo primero, suele producir lo segundo. La plomada, al final, solo mide la verticalidad de un muro; no dice qui&eacute;n queda fuera ni qu&eacute; mundo se construye dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/erotica-orden_129_13228809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 08:32:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La erótica del orden]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las herederas de la tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/herederas-tierra_129_13228775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Hace mucho que escrib&iacute; mi &uacute;ltima columna. Espero no haberme oxidado demasiado entre los avatares de la vida porque el tema de hoy es complejo (nota: otro d&iacute;a podemos hablar sobre la historia del concepto de &ldquo;carga mental&rdquo;, pero ser&aacute; cuando yo misma la sufra en menor medida).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado 15 de mayo se cumplieron 78 a&ntilde;os de la Nakba, la cat&aacute;strofe, la salida y desplazamiento forzados de miles de palestinos y palestinas de sus lugares de origen y su reubicaci&oacute;n en campos de refugiados que a estas alturas son m&aacute;s una especie de simulacro de ciudades ca&oacute;ticas. Ese caos no es fruto de la violencia interna entre sus pobladores, como podr&iacute;an pensar a simple vista, sino de la ausencia de planificaci&oacute;n real: al fin y al cabo, se trataba de un lugar de paso, un espacio intermedio entre el desalojo forzoso y la vuelta al hogar. El problema es que despu&eacute;s de tanto tiempo, aunque la esperanza del retorno siga viva, hay que vivir. Y para eso se necesita ocupar el espacio de otra forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuando vemos im&aacute;genes de las casas en las que las familias palestinas viven en estos campos vemos desorden, casas con pisos altos a medio construir, que estar&aacute;n destinados a alojar a una parte de la familia cuando esta crezca. Por eso vemos calles sinuosas, estrechas o anchas, sin una planificaci&oacute;n urban&iacute;stica clara. En estas condiciones es dif&iacute;cil mantener la dignidad intacta, y aun as&iacute; lo est&aacute;n consiguiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa dignidad y resiliencia tiene, por supuesto, nombre de mujer. Porque la historia nos demuestra, una vez m&aacute;s, c&oacute;mo las mujeres hemos sido las transmisoras de memoria, de identidad, de ese otro ADN que nos conecta con la tierra, con nuestros espacios (los que ocupamos y los que tenemos derecho a ocupar). No es algo que yo me est&eacute; inventando: cada vez m&aacute;s estudios se&ntilde;alan c&oacute;mo, desde la antig&uuml;edad, las mujeres de todo el mundo han desarrollado un papel fundamental en el desarrollo de sociedades y civilizaciones y que demasiado a menudo este ha quedado en un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya ha debido quedar claro que hoy voy a hablarles de la historia de las mujeres palestinas. Una historia muy larga y compleja que espero ser capaz de sintetizar en unos pocos p&aacute;rrafos. Para ello, comenzar&eacute; por el principio. Desde la antig&uuml;edad y la Edad Media, la presencia y la acci&oacute;n de las mujeres fue fundamental en un mundo cambiante, que vivi&oacute; el desarrollo de civilizaciones, la invasi&oacute;n y ocupaci&oacute;n romana, la cristianizaci&oacute;n bizantina y la expansi&oacute;n del Islam.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de cambios, ellas ejercieron como transmisoras de la cultura ancestral, dibujando poco a poco los rasgos fundamentales de la identidad cultural palestina. Y lo hicieron desde posiciones muy diversas: desde las sacerdotisas cananeas identificadas a trav&eacute;s del registro arqueol&oacute;gico hasta las mujeres que transmitieron sus saberes y genealog&iacute;as familiares a trav&eacute;s de la matrilinealidad presente en varias comunidades palestinas (ojo, no confundir con un matriarcado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si damos un tremendo salto en el tiempo llegaremos al periodo otomano, en pleno siglo XIX. Para este momento hist&oacute;rico, contamos con un cada vez mayor n&uacute;mero de estudios que se&ntilde;alan la fren&eacute;tica actividad que desarrollaron las mujeres de Palestina. Estas, especialmente las procedentes de las &eacute;lites urbanas, fundaron asociaciones de car&aacute;cter ben&eacute;fico, crearon escuelas femeninas e instituciones que ser&aacute;n la base del activismo posterior, ligado estrechamente al movimiento nacional palestino. De hecho, mientras en occidente las sufragistas se organizaban para reclamar derechos que el patriarcado nos hab&iacute;a ido negando, en Palestina vemos el paralelo de las primeras muestras organizadas de un activismo femenino en estos grupos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si avanzamos un poco m&aacute;s en el tiempo, el nacimiento del sionismo como ideolog&iacute;a pol&iacute;tica de corte imperialista, colonialista y racista y el establecimiento del pseudoestado israel&iacute; desembocaron en esa expulsi&oacute;n masiva de la que hablaba al inicio de este texto. Llegamos por tanto a la Nakba de 1948, el fundamento hist&oacute;rico de una injusticia que a&uacute;n sigue sin resolverse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estos movimientos de ocupaci&oacute;n, desplazamiento y agresi&oacute;n hacia el pueblo palestino encontraron una respuesta, y en ella las mujeres tambi&eacute;n desempe&ntilde;aron un papel fundamental. Sabemos, por ejemplo, que durante las dos intifadas ellas desempe&ntilde;aron roles de vital importancia organizando la resistencia civil, proporcionando servicios sociales alternativos, promoviendo la autosuficiencia econ&oacute;mica, participando activamente en los enfrentamientos&hellip; Todo ello desafiando los roles de g&eacute;nero institucionales, aunque, por desgracia y tal y como nos sucede en occidente, sin llegar a transformar estructuralmente las relaciones patriarcales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la di&aacute;spora palestina tambi&eacute;n nos ha dado voces de mujeres que ha transformado la narrativa nacional. Intelectuales, escritoras y activistas han articulado una cr&iacute;tica anticolonial que desaf&iacute;a tanto las representaciones orientalistas occidentales como las limitaciones internas a las que ellas mismas se enfrentan. Su trabajo, al final, es una muestra important&iacute;sima de una resistencia cultural que preserva y renueva constantemente el proyecto nacional palestino. Esto lo observamos tambi&eacute;n en la Palestina ocupada: las mujeres siguen siendo las transmisoras de la historia oral, las tradiciones y los elementos identitarios de Palestina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras: al igual que sus ancestras del mundo antiguo y medieval, las mujeres palestinas de nuestros d&iacute;as se han erigido como defensoras de una identidad que se resiste a ser borrada. La dignidad y existencia de todo un pueblo recae especialmente en sus manos, y pocas veces tenemos la capacidad desde nuestro Occidente actual de reconocer esa labor que llevan siglos desarrollando. Porque, reconozc&aacute;moslo, aqu&iacute; tendemos a ver a las mujeres palestinas casi exclusivamente en su faceta de v&iacute;ctimas cuando, en realidad, son las herederas de una tierra robada que se mantienen en pie a pesar de todo (y de todos).
    </p><p class="article-text">
        Son las herederas de una tierra que es algo m&aacute;s que tierra. Su lucha, pasada y presente, nos demuestra que la liberaci&oacute;n nacional palestina no ser&aacute; completa hasta que aborde las m&uacute;ltiples dimensiones de la opresi&oacute;n. En cada acto de resistencia, en cada gesto de solidaridad, las mujeres palestinas contin&uacute;an escribiendo la historia de un pueblo que se niega a desaparecer. Y por ello heredar&aacute;n la tierra a la que tienen derecho.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Ilzarbe López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/herederas-tierra_129_13228775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 08:31:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las herederas de la tierra]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[MARtonismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/martonismo_129_13243698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Probablemente estimulado por el quinto de la tarde (como taurino con el pelo blanco &eacute;l sabe que <em>Veterano</em> es cosa de hombres) el actual jefe de Gabinete de Isabel D&iacute;az Ayuso, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez Baj&oacute;n (MAR), puso en la noche del pasado jueves el siguiente tuit: &ldquo;Te voy a decir una cosa, Pedro S&aacute;nchez: todo parece indicar que t&uacute; tambi&eacute;n vas P&aacute;&rsquo;lante. Cuando tenga nueva informaci&oacute;n privilegiada, te contar&eacute;. Pero vas a ir p&aacute;&rsquo;lante&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un texto con un estilo muy similar al tono que emple&oacute; cuando vaticin&oacute; la imputaci&oacute;n de otros altos cargos como Zapatero o Alvaro Garc&iacute;a Ortiz, el que fuera Fiscal General del Estado, quien acab&oacute; siendo condenado con el hecho probado de que el autor de revelaci&oacute;n de secretos fue el propio Garc&iacute;a Ortiz &ldquo;o una persona de su entorno y con su conocimiento&rdquo;. Y MAR lo hace en un contexto en el que la imputaci&oacute;n de Zapatero ha supuesto un golpe moral a los principios &eacute;ticos en los que se sustentan los proyectos asentados en la equidad social frente a los basados en la diferenciaci&oacute;n particular.
    </p><p class="article-text">
        Podemos refugiarnos en que, como afirma Jordi Nieva, catedr&aacute;tico de Derecho Procesal de la Universidad de Barcelona, por ahora todo lo que se sabe son conjeturas, no hechos probados. E incluso considerar que el juez hace una afirmaci&oacute;n impropia de un momento procesal embrionario que sit&uacute;a al expresidente como el l&iacute;der de una trama de tr&aacute;fico de influencias, y adem&aacute;s lo afirma de manera innecesariamente reiterada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero&nbsp;incluso creyendo en su inocencia y deseando que todo pueda ser aclarado delante del juez instructor el pr&oacute;ximo 2 de junio, debemos preguntarnos qu&eacute; extra&ntilde;a seducci&oacute;n arrastra a la mayor&iacute;a de los exjefes de gobierno a cambiar su tranquilidad moral por un pu&ntilde;ado de euros, por mucho que el pu&ntilde;ado sea abundante, legal y declarado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El precio que tiene que pagar un l&iacute;der pol&iacute;tico a cambio de mantener su imprescindible ejemplaridad moral es no tener ninguna relaci&oacute;n con ciertos negocios cuando ya se dispone de ingresos m&aacute;s que suficientes que se pueden engrosar con conferencias u otro tipo de actividades m&aacute;s estimulantes y menos da&ntilde;inas. Y, adem&aacute;s, tener tiempo para correr, ir al monte y orientar a sus descendientes hacia las ocupaciones que quieran intentando alejarlos de los negocios que los requieran. O, por qu&eacute; no, dedicar un tiempo a leer a Arist&oacute;teles y su <em>&Eacute;tica a Nic&oacute;maco</em> en la que afirma que la virtud es un h&aacute;bito selectivo, una disposici&oacute;n adquirida a trav&eacute;s de la repetici&oacute;n de actos buenos que nos permite alcanzar la excelencia y, en &uacute;ltima instancia, la felicidad. Porque no debemos olvidar que para los antiguos griegos ejercer la magistratura y dirigir la polis no pod&iacute;a tener un equivalente pecuniario, como lo acredita la propuesta plat&oacute;nica de que en el Estado ideal sus representantes ten&iacute;an prohibido acumular oro o plata ya que el dinero corromp&iacute;a el alma y desviaba a los l&iacute;deres de su deber. Evidentemente, con una vida digna asegurada que permitir&iacute;a que&nbsp;los honores de representar a los ciudadanos no fuesen anulados por los honorarios&nbsp;de representarse a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;	Resulta fundamental esa resistencia &eacute;tica,&nbsp;sobre todo en un contexto en el que la fragilidad de la democracia nos dice que no hay simetr&iacute;a jur&iacute;dica, social ni econ&oacute;mica entre los lados de la balanza ideol&oacute;gica. Parece que existen&nbsp;unos pocos <em>seres superiores</em> que nunca tendr&aacute;n ning&uacute;n problema, porque la justicia divina ya se hizo terrenal para ellos, mientras que otros muchos seres deber&aacute;n esperar al m&aacute;s all&aacute; para que se les compense la injusticia humana&nbsp;del m&aacute;s ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        	Pero incluso aceptando este escenario, no podemos vivir en un estado de matonismo constante en el que un se&ntilde;or por el hecho de tener canas puede mentir, re&iacute;rse, amenazar, insultar y presumir de tener hilo directo con el poder judicial que le transmite informaci&oacute;n y le concede una obscena inmunidad. El <em>MARtonismo</em>, ese matonismo de iron&iacute;a gruesa que practica MAR es una forma de insoportable autoritarismo, tan de moda, que lo mismo amenaza a periodistas con arruinarles la vida o meterlos en la c&aacute;rcel que intimida a un presidente del Gobierno con ir <em>p&acute;alante</em> porque &eacute;l, como un Charles Bronson de Valladolid, es la justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces la borrachera de poder impide distinguir entre el beodo y el beocio.&nbsp;O alguien le da una taza de caf&eacute; al mat&oacute;n o &eacute;l y otros como &eacute;l terminar&aacute;n por querer darnos caf&eacute;, mucho caf&eacute;. Y eso ya sabemos lo que significa. Lo supo bien Lorca, un verdadero ant&iacute;doto contra el odio: &ldquo;Esta luz, este fuego que devora/Este paisaje gris que me rodea/Este dolor por una sola idea/Esta angustia de cielo, mundo y hora&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Alfonso Iglesias Huelga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/martonismo_129_13243698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 06:51:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[MARtonismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diversidad biológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/diversidad-biologica_129_13241620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En estos tiempos en los que las creencias y el sentimentalismo urban&iacute;cola parecen haberle ganado el pulso a la ciencia y la racionalidad, la presencia de colonias felinas en entornos urbanos es una reality cotidiana que sigue generando un incomprensible debate. Por un lado, la figura del gato comunitario &mdash;aquel que, previamente abandonado, vive en libertad pero bajo el cuidado colectivo&mdash; despierta empat&iacute;a y ternura; por otro, la ciencia alerta sobre el severo impacto que estos animales dom&eacute;sticos tienen sobre la fauna silvestre local.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, las colonias felinas legales se han consolidado en Espa&ntilde;a y en parte de Europa como modelo habitual de gesti&oacute;n de los gatos callejeros, y no es que lo desee, pero la ley y las administraciones no son tan permisivas con los perros vagabundos, los mini-pigs, las tortuguitas o con cualquier otra mascota que quisi&eacute;ramos cuidar entre &ldquo;todos&rdquo; con toda nuestra buena intenci&oacute;n, al lado de casa, para regocijo de ciudadanos piadosos y entretenimiento de la infancia. Veamos por qu&eacute; me parece un dislate la excepci&oacute;n gatuna.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo los consideramos mascotas inofensivas (dentro de casa normalmente lo son), los gatos dom&eacute;sticos (<em>Felis catus</em>) son depredadores muy eficientes. Cuando los concentramos en colonias al aire libre se incrementa artificialmente el n&uacute;mero de depredadores en la zona, lo que no es bueno para la vida silvestre. Un solo gato dom&eacute;stico en libertad puede cazar de dos a cuatro presas al d&iacute;a: principalmente peque&ntilde;as aves, reptiles, anfibios y peque&ntilde;os mam&iacute;feros.
    </p><p class="article-text">
        La historia y los estudios cient&iacute;ficos han demostrado que los gatos dom&eacute;sticos son una de las especies invasoras m&aacute;s perjudiciales y, a nivel mundial, responsables directos de la eliminaci&oacute;n de millones de animalillos silvestres, de alrededor del 20% de los peque&ntilde;os vertebrados recientemente extintos, adem&aacute;s del descenso de las poblaciones de cerca del 10% de aves, mam&iacute;feros y reptiles en Peligro Cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En entornos urbanos, esto se sustancia en una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la biodiversidad local, ya de por s&iacute; sometida a la merma poblacional consecuente con nuestra vida urbanita. Estoy hablando, entre otros muchos ejemplos, de los pajarillos que en nuestras latitudes tanto alegran la ciudad. Tambi&eacute;n de otros animalillos no tan vistosos pero no menos necesarios desde le punto vista ecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Existe la creencia err&oacute;nea de que un gato bien alimentado por ciudadanos no caza. Sin embargo, investigaciones, alejadas como es normal del eufemismo y la sensibler&iacute;a, muestran que su instinto cazador es independiente del hambre. Aunque la alimentaci&oacute;n controlada puede reducir la presi&oacute;n depredadora al no depender el gato dom&eacute;stico exclusivamente de ella, no la elimina. Adem&aacute;s, los puntos de alimentaci&oacute;n, si no se gestionan correctamente, pueden atraer a otros animales no deseados, creando focos de insalubridad.
    </p><p class="article-text">
        Para minimizar el impacto, asociaciones y ayuntamientos suelen recurrir al m&eacute;todo CER (Captura, Esterilizaci&oacute;n y Retorno/Suelta), cuyo te&oacute;rico objetivo es estabilizar y reducir progresivamente las poblaciones de los mininos abandonados sin herir las susceptibilidades de algunos ciudadanos, puesto que el gato dom&eacute;stico se devuelve a su territorio y evita (es un suponer) que nuevos gatos abandonados ocupen ese espacio.
    </p><p class="article-text">
        Pero su gesti&oacute;n correcta implica no solo la esterilizaci&oacute;n en porcentaje suficiente para que surta efecto (cota que no se consigue habitualmente), sino tambi&eacute;n el control veterinario adecuado por los riesgos de transmisi&oacute;n de pat&oacute;genos y la reubicaci&oacute;n de colonias, que habitualmente no cuentan con una evaluaci&oacute;n previa de su impacto ecol&oacute;gico ni con el ben&eacute;pl&aacute;cito de los residentes disconformes, con frecuencia quejosos de los malos olores, presencia de excrementos o suciedad.
    </p><p class="article-text">
        Y, oh sorpresa, a pesar de todo, la Ley de Protecci&oacute;n de los Derechos y el Bienestar de los Animales, aprobada en 2023, trata de regular esta reality reconociendo la necesidad de proteger a los gatos dom&eacute;sticos abandonados mientras se respete el entorno natural, lo que supone conseguir algo as&iacute; como la cuadratura del c&iacute;rculo. Para lograr este ut&oacute;pico equilibrio, la ley ignora los principios ecol&oacute;gicos y conf&iacute;a en una estrecha colaboraci&oacute;n entre ayuntamientos, veterinarios y gestores de colonias, engranaje dif&iacute;cil de hacer funcionar y que no evita la depredaci&oacute;n de otros animalillos silvestres mucho m&aacute;s necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello plantea una colisi&oacute;n evidente entre la protecci&oacute;n de la diversidad biol&oacute;gica de la ciudad y las colonias de mininos dom&eacute;sticos abandonados. Desaf&iacute;o que adquiere mayor contradicci&oacute;n en el contexto del Reglamento Europeo de Restauraci&oacute;n de la Naturaleza (<em>Nature Restoration Law</em>), aprobado en 2024, que quiere impulsar la renaturalizaci&oacute;n de los entornos urbanos y su reconexi&oacute;n con los ecosistemas rurales. D&aacute;ndose as&iacute; la paradoja de que la administraci&oacute;n termina gastando dinero para apoyar una causa y su contraria.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, resulta necesario reconocer a los gatos dom&eacute;sticos en libertad como una especie ex&oacute;tica invasora y, por decirlo finamente, gestionar a la baja tendente a cero su presencia en colonias, como as&iacute; ocurre en otros pa&iacute;ses. Es un caso claro en el que la evidencia cient&iacute;fica debe prevalecer sobre las creencias si queremos que la biodiversidad pueda ser restaurada con cierto &eacute;xito en nuestras ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es 22 de mayo. Feliz D&iacute;a Internacional de la Diversidad Biol&oacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Zaldívar-Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/diversidad-biologica_129_13241620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diversidad biológica]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La clase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/clase_129_13223614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En los a&ntilde;os dorados de la posguerra mundial, un contable de Detroit, un profesor de Lyon y un peque&ntilde;o comerciante de Stuttgart compart&iacute;an algo m&aacute;s que un coche en el garaje y unas vacaciones anuales. Cre&iacute;an formar parte de un mismo bloque social ascendente, el coraz&oacute;n estable de las democracias occidentales: la clase media. Hoy, ese contable teme la externalizaci&oacute;n de su puesto, el profesor franc&eacute;s ha marchado &mdash;o marchaba&mdash; con los <em>chalecos amarillos</em> contra la p&eacute;rdida de poder adquisitivo, y el comerciante alem&aacute;n observa c&oacute;mo los grandes <em>marketplaces</em> digitales estrangulan su negocio. La promesa se ha resquebrajado, y al hacerlo, ha dejado al descubierto una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;fue la <em>clase media</em> una realidad sociol&oacute;gica o un relato pol&iacute;tico magistral? Para responder, hay que separar los n&uacute;meros de los relatos.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras no mienten, pero pueden contar historias distintas. Seg&uacute;n el World Inequality Report 2026 &mdash;el informe de referencia elaborado por m&aacute;s de doscientos investigadores del World Inequality Lab&mdash;, el 10 por ciento m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n mundial captura el 53 por ciento de la renta global, mientras que la mitad m&aacute;s pobre se queda con solo el 8 por ciento. En la OCDE, el ingreso disponible del 10 por ciento m&aacute;s rico es 9,6 veces superior al del 10 por ciento m&aacute;s pobre &mdash;la mayor brecha registrada en treinta a&ntilde;os&mdash;, una distancia que se ha ensanchado sin pausa desde los a&ntilde;os ochenta. Estos datos no hablan de una sola l&iacute;nea que divida a capitalistas y trabajadores, sino de una pendiente empinada donde la posici&oacute;n define el acceso a la salud, la educaci&oacute;n, la vivienda y la esperanza de vida. La clase, como estructura de desigualdad material, no solo existe, sino que se ha hecho m&aacute;s compleja y, en muchos aspectos, m&aacute;s profunda.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el lenguaje p&uacute;blico para describir esta realidad se ha vuelto borroso. El soci&oacute;logo estadounidense C. Wright Mills ya advert&iacute;a en 1951, en <em>White Collar</em>, sobre la nueva <em>columna vertebral</em> del capitalismo: una masa de empleados administrativos, vendedores y gerentes que no se identificaban ni con los <em>capitalistas</em> ni con el <em>proletariado industrial</em>. &iquest;Existe, por cierto, un <em>proletariado</em> digital? Su identidad se construy&oacute; alrededor del consumo, la educaci&oacute;n y el estatus, no de la relaci&oacute;n con los medios de producci&oacute;n. Aqu&iacute; surge un dilema estrat&eacute;gico persistente: &iquest;c&oacute;mo combatir un relato poderoso, el del ascenso individual y la clase media, sin caer en la mera nostalgia de un lenguaje cr&iacute;tico que ya no conmueve, ni en la adopci&oacute;n acr&iacute;tica de las mismas herramientas de marketing que fabricaron el mito?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace treinta a&ntilde;os este debate ya estaba abierto; hoy es m&aacute;s urgente. Adoptar el lenguaje del <em>coaching</em> o la marca personal para denunciar la precariedad puede significar, sin una cr&iacute;tica f&eacute;rrea al marco individualista, reforzar la misma l&oacute;gica que se pretende desmontar. Este fue el caldo de cultivo perfecto para que el t&eacute;rmino <em>clase media</em> trascendiera lo descriptivo para volverse un proyecto ideol&oacute;gico. Durante la Guerra Fr&iacute;a, en Occidente se promovi&oacute; activamente la narrativa de la <em>sociedad de clases medias</em> como ant&iacute;doto frente al discurso de lucha de clases del bloque sovi&eacute;tico. Ser de clase media equival&iacute;a a ser moderno, democr&aacute;tico y apol&iacute;tico en el sentido conflictivo.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de este relato fue tal que reconfigur&oacute; el campo pol&iacute;tico. Los partidos tradicionales de izquierda obrera, como la socialdemocracia europea, viraron gradualmente su discurso para <em>representar a las amplias clases medias</em>. El conflicto abierto entre capital y trabajo fue sustituido por el pacto del Estado del bienestar: a cambio de paz social, se garantizaban derechos sociales y un ascenso material continuado. Pero este pacto ten&iacute;a una cl&aacute;usula oculta: para mantenerlo, el crecimiento econ&oacute;mico deb&iacute;a ser perpetuo y sus frutos, repartidos. Cuando esa premisa fall&oacute; &mdash;con las crisis del petr&oacute;leo de los 70, la financiarizaci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n desregulada&mdash;, la base material de esa <em>clase media</em> comenz&oacute; a erosionarse.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigui&oacute; no fue un regreso a la conciencia de clase, sino una gran confusi&oacute;n. El trabajador industrial precarizado, el becario sobrecualificado y el aut&oacute;nomo al borde de la quiebra segu&iacute;an llam&aacute;ndose a s&iacute; mismos <em>clase media</em>, aunque su realidad se asemejara m&aacute;s a la de sus abuelos proletarios. Como se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo Emmanuel Todd, esta <em>inconsciencia de clase</em> es un rasgo definitorio de nuestro tiempo. La identidad se aferra a un estatus simb&oacute;lico &mdash;el de <em>no ser pobre</em>&mdash; incluso cuando las condiciones materiales se degradan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto genera un llamativo <em>efecto Rashomon</em>: la misma realidad social se describe de forma radicalmente distinta dependiendo de qui&eacute;n &mdash;y desde qu&eacute; posici&oacute;n&mdash; la narre. En Espa&ntilde;a, el 55,5 por ciento se autopercibe como clase media en alguna de sus variantes &mdash;alta, media o baja&mdash; (CIS Bar&oacute;metro, septiembre de 2025), pero seg&uacute;n el criterio objetivo de la OCDE &mdash;renta entre el 75 por ciento y el 200 por ciento de la media nacional&mdash;, el 61,5 por ciento de los hogares lo es t&eacute;cnicamente (CaixaBank Research, basado en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, 2023). La paradoja opera en sentido inverso al esperado: m&aacute;s gente es clase media seg&uacute;n los ingresos de la que se siente clase media. Lo que el dato estad&iacute;stico no captura es la experiencia de esa <em>inconsciencia de clase</em>: aferrarse al estatus simb&oacute;lico de <em>no ser pobre</em> aunque, como ya hemos dicho, la realidad material se degrade.
    </p><p class="article-text">
        Este divorcio entre s&iacute;mbolo y sustento se materializa en el urbanismo de la desigualdad. Tomemos un barrio cualquiera, uno como en el que yo vivo, crecido al albur de la burbuja inmobiliaria, donde el alquiler se sit&uacute;a hoy entre los m&aacute;s altos de la ciudad. Carece de centro de salud p&uacute;blico y de colegio, pero cuenta con un centro comercial. Sus habitantes, con dificultad, se considerar&iacute;an clase trabajadora; el c&oacute;digo postal, el escaparate de la tienda y la fachada les susurran otra historia. Sin embargo, la ecuaci&oacute;n es puramente proletaria: se necesitan dos sueldos, a menudo precarios, bajo ese mismo techo para llegar a fin de mes. El estatus es un decorado que ocupa el lugar de los servicios p&uacute;blicos, y la hipoteca o el alquiler estrangulador cumplen la funci&oacute;n disciplinaria que anta&ntilde;o ten&iacute;a la f&aacute;brica. Este fen&oacute;meno subyace a paradojas pol&iacute;ticas clave: por qu&eacute; sectores vulnerables votan a menudo contra sus intereses econ&oacute;micos inmediatos, privilegiando agendas identitarias o nacionalistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese vac&iacute;o de lenguaje de clase se cuela la segunda operaci&oacute;n: el desgaste deliberado del eje izquierda-derecha. Declarar esta divisi&oacute;n <em>obsoleta</em> ha sido un caballo de Troya de primer orden. Cuando un <em>think tank</em> neoliberal o un pol&iacute;tico de nuevo cu&ntilde;o proclama que <em>las soluciones no son de izquierda o derecha, sino sensatas o insensatas,</em> o aquello de <em>solo veo personas</em>, est&aacute; realizando un acto de enorme violencia simb&oacute;lica. Declara que la distribuci&oacute;n de la riqueza, el peso de los impuestos, la fuerza de los sindicatos o el alcance de lo p&uacute;blico no son decisiones pol&iacute;ticas con visiones opuestas del mundo, sino meras cuestiones t&eacute;cnicas de eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        Este discurso beneficia abiertamente al poder financiero y a las &eacute;lites concentradas. Si el debate p&uacute;blico se desplaza desde <em>&iquest;qui&eacute;n paga? </em>hacia<em> &iquest;c&oacute;mo hacemos esto m&aacute;s eficiente?, </em>el resultado predecible es que la carga recaiga sobre los eslabones m&aacute;s d&eacute;biles. La austeridad poscrisis de 2008 no se vendi&oacute; como una opci&oacute;n ideol&oacute;gica de derechas, sino como una <em>necesidad t&eacute;cnica</em>. Las reformas laborales se presentan no como un trasvase de poder del trabajo al capital, sino como <em>modernizaci&oacute;n para la competitividad</em>. Al evaporarse el lenguaje de la lucha de clases, se disuelve tambi&eacute;n el marco para oponer resistencia coherente.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que, paralelamente, hayan surgido con fuerza nuevos ejes de divisi&oacute;n, a menudo m&aacute;s viscerales: globalistas vs. patriotas, metropolitanos vs. perif&eacute;ricos, <em>woke</em> vs. tradicionalistas. Estos nuevos frentes, amplificados por algoritmos y redes sociales, son funcionales al <em>statu quo</em> econ&oacute;mico porque desv&iacute;an la atenci&oacute;n del conflicto material. Mientras se debate acaloradamente sobre cultura, s&iacute;mbolos e identidad, se aprueban en silencio presupuestos regresivos o tratados comerciales que benefician a unos pocos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad, tozuda, acaba imponi&eacute;ndose. La pandemia de COVID-19 fue un revelador social masivo. Puso en primer plano qui&eacute;nes eran los <em>trabajadores esenciales</em>: repartidores, cajeras, enfermeras, personal de limpieza. En ellos se encarna la paradoja del proletariado digital, la farsa laboral del siglo XXI. Es la materializaci&oacute;n de lo que el antrop&oacute;logo David Graeber llam&oacute; <em>trabajos de mierda</em>: empleos que hasta quienes los desempe&ntilde;an perciben como carentes de sentido, pero que perpet&uacute;an un sistema de vigilancia y explotaci&oacute;n disfrazado de oportunidad. Mientras las plataformas promueven la narrativa del <em>socio</em> o el <em>creador de contenido</em>, la realidad es la de un trabajador hipervigilado y despose&iacute;do. En Espa&ntilde;a, la Ley Rider (2021) desmont&oacute; la ficci&oacute;n del <em>falso aut&oacute;nomo</em> estableciendo la presunci&oacute;n de laboralidad. M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, los propios repartidores calculan que deben trabajar unas diez horas diarias para aproximarse al Salario M&iacute;nimo Interprofesional, asumiendo de su bolsillo las cotizaciones a la Seguridad Social, el IVA y el mantenimiento del veh&iacute;culo: la<em> app</em> es de la empresa; los costes son suyos. Este es el n&uacute;cleo de la nueva condici&oacute;n obrera: no poseer los medios de producci&oacute;n (la <em>app</em> es de la empresa), su trabajo enajenado por un algoritmo y su estatus de permanente inseguridad, a menudo enmascarado bajo las autodenominaciones de CEO, CIO, CTO, CDO, CMO... &mdash;o cualquier otro, por supuesto, en ingl&eacute;s&mdash;&nbsp;en un perfil de LinkedIn.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la internalizaci&oacute;n patol&oacute;gica de la precariedad como un proyecto heroico de autoexplotaci&oacute;n. Esta es la esencia del nuevo proletariado: gente sin grandes patrimonios, cuya subsistencia depende enteramente de un salario incierto y cuya exposici&oacute;n al riesgo es m&aacute;xima. No eran <em>clase media</em> en el sentido id&iacute;lico del t&eacute;rmino; eran la clase trabajadora del siglo XXI, diversa, precaria en muchos casos y absolutamente fundamental. Ese contable de Detroit, ese profesor de Lyon y ese comerciante de Stuttgart nunca dejaron de ser trabajadores. Hoy lo son el <em>rider</em> vigilado por el algoritmo, la cajera del s&uacute;per, la enfermera de planta. El desaf&iacute;o no es negar la complejidad moderna ni resucitar dogmatismos del XIX. Es reencontrar un lenguaje honesto que nombre la nueva explotaci&oacute;n digital, la concentraci&oacute;n obscena de riqueza en fondos y tecnol&oacute;gicas, la vulnerabilidad com&uacute;n de quienes viven del salario. La clase media como mito disolvente tuvo su d&iacute;a. El futuro pertenece a quien describa el mundo no como sue&ntilde;o de ascenso individual, sino como <em>lo que realmente es</em>: una lucha cotidiana por qui&eacute;n se lleva el fruto del esfuerzo colectivo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/clase_129_13223614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 09:10:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La clase]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/europa_129_13226642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En Europa se toman decisiones que, cada vez m&aacute;s, afectan al d&iacute;a a d&iacute;a de nuestra comunidad aut&oacute;noma. Son decisiones sobre asuntos cruciales que exigen un posicionamiento claro. Por eso, he encabezado una delegaci&oacute;n del PSOE de La Rioja que se ha desplazado a Bruselas para abordar, fundamentalmente, tres cuestiones clave para el futuro de nuestro territorio; el efecto frontera, el pr&oacute;ximo marco financiero plurianual y el sector primario, con la reforma de la PAC al fondo.
    </p><p class="article-text">
        En la Comisi&oacute;n Europea tuve la oportunidad de mantener una reuni&oacute;n con Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisi&oacute;n Europea para una Transici&oacute;n Limpia, Justa y Competitiva. Con Ribera pude conversar sobre la importancia de los fondos europeos, ya que a La Rioja se le han asignado ya 555 millones de euros a trav&eacute;s del Plan de Recuperaci&oacute;n, Transformaci&oacute;n y Resiliencia del Gobierno de Espa&ntilde;a. Son recursos que se est&aacute;n desplegando en diversos &aacute;mbitos. Y son fondos que el presidente Pedro S&aacute;nchez logr&oacute; en Europa y que el PP trat&oacute; de boicotear. &iquest;Alguien se imagina hoy como hubiera resistido la Uni&oacute;n Europea, Espa&ntilde;a o La Rioja el impacto brutal de la pandemia sin estos fondos?.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este encuentro con Teresa Ribera tambi&eacute;n expuse la situaci&oacute;n de La Rioja con respecto a Pa&iacute;s Vasco y Navarra, y las consecuencias de ese efecto frontera. La vicepresidenta tambi&eacute;n gestiona la cartera de Competencia y quise tratar con ella este asunto. Le ha recordado que esta cuesti&oacute;n tiene que abordarse desde las instituciones europeas. Aqu&iacute;, tendr&iacute;amos que trabajar como comunidad aut&oacute;noma para que Europa reconozca una realidad singular para La Rioja en t&eacute;rminos similares a los que recoge nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a. Estoy convencido de que el objetivo que tenemos que afrontar como comunidad aut&oacute;noma debe ser que se autorice un r&eacute;gimen de excepciones en el &aacute;mbito del r&eacute;gimen de ayudas de Estado con el fin de poder impulsar nuestro desarrollo econ&oacute;mico e industrial. En definitiva, lograr que la Comisi&oacute;n Europea autorice excepciones en las Ayudas de Estado para La Rioja. Es una reivindicaci&oacute;n justa y en la que el PSOE de La Rioja no va a escatimar ni un gramo de esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los hitos que abordamos en esta reuni&oacute;n tuvo que ver con el pr&oacute;ximo presupuesto de la Uni&oacute;n Europea, que abarcar&aacute; el periodo 2028/2034. En este terreno le he trasladado a Teresa Ribera que las regiones no pueden perder protagonismo en este marco financiero, y que debeos evitar la recentralizaci&oacute;n de los fondos europeos. Y es que hay corrientes en Bruselas que proponen que los fondos europeos los gestionen directamente los Estados miembros, restando peso a las regiones. En el PSOE de La Rioja tenemos muy claro que vamos a defender el Principio de Subsidiariedad. Lo que queremos es que el nuevo presupuesto mantenga la gesti&oacute;n regionalizada de los fondos de cohesi&oacute;n, y que estos no se vean recortados por las nuevas prioridades de defensa o seguridad europea.
    </p><p class="article-text">
        Con la vicepresidenta y, tambi&eacute;n, con el gabinete del Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Christophe Hansen, quise abordar la situaci&oacute;n del sector primario, un sector imprescindible para La Rioja, que crea riqueza y valor a&ntilde;adido y que asienta poblaci&oacute;n en el medio rural. En este sentido me preocupa que, en sus primeros borradores, la Comisi&oacute;n, donde el Grupo Popular Europeo tiene la mayor&iacute;a, se haya sugerido un presupuesto que podr&iacute;a implicar un recorte t&eacute;cnico de la PAC. Hay estimaciones que apuntan que, para La Rioja, todo esto podr&iacute;a suponer un recorte del 20% de los fondos, lo que supondr&iacute;a que los 4.200 perceptores riojanos perdieran unos 6 millones de euros anuales, que en el periodo total entre 2028 y 2034 superar&iacute;an los 40 millones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al equipo del Comisario Hansen le dej&eacute; muy claro que en el PSOE de La Rioja vamos a rechazar cualquier intento de recorte en la PAC por parte del Partido Popular Europeo. Quiero recordar, adem&aacute;s, que el ministro Luis Planas ya ha fijado como l&iacute;nea roja que el presupuesto debe mantenerse, al menos, en los 387.000 millones de euros actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, la PAC tiene que incentivar no solo la producci&oacute;n, sino los servicios ecosist&eacute;micos que prestan nuestros agricultores riojanos. Por eso, vamos a defender es que la rentabilidad de las explotaciones no puede ser un objetivo secundario frente a la sostenibilidad, sino que ambas deben avanzar de forma sim&eacute;trica. En definitiva, queremos que se garantice una renta justa y suficiente para los productores mediante la continuidad de las ayudas directas y el refuerzo de herramientas como los seguros agrarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este viaje a Bruselas tambi&eacute;n tuve la ocasi&oacute;n de mantener encuentros de trabajo con responsables del Comit&eacute; de las Regiones, con la presidenta del grupo parlamentario de la Alianza Progresista de Socialistas y Dem&oacute;cratas en el Parlamento Europeo, Iratxe Garc&iacute;a, y con el eurodiputado riojano C&eacute;sar Luena. En todos estos foros pude destacar que La Rioja es una comunidad profundamente europe&iacute;sta y que comparte todos y cada uno de los principios fundacionales de la Uni&oacute;n Europea. Principios que se asientan en la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho o los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ante la importancia que Europa tiene en nuestras vidas y en La Rioja como regi&oacute;n, tambi&eacute;n he defendido que necesitamos una Ley de relaciones con la Uni&oacute;n Europea y de acci&oacute;n exterior. Se trata de poner bajo el paraguas de un texto legal todo aquello que afecta a nuestras relaciones y v&iacute;nculos con la Uni&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivimos momentos complejos, con un escenario global vol&aacute;til y en el que algunos quieren anteponer la ley del m&aacute;s fuerte al derecho internacional. Y esta es, quiz&aacute;, la principal raz&oacute;n de muchas por las que hoy necesitamos m&aacute;s Europa. M&aacute;s integraci&oacute;n, m&aacute;s pol&iacute;ticas comunes y m&aacute;s autonom&iacute;a en aspectos como el energ&eacute;tico. Como regi&oacute;n, nos va mucho en ello.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/europa_129_13226642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 16:59:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De ratones y de hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/ratones-hombres_129_13217207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un rat&oacute;n, amigo de Pedro S&aacute;nchez,&nbsp;se subi&oacute; a un crucero en el Cono Sur y disfrazado de turista accidental trajo camuflado un virus para acabar con los patriotas espa&ntilde;oles que reivindican a Hern&aacute;n Cort&eacute;s. El rat&oacute;n, por supuesto <em>colorao</em>, ten&iacute;a la intenci&oacute;n de llegar nadando hasta las costas de Canarias y contagiar selectivamente a la poblaci&oacute;n para vengarse de que sus antepasados llevaran a Am&eacute;rica otros virus y, sobre todo, de que Nacho Cano no les hubiese dedicado un musical titulado &ldquo;Ratinche&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este podr&iacute;a ser el argumento de una nueva serie escrita por los guionistas Abascal-Clavijo con la inestimable colaboraci&oacute;n de Ayuso en su papel de m&aacute;rtir evangelizadora. Pero, &uacute;ltimamente, la realidad supera con creces a la imaginaci&oacute;n y Santiago Abascal, l&iacute;der de Vox e ilustre epidemi&oacute;logo que intenta contener algunos virus en su propio partido, acus&oacute; a Pedro S&aacute;nchez de haber provocado el brote de hantavirus que afect&oacute; al crucero&nbsp;<em> Mv Hondius</em>. Sum&aacute;ndose a la corriente de disparates Fernando Clavijo, el presidente de Canarias, quiso abortar la operaci&oacute;n de rescate de los enfermos a bordo del barco por temor a que una rata&nbsp;pudiese saltar desde el barco y llegar nadando hasta la isla. Y lo hizo esgrimiendo una respuesta de la inteligencia artificial que le aseguraba que las ratas pod&iacute;an alcanzar a nado la costa. Sin embargo, la inteligencia artificial no le mostr&oacute; las diferencias entre ratas y ratones, ni&nbsp;que las ratas no transmiten esta enfermedad porque solo un tipo de rat&oacute;n, llamado rat&oacute;n colilargo patag&oacute;nico, puede ser portador de este virus, y no se trata precisamente de un gran nadador de mar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La inteligencia artificial tambi&eacute;n nos dice que el Ratoncito P&eacute;rez y la Ratita Presumida podr&iacute;an nadar desde un barco a un puerto. Aunque la Ratita Presumida seguro que prefiere quedarse en la cubierta del barco para no encontrase con ning&uacute;n gato en el puerto. Y el Ratoncito P&eacute;rez probablemente desee permanecer tranquilo en el mar, cerca de las perlas blancas en las que quiere transformar los dientes de los ni&ntilde;os. Hasta el padre Coloma tuvo mucha m&aacute;s calidad imaginativa cuando en 1894 escribi&oacute; el cuento del Rat&oacute;n P&eacute;rez para consolar al rey Alfonso XIII, quien por entonces hab&iacute;a empezado a perder sus primeros dientes de leche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el indudable&nbsp;potencial de la verdad digital reside en su inmensa capacidad para situarnos en la mentira puesto que, gracias a su celeridad, puede reinventar los datos y, por tanto, la realidad que se asienta sobre ellos. Un caldo de cultivo extraordinario en unos momentos en los que no existe una cohesi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y&nbsp;el individualismo de las redes sociales marca nuestra vida social.
    </p><p class="article-text">
        Con tal de enfrentar a toda costa las decisiones de nuestro adversario pol&iacute;tico somos capaces no solo de negar al adversario sino&nbsp;de negar lo que nosotros mismos evidenciamos e inventar el absurdo como criterio de verdad. Y eso conduce a&nbsp;la falta de solidaridad y de sentido humanitario&nbsp;de quienes&nbsp;no quer&iacute;an que el barco se detuviese en la costa canaria, ni siquiera por la prioridad nacional de que en su interior viajasen 14 espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        En la novela <em>De ratones y hombres</em> publicada en 1937, el Premio Nobel John Steinbeck describe de forma magistral aquella sociedad americana de la &eacute;poca inmersa en la Gran Depresi&oacute;n y llena de prejuicios expresados en el enquistado racismo y en el&nbsp;habitual maltrato machista. Todo esto lo hace Steinbeck de la mano de los protagonistas principales, dos hombres que juntos&nbsp;recorren los Estados Unidos en busca de un rancho donde trabajar. Uno es el l&iacute;der sensato, inteligente y extrovertido mientras el otro es f&iacute;sicamente muy fuerte, pero de una gran dependencia afectiva, siempre subsidiario de los consejos de su fiel amigo.
    </p><p class="article-text">
        La obra, que fue sensacionalmente interpretada en la pantalla por los actores John&nbsp;Malkovich y Gary Sinise, representa un canto a la amistad y al amor incondicional en un mundo lleno de odio, as&iacute; como una dura&nbsp;cr&iacute;tica a una sociedad individualista que entiende al otro como un medio o como un estorbo.
    </p><p class="article-text">
        Tras los ratones hay hombres que nadan en el suelo de la soberbia obviando el conocimiento cient&iacute;fico como antit&oacute;xico contra la arrogancia que la estrategia de los&nbsp;intereses personales exige. Ojal&aacute; todo este sainete nos haga reflexionar acerca de la importancia de la ciencia para nuestra salud f&iacute;sica, mental y social puesto que vivimos en un clima pol&iacute;tico hist&eacute;rico y eso quiere decir que necesitamos con apremio&nbsp;el sosiego del pensamiento cr&iacute;tico y de la racionalidad&nbsp;de la ciencia. Sin duda, nos encontramos ante una disyuntiva tan dif&iacute;cil de percibir como f&aacute;cil de resolver: o nos subimos a la ola del miedo y los bulos de las redes o navegamos sin temor por el mar de la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le preguntaron al escritor Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n la raz&oacute;n por la que, a pesar de ser famoso, segu&iacute;a afiliado al Partido Socialista Unificado de Catalu&ntilde;a (PSUC), &eacute;l respondi&oacute; con su firmeza habitual: &ldquo;Por respeto al militante de base&rdquo;. Algunos de nuestros dirigentes deber&iacute;an respetar la inteligencia de los ciudadanos de base y los ciudadanos deber&iacute;amos respetarnos a nosotros mismos acudiendo a las fuentes para evitar&nbsp;los charcos. Que un 40 % de nuestros compatriotas se haya cre&iacute;do el bulo de que la regularizaci&oacute;n dar&aacute; la nacionalidad a los extranjeros, no resulta muy alentador.&nbsp;Solo el&nbsp;arm&oacute;nico festival del conocimiento cient&iacute;fico puede acallar el horr&iacute;sono festival de la estupidez insolidaria. Es urgente, ya que la lucha por la libertad existe y la autocracia va ganando. Y lo hace tomando el camino m&aacute;s corto. Y el m&aacute;s absurdo: el de la necedad voluntaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Alfonso Iglesias Huelga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/ratones-hombres_129_13217207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 08:30:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De ratones y de hombres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta por San Isidro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/carta-san-isidro_129_13223574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace mes y medio mis compa&ntilde;eros de la Comisi&oacute;n Permanente de la UAGR-COAG decidieron que yo fuera la persona que encabezara el sindicato durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os. Cargo que asumo con orgullo, ya que pertenezco a la Uni&oacute;n desde que empec&eacute; con la actividad agraria, siguiendo la estela de mi padre. Para los que ya peinamos canas, la Uni&oacute;n no es solo una organizaci&oacute;n agraria, sino que es un sentimiento, una pasi&oacute;n, el lugar donde los agricultores y ganaderos empezamos a juntarnos cuando comenzaba la democracia, y que se ha mantenido libre y reivindicativa durante su casi ya medio siglo de vida. Y hemos aguantado, con lo que cuesta ser independientes, gracias al trabajo de decenas de hombres y mujeres que a lo largo de estos 49 a&ntilde;os han dedicado gran parte de sus vidas en el sindicato. 
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            <span class="title">
                Roberto Salinas Bezares, presidente de la UAGR-COAG                            </span>
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        Mi implicaci&oacute;n con la organizaci&oacute;n no es nueva, ya que entr&eacute; en la Comisi&oacute;n Permanente en el XV Congreso (marzo de 2018), mientras que a partir del XVI Congreso (octubre de 2022) asum&iacute; el cargo de responsable de vitivinicultura del sindicato, siendo adem&aacute;s vocal por la Uni&oacute;n en el Consejo Regulador y en la Interprofesional de Vino de Rioja.
    </p><p class="article-text">
        Asumo la presidencia de la UAGR con responsabilidad, ya que soy consciente del p&eacute;simo momento que viven la agricultura y la ganader&iacute;a riojanas, sumidas en una falta de rentabilidad que hace casi imposible el relevo generacional y aboca a un futuro sombr&iacute;o la noble actividad de producir alimentos de calidad para la sociedad. Porque, aunque carguemos con el sambenito de que los agricultores estemos siempre quej&aacute;ndonos, es que la situaci&oacute;n que atravesamos en casi todos los sectores agr&iacute;colas o ganaderos es para poner el grito en el cielo.
    </p><p class="article-text">
        Cojo las riendas de mi sindicato consciente de que el envejecimiento del sector tiene su fiel reflejo en nuestra propia casa, por eso tenemos que animar a los j&oacute;venes a que se comprometan con el sindicato. Que est&aacute; muy bien, es necesario y es consustancial a la juventud, ser cr&iacute;ticos, tambi&eacute;n con los tuyos. Pero que no vale con quejarse, hay que contribuir a que la cosa cambie con trabajo y apoyo. Por eso hago desde aqu&iacute; un llamamiento a la juventud que forma parte de la Uni&oacute;n, que los hay y muy v&aacute;lidos, a que se integren y participen en los &oacute;rganos internos de nuestra organizaci&oacute;n. Les esperamos con los brazos abiertos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro, si no hay rentabilidad, no va a haber futuro ni relevo generacional, ni va a quedar ning&uacute;n agricultor o ganadero. Y es una pena, porque somos los que fijamos la poblaci&oacute;n en los pueblos, adem&aacute;s de realizar la actividad econ&oacute;mica m&aacute;s importante en el medio rural. Que s&iacute;, que est&aacute; muy bien el turismo rural, los fines de semana, verano y dem&aacute;s fiestas de guardar. Pero que en los pueblos, vivimos y trabajamos entre semana y cuando no es fiesta, as&iacute; que entre todos, tenemos que conseguir que los pueblos se mantengan vivos, econ&oacute;mica y socialmente hablando.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a pensar que ya hemos tocado fondo, porque peor no puede estar la cosa. Es asombroso, porque ahora parece que todos los sectores estamos pas&aacute;ndolo mal, el vitivin&iacute;cola, los cereales, los frutales, los hortelanos&hellip; En lo m&iacute;o, en la vi&ntilde;a, todav&iacute;a no acabamos de superar las malas cifras de la campa&ntilde;a pasada, cuando ya estamos aplicando tratamientos sist&eacute;micos, de los caros, &iexcl;desde el mes de abril! Y a esto se suma, en el vi&ntilde;edo y en los dem&aacute;s sectores, las consecuencias de la inconsciencia de unos dirigentes internacionales que no nos merecemos, y que han vuelto a meternos en una guerra injusta e ilegal, tras la que nos han subido el gas&oacute;leo y los fertilizantes sin comerlo ni beberlo. Lo que nos faltaba, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Pero ni yo, ni mis compa&ntilde;eros en la Comisi&oacute;n Permanente, vamos a caer en el des&aacute;nimo, sino que vamos a seguir luchando por defender a los agricultores y ganaderos y recuperar la rentabilidad, que es nuestra principal meta ahora mismo. Porque, como dec&iacute;a el presidente saliente, &Oacute;scar Salazar. &ldquo;aqu&iacute; no hay tregua&rdquo;. S&eacute; lo que me espera, y ya en estas intensas semanas que llevo de presidente estoy viendo que nuestro trabajo es muy necesario, tanto en nuestra casa la Uni&oacute;n, como en las diferentes mesas en las que participamos (Consejer&iacute;a, Consejo Regulador, COAG&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        Termino diciendo que es muy importante seguir la l&iacute;nea sindical trazada hasta el momento por los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que han estado antes que nosotros en la Comisi&oacute;n Permanente. A eso nos comprometemos para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Lucharemos para que la cosa cambie, que por nosotros no va a ser. &iexcl;Viva la Uni&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Salinas Bezares, presidente de la UAGR-COAG]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/carta-san-isidro_129_13223574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 08:38:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta por San Isidro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[San Isidro,La Rioja,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UTOPÍAS 43. Caminar hacia delante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-43-caminar-adelante_129_13200497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Previsiblemente en los pr&oacute;ximos doce meses los gritos en este pa&iacute;s ser&aacute;n todav&iacute;a m&aacute;s ensordecedores, si es que ello es posible. Doce meses es el tiempo que queda para que en todo el territorio nacional haya elecciones municipales y auton&oacute;micas en algunas comunidades: La Rioja entre ellas y qui&eacute;n sabe si las generales coincidir&aacute;n o no, con ese &uacute;ltimo domingo de mayo electoral en toda Espa&ntilde;a, si bien es cierto que las generales podr&aacute;n retrasarse hasta el oto&ntilde;o del 27.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menudo calvario parlamentario que nos espera a los espa&ntilde;oles y menudo guirigay en las tertulias televisivas. Si en este mayo del 26 son muchos los que afirman no seguir la actualidad, porque no hay quien soporte a nuestros representantes, lo suyo es que en los pr&oacute;ximos meses el lenguaje se empobrezca tanto que quede reducido a insultos, tacos y otras expresiones y t&eacute;rminos ofensivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se puede hacer nada. Dicen que es el devenir de los tiempos y hace mucho que alguien me dijo que la lucha de una hormiga contra un elefante est&aacute; perdida de antemano para la hormiga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevo las de perder -soy muy hormiga-, pero me queda esta columna para expresar mis utop&iacute;as creo: que tenemos tiempo para revertir la situaci&oacute;n, para conseguir que quienes se presenten a las elecciones de 2027 sean locales, auton&oacute;micas o generales, sean del partido que sean, o de las agrupaciones que se puedan llegar a constituir, lo hagan pensando en el bienestar general, en el bien de esa mayor&iacute;a plural que habita esta parte de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica y que junto con la de las islas Baleares y Canarias, Ceuta y Melilla, queremos prosperar porque la vida tanto individual, como colectivamente es eso: caminar hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que el camino a recorrer en los pr&oacute;ximos meses fuese un tiempo de debate, de conversaci&oacute;n, de intercambio de opiniones, de conocer las necesidades y planificar las soluciones.&nbsp; Un a&ntilde;o para que la sociedad organizada traslade a los pol&iacute;ticos sus anhelos y hasta sus posibles formas de conseguirlos.
    </p><p class="article-text">
        Me parece imposible que un grupo de personas, tanto a nivel individual como colectivo, no se pronuncien pacificamente y por escrito, (un manifiesto estar&iacute;a bien), reclamando el cumplimiento de los derechos constitucionales y humanos que tan necesarios son y cuya amplitud es tal que pueden suscribir todo el amplio abanico de organizaciones e individuos. (Abstenerse los malvados patol&oacute;gicos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un manifiesto estar&iacute;a muy bien y una serie de debates en los que los ciudadanos hablen y se expresen, mientras que los pol&iacute;ticos escuchan y toman nota para llevar las propuestas a la pr&aacute;ctica estar&iacute;a tan bien o mejor.
    </p><p class="article-text">
        Los dos se pueden hacer. Ninguno es incompatible, solo hace falta voluntad y mucha sinceridad, tanta que habr&aacute; que pedir explicaciones por lo prometido y no realizado, por el dinero no invertido y devuelto, por las obras empezadas y no terminadas, por las &laquo;chapuzas&raquo; mil que vemos todos los d&iacute;as. Por los comercios cerrados para los que las ayudas y subvenciones no han llegado. Por el retraso en la realizaci&oacute;n de oposiciones y en la&nbsp;publicaci&oacute;n de listas con los resultados. Por la tardanza en la resoluci&oacute;n de expedientes administrativos de los que muchos hombres y mujeres est&aacute;n pendientes. Por el incumplimento impune de casos, sin consecuencia alguna. Por el desahucio a familias y madres con hijos peque&ntilde;os, porque ese fondo de nombre impronunciable y con sede social en las islas Caim&aacute;n, (enti&eacute;ndase la iron&iacute;a), ese &laquo;fondo buitre&raquo;, digo, quiere hacerse con las viviendas de todo un inmueble para obtener mayor rentabilidad, de la que se beneficiar&aacute;n se&ntilde;oras y se&ntilde;ores sin cara y sin cuerpo que constituyen la &eacute;lite mundial y residen en para&iacute;sos fiscales, mientras que los vecinos del pueblo o del barrio, son expulsados cual vulgares delincuentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de estos debates me parece relativamente f&aacute;cil. Por ejemplo: la asociaciones deportivas son muy capaces de convocar a responsables de partidos pol&iacute;ticos, por un lado y asociados por otro, para hablar de la realidad m&aacute;s palmaria y hacer una lista de soluciones, por oden de prioridad. Los colectivos de mayores&nbsp;pueden y hasta deben decir a los candidatos que se sienten con ellos y les escuchen porque las grandes residencias con cientos de personas envejecidas por las habitaciones y los pasillos, no es lo que quieren para la etapa final de sus vidas. Los mayores deben decir a los pol&iacute;ticos que los &laquo;guetos&raquo; han de erradicarse y los peque&ntilde;os ambientes familiares han de promoverse. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es obligatorio que los votantes sean en las asociaciones de padres, de j&oacute;venes, de mujeres... expliquen, debatan y saquen conclusiones para que los pol&iacute;ticos las hagan realidad, porque son los que administran nuestro dinero. Somos los vecinos los poseedores de la Soberan&iacute;a Nacional, (est&aacute; en la Constituci&oacute;n), los que decidimos qu&eacute; queremos y c&oacute;mo lo queremos. 
    </p><p class="article-text">
        No nos conviene regalar el voto, entregarlo a cambio de nada y despu&eacute;s lamentar el estado de la sanidad p&uacute;blica, el incumplimiento de la Ley de Dependencia, la imposibilidad de acceder al alquiler de una vivienda, el abandono de los pueblos, el cierre de los comercios, el maltrato al medio ambiente, la falta de trabajadores y de profesionales, el retraso infinito de la administraci&oacute;n de justicia, los inapetecibles y menos saludables men&uacute;s escolares y hasta de hospitales y residencias, la falta de mantenimiento de edificios, puentes, calles, alumbrado, redes de saneamiento y el visible despilfarro en eventos sin contenido y otras muchas actuaciones incomprensibles. Somos nosotros, los vecinos, ciudadanos, votantes, los que tenemos el deber de controlar y vigilar, porque se trata de la defensa de lo de todos o, si lo prefieren, de la defensa de lo nuestro, para seguir caminando hacia adelante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-43-caminar-adelante_129_13200497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 09:42:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[UTOPÍAS 43. Caminar hacia delante]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin instalaciones adecuadas para el atletismo en Arnedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/instalaciones-adecuadas-atletismo-arnedo_129_13214206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Escribo en mi nombre y en el de varios padres y madres de atletas del Club de Atletismo Laguna Sport de Arnedo, con el fin de dar visibilidad a una situacio&#769;n que consideramos injusta y difi&#769;cilmente comprensible para una ciudad como la nuestra. 
    </p><p class="article-text">
        El Club de Atletismo Laguna Sport de Arnedo esta&#769; registrado oficialmente desde el an&#771;o 2009 y dado de alta en el Registro de Asociaciones del Ayuntamiento de Arnedo desde 2010. En la actualidad cuenta con 85 atletas en activo, de los cuales 81 esta&#769;n federados y en competicio&#769;n, representando a Arnedo en citas autono&#769;micas y nacionales. An&#771;o tras an&#771;o, atletas del club participan en Campeonatos de Espan&#771;a, llevando el nombre de nuestra ciudad fuera de La Rioja. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a esta realidad, el club no dispone de ninguna instalacio&#769;n adecuada para la pra&#769;ctica de las distintas disciplinas del atletismo. No existe un foso de arena para los saltos, ni espacios habilitados y seguros para lanzamientos de peso, jabalina o disco, ni infraestructuras mi&#769;nimamente reglamentarias para entrenar con normalidad. Todo ello obliga a nuestros hijos a entrenar en condiciones claramente precarias y, en ocasiones, a desplazarse fuera de Arnedo para poder practicar determinadas disciplinas. 
    </p><p class="article-text">
        Queremos dejar claro que no se trata de una cri&#769;tica al conjunto de inversiones deportivas realizadas por el Ayuntamiento. Muy al contrario, somos conscientes y valoramos positivamente actuaciones recientes y otras que esta&#769;n a punto de inaugurarse, como el nuevo pabello&#769;n deportivo con una inversio&#769;n cercana a los 3,5 millones de euros, los gimnasios al aire libre y zonas de calistenia con un coste aproximado de 25.000 euros, las instalaciones de skate, que supusieron alrededor de 65.000 euros, o el pump track que se encuentra actualmente en construccio&#769;n con un presupuesto de 180.000 euros, entre otras muchas inversiones bien dotadas, modernas y acertadas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, llama poderosamente la atencio&#769;n que, uno tras otro, estos proyectos nunca hayan incluido al atletismo, un deporte base, formativo y transversal, practicado por nin&#771;os y jo&#769;venes de todas las edades. Cuando se habla de atletismo, siempre se mira hacia otro lado. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que hace ya varios an&#771;os se proyecto&#769; la construccio&#769;n de una recta de tarta&#769;n, pero como se indico&#769; entonces desde el propio club, una recta aislada, sin foso de saltos ni zonas para lanzamientos, no resuelve absolutamente nada, ni permite una pra&#769;ctica real ni segura del atletismo. Aquella propuesta quedo&#769; incompleta y, finalmente, sin utilidad pra&#769;ctica. 
    </p><p class="article-text">
        Como padres, no podemos evitar sentir envidia sana al comprobar co&#769;mo municipios cercanos, algunos incluso con menor poblacio&#769;n que Arnedo, si&#769; han apostado por dotarse de instalaciones ba&#769;sicas para el atletismo. Localidades como Calahorra, a la que nos vemos obligados a desplazarnos en ocasiones, o pueblos como Alfaro, Santo Domingo de la  Calzada, Haro o Autol, por citar solo algunos ejemplos, cuentan con espacios que permiten practicar o iniciarse en este deporte con dignidad. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta au&#769;n ma&#769;s difi&#769;cil de entender si se tiene en cuenta que, desde la creacio&#769;n del club, por el Ayuntamiento han pasado equipos de gobierno de todos los signos poli&#769;ticos y, aun asi&#769;, el gasto municipal directo en atletismo ha sido cero. No estamos, por tanto, ante una cuestio&#769;n ideolo&#769;gica, sino ante una falta de voluntad sostenida en el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        No pedimos privilegios ni grandes infraestructuras, sino instalaciones mi&#769;nimas y funcionales para que nuestros hijos e hijas puedan entrenar en su propia ciudad en condiciones similares a las de otros municipios. Creemos sinceramente que Arnedo no puede permitirse seguir dando la espalda a decenas de jo&#769;venes deportistas que, con esfuerzo y compromiso, representan a la ciudad alli&#769; donde compiten. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, consideramos necesario que esta situacio&#769;n sea conocida por la ciudadani&#769;a y, especialmente, por quienes tienen la responsabilidad de corregirla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Garrido Corchón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/instalaciones-adecuadas-atletismo-arnedo_129_13214206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 10:16:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sin instalaciones adecuadas para el atletismo en Arnedo]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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