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    <title><![CDATA[elDiario.es - Stories Matritenses]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Stories Matritenses]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Algo huele mal en la ciudad y no son (sólo) los perales de flor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/huele-mal-ciudad-no-son-perales-flor_132_13085530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c61cbf72-3f97-43f4-bc37-001abf6936d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x790y660.jpg" width="1200" height="675" alt="Algo huele mal en la ciudad y no son (sólo) los perales de flor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pyrus calleryana es un árbol caducifolio de origen asiático que, desde principios de los 2000, ocupa unos miles de alcorques de Madrid por ser pinturero y tener capacidad para sobrevivir en espacios difíciles y estrechos</p></div><p class="article-text">
        La primavera asoma este a&ntilde;o como nos ten&iacute;a acostumbrados. Despu&eacute;s de un invierno fr&iacute;o y lluvioso, surge un sol que ya empieza a calentar. El tiempo funciona como un despertador de la vida. La naturaleza, presumida, vuelve a lucirse y nuestra mente tambi&eacute;n amaga un reinicio. De repente, brota un buen rollo interior que casi consigue borrar lo que nos atormentaba hace unos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta la ciudad nos resulta distinta. Conmovidos quiz&aacute; porque, al menos esta vez, el cambio de estaci&oacute;n haya llegado a su hora, la vemos como sol&iacute;amos verla: como un hogar en el que encontramos y hacer cosas juntos. Por un instante, llegamos a pensar que el futuro viene con brillo.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; hasta que uno de nuestros sentidos, quiz&aacute; el m&aacute;s inesperado, nos recuerda que habitamos un momento y un lugar que se han vuelto demasiado extra&ntilde;os. Paseando por las calles de esta ciudad que no es Miami pero est&aacute; loca por serlo mientras hablamos de cualquier cosa, el olfato hace que nos paremos y nos miremos con cara de pasmo. &iquest;Huele a lej&iacute;a? &iquest;Huele a pescado? &iquest;Huele a semen?
    </p><p class="article-text">
        <em>Pyrus calleryana</em>&nbsp;es un &aacute;rbol caducifolio de origen asi&aacute;tico que, desde principios de los 2000, ocupa unos miles de alcorques de Madrid por ser pinturero y tener capacidad para sobrevivir en espacios dif&iacute;ciles y estrechos. Es la flor del tambi&eacute;n conocido como peral de flor la que nos saca de la enso&ntilde;aci&oacute;n primaveral no por su bonito aspecto, blanco y con cinco p&eacute;talos, sino por su inquietante olor.
    </p><p class="article-text">
        El peral de flor es un &aacute;rbol de escaso valor ecol&oacute;gico. Considerado como especie invasora y descartado por eso en muchos lugares, no aporta gran cosa a la biodiversidad, tiene alta demanda h&iacute;drica y altera los suelos, afectando al desarrollo de especies aut&oacute;ctonas m&aacute;s convenientes. Pero el pobre <em>Pyrus calleryana</em>&nbsp;es el menor de nuestros problemas. 
    </p><p class="article-text">
        Algo lleva tiempo oliendo muy mal en las ciudades, en Madrid y en muchas otras. No es la flor del peral o la traicionera caca de una paloma, es la forma de gestionarlas como si fueran empresas destinadas a competir en el absurdo mercado de urbes globales. Es su conversi&oacute;n en productos que se venden al mejor postor. Es la obsesi&oacute;n por la atracci&oacute;n de eso que llaman visitantes e inversores por no decir clientes y accionistas. Es la desarticulaci&oacute;n de los lazos sociales y comunitarios, la imposibilidad de encontrar tiempo para algo que no sea trabajar y moverse al trabajo para cubrir el coste de la vivienda, la soledad, la ira, la frustraci&oacute;n. Es el sentir que ya no perteneces a la ciudad porque ya no es tal cosa, porque la comunidad que era se est&aacute; desvaneciendo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pesimismo? &iquest;Optimismo? Esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cosa que el peral de flor y la naturaleza en general nos pueden ense&ntilde;ar. Se puede renacer. Es posible volver a sentir el vigor de la vida. Hay color detr&aacute;s de la grisura del presente. Seguro que hay v&iacute;as para recuperar la ciudad. Es tiempo de encontrarlas y transitarlas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/huele-mal-ciudad-no-son-perales-flor_132_13085530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 05:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Algo huele mal en la ciudad y no son (sólo) los perales de flor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es el mercado el que me quiere expulsar de mi casa, es mi casero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/no-mercado-quiere-expulsar-casa-casero_132_13006485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2b25bae-0276-4eee-b8ae-162992298874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es el mercado el que me quiere expulsar de mi casa, es mi casero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conviene manifestar alto y claro que las decisiones individuales son muy importantes en todo esto y que quienes las toman son también responsables de lo que pasa</p><p class="subtitle">BLOG - Más reflexiones de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Aprovecho para decirte que el contrato acaba en abril. El precio va a subir bastante porque el mercado ha cambiado mucho&rdquo;. Hace unos d&iacute;as recib&iacute; por WhatsApp el mensaje que cualquier arrendatario espera tanto como teme. Los que habitamos casas de alquiler tenemos aseguradas dos cosas: moriremos en cualquier momento y, quiz&aacute; con suerte, ser&aacute; antes de que nuestro casero decida expulsarnos de nuestra vida porque &ldquo;el mercado ha cambiado mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por m&aacute;s que tendamos a hablar de &eacute;l como un sujeto impersonal, el mercado &mdash;en este caso inmobiliario&mdash; no es tal cosa. El mercado son los grandes capitales internacionales que llevan a&ntilde;os metiendo dinero en suelo, oficinas y viviendas para obtener rentabilidades altas y seguras que no se encuentran tan f&aacute;cilmente en otros &aacute;mbitos. El mercado son esos rentistas de familia bien que viven del trabajo de los que habitan sus casas. El mercado son, conviene recordarlo, las administraciones de todo el mundo que, a lo largo de los a&ntilde;os, han ido fomentando que la vivienda sea un negocio para unos pocos y una crisis para cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de las Socimi, las <em>golden visa</em> y muchas otras actuaciones, pero tambi&eacute;n a partir de la inacci&oacute;n. Y el mercado son tambi&eacute;n los propietarios que eligen ponerse del lado de la avaricia y obviar las consecuencias de sus actos sobre las familias que habitan en sus casas.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, todos tenemos claro que el problema de la vivienda es uno de los m&aacute;s graves y urgentes del presente. Un asunto que, por cierto, provoca trastornos y costes evidentes de los que no se habla demasiado, como la imposibilidad de gesti&oacute;n del transporte p&uacute;blico, la inutilidad efectiva de las subidas de salarios o la frustraci&oacute;n y la ira que derivan en posiciones extremistas. Es obvio tambi&eacute;n que las soluciones no pueden ser individuales, sino colectivas, pol&iacute;ticas. Pero conviene manifestar alto y claro que las decisiones individuales son muy importantes en todo esto y que quienes las toman son tambi&eacute;n responsables de lo que pasa.
    </p><p class="article-text">
        Conozco bastante casos de caseros que no quieren participar en esta org&iacute;a de codicia, pero es evidente que son muchos m&aacute;s los que s&iacute;. Los m&iacute;os, por ejemplo, despu&eacute;s de haberme aplicado todos los incrementos del IPC pertinentes, pretenden firmar un nuevo contrato con un considerable aumento del precio. Les da igual que lleve diez a&ntilde;os en la casa, que, a diferencia de ellos, haya cumplido cada detalle de mi parte del acuerdo y, por supuesto, no han preguntado si el aumento supone que me tenga que ir. El impacto que tenga en mi existencia su voluntad de acumular unos billetes m&aacute;s no es de su inter&eacute;s. &ldquo;Es que el mercado ya no es lo que era&rdquo;, es el argumento repetido. Y, para que quede claro, me explican que un piso igual al m&iacute;o ha sido alquilado a un nuevo inquilino no por un 30%, sino por un 45% m&aacute;s. Los propietarios de mi hogar, una empresa familiar due&ntilde;a de un par de edificios, quieren que entienda que, en realidad, con la subida del 30% me est&aacute;n haciendo un favor.
    </p><p class="article-text">
        Pasa todo el tiempo en todas partes, con peque&ntilde;os, medianos y grandes propietarios. Caseros que cosifican a sus inquilinos utilizando el argumento del mercado como escudo para no mancharse de pringosos dilemas morales. Pudiendo ser decentes, eligen ser miserables y codiciosos. Deciden voluntariamente participar en la demolici&oacute;n de esto que antes llam&aacute;bamos sociedad.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/no-mercado-quiere-expulsar-casa-casero_132_13006485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 05:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es el mercado el que me quiere expulsar de mi casa, es mi casero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ciudad sin vida no es una ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/ciudad-vida-no-ciudad_132_12930417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/204846a8-df1a-45f8-a88f-a200ebc4cc78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ciudad sin vida no es una ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos muchos los que tenemos desde hace tiempo la sensación de que, aunque todo pasa muy rápido, en Madrid no pasa mucho y, lo poco que pasa, pasa de forma muy parecida</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        Llevo d&iacute;as paseando por la ciudad intentando cazar una historia que contar en este espacio. No me apetece hablar de lo social, me da pereza entrar en lo pol&iacute;tico, me deprime escribir sobre lo econ&oacute;mico. Quiero encontrar algo que sea distinto, sorprendente, incluso literario. Pero siento que cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil. Madrid, como muchas otras urbes, se ha convertido en un lugar previsible y mon&oacute;tono, aburrido.
    </p><p class="article-text">
        Aplastada por la ambici&oacute;n de ser producto, seguir una estrategia y tener una marca, la ciudad se vac&iacute;a de historias, de vida. Somos muchos los que tenemos desde hace tiempo la sensaci&oacute;n de que, aunque todo pasa muy r&aacute;pido, aqu&iacute; no pasa mucho y, lo poco que pasa, pasa de forma muy parecida.
    </p><p class="article-text">
        Atraer talento, turistas e inversiones. Montar restaurantes a la &uacute;ltima, grandes eventos y campa&ntilde;as publicitarias. Convertirlo todo en un argumento de venta. Fomentar la segmentaci&oacute;n y el individualismo. Promover, as&iacute;, que lo que era &mdash;con sus much&iacute;simos defectos&mdash; una comunidad de encuentro entre distintos, desaparezca para ser un parque recreativo para quien tenga dinero para asumir los car&iacute;simos costes de la diversi&oacute;n pautada.
    </p><p class="article-text">
        El relato de la ciudad hoy es que no hay relato. Es un imaginario inventado &mdash;la dichosa marca&mdash; que excluye a los que hasta ahora &eacute;ramos habitantes y miembros activos de la comunidad; despu&eacute;s, eso s&iacute;, de vampirizar todo lo que hemos vivido, emprendido y creado para provecho de unos pocos. Si queremos historias interesantes, tendremos que ir a los libros, pienso mientras paseo con mi perra por este decorado llamado todav&iacute;a ciudad antes del amanecer. Pero, un rato despu&eacute;s, me doy cuenta de que hasta eso nos lo est&aacute;n robando.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/cierra-tipos-infames-librerias-referencia-centro-madrid-culpa-gentrificacion_1_12925937.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cierra la librer&iacute;a Tipos Infames</a> y la noticia no es que cierra una librer&iacute;a, sino por qu&eacute;. Despu&eacute;s de quince a&ntilde;os de hacer cultura y barrio, los propietarios son expulsados por &ldquo;la gentrificaci&oacute;n&rdquo;, &eacute;se ya inofensivo eufemismo de la codicia del modelo econ&oacute;mico fomentada est&uacute;pidamente por &mdash;todas&mdash; las administraciones p&uacute;blicas. Sirvan estas l&iacute;neas para agradecer su esfuerzo a los tres tipos &mdash;y su equipo&mdash; que se atrevieron a ser infames. Gracias como lector y como escritor, pero, sobre todo, como vecino que a&uacute;n resiste por aqu&iacute; &mdash;por poco tiempo, parece&mdash;. Y sirvan, tambi&eacute;n, para mostrar mi desprecio a todas aquellas personas y poderes que est&aacute;n impulsando el vaciamiento de la ciudad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/ciudad-vida-no-ciudad_132_12930417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ciudad sin vida no es una ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Librerías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo malo de los gobiernos es que no gobiernan (sólo hacen campañas de publicidad)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/malo-gobiernos-no-gobiernan-campanas-publicidad_132_12838326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/131d7813-5c5f-4dc7-bf2d-9b59f4551eba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo malo de los gobiernos es que no gobiernan (sólo hacen campañas de publicidad)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última de las bonitas campañas de publicidad pidiendo compromisos a sus visitantes se llama 'El Trato Andaluz', en la que la Junta se dedica a decir, más que a hacer</p><p class="subtitle">BLOG - Más reflexiones de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo malo del gobierno es que gobierna&rdquo;. Creo que esta frase extra&iacute;da de <a href="https://youtu.be/mkBEEDGBw_w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una canci&oacute;n</a> de Tri&aacute;ngulo de Amor Bizarro ya me ha servido alguna vez como muleta para apoyar un texto. Hoy vuelvo a ella para desmentirla. &Uacute;ltimamente, es triste decirlo, lo malo de los gobiernos es que se dedican a decir m&aacute;s que a hacer. Demasiadas veces, su labor principal parece ser la comunicaci&oacute;n, o lo que entienden por tal cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo caso lo protagoniza la Junta de Andaluc&iacute;a. Hace dos a&ntilde;os, su Consejer&iacute;a de Turismo lanz&oacute; una campa&ntilde;a llamada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=28-OppuIyjg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Andalusian Crush</em></a> cuyos resultados les debieron resultar tan satisfactorios que hubo <a href="https://www.reasonwhy.es/actualidad/the-surrender-segunda-parte-andalusian-crush-turismo-andalucia-ogilvy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una segunda parte</a> un a&ntilde;o despu&eacute;s y, ahora, una evoluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tMVhHmZ0zH8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Trato Andaluz</em></a> es el nombre de la nueva acci&oacute;n de gobierno de la Junta y su Consejer&iacute;a, es decir, de su flamante esfuerzo publicitario. Impecablemente ejecutado por la agencia PS21 y la productora Lee Films, lo que parece haber en este caso es un problema de <em>briefing</em>. Se dijo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ril2v94KKwc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la presentaci&oacute;n</a> que se ha hecho &ldquo;una campa&ntilde;a que ayude a mantener el desarrollo responsable de la actividad en la regi&oacute;n&rdquo; y aseguran los responsables que est&aacute; integrada en la estrategia de sensibilizaci&oacute;n tur&iacute;stica de la Junta y alineada con la futura Ley del Turismo Sostenible, el Compromiso &Eacute;tico del Turismo y el Observatorio para la Sostenibilidad Tur&iacute;stica Local. Tambi&eacute;n se pueden leer titulares que afirman que con ella se <a href="https://www.diariosur.es/turismo/andalucia-propone-trato-turismo-empodera-residente-20251209190503-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.diariosur.es%2Fturismo%2Fandalucia-propone-trato-turismo-empodera-residente-20251209190503-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;empodera al residente&rdquo;</a> y que es <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2025-12-09/andalucia-presenta-una-campana-pionera-para-frenar-la-creciente-turismofobia_4263047/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pionera y que puede frenar la turismofobia</a>. Nada de ello es verdad.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;deo, con el <em>Tengo un trato</em> de La Mala revisitado como BSO, propone ocho puntos que conforman el acuerdo con el visitante que se manifiesta en su concepto. &ldquo;Nuestra gente&rdquo;, &ldquo;nuestra tierra&rdquo;, &ldquo;nuestra libertad&rdquo;, &ldquo;nuestro comer&rdquo;, &ldquo;nuestro descanso&rdquo;, &ldquo;nuestra cultura&rdquo;, &ldquo;nuestra agua&rdquo;, &ldquo;nuestra calle&rdquo;&hellip; &Eacute;stos son los ep&iacute;grafes del trato, cada uno de ellos escasamente desarrollado en el guion: &ldquo;Come de todo pero que sea de aqu&iacute;, como el gazpacho, que no es <em>tomato soup</em>&rdquo;, por contar uno.
    </p><p class="article-text">
        Como las anteriores, la campa&ntilde;a alude al orgullo de pertenencia, a la identidad &mdash;lo que quiera que sea eso&mdash; andaluza. Y pone en el tejado de los visitantes de la regi&oacute;n la voluntad de respetarla y comportarse como el v&iacute;deo sugiere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se promueve algo as&iacute;. Islandia, hace m&aacute;s de ocho a&ntilde;os, impuls&oacute; The Icelandic Pledge, una propuesta de compromiso responsable por parte de los viajeros que <a href="https://pledge.visiticeland.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&uacute;n est&aacute;</a> activa. Luego llegaron los de <a href="https://palaupledge.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palau</a>, <a href="https://www.tiakinewzealand.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nueva Zelanda</a>, Haw&aacute;i, Finlandia y hasta <a href="https://pledge.fundaciomallorcaturisme.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mallorca</a>. Hay tantos tratos tur&iacute;sticos por ah&iacute; que ya se puede considerar el asunto como <a href="https://www.good-travel.org/blog/tourist-pledges" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tendencia</a> pret&eacute;rita, as&iacute; que el andaluz muy pionero no es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo peor de la campa&ntilde;a no es que la medalla de la originalidad sea de pl&aacute;stico, sino que muestra lo alejadas que est&aacute;n las administraciones de asumir la magnitud del problema que tienen que gestionar (y no anunciar).
    </p><p class="article-text">
        Suponiendo que todos los turistas que pisen Andaluc&iacute;a a partir de ahora lo hagan despu&eacute;s de haberse aprendido el trato &mdash;lo cual es much&iacute;simo suponer: 1,5 millones de euros de presupuesto tampoco llegan tan lejos en estos tiempos&mdash;, es evidente que las externalidades del modelo tur&iacute;stico no se arreglan de esta manera.
    </p><p class="article-text">
        Andaluc&iacute;a es la Comunidad <a href="https://elpais.com/economia/2025-07-12/andalucia-valencia-y-cataluna-copan-mas-de-la-mitad-de-las-viviendas-turisticas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con m&aacute;s Viviendas de Uso Tur&iacute;stico (VUT) registradas de Espa&ntilde;a</a>: casi 100.000. S&oacute;lo en M&aacute;laga pueden llegar a 50.000. La identidad malague&ntilde;a, adem&aacute;s, puede presumir de ser<a href="https://cadenaser.com/andalucia/2025/12/09/malaga-dispara-su-alquiler-y-se-consolida-como-quinta-provincia-mas-cara-de-espana-ser-malaga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la quinta provincia con el alquiler m&aacute;s caro</a> de Espa&ntilde;a y la andaluza, de una subida del 19,8% interanual en el precio de los alquileres. La Comunidad, adem&aacute;s de la vivienda, tiene otra escasez, la del agua. Se suele considerar que cada turista consume tres veces m&aacute;s que un residente y por eso la b&uacute;squeda de m&aacute;s llegadas &mdash;el aumento est&aacute; en m&aacute;s del 10% anual&mdash; supone una amenaza de m&aacute;s restricciones que, insisto, no se soluciona con el gracejo de esa secuencia del v&iacute;deo que concluye con un &ldquo;aqu&iacute; al despilfarro, ni agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas otras problem&aacute;ticas asociadas no a los turistas sino a este modelo basado en el crecimiento sin l&iacute;mite: presi&oacute;n sobre otros recursos y sobre los servicios p&uacute;blicos &mdash;la Junta, por cierto, no incluye dentro de ese trato cobrar una tasa tur&iacute;stica&mdash;, aumento de precios, masificaci&oacute;n, etc. Ni &eacute;stas ni las anteriores mencionadas est&aacute;n remitiendo en ninguna parte sino todo lo contrario. Tambi&eacute;n en Mallorca, Haw&aacute;i, Nueva Zelanda, Palau, Finlandia e Islandia, todos esos lugares que anteriormente hicieron bonitas campa&ntilde;as de publicidad pidiendo compromisos a sus visitantes sin asumir el suyo sus administradores. Nada indica que en Andaluc&iacute;a vaya a ser diferente.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, uno, a pesar de dedicarse a esto de la comunicaci&oacute;n, se ve obligado a decir lo siguiente: gobiernos del mundo, gobiernen (y luego, si eso, hagan una campa&ntilde;ita de publicidad).
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/malo-gobiernos-no-gobiernan-campanas-publicidad_132_12838326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 05:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo malo de los gobiernos es que no gobiernan (sólo hacen campañas de publicidad)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Del susurro del tiempo’, un año de Lavapiés condensado en un día para ver y vivir la ciudad de otra manera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/susurro-tiempo-ano-lavapies-condensado-dia-ver-vivir-ciudad-manera_132_12767250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c799e882-e374-42df-a1f2-1d5acad74b71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Del susurro del tiempo’, un año de Lavapiés condensado en un día para ver y vivir la ciudad de otra manera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay dentro del filme un montón de mensajes más o menos explícitos sobre turistificación, gentrificación, exclusión, racismo, justica social y otros grandes temas de la política urbana, pero no es ningún panfleto. Y también habla, quizá sin quererlo, de la velocidad de las transformaciones que estamos viviendo</p><p class="subtitle">Los días perfectos son los que podemos resistir en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Existe otra manera de ver la ciudad. Tambi&eacute;n la que se pretende global, &eacute;sa que compite por atraer clientes (visitantes) y accionistas (inversores), la que esprinta deslumbrada por las promesas del crecimiento y la abundancia, la que piensa que lo importante es competir y ganar, no compartir y convivir. Existe otra manera de ver Madrid y quiz&aacute; nos pueda ayudar a lograr que haya otra forma de vivirla.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6mdviLcxjEo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Del susurro del tiempo</em></a> es una gran pel&iacute;cula peque&ntilde;a. Peque&ntilde;a porque est&aacute; hecha con lo puesto: el impulso y el esfuerzo de su director, productor y editor, Marcos Zav&aacute;n, y de todo el equipo al que embarc&oacute; en el proyecto. Grande porque muestra muchas de las cosas importantes que nos pasan sin ser en absoluto pretenciosa. Retrata el transcurso de un d&iacute;a en un barrio &mdash;Lavapi&eacute;s&mdash; en un rodaje realizado a lo largo de un a&ntilde;o. No hay m&aacute;s argumento que &eacute;se, no hay otros protagonistas que los vecinos haciendo lo que hacen en su d&iacute;a a d&iacute;a, no hay estructura narrativa que no sea la vida misma.
    </p><p class="article-text">
        Desde que suena el despertador y alguien se levanta para hacerse un caf&eacute; durante el crep&uacute;sculo hasta que se alejan los &uacute;ltimos pasos en el vac&iacute;o de la madrugada, se asiste a un espect&aacute;culo fascinante que lo es a pesar de ser tambi&eacute;n cercano y cotidiano. Tiene <em>Del susurro del tiempo</em>, como sugiere sutilmente su t&iacute;tulo, la capacidad de poner al espectador en una actitud contemplativa, de atenci&oacute;n sin juicio, de disfrute de ver las cosas pasar. Y &eacute;se es su principal valor, el ofrecer la posibilidad de apreciar la ciudad de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, siendo protagonista el barrio de Lavapi&eacute;s, hay dentro del filme un mont&oacute;n de mensajes m&aacute;s o menos expl&iacute;citos sobre turistificaci&oacute;n, gentrificaci&oacute;n, exclusi&oacute;n, racismo, justica social y otros grandes temas de la pol&iacute;tica urbana, pero no es ning&uacute;n panfleto. Y tambi&eacute;n habla, quiz&aacute; sin quererlo, de la velocidad de las transformaciones que estamos viviendo. La peli se rod&oacute; en 2018, ha pasado de todo desde entonces, buena parte de los vecinos que salen ya no lo son, el barrio es el mismo pero es muy distinto. La producci&oacute;n h&iacute;per independiente es el mensaje.
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        Hay una conexi&oacute;n evidente con otra pel&iacute;cula reciente,<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/juan-cavestany-estrena-sinfonia-visual-madrid-preocupa-cines-cafeterias_1_12554580.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Madrid, Ext.</em></a><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/juan-cavestany-estrena-sinfonia-visual-madrid-preocupa-cines-cafeterias_1_12554580.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de Juan Cavestany</a>, no s&oacute;lo por poner el objetivo en esta ciudad que parece que ya no quiere ser un pueblo grande, sino por la forma de hacerlo, fij&aacute;ndose en la vida micro que resiste a pesar de las ambiciones macro. Tambi&eacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/dias-perfectos-son-resistir-ciudad_132_10989976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Perfect Days,</em></a><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/dias-perfectos-son-resistir-ciudad_132_10989976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Wim Wenders</a>, que consigue hacer de Tokio un estanque calmado. O con el librito que acaba de publicar Adriana Herreros, <em>Andar por andar</em> (Endebate, 2025), que narra las virtudes de ir a nuestro ritmo. Se percibe en estas obras y en muchas otras un af&aacute;n por existir desde la pausa y el cari&ntilde;o por lo cercano que puede ser un camino para reconciliarnos y reconfigurar las comunidades que venimos llamando ciudades.
    </p><p class="article-text">
        (Siento recomendar una pel&iacute;cula que no es f&aacute;cil ver pero es lo que tiene la distribuci&oacute;n artesana. Los pr&oacute;ximos pases confirmados de <em>Del susurro del tiempo </em>ser&aacute;n el 7 de diciembre &mdash;Centro Cultural Buero Vallejo, Madrid&mdash;, 9 de enero &mdash;Centro de Humanidades Sierra Norte, La Cabrera&mdash;, 16, 18 y 20 de enero &mdash;Cineteca, Madrid&mdash;. En los cines Embajadores la van incluyendo en su programaci&oacute;n pero si se les insiste un poco, seguro que aparece antes. En su <a href="https://www.instagram.com/delsusurrodeltiempo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta de Instagram</a> actualizan todas las novedades).
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/susurro-tiempo-ano-lavapies-condensado-dia-ver-vivir-ciudad-manera_132_12767250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 05:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Del susurro del tiempo’, un año de Lavapiés condensado en un día para ver y vivir la ciudad de otra manera]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La vida y los coches pasan mientras las normas permanecen inmóviles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/vida-coches-pasan-normas-permanecen-inmoviles_132_12709428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f6af667-456f-4163-9c9d-c57918394948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida y los coches pasan mientras las normas permanecen inmóviles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En seis años el parque de vehículos con permiso total para acceder y aparcar gratis o a bajo coste por Madrid Central se ha multiplicado casi por seis. Casi 400.000 son coches con etiqueta Eco, muchos de ellos esos híbridos que son lobos contaminantes con piel de cordero sostenible</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        B&aacute;rbol es mi personaje preferido de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>. &Eacute;l y toda la raza a la que representa y da voz, los ents. Seres con forma de &aacute;rbol, grandes y viejos, que se mueven y piensan lento y hablan poco y tambi&eacute;n pausadamente; que son, por eso, sabios y serenos, pero en absoluto d&eacute;biles. Cuando en la saga de Tolkien los ents se ponen en marcha su intervenci&oacute;n es poderosa, determinante. B&aacute;rbol y los ents simbolizan, en primer lugar, la fuerza de los bosques y de la Naturaleza en general. Tambi&eacute;n la sapiencia que da ser una comunidad viva con millones de a&ntilde;os de historia. Y la necesidad de ir despacio para llegar verdaderamente lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo eso es, creo yo, algo que nos conviene asimilar y aprender como especie para reconducir nuestra presencia por aqu&iacute;. Sin embargo, tambi&eacute;n creo que, para hacerlo, hay que exigir a las administraciones la misma sabidur&iacute;a y poder&iacute;o, pero la agilidad y la velocidad contrarias.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad y una econom&iacute;a hiperaceleradas. Los informes trimestrales a los accionistas de las empresas cotizadas, las rondas de financiaci&oacute;n a unicornios y start-ups y, en general, la velocidad que se autoimpone el capitalismo desde que ha decidido portar el prefijo turbo provocan novedades constantes que se amontonan en los mercados, digitales y f&iacute;sicos, de los que formamos parte, eso que antes llam&aacute;bamos vida. Como explica Hartmut Rosa, la aceleraci&oacute;n ya no es tanto un medio sino un fin que el modelo econ&oacute;mico se impone y nos impone, una forma de buscar la estabilidad de un sistema que no tiene rumbo. &ldquo;Verse forzado a crecer, acelerar e innovar sin t&eacute;rmino ni finalidad alguna, con el &uacute;nico objetivo de seguir en su sitio y no abismarse en la crisis desemboca en una imposibilidad existencial&rdquo;, dice el autor alem&aacute;n en <em>Remedio a la aceleraci&oacute;n</em> (Ned, 2019).
    </p><p class="article-text">
        Las administraciones, estatales, regionales y locales, se han metido de lleno en esta carrera sin meta y se han convertido en facilitadoras de la aceleraci&oacute;n de las corporaciones e incluso en participantes de una competici&oacute;n como la que se da, por ejemplo, entre ciudades por generar m&aacute;s atracci&oacute;n. Sin embargo, al mismo tiempo, dicen seguir manteniendo su funci&oacute;n de gesti&oacute;n del bien com&uacute;n y el af&aacute;n en la defensa de los intereses de los ciudadanos e incluso la salvaguarda del planeta que deber&iacute;amos considerar nuestro hogar. Por eso, al menos hasta la llegada del vendaval de populismo nost&aacute;lgico que nos sacude, se han pretendido establecer l&iacute;mites en las emisiones para proteger la calidad de la atm&oacute;sfera y la salud de quienes habitamos en ella. Hablemos de dos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Uno es el r&eacute;gimen de etiquetas de la Direcci&oacute;n General de Tr&aacute;fico (DGT), que entr&oacute; en vigor en Espa&ntilde;a en 2016. Con la sana intenci&oacute;n de ordenar los veh&iacute;culos seg&uacute;n su capacidad contaminante, el gobierno que comandaba entonces Mariano Rajoy hizo entrar en vigor esta clasificaci&oacute;n que divid&iacute;a el parque m&oacute;vil en etiquetas Cero, Eco, C, B y sin etiqueta. Hab&iacute;a varios problemas en esta clasificaci&oacute;n. Por ejemplo, que mezclaba las presuntas emisiones con los a&ntilde;os de fabricaci&oacute;n. Otro es que premiaba a los veh&iacute;culos que se declaraban &mdash;que sus empresas declaraban&mdash; sostenibles, aunque no lo fueran tanto. As&iacute;, un SUV h&iacute;brido ligero con una min&uacute;scula bater&iacute;a el&eacute;ctrica era y es considerado Eco aunque pueda emitir tres veces m&aacute;s que un utilitario de gasolina etiquetado como C. O un h&iacute;brido enchufable, cuya bater&iacute;a con autonom&iacute;a de 40 km puede utilizarse o no, era y es certificado Cero sin que nadie sea capaz de controlar su forma de uso. Adem&aacute;s, se fiaba todo a lo manifestado por unas compa&ntilde;&iacute;as automovil&iacute;sticas que, <a href="https://www.transportenvironment.org/articles/smoke-screen-the-growing-phev-emissions-scandal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ha demostrado un reciente estudio</a>, han venido dando datos hasta cinco veces por debajo de las emisiones reales. Se supone que la recientemente aprobada por el Congreso ley de movilidad sostenible quiere arreglar el desaguisado, pero no van a pasar menos de diez a&ntilde;os desde que se inici&oacute; la fallida clasificaci&oacute;n hasta que esto ocurra. Demasiado tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La ZBE de Madrid es un coladero</h2><p class="article-text">
        A finales de noviembre de 2018 entr&oacute; en funcionamiento la primera Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Espa&ntilde;a. Fue el Madrid Central impulsado por el gobierno Municipal de lo que entonces se llamaba Ahora Madrid. Con la llegada de Almeida a la alcald&iacute;a y despu&eacute;s de mucho lirili, hubo poco lerele: se cambi&oacute; el nombre &mdash;a Madrid 360&mdash; y se a&ntilde;adi&oacute; la ZBE de Plaza El&iacute;ptica, pero la medida permanece pr&aacute;cticamente igual hasta hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La norma, aunque ha costado, nos la sabemos casi todos: en las ZBE de la capital se restringe, con excepciones, la entrada de veh&iacute;culos sin etiqueta ambiental, se permite circular a los de etiqueta B y C siempre que tengan permiso o vayan a un garaje y se deja libre el paso a los Eco y Cero que, adem&aacute;s, tienen ventajas para aparcar en la calle: 50% de reducci&oacute;n de tarifa los primeros y gratis los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2018 hasta hoy han pasado much&iacute;simas cosas. Por ejemplo: hay otro gobierno en la ciudad, como ya he dicho, ha habido una pandemia y el Athletic de Bilbao ha vuelto a ganar una Copa del Rey cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s de la &uacute;ltima. Incluso hemos cambiado de &eacute;poca. Hemos dejado de perseguir el desarrollo sostenible y la salvaci&oacute;n del planeta para invertir en armamento, se termin&oacute; la celebraci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n y ahora toca proteccionismo y, en muchas partes, ya no est&aacute; bien visto presumir y practicar la diversidad y la tolerancia sino defender y promover la segregaci&oacute;n, el fanatismo y hasta el matonismo.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa que ha pasado de ese tiempo a esta parte son much&iacute;simos coches y motos con etiquetas presuntamente sostenibles por las ZBE que nos iban a proteger en Madrid tanto de las emisiones como, precisamente, del tr&aacute;fico de paso. <a href="https://apps.fomento.gob.es/BDOTLE/visorBDpop.aspx?i=644" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n datos oficiales</a>, en la regi&oacute;n, en 2018, hab&iacute;a casi 4.900.000 veh&iacute;culos en circulaci&oacute;n. En 2023 &mdash;hasta aqu&iacute; llegan los datos&mdash; son unos 5.500.000. En 2018, seg&uacute;n la misma fuente ministerial, hay matriculados casi 110.000 turismos y motos con etiqueta Cero y Eco. En 2023 son 623.635 entre unos y otros. Es decir, en seis a&ntilde;os el parque de veh&iacute;culos con permiso total para acceder y aparcar &mdash;gratis o a bajo coste&mdash; por el &aacute;rea restringida se ha multiplicado casi por seis. Buena parte &mdash;casi 400.000&mdash; de esos nuevos veh&iacute;culos invitados a entrar en la ZBE son coches con etiqueta Eco, muchos de ellos esos h&iacute;bridos que son lobos contaminantes con piel de cordero sostenible.
    </p><p class="article-text">
        En el Ayuntamiento de la ciudad no parece que haya intenci&oacute;n de revisar la norma y habr&aacute; que ver qu&eacute; sucede cuando llegue el cambio en las etiquetas de la nueva ley de movilidad sostenible. Uno puede conformarse con acusar de cochista al consistorio, y probablemente no se equivoque, pero el problema es mucho m&aacute;s profundo, extendido y grave. La rigidez y lentitud normativa es algo end&eacute;mico no ya en Espa&ntilde;a sino en las administraciones de todo el mundo. Esto, que viene siendo un asunto recurrente en la historia de las sociedades humanas &mdash;la s&aacute;tira burocr&aacute;tica es casi un g&eacute;nero narrativo&mdash;,en los &uacute;ltimos tiempos se ha convertido en un peligro que hay que afrontar con urgencia.
    </p><p class="article-text">
        Como cuenta muy bien Giulano da Empoli en <em>La hora de los depredadores</em> (Seix Barral, 2025), el cambio de &eacute;poca del que hablaba antes en este texto viene liderado tanto por aut&oacute;cratas con discurso nacional populista como por tecnoligarcas para los que no hay reglas ni l&iacute;mites morales o sociales, plut&oacute;cratas que llevan concienzudamente a la pr&aacute;ctica ese lema de Mark Zuckerberg de moverse r&aacute;pido y romper cosas; entendiendo por cosas todo aquello que no les rente, desde los acuerdos sociales a la vida del resto de los seres humanos que no son ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, uno de los much&iacute;simos asuntos que tiene que revisar la pol&iacute;tica es su capacidad de atenci&oacute;n y su velocidad de movimiento, tambi&eacute;n desde el poder. Por decirlo recuperando la met&aacute;fora tolkieniana del inicio de este texto para cerrarlo, hay que lograr combinar la visi&oacute;n estrat&eacute;gica de B&aacute;rbol con la agilidad de L&eacute;golas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/vida-coches-pasan-normas-permanecen-inmoviles_132_12709428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 04:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida y los coches pasan mientras las normas permanecen inmóviles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad sostenible,Movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebelión es compasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/rebelion-compasion_132_12616522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/894adf2b-45eb-4dfd-8e72-495e313f7dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebelión es compasión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se habla de un boicot a Israel. Es una buena idea, pero es demasiado tarde. El aislamiento de aquel país duró años y, con la velocidad que está imprimiendo Netanyahu en su infamia, no queda mucho para que Gaza sea un resort</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu rebelde es una de las se&ntilde;ales que indican que una sociedad est&aacute; sana. Rebelarse es resistir, responder. Rebelarse, como apuntaba Albert Camus, es decir <em>no </em>y al mismo tiempo decir <em>s&iacute;</em>, poner l&iacute;mites para proteger algo que merece la pena ser cuidado. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; rebelarse si no hay, en uno, nada permanente que preservar?&rdquo;, escribi&oacute; el autor franc&eacute;s en <em>El hombre</em> <em>rebelde</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo permanente a preservar puede ser algo muy importante para un grupo de gente o, como en el caso de las protestas contra la intervenci&oacute;n del gobierno de Israel en Gaza y Palestina en general, algo fundamental para todos. Incluso para los que, en principio, no est&aacute;n de acuerdo con la rebeli&oacute;n. Lo que se defiende, en primer lugar, es la vida de los habitantes de la franja, ni&ntilde;os y adultos. Pero tambi&eacute;n se protege lo que se considera un valor intr&iacute;nseco a la condici&oacute;n humana: la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Uno &mdash;yo mismo&mdash; puede pensar que los jud&iacute;os tienen derecho a habitar en ese pedazo de tierra que, desde 1948, tiene el nombre oficial de Israel. Tambi&eacute;n se puede creer que no est&aacute; siendo f&aacute;cil para ellos convivir todo este tiempo con el odio de los pa&iacute;ses de su entorno. Es posible considerar a Ham&aacute;s una organizaci&oacute;n asesina y sentir que lo que ocurri&oacute; el 7 de octubre de 2023 fue una atrocidad. Incluso se puede estar de acuerdo en que Pedro S&aacute;nchez es un oportunista reincidente que, igual que Galactus se alimenta de planetas, se nutre de la radicalizaci&oacute;n de sus opositores. Pero cuesta much&iacute;simo entender el apoyo incondicional a una operaci&oacute;n militar que casi desde el principio sobrepas&oacute; hasta eso tan b&iacute;blico &mdash;pero tan alejado de la justicia internacional&mdash; del ojo por ojo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cada vez m&aacute;s organismos internacionales, estados e instituciones est&aacute;n de acuerdo en que hay que calificarlo as&iacute;, el debate sobre el t&eacute;rmino genocidio no es lo m&aacute;s importante ahora mismo. Se le puede llamar matanza, exterminio, masacre, aniquilaci&oacute;n, carnicer&iacute;a. Se acertar&aacute; en cualquiera de los casos. Porque lo importante es lo que est&aacute; pasando y lo necesario es que deje de pasar.
    </p><p class="article-text">
        Se habla de hacer un boicot y que ocurra como con Sud&aacute;frica en la &eacute;poca del apartheid; que Israel, su gobierno y sus ciudadanos sientan rechazo y verg&uuml;enza y que la sangr&iacute;a cese. Es una buena idea, pero es demasiado tarde. El aislamiento de aquel pa&iacute;s dur&oacute; a&ntilde;os y, con la velocidad que est&aacute; imprimiendo Netanyahu en su infamia, no queda mucho para que Gaza sea un resort.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta algo m&aacute;s contundente y urgente. No s&eacute; qu&eacute; puede ser, pero s&iacute; s&eacute; que, para lo que sea, se requiere que mucha gente a&uacute;n se d&eacute; cuenta de la necesidad de preservar una dignidad que deber&iacute;a estar por encima de intereses profesionales y partidistas. Es una verdadera pena, y lo digo en serio, que la rebeli&oacute;n contra la masacre de Gaza en Madrid se haya interpuesto en los planes para este a&ntilde;o de Unipublic y de los ciclistas participantes en la Vuelta, con todo el esfuerzo que lleva su preparaci&oacute;n para la prueba. Tambi&eacute;n es un fastidio que interrumpa las necesidades de polarizaci&oacute;n de un buen mont&oacute;n de pol&iacute;ticos madrile&ntilde;os, espa&ntilde;oles y del mundo. Pero est&aacute; pasando y se necesita que muchas personas por todas partes consigan rebelarse incluso contra sus propias din&aacute;micas e intereses. Hace falta que nos pongamos por una vez de acuerdo s&oacute;lo en una cosa: compasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/rebelion-compasion_132_12616522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 04:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rebelión es compasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conflicto Palestina-Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar al pasado para ver el futuro de tu ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/viajar-pasado-ver-futuro-ciudad_132_12535995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf4e849f-2fa0-4d4c-bcf3-c3bfd09a78c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar al pasado para ver el futuro de tu ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se supone que pasear por Matera es como viajar al pasado, pero la sensación también puede ser la de estar visitando el presente de muchas ciudades. Y su futuro. Es un escenario, la recreación de una vida que ya fue</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        Matera es una ciudad con miles de a&ntilde;os de historia; hay incluso quien dice que es una de las urbes habitadas de forma continua m&aacute;s antiguas del mundo. Matera es Patrimonio de la Humanidad y ha sido Capital Europea de la Cultura, se alza sobre una colina ahorcada por el curso del r&iacute;o Gravina, como Toledo se erige atada por el Tajo, y presume ante los visitantes de casas e iglesias excavadas en la roca. Matera, seg&uacute;n todos los expertos, es una de las visitas imprescindibles en uno de los destinos de moda, la Apulia italiana, aunque est&eacute; en otra regi&oacute;n llamada Basilicata. Matera, gritan los titulares, es el orgullo de Italia.
    </p><p class="article-text">
        La historia de este sitio es bien compleja. Efectivamente, es un asentamiento antiqu&iacute;simo en el que las cuevas han servido como refugio desde su origen. Nada muy excepcional, salvo por la belleza que le otorgan la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, la arquitectura y el paso del tiempo. Buena parte de su atractivo recae, en cualquier caso, en el relato. El turista pisa el suelo y posa su vista en la piedra conmovido por lo que ha le&iacute;do o le han contado, con la satisfactoria sensaci&oacute;n de estar dentro de una reliquia que hemos podido salvar de la desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad estuvo olvidada por las administraciones hasta que alguien decidi&oacute; que era un sitio demasiado pobre y excesivamente arcaico para la imagen del pa&iacute;s. Durante un tiempo, Matera fue calificada como &ldquo;la verg&uuml;enza de Italia&rdquo; y sus habitantes se sintieron marginados, como trogloditas que interrump&iacute;an el trayecto de toda una naci&oacute;n a la modernidad. Para que eso no ocurriese, un ministro le dijo a un primer ministro que hab&iacute;a que vaciar y reubicar a los ciudadanos. Y as&iacute; ocurri&oacute;. Entre los 50 y 60 del siglo pasado, miles de habitantes de Matera fueron forzosamente trasladados a una nueva Matera. Dejaron sus humildes casas excavadas en la roca por sus antepasados y se fueron a unos pisos tambi&eacute;n humildes pero dise&ntilde;ados por los mejores arquitectos del momento.
    </p><p class="article-text">
        Hubo conflicto, hubo protestas y, luego, hubo trauma, pero eso ya no se recuerda. Puede que los a&ntilde;os hayan ido puliendo las aristas de ese dolor, pero yo me inclino a pensar que es m&aacute;s una necesidad del guion. Aunque el vaciamiento de Matera tuvo una excusa higienista, su recuperaci&oacute;n como atracci&oacute;n tur&iacute;stica requiere de una nostalgia dulce que no estropee la experiencia. Hoy en Matera, adem&aacute;s de subir y bajar calles empedradas, visitar bas&iacute;licas y catedrales, tomar un Apperol en una terraza y comer una pignatta en un restaurante tradicional, se puede pagar por entrar a una de esas casas en la roca y comprobar, a trav&eacute;s de objetos y mu&ntilde;ecos, c&oacute;mo viv&iacute;an antes aqu&iacute;. Pobres pobres.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las piedras, las viviendas y las iglesias sigan siendo las mismas (rehabilitadas) que acogieron a los materanos, Matera es un museo. Hay alg&uacute;n hogar a&uacute;n, una bandera palestina por all&iacute;, un perro que ladra por all&aacute;, pero viven m&aacute;s halcones que personas. Se supone que pasear por aqu&iacute; es como viajar al pasado, pero la sensaci&oacute;n tambi&eacute;n puede ser la de estar visitando el presente de muchas ciudades. Y su futuro. Matera es un escenario, la recreaci&oacute;n de una vida que ya fue. No es muy distinta, por eso, de Malasa&ntilde;a, del G&oacute;tico, de De Wallen, de Montmatre o del Soho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/viajar-pasado-ver-futuro-ciudad_132_12535995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Aug 2025 23:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar al pasado para ver el futuro de tu ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Cultura,Viajes,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo normal es muy nazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/normal-nazi_132_12471809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad2b4631-9558-4de5-b6e7-c37e13a8a924_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo normal es muy nazi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El marco se ha movido tanto en tan poco tiempo que parece haberse teletransportado. Noticias actuales nos parecerían imposibles cuando ocurrió lo de Lucrecia o pasó lo de El Ejido. Entonces, aquellos sucesos eran rarezas</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        Como toda forma de relato, las noticias son una herramienta muy sesgada y simplista de conocer la realidad. Encajadas en secciones, apremiadas por la imposici&oacute;n de novedad y audiencia y necesitadas de brevedad y concisi&oacute;n para entrar en espacios limitados y predeterminados, son como un mosaico fractal y apresurado que retrata la capa superficial de los hechos, muchas veces de forma desvinculada y circunstancial.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que empieza a desvanecerse el hilo narrativo de Torre Pacheco, la sensaci&oacute;n que puede quedar es que todo ha sido un estallido provocado por oscuros grup&uacute;sculos de ultraderecha, jaleados desde cuentas de redes y medios ubicados en el mismo extremo y, por supuesto, por ese partido que va de antisistema y, sin embargo, est&aacute; formado por arist&oacute;cratas, millonarios y profesionales de la pol&iacute;tica. Algo fugaz y eventual como el asesinato de Lucrecia P&eacute;rez en la abandonada discoteca Four Roses de Madrid en 1992 o los sucesos de El Ejido ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Lo siento, pero no creo que sea ni estemos en lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos semanas discutiendo en Espa&ntilde;a sobre la posibilidad o incluso la manera de expulsar a ocho millones de inmigrantes y ahora sabemos que eso tiene un nombre, remigraci&oacute;n, y que en otros pa&iacute;ses ya es un debate frecuente. De hecho, estamos asistiendo a un proceso similar en Estados Unidos, viendo sin inmutarnos demasiado c&oacute;mo agentes del ICE capturan personas como si fuesen mariposas para dejarlas en cualquier lugar lejos de sus fronteras, preferiblemente en un campo de concentraci&oacute;n subarrendado a otro gobernante autoritario. Llevamos meses, tambi&eacute;n, asistiendo a lo que tiene toda la pinta de ser un genocidio, al apoyo del mismo por parte de casi todos los poderes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos del mundo y a la persecuci&oacute;n medi&aacute;tica y judicial de cualquiera que ose decir en p&uacute;blico que aniquilar a un pueblo para montar resorts no est&aacute; bien. Y &eacute;stos son s&oacute;lo algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        El marco se ha movido tanto en tan poco tiempo que parece haberse teletransportado. Todo lo que he mencionado y much&iacute;simas cosas m&aacute;s nos parecer&iacute;an imposibles cuando ocurri&oacute; lo de Lucrecia o pas&oacute; lo de El Ejido. Entonces, aquellos sucesos eran rarezas. Hoy, lo normal es muy nazi*.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal hoy escuchar en programas de m&aacute;xima audiencia mensajes xen&oacute;fobos, bulos y simplificaciones destinadas a rentabilizar el odio. Lo normal es, tambi&eacute;n, ver en YouTube y otras redes sociales mensajes racistas, no ya en los canales de los que se identifican como tal, sino en los de <em>influencers</em> de <em>fitness</em>, videojuegos, tatuajes o lo que sea. Lo normal es, por supuesto, leer comentarios exaltados en los art&iacute;culos escritos por expertos que intentan poner en contexto y profundizar en la complejidad de la realidad, da igual que leas un medio presuntamente progresista o uno de derechas.
    </p><p class="article-text">
        El racismo m&aacute;s o menos expl&iacute;cito es ya parte de la nueva normalidad, como el autoritarismo, la insolidaridad, el machismo y otras creencias que hasta hace cinco minutos nos parec&iacute;an aberraciones morales. No hace falta tener la cabeza rapada ni llevar en la piel unas cuantas runas para ser y mostrarse as&iacute;. Ahora, estos pensamientos supremacistas son expresados por mucha gente normal, personas de bien convencidas de que nuestra sociedad ha llegado a un punto de degeneraci&oacute;n que s&oacute;lo puede arreglarse con mano dura.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, viendo la retransmisi&oacute;n en directo de la manifestaci&oacute;n convocada en la plaza del Ayuntamiento de Torre Pacheco, hubo un peque&ntilde;o detalle que puede servir como s&iacute;ntoma de algo muy gordo que se est&aacute; cociendo. Fue cuando la periodista de TVE dijo que la convocatoria hab&iacute;a sido hecha por grupos de ultraderecha; en ese momento, la poca gente que hab&iacute;a reunida en el lugar reaccion&oacute; con abucheos, gritos y chorros de agua. Efectivamente, el acto no fue un &eacute;xito, no hubo comandos violentos y tampoco parec&iacute;a haber grupos llegados de toda Espa&ntilde;a, como se dijo. Hab&iacute;a unas decenas de personas, seguramente pachequeras, que se sintieron insultadas cuando las llamaron ultras. Algo parecido ocurri&oacute; en Valencia cuando la DANA, la visita de los reyes con Maz&oacute;n y el l&iacute;o que se form&oacute;. Los medios hablaron de llamada de los extremistas, pero a la gente de ah&iacute; eso le sent&oacute; mal: ellos no eran nazis, eran el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es el problema. Que hay una forma de pensar y de actuar que se ha extendido tanto que ya es normal. Tan normal que es la que define la ideolog&iacute;a de los gobiernos y/o partidos mayoritarios de pa&iacute;ses como Italia, Francia, Hungr&iacute;a, Polonia y Estados Unidos, y, en realidad, la de las fuerzas de mayor crecimiento en casi todas partes. Tan normal que es casi imposible que no provoque una sacudida extraordinaria.
    </p><p class="article-text">
        *&ldquo;<em>Lo normal es muy raro&rdquo; fue un lema creado por la desaparecida agencia de publicidad Biernes &mdash;formada por Nacho Padilla, Pedro V&aacute;zquez y Peru Saizprez&mdash; para el Festival con B de bici de Madrid hace ya casi tres lustros. Da un poco de pena reciclarlo para retratar esta nazificaci&oacute;n de la sociedad, pero es lo que hay.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/normal-nazi_132_12471809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 05:41:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo normal es muy nazi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que el mundo (quizá no) necesita son más futbolistas invirtiendo en ladrillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/mundo-no-necesita-son-futbolistas-invirtiendo-ladrillo_132_12382333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/659cdece-cb5b-43d7-b0fa-4d3b361eea7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que el mundo (quizá no) necesita son más futbolistas invirtiendo en ladrillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en un país y en un mundo libres, especialmente para quienes tienen mucho dinero. Por eso, ellos pueden hacer con el suyo lo que les dé la gana y yo escribir este artículo sobre lo que me apetezca, aunque la rentabilidad no sea exactamente la misma</p><p class="subtitle">BLOG - Más artículos de Pedro Bravo, en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        En estos tiempos de meritocracia-ficci&oacute;n, mi arquetipo emprendedor preferido es el deportista de &eacute;lite que invierte en el mercado inmobiliario. Atletas con tanto dinero para vivir de lujo ellos y sus hijos y sus nietos a los que les pica el niqui <em>entrepeneur</em> y se meten en todo tipo de negocios hay much&iacute;simos. Est&aacute;n los que inventan nuevas competiciones o tratan de reinventar las existentes, como Piqu&eacute; con su King&rsquo;s League y la Copa Davis. Tambi&eacute;n tenemos a los que ponen el ojo en startups, como Gasol, Casillas y, otra vez, Piqu&eacute;. Algunos, como Morata, diversifican y van desde la reposter&iacute;a hasta los chorizos pasando por los cosm&eacute;ticos. Muchos, claro, se dedican al negocio ib&eacute;rico por antonomasia, la hosteler&iacute;a. Y casi todos ponen su guita a funcionar en el sector preferido por los grandes capitales de todo el mundo: el ladrillo.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, vivimos en un pa&iacute;s y en un mundo libres, especialmente para quienes tienen mucho dinero. Por eso, ellos pueden hacer con el suyo lo que les d&eacute; la gana y yo escribir este art&iacute;culo sobre lo que me apetezca, aunque la rentabilidad no sea exactamente la misma. De hecho, esto no va tanto de cuestionar esas inversiones en un momento en que ya todos nos hemos enterado de que lo de la vivienda es una emergencia sino de hablar del relato que las acompa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se nos dice que Andr&eacute;s Iniesta es un <a href="https://www.businessinsider.es/economia/andres-iniesta-genio-balon-finanzas-todos-negocios-inversiones-exfutbolista-espanol-1408322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">genio del bal&oacute;n y de las finanzas</a>, que invierte en tecnolog&iacute;a, calzado, vino y, desde los 17 a&ntilde;os, en una compa&ntilde;&iacute;a que gestiona &ldquo;un portfolio de propiedades que incluye tanto inmuebles residenciales como comerciales&rdquo;. Carvajal <a href="https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2025-03-04/dani-carvajal-amplia-imperio-inmobiliario_4077136/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n lleva tiempo con una SL</a> que &ldquo;se dedica a la compraventa de bienes inmobiliarios por cuenta propia&rdquo;. Messi tiene <a href="https://emprendedores.es/actualidad/messi-socimi-bolsa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una socimi que cotiza en bolsa</a>, lo mismo que Juan Mata, Fernando Llorente y Ronaldo &mdash;el gordo, con perd&oacute;n&mdash;; Rafa Nadal, adem&aacute;s de hoteles y restaurantes, tambi&eacute;n practica este mercado; Aitor Ocio asesora a otros deportistas para meterse en este negocio&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        De todo el cat&aacute;logo de personajes p&uacute;blicos, los deportistas son los que pasan m&aacute;s limpios por el t&uacute;nel de la fama. Se les juzga, y no s&oacute;lo en los medios, como a los h&eacute;roes de las historias de ficci&oacute;n. Pueden tener su flaquezas y deslices &mdash;una violaci&oacute;n por ah&iacute;, una deuda millonaria con Hacienda por all&aacute;&mdash; que casi todas las lanzas se rompen finalmente en su favor. Quiz&aacute; por eso no se les permite hablar de pol&iacute;tica. A Gary Lineker le han echado de la BBC por insistir en llamar genocidio a un genocidio y a futbolistas que se atreven a hablar (bien) de homosexualidad, feminismo y conciencia social como Sergio Camello, H&eacute;ctor Beller&iacute;n y Borja Iglesias se les tolera como excepciones que son. Como si no fuera ahora mismo pol&iacute;tica, por cierto, especular en el mercado inmobiliario. Pero, perd&oacute;n, que promet&iacute; no entrar en valoraciones...
    </p><p class="article-text">
        El caso es que los relatos ejemplares son gu&iacute;as de vida. La palabra modelo, en su etimolog&iacute;a latina, significa medida. Cada uno de nosotros andamos en busca de la nuestra; enmarcada en unos objetivos que, inconscientemente, nos ponemos a partir de los ideales que nos hemos ido tragando en la ficci&oacute;n y en la presunta realidad. Y ahora los modelos son casi todos de una manera: triunfadores hechos a s&iacute; mismos a base de su esfuerzo individual, como los deportistas, pero tambi&eacute;n como los <em>youtubers</em>, los <em>brokers</em>, los <em>cryptobros</em>, los gur&uacute;s tecnol&oacute;gicos o los que venden sudaderas. Aqu&iacute; nadie &mdash;especialmente ning&uacute;n rico&mdash; le debe nada a nadie. No hay escuelas de f&uacute;tbol ni campos municipales, ni infraestructuras TIC, ni subvenciones ni becas ni colegios ni institutos ni hospitales ni nada que esta gente haya podido necesitar y tener para llegar a ser lo que son.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el impacto del relato en las vidas de la gente escribe Francesc Mir&oacute; en <a href="https://www.barlinlibros.org/el-arte-de-fabricar-suenos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El arte de fabricar sue&ntilde;os. Un relato cultural sobre las rampas de la meritocracia</em></a> (Barlin, 2025). En este librito &mdash;que conforma un gran tridente con <em>El entusiasmo</em>, de Remedios Zafra, y <em>No seas t&uacute; mismo</em>, de Eudald Espluga&mdash;, Mir&oacute; explica c&oacute;mo nuestras aspiraciones son moldeadas por las historias que nos contamos y por qu&eacute; esto provoca tantas frustraciones y tanto sufrimiento. Sostiene sus argumentos, sobre todo, en los relatos cinematogr&aacute;ficos, que &eacute;l conoce en profundidad, pero todos tienen el mismo efecto. Dejo que sea &eacute;l, a trav&eacute;s de una cita de su libro, quien cierre este texto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ser humano busca impregnar su vida de narrativa. Otorgarle un sentido que en el capitalismo se expresa en forma de progreso ilimitado. Para ser un adulto funcional se asume socialmente que es preferible ascender en lugar de avanzar, porque el ascenso siempre es vertical pero el avance es horizontal y tiene m&uacute;ltiples direcciones. El avance es m&aacute;s dif&iacute;cil de narrar. No produce tan buenas historias ni suele tener un protagonista individual, al contrario: se avanza en colectivo, en asociaci&oacute;n, tejiendo complicidades. Y pocas cosas encienden m&aacute;s que el placer compartido&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/mundo-no-necesita-son-futbolistas-invirtiendo-ladrillo_132_12382333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2025 23:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que el mundo (quizá no) necesita son más futbolistas invirtiendo en ladrillo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi vecino el búho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/vecino-buho_132_12285535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0de068f8-d243-4891-a888-2cda5c22d577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi vecino el búho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como este autillo, vivo en el centro de Madrid, rodeado de un estruendo tan elevado y constante que ni se aprecia. Por eso, el ulular del búho me fascina y me ayuda a darme cuenta de algunas cosas importantes</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        Cada noche, desde la cama, oigo la voz de mi vecino el b&uacute;ho. Yo leo antes de dejarme caer en el sue&ntilde;o y &eacute;l emite ese acompasado y agudo ululato que recuerda al sonido de un sonar. Me distraigo escuch&aacute;ndolo, encantado de perder el hilo del libro que toque y, finalmente, me duermo. El b&uacute;ho del que hablo es un autillo europeo. Lo s&eacute; no porque lo haya visto, sino porque, como tantos pajareros principiantes, me lo he aprendido a base de usar la aplicaci&oacute;n <a href="https://merlin.allaboutbirds.org/?__hstc=161696355.2d100285080496f84e428bd6549bfbac.1746623152422.1746623152422.1746623152422.1&amp;__hssc=161696355.1.1746623152423&amp;__hsfp=2263580356&amp;_gl=1*1sqd4u0*_gcl_au*MTQ1ODAyMDU1NC4xNzQ2NjIzMTUw*_ga*NDY2MDI4NjUzLjE3NDY2MjMxNTE.*_ga_QR4NVXZ8BM*czE3NDY2MjMxNTEkbzEkZzEkdDE3NDY2MjMxNjIkajQ5JGwwJGgw&amp;_ga=2.97668056.670146893.1746623151-466028653.1746623151" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merlin Bird de Cornell Lab</a> para identificar cantos de aves. Como casi todos los miembros de la familia de las rapaces nocturnas, los autillos son unos ases de la ocultaci&oacute;n. Forma parte de su car&aacute;cter y es tambi&eacute;n una necesidad para su supervivencia. Supongo que, en un entorno urbano, m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como este peque&ntilde;o estrigiforme estas &uacute;ltimas semanas, vivo en el centro de Madrid, rodeado de un estruendo tan elevado y constante que ni se aprecia. Por eso, el ulular del b&uacute;ho me fascina y me ayuda a darme cuenta de algunas cosas importantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi vecino autillo me ense&ntilde;a, en primer lugar, que es posible pasar por encima del ruido y recuperar la atenci&oacute;n. Cuando hablo de ruido, me refiero al sonoro, a ese que se mide en decibelios y que en las ciudades est&aacute; formando por un revoltijo de sonidos en el que coches, motos y autobuses son el ingrediente principal, pero en el que hay tambi&eacute;n obras y maquinarias varias, cacharros a todo volumen y griter&iacute;o relacionado con juergas y reuniones. A pesar de lo que mandan las normas, los decibelios de ese ruido permanente no bajan de 70. Convivimos con ese volumen constante que nos enferma pero no nos quejamos porque, como dec&iacute;a antes, de tan presente, ni lo percibimos. Por eso el ululato de mi vecino es importante.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n lo es para obviar otros ruidos m&aacute;s all&aacute; de la f&iacute;sica. Las distracciones&nbsp;que emiten las pantallas, la hiperconexi&oacute;n, las notificaciones, las discusiones acaloradas por cualquier cosa casi siempre irrelevante, tambi&eacute;n la urgencia por ir y venir, la necesidad de marchar deprisa por la vida para gan&aacute;rsela de cualquier forma, para pagar el alquiler, la comida o una entrada para un concierto.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cosa que ense&ntilde;a el ululato del autillo instalado en el parquecito que hay frente a mi casa. Permitirse escuchar su voz es darse cuenta de algo b&aacute;sico que hemos decidido obviar: somos naturaleza. No somos m&aacute;s, tampoco somos menos. Aunque su especie, como casi todas, lleve much&iacute;simo m&aacute;s tiempo por aqu&iacute; que nosotros, formamos parte de lo mismo. Tendemos a separarnos de la naturaleza, a hablar de ella en tercera persona incluso cuando nos postulamos para protegerla. Esta forma de hacernos los distinguidos no es que nos separe del entorno, es que nos aleja de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas noches en que escucho a mi vecino autillo, leo el libro <em>La sabidur&iacute;a de los b&uacute;hos</em>, de Jennifer Ackerman (Ariel, 2024), que describe el comportamiento y caracter&iacute;sticas de sus diversas especies y tambi&eacute;n qu&eacute; han significado para nosotros, c&oacute;mo han conformado nuestra memoria biocultural &mdash;&ldquo;la idea de que las pr&aacute;cticas y las creencias culturales humanas nacen de la observaci&oacute;n del mundo natural&rdquo;&mdash;. Los b&uacute;hos est&aacute;n en todos los continentes y son tan esquivos, misteriosos y atractivos que en todas partes hay leyendas sobre ellos. Son p&aacute;jaros de mal y buen ag&uuml;ero, seg&uacute;n d&oacute;nde y c&oacute;mo, aunque la leyenda m&aacute;s extendida es que si uno &ldquo;se acerca a tu casa ululando, eso significa que alguien va a ponerse enfermo o a morir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;, ya veremos. Lo cierto es que estas &uacute;ltimas noches ya no escucho el ululato de mi vecino autillo y lo echo de menos. Se habr&aacute; ido a otro parque con m&aacute;s oferta alimentaria o puede que haya le&iacute;do en los suplementos semanales que Madrid es, por fin, una ciudad de &eacute;xito y le haya dado tanta pereza como a m&iacute;. El caso es que, ahora que no me acompa&ntilde;a ese sonido que parece un sonar pero tiene m&aacute;s que ver con el latido de la vida misma, me cuesta m&aacute;s dormir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/vecino-buho_132_12285535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 23:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi vecino el búho]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El extraño caso de la ciudad de moda en la que los restaurantes no pueden subsistir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/extrano-caso-ciudad-moda-restaurantes-no-subsistir_132_12248419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea0a968f-2f53-4a93-bc13-6e8a8b9d0447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El extraño caso de la ciudad de moda en la que los restaurantes no pueden subsistir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de las cifras están los paseos y conversaciones que se dan por la ciudad, y con esto voy a lo de las zonas muertas</p><p class="subtitle">BLOG - Lee otros artículos de Pedro Bravo, en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        Se llama zona muerta a un &aacute;rea mar&iacute;tima que ha perdido el ox&iacute;geno necesario para acoger vida. Esto ocurre por un proceso qu&iacute;mico producido a partir del incremento de nutrientes como el nitr&oacute;geno y el f&oacute;sforo, que genera un r&aacute;pido aumento de la densidad de algunos tipos de algas, lo que acaba provocando un desequilibrio que mata o expulsa a otros organismos y peces. Seg&uacute;n algunos estudios, desde 1950 las zonas muertas se han multiplicado por cuatro en mar abierto y por diez en las zonas costeras y, s&iacute;, nuestra especie es en parte responsable de este fen&oacute;meno; sobre todo por la llegada al mar de los fertilizantes empleados en la industria agr&iacute;cola.
    </p><p class="article-text">
        A veces pienso en zonas muertas cuando paseo por la ciudad, por la m&iacute;a y por muchas otras. Me pasa especialmente en &aacute;reas que han sido regadas con otro tipo de fertilizantes, los que nutren el relato de la urbe global de &eacute;xito. Como digo, el fen&oacute;meno es visible en muchas, pero voy a poner a Madrid como ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La capital est&aacute; de moda en todo el mundo, esto hay que reconoc&eacute;rselo a quienes lo celebran. Que haya llegado a suceder es una mezcla de varios factores, algunos los cuales desconozco. Pero hay otros que s&iacute; s&eacute; y uno es el empe&ntilde;o de las administraciones p&uacute;blicas, de todas, para que as&iacute; ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el gobierno central como el regional y el local tienen el aumento del turismo y la atracci&oacute;n de inversiones como objetivos principales de sus planes estrat&eacute;gicos. Para ello, hacen de todo, desde expandir como si del propio universo se tratara el aeropuerto de Madrid-Barajas-etc. hasta patrocinar cualquier tipo de evento y circunstancia que prometa ser sexy para los visitantes. Una parte importante de todas estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es el desarrollo del sector servicios, especialmente del ocio y muy especialmente de los bares y restaurantes.
    </p><p class="article-text">
        Si le preguntas a cualquiera que le guste comer y beber te dir&aacute; que Madrid est&aacute; a tope de lugares para hacerlo y que muchos de ellos est&aacute;n asimismo llenos a pesar de que los precios han subido una barbaridad, no tanto por la inflaci&oacute;n &mdash;que ya no puede ser excusa&mdash; sino adaptaron sus tarifas a todos estos turistas y <em>expats</em> que consideran esta ciudad como una de las m&aacute;s estupendas de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos, sin embargo, no dicen lo mismo. Seg&uacute;n el INE, la Comunidad vio en 2023 c&oacute;mo <a href="https://www.hosteleriamadrid.com/blog/el-numero-de-locales-de-hosteleria-desciende-en-2023-tanto-a-nivel-nacional-como-autonomico-en-la-comunidad-de-madrid-segun-el-dirce/#:~:text=La%20Hosteler%C3%ADa%20de%20la%20Comunidad%20de%20Madrid,el%20Directorio%20Central%20de%20Empresas%20elaborado%20por" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el n&uacute;mero de locales de hosteler&iacute;a ca&iacute;a un 6,8%</a>, m&aacute;s del doble del porcentaje nacional. Eso son 2.165 negocios menos, casi seis al d&iacute;a. Los resultados de 2024 no han aparecido a&uacute;n y aunque las previsiones hablaban de crecimiento, previsiones son.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las cifras est&aacute;n los paseos y conversaciones que se dan por la ciudad, y con esto voy a lo de las zonas muertas. Durante el oto&ntilde;o y el invierno, caminar entre semana y por la noche por barrios presuntamente de moda como Malasa&ntilde;a y Justicia era contemplar un paisaje urbano al que le faltaba algo: gente. Salvo algunas calles o locales espec&iacute;ficos, detr&aacute;s de los cristales de muchos negocios el vac&iacute;o ha sido lo m&aacute;s visible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo est&aacute; en una de las plazas m&aacute;s bonitas de Madrid en uno de los barrios m&aacute;s hist&oacute;ricos y, por tanto, atractivos de la ciudad. Hablo de la Plaza de la Paja en el Madrid de los Austrias. En este lugar, que durante d&eacute;cadas ha atra&iacute;do d&iacute;a y noche a madrile&ntilde;os y visitantes para comer, beber y lo que surja, han ido cerrando y/o han sido traspasados casi todos los negocios de hosteler&iacute;a desde hace a&ntilde;o y medio. Algunos siguen abiertos con el mismo nombre y otros due&ntilde;os, otros han cambiado de denominaci&oacute;n y los hay que permanecen vac&iacute;os. Las condiciones de cada cierre son muy distintas y muchos de ellos no tienen nada que ver con subidas de alquiler sino con algo m&aacute;s sencillo: la afluencia de clientes no da para mantener el negocio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; una zona tan ic&oacute;nica del Madrid que atrae a gente de todo el mundo se vac&iacute;a de repente? Las causas son diversas y complejas. Por supuesto, los barrios de ocio de moda cambian y los negocios tienen que ir adapt&aacute;ndose. Tambi&eacute;n hay quien se queja de excesiva presi&oacute;n policial y exigencia normativa que, dicen, no se ve en otras zonas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que esta realidad puede ser un s&iacute;ntoma de que el modelo que se est&aacute; potenciando hace aguas. Se supone que el turismo trae prosperidad y que es una industria especialmente rentable para quienes dan de comer y beber. Se supone, tambi&eacute;n, que la compra de pisos por inversores extranjeros permite subir precios y llenar a diario cobrando el doble. Pero la realidad es que esos compradores no est&aacute;n a diario por aqu&iacute; &mdash;si es que est&aacute;n alguna vez&mdash; y que no a todos los turistas les da para comer y cenar fuera cada jornada de su viaje, que bastante caros pagan los billetes, el alojamiento y otras atracciones de una ciudad que est&aacute; empezando a dejar de ser tan competitiva como era.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, sobre todo, es que uno de los grandes atractivos por los que la gente quiere venir a Madrid es por la fama que tiene de ser una ciudad llena de vida en sus calles y en sus barrios. Pero si los vecinos se quedan sin ox&iacute;geno por la presi&oacute;n del modelo, se acaban yendo y la vida &mdash;y los negocios&mdash;, extinguiendo. Como en las zonas muertas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/extrano-caso-ciudad-moda-restaurantes-no-subsistir_132_12248419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 23:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El extraño caso de la ciudad de moda en la que los restaurantes no pueden subsistir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Restaurantes Malasaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En recuerdo de nosotros, en nombre de nuestro porvenir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/recuerdo-nombre-porvenir_132_12132490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2552184b-8801-4261-a8e8-d17c6ee5e779_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En recuerdo de nosotros, en nombre de nuestro porvenir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El banco es una de las mejores expresiones del espacio público. Un sitio para parar, sentarse, encontrarse, encontrar, compartir, leer, mirar, dibujar</p><p class="subtitle">STORIES MATRITENSES - Lee aquí otros artículos de Pedro Bravo</p></div><p class="article-text">
        Una ciudad son miles de vidas presentes y pasadas. Las existencias de las personas que han estado y est&aacute;n y tambi&eacute;n todas las cosas que han hecho. La ciudad es una historia com&uacute;n llena de historias comunes que se alimentan unas a otras. Somos lo que somos por toda la gente &mdash;y animales y naturaleza en general&mdash; que tenemos alrededor y la que ha habido antes.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo italiano Emanuele Coccia lo cuenta muy bien en <em>Metamorfosis</em> (Siruela, 2024). &ldquo;Llamamos &lsquo;metamorfosis&rsquo; a esta doble evidencia: todo viviente es, en s&iacute; mismo, una pluralidad de formas &mdash;simult&aacute;neamente presentes y sucesivas&mdash;, pero, en realidad, ninguna de ellas existe de manera aut&oacute;noma, separada, ya que la forma se define en continuidad inmediata con una infinidad de otras formas, que est&aacute;n antes y despu&eacute;s de ella&rdquo;. La ciudad, como sistema complejo y viviente, es un proceso de transformaci&oacute;n permanente en el que todas las acciones e interacciones &mdash;tambi&eacute;n los conflictos&mdash; marcan su devenir.
    </p><p class="article-text">
        Me ha venido esto a la cabeza al ver en las &uacute;ltimas semanas que el ayuntamiento de Madrid ha puesto una placa en la casa donde vivi&oacute; El Hortelano y tambi&eacute;n ha querido homenajear a protagonistas de la cultura y la comunicaci&oacute;n fallecidos recientemente con placas en bancos del Retiro. No faltan en esta villa peque&ntilde;os recuerdos a personas del pasado; a veces, ilustres, otras, no tanto. En el camino diario a mi lugar de trabajo me cruzo, por ejemplo, con algunas chapas en memoria de madrile&ntilde;os que pasaron por los campos de concentraci&oacute;n nazis &mdash;<a href="https://datos.madrid.es/portal/site/egob/menuitem.c05c1f754a33a9fbe4b2e4b284f1a5a0/?vgnextoid=d0802ea16a892710VgnVCM1000001d4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=374512b9ace9f310VgnVCM100000171f5a0aRCRD&amp;vgnextfmt=default" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se llaman </a><a href="https://datos.madrid.es/portal/site/egob/menuitem.c05c1f754a33a9fbe4b2e4b284f1a5a0/?vgnextoid=d0802ea16a892710VgnVCM1000001d4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=374512b9ace9f310VgnVCM100000171f5a0aRCRD&amp;vgnextfmt=default" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>stolpersteine</em></a>, &ldquo;piedras de tropiezo&rdquo;, y hay m&aacute;s de 75.000 en veinte pa&iacute;ses&mdash;. Me gusta pararme a leer esos nombres que aparecen de repente y que forman parte de todo esto tanto como los que cabalgan en estatuas y posan en cuadros colgados de paredes supuestamente importantes.
    </p><p class="article-text">
        Y me parece especialmente acertada la idea de los bancos del Retiro por dos razones. La primera es que el banco es una de las mejores expresiones del espacio p&uacute;blico. Un sitio para parar, sentarse, encontrarse, encontrar, compartir, leer, mirar, dibujar. La otra es que los nombres no son &mdash;no todos&mdash; lo que venimos entendiendo por famosos. Entre las siete personas recordadas hay, por ejemplo, empresarios como Mario Tasc&oacute;n y Alberto Anaut, gente que ha llenado la ciudad de proyectos en los que ha trabajado mucha otra gente y en los que ellos no estaban en la primera fila del protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ambos han trabajado en dos &aacute;mbitos que explican muy bien est&aacute; transmisi&oacute;n de vida que se da a trav&eacute;s de la metamorfosis, la comunicaci&oacute;n y la cultura. Cada relato, como cada obra cultural, es la continuidad de algo anterior; no existir&iacute;an sin las existencias previas y ser&iacute;an de otra manera si est&aacute;s hubieran sido distintas. Y, siendo as&iacute;, est&aacute;n haciendo que la cosa siga, alimentando otros relatos y otras obras. Tambi&eacute;n otras empresas o proyectos, incluso el suyo propio. Porque en los dos casos, Prodigioso Volc&aacute;n y La F&aacute;brica, se cumple esto que dej&oacute; dicho Anaut en una entrevista: &ldquo;Una empresa, como cualquier proyecto cultural, es un proyecto de vida, es decir, un proyecto que debe superar o rebasar a quien lo pone en marcha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaba por aqu&iacute; s&oacute;lo para esto. Para acordarme de Mario, Alberto, Pepe el Hortelano, toda la gente que tiene placa en alguna parte de Madrid y toda la que no. Me parece buen momento para pararse a pensar en ellos, en nosotros, en todo lo que vamos haciendo mientras nos decimos que s&oacute;lo puede pasar lo que decidan que pase los mercaderes de la ira. Acabo citando a Coccia: &ldquo;El porvenir es una enfermedad que obliga a los individuos y a las poblaciones a transformarse. Es una enfermedad que impide que nuestra identidad pueda verse como algo estable, definitivo, real. El porvenir, despu&eacute;s de todo, es la enfermedad de la eternidad. Es un tumor en s&iacute; mismo. M&aacute;s benigno. El &uacute;nico que nos hace felices&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/recuerdo-nombre-porvenir_132_12132490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2025 00:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En recuerdo de nosotros, en nombre de nuestro porvenir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la magia negra sobre inmigración, gracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/magia-negra-inmigracion-gracias_132_12034358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4785da64-1c18-42c9-a7a9-6289f4eb894f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la magia negra sobre inmigración, gracias"></p><p class="article-text">
        La magia es un ejercicio de distracci&oacute;n. El oficio de mago consiste en hacer todo lo necesario para que el p&uacute;blico no vea el truco. A veces avisa de lo que va a pasar, pero utiliza sus artes para que la atenci&oacute;n vaya a otro lado. Otras, el resultado tambi&eacute;n es sorpresa. Para captar nuestra atenci&oacute;n, aparte de recursos gestuales y de movimiento, el relato es fundamental. Por eso, los buenos magos son grandes actores, porque necesitan llevar a nuestros sentidos hacia un lado mientras ellos hacen lo que tienen que hacer por el otro.
    </p><p class="article-text">
        A veces y por desgracia, la pol&iacute;tica tambi&eacute;n consiste en distraer al p&uacute;blico. &Eacute;sta es una de las conclusiones que se puede extraer de la lectura del libro de Hein de Haas <em>Los mitos de la inmigraci&oacute;n</em> (Pen&iacute;nsula, 2024). Catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Maastricht y fundador y codirector del International Migration Institute de la Universidad de Oxford, De Haas lleva d&eacute;cadas trabajando sobre el terreno y realizando y analizando estudios sobre el tema y, en su obra, va destapando las mentiras que nos cuentan l&iacute;deres pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n de izquierdas y derechas. Cada cap&iacute;tulo es un mito que desmonta: la migraci&oacute;n se encuentra en m&aacute;ximos hist&oacute;ricos; las fronteras se han descontrolado; el mundo se enfrenta a una crisis de refugiados; no necesitamos trabajadores migrantes; los inmigrantes roban trabajos y abaratan los salarios; la integraci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n ha fracasado; la inmigraci&oacute;n dispara los &iacute;ndices de delincuencia; los conservadores son m&aacute;s duros con la inmigraci&oacute;n; las restricciones fronterizas reducen la inmigraci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El libro del soci&oacute;logo neerland&eacute;s es muy oportuno porque, de repente, la inmigraci&oacute;n ha pasado a ser nuestro principal problema. En Espa&ntilde;a, lo ha dicho recientemente el CIS. En Francia, los resultados electorales lo vienen confirmando. En Alemania, los herederos del nacionalsocialismo est&aacute;n moviendo el marco hacia su lado nazi y ya han conseguido que el CDU vote con ellos endurecer las pol&iacute;ticas migratorias. En Estados Unidos, Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        El presidente retornado ha conseguido acaparar titulares de portada cada d&iacute;a que lleva en el gobierno a base de decir o hacer barbaridades y las primeras han sido sobre inmigraci&oacute;n; detenciones y deportaciones masivas, campos de concentraci&oacute;n y, lo &uacute;ltimo, premiar la delaci&oacute;n de los ilegales. Sus declaraciones y medidas responden a un arquetipo que se extrae de la lectura del libro de De Haas: el del bravuc&oacute;n que promete mano dura aunque sabe que no puede ni quiere acabar con ese problema que dice que hay. Magia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Magia negra. Porque Trump &mdash;como la AfD en Alemania, Reagrupamiento Nacional en Francia o Vox aqu&iacute;&mdash; est&aacute; alimentando el odio contra el otro y es probable que pronto veamos all&iacute; escenas de violencia como las que se vivieron este verano en Reino Unido; gasolina para el incendio. Mientras, los verdaderos problemas crecen. El hombre naranja est&aacute; cumpliendo con su programa: debilitar la administraci&oacute;n, desarmar los mecanismos de control del poder y, en definitiva, convertir el gobierno de su pa&iacute;s en una empresa al servicio de sus intereses y del de los oligarcas &mdash;qu&eacute; bien que ya se les pueda llamar por su nombre&mdash; de all&iacute;. Los ciudadanos, tambi&eacute;n muchos de los que lo votaron, seguir&aacute;n enganchados al fentanilo, teniendo trabajos con los que no pueden ni sobrevivir, buscando desesperadamente una vivienda digna, pagando cada vez m&aacute;s por todo y yendo con la lengua fuera para seguir el acelerado ritmo impuesto por el modelo econ&oacute;mico. Salvo lo del fentanilo, m&aacute;s o menos lo mismo que nos pasa por aqu&iacute;. Nada de eso lo han provocado las personas que vienen a buscarse la vida a nuestras ciudades, al contrario.
    </p><p class="article-text">
        Lo explica fant&aacute;sticamente De Haas, las migraciones suceden, principalmente y aparte de las situaciones de violencia, porque hay lugares con demanda de mano de obra, sobre todo en trabajos poco cualificados. Por eso, muchos pa&iacute;ses europeos han sido en el siglo XX exportadores de personas: Espa&ntilde;a, Italia, Irlanda, tambi&eacute;n Alemania, Portugal&hellip; Y dentro de todos esos pa&iacute;ses y de todos los del mundo, las ciudades se han ido haciendo de migraciones desde lo rural. Son precisamente los cierres de fronteras y el endurecimiento de las pol&iacute;ticas migratorias que empezaron en los noventa la causa de la creaci&oacute;n de las mafias. Son pol&iacute;ticas dise&ntilde;adas para distraer, aumentar el gasto militar y hacer m&aacute;s miserable la situaci&oacute;n de las personas migrantes. Pero no evitan que lleguen. Porque la gente viene a prosperar y todos estamos rodeados de ejemplos que nos lo confirman.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que cualquiera de nosotros, incluido Donald, Marine, Santiago y quienes los votan, tiene un mont&oacute;n de cosas que agradecer a decenas de personas venidas de otro lado. Gente que ha cuidado de nuestros hijos, nos ha limpiado las casas, nos ha hecho obras, ha recolectado lo que luego ha sido nuestra comida, nos ha llevado y tra&iacute;do y, en definitiva, ha posibilitado que nos dedic&aacute;semos, tambi&eacute;n nosotros, a intentar prosperar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, de parte de mi familia, gracias a Nataliya, a Mar&iacute;a, a Igor, a Griselda, a Manuel, a Moja, a Astrid, a Nelly, a Tatiana, a Zuni, a Gloria, a Graciela, a Carmen, a Mireya, a Elena, a Samira, a Larby, a Josie, a Alejandra, a Marcela, a Jorge, a Luc&iacute;a, a Mayra, a Goska, a Alma y a much&iacute;simas m&aacute;s personas con las que hemos convivido y convivimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/magia-negra-inmigracion-gracias_132_12034358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Feb 2025 00:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la magia negra sobre inmigración, gracias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No pasa nada si no está pasando nada en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/no-pasa-si-no-pasando-madrid_132_11954464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b612967-4be0-43da-97e1-80435118f152_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No pasa nada si no está pasando nada en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La hartura de la Navidad borra qué viene después y se aguarda algo que no se sabe si es el Orgullo, unas Olimpiadas, otra Filomena o, por qué no, todos esos eventos a la vez</p><p class="subtitle">BLOG - Stories Matritenses, por Pedro Bravo</p></div><p class="article-text">
        Caminar de madrugada por el centro de la ciudad estos d&iacute;as es como pasear haciendo equilibrismo en una cuerda floja sobre dos agujeros negros a punto de fusionarse. Un aut&eacute;ntico placer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noche es el momento en que la ciudad se despeja y descansa de un d&iacute;a que cada vez es m&aacute;s agitado. Un vac&iacute;o lleno de silencio, quietud y la oscuridad que el alumbrado permite, un momento que es como esos suspiros que sirven para afrontar lo que viene luego. Las noches de los primeros d&iacute;as de enero despu&eacute;s de Reyes son, adem&aacute;s, el alivio tras unas fiestas que nos tienen borrachos, empachados y de compras durante m&aacute;s de tres semanas.
    </p><p class="article-text">
        Hace fr&iacute;o y, mientras las contratas empiezan a recoger los adornos y mercadillos navide&ntilde;os, la poqu&iacute;sima gente que hay anda r&aacute;pido y subi&eacute;ndose los cuellos del abrigo. Quiz&aacute; porque tiene prisa para llegar al jaleo o tan s&oacute;lo porque no quiere verse obligada a contar otra vez d&oacute;nde ha pasado las fiestas. Las personas sin hogar se desperezan con la mirada perdida y el dolor de un sue&ntilde;o h&uacute;medo que no tiene nada de er&oacute;tico. Alg&uacute;n corredor arrastra el &uacute;ltimo rosc&oacute;n hacia el parque m&aacute;s cercano y un par de turistas madrugadores fotograf&iacute;an una estatua en la que nunca nadie de aqu&iacute; se hab&iacute;a fijado. Yo disfruto el momento; feliz a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es lo de la tempestad y la calma pero en plan bucle. En esta ciudad bruxista, es un instante &uacute;nico. Es descanso pero tambi&eacute;n una espera sin predicado. La hartura de la Navidad borra qu&eacute; viene despu&eacute;s y se aguarda algo que no se sabe si es el Orgullo, unas Olimpiadas, otra Filomena o, por qu&eacute; no, todos esos eventos a la vez. Tampoco a esta hora se piensa en si Trump finalmente conquistar&aacute; de alguna forma creativa Groenlandia o Musk lograr&aacute; convertir a todos los ultras de Europa en unos <em>X Men</em> enfadados.
    </p><p class="article-text">
        De madrugada, la mayor&iacute;a duerme en sus casas y algunos de los que estamos despiertos en la calle deseamos que la ciudad tarde un rato m&aacute;s en levantarse y poner a calentar el caf&eacute;. Os queremos mucho pero no pasa nada si durante un rato m&aacute;s no est&aacute; pasando nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/no-pasa-si-no-pasando-madrid_132_11954464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jan 2025 00:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No pasa nada si no está pasando nada en Madrid]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amanecer de algo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/amanecer_132_11909343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d862d038-f982-4ad1-bbd3-b43327b6fc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amanecer de algo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la historia se repite es, quizá, porque insistir en que las cosas siempre han sido de una manera hace que no cambien</p><p class="subtitle">BLOG - Más artículos de Pedro Bravo en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;As&iacute; son las cosas, as&iacute; se las hemos contado&rdquo;. Hace no tanto, el director de informativos de Antena 3 TV, Ernesto S&aacute;enz de Buruaga, acaba de esta forma cada edici&oacute;n de su noticiero. Usaba el viejo truco de la coletilla para dotar a su informativo y a &eacute;l mismo de una identidad reconocible y replicable. &ldquo;As&iacute; son las cosas, as&iacute; se las hemos contado&rdquo; se repet&iacute;a en bares, oficinas y meriendas campestres. La frase, obviando el an&aacute;lisis de la veracidad de los contenidos period&iacute;sticos ofrecidos por la cadena, encierra una verdad como un templo que se explica a&uacute;n mejor si la invertimos. As&iacute; se las hemos contado, luego as&iacute; son las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto me viene a la cabeza despu&eacute;s de leer esta noticia en La Vanguardia: <a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20241204/10169407/ciudadanos-rechazaron-primer-estado-centralizado-mesopotamia-irak-6000-anos-arqueologia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuando los ciudadanos rechazaron el primer Estado centralizado hace m&aacute;s de 6.000 a&ntilde;os</a>. El art&iacute;culo explica c&oacute;mo, a partir del trabajo en unos yacimientos en el Kurdist&aacute;n iraqu&iacute;, arque&oacute;logos de la Universidad de Glasgow se plantean la hip&oacute;tesis de que en el asentamiento de Shakhi Khora hubiera habido una revoluci&oacute;n tranquila contra las normas impuestas por el poder de entonces. Nunca sabremos lo que pas&oacute; en realidad; las ciencias que buscan explicar lo que sucedi&oacute; antes de la escritura muchas veces s&oacute;lo pueden brindar conjeturas. Pero es que tampoco la Historia es algo que debamos agarrarnos.
    </p><p class="article-text">
        La noticia me record&oacute; a la lectura de <em>El amanecer de todo</em> (Ariel, 2022). El tocho de David Graeber y David Wengrow trata de romper el consenso que sostiene que, antes del Neol&iacute;tico, lo que hab&iacute;a por la Tierra era un pu&ntilde;ado de (m&aacute;s o menos) buenos salvajes perfectamente desorganizados. Los autores sostienen que ya entonces nuestra especie era capaz de juntarse en sociedades complejas y que lo contado de ese extens&iacute;simo periodo es una sucesi&oacute;n de simplificaciones que han ido forjando nuestro car&aacute;cter y los modelos econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social. Escriben: &ldquo;La cuesti&oacute;n fundamental en la historia de la humanidad no es nuestro acceso igualitario a recursos materiales (tierra, calor&iacute;as, medios de producci&oacute;n), si bien estas cosas son, obviamente, importantes, sino nuestra igual capacidad para contribuir a decisiones acerca de c&oacute;mo vivir juntos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me pilla esta reflexi&oacute;n leyendo otro libro enorme que tambi&eacute;n cuenta las cosas de otra manera. En <em>La ciudad en la historia</em> (Pepitas de Calabaza, 2021), Lewis Mumford se dedica no s&oacute;lo a explicar los or&iacute;genes y evoluci&oacute;n de lo urbano, sino a hacerlo desde un punto de vista cr&iacute;tico y distinto que permite a&uacute;n hoy, m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, entender su complejidad, observar su diversidad e imaginar realidades distintas de las que vivimos. Y eso que lo que cuenta el autor muchas veces se puede leer como una descripci&oacute;n del presente: &ldquo;As&iacute;, la ciudad, a partir de comienzos del siglo XIX, no se consider&oacute; una instituci&oacute;n p&uacute;blica sino una empresa comercial privada que se administrar&iacute;a de cualquier manera, siempre que pudiera aumentar el rendimiento del capital y promover la subida de los valores inmobiliarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si la historia se repite es, quiz&aacute;, porque insistir en que las cosas siempre han sido de una manera hace que no cambien. Al menos las cosas del poder y nuestra relaci&oacute;n con &eacute;l. Nuestras ciudades ahora se parecen demasiado a las del salvaje inicio del capitalismo que describe Mumford &mdash;incluso nuestros estados, no hay m&aacute;s que ver los nombramientos de Trump para su pr&oacute;ximo gobierno&mdash;, pero &iquest;tiene que seguir siendo as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Ahora que cuesta imaginar un futuro que no sea un desastre, quiz&aacute; haya que empezar por repensar la forma en que estamos leyendo el pasado y el presente. Salirnos de los patrones, las costumbres, los prejuicios y las convenciones. Romperlo todo &mdash;en sentido metaf&oacute;rico&hellip; o quiz&aacute; no tanto&mdash; para montarlo de nuevo de otra manera. Lo explican, mejor, Graeber y Wengrow: &ldquo;Si, como muchos sugieren, el futuro de nuestra especie gira ahora en nuestra capacidad para crear algo diferente (digamos, por ejemplo, un sistema en el que la riqueza no pueda convertirse libremente en poder, o en el que no se les diga a algunas personas que sus necesidades son irrelevantes, ni que sus vidas carecen de valor), entonces lo que definitivamente importa es si podemos redescubrir las libertades que nos convierten, en primer lugar, en seres humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Feliz a&ntilde;o nuevo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/amanecer_132_11909343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2024 00:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El amanecer de algo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Make nosotros great again]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/make-great-again_132_11800285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ded1147-94e3-4b9f-b88f-72d0befed331_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x928y1075.jpg" width="1200" height="675" alt="Make nosotros great again"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá nunca en la historia hayamos estado en una situación así. Divididos en montones de islas identitarias sostenidas, en muchos casos, contra otras identidades que, a su vez, también se sostienen a la contra</p><p class="subtitle">Más textos de Pedro Bravo, en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        <em>We&rsquo;ve Got a Bigger Problem Now</em> es <a href="https://www.youtube.com/watch?v=R8x5bUZdo5I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una canci&oacute;n de los Dead Kennedys de 1981</a>; una evoluci&oacute;n de su primer sencillo, salido un par de a&ntilde;os antes, <em>California &Uuml;ber Alles</em>. Musicalmente, es una propuesta ins&oacute;lita entonces, en la que los cambios de ritmo t&iacute;picos del hardcore van de la rabiosa velocidad del punk al jazz de orquesta de hotel de tres estrellas. La letra retoma el ataque al gobernador de California de la primera versi&oacute;n del tema &mdash;que anunciaba una especie de autoritarismo zen impuesto por el progresista Jerry Brown&mdash;, para reconvertirlo en una predicci&oacute;n de feo futuro conducido con mano de hierro por el &ldquo;emperador Ronald Reagan&rdquo;, reci&eacute;n llegado a la Casa Blanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la canci&oacute;n de los Dead Kennedys me viene a la cabeza el d&iacute;a despu&eacute;s del primer martes despu&eacute;s del primer lunes de noviembre de 2024. Tenemos un problema m&aacute;s gordo ahora. S&iacute;, pero la cuesti&oacute;n quiz&aacute; no est&eacute; tanto en el predicado, el problema, como en el sujeto, nosotros.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser Schopenhauer para afirmar que el mundo es en este momento una reuni&oacute;n de desastres. Por mencionar s&oacute;lo algunos, est&aacute;n las guerras, la creciente desigualdad y la crisis clim&aacute;tica que no cesa, sino todo lo contrario &mdash;cuando m&aacute;s creemos que estamos haciendo, <a href="https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20241028/planeta-vuelve-batir-record-concentracion-110705714" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">batimos r&eacute;cords de emisiones</a>&mdash;. Tenemos unos cuantos problemas, efectivamente. Los ten&iacute;amos antes de Trump y es probable que con &eacute;l se hagan m&aacute;s grandes, aunque hay quien dice, no s&eacute; si con intenci&oacute;n de postularlo al Nobel de la Paz, que cuando fue presidente no hab&iacute;a guerras. En este caso, esa primera persona del plural representa a la totalidad de la especie o sociedad humana. Un nosotros imposible de abarcar no tanto por la cantidad y diversidad de gente que incluye sino por lo atomizado que est&aacute; el concepto de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; nunca en la historia hayamos estado en una situaci&oacute;n as&iacute;. Divididos en montones de islas identitarias sostenidas, en muchos casos, contra otras identidades que, a su vez, tambi&eacute;n se sostienen a la contra. No es algo extra&ntilde;o. &ldquo;Somos unas criaturas con un fuerte sentimiento de tribu. No es s&oacute;lo que pertenezcamos a un tipo humano, sino que preferimos a los de nuestro propio tipo y se nos persuade f&aacute;cilmente de que estamos enfrentados a los otros&rdquo;. La cita es del fil&oacute;sofo anglo ghan&eacute;s Kwame Anthony Appiah, de su libro <em>Las mentiras que nos unen </em>(Taurus, 2019), en el que reflexiona sobre la presente guerra de identidades desde el conocimiento, la experiencia y la calma. No es algo extra&ntilde;o, dec&iacute;a, pero nunca este sentido b&eacute;lico del nosotros hab&iacute;a estado tan extendido e hipertrofiado. Quiz&aacute; porque nunca hab&iacute;a sido tan accesible.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, para estar en un estado de permanente conflicto contra el otro basta con tener acceso a internet y dedicarse comentar noticias en medios o a postear en redes. Lo estamos sufriendo con las inundaciones en Valencia, una cat&aacute;strofe horrorosa cuyo relato digital ha sido insoportable, con todos los bandos aprovechando el desastre para atacarse sin mostrar ning&uacute;n tipo de sensibilidad o respeto por lo que est&aacute; pasando. En este momento, cualquiera puede decir cualquier barbaridad en cualquier momento, incluso desde el anonimato, sin aparentes consecuencias. Aunque haberlas, haylas. Porque, como digo, esta din&aacute;mica nos est&aacute; encerrando en tribus cada vez m&aacute;s aisladas y enfadadas.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a Donald Trump. El pr&oacute;ximo presidente de los Estados Unidos ha dicho nada m&aacute;s proclamarse vencedor que empieza &ldquo;una nueva edad dorada&rdquo; para su pa&iacute;s, pero nadie dir&iacute;a que la ilusi&oacute;n haya sido el alimento de su victoria. Es m&aacute;s bien la ira la que est&aacute; detr&aacute;s de sus votos, la ira y la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        No es novedad que las &eacute;lites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y militares utilicen la rabia como forma de desviar la atenci&oacute;n sobre sus actuaciones y seguir as&iacute; consiguiendo sus prop&oacute;sitos, pero quiz&aacute; antes esto se combinaba con momentos en que ofrec&iacute;an la esperanza de algo nuevo y bueno por venir. Ahora, como mucho, s&oacute;lo se promete lo de antes, es decir, lo imposible.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos procesos de atomizaci&oacute;n y enfrentamiento est&aacute; influyendo de forma decisiva un hecho econ&oacute;mico. Algunas de las grandes empresas del mundo basan sus modelos de negocio en mecanismos de captura de nuestra atenci&oacute;n en los que la creaci&oacute;n de burbujas y el alimento de la ira son tanto medio como fin. Por supuesto, el trayecto hacia el individualismo y la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n exist&iacute;an antes de la disociaci&oacute;n digital, pero &eacute;sta nos ha tra&iacute;do a toda velocidad a este col&eacute;rico momento.
    </p><p class="article-text">
        La verdad est&aacute; ah&iacute; fuera, pero no donde dec&iacute;an los de <em>Expediente X</em>. La verdad, la ampliaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n necesaria del nosotros, est&aacute; en las calles, en los peque&ntilde;os y grandes conflictos que se abordan en persona. Est&aacute; en el apoyo y la movilizaci&oacute;n para ayudar en Valencia. Est&aacute; en discutir a la cara, incluso a gritos, en esforzarse por entenderse, en mirarse, en tocarse.&nbsp; Est&aacute; en estar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/make-great-again_132_11800285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 00:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Make nosotros great again]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Celebremos el éxito de nuestra ciudad, celebremos que vivimos peor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/celebremos-exito-ciudad-celebremos-vivimos-peor_132_11763493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f567cc55-aa0f-48e0-bc5e-effa79513a26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celebremos el éxito de nuestra ciudad, celebremos que vivimos peor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los que habitamos en ella vivimos una sensación desagradable, un estar incómodo en el que no nos reconocemos: sabemos que algo falla, pero no llegamos a entender muy bien qué es porque, de hecho, empezamos a no entender nada</p></div><p class="article-text">
        La ciudad est&aacute; mutando en otra cosa. La m&iacute;a y muchas otras. A veces es una productora de cine y televisi&oacute;n; un enorme estudio dedicado a contar historias que, en ocasiones, hasta tienen que ver con ella. Otras, es una agencia de publicidad; una que se vende a s&iacute; misma &mdash;la dichosa marca ciudad&mdash;, pero que tambi&eacute;n sirve para anunciar productos y servicios que no tienen ning&uacute;n inter&eacute;s en el com&uacute;n. La ciudad es ya tambi&eacute;n una empresa de eventos; creadora, facilitadora y productora de innumerables saraos de todo tipo y para toda clase de p&uacute;blicos. Adem&aacute;s, claro, es una agencia de viajes con af&aacute;n de hacer de s&iacute; misma el destino m&aacute;s atractivo y recurrente. Y, por supuesto, es un fondo de inversi&oacute;n, un producto financiero dedicado a captar capital a&uacute;n a costa de no obtener ning&uacute;n beneficio real para sus vecinos. La transformaci&oacute;n podr&iacute;a resumirse en que la ciudad se est&aacute; comportando como una gigantesca empresa, una gran corporaci&oacute;n que lucha contra otras por quedarse el trozo m&aacute;s grande del pastel y que para ello, si es necesario, se salta las normas y costumbres que ella misma ha establecido a lo largo de d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto le est&aacute; pasando a la ciudad y, al pasarle, cada vez es menos ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso muchos de los que habitamos en ella vivimos una sensaci&oacute;n desagradable que podr&iacute;amos llamar extra&ntilde;amiento. Un estar inc&oacute;modo en el que no nos reconocemos: sabemos que algo falla, pero no llegamos a entender muy bien qu&eacute; es porque, de hecho, empezamos a no entender nada. Una suerte de infelicidad latente, una nostalgia sin ausencia, un desamor.
    </p><p class="article-text">
        Como escrib&iacute;a al principio, estoy hablando de Madrid y de tantas otras. Saskia Sassen lanz&oacute; el concepto de ciudades globales hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os nombrando una epidemia que se iba a contagiar de las tres que ella puso como ejemplo, Nueva York, Londres y Tokio, a decenas de urbes, grandes y no tanto. De hecho, con la globalizaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n y la financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, podr&iacute;a decirse que es el planeta el que se ha convertido en una gigante ciudad, un tablero de juego en el que operan los grandes capitales para su provecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso las ciudades est&aacute;n empe&ntilde;adas en hacer todas esas cosas que dec&iacute;a al principio y muchas otras con objetivos parecidos. Porque se creen que son jugadores del juego y no s&oacute;lo casillas del mismo, porque piensan los beneficios se van a quedar en ellas. Por eso compiten con tanta fiereza y se comportan como si tuvieran accionistas y clientes y no agentes sociales y econ&oacute;micos y habitantes.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, han salido este a&ntilde;o dos libros que, &eacute;stos s&iacute;, hablan de Madrid y celebran su progreso en esta competencia sin campeonato. <em>Madrid. Historia de una ciudad de &eacute;xito</em> (Espasa), del historiador australiano vecino durante a&ntilde;os de la villa Luke Stegeman, y <em>Madrid DF</em> (Arpa), del arquitecto madrile&ntilde;o Fernando Caballero. Aunque s&oacute;lo he acabado uno de los dos, he le&iacute;do varias entrevistas a ambos autores. Y coinciden al menos en un argumento: el mejor activo para competir que tiene Madrid es que aqu&iacute; se vive muy bien. Pero la cuesti&oacute;n es: &iquest;la competici&oacute;n est&aacute; haciendo que se viva mejor o, al menos, tan bien como se viv&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute; en el extra&ntilde;amiento del que hablaba antes y que se extiende como una sombra de melancol&iacute;a y disgusto. La r&eacute;plica se encuentra tambi&eacute;n, de forma m&aacute;s evidente, en el descontento expresado <a href="https://www.eldiario.es/economia/protesta-multitudinaria-toma-calles-madrid-reivindicar-vivienda-no-negocio_1_11728599.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en las manifestaciones por el derecho a la vivienda,</a> en las que protestan por el modelo tur&iacute;stico o en las que hay tambi&eacute;n contra grandes eventos. Tambi&eacute;n responden a esa pregunta los datos e &iacute;ndices que se&ntilde;alan a Madrid entre las regiones l&iacute;deres en desigualdad en Espa&ntilde;a y en Europa. Y, bueno, est&aacute; en los libros que analizan lo urbano con datos y criterios m&aacute;s objetivos. Por ejemplo, <em>The New Urban Crisis</em> (Basic Books, 2017), en el que el investigador Richard Florida demostraba, hace ya siete a&ntilde;os, c&oacute;mo la carrera por las ciudades globales por atraer talento e inversi&oacute;n y llegar al &eacute;xito s&oacute;lo consigue generar desequilibrios tanto territoriales, anulando el progreso de otras localidades, como en sus propias estructuras sociales, haciendo que la desigualdad en esas urbes presuntamente exitosas sea un problema creciente. El subt&iacute;tulo de ese libro, de hecho, lo explica casi todo: <em>How Our Cities Are Increasing Inequality, Deepening Segregation, and Failing the Middle Class-and What We Can Do About It</em>, &ldquo;c&oacute;mo nuestras ciudades est&aacute;n aumentando la desigualdad, profundizando la segregaci&oacute;n y fallando a las clases medias y qu&eacute; podemos hacer al respecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que Florida public&oacute; esa obra, las cosas han ido a m&aacute;s. A mejor, s&oacute;lo para unos pocos y para la percepci&oacute;n de quienes no han sido capaces de escaparse del marco enga&ntilde;oso de la marca ciudad y a peor, para la mayor&iacute;a de los ciudadanos; incluidas, s&iacute;, esas clases medias a las que mencionaba en el subt&iacute;tulo. Por eso, leer propuestas de crecimiento y celebraciones de &eacute;xitos que no nos benefician s&oacute;lo ayuda a que muchos sintamos a&uacute;n m&aacute;s profundamente c&oacute;mo se desvanece la idea de ciudad que conoc&iacute;amos, la de espacio y comunidad en y con la que desarrollar una vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/celebremos-exito-ciudad-celebremos-vivimos-peor_132_11763493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2024 23:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Celebremos el éxito de nuestra ciudad, celebremos que vivimos peor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Volveréis” y los pequeños refugios contra la excitación impuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/volvereis-pequenos-refugios-excitacion-impuesta_132_11652406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7818486-b74a-42c5-a4cf-0d5748e79b09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x826y1389.jpg" width="1200" height="675" alt="“Volveréis” y los pequeños refugios contra la excitación impuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Atender es poner el foco en algo o en alguien y, también y por eso, cuidarlo. Ahí está el amor, el buen amor</p><p class="subtitle">Más textos de Pedro Bravo, en Stories Matritenses</p></div><p class="article-text">
        El fin de semana pasado, Martina y yo vimos este trozo de resina s&oacute;lida, casi &aacute;mbar, pegado a la corteza de un &aacute;rbol. Fue en un parque cercano, mientras pase&aacute;bamos con nuestra perra, Courtney, un poco antes de la ca&iacute;da de la tarde. Los dos compartimos desde hace tiempo la misma actitud rastreadora, las ganas de encontrarnos con esas vidas y detalles que siempre han estado entre nosotros, pero a los que nunca hab&iacute;amos prestado atenci&oacute;n. Juntos o por separado, estamos pendientes de los cantos de los p&aacute;jaros, las se&ntilde;ales en el suelo y los olores en el aire. Cuando descubrimos algo, lo compartimos, lo investigamos y lo comentamos. Es una de nuestras rutinas de pareja y es algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de cruzarnos con el &aacute;mbar en formaci&oacute;n, ya sin la perra, fuimos al cine a ver <em>Volver&eacute;is</em>. La pel&iacute;cula de Jon&aacute;s Trueba est&aacute; conectada de varias maneras con <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/dias-perfectos-son-resistir-ciudad_132_10989976.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra que ya apareci&oacute; en este espacio</a>. Como Wim Wenders<em> en Perfect D</em>ays, Jon&aacute;s Trueba utiliza una narraci&oacute;n construida sobre la repetici&oacute;n para explicar algo importante que se manifiesta a trav&eacute;s de las peque&ntilde;as cosas de la vida.
    </p><p class="article-text">
        No le estropeo a nadie la pel&iacute;cula si digo que cuenta los &uacute;ltimos momentos del proceso de separaci&oacute;n de la pareja formada por Ale &mdash;Itxaso Arana&mdash; y &Aacute;lex &mdash;Vito Sanz&mdash;, unas semanas en las que, ante el asombro de todos su cercanos, organizan una fiesta para celebrar que lo dejan. A pesar de retratar ese dificil&iacute;simo sentir que es el desamor, <em>Volver&eacute;is</em> es una estupenda pel&iacute;cula sobre el amor. No, no es una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica. Es una pel&iacute;cula sobre el buen amor; precisamente, &eacute;se que no es rom&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Es conmovedor ver c&oacute;mo se cuida esa pareja casi en cada secuencia. Son detalles sutiles que los guionistas &mdash;Arana, Sanz y Trueba&mdash; dejan sueltos por ah&iacute; y que sirven para construir la historia y los personajes y, tambi&eacute;n, mandar un mensaje para el que lo quiera pillar: el amor no es necesariamente como nos lo hemos venido contando. La pasi&oacute;n, el ardor, el &eacute;xtasis, la adoraci&oacute;n, el sufrimiento, el ansia, la locura son atributos constantes del motor argumental m&aacute;s frecuente de nuestros relatos. Pero lo son porque sirven como recurso f&aacute;cil para agitar y decorar esos relatos no porque realmente sean necesarios o convenientes para sentir y vivir el amor.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera esos atributos se han trasladado a la vida misma y a nuestra forma de entenderla. Parece que no concebimos nuestra existencia si no es un parque de atracciones de la conmoci&oacute;n: los mensajes comerciales juegan con la exaltaci&oacute;n de las pasiones, la pol&iacute;tica se dise&ntilde;a para ser ardiente, el aburrimiento est&aacute; proscrito. Se nos quiere y se nos tiene excitados, inquietos, siempre en busca del siguiente impacto que nos cambiar&aacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en ello mientras escucho a Jon&aacute;s Trueba hablar con Javier Aznar <a href="https://www.revistavanityfair.es/articulos/escucha-a-jonas-trueba-invitado-al-hotel-jorge-juan-el-podcast-de-javier-aznar-y-seagrams-gin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su Hotel Jorge Juan</a>; pienso en ello, sobre todo, cuando Javier cita a Kurt Vonnegut: &ldquo;Otro defecto del car&aacute;cter humano es que todo el mundo quiere construir y nadie quiere hacer mantenimiento&rdquo;. Aunque la pareja formada por Ale y &Aacute;lex se est&aacute; separando, est&aacute; tambi&eacute;n en mantenimiento permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atender es poner el foco en algo o en alguien y, tambi&eacute;n y por eso, cuidarlo. Ah&iacute; est&aacute; el amor, el buen amor. Este planteamiento, que se puede leer a muchos autores, de Simone Weil a Amador Fern&aacute;ndez Savater, es un buen aprendizaje no s&oacute;lo para las relaciones de pareja sino para la vida en general. Y una forma de entender d&oacute;nde est&aacute; ahora mismo el principio de la verdadera disidencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Volver&eacute;is</em> es una pel&iacute;cula refugio, como <em>Perfect Days</em>. Y por eso creo que, como pas&oacute; con la de Wenders, ser&aacute; una obra importante para mucha gente, nos la recomendaremos unos a otros y, ojal&aacute;, estar&aacute; tiempo en cartelera. Cada vez hay m&aacute;s gente tratando de encontrar espacios y momentos amables en los que resguardarse y resistir el &iacute;mpetu de la excitaci&oacute;n impuestas. Martina y yo los hallamos en esa resina que nos mira cuando la observamos o en el petirrojo que ha vuelto al &aacute;rbol del parque desde el que le o&iacute;mos cantar cada ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/volvereis-pequenos-refugios-excitacion-impuesta_132_11652406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 23:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Volveréis” y los pequeños refugios contra la excitación impuesta]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Todo por la ciudad, pero contra la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/ciudad-ciudad_132_11566988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/160b8b23-e9a8-4d06-97a2-b7c0dc9fbc55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo por la ciudad, pero contra la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marca ciudad, eventificación, rentabilidad, ciudad empresa, regeneración urbana…forman parte del campo semántico de las Olimpiadas tanto como los nombres de las distintas disciplinas deportivas en concurso. La pregunta que subyace del cruce de términos es ¿A quién llegan los beneficios? </p><p class="subtitle">BLOG - Más textos de Pedro Bravo, en Stories Matritenses </p></div><p class="article-text">
        Las derrotas de Rafa Nadal, las victorias de Simone Biles, la foto del surfista brasile&ntilde;o que camina sobre las aguas, el vaso de la piscina de nataci&oacute;n que no permite batir r&eacute;cords, las sucias aguas del Sena que maltratan a los triatletas y, esta vez s&iacute;, la ceremonia de inauguraci&oacute;n que no deja indiferente a nadie y a&uacute;n sigue coleando. Los Juegos Ol&iacute;mpicos est&aacute;n logrando uno de sus grandes objetivos: poner Par&iacute;s en las teles, titulares, redes, memes y boca de todos en todas partes. Aunque la propia condici&oacute;n del evento como aglutinador de la actividad deportiva de &eacute;lite facilita este logro, reconozc&aacute;moselo a quienes, en Francia y en cualquier sitio, siguen de forma literal los mandamientos de la estrategia de marca ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esa estrategia, que menciono en singular porque no se suelen aplicar muchas variantes, la enorme inversi&oacute;n que se realiza en grandes hitos &mdash;deportivos, culturales, empresariales&hellip;&mdash; acaba siendo muy rentable para las ciudades. Y aqu&iacute; hay que pararse en la definici&oacute;n de dos conceptos: rentabilidad (que me la dejo para luego) y ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Para unos &mdash;urbanistas, arquitectos, ingenieros y otros t&eacute;cnicos de la vieja escuela&mdash;, la ciudad son edificios, calles, planos, alzados y modelos; otros, en cambio, insistimos en que la ciudad es m&aacute;s bien la comunidad pasada, presente y futura que convive con y en ese espacio. Hasta ahora, no hab&iacute;a m&aacute;s significados pero, de un tiempo a esta parte, se est&aacute; desarrollando uno que es el que tienen fijado buena parte de los gobernantes y agentes econ&oacute;micos: la ciudad es algo que no es una empresa pero que se comporta de forma agresivamente competitiva como si lo fuera y gasta toneladas de dinero en organizar un mont&oacute;n de asuntos que supuestamente la hacen tremendamente sexy para inversores y turistas; es decir, para accionistas en busca de dinero y clientes en busca de experiencias. La comunidad, la ciudadan&iacute;a, las personas que habitan la urbe no importan tanto en esta acepci&oacute;n dominante.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos a los Juegos. Las Olimpiadas de Par&iacute;s no parecen estar siendo un evento grato para muchos de sus habitantes. Bastantes de los que viven en el lado bueno de la desigualdad se quejan amargamente de mil y una incomodidades, de la imposibilidad de moverse, de los controles constantes, de las obras previas&hellip; No son pocos los que se han ido. Para las personas sin hogar, las vulnerables y aqu&eacute;llas que se salen de los m&aacute;rgenes impuestos, la cosa es mucho peor. Como no deben estropear la postal, est&aacute;n siendo barridas de las calles y escondidas en centros, residencias, comisar&iacute;as o apartadas a otras localidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece ser un acontecimiento que estimule la autoestima de quienes residen en los suburbios. El comit&eacute; organizador decidi&oacute; instalar la Villa Ol&iacute;mpica y ubicar algunas pruebas en el depauperado departamento de Seine-Saint Denis como parte de un proyecto de regeneraci&oacute;n urbana destinado a mejorar la vida de sus habitantes y su conexi&oacute;n, f&iacute;sica y emocional, con la capital. Habr&aacute; que ver si en el futuro funciona el plan pero, de momento, la presencia de m&aacute;s de 45.000 polic&iacute;as y la histeria por la seguridad vienen a decir a los <em>dyonisiennes</em> y otros vecinos de <em>bainlieues</em> que siguen siendo considerados terroristas o, en el mejor de los casos, delincuentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, en Barcelona, el alcalde Collboni vende la idoneidad de la Copa Am&eacute;rica que empieza all&iacute; el 22 de agosto al tiempo que trata de no tropezarse con sus propias incongruencias. Por ejemplo, <a href="https://elpais.com/espana/catalunya/2024-07-21/jaume-collboni-alcalde-queremos-subir-la-tasa-turistica-al-crucerista-que-pasa-menos-de-12-horas-en-barcelona.html?event_log=oklogin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista</a> es cuestionado por la posible contradicci&oacute;n existente entre sus anunciadas pero a&uacute;n no implementadas medidas contra la turistificaci&oacute;n y la defensa de un eventazo como &eacute;ste. Y &eacute;l, sin atragantarse, contesta: &ldquo;No, porque el objetivo de los grandes eventos no es atraer m&aacute;s visitantes, sino que la ciudad tenga atractivo. Por ejemplo, en la Copa Am&eacute;rica todo es accesible, gratuito y est&aacute; pensado para que la gente de la ciudad pueda ir, lo pueda ver desde las playas, los diques y espacios del puerto&rdquo;. En fin.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, por supuesto, tambi&eacute;n sufrimos las consecuencias de estas extra&ntilde;as estrategias de atracci&oacute;n. Ahora mismo, el conflicto por y en torno al estadio Santiago Bernab&eacute;u es un excelente observatorio de c&oacute;mo la obsesi&oacute;n por la eventificaci&oacute;n puede acabar con la convivencia de un barrio. La obra y la conversi&oacute;n de un campo de f&uacute;tbol en una f&aacute;brica de saraos multitudinarios ha sido auspiciada y est&aacute; siendo defendida por el Ayuntamiento como parte de su plan para convertir Madrid en un im&aacute;n para accionistas y clientes. La estrategia est&aacute; siendo un &eacute;xito en lo general y en lo particular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Madrid cada vez recibe m&aacute;s gente de todas partes e interesa a m&aacute;s inversores. La complet&iacute;sima agenda de eventos y los llenazos del Bernab&eacute;u tambi&eacute;n son se&ntilde;al del triunfo del modelo. Que, salvo los negocios de hosteler&iacute;a, las agencias inmobiliarias y los gestores de viviendas de uso tur&iacute;stico, no haya un vecino contento a un par de kil&oacute;metros a la redonda y que un mont&oacute;n de personas que hace unos meses seguramente estaban muy de acuerdo en hacer de la ciudad una empresa ahora se hayan convertido en activistas, se&ntilde;ala por qu&eacute; tambi&eacute;n todo esto es una derrota.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede ser un &eacute;xito y un fracaso al mismo tiempo? Por la propia condici&oacute;n de las estrategias de marca ciudad; porque, generalmente, cuanta m&aacute;s marca hacen, m&aacute;s desarticulan la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Y con esto llegamos a la definici&oacute;n que se hab&iacute;a quedado apartada. &iquest;Qu&eacute; es rentabilidad? En teor&iacute;a, son los beneficios que se obtienen a partir de una inversi&oacute;n. &iquest;A qui&eacute;n llegan esos beneficios? Cuando las inversiones son p&uacute;blicas, deber&iacute;an llegar a los ciudadanos. &iquest;Esto est&aacute; siendo as&iacute;? &iquest;Viven mejor los vecinos de Chamart&iacute;n o de la Barceloneta gracias a la conversi&oacute;n del Bernab&eacute;u y a la Copa Am&eacute;rica? &iquest;Vivimos mejor los habitantes de las ciudades grandes, medianas e incluso peque&ntilde;as que se han metido en esta competici&oacute;n por la atracci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, la m&iacute;a, est&aacute; en el titular de este texto. As&iacute; funciona el despotismo neoliberal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Bravo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/stories-matritenses/ciudad-ciudad_132_11566988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2024 23:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo por la ciudad, pero contra la ciudad]]></media:title>
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