<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/murcia/murcia-y-aparte/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra al tabaco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/guerra-tabaco_132_13402928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86e8d371-15f0-42a0-aaab-d1a428f69b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra al tabaco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, el tabaquismo provoca más de 50.000 muertes al año, lo que equivale a unos 140 fallecimientos diarios</p></div><p class="article-text">
        Desde 2006, hace ya 20 a&ntilde;os, no se legislaba para regular el consumo de tabaco en nuestro pa&iacute;s. Los que tenemos algunos a&ntilde;os a&uacute;n recordamos cuando volv&iacute;amos a casa de los bares y restaurantes, seas fumador o no, con la ropa y el pelo apestando a tabaco, c&oacute;mo ve&iacute;as una sempiterna nube de humo sobre las cabezas de las personas en una habitaci&oacute;n cerrada, o c&oacute;mo en nuestra ni&ntilde;ez nuestros profesores llenaban el aula del humo de sus cigarrillos y sus puros y los m&eacute;dicos en las consultas te atend&iacute;an con un cigarrillo en la mano.
    </p><p class="article-text">
        En 1988 lleg&oacute; la primera prohibici&oacute;n de fumar en los recintos hospitalarios, y en 2006 la famosa Ley Antitabaco de la ministra Elena Salgado, en la que se prohibi&oacute; fumar en los lugares de trabajo, centros educativos, as&iacute; como en bares y restaurantes. Ante la protesta del <em>lobby</em> de la hosteler&iacute;a, se cedi&oacute; en un primer momento permitiendo que los locales de m&aacute;s de 100 metros habilitaran un espacio para fumadores y en los m&aacute;s peque&ntilde;os incluso el propietario pod&iacute;a elegir si permit&iacute;a fumar o no. En 2011 se endureci&oacute; la norma, con la prohibici&oacute;n total de fumar en los recintos cerrados, incluidos bares y restaurantes, as&iacute; como en las inmediaciones de los parques infantiles y los alrededores de los hospitales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en 2026, la ministra de Sanidad, M&oacute;nica Garc&iacute;a, da una nueva vuelta de tuerca proponiendo que se proh&iacute;ba fumar y vapear en terrazas de bares, campus universitarios, piscinas o playas, instalaciones deportivas, espect&aacute;culos al aire libre y parques nacionales, adem&aacute;s de vetar su consumo a menores de edad. En mi opini&oacute;n, una buena medida para preservar la salud de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, sobre todo en una &eacute;poca en la que fumar es una actividad cada vez menos frecuente. As&iacute;, si en 1987 el 38% de la poblaci&oacute;n era fumadora (aunque el 55% de los hombres era fumador habitual frente al 23% de las mujeres), la tasa de poblaci&oacute;n que ejerce ese h&aacute;bito en 2026 ha descendido al 26%, aunque es cierto que el consumo de cigarrillos electr&oacute;nicos se ha disparado entre los adolescentes, ya que m&aacute;s de la mitad de j&oacute;venes entre 14 y 18 a&ntilde;os lo ha probado alguna vez.
    </p><p class="article-text">
        Tras el anuncio de la ministra de las nuevas limitaciones en el consumo de tabaco, de nuevo, y tal y como ocurri&oacute; en 2006, los hosteleros critican la norma. En la Regi&oacute;n de Murcia la asociaci&oacute;n Hostemur y otros colectivos del sector ya vaticinan lo que se dec&iacute;a hace 20 a&ntilde;os, que es una &ldquo;medida desproporcionada&rdquo;, que &ldquo;va a ser una medida disuasoria en el &aacute;mbito tur&iacute;stico&rdquo; y que van &ldquo;a complicar la vida a ese cliente que viene a tomarse una cerveza o un caf&eacute; y a fumarse su cigarrito&rdquo; (sic). Sin embargo, si las predicciones agoreras de 2006 no se cumplieron, sino que, al contrario, la actividad tur&iacute;stica ha ido mejorando de a&ntilde;o en a&ntilde;o, las declaraciones de hoy no tienen base sobre la que sustentarse.
    </p><p class="article-text">
        Los datos nos revelan que las enfermedades y las muertes relacionadas directa o indirectamente con el tabaquismo hacen necesaria la implementaci&oacute;n de esas medidas. En Espa&ntilde;a, el tabaquismo provoca m&aacute;s de 50.000 muertes al a&ntilde;o, lo que equivale a unos 140 fallecimientos diarios. Esto representa aproximadamente el 13% del total de muertes anuales, consolid&aacute;ndose como la primera causa prevenible de enfermedad, invalidez y muerte prematura en el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, el gasto sanitario para las arcas p&uacute;blicas para hacer frente a esas enfermedades son de unos 8.000 millones de euros anuales para el Sistema Nacional de Salud (SNS) en Espa&ntilde;a, lo que representa aproximadamente el 10% del gasto sanitario p&uacute;blico total, superando a los ingresos debidos a la tributaci&oacute;n por la venta de cigarrillos y <em>vapers</em>.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la protecci&oacute;n a la salud sancionado en el art&iacute;culo 43 de la Constituci&oacute;n, que obliga al Estado a organizar y tutelar la salud p&uacute;blica a trav&eacute;s de medidas preventivas, est&aacute; por encima del derecho a fumar, sobre todo teniendo en cuenta a los llamados fumadores pasivos, no fumadores, tanto adultos como ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que no tienen por qu&eacute; inhalar el humo de forma involuntaria que, adem&aacute;s, contiene m&aacute;s nicotina y otros productos t&oacute;xicos. Un fumador pasivo expuesto al humo de tabaco durante una hora, inhala una cantidad equivalente a dos o tres cigarrillos.
    </p><p class="article-text">
        La medida propuesta por la ministra de Sanidad debe pasar a&uacute;n por el Congreso para su tramitaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n. Esperemos que la mayor&iacute;a de los grupos parlamentarios apoyen esta medida y contribuyan a la protecci&oacute;n de la salud de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico García Charton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/guerra-tabaco_132_13402928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 04:00:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86e8d371-15f0-42a0-aaab-d1a428f69b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1694516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86e8d371-15f0-42a0-aaab-d1a428f69b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1694516" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guerra al tabaco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86e8d371-15f0-42a0-aaab-d1a428f69b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la política eclipsa la gestión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-eclipsa-gestion_132_13400224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdf69fc3-ac7d-45e7-88c0-21c20ce8da80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y237.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la política eclipsa la gestión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuanto más discreto y técnico es el trabajo de una administración, más fácil resulta que pase inadvertido, mientras una polémica o una concesión puede acabar definiendo una etapa entera</p></div><p class="article-text">
        Ahora que la Asamblea Regional de Murcia ha cerrado su segundo periodo ordinario de sesiones &mdash;el Estatuto fija dos, de septiembre a diciembre y de febrero a junio&mdash;, el verano permite observar la pol&iacute;tica regional con cierta distancia y preguntarnos qu&eacute; queda de la acci&oacute;n de un Gobierno cuando se apaga temporalmente el ruido parlamentario y la confrontaci&oacute;n diaria.
    </p><p class="article-text">
        No siempre una buena gesti&oacute;n se convierte en buena pol&iacute;tica. Cuanto m&aacute;s discreto y t&eacute;cnico es el trabajo de una administraci&oacute;n, m&aacute;s f&aacute;cil resulta que pase inadvertido, mientras una pol&eacute;mica o una concesi&oacute;n puede acabar definiendo una etapa entera. Gestionar es resolver problemas y hacer funcionar los servicios p&uacute;blicos; hacer pol&iacute;tica es explicar para qui&eacute;n se gobierna, defender lo logrado y establecer l&iacute;mites. La gesti&oacute;n muestra qu&eacute; se hace; la pol&iacute;tica, por qu&eacute; y desde qu&eacute; convicciones.
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica social esta diferencia es especialmente visible. Sus avances rara vez producen grandes titulares. Se reconocen en logros cotidianos: simplificar un tr&aacute;mite para una familia numerosa, reducir una espera, favorecer la autonom&iacute;a de una persona mayor, garantizar apoyos a una persona con discapacidad, proteger a una mujer frente a la violencia o avanzar en igualdad y no discriminaci&oacute;n. Tambi&eacute;n en atender a quienes viven situaciones de vulnerabilidad, escuchar a las entidades sociales y recordar que detr&aacute;s de cada expediente hay una vida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estos avances funcionan, el problema deja de verse. Pero el silencio de la buena gesti&oacute;n tiene un riesgo: si quien gobierna no explica lo que hace, otros lo har&aacute;n desde sus intereses y con el marco pol&iacute;tico que m&aacute;s les convenga.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica no tolera los espacios vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Vox ha demostrado en la Regi&oacute;n de Murcia entender bien esta l&oacute;gica. Con un peso institucional limitado, puede ejercer una influencia mayor si consigue decidir de qu&eacute; se habla y con qu&eacute; palabras. La paradoja es que parece ejercer incluso m&aacute;s fuerza cuando no gobierna que cuando forma parte del Gobierno. Liberado de gestionar, explicar sus contradicciones y asumir las consecuencias de sus decisiones, puede marcar la agenda y exigir respuestas sin cargar con sus costes. Su poder reside en delimitar el terreno en el que obliga al Partido Popular a moverse.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un Gobierno acepta el marco que le impone otro, la gesti&oacute;n queda eclipsada. El trabajo realizado y los criterios t&eacute;cnicos pierden importancia; todo se interpreta como victoria, derrota, cesi&oacute;n o rectificaci&oacute;n. La administraci&oacute;n sigue funcionando, pero la pol&iacute;tica ya ha impuesto el significado de lo que sucede.
    </p><p class="article-text">
        Esto no afecta solo a quien ocupa una responsabilidad p&uacute;blica, sino a la credibilidad de todo el Gobierno. Cuando una decisi&oacute;n nace de una negociaci&oacute;n colectiva, pero su coste recae sobre quien debe ejecutarla o explicarla, se produce un desequilibrio injusto y pol&iacute;ticamente desacertado. Un Gobierno debe respaldar la gesti&oacute;n que considera valiosa y explicar sus avances.
    </p><p class="article-text">
        No se puede exigir lealtad en la gesti&oacute;n y ofrecer soledad en la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como he escrito en otra ocasi&oacute;n, gobernar desde el centro de uno mismo no significa renunciar a los acuerdos, sino negociar sin perder la identidad, escuchar sin asumir siempre el marco del otro y comprender que aprobar unos presupuestos no deber&iacute;a implicar ceder la direcci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Porque tambi&eacute;n se gobierna cuando se decide qu&eacute; no se negocia.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica social no puede quedar reducida a una partida presupuestaria ni convertirse en moneda de cambio. En ella se expresa la idea que un Gobierno tiene de la dignidad, la igualdad de oportunidades y la protecci&oacute;n de las personas vulnerables. Subordinarla al ruido o a la urgencia parlamentaria debilita la identidad de todo un proyecto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Comunicar la gesti&oacute;n tampoco consiste en acumular cifras, sino en explicar c&oacute;mo cambia la vida de las personas y qu&eacute; idea del servicio p&uacute;blico sostiene cada decisi&oacute;n. Un Gobierno no es m&aacute;s s&oacute;lido &uacute;nicamente porque apruebe sus presupuestos, sino cuando la ciudadan&iacute;a sabe qu&eacute; ha mejorado, hacia d&oacute;nde avanza y qu&eacute; principios lo orientan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pol&iacute;tica eclipsa la gesti&oacute;n no pierde solamente quien gestiona. Pierde el Gobierno que deja de tener voz propia y la ciudadan&iacute;a, que ya no alcanza a ver lo que las instituciones hacen &mdash;o podr&iacute;an hacer&mdash; por ella.
    </p><p class="article-text">
        La buena gesti&oacute;n merece una pol&iacute;tica a su altura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Nicolás Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-eclipsa-gestion_132_13400224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bdf69fc3-ac7d-45e7-88c0-21c20ce8da80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y237.jpg" length="210527" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bdf69fc3-ac7d-45e7-88c0-21c20ce8da80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y237.jpg" type="image/jpeg" fileSize="210527" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando la política eclipsa la gestión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bdf69fc3-ac7d-45e7-88c0-21c20ce8da80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x447y237.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria en verano: esa puta distinguida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/memoria-verano-puta-distinguida_132_13396762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5449c52c-0562-4804-9b94-50d5e5c8b5e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x593y369.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria en verano: esa puta distinguida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Quizá por eso me cuesta aceptar un tiempo en el que todo parece medirse por su utilidad. Nos han convencido de que debemos optimizarlo todo: el trabajo, el descanso, el cuerpo, las relaciones e incluso las emociones</p></div><p class="article-text">
        Conforme uno cumple a&ntilde;os, descubre que el pulso con la realidad casi nunca se gana. No porque la vida sea peor de lo que imagin&aacute;bamos cuando &eacute;ramos j&oacute;venes, sino porque es m&aacute;s compleja. Por eso, con el tiempo uno aprende que existen l&iacute;mites, que no todo depende de la voluntad y que hay preguntas para las que nunca encontraremos una respuesta definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo el Mundial de 2010. Lo celebr&eacute; ba&ntilde;&aacute;ndome en la Plaza Circular de Murcia. Era el &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera y ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que la vida empezaba de verdad. Cambiaba de ciudad, de rutina, de amistades; terminaba una etapa y comenzaba otra. Entonces todav&iacute;a pensaba que crecer consist&iacute;a en elegir un camino. Hoy sospecho que crecer consiste, sobre todo, en aprender a despedirse. La mirada cambia. Y esta, de momento, es la m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de la gente le gusta el verano. Quiz&aacute; porque significa vacaciones, descanso o una interrupci&oacute;n de la rutina. A m&iacute;, sin embargo, desde hace a&ntilde;os me produce una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de explicar. Regresa con una mezcla de plenitud y desasosiego, como si trajera consigo una memoria que nunca termina de ordenarse. Mars&eacute; escribi&oacute; que la memoria es esa <em>puta distinguida</em>. No conozco una definici&oacute;n mejor. Conserva lo que quiere, transforma lo dem&aacute;s y, cuando menos lo esperamos, devuelve intactas emociones que cre&iacute;amos superadas.
    </p><p class="article-text">
        Las p&eacute;rdidas funcionan de ese modo. No desaparecen. Solo cambian de lugar. A veces me pregunto de d&oacute;nde nace esa sensaci&oacute;n que el verano despierta en m&iacute;. Quiz&aacute; comenz&oacute; cuando ten&iacute;a diecisiete a&ntilde;os. Un amigo, algunos a&ntilde;os mayor que yo, muri&oacute; en agosto al regresar de una fiesta. Hasta entonces la muerte pertenec&iacute;a a los abuelos o a los enfermos. Aquella noticia me ense&ntilde;&oacute; que tambi&eacute;n conoce el camino hacia los j&oacute;venes. Sent&iacute;, sin saberlo, lo que es un duelo. Desde entonces, el verano dej&oacute; de ser completamente inocente.  
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llegaron otras despedidas: familiares, amigos y personas que todav&iacute;a aparecen de vez en cuando en esa conversaci&oacute;n silenciosa que uno mantiene consigo mismo. Pero con los a&ntilde;os comprend&iacute; que no solo perdemos personas. Tambi&eacute;n vamos dejando atr&aacute;s versiones de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Cambiar rara vez consiste en a&ntilde;adir algo nuevo. Casi siempre exige aceptar que una parte de quien fuimos ya no puede acompa&ntilde;arnos. Ese tr&aacute;nsito no suele ser espectacular. Ocurre despacio, en silencio, mientras seguimos trabajando, ense&ntilde;ando, saludando a los amigos o haciendo la compra. Solo mucho despu&eacute;s comprendemos que algo dentro de nosotros ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Y, empero, ser&iacute;a injusto reducir el verano a la p&eacute;rdida. Tambi&eacute;n fue la estaci&oacute;n m&aacute;s feliz de mi infancia. Crec&iacute; en el barrio de San Juan, en Jumilla. Recuerdo viajar con mi abuelo en su cami&oacute;n, las tardes interminables en la calle, las piscinas municipales, las noches tomando la fresca mientras los vecinos convert&iacute;an la acera en una prolongaci&oacute;n de sus casas. Entonces, un barrio todav&iacute;a pod&iacute;a parecerse a una comunidad en la que todos conoc&iacute;an el nombre del otro.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo tambi&eacute;n los primeros enamoramientos, probablemente m&aacute;s imaginados que reales, y el descubrimiento de la literatura. Hay un instante en la vida de algunos lectores en el que comprenden que un libro no sirve &uacute;nicamente para contar una historia. Tambi&eacute;n puede convertirse en un refugio. <em>El conde de Montecristo</em> o <em>La sombra del viento</em> sigue habitando ese lugar de mi memoria donde permanecen las primeras emociones verdaderamente importantes.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ya cerca de los cuarenta, las preguntas tambi&eacute;n han cambiado. Ya no me interesa tanto saber qu&eacute; llegar&eacute; a ser como preguntarme si he sabido vivir hasta aqu&iacute;. Si he tratado bien a quienes quiero. Si mi trabajo ha servido para aliviar, aunque sea un poco, la vida de alguien. Si la felicidad existe realmente o si, como intu&iacute;a Antonio Gala, con los a&ntilde;os dejamos de perseguirla para buscar algo m&aacute;s humilde y quiz&aacute; m&aacute;s verdadero: la serenidad.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses sal&iacute; de una clase de danza contempor&aacute;nea con ganas de llorar. De hecho, llor&eacute;. No era tristeza. Tampoco alegr&iacute;a. Era otra cosa. Una forma de libertad que todav&iacute;a hoy me cuesta explicar. Comprend&iacute; entonces que existen experiencias para las que el lenguaje siempre llega tarde: o al menos a m&iacute; me falta para explicarlo. Quiz&aacute; el verano haga precisamente eso: baja el volumen del mundo y nos obliga a escuchar emociones que durante el resto del a&ntilde;o permanecen ocultas bajo el trabajo, las obligaciones y la prisa.
    </p><p class="article-text">
        A veces tambi&eacute;n me pregunto c&oacute;mo termin&eacute; siendo profesor universitario. No crec&iacute; entre acad&eacute;micos ni entre bibliotecas. Mi familia estaba formada por alba&ntilde;iles, camioneros y amas de casa. Sin embargo, recib&iacute; una educaci&oacute;n extraordinaria: la del trabajo bien hecho, la honestidad, la palabra cumplida y el cuidado de los dem&aacute;s. Recuerdo a un familiar que pas&oacute; varios d&iacute;as acompa&ntilde;ando en el hospital a un vecino que estaba completamente solo. Nunca habl&oacute; de generosidad. Para &eacute;l simplemente era lo correcto.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, comprend&iacute; que ese aprendizaje hab&iacute;a llegado tambi&eacute;n a mis investigaciones. Nunca decid&iacute; conscientemente dedicarme a estudiar a las v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes internacionales, a las personas migrantes o a la protecci&oacute;n del medio ambiente. Simplemente, segu&iacute; un hilo que ven&iacute;a de mucho antes: la intuici&oacute;n de que el conocimiento solo merece la pena cuando ayuda a cuidar la vida de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso me cuesta aceptar un tiempo en el que todo parece medirse por su utilidad. Nos han convencido de que debemos optimizarlo todo: el trabajo, el descanso, el cuerpo, las relaciones e incluso las emociones. Tambi&eacute;n el tiempo ha quedado atrapado en esa l&oacute;gica. Queremos que siempre produzca algo. Pero el tiempo nunca fue un instrumento. Es el lugar donde sucede la vida.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os uno descubre que la libertad nunca viaja sola. Siempre lleva consigo responsabilidad. Aprende que el esfuerzo no garantiza el &eacute;xito, que las personas nunca deber&iacute;an convertirse en medios para nuestros fines y que casi todo lo verdaderamente importante exige paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la alegr&iacute;a aparece ahora en lugares mucho m&aacute;s modestos que antes: una pareja de ancianos que todav&iacute;a se besa, un ni&ntilde;o que da los buenos d&iacute;as, una flor que vuelve a abrirse despu&eacute;s del invierno. La vida ordinaria suele contener lo esencial, aunque demasiadas veces pasemos de largo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez esa sea la lecci&oacute;n que el verano intenta recordarme cada a&ntilde;o. Que no todo necesita una explicaci&oacute;n. Que algunas heridas dejan de ser enemigas cuando aprendemos a convivir con ellas. Que vivir no consiste en escapar de la incertidumbre, del dolor o de la alegr&iacute;a, sino en atravesarlos sin endurecer el coraz&oacute;n. En caminar sin fotografiar el paisaje. En leer sin pensar en qu&eacute; frase compartiremos despu&eacute;s. Al alegrarnos sinceramente por la felicidad ajena. En intentar que el mundo sea, aunque sea un poco, menos cruel.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si alg&uacute;n d&iacute;a el verano dejar&aacute; de inquietarme. Quiz&aacute; no deba hacerlo. Hay heridas que terminan formando parte de nuestra manera de mirar y que, lejos de empobrecernos, nos vuelven m&aacute;s atentos a la fragilidad de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y sospecho que cumplir a&ntilde;os consiste precisamente en eso: no en acumular certezas, sino en aprender a convivir con las preguntas; no en vencer al tiempo, sino en reconciliarse lentamente con &eacute;l. Porque el tiempo seguir&aacute; pasando, con nosotros o sin nosotros. La &uacute;nica decisi&oacute;n que realmente nos pertenece es la forma en que elegimos atravesarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/memoria-verano-puta-distinguida_132_13396762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 04:01:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5449c52c-0562-4804-9b94-50d5e5c8b5e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x593y369.jpg" length="303531" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5449c52c-0562-4804-9b94-50d5e5c8b5e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x593y369.jpg" type="image/jpeg" fileSize="303531" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La memoria en verano: esa puta distinguida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5449c52c-0562-4804-9b94-50d5e5c8b5e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x593y369.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desregulación y ambientalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desregulacion-ambientalismo_132_13377082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8f0e793-9b58-4f9b-b791-55799e248289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desregulación y ambientalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Comisión Europea está impulsando una agenda de desregulación que amenaza con desmontar décadas de avances ambientales</p></div><p class="article-text">
        Suma y sigue. El cambio en la composici&oacute;n del Parlamento Europeo ha significado un giro antiambiental en la Comisi&oacute;n Europea que supone el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas ambientales y el descarte de una aplicaci&oacute;n m&aacute;s ambiciosa del Reglamento de Restauraci&oacute;n de la Naturaleza. Hay una creciente ofensiva desreguladora que amenaza algunas de las principales conquistas ambientales de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n de la Directiva Aves, la Directiva H&aacute;bitats y la Directiva Marco del Agua, junto con los retrasos e incertidumbres en torno a la aplicaci&oacute;n del Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestaci&oacute;n, forman parte de una tendencia que cuestiona el compromiso de las instituciones europeas con la protecci&oacute;n de la naturaleza y el medio ambiente. Detr&aacute;s de la propaganda de la simplificaci&oacute;n y competitividad, la Comisi&oacute;n Europea est&aacute; impulsando una agenda de desregulaci&oacute;n que amenaza con desmontar d&eacute;cadas de avances ambientales. Lo que se quiere difundir como una reducci&oacute;n de cargas administrativas se est&aacute; convirtiendo en una aut&eacute;ntica trituradora ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Las evaluaciones realizadas por las propias instituciones europeas han concluido reiteradamente que la legislaci&oacute;n ambiental vigente es adecuada para cumplir sus objetivos. Los problemas no se encuentran en las normas, sino en la insuficiente financiaci&oacute;n, la falta de medios para su aplicaci&oacute;n efectiva y su incumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea tiene que descartar cualquier debilitamiento de las Directivas de Naturaleza y de la Directiva Marco del Agua, garantizar la plena aplicaci&oacute;n del Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestaci&oacute;n y reforzar los mecanismos de participaci&oacute;n p&uacute;blica, transparencia y rendici&oacute;n de cuentas en todos los procesos relacionados con el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Es preocupante el creciente cuestionamiento de la financiaci&oacute;n ambiental europea en un momento en que la crisis clim&aacute;tica, la p&eacute;rdida de biodiversidad y la degradaci&oacute;n de los ecosistemas exigen precisamente m&aacute;s inversi&oacute;n p&uacute;blica. Es necesario que el Marco Financiero Plurianual refuerce las pol&iacute;ticas ambientales europeas y garantice la continuidad y fortalecimiento de instrumentos esenciales como el programa LIFE, elemento clave para la conservaci&oacute;n de la biodiversidad, la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica y la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La elaboraci&oacute;n del Plan Nacional de Restauraci&oacute;n en Espa&ntilde;a, impulsado hasta la fecha, no est&aacute; garantizando niveles suficientes de participaci&oacute;n p&uacute;blica, transparencia ni ambici&oacute;n para responder a la magnitud de la crisis ecol&oacute;gica. La generaci&oacute;n que tendr&aacute; que convivir durante m&aacute;s tiempo con los impactos de la crisis clim&aacute;tica y ecol&oacute;gica observa c&oacute;mo se cuestionan leyes cuya necesidad es hoy m&aacute;s evidente que nunca. Mientras tanto, los ecosistemas se degradan, las sequ&iacute;as se intensifican y la biodiversidad contin&uacute;a desapareciendo, No se necesita menos protecci&oacute;n ambiental sino m&aacute;s protecci&oacute;n, m&aacute;s financiaci&oacute;n y m&aacute;s democracia. Desmantelar las herramientas que protegen la naturaleza no es simplificar, es renunciar a un futuro sostenible. 
    </p><p class="article-text">
        En nuestra regi&oacute;n tenemos s&iacute;ntomas paradigm&aacute;ticos de desregulaci&oacute;n y anti ambientalismo. El Decreto-ley 1/2025, de Simplificaci&oacute;n Administrativa ha acelerado, con el pretexto de la simplificaci&oacute;n de los procedimientos, la aprobaci&oacute;n de las autorizaciones ambientales de proyectos disminuyendo las garant&iacute;as de protecci&oacute;n ambiental. 
    </p><p class="article-text">
        La Asamblea Regional de Murcia ha impulsado una reforma de la protecci&oacute;n del Mar Menor en el marco de los acuerdos presupuestarios del PP y Vox. Se pretende realizarla a trav&eacute;s de un proyecto de Ley de modificaci&oacute;n de la Ley 3/2020, de 27 de julio, de recuperaci&oacute;n y protecci&oacute;n del Mar Menor. Esta modificaci&oacute;n busca flexibilizar algunas sanciones al sector agropecuario, disminuir la cuant&iacute;a de las multas y permitir mayores subvenciones a empresas. Sin embargo, desde diversas instancias jur&iacute;dicas, se denuncia que la iniciativa tramitada en la Asamblea Regional provocar&iacute;a una regresi&oacute;n ambiental. 
    </p><p class="article-text">
        El PP defiende los cambios en los que se adaptar&aacute; el r&eacute;gimen sancionador y se aclarar&aacute;n las restricciones agr&iacute;colas, asegurando que no se reducir&aacute; la protecci&oacute;n del ecosistema. Vox va m&aacute;s all&aacute;, reclama una reforma m&aacute;s profunda de la normativa, para eliminar entidades de control (ECARM) y prohibir la instalaci&oacute;n de macrofotovoltaicas en la cuenca. Ha reclamado la derogaci&oacute;n de la ley, argumentando que criminaliza al sector agroexportador.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta social frente al antiambientalismo y desregulaci&oacute;n del Mar Menor no ha tardado en producirse. Plataformas ecologistas y sociales, como Pacto por el Mar Menor, han manifestado su rechazo al proyecto, defini&eacute;ndolo como una involuci&oacute;n y denunciando que las modificaciones buscan relajar los controles medioambientales para beneficiar a la agroindustria. La sociedad civil murciana no debe permanecer pasiva ante este atentado ambiental y reclamar una mayor protecci&oacute;n de nuestro patrimonio natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desregulacion-ambientalismo_132_13377082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 04:00:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8f0e793-9b58-4f9b-b791-55799e248289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8f0e793-9b58-4f9b-b791-55799e248289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desregulación y ambientalismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8f0e793-9b58-4f9b-b791-55799e248289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Comisión Europea,Impacto ambiental,Mar Menor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con permiso de Génova]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/permiso-genova_132_13377045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e3e4807-4818-469e-92f6-aa3d6b42ed5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y189.jpg" width="1200" height="675" alt="Con permiso de Génova"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una comunidad autónoma se gobierna tomando decisiones, no llevando siempre la contraria a los gobiernos que son de otro signo político</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que los presidentes auton&oacute;micos viajaban a Moncloa para negociar en nombre de su tierra. Discut&iacute;an con el Gobierno central, presionaban a sus propios partidos y defend&iacute;an los intereses de sus ciudadanas y ciudadanos, aunque eso les costara alg&uacute;n disgusto en la direcci&oacute;n nacional. Hoy los barones populares han invertido el orden de prioridades. En nuestra Regi&oacute;n, L&oacute;pez Miras consulta el argumentario de Ayuso y Feij&oacute;o antes de preguntarse por las necesidades de la Comunidad que dice gobernar. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque podr&iacute;a hacerlo de forma m&aacute;s constructiva, el Partido Popular puede permitirse hacer oposici&oacute;n al Gobierno del Estado desde el Congreso. De hecho, es su papel. Lo que resulta m&aacute;s dif&iacute;cil de entender es que esa misma l&oacute;gica se traslade al Gobierno regional. Una comunidad aut&oacute;noma se gobierna tomando decisiones, no llevando siempre la contraria a los gobiernos que son de otro signo pol&iacute;tico. Cuando el &ldquo;no&rdquo; se convierte en el &uacute;nico proyecto pol&iacute;tico, se renuncia a gobernar para la ciudadan&iacute;a que te ha elegido.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas pol&eacute;micas sobre la financiaci&oacute;n adicional o de la dependencia son solo un ejemplo m&aacute;s de este desnorte pol&iacute;tico. La Regi&oacute;n lleva a&ntilde;os denunciando, con raz&oacute;n, que es una de las comunidades peor financiadas del Estado. Sin embargo, cuando se plantea una medida que supondr&iacute;a casi 1.200 millones de euros adicionales cada a&ntilde;o, el Gobierno regional ni siquiera intenta mejorarla. Simplemente la rechaza. Poco importa que hace apenas dos a&ntilde;os el propio Ejecutivo regional defendiera un d&eacute;ficit asim&eacute;trico para las comunidades infrafinanciadas; hoy no duda en defender exactamente lo contrario. No es que haya cambiado algo en la Regi&oacute;n, es que el PP ha decidido que los beneficios que traer&iacute;a esa financiaci&oacute;n adicional no compensan todos los titulares que pueden hacer en su contra. Lo que importa es el relato.
    </p><p class="article-text">
        Dejarnos sin dinero para financiar las cuentas deficitarias y exiguas de nuestra Regi&oacute;n es un problema. Sin embargo, este forma parte de uno m&aacute;s profundo: hace tiempo que nuestra clase pol&iacute;tica abandon&oacute; tener un proyecto de Regi&oacute;n. San Esteban ya no es la sede del Gobierno regional, es la sucursal de G&eacute;nova en la Regi&oacute;n. Quiz&aacute;, por tanto, deber&iacute;amos dejar de estar tan preocupados por estar infrafinanciados, y poner sobre la mesa que la ciudadan&iacute;a de esta Regi&oacute;n no tiene quien la represente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Martínez, coportavoz de Intersindical Región Murciana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/permiso-genova_132_13377045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 04:00:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e3e4807-4818-469e-92f6-aa3d6b42ed5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y189.jpg" length="228430" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e3e4807-4818-469e-92f6-aa3d6b42ed5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y189.jpg" type="image/jpeg" fileSize="228430" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Con permiso de Génova]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e3e4807-4818-469e-92f6-aa3d6b42ed5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y189.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Política,PP Murcia,Gobierno regional,Financiación autonómica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del mar, el conejo y de Cartagena, el caldero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mar-conejo-cartagena-caldero_132_13369703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0722b39e-07a5-4920-8d5b-42fc78391e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del mar, el conejo y de Cartagena, el caldero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambiar el mero por el pez conejo en el caldero no es una simple anécdota gastronómica, es la metáfora perfecta de un mundo que se deshace ante nuestros ojos</p></div><p class="article-text">
        Suena extra&ntilde;o. O mejor dicho, ya no suena porque, simplemente, no rima. Ese t&iacute;pico refr&aacute;n que todos llevamos en mente desde la infancia &mdash;&laquo;del mar, el mero y de la tierra, el cordero&raquo;&mdash; que en mi tierra declin&oacute; en un &mdash;&laquo;del mar, el mero y de Cartagena, el caldero&raquo;&mdash; es muy probable que en unos a&ntilde;os se quede sin su parte fundamental: el mero. Una especie que, despu&eacute;s de convivir con nosotros millones de a&ntilde;os, se encuentra amenazada y en regresi&oacute;n absoluta en nuestro mare nostrum, entre otros factores, a las temperaturas que est&aacute;n alcanzando sus aguas por el calentamiento global. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras este emblem&aacute;tico pez nos abandona, otras especies como el pez conejo &mdash;un absoluto desconocido para nuestra cultura y gastronom&iacute;a, pero un invasor en toda regla procedente del mar Rojo&mdash; corren que se las pelan por nuestros caladeros. &iquest;Qui&eacute;n sabe? A lo mejor en unos a&ntilde;os nos estamos comiendo un t&iacute;pico arroz a banda con pez conejo pescado en la reserva marina de Cabo de Palos. Real a la par que dist&oacute;pico todo. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el cambio clim&aacute;tico galopa y no solo nos va a obligar a encapsularnos m&aacute;s d&iacute;as de la cuenta bajo el aire acondicionado o convivir con veranos de 4 o 5 meses, sino que nos va a hacer perder costumbres, recetas y hasta el refranero. Por cierto, otra especie que se nos est&aacute; yendo es el chanquete ante lo cual la pregunta resulta m&aacute;s que evidente &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de aquel <em>Verano Azul</em> sin el barco de Chanquete, sin el entra&ntilde;able personaje y sin sus c&aacute;nticos? Lo dicho, otro mundo... 
    </p><p class="article-text">
        Profundicemos livianamente y de manera cercana en el asunto. Tal y como citaba Karl Marx en sus obras, lo que define al ser humano no es su religi&oacute;n, su moral o sus ideas abstractas, sino sus condiciones materiales de existencia; es decir, su entorno, su trabajo, su h&aacute;bitat, su clima... Y es aqu&iacute; donde la crisis clim&aacute;tica est&aacute; moldeando de lleno nuestras vidas. Nos enfrentamos al cambio m&aacute;s sustancial y extremo de nuestra historia como Homo sapiens sapiens. Variar las temperaturas de nuestro planeta tan solo es &mdash;ya lo est&aacute; siendo&mdash; el desencadenante de m&uacute;ltiples, profundos y a&uacute;n desconocidos cambios sobre los ciclos naturales y sociales: reg&iacute;menes de lluvias impredecibles, alteraci&oacute;n de la orograf&iacute;a y  l&iacute;mites costeros, desplazamiento de especies y transformaci&oacute;n del paisaje, ... que indudablemente est&aacute;n desvirtuando nuestra salud, bienestar , cultura o la propia econom&iacute;a, cuya certidumbre y  bonanza depende en m&aacute;s de un 60% o 70% del estado y calidad del medio natural. 
    </p><p class="article-text">
        El planeta ha sufrido m&uacute;ltiples cambios clim&aacute;ticos y versiones de s&iacute; mismo a lo largo de su evoluci&oacute;n, sin embargo, es la primera vez en la historia en la que el desencadenante de este cambio resulta ser el comportamiento de una especie que lo habita: la primera vez que tiene un origen antropog&eacute;nico. Hoy, esa cadena de volcanes de otros tiempos, aquel meteorito que acab&oacute; con los dinosaurios... somos t&uacute; y yo. Concretamente, nuestros h&aacute;bitos y el consumo de energ&iacute;as f&oacute;siles, cuyos gases de efecto invernadero nos est&aacute;n llevando al extremo, pero no de la supervivencia del planeta - no seamos tan soberbios y eg&oacute;latras- el planeta se reconvertir&aacute; en otra cosa y generar&aacute; de nuevo otra vida con una atmosfera de metano u otros gases, su metabolismo mutar&aacute; una vez m&aacute;s en otras formas... Aqu&iacute; quien se la juega somos nosotros como especie que debe sobrevivir en nuestra &uacute;nica casa conocida. En pro de lograrlo qued&oacute; en el camino el esp&iacute;ritu y objetivo del Acuerdo de Par&iacute;s de limitar el calentamiento muy por debajo de los 2 &deg;C. La realidad es tozuda y el a&ntilde;o 2024 pas&oacute; a la historia como el primer a&ntilde;o completo en el que la temperatura media global super&oacute; el umbral cr&iacute;tico de los 1,5 &deg;C por encima de la era preindustrial.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto y algo m&aacute;s, lo explico en mi recorrido por foros, aulas de colegios, institutos, universidades y tambi&eacute;n barras de bar, d&oacute;nde suelo mostrar estos datos de manera din&aacute;mica utilizando los geniales histogramas de Ed Hawkins o las lecciones de la econom&iacute;a del d&oacute;nut de Kate Raworth, tambi&eacute;n pregunto a los alumnos por sus sensaciones y por supuesto les hablo de las m&iacute;as y de la primera vez que sent&iacute; en mis propias carnes c&oacute;mo el cambio clim&aacute;tico moldeaba mi h&aacute;bitat y mis recuerdos para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Fue en agosto de 2022. Un cotidiano ba&ntilde;o en la Manga de toda la vida: el ajetreo de las familias, la t&iacute;pica y apresurada caminata por la arena caliente y, de repente, &iexcl;ZAS! El agua ard&iacute;a. Fue una sensaci&oacute;n de mar tropical, de aguas del &Iacute;ndico... &iexcl;casi de Mar Menor! No tard&eacute; en encontrar los datos que confirmaban lo que hab&iacute;a sentido. La boya de Puertos del Estado situada en Cabo de Gata marc&oacute; ese verano la temperatura m&aacute;s alta jam&aacute;s registrada hasta entonces: 28,5 &deg;C (1,4 &deg;C por encima de la media). Todo hubiese quedado en una an&eacute;cdota del tipo &ldquo;&iquest;te acuerdas de aquel verano...?&rdquo; si la situaci&oacute;n se hubiera estabilizado. El problema es que esta deriva no ha dejado de crecer exponencialmente y cada a&ntilde;o superamos el r&eacute;cord de la serie hist&oacute;rica, sin ir m&aacute;s lejos la agencia espacial europea, la ESA public&oacute; la semana pasada un informe en la que sit&uacute;a la Mediterr&aacute;neo entre 4&ordm; y 6&ordm; por encima de la media, una verdadera locura.  Un agua cada vez m&aacute;s caliente que como la energ&iacute;a no se destruye sino se transforma y carga nuestros cielos de vapor que en temporada de danas volver&aacute; a caer, cada a&ntilde;o con m&aacute;s violencia y da&ntilde;o. Algunas cosas se sienten, otras simplemente las prevemos y aprendemos por que la ciencia nos lleva dibujando escenarios desde hace d&eacute;cadas, este es el caso de la cuenca mediterr&aacute;nea sobre la que el IPCC ya indic&oacute; hace a&ntilde;os que ser&iacute;a un punto caliente &mdash;al fin y al cabo, un vaso peque&ntilde;o se calienta y se enfr&iacute;a antes que uno grande&mdash;, pero lo que est&aacute; ocurriendo en el resto de Europa central supera todas las previsiones. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indican Copernicus y la OMM, el viejo continente es el que m&aacute;s r&aacute;pido se est&aacute; calentando del planeta y m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota de que los franceses, alemanes o belgas tengan que cambiar sus horarios productivos y adoptar la siesta espa&ntilde;ola para evitar un golpe de calor en pleno junio antes de que se desmayen por sus calles o de que tengan que instalar s&iacute; o s&iacute; aire acondicionado en casas, metros u hospitales huyendo de temperaturas que han rozado los 50 &ordm; , o reponer las v&iacute;as del tranv&iacute;a en Leipzig porque se han derretido esta crisis se est&aacute; llevando por delante much&iacute;simas vidas humanas y se prev&eacute;n muchas m&aacute;s. La &uacute;ltimas olas de calor de estas pasadas semanas ha acabado con la vida de miles de personas en Espa&ntilde;a, Francia... y resto de Europa. Una realidad que, m&aacute;s pronto que tarde, volver&aacute; a llamar a nuestra puerta superando de nuevo las temperaturas anteriores. Ciudades como Par&iacute;s, Berl&iacute;n, Bilbao... han alcanzado sus m&aacute;ximas hist&oacute;ricas, tambi&eacute;n Cantabria que alcanz&oacute; unos desorbitados y desconocidos 43&ordm;&iexcl;En  junio! 
    </p><p class="article-text">
        Cambiar el mero por el pez conejo en el caldero no es una simple an&eacute;cdota gastron&oacute;mica, es la met&aacute;fora perfecta de un mundo que se deshace ante nuestros ojos. La p&eacute;rdida de nuestro recetario, de la frescura de nuestros mares y de la seguridad de nuestro clima no es una distop&iacute;a futurista; es el precio que ya estamos pagando por ignorar los l&iacute;mites de la f&iacute;sica planetaria que est&aacute; segando no solo nuestra calidad de vida, nuestras propias vidas. Si no transformamos de ra&iacute;z nuestros h&aacute;bitos de consumo y nuestra dependencia de las energ&iacute;as sucias, terminaremos por asumir que la normalidad era esto: vivir en un planeta hostil donde hasta los refranes de nuestra infancia han dejado de rimar. Hay que negar al que niega, hay que arrinconar al desconocimiento y el bulo, escuchar sin ambages a la ciencia y sentir el planeta pero tambi&eacute;n hay que dejar de votar y apoyar a partidos negacionistas, anti ciencia y anti agendas 2030, no podemos dejar nuestro planeta en sus manos, se nos va la vida en ello. Con todo el cari&ntilde;o pero tambi&eacute;n con toda la responsabilidad &ldquo;disfruten del verano m&aacute;s fresco del resto de sus vidas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago del Álamo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mar-conejo-cartagena-caldero_132_13369703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0722b39e-07a5-4920-8d5b-42fc78391e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="150743" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0722b39e-07a5-4920-8d5b-42fc78391e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150743" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del mar, el conejo y de Cartagena, el caldero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0722b39e-07a5-4920-8d5b-42fc78391e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De melenudos peligrosos a turistas culturales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/melenudos-peligrosos-turistas-culturales_132_13360312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c3e9e88-042a-4cc0-9daa-dbc2898bd05a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De melenudos peligrosos a turistas culturales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Me alegra que el heavy haya dejado de verse como un problema para convertirse en un activo cultural y económico</p></div><p class="article-text">
        En 1996 vino Iron Maiden a la Regi&oacute;n de Murcia. Todav&iacute;a no hab&iacute;a regresado Bruce Dickinson y el micr&oacute;fono lo empu&ntilde;aba Blaze Bayley. La entrada costaba casi tres talegos, unas 3.000 pesetas. Traducido a la moneda de hoy, unos veinte euros. Cuesta creerlo cuando ahora ver a una gran banda puede costar cinco o seis veces m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Regresaron en el verano del a&ntilde;o 2000, ya con Dickinson de nuevo al frente. Entre una visita y otra tuve la suerte de trabajar en el Mar Menor Rock, montando escenarios y haciendo todo aquello que nos dejaran hacer. Cobr&aacute;bamos a talego la hora, una pasta entonces &mdash;apenas seis euros de hoy&mdash; y, sin saberlo, est&aacute;bamos viendo desfilar a buena parte de la historia del <em>heavy metal</em>. La historia no termin&oacute; ah&iacute;. En 2005 Iron Maiden regres&oacute; de nuevo a la Regi&oacute;n, esta vez como cabeza de cartel del Lorca Rock, en la que fue su &uacute;nica actuaci&oacute;n en Espa&ntilde;a durante aquella gira. Visto con perspectiva, no deja de sorprender que una comunidad como la nuestra consiguiera reunir tres conciertos de Iron Maiden en apenas una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Por el Mar Menor Rock tambi&eacute;n pas&oacute; Mot&ouml;rhead, con Lemmy Kilmister al frente. De aquella visita recuerdo menos el concierto que el ritual previo. Sus pipas eran aut&eacute;nticos armarios empotrados. Uno de ellos llevaba tatuado en la cabeza rapada a <em>Snaggletooth</em>, la mascota de Mot&ouml;rhead. Nos desalojaron del escenario, nos invitaron a litros y, cuando termin&oacute; el concierto, volvimos al trabajo para construir una rampa para el gran Rosendo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; me hace gracia es el cambio de discurso. Del primer concierto de Iron Maiden apenas recuerdo alguna referencia en la prensa regional. Del Mar Menor Rock de 1999 s&iacute; recuerdo una columna de Jam Albarrac&iacute;n sobre aquellos miles de melenudos que acudieron a ver a Mot&ouml;rhead o La Polla Records, una banda que hoy es objeto de campa&ntilde;as de boicot por parte de algunos de los mismos que celebran el impacto econ&oacute;mico de los festivales de rock. Lo verdaderamente interesante era la forma en que se les miraba. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, esos mismos melenudos siguen comprando discos y llenando conciertos. Solo que ahora son padres y madres de familia, profesionales, empresarios, funcionarios o jubilados, y constituyen precisamente el p&uacute;blico que, seg&uacute;n la alcaldesa de Cartagena, deja quince millones de euros en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ya no somos aquellos melenudos frente a los que se pon&iacute;a en guardia a las gentes de bien ni los que amenazaban la tranquilidad de un municipio tur&iacute;stico. Ahora somos el impacto econ&oacute;mico, las pernoctaciones, los hoteles llenos y los restaurantes completos. No han cambiado tanto los aficionados al rock; lo que ha cambiado es la forma de mirarlos por determinadas visiones pol&iacute;ticas. Pero cuidado, no conviene pensar que estos proyectos son eternos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del Mar Menor Rock lleg&oacute; el Lorca Rock, que consigui&oacute; algo tan extraordinario como convertir a Lorca en la &uacute;nica parada espa&ntilde;ola de Iron Maiden durante su gira de 2005. Parec&iacute;a imposible que un festival de ese nivel desapareciera. Sin embargo, desapareci&oacute;. Su director, Marcos Rubio, denunci&oacute; que el nuevo Ayuntamiento, presidido por Francisco J&oacute;dar, al que luego le han hecho un homenaje, trataba a los asistentes &laquo;poco menos que a subhumanos&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, hoy el discurso es justamente el contrario. Y me alegro. Me alegra que el <em>heavy</em> haya dejado de verse como un problema para convertirse en un activo cultural y econ&oacute;mico. Me alegra que las administraciones compitan por atraer a esos mismos aficionados que hace veinte o treinta a&ntilde;os despertaban recelos y hoy llenan hoteles, restaurantes y comercios. No negar&eacute; que a quienes seguimos llevando el pelo largo nos produce una cierta satisfacci&oacute;n contemplar este cambio de discurso.
    </p><p class="article-text">
        Porque de esa historia tambi&eacute;n deber&iacute;amos aprender una lecci&oacute;n. Los proyectos culturales necesitan continuidad. El Mar Menor Rock desapareci&oacute;. El Lorca Rock tambi&eacute;n. Hoy disfrutamos del Rock Imperium, y ojal&aacute; tenga una vida larga. Su organizaci&oacute;n demuestra que un gran festival empieza mucho antes de que se enciendan las luces del escenario. Los aparcamientos disuasorios, los autobuses lanzadera y la planificaci&oacute;n de los accesos contrastan con la gesti&oacute;n del concierto de Roberto Iniesta por parte del Ayuntamiento de Murcia, donde miles de asistentes quedaron pr&aacute;cticamente abandonados a su suerte. Organizar cultura no consiste solo en contratar artistas; consiste tambi&eacute;n en cuidar al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Y, ya puestos, ese mismo cambio de mirada deber&iacute;a servir para otras manifestaciones culturales que tambi&eacute;n necesitan continuidad. Recuperar el Cine Central de Cartagena como sede de la Filmoteca Regional o apoyar un festival de <em>heavy</em> no son pol&iacute;ticas incompatibles. Al contrario, forman parte de una misma pol&iacute;tica cultural: la que entiende que las ciudades se construyen con instituciones que perduran, no con proyectos que nacen y mueren al ritmo de una legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, Iron Maiden nunca ha sido solo m&uacute;sica. Ah&iacute; est&aacute; <em>The Trooper</em>, que llev&oacute; a miles de j&oacute;venes a interesarse por la carga de la Brigada Ligera en la guerra de Crimea; <em>Alexander the Great</em>, que despert&oacute; la curiosidad por el conquistador macedonio; o <em>Where Eagles Dare</em>, inspirada en la pel&iacute;cula protagonizada por Richard Burton y Clint Eastwood. El rock tambi&eacute;n conduce a los libros, a la historia y al cine. Menudo ciclo se ha perdido al no tener abierto el Cine Central. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso una sociedad culturalmente madura no tiene que elegir entre Iron Maiden y el petardo de Bergman, entre Halloween y la Filmoteca, entre un festival de <em>heavy</em> y la recuperaci&oacute;n del Cine Central. Necesita ambas cosas. La cultura no funciona como un juego de suma cero: cuanto m&aacute;s diversa es, m&aacute;s libre, m&aacute;s interesante y habitable acaba siendo una ciudad. Porque quince millones de euros de una tacada generan un gran titular; un cine abierto todas las tardes, con gente tomando un caf&eacute; a la salida de una pel&iacute;cula, cenando, crea negocios, los mantiene y ayuda a estructurar el centro de la ciudad m&aacute;s bonita de la Regi&oacute;n. Larga vida al <em>heavy</em>&hellip; y tambi&eacute;n a Bergman.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/melenudos-peligrosos-turistas-culturales_132_13360312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c3e9e88-042a-4cc0-9daa-dbc2898bd05a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7096586" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c3e9e88-042a-4cc0-9daa-dbc2898bd05a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7096586" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De melenudos peligrosos a turistas culturales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c3e9e88-042a-4cc0-9daa-dbc2898bd05a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tole tole]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tole-tole_132_13357484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2752c0b6-b8c2-49eb-9d9a-3ea0c5559191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y559.jpg" width="1200" height="675" alt="El tole tole"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Satisfechas con su tole tole racista y morófobo, siguieron repitiendo semejantes lindezas. Un tole tole que me persigue. Está en el autobús, en el bar, en la sauna, en la consulta del médico… Es el reflejo de una sociedad enferma de odio al extranjero, al marroquí, al moro, al negro, al islam"</p></div><p class="article-text">
        Marruecos gan&oacute; a Canad&aacute; en el mundial de f&uacute;tbol. Lo viv&iacute; en Torre Pacheco entre cientos de hispanomarroqu&iacute;es. Me fui a San Javier, donde segu&iacute;a la fiesta en la calle, con banderas, c&aacute;nticos y coches pitando sin parar. Me sub&iacute; al Interbus que iba a Murcia, a las 10 de la noche, despu&eacute;s de disfrutar entre hombres y mujeres de todas las edades que contagiaban alegr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En el autob&uacute;s, cerca de mi asiento, dos se&ntilde;oras manifestaban su molestia con ese ambiente de celebraci&oacute;n. <em>&ldquo;Ni que hubieran ganado el mundial&rdquo;</em>, dijo una. <em>&ldquo;Pues cuando lo ganen, me encierro en mi casa, si salgo a la calle me violan seguro&rdquo;</em>, respondi&oacute; la otra. <em>&ldquo;Seguro&rdquo;</em>, remat&oacute; la primera.
    </p><p class="article-text">
        Satisfechas con su tole tole racista y mor&oacute;fobo, siguieron repitiendo semejantes lindezas. Un tole tole que me persigue. Est&aacute; en el autob&uacute;s, en el bar, en la sauna, en la consulta del m&eacute;dico&hellip; Es el reflejo de una sociedad enferma de odio al extranjero, al marroqu&iacute;, al moro, al negro, al islam.
    </p><p class="article-text">
        Los insultos y menosprecios racistas se cuentan por millones en las redes sociales, pero tambi&eacute;n pasan todos los d&iacute;as en lugares p&uacute;blicos, y los sufren personas de carne y hueso, que mira por donde, son lo mejor que le ha pasado a Espa&ntilde;a despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Las 10 millones de extranjeros que llegaron para quedarse, dan vida a nuestras calles y color a nuestros sue&ntilde;os. Vinieron a cuidar a mayores, a cortar melones, a servir caf&eacute;s con sonrisa, y a poner ladrillos, para reactivar un pa&iacute;s nost&aacute;lgico del fascismo, y enfermo de odio.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de regularizaci&oacute;n de extranjeros ser&aacute; un &eacute;xito a pesar de la desesperante maquinaria burocr&aacute;tica que lleva meses sin tocar expedientes que prometieron resolver en dos semanas. Qu&eacute; angustia genera ese abandono administrativo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Torre Pacheco? Un a&ntilde;o despu&eacute;s seguimos esperando a que los dirigentes pol&iacute;ticos y los medios de comunicaci&oacute;n acierten con el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tole tole racista aumenta, ahora le llaman &ldquo;prioridad nacional&rdquo;. La Regi&oacute;n de Murcia fue pionera en su consolidaci&oacute;n cerrando un centro de menores no acompa&ntilde;ados y quitando el Programa de Lengua &Aacute;rabe y Cultura Marroqu&iacute;, poniendo alfombra roja en las instituciones al ideario anticonstitucional y neofascista de Vox. 
    </p><p class="article-text">
        Un tole tole con derechos de autor que torpedea nuestro futuro como Regi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paulino Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tole-tole_132_13357484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 10:06:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2752c0b6-b8c2-49eb-9d9a-3ea0c5559191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y559.jpg" length="234386" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2752c0b6-b8c2-49eb-9d9a-3ea0c5559191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y559.jpg" type="image/jpeg" fileSize="234386" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El tole tole]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2752c0b6-b8c2-49eb-9d9a-3ea0c5559191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y559.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Torre Pacheco,Fútbol,Mundial de fútbol,Racismo,Inmigración,prioridad nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Buen verano, mar coraje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/buen-verano-mar-coraje_132_13352020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0de34c57-b6e5-4cf7-b67d-171d5997b01a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Buen verano, mar coraje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque les resbale a los señores del nitrato, Mar Coraje tiene guardianes como la Red Natura 2000, el convenio RAMSAR que lo declara humedal internacional, o la declaración de ecosistema con personalidad jurídica propia</p></div><p class="article-text">
        Si es verdad que el pensamiento viaja a trav&eacute;s de los nervios con la misma rapidez que un tren de alta velocidad, y si se hiciera realidad lo que imagina un ba&ntilde;ista viendo las motos n&aacute;uticas, no quedar&iacute;a ni una. Si todas esas ideas se hicieran realidad, a la vez, los monoplazas estos se esfumar&iacute;an, dejando un rastro de burbujas sobre el agua, como en los dibujos animados. Esta especie de diversi&oacute;n hortera travestida en deporte es ruidosa, contaminante, una agresi&oacute;n para el mar. Y no, no se trata de simple pero leg&iacute;timo miedo de usuario de la playa. Es cuesti&oacute;n de supervivencia. Por ese sentido at&aacute;vico que nos conecta al peligro, sencillamente son molestas.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de can&iacute;cula insufrible, los europeos del norte han aprendido en carne propia la utilidad de las persianas, los abanicos y la siesta, se organizan civilmente contra el cambio clim&aacute;tico. Se abrasan con los confortables suelos de moqueta, buscan abanicos, gorras, fuentes, r&iacute;os, lagos. Por primera vez miran con terror al sol. En nuestra tierra de calor eternamente extremo, la preocupaci&oacute;n, como cada a&ntilde;o desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, es lo que va a pasar en el Mar Menor, tambi&eacute;n por el mismo instinto que nos conecta a todos. Porque somos colectivo y compartimos genoma con la dorada y el berberecho.
    </p><p class="article-text">
        A todos nos ha sonado estos d&iacute;as una alerta en el tel&eacute;fono para recoger firmas contra las motos en este ecosistema &uacute;nico, enfermo de emergencia. El calentamiento es un hecho (&iquest;Adi&oacute;s, negacionistas?) que nos lleva a escenarios impredecibles, pero digo yo que en el listado de la Sexta Extinci&oacute;n habr&aacute; sitio tambi&eacute;n para costumbres funestas. Por ejemplo, lo de las motos tiene que parar, aunque las empresas que las alquilan crezcan como setas. 
    </p><p class="article-text">
        Los promotores de la campa&ntilde;a tienen razones tan sensatas como estas: el ocio ruidoso y contaminante pone en peligro la vida de especies como el caballito, las nacras o las praderas marinas, tambi&eacute;n la calidad de unas aguas que empiezan t&iacute;midamente a respirar, porque el peque&ntilde;o mar era Mar Coraje antes de convocar la mayor causa ecologista de nuestro educado continente. Aunque les resbale a los se&ntilde;ores del nitrato, Mar Coraje tiene guardianes como la Red Natura 2000, el convenio RAMSAR que lo declara humedal internacional, o la declaraci&oacute;n de ecosistema con personalidad jur&iacute;dica propia. Ha sido capaz de convocar a setenta mil personas en la calle, aunque en las urnas no se castiga a los que permiten el ecocidio.  Prohibir totalmente la circulaci&oacute;n de estas motos es tan f&aacute;cil que lo han hecho en el Parque Natural de Cabo de Gata, que no est&aacute; en permanente fase cr&iacute;tica, como la laguna salada.
    </p><p class="article-text">
        Todo este peque&ntilde;o resumen de argumentos es urgente, s&iacute;. Pero estoy segura que la prohibici&oacute;n de circular a toda pastilla surcando olas y apestando el mar no s&oacute;lo es buena noticia para el medio ambiente. Tambi&eacute;n hay que velar por la integridad de los guerreros acu&aacute;ticos. No todos tienen experiencia, quiz&aacute; un exceso de adrenalina les haga perder el control y tener un accidente, como fatalmente pasa cada verano. Como le ocurri&oacute; al marido de Carolina de M&oacute;naco en <em>accidente laboral</em>, seg&uacute;n escribi&oacute; entonces Umbral, en un impulso literario y perspicaz, inteligente y &aacute;cido. 
    </p><p class="article-text">
        Tienen otras posibilidades tan ex&oacute;ticas como viajar a los Cayos de Florida, con aguas turquesas rodeadas de manglares, aunque los cocodrilos no vienen en el cat&aacute;logo. A Croacia, en islas deshabitadas con safaris sobre el mar. A Tailandia, donde todav&iacute;a queda por los arrecifes algo de barrera de coral, o a Marruecos, en el imponente Atlas. Aunque all&iacute; hay desierto, el motorismo se hace sobre un lago. En la promoci&oacute;n de estos viajes excitantes <em>Carpe Diem, </em>o sea lo que venga detr&aacute;s no importa, est&aacute; todo organizado. La testosterona, en extinci&oacute;n para las causas nobles, se vende con sensaciones fuertes. Enfrentarse a un tibur&oacute;n en <em>Mare Ignotum</em>, aves migrantes o poblaciones de insectos, como un Odiseo con ba&ntilde;ador de flores, es dif&iacute;cil de superar. Feliz verano a todos los que comparten que Naturaleza y Belleza son los grados primordiales donde agarrarse. A todos quienes honran las playas de su infancia con alegr&iacute;a y con respeto, buena mar.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/buen-verano-mar-coraje_132_13352020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0de34c57-b6e5-4cf7-b67d-171d5997b01a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="345108" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0de34c57-b6e5-4cf7-b67d-171d5997b01a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="345108" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Buen verano, mar coraje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0de34c57-b6e5-4cf7-b67d-171d5997b01a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una política de atención o una política de reconocimiento?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-atencion-politica-reconocimiento_132_13349773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40ca166f-91b3-47f9-890e-af36bc468b3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1155y171.jpg" width="1200" height="675" alt="Archivo | Rebeca Pérez junto al presidente de Murcia, Fernando López Miras, y el secretario general del PP, Miguel Tellado, durante la sesión para nombrarla nueva alcaldesa de Murcia, a 22 de mayo de 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante años, las pedanías de Murcia siguieron siendo nombradas en el discurso institucional, pero nombrar un territorio no significa permitirle decidir sobre sí mismo</p></div><p class="article-text">
        <em>Murcia no se entiende sin sus pedan&iacute;as. As&iacute; lo ha afirmado recientemente la alcaldesa Rebeca P&eacute;rez, y conviene tomar esa frase en serio.</em>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo haber escrito hace a&ntilde;os que la periferia no deb&iacute;a entenderse como un lugar menor, sino como el contorno vivo desde el que tambi&eacute;n se construye una ciudad. Por aquel entonces, coordinaba el Auditorio y Centro de Artes Esc&eacute;nicas de Beniaj&aacute;n, una experiencia que me llevaba a pensar la periferia desde la cultura: desde los centros culturales y los proyectos capaces de democratizar la creaci&oacute;n. Hoy creo que aquella intuici&oacute;n se qued&oacute; corta. En Murcia, hablar de periferia es hablar de transporte, colegios, aceras, limpieza, seguridad vial, consultorios, juventud, mayores, comercio de proximidad, presupuesto, dignidad territorial y, sobre todo, capacidad de acci&oacute;n y competencias.
    </p><p class="article-text">
        La frase de Rebeca P&eacute;rez no deber&iacute;a interpretarse como un eslogan amable, sino como una afirmaci&oacute;n pol&iacute;tica de primer orden. En una entrevista reciente, la alcaldesa afirmaba que &ldquo;Murcia no es Murcia sin sus pedan&iacute;as&rdquo; y recordaba que siete de cada diez habitantes residen en pedan&iacute;as y barrios perif&eacute;ricos. Tambi&eacute;n hablaba de un plan de inversi&oacute;n de 3,6 millones de euros, de juntas de gobierno itinerantes y de un contrato de mantenimiento y conservaci&oacute;n de la v&iacute;a p&uacute;blica en pedan&iacute;as que supera los 12,6 millones de euros. Son cifras importantes. Pero precisamente porque lo son, obligan a formular una pregunta m&aacute;s exigente: &iquest;estamos ante una pol&iacute;tica de atenci&oacute;n o ante una pol&iacute;tica de reconocimiento?
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo atender que reconocer. La atenci&oacute;n llega, escucha, arregla, programa, visita, inaugura, responde. Pero el reconocimiento va m&aacute;s all&aacute;. Reconocer un territorio es aceptar que no solo debe ser atendido desde el centro, sino que tambi&eacute;n debe poder pensar, decidir y construir el futuro del municipio desde s&iacute; mismo, con la participaci&oacute;n activa de sus habitantes y desde las necesidades espec&iacute;ficas de cada territorio.
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n escucha una demanda. El reconocimiento convierte esa demanda en parte real de la planificaci&oacute;n municipal. La atenci&oacute;n mira hacia las pedan&iacute;as. El reconocimiento obliga a mirar desde ellas.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las pedan&iacute;as de Murcia siguieron siendo nombradas en el discurso institucional, pero nombrar un territorio no significa permitirle decidir sobre s&iacute; mismo. En 2005, durante el mandato de Miguel &Aacute;ngel C&aacute;mara, el Reglamento de Participaci&oacute;n Ciudadana y Distritos unific&oacute; la regulaci&oacute;n sobre participaci&oacute;n, juntas de vecinos y distritos. Sobre el papel, hablaba de participaci&oacute;n ciudadana y gesti&oacute;n desconcentrada; en la pr&aacute;ctica, las juntas municipales ejerc&iacute;an las competencias conferidas por el alcalde o la Junta de Gobierno. Las pedan&iacute;as pod&iacute;an gestionar parte de la vida cotidiana, pero el centro pol&iacute;tico segu&iacute;a estando en La Glorieta.
    </p><p class="article-text">
        Aquella arquitectura institucional no las elimin&oacute;; las domestic&oacute; administrativamente. Les dej&oacute; mantenimiento, fiestas, informes, propuestas, voz vecinal y gesti&oacute;n de proximidad, pero reserv&oacute; para el centro la decisi&oacute;n estrat&eacute;gica, el presupuesto fuerte y la &uacute;ltima palabra. No fue una desaparici&oacute;n. Fue una p&eacute;rdida progresiva de peso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; una de las claves del debate actual. Las pedan&iacute;as necesitan dejar de ser tratadas como espacios menores de gesti&oacute;n. Una pedan&iacute;a no es solo el lugar donde se coloca un escenario en la plaza, se encienden las luces de Navidad o se arregla un carril. Una pedan&iacute;a es una comunidad pol&iacute;tica. Tiene necesidades propias, ritmos propios, memoria propia y tambi&eacute;n conflictos propios.
    </p><p class="article-text">
        La Glorieta es mucho m&aacute;s que una sede institucional. Es tambi&eacute;n una met&aacute;fora. All&iacute; se firma, se decide, se anuncia, se ordena y se administra. Pero Murcia no cabe entera en La Glorieta. Murcia se extiende por acequias, carriles y veredas. Respira en realidades que no son periferia por estar lejos, sino porque durante demasiado tiempo fueron miradas desde una distancia administrativa.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que exista un centro. Ocurre cuando el centro confunde coordinar con absorber, escuchar con decidir por otros y visitar con compartir poder. Descentralizar es preguntarse qui&eacute;n decide, con qu&eacute; presupuesto, con qu&eacute; autonom&iacute;a y con qu&eacute; capacidad de rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el debate abierto por Rebeca P&eacute;rez puede ser una oportunidad si no se queda en una pol&iacute;tica de proximidad entendida como presencia. Que una alcaldesa diga que Murcia no se entiende sin sus pedan&iacute;as es importante. Que el Ayuntamiento hable de inversiones, juntas de gobierno itinerantes, mantenimiento de la v&iacute;a p&uacute;blica o mejoras en transporte p&uacute;blico tambi&eacute;n lo es. Pero el reto de fondo es pasar de mirar las pedan&iacute;as como territorios a los que se llega, a reconocerlas como territorios desde los que tambi&eacute;n se gobierna Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os defend&iacute;a que los centros culturales perif&eacute;ricos pod&iacute;an convertirse en espacios de creaci&oacute;n, participaci&oacute;n vecinal y desarrollo comunitario. Hoy mantengo aquella idea, pero la ampliar&iacute;a: lo que entonces llam&aacute;bamos cultura perif&eacute;rica debe convertirse ahora en ciudadan&iacute;a perif&eacute;rica. Porque la periferia no es un margen vac&iacute;o ni una categor&iacute;a menor. Es una forma concreta de vivir en el municipio.
    </p><p class="article-text">
        Murcia tiene ahora la posibilidad de hacerse una pregunta honesta: &iquest;quiere aplicar una pol&iacute;tica de atenci&oacute;n o una pol&iacute;tica de reconocimiento? La primera puede mejorar servicios. La segunda puede transformar la relaci&oacute;n entre el Ayuntamiento y sus territorios. La primera responde a demandas. La segunda redistribuye poder.
    </p><p class="article-text">
        Porque Murcia no cabe en La Glorieta. Y quiz&aacute; ha llegado el momento de que La Glorieta aprenda, de una vez, a no querer contenerla entera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Nicolás Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-atencion-politica-reconocimiento_132_13349773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40ca166f-91b3-47f9-890e-af36bc468b3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1155y171.jpg" length="2171497" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40ca166f-91b3-47f9-890e-af36bc468b3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1155y171.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2171497" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Una política de atención o una política de reconocimiento?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40ca166f-91b3-47f9-890e-af36bc468b3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1155y171.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medio siglo sin Fofó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/medio-siglo-fofo_132_13334187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91fe4642-d8b2-4af6-9484-75a0d45d3f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146130.jpg" width="4961" height="2790" alt="Medio siglo sin Fofó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá esa sea la verdadera grandeza de Fofó. No haber sido una estrella de la televisión, sino haber conseguido algo mucho más difícil, ocupar un lugar permanente en la memoria de millones de niños que hoy son sesentones</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Han pasado cincuenta a&ntilde;os desde la perdida de Fof&oacute; y, sin embargo, para muchos de nosotros sigue siendo una presencia cercana. No por ser historia de la televisi&oacute;n, sino porque forma parte de los recuerdos m&aacute;s felices de nuestra infancia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los ni&ntilde;os de hoy tienen cientos de canales, plataformas y pantallas. Nosotros ten&iacute;amos menos cosas, pero quiz&aacute; por eso algunas dejaron una huella m&aacute;s profunda. Fof&oacute; entraba cada d&iacute;a en nuestras casas con una sonrisa, una canci&oacute;n y una forma de entender el entretenimiento que no necesitaba grandes artificios para llegar al coraz&oacute;n infantil.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Recordarlo es tambi&eacute;n reivindicar la figura del payaso, un oficio tan antiguo como noble y, a menudo, infravalorado. Hacer re&iacute;r parece sencillo cuando se hace bien, pero exige talento, sensibilidad y una extraordinaria capacidad para conectar con los dem&aacute;s. Los grandes payasos no solo provocan carcajadas; acompa&ntilde;an, consuelan y ayudan a mirar la vida con m&aacute;s esperanza. Fof&oacute; pertenec&iacute;a a esa categor&iacute;a de artistas capaces de convertir la ternura en un lenguaje universal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Recuerdo perfectamente la tristeza que sent&iacute; cuando muri&oacute;. Era un ni&ntilde;o y lo viv&iacute; como si hubiera perdido a alguien de mi propia familia. Puede parecer exagerado visto desde fuera, pero quienes crecimos con &eacute;l lo entender&aacute;n. Fof&oacute; era el l&iacute;der de un grupo payasos que aparec&iacute;a en la televisi&oacute;n, era una compa&ntilde;&iacute;a cotidiana, un rostro familiar que asoci&aacute;bamos con la alegr&iacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tambi&eacute;n recuerdo la inauguraci&oacute;n de la estatua de Fof&oacute; en el parque que lleva su nombre en Murcia. Aquel d&iacute;a acudieron Gaby, Miliki y Fofito para rendir homenaje a quien hab&iacute;a hecho re&iacute;r y cantar a varias generaciones de espa&ntilde;oles. Hab&iacute;a tanta expectaci&oacute;n que nos subimos al tejado de la cantina para poder ver. Son im&aacute;genes que el tiempo no ha borrado y que siguen formando parte de mis recuerdos m&aacute;s queridos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hay memorias que se desvanecen y otras que permanecen intactas. A m&iacute; me ocurre cada vez que escucho 'Susanita tiene un rat&oacute;n'. Han pasado d&eacute;cadas desde aquellas tardes de infancia y, sin embargo, sigo emocion&aacute;ndome. No es &uacute;nicamente la canci&oacute;n. Es todo lo que viene con ella, la inocencia de aquellos a&ntilde;os, la felicidad sencilla de la ni&ntilde;ez y el recuerdo de quien nos ense&ntilde;&oacute; a cantar sonriendo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es cierto que aquellas canciones reflejan una sociedad muy distinta a la actual y contienen referencias que hoy pueden parecer anacr&oacute;nicas. Los tiempos cambian y es l&oacute;gico que tambi&eacute;n cambie nuestra forma de interpretar ciertas letras. Pero reducir el legado de Fof&oacute; a una lectura exclusivamente contempor&aacute;nea ser&iacute;a injusto. Aquellas canciones fueron hijas de su tiempo. Quienes las escuch&aacute;bamos de ni&ntilde;os no busc&aacute;bamos modelos sociales, encontr&aacute;bamos imaginaci&oacute;n, alegr&iacute;a y momentos compartidos con nuestras familias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Podemos observar el pasado con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico sin renunciar al afecto que sentimos por &eacute;l. La nostalgia no consiste en desear que el mundo vuelva a ser como era, sino en recordar con cari&ntilde;o aquello que nos hizo felices.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Quiz&aacute; esa sea la verdadera grandeza de Fof&oacute;. No haber sido una estrella de la televisi&oacute;n, sino haber conseguido algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil, ocupar un lugar permanente en la memoria de millones de ni&ntilde;os que hoy son sesentones. En Ulea, donde naci&oacute; durante una gira de la familia Arag&oacute;n, y en Murcia, donde una estatua recuerda su figura, su recuerdo sigue vivo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque hay personas que pasan a la historia y otras que permanecen en el coraz&oacute;n de la gente. Medio siglo despu&eacute;s de su partida, la sonrisa de Fof&oacute; sigue acompa&ntilde;ando a quienes un d&iacute;a fuimos ni&ntilde;os y aprendimos, de su mano, que la alegr&iacute;a tambi&eacute;n puede ser una forma de cari&ntilde;o.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/medio-siglo-fofo_132_13334187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91fe4642-d8b2-4af6-9484-75a0d45d3f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146130.jpg" length="7831423" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91fe4642-d8b2-4af6-9484-75a0d45d3f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146130.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7831423" width="4961" height="2790"/>
      <media:title><![CDATA[Medio siglo sin Fofó]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91fe4642-d8b2-4af6-9484-75a0d45d3f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146130.jpg" width="4961" height="2790"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última oportunidad del Gobierno central]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ultima-oportunidad-gobierno-central_132_13333975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96843908-9f9e-4444-ab42-1b2c0cd14b40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1533y354.jpg" width="1200" height="675" alt="La última oportunidad del Gobierno central"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al gobierno de Pedro Sánchez le queda una sola oportunidad para actuar como un verdadero gobierno progresista si quiere recuperar la confianza de sus votantes y de sus socios</p></div><p class="article-text">
        Tenemos a un Gobierno central acosado y tocado. En 2019, a los pocos meses de ganar Pedro S&aacute;nchez la moci&oacute;n de censura frente al gobierno de Rajoy, el presidente socialista public&oacute; un libro con un t&iacute;tulo premonitorio, 'Manual de resistencia&ldquo;. Pareciera que ha aplicado a rajatabla ese manual para mantenerse en el poder, con un ex secretario de Organizaci&oacute;n de su partido condenado a 24 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por corrupci&oacute;n y a otro inmerso en la fase de instrucci&oacute;n, investigado por los delitos de cohecho, organizaci&oacute;n criminal y tr&aacute;fico de influencias.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los casos de su esposa y de su hermano que partieron de denuncias provenientes de organizaciones ultras como son Hazte O&iacute;r y Manos Limpias y que, a falta del juicio con jurado en el primer caso y de que se acabe el juicio oral contra David S&aacute;nchez, levantan muchas dudas entre sectores de la judicatura en cuanto a su desarrollo, los casos que afectan directamente a ex altos cargos de su partido le hacen mucho da&ntilde;o tanto a la imagen de Pedro S&aacute;nchez como a su gobierno, a lo que hay que sumar el enriquecimiento de Zapatero, que los tribunales deben dilucidar si fue de forma l&iacute;cita o no.
    </p><p class="article-text">
        Esta traves&iacute;a ag&oacute;nica del gobierno de S&aacute;nchez en la recta final de la legislatura constituye una decepci&oacute;n sobre todo para la gente de izquierdas, tanto para los que le han votado como para los que han optado por los partidos que le han apoyado en la investidura y sostenido durante estos tres a&ntilde;os. Aunque es cierto que este gobierno ha aprobado medidas que favorecen a la mayor&iacute;a, sobre todo desde el ministerio de Trabajo, con Yolanda D&iacute;az a la cabeza, con los aumentos del SMI, la reforma laboral que ha impulsado la creaci&oacute;n de empleo a unas tasas que no se ve&iacute;an desde 2008, los ERTE que salvaron a miles de empresas durante la pandemia, adem&aacute;s de otras medidas como la revalorizaci&oacute;n de las pensiones seg&uacute;n el IPC, la gesti&oacute;n de los fondos europeos, y la aprobaci&oacute;n de leyes como la de Vivienda, la de Paridad o la de Eutanasia, mucha gente no nota en el d&iacute;a a d&iacute;a esas mejoras, por la dificultad de llegar a fin de mes, de encontrar una vivienda digna o de llenar la cesta de la compra.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como advierte de forma acertada el diputado Gabriel Rufi&aacute;n, que se ha convertido en un referente para la izquierda, la alternativa al actual gobierno es mucho peor: una coalici&oacute;n PP-Vox, con el apoyo de Junts y tal vez PNV, que, ademas de desmontar los avances conseguidos por el gobierno en materia social, seguramente aplicar&aacute;n medidas que har&aacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil la vida a colectivos como inquilinos, inmigrantes, LGTBIQ+, pensionistas, v&iacute;ctimas de violencia machista y personas vulnerables en general, adem&aacute;s de defender los intereses de los m&aacute;s ricos, como ya se est&aacute; viendo en las comunidades aut&oacute;nomas en las que gobiernan. Adem&aacute;s, aspectos como la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, los derechos de las mujeres, la memoria hist&oacute;rica y los servicios p&uacute;blicos en general sufrir&aacute;n un retroceso, ya anunciado no solo con palabras en sus respectivos programas electorales sino con hechos en los territorios que gestionan.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay que ver lo que est&aacute; ocurriendo en la Regi&oacute;n de Murcia ante la pasividad de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, empezando por el presunto fraude al Servicio Murciano de Salud (SMS) de 6,8 millones de euros por sobrecostes de servicios quir&uacute;rgicos en centros privados y uso de pr&oacute;tesis y productos caducados, siguiendo con el informe del Tribunal de Cuentas correspondiente a 2023 en el que se revelar&iacute;a un remanente negativo de m&aacute;s de 1.800 millones de euros y un d&eacute;ficit del 2,3% del PIB, adem&aacute;s de un agujero en el SMS de m&aacute;s de 3.700 millones de euros. Y no solo las cuentas salen mal paradas en nuestra regi&oacute;n: los centros educativos de titularidad p&uacute;blica son aut&eacute;nticos hornos, con temperaturas que superan con creces los 27&ordm;C, l&iacute;mite establecido para poder desarrollar las clases; somos menos productivos y m&aacute;s pobres y los salarios son m&aacute;s bajos que la media espa&ntilde;ola; la vivienda sube un 20% anual, el alza de precios m&aacute;s alto del pa&iacute;s; el Mar Menor sigue en peligro, con el descenso de la salinidad debida a la entrada de agua dulce cargada de nitratos proveniente de la agricultura, con el peligro que ello conlleva de riesgo de eutrofizaci&oacute;n. Est&aacute; pendiente la aprobaci&oacute;n de los Presupuestos de la Regi&oacute;n de Murcia, con la espada de Damocles de las exigencias de Vox que, presumiblemente, ir&aacute;n en la linea de lo establecido en otras comunidades aut&oacute;nomas. 
    </p><p class="article-text">
        Al gobierno de Pedro S&aacute;nchez le queda una sola oportunidad para actuar como un verdadero gobierno progresista si quiere recuperar la confianza de sus votantes y de sus socios. Deber&aacute; abordar con valent&iacute;a aspectos que afectan directamente a la ciudadan&iacute;a, como la situaci&oacute;n de la vivienda y de los servicios p&uacute;blicos, principalmente la sanidad y la educaci&oacute;n, limitando la creaci&oacute;n de centros privados; revisar la situaci&oacute;n de la justicia, impidiendo su politizaci&oacute;n y su uso torticero para retorcer las leyes que favorezcan a determinadas ideolog&iacute;as, reafirmando su independencia. Deber&aacute; convertir las fuerzas de seguridad del Estado en garantes del estado de derecho, sancionando los excesos policiales, as&iacute; como garantizar la independencia de los medios de comunicaci&oacute;n, limitando la aportaci&oacute;n institucional de comunidades aut&oacute;nomas y ayuntamientos a su financiaci&oacute;n. Tambi&eacute;n deber&aacute; completar la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica mediante el impulso de las energ&iacute;as renovables, la descarbonizaci&oacute;n industrial, la fiscalidad verde, y una fuerte inversi&oacute;n en movilidad sostenible, garantizando al mismo tiempo una &ldquo;transici&oacute;n justa&rdquo; que proteja el empleo y a las comunidades m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Estas y otras medidas son las que demanda el votante progresista. El tiempo se acaba y el gobierno actual deber&iacute;a pisar el acelerador antes de las siguientes elecciones si quiere recuperar la confianza perdida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico García Charton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ultima-oportunidad-gobierno-central_132_13333975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 04:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/96843908-9f9e-4444-ab42-1b2c0cd14b40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1533y354.jpg" length="1474120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/96843908-9f9e-4444-ab42-1b2c0cd14b40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1533y354.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1474120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La última oportunidad del Gobierno central]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/96843908-9f9e-4444-ab42-1b2c0cd14b40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1533y354.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todavía a oscuras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/todavia-oscuras_132_13330796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f12e791-2d56-4c8d-9800-99ee7342c2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todavía a oscuras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi generación creció en un tiempo en el que la homosexualidad todavía estaba acompañada por el silencio. Muchos aprendimos antes a adaptarnos que a expresarnos</p></div><p class="article-text">
        Hay lugares donde la oscuridad forma parte de la arquitectura. Y otros donde forma parte de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Hemos recorrido un largo camino hacia la visibilidad y, sin embargo, una parte de la homosexualidad masculina sigue desarroll&aacute;ndose en espacios donde la luz parece resultar inc&oacute;moda. Hablo del anonimato, del silencio, de encuentros donde los nombres importan menos que los cuerpos y la identidad queda amputada durante unas horas.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en las saunas, los cuartos oscuros y fen&oacute;menos m&aacute;s complejos como el <em>chemsex</em>. Y me pregunto si detr&aacute;s de todas estas realidades existe una cuesti&oacute;n que rara vez nos hacemos: &iquest;por qu&eacute; seguimos necesitando la oscuridad?
    </p><p class="article-text">
        No escribo desde el juicio moral. La sexualidad pertenece al &aacute;mbito de la libertad individual y la oscuridad puede contener fantas&iacute;a, exploraci&oacute;n o transgresi&oacute;n. Sin embargo, me interesa menos lo que ocurre en esos espacios que aquello que simbolizan.
    </p><p class="article-text">
        Porque la pregunta no tiene que ver &uacute;nicamente con la homosexualidad, sino con la masculinidad. Los hombres homosexuales aun despu&eacute;s de haber salido del armario no necesariamente lo hemos hecho de todos los aprendizajes asociados a ser hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos conocido el rechazo por nuestras elecciones afectivas y sexuales, pero eso no significa que hayamos renunciado a todos los privilegios asociados a la masculinidad. Quiz&aacute; por eso resulta dif&iacute;cil encontrar fen&oacute;menos equivalentes con la misma intensidad en los espacios de socializaci&oacute;n sexual entre mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos creciendo en una cultura que premia la autosuficiencia, el consumismo y la inmediatez, dificulta la expresi&oacute;n emocional y nos ense&ntilde;a a ocultar nuestra humanidad como si la cosificaci&oacute;n hubiese impregnado nuestra forma de ser y actuar. Por eso algunas din&aacute;micas presentes en determinados espacios homosexuales masculinos tienen tanto que ver con nuestra experiencia como hombres gays como con la forma en que hemos aprendido a ser hombres.
    </p><p class="article-text">
        Mi generaci&oacute;n creci&oacute; en un tiempo en el que la homosexualidad todav&iacute;a estaba acompa&ntilde;ada por el silencio. Muchos aprendimos antes a adaptarnos que a expresarnos. Antes a vigilar nuestros gestos que a comprender nuestros deseos. Las leyes cambiaron. La sociedad avanz&oacute;. Pero las heridas emocionales no siempre evolucionan al mismo ritmo que los cambios legislativos.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os vi <em>Bailar en la oscuridad</em> (Lars von Trier, 2000). Nunca olvid&eacute; la sensaci&oacute;n que me dej&oacute; aquel t&iacute;tulo. Porque muchos no solo aprendimos a bailar en la oscuridad. Tambi&eacute;n aprendimos a habitar en ella para sobrevivir. Las mismas coreograf&iacute;as que nos ense&ntilde;aron c&oacute;mo sentarnos, hablar o movernos tambi&eacute;n nos ense&ntilde;aron c&oacute;mo deb&iacute;amos desear, acercarnos, protegernos y desaparecer cuando era necesario.
    </p><p class="article-text">
        Coreograf&iacute;as marcadas y aprendidas en habitaciones que contin&uacute;an abiertas dentro de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Porque la oscuridad no siempre es un lugar f&iacute;sico. A veces es una forma de relacionarse. Una forma de encontrarse sin necesidad de explicar qui&eacute;n eres, contar tu historia o mostrar tus miedos.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando el anonimato deja de ser una posibilidad y se convierte en una costumbre?
    </p><p class="article-text">
        No creo que el problema sean las saunas, los cuartos oscuros o el sexo an&oacute;nimo. El problema aparece cuando desaparecen el nombre, la conversaci&oacute;n y la posibilidad de reconocer a la persona que existe detr&aacute;s del deseo.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una frase de la pel&iacute;cula <em>Shortbus</em> (John Cameron Mitchell, 2006): &ldquo;Antes deseaba transformar el mundo; ahora solo aspiro a salir de esta habitaci&oacute;n con algo de dignidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside una parte del problema. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca que nos invita constantemente a buscar m&aacute;s: m&aacute;s experiencias, m&aacute;s placer, m&aacute;s validaci&oacute;n. Sin embargo, detr&aacute;s de algunas b&uacute;squedas compulsivas no hay &uacute;nicamente deseo. Tambi&eacute;n hay soledad. La sensaci&oacute;n de que el siguiente encuentro conseguir&aacute; llenar un vac&iacute;o que reaparece una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Por eso fen&oacute;menos como el <em>chemsex</em> no deber&iacute;an analizarse &uacute;nicamente desde la salud p&uacute;blica o el consumo de sustancias. Tambi&eacute;n invitan a reflexionar sobre la necesidad de pertenencia, la b&uacute;squeda de reconocimiento y las distintas formas que encontramos para escapar temporalmente de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Porque hay vac&iacute;os que el sexo no puede llenar.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os pensamos que la oscuridad era una consecuencia de la discriminaci&oacute;n. Y probablemente lo fue. La pregunta es si parte de esa oscuridad sigue acompa&ntilde;&aacute;ndonos incluso ahora que las circunstancias han cambiado.
    </p><p class="article-text">
        No para culpabilizarnos, sino para comprendernos mejor.
    </p><p class="article-text">
        Porque la verdadera libertad no consiste &uacute;nicamente en poder desear a quien queremos. Tambi&eacute;n tiene que ver con poder hacerlo sin escondernos de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        No seguimos todav&iacute;a a oscuras porque nos guste la oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos volviendo a ella porque durante demasiado tiempo fue el &uacute;nico escenario donde nos sentimos protegidos y aprendimos a bailar.
    </p><p class="article-text">
        Y algunas de aquellas coreograf&iacute;as marcadas y aprendidas siguen acompa&ntilde;&aacute;ndonos mucho despu&eacute;s de haber abandonado la pista. La soledad reaparece cuando termina la noche y vuelven a encenderse las luces.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Nicolás Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/todavia-oscuras_132_13330796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:00:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f12e791-2d56-4c8d-9800-99ee7342c2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33837" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f12e791-2d56-4c8d-9800-99ee7342c2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33837" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todavía a oscuras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f12e791-2d56-4c8d-9800-99ee7342c2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malla España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malla-espana_132_13327405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cb39e5a-0586-4fa7-b908-edf4ab5561a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malla España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué no hay tren entre Murcia, Granada y Almería cuando hace 30 años sí lo había? ¿Por qué las conexiones entre Cartagena, Murcia y Albacete son ahora peores que en los años 80?</p></div><p class="article-text">
        A menudo cojo el autob&uacute;s para ir de Murcia a Granada. No hay tren entre estas dos capitales del interior mediterr&aacute;neo, que suman m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes en sus &aacute;reas metropolitanas. El veh&iacute;culo se va llenando de estudiantes que van a la Universidad de Granada al pasar por Alhama de Murcia, Totana, Lorca, Puerto Lumbreras, V&eacute;lez Rubio, Baza y Guadix. Unos doscientos mil habitantes m&aacute;s. Tardamos cuatro horas en hacer 270 kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        En las noticias no se habla de la falta de conexi&oacute;n ferroviaria entre Granada y Murcia. Se habla de lo que pasa en los juzgados de Madrid. No se habla de la falta de plazas en las universidades p&uacute;blicas murcianas y cartageneras. Se habla de cualquier esc&aacute;ndalo inventado o exagerado por los altavoces medi&aacute;ticos de la derecha de Madrid DF. No se habla de la p&eacute;rdida de tejido industrial en Cartagena o de la falta de empleo cualificado y de calidad en las ciudades medianas donde vive la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Solo se habla de la esposa de S&aacute;nchez. En el anillo que rodea la M30 a nadie le importan los problemas de la Espa&ntilde;a real. 
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a real no vive en el anillo de la M30. La Espa&ntilde;a real vive en Albacete, en Le&oacute;n, en Huelva, en Lugo, en Teruel, en Tudela, en Lleida, en Badajoz, en Elche, en Murcia, en Lorca, en Cartagena y en muchas otras ciudades medianas o peque&ntilde;as que orgullosamente re&uacute;nen a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de este pa&iacute;s. Ciudades anta&ntilde;o pujantes, con comercios e industrias locales fuertes, arraigados en el territorio y que daban empleo de calidad a miles de familias. No estoy hablando solo de la Espa&ntilde;a vaciada: de los 50 millones de habitantes que ya tiene Espa&ntilde;a, apenas 1 mill&oacute;n vive en la almendra central madrile&ntilde;a, donde parece que todo lo importante sucede.
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a real necesita que alguien se acuerde de ella.
    </p><p class="article-text">
        En un libro recientemente publicado, <em>Viaje a un nuevo mundo</em>, los periodistas Enric Juliana y Esteban Hern&aacute;ndez plantean que hay una demanda social que nadie est&aacute; atendiendo: la demanda de vertebraci&oacute;n econ&oacute;mica de la Espa&ntilde;a &ldquo;perif&eacute;rica&rdquo;. Se necesita, dicen, un proyecto de articulaci&oacute;n pol&iacute;tica de las ciudades medianas, un proyecto que mire las fortalezas locales y las potencie tejiendo sinergias en red. Un proyecto de impulso de la econom&iacute;a productiva frente a la financiera.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; no hay tren entre Murcia, Granada y Almer&iacute;a cuando hace 30 a&ntilde;os s&iacute; lo hab&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; las conexiones entre Cartagena, Murcia y Albacete son ahora peores que en los a&ntilde;os 80? &iquest;Por qu&eacute; no se crean proyectos de excelencia educativa uniendo la potencia de las universidades del arco mediterr&aacute;neo sur? &iquest;Por qu&eacute; no hay proyectos punteros de desarrollo trans-auton&oacute;mico que permitan a nuestra juventud quedarse a generar riqueza en sus propios territorios? &iquest;Por qu&eacute; nadie est&aacute; hablando de estos problemas reales, que se repiten por todas partes?
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n a estos problemas tiene un nombre. La soluci&oacute;n es la Espa&ntilde;a malla, la Espa&ntilde;a red, la Espa&ntilde;a entretejida, la Espa&ntilde;a equilibrada, la Espa&ntilde;a vertebrada. Una Espa&ntilde;a en la que se fortalezca el conjunto de los territorios mediante un desarrollo com&uacute;n. Para articular esta Espa&ntilde;a hace falta una mirada integradora y generosa, una mirada que no piense solo en captar recursos para su territorio sino que quiera tejer un proyecto com&uacute;n para todas las regiones.
    </p><p class="article-text">
        Este no es un proyecto contra las gentes de Madrid, pero hay que tener claro que esa mirada com&uacute;n no va a venir de los despachos que giran, atrapados, en torno a los discursos que han gestado el modelo acaparador actual. Tenemos que construirla desde los territorios olvidados. No se trata de un &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo; regional, se trata de un &ldquo;vamos todas en el mismo barco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este es un proyecto a favor de salirnos de la agenda medi&aacute;tica antidemocr&aacute;tica impuesta por los centros del poder. Es un proyecto a favor de resolver los problemas de la gente que vive en la Espa&ntilde;a real. Es un proyecto a favor de crear posibilidades de vivir vidas no fascistas. Es un proyecto de articular el territorio para vivir mejor en el presente y para caminar hacia el futuro ecologista y feminista que anhelamos. Un proyecto en el que las periferias se pongan en el centro. Un proyecto para crear una econom&iacute;a solidaria plenamente consciente de nuestra interdependencia y ecodependencia. Un proyecto en el que la red sea lo importante. 
    </p><p class="article-text">
        Solo desde la exterioridad, desde las voces olvidadas, puede construirse un futuro transformador. Solo las periferias tienen la imaginaci&oacute;n limpia y clara que hace falta para fabricar lo nuevo. Solo desde los m&aacute;rgenes se conoce la potencia que es capaz de crear un futuro ilusionante, diverso, inclusivo y diferente. Radicalmente diferente. Solo en red, contando con las voces de todas, se puede hacer realidad ese futuro cargado de alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este es un proyecto de democracia radical. Es un proyecto de crear futuro con mirada com&uacute;n. Es un proyecto de tomar la palabra y hablar con nuestras propias voces. Ese es el proyecto de la malla Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n se suma?
    </p><p class="article-text">
        <em>*Jorge Ollero Per&aacute;n es miembro de Movimiento Sumar Regi&oacute;n de Murcia</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Ollero Perán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malla-espana_132_13327405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7cb39e5a-0586-4fa7-b908-edf4ab5561a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4363201" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7cb39e5a-0586-4fa7-b908-edf4ab5561a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4363201" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Malla España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7cb39e5a-0586-4fa7-b908-edf4ab5561a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mentiras políticas, víctimas reales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mentiras-politicas-victimas-reales_132_13327353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d70ef9ae-8dd0-4ef9-b324-7c72e9984a93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mentiras políticas, víctimas reales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Equivocarse forma parte de la condición humana. Lo verdaderamente peligroso comienza cuando se construye un universo ficticio destinado a sustituir los hechos y a reorganizar la percepción colectiva del mundo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El mayor logro del comunismo ha sido sacar estas conductas del cat&aacute;logo de trastornos e incluirlas en el de los derechos humanos&rdquo;. Con estas palabras, pronunciadas en la Asamblea Regional de Murcia durante el debate sobre la aplicaci&oacute;n de protocolos de atenci&oacute;n al alumnado trans, el diputado de Vox, Antonio Mart&iacute;nez Nieto, pretend&iacute;a desacreditar las pol&iacute;ticas de reconocimiento y protecci&oacute;n de las personas trans. La afirmaci&oacute;n merece, sin embargo, una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda, porque ilustra uno de los problemas m&aacute;s graves de nuestro tiempo: la sustituci&oacute;n de la realidad por relatos ideol&oacute;gicos que terminan erosionando la verdad, la convivencia democr&aacute;tica y los propios derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        La primera objeci&oacute;n es hist&oacute;rica. Resulta dif&iacute;cil sostener que el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales o trans constituya una conquista del comunismo cuando algunos de los reg&iacute;menes comunistas m&aacute;s emblem&aacute;ticos del siglo XX fueron precisamente escenarios de persecuci&oacute;n y marginaci&oacute;n de la diversidad sexual. Cuba ofrece un ejemplo paradigm&aacute;tico. La magn&iacute;fica pel&iacute;cula <em>Fresa y chocolate</em> retrata las tensiones entre la ortodoxia revolucionaria y la homosexualidad en la sociedad cubana. Su protagonista, Diego, encarna a quienes durante a&ntilde;os fueron considerados sospechosos, desviados o incompatibles con el ideal revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra, por tanto, que la ampliaci&oacute;n de los derechos de las personas LGTBI no fue el resultado de una victoria ideol&oacute;gica del comunismo. Fue, m&aacute;s bien, la consecuencia de un largo proceso de evoluci&oacute;n moral, jur&iacute;dica, cient&iacute;fica y pol&iacute;tica desarrollado en sociedades democr&aacute;ticas y sustentado en la progresiva universalizaci&oacute;n de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        La propia expresi&oacute;n empleada por el diputado revela una confusi&oacute;n significativa. Hablar de &ldquo;conductas&rdquo; implica reducir identidades personales complejas a simples comportamientos. Pero adem&aacute;s introduce una idea a&uacute;n m&aacute;s problem&aacute;tica: que el reconocimiento jur&iacute;dico de determinados colectivos constituye una operaci&oacute;n ideol&oacute;gica arbitraria.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de la realidad. La eliminaci&oacute;n de la homosexualidad de los manuales diagn&oacute;sticos no fue consecuencia de una decisi&oacute;n partidista ni de una victoria cultural de la izquierda. Fue el resultado de d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y revisi&oacute;n m&eacute;dica. Cuando la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a retir&oacute; la homosexualidad de su cat&aacute;logo de trastornos en 1973, respond&iacute;a al avance del conocimiento cient&iacute;fico y a una profunda revisi&oacute;n de los presupuestos sobre los que se hab&iacute;a construido aquella clasificaci&oacute;n, am&eacute;n de los movimientos sociales-civiles. Algo semejante ha ocurrido posteriormente con otras cuestiones relativas a la identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece una reflexi&oacute;n que Hannah Arendt habr&iacute;a considerado esencial. En sus an&aacute;lisis sobre la mentira en pol&iacute;tica distingu&iacute;a entre el error y la falsificaci&oacute;n deliberada de la realidad. Equivocarse forma parte de la condici&oacute;n humana. Lo verdaderamente peligroso comienza cuando se construye un universo ficticio destinado a sustituir los hechos y a reorganizar la percepci&oacute;n colectiva del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se afirma que los derechos humanos son una invenci&oacute;n ideol&oacute;gica destinada a legitimar determinadas conductas, se altera la comprensi&oacute;n misma de lo que significan los derechos. Estos no nacen para premiar comportamientos ni para sancionar identidades. Nacen para proteger a las personas. No dependen de la aprobaci&oacute;n moral que merezcan las caracter&iacute;sticas individuales de cada ser humano. Su fundamento es la dignidad inherente a toda persona.
    </p><p class="article-text">
        La mentira tiene las patas muy cortas. Se&ntilde;ala el refr&aacute;n espa&ntilde;ol. Y Condorcet comprendi&oacute; perfectamente este problema en su breve y brillante texto titulado <em>&iquest;Es conveniente enga&ntilde;ar al pueblo?</em> Su respuesta es rotundamente negativa. Toda mentira pol&iacute;tica implica un desprecio hacia los ciudadanos. Quien manipula los hechos parte de la premisa de que la verdad resulta inconveniente y de que la poblaci&oacute;n debe ser conducida mediante ficciones cuidadosamente construidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n es m&aacute;s compleja de lo que suele admitir el debate p&uacute;blico. Gabriela Hirschl, directora de La &Eacute;poca, revista de la Asociaci&oacute;n Psicoanal&iacute;tica Argentina, recuerda una antigua ense&ntilde;anza freudiana: los seres humanos no accedemos a la realidad de manera directa, sino a trav&eacute;s de relatos, recuerdos e interpretaciones. Precisamente por ello, conviene distinguir entre las narraciones con las que construimos nuestra identidad y la mentira deliberada. Las primeras forman parte de la condici&oacute;n humana; la segunda consiste en la distorsi&oacute;n consciente de los hechos para influir en los dem&aacute;s u obtener una ventaja pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, la mentira tiene consecuencias particularmente destructivas en la vida colectiva, tambi&eacute;n en la privada. No solo deforma la percepci&oacute;n de la realidad, sino que tambi&eacute;n erosiona los v&iacute;nculos sociales que hacen posible la convivencia. All&iacute; donde prosperan relatos ficticios sobre conspiraciones culturales o amenazas inexistentes, crecen simult&aacute;neamente el miedo, la hostilidad y la polarizaci&oacute;n. La mentira necesita fabricar peligros para justificar su propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Si las personas construimos relatos para comprendernos a nosotros mismos, la tarea &eacute;tica no consiste en imponer una verdad absoluta e inmutable, sino en mantener abierta la posibilidad de revisar cr&iacute;ticamente nuestras interpretaciones. La democracia comparte esa misma exigencia. Solo puede sostenerse cuando ninguna versi&oacute;n de la realidad queda blindada ante los hechos ni ante la discusi&oacute;n racional.
    </p><p class="article-text">
        La verdad tampoco consiste en convertir la palabra en un instrumento de agresi&oacute;n. Cuando el lenguaje se degrada, las palabras pierden su precisi&oacute;n, dejan de servir para comprender el mundo y pasan a emplearse como armas contra el adversario. El deterioro del lenguaje precede con frecuencia al deterioro de la convivencia, porque una mentira no solo falsifica los hechos, sino que tambi&eacute;n vac&iacute;a de significado los conceptos con los que intentamos describirlos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la cuesti&oacute;n central no es &uacute;nicamente determinar si determinadas afirmaciones son verdaderas o falsas. La pregunta decisiva es qu&eacute; tipo de realidad contribuyen a construir. Cuando se presenta a las personas trans o al colectivo LGTBI como producto de una conspiraci&oacute;n ideol&oacute;gica, se construye una amenaza ficticia. Y cuando las amenazas son imaginarias, las v&iacute;ctimas terminan siendo muy reales.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos humanos nacieron precisamente para impedir que una mayor&iacute;a transformara sus prejuicios en criterios de exclusi&oacute;n. La historia europea del siglo XX ofrece suficientes ejemplos de las consecuencias de la deshumanizaci&oacute;n del otro. Tampoco estamos completamente inmunizados frente a ese riesgo. Determinadas pol&iacute;ticas migratorias impulsadas hoy en Europa por sectores conservadores y de extrema derecha vuelven a recurrir, en ocasiones, a narrativas que presentan a grupos enteros de personas como amenazas antes que como sujetos de derechos. Cada vez que una categor&iacute;a de seres humanos deja de ser considerada portadora de dignidad para convertirse en un problema pol&iacute;tico, la democracia y el Estado social y democr&aacute;tico de derecho comienzan a deteriorarse.
    </p><p class="article-text">
        La ignorancia puede corregirse mediante el conocimiento. La mentira deliberada resulta mucho m&aacute;s peligrosa porque altera las condiciones mismas del debate p&uacute;blico. Una democracia saludable necesita ciudadanos capaces de distinguir entre hechos y relatos, entre informaci&oacute;n y propaganda, entre discrepancia y estigmatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando la mentira ocupa el lugar de la realidad, no solo se degrada la verdad. Tambi&eacute;n se deteriora la confianza mutua que hace posible la convivencia. Y una sociedad que pierde esa confianza termina habitando un mundo poblado de fantasmas creados por sus propios discursos, donde los problemas reales quedan ocultos tras ficciones pol&iacute;ticas que acaban imponi&eacute;ndose a la experiencia compartida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mentiras-politicas-victimas-reales_132_13327353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d70ef9ae-8dd0-4ef9-b324-7c72e9984a93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1298411" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d70ef9ae-8dd0-4ef9-b324-7c72e9984a93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1298411" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mentiras políticas, víctimas reales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d70ef9ae-8dd0-4ef9-b324-7c72e9984a93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Árboles contra las olas de calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/arboles-olas-calor_132_13323324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33bdb862-54d5-449e-94a1-aa4e971b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1117371.jpg" width="1526" height="858" alt="Árboles contra las olas de calor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos más calles y plazas con arbolado y fuentes, casi lo contrario de lo que ocurre en Murcia, Cartagena o Lorca</p></div><p class="article-text">
        El calentamiento global supone, para la regi&oacute;n, fen&oacute;menos m&aacute;s extremos, como aumento de los periodos de altas temperaturas y olas de calor intenso. No hay ninguna duda de los beneficios para la ciudadan&iacute;a del arbolado y las zonas verdes en nuestras ciudades, sobre todo cuando aprieta el calor. Lo importante no es solo la cantidad de vegetaci&oacute;n en la ciudad, sino el acceso que se tiene a ella y la eliminaci&oacute;n de la desigualdad en este acceso. El arbolado urbano es un elemento esencial y la herramienta m&aacute;s barata y eficaz para mitigar las olas de calor y disminuir el efecto isla t&eacute;rmica en las ciudades de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as en los que el calor arrecia, buscamos el frescor de parques, &aacute;rboles, fuentes y piscinas para pasar las horas de mayor insolaci&oacute;n. Las actividades urbanas diarias, por ocio o trabajo, van a resultar tareas cada vez m&aacute;s complicadas debido a la insolaci&oacute;n predominante en nuestros entornos urbanos. Un objetivo sostenible es renaturalizar nuestras ciudades. Necesitamos m&aacute;s calles y plazas con arbolado y fuentes, casi lo contrario de lo que ocurre en Murcia, Cartagena o Lorca. Es urgente tambi&eacute;n, un plan de climatizaci&oacute;n de escuelas y centros educativos, as&iacute; como ampliar el n&uacute;mero de refugios clim&aacute;ticos en nuestros principales entornos urbanos. Necesitamos mayores recursos humanos, materiales y de prevenci&oacute;n de los incendios, un riesgo derivado de estas olas de calor.
    </p><p class="article-text">
        Los periodos de calor intenso est&aacute;n provocando que, desde hace d&iacute;as, tengamos unas temperaturas m&aacute;ximas superiores a 36 grados y m&iacute;nimas no inferiores a 18 grados. La consecuencia de tantos d&iacute;as de temperaturas sofocantes ha hecho que el efecto isla de calor o isla t&eacute;rmica sea patente. Este fen&oacute;meno se debe a que los materiales empleados mayoritariamente en edificios y calles, como el hormig&oacute;n, el cemento y el asfalto, han ido absorbiendo el calor del sol y lo est&aacute;n liberando lentamente, especialmente durante las noches. Como consecuencia, el ambiente de la ciudad no se refrigera y es cada vez m&aacute;s asfixiante. Las olas de calor empeoran la calidad del aire urbano, pues la atm&oacute;sfera estancada act&uacute;a como una tapa bajo la cual quedan atrapados los contaminantes atmosf&eacute;ricos provenientes principalmente del tr&aacute;fico rodado.
    </p><p class="article-text">
        Varios grupos de poblaci&oacute;n son m&aacute;s sensibles a las olas y golpes de calor: infancia y adolescencia, mayores con patolog&iacute;as previas y personas haciendo ejercicio f&iacute;sico intenso, por trabajo u ocio, en el exterior.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de las zonas verdes urbanas como estrategia para combatir la actual crisis clim&aacute;tica debe ser una prioridad de los gobiernos locales en nuestro territorio. La vegetaci&oacute;n ayuda a mitigar el efecto isla de calor mediante la evapotranspiraci&oacute;n y el aporte de sombra. Multitud de estudios han comprobado que el arbolado urbano puede llegar a reducir la temperatura de nuestras ciudades en varios grados. Sus ventajas son m&uacute;ltiples; adem&aacute;s de generar microclimas de frescor, el arbolado absorbe el di&oacute;xido de carbono (principal causante del calentamiento global) y retienen part&iacute;culas contaminantes en sus hojas, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire. 
    </p><p class="article-text">
        Las olas de calor ser&aacute;n cada vez m&aacute;s intensas y frecuentes, por lo que el aumento de la dotaci&oacute;n a las calles de &aacute;rboles y de zonas verdes resulta prioritario para hacer de nuestras ciudades espacios amables, habitables y resilientes. La ampliaci&oacute;n del arbolado con especies aut&oacute;ctonas y de fronda en parques y calles, y el aumento de zonas verdes en pol&iacute;gonos industriales, parkings, isletas, terraplenes, etc., debe ser una apuesta por renaturalizar todo el espacio urbano posible. El crecimiento del arbolado y zonas verdes debe ir&nbsp;unido a una apuesta decidida por el transporte p&uacute;blico, para mejorar la calidad del aire y luchar contra el cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles fijan gran cantidad de di&oacute;xido de carbono (un &aacute;rbol adulto y sano puede llegar a fijar 22 kg al a&ntilde;o), liberan ox&iacute;geno, filtran gran cantidad de polvo y contaminaci&oacute;n del aire y disminuyen la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica. El arbolado, con su sombra, ayuda a reducir en varios grados la temperatura del lugar donde se localice, crea pues, un microclima que nos ayuda a mitigar los efectos de las olas de calor que sufrimos en verano. La planificaci&oacute;n urbana debe hacer nuestros entornos urbanos espacios preparados para los retos clim&aacute;ticos presentes y futuros, adem&aacute;s de una transici&oacute;n de forma previsora, socialmente justa e inclusiva, garantizando el bienestar ambiental de toda la ciudadan&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/arboles-olas-calor_132_13323324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33bdb862-54d5-449e-94a1-aa4e971b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1117371.jpg" length="685519" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33bdb862-54d5-449e-94a1-aa4e971b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1117371.jpg" type="image/jpeg" fileSize="685519" width="1526" height="858"/>
      <media:title><![CDATA[Árboles contra las olas de calor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33bdb862-54d5-449e-94a1-aa4e971b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1117371.jpg" width="1526" height="858"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El éxito que nadie cuenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/exito-nadie-cuenta_132_13323174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f6ca40c-eadf-4a0e-a85f-4890810a2b25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxito que nadie cuenta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un reto intelectual permanente en ser abogada que rara vez se nombra. Cada reforma legislativa, cada giro jurisprudencial, cada nueva obligación procesal exige formación</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o judicial acaba. Los expedientes no lo saben, pero el calendario insiste.
    </p><p class="article-text">
        Es un momento extra&ntilde;o para quienes trabajamos en esto: una especie de pausa forzada en medio de un ritmo que no tiene pausa real. Porque los asuntos siguen, las personas siguen esperando, y la maquinaria de la justicia &mdash;cuando funciona&mdash; sigue girando a una velocidad que no invita precisamente al optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Llevo a&ntilde;os ejerciendo en la Regi&oacute;n de Murcia y quiero hablar de algo que no sale en los titulares: de lo que cuesta realmente esta profesi&oacute;n y de lo que significa sostenerse en ella con la cabeza alta.
    </p><p class="article-text">
        Hay un reto intelectual permanente en ser abogada que rara vez se nombra. Cada reforma legislativa, cada giro jurisprudencial, cada nueva obligaci&oacute;n procesal exige formaci&oacute;n. Estudio constante. Y ese estudio hay que hacerlo en los huecos &mdash;entre escritos, entre vistas, entre llamadas&mdash; porque el trabajo diario no para para que puedas ponerte al d&iacute;a. Nadie espera. Los plazos, menos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s pesa no es el volumen. Es entrar en los juzgados sabiendo lo que te vas a encontrar. Juzgados sin medios, con a&ntilde;os de retraso acumulados, donde defender a personas vulnerables &mdash;sobre todo a menores&mdash; se ha convertido en un ejercicio de resistencia pura. Y lo que m&aacute;s duele es que el sistema no est&aacute; parado por descuido: se legisla activamente para ponerle obst&aacute;culos a la litigiosidad. Los MASC en derecho de familia se venden como un avance hacia el acuerdo, es un requisito previo a las demandas para que quede constancia de que se ha intentado una negociaci&oacute;n de buena fe. Porque s&iacute;, negociar reduce litigiosidad, pero obligar a probarlo no es un seguro de que se d&eacute; una negociaci&oacute;n de buena fe. En la pr&aacute;ctica, son muchas veces una barrera m&aacute;s para quien ya tiene pocas fuerzas y ning&uacute;n margen. Nadie invierte en que la justicia funcione de verdad. En Murcia lo sabemos bien: tenemos el Palacio de Justicia lleno de personas esperando respuestas que el sistema no puede darles a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que decirlo. No para quejarse sin m&aacute;s, sino porque las injusticias que se naturalizan dejan de parecer injusticias. Y esta lo es.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; todo lo dem&aacute;s. Ser empresaria, ser madre, ser persona. En un sistema que predica conciliaci&oacute;n, pero no la construye. Que fiscaliza con lupa al aut&oacute;nomo de a pie mientras los grandes patrimonios encuentran siempre la grieta por la que pasar. Eso tambi&eacute;n se lleva. En silencio, casi siempre.
    </p><p class="article-text">
        En todo este contexto, he tenido que replantearme qu&eacute; significa el &eacute;xito. Y he llegado a una conclusi&oacute;n que no es resignaci&oacute;n: es claridad.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito no es una meta fija. Es poder sostener el proyecto sin traicionar los valores que le dieron origen. Es seguir eligiendo esto cada d&iacute;a, con m&aacute;s herramientas que el a&ntilde;o pasado, con m&aacute;s criterio, con m&aacute;s red. Es que lo que construyes resista lo que no puedes controlar.
    </p><p class="article-text">
        Y, adem&aacute;s, con todo lo que tiene de dif&iacute;cil, me llena. Este trabajo me llena. Las personas que conf&iacute;an en m&iacute;, los casos que me desvelan, la sensaci&oacute;n de que lo que hago importa &mdash;aunque el sistema en el que lo hago est&eacute; roto en muchos sitios&mdash; me hacen levantarme con ganas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;, nombremos las dificultades. D&eacute;mosles el lugar que merecen. No para instalarnos en ellas, sino para que alg&uacute;n d&iacute;a dejen de ser la norma.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, seguimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebeca González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/exito-nadie-cuenta_132_13323174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 04:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8f6ca40c-eadf-4a0e-a85f-4890810a2b25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="137945" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8f6ca40c-eadf-4a0e-a85f-4890810a2b25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="137945" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El éxito que nadie cuenta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8f6ca40c-eadf-4a0e-a85f-4890810a2b25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#Más allá de una bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bandera_132_13314275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d89be9b-0c44-49a1-bd17-c808d25c1f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145546.jpg" width="3352" height="1885" alt="#Más allá de una bandera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seguimos asociando la masculinidad al poder y la feminidad a la vulnerabilidad, incluso en espacios que nacieron precisamente para cuestionar esas categorías</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, en Totana, volvi&oacute; a producirse una pol&eacute;mica en torno a la bandera LGTBIQ+. No es la primera vez que ocurre en la Regi&oacute;n de Murcia. Probablemente tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima. Cada mes de junio reaparece el mismo debate: qui&eacute;n puede exhibirla, d&oacute;nde debe colocarse o si representa a toda la ciudadan&iacute;a. Sin embargo, sospecho que el verdadero debate nunca ha sido una bandera.
    </p><p class="article-text">
        Porque las banderas son, en el fondo, s&iacute;mbolos. Superficies sobre las que proyectamos conflictos mucho m&aacute;s profundos. Lo que realmente discutimos cuando discutimos sobre una bandera es qui&eacute;n tiene derecho a ocupar el espacio p&uacute;blico, qu&eacute; identidades consideramos leg&iacute;timas y qu&eacute; formas de vivir aceptamos como normales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la bandera LGTBIQ+ contin&uacute;a generando incomodidad en determinados sectores. No porque represente &uacute;nicamente una orientaci&oacute;n sexual o una identidad de g&eacute;nero, sino porque cuestiona algo mucho m&aacute;s profundo: la idea de que existe una &uacute;nica forma correcta de vivir, de amar, de relacionarse o incluso de ser hombre y de ser mujer.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo pens&eacute; que la heteronormatividad era algo que ocurr&iacute;a fuera de m&iacute;. La imaginaba como un conjunto de normas impuestas por la sociedad, la familia, la escuela o las instituciones. Un sistema que establec&iacute;a qu&eacute; cuerpos eran aceptables, qu&eacute; relaciones eran leg&iacute;timas y qu&eacute; formas de masculinidad o feminidad deb&iacute;an ocupar el centro del escenario. Con los a&ntilde;os comprend&iacute; algo bastante m&aacute;s inc&oacute;modo: la heteronormatividad no solo vive fuera de nosotros. Muchas veces tambi&eacute;n vive dentro.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente una de las mayores paradojas del colectivo LGTBIQ+ sea precisamente esa. Hemos dedicado d&eacute;cadas a cuestionar una norma que nos exclu&iacute;a y, sin embargo, en ocasiones hemos terminado reproduciendo parte de sus mecanismos. Basta observar algunas din&aacute;micas presentes dentro del propio colectivo para comprobar hasta qu&eacute; punto siguen funcionando viejas jerarqu&iacute;as. Seguimos asociando la masculinidad al poder y la feminidad a la vulnerabilidad, incluso en espacios que nacieron precisamente para cuestionar esas categor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        A veces basta mirar c&oacute;mo nos presentamos en determinadas aplicaciones para ligar. Una de las primeras preguntas que suelen aparecer es aparentemente sencilla: &iquest;activo o pasivo? La pregunta parece inocente y, sin embargo, muchas veces moviliza un imaginario cultural heredado durante siglos. Con demasiada frecuencia seguimos asociando lo activo a la masculinidad, la iniciativa o el poder, y lo pasivo a la feminidad, la receptividad o la dependencia. Como si incluso dentro de las relaciones entre hombres continu&aacute;ramos necesitando reproducir viejos papeles para comprendernos. Como si la heteronormatividad siguiera funcionando incluso all&iacute; donde aparentemente ha sido cuestionada.
    </p><p class="article-text">
        La llamada pluma contin&uacute;a siendo otro ejemplo revelador. Todav&iacute;a hoy determinadas formas de expresarse siguen siendo juzgadas dentro y fuera del colectivo. Como si lo masculino siguiera ocupando una posici&oacute;n privilegiada y lo femenino necesitara justificarse constantemente.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n va todav&iacute;a m&aacute;s lejos. Porque la heteronormatividad no solo nos ense&ntilde;a c&oacute;mo deben relacionarse los hombres y las mujeres. Tambi&eacute;n nos acostumbra a clasificar, etiquetar y ordenar la experiencia humana en categor&iacute;as aparentemente estables y binarias: heterosexual u homosexual, masculino o femenino, hombre o mujer. Como si la complejidad de una vida pudiera resumirse siempre en dos casillas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la experiencia humana rara vez permanece inm&oacute;vil. Cambiamos de ideas, de v&iacute;nculos, de deseos y de formas de habitar nuestro cuerpo. Una de las cuestiones m&aacute;s inc&oacute;modas para nuestra &eacute;poca es hasta qu&eacute; punto somos libres para definir qui&eacute;nes somos.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os buena parte del debate se ha articulado alrededor de la idea de la orientaci&oacute;n sexual. Pero tambi&eacute;n existen perspectivas que ponen el acento en algo diferente: nuestra capacidad para explorar, elegir, redefinir o transformar aspectos de nuestra identidad y de nuestros afectos. No se trata de negar la experiencia de quienes sienten su identidad como algo estable, sino de reconocer que la experiencia humana suele ser m&aacute;s compleja que las categor&iacute;as con las que intentamos explicarla.
    </p><p class="article-text">
        La libertad no consiste &uacute;nicamente en que se respeten nuestras orientaciones, sino tambi&eacute;n en reconocer nuestra capacidad de elecci&oacute;n sexual: la posibilidad de explorar, descubrir, cambiar, transitar y redefinir aquello que cre&iacute;amos inmutable. Y junto a esa libertad aparece tambi&eacute;n una responsabilidad. Porque si no somos responsables de nuestras decisiones, tampoco somos responsables de nuestras transformaciones. Y si no tenemos capacidad para elegir, dif&iacute;cilmente podremos tener capacidad para cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la verdadera libertad no consista &uacute;nicamente en ser reconocidos por quienes somos, sino en asumir la responsabilidad de elegir qui&eacute;n queremos ser, explorar qui&eacute;n podr&iacute;amos llegar a ser y conservar siempre la posibilidad de transformarnos. Porque una vida verdaderamente libre no es aquella que permanece inm&oacute;vil, sino aquella que conserva el derecho, y tambi&eacute;n la responsabilidad, de cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Las personas trans han contribuido de manera decisiva a ampliar nuestra comprensi&oacute;n de la identidad. No &uacute;nicamente porque cuestionen las fronteras tradicionales entre hombre y mujer, sino porque nos recuerdan que la experiencia humana es siempre m&aacute;s compleja que las categor&iacute;as con las que intentamos describirla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me resulta tan interesante la bandera. Porque muchas veces olvidamos que no representa &uacute;nicamente derechos. Representa tambi&eacute;n una invitaci&oacute;n permanente a cuestionar la norma; a preguntarnos qui&eacute;n define qu&eacute; es normal y hasta qu&eacute; punto seguimos reproduciendo dentro de nosotros mismos aquello que creemos haber dejado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el verdadero debate nunca haya sido una bandera. Quiz&aacute; el verdadero debate siga siendo qui&eacute;n tiene derecho a definir las reglas del juego. Y quiz&aacute; la bandera contin&uacute;e resultando inc&oacute;modo precisamente porque nos recuerda algo que todav&iacute;a no hemos terminado de resolver: que la norma sigue ah&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Fuera de nosotros. Y, a veces, tambi&eacute;n dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Nicolás Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bandera_132_13314275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 04:00:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0d89be9b-0c44-49a1-bd17-c808d25c1f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145546.jpg" length="2466008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0d89be9b-0c44-49a1-bd17-c808d25c1f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145546.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2466008" width="3352" height="1885"/>
      <media:title><![CDATA[#Más allá de una bandera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0d89be9b-0c44-49a1-bd17-c808d25c1f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145546.jpg" width="3352" height="1885"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo, prejuicios y banderas de colores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/orgullo-prejuicios-banderas-colores_132_13313995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/210ed24a-750e-4883-8f17-48fc819ed34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo, prejuicios y banderas de colores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el mundo virtual nos quieren hacer creer que hemos retrocedido una década, o vamos camino de hacerlo, por decreto. Luego está el mundo real</p></div><p class="article-text">
        En los tiempos en que flamear banderas parece m&aacute;s una amenaza que una identidad, tranquiliza mucho ver que algunas, como la del arco&iacute;ris, son bonitas, luminosas, pac&iacute;ficas, diversas. La bandera de mi pa&iacute;s, la espa&ntilde;ola, fue arriada desde los m&aacute;stiles hasta nuestras mu&ntilde;ecas con La Roja, cuando ganamos el Mundial de F&uacute;tbol y salimos a estrenar el subid&oacute;n patrio en la fuente que tuvi&eacute;ramos m&aacute;s cerca. Seguimos llevando la rojigualda junto a la palestina, la del Camino de Santiago, o la de nuestro club preferido, el que sea. La multicolor, la del Orgullo, se izar&aacute; hoy en las universidades p&uacute;blicas, en las instituciones, en balcones. Y donde cada uno quiera. 
    </p><p class="article-text">
        La diversidad era una palabra valiosa hace solo una d&eacute;cada. Diversa era Berl&iacute;n, epicentro de refugiados, con su centro de <em>startups</em>, que atrajo a la juventud de todo el mundo. En San Francisco, cuna del <em>Pride</em>, los gigantes tecnol&oacute;gicos pon&iacute;an sus fortunas a los pies del presidente m&aacute;s infame que han tenido nunca en su pa&iacute;s. Llenaron las redes sociales de caos. Acumulan m&aacute;s dinero que media humanidad. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, uno de esos <em>millonetis</em> ha publicado el manifiesto &lsquo;Palantir&rsquo;, que es el &lsquo;Mein Kampf&rsquo; del siglo XXI, y el Papa, quien para sorpresa de nadie es contrario al matrimonio gay, ha contestado en su Enc&iacute;clica &lsquo;Magnifica Humanitas&rsquo; contra todas las declaraciones de ese sucio escupitajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escupir a alguien es algo feo y muy mafioso. Gay Talese dedica unas l&iacute;neas a eso del lapo, que es vocablo siciliano, en su monumental novela &lsquo;Honrar&aacute;s a tu padre&rsquo;, que inspir&oacute; la serie &lsquo;Los Soprano&rsquo;. La Audiencia Provincial de Murcia dictamin&oacute; en una sentencia que gargajear a una persona es humillar. Esta semana, una madre y su hijo han sido denunciados en Cartagena por escupir y amenazar de muerte a un matrimonio de dos chicos treinta&ntilde;eros, vecinos de la calle. Tienen orden de alejamiento, pero el salivazo de maldici&oacute;n b&iacute;blica se expande, reptando como las tripas de Demi Moore en &lsquo;La Sustancia&rsquo;. Hace solo un par de d&iacute;as, un diputado del partido <em>ese,</em> ha regurgitado sobre el atril un mont&oacute;n de idioteces hom&oacute;fobas en la Asamblea Regional. Es la parida de este mes de los nuevos nazis, para ser protagonistas ellos y sus provocaciones, ahora que se celebra el D&iacute;a del Orgullo. Como a estas alturas ya habr&aacute;n conseguido publicidad sin pagar un duro de sus chiringuitos, no reproduzco por aqu&iacute; la verborrea fecal, para que la p&aacute;gina no se manche. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el mundo virtual nos quieren hacer creer que hemos retrocedido una d&eacute;cada, o vamos camino de hacerlo, por decreto. Luego est&aacute; el mundo real. Al matrimonio lo ha defendido el propio vecindario, harto de ese bronco matoneo de balc&oacute;n. En los bazares chinos se agotan las banderas del arco&iacute;ris. Han envejecido las parejas del mismo sexo que se casaron hace veinte a&ntilde;os, sin que un rayo brote del suelo. Los hombres muy espa&ntilde;oles que practican el <em>cruising</em> siguen a lo suyo, despu&eacute;s de orinar agua bendita, en los parques y jardines. Las parejas de chicas j&oacute;venes pasean de la mano por la calle, felices en su libertad. A pesar del ruido, nadie piensa devolver ni un nanogramo de sus derechos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada hay m&aacute;s eficaz para las conquistas sociales que invocar la represi&oacute;n, como pasa con normalidad c&iacute;clica en la historia de la igualdad de g&eacute;nero. Desde que tres mujeres <em>trans</em> racializadas (adem&aacute;s) lideraron el movimiento de Stonewall, en el Nueva York de los setenta, junio recuerda al movimiento LGTBQ+. La noticia buena es que cincuenta y tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, la sociedad avanza.
    </p><p class="article-text">
        A los Javis les aplaudieron veintid&oacute;s minutos en el estreno de su pel&iacute;cula &lsquo;La bola negra&acute;, estrenada en el pasado Festival de Cannes. Habla de memoria, de dolor y de deseo. Lorca dijo que hay que recordar hacia adelante, explic&oacute; Javier Ambrossi en un discurso lleno de emoci&oacute;n. Los huesos del poeta siguen en el barranco de V&iacute;znar. Rematado con un tiro en el culo, por maric&oacute;n. Dispararon los mismos que ahora rugen. A&uacute;n no saben que este mundo no tiene sitio para ellos. Pero alegrarse, campeones. Disfrutad la fiesta. Igual hasta os dejan un poquito de plum&oacute;n. O una bandera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/orgullo-prejuicios-banderas-colores_132_13313995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 04:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/210ed24a-750e-4883-8f17-48fc819ed34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1018466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/210ed24a-750e-4883-8f17-48fc819ed34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1018466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Orgullo, prejuicios y banderas de colores]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/210ed24a-750e-4883-8f17-48fc819ed34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El calor no es diferente, pero depende del sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calor-no-diferente-depende-sistema_132_13313964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/924aed90-f9d7-41d2-848a-98795458cb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145535.jpg" width="1096" height="616" alt="El calor no es diferente, pero depende del sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aire acondicionado no llegó gracias a la Consejería de Educación. Llegó gracias al esfuerzo económico de las familias a través del AMPA, después de sucesivas negativas de la administración</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">He le&iacute;do que el consejero de Educaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n Regional atribuye las dificultades para climatizar los colegios a las limitaciones de las instalaciones el&eacute;ctricas. Puede que t&eacute;cnicamente tenga raz&oacute;n. Sin embargo, para muchos padres y madres que llevamos a&ntilde;os viendo c&oacute;mo se posponen soluciones imprescindibles, esa explicaci&oacute;n suena m&aacute;s a justificaci&oacute;n que a respuesta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mi hija comenz&oacute; su escolarizaci&oacute;n en el colegio p&uacute;blico La Arboleda, en el barrio de La Flota de Murcia. Era un centro nuevo, a estrenar, una infraestructura que deb&iacute;a representar la apuesta por la educaci&oacute;n del futuro. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El aire acondicionado no lleg&oacute; gracias a la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n. Lleg&oacute; gracias al esfuerzo econ&oacute;mico de las familias a trav&eacute;s del AMPA, despu&eacute;s de sucesivas negativas de la administraci&oacute;n. Y no fue la &uacute;nica carencia. Tambi&eacute;n tuvimos que adquirir una fotocopiadora para que el profesorado pudiera desarrollar su trabajo en condiciones adecuadas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La implicaci&oacute;n de las familias fue a&uacute;n m&aacute;s lejos. Con la colaboraci&oacute;n de la Concejal&iacute;a de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Murcia se consiguieron &aacute;rboles j&oacute;venes para mejorar los espacios con sombra en el patio del centro. Los padres los plantamos y, adem&aacute;s, instalamos un sistema de riego por goteo para garantizar su mantenimiento.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No cuento esto para reivindicar el compromiso de las familias, que siempre ha existido y siempre existir&aacute;. Lo cuento porque revela una realidad inc&oacute;moda, en demasiadas ocasiones los padres terminan cubriendo necesidades que deber&iacute;an estar garantizadas por la administraci&oacute;n p&uacute;blica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso resulta dif&iacute;cil aceptar que, a&ntilde;os despu&eacute;s, se sigan esgrimiendo obst&aacute;culos t&eacute;cnicos como principal explicaci&oacute;n. Las limitaciones el&eacute;ctricas no aparecieron de repente. El aumento de las temperaturas tampoco. Los episodios de calor extremo son cada vez m&aacute;s frecuentes y llevan a&ntilde;os siendo una evidencia para cualquier docente, alumno o familia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s, resulta inevitable comparar esta situaci&oacute;n con la de muchos centros concertados. Aunque tambi&eacute;n forman parte del sistema educativo sostenido con fondos p&uacute;blicos, en numerosos casos cuentan con mayores m&aacute;rgenes para acometer mejoras o responder con m&aacute;s rapidez a determinadas necesidades. Mientras tanto, en algunos colegios p&uacute;blicos las familias se ven obligadas a suplir carencias b&aacute;sicas que deber&iacute;an estar cubiertas desde el primer momento.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La cuesti&oacute;n no es si existen dificultades t&eacute;cnicas. Claro que existen. La verdadera cuesti&oacute;n es por qu&eacute; no se planificaron antes las inversiones necesarias para resolverlas. Gobernar consiste precisamente en anticipar los problemas y dotar de recursos a los servicios p&uacute;blicos para afrontarlos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La educaci&oacute;n p&uacute;blica no puede depender de la capacidad econ&oacute;mica, del tiempo libre o del nivel de organizaci&oacute;n de las familias de cada centro. Un colegio debe disponer de instalaciones adecuadas porque es un derecho de los alumnos y una obligaci&oacute;n de la administraci&oacute;n, no porque un AMPA consiga reunir fondos suficientes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si queremos que las familias elijan libremente entre educaci&oacute;n p&uacute;blica y concertada en condiciones de igualdad, la red p&uacute;blica debe ofrecer unas infraestructuras dignas y adecuadas sin depender de iniciativas extraordinarias de padres y madres. De lo contrario, la comparaci&oacute;n acaba siendo inevitable y, en muchos casos, injusta para quienes apuestan por la escuela p&uacute;blica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cuando un responsable pol&iacute;tico explica lo que no puede hacerse, los ciudadanos esperan escuchar tambi&eacute;n cu&aacute;ndo se har&aacute; y c&oacute;mo se har&aacute;. Porque las excusas, por muy t&eacute;cnicas que sean, no bajan la temperatura de las aulas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y los alumnos y los maestros siguen siendo quienes soportan el calor.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calor-no-diferente-depende-sistema_132_13313964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 04:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/924aed90-f9d7-41d2-848a-98795458cb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145535.jpg" length="92065" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/924aed90-f9d7-41d2-848a-98795458cb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145535.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92065" width="1096" height="616"/>
      <media:title><![CDATA[El calor no es diferente, pero depende del sistema]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/924aed90-f9d7-41d2-848a-98795458cb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145535.jpg" width="1096" height="616"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
