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    <title><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Nos olvidaremos de julio y agosto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/olvidaremos-julio-agosto_132_13493045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27fd4d27-bddc-42e7-b420-9c5ba600e039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y166.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Nos olvidaremos de julio y agosto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos renaturalizar nuestras ciudades para afrontar y mitigar los efectos del calentamiento global. Hay que cambiar la planificación urbana de plazas y calles con mayor arbolado y fuentes</p></div><p class="article-text">
        Parece que nos vamos olvidando de las temperaturas del verano y sus olas de calor que ha atenazado nuestro comportamiento y h&aacute;bitos como nunca. Es un ejemplo de los impactos concretos derivados del cambio clim&aacute;tico y el calentamiento global. &iquest;Afrontaremos, el pr&oacute;ximo verano esta misma situaci&oacute;n sin medidas efectivas y preventivas de las instituciones?, desgraciadamente, la posibilidad de que se repita en el pr&oacute;ximo verano es muy alta.
    </p><p class="article-text">
        Julio ha sido el mes m&aacute;s c&aacute;lido registrado en la regi&oacute;n, con una temperatura media hist&oacute;rica de 28,5 grados seg&uacute;n los datos de la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (AEMET). El mes de agosto tambi&eacute;n ha sido muy c&aacute;lido, el tercero de la serie hist&oacute;rica con 27,3 &deg;C de media, pero no super&oacute; el r&eacute;cord absoluto de julio. Nos falta un balance para el mes de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de sofoco ha sido permanente al salir a la calle, aumentada con niveles muy altos de humedad relativa del aire e intrusiones de polvo sahariano, lo que contribuye a&uacute;n m&aacute;s a esta situaci&oacute;n de incomodidad y malestar extremo. Los grupos sociales m&aacute;s vulnerables a estas olas de calor son la infancia, las personas con enfermedades cr&oacute;nicas, los mayores, los que trabajan en el exterior, los que viven en viviendas mal aisladas o en infraviviendas, as&iacute; como las personas sin hogar.
    </p><p class="article-text">
        Los impactos en la salud p&uacute;blica se refieren al exceso de mortalidad, el estr&eacute;s t&eacute;rmico y la p&eacute;rdida de sue&ntilde;o. Las noches tropicales, donde no se baja de los 25&#8239;&deg;C, afectan a la calidad del descanso. Tambi&eacute;n, este verano, ha sido el de mayor mortalidad de todos los anteriores. Se atribuyen m&aacute;s de 5.000 fallecidos/as relacionados con el calor extremo en el estado espa&ntilde;ol. Las altas temperaturas continuadas pueden afectar a personas vulnerables con enfermedades previas y desencadenar procesos con riesgo de muerte. Las temperaturas extremas durante el verano de 2026 han dejado un total estimado de 50 muertes atribuibles al exceso de calor en la Regi&oacute;n de Murcia, seg&uacute;n los datos del Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
    </p><p class="article-text">
        Hay un aumento del estr&eacute;s h&iacute;drico y la disminuci&oacute;n de las reservas de agua. La cuenca hidrogr&aacute;fica del Segura se situ&oacute; por debajo del 59% de su capacidad, con restricciones en el uso agr&iacute;cola del agua debido a una evaporaci&oacute;n extrema. Es necesaria una reflexi&oacute;n sobre el crecimiento imparable de la demanda de agua por parte de la agricultura de regad&iacute;o y su futuro insostenible. Repensar de una manera ecol&oacute;gica y estrat&eacute;gica el sector agrario en nuestra tierra. La temperatura del agua en el litoral murciano ha superado los valores habituales, debilitando el efecto refrigerante de las brisas marinas y aumentando la sensaci&oacute;n de bochorno en los municipios del litoral.
    </p><p class="article-text">
        En el sector agr&iacute;cola estas altas temperaturas y olas de calor han aumentado la evaporaci&oacute;n y la deshidrataci&oacute;n de suelos agr&iacute;colas. La acumulaci&oacute;n de calor produjo que, al final del ciclo, especialmente el 20 de agosto, se desataran tormentas con pedrisco que destrozaron cultivos en el Altiplano y la Vega del Segura.
    </p><p class="article-text">
        Hay un problema general con los denominados los refugios clim&aacute;ticos<strong>. </strong>Este verano se mostraba la falta de preparaci&oacute;n urbana en este aspecto. Se han denunciado que muchos <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/refugios-climaticos-cierran-agosto-paradoja-murciana-calor-extremo_1_13448149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refugios clim&aacute;ticos</a> cerraron en pleno agosto y que una gran cantidad de las fuentes p&uacute;blicas de la capital no estaban operativas cuando los term&oacute;metros experimentaban unas subidas extremas. Un art&iacute;culo de este diario revelaba que 30 de los 48 recursos analizados para proteger del calor a la poblaci&oacute;n vulnerable permanec&iacute;an cerrados todo el mes de agosto en la ciudad de Murcia y algunos de los abiertos solo lo estaban por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos renaturalizar nuestras ciudades para afrontar y mitigar los efectos del calentamiento global. Hay que cambiar la planificaci&oacute;n urbana de plazas y calles con mayor arbolado y fuentes. La despavimentacion de zonas significativas de la trama urbana es un objetivo, unido a una mayor peatonalizaci&oacute;n y planes de refugios clim&aacute;ticos realmente eficaces. M&aacute;s toldos y parasoles no solamente en las v&iacute;as principales. La adaptaci&oacute;n de centros de ense&ntilde;anza al calentamiento global. La prohibici&oacute;n de los veh&iacute;culos m&aacute;s contaminantes en la almendra central de nuestras ciudades tiene que ir unida a la revegetaci&oacute;n de zonas del centro y barrios. Tenemos un dilema, hacer nuestras ciudades m&aacute;s resilientes al cambio clim&aacute;tico o, por el contrario, tener una actitud pasiva y esperar otro verano como este. La pelota est&aacute; en el tejado de nuestras administraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/olvidaremos-julio-agosto_132_13493045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Nos olvidaremos de julio y agosto?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Feria y la religión de madera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/feria-religion-madera_132_13491175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23a1fb86-cd41-4f46-aaa4-e1c47e745fe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Feria y la religión de madera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Feria es de todos. También de quienes no creen en Dios. De quienes profesan otras religiones o de quienes consideran que una imagen religiosa es simplemente eso, una imagen</p></div><p class="article-text">
        La Fuensantica ya est&aacute; en la Catedral. Murcia ha cumplido, una vez m&aacute;s, con el ritual, miles de personas acompa&ntilde;ando una imagen de madera por las calles de la ciudad, autoridades en primera fila y una instituci&oacute;n p&uacute;blica que parece sentirse especialmente c&oacute;moda cuando religi&oacute;n y pol&iacute;tica caminan juntas.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; conviene hacer una precisi&oacute;n para que nadie confunda las cosas. El problema no es que los creyentes veneren a la Virgen. El problema es que los poderes p&uacute;blicos pretendan convertir esa devoci&oacute;n particular en una especie de ceremonia de car&aacute;cter oficial de obligado cumplimiento simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en pleno siglo XXI. Han pasado casi cincuenta a&ntilde;os desde que Espa&ntilde;a dijo no al nacionalcatolicismo impuesto por la dictadura. Sin embargo, seguimos asistiendo a una escenificaci&oacute;n institucional que parece sacada de otra &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        La Feria es de todos. Tambi&eacute;n de quienes no creen en Dios. De quienes profesan otras religiones o de quienes consideran que una imagen religiosa es simplemente eso, una imagen.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta leg&iacute;timo preguntarse qu&eacute; tiene de devoci&oacute;n cristiana convertir el traslado de una figura de madera arriba y abajo de la ciudad en el gran acontecimiento institucional que abre nuestras fiestas.
    </p><p class="article-text">
        Porque si hablamos de cristianismo, quiz&aacute; deber&iacute;amos hablar menos de procesiones y m&aacute;s de su mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s de Nazaret no dej&oacute; instrucciones sobre c&oacute;mo organizar procesiones, ni sobre c&oacute;mo adornar im&aacute;genes, ni sobre c&oacute;mo colocar a las autoridades en primera fila. Habl&oacute; de los pobres, de los excluidos, de los enfermos, de los emigrantes y de la obligaci&oacute;n de amar al pr&oacute;jimo.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute; es cristianismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo dem&aacute;s puede ser tradici&oacute;n, cultura, folklore o hasta fanatismo. Y todo ello merece respeto. Pero tampoco debemos confundir la tradici&oacute;n religiosa con la esencia del cristianismo. Y menos a&uacute;n utilicemos la religi&oacute;n como decorado institucional.
    </p><p class="article-text">
        Porque resulta bastante curioso contemplar a determinados dirigentes pol&iacute;ticos participar solemnemente en actos religiosos mientras, fuera de las iglesias, la localidad contin&uacute;a teniendo enormes problemas de acceso a la vivienda, falta de atenci&oacute;n a nuestros mayores, desigualdad, precariedad laboral, exclusi&oacute;n social o la infinita mejora de los servicios p&uacute;blicos.  
    </p><p class="article-text">
        La publicidad es magn&iacute;fica, autoridades, flores, solemnidad, m&uacute;sica y un trono.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es qu&eacute; ocurre al d&iacute;a siguiente con las personas que no tienen una vivienda digna, con las familias que no llegan a fin de mes o con los j&oacute;venes que tienen que marcharse porque aqu&iacute; faltan oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Mucho incienso y poca justicia social no parece precisamente el mejor resumen del Evangelio.
    </p><p class="article-text">
        Murcia puede y debe conservar sus tradiciones. Nadie pretende negar cualquier manifestaci&oacute;n religiosa, ni impedir que quien quiera venere una imagen o acompa&ntilde;e a la Fuensantica con todo el fervor que le provoque.
    </p><p class="article-text">
        Lo que deber&iacute;amos exigir es algo mucho m&aacute;s sencillo, que las instituciones p&uacute;blicas entiendan que representan a todos. Porque la Virgen de la Fuensanta puede ser la patrona sentimental de quien quiera, pero no es de todos. El Ayuntamiento no tiene feligreses tiene ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Y esos ciudadanos vecinos de la localidad merecen unas fiestas plurales en honor de ellos, abiertas y verdaderamente de todos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; va siendo hora de que Murcia deje de confundir tradici&oacute;n con identidad, religi&oacute;n con cultura y devoci&oacute;n con pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La Feria puede seguir teniendo huertos, barracas, p&oacute;lvora, m&uacute;sica y tradiciones taurinas. Pero una sociedad democr&aacute;ticamente avanzada deber&iacute;a ser capaz de celebrar sus fiestas sin necesidad de persignarse ante ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/feria-religion-madera_132_13491175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tsunami cualquiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tsunami_132_13486413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a962bf3-1c26-468d-b5b5-652296b1eb20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tsunami cualquiera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las instrucciones son simples. Un enemigo externo, común, mensaje fácil, eslóganes cuanto más brutos, mejor. Aunque las metáforas biológicas son las que molan, para lo de Ceuta funciona lo de Invasión</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que el agua se retir&oacute; de la costa acudimos a pasear por las playas, no por suicidas, sino porque de alguna forma supimos que aquel Lebeche era bueno, el aire limpio, el cielo oscuro y magn&iacute;fico, la arena fresca. Acudimos con calma, confiados en la naturaleza, aunque no la sepamos entender, hipnotizados con los ciclos de la marea. Cuando hay bandera roja, un mortal con &iacute;nfulas es obligado a salir, por listo, de las olas. Obedientes con las consignas de los cient&iacute;ficos, mientras dur&oacute; la alerta no se ba&ntilde;&oacute; nadie. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras los socorristas se encog&iacute;an entre sus chubasqueros, atentos desde sus torres de madera, los que somos gente paseamos recordando lo m&aacute;s b&aacute;sico, aprendido en documentales y pel&iacute;culas. Minutos antes de un tsunami cualquiera, el mar se retira de golpe y quedan al descubierto la arena, la flora y fauna marinas. Sin necesidad de maremoto, ya hemos visto a los peces boqueando en la orilla en el Mar Menor. Esto &uacute;ltimo es una herida todav&iacute;a fresca en el imaginario colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Fuimos felices este reciente viernes de tormenta corta, con la certeza breve de que ese d&iacute;a no nos iba a destruir la gran ola. No es momento de bromear con profec&iacute;as desde lo alto de un carro de fuego, pero recordaremos el verano del veintis&eacute;is, que pasar&aacute; a la historia chungamente, si lo que viene o venga no lo supera. Hace tiempo vivimos como en los vers&iacute;culos de San Juan en Patmos, ese Apocalipsis escrito en griego koin&eacute;, la lengua antigua del Mediterr&aacute;neo de Oriente. Ardieron bosques y pueblos enteros, tembl&oacute; la tierra varias veces, este calor insufrible nos derriti&oacute; los sesos. Nos duele Ceuta y la pobre gente varada en sus orillas, a la que no quieren ni muerta. Los chinos piden al cielo que no te mande todo lo que puedas soportar en esta vida y, sin embargo, la ciudad resiste. Resistir abre caminos, pero aguantar es como perder la guerra, sea h&iacute;brida, convencional, siempre rastrera.  
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos tanto del dolor ajeno, mientras nos espolean para doblegarnos con el miedo, consuela un poco saber que, de momento no te est&aacute; tocando ese boleto. Eso es humano, y mucho, se trata supervivencia. Por ejemplo, el Ayuntamiento ceut&iacute; ha celebrado su D&iacute;a Grande a pesar de todo. Ahora que veo algunas ciudades con las plazas llenas en se&ntilde;al de apoyo, perm&iacute;tanme que tanta empat&iacute;a manipulada por qui&eacute;nes sabemos no me conmueva.
    </p><p class="article-text">
        Las instrucciones son simples. Un enemigo externo, com&uacute;n, mensaje f&aacute;cil, esl&oacute;ganes cuanto m&aacute;s brutos, mejor. Aunque las met&aacute;foras biol&oacute;gicas son las que molan, para lo de Ceuta funciona lo de <em>Invasi&oacute;n</em>. Puede que vuelvan esa gente podrida al Tarajal, para quemar otra vez a los nadie sus pocas pertenencias. Impedir que les llegue agua y comida. El <em>Pepoxer&iacute;o</em> envenena la convivencia en nuestras calles, se&ntilde;alando a gente oscura. A ver si el fin del mundo era esto. 
    </p><p class="article-text">
        No me detengo en m&aacute;s trucos como el amor est&eacute;ril por &eacute;pocas del pasado, porque me viene la imagen de ese gandul XXL con un morri&oacute;n en la cabeza. Lo de amplificar las alarmas con granjas de <em>bots</em> y los cien mil bulos <em>low cost</em> tampoco es nuevo. Cuando llega la gran ola, solo te salvas si te subes a lo m&aacute;s alto, que en este caso no es el Chamonix, sino la compasi&oacute;n y el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo sorprendente es que, con lo que ya sabemos, no veamos en tiempo real y no lo que la <em>pandi</em> reaccionaria, tan vergonzosamente nazi, nos cuenta.  La parte buena (siempre la hay) es esa mayor&iacute;a que no ha ido a estas concentraciones con consigna, tan modo <em>cuchillicos</em> largos. Un espa&ntilde;ol de bien no est&aacute; donde una turba insulta tan feo a su presidente, le haya votado no. De esos coros vienen estos lodos. Llegar&aacute;n mejores tiempos, s&iacute;, igual que vino, despu&eacute;s del No-maremoto, el aire fresco. Para limpiar la atm&oacute;sfera en nuestras preciosas costas de eternos nitratos y de emisarios rotos. Por el camino, recordaremos los vers&iacute;culos del Apocalipsis, mientras este planeta azul sigue girando, a pesar de lo nuestro. Hasta que ocurra eso, invocaremos otra ola grande, imaginaria y pura, que se lleve la maldad, como el romero bueno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tsunami_132_13486413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 04:00:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva, aquí estás, aquí sigues]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/eva-sigues_1_13486380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a094f25b-5306-4e0d-83d9-7d479bd71bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150448.jpg" width="598" height="336" alt="Eva, aquí estás, aquí sigues"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eva estuvo siempre junto a quienes consideraba más vulnerables, menos escuchados y peor tratados. Y no lo hizo desde la improvisación ni desde una solidaridad superficial [...] Su compromiso nacía del conocimiento, pero también del contacto directo con las personas y sus vidas concretas</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Eva a ra&iacute;z de la concentraci&oacute;n que el F&oacute;rum de Pol&iacute;tica Feminista de Murcia convoc&oacute; en la plaza del Cardenal Belluga con motivo de la sentencia de La Manada. La plaza estaba llena. Yo hab&iacute;a le&iacute;do el manifiesto y, cuando terminamos, algunas de las participantes nos acercamos a un bar cercano. All&iacute; vi a un grupo de mujeres gitanas y me aproxim&eacute; a ellas. El F&oacute;rum de Politica Feminista de Murcia estaba comenzando su andadura y yo quer&iacute;a que acogiera la mayor diversidad posible de mujeres, tambi&eacute;n a aquellas cuya realidad hab&iacute;a sido desatendida incluso por el propio feminismo.
    </p><p class="article-text">
        Entre aquellas mujeres estaban Carmen, Ana y Eva. Eva llevaba un mo&ntilde;o impresionante: espectacular, alt&iacute;simo, grand&iacute;simo. Estaba guap&iacute;sima. Nunca m&aacute;s volv&iacute; a verla con aquel mo&ntilde;o, pero esa es la primera imagen que conservo de ella: una mujer que destacaba, que ocupaba el espacio y a la que era imposible no mirar.
    </p><p class="article-text">
        Me contaron que trabajaban en el Secretariado Gitano, que eran feministas y que hab&iacute;an creado una asociaci&oacute;n Gitanas feministas por la diversidad. A partir de entonces fuimos coincidiendo en concentraciones, manifestaciones y otros espacios de lucha. As&iacute; comenz&oacute; a hacerse m&aacute;s fuerte nuestra relaci&oacute;n y Eva se integr&oacute; en nuestra asociaci&oacute;n, el F&oacute;rum de Pol&iacute;tica Feminista.
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cosas que Eva me dej&oacute; muy clara fue que era educadora social, no trabajadora social. Le molestaba mucho que confundieran ambas profesiones. Y ten&iacute;a raz&oacute;n, porque Eva era, intr&iacute;nsecamente, una educadora. Entend&iacute;a la educaci&oacute;n no solo como un posible ascensor social, sino como un verdadero instrumento de transformaci&oacute;n colectiva. Conceb&iacute;a la formaci&oacute;n de una manera amplia, libre, sin cors&eacute;s ni ataduras. Y era tambi&eacute;n profundamente social porque, en realidad, todo en Eva lo era.
    </p><p class="article-text">
        Su compromiso con el pueblo gitano fue siempre inmenso. Sin embargo, cuando le pregunt&eacute; si ella era gitana, me respondi&oacute; que no y a&ntilde;adi&oacute; algo que para m&iacute; constituy&oacute; una lecci&oacute;n fundamental: ella no pod&iacute;a representar a las mujeres gitanas ni hablar en su nombre, porque no pertenec&iacute;a a su pueblo. Pod&iacute;a acompa&ntilde;arlas, formarlas, apoyarlas y defender con ellas sus causas, pero nunca suplantarlas ni apropiarse de su voz. Eva sab&iacute;a que estar al lado de quienes luchan no significa ocupar su lugar. Esto es una gran ense&ntilde;anza para cualquier lucha.
    </p><p class="article-text">
        Ese convencimiento la llev&oacute; a cuestionar las estructuras que dirig&iacute;an los recursos y las actuaciones destinadas a la poblaci&oacute;n gitana sin permitir que fueran las propias personas gitanas quienes decidieran sobre ellos. Su compromiso tuvo consecuencias y le ocasion&oacute; momentos laborales muy dif&iacute;ciles. Pero Eva nunca fue una mujer dispuesta a callar ante aquello que consideraba injusto.
    </p><p class="article-text">
        Su propia trayectoria vital hab&iacute;a sido extraordinaria. Hab&iacute;a estudiado adem&aacute;s de Educaci&oacute;n social, teolog&iacute;a en Granada y durante un tiempo hab&iacute;a formado parte de una instituci&oacute;n religiosa. Despu&eacute;s sigui&oacute; otros caminos, siempre guiada por una b&uacute;squeda profundamente personal de la verdad, la libertad y la coherencia. Su vida estuvo atravesada por una curiosidad insaciable y por una valent&iacute;a que la empujaba a explorar territorios que otras personas prefer&iacute;an no pisar.
    </p><p class="article-text">
        Eva estuvo siempre junto a quienes consideraba m&aacute;s vulnerables, las personas menos escuchadas y peor tratadas. Y no lo hizo desde la improvisaci&oacute;n ni desde una solidaridad superficial. Estudi&oacute;, ley&oacute;, se form&oacute;, educ&oacute; y trabaj&oacute; mucho. Su compromiso nac&iacute;a del conocimiento, pero tambi&eacute;n del contacto directo con las personas y sus vidas concretas.
    </p><p class="article-text">
        Esto la llev&oacute; a defender causas complejas y controvertidas, entre ellas las de las prostitutas, para Eva, trabajadoras del sexo, y las personas trans. En ambos asuntos part&iacute;amos de posiciones distintas. Tuvimos conversaciones, discusiones y verdaderas confrontaciones. No s&eacute; cu&aacute;nto pudo aprender ella de m&iacute;, pero s&iacute; s&eacute; cu&aacute;nto aprend&iacute; yo de ella.
    </p><p class="article-text">
        Eva me ense&ntilde;&oacute; que ninguna mirada puede ser unilateral y que tampoco dentro del feminismo las respuestas son siempre absolutas. Me ayud&oacute; a comprender mejor la realidad de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os trans y la importancia de despatologizar sus procesos. Nunca llegamos a estar completamente de acuerdo en todo, pero precisamente ah&iacute; resid&iacute;a el valor de nuestro di&aacute;logo. Eva contribuy&oacute; a sacar al F&oacute;rum de Pol&iacute;tica Feminista de Murcia, lo que trasladamos  al contexto nacional de nuestra organizaci&oacute;n, algunas de sus casillas m&aacute;s convencionales. Nos oblig&oacute; a dejar preguntas abiertas, a desconfiar de las certezas demasiado c&oacute;modas y, sobre todo, a recordar que detr&aacute;s de cada teor&iacute;a y de cada pol&iacute;tica hay personas reales, con derecho a ser escuchadas y consideradas como tales.
    </p><p class="article-text">
        Eva no comulgaba sin m&aacute;s con ninguna doctrina. Comulgaba con la justicia, con la lucha contra la vulnerabilidad y con la protecci&oacute;n de las personas vulnerables. Comulgaba con el di&aacute;logo, con el debate y con la posibilidad de encontrar algo valioso incluso en las situaciones que se apartaban de lo establecido. Comulgaba con el bien p&uacute;blico, con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y con el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Eva era tambi&eacute;n una mujer tremendamente divertida. Era rompedora, atrevida y parec&iacute;a no tener miedo a nada. Empatizaba con todo el mundo, aunque no se dejaba enga&ntilde;ar f&aacute;cilmente. Juzgaba a las personas por el conjunto de sus actos y no por la etiqueta ideol&oacute;gica o aparente que llevaran. 
    </p><p class="article-text">
        Eva era una feminista lesbiana activista en Murcia y en Europa y transversalizaba su militancia donde quiera que estuviese.
    </p><p class="article-text">
        Era una feminista empedernida, una lesbiana empedernida y una amiga empedernida de sus amigas y de sus amigos.
    </p><p class="article-text">
        Le gustaba viajar, descubrir lugares, comer y probar cosas nuevas. Le gustaba contemplar el mundo desde muchos sitios distintos. Le gustaba escudri&ntilde;ar para saber. Era una mujer curiosa, con un enorme sentido est&eacute;tico y art&iacute;stico, y sin complejos aparentes. Vivi&oacute; con intensidad y con una entrega absoluta a aquello y a quienes amaba.
    </p><p class="article-text">
        Eva nos ha ense&ntilde;ado mucho. A m&iacute;, desde luego, me ense&ntilde;&oacute; much&iacute;simo. Me ense&ntilde;&oacute; a escuchar de otro modo, a discutir sin cerrar las puertas, a revisar mis convicciones y a no olvidar nunca a las personas que existen detr&aacute;s de las ideas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello le rindo hoy mi m&aacute;s profundo homenaje.
    </p><p class="article-text">
        Eva, aqu&iacute; est&aacute;s. En todo lo que nos ense&ntilde;aste, en las preguntas que dejaste abiertas, en las certezas que sacudiste, en las luchas que compartimos y en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de conocerte.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute;s, Eva. Y aqu&iacute; seguir&aacute;s. Ahora tienes otro cometido: Vuela alto, cu&iacute;danos y prot&eacute;genos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Alarcón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/eva-sigues_1_13486380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 04:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva, aquí estás, aquí sigues]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al sur de la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sur-memoria_132_13480845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78b57ad4-96aa-4c39-ac23-06cabdfce0a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al sur de la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
A los 18 años, el Škoda fue el primer coche potente que conduje. Hundía el pie en el acelerador y el motor respondía. La carretera se abría delante de mí. No sabía dónde iba</p></div><p class="article-text">
        Conduc&iacute;a el viejo &Scaron;koda de mi padre. El coche ten&iacute;a ya 26 a&ntilde;os. Mi padre habr&iacute;a cumplido 65 a&ntilde;os en 2026, y por eso hay edades que pueden contarse y otras que solo pueden imaginarse.
    </p><p class="article-text">
        26 son muchos para un autom&oacute;vil. No tantos para una persona. Y demasiados para un perro, si persistimos en esa costumbre absurda de convertir su tiempo en el nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Estaba detenido cerca del Puerto de la Cadena. Delante de m&iacute;, la carretera descend&iacute;a hacia Murcia, o deb&iacute;a descender. Era imposible comprobarlo. Los coches formaban una costra de metal sobre el asfalto. Hab&iacute;a un atasco. En los atascos aparece algo poco decoroso del ser humano: la impaciencia, el insulto, el claxon y, sobre todo, la convicci&oacute;n de que nuestra urgencia es m&aacute;s leg&iacute;tima que la de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Un conductor intent&oacute; cambiar de carril; otro aceler&oacute; para cerrarle el paso. Hab&iacute;a ganado medio metro. No se sab&iacute;a qu&eacute; hab&iacute;a perdido. Yo no llevaba prisa, o eso cre&iacute;a. Bast&oacute; que la carretera se detuviera para que recordara obligaciones inexistentes, citas que no ten&iacute;a, personas que no me esperaban.
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; el salpicadero. El pl&aacute;stico estaba gastado. Algunas manchas ya no se borraban. El volante conservaba el rastro de miles de kil&oacute;metros y tambi&eacute;n &mdash;quise pensar&mdash; el de las manos de mi padre. Hac&iacute;a a&ntilde;os que hab&iacute;a muerto, pero sus manos hab&iacute;an estado all&iacute;, donde ahora estaban las m&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Las huellas no siempre se ven. A veces somos nosotros quienes decidimos d&oacute;nde permanecen. El &Scaron;koda llevaba ara&ntilde;azos, peque&ntilde;os golpes, hendiduras sin importancia. Al principio miraba cada golpe. Despu&eacute;s dej&eacute; de verlo. No hab&iacute;a desaparecido: se hab&iacute;a incorporado al coche. Supongo que con nosotros ocurre algo parecido. Algunas heridas dejan de parecernos heridas porque terminan formando parte de nuestra manera de estar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre compr&oacute; el &Scaron;koda en el a&ntilde;o 2000. Nunca supe por qu&eacute; eligi&oacute; aquella marca, entonces poco conocida en Espa&ntilde;a. Ven&iacute;a de un Volkswagen Polo y era alba&ntilde;il, y aquel cambio debi&oacute; de significar algo para &eacute;l, aunque no s&eacute; qu&eacute;. Nunca se lo pregunt&eacute;, o no recuerdo su respuesta, que ahora viene a ser casi lo mismo. Hay preguntas que solo se nos ocurren cuando ya no queda nadie que pueda contestarlas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces el coche parec&iacute;a moderno, s&oacute;lido, brillante y serio. Ten&iacute;a el aspecto de las cosas destinadas a durar. Mi padre conduc&iacute;a y yo miraba la carretera. Cre&iacute;a que la libertad consist&iacute;a en avanzar, en dejar atr&aacute;s las casas, en ver desaparecer la ciudad por la ventanilla. No sab&iacute;a que tambi&eacute;n se viaja hacia lo perdido, ni que una persona inm&oacute;vil puede recorrer toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        A los 18 a&ntilde;os, el &Scaron;koda fue el primer coche potente que conduje. Hund&iacute;a el pie en el acelerador y el motor respond&iacute;a. La carretera se abr&iacute;a delante de m&iacute;. No sab&iacute;a d&oacute;nde iba. Tampoco importaba. A esa edad uno confunde f&aacute;cilmente el movimiento con el destino y la velocidad con la libertad.
    </p><p class="article-text">
        El atasco avanz&oacute; dos metros y volvi&oacute; a detenerse. Mi cuerpo permaneci&oacute; all&iacute;, las manos sobre el volante y el pie sobre el embrague, pero el pensamiento se march&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; a quienes hab&iacute;an ocupado esos asientos. Los amores, fugaces unos, m&aacute;s largos otros, temporales todos. Manos que buscaron la m&iacute;a, conversaciones que parec&iacute;an decisivas, besos en el coche y otros aplazados hasta encontrar d&oacute;nde aparcar. Amigos que me ped&iacute;an que corriera m&aacute;s. Familiares a quienes llev&eacute; a hospitales, bodas y funerales.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; tambi&eacute;n a un muchacho que hac&iacute;a autoestop. Durante veinte minutos compartimos aquel espacio reducido en el que dos desconocidos pueden contarse cosas que quiz&aacute; no contar&iacute;an a nadie conocido. No recuerdo su nombre. Entr&oacute; en mi vida porque necesitaba llegar a alg&uacute;n sitio. Luego baj&oacute; del coche y no volv&iacute; a verlo.
    </p><p class="article-text">
        Hubo despedidas. Puertas cerradas con demasiada fuerza. Silencios durante el trayecto. Personas que bajaron del coche y se fueron de mi lado, o de cuyo lado me fui yo.
    </p><p class="article-text">
        Y hubo llegadas. Estaciones, aeropuertos, portales iluminados de madrugada, abrazos entre maletas. Esa alegr&iacute;a de distinguir a lo lejos una figura conocida y comprobar que todav&iacute;a camina hacia nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, el coche hab&iacute;a dejado de ser solo un medio de transporte. Hab&iacute;a sido comedor: bocadillos con el envoltorio sobre las rodillas, caf&eacute;s apresurados. Alguna vez tambi&eacute;n me sirvi&oacute; para dormitar, reclinando el asiento durante ese sue&ntilde;o inc&oacute;modo y vigilante que permite un autom&oacute;vil. Un coche termina siendo, sin que uno lo decida, una habitaci&oacute;n provisional de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo duelos. El &Scaron;koda me llev&oacute; a lugares a los que no quer&iacute;a ir y luego me trajo de vuelta. Guard&oacute; mi silencio y alguna l&aacute;grima en la tapicer&iacute;a. Nunca pregunt&oacute; nada. Las cosas tienen esa ventaja: no preguntan. Un coche viejo conserva lo que nosotros vamos olvidando. Nos recuerda que hemos sido otros y que algunas personas contin&uacute;an viajando con nosotros, aunque hayan muerto o ya no est&eacute;n a tu lado con ese v&iacute;nculo m&aacute;s especial, ni siquiera puedan ocupar ning&uacute;n asiento.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; el c&oacute;lico renal. Cada bache despertaba el dolor. Aquella noche el &Scaron;koda no parec&iacute;a viejo. Parec&iacute;a urgente. Su motor sonaba como una respiraci&oacute;n prestada.
    </p><p class="article-text">
        Y luego estaba Aretha.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; su primer viaje. La acomod&eacute; con cuidado. Al principio lo miraba todo. Despu&eacute;s llegaron los mareos y la inquietud. Aprend&iacute; a detenerme, a llevar agua, a observar sus movimientos. Con Aretha descubr&iacute; otra forma de avanzar. Ya no se trataba de llegar antes. Se trataba de llegar juntos.
    </p><p class="article-text">
        El atasco continuaba bajo el sol de la monta&ntilde;a y pens&eacute; en la libertad de movimiento. He dedicado muchos a&ntilde;os a pensar la libertad como un derecho, a verla recogida en art&iacute;culos, rodeada de l&iacute;mites, garant&iacute;as y excepciones: formaci&oacute;n profesional de jurista. Pero all&iacute; nadie pod&iacute;a moverse.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos ciudadanos libres dentro de coches inm&oacute;viles, cada uno due&ntilde;o de su destino siempre que el conductor de delante avanzara.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; entonces algo elemental: para moverme necesitaba que los dem&aacute;s se movieran. Mi camino depend&iacute;a de los caminos ajenos. Mi libertad terminaba donde comenzaba otro parachoques. Pero tambi&eacute;n comenzaba all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces ejerc&iacute; un derecho que no figura con demasiada claridad en los c&oacute;digos: el derecho a la imaginaci&oacute;n. Apagu&eacute; el m&oacute;vil. Dej&eacute; de mirar el reloj.
    </p><p class="article-text">
        En el coche de al lado hab&iacute;a un hombre muy alto y muy delgado. Ten&iacute;a el pelo revuelto y una expresi&oacute;n entre distra&iacute;da y divertida, como si el atasco no acabara de parecerle un contratiempo. Durante unos segundos me result&oacute; familiar. Intent&eacute; recordar de qu&eacute; o de d&oacute;nde, porque a veces reconocemos a alguien antes de saber qui&eacute;n es.
    </p><p class="article-text">
        El hombre volvi&oacute; la cabeza y me mir&oacute;. O eso cre&iacute;. Levant&oacute; apenas una mano, un saludo m&iacute;nimo, quiz&aacute; dirigido a m&iacute;, quiz&aacute; a nadie. Pens&eacute; que nos hab&iacute;amos visto antes, aunque estaba seguro de no haberlo visto nunca.
    </p><p class="article-text">
        El coche de delante avanz&oacute;. Tuve que soltar el embrague y recorrer unos metros. Cuando volv&iacute; a mirar hacia el otro carril, ya no estaba a mi altura.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a perdido de vista al Flaco.
    </p><p class="article-text">
        Durante unos segundos lo busqu&eacute; entre los coches. Despu&eacute;s dej&eacute; de hacerlo. Cada veh&iacute;culo detenido conten&iacute;a una historia. Cada conductor llevaba consigo sus muertos, sus deseos, sus urgencias verdaderas y tambi&eacute;n las inventadas.
    </p><p class="article-text">
        Durante un instante dejamos de ser enemigos. Form&aacute;bamos una comunidad involuntaria, cada uno dentro de su c&aacute;psula de recuerdos y todos detenidos en el mismo presente.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;fico comenz&oacute; a moverse. A lo lejos apareci&oacute; Murcia, bajo su nube de contaminaci&oacute;n y el bochorno de la tarde. Acarici&eacute; el volante. El &Scaron;koda respondi&oacute; con su ruido habitual. Alg&uacute;n d&iacute;a dejar&iacute;a de hacerlo. Ning&uacute;n coche es eterno. Mi padre tampoco lo fue. Aretha tampoco lo ser&aacute;. Yo tampoco. Pero el coche avanzaba.
    </p><p class="article-text">
        Y conmigo viajaban mi padre y Aretha: uno ya convertido en recuerdo; la otra, todav&iacute;a a mi lado en el tiempo. El &Scaron;koda cuenta con 26 a&ntilde;os. Mi padre tendr&iacute;a 65. Aretha ten&iacute;a los suyos. Yo ten&iacute;a los m&iacute;os. Unas edades pod&iacute;an contarse. Otras solo pod&iacute;an imaginarse.
    </p><p class="article-text">
        Segu&iacute; conduciendo, sin prisa.
    </p><p class="article-text">
        La carretera descend&iacute;a de nuevo hacia Murcia. Delante de m&iacute; avanzaban los otros coches y, entre ellos, las vidas que durante un rato hab&iacute;an permanecido detenidas junto a la m&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sur-memoria_132_13480845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al sur de la memoria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ratitas divinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ratitas-divinas_1_13477723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1b77f0e-8728-4f1e-b815-287e6f356596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ratitas divinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevamos tres años sin nadie realmente al gobierno de la ciudad, entre enfermedad, muerte y problemas de sucesión. Y, mientras tanto, a mí me da mucho asco bajar la basura oyendo las ratas en los solares abandonados</p></div><p class="article-text">
        Ha muerto Ricardo Pach&oacute;n (1937-2026), una figura y un genio de la m&uacute;sica. Ricardo Pach&oacute;n fue clave en nuestra m&uacute;sica, m&aacute;nager de Smash, aquel grupo de psicodelia flamenquera al que se incorpor&oacute; Manuel Molina y donde crearon el famoso <em>El garrot&iacute;n</em> (1971). Aquel Smash (1968-1973), grupo clave para entender una Sevilla en efervescencia a finales de los sesenta y principios de los setenta, en cuyos ambientes underground se comenz&oacute; a mezclar rock, psicodelia y flamenco, dando lugar a participaciones inesperadas, como la de quien luego ser&iacute;a mi profesor en el m&aacute;ster, el historiador del Derecho: Bartolom&eacute; Clavero.               
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Pach&oacute;n logr&oacute;, seg&uacute;n contaba &eacute;l mismo y me record&oacute; Rafa, que el enfado de Lole  por unas s&aacute;banas que llev&oacute; la Chispa, mujer de Camar&oacute;n, terminara haciendo posible que Camar&oacute;n grabase con &eacute;l <em>La leyenda del tiempo</em> (1979), con la participaci&oacute;n de los hermanos Amador y Kiko Veneno, a quienes dos a&ntilde;os antes hab&iacute;a producido el disco <em>Veneno</em> (1977), clave en la andadura del rock flamenco.
    </p><p class="article-text">
        Con los Amador, Ricardo Pach&oacute;n seguir&iacute;a su labor como productor de Pata Negra, llegando a producir seis discos del grupo, entre ellos <em>Blues de la frontera</em> (1987), una de las cumbres del rock flamenco. Pero ya en 1979, durante aquellas sesiones en Umbrete en las que se estaba gestando <em>La leyenda del tiempo</em>, Raimundo y Rafael Amador grabaron en el estudio de Pach&oacute;n parte del material que tardar&iacute;a a&ntilde;os en publicarse como <em>Guitarras callejeras</em>. Y all&iacute; estaba <em>Ratitas divinas</em>, aquella canci&oacute;n sobre las ratas de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, una canci&oacute;n de denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Llevo, no s&eacute; si desde finales del primer a&ntilde;o de legislatura, denunciando la situaci&oacute;n de las ratas en los barrios del sur. Lo he puesto en Twitter: una rata muerta, atropellada por los coches, a la entrada del barrio de San P&iacute;o X, sin retirar por quien le tocase. Uno de esos barrios olvidados. Cuando refer&iacute; la situaci&oacute;n, algunos me echaron en cara que aquello era producto de lo que tanta lucha hab&iacute;a costado y que c&oacute;mo ahora me iba a quejar: las ratas, dec&iacute;an, iban con los movimientos de tierras de las obras del soterramiento y no respond&iacute;an a un problema real. Pero, como le dije a m&aacute;s de uno, aquello era un problema sanitario y grave y ten&iacute;an que actuar. Los solares estaban sin limpiar y all&iacute; anidaban las ratas.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del segundo a&ntilde;o de legislatura vi a las ratas saltar de los solares hacia el centro de la ciudad, mientras los vecinos se alarmaban ante su proliferaci&oacute;n en mis barrios. Llegaron a ser atropelladas reiteradas veces; los vecinos hac&iacute;an v&iacute;deos, alg&uacute;n amigo me envi&oacute; incluso fotos de las ratas cerca de la Casa Consistorial. Pero eran cosas de los barrios del sur y, claro, no hab&iacute;a que hacerles caso, mientras curiosamente se minimizaba el problema 
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tres a&ntilde;os sin nadie realmente al gobierno de la ciudad, entre enfermedad, muerte y problemas de sucesi&oacute;n. Y, mientras tanto, a m&iacute; me da mucho asco bajar la basura oyendo las ratas en los solares abandonados. Los propios funcionarios te piden que pongas reclamaciones, a ver si, sumando un n&uacute;mero suficiente, el Ayuntamiento descabezado termina haciendo algo.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Ayuntamiento parece seguir perdido y sin rumbo. Mientras las ratas corretean por los solares, yo asisto al relato de los cambios en la Glorieta, las transferencias de poder y las intrigas de quienes est&aacute;n alrededor de &eacute;l: el concejal que escribe los informes con ChatGPT y tiene amedrentados a los funcionarios, seg&uacute;n publican ahora; aunque algunos supongamos que es el mismo del que ya se escribi&oacute;, sin dar su nombre, cuando todav&iacute;a viv&iacute;a el anterior alcalde.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el problema ha estado desaparecido, hasta que esas divinas ratitas, gordas y redonditas, a las que parece que no les falta de comer empiezan a dar problemas por toda la ciudad, desde las urbanizaciones del norte a Santa Mar&iacute;a de Gracia&hellip;. Esas ratitas son, en realidad, una buena medida de la dejadez de estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os: solares sin limpiar, abandono y problemas que se dejan crecer hasta que terminan saltando de un barrio a otro.
    </p><p class="article-text">
        Porque esa es precisamente la cuesti&oacute;n. Lo que empez&oacute; siendo cosa de los barrios del sur ha dejado de serlo. Las ratas han ido avanzando hacia el centro mientras nosotros segu&iacute;amos discutiendo qui&eacute;n manda en la Glorieta. Y as&iacute; Murcia empieza a reproducir aquello que denunciaban los Pata Negra en <em>Ratitas divinas</em>: no las Tres Mil Viviendas como estigma de un barrio, sino el abandono que permite que determinados barrios sean tratados como si sus problemas pudieran ignorarse hasta que terminan convirti&eacute;ndose en problemas de toda la ciudad. Y entonces s&iacute; podemos acabar teniendo un problema sanitario, y gordo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se preocupen, que la Alcald&iacute;a ya anda preparando una ofrenda a santa Gertrudis de Nivelles, protectora contra ratas y ratones, y reeditando alguna letan&iacute;a medieval del siglo XV, con invocaci&oacute;n a la Virgen y a la propia santa, para hacerlas desaparecer, mientras encomienda la ciudad a la Virgen de la Misericordia y, por si el asunto se pone serio, tambi&eacute;n a la Virgen de los Peligros. Espero que despu&eacute;s de tanto rogar tambi&eacute;n le den al mazo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta realidad palpable interesa menos. Vende menos que hacer pasar por delincuentes a personas con trastornos mentales, cuyas im&aacute;genes durante un brote son f&aacute;cilmente trasladables para construir una imagen irreal. Pero sobre esto escribir&eacute; en otro momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ratitas-divinas_1_13477723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 04:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ratitas divinas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recursos para la convivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recursos-convivencia_132_13471083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e10f69d8-b1f6-4b12-8681-0d4434e7a944_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y471.jpg" width="1200" height="675" alt="Recursos para la convivencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otro aspecto central que también está en manos de nuestro gobierno regional se llama ratios</p></div><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;decreto de convivencia&rdquo; propuesto por la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y Formaci&oacute;n Profesional establece <em>&ldquo;normas de respeto y disciplina en materia de convivencia escolar&rdquo;</em> de aplicaci&oacute;n en <em>&ldquo;los centros docentes no universitarios sostenidos con fondos p&uacute;blicos&rdquo;</em> de la CARM. El aparato normativo disciplinario en materia de convivencia es algo habitual en cualquier reglamento que organice las relaciones sociales ordinarias dentro de un centro educativo. Desde hace muchos a&ntilde;os, los responsables educativos de cada centro (as&iacute; como el personal docente) realizan un esfuerzo espec&iacute;fico por informar de estos reglamentos a todos los miembros de la comunidad educativa, de manera especial al alumnado y sus familias. No estamos, por tanto, ante una iniciativa aislada o estrictamente novedosa. Baste la referencia al art&iacute;culo 124 de la LOE y al a&ntilde;adido 124.5 de la LOMLOE.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; aporta este borrador de decreto? Fundamentalmente, un r&eacute;gimen sancionador renovado para responder de manera m&aacute;s eficaz y &aacute;gil a comportamientos ajenos a &ldquo;<em>un entorno propicio para el estudio y la formaci&oacute;n integral de nuestro alumnado</em>&rdquo;. El decreto reitera conceptos como &ldquo;<em>disciplina</em>&rdquo; y &ldquo;<em>actividad lectiva</em>&rdquo;, que invitan a un debate m&aacute;s amplio, quiz&aacute;. &iquest;Qu&eacute; otros conceptos consideramos esenciales en esta futura norma desde CCOO Ense&ntilde;anza? La idea de prevenci&oacute;n y una relaci&oacute;n de recursos acorde a los retos propuestos para la &ldquo;<em>adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos de disciplina y respeto</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traemos a debate dos herramientas que la consejer&iacute;a mantiene fuera de funcionamiento. La figura del Coordinador o Coordinadora de bienestar y protecci&oacute;n de los menores aparece en la LOE y LOMLOE, y queda concretada en el <span class="highlight" style="--color:white;">art&iacute;culo 35 de la Ley Org&aacute;nica 8/2021, de 4 de junio, de Protecci&oacute;n integral de la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI). Se trata de una herramienta absolutamente adecuada para enfrentar proyectos de trabajo pormenorizados que atiendan las necesidades y las iniciativas educativas centro a centro. Por desgracia, esta figura viene siendo ninguneada sin contemplaciones por nuestras autoridades educativas auton&oacute;micas, hasta el punto de dedicar una hora semanal del horario no lectivo de un docente a sus m&uacute;ltiples responsabilidades. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n no incumple la norma legal, pero la asfixia en la pr&aacute;ctica. Bonito ejemplo de &ldquo;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>disciplina y respeto</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;. Adem&aacute;s, la consecuente descarga de trabajo para los equipos directivos ser&iacute;a una muy buena noticia para quienes sufren la saturaci&oacute;n de responsabilidades y tareas com&uacute;nmente llamada &ldquo;burocracia&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Otro aspecto central que tambi&eacute;n est&aacute; en manos de nuestro gobierno regional se llama ratios. El gobierno central est&aacute; en disposici&oacute;n de tomar medidas m&aacute;s valientes al respecto, vaya por delante. Las negociaciones, por el contrario, no est&aacute;n siendo felices. Escuchamos a una y otra Administraci&oacute;n p&uacute;blica cantar los s&iacute;ntomas de crecimiento y progreso de la econom&iacute;a regional y estatal. Pero para invertir en disminuci&oacute;n de ratios nadie se moja con decisi&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sin embargo, esta es la principal reclamaci&oacute;n de cualquier docente. Y la que mayor repercusi&oacute;n ejerce en las relaciones y el trabajo dentro del centro educativo, dado que la posibilidad de escuchar y ser escuchadas modula en buena medida nuestras actitudes y comportamientos. En el proceso educativo habr&aacute; siempre obst&aacute;culos y dificultades. El proyecto educativo debe contemplarlos. Nadie puede negar la evidencia de los conflictos en nuestros centros, de distinto grado, naturaleza, complejidad, individuales o colectivos. Dado que el borrador de Decreto enfoca de forma reiterada al aula como lugar de desempe&ntilde;o, parece evidente que se impone una actuaci&oacute;n en ese &aacute;mbito de trabajo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero no solo en el aula. Tenemos centros p&uacute;blicos y privados concertados saturados. El propio consejero lo plantea. Sin embargo, las inversiones para aumentar el parque de centros educativos p&uacute;blicos no est&aacute;n en la agenda del gobierno auton&oacute;mico. Dos ejemplos: uno, los dos &uacute;ltimos colegios p&uacute;blicos inaugurados han necesitado quince a&ntilde;os para ser construidos; dos, la patronal del metal pidi&oacute; dinero p&uacute;blico para construir su centro de cualificaci&oacute;n en Cartagena y meses despu&eacute;s, en ceremonia bien ilustrada, el presidente regional se jactaba de cumplir el deseo empresarial, traducido en 5&rsquo;4 millones de euros. Ni infrafinanciaci&oacute;n, ni nada: prioridad regional. Eso es respeto y disciplina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En definitiva, el Decreto de convivencia tendr&aacute; el efecto que los recursos para su aplicaci&oacute;n le permitan alcanzar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>*Nacho Tornel es secretario general de la Federaci&oacute;n de Ense&ntilde;anza de CCOO Regi&oacute;n de Murcia</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Tornel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recursos-convivencia_132_13471083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recursos para la convivencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perros, responsabilidad y convivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/perros-responsabilidad-convivencia_132_13468563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e29e562f-aaff-4cc5-a2d9-a1fc8d5ff1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perros, responsabilidad y convivencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sería razonable establecer una tasa municipal por la tenencia de animales de compañía, especialmente perros, vinculada a los costes que generan determinados servicios públicos?</p></div><p class="article-text">
        No tengo perro. Pero me encantan. Y, precisamente, por eso creo que podemos hablar de ellos con naturalidad, sin caer ni en el rechazo a los animales ni en esa tendencia, cada vez m&aacute;s extendida, a tratarlos como si fueran personas.
    </p><p class="article-text">
        La noticia de que en Espinardo se estrena un nuevo pipic&aacute;n y de que la red municipal de Murcia supera ya los cincuenta espacios para perros puede parecer una cuesti&oacute;n menor. No lo es. Deber&iacute;a servir para abrir un debate que afecta a todos los ayuntamientos de la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Basta caminar por nuestras ciudades y pueblos para comprobar una realidad que muchos ciudadanos padecen diariamente, excrementos en las aceras, manchas de orina en esquinas, fachadas, puertas y mobiliario urbano, malos olores y un gasto permanente de los servicios municipales de limpieza, gasto que pagamos entre todos.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de criminalizar a quienes tienen perro. La mayor&iacute;a los cuida, recoge sus excrementos y procura respetar las normas de convivencia. El problema est&aacute; en quienes no lo hacen y, tambi&eacute;n, en que los ayuntamientos tienen que dedicar recursos p&uacute;blicos a mantener limpio un espacio que pertenece a todos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creo que ha llegado el momento de que la Administraci&oacute;n regional impulse un debate con los ayuntamientos sobre c&oacute;mo financiar estos servicios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&iacute;a razonable establecer una tasa municipal por la tenencia de animales de compa&ntilde;&iacute;a, especialmente perros, vinculada a los costes que generan determinados servicios p&uacute;blicos? Creo que, al menos, merece la pena estudiarlo.
    </p><p class="article-text">
        No para castigar a quien tiene un perro ni para convertir a los animales en una fuente de ingresos. Tampoco para sustituir la obligaci&oacute;n de recoger sus excrementos. La finalidad ser&iacute;a que quien decide tener un animal contribuya razonablemente a sufragar una parte de los servicios p&uacute;blicos espec&iacute;ficamente relacionados con su tenencia.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que si hemos aceptado que quien visita temporalmente un territorio puede contribuir, mediante una tasa tur&iacute;stica, a sufragar parte de los costes que genera su estancia, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a resultar tab&uacute; plantear que quien decide tener un animal de compa&ntilde;&iacute;a contribuya tambi&eacute;n a sufragar una parte de los servicios p&uacute;blicos que esa tenencia genera de manera permanente?
    </p><p class="article-text">
        No se trata de comparar a un turista con un perro, evidentemente. Se trata de aplicar un mismo principio de responsabilidad, quien genera una demanda espec&iacute;fica sobre determinados servicios p&uacute;blicos puede contribuir razonablemente a su financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La recaudaci&oacute;n, adem&aacute;s, deber&iacute;a tener un destino claro y transparente, limpieza de espacios p&uacute;blicos, mantenimiento de pipicanes, papeleras y dispensadores de bolsas, campa&ntilde;as de concienciaci&oacute;n y vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas (esa es otra).
    </p><p class="article-text">
        Porque una tasa nunca puede convertirse en una licencia para ensuciar. Quien no recoja los excrementos o permita que su animal orine sistem&aacute;ticamente donde perjudica a los dem&aacute;s debe ser sancionado.
    </p><p class="article-text">
        Y hay otra cuesti&oacute;n que conviene abordar sin complejos. Se viene observando que en muchos parques se ven ya m&aacute;s perros que ni&ntilde;os. Eso refleja un profundo cambio social y demogr&aacute;fico. Podemos querer much&iacute;simo a nuestros animales de compa&ntilde;&iacute;a, protegerlos y garantizar su bienestar, pero un perro no es un ni&ntilde;o. No tiene las mismas necesidades ni puede ocupar el mismo lugar en las prioridades de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Tratarlos como animales no significa tratarlos mal. Significa reconocer su naturaleza, respetar sus necesidades y, sobre todo, exigir a sus propietarios la responsabilidad que implica tenerlos.
    </p><p class="article-text">
        La Comunidad Aut&oacute;noma tiene aqu&iacute; una responsabilidad. No necesariamente para imponer una tasa id&eacute;ntica en todos los municipios, sino para estudiar los costes reales, ofrecer un marco jur&iacute;dico adecuado y ayudar a los ayuntamientos a encontrar soluciones proporcionadas.
    </p><p class="article-text">
        Queremos ciudades limpias, el bienestar animal y una convivencia respetuosa.
    </p><p class="article-text">
        Pero la convivencia exige derechos y tambi&eacute;n obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Tener un perro es una decisi&oacute;n personal. Asumir las responsabilidades y una parte razonable de los costes que esa decisi&oacute;n genera deber&iacute;a serlo tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/perros-responsabilidad-convivencia_132_13468563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 04:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perros, responsabilidad y convivencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las evaluaciones psicosociales del SMS: riesgos evaluados, soluciones olvidadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/evaluaciones-psicosociales-sms-riesgos-evaluados-soluciones-olvidadas_132_13458521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0b04c53-d8ef-4cd4-8076-acfdc78d72e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149481.jpg" width="915" height="515" alt="Las evaluaciones psicosociales del SMS: riesgos evaluados, soluciones olvidadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las Urgencias hospitalarias soportan una presión asistencial muy elevada, concentrando cerca del 85 % de los ingresos hospitalarios, y la falta de seguimiento de los riesgos psicosociales agrava el estrés, el agotamiento y la fatiga del personal </p></div><p class="article-text">
        Hay una imagen que se repite cada d&iacute;a en los servicios de Urgencias de cualquier hospital: salas de espera abarrotadas con personas esperando con preocupaci&oacute;n, familiares pendientes de un diagn&oacute;stico, profesionales que recorren los pasillos con paso acelerado y consultas que se suceden sin apenas un momento para respirar. Y pocas veces nos detenemos a pensar en la presi&oacute;n que soportan quienes est&aacute;n al otro lado de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Las Urgencias son, probablemente, el lugar m&aacute;s exigente de un hospital. All&iacute; conviven el dolor, la incertidumbre, el miedo y, en ocasiones, la desesperaci&oacute;n. Cada jornada obliga a tomar decisiones r&aacute;pidas, gestionar situaciones cr&iacute;ticas y atender a un elevado n&uacute;mero de personas sin margen para el error. Quienes desempe&ntilde;an su trabajo en estos servicios no solo aplican conocimientos t&eacute;cnicos; tambi&eacute;n sostienen emocionalmente a pacientes y familiares en algunos de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, CCOO de la Regi&oacute;n de Murcia, desde la Federaci&oacute;n de Sanidad y Sectores Sociosanitarios, ha reclamado al Servicio Murciano de Salud (SMS)  la falta de seguimiento de las evaluaciones de riesgos psicosociales en las Urgencias hospitalarias poniendo el foco sobre una realidad que lleva demasiado tiempo pasando desapercibida: la salud mental de quienes trabajan en la sanidad p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un momento en el que la salud mental ocupa titulares, campa&ntilde;as institucionales y debates sociales. Se insiste, con raz&oacute;n, en la importancia de prevenir el estr&eacute;s, la ansiedad o el agotamiento. Sin embargo, el SMS ha excluido del Comit&eacute; Central de Seguridad y Salud el an&aacute;lisis de las medidas preventivas derivadas de las evaluaciones de riesgos psicosociales realizadas en los servicios de Urgencias desde 2018. Seg&uacute;n la organizaci&oacute;n sindical, esta decisi&oacute;n impide comprobar si las actuaciones previstas para proteger la salud mental de la plantilla se han aplicado y si est&aacute;n siendo eficaces. Por eso resulta tan importante que las evaluaciones de riesgos psicosociales no se conviertan en un simple tr&aacute;mite administrativo. Analizar las condiciones de trabajo carece de sentido si despu&eacute;s no se comprueba que las medidas propuestas se han aplicado y est&aacute;n dando resultados. 
    </p><p class="article-text">
        Las Urgencias hospitalarias soportan una presi&oacute;n asistencial muy elevada, concentrando cerca del 85 % de los ingresos hospitalarios, y la falta de seguimiento de los riesgos psicosociales agrava el estr&eacute;s, el agotamiento y la fatiga del personal sanitario y no sanitario.
    </p><p class="article-text">
        Invertir en la salud mental del personal que trabaja en la sanidad p&uacute;blica no es un gasto, sino una inversi&oacute;n en la seguridad de pacientes, en la calidad asistencial y en la sostenibilidad del propio sistema. Un profesional que trabaja en condiciones adecuadas puede dedicar m&aacute;s tiempo a escuchar, decidir con mayor tranquilidad y ofrecer la atenci&oacute;n humana que toda persona espera recibir cuando atraviesa un momento de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        No se puede aspirar a una sanidad excelente si quienes la sostienen cada d&iacute;a trabajan bajo una presi&oacute;n que pone en riesgo su bienestar. Por ello, CCOO ha solicitado una auditor&iacute;a t&eacute;cnica que eval&uacute;e la implantaci&oacute;n y la eficacia de las medidas preventivas ya dise&ntilde;adas, defendiendo que proteger la salud mental de la plantilla no solo es una obligaci&oacute;n en materia de prevenci&oacute;n laboral, sino tambi&eacute;n una garant&iacute;a para mantener una atenci&oacute;n sanitaria segura y de calidad para toda la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Porque un sistema sanitario no se mide &uacute;nicamente por el n&uacute;mero de hospitales, por la tecnolog&iacute;a que incorpora o por las cifras de inversi&oacute;n que anuncian las administraciones; se mide, sobre todo, por la forma en que trata a las personas que lo sostienen cada d&iacute;a. Si permitimos que quienes nos cuidan trabajen exhaustos, desbordados y sin el respaldo que necesitan, estaremos debilitando el coraz&oacute;n mismo de la sanidad p&uacute;blica. Cuidar de su salud mental no es un favor ni una concesi&oacute;n; es una obligaci&oacute;n &eacute;tica, una responsabilidad pol&iacute;tica y la mejor garant&iacute;a de que, cuando cualquiera de nosotros necesite ayuda, encontrar&aacute; algo m&aacute;s que un profesional competente: encontrar&aacute; a una persona con la serenidad y la humanidad necesarias para cuidar de otra. 
    </p><p class="article-text">
        Cuidar a quienes nos cuidan no es solo un acto de justicia; es la mejor garant&iacute;a para que, cuando llegue el momento de necesitar ayuda, encontremos una atenci&oacute;n verdaderamente humana.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>*Mario Moreno Mu&ntilde;oz es responsable de Salud Laboral de la Federaci&oacute;n de Sanidad y Sectores sociosanitarios de CCOO Regi&oacute;n de Murcia</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Moreno Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/evaluaciones-psicosociales-sms-riesgos-evaluados-soluciones-olvidadas_132_13458521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 04:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las evaluaciones psicosociales del SMS: riesgos evaluados, soluciones olvidadas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Región de Murcia, territorio de sacrificio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-murcia-territorio-sacrificio_132_13456464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27fd4d27-bddc-42e7-b420-9c5ba600e039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y166.jpg" width="1200" height="675" alt="La Región de Murcia, territorio de sacrificio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el gobierno regional sigue secuestrado por la ideología de Vox, prosigue nuestra carrera irresponsable hacia una situación en la que más pronto que tarde será muy difícil vivir en esta región en la sesión estival</p></div><p class="article-text">
        Acabamos de regresar de un breve viaje fuera de Espa&ntilde;a y, al llegar a casa, nos encontramos con que el apartamento se encuentra a 33&ordm;C, un aut&eacute;ntico infierno. En este mes de agosto las temperaturas m&aacute;ximas en Murcia no han bajado de 37&ordm;C, lleg&aacute;ndose a alcanzar m&aacute;s de 40&ordm;C en cuatro ocasiones, mientras que las m&iacute;nimas han estado por encima de los 23&ordm;C. Lo que antes era una excepci&oacute;n se ha convertido en la norma, ya que se han contabilizado 13 d&iacute;as por encima de los 40&ordm;C en la ciudad de Murcia, por concretar una localizaci&oacute;n, en lo que llevamos de verano. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el gobierno regional sigue secuestrado por la ideolog&iacute;a de Vox, prosigue nuestra carrera irresponsable hacia una situaci&oacute;n en la que m&aacute;s pronto que tarde ser&aacute; muy dif&iacute;cil vivir en esta regi&oacute;n en la sesi&oacute;n estival. En una reciente entrevista, el f&iacute;sico, matem&aacute;tico y divulgador cient&iacute;fico Antonio Turiel inform&oacute; de los &uacute;ltimos estudios sobre calentamiento global, en los que se asegura que en 2050 superaremos en 3&ordm;C la media de la era preindustrial, lo que supondr&aacute; que se podr&aacute;n superar los 55&ordm;C en determinados momentos, sobre todo en zonas como el sureste de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Teniendo en cuenta que la Regi&oacute;n de Murcia suele presentar las m&aacute;s elevadas temperaturas del pa&iacute;s, como se puede comprobar viendo cualquier previsi&oacute;n del tiempo, esa circunstancia ser&iacute;a incompatible con el mantenimiento de las condiciones m&iacute;nimas para la vida y los ecosistemas, al menos en nuestra latitud.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hace el ayuntamiento de Murcia ante esta situaci&oacute;n de calor extremo? Pues nada menos que cerrar la tercera parte de los refugios clim&aacute;ticos del municipio en el mes de agosto, espacios p&uacute;blicos y gratuitos con una temperatura confortable para afrontar estos episodios. En la Regi&oacute;n de Murcia la mitad de los hogares no pueden mantener una temperatura fresca en verano, por lo que la llamada pobreza energ&eacute;tica alcanza a m&aacute;s de 800.000 personas. Y no solo eso, sino que la mayor&iacute;a de esos espacios clim&aacute;ticos cerrados corresponden a bibliotecas y centros culturales, por lo que se junta la dificultad de encontrar espacios con temperaturas adecuadas fuera de los centros comerciales con el desprecio a la cultura, convirtiendo la ciudad de Murcia en un erial cultural durante gran parte del verano.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha, entre tanto, no cesa de hacer el rid&iacute;culo cuando hace declaraciones en relaci&oacute;n a las sucesivas olas de calor que asolan el sureste y el Levante. As&iacute;, hace unas semanas, el concejal de Comercio de Vox en Alicante dio su particular receta para afrontar estos episodios, que calific&oacute; de &ldquo;alarmismo clim&aacute;tico&rdquo;, consistente en &ldquo;ir a un bar a tomar algo fresquito&rdquo;. El insulto a la inteligencia no puede ser m&aacute;s evidente.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todas las evidencias cient&iacute;ficas en las que se comprueba que estamos en una regi&oacute;n con escasa pluviometr&iacute;a, que sufre un proceso de desertificaci&oacute;n galopante, con una evoluci&oacute;n ascendente en las temperaturas medias y m&aacute;ximas, el gobierno regional sigue estando ciego a esta situaci&oacute;n. Las organizaciones ecologistas consideran totalmente insuficientes las medidas del gobierno de L&oacute;pez Miras y los distintos ayuntamientos para luchar contra el cambio clim&aacute;tico. Exigen una mayor renaturalizaci&oacute;n de los espacios urbanos, habilitar m&aacute;s refugios clim&aacute;ticos, reducir dr&aacute;sticamente el tr&aacute;fico privado con el fomento del transporte p&uacute;blico, establecer Zonas de Bajas Emisiones en las principales ciudades y reducir las emisiones de gases debidas a actividades ganaderas y agr&iacute;colas de gran impacto, entre otras medidas.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia hace tiempo que se ha convertido en un territorio de sacrificio ante la inacci&oacute;n de nuestros gobernantes, que ponen una vez m&aacute;s por delante la obtenci&oacute;n de beneficios econ&oacute;micos a corto plazo de unos pocos frente al inter&eacute;s general, con una consecuencias que pagamos la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, una regi&oacute;n en la que ser&aacute; cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil vivir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico García Charton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-murcia-territorio-sacrificio_132_13456464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 04:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Región de Murcia, territorio de sacrificio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde la silla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/silla_132_13456431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b76bdfd-e224-415c-a0fe-e20b8e07a5fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x971y356.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde la silla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una silla parlamentaria no debería ser una propiedad que conservar, sino un lugar desde el que representar a quienes te han colocado ahí</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as me encontr&eacute; con una imagen que no he podido dejar de mirar. Una mujer sentada en una silla bailando flamenco. No necesitaba levantarse para bailar desde all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es La Chana, una de las grandes bailaoras de la historia del flamenco. Su cuerpo, sus manos, sus pies, su gesto, todo parece desafiar la l&oacute;gica de aquella silla que, en principio, deber&iacute;a limitar el movimiento. Y pens&eacute; en las sillas: en las que nos permiten sentarnos, en las que nos ayudan a movernos y en las que llevamos buena parte de nuestra vida buscando.
    </p><p class="article-text">
        Porque estar sentado no significa estar inm&oacute;vil. Para muchas personas con movilidad reducida, una silla de ruedas representa una herramienta de autonom&iacute;a: una forma de desplazarse, de participar, de salir, de llegar, de estar. El problema no est&aacute; necesariamente en la silla, sino en c&oacute;mo construimos alrededor de ella: una acera demasiado estrecha, una escalera, una puerta que no se abre, un transporte al que no se puede acceder, arquitecturas que todav&iacute;a no han entendido que las personas y sus necesidades cambian.
    </p><p class="article-text">
        No es la persona la que no puede moverse. <strong>Es el mundo el que no se mueve.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un movimiento que tambi&eacute;n se dirige desde las sillas de los despachos, los sillones de los altos cargos y las butacas reservadas. Sillas que no tienen ruedas, pero s&iacute; poder, desde las que se decide sobre la vida de quienes ocupan otras.
    </p><p class="article-text">
        En Murcia tenemos estos d&iacute;as un ejemplo cercano. En la Asamblea Regional, la nueva regulaci&oacute;n del Grupo Mixto ha convertido la portavoc&iacute;a en una silla rotatoria entre sus integrantes. No es una silla cualquiera: desde ella se habla, se ordenan tiempos y se participa en decisiones de la C&aacute;mara. Pero la verdadera importancia de esa silla est&aacute; tambi&eacute;n fuera de ella: con el PP a dos diputados de la mayor&iacute;a absoluta, los dos ex de Vox pueden resultar decisivos en algunas votaciones y, por tanto, tener capacidad para negociar. Lo curioso de las sillas de poder es que rara vez se discute por la silla, sino por lo que se permite hacer desde ella.
    </p><p class="article-text">
        Hay sillas que sirven para sentarse y <strong>sillas que sirven para mandar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El juego de la silla se parece demasiado a la vida adulta. Hay m&aacute;s personas que sillas. Suena la m&uacute;sica, damos vueltas y, cuando se detiene, hay que sentarse. Crecemos aprendiendo que esto es lo normal: que alguien tiene que quedarse fuera.
    </p><p class="article-text">
        Pero en vez de preguntarnos qui&eacute;n consigue sentarse, yo me pregunto <strong>por qu&eacute; decidimos poner menos sillas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; me dicen de las sillas que est&aacute;n colocadas antes de que lleguemos? Est&aacute; la silla familiar, la social, la econ&oacute;mica, la profesional; la silla que parece corresponderte, la que otros han elegido por ti o la que las circunstancias han puesto delante y terminas ocupando porque no parece haber otra. Y nos sentamos. Pero &iquest;qui&eacute;n decide d&oacute;nde y cu&aacute;ndo debo sentarme? &iquest;Hasta qu&eacute; punto somos libres de elegir silla? 
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, necesitamos levantarnos para encontrar nuestro sitio. Pero no todo el mundo puede levantarse con la misma facilidad, ni parte del mismo lugar ni tiene las mismas oportunidades. Ni siquiera todas las sillas est&aacute;n a nuestro alcance.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien lleva a&ntilde;os buscando un sitio donde sentarse, quien naci&oacute; sentado, quien se ve obligado a depender de una silla y quien tuvo que pelear para que le reconocieran una. Hay quien se aferra a la suya porque sabe lo que significa perderla y quien pasa la vida intentando descubrir si la que ocupa es realmente la que quer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero una silla no tiene por qu&eacute; ser el lugar donde termina el movimiento, sino el lugar desde el que comienza. La Chana est&aacute; sentada y, sin embargo, llena un espacio vac&iacute;o, crea movimiento y abre nuevas v&iacute;as de expresi&oacute;n, presencia y existencia. Su silla no la inmoviliza; desde ella comienza a suceder algo.
    </p><p class="article-text">
        No siempre necesitamos levantarnos para que algo se mueva. A veces necesitamos que el lugar en el que estamos cambie con nosotros; que la sociedad y los espacios se transformen para adaptarse, que las reglas se revisen y que algunas sillas dejen de estar reservadas para unos pocos, mientras otros espacios siguen siendo inaccesibles para quienes tambi&eacute;n tienen derecho a ocuparlos.
    </p><p class="article-text">
        Porque moverse tambi&eacute;n es crear, transformar, participar, cuestionar, avanzar. El tiempo pasa y nosotros pasamos con &eacute;l. Todo se mueve, incluso cuando permanecemos sentados. Lo verdaderamente est&aacute;tico no es quien est&aacute; en una silla, sino aquello que deja de ser din&aacute;mico mientras la vida contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me interesa aquella imagen de La Chana: no porque est&eacute; sentada, sino porque desde su silla consigue que algo se mueva. Y pienso tambi&eacute;n en todas las sillas que ocupamos nosotros: las que necesitamos, las que elegimos, las que nos toca ocupar y las que otros han colocado delante de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Desde una silla podemos movernos, participar, crear, decidir, mandar. Podemos incluso hacer que otros se muevan. Se trata de no esperar siempre a levantarnos para transformar aquello que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        La Chana est&aacute; sentada. Baila. El tiempo pasa y la vida sucede. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto me hace preguntarme:<strong> &iquest;Qu&eacute; movemos nosotros desde la silla?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Nicolás Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/silla_132_13456431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desde la silla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las infraestructuras que nunca llegan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/infraestructuras-llegan_132_13454478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/783bda8f-5304-4206-9729-8832b9296bf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las infraestructuras que nunca llegan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de tres décadas de gobiernos del PP, la pregunta ya no puede ser únicamente qué ha hecho el Gobierno Central por la Región</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hay una pregunta que la sociedad de la Regi&oacute;n deber&iacute;a hacerse con serenidad, pero tambi&eacute;n con mucha exigencia pol&iacute;tica, &iquest;qu&eacute; modelo de infraestructuras hemos construido despu&eacute;s de tres d&eacute;cadas de gobiernos del Partido Popular?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque una cosa es reivindicar las infraestructuras que la Regi&oacute;n de Murcia necesita, y necesita muchas, y otra muy diferente es convertir la reivindicaci&oacute;n permanente en una estrategia pol&iacute;tica. El problema es que, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de gobiernos del PP en San Esteban, resulta dif&iacute;cil seguir presentando a la Comunidad como una v&iacute;ctima permanente del Gobierno Central sin preguntarse tambi&eacute;n qu&eacute; responsabilidad corresponde a quienes llevan d&eacute;cadas gobern&aacute;ndola.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El caso del aeropuerto de Corvera es probablemente el mejor s&iacute;mbolo de esa pol&iacute;tica. En 2018, el aeropuerto de San Javier cerr&oacute; su &uacute;ltimo ejercicio completo con casi 1.300,000 pasajeros, llevaba 26 meses consecutivos creciendo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Se decidi&oacute;, sin embargo, sustituirlo por un nuevo aeropuerto en Corvera.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 2025, el Aeropuerto Internacional de la Regi&oacute;n de Murcia recibi&oacute; 949.007 pasajeros. Es decir, todav&iacute;a no ha recuperado de manera estable el volumen de viajeros que ten&iacute;a San Javier cuando fue cerrado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y mientras tanto, a poco m&aacute;s de 45 minutos por carretera, El Altet cerr&oacute; 2025 con 19,9 millones de pasajeros y en los siete primeros meses de 2026 ya ha superado los 12,4 millones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No es una comparaci&oacute;n menor. Es una diferencia de escala gigantesca.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras el nuestro lleva a&ntilde;os luchando por superar el mill&oacute;n de pasajeros, el de la provincia vecina necesita ampliar sus instalaciones con una inversi&oacute;n superior a 1.155 millones de euros para atender su crecimiento.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y Corvera no ha sido como se nos prometi&oacute; precisamente gratis. Una sentencia ha condenado a la Comunidad Aut&oacute;noma a pagar 143,7 millones de euros m&aacute;s intereses, que elevan el impacto a unos 160 millones, por las inversiones realizadas por la anterior concesionaria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero el aeropuerto es solo una pieza de un problema mucho m&aacute;s amplio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Durante a&ntilde;os hemos escuchado hablar del AVE, del Corredor Mediterr&aacute;neo, de las conexiones con Cartagena, de la ZAL de Los Camachos, del Arco Norte, del Arco Noroeste, de las autov&iacute;as que faltan y de las conexiones ferroviarias que nunca terminan de llegar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Algunas de estas infraestructuras son competencia del Estado y ser&iacute;a absurdo negarlo. De hecho, ser&iacute;a injusto atribuir al Gobierno regional decisiones que corresponden exclusivamente al Ministerio de Transportes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero precisamente por eso hay que exigir algo m&aacute;s a quienes gobiernan la Regi&oacute;n: liderazgo, planificaci&oacute;n y capacidad de negociaci&oacute;n, no &uacute;nicamente comunicados de protesta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque gobernar no consiste en esperar cada ma&ntilde;ana a que te resuelvan la papeleta para despu&eacute;s salir a denunciar lo que falta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Gobernar tambi&eacute;n es decidir qu&eacute; infraestructuras son prioritarias, ordenar el territorio, coordinar a los municipios, impulsar suelo industrial y log&iacute;stico, garantizar conexiones ferroviarias adecuadas con los principales centros de actividad y conseguir que las inversiones p&uacute;blicas respondan a una estrategia econ&oacute;mica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El ejemplo de Los Camachos resulta significativo. La Zona de Actividades Log&iacute;sticas sigue siendo una asignatura pendiente y la propia Comunidad Aut&oacute;noma aprob&oacute; inicialmente en 2025 su declaraci&oacute;n como Actuaci&oacute;n de Inter&eacute;s Regional.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras tanto, el Puerto de Cartagena necesita conexiones ferroviarias y log&iacute;sticas capaces de convertir su posici&oacute;n estrat&eacute;gica en actividad econ&oacute;mica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Eso es una pol&iacute;tica de infraestructuras. No basta con hacerse una fotograf&iacute;a reivindicando una autov&iacute;a. Y decir que la Regi&oacute;n de Murcia est&aacute; discriminada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Despu&eacute;s de tres d&eacute;cadas de gobiernos del PP, la pregunta ya no puede ser &uacute;nicamente qu&eacute; ha hecho el Gobierno Central por la Regi&oacute;n. Tambi&eacute;n debemos preguntarnos qu&eacute; ha hecho el Gobierno regional con las competencias, los recursos y las oportunidades que ten&iacute;a a su alcance.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque existe una contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de ocultar, el PP gobierna la Regi&oacute;n y, sin embargo, contin&uacute;a utilizando buena parte de las infraestructuras como si estuviera en la oposici&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ahora bien, tampoco ser&iacute;a justo ignorar los avances recientes. El Gobierno central ha adjudicado en junio de 2026 el primer tramo del Arco Norte por 84,2 millones de euros y el Arco Noroeste ya est&aacute; en servicio.  Adem&aacute;s, el Ministerio prev&eacute; concluir a finales de 2026 las obras del AVE entre Murcia y Almer&iacute;a, con una inversi&oacute;n que ya supera los 2.700 millones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Precisamente por eso ser&iacute;a conveniente abandonar la pol&iacute;tica del agravio permanente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La Regi&oacute;n no necesita una guerra institucional entre gobiernos. Necesita una estrategia regional de comunicaciones para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Una estrategia que responda a una pregunta elemental: &iquest;qu&eacute; infraestructuras necesitamos para que la Regi&oacute;n sea m&aacute;s competitiva, m&aacute;s sostenible y est&eacute; mejor conectada con Espa&ntilde;a y Europa?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque una infraestructura no se justifica porque sea grande, espectacular o permita inaugurarla con una placa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Se justifica porque resuelve un problema, conecta personas, facilita la actividad econ&oacute;mica y mejora la vida de los ciudadanos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y esa deber&iacute;a ser la vara de medir.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El aeropuerto de Corvera nos deja una lecci&oacute;n que no deber&iacute;amos olvidar, construir una infraestructura no es lo mismo que construir una pol&iacute;tica de infraestructuras.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de gobiernos del Partido Popular, quiz&aacute; ha llegado el momento de dejar de contar las infraestructuras que nos prometieron y empezar a evaluar las que realmente necesit&aacute;bamos, las que realmente tenemos y, sobre todo, cu&aacute;nto nos han costado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque no queremos m&aacute;s populismo, necesitamos una pol&iacute;tica de infraestructuras.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/infraestructuras-llegan_132_13454478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 04:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las infraestructuras que nunca llegan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vida, sin adjetivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vida-adjetivos_132_13454433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1f9cb11-f4e1-4e5d-a83f-e27b7ecb96e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1026y447.jpg" width="1200" height="675" alt="Vida, sin adjetivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Atacar al migrante es negar nuestra fragilidad compartida. Es fingir que nosotros nunca necesitaremos ayuda</p></div><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Francisco Jarauta afirma que la vida es hermosa, a pesar de todo. Yo a&uacute;n no me atrevo a seguirlo. No porque niegue la belleza. Tampoco porque solo vea el dolor. Sencillamente, todav&iacute;a no s&eacute; c&oacute;mo adjetivar la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Hermosa. Cruel. Fr&aacute;gil. Absurda. Sagrada. Todas esas palabras dicen algo. Ninguna consigue decirlo todo. Cada adjetivo ilumina una parte y deja otra en la sombra. Por eso prefiero limitarme a pronunciar su nombre. Vida.
    </p><p class="article-text">
        La vida sucede antes de que podamos comprenderla. Nos empuja, nos detiene, nos entrega algo y, de pronto, nos lo quita. Tal vez por eso Manuel Vicent escribi&oacute; &ldquo;agosto, no hay que pensar&rdquo;. Hay momentos en los que pensar demasiado nos aleja de lo que ocurre. Es f&aacute;cil escribirlo, dif&iacute;cil practicarlo. 
    </p><p class="article-text">
        En verano, todo parece eterno. Quiz&aacute; porque todo empieza ya a morir y, por ello, tambi&eacute;n a nacer. La luz se alarga, aunque sabemos que los d&iacute;as volver&aacute;n a acortarse. El fruto madura y comienza a caer. El agua pasa. La tarde desaparece. Nada permanece.  Durante un instante, sin embargo, todo parece completo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el amor pertenece a ese mundo contingente. Leila Guerriero ha escrito que uno entra en &eacute;l casi distra&iacute;do. Un gesto cambia la mirada. Una voz comienza a importarnos. La presencia del otro se vuelve necesaria y, por tanto, cotidiana. Pero el desamor puede revelarse con una claridad repentina y un v&eacute;rtigo que asusta y duele f&iacute;sicamente. Algo se rompe. Lo que antes conmov&iacute;a deja de hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, aunque uno no quiera, los amores no salen. No siempre hay culpables. Dos personas pueden quererse y no encontrar una forma habitable de estar juntas. Sus tiempos no coinciden. Sus deseos siguen caminos distintos.Eso no vuelve falso lo vivido. No todo lo que termina ha sido in&uacute;til. Un v&iacute;nculo puede ser verdadero sin ser eterno. El amor que no pudo continuar tambi&eacute;n forma parte de quienes somos. Puede transformarse en memoria, gratitud o herida. En ocasiones, se convierte en una forma de conocernos, porque cada v&iacute;nculo te muestra una manera de actuar para con el otro y el otro para contigo. Y ambas miradas y perspectivas deben visibilizarse, sean o no compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Jap&oacute;n me ha ense&ntilde;ado, a trav&eacute;s del sinto&iacute;smo, a reconocer lo sencillamente sagrado en aquello que nace, cambia y desaparece. En un &aacute;rbol. En una piedra. En el agua que fluye. En la presencia fugaz de cuanto nos rodea. Lo sagrado no depende de la permanencia. La caducidad no destruye el valor. A veces lo revela.
    </p><p class="article-text">
        Esta conciencia de lo ef&iacute;mero lleva a la reflexi&oacute;n de Joan-Carles M&egrave;lich sobre la condici&oacute;n de vulnerabilidad. Ser humano significa estar expuesto. Dependemos de otros. Podemos ser heridos. Podemos perder. Ninguna t&eacute;cnica elimina esa fragilidad, ni debe hacerlo, aunque el poshumanismo se empe&ntilde;e en ello. Ninguna norma puede protegernos de todas las formas del dolor.
    </p><p class="article-text">
        La vulnerabilidad no es un defecto. Es nuestra condici&oacute;n com&uacute;n. Necesitamos a los dem&aacute;s porque no nos bastamos. Si nada pudiera herirnos, tampoco nada podr&iacute;a conmovernos. Esta certeza posee una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica actual suele hablar el lenguaje de la fuerza. Promete seguridad. Levanta muros. Clasifica a las personas. Decide qui&eacute;n pertenece y qui&eacute;n sobra. El migrante aparece entonces como una amenaza. Se le atribuyen el desempleo, la inseguridad o el deterioro de los servicios p&uacute;blicos. El miedo busca un rostro y lo encuentra en quien viene de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Atacar al migrante es negar nuestra fragilidad compartida. Es fingir que nosotros nunca necesitaremos ayuda. Que nunca huiremos de una guerra. Que nunca padeceremos hambre. Que nunca seremos extranjeros; sin embargo, cualquiera puede verse obligado a partir. Basta una guerra. Una persecuci&oacute;n. Una sequ&iacute;a. Una ruina. Una debacle econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El migrante no es una cifra. Es alguien que tuvo una casa. Una lengua. Un paisaje. Quiz&aacute; dej&oacute; atr&aacute;s a una madre. Quiz&aacute; lleva una fotograf&iacute;a en el bolsillo. Quiz&aacute; ama a alguien que espera al otro lado del mar. Su viaje est&aacute; hecho de miedo, deseo y memoria.
    </p><p class="article-text">
        La exclusi&oacute;n comienza cuando dejamos de imaginar esa vida. Cuando solo vemos las categor&iacute;as: irregular, extranjero, ilegal. El lenguaje prepara la distancia. Despu&eacute;s llega la indiferencia. M&aacute;s tarde puede llegar la crueldad.
    </p><p class="article-text">
        Una democracia se mide tambi&eacute;n por el trato que ofrece a quien llega sin poder, sin voz y sin documentos. La hospitalidad no exige renunciar a las leyes. Exige que ninguna ley nos haga olvidar la humanidad de quien se encuentra ante nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez ah&iacute; coincidan el amor y la pol&iacute;tica. Ambos empiezan por el reconocimiento del otro. Amar no es poseer. Acoger no es borrar las diferencias. En ambos casos, se trata de aceptar una presencia vulnerable sin convertirla en objeto de dominio ni de miedo. Se trata, al fin y al cabo, de cuidar al otro; de cuidarnos mutuamente, en lo bonito y, sobre todo, en los contextos y circunstancias m&aacute;s oscuros.  
    </p><p class="article-text">
        A veces seguimos esperando ver volver. Esperamos el regreso de una persona, de una amistad, de quien tuvo que emigrar, de la vida que conocimos. Esa esperanza, seg&uacute;n Azor&iacute;n, tambi&eacute;n es vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, en este momento de mi vida intelectual y, sobre todo, emocional, me basta con nombrar la vida sin adjetivos.
    </p><p class="article-text">
        Vida en lo que llega y en lo que parte. Vida en el amor que fue y ya solo puede continuar en la memoria. Vida de quien cruza una frontera. Vida en lo que nace, cambia y desaparece. Vida en la esperanza de volver a ver.
    </p><p class="article-text">
        Vida.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s. Y nada menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vida-adjetivos_132_13454433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 04:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vida, sin adjetivos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parches, temporalidad y el laberinto del 0-3 en la Región de Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parches-temporalidad-laberinto-0-3-region-murcia_132_13446345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e6c304c-5f3d-41b8-a0fb-b959b6396d6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parches, temporalidad y el laberinto del 0-3 en la Región de Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que debió haber sido una red de protección para la infancia y una herramienta indispensable para garantizar la conciliación real de las familias murcianas se ha convertido, por culpa de la inacción y la falta de previsión política, en un laberinto burocrático y en un foco de precariedad laboral insostenible</p></div><p class="article-text">
        La implantaci&oacute;n estructural, p&uacute;blica y universal del primer ciclo de Educaci&oacute;n Infantil (0-3 a&ntilde;os) en la Regi&oacute;n de Murcia es una medida de urgencia social y pedag&oacute;gica que tendr&iacute;a que haberse iniciado de forma seria y contundente hace mucho tiempo. Mientras la evidencia cient&iacute;fica y los expertos en desarrollo cognitivo no se cansan de repetir que los tres primeros a&ntilde;os de vida son cruciales para el aprendizaje y la equidad social, la administraci&oacute;n p&uacute;blica regional sigue arrastrando los pies. Lo que debi&oacute; haber sido una red de protecci&oacute;n para la infancia y una herramienta indispensable para garantizar la conciliaci&oacute;n real de las familias murcianas se ha convertido, por culpa de la inacci&oacute;n y la falta de previsi&oacute;n pol&iacute;tica, en un laberinto burocr&aacute;tico y en un foco de precariedad laboral insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, el tramo de 0 a 3 a&ntilde;os se ha tratado err&oacute;neamente desde las esferas institucionales como un servicio puramente asistencial o de &ldquo;guarder&iacute;a&rdquo;, un recurso secundario destinado simplemente a la custodia de menores. Despojar a esta etapa de su innegable car&aacute;cter educativo ha sido el primer gran error hist&oacute;rico de la gesti&oacute;n auton&oacute;mica. Cuando la necesidad de plazas p&uacute;blicas es acuciante y miles de familias de clase media y trabajadora se ven obligadas a hacer encajes de bolillos econ&oacute;micos para costear la escolarizaci&oacute;n temprana, la par&aacute;lisis administrativa pasa de ser una ineficiencia para convertirse en una injusticia social. Llegar tarde a la regulaci&oacute;n y financiaci&oacute;n del ciclo 0-3 significa, lisa y llanamente, ensanchar la brecha de desigualdad desde la cuna.
    </p><p class="article-text">
        En este complejo escenario, la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n de la Comunidad Aut&oacute;noma de la Regi&oacute;n de Murcia se sit&uacute;a en el centro de todas las cr&iacute;ticas leg&iacute;timas de la comunidad educativa. Lejos de dise&ntilde;ar una hoja de ruta s&oacute;lida, basada en presupuestos auton&oacute;micos propios y en la creaci&oacute;n de infraestructuras p&uacute;blicas estables, la Consejer&iacute;a ha optado sistem&aacute;ticamente por una pol&iacute;tica de parches y propaganda. La realidad que se vive en las escuelas infantiles dista mucho de los grandes anuncios institucionales de &ldquo;gratuidad universal&rdquo; que se lanzan a los medios de comunicaci&oacute;n. CCOO llevan tiempo saliendo a la calle para denunciar la falta de planificaci&oacute;n real, el retraso cr&oacute;nico en las aportaciones econ&oacute;micas y la asfixia generalizada que sufren los centros de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El reflejo m&aacute;s n&iacute;tido y preocupante de este modelo de improvisaci&oacute;n es, sin duda, el recurso sistem&aacute;tico a los llamados nombramientos por programas. En lugar de consolidar plazas fijas y estructurales dentro de la plantilla p&uacute;blica de la Comunidad Aut&oacute;noma, la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n f&iacute;a la escolarizaci&oacute;n del tramo de 0 a 3 a&ntilde;os a proyectos temporales y presupuestos con fecha de caducidad. Este perverso mecanismo contractual tiene consecuencias devastadoras en dos frentes diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, somete al personal interino a una inestabilidad laboral cr&oacute;nica, con contratos precarios que se extinguen al finalizar el programa de turno, destruyendo cualquier atisbo de carrera profesional digna para un sector tradicionalmente feminizado y maltratado. Por otro lado, esta falta de estabilidad de las plantillas dinamita por completo la continuidad pedag&oacute;gica en las aulas. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en edades tan tempranas necesitan referentes afectivos y educativos estables para su correcto desarrollo; cambiar de profesionales continuamente debido a las costuras de un contrato temporal es una falta de respeto al alumnado.
    </p><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n utiliza los nombramientos por programas como un escudo administrativo para eludir su responsabilidad presupuestaria a largo plazo. Al no crear plazas estructurales, la administraci&oacute;n regional evita comprometer fondos propios para el futuro, dejando la educaci&oacute;n de los m&aacute;s peque&ntilde;os supeditada a vaivenes econ&oacute;micos externos. No se puede construir el futuro educativo y el estado del bienestar de la Regi&oacute;n de Murcia sobre los cimientos de la provisionalidad. Las familias murcianas no necesitan promesas electorales, ni las educadoras merecen ser tratadas como mano de obra de usar y tirar en programas con fecha de vencimiento.
    </p><p class="article-text">
        Es hora de exigir un giro de 180 grados en la gesti&oacute;n educativa. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n debe asumir de una vez por todas sus competencias, dotar al ciclo 0-3 de un presupuesto auton&oacute;mico blindado y sustituir los parches de los programas temporales por plazas fijas y estables en la funci&oacute;n p&uacute;blica. La educaci&oacute;n de calidad de nuestros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de cero a tres a&ntilde;os no son un proyecto piloto ni un lujo financiable a plazos: son un derecho que ya ha esperado demasiado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Fernández González. Delegada de CCOO Enseñanza (Personal de Apoyo Educativo)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parches-temporalidad-laberinto-0-3-region-murcia_132_13446345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 04:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Parches, temporalidad y el laberinto del 0-3 en la Región de Murcia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Educación infantil,CCOO - Comisiones Obreras,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha contra los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/lucha-incendios_132_13441089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9151b00e-a8ec-4ec3-902c-c28632fef414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha contra los incendios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los incendios forestales no son solo un problema de protección de la naturaleza, sino que se convierten en un problema de protección civil, de protección de las vidas de las personas</p></div><p class="article-text">
        El fuego forma parte de los ecosistemas mediterr&aacute;neos desde hace milenios. Hay que aprender a convivir con &eacute;l. Lo que distingue el cambio actual en los incendios es la magnitud y rapidez. En la Regi&oacute;n de Murcia, desde el 1 de junio, hemos tenido m&aacute;s de 130 incendios, seg&uacute;n la administraci&oacute;n regional,  aunque no con la intensidad, virulencia y tama&ntilde;o de otras zonas de la pen&iacute;nsula. Sin embargo, todav&iacute;a persisten carencias en recursos humanos, econ&oacute;micos, infraestructuras y prevenci&oacute;n para atajar el fuego.
    </p><p class="article-text">
        Los incendios son fen&oacute;menos cuya realidad es compleja. El cambio clim&aacute;tico, el calentamiento global, influye en todos elementos necesarios para que un incendio se produzca y se propague. Es un problema transversal y requiere cambios en instituciones, coordinaciones y mecanismos de prevenci&oacute;n. En definitiva, se necesita una gesti&oacute;n forestal adaptada a las nuevas condiciones clim&aacute;ticas, alertas tempranas y cooperaci&oacute;n en la extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Valladares, cient&iacute;fico y ec&oacute;logo del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), se&ntilde;ala que los incendios actuales son muy distintos a los de d&eacute;cadas anteriores y no se puede entender su comportamiento sin tener en cuenta el impacto del cambio clim&aacute;tico que es un elemento fundamental. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, seg&uacute;n describe el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, aunque el n&uacute;mero total de fuegos disminuye, son los Grandes Incendios Forestales (GIF) los que persisten, superando las 500 hect&aacute;reas. Son fuegos m&aacute;s extensos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s virulentos que llegan a crear su propio ecosistema, por lo que con frecuencia sobrepasan la capacidad de extinci&oacute;n. La contaminaci&oacute;n del aire por los incendios viaja, impulsada por los fuertes vientos que se generan, a cientos de kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Hay que construir, a medio plazo, paisajes resilientes, capaces de limitar la propagaci&oacute;n y severidad del fuego, favorecer estructuras en mosaico, quemas controladas, mejora de la gesti&oacute;n forestal, m&aacute;s recursos humanos, as&iacute; como modificar la estructura y composici&oacute;n de la vegetaci&oacute;n. En los lugares donde se han producido incendios es necesario favorecer estructuras m&aacute;s abiertas y m&aacute;s heterog&eacute;neas antes que reproducir el paisaje que se ha quemado. La gesti&oacute;n del paisaje debe plantearse en soluciones basadas en la naturaleza: 
    </p><p class="article-text">
        Los incendios forestales no son solo un problema de protecci&oacute;n de la naturaleza, sino que se convierten en un problema de protecci&oacute;n civil, de protecci&oacute;n de las vidas de las personas. No se es consciente del peligro que se corre cuando se compra o se construye una casa en un sitio rodeado de &aacute;rboles, con un solo camino de entrada y salida. Es un problema de autoprotecci&oacute;n, de protegernos a nosotros mismos, a nuestros vecinos/as y a nuestras familias.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos reducir el riesgo e Incorporarlo a la planificaci&oacute;n territorial y urban&iacute;stica con per&iacute;metros de protecci&oacute;n de los n&uacute;cleos habitados y un cartograf&iacute;a actualizada que oriente las decisiones urban&iacute;sticas y las acciones de protecci&oacute;n civil. La normativa obliga a municipios, urbanizaciones e infraestructuras situadas en zonas de alto riesgo a disponer de planes de autoprotecci&oacute;n. El problema es que muchas veces esos planes ni se aplican ni se desarrollan. La inversi&oacute;n fundamental es prevenir y evitar que los incendios ocurran. Prevenir que se queme una hect&aacute;rea cuesta en torno a 3.000 euros, pero apagarla cuesta 30.000. 
    </p><p class="article-text">
        Se necesita educaci&oacute;n ambiental y sensibilizaci&oacute;n ciudadana. Una ciudadan&iacute;a mejor informada es capaz de distinguir los bulos circulantes del conocimiento cient&iacute;fico. Hacen falta campa&ntilde;as de divulgaci&oacute;n permanentes, no solo cuando comienza el verano, sino durante todo el a&ntilde;o. Hay que introducir esta formaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza primaria y secundaria para que la sociedad conozca el gran problema que tenemos y que ir&aacute; a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad civil y las instituciones tienen que construir consensos pol&iacute;ticos y sociales que permitan afrontar un problema que afecta a todos los territorios.<em> </em>Las soluciones solamente van a venir si nos ponemos de acuerdo, con independencia de la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario<strong> </strong>impulsar un pacto estatal que permita adaptar las pol&iacute;ticas forestales y clim&aacute;ticas a una realidad completamente distinta a las de hace unas d&eacute;cadas y sumar esfuerzos entre distintas administraciones. El desaf&iacute;o consiste tambi&eacute;n en comprender por qu&eacute; los fuegos son cada vez m&aacute;s intensos y actuar antes de que comiencen. Hay que cambiar prioridades y realizar mayores esfuerzos reales en prevenir los incendios. Convivir con los incendios no significa aceptar sus consecuencias. El margen de respuesta es prevenirlos, intentar evitarlos y minimizar sus impactos en nuestra sociedades y nuestros ecosistemas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/lucha-incendios_132_13441089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha contra los incendios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Incendios,Prevención incendios,Incendios forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los minutos de silencio no bastan. Necesitamos recursos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/minutos-silencio-no-bastan-necesitamos-recursos_132_13436550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/456654c8-5e6f-400e-840c-744eb4132f5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1030y671.jpg" width="1200" height="675" alt="Los minutos de silencio no bastan. Necesitamos recursos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La seguridad tiene que funcionar las veinticuatro horas y los 365 días del año. También en verano. La violencia machista no se va de vacaciones. La protección pública tampoco puede hacerlo</p></div><p class="article-text">
        En Murcia una mujer hab&iacute;a denunciado a su expareja. El asesino hab&iacute;a sido condenado y ten&iacute;a vigente una orden de alejamiento. Ella figuraba en el sistema VioG&eacute;n, bajo seguimiento policial. Sin embargo, no dispon&iacute;a de un dispositivo telem&aacute;tico que permitiera detectar un eventual quebrantamiento de esa orden. El 5 de agosto fue <a href="https://www.eldiario.es/murcia/hombre-mata-mujer-centro-comercial-murcia_1_13430845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinada</a> en la zapater&iacute;a en la que trabajaba su expareja.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a otra mujer fue asesinada en Llanes. Tambi&eacute;n hab&iacute;a denunciado, tambi&eacute;n exist&iacute;an antecedentes de violencia machista y tambi&eacute;n fue asesinada en su lugar de trabajo. Pero, en este caso, su lugar de trabajo era un<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/asesinatos-machistas-producen-lugares-publicos-escenificacion-crimen-moral_1_13432597.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cuartel</a> de la Guardia Civil, una instituci&oacute;n cuya funci&oacute;n es precisamente proteger y garantizar nuestra seguridad. Y es Llanes lo que me impulsa especialmente a escribir estas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la informaci&oacute;n conocida, el asesino hab&iacute;a sido guardia civil, hab&iacute;a sido condenado por violencia de g&eacute;nero y ten&iacute;a retirada su arma reglamentaria. A pesar de ello, pudo acceder al arma de otro agente y entrar armado en el cuartel donde trabajaba su expareja, tambi&eacute;n guardia civil.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo pudo suceder? &iquest;C&oacute;mo pudo un hombre con antecedentes por violencia machista acceder a un arma despu&eacute;s de que se le hubiera retirado la suya? &iquest;Conoc&iacute;an quienes ten&iacute;an responsabilidades en el cuartel su situaci&oacute;n? &iquest;Se valor&oacute; el especial riesgo derivado de que conociera las instalaciones, los procedimientos y el acceso a las armas? &iquest;Qui&eacute;n decidi&oacute; que las medidas de protecci&oacute;n pod&iacute;an dejar de estar activas?
    </p><p class="article-text">
        Murcia tambi&eacute;n necesita respuestas. &iquest;Por qu&eacute; una mujer cuyo agresor hab&iacute;a sido condenado y ten&iacute;a una orden de alejamiento vigente no dispon&iacute;a de control telem&aacute;tico? &iquest;Qu&eacute; valoraci&oacute;n del riesgo ten&iacute;a? &iquest;Se revis&oacute; despu&eacute;s de la condena? &iquest;C&oacute;mo se controlaba el cumplimiento de la orden? &iquest;Qu&eacute; seguimiento se realizaba y qu&eacute; informaci&oacute;n compart&iacute;an las distintas instituciones implicadas? Y, sobre todo, &iquest;cu&aacute;ntas mujeres se encuentran actualmente en la Regi&oacute;n de Murcia con &oacute;rdenes de alejamiento vigentes sin mecanismos telem&aacute;ticos que permitan detectar su quebrantamiento?
    </p><p class="article-text">
        VioG&eacute;n es una herramienta imprescindible para proteger a las mujeres. Precisamente por eso debemos defenderlo dot&aacute;ndolo de los recursos que necesita. Ning&uacute;n sistema, por bien dise&ntilde;ado que est&eacute;, puede funcionar si faltan profesionales para valorar y revisar el riesgo, mantener contacto con las mujeres, vigilar a los agresores y coordinar a todas las instituciones. Y eso exige dinero.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos financiaci&oacute;n p&uacute;blica espec&iacute;fica, suficiente, estable y finalista para VioG&eacute;n y para todos los servicios que hacen efectiva la protecci&oacute;n: unidades policiales especializadas, polic&iacute;as locales, juzgados, fiscal&iacute;as, servicios sociales, centros de atenci&oacute;n a las mujeres y dispositivos telem&aacute;ticos. Cada administraci&oacute;n debe asumir presupuestariamente la responsabilidad que le corresponde.
    </p><p class="article-text">
        Y necesitamos transparencia: saber cu&aacute;nto dinero se destina realmente a protecci&oacute;n, cu&aacute;ntos expedientes tiene cada equipo, cu&aacute;ntas profesionales realizan el seguimiento y cu&aacute;ntas vacantes o bajas quedan sin cubrir.
    </p><p class="article-text">
        La seguridad tiene que funcionar las veinticuatro horas y los 365 d&iacute;as del a&ntilde;o. Tambi&eacute;n en verano. La violencia machista no se va de vacaciones. La protecci&oacute;n p&uacute;blica tampoco puede hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero invertir en protecci&oacute;n no basta. Hay que invertir tambi&eacute;n en educaci&oacute;n. Necesitamos educaci&oacute;n afectivo-sexual y en igualdad desde las primeras etapas educativas para aprender a identificar el control, los celos, la dominaci&oacute;n y la violencia digital y desterrar esa idea todav&iacute;a arraigada de que las mujeres pertenecen a los hombres con quienes mantienen una relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y necesitamos formaci&oacute;n inicial y continuada, obligatoria y evaluable, para judicatura, fiscal&iacute;a, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, polic&iacute;as locales, servicios sociales y personal sanitario y educativo. Llanes demuestra, adem&aacute;s, que esa formaci&oacute;n debe alcanzar espec&iacute;ficamente a quienes custodian armas y gestionan instalaciones policiales.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cada asesinato machista las instituciones condenan los hechos, convocan minutos de silencio y expresan sus condolencias. Es necesario hacerlo. Pero los poderes p&uacute;blicos no son espectadores. No pueden guardar un minuto de silencio y, cuando termina, marcharse a otra cosa. Su responsabilidad empez&oacute; mucho antes y contin&uacute;a despu&eacute;s: prevenir, investigar, rendir cuentas, financiar, formar y proteger. 
    </p><p class="article-text">
        Los minutos de silencio recuerdan a las mujeres asesinadas. Pero no protegen a las que seguimos vivas. Cuando terminaba esta reflexi&oacute;n me he enterado que han declarado asesinada a otra mujer m&aacute;s por violencia machista en M&aacute;laga de hace unos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Ya somos 36 en este a&ntilde;o. Estamos cayendo como moscas. Estamos cayendo como moscas mujeres guardia civiles, empleadas de tiendas de zapatos, profesoras, maestras, enfermeras, medicas, abogadas&hellip; MUJERES asesinadas por los hombres que han amado y cuidado. 
    </p><p class="article-text">
        Gloria Alarc&oacute;n es presidenta del Forum de Pol&iacute;tica Feminista de la Regi&oacute;n de Murcia
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Alarcón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/minutos-silencio-no-bastan-necesitamos-recursos_132_13436550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los minutos de silencio no bastan. Necesitamos recursos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Actúa la UE, ante las crisis, con los principios con los que fue creada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/actua-ue-crisis-principios-creada_132_13432743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/320039e9-508f-4369-a746-8667d12b7ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x545y358.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Actúa la UE, ante las crisis, con los principios con los que fue creada?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También la Comunidad Autónoma de Murcia ha anunciado dificultades para acoger a estos menores, situación que no es nueva, pues no es la primera vez que nuestra Región actúa de esta manera mirando hacia Vox</p></div><p class="article-text">
        Relacionado con la crisis humanitaria de los &uacute;ltimos d&iacute;as en Ceuta, que tuvo su punto &aacute;lgido el jueves d&iacute;a 30 de julio, ya se ha dicho y escrito casi todo. Pero pocas veces lo que parece, es: sin duda un intento de generar una crisis de gran magnitud, da igual si gener&aacute;ndola ad hoc o aprovech&aacute;ndose de ella, y una vez lanzada por la desinformaci&oacute;n inicial esperar a que produzca rendimientos espurios a una variada serie de agentes pol&iacute;ticos. Adem&aacute;s, ha supuesto una prueba para Marruecos, Espa&ntilde;a y para la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Aun admitiendo que Marruecos no inici&oacute; esta tragedia humanitaria, est&aacute; claro que poco o nada hizo para evitar el gran flujo de ciudadanos marroqu&iacute;es, principalmente, hacia la frontera con Ceuta. Es tambi&eacute;n f&aacute;cil deducir que si esto ocurre no lo hace sin su conocimiento. A lo largo del tiempo se ha podido comprobar que pocas cosas ocurren relacionadas con las fronteras de Ceuta y Melilla en las que los servicios de informaci&oacute;n marroqu&iacute;es no hayan tenido informaci&oacute;n previa. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Marruecos aprovecha un acontecimiento como este para probar la reacci&oacute;n espa&ntilde;ola, no solo de su Gobierno, sino tambi&eacute;n de sus ciudadanos y de la oposici&oacute;n, atenta siempre a debilitar al Gobierno de Espa&ntilde;a en la UE, especialmente ante grandes crisis. La oposici&oacute;n liderada por el PP no pierde la ocasi&oacute;n de hacer un alarde de carencia de patriotismo que le ha llevado a dejar de ser un partido de Estado, convirti&eacute;ndose en un partido antisistema. Haciendo extensible esta din&aacute;mica a las comunidades aut&oacute;nomas en las gobierna el PP con Vox, est&aacute;n anunciando que no acoger&aacute;n personas migrantes, menores no acompa&ntilde;ados, eludiendo la obligaci&oacute;n legal de acogida. Tambi&eacute;n la Comunidad Aut&oacute;noma de Murcia ha anunciado dificultades para acoger a estos menores, situaci&oacute;n que no es nueva, pues no es la primera vez que nuestra Regi&oacute;n act&uacute;a de esta manera mirando hacia Vox. 
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior ha puesto a prueba el nivel de unidad dentro de Espa&ntilde;a ante una amenaza externa. As&iacute;, Marruecos ha podido medir su fuerza ante futuras acciones para intentar hacer valer reivindicaciones coyunturales o el fin &uacute;ltimo en sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla. A la vez Marruecos ha podido comprobar, despu&eacute;s de haber firmado en 2020 los Acuerdos Abraham con Israel y otros pa&iacute;ses &aacute;rabes, con la mediaci&oacute;n de EEUU, cu&aacute;l es el nivel de respuesta de estos nuevos aliados. En este sentido, ha podido apreciar c&oacute;mo lejos de ser reprendida, esta crisis ha servido para que, una vez m&aacute;s el Sr. Trump y el Sr.. Netanyahu hayan salido prestos a atacar al Gobierno de Espa&ntilde;a, al que no perdonan que est&eacute; liderando a nivel internacional la denuncia del genocidio de Gaza, la petici&oacute;n de suprimir el Tratado de Asociaci&oacute;n UE-Israel, la oposici&oacute;n a la guerra de Ir&aacute;n y la oposici&oacute;n a elevar el gasto militar hasta el 5% en el seno de la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        Y en este contexto, &iquest;cu&aacute;l ha sido la reacci&oacute;n de la UE? De manera inmediata una serie de pa&iacute;ses encabezados por la Sra. Meloni, presidenta del Gobierno de Italia, de extrema derecha, desarrollaron un ataque a Espa&ntilde;a y al Gobierno espa&ntilde;ol sin precedentes, obviando principios jur&iacute;dicos (amenazando a Espa&ntilde;a de expulsarla de Schengen) y rompiendo el principio de solidaridad entre los Estados, que ha funcionado en anteriores crisis humanitarias, incluso de menos calado. Concretamente, cuando Bielorrusia desencaden&oacute; la guerra h&iacute;brida contra Polonia y otros pa&iacute;ses b&aacute;lticos en 2021, la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la UE, y la Comisi&oacute;n de la UE fueron en su auxilio sin pedir explicaciones. Igual ha venido ocurriendo con las sucesivas crisis sufridas por Italia en Lampedusa (al menos tres crisis), primavera &aacute;rabe, crisis de refugiados 2014-16, etc. Lo contrario que en la crisis de Ceuta, donde a nadie se le escapa que lo acaecido no es una crisis migratoria, sino que aparte de derivar en una gran tragedia humanitaria tiene todos los componentes de una provocaci&oacute;n consentida. 
    </p><p class="article-text">
        En este caso la parte m&aacute;s compleja del gran flujo de personas migrantes ( 72.000) se resolvi&oacute; en 24 horas, consiguiendo que volvieran la casi totalidad a Marruecos (70.000). Solo despu&eacute;s de ello, y mediando una dura carta del presidente del Gobierno espa&ntilde;ol que solicit&oacute; una reuni&oacute;n de los ministros de Interior de la UE, vimos c&oacute;mo la presidenta de la Comisi&oacute;n de la UE, ahora s&iacute;, acab&oacute; felicitando a Espa&ntilde;a. No obstante, paralelamente, 22 pa&iacute;ses encabezados por la Sra. Meloni, solicitaron la misma reuni&oacute;n que ya hab&iacute;a planteado el presidente del Gobierno espa&ntilde;ol pero introduciendo una orientaci&oacute;n securitaria que, como es conocido, Espa&ntilde;a no comparte. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos planteamientos , una vez m&aacute;s, queda de manifiesto lo acaecido en la UE en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os en gesti&oacute;n migratoria: el tiempo ha demostrado que las medidas securitarias lejos de disminuir la irregularidad migratoria la ha ido aumentando, como demostr&eacute; en la Tesis Doctoral que tuve el honor de concluir y presentar el pasado a&ntilde;o sobre la Producci&oacute;n de Irregularidad por la UE ( Puche, 2025). Un ejemplo es que la UE, en los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os apenas ha ejecutado entre el 20% y el 30% de las devoluciones acordadas ( supone un incremento anual de m&aacute;s de 300.000 migrantes en situaci&oacute;n administrativa irregular). Finalmente, lo curioso es que tras la reuni&oacute;n de ministros de Interior de la UE aparece el mismo patr&oacute;n de las celebradas tras cada crisis en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os: se rebaja la tensi&oacute;n entre socios comunitarios sin que ninguno haga ninguna renuncia a sus posiciones comunicadas con anterioridad a la reuni&oacute;n y en el comunicado final se hace referencia a la lucha contra las mafias, reforzamiento de las fronteras y se comprometen a mayor cooperaci&oacute;n. Siempre igual, se recurre a declaraciones grandilocuentes que no aportan nada. Nada que permita conseguir una migraci&oacute;n segura, ordenada e inclusiva.
    </p><p class="article-text">
        En este estado de cosas, los &aacute;rboles no nos pueden impedir ver el bosque. La mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la UE han intentado aprovechar este acontecimiento por inter&eacute;s y tacticismo electoral dentro de una deriva m&aacute;s amplia y, que va siendo mayoritaria en el seno de la UE, compartida por la extrema derecha y el Partido Popular europeo, que han abrazado una ideolog&iacute;a que podemos catalogar de tecnofascista, como denomina Donatella Cesare en su &uacute;ltimo libro. Utilizando el miedo para imponer pol&iacute;ticas de control de las personas, las fronteras, etc. Admitiendo, a la vez, la externalizaci&oacute;n de fronteras y el establecimiento de centros de internamiento en Terceros Pa&iacute;ses que supone a medio y largo plazo estar en manos de estos terceros pa&iacute;ses para que puedan utilizar a las personas migrantes como medida de presi&oacute;n en situaciones de crisis. 
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de todo lo anterior, se puede concluir que la UE no est&aacute; actuando de acuerdo con los principios que han hecho de la UE un espacio de paz, de garant&iacute;a de la dignidad de las personas, respetuoso con los derechos humanos y que ha utilizado como instrumentos de actuaci&oacute;n, entre otros, la unidad, la solidaridad y la cooperaci&oacute;n entre los Estados. Es por ello por lo que la reacci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los estados, tambi&eacute;n de la oposici&oacute;n en Espa&ntilde;a, hace m&aacute;s d&eacute;bil y vulnerable a la UE facilit&aacute;ndole el trabajo a aquellos tecnooligarcas que intentan dominar la econom&iacute;a mundial y debilitar y destruir a la UE. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, en mi modesta opini&oacute;n, debemos ser contundentes en la defensa de la Uni&oacute;n Europea como un espacio de paz, defensor de los derechos humanos, solidario y garante de la dignidad de las personas. Sin olvidar, en este caso, que es necesario que, con transparencia, Marruecos ofrezca las explicaciones y actuaciones oportunas que permitan establecer las causas de que se haya producido una tragedia humanitaria que ha dado lugar, hasta ahora, a un movimiento de poblaci&oacute;n, hacia el interior de Espa&ntilde;a, de m&aacute;s de 70.000 personas, con m&aacute;s de 80 personas muertas, y un n&uacute;mero muy importante de menores no acompa&ntilde;ados separados de sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Fulgencio Andr&eacute;s Puche Oliva es experto universitario en Evaluaci&oacute;n de Pol&iacute;ticas de las Administraciones P&uacute;blicas y Doctor por la Universidad de Murcia, cuya tesis doctoral vers&oacute; sobre la Producci&oacute;n de Migraci&oacute;n Irregular por parte de la Uni&oacute;n Europea
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fulgencio Andrés Puche Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/actua-ue-crisis-principios-creada_132_13432743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 04:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Actúa la UE, ante las crisis, con los principios con los que fue creada?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Ceuta,Marruecos,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La larga espera de las personas dependientes murcianas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/larga-espera-personas-dependientes-murcianas_132_13432720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d50ab71-8c21-46f6-a0d7-a61d8a7320e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La larga espera de las personas dependientes murcianas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, las personas dependientes deben esperar, en la mayoría de los casos, una media de 650 días</p></div><p class="article-text">
        A nadie le gusta esperar. Imaginen, adem&aacute;s, tener que hacerlo inc&oacute;modas, al sol, con calor, sed y hambre. Algo parecido les ocurre a nuestras personas dependientes, solo que sus dificultades van mucho m&aacute;s all&aacute; de la mera necesidad de una sombra.
    </p><p class="article-text">
        En la Comunidad Aut&oacute;noma de la Regi&oacute;n de Murcia, las personas dependientes deben esperar, en la mayor&iacute;a de los casos, una media de 650 d&iacute;as. Cuando hablamos de este colectivo, nos referimos, por supuesto, a personas mayores cuya edad las ha llevado a necesitar atenci&oacute;n urgente para su d&iacute;a a d&iacute;a pero tambi&eacute;n hablamos de j&oacute;venes e incluso de menores con enfermedades degenerativas que, sin ayuda asistencial y de cuidados, no pueden normalizar su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el Parlamento aprob&oacute;, a propuesta del Gobierno de Espa&ntilde;a, una reforma de la Ley de Dependencia que afecta a much&iacute;simas familias. La Federaci&oacute;n de Pensionistas de CCOO ha saludado esta medida, principalmente porque llevaba muchos a&ntilde;os reclamando su llegada.
    </p><p class="article-text">
        Esta modificaci&oacute;n duplica la cantidad de dinero que aportaba el Ejecutivo central para las personas dependientes del pa&iacute;s, sumando un incremento de 2.200 millones de euros para el a&ntilde;o 2026. Esto eleva el presupuesto estatal para la dependencia a un total de 6.200 millones de euros. Es decir, el Gobierno del Estado duplica su aportaci&oacute;n actual y se compromete a cubrir el 50% del gasto total en cada comunidad aut&oacute;noma, puesto que son estas las que tienen las competencias exclusivas en la materia.
    </p><p class="article-text">
        Para entender el impacto real de esta reforma, conviene mirar la precaria situaci&oacute;n actual en la CARM. Hoy en d&iacute;a, las cuant&iacute;as m&aacute;ximas que pueden cobrar las personas dependientes murcianas por cuidados en el entorno familiar son totalmente insuficientes: un m&aacute;ximo de 180 euros al mes para la dependencia moderada, 315 euros para la dependencia severa y 455 euros para la gran dependencia. Lo m&aacute;s grave es que, debido a las m&uacute;ltiples trabas y criterios que se aplican a la hora de concederlas, muy pocas personas logran cobrar estas cantidades m&aacute;ximas. 
    </p><p class="article-text">
        Con la nueva ley, estas asignaciones se triplicar&aacute;n, mejorando significativamente la gran dependencia y la dependencia de segundo grado (severa), cuya ayuda mensual media pasar&aacute; de los 290 euros actuales a los 660 euros. Estar&aacute;n de acuerdo conmigo en que este montante econ&oacute;mico sabr&aacute; a gloria a las familias con necesidades de cuidados. Se trata de una inyecci&oacute;n econ&oacute;mica crucial que aporta estabilidad y calidad al empleo, adem&aacute;s de mejorar sustancialmente el servicio.
    </p><p class="article-text">
        Destaca, sobre todo, la ampliaci&oacute;n de la figura del asistente personal. Hasta ahora, este servicio se limitaba al domicilio, con pocas horas y escasos medios; con el cambio, podr&aacute; acompa&ntilde;ar en el d&iacute;a a d&iacute;a a la persona dependiente para que pueda seguir viviendo en su hogar sin necesidad de ingresar en una residencia. Este &uacute;ltimo es otro dato que nos duele: cabe recordar la carencia de la Regi&oacute;n de Murcia en esta materia, ya que el Gobierno regional apuesta casi exclusivamente por las plazas privadas.
    </p><p class="article-text">
        La calidad de vida de las personas dependientes y de sus familias es lo primordial. Al fortalecer la teleasistencia (algo que la nueva ley recoge ahora como un derecho), se garantiza que puedan continuar en sus entornos habituales. No es que este servicio no existiera antes, es que los medios eran testimoniales y requer&iacute;a solicitarlo con dos a&ntilde;os de anticipaci&oacute;n; todo un periplo burocr&aacute;tico para conseguir su aprobaci&oacute;n. Asimismo, la reforma reconoce como derecho subvencionado la accesibilidad y adaptaci&oacute;n de la vivienda. Miles de dependientes y personas vecinas de Murcia carecen de medios para adaptar sus hogares, lo que se traduce, en ocasiones, en a&ntilde;os enteros sin poder salir a la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la ley establece otro criterio fundamental: la profesionalizaci&oacute;n del sector. Esto va ligado directamente a la estabilidad del empleo y erradica la precariedad actual, la cual perjudica tanto a las personas que necesitan atenci&oacute;n como a los y las profesionales que prestan el servicio.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Federaci&oacute;n de Pensionistas de CCOO Regi&oacute;n de Murcia no podemos permitir que el bienestar de las personas dependientes murcianas dependa de la falta de sinton&iacute;a pol&iacute;tica entre administraciones. El incremento presupuestario del Gobierno central ofrece una oportunidad hist&oacute;rica, pero el Ejecutivo regional necesita responder con la misma firmeza, simplificando una burocracia que a menudo desborda a las familias. Es necesario equilibrar la oferta y priorizar el apoyo al cuidado en el entorno familiar. Detr&aacute;s de la cifra de 650 d&iacute;as de espera hay realidades humanas muy duras: mayores con necesidades urgentes y familias sobrepasadas por la carga econ&oacute;mica y emocional. La nueva normativa auton&oacute;mica debe implementarse con urgencia y sin dilaciones competenciales; la salud de nuestra ciudadan&iacute;a merece estar en el centro de todas las pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Canovas Mart&iacute;nez es secretario de Institucional y Pol&iacute;ticas Sociales de la Federaci&oacute;n de Pensionistas de CCOO Regi&oacute;n de Murcia
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Cánovas Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/larga-espera-personas-dependientes-murcianas_132_13432720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 04:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La larga espera de las personas dependientes murcianas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Ley de dependencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los empobrecidos son utilizados como arma política y de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/empobrecidos-son-utilizados-arma-politica-guerra_132_13432698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d949e43-9045-47fb-96ca-4d161915f0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x626y345.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los empobrecidos son utilizados como arma política y de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los empobrecidos como arma de guerra se utilizan en la instrumentalización de la migración para 'lanzarlos' contra otros países aprovechando su desesperación, su pobreza y su ansía de encontrar un futuro que les permita vivir con dignidad</p></div><p class="article-text">
        Lo que hemos visto en Ceuta se vivi&oacute; tambi&eacute;n cuando Turqu&iacute;a utilizaba a miles de refugiados sirios contra Europa empuj&aacute;ndoles hacia Grecia con el fin de chantajear a la Uni&oacute;n Europea para conseguir objetivos pol&iacute;ticos y m&aacute;s dinero. Es la utilizaci&oacute;n de la desesperaci&oacute;n de personas que quieren vivir, sencillamente vivir.
    </p><p class="article-text">
        Los empobrecidos se utilizan como arma pol&iacute;tica a trav&eacute;s de procesos de manipulaci&oacute;n para que voten a la derecha o extrema derecha, es decir, a quienes no van a defender sus intereses ni el futuro de sus hijos e hijas, reconociendo que hay una derecha con un car&aacute;cter socialdem&oacute;crata que est&aacute; siendo minimizada. Veo en nuestra querida Regi&oacute;n de Murcia, porque hablo con ellos y comparto su pobreza, que me dicen que van a votar a la ultraderecha sin dar m&aacute;s explicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en esos procesos entra tambi&eacute;n la resignaci&oacute;n que tiene una gran capacidad de desmovilizaci&oacute;n y de convencer de que hay que votar a quienes disponen de grandes riquezas, que poseen grandes recursos econ&oacute;micos, financieros y productivos. 
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, los empobrecidos se utilizan como arma pol&iacute;tica con la sacralizaci&oacute;n de las riquezas y, por tanto, de los enriquecidos que es la expresi&oacute;n de la bendici&oacute;n de Dios; todo lo que vaya en contra de esta sacralizaci&oacute;n es una especie de blasfemia, que hay que eliminar. Lo vemos claramente en lo que se llama el 'trumpismo evang&eacute;lico'. En Murcia se est&aacute; dando ya este fen&oacute;meno, que se une al voto cat&oacute;lico hacia los partidos que amenazan a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Resultado de la combinaci&oacute;n de estos tres procesos es lograr que los empobrecidos sean un arma pol&iacute;tica que sirva a los poderosos para que ganen opciones pol&iacute;ticas que contribuyan a enriquecer m&aacute;s sus beneficios y a lograr una gran apat&iacute;a social basada en el s&aacute;lvese quien pueda.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que en muchos procesos electorales recientes hayan ganado opciones que no solo quieren reducir los derechos sociales, laborales, sanitarios, educativos&hellip;, sino eliminarlos sin ning&uacute;n miramiento. El vencedor de las elecciones colombianas, De la Espriella, aunque fuera por una exigua diferencia de votos, dijo que quien quiera tener asistencia m&eacute;dica tiene que pagarla y si no tiene medios econ&oacute;micos no se le atiende. Tampoco es de extra&ntilde;ar las expectativas de estas opciones en Europa, incluida Espa&ntilde;a, para los pr&oacute;ximos comicios.
    </p><p class="article-text">
        Los empobrecidos como arma de guerra se utilizan en la instrumentalizaci&oacute;n de la migraci&oacute;n para 'lanzarlos' contra otros pa&iacute;ses aprovechando su desesperaci&oacute;n, su pobreza y su ans&iacute;a de encontrar un futuro que les permita vivir con dignidad, incluso, huir de sus lugares de origen para no perder la vida. Se les lleva a una frontera o est&aacute;n ya y con enga&ntilde;os se les indica un camino donde al final se encuentran con la violencia, la muerte y el vac&iacute;o. Son personas desarmadas, con hambre y con esperanza de encontrarse un mundo distinto al que quieren dejar. Esto lo han hecho Marruecos, Turqu&iacute;a y Bielorrusia entre otros pa&iacute;ses. Y mucho temo que Marruecos lo seguir&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra forma de que los empobrecidos se conviertan en un arma de guerra, en un sentido literal de la palabra, y es la captaci&oacute;n como mercenarios. Una poblaci&oacute;n joven, que pasa hambre y sin expectativas son reclutados en los conflictos. Se les da un arma, se les da de comer, se les da una peque&ntilde;a paga, pueden saquear y violar, se les ense&ntilde;a a matar y ya tienen un ej&eacute;rcito que, en infinidad de veces, act&uacute;a contra su propio pueblo. La mayor&iacute;a de los ej&eacute;rcitos y cuerpos policiales est&aacute;n formados por empobrecidos que buscan sobrevivir y salir de su gran miseria, aunque sea matando y cometiendo violaciones de los Derechos Humanos contra su propia gente. Recordamos a&uacute;n las palabras de San &Oacute;scar Arnulfo Romero cuando se dirigi&oacute; a los soldados salvadore&ntilde;os, a la Guardia Nacional y a la polic&iacute;a dici&eacute;ndoles que eran del mismo pueblo y que mataban a sus propios hermanos campesinos. Les pidi&oacute; que desobedecieran las &oacute;rdenes y no mataran a su pueblo. Al d&iacute;a siguiente fue asesinado.
    </p><p class="article-text">
        Tengo un sue&ntilde;o y es que los empobrecidos tengan esa capacidad de organizarse, no dejarse utilizar, de entrar en comuni&oacute;n entre ellos para salir de la pobreza, construyendo solidaridad, justicia y humanidad, que es lo que se afirma en la expresi&oacute;n &ldquo;el pueblo unido jam&aacute;s ser&aacute; vencido&rdquo;. Que no haya pobres contra pobres, sino pobres con pobres caminando juntos por las sendas del bien com&uacute;n y la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; el pueblo marroqu&iacute;, entre otros, sepa organizarse y luchar contra esa monarqu&iacute;a semi feudal, corrupta y opresora y contra ese gobierno t&iacute;tere que destina gran parte de su dinero a la compra de armas a Estados Unidos e Israel y a realizar obras fara&oacute;nicas e invierte muy poco presupuesto en educaci&oacute;n, sanidad y protecci&oacute;n social. &iexcl;Ojal&aacute;!
    </p><p class="article-text">
        Posdata: Mostrar una inmensa tristeza desde Murcia por todas esas criaturas que murieron ahogadas por intentar llegar a Ceuta huyendo de su pa&iacute;s que celebraba, en ese momento. ostentosamente el aniversario de la llegada al trono de un s&aacute;trapa: Mohamed VI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Sánchez, 'el cura de la PAH']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/empobrecidos-son-utilizados-arma-politica-guerra_132_13432698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 04:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los empobrecidos son utilizados como arma política y de guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Ultraderecha,Ceuta,Marruecos,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kioto, la esperanza necesaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/kioto-esperanza-necesaria_132_13428243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d30f16b9-cd7d-4fa1-9d47-bed6d4b1e11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x941y883.jpg" width="1200" height="675" alt="Kioto, la esperanza necesaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los discursos de odio encuentran un terreno extraordinariamente fértil allí donde la incertidumbre económica, la desconfianza institucional y el miedo ocupan el espacio que debería corresponder a la política</p></div><p class="article-text">
        A veces uno, o quiz&aacute; la propia vida, se deja arrastrar por sus fantasmas. Sucede especialmente cuando emprende el regreso a &Iacute;taca, como Odiseo, convencido de que el viaje exterior nunca puede separarse del interior. Pero tambi&eacute;n aprende que las emociones, por intensas que sean, siempre son transitorias. Pasan la euforia y el des&aacute;nimo; permanece el camino. Permanece la vida, sin necesidad de adjetivos. Y mientras uno intenta comprender lo que ocurre dentro de s&iacute;, el mundo sigue despleg&aacute;ndose fuera, con sus luces y sus sombras, oblig&aacute;ndonos a mirar m&aacute;s all&aacute; de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Escribo estas l&iacute;neas en Kioto. No es un lugar cualquiera. Aqu&iacute;, en 1997, los Estados quisieron convencerse de que todav&iacute;a era posible corregir el rumbo. El Protocolo de Kioto represent&oacute; un hito en la historia del Derecho Internacional Ambiental y del Cambio Clim&aacute;tico. Fue el reconocimiento jur&iacute;dico de una evidencia cient&iacute;fica y de una responsabilidad pol&iacute;tica: el cambio clim&aacute;tico no era un problema del futuro, sino una amenaza presente que exig&iacute;a compromisos comunes, aunque diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Hubo esperanza. Hubo voluntad. O, al menos, voluntad escrita. Sin embargo, casi tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, el paisaje es mucho m&aacute;s contradictorio que aquel optimismo prudente. Las emisiones globales siguen aumentando. Los pa&iacute;ses que m&aacute;s contaminan contin&uacute;an haci&eacute;ndolo, mientras los compromisos internacionales avanzan con la lentitud de las negociaciones y la rapidez del deterioro ambiental. La Tierra no entiende de cumbres diplom&aacute;ticas ni de declaraciones solemnes. Responde &uacute;nicamente a los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Y los hechos son tozudos.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable pensar en ello mientras camino por una ciudad que ha sabido convivir durante siglos con la naturaleza. Los jardines de Kioto no pretenden dominar el paisaje, sino dialogar con &eacute;l. Quiz&aacute; esa sea una de las mayores ense&ntilde;anzas de Jap&oacute;n: la naturaleza nunca desaparece; simplemente nos recuerda, de vez en cuando, que no somos sus due&ntilde;os. Los tifones, los terremotos o los tsunamis forman parte de la memoria colectiva de este pa&iacute;s. No como castigos, sino como recordatorios de la vulnerabilidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Esa vulnerabilidad no es &uacute;nicamente ambiental. Tambi&eacute;n es pol&iacute;tica y social. Mientras escribo estas l&iacute;neas, Espa&ntilde;a vuelve a mirar hacia Ceuta. Miles de personas procedentes de Marruecos han cruzado la frontera en un episodio que, una vez m&aacute;s, resulta dif&iacute;cil de comprender al margen de la actitud de las autoridades marroqu&iacute;es. La frontera se convierte as&iacute; en un instrumento de presi&oacute;n diplom&aacute;tica y los seres humanos en piezas de una estrategia geopol&iacute;tica que ignora su dignidad. Quien migra no deja de ser persona por atravesar una frontera; tampoco quien protege esa frontera deja de tener el deber de hacerlo conforme al Derecho y con respeto a los derechos humanos. Ambas afirmaciones son compatibles, aunque el debate p&uacute;blico parezca empe&ntilde;ado en presentarlas como incompatibles.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo verdaderamente preocupante no es solo lo que ocurre en la frontera. Es lo que ocurre despu&eacute;s. Los discursos de odio encuentran un terreno extraordinariamente f&eacute;rtil all&iacute; donde la incertidumbre econ&oacute;mica, la desconfianza institucional y el miedo ocupan el espacio que deber&iacute;a corresponder a la pol&iacute;tica. En demasiadas ocasiones ya no se discuten soluciones, sino culpables. El migrante, el diferente, el adversario pol&iacute;tico o incluso quien simplemente discrepa se convierten en enemigos antes que en interlocutores.
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n ha dejado de ser un fen&oacute;meno excepcional para convertirse en una forma cotidiana de entender la realidad. En la Regi&oacute;n de Murcia esa tensi&oacute;n resulta especialmente visible. El deterioro del debate p&uacute;blico convive con problemas estructurales que afectan al sistema sanitario y al educativo p&uacute;blico. Solo cuando uno sale de Espa&ntilde;a comprende hasta qu&eacute; punto aquello que damos por sentado constituye una conquista colectiva extraordinaria (aqu&iacute;, en esta ciudad japonesa, he pagado casi 300 euros en urgencias). Viajar permite descubrir que los servicios p&uacute;blicos no son &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n presupuestaria; representan una idea determinada de comunidad. All&iacute; donde se debilitan, no solo empeoran las prestaciones. Tambi&eacute;n se resiente la confianza entre los ciudadanos y las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando esa confianza desaparece, el vac&iacute;o suele llenarse de simplificaciones. Todo parece ca&oacute;tico. Todo parece ir a peor. El cambio clim&aacute;tico, las migraciones utilizadas como arma pol&iacute;tica, la creciente desigualdad, la erosi&oacute;n de las instituciones, la radicalizaci&oacute;n del debate p&uacute;blico. Basta con abrir un peri&oacute;dico para sentir que el mundo avanza hacia un horizonte cada vez m&aacute;s sombr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando surgen las preguntas inevitables. &iquest;Hemos llegado a un punto en el que la convivencia entre el ser humano y la Tierra resulta imposible? &iquest;Estamos condenados a enfrentarnos tambi&eacute;n entre nosotros? &iquest;Es la cooperaci&oacute;n internacional apenas una ilusi&oacute;n bien redactada? &iquest;Han dejado de importar la empat&iacute;a y el di&aacute;logo en una sociedad que parece premiar el enfrentamiento permanente?
    </p><p class="article-text">
        Los discursos apocal&iacute;pticos ofrecen respuestas sencillas. Demasiado sencillas. Nos dicen que todo est&aacute; perdido, que las instituciones han fracasado, que la convivencia es una ingenuidad y que el conflicto constituye el estado natural de las relaciones humanas.
    </p><p class="article-text">
        Me niego a aceptar ese diagn&oacute;stico. No porque ignore la realidad. Al contrario. Precisamente porque el principio de realidad obliga a reconocer la gravedad de cuanto sucede, resulta m&aacute;s necesario que nunca defender una esperanza que no sea ingenua, sino consciente. La esperanza no consiste en negar los problemas, sino en afirmar que todav&iacute;a existen razones para afrontarlos.
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra que los mayores avances de la humanidad nunca nacieron del fatalismo. Surgieron de personas que decidieron actuar cuando parec&iacute;a demasiado tarde. Tambi&eacute;n el Derecho Internacional, con todas sus limitaciones, es fruto de esa convicci&oacute;n. Puede incumplirse. Puede resultar insuficiente. Puede decepcionar. Pero sigue siendo preferible a la ausencia de reglas, del mismo modo que el di&aacute;logo siempre ser&aacute; preferible a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esa sea la verdadera lecci&oacute;n que Kioto sigue ofreciendo casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel protocolo que lleva su nombre. Los acuerdos internacionales no cambian el mundo por s&iacute; solos. Necesitan voluntad pol&iacute;tica sostenida, responsabilidad ciudadana y una &eacute;tica que coloque la vida &mdash;toda la vida&mdash; en el centro de nuestras decisiones.
    </p><p class="article-text">
        La defensa de la Tierra no puede separarse de la del ser humano. Y la defensa del ser humano tampoco puede desligarse del respeto hacia los dem&aacute;s seres vivos y hacia el entorno que hace posible nuestra existencia. No son causas distintas. Constituyen una misma responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sigo creyendo en la convivencia. En la empat&iacute;a. En la cr&iacute;tica rigurosa frente al insulto f&aacute;cil. En unas instituciones que puedan reformarse sin destruirse. En una ciudadan&iacute;a capaz de exigir responsabilidades sin renunciar a la humanidad del otro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; resulte una posici&oacute;n inc&oacute;moda en tiempos de consignas. Quiz&aacute; incluso parezca ingenua. Pero mientras camino por las calles de Kioto, entre sus toris, pienso que la alternativa ser&iacute;a aceptar que el miedo, el odio y la resignaci&oacute;n han vencido definitivamente. Y esa es una derrota que sencillamente me niego a aceptar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/kioto-esperanza-necesaria_132_13428243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 04:00:41 +0000]]></pubDate>
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