<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Murcia y aparte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/murcia/murcia-y-aparte/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La contaminación por nitratos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/contaminacion-nitratos_132_13285373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8359d96-57ff-45c1-b456-e9da82571f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La contaminación por nitratos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debe ser un objetivo permanente plantear medidas más exigentes y eficaces, y su cumplimiento real, para que se produzca una reducción efectiva de la contaminación por nitratos</p></div><p class="article-text">
        La contaminaci&oacute;n por nitratos de las aguas superficiales y subterr&aacute;neas, procedentes de fuentes de origen agrario, es uno de los problemas medioambientales y de salud p&uacute;blica m&aacute;s graves en nuestra regi&oacute;n. El exceso de fertilizantes ha provocado la filtraci&oacute;n masiva de nitratos, contaminando gravemente las masas de agua, con un impacto cr&iacute;tico en el ecosistema del Mar Menor.
    </p><p class="article-text">
        Desde la administraci&oacute;n se propone una primera revisi&oacute;n del programa contra la contaminaci&oacute;n por nitratos vigente, aprobado en 2016, que tendr&iacute;a que haberse hecho en 2020, y volver a revisarse en 2024. Es decir, vamos a tener aprobada la primera revisi&oacute;n del plan casi cuando tocar&iacute;a la tercera. Adem&aacute;s de centrarse en controlar el uso de nitratos hay que buscar formas de evitar la contaminaci&oacute;n difusa y evaluar la eficacia de las medidas que se adopten, as&iacute; como su revisi&oacute;n de una manera regular y peri&oacute;dica para evitar su fracaso, como puede pasar con este documento, que es casi el mismo que el anterior. Este plan puede convertirse en papel mojado y no servir para frenar la contaminaci&oacute;n por nitratos de origen agr&iacute;cola y ganadero, ni tampoco recuperar espacios ya da&ntilde;ados como nuestra laguna salada.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo programa de actuaci&oacute;n para las zonas vulnerables a la contaminaci&oacute;n por nitratos de la Regi&oacute;n de Murcia y el programa de actuaci&oacute;n espec&iacute;fico para la zona vulnerable del Campo de Cartagena se convierten en instrumentos inoperantes. La falta de avances y eficacia de las medidas planteadas en ambos textos hacen previsible su fracaso en la reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n como viene ocurriendo desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que esta revisi&oacute;n del vigente programa de actuaci&oacute;n se produzca diez a&ntilde;os despu&eacute;s de su aprobaci&oacute;n es un s&iacute;ntoma de la falta de voluntad institucional, ya que estos programas debieran renovarse cada cuatro a&ntilde;os. La situaci&oacute;n va a peor en toda la regi&oacute;n, y casos como el del Mar Menor apelan a una mayor urgencia y eficacia, justo lo contrario de lo que sucede, incluso a pesar de las sanciones de la Comisi&oacute;n Europea por la insuficiente aplicaci&oacute;n de la Directiva Europea de Nitratos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante es el propio contenido del programa. Los avances reales en el nuevo documento son escasos e insuficientes. La mayor parte de las obligaciones son una repetici&oacute;n de las que ya ten&iacute;a el programa vigente o son obligaciones ya exigidas en otras normas como la Ley 3/2020 de Recuperaci&oacute;n y Protecci&oacute;n del Mar Menor y el Real Decreto 35/2023, por el que se aprueba el Plan Hidrol&oacute;gico de la Demarcaci&oacute;n del Segura. No se ampl&iacute;an sus medidas para lograr una mayor eficacia en este tipo de contaminaci&oacute;n. Ni siquiera supera el marco de los 170 kg de nitr&oacute;geno por hect&aacute;rea y a&ntilde;o, que viene fijado por la directiva de nitratos desde 1991. No hay personal ni medios suficientes de la administraci&oacute;n para las inspecciones in situ, con anal&iacute;ticas propias, la manera realmente &uacute;til de comprobar el cumplimiento y la eficacia de las medidas que se aplican.
    </p><p class="article-text">
        En el Programa de actuaci&oacute;n espec&iacute;fico para el Campo de Cartagena, la mayor parte de las obligaciones son las mismas que en el resto de la regi&oacute;n, a pesar del proceso eutr&oacute;fico que sufre el Mar Menor. Adem&aacute;s, las restricciones m&aacute;s eficaces son m&iacute;nimas en la Zona 2, que es la mayor parte de la cuenca vertiente y donde est&aacute;n la mayor parte de aportaciones. Por otro lado, se abre la puerta a algunos incumplimientos, con una serie de v&iacute;as de escape, que hacen que en la pr&aacute;ctica muchas explotaciones no apliquen ni siquiera algunas de las pocas medidas positivas.
    </p><p class="article-text">
        El Informe de seguimiento de la directiva deitratos para el cuatrienio 2020-2023 elaborado por el MITECO evidencia el fracaso de las medidas aplicadas hasta ahora, puesto que el excedente de nitr&oacute;geno por hect&aacute;rea en la regi&oacute;n no solo no ha disminuido, sino que presenta una tendencia al alza desde 2013 y unos valores por encima de la media en el Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental una revisi&oacute;n profunda del Programa de actuaci&oacute;n para las zonas vulnerables a la contaminaci&oacute;n por nitratos en nuestro territorio, y del Programa de actuaci&oacute;n espec&iacute;fico para la zona vulnerable a la contaminaci&oacute;n por nitratos del Campo de Cartagena. Debe ser un objetivo permanente plantear medidas m&aacute;s exigentes y eficaces, y su cumplimiento real, para que se produzca una reducci&oacute;n efectiva de la contaminaci&oacute;n por nitratos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/contaminacion-nitratos_132_13285373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f8359d96-57ff-45c1-b456-e9da82571f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97737" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f8359d96-57ff-45c1-b456-e9da82571f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97737" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La contaminación por nitratos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f8359d96-57ff-45c1-b456-e9da82571f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agrupémonos para el cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/agrupemonos-cambio_132_13285249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b6944c3-4d19-48ac-89b3-f2b95bd08b50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agrupémonos para el cambio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde mi punto de vista, existe una idea que merece ser discutida con serenidad y ambición: la unidad de la izquierda: construir un espacio común capaz de sumar fuerzas, talento y compromiso alrededor de un proyecto compartido para la Región de Murcia</p></div><p class="article-text">
        Las reflexiones que estos d&iacute;as se est&aacute;n produciendo en el seno del PSRM son una buena noticia. Un partido vivo es un partido que debate, que escucha y que se pregunta constantemente c&oacute;mo servir mejor a la sociedad a la que aspira a representar.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia afronta desaf&iacute;os enormes: el acceso a la vivienda, la calidad del empleo, la sostenibilidad del modelo productivo, la defensa de los servicios p&uacute;blicos, la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica o la lucha contra las desigualdades. Ante estos retos, la pregunta que debemos hacernos no es s&oacute;lo qu&eacute; partido lidera la oposici&oacute;n, sino c&oacute;mo construimos una mayor&iacute;a social capaz de impulsar un cambio pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, existe una idea que merece ser discutida con serenidad y ambici&oacute;n: la unidad de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        No hablo de refundar un nuevo partido. Tampoco de diluir la identidad de ninguna organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Hablo de algo mucho m&aacute;s sencillo y, al mismo tiempo, m&aacute;s transformador: construir un espacio com&uacute;n capaz de sumar fuerzas, talento y compromiso alrededor de un proyecto compartido para la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Y en mi humilde opini&oacute;n, los y las socialistas debemos ser quienes impulsemos ese proceso. No mirando a nadie por encima del hombro, sino desde la responsabilidad que nos corresponde como principal fuerza progresista de la Regi&oacute;n. La ciudadan&iacute;a no entiende muchas veces las divisiones, las siglas enfrentadas o las disputas entre organizaciones que comparten objetivos fundamentales. Lo que espera es que quienes defienden pol&iacute;ticas progresistas sean capaces de entenderse para mejorar la vida de la gente.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia demuestra que la fragmentaci&oacute;n debilita las posibilidades de construir una alternativa de gobierno. Cuando las energ&iacute;as se concentran en competir dentro del mismo espacio pol&iacute;tico, se pierde fuerza para disputar la mayor&iacute;a social necesaria para transformar la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creo que debemos explorar f&oacute;rmulas innovadoras de participaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n. Una candidatura amplia, plural, abierta y democr&aacute;tica podr&iacute;a ser una herramienta &uacute;til para sumar sensibilidades distintas sin que nadie tenga que renunciar a su identidad. Una lista abierta y desbloqueada permitir&iacute;a adem&aacute;s que la ciudadan&iacute;a tuviera una mayor capacidad de decisi&oacute;n sobre qui&eacute;nes la representan.
    </p><p class="article-text">
        Pero la unidad no puede ser &uacute;nicamente una suma electoral. Debe construirse sobre ideas, propuestas y un proyecto compartido. La unidad por s&iacute; sola no genera ilusi&oacute;n; la ilusi&oacute;n nace cuando existe una visi&oacute;n clara de futuro y cuando la ciudadan&iacute;a percibe que hay una alternativa cre&iacute;ble para gobernar.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero debate no es c&oacute;mo repartimos espacios pol&iacute;ticos. El verdadero debate es c&oacute;mo construimos una mayor&iacute;a social que devuelva la esperanza a quienes desean una Regi&oacute;n m&aacute;s justa, m&aacute;s pr&oacute;spera y m&aacute;s igualitaria.
    </p><p class="article-text">
        La unidad de la izquierda no debe ser un fin en s&iacute; mismo. Debe ser el instrumento para poner en marcha el cambio que la Regi&oacute;n de Murcia necesita. Y ese es un debate que merece la pena abrir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/agrupemonos-cambio_132_13285249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0b6944c3-4d19-48ac-89b3-f2b95bd08b50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="148584" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0b6944c3-4d19-48ac-89b3-f2b95bd08b50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="148584" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Agrupémonos para el cambio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0b6944c3-4d19-48ac-89b3-f2b95bd08b50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Socialismo,PSOE Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos sobran los motivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sobran-motivos_132_13282679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2548b321-497f-4119-bfe3-a44decf27d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos sobran los motivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La realidad es que nos sobran los motivos para salir a la calle. Porque la educación pública no puede seguir siendo desmantelada. Porque después de quince años de recortes y promesas incumplidas, la paciencia tiene límites"</p></div><p class="article-text">
        Mientras en el Pa&iacute;s Valenci&agrave; miles de docentes mantienen una huelga indefinida desde hace cuatro semanas y llenan las calles para defender la educaci&oacute;n p&uacute;blica, en nuestra regi&oacute;n seguimos observando con resignaci&oacute;n c&oacute;mo se acumulan los problemas sin que exista una respuesta pol&iacute;tica a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; uno de nuestros mayores lastres sea precisamente la dificultad para dar el paso. Somos una regi&oacute;n que hist&oacute;ricamente se moviliza poco. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a pesar de que las quejas en los claustros, salas de profesores y pasillos no han dejado de aumentar, rara vez hemos conseguido transformar ese malestar en una reivindicaci&oacute;n sostenida. Sin embargo, la experiencia demuestra que los avances laborales y educativos nunca han llegado por generaci&oacute;n espont&aacute;nea. Han sido fruto de la presi&oacute;n social, del di&aacute;logo respaldado por la movilizaci&oacute;n y de la capacidad de una comunidad para defender aquello que considera esencial.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos m&aacute;s de quince a&ntilde;os esperando la reversi&oacute;n de unos recortes que la Consejer&iacute;a considera ya permanentes. Quince a&ntilde;os durante los cuales se han sucedido gobiernos, anuncios y promesas, que no se han transformado en una planificaci&oacute;n educativa seria a medio y largo plazo y que no han dotado ni de recursos ni de estabilidad a la educaci&oacute;n de todas y todos. Se gobierna a golpe de improvisaci&oacute;n y se atiende la urgencia del d&iacute;a a d&iacute;a, mientras se elude seguir una hoja de ruta que permita afrontar los retos del sistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras reivindicaciones afectan a todos los &aacute;mbitos de la ense&ntilde;anza, y, aunque son de sobra conocidas, no dejan de ser urgentes. Desde la reducci&oacute;n de ratios hasta el aumento de recursos para la atenci&oacute;n a la diversidad; desde la necesidad de climatizar unas aulas que cada a&ntilde;o soportan temperaturas m&aacute;s extremas hasta la urgencia de acometer un verdadero plan de infraestructuras que acabe con el hacinamiento, el amianto, los barracones y el envejecimiento de los centros. A ello se suman problemas enquistados como la creciente conflictividad escolar, el exceso de burocracia o la insuficiente dotaci&oacute;n econ&oacute;mica que reciben los centros educativos para su funcionamiento, cuya financiaci&oacute;n todav&iacute;a es inferior a la de hace quince a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pueden ignorarse cuestiones laborales que afectan directamente a la profesi&oacute;n docente: la p&eacute;rdida continuada de poder adquisitivo, la falta de protecci&oacute;n para el profesorado mayor de 55 a&ntilde;os, la incertidumbre en procesos de oposiciones o el incremento constante de responsabilidades que recaen sobre el personal docente y equipos educativos, sin que se dote del tiempo y de los recursos necesarios para llevarlas a cabo. Cada curso se exige m&aacute;s al profesorado, pero esa exigencia no se ve acompa&ntilde;ada con una mejora de las condiciones de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        A todo esto se suma un progresivo deterioro de la consideraci&oacute;n social de la profesi&oacute;n docente. Durante a&ntilde;os se ha ido construyendo un relato que cuestiona permanentemente nuestro trabajo y minimiza nuestra aportaci&oacute;n al conjunto de la sociedad. Como consecuencia, muchas de nuestras reivindicaciones son recibidas con indiferencia, cuando no directamente con desconfianza o menosprecio. Se olvida que defender unas condiciones laborales dignas para el personal docente no es un privilegio para unos pocos, sino una condici&oacute;n indispensable para garantizar una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo en directo c&oacute;mo se privatiza la Formaci&oacute;n Profesional, despu&eacute;s de a&ntilde;os de avance imparable de la universidad privada ultracat&oacute;lica, c&oacute;mo se apuntala la educaci&oacute;n concertada al tiempo que se cierran l&iacute;neas en la p&uacute;blica, c&oacute;mo se llevan las ratios al l&iacute;mite y c&oacute;mo se eliminan programas espec&iacute;ficos para ahorrar presupuesto. La educaci&oacute;n p&uacute;blica es la herramienta m&aacute;s potente de cohesi&oacute;n social y la &uacute;nica que asegura la igualdad de oportunidades para todo el alumnado. No podemos achacar todo esto a una falta de incapacidad o de incompetencia, al menos no en su totalidad, sino tambi&eacute;n a un plan premeditado del Gobierno regional para definir un modelo social segregador marcado por los or&iacute;genes y por la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica que ten&iacute;a nuestra familia cuando llegamos al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos problemas no son nuevos, sino que han sido se&ntilde;alados durante a&ntilde;os por docentes, equipos directivos, sindicatos y por toda la comunidad educativa. Lo que falta no es informaci&oacute;n, sino voluntad pol&iacute;tica para abordar soluciones estructurales. Falta una estrategia clara, consensuada y dotada presupuestariamente. Falta que, ante el posicionamiento del Gobierno regional sobre su modelo educaci&oacute;n p&uacute;blica, la ciudadan&iacute;a responda y muestre su desacuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta inevitable mirar hacia el Pa&iacute;s Valenci&agrave; y preguntarnos qu&eacute; nos impide hacer lo mismo. All&iacute; la comunidad educativa ha entendido que la movilizaci&oacute;n es una herramienta democr&aacute;tica para defender derechos, reclamar mejoras y situar la educaci&oacute;n p&uacute;blica en el centro del debate social. Docentes, estudiantes y familias han demostrado que cuando existe una preocupaci&oacute;n compartida es posible organizarse colectivamente para hacerse escuchar. En ese proceso tambi&eacute;n ha sido importante la capacidad de las organizaciones sindicales progresistas para construir espacios de unidad en torno a objetivos comunes. En un contexto de fragmentaci&oacute;n y desgaste, esa voluntad de colaboraci&oacute;n constituye una experiencia de la que merece la pena aprender.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de reconstruir la fuerza demostrada por la marea verde y de hacerlo desde la base. De organizarse desde los claustros, desde los centros educativos, con las asociaciones de estudiantes y de familias, con todas las personas que sostienen cada d&iacute;a la escuela p&uacute;blica. Somos nosotras quienes conocemos los problemas reales y quienes sufrimos las consecuencias del desmantelamiento de los servicios p&uacute;blicos, pero tambi&eacute;n quienes tenemos la capacidad de impulsar el cambio.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que nos sobran los motivos para salir a la calle. Porque la educaci&oacute;n p&uacute;blica no puede seguir siendo desmantelada. Porque despu&eacute;s de quince a&ntilde;os de recortes y promesas incumplidas, la paciencia tiene l&iacute;mites. Y porque, aunque nos cueste movilizarnos, la resignaci&oacute;n nunca ha mejorado la escuela, recuperado ning&uacute;n derecho ni construido un futuro mejor para nuestras hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maestra luchando tambi&eacute;n est&aacute; ense&ntilde;ando&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Martínez,  coportavoz de STERM]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sobran-motivos_132_13282679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 04:00:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2548b321-497f-4119-bfe3-a44decf27d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="395911" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2548b321-497f-4119-bfe3-a44decf27d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="395911" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nos sobran los motivos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2548b321-497f-4119-bfe3-a44decf27d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Protestas,Manifestaciones,Educación pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi experiencia con la sanidad murciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/experiencia-sanidad-murciana_132_13276949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cb686ee-4bb0-42b6-81cd-6a59010070ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi experiencia con la sanidad murciana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la largo de los dos años que ha durado todo este proceso, he podido conocer de primera mano el funcionamiento del SMS. Lo que más me ha sorprendido ha sido el enorme desajuste entre la admirable atención prestada a los pacientes por el personal sanitario y la desastrosa gestión organizativa de las listas de espera</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que vienen acumul&aacute;ndose protestas sociales, informes t&eacute;cnicos, investigaciones parlamentarias y denuncias judiciales por el mal funcionamiento del Servicio Murciano Salud (SMS), cuya gesti&oacute;n fue transferida a la comunidad aut&oacute;noma murciana en <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2001-24858" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diciembre de 2001</a>, hace casi veinticinco a&ntilde;os. Durante todo ese tiempo, el gobierno regional ha estado en manos del PP y el sistema sanitario p&uacute;blico ha ido degrad&aacute;ndose como consecuencia de una gesti&oacute;n pol&iacute;tica desastrosa.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo esc&aacute;ndalo ha sido la detenci&oacute;n de once personas y la investigaci&oacute;n de otras dos (funcionarios del SMS, personal sanitario y comerciales de empresas privadas) por un fraude de casi siete millones de euros, llevado a cabo mediante la compra de productos sanitarios inflados de precio, no homologados para su uso e incluso caducados. 
    </p><p class="article-text">
        Este fraude no es una excepci&oacute;n en un sistema que funcionar&iacute;a correctamente, pues se ha producido en el marco de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/tribunal-cuentas-detecta-derivaciones-irregulares-sanidad-privada-region-murcia_1_11559715.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un irregular modelo de gesti&oacute;n privatizadora denunciado por el Tribunal de Cuentas</a> en un informe de 2024. Ese modelo incluye la realizaci&oacute;n de operaciones m&eacute;dicas derivadas desde el SMS a centros privados concertados sin justificaci&oacute;n alguna, as&iacute; como la ausencia de licitaciones p&uacute;blicas en la compra de material sanitario, todo ello contraviniendo la Ley de Contratos del Sector P&uacute;blico. Este informe demoledor llev&oacute; a la creaci&oacute;n, en febrero de 2025, de una <a href="https://cadenaser.com/murcia/2025/02/11/la-asamblea-aprueba-la-creacion-de-una-comision-de-investigacion-sobre-las-derivaciones-presuntamente-irregulares-del-sms-a-la-sanidad-privada-radio-murcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comisi&oacute;n especial de investigaci&oacute;n</a> propuesta por el grupo parlamentario Podemos-IU-AV, que cont&oacute; con los votos a favor del PSOE y de Vox, y con la oposici&oacute;n del PP. 
    </p><p class="article-text">
        La mala gesti&oacute;n del SMS ha generado una deuda que a finales de 2023 super&oacute; los 3.600 millones, un 30% de la deuda total de la CARM. El reciente fraude de las pr&oacute;tesis caducadas ha sido la gota que ha colmado el vaso. Por eso, el presidente regional ha aprovechado la ocasi&oacute;n para <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/lopez-miras-impulsa-remodelacion-ejecutivo-medio-inestabilidad-politica-regional_1_13256309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cesar al Consejero de Salud y tratar de acallar las cr&iacute;ticas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero no quiero abundar en hechos que han venido siendo denunciados por la <a href="https://adspmurcia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n para la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica de la Regi&oacute;n de Murcia</a>, por la reci&eacute;n creada <a href="https://adspmurcia.org/nace-la-alianza-por-la-defensa-de-la-sanidad-publica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza por la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica</a>, por los partidos de la oposici&oacute;n parlamentaria, por la UDEF y por el ya citado Tribunal de Cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Quiero contar aqu&iacute; mi propia experiencia personal. El feminismo populariz&oacute; el lema <a href="https://www.carolhanisch.org/CHwritings/PIP.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;lo personal es pol&iacute;tico&raquo;</a>, dado que lo pol&iacute;tico, a su vez, tiene consecuencias directas en la vida de las personas. Por eso, <a href="https://www.academia.edu/117143811/Resen_a_del_libro_colectivo_Todo_lo_que_entro_en_crisis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sociolog&iacute;a cr&iacute;tica</a> no se limita a manejar estad&iacute;sticas y elaborar hip&oacute;tesis sino que tambi&eacute;n recurre al estudio de casos y a las historias de vida. Creo que mi peque&ntilde;a historia puede servir de ejemplo para comprender c&oacute;mo funciona la sanidad murciana. No porque sea un caso extraordinario, sino todo lo contrario: porque revela unas pautas que han podido experimentar otros muchos usuarios del SMS.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado me diagnosticaron un c&aacute;ncer de pr&oacute;stata. Es una enfermedad muy com&uacute;n en los varones a partir de los sesenta a&ntilde;os, como sucede con el c&aacute;ncer de mama en las mujeres de cierta edad. Dado que, en ambos casos, es un fen&oacute;meno frecuente y estad&iacute;sticamente previsible, es imprescindible que el sistema sanitario cuente con programas preventivos de detecci&oacute;n precoz. Otro de los esc&aacute;ndalos que han salido a la luz p&uacute;blica, tanto en Andaluc&iacute;a como en Murcia, ha tenido que ver precisamente con <a href="https://adspmurcia.org/el-cribado-de-cancer-de-mama-en-murcia-cuando-el-sistema-falla-a-las-mujeres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cribado de los c&aacute;nceres de mama</a>: en ambas comunidades, una pol&iacute;tica de degradaci&oacute;n y de privatizaci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica por parte del PP ha conducido a la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de pruebas y a su dilataci&oacute;n en el tiempo, lo que en muchos casos ha repercutido en el agravamiento de la enfermedad, en la necesidad de recurrir a tratamientos muy agresivos e incluso en muertes evitables.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, mi caso ha sido diferente. A partir de un an&aacute;lisis rutinario de sangre, mi m&eacute;dica de familia detect&oacute; que el indicador PSA era un poco m&aacute;s alto de lo normal e inform&oacute; al servicio de urolog&iacute;a del Hospital Reina Sof&iacute;a de Murcia. Al cabo de seis meses me citaron a la consulta de urolog&iacute;a, me hicieron un segundo an&aacute;lisis y result&oacute; que el PSA hab&iacute;a subido un poco m&aacute;s. As&iacute; que mi ur&oacute;loga me mand&oacute; una resonancia magn&eacute;tica y el resultado fue que ten&iacute;a una peque&ntilde;a lesi&oacute;n &laquo;potencialmente cancerosa&raquo;. Ante esto, la doctora me mand&oacute; una biopsia. Me pusieron en lista de espera y me llamaron con dos d&iacute;as de antelaci&oacute;n para hacerme la prueba en un centro privado concertado, el Hospital Quir&oacute;n. Ped&iacute; que me la hicieran en el Reina Sof&iacute;a, pero me advirtieron que eso retrasar&iacute;a notablemente la realizaci&oacute;n de la prueba, as&iacute; que tuve que aceptar. Pero present&eacute; una queja por escrito en el Servicio de Atenci&oacute;n al Usuario. Me respondieron al cabo de varios meses dici&eacute;ndome que todo se hab&iacute;a hecho de manera correcta.
    </p><p class="article-text">
        La primera biopsia evidenci&oacute; que ten&iacute;a un c&aacute;ncer de pr&oacute;stata de riesgo bajo, as&iacute; que me propusieron acogerme a un &laquo;Protocolo de vigilancia activa/observaci&oacute;n en c&aacute;ncer de pr&oacute;stata&raquo;. Pero una segunda biopsia realizada ocho meses despu&eacute;s &mdash;aunque el Protocolo establec&iacute;a un plazo de seis meses&mdash;, nuevamente en el Hospital Quir&oacute;n &mdash;haciendo caso omiso de mi queja&mdash;, dio peores resultados, as&iacute; que mi ur&oacute;loga me recomend&oacute; la extirpaci&oacute;n de la pr&oacute;stata. Y el 11 de mayo del presente a&ntilde;o me la extirparon en el Reina Sof&iacute;a mediante laparoscopia asistida por un robot.
    </p><p class="article-text">
        A la largo de los dos a&ntilde;os que ha durado todo este proceso, he podido conocer de primera mano el funcionamiento del SMS. Lo que m&aacute;s me ha sorprendido ha sido el enorme desajuste entre la admirable atenci&oacute;n prestada a los pacientes por el personal sanitario y la desastrosa gesti&oacute;n organizativa de las listas de espera. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez ingres&eacute; en el Reina Sof&iacute;a, la atenci&oacute;n que recib&iacute; fue &oacute;ptima, as&iacute; que me siento profundamente agradecido a los cirujanos, enfermeras, auxiliares, celadores y estudiantes en pr&aacute;cticas. En cambio, todos los tr&aacute;mites que he tenido que realizar para llegar hasta el ingreso hospitalario han sido una verdadera carrera de obst&aacute;culos. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, no ha sido el SMS quien ha realizado la &laquo;vigilancia activa&raquo; de mi enfermedad, sino que he sido yo quien he tenido que &laquo;vigilar activamente&raquo; al SMS para que actuase conforme a lo prescrito m&eacute;dicamente. Ante cada prescripci&oacute;n de los facultativos, que ten&iacute;a siempre un plazo de ejecuci&oacute;n determinado &mdash;la segunda biopsia, la consulta con la ur&oacute;loga, las pruebas preoperatorias, la revisi&oacute;n tras la operaci&oacute;n&mdash;, he tenido que ser yo quien acuda al Reina Sof&iacute;a para exigir el cumplimiento de tales prescripciones, es decir, para corregir el profundo desequilibrio entre la atenci&oacute;n m&eacute;dica y la gesti&oacute;n organizativa.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si mi &laquo;vigilancia activa&raquo; del SMS ha tenido &eacute;xito, ha sido gracias a la eficiente labor de una sola persona, siempre la misma persona, una administrativa de la secretar&iacute;a de urolog&iacute;a a la que desde aqu&iacute; env&iacute;o mi m&aacute;s profundo agradecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo hecho es muy significativo: pese a la incompetencia e irresponsabilidad de la Consejer&iacute;a de Salud de la CARM, pese al profundo desequilibrio entre la atenci&oacute;n sanitaria y la gesti&oacute;n organizativa, pese al empe&ntilde;o pol&iacute;tico en privatizar, reducir y devaluar la sanidad p&uacute;blica, si todo ello no causa mayores estragos es porque hay personas admirables, comprometidas con su trabajo como empleadas p&uacute;blicas, que tratan de subsanar en la medida de sus posibilidades los continuos desaguisados de un gobierno regional que pretende convertir la salud en el negocio de unos pocos, contraviniendo as&iacute; el art&iacute;culo 43 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola que reconoce el derecho a la salud de toda la ciudadan&iacute;a y la obligaci&oacute;n de garantizar ese derecho por parte de los poderes p&uacute;blicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Campillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/experiencia-sanidad-murciana_132_13276949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 04:00:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7cb686ee-4bb0-42b6-81cd-6a59010070ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="215005" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7cb686ee-4bb0-42b6-81cd-6a59010070ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="215005" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mi experiencia con la sanidad murciana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7cb686ee-4bb0-42b6-81cd-6a59010070ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Noelia en Chicago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noelia-chicago_132_13276888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53e8cc98-8224-4199-ac48-92ae3e588a37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Noelia en Chicago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta moción de censura hemos visto a un gobierno local desbaratado, micrófonos que se cortan, tránsfugas que se venden (¿a cambio de?) y permanecen, mientras les paguemos</p></div><p class="article-text">
        Las grandes villanas tienen m&aacute;s gancho que las chicas buenas. No solo las m&iacute;ticas, que todos recordamos. Tambi&eacute;n lo son las de segunda categor&iacute;a, incluso las de tercera. Ser villana (en la ficci&oacute;n) es apabullante, complejo, divertidamente transgresor. Tienen los mejores papeles, suelen ser m&aacute;s atractivas que las sufrientes buenas, se dan el gusto a s&iacute; mismas de reventar la fiesta y marchar despu&eacute;s con la cabeza alta. Tienen poder, por lo que su p&uacute;blico les teme. Sus leales esperan sus migajas. Las villanas congelan a sus oponentes, los fulminan, los hacen desaparecer. S&oacute;lo hasta que la trama lo consienta. Una historia como todo dios manda impone que, para que los buenos ganen y la justicia resplandezca, la mal&iacute;sima tenga su merecido final.
    </p><p class="article-text">
        Hace justo doce a&ntilde;os m&aacute;s uno, como dicen los del fario malo, una joven Noelia Arroyo hizo de villana en El Batel. Interpret&oacute;, con una voz magn&iacute;fica y vestida de rojo Valentino a la matrona asesina del musical &lsquo;Chicago&rsquo;. Dominaba tan bien el escenario que parec&iacute;a una cantante profesional. &nbsp;Entonces era una joven periodista. Es cierto eso que dicen sus detractores de que no escrib&iacute;a noticias. Su trabajo se llamar&iacute;a ahora creadora de contenidos, o algo parecido. Al a&ntilde;o siguiente de esta gala, Noelia Arroyo entr&oacute; en el gobierno regional. 
    </p><p class="article-text">
        La grand&iacute;sima Queen Latifah, que es la matrona Mama Morton en Chicago, cantaba: &iquest;No sabes que con esta mano tambi&eacute;n se lava la otra? Cuando eres bueno con mam&aacute;, mam&aacute; es buena contigo. Aquel musical lo represent&oacute; muy dignamente un grupo de estudiantes de la Escuela Superior de Arte Dram&aacute;tico de Murcia. A los guionistas se les ocurri&oacute;, con buen ojo, que un refrito con &lsquo;Chicago&rsquo;, &lsquo;Cabaret&rsquo; y &lsquo;Moulin Rouge&rsquo; podr&iacute;a ser una met&aacute;fora anticrisis, ya que la atm&oacute;sfera estaba bien cargada. &lsquo;Chicago&rsquo; es obra de Maurice Dallas Watkins, periodista de sucesos, quien escribi&oacute; este texto sobre el af&aacute;n de &eacute;xito, triunfo a toda costa, encumbramiento de los m&aacute;s miserables, enga&ntilde;o y corrupci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Cartagena era una ciudad con cifras de paro insoportables, empobrecida, aunque no tanto como ahora. Aquella semana se abri&oacute; un segundo local de C&aacute;ritas, con una puerta trasera por donde pasaban los nuevos pobres que se sent&iacute;an humillados al recibir su pan. Los nazis estaban por ah&iacute;, como siempre ha sido, pero ocultos, porque a&uacute;n sent&iacute;an verg&uuml;enza social para proclamarlo como ahora, sin complejos. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil entr&oacute; varias veces en el Ayuntamiento cartagenero, en busca de documentaci&oacute;n. Ya hab&iacute;a explotado la trama G&uuml;rtel. La P&uacute;nica estaba en ciernes. Todav&iacute;a era presidente Valc&aacute;rcel, al que la Fiscal&iacute;a pedir&aacute; once a&ntilde;os de c&aacute;rcel el pr&oacute;ximo septiembre por el caso de las desaladoras. Poco despu&eacute;s el Partido Popular ser&iacute;a el &uacute;nico partido pol&iacute;tico mencionado en Europa como organizaci&oacute;n criminal. Chicago habit&oacute; entre nosotros.
    </p><p class="article-text">
        En una estad&iacute;stica dom&eacute;stica, de campo, a ciudadanos educados, de talante progresista o conservador, se puede concluir que el <em>Tamayazo</em> de la Moci&oacute;n de Censura es un bochorno tremebundo, con los momentos hilarantes que nos dio para la posteridad una pareja de concejales, que propongo para otro musical. Podr&iacute;a llamarse &lsquo;Mesa napolitana&rsquo;. El m&aacute;s joven, como a punto de entonar &lsquo;Giovinezza&rsquo;, con modales educados, aunque claramente autoritarios. El mayor, gesticulando enfurecido como en una tienda de Boscoreale, antes de que erupcione el volc&aacute;n. El veterano conoce bien el truco o trato. El otro est&aacute; descubriendo las maneras. 
    </p><p class="article-text">
        Esa mesa, vestida con un mantel a lo italiano, ser&iacute;a un &eacute;xito m&aacute;s grande que el de la viscosa saga de Torrente. La gente sin principios, como las villanas, ejerce una peligrosa fascinaci&oacute;n. En esta moci&oacute;n de censura hemos visto a un gobierno local desbaratado, micr&oacute;fonos que se cortan, tr&aacute;nsfugas que se venden (&iquest;a cambio de?) y permanecen, mientras les paguemos. La alcaldesa sigue a las &oacute;rdenes de Madrid y Murcia, en el centro de la foto, la que sea, como en la noche de aquella actuaci&oacute;n. Nosotros hemos perdido la inocencia. Ellos hace mucho que perdieron el honor. Cada vez que nombran a Cartagena en vano se seca un &aacute;rbol cerca del monte Galeras. Siendo realistas, los cartageneros les importamos un carajo. Y no, no nos merecemos toda esta basura. Aunque nos riamos, maldita sea, para disimular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noelia-chicago_132_13276888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 04:00:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53e8cc98-8224-4199-ac48-92ae3e588a37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="232541" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53e8cc98-8224-4199-ac48-92ae3e588a37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="232541" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Noelia en Chicago]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53e8cc98-8224-4199-ac48-92ae3e588a37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La era de los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/incendios_132_13276869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee32576-7b06-4497-a8cf-2645a36fd0ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La era de los incendios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la falta de efectivos se suma la precariedad, con sueldos que no superan los 1.275 euros, claramente insuficientes en relación al tipo de trabajo de riesgo que realizan los bomberos forestales</p></div><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o m&aacute;s hemos de volver a hablar de la en&eacute;sima ola de calor primaveral, este 2026 m&aacute;s pronto que nunca. Cada vez que nos acercamos al verano, se repite, como el d&iacute;a de la marmota de la famosa pel&iacute;cula ochentera, la llegada a nuestro pa&iacute;s de sucesivas subidas extremas de temperatura, con el agravante de un incendio a las puertas de Murcia que ha arrasado 177 hect&aacute;reas, la mitad de las cuales pertenecen al Parque Regional de El Valle y Carrascoy.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS en sus siglas en ingl&eacute;s) de la NASA, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra en 2024, &uacute;ltimos datos analizados,&nbsp;fue la m&aacute;s c&aacute;lida registrada desde que comenz&oacute; el mantenimiento de registros en 1880. Nuestro planeta fue aproximadamente 1,47&ordm; C m&aacute;s c&aacute;lido en 2024 que en el promedio preindustrial, rozando el grado y medio que, seg&uacute;n la comunidad cient&iacute;fica, representa el l&iacute;mite cr&iacute;tico de seguridad clim&aacute;tica establecido por el Acuerdo de Par&iacute;s. Se da la circunstancia, adem&aacute;s, de que los 10 a&ntilde;os m&aacute;s recientes son los m&aacute;s c&aacute;lidos jam&aacute;s registrados.
    </p><p class="article-text">
        Las previsiones estacionales apuntan a un verano de 2026 con temperaturas por encima de lo habitual en buena parte de Espa&ntilde;a, y m&aacute;s a&uacute;n en nuestra regi&oacute;n, que acostumbra a ser la zona con mayor niveles t&eacute;rmicos, como hemos visto estos d&iacute;as. Ya hay estimaciones que indican que este mes de mayo se ha establecido un r&eacute;cord de muertes atribuibles al calor, con 101 fallecimientos, seg&uacute;n el Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria (Sistema MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad. Si en Murcia se ha registrado una temperatura de 40&ordm;C a finales de mayo, es f&aacute;cilmente previsible que superemos esa temperatura este verano. Ya alcanzamos el r&eacute;cord en agosto de 2021, con los 46,2&ordm;C registrados en la estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica de Guadalupe de Maciascoque. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a este panorama y con el recordatorio de que en 2025 asistimos al r&eacute;cord de hect&aacute;reas quemadas en Espa&ntilde;a, con casi 400.000, nos tenemos que preguntar si nuestro pa&iacute;s en general y nuestra regi&oacute;n en particular est&aacute;n preparados para enfrentarse a un verano previsiblemente duro en cuanto a incendios. En nuestro pa&iacute;s hubo 64 grandes incendios forestales en 2025, frente a los 20 de media en la &uacute;ltima d&eacute;cada, multiplic&aacute;ndose por cuatro la superficie quemada en cada incendio extremo, pasando de 1.500 has. a m&aacute;s de 6.000 has. en cada uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra los incendios forestales involucra a muchas administraciones. As&iacute;, desde el gobierno central se organiza a trav&eacute;s del Plan Estatal de Protecci&oacute;n Civil para Emergencias por Incendios Forestales, coordinado por el Ministerio del Interior, las diferentes brigadas y medios a&eacute;reos que aporta el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica (MITECO) o la UME del Ministerio de Defensa. Por otro lado, cada Comunidad Aut&oacute;noma aporta sus propios medios. As&iacute;, desde la CARM se habilita el Plan Infomur, que coordina a los distintos cuerpos que luchan contra los incendios (Brigada Forestal de Defensa Contraincendios (BRIFOR),Brigada Helitransportada (BRIHELI), bomberos forestales, puestos de vigilancia y voluntarios de Protecci&oacute;n Civil). Por &uacute;ltimo, los ayuntamientos cuentan con sus propios efectivos, coordinados con las dem&aacute;s instituciones. As&iacute;, y en relaci&oacute;n al incendio de Los Garres, el Servicio de Extinci&oacute;n de Incendios y Salvamento (S.E.I.S.) es el &oacute;rgano oficial del Ayuntamiento de Murcia encargado de la lucha contra incendios, el salvamento de personas y la protecci&oacute;n de bienes dentro del t&eacute;rmino municipal y sus pedan&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del incendio de Los Garres, se puede decir que el plan ha funcionado, con la correcta coordinaci&oacute;n de las distintas administraciones, CARM, MITECO, la UME y el Ayuntamiento de Murcia, evitando que el incendio alcance las viviendas y sus ocupantes e impidiendo que una joya natural como es el Parque Regional de El Valle y Carrascoy sea pasto de las llamas. Pero a estas luces hay que sumar ciertas sombras. As&iacute;, el comit&eacute; de empresa de la citada BRIFOR, de la Regi&oacute;n de Murcia, denuncia la falta de personal, reclamando un refuerzo de 60 efectivos que hagan frente a los cada vez m&aacute;s frecuentes incendios; todos hemos visto c&oacute;mo los propios vecinos se enfrentaban a las llamas con mangueras, lo que pone en evidencia esa escasez de medios. A la falta de efectivos se suma la precariedad, con sueldos que no superan los 1.275 euros, claramente insuficientes en relaci&oacute;n al tipo de trabajo de riesgo que realizan los bomberos forestales.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra regi&oacute;n ha sufrido este a&ntilde;o cuatro incendios que han arrasado m&aacute;s de 700 hect&aacute;reas, el de cabo Ti&ntilde;oso, con 100 hect&aacute;reas quemadas, aunque por causas accidentales; en Sierra Espu&ntilde;a, donde una quema agr&iacute;cola mal ejecutada quem&oacute; m&aacute;s de 400 hect&aacute;reas; en la sierra del Garruchal, con dos hect&aacute;reas afectadas por otra quema agr&iacute;cola, adem&aacute;s del incendio de Los Garres, en el que todo apunta a haber sido provocado, por el hecho de tener varios focos.
    </p><p class="article-text">
        Si a la falta de medios se a&ntilde;aden los efectos de la emergencia clim&aacute;tica, una realidad que afecta directamente a la frecuencia y a la virulencia de los incendios forestales que, adem&aacute;s, ponen en peligro vidas humanas y haciendas, a todo lo cual hay que sumar el negacionismo clim&aacute;tico de la ultraderecha que ya est&aacute; gobernando en buena parte del pa&iacute;s, el futuro no es nada halag&uuml;e&ntilde;o si no se invierte en la prevenci&oacute;n y en las causas que provocan estos incendios, algo demasiado habitual, por desgracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico García Charton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/incendios_132_13276869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 04:00:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ee32576-7b06-4497-a8cf-2645a36fd0ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="142992" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ee32576-7b06-4497-a8cf-2645a36fd0ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="142992" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La era de los incendios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ee32576-7b06-4497-a8cf-2645a36fd0ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperar el límite de mandatos antes de 2027]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recuperar-limite-mandatos-2027_132_13268305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/601f72e3-3e18-4d17-ad6b-f8d13ef658e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperar el límite de mandatos antes de 2027"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Limitar los mandatos favorece la renovación política, evita la excesiva concentración de poder y obliga a los partidos a formar nuevos liderazgos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; una medida de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica aprobada por unanimidad en 2014 dej&oacute; de ser necesaria justo cuando empez&oacute; a afectar al presidente de la Comunidad Aut&oacute;noma?
    </p><p class="article-text">
        Hace doce a&ntilde;os, la Asamblea Regional alcanz&oacute; uno de esos consensos que deber&iacute;an trascender las coyunturas partidistas. Todos los grupos pol&iacute;ticos coincidieron en que la Presidencia de la Comunidad Aut&oacute;noma deb&iacute;a estar limitada a dos mandatos. No se trataba de una ocurrencia ni de un gesto simb&oacute;lico. Era un valor democr&aacute;tico elemental: las instituciones son m&aacute;s importantes que las personas que las ocupan.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica. Limitar los mandatos favorece la renovaci&oacute;n pol&iacute;tica, evita la excesiva concentraci&oacute;n de poder y obliga a los partidos a formar nuevos liderazgos. En definitiva, fortalece la calidad democr&aacute;tica de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en 2021 aquel consenso salt&oacute; por los aires. La limitaci&oacute;n fue eliminada en uno de los momentos pol&iacute;ticos m&aacute;s convulsos de la historia reciente de la Regi&oacute;n de Murcia. La fallida moci&oacute;n de censura contra el Gobierno auton&oacute;mico desemboc&oacute; en una reconfiguraci&oacute;n de las mayor&iacute;as parlamentarias y en una legislatura marcada por el transfuguismo pol&iacute;tico. Fue en ese contexto cuando se derog&oacute; una de las principales medidas de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica aprobadas por la Asamblea Regional.
    </p><p class="article-text">
        Aquello fue legal. Pol&iacute;ticamente, resulta mucho m&aacute;s que discutible.
    </p><p class="article-text">
        Porque la cuesti&oacute;n sigue siendo la misma, &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a cambiado entre 2014 y 2021 para justificar la eliminaci&oacute;n del l&iacute;mite de mandatos?
    </p><p class="article-text">
        No hubo una movilizaci&oacute;n ciudadana reclamando su desaparici&oacute;n. No exist&iacute;a un problema institucional que resolver. No se present&oacute; ning&uacute;n estudio que demostrara que aquella medida hab&iacute;a sido un fracaso. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a cambiado era una circunstancia evidente: el l&iacute;mite empezaba a tener consecuencias reales para quien ocupaba la Presidencia de la Comunidad Aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Fernando L&oacute;pez Miras fue el principal beneficiario pol&iacute;tico de aquella reforma. Es una constataci&oacute;n objetiva. Sin la modificaci&oacute;n legal aprobada en 2021, su horizonte pol&iacute;tico habr&iacute;a estado condicionado por una norma que el propio Partido Popular hab&iacute;a respaldado a&ntilde;os antes.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso resulta necesario reabrir el debate.
    </p><p class="article-text">
        La actual legislatura ofrece una oportunidad para recuperar una medida que nunca debi&oacute; desaparecer. Si en 2021 existi&oacute; una mayor&iacute;a parlamentaria para eliminar el l&iacute;mite de mandatos, hoy puede existir otra mayor&iacute;a para restablecerlo. Y deber&iacute;a hacerlo mediante el procedimiento de urgencia para que la reforma pueda entrar en vigor antes de las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos argumentar&aacute;n que la propuesta busca impedir una futura candidatura de L&oacute;pez Miras. Pero ese enfoque invierte el orden l&oacute;gico de las cosas. Las leyes no deben dise&ntilde;arse para favorecer ni para perjudicar a una persona concreta. Deben responder a principios generales y permanentes.
    </p><p class="article-text">
        Y el principio que inspir&oacute; la reforma de 2014 sigue siendo v&aacute;lido hoy.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna democracia pierde calidad por limitar los mandatos de sus m&aacute;ximos responsables. Al contrario. Las limitaciones al poder forman parte de la esencia misma del constitucionalismo democr&aacute;tico. Existen l&iacute;mites presupuestarios, l&iacute;mites competenciales, l&iacute;mites temporales y mecanismos de control precisamente porque la concentraci&oacute;n prolongada de poder nunca ha sido una buena noticia para las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Quienes defienden la eliminaci&oacute;n del l&iacute;mite suelen afirmar que deben ser exclusivamente los ciudadanos quienes decidan en las urnas. Pero las democracias modernas no funcionan &uacute;nicamente sobre la base de la voluntad electoral. Tambi&eacute;n descansan sobre reglas destinadas a garantizar el equilibrio institucional y la renovaci&oacute;n de los liderazgos.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia ya comprendi&oacute; esa realidad en 2014. Por eso la limitaci&oacute;n de mandatos fue aprobada por unanimidad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, la pregunta sigue siendo pertinente. Si aquella medida era buena para la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica entonces, &iquest;por qu&eacute; dej&oacute; de serlo cuando empez&oacute; a afectar al presidente en ejercicio?
    </p><p class="article-text">
        La Asamblea Regional tiene la posibilidad de corregir aquella decisi&oacute;n. No para ajustar cuentas con nadie. No para alterar artificialmente la competencia electoral. Sino para recuperar un consenso democr&aacute;tico que nunca debi&oacute; romperse.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es qui&eacute;n ocupa hoy el Palacio de San Esteban. La cuesti&oacute;n es qu&eacute; reglas queremos que rijan nuestras instituciones en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Y si dos mandatos eran suficientes en 2014 para proteger la calidad democr&aacute;tica de la Regi&oacute;n de Murcia, cuesta entender por qu&eacute; no habr&iacute;an de serlo tambi&eacute;n en 2027.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recuperar-limite-mandatos-2027_132_13268305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:00:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/601f72e3-3e18-4d17-ad6b-f8d13ef658e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="99125" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/601f72e3-3e18-4d17-ad6b-f8d13ef658e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="99125" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Recuperar el límite de mandatos antes de 2027]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/601f72e3-3e18-4d17-ad6b-f8d13ef658e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ordenar la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ordenar-vida_132_13263690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f94f4bab-66d8-4b3b-8f5e-ff98f0289796_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144212.jpg" width="667" height="375" alt="Ordenar la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace más de cuatro años, en medio de un debate político sobre asuntos que nada tenían que ver con la vida privada de nadie, el entonces alcalde de Alcantarilla decidió responderme recomendándome desde el micrófono de la radio municipal que me ocupara de “ordenar mi vida”</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En el momento en el que escribo esto, en el centro de mi pueblo acaban de quemar una bruja. Eso significa que se terminan nuestras fiestas y que un a&ntilde;o m&aacute;s me he vuelto a casa con los pies destrozados, una bolsa llena de balones y peluches y con el coraz&oacute;n un tanto encogido porque, como todo lo que termina, las despedidas me siguen dejando un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>regustillo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> amargo. Adem&aacute;s, este a&ntilde;o, como el pasado, volv&iacute;a pensando que en lo de quemar brujas somos los mejores y que hay veces que quemamos la de cart&oacute;n y a la que se nos ponga por delante. Sea culpable o no. Como si la Inquisici&oacute;n siguiera viva y necesit&aacute;ramos se&ntilde;alar a alguien para quedarnos tranquilos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En fin, que iba yo pensando en eso, en lo f&aacute;cil que resulta juzgar las vidas ajenas, cuando me ha venido una frase a la cabeza. Una de esas frases que envejecen mal. No porque el paso del tiempo las desmienta, sino porque termina aireando y sacando los colores a quien en su d&iacute;a las dijo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hace m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os, en medio de un debate pol&iacute;tico sobre asuntos que nada ten&iacute;an que ver con la vida privada de nadie, el entonces alcalde de Alcantarilla decidi&oacute; responderme recomend&aacute;ndome desde el micr&oacute;fono de la radio municipal que me ocupara de &ldquo;ordenar mi vida&rdquo;. Recuerdo perfectamente el momento porque, como suele ocurrir con determinados ataques, una no olvida tanto las palabras como lo que esconden y aquello no fue una respuesta pol&iacute;tica, ni una discrepancia ideol&oacute;gica, ni siquiera una cr&iacute;tica a mis argumentos. Fue algo mucho m&aacute;s rancio y mucho m&aacute;s reconocible. Era la necesidad de colocar a una mujer en su sitio cuando esa mujer te resulta inc&oacute;moda. Y esa mujer -para &eacute;l una </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>tocapelotas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">- era yo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las horas y d&iacute;as siguientes escuch&eacute; toda clase de explicaciones. Que no era para tanto. Que lo hab&iacute;a sacado de contexto. Que hab&iacute;a que entender lo que realmente quer&iacute;a decir&hellip; Hasta que me lleg&oacute; una disculpa privada que acept&eacute; -craso error por mi parte-, pero poco despu&eacute;s otros comunicados p&uacute;blicos desde su mismo partido siguieron alimentando exactamente aquello por lo que me hab&iacute;a pedido perd&oacute;n apenas unas horas antes. De aquello aprend&iacute; que hay personas que utilizan las disculpas igual que utilizan los discursos. No para reconocer realmente un error, sino para gestionar las consecuencias de haberlo cometido mientras calibran el siguiente movimiento en el tablero del juego.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta historia podr&iacute;a haber acabado ah&iacute; y ser una an&eacute;cdota desagradable m&aacute;s de las muchas que acumulamos -sobre todo nosotras- en nuestro paso por la pol&iacute;tica. Pero el problema es que el tiempo tiene memoria y la memoria, aunque a veces tarde, suele ser bastante terca. As&iacute; que hoy, de regreso a casa, he vuelto a acordarme de aquella frase. Ni mucho menos por nostalgia, desde luego. M&aacute;s bien porque sigo sin poder evitar preguntarme qu&eacute; significa exactamente eso de tener la vida ordenada. &iquest;Proyectar una imagen impecable mientras se exige ejemplaridad a los dem&aacute;s? &iquest;Ofrecer versiones convenientes cuando determinadas decisiones necesitan ser explicadas? &iquest;Administrar cuidadosamente lo que se cuenta y, sobre todo, lo que se calla?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Reconozco que sigo sin saberlo y que quiz&aacute; el problema sea m&iacute;o porque nunca he entendido demasiado bien en qu&eacute; consiste ese supuesto orden, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que durante estos a&ntilde;os he visto y sigo viendo demasiados ejemplos de lo contrario.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">He visto c&oacute;mo se invocan los valores familiares para justificar una decisi&oacute;n y c&oacute;mo desaparecen discretamente cuando ya dejan de resultar &uacute;tiles. He visto c&oacute;mo se habla de principios mientras se negocian excepciones. C&oacute;mo se apela constantemente a la &eacute;tica para juzgar a los dem&aacute;s mientras se pide comprensi&oacute;n infinita para uno mismo. C&oacute;mo determinadas trayectorias pol&iacute;ticas se presentan como sacrificios personales cuando en realidad son simples movimientos dentro del mismo tablero.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y no, no estoy hablando de la vida privada de nadie porque sigo creyendo que esa deber&iacute;a ser siempre eso: privada. No me interesan las relaciones sentimentales de ning&uacute;n cargo p&uacute;blico. Nunca me han interesado. Lo que me interesa es la diferencia entre la verdad y lo que nos cuentan. Entre lo que ponen de escaparate y lo que realmente estamos comprando. Y quiz&aacute; justo por eso mi decepci&oacute;n ya no distingue demasiado entre unas siglas y otras.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ser&iacute;a muy f&aacute;cil escribir hoy se&ntilde;alando &uacute;nicamente a un partido. Puede que algunos todav&iacute;a esperen eso de m&iacute;, pero llevo demasiado tiempo dentro como para caer en simplificaciones tan c&oacute;modas y siento la misma decepci&oacute;n cuando veo determinados nombramientos o determinadas puertas giratorias disfrazadas de casualidad que cuando observo a una parte de mi izquierda olvidarse por completo de todo aquello que deber&iacute;a defender con u&ntilde;as y dientes. La siento cuando el feminismo se convierte en una pancarta que se despliega y se recoge seg&uacute;n conviene. Cuando la salud mental sirve para hacer campa&ntilde;as, pero no para tratar con humanidad a quienes atraviesan momentos dif&iacute;ciles. Cuando se castiga la discrepancia interna. Cuando la obediencia empieza a cotizar m&aacute;s alto que la honestidad. Y, por supuesto, cuando unas siglas -me da igual cu&aacute;les sean- se colocan por encima de las personas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Os pongo un ejemplo. Esta pasada semana hemos asistido en nuestra regi&oacute;n a nuevos pactos que hace apenas unos meses nos habr&iacute;an parecido imposibles, pero que ahora hemos comprobado que hay quien defiende y vota hasta con entusiasmo. Alianzas que nadie habr&iacute;a sabido explicar sin sonrojarse. Dirigentes que descubren afinidades donde antes solo ve&iacute;an incompatibilidades. Operaciones pol&iacute;ticas tan dif&iacute;ciles de defender que terminan justific&aacute;ndose &uacute;nicamente porque vienen avaladas por quien les manda y porque, por supuesto, pobre de quien se atreva a discrepar y mucho m&aacute;s a hacerlo en p&uacute;blico.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras tanto, la otra gente, la que vive fuera de los despachos y de las ejecutivas varias, ve c&oacute;mo unos y otros cambian de discurso seg&uacute;n conviene. C&oacute;mo las l&iacute;neas rojas se mueven. C&oacute;mo las convicciones se adaptan a las circunstancias. C&oacute;mo la coherencia se convierte en una especie de chicle pegajoso que se estira cada vez m&aacute;s, pero sin llegar nunca a pringarlos del todo. Y claro, esa misma gente es la que acaba llegando a la conclusi&oacute;n m&aacute;s peligrosa de todas: que da igual qui&eacute;n gobierne porque, al final, todos hacen lo mismo. Todos son iguales. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y esa es probablemente la mayor derrota de la pol&iacute;tica. No la de un partido, una ideolog&iacute;a o un gobierno. La derrota de la confianza del pueblo. Porque esa s&iacute; que no desaparece de golpe, sino que se va erosionando poco a poco. Con cada contradicci&oacute;n, con cada traici&oacute;n, con cada explicaci&oacute;n incompleta, con cada ejercicio de cinismo disfrazado de pragmatismo y con cada lecci&oacute;n moral impartida por quien no est&aacute; dispuesto a aplic&aacute;rsela a s&iacute; mismo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; que por todo esto, esta noche, casi al mismo tiempo en el que en mi pueblo se quemaba la bruja, he vuelto a pensar en aquella frase: &ldquo;Ordenar la vida&rdquo;. Y perdonadme, pero me he re&iacute;do. S&iacute;. Porque tiene cierta gracia que en esa vida ordenada que algunos te mandan se siga viendo bien que haya favores que con favores se pagan, que determinadas puertas siempre se abran para los mismos o que se sigan quemando brujas que no son de cart&oacute;n ni culpables de nada por todo un pueblo. Y tambi&eacute;n porque est&aacute; claro que, por muchos a&ntilde;os que pasen, las poco ordenadas seguimos siendo exactamente igual de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>tocapelotas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, incluso cuando decidimos salirnos del tablero antes de acabar la partida.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En fin. Yo no s&eacute; nada de ajedrez, apenas s&eacute; jugar un poco a las damas, pero s&iacute; que s&eacute; que a veces la mejor jugada no consiste en ganar como sea. Ni siquiera en buscar unas tablas honrosas. A veces la mejor jugada es simplemente saber levantarse a tiempo de la mesa antes de perderse a una misma.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Eso, para m&iacute;, en cualquier juego, como en la vida o la pol&iacute;tica, es ganar. Y por jaque mate.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lara Hernández Abellán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ordenar-vida_132_13263690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f94f4bab-66d8-4b3b-8f5e-ff98f0289796_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144212.jpg" length="97888" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f94f4bab-66d8-4b3b-8f5e-ff98f0289796_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144212.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97888" width="667" height="375"/>
      <media:title><![CDATA[Ordenar la vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f94f4bab-66d8-4b3b-8f5e-ff98f0289796_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144212.jpg" width="667" height="375"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Parque Regional de El Valle y Carrascoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parque-regional-valle-carrascoy_132_13252523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92ca7dd7-18a6-481a-8df0-1cbd2da5ed47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Parque Regional de El Valle y Carrascoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El Gobierno Regional ha ido retrasando la tramitación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de este Espacio Natural Protegido, manteniendo en el limbo legal a este espacio natural</p></div><p class="article-text">
        El Parque Regional de El Valle y Carrascoy es un espacio natural cercano a la ciudad de Murcia que fue creado en 1992 al sumar en un mismo espacio protegido el parque natural Monte el Valle, creado en 1978 y las Sierras de Carrascoy y El Puerto que dispon&iacute;an de un plan especial de protecci&oacute;n desde 1985.
    </p><p class="article-text">
        Este espacio protegido tiene carencias graves. Aunque es obligatoria la elaboraci&oacute;n de un Plan de Ordenaci&oacute;n de los Recursos Naturales (PORN), normativa e instrumento fundamental de gesti&oacute;n, la elaboraci&oacute;n del PORN se ha obviado deliberadamente con un retraso de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en su elaboraci&oacute;n. Esto s&oacute;lo puede tener una explicaci&oacute;n racional: los intereses urban&iacute;sticos existentes en la zona de este espacio natural,
    </p><p class="article-text">
        Los impactos ambientales sobre el parque siguen muy presentes. Las principales amenazas a su conservaci&oacute;n son la gran presi&oacute;n tur&iacute;stica (pisoteo, ruidos, escombros y basuras) derivada de las actividades de uso p&uacute;blico y la proximidad a la ciudad de Murcia, as&iacute; como la presi&oacute;n urban&iacute;stica en la zona de El Valle (proyectos de carreteras y urbanizaciones, proyectos de campos de golf, etc.)&nbsp;y la presi&oacute;n agr&iacute;cola en las estribaciones de Carrascoy, con apertura y ampliaci&oacute;n de regad&iacute;os. &nbsp;Otros impactos suponen la extracci&oacute;n de &aacute;ridos, las instalaciones de radiocomunicaci&oacute;n y las l&iacute;neas de transporte el&eacute;ctrico. Tambi&eacute;n se producen muertes de aves protegidas, como el &aacute;guila perdicera, por electrocuci&oacute;n o colisi&oacute;n con tendidos el&eacute;ctricos, uso ilegal de venenos y trampas, expoli&oacute; de nidos, etc. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno Regional ha ido retrasando la tramitaci&oacute;n del Plan de Ordenaci&oacute;n de los Recursos Naturales de este Espacio Natural Protegido, manteniendo en el limbo legal a este espacio natural, cuando la tramitaci&oacute;n del Plan sigue pendiente desde el a&ntilde;o 1992. Los distintos gobiernos regionales han ido encadenando un rosario excusas y pretextos (complejidad t&eacute;cnica, finalizar otros planes) para soslayar el cumplimiento de la obligaci&oacute;n legal de ordenaci&oacute;n del parque.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular ya intent&oacute;, recortar en varios miles de hect&aacute;reas este Parque Regional, mediante una disposici&oacute;n adicional en la Ley del Suelo del a&ntilde;o 2001. Este desprop&oacute;sito fracas&oacute; por un recurso de inconstitucionalidad promovido por sectores ambientalistas y cient&iacute;ficos e interpuesto por un grupo de diputados del Grupo Socialista, que fue refrendado en sentencia de 13 de diciembre de 2012, por trasgredir los principios de interdicci&oacute;n de la arbitrariedad, seguridad jur&iacute;dica y protecci&oacute;n del medio ambiente, declarando la nulidad de la disposici&oacute;n legal que procede a una nueva delimitaci&oacute;n territorial de espacios naturales protegidos en t&eacute;rminos que generan incertidumbre acerca de qu&eacute; concretas partes del territorio auton&oacute;mico son acreedoras de protecci&oacute;n ambiental. Esta sentencia supuso la liquidaci&oacute;n definitiva de otra iniciativa urban&iacute;stica, en la Marina de Cope promovida por la propia CARM y el apoyo de los Ayuntamientos de &Aacute;guilas y Lorca.
    </p><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a sac&oacute; a informaci&oacute;n p&uacute;blica en abril de 2023 el Plan de Gesti&oacute;n Integral de varias sierras, entre ellas Carrascoy y El Valle, un instrumento de menor alcance territorial frente al PORN del Parque Regional. El Plan de Ordenaci&oacute;n de los Recursos Naturales (PORN) comenz&oacute; a redactarse nada menos que en el a&ntilde;o 1993, mediante la Resoluci&oacute;n de 22 de septiembre de 1993 de la Agencia Regional para el Medio Ambiente y la Naturaleza, por la que se acuerda el inicio del procedimiento de elaboraci&oacute;n de determinados planes de ordenaci&oacute;n de los recursos naturales, mientras que el Plan de Gesti&oacute;n Integral no pudo iniciar su elaboraci&oacute;n antes del a&ntilde;o 2006, casi 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, fecha en la cual se aprob&oacute; la lista inicial de lugares de importancia comunitaria para la regi&oacute;n biogeogr&aacute;fica mediterr&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos del Consejero en su intervenci&oacute;n en la Asamblea Regional de que son que se va a hacer primero el Plan de Gesti&oacute;n Integral (m&aacute;s restringido) y que m&aacute;s adelante, no dice cu&aacute;ndo, se redactar&aacute; un documento unificado con el PORN. Sin embargo, no es eso lo que dice la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, que exige que aprobar primero el PORN. Hacerlo al rev&eacute;s generara m&aacute;s inseguridad jur&iacute;dica, ya que seguir&aacute;n existiendo cientos de propietarios en un limbo, sin saber a qu&eacute; atenerse. Resulta sintom&aacute;tico que esta norma de unificaci&oacute;n de planes fue precisamente promovida por la patronal murciana.
    </p><p class="article-text">
        La dilaci&oacute;n del PORN durante tres d&eacute;cadas es el paradigma de la pol&iacute;tica ambiental de nuestro Gobierno regional que es inexistente o, en su caso, portavoz de los inter&eacute;s agroexportadores o urban&iacute;sticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parque-regional-valle-carrascoy_132_13252523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/92ca7dd7-18a6-481a-8df0-1cbd2da5ed47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="107116" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/92ca7dd7-18a6-481a-8df0-1cbd2da5ed47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="107116" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Parque Regional de El Valle y Carrascoy]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/92ca7dd7-18a6-481a-8df0-1cbd2da5ed47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la resiliencia a la indignación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/resiliencia-indignacion_132_13252449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c1b1806-85f5-4068-8dca-944520dc4e06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la resiliencia a la indignación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de personas comprendieron que la política no pertenece exclusivamente a los partidos ni a los gobiernos. Pertenece también a los ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, a ra&iacute;z de las informaciones sobre supuestos casos de corrupci&oacute;n vinculados al expresidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, y tambi&eacute;n al calor de las movilizaciones sociales que siguen recorriendo Espa&ntilde;a en defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, del derecho a la vivienda o de la protecci&oacute;n del medio ambiente, me ven&iacute;an a la mente tres libros que, le&iacute;dos conjuntamente, ayudan a comprender algunas de las tensiones m&aacute;s profundas de nuestra democracia. El primero es <em>Un pueblo traicionado</em>, de Paul Preston, una obra monumental sobre la corrupci&oacute;n, la incompetencia pol&iacute;tica y las fracturas sociales que han acompa&ntilde;ado la historia contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a. El segundo es <em>Las redes de poder en Espa&ntilde;a</em>, de Andr&eacute;s Villena, donde se analizan las conexiones entre &eacute;lites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y medi&aacute;ticas y su influencia sobre las instituciones. El tercero es <em>Decir no. El imperativo de la desobediencia</em>, de Javier de Lucas, una reivindicaci&oacute;n de la desobediencia civil como expresi&oacute;n leg&iacute;tima de una ciudadan&iacute;a comprometida con la justicia y el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        Los tres libros, desde perspectivas distintas, convergen en una misma pregunta: &iquest;qu&eacute; debe hacer una sociedad democr&aacute;tica cuando percibe que las instituciones dejan de responder plenamente al inter&eacute;s p&uacute;blico y parecen cada vez m&aacute;s condicionadas por intereses particulares?
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es nueva. Buena parte de la historia contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola puede leerse como una tensi&oacute;n permanente entre quienes han entendido lo p&uacute;blico como un patrimonio colectivo y quienes han tratado de convertirlo en un instrumento al servicio de privilegios privados. Preston muestra c&oacute;mo la corrupci&oacute;n, el clientelismo y determinadas formas de apropiaci&oacute;n del poder han aparecido una y otra vez en nuestra historia. Villena actualiza ese diagn&oacute;stico al describir las complejas redes de influencia que conectan pol&iacute;tica, econom&iacute;a, finanzas y comunicaci&oacute;n. El resultado es una sensaci&oacute;n cada vez m&aacute;s extendida entre muchos ciudadanos: la percepci&oacute;n de que existen espacios de decisi&oacute;n alejados del control democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a un error quedarse &uacute;nicamente en esa lectura. Porque junto a la historia de las &eacute;lites existe otra historia igualmente importante: la de quienes se organizaron para defender lo com&uacute;n. Ah&iacute; es donde adquiere todo su sentido la reflexi&oacute;n de Javier de Lucas sobre la desobediencia civil. La democracia no consiste &uacute;nicamente en obedecer leyes o depositar una papeleta cada cierto tiempo. Tambi&eacute;n exige vigilancia, participaci&oacute;n y capacidad de resistencia frente a decisiones que contradicen los principios de justicia que las propias instituciones dicen representar.
    </p><p class="article-text">
        Todos los derechos que hoy consideramos normales fueron, en alg&uacute;n momento, la reivindicaci&oacute;n de personas que decidieron no resignarse. Y quiz&aacute; esa sea precisamente la palabra que mejor define uno de los problemas de nuestro tiempo: resignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha popularizado una palabra aparentemente positiva: resiliencia. Se nos invita constantemente a ser resilientes frente a la precariedad laboral, frente a las dificultades para acceder a una vivienda, frente al deterioro ambiental o frente a la p&eacute;rdida de calidad de determinados servicios p&uacute;blicos. Naturalmente, la capacidad para sobreponerse a la adversidad tiene un valor indiscutible. Pero cuando la resiliencia se convierte en una consigna colectiva aparece un riesgo evidente: que terminemos confundiendo adaptaci&oacute;n con soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hemos pasado de exigir responsabilidades a celebrar la capacidad de adaptaci&oacute;n. Hemos sustituido la vieja virtud c&iacute;vica de la protesta por la nueva virtud psicol&oacute;gica de la resiliencia. Pero una democracia no progresa porque sus ciudadanos soporten mejor las injusticias. Progresa porque son capaces de identificarlas, denunciarlas y corregirlas. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso quiz&aacute; convendr&iacute;a recuperar una palabra m&aacute;s inc&oacute;moda, pero tambi&eacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica: indignaci&oacute;n. No la indignaci&oacute;n ef&iacute;mera de las redes sociales ni la rabia est&eacute;ril. Me refiero a la indignaci&oacute;n c&iacute;vica de quien se niega a aceptar como normal aquello que resulta injusto. La indignaci&oacute;n de quien entiende que los problemas colectivos no son fen&oacute;menos naturales, sino consecuencias de decisiones humanas que pueden y deben ser discutidas.
    </p><p class="article-text">
        Y junto a la resiliencia hay otra expresi&oacute;n que escuchamos constantemente y que me parece a&uacute;n m&aacute;s preocupante: &ldquo;eso es cosa de los pol&iacute;ticos&rdquo;. Pocas frases resultan tan corrosivas para una democracia. Porque cuando alguien afirma que la vivienda es cosa de los pol&iacute;ticos, que la educaci&oacute;n es cosa de los pol&iacute;ticos o que la protecci&oacute;n del Mar Menor es cosa de los pol&iacute;ticos, est&aacute; renunciando sin darse cuenta a una parte de su propia condici&oacute;n ciudadana. Est&aacute; aceptando que los asuntos p&uacute;blicos pertenecen a otros. Est&aacute; abandonando el espacio de la responsabilidad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Toda libertad que no se ejerce acaba siendo administrada por otros, y todo derecho, como el de la desobediencia civil que tampoco se ejerce, o no tanto como se debiera, acaba solo por existir en el papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sigue siendo tan actual la reflexi&oacute;n de Mar&iacute;a Zambrano en <em>Persona y democracia</em>. Para ella, la democracia no era simplemente una forma de gobierno. Era el r&eacute;gimen pol&iacute;tico en el que la persona pod&iacute;a desarrollarse plenamente como sujeto consciente y responsable de la vida colectiva. Y esa idea se reconoce tambi&eacute;n en el Derecho Internacional contempor&aacute;neo y en nuestra Constituci&oacute;n, en tanto somos sujetos de derechos y de deberes. La democracia comenzaba cuando cada individuo dejaba de ser una pieza subordinada dentro de una estructura de poder para convertirse en protagonista de la comunidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa perspectiva, las grandes movilizaciones sociales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas adquieren un significado mucho m&aacute;s profundo que el de sus reivindicaciones concretas. Las mareas educativas, la guerra contra Irak, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el 15-M o la extraordinaria movilizaci&oacute;n ciudadana en defensa del Mar Menor representan procesos de reapropiaci&oacute;n democr&aacute;tica. Miles de personas comprendieron que la pol&iacute;tica no pertenece exclusivamente a los partidos ni a los gobiernos. Pertenece tambi&eacute;n a los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El caso del Mar Menor resulta especialmente revelador. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la sopa verde, la movilizaci&oacute;n surgida en Murcia constituye una de las experiencias c&iacute;vicas m&aacute;s importantes de la Espa&ntilde;a reciente. Cient&iacute;ficos, docentes, estudiantes, asociaciones vecinales y miles de ciudadanos entendieron que la defensa de ese ecosistema no era &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n ambiental. Era tambi&eacute;n una defensa del inter&eacute;s general frente a din&aacute;micas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que durante demasiado tiempo hab&iacute;an subordinado un bien com&uacute;n a beneficios particulares.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez esa sea la principal lecci&oacute;n que dejan estas lecturas y estas experiencias colectivas. La democracia no necesita ciudadanos resignados. Tampoco necesita ciudadanos que aprendan a soportarlo todo. Necesita ciudadanos conscientes de sus derechos y de sus deberes. Ciudadanos capaces de indignarse cuando la dignidad colectiva resulta vulnerada. Ciudadanos dispuestos a organizarse, participar y defender las instituciones que pertenecen a todos.
    </p><p class="article-text">
        Porque los asuntos p&uacute;blicos nunca son solamente cosa de los pol&iacute;ticos. Son, ante todo, cosa de los ciudadanos. Y ninguna democracia puede sobrevivir mucho tiempo si sus ciudadanos olvidan esa verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/resiliencia-indignacion_132_13252449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b1806-85f5-4068-8dca-944520dc4e06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5613104" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b1806-85f5-4068-8dca-944520dc4e06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5613104" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De la resiliencia a la indignación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b1806-85f5-4068-8dca-944520dc4e06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justicia que no es ágil no puede ser justa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/justicia-no-agil-no-justa_132_13249089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec4949f4-2fc9-439c-8913-31598df0cd8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La justicia que no es ágil no puede ser justa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El procedimiento de la desaladora de Escombreras, en el que figura el expresidente autonómico Ramón Luis Valcárcel, simboliza esa deriva</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En Espa&ntilde;a se ha instalado una idea, pero cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de negar: la justicia es un desastre. Y una justicia que no &aacute;gil no es justicia, es otra cosa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El principio de igualdad ante la ley, recogido en la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, sigue siendo incuestionable en el papel. Pero en la pr&aacute;ctica convive con una realidad que lo desmiente a diario: procedimientos interminables, macrocausas que se alargan durante m&aacute;s de una d&eacute;cada y decisiones que llegan cuando el caso ya ha perdido todo impacto social o pol&iacute;tico.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El resultado es corrosivo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las grandes causas de corrupci&oacute;n se han convertido en el espejo m&aacute;s inc&oacute;modo del sistema. Instrucciones eternas, recursos encadenados, piezas separadas, agendas imposibles. Y mientras tanto, una sensaci&oacute;n creciente en la ciudadan&iacute;a: la justicia no resuelve, administra el tiempo hasta que el tiempo resuelve por ella.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La Regi&oacute;n de Murcia es un ejemplo dif&iacute;cil de ignorar. El procedimiento de la desaladora de Escombreras, en el que figura el expresidente auton&oacute;mico Ram&oacute;n Luis Valc&aacute;rcel, simboliza esa deriva, lleva judicializado e investigado m&aacute;s de 15 a&ntilde;os y se prev&eacute; que la vista oral se celebre en septiembre de 2027. No importa solo el desenlace judicial, que llegar&aacute; cuando llegue, sino el efecto acumulado: a&ntilde;os de procedimiento que se traducen en a&ntilde;os de desgaste institucional. Y ese desgaste, una vez producido, ya no se revierte.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque aqu&iacute; est&aacute; el n&uacute;cleo del problema: la desigualdad no siempre est&aacute; en la sentencia, sino en el camino hasta ella. No todos los ciudadanos pueden sostener a&ntilde;os de litigio. No todos pueden pagar la espera. No todos pueden resistir el proceso. La igualdad formal existe; la material, no siempre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y a esa desigualdad se suma otro elemento igual de da&ntilde;ino: la politizaci&oacute;n percibida del sistema. El bloqueo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y su renovaci&oacute;n convertida en conflicto partidista permanente han convertido un &oacute;rgano clave en parte del problema en lugar de parte de la soluci&oacute;n. Aunque la independencia judicial individual exista, la arquitectura institucional proyecta una sospecha constante.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El resultado es devastador: la justicia pierde autoridad sin necesidad de dejar de funcionar. Basta con que funcione demasiado despacio, demasiado tarde y demasiado lejos del ciudadano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque una justicia lenta no es una justicia imperfecta. Es una justicia que deja de cumplir su funci&oacute;n principal: ser cre&iacute;ble.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y cuando la justicia deja de ser cre&iacute;ble, no se resiente solo el sistema judicial. Se resiente la democracia.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/justicia-no-agil-no-justa_132_13249089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 04:00:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ec4949f4-2fc9-439c-8913-31598df0cd8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59004" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ec4949f4-2fc9-439c-8913-31598df0cd8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59004" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La justicia que no es ágil no puede ser justa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ec4949f4-2fc9-439c-8913-31598df0cd8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gata que vino del mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gata-vino-mar_132_13249027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a90c567-f2be-4a35-a84a-586f9e26893a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gata que vino del mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En travesías tan peligrosas como la que separa la costa argelina de la murciana, la voz tranquila de una madre te recordará que el horizonte se busca entre la calma</p></div><p class="article-text">
        Se moj&oacute; los pies cuando sus padres la subieron en la patera, pero no le import&oacute;. La ni&ntilde;a agarraba fuerte un transport&iacute;n en el que guardaba lo &uacute;nico que tra&iacute;a a Europa: su peque&ntilde;a gata gris y blanca. En la playa hab&iacute;a oscuridad, la gente ten&iacute;a miedo. Unos hombres con armas les empujaban a bordo de la neum&aacute;tica. Se apretaron todos, obedeciendo al patr&oacute;n. Cuando la costa argelina se hizo peque&ntilde;a, se abraz&oacute; fuerte a la gata, que hab&iacute;a tapado con su manta preferida, de lana, con cuadros rosas. La mar estaba picada, ol&iacute;a a esa goma negra, a gasolina. Los chalecos del silencioso pasaje se empaparon de gotas de sal.
    </p><p class="article-text">
        Su madre hab&iacute;a ideado una historia con la que calmar a sus tres hijos peque&ntilde;os. El padre asent&iacute;a junto a ella sin hablar, ni dejar de mirar al norte. El miedo se hace peque&ntilde;o cuando se sincronizan los corazones. Poco a poco, los latidos no sonar&aacute;n tan fuertes en vuestro pecho, les explic&oacute;, rodeando con los brazos a los tres ni&ntilde;os. As&iacute; los <em>Djinns</em> del temor negro se marchar&iacute;an, desencantados. Hay varias versiones de este cuento universal con el que las madres de todas las &eacute;pocas distraen y protegen a los ni&ntilde;os, en un refugio, bajo un bombardeo, cuando en la guerra los malos vienen a sacarte de tu casa. Por si el hambre te empuja a marchar de tu pa&iacute;s.&nbsp;En traves&iacute;as tan peligrosas como la que separa la costa argelina de la murciana, la voz tranquila de una madre te recordar&aacute; que el horizonte se busca entre la calma.
    </p><p class="article-text">
        La ni&ntilde;a se acurruc&oacute; junto a la gata, casi un cachorro, algo asustada en esa maleta para animales. Comprob&oacute; que dentro iba la pelota arrugada de papel con la que jugar&iacute;a al llegar a tierra. La acarici&oacute;, por encima de la rejilla, y su mascota suspir&oacute;. Era verdad eso de que el afecto calma los corazones. Mir&oacute; de reojo por la borda. La cremallera iba bien cerrada. Su peque&ntilde;a amiga no se iba a caer al mar.
    </p><p class="article-text">
        Apareci&oacute; tierra firme despu&eacute;s de una eternidad. Les hab&iacute;an dado pocas y confusas instrucciones. La costa era muy parecida a la argelina. Los rescataron mojados hasta los tu&eacute;tanos, hambrientos, deshidratados. Hab&iacute;a polic&iacute;as, equipos de la Cruz Roja, personas que hablaban su lengua. Toda aquella gente que les esperaba en la orilla parec&iacute;a cansada, tambi&eacute;n. La ni&ntilde;a, feliz, se apret&oacute; m&aacute;s a su gata dici&eacute;ndole, sin palabras, que lo hab&iacute;an conseguido. Que hab&iacute;a sido muy valiente por aguantar en silencio, como un gato mayor, el m&aacute;s fuerte de la medina. Un agente le cogi&oacute; el transport&iacute;n. La cachorrilla, agotada, dorm&iacute;a. La ni&ntilde;a no supo en ese momento que no la volver&iacute;a a ver. A ellos los llevaron al Centro de Atenci&oacute;n Temporal de Extranjeros, en Cartagena. A la gata, muy tranquila, hasta el Centro de Protecci&oacute;n Animal de Murcia. La sacrificaron nada m&aacute;s llegar. No hubo cuarentena, no import&oacute; que era lo &uacute;nico que ten&iacute;a una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os. Era una gata muy buena. Tan buena que no se quej&oacute;. Los funcionarios que la dejaron hicieron el camino de vuelta entre l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente la familia fue a buscarla, pero los polic&iacute;as no tuvieron coraz&oacute;n para decirles que el protocolo de Sanidad Exterior ordena matar a los animales que no llegan de la Uni&oacute;n Europea. Les dijeron que todav&iacute;a estaba en observaci&oacute;n. Nadie sabe que ha sido de ellos. Quiz&aacute; a&uacute;n la est&aacute;n buscando.
    </p><p class="article-text">
        En los cuentos para ni&ntilde;os de todo el mundo ha habido siempre crueldad, pero las ense&ntilde;anzas siempre muestran el brillo dorado del valor, tan reluciente como las mantas con las que cubren en el puerto a las personas con hipotermia. Ikram, la mastina napolitana de tres meses que arrib&oacute; a Mallorca en patera, ha cumplido un a&ntilde;o en la perrera, porque el concejal de Bienestar Animal se neg&oacute; a firmar su ejecuci&oacute;n. A Ikram la apoya toda una campa&ntilde;a ciudadana. 
    </p><p class="article-text">
        En las historias reales como esta, los finales ser&iacute;an diferentes si alguien despierta y dice con sencillez que no. Se llama coraje civil. Sirve para no agachar la frente por verg&uuml;enza. La buena noticia es que lo puede hacer cualquiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gata-vino-mar_132_13249027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 04:00:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a90c567-f2be-4a35-a84a-586f9e26893a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4011588" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a90c567-f2be-4a35-a84a-586f9e26893a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4011588" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La gata que vino del mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a90c567-f2be-4a35-a84a-586f9e26893a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sociologia-no-olvida-elena-gadea-beso_129_13228309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/729add03-af5b-4418-97c5-214c23e09b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso"></p><p class="article-text">
        Cuando se viene de Murcia, el viajero se adentra por la campi&ntilde;a de Albacete, cruza las hoces del Cabriel y asciende hasta Utiel, ya en la Comunidad Valenciana. Y tiene la impresi&oacute;n de que ha ido aproxim&aacute;ndose a un cielo cada vez m&aacute;s cercano, casi hasta tenerlo al alcance de las manos. Elena Gadea, compa&ntilde;era de labores sociol&oacute;gicas en la Universidad de Murcia, se fue a ese cielo el pasado 12 de mayo y nosotros a darle el &uacute;ltimo adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La tarde atemper&oacute; los nubarrones del d&iacute;a y qued&oacute; una hermosa estampa de Utiel. Extendi&eacute;ndose entre vi&ntilde;edos y bodegas, en los que se elaboran unos preciados vinos, con la sierra del Negrete al fondo, el paisaje me hizo recordar &ldquo;las memorias del Mediterr&aacute;neo&rdquo; del historiador Fernand Braudel. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo el historiador que dej&oacute; una aut&eacute;ntica po&eacute;tica del Mediterr&aacute;neo, Braudel relat&oacute; en inolvidables p&aacute;ginas de historia (&iquest;o poes&iacute;a?) c&oacute;mo se extendieron, del este hacia el oeste mediterr&aacute;neo, cada uno de los productos que, a lo largo de siglos, configuraron fisionom&iacute;as como las que esa tarde, entre las l&aacute;grimas y tristezas de una ceremonia de incineraci&oacute;n, ofrec&iacute;a Utiel.
    </p><p class="article-text">
        Venida desde Transcaucasia, la vid se instal&oacute; por todas partes del Mediterr&aacute;neo gracias a la tenacidad campesina y el buen gusto de los bebedores. A cada tipo de suelo y microclima, se adapt&oacute; una variedad de vid. Aqu&iacute;, en la comarca de Utiel-Requena, sobre suelos regados por las aguas del r&iacute;o Magro y a una altitud de 700 metros, se aclimat&oacute; la variedad bobal.
    </p><p class="article-text">
        De este terru&ntilde;o surgi&oacute; una soci&oacute;loga, nuestra compa&ntilde;era Elena Gadea. No es casual que su empe&ntilde;o de investigaci&oacute;n tuviera como objeto el universo de los hombres y mujeres trabajadores del campo. Cuando lleg&oacute; hace ahora 20 a&ntilde;os al Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Murcia tra&iacute;a ya un bagaje (un habitus) que le permiti&oacute; conectar r&aacute;pidamente con las investigaciones que ya entonces desarroll&aacute;bamos en torno a la sociolog&iacute;a rural y de la agricultura, las migraciones y los trabajadores agr&iacute;colas.
    </p><p class="article-text">
        Nunca seremos del todo conscientes del valioso espacio sociol&oacute;gico al que ella tanto contribuy&oacute;. Se tom&oacute; muy en serio todo lo que hizo. Su gusto por el cuidado y el detalle impregnaba de dignidad lo que hac&iacute;a y dec&iacute;a. Los que est&aacute;bamos a su alrededor sab&iacute;amos del cemento que empleaba para la forja de v&iacute;nculos. Ser el basamento de un grupo de investigaci&oacute;n es un m&eacute;rito inmenso en una instituci&oacute;n como la universidad. Precisamente, Natalia Moraes e Isabel Cutillas recordaron esta cualidad humana de Elena en la ceremonia de despedida. Ellas, junto con Antonio J. Ram&iacute;rez, Carlos de Castro, H&eacute;ctor Romero, Miguel &Aacute;ngel S&aacute;nchez, Marta Latorre y Miguel &Aacute;ngel Alzamora saben que ahora nos toca resguardar a buen recaudo el inmenso tesoro que nos dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con humildad, mucho trabajo y forjando v&iacute;nculos intelectuales con Latinoam&eacute;rica y el Sur de Europa, constituimos un espacio sociol&oacute;gico de discusi&oacute;n y an&aacute;lisis sobre las condiciones de la vida popular e inmigrante en los enclaves de agricultura intensiva que se constituyeron en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX en la Regi&oacute;n de Murcia. Y esto, en la misma Regi&oacute;n en la que hace ahora un siglo Mariano Ruiz Funes, un insigne jurista, hiciera el primer trabajo sociol&oacute;gico sobre el mundo campesino murciano (me estoy refiriendo a la obra <em>Derecho consuetudinario y econom&iacute;a popular en la provincia de Murcia </em>que Ruiz Funes public&oacute;, a partir de su tesis doctoral influida por Joaqu&iacute;n Costa, en 1916).
    </p><p class="article-text">
        Con mucho afecto, el catedr&aacute;tico de sociolog&iacute;a de la UNED Luis Camarero se refer&iacute;a a nuestro grupo de investigaci&oacute;n como &ldquo;la escuela murciana de sociolog&iacute;a&rdquo;. Quiz&aacute;s fuera un tanto exagerado. Pero, en esa &ldquo;escuela&rdquo;, Elena Gadea fabric&oacute; un texto inmenso sobre &ldquo;las almaceneras&rdquo;. Inspir&aacute;ndose en un trabajo pionero del antrop&oacute;logo Joan Frigol&eacute; -con el que tuvo una inolvidable conversaci&oacute;n p&uacute;blica en el Museo del Esparto de Cieza-, Elena pens&oacute; las culturas del trabajo en el contexto de la precariedad laboral de las mujeres de los almacenes de manipulado agr&iacute;cola. 
    </p><p class="article-text">
        Fundament&oacute; su an&aacute;lisis en una sensibilidad feminista muy aguda -la misma con la que cada curso, en el grado de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Murcia, organizaba junto al alumnado la actividad &ldquo;de las Aulas de Sociolog&iacute;a al 8M&rdquo; (que le vali&oacute; de muchos reconocimientos p&uacute;blicos, en primer lugar, de sus estudiantes). La misma sensibilidad que le llev&oacute; a indagar en las mujeres pioneras de la sociolog&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Nunca perdi&oacute; el v&iacute;nculo sociol&oacute;gico con Utiel. Por un lado, se convirti&oacute; en una aut&eacute;ntica embajadora de las bodegas de su tierra. Del gusto por la bobal, como buena y fina catadora de vino, pas&oacute; a estudiar el proceso de reestructuraci&oacute;n de la viticultura en el contexto de la globalizaci&oacute;n agroalimentaria, que implicaba al tiempo cambios en el trabajo hacia la norma salarial. Cada vez que nos abastec&iacute;a con una caja de botellas de vino transportada en el maletero de su coche -un particular tr&aacute;fico de alcohol (sin ley seca)-, ten&iacute;amos presente las manos trabajadoras e inmigrantes que hab&iacute;an recolectado aquella uva.
    </p><p class="article-text">
        Y, por otro lado, Elena ley&oacute; los trabajos cl&aacute;sicos del soci&oacute;logo rural Jes&uacute;s Oliva sobre los miles de manchegos que se desplazaban diaria o semanalmente a trabajar en la construcci&oacute;n de la gran metr&oacute;polis madrile&ntilde;a. Ese nomadismo laboral, que tantos sacrificios implicaba, Elena lo ten&iacute;a muy presente en su entorno familiar en Utiel. Precisamente esta conciencia es la que le llev&oacute; a una pr&aacute;ctica sociol&oacute;gica con una fuerte perspectiva (y orgullo) de clase.
    </p><p class="article-text">
        Siempre dec&iacute;a que lo suyo era hacer entrevistas a jornaleros y jornaleras. La memoria del trabajo, y en general, la memoria de los de abajo, fue el eje articulador de su proyecto sociol&oacute;gico. Por ello conect&oacute; tan bien con el Museo del Esparto de Cieza, espacio donde se cultiva como en ning&uacute;n otro lado de esta Regi&oacute;n, la memoria de los trabajadores. All&iacute; hizo suya la petici&oacute;n que le hiciera Pepe Mar&iacute;n -otro profesor de la UMU que nos dej&oacute; hace apenas dos a&ntilde;os- para recoger los testimonios orales de los ciezanos que en la d&eacute;cada de los 60 se fueron a otras latitudes a buscarse la vida. El resultado fue un espl&eacute;ndido documental titulado 'Relatos de la Migraci&oacute;n en Cieza'.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que, en esta incansable labor sociol&oacute;gica, su &uacute;ltimo proyecto de investigaci&oacute;n tuviera como objeto &ldquo;las huellas del trabajo&rdquo; en las mujeres jornaleras, realizado contra viento y marea en medio de un c&aacute;ncer que arreciaba. Por este proyecto recibi&oacute; las felicitaciones del Instituto de la Mujer y la promesa de su pronta publicaci&oacute;n. As&iacute; nos lo comunic&oacute; feliz, a inicios de este mes de mayo, apenas dos semanas antes del &uacute;ltimo adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A menudo nos gustaba citar a John Steinbeck, a prop&oacute;sito de ese monumento literario que escribi&oacute; bajo el t&iacute;tulo de 'Las Uvas de la Ira'. Steinbeck lo escribi&oacute; en 1939, y sus protagonistas fueron campesinos migrantes que han de abandonar la pobre Oklahoma para adentrarse en la floreciente agricultura intensiva de California en los a&ntilde;os 30. Precisamente con Steinbeck aprendimos el fundamento de lo que hemos hecho en estos 20 a&ntilde;os, pues cuando estudiamos <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">cuestiones como las del modelo de trabajo en las agriculturas mediterr&aacute;neas, estamos en el fondo preocup&aacute;ndonos por cuestiones profundas que tienen que ver con la democracia y con los procesos de democratizaci&oacute;n en nuestras regiones y pa&iacute;ses.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Elena Gadea quiso hacer de la sociolog&iacute;a una pr&aacute;ctica cient&iacute;fica que no olvida a los perdedores de la historia. El d&iacute;a despu&eacute;s de la ceremonia de incineraci&oacute;n, su pareja de toda la vida, Bruno, dej&oacute; el ramo de flores de nuestro grupo de investigaci&oacute;n (y fraternidad) ante la placa con la que el Ayuntamiento de Utiel homenajea a los fusilados de 1939 por la reacci&oacute;n franquista. &ldquo;Elena siempre que mor&iacute;a un familiar dejaba all&iacute; unas flores&rdquo;, nos cont&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una soci&oacute;loga que nunca quiso olvidar el curso de la historia al que pertenec&iacute;a y se deb&iacute;a. Un beso, amiga, tampoco olvidamos.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Pedreño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sociologia-no-olvida-elena-gadea-beso_129_13228309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/729add03-af5b-4418-97c5-214c23e09b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="34256" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/729add03-af5b-4418-97c5-214c23e09b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34256" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/729add03-af5b-4418-97c5-214c23e09b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Universidad de Murcia,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son solo cinco años, es todo lo demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/no-son-cinco-anos_132_13222772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/095ed0c2-3e4d-472a-a10e-9bb817876e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No son solo cinco años, es todo lo demás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Iglesia lleva de siempre gestionando los abusos con una lógica reconocible: minimizar el escándalo, contener el daño mediático y presentar cada nueva condena como una excepción lamentable</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que se conoce la condena a un sacerdote por abusos sexuales a menores, el debate p&uacute;blico parece seguir un ritual ya conocido: un titular, un rato de indignaci&oacute;n y una r&aacute;pida vuelta a la normalidad. Como si estuvi&eacute;ramos ante una anomal&iacute;a aislada y no frente a una patolog&iacute;a institucional que lleva d&eacute;cadas repiti&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, un nuevo caso en la Regi&oacute;n Murcia vuelve a dejar una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de ignorar. Cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n. La discusi&oacute;n inmediata gira, como siempre, en torno a si la pena es suficiente o insuficiente. Pero centrarse &uacute;nicamente en esa cifra es quedarse en la superficie del problema.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera cuesti&oacute;n es m&aacute;s delicada: &iquest;por qu&eacute; delitos de esta gravedad, cuando son cometidos por miembros de la Iglesia, no generan una exigencia social sostenida proporcional al da&ntilde;o causado?
    </p><p class="article-text">
        No hablamos de un ciudadano cualquiera investido accidentalmente de confianza. Hablamos de personas que ocupan posiciones de autoridad moral, cercan&iacute;a con menores y legitimidad social construida precisamente sobre una supuesta superioridad &eacute;tica. El abuso no es solo f&iacute;sico o psicol&oacute;gico; es tambi&eacute;n una demolici&oacute;n de la confianza depositada en una instituci&oacute;n que durante siglos ha reclamado autoridad sobre la educaci&oacute;n moral de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, el patr&oacute;n se repite. Se individualiza al culpable, se encapsula el caso y se evita mirar el marco general. Un sacerdote concreto. Una parroquia concreta. Un episodio concreto. Como si el problema fueran &uacute;nicamente determinadas &ldquo;manzanas podridas&rdquo; y no una cultura hist&oacute;rica de opacidad, corporativismo y protecci&oacute;n reputacional.
    </p><p class="article-text">
        La Iglesia lleva de siempre gestionando los abusos con una l&oacute;gica reconocible: minimizar el esc&aacute;ndalo, contener el da&ntilde;o medi&aacute;tico y presentar cada nueva condena como una excepci&oacute;n lamentable. Mientras tanto, las v&iacute;ctimas cargan durante a&ntilde;os, a menudo d&eacute;cadas, con secuelas que ning&uacute;n calendario penal puede medir.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no basta con celebrar que &ldquo;la justicia act&uacute;a&rdquo;. La justicia llega, demasiadas veces, tarde, fragmentada y despu&eacute;s de a&ntilde;os de silencio. Y cuando por fin llega, el foco p&uacute;blico dura menos que cualquier pol&eacute;mica pol&iacute;tica semanal.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el verdadero esc&aacute;ndalo democr&aacute;tico: la anestesia social.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil imaginar semejante contenci&oacute;n p&uacute;blica si una instituci&oacute;n cualquiera acumulase durante d&eacute;cadas casos de abuso a menores, din&aacute;micas internas de silencio y resistencias sistem&aacute;ticas a la rendici&oacute;n de cuentas. Pero la Iglesia sigue benefici&aacute;ndose de una especie de blindaje cultural residual, una deferencia heredada que opera incluso en sociedades formalmente secularizadas.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad democr&aacute;ticamente madura deber&iacute;a exigir m&aacute;s, no menos, a quienes se presentan como referentes morales. M&aacute;s transparencia, m&aacute;s responsabilidad y una conversaci&oacute;n p&uacute;blica menos c&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una contradicci&oacute;n especialmente obscena en todo esto. La misma instituci&oacute;n que hist&oacute;ricamente ha pretendido intervenir en debates p&uacute;blicos sobre familia, sexualidad, educaci&oacute;n afectiva o moral privada sigue arrastrando un historial devastador de abusos y respuestas insuficientes frente a ellos. Durante d&eacute;cadas se ha arrogado autoridad para decirle a la sociedad c&oacute;mo vivir, c&oacute;mo educar a sus hijos y qu&eacute; valores defender, mientras en su interior demasiadas veces se proteg&iacute;a el silencio antes que a las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso el esc&aacute;ndalo no es &uacute;nicamente penal, sino profundamente pol&iacute;tico y cultural. Porque no hablamos solo de delitos individuales, sino de una estructura que durante demasiado tiempo ha disfrutado de legitimidad social sin asumir plenamente el coste de sus propias contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema no son solo cinco a&ntilde;os. El problema es todo lo que todav&iacute;a permite que cinco a&ntilde;os sean la &uacute;nica cifra de la que terminamos hablando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/no-son-cinco-anos_132_13222772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/095ed0c2-3e4d-472a-a10e-9bb817876e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1758608" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/095ed0c2-3e4d-472a-a10e-9bb817876e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1758608" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No son solo cinco años, es todo lo demás]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/095ed0c2-3e4d-472a-a10e-9bb817876e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Región de Murcia: una cartografía emocional del paseo y la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-murcia-cartografia-emocional-paseo-memoria_132_13219440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f580bf6-3203-4c98-b177-3df527eec88f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Región de Murcia: una cartografía emocional del paseo y la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe una cultura pública del paseo que dice mucho más sobre una sociedad que muchos discursos oficiales</p></div><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia es una tierra peque&ntilde;a y precisa, casi &iacute;ntima, donde en apenas unos kil&oacute;metros conviven la huerta y el secano, las sierras y las ramblas, un r&iacute;o obstinado y un mar propio, el Mar Menor, que durante siglos ha moldeado el paisaje y el car&aacute;cter de quienes viven junto a &eacute;l. Tal vez por eso aqu&iacute; el territorio nunca ha sido un simple escenario: forma parte de la manera de caminar, de hablar y de estar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lex Chico escribe en <em>Geograf&iacute;a escrita</em> (Candaya, 2025) que los lugares terminan convirti&eacute;ndose en estados de &aacute;nimo, en una &ldquo;cartograf&iacute;a emocional&rdquo; donde memoria y paisaje se confunden hasta formar una peculiar fe de vida. Pensaba precisamente en eso mientras caminaba por la carretera de Pati&ntilde;o hacia la Fuensanta el pasado domingo 10 de mayo. Hay regiones que se recuerdan por sus monumentos; Murcia, en cambio, suele quedarse adherida a la experiencia f&iacute;sica de quien la atraviesa: la luz sobre el Segura, el olor h&uacute;medo de las acequias, el viento c&aacute;lido de la tarde, el silencio breve de las huertas cuando empieza a anochecer.
    </p><p class="article-text">
        A esa misma hora sab&iacute;a que, en Jumilla, mi patria chica, muchos subir&iacute;an al Cristo de la Columna, al monasterio de Santa Ana, cumpliendo esa vieja costumbre que all&iacute; llamamos la romer&iacute;a. Pens&eacute; entonces que pocas regiones poseen una relaci&oacute;n tan &iacute;ntima con el acto de caminar como la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia est&aacute; hecha para ser recorrida lentamente. Uno puede deambular por las huertas cercanas al r&iacute;o Segura, perderse entre los campos florecidos de Cieza, atravesar las plazas de Murcia al caer la tarde o contemplar c&oacute;mo la luz marina ensancha las avenidas de Cartagena. Incluso pueblos m&aacute;s discretos, como Abar&aacute;n, Blanca y otros pueblos del Valle de Ricote conservan todav&iacute;a rincones donde el tiempo parece caminar m&aacute;s despacio que en otras partes.
    </p><p class="article-text">
        La literatura comprendi&oacute; muy pronto que esta tierra pose&iacute;a una extra&ntilde;a fertilidad narrativa. Miguel de Cervantes hizo murciana a Preciosa en La gitanilla y evoc&oacute; Cartagena en Viaje del Parnaso como uno de esos puertos &ldquo;a cuyo claro y singular renombre / se postran cuantos puertos el mar ba&ntilde;a&rdquo;. Despu&eacute;s vendr&iacute;an Carmen Conde y su Mar Menor convertido en memoria po&eacute;tica; Ram&oacute;n J. Sender y la Cartagena convulsa de <em>M&iacute;ster Witt en el Cant&oacute;n</em>; Jos&eacute; Luis Castillo-Puche y aquella Yecla &aacute;spera, humana y rural que atraviesa sus novelas; o Miguel Hern&aacute;ndez, tan ligado emocionalmente al sureste, que supo convertir la tierra seca, los caminos y la dignidad campesina en materia de poes&iacute;a universal. M&aacute;s recientemente, autores como Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez, Diego S&aacute;nchez Aguilar, Cristina Morano, Gin&eacute;s S&aacute;nchez o Bego&ntilde;a M&eacute;ndez han terminado por asumir la Regi&oacute;n no como un decorado perif&eacute;rico, sino como un territorio literario plenamente contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Murcia no solo ha sido escrita: tambi&eacute;n ha sido pintada y filmada. Pedro Cano ha sabido convertir la luz mediterr&aacute;nea y los paisajes de la huerta en una forma de memoria visual; Pedro Serna y Pedro Flores han encontrado en las calles, los jardines y las figuras populares una est&eacute;tica profundamente vinculada al sureste; mientras que cineastas como Joaqu&iacute;n Lis&oacute;n, Luis L&oacute;pez Carrasco, Eva Libertad o Juan Manuel Chumilla-Carbajosa han llevado al cine esa mezcla tan murciana de intimidad, periferia, memoria y extra&ntilde;eza contempor&aacute;nea. Quiz&aacute; porque Murcia, durante demasiado tiempo observada desde fuera como margen, ha empezado por fin a narrarse, pintarse y mirarse a s&iacute; misma sin complejos.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os y las idas y venidas, he aprendido a mirar esta tierra con ojos distintos. Cuando uno es joven atraviesa su propio paisaje con cierta indiferencia, convencido de que la belleza estar&aacute; siempre ah&iacute;. La edad, en cambio, ense&ntilde;a que ning&uacute;n paisaje sobrevive solo y que toda armon&iacute;a p&uacute;blica depende tambi&eacute;n de la educaci&oacute;n c&iacute;vica de quienes la habitan.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso me interesa cada vez m&aacute;s la figura del <em>fl&acirc;neur</em>, ese paseante que convierte la ciudad en experiencia moral adem&aacute;s de est&eacute;tica. El verdadero lujo contempor&aacute;neo no consiste en consumir lugares, sino en habitarlos lentamente: caminar sin prisa, detenerse bajo un &aacute;rbol, conversar en una plaza, escuchar a un m&uacute;sico callejero o abrir un libro junto al r&iacute;o. Existe una cultura p&uacute;blica del paseo que dice mucho m&aacute;s sobre una sociedad que muchos discursos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, basta observar con cierta atenci&oacute;n para advertir algunas grietas en esa promesa de civilidad mediterr&aacute;nea. A veces las acequias amanecen acompa&ntilde;adas de pl&aacute;sticos cansados; algunos jardines parecen tratados con el descuido con que se abandona aquello que se considera ajeno; hay senderos donde la belleza natural convive con restos de basura atrapados entre arbustos y ca&ntilde;as. No se trata de dramatizar. La Regi&oacute;n de Murcia sigue siendo profundamente hermosa. Pero toda belleza p&uacute;blica exige reciprocidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque el espacio com&uacute;n revela siempre el grado de respeto que una comunidad siente hacia s&iacute; misma. Y sospecho que uno de nuestros problemas contempor&aacute;neos consiste precisamente en haber confundido el derecho al disfrute con la ausencia de deberes hacia lo compartido. Queremos plazas vivas y paisajes abiertos, pero olvidamos que la convivencia tambi&eacute;n requiere cuidado y una cierta &eacute;tica cotidiana de atenci&oacute;n hacia lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurre con el transporte. Resulta parad&oacute;jico que una regi&oacute;n tan propicia para el paseo contin&uacute;e tan sometida al autom&oacute;vil. Las carreteras se congestionan incluso en trayectos m&iacute;nimos y demasiadas veces el veh&iacute;culo privado no responde a una elecci&oacute;n, sino a una necesidad. Faltan conexiones m&aacute;s &aacute;giles entre municipios y una verdadera red de transporte p&uacute;blico que permita habitar la regi&oacute;n de forma menos contaminante y m&aacute;s humana.
    </p><p class="article-text">
        Y en medio de todo ello aparece siempre el Mar Menor, quiz&aacute; el lugar donde la relaci&oacute;n emocional entre paisaje y ciudadan&iacute;a se ha hecho m&aacute;s evidente. Para varias generaciones de murcianos, el Mar Menor no ha sido solo un espacio natural, sino una memoria compartida: los veranos, las tardes interminables, la calma de Los Alc&aacute;zares, San Javier o San Pedro del Pinatar. Por eso su degradaci&oacute;n ecol&oacute;gica produjo una conmoci&oacute;n tan profunda. No era &uacute;nicamente una crisis ambiental, sino tambi&eacute;n afectiva.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n ciudadana en defensa del Mar Menor fue, en el fondo, una reivindicaci&oacute;n del derecho colectivo a preservar aquello que sostiene emocionalmente una comunidad. El reconocimiento de personalidad jur&iacute;dica al Mar Menor representa precisamente esa nueva sensibilidad jur&iacute;dica y &eacute;tica: comprender que ciertos espacios naturales poseen un valor esencial para la vida humana y merecen protecci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica econ&oacute;mica inmediata.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a un medio ambiente sano ya no puede entenderse &uacute;nicamente como una abstracci&oacute;n jur&iacute;dica. Significa aire respirable, r&iacute;os limpios, mares protegidos, menos contaminaci&oacute;n y ciudades m&aacute;s habitables. Del mismo modo, el derecho a la cultura no se agota en auditorios o museos. Tambi&eacute;n existe una cultura de la vida p&uacute;blica: la conversaci&oacute;n en las plazas, la romer&iacute;a popular, la lectura bajo los &aacute;rboles o en cualquier otro lugar, la m&uacute;sica improvisada en una esquina o el simple arte de caminar juntos bajo una tarde templada.
    </p><p class="article-text">
        Y acaso esa sea la utop&iacute;a alcanzable que todav&iacute;a tenemos pendiente: una Regi&oacute;n de Murcia donde el derecho al medio ambiente sano, el derecho a la cultura y el derecho a una movilidad digna terminen por entrelazarse. Una tierra donde el paisaje no sea consumido sino cuidado; donde caminar vuelva a ser m&aacute;s sencillo que conducir; y donde la belleza compartida deje de parecer una excepci&oacute;n para convertirse, simplemente, en una forma cotidiana de civilizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-murcia-cartografia-emocional-paseo-memoria_132_13219440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f580bf6-3203-4c98-b177-3df527eec88f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="681650" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f580bf6-3203-4c98-b177-3df527eec88f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="681650" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Región de Murcia: una cartografía emocional del paseo y la memoria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f580bf6-3203-4c98-b177-3df527eec88f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la clase obrera vota a la derecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/clase-obrera-vota-derecha_132_13204503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73661f6b-0387-491f-a071-982397abcac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la clase obrera vota a la derecha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La identificación como clase obrera ha descendido casi 40 puntos desde 2001, cuando el 50% afirmaba pertenecer a esa clase social</p></div><p class="article-text">
        Esta pregunta se la hace todo el espectro de la izquierda, desde la socialdemocracia del PSOE hasta los partidos a su izquierda de &aacute;mbito estatal, desde Sumar a Podemos e IU, pasando por Verdes Equo y los partidos nacionalistas (ERC, BNG, Bildu, Comprom&iacute;s o CHA, por citar algunos), y tambi&eacute;n en toda Europa, donde los partidos de izquierda est&aacute;n en retroceso frente al auge de la extrema derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en primer lugar, hay que definir qu&eacute; se entiende por clase obrera. Seg&uacute;n la definici&oacute;n m&aacute;s extendida, se trata del conjunto de trabajadores que, al no poseer medios de producci&oacute;n propios, venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario, principalmente en el sector industrial, manufacturero o de servicios. Aqu&iacute; se incluir&iacute;an tambi&eacute;n a los empleados del sector p&uacute;blico (profesores, m&eacute;dicos, bomberos, polic&iacute;as y otros funcionarios del Estado, de las autonom&iacute;as o de los ayuntamientos). Seg&uacute;n esta definici&oacute;n, a comienzos de 2026, en Espa&ntilde;a, el 85,33% de las personas con empleo son asalariadas, m&aacute;s de 19 millones. Sin embargo, seg&uacute;n una encuesta reciente del CIS, solo entre el 10 y el 16% de la poblaci&oacute;n asalariada se &ldquo;autopercibe&rdquo; como clase obrera. Por el contrario, el 60% se autodefine como &ldquo;clase media&rdquo;. La identificaci&oacute;n como clase obrera ha descendido casi 40 puntos desde 2001, cuando el 50% afirmaba pertenecer a esa clase social. 
    </p><p class="article-text">
        La izquierda, tradicionalmente, ha destacado por la defensa de los derechos de la clase trabajadora. Gracias a las luchas ejercidas por los partidos de izquierda en Europa desde comienzos del siglo XX se han conquistado derechos como el voto femenino, las vacaciones pagadas, la reducci&oacute;n de la jornada laboral, el divorcio, la prestaci&oacute;n por desempleo y, m&aacute;s recientemente, el derecho al aborto, el matrimonio igualitario, la actualizaci&oacute;n de las pensiones seg&uacute;n el IPC o el aumento del SMI, entre otros, siempre con la abierta oposici&oacute;n de los sectores m&aacute;s conservadores de la sociedad, aunque despu&eacute;s hayan disfrutado de esos avances sociales.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; la clase trabajadora vota a partidos que, en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica, proponen medidas que van en contra de sus propios intereses? La clave est&aacute; en el predominio del&nbsp;relato por parte de los partidos ultraconservadores. La derecha y la ultraderecha han demonizado las luchas que definen un cambio profundo de la sociedad, como el feminismo, que tachan de &ldquo;radical&rdquo;, el ecologismo -para ellos &ldquo;fanatismo clim&aacute;tico&rdquo;-, los derechos de los colectivos LGTBQ+, el sindicalismo de clase, adem&aacute;s de achacar a la inmigraci&oacute;n todos los males de Europa, obviando los beneficios que este fen&oacute;meno aporta a una sociedad cada vez m&aacute;s envejecida. La derecha concibe una Europa monol&iacute;tica, anclada en tiempos pasados, con una religi&oacute;n &uacute;nica, una visi&oacute;n tradicionalista fuertemente nacionalista e idealizada de un pasado ascendido a categor&iacute;a de mito que muchos no han vivido.
    </p><p class="article-text">
        Este auge de la extrema derecha es particularmente perceptible en la Regi&oacute;n de Murcia, considerado como el &ldquo;laboratorio&rdquo; pol&iacute;tico de esta subida, ya que desde 2019 Vox es el segundo partido m&aacute;s votado tras el PP, y las &uacute;ltimas encuestas reflejan el <em>sorpasso</em> al PSOE, con casi el 28% de los votos, espoleados por los acontecimientos ocurridos en Torre Pacheco el pasado mes de julio. Este auge de Vox en la regi&oacute;n ha hipotecado las pol&iacute;ticas de L&oacute;pez Miras, que depende directamente de la ultraderecha para aprobar los presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no se han solucionado los principales problemas de la mayor&iacute;a, a pesar de que llevamos ocho a&ntilde;os de gobierno progresista, aunque con bastantes dificultades a la hora de implementar medidas por su situaci&oacute;n de minor&iacute;a en el Congreso. La vivienda, la precariedad laboral, el coste de la vida o el acceso a la sanidad p&uacute;blica son los principales problemas reales de la sociedad espa&ntilde;ola, que afectan sobre todo a la juventud. Los menores de 35 a&ntilde;os, la llamada generaci&oacute;n Z, son los principales damnificados por estos problemas, y se percibe un acercamiento mayoritario de este sector a los cantos de sirena de la ultraderecha, con sus mensajes simples y directos con argumentos a menudo falaces.
    </p><p class="article-text">
        Cap&iacute;tulo aparte lo constituye el problema ficticio de la inmigraci&oacute;n, ya que son mayores los beneficios que aporta este fen&oacute;meno que los supuestos perjuicios tan cacareados por la ultraderecha. As&iacute;, los inmigrantes ocupan puestos de trabajo con alta demanda de mano de obra como la agricultura, la construcci&oacute;n, la hosteler&iacute;a y el cuidado de personas mayores; contribuyen al mantenimiento del sistema de pensiones, constituyen una buena parte de los trabajadores aut&oacute;nomos, ayudan a combatir el envejecimiento demogr&aacute;fico, fomentan un ambiente multicultural. Adem&aacute;s, de forma contraria a la creencia popular, estudios indican que no hay una relaci&oacute;n directa entre el aumento de la inmigraci&oacute;n y el incremento de la delincuencia, la cual est&aacute; m&aacute;s vinculada a la precariedad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Si la clase trabajadora no percibe en el d&iacute;a a d&iacute;a la mejora de su situaci&oacute;n, muchos se vuelcan hacia opciones pol&iacute;ticas que prometen esas mejoras, aunque cuando gobiernan junto al PP su acci&oacute;n de gobierno se centra en bajar los impuestos (sobre todo a los ricos), favorecer la sanidad y educaci&oacute;n privadas, restringir la protecci&oacute;n del medio ambiente con la simplificaci&oacute;n administrativa para proyectos en espacios naturales, el apoyo a la caza, adem&aacute;s de la famosa &ldquo;prioridad nacional&rdquo;, medida presumiblemente inconstitucional.
    </p><p class="article-text">
        La falta de soluciones a corto plazo, los problemas relacionados con la corrupci&oacute;n, la desuni&oacute;n de los partidos progresistas son otros ingredientes que provocan la desafecci&oacute;n de los potenciales votantes de izquierdas, cuyo principal consecuencia es la abstenci&oacute;n. El reto de los partidos de izquierda es volver a ilusionar con la aplicaci&oacute;n de medidas valientes que favorezcan a la mayor&iacute;a social y que se dejen a un lado las rencillas y batallas de egos. Solo as&iacute; se volver&aacute; a captar el voto perdido por una clase social, la clase trabajadora, que ha perdido su referencia a la izquierda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico García Charton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/clase-obrera-vota-derecha_132_13204503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 04:00:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73661f6b-0387-491f-a071-982397abcac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3902347" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73661f6b-0387-491f-a071-982397abcac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3902347" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué la clase obrera vota a la derecha?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73661f6b-0387-491f-a071-982397abcac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la muerte silencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/muerte-silencia_132_13212504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8490b9d5-225d-4eed-806a-75e244c3eb4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la muerte silencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en una época en la que el adversario político ha dejado de ser alguien con quien discrepar para convertirse en alguien a quien destruir</p></div><p class="article-text">
        Hay algo que el odio no puede sostener ante una tumba: su propio peso.
    </p><p class="article-text">
        Me enter&eacute; ayer por la ma&ntilde;ana de que ha fallecido Jos&eacute; Ballesta, alcalde de Murcia. No es el alcalde que yo habr&iacute;a elegido. No comparto su partido, ni muchas de las decisiones que tom&oacute; desde ese despacho en la plaza del Cardenal Belluga. Lo he criticado, como he criticado otras cosas desde estas p&aacute;ginas porque creo que la cr&iacute;tica pol&iacute;tica es una forma de respeto &mdash;quiz&aacute; la m&aacute;s honesta&mdash; hacia las instituciones que nos gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, esta ma&ntilde;ana siento algo parecido a la pena.
    </p><p class="article-text">
        No es hipocres&iacute;a. Es que la muerte tiene esa capacidad brutal de recordarnos que detr&aacute;s del cargo, del color del esca&ntilde;o y de la fotograf&iacute;a electoral, hay una persona. Una persona que ten&iacute;a familia, que se levantaba por las ma&ntilde;anas con sus propias dudas, que probablemente crey&oacute; &mdash;con mayor o menor acierto&mdash; que lo que hac&iacute;a ten&iacute;a sentido. Eso no convierte en buenas las pol&iacute;ticas con las que discrepo. Pero s&iacute; obliga a separar el juicio sobre las ideas del juicio sobre el ser humano. Y esa separaci&oacute;n, que parece tan sencilla de enunciar, se ha convertido en un lujo casi extinto en el paisaje pol&iacute;tico que habitamos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca en la que el adversario pol&iacute;tico ha dejado de ser alguien con quien discrepar para convertirse en alguien a quien destruir. El odio se ha democratizado: ya no hace falta poder para ejercerlo, basta con un perfil de red social y la certeza de que el otro es, directamente, el mal. Hemos construido una arquitectura emocional donde quien piensa distinto no tiene solo opiniones equivocadas, sino que es una amenaza, una anomal&iacute;a moral, casi una especie de pat&oacute;geno social. Y esa l&oacute;gica nos ha dejado sin vocabulario para el matiz, sin espacio para la discrepancia civilizada, sin capacidad para hacer lo que yo intento hacer hoy: reconocer el dolor ajeno aunque el fallecido no fuera de los m&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s perturbador de la polarizaci&oacute;n no es el ruido que genera. Es el silencio que impone. El silencio de quien querr&iacute;a decir 'lo siento', pero teme que lo lean como traici&oacute;n. El silencio de quien querr&iacute;a defender una posici&oacute;n moderada, pero sabe que la moderaci&oacute;n hoy se paga cara en ambos bandos. El silencio de quien observa la muerte de alguien con quien discrep&oacute; y no sabe si est&aacute; autorizado a sentir algo.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que me preocupa de verdad: que hayamos llegado a un punto en que la empat&iacute;a se perciba como debilidad ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Yo no creo que tener valores propios implique odiar a quien tiene los suyos. M&aacute;s bien al contrario: los valores que no se confrontan con la realidad del otro son dogma, no convicci&oacute;n. Es f&aacute;cil tener principios cuando solo te relacionas con quienes ya los comparten. Lo dif&iacute;cil &mdash;y lo que realmente revela de qu&eacute; estamos hechos&mdash; es mantener la coherencia cuando se nos presenta la incomodidad del desacuerdo genuino. Discrepar desde la verdad, no desde el miedo. Criticar la pol&iacute;tica sin odiar a la persona. Defender lo que uno cree sin necesitar que el otro sea un monstruo para tener raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Murcia pierde hoy a su alcalde. Hay personas que lo quer&iacute;an, que trabajaron con &eacute;l, que creyeron en su proyecto. Ese dolor es real. Y reconocerlo no me cuesta nada -o m&aacute;s bien s&iacute; me cuesta algo: la peque&ntilde;a incomodidad de salir de la trinchera un momento y respirar aire sin bando-.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; eso es exactamente lo que necesitamos hacer con m&aacute;s frecuencia: salir de la trinchera. No para rendirse, sino para recordar que enfrente no hay enemigos, sino personas que tambi&eacute;n est&aacute;n convencidas de tener raz&oacute;n. Y que la &uacute;nica manera de construir algo juntos &mdash;una ciudad, una regi&oacute;n, un pa&iacute;s que merezca la pena&mdash; es encontrar el modo de hablar sin que cada conversaci&oacute;n sea una declaraci&oacute;n de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Descanse en paz, Jos&eacute; Ballesta. Y que quienes seguimos aqu&iacute; seamos capaces de aprender algo de este momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebeca González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/muerte-silencia_132_13212504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 04:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8490b9d5-225d-4eed-806a-75e244c3eb4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1200118" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8490b9d5-225d-4eed-806a-75e244c3eb4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1200118" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que la muerte silencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8490b9d5-225d-4eed-806a-75e244c3eb4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los domingos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/domingos_132_13204467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ebdf4a5-8111-4b3e-b8dd-979ab7b1980e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los domingos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las ordenanzas municipales se interpretan en según que casos con un favoritismo abrumador hacia la religión 'verdadera'</p></div><p class="article-text">
        En Jap&oacute;n resumen la historia de las misiones cat&oacute;licas con el empaque de su herm&eacute;tica cultura milenaria, tambi&eacute;n con afinada guasa oriental. Primero llegan los curas, despu&eacute;s los comerciantes, los reyes al final. Luego se apropian de todo. La religi&oacute;n y el dinero pusieron alfombra roja al poder hace quinientos a&ntilde;os, casi igual que ahora. Pero en ese lejano archipi&eacute;lago impermeable a los experimentos extranjeros, no durar&iacute;a demasiado la doctrina de la Cruz.
    </p><p class="article-text">
        El primer espa&ntilde;ol en llegar a Kagoshima, al sur de la isla, fue el jesuita navarro Francisco Javier, patrocinado por la corona portuguesa. Al principio, la poblaci&oacute;n se interes&oacute; mucho por los visitantes, pues estaban hasta la katana de morirse literalmente de hambre con el Shogun. En poco m&aacute;s de medio siglo, el pueblo nip&oacute;n ya hab&iacute;a ca&iacute;do en la cuenta de que su emperador era e iba a seguir siendo divino, que su riqueza no iba a engrosar las arcas de monarcas extranjeros. As&iacute; que dijo Ilie, una palabra escrita con el precioso pictograma de cuatro signos. O sea, no. Las maneras tan poco amables con las que convencieron tanto a sacerdotes dispuestos a ser m&aacute;rtires como a japoneses conversos las cont&oacute; el escritor cat&oacute;lico Sushaku Endo en su magn&iacute;fico libro &lsquo;Silencio&rsquo;, que hace a&ntilde;os llev&oacute; al cine Martin Scorsesse, tambi&eacute;n de forma magistral. El volc&aacute;n de Kagoshima, bastante parecido al Vesubio, permanece todav&iacute;a en activo, quiz&aacute; porque los esp&iacute;ritus custodios del sinto&iacute;smo siguen vigilando en el interior del cr&aacute;ter, alertas por si lo vuelven a intentar. 
    </p><p class="article-text">
        No todas las religiones hacen proselitismo, que no es igual que evangelizar. Pero algunas lo hacen muy fuerte. En mi ciudad, la secta ultracat&oacute;lica del Camino Neocatecumenal, permitida por el Vaticano, con fuertes v&iacute;nculos en las instituciones y con su propia universidad, ha estado tres domingos seguidos celebrando en plazas p&uacute;blicas un sonoro ceremonial. A consecuencia de esta glorificaci&oacute;n, temblaron los cristales de edificios vecinos con la m&uacute;sica, las oraciones, los desafinados pero ardorosos c&aacute;nticos, como si nos pareciera bien al resto de la ciudad, todo as&iacute; durante varias horas. Como si fuera una se&ntilde;al divina, enormes carteles de san Francisco Javier han presidido los altares de estas <em>performances</em> del s&eacute;ptimo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No eran muchos, pero llegaron con altavoces tan potentes como las trompetas de Jeric&oacute;, para que el festival de decibelios saboteara la lectura pl&aacute;cida de un vecino intentando relajarse en su balc&oacute;n, el descanso de enfermos y mayores, la estampida de los p&aacute;jaros que est&aacute;n criando en primavera. Es verdad que la fe es libre, respetable, un regalo de Dios, como bien dice la inquietante sor Isabel en &lsquo;Los domingos&rsquo;. Pero vaya, hay una normativa que cumplir. No se puede pasar el l&iacute;mite de decibelios. 
    </p><p class="article-text">
        Las ordenanzas municipales se interpretan en seg&uacute;n que casos con un favoritismo abrumador hacia la religi&oacute;n <em>verdadera</em>. En Cartagena, la nueva ordenanza de convivencia ciudadana pone especial &eacute;nfasis en multar a los pobres indigentes, haciendo alta pol&iacute;tica, como suele, su dividido gobierno local. Si la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola defiende la libertad de culto, &iquest;por qu&eacute; existe entonces una doble vara de medir?. Todav&iacute;a resuena de manera vergonzante el nuevo reglamento de Jumilla, donde este verano se prohibi&oacute; en su polideportivo municipal el rezo musulm&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una regi&oacute;n donde el PPOX presume de racismo, entre los p&uacute;lpitos y las urnas se busca una intenci&oacute;n de voto que no se nutre solo de sectores ultracat&oacute;licos. Hay m&aacute;s de cien iglesias evang&eacute;licas registradas en el territorio murciano, a las que acude poblaci&oacute;n latina con derecho a decidir. Estas tendencias ultras encajan en la Teolog&iacute;a de la Prosperidad. El movimiento The Change reuni&oacute; la pasada semana en Madrid a miles de personas. La cara m&aacute;s visible, el <em>ejemplar</em> futbolista Dani Alv&eacute;s. A Jesucristo, que es y seguir&aacute; siendo el mejor personaje de la Historia, le faltar&iacute;an templos donde entrar y repetir una vez m&aacute;s aquello que dijo cuando los mercaderes estaban de <em>merchandising. </em>Primero los sacerdotes, luego los empresarios, despu&eacute;s los pol&iacute;ticos. No es moral, no es religi&oacute;n, no son valores tradicionales que velan por la sagrada llama del hogar. Es ignorancia con pobreza. &nbsp;Es autoritarismo, siempre dinero. Que futurista ese dicho japon&eacute;s, que poco inter&eacute;s tuvo y tiene el Sanedr&iacute;n para cumplir el Evangelio.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazarena Balaguer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/domingos_132_13204467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 04:00:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ebdf4a5-8111-4b3e-b8dd-979ab7b1980e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="848800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ebdf4a5-8111-4b3e-b8dd-979ab7b1980e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="848800" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los domingos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ebdf4a5-8111-4b3e-b8dd-979ab7b1980e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calidad del aire y centros educativos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calidad-aire-centros-educativos_132_13196008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee073a6e-7aaf-4bbe-a329-0ad0ba1bf74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Calidad del aire y centros educativos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contaminación del aire afecta gravemente la salud de la infancia: alergias, asma infantil, enfermedades cardiorrespiratorias y trastornos neurocognitivos</p></div><p class="article-text">
        La contaminaci&oacute;n urbana en las ciudades de la regi&oacute;n tiene una relaci&oacute;n directa con las emisiones del tr&aacute;fico rodado. Las personas m&aacute;s vulnerables y sensibles a este tipo de contaminaci&oacute;n son los mayores, personas con patolog&iacute;as previas, broncopulmonares y cardiovasculares, individuos haciendo ejercicio f&iacute;sico intenso en el exterior por trabajo u ocio, as&iacute; como j&oacute;venes y adolescentes en edad escolar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ONG Ecologistas en Acci&oacute;n ha realizado su quinta campa&ntilde;a de ciencia ciudadana para medir el di&oacute;xido de nitr&oacute;geno (NO2) en entornos escolares, en el marco de la campa&ntilde;a europea Clean Cities. La importancia radica en la necesidad<strong> </strong>de divulgar y concienciar sobre la movilidad sostenible y los efectos de la contaminaci&oacute;n del aire sobre la poblaci&oacute;n infantil y juvenil. En esta ocasi&oacute;n, se han analizado los entornos de 412 centros educativos, centros de salud y zonas especialmente sensibles de 66 n&uacute;cleos urbanos de diez comunidades aut&oacute;nomas. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados, que aparecen en el informe &lsquo;Calidad del aire en entornos escolares&rsquo; son preocupantes. Solo 17 escuelas cumplen la Directiva de la OMS de 10 &micro;g/m3. En el 96% de los entornos analizados se est&aacute; respirando un aire que no cumple con las recomendaciones de la OMS y m&aacute;s del 60 % est&aacute;n por encima de los 20 &micro;g/m<sup>3</sup>, el nuevo l&iacute;mite de la nueva Directiva de Calidad del Aire exigible como muy tarde en enero de 2030. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso del Municipio de Murcia, partiendo de las experiencias anteriores, se seleccionaron doce centros educativos en el casco urbano de la ciudad, estando la mayor&iacute;a ubicados junto a v&iacute;as de alta o muy alta intensidad de tr&aacute;fico, ya que el NO2 es uno de los contaminantes m&aacute;s asociados al tr&aacute;fico, aunque se seleccionaron varios centros situados en v&iacute;as de menor intensidad; para observar el contraste de los niveles de contaminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todos los centros educativos analizados presentaron niveles muy por encima del valor l&iacute;mite anual recomendado por la OMS para el contaminante NO2, de 10 &mu;g/m3. Esto demuestra que la situaci&oacute;n es preocupante, desde el punto de vista de la salud p&uacute;blica. Todos superaron el valor l&iacute;mite anual que establece la nueva directiva europea, de 20 &mu;g/m3 de NO2, que ser&aacute; obligatorio a partir de 2030. Esto implica que ninguno de los entornos escolares analizados estar&iacute;a en rangos legales en 2030, en apenas cuatro a&ntilde;os. El 30% de los puntos muestreados superaron el valor l&iacute;mite anual vigente actualmente en la normativa nacional, de 40 &mu;g/m3 de NO2, lo que refleja que el nivel de exposici&oacute;n a la contaminaci&oacute;n del tr&aacute;fico es muy alto en esas ubicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Los centros educativos con los peores resultados coinciden con las ubicaciones m&aacute;s expuestas al tr&aacute;fico, al tiempo que las dos muestras situadas en calles con menos tr&aacute;nsito son las que presentan niveles de NO2 m&aacute;s bajos. El municipio de Murcia es el que ha reflejado peores resultados en su conjunto, de entre todos los municipios analizados en el territorio nacional en esta campa&ntilde;a 2025/2026. Los resultados agregados de estas cinco campa&ntilde;as de ciencia ciudadana muestran un panorama en el que resulta urgente la acci&oacute;n local para reducir la contaminaci&oacute;n que respiran ni&ntilde;as y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La contaminaci&oacute;n del aire afecta gravemente la salud de la infancia: alergias, asma infantil, enfermedades cardiorrespiratorias y trastornos neurocognitivos. El Ayuntamiento de Murcia tiene un reto claro con el desarrollo de medidas dirigidas a mitigar la contaminaci&oacute;n en las v&iacute;as perimetrales de centros escolares, tales como: la restricci&oacute;n del tr&aacute;fico en torno a las escuelas, limitar la velocidad de circulaci&oacute;n a 20 km/h y el aparcamiento en las calles del entorno y destinarlos a espacio p&uacute;blico verde o espacios de juego. Hay que eliminar los aparcamientos dentro de los centros escolares.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario controlar y monitorizar los niveles de contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica y ac&uacute;stica en los centros educativos, junto a la creaci&oacute;n de caminos escolares y carriles bici practicables y seguros para las familias, que promuevan la movilidad activa. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que naturalizar los entornos escolares para mejorar la calidad ambiental, fomentar el contacto con la naturaleza, la actividad f&iacute;sica al aire libre y mitigar el efecto manzana de calor, al tiempo que las personas se benefician de los efectos positivos para la salud. Por otro lado, las Zonas de Bajas Emisiones deben ser instrumentos eficaces para reducir el tr&aacute;fico. Hay que a poner en marcha ZBE espec&iacute;ficas que protejan los entornos especialmente sensibles, como los centros escolares. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Belmonte Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calidad-aire-centros-educativos_132_13196008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 04:00:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee073a6e-7aaf-4bbe-a329-0ad0ba1bf74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3084105" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee073a6e-7aaf-4bbe-a329-0ad0ba1bf74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3084105" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Calidad del aire y centros educativos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee073a6e-7aaf-4bbe-a329-0ad0ba1bf74f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La demagogia del 'Agua para todos']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/demagogia-agua_132_13195955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c42f823b-46b2-4675-b6b0-503347f1da18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La demagogia del &#039;Agua para todos&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una pieza maestra de comunicación política. Sencillo, emocional y fácil de repetir. El problema es que partía de una premisa embustera: que el agua es un recurso disponible que solo necesita ser mejor repartido</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la Regi&oacute;n de Murcia, el agua hace a&ntilde;os que dej&oacute; de ser solo un recurso. Es un argumento pol&iacute;tico, una bandera electoral y, en demasiadas ocasiones, una excusa para no afrontar decisiones inc&oacute;modas. Y en ese terreno, el Partido Popular ha sido especialmente eficaz construyendo un relato pol&iacute;ticamente rentable, pero que cada vez est&aacute; m&aacute;s alejado de la realidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El lema 'Agua para todos' fue una pieza maestra de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sencillo, emocional y f&aacute;cil de repetir. El problema es que part&iacute;a de una premisa embustera: que el agua es un recurso disponible que solo necesita ser mejor repartido. Como si la hidrolog&iacute;a dependiera del BOE.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El Partido Popular es el eje de ese discurso. Pero tambi&eacute;n su l&iacute;mite. Porque no es una tuber&iacute;a m&aacute;gica: depende de la situaci&oacute;n real de otra cuenca, con sus propias sequ&iacute;as, sus propios usos y sus propios l&iacute;mites. Y cuando el agua no est&aacute;, no hay presi&oacute;n pol&iacute;tica que la cree.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aun as&iacute;, durante a&ntilde;os se ha insistido en presentar el problema como si fuera exclusivamente externo. Como si todo se resolviera con m&aacute;s trasvases, m&aacute;s obras y m&aacute;s voluntad. Mientras tanto, se ha evitado entrar en un debate que incomoda: el de los l&iacute;mites del modelo de explotaci&oacute;n agr&iacute;cola en el sureste.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En ese contexto, el papel del Sindicato Central de Regates del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS) no puede analizarse como si fuera un actor neutro. Act&uacute;a como un lobby pol&iacute;tico y es leg&iacute;timo que defienda los intereses de sus asociados. Lo discutible es que su discurso haya funcionado durante a&ntilde;os como prolongaci&oacute;n del relato pol&iacute;tico dominante: m&aacute;s agua siempre, venga de donde venga, cueste lo que cueste, y resulta que cuando sobra en una parte es porque no falta en otra. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero el problema es que no todo vale. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, distintas actuaciones administrativas y denuncias han se&ntilde;alado la existencia de&nbsp;regad&iacute;os sin autorizaci&oacute;n, extracciones irregulares de acu&iacute;feros y ampliaciones de superficie no ajustadas a la planificaci&oacute;n hidrol&oacute;gica. No son casos anecd&oacute;ticos en el debate p&uacute;blico, sino s&iacute;ntomas de un modelo que en algunos puntos ha ido por delante de las reglas que lo deber&iacute;an ordenar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y eso tiene consecuencias. Porque cuando se exige m&aacute;s agua mientras se estira el sistema por encima de sus l&iacute;mites, el resultado no es estabilidad: es tensi&oacute;n permanente. Tensi&oacute;n entre cuencas, entre territorios y dentro del propio modelo productivo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La paradoja es que, mientras se mantiene el discurso de la escasez externa, la soluci&oacute;n que durante a&ntilde;os se despreciaba, la desalaci&oacute;n, se ha convertido en imprescindible. No por convicci&oacute;n, sino por necesidad. Y aun as&iacute;, el debate sigue atrapado en las mismas trincheras de hace d&eacute;cadas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Quiz&aacute; el problema del agua en la Regi&oacute;n no sea solo t&eacute;cnico ni solo pol&iacute;tico. Quiz&aacute; sea, sobre todo, un problema de honestidad. Porque es m&aacute;s f&aacute;cil prometer lo imposible que asumir los l&iacute;mites. Y m&aacute;s rentable se&ntilde;alar fuera que mirar dentro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero el agua no responde a estrategias de comunicaci&oacute;n. Responde a la f&iacute;sica, a la climatolog&iacute;a y a la gesti&oacute;n real de los recursos disponibles. Y cuanto m&aacute;s tarde se asuma eso, m&aacute;s caro ser&aacute; el ajuste.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hay que decirlo sin rodeos: la Regi&oacute;n de Murcia no puede seguir construyendo su futuro sobre la dependencia del trasvase, reducir esa dependencia no es una renuncia. Es la &uacute;nica forma de garantizar la estabilidad. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/demagogia-agua_132_13195955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 04:00:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c42f823b-46b2-4675-b6b0-503347f1da18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3142109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c42f823b-46b2-4675-b6b0-503347f1da18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3142109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La demagogia del 'Agua para todos']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c42f823b-46b2-4675-b6b0-503347f1da18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
