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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-aprender-ia_129_13610165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43b3fd0f-31b7-4d5c-b5bf-42dfa2f06579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x452y97.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este artículo solo pretende hacer oír la voz de la educación en la algarabía política actual, y animar a que la ciudadanía presione a los partidos políticos para que digan cuáles son sus proyectos educativos, si es que tienen alguno</p></div><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a explicar a la sociedad la perplejidad de los sistemas educativos ante los colosales cambios culturales que estamos experimentando y que plantean una pregunta ineludible: &iquest;Qu&eacute; hay que aprender cuando la IA lo sabe todo? La respuesta m&aacute;s sencilla la dan los alumnos: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; voy a aprender si lo puedo encontrar?&rdquo; Esta respuesta es el resultado de una &ldquo;chapuza evolutiva&rdquo; y de un &ldquo;virus mental&rdquo;. La chapuza evolutiva consiste en que nuestro cerebro es eficiente pero perezoso. Ya en 1984, Susan Fiske y Shelley Taylor acu&ntilde;aron la expresi&oacute;n &ldquo;cognitive miser&rdquo;. Si encuentra una soluci&oacute;n f&aacute;cil, la adopta. El virus mental al que me refiero es una absurda creencia que ha infectado la pedagog&iacute;a actual: &ldquo;No hay que aprender las cosas de memoria&rdquo;. Teniendo en cuenta que la memoria es el &oacute;rgano del aprendizaje, decir que no hay que aprender las cosas de memoria significa llanamente que no hay que aprender.
    </p><p class="article-text">
        La IA aparentemente resuelve la situaci&oacute;n. Lo sabe todo y tiene respuestas para todo. Su eficacia es an&aacute;loga a la de un aparato de di&aacute;lisis. Cuando los ri&ntilde;ones de una persona fallan, los aparatos de di&aacute;lisis los sustituyen realizando su funci&oacute;n depuradora. Cuando la inteligencia personal claudica, la IA viene en su auxilio. El &uacute;nico inconveniente es que en ambos casos -la di&aacute;lisis biol&oacute;gica y la di&aacute;lisis mental- el individuo se vuelve dependiente de la m&aacute;quina. Esa dependencia supone el debilitamiento de nuestro &ldquo;sistema inmunitario mental&rdquo;, en especial del pensamiento cr&iacute;tico, lo que nos hace vulnerables ante la manipulaci&oacute;n y el poder de las ideolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Las predicciones dicen que la generaci&oacute;n que entra en las aulas experimentar&aacute; la Singularidad. &ldquo;Singularidad&rdquo; es un t&eacute;rmino tomado de las matem&aacute;ticas y de la f&iacute;sica que indica que una ecuaci&oacute;n o una ley estalla y se convierte en impredecible. Los tecn&oacute;logos como Roy Kurweil y compa&ntilde;&iacute;a lo asocian a la aparici&oacute;n de la Inteligencia Artificial General. En Europa no se habla de Singularidad, sino de &ldquo;transhumanismo&rdquo;. Lo comparan con la aparici&oacute;n de una nueva especie. Despu&eacute;s del homo sapiens sapiens, viene el homo sapiens ciberneticus. Este cambio los van a soportar los ni&ntilde;os que ya est&aacute;n en la escuela, porque su advenimiento se espera antes de diez a&ntilde;os. &iquest;Estamos pensando en su futuro? No. &iquest;Qui&eacute;n va a decidirlo? Casi con toda la seguridad, la tecnolog&iacute;a. &iquest;Es de fiar? No. Por ello, por el bien de la Humanidad, necesitamos que los mejores talentos se ocupen de la educaci&oacute;n, porque es la gran energ&iacute;a evolutiva (junto a las mutaciones y la selecci&oacute;n natural). Somos h&iacute;bridos de naturaleza y cultura y lo que nos define es que somos la &uacute;nica especie que educa a sus cr&iacute;as. Es nuestra fuerza y nuestra debilidad.
    </p><p class="article-text">
        Entramos en campa&ntilde;a electoral y estoy seguro de que los temas educativos no van a tener la menor importancia. Los temas urgentes absorben la atenci&oacute;n, pero una de las trampas mentales que nos amenaza a todos es centrarnos &uacute;nicamente en las soluciones a corto plazo. Si nos estamos ahogando en medio del oc&eacute;ano, lo primordial es respirar, sin duda, pero lo fundamental es como llegar a tierra firme despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual plantea en su inflexible dureza la &ldquo;Ley universal del aprendizaje&rdquo;, que dice as&iacute;: &ldquo;Toda persona, organizaci&oacute;n, empresa, naci&oacute;n, para sobrevivir, necesita aprender al menos a la misma rapidez a la que cambia su entorno y para progresar deber&aacute; hacerlo a m&aacute;s velocidad&rdquo;. Quien no se someta a esta ley, quedar&aacute; marginado inexorablemente. Ocurre que el entorno cambia vertiginosamente, por eso, como se&ntilde;al&oacute; Stiglitz, premio Nobel de Econom&iacute;a, debemos ser conscientes de que hemos entrado en la Sociedad del Aprendizaje. Todos tenemos que aprender, lo que convierte la educaci&oacute;n en la salvaguardia de nuestra autonom&iacute;a, y en el motor principal del progreso econ&oacute;mico y social. Para ello es necesario cambiar la actitud de un pa&iacute;s, movilizarlo para aprender a todas las edades. Algunos pa&iacute;ses lo han entendido e incentivan que todo el mundo lo siga haciendo. Singapur es un ejemplo. Anima a todos los adultos a que sigan form&aacute;ndose, para lo que cre&oacute; un sistema llamado SkillFuture que concede a todos los ciudadanos una &ldquo;cuenta personal para formaci&oacute;n&rdquo;, un dinero virtual que solo se puede dedicar a pagar alguno de los cursos de formaci&oacute;n (25.000 cursos aprobados); y un subsidio a los 40 a&ntilde;os para que se reinventen profesionalmente las personas que lo necesiten. Se ocupa tambi&eacute;n de evaluar los resultados para comprobar que el modelo funciona. Hay proyectos parecidos, aunque no tan exitosos en Francia (Compte Personnel de Formation (CPF)), Canad&aacute; (Canada Training Benefit (CTB)), Pa&iacute;ses Bajos (STAP-budget (<em>Stimulans de Arbeidsmarkt Positie), </em> y la Uni&oacute;n Europea en 2022 aprob&oacute; una &ldquo;Recomendaci&oacute;n relativa a las Cuentas Individuales de Aprendizaje&rdquo;, que Espa&ntilde;a incluy&oacute; en la Ley de Empleo de 2023, pero que, hasta donde yo s&eacute;, no ha entrado en funcionamiento. 
    </p><p class="article-text">
         Con esta iniciativa, la Uni&oacute;n Europea reconoce la necesidad de aprendizaje continuo en el mundo laboral, pero hay que mirar el tema con una perspectiva m&aacute;s amplia. La longevidad hace necesario un aprendizaje a lo largo de toda la vida, no solo para el bienestar individual, sino para la buena salud pol&iacute;tica. Es imprescindible una ciudadan&iacute;a bien informada, capaz de resistir a la manipulaci&oacute;n y de colaborar en una gobernanza inteligente. Insisto en que lo importante es un cambio de actitud social como gran vacuna contra los extremismos, la credulidad, la manipulaci&oacute;n, o la incitaci&oacute;n a la pereza procedente de las nuevas tecnolog&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Una gran investigadora sobre estos temas -Carol Dweck- ha propuesto como meta la creaci&oacute;n de una &ldquo;naci&oacute;n de aprendices&rdquo;, basada en lo que denomina &ldquo;mentalidad de crecimiento&rdquo;, es decir, la creencia en que se puede mejorar y en el &ldquo;poder del &rdquo;todav&iacute;a&ldquo;. Cuando una persona no consigue resolver un problema, en lugar de decir &rdquo;no s&eacute; hacer esto&ldquo; (mentalidad fija), se dice a s&iacute; misma &rdquo;no s&eacute; hacer esto </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>todav&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;. Esta fue una de las ideas b&aacute;sicas de la reforma educativa de Estonia, que la ha colocado a la cabeza de las puntuaciones europeas en PISA. Una reforma de la que deber&iacute;amos aprender porque ha sabido hacer compatible la calidad con la equidad educativa (reduciendo la influencia socioecon&oacute;mica de las familias en los resultados). Ha conseguido orientar bien la introducci&oacute;n de las Inteligencias Artificiales en el aula, distinguiendo las &rdquo;habilidades intelectuales de menor nivel&ldquo;, que pueden confiarse a la IA, y reservando a la inteligencia natural las de m&aacute;ximo nivel, que son el pensamiento cr&iacute;tico, la resoluci&oacute;n creativa de problemas, y el arte de formular buenas preguntas (prompting). Y, sobre todo, ha reconocido la importancia de la educaci&oacute;n infantil y primaria, con un acompa&ntilde;amiento estrech&iacute;simo para evitar que ning&uacute;n alumno se quede rezagado. Por cierto, en el 2003 el premio Nobel de Econom&iacute;a James Heckman ya mostr&oacute; en su famosa &rdquo;Curva de Heckman&ldquo; que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n primaria es la m&aacute;s rentable de todas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Es cierto que el futuro es impredecible, pero hay una cosa que s&iacute; sabemos de &eacute;l con seguridad: va a plantear problemas. Por eso, los sistemas de educaci&oacute;n m&aacute;s inteligentes est&aacute;n reformul&aacute;ndose para desarrollar la &ldquo;competencia heur&iacute;stica&rdquo;, la capacidad para resolver problemas. De hecho, PISA ha ido dando cada vez mayor importancia a este aspecto. Pero no se trata solo de resolver problemas de matem&aacute;ticas o ciencias, sino de ayudar a formar una &ldquo;personalidad resuelta&rdquo;, que marche con determinaci&oacute;n y lo haga resolviendo tambi&eacute;n problemas afectivos, sociales, pol&iacute;ticos, &eacute;ticos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este art&iacute;culo solo pretende hacer o&iacute;r la voz de la educaci&oacute;n en la algarab&iacute;a pol&iacute;tica actual, y animar a que la ciudadan&iacute;a presione a los partidos pol&iacute;ticos para que digan cu&aacute;les son sus proyectos educativos, si es que tienen alguno. En el a&ntilde;o 2016 publiqu&eacute; </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Despertad al diplodocus, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">para defender que Espa&ntilde;a pod&iacute;a tener un sistema educativo de alto rendimiento en 5 a&ntilde;os. Fundaba ese plazo en la experiencia de algunas reformas exitosas, en los estudios de McKinsey y en la experiencia de transformaci&oacute;n de centros educativos. No se hizo nada y seguimos estancados. Me gustar&iacute;a que alg&uacute;n partido pol&iacute;tico aceptara el reto. A la vista de la mayor complejidad de la situaci&oacute;n pienso que el plazo deber&iacute;a aumentarse dos a&ntilde;os m&aacute;s para dedicarlos a la formaci&oacute;n del profesorado, asunto en el que est&aacute; teniendo dificultades Estonia. Ser&iacute;a buena idea encomendar una vicepresidencia del Gobierno a un Ministerio de Fomento del Aprendizaje, que integrara todas las competencias educativas que tienen los ministerios de Educaci&oacute;n, Universidades, Ciencia, Cultura, Industria, Trabajo, Infancia y Juventud, etc., y sirviera para poner el pa&iacute;s en marcha. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> No tenemos mucho tiempo, si queremos no ser arrollados por los cambios. La desidia educativa no es solo nuestra, sino de gran parte de Europa. Por eso es necesario cambiar de actitud. Sospecho que los pol&iacute;ticos no se tomar&aacute;n en serio este asunto, porque planificar a siete a&ntilde;os excede a su tacticismo, pero confiar&eacute; en la m&aacute;xima de Dweck y en el poder del &ldquo;todav&iacute;a&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-aprender-ia_129_13610165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 20:40:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Un Senado para someternos a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-someternos_129_13606390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ccc1cc-7316-4acd-9ae1-b4bd3df33227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Senado para someternos a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría política del Senado de la próxima legislatura será determinante para el futuro democrático de España, para preservar la democracia y avanzar en derechos o para retroceder 50 años. Y también por eso, ha sido tan importante que el acuerdo alcanzado entre los partidos de izquierda haya llegado después de una importante movilización de la sociedad civil</p><p class="subtitle">La urgencia de un pacto electoral para el Senado</p></div><p class="article-text">
        Parafraseando a Tolkien en 'El Se&ntilde;or de los Anillos', pareciera como si las huestes de Mordor, en este caso el PP y Vox, hubieran tenido muy claro, desde hace mucho tiempo, cu&aacute;les eran sus planes acerca del Senado tras las elecciones del 29 de noviembre: el absoluto control que preve&iacute;an tener sobre la C&aacute;mara Alta les iba a permitir gobernar mucho m&aacute;s all&aacute; de la pr&oacute;xima legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente Sauron y Gollum hab&iacute;an pensado que podr&iacute;an obtener f&aacute;cilmente una mayor&iacute;a de tres quintos, dada la divisi&oacute;n de la izquierda y el sistema poco representativo de la elecci&oacute;n de los senadores, que premia al partido ganador con el 75% de los esca&ntilde;os por cada circunscripci&oacute;n provincial. El PP en las elecciones de 2023 obtuvo una mayor&iacute;a de un 58% en el Senado (120 esca&ntilde;os) con apenas el 34,7% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acuerdo &ldquo;Senado de progreso&rdquo;, firmado por el PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comprom&iacute;s, Mas Madrid, Baztarre y Chunta Aragonesista para 43 provincias, al que se suma el acuerdo de las cuatro circunscripciones insulares de les Illes Balears, que tambi&eacute;n incluye a M&eacute;s, y el tradicional acuerdo de todas las fuerzas progresistas en La Gomera, de pronto ha desbaratado los planes de las fuerzas de Mordor. Por esta raz&oacute;n este acuerdo de &ldquo;Senado de progreso&rdquo; va mucho m&aacute;s all&aacute; de las siglas que lo suscriben, y de los esca&ntilde;os que cada partido firmante espera obtener.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es lo que explica la rapidez con la que Sauron y Gollum est&aacute;n intentando llegar a un acuerdo, su objetivo es lograr una mayor&iacute;a de tres quintos que les permita ejercer un control sobre otras dos instituciones que tienen un amplio poder, no solo en el momento pol&iacute;tico actual sino en la pr&oacute;xima d&eacute;cada: el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Senado deber&aacute; nombrar en la pr&oacute;xima legislatura a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, un tercio del total, que ya tienen el mandato ya caducado y cuyo nombramiento no quiso negociar el PP esperando esa mayor&iacute;a de apisonadora. El Senado tambi&eacute;n deber&aacute; afrontar, en el a&ntilde;o 2029, la renovaci&oacute;n de diez miembros del CGPJ, la mitad del total. Resulta evidente que una mayor&iacute;a de derecha y extrema derecha en esas dos importantes instituciones podr&iacute;a hacer involucionar a Espa&ntilde;a hasta niveles nunca vistos desde el franquismo. Ser&iacute;a una forma de modificar la Constituci&oacute;n por la puerta de atr&aacute;s, no a trav&eacute;s de los complejos sistemas de reforma contenidos en la propia carta magna, sino de forma mucho m&aacute;s sibilina, a trav&eacute;s de una interpretaci&oacute;n ultraconservadora del texto constitucional y de un f&eacute;rreo control por parte del CGPJ de los nombramientos de altos magistrados, que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada llenar&iacute;a de esbirros de Mordor gran parte de las altas instituciones judiciales. El ej&eacute;rcito de la Tierra Negra que colonizar&iacute;a el poder judicial durante un largo periodo de tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la mayor&iacute;a pol&iacute;tica del Senado de la pr&oacute;xima legislatura ser&aacute; tan determinante para el futuro democr&aacute;tico de Espa&ntilde;a, para preservar la democracia y avanzar en derechos; o para retroceder 50 a&ntilde;os. Y tambi&eacute;n por eso, ha sido tan importante que el acuerdo alcanzado entre los partidos de izquierda haya llegado despu&eacute;s de una importante movilizaci&oacute;n de la sociedad civil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que toca es recorrer cada calle, llamar a cada puerta y hablar con cada persona, para evitar que se cumpla la profec&iacute;a que contiene la inscripci&oacute;n del Poema del Anillo, adaptandola a la actual situaci&oacute;n de Espa&ntilde;a: &ldquo;Un Senado para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Estrada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-someternos_129_13606390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Senado para someternos a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senado,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mensaje-francia-horizonte_129_13606467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec2c2102-38b3-4759-8141-45ffec5fed26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vale la pena recordar a E. P. Thompson y a otros historiadores de la historia desde abajo, que nos enseñaron a no menospreciar los motines populares como meras explosiones irracionales de masas enloquecidas. Las revueltas populares tienen su propia lógica. No se trata de justificar la violencia, pero sí de evitar que el humo nos impida ver las causas</p><p class="subtitle">París en llamas, en Sol huele a pis</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que los revolucionarios franceses tomaron la Bastilla, el rey Luis XVI escribi&oacute; en su diario: <em>Rien</em>. Aquella palabra, <em>nada</em>, ha pasado a la historia como s&iacute;mbolo de la distancia entre las &eacute;lites y quienes estaban transformando los cimientos de la sociedad. No sabemos si Emmanuel Macron lleva un diario de sus &uacute;ltimos meses en el El&iacute;seo. Pero s&iacute; podemos imaginarlo, durante estas semanas, dedicando su tiempo a leer los sombr&iacute;os diagn&oacute;sticos de la prensa econ&oacute;mica anglosajona sobre Francia. Quien vino a superar las contradicciones de la V Rep&uacute;blica se encuentra al final de su mandato con una deuda cercana al 120% del PIB, los intereses de la deuda francesa a diez a&ntilde;os en m&aacute;ximos desde 2002 y la urgencia de sacar adelante &ldquo;un plan de ahorro&rdquo; de 54.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, desde Cr&eacute;teil, en plena periferia parisina, las movilizaciones estudiantiles se extendieron, primero, por la regi&oacute;n de Par&iacute;s y, despu&eacute;s, por toda Francia. Seg&uacute;n <em>Le Monde</em>, en apenas diez d&iacute;as, m&aacute;s de 1.000 centros educativos vieron interrumpido su funcionamiento normal. A lo largo de las siguientes semanas se sumaron otros sectores, desde las universidades y las familias, pasando por los sindicatos, hasta los chalecos amarillos, planteando un desaf&iacute;o total. Deso&iacute;r las demandas y responder con dureza a los estudiantes solo ha aumentado la escala del conflicto y la intensidad del enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Resulta sintom&aacute;tico y, a la vez, una cierta iron&iacute;a del destino que esta protesta sist&eacute;mica haya comenzado en la escuela. En Francia, como en otros pa&iacute;ses europeos, se ha cargado a la educaci&oacute;n con la responsabilidad de resolver todos los problemas que se generaban m&aacute;s all&aacute; de sus muros. La escuela era la instituci&oacute;n central en la promesa meritocr&aacute;tica que planteaba que, si hac&iacute;as lo que te tocaba, si estudiabas, trabajabas y te esforzabas, vivir&iacute;as mejor que tus padres. El mito de la educaci&oacute;n como ascensor social ha tocado a su fin entre tanta precariedad laboral y tantas desigualdades que erosionan nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una diferencia generacional remarcable entre los j&oacute;venes que se movilizan hoy en Francia y quienes nacimos tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Nosotros vimos hecha a&ntilde;icos aquella promesa de progreso social con la crisis financiera de 2008. Los adolescentes de los liceos franceses han arrastrado las consecuencias de aquella crisis, pero su mundo ha sido un mundo de <em>shocks</em> energ&eacute;ticos y sociales permanentes, que han ido rompiendo nuestras sociedades entre quienes dedican la mayor parte de su renta a sobrevivir y quienes no lo hacen, como explica la economista Isabella Weber en su reciente libro <em>Anti-fascist economics</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis es la &uacute;nica normalidad que han conocido. No solo es que no puedan crear ya en la promesa de vivir mejor que sus padres, sino que no disponen de condiciones para imaginar un futuro propio. Ese malestar, que ha desbordado las aulas francesas, conecta con una experiencia transversal y m&aacute;s amplia: <em>la vie ch&egrave;re</em>, la vida cara. Para agravar m&aacute;s ese c&oacute;ctel explosivo en algunas periferias urbanas la falta de perspectivas vitales y la angustia econ&oacute;mica se combina en algunas periferias con el sentimiento de abandono de j&oacute;venes franceses hijos y nietos de inmigrantes por parte de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las protestas se han recrudecido, hay quien ha quedado hipnotizado por el fuego y las im&aacute;genes de los enfrentamientos con la polic&iacute;a. Lo hemos visto en la ritualizaci&oacute;n que han efectuado los medios de comunicaci&oacute;n y tambi&eacute;n en nuestros timelines de las redes sociales -aparentemente promovido desde ciertos pa&iacute;ses y con la connivencia de las plataformas tecnol&oacute;gicas-. En el plano interno, Macron ha llegado a responsabilizar a la extrema izquierda y a la Francia Insumisa de los disturbios. Mientras la extrema derecha ha querido reducir el conflicto a un fen&oacute;meno ex&oacute;geno, antifranc&eacute;s, que estar&iacute;a protagonizado por inmigrantes. Ambas interpretaciones niegan el malestar, pero sobre todo la brecha que separa a una importante parte de la sociedad de las instituciones de la V Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa mirada, vale la pena recordar a E. P. Thompson y a otros historiadores de la historia desde abajo, que nos ense&ntilde;aron a no menospreciar los motines populares como meras explosiones irracionales de masas enloquecidas. Las revueltas populares tienen su propia l&oacute;gica. En ellas es posible identificar concepciones ampliamente compartidas de la justicia e incluso las obligaciones del poder. No se trata de justificar la violencia, pero s&iacute; de evitar que el humo nos impida ver las causas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en Francia, la calle ha sido hist&oacute;ricamente un campo de batalla por la legitimidad pol&iacute;tica. Los franceses han aprendido de su historia, y la mayor&iacute;a de las veces en sus propias familias, que la movilizaci&oacute;n sirve y que las reivindicaciones de la calle forman parte consustancial de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No debemos perder de vista el contexto pol&iacute;tico-institucional en el que se suceden estas protestas, que tienen visos de durar tras el &uacute;ltimo llamamiento de Sophie Binet, la l&iacute;der de la CGT francesa. La pr&oacute;xima primavera se celebrar&aacute;n elecciones presidenciales y los sondeos dibujan un escenario excepcional. Por primera vez en la historia de la V Rep&uacute;blica, la extrema derecha no solamente estar&aacute; en segunda vuelta, sino que su candidatura no es la que m&aacute;s rechazo genera entre los franceses. Parece que se gast&oacute; el frente republicano de tanto usarlo. Seg&uacute;n el bar&oacute;metro de Cluster17 para Pol&iacute;tico, Marine Le Pen registra un rechazo electoral del 62%, inferior al de M&eacute;lenchon (73%) o el Phillippe (68%). Ello aumenta enormemente sus opciones de llegar al El&iacute;seo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las protestas puedan acabar convirti&eacute;ndose en la antesala del Gobierno de Reagrupamiento Nacional, ser&iacute;a tremendamente injusto responsabilizarlas de ese desenlace electoral. Tanto la consolidaci&oacute;n de la formaci&oacute;n de Marine Le Pen como las dificultades de las izquierdas para ofrecer una alternativa compartida son procesos que vienen de lejos. Adem&aacute;s, la respuesta del Estado y el centrismo franc&eacute;s a la movilizaci&oacute;n social, a trav&eacute;s de su criminalizaci&oacute;n, la represi&oacute;n y las llamadas al orden, no hacen sino pavimentar el camino de la extrema derecha. Hemos visto irrumpir en todo su esplendor el macrolep&eacute;nisme como pol&eacute;micamente ha planteado el historiador Emmanuel Todd.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Espa&ntilde;a, hay importantes motivos para seguir de cerca estos acontecimientos. Como se ha repetido, las elecciones generales del 29N se presentan como unas elecciones epocales. Nos jugamos el modelo de sociedad y es bueno saber cu&aacute;les son las alternativas que hay en juego. De una manera diferente, pero conectadas entre s&iacute;, las movilizaciones por el derecho a la vivienda y las acampadas han situado en el centro del escenario pol&iacute;tico un malestar transversal y la incapacidad del Estado social de dar respuestas a la altura de las circunstancias hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Si la democracia insiste en ofrecer la nada como horizonte a la generaci&oacute;n m&aacute;s joven y a la parte de la sociedad que vive de su trabajo, &iquest;qu&eacute; otra reacci&oacute;n esperamos que una que est&eacute; marcada por la desesperanza y la violencia? Sea quien sea quien salga victorioso de las urnas el 29N deber&iacute;a tomar buena nota de esta se&ntilde;al de alarma y no confundir, como Luis XVI, su rutina con la vida profunda de la naci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Amírola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mensaje-francia-horizonte_129_13606467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Disturbios,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia y libertad en la enseñanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-libertad-ensenanza_129_13600214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac25b305-bd12-448e-bd68-79dbdb6f0b04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia y libertad en la enseñanza"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n de los hijos de todos est&aacute; en manos de gente as&iacute; de violenta que no respeta ni siquiera el derecho de los ni&ntilde;os de ir al colegio. Gente que, adem&aacute;s, est&aacute; untada por los sindicatos&rdquo;. Estas han sido las palabras de Isabel D&iacute;az Ayuso frente a los profesores en huelga de la marea verde que le increparon pac&iacute;ficamente a la salida de un acto y a los que, poco despu&eacute;s, moli&oacute; a golpes la polic&iacute;a. Estos comentarios encajan muy bien con la idea que esta gente de derechas se hace de lo que es la escuela p&uacute;blica. Un lugar donde los pobres padres no pueden impedir que se adoctrine a sus hijos en valores izquierdistas promovidos por los sindicatos y el Estado. Frente a ello, recurren a la libertad de ense&ntilde;anza recogida en la Constituci&oacute;n, para defender el derecho de las familias a elegir la educaci&oacute;n que deben recibir sus hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevo muchos a&ntilde;os repitiendo lo mismo: ese art&iacute;culo de la Constituci&oacute;n no puede ser interpretado as&iacute;, y si acaso s&iacute; se puede, deber&iacute;amos cambiarlo. Porque, de este modo, se est&aacute; llamando &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; a un supuesto derecho que tendr&iacute;an los padres para elegir la prisi&oacute;n ideol&oacute;gica en la que van a encerrar a sus hijos hasta que lleguen a la mayor&iacute;a de edad. Y eso es tanto como dar a las familias la libertad de imponer sobre la infancia un totalitarismo dom&eacute;stico asfixiante que tendr&aacute; efectos demoledores sobre su acceso a la dignidad ciudadana. 
    </p><p class="article-text">
        Los padres y tutores, por supuesto, deben tener el derecho de adoctrinar a sus hijos en sus propias ideolog&iacute;as, creencias y convicciones. Pero no pueden tener el derecho de hacerles creer que no existen otras creencias y otras ideas. Uno puede tener la desgracia de haber nacido, por ejemplo, en una familia de adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a que han calculado que el fin del mundo tendr&aacute; lugar muy pronto. Esta extravagante doctrina se les inculcar&aacute; en su casa con todo derecho, porque los ni&ntilde;os deben tener el derecho de querer a sus padres y tambi&eacute;n de admirarlos y de pensar que tienen raz&oacute;n. Pero es una barbaridad pensar que eso les da derecho a internarlos en un colegio de adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a hasta que cumplan dieciocho a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo se llamar&aacute; en lat&iacute;n este tipo de falacia. La &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; parece apostar por la diversidad cuando las familias pueden optar entre muchas sectas ideol&oacute;gicas distintas para la educaci&oacute;n de sus hijos. As&iacute; parece que hay mucha diversidad, pero solo a vista de helic&oacute;ptero. Porque, para los que est&aacute;n abajo, para los ni&ntilde;os en cuesti&oacute;n, lo que ha ocurrido es que se les ha negado precisamente cualquier contacto con lo diverso. Se les est&aacute; educando en una doctrina impuesta con un totalitarismo sin fisuras. En casa, son adventistas, fuera de casa, no hay m&aacute;s que adventistas, el mundo mismo es adventista y, por tanto, no cabe duda, terminar&aacute; pronto el s&eacute;ptimo d&iacute;a en un apocalipsis fatal, como dice el pastor y como dicen mis padres. O sea, hemos llamado &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; al derecho de las familias a imponer una dictadura dom&eacute;stica que mutila la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No permitimos la ablaci&oacute;n del cl&iacute;toris por consideraci&oacute;n a la libertad de algunas culturas ind&iacute;genas. Tampoco deber&iacute;amos consentir legalmente a los padres mutilar la vida de sus hijos hasta la mayor&iacute;a de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen: deber&iacute;amos tener el coraje de exigir que se prohibiera la ense&ntilde;anza privada y, por supuesto, la concertada. La ley tiene que proteger a los m&aacute;s d&eacute;biles, a los ni&ntilde;os en primer lugar. La maquinaria del Estado Moderno fue dise&ntilde;ada por personas muy capaces que, desde luego, eran mucho m&aacute;s listos y competentes que los ide&oacute;logos de D&iacute;az Ayuso. Y m&aacute;s o menos, estuvieron de acuerdo con Condorcet en instituir un sistema de instrucci&oacute;n p&uacute;blica capaz de poner a los ni&ntilde;os a salvo del adoctrinamiento dom&eacute;stico y de su extensi&oacute;n totalitaria mediante sectas privadas. En contra de esta obra maestra de la Ilustraci&oacute;n, actualmente no hay ide&oacute;logos que lleguen mucho m&aacute;s all&aacute; que Vito Quiles, quien considera a las profesoras de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica &ldquo;charototalitarias&rdquo;. Se limitan a repetir como loros que entonces quien adoctrina es el Estado, lo que es sencillamente una estupidez. El Estado, all&iacute; donde hay divisi&oacute;n de poderes, no puede adoctrinar, y no porque no deba, sino porque no puede. 
    </p><p class="article-text">
        Los profesores de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica son funcionarios, propietarios de su funci&oacute;n con libertad de c&aacute;tedra. No podr&iacute;an adoctrinar ni aunque lo intentaran. Porque si el profesor de matem&aacute;ticas es visiblemente hom&oacute;fobo, resulta que la profesora de gimnasia es lesbiana a mucha honra. Si a la profesora de Lengua se le nota mucho que vota al PP, despu&eacute;s del recreo viene la de Qu&iacute;mica, que seguro que vota al Frente Amplio. Luego viene el fascista de Lat&iacute;n negacionista clim&aacute;tico y a continuaci&oacute;n el antifa de Historia, citando a Kropotkin. Por otro lado, nuestro Adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a Pentecost&eacute;s independiente se tendr&aacute; que sentar al lado de una musulmana por la izquierda y de un ateo militante que se caga en dios a cada rato, a su derecha. En el recreo tendr&aacute; que jugar al f&uacute;tbol con chicos, chicas y chiques, ateos, beatos, unos cayetanos, otros punkis, algunos que llevar&aacute;n una banderita espa&ntilde;ola en la mu&ntilde;eca y otros que se habr&aacute;n tatuado en el hombro a cristo fumando un porro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto s&iacute; que es diversidad y libertad de elegir y no eso que D&iacute;az Ayuso tiene en la cabeza: la libertad de elegir entre sectas diversas para comerle el tarro a mis hijos, meti&eacute;ndolos as&iacute; en un concertado marianista o un privado de derechas o de izquierdas (que tambi&eacute;n se da). La constituci&oacute;n no puede decir que eso es leg&iacute;timo, por lo mismo que la libertad cultural no te concede el derecho a practicar a tu hija la clitoridectom&iacute;a. Son los hijos los que tienen que tener libertad de aprendizaje, no las familias las que deben tener libertad para encarcelar a sus hijos en su propia secta ideol&oacute;gica, as&iacute; est&eacute; llena de ped&oacute;filos, terraplanistas, fundamentalistas, gente que cree en la virginidad de Mar&iacute;a o, as&iacute; sea, anarcos veganos y feministas. Uno no tiene que pagar durante 18 a&ntilde;os el delito de haber nacido en una familia del Opus, de ETA o de Testigos de Jehov&aacute;. Esa gente, que cuente a sus hijos lo que les d&eacute; la gana, pero en su casa. En la escuela, que nos dejen en paz. Que nos exijan, eso s&iacute;, cumplir con los programas acad&eacute;micos aprobados por nuestros representantes parlamentarios, es decir, por nosotros y por ellos, por todos, ya que vivimos en una democracia. Porque lo que Isabel D&iacute;az Ayuso tiene en la cabeza es un supuesto derecho de ciertas sectas a educar a los ni&ntilde;os al margen de la Ley, seg&uacute;n el cat&aacute;logo sectario de un catecismo de disparates elegido por las familias. Y eso no puede ser lo que dice la Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuela privada y concertada extirpa la libertad del mundo de la ense&ntilde;anza. Los profesores pasan a ser contratados y despedidos seg&uacute;n el ideario doctrinario de las empresas y las sectas privadas. Y el resultado es una esterilizante uniformidad que el alumnado tiene que sufrir impotente: un monopolio para el adoctrinamiento. Es el fin de la libertad de c&aacute;tedra para los profesores y profesoras, y el fin de la libertad que deben tener los alumnos y las alumnas para ponerse a salvo del imperio familiar. La ense&ntilde;anza concertada, por su parte, es un c&aacute;ncer que llevamos arrastrando desde los tiempos de la Transici&oacute;n. En la actualidad, es, sobre todo, una manera de filtrar al alumnado, dando a las familias la potestad de hacer trampas en el juego, poniendo a sus hijos a salvo de unas escuelas p&uacute;blicas que cargan as&iacute; con lo m&aacute;s problem&aacute;tico, al tiempo que se las abandona y se las precariza. Es el caballo de Troya de la segregaci&oacute;n social que amenaza con echar abajo todo el edificio de la escuela p&uacute;blica. Si los ministros y los cargos p&uacute;blicos tuvieran obligaci&oacute;n de llevar a sus hijos e hijas a centros p&uacute;blicos elegidos por sorteo, otro gallo cantar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuela p&uacute;blica que estaban defendiendo esos profesores y profesoras, la que est&aacute;n defendiendo estos d&iacute;as en esta nueva y tan hermosa Marea Verde, es la m&aacute;s bella conquista hist&oacute;rica que las clases trabajadoras han aportado a la Historia de la Humanidad. Solo por esta belleza es explicable que se siga manteniendo en pie, pese a tanta incomprensi&oacute;n y tanto sabotaje: los profesores y las profesoras aman todav&iacute;a su profesi&oacute;n, incluso en el infierno. Y son capaces de darlo todo para no dejar que el edificio de la escuela p&uacute;blica se derrumbe. Son hero&iacute;nas, h&eacute;roes que combaten por mantener bien alto el testigo de que el ser humano es capaz de defender con su propia vida aquello por lo que merece la pena estar vivo, la dignidad de saberse libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso defenderemos, en todos los niveles de la ense&ntilde;anza, de infantil a la Universidad, este espacio que todav&iacute;a es capaz de recordarnos lo que es la libertad, frente a ese desierto de libertades que es el mercado y el totalitarismo dom&eacute;stico que la familia quisiera imponer para acallar el espacio p&uacute;blico. No podemos llamar libertad a la competencia con la que las sectas privadas se disputan el derecho a imponerse sobre las dem&aacute;s. La libertad es algo que solo se conquista en lo que, desde los or&iacute;genes de la historia de la filosof&iacute;a se llam&oacute; espacio p&uacute;blico, rep&uacute;blica, todo lo contrario que el imperio sectario de los mundos privados. Para defender esa causa ocurri&oacute; eso a lo que se llama Revoluci&oacute;n francesa. D&iacute;az Ayuso nos ha preguntado si lo que queremos es que arda Madrid, como est&aacute; ardiendo estos d&iacute;as Par&iacute;s. Si se trata de defender, contra ella y sus pol&iacute;ticas, la m&aacute;s bella de las conquistas de la revoluci&oacute;n francesa, la escuela p&uacute;blica, merecer&aacute; la pena.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Fernández Liria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-libertad-ensenanza_129_13600214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:53:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia y libertad en la enseñanza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asco_129_13600197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3da7488a-5447-4a1f-81a0-fda3719ae8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x651y371.jpg" width="1200" height="675" alt="El asco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si ese niño, ese anciano, ese perro apaleado no me conmueven, ¿qué pasa? ¿Tengo que sentirme culpable? ¿Es que no puedo oponerme a la guerra, a un linchamiento, a una agresión “por principios”? ¿Es que no puedo cuidar o curar o apoyar al otro sin compadecerlo, en virtud solamente de un imperativo ético y racional?</p></div><p class="article-text">
        Estoy un poco harto, lo confieso, de la &ldquo;empat&iacute;a&rdquo;. No quiero decir que est&eacute; harto de los otros sino de la insistencia peligrosa en que nuestras relaciones con los dem&aacute;s se aborden siempre por el costado emocional. Y si no siento nada, &iquest;qu&eacute;? Y si ese ni&ntilde;o, ese anciano, ese perro apaleado no me conmueven, &iquest;qu&eacute; pasa? &iquest;Tengo que sentirme culpable? &iquest;Es que no puedo oponerme a la guerra, a un linchamiento, a una agresi&oacute;n &ldquo;por principios&rdquo;? &iquest;Es que no puedo cuidar o curar o apoyar al otro sin compadecerlo, en virtud solamente de un imperativo &eacute;tico y racional?
    </p><p class="article-text">
        Bernardino de Siena, en el siglo XV, cifraba el poder movilizador del crucifijo en la com&uacute;n empat&iacute;a humana frente al dolor. Cuando uno se acerca a la cruz en la que est&aacute; clavado Cristo, ven&iacute;a a decir, uno siente su sufrimiento como propio, de manera espont&aacute;nea y con independencia de cualquier sesgo cultural; antes de hacernos ninguna pregunta (&iquest;qu&eacute; habr&aacute; hecho?) sus clavos se han clavado ya en nuestra carne y nos dejamos vencer por la compasi&oacute;n. Es un argumento muy bello, pero no del todo cierto. En Roma la imagen del crucificado evocaba enseguida la idea de la justicia ejemplar; y el crucificado, por tanto, suger&iacute;a al primer vistazo la irregularidad de un delito o de un comportamiento criminal. Por lo dem&aacute;s, los que torturaron a Cristo camino del Calvario y los que, una vez all&iacute;, lo clavaron en el madero sintieron m&aacute;s bien el placer de romperle los huesos a un jud&iacute;o o el aburrimiento de tener que acometer un trabajo mec&aacute;nico y desagradable. Es probable que el mundo fuera mejor si cada uno de nosotros sintiera de manera inmediata el dolor de los otros como propio; o quiz&aacute;s no, porque entonces todos sucumbir&iacute;amos al primer pinchazo de una aguja; el planeta entero ceder&iacute;a, desde luego, a la muerte del propio hijo. En todo caso, es con esa clase de seres humanos (los que no sienten nada ante la cruz) con los que hay que tratar de construir un mundo llevadero.
    </p><p class="article-text">
        En un libro interesante, <em>La paradoja de la bondad </em>(Capit&aacute;n Swing)<em>, </em>el antrop&oacute;logo evolutivo Richard Wrangham distingue entre &ldquo;violencia reactiva&rdquo; y &ldquo;violencia proactiva&rdquo;. La &ldquo;reactiva&rdquo;, digamos, es la que todav&iacute;a nos une a nuestros primos primates, la que tiene que ver con los impulsos no mediados: el reflejo instintivo, por ejemplo, frente a una agresi&oacute;n y, en general, el que responde desde el cuerpo a pulsiones antagonistas (los llamados &ldquo;cr&iacute;menes pasionales&rdquo;). La violencia &ldquo;proactiva&rdquo;, en cambio, implica premeditaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, proyecto. La &ldquo;reactiva&rdquo; es caliente y temperamental; la &ldquo;proactiva&rdquo; fr&iacute;a y prospectiva. La tesis de Wrangham es la de que la especie humana es una especie &ldquo;dom&eacute;stica&rdquo;, una especie &ldquo;autodomesticada&rdquo; que en los &uacute;ltimos doscientos mil a&ntilde;os habr&iacute;a ido reduciendo sin parar los m&aacute;rgenes de su &ldquo;violencia reactiva&rdquo; -mientras no dejaba de aumentar, al otro lado, los de la &ldquo;violencia proactiva&rdquo;. Podr&iacute;amos decir que &ldquo;la paradoja de la bondad&rdquo; es &eacute;sta seg&uacute;n la cual el holocausto nazi y el genocidio israel&iacute;, por citar dos ejemplos extremos, constituir&iacute;an en realidad las manifestaciones propias de una especie pac&iacute;fica, pacificada, domesticada, ling&uuml;&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Habr&aacute; tambi&eacute;n una moralidad reactiva y otra proactiva? Tirando de ese hilo, ser&iacute;a coherente a&ntilde;adir que la reactiva ser&iacute;a, en efecto, la que nos vincula al pr&oacute;jimo a trav&eacute;s de la empat&iacute;a; la proactiva, en cambio, la que lo reivindica (al pr&oacute;jimo) como depositario aut&oacute;nomo de valor, o como sujeto de derecho, al margen de toda emoci&oacute;n positiva, en virtud tan solo de un razonamiento. En un mundo mejor los humanos nos repartir&iacute;amos el trabajo: los que no &ldquo;sintieran&rdquo; bien, razonar&iacute;an bien. En el mundo realmente existente, sin embargo, veo un cierto peligro en renunciar a la raz&oacute;n para dejar que decidan sobre nuestro bienestar y nuestra convivencia los buenos sentimientos. Porque, en ese caso, los buenos razonadores que, por mucho que se esfuercen, no consiguen sentir nada, se sentir&aacute;n s&oacute;lo culpables. Por su parte, los malos razonadores insensibles o, peor, los que sientan placer en el sufrimiento ajeno, ver&aacute;n legitimados sus nulos o malos sentimientos. Si se trata s&oacute;lo de &ldquo;sentir&rdquo;, el malismo es tan leg&iacute;timo, en efecto, como el buenismo. Sin un criterio, nuestros buenos sentimientos no se diferencian de los malos. Y si poseemos ya ese criterio, &iquest;a qu&eacute; exigirnos buenos sentimientos?
    </p><p class="article-text">
        El problema de jug&aacute;rnoslo todo en el terreno de las emociones es que&nbsp;dejamos de ser due&ntilde;os de nosotros mismos. El esp&iacute;ritu de la &eacute;poca confirma la vuelta de lo violento &ldquo;reactivo&rdquo; y de &ldquo;lo reactivo&rdquo; en general; se trata precisamente de una &ldquo;reacci&oacute;n&rdquo; comprensible frente a un capitalismo abstracto y proactivo que desencarna los cuerpos o los trata con desprecio e indiferencia. Pero cuidado: esta victoria de lo reactivo sobre lo proactivo, para bien y para mal, determina la facilidad y volatilidad de todas las transiciones: es muy sencillo, quiero decir, pasar del bien al mal. En t&eacute;rminos antropol&oacute;gicos, el fascismo es justamente eso: el triunfo de la violencia reactiva frente a la moralidad proactiva o, m&aacute;s claramente, el triunfo negativo de los cuerpos sobre los DDHH. Cada vez m&aacute;s humanos normales sienten creciente necesidad, s&iacute;, de pasar a la acci&oacute;n <em>desde cerca</em>. Anhelamos contactos cuerpo a cuerpo y los buscamos emocionalmente, en el mal y en el bien. Pero en ese terreno la violencia reactiva es siempre m&aacute;s atractiva y satisfactoria que la moralidad reactiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo contrario de la empat&iacute;a? La &ldquo;antipat&iacute;a&rdquo;. Ambas emociones se activan en los cuerpos y entre los cuerpos. Mediante la empat&iacute;a -suele decirse- me pongo en el pellejo del otro. En contraste con ese proceso milagroso de ocupaci&oacute;n consonante, la antipat&iacute;a, por su parte, puede describirse, al rev&eacute;s, como nuestra resistencia al ingreso del otro en mi propio pellejo. Uno de los nombres de la &ldquo;empat&iacute;a&rdquo; es &ldquo;compasi&oacute;n&rdquo;. La expresi&oacute;n extrema de la &ldquo;antipat&iacute;a&rdquo;, en cambio, se llama &ldquo;asco&rdquo;. Todas esas formas de odio que tildamos de &ldquo;fobias&rdquo; (islamofobia, homofobia, xenofobia) encubren un asco irresistible frente a un otro al que atribuimos la voluntad de penetrar en nuestros cuerpos (f&iacute;sicos o sociales) y de los que, por tanto, nos defendemos con violencia reactiva, como cuando nos sacudimos de encima, de manera instintiva, furiosa, ciega, una avispa pegajosa o una alima&ntilde;a agresiva. Mucho m&aacute;s que el odio, el asco lleva siempre impl&iacute;cita la violencia; de hecho, el odio s&oacute;lo se vuelve realmente violento cuando se materializa en asco. Pensemos en el nazismo y su relaci&oacute;n con el jud&iacute;o deshumanizado; o pensemos en el sionista y en su relaci&oacute;n con el palestino animalizado. En el &aacute;mbito de las emociones, la nueva lucha de clases (muy antigua) se libra entre la compasi&oacute;n y el asco. El fascismo es la victoria del asco sobre la compasi&oacute;n (y sobre los principios que el uno desde&ntilde;a y la otra ignora). Esa victoria combina hoy, como hace ochenta a&ntilde;os, la violencia proactiva de las clases dirigentes y la violencia reactiva de la gente com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El asco, por supuesto, tiene un origen cultural; quiero decir que se fabrica, como se fabrican los paisajes y los cachopos. Pensemos, por ejemplo, en la diferencia entre una cucaracha y un escarabajo. Los dos son artr&oacute;podos, insectos y ne&oacute;pteros; por su tama&ntilde;o y morfolog&iacute;a no discrepan tanto. Pero la cucaracha nos da asco y el escarabajo no. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el escarabajo vive en la naturaleza, en paralelo a nuestros cuerpos, mientras que la cucaracha penetra en nuestras cocinas y parasita nuestros alimentos. Lo mismo pasa con los conejos y las ratas. Eso explica que nuestro asco escoja siempre las mismas met&aacute;foras animales antes de desatar la violencia sobre los <em>d&eacute;biles amenazadores. </em>Los jud&iacute;os ayer y los palestinos hoy no son &ldquo;escarabajos&rdquo; ni &ldquo;liebres&rdquo;; son &ldquo;cucarachas&rdquo;, &ldquo;piojos&rdquo; o &ldquo;ratas&rdquo;. La cultura fabrica &ldquo;cucarachas&rdquo; y luego fabrica, a partir de ellas, humanos d&eacute;biles y amenazadores que nuestro asco sorprende en el trance de ocupar nuestras casas, nuestras cocinas, nuestros pellejos.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho &ldquo;asco&rdquo;, s&iacute;, en las agresiones hom&oacute;fobas, cuya violencia espantosa es proporcional al miedo del agresor a alojar en su cuerpo un cuerpo extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho &ldquo;asco&rdquo;, s&iacute;, en las agresiones xen&oacute;fobas, que ser&aacute;n m&aacute;s numerosas y violentas a medida que nuestros pol&iacute;ticos identifiquen m&aacute;s y m&aacute;s a los vulnerables con par&aacute;sitos invasivos potencialmente letales para el &ldquo;cuerpo nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y he visto tambi&eacute;n, s&iacute;, mucho &ldquo;asco&rdquo; en los golpes de la polic&iacute;a en la reciente manifestaci&oacute;n estudiantil del 14 de octubre, donde la sa&ntilde;a autoalimentada de la porra era inseparable del placer de encontrar una resistencia pasiva y de la fuerza impune descargada una y otra vez sobre cuerpos ajenos a la naci&oacute;n y a la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuidado: la cercan&iacute;a no siempre produce empat&iacute;a. En una guerra civil, el vecino al que odiamos, ahora en nuestro poder, sucumbe a nuestro furor revanchista. Odiarlo (o no) no depende de nosotros; quiz&aacute;s, adem&aacute;s, era realmente odioso. De pronto, frente a &eacute;l, queremos sentir piedad, pero su presencia no nos emociona: no sentimos nada que pueda protegerlo; lo que sentimos, al contrario, lo condena. Nos da asco. En esta situaci&oacute;n, lo &uacute;nico que puede proteger al vecino de nuestra violencia reactiva, all&iacute; donde podr&iacute;amos vengar todos sus desdenes y ego&iacute;smos de la &uacute;ltima d&eacute;cada, es un principio: el principio interiorizado, racional, del valor de la vida humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es tarea sencilla, cierto, pero es m&aacute;s f&aacute;cil ense&ntilde;ar a pensar bien que a sentir bien. A eso deber&iacute;an dedicarse nuestras escuelas, nuestros partidos pol&iacute;ticos y nuestras academias de polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asco_129_13600197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sacrificios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sacrificios_129_13599854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfdd51ef-128c-436a-91e9-0dcbecb96a2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y799.jpg" width="1200" height="675" alt="Sacrificios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un líder de las derechas anuncia sacrificios, en plena precampaña electoral, el personal sufridor debería atarse los machos y pensarse muy bien el voto, pues el atraco que se avecina será de gran calado, a no ser que uno sea tan ingenuo que piense que los sacrificios se los impondrán a los bancos, las energéticas o a los grandes tenedores de pisos</p><p class="subtitle">Feijóo tiene un problema con las campañas</p></div><p class="article-text">
        El candidato a la presidencia del gobierno, Sr. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, en un arrebato de sinceridad ha comunicado<em>, urbi et orbi</em>, que si gobierna exigir&aacute; sacrificios a la sufrida ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola. Quiz&aacute; le ha traicionado el subconsciente y como lleva varios a&ntilde;os afirmando que Espa&ntilde;a se hunde, se rompe, est&aacute; en quiebra, al borde del colapso y la invaden, se ha cre&iacute;do por un momento que era Winston Churchill cuando dijo aquello de &ldquo;no tengo nada m&aacute;s que ofrecer que sangre, esfuerzo, l&aacute;grimas y sudor&rdquo; ante la C&aacute;mara de los Comunes, bajo las bombas alemanas y la amenaza de una invasi&oacute;n. Lo que ocurre es que ahora no hay bombas, por lo menos cerca, y nadie amenaza invadirnos, aunque en la calenturienta mente de las derechas los j&oacute;venes marroqu&iacute;es desarrapados, hambrientos y sedientos que irrumpieron en Ceuta eran unos temibles conquistadores. De otra parte, no se entiende a qu&eacute; sacrificios se refiere el candidato Feij&oacute;o, pero a tenor de la personalidad del autor de la propuesta se puede intentar colegir su contenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La palabra sacrificio viene del lat&iacute;n <em>sacrificium</em>, de <em>sacrum</em>- sagrado- y de <em>facere </em>-hacer-. Por eso, tal concepto tiene varias acepciones de naturaleza religiosa como las de ofrenda a una divinidad, matanza ritual, acto lit&uacute;rgico y otras m&aacute;s temporales o laicas como pueden ser esfuerzo o trabajo extra. En mi opini&oacute;n, el candidato del PP hace referencia a una mezcolanza entre lo seglar y lo sagrado. Por ejemplo, cuando ese cr&aacute;neo privilegiado de Vox, de cuyo nombre prefiero no acordarme, lanza la bomba de racimo de que el sistema de pensiones espa&ntilde;ol est&aacute; quebrado y, en consecuencia, hay que ir a un sistema mixto de capitalizaci&oacute;n y otro de reparto, la portavoz del PP, Sra. Mu&ntilde;oz, se precipita a decir pr&aacute;cticamente lo mismo, sin darse cuenta, a tenor del nivel intelectual en el que nos movemos, del alcance de tal desprop&oacute;sito. Ambas tomas de posici&oacute;n originan tal destrozo y desconcierto en las propias filas que obliga al candidato N&uacute;&ntilde;ez a salir a la palestra y, con impostada energ&iacute;a, afirmar que si gobierna &ldquo;garantizar&aacute; las pensiones&rdquo;, incluso al nivel del IPC de cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no aclara es con qu&eacute; modelo garantizar&aacute; esas prestaciones, que afectan a la friolera de unos diez millones de personas y sus familias. Porque ese modelo mixto, del que era tan aficionado el dictador Pinochet en Chile, consiste en que una parte sustancial de las pensiones se privaticen, es decir, se capitalicen con las aportaciones privadas de los que tengan fondos en abundancia para permit&iacute;rselo, y la otra, la de reparto, seguir&aacute; como hasta ahora. Con la particularidad de que estas &uacute;ltimas -las de la mayor&iacute;a de los mortales- ir&aacute;n disminuyendo como siempre ha sucedido con los gobiernos de las derechas. Conviene recordar que durante el gobierno del Sr. Rajoy las pensiones crecieron durante tres a&ntilde;os por debajo del IPC, y a partir del 2013 no pasaban del 0,25%. En este caso, el sentido del sacrificio es de prever que se trate de una &ldquo;ofrenda a la divinidad&rdquo; en la forma del capital realmente existente. Primer aviso a navegantes. Si gobiernan las derechas, el primer sacrificio lo har&aacute;n los pensionistas en el tabern&aacute;culo de bancos, aseguradoras, fondos buitres, leonados o no, a trav&eacute;s del goloso negocio de las pensiones privadas.
    </p><p class="article-text">
        El segundo sacrificio ya qued&oacute; anunciado en sede parlamentaria. Las derechas PP/Vox han votado, invariablemente, contra todos los decretos ley que intentaban evitar los desahucios o frenar los desmanes de los &ldquo;fondos buitres&rdquo;. La receta de las derechas al grave problema de la vivienda es siempre la misma, que lo solucione el mercado y que el Estado se limite a facilitar el negocio. Esto ya se ensay&oacute; alrededor de los a&ntilde;os 2004/2008, cuando se construyeron millones de viviendas, los precios siguieron subiendo y todo acab&oacute; como el rosario de la aurora, con una crisis financiera inmobiliaria brutal, que llev&oacute; al paro a millones de personas y estuvo a punto de que Espa&ntilde;a fuese intervenida y no s&oacute;lo controlada. De otra parte, todo lo que se construy&oacute; con dinero p&uacute;blico -es decir, el nuestro- se pudo vender a los pocos a&ntilde;os y es causa de que hoy tengamos el parque de vivienda social m&aacute;s raqu&iacute;tico de Europa. Para m&aacute;s inri, los genios pol&iacute;ticos de las derechas al tiempo que afirman que hay que construir muchas viviendas plantean -l&eacute;ase doctrina Vox- expulsar a un mill&oacute;n de inmigrantes, que son precisamente quienes las construyen, pues no veo yo a los l&iacute;deres de Vox o del PP poniendo ladrillos o haciendo de soldadores, ferrallas o carpinteros.
    </p><p class="article-text">
        La tercera tarascada se augura por el lado de los salarios. Conviene saber que los sueldos y salarios no dependen del gobierno de la naci&oacute;n, salvo la subida de salario m&iacute;nimo (SMI), de las pensiones y los sueldos de una parte de los funcionarios p&uacute;blicos. Pues bien, durante el periodo de gobierno del Sr. Rajoy, el SMI creci&oacute; un 14,6%, una cifra rid&iacute;cula si la comparamos con la subida del 65% del gobierno progresista en el mismo lapso de tiempo. Renta salarial que afecta a cerca de tres millones de personas, sobre todo j&oacute;venes y mujeres. Las derechas y las patronales siempre sostienen que si el SMI aumenta mucho crecer&aacute; el desempleo. Tesis a todas luces falsa, pues en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el salario m&iacute;nimo ha crecido como nunca y el empleo tambi&eacute;n, de los hombres y de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el salario de los millones de trabajadores por cuenta ajena no depende de los gobiernos, sino de la relaci&oacute;n entre empresarios y trabajadores, de las negociaciones entre patronales y sindicatos. Y aqu&iacute; los salarios no han subido tanto, por lo que hay un amplio margen para apretar las clavijas de los empleadores, sobre todo en algunos sectores en los que se est&aacute;n forrando a base de bien. Por ejemplo, es un aut&eacute;ntico esc&aacute;ndalo el aut&eacute;ntico hurto que se est&aacute; perpetrando contra los currantes en el asunto de las horas extras que no se pagan. Se calcula que estas horas rondan los 2,5 millones a la semana, lo que hace diez millones al mes y 120 millones al a&ntilde;o. Si consideramos que el salario hora bruto medio en Espa&ntilde;a es de 15 euros y 19,80 si incluimos cotizaciones sociales, les estar&iacute;an robando entre 1.800 y 2.376 millones de euros al a&ntilde;o. Una cifra golosa que afecta a m&aacute;s de medio mill&oacute;n de trabajadores. Hasta ahora parece que no existe manera de establecer un control horario eficaz que evite o mitigue tal latrocinio.
    </p><p class="article-text">
        El cuarto sacrificio se acrecentar&aacute; por el lado de los precios, de los alimentos, de la cesta de la compra. Estos precios suben continuamente m&aacute;s r&aacute;pido que los sueldos y salarios, y nadie parece estar contento, aunque es obvio que a algunos les tiene que ir mejor. Las amas o amos de casa, los agricultores, los peque&ntilde;os comerciantes, los transportistas se quejan de la subida de los precios. Es un misterio qui&eacute;nes son los grandes beneficiarios de este carrusel, se supone que algunos intermediarios o las grandes superficies, pero la realidad es que no hay manera de poner coto a tanta subida. En mi opini&oacute;n, para ciertos productos b&aacute;sicos, en los alimentos, que componen el grueso del gasto de la mayor&iacute;a de las familias, se deber&iacute;a generalizar la existencia de los economatos, como ha propuesto el alcalde de Nueva York y es vieja tradici&oacute;n en nuestro pa&iacute;s. Economatos dependientes de los ayuntamientos o de cooperativas o entidades de la econom&iacute;a social que podr&iacute;an vender a precio de coste y que contribuir&iacute;an a abaratar los precios de ciertos productos b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo sacrificio, aunque no el menos doloroso, me temo que se acerca por el lado de las bajas laborales por enfermedad. Desde hace meses o a&ntilde;os, la patronal y el l&iacute;der del PP vienen afirmando que hay que poner coto a este &ldquo;despilfarro&rdquo; o coladero, pues entienden que existe una especie de contubernio entre los trabajadores y la sanidad p&uacute;blica para conceder las bajas sin causa justificada, lo que es un bulo como otros tantos. Hay que estar atentos a este tema, pues el l&iacute;der de la derecha confundi&oacute; en su d&iacute;a las bajas temporales por enfermedad com&uacute;n con el absentismo laboral, que no tienen nada que ver, y un dirigente patronal habl&oacute; de &ldquo;bajaciones&rdquo;, cuando la realidad es la contraria, la cantidad de trabajadores que acuden enfermos al puesto de trabajo por temor a ser despedidos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que cuando un l&iacute;der de las derechas anuncia sacrificios, en plena precampa&ntilde;a electoral, el personal sufridor deber&iacute;a atarse los machos y pensarse muy bien el voto, pues el atraco que se avecina ser&aacute; de gran calado, a no ser que uno sea tan ingenuo que piense que los sacrificios se los impondr&aacute;n a los bancos, las energ&eacute;ticas o a los grandes tenedores de pisos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Sartorius]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sacrificios_129_13599854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sacrificios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Recortes sociales,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley de nietos y aprendices de brujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-nietos-aprendices-brujo_129_13594365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e867a4c4-2ce9-4cbb-9b77-66dc7a720935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley de nietos y aprendices de brujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dentro de unos días, el Tribunal Supremo contemplará desolado que sus órdenes no se han podido cumplir y arderá Troya. Viendo que se ignora cuántos de estos 163.020 españoles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cuántos no, privará del derecho a todos, que Dios reconocerá a los suyos</p></div><p class="article-text">
        Si quieren leer la &uacute;ltima resoluci&oacute;n del Tribunal Supremo en la que insiste en privar del derecho al voto a centenares de miles de espa&ntilde;oles, les sugerir&iacute;a que se pongan de m&uacute;sica de fondo <em>El aprendiz de brujo</em> de Paul Dukas y se dejen cautivar por la agon&iacute;a de quien, a medida que intenta tapar su desatino, ve multiplicarse las incongruencias y los charcos. Aqu&iacute; tenemos a unos magistrados, vestidos de toga y capirote, que enredando entre calderos pretenden separar el agua dulce de la salada, y tienen muy poco tiempo, apenas nada, para hacerlo. Pillados en su imprevisi&oacute;n, se enfadan y retuercen, mientras chapotean en el agua que sale a borbotones por las rendijas de sus argumentos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya conocen ustedes el contexto, el <em>&lsquo;lore&rsquo;</em> que dicen ahora. La Ley de Memoria Democr&aacute;tica ofreci&oacute; la nacionalidad a los hijos y nietos de los exiliados por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de creencia u orientaci&oacute;n sexual. Para facilitar la demostraci&oacute;n de todo ello y ahorrar a los interesados pruebas imposibles de recabar, una Instrucci&oacute;n posterior incluy&oacute; una presunci&oacute;n: se presumir&aacute;n exiliados todos los que abandonaron Espa&ntilde;a en la posguerra, desde 1936 hasta finales de 1955. La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo (entre cuyos miembros no figuran muchos descendientes de exiliados o represaliados por el franquismo, dej&eacute;moslo ah&iacute;) est&aacute; en desacuerdo con esta Instrucci&oacute;n, que considera excesiva. Opinan que la opci&oacute;n para recuperar la nacionalidad deber&iacute;a concederse &uacute;nicamente a los nietos que demuestren fehacientemente que sus abuelos fueron perseguidos por Franco, olvidando que una dictadura persigue a todos sus ciudadanos, aunque solo castigue a los m&aacute;s d&eacute;biles. Estos magistrados querr&iacute;an quitar la nacionalidad a estos nietos, pero no pueden, al menos por ahora; nadie se lo ha pedido. Pero aprovechando que el azar ha puesto en su camino el recurso contra una decisi&oacute;n de la Junta Electoral Central, han borrado a estos nuevos espa&ntilde;oles del censo de expatriados y les han quitado un derecho, el de votar, que est&aacute; garantizado como fundamental en la Constituci&oacute;n que juraron respetar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; empieza el juego de los calderos, con estos aprendices brincando en un pi&eacute;lago inundado. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, el censo electoral cerrado a primero de agosto de 2026 lo conforman 38,7 millones de personas. Dentro de este gran dep&oacute;sito se encuentra uno m&aacute;s peque&ntilde;o, el llamado Censo Electoral de Residentes Ausentes, el famoso CERA, que integra a los espa&ntilde;oles que residen fuera de Espa&ntilde;a; este caldero tiene 2,7 millones de personas de las que, en realidad, votan bastantes pocos. Y dentro de esta tinaja del CERA pululan 163.020 espa&ntilde;oles que han obtenido la nacionalidad en aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica empieza a sonar. El 10 de septiembre pasado el Tribunal Supremo tom&oacute; la decisi&oacute;n de eliminar del CERA y suspender el derecho al voto a todos los espa&ntilde;oles que hubieran obtenido su nacionalidad por aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica; al mismo tiempo, y para salvar la excepci&oacute;n que se disponen a aceptar, permiti&oacute; la incorporaci&oacute;n de aquellos nuevos espa&ntilde;oles que hubieran demostrado que su padre o su abuelo hab&iacute;an sido efectivamente perseguidos. Debi&oacute; de pensar el Supremo que la operaci&oacute;n era tan f&aacute;cil como meter el cazo en el caldero del CERA y retirar los garbanzos negros, pero alguien les susurr&oacute; que en aquel potaje no era sencillo distinguir el solvente del soluto y que la cosa iba para largo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se retira a estos espa&ntilde;oles del censo? Habr&iacute;a que saber c&oacute;mo han obtenido la nacionalidad, pero el Registro de Matr&iacute;cula Consular no permite conocer este dato de manera inmediata; se necesita una comprobaci&oacute;n manual para distinguir aquellos que optaron a la nacionalidad conforme a la Ley de Memoria Democr&aacute;tica del resto. La informaci&oacute;n necesaria para la inscripci&oacute;n en el CERA no incluye la relativa a c&oacute;mo se adquiri&oacute; la nacionalidad. &iquest;Se puede certificar el motivo que ofreci&oacute; cada optante para obtenerla? Sin duda, pero el expurgo llevar&iacute;a meses, porque habr&iacute;a que revisar uno a uno los expedientes de nacionalizaci&oacute;n, desperdigados en 172 oficinas consulares de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en esto lleg&oacute; Pedro S&aacute;nchez y convoc&oacute; elecciones, con lo que las puertas del censo se cerraron inopinadamente. En cumplimiento de los plazos electorales, el 12 de octubre el censo se puso a disposici&oacute;n de ayuntamientos y consulados para consultas durante ocho d&iacute;as. Pasado ese plazo, el pr&oacute;ximo 23 de octubre se publicar&aacute; oficialmente y quedar&aacute; bloqueado e inmodificable a todos los efectos. Entre el 24 y el 30 de octubre los inscritos en el CERA empezar&aacute;n a recibir la documentaci&oacute;n electoral. &iexcl;Qu&eacute; desastre!
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a 12 de octubre el Supremo desestim&oacute; el recurso presentado contra su decisi&oacute;n de excluir del CERA a los nuevos espa&ntilde;oles. Lo primero que llama la atenci&oacute;n de este auto es, sin duda, el enfado con el que est&aacute; redactado. Est&aacute; firmado por hombres enormemente irritados, con todo el mundo: con la Abogac&iacute;a del Estado, con los Registros Consulares, con el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica... Y un juez enojado nunca dicta una buena sentencia. El verdadero motivo de su enfado es que el conflicto se les va de las manos, las escobas de brujo se multiplican y el agua se derrama por doquier. Ahora han comprobado que su decisi&oacute;n no se puede cumplir en el tiempo disponible; ahora han ca&iacute;do en la cuenta de que tienen que llamar al procedimiento a los 163.020 espa&ntilde;oles a quienes han quitado el derecho a votar (se les ha convocado por tabl&oacute;n de anuncios porque se ignora qui&eacute;nes son); ahora han advertido que sin revisar los expedientes no se puede conocer qu&eacute; motivo dieron para optar a la nacionalidad. Pero huyen hacia adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como &uacute;nico argumento para mantener contra viento y marea su decisi&oacute;n imposible, el Supremo reitera su anhelo de garantizar unas elecciones inmaculadas e impolutas: el auto reitera la necesidad de asegurar su limpieza (palabra que repite tres veces), pureza (se repite en dos ocasiones) y pulcritud (otras dos), en expresiones de ma&ntilde;ana de domingo y ropa reci&eacute;n lavada, palabras que no dicen nada. Porque la &uacute;nica elecci&oacute;n pura, limpia y pulcra es aquella donde pueden votar todos y no se deja a ning&uacute;n espa&ntilde;ol sin voz ni voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estas reflexiones el Tribunal Supremo parece comprar el argumentario de la ultraderecha m&aacute;s rancia, que no solo desprecia a los extranjeros sino que, en su arrogancia, pretende decidir qui&eacute;nes son espa&ntilde;oles y qui&eacute;nes no, para permitir el voto solo a los limpios, puros y pulcros... que viven aqu&iacute;. &iquest;Ser&aacute; este el pulso que late en el fondo de esta falsa pol&eacute;mica? Tal vez: con la excusa de cuestionar la Instrucci&oacute;n de 2022, que no distingue entre residentes y ausentes, en realidad el Supremo se dispone a limitar el voto solo de quienes viven en el extranjero, dejando inc&oacute;lume el derecho al sufragio de los nuevos espa&ntilde;oles que, aplic&aacute;ndoseles la misma Instrucci&oacute;n que tienen por sospechosa, residen en Espa&ntilde;a. La Constituci&oacute;n reconoce en su art&iacute;culo 68.5 el derecho al voto de los espa&ntilde;oles que viven fuera de Espa&ntilde;a, pero quienes reparten patentes de patriotas han decidido que esos espa&ntilde;oles ausentes, hijos de exiliados, de represaliados o simples hijos del proletariado emigrado en una dictadura, no merecen participar en unas elecciones pulcras, limpias y puras. Es, de nuevo, el resentimiento de los vencedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se vayan, que hay m&aacute;s. Dentro de unos d&iacute;as, el Tribunal Supremo contemplar&aacute; desolado que sus &oacute;rdenes no se han podido cumplir y arder&aacute; Troya. Viendo que se ignora cu&aacute;ntos de estos 163.020 espa&ntilde;oles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cu&aacute;ntos no, ya ha decidido que privar&aacute; del derecho a todos ellos, que Dios reconocer&aacute; a los suyos. Pero todav&iacute;a hay algo m&aacute;s grave, como record&oacute; la Abogac&iacute;a del Estado al Tribunal Supremo: esta cifra de 163.020 se conoce por informaci&oacute;n general estad&iacute;stica, pero no est&aacute; individualizada. No hay un listado de estas personas ni se conocen sus nombres y apellidos, por lo que el proceso de extraerlos del CERA llevar&iacute;a un tiempo que no tenemos, as&iacute; que la &uacute;nica alternativa real es esta: o se suspende el derecho a votar a todos los espa&ntilde;oles inscritos en el CERA o no se suspende a ninguno, porque es materialmente imposible el expurgo ordenado en el plazo del que se dispone. Claro que, en tal caso, en lugar de tener a ciento y pico mil afectados a sus puertas, el Supremo tendr&iacute;a que lidiar con m&aacute;s de dos millones y medio de afectados; m&aacute;s escobas acarreando agua entre sus tinajas. &iquest;Qu&eacute; har&aacute; el Supremo? Nadie lo sabe. La experiencia ense&ntilde;a que un juez suele ser prudente cuando sabe que su fallo es irrecurrible; de estos magistrados, que saben que el Tribunal Constitucional revisar&aacute; pronto sus decisiones, puede esperarse cualquier cosa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la balada que inspir&oacute; a Paul Dukas su conocida melod&iacute;a, Goethe advert&iacute;a a los aprendices de brujo: cuidado con los esp&iacute;ritus que invoc&aacute;is; os ser&aacute; dif&iacute;cil libraros de ellos. Sigan atentos a la pantalla, porque esto no ha terminado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López-Keller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-nietos-aprendices-brujo_129_13594365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ley de nietos y aprendices de brujo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Derecho al voto,Extranjeros,Nacionalidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fa5bc58-a942-4617-bdee-9bd0d6a29ed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1479y1132.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que había sido una vía de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga difícil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayoría de los jóvenes, expulsados. Tener empleo y acceso a los demás servicios del bienestar dejó de asegurar una vivienda asequible</p><p class="subtitle">El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución</p></div><p class="article-text">
        La vivienda no estuvo ausente de la construcci&oacute;n del Estado del bienestar, pero su incorporaci&oacute;n fue desigual en Europa desde el principio y, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, qued&oacute; al margen de sus principales garant&iacute;as. Mientras se asegur&oacute; colectivamente una parte importante de la educaci&oacute;n, la sanidad, las pensiones, las infraestructuras y la protecci&oacute;n social, el acceso a la vivienda sigui&oacute; dependiendo del mercado, del cr&eacute;dito o del patrimonio familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vivienda se concibi&oacute; como un bien que forma parte del patrimonio y una forma de ahorro. La intervenci&oacute;n p&uacute;blica se circunscrib&iacute;a a facilitar la compra, promover la protegida o atender situaciones de necesidad, sin crear una garant&iacute;a universal. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de siglo, los pa&iacute;ses europeos se fueron incorporando a estos escenarios de abundancia. El aumento de los salarios y el acceso al cr&eacute;dito permitieron convertir la casa en el principal componente del patrimonio familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los europeos desde 2005 ha coincidido con el inicio de la escalada del precio de compra de la vivienda, que a mediados de 2026 se hab&iacute;a duplicado, seg&uacute;n Eurostat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hab&iacute;a sido una v&iacute;a de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga dif&iacute;cil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes expulsados. Tener empleo y acceso a los dem&aacute;s servicios del bienestar dej&oacute; de asegurar una vivienda asequible.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Evoluci&oacute;n de los modelos</strong></h2><p class="article-text">
        El informe Beveridge de 1942, referencia del Estado del bienestar brit&aacute;nico de posguerra, identifica cinco grandes problemas: necesidad, enfermedad, ignorancia, desempleo e insalubridad. Ser&iacute;a incorrecto afirmar que sus promotores ignoraron la vivienda. La cuesti&oacute;n es por qu&eacute; aquella preocupaci&oacute;n inicial no se convirti&oacute; en ese y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en una protecci&oacute;n residencial suficiente y duradera. El Estado intervino en la construcci&oacute;n, la financiaci&oacute;n y la regulaci&oacute;n, pero no asegur&oacute; siempre una oferta asequible.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses desarrollaron la propiedad municipal, las entidades sociales, los alquileres ligados a costes o la compra bajo condiciones p&uacute;blicas.&nbsp;En los Pa&iacute;ses Bajos, por ejemplo, las <em>woningcorporaties</em> son asociaciones y fundaciones que poseen y gestionan viviendas, principalmente para personas con ingresos bajos. El Estado establece las reglas y supervisa su actuaci&oacute;n; municipios y organizaciones de inquilinos participan en acuerdos sobre sus objetivos. La gesti&oacute;n puede realizarse fuera de la administraci&oacute;n sin perder la supervisi&oacute;n p&uacute;blica ni su finalidad social.
    </p><p class="article-text">
        En Viena, el Ayuntamiento conserva un gran parque municipal y apoya la promoci&oacute;n de vivienda subvencionada. La continuidad de este patrimonio ofrece una alternativa al alquiler privado y mantiene la intervenci&oacute;n p&uacute;blica a lo largo de generaciones. En contraposici&oacute;n, el <em>Right to Buy</em> brit&aacute;nico, impulsado por la <em>Housing Act</em> de 1980, permiti&oacute; a numerosos inquilinos comprar sus viviendas municipales con descuentos, sin establecer inicialmente la obligaci&oacute;n de reemplazarlas. La venta sin reposici&oacute;n redujo el parque disponible: el beneficio inmediato de unos hogares debilit&oacute; la capacidad de atender a los siguientes.
    </p><p class="article-text">
        Irlanda vincula el alquiler al coste de la vivienda. El sistema <em>Cost Rental</em>, introducido en 2021, fija rentas para cubrir promoci&oacute;n, financiaci&oacute;n, gesti&oacute;n y mantenimiento. Participan entidades de vivienda autorizadas, administraciones locales y la agencia p&uacute;blica de suelo. Los alquileres deben situarse al menos un 25 % por debajo de los de viviendas privadas comparables de la zona. Ofrece una alternativa a quienes no cumplen los requisitos de la vivienda social, pero tampoco pueden afrontar el mercado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La voracidad</strong></h2><p class="article-text">
        Excepto estos casos, en buena parte de Europa predomina un modelo mixto: las familias compran o alquilan en el mercado privado, mientras el Estado regula, facilita financiaci&oacute;n mediante hipotecas, concede ayudas y ofrece vivienda social con una cobertura variable. Las diferencias entre los pa&iacute;ses son peque&ntilde;as. Se relacionan con la condici&oacute;n del propietario o el inquilino, el tipo de gesti&oacute;n, el destinatario de la subvenci&oacute;n o servicio y la duraci&oacute;n de la funci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a participa de este modelo mixto que ha conducido a la burbuja de precios que lleva a&ntilde;os hinch&aacute;ndose. En esta escalada confluyen varios factores.&nbsp;El primero es la fragmentaci&oacute;n de las responsabilidades. Los gobiernos nacionales fijan buena parte de la fiscalidad, la financiaci&oacute;n y las reglas del alquiler; las administraciones regionales y locales intervienen en el suelo, la planificaci&oacute;n y la promoci&oacute;n. En Alemania, Francia o Espa&ntilde;a, las distintas competencias necesitan coordinarse para que los objetivos de vivienda asequible se traduzcan en terrenos, presupuestos y proyectos. La descentralizaci&oacute;n permite responder a necesidades locales, pero sin una direcci&oacute;n compartida tambi&eacute;n dispersa responsabilidades y retrasa soluciones. Las derechas tiran hacia un lado, mientras las izquierdas conciben la accesibilidad residencial como un rol social.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es confundir las ayudas al acceso con una pol&iacute;tica suficiente de oferta. Facilitar cr&eacute;dito, subvencionar la compra o ayudar a pagar el alquiler puede aliviar la situaci&oacute;n de un hogar. Sin embargo, cuando escasean las viviendas disponibles, parte de esas ayudas puede trasladarse a precios m&aacute;s altos. El dinero p&uacute;blico mejora entonces los ingresos del vendedor o del arrendador sin resolver la escasez que justific&oacute; la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el tercer factor es la perennidad de las f&oacute;rmulas de vivienda asequible. Inglaterra redujo su parque municipal mediante ventas sin reposici&oacute;n suficiente; en Alemania, parte de las viviendas subvencionadas pasa al mercado libre cuando vence su protecci&oacute;n. En ambos casos, hay que construir nuevas viviendas sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preservar esa oferta exige inversiones m&aacute;s all&aacute; de cada legislatura: promoci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y mantenimiento necesitan financiaci&oacute;n estable y gestores especializados. Los Pa&iacute;ses Bajos, Austria, Francia y Dinamarca muestran que entidades sociales, cooperativas y organizaciones de lucro limitado pueden compartir esta tarea con las administraciones, siempre con reglas claras, supervisi&oacute;n y compromisos que garanticen la funci&oacute;n social de las viviendas para las siguientes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La voracidad del capital encuentra en estas rendijas el espacio adecuado para las grandes rentabilidades. Ampl&iacute;a la oferta, pero exige precisar qu&eacute; recibe la sociedad a cambio: precios asequibles, calidad, estabilidad del alquiler y duraci&oacute;n de la protecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Completar este pilar del Estado del bienestar, que hunde a las clases medias, exige reformar urgentemente la deriva de la construcci&oacute;n. El objetivo consiste en que los Estados recuperen la iniciativa de universalizar y perennizar para las generaciones futuras una vivienda digna y asequible. Esto es lo que reza la mayor&iacute;a de las constituciones de los pa&iacute;ses europeos. Claro que deben intervenir las empresas en las distintas fases de producci&oacute;n y <em>delivery</em>, pero dentro de un marco estricto de servicio p&uacute;blico. &iquest;Se imaginan ustedes la sanidad, educaci&oacute;n o pensiones exclusivamente en manos privadas desde el principio? No habr&iacute;a existido nunca el Estado del bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep-Francesc Valls]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddf14785-25fd-468b-a5f4-a3ceef18a962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x538y613.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el PP afirma que se tienen que realizar reformas “estructurales” será porque piensa que la Seguridad Social presenta graves problemas. Diferentes portavoces del partido, incluido el propio Feijóo, han afrmado que garantizarán la revalorización anual de las pensiones y la sostenibilidad del sistema público, pero no lo han volcado en un programa electoral</p><p class="subtitle">El PP patina con las pensiones en la precampaña del 29N</p></div><p class="article-text">
        Durante varias d&eacute;cadas, desde el inicio de nuestra actual democracia, en las campa&ntilde;as electorales los partidos pol&iacute;ticos presentaban un documento que se llamaba programa electoral, a trav&eacute;s del cual expon&iacute;an las medidas que adoptar&iacute;an en las diversas materias. Se presentaba y difund&iacute;a de forma amplia como una forma de compromiso p&uacute;blico ante la ciudadan&iacute;a, al tiempo que los medios de comunicaci&oacute;n los comentaban con profusi&oacute;n, con comparativas entre las diversas propuestas de cada candidatura. Todo esto ha desaparecido por completo: primero, por una actitud recelosa y descre&iacute;da de la poblaci&oacute;n, ante los reiterados incumplimientos de lo prometido; segundo, por una progresiva relegaci&oacute;n a la marginalidad de los programas electorales por parte de los partidos pol&iacute;ticos, hasta el punto que los diversos candidatos dejan de mencionarlos en sus declaraciones p&uacute;blicas e incluso es muy probable que ni siquiera sepan que dicen sus documentos, si es que existen.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, habr&iacute;a que recuperar la importante funci&oacute;n que deben tener los programas electorales, porque constituyen la garant&iacute;a de que en la campa&ntilde;a electoral se debate sobre los contenidos de las diferentes pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con conocimiento real de la posici&oacute;n de cada uno y no por v&iacute;a de interpretaciones de declaraciones p&uacute;blicas, que al final se las lleva el viento. La ausencia de los programas que permitan un debate de contenidos no es s&oacute;lo resultado de la pereza de los partidos, sino de una intencionada voluntad de evitar que se hable sobre los asuntos de fondo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que van a adoptar y, de este modo, sentirse m&aacute;s libres de futuro. Especialmente importante desde esta perspectiva son los programas electorales o documentos pol&iacute;ticos de los partidos pol&iacute;ticos que se encuentran en la oposici&oacute;n, dado que respecto de quienes est&aacute;n en el Gobierno se tiene constancia fiel de lo que han hecho durante las dos &uacute;ltimas legislaturas y se presupone que su actuaci&oacute;n lo va a ser en la misma l&iacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es precisamente lo que est&aacute; sucediendo con el debate que se ha producido en los &uacute;ltimos tiempos en torno a las declaraciones contradictorias de miembros del Partido Popular acerca de cu&aacute;les son sus intenciones respecto de las pensiones p&uacute;blicas. A nadie se le ha ocurrido comprobar si el Partido Popular tiene a estas alturas programa para las pr&oacute;ximas elecciones generales y, en su caso, qu&eacute; dice sobre el futuro de la Seguridad Social. Por mucho que he buscado, no lo he localizado. Incluso si existe algo, es bastante probable que sus m&aacute;ximos dirigentes si se les pregunta lo desconozcan, dado que no han hecho ninguna referencia a la existencia de documento alguno. Y, sin embargo, el Partido Popular elabor&oacute; una importante ponencia pol&iacute;tica para su Congreso Nacional de julio de 2025, que es aconsejable traer al debate p&uacute;blico, porque es la forma m&aacute;s consistente de ponerle ante su espejo. Eso s&iacute;, esa ponencia pol&iacute;tica dice poco, mencionando las pensiones de pasada. M&aacute;s a&uacute;n, lo hace de forma incomprensible dentro de un apartado sobre la pol&iacute;tica institucional, donde se viene a afirmar que las instituciones democr&aacute;ticas &ldquo;han sido violentadas&rdquo;, lo que poca relaci&oacute;n parece que tenga con la Seguridad Social. En todo caso, lo que se afirma en ese documento de forma contundente es que &ldquo;el inmovilismo no es la soluci&oacute;n&rdquo; y que &ldquo;Espa&ntilde;a tiene la obligaci&oacute;n de acometer reformas estructurales para garantizar los servicios p&uacute;blicos&rdquo;, mencionando entre ellos a &ldquo;las pensiones&rdquo;; si bien de nuevo confusamente, con apelaci&oacute;n a la &ldquo;competitividad de la econom&iacute;a&rdquo;, que no se sabe si con eso se est&aacute; dando a entender que se consideran muy elevadas las cotizaciones a la Seguridad Social y ello repercute negativamente sobre la competitividad de las empresas. Los hechos al final son lo que cuenta y conviene recordar que el Partido Popular vot&oacute; en contra del establecimiento de la cotizaci&oacute;n adicional temporal a trav&eacute;s del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si el Partido Popular afirma que se tienen que realizar reformas &ldquo;estructurales&rdquo; ser&aacute; porque se piensa que el sistema p&uacute;blico de Seguridad Social presenta graves problemas y dificultades. Ello es lo que queda, por mucho que posteriormente diferentes portavoces del Partido Popular, incluido el propio N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, se hayan corregido, afirmando que van a garantizar la revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones conforme a la inflaci&oacute;n y la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas. Sin embargo, ello no lo han volcado en ning&uacute;n documento p&uacute;blico propio de un programa electoral, que al final es lo que queda reflejado en firme. En este tipo de declaraciones lo que m&aacute;s cuenta y lo que m&aacute;s debe calar son las declaraciones p&uacute;blicas iniciales expresadas por propia iniciativa y sin condicionante previo, que son las que se expresan de manera m&aacute;s libre. Y &eacute;stas han sido que el sistema p&uacute;blico va &ldquo;a petar&rdquo;, que va a &ldquo;colapsar&rdquo;, que el Airef ha valorado que el actual sistema p&uacute;blico de pensiones no resulta sostenible (cosa que, por cierto, sin poder entrar en detalles no es en modo alguno correcto).
    </p><p class="article-text">
        Es decir, se tira la piedra y se esconde la mano, dando a entender que el modelo actual no funciona, pero sin llegar a decir qu&eacute; medidas se pretenden adoptar. A veces las palabras las carga el diablo, porque incluso en las &uacute;ltimas declaraciones que pretenden tranquilizar a los pensionistas, porque perciben que tienen el riesgo de perder una importante bolsa de electores, afirman que pretenden crear un sistema p&uacute;blico &ldquo;viable&rdquo;, con lo que de nuevo subliminalmente se viene a indicar el actual no lo es. Por tanto, se confirma que piensan que va a ser necesario adoptar &ldquo;reformas estructurales&rdquo; que, cuando no se dicen cu&aacute;les van a ser, uno se teme que lo sea reduciendo el gasto en pensiones p&uacute;blicas, dado que es claro que no son partidarios de actuar sobre las cotizaciones y, si son coherentes, lo l&oacute;gico ser&iacute;a que eliminasen la cotizaci&oacute;n establecida por el mecanismo de equilibrio intergeneracional (MEI).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular, para reforzar su correcci&oacute;n p&uacute;blica en las &uacute;ltimas declaraciones, afirma que la defensa p&uacute;blica de las pensiones es un valor &ldquo;innegociable&rdquo;, lo que se presenta como un mensaje dirigido al contraste con las posiciones de Vox. Las posiciones de Vox s&iacute; que son mucho m&aacute;s claras y contundentes, en el sentido de reforzar los sistemas privados de pensiones, como medida complementaria a la reducci&oacute;n de la tasa de cobertura de las pensiones p&uacute;blicas: reducir la cuant&iacute;a de las cotizaciones sociales y recortar la cuant&iacute;a de las pensiones p&uacute;blicas para beneficiar el negocio privado. El problema para el Partido Popular es que se parte de que, si obtienen unos buenos resultados electorales, gobernar&aacute;n y negociar&aacute;n las medidas de Gobierno con Vox y es dif&iacute;cilmente cre&iacute;ble que la Seguridad Social sea innegociable. Basta con remitirse a las negociaciones para conformar los Gobiernos auton&oacute;micos de coalici&oacute;n entre PP y Vox: lo que inicialmente se presentaba como innegociable al final lo acab&oacute; siendo. Y estas negociaciones al final pueden constituir una f&aacute;cil excusa para desdecirse de lo que en estos momentos est&aacute;n afirmando en relaci&oacute;n con la defensa del actual modelo de Seguridad Social p&uacute;blica, cuando en el fondo ellos mismos s&oacute;lo lo comparten por motivos estrictamente electorales. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, blanco y en botella, por mucho que se intente ocultar en campa&ntilde;a electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Cruz Villalón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75559ba4-ecc7-48a3-9d14-ab216240d9a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x948y435.jpg" width="1200" height="675" alt="Negociar con Marruecos para seguir negociando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas</p></div><p class="article-text">
        Una mujer de Rabat con responsabilidades empresariales en Espa&ntilde;a, y madre de ni&ntilde;os hispano-marroqu&iacute;es, me acaba de decir en mis clases de negociaci&oacute;n geopol&iacute;tica: &ldquo;Espa&ntilde;a y Marruecos no solo somos vecinos y amigos, sino tambi&eacute;n grandes socios y pa&iacute;ses profundamente interconectados. El apag&oacute;n del a&ntilde;o pasado fue un buen ejemplo. En un momento cr&iacute;tico, la interconexi&oacute;n con Marruecos contribuy&oacute; a la recuperaci&oacute;n del suministro el&eacute;ctrico en Espa&ntilde;a. Creo que esos momentos tambi&eacute;n nos recuerdan que, a ambos lados del Estrecho, nos necesitamos y tenemos mucho m&aacute;s que construir juntos.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; estamos donde estamos exige una lectura de la historia com&uacute;n y un conocimiento no artificial de las narrativas que la cuentan, que dejo para otro momento, en beneficio de abordar unas claves que funcionan en el mundo empresarial para afrontar negociaciones pluridimensionales. Por cierto, cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas. El acuerdo es posible: la condici&oacute;n necesaria es la voluntad de las partes; la suficiente el talento para construirlo; del segundo elemento no andamos sobrados.
    </p><h2 class="article-text">Desde Rabat</h2><p class="article-text">
        El lema constitucional &ldquo;Dios, la Patria, el Rey&rdquo; une fe, territorio y monarqu&iacute;a en un solo cuerpo (Constituci&oacute;n del Reino de Marruecos, 2011, art. 4). El Rey ocupa el centro de ese conjunto con una doble legitimidad: como jefe del Estado es el &ldquo;garante de la integridad territorial dentro de sus fronteras aut&eacute;nticas&rdquo; (art. 42), y como <em>Amir al-Muminin</em> es la m&aacute;xima autoridad religiosa (art. 41). Por consiguiente, la defensa del territorio no se entiende como una pol&iacute;tica de gobierno, sino como un deber ligado a la propia monarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1956 Marruecos est&aacute; embarcado en una recuperaci&oacute;n progresiva de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;. En ese relato, la Marcha Verde permiti&oacute; &ldquo;recuperar el S&aacute;hara marroqu&iacute;&rdquo; (Mohammed VI), y Ceuta y Melilla son los cap&iacute;tulos pendientes. El S&aacute;hara es la &ldquo;causa nacional&rdquo; que une a palacio, partidos y sociedad, y el Rey la presenta como una tarea que exige &ldquo;la movilizaci&oacute;n permanente de todos&rdquo;. La resoluci&oacute;n de la ONU de octubre de 2025 se celebr&oacute; como un triunfo hist&oacute;rico &ldquo;habr&aacute; un antes y un despu&eacute;s del 31 de octubre de 2025&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n exterior refuerza la cohesi&oacute;n interna. Como el territorio es parte de la naci&oacute;n, cualquier cr&iacute;tica externa se lee como un ataque a todos. As&iacute;, la condena del Parlamento Europeo por la crisis de Ceuta de 2021 no provoc&oacute; autocr&iacute;tica en Marruecos, sino un cierre de filas en torno al trono. Las dos c&aacute;maras del Parlamento marroqu&iacute; celebraron en junio de 2021 una sesi&oacute;n conjunta extraordinaria para rechazar la resoluci&oacute;n europea. 
    </p><h2 class="article-text">Pol&iacute;tica exterior de Marruecos: qu&eacute; no se puede pasar por alto</h2><p class="article-text">
        En 2022, Mohammed VI dijo que el S&aacute;hara es &ldquo;el prisma a trav&eacute;s del cual Marruecos considera su entorno internacional&rdquo;. Ceuta podr&iacute;a encajar en esa misma l&oacute;gica a corto plazo como una carta de presi&oacute;n. A largo plazo, sin embargo, sigue siendo un objetivo latente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo frente es la rivalidad con Argelia, principal apoyo del Polisario. La frontera terrestre est&aacute; cerrada desde 1994, y Argel rompi&oacute; relaciones diplom&aacute;ticas en agosto de 2021. Frente a ese rival, Rabat se ha apoyado en Washington y en Par&iacute;s. En julio de 2024 Macron escribi&oacute; a Mohammed VI que el presente y el futuro del S&aacute;hara se inscrib&iacute;an en el marco de la soberan&iacute;a marroqu&iacute;. En su discurso de octubre de 2025, el Rey dio las gracias de forma expresa a EE. UU., a Francia, al Reino Unido y tambi&eacute;n a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El frente m&aacute;s complejo para Rabat ha sido la Uni&oacute;n Europea. El 4 de octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la UE anul&oacute; los acuerdos de pesca y agricultura porque no contaban con el consentimiento del pueblo del S&aacute;hara Occidental. En &Aacute;frica, en cambio, Marruecos cambi&oacute; de estrategia, tras 33 a&ntilde;os fuera, volvi&oacute; a la Uni&oacute;n Africana en enero de 2017 para defender su posici&oacute;n desde dentro. En la ONU, el Consejo de Seguridad aprob&oacute; el 31 de octubre de 2025 una resoluci&oacute;n que toma el plan de autonom&iacute;a como base de la negociaci&oacute;n. Con el S&aacute;hara cada vez m&aacute;s respaldado en lo diplom&aacute;tico, Ceuta y Melilla quedan como el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Negociaci&oacute;n en geopol&iacute;tica: proceso, variables, din&aacute;micas y alternativas</h2><p class="article-text">
        A menudo se aborda la negociaci&oacute;n en t&eacute;rminos exclusivamente econ&oacute;micos, cuando en realidad deber&iacute;a resolverse atendiendo a los procesos y las personas implicadas: &iquest;qu&eacute; escenarios tienen sentido y qu&eacute; posici&oacute;n adoptar&iacute;a cada actor en cada uno de ellos? Gestionar las amenazas exige comprender &iquest;c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute;? &iquest;d&oacute;nde estamos ahora? &iquest;a d&oacute;nde vamos? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Proceso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas acciones concretas para mejorar el proceso negociador en conflictos geopol&iacute;ticos apuntan a:
    </p><p class="article-text">
        Mejorar la comunicaci&oacute;n entre las partes, reduciendo la ambig&uuml;edad y los malentendidos.
    </p><p class="article-text">
        Adoptar una perspectiva, entendiendo los intereses y las restricciones reales de la contraparte. Implica leer las restricciones del Palacio.
    </p><p class="article-text">
        Eliminar la escalada innecesaria, evitando que la emocionalidad tome el control del proceso.
    </p><p class="article-text">
        Descubrir las limitaciones de la contraparte. Si existe conocimiento o sospecha de un problema que le afecta, conviene abordarlo en lugar de dejarlo pasar. Es necesario tener presente la coyuntura interna de Marruecos (protestas de GenZ, paro juvenil, necesidad de inversi&oacute;n, etc.)
    </p><p class="article-text">
        Tomarse un margen de tiempo cuando no se est&eacute; llegando al punto deseado. Si la negociaci&oacute;n falla, un espacio de reflexi&oacute;n y la posibilidad de empezar de cero permiten decidir con mayor claridad qu&eacute; comportamiento adoptar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Variables </strong>
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la crisis desde este marco conceptual permite identificar cuatro grandes ejes sobre los que gira el conflicto entre Espa&ntilde;a y Marruecos en torno a Ceuta, cada uno con su propia l&oacute;gica, su propio ritmo y su propio peso relativo.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n no es solo una cuesti&oacute;n de gesti&oacute;n t&eacute;cnica, sino que es el instrumento de presi&oacute;n m&aacute;s eficaz que tiene Marruecos y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad estructural m&aacute;s expuesta de Espa&ntilde;a. La literatura la denomina &ldquo;migraci&oacute;n coercitiva&rdquo;, y el Derecho de la UE ya la reconoce como &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n de migrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres tensiones: 1) la migraci&oacute;n subsahariana en tr&aacute;nsito, que usa Marruecos como plataforma hacia Ceuta y Melilla mediante asaltos a las vallas fronterizas; 2) la migraci&oacute;n marroqu&iacute; directa, interpretada por Espa&ntilde;a y la UE como un instrumento de presi&oacute;n pol&iacute;tica ya en mayo de 2021; y 3) la cooperaci&oacute;n en readmisiones, el &aacute;mbito donde Espa&ntilde;a tiene m&aacute;s inter&eacute;s en lograr compromisos estables, pues los acuerdos de readmisi&oacute;n de nacionales marroqu&iacute;es en situaci&oacute;n irregular llevan a&ntilde;os funcionando de forma err&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las din&aacute;micas que rigen este eje son de tipo &ldquo;grifo&rdquo;: Marruecos regula el flujo migratorio abri&eacute;ndolo o cerr&aacute;ndolo en funci&oacute;n del estado general de la relaci&oacute;n bilateral, convirtiendo la migraci&oacute;n en una variable dependiente de otros contenciosos en lugar de una cuesti&oacute;n gestionada por sus propios m&eacute;ritos t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;comercio at&iacute;pico&rdquo; es una anomal&iacute;a que ninguna de las dos partes defiende p&uacute;blicamente, pero que ambas han tolerado durante d&eacute;cadas, porque sostiene a comunidades enteras del norte de Marruecos y genera ingresos informales. El cierre unilateral de estos pasos por parte de Marruecos (Melilla en agosto de 2018 y Ceuta en octubre de 2019), y su no reapertura tras la pandemia, se interpreta como parte de la estrategia de presi&oacute;n general hacia Espa&ntilde;a. La negociaci&oacute;n de una aduana comercial formal ser&iacute;a en teor&iacute;a una soluci&oacute;n de suma positiva, lo que sugiere que el bloqueo responde m&aacute;s a motivos pol&iacute;ticos que t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n conjunta de 2022 recogi&oacute; ese compromiso, y los primeros pasos de mercanc&iacute;as por las aduanas de Ceuta y Melilla se produjeron a comienzos de 2025, de forma limitada y experimental. La tardanza de su desarrollo confirma que el obst&aacute;culo es m&aacute;s pol&iacute;tico que t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        El S&aacute;hara Occidental probablemente sea el eje que m&aacute;s ha condicionado la din&aacute;mica global de la relaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Marruecos considera el reconocimiento internacional de su soberan&iacute;a sobre el S&aacute;hara Occidental su prioridad nacional absoluta, por encima de Ceuta y Melilla en intensidad pol&iacute;tica interna.
    </p><p class="article-text">
        Tras la resoluci&oacute;n 2797 (2025), Rabat ya cuenta con el respaldo de EE.UU., Francia, el Reino Unido, el propio Consejo de Seguridad de la ONU, y ahora Israel, por lo que el S&aacute;hara pesa menos como moneda de cambio frente a Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n en seguridad (antiterrorismo, narcotr&aacute;fico, inteligencia compartida, etc.) es el &aacute;mbito donde los intereses de ambos pa&iacute;ses convergen de forma m&aacute;s natural. El CNI y los servicios marroqu&iacute;es (DGST y DGED) sostienen este eje, que funciona como &ldquo;colch&oacute;n&rdquo; que amortigua la crisis en los otros frentes, incluso en plena ruptura diplom&aacute;tica. Las operaciones conjuntas contras c&eacute;lulas yihadistas, que el Ministerio del Interior anuncia peri&oacute;dicamente, son la muestra m&aacute;s visible de este canal. Asimismo, este canal beneficia la negociaci&oacute;n debido a que su bajo perfil p&uacute;blico, permite intercambios de informaci&oacute;n y gestos de buena voluntad sin la exposici&oacute;n medi&aacute;tica de la diplomacia oficial, sirviendo en ocasiones de v&iacute;a de comunicaci&oacute;n de facto cuando los canales pol&iacute;ticos est&aacute;n bloqueados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Din&aacute;micas Transversales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene advertir tres din&aacute;micas transversales que ayudan a explicar el funcionamiento general de la relaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        Vinculaci&oacute;n deliberada de variables. Marruecos no negocia la migraci&oacute;n, el comercio o Ceuta y Melilla como asuntos separados: los conecta t&aacute;cticamente, supeditando cualquier negociaci&oacute;n sectorial a la cuesti&oacute;n del S&aacute;hara Occidental. Es un m&eacute;todo consistente que le permite maximizar su influencia utilizando un &uacute;nico factor para obtener avances simult&aacute;neos en varios frentes.
    </p><p class="article-text">
        Asimetr&iacute;a en el ritmo temporal. Marruecos opera con una l&oacute;gica de crisis puntual y alta reversibilidad t&aacute;ctica: puede abrir o cerrar el &ldquo;grifo&rdquo; migratorio en cuesti&oacute;n de horas, y revertir la situaci&oacute;n poco despu&eacute;s, sin mayor coste pol&iacute;tico interno. Espa&ntilde;a, condicionada por su pertenencia a la Uni&oacute;n Europea y por procesos administrativos m&aacute;s lentos, tiene una capacidad de respuesta mucho m&aacute;s limitada, lo que explica por qu&eacute; la iniciativa de cada episodio de tensi&oacute;n suele estar del lado marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ambivalencia del papel de la Uni&oacute;n Europea<strong>.</strong> Bruselas act&uacute;a a la vez como amplificador del poder negociador espa&ntilde;ol, aportando fondos, marco legal com&uacute;n y respaldo pol&iacute;tico, y como factor de diluci&oacute;n de ese mismo poder, porque la UE negocia con Rabat sus propios intereses migratorios continentales, que no siempre coinciden con las prioridades espec&iacute;ficamente espa&ntilde;olas en Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alternativas b&aacute;sicas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las alternativas son una fuente de poder, porque permiten decir que no a la otra parte sin cometer un error.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Marruecos, una de sus alternativas consiste en recurrir a instrumentos de presi&oacute;n bilateral como una fuente de mayor presi&oacute;n sobre los flujos migratorios o restricciones a determinados intercambios fronterizos. Tambi&eacute;n puede reforzar su posici&oacute;n en foros multilaterales y profundizar sus relaciones con otros actores internacionales, reduciendo su dependencia de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Las mejores alternativas espa&ntilde;olas presentan mayores restricciones en el corto plazo. Espa&ntilde;a puede reforzar los controles fronterizos mediante recursos nacionales y europeos, recurrir al marco institucional de la UE para la gesti&oacute;n de la frontera exterior y diversificar sus acuerdos de cooperaci&oacute;n migratoria con otros pa&iacute;ses del Magreb; sin embargo, estas alternativas no permiten sustituir r&aacute;pidamente la cooperaci&oacute;n estructural que Espa&ntilde;a mantiene con Marruecos en materia migratoria, fronteriza y de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia afecta a los costes del no acuerdo: para Marruecos, una ruptura podr&iacute;a implicar costes econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos, entre ellos un posible deterioro de su relaci&oacute;n con la UE. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a es su primer socio comercial, le suministra gas a trav&eacute;s del Gasoducto Magreb-Europa en flujo inverso desde 2022 y, actualmente, comparte con Marruecos la organizaci&oacute;n del Mundial 2030. Esta interdependencia reduce la asimetr&iacute;a y es un argumento negociador que Espa&ntilde;a puede utilizar. Para Espa&ntilde;a, los costes pueden materializarse de forma m&aacute;s inmediata en la gesti&oacute;n de la frontera, los flujos migratorios, la seguridad y la estabilidad de los intercambios bilaterales. La distinta naturaleza y temporalidad de estos costes constituye un elemento relevante de la asimetr&iacute;a negociadora.
    </p><p class="article-text">
        Dejo para la siguiente tribuna la zona de posibles acuerdos. Por cierto, mi alumna marroqu&iacute; a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Y lo ocurrido en Ceuta tambi&eacute;n nos obliga a los marroqu&iacute;es a mirar hacia dentro. No es anodino que tantos j&oacute;venes quieran marcharse. Marruecos est&aacute; creciendo a gran velocidad, pero ese desarrollo tiene que alcanzar a toda la poblaci&oacute;n. Tenemos que seguir invirtiendo en educaci&oacute;n, sanidad y mejores condiciones laborales para que nuestros j&oacute;venes tengan esperanza y puedan imaginar un futuro pr&oacute;spero en su propio pa&iacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 04:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e867a4c4-2ce9-4cbb-9b77-66dc7a720935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De nietos y pucherazos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria electoral ha hecho aflorar un interés público relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y al ejercicio del derecho fundamental de participación política previsto en la Constitución. Esa sola circunstancia imponía una debida ponderación de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares</p><p class="subtitle">Un tribunal contra la democracia</p></div><p class="article-text">
        La precampa&ntilde;a electoral ha comenzado como acab&oacute; la legislatura, con una exhibici&oacute;n de frentismo exacerbado por parte de la derecha, al modo del mejor trumpismo, induciendo a prejuzgar que las elecciones generales del 29N no ser&aacute;n leg&iacute;timas por un tongo consistente en la manufactura de votos por la v&iacute;a de manipular el censo de votantes en el exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a la posibilidad, introducida en la disposici&oacute;n adicional octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022, pero ya prevista en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007, conocida como &ldquo;ley de nietos&rdquo;, de atribuir la nacionalidad espa&ntilde;ola, y con ella el derecho de sufragio, a los nacidos fuera de Espa&ntilde;a de padre o madre, abuelo o abuela, &ldquo;que originariamente hubieran sido espa&ntilde;oles, y que hubieran sufrido exilio por razones pol&iacute;ticas, hubieran perdido la nacionalidad espa&ntilde;ola o hubieran renunciado a ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, con esa redacci&oacute;n literal los solicitantes parec&iacute;an estar llamados a probar caso por caso que sus antepasados hab&iacute;an huido espec&iacute;ficamente por una persecuci&oacute;n o exilio pol&iacute;tico/ideol&oacute;gico directos. Por ello, de forma un tanto dudosa, todo hay que decirlo, en septiembre de 2026, a ra&iacute;z de una suspensi&oacute;n cautelar dictada por el Tribunal Supremo a instancias de Vox y <em>Iustitia Europea</em> respecto a la inscripci&oacute;n de nuevos nacionalizados en el censo electoral, el grupo parlamentario de Sumar registr&oacute; una enmienda &ldquo;intrusa&rdquo; dentro de una ley educativa en tramitaci&oacute;n en el Congreso para salvar la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y Fe P&uacute;blica del Ministerio de Justicia de 26 de octubre de 2022, orientada a fijar los criterios de aplicaci&oacute;n de la parca &ldquo;ley de nietos&rdquo;, y que reconoc&iacute;a, porque no pod&iacute;a ser de otra forma, como luego veremos, una presunci&oacute;n de la condici&oacute;n de exiliado a todos los espa&ntilde;oles que emigraron o salieron del pa&iacute;s entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955, sin necesidad de aportar documentos individuales que probasen una persecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que desde 2007 hasta ahora ha habido m&aacute;s de treinta iniciativas parlamentarias para extender la nacionalidad a distintos grupos de descendientes de espa&ntilde;oles. La &uacute;ltima, una proposici&oacute;n de ley tambi&eacute;n de Sumar, ahora deca&iacute;da con la finalizaci&oacute;n de la legislatura, dirigida a los descendientes de espa&ntilde;oles residentes en el S&aacute;hara hasta el 29 de septiembre de 1977, entre 80.000 y 200.000 personas. Con lo que, al margen de controversias coyunturales de signo electoralista y conspiranoico con la &ldquo;ley de nietos&rdquo;, subsiste un leg&iacute;timo debate sobre si es o no razonable conceder por el t&iacute;tulo que sea la&nbsp;nacionalidad y el derecho de sufragio a personas que nunca han residido en Espa&ntilde;a, y que quiz&aacute; tampoco tienen la intenci&oacute;n de hacerlo en el futuro. No puede desconocerse que la &ldquo;ley de nietos&rdquo; podr&iacute;a suponer que la Espa&ntilde;a exterior se cuadriplicase en 30 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, en algunos pa&iacute;ses existen requisitos adicionales para votar desde el extranjero, aunque se tenga la nacionalidad, como Alemania. Pero ese es otro debate, que corresponde al legislador y a sus opciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema concreto con la &ldquo;ley de nietos&rdquo; es que la norma no pod&iacute;a ser mucho m&aacute;s elocuente, por lo que el Ministerio de Justicia hab&iacute;a de dictar una Instrucci&oacute;n que establec&iacute;a una presunci&oacute;n generalizada. De ah&iacute; que algunos se pusieron las manos en la cabeza y empezaron a argumentar que eso era tanto como a&ntilde;adir cientos de miles de nuevos votantes, alrededor de 400.000, sin arraigo o control riguroso; y, sin decirlo, presumiendo, por su origen, que se trataba de voto desafecto a la derecha. Por lo que, como era de esperar, se alinearon los astros de la derecha y el 10 de septiembre pasado la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo suspendi&oacute; de forma cautelar la Instrucci&oacute;n aduciendo que el incremento de electores pod&iacute;a generar &ldquo;un peligro fundado, real y serio de afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con lo que no contaba el Alto Tribunal es con el adelanto electoral. Y con que el censo aplicable a las elecciones se cerrar&iacute;a a 1 de agosto de 2026, como previene la ley electoral. De modo que ya figuraban en el censo miles de personas; seg&uacute;n datos aportados al proceso por la Abogac&iacute;a del Estado, casi 370.000 ya hab&iacute;an obtenido la plena nacionalidad en esa fecha, y 230.000 hab&iacute;an quedado fuera por estar todav&iacute;a pendientes de inscripci&oacute;n en el Registro Civil y hasta 640.000 por no haber recibido tan solo la resoluci&oacute;n favorable.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, dejando a un lado el debate de fondo y las maniobras de &uacute;ltima hora para blindar la Ley, hay que insistir que no est&aacute; claro que la Instrucci&oacute;n de Justicia tuviera un contenido <em>contra legem</em> o <em>ultravires</em>, es decir, que se tratara de una herramienta para facilitar el cumplimiento de una norma&nbsp;enmendando de paso la plana al Parlamento, ya que es obvia la dificultad &mdash;por no decir la imposibilidad&mdash; de acreditar los motivos del exilio de un ascendiente acaecido 70, 80 o 90 a&ntilde;os atr&aacute;s, de modo que era razonable establecer de forma gen&eacute;rica una presunci&oacute;n <em>iuris et de iure</em>, es decir, sin la posibilidad de admitir prueba en contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 12 de octubre, la Sala decidi&oacute; dejar sin voto a los ya nacionalizados por la Instrucci&oacute;n, acordando mantener la suspensi&oacute;n cautelar del derecho a voto de la mayor&iacute;a de los nuevos ciudadanos espa&ntilde;oles nacionalizados en el extranjero, contra el criterio de la Abogac&iacute;a del Estado, que ped&iacute;a levantar esta cautela a causa de la restricci&oacute;n que supon&iacute;a para con el derecho de sufragio de miles de personas. En resumidas cuentas, la medida afecta a 163.020 personas ya inscritas en el censo de residentes en el extranjero. Con una tramposa excepci&oacute;n: podr&aacute;n votar a aquellas personas nacionalizadas e inscritas en el censo antes del 1 de agosto que puedan obtener en sus respectivos registros consulares una &ldquo;certificaci&oacute;n acreditativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este documento, el encargado del consulado debe certificar bajo su responsabilidad, cargando con el muerto, que la persona cumple con los requisitos originales de la ley: es decir, que es hijo o nieto de personas que efectivamente sufrieron exilio y perdieron o renunciaron a la nacionalidad espa&ntilde;ola por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de creencia o de orientaci&oacute;n sexual. Por una mayor&iacute;a de 5 votos a 1, la Sala Tercera del Supremo desestim&oacute; un recurso del Gobierno por estimar que existe un riesgo real de alterar el censo si se incluyen miles de inscripciones sin conocer su trazabilidad jur&iacute;dica exacta. Y por la necesidad de primar el inter&eacute;s general: la limpieza, seguridad y transparencia del proceso electoral como valor &ldquo;supremo&rdquo;, por encima del inter&eacute;s particular de los afectados. Seg&uacute;n el Alto Tribunal, el derecho a sufragio no es absoluto ni ilimitado, sino supeditado a la configuraci&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que no dice es que al Supremo le corresponde controlar la legalidad de los actos del Gobierno, pero las leyes las hacen las Cortes Generales, y los jueces est&aacute;n para cumplirlas y hacerlas cumplir. Adem&aacute;s de que deber&iacute;a haber priorizado el ejercicio del derecho de sufragio ante una disputa jur&iacute;dica a&uacute;n no resuelta, al margen de preservar la m&aacute;s elemental seguridad jur&iacute;dica en la conformaci&oacute;n del censo electoral. Ni que decir tiene que la convocatoria electoral ha hecho aflorar un inter&eacute;s p&uacute;blico relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y a la garant&iacute;a del ejercicio efectivo del derecho fundamental de participaci&oacute;n pol&iacute;tica previsto en el art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n. Y esa sola circunstancia impon&iacute;a una debida ponderaci&oacute;n de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tan solo queda que alguno de los miles de interesados, a quienes se ha hurtado torticeramente su derecho al voto, sin siquiera haber sido escuchado durante el procedimiento, presente un recurso de amparo al Tribunal Constitucional por vulneraci&oacute;n de ese derecho, y que este lo resuelva de forma sumaria y preferente, claro est&aacute;. Aunque, de forma un tanto sorprendente, algunas fuentes del TC ya han advertido a los medios que ese Tribunal prefiere apartarse de tan amargo c&aacute;liz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al voto,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aea1228-8e6c-42e7-9590-6afecec61116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1816y516.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser dignos de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los partidos políticos, ser dignos de su tiempo debería entenderse como la obligación de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la crítica social dará lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes</p></div><p class="article-text">
        Escribo este art&iacute;culo a cuarenta y seis d&iacute;as de las elecciones, lo cual quiere decir que escribo este art&iacute;culo a cuarenta y siete d&iacute;as de que la conversaci&oacute;n sobre qui&eacute;n tiene la culpa de los buenos resultados de la extrema derecha tenga lugar en los plat&oacute;s de tertulias pol&iacute;ticas que tratan de situarse en el lado progresista del espectro ideol&oacute;gico de este pa&iacute;s. Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, la culpa del auge de la extrema derecha ha sido endosada a los hombres j&oacute;venes, y este giro pol&iacute;tico se ha analizado como la consecuencia de un feminismo al que se le ha ido la olla y ha enfadado a quienes no hab&iacute;a que tocar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los cuarenta y cinco d&iacute;as de precampa&ntilde;a y campa&ntilde;a electoral que tenemos por delante, la conversaci&oacute;n de la culpa, que nos ocupar&aacute; dentro de cuarenta y siete d&iacute;as, se ir&aacute; fraguando al calor de los mensajes de los m&uacute;ltiples partidos de izquierdas que se presentar&aacute;n a las pr&oacute;ximas elecciones generales. Mensajes electorales que nombrar&aacute;n la alerta antifascista, que apelar&aacute;n a nuestra responsabilidad para frenar a la extrema derecha o recurrir&aacute;n a nuestro deseo de convertirnos en el Estado que se imponga como el faro antifascista en un mundo con una clara tendencia hacia la extrema derecha. De cualquier manera, tratar&aacute;n de dar forma a un supery&oacute; que funcione como la instancia moral que trata de generar un sentimiento cat&oacute;lico de la culpa entre quienes plantean abstenerse. Este supery&oacute; de la orden se contrapone a la ilusi&oacute;n y la alegr&iacute;a con la que animaban al voto no hace demasiado. El uso de las emociones en pol&iacute;tica es un cl&aacute;sico, lo que no es tan tradicional es analizar por qu&eacute; se movilizan unos afectos y no otros.
    </p><p class="article-text">
        No creo que me equivoque al afirmar que el uso de consignas que hacen referencia a la responsabilidad o la culpa suelen ser parte de discursos pol&iacute;ticos de formaciones partidistas que saben que no han conseguido movilizar desde la esperanza y la posibilidad. Algo que parecer&iacute;a contraintuitivo al mirar alrededor. Desde el 26 de septiembre, las acampadas por la vivienda inundan nuestras plazas, la fuerza y la movilizaci&oacute;n por la justicia social nos mostraban una cara mucho m&aacute;s amable y combativa de una ciudadan&iacute;a sobre la que se escup&iacute;an profec&iacute;as autocumplidas sobre su tendencia hacia la extrema derecha o su desinter&eacute;s. La demostraci&oacute;n de fuerza social lleg&oacute; al parlamento y dio lugar a un imp&aacute;s que bien podr&iacute;a haber sido entendido por las fuerzas pol&iacute;ticas a la izquierda del PSOE como el instante perfecto para tumbar la desafecci&oacute;n y el hast&iacute;o con el que la ciudadan&iacute;a miraba a la (in)acci&oacute;n institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los millares de personas que llevan semanas moviliz&aacute;ndose por el acceso a la vivienda y por un cambio de paradigma consegu&iacute;an dar cuerpo a la idea de Rosi Braidotti de ser dignos de nuestro tiempo. Para m&iacute;, la traducci&oacute;n pol&iacute;tica y activista de esta idea es clara: ser dignas de nuestro tiempo significa dejar de lado los intereses personales, las opiniones subjetivas y las diferencias narcisistas para otro momento y lugar: todas esas personas estaban all&iacute; por un derecho que consideran b&aacute;sico, aunque su espacio de militancia (asambleas, sindicatos, organizaciones) construyeran fines y medios distintos. Toca actuar sobre el contexto actual, no encerrarnos en debates sobre lo que nos parece dicho contexto. Lo importante es comprender que la acci&oacute;n pol&iacute;tica ha de superar las demandas individuales e incluso las de colectivos espec&iacute;ficos para aglutinar el descontento. Ya discutiremos cuando hayamos conseguido lo que consideramos justo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Freud denomin&oacute; narcisismo de las peque&ntilde;as diferencias a una inclinaci&oacute;n agresiva (a la que no nos gusta renunciar)<strong> </strong>por la cual las diferencias m&aacute;s nimias acaban convirti&eacute;ndose en grandes elementos para la confrontaci&oacute;n, el ataque y la hostilidad. No es dif&iacute;cil observar que los partidos a la izquierda del PSOE gozan de manera obscena de ese narcisismo, pero parec&iacute;a que el momento de movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a cambiar esa tendencia. Que la movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a ser m&aacute;s fuerte que su perverso goce y que conseguir&iacute;a apartar sus diferencias para trasladar la petici&oacute;n popular. Creo que todas estar&iacute;amos de acuerdo en que parec&iacute;a que el brote verde de la esperanza podr&iacute;a surgir, pero estamos en oto&ntilde;o, y parece que todo se ha quedado en una hoja seca pisoteada sobre el suelo. La aparente incapacidad de las izquierdas de ser dignas de su tiempo es del todo bochornosa. Somos muchas las que decidimos guardar silencio ante el circo de sillas y candidaturas que viene a caracterizar la fallida precampa&ntilde;a de un espacio electoral que no le pertenece a nadie. Callamos por no entorpecer un proceso que se considera necesario, callamos por responsabilidad pol&iacute;tica, callamos por no dar carnaza a la extrema derecha, callamos por la verg&uuml;enza que supone adherirse a unos comportamientos partidistas que nada tienen que ver con el clamor por la justicia social. Pero lo cierto es que la falta de responsabilidad se sit&uacute;a en el otro lado de la ecuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda a la izquierda del PSOE olvida que se lo debe todo a la calle, a las acampadas, a las asambleas de barrio que llevan a&ntilde;os dando forma a quienes realmente alimentan el ansia por la justicia social y que consiguen hacer m&aacute;s vivible la vida de quienes son machacados por este sistema econ&oacute;mico desigual. La vergonzosa batalla por la candidatura no parece tener de fondo un desencuentro program&aacute;tico, puesto que a&uacute;n no hay programa y, aunque podr&iacute;a tratar de bucear entre el fango que envuelve las posibles explicaciones, prefiero no hacerlo, puesto que ser&iacute;a traer m&aacute;s barro a un espacio que considero necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la discusi&oacute;n tiene que ver con qui&eacute;nes representan mejor el clamor de las calles, perm&iacute;tanme que les diga algo: no existe nadie que pueda hacerlo. Eso es lo que hace necesaria y &uacute;nica a la movilizaci&oacute;n social, sus peticiones y demandas no pueden ser condensadas en una &uacute;nica cara, en un &uacute;nico nombre. La verdadera izquierda nace siempre en las calles. Incluso cuando esta consigue entrar en el Parlamento es, de nuevo, superada por la cr&iacute;tica social. La cr&iacute;tica social pertenece a la calle porque es ah&iacute; donde se fragua; toda petici&oacute;n de justicia que sea institucionalizada se encontrar&aacute; siempre superada por una nueva causa. Nos piden que pensemos que el voto es como coger un bus y bajarse en la parada que te lleve lo m&aacute;s cerca de tu casa, aunque no te deje delante de tu portal. Lo que no han entendido a&uacute;n es que da igual qui&eacute;n conduzca el autob&uacute;s, con tal de que siga el camino que ha marcado previamente la necesidad de la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los partidos pol&iacute;ticos, ser dignos de su tiempo deber&iacute;a entenderse como la obligaci&oacute;n de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la cr&iacute;tica social dar&aacute; lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes. Quiz&aacute;s lo entiendan mejor as&iacute;: nadie es imprescindible para esta misi&oacute;n, lo dem&aacute;s es el fetichismo de cuatro hooligans. Hacer pol&iacute;tica para vuestros feligreses es hacer partidismo, la pol&iacute;tica de las izquierdas debe ir m&aacute;s all&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Valdés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El safety car y la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/315b680e-cd14-49f6-8383-c366fe8d3631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El safety car y la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la ética, la prudencia y el sentido común proyectados en la regulación. En la Fórmula 1 no son las escuderías las que deciden si ha de salir, y cuándo, el safety car, sino la dirección de carrera. Tampoco debería ser así en la IA</p></div><p class="article-text">
        En F&oacute;rmula 1, cuando se produce una situaci&oacute;n que puede poner en riesgo a los pilotos durante la carrera suele salir a pista el conocido como <em>safety car</em>, lo que obliga a los coches a reducir la velocidad, aunque manteniendo un ritmo suficiente para que los neum&aacute;ticos no se enfr&iacute;en demasiado. En esa situaci&oacute;n los coches circulan en fila, manteniendo sus posiciones y sin poder, en general, adelantarse. Esta circunstancia puede alterar significativamente el discurrir y el resultado de la carrera, pero la seguridad ha de primar sin discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n beneficia la salida del <em>safety car</em>? Depende. Por una parte, los coches se aprietan, reduci&eacute;ndose al m&aacute;ximo las distancias que pudiese haber entre ellos. Esto, a priori, es una penalizaci&oacute;n para los que van en cabeza, pero tambi&eacute;n es cierto que las vueltas van transcurriendo sin que se alteren posiciones, y estos, por tener un mejor t&aacute;ndem piloto-coche, es previsible que vuelvan a aumentar distancias cuando el <em>safety car</em> abandone el circuito. No ser&aacute; as&iacute; si los neum&aacute;ticos de quienes van en cabeza est&aacute;n muy degradados, mientras que algunos de los rezagados, que ahora ir&iacute;an casi pegados a ellos, acaban de cambiarlos. Eso s&iacute;, los de cabeza podr&iacute;an aprovechar la ocasi&oacute;n para cambiar neum&aacute;ticos en una parada que iba a ser necesaria, antes o despu&eacute;s, y que en estas circunstancias tiene una menor penalizaci&oacute;n en tiempo relativo para ellos. Dos efectos distintos, por tanto: el pelot&oacute;n se comprime y da aire a los perseguidores, pero el que va primero puede hacer menos costosa una parada que de otro modo le habr&iacute;a hecho perder posiciones.
    </p><p class="article-text">
        No soy experto en F&oacute;rmula 1 -quiz&aacute;s haya quedado evidente en lo dicho-. Ni siquiera me gusta especialmente, aunque he asistido a alg&uacute;n entrenamiento y me ha impresionado todo lo que vi all&iacute;, as&iacute; que ni me imagino c&oacute;mo ser&aacute; una carrera completa. Pero este es el ejemplo que hace unos d&iacute;as acudi&oacute; a mi cabeza al intentar explicarle a un periodista qui&eacute;n podr&iacute;a beneficiarse de una ralentizaci&oacute;n de la IA de vanguardia si llegara a producirse, tal como piden algunos de los directores ejecutivos de las principales compa&ntilde;&iacute;as del sector: Dario Amodei, de Anthropic, propuso a mediados de septiembre &laquo;marcar el ritmo de la frontera&raquo; y Sam Altman, de OpenAI, se adhiri&oacute; de inmediato a su propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las principales empresas de IA han competido por acelerar en todo. Modelos m&aacute;s grandes, m&aacute;s capacidad de c&oacute;mputo, ventanas de contexto mayores, m&eacute;todos de razonamiento m&aacute;s sofisticados, agentes m&aacute;s capaces y aut&oacute;nomos... Cada nuevo modelo es presentado, expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente, como un adelantamiento al competidor. Pero parece que algo est&aacute; cambiando. OpenAI ya anunci&oacute; en agosto que hab&iacute;a pausado temporalmente parte del entrenamiento de sus modelos m&aacute;s avanzados ante nuevos riesgos de ciberseguridad detectados durante su desarrollo. Su explicaci&oacute;n suena m&aacute;s que razonable: las capacidades de los modelos aumentan y los mecanismos de evaluaci&oacute;n, monitorizaci&oacute;n, alineamiento y contenci&oacute;n tienen que avanzar al menos a la misma velocidad. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no se lo han tomado en serio hasta ahora? &iquest;Van a hacerlo por fin? Lo pongo en duda, salvo que lo exija un marco regulatorio, a ser posible internacional. Europa ya tiene el suyo, aunque su desarrollo sea a trompicones.
    </p><p class="article-text">
        No es, sin embargo, una regulaci&oacute;n externa y vinculante lo que piden ni lo que quieren estas compa&ntilde;&iacute;as, sino un <em>safety car</em>. &iquest;Por qu&eacute;? De entrada, sorprende que quienes lo piden sean sobre todo quienes van en cabeza de lo que insisten en llamar la carrera de la IA y que yo califico como una estampida. Caben, al menos, tres explicaciones. La primera, que perciban riesgos que quienes estamos fuera de sus laboratorios apenas conocemos. Aunque muchos pensemos que puede ser una estrategia para seguir en cabeza de carrera, ser&iacute;a insensato ignorar sin m&aacute;s sus advertencias. Eso s&iacute;, no debemos ser tan ingenuos como para creer que solo piensan en el bien com&uacute;n. La segunda explicaci&oacute;n es, precisamente, esa estrategia. Si en este momento se exigiese para entrenar y desplegar un modelo de vanguardia superar complejos y costosos procesos de evaluaci&oacute;n, auditor&iacute;a, certificaci&oacute;n, ciberseguridad..., &iquest;qui&eacute;n estar&iacute;a en condiciones de hacerlo? Solo las empresas que disponen de much&iacute;simo dinero, departamentos jur&iacute;dicos y t&eacute;cnicos especializados e infraestructuras de c&oacute;mputo y sistemas maduros de evaluaci&oacute;n. &iquest;Adivinan cu&aacute;les son? Por eso importa tanto qui&eacute;n fija las reglas: si las dictan quienes van en cabeza, el <em>safety car</em> se convierte en una trampa. La tercera explicaci&oacute;n es la de la gasolina: quemando a lo loco el dinero en centros de datos y en modelos cada vez m&aacute;s caros de entrenar, y con unos ingresos que est&aacute;n muy lejos de compensar la inversi&oacute;n, puede que se les est&eacute;n vaciando los dep&oacute;sitos y convenga dosificarla. Como el l&iacute;der que aprovecha el <em>safety car</em> para pasar por boxes, ralentizar ahora les permitir&iacute;a recapitalizarse y consolidar sus infraestructuras sin perder la posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que una deceleraci&oacute;n en el desarrollo de nuevos modelos de vanguardia podr&iacute;a incentivar, en el resto del ecosistema, la investigaci&oacute;n en arquitecturas m&aacute;s eficientes, modelos abiertos y especializados, aplicaciones, integraci&oacute;n empresarial y mejoras algor&iacute;tmicas. En ese caso, la pausa podr&iacute;a permitir que los perseguidores recuperasen algo de aire. China podr&iacute;a ser la gran beneficiaria de esta situaci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n si una pausa voluntaria de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses no la obliga a ella. Y tambi&eacute;n Europa, si espabila de una vez. A menor escala, las organizaciones, en particular las empresas, podr&iacute;an concentrarse en incorporar a su propia actividad la tecnolog&iacute;a ya existente o desarrollar mejores servicios y productos para el mercado, en vez de intentar estar siempre a la &uacute;ltima y acabar no estando en nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al <em>safety car</em>. Cuando sale a pista este coche, ralentizar la carrera no es el fin, sino el medio para resolver una situaci&oacute;n que podr&iacute;a poner en riesgo a los pilotos. Se toma esa medida para restablecer las condiciones de seguridad en el circuito. Y conviene recordar, adem&aacute;s, que ning&uacute;n coche sale a pista sin haber pasado antes las verificaciones t&eacute;cnicas que exige el reglamento; el <em>safety car</em> es solo la respuesta a lo imprevisto. As&iacute; deber&iacute;a ser tambi&eacute;n en el dise&ntilde;o y despliegue de la IA. Deber&iacute;a garantizarse, antes y durante su despliegue, que cualquier nuevo modelo de vanguardia sea sometido a controles muy rigurosos en los que se demuestren su fiabilidad y precisi&oacute;n, robustez, seguridad frente al da&ntilde;o y ante ataques, equidad, privacidad, transparencia, trazabilidad y un largo etc&eacute;tera de requisitos necesarios o, al menos, pertinentes. Controles proporcionales al potencial riesgo, para que no se conviertan en una barrera de entrada para quienes no corren tanto, y verificados por quien no compite en la carrera. As&iacute; se hace con los veh&iacute;culos, las aeronaves o los medicamentos, por ejemplo, y por eso nos ofrecen la confianza necesaria para poder usarlos o consumirlos. Es cierto que incluso con regulaciones y controles exigentes a veces se producen errores o situaciones imprevistas que deben corregirse -por ejemplo, retirando un medicamento del mercado o revisando veh&iacute;culos en los que se ha detectado alg&uacute;n defecto de fabricaci&oacute;n-, y por eso debe existir una supervisi&oacute;n constante durante su comercializaci&oacute;n y uso que no ha de ser voluntaria, sino obligatoria por ley.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aceptar&iacute;amos que las farmac&eacute;uticas se autorregulasen para decidir cu&aacute;ndo y c&oacute;mo sacar al mercado sus medicamentos? &iquest;Y si lo hiciesen as&iacute; los fabricantes de veh&iacute;culos o aeronaves? Pues algo as&iacute; es lo que acaban de firmar en la Casa Blanca las compa&ntilde;&iacute;as que lideran la IA en EE. UU. y un Trump exultante, que calific&oacute; el acuerdo de &laquo;moralmente vinculante&raquo; y afirm&oacute; que estas compa&ntilde;&iacute;as &laquo;se vigilar&aacute;n unas a otras&raquo; porque &laquo;entienden que tienen que autorregularse&raquo;. El acuerdo habla de auditor&iacute;as externas y comit&eacute;s de supervisi&oacute;n, s&iacute;, pero voluntarios y sin sanci&oacute;n alguna si se incumplen. Quien se vigila a s&iacute; mismo rara vez se saca tarjeta roja. Sobre el empe&ntilde;o de Trump en cambiarle el nombre a la inteligencia artificial por superinteligencia ya escribir&eacute; en otro momento, que ahora esto no es lo m&aacute;s importante, ciertamente.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la &eacute;tica, la prudencia y el sentido com&uacute;n proyectados en la regulaci&oacute;n. En la F&oacute;rmula 1 no son las escuder&iacute;as las que deciden si ha de salir, y cu&aacute;ndo, el <em>safety car</em>, sino la direcci&oacute;n de carrera. Tampoco deber&iacute;a ser as&iacute; en la IA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El safety car y la IA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a89897b-4ee8-48c5-badf-861d43d0e1cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y227.jpg" width="1200" height="675" alt="Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si tenemos una conversación seria sobre la inteligencia artificial, puede que se nos ocurran herramientas técnicas y democráticas para que todo salga bien; si hablamos de ciencia ficción... elige tu propia aventura</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos asistido a una tormenta de declaraciones especialmente intensa sobre el riesgo existencial de la inteligencia artificial. Resumiendo: vamos a morir todos, en cuanto lo decida la IA. El motivo alegado es que ya hay modelos capaces de procesar datos de forma m&aacute;s masiva y m&aacute;s r&aacute;pida de lo que ninguna persona puede entender (y que debemos tener fe en que seguir&aacute;n mejorando exponencialmente). Es posible, por tanto, que se comuniquen m&aacute;s all&aacute; de nuestro entendimiento y escapen a nuestro control.
    </p><p class="article-text">
        Parece que se nos olvida que, a d&iacute;a de hoy, todos los modelos de IA viven en un ordenador &mdash; un ordenador gigante que consume una cantidad ingente de energ&iacute;a &mdash;, y todos los ordenadores tienen un bot&oacute;n de apagar y un cable que, a unas malas, podemos cortar. Para ahorrarnos las pesadillas de esta noche, un detalle: ChatGPT, por ahora, no tiene un bracito con el que empu&ntilde;ar una pistola y dispararnos.
    </p><p class="article-text">
        Parece probable, eso s&iacute;, que, al ritmo que vamos incorporando IA en todo tipo de sistemas, ocurra alguna cat&aacute;strofe. O muchas. Tiene pinta de que una sucesi&oacute;n de vulneraciones de seguridad nos puede obligar a apagar internet y generar un caos mort&iacute;fero para quien le pille en mal momento. Tambi&eacute;n puede que alguien construya un bracito empu&ntilde;a-pistolas, lo conecte a una IA y lo deje suelto. O cosas mucho m&aacute;s rebuscadas, dado que es evidente que hay m&aacute;quinas que manejan muchas m&aacute;s probabilidades de las que caben en nuestras cabezas. En cualquier caso, podremos culpar a la persona humana e irresponsable que haya prescindido de los cortafuegos y restricciones pertinentes. Por mucho que la IA se automejore recursivamente, mientras alrededor haya personas conscientes de nuestras limitaciones y dispuestas a darle al bot&oacute;n si hay peligro, vamos bien. Visto as&iacute;, de lo que nos est&aacute;n advirtiendo los jefes de las big tech, que todav&iacute;a tienen un bot&oacute;n funcional a mano, es de que no debemos confiar en sus conciencias.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando abren la boca sube su pan</strong></h2><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que la tormenta ha arreciado, pero no es ninguna novedad: desde que Alan Turing empez&oacute; a so&ntilde;ar con m&aacute;quinas inteligentes, la posibilidad del desenlace fatal es ampliamente discutida entre amantes de debates hipot&eacute;ticos. Es un greatest hit en departamentos de filosof&iacute;a, junto con lo de si deber&iacute;as salvar antes a tu padre o a un beb&eacute; en caso de que hubiera un tren acerc&aacute;ndose. Tambi&eacute;n en los centros de investigaci&oacute;n en computaci&oacute;n donde naci&oacute; lo que hoy llamamos IA. Pero es importante recordar que, cuando la tarea dej&oacute; de centrarse en pensar y se convirti&oacute; en un ataque de fuerza bruta (&iexcl;m&aacute;s datos!, &iexcl;m&aacute;s procesadores!, &iexcl;m&aacute;s resultados sin saber de d&oacute;nde vienen ni c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;!), el sintagma &laquo;inteligencia artificial&raquo; dej&oacute; de ser un campo cient&iacute;fico y se convirti&oacute; en una etiqueta de marketing.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos salimos del marco de la ciencia, se acaba la claridad de los debates que nos permiten saber qu&eacute; merece consenso y qu&eacute; resulta dudoso para demasiada gente experta. Y entonces, todo se convierte en narrativa. Todo depende de qui&eacute;n te cuente la historia. Por ejemplo: &iquest;un grupo de agentes de IA se han juntado a conspirar y han conseguido vulnerar sistemas de seguridad? &iquest;O es que alguien les ha encargado una tarea sin configurar bien sus l&iacute;mites? Otra: &iquest;ser&aacute; que esa IA superinteligente est&aacute; tan cerca? &iquest;O es que a algunos les interesa que los inversores pongan todos los huevos en sus cestas? Y otra: &iquest;que haya modelos open que cualquiera puede instalar y desplegar en su propio servidor es un riesgo para la humanidad, o para las big tech estadounidenses que no quieren que China les coma la tostada?
    </p><p class="article-text">
        Si les queda algo de memoria entre este vertiginoso comp&aacute;s de acontecimientos, quiz&aacute; recuerden que hace tres a&ntilde;os ya tuvimos una buena raci&oacute;n de anuncios apocal&iacute;pticos medi&aacute;ticos. En 2023, Elon Musk firm&oacute; una carta parecida a la reci&eacute;n publicada por Dario Amodei y Sam Altman se pase&oacute; por Europa alertando sobre la necesidad de regular contra el riesgo existencial de su juguete. Casualmente, fue en los meses en los que se estaba negociando la versi&oacute;n final de la AI Act en Bruselas. No me digan que no es de agradecer que nos pusieran a hablar de Terminator en vez de darle vueltas a la discriminaci&oacute;n algor&iacute;tmica, la vigilancia masiva, la manipulaci&oacute;n del comportamiento humano y dem&aacute;s temas aburrid&iacute;simos que estaban en juego.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es regulaci&oacute;n, es gobernanza</strong></h2><p class="article-text">
        Vamos a decirlo m&aacute;s claro: los tecno-magnates tienen muchos incentivos para impulsar las narrativas del p&aacute;nico. Les funciona para alimentar el hype sobre el que se construye su negocio especulativo, para que dejemos de hablar de da&ntilde;os m&aacute;s mundanos que ya est&aacute;n causando y, por supuesto, para influir en tendencias de pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Desde que internet se construye a golpe de big tech, el argumento es recurrente: nos hacen creer que el mundo digital va por otro lado, salvaje, indomable e inevitable. Debido a un perverso c&oacute;ctel con ingredientes como una escasa comprensi&oacute;n tecnol&oacute;gica, la elevada creencia en la mano libre del mercado y la aceptaci&oacute;n del chantaje de que &laquo;esto es el futuro y si no lo abrazas te quedas atr&aacute;s&raquo;, nos pareci&oacute; que a Uber no hab&iacute;a que aplicarles las leyes del taxi, ni a Airbnb las de hosteler&iacute;a, ni a los repartidores de Deliveroo el Estatuto de los Trabajadores... o que las redes sociales que eligen lo que vemos mediante algoritmos no tienen responsabilidad editorial. Luego, cada vez que le vemos las orejas a alg&uacute;n lobo-robot, venimos con lo mismo: &iexcl;hace falta regulaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, las leyes est&aacute;n muy bien. &Uacute;ltimamente hemos aprobado varias para lo digital, y adem&aacute;s tenemos algunas m&aacute;s vintage que son muy bonitas: contra la discriminaci&oacute;n, de propiedad intelectual, de protecci&oacute;n de datos personales, por la seguridad de productos comerciales, para penar negligencias... Quiz&aacute; haya que ajustar o ampliar alg&uacute;n art&iacute;culo, pero ah&iacute; est&aacute;n. Ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n, muertos de risa, un sistema empresarial globalizado y un tablero de equilibrios geopol&iacute;ticos que dificultan, entre otras muchas cosas, la aplicaci&oacute;n de esas leyes. El reto est&aacute;, entonces, en impulsar todos los mecanismos que puedan hacerles contrapeso democr&aacute;tico y tomarnos de una vez en serio la construcci&oacute;n de soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica. No estoy diciendo que el camino sea f&aacute;cil, pero, si en vez de explorarlo, nos proponemos legislar sobre gamusinos, el fin del mundo se nos va a hacer mucho m&aacute;s cuesta arriba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta. G. Franco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 04:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta, Marruecos y la inmigración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-marruecos-inmigracion_129_13583203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23b47ea6-b167-4915-8a91-289ce89cfde8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta, Marruecos y la inmigración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pulso de las derechas al Gobierno para mantener viva la crisis de Ceuta y desgastar a Sánchez, unido a la xenofobia ultra que llega a afirmaciones como la de “cazar a migrantes uno a uno”, está despertando algunos de los estigmas más profundos del nacionalismo españolista</p></div><p class="article-text">
        La visita a Ceuta de los Reyes adem&aacute;s de para mostrar el apoyo de las instituciones del estado a la poblaci&oacute;n ceut&iacute;, ha servido para que las derechas hayan vuelto a insistir en su discurso antimigraci&oacute;n.&nbsp;La entrada a finales de julio de ochenta mil migrantes en Ceuta ha producido una situaci&oacute;n insostenible para la ciudad. Pero tambi&eacute;n una crisis humanitaria que est&aacute; haciendo reaparecer de nuevo el nacionalismo esencialista tan arraigado en las derechas patrias, un nacionalismo identitario de ra&iacute;ces muy antiguas y profundas que odia al migrante, sobre todo si es pobre, que siempre ha tenido mala relaci&oacute;n de fondo con Marruecos y rechaza al &ldquo;moro&rdquo; y que proclama que en Espa&ntilde;a no cabe el islam, proponiendo la expulsi&oacute;n de los musulmanes. Es el relato de la extrema derecha, que han hecho suyo el PP y todas sus plataformas medi&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda que el Gobierno tard&oacute; mucho en reaccionar e incluso que le cuesta ser firme con Marruecos, cuyas autoridades pudieron&nbsp;hacer m&aacute;s en la crisis y que cuesta entender que como socio fiable no haya actuado previamente. Como ha se&ntilde;alado acertadamente Jes&uacute;s A. N&uacute;&ntilde;ez Villaverde, adem&aacute;s de no haber protegido la frontera previendo esa entrada masiva, ha aprovechado lo sucedido para intensificar las declaraciones soberanistas de sus ministros y considerar a Ceuta y Melilla como ciudades ocupadas. Pero ahora hay ya un plan claro y firme del Gobierno para hacer frente a esa situaci&oacute;n humanitaria, que se viene ejecutando con eficacia y con garant&iacute;a de derechos, y el propio&nbsp;presidente viene haciendo declaraciones m&aacute;s exigentes a Rabat.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las derechas en lugar de apoyar soluciones a la crisis humanitaria, han hecho causa de Ceuta como arma frente al Gobierno, han intensificado el discurso sobre la invasi&oacute;n por parte de Marruecos para generar miedo y, sobre todo, han forzado al propio presidente de Ceuta, Juan Jes&uacute;s Vivas, a poner todas las dificultades posibles para impedir que el Gobierno pueda resolver en un plazo corto y razonable una situaci&oacute;n insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;nico&nbsp;mensaje es que hay que devolver a Marruecos a todas las personas que han entrado en Ceuta, que hay que &ldquo;echarlas a todas&rdquo;. El propio Vivas lo ha reiterado ante los Reyes. &iquest;Echar a todas? &iquest;Tambi&eacute;n a los menores y a las ni&ntilde;as v&iacute;ctimas de trata, o que han sido violadas en sus familias, o a las que se les ha querido casar a la fuerza con otra persona, todas ellas de una enorme vulnerabilidad? &iquest;Y sin procedimientos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&uacute;s Vivas, que en la crisis de 2021 se hab&iacute;a manifestado como moderado y conciliador y que a lo largo de estos a&ntilde;os hab&iacute;a mostrado un talante humanista, ahora se ha vuelto contra sus propias palabras. En repetidas ocasiones hab&iacute;a pedido que los menores que llegaban a Ceuta fueran trasladados a la pen&iacute;nsula, con oposici&oacute;n de las Comunidades gobernadas por el PP, y ahora por PP-Vox, y hab&iacute;a venido insistiendo p&uacute;blicamente que no se puede expulsar por las buenas a los migrantes y que en cuanto a los menores, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y adolescentes, no acompa&ntilde;ados la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola -y la europea- establece que su eventual repatriaci&oacute;n no puede acordarse de manera colectiva ni autom&aacute;tica, sino que cada situaci&oacute;n debe ser estudiada individualmente, escuchando a la ni&ntilde;a o al ni&ntilde;o, y resolviendo siempre en el superior inter&eacute;s del menor. Protegerles es una obligaci&oacute;n legal, no una opci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo sufri&oacute; los efectos de no actuar as&iacute; cuando la vicepresidenta de su Gobierno ceut&iacute;, militante del PP, junto con la entonces Delegada del Gobierno, fueron condenadas por sentencia de 11 de septiembre de 2025 de la Audiencia Provincial a 9 a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n,&nbsp;por la repatriaci&oacute;n expr&eacute;s de 55 menores a Marruecos en el a&ntilde;o 2021 con &ldquo;absoluta vulneraci&oacute;n de los derechos de los menores que resultaron totalmente desprotegidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ahora, a pesar de que Ceuta sufre una &ldquo;sobrepresi&oacute;n asistencial insostenible&rdquo;, se opone al traslado a la pen&iacute;nsula de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as vulnerables que est&aacute;n bajo su tutela y necesaria autorizaci&oacute;n, insistiendo en que sean&nbsp;expulsados a Marruecos, incluso delante del Jefe del Estado, a&uacute;n sabiendo que salvo excepciones no van a poder ser devueltos. Por no mencionar que se ech&oacute; para atr&aacute;s del acuerdo alcanzado con el Presidente del Gobierno para el uso de las instalaciones del puerto y las dificultades continuas que viene poniendo para facilitar una situaci&oacute;n m&iacute;nimamente digna de los migrantes que est&aacute;n en la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la extrema derecha ha impuesto un discurso de confrontaci&oacute;n directa con Marruecos, despertando un sentimiento antimarroqu&iacute; como enemigo, cuando Espa&ntilde;a, y Europa, precisan de su colaboraci&oacute;n para garantizar la frontera sur europea frente al yihadismo y controlar los flujos migratorios tambi&eacute;n a Canarias. Y enseguida le ha seguido Feij&oacute;o, un pol&iacute;tico que se ha mostrado sin principios, optando en tan poco tiempo por la confrontaci&oacute;n directa con dos de nuestros vecinos m&aacute;s importantes, con Marruecos, con un discurso muy duro replicado expresamente por el propio Gobierno marroqu&iacute;, y con Francia oponi&eacute;ndose a la firma del Tratado entre nuestros dos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Este pulso al Gobierno para mantener viva la crisis de Ceuta y desgastar a Pedro S&aacute;nchez, unido a la xenofobia ultra que llega a afirmaciones como la de &ldquo;cazar a migrantes uno a uno&rdquo;, junto con las agresiones a las ONGs que ayudan en su proceso de acogida, est&aacute; despertando algunos de los estigmas m&aacute;s profundos del nacionalismo espa&ntilde;olista, generando en una parte de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola&nbsp;un clima antimigraci&oacute;n, de deshumanizaci&oacute;n del inmigrante, que no se hab&iacute;a vivido nunca en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Y que se corresponde tambi&eacute;n con el de una Europa cada vez m&aacute;s escorada a la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien piensa que en la&nbsp;confrontaci&oacute;n electoral este tema s&oacute;lo interesa a las derechas, pero no a la izquierda, lo que no comparto. Creo imprescindible no cejar en la batalla cultural por la justicia social y la dignidad de todos con algunas reflexiones. La primera como socialista: Las fronteras no van a parar las migraciones, que constituyen la clave del conflicto social de nuestra &eacute;poca. En terminolog&iacute;a cl&aacute;sica se podr&iacute;a decir que el conflicto de la migraci&oacute;n es la expresi&oacute;n m&aacute;s n&iacute;tida de la lucha de clases del siglo XXI, entre un Norte con alto grado de bienestar y cada vez m&aacute;s cerrado en s&iacute; mismo y un Sur colonizado, explotado e incluso esclavizado durante siglos. Las clases pudientes del Norte no quieren ver al migrante, aunque el capitalismo lo necesite como ej&eacute;rcito de mano de obra barata a la que somete a la doble explotaci&oacute;n como trabajador y como migrante sin derechos. Ello conlleva para la izquierda, incluida la sindical, un firme compromiso por los derechos de las personas migrantes, adem&aacute;s de la conciencia de que es necesario mejorar la gesti&oacute;n migratoria para hacer frente a los discursos de odio. Y poner en valor la reciente regularizaci&oacute;n extraordinaria de personas migrantes, un &eacute;xito de pa&iacute;s, expresi&oacute;n de una pol&iacute;tica basada en la igual dignidad de las personas como sujetos plenos de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, desde el punto de vista democr&aacute;tico, la Europa a la que pertenecemos debe seguir garantizando los derechos humanos de todas las personas que est&aacute;n en su territorio, cualquiera que sea su procedencia, su raza&nbsp;o su religi&oacute;n. Desde la ca&iacute;da de Merckel las derechas europeas vienen desliz&aacute;ndose hacia un discurso ultranacionalista que desprecia al diferente y proclama&nbsp;como esencial la identidad blanca y cristiana, frente a quien tiene otro color de piel o practica otra confesi&oacute;n religiosa. El pluralismo&nbsp;como valor se queda de puertas adentro, pero no para el otro, el diferente, al que se rechaza bajo el lema de la prioridad nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, me sorprende, o quiz&aacute;s no deber&iacute;a sorprenderme, constatar lo r&aacute;pidamente que las derechas espa&ntilde;olas, que se proclaman cat&oacute;licas, han olvidado el mensaje del papa Le&oacute;n en su reciente viaje a nuestro pa&iacute;s que tanto aplaudieron. Porque Le&oacute;n XIV vino precisamente para insistir en el mensaje de acogida a las personas migrantes -recientemente ha insistido en que la de Ceuta es una crisis humanitaria- recalcando su igual dignidad, as&iacute; como a llamarnos a convivir con los musulmanes y personas de otras creencias, record&aacute;ndonos que en Espa&ntilde;a ya hubo una &eacute;poca de convivencia entre cristianos, musulmanes y jud&iacute;os. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los democristianos del PP, que deb&iacute;an levantar esa bandera frente al racismo y los discursos de exclusi&oacute;n y odio? No s&eacute; si escondidos o simplemente desaparecidos, arrasados por la ultraderecha y el objetivo de echar a Pedro S&aacute;nchez. Incluso parece como si el nacionalcatolicismo hubiera vuelto con fuerza, pues hasta un obispo se ha lanzado a proclamar la necesidad de una nueva Reconquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave antimigratoria es la cultural, la batalla contra los valores ilustrados, que est&aacute;n en el origen de la Uni&oacute;n Europea, y frente a esa xenofobia al diferente no cabe sino seguir levantando la bandera del humanismo compartido y de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica. Tambi&eacute;n en per&iacute;odo electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Rocha Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-marruecos-inmigracion_129_13583203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta, Marruecos y la inmigración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Reyes,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mercado-inmobiliario-desdibujando-constitucion_129_13582304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3402e011-9608-4886-9ebc-e67da053ca86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153000.jpg" width="3826" height="2152" alt="El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos sectores empresariales y financieros de nuestro país que intervienen en el mercado inmobiliario están ejerciendo una abrumadora presión política y legislativa para mutar el modelo de Estado social y democrático de Derecho previsto en el artículo 1.1 de la Constitución en el Estado liberal de Derecho que ha descartado</p><p class="subtitle">Malas víctimas, malas desahuciadas, malos españoles</p></div><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978 es la norma de mayor jerarqu&iacute;a en el ordenamiento jur&iacute;dico y, sin embargo, es la que tiene el Pre&aacute;mbulo m&aacute;s corto. La concisi&oacute;n respecto a su objetivo reduce al m&iacute;nimo las interpretaciones interesadas porque lo que quiere es lo que dice: &ldquo;Garantizar la convivencia democr&aacute;tica (&hellip;) conforme a un orden econ&oacute;mico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresi&oacute;n de la voluntad popular. Promover el progreso de la cultura y de la econom&iacute;a para<em> </em>asegurar a todos una digna calidad de vida.&rdquo; Ese objetivo queda normativizado en el art. 1.1 de la Constituci&oacute;n tambi&eacute;n de forma clara y concisa: &ldquo;Espa&ntilde;a se constituye en un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jur&iacute;dico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo pol&iacute;tico&rdquo;. Lo que hace ese primer art&iacute;culo es constituir el modelo de Estado (Espa&ntilde;a se constituye&hellip;), y del verbo le viene el nombre a la norma: la Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay dos clases de modelos de Estado que son contrapuestos: el Estado liberal de Derecho y el Estado social y democr&aacute;tico de Derecho. El liberal contempla los Derechos y libertades como un valor individual que se alcanza siempre que los poderes p&uacute;blicos no obstaculicen su ejercicio. En ese modelo, por tanto, no se admite que el Estado ponga l&iacute;mites al ejercicio de los Derechos y de las libertades. En cambio, en el modelo social y democr&aacute;tico de Derecho, la implantaci&oacute;n de los derechos y libertades requiere que el Estado remueva cualquier obst&aacute;culo econ&oacute;mico, social o cultural que dificulte que cualquiera pueda llegar a alcanzarlos. En ese modelo, por tanto, s&iacute; se admite que el Estado ponga l&iacute;mites al ejercicio de los derechos individuales para delimitar su funci&oacute;n social, permitiendo con ello que todos tengan la oportunidad de alcanzarlos.
    </p><p class="article-text">
        El constituyente de 1978 opt&oacute; por NO constituir a Espa&ntilde;a en un Estado liberal de Derecho, pudi&eacute;ndolo haber hecho, sino que el modelo que escogi&oacute; fue su contrapuesto: el social y democr&aacute;tico de Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, ese modelo lo est&aacute;n desdibujando hoy, y a una alarmante velocidad, algunos sectores empresariales y financieros de nuestro pa&iacute;s que intervienen en el mercado inmobiliario, ejerciendo una abrumadora presi&oacute;n pol&iacute;tica y legislativa para mutar el modelo de Estado social y democr&aacute;tico de Derecho previsto en el art&iacute;culo 1.1 de la Constituci&oacute;n en el liberal de Derecho que ha descartado. Y lo est&aacute;n haciendo por la v&iacute;a de los hechos consumados y sin seguir los cauces democr&aacute;ticos previstos en la Constituci&oacute;n para modificarla. El resultado no es s&oacute;lo que estemos ante una crisis de vivienda sin precedentes, sino ante una aut&eacute;ntica y preocupante crisis de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute;? Para entenderlo hay que comprender la sistem&aacute;tica constitucional que garantiza que Espa&ntilde;a sea un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho. B&aacute;sicamente, lo primero que hace la Constituci&oacute;n es reconocer los derechos y libertades en sus arts.14 al 29. Esos son inherentes a cualquier persona y son de aplicaci&oacute;n directa sin necesidad de desarrollo a trav&eacute;s de una Ley. Todos, incluso los poderes p&uacute;blicos, deben respetarlos (derecho a la vida, a la igualdad, a la no discriminaci&oacute;n, a la reuni&oacute;n, a la asociaci&oacute;n, a la manifestaci&oacute;n, a la sindicaci&oacute;n, a la huelga, a la educaci&oacute;n, a la justicia a no ser condenado sin un proceso con garant&iacute;as o a pedir a las administraciones p&uacute;blicas lo que la Ley permita).
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, la Constituci&oacute;n define y reconoce otros derechos que tienen una proyecci&oacute;n menos individual y m&aacute;s colectiva. Abarcan b&aacute;sicamente dos campos de acci&oacute;n principales: el econ&oacute;mico y el social. Ejemplo de derechos sociales lo son el derecho al trabajo y a la libre elecci&oacute;n de la profesi&oacute;n, a la promoci&oacute;n laboral y a una remuneraci&oacute;n suficiente (art. 35) y el derecho a negociaci&oacute;n colectiva laboral (art. 37). Ejemplo de derechos econ&oacute;micos los son el derecho a la propiedad privada (art. 33) y el derecho a libertad de empresa (art. 38).
    </p><p class="article-text">
        Todos esos derechos van acompa&ntilde;ados de principios que son tambi&eacute;n obligatorios porque est&aacute;n normativizados en otros art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n. Por ejemplo, el art. 40 exige a los poderes p&uacute;blicos fomentar una pol&iacute;tica orientada al pleno empleo; el art. 41 obliga a los poderes p&uacute;blicos a garantizar un r&eacute;gimen p&uacute;blico de seguridad social; el art. 43, a reconocer &ldquo;<em>e</em>l derecho a la protecci&oacute;n de la salud<em>&rdquo;</em>, organizando y tutelando el sistema de salud p&uacute;blica; el art. 44 a reconocer el &ldquo;derecho de acceso a la cultura&rdquo; promoviendo y tutelando los sistemas concretos para hacerlo; el art.45&nbsp;a reconocer el &ldquo;derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona&rdquo;, velando por la utilizaci&oacute;n racional de todos los recursos naturales y sancionando su mal uso; y el art. 47, a reconocer &ldquo;el derecho de acceso a una vivienda digna&rdquo;, regulando para ello la utilizaci&oacute;n del suelo de acuerdo con el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, esos principios normativos reconocen derechos, pero su eficacia se hace depender de la elaboraci&oacute;n de leyes por parte de los poderes p&uacute;blicos que permitan alcanzarlos tal y como la Constituci&oacute;n los prev&eacute;. Por tanto, no es que el derecho no exista desde el inicio, sino que su implementaci&oacute;n requiere que los poderes p&uacute;blicos lo desarrollen. Y pueden hacerlo mediante leyes que establezcan regulaciones en sentido positivo (los concretos mecanismos de promoci&oacute;n y tutela del derecho), o en sentido negativo, estableciendo l&iacute;mites en el ejercicio de otros derechos, para permitir que puedan llegar a alcanzarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde empieza el problema, porque resulta que al mercado inmobiliario le gustan los art&iacute;culos 33 y 38 pero no soporta el 47, porque obliga a que los poderes p&uacute;blicos establezcan limites su expectativa de negocio para hacer posible el derecho de acceso a una vivienda digna y adecuada. &iquest;Qu&eacute; hace entonces? Negar que el art&iacute;culo 47 le pueda ser aplicado porque el derecho que reconoce no se ha desarrollado nunca mediante una ley y sin ella el derecho no es derecho sino solo un principio y, como principio, solo tiene car&aacute;cter program&aacute;tico y no obligatorio. De ese modo, reduciendo el derecho a principio, le quita fuerza al precepto, como el caballo de un picador se la quita a un toro en el tercio de varas, y con el art&iacute;culo debilitado se minimiza el riesgo de cornada al mercado inmobiliario ante cualquier medida limitativa que pretenda eliminar la especulaci&oacute;n. As&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil para el especulador rematar la faena, evitando que se adopte ninguna. Y, si consigue colonizar las instituciones con banderilleros afines que asesten arponazos a cualquier iniciativa legislativa que lo intente, consigue que jam&aacute;s se aplique el art. 47.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que en realidad ocurre, es que el matador y toda su cuadrilla, no solo consiguen borrar de la Constituci&oacute;n el art. 47 que garantiza el derecho de acceso a la vivienda de millones de personas, sino que asestan el golpe de gracia al propio modelo de Estado que, por imperativo constituyente, ha de ser, necesariamente, el social democr&aacute;tico y de Derecho. Sin l&iacute;mites que obstaculicen su derecho individual de propiedad y de empresa, consiguen convertirlo en el Estado democr&aacute;tico liberal que solo ellos prefieren y que la Constituci&oacute;n descart&oacute;. En realidad, invocan los arts. 33 y 38 de la Constituci&oacute;n para acabar con el art 1.1 y lo que ciment&oacute; la soberan&iacute;a popular en 1978 desde las urnas, lo demuele el mercado inmobiliario desde los palcos, parasitando las instituciones y el Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy queda un atisbo de esperanza, porque los titulares de la soberan&iacute;a se han dado cuenta y han salido a las calles reivindicando que el mercado inmobiliario les devuelva los arts. 1.1 y 47 que les ha arrebatado y amenazan con no volver, hasta que el Derecho vuelva a las instituciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Feu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mercado-inmobiliario-desdibujando-constitucion_129_13582304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Especulación urbanística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-oportunidad_129_13576177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdf2a49e-4f84-4e2a-aaa2-edb291bc1f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x773y691.jpg" width="1200" height="675" alt="La última oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A día de hoy, hay algo claro: las organizaciones políticas de Sumar, Podemos y otras no van a tener una segunda oportunidad. La cuestión es muy clara: el 29 de noviembre, ¿va a haber una o varias candidaturas de la izquierda. ¿Vamos a sintonizar con la calle o no?</p></div><p class="article-text">
        Ha llegado la hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta puede ser nuestra &uacute;ltima oportunidad y tenemos que estar a la altura del momento hist&oacute;rico que nos ha tocado vivir. Llevamos mucho tiempo hablando y discutiendo: en los despachos, en los discursos, en las redes sociales&hellip; no estamos ante una &eacute;poca de cambio, estamos ante un cambio de &eacute;poca. Para muestra un bot&oacute;n: el ascenso de la extrema derecha en los pa&iacute;ses del entorno europeo, la amenaza constante de la guerra que inunda las portadas de los medios de comunicaci&oacute;n internacionales, la necesaria defensa de la paz, la carest&iacute;a de la vida y la emergencia habitacional, el problema de los salarios, etc... la imposibilidad en definitiva, de gestar proyectos de vida individuales y colectivos sobre la base de la certeza y la seguridad material. De todo ello tenemos que hacernos cargo, tiene que hacerse cargo la izquierda en todas sus declinaciones: sindical, estudiantil, ecologista, movimientista y tambi&eacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las calles han hablado y lo han hecho con fuerza y con contundencia. Las manifestaciones por la vivienda no solo claman por garantizar un derecho tan b&aacute;sico como es el poder acceder a un techo, sino que han puesto encima de la mesa el regreso de la pol&iacute;tica en may&uacute;sculas. Ocho a&ntilde;os de gobierno de coalici&oacute;n progresista, desgastan. Es una cuesti&oacute;n de pura aritm&eacute;tica, como as&iacute; lo ha demostrado la propia aritm&eacute;tica parlamentaria en esta &uacute;ltima legislatura: hacer pol&iacute;ticas de izquierdas en el Consejo de ministros choca con un hemiciclo de tendencia claramente conservadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto, sin duda, junto con otros factores de tipo sociol&oacute;gico, ha llevado a un desgaste del espacio de la izquierda estatal que se traduce en una desafecci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica institucional en un electorado, el progresista, que es sin duda, exigente. Pero no todo est&aacute; perdido. Tenemos una &uacute;ltima oportunidad y eludiendo cualquier pesimismo que invite a la inacci&oacute;n, s&iacute; es cierto que ha llegado el momento de aplicar la m&aacute;xima gramsciana con m&aacute;s fuerza que nunca: ha llegado la hora del optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el pr&oacute;ximo 29 de noviembre nos jugamos mucho y nos lo jugamos de verdad: no se trata solo de defender y blindar las conquistas sociales y materiales de los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os, no se trata solo de seguir empujando por garantizar las subidas del SMI, los permisos de crianza, la reforma laboral que blinda los contratos indefinidos, no se trata solo de situar en el centro de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica de una vez por todas, el derecho a la vivienda, se trata de defender la democracia con todas sus letras. No en balde en la acampada de Sol no solo se escuchan proclamas en pro de la defensa del art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n, sino que los c&aacute;nticos antifascistas y en favor de la democracia se mezclan y susurran como un bajo continuo que lo une todo. Democracia frente a fascismo. Derechos humanos frente a barbarie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La papeleta que en la pr&oacute;xima cita electoral lleve el nombre de Frente Amplio, no nos llamemos a enga&ntilde;os, muestra hasta ahora una clara tendencia a la baja en todas las encuestas que se han ido realizando en el &uacute;ltimo periodo&hellip; <em>eppur si muove</em>. No est&aacute; escrito que deba continuar as&iacute;. Podemos revertirlo. Han sido muchos meses, algo m&aacute;s de un a&ntilde;o ya desde aquella reuni&oacute;n telem&aacute;tica en la que personas de IU, Comuns, MM y Movimiento Sumar constituimos el espacio de direcci&oacute;n pol&iacute;tica de la coalici&oacute;n. Era el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la cadena que quedaba por armar: hab&iacute;a un consejo de ministros, un grupo parlamentario con su direcci&oacute;n pero ten&iacute;amos una asignatura pendiente, la de los partidos pol&iacute;ticos. Han sido muchos meses de un trabajo silencioso, discreto, pero p&uacute;blico a su vez, que de una manera honesta y leal ha ido tejiendo poco a poco el horizonte de la tan manida unidad de la izquierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta no es la historia de Pen&eacute;lope que tej&iacute;a de d&iacute;a y destej&iacute;a de noche: el telar est&aacute; a punto de ser finalizado y la clave de b&oacute;veda de su &eacute;xito residir&aacute; en la capacidad que tengan estas formaciones pol&iacute;ticas y sus dirigentes de anteponer los intereses del pa&iacute;s, los intereses de la ciudadan&iacute;a a los suyos propios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tarea es ardua, propia de a&ntilde;os, no de meses,  pero la confianza del pueblo progresista, de las personas que vemos el vaso medio lleno es a d&iacute;a de hoy <a href="http://total.no" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">total.</a> Despu&eacute;s del 29N vendr&aacute;n otros debates no de menor calado, &iquest;es necesario repensar las f&oacute;rmulas organizativas cl&aacute;sicas en el espacio de la izquierda? &iquest;Es necesario abordar el urgente relevo generacional? Tengo respuestas para todas estas cuestiones. Pero a d&iacute;a de hoy, hay algo claro: las organizaciones pol&iacute;ticas de Sumar, Podemos y otras no van a tener una segunda oportunidad. La cuesti&oacute;n es muy clara: el 29 de noviembre, &iquest;va a haber una o varias candidaturas de la izquierda. &iquest;Vamos a sintonizar con la calle o no? &iquest;Vamos a frustrar las esperanzas despertadas en&nbsp;millones de personas o vamos a materializarlas? La responsabilidad, en momentos hist&oacute;ricos, tiene nombres y apellidos. En sus manos y no en otras, est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, s&Iacute; me reafirmo, esta es nuestra &uacute;ltima oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lara Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-oportunidad_129_13576177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 04:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última oportunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-juvenil-vivienda-rompe-mito-clase-media_129_13580182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ff668bb-e5fd-43a0-b90c-65ca3d9b19e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de jóvenes han salido a las calles para señalar que nuestra sociedad sigue atravesada por profundas desigualdades materiales, ocultadas durante décadas bajo la ficción homogeneizadora de la clase media. Un paraguas ideológico que ha ocultado que la transferencia de riqueza se produce de abajo arriba</p></div><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola, educada desde la Transici&oacute;n en el relato de la clase media, ha despertado con la revoluci&oacute;n juvenil por la vivienda. Un despertar que desborda ese mito y coloca al pueblo ante el espejo donde reconocerse, por fin, como clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se configura como un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho y reconoce derechos como la educaci&oacute;n, la salud, la vivienda o la protecci&oacute;n social. De ah&iacute; que nuestra norma fundamental act&uacute;e como contrapeso frente a las ideas neoliberales que pretenden dejar la satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas en manos del mercado y aceptar como inevitable el acaparamiento de la riqueza y las desigualdades que este genera.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola entiende que la dignidad de la persona requiere tanto libertades individuales como condiciones materiales para hacerlas efectivas, porque cuando el sistema econ&oacute;mico se construye sobre el sacrificio de amplias capas de la sociedad, la libertad deja de ser un derecho para convertirse en un privilegio.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la vivienda constituye uno de los ejemplos m&aacute;s elocuentes de esta tensi&oacute;n porque, aunque nuestra Constituci&oacute;n la reconoce como un derecho, las din&aacute;micas impulsadas por d&eacute;cadas de pol&iacute;ticas neoliberales han favorecido su progresiva mercantilizaci&oacute;n. La vivienda ha dejado de concebirse prioritariamente como un bien necesario para el desarrollo de una vida digna y ha pasado a ser tratada como un bien de mercado sometido a l&oacute;gicas de rentabilidad y especulaci&oacute;n, siendo la muestra m&aacute;s patente de ruptura del pacto constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente esa fractura la que nos devuelve al espejo de clase. Porque la vivienda, convertida en mercanc&iacute;a, ha puesto al descubierto algo que el relato de la clase media llevaba d&eacute;cadas ocultando; que nuestra relaci&oacute;n constitucional con el Estado se define por nuestra condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a libre y digna, titular de derechos y obligaciones, y no por nuestra condici&oacute;n de consumidores atrapados en un ciclo permanente de trabajo, consumo y endeudamiento. El capitalismo global alimenta constantemente su propio engranaje reduciendo a la ciudadan&iacute;a a una suma de individuos aislados que se identifican m&aacute;s como meros usuarios de servicios que como parte de una misma clase capaz de organizarse colectivamente en defensa de sus intereses democr&aacute;ticos y sus derechos sociales reconocidos constitucionalmente (derecho a la salud, a una vivida digna, a la educaci&oacute;n, al trabajo, a la cultura...).
    </p><p class="article-text">
        El relato de la clase media, estrechamente vinculado al consumo, sirvi&oacute;, como sostiene Emmanuel Rodr&iacute;guez L&oacute;pez, para desactivar durante d&eacute;cadas la conciencia de la clase, sus conflictos y sus luchas. Buena prueba de ello es que la sociedad no se ha movilizado masivamente por el derecho a la vivienda hasta que la situaci&oacute;n se ha vuelto insoportable, despu&eacute;s de haberse cobrado innumerables proyectos de futuro, buena parte del bienestar y de la salud mental de la mayor&iacute;a social e, incluso, vidas humanas.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad articulada durante d&eacute;cadas en torno al trabajo y al consumo aspiracional acaba agotada, anestesiada y con escasa capacidad para exigir una redistribuci&oacute;n democr&aacute;tica y constitucional de la riqueza y del poder. En ese contexto, resulta sencillo caer en la trampa del capital, pues a medida que se deterioran los derechos sociales nos invita a buscar responsables entre quienes comparten nuestras mismas dificultades, dirigiendo nuestra mirada hacia abajo y hacia los lados, hacia la clase obrera m&aacute;s precarizada y la poblaci&oacute;n migrante, para evitar que la rabia de la precariedad se dirija hacia arriba, donde se acapara la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la fuerza de la juventud ha irrumpido para despertarnos y recordar que los derechos se conquistan en la lucha colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Miles de j&oacute;venes han salido a las calles para se&ntilde;alar que nuestra sociedad sigue atravesada por profundas desigualdades materiales, ocultadas durante d&eacute;cadas bajo la ficci&oacute;n homogeneizadora de la clase media. Un paraguas ideol&oacute;gico que ha ocultado que la transferencia de riqueza se produce de abajo arriba y que la diferencia entre ricos y pobres se sostiene sobre el sacrificio de la clase trabajadora y el colapso del planeta tierra.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se sustituy&oacute; la internacionalizaci&oacute;n de la clase obrera por la globalizaci&oacute;n del capital y nuestros nortes globales extractivistas estallaron en miles de sures. Por eso, celebramos que la juventud nos invite a mirar hacia arriba y a tomar conciencia de que asistimos a la visibilizaci&oacute;n m&aacute;s n&iacute;tida de la lucha de clases de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Ya no hay excusa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Herreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-juvenil-vivienda-rompe-mito-clase-media_129_13580182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tribunal contra la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tribunal-democracia_129_13580456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76dd7a66-64a8-4f3a-8ddf-b49012cd3d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tribunal contra la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión del Tribunal Supremo de impedir el ejercicio del derecho al voto a casi 170.000 españoles no tiene precedentes y es un disparate jurídico impropio de cualquier jurista digno de tal nombre. Resulta difícil no sospechar una motivación política. Y es terriblemente grave. Para muchos españoles, el tribunal defiende unos valores muy alejados de los de la Constitución</p><p class="subtitle">El Supremo mantiene la suspensión del derecho a voto de los nacionalizados por la ley de nietos
</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo acaba de ratificar que los espa&ntilde;oles que recuperaron su nacionalidad por el apartado de la ley de memoria democr&aacute;tica conocido como ley de nietos <a href="https://www.eldiario.es/politica/supremo-mantiene-suspension-derecho-voto-nacionalizados-ley-nietos_1_13562559.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no podr&aacute;n votar</a> en las elecciones del d&iacute;a 29 de noviembre. Se trata de una decisi&oacute;n cuya intencionalidad pol&iacute;tica se puede sospechar, basada en un bulo sin fundamento y, sobre todo, descaradamente contraria a la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El ponente del Auto ha sido un juez que ha expresado p&uacute;blicamente a Feij&oacute;o su deseo de que se convierta en presidente del Gobierno. Esa falta de apariencia de imparcialidad no es nada extra&ntilde;a en un tribunal que acaba tambi&eacute;n de anular el decreto que endurec&iacute;a los requisitos para las universidades privadas en las que algunos de sus miembros imparten docencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los magistrados del Tribunal Supremo no se nombran por oposici&oacute;n. Ni siquiera llegan a ese puesto por antig&uuml;edad o cualquier otro tipo de m&eacute;ritos. Los nombra directamente, a dedo, un &oacute;rgano pol&iacute;tico. Pese a ello, hasta ahora, intentaban disimular y ganarse cierta legitimidad de ejercicio. Ya se ha acabado. Ahora es un tribunal cada vez m&aacute;s deficiente t&eacute;cnicamente y descaradamente politizado.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de impedir el ejercicio del derecho al voto a casi 170.000 espa&ntilde;oles no tiene precedentes y es un disparate jur&iacute;dico impropio de cualquier jurista digno de tal nombre. Se basa en la premisa, por ahora no resuelta, de que la ley exig&iacute;a a los descendientes de perseguidos pol&iacute;ticos demostrar fehacientemente que salieron de nuestro pa&iacute;s entre 1936 y 1955 por motivos pol&iacute;ticos.&nbsp;Los magistrados seguramente saben que en esos a&ntilde;os las fronteras externas estaban cerradas (quedaban a&ntilde;os para el inicio de la emigraci&oacute;n econ&oacute;mica), que no es f&aacute;cil encontrar ahora papeles de lo que sucedi&oacute; durante la guerra y la represi&oacute;n y que estad&iacute;sticamente la absoluta mayor&iacute;a de los que tuvieron que huir lo hicieron por esas razones. Pero insisten en que es obligatorio exigirles pruebas claras y sospechan que en algunos casos no se hizo.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, por ahora no se juzga esa cuesti&oacute;n, sino que estamos ante medidas provisionales adoptadas mientras se resuelve. Y la medida provisional es nada menos que privar de su derecho al sufragio a decenas de miles de espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Para justificarlo, el Tribunal recurre continuamente a argumentos tramposos, a la vez que pretende no darse cuenta de que est&aacute; violando flagrantemente la Constituci&oacute;n. Como punto de partida, los magistrados insisten en que no se est&aacute; privando a nadie de ning&uacute;n derecho porque es solo una suspensi&oacute;n provisional. Deben menospreciar la inteligencia del lector y la ciudadan&iacute;a, puesto que quien no pueda votar en estas elecciones ya no podr&aacute; recuperar jam&aacute;s el derecho a votar en ellas. M&aacute;s all&aacute; de la fecha de las elecciones, no hay ni suspensi&oacute;n ni provisionalidad sino p&eacute;rdida irreparable de uno de los derechos m&aacute;s fundamentales de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n exuda soberbia. El principal argumento del Supremo es que &eacute;l es el Supremo. Insiste en que, por tanto, puede decidir todo lo que considere necesario, sea lo que ser&aacute;, para asegurar la efectividad de su futura sentencia. Al parecer, puede incluso alterar los resultados electorales, que es lo que pasar&aacute; cuando finalmente resulte que no ha habido ning&uacute;n problema en la adquisici&oacute;n de la nacionalidad de alguno de estos conciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, con esta decisi&oacute;n el Tribunal Supremo est&aacute; prejuzgando c&oacute;mo acabar&aacute; el asunto: una vez que no les ha permitido votar en unas elecciones, la &uacute;nica salida posible ser&aacute; sentenciar que carec&iacute;an de este derecho. Pero ni as&iacute; ser&aacute; aceptable, porque entre quienes no podr&aacute;n votar en noviembre se incluyen conscientemente espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que no est&aacute;n incluidos en las categor&iacute;as que los recurrentes y el Tribunal consideran problem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El auto ha decidido sacar en principio del censo a todos los inscritos mediante la ley de nietos. Solo despu&eacute;s establece que podr&aacute;n librarse de esta exclusi&oacute;n y recuperar su derecho quienes demostraron con pruebas que sus familiares escaparon del&nbsp;pa&iacute;s por motivos de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica o ideol&oacute;gica. Eso exigir&iacute;a recuperar y examinar uno por uno m&aacute;s de ciento cincuenta mil expedientes terminados y analizar si en cada uno de ellos hab&iacute;a efectivamente pruebas o se recurri&oacute; a una presunci&oacute;n. El Estado ha justificado que eso es materialmente imposible de hacer en los diez d&iacute;as que quedan para la emisi&oacute;n de los certificados censales. As&iacute; que es evidente que se van a quedar sin votar incluso personas cuya recuperaci&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola no ha sido discutida.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un auto que s&oacute;lo puede haber dictado un tribunal que no conozca, o deliberadamente ignore, la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. De hecho, el auto, para argumentar que no es imposible privar del derecho al voto a ciudadanos espa&ntilde;oles, cita el ejemplo de que la ley electoral excluye de las elecciones municipales a residentes en el extranjero y de todas las elecciones a quien est&eacute; condenado a ello por sentencia firme. Cita la ley electoral para no invocar a la Constituci&oacute;n. No es posible imaginar que estos magistrados desconozcan el art&iacute;culo 68 de nuestro texto constitucional que, a prop&oacute;sito de las elecciones generales, establece que &ldquo;son electores y elegibles todos los espa&ntilde;oles que est&eacute;n en pleno uso de sus derechos pol&iacute;ticos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para justificar un atentado tan grave contra la integridad misma del sistema democr&aacute;tico el Tribunal Supremo tiene un &uacute;nico argumento. Dice que el inter&eacute;s general de preservar la pureza del proceso electoral debe prevalecer sobre el derecho de sufragio de quienes figuran inscritos en el censo de residentes en el extranjero. Es dif&iacute;cil superar esta manipulaci&oacute;n argumental. Intenta presentar el asunto como un conflicto entre un inter&eacute;s com&uacute;n y un derecho individual, cuando la realidad es que el principal inter&eacute;s colectivo en las elecciones es la fidelidad en la expresi&oacute;n de la voluntad del cuerpo electoral. Es decir, que todo &eacute;l tiene derecho a votar debe poder hacerlo y hacerlo con total libertad.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de muchos juristas conocedores de la decisi&oacute;n es que estos jueces carecen de todo argumento jur&iacute;dico. Basta el ejemplo de que en un auto anterior fundaron su decisi&oacute;n esencialmente en el alto n&uacute;mero de inscritos. Ahora que el Estado ha demostrado que es una cuarta parte de lo que ellos pensaban, dicen que el n&uacute;mero es lo de menos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que estamos presenciando es de extrema gravedad. Los magistrados del Supremo, algunos de ellos indisimulados activistas del partido conservador, se suman a la marea de quienes atizan las sospechas conspiranoicas sobre la manipulaci&oacute;n electoral. Les da igual que la mayor&iacute;a de quienes han recuperado su nacionalidad puedan ser votantes populares: pareciera que su objetivo fuese impedir que vuelvan, con todos los derechos, a los descendientes de quienes fueron expulsados por el franquismo del pa&iacute;s. El Tribunal Supremo ha perdido respetabilidad entre muchos espa&ntilde;oles, que lo ven como defensor de unos valores muy alejados de los de la Constituci&oacute;n. Como ocurre con esta decisi&oacute;n, que vulnera frontalmente las bases mismas del sistema democr&aacute;tico. La impresi&oacute;n que transmiten es que, como se dice coloquialmente, se han echado al monte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tribunal-democracia_129_13580456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un tribunal contra la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Derecho al voto,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La protesta de Merrimack: el caso de extradición de James Cox Chambers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/protesta-merrimack-caso-extradicion-james-cox-chambers_129_13578966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0f5c2e8-3418-4b86-8239-55c7b7768814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153112.jpg" width="4677" height="2631" alt="La protesta de Merrimack: el caso de extradición de James Cox Chambers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Chambers se le reprocha lo que dijo, a quién ayudó y qué hizo con su dinero. Quienes rompieron los cristales salieron de prisión a los dos meses y él, cuya intervención fue la menos grave, afronta tres cargos federales. La diferencia solo se explica por su papel como rostro público de un movimiento de apoyo a Palestina</p><p class="subtitle">La pareja del activista propalestino encarcelado en España y reclamado por Trump: “La presión del régimen sionista es extrema”
</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que ni siquiera el bienestar de la sociedad en su conjunto puede atropellar
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                <div class="quote-author">
                        <span class="name">John Rawls</span>
                                        <span>—</span> Teoría de la justicia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay persecuciones que no necesitan uniforme. Les basta un expediente sellado, una calificaci&oacute;n jur&iacute;dica oportuna y la cooperaci&oacute;n confiada de otro Estado. El caso de James Cox Chambers es una de ellas. Bajo la apariencia de una extradici&oacute;n por disturbios y blanqueo, Washington reclama a un hombre por lo que dijo, por a qui&eacute;n ayud&oacute; y por la causa a la que dedic&oacute; su dinero. Y lo hace invocando la seguridad colectiva, precisamente el bien que, seg&uacute;n Rawls, no autoriza a atropellar la inviolabilidad de una persona.
    </p><p class="article-text">
        Cuando James 'Fergie' Cox Chambers vino a Espa&ntilde;a para fijar su hogar, no pod&iacute;a imaginar que la mano vengativa del Gobierno de Trump lo perseguir&iacute;a tambi&eacute;n aqu&iacute; por sus ideas. Hab&iacute;a salido de los Estados Unidos con su pasaporte, sin que nadie le pusiera obst&aacute;culo, y obtuvo el permiso de residencia en Espa&ntilde;a en septiembre de 2025, cuando en su pa&iacute;s nadie lo hab&iacute;a denunciado. El 10 de julio de 2026 fue detenido en Ibiza a petici&oacute;n de Washington y desde entonces est&aacute; en prisi&oacute;n. Lleva m&aacute;s de dos meses privado de libertad sin comprender bien a qu&eacute; responde esta decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su oposici&oacute;n al Gobierno de los Estados Unidos qued&oacute; clara el 20 de noviembre de 2023, cuando la guerra de Gaza cumpl&iacute;a sus primeras semanas y un grupo de activistas se present&oacute; ante la f&aacute;brica que Elbit Systems, grupo armament&iacute;stico israel&iacute;, tiene en Merrimack (New Hampshire). Cuatro mujeres subieron al tejado, rompieron cristales y derramaron pintura. Chambers se qued&oacute; abajo, en los aleda&ntilde;os, desde donde no se ve&iacute;a siquiera el edificio y atendi&oacute; despu&eacute;s a una televisi&oacute;n a la que dio su nombre y explic&oacute; el motivo de la protesta.
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro mujeres fueron juzgadas en su Estado. La fiscal&iacute;a de New Hampshire retir&oacute; los cargos graves, incluido el de disturbios, y en noviembre de 2024 las acusadas se conformaron con dos delitos leves, por los que se les impuso un a&ntilde;o de prisi&oacute;n del que cumplieron sesenta d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La denuncia</h2><p class="article-text">
        Diecinueve meses m&aacute;s tarde, el 30 de junio de 2026, cuando Chambers llevaba nueve como residente en Espa&ntilde;a, una agente del FBI firm&oacute; una denuncia federal contra &eacute;l. Le atribuye incitaci&oacute;n a disturbios, que es el cargo que New Hampshire hab&iacute;a abandonado frente a quienes causaron los da&ntilde;os, conspiraci&oacute;n para cometerlos y blanqueo internacional de dinero. Los dos primeros cargos castigan, en realidad, el ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n: descansan sobre todo en sendos mensajes publicados en dos redes sociales, en las entrevistas en que defendi&oacute; la protesta y en el pago de las fianzas de las detenidas. El tercero se apoya en unos siete millones y medio de d&oacute;lares que transfiri&oacute; desde su cuenta en los Estados Unidos a otra cuenta suya en T&uacute;nez, pa&iacute;s en el que entonces resid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esa denuncia no surge en el vac&iacute;o. El 25 de septiembre de 2025, el mismo mes en que Chambers obten&iacute;a su residencia en Espa&ntilde;a, el presidente Trump firm&oacute; el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional n.&ordm; 7, <em>Contra el terrorismo dom&eacute;stico y la violencia pol&iacute;tica organizada</em>. El texto ordena a los grupos conjuntos antiterroristas del FBI investigar no solo a quienes cometen actos violentos, sino tambi&eacute;n a quienes los &ldquo;reclutan&rdquo; o &ldquo;radicalizan&rdquo; y a quienes los financian. Encarga al Tesoro rastrear los flujos de dinero y a la fiscal&iacute;a general perseguir con el m&aacute;ximo rigor los disturbios y los da&ntilde;os. Disturbios, conspiraci&oacute;n y rastreo del dinero: son, uno por uno, los tres cargos que nueve meses despu&eacute;s se formulan contra Chambers. Y el 16 de julio de 2026, seis d&iacute;as despu&eacute;s de su detenci&oacute;n en Ibiza, el secretario de Estado, Marco Rubio, reuni&oacute; en Washington a representantes de m&aacute;s de sesenta y cinco pa&iacute;ses en una conferencia sobre el resurgir del &ldquo;terrorismo pol&iacute;tico&rdquo;. La doctrina se exporta, y Espa&ntilde;a no deber&iacute;a ser su primera estaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se trata de una lectura interesada desde fuera. El 30 de septiembre de 2025, el juez federal William G. Young, nombrado por Ronald Reagan, declar&oacute; en una sentencia de 161 p&aacute;ginas que la Administraci&oacute;n Trump hab&iacute;a aplicado una pol&iacute;tica de detenci&oacute;n y deportaci&oacute;n de estudiantes y profesores extranjeros por su activismo propalestino. Seg&uacute;n el juez, se escog&iacute;a a unos pocos para castigarlos p&uacute;blicamente y as&iacute; silenciar por miedo a todos los dem&aacute;s, en abierta violaci&oacute;n de la Primera Enmienda. Lo que un tribunal norteamericano ha calificado de persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica dentro de sus fronteras no puede convertirse, al cruzar el Atl&aacute;ntico, en una petici&oacute;n ordinaria de cooperaci&oacute;n judicial.
    </p><p class="article-text">
        El origen de los fondos y su destino est&aacute;n justificados y nada tienen que ver con organizaciones terroristas. Un juez dict&oacute; el mismo 30 de junio la orden de detenci&oacute;n y el expediente qued&oacute; bajo secreto, de manera que Chambers no ten&iacute;a modo de conocerlo. Las resoluciones que le han denegado la libertad lo tratan como a un fugitivo, pese a que cuando se instal&oacute; en Espa&ntilde;a no hab&iacute;a ninguna orden de la que escapar.
    </p><h2 class="article-text">El procedimiento</h2><p class="article-text">
        Para localizarlo, los Estados Unidos prescindieron de la notificaci&oacute;n roja, la orden internacional de busca que Interpol publica despu&eacute;s de que sus juristas comprueben que el asunto no es pol&iacute;tico, militar, religioso ni racial, materias en las que su Estatuto le proh&iacute;be intervenir. Emplearon en su lugar una difusi&oacute;n, un aviso que la oficina central nacional de Interpol en Washington redacta y remite directamente a los pa&iacute;ses que elige, sin ese examen previo. Es la propia oficina reclamante la que asegura que la petici&oacute;n no tiene car&aacute;cter pol&iacute;tico. El aviso se dirigi&oacute; a Espa&ntilde;a, donde sab&iacute;an que viv&iacute;a. Toda una maniobra para eludir el &uacute;nico filtro independiente del sistema.
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n que lleg&oacute; despu&eacute;s por v&iacute;a diplom&aacute;tica no incluye el <em>indictment</em>, la acusaci&oacute;n formal con la que Washington acompa&ntilde;a de ordinario sus peticiones de extradici&oacute;n. En los Estados Unidos nadie puede ser juzgado por un delito grave sin que un gran jurado, formado por ciudadanos, examine el caso y apruebe esa acusaci&oacute;n; es el freno frente a un fiscal que all&iacute; depende del Gobierno. La fiscal federal encargada del asunto declara bajo juramento que acudir&aacute; al gran jurado cuando Espa&ntilde;a haya entregado a Chambers. Se pide, por tanto, el env&iacute;o de una persona a otro continente antes de saber si llegar&aacute; a haber acusaci&oacute;n contra ella. Mientras tanto, permanece en prisi&oacute;n por una imputaci&oacute;n que ning&uacute;n jurado ha validado.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el procedimiento de extradici&oacute;n es formal y no entra a enjuiciar los hechos. Pero s&iacute; obliga a examinar la doble incriminaci&oacute;n, la proporcionalidad y la ausencia de motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, y todos estos indicios deber&iacute;an pesar a la hora de mantener a una persona privada de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados Unidos no acusan a Chambers de terrorismo, pese a disponer de una ley espec&iacute;fica contra quien apoya a organizaciones terroristas, y en su aviso a Interpol clasificaron los hechos como vandalismo, da&ntilde;os y blanqueo. Pese a ello, la Fiscal&iacute;a espa&ntilde;ola los ha presentado como financiaci&oacute;n del terrorismo, una calificaci&oacute;n que no figura en ninguna parte de la documentaci&oacute;n norteamericana. Y los autos de prisi&oacute;n manejan una pena superior a treinta a&ntilde;os que tampoco aparece en ning&uacute;n documento del Estado requirente, donde el m&aacute;ximo declarado es de veinte. La trazabilidad de los fondos est&aacute; acreditada: su origen es una herencia que los propios Estados Unidos reconocen, y su destino nada tiene que ver con el terrorismo. La Fiscal&iacute;a no ha encontrado esa calificaci&oacute;n en la petici&oacute;n de extradici&oacute;n; la ha a&ntilde;adido. Es un exceso manifiesto, y no un exceso inocente.
    </p><h2 class="article-text">La disidencia pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Desde el siglo XIX, cuando los Estados liberales dejaron de entregarse rec&iacute;procamente a sus disidentes, las leyes de extradici&oacute;n proh&iacute;ben la entrega por delitos pol&iacute;ticos. Lo establecen hoy el art&iacute;culo 13.3 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, la Ley de Extradici&oacute;n Pasiva y el tratado bilateral con los Estados Unidos, que permiten adem&aacute;s rechazarla cuando hay razones fundadas para creer que al reclamado se le persigue por sus opiniones pol&iacute;ticas. Esa protecci&oacute;n tiene una sola excepci&oacute;n: el terrorismo. Ah&iacute; est&aacute; la clave del exceso. Al etiquetar como terrorismo lo que Washington no llama as&iacute;, la Fiscal&iacute;a cierra la &uacute;nica puerta que el ordenamiento espa&ntilde;ol abre a quien es perseguido por sus ideas. La calificaci&oacute;n no describe los hechos; sirve para encubrir la persecuci&oacute;n, porque convierte a un disidente en un sospechoso de terrorismo frente al que ya no cabe invocar el car&aacute;cter pol&iacute;tico de la reclamaci&oacute;n. Ning&uacute;n ministerio p&uacute;blico al servicio de la legalidad deber&iacute;a prestarse a completar la acusaci&oacute;n del Estado requirente con lo que este no se ha atrevido a sostener.
    </p><p class="article-text">
        A Chambers se le reprocha lo que dijo, a qui&eacute;n ayud&oacute; y qu&eacute; hizo con su dinero. Quienes rompieron los cristales salieron de prisi&oacute;n a los dos meses y &eacute;l, cuya intervenci&oacute;n fue la menos grave, afronta tres cargos federales. La diferencia solo se explica por su papel como rostro p&uacute;blico de un movimiento de apoyo a Palestina. La propia ley de disturbios que se le aplica est&aacute; discutida en su pa&iacute;s, donde dos tribunales federales de apelaci&oacute;n la han declarado inconstitucional en parte por castigar opiniones que la Constituci&oacute;n ampara, sin acuerdo entre ellos sobre la conducta de &ldquo;organizar&rdquo; que se le atribuye.
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n sobre el dinero no cuadra ni con sus propias fechas. Los Estados Unidos admiten que los fondos proced&iacute;an de la herencia de Chambers y deducen su mala intenci&oacute;n de que los env&iacute;os coincidieran con unas visitas a una embajada en T&uacute;nez en abril de 2024. Pero las dos primeras transferencias, que suman m&aacute;s de un mill&oacute;n de d&oacute;lares, se hicieron en marzo. Una de las entidades que recibi&oacute; dinero fue incluida en las listas de Canad&aacute; y de los Estados Unidos en octubre de 2024, cuando la donaci&oacute;n ya estaba hecha. Y entre las operaciones de blanqueo &ldquo;internacional&rdquo; figura un donativo de veinte mil d&oacute;lares a una asociaci&oacute;n de Arizona que nunca sali&oacute; del pa&iacute;s. El destino de los dem&aacute;s fondos en ning&uacute;n caso estuvo guiado por la intenci&oacute;n de financiar il&iacute;citamente a organizaci&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a reconoci&oacute; al Estado de Palestina en mayo de 2024 y desde septiembre de 2025 tiene prohibido, por una norma con rango de ley, el comercio de material de defensa con Israel. Lo que aquel grupo reclamaba a las puertas de la f&aacute;brica de Merrimack coincide, por tanto, con la pol&iacute;tica que el Estado espa&ntilde;ol ha hecho suya. Ser&iacute;a una paradoja intolerable que Espa&ntilde;a entregara, por defenderla, a quien la defendi&oacute; antes que ella.
    </p><p class="article-text">
        La defensa pidi&oacute; al Gobierno que no diera curso a la extradici&oacute;n, y el Gobierno ha dejado que el asunto siga en los tribunales. La Audiencia Nacional ha desestimado por segunda vez la libertad y deber&aacute; pronunciarse despu&eacute;s sobre la entrega. Si la deniega, Fergie habr&aacute; estado injustamente en prisi&oacute;n durante varios meses; si la autoriza, la decisi&oacute;n final volver&aacute; al Consejo de Ministros. El Gobierno, aunque est&eacute; en funciones, tiene plena potestad para no entregarlo. Si no resuelve y el siguiente Ejecutivo es de otro signo, no es descartable que la entrega de un disidente se convierta en un primer gesto de afinidad con Washington.
    </p><p class="article-text">
        Rawls advert&iacute;a que la justicia formal, la aplicaci&oacute;n regular e imparcial de las normas, puede convivir con la injusticia sustantiva. Ese es el riesgo de este caso: que cada tr&aacute;mite se cumpla escrupulosamente y que el resultado final sea la entrega de un disidente a quien lo persigue por sus ideas. Los jueces de la Audiencia Nacional no est&aacute;n llamados a juzgar lo ocurrido en Merrimack, pero s&iacute; a mirar detr&aacute;s de la forma y a reconocer una persecuci&oacute;n cuando la tienen delante. Si no lo hacen, se habr&aacute; consumado el sacrificio de una persona que decidi&oacute; poner sus medios al servicio de una causa justa por el solo hecho de discrepar de quien, autoritariamente, persigue la disidencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Baltasar Garzón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:03 +0000]]></pubDate>
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