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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El Papa en la España postsecular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papa-espana-postsecular_129_13282651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4eb131ec-e331-49dd-bca4-e70cbb23ffc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144778.jpg" width="2998" height="1686" alt="El Papa en la España postsecular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así que la cuestión no es si España vuelve a ser un país católico. No lo es. Tampoco si la Iglesia recuperará la centralidad social que tuvo durante décadas. Probablemente tampoco. La pregunta relevante es quién proporciona hoy marcos de interpretación compartidos en sociedades atravesadas por la incertidumbre y la desconfianza</p><p class="subtitle">Los grupos que se oponen a la visita del Papa: “Hay pleitesía del sistema político español a un líder religioso”</p></div><p class="article-text">
        La visita de Le&oacute;n XIV a Espa&ntilde;a constituye un acontecimiento pol&iacute;tico tan sugerente como revelador. El Papa ha llegado a un pa&iacute;s constitucionalmente aconfesional y cada vez m&aacute;s secularizado, en el que la pr&aacute;ctica religiosa se ha convertido en una opci&oacute;n minoritaria. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos estudios demosc&oacute;picos, apenas uno de cada seis espa&ntilde;oles se considera cat&oacute;lico practicante, mientras crece el n&uacute;mero de quienes se declaran no creyentes o indiferentes.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, pocas visitas internacionales son capaces de generar hoy una expectaci&oacute;n comparable.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n no reside &uacute;nicamente en la importancia hist&oacute;rica de la Iglesia en la tradici&oacute;n pol&iacute;tica de un pa&iacute;s en el que hasta hace no tanto (apenas 50 a&ntilde;os) el catolicismo era religi&oacute;n oficial. Porque para entender el significado pol&iacute;tico de esta visita es necesario tener muy en cuenta las incertidumbres de una sociedad que busca respuestas en medio de profundas transformaciones econ&oacute;micas y sociales.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n entre autoridad religiosa y autoridad pol&iacute;tica forma parte de la propia construcci&oacute;n de la modernidad democr&aacute;tica. Desde Locke hasta Tocqueville y Max Weber, la teor&iacute;a pol&iacute;tica ha se&ntilde;alado que el nacimiento del Estado moderno comportaba, casi necesariamente, diferenciar claramente poder civil y religioso. La Constituci&oacute;n de 1978 intent&oacute; resolver esa cuesti&oacute;n mediante una f&oacute;rmula singular: Espa&ntilde;a no tendr&iacute;a religi&oacute;n oficial, pero tampoco adoptar&iacute;a el modelo de laicidad militante franc&eacute;s. El art&iacute;culo 16 estableci&oacute; un Estado aconfesional que garantizaba la libertad religiosa. Un siglo antes, la libertad de culto establecida por la Constituci&oacute;n canovista de 1876 levant&oacute; una agria controversia social y pol&iacute;tica, a pesar de proclamar la confesionalidad del Estado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que puede decirse que la Espa&ntilde;a que recibe al Papa es probablemente la m&aacute;s secularizada socialmente y la m&aacute;s laica institucionalmente de los &uacute;ltimos siglos. Los gobiernos de Pedro S&aacute;nchez han ido ampliando el principio de neutralidad religiosa del Estado. Sin romper los acuerdos con la Santa Sede ni abrir un conflicto frontal con la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, se han producido avances que hace apenas unas d&eacute;cadas habr&iacute;an resultado impensables: la celebraci&oacute;n de ceremonias civiles de Estado, la reducci&oacute;n del peso acad&eacute;mico de la asignatura de Religi&oacute;n, la resignificaci&oacute;n de Cuelgamuros, la investigaci&oacute;n de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia o la recuperaci&oacute;n de bienes inmatriculados.
    </p><p class="article-text">
        Pero, al mismo tiempo, algunas de las grandes promesas del laicismo pol&iacute;tico han quedado pendientes. No se han revisado los acuerdos con la Santa Sede, tampoco se ha aprobado una Ley de Libertad de Conciencia y la financiaci&oacute;n de la Iglesia sigue siendo objeto de debate. El resultado es una secularizaci&oacute;n institucional progresiva, pero incompleta, marcada m&aacute;s por la negociaci&oacute;n que por la confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, reducir la visita del Papa a una cuesti&oacute;n de relaciones Iglesia-Estado ser&iacute;a insuficiente. Hay otros elementos contextuales que resultan decisivos.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV aterriza en una sociedad atravesada por incertidumbres crecientes. La guerra en Europa, la crisis clim&aacute;tica, la revoluci&oacute;n de la inteligencia artificial, la precariedad econ&oacute;mica de las nuevas generaciones, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica o la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de control sobre el futuro configuran un escenario de inseguridad colectiva que trasciende fronteras e ideolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente aqu&iacute; donde aparece una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: mientras disminuye la pr&aacute;ctica religiosa, aumenta la necesidad de referentes morales y de relatos capaces de ofrecer sentido. El fil&oacute;sofo alem&aacute;n J&uuml;rgen Habermas aludi&oacute; a esta situaci&oacute;n mediante el concepto de &ldquo;sociedad postsecular&rdquo;, en la que la secularizaci&oacute;n no ha eliminado la relevancia p&uacute;blica de la religi&oacute;n, sino que la ha transformado.
    </p><p class="article-text">
        Pero la secularizaci&oacute;n impulsada por la modernidad no ha conseguido paliar la antropol&oacute;gica necesidad de orientaci&oacute;n existencial de los humanos. La ciencia no despacha verdades can&oacute;nicas como la religi&oacute;n, as&iacute; que las buscamos en otras parte: identidades pol&iacute;ticas, comunidades digitales, nacionalismos, discursos tecnol&oacute;gicos o nuevas formas de espiritualidad individual. Y por eso precisamente la audiencia potencial de Le&oacute;n XIV va mucho m&aacute;s all&aacute; de los creyentes. Su capacidad de influencia no depende tanto de la autoridad doctrinal de la Iglesia como de su condici&oacute;n de referente moral global en debates que preocupan al conjunto de la ciudadan&iacute;a: las migraciones, la desigualdad, la guerra, el deterioro democr&aacute;tico o la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es evidente. El Papa visita una Espa&ntilde;a menos cat&oacute;lica que nunca, pero tambi&eacute;n una Espa&ntilde;a que, como buena parte de las democracias occidentales, parece m&aacute;s necesitada de sentido que hace una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Y es que las democracias liberales han demostrado una extraordinaria capacidad para garantizar derechos y gestionar intereses. Mucho menos &eacute;xito han tenido, sin embargo, a la hora de construir horizontes compartidos en sociedades cada vez m&aacute;s fragmentadas, polarizadas y desiguales. De ah&iacute; que figuras con una fuerte autoridad simb&oacute;lica sigan conservando capacidad de convocatoria incluso entre quienes no comparten sus creencias religiosas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la cuesti&oacute;n no es si Espa&ntilde;a vuelve a ser un pa&iacute;s cat&oacute;lico. No lo es. Tampoco si la Iglesia recuperar&aacute; la centralidad social que tuvo durante d&eacute;cadas. Probablemente tampoco. La pregunta relevante es qui&eacute;n proporciona hoy marcos de interpretaci&oacute;n compartidos en sociedades atravesadas por la incertidumbre y la desconfianza. Y hay que reconocer la habilidad pol&iacute;tica y comunicativa de Robert Prevost, cuyos mensajes est&aacute;n perfectamente construidos para trascender l&iacute;mites confesionales y postulados doctrinales para convertirse en puntos de referencia &eacute;ticos globales, y por eso mismo tambi&eacute;n pol&iacute;tico, de unas sociedades ah&iacute;tas de comodidades materiales pero ayunas de sentido. Quiz&aacute; esa sea la verdadera clave pol&iacute;tica de la visita de Le&oacute;n XIV.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papa-espana-postsecular_129_13282651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Papa en la España postsecular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salud democrática, antagonismo normativo y redes algorítmicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-democratica-antagonismo-normativo-redes-algoritmicas_129_13281632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/848cc5d3-08f8-436a-8902-633f4b11e92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en una ceremonia en el Gran Salón del Pueblo para dar la bienvenida al mandatario norteamericano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las causas del deterioro democrático son menos fáciles de identificar que sus manifestaciones. Los signos de autocratización pueden ser múltiples</p></div><p class="article-text">
        El profesor Levitsky, c&eacute;lebre profesor de Harvard y autor del superventas <em>C&oacute;mo mueren las democracias </em>(Levitsky et al., 2018), profiri&oacute; lo siguiente en una conferencia magistral a la que fui invitado en 2025 en la Universidad Cornell: &ldquo;A pesar del contexto internacional desfavorable, las democracias persisten&rdquo;. Esta frase deber&iacute;a tenerse en cuenta en todos los an&aacute;lisis sobre la crisis actual de la democracia y los procesos que han venido a denominarse de autocratizaci&oacute;n, a fin de no caer en el tipo de fatalismos que hoy prolifera y que capta m&aacute;s f&aacute;cilmente la atenci&oacute;n de las audiencias.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias est&aacute;n en crisis, s&iacute;. Pero esta crisis no supone una teleolog&iacute;a negativa que conduce a la inexorable ca&iacute;da de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico tras otro &mdash;al igual que la afirmaci&oacute;n de Fukuyama del fin de la historia no implic&oacute; un avance ininterrumpido de los procesos de democratizaci&oacute;n (Fukuyama, 1992) en el mundo&mdash;. Esta crisis, seg&uacute;n V-Dem, una de las tres organizaciones cuyos indicadores sobre calidad democr&aacute;tica son m&aacute;s reconocidos &mdash;junto con <em>Freedom House </em>y <em>The Economist&mdash;,</em> se asocia con tres fen&oacute;menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero es que la democratizaci&oacute;n mundial experiment&oacute; tres olas que llegaron a su pico en 2016, con 95 pa&iacute;ses democr&aacute;ticos; en cambio, en 2025, hay 87. El segundo es que, a lo largo del siglo XX, tambi&eacute;n hubo dos olas de autocratizaci&oacute;n; y el siglo XXI parece que est&aacute; sufriendo una tercera ola, puesto que en 2004 hab&iacute;a 82 autocracias y, en 2025, 92 (Limberg et al, 2026). El tercero es que esta tercera ola, a diferencia de las dos primeras &mdash;que impactaron sobre sistemas pol&iacute;ticos ya algo autocr&aacute;ticos&mdash;, est&aacute; afectando a las democracias occidentales principalmente (L&uuml;hrmann et al, 2019).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las causas del deterioro democr&aacute;tico son menos f&aacute;ciles de identificar que sus manifestaciones. Los signos de autocratizaci&oacute;n pueden ser m&uacute;ltiples: la politizaci&oacute;n de las instituciones que menoscaba la separaci&oacute;n de poderes; la reducci&oacute;n de las libertades individuales; los intentos de modificar las leyes para ampliar el tiempo en el gobierno; el ataque a la prensa libre y a la libertad de expresi&oacute;n; el recurso excesivo del decreto ley o de las &oacute;rdenes ejecutivas; la realizaci&oacute;n de elecciones sin medidas de seguridad que blinden la libertad de voto; el ejercicio del gobierno bajo el estado de excepci&oacute;n; la corrupci&oacute;n y la poca transparencia; el debilitamiento de los contrapesos; la erosi&oacute;n del Estado de derecho; la persecuci&oacute;n de las minor&iacute;as; o el auge de la polarizaci&oacute;n, del populismo y de la demagogia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las causas, en cambio, de acuerdo con algunas de las teor&iacute;as m&aacute;s consolidadas en la materia (Ziblatt et al., 2024), no son tantas, y tienen mucho que ver con tres compromisos t&aacute;citos entre los partidos: a) respetar a la oposici&oacute;n como adversario leg&iacute;timo, b) comprometerse a no usar las instituciones, cuando se llega al poder, con fines partidistas e interesados, y c) no recurrir a candidatos con tintes autoritarios, aunque supongan un gran tir&oacute;n electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los signos de este deterioro, la polarizaci&oacute;n, brota principalmente como estrategia de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica inducida por los partidos, que recurren a todo tipo de narrativas para encontrar nichos de votantes &mdash;explotando el potencial de las redes&mdash;, tal como la del rechazo a la migraci&oacute;n, desde&ntilde;ando el conocimiento y la verdad y azuzando las emociones m&aacute;s b&aacute;sicas y las identidades primarias. Sin embargo, hay un contexto cultural e ideol&oacute;gico m&aacute;s sutil y profundo que favorece esta tendencia.
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades modernas occidentales han adoptado, principalmente, sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos liberales. Incluso aquellos Estados que abogan por una democracia social se han fundido con un tipo de liberalismo que coloca a la libertad individual &mdash;en contraposici&oacute;n al pueblo, la naci&oacute;n o la comunidad&mdash; como el valor m&aacute;s importante alrededor del cual se ha de vertebrar la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. Vinculada a la libertad individual, adem&aacute;s, se ha consolidado una noci&oacute;n de excelencia que plantea que la competici&oacute;n logra extraer lo mejor de la sociedad en su conjunto. Es decir, se parte de la base de que los individuos, libres, buscando sus intereses propios, y compitiendo en condiciones de igualdad, logran generar la mejor sociedad posible para todos.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en los tipos de desigualdad que ha propiciado esta ideolog&iacute;a, especialmente en ausencia de regulaci&oacute;n estatal y moral &mdash;los dos marcos que Adam Smith consideraba esenciales para que la mano invisible operara beneficiosamente&mdash;, estos planteamientos han engendrado una din&aacute;mica cultural propia: el antagonismo normativo.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de antagonismo normativo relacional, que no solo describe, sino que prescribe comportamientos, tiene diferentes ramificaciones. Por un lado, los diferentes subsistemas sociales han asumido la competici&oacute;n y el conflicto como principios articuladores de su funcionamiento: el sistema jur&iacute;dico enfrenta acusaci&oacute;n y defensa, as&iacute; como partes enfrentadas, para lograr la verdad y la justicia; la econom&iacute;a se basa en la competencia por los mejores precios, productos y servicios; la pol&iacute;tica de los partidos, tanto la interna como la externa, nutre la competici&oacute;n entre facciones para supuestamente lograr las mejores ideas y propuestas; los medios de comunicaci&oacute;n compiten por audiencias y explotan el conflicto visceral para conectar con el gran p&uacute;blico; la academia se vertebra sobre la competencia para plazas, proyectos y becas; incluso los movimientos sociales hacen de la lucha y la confrontaci&oacute;n su estrategia central para lograr derechos (Karlberg, 2004; Garc&iacute;a-Magari&ntilde;o, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, este clima cultural se ha convertido en un caldo de cultivo propicio del que emergen ciertas tendencias que amenazan la convivencia y debilitan la democracia, tales como la xenofobia y otras formas de prejuicios, la desinformaci&oacute;n, la radicalizaci&oacute;n violenta, los discursos de odio y la misma la polarizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, desde la d&eacute;cada de los 60, las estrategias de m&aacute;rquetin pol&iacute;tico han incluido una suerte de polarizaci&oacute;n inducida para encontrar nichos electorales diferenciados. Esta estrategia, cuando las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas eran algo que ocurr&iacute;a cada varios a&ntilde;os por un per&iacute;odo corto antes de las elecciones, se pod&iacute;a absorber como un residuo sin demasiada importancia que el cuerpo social metabolizaba. Sin embargo, desde que, por un lado, se televisan y graban los debates parlamentarios y, por el otro, se reducen los per&iacute;odos entre elecciones y se alargan los per&iacute;odos de campa&ntilde;a, la polarizaci&oacute;n dej&oacute; de poderse asimilar.
    </p><p class="article-text">
        Las campa&ntilde;as basadas en la polarizaci&oacute;n, adem&aacute;s, utilizaban los canales de los medios de comunicaci&oacute;n de masas para ampliar las audiencias. Sin minusvalorar su impacto en la opini&oacute;n p&uacute;blica y su poder de influencia, estos medios, a partir del siglo XXI, han sido desbordados por dos nuevos instrumentos que amplifican casi infinitamente la capacidad de persuadir y de propagar mensajes: las redes sociales y los sistemas de inteligencia artificial. Las primeras enganchan intencionalmente a las personas en entornos de resonancia donde la sugesti&oacute;n crece con el tiempo dedicado a ellas. Los segundos multiplican exponencialmente los mensajes y aumentan quir&uacute;rgicamente la punter&iacute;a para llegar a quien se pretende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico parece claro. Ahora es necesario un debate p&uacute;blico racional y sosegado para encontrar soluciones. Probablemente, el tono ecu&aacute;nime en s&iacute; sea parte de la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio García-Magariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-democratica-antagonismo-normativo-redes-algoritmicas_129_13281632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salud democrática, antagonismo normativo y redes algorítmicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['The Boring Company']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/the-boring-company_129_13280266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5156f2d9-f24c-4206-a4b9-af4acc7f44fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x320y183.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;The Boring Company&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bueno, pues lo han hecho. Ya han firmado el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para que Elon Musk construya el túnel submarino más largo del mundo, cruzando los 88 kilómetros que separan ambas potencias en “conflicto”. ¿Para intensificar las amigables relaciones entre Trump y Putin? Pues va a ser que no</p></div><p class="article-text">
        Bueno, pues lo han hecho. Ya han firmado el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para que Elon Musk construya el t&uacute;nel submarino m&aacute;s largo del mundo, cruzando los 88 kil&oacute;metros que separan ambas potencias en &ldquo;conflicto&rdquo;. Cabe recordar que el Estrecho se ha cruzado hist&oacute;ricamente a pie en invierno, cuando el mar se congela, aunque es extremadamente peligroso e ilegal. Por tanto, hace falta este t&uacute;nel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para intensificar las amigables relaciones entre Trump y Putin? Pues va a ser que no. &iquest;Recuerdan el empe&ntilde;o de Trump en comprar Groenlandia para ampliar su acceso al &Aacute;rtico?. Bueno, pues ya lo tiene m&aacute;s f&aacute;cil. Lo que verdaderamente interesa es el intercambio comercial de recursos, especialmente,&nbsp;minerales y energ&eacute;ticos, de los que Siberia -ergo, Rusia- va sobrada. Porque la compa&ntilde;&iacute;a de ingenier&iacute;a civil de Musk, T<em>he Boring Company </em>-que s&iacute;, que es as&iacute; como se llama-, tambi&eacute;n va a construir un gasoducto y un oleoducto por el mismo precio. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Pero no nos hab&iacute;amos comprometido a sancionar a Rusia no compr&aacute;ndole petr&oacute;leo ni gas? &iexcl;Ah!, que eso queda para los europeos&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya lo adelantamos hace meses en este peri&oacute;dico, cuando comentamos la jugada maestra de la Uni&oacute;n Europea prohibi&eacute;ndonos a nosotros mismos la compra de crudo ruso y sus derivados a Rusia y a otros terceros pa&iacute;ses. Excepto a los amigos, claro. Porque, en el Consejo Europeo del 17 de julio de 2025, sancionamos a Rusia con la decisi&oacute;n de que s&oacute;lo comprar&iacute;amos petr&oacute;leo ruso a nuestros amigos: Estados Unidos, Reino Unido, Canad&aacute;, Suiza y Noruega. Al resto del mundo, no, que nos lo vend&iacute;a m&aacute;s barato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de una m&aacute;s de los centenares de sanciones individuales y colectivas aprobadas entre los 20 paquetes legislativos -en preparaci&oacute;n, el 21&ordm;- que el Gobierno de Bruselas aplica al Kremlin desde la invasi&oacute;n de Ucrania en febrero de 2022. No somos los &uacute;nicos, claro, tambi&eacute;n Estados Unidos o Canad&aacute;, Corea del Sur y Jap&oacute;n est&aacute;n entre los pa&iacute;ses aliados que condenan con sanciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas la &ldquo;operaci&oacute;n especial&rdquo; rusa. Pero unos lo saben aprovechar mejor que otros. Es el caso de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Bajo una lluvia de drones, Kirill Dmitriev confirm&oacute; la firma de este proyecto en el Foro Econ&oacute;mico Internacjonal de San Petersburgo, donde, pese al incremento de las sanciones estadounidenses a Rusia 48 horas antes, la presencia de enviados de Trump no pas&oacute; desapercibida. &ldquo;Funcionarios rusos y estadounidenses firmar&aacute;n ma&ntilde;ana un acuerdo para la construcci&oacute;n de un t&uacute;nel bajo el estrecho de Bering, entre Chukotka y Alaska&rdquo;, coment&oacute; el enviado del Kremlin.
    </p><p class="article-text">
        Mis fuentes en Mosc&uacute; me acaban de pasar la informaci&oacute;n, que en el mundo occidental tarda en llegar por la censura europea a los medios rusos: &ldquo;El jefe del Fondo Ruso de Inversi&oacute;n Directa (RFPI, por sus siglas en ruso) inform&oacute; sobre la firma de un acuerdo para el dise&ntilde;o de un t&uacute;nel a trav&eacute;s del Estrecho de Bering, que conectar&iacute;a Rusia y Estados Unidos. No proporcion&oacute; detalles sobre el proyecto. Esta ambiciosa idea ya hab&iacute;a sido considerada hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os&rdquo;, seg&uacute;n inform&oacute; RBC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia es muy bonita. Las ideas para conectar Rusia y los Estados Unidos por una carretera de transporte a trav&eacute;s del Estrecho de Bering surgieron a finales de los siglos XIX y XX. Seg&uacute;n publicaba The Telegraph en 1890, el gobernador de Colorado, William Gilpin, propuso construir un puente sobre el estrecho de Bering. The New York Times lo recog&iacute;a tambi&eacute;n en 1906, cuando el emperador ruso Nicol&aacute;s II permiti&oacute; que el sindicato estadounidense, representado por el franc&eacute;s Loic de Lobel, comenzara a trabajar en un proyecto para crear una conexi&oacute;n ferroviaria de Siberia a Alaska con la construcci&oacute;n de puentes y t&uacute;neles a trav&eacute;s de este Estrecho.
    </p><p class="article-text">
        Pero el proyecto se puso sobre la mesa en octubre del a&ntilde;o pasado, tras reanudar ambos pa&iacute;ses las relaciones durante la visita de Putin a Alaska. La siguiente etapa es la preparaci&oacute;n de un estudio de viabilidad del proyecto, al que se ha invitado a los representantes de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos para participar en el dise&ntilde;o. No creo que haya ning&uacute;n problema con Elon Musk, dada la ilusi&oacute;n que le hizo visitar China con su hijo peque&ntilde;o, como parte de la comitiva comercial de Trump en su encuentro institucional con Xi Jinping.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, fue el mismo Dmitriev quien propuso la construcci&oacute;n de un t&uacute;nel a Elon Musk, a trav&eacute;s de un twit en X: &ldquo;Imagina que el t&uacute;nel Putin-Trump conecta a Rusia y Estados Unidos (sic). &iexcl;Construyamos el futuro juntos!&rdquo;. Efectivamente, el sue&ntilde;o de Donald Trump cuando lleg&oacute; de nuevo a la Casa Blanca con una original propuesta para Vladimir Putin: &ldquo;Te ayudo a reparar el Nord Stream -al parecer, sab&iacute;an por d&oacute;nde se hab&iacute;a &lsquo;roto&rsquo;- y, cambio, yo me ocupo de distribuir tu gas por toda la Uni&oacute;n Europea&rdquo;. Es que no tenemos memoria, pero en las hemerotecas podemos hallar esta feliz idea, alrededor de marzo del a&ntilde;o pasado. Aunque parezcan mil a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguimos con el ambicioso t&uacute;nel. Seg&uacute;n el jefe de RDIF, &ldquo;el proyecto puede implementarse en menos de ocho a&ntilde;os, y su coste no superar&aacute; los ocho mil millones de d&oacute;lares&rdquo;. Una minucia si, con ello, Estados Unidos consigue el petr&oacute;leo y el gas que necesita Europa. Es decir, cumplir&aacute; su promesa de convertirse en el distribuidor de los recursos energ&eacute;ticos que tanto necesitamos desde que decidimos &ldquo;auto sancionarnos&rdquo; no compr&aacute;ndole el petr&oacute;leo y el gas -barato- directamente a Rusia. Aunque, para ello, el gas ruso tenga que dar la vuelta al mundo&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Regina Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/the-boring-company_129_13280266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['The Boring Company']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Elon Musk,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[León XIV ante el retroceso de las democracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leon-xiv-retroceso-democracias_129_13279690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b743e9b-0e4b-4e01-9190-90bf0022a84d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León XIV ante el retroceso de las democracias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca un pontífice de una monarquía electiva, la Iglesia, había teorizado de esa forma tan actual lo que es una verdadera democracia. Y ocurre cuando el retroceso de esa democracia en el mundo necesita de una fuerza ética que transcienda una concreta religión o creencia</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses he publicado en este diario digital dos art&iacute;culos sobre el pont&iacute;fice que nos visita en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primero se llama '<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Los desaf&iacute;os geopol&iacute;ticos de Le&oacute;n XIV</a>'. Se refiere a tres acontecimientos dram&aacute;ticos que adquieren una naturaleza global: las guerras que arrasan el planeta; la cuesti&oacute;n migratoria en nuestro <em>invierno demogr&aacute;fico</em> y la herida en el orden internacional infligida por Trump y Putin.
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los art&iacute;culos lleva por t&iacute;tulo: '<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El Papa americano contra la arrogancia del dinero</a>&ldquo;. Se centra en la posici&oacute;n n&iacute;tidamente opuesta de Robert Prevost a su n&eacute;mesis, Donald Trump, un presidente que ha deteriorado el sistema constitucional de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En ambos art&iacute;culos late una actitud de Le&oacute;n XIV que se ha hecho a&uacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita y elocuente en su reciente enc&iacute;clica 'Magnifica Humanitas'. Me refiero a la personalidad del Papa que afronta directamente una misi&oacute;n pol&iacute;tica y, a la vez, moral: la absoluta defensa de la democracia. Ello convive con las cr&iacute;ticas que cabe hacer a una instituci&oacute;n, la Iglesia cat&oacute;lica, a la que le cuesta reconocer conductas como la pederastia o la discriminaci&oacute;n interna a la mujer.
    </p><p class="article-text">
        El alma democr&aacute;tica de los mensajes de Le&oacute;n XIV tiene diferentes dimensiones. La m&aacute;s contundente, su discurso contra las guerras permanentes que se desencadenan en un mundo &ldquo;devastado por tiranos&rdquo; (Camer&uacute;n, 16 de abril de 2026). No existe la &ldquo;guerra justa&rdquo; para Le&oacute;n XIV, que considera sobrepasado ese viejo concepto, resucitado absurdamente por el vicepresidente de EEUU Vance.
    </p><p class="article-text">
        El discurso del Papa contra la violencia le lleva a expresar en la enc&iacute;clica la necesidad de &ldquo;desarmar&rdquo; la Inteligencia Artificial, una tecnolog&iacute;a que puede debilitar la democracia misma.
    </p><p class="article-text">
        La democracia en la que cree el pont&iacute;fice se extiende m&aacute;s all&aacute; de la din&aacute;mica electoral. Lo dice as&iacute;: &ldquo;Tiendo a pensar que cuando la Iglesia habla acerca de la moralidad, el &uacute;nico asunto es el sexual. En realidad, creo que hay muchos m&aacute;s grandes e importantes asuntos, como la justicia, la igualdad, la libertad de religi&oacute;n, que deber&iacute;an tener prioridad&rdquo;. Le&oacute;n XIV enuncia, pues, transformaciones m&aacute;s all&aacute; de la econom&iacute;a, a la que no considera ineluctable. Tampoco a la &ldquo;idolatr&iacute;a del beneficio&rdquo; en el orden postliberal.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no se desarrolla solo en el interior de la naci&oacute;n. Le&oacute;n XIV propugna el multilateralismo ahora en asedio, entre otras cosas para que peque&ntilde;os grupos no condicionen los procesos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV piensa en una democracia en la que tienen cabida los inmigrantes, &ldquo;s&iacute;mbolo de los rechazados de la sociedad mundializada&rdquo;. Se sit&uacute;a as&iacute; en confrontaci&oacute;n con la racista y creciente ultraderecha. Su interpretaci&oacute;n de las migraciones recuerda al Papa Francisco, que la entend&iacute;a como un resultado de la pol&iacute;tica colonial de los pa&iacute;ses occidentales.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo hambriento de autoridad moral, el Papa americano, opuesto expl&iacute;citamente al presidente americano y a MAGA, deviene, sin pretenderlo, un l&iacute;der global, precisamente cuando el planeta evoluciona de un modo preocupante, retrocediendo desde el orden liberal de la segunda mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Es parad&oacute;jico que la <em>auctoritas</em> papal tenga hoy un liderazgo internacional que transciende a los 1.400 millones de cat&oacute;licos, convirti&eacute;ndose en referencia de los valores democr&aacute;ticos para todas las personas, con independencia de su adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Ese liderazgo es hoy necesario. Sucede que, por vez primera en el &uacute;ltimo siglo, hay m&aacute;s autocracias que democracias en el mundo (datos del informe de 2025 de V-Dem), y que solo un 7% de los habitantes de La Tierra viven en lo que V-Dem llama &ldquo;democracias liberales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias retroceden y el l&iacute;der de la Iglesia Cat&oacute;lica alza una voz supranacional para ponerse del lado de los derechos humanos. As&iacute; que Le&oacute;n XIV llena ese espacio ahora vac&iacute;o, que est&aacute; siendo aprovechado por la pol&iacute;tica m&aacute;s reaccionaria e involucionista.
    </p><p class="article-text">
        En un mensaje a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales (14 de abril de 2026) Le&oacute;n XIV afirm&oacute; que la concentraci&oacute;n de poder tecnol&oacute;gico es una amenaza a la democracia y a la participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Esa posici&oacute;n tan definida le ha conducido de modo natural a plantear, como dijimos antes, una deliberaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la Inteligencia Artificial, cuya utilizaci&oacute;n incontrolada ve como una amenaza (posible, no determinante) a la propia democracia. Su enc&iacute;clica expone el peligro que conlleva una concentraci&oacute;n de poder tecnol&oacute;gico como la que ya hay en grandes corporaciones privadas.
    </p><p class="article-text">
        En 'Magnifica Humanitas' no critica la tecnolog&iacute;a basada en Inteligencia Artificial, sino la ausencia de responsabilidad en la propiedad en manos privadas de esa disruptiva tecnolog&iacute;a. Es una cuesti&oacute;n de poder. No de tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n XIV lo dice as&iacute;: &ldquo;La tecnolog&iacute;a tiene el poder para sanar, conectar, educar y proteger nuestra casa com&uacute;n; pero tambi&eacute;n puede dividir, excluir y generar nuevas formas de injusticia&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nunca es neutral.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tecnolog&iacute;as digitales est&aacute;n en poder de un n&uacute;mero limitado de actores privados, se requieren contrapesos poderosos, que protejan los datos personales y fortalezcan los procesos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca un pont&iacute;fice de una monarqu&iacute;a electiva, la Iglesia, hab&iacute;a teorizado de esa forma tan actual lo que es una verdadera democracia. Y ocurre cuando el retroceso de esa democracia en el mundo necesita de una fuerza &eacute;tica que transcienda una concreta religi&oacute;n o creencia.
    </p><p class="article-text">
        Ese rol lo ejerce de facto en estos momentos Le&oacute;n XIV, nuestro visitante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leon-xiv-retroceso-democracias_129_13279690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[León XIV ante el retroceso de las democracias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa (de nuevo) del PSOE y de Pedro Sánchez ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensa-nuevo-psoe-pedro-sanchez_129_13275210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7be49e3a-c4d4-4dbf-ad3d-798b02a13981_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa (de nuevo) del PSOE y de Pedro Sánchez "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos impedir que los muros de la Constitución y la democracia se desmoronen y lo haremos con determinación. No piensen que bajaremos los brazos, sino todo lo contrario, en defensa de las creencias que profesamos los socialdemócratas</p></div><p class="article-text">
        El verano pasado publiqu&eacute; un art&iacute;culo similar (<em>El Pa&iacute;s</em>, 26/26/2025).Tomo de nuevo la pluma para, sin asomo de esp&iacute;ritu acr&iacute;tico, defender los principios que encarna el PSOE. Entonces nos encontramos con hechos graves protagonizados&nbsp;primero por &Aacute;balos y despu&eacute;s por&nbsp;Cerd&aacute;n (ambos expulsados del partido).&nbsp;Hoy, otros asuntos, de distinto nivel, afectan a mi partido.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que quienes delinquen (presuntamente) son personas y que las organizaciones s&oacute;lo pueden ser declaradas penalmente responsables si sus dirigentes cometen delitos en su nombre y en su beneficio, directo o indirecto (del partido), lo que, hasta ahora, en modo alguno ha ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos casos, lo que se juzga son conductas individuales, no el conjunto de ideas, creencias y valores fundamentales que estructuran la forma en que una persona o un grupo interpretan el mundo. Es decir, la ideolog&iacute;a, que es como la ciencia pol&iacute;tica denomina a los valores descritos. Y la socialdemocracia, que encarna el PSOE, visto el estado del mundo, es m&aacute;s necesaria que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Por importantes y llamativos (medi&aacute;ticamente) que resulten algunos casos, si la responsabilidad es individual, sobre el individuo debe recaer, sean situaciones que tienen m&aacute;s de c&oacute;micas y chapuceras (caso Leire, que parece, seg&uacute;n el auto del juez, una prolongaci&oacute;n del caso Cerd&aacute;n dirigida a protegerse a s&iacute; mismo), o de distinto nivel, como el que afecta al presidente Zapatero (que tiene derecho a su defensa y los tribunales la obligaci&oacute;n, en su caso, de mostrar de forma fehaciente su culpabilidad, lo que, visto el sumario, no creo que ocurra).
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo, pues, en el caso de que la organizaci&oacute;n hubiera obtenido un beneficio directo o indirecto, podr&iacute;a exigirse responsabilidad al PSOE. En todo caso, deben sus dirigentes colaborar estrechamente con la justicia e investigar a fondo las acusaciones para demostrar que jam&aacute;s han sido c&oacute;mplices de esas conductas presuntamente delictivas. En ello, como en tantas otras cosas, nos diferenciamos de las pr&aacute;cticas que utiliza la derecha espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Se habla a menudo de <em>lawfare, </em>contracci&oacute;n de <em>law</em>&nbsp;('ley') y&nbsp;<em>warfare</em>&nbsp;('guerra') y que se traduce habitualmente como la utilizaci&oacute;n abusiva o ilegal de las instancias judiciales manteniendo una apariencia de legalidad, para inhabilitar o provocar el repudio popular contra un oponente. En este sentido, no creo que los tribunales espa&ntilde;oles hayan ca&iacute;do en esa pr&aacute;ctica, a pesar de instrucciones muy defectuosas, casualidades contrarias a la raz&oacute;n o condenas, algunas del m&aacute;ximo &oacute;rgano jurisdiccional, muy discutibles. Y&nbsp;ello porque la Justicia es un conjunto, con mecanismos para depurar los excesos, arbitrariedades e injusticias.
    </p><p class="article-text">
        De otra parte, conviene recordar que &nbsp;el diccionario de lengua inglesa de Oxford define el <em>lawfare</em> como &ldquo;acciones judiciales emprendidas como parte de una campa&ntilde;a en contra de un pa&iacute;s o grupo&rdquo;.&nbsp;En este sentido, es evidente que ello ocurre en Espa&ntilde;a. Desde hace ocho a&ntilde;os, las fuerzas conservadoras (PP y Vox) han negado la legitimidad del actual Gobierno y han procurado, con artes dudosamente democr&aacute;ticas, incluyendo denuncias falsas ante los tribunales, derribarlo.
    </p><p class="article-text">
        Hay demasiado en juego como para mirar hacia otro lado y adoptar una actitud pasiva. Y a quien afecta es al conjunto de la sociedad espa&ntilde;ola. Las ideolog&iacute;as iluminan nuestra comprensi&oacute;n del mundo y la nuestra resulta esencial para la misma. Escribi&oacute; Borges en un famoso poema: &ldquo;No nos une el amor, sino el espanto&rdquo;. A millones de espa&ntilde;oles nos une el amor a unos principios que, de forma muy resumida, ser&iacute;an estos: queremos la paz, no la guerra; defendemos la radical igualdad de mujeres y hombres; luchamos por una mejor distribuci&oacute;n de la riqueza a favor de la inmensa mayor&iacute;a; queremos cuidar nuestro planeta para que no se extinga, ante las alarmantes muestras que ofrece el cambio clim&aacute;tico. En todos estos campos, la gesti&oacute;n del Gobierno presidido por Pedro S&aacute;nchez ha arrojado resultados muy positivos, a pesar de los problemas que a&uacute;n enfrentamos. Y no habr&iacute;a sido as&iacute; con un Gobierno PP-Vox, como se encargan de recordarnos todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Si tuviera que elegir una sola imagen en la defensa de la gesti&oacute;n del presidente del Gobierno, que&nbsp;mereciera, por s&iacute; misma, el ejercicio del poder durante estos ocho a&ntilde;os, ser&iacute;a esta: las portadas de los diarios&nbsp;nos han mostrado&nbsp;a todos los efectos tr&aacute;gicos de la guerra, injusta e ilegal, en Palestina: varias personas, presumiblemente sus padres o familiares, sosten&iacute;an en sus brazos peque&ntilde;os sudarios blancos de ni&ntilde;os inocentes asesinados. M&aacute;s de 50.000, seg&uacute;n Naciones Unidas, han muerto as&iacute;.&nbsp;Confieso, como Neruda, que he llorado, contemplando esa tragedia. Soy padre, soy abuelo, y cualquiera de nuestros ni&ntilde;os podr&iacute;a haber sufrido esa suerte. No ha sido as&iacute;, pues no nacieron en el lugar equivocado, como los ni&ntilde;os de Gaza. En la terrible oscuridad del dolor, s&oacute;lo queda un consuelo: la voz, primero &uacute;nica, luego con otros acompa&ntilde;amientos, clara, valiente, de Pedro S&aacute;nchez en defensa de los principios universales, los derechos y dignidad del ser humano. S&oacute;lo por ello merece mi reconocimiento permanente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos une el espanto, que dir&iacute;a Borges. El espanto ante lo que puede venir de la mano de la derecha espa&ntilde;ola, la que gobern&oacute; (PP) y ha abandonado sus principios relativamente moderados y reformistas, para abrazar los radicales de Vox y pretende, de nuevo, gobernar con ellos. La de quienes apoyaron descaradamente la guerra ilegal de Trump y Netanyahu o adoptaron posiciones tibias cuando vieron el rechazo de la inmensa mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles a la misma. La de quienes se oponen a los derechos de la mujer o al freno al destructor cambio clim&aacute;tico. En fin, la de quienes imponen eso que llaman la prioridad nacional, lo que nos llevar&iacute;a a ser expulsados de la Uni&oacute;n Europea, pues deber&iacute;an decirnos si restringir derechos fundamentales como el acceso a los servicios esenciales, Sanidad o Educaci&oacute;n, o a ayudas vitales para el desarrollo de la personalidad, de car&aacute;cter social o acceso a la vivienda, se negar&aacute;n a ciudadanos europeos que residen en Espa&ntilde;a, pues la prioridad s&oacute;lo afectar&aacute; a ciudadanos espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Quienes as&iacute; se comportan, no pueden gobernar Espa&ntilde;a. Recuerdo los versos melanc&oacute;licos del soneto de Quevedo: &ldquo;Mir&eacute; los muros de la patria m&iacute;a, si un tiempo fuertes, ya desmoronados&rdquo;. Los muros de mi patria son la Constituci&oacute;n y la democracia, sometidos hoy a la continua tensi&oacute;n de quienes no aceptaron el resultado de las urnas, y se comportan en el Parlamento, &aacute;gora sagrada de la palabra, como artilleros que, primero disparan y despu&eacute;s preguntan. Debemos impedir que esos muros se desmoronen y lo haremos con determinaci&oacute;n. No piensen que bajaremos los brazos, sino todo lo contrario, en defensa de las creencias que profesamos.
    </p><p class="article-text">
        Y, si en relaci&oacute;n a las responsabilidades de mi partido yerro, ser&eacute; el primero en exigirlas con voz clara y contundente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Caldera Sánchez-Capitán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensa-nuevo-psoe-pedro-sanchez_129_13275210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 20:12:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa (de nuevo) del PSOE y de Pedro Sánchez ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Justicia,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio también es violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/silencio-violencia_129_13269707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d66a0a6-7776-4305-9518-94a12af98f6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio también es violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palestina no constituye una excepción. El último informe del secretario general de la ONU sobre violencia sexual relacionada con los conflictos, presentado en abril pasado, verificó 9.788 casos de violencia sexual relacionada con los conflictos en 2025</p></div><p class="article-text">
        Mientras las im&aacute;genes de destrucci&oacute;n de Palestina ocupan portadas y titulares, otra violencia contin&uacute;a creciendo imparable lejos del foco medi&aacute;tico. La violencia sexual y de g&eacute;nero contra ni&ntilde;as y mujeres palestinas aumenta exponencialmente en Gaza y Cisjordania. No es un da&ntilde;o colateral ni una consecuencia inevitable de un conflicto armado. Es una grave violaci&oacute;n de derechos humanos que en este caso adquiere una gravedad especial por el contexto de genocidio, ocupaci&oacute;n ilegal, desplazamiento forzoso, detenci&oacute;n y colapso institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante no es solo que esta violencia exista. Es que el mundo sigue sin responder con la contundencia que exige. Y cuando la comunidad internacional mira hacia otro lado ante violaciones sistem&aacute;ticas de derechos humanos y del Derecho Internacional, cuando ignora la violencia sexual y de g&eacute;nero, el silencio deja de ser neutral para convertirse en complicidad.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones palestinas, particularmente las feministas y las de derechos de las mujeres, llevan a&ntilde;os documentando esta realidad con evidencias y testimonios. Gracias a ello, la Comisi&oacute;n Internacional Independiente de Investigaci&oacute;n de la ONU denunci&oacute;, en marzo de 2025, que la violencia sexual (incluida la tortura sexual) se ha convertido en &ldquo;una herramienta de la ocupaci&oacute;n israel&iacute;, perpetrando genocidio y perpetuando el sistema de opresi&oacute;n mediante la intimidaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n palestina y su desplazamiento forzoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta violencia atraviesa toda la arquitectura de la ocupaci&oacute;n, y se manifiesta en centros de detenci&oacute;n, puestos de control, incursiones militares y ataques constantes. Es ejercida a diario por las fuerzas de seguridad y por los colonos israel&iacute;es, en un contexto de total impunidad. La violencia sexual es empleada sistem&aacute;ticamente para aterrorizar, sobre todo, a mujeres y ni&ntilde;as y perpetuar, un sistema genocida y de opresi&oacute;n de toda la poblaci&oacute;n palestina. Un engranaje integral que infunde miedo, verg&uuml;enza, castigo, aislamiento de las supervivientes, para fracturar y desplazar forzosamente a las comunidades palestinas tanto en Gaza como en Cisjordania, incluido Jerusal&eacute;n Este. Se trata de una de las expresiones m&aacute;s extremas de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son devastadoras. Seg&uacute;n ONU Mujeres, m&aacute;s de 38.000 mujeres y ni&ntilde;as han muerto en Gaza desde octubre de 2023 hasta finales de 2025 y m&aacute;s de un mill&oacute;n han sido desplazadas. La destrucci&oacute;n deliberada de infraestructuras sanitarias y de protecci&oacute;n ha dejado a cientos de miles de ellas sin acceso a servicios esenciales de salud sexual y reproductiva o de atenci&oacute;n psicosocial. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud estima que m&aacute;s de 500.000 mujeres carecen actualmente de atenci&oacute;n b&aacute;sica. Al mismo tiempo, los refugios improvisados y los espacios superpoblados multiplican los riesgos de violencia sexual y de g&eacute;nero. Un reciente estudio de ActionAid Espa&ntilde;a se&ntilde;ala que el 78% de las mujeres encuestadas en Gaza afirm&oacute; haber sufrido al menos una forma de violencia sexual o de g&eacute;nero.
    </p><h2 class="article-text">Un mismo patr&oacute;n en muchos lugares</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, Palestina no constituye una excepci&oacute;n. Lo que ocurre all&iacute; forma parte de un patr&oacute;n documentado desde hace a&ntilde;os en numerosos conflictos. La violencia sexual se utiliza como arma de guerra, mecanismo de dominaci&oacute;n y herramienta de represi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe del secretario general de la ONU sobre violencia sexual relacionada con los conflictos, presentado en abril de 2026 por la Representante Especial Pramila Patten, verific&oacute; 9.788 casos de violencia sexual relacionada con los conflictos en 2025. La cifra supone m&aacute;s del doble de la registrada el a&ntilde;o anterior y la ONU advierte de que est&aacute; muy lejos de reflejar la verdadera dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno. Violaciones, esclavitud sexual y secuestros siguen utiliz&aacute;ndose como arma de guerra y represi&oacute;n pol&iacute;tica en pa&iacute;ses como Sud&aacute;n, Hait&iacute;, Somalia, Sud&aacute;n del Sur, Myanmar y Rep&uacute;blica Centroafricana. Los casos documentados se caracterizan por una brutalidad extrema y afectan mayoritariamente a mujeres y ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania, la ONU document&oacute; al menos 310 casos atribuidos a fuerzas rusas, incluidos abusos contra personas detenidas y prisioneros de guerra. En Sud&aacute;n, la violencia sexual se utiliza de forma generalizada para aterrorizar y desplazar comunidades, con casos de violaciones masivas, esclavitud sexual y matrimonios forzados. En Hait&iacute;, las bandas armadas emplean las violaciones y agresiones sexuales como mecanismo deliberado de dominaci&oacute;n y castigo colectivo en los territorios que controlan.
    </p><p class="article-text">
        El informe incluye adem&aacute;s una lista de 77 entidades gubernamentales y no gubernamentales responsables de perpetrar violencia sexual en conflictos, entre ellas las fuerzas armadas y de seguridad rusas, israel&iacute;es, as&iacute; como militantes de Ham&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En el este de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, entre enero y septiembre de 2025, el Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas (UNFPA) denunci&oacute; m&aacute;s de 80 000 casos de violaci&oacute;n, lo que supone un aumento del 32 % con respecto al mismo periodo de 2024. Personal militar y grupos armados perpetran ataques contra grupos &eacute;tnicos concretos; secuestros y raptos con fines de esclavitud sexual; y violaciones en granjas y otros lugares de trabajo o mientras las mujeres y las ni&ntilde;as se encontraban en tr&aacute;nsito. Adem&aacute;s, los recortes repentinos de la ayuda internacional de Estados Unidos interrumpieron bruscamente la atenci&oacute;n sanitaria de urgencia y otras formas de apoyo a miles de supervivientes de violencia sexual. Muchas contrajeron el VIH o quedaron embarazadas porque las cl&iacute;nicas y los hospitales del este del pa&iacute;s se quedaron sin existencias de kits de profilaxis postexposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No son, por tanto, casos aislados; responden a un patr&oacute;n de violencia muy espec&iacute;fico que requiere una respuesta pol&iacute;tica igualmente sistem&aacute;tica. La violencia sexual no es exclusiva de un conflicto ni de un &uacute;nico actor armado. Est&aacute; presente all&iacute; donde la guerra destruye instituciones, garant&iacute;as jur&iacute;dicas y mecanismos de protecci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La urgencia de un enfoque feminista</h2><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de un enfoque integral de paz feminista implica ir m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de conflicto militar, exige medidas claras que garanticen la protecci&oacute;n de la vida, la justicia y los derechos humanos. Exige investigaciones independientes, rendici&oacute;n de cuentas, garant&iacute;a de financiaci&oacute;n sostenida para organizaciones feministas, de mujeres y j&oacute;venes. Y por supuesto, su participaci&oacute;n efectiva en todos los espacios de negociaci&oacute;n, reconstrucci&oacute;n y construcci&oacute;n de paz.
    </p><p class="article-text">
        No puede olvidarse tampoco que explicar la violencia sexual en conflictos exige responsabilidad. Las mujeres y ni&ntilde;as palestinas, sudanesas, ucranianas, yemen&iacute;es o haitianas no son solo v&iacute;ctimas; son defensoras de derechos humanos, periodistas, sanitarias, estudiantes, lideresas comunitarias y sost&eacute;n de sus familias en condiciones extremas. Frente a la violencia que sufren de forma sistem&aacute;tica, es imprescindible escuchar sus voces, proteger su dignidad y evitar narrativas que las revictimicen. Pero tambi&eacute;n lo es acabar con la impunidad: la justicia y la acci&oacute;n pol&iacute;tica deben actuar de manera urgente. La respuesta internacional no puede seguir dependiendo de intereses geopol&iacute;ticos o ciclos medi&aacute;ticos. La protecci&oacute;n de mujeres y ni&ntilde;as frente a la violencia sexual debe ser una prioridad pol&iacute;tica global y nacional, y una obligaci&oacute;n &eacute;tica innegociable.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una oportunidad para demostrar ese compromiso. La V Conferencia Ministerial de Pol&iacute;tica Exterior Feminista, que se celebra en Madrid bajo el lema &ldquo;Construyendo Paz y Democracia&rdquo;, no deber&iacute;a limitarse a declaraciones gen&eacute;ricas sobre igualdad. Espa&ntilde;a y los Estados participantes en este encuentro deben abordar de manera expl&iacute;cita la prevenci&oacute;n y respuesta a la violencia sexual en conflictos armados, incorpor&aacute;ndola como una prioridad en sus presupuestos y en su acci&oacute;n exterior, humanitaria y de cooperaci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a cr&iacute;menes que destruyen vidas, comunidades y generaciones enteras, el silencio alimenta la impunidad. Cuando la violencia sexual se utiliza como instrumento de guerra, callar no es una opci&oacute;n. No actuar tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julissa Jáuregui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/silencio-violencia_129_13269707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:02:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El silencio también es violencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia sexual,Guerras,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La despiadada respuesta de Ayuso contra la Memoria Democrática ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/despiadada-respuesta-ayuso-memoria-democratica_129_13269510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cbd45a5-8885-4194-847b-4b148e20a82c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1292y312.jpg" width="1200" height="675" alt="La despiadada respuesta de Ayuso contra la Memoria Democrática "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presidenta madrileña se ha opuesto a la instalación de una placa en la sede de la Comunidad de Madrid en memoria de las víctimas de la dictadura que tanto dolor sufrieron en los calabozos de dicho edificio cuando era la Dirección General de Seguridad. Con la particularidad de que ha sido apoyada por dos magistrados de la Audiencia Nacional</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hemos hecho en este pa&iacute;s la transici&oacute;n a la democracia sobre la bisagra de una reforma cimentada en el silencio y la ruptura de la espiral de la venganza. As&iacute; hab&iacute;a que hacerlo y no hay que arrepentirse de ello. Pero del silencio al olvido y la ignorancia solo hay dos pasos. Y ser&iacute;a pernicioso que muchos los dieran&rdquo; (Francisco Tom&aacute;s y Valiente).</em>
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de la tortura. Y ello nos lleva a recordar, como dijo Josep Fontana, que de las investigaciones realizadas se deduce &ldquo;la brutalidad con que se aplic&oacute; la represi&oacute;n en el territorio franquista, sin ning&uacute;n respeto por los derechos humanos&rdquo;. Desde este presupuesto analizamos lo siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Como, lamentablemente, acaba de ocurrir, la presidenta de la Comunidad de Madrid se ha opuesto rotundamente a la instalaci&oacute;n de una placa en la actual sede de la Comunidad de Madrid en memoria de las v&iacute;ctimas de la dictadura, que tanto dolor sufrieron por su internamiento en los calabozos de dicha sede cuando era&nbsp;la Direcci&oacute;n General de Seguridad. Con la particularidad de que ha sido apoyada por dos magistrados de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional. Una particular muestra&nbsp;y expresi&oacute;n de la &ldquo;parcialidad&rdquo; que vemos en ciertos sectores de la judicatura.
    </p><p class="article-text">
        Parece que ni la presidenta ni los magistrados hayan le&iacute;do el Acuerdo de 20 de octubre de 2025 de la Secretar&iacute;a de Estado de Memoria Democr&aacute;tica. En ella, el Gobierno acord&oacute; instalar una placa en dicha sede que mantuviera la memoria de unos de los espacios m&aacute;s violentos de la dictadura, la Direcci&oacute;n General de Seguridad. Acuerdo que pretende actualizar el papel central de dicha sede en la &ldquo;represi&oacute;n pol&iacute;tica y social durante la dictadura franquista&rdquo;. &ldquo;En sus dependencias se llevaron a cabo interrogatorios y torturas&rdquo;, se&ntilde;ala el texto, a&ntilde;adiendo que &ldquo;uno de los aspectos m&aacute;s oscuros de la actividad de la DGS fue el uso sistem&aacute;tico de la tortura como m&eacute;todo de obtenci&oacute;n de informaci&oacute;n y castigo&rdquo;, hasta el punto de &ldquo;extraer confesiones, atemorizar y desmoralizar&rdquo; a los detenidos por medio de una &ldquo;extrema brutalidad&rdquo;. &ldquo;La represi&oacute;n desde la DGS tuvo efectos devastadores en la sociedad espa&ntilde;ola&rdquo; y se convirti&oacute; en un &ldquo;s&iacute;mbolo del terror estatal&rdquo; que &ldquo;evocaba im&aacute;genes de brutalidad y sufrimiento&rdquo;. Esta inmensa y dolorosa realidad es la que la presidenta Ayuso y&nbsp;los magistrados tratan de evitar que se difunda.
    </p><p class="article-text">
        Para justificar, a&uacute;n m&aacute;s, la necesidad de instalar en dicha sede la placa que abra a toda la ciudadan&iacute;a la memoria de aquella tragedia, basta recordar las palabras contenidas en el informe del Consejo de Europa -marzo de 2006- que expres&oacute; con toda claridad y detalle lo que en uno de sus cap&iacute;tulos se denomina: 'Balance de los cr&iacute;menes del r&eacute;gimen de Franco'. Informe que subraya que &ldquo;la conciencia de la Historia es una de las condiciones previas para evitar que se repitan los errores del pasado. Adem&aacute;s, la evaluaci&oacute;n moral y la condena de los cr&iacute;menes cometidos juega un papel importante en la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes&rdquo;. Parece que las citadas autoridades ignoran este informe.
    </p><p class="article-text">
        Para complementar lo expuesto, considero necesario rememorar lo que signific&oacute; la Brigada Social y Pol&iacute;tica de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Es una evidencia, sobradamente acreditada por la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, la significaci&oacute;n relevante de la violencia y la represi&oacute;n como elemento central del golpe militar de 18 de julio de 1936 y del Estado totalitario definitivamente implantado al fin de la contienda militar. La institucionalizaci&oacute;n de la represi&oacute;n, primero contra las personas fieles a la Rep&uacute;blica y luego contra toda la oposici&oacute;n democr&aacute;tica, dispon&iacute;a de varios instrumentos b&aacute;sicos y necesarios para el ejercicio de su funci&oacute;n. Entre ellos, estaban los diversos Cuerpos policiales y, particularmente, la Brigada Pol&iacute;tico-Social, constituida en todas y cada una de las Jefaturas Superiores de Polic&iacute;a, bajo la direcci&oacute;n pol&iacute;tica de los correspondientes Gobernadores Civiles.
    </p><p class="article-text">
        Sin el concurso, primero, de las Comisar&iacute;as de Investigaci&oacute;n y Vigilancia y, despu&eacute;s, de dichas Brigadas, los Consejos de Guerra y los Tribunales Especiales -como el TOP- no hubieran podido llevar a cabo su cometido. Para ello, contaban con una polic&iacute;a pol&iacute;tica que, carente de todo control judicial y con una constante vulneraci&oacute;n de las garant&iacute;as y derechos de los ciudadanos, investigaban y deten&iacute;an a quienes disintieran o se opusieran por cualquier medio a la Dictadura a la que serv&iacute;an y proteg&iacute;an con todos los medios a su alcance. El aparato policial franquista era la primera e inmediata expresi&oacute;n del terror impuesto por la Dictadura.
    </p><p class="article-text">
        La Brigada Pol&iacute;tico-Social fue creada por Ley de 2 de septiembre de 1941, concentrando, con los servicios de Informaci&oacute;n de la Guardia Civil, todas&nbsp;las competencias sobre represi&oacute;n pol&iacute;tica que practicaban a trav&eacute;s de seguimientos, intervenciones telef&oacute;nicas ilegales, violaciones de la correspondencia privada, investigaciones de las que&nbsp;daban cuenta -o no- a la autoridad militar o al TOP, detenciones arbitrarias e indefinidas en Comisar&iacute;as o Centros de detenci&oacute;n habilitados, sin poner al detenido a disposici&oacute;n judicial, la pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica de la tortura y otras pr&aacute;cticas policiales, como el hostigamiento sistem&aacute;tico de la oposici&oacute;n democr&aacute;tica. Deben tenerse presente dos datos que reflejan el permanente hostigamiento policial de la oposici&oacute;n durante la dictadura. El primero, las detenciones pol&iacute;ticas en Espa&ntilde;a en 1961 fueron 1.335 y, en 1962, llegaron a 2.438. Segundo, el total de presos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a al iniciarse el 1961 era de 15.202, entre ellos 1.596 mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debe destacarse la trascendental importancia que lleg&oacute; a tener, entre otros medios violentos de investigaci&oacute;n, la pr&aacute;ctica de la tortura, tal como ha quedado ya reflejada en numerosas investigaciones hist&oacute;ricas. Basta acceder a las fuentes documentales de quienes, como espina dorsal del r&eacute;gimen, la practicaron&nbsp;gravemente. Ciertamente, tenemos constancia de ello por el testimonio de sus v&iacute;ctimas. As&iacute; resulta del de&nbsp;Marcos Ana,&nbsp;Elena Cuartero Garc&iacute;a, Mar&iacute;a Salvo Iborra, Heriberto Qui&ntilde;ones, Vicente Cazcarra,&nbsp;Pedro Vicente, Miguel N&uacute;&ntilde;ez, Tomasa Cuevas, Mois&eacute;s Hueso Mateo, Francisco D&iacute;az Iniesta, Carles Vallejo y tantos otros miles. Todos, sin excepci&oacute;n, seg&uacute;n el gran luchador por la democracia, Miguel N&uacute;&ntilde;ez, &ldquo;quedaron destrozados f&iacute;sica y moralmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las actuaciones de estas Brigadas&nbsp;se mantuvieron activas hasta el periodo final de la Dictadura y la Transici&oacute;n; as&iacute; resulta recogido con exactitud en obras recientes sobre ese periodo hist&oacute;rico en la que se da cumplida cuenta del &ldquo;papel estrat&eacute;gico&rdquo; que desempe&ntilde;aban en esa etapa bajo la direcci&oacute;n de Saturnino Yag&uuml;e Gonz&aacute;lez &ldquo;que trabajaba desde 1958 en estos menesteres&rdquo; y la constante y dur&iacute;sima actuaci&oacute;n de Pedro Polo,&nbsp;Eduardo Quintela, Juan Est&eacute;vez, del &ldquo;Comisario Ballesteros en Valencia&rdquo;, el Jefe de Polic&iacute;a de Tenerife Jos&eacute; Matute, de Gonz&aacute;lez Pacheco, de Carlos Dom&iacute;nguez, de Eleuterio Fern&aacute;ndez-Gir&oacute;n, del Inspector Pena, de los hermanos Antonio y Vicente Juan Creix, Eugenio Nicol&aacute;s, etc. &nbsp;Basta examinar las detenciones policiales por razones pol&iacute;ticas y sindicales producidas durante el periodo comprendido entre julio de 1975 y diciembre de 1976-un total de 2.815- para valorar el verdadero alcance de la represi&oacute;n. (Fuente: Gabinete T&eacute;cnico del Ministerio de la Gobernaci&oacute;n). A partir de dichos datos, es razonable asumir la hip&oacute;tesis de que&nbsp;53.500 personas aproximadamente sufrieron represi&oacute;n en el &uacute;ltimo periodo del franquismo. Actividad que exig&iacute;a una amplia y diversificada&nbsp;organizaci&oacute;n que era similar en toda Espa&ntilde;a. Como la de Catalunya,&nbsp;la VI Brigada Regional,&nbsp;que dispon&iacute;a en 1974 de la siguiente estructura. Grupos: &ldquo;Jefatura, Secretaria, Servicio de Guardia-Grupo VI, Servicio de Universidad-Grupo VII, Servicios Extraordinarios Prolongados, Asuntos laborales-Grupo I, Actividades catalanoseparatistas -Grupo II, Actividades comunistas-Grupo III, Actividades Anarquistas, Trotskistas y sociales-Grupo IV y Escoltas y Sectas-Grupo V&rdquo;, disponiendo para esos fines, en dicho a&ntilde;o, de 120 funcionarios de plantilla. Y, desde luego, la relaci&oacute;n directa de dichas Brigadas con los asesinatos cometidos por las Fuerzas de Seguridad con ocasi&oacute;n del ejercicio de los derechos fundamentales de huelga, reuni&oacute;n y manifestaci&oacute;n. Basta con citar los&nbsp;cinco cometidos en Vitoria en 1976.
    </p><p class="article-text">
        En 1975, &ldquo;continuaban a buen ritmo los apaleamientos y las vejaciones a base de palizas con la porra, con cuerdas o con toallas mojadas, quemaduras con cigarrillos, contusiones generalizadas o cortes con cuchillas de afeitar&rdquo;. Torturas que determinaron en su d&iacute;a los Manifiestos contra la misma de 1963 (sobre la tortura en Asturias), de diciembre de 1968 (Documento suscrito por 1.500 intelectuales) y el de la primavera de 1976. En la obra de N. Sartorius se contiene una reflexi&oacute;n, tomada de&nbsp;Antoni Batista,&nbsp;sobre la importancia de que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes conozcan los atestados e informes de dichas Brigadas, porque,&nbsp;lo que hoy puede hacer sonre&iacute;r, &ldquo;por la propia redacci&oacute;n macarr&oacute;nica y ampulosa, llena de esos gerundios policiales que tanto mal hac&iacute;an a los ojos de Salvador Espriu&rdquo;, ocultan una actividad directamente delictiva y represora que no puede ni debe olvidarse.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de la polic&iacute;a pol&iacute;tica cont&oacute; desde siempre con colaboradores externos, particulares, funcionarios y agencias privadas de informaci&oacute;n, adem&aacute;s de la extrema derecha, para vigilar, informar y, sobre todo, las delaciones, dados los apoyos sociales que el franquismo tuvo desde su inicio. Datos que las autoridades policiales aprovecharon al m&aacute;ximo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a la enorme gravedad de lo expuesto, la Transici&oacute;n, concretada en la Ley de Amnist&iacute;a, impidi&oacute; la persecuci&oacute;n procesal y consiguiente sanci&oacute;n penal de tantos y tantos delitos de tortura. Y, hoy, la Justicia, contin&uacute;a cerrando el paso a una investigaci&oacute;n rigurosa de dichos delitos invocando, err&oacute;neamente, la prescripci&oacute;n de los mismos, cuando no la Ley de Amnist&iacute;a, como as&iacute; ha ocurrido, injustamente, ante la denuncia formulada por Carles Vallejo ante el Juzgado de Instrucci&oacute;n 18 y la Audiencia Provincial de Barcelona, por los 21 d&iacute;as de internamiento&nbsp;en las celdas de la Comisaria de V&iacute;a Layetana, sufriendo toda clase de dur&iacute;simos malos tratos y torturas.
    </p><p class="article-text">
        Estimo necesarias las palabras de Guy Aurenche. &ldquo;La tortura institucionalizada no es solamente la negaci&oacute;n misma del hombre, sino tambi&eacute;n la negaci&oacute;n misma del papel que ha sido confiado al Estado por las sociedades humanas.De ah&iacute;, el car&aacute;cter particularmente tortura institucionalizada&rdquo;.&nbsp;Una grav&iacute;sima realidad que la Presidenta y los magistrados parece que quisieran olvidar.
    </p><p class="article-text">
        Y una observaci&oacute;n necesaria. El art.2.3 de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica dispone lo siguiente: &ldquo;Todas las leyes del Estado espa&ntilde;ol, incluida la Ley 46/1977,de 15 de octubre, de Amnist&iacute;a, se interpretaran y aplicaran de conformidad con el Derecho internacional convencional y consuetudinario y, en particular, con el Derecho Internacional Humanitario, seg&uacute;n el cual los cr&iacute;menes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y tortura tienen la consideraci&oacute;n de imprescriptibles y no amnistiables&rdquo;. Basta ya de excusas vac&iacute;as para no perseguir los cr&iacute;menes de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Jiménez Villarejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/despiadada-respuesta-ayuso-memoria-democratica_129_13269510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 20:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La despiadada respuesta de Ayuso contra la Memoria Democrática ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Memoria Histórica,Policía política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El momento de la verdad de la IA: una lectura de la Encíclica Magnifica Humanitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-ia-lectura-enciclica-magnifica-humanitas_129_13257031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86d6e60b-1b8b-494d-9994-a30ad9daba7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento de la verdad de la IA: una lectura de la Encíclica Magnifica Humanitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El texto del Papa sitúa a la sociedad entera ante uno de esos momentos: una elección histórica y decisiva entre levantar una nueva torre de Babel tecnológica, cimentada en la uniformidad y el dominio, o asumir la tarea de reconstruir los muros de nuestra Jerusalén compartida, mediante el esfuerzo conjunto, el diálogo y la responsabilidad</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de mi trayectoria, he sido testigo de numerosas transformaciones sociales e institucionales. Sin embargo, pocas han planteado una oportunidad y un desaf&iacute;o tan profundos a nuestras estructuras de convivencia como la actual revoluci&oacute;n de la Inteligencia Artificial. En este escenario de cambio acelerado, la reciente enc&iacute;clica <em>Magnifica Humanitas </em>del Papa Le&oacute;n XIV irrumpe con fuerza como un l&uacute;cido tratado de gobernanza y una br&uacute;jula estrat&eacute;gica y moral para nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En LLYC solemos decir que las organizaciones se enfrentan constantemente a su &ldquo;momento de la verdad&rdquo;. El texto del Papa sit&uacute;a a la sociedad entera ante uno de esos momentos: una elecci&oacute;n hist&oacute;rica y decisiva entre levantar una nueva torre de Babel tecnol&oacute;gica, cimentada en la uniformidad y el dominio, o asumir la tarea de reconstruir los muros de nuestra Jerusal&eacute;n compartida, mediante el esfuerzo conjunto, el di&aacute;logo y la responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La Inteligencia Artificial es una herramienta extraordinaria con un inmenso potencial para aportar grandes beneficios, mejorar los servicios, curar y abrir nuevas posibilidades para la humanidad. No obstante, la enc&iacute;clica recuerda que la tecnolog&iacute;a no es moralmente neutra, ya que refleja las prioridades y valores de quienes la dise&ntilde;an y entrenan. Uno de los grandes retos de esta transici&oacute;n es c&oacute;mo afecta al debate p&uacute;blico. Si bien la IA puede dinamizar el conocimiento, tambi&eacute;n puede actuar como un potente multiplicador de desinformaci&oacute;n, difuminando la frontera entre los datos objetivos y las opiniones. En un entorno donde los algoritmos a veces premian el antagonismo y la confrontaci&oacute;n, se corre el riesgo de polarizar a la sociedad y exponer a las instituciones a crisis de legitimidad. La democracia es un ecosistema fr&aacute;gil que se nutre de la confianza, y el conflicto perpetuo bloquea los consensos necesarios para que la innovaci&oacute;n rinda sus mejores frutos. He repetido muchas veces que la democracia no se defiende sola, que no hay una ley natural que obre en favor de la igualdad, la justicia y la verdad, que nos corresponde a todos defenderla todos los dias, a todas las horas y en todos los lugares. Tambi&eacute;n en el espacio digital.
    </p><p class="article-text">
        Ante la complejidad de estos retos globales, desde el sector privado estamos llamados a ejercer un liderazgo constructivo. El propio Le&oacute;n XIV nos interpela a las organizaciones a ir m&aacute;s all&aacute; de la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n para impulsar una verdadera &ldquo;ecolog&iacute;a de la comunicaci&oacute;n&rdquo;. La legitimidad social de las empresas en el futuro depender&aacute; en gran medida de su capacidad para actuar como agentes de cohesi&oacute;n. Debemos asegurar que las tecnolog&iacute;as y las plataformas digitales sirvan para
    </p><p class="article-text">
        crear espacios que fomenten la argumentaci&oacute;n serena, protejan el pensamiento cr&iacute;tico y defiendan la verdad de los hechos como un bien com&uacute;n irrenunciable.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, el desarrollo de la IA requiere un marco &eacute;tico claro que maximice su potencial con criterios de inclusi&oacute;n. La enc&iacute;clica apela directamente al sector empresarial para ir m&aacute;s all&aacute; del cumplimiento normativo, aplicando una rigurosa debida diligencia (due diligence) en sus desarrollos. Las empresas e inversores l&iacute;deres deben adelantarse mediante sistemas de verificaci&oacute;n &eacute;tica que protejan los derechos fundamentales, asumiendo una transparencia total (accountability) en el uso de decisiones automatizadas. El objetivo es asegurar que la tecnolog&iacute;a cumpla su prop&oacute;sito m&aacute;s noble: ayudar y potenciar verdaderamente a las personas y hacer, como dice Le&oacute;n XIV que la ciudad de los hombres se vuelva m&aacute;s habitable
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar el camino a seguir en esta transformaci&oacute;n, el Papa utiliza la potente imagen del l&iacute;der b&iacute;blico Nehem&iacute;as: frente a una ciudad de Jerusal&eacute;n en ruinas, &eacute;l no impuso soluciones desde arriba ni actu&oacute; en solitario; al contrario, convoc&oacute; a las familias, coordin&oacute; los esfuerzos y confi&oacute; a cada sector de la sociedad un tramo de la muralla para su reconstrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la visi&oacute;n estrat&eacute;gica que necesitamos hoy para gobernar con &eacute;xito la Inteligencia Artificial. Ning&uacute;n actor puede resolver la complejidad de estos desaf&iacute;os por s&iacute; solo. En este sentido, como se&ntilde;ala mi amigo y profesor Diego S. Garrocho en otra tribuna sobre este texto, &ldquo;hablar con todos, negociar con todos, dialogar con todos en nombre de la vulnerabilidad humana es el primer paso indispensable para reconstruir un mundo que, a ojos de todos, se encuentra irremediablemente herido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es el momento de actuar como aut&eacute;nticos constructores de puentes, tendiendo lazos firmes entre el sector p&uacute;blico y el sector privado. Porque s&oacute;lo mediante una colaboraci&oacute;n estrecha, una regulaci&oacute;n inteligente y una innovaci&oacute;n empresarial responsable podremos levantar, como en tiempos de Nehem&iacute;as, esa muralla compartida que proteja la convivencia y garantice que la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica est&eacute; verdaderamente al servicio de las personas y del bien com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-ia-lectura-enciclica-magnifica-humanitas_129_13257031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 20:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El momento de la verdad de la IA: una lectura de la Encíclica Magnifica Humanitas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevas amenazas, nueva sanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevas-amenazas-nueva-sanidad_129_13266468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aea2eda-cf7d-4c10-a6de-7de6de9aa8dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevas amenazas, nueva sanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos aceptar que las enfermedades emergentes han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en una amenaza real. La pandemia por COVID-19 no fue un accidente aislado, sino el gran aviso de un nuevo paradigma sanitario</p></div><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de alertas epidemiol&oacute;gicas ha terminado por normalizar lo que hasta la fecha&nbsp;consider&aacute;bamos excepcional. Hemos vivido c&oacute;mo brotes de enfermedades infectocontagiosas,&nbsp;los m&aacute;s recientes de hantavirus o &eacute;bola, ocupaban los titulares durante unos d&iacute;as para despu&eacute;s&nbsp;diluirse, aunque la advertencia que contienen siga ah&iacute;. Existe la percepci&oacute;n err&oacute;nea de que estas&nbsp;patolog&iacute;as son propias de otros pa&iacute;ses geogr&aacute;ficamente lejanos y no del nuestro, pero debemos&nbsp;tener en cuenta que con relativa frecuencia se atienden en nuestro pa&iacute;s casos de enfermedades&nbsp;de este tipo como la fiebre del Nilo, el Chikungunya o la infecci&oacute;n por el virus Zika. Todas estas&nbsp;alertas son s&iacute;ntomas de un cambio mucho m&aacute;s profundo. Debemos aceptar que las&nbsp;enfermedades emergentes han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en una&nbsp;amenaza real. La pandemia por COVID-19 no fue un accidente aislado, sino el gran aviso de un&nbsp;nuevo paradigma sanitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, muchos sistemas de salud se han dise&ntilde;ado pensando fundamentalmente en el&nbsp;envejecimiento poblacional, las enfermedades cr&oacute;nicas y la mejora progresiva de la esperanza&nbsp;de vida. La idea de una crisis infecciosa global capaz de paralizar pa&iacute;ses enteros parec&iacute;a&nbsp;pertenecer m&aacute;s al terreno de la ficci&oacute;n que a la realidad cotidiana. Hasta que todo cambi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia tension&oacute; los hospitales, agot&oacute; a sus profesionales y puso frente al espejo las&nbsp;debilidades de sistemas sanitarios que, pese a su desarrollo tecnol&oacute;gico, no estaban preparados&nbsp;para responder a una emergencia de semejante magnitud. Se puso de manifiesto la falta de&nbsp;recursos materiales, pero tambi&eacute;n de planificaci&oacute;n, coordinaci&oacute;n y capacidad de adaptaci&oacute;n. Y&nbsp;aunque la emergencia m&aacute;s aguda haya quedado atr&aacute;s y ahora la percibamos como lejana, las&nbsp;sucesivas alertas epidemiol&oacute;gicas demuestran que la amenaza sigue vigente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo globalizado donde un brote localizado puede extenderse r&aacute;pidamente a&nbsp;escala mundial. El cambio clim&aacute;tico, la deforestaci&oacute;n, la movilidad humana y el contacto cada&nbsp;vez m&aacute;s estrecho entre personas y animales favorecen la aparici&oacute;n de nuevos pat&oacute;genos o la&nbsp;expansi&oacute;n de otros ya conocidos. La consecuencia es evidente, las necesidades sanitarias est&aacute;n&nbsp;cambiando. Hoy ya no basta con disponer de buenos hospitales, sino que es imprescindible&nbsp;contar con sistemas sanitarios flexibles, capaces de anticiparse, resistir y responder con rapidez&nbsp;ante crisis sanitarias complejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, hay un &aacute;mbito que se ha convertido en un aut&eacute;ntico term&oacute;metro de la&nbsp;fortaleza sanitaria de un pa&iacute;s: la medicina intensiva. Durante la pandemia por COVID-19, las&nbsp;unidades de cuidados intensivos dejaron de ser espacios desconocidos para la mayor&iacute;a de&nbsp;la poblaci&oacute;n y pasaron a simbolizar, no solo la esperanza de la supervivencia, sino tambi&eacute;n el&nbsp;l&iacute;mite entre el colapso y la resistencia del sistema sanitario. Las cifras diarias de camas de UCI&nbsp;ocupadas se transformaron en un indicador colectivo del estado de la emergencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, reducir la medicina intensiva a un conjunto de respiradores, EPIs y tecnolog&iacute;a ser&iacute;a&nbsp;un error. Detr&aacute;s de cada unidad de cuidados intensivos hay profesionales altamente&nbsp;especializados que trabajan bajo presi&oacute;n constante y est&aacute;n entrenados para tomar decisiones&nbsp;cr&iacute;ticas en cuesti&oacute;n de minutos. M&eacute;dicos intensivistas, personal de enfermer&iacute;a, auxiliares,&nbsp;fisioterapeutas y otros especialistas sostuvieron durante meses una presi&oacute;n asistencial in&eacute;dita,&nbsp;muchas veces en condiciones extremas y con un enorme desgaste f&iacute;sico y emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia reciente deber&iacute;a haber dejado una lecci&oacute;n clara, reforzar la medicina intensiva no&nbsp;es &uacute;nicamente prepararse para futuras pandemias, sino fortalecer la capacidad global de&nbsp;respuesta del sistema sanitario. Porque las UCI no solo atienden infecciones graves, tambi&eacute;n&nbsp;representan la &uacute;ltima l&iacute;nea de defensa ante m&uacute;ltiples emergencias m&eacute;dicas y cat&aacute;strofes&nbsp;colectivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, existe una tendencia colectiva a olvidar r&aacute;pidamente las crisis una vez desaparece la&nbsp;sensaci&oacute;n inmediata de amenaza. Pasado el impacto social de la COVID-19, el debate sanitario&nbsp;ha vuelto en muchas ocasiones al redil de la urgencia presupuestaria, de las listas de espera y&nbsp;del corto plazo pol&iacute;tico. Y, sin embargo, todo apunta a que las enfermedades emergentes&nbsp;&nbsp;seguir&aacute;n formando parte de nuestro horizonte durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gran cuesti&oacute;n ya no es si volver&aacute; a producirse otra emergencia sanitaria global, sino cu&aacute;ndo&nbsp;ocurrir&aacute; y c&oacute;mo de preparados estaremos. La respuesta depender&aacute;, en buena medida, de la&nbsp;capacidad para entender que la sanidad del siglo XXI necesita nuevas prioridades: inversi&oacute;n&nbsp;sostenida en salud p&uacute;blica, en la formaci&oacute;n de sus profesionales, en investigaci&oacute;n biom&eacute;dica y&nbsp;en el desarrollo de sistemas hospitalarios resilientes donde la medicina intensiva ocupe el lugar&nbsp;estrat&eacute;gico que realmente tiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas amenazas sanitarias han cambiado las reglas del juego. Ahora falta decidir si&nbsp;los sistemas de salud tambi&eacute;n est&aacute;n dispuestos a cambiar con ellas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suberviola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevas-amenazas-nueva-sanidad_129_13266468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 04:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuevas amenazas, nueva sanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ébola,UCI,Enfermedades infecciosas,Epidemias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, liderando en política exterior feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-liderando-politica-exterior-feminista_129_13266658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d7142e0-3082-427b-9bc5-f1a12d80c117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España, liderando en política exterior feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España recoge hoy el testigo de esta Conferencia tras Berlín, La Haya, Ciudad de México y París para consolidar el paso de una fase declarativa de la Política Exterior Feminista a una fase de aplicación, de financiación y rendición de cuentas</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as Espa&ntilde;a acoge, en la sede del ministerio de Asuntos Exteriores, Uni&oacute;n Europea y Cooperaci&oacute;n, la V Conferencia de Pol&iacute;tica Exterior Feminista. Madrid se convierte as&iacute; en capital mundial de la igualdad y el feminismo, valores que se encuentran en el centro de nuestra pol&iacute;tica exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Una cita en la que m&aacute;s de 60 pa&iacute;ses, ministras y ministros de Exteriores, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil nos reunimos para reflexionar y avanzar en igualdad de g&eacute;nero en todo el mundo. Para decir bien alto que la igualdad es la causa m&aacute;s justa de la humanidad y que la democracia no est&aacute; completa si no lo es para todos y para todas. 
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de esta edici&oacute;n de la Conferencia de Pol&iacute;tica Exterior Feminista en nuestro pa&iacute;s es una muestra del compromiso de Espa&ntilde;a con la promoci&oacute;n de la igualdad de g&eacute;nero. Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses del mundo m&aacute;s avanzados en igualdad de g&eacute;nero y nuestra pol&iacute;tica exterior feminista es ya referente en el mundo. Nuestra voz en favor de los derechos de las mujeres y las ni&ntilde;as en todo el mundo inspira a otros a seguir nuestros pasos. 
    </p><p class="article-text">
        Esta Conferencia tiene lugar en un momento internacional marcado por la inestabilidad, la conculcaci&oacute;n del derecho internacional, el regreso de la violencia y la guerra como forma de resolver conflictos, y el retroceso en derecho. Por ello, es una cita imprescindible. Porque necesitamos espacios para unirnos y trabajar juntos por la paz, por el di&aacute;logo, por la igualdad, y por los derechos humanos. Somos muchos m&aacute;s los que estamos comprometidos con estos valores, y nuestra voz y nuestra acci&oacute;n es m&aacute;s necesaria que nunca. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca necesitamos una pol&iacute;tica exterior feminista porque derechos que nos ha costado d&eacute;cadas conseguir vuelven a ser cuestionados, y porque en muchas regiones del mundo mujeres y ni&ntilde;as no tienen garantizados sus derechos m&aacute;s b&aacute;sicos: la salud, la educaci&oacute;n, la seguridad, la participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una pol&iacute;tica exterior feminista para cambiar el mundo, para hacer de &eacute;l un lugar m&aacute;s pac&iacute;fico, m&aacute;s democr&aacute;tico y m&aacute;s justo. Precisamente, esta Conferencia lleva por t&iacute;tulo &ldquo;Paz y Democracia&rdquo;, porque esos valores tan b&aacute;sicos est&aacute;n cuestionados y debemos defenderlos m&aacute;s que nunca. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a sit&uacute;a estos principios en el centro de su pol&iacute;tica exterior. Lo hacemos a trav&eacute;s de nuestra cooperaci&oacute;n internacional para el desarrollo, de nuestra acci&oacute;n humanitaria, de nuestra participaci&oacute;n en las organizaciones multilaterales, y de nuestro di&aacute;logo con nuestros socios en todo el mundo. Asumimos nuestro compromiso con los derechos de las mujeres y las ni&ntilde;as en todo el mundo con acciones concretas: situando la Pol&iacute;tica Exterior Feminista como una prioridad de nuestra acci&oacute;n exterior; manteniendo el apoyo al Fondo para la Mujer, la Paz y la Acci&oacute;n Humanitaria de Naciones Unidas en este momento cr&iacute;tico porque sin financiaci&oacute;n suficiente resulta dif&iacute;cil impulsar nuestra agenda; con la creaci&oacute;n, junto a otros pa&iacute;ses iberoamericanos, de la&#8239;Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras para fortalecer la presencia de mujeres en los &aacute;mbitos diplom&aacute;ticos y de resoluci&oacute;n de conflictos; con la adopci&oacute;n de la primera Estrategia de Cooperaci&oacute;n Feminista y de un nuevo Plan Nacional de Acci&oacute;n de Mujeres, Paz y Seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a recoge hoy el testigo de esta Conferencia tras Berl&iacute;n, La Haya, Ciudad de M&eacute;xico y Par&iacute;s para consolidar el paso de una fase declarativa de la Pol&iacute;tica Exterior Feminista a una fase de aplicaci&oacute;n, de financiaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas.&nbsp;Es el momento de ampliar la base pol&iacute;tica y geogr&aacute;fica de la pol&iacute;tica exterior feminista, alej&aacute;ndola de percepciones excluyentes o regionalizadas. Abordaremos asuntos como la financiaci&oacute;n para la igualdad, un multilateralismo m&aacute;s inclusivo, c&oacute;mo contribuir a mejorar la situaci&oacute;n de las mujeres en Afganist&aacute;n, el papel de los hombres y los ni&ntilde;os como agentes de cambio y tambi&eacute;n como beneficiarios de sociedades m&aacute;s igualitarias, el papel de las mujeres y las ni&ntilde;as en la construcci&oacute;n de la paz, c&oacute;mo la pol&iacute;tica exterior feminista debe contribuir tambi&eacute;n a la gobernanza democr&aacute;tica del espacio digital y al desarrollo &eacute;tico de la inteligencia artificial
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Madrid ser&aacute; estos dos d&iacute;as mucho m&aacute;s que la sede de una conferencia de ministras y ministros de Exteriores. Ser&aacute; el lugar desde el que juntos y juntas reivindiquemos seguir avanzando en pol&iacute;tica exterior feminista. Porque la igualdad y la inclusi&oacute;n son fundamentales para construir un presente y un futuro m&aacute;s pac&iacute;fico, justo, democr&aacute;tico e igualitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Albares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-liderando-politica-exterior-feminista_129_13266658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 19:35:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España, liderando en política exterior feminista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la corrupción y el lawfare, ¿nosotros qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-lawfare_129_13264142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92ad1be8-0f92-4552-9b8e-30a5e232df3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x954y346.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la corrupción y el lawfare, ¿nosotros qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No encontraremos soluciones rápidas ni infalibles contra la corrupción, pero exigir con tesón terminar con ella es un paso indispensable y frente al que nunca debemos bajar los brazos</p></div><p class="article-text">
        Desde hace unos d&iacute;as estamos viviendo un torbellino de noticias desde el esc&aacute;ndalo de Zapatero, las nuevas informaciones sobre el caso Leire D&iacute;ez que apuntar&iacute;an a una red de miembros del PSOE que intentaba dificultar acciones judiciales y las acusaciones del uso de la justicia con la intenci&oacute;n de derrocar al gobierno de coalici&oacute;n progresista. Todo esto, por si fuera poco, con el tel&oacute;n de fondo de las sesiones del juicio del caso Kitchen, una red de corrupci&oacute;n policial orquestada por el PP para sacarle al tesorero Luis B&aacute;rcenas la documentaci&oacute;n que pudiera tener vinculada a la caja B del partido.
    </p><p class="article-text">
        El contexto solamente llama al desconcierto y el des&aacute;nimo. El alud de informaci&oacute;n proveniente de medios de comunicaci&oacute;n hace dudar sobre si existen tramas de corrupci&oacute;n impensadas en los dos grandes partidos del bipartidismo o si efectivamente existe una operaci&oacute;n de los sectores m&aacute;s poderosos del pa&iacute;s para acabar con un gobierno que les es inc&oacute;modo. Seguramente hay parte de ambas cosas pero, en cualquier caso, el ambiente deja poca esperanza de que la integridad p&uacute;blica y el estado de derecho efectivo no sean m&aacute;s que una quimera en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Frente a todo esto, en primer lugar, se requiere un an&aacute;lisis sosegado, completo y que acepte que la duda, no solamente es humana, sino parte indisociable del an&aacute;lisis de las cuestiones pol&iacute;ticas y sociales. Sin embargo, la duda sobre hechos que solo podemos conocer parcialmente no debe llevarnos a olvidar algunas certezas pol&iacute;ticas que son indispensables.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la respuesta social m&aacute;s evidente a todo este contexto es la desesperanza, el distanciamiento (a&uacute;n mayor) de la pol&iacute;tica y el convencimiento de que solamente el inter&eacute;s personal mueve a las personas que se dedican a la cosa p&uacute;blica. Pero no hay que dejar de pensar, en primer lugar, que hay muchos ejemplos en nuestro pa&iacute;s de pol&iacute;ticos que han ejercido cargos de relevancia y nunca han estado envueltos en casos de corrupci&oacute;n y, por supuesto, de otros pa&iacute;ses donde los niveles de corrupci&oacute;n son mucho menores debido a la existencia de instituciones y normas que han creado y reforzado una cultura de integridad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Debemos romper este c&iacute;rculo vicioso de la corrupci&oacute;n donde las noticias de esc&aacute;ndalos generan desafecci&oacute;n y nos llevan a distanciarnos de la pol&iacute;tica e incluso a ser menos exigentes con ella. Los argumentos del &ldquo;son todos iguales&rdquo; no valen. Por una parte, porque ninguna generalizaci&oacute;n es cierta y, como dec&iacute;amos, seguro que todos podr&iacute;amos pensar en ejemplos de pol&iacute;ticos dignos de admiraci&oacute;n por su inquebrantable dedicaci&oacute;n al inter&eacute;s general. Por otra parte, porque este c&iacute;rculo de desafecci&oacute;n profundiza la degradaci&oacute;n de nuestras instituciones. Una ciudadan&iacute;a activa, atenta y exigente en el cumplimiento de las responsabilidades p&uacute;blicas con integridad es parte fundamental de una democracia plena, es decir, sin corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, nuestro pa&iacute;s ha vivido lamentablemente casos flagrantes de lawfare donde la justicia se ha usado para intentar socavar proyectos pol&iacute;ticos molestos para sectores que siguen considerando que la cosa p&uacute;blica es su feudo. Ha pasado claramente con el ayuntamiento de Barcelona bajo los mandatos de la exalcaldesa Ada Colau, con M&oacute;nica Oltra en la Comunitat Valenciana o con dirigentes de Podemos, as&iacute; como en el &aacute;mbito de la justicia en casos como el del fiscal general &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la evidencia de este reiterado uso torticero de los procedimientos judiciales no debe hacernos bajar nuestro nivel de exigencia con los servidores p&uacute;blicos y quienes lo han sido. Al mismo tiempo, debemos autoanalizarnos tambi&eacute;n con exigencia y saber que estudios acad&eacute;micos han demostrado que tendemos a ser m&aacute;s tolerantes con la corrupci&oacute;n si viene de sectores o l&iacute;deres pol&iacute;ticos que nos son afines. Hay que estar atentos, en este sentido, a no buscar excusas para comportamientos execrables y que destruyen nuestra democracia, sean aprovechar un cargo p&uacute;blico para el beneficio privado o el desv&iacute;o de la justicia para destruir a adversarios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de corrupci&oacute;n, un pa&iacute;s donde las instituciones p&uacute;blicas funcionen con integridad, es decir, movidas solamente por el inter&eacute;s p&uacute;blico y no por el particular, no es solamente posible y socialmente deseable, como lo demuestran pa&iacute;ses de nuestro entorno, sino que es indispensable para una democracia real, s&oacute;lida y socialmente justa.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la abrumadora realidad que mezcla evidencias claras de corrupci&oacute;n, dudas indiscutibles sobre comportamientos pol&iacute;ticos al menos poco &eacute;ticos y certezas del repetido uso de la justicia con objetivos privados, no debemos dejar de exigir a pol&iacute;ticos y servidores p&uacute;blicos la m&aacute;s absoluta integridad en sus comportamientos. No existe democracia ni justicia social con corrupci&oacute;n. No existen tampoco recetas m&aacute;gicas para terminar con ella, sino reformas legales e institucionales necesarias que deben generar un c&iacute;rculo virtuoso de cultura de integridad, donde todos los ciudadanos seamos part&iacute;cipes y controladores de una democracia &iacute;ntegra. No encontraremos soluciones r&aacute;pidas ni infalibles contra la corrupci&oacute;n, pero exigir con tes&oacute;n terminar con ella es un paso indispensable y frente al que nunca debemos bajar los brazos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlia Miralles de Imperial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-lawfare_129_13264142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 20:05:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la corrupción y el lawfare, ¿nosotros qué?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,José Luis Rodríguez Zapatero,Leire Díez,Operación Kitchen,Lawfare]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reflexiones sobre el procedimiento contra Zapatero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reflexiones-procedimiento-zapatero_129_13262467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3d3567d-64e6-485e-9d37-3bbe7dc6bfb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144182.jpg" width="5212" height="2932" alt="Reflexiones sobre el procedimiento contra Zapatero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Cuando el martes 19 de mayo se conoci&oacute; la imputaci&oacute;n de Zapatero, con la formidable repercusi&oacute;n pol&iacute;tica que provoc&oacute;, hubo a quien extra&ntilde;&oacute; que el magistrado retrasara su convocatoria a declarar hasta el 2 de junio lo que, como era imaginable, ha mantenido en un limbo insoportable la agon&iacute;a medi&aacute;tica del expresidente, condenado a sufrir los insultos de Fortuna y los golpes y dardos diarios de la prensa, en silencio. El plazo parec&iacute;a fiado muy largo si la intenci&oacute;n era &uacute;nicamente permitir que el implicado pudiera tomar conocimiento de las actuaciones. Pasados unos d&iacute;as, se vislumbra una hip&oacute;tesis bastante plausible de esta demora: dando estas dos semanas de margen, el magistrado habr&iacute;a querido dar tiempo a que la UDEF terminara un an&aacute;lisis preliminar del material requisado en las entradas y registros realizados el mismo d&iacute;a 19, de tal manera que Zapatero no solo afrontar&iacute;a en su declaraci&oacute;n preguntas sobre los supuestos indicios que justificaron su imputaci&oacute;n inicial sino tambi&eacute;n por todo aquello que la polic&iacute;a hubiera encontrado, en su caso, en los registros de los despachos.  
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia acreditar&iacute;a tres cosas: la primera, mirando hacia el pasado, que la gesti&oacute;n del gotero medi&aacute;tico que marca nuestra vida p&uacute;blica y la manija de la Justicia siguen estando en manos de las fuerzas de seguridad. Instruyen procedimientos, redactan resoluciones, llaman a declarar a testigos... Ya no hay jueces en Madrid. Tom&eacute;moslo con humor: cuando se han conocido los atestados de los que se nutri&oacute; Calama al redactar su auto, me result&oacute; inevitable recordar a Borges, quien nos dir&iacute;a que el juez no copi&oacute; ni transcribi&oacute; el original; su admirable ambici&oacute;n habr&iacute;a sido el producir unas p&aacute;ginas que coincidieran palabra por palabra con el atestado, asumiendo el misterioso deber de reconstruir literalmente una obra espont&aacute;nea. Es probable que, como Pierre Menard, el juez haya multiplicado los borradores, corregido tenazmente y desgarrado miles de p&aacute;ginas manuscritas para elaborar un auto verbalmente id&eacute;ntico pero casi infinitamente m&aacute;s rico que el atestado.
    </p><p class="article-text">
        La inicial decisi&oacute;n del juez de fijar la declaraci&oacute;n de Zapatero para el 2 de junio tendr&iacute;a una segunda lectura, mirando al presente. Y es que anticipa un asombroso cambio de enfoque en la investigaci&oacute;n. De repente, el rescate de Plus Ultra parece haber quedado en un segundo plano para convertir el procedimiento, sin mayor sorpresa de nadie, en una causa general contra Zapatero. Las noticias que se van sucediendo, en buena medida mediatizadas por su origen, nos ofrecen un escenario dantesco que incluyen el sondeo de toda la actividad profesional del expresidente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, dejando flotar en el aire interrogantes sobre la totalidad de sus clientes, ingresos y haberes, sin excluir collares, con dudas que se extienden a la empresa de sus hijas. El hecho investigado, en principio, resultar&iacute;a bastante concreto y delimitado en sus perfiles, pero en un abrir y cerrar de ojos se ha puesto en la picota toda la vida mercantil del expresidente y sometido todos sus contratos, comunicaciones, reuniones y llamadas al cedazo de la indagaci&oacute;n policial, no tanto para ver qu&eacute; ha pasado, sino m&aacute;s bien para ver qu&eacute; pasa, en expresi&oacute;n de un l&uacute;cido magistrado. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, donde ya no se investigan hechos, sino que se investiga a una persona, el contenido del escrutinio se desboca y durar&aacute; a&ntilde;os, como asume sin alarma la prensa otrora sensata. &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; prolongarse tanto tiempo si la ayuda a Plus Ultra es un simple expediente administrativo? Quiz&aacute;s tenga millones de folios, no lo he visto, pero no da esa impresi&oacute;n. Durar&aacute; a&ntilde;os porque se investigar&aacute;n otras cosas. Y no solo eso: tengo el p&aacute;lpito de que, como en todas las causas generales, cuanto menos encuentren, m&aacute;s durar&aacute;, porque a medida que pasa el tiempo m&aacute;s insufrible ser&aacute; asumir por la Justicia el desastre de un proceso vac&iacute;o, condenado a realimentarse con m&aacute;s y m&aacute;s iniciativas que servir&aacute;n &uacute;nicamente para justificar las anteriores. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, si llega a haber pruebas s&oacute;lidas contra Zapatero, cosa que no descarto en absoluto (siempre estamos a un suspiro de que se descubra un mensaje revelador), no duden de que la investigaci&oacute;n ser&aacute; bastante breve. En definitiva, y si me permiten la tonter&iacute;a, las causas generales son como el coseno de un &aacute;ngulo: al irse reduciendo, tienden al infinito y&eacute;ndose por la tangente. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia derivada de ello es que Zapatero, l&oacute;gicamente, ha tenido que pedir un aplazamiento de su declaraci&oacute;n con la idea --presumo sin saber-- no solo de estudiar la causa con detenimiento, sino sobre todo de valorar lo que va llegando y lo que est&aacute; por llegar, para declarar solo cuando pueda saber con un cierto margen de concreci&oacute;n los hechos por los que se le preguntar&aacute;. Mientras tanto, la torrentera de informaci&oacute;n que a diario nos cae sobre la cabeza con reuniones, facturas, relojes, llamadas, radiadores, cacheos, joyas, dimes y diretes va minando una opini&oacute;n p&uacute;blica espantada y reduciendo irremisiblemente el margen de maniobra pol&iacute;tico. Porque esperar en un portal a que escampe, como bien sabemos los compostelanos, tiene un serio riesgo: a medida que llueve, se multiplican los charcos que tendremos que sortear cuando finalmente nos decidamos a dar el paso y levantarnos en armas contra el oc&eacute;ano del mal. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la decisi&oacute;n del juez mueve a otra reflexi&oacute;n, ya enfocada al futuro. El cambio de perspectiva de la instrucci&oacute;n, para convertirse en una causa general, ofrece la paradoja de vaciar el objeto procesal que le es propio, de tal forma que, al abarcarlo todo, deja sin apretar el hecho que lo origin&oacute;. Por ello, es previsible que el procedimiento vaya olvid&aacute;ndose poco a poco del expediente de Plus Ultra, que habr&iacute;a servido de anzuelo para descerrajar el proceso, y siga su derrota sobre aspectos que nada tienen que ver con aquella ayuda. Se admiten apuestas, pero las recientes informaciones que nos van llegando, y que nos alertan de las graves deficiencias del auto de Calama, con errores de fechas, saltos argumentales y contradicciones internas, apuntar&iacute;an en esa direcci&oacute;n: el procedimiento puede estar prepar&aacute;ndose a dejar caer esta imputaci&oacute;n concreta, de tal forma que aun cuando se demuestre que Zapatero no tuvo nada que ver con el rescate de la aerol&iacute;nea, ni influy&oacute; en nadie con poder de decisi&oacute;n para concederlo, no servir&aacute; de nada. La bomba de racimo de una causa general ya se ha activado --era inevitable-- a trav&eacute;s de la decisi&oacute;n del juez de abrir piezas separadas, ese fascinante artilugio que funciona a modo de cambio de agujas procesal que permite acomodar la investigaci&oacute;n, desviarla de lo que vas encontrando y centrarla en lo que quieres encontrar.
    </p><p class="article-text">
        El auto de este Pierre Menard ya anticipaba parte de esta deriva. En particular, en lo relativo a la empresa de unos hermanos, de la cual se ignora qu&eacute; relaci&oacute;n puede tener con Plus Ultra y qu&eacute; vela sostiene en este entierro pol&iacute;tico. Se nos dice que la empresa se utiliza como caja para pagar unos servicios que, lejos de ser inexistentes, son de tan alto calado que, seg&uacute;n el auto, trascienden &ldquo;con mucho el &aacute;mbito de una transacci&oacute;n mercantil ordinaria&rdquo; y donde el pecado de Zapatero habr&iacute;a sido demostrar &ldquo;acceso directo a personas situadas en los m&aacute;s altos niveles de responsabilidad pol&iacute;tica&rdquo; de otros pa&iacute;ses. &iquest;Qu&eacute; delito ser&aacute; esto? 
    </p><p class="article-text">
        En fin, tal vez lo m&aacute;s sugerente de esta empresa de la que hablo sea su propia denominaci&oacute;n que, por esas arrebatadas casualidades que nos ofrece la iron&iacute;a del azar, podr&iacute;a ser el exacto y certero nombre del equipo policial encargado de seguir la pista de la vida del expresidente: Inteligencia Prospectiva. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López-Keller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reflexiones-procedimiento-zapatero_129_13262467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reflexiones sobre el procedimiento contra Zapatero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 15M y Zapatero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/15m-zapatero_129_13259575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e997273a-4067-46bd-89bb-1318aa977ef6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143892.jpg" width="1813" height="1020" alt="El 15M y Zapatero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata solo de corrupción ni de tráfico de influencias. Si ese fuera el criterio, medio establishment español habría acabado sentado ante los tribunales hace mucho tiempo. Lo que vuelve a Zapatero especialmente vulnerable es haber contribuido a desplazar los límites de lo políticamente aceptable</p></div><p class="article-text">
        No hace falta idealizar a Zapatero para entender por qu&eacute; van hoy a por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos perfectamente lo que ha sido el r&eacute;gimen bipartidista del 78. Sabemos c&oacute;mo funcionan las puertas giratorias, los consejos de administraci&oacute;n, las consultoras, las redes de influencia y los lobbies construidos alrededor de quienes han ocupado el poder. No estamos descubriendo nada nuevo. Durante d&eacute;cadas, expresidentes, exministros y altos cargos del PSOE y del PP han vendido contactos, agenda, influencia y capacidad de intermediaci&oacute;n entre grandes empresas y administraciones p&uacute;blicas. Ese ecosistema ha sido una pieza estructural del propio r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Felipe Gonz&aacute;lez trabaj&oacute; para grandes energ&eacute;ticas. Aznar actu&oacute; como intermediario internacional de corporaciones espa&ntilde;olas. Rajoy convivi&oacute; con una trama de corrupci&oacute;n sist&eacute;mica y con aparatos policiales utilizados pol&iacute;ticamente. Juan Carlos I acumul&oacute; comisiones, cuentas opacas y esc&aacute;ndalos hasta acabar refugiado fuera del pa&iacute;s. Y, sin embargo, el sistema protegi&oacute; siempre a los suyos mediante una mezcla de impunidad, silencio y normalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la pregunta importante no es si Zapatero particip&oacute; en din&aacute;micas propias de las &eacute;lites del r&eacute;gimen. La pregunta es otra: &iquest;por qu&eacute; ahora s&iacute; se rompe la omert&agrave;? &iquest;Por qu&eacute; precisamente Zapatero deja de ser tratado como uno de los intocables?
    </p><p class="article-text">
        Y la respuesta no est&aacute; &uacute;nicamente en los tribunales. Est&aacute; en la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando salimos a las plazas en el 15M no protest&aacute;bamos &uacute;nicamente contra la corrupci&oacute;n. Protest&aacute;bamos contra algo m&aacute;s profundo: contra la sensaci&oacute;n de que la democracia hab&iacute;a quedado subordinada a un bloque de poder econ&oacute;mico, financiero e inmobiliario que gobernaba al margen de la voluntad popular. La corrupci&oacute;n no era una anomal&iacute;a del sistema; era una de sus formas normales de funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el problema nunca fueron solo las puertas giratorias o los <em>lobbies</em>. El problema era que exist&iacute;a un per&iacute;metro invisible de poder que nadie pod&iacute;a cuestionar realmente. Pod&iacute;an alternarse PSOE y PP. Pod&iacute;an cambiar los gobiernos. Incluso pod&iacute;an tolerarse determinadas cr&iacute;ticas morales o regeneracionistas. Pero hab&iacute;a consensos intocables: la subordinaci&oacute;n econ&oacute;mica a las &eacute;lites financieras, la arquitectura territorial surgida de la Transici&oacute;n, la pol&iacute;tica exterior atl&aacute;ntica y la exclusi&oacute;n de cualquier fuerza que amenazara seriamente ese equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        El 15M rompi&oacute; parcialmente esa normalidad. Por primera vez en d&eacute;cadas apareci&oacute; un bloque pol&iacute;tico y social que no ped&iacute;a simplemente una mejor gesti&oacute;n del r&eacute;gimen, sino que cuestionaba su legitimidad profunda. Y eso produjo un miedo duradero en los sectores hist&oacute;ricos del poder.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de Zapatero es precisamente esa. Fue uno de los hombres del r&eacute;gimen contra el que muchos nos levantamos. Particip&oacute; incluso en algunas de sus decisiones m&aacute;s traum&aacute;ticas, como la reforma del art&iacute;culo 135 junto al PP, subordinando la soberan&iacute;a democr&aacute;tica a los mercados financieros. Aquella decisi&oacute;n abri&oacute; una crisis de legitimidad enorme y aceler&oacute; la ruptura entre amplias capas sociales y el r&eacute;gimen del bipartidismo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia nunca es lineal.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros expresidentes permanec&iacute;an c&oacute;modamente integrados en el n&uacute;cleo duro del r&eacute;gimen, Zapatero fue desplaz&aacute;ndose hacia otro lugar pol&iacute;tico. No dej&oacute; de pertenecer al sistema, pero empez&oacute; a desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n distinta: la de intermediario entre el viejo PSOE y el nuevo bloque pol&iacute;tico surgido tras el 15M, las izquierdas antiolig&aacute;rquicas, el plurinacionalismo y la crisis territorial del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Ese desplazamiento no empez&oacute; ayer.
    </p><p class="article-text">
        Ya en 2004, la retirada de las tropas espa&ntilde;olas de Irak supuso una ruptura simb&oacute;lica con el eje Aznar-Bush en uno de los momentos de m&aacute;xima obediencia atl&aacute;ntica. Aquello dej&oacute; una huella profunda en determinados sectores del poder internacional. M&aacute;s tarde llegaron sus v&iacute;nculos con gobiernos latinoamericanos que incomodaban abiertamente a Washington.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el verdadero giro pol&iacute;tico de Zapatero lleg&oacute; despu&eacute;s de abandonar la presidencia. Habr&iacute;a podido convertirse en una figura decorativa del r&eacute;gimen, integrada silenciosamente en el circuito habitual de expresidentes, consejos de administraci&oacute;n y conferencias bien remuneradas. Habr&iacute;a podido limitarse a ocupar el lugar discreto que el sistema reserva a quienes aceptan retirarse sin alterar los equilibrios de fondo.
    </p><p class="article-text">
        Pero eligi&oacute; otra funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Defendi&oacute; a Pedro S&aacute;nchez cuando buena parte del aparato socialista, los grandes medios y sectores del poder econ&oacute;mico trabajaban para derribarlo. Valid&oacute; alianzas pol&iacute;ticas que el r&eacute;gimen consideraba an&oacute;malas o directamente ileg&iacute;timas. Protegi&oacute; la interlocuci&oacute;n con fuerzas nacidas del 15M y con el independentismo catal&aacute;n cuando desde muchos &aacute;mbitos se reclamaba su exclusi&oacute;n total del espacio pol&iacute;tico leg&iacute;timo. Particip&oacute; adem&aacute;s en la construcci&oacute;n de una salida pol&iacute;tica al conflicto catal&aacute;n basada en la negociaci&oacute;n y la amnist&iacute;a, precisamente en uno de los temas donde el Estado profundo hab&iacute;a trazado l&iacute;neas rojas m&aacute;s r&iacute;gidas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde deja de ser simplemente un expresidente con negocios, relaciones o actividades de lobby &mdash;algo habitual en las &eacute;lites espa&ntilde;olas&mdash; para convertirse en una figura pol&iacute;ticamente intolerable.
    </p><p class="article-text">
        Porque Zapatero pas&oacute; a simbolizar algo mucho m&aacute;s inquietante para determinados poderes: la posibilidad de que el PSOE dejara de funcionar como una de las dos columnas previsibles del r&eacute;gimen y aceptara apoyarse en fuerzas que hab&iacute;an nacido precisamente cuestion&aacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el verdadero n&uacute;cleo del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de corrupci&oacute;n ni de tr&aacute;fico de influencias. Si ese fuera el criterio, medio <em>establishment</em> espa&ntilde;ol habr&iacute;a acabado sentado ante los tribunales hace mucho tiempo. Lo que vuelve a Zapatero especialmente vulnerable es haber contribuido a desplazar los l&iacute;mites de lo pol&iacute;ticamente aceptable.
    </p><p class="article-text">
        Zapatero pas&oacute; as&iacute; de ser un expresidente homologable a convertirse en algo mucho m&aacute;s peligroso para determinados poderes: un puente.
    </p><p class="article-text">
        Un puente entre el PSOE tradicional y quienes hab&iacute;amos nacido pol&iacute;ticamente impugnando el r&eacute;gimen del 78. Un puente entre la vieja socialdemocracia y las fuerzas que cuestionaban los consensos territoriales, econ&oacute;micos y medi&aacute;ticos de la Transici&oacute;n. No compart&iacute;a todas nuestras posiciones, pero defendi&oacute; nuestra legitimidad pol&iacute;tica cuando otros quer&iacute;an expulsarnos del marco democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es precisamente lo que ciertos sectores no le perdonan.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, adem&aacute;s, el conflicto se ha ampliado. El Gobierno espa&ntilde;ol ha mantenido posiciones inc&oacute;modas para sectores del atlantismo m&aacute;s duro: tensiones con Israel por Gaza, rechazo a determinadas exigencias de la OTAN, acercamiento econ&oacute;mico a China o autonom&iacute;a relativa frente a Trump. Y Zapatero ha aparecido simb&oacute;licamente asociado a buena parte de ese desplazamiento pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el castigo tiene tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n ejemplarizante.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando alguien del interior del r&eacute;gimen ayuda a legitimar a quienes lo cuestionan, deja de ser simplemente un adversario pol&iacute;tico: se convierte en un traidor.
    </p><p class="article-text">
        Y al traidor no se le castiga solo por lo que hace, sino por la puerta que abri&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/15m-zapatero_129_13259575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 04:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 15M y Zapatero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,15M,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia vota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-vota_129_13261385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cd2c9e1-f2ae-42b2-8538-3c188f901497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia vota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país sudamericano decide si se da la oportunidad de consolidar transformaciones a quienes, con mayor o menor éxito, las iniciaron hace cuatro años o si se sucumbe a una nueva ola de liderazgos iliberales que recorre parte del continente</p></div><p class="article-text">
        Colombia vota este domingo y se enfrenta a una decisi&oacute;n que puede marcar la pr&oacute;xima d&eacute;cada de su historia pol&iacute;tica. La disyuntiva es clara: dar continuidad al ciclo iniciado en 2022 con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia o interrumpirlo para abrir una etapa de deslizamiento por las pendientes de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Los sectores progresistas han cerrado filas en torno a la candidatura de Iv&aacute;n Cepeda. Hijo de una de las v&iacute;ctimas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la violencia pol&iacute;tica colombiana, Cepeda ha construido su trayectoria desde la defensa de los derechos humanos, la b&uacute;squeda de la verdad y una convicci&oacute;n democr&aacute;tica que nunca ha necesitado elevar el tono para hacerse escuchar. En una &eacute;poca con inflaci&oacute;n de liderazgos hiperb&oacute;licos, ha querido hacer de la serenidad su principal activo pol&iacute;tico. Junto a &eacute;l, figuras de referencia como Mar&iacute;a Jos&eacute; Pizarro, Clara L&oacute;pez, Camilo Romero, entre muchos otros, han sabido ceder y construir para ofrecer una propuesta com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrente aparecen dos derechas, aparentemente distintas, pero conectadas. La primera es la tradicional, liderada por Paloma Valencia y heredera directa del uribismo. La segunda es la del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, en el pasado abogado de personajes de dudosa reputaci&oacute;n, que ha crecido de forma fulgurante al calor de las redes sociales. Ofrece una candidatura basada en la confrontaci&oacute;n permanente, el liderazgo personalista y la sempiterna promesa de resolver todos los problemas a base de mano dura y testosterona. Su discurso combina elementos del libertarismo agresivo de Milei (se hace llamar &ldquo;el tigre&rdquo; como aquel se hizo llamar &ldquo;el le&oacute;n&rdquo;), la pulsi&oacute;n punitiva de Bukele y una marcada inclinaci&oacute;n reverencial hacia Trump. Todo aderezado con parte de las esencias culturales y pol&iacute;ticas del uribismo cl&aacute;sico, al que aspira a sustituir por absorci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay algo en medio? Hay poco. Por el centro, Sergio Fajardo y Claudia L&oacute;pez suman entre el 3% y el 5% de la intenci&oacute;n de voto seg&uacute;n las encuestas. Salvo que Iv&aacute;n Cepeda logre m&aacute;s del 50% del voto en primera vuelta, este caudal de votantes podr&iacute;a jugar un papel relevante en segunda vuelta. A Fajardo le precede la experiencia previa de 2018, cuando tuvo que elegir entre el uribista Iv&aacute;n Duque o el entonces candidato Gustavo Petro. Y desapareci&oacute; para no tener que elegir, dando as&iacute; su bendici&oacute;n al uribismo por omisi&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, amenaza con hacer lo mismo, pero, con un ultra como De la Espriella enfrente, es muy posible que sus bases act&uacute;en con m&aacute;s cordura que su l&iacute;der. Tambi&eacute;n el voto exterior, donde Espa&ntilde;a es una de las plazas centrales, con ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao que suman m&aacute;s de 262.000 votantes, puede llegar a ser decisivo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el balance del Gobierno Petro? Durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, el pa&iacute;s ha registrado un crecimiento econ&oacute;mico sostenido, una reducci&oacute;n del desempleo y avances significativos en materia laboral y social. El incremento del salario m&iacute;nimo, con una subida excepcional del 23%, ha permitido recuperar capacidad adquisitiva a millones de trabajadores en un pa&iacute;s donde una parte muy importante de la poblaci&oacute;n percibe ingresos pr&oacute;ximos a ese umbral. La reforma pensional busca corregir algunas de las desigualdades m&aacute;s profundas del sistema y la reforma laboral ha ampliado derechos largamente demandados. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de ello significa que el balance sea perfecto. La persistencia de grupos armados, econom&iacute;as ilegales y din&aacute;micas de violencia territorial demuestra hasta qu&eacute; punto los problemas de Colombia son m&aacute;s profundos que cualquier ciclo presidencial. Queda pendiente la ansiada &ldquo;paz total&rdquo; que el propio Ejecutivo saliente se marc&oacute; como prioridad. Tampoco la reforma de la salud alcanz&oacute; el grado de desarrollo que sus impulsores esperaban, atascada en un legislativo que se entreg&oacute; muy pronto al bloqueo al ejecutivo, sin espacios para di&aacute;logos o negociaciones que permitiesen avances. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego en estas elecciones no es &uacute;nicamente qui&eacute;n ocupar&aacute; la Casa de Nari&ntilde;o. Se decide si se da la oportunidad de consolidar transformaciones a quienes, con mayor o menor &eacute;xito, las iniciaron hace cuatro a&ntilde;os o si se sucumbe a una nueva ola de liderazgos iliberales que recorre parte del continente, alimentada por los nuevos &aacute;nimos injerencistas propiciados desde Washington y su doctrina Monroe 2.0. Una victoria de Cepeda en Colombia contribuir&iacute;a a consolidar la foto que hace poco m&aacute;s de un mes se hicieron en Barcelona los l&iacute;deres progresistas de la regi&oacute;n, fortaleciendo el eje M&eacute;xico, Colombia, Uruguay y Brasil (que tiene a Lula en la antesala de elecciones presidenciales este pr&oacute;ximo mes de octubre). 
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, en este mismo <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gustavo-petro-presidente-colombia_129_9027932.html%5D" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacio</a>, anticipamos que Petro iba a ser presidente. Entonces se abri&oacute; una oportunidad hist&oacute;rica para la izquierda colombiana: pod&iacute;a gobernar el pa&iacute;s sin provocar el apocalipsis anunciado por sus adversarios. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, esa hip&oacute;tesis ha sido contrastada por la realidad. Ahora corresponde a los ciudadanos decidir si ese camino merece ser profundizado o si el pa&iacute;s prefiere aventurarse por una senda cuyos precedentes recientes, en Am&eacute;rica Latina y fuera de ella, invitan m&aacute;s a la preocupaci&oacute;n que a la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-vota_129_13261385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia vota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reivindicaciones docentes, el corazón no se vende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicaciones-docentes-corazon-no-vende_129_13261045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f7b3317-ad05-4cb4-97d9-7246190fd476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicaciones docentes, el corazón no se vende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos de los peores pagados en nuestro país, digan lo que digan los políticos valencianos de turno con sus sueldazos aumentados</p></div><p class="article-text">
        Trabajo como profesor en un instituto p&uacute;blico de Alcoy (Alicante) desde hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. Este curso escolar imparto clases de Filosof&iacute;a en 4 grupos de 1&ordm; de Bachillerato (30-35 por aula) y de Educaci&oacute;n en Valores en 3 grupos de 4&ordm; de ESO (20-30 por aula), casi un total de 200 alumnos para m&iacute; solito. Cap problema, los profes de coraz&oacute;n somos unos campeones del servicio, y la ratio de los a&ntilde;os anteriores no fueron mejores. Esta cantidad de alumnos por aula hace que, entre otras, la atenci&oacute;n sostenida en clase se vuelva odisea para unos cuerpos presentes de 7:55 a 15:05, y que la correcci&oacute;n en casa de trabajos y ex&aacute;menes pase de suplicio a calvario. No es la queja banal la que alienta estas palabras, pero en mis m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de docente no he tenido ni un solo d&iacute;a de libre disposici&oacute;n, y solo he estado de baja una vez por un accidente que tuve al acompa&ntilde;ar al alumnado en una actividad extraescolar fuera del horario lectivo. Poca gente lo sabe pero muchos profesores enferman a principio del verano por la bajada del cortisol y adrenalina tras acumular meses de estr&eacute;s cr&oacute;nico en las aulas. No es un mito. La salud mental de los maestros y profesores es cada vez m&aacute;s delicada. El burnout docente sigue creciendo y sigue quemando vocaciones.
    </p><p class="article-text">
        Este curso escolar tambi&eacute;n soy tutor de un grupo de Bachiller y eso, hacer de gestor eficiente y padre consolador a la vez a m&aacute;s de 30 adolescentes en estado de ebullici&oacute;n en una hora de Tutor&iacute;a un lunes de 14:10 a 15:05, en fin&hellip; ese trabajo no tiene precio y creo que tampoco tiene nombre. Ya le he dicho a mi clase que no cuenten conmigo este a&ntilde;o para ning&uacute;n viaje de fin de curso; y cap problema, me han dicho los benditos. Bueno, y para qu&eacute; seguir por aqu&iacute;, hace poco en mi instituto agredieron brutalmente a un profesor y le arrancaron un trozo de oreja. &iquest;Desconexi&oacute;n digital? Me r&iacute;o. &iquest;Blindar el valenciano? Me parto. &iquest;Exceso de burocracia in&uacute;til, de informes por evaluaci&oacute;n, actas de reuniones, propuestas did&aacute;cticas y programaciones de aula que no sirven para nada? Me harto. &iquest;Deficiencias de las infraestructuras, falta de medios materiales y humanos para proporcionar una educaci&oacute;n personalizada, digna y de calidad? No te quejes, con las vacaciones que tienes, nos dicen de fuera los que no entienden. &iquest;Que nos suben el sueldo 200 euros en 2 a&ntilde;os y a&uacute;n queremos m&aacute;s? &iquest;Es que los docentes valencianos no tienen verg&uuml;enza para seguir de huelga? Somos de los peores pagados en nuestro pa&iacute;s, digan lo que digan los pol&iacute;ticos valencianos de turno con sus sueldazos aumentados. De hecho, mis actuales jefes, el Presidente de la Generalitat Valenciana y la Consellera de Educaci&oacute;n, esos s&iacute; que son unos sinverg&uuml;enzas descomunales. &iquest;Seguir aguantando y conformarse con lo que hay o seguir luchando m&aacute;s para conseguir reformas y mejoras? &iquest;Es ese el dilema real?
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n siempre ha servido en Espa&ntilde;a como arma ideol&oacute;gica arrojadiza de m&aacute;s bien corto alcance. Las diferentes reformas educativas, la LOE (2006), la LOMCE (2013) impulsada por el PP y conocida como &ldquo;Ley Wert&rdquo; (otro sinverg&uuml;enza), y la LOMLOE (2020) impulsada por el PSOE, no han servido para mejorar nuestra educaci&oacute;n sino para todo lo contrario. Hace ya unos a&ntilde;os recuerdo haber colgado por todo el instituto fotos boca abajo del Conseller de Educaci&oacute;n de entonces, Font de Mora, otro tunante desvergonzado. Por aquel entonces el gobierno auton&oacute;mico quer&iacute;a boicotear la asignatura de Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a propuesta por el gobierno nacional obligando a los profesores valencianos a impartir la asignatura en ingl&eacute;s: no les gustaba usar el t&eacute;rmino &ldquo;matrimonio&rdquo; entre homosexuales y otras cuestiones &ldquo;pol&iacute;ticas&rdquo; de los nuevos libros de texto. &iquest;Acaso educar es adoctrinar? La podredumbre estructural del sistema educativo era ya entonces igual que ahora. Entonces hice huelga, pr&aacute;cticamente yo solo, y durante varias semanas manifest&eacute; mi desacuerdo dando clases en el patio y realizando otras acciones reivindicativas, pese a las llamadas de Inspecci&oacute;n Educativa a mi Director para disuadirme como fuere. La presi&oacute;n, otrora, ya era m&aacute;xima. &iquest;Por qu&eacute; ahora y no antes han salido los docentes valencianos a reivindicar con tanta fuerza esas justas y necesarias reclamaciones educativas? Esta es mi pregunta cr&iacute;tica al respecto de la huelga indefinida de los docentes valencianos, a la que ya parece -con todo- que le queda poco recorrido tras la divisi&oacute;n de los sindicatos que tiran del carro.
    </p><p class="article-text">
        El asunto es poli&eacute;drico sin duda, y no quiero resultar fr&iacute;volo ni parecer hip&oacute;crita expresando mi opini&oacute;n como lo hago, desde dentro del mismo sistema que me paga el sueldo y al que pertenezco como funcionario p&uacute;blico y docente catedr&aacute;tico. Pero recuerdo que la convivencia no es connivencia y que la libertad de conciencia, como la chispa del coraz&oacute;n, ni se compra ni se vende. As&iacute; que, en efecto, una cara protagonista de esta marea verde valenciana han sido los sindicatos que por fin esta vez han impulsado y han liderado de forma conjunta este par&oacute;n hist&oacute;rico (el primero indefinido desde 1988) que llega a su fin con el fin del actual curso escolar, tras el enorme esfuerzo y el cansancio acumulado por parte de tantos maestros y profesores. Pero junto con el malestar estructural acumulado durante muchos a&ntilde;os (ratio de alumnos por aula, p&eacute;rdida de poder adquisitivo, precariedad laboral y contratos parciales, sobrecarga de burocracia in&uacute;til, falta de recursos, etc.), hay que se&ntilde;alar tambi&eacute;n otra cara importante en este poliedro: el aumento del agravio comparativo entre los centros p&uacute;blicos y privados, esto es, la creciente degradaci&oacute;n y ninguneo de la escuela p&uacute;blica en favor de la privada y concertada, siguiendo los pasos de la Comunidad de Madrid y su privatizaci&oacute;n de los servicios b&aacute;sicos, educaci&oacute;n y sanidad, que dejan de ser p&uacute;blicos para pasar a ser de los m&aacute;s ricos y adinerados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya pas&oacute; con la educaci&oacute;n superior y la aplicaci&oacute;n del Plan de Bolonia (2007-2010) en Espa&ntilde;a: sacarte una carrera universitaria te cuesta un ojo de la cara. Las pobres no acceden en igualdad de condiciones a los estudios superiores. Y no pasa nada. Y ahora, siguiendo el nefasto modelo yanki, se est&aacute; intentando hacer lo mismo en Espa&ntilde;a con la educaci&oacute;n infantil, primaria y secundaria. En gran parte ya se ha conseguido. En Alcoy, por ejemplo, hay un total de 22 centros educativos, solo 8 son p&uacute;blicos (4 CEIP, 3 IES y 1 CPEE), el resto son centros privados o concertados. Y no es s&oacute;lo la cantidad de dinero extra que pueden recibir estos centros educativos, el lavado de cerebro que tiene el alumnado cuando llega a 1&ordm; de Bachiller desde estos colegios es significativo, los primeros debates pol&eacute;micos en clase son verdaderas carnicer&iacute;as, me juego el tipo, el puesto, la calma y los nervios. &iquest;C&oacute;mo reivindicar entonces el trabajo filos&oacute;fico y el pensamiento propio cr&iacute;tico con esta programaci&oacute;n de base? &iquest;Y cu&aacute;ntos docentes que trabajan en centros p&uacute;blicos llevan a sus hijos e hijas a colegios concertados y privados? Y ya que estamos, &iquest;c&oacute;mo mandar trabajos para casa al alumnado, c&oacute;mo ense&ntilde;ar a pensar por uno mismo, cuando el Chat GPT puede hacer por ti tan fastidiosa tarea? Mis alumnos m&aacute;s mayores, a la pregunta de cu&aacute;ntos profesores podr&iacute;an ser sustituidos por una Inteligencia Artificial Generativa, me responden sin dudar que la mayor&iacute;a&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apoyo totalmente a mis compa&ntilde;eros docentes en sus reivindicaciones porque, repito, me parecen justas, razonables y tambi&eacute;n necesarias, pero lo eran ya hace muchos a&ntilde;os. La educaci&oacute;n p&uacute;blica en Espa&ntilde;a est&aacute; degenerando in crescendo desde hace tiempo, y me temo que lo que al final se consiga ahora apenas sea una tirita para una herida tajante, abierta y sangrante. El que no llora no mama, de acuerdo, pero mi impresi&oacute;n es que toda la presi&oacute;n por la huelga indefinida, todo el esfuerzo bienintencionado de tantos y tantos docentes y familiares, solo va a servir para salvar los platos, de unos y de otros, otra temporada m&aacute;s. Veremos el curso que viene en la praxis qu&eacute; de nuevo hay. Las dimisiones en bloque de equipos directivos, el boicot a las correcciones de la Selectividad, las concentraciones en pueblos y ciudades, las manifestaciones multitudinarias, los sindicatos, los partidos pol&iacute;ticos, las banderitas de colores, son luces de faroles necesarias en un juego de cartas en el que, esta vez, yo prefiero no jugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otra revoluci&oacute;n educativa m&aacute;s silenciosa y menos ruidosa, m&aacute;s personal y menos de masas. &iquest;Qui&eacute;n educa a los educadores? &iquest;Qui&eacute;n forma a los formadores, madres y padres? La ra&iacute;z del problema educativo es un problema social de base, y no se pueden separar. As&iacute; que busquemos tambi&eacute;n el origen y la genealog&iacute;a de la enfermedad y no solo poner parches temporales a los s&iacute;ntomas m&aacute;s graves. Un pacto educativo a nivel nacional que no se pueda tocar con cada pol&iacute;tico nuevo que aparezca no parece algo posible con el actual sistema. Si la casa es ya una ruina, las reformas poco arreglan y, en el fondo, alargan el problema. As&iacute; que habr&aacute; que cambiar la casa desde los cimientos y en su totalidad. O cambiar de hogar. Un nuevo paradigma nace y se abre paso de forma a&uacute;n incipiente. Con m&aacute;s de 30 almas en una misma aula, tambi&eacute;n una suerte de magia a veces acontece. As&iacute; que s&iacute;, otra educaci&oacute;n es posible porque otra educaci&oacute;n est&aacute; ya presente en todos esos maestros del coraz&oacute;n que, pese a todo, hacen de forma discreta un valioso trabajo de vocaci&oacute;n y servicio al esp&iacute;ritu humano.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Roselló Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicaciones-docentes-corazon-no-vende_129_13261045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicaciones docentes, el corazón no se vende]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El dispositivo de Granadilla: lecciones aprendidas y apuesta por el multilateralismo sanitario europeo y mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dispositivo-granadilla-lecciones-aprendidas-apuesta-multilateralismo-sanitario-europeo-mundial_129_13251453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5d522ba-cd33-4097-91b7-03ce3d107c00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dispositivo de Granadilla: lecciones aprendidas y apuesta por el multilateralismo sanitario europeo y mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El operativo del Hondius funcionó precisamente porque el mando único se ejerció con normalidad institucional. Es exactamente lo que durante la pandemia de COVID-19 hubo que hacer en la fase del Estado de Alarma pero que, al desactivarse, en muchos momentos falló por la proliferación de criterios autonómicos divergentes que afectaron la coherencia de la respuesta</p></div><p class="article-text">
        Granadilla de Abona, domingo 10 de mayo, 6:40 horas. El crucero MV Hondius fondea frente al puerto industrial pese a los intentos de rebeli&oacute;n del presidente canario. No atraca. Un equipo de Sanidad Exterior &mdash;m&eacute;dicos, t&eacute;cnicos de salud p&uacute;blica, equipo protector completo&mdash; sube primero al barco para realizar la evaluaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica de pasajeros y tripulaci&oacute;n. Los pasajeros son evacuados con gran eficiencia en aviones fletados especialmente para repatriarlos a sus pa&iacute;ses de origen para que inicien ah&iacute; sus respectivas cuarentenas. Los ciudadanos espa&ntilde;oles son conducidos al Hospital G&oacute;mez Ulla que dispone de todas las facilidades necesarias para atenderlos y supervisar sus cuarentenas y para lidiar con un brote de Hantavirus de los Andes, incluida una planta de aislamiento para quienes pudieran resultar positivos.
    </p><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s, en el mismo puerto, comparece ante los medios el director general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, junto a la ministra de Sanidad, M&oacute;nica Garc&iacute;a, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el ministro de Administraciones Territoriales, V&iacute;ctor &Aacute;ngel Torres. Esa imagen &mdash;el m&aacute;ximo responsable de la salud mundial avalando in situ el dispositivo espa&ntilde;ol en coordinaci&oacute;n con otras instituciones europeas como el ECDC y la protecci&oacute;n Civil Europea&mdash; dice m&aacute;s sobre lo ocurrido que cualquier comunicado oficial.
    </p><p class="article-text">
        El operativo del 10 y el 11 de mayo en Granadilla ha mostrado lo mejor de la salud p&uacute;blica espa&ntilde;ola, de la coordinaci&oacute;n con las instituciones europeas y de la cooperaci&oacute;n sanitaria multilateral encabezada por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Tambi&eacute;n ha dejado en evidencia las lagunas tanto del marco europeo como del Reglamento Sanitario Internacional: la coordinaci&oacute;n existe, pero las obligaciones vinculantes en materia de medidas restrictivas siguen sin existir, y desafortunadamente cada pa&iacute;s va a su aire. Pero Espa&ntilde;a ha sabido sacar pecho, jugar en equipo y responder a los imperativos humanitarios, sanitarios y morales internacionales que la situaci&oacute;n demandaba
    </p><p class="article-text">
        El operativo se sald&oacute; sin incidentes. Los 14 pasajeros espa&ntilde;oles fueron evacuados, trasladados por la Unidad Militar de Emergencias al aeropuerto de Tenerife Sur, volados a Torrej&oacute;n y conducidos al Hospital Central de Defensa G&oacute;mez Ulla, donde guardan cuarentena. La Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel del Hospital Universitario de Nuestra Se&ntilde;ora de La Candelaria &mdash;una de las diecisiete que existen en Espa&ntilde;a&mdash; hab&iacute;a quedado preparada por si era necesaria. La Audiencia Nacional rechaz&oacute; paralizar el desembarco. El Mecanismo de Protecci&oacute;n Civil de la Uni&oacute;n Europea aport&oacute; una ambulancia a&eacute;rea de Noruega. Cero contagios comunitarios en Espa&ntilde;a. Es la cifra que importa. Y es, sobre todo, una victoria de una manera de hacer las cosas que merece ser explicada.
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro neerland&eacute;s agradeci&oacute; p&uacute;blicamente a Espa&ntilde;a la gesti&oacute;n. El presidente del Gobierno lo resumi&oacute; en una frase que merece subrayado: &ldquo;el mundo nos observa y vamos a responder a la altura&rdquo;. Y as&iacute; fue. Prueba de ello ha sido la aclamaci&oacute;n un&aacute;nime de los delegados de 192 Estados miembros de la OMS a la intervenci&oacute;n del presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a en la apertura de la Asamblea Mundial de la Salud el lunes 18 de mayo al manifestar su decidido apoyo al multilateralismo sanitario.
    </p><h2 class="article-text">El marco que ha hecho esto posible: el Reglamento Sanitario Internacional</h2><p class="article-text">
        El operativo de evacuaci&oacute;n del Hondius no fue una improvisaci&oacute;n. Se ejecut&oacute; dentro de un marco jur&iacute;dico internacional que conviene recordar, porque es poco conocido y porque, en buena medida, explica lo que funcion&oacute;. Se trata del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud en 2005, vinculante para los Estados Parte de la OMS. El RSI obliga a cada pa&iacute;s a mantener capacidades m&iacute;nimas de detecci&oacute;n y respuesta, a designar un punto focal nacional disponible las 24 horas, a notificar a la OMS en un plazo de 24 horas cualquier evento que pueda constituir una emergencia de salud p&uacute;blica de importancia internacional y a colaborar en la respuesta internacional para enfrentar brotes, epidemias y pandemias.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a actu&oacute;, en este caso, como un Estado Parte modelo. Sanidad Exterior &mdash;la subdirecci&oacute;n general del Ministerio de Sanidad responsable de puertos, aeropuertos y fronteras&mdash; ejerci&oacute; sus competencias con precisi&oacute;n. El Centro de Coordinaci&oacute;n de Alertas y Emergencias Sanitarias coordin&oacute; con la OMS y con las autoridades de los Pa&iacute;ses Bajos (bandera del buque), el Reino Unido (responsable de la escala en Santa Helena), Francia, Alemania y Cabo Verde. Que el director general de la OMS escogiera comparecer en Granadilla, y no en Ginebra, es un dato. Tedros no acude a operativos rutinarios. Este era un caso especial. Un dispositivo emblem&aacute;tico de la coordinaci&oacute;n sanitaria internacional y una clara muestra a pa&iacute;ses como EE. UU. y Argentina del craso error que han cometido al abandonar la OMS y salirse del marco del reglamento Sanitario Internacional. Tambi&eacute;n es una se&ntilde;al de c&oacute;mo se debe actuar en las previsibles crisis futuras.
    </p><h2 class="article-text">Lo que la Uni&oacute;n Europea ha hecho bien</h2><p class="article-text">
        El marco europeo tambi&eacute;n funcion&oacute;, y conviene reconocerlo. El Sistema de Alerta Precoz y Respuesta de la UE &mdash;el EWRS, por sus siglas en ingl&eacute;s&mdash; distribuy&oacute; la informaci&oacute;n a los Veintisiete y a los Estados asociados. El Centro Europeo para la Prevenci&oacute;n y el Control de las Enfermedades, con su mandato ampliado tras la pandemia (Reglamento UE 2022/2370), public&oacute; una evaluaci&oacute;n r&aacute;pida de riesgo el 4 de mayo y la actualiz&oacute; una semana despu&eacute;s dando a conocer la confirmaci&oacute;n gen&eacute;tica de la cepa andina no mutada. El nuevo Reglamento sobre amenazas transfronterizas graves para la salud &mdash;el 2022/2371&mdash; ha demostrado que el aprendizaje de la COVID-19 ha dejado herramientas utiles. La HERA, la Autoridad Europea de Preparaci&oacute;n y Respuesta ante Emergencias Sanitarias creada en 2021, asegura ahora la disponibilidad de contramedidas. El Mecanismo de Protecci&oacute;n Civil Europea, como dijimos, tambi&eacute;n aport&oacute; medios. Todo esto representa un avance objetivo respecto a 2020. Negarlo ser&iacute;a injusto. Pero no es suficiente.
    </p><h2 class="article-text">Las insuficiencias del marco mundial y europeo&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Pero el &eacute;xito de la operaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; hacernos pasar por alto los aspectos en los que los marcos multilaterales europeo y mundial resultan insuficientes y hay que referirse a ello sin ambig&uuml;edad. El RSI y el derecho europeo de la salud p&uacute;blica obligan a los Estados a detectar, a notificar y a compartir informaci&oacute;n. No los obligan, salvo recomendaciones, a aplicar medidas restrictivas armonizadas: cuarentenas, aislamientos, restricciones de movimiento. El art&iacute;culo 168 del Tratado de Funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea sit&uacute;a la salud p&uacute;blica como &aacute;mbito de coordinaci&oacute;n y apoyo, no de armonizaci&oacute;n legislativa. Y eso ha tenido consecuencias visibles esta misma semana.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a impone una cuarentena de cuarenta y dos d&iacute;as a los catorce pasajeros nacionales, en l&iacute;nea con el periodo de incubaci&oacute;n del hantavirus andino, que puede llegar a seis semanas. Francia aplica seis semanas a sus cinco pasajeros repatriados. Otros pa&iacute;ses de la UE con pasajeros en el Hondius no han comunicado p&uacute;blicamente protocolos equivalentes. Los treinta pasajeros que abandonaron el crucero en Santa Helena &mdash;territorio brit&aacute;nico de ultramar&mdash; antes del estallido p&uacute;blico de la crisis siguen siendo, a d&iacute;a de hoy, un agujero negro en el seguimiento internacional. Cada pa&iacute;s aplica el protocolo que considera, o no aplica ninguno. Y un pat&oacute;geno con per&iacute;odo de incubaci&oacute;n largo y letalidad alta merece algo m&aacute;s que la suma desordenada de decisiones nacionales.
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad no tiene fronteras y ning&uacute;n pa&iacute;s es una isla epidemiol&oacute;gica.&nbsp;Esto deber&iacute;a llevarnos a m&aacute;s capacidad vinculante de los marcos europeos y mundiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estamos planteando armonizaci&oacute;n total ni traspaso de soberan&iacute;a sanitaria a Bruselas. Estamos diciendo que, en eventos transfronterizos calificados como tales por el ECDC o la OMS, las medidas restrictivas b&aacute;sicas &mdash;cuarentenas, vigilancia activa de contactos, criterios de notificaci&oacute;n al pa&iacute;s de destino&mdash; deber&iacute;an tener un est&aacute;ndar m&iacute;nimo vinculante. La pandemia de COVID-19 nos ense&ntilde;&oacute; que la asimetr&iacute;a de respuestas erosiona la eficacia colectiva. Y los pat&oacute;genos no se molestan en consultar competencias antes de saltar fronteras.
    </p><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a: por qu&eacute; el mando &uacute;nico importa</h2><p class="article-text">
        La lecci&oacute;n espa&ntilde;ola con relaci&oacute;n al Hondius tiene tambi&eacute;n un cap&iacute;tulo dom&eacute;stico que conviene abordar con franqueza. En la madrugada del 10 de mayo, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, anunci&oacute; que no aprobaba la entrada y el fondeo del crucero en el puerto de Granadilla. La Marina Mercante, dependiente del Gobierno de Espa&ntilde;a, le record&oacute; lo que el ordenamiento jur&iacute;dico establece de manera inequ&iacute;voca que los puertos de inter&eacute;s general son competencia exclusiva del Estado (art&iacute;culo 149.1.20&ordf; de la Constituci&oacute;n) y la Sanidad Exterior tambi&eacute;n lo es (art&iacute;culo 149.1.16&ordf;). El crucero fonde&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata aqu&iacute; de hacer le&ntilde;a pol&iacute;tica del episodio, sino de extraer la lecci&oacute;n institucional. En materia de salud p&uacute;blica transfronteriza, Espa&ntilde;a tiene un sistema constitucional que atribuye la respuesta a la administraci&oacute;n central a trav&eacute;s de Sanidad Exterior. Esa preeminencia responde a una l&oacute;gica funcional simple. Las amenazas sanitarias que llegan por puerto, aeropuerto o frontera no respetan los l&iacute;mites territoriales auton&oacute;micos, y exigen un &uacute;nico interlocutor capaz de notificar a la OMS, activar el EWRS, coordinar con otros Estados y dirigir el dispositivo sin fricciones competenciales. Diecisiete autoridades sanitarias auton&oacute;micas no pueden &mdash;ni deben&mdash; negociar con la OMS la respuesta a un brote transfronterizo.
    </p><p class="article-text">
        El operativo del Hondius funcion&oacute; precisamente porque el mando &uacute;nico se ejerci&oacute; con normalidad institucional. Es exactamente lo que durante la pandemia de COVID-19 hubo que hacer en la fase del Estado de Alarma pero que, al desactivarse, en muchos momentos fall&oacute; por la proliferaci&oacute;n de criterios auton&oacute;micos divergentes que afectaron la coherencia de la respuesta. Tambi&eacute;n hemos echado en falta que la Agencia Estatal de Salud P&uacute;blica, reci&eacute;n creada por Ley y a&uacute;n en proceso de despliegue, estuviera operativa. Este episodio, al haber sido protagonizado por Espa&ntilde;a, deber&iacute;a ser tenido en cuenta en la articulaci&oacute;n de sus capacidades de vigilancia, coordinaci&oacute;n y respuesta ante amenazas transfronterizas, las cuales necesitan asentarse sin ambig&uuml;edad competencial. Es el momento de poner en pie esta Agencia.
    </p><h2 class="article-text">Tres propuestas</h2><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n hay tres propuestas operativas que valdr&iacute;a la pena considerar a partir de esta experiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primera. </strong>Avanzar, en el marco de la revisi&oacute;n del RSI aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2024 y en la futura negociaci&oacute;n del Acuerdo sobre Pandemias, hacia obligaciones vinculantes m&iacute;nimas en materia de medidas restrictivas para eventos transfronterizos calificados. Cuarentena, vigilancia activa de contactos y notificaci&oacute;n al pa&iacute;s de destino deber&iacute;an tener un suelo com&uacute;n. Espa&ntilde;a, con la credibilidad t&eacute;cnica acumulada este fin de semana, est&aacute; en condiciones de liderar esa propuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segunda. </strong>Reforzar el papel de la HERA y dotar al ECDC de capacidad operativa, no solo evaluadora. Que el ECDC pueda movilizar equipos de respuesta r&aacute;pida &mdash;algo que hoy solo realiza la OMS&mdash; acortar&iacute;a los tiempos cr&iacute;ticos en el espacio europeo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tercera. </strong>Consolidar en Espa&ntilde;a la preeminencia de Sanidad Exterior y dotar a la nueva Agencia Estatal de Salud P&uacute;blica de los recursos t&eacute;cnicos, humanos y normativos que la pongan a la altura de sus pares europeos. Un solo punto focal, una sola cadena de mando, una sola voz t&eacute;cnica frente a la OMS y la UE.
    </p><p class="article-text">
        El Hondius ha dejado este fin de semana una imagen que vale por mil informes: la del director general de la OMS validando, sobre el suelo de Tenerife, una operaci&oacute;n espa&ntilde;ola en la que han coincidido eficacia t&eacute;cnica, serenidad pol&iacute;tica y coordinaci&oacute;n europea. El pat&oacute;geno no era el SARS COV 2 y el dispositivo no ten&iacute;a precedentes recientes en Europa, pero el resultado est&aacute; ah&iacute;: trece ciudadanos espa&ntilde;oles en cuarentena segura, uno m&aacute;s positivo en el aislamiento adecuado, cero contagios comunitarios, una imagen p&uacute;blica de competencia institucional. No es poco. Lo que falta &mdash;un marco europeo y mundial m&aacute;s vinculantes y una arquitectura interna sin fisuras&mdash; depende ahora de las decisiones que se tomen. Buena parte de ellas pasan por Madrid, por Bruselas y por Ginebra. Algunas pueden empezar a tomarse desde ya.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dispositivo-granadilla-lecciones-aprendidas-apuesta-multilateralismo-sanitario-europeo-mundial_129_13251453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 20:54:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dispositivo de Granadilla: lecciones aprendidas y apuesta por el multilateralismo sanitario europeo y mundial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Corrupción o sociabilidad? ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-sociabilidad_129_13251328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8736b937-ae30-451a-90c9-de5d9c00e958_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Corrupción o sociabilidad? "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los casos reiterados de 'lawfare' en España en esta última década han dejado la justicia hecha jirones a los ojos de parte del electorado, sobre todo en la izquierda, y esto hasta el punto de que ahora, por ejemplo, no sabemos dónde colocar la imputación del expresidente Zapatero</p></div><p class="article-text">
        Hay una confusi&oacute;n de partida que ha generado siempre muchos desconciertos. La especie humana es la &uacute;nica que puede ser &ldquo;moral&rdquo;, es verdad, pero no es una especie moral: es una especie sociable. Confundir ambas cosas induce a sorpresas y decepciones terribles. &iquest;C&oacute;mo es posible que nuestro vecino, tan simp&aacute;tico, tan generoso, tan cort&eacute;s, se revele de pronto un asesino en serie con diez cad&aacute;veres enterrados en el jard&iacute;n? O a m&aacute;s peque&ntilde;a y frecuente escala: &iquest;c&oacute;mo puede ocurrir que nuestro compa&ntilde;ero de trabajo, chistos&iacute;simo y cari&ntilde;os&iacute;simo, siempre dispuesto a hacernos un favor, nos delate a la polic&iacute;a del dictador o se niegue a escondernos en su casa cuando somos perseguidos por el nazismo?
    </p><p class="article-text">
        Los humanos somos sociables pero no morales y como nuestra sociabilidad requiere amabilidad damos por sentado este paso. Pero no, no hay ninguna relaci&oacute;n entre prestar un huevo a un vecino y oponerse a una dictadura. En abstracto, el mundo es sombr&iacute;o; en concreto, alegre y tranquilizador. El 99% de la gente es maja, sin duda, pero no lo es por moralidad sino por sociabilidad. Qu&eacute; extra&ntilde;o, &iquest;no? &iquest;C&oacute;mo no va a ser bueno alguien que nos cae bien? &iquest;C&oacute;mo no va a ser bueno alguien que nos hace re&iacute;r tanto? Y nosotros mismos, &iquest;c&oacute;mo no vamos a ser buenos si pagamos las cervezas, damos conversaci&oacute;n a la viuda del sexto y lloramos sinceramente ante la dolorosa confesi&oacute;n de nuestra amiga Marta?
    </p><p class="article-text">
        Eso que Hannah Arendt llama &ldquo;pensamiento&rdquo; no preside ni nuestra inteligencia ni nuestra vida cotidiana; como s&oacute;lo sirve para desactivar los mecanismos rutinarios de la vida social, se activa &uacute;nicamente en las grandes encrucijadas hist&oacute;ricas y nadie puede saber de antemano de qu&eacute; lado estar&aacute;. Como dice la propia Arendt, el &ldquo;pensamiento&rdquo;, al contrario que la inteligencia, es una facultad potencialmente universal; todos somos capaces de pensar, en efecto, pero casi nadie piensa de manera habitual; y por eso, en los momentos decisivos, cuando todo depende de un gesto de coraje, puede ocurrir que el sabio no piense y el ignorante s&iacute;. Esto explica por qu&eacute; la Historia la suele hacer el Mal radical mientras que la sociedad, en cambio, es obra del Bien banal.
    </p><p class="article-text">
        La especie humana est&aacute; preparada para reunirse, hablar, colaborar, pero no est&aacute; preparada para la Historia, que a veces reclama de nosotros grandes decisiones &ldquo;morales&rdquo;, en sentido positivo o negativo. El Bien banal de la sociabilidad humana, quiero decir, preserva y reconstruye, pero no transforma; a&uacute;n m&aacute;s: en momentos Hist&oacute;ricos decisivos sucede con frecuencia que es &eacute;l el que se transforma en su contrario: en ese Mal banal que colabora con el Mal radical y su obra de destrucci&oacute;n hist&oacute;rica. Los buenos alemanes, los buenos franceses, los buenos espa&ntilde;oles en los que puedes confiar todos los d&iacute;as del a&ntilde;o se vuelven nazis el &uacute;nico d&iacute;a en el que hay que decidir el destino colectivo. Y no lo hacen empujados por la inmoralidad sino por esa misma sociabilidad -compuesta de peque&ntilde;as virtudes comunes- que el resto del a&ntilde;o nos salva a todos.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si no hay guerra o dictadura, en una democracia liberal normal (esa cosa cada vez m&aacute;s rara) nuestra vida discurre en los otros 364 d&iacute;as del a&ntilde;o, cuando somos los mejores amigos y los mejores vecinos; y es esa la raz&oacute;n por la que la pol&iacute;tica tiene m&aacute;s que ver con la sociabilidad que con la moralidad. Su prop&oacute;sito, en efecto, no puede ser garantizar el imperio del Bien sino evitar la destrucci&oacute;n social. De hecho, s&oacute;lo las dictaduras ofrecen patrones obligatorios de virtud y obligan a los ciudadanos a ser activa y probadamente &ldquo;buenos&rdquo;. Un sistema democr&aacute;tico, al rev&eacute;s, est&aacute; compuesto de instituciones que, &ldquo;pensando&rdquo; por nosotros, nos permiten ser normalmente sociables: no tenemos que convertirnos en m&eacute;dicos para sobrevivir a un c&aacute;ncer ni en polic&iacute;as para defender nuestras propiedades ni en jueces para dirimir la culpabilidad o inocencia de un acusado: no tenemos que ser Robinson Crusoe construyendo el mundo desde cero en soledad absoluta. Ahora bien, esas instituciones, porque conservan y accionan pensamientos coagulados, tienen que protegerse (y protegernos) de una sociabilidad excesiva. La pol&iacute;tica institucional, que garantiza nuestra sociabilidad, no puede ser, no, <em>demasiado</em> sociable.
    </p><p class="article-text">
        Lo que quiero decir con todos estos rodeos es que la corrupci&oacute;n no es m&aacute;s que una perversi&oacute;n de la sociabilidad (especialmente la masculina). Todas esas malversaciones de capital, tr&aacute;ficos de influencias, sobornos, mordidas, contratos irregulares, etc., &iquest;no se deciden en mesas bien surtidas y mejor regadas, en conversaciones divertidas y a veces &iacute;ntimas, entre gentes majas que se tienen verdadero afecto rec&iacute;proco y que acaban robando a todos los espa&ntilde;oles en el cumplimiento banal de sus peque&ntilde;as virtudes comunes? &iquest;No son y se sienten buenos los que manipulan una oferta de trabajo en beneficio de la hija de un amigo necesitado, los que piden o aceptan comisiones de un empresario simpatiqu&iacute;simo experto en vinos, los que se reparten equitativamente, con filantr&oacute;pico desapego, el dinero p&uacute;blico? A&uacute;n m&aacute;s, &iquest;no son y se sienten tambi&eacute;n buenos los que, para salvar a Espa&ntilde;a, &ldquo;hacen lo que pueden&rdquo; contra el gobierno desde la judicatura o la polic&iacute;a? &iquest;No se sienten buenos cuando se invitan a comer, se piden la segunda copa, se palmean los hombros con calidez sincera antes de lanzar un bulo, redactar una sentencia o destruir pruebas que podr&iacute;an inculpar a los suyos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es esta la cuesti&oacute;n. Quiz&aacute;s los espa&ntilde;oles somos m&aacute;s corruptos que los suecos o los alemanes porque somos m&aacute;s sociables. Quiz&aacute;s los casos de corrupci&oacute;n de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, de uno y otro lado, Rato, Rita Barber&aacute;, Montoro, Zaplana, &Aacute;balos, Koldo, Cerd&aacute;n, y ese largu&iacute;simo etc&eacute;tera que nutre 261 sumarios del PP y 143 del PSOE (&iquest;<em>quoque tu</em>, ZP?) se explican sencillamente por nuestras virtudes m&aacute;s constructivas: porque queremos m&aacute;s a nuestros amigos, somos m&aacute;s generosos con nuestras amantes, nos gusta m&aacute;s cantar, re&iacute;r, comer y celebrar en compa&ntilde;&iacute;a. Quiz&aacute;s la corrupci&oacute;n es s&oacute;lo el efecto colateral de una sociabilidad (preponderadamente masculina) mal colocada, fuera de su lugar natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este desplazamiento no es un una cuesti&oacute;n balad&iacute;. Porque ocurre que si la sociabilidad se infiltra y compromete las instituciones que protegen nuestra sociabilidad, la sociedad acaba da&ntilde;ada sin remedio. De pronto las instituciones ya no piensan por nosotros. Ya no sabemos si podemos o no fiarnos del m&eacute;dico, del periodista, del pol&iacute;tico, del juez, del polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s destructiva es sin duda la sociabilidad de los jueces porque su independencia constituye el &uacute;ltimo baluarte de la democracia. Los casos reiterados de <em>lawfare</em> en Espa&ntilde;a en esta &uacute;ltima d&eacute;cada han dejado la justicia hecha jirones a los ojos de parte del electorado, sobre todo en la izquierda, y esto hasta el punto de que ahora, por ejemplo, no sabemos d&oacute;nde colocar la imputaci&oacute;n del expresidente Zapatero. &iquest;Del lado de Bego&ntilde;a G&oacute;mez y el ex-fiscal general Garc&iacute;a Ortiz o del lado de &Aacute;balos, Koldo y Santos-Cerd&aacute;n? No saberlo nos vuelve desconfiados; nos impide ejercer nuestra sociabilidad natural. Nos ponemos a pensar por nosotros mismos, interrumpimos as&iacute; los automatismos de las instituciones y, como no tenemos ni respuesta ni reemplazo, acabamos volviendonos mis&aacute;ntropos, suspicaces, agresivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al principio: nadie quiere tomar decisiones morales; nadie quiere verse en el aprieto de decidir moralmente el destino colectivo; todos queremos seguir siendo sencillamente sociables. Para eso necesitamos un orden pol&iacute;tico realmente democr&aacute;tico. Lo que no podemos perdonar al PP es que, zapando de manera despiadada las instituciones con el objetivo de gobernar a cualquier precio, haya quebrado la confianza en el poder judicial. Lo que no podemos perdonar al PSOE es que, cuando m&aacute;s lo necesitamos, vuelva a ser tan sociable tan sociable tan sociable como sus rivales pol&iacute;ticos; y de esa manera nos deje a todos m&aacute;s expuestos e inermes, mental, pol&iacute;tica y electoralmente, frente a los que quieren &ldquo;moralizar&rdquo; nuestra sociabilidad contra los inmigrantes, las mujeres, los &ldquo;separatistas&rdquo;, los vulnerables.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-sociabilidad_129_13251328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Corrupción o sociabilidad? ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política del desgaste permanente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-desgaste-permanente_129_13251940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61aa8bdf-6107-4dba-a1f6-9834e112595c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política del desgaste permanente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Feijóo podría perder una moción no solo aritmética, sino políticamente, porque no proyecta una alternativa clara de poder. Los propios datos del CIS reflejan ese problema de liderazgo. En el barómetro de abril apenas aparecía como presidente preferido para un 9,9% de los ciudadanos, solo dos puntos por encima de Abascal</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica, hay momentos en los que los hechos importan menos que la atm&oacute;sfera. Espa&ntilde;a vive precisamente uno de esos periodos. El debate p&uacute;blico aparece dominado por una sensaci&oacute;n de desgaste permanente y ruido pol&iacute;tico continuo que proyecta la idea de un pa&iacute;s bloqueado. Pero la paradoja es que conviven dos realidades distintas: una percepci&oacute;n p&uacute;blica de inestabilidad y, al mismo tiempo, una notable capacidad de resistencia institucional del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;caso Zapatero&rdquo; ha intensificado esa sensaci&oacute;n de agotamiento. No solo por los indicios o por el impacto medi&aacute;tico del sumario, sino porque cada nueva filtraci&oacute;n alimenta un clima de sospecha dif&iacute;cil de gestionar pol&iacute;ticamente. La estrategia de silencio del expresidente &mdash;comprensible desde el punto de vista procesal&mdash; tiene, sin embargo, costes evidentes para La Moncloa. En pol&iacute;tica, los vac&iacute;os comunicativos rara vez permanecen desocupados: los invade el adversario, el marco medi&aacute;tico o la especulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, falt&oacute; desde el inicio una explicaci&oacute;n institucional m&aacute;s exhaustiva sobre el rescate de Plus Ultra. Cuando la transparencia llega tarde, incluso procedimientos ajustados a derecho pueden aparecer ante parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica como pol&iacute;ticamente opacos.
    </p><p class="article-text">
        Eso explica que el Ejecutivo est&eacute; hoy atrapado en una posici&oacute;n defensiva. Y, sin embargo, la legislatura no est&aacute; paralizada. Pese al relato permanente de bloqueo, desde las elecciones del 23 de julio de 2023 el Congreso ha aprobado alrededor de 60 iniciativas legislativas impulsadas por el Gobierno y el bloque de investidura. S&aacute;nchez gobierna en minor&iacute;a y en un Parlamento fragmentado, pero sigue sacando adelante m&aacute;s legislaci&oacute;n de la que transmite el clima pol&iacute;tico o medi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n central ahora es c&oacute;mo reaccionan los socios parlamentarios. Y ah&iacute; lo que observamos es un reposicionamiento preventivo. Todos intentan marcar distancia ret&oacute;rica ante un posible agravamiento del caso, especialmente de cara a la declaraci&oacute;n de Zapatero prevista para junio. Pero los &oacute;rdagos tienen efectos limitados si no son performativos. El ejemplo m&aacute;s claro es el PNV. Puede elevar el tono e incluso pedir elecciones anticipadas, pero sabe que apoyar una moci&oacute;n de censura junto al PP y Vox tendr&iacute;a costes pol&iacute;ticos enormes. No solo porque compite con EH Bildu en un espacio sensible a pactos con la derecha espa&ntilde;ola, sino porque gobierna junto al PSE en Euskadi. Romper en Madrid podr&iacute;a poner en riesgo ese equilibrio territorial construido durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por eso S&aacute;nchez sabe que la legislatura todav&iacute;a puede resistir. El umbral verdaderamente cr&iacute;tico no est&aacute; tanto en el ruido pol&iacute;tico como en la posibilidad de que aparezcan pruebas de financiaci&oacute;n irregular del partido o indicios de tr&aacute;fico de influencias que afecten al n&uacute;cleo gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; emerge el otro gran actor: Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o. El l&iacute;der del PP vive atrapado en un aut&eacute;ntico dilema del prisionero pol&iacute;tico. Necesita aumentar la presi&oacute;n sobre S&aacute;nchez para capitalizar el desgaste, pero su dependencia de Vox limita enormemente su capacidad de construir una mayor&iacute;a alternativa transversal. Cada pacto auton&oacute;mico con Abascal refuerza la idea de que el PP carece de un proyecto aut&oacute;nomo de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la hip&oacute;tesis de una moci&oacute;n de censura resulta especialmente arriesgada para Feij&oacute;o, al igual que trasladar toda la responsabilidad a los socios de S&aacute;nchez. Apelar al precedente de 2018 es adem&aacute;s tramposo: entonces exist&iacute;a una sentencia firme contra el PP en el caso G&uuml;rtel. A ello se suma que el presidente de los populares obvia que su alianza con Vox ha consolidado un &ldquo;bibloquismo imperfecto&rdquo; en el Parlamento espa&ntilde;ol, donde la extrema derecha solo tiene a su partido como socio posible. Eso dificulta cualquier ecuaci&oacute;n alternativa con fuerzas nacionalistas o moderadas, a diferencia de otras democracias como la portuguesa o la alemana.
    </p><p class="article-text">
        Feij&oacute;o podr&iacute;a perder una moci&oacute;n no solo aritm&eacute;tica, sino pol&iacute;ticamente, porque no proyecta una alternativa clara de poder. Los propios datos del CIS reflejan ese problema de liderazgo. En el bar&oacute;metro de abril apenas aparec&iacute;a como presidente preferido para un 9,9% de los ciudadanos, solo dos puntos por encima de Abascal. Pero quiz&aacute; el dato m&aacute;s significativo est&aacute; dentro de su propio electorado: &uacute;nicamente un 47,7% de los votantes del PP le se&ntilde;alan como l&iacute;der preferido, muy lejos del nivel de cohesi&oacute;n interna que mantiene Pedro S&aacute;nchez, respaldado por un 78,5% de sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo es que el malestar ciudadano ante la corrupci&oacute;n est&aacute; dejando de ser epis&oacute;dico para convertirse en estructural. El CIS ya reflej&oacute; tras el estallido del caso &Aacute;balos un fuerte incremento de la preocupaci&oacute;n por la corrupci&oacute;n, que lleg&oacute; al 25% en julio de 2024 y que, aunque descendi&oacute; despu&eacute;s hasta el 8,9% en abril, previsiblemente volver&aacute; a repuntar ahora. La paradoja es que ese descontento no est&aacute; siendo capitalizado principalmente por el PP, cuya pesada herencia reputacional limita su credibilidad como fuerza regeneradora.
    </p><p class="article-text">
        Quien s&iacute; rentabiliza emocionalmente ese clima es la extrema derecha. No solo desde las redes sociales o determinadas tribunas medi&aacute;ticas, sino tambi&eacute;n en la calle. La manifestaci&oacute;n del s&aacute;bado convocada por Sociedad Civil, arropada por toda la galaxia ultra, record&oacute; inevitablemente a las protestas de Ferraz contra la amnist&iacute;a: una movilizaci&oacute;n permanente basada en la deslegitimaci&oacute;n moral del adversario y en la idea de que las instituciones han sido capturadas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside quiz&aacute; el principal riesgo pol&iacute;tico de esta etapa. Porque las respuestas f&aacute;ciles &mdash;una moci&oacute;n, un adelanto electoral o el ruido parlamentario&mdash; no resuelven el problema de fondo. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo reconstruir confianza democr&aacute;tica antes de que el desgaste derive en desafecci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-desgaste-permanente_129_13251940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política del desgaste permanente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menos credulidad y más presunción de inocencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/credulidad-presuncion-inocencia_129_13246037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/853053f8-8f68-413f-860b-21029ff19e19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1115y412.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos credulidad y más presunción de inocencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el caso del expresidente Zapatero estamos en un momento muy incipiente del proceso. Además, ni siquiera se ofrecen datos concretos de su participación en un supuesto delito de tráfico de influencias, ni tampoco en el de blanqueo de capitales</p><p class="subtitle">La cúpula de Plus Ultra presumió de poder controlar la causa penal abierta tras la denuncia de Manos Limpias</p></div><p class="article-text">
        El expresidente <a href="https://www.eldiario.es/politica/zapatero-imputado-blanqueo-capitales-caso-plus-ultra_1_13231540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero ha sido imputado</a>. A partir de ah&iacute;, aunque ha encontrado algunos comentarios de apoyo, casi todas las reflexiones han sido prudentes, matizadas, y no incondicionales respald&aacute;ndole. Siempre se habla de la crisis de credibilidad de la justicia, pero hay que aceptar que todav&iacute;a conserva un no desde&ntilde;able prestigio en la sociedad porque, de lo contrario, cuando alguien es investigado por los tribunales, surgir&iacute;an m&aacute;s voces recelando de sus actuaciones. Sin embargo, no es as&iacute;, ni siquiera en casos en que desde el principio es evidente que no hay absolutamente nada contra esa persona, como, por cierto, les ha pasado a algunos humoristas, sin ir m&aacute;s lejos. O hasta a dos titiriteros, que acabaron en prisi&oacute;n provisional por representar un gui&ntilde;ol en el que una de las marionetas, con intenci&oacute;n incuestionablemente sat&iacute;rica, exhib&iacute;a el cartel &ldquo;Gora Alka-ETA&rdquo;. O a la pobre Dolores V&aacute;zquez, cuando lo &uacute;nico que objetivamente la involucraba con los hechos era un tremendo prejuicio ciudadano contra la homosexualidad, completado con amarillismo period&iacute;stico y una mala praxis policial.
    </p><p class="article-text">
        Pero es indiferente. La memoria de los errores colectivos es muy corta. La realidad es que nadie cree a un reo. Este es un drama que ha sufrido cualquiera que ha estado involucrado en un proceso penal. Por mucho que tus amigos o tu propia familia te conozcan muy bien y sepan que ser&iacute;as incapaz de hacer seg&uacute;n qu&eacute;, cuando se produce una imputaci&oacute;n, por disparatada que sea, se activa en la cabeza de cualquier persona el siguiente pensamiento: &iquest;Ser&aacute; verdad?
    </p><p class="article-text">
        Cient&iacute;ficamente no se ha estudiado mucho esa reacci&oacute;n instintiva, aunque existen claras razones psicol&oacute;gicas y sociol&oacute;gicas que la explican. En primer lugar, todo ser vivo tiene instinto de supervivencia, lo que biol&oacute;gicamente le lleva a alejarse inmediatamente de los peligros. Obviamente, el autor de un delito puede serlo, pero para identificarlo como peligro, antes hay que creer la imputaci&oacute;n que existe sobre &eacute;l. Y en eso cae todo el mundo. Adem&aacute;s, existe una tendencia en el ser humano a interesarse mucho en informaciones desconocidas y alarmantes. Esa tendencia se explica tambi&eacute;n por ese instinto de supervivencia, aunque tambi&eacute;n por algo que ha hecho crecer much&iacute;simo a nuestra especie: el hecho de poder compartir informaci&oacute;n a trav&eacute;s del lenguaje. Por ello el periodismo se especializa especialmente en ese tipo de datos, porque son los que tienen m&aacute;s &eacute;xito de audiencia. Y es justamente esto, la difusi&oacute;n en la sociedad, lo &uacute;nico que necesita un rumor para consolidarse como informaci&oacute;n falsariamente verdadera en la sociedad. Lo tiene muy bien estudiado la Psicolog&iacute;a social en interesantes an&aacute;lisis muy reveladores.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello genera lo que llamo desde hace a&ntilde;os &ldquo;prejuicio social de culpabilidad&rdquo;. Es sistem&aacute;tico en cualquier cultura del mundo, y precisamente para combatirlo y dejarle al reo alguna oportunidad de defensa, existe desde hace casi 3.800 a&ntilde;os la presunci&oacute;n de inocencia, a la que ya se refer&iacute;a indirectamente el C&oacute;digo de Hammurabi nada menos que en su Ley 1. Tan importante era ya entonces el problema que incluso podemos encontrar, siglos despu&eacute;s, una referencia ya directa a la presunci&oacute;n de inocencia en el Shujing chino, que data nada menos del siglo IV a.C. Pero la afirmaci&oacute;n que ha influido a nuestra cultura la debemos al Derecho romano, concretamente a Ulpiano (siglos II-III d.C.), de donde surge la muy difundida frase de que es mejor absolver a un culpable que condenar a un inocente.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo existe la presunci&oacute;n de inocencia para permitir la defensa de un reo, sino que su cometido principal es garantizar la imparcialidad judicial. Al fin y al cabo, un juez es tambi&eacute;n un ser humano que pertenece a la sociedad y, por supuesto, tambi&eacute;n puede ser v&iacute;ctima del prejuicio social de culpabilidad. Aunque conoce, sin duda, lo que es la presunci&oacute;n de inocencia, y eso es una ventaja, el inconveniente es que un juez no recibe ninguna formaci&oacute;n espec&iacute;fica &mdash;particularmente psicol&oacute;gica&mdash; para conseguir esa neutralidad, por lo que s&oacute;lo queda confiar en su presencia de &aacute;nimo, siempre variable de sujeto a sujeto, como no puede ser de otro modo. As&iacute; se introduce un factor de inseguridad jur&iacute;dica que a duras penas combate la presunci&oacute;n de inocencia, aunque sea nada menos que un derecho fundamental en Espa&ntilde;a. Consulten el art. 24.2 de la Constituci&oacute;n y lo encontrar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con toda esa bater&iacute;a de protecci&oacute;n jur&iacute;dica, y en plena consciencia del problema gigantesco que supone el prejuicio social de culpabilidad, siempre que aparece una persona como imputada, est&aacute; absolutamente injustificado levantar las campanas al vuelo y se&ntilde;alarlo entre siniestras carcajadas enojadas como culpable. Igual que es absurdo caer en la desesperanza ingenua de los que confiaban ciegamente en el reo y, de repente, sin hab&eacute;rsele condenado, le dan la espalda por atribu&iacute;rsele indiciariamente hechos delictivos. Esa atribuci&oacute;n es s&oacute;lo una simple hip&oacute;tesis que debe comprobarse antes de atribuirle una m&iacute;nima credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del expresidente estamos en un momento muy incipiente del proceso. Adem&aacute;s, ni siquiera se ofrecen datos concretos de su participaci&oacute;n en un supuesto delito de tr&aacute;fico de influencias, ni tampoco en el de blanqueo de capitales. Hasta el momento, las cantidades que se est&aacute;n investigando hab&iacute;an sido cobradas sin ocultaci&oacute;n alguna por servicios que efectivamente parecen haberse prestado. Otra cosa, naturalmente, es la cuant&iacute;a de lo cobrado, los destinatarios del cobro, si existen m&aacute;s cantidades aparte de esas y si hay otros datos que permitan percibir con verosimilitud la responsabilidad del expresidente.
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso si aparecieran esos datos, el proceso no se celebra en vano. No podemos pronunciar una condena cuando el caso acaba de empezar. Ahora mismo solamente se est&aacute;n recogiendo vestigios y ni siquiera est&aacute; el asunto en presencia del juez que deber&iacute;a juzgarlo en su d&iacute;a, lo que, por cierto, todav&iacute;a no sabemos ni tan solo si va a suceder, puesto que, de no aparecer otros datos incriminatorios, habr&iacute;a que pronunciar un sobreseimiento, que hasta puede llegar a equivaler a una sentencia absolutoria anticipada, aunque ello no suela suceder con la frecuencia que, por cierto, debiera. Es una se&ntilde;al de que los jueces, por desgracia, no siempre est&aacute;n todo lo cerca que debieran de la presunci&oacute;n de inocencia.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, es normal que los pol&iacute;ticos hagan las declaraciones que m&aacute;s crean que les benefician en t&eacute;rminos demosc&oacute;picos o electoralistas para manipular la opini&oacute;n p&uacute;blica a su conveniencia. Pero el ciudadano corriente deber&iacute;a estar al margen de esas soflamas y hallarse m&aacute;s familiarizado con la presunci&oacute;n de inocencia. Cuando hay una acusaci&oacute;n, casi todos se apuntan al carro de los cr&eacute;dulos y gritan culpable. La experiencia de milenios, que ya ha sido descrita en este art&iacute;culo, ense&ntilde;a que acostumbran a acertar los esc&eacute;pticos. Intenten no olvidarlo en ning&uacute;n caso, incluso cuando odien, por la raz&oacute;n que sea, al imputado. Esto vale para todos, con independencia del color pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nieva Fenoll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/credulidad-presuncion-inocencia_129_13246037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menos credulidad y más presunción de inocencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Corrupción,Justicia,Audiencia Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oficinas-expresidentes-privilegios-publicos-beneficios-privados_129_13245298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b85b8c9-f7fc-4c4d-9859-dcb2050dd424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El funcionamiento de las oficinas de los expresidentes del Gobierno en España constituye uno de esos mecanismos institucionales que revelan con meridiana claridad la cultura política del país</p></div><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es tanto si la imputaci&oacute;n del expresidente Rodr&iacute;guez Zapatero est&aacute; o no justificada, que ya lo decidir&aacute;n los tribunales. La pregunta que nos hacemos desde mucho antes del esc&aacute;ndalo es c&oacute;mo es posible que los expresidentes, que teniendo asignada una retribuci&oacute;n del Estado nada despreciable y una estructura de apoyo sostenida con fondos p&uacute;blicos, se consagren a actividades privadas, de escasa o nula vinculaci&oacute;n con el inter&eacute;s general, que les reportan sustanciosas ganancias adicionales.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se trata de cuestionar que una empresa en situaci&oacute;n econ&oacute;mica cr&iacute;tica por causas objetivas como fue la pandemia del covid-19 reciba ayudas del Estado. En realidad, lo que necesita una respuesta urgente es c&oacute;mo es posible que estas ayudas no vengan seguidas de una monitorizaci&oacute;n de las empresas beneficiarias para asegurar que los recursos p&uacute;blicos recibidos se aplican a los fines para lo que se concedieron y que no se desv&iacute;a ni un euro.
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento de las oficinas de los expresidentes del Gobierno en Espa&ntilde;a, a las que habr&iacute;a que a&ntilde;adir las de los expresidentes auton&oacute;micos (ah&iacute; tienen a un personaje tenebroso como Maz&oacute;n disfrutando de estos privilegios), constituye uno de esos mecanismos institucionales que revelan con meridiana claridad la cultura pol&iacute;tica del pa&iacute;s. No se trata &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n presupuestaria ni de discutir si un expresidente debe disponer de escolta, despacho o personal de apoyo. El problema de fondo es qu&eacute; idea del poder subyace en estas prerrogativas, c&oacute;mo se relacionan las oficinas con la sociedad y cu&aacute;l el marco de integridad que debe regir el uso de recursos y privilegios pagados con fondos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la regulaci&oacute;n de estas oficinas procede esencialmente de un real decreto aprobado durante el gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez. La norma es sorprendentemente escueta y ambigua. Cada expresidente dispone de personal eventual designado libremente, un puesto de nivel 30, el m&aacute;ximo que existe en la administraci&oacute;n, y otro puesto de nivel 18, m&aacute;s los gastos de funcionamiento de la oficina, veh&iacute;culo oficial, escoltas y otros medios sufragados por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se justifica formalmente en la necesidad de preservar la dignidad del expresidente, facilitar actividades institucionales, representaci&oacute;n del Estado o atenci&oacute;n a compromisos derivados de la antigua responsabilidad ejercida. Sin embargo, la norma nunca precis&oacute; qu&eacute; debe entenderse exactamente por &ldquo;actividad institucional&rdquo;, ni estableci&oacute; criterios verificables para distinguir entre inter&eacute;s p&uacute;blico y actividad privada. Tampoco estableci&oacute; una fiscalizaci&oacute;n detallada del gasto y mucho menos una obligaci&oacute;n de rendir cuentas mediante memorias anuales que deber&iacute;an presentarse ante el Parlamento que es quien aprueba la dotaci&oacute;n econ&oacute;mica que las sustenta a trav&eacute;s de los presupuestos generales del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad aumenta cuando esa opacidad coincide adem&aacute;s con actividades privadas de enorme influencia pol&iacute;tica o econ&oacute;mica. Un expresidente no es un ciudadano cualquiera. Conserva relaciones diplom&aacute;ticas, acceso privilegiado a l&iacute;deres internacionales, informaci&oacute;n sensible acumulada durante a&ntilde;os y una capacidad de influencia derivada directamente del cargo previamente ejercido. Precisamente por ello, la fijaci&oacute;n de las incompatibilidades y la exigencia de transparencia para las actividades de los expresidentes y sus oficinas deber&iacute;a ser extraordinariamente rigurosa.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; comienza el verdadero problema. Porque una democracia que pretenda alcanzar est&aacute;ndares de buen gobierno no puede sostener zonas opacas de gasto p&uacute;blico y menos en &oacute;rganos desde los que se puede ejercer influencias muy poderosas. La exigencia deber&iacute;a ir en sentido contrario porque la integridad p&uacute;blica se construye desde arriba y cuanto mayor ha sido la responsabilidad ejercida y mayor el poder de influencia latente, mayor deber&iacute;a ser la obligaci&oacute;n de transparencia, ejemplaridad, rendici&oacute;n de cuentas y alineamiento con el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto desgraciadamente no forma parte de la tradici&oacute;n pol&iacute;tica que Espa&ntilde;a ha arrastrado durante los cuarenta a&ntilde;os de alternancia pol&iacute;tica del PSOE y el PP. El fen&oacute;meno, por lo tanto, no afecta solo a un partido, sino que ha estado normalizado de forma transversal compartiendo una misma visi&oacute;n. Por eso venimos oyendo con insistencia: por qu&eacute; a Rodr&iacute;guez Zapatero, si los dem&aacute;s expresidentes tambi&eacute;n reciben emolumentos de empresas privadas por regla general vinculadas a los oligopolios que sus respectivos gobiernos ayudaron a consolidar. Y precisamente ah&iacute; reside uno de los aspectos m&aacute;s preocupantes de lo que est&aacute; ocurriendo: hemos asumido como algo normal esas puertas giratorias que sit&uacute;an a expresidentes, y tambi&eacute;n muchos exministros, en consejos de administraci&oacute;n, asesorando o intermediando en negocios que nada tienen que ver con el inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se intenta minimizar los hechos imputados a Rodr&iacute;guez Zapatero alegando que otros expresidentes hacen cosas semejantes &ndash;o incluso peores, recordando las conductas atribuidas al propio rey em&eacute;rito&ndash;, no se est&aacute; defendiendo realmente la necesidad de que quienes disfrutan de privilegios p&uacute;blicos se comporten respetando los principios de buen gobierno e integridad. Cuando la conducta impropia deja de analizarse conforme a principios y valores y pasa a justificarse mediante comparaciones, la noci&oacute;n de buen gobierno desaparece para ser sustituida por una contabilidad del &ldquo;y t&uacute; m&aacute;s&rdquo;. Una mala praxis no se legitima por su repetici&oacute;n; al rev&eacute;s, se convierte en un sistema donde desaparece la frontera entre lo correcto y lo inadmisible. Todo queda reducido a una competici&oacute;n tribal donde cada bando pol&iacute;tico administra indulgencia para los propios y severidad para los adversarios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las oficinas de los expresidentes dejan de percibirse como un instrumento institucional y pasan a integrarse en un ecosistema de privilegios acumulativos: consejos de administraci&oacute;n, conferencias millonarias, fundaciones opacas, redes de influencia internacional y utilizaci&oacute;n del prestigio institucional adquirido en el ejercicio del cargo para fines privados con apariencia de inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras cualquier funcionario o cargo p&uacute;blico debe justificar minuciosamente dietas, desplazamientos o gastos relacionados con su actividad y observar un r&eacute;gimen de incompatibilidades que le limita o impide una actividad profesional privada, y mientras el perceptor de una ayuda p&uacute;blica debe aportar justificantes de hasta el &uacute;ltimo c&eacute;ntimo, las oficinas de los ex presidenciales disfrutan de asignaciones que nadie fiscaliza mientras confunden lo institucional con el negocio privado, la conclusi&oacute;n inevitable es que el sistema no funciona bien.
    </p><p class="article-text">
        La propia OCDE ha remarcado recientemente que Espa&ntilde;a es uno de los pocos pa&iacute;ses desarrollados que nunca ha tenido una estrategia integral y permanente de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n que abarque de forma coordinada el conjunto de las administraciones, los &oacute;rganos constitucionales, las empresas p&uacute;blicas y los sistemas de contrataci&oacute;n y gesti&oacute;n de fondos p&uacute;blicos. Esa carencia resulta especialmente grave porque Espa&ntilde;a s&iacute; dispone, en muchos &aacute;mbitos, de normas formalmente avanzadas. El problema no reside tanto en la inexistencia de legislaci&oacute;n, sino en la enorme distancia entre norma y pr&aacute;ctica debido a la ausencia de &oacute;rganos especializados en la prevenci&oacute;n y detecci&oacute;n temprana de conductas contrarias a la integridad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Los informes recientes de la OCDE muestran precisamente esa contradicci&oacute;n: Espa&ntilde;a obtiene puntuaciones relativamente altas en regulaci&oacute;n formal de integridad, conflictos de intereses o transparencia, pero suspende en la aplicaci&oacute;n efectiva y en la pr&aacute;ctica institucional. El caso paradigm&aacute;tico es el de los <em>lobbies</em>: Espa&ntilde;a carece todav&iacute;a de un verdadero sistema de control y registro de grupos de inter&eacute;s, obteniendo un 0% en aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica seg&uacute;n los indicadores de integridad p&uacute;blica de la OCDE. Y todas estas carencias solo se pueden atribuir a una clara voluntad pol&iacute;tica persistente, de unos y otros, para seguir como estamos. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de posibles conductas delictivas porque fiar la lucha contra la corrupci&oacute;n exclusivamente al c&oacute;digo penal, como ahora ocurre, ya implica un fracaso en la prevenci&oacute;n en un contexto de normalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas donde hay conflictos de inter&eacute;s; acceso privilegiado a informaci&oacute;n; opacidad y ausencia de controles eficaces. Todos los casos reflejan un patr&oacute;n conocido: debilitamiento de los controles internos, insuficiente independencia de los &oacute;rganos fiscalizadores, politizaci&oacute;n de las instituciones supervisoras y una alarmante tolerancia social hacia determinadas formas de corrupci&oacute;n &ldquo;menor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno adquiere una dimensi&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s preocupante cuando alcanza a figuras que hab&iacute;an construido una imagen p&uacute;blica asociada al reformismo o al progresismo &eacute;tico. No me consta que durante el mandato de Rodr&iacute;guez Zapatero se produjera un solo caso de corrupci&oacute;n en el seno de su gobierno, por lo que las informaciones contenidas en el Auto de imputaci&oacute;n a&ntilde;aden un componente de decepci&oacute;n y erosi&oacute;n moral de un referente pol&iacute;tico.  
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las advertencias del Greco, el organismo anticorrupci&oacute;n del Consejo de Europa, adquieren especial relevancia. Su informe m&aacute;s reciente subraya la falta de medidas decididas y resultados tangibles respecto a la integridad de altos cargos del Gobierno central. El Greco insiste desde hace a&ntilde;os en cuestiones esenciales que Espa&ntilde;a contin&uacute;a sin resolver plenamente: regulaci&oacute;n de asesores, agendas p&uacute;blicas, conflictos de intereses, puertas giratorias, transparencia de lobbies y fortalecimiento de &oacute;rganos independientes de supervisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de todo ello no es solo jur&iacute;dica o pol&iacute;tica, es profundamente democr&aacute;tica. La corrupci&oacute;n sostenida destruye la confianza social, degrada la legitimidad de las instituciones y alimenta el cinismo ciudadano. Cuando la percepci&oacute;n p&uacute;blica es que los mecanismos de control dependen de los propios partidos involucrados en malas praxis, el sistema pol&iacute;tico pierde credibilidad en favor de opciones totalitarias. No es casual que Transparencia Internacional haya vuelto a rebajar la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a en el &Iacute;ndice de Percepci&oacute;n de la Corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema espa&ntilde;ol no es &uacute;nicamente la existencia de corrupci&oacute;n, sino la negativa hist&oacute;rica para construir un verdadero sistema estatal de integridad p&uacute;blica independiente de los partidos. Mientras otros pa&iacute;ses europeos han desarrollado agencias estatales de integridad fuertes e independientes, sistemas de prevenci&oacute;n, protecci&oacute;n efectiva de denunciantes y controles internos y externos robustos, Espa&ntilde;a contin&uacute;a fragmentando competencias, debilitando o suprimiendo organismos inc&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra la corrupci&oacute;n exige mucho m&aacute;s que reformas penales o declaraciones pol&iacute;ticas solemnes que luego quedan en nada. Requiere una transformaci&oacute;n social e institucional basada en pilares como independencia real de los &oacute;rganos de control; profesionalizaci&oacute;n y despolitizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n; regulaci&oacute;n estricta de grupos de inter&eacute;s <em>(lobbies)</em> y supresi&oacute;n de puertas giratorias; protecci&oacute;n efectiva del denunciante de corrupci&oacute;n; transparencia radical en contrataci&oacute;n p&uacute;blica y gesti&oacute;n de fondos; sistemas preventivos de integridad; y una &eacute;tica p&uacute;blica incompatible con la colonizaci&oacute;n partidista del Estado y sus instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Esto solo ser&aacute; posible cuando los partidos pol&iacute;ticos decidan, tras la correspondiente catarsis, un pacto estatal contra la corrupci&oacute;n extendido tambi&eacute;n a cada comunidad aut&oacute;noma. En el caso concreto del funcionamiento de las oficinas de los expresidentes deber&iacute;an incluir al menos cinco principios b&aacute;sicos: transparencia absoluta de las agendas, transparencia en los fondos p&uacute;blicos que manejan, limitaci&oacute;n temporal de privilegios, incompatibilidades estrictas y rendici&oacute;n p&uacute;blica peri&oacute;dica de actividades realizadas.
    </p><p class="article-text">
        Sin esa transformaci&oacute;n, Espa&ntilde;a seguir&aacute; atrapada en un ciclo repetitivo de esc&aacute;ndalo, indignaci&oacute;n, comisi&oacute;n parlamentaria, desgaste medi&aacute;tico, desconfianza ciudadana y normalizaci&oacute;n del deterioro institucional. Y en ese ecosistema degradado es donde avanzan imparables los enemigos de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oficinas-expresidentes-privilegios-publicos-beneficios-privados_129_13245298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados]]></media:title>
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