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    <title><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b531e60-bb0b-4e90-8c51-9e0fd2e5eb91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a través de mis ojos, no solo a través de las noticias”</p></div><p class="article-text">
        Desplazado en la casa de un amigo,&nbsp;en&nbsp;Deir&nbsp;al-Balah, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza,&nbsp;Bilal&nbsp;Abunahel&nbsp;pasa la mayor parte del&nbsp;d&iacute;a pintando en una habitaci&oacute;n que ha convertido en <strong>galer&iacute;a de arte</strong> para las obras que ha creado durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de ataques israel&iacute;es.&nbsp;El artista&nbsp;gazat&iacute;&nbsp;de 28 a&ntilde;os es sordo y mudo. El&nbsp;dibujo es su <strong>&uacute;nico lenguaje</strong>, a trav&eacute;s del cual da testimonio de los ataques, el desplazamiento y la p&eacute;rdida que moldean la vida a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de la guerra, los desplazamientos repetidos y las dificultades de moverme de un lugar a otro en busca de refugio para m&iacute; y mis dibujos, intento en la medida de lo posible seguir creando, porque me permite liberar mis sentimientos, encontrar consuelo y distanciarme del ambiente de guerra&rdquo;, cont&oacute; el joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el primer a&ntilde;o de ofensiva, los amigos de Abunahel le habilitaron una peque&ntilde;a galer&iacute;a en una tienda de campa&ntilde;a, con la esperanza de aliviar su aislamiento y ayudarle a ganarse la vida dibujando retratos a cambio de una remuneraci&oacute;n. Sin embargo, m&aacute;s tarde se vio obligado a cerrarla debido a graves carencias log&iacute;sticas, sobre todo la falta de electricidad y de materiales b&aacute;sicos para dibujar, incluido el papel. Entonces, uno de sus amigos le ofreci&oacute; una habitaci&oacute;n en su casa, donde ahora dibuja en soledad, principalmente para s&iacute; mismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una herramienta para inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Fui desplazado varias veces de un lugar a otro, pero lo primero que llevaba conmigo&nbsp;siempre&nbsp;eran mis pinturas, porque representan toda mi vida. A trav&eacute;s de ellas, conservo la memoria de todo lo que he vivido y me comunico con el mundo exterior. Son el &uacute;nico medio a trav&eacute;s del cual puedo expresar lo que siento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel, que no puede hablar, cuenta con el apoyo de su amigo cercano Abdullah&nbsp;Timraz, quien se comunica con clientes y periodistas interpretando su lenguaje de se&ntilde;as en palabras habladas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el espacio donde pinta, cuelga sus obras en cada rinc&oacute;n. La mayor&iacute;a son retratos de personas asesinadas durante los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&ldquo;Dibujo espec&iacute;ficamente los rostros de v&iacute;ctimas a quienes el mundo solo lleg&oacute; a conocer como n&uacute;meros o nombres. <strong>Dibujo los detalles de sus caras y sus sonrisas</strong>, e intento&nbsp;trasladarlo al resto del mundo, para que se sepa que eran seres humanos con rostros hermosos.&nbsp;Eran personas&rdquo;,&nbsp;a&ntilde;adi&oacute;.&nbsp;&ldquo;Desde el comienzo de la guerra, he convertido mis l&aacute;pices de carb&oacute;n en una herramienta para <strong>inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El joven artista&nbsp;comenz&oacute; a dibujar hace unos 10 a&ntilde;os. Desde entonces, ha utilizado su talento para romper su propio aislamiento y <strong>ayudar a su comunidad</strong> a superar el aislamiento impuesto por el bloqueo, proyectando su realidad hacia el mundo exterior.&nbsp;Sin embargo, afirma que enfrenta grandes dificultades para conseguir los materiales art&iacute;sticos y lienzos necesarios, especialmente bajo el asfixiante<strong> bloqueo israel&iacute;</strong>, que ha convertido incluso los art&iacute;culos m&aacute;s b&aacute;sicos en bienes dif&iacute;ciles de obtener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los primeros meses de&nbsp;ataques, todav&iacute;a dibujaba con regularidad y relativa facilidad, porque los materiales a&uacute;n estaban disponibles en las tiendas. Pero en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, los suministros se han vuelto cada vez m&aacute;s escasos y dif&iacute;ciles de encontrar, y cuando est&aacute;n disponibles, son extremadamente caros&rdquo;, explic&oacute;.&nbsp;&ldquo;Incluso mi&nbsp;&uacute;nico medio de expresi&oacute;n se ha vuelto casi imposible, porque hoy ni siquiera se permite la entrada de papel blanco&nbsp;a&nbsp;Gaza&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, las autoridades israel&iacute;es han impuesto un estricto bloqueo a la entrada de bienes y ayuda en la Franja.&nbsp;Incluso durante el alto el fuego que comenz&oacute; en octubre de 2025, muchos alimentos y productos no alimentarios han seguido restringidos o&nbsp;gravemente&nbsp;limitados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Abunahel&nbsp;no es el &uacute;nico que enfrenta la escasez de papel. Estudiantes, profesores y escuelas en todo el enclave bloqueado tambi&eacute;n luchan por conseguir papel b&aacute;sico para estudiar y realizar ex&aacute;menes.&nbsp;&ldquo;Incluso frente a una grave escasez de papel, dibujo en cualquier cosa que encuentro frente a m&iacute;. No puedo dejar de dibujar; para m&iacute; representa la vida&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Parte de la supervivencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para&nbsp;Abunahel, la pintura nunca fue solo un pasatiempo, sino que se convirti&oacute; en una fuente de ingresos.&nbsp;Ha participado en la pintura de muchos murales&nbsp;en las principales calles de Gaza y comenz&oacute; a crear retratos que los amigos se regalaban entre s&iacute;, especialmente durante los dif&iacute;ciles periodos de&nbsp;violencia, cuando incluso los regalos m&aacute;s simples se volvieron escasos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El arte, para m&iacute;, es parte de la supervivencia y tambi&eacute;n una forma de rechazar la dura realidad en la que vivimos. Es una manera de desafiar el statu quo, suavizar su peso e intentar relacionarnos con &eacute;l de una forma m&aacute;s significativa e inspiradora&rdquo;, afirm&oacute;.&nbsp;&ldquo;No puedo imaginar qu&eacute; habr&iacute;a hecho sin el don del dibujo. &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a hablado con el mundo? Es el regalo m&aacute;s valioso que Dios me ha dado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegur&oacute;&nbsp;que dibujar fue su &uacute;nico medio para sobrellevar la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza, ayud&aacute;ndole a olvidar escenas de destrucci&oacute;n, aliviar el dolor del desplazamiento y distraerse del hambre durante el periodo de escasez extrema que dur&oacute; alrededor de dos a&ntilde;os.&nbsp;&ldquo;Sol&iacute;a dibujar cada vez que sent&iacute;a miedo, cuando estaba ansioso, cuando ten&iacute;a hambre. El dibujo era mi compa&ntilde;ero fiel, lo &uacute;nico que compensaba todo lo que hab&iacute;a perdido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel&nbsp;sue&ntilde;a con ir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de un territorio asediado y herido.&nbsp;Espera participar en exposiciones de arte internacionales, donde pueda presentar su obra y servir como&nbsp;altavoz para los j&oacute;venes artistas de Gaza, muchos de los cuales han sido asesinados, heridos o no pueden salir de la Franja.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Explica&nbsp;que anhela un futuro en el que su obra &ldquo;no est&eacute; enmarcada por la guerra, sino que sea vista por lo que representa: la vida bajo asedio, la resiliencia y el esfuerzo por crear a pesar de las circunstancias que lo rodean.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a trav&eacute;s de mis ojos, no solo a trav&eacute;s de las noticias&rdquo;, concluy&oacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 11:06:15 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Traer vida y cuidar la salud en Gaza: el trabajo de Nour entre la devastación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c74c059-8980-4e5b-9dc8-f691071198de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una enfermera vacuna a un bebé en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Debo actuar no solo como profesional sanitaria, sino también como una fuente de compasión humana”</p></div><p class="article-text">
        La ofensiva israel&iacute; sobre Gaza ha causado una <strong>crisis sanitaria</strong> sin precedentes. El personal sanitario, los hospitales y las cl&iacute;nicas de atenci&oacute;n primaria se han convertido en objetivos de ataques durante dos a&ntilde;os. Desde octubre de 2023, se han registrado <strong>931 ataques contra estas infraestructuras</strong> y contra los profesionales sanitarios. Muchas instalaciones han sido totalmente destruidas en esos ataques. En la actualidad, un gran n&uacute;mero funcionan solo parcialmente o se han visto obligadas a cerrar por la falta de suministros debido al <strong>asedio</strong> impuesto por Israel sobre la Franja. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> falta de combustible</strong> tiene consecuencias devastadoras: sin electricidad, un gran n&uacute;mero de m&aacute;quinas esenciales, como incubadoras o monitores de signos vitales, no pueden funcionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas consecuencias de la violencia han dejado un panorama sanitario devastador, sumido en el caos, sin medios, con falta de personal y escasez de medicamentos. Los pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas no pueden acceder a tratamientos como la di&aacute;lisis, muchas operaciones se hacen sin anestesia y otros miles de pacientes necesitan salir para recibir tratamientos urgentes, como quimioterapia o radioterapia, pero las autoridades israel&iacute;es no les permiten viajar para recibirlo. La vida de miles de personas pende de un hilo cada d&iacute;a m&aacute;s fr&aacute;gil. 
    </p><p class="article-text">
        El personal m&eacute;dico, adem&aacute;s de correr un grave peligro por los ataques, ha sufrido un cambio dr&aacute;stico en su trabajo y en la forma de atender a pacientes. La<strong> emergencia i</strong>mpide que puedan desarrollarlo con normalidad. No cuentan con los recursos necesarios y las necesidades superan constantemente su capacidad de respuesta. El estr&eacute;s y la ansiedad, junto al terror por los ataques, son sensaciones que se han convertido en constantes para muchos mientras trabajan. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos en este contexto en Gaza es el <strong>embarazo y el parto</strong>. Muchas mujeres sufren abortos o partos prematuros debido al estr&eacute;s y a la falta de apoyo profesional adecuado en este momento tan decisivo. Otras muchas se ven obligadas a dar a luz en tiendas de campa&ntilde;a o refugios, sin la asistencia necesaria, y las que pueden llegar a un hospital tambi&eacute;n corren el riesgo de que cualquier complicaci&oacute;n sea un riesgo real para ellas y sus beb&eacute;s, debido a la precariedad y la falta de recursos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo es asistir partos entre bombardeos</strong></h2><p class="article-text">
        Nour al-Jerjawi es una experimentada enfermera especializada en partos, ha trabajado desde octubre de 2023 en Gaza en circunstancias inimaginables. &ldquo;Hemos estado trabajando casi por completo bajo un sistema de emergencia. Apenas tengo d&iacute;as libres y a veces tengo que trabajar durante varios d&iacute;as consecutivos. Con tantos hospitales y centros m&eacute;dicos destruidos, el n&uacute;mero de mujeres que acuden a nuestro centro para dar a luz se ha duplicado&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n asegura que ha vivido en primera persona c&oacute;mo el miedo y el p&aacute;nico que sientan las madres ha provocado un grave aumento de los <strong>partos prematuros</strong>, que ponen en peligro a las mujeres y a sus beb&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En estas condiciones tan extremas, ver el sufrimiento y el miedo de las pacientes ha marcado profundamente a Nour. Cuenta que, en mitad de este infierno, su papel ha adquirido otra dimensi&oacute;n: el <strong>apoyo emocional</strong> que brinda a las madres. &ldquo;Comparto sus cargas psicol&oacute;gicas, especialmente con aquellas que han perdido a sus esposos y est&aacute;n dando a luz a sus hijos hu&eacute;rfanos. O aquellas que se enteran de la muerte de familiares inmediatamente despu&eacute;s de despertar de la anestesia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos, debo actuar no solo como profesional de la salud, sino tambi&eacute;n como una fuente de compasi&oacute;n humana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a veces, durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os de ofensiva israel&iacute;, las implicaciones emocionales y las circunstancias familiares tambi&eacute;n han hecho mella en su desarrollo profesional. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles que he enfrentado fue cuando quedamos atrapados en la casa de mi familia en la ciudad de Gaza, rodeados de tanques israel&iacute;es mientras ca&iacute;an bombas. La electricidad estaba cortada y la hambruna pesaba. De repente, mi hermana embarazada se puso de parto y no hab&iacute;a forma de llevarla al hospital&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento tan cr&iacute;tico y a pesar de su p&aacute;nico, Nour no tuvo m&aacute;s remedio que sacar su fortaleza y asistir a su hermana. &ldquo;Era la primera vez que asist&iacute;a un parto natural completamente sola, sin m&eacute;dico y sin las herramientas adecuadas. Tuve que esterilizar unas tijeras de cocina y usar pinzas de pl&aacute;stico. Mientras, las mujeres de la familia sosten&iacute;an las linternas de sus tel&eacute;fonos para iluminar la habitaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las horas del parto, Nour sinti&oacute; una presi&oacute;n que nunca hab&iacute;a experimentado. &ldquo;Todos me miraban, esperando que pudiera hacer un milagro y traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo de forma segura, pero con medios improvisados&rdquo;. &nbsp;A pesar de todo, no se bloque&oacute; y actu&oacute; con gran profesionalidad, enfrentando las enormes implicaciones personales y emocionales de aquel momento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las bombas hac&iacute;an temblar la casa con cada impacto y yo me concentraba en traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo, mientras ella sufr&iacute;a un dolor inimaginable. Finalmente, naci&oacute;. Cort&eacute; el cord&oacute;n umbilical con las tijeras y lo at&eacute; con una pinza. Estaba viva. Al ver su peque&ntilde;o rostro, romp&iacute; a llorar de alivio, de miedo y por ver a lo que acab&aacute;bamos de sobrevivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La llamamos Massa, que significa &rdquo;la joya&ldquo;. En ese momento, en medio del caos y la destrucci&oacute;n, ella era nuestro peque&ntilde;o milagro brillante&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un trabajo que deja espacio para la esperanza </strong></h2><p class="article-text">
        Trabajar en un contexto de emergencia continua desde octubre de 2023 es una pesada losa para los profesionales de la salud como Nour. &ldquo;Psicol&oacute;gicamente, estoy siempre en un estado de ansiedad por mi familia, a la que he tenido que dejar bajo bombardeos para ir a mi lugar de trabajo, que tambi&eacute;n es igual de inseguro. Nunca s&eacute; si volveremos a vernos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar del miedo y de los graves desaf&iacute;os, su compromiso es firme y sigue trabajando para traer vida al mundo y sostener cierta <strong>esperanza entre tanto dolor</strong>. Ver el alivio y el agradecimiento de las familias que atiende es su principal raz&oacute;n para no rendirse. &ldquo;Siempre he sentido una profunda gratitud por parte de la mayor&iacute;a de las personas hacia mi papel de asistir a mujeres durante el parto. Este aprecio ha aumentado significativamente durante la ofensiva, ya que decid&iacute; permanecer en mi puesto y seguir brindando asistencia, a pesar del grave peligro que nos amenaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nour es un ejemplo de compromiso y profesionalidad <strong>con la salud en Gaza</strong>, en un contexto en el que simplemente acudir a tu puesto de trabajo puede implicar el riesgo de ser asesinada o no volver a ver a tus seres queridos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 14:07:58 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d35f34d-4865-4c40-914c-35f5afa90366_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegación de derivaciones médicas, la desnutrición y el desplazamiento”</p></div><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de que se reabriera parcialmente el cruce de&nbsp;Rafah&nbsp;el pasado febrero&nbsp;para evacuaciones m&eacute;dicas,&nbsp;Anwar al-Ashi, de siete a&ntilde;os, falleci&oacute; mientras esperaba el permiso para salir a recibir tratamiento. El cierre del cruce durante 21 meses, sumado a la desnutrici&oacute;n prolongada provocada por el asedio total de la Franja por parte de Israel durante dos a&ntilde;os, agravaron&nbsp;su problema m&eacute;dico&nbsp;y provocaron&nbsp;el colapso de su salud.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la ofensiva, sufri&oacute; acidosis metab&oacute;lica en dos ocasiones, especialmente durante el desplazamiento.&nbsp;Pero en ambas ocasiones&nbsp;se recuper&oacute; sin necesidad de cuidados intensivos&rdquo;, explic&oacute; el padre del menor,&nbsp;Nayef&nbsp;al-Ashi. &ldquo;Esta&nbsp;&uacute;ltima&nbsp;vez fue&nbsp;peor&nbsp;por la desnutrici&oacute;n y por el agua contaminada e insalubre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos afirmaron que la desnutrici&oacute;n alter&oacute; el equilibrio del pH de Anwar, lo que aument&oacute; la acidez en su sangre y le provoc&oacute; una insuficiencia&nbsp;renal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente, empez&oacute; a sufrir un fuerte dolor abdominal, diarrea y v&oacute;mitos. Lo llevamos al hospital y nos quedamos consternados al saber que sus niveles de pH eran peligrosamente bajos. Su acidosis era grave, por lo que lo trasladaron inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos&rdquo;, continu&oacute;&nbsp;Nayef.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los d&iacute;as previos a su muerte, entr&oacute; en coma y se le practic&oacute; di&aacute;lisis cuatro o cinco veces. Necesitaba an&aacute;lisis de laboratorio y medicamentos esenciales que no estaban disponibles en Gaza, incluidos&nbsp;suplementos&nbsp;nutricionales y vitaminas que podr&iacute;an haber evitado su empeoramiento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anwar fue uno de los <strong>m&aacute;s de 1.300 pacientes que&nbsp;fallecieron&nbsp;mientras esperaban poder salir de la Franja para recibir tratamiento m&eacute;dico,</strong> despu&eacute;s de que las fuerzas israel&iacute;es cerraran el paso de&nbsp;Rafah&nbsp;en mayo de 2024.&nbsp;M&aacute;s de 18.500 personas, entre ellas 4.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, siguen necesitando urgentemente una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la reapertura del cruce ten&iacute;a como objetivo permitir que hasta 50 pacientes al d&iacute;a salieran para recibir tratamientos, <strong>solo se permiti&oacute; viajar a unos 260 entre el 2 y el 18 de febrero</strong>. La frontera se cerr&oacute; de nuevo el 28 de febrero, tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegaci&oacute;n de derivaciones m&eacute;dicas, la desnutrici&oacute;n y el desplazamiento&rdquo;,&nbsp;explic&oacute;&nbsp;el padre de Anwar. &ldquo;Es incre&iacute;blemente doloroso ver morir a tu hijo&nbsp;ante tus ojos y no poder hacer nada para ayudarle. No puedo entender c&oacute;mo se permite que estos factores provoquen la muerte de un ni&ntilde;o, dej&aacute;ndolo sufrir insuficiencia renal y otras complicaciones&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del acuerdo del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025,&nbsp;las autoridades israel&iacute;es&nbsp;han&nbsp;seguido restringiendo severamente la entrada de medicamentos y suministros m&eacute;dicos en la franja de Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estas restricciones,&nbsp;Israel ha&nbsp;atacado sistem&aacute;ticamente las instalaciones sanitarias y al personal m&eacute;dico durante los dos a&ntilde;os de infierno en Gaza, bombardeando y destruyendo directamente decenas de hospitales. Estos ataques han impedido a los profesionales tratar afecciones cr&iacute;ticas como la acidosis de Anwar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un intento desesperado por salvarle la vida, <strong>los m&eacute;dicos y su familia solicitaron permiso para que pudiera salir, pero muri&oacute; antes de que lo concedieran.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si los recursos hubieran estado disponibles en Gaza, podr&iacute;an haberlo tratado, pero no hab&iacute;a suministros, ni medicamentos, ni equipos de laboratorio. Su salud se deterior&oacute; r&aacute;pidamente, primero le fall&oacute; el h&iacute;gado, luego el cerebro y finalmente muri&oacute;&rdquo;, se lament&oacute; su padre.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pacientes con insuficiencia renal: en riesgo inminente&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Alrededor de 650 pacientes en Gaza se enfrentan a situaciones que ponen en peligro su vida por el bloqueo israel&iacute;, la grave escasez de suministros y equipos m&eacute;dicos y la destrucci&oacute;n de m&aacute;quinas de di&aacute;lisis por los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor&nbsp;Ghazi&nbsp;al-Yazji, jefe de departamento de di&aacute;lisis del hospital al-Shifa&nbsp;de la ciudad de Gaza, afirm&oacute; que <strong>la tasa de mortalidad entre los pacientes renales ha aumentado un 41%</strong> durante los dos a&ntilde;os de ofensiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las unidades de di&aacute;lisis quedaron destruidas o dejaron de funcionar. Muchos pacientes quedaron atrapados en sus hogares y no pudieron acudir a recibir el tratamiento, lo que provoc&oacute; complicaciones y aument&oacute; las tasas de mortalidad&rdquo;, explic&oacute; el doctor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, en el hospital Al-Shifa, toda la unidad de tratamiento renal qued&oacute; destruida y se reconstruy&oacute; gradualmente. Ahora funcionamos con la eficiencia necesaria gracias a 50 m&aacute;quinas de di&aacute;lisis, pero seguimos necesitando m&aacute;s m&aacute;quinas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico tambi&eacute;n inform&oacute; de que, a pesar de la reapertura parcial de la frontera de&nbsp;Rafah, actualmente no existe ning&uacute;n mecanismo que permita el desplazamiento de los pacientes que necesitan trasplantes renales o biopsias de ri&ntilde;&oacute;n, lo que los deja atrapados muriendo lentamente.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Como si no hubiera reabierto</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Debido al elevado n&uacute;mero de pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica urgente, actualmente se est&aacute; dando prioridad a los casos cr&iacute;ticos de c&aacute;ncer. Sin&nbsp;embargo, incluso para los pacientes con esta enfermedad, <strong>el proceso de derivaci&oacute;n es poco claro y complejo.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Warda al-Batrikhi, de 44 a&ntilde;os, asegur&oacute; que lleva m&aacute;s de <strong>18 meses esperando que le hagan pruebas de detecci&oacute;n de c&aacute;ncer a su hijo de 14 a&ntilde;os</strong>,&nbsp;Siraj&nbsp;al-Muzaini. &ldquo;Los m&eacute;dicos me han dicho en varias ocasiones que mi hijo necesita una derivaci&oacute;n para someterse a pruebas de detecci&oacute;n oncol&oacute;gicas especializadas que determinen el alcance de su enfermedad. Pero se da prioridad a pacientes que ya han sido diagnosticados&rdquo;, asegur&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica, alrededor de 4.000 personas con c&aacute;ncer ya&nbsp;han logrado&nbsp;derivaciones oficiales fuera de la Franja, pero siguen sin poder salir debido al cierre continuo de cruces y al bloqueo. En total, se estima que 11.000 pacientes de c&aacute;ncer carecen de acceso a servicios especializados o de diagn&oacute;stico y muchos de ellos necesitan urgentemente un tratamiento que no est&aacute; disponible en Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo&nbsp;ha sido publicado&nbsp;originalmente&nbsp;en&nbsp;Middle&nbsp;East&nbsp;Eye&nbsp;y posteriormente adaptado</em>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini y Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 11:35:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/155fdc05-b15b-4c45-9817-289d280f2e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La gente de Tarqumiyah dio un paso al frente. Hombres, mujeres y jóvenes contribuyeron con lo que pudieron"</p></div><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;conduce su taxi compartido por la carretera entre el pueblo de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y la ciudad de Hebr&oacute;n, en el sur de Cisjordania. Saluda a los pasajeros como de costumbre, pero sus ojos en el retrovisor revelan una profunda tristeza que no puede ocultar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace aproximadamente un mes,&nbsp;Jaafreh&nbsp;regres&oacute; de realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;en La Meca, esperando volver a la casa que hab&iacute;a pasado a&ntilde;os construyendo, ladrillo a ladrillo. <strong>Pero al llegar, descubri&oacute; que hab&iacute;a sido reducida a escombros.</strong> &ldquo;Viaj&eacute; para realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;y, cuando regres&eacute;, encontr&eacute; que las autoridades israel&iacute;es lo hab&iacute;an demolido todo&rdquo;, dice. &ldquo;Destruyeron mis sue&ntilde;os y los a&ntilde;os de trabajo que invert&iacute; en construir esta casa para mi familia&rdquo;. Con dolor, hace una pausa y a&ntilde;ade: &ldquo;Imagina dejar tu casa en pie y luego regresar y no encontrar nada. Sent&iacute; un dolor profundo en mi coraz&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La casa demolida era un edificio de tres pisos que albergaba a tres familias, incluidos unos 20 ni&ntilde;os. Cuando llegaron las excavadoras, no solo derribaron las paredes. Seg&uacute;n Mohammad&nbsp;Jaafreh&nbsp;la mayor parte de lo que hab&iacute;a dentro tambi&eacute;n fue destruido. &ldquo;Muebles, ropa, utensilios de cocina, incluso los juguetes de los ni&ntilde;os. Cuando fui all&iacute;, vi colchones, camas y ropa esparcidos bajo los escombros. No dejaron nada&nbsp;para las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades israel&iacute;es suelen justificar las demoliciones en Cisjordania alegando construcciones sin permisos en zonas clasificadas como &ldquo;&Aacute;rea C&rdquo;, que permanecen bajo control total israel&iacute; seg&uacute;n los Acuerdos de Oslo. Pero&nbsp;Jaafreh&nbsp;afirma que su casa estaba ubicada dentro de los l&iacute;mites de&nbsp;Tarqumiyah, donde muchas otras viviendas palestinas enfrentan el mismo riesgo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &Aacute;rea C constituye la mayor parte de Cisjordania, aproximadamente el 61% de su superficie total. Establecida bajo el Acuerdo de Oslo II de 1995, permanece bajo control civil y militar total de Israel. <strong>Las estrictas restricciones de planificaci&oacute;n hacen que sea casi imposible para los palestinos obtener permisos de construcci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios, <strong>miles de estructuras palestinas han sido demolidas en Cisjordania a lo largo de los a&ntilde;os</strong>&mdash;la mayor&iacute;a en el &Aacute;rea C&mdash;principalmente por carecer de unos permisos que nunca se conceden y llegan tarde, lo que ha provocado el desplazamiento&nbsp;de miles de personas y ha afectado a muchas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando un pueblo se convierte en familia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as de la demolici&oacute;n, los residentes de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;comenzaron a organizar <strong>una campa&ntilde;a de recaudaci&oacute;n de fondos para ayudar a reconstruir la casa</strong>.&nbsp;Jaafreh&nbsp;se uni&oacute; a la campa&ntilde;a con la esperanza de la reconstrucci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como una iniciativa sencilla creci&oacute; r&aacute;pidamente hasta convertirse en una amplia ola de solidaridad dentro del pueblo y m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Cuando vimos la magnitud de&nbsp;la destrucci&oacute;n, no pod&iacute;amos dejar&nbsp;solas a las familias&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;Lanzamos una campa&ntilde;a de donaciones para ayudar a reconstruir la casa [&hellip;] La gente de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;dio un paso al frente. Hombres, mujeres y j&oacute;venes contribuyeron con lo que pudieron. Tambi&eacute;n recibimos donaciones de pueblos cercanos de toda la zona de Hebr&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una comunidad peque&ntilde;a como&nbsp;Tarqumiyah, la campa&ntilde;a se convirti&oacute; en algo m&aacute;s que apoyo financiero: <strong>fue una expresi&oacute;n colectiva de vulnerabilidad compartida,</strong> que&nbsp;surge en un momento de gran presi&oacute;n econ&oacute;mica en toda Cisjordania, que se ha agravado desde el 7 de octubre de 2023. Los permisos de trabajo para palestinos dentro de Israel&mdash;una de las principales fuentes de ingresos&mdash;se han reducido significativamente. Al mismo tiempo, la retenci&oacute;n de ingresos fiscales por parte de Israel ha provocado retrasos y pagos parciales de los salarios del sector p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos desaf&iacute;os, los residentes siguieron aportando. &ldquo;Las familias est&aacute; pasando dificultades econ&oacute;micas, pero aun as&iacute; donaron lo que pudieron&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;La campa&ntilde;a sigue en marcha porque los costos de reconstrucci&oacute;n son altos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente siente que lo que le pas&oacute; a&nbsp;Bassam&nbsp;podr&iacute;a pasarle a cualquiera&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;No&nbsp;es un caso aislado, sino parte de un patr&oacute;n m&aacute;s amplio.&nbsp;&ldquo;Las demoliciones llevan a&ntilde;os ocurriendo. Hay otras casas bajo amenaza, y las tierras agr&iacute;colas tambi&eacute;n est&aacute;n siendo&nbsp;atacadas&rdquo;. &Eacute;l mismo perdi&oacute;&nbsp;cuatro&nbsp;dunums&nbsp;de tierra agr&iacute;cola tras ser arrasados en a&ntilde;os anteriores.&nbsp;&ldquo;Estaban&nbsp;completamente plantados&nbsp;con &aacute;rboles frutales, y todo fue destruido, incluidos los tanques de agua&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La vida contin&uacute;a pese a la p&eacute;rdida</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;contin&uacute;a trabajando como taxista entre&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y Hebr&oacute;n, intentando mantener a su familia a pesar de la p&eacute;rdida.&nbsp;No ha podido regresar al lugar donde estaba su casa demolida.&nbsp;&ldquo;No puedo ir all&iacute;&rdquo;, dice en voz baja. &ldquo;Todos mis recuerdos y sue&ntilde;os est&aacute;n destrozados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en medio del dolor, encuentra consuelo en el apoyo recibido.&nbsp;&ldquo;Agradezco a todos en&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y a todos los que estuvieron a mi lado&rdquo;, dice. &ldquo;Su apoyo me dio la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a podr&eacute; reconstruir mi hogar&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 15:37:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-nuevo-refugiados-palestinos-atrapados-ultima-escalada-libano_132_13062751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/862ba8aa-5e01-42be-8994-95b32a454edf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto se ha intensificado y miles de personas han tenido que huir de sus hogares, incluidas muchas personas refugiadas de Palestina

“No estábamos preparados y nunca se nos ocurrió preparar nada. No tuvimos mucho tiempo para recoger nuestras cosas"

</p></div><p class="article-text">
        El 2 de marzo de 2026, el conflicto se intensific&oacute; en el sur&nbsp;de L&iacute;bano, obligando a <strong>miles de personas a huir de sus hogares para encontrar un lugar m&aacute;s seguro</strong>. Muchas personas&nbsp;refugiadas&nbsp;de Palestina&nbsp;que residen en campamentos ubicados en el sur del&nbsp;pa&iacute;s, como el campamento de El&nbsp;Buss, Burj&nbsp;Shemali&nbsp;y&nbsp;Rashidieh, tampoco tuvieron m&aacute;s opci&oacute;n que abandonar sus&nbsp;hogares, dejando atr&aacute;s todas sus pertenencias y recuerdos por segunda vez en dos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es&nbsp;dolorosa&nbsp;para toda la poblaci&oacute;n,&nbsp;pero&nbsp;<strong>es especialmente traum&aacute;tica para&nbsp;los refugiados y las refugiadas&nbsp;de Palestina</strong>, cuya historia ha estado marcada por las huidas en busca de seguridad y una vida mejor desde 1948.&nbsp;Ahora, muchos de ellos se enfrentan a un nuevo desplazamiento y a la violencia, en un pa&iacute;s donde todo a su alrededor parece estar en su contra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba durmiendo cuando mis dos hijos entraron a mi habitaci&oacute;n para despertarme despu&eacute;s de escuchar las noticias en mitad de la noche sobre el conflicto&rdquo;,&nbsp;cuenta&nbsp;Randa&nbsp;AlEnien, una mujer refugiada&nbsp;de Palestina&nbsp;que viv&iacute;a&nbsp;en el sur del L&iacute;bano,&nbsp;cerca del campamento de El&nbsp;Buss.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Randa, sus dos hijos y su esposo huyeron de su casa junto con muchas otras personas que viv&iacute;an en la zona.&nbsp;&ldquo;No est&aacute;bamos preparados y nunca se nos ocurri&oacute; preparar nada. No tuvimos mucho tiempo para recoger nuestras cosas. Recuerdo que los incidentes comenzaron esa noche a la 1:00 de la madrugada; escuchamos las noticias a las 3:00 y salimos a las 3:30&rdquo;.&nbsp;La familia&nbsp;se&nbsp;march&oacute; a toda&nbsp;prisa,&nbsp;debido al p&aacute;nico de&nbsp;quedarse atrapados durante horas en la carretera.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos&nbsp;desplazamos&nbsp;hacia el norte y ahora nos estamos quedando en el Monte L&iacute;bano, en la casa de unos familiares. Me siento afortunada de poder quedarme con ellos, ya que muchos otros no encontraron ning&uacute;n lugar para alquilar, especialmente porque la gente no&nbsp;estaba preparada&nbsp;ni las escuelas estaban&nbsp;a&uacute;n&nbsp;listas&nbsp;para acogerlos&rdquo;, dice Randa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi vecina pas&oacute; 14 horas con su familia para llegar a Beirut.&nbsp;Despu&eacute;s pasaron dos&nbsp;fr&iacute;as noches&nbsp;dentro de su coche con la esperanza de encontrar un lugar mejor donde quedarse, pero no&nbsp;lo encontraron. As&iacute; que no tuvieron m&aacute;s opci&oacute;n que regresar al sur, sabiendo que arriesgaban sus vidas. Y siguen all&iacute;, esperando que todos estos&nbsp;ataques&nbsp;terminen para poder volver a&nbsp;tener&nbsp;la vida normal&nbsp;que han&nbsp;intentado&nbsp;reconstruir durante m&aacute;s de un a&ntilde;o,&nbsp;desde&nbsp;el &uacute;ltimo conflicto&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Familias atrapadas</strong></h2><p class="article-text">
        Normalmente,&nbsp;desplazarse&nbsp;desde el sur del L&iacute;bano hasta Beirut deber&iacute;a&nbsp;llevar&nbsp;aproximadamente entre&nbsp;una o dos&nbsp;horas, pero como&nbsp;gran parte de la poblaci&oacute;n&nbsp;de diferentes zonas huy&oacute;&nbsp;al mismo tiempo,&nbsp;<strong>muchas personas se quedaron atrapadas durante horas en las carreteras,</strong> sin comida ni agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La familia de mi amigo huy&oacute; hacia el norte para quedarse en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared, que se considera un lugar m&aacute;s seguro&rdquo;, dice Ahmad, el hijo de Randa.&nbsp;<strong>UNRWA abri&oacute; una escuela en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared</strong>, y otros refugios, donde ya acogen a miles de personas que han huido de sus hogares. Adem&aacute;s, los profesionales de la Agencia est&aacute;n trabajando para brindar <a href="https://secure.unrwa.es/ayuda-libano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">servicios esenciales,</a>&nbsp;como atenci&oacute;n sanitaria y reparto de alimentos y otros suministros, como&nbsp;cochones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede saber con certeza qu&eacute; lugar es seguro y cu&aacute;l no, especialmente despu&eacute;s de que una zona muy cercana a otro campamento en el norte del L&iacute;bano fuera bombardeada el jueves por la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo que deseamos es volver a vivir seguros en nuestras casas. Queremos vivir como los dem&aacute;s.&nbsp;Es Ramad&aacute;n, queremos ayunar y romper el&nbsp;ayuno felices&nbsp;en una misma mesa, sin preocuparnos por la guerra y las bombas&rdquo;,&nbsp;pide&nbsp;Randa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-nuevo-refugiados-palestinos-atrapados-ultima-escalada-libano_132_13062751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 14:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/dina-asad-mujer-periodista-gaza_132_13046444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fc3e3c7-96dd-40f7-b518-0ade5497c86d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Incluso en medio del trauma, continuar informando se convierte en una forma de resiliencia</p></div><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n de Gaza se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Desde octubre de 2023, m&aacute;s de 72.000 personas han sido asesinadas, m&aacute;s de 171.726 heridas y 1,9 millones han sido desplazadas por la fuerza, muchas en varias ocasiones. Pero la violencia y los desplazamientos no tienen las mismas consecuencias para todos. <strong>Las mujeres en contextos de conflicto se enfrentan a amenazas espec&iacute;ficas, por el hecho de serlo</strong> y cuyas consecuencias las dejan en circunstancias de mayor vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        En la Franja, <strong>55.000 mujeres embarazadas requieren atenci&oacute;n especializada</strong> y muchas de ellas no pueden acceder a ella debido a la destrucci&oacute;n del sistema sanitario. La falta de alimento durante el embarazo y la lactancia son serias amenazas para las madres y sus beb&eacute;s. Los riesgos de sufrir violencia de g&eacute;nero y dom&eacute;stica han aumentado en mitad del desplazamiento, el hacinamiento y el colapso de las estructuras de protecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La escasez de suministros por el asedio ha provocado una <strong>emergencia silenciosa de higiene menstrual,</strong> lo que aumenta el riesgo de infecciones urinarias y complicaciones ginecol&oacute;gicas a largo plazo. Por otra parte, muchas mujeres se han quedado viudas y deben asumir la responsabilidad de sacar adelante a su familia totalmente solas. 
    </p><p class="article-text">
        Contar estas atrocidades en la Franja se ha convertido casi en una sentencia de muerte. A los periodistas internacionales no se les ha permitido la entrada para contar lo que estaba ocurriendo. Los profesionales de la informaci&oacute;n gazat&iacute;es se han jugado la vida por mostr&aacute;rselo al mundo. <strong>M&aacute;s de 250 periodistas palestinos han sido asesinados</strong> y al menos 94 han sido detenidos en c&aacute;rceles israel&iacute;es desde octubre de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres periodistas, aun enfrentando mayores obst&aacute;culos que sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, han demostrado valent&iacute;a, fortaleza, compromiso y resiliencia para trabajar junto a su comunidad. A pesar de la inseguridad y de las barreras que como mujeres se han encontrado, no se han rendido y han documentado la violaci&oacute;n constante de los derechos humanos y del derecho internacional en la Franja.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ser reportera y v&iacute;ctima en Gaza </strong></h2><p class="article-text">
        Dina Asad, periodista de Gaza, ha trabajado sin descanso para contar historias humanas durante la ofensiva israel&iacute; y que no cayeran en el olvido. Ha hecho grandes esfuerzos por llegar a zonas casi inaccesibles y por acercarse a personas que atravesaban momentos terribles, jug&aacute;ndose su propia vida. 
    </p><p class="article-text">
        Informar ha sido extremadamente peligroso, pero tambi&eacute;n complicado. En muchas ocasiones, ten&iacute;a dificultades para llegar hasta las v&iacute;ctimas por los cortes en las comunicaciones y los prejuicios. &ldquo;He tenido que superar restricciones culturales y sociales, que dificultan el acceso a ciertas comunidades, en particular mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los bombardeos y de la carga emocional de trabajar con historias traum&aacute;ticas, <strong>se ha enfrentado a otras barreras por su g&eacute;nero</strong>. Afirma que se ha cuestionado su presencia en ciertos lugares y que la han advertido de lo &ldquo;peligroso&rdquo; que es para una mujer trabajar sola en espacios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El temor por mi seguridad personal es mayor. He tenido que tomar precauciones adicionales al moverme por zonas atacadas y evitar salir a trabajar por la noche. Estos riesgos espec&iacute;ficos de g&eacute;nero a&ntilde;aden una capa adicional de estr&eacute;s y responsabilidad a un trabajo que ya de por s&iacute; es peligroso por la violencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dina es v&iacute;ctima de la ofensiva israel&iacute; y a la vez la cubre como reportera. Durante este tiempo ha tenido que equilibrar y dar espacio a ambos roles para poder seguir adelante. &ldquo;Me enfrento a ello centr&aacute;ndome en el prop&oacute;sito de mi trabajo: dar voz a quienes no la tienen [&hellip;] Compartir mis experiencias con compa&ntilde;eros o mis redes de apoyo tambi&eacute;n me ayuda, as&iacute; como tomar breves momentos para cuidarme cuando es posible&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Informar para mantener la esperanza y la resiliencia </strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta cubrir como periodista son las experiencias personales no contadas de la poblaci&oacute;n que vive bajo asedio y bajo bombardeos, especialmente las de mujeres y ni&ntilde;os, y que rara vez llegan al exterior&rdquo; explica. Su objetivo es contar historias que vayan m&aacute;s all&aacute; de las estad&iacute;sticas, para capturar el verdadero sufrimiento de las personas, para que sean recordadas y la comunidad internacional act&uacute;e en consecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo hace por ella misma y por mantener la esperanza. &ldquo;Incluso en medio del trauma, continuar informando se convierte en una forma de resiliencia y resistencia. <strong>Al documentar la ofensiva mientras la experimento, transformo mi sufrimiento en testimonio que exige reconocimiento y justicia&rdquo;. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/dina-asad-mujer-periodista-gaza_132_13046444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 13:04:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/lluvia-inunda-tiendas-campana-gaza-agrava-sufrimiento-poblacion_132_13020322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d058d695-9753-4adc-96f6-5e238118c008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nadie puede imaginar los momentos que vivimos dentro de estas telas raídas durante las tormentas. Nos cogemos de las manos y lo único que podemos hacer es llorar”</p></div><p class="article-text">
        En una larga calle llena de escombros a ambos lados,&nbsp;Shireen&nbsp;Dawabah, de 46 a&ntilde;os, se sienta con sus hermanas y sus hijos fuera de su modesta tienda de campa&ntilde;a en la zona de Saraya, al oeste de la ciudad de Gaza, ansiosa y temerosa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;se vio obligada a huir de su casa en&nbsp;Shuja'iyya&nbsp;al inicio de la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza,&nbsp;en octubre de 2023. Ahora sobrevive en una precaria tienda de campa&ntilde;a y&nbsp;no tiene m&aacute;s remedio que&nbsp;apilar tierra para protegerla de las tormentas, junto a sus hijos y sus hermanas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El invierno se ha convertido en una pesadilla para nosotros, despu&eacute;s de que sol&iacute;amos disfrutarlo en nuestros c&aacute;lidos y hermosos hogares con nuestras familias&rdquo;, dice&nbsp;Dawabah.&nbsp;&ldquo;Sufrimos mucho dentro de estas tiendas. <strong>Cada vez que hay una tormenta, las&nbsp;telas de las paredes&nbsp;se rompen, algunas partes salen volando y nos empapamos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Describe las condiciones dentro de las tiendas durante el invierno como catastr&oacute;ficas y explica que el sufrimiento no se limita a la p&eacute;rdida de partes de la tienda, sino que se extiende a las pocas pertenencias que los desplazados logran adquirir con gran dificultad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la &uacute;ltima tormenta, todos nuestros colchones, mantas y ropa se empaparon. No pudimos dormir durante varias noches mientras esper&aacute;bamos a que se secara parte de la ropa de cama. Al final, tuvimos que ir andando a&nbsp;Deir&nbsp;al-Balah, en el centro de Gaza, para pedirle algunas mantas a mi t&iacute;o&raquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante&nbsp;la&nbsp;ofensiva&nbsp;de Israel contra Gaza, alrededor de 1,9 millones de personas fueron desplazadas de sus hogares&nbsp;en&nbsp;la Franja. Algunas se vieron obligadas a huir varias veces. Los intensos ataques a&eacute;reos que <strong>da&ntilde;aron, total o parcialmente,&nbsp;aproximadamente el 92% de las viviendas</strong>, dejaron a los residentes sin otra opci&oacute;n que vivir en tiendas de campa&ntilde;a o refugios temporales.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El alto el fuego no restaura los hogares&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar del alto el fuego,&nbsp;que entr&oacute; en vigor el 10 de octubre de 2025, el sufrimiento de&nbsp;la poblaci&oacute;n&nbsp;de Gaza no ha terminado, especialmente para aquellos que viven en tiendas de campa&ntilde;a y refugios temporales. <strong>Israel sigue bloqueando la entrada de&nbsp;material de refugio</strong>, que podr&iacute;a aliviar&nbsp;la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de&nbsp;las personas desplazadas, especialmente durante los meses de invierno.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie puede imaginar los momentos que vivimos dentro de estas telas ra&iacute;das durante las tormentas. Nos cogemos de las manos y lo &uacute;nico que podemos hacer es llorar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de diciembre, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) advirti&oacute; sobre el impacto del invierno en la salud de las personas desplazadas en la Franja, se&ntilde;alando que el fr&iacute;o, la humedad y las condiciones insalubres <strong>aumentan considerablemente el riesgo de enfermedades e infecciones</strong>.&nbsp;El Ministerio de Salud palestino tambi&eacute;n inform&oacute; de decenas de miles de casos de enfermedades respiratorias e infecciosas causadas por las recurrentes tormentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;explica&nbsp;que uno de sus mayores temores es perder a uno de sus hijos por el fr&iacute;o.&nbsp;&ldquo;Aunque la guerra haya terminado, sigo teniendo miedo de perder a mis hijos. Los que sobrevivieron a la guerra pueden morir por el agua de lluvia que se acumula dentro de&nbsp;las&nbsp;fr&aacute;giles tiendas de campa&ntilde;a&rdquo;, dice&nbsp;Dawabah.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hermanas tambi&eacute;n est&aacute;n sufriendo, no solo por las enfermedades y las infecciones, sino tambi&eacute;n por la incontinencia urinaria,&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El trabajo de UNRWA en mitad de la dura realidad&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;sufre una grave escasez de ropa de cama, mantas y ropa de invierno, y ni siquiera tiene suficientes calcetines para sus hijos.&nbsp;Para ella y su familia, el apoyo de UNRWA es vital.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Al comienzo de la guerra, <strong>recibimos muchas formas de ayuda a trav&eacute;s de UNRWA,</strong> ya fuera comida o art&iacute;culos de primera necesidad, como tiendas de campa&ntilde;a, ropa y art&iacute;culos de higiene. UNRWA fue un apoyo para nosotros en todos nuestros momentos dif&iacute;ciles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los d&iacute;as me quedo de pie a la entrada de mi tienda, viendo a todas las personas desplazadas como yo caminando por la calle con ropa de cama, mantas o art&iacute;culos de higiene. Los reciben de los centros de UNRWA cercanos a nuestras zonas de desplazamiento, y yo espero mi turno para recibir tambi&eacute;n ayuda&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El alto el fuego puede haber detenido los combates en Gaza, pero el sufrimiento de los residentes contin&uacute;a.&nbsp;UNRWA&nbsp;ha pedido en varias ocasiones que se levanten inmediatamente&nbsp;todas las restricciones a la entrada de ayuda en Gaza&nbsp;para poder satisfacer todas las necesidades.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/lluvia-inunda-tiendas-campana-gaza-agrava-sufrimiento-poblacion_132_13020322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 16:20:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada volverá a ser igual": los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volvera-igual-habitantes-gaza-preparan-ramadan-ruinas-miedo_132_13003166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3cc9ff5-201c-4f90-8239-8ce94eac9496_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada volverá a ser igual&quot;: los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes sagrado llega a la Franja mientras las familias se siguen enfrentando al desplazamiento, los bombardeos y la escasez </p></div><p class="article-text">
        Warda Al-Batrikhi es una palestina de 44 a&ntilde;os residente en Gaza, que pas&oacute; el &uacute;ltimo Ramad&aacute;n en una tienda de campa&ntilde;a improvisada en Deir al-Balah, en el centro de la franja de Gaza, junto a sus hijos y su sobrino. Hab&iacute;an sido desplazados por la fuerza de su hogar, pero manten&iacute;an la esperanza de que este a&ntilde;o, el mes sagrado lo pasar&iacute;an de vuelta en el lugar al que pertenec&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Este Ramad&aacute;n, Batrikhi ha conseguido regresar a la ciudad de Gaza, pero volver&aacute; a pasarlo en una tienda de campa&ntilde;a y esta vez sin su hermana. Su casa ha quedado completamente destruida y su hermana fue asesinada en un bombardeo israel&iacute; durante el alto el fuego. &ldquo;Cuando entr&oacute; en vigor el alto el fuego, ya hab&iacute;amos perdido nuestra casa, pero nos dijimos a nosotros mismos que lo m&aacute;s importante era que est&aacute;bamos vivos y que recuperar&iacute;amos las tradiciones del Ramad&aacute;n que tanto nos gustaban y esper&aacute;bamos cada a&ntilde;o&rdquo;, dice Batrikhi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero solo un par de semanas despu&eacute;s del acuerdo de alto el fuego, un ataque a&eacute;reo israel&iacute; mat&oacute; a mi hermana viuda, dejando hu&eacute;rfanos a sus cuatro hijos. Hoy vivo en una tienda de campa&ntilde;a con mis hijos y uno de los hijos de mi hermana, al que adopt&eacute;, mientras que mis otros hermanos se han hecho cargo del resto. No s&eacute; c&oacute;mo voy a afrontar este Ramad&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Gaza, esta celebraci&oacute;n tradicionalmente tra&iacute;a consigo animados mercados callejeros, coloridos farolillos y comidas comunitarias, en las que las familias compart&iacute;an la comida con sus vecinos y los menos afortunados. Sin embargo, un a&ntilde;o m&aacute;s, para muchos habitantes de Gaza, <strong>el mes llega bajo la sombra del desplazamiento y los continuos ataques a&eacute;reos</strong>, con familias que luchan no solo por tener un momento para celebrar, sino incluso por asegurar su pr&oacute;xima comida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes del genocidio, el Ramad&aacute;n era un mes de bondad. Casi nadie en la franja de Gaza se acostaba con hambre. Las familias ahorraban durante meses para poder comprar comida suficiente para mantener sus ayunos, y los vecinos compart&iacute;an generosamente entre ellos, asegur&aacute;ndose de que nadie se quedara sin comer. No se cerraba la puerta a los necesitados&rdquo;, recuerda Batrikhi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, dudo de que la gente pueda compartir la comida. Tras dos a&ntilde;os de genocidio y hambruna, las familias han gastado casi todos sus ahorros en harina de trigo y lentejas, ya que los precios se han disparado. Incluso los alimentos relativamente m&aacute;s baratos disponibles en los mercados est&aacute;n fuera de su alcance&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En a&ntilde;os anteriores, los d&iacute;as previos al mes sagrado estaban llenos de preparativos. Los mercados de la ciudad de Gaza se llenaban de gente, ya que las familias compraban d&aacute;tiles, queso, carne y especias. Los ni&ntilde;os colgaban farolillos y las familias planificaban la primera comida para romper el ayuno. Este a&ntilde;o, la expectaci&oacute;n se mezcla con la ansiedad. Gran parte de la Franja sigue en ruinas. <strong>Alrededor de 1,5 millones de palestinos siguen desplazados</strong>, viviendo en tiendas de campa&ntilde;a o en casas da&ntilde;adas con acceso limitado al agua y la electricidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Este a&ntilde;o es diferente&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        La llegada del Ramad&aacute;n se ha convertido en una prueba de resistencia. Abu Mahmoud Masharawi, de 38 a&ntilde;os y padre de dos hijos, que perdi&oacute; su casa en un bombardeo el a&ntilde;o pasado, ahora sobrevive en una tienda de campa&ntilde;a y celebrar&aacute; el mes sagrado expuesto a las inclemencias del tiempo, con poca intimidad y un miedo constante por sus hijos. &ldquo;Me preguntan por las luces y los adornos, y tengo que explicarles que este a&ntilde;o es diferente&rdquo;, contin&uacute;a Masharawi. &ldquo;Intentar&eacute; darles peque&ntilde;os momentos de normalidad, aunque solo sea compartiendo una comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en las zonas que no han sido directamente afectadas, el impacto psicol&oacute;gico es generalizado. En el barrio de Tal al-Hawa, al suroeste de la ciudad de Gaza, Salama Ahmed, de 45 a&ntilde;os, cuya casa sufri&oacute; graves da&ntilde;os, afirma que este Ramad&aacute;n no puede ser normal. &ldquo;No podemos colgar luces ni reunirnos como antes. Nuestra casa sigue parcialmente en pie y tenemos suerte de que queden algunas paredes, pero no podemos celebrarlo de verdad. No cuando las casas de todos nuestros vecinos han quedado reducidas a escombros. Aunque quisi&eacute;ramos celebrarlo, el miedo es demasiado grande. El Ramad&aacute;n tiene que ver con la fe, pero la fe se siente fr&aacute;gil cuando llevamos m&aacute;s de dos a&ntilde;os sin sentirnos seguros&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Por mucho que intentemos que parezca un Ramad&aacute;n de verdad, nada volver&aacute; a ser igual&rdquo;.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volvera-igual-habitantes-gaza-preparan-ramadan-ruinas-miedo_132_13003166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 08:56:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Nada volverá a ser igual": los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/viaje-familia-gaza-busca-vacuna-hija_132_12984903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fb07d3c-a535-4729-8163-8612d30c5bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando mi hija recibió la vacuna, sentí un gran alivio. Su madre y yo hemos vivido con el temor constante de que pudiera contraer enfermedades"</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recorrer largas distancias,&nbsp;Mahmoud&nbsp;Khalla, padre de dos ni&ntilde;as, Aram, de seis a&ntilde;os, y&nbsp;Jouri, de cuatro, no logr&oacute; conseguir una dosis de refuerzo de la vacuna contra la poliomielitis para su hija mayor en un centro m&eacute;dico de la zona de al-Karama, en el norte de Gaza. 
    </p><p class="article-text">
        Khalla viv&iacute;a con una preocupaci&oacute;n constante: <strong>su hija mayor no hab&iacute;a podido completar el esquema b&aacute;sico de vacunaci&oacute;n</strong> antes de comenzar la escuela. Cuando finalmente, en medio de la ansiedad, <strong>le llego una buena notica</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; un gran alivio cuando le&iacute; en las redes sociales que el Ministerio de Salud iba a poner en marcha la segunda fase de los programas de vacunaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n&rdquo;, cuenta. &ldquo;Me sent&iacute; responsable de asegurarme de que mi hija no perdiera no perdiera la dosis que hab&iacute;a quedado pendiente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En coordinaci&oacute;n con el Ministerio de Salud, <strong>UNRWA puso en marcha la segunda ronda de vacunaci&oacute;n rutinaria</strong> para reforzar la protecci&oacute;n de los menores tras dos a&ntilde;os de ofensiva y la interrupci&oacute;n de los servicios sanitarios. La campa&ntilde;a se desaroll&oacute; en toda la Franja entre el 18 y el 29 de enero.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer intento de Mahmoud fue frustrante. El centro m&eacute;dico al que acudi&oacute; estaba tan abarrotado que apenas hab&iacute;a espacio para permanecer de pie. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me vi obligado a buscar otro lugar que proporcionara vacunas, aunque estuviera lejos de donde viv&iacute;amos. Despu&eacute;s de varios intentos, finalmente consegu&iacute; una plaza para mi hija en la cl&iacute;nica gubernamental&nbsp;Sheikh&nbsp;Radwan, situada en el barrio de&nbsp;Sheikh&nbsp;Radwan, al noroeste de la ciudad de Gaza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando mi hija recibi&oacute; la vacuna, sent&iacute; un gran alivio. Su madre y yo hemos vivido con el temor constante de que pudiera contraer enfermedades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de vida en Gaza son cada vez m&aacute;s precarias. &ldquo;El hacinamiento de personas desplazadas en campamentos estrechos e inadecuados para la vida humana, y su dependencia de m&eacute;todos primitivos para usar los ba&ntilde;os, lavar la ropa o limpiar los utensilios de cocina, aumenta el riesgo de enfermedades e infecciones&rdquo;, asegur&oacute; Khalla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Desplazamiento y destrucci&oacute;n: una crisis que se agrava</strong></h2><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s del inicio de la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza, el ej&eacute;rcito israel&iacute; emiti&oacute; &oacute;rdenes de evacuaci&oacute;n forzosa para todas las provincias y barrios del norte de Gaza, obligando a cientos de miles de personas a huir hacia el sur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, m&aacute;s de 1,9 millones de personas se han visto forzadas a huir repetidamente de sus hogares, seg&uacute;n cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca nos establecimos en un solo lugar&rdquo;, relata Mahmoud. &ldquo;Las continuas operaciones militares nos empujaban de un lugar a otro. Solo pens&aacute;bamos en sobrevivir y encontrar un refugio donde pasar la noche&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNRWA, <strong>uno de cada cinco ni&ntilde;os de Gaza no ha recibido las vacunas rutinarias en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os debido a la ofensiva israel&iacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
         A la dificultad de los desplazamientos se suma la destrucci&oacute;n masiva del sistema sanitario en Gaza. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud ha documentado cientos de ataques contra instalaciones m&eacute;dicas, que han dejado a la mayor&iacute;a de los centros de salud parcial o totalmente inoperativos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, el ej&eacute;rcito israel&iacute; llev&oacute; a cabo alrededor de 668 ataques militares contra centros de salud en Gaza, lo que provoc&oacute; la destrucci&oacute;n parcial o total de m&aacute;s del 95% de las instalaciones sanitarias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desgraciadamente, hay miles de ni&ntilde;os que a&uacute;n no han recibido sus vacunas porque no pueden llegar a los centros y puntos m&eacute;dicos, o porque ya no existen&rdquo;, a&ntilde;ade Mahmoud. &nbsp;&ldquo;Tambi&eacute;n necesitamos m&aacute;s concienciaci&oacute;n sobre la importancia de la vacunaci&oacute;n, especialmente en un entorno con niveles de contaminaci&oacute;n sin precedentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n tiene como objetivo llegar a 44.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en Gaza para proporcionarles vacunas que salvan vidas y realizar pruebas de desnutrici&oacute;n. Sin embargo, muchos siguen acceso a atenci&oacute;n m&eacute;dica debido a su dispersi&oacute;n en zonas alejadas y de dific&iacute;l acceso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La salud infantil en el centro de la respuesta de UNRWA</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;UNRWA est&aacute; realizando una labor extraordinaria al dar prioridad a la salud de los ni&ntilde;os&rdquo;, afirm&oacute;&nbsp;Khalla.&nbsp;&ldquo;UNRWA no solo ha proporcionado vacunas y tratamiento a los residentes de Gaza, sino que ha apoyado constantemente a la poblaci&oacute;n mediante educaci&oacute;n, apoyo psicol&oacute;gico, la distribuci&oacute;n de alimentos y la puesta en marcha de proyectos para retirar la basura de las calles y los campamentos de desplazados&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os y la poblaci&oacute;n de Gaza necesitan ahora m&aacute;s que nunca a UNRWA&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Mahmoud, cada dosis de vacuna conseguida es una peque&ntilde;a victoria. Pero para miles de familias, la carrera contra el tiempo contin&uacute;a. En Gaza, proteger la salud de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no es solo una cuesti&oacute;n m&eacute;dica: es una lucha diaria por garantizar su derecho fundamental a la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/viaje-familia-gaza-busca-vacuna-hija_132_12984903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 11:13:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Una muerte lenta": el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/muerte-lenta-asedio-gaza-escasez-medicamentos-convierten-cancer-sentencia-muerte_132_12958090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec9ca938-939c-4955-be82-ee8f6d39457a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Una muerte lenta&quot;: el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alrededor de 3.500 pacientes tienen derivaciones médicas para recibir tratamiento fuera de la Franja, pero las autoridades israelíes no les han permitido viajar</p></div><p class="article-text">
        Abdallah&nbsp;al-Hessi&nbsp;se mud&oacute; con su madre, enferma de c&aacute;ncer, a&nbsp;Rafah&nbsp;cuatro meses despu&eacute;s de que Israel iniciara su devastadora&nbsp;ofensiva&nbsp;contra la franja de Gaza, con la esperanza de que esto facilitara sus desplazamientos una vez que ella obtuviera la autorizaci&oacute;n m&eacute;dica para salir de la Franja&nbsp;a recibir tratamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2024, las fuerzas israel&iacute;es tomaron y cerraron completamente el paso fronterizo de&nbsp;Rafah. Por esas fechas, a&nbsp;Abdallah, que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a su madre para cuidarla, le diagnosticaron c&aacute;ncer. Hoy en d&iacute;a, <strong>ambos&nbsp;est&aacute;n &ldquo;muriendo lentamente&rdquo;</strong>, ya que las autoridades israel&iacute;es siguen neg&aacute;ndoles el permiso para viajar fuera de la Franja para recibir tratamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me diagnosticaron c&aacute;ncer de mama unos cuatro meses despu&eacute;s de que la ocupaci&oacute;n israel&iacute; iniciara su guerra. Los m&eacute;dicos me aconsejaron que me trasladara de la ciudad de Gaza a&nbsp;Rafah&nbsp;para poder viajar m&aacute;s f&aacute;cilmente a trav&eacute;s del paso fronterizo de&nbsp;Rafah&nbsp;una vez que recibi&eacute;ramos la autorizaci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, dijo&nbsp;la madre&nbsp;de&nbsp;Abdallah, residente de la ciudad de Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero mientras esper&aacute;bamos la derivaci&oacute;n, las fuerzas israel&iacute;es invadieron&nbsp;Rafah&nbsp;y cerraron la frontera. Entonces nos vimos obligados a huir a otra parte de la Franja. Durante ese periodo, mi hijo&nbsp;Abdallah&nbsp;empez&oacute; a sufrir cada vez m&aacute;s dolores de est&oacute;mago, pero debido a la falta de equipamiento m&eacute;dico adecuado, los m&eacute;dicos no pudieron diagnosticar su enfermedad al principio&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. Unas semanas m&aacute;s tarde, a&nbsp;Abdallah&nbsp;le diagnosticaron un linfoma y pas&oacute; a ser &eacute;l quien necesitaba cuidados, ya que su estado se deterior&oacute; y su madre, tambi&eacute;n enferma de c&aacute;ncer, se vio obligada a cuidar de &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora apenas puedo caminar y moverme, han pasado unos 20 meses desde que paso la mayor parte de mi vida en esta cama sin ning&uacute;n tipo de tratamiento adecuado&rdquo;, dijo&nbsp;Abdallah. &ldquo;Me vi obligado a abandonar mi hogar en la ciudad de Gaza junto con mi madre para acompa&ntilde;arla en lo que pens&aacute;bamos que ser&iacute;a un viaje para recibir tratamiento m&eacute;dico. Pero result&oacute; ser un viaje de espera. Estamos esperando impotentes mientras nuestra salud empeora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos informaron a&nbsp;Abdallah&nbsp;y a su madre que no existe posibilidad de tratamiento en Gaza, debido a la escasez del 70 % de los medicamentos contra el c&aacute;ncer y los analg&eacute;sicos, ya que las autoridades israel&iacute;es contin&uacute;an restringiendo la entrada de suministros m&eacute;dicos en Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Dr. Muhammad&nbsp;Abunada, director m&eacute;dico del Centro Oncol&oacute;gico de Gaza, explic&oacute; que <strong>la peque&ntilde;a cantidad de medicamentos que a&uacute;n quedan en </strong><em><strong>stock </strong></em><strong>ofrece pocos beneficios reales</strong>. &ldquo;El tratamiento del c&aacute;ncer suele requerir la administraci&oacute;n conjunta de m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos, pero los pacientes a menudo solo pueden acceder a una parte&nbsp;del r&eacute;gimen prescrito, ya que no se dispone de medicamentos clave&rdquo;, afirm&oacute; el Dr.&nbsp;Abunada. &ldquo;En muchos casos, nos vemos obligados a tratar a los pacientes con protocolos incompletos. Sin el tratamiento completo, el tratamiento se vuelve ineficaz y el estado de los pacientes se deteriora inevitablemente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Dr.&nbsp;Abunada&nbsp;se&ntilde;al&oacute; que <strong>la tasa de mortalidad entre los pacientes con c&aacute;ncer ha aumentado dr&aacute;sticamente</strong> desde el inicio de la guerra en Gaza, duplic&aacute;ndose o incluso triplic&aacute;ndose en algunos casos. &ldquo;Anteriormente, el centro atend&iacute;a a un paciente que fallec&iacute;a cada d&iacute;a. Ahora, fallecen entre dos y tres pacientes al d&iacute;a&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Este aumento se debe principalmente a la falta de medicamentos y tratamientos disponibles. Mientras tanto, miles de personas necesitan urgentemente una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica para recibir la atenci&oacute;n adecuada en el extranjero&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Miles de personas esperan un tratamiento retrasado</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Abdallah&nbsp;y su&nbsp;madre&nbsp;son dos de los 11.000 pacientes con c&aacute;ncer que hay en Gaza. <strong>Alrededor de 3.500 de ellos tienen derivaciones m&eacute;dicas para recibir tratamiento fuera del territorio</strong>, pero las autoridades israel&iacute;es no les han permitido viajar. Entre los afectados se encuentra una mujer palestina de 61 a&ntilde;os que lleva 27 meses esperando sin recibir los medicamentos mensuales esenciales para el c&aacute;ncer, lo que ha provocado que su estado empeore sin control.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he visto ninguna mejora para los pacientes con c&aacute;ncer aqu&iacute; desde el alto el fuego&rdquo;,&nbsp;explica&nbsp;Najat&nbsp;Sayed, paciente con c&aacute;ncer de mama. Su tratamiento estaba programado fuera de Gaza para el 7 de octubre de 2023, el mismo d&iacute;a en que comenz&oacute; la guerra. &ldquo;No pude viajar para recibir mi medicaci&oacute;n y mi inyecci&oacute;n, y he estado esperando desde entonces&rdquo;, dice. &ldquo;Siento c&oacute;mo la enfermedad avanza cada d&iacute;a en mi cuerpo. Durante mi &uacute;ltima visita, el m&eacute;dico me advirti&oacute; de que podr&iacute;a haber llegado a los pulmones. Sin embargo, me siento impotente, ya que los hospitales de la Franja no pueden realizar ni siquiera las pruebas b&aacute;sicas para detectar mi c&aacute;ncer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os de bombardeos israel&iacute;es incesantes, gran parte de la infraestructura civil y del sistema sanitario ha quedado destruida. Muchos esperaban que el alto el fuego de octubre ofreciera un respiro y un camino gradual hacia la recuperaci&oacute;n, pero con los pasos fronterizos restringidos y la ayuda limitada, la vida de los residentes ha pasado de la violencia inmediata a la privaci&oacute;n prolongada y la &ldquo;muerte lenta&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/muerte-lenta-asedio-gaza-escasez-medicamentos-convierten-cancer-sentencia-muerte_132_12958090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 04:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Una muerte lenta": el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/campo-futbol-amenazado-ninos-campamento-refugiados-aida-aferran-ultimo-espacio-jugar_132_12949255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/766fbd8e-98c2-422f-8a11-cf3133fb986e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoridades israelíes han emitido una orden para demoler el recinto deportivo</p></div><p class="article-text">
        En el campamento&nbsp;de refugiados de Aida, al norte de Bel&eacute;n, un peque&ntilde;o campo de f&uacute;tbol se ha convertido en mucho m&aacute;s que un lugar para practicar deporte. Para&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;que crecen en uno de los campamentos&nbsp;de refugiados m&aacute;s densamente poblados de Cisjordania, es un espacio abierto excepcional donde pueden respirar, so&ntilde;ar y escapar moment&aacute;neamente de las presiones de la vida cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Paso momentos realmente maravillosos aqu&iacute;&rdquo;, dice Tala Abu&nbsp;Srour, una joven del campamento. &ldquo;He hecho muchos amigos, los entrenadores nos entrenan muy bien y cada d&iacute;a aprendo algo nuevo. Este ha sido mi sue&ntilde;o desde que era muy peque&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese sue&ntilde;o est&aacute; ahora amenazado. A principios de este mes, las autoridades israel&iacute;es emitieron una orden militar para demoler el campo de f&uacute;tbol dentro del campamento&nbsp;de Aida. Tras las apelaciones legales y la presi&oacute;n p&uacute;blica, el 12 de enero se inform&oacute; a los residentes de que la demolici&oacute;n se hab&iacute;a pospuesto una semana m&aacute;s. Los abogados hicieron hincapi&eacute; en que la decisi&oacute;n no se hab&iacute;a cancelado, solo retrasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me entristeci&oacute; mucho cuando me enter&eacute; de la demolici&oacute;n&rdquo;, dice Tala. &ldquo;Sue&ntilde;o con ser futbolista. Destruir el campo significar&iacute;a el fin del sue&ntilde;o de una ni&ntilde;a peque&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El campamento&nbsp;de Aida se estableci&oacute; en 1950 entre Bel&eacute;n y Beit Jala para dar cobijo a los refugiados&nbsp;y refugiadas de Palestina&nbsp;desplazados de 17 aldeas de los distritos occidentales de Jerusal&eacute;n y Hebr&oacute;n, entre ellas al-Walaja,&nbsp;Deir&nbsp;Aban,&nbsp;Ajjur&nbsp;y Beit&nbsp;Nattif. Seg&uacute;n UNRWA, m&aacute;s de 7.244&nbsp;personas refugiadas de Palestina&nbsp;registradas viven hoy en d&iacute;a en una superficie de solo 0,71 kil&oacute;metros cuadrados, un espacio que nunca se ha ampliado a pesar de d&eacute;cadas de crecimiento demogr&aacute;fico. El resultado es un grave hacinamiento, con viviendas construidas muy juntas entre s&iacute; y casi sin zonas p&uacute;blicas o recreativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no hay privacidad&rdquo;, dice Rimas, otra joven del campamento. &ldquo;Las casas est&aacute;n pegadas unas a otras. Este campo lo es todo para nosotros. Aqu&iacute; re&iacute;mos, lloramos y liberamos toda la presi&oacute;n que soportamos en la escuela y en nuestra vida cotidiana&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando jugar se convierte en una forma de supervivencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para los ni&ntilde;os de Aida, el f&uacute;tbol no es simplemente un pasatiempo, sino una forma de lidiar con una vida sometida a un estr&eacute;s constante. &ldquo;La vida aqu&iacute; no es bonita&rdquo;, a&ntilde;ade Rimas. &ldquo;El ej&eacute;rcito israel&iacute; est&aacute; muy cerca y realiza incursiones en nuestra zona constantemente. No tenemos parques ni lugares a los que ir. Este campo es el &uacute;nico lugar donde nos sentimos normales&rdquo;. Cuando se enter&oacute; de la orden de demolici&oacute;n, dice, se sinti&oacute; profundamente angustiada. &ldquo;&iquest;Acaso incluso el campo de f&uacute;tbol es demasiado para nosotros?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades locales insisten en que el campo se construy&oacute; legalmente en terrenos arrendados oficialmente al monasterio armenio. A principios de enero, el alcalde de Bel&eacute;n, Maher&nbsp;Qanawati, visit&oacute; el campamento&nbsp;de Aida en solidaridad con los residentes y los ni&ntilde;os, rechazando la orden de demolici&oacute;n y calific&aacute;ndola de ataque directo al derecho de los ni&ntilde;os a la alegr&iacute;a, el juego y una vida segura. Los representantes del Comit&eacute; Popular del campamento y del Centro Juvenil de Aida describieron el campo como un salvavidas para los ni&ntilde;os y se comprometieron a seguir trabajando para protegerlo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>UNRWA y la vida cotidiana en el campamento</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de los ataques y la crisis que enfrenta, UNRWA sigue siendo el principal proveedor de servicios esenciales en el campamento de Aida. La&nbsp;Agencia imparte educaci&oacute;n a trav&eacute;s de una escuela para ni&ntilde;as que funciona en un sistema de turno &uacute;nico, mientras que los ni&ntilde;os asisten a escuelas en Beit Jala. Tambi&eacute;n proporciona servicios sociales, asistencia de la red de seguridad social, programas de&nbsp;microfinanciaci&oacute;n, servicios de salud, incluida una unidad de fisioterapia de urgencia, oportunidades de trabajo remunerado y asistencia alimentaria y econ&oacute;mica de emergencia. Las instalaciones de la&nbsp;Agencia&nbsp;en Aida tambi&eacute;n atienden a&nbsp;personas refugiadas&nbsp;de los campamentos vecinos, pero los residentes afirman que la ausencia de espacios p&uacute;blicos seguros sigue agravando las presiones sociales y psicol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sue&ntilde;os m&aacute;s all&aacute; del campamento</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los ni&ntilde;os hablan del futuro. &ldquo;Mi ambici&oacute;n es jugar al f&uacute;tbol en el extranjero, convertirme en profesional y enaltecer el nombre de Palestina&rdquo;, afirma Rimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ahmed&nbsp;Salameh, entrenador del Centro Juvenil Aida, el campo representa una posibilidad. &ldquo;Tenemos 45 chicas entrenando aqu&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Hemos trabajado muy duro para llegar a este nivel. Este campo es su &uacute;nica v&iacute;a de escape. Aqu&iacute; se construyen sue&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los activistas piden ahora que se mantenga la presi&oacute;n internacional, incluyendo apelaciones a la FIFA y la UEFA, para que intervengan y defiendan el derecho de&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;a jugar. &ldquo;Este retraso se ha producido gracias al esfuerzo colectivo&rdquo;, afirma&nbsp;Salameh. &ldquo;Pero el peligro sigue ah&iacute;&rdquo;. Por ahora, las porter&iacute;as siguen en pie, pero en el campamento&nbsp;de Aida, incluso una semana puede parecer una eternidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/campo-futbol-amenazado-ninos-campamento-refugiados-aida-aferran-ultimo-espacio-jugar_132_12949255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 10:48:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volver-aprender-gaza-educacion-unrwa-resurge-escombros_132_12929380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74c74c98-8e94-4af4-adb2-c63a94774436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi 65.000 menores están acudiendo a actividades de aprendizaje presencial en refugios de la Agencia y casi 300.000 se benefician de lecciones online </p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 650.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza no han tenido acceso a la educaci&oacute;n durante m&aacute;s de dos cursos consecutivos debido a la brutal ofensiva israel&iacute; sobre la Franja. Los bombardeos y el desplazamiento los han mantenido fuera de las aulas y el resultado en su aprendizaje es alarmante. Se estima que la proporci&oacute;n de ni&ntilde;os incapaces de leer un texto b&aacute;sico a la edad de 10 a&ntilde;os ha aumentado en al menos 20 puntos porcentuales. 
    </p><p class="article-text">
        La violencia ha destrozado casi por completo el sistema educativo de Gaza. <strong>El 97% de las escuelas necesitan rehabilitarse o reconstruirse y un tercio de ese n&uacute;mero son escuelas de UNRWA</strong>. La ense&ntilde;anza superior tambi&eacute;n ha sido duramente golpeada: centenares de instalaciones universitarias han sido da&ntilde;adas o arrasadas. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Internacional Independiente de Investigaci&oacute;n sobre el Territorio Palestino Ocupado, hasta el 25 de marzo, al menos 57 infraestructuras universitarias quedaron completamente destruidas. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la mayor parte de los edificios escolares han sido convertidos en refugio para cientos de miles de personas, lo que ha agravado la falta de espacios adecuados y destinados al aprendizaje. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ya no van a las aulas a aprender, ahora sobreviven hacinados con sus familias en ellas. 
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento del sistema tambi&eacute;n se ve afectado por la falta de profesionales. Entre octubre de 2023 y septiembre de 2025, <strong>600 maestros y maestras han sido asesinados y muchos m&aacute;s heridos</strong>. Los que han sobrevivido, como el resto de la poblaci&oacute;n, se enfrentan al desplazamiento, a graves p&eacute;rdidas, traumas y a la falta de art&iacute;culos o servicios esenciales. Los maestros y maestras son una pieza fundamental de la educaci&oacute;n y se tardar&aacute; mucho tiempo hasta que puedan acudir a sus lugares de trabajo sin trabas y con garant&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        No tener acceso a la educaci&oacute;n tiene efectos inmediatos y a largo plazo en los menores de la Franja. A corto plazo, esta carencia supone un retraso en el desarrollo de su aprendizaje y en el avance estipulado en los cursos escolares. Es probable que la oportunidad de graduarse se retrase entre dos y tres a&ntilde;os para cientos de miles de menores y las consecuencias se arrastrar&aacute;n durante mucho tiempo. Esta situaci&oacute;n afecta de manera directa en la salud mental de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. La falta de rutina, de contacto con sus profesores y la ruptura con la esperanza depositada en los estudios para tener un futuro mejor, han agravado sus traumas y dificultan su sanaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, se corre el riesgo de que una generaci&oacute;n entera de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y j&oacute;venes se conviertan en una generaci&oacute;n perdida, lo que los dejar&aacute; en una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad, con m&aacute;s riesgo de pobreza y de falta de oportunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las restricciones de acceso a suministros a la Franja por parte de las autoridades israel&iacute;es son otra traba para la vuelta a la educaci&oacute;n con normalidad. Los materiales escolares escasean y los menores tienen serias dificultades para acceder a recursos did&aacute;cticos que les permitan continuar con su aprendizaje. 
    </p><p class="article-text">
        Esta terrible situaci&oacute;n es muy dolorosa para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza. Para ellos, estudiar era su motivaci&oacute;n diaria y su esperanza para tener un futuro mejor. Tras tanto sufrimiento, la educaci&oacute;n debe ser un salvavidas para su salud mental y una garant&iacute;a de futuro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los espacios de aprendizaje de UNRWA devuelven el derecho a aprender </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que comenz&oacute; el alto el fuego en Gaza, <strong>la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute; ocupando un lugar prioritario en las operaciones de UNRWA</strong>, que est&aacute; realizando enormes esfuerzos para que el mayor n&uacute;mero de menores puedan tener acceso a actividades educativas y vuelvan a aprender. A pesar de sus propias dificultades, los maestros y maestras de la Agencia est&aacute;n demostrando resiliencia y compromiso con los estudiantes. Adem&aacute;s de lecciones de alfabetizaci&oacute;n, est&aacute;n asumiendo roles como el apoyo psicosocial. 
    </p><p class="article-text">
        Los desaf&iacute;os no han sido un impedimento para que los equipos de UNRWA hayan rehabilitado numerosos espacios temporales para el aprendizaje. De manera presencial, <strong>casi 65.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n acudiendo a 542 de estos espacios rehabilitados en 72 refugios de UNRWA</strong>, que son un lugar de paz, un oasis donde volver a tener motivaciones y sue&ntilde;os. Las profesoras y profesores brindan lecciones y tienen en cuenta su fr&aacute;gil salud mental, los apoyan y los impulsan a mejorar cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque este trabajo tiene un m&eacute;rito incalculable en mitad de tanta devastaci&oacute;n, a&uacute;n queda mucho por hacer. Muchas instalaciones escolares est&aacute;n inhabilitadas o no cuentan con las comodidades necesarias y los suministros siguen siendo escasos. 
    </p><p class="article-text">
        Para sortear estos problemas y la imposibilidad de acudir a estos espacios para muchos menores por el desplazamiento, UNRWA est&aacute; aprovechando plataformas y herramientas digitales para ofrecer <strong>actividades b&aacute;sicas de alfabetizaci&oacute;n y aritm&eacute;tica a distancia a casi 300.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong>. Lo hace con el apoyo de 7.665 docentes y con materiales de autoaprendizaje. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de la Agencia est&aacute; siendo un rayo de esperanza para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza, pero se necesita mucho m&aacute;s apoyo. <strong>Es fundamental que se respete el derecho internacional humanitario</strong>, que se aumente la financiaci&oacute;n en educaci&oacute;n, que los actores internacionales defiendan el derecho a la educaci&oacute;n de calidad en la regi&oacute;n y que UNRWA pueda ejercer su trabajo sin trabas. El futuro de generaciones enteras en la regi&oacute;n depende de ello. Seguir hablando de Gaza tambi&eacute;n es defender este derecho. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volver-aprender-gaza-educacion-unrwa-resurge-escombros_132_12929380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 11:10:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/construir-vida-no-puedes-poseer-historia-mohammad-darwish-alsiri-refugiado-palestina-libano_132_12895727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13eb679b-ed11-462a-a072-bd4f3b6f4f93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano"></p><p class="article-text">
        Alrededor de <strong>450.000 personas refugiadas de Palestina viven actualmente en L&iacute;bano</strong>, cerca del 10% de la poblaci&oacute;n. Viven fuera del foco, atrapadas en una realidad marcada por la exclusi&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        A todas ellas se les niegan sus derechos m&aacute;s b&aacute;sicos: <strong>no pueden acceder a la mayor&iacute;a de los servicios p&uacute;blicos, no se les permite poseer propiedades ni tierras y se les proh&iacute;be ejercer 39 profesiones</strong>, incluidas la ingenier&iacute;a, la medicina o el derecho. Esta situaci&oacute;n perpet&uacute;a la precariedad y la pobreza de una comunidad que vive hacinada en campamentos, sin oportunidades reales de prosperar.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas refugiadas de Palestina no tienen otra opci&oacute;n que buscar empleos informales y trabajar vendiendo lo que pueden o haciendo arreglos. Incluso cuando quieren emprender un negocio propio, se encuentran una y otra vez con el mismo problema: la ley les proh&iacute;be registrar a su nombre aquello que consiguen con su esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mohammad Darwish AlSiri es refugiado de Palestina en Yafa</strong>. Tiene 40 a&ntilde;os y es t&eacute;cnico de HVAC (Calefacci&oacute;n, Ventilaci&oacute;n y Aire Acondicionado). Ha trabajado muy duro desde los 16 a&ntilde;os para construir una buena vida para &eacute;l y para su familia: <em>&ldquo;Trabaj&eacute; durante 11 a&ntilde;os en diferentes empresas en L&iacute;bano. Pero mis ingresos eran muy bajos, as&iacute; que, en 2012, decid&iacute; abrir mi propio negocio de venta e instalaci&oacute;n de aires acondicionados, con la esperanza de construir una vida mejor para mi esposa y mis tres hijos&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mohammad comenz&oacute; alquilando una peque&ntilde;a tienda en Beirut. <strong>Trabaj&oacute; mucho y el negocio funcion&oacute;</strong>. Con esfuerzo y constancia, Mohammad consigui&oacute; algo impensable para la mayor&iacute;a de las personas refugiadas de Palestina: ahorrar lo suficiente para comprar una casa propia. Fue entonces cuando la ley le record&oacute; su lugar: <strong>en L&iacute;bano, las personas refugiadas de Palestina no pueden ser propietarias</strong>. &ldquo;<em>No tuve otra opci&oacute;n que registrar mi casa a nombre de un familiar liban&eacute;s&rdquo;</em>, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ley libanesa excluye a las personas refugiadas de Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>La ley muestra una discriminaci&oacute;n clara</strong>. Mientras las personas refugiadas de otros pa&iacute;ses &mdash;como Siria, Irak o Arabia Saud&iacute;&mdash; pueden comprar propiedades, las personas refugiadas de Palestina no. Ni siquiera las que han nacido en suelo liban&eacute;s. <strong>Nada de lo que poseen puede ser legalmente suyo</strong>. Lo poco que pueden adquirir queda siempre en manos ajenas, sostenido por acuerdos fr&aacute;giles, por la confianza &mdash;o la dependencia&mdash; de otras personas.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito volvi&oacute; a llamar a la puerta de Mohammad y decidi&oacute; comprar un segundo local en Beirut, justo al lado del que ten&iacute;a alquilado. La escena volvi&oacute; a repetirse: el mismo obst&aacute;culo legal, la misma soluci&oacute;n forzada. <strong>Tuvo que registrar la nueva tienda, por la que tan duro habr&iacute;a trabajado, a nombre del mismo familiar liban&eacute;s.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mohammad Darwish AlSiri posa frente a su tienda                            </span>
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        Cuando se le pregunta si se siente inseguro o vulnerable, Mohammad admite que s&iacute;, que esta situaci&oacute;n le preocupa de forma constante. Sabe que su estabilidad y el sustento de su familia no solo dependen de su trabajo, sino de un sistema fr&aacute;gil, de un acuerdo basado en la confianza.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando miro a mis hijos, sue&ntilde;o con que puedan vivir una vida mejor que la m&iacute;a. Espero que puedan ejercer la profesi&oacute;n que elijan, sea cual sea&rdquo;,</em> relata Mohammad. Su esperanza es compartida por miles de personas refugiadas de Palestina. <strong>Esperan un futuro con menos discriminaci&oacute;n y menos restricciones</strong>: <strong>un futuro en el que su trabajo y sus sue&ntilde;os puedan pertenecerles verdaderamente.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>UNRWA garantiza los servicios b&aacute;sicos e impulsa oportunidades</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s del 90 % de familias refugiadas de Palestina en L&iacute;bano vive bajo el umbral de pobreza</strong>. El desempleo y la precariedad laboral son estructurales: la tasa de desempleo entre la comunidad es una de las m&aacute;s altas del mundo y casi tres veces superior a la media libanesa, <strong>en gran medida como consecuencia de d&eacute;cadas de discriminaci&oacute;n y restricciones legales</strong> que limitan su acceso al empleo formal.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hoy m&aacute;s que nunca, <strong>UNRWA es un pilar fundamental</strong> para cientos de miles de personas al garantizar servicios b&aacute;sicos como la atenci&oacute;n sanitaria, la educaci&oacute;n, la asistencia social o el apoyo en efectivo, que permiten a las familias sobrevivir en un contexto extremo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la labor de la Agencia no se detiene aqu&iacute;. En un pa&iacute;s donde a las personas refugiadas de Palestina se les cierran sistem&aacute;ticamente las puertas, UNRWA no solo <strong>promueve la empleabilidad a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n t&eacute;cnica</strong>, sino que constituye uno de los pocos espacios donde el trabajo digno es posible. <strong>La Agencia emplea directamente a unas 3.000 personas refugiadas de Palestina, muchas de ellas profesionales con cualificaci&oacute;n</strong> &mdash; ingenieros e ingenieras, personal m&eacute;dico y de enfermer&iacute;a, docentes y personal t&eacute;cnico de distinta &iacute;ndole&mdash; que, fuera de UNRWA, no pueden ejercer su profesi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/construir-vida-no-puedes-poseer-historia-mohammad-darwish-alsiri-refugiado-palestina-libano_132_12895727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 12:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taybeh, el último pueblo 100% cristiano de Palestina, sobrevive entre la fe y la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/taybeh-ultimo-pueblo-cristiano-palestina-sobrevive-fe-violencia-colonos-ataques-olivos_132_12876624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/567051fb-1f6c-4d09-80ff-26ef3c95d4c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portal de Belén de la iglesia de Cristo Redentor, en Taybeh (Cisjordania)"></p><p class="article-text">
        Situado al noreste de Ramala y Al-Bireh, en el coraz&oacute;n de la Cisjordania ocupada, se encuentra <strong>Taybeh, un pueblo palestino completamente cristiano cuya historia se remonta a m&aacute;s de 5.000 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al entrar en la iglesia de Cristo Redentor, situada en la avenida principal, la mirada se detiene en una imagen del portal de Bel&eacute;n: San Jos&eacute; cubierto con una kufiya palestina. Esta escena, cargada de simbolismo, muestra la profunda conexi&oacute;n entre la fe, la identidad y la tierra.
    </p><p class="article-text">
        El padre Bashar Fawadleh, nacido en Jerusal&eacute;n y actualmente p&aacute;rroco de esta iglesia, afirma que Taybeh tiene un significado especial para las personas cristianas de Palestina, tanto desde un punto de vista religioso como patrimonial y cultural. Se trata de la &uacute;nica localidad 100% cristiana de Palestina, una realidad que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una singularidad que no les protege del sufrimiento. <strong>Al igual que las comunidades musulmanas de Cisjordania, la comunidad cristiana de Taybeh tambi&eacute;n sufre la ocupaci&oacute;n y la violencia de Israel. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n, adem&aacute;s, ha empeorado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una escalada que se ha dejado sentir en toda Cisjordania. Desde octubre de 2023, las incursiones militares israel&iacute;es y el aumento de los ataques de colonos han dejado casi 1.100 personas palestinas asesinadas y m&aacute;s de 10.700 heridas, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Ministerio Palestino de Salud.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La violencia se intensifica</strong></h2><p class="article-text">
        El padre Fawadleh recuerda un episodio ocurrido en 2023, cuando un agricultor de Taybeh fue atacado por los colonos y tuvo que ser trasladado a una unidad de cuidados intensivos. Desde entonces, <strong>los ataques se han intensificado con las restricciones de acceso a las fincas, la destrucci&oacute;n de cultivos, la quema de tierras agr&iacute;colas y un pastoreo agresivo</strong> que agota los recursos de las tierras palestinas y ha provocado graves da&ntilde;os en los olivares.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ya no podemos llegar a nuestras tierras con seguridad ni prepararnos para la cosecha de aceitunas como antes&rdquo;</em>, denuncia el padre Fawadleh, aludiendo a la estrategia de Israel para imponer una nueva realidad en la zona mediante la destrucci&oacute;n de las tierras agr&iacute;colas palestinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La violencia tambi&eacute;n se ha extendido al n&uacute;cleo urbano</strong>. Los ataques han afectado a los alrededores de la iglesia de San Jorge &mdash;conocida como la iglesia de Al-Khader&mdash;, un templo del siglo V y uno de los principales referentes religiosos e hist&oacute;ricos de la zona. Numerosas viviendas han sido objeto de estos ataques, con pintadas racistas en las fachadas, y varios veh&iacute;culos han sido quemados.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de los ataques, declara el padre Fawadleh, es sembrar el miedo y empujar a las personas residentes a marcharse. <em>&ldquo;Est&aacute;bamos aqu&iacute; y aqu&iacute; nos quedaremos&rdquo;</em>, afirma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Solidaridad con Taybeh y con toda Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        En respuesta a los ataques reiterados, <strong>los patriarcas y p&aacute;rrocos de las iglesias de Jerusal&eacute;n han emitido un comunicado conjunto condenando las agresiones contra la comunidad de Taybeh</strong>, subrayando que ya no se trata de incidentes aislados, sino de un patr&oacute;n sistem&aacute;tico de violencia contra las personas palestinas que all&iacute; residen, sus propiedades y sus lugares sagrados.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado hablaba de c&oacute;mo los colonos &mdash;algunos de ellos armados&mdash; irrump&iacute;an en el pueblo y deambulaban por sus calles enmascarados, provocando incendios que han llegado hasta los muros de la hist&oacute;rica iglesia, vulnerando gravemente los derechos de la poblaci&oacute;n y profanando sus lugares sagrados.
    </p><p class="article-text">
        El padre Fawadleh insiste en que lo que ocurre aqu&iacute; no tiene que ver con la religi&oacute;n. Habla de derechos vulnerados, de justicia y de dignidad, y <strong>apela a la comunidad internacional para que no mire hacia otro lado y se solidarice con Taybeh y con toda Palestina.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Donde el fuego arde, la luz permanece</strong></h2><p class="article-text">
        Hoy, en Taybeh, solo viven unas 1.200 personas. <strong>M&aacute;s de 15.000 se han visto forzadas a emigrar durante los a&ntilde;os de ocupaci&oacute;n.</strong> Pero, a pesar de la violencia y el sufrimiento, la poblaci&oacute;n que queda se aferra a la esperanza: en un pedazo de tierra quemada en el centro del pueblo, los vecinos y vecinas han plantado un &aacute;rbol; en la plaza de la iglesia de San Jorge, han encendido un &aacute;rbol de Navidad. Env&iacute;an un mensaje claro: <em>&ldquo;Donde encend&eacute;is fuego, encendemos esperanza&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, el &aacute;rbol de Navidad de la iglesia de Cristo Redentor ha sido decorado con los nombres de las zonas atacadas, ramas de olivo y arena de esas tierras, recordando que cada brote encierra una historia de resiliencia.
    </p><p class="article-text">
        Suheil Nazzal, un profesor de m&uacute;sica mayor de Taybeh, recuerda las Navidades de su infancia, cuando ten&iacute;an un significado y una alegr&iacute;a m&aacute;s profundos. Hoy, dice con tristeza, <em>&ldquo;a pesar de las decoraciones y las celebraciones, ya no sentimos la Navidad&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Atribuye esta sensaci&oacute;n a la presi&oacute;n psicol&oacute;gica debido a los continuos ataques y los controles que restringen la movilidad. <em>&ldquo;Tenemos miedo, incluso mientras dormimos. Ya no hay sensaci&oacute;n de seguridad&rdquo;</em>, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Nazzal se&ntilde;ala que <strong>la presencia cristiana en Taybeh es vital, no solo para su comunidad, sino para Palestina en su conjunto, es un s&iacute;mbolo de amor y convivencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Concluye con un deseo sencillo: <strong>que la paz prevalezca, que la seguridad regrese y que los caminos vuelvan a estar abiertos y sean seguros.</strong> <em>&ldquo;Antes cre&iacute;amos que el futuro ser&iacute;a mejor&rdquo;</em>, dice en voz baja, <em>&ldquo;pero los d&iacute;as que ya pasaron eran mejores que hoy&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/taybeh-ultimo-pueblo-cristiano-palestina-sobrevive-fe-violencia-colonos-ataques-olivos_132_12876624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 10:03:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Taybeh, el último pueblo 100% cristiano de Palestina, sobrevive entre la fe y la violencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras dos años de silencio, la Navidad vuelve a Belén]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/belen-navidad-cisjordania-palestina-ofensiva_132_12859718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/338d24d7-c848-4877-9d3e-abb193e2d2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras dos años de silencio, la Navidad vuelve a Belén"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras una pausa de dos años a causa de la ofensiva militar de Israel sobre Gaza, la vida ha regresado a la Plaza del Pesebre en Belén, donde la historia cuenta que nació Jesucristo</p></div><p class="article-text">
        Disfrazado de Pap&aacute; Noel,&nbsp;Waleed&nbsp;Al-Laham&nbsp;pasea por la plaza con una sonrisa, haciendo sonar su peque&ntilde;a campana y cargado con regalos y juguetes.&nbsp;Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;se acercan para fotografiarse con &eacute;l.&nbsp;De pronto, el &aacute;rbol se ilumina y la plaza cambia de color. La&nbsp;alegr&iacute;a, ausente&nbsp;durante las &uacute;ltimas&nbsp;dos&nbsp;Navidades, vuelve&nbsp;a abrirse camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o,&nbsp;<strong>el ambiente que se respira&nbsp;va m&aacute;s all&aacute; que la celebraci&oacute;n estacional: refleja el regreso de la vida tras dos a&ntilde;os de ofensiva en Gaza,&nbsp;una ofensiva&nbsp;que&nbsp;ha proyectado&nbsp;su sombra sobre Cisjordania</strong>. Desde su ocupaci&oacute;n en 1967, Cisjordania ha experimentado redadas, detenciones, desplazamientos&nbsp;forzosos&nbsp;y un aumento de la violencia, que&nbsp;ha alcanzado&nbsp;su punto&nbsp;m&aacute;s alto&nbsp;desde&nbsp;octubre de 2023.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este a&ntilde;o se siente diferente. El ambiente aqu&iacute;, pese a todo, es especial despu&eacute;s de que Bel&eacute;n encendiera su &aacute;rbol de Navidad.&nbsp;Los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;sienten felicidad, y las celebraciones y el turismo han regresado tras haber estado en pausa&rdquo;,&nbsp;afirma&nbsp;Waleed&nbsp;Al-Laham, un palestino amante de la vida.&nbsp;&ldquo;El mensaje de Bel&eacute;n al mundo siempre ha sido de amor y paz. El t&iacute;tulo de la ciudad es &lsquo;Ciudad de la Paz&rsquo;, y esta es la tierra de la paz. Esperamos que&nbsp;las personas palestinas&nbsp;puedan vivir en una paz y un amor duraderos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un&nbsp;mensaje de amor y paz&nbsp;desde&nbsp;Bel&eacute;n</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El padre&nbsp;Issa&nbsp;Thaljieh, sacerdote de la parroquia ortodoxa griega en la Iglesia de la Natividad,&nbsp;asegura&nbsp;que <strong>Bel&eacute;n&nbsp;lleva m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os&nbsp;enviando un mensaje de amor y paz</strong> <strong>con el nacimiento de Jesucristo en Palestina</strong>.&nbsp;&ldquo;Esta luz ha vuelto a brillar de nuevo tras dos a&ntilde;os de guerra&rdquo;, comenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las luces y las celebraciones, el padre&nbsp;Thaljieh&nbsp;se&ntilde;ala que la alegr&iacute;a sigue siendo&nbsp;parcial:&nbsp;&ldquo;Vemos el &aacute;rbol iluminado, las calles llenas de gente, los grupos scouts y las luces como antes, pero la alegr&iacute;a no es completa. La tristeza a&uacute;n se extiende por el lugar y por el mundo; la guerra y los problemas siguen existiendo, y las condiciones&nbsp;son todav&iacute;a&nbsp;dif&iacute;ciles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n posee una relevancia hist&oacute;rica y religiosa especial como lugar de nacimiento y hogar de Jesucristo. Pero la ciudad encierra, adem&aacute;s, una profunda carga simb&oacute;lica: si Jes&uacute;s naciera hoy, ser&iacute;a palestino.&nbsp;Millones de personas en el mundo llevan el nombre &ldquo;Bel&eacute;n&rdquo;, quiz&aacute; sin saber que esta peque&ntilde;a ciudad&nbsp;de Palestina,&nbsp;al sur de Jerusal&eacute;n,&nbsp;es el lugar de nacimiento de Cristo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Iglesia de la Natividad es la iglesia m&aacute;s antigua del mundo,&nbsp;fue&nbsp;construida en el a&ntilde;o 325 d. C. Por eso,&nbsp;el mundo mira a Bel&eacute;n, especialmente durante la Navidad, para que la ciudad pueda transmitir su mensaje a trav&eacute;s de la Iglesia de la Natividad desde el mismo lugar donde naci&oacute; Jes&uacute;s. Rezamos por la paz y el amor para todo el mundo, no solo para nuestro pa&iacute;s herido y&nbsp;marcado por el sufrimiento&rdquo;, se&ntilde;ala el padre&nbsp;Thaljieh.&nbsp;&ldquo;Nuestras oraciones son para cada persona que sufre y est&aacute; herida, para todos los que viven en circunstancias dif&iacute;ciles&rdquo;, a&ntilde;ade.
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            <span class="title">
                Una calle de Belén (Cisjordania) adornada con luces navideñas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Entre la ocupaci&oacute;n y los desaf&iacute;os cotidianos</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Cisjordania,&nbsp;&mdash;incluida Jerusal&eacute;n Este&mdash;&nbsp;<strong>cerca de tres millones de personas palestinas&nbsp;viven&nbsp;sometidas a&nbsp;fuertes&nbsp;restricciones de movimiento&nbsp;y bajo la&nbsp;constante&nbsp;amenaza</strong> de&nbsp;redadas, detenciones y desplazamientos forzosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el casco urbano de Bel&eacute;n se encuentra bajo el control&nbsp;civil&nbsp;y de seguridad de la Autoridad Palestina, la ciudad est&aacute; rodeada por&nbsp;zonas de control&nbsp;israel&iacute;.&nbsp;Este&nbsp;cerco&nbsp;no&nbsp;solo limita su crecimiento, tambi&eacute;n restringe el acceso de sus habitantes a las tierras agr&iacute;colas y&nbsp;a&nbsp;los recursos naturales, y&nbsp;complica&nbsp;gravemente&nbsp;su&nbsp;movilidad,&nbsp;incluso&nbsp;hacia Jerusal&eacute;n, situada a apenas diez kil&oacute;metros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las dificultades son&nbsp;profundas&nbsp;y&nbsp;golpean con especial dureza a la poblaci&oacute;n refugiada&nbsp;de Palestina</strong>. En Bel&eacute;n existen tres campamentos &mdash;Dheisheh, Aida y Al-Azzeh&mdash;, donde UNRWA presta servicios de salud, educaci&oacute;n y asistencia social para sostener la vida cotidiana de miles de personas refugiadas de Palestina y aliviar, en lo posible, el impacto del&nbsp;conflicto&nbsp;en curso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bel&eacute;n, preparada para acoger al mundo</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n&nbsp;Ghaleb&nbsp;Ghattas, comerciante&nbsp;de telas&nbsp;palestino&nbsp;y&nbsp;cristiano, <strong>Bel&eacute;n se ha visto muy afectada por la suspensi&oacute;n de las celebraciones:</strong>&nbsp;&ldquo;La ciudad depende del turismo. Cuando se detiene, la econom&iacute;a se paraliza por completo. Mi tienda es una de las m&aacute;s antiguas de la ciudad y trato de preservar el patrimonio palestino a trav&eacute;s de la ropa y los tejidos. Esperamos que vengan m&aacute;s visitantes de todo el mundo para impulsar el turismo y la econom&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Issa&nbsp;Khamis, vendedor de ma&iacute;z en la Plaza del Pesebre,&nbsp;relata:&nbsp;&ldquo;Volver a las celebraciones&nbsp;es&nbsp;maravilloso. Esperamos que el turismo vuelva a su nivel habitual. No hab&iacute;amos trabajado nada desde el 7 de octubre de 2023, y hoy hemos vuelto, pero la actividad sigue siendo baja. Nos hemos visto muy afectados por la guerra y las restricciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El encendido oficial del &aacute;rbol de Navidad marc&oacute; de forma simb&oacute;lica el regreso de las celebraciones navide&ntilde;as, que vuelven a iluminar Bel&eacute;n tras dos a&ntilde;os de silencio. El programa se extiende hasta mediados de enero e&nbsp;incluye&nbsp;recepciones&nbsp;oficiales de l&iacute;deres eclesi&aacute;sticos,&nbsp;ceremonias religiosas, actuaciones festivas, actividades comunitarias, bazares de artesan&iacute;a&nbsp;y&nbsp;el&nbsp;tradicional&nbsp;mercado navide&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es</strong> <strong>una &eacute;poca muy especial para la comunidad cristiana de Palestina, y tambi&eacute;n para el conjunto del pueblo palestino</strong>, que comparte la alegr&iacute;a de<strong> volver a celebrar</strong> y mantener vivas sus tradiciones. Un deseo com&uacute;n atraviesa a quienes se re&uacute;nen en torno a estas fiestas: <strong>paz para todas las personas, en todos los lugares y de todas las creencias</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/belen-navidad-cisjordania-palestina-ofensiva_132_12859718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2025 09:31:57 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Proteger, acompañar, sostener la esperanza: el papel de UNRWA entre la población desplazada de Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/proteger-acompanar-sostener-esperanza-papel-unrwa-poblacion-desplazada-gaza_132_12846396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74d40f77-abe1-4af9-a152-2503b88cc1f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Proteger, acompañar, sostener la esperanza: el papel de UNRWA entre la población desplazada de Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según los últimos datos, más de 75.000 personas desplazadas residen actualmente en aproximadamente 85 edificios de la Agencia</p></div><p class="article-text">
        En el patio de una escuela, cubierto por una gran lona blanca, decenas de personas esperan sentadas en una hilera formada por bancos de madera. A pesar de la incomodidad, conseguir un asiento puede considerarse un privilegio en medio del hacinamiento, ya que varias decenas de personas m&aacute;s se ven obligadas a permanecer de pie durante horas frente a un punto m&eacute;dico instalado por la Agencia de Naciones Unidas para la Poblaci&oacute;n Refugiada de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo (UNRWA) dentro de un aula en la escuela primaria mixta de Daraj, en el centro de la ciudad de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        En una pared lateral, Anisa Abu Al-Atta, de 77 a&ntilde;os, apoya la cabeza mientras espera con impaciencia a que la enfermera diga su nombre para poder ser atendida. &ldquo;Soy mayor y padezco varias enfermedades cr&oacute;nicas como hipertensi&oacute;n y diabetes&rdquo;, asegura Anisa. &ldquo;Gracias a que esta peque&ntilde;a cl&iacute;nica funciona, puedo consultar a un m&eacute;dico y recibir tratamiento de forma gratuita. Sin esta cl&iacute;nica, me enfrentar&iacute;a a graves problemas de salud, ya que no puedo permitirme ir a una cl&iacute;nica privada ni comprar mis medicamentos&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anisa no pudo recibir tratamiento regular durante los dos a&ntilde;os de ofensiva</strong>, ya que fue desplazada de su hogar en el barrio de Shuja&rsquo;iyya, al este de la ciudad de Gaza, a la escuela Daraj, en el centro de la misma, y despu&eacute;s a otros lugares debido a las continuas &oacute;rdenes de desplazamiento emitidas por el ej&eacute;rcito israel&iacute;. <strong>Ahora, ha logrado cierta estabilidad en el acceso a la atenci&oacute;n sanitaria gracias a la existencia de este punto m&eacute;dico.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las escuelas de UNRWA convertidas en refugios y cl&iacute;nicas m&eacute;dicas</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;He estado refugiada en esta escuela durante muchos meses despu&eacute;s de perder mi casa y a todos mis familiares. No ten&iacute;a otro lugar donde vivir salvo una peque&ntilde;a tienda dentro de esta escuela. A pesar de las condiciones de vida extremadamente dif&iacute;ciles, siento cierto alivio al no tener que salir ni caminar largas distancias para recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica, ya que, afortunadamente, la cl&iacute;nica est&aacute; ubicada en el lugar donde me encuentro desplazada&rdquo;, explica Anisa.
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, <strong>UNRWA ha transformado sus escuelas en refugios que han acogido y contin&uacute;an acogiendo a decenas de miles de personas desplazadas en toda la Franja</strong>. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos, m&aacute;s de 75.000 personas desplazadas residen actualmente en aproximadamente 85 edificios de la Agencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante este tiempo, <strong>UNRWA ha establecido un centenar de puntos m&eacute;dicos en diversos refugios y en sus inmediaciones</strong> para prestar servicios a todas las personas, tanto a quienes est&aacute;n desplazadas dentro del refugio escolar como a quienes viven fuera de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; encontramos todo tipo de profesionales m&eacute;dicos: m&eacute;dicos generales, ginec&oacute;logos, pediatras&hellip; incluso dentistas. Me sorprendi&oacute; que mi hijo mayor, que padece un trastorno del nervio vestibular, pudiera encontrar un m&eacute;dico que lo atendiera y le recetara la medicaci&oacute;n adecuada&rdquo;, contin&uacute;a Anisa. Tanto ella como su hijo pueden recibir la mayor parte de la atenci&oacute;n y los tratamientos que necesitan en esta cl&iacute;nica de UNRWA, aunque a veces tengan que esperar varias horas para ser atendidos.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, sin embargo, la espera no garantiza el acceso a determinados analg&eacute;sicos, pomadas para quemaduras o cremas para erupciones cut&aacute;neas. &ldquo;Algunos medicamentos no pueden introducirse en grandes cantidades, por lo que se agotan r&aacute;pidamente&rdquo;, asegura Anisa.
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                Suha Rahim y su hijo en la escuela Daraj, en el centro de la ciudad de Gaza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a para m&aacute;s de 10 personas</strong></h2><p class="article-text">
        En la misma escuela, Suha Rahim, de 40 a&ntilde;os, vive con 12 miembros de su familia. Rahim no ha podido regresar a su hogar en el norte de Gaza, no solo porque su casa ha sido destruida y la mayor&iacute;a de su familia extensa ha sido asesinada, sino tambi&eacute;n porque la zona permanece bajo control militar israel&iacute; en virtud del acuerdo de alto el fuego.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi familia y yo vivimos en una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a que antes era un aula. Dormimos, cocinamos, nos lavamos y vamos al servicio en un peque&ntilde;o rinc&oacute;n que hemos acondicionado como cuarto de ba&ntilde;o&rdquo;, explica Suha.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar del hacinamiento, las personas que encuentran sitio aqu&iacute; se consideran afortunadas en comparaci&oacute;n con otras que viven en tiendas deterioradas en las calles, especialmente durante las olas de fr&iacute;o invernal que llegan a nuestra ciudad&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Suha explica que <strong>estar en un refugio de UNRWA ofrece cierto alivio frente a las dificultades provocadas por la violencia y el desplazamiento</strong>, ya que en estos refugios tienen acceso a alojamiento, agua, algo de ayuda alimentaria y a los servicios m&eacute;dicos y educativos que UNRWA presta de manera regular.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las restricciones impuestas por Israel, la Agencia ha continuado proporcionando servicios esenciales en toda la Franja desde el inicio de la ofensiva, incluidos refugio, agua, saneamiento e higiene, servicios de salud, aprendizaje a distancia y, m&aacute;s recientemente, un regreso gradual a la educaci&oacute;n presencial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mi hija volver&aacute; a la escuela</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los dos a&ntilde;os de guerra, mis hijos no pudieron asistir a la escuela. Los bombardeos y el desplazamiento hicieron que fuera imposible que se centraran en la educaci&oacute;n. Estaban ocupados con las duras realidades de la vida cotidiana, como buscar y transportar agua, buscar comida o encender le&ntilde;a&hellip; sin dejar tiempo para el estudio&rdquo;, contin&uacute;a Suha.
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva israel&iacute; ha da&ntilde;ado o destruido m&aacute;s del 97% de las escuelas en la franja de Gaza, privando de su derecho a la educaci&oacute;n a unos 660.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Ante esta situaci&oacute;n, <strong>en enero de 2025, UNRWA puso en marcha un programa de aprendizaje a distancia, en el que se inscribieron m&aacute;s de 277.000 estudiantes</strong> para recibir clases online de asignaturas b&aacute;sicas. Sin embargo, un gran n&uacute;mero de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en edad escolar no pudo incorporarse al programa debido a las dif&iacute;ciles condiciones de vida, la falta de smartphones u ordenadores port&aacute;tiles o la falta de acceso a internet.
    </p><p class="article-text">
        Suha cuenta que su hija peque&ntilde;a estaba entre quienes no pudieron acceder al aprendizaje a distancia, pero <strong>gracias a la ampliaci&oacute;n de los servicios de educaci&oacute;n presencial de UNRWA en algunas escuelas tras la entrada en vigor del alto el fuego, ahora podr&aacute; volver a las clases</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay manera de describir mi felicidad al ver a mi hija ponerse la mochila y volver a la escuela despu&eacute;s de una interrupci&oacute;n de dos a&ntilde;os. Creo que la educaci&oacute;n no es negociable, especialmente despu&eacute;s de lo que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as han soportado. La escolarizaci&oacute;n presencial le dar&aacute; una nueva oportunidad, despu&eacute;s de haberle sido negado el acceso a la educaci&oacute;n en l&iacute;nea debido a las circunstancias y a la falta de un tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, a&ntilde;ade Suha.
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, la poblaci&oacute;n de Gaza vive en condiciones tr&aacute;gicas marcadas por las enormes p&eacute;rdidas, humanas y materiales, y la destrucci&oacute;n generalizada de todo lo esencial.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Ministerio de Salud de Gaza, m&aacute;s de 70.000 personas han sido asesinadas y m&aacute;s de 170.000 han resultado heridas, mientras que alrededor del 90% de la poblaci&oacute;n ha sido desplazada al menos una vez. Los ataques a&eacute;reos israel&iacute;es han destruido aproximadamente nueve de cada diez viviendas, forzando a cientos de miles de personas a vivir en refugios y tiendas improvisadas, una situaci&oacute;n que ha intensificado su sufrimiento, especialmente durante los meses de invierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/proteger-acompanar-sostener-esperanza-papel-unrwa-poblacion-desplazada-gaza_132_12846396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 11:31:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proteger, acompañar, sostener la esperanza: el papel de UNRWA entre la población desplazada de Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza: el espejo roto de los Derechos Humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/gaza-espejo-roto-derechos-humanos_132_12834669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e980c41-ae3d-4dfe-8b08-9a5218c08d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza: el espejo roto de los Derechos Humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día Internacional de los Derechos Humanos, Gaza se presenta como uno de los mayores desafíos para el sistema internacional desde su creación tras la Segunda Guerra Mundial. Lo que ocurre en esta estrecha franja de tierra a orillas del Mediterráneo no es únicamente una crisis humanitaria de enormes proporciones, es un cuestionamiento frontal a la capacidad del mundo de garantizar la dignidad humana y de mantener vigentes las normas que deberían protegerla. </p></div><p class="article-text">
        Durante&nbsp;18 a&ntilde;os, Gaza ha sido descrita como <em>la mayor prisi&oacute;n a cielo abierto del mundo</em>. Pero esa frase, tantas veces repetida, no revela su verdadero significado: no se trata solo de encerrar, sino de asfixiar, de dejar morir.&#8239;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esa violencia &mdash;m&aacute;s calculada, m&aacute;s lenta, m&aacute;s silenciosa&mdash; es la que explica por qu&eacute;, <strong>mucho antes de la actual ofensiva, Gaza ya estaba al borde del colapso humanitario.</strong>&nbsp;A mediados de 2023,&nbsp;el 81,5% de la poblaci&oacute;n&nbsp;ya&nbsp;viv&iacute;a por debajo del umbral de la pobreza y m&aacute;s del&nbsp;50% &mdash;1,2 millones de personas&mdash; depend&iacute;a de la ayuda alimentaria de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la poblaci&oacute;n refugiada de Palestina,&nbsp;para sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco,&nbsp;la franja de&nbsp;Gaza&nbsp;se&nbsp;ha&nbsp;ido convirtiendo&nbsp;en el&nbsp;principal&nbsp;escenario de un sistema internacional que se desmorona.&nbsp;<strong>Las reglas que&nbsp;promet&iacute;an&nbsp;proteger a la poblaci&oacute;n civil, limitar el uso de la fuerza y asegurar el acceso de la ayuda&nbsp;humanitaria&nbsp;han sido vulneradas&nbsp;tantas veces que&nbsp;lo inadmisible se ha vuelto rutinario</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gaza revela, con&nbsp;claridad dolorosa, que la universalidad&nbsp;de&nbsp;los&nbsp;derechos&nbsp;humanos&nbsp;y del derecho internacional&nbsp;no puede darse por sentada.&nbsp;La contundencia con la que se invocan&nbsp;estos&nbsp;preceptos&nbsp;jur&iacute;dicos en otros contextos&nbsp;parece diluirse cuando se trata del pueblo palestino.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La barbarie que hoy presenciamos es consecuencia&nbsp;directa&nbsp;del deterioro sostenido y permitido de nuestros principios m&aacute;s b&aacute;sicos, de la diplomacia c&oacute;moda y&nbsp;de una impunidad</strong> que&nbsp;amenaza con vaciar&nbsp;de contenido las normas que&nbsp;un d&iacute;a juramos&nbsp;defender.
    </p><h2 class="article-text"><strong>18 a&ntilde;os de bloqueo por tierra, mar y aire</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Fue <strong>en 2007,&nbsp;despu&eacute;s de que&nbsp;Ham&aacute;s&nbsp;tomara&nbsp;el control&nbsp;sobre la franja de Gaza,&nbsp;cuando&nbsp;Israel&nbsp;impuso&nbsp;un&nbsp;bloqueo</strong>&nbsp;que, sobre el papel, pretend&iacute;a&nbsp;frenar el abastecimiento de armas y&nbsp;ejercer presi&oacute;n sobre la nueva administraci&oacute;n.&nbsp;Pero aquella medida que se&nbsp;explic&oacute;&nbsp;como transitoria&nbsp;<strong>se convirti&oacute; en&nbsp;una&nbsp;asfixia permanente</strong>&nbsp;que condicionar&iacute;a&nbsp;cada aspecto de la vida&nbsp;cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; a depender de un permiso, de una autorizaci&oacute;n, de una lista cada vez m&aacute;s larga de lo que no se pod&iacute;a hacer. Desde importar combustible para las plantas desaladoras hasta regar los campos de olivos; desde&nbsp;entrar suministros para&nbsp;un negocio hasta pescar a escasos metros de la costa; desde&nbsp;conseguir materiales para reconstruir&nbsp;viviendas hasta viajar&nbsp;fuera de Gaza&nbsp;para recibir tratamiento de quimioterapia: <strong>todo qued&oacute; condicionado por autorizaciones externas que decid&iacute;an, en &uacute;ltima instancia, los l&iacute;mites de la existencia en Gaza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a&nbsp;se resinti&oacute; enseguida.&nbsp;Las limitaciones paralizaron la producci&oacute;n y acabaron con gran parte de las empresas, grandes y peque&ntilde;as.&nbsp;Con cada cierre, el mercado laboral se encog&iacute;a&nbsp;un poco m&aacute;s. <strong>El desempleo se dispar&oacute;: a mediados de 2023&nbsp;lleg&oacute; a alcanzar&nbsp;el 46,6% de la poblaci&oacute;n activa,&nbsp;el 48,1% en los campamentos para personas refugiadas.&nbsp;</strong>Decenas de miles de j&oacute;venes&nbsp;ve&iacute;an c&oacute;mo&nbsp;sus esfuerzos&nbsp;se estrellaban contra un horizonte sin oportunidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A esto se&nbsp;sumaban&nbsp;las&nbsp;recurrentes&nbsp;ofensivas militares&nbsp;de Israel.&nbsp;</strong>En cada escalada,&nbsp;destru&iacute;a viviendas e infraestructuras esenciales&nbsp;&mdash;como redes de agua, hospitales o escuelas&mdash;, que luego resultaba casi imposible reparar al carecer de los materiales de construcci&oacute;n necesarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con&nbsp;el estrangulamiento de la econom&iacute;a&nbsp;y el colapso de los servicios p&uacute;blicos, <strong>la poblaci&oacute;n termin&oacute; dependiendo casi por completo de la ayuda humanitaria &mdash;liderada por UNRWA&mdash;</strong>, que se convirti&oacute; en el &uacute;nico sost&eacute;n capaz de garantizar el acceso a derechos tan elementales como la alimentaci&oacute;n, la salud o la educaci&oacute;n en un territorio sometido&nbsp;a un bloqueo implacable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El sistema internacional enfrenta su examen m&aacute;s severo de coherencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tras dieciocho a&ntilde;os de asfixia, queda claro que <strong>la violencia y la destrucci&oacute;n no empezaron hace dos a&ntilde;os, sino que son el desenlace de un sistema que, durante demasiado tiempo,&nbsp;ha funcionado&nbsp;al margen de sus propias normas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, <strong>m&aacute;s de 70.000 personas han sido asesinadas y&nbsp;m&aacute;s de&nbsp;170.000 han resultado heridas</strong>&nbsp;en una&nbsp;ofensiva&nbsp;que ha borrado la frontera entre objetivos militares y civiles.&nbsp;M&aacute;s del 90% de las viviendas y las infraestructuras&nbsp;han sido&nbsp;da&ntilde;adas o destruidas.&nbsp;Todo lo indispensable&nbsp;para sostener la&nbsp;vida&nbsp;ha sido golpeado hasta quedar&nbsp;pr&aacute;cticamente&nbsp;extinguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones humanitarias tambi&eacute;n&nbsp;se han convertido en&nbsp;objetivos. Hospitales,&nbsp;escuelas&nbsp;convertidas&nbsp;en&nbsp;refugios,&nbsp;almacenes de suministros,&nbsp;ambulancias y convoyes de ayuda han sido atacados de forma reiterada,&nbsp;aun estando claramente identificados.&nbsp;El personal ha pagado el precio m&aacute;s alto: <strong>Israel ha asesinado a&nbsp;casi&nbsp;600&nbsp;trabajadores y trabajadoras&nbsp;cuya misi&oacute;n no era otra que brindar algo de alivio en medio de la barbarie. M&aacute;s de&nbsp;la mitad&nbsp;eran de&nbsp;UNRWA</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&nbsp;todas&nbsp;estas muertes directas&nbsp;hay que sumar&nbsp;las que&nbsp;han llegado&nbsp;en silencio: las muertes por hambre, por falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica, por condiciones de vida imposibles.&nbsp;<strong>Muertes que contin&uacute;an pese al alto el fuego</strong>: desde que entr&oacute; en vigor el pasado 10 de octubre, m&aacute;s de 350 personas&nbsp;han sido asesinadas y al menos&nbsp;880&nbsp;han resultado heridas&nbsp;en una&nbsp;franja de Gaza cada vez m&aacute;s estrecha,&nbsp;que contin&uacute;a sin recibir la ayuda humanitaria acordada y mucho menos la que se necesita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este peque&ntilde;o pedazo de tierra,<strong> todos&nbsp;y cada uno de&nbsp;los principios humanitarios y las garant&iacute;as b&aacute;sicas de los derechos humanos&nbsp;se han pisoteado&nbsp;sin disimulo&nbsp;y con impunidad</strong>. Mientras el mundo miraba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de Gaza no solo&nbsp;revela&nbsp;una tragedia&nbsp;humana&nbsp;insoportable,&nbsp;habla&nbsp;tambi&eacute;n&nbsp;del <strong>fracaso de un sistema internacional incapaz de sostener su propia palabra</strong>,&nbsp;del mundo que estamos construyendo &mdash;por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n&mdash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora no es solo&nbsp;si&nbsp;Gaza&nbsp;podr&aacute; reconstruirse, sino&nbsp;si, cuando todo esto pase, <strong>quedar&aacute; en pie la legitimidad de un&nbsp;orden&nbsp;global&nbsp;que se declar&oacute; defensor de la dignidad humana, pero que&nbsp;abandon&oacute;&nbsp;a&nbsp;todo un pueblo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/gaza-espejo-roto-derechos-humanos_132_12834669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 16:46:33 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escuela como salvavidas: el papel esencial de UNRWA para 38.000 estudiantes refugiados de Palestina en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/escuela-salvavidas-papel-esencial-unrwa-38-000-estudiantes-refugiados-palestina-libano_132_12823955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc4ff9e5-377b-4c5f-aa77-c4b0f0f11b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escuela como salvavidas: el papel esencial de UNRWA para 38.000 estudiantes refugiados de Palestina en Líbano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los campamentos para personas refugiadas de Palestina en Líbano, miles de familias viven con recursos mínimos y en entornos donde la seguridad no siempre está garantizada. En este contexto, las escuelas de UNRWA ofrecen mucho más que educación: son espacios seguros que protegen la infancia y abren una oportunidad real de futuro.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si no fuera por UNRWA, mis hijos se quedar&iacute;an en casa&rdquo;, afirma Rabiaa AlMasri, refugiada de Palestina en L&iacute;bano y madre de dos ni&ntilde;os y una ni&ntilde;a en edad escolar.
    </p><p class="article-text">
        Rabiaa vive con su familia en un peque&ntilde;o refugio en el campamento de Shatila, en el coraz&oacute;n de Beirut. All&iacute;, entre callejones estrechos y cables que cuelgan a la altura de la cabeza, miles de personas refugiadas de Palestina conviven diariamente con la pobreza y la exclusi&oacute;n cr&oacute;nicas, en un contexto que limita gravemente sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        En L&iacute;bano, donde los centros p&uacute;blicos no aceptan a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as refugiados de Palestina y la mayor&iacute;a de sus familias no pueden costear la educaci&oacute;n privada, <strong>las escuelas de UNRWA se han convertido en algo m&aacute;s que un servicio: son un aut&eacute;ntico salvavidas, la &uacute;nica alternativa real para poder acceder a algo tan b&aacute;sico como la educaci&oacute;n</strong> y mantener viva la esperanza de un futuro mejor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Educaci&oacute;n gratuita y de calidad para m&aacute;s de 38.000 estudiantes</strong><em><strong> </strong></em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El d&iacute;a antes de empezar las clases, mis hijos estaban entusiasmados. Recuerdo ver a mi hija Amina la noche anterior, feliz, prob&aacute;ndose su uniforme y su mochila&rdquo;,<em> </em>relata Rabiaa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de <strong>38.000 estudiantes refugiados de Palestina en L&iacute;bano acuden cada d&iacute;a a las 65 escuelas de UNRWA</strong>, donde reciben una educaci&oacute;n gratuita y de calidad. Saben que la educaci&oacute;n es la clave para alcanzar sus sue&ntilde;os. &ldquo;Voy a la escuela porque quiero ser enfermera y ayudar a las personas enfermas a ponerse bien&rdquo;, explica Amina, la hija de nueve a&ntilde;os de Rabiaa.
    </p><p class="article-text">
        Sus sue&ntilde;os, sin embargo, chocan con las limitaciones del lugar en el que vive, con las paredes de su diminuto hogar. No puede salir a jugar sola a los callejones del campamento debido a la inseguridad del vecindario. &ldquo;No puedo dejar que mis hijos salgan sin m&iacute;, ya que me siento insegura y asustada en este barrio&rdquo;, relata Rabiaa. &ldquo;Por suerte, tienen la escuela de UNRWA. All&iacute; se sienten seguros y queridos por sus profesores. Aprenden, participan en diversas actividades y disfrutan junto a sus amigos&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s marcado por la inestabilidad y la crisis econ&oacute;mica, contar con espacios seguros en los que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan disfrutar de su infancia es algo esencial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El derecho a la educaci&oacute;n amenazado por la violencia regional</strong></h2><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n, sin embargo, no est&aacute; siempre garantizada. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los <strong>bombardeos y la inestabilidad en el sur de L&iacute;bano </strong>&mdash;<strong>consecuencia de la escalada de violencia en la frontera con Israel</strong>&mdash; han provocado la suspensi&oacute;n temporal de las clases en las escuelas de UNRWA, a menudo para emplearlas como refugios, e interrupciones peri&oacute;dicas del calendario escolar.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, decenas de miles de familias se vieron obligadas a desplazarse de manera repentina, buscando mayor seguridad lejos de las &aacute;reas atacadas. Para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, estas interrupciones &mdash;sumadas al miedo, la incertidumbre y la p&eacute;rdida de rutinas&mdash; afectan profundamente a su bienestar emocional y a su aprendizaje.
    </p><h2 class="article-text"><strong>UNRWA: refugio y esperanza</strong></h2><p class="article-text">
        La familia de Rabiaa, como la mayor&iacute;a de las familias refugiadas de Palestina en L&iacute;bano, vive con los recursos m&iacute;nimos y apenas logra cubrir sus necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas. Como tantas otras, se ve obligada a permanecer en el campamento, que no siempre ofrece seguridad suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, muchas familias refugiadas sienten que poder enviar a sus hijos e hijas a una escuela de UNRWA es un verdadero privilegio: un espacio seguro donde aprender, expresarse y jugar, y una oportunidad real para romper el c&iacute;rculo de la pobreza y la marginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le preguntan por qu&eacute; considera tan importante la educaci&oacute;n que ofrece UNRWA, Rabiaa no duda: &ldquo;Quiero que mis hijos estudien para que puedan construir una vida mejor y escapar de esta trampa en la que vivimos, en este campamento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las circunstancias, cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a refugiado de Palestina que cruza las puertas de una escuela de UNRWA da un paso hacia un futuro m&aacute;s digno. En un entorno donde casi todo es incierto, la educaci&oacute;n sigue siendo el pilar m&aacute;s s&oacute;lido para que &nbsp;puedan imaginar y construir un ma&ntilde;ana diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/escuela-salvavidas-papel-esencial-unrwa-38-000-estudiantes-refugiados-palestina-libano_132_12823955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 13:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escuela como salvavidas: el papel esencial de UNRWA para 38.000 estudiantes refugiados de Palestina en Líbano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Celebrar la solidaridad mantiene viva la esperanza en Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/celebrar-solidaridad-mantiene-viva-causa-palestina_132_12805814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea0d608-4414-43f3-a6f9-6ed388b43a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celebrar la solidaridad mantiene viva la esperanza en Palestina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy se conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, una efeméride para recordar que la situación de esta comunidad sigue lejos de resolverse, pero también para elogiar y dignificar las muestras de cariño y compromiso con Palestina expresadas por la sociedad internacional</p></div><p class="article-text">
        Desde 1977, el 29 de noviembre de cada a&ntilde;o Naciones Unidas conmemora el&#8239;D&iacute;a Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. La fecha fue elegida por su importancia para este pueblo, pues ese d&iacute;a, en 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas aprob&oacute; la resoluci&oacute;n 181, la cual estipulaba la creaci&oacute;n de un &ldquo;Estado jud&iacute;o&rdquo; y un &ldquo;Estado &aacute;rabe&rdquo; en Palestina.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, aquella resoluci&oacute;n est&aacute; lejos de cumplirse. El pueblo de Palestina contin&uacute;a afrontando las consecuencias de la ocupaci&oacute;n, el desplazamiento forzoso y el exilio, mientras seis millones de personas refugiadas en L&iacute;bano, Jordania, Siria y el territorio Palestino ocupado, incluido Jerusal&eacute;n Este, dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Precisamente, UNRWA fue creada en 1949 por mandato de Naciones Unidas para atender las necesidades de las personas refugiadas de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo. Desde entonces, su labor ha sido imprescindible, brindando servicios b&aacute;sicos a la poblaci&oacute;n y estabilidad a la regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hoy es una causa viva, a pesar de los a&ntilde;os transcurridos sin soluci&oacute;n, es porque la cuesti&oacute;n palestina ha sido catalizadora siempre de grandes muestras de solidaridad entre la sociedad internacional. Concretamente, durante estos dos a&ntilde;os especialmente dif&iacute;ciles, esas muestras de compromiso con el pueblo palestino se han multiplicado en todo el mundo y, muy especialmente, en Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Movilizaciones multitudinarias, actos culturales y eventos deportivos y educativos han reflejado la entrega de la ciudadan&iacute;a. En los &uacute;ltimos meses, se han multiplicado los eventos solidarios para recaudar fondos destinados a paliar la crisis humanitaria en Gaza. M&uacute;sicos y artistas, muchos con agendas dif&iacute;ciles de conciliar, han aparcado sus compromisos laborales y volcado su tiempo en estos gestos altruistas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estas muestras hay mucho m&aacute;s que solidaridad: hay una conciencia social que se niega a mirar hacia otro lado. Estos gestos, por modestos que parezcan, no solo env&iacute;an un mensaje de apoyo y reconocimiento moral a la poblaci&oacute;n palestina, sino que funcionan tambi&eacute;n como un term&oacute;metro de las preocupaciones colectivas y acaban teniendo reflejo en las decisiones pol&iacute;ticas que se toman. Lejos de las lecturas m&aacute;s pesimistas sobre la capacidad de la sociedad civil para producir cambios en el panorama global, el ejemplo de Espa&ntilde;a ha demostrado que la ciudadan&iacute;a puede influir en las decisiones relativas a la pol&iacute;tica exterior de los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas decisiones tienen un impacto directo en la vida de millones de personas en Gaza, Cisjordania, Siria, L&iacute;bano y Jordania, empezando por el sostenimiento de la ayuda humanitaria en Gaza, donde 12.000 trabajadores y trabajadoras de UNRWA -en su inmensa mayor&iacute;a tambi&eacute;n personas refugiadas de Palestina- contin&uacute;an prestando servicios esenciales pese a las p&eacute;rdidas personales y los riesgos diarios, gracias a la financiaci&oacute;n de los Estados miembro de Naciones Unidas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de la ofensiva, el personal sanitario de la Agencia ha proporcionado m&aacute;s de 15,5 millones de consultas m&eacute;dicas. Adem&aacute;s, UNRWA mantiene su papel como principal proveedor de educaci&oacute;n y apoyo psicosocial, atendiendo a unas 730.000 personas, entre ellas m&aacute;s de medio mill&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. La Agencia tambi&eacute;n coordina la limpieza, la distribuci&oacute;n de agua, la gesti&oacute;n de residuos y el control de plagas, tareas esenciales para prevenir brotes de enfermedades y preservar la salud p&uacute;blica. Su compromiso, m&aacute;s all&aacute; del deber profesional, representa la expresi&oacute;n m&aacute;s profunda de la solidaridad: seguir sirviendo a la comunidad incluso cuando se comparte su mismo sufrimiento.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El valor de la solidaridad</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La solidaridad es una fuerza que trasciende fronteras y act&uacute;a como un efecto mariposa: lo que la sociedad civil impulsa en Europa y en el resto de los continentes resuena en las decisiones pol&iacute;ticas que alivian el sufrimiento en Gaza. Cada gesto, cada palabra y cada apoyo contribuyen a sostener la esperanza y recuerdan a quienes viven bajo ocupaci&oacute;n en Cisjordania y Jerusal&eacute;n Este, bajo asedio en Gaza o en los campamentos de refugiados de Jordania, Siria y L&iacute;bano, que no est&aacute;n solos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que no se nombra no existe, no debemos dejar de hablar de Gaza. No debemos permitir que la situaci&oacute;n de 2,1 millones de personas se convierta en una tragedia m&aacute;s olvidada. En el D&iacute;a Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, recordamos los compromisos pendientes -entre ellos el derecho de seis millones de personas refugiadas a una soluci&oacute;n justa y duradera-, pero tambi&eacute;n celebramos una solidaridad que mueve monta&ntilde;as.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Bazaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/celebrar-solidaridad-mantiene-viva-causa-palestina_132_12805814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 14:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Celebrar la solidaridad mantiene viva la esperanza en Palestina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Hasta el último momento”: mi viaje a través del desplazamiento forzoso y el regreso a mi hogar en Ciudad Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/ultimo-momento-viaje-traves-desplazamiento-forzoso-regreso-hogar-ciudad-gaza_132_12793309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ab4d66-395d-4d65-8962-1cdbcba0d1a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vistas de la ventana de la casa de Maha Hussaini"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras 16 meses de huidas y la destrucción de su barrio, una periodista palestina narra su octavo desplazamiento forzoso y el desafiante regreso a lo que queda de su casa</p></div><p class="article-text">
        Dos kil&oacute;metros antes de llegar a mi barrio, al suroeste de Ciudad de Gaza, el taxista que me tra&iacute;a <strong>de vuelta desde mi octavo desplazamiento forzoso</strong> se detuvo. &ldquo;Este es el punto m&aacute;s cercano al que podemos llegar en coche&rdquo;, dijo antes de dejarme en lo que anta&ntilde;o hab&iacute;a sido una calle llena de vida.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; al borde de la carretera, <strong>mirando hacia mi barrio e intentando divisar la torre de pisos en la que vivo con la esperanza de que hubiera sobrevivido</strong>. Desde donde me encontraba, casi todos los edificios que llevaban hasta ella hab&iacute;an quedado reducidos a escombros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sacud&iacute; el polvo de mis pantalones y levant&eacute; la bolsa de viaje en la que llevaba solo lo esencial, lo que hab&iacute;a empaquetado antes de ser desplazada forzosamente de mi hogar a finales de septiembre. Me prepar&eacute; para escalar por los escombros de las casas que conduc&iacute;an a la m&iacute;a, rezando para que mi viaje no terminara sobre las ruinas de mi propio hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Quedarse todo el tiempo posible</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Al igual que casi un mill&oacute;n de personas residentes en Ciudad de Gaza y en el norte de la Franja que hab&iacute;an sido expulsadas hacia el sur por el ej&eacute;rcito israel&iacute;, pude regresar a mi hogar el pasado mes de febrero tras 16 meses de desplazamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, de nuevo, me vi obligada a marcharme. <strong>Esta &uacute;ltima huida se sent&iacute;a distinta, parec&iacute;a definitiva</strong>. Las &oacute;rdenes de desplazamiento llegaban casi a diario. En cada llamada telef&oacute;nica, el ej&eacute;rcito israel&iacute; nos exig&iacute;a abandonar nuestras casas. Aun as&iacute;, nos aferr&aacute;bamos a la esperanza de poder quedarnos un d&iacute;a m&aacute;s en lo que quedaba de nuestros hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lugar del habitual &ldquo;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?&rdquo;, la gente empez&oacute; a saludarse con preguntas distintas: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vas a hacer?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Tienes alg&uacute;n lugar al que ir?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo te marchar&aacute;s?&rdquo;. Las preguntas cambiaban, pero una respuesta se repet&iacute;a a lo largo de toda la Franja: &ldquo;Hasta el &uacute;ltimo momento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas pensaban <strong>quedarse en sus casas o tiendas de campa&ntilde;a en Ciudad de Gaza todo el tiempo posible</strong>, aunque nadie sab&iacute;a realmente cu&aacute;ndo llegar&iacute;a ese &uacute;ltimo momento, o si ya hab&iacute;a pasado.&nbsp;Aun as&iacute;, la gente lo repet&iacute;a y lo publicaba en redes sociales sin ning&uacute;n contexto. Aparec&iacute;an mensajes en &aacute;rabe que solamente dec&iacute;an: &ldquo;Hasta el &uacute;ltimo momento&rdquo;, sin m&aacute;s explicaci&oacute;n. Nadie pod&iacute;a comprender realmente ese mensaje salvo las personas de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, ese &uacute;ltimo momento lleg&oacute; cuando los drones israel&iacute;es, cargados de explosivos capaces de destruir una veintena de edificios a la vez, se posicionaron a unos cientos de metros de mi casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era 17 de septiembre. Finalmente, decid&iacute; empaquetar mis cosas, lo m&aacute;s esencial, esos objetos que hab&iacute;a estado evitando durante semanas pese al peligro inminente y la creciente urgencia. Cog&iacute; tambi&eacute;n a mi gato y a mi querida planta de albahaca, la que hab&iacute;a comprado cuando regres&eacute; a casa tras casi un a&ntilde;o y medio de desplazamiento, y me fui.&nbsp;Ech&eacute; una &uacute;ltima mirada y cerr&eacute; la puerta. Hice una foto a esa puerta con cierre m&uacute;ltiple, que hab&iacute;a quedado hecha a&ntilde;icos y que hab&iacute;a vuelto a recomponer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque me ve&iacute;a obligada a abandonar mi casa, <strong>trasladarme al centro&nbsp; &mdash;en vez de abandonar por completo Ciudad de Gaza&mdash; se convirti&oacute; para m&iacute; en un peque&ntilde;o gesto de resistencia</strong>. Era una forma de aferrarme, aunque fuera un poco, a la esperanza de seguir en mi ciudad y no volver a ser expulsada, como ya me hab&iacute;a ocurrido antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez desde que hab&iacute;a comenzado el genocidio, <strong>llevaba conmigo un deseo silencioso e inconfesable: morir en mi ciudad</strong> en lugar de ser empujada otra vez al vac&iacute;o del desplazamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como nieta de refugiados de Palestina, crec&iacute; escuchando a mi madre hablar de una pena que nunca hab&iacute;a abandonado a mi abuelo y a mi abuela: la pena de haber tenido que huir de su amada Jerusal&eacute;n. Ese dolor se convirti&oacute; en el latido de nuestro hogar y, de alg&uacute;n modo, lo absorb&iacute;. Creo que corr&iacute;a por mi sangre mucho antes de nacer: la pena de ser arrancada de una tierra que nunca hab&iacute;a visto, pero a la que siempre pertenec&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como periodista, he escuchado las voces temblorosas de las personas mayores, siempre repitiendo el mismo ruego, el ruego que ahora me susurro a m&iacute; misma: poder descansar alg&uacute;n d&iacute;a bajo la tierra de sus propios hogares, en lugar de abandonarlos a manos de quienes nos oprimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en esta ocasi&oacute;n, por primera vez, sent&iacute; que el peso de la elecci&oacute;n se inclinaba hacia m&iacute;. <strong>Sent&iacute; que, qued&aacute;ndome, neg&aacute;ndome a otro exilio, reclamaba, de alg&uacute;n modo, aquello que nuestros abuelos y abuelas perdieron en 1948</strong>: un pedazo de hogar, de dignidad, el derecho a permanecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mi vida y mis palabras a&uacute;n pod&iacute;an dar sentido a las cenizas</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        <strong>Solo hicieron falta ocho aterradores d&iacute;as para que cambiase de opini&oacute;n</strong>. Mi ciudad se vaciaba bajo las bombas y el ej&eacute;rcito israel&iacute; masacraba a la poblaci&oacute;n. Edificios residenciales enteros eran derribados sobre las cabezas de sus habitantes y quienes se negaban a dejar sus barrios ten&iacute;an que soportar todo tipo de ataques indiscriminados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde las ventanas del apartamento donde me refugiaba, en el coraz&oacute;n de la ciudad, observaba el humo elevarse en todas direcciones, devorando el horizonte. En la quietud entre una explosi&oacute;n y otra, un pensamiento volvi&oacute; a m&iacute;: &ldquo;La muerte es f&aacute;cil. Es la supervivencia, bajo la mirada del opresor, la verdadera prueba&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comprend&iacute; entonces que <strong>lo realmente importante es el mensaje que custodiamos, la verdad que transmitimos mientras el aliento lo permite.</strong> Mi muerte no devolver&iacute;a su casa a mi abuelo y a mi abuela, pero mi vida a&uacute;n pod&iacute;a dar sentido a las cenizas, mis palabras pod&iacute;an seguir siendo testigo, haciendo eco de las voces silenciadas por el rugido de la destrucci&oacute;n.&nbsp;Fue entonces cuando <strong>decid&iacute; empaquetar de nuevo mis cosas y abandonar Ciudad de Gaza </strong>para dirigirme a otra zona de la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una tienda improvisada en Deir al-Balah descubr&iacute; otra cara de la vida: m&aacute;s dura, pero tambi&eacute;n m&aacute;s reveladora. All&iacute; se desvaneci&oacute; cualquier ilusi&oacute;n de comodidad y qued&oacute; solo la voluntad desnuda de sobrevivir. Entre el polvo y la respiraci&oacute;n cansada de las personas desplazadas, entend&iacute; que <strong>deb&iacute;a continuar trabajando por todas las personas palestinas que a&uacute;n sostienen la esperanza </strong>de regresar a sus hogares en Ciudad de Gaza y en el norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nunca perdemos la esperanza del regreso</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Pasaron otras <strong>cinco largas semanas antes de que se anunciara el tan esperado alto el fuego</strong>, una pausa fr&aacute;gil en medio de la destrucci&oacute;n que ha permitido a las personas desplazadas trazar el camino de regreso a las ruinas de sus vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin lleg&oacute; la ma&ntilde;ana del retorno, <strong>reun&iacute; los fragmentos de hogar que a&uacute;n conservaba</strong>: mi gato, tembloroso pero leal en cada huida, y mi planta de albahaca, con sus hojas p&aacute;lidas y fr&aacute;giles tras demasiadas huidas. <strong>Los abrac&eacute; y emprend&iacute; el camino de vuelta a Ciudad de Gaza</strong>, con el coraz&oacute;n atrapado entre el pavor y el anhelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No sab&iacute;a lo que me esperaba. </strong>Solo ten&iacute;a la certeza de que mi barrio hab&iacute;a sido arrasado por los bombardeos y de que las calles de mi infancia hab&iacute;an quedado reducidas a escombros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Avanc&eacute; entre las ruinas que hab&iacute;an devorado mi barrio. Me cort&eacute; las manos en las piedras afiladas de lo que una vez fue. Y entonces, e<strong>ntre el polvo y el silencio, lo vi... mi hogar, da&ntilde;ado, pero obstinadamente en pie, como si estuviera esperando pacientemente mi regreso</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pecho se me encogi&oacute; y el coraz&oacute;n empez&oacute; a latir con fuerza, como un tambor, golpeando entre la pena y el alivio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada paso hacia su puerta fue un acto de rebeli&oacute;n contra el intento de borrarnos, un latido desafiante contra quienes hab&iacute;an intentado arrebat&aacute;rnoslo todo. En ese momento, susurr&eacute; a mi abuelo y a mi abuela, a todas las personas que han sido expulsadas de sus hogares en los &uacute;ltimos 77 a&ntilde;os: <strong>Seguimos aqu&iacute;. Sobrevivimos. Nunca perdemos la esperanza del regreso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Maha Hussaini es una periodista palestina de la franja de Gaza y activista de derechos humanos. El contenido de este art&iacute;culo refleja exclusivamente las opiniones de su autora.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/ultimo-momento-viaje-traves-desplazamiento-forzoso-regreso-hogar-ciudad-gaza_132_12793309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 08:58:51 +0000]]></pubDate>
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</rss>
