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    <title><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/roedores-gaza-arrasando-alimento-ropa-personas-desplazadas_132_13259304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a03e940f-deed-45cb-b834-a51cf8429c32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">UNRWA ha detectado más de 17.000 casos de enfermedades relacionadas con las plagas</p></div><p class="article-text">
        Abeer Murad no ten&iacute;a idea de que, despu&eacute;s del alto el fuego en Gaza, enfrentar&iacute;a una pesadilla de otro tipo. No son&nbsp;misiles, ni agua de lluvia, ni el intenso calor, sino roedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de perder su hogar, en octubre de 2023, y de haber sido desplazada m&aacute;s de 13 veces debido a las operaciones militares, Murad, de 30 a&ntilde;os,&nbsp;se instal&oacute; en una peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a en la localidad de Al-Zawayda, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza.&nbsp;Lanz&oacute; un&nbsp;mensaje&nbsp;en su p&aacute;gina de Facebook denunciando las miserables condiciones que viven las personas desplazadas en las tiendas debido a una<strong> infestaci&oacute;n</strong> sin precedentes de ratas y comadrejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fui desplazada muchas veces por todas las zonas de la&nbsp;Franja y cada etapa tuvo sus dificultades, pero quiz&aacute;s ahora estamos viviendo la peor fase. Actualmente enfrentamos una invasi&oacute;n de roedores, ratones y comadrejas, y somos completamente incapaces de lidiar con ello&rdquo;,&nbsp;asegura.&nbsp;&ldquo;En toda nuestra vida nunca hab&iacute;amos visto semejante cantidad de ratones y comadrejas, que se han propagado de forma incre&iacute;ble entre las tiendas de los desplazados&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Murad afirma que, aunque los roedores est&aacute;n por todas partes, las tiendas de campa&ntilde;a instaladas en las calles y entre las casas destruidas son las que m&aacute;s sufren estos ataques.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gaza&nbsp;sufre&nbsp;una enorme <strong>proliferaci&oacute;n de roedores</strong> debido a la acumulaci&oacute;n de escombros y basura en todas partes. Los intensos bombardeos durante la&nbsp;ofensiva&nbsp;israel&iacute;&nbsp;destruyeron alrededor del 70% de los edificios de la Franja, dejando m&aacute;s de 70 millones de toneladas de escombros en todo el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos empezado a vivir una pesadilla, sintiendo que los ratones y las comadrejas&nbsp;invaden&nbsp;nuestras vidas, nuestra comida y nuestra ropa&rdquo;,&nbsp;se lamenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los habitantes de Gaza recurren a comprar grandes cantidades de harina y legumbres para almacenarlas por miedo a una nueva hambruna, las&nbsp;familias&nbsp;desplazadas que&nbsp;sobreviven en tiendas no pueden hacerlo debido a la infestaci&oacute;n de roedores en sus refugios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Murad afirma que no solo se les ha privado de almacenar alimentos, sino que tambi&eacute;n est&aacute;n perdiendo la poca ropa que lograron comprar a precios&nbsp;desorbitados.&nbsp;&ldquo;Ni siquiera la ropa sobrevivi&oacute; a los ratones. Cuando ya no quedaba comida dentro de la tienda, los ratones empezaron a comerse nuestra ropa y pertenencias. Desafortunadamente, no podremos comprar ropa nueva f&aacute;cilmente debido a la inflaci&oacute;n y a las dif&iacute;ciles condiciones econ&oacute;micas&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas desplazadas en Gaza publican diariamente videos y fotograf&iacute;as de enormes <strong>ratas invadiendo sus tiendas</strong>, mientras permanecen impotentes ante este fen&oacute;meno debido a la falta de materiales para el control de plagas dentro de la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedo decir que los roedores se han convertido en criaturas depredadoras y feroces. Para nosotros, dentro de las tiendas, se han vuelto como un monstruo del que deseamos escapar&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&ldquo;Imaginen que algunos roedores se han vuelto tan agresivos que est&aacute;n devorando las propias tiendas de campa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>17.000 infecciones debido a los roedores</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La propagaci&oacute;n de roedores en la Franja no solo ha afectado las condiciones de vida de los desplazados, sino que tambi&eacute;n <strong>ha impactado directamente en su salud</strong> y sus vidas.&nbsp;Decenas de desplazados han reportado lesiones graves causadas por mordeduras de ratones y ratas, incluidos pacientes diab&eacute;ticos cuyos dedos de los pies fueron devorados por ratas sin que se dieran cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mismo contexto, UNRWA&nbsp;ha declarado&nbsp;que se han registrado m&aacute;s de <strong>17.000 casos de enfermedades</strong> relacionadas con roedores o ectopar&aacute;sitos entre las personas desplazadas en Gaza. Adem&aacute;s, m&aacute;s del 80% de los lugares de desplazamiento han reportado <strong>infecciones cut&aacute;neas </strong>como sarna, piojos y chinches.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema va m&aacute;s all&aacute; del miedo o la incomodidad. Los roedores transmiten peligrosas enfermedades bacterianas como la salmonela y provocan la propagaci&oacute;n de enfermedades cut&aacute;neas y respiratorias, lo que anticipa una cat&aacute;strofe sanitaria en un entorno de desplazamiento hacinado que carece de las m&iacute;nimas condiciones de atenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;,&nbsp;explica un funcionario municipal de Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Franja enfrenta una <strong>grave escasez</strong> de medios para manejar los escombros y los residuos debido a la falta de maquinaria pesada, adem&aacute;s de las restricciones impuestas por Israel a la entrada de materiales para el control de roedores.&nbsp;A pesar de los intentos de los equipos profesionales&nbsp;por enfrentar este fen&oacute;meno, siguen siendo incapaces de controlarlo debido a la magnitud de la tragedia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que estamos presenciando hoy, esta aterradora propagaci&oacute;n de&nbsp;roedores&nbsp;no es solo una crisis pasajera, sino el resultado directo de una destrucci&oacute;n estructural total. La destrucci&oacute;n de las redes de alcantarillado y la acumulaci&oacute;n de m&aacute;s de 25 millones de toneladas de escombros solo en la ciudad de Gaza&rdquo;, contin&uacute;a&nbsp;el funcionario.&nbsp;&ldquo;La acumulaci&oacute;n de <strong>350.000 toneladas de residuos s&oacute;lidos</strong> dentro de los barrios residenciales ha creado &lsquo;ciudades subterr&aacute;neas&rsquo; que proporcionan a las ratas refugios seguros y madrigueras ideales para reproducirse sin control&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explic&oacute; que el <strong>suministro irregular y escaso de agua,</strong> junto con el enorme <strong>hacinamiento </strong>humano en los centros de refugio, ha convertido estas &aacute;reas en un entorno ideal que atrae a los roedores y acelera su propagaci&oacute;n entre las tiendas y hogares de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Intervenciones menores frente a una gran cat&aacute;strofe</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n&nbsp;el funcionario, las personas desplazadas que viven en tiendas son el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil y las m&aacute;s vulnerables a este peligro. Estas tiendas fueron instaladas por necesidad en &aacute;reas abiertas, a menudo muy cerca de escombros de edificios destruidos, vertederos improvisados y aguas residuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos constantemente informes de ataques y mordeduras sufridas por personas desplazadas, especialmente ni&ntilde;os mientras duermen dentro de las tiendas, lo que mantiene a las familias en un estado de terror permanente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Israel ha permitido la entrada limitada de ciertos tipos de pesticidas, la crisis sigue sin resolverse y requiere numerosas intervenciones para combatirla.&nbsp;&ldquo;El principal obst&aacute;culo que enfrentamos es el bloqueo impuesto. El cierre de los pasos fronterizos nos impide completamente introducir los pesticidas y cebos t&oacute;xicos necesarios para combatir adecuadamente el problema&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La grave <strong>escasez de combustible</strong>, as&iacute; como la falta de aceites y piezas de repuesto, ha provocado la aver&iacute;a de los veh&iacute;culos municipales, sin mencionar que la ocupaci&oacute;n ya destruy&oacute; la gran mayor&iacute;a de la maquinaria pesada y los equipos que el municipio utilizaba para su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a su vida dentro de la tienda, Murad siente terror ante la llegada del verano mientras contin&uacute;a la propagaci&oacute;n de los roedores.&nbsp;&ldquo;Vivir con ratones y comadrejas es aterrador, y ahora, con la llegada del verano, ser&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s agresivos y numerosos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/roedores-gaza-arrasando-alimento-ropa-personas-desplazadas_132_13259304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 12:50:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/fatima-ubeid-sobrevivido-nakbas-gaza_132_13219994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893daf66-af6f-4702-9b5d-9338e9253fc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Fatima Ubeid, el presente no está separado del pasado: “Cada Nakba es distinta. Pero esta es la más dura” </p></div><p class="article-text">
        En un apartamento vac&iacute;o y sin terminar con vistas a cientos de tiendas improvisadas a lo largo de la costa de Gaza, Fatima Ubeid, de 95 a&ntilde;os y superviviente de la&nbsp;<em><strong>Nakba&nbsp;</strong></em>palestina de 1948, se sienta junto a la ventana observando una l&iacute;nea costera que se ha convertido en una interminable escena de desplazamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ubeid, originaria del barrio de&nbsp;Shujaiya, en el este de <strong>Gaza</strong>, ha sido desplazada m&aacute;s de diez veces desde octubre de 2023. Nunca ha podido regresar a lo que queda de su hogar, ahora reducido a escombros y situado dentro de una zona militar de exclusi&oacute;n impuesta&nbsp;por Israel tras el acuerdo de alto el fuego de octubre.&nbsp;Desde el apartamento en el que vive desplazada, contempla a familias instaladas en tiendas a lo largo de la costa. Muchas de ellas proceden de barrios no muy alejados de donde ella viv&iacute;a antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que me cas&eacute;, conserv&eacute; casi todo lo que hab&iacute;a comprado y recibido como regalo, incluido mi vestido de novia y la ropa que me dieron para prepararme para el matrimonio. Pero alrededor de ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, todo ha desaparecido&rdquo;,&nbsp;asegura&nbsp;con dolor.&nbsp;&ldquo;Todo estaba en el armario. Cada olla de cobre y cada utensilio de cocina que apreciaba qued&oacute; enterrado bajo los escombros junto con mi casa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda un par de pendientes que su padre le compr&oacute; cuando se cas&oacute;, en una &eacute;poca en la que apenas hab&iacute;a dinero para ropa o joyas. &ldquo;Mi abuela se neg&oacute; a que los vendiera o los cambiara&rdquo;,&nbsp;cuenta. &ldquo;Me dijo: &lsquo;Tu padre te los compr&oacute;, cons&eacute;rvalos&rsquo;&rdquo;.&nbsp;Al principio se resisti&oacute;, llam&aacute;ndolos &ldquo;pendientes de vieja&rdquo;, pero finalmente&nbsp;los guard&oacute; como recuerdo de su padre. Con los a&ntilde;os compr&oacute; otros pares de pendientes, pero siempre volv&iacute;a a los mismos. &ldquo;Los amo porque son de mi padre&rdquo;, afirma. &ldquo;Por eso nunca me deshice de ellos&rdquo;.&nbsp;Lo &uacute;nico que sobrevivi&oacute; junto a ella durante todos esos a&ntilde;os fue precisamente ese par de pendientes.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos&nbsp;</strong><em><strong>Nakbas</strong></em><em>&nbsp;</em></h2><p class="article-text">
        La vida de&nbsp;Ubeid&nbsp;abarca dos grandes etapas del desplazamiento palestino: la&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>de 1948 y la guerra actual en Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la&nbsp;<em>Nakba</em>, m&aacute;s de <strong>750.000 palestinos</strong> fueron expulsados por la fuerza de sus pueblos y ciudades, mientras cientos de localidades quedaron despobladas durante la creaci&oacute;n del Estado de Israel. El acontecimiento sigue siendo un momento definitorio en la historia palestina, marcando el inicio de un desplazamiento masivo que contin&uacute;a condicionando vidas hoy en d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos 78 a&ntilde;os despu&eacute;s, los palestinos en Gaza describen la guerra actual como una continuaci&oacute;n de esa historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNRWA, alrededor de <strong>1,9 millones de personas</strong>,&nbsp;aproximadamente el&nbsp;90%&nbsp;de la poblaci&oacute;n de Gaza,&nbsp;han sido desplazadas por la fuerza desde octubre de 2023. Muchas de ellas han sufrido desplazamientos repetidos debido a los continuos bombardeos, las &oacute;rdenes masivas de evacuaci&oacute;n y la destrucci&oacute;n de barrios enteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ubeid&nbsp;describe este patr&oacute;n a trav&eacute;s de su propia experiencia. &ldquo;Cada&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>se vuelve m&aacute;s dura que la anterior&rdquo;, dice. &ldquo;Esta vez es la m&aacute;s dura de todas&rdquo;.&nbsp;Calcula que unos 70 miembros de su familia extensa murieron en ataques a&eacute;reos israel&iacute;es,&nbsp;que,&nbsp;adem&aacute;s&nbsp;destruyeron sus hogares. Ramas enteras de su familia, asegura, ya no existen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hijos, mis nietos, los hijos de mi hermano, los hijos de mi hija, mi nieta y sus hijos&hellip; todos se han ido&rdquo;.&nbsp;Hace una pausa antes de continuar: &ldquo;A veces me r&iacute;o, y luego me pregunto c&oacute;mo puedo re&iacute;r despu&eacute;s de tanta p&eacute;rdida. Los recuerdo. Por la noche y durante el d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos traslad&aacute;bamos de un lugar a otro.&nbsp;De escuelas a otros refugios. La mayor parte del tiempo no llev&aacute;bamos nada con nosotros&rdquo;.&nbsp;Durante el primer alto el fuego en 2023, regres&oacute; durante unos d&iacute;as a lo que quedaba de su barrio. Sus pertenencias segu&iacute;an dentro de la casa, pero no se llev&oacute; nada antes de que el alto el fuego&nbsp;fracasara&nbsp;y se reanudaran los bombardeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos despertamos con la noticia de que la tregua hab&iacute;a terminado y los disparos comenzaron otra vez. Lo dejamos todo&rdquo;.&nbsp;Contin&uacute;a: &ldquo;Cuando huimos, salimos solo con la ropa que llev&aacute;bamos puesta. No hubo tiempo de recoger comida ni objetos personales. No nos llevamos nada. Ni siquiera una botella de agua&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de la guerra, la casa de&nbsp;Ubeid&nbsp;funcionaba como un lugar de encuentro e intercambio. Recuerda cocinar para los vecinos durante bodas y prestar objetos dom&eacute;sticos cuando hac&iacute;a falta. Platos tradicionales como&nbsp;la&nbsp;<em><strong>sumagiyya</strong></em>, un plato originario de la ciudad de Gaza hecho a base de zumaque molido, agua,&nbsp;tahini, acelgas, carne de res y garbanzos,&nbsp;se preparaban para grandes reuniones y su hogar sol&iacute;a estar lleno de&nbsp;vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente ven&iacute;a a pedirme cosas prestadas. Ollas, colchones, platos. Yo les daba lo que necesitaban y luego me lo devolv&iacute;an&rdquo;,&nbsp;recuerda.&nbsp;&ldquo;Conserv&eacute; mis objetos dom&eacute;sticos durante d&eacute;cadas, incluso despu&eacute;s de que envejecieran. Cuando algo se hac&iacute;a viejo, lo guardaba. No soportaba tirarlo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo dej&oacute; de utilizar muchos de esos objetos, pero permanec&iacute;an en la casa como parte de la vida cotidiana y de la memoria.&nbsp;Ahora, dice&nbsp;que&nbsp;todo ha desaparecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada uno de mis nietos ten&iacute;a una cama y un armario. La casa estaba organizada en torno a una vida familiar que abarcaba generaciones. Eso ya no existe. Como pueden ver, apenas podemos dormir aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n de viviendas en Gaza&nbsp;no tiene precedentes.&nbsp;Seg&uacute;n el Centro Satelital de las Naciones Unidas (UNOSAT), hasta octubre de 2025 aproximadamente el <strong>81% de todas las estructuras </strong>de la&nbsp;franja de Gaza hab&iacute;an sido da&ntilde;adas o destruidas, incluidas viviendas, edificios p&uacute;blicos e infraestructuras.&nbsp;Para&nbsp;Ubeid, la p&eacute;rdida no es solo f&iacute;sica. Tambi&eacute;n es la p&eacute;rdida de continuidad, de objetos, rutinas y de una vida familiar construida durante d&eacute;cadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reflexiona sobre la diferencia entre la&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>que vivi&oacute; en su infancia y la guerra que atraviesa&nbsp;ahora. &ldquo;En&nbsp;la primera&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>fuimos desplazados pocas veces. Pero esta vez han sido m&aacute;s de diez.&nbsp;Nos&nbsp;movimos&nbsp;de un lugar a otro. De aqu&iacute; para all&aacute;, y luego otra vez a otro sitio&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para&nbsp;Ubeid, el presente no est&aacute; separado del pasado. La&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>no es una referencia hist&oacute;rica, sino una continuidad vivida.&nbsp;&ldquo;Cada&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>es distinta. Pero esta es la m&aacute;s dura&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/fatima-ubeid-sobrevivido-nakbas-gaza_132_13219994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 10:10:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/abd-salam-odeh-refugiado-palestina-desplazado-cisjordania-sobrevive-viejo-vehiculo_132_13197257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de113726-e74e-48a8-bab7-af82812c6534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ahora, 77 años después, me siento refugiado nuevamente. De un desplazamiento a otro. La tragedia se repite”</p></div><p class="article-text">
        En el marco oxidado de un veh&iacute;culo averiado que no ofrece refugio contra el abrasador calor del verano ni contra el fr&iacute;o intenso del invierno, Abd al-Salam Odeh, un <strong>refugiado de Palestina</strong> del campamento de refugiados de <strong>Tulkarem</strong>, se ha visto obligado a reconstruir su vida junto a su esposa. Con solo unas pocas pertenencias b&aacute;sicas y tras perderlo todo, convirti&oacute; una furgoneta averiada en un fr&aacute;gil hogar.
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es &uacute;nica. En los &uacute;ltimos meses, las operaciones militares israel&iacute;es en los campamentos de personas refugiadas del norte de Cisjordania han desplazado a cerca de <strong>40.000 personas</strong>, lo que supone el mayor desplazamiento forzado de poblaci&oacute;n refugiada de Palestina desde la guerra de 1967, seg&uacute;n UNRWA.
    </p><p class="article-text">
        Odeh relata con visible tristeza c&oacute;mo termin&oacute; en <em>Izbat Abu Yassin</em>, una peque&ntilde;a zona en el l&iacute;mite de la ciudad de Iktaba en la gobernaci&oacute;n de Tulkarem: &ldquo;Nos vimos obligados a abandonar nuestros hogares. La ocupaci&oacute;n israel&iacute; nos expuls&oacute;. No ten&iacute;a dinero para alquilar una casa y no pod&iacute;a quedarme mucho tiempo con familiares o amigos. As&iacute; que convert&iacute; esta furgoneta averiada en un refugio para mi esposa y para m&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro del veh&iacute;culo, la escena es austera. Un colch&oacute;n, dos almohadas, algunas prendas de ropa, un ventilador y algunos libros que Odeh sigue leyendo para escapar de la dureza de la realidad. &ldquo;No quiero esta vida, pero no tuve otra opci&oacute;n&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso en medio de sus dificultades, Odeh se resiste a pedir ayuda abiertamente. Cuando se le pregunta por sus necesidades, simplemente suspira y dice: &ldquo;Quejarse con alguien que no sea Dios es humillaci&oacute;n. Solo pedimos al mundo que abra los ojos ante lo que nos est&aacute; pasando. Estamos desplazados, privados de necesidades b&aacute;sicas, incapaces de vivir una vida normal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia refleja el sufrimiento de miles de personas. En los &uacute;ltimos meses, las fuerzas israel&iacute;es demolieron completamente centenares de hogares y da&ntilde;aron otros miles, en los campamentos de refugiados de Tulkarem y Nur Shams. El campamento de Nur Shams estuvo bajo un asedio continuo durante varias semanas consecutivas. 
    </p><p class="article-text">
        Las operaciones militares han incluido redadas, arrestos y represi&oacute;n violenta contra los residentes, forzando a <strong>m&aacute;s de 4.000 familias</strong> a abandonar sus hogares. Muchas de ellas, a&uacute;n no han podido regresar tras meses de desplazamiento y sobreviven en condiciones terribles y sin acceso a servicios esenciales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una historia de desplazamientos</strong></h2><p class="article-text">
        El sufrimiento actual de Odeh es parte de una historia m&aacute;s larga de exilio. Su familia es originaria del pueblo de Khirish, cerca de Kafr Qasim. Tuvieron que abandonar sus tierras durante la <strong>Nakba de 1948</strong>, cuando muchos palestinos fueron expulsados de sus hogares. Como muchos otros, se reubicaron en el campamento de refugiados de Tulkarem. &ldquo;Ahora, 77 a&ntilde;os despu&eacute;s, me siento refugiado nuevamente. De un desplazamiento a otro. La tragedia se repite&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Reflexiona sobre el camino que lo llev&oacute; a su situaci&oacute;n actual: &ldquo;Al inicio de la incursi&oacute;n israel&iacute; en el campamento de Tulkarem en febrero de 2025, me mov&iacute; de un lugar a otro, primero con familiares y luego con amigos. Pero se volvi&oacute; imposible quedarse. La privacidad es dif&iacute;cil, las familias est&aacute;n hacinadas y los costos del alquiler son alt&iacute;simos. Construir un nuevo hogar est&aacute; fuera de toda imaginaci&oacute;n. No hay trabajos, no hay ingresos. No me qued&oacute; nada m&aacute;s que esto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus dificultades, las palabras de Odeh est&aacute;n llenas de resiliencia: &ldquo;Todos pueden ver lo que nos est&aacute; pasando [...] Pedimos el fin de las muertes, las demoliciones y los desplazamientos. Un d&iacute;a, pase lo que pase, volveremos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde su refugio improvisado, Odeh simboliza tanto el dolor personal del desplazamiento como el trauma colectivo de un pueblo que, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, sigue siendo arrancado de sus hogares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/abd-salam-odeh-refugiado-palestina-desplazado-cisjordania-sobrevive-viejo-vehiculo_132_13197257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 15:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-sur-libano-refugiados-palestina-mitad-violencia-vez_132_13179346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8c41b3f-a298-4a20-9c6b-4e4c000ea37d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No quiero que mis hijas pasen su infancia desplazándose de un lugar a otro. Quiero que vivan su infancia como todos los demás niños del mundo"</p></div><p class="article-text">
        Ha pasado m&aacute;s de un mes desde que se intensific&oacute; el <strong>conflicto en&nbsp;L&iacute;bano</strong>&nbsp;y, a pesar del fr&aacute;gil <strong>alto el fuego</strong>,&nbsp;miles de personas desplazadas a&uacute;n no han podido regresar a sus hogares, incluidas muchas refugiadas y refugiados de Palestina, que viv&iacute;an en campamentos en el sur del pa&iacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabrine&nbsp;Bishtawe&nbsp;es&nbsp;una madre&nbsp;<strong>refugiada de Palestina</strong>&nbsp;de 35 a&ntilde;os con dos hijas,&nbsp;que&nbsp;se vio obligada a huir de su hogar ubicado en el sur&nbsp;de L&iacute;bano, muy cerca del campamento de El&nbsp;Buss, en mitad de la oscuridad de la noche. &ldquo;Empaquet&eacute; lo que pude antes de trasladarme a las 4:00 p.m. a la casa de mis padres en el campamento de Burj&nbsp;Barajneh&rdquo;, explica. El problema fue que este campamento estaba muy cerca de&nbsp;Dahyeh, uno de los principales objetivos de ataques del ej&eacute;rcito israel&iacute;, por lo que&nbsp;Sabrine, sus hijas y su madre tuvieron que desplazarse a un lugar m&aacute;s seguro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un par de d&iacute;as despu&eacute;s, nos desplazamos al norte&nbsp;de L&iacute;bano, al campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared, donde UNRWA estaba abriendo un refugio para acoger a personas desplazadas&rdquo;.&nbsp;En los refugios de la Agencia se albergan&nbsp;cientos&nbsp;de personas de distintas nacionalidades, donde&nbsp;se les&nbsp;proporciona&nbsp;adem&aacute;s de refugio, alimentos, colchones, almohadas o kits de higiene.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabrine&nbsp;tuvo que&nbsp;huir&nbsp;dos veces para que sus hijas pudieran alejarse de los aterradores sonidos de los bombardeos.&nbsp;Aunque ahora han encontrado cierta seguridad, tiene que tranquilizarlas cada d&iacute;a y explicarles&nbsp;que ahora est&aacute;n a salvo y fuera de peligro. &ldquo;Mis dos hijas&nbsp;ya se hab&iacute;an quedado traumatizadas el a&ntilde;o pasado, por las&nbsp;bombas y los ruidos que escuchaban todo el tiempo mientras&nbsp;est&aacute;bamos&nbsp;en el sur. Y este a&ntilde;o otra vez&rdquo;, cuenta&nbsp;angustiada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las hijas de&nbsp;Sabrine&nbsp;ahora contin&uacute;an su <strong>educaci&oacute;n y aprendizaje en l&iacute;nea</strong> con el apoyo de sus profesores, ya que los servicios educativos de UNRWA se reanudaron el pasado 16 de marzo. &ldquo;Mis hijas ahora pueden distraerse de todas las noticias que escuchan a su alrededor, mientras se concentran en sus clases remotas y en sus tareas de aprendizaje&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <strong>personal educativo de UNRWA</strong> y los orientadores escolares tambi&eacute;n est&aacute;n llevando a cabo diferentes actividades de apoyo psicosocial para ayudar a&nbsp;los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;refugiados de Palestina desplazados y que se han enfrentado a situaciones terribles en las &uacute;ltimas semanas.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Servicios sanitarios para refugiados en Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Afortunadamente, aqu&iacute; en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared&nbsp;podemos acceder a servicios esenciales de salud, gracias a la cl&iacute;nica de UNRWA. Mi madre tambi&eacute;n&nbsp;pudo obtener sus medicamentos en la farmacia de la Agencia, aqu&iacute; mismo, en el campamento&rdquo;, cuenta agradecida y con alivio&nbsp;Sabrine.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de la terrible situaci&oacute;n de inseguridad,&nbsp;<strong>26&nbsp;centros de salud de UNRWA est&aacute;n operativos</strong> en diferentes zonas&nbsp;de L&iacute;bano.&nbsp;Adem&aacute;s, muchas personas refugiadas de Palestina que contin&uacute;an en la zona de Tiro, por el sur, reciben servicios de atenci&oacute;n primaria a trav&eacute;s de equipos de salud familiar de la Agencia. Estos equipos son fundamentales para cuidar la salud de la poblaci&oacute;n refugiada de Palestina y se van rotando dentro de los tres campamentos de la zona, para llegar a todas las personas que lo necesitan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperamos que todo esto termine para poder regresar a nuestros campamentos y hogares. Queremos vivir con seguridad junto a nuestros vecinos. No quiero que mis hijas pasen su infancia desplaz&aacute;ndose de un lugar a otro por la guerra. Quiero que vivan su infancia como todos los dem&aacute;s ni&ntilde;os del mundo, porque merecemos vivir y merecemos la paz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-sur-libano-refugiados-palestina-mitad-violencia-vez_132_13179346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 14:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/mitad-infierno-gaza-libros-han-sostenido-esperanza-fathi_132_13163926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fe14262-1a1d-473e-b8bc-9c3098fdd5a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cientos de miles de libros han sido destruidos en la Franja por los bombardeos a bibliotecas o centros culturales desde octubre de 2023</p></div><p class="article-text">
        Mari&nbsp;Fathi&nbsp;no ten&iacute;a idea de que su pasi&oacute;n por la lectura&nbsp;ser&iacute;a&nbsp;un&nbsp;alivio al inmenso sufrimiento&nbsp;al que se enfrent&oacute;&nbsp;durante los dos a&ntilde;os de ofensiva israel&iacute; en la Franja. Con&nbsp;26 a&ntilde;os y&nbsp;con una larga trayectoria como&nbsp;periodista, se vio obligada&nbsp;a huir&nbsp;con su familia de su hogar en Tal al-Hawa, al sur de la ciudad de Gaza, el 13 de octubre de 2023. Esto ocurri&oacute; tras las primeras &oacute;rdenes de desplazamiento emitidas por el ej&eacute;rcito israel&iacute;&nbsp;en&nbsp;la ciudad de Gaza y&nbsp;en&nbsp;la gobernaci&oacute;n del norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como casi un mill&oacute;n de personas desplazadas obligadas a&nbsp;desplazarse&nbsp;hacia el sur,&nbsp;Fathi&nbsp;se dirigi&oacute; a&nbsp;Rafah.&nbsp;&ldquo;Aquel d&iacute;a, cuando lleg&oacute; el momento decisivo de partir, camin&eacute; con&nbsp;pesar&nbsp;hacia mi habitaci&oacute;n. Sin pensar, me encontr&eacute; de pie frente a mi biblioteca&rdquo;,&nbsp;recuerda.&nbsp;&ldquo;De las decenas de libros que hab&iacute;a pasado toda mi vida recopilando con esmero, solo pude llevarme uno: una colecci&oacute;n de <strong>poemas de Ibrahim&nbsp;Tuqan</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los bombardeos se intensificaban y el ciclo de &oacute;rdenes de desplazamiento se ampliaba,&nbsp;el sufrimiento iba en aumento.&nbsp;Consigui&oacute; apoyarse en la lectura para calmar su mente. Esto fue posible&nbsp;gracias a algunos amigos de fuera de Gaza, a quienes les ped&iacute;a libros electr&oacute;nicos e historias digitales&nbsp;que le enviaban por&nbsp;aplicaciones de mensajer&iacute;a.&nbsp;&ldquo;Ten&iacute;a que caminar largas distancias solo para encontrar una conexi&oacute;n a&nbsp;internet. Mi principal objetivo era encontrar algo de consuelo&nbsp;a mi dolor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mitad del desplazamiento,&nbsp;Fathi&nbsp;echaba&nbsp;de menos su hogar y su biblioteca. &ldquo;Sol&iacute;a pedir a familiares que se quedaron en la ciudad de&nbsp;Gaza que revisaran mi casa y se aseguraran de que mis libros estuvieran a salvo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fathi&nbsp;se vio obligada a desplazarse nuevamente, traslad&aacute;ndose de&nbsp;Rafah&nbsp;a un campamento en&nbsp;Mawasi.&nbsp;Sobreviv&iacute;a en una tienda de campa&ntilde;a y en mitad de la desesperaci&oacute;n, un&nbsp;d&iacute;a sali&oacute; a caminar. &ldquo;Fue la primera vez que&nbsp;sent&iacute; algo de alegr&iacute;a&nbsp;desde que comenz&oacute; la guerra&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una acera, un ni&ntilde;o de no m&aacute;s de diez a&ntilde;os hab&iacute;a extendido una tela azul en el suelo, exhibiendo decenas de libros usados y revistas antiguas.&nbsp;La joven&nbsp;no pudo contenerse y corri&oacute; hacia esa escena.&nbsp;&ldquo;Momentos antes estaba llorando por la crueldad de nuestras vidas, pero mis l&aacute;grimas de tristeza se transformaron en l&aacute;grimas de&nbsp;emoci&oacute;n&nbsp;al ver aquello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sin embargo,&nbsp;al regresar, se dio cuenta de que los libros que acababa de&nbsp;tener entre sus manos&nbsp;proced&iacute;an&nbsp;de bibliotecas escolares,&nbsp;que&nbsp;se&nbsp;hab&iacute;an&nbsp;convertido en refugios para&nbsp;familias&nbsp;desplazadas&nbsp;por la violencia.&nbsp;&ldquo;Sent&iacute; una profunda tristeza por los ni&ntilde;os de Gaza. En lugar de estar en las aulas y disfrutar de los libros en su tiempo libre,&nbsp;se&nbsp;hab&iacute;an&nbsp;quedado sin hogar, viv&iacute;an&nbsp;en refugios y privados de educaci&oacute;n&rdquo;,&nbsp;explica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 15 de enero de 2025 se anunci&oacute; un alto el fuego, que llev&oacute; a la retirada del ej&eacute;rcito israel&iacute; del&nbsp;eje&nbsp;de&nbsp;Netzarim, que hab&iacute;a dividido Gaza en dos. Esto permiti&oacute; a los desplazados regresar al norte a pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese regreso era&nbsp;el sue&ntilde;o al que&nbsp;Fathi&nbsp;se aferr&oacute; durante los meses de&nbsp;violencia y desplazamiento.&nbsp;Su hogar fue el primer lugar que visit&oacute;, desesperada por ver qu&eacute; quedaba de &eacute;l.&nbsp;&ldquo;Me par&eacute; frente a mi biblioteca y encontr&eacute; algunos libros desaparecidos, otros deteriorados y muchos arruinados por el agua de lluvia que se filtraba a trav&eacute;s de las paredes destruidas. Volv&iacute; a ellos como un extra&ntilde;o que regresa a su familia tras un largo y agotador viaje o un duro encarcelamiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando la tregua termin&oacute; y las operaciones militares se reanudaron con fuerza,&nbsp;Fathi&nbsp;volvi&oacute; a desplazarse, desde la ciudad de Gaza hacia el sur.&nbsp;Otra vez, ante el sufrimiento del desplazamiento&nbsp;forzoso, intent&oacute;&nbsp;tener una v&iacute;a de escape en&nbsp;sus libros. Hasta que, en octubre de 2025&nbsp;cuando se declar&oacute; el alto el fuego, pudo regresar definitivamente a su hogar.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una guerra sistem&aacute;tica contra la cultura</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n en Gaza ha provocado graves <strong>p&eacute;rdidas culturales</strong>. Las bibliotecas p&uacute;blicas, como la&nbsp;Biblioteca Municipal de Gaza,&nbsp;la mayor de la Franja, han sido destruidas y con ellas la posibilidad de acceder de manera&nbsp;libre y constante&nbsp;a los libros&nbsp;y la cultura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s de 100.000 libros que abarcaban campos cient&iacute;ficos, literarios y culturales fueron destruidos cuando la Biblioteca Municipal en el centro de la ciudad de Gaza fue bombardeada al inicio de la guerra&rdquo;, afirma Hosni&nbsp;Muhanna, portavoz del municipio de Gaza.&nbsp;Esta biblioteca no fue la &uacute;nica v&iacute;ctima.&nbsp;El ej&eacute;rcito israel&iacute; tambi&eacute;n bombarde&oacute; el Centro Cultural Rashad al-Shawa&nbsp;y destruy&oacute; bibliotecas universitarias en toda la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muhanna&nbsp;cree que el ataque a las bibliotecas est&aacute; lejos de ser aleatorio,&nbsp;lo considera una pol&iacute;tica sistem&aacute;tica para <strong>desmantelar la infraestructura cultural y educativa de Gaza</strong>.&nbsp;&ldquo;El objetivo es claro: marginar a la poblaci&oacute;n y obstaculizar su progreso intelectual y cultural&rdquo;, a&ntilde;ade&nbsp;Muhanna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, el municipio de Gaza est&aacute; desbordado&nbsp;por&nbsp;problemas&nbsp;cr&iacute;ticos&nbsp;de supervivencia diaria de la poblaci&oacute;n, la gesti&oacute;n de residuos&nbsp;o&nbsp;la limpieza de escombros.&nbsp;Muchas personas como&nbsp;Fathi&nbsp;sue&ntilde;an con que alg&uacute;n d&iacute;a&nbsp;puedan dejar de preocuparse por la mera supervivencia y&nbsp;se&nbsp;puedan reconstruir las bibliotecas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto,&nbsp;contin&uacute;a pasando las p&aacute;ginas de sus libros en lo que queda de su hogar, con la&nbsp;convicci&oacute;n de que&nbsp;restaurar las bibliotecas no se trata solo de reconstruir piedra,&nbsp;es una lucha por recuperar el derecho de Gaza a leer&nbsp;y a vivir.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/mitad-infierno-gaza-libros-han-sostenido-esperanza-fathi_132_13163926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 14:47:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b531e60-bb0b-4e90-8c51-9e0fd2e5eb91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a través de mis ojos, no solo a través de las noticias”</p></div><p class="article-text">
        Desplazado en la casa de un amigo,&nbsp;en&nbsp;Deir&nbsp;al-Balah, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza,&nbsp;Bilal&nbsp;Abunahel&nbsp;pasa la mayor parte del&nbsp;d&iacute;a pintando en una habitaci&oacute;n que ha convertido en <strong>galer&iacute;a de arte</strong> para las obras que ha creado durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de ataques israel&iacute;es.&nbsp;El artista&nbsp;gazat&iacute;&nbsp;de 28 a&ntilde;os es sordo y mudo. El&nbsp;dibujo es su <strong>&uacute;nico lenguaje</strong>, a trav&eacute;s del cual da testimonio de los ataques, el desplazamiento y la p&eacute;rdida que moldean la vida a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de la guerra, los desplazamientos repetidos y las dificultades de moverme de un lugar a otro en busca de refugio para m&iacute; y mis dibujos, intento en la medida de lo posible seguir creando, porque me permite liberar mis sentimientos, encontrar consuelo y distanciarme del ambiente de guerra&rdquo;, cont&oacute; el joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el primer a&ntilde;o de ofensiva, los amigos de Abunahel le habilitaron una peque&ntilde;a galer&iacute;a en una tienda de campa&ntilde;a, con la esperanza de aliviar su aislamiento y ayudarle a ganarse la vida dibujando retratos a cambio de una remuneraci&oacute;n. Sin embargo, m&aacute;s tarde se vio obligado a cerrarla debido a graves carencias log&iacute;sticas, sobre todo la falta de electricidad y de materiales b&aacute;sicos para dibujar, incluido el papel. Entonces, uno de sus amigos le ofreci&oacute; una habitaci&oacute;n en su casa, donde ahora dibuja en soledad, principalmente para s&iacute; mismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una herramienta para inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Fui desplazado varias veces de un lugar a otro, pero lo primero que llevaba conmigo&nbsp;siempre&nbsp;eran mis pinturas, porque representan toda mi vida. A trav&eacute;s de ellas, conservo la memoria de todo lo que he vivido y me comunico con el mundo exterior. Son el &uacute;nico medio a trav&eacute;s del cual puedo expresar lo que siento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel, que no puede hablar, cuenta con el apoyo de su amigo cercano Abdullah&nbsp;Timraz, quien se comunica con clientes y periodistas interpretando su lenguaje de se&ntilde;as en palabras habladas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el espacio donde pinta, cuelga sus obras en cada rinc&oacute;n. La mayor&iacute;a son retratos de personas asesinadas durante los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&ldquo;Dibujo espec&iacute;ficamente los rostros de v&iacute;ctimas a quienes el mundo solo lleg&oacute; a conocer como n&uacute;meros o nombres. <strong>Dibujo los detalles de sus caras y sus sonrisas</strong>, e intento&nbsp;trasladarlo al resto del mundo, para que se sepa que eran seres humanos con rostros hermosos.&nbsp;Eran personas&rdquo;,&nbsp;a&ntilde;adi&oacute;.&nbsp;&ldquo;Desde el comienzo de la guerra, he convertido mis l&aacute;pices de carb&oacute;n en una herramienta para <strong>inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El joven artista&nbsp;comenz&oacute; a dibujar hace unos 10 a&ntilde;os. Desde entonces, ha utilizado su talento para romper su propio aislamiento y <strong>ayudar a su comunidad</strong> a superar el aislamiento impuesto por el bloqueo, proyectando su realidad hacia el mundo exterior.&nbsp;Sin embargo, afirma que enfrenta grandes dificultades para conseguir los materiales art&iacute;sticos y lienzos necesarios, especialmente bajo el asfixiante<strong> bloqueo israel&iacute;</strong>, que ha convertido incluso los art&iacute;culos m&aacute;s b&aacute;sicos en bienes dif&iacute;ciles de obtener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los primeros meses de&nbsp;ataques, todav&iacute;a dibujaba con regularidad y relativa facilidad, porque los materiales a&uacute;n estaban disponibles en las tiendas. Pero en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, los suministros se han vuelto cada vez m&aacute;s escasos y dif&iacute;ciles de encontrar, y cuando est&aacute;n disponibles, son extremadamente caros&rdquo;, explic&oacute;.&nbsp;&ldquo;Incluso mi&nbsp;&uacute;nico medio de expresi&oacute;n se ha vuelto casi imposible, porque hoy ni siquiera se permite la entrada de papel blanco&nbsp;a&nbsp;Gaza&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, las autoridades israel&iacute;es han impuesto un estricto bloqueo a la entrada de bienes y ayuda en la Franja.&nbsp;Incluso durante el alto el fuego que comenz&oacute; en octubre de 2025, muchos alimentos y productos no alimentarios han seguido restringidos o&nbsp;gravemente&nbsp;limitados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Abunahel&nbsp;no es el &uacute;nico que enfrenta la escasez de papel. Estudiantes, profesores y escuelas en todo el enclave bloqueado tambi&eacute;n luchan por conseguir papel b&aacute;sico para estudiar y realizar ex&aacute;menes.&nbsp;&ldquo;Incluso frente a una grave escasez de papel, dibujo en cualquier cosa que encuentro frente a m&iacute;. No puedo dejar de dibujar; para m&iacute; representa la vida&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Parte de la supervivencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para&nbsp;Abunahel, la pintura nunca fue solo un pasatiempo, sino que se convirti&oacute; en una fuente de ingresos.&nbsp;Ha participado en la pintura de muchos murales&nbsp;en las principales calles de Gaza y comenz&oacute; a crear retratos que los amigos se regalaban entre s&iacute;, especialmente durante los dif&iacute;ciles periodos de&nbsp;violencia, cuando incluso los regalos m&aacute;s simples se volvieron escasos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El arte, para m&iacute;, es parte de la supervivencia y tambi&eacute;n una forma de rechazar la dura realidad en la que vivimos. Es una manera de desafiar el statu quo, suavizar su peso e intentar relacionarnos con &eacute;l de una forma m&aacute;s significativa e inspiradora&rdquo;, afirm&oacute;.&nbsp;&ldquo;No puedo imaginar qu&eacute; habr&iacute;a hecho sin el don del dibujo. &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a hablado con el mundo? Es el regalo m&aacute;s valioso que Dios me ha dado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegur&oacute;&nbsp;que dibujar fue su &uacute;nico medio para sobrellevar la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza, ayud&aacute;ndole a olvidar escenas de destrucci&oacute;n, aliviar el dolor del desplazamiento y distraerse del hambre durante el periodo de escasez extrema que dur&oacute; alrededor de dos a&ntilde;os.&nbsp;&ldquo;Sol&iacute;a dibujar cada vez que sent&iacute;a miedo, cuando estaba ansioso, cuando ten&iacute;a hambre. El dibujo era mi compa&ntilde;ero fiel, lo &uacute;nico que compensaba todo lo que hab&iacute;a perdido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel&nbsp;sue&ntilde;a con ir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de un territorio asediado y herido.&nbsp;Espera participar en exposiciones de arte internacionales, donde pueda presentar su obra y servir como&nbsp;altavoz para los j&oacute;venes artistas de Gaza, muchos de los cuales han sido asesinados, heridos o no pueden salir de la Franja.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Explica&nbsp;que anhela un futuro en el que su obra &ldquo;no est&eacute; enmarcada por la guerra, sino que sea vista por lo que representa: la vida bajo asedio, la resiliencia y el esfuerzo por crear a pesar de las circunstancias que lo rodean.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a trav&eacute;s de mis ojos, no solo a trav&eacute;s de las noticias&rdquo;, concluy&oacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 11:06:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Traer vida y cuidar la salud en Gaza: el trabajo de Nour entre la devastación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c74c059-8980-4e5b-9dc8-f691071198de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una enfermera vacuna a un bebé en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Debo actuar no solo como profesional sanitaria, sino también como una fuente de compasión humana”</p></div><p class="article-text">
        La ofensiva israel&iacute; sobre Gaza ha causado una <strong>crisis sanitaria</strong> sin precedentes. El personal sanitario, los hospitales y las cl&iacute;nicas de atenci&oacute;n primaria se han convertido en objetivos de ataques durante dos a&ntilde;os. Desde octubre de 2023, se han registrado <strong>931 ataques contra estas infraestructuras</strong> y contra los profesionales sanitarios. Muchas instalaciones han sido totalmente destruidas en esos ataques. En la actualidad, un gran n&uacute;mero funcionan solo parcialmente o se han visto obligadas a cerrar por la falta de suministros debido al <strong>asedio</strong> impuesto por Israel sobre la Franja. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> falta de combustible</strong> tiene consecuencias devastadoras: sin electricidad, un gran n&uacute;mero de m&aacute;quinas esenciales, como incubadoras o monitores de signos vitales, no pueden funcionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas consecuencias de la violencia han dejado un panorama sanitario devastador, sumido en el caos, sin medios, con falta de personal y escasez de medicamentos. Los pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas no pueden acceder a tratamientos como la di&aacute;lisis, muchas operaciones se hacen sin anestesia y otros miles de pacientes necesitan salir para recibir tratamientos urgentes, como quimioterapia o radioterapia, pero las autoridades israel&iacute;es no les permiten viajar para recibirlo. La vida de miles de personas pende de un hilo cada d&iacute;a m&aacute;s fr&aacute;gil. 
    </p><p class="article-text">
        El personal m&eacute;dico, adem&aacute;s de correr un grave peligro por los ataques, ha sufrido un cambio dr&aacute;stico en su trabajo y en la forma de atender a pacientes. La<strong> emergencia i</strong>mpide que puedan desarrollarlo con normalidad. No cuentan con los recursos necesarios y las necesidades superan constantemente su capacidad de respuesta. El estr&eacute;s y la ansiedad, junto al terror por los ataques, son sensaciones que se han convertido en constantes para muchos mientras trabajan. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos en este contexto en Gaza es el <strong>embarazo y el parto</strong>. Muchas mujeres sufren abortos o partos prematuros debido al estr&eacute;s y a la falta de apoyo profesional adecuado en este momento tan decisivo. Otras muchas se ven obligadas a dar a luz en tiendas de campa&ntilde;a o refugios, sin la asistencia necesaria, y las que pueden llegar a un hospital tambi&eacute;n corren el riesgo de que cualquier complicaci&oacute;n sea un riesgo real para ellas y sus beb&eacute;s, debido a la precariedad y la falta de recursos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo es asistir partos entre bombardeos</strong></h2><p class="article-text">
        Nour al-Jerjawi es una experimentada enfermera especializada en partos, ha trabajado desde octubre de 2023 en Gaza en circunstancias inimaginables. &ldquo;Hemos estado trabajando casi por completo bajo un sistema de emergencia. Apenas tengo d&iacute;as libres y a veces tengo que trabajar durante varios d&iacute;as consecutivos. Con tantos hospitales y centros m&eacute;dicos destruidos, el n&uacute;mero de mujeres que acuden a nuestro centro para dar a luz se ha duplicado&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n asegura que ha vivido en primera persona c&oacute;mo el miedo y el p&aacute;nico que sientan las madres ha provocado un grave aumento de los <strong>partos prematuros</strong>, que ponen en peligro a las mujeres y a sus beb&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En estas condiciones tan extremas, ver el sufrimiento y el miedo de las pacientes ha marcado profundamente a Nour. Cuenta que, en mitad de este infierno, su papel ha adquirido otra dimensi&oacute;n: el <strong>apoyo emocional</strong> que brinda a las madres. &ldquo;Comparto sus cargas psicol&oacute;gicas, especialmente con aquellas que han perdido a sus esposos y est&aacute;n dando a luz a sus hijos hu&eacute;rfanos. O aquellas que se enteran de la muerte de familiares inmediatamente despu&eacute;s de despertar de la anestesia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos, debo actuar no solo como profesional de la salud, sino tambi&eacute;n como una fuente de compasi&oacute;n humana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a veces, durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os de ofensiva israel&iacute;, las implicaciones emocionales y las circunstancias familiares tambi&eacute;n han hecho mella en su desarrollo profesional. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles que he enfrentado fue cuando quedamos atrapados en la casa de mi familia en la ciudad de Gaza, rodeados de tanques israel&iacute;es mientras ca&iacute;an bombas. La electricidad estaba cortada y la hambruna pesaba. De repente, mi hermana embarazada se puso de parto y no hab&iacute;a forma de llevarla al hospital&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento tan cr&iacute;tico y a pesar de su p&aacute;nico, Nour no tuvo m&aacute;s remedio que sacar su fortaleza y asistir a su hermana. &ldquo;Era la primera vez que asist&iacute;a un parto natural completamente sola, sin m&eacute;dico y sin las herramientas adecuadas. Tuve que esterilizar unas tijeras de cocina y usar pinzas de pl&aacute;stico. Mientras, las mujeres de la familia sosten&iacute;an las linternas de sus tel&eacute;fonos para iluminar la habitaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las horas del parto, Nour sinti&oacute; una presi&oacute;n que nunca hab&iacute;a experimentado. &ldquo;Todos me miraban, esperando que pudiera hacer un milagro y traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo de forma segura, pero con medios improvisados&rdquo;. &nbsp;A pesar de todo, no se bloque&oacute; y actu&oacute; con gran profesionalidad, enfrentando las enormes implicaciones personales y emocionales de aquel momento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las bombas hac&iacute;an temblar la casa con cada impacto y yo me concentraba en traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo, mientras ella sufr&iacute;a un dolor inimaginable. Finalmente, naci&oacute;. Cort&eacute; el cord&oacute;n umbilical con las tijeras y lo at&eacute; con una pinza. Estaba viva. Al ver su peque&ntilde;o rostro, romp&iacute; a llorar de alivio, de miedo y por ver a lo que acab&aacute;bamos de sobrevivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La llamamos Massa, que significa &rdquo;la joya&ldquo;. En ese momento, en medio del caos y la destrucci&oacute;n, ella era nuestro peque&ntilde;o milagro brillante&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un trabajo que deja espacio para la esperanza </strong></h2><p class="article-text">
        Trabajar en un contexto de emergencia continua desde octubre de 2023 es una pesada losa para los profesionales de la salud como Nour. &ldquo;Psicol&oacute;gicamente, estoy siempre en un estado de ansiedad por mi familia, a la que he tenido que dejar bajo bombardeos para ir a mi lugar de trabajo, que tambi&eacute;n es igual de inseguro. Nunca s&eacute; si volveremos a vernos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar del miedo y de los graves desaf&iacute;os, su compromiso es firme y sigue trabajando para traer vida al mundo y sostener cierta <strong>esperanza entre tanto dolor</strong>. Ver el alivio y el agradecimiento de las familias que atiende es su principal raz&oacute;n para no rendirse. &ldquo;Siempre he sentido una profunda gratitud por parte de la mayor&iacute;a de las personas hacia mi papel de asistir a mujeres durante el parto. Este aprecio ha aumentado significativamente durante la ofensiva, ya que decid&iacute; permanecer en mi puesto y seguir brindando asistencia, a pesar del grave peligro que nos amenaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nour es un ejemplo de compromiso y profesionalidad <strong>con la salud en Gaza</strong>, en un contexto en el que simplemente acudir a tu puesto de trabajo puede implicar el riesgo de ser asesinada o no volver a ver a tus seres queridos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 14:07:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Traer vida y cuidar la salud en Gaza: el trabajo de Nour entre la devastación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d35f34d-4865-4c40-914c-35f5afa90366_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegación de derivaciones médicas, la desnutrición y el desplazamiento”</p></div><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de que se reabriera parcialmente el cruce de&nbsp;Rafah&nbsp;el pasado febrero&nbsp;para evacuaciones m&eacute;dicas,&nbsp;Anwar al-Ashi, de siete a&ntilde;os, falleci&oacute; mientras esperaba el permiso para salir a recibir tratamiento. El cierre del cruce durante 21 meses, sumado a la desnutrici&oacute;n prolongada provocada por el asedio total de la Franja por parte de Israel durante dos a&ntilde;os, agravaron&nbsp;su problema m&eacute;dico&nbsp;y provocaron&nbsp;el colapso de su salud.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la ofensiva, sufri&oacute; acidosis metab&oacute;lica en dos ocasiones, especialmente durante el desplazamiento.&nbsp;Pero en ambas ocasiones&nbsp;se recuper&oacute; sin necesidad de cuidados intensivos&rdquo;, explic&oacute; el padre del menor,&nbsp;Nayef&nbsp;al-Ashi. &ldquo;Esta&nbsp;&uacute;ltima&nbsp;vez fue&nbsp;peor&nbsp;por la desnutrici&oacute;n y por el agua contaminada e insalubre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos afirmaron que la desnutrici&oacute;n alter&oacute; el equilibrio del pH de Anwar, lo que aument&oacute; la acidez en su sangre y le provoc&oacute; una insuficiencia&nbsp;renal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente, empez&oacute; a sufrir un fuerte dolor abdominal, diarrea y v&oacute;mitos. Lo llevamos al hospital y nos quedamos consternados al saber que sus niveles de pH eran peligrosamente bajos. Su acidosis era grave, por lo que lo trasladaron inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos&rdquo;, continu&oacute;&nbsp;Nayef.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los d&iacute;as previos a su muerte, entr&oacute; en coma y se le practic&oacute; di&aacute;lisis cuatro o cinco veces. Necesitaba an&aacute;lisis de laboratorio y medicamentos esenciales que no estaban disponibles en Gaza, incluidos&nbsp;suplementos&nbsp;nutricionales y vitaminas que podr&iacute;an haber evitado su empeoramiento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anwar fue uno de los <strong>m&aacute;s de 1.300 pacientes que&nbsp;fallecieron&nbsp;mientras esperaban poder salir de la Franja para recibir tratamiento m&eacute;dico,</strong> despu&eacute;s de que las fuerzas israel&iacute;es cerraran el paso de&nbsp;Rafah&nbsp;en mayo de 2024.&nbsp;M&aacute;s de 18.500 personas, entre ellas 4.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, siguen necesitando urgentemente una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la reapertura del cruce ten&iacute;a como objetivo permitir que hasta 50 pacientes al d&iacute;a salieran para recibir tratamientos, <strong>solo se permiti&oacute; viajar a unos 260 entre el 2 y el 18 de febrero</strong>. La frontera se cerr&oacute; de nuevo el 28 de febrero, tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegaci&oacute;n de derivaciones m&eacute;dicas, la desnutrici&oacute;n y el desplazamiento&rdquo;,&nbsp;explic&oacute;&nbsp;el padre de Anwar. &ldquo;Es incre&iacute;blemente doloroso ver morir a tu hijo&nbsp;ante tus ojos y no poder hacer nada para ayudarle. No puedo entender c&oacute;mo se permite que estos factores provoquen la muerte de un ni&ntilde;o, dej&aacute;ndolo sufrir insuficiencia renal y otras complicaciones&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del acuerdo del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025,&nbsp;las autoridades israel&iacute;es&nbsp;han&nbsp;seguido restringiendo severamente la entrada de medicamentos y suministros m&eacute;dicos en la franja de Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estas restricciones,&nbsp;Israel ha&nbsp;atacado sistem&aacute;ticamente las instalaciones sanitarias y al personal m&eacute;dico durante los dos a&ntilde;os de infierno en Gaza, bombardeando y destruyendo directamente decenas de hospitales. Estos ataques han impedido a los profesionales tratar afecciones cr&iacute;ticas como la acidosis de Anwar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un intento desesperado por salvarle la vida, <strong>los m&eacute;dicos y su familia solicitaron permiso para que pudiera salir, pero muri&oacute; antes de que lo concedieran.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si los recursos hubieran estado disponibles en Gaza, podr&iacute;an haberlo tratado, pero no hab&iacute;a suministros, ni medicamentos, ni equipos de laboratorio. Su salud se deterior&oacute; r&aacute;pidamente, primero le fall&oacute; el h&iacute;gado, luego el cerebro y finalmente muri&oacute;&rdquo;, se lament&oacute; su padre.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pacientes con insuficiencia renal: en riesgo inminente&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Alrededor de 650 pacientes en Gaza se enfrentan a situaciones que ponen en peligro su vida por el bloqueo israel&iacute;, la grave escasez de suministros y equipos m&eacute;dicos y la destrucci&oacute;n de m&aacute;quinas de di&aacute;lisis por los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor&nbsp;Ghazi&nbsp;al-Yazji, jefe de departamento de di&aacute;lisis del hospital al-Shifa&nbsp;de la ciudad de Gaza, afirm&oacute; que <strong>la tasa de mortalidad entre los pacientes renales ha aumentado un 41%</strong> durante los dos a&ntilde;os de ofensiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las unidades de di&aacute;lisis quedaron destruidas o dejaron de funcionar. Muchos pacientes quedaron atrapados en sus hogares y no pudieron acudir a recibir el tratamiento, lo que provoc&oacute; complicaciones y aument&oacute; las tasas de mortalidad&rdquo;, explic&oacute; el doctor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, en el hospital Al-Shifa, toda la unidad de tratamiento renal qued&oacute; destruida y se reconstruy&oacute; gradualmente. Ahora funcionamos con la eficiencia necesaria gracias a 50 m&aacute;quinas de di&aacute;lisis, pero seguimos necesitando m&aacute;s m&aacute;quinas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico tambi&eacute;n inform&oacute; de que, a pesar de la reapertura parcial de la frontera de&nbsp;Rafah, actualmente no existe ning&uacute;n mecanismo que permita el desplazamiento de los pacientes que necesitan trasplantes renales o biopsias de ri&ntilde;&oacute;n, lo que los deja atrapados muriendo lentamente.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Como si no hubiera reabierto</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Debido al elevado n&uacute;mero de pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica urgente, actualmente se est&aacute; dando prioridad a los casos cr&iacute;ticos de c&aacute;ncer. Sin&nbsp;embargo, incluso para los pacientes con esta enfermedad, <strong>el proceso de derivaci&oacute;n es poco claro y complejo.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Warda al-Batrikhi, de 44 a&ntilde;os, asegur&oacute; que lleva m&aacute;s de <strong>18 meses esperando que le hagan pruebas de detecci&oacute;n de c&aacute;ncer a su hijo de 14 a&ntilde;os</strong>,&nbsp;Siraj&nbsp;al-Muzaini. &ldquo;Los m&eacute;dicos me han dicho en varias ocasiones que mi hijo necesita una derivaci&oacute;n para someterse a pruebas de detecci&oacute;n oncol&oacute;gicas especializadas que determinen el alcance de su enfermedad. Pero se da prioridad a pacientes que ya han sido diagnosticados&rdquo;, asegur&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica, alrededor de 4.000 personas con c&aacute;ncer ya&nbsp;han logrado&nbsp;derivaciones oficiales fuera de la Franja, pero siguen sin poder salir debido al cierre continuo de cruces y al bloqueo. En total, se estima que 11.000 pacientes de c&aacute;ncer carecen de acceso a servicios especializados o de diagn&oacute;stico y muchos de ellos necesitan urgentemente un tratamiento que no est&aacute; disponible en Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo&nbsp;ha sido publicado&nbsp;originalmente&nbsp;en&nbsp;Middle&nbsp;East&nbsp;Eye&nbsp;y posteriormente adaptado</em>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini y Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 11:35:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/155fdc05-b15b-4c45-9817-289d280f2e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La gente de Tarqumiyah dio un paso al frente. Hombres, mujeres y jóvenes contribuyeron con lo que pudieron"</p></div><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;conduce su taxi compartido por la carretera entre el pueblo de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y la ciudad de Hebr&oacute;n, en el sur de Cisjordania. Saluda a los pasajeros como de costumbre, pero sus ojos en el retrovisor revelan una profunda tristeza que no puede ocultar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace aproximadamente un mes,&nbsp;Jaafreh&nbsp;regres&oacute; de realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;en La Meca, esperando volver a la casa que hab&iacute;a pasado a&ntilde;os construyendo, ladrillo a ladrillo. <strong>Pero al llegar, descubri&oacute; que hab&iacute;a sido reducida a escombros.</strong> &ldquo;Viaj&eacute; para realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;y, cuando regres&eacute;, encontr&eacute; que las autoridades israel&iacute;es lo hab&iacute;an demolido todo&rdquo;, dice. &ldquo;Destruyeron mis sue&ntilde;os y los a&ntilde;os de trabajo que invert&iacute; en construir esta casa para mi familia&rdquo;. Con dolor, hace una pausa y a&ntilde;ade: &ldquo;Imagina dejar tu casa en pie y luego regresar y no encontrar nada. Sent&iacute; un dolor profundo en mi coraz&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La casa demolida era un edificio de tres pisos que albergaba a tres familias, incluidos unos 20 ni&ntilde;os. Cuando llegaron las excavadoras, no solo derribaron las paredes. Seg&uacute;n Mohammad&nbsp;Jaafreh&nbsp;la mayor parte de lo que hab&iacute;a dentro tambi&eacute;n fue destruido. &ldquo;Muebles, ropa, utensilios de cocina, incluso los juguetes de los ni&ntilde;os. Cuando fui all&iacute;, vi colchones, camas y ropa esparcidos bajo los escombros. No dejaron nada&nbsp;para las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades israel&iacute;es suelen justificar las demoliciones en Cisjordania alegando construcciones sin permisos en zonas clasificadas como &ldquo;&Aacute;rea C&rdquo;, que permanecen bajo control total israel&iacute; seg&uacute;n los Acuerdos de Oslo. Pero&nbsp;Jaafreh&nbsp;afirma que su casa estaba ubicada dentro de los l&iacute;mites de&nbsp;Tarqumiyah, donde muchas otras viviendas palestinas enfrentan el mismo riesgo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &Aacute;rea C constituye la mayor parte de Cisjordania, aproximadamente el 61% de su superficie total. Establecida bajo el Acuerdo de Oslo II de 1995, permanece bajo control civil y militar total de Israel. <strong>Las estrictas restricciones de planificaci&oacute;n hacen que sea casi imposible para los palestinos obtener permisos de construcci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios, <strong>miles de estructuras palestinas han sido demolidas en Cisjordania a lo largo de los a&ntilde;os</strong>&mdash;la mayor&iacute;a en el &Aacute;rea C&mdash;principalmente por carecer de unos permisos que nunca se conceden y llegan tarde, lo que ha provocado el desplazamiento&nbsp;de miles de personas y ha afectado a muchas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando un pueblo se convierte en familia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as de la demolici&oacute;n, los residentes de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;comenzaron a organizar <strong>una campa&ntilde;a de recaudaci&oacute;n de fondos para ayudar a reconstruir la casa</strong>.&nbsp;Jaafreh&nbsp;se uni&oacute; a la campa&ntilde;a con la esperanza de la reconstrucci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como una iniciativa sencilla creci&oacute; r&aacute;pidamente hasta convertirse en una amplia ola de solidaridad dentro del pueblo y m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Cuando vimos la magnitud de&nbsp;la destrucci&oacute;n, no pod&iacute;amos dejar&nbsp;solas a las familias&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;Lanzamos una campa&ntilde;a de donaciones para ayudar a reconstruir la casa [&hellip;] La gente de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;dio un paso al frente. Hombres, mujeres y j&oacute;venes contribuyeron con lo que pudieron. Tambi&eacute;n recibimos donaciones de pueblos cercanos de toda la zona de Hebr&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una comunidad peque&ntilde;a como&nbsp;Tarqumiyah, la campa&ntilde;a se convirti&oacute; en algo m&aacute;s que apoyo financiero: <strong>fue una expresi&oacute;n colectiva de vulnerabilidad compartida,</strong> que&nbsp;surge en un momento de gran presi&oacute;n econ&oacute;mica en toda Cisjordania, que se ha agravado desde el 7 de octubre de 2023. Los permisos de trabajo para palestinos dentro de Israel&mdash;una de las principales fuentes de ingresos&mdash;se han reducido significativamente. Al mismo tiempo, la retenci&oacute;n de ingresos fiscales por parte de Israel ha provocado retrasos y pagos parciales de los salarios del sector p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos desaf&iacute;os, los residentes siguieron aportando. &ldquo;Las familias est&aacute; pasando dificultades econ&oacute;micas, pero aun as&iacute; donaron lo que pudieron&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;La campa&ntilde;a sigue en marcha porque los costos de reconstrucci&oacute;n son altos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente siente que lo que le pas&oacute; a&nbsp;Bassam&nbsp;podr&iacute;a pasarle a cualquiera&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;No&nbsp;es un caso aislado, sino parte de un patr&oacute;n m&aacute;s amplio.&nbsp;&ldquo;Las demoliciones llevan a&ntilde;os ocurriendo. Hay otras casas bajo amenaza, y las tierras agr&iacute;colas tambi&eacute;n est&aacute;n siendo&nbsp;atacadas&rdquo;. &Eacute;l mismo perdi&oacute;&nbsp;cuatro&nbsp;dunums&nbsp;de tierra agr&iacute;cola tras ser arrasados en a&ntilde;os anteriores.&nbsp;&ldquo;Estaban&nbsp;completamente plantados&nbsp;con &aacute;rboles frutales, y todo fue destruido, incluidos los tanques de agua&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La vida contin&uacute;a pese a la p&eacute;rdida</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;contin&uacute;a trabajando como taxista entre&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y Hebr&oacute;n, intentando mantener a su familia a pesar de la p&eacute;rdida.&nbsp;No ha podido regresar al lugar donde estaba su casa demolida.&nbsp;&ldquo;No puedo ir all&iacute;&rdquo;, dice en voz baja. &ldquo;Todos mis recuerdos y sue&ntilde;os est&aacute;n destrozados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en medio del dolor, encuentra consuelo en el apoyo recibido.&nbsp;&ldquo;Agradezco a todos en&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y a todos los que estuvieron a mi lado&rdquo;, dice. &ldquo;Su apoyo me dio la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a podr&eacute; reconstruir mi hogar&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 15:37:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-nuevo-refugiados-palestinos-atrapados-ultima-escalada-libano_132_13062751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/862ba8aa-5e01-42be-8994-95b32a454edf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto se ha intensificado y miles de personas han tenido que huir de sus hogares, incluidas muchas personas refugiadas de Palestina

“No estábamos preparados y nunca se nos ocurrió preparar nada. No tuvimos mucho tiempo para recoger nuestras cosas"

</p></div><p class="article-text">
        El 2 de marzo de 2026, el conflicto se intensific&oacute; en el sur&nbsp;de L&iacute;bano, obligando a <strong>miles de personas a huir de sus hogares para encontrar un lugar m&aacute;s seguro</strong>. Muchas personas&nbsp;refugiadas&nbsp;de Palestina&nbsp;que residen en campamentos ubicados en el sur del&nbsp;pa&iacute;s, como el campamento de El&nbsp;Buss, Burj&nbsp;Shemali&nbsp;y&nbsp;Rashidieh, tampoco tuvieron m&aacute;s opci&oacute;n que abandonar sus&nbsp;hogares, dejando atr&aacute;s todas sus pertenencias y recuerdos por segunda vez en dos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es&nbsp;dolorosa&nbsp;para toda la poblaci&oacute;n,&nbsp;pero&nbsp;<strong>es especialmente traum&aacute;tica para&nbsp;los refugiados y las refugiadas&nbsp;de Palestina</strong>, cuya historia ha estado marcada por las huidas en busca de seguridad y una vida mejor desde 1948.&nbsp;Ahora, muchos de ellos se enfrentan a un nuevo desplazamiento y a la violencia, en un pa&iacute;s donde todo a su alrededor parece estar en su contra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba durmiendo cuando mis dos hijos entraron a mi habitaci&oacute;n para despertarme despu&eacute;s de escuchar las noticias en mitad de la noche sobre el conflicto&rdquo;,&nbsp;cuenta&nbsp;Randa&nbsp;AlEnien, una mujer refugiada&nbsp;de Palestina&nbsp;que viv&iacute;a&nbsp;en el sur del L&iacute;bano,&nbsp;cerca del campamento de El&nbsp;Buss.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Randa, sus dos hijos y su esposo huyeron de su casa junto con muchas otras personas que viv&iacute;an en la zona.&nbsp;&ldquo;No est&aacute;bamos preparados y nunca se nos ocurri&oacute; preparar nada. No tuvimos mucho tiempo para recoger nuestras cosas. Recuerdo que los incidentes comenzaron esa noche a la 1:00 de la madrugada; escuchamos las noticias a las 3:00 y salimos a las 3:30&rdquo;.&nbsp;La familia&nbsp;se&nbsp;march&oacute; a toda&nbsp;prisa,&nbsp;debido al p&aacute;nico de&nbsp;quedarse atrapados durante horas en la carretera.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos&nbsp;desplazamos&nbsp;hacia el norte y ahora nos estamos quedando en el Monte L&iacute;bano, en la casa de unos familiares. Me siento afortunada de poder quedarme con ellos, ya que muchos otros no encontraron ning&uacute;n lugar para alquilar, especialmente porque la gente no&nbsp;estaba preparada&nbsp;ni las escuelas estaban&nbsp;a&uacute;n&nbsp;listas&nbsp;para acogerlos&rdquo;, dice Randa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi vecina pas&oacute; 14 horas con su familia para llegar a Beirut.&nbsp;Despu&eacute;s pasaron dos&nbsp;fr&iacute;as noches&nbsp;dentro de su coche con la esperanza de encontrar un lugar mejor donde quedarse, pero no&nbsp;lo encontraron. As&iacute; que no tuvieron m&aacute;s opci&oacute;n que regresar al sur, sabiendo que arriesgaban sus vidas. Y siguen all&iacute;, esperando que todos estos&nbsp;ataques&nbsp;terminen para poder volver a&nbsp;tener&nbsp;la vida normal&nbsp;que han&nbsp;intentado&nbsp;reconstruir durante m&aacute;s de un a&ntilde;o,&nbsp;desde&nbsp;el &uacute;ltimo conflicto&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Familias atrapadas</strong></h2><p class="article-text">
        Normalmente,&nbsp;desplazarse&nbsp;desde el sur del L&iacute;bano hasta Beirut deber&iacute;a&nbsp;llevar&nbsp;aproximadamente entre&nbsp;una o dos&nbsp;horas, pero como&nbsp;gran parte de la poblaci&oacute;n&nbsp;de diferentes zonas huy&oacute;&nbsp;al mismo tiempo,&nbsp;<strong>muchas personas se quedaron atrapadas durante horas en las carreteras,</strong> sin comida ni agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La familia de mi amigo huy&oacute; hacia el norte para quedarse en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared, que se considera un lugar m&aacute;s seguro&rdquo;, dice Ahmad, el hijo de Randa.&nbsp;<strong>UNRWA abri&oacute; una escuela en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared</strong>, y otros refugios, donde ya acogen a miles de personas que han huido de sus hogares. Adem&aacute;s, los profesionales de la Agencia est&aacute;n trabajando para brindar <a href="https://secure.unrwa.es/ayuda-libano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">servicios esenciales,</a>&nbsp;como atenci&oacute;n sanitaria y reparto de alimentos y otros suministros, como&nbsp;cochones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede saber con certeza qu&eacute; lugar es seguro y cu&aacute;l no, especialmente despu&eacute;s de que una zona muy cercana a otro campamento en el norte del L&iacute;bano fuera bombardeada el jueves por la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo que deseamos es volver a vivir seguros en nuestras casas. Queremos vivir como los dem&aacute;s.&nbsp;Es Ramad&aacute;n, queremos ayunar y romper el&nbsp;ayuno felices&nbsp;en una misma mesa, sin preocuparnos por la guerra y las bombas&rdquo;,&nbsp;pide&nbsp;Randa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-nuevo-refugiados-palestinos-atrapados-ultima-escalada-libano_132_13062751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 14:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huyendo de nuevo: refugiados palestinos atrapados en la última escalada en Líbano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/dina-asad-mujer-periodista-gaza_132_13046444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fc3e3c7-96dd-40f7-b518-0ade5497c86d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Incluso en medio del trauma, continuar informando se convierte en una forma de resiliencia</p></div><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n de Gaza se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Desde octubre de 2023, m&aacute;s de 72.000 personas han sido asesinadas, m&aacute;s de 171.726 heridas y 1,9 millones han sido desplazadas por la fuerza, muchas en varias ocasiones. Pero la violencia y los desplazamientos no tienen las mismas consecuencias para todos. <strong>Las mujeres en contextos de conflicto se enfrentan a amenazas espec&iacute;ficas, por el hecho de serlo</strong> y cuyas consecuencias las dejan en circunstancias de mayor vulnerabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        En la Franja, <strong>55.000 mujeres embarazadas requieren atenci&oacute;n especializada</strong> y muchas de ellas no pueden acceder a ella debido a la destrucci&oacute;n del sistema sanitario. La falta de alimento durante el embarazo y la lactancia son serias amenazas para las madres y sus beb&eacute;s. Los riesgos de sufrir violencia de g&eacute;nero y dom&eacute;stica han aumentado en mitad del desplazamiento, el hacinamiento y el colapso de las estructuras de protecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La escasez de suministros por el asedio ha provocado una <strong>emergencia silenciosa de higiene menstrual,</strong> lo que aumenta el riesgo de infecciones urinarias y complicaciones ginecol&oacute;gicas a largo plazo. Por otra parte, muchas mujeres se han quedado viudas y deben asumir la responsabilidad de sacar adelante a su familia totalmente solas. 
    </p><p class="article-text">
        Contar estas atrocidades en la Franja se ha convertido casi en una sentencia de muerte. A los periodistas internacionales no se les ha permitido la entrada para contar lo que estaba ocurriendo. Los profesionales de la informaci&oacute;n gazat&iacute;es se han jugado la vida por mostr&aacute;rselo al mundo. <strong>M&aacute;s de 250 periodistas palestinos han sido asesinados</strong> y al menos 94 han sido detenidos en c&aacute;rceles israel&iacute;es desde octubre de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres periodistas, aun enfrentando mayores obst&aacute;culos que sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, han demostrado valent&iacute;a, fortaleza, compromiso y resiliencia para trabajar junto a su comunidad. A pesar de la inseguridad y de las barreras que como mujeres se han encontrado, no se han rendido y han documentado la violaci&oacute;n constante de los derechos humanos y del derecho internacional en la Franja.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ser reportera y v&iacute;ctima en Gaza </strong></h2><p class="article-text">
        Dina Asad, periodista de Gaza, ha trabajado sin descanso para contar historias humanas durante la ofensiva israel&iacute; y que no cayeran en el olvido. Ha hecho grandes esfuerzos por llegar a zonas casi inaccesibles y por acercarse a personas que atravesaban momentos terribles, jug&aacute;ndose su propia vida. 
    </p><p class="article-text">
        Informar ha sido extremadamente peligroso, pero tambi&eacute;n complicado. En muchas ocasiones, ten&iacute;a dificultades para llegar hasta las v&iacute;ctimas por los cortes en las comunicaciones y los prejuicios. &ldquo;He tenido que superar restricciones culturales y sociales, que dificultan el acceso a ciertas comunidades, en particular mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los bombardeos y de la carga emocional de trabajar con historias traum&aacute;ticas, <strong>se ha enfrentado a otras barreras por su g&eacute;nero</strong>. Afirma que se ha cuestionado su presencia en ciertos lugares y que la han advertido de lo &ldquo;peligroso&rdquo; que es para una mujer trabajar sola en espacios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El temor por mi seguridad personal es mayor. He tenido que tomar precauciones adicionales al moverme por zonas atacadas y evitar salir a trabajar por la noche. Estos riesgos espec&iacute;ficos de g&eacute;nero a&ntilde;aden una capa adicional de estr&eacute;s y responsabilidad a un trabajo que ya de por s&iacute; es peligroso por la violencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dina es v&iacute;ctima de la ofensiva israel&iacute; y a la vez la cubre como reportera. Durante este tiempo ha tenido que equilibrar y dar espacio a ambos roles para poder seguir adelante. &ldquo;Me enfrento a ello centr&aacute;ndome en el prop&oacute;sito de mi trabajo: dar voz a quienes no la tienen [&hellip;] Compartir mis experiencias con compa&ntilde;eros o mis redes de apoyo tambi&eacute;n me ayuda, as&iacute; como tomar breves momentos para cuidarme cuando es posible&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Informar para mantener la esperanza y la resiliencia </strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta cubrir como periodista son las experiencias personales no contadas de la poblaci&oacute;n que vive bajo asedio y bajo bombardeos, especialmente las de mujeres y ni&ntilde;os, y que rara vez llegan al exterior&rdquo; explica. Su objetivo es contar historias que vayan m&aacute;s all&aacute; de las estad&iacute;sticas, para capturar el verdadero sufrimiento de las personas, para que sean recordadas y la comunidad internacional act&uacute;e en consecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo hace por ella misma y por mantener la esperanza. &ldquo;Incluso en medio del trauma, continuar informando se convierte en una forma de resiliencia y resistencia. <strong>Al documentar la ofensiva mientras la experimento, transformo mi sufrimiento en testimonio que exige reconocimiento y justicia&rdquo;. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/dina-asad-mujer-periodista-gaza_132_13046444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 13:04:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dina Asad: cómo ser mujer y periodista en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/lluvia-inunda-tiendas-campana-gaza-agrava-sufrimiento-poblacion_132_13020322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d058d695-9753-4adc-96f6-5e238118c008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nadie puede imaginar los momentos que vivimos dentro de estas telas raídas durante las tormentas. Nos cogemos de las manos y lo único que podemos hacer es llorar”</p></div><p class="article-text">
        En una larga calle llena de escombros a ambos lados,&nbsp;Shireen&nbsp;Dawabah, de 46 a&ntilde;os, se sienta con sus hermanas y sus hijos fuera de su modesta tienda de campa&ntilde;a en la zona de Saraya, al oeste de la ciudad de Gaza, ansiosa y temerosa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;se vio obligada a huir de su casa en&nbsp;Shuja'iyya&nbsp;al inicio de la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza,&nbsp;en octubre de 2023. Ahora sobrevive en una precaria tienda de campa&ntilde;a y&nbsp;no tiene m&aacute;s remedio que&nbsp;apilar tierra para protegerla de las tormentas, junto a sus hijos y sus hermanas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El invierno se ha convertido en una pesadilla para nosotros, despu&eacute;s de que sol&iacute;amos disfrutarlo en nuestros c&aacute;lidos y hermosos hogares con nuestras familias&rdquo;, dice&nbsp;Dawabah.&nbsp;&ldquo;Sufrimos mucho dentro de estas tiendas. <strong>Cada vez que hay una tormenta, las&nbsp;telas de las paredes&nbsp;se rompen, algunas partes salen volando y nos empapamos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Describe las condiciones dentro de las tiendas durante el invierno como catastr&oacute;ficas y explica que el sufrimiento no se limita a la p&eacute;rdida de partes de la tienda, sino que se extiende a las pocas pertenencias que los desplazados logran adquirir con gran dificultad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la &uacute;ltima tormenta, todos nuestros colchones, mantas y ropa se empaparon. No pudimos dormir durante varias noches mientras esper&aacute;bamos a que se secara parte de la ropa de cama. Al final, tuvimos que ir andando a&nbsp;Deir&nbsp;al-Balah, en el centro de Gaza, para pedirle algunas mantas a mi t&iacute;o&raquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante&nbsp;la&nbsp;ofensiva&nbsp;de Israel contra Gaza, alrededor de 1,9 millones de personas fueron desplazadas de sus hogares&nbsp;en&nbsp;la Franja. Algunas se vieron obligadas a huir varias veces. Los intensos ataques a&eacute;reos que <strong>da&ntilde;aron, total o parcialmente,&nbsp;aproximadamente el 92% de las viviendas</strong>, dejaron a los residentes sin otra opci&oacute;n que vivir en tiendas de campa&ntilde;a o refugios temporales.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El alto el fuego no restaura los hogares&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar del alto el fuego,&nbsp;que entr&oacute; en vigor el 10 de octubre de 2025, el sufrimiento de&nbsp;la poblaci&oacute;n&nbsp;de Gaza no ha terminado, especialmente para aquellos que viven en tiendas de campa&ntilde;a y refugios temporales. <strong>Israel sigue bloqueando la entrada de&nbsp;material de refugio</strong>, que podr&iacute;a aliviar&nbsp;la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de&nbsp;las personas desplazadas, especialmente durante los meses de invierno.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie puede imaginar los momentos que vivimos dentro de estas telas ra&iacute;das durante las tormentas. Nos cogemos de las manos y lo &uacute;nico que podemos hacer es llorar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de diciembre, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) advirti&oacute; sobre el impacto del invierno en la salud de las personas desplazadas en la Franja, se&ntilde;alando que el fr&iacute;o, la humedad y las condiciones insalubres <strong>aumentan considerablemente el riesgo de enfermedades e infecciones</strong>.&nbsp;El Ministerio de Salud palestino tambi&eacute;n inform&oacute; de decenas de miles de casos de enfermedades respiratorias e infecciosas causadas por las recurrentes tormentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;explica&nbsp;que uno de sus mayores temores es perder a uno de sus hijos por el fr&iacute;o.&nbsp;&ldquo;Aunque la guerra haya terminado, sigo teniendo miedo de perder a mis hijos. Los que sobrevivieron a la guerra pueden morir por el agua de lluvia que se acumula dentro de&nbsp;las&nbsp;fr&aacute;giles tiendas de campa&ntilde;a&rdquo;, dice&nbsp;Dawabah.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hermanas tambi&eacute;n est&aacute;n sufriendo, no solo por las enfermedades y las infecciones, sino tambi&eacute;n por la incontinencia urinaria,&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El trabajo de UNRWA en mitad de la dura realidad&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Dawabah&nbsp;sufre una grave escasez de ropa de cama, mantas y ropa de invierno, y ni siquiera tiene suficientes calcetines para sus hijos.&nbsp;Para ella y su familia, el apoyo de UNRWA es vital.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Al comienzo de la guerra, <strong>recibimos muchas formas de ayuda a trav&eacute;s de UNRWA,</strong> ya fuera comida o art&iacute;culos de primera necesidad, como tiendas de campa&ntilde;a, ropa y art&iacute;culos de higiene. UNRWA fue un apoyo para nosotros en todos nuestros momentos dif&iacute;ciles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los d&iacute;as me quedo de pie a la entrada de mi tienda, viendo a todas las personas desplazadas como yo caminando por la calle con ropa de cama, mantas o art&iacute;culos de higiene. Los reciben de los centros de UNRWA cercanos a nuestras zonas de desplazamiento, y yo espero mi turno para recibir tambi&eacute;n ayuda&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El alto el fuego puede haber detenido los combates en Gaza, pero el sufrimiento de los residentes contin&uacute;a.&nbsp;UNRWA&nbsp;ha pedido en varias ocasiones que se levanten inmediatamente&nbsp;todas las restricciones a la entrada de ayuda en Gaza&nbsp;para poder satisfacer todas las necesidades.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/lluvia-inunda-tiendas-campana-gaza-agrava-sufrimiento-poblacion_132_13020322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 16:20:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lluvia inunda las tiendas de campaña en Gaza y agrava el sufrimiento de la población]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada volverá a ser igual": los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volvera-igual-habitantes-gaza-preparan-ramadan-ruinas-miedo_132_13003166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3cc9ff5-201c-4f90-8239-8ce94eac9496_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada volverá a ser igual&quot;: los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes sagrado llega a la Franja mientras las familias se siguen enfrentando al desplazamiento, los bombardeos y la escasez </p></div><p class="article-text">
        Warda Al-Batrikhi es una palestina de 44 a&ntilde;os residente en Gaza, que pas&oacute; el &uacute;ltimo Ramad&aacute;n en una tienda de campa&ntilde;a improvisada en Deir al-Balah, en el centro de la franja de Gaza, junto a sus hijos y su sobrino. Hab&iacute;an sido desplazados por la fuerza de su hogar, pero manten&iacute;an la esperanza de que este a&ntilde;o, el mes sagrado lo pasar&iacute;an de vuelta en el lugar al que pertenec&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Este Ramad&aacute;n, Batrikhi ha conseguido regresar a la ciudad de Gaza, pero volver&aacute; a pasarlo en una tienda de campa&ntilde;a y esta vez sin su hermana. Su casa ha quedado completamente destruida y su hermana fue asesinada en un bombardeo israel&iacute; durante el alto el fuego. &ldquo;Cuando entr&oacute; en vigor el alto el fuego, ya hab&iacute;amos perdido nuestra casa, pero nos dijimos a nosotros mismos que lo m&aacute;s importante era que est&aacute;bamos vivos y que recuperar&iacute;amos las tradiciones del Ramad&aacute;n que tanto nos gustaban y esper&aacute;bamos cada a&ntilde;o&rdquo;, dice Batrikhi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero solo un par de semanas despu&eacute;s del acuerdo de alto el fuego, un ataque a&eacute;reo israel&iacute; mat&oacute; a mi hermana viuda, dejando hu&eacute;rfanos a sus cuatro hijos. Hoy vivo en una tienda de campa&ntilde;a con mis hijos y uno de los hijos de mi hermana, al que adopt&eacute;, mientras que mis otros hermanos se han hecho cargo del resto. No s&eacute; c&oacute;mo voy a afrontar este Ramad&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Gaza, esta celebraci&oacute;n tradicionalmente tra&iacute;a consigo animados mercados callejeros, coloridos farolillos y comidas comunitarias, en las que las familias compart&iacute;an la comida con sus vecinos y los menos afortunados. Sin embargo, un a&ntilde;o m&aacute;s, para muchos habitantes de Gaza, <strong>el mes llega bajo la sombra del desplazamiento y los continuos ataques a&eacute;reos</strong>, con familias que luchan no solo por tener un momento para celebrar, sino incluso por asegurar su pr&oacute;xima comida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes del genocidio, el Ramad&aacute;n era un mes de bondad. Casi nadie en la franja de Gaza se acostaba con hambre. Las familias ahorraban durante meses para poder comprar comida suficiente para mantener sus ayunos, y los vecinos compart&iacute;an generosamente entre ellos, asegur&aacute;ndose de que nadie se quedara sin comer. No se cerraba la puerta a los necesitados&rdquo;, recuerda Batrikhi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, dudo de que la gente pueda compartir la comida. Tras dos a&ntilde;os de genocidio y hambruna, las familias han gastado casi todos sus ahorros en harina de trigo y lentejas, ya que los precios se han disparado. Incluso los alimentos relativamente m&aacute;s baratos disponibles en los mercados est&aacute;n fuera de su alcance&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En a&ntilde;os anteriores, los d&iacute;as previos al mes sagrado estaban llenos de preparativos. Los mercados de la ciudad de Gaza se llenaban de gente, ya que las familias compraban d&aacute;tiles, queso, carne y especias. Los ni&ntilde;os colgaban farolillos y las familias planificaban la primera comida para romper el ayuno. Este a&ntilde;o, la expectaci&oacute;n se mezcla con la ansiedad. Gran parte de la Franja sigue en ruinas. <strong>Alrededor de 1,5 millones de palestinos siguen desplazados</strong>, viviendo en tiendas de campa&ntilde;a o en casas da&ntilde;adas con acceso limitado al agua y la electricidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Este a&ntilde;o es diferente&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        La llegada del Ramad&aacute;n se ha convertido en una prueba de resistencia. Abu Mahmoud Masharawi, de 38 a&ntilde;os y padre de dos hijos, que perdi&oacute; su casa en un bombardeo el a&ntilde;o pasado, ahora sobrevive en una tienda de campa&ntilde;a y celebrar&aacute; el mes sagrado expuesto a las inclemencias del tiempo, con poca intimidad y un miedo constante por sus hijos. &ldquo;Me preguntan por las luces y los adornos, y tengo que explicarles que este a&ntilde;o es diferente&rdquo;, contin&uacute;a Masharawi. &ldquo;Intentar&eacute; darles peque&ntilde;os momentos de normalidad, aunque solo sea compartiendo una comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en las zonas que no han sido directamente afectadas, el impacto psicol&oacute;gico es generalizado. En el barrio de Tal al-Hawa, al suroeste de la ciudad de Gaza, Salama Ahmed, de 45 a&ntilde;os, cuya casa sufri&oacute; graves da&ntilde;os, afirma que este Ramad&aacute;n no puede ser normal. &ldquo;No podemos colgar luces ni reunirnos como antes. Nuestra casa sigue parcialmente en pie y tenemos suerte de que queden algunas paredes, pero no podemos celebrarlo de verdad. No cuando las casas de todos nuestros vecinos han quedado reducidas a escombros. Aunque quisi&eacute;ramos celebrarlo, el miedo es demasiado grande. El Ramad&aacute;n tiene que ver con la fe, pero la fe se siente fr&aacute;gil cuando llevamos m&aacute;s de dos a&ntilde;os sin sentirnos seguros&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Por mucho que intentemos que parezca un Ramad&aacute;n de verdad, nada volver&aacute; a ser igual&rdquo;.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volvera-igual-habitantes-gaza-preparan-ramadan-ruinas-miedo_132_13003166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 08:56:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Nada volverá a ser igual": los habitantes de Gaza se preparan para el Ramadán entre ruinas y miedo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/viaje-familia-gaza-busca-vacuna-hija_132_12984903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fb07d3c-a535-4729-8163-8612d30c5bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando mi hija recibió la vacuna, sentí un gran alivio. Su madre y yo hemos vivido con el temor constante de que pudiera contraer enfermedades"</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recorrer largas distancias,&nbsp;Mahmoud&nbsp;Khalla, padre de dos ni&ntilde;as, Aram, de seis a&ntilde;os, y&nbsp;Jouri, de cuatro, no logr&oacute; conseguir una dosis de refuerzo de la vacuna contra la poliomielitis para su hija mayor en un centro m&eacute;dico de la zona de al-Karama, en el norte de Gaza. 
    </p><p class="article-text">
        Khalla viv&iacute;a con una preocupaci&oacute;n constante: <strong>su hija mayor no hab&iacute;a podido completar el esquema b&aacute;sico de vacunaci&oacute;n</strong> antes de comenzar la escuela. Cuando finalmente, en medio de la ansiedad, <strong>le llego una buena notica</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; un gran alivio cuando le&iacute; en las redes sociales que el Ministerio de Salud iba a poner en marcha la segunda fase de los programas de vacunaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n&rdquo;, cuenta. &ldquo;Me sent&iacute; responsable de asegurarme de que mi hija no perdiera no perdiera la dosis que hab&iacute;a quedado pendiente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En coordinaci&oacute;n con el Ministerio de Salud, <strong>UNRWA puso en marcha la segunda ronda de vacunaci&oacute;n rutinaria</strong> para reforzar la protecci&oacute;n de los menores tras dos a&ntilde;os de ofensiva y la interrupci&oacute;n de los servicios sanitarios. La campa&ntilde;a se desaroll&oacute; en toda la Franja entre el 18 y el 29 de enero.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer intento de Mahmoud fue frustrante. El centro m&eacute;dico al que acudi&oacute; estaba tan abarrotado que apenas hab&iacute;a espacio para permanecer de pie. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me vi obligado a buscar otro lugar que proporcionara vacunas, aunque estuviera lejos de donde viv&iacute;amos. Despu&eacute;s de varios intentos, finalmente consegu&iacute; una plaza para mi hija en la cl&iacute;nica gubernamental&nbsp;Sheikh&nbsp;Radwan, situada en el barrio de&nbsp;Sheikh&nbsp;Radwan, al noroeste de la ciudad de Gaza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando mi hija recibi&oacute; la vacuna, sent&iacute; un gran alivio. Su madre y yo hemos vivido con el temor constante de que pudiera contraer enfermedades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de vida en Gaza son cada vez m&aacute;s precarias. &ldquo;El hacinamiento de personas desplazadas en campamentos estrechos e inadecuados para la vida humana, y su dependencia de m&eacute;todos primitivos para usar los ba&ntilde;os, lavar la ropa o limpiar los utensilios de cocina, aumenta el riesgo de enfermedades e infecciones&rdquo;, asegur&oacute; Khalla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Desplazamiento y destrucci&oacute;n: una crisis que se agrava</strong></h2><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s del inicio de la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza, el ej&eacute;rcito israel&iacute; emiti&oacute; &oacute;rdenes de evacuaci&oacute;n forzosa para todas las provincias y barrios del norte de Gaza, obligando a cientos de miles de personas a huir hacia el sur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, m&aacute;s de 1,9 millones de personas se han visto forzadas a huir repetidamente de sus hogares, seg&uacute;n cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca nos establecimos en un solo lugar&rdquo;, relata Mahmoud. &ldquo;Las continuas operaciones militares nos empujaban de un lugar a otro. Solo pens&aacute;bamos en sobrevivir y encontrar un refugio donde pasar la noche&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNRWA, <strong>uno de cada cinco ni&ntilde;os de Gaza no ha recibido las vacunas rutinarias en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os debido a la ofensiva israel&iacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
         A la dificultad de los desplazamientos se suma la destrucci&oacute;n masiva del sistema sanitario en Gaza. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud ha documentado cientos de ataques contra instalaciones m&eacute;dicas, que han dejado a la mayor&iacute;a de los centros de salud parcial o totalmente inoperativos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, el ej&eacute;rcito israel&iacute; llev&oacute; a cabo alrededor de 668 ataques militares contra centros de salud en Gaza, lo que provoc&oacute; la destrucci&oacute;n parcial o total de m&aacute;s del 95% de las instalaciones sanitarias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desgraciadamente, hay miles de ni&ntilde;os que a&uacute;n no han recibido sus vacunas porque no pueden llegar a los centros y puntos m&eacute;dicos, o porque ya no existen&rdquo;, a&ntilde;ade Mahmoud. &nbsp;&ldquo;Tambi&eacute;n necesitamos m&aacute;s concienciaci&oacute;n sobre la importancia de la vacunaci&oacute;n, especialmente en un entorno con niveles de contaminaci&oacute;n sin precedentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n tiene como objetivo llegar a 44.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en Gaza para proporcionarles vacunas que salvan vidas y realizar pruebas de desnutrici&oacute;n. Sin embargo, muchos siguen acceso a atenci&oacute;n m&eacute;dica debido a su dispersi&oacute;n en zonas alejadas y de dific&iacute;l acceso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La salud infantil en el centro de la respuesta de UNRWA</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;UNRWA est&aacute; realizando una labor extraordinaria al dar prioridad a la salud de los ni&ntilde;os&rdquo;, afirm&oacute;&nbsp;Khalla.&nbsp;&ldquo;UNRWA no solo ha proporcionado vacunas y tratamiento a los residentes de Gaza, sino que ha apoyado constantemente a la poblaci&oacute;n mediante educaci&oacute;n, apoyo psicol&oacute;gico, la distribuci&oacute;n de alimentos y la puesta en marcha de proyectos para retirar la basura de las calles y los campamentos de desplazados&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os y la poblaci&oacute;n de Gaza necesitan ahora m&aacute;s que nunca a UNRWA&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Mahmoud, cada dosis de vacuna conseguida es una peque&ntilde;a victoria. Pero para miles de familias, la carrera contra el tiempo contin&uacute;a. En Gaza, proteger la salud de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no es solo una cuesti&oacute;n m&eacute;dica: es una lucha diaria por garantizar su derecho fundamental a la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/viaje-familia-gaza-busca-vacuna-hija_132_12984903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 11:13:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Una muerte lenta": el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/muerte-lenta-asedio-gaza-escasez-medicamentos-convierten-cancer-sentencia-muerte_132_12958090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec9ca938-939c-4955-be82-ee8f6d39457a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Una muerte lenta&quot;: el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alrededor de 3.500 pacientes tienen derivaciones médicas para recibir tratamiento fuera de la Franja, pero las autoridades israelíes no les han permitido viajar</p></div><p class="article-text">
        Abdallah&nbsp;al-Hessi&nbsp;se mud&oacute; con su madre, enferma de c&aacute;ncer, a&nbsp;Rafah&nbsp;cuatro meses despu&eacute;s de que Israel iniciara su devastadora&nbsp;ofensiva&nbsp;contra la franja de Gaza, con la esperanza de que esto facilitara sus desplazamientos una vez que ella obtuviera la autorizaci&oacute;n m&eacute;dica para salir de la Franja&nbsp;a recibir tratamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2024, las fuerzas israel&iacute;es tomaron y cerraron completamente el paso fronterizo de&nbsp;Rafah. Por esas fechas, a&nbsp;Abdallah, que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a su madre para cuidarla, le diagnosticaron c&aacute;ncer. Hoy en d&iacute;a, <strong>ambos&nbsp;est&aacute;n &ldquo;muriendo lentamente&rdquo;</strong>, ya que las autoridades israel&iacute;es siguen neg&aacute;ndoles el permiso para viajar fuera de la Franja para recibir tratamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me diagnosticaron c&aacute;ncer de mama unos cuatro meses despu&eacute;s de que la ocupaci&oacute;n israel&iacute; iniciara su guerra. Los m&eacute;dicos me aconsejaron que me trasladara de la ciudad de Gaza a&nbsp;Rafah&nbsp;para poder viajar m&aacute;s f&aacute;cilmente a trav&eacute;s del paso fronterizo de&nbsp;Rafah&nbsp;una vez que recibi&eacute;ramos la autorizaci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, dijo&nbsp;la madre&nbsp;de&nbsp;Abdallah, residente de la ciudad de Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero mientras esper&aacute;bamos la derivaci&oacute;n, las fuerzas israel&iacute;es invadieron&nbsp;Rafah&nbsp;y cerraron la frontera. Entonces nos vimos obligados a huir a otra parte de la Franja. Durante ese periodo, mi hijo&nbsp;Abdallah&nbsp;empez&oacute; a sufrir cada vez m&aacute;s dolores de est&oacute;mago, pero debido a la falta de equipamiento m&eacute;dico adecuado, los m&eacute;dicos no pudieron diagnosticar su enfermedad al principio&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. Unas semanas m&aacute;s tarde, a&nbsp;Abdallah&nbsp;le diagnosticaron un linfoma y pas&oacute; a ser &eacute;l quien necesitaba cuidados, ya que su estado se deterior&oacute; y su madre, tambi&eacute;n enferma de c&aacute;ncer, se vio obligada a cuidar de &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora apenas puedo caminar y moverme, han pasado unos 20 meses desde que paso la mayor parte de mi vida en esta cama sin ning&uacute;n tipo de tratamiento adecuado&rdquo;, dijo&nbsp;Abdallah. &ldquo;Me vi obligado a abandonar mi hogar en la ciudad de Gaza junto con mi madre para acompa&ntilde;arla en lo que pens&aacute;bamos que ser&iacute;a un viaje para recibir tratamiento m&eacute;dico. Pero result&oacute; ser un viaje de espera. Estamos esperando impotentes mientras nuestra salud empeora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos informaron a&nbsp;Abdallah&nbsp;y a su madre que no existe posibilidad de tratamiento en Gaza, debido a la escasez del 70 % de los medicamentos contra el c&aacute;ncer y los analg&eacute;sicos, ya que las autoridades israel&iacute;es contin&uacute;an restringiendo la entrada de suministros m&eacute;dicos en Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Dr. Muhammad&nbsp;Abunada, director m&eacute;dico del Centro Oncol&oacute;gico de Gaza, explic&oacute; que <strong>la peque&ntilde;a cantidad de medicamentos que a&uacute;n quedan en </strong><em><strong>stock </strong></em><strong>ofrece pocos beneficios reales</strong>. &ldquo;El tratamiento del c&aacute;ncer suele requerir la administraci&oacute;n conjunta de m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos, pero los pacientes a menudo solo pueden acceder a una parte&nbsp;del r&eacute;gimen prescrito, ya que no se dispone de medicamentos clave&rdquo;, afirm&oacute; el Dr.&nbsp;Abunada. &ldquo;En muchos casos, nos vemos obligados a tratar a los pacientes con protocolos incompletos. Sin el tratamiento completo, el tratamiento se vuelve ineficaz y el estado de los pacientes se deteriora inevitablemente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Dr.&nbsp;Abunada&nbsp;se&ntilde;al&oacute; que <strong>la tasa de mortalidad entre los pacientes con c&aacute;ncer ha aumentado dr&aacute;sticamente</strong> desde el inicio de la guerra en Gaza, duplic&aacute;ndose o incluso triplic&aacute;ndose en algunos casos. &ldquo;Anteriormente, el centro atend&iacute;a a un paciente que fallec&iacute;a cada d&iacute;a. Ahora, fallecen entre dos y tres pacientes al d&iacute;a&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Este aumento se debe principalmente a la falta de medicamentos y tratamientos disponibles. Mientras tanto, miles de personas necesitan urgentemente una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica para recibir la atenci&oacute;n adecuada en el extranjero&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Miles de personas esperan un tratamiento retrasado</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Abdallah&nbsp;y su&nbsp;madre&nbsp;son dos de los 11.000 pacientes con c&aacute;ncer que hay en Gaza. <strong>Alrededor de 3.500 de ellos tienen derivaciones m&eacute;dicas para recibir tratamiento fuera del territorio</strong>, pero las autoridades israel&iacute;es no les han permitido viajar. Entre los afectados se encuentra una mujer palestina de 61 a&ntilde;os que lleva 27 meses esperando sin recibir los medicamentos mensuales esenciales para el c&aacute;ncer, lo que ha provocado que su estado empeore sin control.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he visto ninguna mejora para los pacientes con c&aacute;ncer aqu&iacute; desde el alto el fuego&rdquo;,&nbsp;explica&nbsp;Najat&nbsp;Sayed, paciente con c&aacute;ncer de mama. Su tratamiento estaba programado fuera de Gaza para el 7 de octubre de 2023, el mismo d&iacute;a en que comenz&oacute; la guerra. &ldquo;No pude viajar para recibir mi medicaci&oacute;n y mi inyecci&oacute;n, y he estado esperando desde entonces&rdquo;, dice. &ldquo;Siento c&oacute;mo la enfermedad avanza cada d&iacute;a en mi cuerpo. Durante mi &uacute;ltima visita, el m&eacute;dico me advirti&oacute; de que podr&iacute;a haber llegado a los pulmones. Sin embargo, me siento impotente, ya que los hospitales de la Franja no pueden realizar ni siquiera las pruebas b&aacute;sicas para detectar mi c&aacute;ncer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os de bombardeos israel&iacute;es incesantes, gran parte de la infraestructura civil y del sistema sanitario ha quedado destruida. Muchos esperaban que el alto el fuego de octubre ofreciera un respiro y un camino gradual hacia la recuperaci&oacute;n, pero con los pasos fronterizos restringidos y la ayuda limitada, la vida de los residentes ha pasado de la violencia inmediata a la privaci&oacute;n prolongada y la &ldquo;muerte lenta&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/muerte-lenta-asedio-gaza-escasez-medicamentos-convierten-cancer-sentencia-muerte_132_12958090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 04:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Una muerte lenta": el asedio de Gaza y la escasez de medicamentos convierten el cáncer en una sentencia de muerte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/campo-futbol-amenazado-ninos-campamento-refugiados-aida-aferran-ultimo-espacio-jugar_132_12949255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/766fbd8e-98c2-422f-8a11-cf3133fb986e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoridades israelíes han emitido una orden para demoler el recinto deportivo</p></div><p class="article-text">
        En el campamento&nbsp;de refugiados de Aida, al norte de Bel&eacute;n, un peque&ntilde;o campo de f&uacute;tbol se ha convertido en mucho m&aacute;s que un lugar para practicar deporte. Para&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;que crecen en uno de los campamentos&nbsp;de refugiados m&aacute;s densamente poblados de Cisjordania, es un espacio abierto excepcional donde pueden respirar, so&ntilde;ar y escapar moment&aacute;neamente de las presiones de la vida cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Paso momentos realmente maravillosos aqu&iacute;&rdquo;, dice Tala Abu&nbsp;Srour, una joven del campamento. &ldquo;He hecho muchos amigos, los entrenadores nos entrenan muy bien y cada d&iacute;a aprendo algo nuevo. Este ha sido mi sue&ntilde;o desde que era muy peque&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese sue&ntilde;o est&aacute; ahora amenazado. A principios de este mes, las autoridades israel&iacute;es emitieron una orden militar para demoler el campo de f&uacute;tbol dentro del campamento&nbsp;de Aida. Tras las apelaciones legales y la presi&oacute;n p&uacute;blica, el 12 de enero se inform&oacute; a los residentes de que la demolici&oacute;n se hab&iacute;a pospuesto una semana m&aacute;s. Los abogados hicieron hincapi&eacute; en que la decisi&oacute;n no se hab&iacute;a cancelado, solo retrasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me entristeci&oacute; mucho cuando me enter&eacute; de la demolici&oacute;n&rdquo;, dice Tala. &ldquo;Sue&ntilde;o con ser futbolista. Destruir el campo significar&iacute;a el fin del sue&ntilde;o de una ni&ntilde;a peque&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El campamento&nbsp;de Aida se estableci&oacute; en 1950 entre Bel&eacute;n y Beit Jala para dar cobijo a los refugiados&nbsp;y refugiadas de Palestina&nbsp;desplazados de 17 aldeas de los distritos occidentales de Jerusal&eacute;n y Hebr&oacute;n, entre ellas al-Walaja,&nbsp;Deir&nbsp;Aban,&nbsp;Ajjur&nbsp;y Beit&nbsp;Nattif. Seg&uacute;n UNRWA, m&aacute;s de 7.244&nbsp;personas refugiadas de Palestina&nbsp;registradas viven hoy en d&iacute;a en una superficie de solo 0,71 kil&oacute;metros cuadrados, un espacio que nunca se ha ampliado a pesar de d&eacute;cadas de crecimiento demogr&aacute;fico. El resultado es un grave hacinamiento, con viviendas construidas muy juntas entre s&iacute; y casi sin zonas p&uacute;blicas o recreativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no hay privacidad&rdquo;, dice Rimas, otra joven del campamento. &ldquo;Las casas est&aacute;n pegadas unas a otras. Este campo lo es todo para nosotros. Aqu&iacute; re&iacute;mos, lloramos y liberamos toda la presi&oacute;n que soportamos en la escuela y en nuestra vida cotidiana&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando jugar se convierte en una forma de supervivencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para los ni&ntilde;os de Aida, el f&uacute;tbol no es simplemente un pasatiempo, sino una forma de lidiar con una vida sometida a un estr&eacute;s constante. &ldquo;La vida aqu&iacute; no es bonita&rdquo;, a&ntilde;ade Rimas. &ldquo;El ej&eacute;rcito israel&iacute; est&aacute; muy cerca y realiza incursiones en nuestra zona constantemente. No tenemos parques ni lugares a los que ir. Este campo es el &uacute;nico lugar donde nos sentimos normales&rdquo;. Cuando se enter&oacute; de la orden de demolici&oacute;n, dice, se sinti&oacute; profundamente angustiada. &ldquo;&iquest;Acaso incluso el campo de f&uacute;tbol es demasiado para nosotros?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades locales insisten en que el campo se construy&oacute; legalmente en terrenos arrendados oficialmente al monasterio armenio. A principios de enero, el alcalde de Bel&eacute;n, Maher&nbsp;Qanawati, visit&oacute; el campamento&nbsp;de Aida en solidaridad con los residentes y los ni&ntilde;os, rechazando la orden de demolici&oacute;n y calific&aacute;ndola de ataque directo al derecho de los ni&ntilde;os a la alegr&iacute;a, el juego y una vida segura. Los representantes del Comit&eacute; Popular del campamento y del Centro Juvenil de Aida describieron el campo como un salvavidas para los ni&ntilde;os y se comprometieron a seguir trabajando para protegerlo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>UNRWA y la vida cotidiana en el campamento</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de los ataques y la crisis que enfrenta, UNRWA sigue siendo el principal proveedor de servicios esenciales en el campamento de Aida. La&nbsp;Agencia imparte educaci&oacute;n a trav&eacute;s de una escuela para ni&ntilde;as que funciona en un sistema de turno &uacute;nico, mientras que los ni&ntilde;os asisten a escuelas en Beit Jala. Tambi&eacute;n proporciona servicios sociales, asistencia de la red de seguridad social, programas de&nbsp;microfinanciaci&oacute;n, servicios de salud, incluida una unidad de fisioterapia de urgencia, oportunidades de trabajo remunerado y asistencia alimentaria y econ&oacute;mica de emergencia. Las instalaciones de la&nbsp;Agencia&nbsp;en Aida tambi&eacute;n atienden a&nbsp;personas refugiadas&nbsp;de los campamentos vecinos, pero los residentes afirman que la ausencia de espacios p&uacute;blicos seguros sigue agravando las presiones sociales y psicol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sue&ntilde;os m&aacute;s all&aacute; del campamento</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los ni&ntilde;os hablan del futuro. &ldquo;Mi ambici&oacute;n es jugar al f&uacute;tbol en el extranjero, convertirme en profesional y enaltecer el nombre de Palestina&rdquo;, afirma Rimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ahmed&nbsp;Salameh, entrenador del Centro Juvenil Aida, el campo representa una posibilidad. &ldquo;Tenemos 45 chicas entrenando aqu&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Hemos trabajado muy duro para llegar a este nivel. Este campo es su &uacute;nica v&iacute;a de escape. Aqu&iacute; se construyen sue&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los activistas piden ahora que se mantenga la presi&oacute;n internacional, incluyendo apelaciones a la FIFA y la UEFA, para que intervengan y defiendan el derecho de&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;a jugar. &ldquo;Este retraso se ha producido gracias al esfuerzo colectivo&rdquo;, afirma&nbsp;Salameh. &ldquo;Pero el peligro sigue ah&iacute;&rdquo;. Por ahora, las porter&iacute;as siguen en pie, pero en el campamento&nbsp;de Aida, incluso una semana puede parecer una eternidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/campo-futbol-amenazado-ninos-campamento-refugiados-aida-aferran-ultimo-espacio-jugar_132_12949255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 10:48:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un campo de fútbol amenazado: los niños del campamento de refugiados de Aida se aferran a su último espacio para jugar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volver-aprender-gaza-educacion-unrwa-resurge-escombros_132_12929380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74c74c98-8e94-4af4-adb2-c63a94774436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi 65.000 menores están acudiendo a actividades de aprendizaje presencial en refugios de la Agencia y casi 300.000 se benefician de lecciones online </p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 650.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza no han tenido acceso a la educaci&oacute;n durante m&aacute;s de dos cursos consecutivos debido a la brutal ofensiva israel&iacute; sobre la Franja. Los bombardeos y el desplazamiento los han mantenido fuera de las aulas y el resultado en su aprendizaje es alarmante. Se estima que la proporci&oacute;n de ni&ntilde;os incapaces de leer un texto b&aacute;sico a la edad de 10 a&ntilde;os ha aumentado en al menos 20 puntos porcentuales. 
    </p><p class="article-text">
        La violencia ha destrozado casi por completo el sistema educativo de Gaza. <strong>El 97% de las escuelas necesitan rehabilitarse o reconstruirse y un tercio de ese n&uacute;mero son escuelas de UNRWA</strong>. La ense&ntilde;anza superior tambi&eacute;n ha sido duramente golpeada: centenares de instalaciones universitarias han sido da&ntilde;adas o arrasadas. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Internacional Independiente de Investigaci&oacute;n sobre el Territorio Palestino Ocupado, hasta el 25 de marzo, al menos 57 infraestructuras universitarias quedaron completamente destruidas. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la mayor parte de los edificios escolares han sido convertidos en refugio para cientos de miles de personas, lo que ha agravado la falta de espacios adecuados y destinados al aprendizaje. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ya no van a las aulas a aprender, ahora sobreviven hacinados con sus familias en ellas. 
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento del sistema tambi&eacute;n se ve afectado por la falta de profesionales. Entre octubre de 2023 y septiembre de 2025, <strong>600 maestros y maestras han sido asesinados y muchos m&aacute;s heridos</strong>. Los que han sobrevivido, como el resto de la poblaci&oacute;n, se enfrentan al desplazamiento, a graves p&eacute;rdidas, traumas y a la falta de art&iacute;culos o servicios esenciales. Los maestros y maestras son una pieza fundamental de la educaci&oacute;n y se tardar&aacute; mucho tiempo hasta que puedan acudir a sus lugares de trabajo sin trabas y con garant&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        No tener acceso a la educaci&oacute;n tiene efectos inmediatos y a largo plazo en los menores de la Franja. A corto plazo, esta carencia supone un retraso en el desarrollo de su aprendizaje y en el avance estipulado en los cursos escolares. Es probable que la oportunidad de graduarse se retrase entre dos y tres a&ntilde;os para cientos de miles de menores y las consecuencias se arrastrar&aacute;n durante mucho tiempo. Esta situaci&oacute;n afecta de manera directa en la salud mental de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. La falta de rutina, de contacto con sus profesores y la ruptura con la esperanza depositada en los estudios para tener un futuro mejor, han agravado sus traumas y dificultan su sanaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, se corre el riesgo de que una generaci&oacute;n entera de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y j&oacute;venes se conviertan en una generaci&oacute;n perdida, lo que los dejar&aacute; en una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad, con m&aacute;s riesgo de pobreza y de falta de oportunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las restricciones de acceso a suministros a la Franja por parte de las autoridades israel&iacute;es son otra traba para la vuelta a la educaci&oacute;n con normalidad. Los materiales escolares escasean y los menores tienen serias dificultades para acceder a recursos did&aacute;cticos que les permitan continuar con su aprendizaje. 
    </p><p class="article-text">
        Esta terrible situaci&oacute;n es muy dolorosa para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza. Para ellos, estudiar era su motivaci&oacute;n diaria y su esperanza para tener un futuro mejor. Tras tanto sufrimiento, la educaci&oacute;n debe ser un salvavidas para su salud mental y una garant&iacute;a de futuro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los espacios de aprendizaje de UNRWA devuelven el derecho a aprender </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que comenz&oacute; el alto el fuego en Gaza, <strong>la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute; ocupando un lugar prioritario en las operaciones de UNRWA</strong>, que est&aacute; realizando enormes esfuerzos para que el mayor n&uacute;mero de menores puedan tener acceso a actividades educativas y vuelvan a aprender. A pesar de sus propias dificultades, los maestros y maestras de la Agencia est&aacute;n demostrando resiliencia y compromiso con los estudiantes. Adem&aacute;s de lecciones de alfabetizaci&oacute;n, est&aacute;n asumiendo roles como el apoyo psicosocial. 
    </p><p class="article-text">
        Los desaf&iacute;os no han sido un impedimento para que los equipos de UNRWA hayan rehabilitado numerosos espacios temporales para el aprendizaje. De manera presencial, <strong>casi 65.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n acudiendo a 542 de estos espacios rehabilitados en 72 refugios de UNRWA</strong>, que son un lugar de paz, un oasis donde volver a tener motivaciones y sue&ntilde;os. Las profesoras y profesores brindan lecciones y tienen en cuenta su fr&aacute;gil salud mental, los apoyan y los impulsan a mejorar cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque este trabajo tiene un m&eacute;rito incalculable en mitad de tanta devastaci&oacute;n, a&uacute;n queda mucho por hacer. Muchas instalaciones escolares est&aacute;n inhabilitadas o no cuentan con las comodidades necesarias y los suministros siguen siendo escasos. 
    </p><p class="article-text">
        Para sortear estos problemas y la imposibilidad de acudir a estos espacios para muchos menores por el desplazamiento, UNRWA est&aacute; aprovechando plataformas y herramientas digitales para ofrecer <strong>actividades b&aacute;sicas de alfabetizaci&oacute;n y aritm&eacute;tica a distancia a casi 300.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong>. Lo hace con el apoyo de 7.665 docentes y con materiales de autoaprendizaje. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de la Agencia est&aacute; siendo un rayo de esperanza para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza, pero se necesita mucho m&aacute;s apoyo. <strong>Es fundamental que se respete el derecho internacional humanitario</strong>, que se aumente la financiaci&oacute;n en educaci&oacute;n, que los actores internacionales defiendan el derecho a la educaci&oacute;n de calidad en la regi&oacute;n y que UNRWA pueda ejercer su trabajo sin trabas. El futuro de generaciones enteras en la regi&oacute;n depende de ello. Seguir hablando de Gaza tambi&eacute;n es defender este derecho. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/volver-aprender-gaza-educacion-unrwa-resurge-escombros_132_12929380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 11:10:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a aprender en Gaza: la educación de UNRWA resurge entre los escombros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/construir-vida-no-puedes-poseer-historia-mohammad-darwish-alsiri-refugiado-palestina-libano_132_12895727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13eb679b-ed11-462a-a072-bd4f3b6f4f93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano"></p><p class="article-text">
        Alrededor de <strong>450.000 personas refugiadas de Palestina viven actualmente en L&iacute;bano</strong>, cerca del 10% de la poblaci&oacute;n. Viven fuera del foco, atrapadas en una realidad marcada por la exclusi&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        A todas ellas se les niegan sus derechos m&aacute;s b&aacute;sicos: <strong>no pueden acceder a la mayor&iacute;a de los servicios p&uacute;blicos, no se les permite poseer propiedades ni tierras y se les proh&iacute;be ejercer 39 profesiones</strong>, incluidas la ingenier&iacute;a, la medicina o el derecho. Esta situaci&oacute;n perpet&uacute;a la precariedad y la pobreza de una comunidad que vive hacinada en campamentos, sin oportunidades reales de prosperar.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas refugiadas de Palestina no tienen otra opci&oacute;n que buscar empleos informales y trabajar vendiendo lo que pueden o haciendo arreglos. Incluso cuando quieren emprender un negocio propio, se encuentran una y otra vez con el mismo problema: la ley les proh&iacute;be registrar a su nombre aquello que consiguen con su esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mohammad Darwish AlSiri es refugiado de Palestina en Yafa</strong>. Tiene 40 a&ntilde;os y es t&eacute;cnico de HVAC (Calefacci&oacute;n, Ventilaci&oacute;n y Aire Acondicionado). Ha trabajado muy duro desde los 16 a&ntilde;os para construir una buena vida para &eacute;l y para su familia: <em>&ldquo;Trabaj&eacute; durante 11 a&ntilde;os en diferentes empresas en L&iacute;bano. Pero mis ingresos eran muy bajos, as&iacute; que, en 2012, decid&iacute; abrir mi propio negocio de venta e instalaci&oacute;n de aires acondicionados, con la esperanza de construir una vida mejor para mi esposa y mis tres hijos&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mohammad comenz&oacute; alquilando una peque&ntilde;a tienda en Beirut. <strong>Trabaj&oacute; mucho y el negocio funcion&oacute;</strong>. Con esfuerzo y constancia, Mohammad consigui&oacute; algo impensable para la mayor&iacute;a de las personas refugiadas de Palestina: ahorrar lo suficiente para comprar una casa propia. Fue entonces cuando la ley le record&oacute; su lugar: <strong>en L&iacute;bano, las personas refugiadas de Palestina no pueden ser propietarias</strong>. &ldquo;<em>No tuve otra opci&oacute;n que registrar mi casa a nombre de un familiar liban&eacute;s&rdquo;</em>, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ley libanesa excluye a las personas refugiadas de Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>La ley muestra una discriminaci&oacute;n clara</strong>. Mientras las personas refugiadas de otros pa&iacute;ses &mdash;como Siria, Irak o Arabia Saud&iacute;&mdash; pueden comprar propiedades, las personas refugiadas de Palestina no. Ni siquiera las que han nacido en suelo liban&eacute;s. <strong>Nada de lo que poseen puede ser legalmente suyo</strong>. Lo poco que pueden adquirir queda siempre en manos ajenas, sostenido por acuerdos fr&aacute;giles, por la confianza &mdash;o la dependencia&mdash; de otras personas.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito volvi&oacute; a llamar a la puerta de Mohammad y decidi&oacute; comprar un segundo local en Beirut, justo al lado del que ten&iacute;a alquilado. La escena volvi&oacute; a repetirse: el mismo obst&aacute;culo legal, la misma soluci&oacute;n forzada. <strong>Tuvo que registrar la nueva tienda, por la que tan duro habr&iacute;a trabajado, a nombre del mismo familiar liban&eacute;s.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mohammad Darwish AlSiri posa frente a su tienda                            </span>
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        Cuando se le pregunta si se siente inseguro o vulnerable, Mohammad admite que s&iacute;, que esta situaci&oacute;n le preocupa de forma constante. Sabe que su estabilidad y el sustento de su familia no solo dependen de su trabajo, sino de un sistema fr&aacute;gil, de un acuerdo basado en la confianza.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando miro a mis hijos, sue&ntilde;o con que puedan vivir una vida mejor que la m&iacute;a. Espero que puedan ejercer la profesi&oacute;n que elijan, sea cual sea&rdquo;,</em> relata Mohammad. Su esperanza es compartida por miles de personas refugiadas de Palestina. <strong>Esperan un futuro con menos discriminaci&oacute;n y menos restricciones</strong>: <strong>un futuro en el que su trabajo y sus sue&ntilde;os puedan pertenecerles verdaderamente.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>UNRWA garantiza los servicios b&aacute;sicos e impulsa oportunidades</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s del 90 % de familias refugiadas de Palestina en L&iacute;bano vive bajo el umbral de pobreza</strong>. El desempleo y la precariedad laboral son estructurales: la tasa de desempleo entre la comunidad es una de las m&aacute;s altas del mundo y casi tres veces superior a la media libanesa, <strong>en gran medida como consecuencia de d&eacute;cadas de discriminaci&oacute;n y restricciones legales</strong> que limitan su acceso al empleo formal.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hoy m&aacute;s que nunca, <strong>UNRWA es un pilar fundamental</strong> para cientos de miles de personas al garantizar servicios b&aacute;sicos como la atenci&oacute;n sanitaria, la educaci&oacute;n, la asistencia social o el apoyo en efectivo, que permiten a las familias sobrevivir en un contexto extremo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la labor de la Agencia no se detiene aqu&iacute;. En un pa&iacute;s donde a las personas refugiadas de Palestina se les cierran sistem&aacute;ticamente las puertas, UNRWA no solo <strong>promueve la empleabilidad a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n t&eacute;cnica</strong>, sino que constituye uno de los pocos espacios donde el trabajo digno es posible. <strong>La Agencia emplea directamente a unas 3.000 personas refugiadas de Palestina, muchas de ellas profesionales con cualificaci&oacute;n</strong> &mdash; ingenieros e ingenieras, personal m&eacute;dico y de enfermer&iacute;a, docentes y personal t&eacute;cnico de distinta &iacute;ndole&mdash; que, fuera de UNRWA, no pueden ejercer su profesi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/construir-vida-no-puedes-poseer-historia-mohammad-darwish-alsiri-refugiado-palestina-libano_132_12895727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 12:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Construir una vida que no puedes poseer: la historia de Mohammad Darwish AlSiri, refugiado de Palestina en Líbano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taybeh, el último pueblo 100% cristiano de Palestina, sobrevive entre la fe y la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/taybeh-ultimo-pueblo-cristiano-palestina-sobrevive-fe-violencia-colonos-ataques-olivos_132_12876624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/567051fb-1f6c-4d09-80ff-26ef3c95d4c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portal de Belén de la iglesia de Cristo Redentor, en Taybeh (Cisjordania)"></p><p class="article-text">
        Situado al noreste de Ramala y Al-Bireh, en el coraz&oacute;n de la Cisjordania ocupada, se encuentra <strong>Taybeh, un pueblo palestino completamente cristiano cuya historia se remonta a m&aacute;s de 5.000 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al entrar en la iglesia de Cristo Redentor, situada en la avenida principal, la mirada se detiene en una imagen del portal de Bel&eacute;n: San Jos&eacute; cubierto con una kufiya palestina. Esta escena, cargada de simbolismo, muestra la profunda conexi&oacute;n entre la fe, la identidad y la tierra.
    </p><p class="article-text">
        El padre Bashar Fawadleh, nacido en Jerusal&eacute;n y actualmente p&aacute;rroco de esta iglesia, afirma que Taybeh tiene un significado especial para las personas cristianas de Palestina, tanto desde un punto de vista religioso como patrimonial y cultural. Se trata de la &uacute;nica localidad 100% cristiana de Palestina, una realidad que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una singularidad que no les protege del sufrimiento. <strong>Al igual que las comunidades musulmanas de Cisjordania, la comunidad cristiana de Taybeh tambi&eacute;n sufre la ocupaci&oacute;n y la violencia de Israel. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n, adem&aacute;s, ha empeorado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una escalada que se ha dejado sentir en toda Cisjordania. Desde octubre de 2023, las incursiones militares israel&iacute;es y el aumento de los ataques de colonos han dejado casi 1.100 personas palestinas asesinadas y m&aacute;s de 10.700 heridas, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Ministerio Palestino de Salud.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La violencia se intensifica</strong></h2><p class="article-text">
        El padre Fawadleh recuerda un episodio ocurrido en 2023, cuando un agricultor de Taybeh fue atacado por los colonos y tuvo que ser trasladado a una unidad de cuidados intensivos. Desde entonces, <strong>los ataques se han intensificado con las restricciones de acceso a las fincas, la destrucci&oacute;n de cultivos, la quema de tierras agr&iacute;colas y un pastoreo agresivo</strong> que agota los recursos de las tierras palestinas y ha provocado graves da&ntilde;os en los olivares.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ya no podemos llegar a nuestras tierras con seguridad ni prepararnos para la cosecha de aceitunas como antes&rdquo;</em>, denuncia el padre Fawadleh, aludiendo a la estrategia de Israel para imponer una nueva realidad en la zona mediante la destrucci&oacute;n de las tierras agr&iacute;colas palestinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La violencia tambi&eacute;n se ha extendido al n&uacute;cleo urbano</strong>. Los ataques han afectado a los alrededores de la iglesia de San Jorge &mdash;conocida como la iglesia de Al-Khader&mdash;, un templo del siglo V y uno de los principales referentes religiosos e hist&oacute;ricos de la zona. Numerosas viviendas han sido objeto de estos ataques, con pintadas racistas en las fachadas, y varios veh&iacute;culos han sido quemados.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de los ataques, declara el padre Fawadleh, es sembrar el miedo y empujar a las personas residentes a marcharse. <em>&ldquo;Est&aacute;bamos aqu&iacute; y aqu&iacute; nos quedaremos&rdquo;</em>, afirma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Solidaridad con Taybeh y con toda Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        En respuesta a los ataques reiterados, <strong>los patriarcas y p&aacute;rrocos de las iglesias de Jerusal&eacute;n han emitido un comunicado conjunto condenando las agresiones contra la comunidad de Taybeh</strong>, subrayando que ya no se trata de incidentes aislados, sino de un patr&oacute;n sistem&aacute;tico de violencia contra las personas palestinas que all&iacute; residen, sus propiedades y sus lugares sagrados.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado hablaba de c&oacute;mo los colonos &mdash;algunos de ellos armados&mdash; irrump&iacute;an en el pueblo y deambulaban por sus calles enmascarados, provocando incendios que han llegado hasta los muros de la hist&oacute;rica iglesia, vulnerando gravemente los derechos de la poblaci&oacute;n y profanando sus lugares sagrados.
    </p><p class="article-text">
        El padre Fawadleh insiste en que lo que ocurre aqu&iacute; no tiene que ver con la religi&oacute;n. Habla de derechos vulnerados, de justicia y de dignidad, y <strong>apela a la comunidad internacional para que no mire hacia otro lado y se solidarice con Taybeh y con toda Palestina.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Donde el fuego arde, la luz permanece</strong></h2><p class="article-text">
        Hoy, en Taybeh, solo viven unas 1.200 personas. <strong>M&aacute;s de 15.000 se han visto forzadas a emigrar durante los a&ntilde;os de ocupaci&oacute;n.</strong> Pero, a pesar de la violencia y el sufrimiento, la poblaci&oacute;n que queda se aferra a la esperanza: en un pedazo de tierra quemada en el centro del pueblo, los vecinos y vecinas han plantado un &aacute;rbol; en la plaza de la iglesia de San Jorge, han encendido un &aacute;rbol de Navidad. Env&iacute;an un mensaje claro: <em>&ldquo;Donde encend&eacute;is fuego, encendemos esperanza&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, el &aacute;rbol de Navidad de la iglesia de Cristo Redentor ha sido decorado con los nombres de las zonas atacadas, ramas de olivo y arena de esas tierras, recordando que cada brote encierra una historia de resiliencia.
    </p><p class="article-text">
        Suheil Nazzal, un profesor de m&uacute;sica mayor de Taybeh, recuerda las Navidades de su infancia, cuando ten&iacute;an un significado y una alegr&iacute;a m&aacute;s profundos. Hoy, dice con tristeza, <em>&ldquo;a pesar de las decoraciones y las celebraciones, ya no sentimos la Navidad&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Atribuye esta sensaci&oacute;n a la presi&oacute;n psicol&oacute;gica debido a los continuos ataques y los controles que restringen la movilidad. <em>&ldquo;Tenemos miedo, incluso mientras dormimos. Ya no hay sensaci&oacute;n de seguridad&rdquo;</em>, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Nazzal se&ntilde;ala que <strong>la presencia cristiana en Taybeh es vital, no solo para su comunidad, sino para Palestina en su conjunto, es un s&iacute;mbolo de amor y convivencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Concluye con un deseo sencillo: <strong>que la paz prevalezca, que la seguridad regrese y que los caminos vuelvan a estar abiertos y sean seguros.</strong> <em>&ldquo;Antes cre&iacute;amos que el futuro ser&iacute;a mejor&rdquo;</em>, dice en voz baja, <em>&ldquo;pero los d&iacute;as que ya pasaron eran mejores que hoy&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/taybeh-ultimo-pueblo-cristiano-palestina-sobrevive-fe-violencia-colonos-ataques-olivos_132_12876624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 10:03:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Taybeh, el último pueblo 100% cristiano de Palestina, sobrevive entre la fe y la violencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras dos años de silencio, la Navidad vuelve a Belén]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/belen-navidad-cisjordania-palestina-ofensiva_132_12859718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/338d24d7-c848-4877-9d3e-abb193e2d2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras dos años de silencio, la Navidad vuelve a Belén"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras una pausa de dos años a causa de la ofensiva militar de Israel sobre Gaza, la vida ha regresado a la Plaza del Pesebre en Belén, donde la historia cuenta que nació Jesucristo</p></div><p class="article-text">
        Disfrazado de Pap&aacute; Noel,&nbsp;Waleed&nbsp;Al-Laham&nbsp;pasea por la plaza con una sonrisa, haciendo sonar su peque&ntilde;a campana y cargado con regalos y juguetes.&nbsp;Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;se acercan para fotografiarse con &eacute;l.&nbsp;De pronto, el &aacute;rbol se ilumina y la plaza cambia de color. La&nbsp;alegr&iacute;a, ausente&nbsp;durante las &uacute;ltimas&nbsp;dos&nbsp;Navidades, vuelve&nbsp;a abrirse camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o,&nbsp;<strong>el ambiente que se respira&nbsp;va m&aacute;s all&aacute; que la celebraci&oacute;n estacional: refleja el regreso de la vida tras dos a&ntilde;os de ofensiva en Gaza,&nbsp;una ofensiva&nbsp;que&nbsp;ha proyectado&nbsp;su sombra sobre Cisjordania</strong>. Desde su ocupaci&oacute;n en 1967, Cisjordania ha experimentado redadas, detenciones, desplazamientos&nbsp;forzosos&nbsp;y un aumento de la violencia, que&nbsp;ha alcanzado&nbsp;su punto&nbsp;m&aacute;s alto&nbsp;desde&nbsp;octubre de 2023.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este a&ntilde;o se siente diferente. El ambiente aqu&iacute;, pese a todo, es especial despu&eacute;s de que Bel&eacute;n encendiera su &aacute;rbol de Navidad.&nbsp;Los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;sienten felicidad, y las celebraciones y el turismo han regresado tras haber estado en pausa&rdquo;,&nbsp;afirma&nbsp;Waleed&nbsp;Al-Laham, un palestino amante de la vida.&nbsp;&ldquo;El mensaje de Bel&eacute;n al mundo siempre ha sido de amor y paz. El t&iacute;tulo de la ciudad es &lsquo;Ciudad de la Paz&rsquo;, y esta es la tierra de la paz. Esperamos que&nbsp;las personas palestinas&nbsp;puedan vivir en una paz y un amor duraderos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un&nbsp;mensaje de amor y paz&nbsp;desde&nbsp;Bel&eacute;n</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El padre&nbsp;Issa&nbsp;Thaljieh, sacerdote de la parroquia ortodoxa griega en la Iglesia de la Natividad,&nbsp;asegura&nbsp;que <strong>Bel&eacute;n&nbsp;lleva m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os&nbsp;enviando un mensaje de amor y paz</strong> <strong>con el nacimiento de Jesucristo en Palestina</strong>.&nbsp;&ldquo;Esta luz ha vuelto a brillar de nuevo tras dos a&ntilde;os de guerra&rdquo;, comenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las luces y las celebraciones, el padre&nbsp;Thaljieh&nbsp;se&ntilde;ala que la alegr&iacute;a sigue siendo&nbsp;parcial:&nbsp;&ldquo;Vemos el &aacute;rbol iluminado, las calles llenas de gente, los grupos scouts y las luces como antes, pero la alegr&iacute;a no es completa. La tristeza a&uacute;n se extiende por el lugar y por el mundo; la guerra y los problemas siguen existiendo, y las condiciones&nbsp;son todav&iacute;a&nbsp;dif&iacute;ciles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n posee una relevancia hist&oacute;rica y religiosa especial como lugar de nacimiento y hogar de Jesucristo. Pero la ciudad encierra, adem&aacute;s, una profunda carga simb&oacute;lica: si Jes&uacute;s naciera hoy, ser&iacute;a palestino.&nbsp;Millones de personas en el mundo llevan el nombre &ldquo;Bel&eacute;n&rdquo;, quiz&aacute; sin saber que esta peque&ntilde;a ciudad&nbsp;de Palestina,&nbsp;al sur de Jerusal&eacute;n,&nbsp;es el lugar de nacimiento de Cristo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Iglesia de la Natividad es la iglesia m&aacute;s antigua del mundo,&nbsp;fue&nbsp;construida en el a&ntilde;o 325 d. C. Por eso,&nbsp;el mundo mira a Bel&eacute;n, especialmente durante la Navidad, para que la ciudad pueda transmitir su mensaje a trav&eacute;s de la Iglesia de la Natividad desde el mismo lugar donde naci&oacute; Jes&uacute;s. Rezamos por la paz y el amor para todo el mundo, no solo para nuestro pa&iacute;s herido y&nbsp;marcado por el sufrimiento&rdquo;, se&ntilde;ala el padre&nbsp;Thaljieh.&nbsp;&ldquo;Nuestras oraciones son para cada persona que sufre y est&aacute; herida, para todos los que viven en circunstancias dif&iacute;ciles&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una calle de Belén (Cisjordania) adornada con luces navideñas"
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            <span class="title">
                Una calle de Belén (Cisjordania) adornada con luces navideñas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Entre la ocupaci&oacute;n y los desaf&iacute;os cotidianos</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Cisjordania,&nbsp;&mdash;incluida Jerusal&eacute;n Este&mdash;&nbsp;<strong>cerca de tres millones de personas palestinas&nbsp;viven&nbsp;sometidas a&nbsp;fuertes&nbsp;restricciones de movimiento&nbsp;y bajo la&nbsp;constante&nbsp;amenaza</strong> de&nbsp;redadas, detenciones y desplazamientos forzosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el casco urbano de Bel&eacute;n se encuentra bajo el control&nbsp;civil&nbsp;y de seguridad de la Autoridad Palestina, la ciudad est&aacute; rodeada por&nbsp;zonas de control&nbsp;israel&iacute;.&nbsp;Este&nbsp;cerco&nbsp;no&nbsp;solo limita su crecimiento, tambi&eacute;n restringe el acceso de sus habitantes a las tierras agr&iacute;colas y&nbsp;a&nbsp;los recursos naturales, y&nbsp;complica&nbsp;gravemente&nbsp;su&nbsp;movilidad,&nbsp;incluso&nbsp;hacia Jerusal&eacute;n, situada a apenas diez kil&oacute;metros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las dificultades son&nbsp;profundas&nbsp;y&nbsp;golpean con especial dureza a la poblaci&oacute;n refugiada&nbsp;de Palestina</strong>. En Bel&eacute;n existen tres campamentos &mdash;Dheisheh, Aida y Al-Azzeh&mdash;, donde UNRWA presta servicios de salud, educaci&oacute;n y asistencia social para sostener la vida cotidiana de miles de personas refugiadas de Palestina y aliviar, en lo posible, el impacto del&nbsp;conflicto&nbsp;en curso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bel&eacute;n, preparada para acoger al mundo</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n&nbsp;Ghaleb&nbsp;Ghattas, comerciante&nbsp;de telas&nbsp;palestino&nbsp;y&nbsp;cristiano, <strong>Bel&eacute;n se ha visto muy afectada por la suspensi&oacute;n de las celebraciones:</strong>&nbsp;&ldquo;La ciudad depende del turismo. Cuando se detiene, la econom&iacute;a se paraliza por completo. Mi tienda es una de las m&aacute;s antiguas de la ciudad y trato de preservar el patrimonio palestino a trav&eacute;s de la ropa y los tejidos. Esperamos que vengan m&aacute;s visitantes de todo el mundo para impulsar el turismo y la econom&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Issa&nbsp;Khamis, vendedor de ma&iacute;z en la Plaza del Pesebre,&nbsp;relata:&nbsp;&ldquo;Volver a las celebraciones&nbsp;es&nbsp;maravilloso. Esperamos que el turismo vuelva a su nivel habitual. No hab&iacute;amos trabajado nada desde el 7 de octubre de 2023, y hoy hemos vuelto, pero la actividad sigue siendo baja. Nos hemos visto muy afectados por la guerra y las restricciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El encendido oficial del &aacute;rbol de Navidad marc&oacute; de forma simb&oacute;lica el regreso de las celebraciones navide&ntilde;as, que vuelven a iluminar Bel&eacute;n tras dos a&ntilde;os de silencio. El programa se extiende hasta mediados de enero e&nbsp;incluye&nbsp;recepciones&nbsp;oficiales de l&iacute;deres eclesi&aacute;sticos,&nbsp;ceremonias religiosas, actuaciones festivas, actividades comunitarias, bazares de artesan&iacute;a&nbsp;y&nbsp;el&nbsp;tradicional&nbsp;mercado navide&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es</strong> <strong>una &eacute;poca muy especial para la comunidad cristiana de Palestina, y tambi&eacute;n para el conjunto del pueblo palestino</strong>, que comparte la alegr&iacute;a de<strong> volver a celebrar</strong> y mantener vivas sus tradiciones. Un deseo com&uacute;n atraviesa a quienes se re&uacute;nen en torno a estas fiestas: <strong>paz para todas las personas, en todos los lugares y de todas las creencias</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/belen-navidad-cisjordania-palestina-ofensiva_132_12859718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2025 09:31:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tras dos años de silencio, la Navidad vuelve a Belén]]></media:title>
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