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Italia redujo un 34 % la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo en 2017

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Italia redujo un 34 % la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo en 2017

Italia redujo un 34 % la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo en 2017

La llegada de inmigrantes a Italia en 2017 por la peligrosa ruta del Mediterráneo Central cayó casi un 34 %, pese a la evolución esperada hace un año, consecuencia de criticados pactos con Libia y diversas misiones en África.

Desde el pasado 1 de enero hasta el 29 de diciembre un total de 119.310 inmigrantes fueron rescatados en el mar y posteriormente trasladados a un puerto italiano, un 33,86 % menos que los 180.380 que llegaron en 2016, según los datos del Ministerio del Interior.

La mayor parte procedían de países subsaharianos: 18.153 llegaron desde Nigeria, 9.693 desde Guinea y 9.504 desde Costa de Marfil, y muchos de ellos, un total de 15.731, eran menores no acompañados.

Llegaron a Italia casi siempre tras un largo y extenuante periplo a través del desierto hasta el "infierno" de Libia, donde en muchas ocasiones sufren secuestros y torturas por parte de las mafias hasta que logran zarpar hacia las costas meridionales europeas.

En precarias barcazas cruzan un Mediterráneo que se ha convertido en la ruta migratoria más letal del mundo según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que cifra en 2.832 los inmigrantes muertos este año entre el norte africano e Italia.

Un gráfico del Departamento de Seguridad Pública italiano demuestra cómo la llegada de inmigrantes siguió una senda alcista en la primera mitad del año y comenzó a descender a partir de julio.

Un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Roma, Federico Fossi, explicó a Efe que la razón principal es el acuerdo entre Italia y algunas autoridades libias.

Uno pacto fruto de "una compleja maniobra política y diplomática", en palabras del ministro de Interior, Marco Minniti, impulsor de toda una estrategia para abordar esta problemática, así como del código de conducta para las ONG que salvan vidas.

En febrero, el primer ministro italiano Paolo Gentiloni y el presidente del Consejo Presidencial libio, Mohamad Fayed al Serraj, firmaron en Roma un memorándum en el que Italia aportaba apoyo técnico y financiero.

El objetivo era doble e implicaba un mayor control en el norte y sur de Libia: por un lado se debía adiestrar a los guardacostas libios para combatir a los traficantes en el mar y además supervisar la frontera meridional, por donde penetran los inmigrantes.

Aunque todo parece indicar que ha surtido efecto, diversas ONG han denunciado estos acuerdos que consideran que han dejado atrapadas en la violenta Libia a muchos inmigrantes, que llegan incluso a ser comprados y vendidos como si se tratara de esclavos.

En este sentido, el pasado 11 de diciembre Amnistía Internacional denunció que los acuerdos entre la Unión Europea e Italia y Libia prestan "una escasa atención a las consecuencias para las personas atrapadas" en un país en el que "reina la anarquía".

En un informe alarmó sobre el hecho de que "funcionarios de la Guardia Costera libia operan notoriamente de acuerdo con las redes de traficantes y recurren a la violencia y las amenazas contra los inmigrantes y refugiados en barcos a la deriva".

Puso como ejemplo el salvamento "desconsiderado" que los guardacostas libios llevaron a cabo con la nave "Ras Jadir", donada por Italia el pasado abril y con la que supuestamente provocaron un naufragio en el que murieron un número "impreciso" de personas.

El director de la ONG española Proactiva Open Arms, Óscar Camps, criticó este viernes en Roma el acuerdo que, a su parecer, ha sido firmado con "un grupo armado" y no con guardacostas.

"Es un grupo armado con embarcaciones donadas. Si intervienen en un rescate no lo hacen de forma profesional. Su formación es muy deficiente y no tienen ni elementos de seguridad ni de salvamento. Van armados (...) Cada vez que intervienen hay muertos", lamentó.

En cualquier caso, si bien es cierto que las llegadas han caído de forma importante, también lo es que el flujo "no se ha detenido" totalmente, apunta Fossi, ni siquiera con el frío del invierno.

En la tradicional rueda de prensa de fin de año, el ahora primer ministro en funciones de Italia, Paolo Gentiloni, celebró la "reducción drástica" de las llegadas y muertos en el mar gracias a "una vía seria que se puede recorrer y seguiremos recorriendo".

Recordó que las repatriaciones de inmigrantes han aumentado de las 1.200 del año pasado a las casi 20.000 de este y que su país ha activado el primer corredor humanitario con Libia, que el pasado 22 de diciembre permitió la evacuación de los atroces centros libios de 162 inmigrantes vulnerables.

El esfuerzo de Italia por controlar el flujo migratorio seguirá y próximamente desplegará una misión militar en Níger para controlar las fronteras y adiestrar a sus agentes en la lucha a las mafias.

Gonzalo Sánchez

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