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¿Acupuntura en la universidad? El debate que no se cierra

¿Acupuntura en la universidad? El debate que no se cierra

EFE

Santiago de Compostela —

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La medicina regenerativa, el antienvejecimiento o la hipnosis no se imparten en muchas instituciones académicas por consejo de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, aunque la Universidad de Santiago (USC) oferta desde hace 22 años un máster en Acupuntura y Moxibustión, un tratamiento de la medicina tradicional china.

Entre detractores y partidarios de esta formación en la educación pública de España se mantiene la cruzada y, en ella, las dosis de calmante no circulan precisamente por las venas porque el agrio debate se concentra, por un lado, el de los contrarios, en el aviso de que se decide con unas praxis nada idóneas la suerte de seres indefensos y, en el opuesto, el de los proclives, que culpan a los primeros de no ver tres en un burro.

Sea como fuere, en la recámara aguarda la bala, una y otra vez.

El máster propio de Acupuntura de la USC en concreto es bianual, está dirigido a licenciados en Medicina y Odontología, Enfermería y Fisioterapia, también a Diplomados, y en su lista de objetivos figura el de ofrecer a los profesionales una formación completa y rigurosa en los aspectos teóricos y prácticos.

Y, asimismo, fundamentar “científicamente” su eficacia y mecanismos de acción con el fin último de permitir incorporar tales técnicas al arsenal terapéutico de un modo “seguro y eficaz”.

Fernando Salgado, que lo coordina desde su implantación y que se formó durante un lustro en la Universidad de Medicina Tradicional China de Pekín, remarca estos propósitos en una conversación con Efe, en la que lamenta “tanta voz” equivocada y el uso del término “pseudo” en alusión a “terapias alternativas o complementarias”, como la que le ocupa, la referente a la aplicación de agujas en puntos específicos del cuerpo.

No entiende las “presiones” para la retirada de estas enseñanzas ni el hecho de “asustar a la gente” y alega que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce esta disciplina, con sus correspondientes salvedades, “con directrices de capacitación” para sanitarios y para los que no lo son.

Y tira en su argumentación de hemeroteca para recordar que en 2015 la científica Tu Youyou, Premio Nobel de Medicina por descubrir una nueva terapia contra la malaria, consideró el premio como “un honor para la ciencia y la medicina tradicional china en su intento de tender la mano al mundo”.

Salgado cree que se monta un gran “barullo” y que se siembra la duda al dejar de impartir estos cursos, como ha ocurrido con la Universitat de València (UV), que decidió el pasado 27 de septiembre retirar cinco títulos propios sobre pseudoterapias, que se sumaron a los tres que ya había dejado de impartir en julio de este año.

En una primera fase, desaparecieron de su oferta tres másteres, Medicina Regenerativa y Antienvejecimiento, Acupuntura, y Recuperación Funcional de la Actividad Física y el Deporte.

En una segunda, el Máster Propio en Developmental Behaviour Modelling (DBM), el Diploma de Especialización Universitaria en Hipnosis Eriksoniana, el Certificado Universitario en Coaching con Metodología DBM para la enseñanza, gestión, coaching y terapia; y el Certificado Universitario de Modelado del Aprendizaje desde el DBM.

Fernando Salgado, que vivió incluso una petición de alumnos en Change.org para que la acupuntura fuese enseñada, en caso de mantenerse, de una manera “crítica” y “siendo discutida abiertamente”, ha avanzado que el próximo febrero se celebrará un foro de expertos centrado en las “evidencias científicas sobre la eficacia e investigación en acupuntura”.

Su razón de ser es la de “aportar luz”, aparte de hacer hincapié en que nada ocurre ante el hecho de que una universidad pública, como la compostelana, ponga a disposición de la comunidad educativa esta técnica, máxime al ir dirigida a profesionales, y no al público en general, y al tener una duración de dos años y no de un cómputo reducido de horas, como ocurre en casos de los cuales sí discrepa.

“Ninguna razón hay para dejar de hacer esto como se está haciendo” en la USC, sostiene Salgado, porque los alumnos salen “bien formados, por ende, a favor de la seguridad y la salud de los pacientes”.

Y añade que “no es un gran negocio, no crea una gran industria a su alrededor, sí algunos puestos de trabajo y las agujas son muy baratas, pero no hay ese aliciente de una gran industria”.

Esta postura, la de que nada sucede, no es compartida por el Observatorio contra las Pseudociencias de la Organización Médica Colegial, dado que su coordinador, Jerónimo Fernández, pide eliminar de todo “marco académico” que se precie, porque no tienen “ni medio pase” asignaturas como la ozonoterapia o la hidroterapia del colon y, como estas, la acupuntura, porque a su entender su empleo es “indistinguible” del efecto placebo“.

Unos y otros aducen, en un fuego cruzado de declaraciones, un trasfondo de razón, mensajes llenos de demagogia e hipocresía en función de cuál sea su procedencia, también que se llevan los argumentos al límite y, cada uno desde su terreno, que la medicina contra el dolor está bastante avanzada, al contrario que la medicina contra el miedo.

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