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La oposición ataca con mociones de censura la reforma de las pensiones de Macron

Agentes de policía custodian los accesos de la Asamblea Nacional, en París, donde este martes el Gobierno de Emmanuel Macron se enfrenta a dos mociones de censura de la oposición, que están condenadas al fracaso, tras el decretazo del sábado para aprobar de facto la reforma de las pensiones en Francia.

EFE

París —

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La reforma de las pensiones, enquistada como nudo gordiano del mandato presidencial de Emmanuel Macron, protagonizó este martes la última batalla entre una oposición que atacó con dos mociones de censura condenadas al fracaso y un Ejecutivo exhausto por un empeño que no logra cerrar.

Enfrentado a las 40.000 enmiendas presentadas por la izquierda y en medio de la grave crisis por el coronavirus, el primer ministro, Édouard Philippe, decidió el pasado sábado tirar por la calle de en medio y aprobar la reforma de las pensiones por un "decretazo", el artículo constitucional 49.3, que la exime de voto parlamentario.

Una vez utilizado ese botón nuclear, la única opción para la oposición era lanzar una moción de censura, algo que hicieron los conservadores por un lado y la izquierda por otro, aún a sabiendas de que ninguna alcanzará la mayoría absoluta necesaria.

Pero el resultado de las mociones, en este caso, es lo de menos: el objetivo confeso reside en desgastar aún más a un Gobierno muy erosionado por el debate de las pensiones y por las protestas en las calles.

En las propias filas de la mayoría gubernamental el recurso al artículo 49.3 no se ha visto con buenos ojos. Se trata, opinan los "macronistas" más díscolos, de una vulneración del supuesto espíritu del "acto II" del quinquenio, que debía de estar gobernado por el diálogo y el consenso.

Y además ha abierto nuevas grietas en el seno del partido gubernamental, La República En Marcha (LREM), con la deserción de tres diputados en las últimas horas.

No menos que el Gobierno, los sindicatos se hallan también casi sin aliento. El pulso ha sido largo -las primeras movilizaciones comenzaron el 5 de diciembre- y duro, y parece que acabará siendo resuelto "manu militari".

Pese a ello, miles de personas salieron a la calle en París (20.000, según los cálculos habitualmente optimistas de los sindicatos) para mostrar su rechazo al 49.3, mientras en la Asamblea Nacional los oradores se intercambiaban reproches.

"Este es un gobierno falsamente reformador. Y esta es una reforma fallida; en la historia solo quedará que empobreció a los jubilados", criticó Damien Abad, diputado encargado de defender la moción de censura del partido conservador Los Republicanos.

La derecha no se sumará a la otra moción, presentada por los partidos de izquierda, ya que no desea "que haya confusión con quienes están instalados en la negación de la realidad", según Abad.

El líder del izquierdista La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, se refirió por su lado al "fiasco anunciado" de la reforma de pensiones, y denunció que "hoy, la monarquía presidencial adquiere tintes autoritarios".

El "macronismo" se defendió de esas acusaciones reconociendo que no están orgullosos de tener que utilizar la aprobación sin voto de una reforma tan importante, pero que no les ha quedado más remedio ante el torpedeo constante del debate por las miles de enmiendas de la izquierda radical.

"No hay un diputado que no escuche la incomprensión e incluso la cólera que esta decisión ha suscitado en algunos ciudadanos (...) La reforma de las pensiones merecía un verdadero debate democrático", subrayó el presidente del grupo de LREM, Gilles Le Gendre.

El mal trago para el Gobierno no acabará con la aprobación por la fuerza de la reforma en primera lectura por la Asamblea Nacional, que será automática en la noche del martes una vez fracasen las mociones de censura.

El texto irá posteriormente al Senado para una primera lectura en esa cámara, donde hay mayoría de la oposición conservadora, y volverá luego a la Asamblea, donde el Ejecutivo podría servirse de nuevo de ese artículo constitucional, que la oposición califica de antidemocrático.

La última vez que se recurrió al artículo 49.3 fue en 2016. El entonces primer ministro, el socialista Manuel Valls, lo hizo para aprobar la igualmente controvertida reforma laboral, que también provocó protestas en las calles.

Desde la fundación de la V República en Francia en 1958 ese impopular método se ha utilizado 86 veces.

Enrique Rubio

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Publicado el
3 de marzo de 2020 - 20:10 h

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