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Las protestas antirracistas cuestionan en Brasil el papel del colonizador

Vista del Monumento a las Banderas del escultor Víctor Brecheret, inaugurado en 1953 en motivo del cuarto centenario de la ciudad, ayer martes, en el Parque Ibirapuera, en Sao Paulo (Brasil).

EFE

Sao Paulo —

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La oleada de protestas antirracistas desatada por el asesinato en Estados Unidos de George Floyd ha servido para que se cuestionen en Brasil los relatos heroicos de su época colonial, plasmados en esculturas de los llamados "bandeirantes".

En Sao Paulo, la ciudad más poblada y motor económico del país, la policía ha tenido que instalar una vigilancia de 24 horas en torno a la representación de un "bandeirante" para evitar los ataques vistos en estatuas de líderes coloniales en el Reino Unido y Estados Unidos.

Descendientes de los colonizadores portugueses, los bandeirantes fueron los exploradores que penetraron en el interior del continente americano a partir del siglo XVI en busca de riquezas materiales y esclavos.

El punto de partida de estos personajes históricos fue precisamente Sao Paulo, hoy en día repleta de homenajes que exaltan sus figuras -incluso el palacio sede del gobierno regional se llama "Bandeirantes"-.

Aunque, según los más críticos, estos tributos promueven el racismo, la esclavitud y la dominación colonial.

"Trabajaban al límite de la ley" y "una de las principales actividades que ellos tuvieron fue cazar indios y esclavizarlos", recordó en una entrevista con Efe el arquitecto y urbanista Nabil Bonduki, antiguo concejal de Cultura del Ayuntamiento de la megalópolis.

La exaltación del mito de los bandeirantes, muy ligada a la construcción de la identidad paulista, tuvo su origen en el siglo XIX, cuando la elite de la ciudad "resignificó" a estos exploradores como "hombres valiosos, gloriosos" y "héroes" para "reforzar sus propios orígenes".

"Minimizaron la cuestión de la esclavitud y la atrocidad contra indígenas" para "construir todo un imaginario entorno a estas figuras", denominando calles con sus nombres y creando monumentos y obras de arte, explicó Bonduki, actualmente profesor de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo (USP).

De acuerdo con él, la creación del "mito de los bandeirantes" sirvió para "enaltecer la raza paulista, que tiene mucho a ver con una cierta visión xenófoba", en un momento en que la ciudad recibía la llegada de muchos extranjeros.

A pesar de no ser una novedad, el debate sobre la retirada de las obras que exaltan estos exploradores se avivó ahora con las protestas antirracistas que han dado la vuelta al mundo tras la muerte de George Floyd, sucedida el pasado 25 de mayo en Mineápolis por asfixia.

LA ESTATUA BORBA GATO, VIGILADA 24 HORAS

Uno de los monumentos más controvertidos desde su inauguración en 1963 fue la estatua del bandeirante Manuel de Borba Gato del escultor Júlio Guerra, situada en el barrio de Santo Amaro de la capital paulista.

El explorador Manuel de Borba Gato hizo fortuna durante la segunda mitad del siglo XVIII a la "caza de indígenas para esclavizar", aunque también fue "un fugitivo de la ley" y un "contrabandista del oro", según definió en su cuenta oficial de Twitter el periodista y escritor brasileño Laurentino Gomes.

En su opinión, la estatua de Borba Gato, al igual que otros palacios o monumentos de la ciudad, "son parte del patrimonio histórico" del país, por lo que "deben ser preservados como objetos de estudio y reflexión".

En cambio, voces más críticas incendiaron las redes sociales con argumentos a favor de la retirada de este monumento.

"Borba Gato tiene que caer", aseveró el abogado y profesor de políticas de diversidad de la Fundación Getúlio Vargas Thiago Amparo, quien alegó que "no se trata de revisar la historia" sino de garantizar el "derecho" de los ciudadanos a "dar nuevos significados" a las figuras que en el pasado se esculpieron en piedra.

"Me pregunto qué se destruiría con la caída de la estatua de Borba Gato si no es la autoimagen de una sociedad que enaltece a genocidas como héroes nacionales", opinó el abogado.

A fin de evitar posibles actos reivindicativos y "velar por la preservación del patrimonio público", las autoridades locales de Sao Paulo decretaron el pasado 8 de junio una vigilancia policial de 24 horas enfrente de esta obra, según confirmó la Alcaldía de la ciudad en un comunicado al que ha tenido acceso Efe.

El Consistorio aseguró ser "sensible a la causa" y entender que "las acciones relacionadas con el derrumbamiento o la sustitución de monumentos y estatuas deben ser ampliamente debatidas con la sociedad por medio de fórums y consultas públicas".

Ya en 2016, la estatua de Borba Gato apareció bañada en tinta como acto de protesta, junto con el icónico Monumento a las Banderas.

POLÉMICA ENTORNO A UNA IMAGEN ICÓNICA DE SAO PAULO

Ubicado en el Parque Ibirapuera, el pulmón verde de la ciudad, el Monumento a las Banderas fue inaugurado en 1953 en motivo del cuarto centenario de Sao Paulo.

Obra del escultor Victor Brecheret, la obra ilustra un conjunto de indios y negros empujando un ideal de progreso liderado por hombres blancos.

A pesar de convertirse en una de las imágenes más icónicas de la ciudad, el monumento ha sido blanco de críticas al considerarse un símbolo de la sociedad esclavista y de la masacre del pueblo indígena durante el período colonial.

La lista de esculturas y monumentos controvertidos en la ciudad no se queda ahí.

También figuran otros como el Monumento a Anhanguera, que rinde homenaje al bandeirante Bartolomeu Bueno da Silva, y la estatua del militar Duque de Caxias, líder de las tropas brasileñas durante la sangrienta guerra de Paraguay en la segunda mitad del siglo XIX.

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Publicado el
17 de junio de 2020 - 15:22 h

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