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Las pseudoterapias encuentran huecos en los grandes medios de comunicación a pesar de las críticas

"Hay una cantidad extraordinaria de nuevas pseudoterapias y todas ellas se tienen que abrir a los medios de comunicación", asegura el investigador Sergi Cortiñas

Un estudio señala la falta de formación científica de editores y gestores de medios como una de las razones de la proliferación de las pseudociencias

"Hay estafas sanitarias que se han propagado a través de medios nacionales y años más tarde han terminado provocando víctimas mortales", advierte la presidenta de la AEPTP

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La pseudociencia se cuela en muchos medios de comunicación

La pseudociencia se cuela en muchos medios de comunicación EFE/Elaboración propia

El pasado martes el periodista Carles Francino aseguró en su programa de radio que "la homeopatía, la acupuntura y la osteopatía son cosas absolutamente serias" y que no todas las terapias alternativas son iguales. La afirmación levantó críticas airadas en diversos sectores, hasta el punto de que el propio periodista terminó pidiendo disculpas públicas: "Metí la pata, me equivoque, lancé un mensaje confuso y lo quiero aclarar". Francino aseguró que no tiene ninguna autoridad para hacer la afirmación que hizo y recordó que "la Organización Mundial de la Salud hace tiempo que dictaminó la falta de evidencias científicas, de beneficios terapéuticos en los tratamientos homeopáticos" o que la Real Academia Nacional de Farmacia ha alertado del "riesgo real de que los pacientes prefieran esos tratamientos a otros que sí están apoyados en evidencias científicas".

Sin embargo, pese a su rectificación, el caso de Francino está lejos de ser una anécdota y, de hecho, supone un ejemplo más de la falta de criterio de muchos medios a la hora de tratar las pseudoterapias. Durante años, periodistas y comunicadores de todo tipo de medios han alabado, promocionado o justificado el uso de ciertas terapias alternativas, independientemente de si éstas habían demostrado eficacia o no.

Según ha declarado a eldiario.es el director del Observatorio de la Comunicación Científica, Sergi Cortiñas, "las noticias sobre pseudociencias poco rigurosas se han mantenido más o menos estables en los últimos años, pero con una tendencia creciente", ya que "hay una cantidad extraordinaria de nuevas pseudoterapias y todas ellas se tienen que abrir a los medios de comunicación".

Cortiñas es uno de los autores de una investigación publicada en 2015 que concluyó que existe "un bajo compromiso de la prensa analizada con la información acerca de la eficacia/inocuidad de la homeopatía". Los datos proporcionados en el estudio mostraron que cuatro de las principales cabeceras nacionales publicaron un promedio de un artículo mensual sobre alguna terapia alternativa y que, en la mitad de los casos, la información avalaba el uso de estas terapias o se mostraba ambivalente.

Falta de criterio editorial en los medios españoles

Los ejemplos son muchos, aunque solo levantan polémica los más sonados, como la afirmación de Francino o la columna de El País en la que la escritora Rosa Montero justificaba el consumo de homeopatía porque se trata de "una práctica barata y desde luego inocua", decía. Dos días después, Montero se justificaba a través de un comentario de Facebook, recurriendo a una posible conspiración en contra de la homeopatía, "costeada al menos en parte por los laboratorios alopáticos y por razones comerciales". 

Montero obviaba en su respuesta dos datos fundamentales, el primero, que la venta de productos homeopáticos también supone un importante negocio por el que la multinacional francesa Boiron, por ejemplo, factura más 600 millones de euros anuales. El segundo, que al recurrir a una conspiración estaba señalando a otros compañeros de El País, que llevan años trabajando para ofrecer información rigurosa sobre las pseudoterapias.

Este es precisamente uno de los problemas que señala Cortiñas, quien asegura que "en los grandes medios puede haber un control muy estricto en la sección de ciencia, pero ese control no es tan estricto en el resto de secciones". Según este investigador, "no en todas las secciones los periodistas tienen los conocimientos de ciencia como para poder discernir lo que es ciencia de lo que no lo es y las pseudoterapias se aprovechan de esta confusión".

En este sentido, otro estudio más reciente, también elaborado por Cortiñas junto a otros investigadores y publicado en la revista Public Understanding of Science, concluyó que existe una "falta de políticas editoriales respecto a la pseudociencia" y apuntaron a "la falta de formación científica de editores y gestores de medios como una de las razones de la proliferación de las pseudociencias".

Mensajes confusos y contradictorios

Existen otros muchos ejemplos de esta falta de criterio editorial a la hora de abordar las pseudoterapias. El mismo medio puede un día publicar una información en la que se defiende el uso de algunas terapias que no tienen eficacia probada y apenas unos días después, publicar otro artículo en el que se critican esas mismas terapias.

Otro de los grandes problemas señalados por Cortiñas es el criterio de igualdad que prima en algunos medios a la hora de abordar una información. "Llevar a personas que estén a favor y en contra de una pseudoterapia es una falsa pluralidad y es un grave error", afirma este investigador. "No se puede poner en un plano de igualdad a quien aporta datos contrastados y verificados científicamente con quien lanza opiniones que se han demostrado falsas".

En este sentido, sobre la equidistancia destacan los casos ocurridos con dos antiguos presentadores de RTVE. Carlos Herrera en su programa, ¿Cómo lo ves?, planteó un debate sobre la utilidad de las vacunas al que invitó a una mujer que no había vacunado a sus hijos. Javier Cárdenas, por su parte, puso en duda la seguridad de las vacunas, planteando una posible relación con el autismo que ha sido descartada por docenas de estudios.

Según la presidenta de la Asociación para defender a los pacientes de las terapias pseudocientíficas (AEPTP), Elena Campos, "la ciencia biomédica no es algo democrático, en este ámbito uno se debe ceñir a las evidencias y las opiniones no tiene cabida". Precisamente la AEPTP ha centrado algunas de sus quejas en el ente público, que en los últimos años ha protagonizado varias polémicas por emitir espacios en los que se promocionan terapias ineficaces. Levantó mucha polvareda la afirmación de Mariló Montero sobre el aroma del limón para poder prevenir el cáncer.

Campos insiste en que "los ciudadanos tienen el derecho constitucional de recibir información veraz por parte de los medios de comunicación" y recuerda que "hay estafas sanitarias que se han propagado a través de medios nacionales y años más tarde han terminado provocando víctimas mortales".

Los mensajes ambivalentes generan confusión

Sobre el posible impacto que puede tener este tipo de informaciones en la ciudadanía, Cortiñas reconoce que "no hay estudios concluyentes", pero afirma que "los pseudoterapeutas están encantados de aparecer en los medios de comunicación" y, de acuerdo con diversos estudios, tienen razones para estarlo.

Según los resultados de una investigación publicada el pasado año en el European Journal of Criminology, "las percepciones que la gente tiene de los tratamientos médicos, incluyendo las terapias alternativas y complementarias, a menudo dependen de lo que aprenden sobre ellos a través de los medios de comunicación", por lo que "los mensajes ambivalentes pueden causar confusión entre el público y dar lugar a que las personas confíen en estos estafadores de la salud y sus tratamientos, a la vez que desconfían de la comunidad científica y médica".

Los investigadores concluyen afirmando que "una cobertura más rigurosa en los medios de comunicación de los aspectos fraudulentos de las charlatanerías podría ayudar a informar mejor al público y, en última instancia y a largo plazo, a reducir el sufrimiento en la sociedad".

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