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TECNOLOGÍA

La encriptación le gana una batalla a los tribunales

La segunda entrega del juicio a Lauri Love, el hacker que presuntamente espió las redes de la inteligencia estadounidense, ha dejado una pequeña victoria: no tendrá que desvelar sus claves de cifrado

La lucha continúa, ya que a finales de junio se decidirá si es extraditado a EEUU para que ser juzgado allí y si le son devueltos sus dispositivos, en posesión de la NCA desde octubre de 2013

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Lauri Love, activista

Lauri Love

Ha ganado una batalla pero no la guerra. Lauri Love no tendrá que entregar las claves de cifrado de sus dispositivos a nadie. Al menos, de momento. El Tribunal de Magistrados de Westminster, en Reino Unido, ha fallado a su favor y el precedente legal no ha sido establecido. La juez que instruye el caso, Nina Tempia, dijo que no se sentía "persuadida" por los argumentos de la National Crime Agency (NCA). El equivalente al FBI británico demandaba a Love desvelar las contraseñas de sus dispositivos -confiscados hace dos años y medio-, pero se quedarán con las ganas.

El ingeniero informático de 31 años fue detenido en octubre de 2013 en su casa familiar de Stradishall, un pueblecito del este de Inglaterra que no llega a los 1.000 habitantes. La policía entró en el domicilio y se llevó varios equipos y discos duros, todos ellos cifrados previamente por Love. Aunque el gobierno de Cameron no le aplicó ningún cargo, sobre él recayó la sombra de la sospecha: la NCA le obligó a descifrar todos esos equipos amparándose en la sección 49 del Acta de Regulación de los Poderes de Investigación (RIPA, por sus siglas en inglés), cosa a la que el ingeniero se negó.

A Love le envolvía la sospecha de haber hackeado los sistemas informáticos del gobierno de los EEUU entre 2012 y 2013, así como de robar "cantidades masivas" de datos sensibles de los ordenadores de la Reserva Federal y la NASA. Al estar cifrados sus dispositivos la NCA no pudo entrar en ellos, así que Love pensó que " se habían dado por vencidas en su intento de obedecer este requerimiento". Tras el mandado de la NCA, el ingeniero no supo más. Pasado un tiempo, ni sus ordenadores ni los discos duros le habían sido devueltos, así que Love optó por demandar a la agencia británica.

Pero no les sentó nada bien. Así que  acudieron a los tribunales en febrero para obligar a Love a entregar sus claves. La primera parte del juicio tuvo lugar el pasado 12 de abril. Como ya contó eldiario.es, el ingeniero compareció en el Tribunal de Westminster y allí se analizaron los dos puntos de vista: tanto su demanda a la NCA como la denuncia de la agencia británica para que entregase sus claves. Ayer supimos que a la juez que instruye el caso no le han convencido los argumentos del FBI inglés.

A punto de establecer un precedente legal

"El gobierno de los EEUU guía una guerra contra los activistas de la información como yo", ha dicho Love a theguardian. La abogada del ingeniero, Karen Todner, ha recibido con alegría la decisión de los tribunales británicos por la que se libera al activista de desvelar sus claves de cifrado al tribunal.  Cuenta a The Intercept que "el caso plantea importantes cuestiones de principios relacionadas con el derecho al respeto de la vida privada y el derecho al disfrute de la propiedad y el uso de los poderes de gestión".

Por su parte, la NCA ha rechazado hacer ningún tipo de comentario. Naomi Colvin, una activista de la Courage Foundation ya contó a este diario que "si la NCA sigue por el mismo camino y los tribunales empiezan a ordenar que se entreguen claves bajo su autoridad general [la de esos tribunales] nos preocupa que ello pueda hacer que la desencriptación forzosa pase a ser un hecho mucho más rutinario". Si ayer los tribunales hubieran fallado en contra de Love, habría sido la primera vez en la historia del Reino Unido que ocurriese algo así.

Al más puro estilo del FBI en EEUU, la NCA ha intentado establecer otro precedente legal. La agencia estadounidense quiso entrar a todos los teléfonos de Apple poniendo como excusa el móvil de un terrorista; su homóloga británica ha intentado que un juez aplique la ley para que los tribunales puedan, de ahí en adelante, anteponer una conjetura a los hechos. Sobre Lauri Love pesa la sospecha de haber hackeado las redes de varias agencias estadounidenses, incluyendo la del Departamento de Defensa, la Agencia de Protección para el Medio Ambiente, el Departamento de Energía y la NASA, entre otras entidades. Pero sus dispositivos están protegidos por unas claves que solo él conoce y que, como argumenta, contienen toda su vida digital.

Habrá que esperar hasta finales de julio para conocer el desenlace de la historia. En lo que se prevé como la vista última, la juez Nina Tempia será la encargada de decidir si los seis ordenadores y los numerosos discos duros confiscados por la NCA británica en octubre de 2013 a Love le son devueltos o no. Además, también se decidirá si es extraditado a los EEUU para que un tribunal le juzgue  In the land of the free.

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