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Ornella Chacón: "El puerto de Granadilla costó muchísimo y debe crear empleo; no puede ser una explanada vacía"

La majorera presidenta de Puertos del Estado afirma en esta entrevista que, si Santa Cruz de Tenerife quiere recuperar espacios portuarios para el disfrute ciudadano, no será ella "quien diga que no"

La exconsejera de Obras Públicas avanza que no hay previsto ningún puerto estatal en las islas a corto plazo, pues el de La Hondura, en Fuerteventura, aunque "tiene todas las bendiciones", ahora mismo no está justificado

Chacón atribuye al marco competencial que con un Ejecutivo central del PSOE los puertos estatales en Canarias estén en manos del PP; opina que esto lo tiene que explicar el Gobierno canario", que es el que nombra a esos responsables

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Ornella Chacón, presidenta de Puertos del Estado, en una imagen de archivo

Ornella Chacón, presidenta de Puertos del Estado, en una imagen de archivo

Ornella Chacón, que es arquitecta urbanista, dio un golpe de timón en julio pasado al aceptar la llamada de Pedro Sánchez para que se incorporara al organigrama del Gobierno central como presidenta de Puertos del Estado, ente que depende del Ministerio de Fomento.

Su carrera política la había llevado antes en el Ayuntamiento de su ciudad natal, Puerto del Rosario (Fuerteventura), donde se inició como concejala en 2004; en el Cabildo majorero, en el mandato siguiente, en el que fue miembro del Gobierno insular, y luego en 2015, en el Ejecutivo canario, como consejera de Obras Públicas y Transporte, en virtud del pacto entre CC y el PSOE que  dinamitó Fernando Clavijo a finales de 2016.

Poco dada a las entrevistas desde que está al frente del sistema portuario español, Chacón asume con naturalidad que los puertos estatales en Canarias estén en manos del PP por designación del Gobierno autonómico de CC, y cree que es Clavijo "el que debe explicarlo".

En todo caso, promete "diálogo" con los nada menos que 28 presidente de autoridades portuarias españolas, de variado signo político. Se confiesa "sensible" a la aspiración de la capital tinerfeña de recuperar para el disfrute ciudadano parte del espacio perdido, al tiempo que advierte de que el puerto de Granadilla debe crear empleo porque si no los ciudadanos no entenderían que se quedara "en una explanada" vacía una inversión tan costosa y que además generó tanta polémica en su día.

¿Qué balance hace de los primeros meses de Gobierno de Pedro Sánchez, al que desde luego no le han dado 100 días de gracia, en complicada minoría parlamentaria y con el problema de Cataluña en el aire?

La política ha cambiado mucho en los últimos años. Han entrado otros partidos nuevos y la población está mucho más informada. Vivimos momentos en política muy diferentes de lo que era la política tradicional, cuando se sellaban acuerdos y funcionaba un poco más tranquila la maquinaria, con sus defectos, claro. Ahora este modo en algunas cosas ha venido para quedarse y hay que reconocer las nuevas reglas y adaptarse a ellas.

Esos cambios de paradigma político los notará usted también en un organismo como Puertos del Estado, que coordina a 28 autoridades portuarias diferentes de distinto color político y tiene que negociar con muchas administraciones públicas diferentes...

Es un organismo que tiene a su cargo todas esas autoridades provinciales, que además practican una gestión autónoma por ley y el Estado facilita algunas cuestiones. A sus presidentes los nombran los gobiernos autonómicos, por lo que necesariamente tengo que entenderme con todos. Yo a eso estoy habituada, pues en el Cabildo de Fuerteventura tenía a seis ayuntamientos de diferente signo político con los que debía ponerme de acuerdo en ordenación del territorio, y lo mismo cuando era consejera de Obras Públicas y Transportes en el Gobierno canario respecto a los siete cabildos. Así que Puertos del Estado es lo mismo, pero a una mayor escala. De todos modos, en la política de hoy en día hay que acostumbrarse a tender puentes con todos, independientemente de la afiliación política. Yo espero imprimir un sello propio en cuanto a la necesidad de entendimiento con todos los interlocutores.

Lo que sí llama la atención es que con un Gobierno estatal del PSOE el Ejecutivo canario en minoría y de CC nombre a un presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife que es del PP, con lo cual estos dos organismos provinciales en las islas están en manos populares desde hace unos meses.

La realidad es que los presidentes son nombrados por el Consejo de Gobierno de cada comunidad autónoma, y el Ministerio solo eleva el acuerdo al Boletín Oficial del Estado, por lo que pueden darse casos como los que usted comenta, con un Gobierno estatal del PSOE o con cualquier otro partido. Se trata de una elección del Gobierno canario, que es el que debe explicarlo. Por mi parte, solo puedo comentar al respecto que ofrezco mi máxima colaboración para llegar a puntos de encuentro con las autoridades portuarias canarias.

¿En qué momento se encuentran los puertos españoles en cuanto a tráfico de mercancías y pasajeros?

Las estadísticas este año son buenas para Canarias, donde en cruceros se registran las mayores subidas del Estado. En general, en España son buenas las cifras, aunque vivimos en una economía global cambiante y en puertos se notan mucho los cambios de tendencia. Hay algunas amenazas por los crecimientos de puertos en la costa africana. Hay que tener en cuenta, insisto, de que se trata de un sector muy dinámico y cambian fácilmente las tendencias. El conjunto del sistema portuario español presenta cifras muy favorables en los últimos años, pero es necesario prepararse para el futuro y analizar los cambios que podemos ir dando. Por ello, el organismo que presido participa en muchos foros internacionales y europeos.

¿Cómo puede afectar a los puertos canarios y españoles en general la competencia de nuevos puertos en el África occidental, por ejemplo en Marruecos?

Por lo pronto, hay que enviar un mensaje general de tranquilidad. Hay muchos puertos africanos que interfieren o pujan por contenedores en tránsito, y luego están los de exportación hacia España. En estos el tráfico dependerá más de la demanda interna y del envío de productos al exterior. El puerto de Algeciras sí es más de tránsito, pero esas nuevas infraestructuras en África no son una amenaza para otros puertos españoles".

El puerto industrial de Granadilla ya está construido en su parte marítima, aunque aún quedan pendientes obras en tierra. Fue la obra pública más polémica que ha habido en los últimos decenios en Tenerife, por lo que tiene el foco puesto todavía de quienes se opusieron a su construcción...

Todavía no hemos abordado el plan de empresa con el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria tinerfeña, Pedro Suárez, y no sé, por tanto, qué sello le pondrá a su gestión, por lo que no quiero decir nada que se considere una intromisión en sus competencias. Pero sí puedo comentar que hay que valorar esa inversión y terminar la obra que queda, para que genere riqueza a la isla. La política de gestión comercial la guía cada Autoridad Portuaria y en breve tendré ocasión de conocer al nuevo presidente y las líneas concretas que traza para su gestión. Desde Puertos del Estado sí apoyamos que una infraestructura como esa, igual que cualquier otra y que ha costado muchísimo, tenga rentabilidad social, pues para eso se invierte dinero público, para que revierta en empleo. No queremos explanadas vacías porque para eso no hay que ir tan lejos.

Ornella Chacón, en un retrato de archivo de su etapa como consejera de Obras Públicas en el Gobierno de Canarias

Ornella Chacón, en un retrato de archivo de su etapa como consejera canaria de Obras Públicas

En Santa Cruz de Tenerife se habla mucho de recuperar el mar, pues el puerto ha ocupado prácticamente toda la costa urbana. El proyecto puerto-ciudad ya tiene algunas obras en marcha, pero a los chicharreros el mar aún les parece muy lejos.

La filosofía con la que se ha venido trabajando es esa, y por las declaraciones que he leído del nuevo presidente de la Autoridad Portuaria este defiende el carácter de puerto-ciudad. Desde luego no todas las actividades son descartables en Santa Cruz, pero estoy pendiente de esa reunión con Pedro Suárez. En todo caso, al puerto de Granadilla se trasladarán las actividades más molestas y se instalarán otras nuevas. No los concibo como dos puertos diferentes, sino que pertenecen a la misma Autoridad Portuaria y se completarán.

¿Pero cuál será su punto de vista sobre esa aspiración santacrucera de ganar espacios al puerto capitalino para recuperar trozos del mar perdido?

Existen opciones para ese objetivo. Si la Autoridad Portuaria quiere instaurar mejoras para la ciudad, consensuadas, para que esos espacios sean disfrutados por la ciudadanía, no seré yo quien diga que no. Como arquitecta urbanista, soy muy sensible a esos colchones de ocio entre la ciudad y su puerto, siempre bajo los criterios que exija la Ley de Puertos del Estado, ya que es un suelo público al que hay que dar rentabilidad porque con dinero de todos los españoles se han hecho esos rellenos y los puertos deben autofinanciarse. No solo en Santa Cruz de Tenerife. Hay muchos mecanismos que permiten que los puertos sean amables con sus ciudades en zonas donde la actividad comercial portuaria no sea fundamental. Para eso se creó la figura del puerto-ciudad, con áreas de expansión y ocio que permiten que un puerto sea más querido por sus ciudadanos. Pero insisto en que es un objetivo que debe cumplirse dentro de un marco legal, ya que no se puede eliminar la actividad comercial portuaria. Mientras que exista ese equilibrio, seremos receptivos en Puertos del Estado con esa aspiración de Santa Cruz de Tenerife.

¿Cuándo y cómo se resolverá el marco legal para los estibadores, cuya adaptación a la normativa europea desencadenó un duro conflicto laboral en 2017?

Hay que recordar que una sentencia judicial en 2014 obligó a cambiar el marco regulatorio del servicio de la estiba, lo que originó un real decreto en 2017 para cumplirla, liberalizando el servicio y dando opciones a las empresas estibadoras. El marco anterior dejaba solo una opción y el nuevo abre varias. Ahora estamos en fase de elaborar un reglamento que garantice el tránsito ordenado a ese sistema más abierto, para que no deje en la calle a muchos trabajadores. Ya existió un borrador que salió a información pública, en la etapa del PP, y nos lo encontramos enviado al Consejo de Estado, que nos ha indicado que no les han enviado los informes pertinentes, entre ellos el de la Unión Europea, que es la que origina esa sentencia. Estamos en esa tarea. A través del Ministerio de Trabajo hay un grupo de trabajo interministerial que coordina la Secretaría de Estado de Fomento. Está habiendo reuniones con sindicatos y patronales. Se trabaja intensamente para disponer de la mejor manera posible de ese marco regulatorio.

¿Habrá un presupuesto expansivo en 2019 en Puertos del Estado?

Cada Autoridad Portuaria nos propone sus inversiones y nosotros las analizamos, de modo que si son coherentes les damos el visto bueno. No son sólo inversiones en puertos, sino también en accesibilidad viaria y ferroviaria, más convenios fuera de puertos que mejoran la capacidad de llegada de mercancías. Estamos intentando impulsar esos convenios de inversión.

¿Está previsto construir algún puerto más en Canarias de titularidad estatal?

De interés general está declarado el de La Hondura, en Fuerteventura, pero no cuenta aún con proyecto. Está bastante verde, y la caída del tráfico hoy en día haría cuestionable su rentabilidad. Pero, cuando sea necesario, se retomará, pues es una iniciativa que cuenta con todas las bendiciones y está planificada, aunque el sistema tiene que autofinanciarse y solo se acometerá esta obra cuando sea verdaderamente necesaria.

Hasta diciembre de 2016 usted fue consejera en el Gobierno canario que surgió del pacto entre CC y PSOE, roto luego a finales de 2016. ¿Cómo ve ahora la política canaria?

Es una política nueva, muchos partidos, se vive a una velocidad que no se vivía antes. Aquí ocurre lo que comentaba antes: los gobiernos en minoría antes eran impensables, pero ahora son el pan de cada día en todas las administraciones públicas, y es una política muy diferente de aquella en la que las personas de mi generación nos criamos. Está claro que cada vez hará falta más diálogo y buscar puntos de encuentro.

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