La polilla guatemalteca sigue haciendo estragos en la cosecha de papa 'del país'

Polilla guatemalteca en la papa

D. M.

Santa Cruz de Tenerife —

La polilla guatemalteca sigue aquí, en las islas, y parece que llegó para quedarse una larga temporada. Además, hace tiempo que se manifiesta en el campo canario como una verdadera plaga. En el norte de Tenerife, donde se concentra la producción de papa de media estación, la que se recolecta en verano (en torno al 70% del global anual y, por lo tanto, la cosecha más importante del ejercicio), los efectos de la presencia de la Tecia solanivora han vuelto a ser demoledores, en algunos casos con mermas en la producción por encima del 50%, un verdadero desastre. 

Esta plaga, que, pese a todo lo que se asegura desde las administraciones públicas que se ha hecho para erradicarla se puede decir que está más presente que nunca en las tierras de cultivo de las islas, se introdujo en Canarias hace ya algunos decenios y ataca mucho más a las explotaciones agrícolas de secano, donde conseguir una humedad mejor compensada durante la fase de cultivo es más difícil que en las zonas con riego.

Este verano, cuando Canarias obtiene su principal cosecha de papa, con la recolección concentrada en los meses de junio y julio, la merma generada en la producción cavada ha vuelto a llegar a límites de récord, principalmente en áreas de cultivo de las medianías altas de la franja entre La Orotava y El Tanque. Incluso se han dado medias, como ocurre con la Cooperativa Agrícola Valle de La Orotava, por encima del 10% para una oferta de tubérculo apto para el consumo de casi dos millones de kilos.

Esos impactos en la producción, que reducen de forma notable la renta percibida por los agricultores locales (la proveniente del mercado y la vinculada a la oferta comercializada a través del abono de una ayuda directa del Posei), constatan, aseguran fuentes de la entidad comercializadora ya reseñada, que “sigue habiendo falta de buen asesoramiento en el tratamiento fitosanitario de la plaga”, lo que quiere dsignifica que “aún no existe un protocolo claro sobre qué se debe hacer para aminorar los efectos en el cultivo”.

Aún quedan muchas cosas por hacer

A este inconveniente, las mismas fuentes añaden otros, como la falta de red de riego en las zonas altas y de agua de calidad y barata en general, o la deficiente red de recogida de la papa con polilla en contenedores seguros y vigilados, aparte de que siempre deben estar tapados, lo que no ocurre en todos los casos.

Uno de estos fallos ha afectado a la principal zona de producción del Valle de La Orotava en los meses de verano, el barrio de Benijos, lugar donde, en efecto, se colocó un contenedor pero este no tenía cierre ni vigilancia, lo que facilitó que mucha gente se llevara papa en mal estado, con lo que ello implica en la propagación del problema.

Por ahora, tal y como reconocen algunos agricultores de la zona de La Orotava, los efectos de la polilla guatemalteca solo son mayores o menores atendiendo a cómo influyen en ella las condiciones ambientales que dominan durante el cultivo. Es lo más parecido a cruzar los dedos. En este capítulo, los cosecheros de papas de Canarias, sin duda, parece que siguen estando a la intemperie, sin soluciones eficaces a la vista.

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