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The Guardian en español

Cheollima: el grupo de oposición a Kim Jong-un que reivindica el asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid

Vista de la embajada de Corea del Norte en Madrid.

elDiario.es

El pasado 22 de febrero, un grupo de 10 personas asaltó la embajada de Corea del Norte en Madrid. El ataque se produjo en pleno día y los asaltantes iban armados con cuchillos, machetes, barras de hierro y armas cortas y golpearon violentamente y redujeron a las personas que había dentro, a las que posteriormente interrogaron.

Los investigadores del asalto han vinculado a dos de sus autores con la CIA y la causa abierta por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata relata que su líder, Adrián Hong Chang contactó unos días después con el FBI para facilitarles el material audiovisual que supuestamente había obtenido.

Paralelamente, el grupo Cheollima Civil Defence ha reivindicado el ataque. Cheollima está considerado como el primer grupo de oposición organizada contra la dinastía que gobierna Corea del Norte desde hace siete décadas.

Lo poco que se sabe sobre este hermético grupo son sus propios comunicados públicos y los documentos de la Audiencia Nacional que detallan el audaz asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid el pasado mes de febrero.

El grupo utiliza acciones directas, lo cual contrasta con otros movimientos que tradicionalmente han utilizado la propaganda política, enviada al país en forma de folletos y dispositivos USB para alentar la oposición popular al régimen de Kim Jong-un.

La organización, que también se hace llamar Free Joseon, se hizo pública en 2017 cuando alegó que había protegido al hijo de Kim Jong-nam –hermanastro del líder de Corea del Norte– después de que Jong-nam fuera asesinado en el aeropuerto de Kuala Lumpur en febrero de 2017 supuestamente con la participación de Pyonyang.

El 1 de marzo, el grupo publicó un comunicado autoproclamándose gobierno provisional de Corea del Norte en el exilio y prometió derrocar al régimen por cometer crímenes de lesa humanidad.

El grupo advierte que está “preparando los cimientos de una futura nación construida sobre el respeto a los derechos humanos y el humanitarismo, donde se considere sagrada la dignidad de cada mujer, hombre y niño”.

“Acusamos a este régimen inmoral e ilegítimo de provocar la hambruna devastadora de millones de norcoreanos, a pesar de tener la posibilidad de alimentarlos. Lo acusamos de organizar asesinatos, torturas y encarcelamientos con el aparato estatal; de llevar a cabo una estricta vigilancia y de ejercer la censura de pensamiento contra la población”, añade.

El grupo llama a la diáspora norcoreana a ayudar a establecer un “nuevo Joseon”, en referencia a la dinastía coreana cuyo nombre los norcoreanos todavía utilizan para referirse a la península.

Adrián Hong Chang, calificado por la Audiencia Nacional como el líder del asalto a la embajada, es un activista de largo recorrido, cofundador de una organización de ayuda a refugiados llamada Libertad en Corea del Corte, según NK News. Hong ha escrito artículos de opinión sobre el régimen norcoreano en publicaciones estadounidenses.

Tras la muerte de Kim Jong-il, en diciembre de 2011, escribió un artículo de opinión que publicó la revista Foreign Policy donde decía: “Esto está claro: Corea del Norte caerá. Es sólo cuestión de cuándo y cómo. Pero es mucho mejor tener un plan de aterrizaje coordinado y controlado, eligiendo el momento adecuado, en lugar de esperar que ocurra lo peor en cualquier momento. Una Corea libre y reunificada puede ser una poderosa fuerza del bien en el mundo y un potente motor económico”.

Este mes, Cheollima, que significa pegaso, publicó un vídeo que mostraba a un norcoreano destruyendo retratos de Kim Jong-il y su padre, el fundador del régimen, Kim Il-sung. El título del vídeo, “En nuestra patria”, sugería que las imágenes se habían grabado durante el asalto del grupo a la embajada de Corea del Norte en Madrid.

En el comunicado en el que reivindican el asalto, el grupo criticó el papel de los diplomáticos norcoreanos por apoyar “un inmenso proyecto criminal”.

“Las embajadas del actual régimen de Pyonyang en todo el mundo no son como los puestos tradicionales de misiones diplomáticas, comerciales y culturales que trabajan por los intereses de su país, respetando las leyes internacionales”, decía.

“Las embajadas y oficinas del régimen son centros de tráfico ilegal de narcóticos y armas, enclaves para la difusión de propaganda de un régimen totalitario sin paralelismo actual. que sistemáticamente comete crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo (y contra otros)”, señalaba el grupo.

“Son plataformas de lanzamiento de ataques informáticos globales, robos, asesinatos, secuestros y tomas de rehenes, incluidas entre las víctimas las familias de los propios diplomáticos. Esta farsa de simular que este régimen es un gobierno normal debe parar. El régimen no es otra cosa que un inmenso proyecto criminal”, concluye.

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