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The Guardian en español

EEUU comienza la fabricación de un nuevo misil que estaba prohibido por el tratado suspendido con Rusia

El presidente estadounidense, Donald J. Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin.

Julian Borger

Washington —

El Pentágono ha confirmado que Estados Unidos ha comenzado a fabricar los componentes de un nuevo misil de lanzamiento terrestre que estaba prohibido bajo el tratado de la Guerra Fría con Rusia respecto al cual EEUU ha suspendido sus obligaciones.

El gobierno de Trump anunció el 1 de febrero de este año que ya no se adhiere al tratado de desarme nuclear de misiles de alcance intermedio INF y que en agosto lo abandonará completamente, tras afirmar que llevan más de seis años denunciando que el despliegue de un misil ruso viola el acuerdo. Un mes después, Vladimir Putin suspendió la adhesión rusa al tratado.

Michelle Baldanza, portavoz del Pentágono, afirmó el lunes que el Departamento de Defensa ya ha comenzado la fabricación de los componentes de un nuevo misil crucero para lanzar desde tierra, algo que ya había anticipado la revista Aviation Week.

Es la primera vez desde los años 80 que EEUU construye este tipo de armas. La última vez que EEUU desplegó este tipo de misiles fue en Europa, durante un tenso enfrentamiento contra misiles soviéticos de tipo SS-20.

Baldanza afirmó que en respuesta a la violación del tratado por parte de Rusia, el Departamento de Defensa de Estados Unidos comenzó “a fines de 2017 a investigar y desarrollar conceptos para un misil convencional de lanzamiento desde tierra que cumpliese las condiciones del tratado”.

Baldanza subrayó que el misil en cuestión es un misil convencional, no nuclear y añadió que como antes EEUU había cumplido con el tratado INF, el trabajo de investigación estaba en etapa inicial, pero que ahora que el país ha abandonado sus obligaciones para con el acuerdo han comenzado los trabajos de desarrollo del misil.

La portavoz señaló que han iniciado la fabricación de “componentes para las pruebas de desarrollo de estos sistemas”, añadiendo que este trabajo “hubiera incumplido nuestras obligaciones bajo el tratado”.

“Esta investigación y este desarrollo están diseñados para ser reversibles, en caso de que Rusia volviera a cumplir el acuerdo de forma completa y verificable antes de que nos retiremos del tratado en agosto de 2019”, indicó Baldanza.

Durante algunos años, Rusia negó estar desarrollando un misil de alcance medio, el 9M729, pero luego de que Estados Unidos presentara las pruebas de su existencia, el país argumentó que su alcance es menor a 500 kilómetros, el límite permitido por el tratado INF. Los aliados de EEUU en la OTAN, que apoyaron al gobierno de Trump, no aceptaron ese argumento y han culpado a Rusia del final del INF.

Thomas Countryman, exsubsecretario de Estado de Seguridad Internacional y No Proliferación, señala que es decepcionante que los aliados europeos no hayan presionado más a Rusia por su desarrollo de misiles antes de que Trump anunciara su retirada del INF.

“Pero no es tarde para que Europa presente propuestas para sugerir un escenario pos-INF”, afirma Countryman, presidente de la junta de la Asociación de Control de Armas en Washington. El experto afirma que se podría llegar al acuerdo de no desplegar misiles ni rusos ni estadounidenses en Europa o comprometerse a no fabricar ningún misil de alcance medio capaz de llevar una cabeza nuclear.

Sergey Rogov, director del instituto de estudios sobre Estados Unidos y Canadá de la Academia Rusa de las Ciencias, afirmó que el regreso de los misiles de alcance intermedio a Europa generaría una situación mucho más peligrosa que la contienda nuclear de los años 80.

“Si Estados Unidos despliega sus nuevos misiles en los países bálticos o en Polonia, el tiempo de vuelo de los misiles hasta Rusia sería de tres o cuatro minutos”, explicó Rogov durante una charla en la Conferencia Internacional Carnegie sobre Políticas Nucleares en Washington.

Rogov añadió que ante esta situación serían inútiles los sistemas de advertencia temprana de Rusia, obligando al país a ejecutar un ataque preventivo contra las armas estadounidenses, o a volver al sistema de defensa perimetral de la Guerra Fría, conocido como la 'Mano Muerta' ya que desencadenaba una respuesta nuclear automática ante un ataque a los sistemas de control y comando rusos.

Rogov señaló que en octubre el asesor de seguridad nacional de EEUU, John Bolton, le aseguró que la retirada de EEUU del INF no significa que exista ningún propósito hostil contra Rusia, pero no le garantizó que los misiles estadounidenses no fueran a ser desplegados cerca de las fronteras rusas.

“Me dejó anonadado la rapidez con que han decidido comenzar a fabricar estos misiles”, afirmó Rogov. “Y esto está sucediendo por fuera de los tratados legales, así que lo que tendremos será un caos absoluto”.

Heather Williams, profesora de estudios de defensa del King’s College de Londres, afirma que el trabajo de desarrollo de los misiles no significa que necesariamente los vayan a desplegar en Europa, “pero estos malentendidos son parte del problema”.

Traducido por Lucía Balducci

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