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The Guardian en español

La República Checa crea una unidad para contrarrestar “las noticias falsas” y la “propaganda rusa”

El socialdemócrata Milos Zeman, presidente de la República Checa.

Robert Tait

Praga —

El gobierno de la República Checa ha creado una unidad “contra las noticias falsas” en un intento de luchar contra la propagación de falacias, especialmente sobre los inmigrantes. Las autoridades checas culpan de la difusión de estos mensajes a páginas web apoyadas por el gobierno del presidente ruso Vladimir Putin.

La nueva unidad tiene por objetivo evitar intromisiones en los próximos comicios generales de la República Checa, que se celebrarán en octubre de 2017. Las encuestas evidencian que la desinformación en la red está influyendo en la opinión pública y amenaza con desestabilizar el sistema democrático del país, establecido tras la caída del comunismo en 1989.

Aunque los vínculos precisos son difíciles de demostrar, las autoridades checas afirman estar convencidas de que el Kremlin está detrás de unas 40 páginas web en checo que presentan visiones radicales, teorías de la conspiración e informaciones falsas. Las mismas autoridades creen que el objetivo es transformar el estatus actual de la República Checa como país aliado de Occidente.

“El objetivo clave de la propaganda rusa en la República Checa es sembrar dudas sobre la democracia como el mejor sistema para organizar un país, construir imágenes negativas de la Unión Europea y de la OTAN y desalentar a la gente para que no participe en los procesos democráticos”, señala a the Guardian Tomáš Prouza, secretario de Estado checo para asuntos europeos.

Twitter, un arma fundamental

El nuevo Centro contra el Terrorismo y Amenazas Híbridas, perteneciente al Ministerio de Interior, estará operativo el 1 de enero con 20 especialistas trabajando a tiempo completo. El centro tendrá su sede en el edificio donde la antigua policía secreta del régimen comunista llevaba a cabo sus interrogatorios, cuando la antigua Checoslovaquia era un aliado cercano de la Unión Soviética.

Los especialistas investigarán y examinarán la desinformación e intentarán contrarrestarla. Este proceso se realizará a través de una cuenta de Twitter y una nueva sección en la web del Ministerio de Interior dedicada a transmitir la visión gubernamental. El centro también formará a funcionarios para eludir el chantaje y resistir las presiones del extranjero.

“Asegurar elecciones justas y libres es un objetivo fundamental”, declara un miembro de alto rango en la unidad, que prefiere no dar su nombre. “Coordinaremos la preparación para minimizar los peligros de cara a nuestras elecciones. Observaremos lo que ocurra en Francia [que vota a su nuevo presidente en primavera] y Alemania [donde hay previstas unas elecciones generales en septiembre] y veremos lo que podemos aprender en la República Checa”, añade.

Los temores checos reflejan los expresados por el director de la inteligencia interna alemana, quien afirmó que los portales de “noticias falsas” relacionados con Rusia podrían interferir en sus elecciones. Estas acusaciones coinciden con las recientes denuncias de maniobras informáticas rusas para inclinar las elecciones presidenciales estadounidenses del mes pasado en favor de Donald Trump.

El populismo, favorito en las próximas elecciones

“Intentarán sin duda influir en las próximas elecciones animando a no votar a la gente que probablemente votaría por los partidos democráticos”, asegura el secretario de Estado Prouza.

En las elecciones de otoño los votantes decidirán la composición de la asamblea y la constitución de su siguiente Gobierno. El país está actualmente gobernado por una coalición tripartita formada por los socialdemócratas del primer ministro Bohuslav Sobotka, los democristianos y ANO, un partido populista liderado por un empresario rico, Andrej Babis. ANO es considerado el favorito para convertirse en el principal partido, con Babis, un euroescéptico, posiblemente convertido en primer ministro.

El nuevo centro “antinoticias falsas” ha suscitado críticas por miedo a que resulte en censura, espionaje y mano dura contra la libertad de expresión, algo que sus supervisores niegan.

“La campañas de desinformación intentan radicalizar a la sociedad y debilitar su espíritu. Hasta cierto punto está funcionando. Se puede ver”, afirma el cargo anónimo del equipo. “Los partidos y fuerzas políticas apoyados en estas campañas no son constructivos o democráticos. Son críticos con el sistema democrático y la élite. A menudo no dicen lo que pretenden, pero por primera vez se culpa a la democracia en sí misma”, añade.

La agitación online en la República Checa ha sido particularmente influyente durante la crisis de refugiados, que coincide con un aluvión de protestas islamófobas a las que asisten generalmente manifestantes con pancartas que denuncian a la Unión Europea, a la OTAN y a la canciller alemana, Angela Merkel.

La agitación también ha alimentado el miedo al terrorismo y a una entrada masiva de inmigrantes de Oriente Medio, a pesar de que la República Checa solo tiene una pequeña población musulmana y apenas se ha visto afectada por la crisis de refugiados.

Espionaje ruso para “fabricar desinformación”

Praga, noviembre de 2014. Una multitud empuña tarjetas rojas y abuchea al presidente, Milos Zeman, por estar demasiado cerca de Moscú. Ocurre durante una ceremonia con motivo del 25 aniversario de la Revolución de Terciopelo, la revuelta anticomunista checoslovaca. Ese día, la página AE News afirmaba, con evidencias poco sólidas, que Zeman había sido víctima de una revuelta al estilo ucraniano en Maidan, orquestada por la embajada de Estados Unidos.

Los esfuerzos por destapar el origen de páginas como AE News han fracasado. “Está tan bien atado que los periodistas checos no han sido capaces de identificar quién está detrás”, señala Jakub Janda, director adjunto del think tank European Values, con sede en Praga, y que dirige un programa llamado Kremlin Watch (Vigilancia del Kremlin).

Sin embargo, oficiales de inteligencia y políticos expertos no lo dudan. Culpan a elementos de entre la fuerte comunidad rusa en la República Checa, de unos 45.000 personas, y a la inmensa embajada rusa en Praga, legado de la Guerra Fría.

Moscú tiene “los servicios de inteligencia más activos del extranjero” en suelo checo, de acuerdo con la agencia de seguridad interior de la República Checa, BIS, cuyo último informe anual describe el espionaje ruso como una actividad orientada a “fabricar desinformación” y a promover la idea de que “todo el mundo miente”.

La agencia se ha quejado del alto número de diplomáticos rusos en la República Checa, estimado entre 130 y 150 personas, el doble que el número de estadounidenses, y denuncia que muchos operan como espías encubiertos.

Ivan Gabal, un parlamentario independiente y presidente adjunto del comité parlamentario de defensa, defiende la expulsión de los ciudadanos rusos sentenciados por difundir noticias falsas y de los diplomáticos rusos sospechosos de espionaje.

“Este país luchó durante 20 años después del comunismo por crear una sociedad democrática y abierta que fuese parte de Occidente y ahora hemos logrado un lugar reconocido en el mundo libre y no vamos a renunciar a él por un tío de la KGB”, declara Gabal en referencia a la antigua posición de Putin como miembro de los servicios de inteligencia soviéticos.

“Está intentando separar Europa en estados que compitan entre ellos por los recursos y la influencia rusa. El riesgo es grande. Creen que todavía estamos en su esfera de influencia. Para ellos somos una amenaza mayor que Reino Unido porque solo llevamos 25 años con un sistema democrático y porque somos la prueba de que es posible pasar del totalitarismo a una sociedad abierta”, concluye.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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