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INTERNACIONAL

A la caza del hombre más buscado del planeta: “Bagdadi está en las últimas”

El líder de ISIS, Abu Bakr al Bagdadi, sigue libre, pero a medida que se derrumba su “califato”, también lo hace la disciplina de su liderazgo

Bagdadi es el último hombre que queda entre los miembros fundadores del grupo. “De 43 líderes principales, solo queda Bagdadi”, dice Hisham al Hashimi

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Los yihadistas egipcios, en una encrucijada

Fotograma de un vídeo publicado por ISIS de Abu Bakr al Bagdadi. EFE

Día y noche durante los últimos tres años, un número de espías sin precedentes de todo el mundo ha dirigido todos sus esfuerzos en una zona de Irak y Siria para cazar a un hombre. Su objetivo, Abu Bakr al Bagdadi, el líder del grupo terrorista ISIS, les ha esquivado a todos. Pero por muy poco.

Solo en los últimos 18 meses, el hombre más buscado del planeta ha sido localizado en un lugar determinado en al menos tres ocasiones. Y a pesar de la protección de una red leal, ha habido otros avistamientos del líder sobre los que han informado poco después miembros de ISIS y que posteriormente han confirmado agentes de inteligencia. Ser un fugitivo o de una causa perdida en la era digital tiene sus problemas.

Un error de 45 segundos el 3 de noviembre de 2016 casi le cuesta a Bagdadi el “califato” antes de su caída el año pasado. A medida que las fuerzas iraquíes y kurdas avanzaban sobre Mosul, Bagdadi cogió una radio portátil en una población entre la parte occidental de la ciudad y la ciudad de Tal Afar. Los espías situados en un puesto de escucha más al norte quedaron estupefactos al escuchar su particular voz exhortando a sus seguidores a mantenerse firmes.

“Habló durante 45 segundos y luego sus guardias le quitaron la radio”, afirma un destacado miembro del Consejo de Seguridad del Kurdistán que escuchó la llamada. “Se dieron cuenta de lo que habían hecho”, añade.

Ese extraño momento de mala disciplina permitió a la red de espías a la caza de Bagdadi seguirle la pista en tiempo real. Pero entonces, como ocurrió en al menos otras dos ocasiones, no hubo tiempo para actuar. El entorno de Bagdadi sabía que probablemente se había descubierto su escondite y se lo llevaron.

A finales del año pasado, volvió a ser localizado en un pueblo al sur de Baaj, de nuevo a través de una breve utilización de un dispositivo de comunicación sin el cuidado suficiente. La conexión fue captada por una red de señales de inteligencia que ha penetrado en el uso de internet y de los teléfonos en zonas de ISIS. Sin embargo, fue demasiado fugaz como para desplegar aviones de combate sobre la zona a la caza permanente de objetivos y no se confirmó su escondite exacto.

Los rumores han ayudado a construir una imagen de los movimientos y el carácter de Bagdadi; después de todo, la fuerte disciplina de su círculo más inmediato tiene puntos débiles. Sus principales dirigentes han tenido muchos más problemas con la disciplina de comunicación y los errores les han costado a menudo la vida.

De acuerdo con Hisham al Hashimi, experto en Irak y analista sobre ISIS, Bagdadi es literalmente el último hombre que queda entre los miembros fundadores del grupo. “De 43 líderes principales, solo queda Bagdadi”, explica. “De 79 líderes destacados solo quedan 10. Los mandos de rango medio (124) cambian constantemente de posiciones y puestos por la muerte de otros miembros. Cada seis meses cambian sus roles: mueren o se les sustituye”, añade.

“Todo cambió cuando llegó”

Antes de morir, algunos líderes de ISIS hablaron en teléfonos pinchados sobre su presencia en reuniones con Bagdadi o sobre el conocimiento de sus movimientos. Sus errores ofrecieron una visión de su capacidad y de sus métodos como líder. Aun así, se ha averiguado más de los hábitos y del liderazgo de este líder terrorista mediante la gente que le ha visto regularmente en zonas del noroeste de Irak y el noreste de Siria y que posteriormente ha informado de estos encuentros a espías regionales y occidentales.

Desde finales de 2014 hasta su captura en mayo del año siguiente, Nisreen Asad Ibrahim Bahar servía el té a Bagdadi en el pueblo de Omar, al noreste de Siria, cuando él venía a ver a su marido, el “ministro” de ISIS de petróleo, Abu Sayaf.

“Todo lo que hacía era dejar el té detrás de la puerta”, señala a the Guardian. “Pero sabía que estaba ahí. Solía venir a menudo”. Bahar, también conocida como Um Sayaf, sostiene que no se le permitía ver a Bagdadi, pero que sabía perfectamente cuándo estaba cerca. “Solía visitar a mi marido y hablaban de negocios. Todo cambiaba cuando venía”, añade.

Abu Sayaf murió en un ataque de las fuerzas especiales estadounidenses, que también se llevaron a Bahar a Erbil, donde está retenida desde entonces. Niega ser una destacada miembro de ISIS, pero su contacto con el líder del grupo ha ayudado a construir una imagen de él.

Un retrato del líder del Estado Islámico, Bakr al-Baghdadi.

Un retrato del líder del Estado Islámico, Bakr al-Baghdadi. Thierry Ehrmann

A mediados de 2015, espías británicos y estadounidenses elaboraron un perfil psicológico de Bagdadi más amplio, así como de sus patrones de movimiento. Dos años después, su área de desplazamiento se había reducido, así como el propio “califato” de ISIS.

Agencias de inteligencia en Irak y Europa creen que durante la mayor parte de los últimos 18 meses, Bagdadi ha estado en una población al sur de Baaj y se ha desplazado por una pequeña zona entre Abu Kamal, en la frontera entre Irak y Siria, y Shirkat, al sur de Mosul.

Tres agencias de inteligencia han confirmado que Bagdadi fue gravemente herido en un ataque aéreo en Shirkat a principios de 2015. Otras fuentes han confirmado a the Guardian que pasó varios meses recuperándose en Baaj. Incluso ahora está limitado en sus movimientos por las heridas.

De acuerdo con testigos que le vieron en Abu Kamal tras el final de Ramadán, parecía cansado y demacrado, tan solo una sombra de aquel personaje seguro de sí mismo y cubierto de negro que se subió al púlpito de la Gran Mezquita de Al Nuri en Mosul a mediados de 2014 para proclamar el “establecimiento del califato”.

“ISIS ha optado por ser un gobierno en la sombra", explica Hashimi. Siguen controlando pequeñas zonas de (la provincia iraquí de) Anbar y del río Éufrates, pero son células durmientes. No hay estructura de liderazgo, se ha disuelto. Ya no se reúnen, y si lo hacen nunca repiten sitio. Ya ni siquiera se pasan mensajes orales entre ellos. Usan Signal y Telegram [aplicaciones encriptadas] para comunicarse”.

“Sus filas se han reducido un 50%. El presupuesto principal no se puede tocar más. El liderazgo ya no importa”, señala. “He conocido a Abu Hamza al Belgiki [combatiente extranjero] y se siente traicionado, como se sienten todos ellos. Se les ordenó luchar por Mosul hasta la muerte, pero cuando la batalla en la ciudad se intensificó, los líderes destacados y aquellos cercanos a Bagdadi huyeron y dejaron atrás a estos combatientes. Se sienten engañados. Les han engañado”, añade.

Persiste la amenaza

Durante el auge y la caída de ISIS ha continuado el debate en los círculos de inteligencia sobre si la muerte o no de Bagdadi supondría una diferencia para el grupo y si la organización todavía supone una amenaza para el orden regional y la seguridad nacional. Una destacada fuente regional de inteligencia y su homólogo en Europa afirman que el nivel de amenaza por parte de la organización apenas ha cambiado y que la supervivencia de Bagdadi podría ser utilizada por sus seguidores como una incitación a movilizaciones.

Las autoridades dicen que la rama encargada de planificar los ataques en el extranjero ha quedado relativamente indemne por las pérdidas de combatientes y de terreno.

“Se trata de una compleja administración llena de antiguos miembros de inteligencia”, explica Hashimi. “Se ocupan de reclutar, armar y transportar combatientes y recaudar las contribuciones financieras y las donaciones. De sus 35 ramas, 33 están dirigidas por dos iraquíes: Abdullah Youssef al Khatour, apodado Abu Bakr, y Abu Tiba Ghanem al Jboori. Creemos que uno está en Turquía y el otro en Escandinavia”.

Shiraz Maher, director adjunto del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política en el King's College de Londres, explica que ISIS está intentando convencer a sus seguidores de que la derrota militar ha cambiado poco, particularmente en su capacidad para planificar ataques en el extranjero. “En los próximos 24 meses habrá intentos coordinados de atacar Occidente”, asegura Maher. “El discurso de la venganza es importante”.

“Lo que estamos viendo en la comunidad que apoya al grupo es una resignación fatalista sobre lo que ha pasado. En su discurso, dicen que EEUU solo pudo derrotar al califato atacándolos desde el aire, pero que no tuvieron agallas para luchar sobre el terreno. Si ese hubiera sido el caso, según dicen, habrían ganado”, explica.

“ISIS dice que volverá y, mientras tanto, pide a la gente que lleve a cabo ataques en su nombre. También se están reposicionando a nivel político, por ejemplo, tras la declaración de Trump sobre Jerusalén, afirmando ser los guardianes legítimos de esa causa. Es la mutación de una idea y no su fin”, añade Maher. 

Y mientras ISIS se reagrupa, Bagdadi también lo hace. Según un análisis de los militares norteamericanos, probablemente se encuentra escondido en el valle del río Éufrates, a lo largo de la frontera con Siria. Sin embargo, autoridades regionales dicen que ha vuelto a una zona entre la cuenca del Tharthar y el desierto, más cerca del lugar en el que todo comenzó para el ahora debilitado líder y su reducido grupo terrorista.

“Está en las últimas”, asegura una autoridad regional. “Lo atraparemos a finales de este año. Por fin”.

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