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The Guardian en español

El regalo de investidura de la comunidad LGTBI a Trump es una ola de matrimonios gay

La Casa Blanca luciendo los colores de la bandera LGBT tras la decisión de la Corte Suprema sobre el matrimonio homosexual.

Amber Jamieson

Desde 2015, cuando el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio del mismo sexo en todo el país, Alicia Verdier y Erin Hansen tienen planes de boda. Los cuatro años y medio que llevan juntas han sido ajetreados. Pero un día, Hillary Clinton perdió las elecciones.

Verdier se fue a la cama la noche del 8 de noviembre con el corazón roto. Unas horas más tarde se despertó, a las 3 de la mañana, en estado de pánico. “Lo único que podía pensar era en que existía la posibilidad, con nuevos miembros del Tribunal Supremo, de que perdiéramos el derecho a casarnos”, relata. 

No estaba sola. “Muchas amistades nuestras se han casado en los últimos dos meses”, afirma Verdier. “No sé qué piensa Trump que ha conseguido, pero desde luego ha conseguido que muchas parejas homosexuales se casen”.

“Estoy segura de que no era su intención, pero éste es su regalo de investidura: todas las parejas del mismo sexo se están casando”.

Las cifras de matrimonios del 2016 todavía no están disponibles, pero datos informales sugieren que, desde las elecciones generales, las parejas del mismo sexo han ido a casarse a toda máquina.

“La verdad es que sí he escuchado historias de parejas que han adelantado sus planes de matrimonio”, confirma Stephen Peters, secretario nacional de prensa de la Campaña por los Derechos Humanos, la organización por los derechos civiles de la comunidad LGBT más grande del país. 

Cientos de personas han llamado a la línea de ayuda telefónica de Lambda Legal, un grupo que lucha por los derechos civiles de la comunidad LGBT, preocupados por las leyes de matrimonio del mismo sexo. 

“Después de las elecciones, la pregunta principal que tenían todos los que llamaban era: ¿está a salvo mi matrimonio y seguiré teniendo derecho a casarme?”, explica Camilla Taylor, quien fuera directora del “proyecto matrimonio” de Lambda Legal antes del fallo de la Corte Suprema.

Taylor dice que muchas parejas del mismo sexo han adelantado su fecha de boda para poder casarse antes de la investidura de Trump.

Improbable, pero no imposible

Sean y Lee Winterhalter anunciaron el pasado febrero que se casarían en una pequeña ceremonia frente a sus familiares y amigos el 14 de enero de 2017, la fecha de su 12º aniversario. Pero casarse a tan pocos días de la investidura de Trump los aterraba.

“No sabíamos si se les podría ocurrir anular todos los matrimonios contraídos en 2017”, dice Sean, un peluquero de 32 años.

Así que prefirieron casarse en Nochebuena de 2016, en su casa de Connellsville, Pennsylvania, un pueblo pequeño a unos 80 kilómetros de Pittsburgh. Sólo estaba la pareja y un amigo de toda la vida que ofició la boda. “Quisimos destacar el hecho de que una boda es sólo la unión de dos personas que se comprometen para toda la vida”, remarcó Sean.

Es muy improbable que se anulen los matrimonios del mismo sexo, y significaría un gran desafío, tanto a nivel legal como frente a la opinión pública. “Incluso a los jueces más conservadores no les gusta volver atrás y revisar decisiones tan recientes”, señala Taylor.

Trump ha afirmado que le parece “bien” la legalización del matrimonio del mismo sexo, declarando días después de las elecciones en una entrevista con CBS News que la decisión del Supremo ya estaba “tomada”.

Pero de todas formas existen razones para que la comunidad LGBT esté preocupada por las consecuencias legales que puede tener un gobierno de Trump, según Taylor. 

“Si bien es improbable que se anule la legalización del matrimonio en el futuro cercano, el presidente electo Trump ha dado muchas señales que indican que querría designar para el Tribunal Supremo y otros tribunales a jueces que se oponen a los derechos de la comunidad LGBT”, sostiene Taylor.

Taylor además remarca que la legislación actual permitiría que las empresas discriminen a las parejas del mismo sexo por razones religiosas, una ley que ya ha sido declarada inconstitucional por tribunales de Mississippi. Con un Congreso controlado por los republicanos y un presidente republicano, se podrían aprobar fácilmente leyes antiLGBT. 

Un homenaje a Obama 

Pero no fue sólo el miedo lo que motivó la decisión de Verdier y otras parejas de adelantar la boda. Las parejas querían homenajear al presidente que hizo posible que pudieran casarse legalmente. 

“Estamos muy agradecidos al presidente Obama por todo lo que ha hecho por nuestra comunidad. Para nosotros era muy especial poder casarnos en 2016, mientras él siguiera siendo nuestro presidente”, asegura Lee Winterhalter, un encargado de tienda de 34 años.

A las 3 de la mañana siguiente a las elecciones generales, Verdier dijo a su novia Erin, con lágrimas en los ojos, que quería casarse con ella durante el gobierno de Obama. “Es un gesto un poco vacío el intentar que tu fecha de boda coincida con otra fecha en particular, pero el valor sentimental es importante”, explica Verdier.

Y de pronto, la pareja que estaba demasiado ocupada para planificar una boda se vio organizando una ceremonia en su ciudad de origen, Ann Arbor, Michigan. Obtuvieron la licencia matrimonial y encontraron a un alcalde de la vecina Ypsilanti que oficiaría la boda. Reservaron los billetes y les avisaron a sus familiares y amigos. El 22 de diciembre de 2016, Hansen y Verdier se casaron delante de sus seres queridos más cercanos, en Nickels Arcade, cerca de donde tuvieron su primera cita.

Después de la cena de celebración en un restaurante, la hija preadolescente de Verdier apaciguó los temores por Trump, diciéndole a su madre: “Él ya no puede detenerte”.

“No estaba en nuestros planes que fuera tan de prisa, ni en invierno, ni con tanto frío, y nos hubiera gustado que vinieran más familiares y amigos, pero ya podremos hacer una fiesta más grande más adelante”, dice Verdier.

Ingri y Val Lopez, una pareja de Arizona, piensan seguir con sus planes de casarse en julio de 2017, bajo el gobierno de Trump. “No logrará arruinarme los planes de tener una boda perfecta”, asegura Val, ayudante técnica sanitaria. Sin embargo, se casaron oficialmente el 7 de enero para protegerse a nivel legal. 

“No quería esperar a ver qué pasa”, explica Val, de 31 años. “Quiero poder recordar que nuestra licencia de matrimonio fue expedida bajo el mandato de un presidente al que respeto con todo mi corazón”.

Las recién casadas Melissa y Nicole Newman-Darbois se comprometieron el 21 de marzo de 2015, sólo seis meses después de comenzar su relación. “Un cliché de lesbianas”, bromean. 

Trabajan en institutos rivales, Melissa –de 40 años– como trabajadora social, y Nicole –de 32 años– es maestra. Habían planificado una boda en el ayuntamiento de su pueblo natal, en St Petersburg, Florida, el 29 de mayo de 2017, el Día de los Caídos. Incluso ya habían arreglado para las casara el alcalde. Melissa ya tenía su vestido. Lo compró por sólo 32 euros en las rebajas, y lo escondió en el fondo del armario para que Nicole no lo viera antes de la ceremonia. 

Pero después de las elecciones, Nicole “tuvo momentos de mucho extremismo”. Temía que el nuevo gobierno anulara el matrimonio homosexual antes de mayo, aunque sabía que era muy difícil a nivel legal. “De todas formas, no quería que nuestra boda se arruinara y sentía que la iba a arruinar la fealdad de este gobierno, sus políticas, su retórica”, afirma Nicole.

Melissa dijo que “sentía que tenían que casarse mientras estuviera este gobierno que ha sido tan inclusivo y amigable con la comunidad LGBT”. Por eso, a mediados de diciembre planificaron todo. El fin de semana pasado, la pareja viajó a Nueva Orleans y se casaron, ellas solas en la Capilla del Barrio Francés. Una de sus primeras citas había sido en un desfile del día de Martin Luther King Jr., así que la fecha les pareció perfecta. 

Luego de decir sus votos matrimoniales, caminaron juntas por las calles Nueva Orleans, mientras la gente las felicitaba y les hacía fotos.

“Como mujer homosexual, siempre tienes el pensamiento de ‘alguien me va a juzgar por mi orientación sexual’. Pero tan pronto como salimos de la capilla, esos sentimientos se esfumaron”, aseguró Nicole.

“Fue hermoso recordar que hay más bondad, más amor y más luz en este mundo que lo contrario”.

Traducción de Lucía Balducci

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