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Hacia el fin del voto útil y la crispación

Apenas se habla de regeneración y lucha contra la corrupción porque apenas nada se ha hecho, como si el problema hubiera muerto con la salida del Gobierno del partido de la corrupción

El reto de Actúa es que se conozca por qué nos presentamos a estas elecciones: para representar el espacio vacío de una izquierda seria y dialogante y nuestro objetivo es sumarnos a una mayoría de progreso sin hipotecas

Actúa pide intervenir en los debates que se televisen si participa Vox

Gaspar Llamazares, candidato de Actúa. EFE

Asistimos a una precampaña, o casi campaña clásica, con consejos de Ministros, actos públicos y discursos clásicos y poco novedosos en los medios. Una campaña del ‘voto útil’ del PSOE frente a la extrema derecha, y de las derechas frente al independentismo y una supuesta ilegitimidad de origen del Gobierno. Precampaña también llena de fichajes y castings como métodos mediáticos de cooptación para compensar la crisis de las primarias y la tan manida renovación de los partidos.

Después de nueve meses de deslegitimación y descalificación del adversario, de crispación y de líneas rojas entre el bloque de derechas frente a la mal llamada izquierda ‘Frankenstein’ y de ésta frente al mal llamado ‘trifachito’, toca en precampaña sin embargo el mensaje del diálogo y la colaboración transversal. Es decir, otra vez la campaña como periodo de cinismo, engaño y propaganda. A la vez, se mantiene la polarización política en torno a los decretos electorales del Gobierno y las denuncias y recursos, las más de las veces inconsistentes, de Ciudadanos y del PP.

Otra de las constantes en precampaña son los fichajes de personas y personajes del ámbito de la comunicación o la vida económica en las candidaturas de los partidos, cuando no de los caídos en desgracia en otros partidos como imagen de apertura y centralidad.

En paralelo, la novedad ha sido la crisis prematura del modelo de elección en primarias en el seno de los nuevos partidos, en particular hasta el fraude reciente de Ciudadanos, pero también condicionado en el PSOE por la designación del presidente del Gobierno, o en Podemos por las luchas internas de poder. Una crisis no menor que agrava la decepción ciudadana con los cambios de la forma partido iniciados con el 15M y la irrupción de nuevos actores a ambos lados del espectro político.

El hecho de que todos se reclamen del DIÁLOGO quiere decir que la polarización ha llegado a un punto de saturación, y que por parte de cada vez un mayor número de ciudadanos empieza a reclamarse menos crispación y más colaboración y  gobernabilidad. Precisamente, se trata del perfil en que Actúa tiene más credibilidad. El del diálogo y el acuerdo como principal instrumento de acción política.

El Gobierno sigue intentando mostrar lo que ha querido y no le han dejado hacer en su agenda de cambio social y diálogo territorial. Apenas se habla de regeneración y lucha contra la corrupción porque apenas nada se ha hecho, como si el problema hubiera muerto con la salida del Gobierno del partido de la corrupción. La principal debilidad del PSOE sigue siendo la pérdida de credibilidad en sucesivos gobiernos y la prematura y precipitada disolución anticipada, que ha dejado pendiente buena parte de la agenda social comprometida con las organizaciones sociales y civiles, que ahora se intenta paliar con decretos de última hora aprobados de forma atropellada.

Mientras tanto, un Podemos en crisis niega las encuestas y pone el acento tanto en que lo que se ha hecho -más bien se ha dejado de hacer con el rechazo del presupuesto- ha sido gracias a ellos, en la falta de valentía del PSOE y en una espera ansiosa de la llegada de la fuerza casi providencial de Pablo Iglesias frente a los poderosos. PSOE y Podemos pretenden ahora capitalizar la extraordinaria movilización del 8M frente a las derechas de Colón, o las de emergencia frente al cambio climático, sin darse cuenta que su excepcionalidad no es solo una enorme capacidad de movilización, sino el encuentro de múltiples sensibilidades y organizaciones frente al machismo y el patriarcado en un programa contra la violencia machista y por la igualdad de género de un lado, o de otro frente al calentamiento global, que si bien apuntan a un cambio de sistema, exigen medidas urgentes y amplios apoyos, más allá de la izquierda e incluso de los partidos para comprometer al conjunto de la sociedad y de las instituciones.

En las derechas prima la competencia interna en torno a la nación, la familia, las políticas pronatalistas y la modernidad entendida como rebajas fiscales y desregulación, al tiempo que una pulsión irrefrenable por la agitación patriótica y el monopolio de la Constitución contra los independentismos y sus supuestos aliados de las izquierdas. Una campaña clásica, por tanto, donde el principal problema es la unidad de España y el clima es el miedo al adversario, la confrontación, la crispación y el insulto hasta llegar a la saturación, el aburrimiento y el desinterés, cuando no al rechazo político.

En este panorama, el reto fundamental de Actúa es que se conozca por qué nos presentamos a estas elecciones. Lo hacemos para representar el espacio vacío de una izquierda seria y dialogante y nuestro objetivo es sumarnos a una mayoría de progreso sin hipotecas. Representamos la seriedad y la credibilidad frente a la política líquida de gestos vacíos. También el talante de diálogo y pacto frente a la crispación y defendemos las líneas rojas frente a cualquier discurso del odio por parte de la extrema derecha.

En cuanto a los contenidos, Actúa sigue haciendo hincapié en la RENOVACIÓN DEL CONTRATO SOCIAL ecológico y de igualdad de género, en las medidas frente a la corrupción y en el federalismo solidario. Actúa se presenta, en definitiva, para representar y sumar a la izquierda huérfana y regenerar la democracia. Con coherencia, credibilidad y capacidad de diálogo. demostramos esa imagen de credibilidad y de suma con la candidatura unitaria de progreso al senado. Un Senado de diálogo y solidaridad frente al cementerio de elefantes y la crispación del 155 permanente.

Defendemos la primacía del diálogo frente a la confrontación con la propuesta a los partidos de firmar un código de conducta de campaña frente al riesgo de una campaña tóxica, para rebatir las fake news y los insultos, pero con la voluntad también de recurrir la difamación, el negacionismo y el discurso del odio de la extrema derecha.

Por último, y en relación a los imprescindibles debates plurales de campaña,  pedimos a los medios de comunicación estar al menos en todos aquellos en que estén presentes partidos que aún carecen de representación parlamentaria. No se trata solo de representar a una izquierda a la busca de partido. Tenemos la voluntad de contribuir a la reconstrucción de la izquierda y a la renovación de la forma partido, la política y las instituciones democráticas.

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