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¿Está la comunidad internacional preparada para dar una solución justa y definitiva a la población refugiada de Palestina?

Estamos en el camino de superar la peor crisis financiera de la historia de esta Agencia, al menos por este año

La diferencia con los palestinos es que estamos hablando de hombres, mujeres y niños que han experimentado extremos de violencia, sufrimiento e injusticia durante siete décadas

Llegados a este punto, hace falta ir más allá de los problemas financieros para salvar a UNRWA

Fotografía de concurso UNRWA

Fotografía de concurso UNRWA

La noticia a principios de año de que Estados Unidos, nuestro mayor donante, nos retiraba los fondos, no dejaba lugar a dudas de que este iba a ser el peor año en la historia de la Agencia, incluso muchos creyeron ver aquí su final. 

Hoy, tras 11 meses de búsqueda desesperada de financiación, con el firme convencimiento de que los refugiados y refugiadas de Palestina no podían quedarse solos y gracias a la posición unánime y generosa de los donantes de UNRWA, estamos en el camino de superar la peor crisis financiera de la historia de esta Agencia, al menos por este año. Aunque todavía nos faltan 21 millones de dólares para cubrir el presupuesto en 2018, el riesgo de desaparecer ha quedado totalmente descartado.

Sin embargo, no es ni mucho menos motivo de celebración. Para llegar hasta aquí hemos tenido que pagar un precio muy alto. Muchos de nuestros compañeros, personas refugiadas de Palestina -como lo son el 99% de los trabajadores de UNRWA-, han perdido sus trabajos debido a los recortes que hemos tenido que realizar para mantener a salvo los servicios esenciales y, aún mucho peor, los refugiados han visto mermar sus programas de ayuda y han vivido todos estos meses con la angustia de creer que la Agencia podría desaparecer y, con ella, sus derechos inalienables.

Sin embargo y contra todo pronóstico, hemos sido capaces de volver a abrir las puertas de nuestras más de setecientas escuelas y no solo devolver la ilusión y la esperanza, sino garantizar el derecho a la educación a 525.000 niños y niñas. Además, hemos mantenido programas humanitarios y servicios que realmente garantizan el derecho a la vida como son la distribución de ayuda alimentaria, la salud y otros servicios esenciales. Pero todavía más importante, hemos salvaguardado la dignidad de 5,4 millones de personas. Porque tal y como hemos venido repitiendo como un mantra a lo largo de todo el año, la dignidad de los refugiados de Palestina no tiene precio y esta es la poderosa razón que nos ha llevado a mantener las puertas de la Agencia abiertas hasta la fecha.

Casi 70 años después de su fundación, UNRWA sigue siendo esencial e insustituible. Para la mayoría de los palestinos, UNRWA no es una organización de ayuda per se. Estar registrado como refugiado en UNRWA proporciona a los palestinos una identidad temporal, la misma identidad que ha permitió a cuatro generaciones de refugiados mantener un rumbo y una esperanza durante siete décadas de exilio.

Los refugiados de Palestina están profundamente marcados por los efectos de la ocupación en Cisjordania y Gaza -además del férreo bloqueo sobre este último-; el impacto devastador de la guerra en Siria y la pobreza extrema en Líbano y Jordania; exacerbados por la falta de progreso político y crispados por el reciente reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel de forma unilateral por parte de Estados Unidos. Todo ello les ha creado un sentimiento abrumador de crisis existencial.

Retirar la financiación a UNRWA ha puesto en riesgo a una organización que permite a millones de palestinos mantener su identidad como refugiados con derechos no negociables y reconocidos desde hace décadas por la comunidad internacional.

La falta de financiación ha ido acompañada de declaraciones inciertas como que UNRWA es la única Agencia de Naciones Unidas que registra a los hijos y nietos de los refugiados y sus descendientes a diferencia de otras Agencias del sistema de Naciones Unidas. También se ha dicho que "inflamos" el número de refugiados de Palestina. Nada más lejos de la realidad. Desafortunadamente, no hay nada único en la naturaleza de refugio prolongado de los palestinos. Los refugiados de lugares como Afganistán, Sudán, Somalia, Sahara o Congo, han sido desplazados durante años y, por supuesto, continuaron formando familias en los países que los albergan. Sus descendientes son reconocidos como refugiados y asistidos como tales por Naciones Unidas, hasta que se les encuentra una solución definitiva.

La diferencia con los palestinos es que estamos hablando de hombres, mujeres y niños que han experimentado extremos de violencia, sufrimiento e injusticia durante siete décadas. Algunos se han convertido en dobles refugiados, otros incluso han sufrido desplazamientos multiples.

La situación de millones de refugiados de Palestina se ha vuelto insoportablemente dolorosa.

Por lo que llegados a este punto, hace falta ir más allá de los problemas financieros para salvar a UNRWA. Ha llegado el momento de preguntarnos lo que realmente es importante: ¿está la comunidad internacional preparada, después de 70 años, para dar una solución justa y definitiva a la población refugiada de Palestina o vamos a seguir condenándoles al eterno sufrimiento?

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