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    <title><![CDATA[Vertele - Berta Gómez Santo Tomás]]></title>
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    <description><![CDATA[Vertele - Berta Gómez Santo Tomás]]></description>
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      <title><![CDATA['Creedme (Unbelievable)': la serie que reafirma la necesidad del "yo sí te creo, hermana"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/vertele/noticias/creedme-unbelievable-serie-netflix_1_7400911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79848191-e1c9-43a1-a877-b59e5bdf5e29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Creedme (Unbelievable)&#039;: la serie que reafirma la necesidad del &quot;yo sí te creo, hermana&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La miniserie de Netflix 'Creedme' aborda a través de 8 capítulos electrizantes un caso real que dio lugar a la investigación periodistica ganadora de un Pulitzer. Su gran acierto es que el objetivo no es recrearse en el morbo, sino poner en evidencia las consecuencias de la cultura de la violación.</p></div><p class="article-text">
        Con solo tres ingredientes -un buen reparto, la cr&oacute;nica de un suceso dram&aacute;tico y saltos temporales en la narraci&oacute;n-, <strong>Netflix</strong> suele tener suficiente para a&ntilde;adir una serie m&aacute;s a su cat&aacute;logo. Los mismos tres ingredientes que podr&iacute;an servir como reclamo de <strong>Creedme (</strong><em>Creedme</em><em>Unbelievable</em>, su nueva <strong>miniserie</strong>: <strong>Toni Collette</strong> y <strong>Merritt Wever</strong> como pareja de polic&iacute;as, un <em>true crime</em> digno de contar en torno a la <strong>violaci&oacute;n</strong>, y los espacios y personajes suficientes para cerrar <strong>8 cap&iacute;tulos</strong> electrizantes; y sin embargo, la serie ser&iacute;a un producto del mont&oacute;n si no fuera por los detalles, por la obsesi&oacute;n de contar lo justo y necesario del horror, y por hacerlo minimizando cualquier posible da&ntilde;o a las v&iacute;ctimas. Si hay un objetivo principal en <strong>Creedme </strong><em>Creedme</em>es el de poner en evidencia la necesidad del &ldquo;yo s&iacute; te creo, hermana&rdquo;, y lo cumple con creces. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empecemos de nuevo desde el principio&rdquo;, le dice un agente por cuarta vez en el mismo d&iacute;a denuncia una violaci&oacute;n a<strong> Marie Adler</strong> (<strong>Kaitlyn Dever</strong>), la protagonista de <em>Creedme</em>. La polic&iacute;a quiere todos los detalles del incidente que ha tenido lugar esa noche: 'qu&eacute; llevaba puesto el agresor, de qu&eacute; color eran sus ojos, con qu&eacute; te at&oacute; las manos, de d&oacute;nde sac&oacute; el cond&oacute;n que us&oacute;, c&oacute;mo sab&iacute;as que te estaba haciendo una foto, qu&eacute; hac&iacute;as despierta a las 4 de la ma&ntilde;ana, a qui&eacute;n llamaste despu&eacute;s de lo ocurrido, hab&iacute;as bebido Marie, te hab&iacute;as drogado'. Preguntas repetitivas que, como resulta obvio para el espectador, se hacen dif&iacute;ciles de contestar para quien acaba de vivir una experiencia traum&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n un examen m&eacute;dico exhaustivo. Y vuelta a empezar, una y otra vez las mismas preguntas, ahora por escrito. Porque as&iacute; funciona el primer cap&iacute;tulo: como una exposici&oacute;n tan flagrante como dolorosa de las malas pr&aacute;cticas que utiliza la polic&iacute;a para interrogar a una v&iacute;ctima de agresi&oacute;n sexual. Y tambi&eacute;n como prueba definitiva de que esta vez Netflix no va a descolgarse con sensacionalismos retorcidos, sino que la producci&oacute;n ha puesto en el centro de la narraci&oacute;n cinematogr&aacute;fica el <strong>relato en primera persona</strong> de la v&iacute;ctima. En <em>Creedme</em>, descubrimos a una Marie -que podr&iacute;a ser cualquier otra mujer en su misma situaci&oacute;n- aterrorizada y vulnerable, intentado demostrar que ha sido violada sin tener ninguna prueba m&aacute;s que su voz,  frente a una autoridad que prefiere pensar lo f&aacute;cil, lo que menos trabaja va a darles: <strong>que se lo est&aacute;n inventado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos motivos por lo que <em>Creedme</em> resulta especialmente sobrecogedora. Primero, porque este primer cap&iacute;tulo nos muestra como la presi&oacute;n de estos sucesivos interrogatorios, sumados a los juicios de quienes la rodean -&ldquo;as&iacute; no es como se comporta una mujer violada&rdquo;- provocan tal culpabilidad en ella que acaba renunciando a la verdad: declara que se lo invent&oacute;, que nunca la violaron. Durante todo el cap&iacute;tulo, Marie Adler nos est&aacute; haciendo una pregunta -'&iquest;De verdad merece la pena denunciar una violaci&oacute;n?'- y el final nos responde de forma contundente con un &ldquo;no, nadie va a escucharte, no pasar&aacute; nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, porque esta es una <strong>historia real</strong> que sucedi&oacute; entre 2008 y 2011 en Washington y Colorado (EEUU). Fueron dos periodistas, Ken Armstrong y T. Christian Miller, quienes sacaron a la luz los hechos a trav&eacute;s de una investigaci&oacute;n period&iacute;stica en 2015, con la que ganar&iacute;an despu&eacute;s un premio Pulitzer -el galard&oacute;n de mayor prestigio en esta profesi&oacute;n-. El <a href="/vertele/%20https:/www.amazon.es/gp/product/8417678166/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=eldiarioes0d-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8417678166&amp;linkId=5cdf764e49c465f6aa61ce51a875d61a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro en el que se basa la serie </a>est&aacute; editado en Espa&ntilde;a por Libros del KO. 
    </p><div
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        <meta itemprop="name" content="Tráiler de &#039;Creedme&#039;, miniserie de 8 capítulos en (Netflix)" />
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    </div><h2 class="article-text">Una incre&iacute;ble historia de violaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Bajo el nombre de <em><strong>An Unbelievable Story of Rape</strong></em> (en Espa&ntilde;a distribuido con el t&iacute;tulo <em>Creedme</em> y editado por Libros del KO), el texto original pretend&iacute;a denunciar las consecuencias de una cultura de la violaci&oacute;n tan extendida que es capaz de normalizar situaciones como la que vivi&oacute; Marie.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos detectives evitar&iacute;an los delitos sexuales si pudieran&rdquo;, escribieron en el reportaje, haciendo referencia a la falta de recursos para entender, por ejemplo, por qu&eacute; es habitual que no haya una absoluta coherencia en un relato de violaci&oacute;n. Tambi&eacute;n plasmaron el estigma que rodea a estas v&iacute;ctimas, el proceso de revictimizaci&oacute;n -todos los obst&aacute;culos psicol&oacute;gicos, judiciales y sociales que hay que superar para denunciar- y en definitiva, el contraste entre la gravedad de los delitos de agresi&oacute;n sexual y la poca atenci&oacute;n que se les dedica. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto en la investigaci&oacute;n period&iacute;stica como en la serie de Netflix, existe una historia paralela a la de la joven que es imprescindible para comprender un relato que resuena en nosotras como un grito de auxilio. En 2011, dos detectives de Colorado, <strong>Grace Rasmussen</strong> (Toni Collette) y <strong>Karen Duvall</strong> (Merritt Wever), comienzan una investigaci&oacute;n conjunta y exhaustiva al darse cuenta de que se estaban produciendo diferentes casos de violaci&oacute;n que siempre segu&iacute;an un mismo patr&oacute;n: las v&iacute;ctimas eran atadas a la cama, fotografiadas y obligadas a ducharse. En la escena del crimen no quedaba nada, ni rastro del agresor. La forma obvia en la que esta investigaci&oacute;n acaba lig&aacute;ndose a la violaci&oacute;n de Marie es parte de lo esperado, pero es que en <em>Creedme</em>, y esto es siempre un punto a favor, los <em>spoilers</em> importan poco o nada. Lo que importa ocurre en las conversaciones, en los planos detalle, en las caras de las protagonistas y en el simple hecho -pero tan poco com&uacute;n- de haber elegido todos estos elementos con precisi&oacute;n y sentido.
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                </figure><h2 class="article-text">Cosas que importan, cosas que no</h2><p class="article-text">
        Es una serie sobre violaciones en la que <strong>no se muestran cuerpos desnudos</strong> de mujeres, donde se opta por preservar su intimidad, en la que tampoco importa su f&iacute;sico -no hay una edad, ni color de piel, ni belleza normativa que las una- ni que se comporten de una forma espec&iacute;fica, porque ninguna violaci&oacute;n es igual ni afecta de la misma forma, nos repiten. Adem&aacute;s, el relato del agresor, que s&iacute; estaba en la investigaci&oacute;n original, no es importante en absoluto; el de ellas es el esencial, y la dificultad de contarlo, el motor de la narraci&oacute;n, el fin &uacute;ltimo de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la <strong>mirada feminista</strong> que se percibe a la hora de reconstruir este relato  en forma de serie -Susannah Grant como guionista, Sarah Timberman como productora y Lisa Chodolenko como directora- no se limita a la forma de representar el dolor y la violencia, sino que se reproduce en todos los niveles. Pues si el retrato de la estructura patriarcal de los procedimientos policiales ocupa el primer cap&iacute;tulo -rodado con colores fr&iacute;os, con una imagen as&eacute;ptica y hostil como la propia comisar&iacute;a en la que Adler testifica una y otra vez-, la relaci&oacute;n casi c&oacute;mica entre las agentes Rasmussen y Duvall sirve de contrapeso emocional -tambi&eacute;n en la paleta crom&aacute;tica, la fotograf&iacute;a se vuelve c&aacute;lida, serena, incluso m&aacute;s n&iacute;tida-. Nos ofrecen un modelo alternativo de <strong>trabajo policial</strong>, no solo en el tratamiento de los casos de violencia sexual, sino como representantes de un cuerpo p&uacute;blico.
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                Una de las víctimas que aparecen en &#039;Creedme&#039;                            </span>
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        Frente al arquetipo <em>noir</em> del tipo duro, agresivo, cerebral y con una evidente incapacidad para establecer v&iacute;nculos o empatizar con nadie, las polic&iacute;as de <em>Creedme</em> representan un modelo mucho m&aacute;s humano que r<strong>espeta el dolor de las v&iacute;ctimas</strong> en todas sus formas; no por casualidad, uno de los fantasmas que recorre la investigaci&oacute;n es la posibilidad que el violador sea un polic&iacute;a, pues existe una elevada correlaci&oacute;n entre violencia dom&eacute;stica y agresi&oacute;n sexual, y las agentes repiten un dato flagrante: el 40% de los polic&iacute;as ha sido denunciado violencia de g&eacute;nero sin que esto tuviera consecuencias reales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No era su trabajo convencerme: era mi trabajo llegar al fondo del asunto, y no lo hice&rdquo;, dijo arrepentido frente c&aacute;maras a&ntilde;os despu&eacute;s uno de los agentes que interrog&oacute; a Marie Adler (interpretado por Eric Lange). Y aqu&iacute; est&aacute; el &uacute;ltimo elemento que convierte la serie en uno de los mejores productos de Netflix: &lsquo;Creedme&rsquo; es estremecedora porque <strong>no vemos a un demonio mis&oacute;gino</strong> en este polic&iacute;a, sino a un hombre com&uacute;n que ha cometido un peque&ntilde;o error dentro de un sistema patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        En su conjunto, la serie <strong>no est&aacute; narrando un caso aislado,</strong> ni una monstruosidad; m&aacute;s bien sirve como respuesta a la l&oacute;gica del abogado de La Manada, que puso un detective privado a la v&iacute;ctima para demostrar que hac&iacute;a vida normal despu&eacute;s de haber sido violada, y a la de quienes acusaron de &ldquo;locas vengativas&rdquo; a las mujeres que han denunciado ser acosadas sexualmente por Pl&aacute;cido Domingo por no hacerlo a trav&eacute;s de la justicia institucional, pero tambi&eacute;n a la de quienes rozan la obsesi&oacute;n por recalcar el m&iacute;nimo porcentaje de denuncias falsas en los casos de violencia de g&eacute;nero. Una respuesta que les dice: sois c&oacute;mplices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Gómez Santo Tomás]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/vertele/noticias/creedme-unbelievable-serie-netflix_1_7400911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2019 16:04:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Creedme (Unbelievable)': la serie que reafirma la necesidad del "yo sí te creo, hermana"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[netflix,Feminismo,Miniseries]]></media:keywords>
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