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Tres ciudades que se llaman Bilbao

Medieval, industrial y, recientemente, joya de la arquitectura de vanguardia. La metrópolis vasca se ha reinventado sin renunciar a sí misma y el resultado es espectacular.

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La Ría del Nervión y su inquilino más ilustre: el fastuoso Guggenheim bilbaíno.

La Ría del Nervión y su inquilino más ilustre: el fastuoso Guggenheim bilbaíno.

La primera vez que fuimos a Bilbao fue hace justo 20 años por el reclamo de la reciente apertura del fastuoso Museo Guggenheim y nos gustó. Apenas empezaba la ciudad a transformarse y ya nos pareció un lugar auténtico. Poco después volvimos para ver un partido de fútbol glorioso en el viejo San Mamés en la que no sólo vimos ganar a los nuestros, sino que fuimos testigos del señorío de la afición del Athletic –y nos vinculamos desde entonces con afecto al club de ‘los leones’-. Y en esa segunda visita podíamos ver como esa transformación estaba convirtiéndose ya en una realidad con el nuevo metro en pleno funcionamiento, la metamorfosis de la Ría en marcha y la construcción de los primeros iconos arquitectónicos de la nueva ciudad a la vera del fastuoso Guggenheim de Frank Gehry. Y nos gustó aún más. Y hemos vuelto hace poco. Y el flechazo de aquella primera vez se ha reforzado. Nos gusta Bilbao. Nos parece una ciudad auténtica y sin complejos. Una ciudad que ha sabido conjugar sus más hondas tradiciones con esas ganas de superarse a sí misma para convertirse en un verdadero icono de la revolución urbanística, social y cultural. Y, para colmo de bienes, los bilbaínos y bilbaínas son muy buena gente. Y se come de vicio…

Hay tres bilbaos, para resumir. La primera está a la derecha ribera de la Ría del Nervión. Dónde el agua hace una curva dejando una pequeña explanada rodeada de montañas en la que hace poco más de 700 años (la villa se fundó en el año 1300) los vizcaínos levantaron las primeras piedras de la ciudad. Así que es relativamente joven en comparación con otras ciudades de su entorno. Es un lugar chiquito y recoleto al que los locales llaman ‘las siete calles’ (por las primeras calles de la villa: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena) y que, como todas las viejas ciudades medievales es un auténtico laberinto de callejuelas, plazas y callejones que se deja querer desde el primer paseo.

Terrazas en las Siete Calles, el casco viejo de Bilbao.

Terrazas en las Siete Calles, el casco viejo de Bilbao.

¿Y qué ver en esta zona de Bilbao? La Catedral de Santiago (Plaza de Santiago, 1; Tel: (+34) 944 153 627; Horario: LD 10.00 – 20.00; E-mail: f.canizares@artisplendore.com) no sólo es una buena muestra del último gótico peninsular –luminosa y elegante- sino que también es uno de los hitos más importantes de la ruta jacobea de la costa. Después queda callejear e ir descubriendo los rincones y plazas que se esconden en el entramado de estas siete calles. El antiguo Portal de Zamudio da paso a la Calle Gurutze, vía de la primera expansión urbana que conduce a la Plaza de Miguel Unamuno y a la Plaza Nueva, porticada al modo de las grandes plazas de la época que decoran los cascos viejos del país.

Plaza Nueva desde los soportales.

Plaza Nueva desde los soportales.

Nosotros somos de ir a museos y en la zona están el Museo Arqueológico (Calzada de Mallona, 2; Tel: (+34) 944 040 990; E-mail: arkeologimuseoa@bizkaia.eus) que es chiquito pero muy interesante y también queda cerca el Museo Vasco (Plaza Miguel de Unamuno, 4; Tel: (+34) 944 155 423; E-mail: administrazioa@euskal-museoa.eus) que alterna colecciones históricas, etnográficas y artísticas centradas en el profundo sentimiento de identidad de los ascos y su cultura. Y otra cosa que se puede hacer por aquí es comer y muy bien. Aquí están muchos de los mejores bares de pintxos de la ciudad.

GUÍA DE LOS MEJORES BARES DE PINTXOS DE BILBAO

Detalle de la fachada de la Estación de la Concordia.

Detalle de la fachada de la Estación de la Concordia.

Ahí pegado al Casco Viejo y a la orilla de la Ría se encuentran el Teatro Arriaga (Plaza Arriaga, 1; Ver visitas guiadas ) y el Mercado de la Ribera (Erribera Kalea, sn; Tel: (+34) 944 790 695) que sirven de nexo entre la ciudad vieja y la que se expandió al otro lado del Nervión gracias a la potencia industrial de la región. Y justo en frente del teatro, cruzando el Puente del Arenal el viajero se topa con la fachada de la Estación de La Concordia, de bonita portada modernista, y con el edificio de la Sociedad Bilbaína (Calle Navarra, 1), que dan acceso a la ciudad burguesa de finales del XIX y principios del XX. La burguesía bilbaína quería dejar atrás a la pequeña villa medieval y puso sus ojos en las grandes capitales europeas. Y así se proyectó el Ensanche con calles rectas y anchas y plazas estratégicamente situadas que conectan las principales arterias a través de paralelas y diagonales. Toda una lección de urbanismo.

Palacio Chavarri desde la Plaza Moyúa.

Palacio Chavarri desde la Plaza Moyúa.

Nosotros recomendamos tomar como vía maestra la Gran Vía López de Haro e ir yendo allí y allá dejándose sorprender por los palacetes, los grandes edificios o las plazas: como la Plaza Moyúa, un auténtico mirador a ras de suelo desde la que se pueden ver algunas fachadas gloriosas como la del Palacio Chavarri o la aguja neogótica de la Parroquia de San José de La Montaña. En el mapa –puntos rojos- te mostramos dónde se encuentran los edificios más interesantes que llevan los apellidos de las grandes familias de la revolución industrial vasca. Y si te gusta la pintura no dejes de pasar un par de horas por el Museo de Bellas Artes (Museo Plaza, 2; Tel: (+34) 944 396 060) con una nómina de inquilinos de grandes: Goya, El Greco, Ribera, Sorolla, Murillo, Zurbarán… y el genio local Zuloaga y sus sensuales mujeres. El Parque Casilda de Iturrizar, a espaldas del museo, es un buen lugar para descansar (y para matear amigos argentinos y uruguayos –nos leen mucho por allá-).

Mamá, del artista Bourgeois, uno de los iconos del Guggenheim bilbaíno.

Mamá, del artista Bourgeois, uno de los iconos del Guggenheim bilbaíno.

La ‘nueva’ Bilbao

La Ría del Nervión fue el eje sobre la que se proyecto la tercera de las ‘fundaciones’ de Bilbao. El primer hito fue el entorno del Museo Guggenheim (Avenida Abandoibarra, 2; Tel: (+34) 944 359 000), verdadero buque insignia de esta transformación y, también, centro cultural y museístico de primer nivel internacional – ver colección y exposiciones temporales -. Arte del bueno. Pero es que sólo con ver el edificio por fuera y por dentro merece la pena pagar la entrada. Desde el Parque del Arenal, justo a las puertas del Casco Viejo, hasta el espectacular Palacio Euskalduna (otro magnífico centro de exposiciones y auditorio), la ría es un enorme paseo arbolado con puentes que, a cada tanto, te permiten ir de una orilla a la otra para ver mejor las cosas o, simplemente, cambiar de perspectiva.

Puente de Zubizuri, de Santiago Calatrava, uno de los iconos de la Ría del Nervión.

Puente de Zubizuri, de Santiago Calatrava, uno de los iconos de la Ría del Nervión.

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La calidad arquitectónica y paisajística es la marca de la casa en esta tercera Bilbao. Construir aquí ya no es cosa que pueda hacer todo el mundo y la lista de arquitectos, ingenieros y urbanistas de prestigio va incrementándose poco a poco. Nos encantan los barrios históricos; pero también los lugares que han sabido sumarse a la modernidad con acierto (muy pocos, lamentablemente). Y Bilbao lo ha hecho a la perfección siendo esta ribera prodigiosa el ejemplo de ello. Las Torres Isozaki, los puentes de Zubizuri, Zalbeco, Pedro Arrupe y Deusko, el mismo Guggenheim, la Torre Iberdrola o los paseos del Muelle Evaristo Churruca son la cara de este nuevo Bilbao que sigue añadiendo oropeles a su callejero. Por cierto, hace poco que inauguraron el nuevo Museo Marítimo de la Ría (Muelle Ramón de la Sota, 1; Tel: (+34) 946 085 500; E-mail: info@museomaritimobilbao.org ), ideal para los amantes del mar y los barcos (con una muy buena colección de maquetas de barcos).

Puppy, la mascota del Guggenheim mira hacia el Bilbao del siglo XX.

Puppy, la mascota del Guggenheim mira hacia el Bilbao del siglo XX.

Otros dos planes bilbaínos

Subir en el Funicular de Artxanda (terminal en Plaza del Funicular –barrio de Uribarri-).- El trayecto entre el punto de salida, situado a pocos metros de la Ría, y los altos de Artxanda dura poco más de tres minutos y salva una altura de casi 227 metros en poco más de 770 de recorrido. El precio es de 0,90 euros y la recompensa es subir hasta uno de los mejores miradores de la ciudad. Las vistas son increíbles.

Bilbao para futboleros .- El Athletic Club es uno de los tres equipos históricos del fútbol español que nunca han jugado en Segunda División. Siempre han estado en Primera y cuentan con una buena colección de títulos (ocho de Liga, 23 Copas de España y tres Supercopas españolas) que pueden verse en el Museo del Athletic Club situado en el Estadio de San Mamés (Calle Rafael Moreno "Pichichi", sn; Tel: (+34) 944 661 100; E-mail: museoa@athletic-club.eus). El tour incluye una vista al estadio, uno de los mejores de Europa. Hay tiendas oficiales del club por toda la ciudad ( ver listado ).

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