La Garrotxa: entre bosques, volcanes y pueblos de encanto medieval

Volcán del Montsacopa

Las formaciones volcánicas de la Garrotxa, en Girona, son quizá la principal seña de identidad de esta comarca catalana, pero hay muchos otros alicientes, naturales y culturales, que convierten esta zona de cráteres y coladas en un interesante destino rural para tu próxima escapada.

Un lugar fértil, verde como pocos, salpicado por conos volcánicos y pueblos de encanto medieval como Besalú, Sant Joan de les Fonts, Castellfollit de la Roca o Santa Pau, donde la lava y los bosques forman el paisaje a partes iguales. Una tierra que se divide en dos, la Alta Garrotxa, abrupta con riscos y desfiladeros, y la Baja Garrotxa, con valles suaves y húmedos. Pero verde, siempre verde mires donde mires. Ya sea por su interés geológico, sus históricas poblaciones medievales o por su amplia red de senderos que nos sumergen en la más frondosa naturaleza, aquí tienes unos cuantos argumentos para confirmar si la Garrotxa es o no ese lugar de desconexión que estabas buscando para tus tan ansiadas vacaciones. 

El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa

No encontraremos otro entorno volcánico en toda la península ibérica como el de la Garrotxa. Aquí encontraremos ni más ni menos que 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava, un espacio protegido por el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa que a lo largo y ancho de sus 15 mil hectáreas acoge un total de 11 municipios. Visitarlo es como asistir a una clase de geología. Aquí la tierra nos cuenta su historia y, mientras tanto, nos arropa con una exuberante vegetación que reúne robledos, encinares e importantes y frondosos hayedos.

El parque cuenta con un buen número de itinerarios que harán las delicias de los senderistas, con variedad de opciones para todos los gustos y niveles, en su mayoría señalizados para que no haya pérdida posible. Y además al caminar, podremos visitar diferentes espacios museísticos dedicados a los principales volcanes de la región gracias a los diferentes materiales interpretativos que nos acercarán aún más a lo que nos rodea. Entre todos ellos, algunos de los que no podrían faltar en nuestro plan de viaje serían los siguientes:

  • Volcán de Montsacopa

Un volcán que se encuentra ubicado en la ciudad de Olot, con un cono de 120 metros de diámetro y con antiguas zonas de extracciones. La iglesia de Sant Francesc espera en su cima a quien quiera disfrutar de las mejores vistas.

  • Volcanes de Sant Marc y del Puig Roig

Se encuentran en el sur del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y su geología es especialmente interesante. En el de Sant Marc podemos ver cómo el cono se formó a partir de la acumulación de piroclastos, mientras que en el del Puig Roig veremos una antigua cantera de basalto. 

  • Volcán del Croscat

El cono, con forma de herradura, está completamente cubierto por vegetación, a excepción de un corte para extracciones mineras que nos permite ver la estructura interna del volcán. La zona tuvo que ser restaurada en 1995 y cuenta con un Centro de Información del Parque Natural en Can Passavent.

  • Volcán de Rocanegra

Al Rocanegra se puede acceder a pie desde Santa Pau tras una caminata de unos 20 minutos. Su cráter tiene forma de herradura y se cree que podría ser el más reciente de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Cuenta con una antigua cantera que podemos visitar para observar los piroclastos que lo forman.

  • Volcán Santa Margarida

El de Santa Margarida es quizá el volcán más conocido y visitado de toda la Garrotxa. Desde su aparcamiento salen diferentes rutas de senderismo y una de ellas sube hasta lo más alto de su cono. Luce un gran cráter circular, fácilmente reconocible, y en su interior se encuentra la ermita románica de Santa Margarida de la Cot. Todo el volcán, de arriba a abajo, está cubierto de vegetación.

  • Boscardó y Molí Fondo

Aquí no vamos a ver un cráter, sino grandes coladas basálticas fruto de la actividad volcánica de la zona. En total son tres coladas de lava, superpuestas, procedentes de diferentes puntos eruptivos, y resulta muy interesante observar las diferentes formaciones rocosas mientras aprendemos mediante varios paneles didácticos que nos explican su formación.

Pueblos medievales que no pasar por alto

Pero la Garrotxa es también sus pueblos. Y vaya pueblos. Entre caminatas y volcanes podemos, y debemos, hacer algunas paradas por varias de sus localidades más auténticas, esas que saludan con aire medieval, casas de piedra y auténtico encanto rural. Siempre con calma, para empaparnos bien de su historia, y dispuestos a disfrutar de la Cuina Volcànica (Cocina volcánica), donde no pueden faltar unas buenas alubias de Santa Pau.

  • Sant Joan de les Fonts

Estamos en un conjunto declarado Bien Cultural de Interés Nacional desde 1972. Una población que hasta 1949 fue conocida como Begudá y que cuenta con un bonito conjunto arquitectónico en el que merece la pena detenerse. La iglesia del antiguo monasterio benedictino, del siglo XII, es uno de sus imprescindibles. Y de la misma época es el puente medieval que supera el río Fluvià, de tres arcos y construido en piedra volcánica. Y ojo, porque solo a unos metros de él se encuentra el edificio románico civil más antiguo de Catalunya: el Castillo o Estada Juvinyà.

  • Santa Pau

Santa Pau se encuentra en pleno corazón de la Garrotxa. Lo primero que nos llamará la atención en Santa Pau será el castillo de la Baronía, documentado ya en el siglo XIII pero con evoluciones constructivas que llegan al siglo XV. Sus dependencias rodean un gran patio de planta cuadrada y desde lo más alto preside el casco antiguo. Junto a él se encuentra la parroquia de Santa Pau y al lado la Plaza Mayor porticada y de forma triangular, llamada antiguamente como Firal dels Bous. Puede presumir de ser una de las plazas medievales mejor conservadas de Catalunya. El volcán de Santa Margarida, el Croscat y la Fageda d’en Jord, el hayedo más famoso de la Garrotxa, no quedan lejos de aquí.

  • Besalú

Besalú no necesita mucha presentación. Es sin duda uno de los pueblos medievales más bonitos de toda España, e incluso de Europa. Su conjunto histórico está especialmente bien conservado y destacan edificios tanto civiles, como la Casa Cornellà o el Hospital de Sant Julià, como religiosos, donde la iglesia del monasterio de Sant Pere, del año 977, o la iglesia románica de Sant Vicenç, marcan la diferencia. El Pont Vell (puente viejo) del siglo XI, con sus 105 metros de largo y 30 de alto, da acceso al núcleo antiguo y es el símbolo de la ciudad. Además, Besalú conserva una mikve del siglo XII y situada bajo los restos de la antigua sinagoga, junto al río Fluvià.

  • Castellfollit de la Roca

Castellfollit de la Roca se asoma desde un risco basáltico. Su silueta representa una de las imágenes más conocidas de la Garrotxa, y es que su ubicación sobre dos coladas de lava, a 50 metros de altura y con un kilómetro de longitud, le permite diferenciarse entre todos los demás. Sus orígenes también se remontan a la Edad Media, tal y como deja ver su trazado, y la iglesia de San Salvador, en el extremo del risco y con unas vistas espectaculares, es una de sus principales cartas de presentación arquitectónicas. Castellfollit de la Roca es una de las puertas de entrada al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y sus calles se convierten en auténticos miradores a nuestro paso.

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