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Acabar con los abusos de todas las manadas

Protesta contra la puerta en libertad de 'la manada'

Rosa María Artal

Una manada constituida en tribunal de justicia decreta libertad provisional para otra manada. Son 5 hombres, dos de ellos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que agredieron sexualmente a una joven en Pamplona durante los Sanfermines de 2016. Están condenados a 9 años pero, en tanto se solventan los recursos, los magistrados los mandan a casa porque estiman que ha de haber medidas “menos gravosas” para darle “sosiego” a la víctima que tener a esas criaturas en la cárcel. Les dan 16 comunidades autónomas para operar, mientras reducen a una los movimientos de la víctima. Considera el Tribunal de Navarra que sus caras son conocidas y que si se fugan sería fácil encontrarles. Un tribunal de justicia del Primer Mundo ha justificado así su decisión.

Es el último episodio –por ahora- del tratamiento judicial dispensado a un caso que ha removido como nunca la conciencia feminista en España. El rechazo frontal, ya a la sentencia, echó a miles de mujeres -y muchos hombres- a la calle en un basta ya atronador. Pero hay mentalidades investidas de poder y vanidad que no quieren oír. Como si vivieran en otro tiempo y lugar.

Los datos de la víctima han sido divulgados, ni siquiera los protegieron como se debía. La víctima y su entorno siguen estando en riesgo, como cualquiera que tenga la desgracia de toparse con alguna de las manadas que corren por nuestro territorio regidas por la Ley de la Selva. En un país en el que otros muchos millones de personas aspiran a vivir decentemente, en libertad, y apostado por el progreso.

No debemos olvidar -lo reitero de nuevo- que un país que convive con la corrupción a todos los niveles y tanto tiempo queda enferma de necesidad, y precisa tiempo para experimentar alguna mejoría. No basta con quererlo, con ilusionarse con proyectos nuevos, hay que identificar las amenazas que nos cercan y no dejar de combatirlas.

En España campan manadas de corruptos, manadas de indigentes morales, de depredadores sin escrúpulos, de garrapatas parasitarias, de machistas del Atapuerca primigenio, de censores y represores, de analfabetos voluntarios, de timoratos y serviles, de hijos de un dios menor con la soberbia en el cuerpo. Y así es difícil caminar. Lo intentamos y hasta a veces lo logramos.

La imputación de los periodistas Raquel Ejerique e Ignacio Escolar de este medio, eldiario.es, por “revelación de secretos” es otro hecho de máxima gravedad que se inscribe en el mismo magma. “Secretos” de actividades extremadamente turbias, en proceso de investigación judicial incluso, llevadas a cabo por una servidora pública, la que fuera presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP, Cristina Cifuentes. Esta imputación ataca las esencias del periodismo. ¿Qué quieren qué hagamos ¿Lavarle las vergüenzas al poder como hacen muchos de los que pervierten nuestra profesión?

No se ha expresado especial alarma entre los colegas. Un titular de los que saltan de Google nada más abrir el móvil, avisa: “Ignacio Escolar, imputado”. Es de Libertad Digital, el medio al que, según la sentencia de la Gürtel, pagó el PP de su caja B para financiarlo.

Las manadas mediáticas son otro de los grandes problemas para la convivencia. Cadenas de radio que actúan como surtidores de odio. Este jueves, en el programa de la tarde, vinculando con ETA hasta a los condenados de Alsasua –para los que no hay libertad provisional, por cierto, esto es muy selectivo-. Hurgando en ETA para descalificar al PSOE en la emisora de la Conferencia Episcopal que tan ciega es para pecados de corrupción y de injusticia. Los impuestos de los españoles sirven para que esta emisora, como otras, siembren odios, preocupaciones y temores en las mentes débiles que les oyen sin espíritu crítico.

Las sentencias, las libertades provisionales, las prisiones provisionales. Un tótum revolútum donde políticos catalanes llevan meses encarcelados, sin juicio, por poner urnas para votar en un referéndum. La justicia europea no entrega a los huidos porque, en principio, no está considerando delito lo que aquí se les imputa.

La actitud del jefe del Estado negándose a todo diálogo, tras haber intervenido de forma tan clara y tajante en política el 3 de octubre, tampoco ayuda a un clima de concordia. No ha querido ni recibir al President de la Generalitat cuando sí ha visto a otros presidentes territoriales.

Mientras, el titular de Justicia del PP, Rafael Catalá, firmó el decreto para nombrar Duquesa de Franco a la nieta del dictador, el mismo día de la moción censura. Catalá forma parte del equipo de Dolores de Cospedal. Tenemos un grave problema de mentalidad en sectores numerosos que no aprecian la democracia, ni siquiera la ética. Hay un germen muy podrido en el que cuecen importantes disfunciones. Se palia con información independiente y con educación y, probablemente, a través de generaciones siempre que evitemos recaer tan hondo como estamos.

El gobierno ha dictado un Decreto por el que se cesa a todos los consejeros de RTVE, para forzar su renovación bloqueada por el PP, con un paripé de última hora en el que Ciudadanos apuntaló la estrategia de su socio de gobierno. Ahora protestan unidos. Es el principio del fin de un abuso continuado, de una auténtica manada de manipulación mediática que no se moderó siquiera con las denuncias y las críticas. Una solución temporal, de tránsito hacia una televisión independiente. El PP ha anunciado que recurrirá.

Las manadas de machismo todavía son de solución más peliaguda. Están incrustadas a través de décadas de inmovilismo en estratos sociales decisivos. Es un machismo genuino, rancio, reconcentrado, vetusto y resistente. No llegan a comprender lo que ya millones de mujeres han asumido y defienden: que ya no vamos a tolerar la cultura del agravio y el menosprecio. Que tenemos los mismos derechos que los hombres, la misma capacidad para acceder a cualquier posición. Que nuestro cuerpo es nuestro, que no es no, que es preciso el consentimiento para mantener relaciones sexuales. Y obviedades similares.

El substrato no está limpio ni mucho menos. Persisten graves anomalías en España, pero estamos empezando a andar otra vez en la dirección correcta. Con gran firmeza, las mujeres. Ni se imaginan cuánta. Mira que lo están viendo y son incapaces de entenderlo. Así debe ocurrir contra todos los palos que ponen en el camino.

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