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Dicho y hecho

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con la dirección del partido. / Efe

César Luena

Secretario de Organización del PSOE —

Dicho y hecho. Expresión usada “para explicar la prontitud con que se hace o se hizo algo”, define el diccionario de la Real Academia Española. El pasado 13 de julio, los socialistas unieron ilusión y ganas para protagonizar un cambio lleno de esperanza en el PSOE. Legitimado por la fuerza del voto directo de los militantes, Pedro Sánchez fue elegido dos semanas después secretario general del Partido Socialista. Comenzaba así un proceso histórico de apertura que se acabará extendiendo, como proponemos, al resto de formaciones políticas.

Desde entonces ha transcurrido un mes. En este tiempo, sin perder un solo día, la nueva dirección del PSOE se ha esforzado para traducir en acciones concretas las propuestas lideradas por Pedro Sánchez antes incluso de ser elegido secretario general. “Me han criticado que pidiera votar en contra de Jean-Claude Juncker a los eurodiputados socialistas. No ha sido un error. Fue coherencia”, reivindicó el líder del PSOE un día después de ganar las primarias y en vísperas de la votación en la Eurocámara. Dicho y hecho. La coherencia se materializó horas después en el rechazo de los socialistas españoles del Parlamento Europeo al nombramiento del luxemburgués como presidente de la Comisión Europea. “Quizá alguien crea que las campañas electorales y lo que decimos en los mítines se lo lleva el viento, que una cosa son las promesas y luego viene la política real. Pues bien, para mí está claro: si prometemos votar 'no' a Juncker, votamos 'no' a Juncker”, explicó Pedro Sánchez en su intervención de clausura del Congreso Extraordinario. Sí, se llama coherencia.

Ese mismo día, en ese mismo discurso, el líder socialista levantó una bandera de identidad que pretendemos mantener izada en este tiempo nuevo en el PSOE: un compromiso inequívoco con la ejemplaridad. “El único patrimonio que exigiré a los responsables políticos será el patrimonio de la honradez y la transparencia”, advirtió Pedro Sánchez. Y lo que eran palabras, se convirtieron en hechos un día después, al publicar en la web del PSOE las cuentas del Partido de 2012 y 2013. Prologamos así un ejercicio de transparencia que se ampliará en breve con la publicación de una completa declaración de bienes, rentas e intereses de los miembros de la comisión ejecutiva federal del PSOE, la dirección de los grupos parlamentarios en Europa, Congreso y Senado y del director gerente del Partido.

Son algunas muestras de una forma de hacer que queremos que nos diferencie. Los socialistas estamos “en marcha”, como nos reclama Pedro Sánchez y pide la ciudadanía. Tenemos ilusión, capacidad y fuerza para devolver la mirada y ofrecer esperanza a los que están a punto de perderla, a los que no pueden más con la crisis y a las clases medias y trabajadoras ahogadas por las políticas de la derecha que encabeza Mariano Rajoy.

Por eso, sólo 48 horas después de ser elegido secretario general, Pedro Sánchez llevó a La Moncloa su primera propuesta formal al Gobierno: crear un subsidio de 426 euros para desempleados sin prestaciones y con cargas familiares. Dicho y hecho. Esta necesidad apremiante está ya registrada en el Congreso para su próximo debate.

Acabo de repasar sólo algunos ejemplos que me gustaría que se entendieran como el prólogo de un proyecto lleno de ganas. Hemos hecho más. En este tiempo hemos combatido también la reforma fiscal de Rajoy y demostrado que hay una alternativa justa, hemos plantado cara al cambio unilateral en la ley electoral que pretende el PP para beneficiar sus expectativas menguantes en víspera de las elecciones municipales y hemos arrancado una intensa agenda social al lado de los colectivos desahuciados por los recortes de la derecha. Sólo hemos comenzado.

He aludido ya al discurso de clausura de Pedro Sánchez en el pasado Congreso Extraordinario socialista. Una buena forma de cerrar este repaso apresurado es la cita con la que el líder del PSOE concluyó su intervención. Ahí acabaron las palabras y comenzaron los hechos: “Aquí estamos, en pie, en marcha para cambiar España una vez más. Lo hemos hecho dos veces. Vamos a hacerlo una tercera. A vuestro servicio”. Lo estamos. Dicho queda. Vamos a hacerlo.

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