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Sánchez Gordillo: “Les hemos metido el miedo en el cuerpo”

Alfonso Alba / Alfonso Alba

Juan Manuel Sánchez Gordillo coge teléfonos a dos manos. Por uno, habla con un periódico de Teherán. Por el otro, con Buenos Aires. A dos metros, un jornalero le espera con otro móvil en la mano. “Son las Juventudes Comunistas de Almería”, le grita. “Para solidarizarse”.

Desde hace dos días, cuando dirigió el asalto a dos supermercados andaluces para robar comida y repartirla entre los pobres, el alcalde de Marinaleda y parlamentario andaluz de Izquierda Unida es más famoso que nunca. Las imágenes del supermercado, los carritos del Mercadona, las voces, las dependientas llorando y él con su megáfono y su pañuelo palestino dirigiéndolo todo han dado la vuelta al mundo.

“Estamos señalando el camino”, explica, ya más relajado y consciente de que su acción no tenía otro objetivo que conseguir lo que está pasando, que todo el mundo hable de lo que sus jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) han hecho. “Llevábamos tiempo pensando en nuevas herramientas de lucha. ¿De qué sirve organizar una manifestación con 50.000 personas en Sevilla? Es una procesión laica. A la hora y media, todo el mundo a su casa y aquí no ha pasado nada”. more

Sánchez Gordillo habla a la sombra de una encina de la finca militar Las Turquillas, en el término municipal de Osuna (Sevilla), que ocupa junto a otros 300 jornaleros andaluces desde hace 17 días. Sentado en el suelo, se dirige al periodista y a cinco jornaleros que lo escuchan y que casi siempre asienten. “Después de lo que hemos hecho, ahora cualquiera coge a 20 personas y entra en un supermercado. Les hemos metido el miedo en el cuerpo”.

Sánchez Gordillo espera en Las Turquillas a la Guardia Civil. “Aquí estoy”, dice a todos los periodistas que le llaman. “Soy el hombre mejor localizado de España”. Hablando con él, parece estar deseando que eso pase, que la Guardia Civil llegue y se lo lleve preso. Como es aforado por ser parlamentario andaluz, no puede ser detenido. Antes tiene que ser citado en un Juzgado. Pero eso sigue sin ocurrir. Dos ministros, el de Interior y el de Justicia, Jorge Fernández Díaz y Alberto Ruiz Gallardón, dieron por hecho el miércoles que el juez lo iba a llamar a declarar de forma inminente. Pero en la finca de Las Turquillas no pasa nada. La prensa espera. Los jornaleros esperan. Y el sol castiga (44 grados a la sombra a las cuatro de la tarde).

Por la tarde, los 300 jornaleros del SAT han recibido con todos los vítores que dejan 44 grados a los dos detenidos por el asalto a los supermercados. Fueron arrestados el miércoles por la noche, “con nocturnidad, delante de niños, como si fueran terroristas”. El juez los acusa de un delito de desórdenes públicos y otro de robo con violencia. Al mediodía los dejó en libertad con cargos.

“La prueba de que nos tienen miedo es que quieren cambiar el Código Penal para evitar que lo volvamos a hacer”, se enorgullece Sánchez Gordillo. “Están resucitando a Franco”, repite, como un mantra. “¿Y no decían que Gallardón era tan progresista?”, pregunta a una audiencia entregada, desde la que suenan móviles con la banda sonora de Curro Jiménez.

Mientras, el SAT reflexiona sobre el enorme eco de su acción y prepara nuevas batallas. Aunque todo lo tienen que decidir antes en asamblea, Sánchez Gordillo avanza que después de la “expropiación de comida para los pobres” en dos supermercados, “vamos a ocupar bancos y centros comerciales, y a iniciar marchas a pie del campo a las ocho capitales de provincia de Andalucía, para unir el mundo rural con la ciudad”. Y aprovechando la fama del momento, Sánchez Gordillo quiere contar para esa movilización “con el 15M”.

La comida hurtada (o robada, según la fuente) ya ha sido entregada. El Banco de Alimentos de Andalucía dice que la rechazó, pero Sánchez Gordillo lo niega. “Nunca se la ofrecimos. La comida está alimentando a 26 familias que viven en La Corrala Utopía de Sevilla y ha sido entregada a tres centros cívicos de tres pueblos de Cádiz”, dos gobernados por Izquierda Unida y uno por el PSOE.

Todas estas acciones están sacudiendo a la izquierda andaluza. Sánchez Gordillo milita en IU a través de la formación que él mismo fundó, la CUT-BAI. Estos dos días, además de la prensa, está recibiendo las llamadas que no había recibido nunca. Miembros de IU tan enfrentados entre sí como Felipe Alcaraz, Antonio Romero o Gaspar Llamazares se han solidaridado con su acción. Otros, como el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, se han mostrado más tibios. “Comparto el fondo, pero no las formas”, dijo.

“Pues yo creo que las formas para salir de la crisis no es recortarle el salario a los funcionarios”, le responde Gordillo.

A finales de los 70, Sánchez Gordillo y Diego Cañamero lideraron el movimiento jornalero andaluz. En esos años, se hartaron de ocupar fincas y de correr delante de la Guardia Civil. Ahora son más viejos. También los jornaleros. Pero el movimiento está resucitando. “Porque ahora la situación es mucho peor”, concluye Sánchez Gordillo. “No es lo mismo pedir sin haber tenido nunca que pedir después de haberlo perdido todo”.

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